Las Noticias de hoy 19 Junio 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 19 de junio de 2019       

Indice:

ROME REPORTS

Papa Francisco: “No hay inútiles en ‘Fe y Alegría’, todo se incluye”

246 jóvenes participan en el Foro Internacional de los Jóvenes

‘Tiempo de la Creación’, celebración ecuménica para proteger la “casa común”

LA ORACIÓN MENTAL: Francisco Fernandez Carbajal

“Querer a todos, comprender, disculpar”: San Josemaria

Solemnidad del Corpus Christi

Tema 10. La Pasión y Muerte en la Cruz: Antonio Ducay

“Varón y mujer los creó”, el último documento del Vaticano sobre la ideología de género: Justo Aznar

El mejor ejemplo de muerte digna: fallece el joven polaco ordenado sacerdote en la cama del hospital: Zenón de Elea.

Una fe que no se hace cultura no es una fe plenamente acogida: Salvador Bernal

“¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la Cena de Pascua?”: + Braulio Rodríguez Plaza. Arzobispo de Toledo, Primado de España

Crisis del hombre contemporáneo, occidental y cristiano: Revolución y Contra-Revolución

POPULISMO EN AMÉRICA LATINA: María de los Ángeles Albornoz

La responsabilidad de los padres ante Dios: Acción Familia

Ateísmo, ciencia, tecnología.: Jose Luis Velayos

Cuando tus hijos son muy sensibles: Silvia del Valle Márquez

Sin ingenuidad tecnológica: Jesús D Mez Madrid

¿Por qué no hacer lo que considere mejor?: Jesús Domingo Martínez

Rechazar el morbo malsano: Domingo Martínez Madrid

Reflexiones de… “Un nada” (y  III): Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Papa Francisco: “No hay inútiles en ‘Fe y Alegría’, todo se incluye”

Encuentro con la junta directiva

junio 18, 2019 20:08Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 18 junio 2019).- El Papa Francisco recibió en el Vaticano el lunes, 17 de junio de 2019, a la Junta Directiva de la Federación Internacional de “Fe y Alegría”, un Movimiento de Educación Popular Integral y Promoción Social que promueve el desarrollo de hombres y mujeres trabajando especialmente en los ámbitos más marginados, asumiendo que la educación debe transformar la realidad y el crecimiento de las personas en humanidad.

La Federación Internacional está formada por un coordinador general y un equipo directivo. Algunos representantes de esta Federación han estado en Roma unos días para realizar encuentros con los diversos niveles de gobierno de la Compañía de Jesús, la vida religiosa, a través de la Secretaria Ejecutiva de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) –Hna Patricia Murray–, y algunas congregaciones dedicadas a la educación.

Durante el encuentro con el Santo Padre, el pasado lunes, estos representantes de la “Fe y Alegría” mantuvieron un diálogo con él para “explicarle en qué momento está el Movimiento”, señala María Luiza Berzosa, colaboradora en “Entre culturas”, que en España forma parte de “Fe y Alegría” y antigua coordinadora de “Fe y Alegría” Italia, cuyas escuelas atienden a inmigrantes latinoamericanos.

Protagonismo de los jóvenes

Asimismo, al final del encuentro, los miembros de la junta directiva pidieron a Francisco que enviara un mensaje en video para todos los que forman parte del movimiento, a lo que él accedió sin problema.

El Pontífice señala en el video mensaje que “el protagonismo no lo tienen los organizadores. El protagonismo en ‘Fe y Alegría’ no lo tiene el encargado de cada sitio y de cada lugar. ¡El protagonismo lo tienen todos ustedes! Y como la mayoría son los jóvenes y las jóvenes… el protagonismo en ‘Fe y Alegría’ lo tienen los jóvenes y las jóvenes. ¡Está en vuestras manos! El protagonismo del futuro, no sólo de Fe y Alegría, sino de la humanidad lo tienen ustedes”.

De este modo, el Papa los animó a seguir adelante: “O lo llevan ustedes adelante o se acabó el futuro. Ustedes son el futuro pero también son el presente y tienen que tomar hoy día las cosas y llevarlas adelante con esa ilusión, con esa juventud, con esa capacidad de incluir”.

Llamada a incluir

El Papa ha expresado que lamentablemente, la cultura de hoy día “es más bien exclusiva: para conservar cierto orden se excluyen las cosas que crean desorden”, ha explicado. “Se excluyen tantos chicos por eso no hay educación, se excluyen los ancianos porque molestan, no producen… se excluyen los enfermos. Todo aquello que no sirve a un desarrollo de tipo económico, financiero y tecnológico, hoy día se excluye”.

“‘Fe y Alegría’ es la propuesta contraria”, afirma Francisco. “Acá se incluye todo. ¿Al inútil? También al inútil. A todos. ¿Quién es el inútil? ¿Se ofrece alguno de ustedes? ¡Que lo diga!, bromea. “No hay inútiles en ‘Fe y Alegría’, todo es incluido, todo se incluye. Es un poco la mística de incluir para que haya más”.

Fundación de “Fe y Alegría”

La agrupación nació hace 66 años en Venezuela, con el objetivo de dar una educación de calidad a las personas más necesitadas.

Fundado por el jesuita José María Vélaz, se extendió enseguida por muchos países de América Latina, pero con paso del tiempo su expansión ha seguido en aumento y ahora estamos en 22 países, porque de América Latina pasó a Europa con las escuelas en Roma, Génova y Milán para inmigrantes latinoamericanos que pueden estudiar mientras trabajan; también ha crecido en África y en Asia.

 

 

246 jóvenes participan en el Foro Internacional de los Jóvenes

Reunión post-sinodal en el Vaticano

junio 18, 2019 13:25Rosa Die AlcoleaEl Sínodo de los Obispos

(ZENIT – 18 junio 2019).- Esta mañana se ha presentado en la Oficina de Prensa de la Santa Sede el Foro Internacional de la Juventud, organizado por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida:” Jóvenes en acción en una iglesia sinodal”.

Se trata de una reunión post-sinodal con el objetivo de dar continuidad a la exhortación del Papa Francisco Christus vivit y a las propuestas alcanzadas por los jóvenes que participaron en el Sínodo de los Obispos sobre los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional el pasado mes de octubre de 2018,

que tendrá lugar en Sassone di Ciampino (Roma) del 19 al 22 de junio de 2019 y cuyo objetivo es promover la recepción y continuación del camino sinodal de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, celebrada en el Vaticano del 3 al 28 de octubre de 2018 “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Participarán en el Foro 246 jóvenes delegados, entre los 18 y los 29 años, representando 109 países y 37 comunidades, movimientos y asociaciones eclesiales. Entre ellos habrá 18 jóvenes oyentes del Sínodo de los Obispos del año pasado. Estarán presentes también 15 responsables de Pastoral Juvenil de diversos países.

Presentación del evento

Esta mañana, martes, 18 de junio de 2019, se ha presentado la iniciativa en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en la que han intervenido el padre Alexandre Awi Mello, Secretario del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y el padre João Chagas, Responsable de la Oficina de Juventud del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Además, tres jóvenes han ofrecido su testimonio: Desfortunées Kuissuk Feupeussi, Responsable para los jóvenes de la Comunidad de Emmanuel en Camerún, miembro del grupo de jóvenes de Douala (Camerún) y auditora de la XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos; Isabella McCafferty, miembro del Consejo para la Juventud de la Conferencia Episcopal de Nueva Zelanda, ocupada en la pastoral de la juventud de la archidiócesis de Wellington (Nueva Zelanda), presente en la reunión pre-sinodal de marzo de 2018; y Michele Borghi, Delegado del Movimiento de Comunión y Liberación en el Consejo Nacional de Agregados Laicos de la Conferencia Episcopal Italiana y presente en la reunión pre-sinodal de marzo de 2018.

Ponerlo en práctica

Poner en práctica lo que dijo el Sínodo es una tarea de todas las Iglesias particulares y Conferencias Episcopales, pero que –de parte de la Curia romana– debe ser promovida especialmente por los organismos competentes en el tema del Sínodo, ha explicado el P. Alexandre Awi Mello,

En este sentido, ha recordado que la nueva Exhortación Apostólica que rige el funcionamiento del Sínodo de los Obispos – la “Episcopalis Communio”, firmada por el Papa Francisco prevé no solo una etapa preparatoria”, y una etapa celebrativa  sino también una etapa de aplicación del Sínodo. “Una novedad –dijo- que tiene como objetivo asegurar la recepción y la realización de las conclusiones de la asamblea sinodal. ”.

Uno de estos organismos es, sin lugar a duda, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, que tiene como misión – entre otras – expresar “la solicitud particular de la Iglesia por los jóvenes, promoviendo su protagonismo en medio de los desafíos del mundo actual”. “En ese sentido –prosiguió- nuestro ámbito es la Pastoral Juvenil. Tomamos entonces la iniciativa de promover este Foro Internacional, que se va a concentrar especialmente en las consecuencias del Sínodo para el trabajo que las Iglesias Particulares y los movimientos eclesiales realizan respecto a este ámbito específico.

“Estimulados por el conjunto del proceso sinodal, que fue un verdadero kairós en la vida de la Iglesia, los jóvenes se confrontarán especialmente con el Documento Final del Sínodo y la Exhortación Apostólica Post-sinodal Christus vivit – ilustró el Subsecretario, destacando que

Representación española

Al Foro han sido invitados jóvenes delegados de las Conferencias Episcopales y de los principales movimientos e comunidades eclesiales con gran difusión internacional, incluyendo algunos jóvenes oyentes del Sínodo, para que puedan transmitir su experiencia.

Estarán acompañados por algunos expertos de Pastoral Juvenil a nivel internacional, pero los protagonistas serán los mismos jóvenes, que tendrán un espacio para el discernimiento comunitario, manteniendo el estilo sinodal misionero, promovido por el Sínodo.

Uno de los delegados que participa en la reunión es Raul Tinajero, Director del Departamento de Pastoral Juvenil de la Conferencia Episcopal Española, como moderador de los grupos de las diferentes lenguas. El sacerdote estará acompañado de 2 jóvenes españoles: la madrileña Olalla Rodríguez y el catalán David Brunet elegidos entre los 40 participantes en el Seminario Nacional de Jóvenes celebrado en Valladolid los días 1 y 2 de junio, donde se trabajó la exhortación Christus Vivit.

Programa del Foro

El primer día, miércoles 19 de junio, se dedicará a la fase del camino sinodal y su impacto en las Iglesias locales.

El segundo día estará dedicado a la recepción de la exhortación del Papa: “Christus vivit, el fruto maduro del Sínodo de los jóvenes”. “Se trata de percibir  en los paneles y grupos de trabajo –dijo el Secretario del Dicasterio-  en qué aspectos concretos la Christus vivit inspira la realidad de los jóvenes”.

El viernes 21 se abordará el aporte concreto que los jóvenes presentes pueden dar para que las comunidades eclesiales a las cuales pertenecen puedan seguir avanzando en el camino sinodal. Finalmente, el sábado, la audiencia con el Papa.

Participación a distancia

“En cuanto a la participación “a distancia”,  -especificó el Secretario- todos los jóvenes están invitados a acompañar las noticias, fotos y videos que serán publicados con el hashtag oficial #youthforum19 en los medios sociales del Dicasterio (Twitter, Instagram), las fotos en la cuenta de Flickr e también en nuestro sitio www.laityfamilylife.va.

Los organizadores han invitado a los jóvenes de todo el mundo a que compartan por medio de sus social media (Facebook, Instagram, Twitter) todo aquello que se está haciendo por la aplicación del proceso sinodal e de la Christus vivit en sus realidades locales, siempre utilizando el mismo hashtag #youthforum19.

“Vale la pena una última observación –terminó- el antiguo Pontificio Consejo para los Laicos ya había realizado 10 Foros Internacionales de Jóvenes semejantes a este, con el objetivo de tratar temas específicos de la Pastoral Juvenil. Los primeros estaban vinculados directamente a las Jornadas Mundiales de la Juventud. El último fue en 2010. Esto muestra que la solicitud de la curia romana por los jóvenes viene de lejos y no es una “moda” actual, momentánea y pasajera”.

 

 

‘Tiempo de la Creación’, celebración ecuménica para proteger la “casa común”

Del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral

junio 18, 2019 14:01Larissa I. LópezVaticano

(ZENIT – 18 junio 2019).- El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede ha enviado una carta a los sacerdotes de todo el mundo invitándoles a prepararse para el Tiempo de la Creación.

Así ha informado hoy, 18 de junio de 2019, la Oficina de Prensa de la Santa Sede, a través de un comunicado del consabido Dicasterio.

El Tiempo de la Creación es una celebración anual de oración y acción para proteger la creación que se celebra entre el 1 de Septiembre y el 4 de Octubre de cada año. Promovida por varios líderes religiosos de distintas partes del mundo, en ella participan cristianos de todas las denominaciones.

Efectivamente, el Tiempo de la Creación es acogido por toda la familia cristiana ecuménica, incluida la Comunión Anglicana, la Federación Mundial Luterana, el Consejo Mundial de Iglesias y la Alianza Evangélica Mundial.

Actividades para la celebración

Durante el Tiempo de la Creación, cristianos de los seis continentes trabajan para poner en práctica la Laudato Si’ y asisten a eventos comunitarios para profundizar su amor por el Creador, la creación y por los demás.

Los eventos varían de acuerdo a cada comunidad, desde servicios de adoración y oración, hasta recoger basura o emprender acciones pidiendo cambios en las políticas para limitar el calentamiento global a 1,5 grados centígrados.

Así, esta carta, firmada por Mons. Bruno-Marie Duffé, Secretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, anima a los párrocos a celebrar este Tiempo. Igualmente, ofrece una invitación, del Dicasterio, del Movimiento Católico Mundial por el Clima y de la Red Eclesial Panamazónica, a las comunidades católicas, con ideas para la celebración, tales como la incorporación del cuidado de la creación dentro de la liturgia, formación de pastorales que promuevan la ecología integral y participación en las movilizaciones.

Estas celebraciones se integran en el calendario anual de las parroquias y diócesis de todo el mundo, muchas de las cuales ya se encuentran planificando las actividades.

“La red de la vida”

El tema para este año 2019, elegido por un comité ecuménico, es “La red de la vida”, un lema que refleja tanto el papel de las personas como administradores de la creación, como la urgente necesidad de proteger la biodiversidad establecida por el Creador.

En la actualidad, la pérdida de especies se está acelerando. Un informe reciente de las Naciones Unidas estima que nuestra forma de vida amenaza con la extinción de un millón de ellas, aproximadamente una de cada nueve especies.

Existe una estrecha conexión entre este tema y la próxima Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica, la cual se concentrará en la aplicación de una ecología integral. El sínodo comienza el 6 de octubre, justo después de terminar el Tiempo de la Creación.

 

 

LA ORACIÓN MENTAL

— Necesidad y frutos.

— La oración preparatoria. Ponerse en presencia de Dios.

— La ayuda de la Comunión de los Santos.

I. El Evangelio de la Misa de hoy1 es una llamada a la oración personal. Cuando oréis -nos dice Jesús-, no seáis como los hipócritas, que son amigos de orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para exhibirse delante de los hombres... Tú, por el contrario, cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en lo oculto...

