Las Noticias de hoy 12 Enero 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 12 de enero de 2019    

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Italia: Visita sorpresa del Papa al Monasterio de Clarisas de Vallegloria

Oficina de Prensa Vaticana: Anunciados nuevos cambios en la estructura

JESÚS CRECÍA: Francisco Fernandez Carbajal

“Nunca querrás bastante”: San Josemaria

El bautismo y la confirmación: Philip Goyret

Efectos y necesidades del Bautismo: Cristina Cendoya de Danel

EL BAUTISMO DE JESÚS: +Francisco Cerro Chaves.  Obispo de Coria-Cáceres

Papás y mamás al rescate de la familia en un mundo de cabeza: Silvia del Valle

¿Mujer=víctima, Hombre=agresor?: Nuria Chinchilla

Dudas  : Daniel Tirapu

 Remi Brague insiste: las raíces de Europa son ajenas al laicismo: Salvador Bernal

La cerrazón del miedo: Ángel Cabrero Ugarte

APARICIONES MARIANAS: María de los Ángeles Albornoz

"El regreso de Mary Poppins": cine positivo: Alfonso Mendiz

PALABRAS: GERMAIN DROOGENBROODT

¡Vaya retos!: Jaime Septién

¿Qué efectos secundarios sufren los niños nacidos por reproducción asistida?: Justo Aznar

Cerebro de varón, cerebro de mujer.: Dr. Jose Luis Velayos

Se celebró la “Jornada Mundial de los Pobres”: Enric Barrull Casals

¡Apostemos por la paz, no por la guerra!: Suso do Madrid

Para la ley bioética francesa: Valentín Abelenda Carrillo

CONSERVADORES: TODOS SOMOS CONSERVADORES: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Jueves 10 de enero de 2019

El apóstol Juan (1Jn 4,19-5,4) habla de mundanidad. Cuando dice que “todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo”, está hablando de la lucha de todos los días contra el espíritu del mundo, que es mentiroso, espíritu de apariencias, sin consistencia, mientras que el Espíritu de Dios es verdadero. El espíritu del mundo es el espíritu de la vanidad, de las cosas que no tienen fuerza, que no tienen fundamento, y que caerán. Como los dulces que se dan en Carnaval no son consistentes, sino llenos de aire, así es el espíritu del mundo: lleno de aire y engaña, porque es hijo del padre de la mentira.

El apóstol nos ofrece la vía de la concreción del Espíritu de Dios, que no va de fantasías: no es lo mismo decir y hacer. Si tienes el Espíritu de Dios harás cosas buenas. Y el apóstol Juan dice una cosa muy sensata: “Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve”. Si no eres capaz de amar lo que ves, ¿cómo vas a amar lo que no ves? ¡Eso es pura fantasía! Debes amar lo que ves, lo que puedes tocar, lo que es real, y no las fantasías que no ves. Si no eres capaz de amar a Dios en lo concreto, no es verdad que amas a Dios. El espíritu del mundo es un espíritu de división, y cuando se mete en la familia, en la comunidad, en la sociedad, siempre crea divisiones, siempre. Y las divisiones crecen y viene el odio y la guerra. Pero Juan va más allá y dice: “Si alguno dice: «amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso”, o sea hijo del espíritu del mundo, que es pura mentira, pura apariencia. Y eso es algo sobre lo que nos vendrá bien pensar: ¿amo a Dios? Pues vayamos a la piedra de toque y veamos cómo amas a tu hermano: veamos cómo lo amas.

Hay tres señales que indican que no se ama al hermano. Porque sonreír se puede hacer de muchos modos: también los payasos del circo ríen, pero muchas veces lloran en su corazón. En primer lugar, rezar por el prójimo, también por esa persona que me cae mal y sé que no me quiere, incluso por quien me odia, y hasta por el enemigo, como dijo Jesús. Si no rezo, es señal de que no amo. La primer señal, la primera pregunta que todos debemos hacernos: ¿rezo por las personas? Por todas, concrete, las que me son simpáticas y las que me son antipáticas, las que son amigas y las que no son amigas. Eso lo primero. Segunda señal: cuando siento celos o envidia y me dan ganas de desearle mal, es señal de que no amo. ¡Detente! No dejes crecer esos sentimientos: son peligrosos. No los dejes crecer. Y luego, la señal más corriente de que no amo al prójimo y, por tanto, no puedo decir que amo a Dios, es la murmuración. Metámonos claramente esto en el corazón y en la cabeza: si murmuro, no amo a Dios porque con la murmuración estoy destruyendo a esa persona. Las críticas son como los caramelos de miel, que son muy buenos, pero uno y otro y otro y otro…, ¡el estómago acaba enfermo con tantos caramelos! Porque es bonito, es dulce criticar, parece bonito; pero destruye. Y eso es señal de que no amas. Si una persona deja de murmurar en su vida, yo diría que está muy cerca de Dios, porque no criticar protege al prójimo, protege a Dios en el prójimo. Y el espíritu del mundo se vence con ese espíritu de fe: creer que Dios está en mi hermano o hermana.

“Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe”. Solo con mucha fe se puede ir por ese camino, no con pensamientos humanos de sentido común… no, no: no sirven. Ayudan, pero no sirven para esa lucha. Solo la fe nos dará la fuerza para no murmurar, para rezar por todos, incluso por los enemigos y para no dejar crecer los sentimientos de celos y de envidia. El Señor, con este texto de la Primera Carta de San Juan Apóstol nos pide concreción en el amor. Amar a Dios: pero si tú no amas al hermano, no puedes amar a Dios. Y si dices que amas a tu hermano pero en realidad no lo amas, lo odias, eres un mentiroso.

 

 

Italia: Visita sorpresa del Papa al Monasterio de Clarisas de Vallegloria

Ha compartido con ellas la Eucaristía, la oración y el pan

enero 11, 2019 19:37Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 11 enero 2019).- El Papa Francisco ha realizado hoy una visita privada al Monasterio de clausura Santa María de Vallegloria, de hermanas clarisas, en Spello, provincia de Perugia, para alentar a las hermanas de clausura, la vida contemplativa y compartir con ellas la Eucaristía, la oración y el pan.

https://es.zenit.org/wp-content/uploads/2019/01/Foto_2-367x275.jpgLa visita del Pontífice ha causado una gran sorpresa a las monjas clarisas, recoge la página web de la Diócesis de Foligno, a la que pertenece el Monasterio de clausura. Con este gesto, el Santo Padre quiso, en cierto sentido, devolver la visita que las religiosas hicieron a Santa Marta el pasado 25 de agosto de 2016, señala la diócesis italiana.

En aquella ocasión, el Papa les entregó la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere, en representación de todas las religiosas de clausura del mundo. Desde entonces, la relación entre la Comunidad de contemplativas de Spello –una de las más antiguas en seguir la experiencia de Santa Clara– y el Papa se ha ido intensificando, también a través del segundo secretario particular, Yoannis Lahzi Gaid, hasta la decisión del Santo Padre de hacer esta breve visita privada a Umbría.

Alegría incontenible

Por su parte, el Obispo de Foligno, Mons. Gualtiero Sigismondi, relata que el Papa le había manifestado la idea de realizar la visita varias veces: “Entonces me di cuenta de que el viaje había tomado forma porque, en nuestro último encuentro, el Santo Padre me mostró que él conocía precisamente la distancia y el tiempo del viaje a Spello”.

De este modo, el prelado italiano cuenta: “En Nochebuena conocí el programa y esta alegría que no podía compartir con nadie marcó todas las celebraciones de estos días. Incluso la nieve no detuvo la voluntad del Santo Padre, con el Subasio cubierto de una especie de solideo blanco. Y ha sido incontenible la alegría de las monjas, que recibieron al Papa poco antes de las 9 de la mañana, antes de celebrar la Misa con el segundo secretario y el Obispo. Después, el Santo Padre compartió un tiempo de diálogo libre e informal y un almuerzo, antes de regresar hacia Roma a primera hora de la tarde, dejando una bendición para toda la Diócesis de Foligno en vísperas de las fiestas patronales”.