El Señor, que nos da esta enseñanza acerca de la oración, la practicó en su vida en la tierra. El Santo Evangelio nos refiere las muchas veces que se retiraba Él solo para orar2. Y este mismo ejemplo lo siguieron los Apóstoles y los primeros cristianos, y después todos aquellos que han querido seguir de cerca al Maestro. «El sendero, que conduce a la santidad, es sendero de oración; y la oración debe prender poco a poco en el alma, como la pequeña semilla que se convertirá más tarde en árbol frondoso»3.

La oración diaria nos mantiene vigilantes ante el enemigo que acecha continuamente, nos hace firmes ante pruebas y dificultades, aprendemos en ella a servir a los demás, es el faro de luz intensa que ilumina el camino y ayuda a ver con claridad los obstáculos. La oración personal nos mueve a realizar mejor el trabajo, a cumplir los deberes con la propia familia y con la sociedad, y tiene una influencia decisiva en las relaciones con los demás. Pero, sobre todo, nos enseña a tratar al Maestro y a crecer en el amor. «¡No dejéis de orar! –nos aconseja el Papa Juan Pablo II–. ¡La oración es un deber, pero también es una gran alegría, porque es un diálogo con Dios por medio de Jesucristo!»4.

En la oración estamos con Jesús; eso nos debe bastar. Vamos a entregarnos, a conocerle, a aprender a amar. El modo de hacerla depende de muchas circunstancias: del momento que pasamos, de las alegrías que hemos recibido, de las penas... que se convierten en gozo cerca de Cristo. En muchas ocasiones traemos a la consideración algún pasaje del Evangelio y contemplamos la Santísima Humanidad de Jesús, y aprendemos a quererle (no se ama sino lo que se conoce bien); examinamos otras veces si estamos santificando el trabajo, si nos acerca a Dios; cómo es el trato con aquellas personas entre las que transcurre nuestra vida: la familia, los amigos...; quizá al hilo de la lectura de algún libro –como el que tienes entre las manos–, convirtiendo en tema personal aquello que leemos, diciendo al Señor con el corazón esa jaculatoria que se nos propone, continuando con un afecto que el Espíritu Santo ha sugerido en lo hondo del alma, recogiendo un pequeño propósito para llevarlo a cabo en ese día o avivando otro que habíamos formulado...

La oración mental es una tarea que exige poner en juego, con la ayuda de la gracia, la inteligencia y la voluntad, dispuestos a luchar decididamente contra las distracciones, no admitiéndolas nunca voluntariamente, y poniendo empeño en dialogar con el Señor, que es la esencia de toda oración: hablarle con el corazón, mirarle, escuchar su voz en lo íntimo del alma. Y siempre debemos tener la firme determinación de dedicar a Dios, a estar con Él a solas, el tiempo que hayamos previsto, aunque sintamos gran aridez y nos parezca que no conseguimos nada. «No importa si no se puede hacer más que permanecer de rodillas durante este tiempo, y combatir con absoluta falta de éxito contra las distracciones: no se está malgastando el tiempo»5. La oración siempre es fructuosa si hay empeño por sacarla adelante, a pesar de las distracciones y de los momentos de aridez. Nunca nos deja Jesús sin abundantes gracias para todo el día. Él «agradece» siempre con mucha generosidad el rato en que Le hemos acompañado.

II. Es de particular importancia ponernos en presencia de Aquel con quien deseamos hablar. Con frecuencia, el resto de la oración puede depender de estos primeros minutos en los que ponemos empeño en estar cerca de Quien sabemos nos ama y espera nuestra súplica, un acto de amor, que consideremos junto a Él un asunto que nos preocupa..., o sencillamente que permanezcamos en su presencia mirándole y sabiendo que nos mira. Si cuidamos con esmero, con amor, estos primeros momentos, si nos situamos de verdad delante de Cristo, una buena parte de la aridez y de las dificultades para hablar con Él desaparecen..., porque eran simplemente disipación, falta de recogimiento interior.

Para ponernos en presencia de Dios al comenzar la oración mental, debemos hacernos algunas consideraciones, que nos ayuden a alejar de nuestra mente otras preocupaciones. Le podemos decir a Jesús: «Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, para escucharme. Está en el Tabernáculo, realmente presente bajo las especies sacramentales, con su Cuerpo, su Sangre, Alma y Divinidad; y está presente en nuestra alma por la gracia, siendo el motor de nuestros pensamientos, afectos, deseos y obras sobrenaturales (...): ¡que me ves, que me oyes!

»Enseguida –nos sigue diciendo San Josemaría Escrivá–, el saludo, como se acostumbra a hacer cuando conversamos con una persona en la tierra. A Dios se le saluda adorándole: ¡te adoro con profunda reverencia! Y si a esa persona la hemos ofendido alguna vez, si la hemos tratado mal, le pedimos perdón. Pues, a Dios Nuestro Señor, lo mismo: te pido perdón de mis pecados, y gracia para hacer bien, con fruto, este rato de conversación contigo. Y ya estamos haciendo oración, ya nos encontramos en la intimidad de Dios.

»Pero, además, ¿qué haríamos si esa persona principal, con la que queremos charlar, tiene madre, y una madre que nos ama? ¡Iríamos a buscar su recomendación, una palabra suya en favor nuestro! Pues a la Madre de Dios, que es también Madre nuestra y nos quiere tanto, hemos de invocarla: ¡Madre mía Inmaculada! Y acudir a San José, el padre nutricio de Jesús, que también puede mucho en la presencia de Dios: ¡San José, mi Padre y Señor! Y al Ángel de la Guarda, ese príncipe del Cielo que nos ayuda y nos protege... ¡Interceded por mí!

»Una vez hecha la oración preparatoria, con esas presentaciones que son de rigor entre personas bien educadas en la tierra, ya podemos hablar con Dios. ¿De qué? De nuestras alegrías y nuestras penas, de nuestros trabajos, de nuestros deseos y nuestros entusiasmos... ¡De todo!

»También podemos decirle, sencillamente: Señor, aquí estoy hecho un bobo, sin saber qué contarte... Querría hablar contigo, hacer oración, meterme en la intimidad de tu Hijo Jesús. Sé que estoy junto a Ti, y no sé decirte dos palabras. Si estuviera con mi madre, con aquella persona querida, les hablaría de esto y de lo otro; contigo no se me ocurre nada.

»¡Esto es oración (...)! Permaneced delante del Sagrario, como un perrito a los pies de su amo, durante todo el tiempo fijado de antemano. ¡Señor, aquí estoy! ¡Me cuesta! Me marcharía por ahí, pero aquí sigo, por amor, porque sé que me estás viendo, que me estás escuchando, que me estás sonriendo»6.

Y junto a Él, incluso cuando no sabemos muy bien qué decirle, nos llenamos de paz, recuperamos las fuerzas para sacar adelante nuestros deberes, y la cruz se torna liviana porque ya no es solo nuestra: Cristo nos ayuda a llevarla.

III. Junto a Cristo en el Sagrario, o allí donde nos encontremos haciendo el rato de oración mental, perseveraremos por amor, cuando estemos gozosos y cuando nos resulte difícil y nos parezca que aprovechamos poco. Nos ayudará en muchas ocasiones el sabernos unidos a la Iglesia orante en todas las partes del mundo. Nuestra voz se une al clamor que, en cada momento, se dirige a Dios Padre, por el Hijo, en el Espíritu Santo. «A la hora de la oración mental, y también durante el día –nos continúa diciendo San Josemaría Escrivá–, recordad que nunca estamos solos, aunque quizá materialmente nos encontremos aislados. En nuestra vida (...) permanecemos siempre unidos a los Santos del Paraíso, a las almas que se purifican en el Purgatorio y a todos nuestros hermanos que pelean aún en la tierra. Además, y esto es un gran consuelo para mí, porque es una muestra admirable de la continuidad de la Iglesia Santa, os podéis unir a la oración de todos los cristianos de cualquier época: los que nos han precedido, los que viven ahora, los que vendrán en los siglos futuros. Así, sintiendo esta maravilla de la Comunión de los Santos, que es un canto inacabable de alabanza a Dios, aunque no tengáis ganas o aunque os sintáis con dificultades –¡secos!–, rezaréis con esfuerzo, pero con más confianza.

»Llenaos de alegría, pensando que nuestra oración se une a la de aquellos que convivieron con Jesucristo, a la incesante plegaria de la Iglesia triunfante, purgante y militante, y a la de todos los cristianos que vendrán. Por tanto (...), cuando te encuentres árido en la oración, esfuérzate y di al Señor: Dios mío, yo no quiero que falte mi voz en este coro de alabanza permanente dirigida a Ti y que no cesará nunca»7.

En la diaria oración se encuentra el origen de todo progreso espiritual y una fuente continua de alegría, si ponemos empeño y vamos decididos a estar «a solas con quien sabemos nos ama»8. La vida interior progresa al compás de la oración, y repercute en las acciones de la persona, en su trabajo, en su apostolado, en su mortificación...

Acudamos con frecuencia a Santa María para que nos enseñe a tratar a su Hijo, pues ninguna persona en el mundo supo dirigirse a Cristo como lo hizo su Madre. Y junto a Ella, San José, que tantas veces habló con Jesús, mientras trabajaba, en el descanso, durante un viaje, mientras paseaban por los alrededores de Nazaret... Después de María, José fue quien más horas pasó junto al Hijo de Dios. Él nos enseñará a tratar al Maestro y, si se lo pedimos, nos ayudará cada día a sacar propósitos firmes, concretos y claros que nos ayudarán a mejorar el trabajo, a limar las asperezas del carácter, a ser más serviciales, a estar alegres por encima de todas las contradicciones que pueden sobrevenir...

Sancte Ioseph, ora pro eis, ora pro me! San José, ruega por ellos (aquí podemos fijar nuestra atención en las personas concretas por las que deseamos pedir con particular intensidad), ruega por mí.

1 Mt 6, 1-6; 16-18. — 2 Cfr. Mt 14, 23; Mc 1, 35; Lc 5, 6; etc. — 3 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 295. — 4 Juan Pablo II, Alocución, 14-III-1979. — 5 E. Boylan, El amor supremo, Rialp, Madrid 1954, vol. II, p. 141. — 6 San Josemaría Escrivá, Registro Histórico del Fundador, 20165, p. 1410. — 7 Ibídem, 20165, p. 1411. — 8 Santa Teresa, Vida, 8, 2.

 

 

“Querer a todos, comprender, disculpar”

El amor a las almas, por Dios, nos hace querer a todos, comprender, disculpar, perdonar... Debemos tener un amor que cubra la multitud de las deficiencias de las miserias humanas. Debemos tener una caridad maravillosa, “veritatem facientes in caritate”, defendiendo la verdad, sin herir. (Forja, 559)

Vosotros, como yo, os encontraréis a diario cargados con muchos errores, si os examináis con valentía en la presencia de Dios. Cuando se lucha por quitarlos, con la ayuda divina, carecen de decisiva importancia y se superan, aunque parezca que nunca se consigue desarraigarlos del todo. Además, por encima de esas debilidades, tú contribuirás a remediar las grandes deficiencias de otros, siempre que te empeñes en corresponder a la gracia de Dios. Al reconocerte tan flaco como ellos -capaz de todos los errores y de todos los horrores-, serás más comprensivo, más delicado y, al mismo tiempo, más exigente para que todos nos decidamos a amar a Dios con el corazón entero.
Los cristianos, los hijos de Dios, hemos de asistir a los demás llevando a la práctica con honradez lo que aquellos hipócritas musitaban aviesamente al Maestro: no miras a la calidad de las personas. Es decir, rechazaremos por completo la acepción de personas -¡nos interesan todas las almas!-, aunque, lógicamente, hayamos de comenzar por ocuparnos de las que por una circunstancia o por otra -también por motivos sólo humanos, en apariencia- Dios ha colocado a nuestro lado. (Amigos de Dios, 162)

 

 

Solemnidad del Corpus Christi

Textos, vídeos y audios para vivir —este jueves o el domingo, según las disposiciones litúrgicas de cada lugar—, la Solemnidad del Corpus Christi y su Octava.

De la Iglesia y del Papa17/06/2019

Opus Dei - Solemnidad del Corpus ChristiProcesión del Corpus Christi en Madrid (2015). Foto: Álvaro García Fuentes.

En la fiesta del Corpus Christi: texto y audio de esta homilía de fundador del Opus Dei.

Dios escondido en la Eucaristía: rezar con san Josemaría.

∙ San Josemaría habla sobre la presencia de Cristo vivo en el Pan y el Vino consagrados: “Señor: sé que vives, que estás ahí escondido por Amor”.

 


Devoción eucarística

El prodigio de la Sagrada Eucaristía: el Beato Álvaro del Portillo detalla las actitudes del alma verdaderamente eucarística, con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi.

∙ Jueves santo: institución de la Eucaristía. Meditación breve de Mons. Javier Echevarría.

 

Oraciones para la adoración eucarística (devocionario móvil).

El himno 'Adoro te devote', compuesto por Sto. Tomás de Aquino.El himno 'Adoro te devote', compuesto por Sto. Tomás de Aquino.


Lecturas para profundizar en el misterio de la Eucaristía

Libro electrónico: «Catequesis del Papa Francisco sobre la Santa Misa» (12 de mayo de 2018).

Homilía en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Papa Francisco, 3 de junio de 2018)

Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia (san Juan Pablo II)

Exhortación apostólica sinodal Sacramentum caritatis (Benedicto XVI, 2007)

Carta de Mons. Javier Echevarría sobre la Eucaristía (2004): “Jesús se ha quedado en la Eucaristía para remediar nuestra flaqueza, nuestras dudas, nuestros miedos, nuestras angustias; para curar nuestra soledad, nuestras perplejidades, nuestros desánimos; para acompañarnos en el camino; para sostenernos en la lucha. Sobre todo, para enseñarnos a amar, para atraernos a su Amor”. Disponible en PDF.

Eucaristía y vida cristiana, libro de Mons. Javier Echevarría (tres fragmentos en audio).


Preguntas y respuestas sobre el Corpus Christi y la Eucaristía

¿Cómo fue la Última Cena?

 

 

¿Por qué la fiesta del Corpus Christi?: Benedicto XVI explica el origen de la solemnidad del Corpus Christi.

¿Qué es la Eucaristía? Respuesta a algunas de las preguntas más habituales sobre la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

¿Cómo recibir bien a Jesús en la Eucaristía? Respuesta a las preguntas más habituales sobre la Sagrada Comunión.


Resúmenes de fe cristiana

Tema 19. La Eucaristía: La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Cristo, la actualización de su único sacrificio, en la liturgia de la Iglesia.

Tema 20. La Eucaristía (2): La Santa Misa es sacrificio en un sentido propio y singular porque re-presenta (= hace presente), en el hoy de la celebración litúrgica de la Iglesia, el único sacrificio de nuestra redención, porque es su memorial y aplica su fruto.

Tema 21. La Eucaristía (3): La fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía ha llevado a la Iglesia a tributar culto de latría al Santísimo Sacramento, tanto durante la liturgia de la Misa, como fuera de su celebración.

 

Novena a san Josemaría Escrivá de Balaguer

Novena a san Josemaría Escrivá de Balaguer (18-26 de junio), compuesta por Mons. Juan Larrea Holguín.