 

 

Oficina de Prensa Vaticana: Anunciados nuevos cambios en la estructura

Equipo internacional, incluyendo 3 americanos y 2 mujeres

enero 11, 2019 17:21Deborah Castellano LubovMedios de comunicación y media, Vaticano

(ZENIT – 11 enero 2019).- Como expresó Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio del Vaticano para la Comunicación, el 31 de diciembre de 2019, día de la renuncia del Director y de la Vicedirectora de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Greg Burke y Paloma García Ovejero, se inició un proceso para formar una nueva estructura organizativa de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Expresó su gratitud a Burke y Ovejero, reconociendo el respeto por su decisión “libre” y “autónoma”, y al nombrar a Alessandro Gisotti como Director interino de la Oficina de Prensa, expresó su plena confianza en Gisotti.

Hoy, en una declaración a periodistas acreditados ante la Santa Sede, se explicó a los periodistas la nueva estructura organizativa de la Oficina de Prensa. El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Gisotti, también habló con los periodistas presentes en la Oficina de Prensa, incluido Zenit, para dar más información sobre las noticias de hoy.

Equipo internacional 

Explicó que aunque no haya habido un nombramiento de “Vicedirector”, como hubo anteriormente, esto no es necesariamente un aspecto negativo. Gisotti subrayó que los distintos nombramientos a la estructura representan “un equipo internacional”, no solo ofreciendo experiencia en varios idiomas, siendo lengua materna, sino también entendiendo el contexto cultural y las sensibilidades.

Entre los nuevos nombramientos, hay tres americanos, incluida una religiosa, y una francesa.

En cuanto a los nombramientos anunciados hoy, Romilda Ferrauto, de Francia, ha sido nombrada por el Prefecto como Asesora Principal del Director. Es líder retirada de la sección francesa de Radio Vaticana y, durante las últimas cinco Asambleas Generales del Sínodo de los Obispos, trabajó como asistente de la Oficina de Prensa.

El Prefecto ha confiado a otra mujer, la hermana estadounidense Bernadette M. Reis, FSP, como asistente del director. Desde los Estados Unidos, ha sido periodista en Vatican News y consultora para la Comisión de Comunicación de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG).

Raúl Cabrera Pérez, de Perú, periodista de Radio Vaticana desde hace mucho tiempo y colaborador de la Comisión de Información para el Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes, también será Asistente del Director.

Además, Thaddeus M. Jones, de los Estados Unidos, que trabajó anteriormente en Radio Vaticana, y desde entonces había desempeñado un papel importante en el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales del Vaticano, y más tarde en Dicasterio para la Comunicación, especialmente con la cuenta de Twitter del Papa, @Pontifex, será Gerente de Oficina de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

 

 

JESÚS CRECÍA

— El crecimiento de Jesús. Su Humanidad Santísima.

— Nuestro crecimiento sobrenatural. Las virtudes teologales y morales.

— La madurez humana que debe acompañar a la verdadera vida interior. Las virtudes humanas.

I. Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres1. En esta breve línea resume San Lucas los años de Jesús en Nazaret. Quiso el Señor, porque era hombre perfecto, que el paso de los años fuera acompañado de un progresivo crecimiento y manifestación de su sabiduría y de su gracia.

Según su naturaleza humana, Jesús crecía como uno de nosotros. El crecimiento en sabiduría ha de entenderse en cuanto a los conocimientos adquiridos a partir de las cosas que le rodeaban, de sus maestros, de la experiencia de la vida que tiene todo ser humano con el paso de los años. En la pequeña escuela de Nazaret aprendería la Sagrada Escritura, con los comentarios clásicos con que solía acompañarse siempre la explicación. Nos impresiona ver a Jesús leyendo el Antiguo Testamento y aprendiendo lo que se decía del Mesías; es decir, de Él mismo. Hemos de pensar que los comentaría con su Madre. José, el hombre de la casa, escucharía las conversaciones de ambos con una atención y un asombro incomparables, interviniendo él mismo en el diálogo.

Jesús aprendió de José muchísimas cosas, entre otras, el oficio con el que se ganó la vida y sostuvo luego la casa, cuando el Santo Patriarca abandonó este mundo. La Virgen debió dejar una profunda huella en su Hijo: en su forma de ser humana, en dichos y maneras de decir, en las mismas oraciones que todo judío aprendía de sus padres.

Además de esta ciencia experimental humana, que fue creciendo con la edad, había en Jesús otras dos clases de ciencia. En primer lugar la ciencia de los bienaventurados, la visión de la esencia divina en razón de la unión de la naturaleza humana de Cristo con la naturaleza divina en la única Persona del Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. Esta ciencia, propia de Dios, no podía crecer: la tenía en plenitud.

Y también poseía Jesús la ciencia infusa, que perfeccionaba su inteligencia y por la que conocía todas las cosas, incluso las ocultas, como leer en los corazones de los hombres. Esta ciencia tampoco podía aumentar2.

En ocasiones, Jesús hacía preguntas: ¿Cómo te llamas?3. ¿Cuánto tiempo hace que sufres esa enfermedad?4. ¿Cuántos panes tenéis?5. Otras veces se sorprende y se admira6. Y es que, aunque Jesús poseía una ciencia divina con un conocimiento perfectísimo, quiso vivir una existencia plenamente humana. No finge cuando se admira o pregunta, porque estas son reacciones íntimas y profundas, propias del ser humano.

También nosotros debemos crecer en el conocimiento de Dios y de sus designios de salvación. No podemos quedarnos estancados en nuestra formación y en nuestros conocimientos de la doctrina. Al conocer mejor al Señor, también le sabremos tratar mejor, y de ese trato surgirá un amor cada vez más fecundo.

II. Dice San Cirilo, al tratar del crecimiento de Jesús, que lo dispuso la sabiduría divina para que el Redentor se asemejara en todo a nosotros7. Nuestra madurez en los años debe ir acompañada de un progresivo aumento de las virtudes humanas y de la vida sobrenatural.

El crecimiento que el Señor nos pide es del todo singular, pues en vez de ir dejando atrás nuestra juventud, como ocurre en la vida natural, la hace cada vez más fresca y lozana. En la vida física del hombre llega un momento en el que el «aún no» de la juventud deja paso al «ya no» de la vejez. En la vida sobrenatural ocurre el revés: la vida cristiana jamás se agosta; en todo momento podemos dirigirnos al Dios que alegra mi juventud8, aunque sea en la ancianidad. Dios vuelve joven a la persona que le ama.

Quizá hayamos conocido a personas santas, de largos años ya de vida con una gran juventud interior, nacida de su trato fiel con Cristo y manifestada en todo su actuar humano.

El crecimiento se obtiene por medio de la gracia, especialmente a través de los Sacramentos, y con el ejercicio de las virtudes. La gracia, que ha sido depositada en nuestros corazones como una simiente9, pugna por crecer y llevarnos a la plenitud10. El obstáculo es el pecado, el cual «es, en definitiva, una disminución del hombre mismo, que le impide alcanzar la propia plenitud»11.

El hombre espiritual se desarrolla por la acción del Espíritu12, mediante el ejercicio de las virtudes, y alcanza su plenitud bajo la influencia de los dones del Espíritu Santo, cuya misión es perfeccionar la vida sobrenatural incoada por las virtudes teologales. Esos dones se encuentran en toda alma en gracia.

La madurez, humana y sobrenatural, que hemos de alcanzar no es cosa de un momento. Es tarea de cada día, de muchos pequeños vencimientos, de corresponder a la gracia en lo pequeño. Hemos de poner empeño en ejercitar repetidamente las virtudes, mediante actos concretos. Con el ejercicio que supone cuidar los detalles en la práctica de las virtudes nos forjaremos un verdadero carácter, instrumento dócil a la acción del Espíritu Santo; una voluntad fija en las cosas de Dios, y de los demás por Dios.

III. Jesús crecía. Y Él ha querido que nuestro crecimiento sobrenatural vaya acompañado de una madurez también humana. Las virtudes naturales son cimiento de las sobrenaturales. No se concibe un buen cristiano sin que a la vez sea un buen padre, un buen ciudadano, un buen amigo. De hecho, la propia vocación humana se encuentra en cierto modo asumida en la vocación sobrenatural cristiana. «Cuando un alma se esfuerza por cultivar las virtudes humanas, su corazón está ya muy cerca de Cristo. Y el cristiano percibe que las virtudes teologales –la fe, la esperanza, la caridad–, y todas las otras que trae consigo la gracia de Dios, le impulsan a no descuidar nunca esas cualidades buenas que comparte con tantos hombres»13.