Rezar a san Josemaría18/06/2019

Opus Dei - Novena a san Josemaría Escrivá de BalaguerNovena a san Josemaría Escrivá de Balaguer, compuesta por Mons. Juan Larrea Holguín

Descarga la novena en formato PDF: Novena a san Josemaría Escrivá de Balaguer.


Primer día. La santificación del trabajo
Segundo día. Santificación del hogar y la familia
Tercer día. Santificación del mundo
Cuarto día. Nuestro fundamento: somos hijos de Dios
Quinto día. La unidad de vida
Sexto día. Progresar en virtudes
Séptimo día. Enseñar la doctrina cristiana
Octavo día. Medios para ser fieles
Noveno día. Cristo, María y la Iglesia


Oración para todos los días

 

Oh Dios, que por mediación de la Santísima Virgen otorgaste a San Josemaría, sacerdote, gracias innumerables, escogiéndole como instrumento fidelísimo para fundar el Opus Dei, camino de santificación en el trabajo profesional y en el cumplimiento de los deberes ordinarios del cristiano: haz que yo sepa también convertir todos los momentos y circunstancias de mi vida en ocasión de amarte, y de servir con alegría y con sencillez a la Iglesia, al Romano Pontífice y a las almas, iluminando los caminos de la tierra con la luminaria de la fe y del amor.

Concédeme por la intercesión de San Josemaría el favor que te pido... (pídase). Así sea.

Rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria.


Primer día. La santificación del trabajo

 

San Josemaría enseñó constantemente, con el ejemplo de su vida entera y con su palabra, que el gran camino de santificación para los hombres y mujeres, consiste en realizar su trabajo imitando a Jesucristo.

El espíritu del Opus Dei se apoya, como en un gozne o eje fundamental, en la santificación del trabajo. Solía enseñar el Santo que se debe “santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar con el trabajo”.

Deseaba ardientemente que todos los cristianos imitaran a Jesucristo, que llevó una vida de trabajo: primero en los años de Nazareth, en el taller artesano de José, y luego, en la infatigable labor de anunciar el Evangelio, en su vida pública, y hasta en lo alto de la Cruz, donde entregó su espíritu, después de haber cumplido plenamente lo que el Padre le encargó realizar.

San Josemaría apreciaba y hacía apreciar el trabajo como una gran bendición de Dios, como el mandamiento que, recibido por el hombre ya en el Paraíso, habría de llevarle a su perfección, a su felicidad temporal y eterna.

El trabajo, santificado plenamente por Jesús, sigue siendo, para todos, un gran instrumento de santificación: en él realizamos nuestra propia vocación, cumplimos la voluntad de Dios, y tenemos la oportunidad de practicar todas las virtudes, de desarrollar los diversos talentos, y de servir a los hermanos.

Textos de san Josemaría

“Lo que he enseñado siempre –desde hace cuarenta años– es que todo trabajo humano honesto, intelectual o manual, debe ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible: con perfección humana (competencia profesional) y con perfección cristiana (con amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres). Porque hecho así, ese trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca la tarea, contribuye a ordenar cristiana- mente las realidades temporales –a manifestar su condición divina– y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la Creación y de la Redención del mundo: se eleva así el trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios...”.

Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer, n. 10

Oración

Concédenos, Señor, por la intercesión de San Josemaría, realizar nuestro trabajo según el espíritu de Jesucristo, santificarnos con él y servir de instrumento para que otros se santifiquen, cumpliendo en todo tu santa voluntad con la mayor perfección y con la ayuda de tu gracia. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Jaculatoria

Corazón Sacratísimo y Misericordioso de Jesús, ¡danos la paz!


Segundo día. Santificación del hogar y la familia

El apostolado y las enseñanzas de San Josemaría, se dirigieron constantemente a mejorar la situación de las familias para que estuvieran vivificadas por el espíritu de Jesucristo y fueran así, como solía decir, “hogares luminosos y alegres”.

Del mismo modo que consideró la santificación del trabajo como un deber primario, igualmente apreció el cumplimiento de los deberes familiares como un medio de máxima importancia para la unión con Dios.

Como, en buena parte, la voluntad de Dios se manifiesta a través de las obligaciones profesionales y familiares, al cumplir los deberes del trabajo y de la familia, estamos cumpliendo nuestra vocación de hombres o mujeres que viven en medio del mundo.

Por lo menos desde 1928, San Josemaría predicaba que el matrimonio constituye una vocación específica para muchos. Y que para ellos, es un camino real de santidad. Estas enseñanzas, que pertenecen al patrimonio doctrinal perenne de la Iglesia, y que fueron recordadas, muchos años después, por el Concilio Ecuménico Vaticano II, sin embargo dieron origen a incomprensiones, acusaciones, e incluso a una dolorosa persecución; pero el Santo sacerdote afirmó siempre, con absoluta convicción, que no es preciso salir del propio sitio para alcanzar la santidad, sino, al contrario, que se debe perseverar en el cumplimiento de los propios deberes, comenzando por los familiares.

Sufría mucho al constatar los ataques a la familia, a la santidad, a la unidad e indisolubilidad del matrimonio, y por las campañas contra la vida y la dignidad del amor humano, e instaba a sus hijos y a muchas otras personas, a desagraviar por esos pecados y a contrarrestar aquellos males, procurando “ahogar el mal en abundancia de bien”.

Textos de san Josemaría

“Me conmueve que el Apóstol califique al matrimonio cristiano de «sacramentum magnum» –sacramento grande. También de aquí deduzco que la labor de los padres de familia es importantísima.

Participáis del poder creador de Dios y, por eso, el amor humano es santo, noble y bueno: una alegría del corazón, a la que el Señor –en su providencia amorosa– quiere que otros libremente renunciemos.

Cada hijo que os concede Dios es una gran bendición divina: ¡no tengáis miedo a los hijos!”.

Forja, n. 691

Oración

Te damos gracias, Señor, porque has santificado la vida familiar, naciendo y viviendo en el seno de la Sagrada Familia; y porque nos has dado a los cristianos el sacramento del matrimonio, como camino real de santidad y fuente de gracias y felicidad. Concédenos que sepamos corresponder a dones tan altos y guardar con fidelidad el tesoro del amor humano. Así sea.

Jaculatoria

“Jesús, José y María, proteged a nuestras familias”.


Tercer día. Santificación del mundo

Nuestro Señor Jesucristo dijo que sus seguidores debían ser “luz del mundo” y “sal de la tierra”, expresando con estas comparaciones la actitud dinámica, activa, propia de sus discípulos. A nosotros nos corresponde, en efecto, llevar la verdad del Evangelio a todas las gentes e informar con ella las realidades temporales.

Los primeros cristianos cumplieron admirablemente aquella misión encomendada por el Señor, y lograron vivificar con la fe un mundo pagano, iluminando la cultura, las estructuras sociales, políticas, económicas, artísticas, profesionales, etc.

Esta tarea de reordenar el mundo, desde dentro, siendo fermento de la masa, sal que da sabor a la cultura, luz que ilumina las más diversas situaciones de los hombres, nos corresponde ahora a nosotros; y San Josemaría empeñó toda su vida en inculcarnos este sentido de elevada responsabilidad. Los cristianos tenemos que continuar la obra salvadora de Jesucristo, transformando el mundo en que vivimos, a partir de la auténtica conversión de nuestros corazones.

Si cada hombre actúa como hijo de Dios, como imitador de Jesucristo, podrá influir eficazmente para cambiar los ambientes más paganizados en ambientes plenamente humanos y cristianos, en los que reinen la justicia, la caridad, la paz y, en definitiva, la felicidad que Dios quiere para sus hijos. Actuando cada uno con plena libertad y responsabilidad, guiados todos por los grandes ideales y principios cristianos, seremos los constructores del Reino de los cielos en este mundo, contando siempre con nuestro Padre Dios, que da la eficacia a las obras de los hombres. Comportándonos así, con plena responsabilidad y libertad personales, no comprometeremos a la Iglesia; y, en cambio, nos comprometeremos cada uno y nos santificaremos con la gracia de Dios, sin salirnos de nuestro sitio en el mundo, como sal y como luz.

Textos de san Josemaría

“Sueño –y el sueño se ha hecho realidad– con muchedumbres de hijos de Dios, santificándose en su vida de ciudadanos corrientes, compartiendo afanes, ilusiones y esfuerzos con las demás criaturas. Necesito gritarles esta verdad divina: si permanecéis en medio del mundo, no es porque Dios se haya olvidado de vosotros, no es porque el Señor no os haya llamado. Os ha invitado a que continuéis en las actividades y en las ansiedades de la tierra, porque os ha hecho saber que vuestra vocación humana, vuestra profesión, vuestras cualidades, no sólo no son ajenas a los designios divinos, sino que Él las ha santificado como ofrenda gratísima al Padre”.

Es Cristo que pasa, n. 20

Oración

Concédenos, Señor, ser tus testigos en el mundo; que, imitando tu vida santísima, nos esforcemos por llenar de tu luz y tu verdad todos los ambientes, asumiendo cada uno su propia responsabilidad, y actuando con la libertad y la gloria de los hijos de Dios. Así sea.

Jaculatoria

“Hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo”. (Cfr. Mt. 6,10)


Cuarto día. Nuestro fundamento: somos hijos de Dios

La consideración de que somos hijos adoptivos de Dios, fue –para San Josemaría–, el fundamento de su vida interior y de cuanto enseñó a quienes se le acercaron.

Efectivamente, la Providencia le inculcó una convicción profunda de que Dios es nuestro Padre. Tuvo, más de una vez, la experiencia espiritual de esta verdad como la más real e influyente en su modo de sentir, de pensar y actuar. Por otra parte, correspondió a esas gracias excepcionales con el empeño constante, a lo largo de toda la vida, de cultivar este sentido de la filiación divina.

Supo valerse de pequeñas “industrias humanas” o recordatorios para volver una y otra vez a la contemplación de la sublime y fascinante verdad: ¡Soy hijo de Dios! Igualmente, insistía a aquéllos cuyas almas dirigía en que es preciso procurar permanecer en continuo diálogo con el Señor, con la confianza de un hijo que actúa constante- mente bajo la mirada amorosa de su Padre-Dios.

De la consideración de su filiación adoptiva en Cristo, derivaba una serena alegría incluso en medio de sus pruebas y sufrimientos, una determinación firmísima para cumplir la voluntad de nuestro Padre Dios, un amor tierno y fuerte que le llevaba a imitar a Jesucristo sin medida, y un celo incomparable por la gloria del Padre.

Textos de san Josemaría

“Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. –Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.

Y está como un Padre amoroso –a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos–, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando.

Cuántas veces hemos hecho desarrugar el ceño de nuestros padres diciéndoles, después de una travesura: ¡ya no lo haré más! -Quizá el mismo día volvimos a caer de nuevo... –Y nuestro padre, con fingida dureza en la voz, la cara seria, nos reprende..., a la par que se enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico ¡qué esfuerzos hace para portarse bien!

Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos”. Camino, n. 267

Oración

Señor, que nos has enseñado a llamarte “Padre” y has querido que seamos tus hijos, concédenos, por la intercesión de San Josemaría, cultivar el sentido de nuestra filiación divina y comportarnos como hijos fieles. Amén.

Jaculatoria

“Señor, que yo sea bueno, y todos los demás mejores que yo”. (Cfr. Camino, n. 284).

Quinto día. La unidad de vida

La convicción perennemente actualizada de la filiación divina, nos ha de conducir a tener una unidad de vida sencilla y fuerte. Y como criaturas amadas por nuestro Padre Dios, hemos de comportarnos en todo momento con la fidelidad de los buenos hijos.

San Josemaría predicó continuamente, con obras y palabras, que el cristiano, siendo hijo de Dios, no puede actuar en ningún momento como si no lo fuera. Consideraba que el gran mal del mundo contemporáneo consiste en la ruptura entre la fe y la vida, e invitaba con optimismo a recomponer esa unidad verdaderamente salvadora. El ideal que proponía consistía en elevar, con la gracia de Dios, todas nuestras acciones al plano sobrenatural, convirtiéndolas así en instrumentos de santificación y de apostolado. La vida de familia, el cumplimiento de los deberes profesionales, cívicos, patrióticos, sociales, etc., para un cristiano, son el medio privilegiado de hacer la voluntad de Dios y, por tanto, de santificarse y de servir al Señor y al prójimo.

Así mismo, las ocupaciones más diversas, para San Josemaría, podían y debían convertirse en ocasiones de orar, de encontrarse con Dios, de adorarle, servirle y amarle. “Una hora de estudio, para un apóstol moderno, es una hora de oración” (Camino, n. 335), solía decir, refiriéndose a la ocupación normal de un estudiante, que es estudiar. Y de igual modo, las labores domésticas, el trabajo de un campesino, de un intelectual o de cualquier otra persona, dirigidas con rectitud de intención al servicio de Dios, se convierten en medios magníficos de unión con Él.

Esta unidad de vida, enseñada asiduamente por San Josemaría, hace también que las personas sean profunda- mente sinceras: nada hay en ellas de mera apariencia sino que toda su conducta responde a convicciones profundas, actualizadas en cada momento.

Textos de san Josemaría

“Procuremos, por tanto, no perder jamás el punto de mira sobrenatural, viendo detrás de los acontecimientos a Dios: ante lo agradable y lo desagradable, ante el consuelo... y ante el desconsuelo por la muerte de un ser querido. Primero de todo, la charla con tu Padre Dios, buscando al Señor en el centro de nuestra alma. No es cosa que pueda considerarse como pequeñez, de poca monta: es manifestación clara de vida interior constante, de auténtico diálogo de amor. Una práctica que no nos producirá ninguna deformación psicológica, porque –para un cristiano– debe resultar tan natural como el latir del corazón”.

Amigos de Dios, n. 247

Oración

Señor, concédenos actuar como tu Madre bendita, conservando siempre en nuestro corazón, con amor y atención, tus palabras y los hechos de tu vida, para iluminar con ellos nuestra existencia de hijos que quieren ser fieles, por amor, en lo pequeño y en lo grande. Amén.

Jaculatoria

“Corazón dulcísimo de María, prepáranos un camino seguro”.


Sexto día. Progresar en virtudes

Para ser consecuentes con nuestra condición de hijos de Dios, y vivir la unidad de vida que nos corresponde, tenemos que procurar practicar todas las virtudes, tanto las meramente naturales (como el orden, la disciplina, la lealtad, la laboriosidad, la veracidad), como las sobrenaturales; y entre ellas, la más encumbrada es la caridad. Ella perfecciona a las demás y constituye como el alma de la santidad. Nuestro Señor sintetizó en el amor a Dios y al prójimo, “toda la Ley y los Profetas”; y en la Última Cena, señaló la caridad como el distintivo de sus discípulos.

San Josemaría puso siempre énfasis en la caridad, considerando que de nada sirven la justicia, la castidad y cualquiera otra virtud, si no están impregnadas de caridad. Por eso lo primero y más importante que debemos pedir a Dios es saber amarle a Él sobre todas las cosas, y al prójimo –por amor a Él–, como a nosotros mismos.

Nos enseñó que la caridad debe ser universal, sin excluir de ella a nadie, sin distinciones ni prejuicios. El cristiano tiene que amar a pobres y a ricos, a cercanos y lejanos, a creyentes y no creyentes. No cabe en un seguidor de Jesucristo ningún resentimiento, odio, deseo de venganza, o cualquier otra actitud contraria a la caridad. “No somos anti-nada”, decía San Josemaría; y daba gracias a Dios porque no necesitaba perdonar, ya que Dios le había enseñado a querer bien a todos.

Por otra parte, la caridad bien ordenada comienza por los más próximos, con quienes precisamente puede ser más difícil practicar los detalles de comprensión, de delicadeza, de tolerancia, de servicio, de presencia activa y consoladora en los momentos duros. Es allí donde debe demostrarse la caridad con obras, en los mil detalles de cada día.

Textos de san Josemaría

“Por mucho que ames, nunca querrás bastante. El corazón humano tiene un coeficiente de dilatación enorme. Cuan- do ama, se ensancha en un crescendo de cariño que supera todas las barreras.

Si amas al Señor, no habrá criatura que no encuentre sitio en tu corazón”. Vía Crucis, octava estación, n. 5.

Oración

Por la intercesión de San Josemaría, te suplicamos, Señor, tener un corazón grande y generoso para amar “con obras y de verdad” al prójimo, desviviéndonos para que sea feliz, hasta conseguir con todos nuestros hermanos el gozo inmenso de contemplarte y amarte perfectísimamente en el cielo, en compañía de la Virgen Santísima y de todos los ángeles y santos. Amén.

Jaculatoria

“Jesús, haz mi corazón semejante al tuyo”.


Séptimo día. Enseñar la doctrina cristiana

Para conseguir que todos los hombres se salven –como lo quiere Dios y debemos desearlo nosotros–, es preciso hacer resplandecer la doctrina de Jesucristo, enseñándola con el ejemplo de la propia vida y con la palabra hablada o escrita.

Un cristiano es portador de Jesucristo. Y como el mismo divino Redentor ha venido a traer fuego a la tierra y quiere que arda, es preciso fomentar en nosotros el deseo fervoroso y eficaz de propagar la verdad revelada.

San Josemaría consideraba que la mayor parte de los males del mundo provienen de la ignorancia; sobre todo de la ignorancia religiosa. Efectivamente, muchos no cometen pecados por maldad, sino por extravío o por equivocación. En definitiva, por desconocimiento de la verdad que es Jesucristo.

La mayor obra de misericordia será, muchas veces, la de enseñar las verdades que salvan. San Josemaría decía que la Obra de Dios “es una gran catequesis”, y no se cansaba de insistir en la necesidad de emplear todos los medios lícitos para hacer llegar a los hombres las verdades del Evangelio: “de cien, nos interesan cien”, solía decir; y alentaba siempre a no contentarse con ningún fruto apostólico conseguido, sino a aspirar a más y más en este servicio a la verdad y a la salvación de las almas.

Al cumplir este deber de enseñar las verdades de nuestra santa Fe, estamos cumpliendo un mandato imperativo de Cristo. Por ser cristianos nos corresponde la misión hermosísima y necesaria de ser “luz del mundo”. Cada uno debe examinarse sobre cómo está cumpliendo este trascendental deber.

Textos de san Josemaría

“Piadosos, pues, como niños: pero no ignorantes, porque cada uno ha de esforzarse, en la medida de sus posibilidades, en el estudio serio, científico, de la fe; y todo esto es la teología. Piedad de niños, por tanto, y doctrina segura de teólogos.

El afán por adquirir esta ciencia teológica –la buena y firme doctrina cristiana– está movido, en primer término, por el deseo de conocer y amar a Dios. A la vez, es también consecuencia de la preocupación general del alma fiel por alcanzar la más profunda significación de este mundo, que es hechura del Creador. Con periódica monotonía, algunos tratan de resucitar una supuesta incompatibilidad entre la fe y la ciencia, entre la inteligencia humana y la Revelación divina. Esta incompatibilidad sólo puede aparecer, y aparentemente, cuando no se entienden los términos reales del problema”.

Es Cristo que pasa, n. 10

Oración

Te damos gracias, Señor, porque has traído al mundo la plenitud de la gracia y de la verdad, y quieres que seamos nosotros quienes llevemos las verdades de salvación a los hermanos. Ayúdanos a cumplir la feliz misión de ser luz del mundo. Amén.

Jaculatoria

¡Señor, que vea!” (Mc 10,51)


Octavo día. Medios para ser fieles

Podemos vivir con fidelidad, en medio del mundo, nuestra vida de hijos de Dios, si ponemos los medios: una continua formación para mejorar el conocimiento y la práctica de la doctrina de Jesucristo; la piedad que alimente la vida espiritual; y la acción apostólica tendiente a mejorar la vida de los demás. Y todo ello, en perfecta unidad, a través del cumplimiento de los deberes del propio estado.

De esta manera se actualiza la vocación a la santidad que recibimos en el Bautismo, cuando el Señor nos “trasladó de muerte a vida”, según enseña San Juan, y donde nos “revestimos de Nuestro Señor Jesucristo”, en expresión de San Pablo. San Josemaría no se cansó de inculcar estas verdades prácticas: con buena doctrina y con piedad, podemos ser apóstoles del Señor en medio del mundo, santificarnos y santificar a muchos, como levadura en la masa.

La vida de piedad no nos aleja de las realidades temporales, sino que, por el contrario, nos ha de llevar a “amar al mundo apasionadamente”, según decía San Josemaría; sin ser mundanos; estando en el mundo empeñados en mejorar las estructuras y las personas todas; dedicándonos con afán de servicio a los diversos deberes que tenemos como ciudadanos, como miembros de una familia, como trabajadores, como amigos...

La piedad se expresa y se alimenta mediante la oración, la mortificación y los sacramentos, que producen frutos de buenas obras, de caridad y de servicio a los demás. No se trata de acumular prácticas exteriores, sino de procurar llenar de espíritu de oración lo que realizamos; de cultivar la presencia de Dios con cariño; y de vivir con alegría la realidad luminosa de nuestra condición de hijos de Dios. Para esto conviene concretar un plan de vida de piedad y tener una dirección espiritual que nos estimule a cumplirlo y mejorarlo constantemente.

Textos de san Josemaría

“Ser pequeño exige creer como creen los niños, amar como aman los niños, abandonarse como se abandonan los niños..., rezar como rezan los niños. Y todo esto junto es preciso para llevar a la práctica lo que voy a describirte en estas líneas:

El principio del camino, que tiene por final la completa locura por Jesús, es un confiado amor hacia María Santísima.

– ¿Quieres amar a la Virgen? –Pues, ¡trátala! ¿Cómo?

–Rezando bien el Rosario de nuestra Señora”. (Santo Rosario, Prólogo).

Oración

Dios Espíritu Santo, te suplicamos que nos infundas el don de piedad, para que sepamos escuchar tu voz y corresponder a tus inspiraciones con nuestra oración y nuestras obras. Que la oración y la mortificación nos dispongan para alcanzar el mayor fruto de la recepción de lo santos sacramentos; y que toda nuestra vida esté penetrada del sentido de nuestra condición de hijos de Dios. Amén.

Jaculatoria

“Habla, Señor, que tu siervo escucha”. (1 Sam 3,9)


Noveno día. Cristo, María y la Iglesia

Así resumía San Josemaría los grandes amores de su corazón y los grandes amores que deseaba ardientemente que todos tuvieran: Cristo, María y la Iglesia.

Jesucristo, con su humanidad santísima, es el Camino, la Verdad y la Vida, como Él mismo lo declaró. Para nosotros la consideración de la humanidad santísima de Cristo, nos conduce a adorar su divinidad; y unidos a Él, movidos por el Espíritu Santo, llegamos hasta el Padre. El cristiano, bautizado en el nombre de las tres divinas Personas, debe buscarlas a lo largo de la vida, tratarlas, como Único e indivisible Dios en la Trinidad de las Personas.

María Santísima, Madre de Cristo y Madre nuestra, nos hermana con Jesús, nos enseña siempre a hacer lo que Él nos diga. Ella es el modelo perfecto de discípulo del Salvador, ella nos precede en el peregrinaje de la fe. Por esto, San Josemaría escribió: “A Jesús siempre se va y se «vuelve» por María”. (Camino, n. 495).

La auténtica devoción a la Virgen Santísima consiste sobre todo en tratar de conocerla; y para esto, contemplar cuanto de ella sabemos por los Santos Evangelios, la Tradición de la Iglesia y las enseñanzas del Magisterio. Si la conocemos, la amaremos como Madre perfectísima y trataremos de imitarla. También hemos de confiar plena- mente en su bondadosísima protección y amparo, recurriendo a ella en nuestras necesidades, y apoyándonos en su intercesión poderosa. Jesús hizo el primer milagro en Caná a petición de María, y seguirá escuchando las súplicas de la Santísima Virgen a favor de sus hijos.

El amor a la Iglesia nos ha de llevar “a servirla como quiere ser servida”, decía San Josemaría. Toda su vida fue una heroica entrega al servicio sacrificado y humilde de la Iglesia. Ese amor a la Iglesia se expresa principalmente en la devoción, la docilidad y cariño por el Santo Padre, Vicario de Cristo, único Pastor universal.

Textos de san Josemaría

“¡Madre! –Llámala fuerte, fuerte. –Te escucha, te ve en peligro quizá, y te brinda, tu Madre Santa María, con la gracia de su Hijo, el consuelo de su regazo, la ternura de sus caricias: y te encontrarás reconfortado para la nueva lucha”. Camino, n. 516

Oración

Te pedimos, Señor, que imitando a San Josemaría y con su intercesión, conozcamos cada vez más la santísima humanidad de Jesucristo; que amemos cada vez más a Santa María, a la Iglesia y al Papa; y que acogiéndonos siempre a la maternal protección de la Virgen, nos comportemos como hijos fieles de la Iglesia. Amén.

Jaculatoria

“Gracias, Dios mío, por el amor al Papa que has puesto en mi corazón”. Camino, n. 573

 

 

Tema 10. La Pasión y Muerte en la Cruz

Jesús murió por nuestros pecados (cfr. Rm 4,25) para librarnos de ellos y rescatarnos para la vida divina.

Resúmenes de fe cristiana22/12/2016

Opus Dei - Tema 10. La Pasión y Muerte en la Cruz

La finalidad propia del misterio de la Cruz es cancelar el pecado del mundo.

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1. El sentido general de la Cruz de Cristo

1.1. Algunas premisas

El misterio de la Cruz se encuadra en el marco general del proyecto de Dios y de la venida de Jesús al mundo. El sentido de la creación está dado por su finalidad sobrenatural, que consiste en la unión con Dios. Sin embargo, el pecado alteró profundamente el orden de la creación; el hombre dejó de ver el mundo como una obra llena de bondad, y lo convirtió en una realidad equívoca. Puso su esperanza en las creaturas y se fijó como meta falsos fines terrenos.

La venida de Jesucristo al mundo tiene como finalidad reimplantar en el mundo el proyecto de Dios y conducirlo eficazmente a su destino de unión con Él. Para ello, Jesús, verdadera Cabeza del género humano [1], asumió toda la realidad humana degradada por el pecado, la hizo suya, y la ofreció filialmente al Padre. De este modo Jesús restituyó a cada relación y situación humana su verdadero sentido, en dependencia a Dios Padre.

Este sentido o fin de la venida de Jesús se realiza con su vida entera, con cada uno de sus misterios, en los que Jesús glorifica plenamente al Padre. Cada acontecimiento y cada etapa de la vida de Cristo tiene una específica finalidad en orden a este objetivo salvador [2].

1.2. Aplicación al misterio de la Cruz

La finalidad propia del misterio de la Cruz es cancelar el pecado del mundo (cfr. Jn 1,29), algo completamente necesario para que se pueda realizar la unión filial con Dios. Esta unión es, como hemos dicho, el objetivo último del plan de Dios (cfr. Rm 8,28-30).

Jesús cancela el pecado del mundo cargándolo sobre sus hombros y anulándolo en la justicia de su corazón santo [3].

En esto consiste esencialmente el misterio de la Cruz:

a) Cargó con nuestros pecados. Lo indica, en primer lugar, la historia de su pasión y muerte relatada en los Evangelios. Estos hechos, siendo la historia del Hijo de Dios encarnado y no de un hombre cualquiera, más o menos santo, tienen un valor y una eficacia universales, que alcanzan a toda la raza humana. En ellos vemos que Jesús fue entregado por el Padre en manos de los pecadores (cfr. Mt 26,45) y que Él mismo permitió voluntariamente que su maldad (de ellos) determinase en todo su suerte (de Él). Como dice Isaías al presentar su impresionante figura de Jesús [4]: «se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado, y como oveja que ante los que la trasquilan está muda, tampoco él abrió la boca» (Is, 53,7).

Cordero sin mancha, aceptó libremente los sufrimientos físicos y morales impuestos por la injusticia de los pecadores, y en ella, asumió todos los pecados de los hombres, toda ofensa a Dios. Cada agravio humano es, de algún modo, causa de la muerte de Cristo. Decimos, en este sentido, que Jesús “cargó” con nuestros pecados en el Gólgota (cfr. 1Pt 2,24).

b) Eliminó el pecado en su entrega. Pero Cristo no se limitó a sobrellevar nuestros pecados sino que también los “destruyó”, los eliminó. Pues llevó los sufrimientos en la justicia filial , en la unión obediente y amorosa hacia su Padre Dios y en la justicia inocente , de quien ama al pecador, aunque éste no lo merezca: de quien busca perdonar las ofensas por amor (cfr. Lc 22,42; 23,34). Ofreció al Padre sus sufrimientos y su muerte en nuestro favor, para nuestro perdón: «en sus llagas hemos sido curados» (Is 53,5).

2. La Cruz revela la misericordia y la justicia de Dios en Jesucristo

Fruto de la Cruz es, por tanto, la eliminación del pecado. De ese fruto se apropia el hombre a través de los sacramentos (sobre todo la Confesión sacramental) y se apropiará definitivamente después de esta vida, si fue fiel a Dios. De la Cruz procede la posibilidad para todos los hombres de vivir alejados del pecado y de integrar los sufrimientos y la muerte en el propio camino hacia la santidad.

Dios quiso salvar el mundo por el camino de la Cruz, pero no porque ame el dolor o el sufrimiento, pues Dios sólo ama el bien y hacer el bien. No quiso la Cruz con una voluntad incondicionada, como quiere, por ejemplo, que existan las criaturas, sino que la ha querido praeviso peccato, sobre el presupuesto del pecado. Hay Cruz porque existe el pecado. Pero también porque existe el Amor. La Cruz es fruto del amor de Dios ante el pecado de los hombres.