La gracia no actúa de espaldas a la propia naturaleza, a la realidad –física, psicológica y moral– sobre la que reposa. La vida interior sobrenatural adquiere normalmente su plenitud mientras la persona se desarrolla humanamente. El amor a Dios facilita y fortalece las mismas virtudes naturales.

La madurez humana «se manifiesta, sobre todo, en cierta estabilidad de ánimo, en la capacidad de tomar decisiones ponderadas y en el modo recto de juzgar los acontecimientos y los hombres»14.

El hombre adulto tiene de sí mismo una idea llena de realismo y de objetividad, distingue sus conquistas efectivas de lo que todavía es un proyecto o puro deseo, y acepta sus limitaciones. Esto le da un sentimiento de seguridad que le permite actuar de modo coherente, responsable y libre. Sabe adaptarse a las circunstancias, sin rigidez y sin debilidades, concediendo o exigiendo según sea preciso. La persona inmadura se engaña con frecuencia a sí misma en sus planes y proyectos, porque desconoce sus posibilidades reales; vive insegura, rehúye, mediante excusas, la responsabilidad de sus actos, y no acepta fácilmente sus derrotas y equivocaciones.

Son manifestaciones de inmadurez: el comportamiento altanero y arrogante, la tozudez, la petulancia, el no querer rectificar los propios errores, el intento de aparentar unas formas de comportamiento que no se corresponden con la edad, tener frecuentemente la imaginación puesta en sueños irreales y fantásticos.

El cristiano debe ser una persona serena, como lo fue el Señor, que no pierde su compostura en ninguna circunstancia, ni se deja llevar por arrebatos de malhumor o por reacciones intempestivas y desproporcionadas ante situaciones de las que se podía haber salido con una sonrisa o con un poco de paciencia.

El hombre con peso específico posee una prudente confianza en sí mismo, sin confiarse del todo porque conoce bien que sus «pies son de barro» y que puede fallar y equivocarse. Cuando el asunto lo requiera sabrá pedir el oportuno consejo, para luego decidir él mismo y cargar con la responsabilidad de sus actos.

Con la inmadurez se relacionan también muchas faltas de reciedumbre: la flojera, la incapacidad para sufrir un revés sin buscar el consuelo de la compasión ajena, el miedo al esfuerzo, las frecuentes quejas ante las contradicciones y molestias que se presentan en toda vida humana, la comodidad y el aburguesamiento, la falta de intensidad en el estudio o en el trabajo.

La madurez lleva consigo el ser realista y objetivo. «Un hombre soñador rara vez es un hombre luchador; es más cómodo y divertido refugiarse en un mundo fabricado por la imaginación a la propia medida y en el que siempre se es protagonista, que asirse a la realidad, comprenderla, y dominarla o sacarle partido. Por eso el soñador acaba siendo un abúlico»15, lo opuesto a un discípulo de Jesús.

La madurez exige tenacidad en las obras comenzadas para llevarlas a su fin, sin abandonos ante los obstáculos que, de un modo u otro, siempre se atravesarán en el camino.

Nuestra Madre Santa María, «modelo y escuela viva de todas las virtudes»16, también de las humanas, nos ayudará a llegar a la edad perfecta según Cristo17.

1 Lc 2, 52. — 2 Cfr. Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona 1983, nota a Lc 2, 52. — 3 Mc 5, 9. — 4 Mc 9, 20. — 5 Mc 6, 38. — 6 Cfr. Mt 8, 10. — 7 Cfr. San Cirilo de Alejandría, Sermón «Quod unus sit Christus», PL, 75, 1332. — 8 Sal 42, 4. — 9 1 Jn 3, 9. — 10 Ef 4, 13. — 11 Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 13. — 12 Ef 3, 16. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 91. — 14 Conc. Vat. II, Decr. Octatam totius, 11. — 15 F. Suárez, El sacerdocio y su ministerio, Madrid 1970, 2ª ed. p. 139. — 16 San Ambrosio, Tratado sobre las vírgenes, 2. — 17 Cfr. Ef 4, 13.

 

 

 

“Nunca querrás bastante”

Por mucho que ames, nunca querrás bastante. El corazón humano tiene un coeficiente de dilatación enorme. Cuando ama, se ensancha en un crescendo de cariño que supera todas las barreras. Si amas al Señor, no habrá criatura que no encuentre sitio en tu corazón. (Via Crucis, 8ª Estación, n. 5)

Fijaos ahora en el Maestro reunido con sus discípulos, en la intimidad del Cenáculo. Al acercarse el momento de su Pasión, el Corazón de Cristo, rodeado por los que El ama, estalla en llamaradas inefables: un nuevo mandamiento os doy, les confía: que os améis unos a otros, como yo os he amado a vosotros, y que del modo que yo os he amado así también os améis recíprocamente. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros (Ioh XIII, 34–35.) (...).
Señor, ¿por qué llamas nuevo a este mandamiento? Como acabamos de escuchar, el amor al prójimo estaba prescrito en el Antiguo Testamento, y recordaréis también que Jesús, apenas comienza su vida pública, amplía esa exigencia, con divina generosidad: habéis oído que fue dicho: amarás a tu prójimo y tendrás odio a tu enemigo. Yo os pido más: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y orad por los que os persiguen y calumnian.
Señor, permítenos insistir: ¿por qué continúas llamando nuevo a este precepto? Aquella noche, pocas horas antes de inmolarte en la Cruz, durante esa conversación entrañable con los que -a pesar de sus personales flaquezas y miserias, como las nuestras- te han acompañado hasta Jerusalén, Tú nos revelaste la medida insospechada de la caridad: como yo os he amado. ¡Cómo no habían de entenderte los Apóstoles, si habían sido testigos de tu amor insondable!
Si profesamos esa misma fe, si de verdad ambicionamos pisar en las nítidas huellas que han dejado en la tierra las pisadas de Cristo, no hemos de conformarnos con evitar a los demás los males que no deseamos para nosotros mismos. Esto es mucho, pero es muy poco, cuando comprendemos que la medida de nuestro amor viene definida por el comportamiento de Jesús. Además, El no nos propone esa norma de conducta como una meta lejana, como la coronación de toda una vida de lucha. Es -debe ser, insisto, para que lo traduzcas en propósitos concretos- el punto de partida, porque Nuestro Señor lo antepone como signo previo: en esto conocerán que sois mis discípulos. (Amigos de Dios, nn. 222-223)

 

 

 El bautismo y la confirmación

El bautismo otorga al cristiano la justificación. Con la confirmación se completa el patrimonio bautismal con los dones sobrenaturales de la madurez cristiana.

Resúmenes de fe cristiana14/12/2016

Opus Dei - Tema 18. El bautismo y la confirmaciónJesús es bautizado en las aguas del Jordán al inicio de su ministerio público, no por necesidad, sino por solidaridad redentora.

PDF► El bautismo y la confirmación.

 

RTF► El bautismo y la confirmación.

Serie completa► “Resúmenes de fe cristiana”, libro electrónico gratuito en formato PDF, Mobi y ePub


A. Bautismo

1. Fundamentos bíblicos e institución

De entre las numerosas prefiguraciones veterotestamentarias del bautismo, se destacan el diluvio universal, la travesía del mar Rojo, y la circuncisión, por encontrarse explícitamente mencionadas en el Nuevo Testamento aludiendo a este sacramento (cfr. 1 P 3,20-21; 1 Co 10,1; Col 2,11-12). Con el Bautista el rito del agua, aun sin eficacia salvadora, se une a la preparación doctrinal, a la conversión y al deseo de la gracia, pilares del futuro catecumenado.

Jesús es bautizado en las aguas del Jordán al inicio de su ministerio público (cfr. Mt 3,13-17), no por necesidad, sino por solidaridad redentora. En esa ocasión, queda definitivamente indicada el agua como elemento material del signo sacramental. Se abren además los cielos, desciende el Espíritu en forma de paloma y la voz de Dios Padre confirma la filiación divina de Cristo: acontecimientos que revelan en la Cabeza de la futura Iglesia lo que se realizará luego sacramentalmente en sus miembros.