Dios quiso enviar a su Hijo al mundo para que realizara la salvación de los hombres con el sacrificio de su propia vida, y esto, dice en primer lugar mucho de Dios mismo. Concretamente la Cruz revela la misericordia y justicia de Dios:

a) La misericordia. La Sagrada Escritura refiere con frecuencia que el Padre entregó a su Hijo en manos de los pecadores (cfr. Mt 26,54), que no se ahorró a su propio Hijo. Por la unidad de las Personas divinas en la Trinidad, en Jesucristo, Verbo encarnado, está siempre presente el Padre que lo envía. Por este motivo, tras la decisión libre de Jesús de entregar su vida por nosotros, está la entrega que el Padre nos hace de su Hijo amado, consignándolo a los pecadores; esta entrega manifiesta más que ningún otro gesto de la historia de la salvación el amor del Padre hacia los hombres y su misericordia.

b) La Cruz nos revela también la justicia de Dios. Ésta no consiste tanto en hacer pagar al hombre por el pecado, sino más bien en devolver al hombre al camino de la verdad y del bien, restaurando los bienes que el pecado destruyó. La fidelidad, la obediencia y el amor de Cristo a su Padre Dios; la generosidad, la caridad y el perdón de Jesús a sus hermanos los hombres; su veracidad, su justicia e inocencia, mantenidas y afirmadas en la hora de su pasión y de su muerte, cumplen esta función: vacían el pecado de su fuerza condenatoria y abren nuestros corazones a la santidad y a la justicia, pues se entrega por nosotros. Dios nos libra de nuestros pecados por la vía de la justicia, por la justicia de Cristo.

Como fruto del sacrificio de Cristo y por la presencia de su fuerza salvadora, podemos siempre comportarnos como hijos de Dios, en cualquier situación por la que atravesemos.

3. La Cruz en su realización histórica

Jesús conoció desde el principio, y en modo adecuado al progreso de su misión y de su conciencia humana, que el rumbo de su vida lo conducía a la Cruz. Y lo aceptó plenamente: vino a cumplir la voluntad del Padre hasta los últimos detalles (cfr. Jn 19,28-30), y ese cumplimiento le llevó a «dar su vida en rescate por muchos» (Mc 10,45).

En la realización de la tarea que el Padre le había encomendado, encontró la oposición de las autoridades religiosas de Israel, que consideraban a Jesús un impostor. De modo que «algunos jefes de Israel acusaron a Jesús de actuar contra la Ley, contra el Templo de Jerusalén y, particularmente, contra la fe en el Dios único, porque se proclamaba Hijo de Dios. Por ello lo entregaron a Pilato para que lo condenase a muerte» (Compendio, 113).

Los que condenaron a Jesús pecaron al rechazar la Verdad que es Cristo. En realidad, todo pecado es un rechazo de Jesús y de la verdad que Él nos trajo de parte de Dios. En este sentido todo pecado encuentra lugar en la Pasión de Jesús. «La pasión y muerte de Jesús no pueden ser imputadas indistintamente al conjunto de los judíos que vivían entonces, ni a los restantes judíos venidos después. Todo pecador, o sea todo hombre, es realmente causa e instrumento de los sufrimientos del Redentor; y aún más gravemente son culpables aquellos que más frecuentemente caen en pecado y se deleitan en los vicios, sobre todo si son cristianos» (Compendio, 117).

4. Sacrificio y Redención

Jesús murió por nuestros pecados (cfr. Rm 4,25) para librarnos de ellos y rescatarnos de la esclavitud que el pecado introduce en la vida humana. La Sagrada Escritura dice que la pasión y muerte de Cristo son: a) sacrificio de alianza b) sacrificio de expiación, c) sacrificio de propiciación y de reparación por los pecados, d) acto de redención y liberación de los hombres.

a) Jesús, ofreciendo su vida a Dios en la Cruz, instituyó la Nueva Alianza, es decir, la nueva forma de unión de Dios con los hombres que había sido profetizada por Isaías (cfr. Is 42,6), Jeremías (cfr. Jr 31, 31-33) y Ezequiel (cfr. Ez 37,26). El nuevo Pacto es la alianza sellada en el cuerpo de Cristo entregado y en su sangre derramada por nosotros (cfr. Mt 26,27-28).

b) El sacrificio de Cristo en la Cruz tiene un valor de expiación, es decir, de limpieza y purificación del pecado (cfr. Rm 3,25; Hb 1,3; 1Jn 2,2; 4,10).

c) La Cruz es sacrificio de propiciación y de reparación por el pecado (cfr. Rm 3,25; Hb 1,3; 1Jn 2,2; 4,10). Cristo manifestó al Padre el amor y la obediencia que los hombres le habíamos negado con nuestros pecados. Su entrega hizo justicia y satisfizo al amor paterno de Dios que habíamos rechazado desde el origen de la historia.

d) La Cruz de Cristo es acto de redención y de liberación del hombre. Jesús pagó nuestra libertad con el precio de su sangre, es decir, de sus sufrimientos y su muerte (cfr. 1Pt 1,18). Mereció con su entrega nuestra salvación para incorporarnos al reino de los cielos: «Él nos libró del poder de las tinieblas y nos trasladó al Reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redención: el perdón de los pecados» (Col 1,13-14).

5. Los efectos de la Cruz

Principal efecto de la Cruz es eliminar el pecado y todo lo que se opone a la unión del hombre con Dios.

La Cruz, además de cancelar los pecados, nos libra también del diablo, que dirige ocultamente la trama del pecado, y de la muerte eterna. El diablo nada puede contra quien está unido a Cristo (cfr. Rm 8,31-39) y la muerte deja de ser separación eterna de Dios, y queda sólo como puerta de acceso al destino último (cfr. 1Co 15,55-56).

Removidos todos estos obstáculos, la Cruz abre para la humanidad la vía de la salvación, la posibilidad universal de la gracia.

Junto con su Resurrección y su gloriosa Exaltación, la Cruz es causa de la justificación del hombre, es decir, no sólo de la eliminación del pecado y de los demás obstáculos, sino también de la infusión de la vida nueva (la gracia de Cristo que santifica el alma). Cada sacramento es un modo diverso de participar en la Pascua de Cristo y de apropiarse de la salvación que de ella proviene. Concretamente el Bautismo, nos libra de la muerte introducida por el pecado original y nos permite vivir la vida nueva del Resucitado.

Jesús es la causa única y universal de la salvación humana: el único mediador entre Dios y los hombres. Toda gracia de salvación dada a los hombres proviene de su vida y, en particular, de su misterio pascual.

6. Corredimir con Cristo

Como acabamos de decir, la Redención obrada por Cristo en la Cruz es universal, se extiende a todo el género humano. Pero es preciso que llegue a aplicarse a cada uno el fruto y los méritos de la Pasión y Muerte de Cristo, principalmente por medio de la fe y los Sacramentos.

Nuestro Señor Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (cfr. 1Tm 2,5). Pero Dios Padre ha querido que fuéramos no sólo redimidos sino también corredentores (cfr. Catecismo , 618). Nos llama a tomar su Cruz y a seguirle (cfr. Mt 16,24), porque Él «sufrió por nosotros dejándonos ejemplo para que sigamos sus huellas» (1P 2,21).

San Pablo escribe:

a) «yo estoy con Cristo en la Cruz, y no soy yo el que vive sino que Cristo vive en mí» (Ga 2,20): para alcanzar la identificación con Cristo hay que abrazar la Cruz;

b) «completo en mi carne lo que falta a la Pasión de Cristo, por su Cuerpo que es la Iglesia» (Col 1,24): podemos ser corredentores con Cristo.

Dios no ha querido librarnos de todas las penalidades de esta vida, para que aceptándolas nos identifiquemos con Cristo, merezcamos la vida eterna y cooperemos en la tarea de llevar a los demás los frutos de la Redención. La enfermedad y el dolor, ofrecidos a Dios en unión con Cristo, alcanzan un gran valor redentor, como también la mortifica­ción corporal practicada con el mismo espíritu con que Cristo padeció libre y voluntaria­mente en su Pasión: por amor, para redimirnos expiando por nuestros pecados. En la Cruz, Jesucristo nos da ejemplo de todas las virtudes:

a) de caridad: «nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos» (cfr. Jn 15,13);

b) de obediencia: se hizo «obediente al Padre hasta la muerte y muerte de Cruz» (Flp 2,8);

c) de humildad, de mansedumbre y de paciencia: soportó los sufrimientos sin evitar­los ni suavizarlos, como un manso cordero (cfr. Jr 11,19);

d) de desprendimiento de las cosas terrenas: el Rey de Reyes y Señor de los que dominan aparece en la Cruz desnudo, burlado, escupido, azotado, coronado de espinas, por Amor.

El Señor ha querido asociar a su Madre, más íntimamente que a nadie, con el misterio de su sufrimiento redentor (cfr. Lc 2,35; Catecismo, 618). La Virgen nos enseña a estar junto a la Cruz de su Hijo [5].

Antonio Ducay

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 599-618.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 112-124.

Juan Pablo II , El valor redentor de la Pasión de Cristo, Catequesis: 7-IX-1988, 28-IX-1988, 5-X-1988, 19-X-1988, 26-X-1988.

Juan Pablo II, La muerte de Cristo: su carácter redentor, Catequesis: 14-XII-88, 11-I-89.

Lecturas recomendadas

San Josemaría, Homilía La muerte de Cristo vida del cristiano, en Es Cristo que pasa, 95-101.

Diccionario de Teología, dirigida por C. Izquierdo et al., voces: Jesucristo (IV) y Cruz, Eunsa, Pamplona 2006.


[1] Es nuestra Cabeza porque es el Hijo de Dios y porque se hizo solidario con nosotros en todo excepto en el pecado (cf. Hb 4,15).

[2] La infancia de Jesús, su vida de trabajo, su bautismo en el Jordán, su predicación, ... todo contribuye a la Redención de los hombres. Refiriéndose a la vida de Cristo en la aldea de Nazaret, decía San Josemaría: «Esos años ocultos del Señor no son algo sin significado, ni tampoco una simple preparación de los años que vendrían después: los de su vida pública. Desde 1928 comprendí con claridad que Dios desea que los cristianos tomen ejemplo de toda la vida del Señor. Entendí especialmente su vida escondida, su vida de trabajo corriente en medio de los hombres: el Señor quiere que muchas almas encuentren su camino en los años de vida callada y sin brillo», Es Cristo que pasa, 19.

[3] Cfr. Col 1,19-22; 2, 13-15; Rm 8, 1-4; Ef 2, 14-18; Hb 9, 26.

[4] Los cuatro poemas dedicados al misterioso “Siervo de Jahvé” constituyen una espléndida profecía en el Antiguo Testamento de la Pasión de Cristo (Is 42,1-9; 49,1-9; 50,4-9; 52,13-53,12).

[5] Cfr. San Josemaría, Camino, 508.

 

“Varón y mujer los creó”, el último documento del Vaticano sobre la ideología de género

“Varón y mujer los creó”, el último documento del Vaticano sobre la ideología de género

La Congregación para la Educación Católica ofrece este documento para orientar y apoyar a cuantos están comprometidos en la educación de los jóvenes.

El pasado 10 de junio, la Congregación para la Educación Católica hizo público un documento titulado “Varón y mujer los creó”, en el que se expone lo que esta Congregación piensa sobre la Ideología de Género, y especialmente cómo se puede hacer llegar esta información al mundo educativo, pues, según dicha Congregación, el objetivo del Documento es «ofrecer algunas reflexiones que puedan orientar y apoyar a cuantos están comprometidos con la educación de las nuevas generaciones para poder abordar metódicamente las cuestiones más debatidas sobre la sexualidad humana, a la luz de la vocación al amor, a la cual toda persona es llamada».

Dada la extensión del Documento, que incluye 57 puntos, desde el Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, nos ha parecido de interés redactar un texto resumido que, sin alterar el contenido del documento original, pueda facilitar su lectura.

Este texto se estructura, al igual que el documento original, en capítulos, con los mismos títulos que en él se especifican.

Introducción

No cabe duda que los padres y educadores están ante una verdadera emergencia educativa en todo aquello que afecta a los temas de afectividad y sexualidad, pues en muchos casos se han propuesto caminos educativos que «transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón», creando una profunda «desorientación antropológica» en los padres y educadores sobre estos temas.

Tanto unos como otros se enfrentan al desafío que supone la Ideología de Género, que esencialmente niega la diferencia sexual entre hombre y mujer, ya que el sexo no se define genéticamente, es decir en el nacimiento, sino que se construye según los deseos individuales. Soy varón o mujer, porque es lo que siento y quiero ser. Esto socaba el fundamento antropológico de la familia, al separar drásticamente la diversidad y complementariedad biológica entre varón y mujer.

Al abordar esta cuestión, ésta no puede ser valorada al margen de la educación al amor, según se define en el Concilio Vaticano II, en donde se especifica que la educación sexual debe responder «al propio fin, al propio carácter, al diferente sexo, a la vez que sea conforme a la cultura cristiana».

Por ello, la Congregación para la Educación Católica, dentro de sus competencias, ofrece este documento para orientar y apoyar a cuantos están comprometidos en la educación de los jóvenes.

Breve historia

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El documento se refiere, en primer lugar, a cómo ha evolucionado el concepto de Género en el siglo XX, que fundamentalmente se basa en una «lectura puramente sociológica de la diferenciación sexual enmarcada dentro de las libertades individuales», haciendo hincapié en que «la identidad sexual tiene más que ver con una construcción social que con una realidad natural o biológica», afirmando en ese sentido que en «las relaciones interpersonales lo que importa es el afecto ente los individuos, independientemente de la diferencia sexual y del fin procreador de dichas relaciones, relaciones que se consideran irrelevantes en la construcción de concepto de familia».

Puntos de encuentro

Aunque, indudablemente el concepto de Ideología de Género difiere sustancialmente de lo que en la diferenciación sexual propugna una adecuada antropología cristiana, existen también algunos puntos de encuentro, como puede ser el «luchar por cualquier expresión de injusta discriminación» entre los individuos, y en «respetar a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie debido a sus condiciones personales pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta».

Otro punto que puede ser positivo es aumentar la comprensión antropológica de los valores de la feminidad que de alguna forma se defiende en esta Ideología.

Crítica

Sin embargo, existen abundantes puntos discrepantes entre la Ideología de Género y una adecuada antropología cristiana, ya que las teorías del Género estimulan «un proceso progresivo de desnaturalización o alejamiento de la naturaleza» en cuanto al sexo se refiere. En este sentido la identidad sexual, e incluso la propia familia, hay que repensarlas de acuerdo a lo que se ha venido en denominar “liquidez” y “fluidez postmoderna”.

Además de ello, la ideología de género propone un dualismo antropológico, que da origen a un «relativismo, donde todo es equivalente e indiferenciado, sin orden ni finalidad», vaciando de esta manera la antropología cristiana sobre el sexo de las personas y sobre la familia.

Todo ello promueve «proyectos educativos y pautas legislativas» que afectan radicalmente a la «diferencia biológica entre el hombre y la mujer», «como si más allá de los individuos no hubiera verdades, valores, principios que nos orienten, como si todo fuera igual y cualquier cosa debiera permitirse».

Razonar

«Existen argumentos racionales que aclaran la centralidad del cuerpo como un elemento integral de la identidad personal y de las relaciones personales». «El cuerpo es la subjetividad que comunica la identidad del ser», ya que el dimorfismo sexual, es decir, la diferencia sexual entre hombres y mujeres, está fundamentado en las ciencias experimentales y humanas.

Como consecuencia de ello «el proceso de identificación sexual se ve obstaculizado por la construcción ficticia de un “género” o incluso de un “tercer género”, oscureciendo la sexualidad como un elemento diferenciador de la identidad masculina y femenina.