Más adelante tiene lugar el encuentro con Nicodemo, durante el cual Jesús afirma el vínculo pneumatológico que existe entre el agua bautismal y la salvación, de donde sigue su necesidad: «el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios» (Jn 3,5).

El misterio pascual confiere al bautismo su valor salvífico; Jesús, en efecto, «había hablado ya de su pasión que iba a sufrir en Jerusalén como de un "Bautismo" con que debía ser bautizado (Mc 10,38; cfr. Lc 12,50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado de Jesús crucificado (cfr. Jn 19,34) son figuras del Bautismo y de la Eucaristía, sacramentos de la vida nueva» (Catecismo, 1225).

Antes de subir a los cielos, el Señor dice a los apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mt 28,19-20). Este mandato es fielmente seguido a partir de Pentecostés y señala el objetivo primario de la evangelización, que sigue siendo actual.

Comentando estos textos, dice Santo Tomás de Aquino que la institución del bautismo fue múltiple: respecto a la materia, en el bautismo de Cristo; su necesidad fue afirmada en Jn 3,5; su uso comenzó cuando Jesús envió a sus discípulos a predicar y bautizar; su eficacia proviene de la pasión; su difusión fue impuesta en Mt 28, 19 [1].

2. La justificación y los efectos del bautismo

Leemos en Rm 6,3-4: «¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por medio de la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva». El bautismo, que reproduce en el fiel el paso de Jesucristo por la tierra y su acción salvadora, otorga al cristiano la justificación. Esto mismo apunta Col 2,12: «Sepultados con él en el bautismo, con él también habéis resucitado por la fe en la acción de Dios, que resucitó de entre los muertos». Se añade ahora la incidencia de la fe, con la cual, junto al rito del agua, nos «revestimos de Cristo», como confirma Ga 3,26-27: «Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En efecto, todos los bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo».

Esta realidad de justificación por el bautismo se traduce en efectos concretos en el alma del cristiano, que la teología presenta como efectos sanantes y elevantes. Los primeros se refieren al perdón de los pecados, como pone en relieve la predicación petrina: «Pedro les contestó: “Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch 2,38). Esto incluye el pecado original y, en los adultos, todos los pecados personales. Se remite también la totalidad de la pena temporal y eterna. Permanecen sin embargo en el bautizado «ciertas consecuencias temporales del pecado, como los sufrimientos, la enfermedad, la muerte o las fragilidades inherentes a la vida como las debilidades de carácter, etc., así como una inclinación al pecado que la Tradición llama concupiscencia , o "fomes peccati"» (Catecismo, 1264).

El aspecto elevante consiste en la efusión del Espíritu Santo; en efecto, «en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados» (1 Co 12,13). Porque se trata del mismo «Espíritu de Cristo» (Rm 8,9), recibimos «un espíritu de hijos adoptivos» (Rm 8,15), como hijos en el Hijo. Dios confiere al bautizado la gracia santificante, las virtudes teologales y morales y los dones del Espíritu Santo.

Junto a esta realidad de gracia «el bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble (character) de su pertenencia a Cristo. Este sello no es borrado por ningún pecado, aunque el pecado impida al bautismo dar frutos de salvación» (Catecismo, 1272).

Como fuimos bautizados en un solo Espíritu «para no formar más que un cuerpo» (1 Co 12,13), la incorporación a Cristo es contemporáneamente incorporación a la Iglesia, y en ella quedamos vinculados con todos los cristianos, también con aquellos que no están en comunión plena con la Iglesia Católica.

Recordemos, finalmente, que los bautizados son «linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz» (1 P 2,9): participan, pues, del sacerdocio común de los fieles, quedando «”obligados a confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios por medio de la Iglesia” (LG 11) y a participar en la actividad apostólica y misionera del Pueblo de Dios» (Catecismo, 1270).

3. Necesidad

La catequesis neotestamentaria afirma categóricamente de Cristo que «no hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos». Y puesto que ser «bautizados en Cristo» equivale a ser «revestido de Cristo» (Gal 3,27), deben entenderse en toda su fuerza aquellas palabras de Jesús según las cuales «El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará» (Mc 16,16). De aquí deriva la fe da la Iglesia sobre la necesidad del bautismo para la salvación.

Corresponde entender esto último según la cuidadosa formulación del magisterio: «El Bautismo es necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este sacramento (cfr. Mc 16,16). La Iglesia no conoce otro medio que el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer "renacer del agua y del espíritu" a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, pero su intervención salvífica no queda reducida a los sacramentos» (Catecismo, 1257).

Existen, en efecto, situaciones especiales en las cuales los frutos principales del bautismo pueden adquirirse sin la mediación sacramental. Mas justamente porque no hay signo sacramental, no existe certeza de la gracia conferida. Lo que la tradición eclesial ha llamado bautismo de sangre y bautismo de deseo no son «actos recibidos», sino un conjunto de circunstancias que concurren en un sujeto, determinando las condiciones para que pueda hablarse de salvación. Se entiende así «la firme convicción de que quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo» (Catecismo, 1258). En modo análogo, la Iglesia afirma que «todo hombre que, ignorando el evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubiesen conocido su necesidad» (Catecismo, 1260).

Las situaciones de bautismo de sangre y de deseo no incluyen la de los niños muertos sin bautismo. A ellos «la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos»; pero es justamente la fe en la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (cfr. 1 Tm 2,4), lo que nos permite confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin bautismo (cfr. Catecismo, 1261).

4. Celebración litúrgica

Los «ritos de acogida» intentan discernir debidamente la voluntad de los candidatos, o de sus padres, de recibir el sacramento y de asumir sus consecuencias. Siguen las lecturas bíblicas, que ilustran el misterio bautismal, y son comentadas en la homilía. Se invoca luego la intercesión de los santos, en cuya comunión el candidato será integrado; con la oración de exorcismo y la unción con el óleo de catecúmenos se significa la protección divina contra las insidias del maligno. A continuación se bendice el agua con fórmulas de alto contenido catequético, que dan forma litúrgica al nexo agua-Espíritu. La fe y la conversión se hacen presentes mediante la profesión trinitaria y la renuncia a Satanás y al pecado.

Se entra ahora en la fase sacramental del rito, «mediante el baño del agua en virtud de la palabra» (Ef 5,26). La ablución, sea por infusión que por emersión, se debe realizar en modo tal que el agua corra por la cabeza, significando así el verdadero lavado del alma. La materia válida del Sacramento es el agua tenida como tal según el común juicio de los hombres. Mientras el ministro derrama tres veces el agua sobre la cabeza del candidato, o la sumerge, pronuncia las palabras: «NN, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».

Los ritos posbautismales (o explicativos) ilustran el misterio realizado. Se unge la cabeza del candidato (si no sigue inmediatamente la confirmación), para significar su participación en el sacerdocio común y evocar la futura crismación. Se entrega una vestidura blanca como exhortación a conservar la inocencia bautismal y como símbolo de la nueva vida conferida. La candela encendida en el cirio pascual simboliza la luz de Cristo, entregada para vivir como hijos de la luz. El rito del effeta, realizado en las orejas y en la boca del candidato, quiere significar la actitud de escucha y de proclamación de la palabra de Dios. Finalmente, la recitación del Padrenuestro ante el altar –en los adultos, dentro de la liturgia eucarística– pone de manifiesto la nueva condición de hijo de Dios.

5. Ministro y sujeto

Ministro ordinario es el obispo y el presbítero y, en la Iglesia latina, también el diácono. En caso de necesidad, puede bautizar cualquier hombre o mujer, incluso no cristiano, con tal de que tenga la intención de realizar lo que la Iglesia cree cuando así actúa.

El bautismo está destinado a todos los hombres y mujeres que aun no lo hayan recibido. Las cualidades necesarias del candidato dependen de su condición de niño o adulto. Los primeros, que no han llegado aun al uso de razón, han de recibir el sacramento durante los primeros días de vida, apenas lo permita su salud y la de la madre: proceder de otro modo es, con expresión fuerte de San Josemaría, «un grave atentado contra la justicia y contra la caridad» [2]. En efecto, como puerta a la vida de la gracia , el bautismo es un evento absolutamente gratuito, para cuya validez basta que no sea rechazado; por otra parte, la fe del candidato, que es necesariamente fe eclesial, se hace presente en la fe de la Iglesia. Existen, sin embargo, determinados límites a la praxis del bautismo de los niños: es ilícita si falta el consenso de los padres, o no existe garantía suficiente de la futura educación en la fe católica. En vista de esto último se designan los padrinos, elegidos entre personas de vida ejemplar.

Los candidatos adultos se preparan a través del catecumenado, estructurado según las diversas praxis locales, con vista a recibir en la misma ceremonia también la confirmación y la primera Comunión. Durante este período se busca excitar el deseo de la gracia, lo que incluye la intención de recibir el sacramento, que es condición de validez. Ello va unido a la instrucción doctrinal, que progresivamente impartida busca suscitar en el candidato la virtud sobrenatural de la fe, y a la verdadera conversión del corazón, lo que puede pedir cambios radicales en la vida del candidato.

*****

B. Confirmación

1. Fundamentos bíblicos e históricos

Las profecías sobre el Mesías habían anunciado que «reposará sobre él el espíritu de Yahvéh» (Is 11,2), y esto estaría unido a su elección como enviado: «He aquí a mi siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él: dictará ley a las naciones» (Is 42,1). El texto profético es aún más explícito cuando es puesto en labios del Mesías: «El espíritu del Señor Yahvéh está sobre mí, por cuanto me ha ungido Yahvéh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado» ( Is 61,1).

Algo similar se anuncia también para el entero pueblo de Dios; a sus miembros Dios dice: «infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos» (Ez 36,27); y en Jl 3,2 se acentúa la universalidad de esta difusión: «hasta en los siervos y las siervas derramaré mi espíritu en aquellos días».

En el misterio de la Encarnación se realiza la profecía mesiánica (cfr. Lc 1,35), confirmada, completada y públicamente manifestada en la unción del Jordán (cfr. Lc 3,21-22), cuando desciende sobre Cristo el Espíritu en forma de paloma y la voz del Padre actualiza la profecía de elección. El mismo Señor se presenta al comienzo de su ministerio como el ungido de Yahvéh en quien se cumplen las profecías (cfr. Lc 4,18-19), y se deja guiar por el Espíritu (cfr. Lc 4,1; 4,14; 10,21) hasta el mismo momento de su muerte (cfr. Hb 9,14).

Antes de ofrecer su vida por nosotros, Jesús promete el envío del Espíritu (cfr. Jn 14,16; 15,26; 16,13), como efectivamente sucede en Pentecostés (cfr. Hch 2,1-4), en referencia explícita a la profecía de Joel (cfr. Hch 2,17-18), dando así inicio a la misión universal de la Iglesia.

El mismo Espíritu derramado en Jerusalén sobre los apóstoles es por ellos comunicado a los bautizados mediante la imposición de las manos y la oración (cfr. Hch 8,14-17; 19,6); esta praxis llega a ser tan conocida en la Iglesia primitiva, que es atestiguada en la Carta a los Hebreos como parte de la «enseñanza elemental» y de «los temas fundamentales» (Hb 6,1-2). Este cuadro bíblico se completa con la tradición paulina y joánica que vincula los conceptos de «unción» y «sello» con el Espíritu infundido sobre los cristianos (cfr. 2 Co 1,21-22; Ef 1,13; 1 Jn 2,20.27). Esto último encontró expresión litúrgica ya en los más antiguos documentos, con la unción del candidato con óleo perfumado.

Estos mismos documentos atestiguan la unidad ritual primitiva de los tres sacramentos de iniciación, conferidos durante la celebración pascual presidida por el obispo en la catedral. Cuando el cristianismo se difunde fuera de las ciudades y el bautismo de los niños pasa a ser masivo, ya no es posible seguir la praxis primitiva. Mientras en occidente se reserva la confirmación al obispo, separándola del bautismo, en oriente se conserva la unidad de los sacramentos di iniciación, conferidos contemporáneamente al recién nacido por el presbítero. A ello se une en oriente una importancia creciente de la unción con el myron, que se extiende a diversas partes del cuerpo; en occidente la imposición de las manos pasa a ser una imposición general sobre todos los confirmandos, mientras que cada uno recibe la unción en la frente.

2. Significación litúrgica y efectos sacramentales

El crisma, compuesto de aceite de oliva y bálsamo, es consagrado por el obispo o patriarca, y sólo por él, durante la misa crismal. La unción del confirmando con el santo crisma es signo de su consagración. «Por la Confirmación, los cristianos, es decir, los que son ungidos, participan más plenamente en la misión de Jesucristo y en la plenitud del Espíritu Santo que éste posee, a fin de que toda su vida desprenda "el buen olor de Cristo" (cfr. 2 Co 2,15). Por medio de esta unción, el confirmando recibe "la marca", el sello del Espíritu Santo» (Catecismo, 1294-1295).

Esta unción es litúrgicamente precedida, cuando se realiza separadamente del bautismo, con la renovación de las promesas del bautismo y la profesión de fe de los confirmandos. «Así aparece claramente que la Confirmación constituye una prolongación del Bautismo» (Catecismo, 1298). Sigue a continuación, en la liturgia romana, la extensio manuum para todos los confirmandos del obispo, mientras pronuncia una oración de alto contenido epiclético (es decir, de invocación y súplica). Se llega así al rito específicamente sacramental, que se realiza «por la unción del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras: "Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo"». En las Iglesias orientales, la unción se hace sobre las partes más significativas del cuerpo, acompañando cada una por la fórmula: «Sello del don que es el Espíritu Santo» (Catecismo, 1300). El rito se concluye con el beso de paz, como manifestación de comunión eclesial con el obispo (cfr. Catecismo, 1301).

Así pues, la confirmación posee una unidad intrínseca con el bautismo, aunque no se exprese necesariamente en el mismo rito. Con ella el patrimonio bautismal del candidato se completa con los dones sobrenaturales característicos de la madurez cristiana. La Confirmación se confiere una única vez, pues «imprime en el alma una marca espiritual indeleble , el "carácter", que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo» ( Catecismo, 1304). Por ella, los cristianos reciben con particular abundancia los dones del Espíritu Santo, quedan más estrechamente vínculados a la Iglesia, «y de esta forma se obligan con mayor compromiso a difundir y defender la fe, con su palabra y sus obras» [3].

3. Ministro y sujeto

En cuanto sucesores de los apóstoles, solo los obispos son «los ministros originarios de la confirmación» [4]. En el rito latino, el ministro ordinario es esclusivamente el obispo; un presbítero puede confirmar válidamente sólo en los casos previstos por la legislación general (bautismo de adultos, acogida en la comunión católica, equiparación episcopal, peligro de muerte), o cuando recibe la facultad específica, o cuando es asociado momentáneamente a estos efectos por el obispo. En las Iglesias orientales es ministro ordinario también el presbítero, el cual debe usar siempre el crisma consagrado por el patriarca u obispo.

Como sacramento de iniciación, la confirmación está destinada a todos los cristianos, no solo a algunos escogidos. En el rito latino es conferida una vez que el candidato ha llegado al uso de razón: la edad concreta depende de las praxis locales, las cuales deben respetar su carácter de iniciación. Se requiere la previa instrucción, una verdadera intención y el estado de gracia.

Philip Goyret

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

Catecismo de la Iglesia Católica, 1212-1321.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 251-270.


[1] Cfr. Santo Tomás, In IV Sent., d.3, q.1, a.5, sol.2.

[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 78.

[3] Concilio Vaticano II, Const. Lumen Gentium, 11.

[4] Ibidem, 26.

 

 

Efectos y necesidades del Bautismo

Es absolutamente necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este Sacramento.