Proponer

«Sin una aclaración satisfactoria de la antropología sobre la cual se basa el significado de la sexualidad y la afectividad, no es posible estructurar adecuadamente un camino educativo que sea coherente con la naturaleza del hombre como persona», ya que dicha antropología, la cristiana, defiende que «el hombre posee una naturaleza que se debe respetar y que no puede manipularse a su antojo», respeto que se basa en «el reconocimiento de la dignidad peculiar del ser humano y en la ley moral escrita en su propia naturaleza». Esta antropología cristiana tiene sus raíces en la narración de los orígenes, tal como se describe en el libro del Génesis, en donde se afirma que “Dios creo al hombre a su imagen, varón y mujer los creó (Génesis 1, 27).

La familia

Según el documento de la Congregación para la Educación Católica que se está comentando, «la familia es el lugar natural en donde la relación entre hombre y mujer encuentra su plena actuación. La familia es una realidad antropológica y, en consecuencia, una realidad social de cultura», es decir, «una sociedad natural en donde se realizan plenamente la reciprocidad y complementariedad entre hombre y mujer». Esta realidad precede al mismo orden sociopolítico del Estado».

Fundados en esta racionalidad antropológica surgen dos derechos, «el primero es el derecho de la familia a ser reconocida como el principal espacio pedagógico para la formación del niño», lo que fundamenta el derecho que tienen los padres a educar a sus hijos; el segundo es el derecho del niño a «crecer en una familia con un padre y una madre, en el que se genere un ambiente idóneo para su desarrollo y maduración afectiva».

La escuela

De igual manera los educadores cristianos deben «dar testimonio de la verdad sobre la persona

sexualidad, cómo se está educando a los más pequeños en esta materia

humana», y cuando hacen referencia a la «educación de la afectividad deben utilizar un lenguaje apropiado a la edad de los alumnos, pues deben de tener en cuenta que los niños y los jóvenes aún no han alcanzado la plena madurez», por lo que las enseñanzas referentes a la sexualidad deben realizarse de acuerdo a su edad.

La sociedad

No cabe duda que la sociedad actual está imbuida por la prioridad de la libertad personal, lo que condiciona que la bandera de dicha libertad se esgrima como objetivo fundamental de la educación sexual.

Por estas razones «no se puede dejar a la familia sola, frente al desafío educativo», debiendo fomentarse una «alianza educativa entre familia, escuela y sociedad», promoviendo un interactuar sustancial y no burocrático que armonice las responsabilidades primordiales de los padres con la tarea de los maestros en la educación de los niños y adolescentes, teniendo en cuenta que esta alianza «debe estar informada siempre por el principio de subsidiariedad».

La formación de los formadores

Dentro de este proceso educativo es fundamental la educación continuada de los formadores, que debe abarcar no solamente sus aspectos profesionales específicos, sino también aquellos culturales y espirituales que pueden afectar a la educación de los alumnos, tratando de que «los educadores sepan acompañar a los alumnos hacia objetivos elevados», relacionándolos «entre ellos y con el mundo social».

Un aspecto importante es el ejemplo personal de los educadores, pues «el hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan y, sobre todo, si escucha a los que enseñan es porque a su vez dan testimonio».

Al margen de esta reflexión general, y ya estrictamente en relación con la Ideología de Género, es fundamental que los educadores católicos «reciban una preparación adecuada sobre el contenido de los diferentes aspectos de la cuestión de género y sean informados sobre las leyes vigentes y las propuestas que se están discutiendo en sus propios países con la ayuda de personas cualificadas que de manera equilibrada» y bien fundamentad sobre principios científicos confirmados.

Conclusión

Concluye el documento afirmando que «el diálogo parece ser el camino más efectivo para una transformación positiva de las inquietudes e incomprensiones», para el desarrollo en profundidad del ser humano.

«Más allá de cualquier reduccionismo ideológico los educadores católicos están llamados a transformar positivamente los desafíos actuales», siguiendo el camino de la razón y de la propuesta cristiana. «Los formadores tienen la fascinante misión educativa de enseñar un camino en torno a las diversas expresiones del amor, al cuidado mutuo, a la ternura respetuosa y a la comunicación en busca de sentido».

«Esta cultura de dialogo no contradice la legitima aspiración de las escuelas católicas de mantener su propia visión de la sexualidad humana en función de la libertad de las familias para poder basar la educación de sus hijos en una antropología integral capaz de armonizar todas las dimensiones que constituyen su identidad física o espiritual».

«La Congregación para la Educación Católica alienta a continuar con la misión formativa de las nuevas generaciones y especialmente de quien sufre la pobreza en sus distintas expresiones y necesitan del amor de los educadores y educadoras».

Comentario final

No cabe duda que la Ideología de Género está influyendo objetivamente en el pensamiento social, orientándolo a posturas opuestas a lo que se podría calificar como una adecuada antropología cristiana, lo que afecta profundamente a personas y familias.

"Masculino o femenino, ¿Una construcción social?", vídeo dirigido a valorar la transexualidad y la Ley que la Comunitat Valenciana está elaborando.

No siempre las valoraciones que se hacen, generalmente desde grupos ideológicos de poder, son acordes al pensamiento cristiano, por ello, es de agradecer que la Congregación para la Educación Católica, haya publicado, el documento “Varón y mujer los creó. Para una vía del diálogo sobre la cuestión del género”, en el que de forma explícita se expone lo que se debe considerar como doctrina de la Iglesia Católica en esta controvertida materia.

Somos muchos los católicos que vamos a encontrar en este Documento una fuente de aguas claras para ir formando nuestra conciencia en tan controvertido problema, con la seguridad de que vamos a caminar por el sendero que nuestra madre la Iglesia nos va señalando.

Además de ello, la Ideología de Género afecta de forma directa a la educación de los hijos, por lo que una guía para orientar a los padres sobre qué hacer en este delicado tema, es un instrumento de incalculable valor para saber cómo proceder en el sagrado deber que tenemos de educar a nuestros hijos en la Fe y ello, especialmente, en nuestra Comunidad Valenciana en donde las autoridades educativas han publicado una Guía de Educación Sexual para controlar la educación de los adolescentes y jóvenes en materia sexual, guía que no solo ofrece pautas muy alejadas de una adecuada antropología cristina, sino que en algunas ocasiones se muestra manifiestamente contraria.

Es por ello, que el Documento para la Congregación de la Educación Católica es, en estos momentos, un texto de indudable utilidad para orientar a los padres católicos sobre la educación de sus hijos.

 

Bioética Press, una publicación que cumple 500 números. Entrevista a su fundador Justo Aznar, Director del Observatorio de Bioética de la UCV.

Justo Aznar

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

 

 

El mejor ejemplo de muerte digna: fallece el joven polaco ordenado sacerdote en la cama del hospital

Joven polaco con cáncer terminar ordenado sacerdote antes de morir.

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La historia del joven polaco Michal Los, se ha hecho viral y ha conmocionado a muchas personas. Diagnosticado con un cáncer terminal, Los fue ordenado diacono y sacerdote de la Iglesia Católica el pasado 23 de mayo de manos del obispo auxiliar de Varsovia Mons. Marek Solarczyk, en la cama del Hospital Militar de Varsovia. El Papa le otorgó esta dispensa para conceder el último deseo al joven Michal: ser sacerdote católico. 

La Congregación de los Hijos de la Divina Providencia, o los Padres de Orione, a la que pertenecía el joven Michal, ha publicado a través de su página de facebook los últimos momentos de la vida del sacerdote polaco.

Joven sacerdote polaco

 

A través de las redes, hemos podido ver como le acompañaban sus hermanos, como le cuidaban, las muestras de afecto, como celebraba su primera misa el recién ordenado sacerdote Michal Los, como impartía la bendición a sus hermanos. Tanto cariño, tanto amor. Esto es realmente lo que necesita toda persona para tener una muerte digna, la verdadera muerte digna a la que tiene derecho toda persona: afecto, amor, apoyo, y, por su puesto, paliar el dolor con los medicamentos.

Joven polaco sacerdote

 

Un ejemplo para una cultura en la que prima el derecho individual, sin reflexionar sobre las desastrosas consecuencias que puede suponer legalizar la eutanasia.

Que el testimonio de Michal nos haga pensar: todo el mundo quiere disfrutar de sus últimos momentos en esta vida cuando está rodeado de cariño y cuidados.

Zenón de Elea.

 

 

Una fe que no se hace cultura no es una fe plenamente acogida

Salvador Bernal

Portada de proyecto de educación afectivo sexual del Vaticano.

photo_camera Portada de proyecto de educación afectivo sexual del Vaticano.

No he olvidado la fuerza con que Juan Pablo II afirmó en 1982, en un lugar entrañable para mí: el aula magna de la Facultad de Derecho de la entonces Universidad central: "Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no enteramente pensada, no fielmente vivida". El santo pontífice ser dirigía a intelectuales y académicos durante su extenso primer viaje por España. Supe luego que procedía del documento pontificio de creación, poco tiempo atrás, de un consejo vaticano dedicado expresamente a la cultura.

Lo he recordado estos días al considerar algunos rasgos de la cultura contemporánea que no sé hasta qué punto influyen en la aceptación y práctica de la fe. En todo caso, es preciso tenerlos en cuenta, especialmente por los laicos, para contribuir a la nueva evangelización a la que nos convocó el papa polaco y nos sigue animando Francisco.

Comienzo con el problema de la atención. No he leído el libro de Bruno Patino, La civilisation du poisson rouge; sí, reseñas y comentarios. No sé si está traducido al castellano. Un conocido periodista, que colaboró en su día en la digitalización del diario Le Monde, aplica la metáfora del pececillo rojo encerrado en una pecera –capaz de estar atento un máximo de ocho segundos-, para escribir su “pequeño tratado sobre la economía de la atención”. Describe la lógica de Facebook, Google o las diversas plataformas, para mantener frente a la pantalla el mayor tiempo posible: publicidad obliga. Y señala cómo funciona esa dependencia y hasta qué nivel llega, con sus manifestaciones patológicas. Intenta explicarlo no como el resultado de la tecnología en sí, sino por la aplicación de un modelo económico determinado, que persigue una relación de dependencia del usuario, en detrimento de la libertad. Si no se recupera la capacidad libre de “atender”, serán letales unas tecnologías que nacieron en términos de contribución a la armonía de la familia humana.

El problema afecta a la vida espiritual, que exige tiempo, silencio, sosiego. No deja de constituir una seria responsabilidad para los educadores, porque nunca serán suficientes los límites jurídicos, aunque acaben estableciéndose como sugiere Patino con un ejemplo expresivo: sin normas, las bodegas estarían vendiendo alcohol a los niños.

De ahí la importancia educativa de fomentar también el sentido crítico. El sociólogo Gérald Bronner afirma la necesidad de enseñar el pensamiento crítico en la escuela y en la universidad, en particular para prevenir “epidemias de credulidad en la Web”. Como se ha repetido hasta la saciedad, la abundancia de la información que reciben hoy los ciudadanos desde la infancia, no asegura la expansión del conocimiento –más bien, con frecuencia, al contrario. Y no se trata sólo de una cuestión cultural, aunque el pensamiento crítico sea tan antiguo como Sócrates: afecta, y mucho, a la eficiencia del trabajo administrativo y, especialmente, al empresarial. Brunner piensa en los muchos años de la enseñanza obligatoria en los Estados modernos, que deberían contribuir a desarrollar en los alumnos su “sistema inmunitario intelectual”.

Todo esto es más necesario aún, si se tiene en cuenta esa especie de capacidad innata de autoaprendizaje digital que se observa en las jóvenes generaciones, incluso entre niños que no han ido a la escuela ni se han desarrollado en un ambiente medianamente cultural, como describía no hace mucho en La Contra de La Vanguardia Sugata Mitra, profesor de tecnología educativa en la universidad de Newcastle. Explica cómo niños de menos de doce años aprenden en la India a entrar solos en Internet: buscan en primer lugar, juegos; luego, medicamentos para sus abuelos; en tercer lugar, temas de actualidad de los que oían hablar a los adultos, y en fin, respuestas a sus deberes escolares. Sorprendentemente, y a partir de la realidad de que “todo lo que sabemos está disponible en internet”, sugiere que los currículos de educación de los estados se basen en las grandes preguntas…

Todo un reto también para la catequesis y la educación de la fe.

 

 

“¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la Cena de Pascua?”

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¡Qué texto tan sugerente el que nos proporciona Mc 14, 12-15! La pregunta de los discípulos suscita una particular respuesta del Señor: “Id a la ciudad, os encontraréis con un hombre que lleva un cántaro de agua, seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?” ¡Cómo preparaba el Señor las cosas! Y los hizo partícipes a sus discípulos de la preparación de ese acontecimiento tan sagrado y tan especial como fue la última Cena.

La Eucaristía es la vida de la Iglesia, es nuestra vida. Pensemos en la Comunión que nos une con Jesús al recibir su Cuerpo y su Sangre. Pensemos en su sacrificio redentor porque lo que comemos es su “Carne entregada por nosotros” y lo que bebemos es su “Sangre derramada para el perdón de los pecados”; ¡cómo no mirar por su preparación! Jesús dio mucha importancia a eso de preparar. Es una de las tareas que se reserva para sí en el cielo: “Porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo” (Jn 14, 2-3). La Eucaristía es ya un anticipo de ese lugar, una prenda de la gloria futura: Cada vez que nos reunimos para comer el Cuerpo de Cristo, el lugar en el que celebramos se convierte por un rato en nuestro lugar del cielo, Él nos toma consigo y estamos con Él.

Todo lugar en el que se celebra la Eucaristía –sea una Catedral, una humilde capillita o una catacumba- es anticipo de nuestro lugar definitivo, anticipo del cielo que es la comunión plena de todos los redimidos con el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo. Así nos sentimos en esta fiesta del Corpus: nos sentimos en nuestro lugar común, reunidos donde Él está. Y su manera de estar es la del Resucitado que prepara la comida para los discípulos que habían pasado toda la noche sin pescar nada. San Juan, cuando narra este episodio, nos dice que, apenas bajaron a tierra, los discípulos vieron preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan (cfr. Jn 21, 9). Esa es la imagen verdadera de quién es Jesús para nosotros: El que cada día nos prepara la Eucaristía.

Pero, después de comulgar, nosotros tenemos que prolongar la Misa, llevar el fruto de la presencia del Señor al mundo de la familia, del barrio, del estudio y el trabajo, y pensar nuestra vida cotidiana como preparación para la Eucaristía, en la que el Señor toma todo lo nuestro y lo ofrece al Padre. Por eso, como discípulos, le podemos preguntar hoy de nuevo a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la Eucaristía?”. Y Él nos hará sentir también hoy que Él tiene todo preparado. Hay, sin duda, muchos cenáculos en nuestras ciudades y pueblos donde el Señor ya comparte su pan con los hambrientos, hay muchos lugares bien dispuestos donde está encendida la luz de su Palabra, en torno a la cual se juntan sus discípulos. Hay mucha gente que camina con sus cántaros de agua y va dando de beber la Palabra del Evangelio a nuestra sociedad sedienta de espíritu y de verdad. Hay jóvenes que recorren un camino para llegar a esos cenáculos y que asisten a la procesión del Corpus en tantos lugares.