Por: Cristina Cendoya de Danel | Fuente: Catholic.net
Efectos del Bautismo

Es muy posible que no conozcamos todos los efectos del bautismo y esto, quizás, nos lleve a menospreciarlo. Los efectos del bautismo son cuatro:

La justificación o gracia santificante, que significa la remisión de los pecados y la santificación del hombre. Si se tienen las debidas disposiciones, por el bautismo, todos los pecados son perdonados, el pecado original y, – en el caso de los adultos - todos los pecados personales. En efecto, al haber sido regenerados por el Bautismo, no existe nada que les impida entrar en el Reino de Dios.

Al recibir la gracia santificante, se reciben las tres virtudes teologales, “fe, esperanza y caridad” y los dones del Espíritu Santo y demás virtudes infusas, y por ello, se obtiene una santificación, una renovación interior. A partir de este momento, en que Dios entra en el alma, se puede llevar una vida sobrenatural, y el alma comienza a lograr frutos para la vida eterna.

La gracia sacramental que ofrece la ayuda necesaria para vivir la vida cristiana, pues nos hace capaces de creer en Dios, de esperar en Él y de amarle; además permite crecer en el bien mediante los dones del Espíritu Santo y de las virtudes morales.

El carácter bautismal. El bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble, llamado "carácter”. Por esto, este sacramento no se puede recibir más que una vez.
Este carácter o sello nos asemeja a Cristo, además de marcarnos como pertenecientes a Dios. Por medio de él, somos incorporados a la Iglesia. Nos hace miembros del Cuerpo Místico de Cristo. Por el bautismo se participa del sacerdocio de Cristo, de su misión profética y real, son "linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz” (I P. 2,9).

El bautismo hace participar en el sacerdocio común de los fieles. La participación es de dos formas: activa, mediante el apostolado y santificando todas las realidades temporales y pasiva, recibiendo los demás sacramentos.

La remisión de todas las penas debidas por el pecado. Quien muera inmediatamente después de recibir el Bautismo, entraría directamente en el Cielo, sin tener que purificar en el Purgatorio las penas debidas por el pecado. Recordemos que los pecados quedan perdonados, pero falta purgar las penas debidas por el pecado. Estas son como las cicatrices que quedan después de una herida.

Necesidad del Bautismo

El Señor mismo afirma que"el bautismo" es necesario para la salvación (Jn. 3,5). Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el Evangelio y bautizar a todas las naciones ( Mt. 28,19-20). Por lo tanto, el bautismo es absolutamente necesario para la salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido la posibilidad de pedir este Sacramento (Mc. 16,16).

Al ser Cristo el único camino para la vida eterna, nadie puede salvarse, sin haberse incorporado a Él mediante el bautismo. Hay casos en que este medio de salvación puede ser suplido – en casos extraordinarios – cuando sin culpa alguna no se puede recibir el bautismo de agua. Estos son:

El Bautismo de deseo, es decir cuando se tiene un deseo explícito, como sería el adulto que ha manifestado su deseo de bautizarse y muere antes de poder recibir el sacramento, pero debe de estar unido a un arrepentimiento.

Quien no ha tenido la oportunidad de conocer la revelación cristiana – sin culpa alguna -, invocan a Dios, están arrepentidos y cumplen con la ley natural, obtienen la salvación por el bautismo de deseo. Recordemos que Dios quiere que todos se salven y su misericordia está al alcance de todos.

El Bautismo de sangre, quedan salvados todos aquellos que mueren por medio del martirio por haber confesado la fe cristiana o por haber practicado la virtud cristiana.

En cuanto a los niños muertos sin el bautismo, la Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven (1 Tm. 2, 4) y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: "Dejar que los niños se acerquen a mí, no se los impidáis" (Mc. 10,14), nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin bautismo. Por eso es más apremiante aún la llamada de la Iglesia, a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo. (Catec. n. 1261).

 

EL BAUTISMO DE JESÚS

Lc. 3, 15-16, 21-27

JESÚS SE BAUTIZÓ

¿Sabes el día de tu Bautismo? No me refiero a tu cumpleaños, cuando naciste a la vida como un don de Dios, sino cuando naciste a la nueva vida, que nos ha traído Jesús y que nos hace hijos de Dios, miembros de la Iglesia, la gran familia. ¿Celebras tu Bautismo?

Jesús, se bautizó en un bautismo general. Todos destacan que el Padre llama a Jesús “su Hijo Amado, su Predilecto” y es en quien se complace.

Lucas, destaca que la teofanía que se da en el Jordán donde habla el Padre, Jesús acoge su realidad, desde siempre, de ser Hijo Amado y el Espíritu Santo, en forma de paloma, es el que tiene como misión el que vivamos nuestro Bautismo.

Lucas, destaca que esta manifestación de la Trinidad tiene lugar en la oración de  Jesús “cuando en el Jordán el Señor ora”. Es muy del Evangelio de Lucas, Evangelio de la Misericordia, del perdón, del evangelizador, de la oración.

Mirando a Jesús en el Jordán, tres claves nos lanzan a vivir nuestro Bautismo que nos transmiten los sentimientos del Corazón de Cristo.

El Bautismo es vivir la vida de la Trinidad en nosotros. EL Padre nos llama “hijos amados”, el Hijo nos llama a vivir unidos a Él, esto es la santidad y el Espíritu Santo, como Señor y Dador de vida es el artífice de nuestra santidad a través der sus dones y sus frutos.

El Bautismo nos llama a evangelizar, a no quedarnos sólo en nosotros mismos, sino a ir por el mundo a proclamar la Buena Noticia para los que sufren.

Jesús, con su profunda humildad evangeliza y nos lanza a vivir evangelizando desde nuestra vida a través de signos pobres.

Por último, el Bautismo de Jesús, que cierra el ciclo de Navidad, nos introduce en que hay que seguir caminando hacia el misterio pascual de Cristo muerto y resucitado.

Jesús, no se queda a vivir ni en el desierto, ni en el Jordán. Son claves en su descubrimiento de su ser Mesías, de Hijo de Dios, para ser llamados a vivir transformando el mundo según el Corazón de Dios donde el Señor cuenta con  nosotros, con nuestra vida, con nuestra santidad, para vivir la auténtica santidad que brota de la unión con el Señor en nuestro Bautismo.

+Francisco Cerro Chaves.  Obispo de Coria-Cáceres

 

Papás y mamás al rescate de la familia en un mundo de cabeza

Papás y mamás al rescate de la familia en un mundo de cabeza

Por Silvia del Valle

No es necesario hablar mucho sobre la situación actual de la familia, tan atacada y perseguida.

Sabemos que hay intereses que buscan destruirla para manipular a nuestros hijos e imponer su ideología anti natural y pagana.

Por lo tanto, vivir en familia es muy difícil y cada día se complica más; por eso hoy les dejo mis 5Tips para vivir en familia en este mundo que nos ha tocado vivir.

PRIMERO: El equipo es de 3, no de 2

Es muy importante que veamos nuestro matrimonio como un gran equipo donde los esposos son una parte y Jesús es la otra, es decir, el equipo es de 3.

Debemos hacer nuestros planes familiares tomando en cuenta a Jesús y cómo haría Él las cosas.

SEGUNDO: Unidos contracorriente

También es muy importante que estemos muy unidos en hacer frente a los problemas que la sociedad nos presenta.

Para sacar adelante la institución familiar en este mundo de cabeza es necesario decidirse a andar contracorriente, es decir, ir juntos y de la mano haciendo lo correcto, aunque el mundo invite a lo contrario.

Y como familia, es necesario estar también dispuestos a dar testimonio de que sí se puede vivir en familia.

TERCERO: La familia es primero

Si ponemos a nuestra familia como la prioridad, entonces haremos todo para cubrir con lo que se va presentando y así lograremos dar buen testimonio.

Para ello podemos agendar tiempos fijos a fin de convivir en familia, y es importante respetarlos. Estos tiempos pueden ser las comidas, los momentos de oración o podemos buscar algún tiempo específico para la convivencia familiar.

CUARTO: Me duele como cuando…

Para poder llevar una relación adecuada es necesario tener una muy buena comunicación. Y también es bueno aprender a expresar nuestros sentimientos y quitarnos la pena de decirle a nuestro esposo o esposa lo que tenemos.

Para esto hemos encontrado que comparar lo que sentimos con algún tipo de dolor nos ayuda a dimensionar las cosas.

Un día mi esposo me dijo: «Oye, eso que hiciste me duele como cuando me duele el estómago», o «me duele como cuando me duele una muela». Con esto comprendí qué tanto le pueden afectar mis acciones a mi familia; y eso me ayuda a cuidar cómo digo las cosas y a estar abierta a que me digan cómo se sienten.

Y si lo vemos con nuestros hijos, pues ellos deben tener la confianza de decirnos lo que sienten y lo que les hace daño.

Y QUINTO: «¿No estoy yo aquí que soy tu madre?»

Estemos conscientes de que lo más importante es encomendar nuestra vida familiar a nuestra Madre Santísima. Nos ha dicho que podemos acercarnos a ella para pedirle y contarle nuestras penas y sufrimientos; que ella nos escucha y comprende e intercede ante su Hijo para alcanzarnos las gracias que le pedimos y que nos ayudan a llegar al Cielo.

No tengamos miedo de pedir ayuda en los momentos de prueba y dar gracias en los momentos de bendición.

Nuestra familia vale mucho y, por lo mismo, es importante ponerla bajo el cuidado materno de María Santísima.

Donde nuestras fuerzas se acaban, comienza la Gracia de Dios a actuar en nuestras vidas para defender nuestra familia de los ataques que el mundo nos hace.

Nuestra familia vale mucho y debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para defenderla.

 

 

¿Mujer=víctima, Hombre=agresor?

Cada mañana nos despertamos con debates sobre víctimas, agresores, derechos, denuncias falsas… Es sorprendente, por un lado, la cantidad de datos y cifras que se ofrecen, que no guardan relación unos con otros y que, incluso, se contradicen. En redes sociales como Twitter, asistimos a un baile de informaciones y desmentidos, de bulos desenmascarados, de comunicados y declaraciones.  Muchos nos preguntamos a quién creer, qué cifras son auténticas y cómo comprobar la veracidad de los datos. Con la postverdad instalada en todos los ámbitos y la facilidad de manipulación, ¿qué estudios podemos creer?

Con cierta frecuencia, recurren a mí algunos hombres que se sienten desprotegidos en el elemental derecho de ver a sus hijos, tras una o varias denuncias (a veces falsas) por parte de sus ex-mujeres (podéis leerlo en este post). La cuestión es: ¿por qué no estamos tendiendo puentes -en un asunto de tan gran relevancia para todos como son las relaciones familiares- en lugar de romper tantas familias? ¿Qué estamos haciendo mal?

Hay un cierto feminismo que pone todo su esfuerzo en crear opinión social sobre la violencia intrafamiliar, llamándola violencia “de género”, aunque luego solo refleje la ejercida sobre mujeres por parte de varones, ignorando que también hay casos -si bien, menos- de lo contrario, o incluso de menores asesinados tanto por sus madres como por sus padres. Podéis consultar más datos sobre violencia doméstica en general, en este artículo de la eurodiputada Teresa Jiménez Barbat, donde presenta el estudio  sobre el impacto de la violencia de pareja en los hombres y en los niños, elaborado por Joaquim Soares, profesor emérito de la Universidad Mid Sweden, y por Nicola Graham-Kevan, psicóloga forense de la Universidad Central Lancashire, del Reino Unido.

https://blog.iese.edu/nuriachinchilla/files/2019/01/violencia-mujer-contra-hombre.jpg

Este feminismo radicalizado y exacerbado, avalado por la ley,  trata de reducir la cuestión al axioma mujer=víctima (que siempre dice la verdad) y hombre=malo por naturaleza (siempre agresor y mentiroso). Por si esto fuera poco, se intenta convencer de que la violencia que sufren muchas mujeres por parte de sus parejas está causada por el mero hecho de ser mujer. O sea, que un hombre mata a una mujer porque es mujer. Como recuerda el jurista Daniel García Pita-Pemán en esta Tercera de ABC, la principal dificultad sigue siendo “probar que el agresor actuó por el hecho de ser mujer la agredida, y no que simplemente abusó como hombre de su mayor fuerza“. Incluso en el caso de no llegar a ser condenado, el denunciado ya tendrá antecedentes penales, habrá pasado al menos una noche en prisión, no podrá ver a sus hijos…

Un dato cuando menos sorprendente -y frecuentemente ignorado por la opinión pública- es que las estadísticas europeas reflejan que España es uno de los países de nuestro entorno con menor tasa de violencia sobre la mujer. Como la pregunta sobre feminismo que podéis  escuchar en este vídeo, ¿por qué no se esfuerza el feminismo institucional en ayudar a mujeres de países donde realmente las tasas de muerte son elevadas? ¿Quizá porque ahí no existen suculentas subvenciones?

 

Os dejo con este otro vídeo donde ya en 2016 se explicaba el entramado de ONG’s y Fundaciones que viven de esto.

 

 

Dudas   

Daniel Tirapu

Poncio Pilatos

photo_camera Poncio Pilatos

Como profesor suelo decir a mis estudiantes: si alguien tiene alguna duda, que la pregunte... que yo se la ampliaré. Cuando eres más joven te parece que todo tiene una respuesta clara, contundente, exacta. Cuando pasa el tiempo, hay más dudas, más matices, más color gris.

Ojo esto no es una renuncia a la verdad, si hay una sociedad ligada a la verdad es la de los creyentes, es lo que podemos compartir, no todas las respuestas son iguales. Solo sé que no sé casi nada.  Jesús dijo que Él es la verdad, que la verdad nos hará libres. Pilatos dijo y ¿qué es la verdad?.  La tenía físicamente delante.

Muy ingenuamente, los agnósticos piensan que tenemos mucha suerte, como si el creyente no tuviese dudas, no sufriese, no dudara. Señor creo pero aumenta mi fe.

 

 

Remi Brague insiste: las raíces de Europa son ajenas al laicismo

Salvador Bernal

Remi Brague

photo_camera Remi Brague

La Unión Europea es mucho más que la despectiva “Europa de los mercaderes”. Ciertamente, en el origen de los movimientos integradores del siglo XX hay elementos económicos: así en el pionero Benelux, que pronto cumplirá 75 años: del tratado de unión aduanera que firmaron los gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo, exiliados en Londres por la guerra mundial.

Los habitantes del viejo continente tienen muchas cosas en común, con independencia de los mercados y las soluciones políticas. No son menores las tradiciones religiosas. Curiosamente, y a pesar de tópicos y estereotipos, los musulmanes no hacen ascos a la celebración del nacimiento del profeta Jesús. Dos botones de muestra de estos últimos días: también este año el presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi participó en la liturgia copta de la vigilia de Navidad, presidida por el patriarca Tawadros II, a modo de inauguración de la nueva Catedral dedicada a la Natividad de Jesús, construida en la que será también nueva capital administrativa de Egipto. De otra parte, el gobierno de Iraq revisó el régimen de fiestas, y declaró la Navidad fiesta nacional para todos los ciudadanos, cristianos y musulmanes. El cardenal-patriarca Sako había solicitado a las autoridades de Bagdad que siguieran el ejemplo de otros países de mayoría musulmana, como Jordania, Siria o El Líbano, donde el nacimiento de Jesús se celebra civilmente sin problema.

En el contexto del Concilio Vaticano II –entre el profetismo de san Juan XXIII y las cavilaciones de san Pablo VI-, no faltaron soñadores de una “Nueva Cristiandad”. Pero el también santo Juan Pablo II dejó claro que la nueva evangelización a la que estaban convocados los fieles nada tenía de nostalgia, menos aún en el plano político-social. De hecho, la encíclica Centessimus annus desarrolla textos de Gaudium et Spes con una importante reflexión sobre los fundamentos teológicos de la democracia. Los argumentos fueron ampliados después por Benedicto XVI: son una buena herramienta para fortalecer esa forma de gobierno en estos tiempos de crisis. Desde luego, están netamente alejados de todo confesionalismo.