Pero el Señor quiere que preparemos su Eucaristía en todo suelo de nuestra patria, de nuestra ciudad, de nuestro pueblo. Hay que abrir lugar para que entremos todos, pues faltan muchos, saliendo nosotros a buscarlos hacia todas las orillas existenciales. En esta sociedad de tantos lugares cerrados, de tantos cotos de poder, de tantos sitios exclusivos y excluyentes, queremos preparar al Señor una “sala grande” en la que haya lugar para todos. Porque así son los banquetes del Señor. Fiesta en las que la sala, a la que muchos invitados despreciaron, se llena de invitados humildes que quieren participan con alegría de la Acción de gracias del Señor.

+ Braulio Rodríguez Plaza. Arzobispo de Toledo, Primado de España

 

 

Crisis del hombre contemporáneo, occidental y cristiano

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Existe una sola crisis fundamental, que tiene como campo de acción al propio hombre

Las muchas crisis que conmueven el mundo de hoy -del Estado, de la familia, de la economía, de la cultura, etc.- no constituyen sino múltiples aspectos de una sola crisis fundamental, que tiene como campo de acción al propio hombre. En otros términos, esas crisis tienen su raíz en los más profundos problemas de alma, de donde se extienden a todos los aspectos de la personalidad del hombre contemporáneo y a todas sus actividades.

Esa crisis es principalmente la del hombre occidental y cristiano, es decir, del europeo y de sus descendientes, el americano y el australiano. Y es en cuanto tal que la estudiaremos más particularmente. Ella también afecta a los otros pueblos, en la medida en que a éstos se extiende y en ellos echó raíces el mundo occidental. En esos pueblos tal crisis se complica con los problemas propios de las respectivas culturas y civilizaciones y con el choque entre éstas y los elementos positivos o negativos de la cultura y de la civilización occidentales.

Por más profundos que sean los factores de diversificación de esa crisis en los diferentes países de hoy, ella conserva, siempre, cinco caracteres capitales: es universal, una, total, dominante y procesiva.

Fuente: Revolución y Contra-Revolución. Bajar el libro gratuito

 

 

POPULISMO EN AMÉRICA LATINA

Estos últimos tiempos, he visto con dolor, la decadencia de la familia, como célula principal de la sociedad, en la educación de sus hijos,  también en organismos oficiales,  instituciones intermedias,  asociaciones civiles, sociales, educativas, deportivas,  gremiales, etc. Hablar de respeto, en todos los órdenes de la vida ciudadana,  salvo muy pocas excepciones,  ha llevado a muchos a ejercer violencia, en todos los estratos sociales.

Miro en mi interior, necesito encontrar la forma de contribuir a mejorar la sociedad, en esa búsqueda, encontré  una manera de hacerlo, cultivando mi espíritu tratando, de comprender al otro, y a la vez  compartir mis inquietudes a través de un artículo que  ayude a despejar la mente, evitando ser llevado de narices, por aquellos que dicen ser dueños de la verdad, me hago cargo de lo que digo, tampoco yo la tengo…

 Un término muy polémico,  el populismo,   la Real Academia Española, lo define como una tendencia política que pretende atraer a las clases populares.  Para muchos un  concepto difícil de definir con exactitud, por cuanto designa realidades diferentes, por  ejemplo en ciencias sociales, el  populismo es concebido como una ideología basada en la diferenciación y en la oposición maniquea, que sigue la doctrina de Maniqueo o Manes, babilonio del siglo III  de nuestra era, quien admitía dos principios creadores, uno para el bien y el otro para el mal, entre el  pueblo visto como una comunidad sana y la élite, concebida como entidad egoísta y deshonesta.  Habitualmente es usado en contextos políticos y de manera peyorativa. De una serie de conceptos,   para una mejor comprensión, extraigo lo siguiente: que el populismo está asociado a una corriente política, cuya característica objetiva es la que propone la igualdad social o pretende favorecer a los más débiles. Hagan memoria y vean si a través de varias décadas esto se cumplió.

Al respecto tengo una opinión formada, pero es de carácter personal, pues nunca intenté ni intento influir en mis semejantes.

En América Latina, el estudio del populismo tiene una larga trayectoria, aquí se han formulado cuatro definiciones: estructuralista, económica, político-estratégica y discursiva.

La estructuralista, define el populismo como un tipo de régimen político, que se sustenta en una alianza multiclasista y un liderazgo carismático con el objetivo de implementar el denominado modelo de desarrollo de industrialización por sustitución de importaciones.

La económica, que tiene sentido peyorativo, identifica el populismo con un conjunto de políticas macroeconómicas promovidas con el fin de ganar elecciones, pero que una vez implementadas, terminan por generar niveles de gasto insostenible y desencadenan, tarde o temprano, profundas políticas de ajuste.

Político-estratégica, esta tercera definición,  concibe al populismo como liderazgos personalistas capaces no solo de movilizar, a una gran cantidad de votantes sin vinculación alguna entre sí, sino también de montar una maquinaria electoral con escasa institucionalidad que es dirigida por el líder personalista en cuestión.

Discursiva, en cuarto y último lugar, define al populismo como la construcción de una entidad popular que articula una serie de demandas insatisfechas mediante la identificación de una élite que se opone a los designios del pueblo. Esta última definición se ha extendido fuera de América latina, por influencia de los  escritos del filoso argentino, Ernesto Laclau.

Por otra parte el argentino Juan Santiago Ilarri, propone como los rasgos principales de los catalogados movimientos populista: rechazo de profesionales de la política; desconfianza en las instituciones públicas existentes; diálogo directo entre la dirección del movimiento y la base social; fuerte voluntad de movilización y participación; retórica nacionalista; liderazgo caudillista.

A quienes lean, les aconsejo meditar cada concepto, y sincérense con ustedes mismos, no dejen que nadie influya en sus reflexiones, pongan a su intelecto a trabajar, hagan memoria.

Esta es una apretada síntesis de definiciones  sobre  populismo,  sin grandes pretensiones, si creen que la lectura de este artículo  ayuda a comprender el difícil  momento histórico que atravesamos los argentinos,  si han logrado  visualizar  un camino para corregir lo que está mal y aceptar lo que está bien, me daré por satisfecha.

María de los Ángeles Albornoz

Monteros-Tucumán-Argentina

 

La responsabilidad de los padres ante Dios

La educación de los hijos un grave deber de los padres

Los padres deberán prestar cuentas a Dios por cada hijo que se pierda por su negligencia — Amonestación materna, Ferdinand Georg Waldmüller, 1850

Los padres que se ocupen en educar bien a sus hijos no serán confundidos, en el juicio particular y en el juicio universal. Triste, no obstante, será el juicio de padres apenas empeñados en gozar la vida y despreocupados de la educación de su prole.

San Alfonso María de Ligorio (1696-1787) el insigne maestro de la Teología Moral enseña acerca de los deberes de los padres con relación a sus hijos.

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Teniendo en vista la intensa y creciente oposición a las enseñanzas de la Santa Iglesia observada en nuestros días, es nuestro deber propagar la moral católica tradicional.

En ese sentido, es notorio el conflicto entre dos categorías de personas: los que desean formar acertadamente a sus familias de acuerdo con esas enseñanzas tradicionales; y aquellos que, debido a las influencias del neopaganismo actual —como las provenientes de la televisión, que invade incontables hogares con telenovelas y otros programas de tenor anticatólico—, tratan de adaptarse a las máximas de la mentalidad moderna.

Acción Familia procura ofrecer a todos los que desean mantener la fidelidad integral a la moral católica, subsidios para resistir valientemente a la avalancha que busca desagregar y hasta extinguir la familia, célula mater de la sociedad.

En su obra Revolución y Contra-Revolución, el Prof. Plinio Corrêa de Oliveira denuncia claramente tal objetivo de la Revolución, multisecular proceso que viene destruyendo la civilización cristiana. Así, en el capítulo 7 (Primera Parte, n. 3, f) declara:

La destrucción de la familia, meta de la Revolución

“Entre los grupos intermedios que serán abolidos, ocupa el primer lugar la familia. Mientras no consigue extinguirla, la Revolución procura reducirla, mutilarla y vilipendiarla de todos los modos”.

Como poderoso auxilio para los padres de familia, transcribimos algunos principios que el gran Doctor de la Iglesia, San Alfonso María de Ligorio, fundador de los Redentoristas, proclamó en sus sermones*:

San Alfonso María de Ligorio y la formación de los hijos

Cuando Dios bendice a los padres dándoles hijos, lo que Él tiene en vista no es la ventaja de la casa; sino que los hijos sean educados en el santo temor y formados para la salvación eterna. De ahí estas palabras de San Juan Crisóstomo: “Miremos a los hijos como precioso depósito, velemos por ellos con toda la solicitud posible”. Si los hijos fuesen un don ofrecido apenas a los padres, estos podrían disponer de ellos como quisiesen; pero como son un simple depósito, los padres deberán prestar cuentas a Dios por cada hijo que se pierda por su negligencia.

Consecuencias de una buena o mala formación

A tal padre tal hijo

Quien quiera saber si la conducta de un padre de familia es buena o mala, examine la conducta del hijo

A fin de que comprendamos que viviendo según la voluntad de Dios los padres atraen las bendiciones celestiales sobre ellos y sobre toda la casa, la Sagrada Escritura dice: “Así serán felices, tú y tus hijos después de ti, porque habrás realizado lo que es bueno y recto a los ojos del Señor, tu Dios” (Deut. 12, 25).

Quien quiera saber si la conducta de un padre de familia es buena o mala, examine la conducta del hijo. “El árbol se conoce por su fruto” (Mt. 12, 33), dice Nuestro Señor.

Cuando un padre de familia muere, pero deja un hijo, es como si él no hubiese muerto, pues ese hijo lo perpetúa, lo continuará. “Muere el padre, y es como si no muriera, porque deja detrás de sí a uno igual a él” (Eclo. 30, 4). Por los hijos que blasfeman, que dicen palabras impuras o roban, se puede advertir los vicios del padre. Pues, dice el Eclesiástico, “Un hombre se conoce por los hijos que deja” (Eclo. 11, 30).

Responsabilidad de los padres

Tranquila y feliz será la muerte de los padres y madres de familia que forman a sus hijos en la vida cristiana. “Mientras viva, se alegrará de verlo, y a su muerte, no sentirá ningún pesar” (Eclo. 30, 5). Y dice San Pablo: “se salvará por su maternidad mientras persevere con modestia en la fe, en la caridad y en la santidad” (1 Tim. 2, 15). Gracias a la buena educación que les habrán dado. Al contrario, muy triste y hasta desesperada, será la muerte de aquellos padres que únicamente se preocupan en aumentar la fortuna y el brillo de su casa, para gozar la vida, sin preocuparse en lo más mínimo en educar a sus hijos. “Si alguien —dice aún San Pablo— no tiene cuidado de los suyos, principalmente de sus familiares, ha renegado de la fe y es peor que un infiel” (1 Tim. 5, 8).

¡Si al menos ciertos padres cuidasen de sus hijos tanto cuanto de sus animales! ¡Cuánta solicitud para que nada les falte! ¡Qué atención para que la comida les sea dada a su tiempo! Y, con la atención enteramente puesta en ello, no se preocupan si sus hijos conocen o no el catecismo, si asisten a misa y se confiesan. “¡Sí —lamenta San Juan Crisóstomo—, caballos y bueyes les toman más el corazón que los propios hijos!”

Consecuencias de la negligencia de los padres

La corrección es más fácil en la niñez

Para los hijos, cuando aún son niños, es fácil adquirir buenos hábitos, es difícil al hombre maduro corregirse de los malos hábitos contraídos en la mocedad.

Es una gran desgracia para los hijos tener malos padres, no sólo incapaces de educarlos, sino, peor aún, indiferentes a sus conductas: que ven a sus hijos en malas compañías, discutiendo, divirtiéndose con amistades sórdidas, y, en vez de reprenderlos y castigarlos, los excusan diciendo: “No se puede hacer nada, son cosas de la juventud”. ¡Bella máxima… bella educación…!

Así como para los hijos, cuando aún son niños, es fácil adquirir buenos hábitos, es difícil al hombre maduro corregirse de los malos hábitos contraídos en la mocedad.

Pasaremos al segundo punto, y yo os suplico, padres y madres de familia, que retengáis bien esto que os diré sobre la manera de educar bien a vuestros hijos.

La enseñanza de la religión y de la moral

La disciplina comprende la enseñanza de la religión y de la moral

¿En qué consiste precisamente la buena educación de los hijos? San Pablo lo dice claramente en dos palabras: “Educad a vuestros hijos en la disciplina y en la corrección del Señor” (Ef.6,4).

En primer lugar, por disciplina, es necesario comprender todo lo que los padres deben hacer para formar a los hijos en las buenas costumbres. Consiste en instruirlos y darles buen ejemplo.

Que los padres tengan ante todo el deber de enseñar a los hijos el temor de Dios y la fuga del pecado. Así hacía el justo Tobías con relación a su hijo. En efecto, leemos en la Sagrada Escritura: “Al cual enseñó desde la infancia a temer a Dios y abstenerse de todo pecado” (Tob. 1, 10).

¡Qué consolaciones y qué alegrías el Cielo reserva en recompensa por la solicitud de los padres cristianos! Sí, dice el Sabio: “Corrige a tu hijo, y él te dará tranquilidad y colmará tu alma de delicias” (Prov. 29, 17). Pero, si el hijo bien instruido es la alegría de sus padres, los hijos ignorantes los llenan de tristezas; pues, ignorar las reglas de la vida cristiana y comportarse mal, es una sola cosa.

Cuenta Tomás de Cantimpré que, en 1248, un sacerdote fue encargado de hacer un discurso al clero de París reunido en sínodo. Este sacerdote era muy ignorante y, estando en la presencia de su auditorio, se confundió completamente. Entonces el demonio vino en su ayuda y le sugirió que pronunciase las siguientes palabras: “Los príncipes de las tinieblas saludan a los príncipes de la iglesia, y les agradecemos vivamente por la negligencia en instruir al pueblo. Pues, las almas estancadas en la ignorancia, siguen el camino del mal y llegan al infierno”. Semejante lenguaje bien se podría dirigir a ciertos padres de familia.

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* Sermons de S. Alphonse de Liguori, Analyses, commentaires, exposé du système de sa prédication, par le R. P. Basile Braeckman, de la Congrégation du T. S. Rédempteur, Tome Second, Jules de Meester-Imprimeur-Éditeur, Roulers, pp. 464-47.

 

Ateísmo, ciencia, tecnología.

Mi amigo Eladio, insigne médico, habla de tres tipos de personas: los creyentes en Dios, los ateos y los que no se aclaran. Pienso que en realidad se trata de dos tipos: los creyentes y los que no se aclaran. Por otra parte, tanto el creyente como el supuesto no creyente pueden pasar por etapas críticas, en que dudan de sus propias ideas. Para el intelectual, la falta de seguridad en este aspecto, es lacerante. Piénsese en Miguel de Unamuno, continuamente atormentado con sus dudas, y que al mismo tiempo escribió un conmovedor poema al Cristo de Velázquez.

Y hay otra clase de ateísmo: el impregnado de indiferencia, es decir, el ateísmo práctico. Es el de los que viven como si Dios no existiera, puesta una venda en los ojos del entendimiento. Para ellos solo existe lo que entra por los sentidos, lo que se ve, lo que se palpa materialmente. Parece como si en el fondo no quisieran pensar; como si no quisieran enfrentarse con la verdad total.

Muchos de los ateos afirman que el mundo es consecuencia del azar, y que procede de la nada. Pero como de la nada no puede proceder nada, es lógico que el mundo tenga una causa, siempre presente. Es por tanto una causa incausada.

Algunos neurocientíficos, en base a los grandes avances en el conocimiento del funcionamiento del cerebro, afirman que Dios no existe. Sin embargo, precisamente el funcionamiento tan asombroso del cerebro humano puede constituir un argumento a favor de la existencia de Dios.

Pero a la ciencia experimental, aunque puede aproximar al asunto, no le es posible demostrar claramente la existencia o la inexistencia de Dios. En cambio, sí lo puede demostrar la filosofía.

Y es que el Ser Supremo “se escapa” a la comprobación científica, no es un objeto de las ciencias experimentales. Pero a este respecto, Collins, Premio Príncipe de Asturias 2001, el mayor responsable de la secuenciación del genoma humano, afirmaba que la complejidad de la estructuración del genoma le habla de la existencia de un Creador.

La ciencia hincha y ella misma se hincha, como un globo. Un pinchazo del globo supone un estallido, la deshumanización del hombre, pues la ciencia es para el hombre, y no a la inversa.

Con la tecnología, el hombre modifica el mundo, de forma que puede creerse todopoderoso; la tecnología también hincha al hombre. Los enormes avances informáticos, las grandes posibilidades de la comunicación, las sofisticadas técnicas quirúrgicas, entre otras cosas, pueden hacer creer al hombre que es un dios inmortal y que todo lo puede. Sin embargo, el hombre es vulnerable: un virus, una bacteria puede con él; un fallo informático puede dar al traste con proyectos muy elevados; una enfermedad neurodegenerativa puede hacer que una persona pierda la cordura, la razón. Un terremoto, un desastre natural puede hundir la civilización.

“Dios existe, yo me lo encontré”, decía André Frossard. Y es que la fe la da Dios. Para Manuel García Morente Dios es “el hecho sorprendente”, con el que se encontró sin buscarlo. A veces es como un susurro, una leve brisa que pasa, como se comenta en el Antiguo Testamento. Para captar ese susurro se precisa disposición, estar atento, vigilante, predispuesto.

Y un milagro, por muy espectacular que sea, no puede hacer que el hombre crea en Dios. Aunque esté a la vista la resurrección milagrosa de un muerto, si al respecto no hay una disposición del sujeto, no es posible creer. Es la idea que transmite Jesús en la parábola del rico Epulón  y el mendigo. Decía Santa Teresa de Calcuta que para el acto de fe el hombre ha de entregarse, desprenderse de sí mismo. Una postura egoísta, vanidosa, soberbia, no cuadra con una vida de fe. “Yo soy la idea que Dios tiene de mí”; “Soy un latido del corazón de Dios”, dice el Prof. Alfonseca.

Dios es el que es. Su nombre es “Yo soy”, tal como lo reveló a Moisés en el Sinaí. Es una definición a la que llegaron por vía racional los filósofos griegos. Podemos llegar al conocimiento de su existencia; pero además, Dios se revela directamente al hombre, dándose a conocer. Por tanto, se llega  a Dios por un doble camino.

Es el SER, el que siempre ha existido, existe y existirá.

 

Cuando tus hijos son muy sensibles

Silvia del Valle Márquez

Es muy importante que aprendamos a escuchar y no solo a oír. Es importante poner atención a nuestros hijos y que ellos vean que les ponemos atención, así no tendrán el prejuicio de que no les hacemos caso.

Imagen de padres con hijos hablando

En la actualidad es muy común que ya no podamos establecer comunicación con nuestros hijos porque de cualquier cosa se sienten agredidos. Esto puede ser causado por la sobreestimulación que tienen de los medios masivos de comunicación y por la forma de educación que llevan ya que se enseñan derechos; pero no responsabilidades y esto desubica a nuestros hijos.

Pero es nuestro deber como padres de familia educar a nuestros hijos y para ellos es necesario que exista comunicación con ellos y que sea eficiente asertiva, por eso aquí te dejo mis 5Tips para poder comunicarnos con nuestros hijos aún cuando ellos sean muy sensibles.

Primero: Escuchar para comprender

Es muy importante que aprendamos a escuchar y no solo a oír. Es importante poner atención a nuestros hijos y que ellos vean que les ponemos atención, así no tendrán el prejuicio de que no les hacemos caso. Que nuestra actitud sea de atención, que todas nuestras actitudes sean de escucha, si es necesario dejemos lo que estamos haciendo para lograr entablar una comunicación adecuada con nuestros hijos. Y siempre es mejor escucharlos primero y tratar de ponernos en sus zapatos para ubicar como piensan y cual fue el razonamiento que hicieron en cada situación.

Segundo: Cuestionar con caridad

Es importante interpelar a nuestros hijos, es decir, cuestionarlos, hacerlos pensar, que salgan de su zona de confort, para que razonen y saquen conclusiones sin tener que imponer nuestro punto de vista. Es necesario que demos nuestra opinión de cada punto pero que nuestros hijo no sientan que les queremos imponer las cosas. Podemos guiarles en la reflexión para que ellos lleguen a las mejores conclusiones por ellos mismos. Todo esto debe ser en un ambiente de amor y respeto, de otra forma se volverá una batalla campal. El amor lo suaviza todo.

Tercero. Proponer sin imponer

Siempre es mejor guiar que imponer, así la conclusión será bien recibida por ellos ya que saldrá de ellos mismos. También debo decir que hay situaciones en las que va de por medio su integridad física y espiritual donde debemos ser tajantes y donde no caben las consideraciones, sobre todo si nuestros hijos son menores de edad. En nosotros como papás debe caber la prudencia y la madurez para saber mediar y tomar las decisiones más adecuadas en cada situación.

Cuarto. Suave en la forma, firme en el fondo

Nuestros hijos deben saber que las cosas importantes, lo trascendente, es inamovible; es decir, lo que tiene que ver con la moral, los principios y valores no es negociable. Fuera de eso podemos ser tolerables y tratar de adaptarnos a sus planes.

Quinto. Ora antes de tener la comunicación con ellos

Es muy importante que preparemos los momentos de interacción y comunicación con nuestros hijos y la mejor forma de hacerlo es orando por ellos, para que Dios los ilumine y sean dóciles a nuestra guía. Por algo Dios los puso en nuestras manos para llevarlos de nuevo a él. Y nosotros debemos estar conscientes de que no siempre tenemos nosotros la razón y que no pasa nada si en algún momento tenemos que dárselas para que se sientan tomados en cuenta y parte de las decisiones de la familia.

Repito, en lo trascendente inamovibles pero en lo demás podemos negociar y llegar a acuerdos. Pero lo que no puede faltar es nuestra oración por nuestros hijos y por nosotros para que sepamos guiarlos y ser instrumentos dóciles de Dios.

 

 

Sin ingenuidad tecnológica

Trump ha aplazado hasta agosto el veto a Huawei. La decisión de Google de vetar en los terminales telefónicos de la compañía china la renovación del sistema operativo Android y el uso en el futuro de sus aplicaciones, había conmocionado al mundo tecnológico y económico, así como a los usuarios. No era para menos. Huwaei tiene en el mundo 360 millones de móviles. En los nuevos teléfonos no se iban a poder usar herramientas tan populares como Whatsapp o Google Maps.

El veto forma parte de la guerra comercial que mantiene la administración Trump con China. La Comisión Europea ha dejado claro que los vetos no son la mejor solución. Tampoco lo es el proteccionismo. Pero no podemos ser ingenuos con la tecnología. De hecho, Bruselas ha puesto en marcha un plan para que el protagonismo de Hawei en el desarrollo de la nueva tecnología 5G no genere problemas de ciberseguridad. Antes de que Trump llegara a la Casa Blanca se inició una investigación para determinar si Huawei era el brazo tecnológico de Pekín y si estaba espiando para su Gobierno.

Jesús D Mez Madrid

 

¿Por qué no hacer lo que considere mejor?

Ni siquiera desde la praxis marxista, la misma que fomentó la figura del estajanovista y del intelectual al que se enviaba a cortar caña de azúcar para el bien colectivo, es posible entender la posición del líder de Podemos, Pablo Iglesias, ante las donaciones que la Fundación personal de Amancio Ortega hace, previo acuerdo con las distintas consejerías autonómicas de Sanidad, para mejorar la lucha contra el cáncer. Pero, claro, hablamos de filantropía, en el sentido occidental del término, lo que el populismo de izquierdas entiende como limosna indigna, siempre y cuando el dinero no vaya a parar a una de sus variopintas organizaciones incrustradas en el llamado tercer sector.

Pero una cosa es la demagogia y otra, mucho más grave si viene de un político que aspira a gobernar, es la insinuación implícita de que el empresario no ha cumplido sus obligaciones con Hacienda. Se trata de una acusación falsa que, sin embargo, permite adivinar qué futuro espera a los creadores de riqueza en España si llegan al poder individuos con la ideología de Pablo Iglesias. Con una cuestión añadida. Que en una sociedad libre, con el dinero, limpiamente ganado, un empresario de éxito como Ortega puede hacer lo que considere mejor.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Rechazar el morbo malsano

El caso de la mujer de 32 años, que se ha suicidado después de que se difundiera un vídeo con contenido sexual, debe provocar un profundo debate sobre las consecuencias de determinados actos y el uso de los modernos medios sin sentido de la responsabilidad.

La difusión del vídeo, grabado hace cinco años, produjo un profundo estado de ansiedad en esta mujer, que ahora vivía una situación familiar estable, con su marido y dos niños de cuatro años y nueve meses. Al margen de clarificar quién y con qué intención procedió a la difusión de este vídeo, y de examinar si la empresa en la que trabajaba actuó de forma correcta, hay que rechazar firmemente el clima de morbo malsano que se creó en el centro de trabajo, indicio de una perversa banalidad.

Domingo Martínez Madrid

 

Reflexiones de… “Un nada” (y  III)

 

 

                                Así y organizados ya, por “los listos de la tribu” (brujos, chamanes o ya organizados sacerdotes, que eran los que se comían las víctimas animales) y en unión fraternal con el jefe de la tribu; establecieron la jerarquía oportuna, para servirse totalmente de la devoción del resto de la tribu, que así los mantenía libres de los duros trabajos de simplemente, obtener el alimento… “Así debió empezar lo de ganar el pan… pero con el sudor del de enfrente”; y aparte del pan, los mejores frutos, las mejores mujeres, las mejores chozas, luego palacios, etc. etc… Y lo que indudablemente lograron, por cuanto se atribuyeron, “la entrevista divina y por la que les otorgaron el ser los representantes y administradores, de todos los bienes de la tierra en que gobernaran”; y así, a vivir, puesto que de siempre, el “mono humano”, ha tratado de engañar, esclavizar y vivir opíparamente, a costa del resto “de la manada, agrupación, tribu, pueblo, nación, imperio… y todo lo más que se pueda imaginar; puesto que algunos, hasta se consideraron dioses, se hicieron estatuas y templos; y obligaron a sus esclavos a que les dedicaran ritos y demás”. Y con las variantes que quieran, hoy, millones de años después, “la cosa sigue de similar forma”; imperando siempre, la fuerza o el engaño. “Y además las masas y muy convencidas, por las artimañas y mentiras “de los de siempre”; siguen adorando ídolos y santos, en número incalculable, por lo extendido de los miles de cultos que practica “el mono”, que no piensa ni deduce en lo absurdo de ello; pues se llega a un costumbrismo que en muchos casos, justifica las apetencias “humanas” del mono y con ello, se conforma, e incluso puede que se sienta feliz; y así sigue la vida desde la noche de los tiempos y por cuanto se ve esto va a durar muchísimos siglos más.

                                Bien, pues si sigue así y todos “los monos”, aceptan sus dioses y no se pelean entre ellos, por el máximo absurdo, cual es, el de, “mi dios es mucho mejor que el tuyo”; y por esa idiotez, se degollaron, quemaron, asesinaron o torturaron incontables millones de “monos”, ya que las peores guerras de que nos habla la horrible historia del mono terrícola, son precisamente, “las guerras de religión” (que en realidad fueron de robo o pillaje); “el mono” seguirá aletargado y vegetando como hasta aquí hizo, según se desprende por su triste historia y “su congelación neuronal”.

                                ¿Pero si no es así que otra solución le queda? Yo que me considero “un nada”; no me creo capaz de aconsejar a nadie, pero sí decir que como antes digo y a mí me va muy bien y duermo tranquilo, puede hacer lo que yo hago… “considerarme efecto y no causa de nada y esperar que ese Algo que me creara, me ayude a vivir en paz con el resto de la tribu o tribus “de monos” a que pertenezco”; y es por lo que reitero que practico aquello mejor que aprendí en este mundo: “No harás a nadie sea hombre, animal o vegetal, nada que tú no quieras que te hagan a ti mismo; y que hoy y visto la pudrición del propio planeta, añado que tampoco podemos hacer nada que atente con la integridad, ni a la tierra que pisamos, el agua que bebemos o que nos sirve para los mil usos en que la empleamos, ni al mar o al río o “charca” donde nos bañamos y mucho menos aún al aire u oxígeno que respiramos.

                                Si esa filosofía se cumpliese, seguro que viviríamos mucho mejor y en mucha mejor paz en que hoy vivimos o sobrevivimos; y al final… “lo que tenga que ser será; y nosotros obrando así, no tenemos por qué preocuparnos de todo ello”, por cuanto he dicho de que “no somos causa sino efecto”.

                                Por otra parte en realidad somos “aquello que también nos dijeron algunos pensadores o cabezas de religiones varias”, o sea que fuimos creados “a imagen y semejanza de Dios”… Por ello nuestra propia constitución individual, es otro grandioso misterio, ya que nuestro ser individual es como una miniatura o copia del grandioso Universo, puesto que lo conforman infinitas células y partículas que se pierden en lo infinitamente pequeño o inapreciable y que, “viven” en distancias “siderales” unos de otros; y toda esa maravilla, se forma cuando un diminuto espermatozoide nacido nadie sabe cómo ni por qué, en un cuerpo, sale lanzado del mismo por impulsos incontrolables y va en competición con otros millones y logra penetrar en el “huevo” (óvulo) de otro ser; y es entonces, cuando se inicia la creación o conformación “de otro universo humano”, el que en continua transformación, vive “lo que vive” y al final, muere y todo, lo que es materia, desaparece y “vuelve a la tierra que es la materia prima”.

                                De lo que dicen que hay de espiritual o espíritu individual, nada se sabe.

                                Por ello; por todo ello, es absurdo sufrir más… “piensa, trabaja y camina”; vive la vida lo mejor que puedas y con la máxima tranquilidad que puedas atesorar; y no te preocupes más… “Puede ser verdad que el final no es el final”… Amén

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo… o sea “un nada”)

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