Nunca se insistirá bastante en que el laicismo es una enfermedad del espíritu de laicidad presente en el Nuevo Testamento, sintetizado quizá en el “dad al César lo que es del César”. No han faltado ni faltan resistencias –así, Francisco sigue criticando formas actuales de clericalismo-, pero la separación de esferas se abrió paso decididamente en la doctrina católica. Y Europa no se sostendrá si renuncia a sus valores religiosos, no confesionales. Curiosamente, con el Brexit no estará ya presente en Europa un residuo de viejos tiempos: la Corona, cabeza de la Iglesia anglicana.

Vuelve sobre el tema Remi Brague, un gran filósofo contemporáneo, 71 años, emérito de Filosofía medieval y árabe en La Sorbona; lleva décadas trabajando sobre el fundamento del hecho religioso, y su último libro en Flammarion no puede tener un título más clásico: Sur la Religion. Insiste en sus tesis sobre las raíces cristianas de Europa, aunque él prefiere el término fuentes: las considera vivas, porque vivimos aún de ese tesoro.

No faltan quienes agitan el espectro de las guerras de religión. A Brague le parece una ironía que, en Francia, los partidarios de un laicismo militante –es decir, bélico: Revolución, Comuna, post-Resistencia- pretendan avergonzar a los creyentes recordando violencias del pasado. Las atribuyen a la religión, no al contexto secularizador moderno protagonizado intelectualmente por Maquiavelo y Hobbes. Recuerda la reciente apología de otro filósofo, Jean-Luc Marion, en la línea de la segunda generación de Padres de la Iglesia. Los apologistas respondieron a las calumnias con que el poder romano intentaba justificar la persecución violenta. Hoy no es violenta, pero sí muy agresiva, con sarcasmos y silencios clamorosos, o con una acentuación de exigencias de “pureza democrática” -no de raza- para quienes tienen méritos más que suficientes para ocupar puestos de relieve en la vida social y pública.

A Brague le preocupan menos las situaciones personales, que la consistencia de la fe. Pero reclama a Europa que se defienda de la hipocresía del laicismo, si quiere asegurar la felicidad de las generaciones futuras. Hace un año, al agradecer su nombramiento como doctor honoris causa de una universidad polaca, se preguntaba, como escribí en Aceprensa el 28 de mayo: ¿qué tiene que decir el cristianismo a Europa?: “Nada nuevo. Nada que el hombre no haya sabido o no haya tenido que saber desde hace mucho tiempo. Solo hay una cosa que el cristianismo tiene la posibilidad y el deber de enseñar a los europeos de hoy: ver lo humano incluso donde otros sólo ven lo biológico seleccionable, lo económico explotable, lo político manipulable”...

 

 

La cerrazón del miedo

Ángel Cabrero Ugarte

El Apóstol de Cristo

photo_camera El Apóstol de Cristo

Seguramente es una tendencia ya antigua, habría que buscar en la historia, pero en los últimos decenios se han dado casos, especialmente en Estados Unidos, de personas que se encierran en un ambiente minoritario para protegerse de influencias malignas. Ante ambientes depravados, ante la inmoralidad ambiental, hay que protegerse cuidando que no entre la influencia de los medios de comunicación, y que no haya contacto apenas con personas extrañas. 

Me ha venido a la cabeza esta tendencia al leer “Una educación”, de Tara Westover, de reciente publicación, donde se cuenta la historia de una familia mormona que evita el trato con médicos -tienen su propia medicina naturalista- no llevan a los niños a la escuela, seguros de que les van a pervertir, y, por lo mismo, no tienen ningún interés por la universidad. La autora ha sufrido todo tipo de barbaridades por parte de su padre -cuya conducta llega a límites increíbles- y de su hermano que la maltrata cuando se da cuenta de que los traiciona. Sin duda es una situación extrema, aunque autobiográfica, que hace ver hasta qué punto se puede llegar por esa tendencia a ver malvados por doquier.

Me recomendaron que leyera “La restauración de la cultura cristiana” de John Senior, con prólogo de Natalia Sanmartín. Creo que no llegué a la mitad. Cuenta la historia de un grupo en Estados Unidos que consideran que no se puede vivir en la sociedad actual sin riesgo de perversión y proponen un encerramiento en un ambiente tradicionalista extremo. Fue entonces cuando relacioné a este tipo de cristianos exclusivitas con “El despertar de la señorita Prim”, novela de gran interés y con un éxito editorial importante.

En la novela de Sanmartín hay un grupo de gentes que viven bastante cerrados en un pueblo desconocido. En principio este no es el aspecto más llamativo. Si es más curioso el hecho de que el protagonista no lleva a sus hijos a la escuela. Los enseña en casa, él mismo. Esto tampoco es demasiado relevante pues hay familias en España que consiguen esquivar las leyes para no enviar a los niños al colegio.

Pero solo cuando leí, en parte, el libro de Senior até cabos y entendí de dónde venía la problemática de la señorita Prim. Parece ser que el grupo religioso que surge de ese movimiento de John Senior ha tenido mucho éxito y han surgido numerosas conversiones, lo cual es motivo de alegría. Pero solo deseo a esos conversos que no se queden en un mundo pequeñito y postizo.

Recientemente ha estado en pantalla en España una película sobre San Pablo. Ha gustado a mucha gente, me da la impresión de que a la mayoría de los espectadores. Pero a mí me llamó la atención un aspecto que aparece en ese relato y que distorsiona gravemente la historia: los primeros cristianos de Roma aparecen todos juntos escondidos en un lugar de la ciudad que pueden ser unas ruinas o un edificio grande antiguo. Eso es grave para la percepción de lo que es el cristianismo. Los cristianos estamos en el mundo para influir en el ambiente, para dar a conocer, con nuestro modo de vivir y con la palabra, la doctrina de Jesucristo. Nada más lejano de la realidad que estar escondidos para que no nos hagan daño.
Y esto ni en los mormones de Utah, ni en los seguidores de Senior, ni en el pueblo de la señorita Prim.

 

 

APARICIONES MARIANAS

Virgen  de La Vang- Vietnam

En otras oportunidades me referí a la aparición de la Virgen María de Lourdes en Francia, luego la  Virgen de Fátima en Portugal,  Virgen del Corazón de Oro o del Espino Blanco,  en Beauaring, Bélgica, Nuestra Señora Reina de Irlanda en Knock, Irlanda. Ahora  me referiré brevemente  de Nuestra Señora de La Vang, en Vietnam.

En Vietnam, tierra fecundada por la sangre de sus 117 mártires canonizados en 1999, se encuentra el santuario de La Vang, perteneciente a la arquidiócesis de  Hué. El nombre La Vang  proviene de un bosque, al que en tiempos pasados, pequeñas comunidades cristianas iban a recoger leña.  Su nacimiento está vinculado a las pruebas que sufrieron esas comunidades cristianas que se refugiaron allí, para huir de la persecución del rey Cah THInh, sin preocuparse de los riesgos de las bestias feroces, del hambre y de las enfermedades. Ellos oraban alrededor de un gran árbol rezando el Santo Rosario,  implorando gracia divina. La tradición popular narra que la Santísima Virgen  María se apareció muchas veces llevando en brazos al Niño Jesús, exhortándolos a perseverar y asegurándoles su  protección.

Cuando llegó la paz surgió en el lugar una modesta capilla de madera, lugar  de peregrinaje. Nuevas persecuciones aún más violentas se abatieron sobre los creyentes a mediados del siglo XIX, la devoción a la virgen  los acompañó  a muchos en el martirio, acudían al suplicio  con el rosario al cuello.

La capilla sufrió  hasta 1999, su destrucción total a causa de ser quemada por sus perseguidores, lo que no fue obstáculo para que los fieles llegaran hasta sus ruinas en peregrinaje.

Paso a  comentarles sobre Nuestra Señora de los Pobres de Banneux, en Bélgica.

En 1933, un domingo 15 de enero,  a eso de las siete de la tarde, la niña Mariette Beco, ve a través de una ventana que daba al  jardín  helado de su casa, una luz en medio de la noche. Dentro de la luz a una hermosa Señora. Lo comenta con su familia y amigos, pero nadie le creyó, ni siquiera el capellán de la iglesia.

El 18 vuelve al lugar da la aparición y se arrodilla a rezar el Rosario. La Señora se le aparece nuevamente, sobre una nube que tiene la apariencia de humo. Le pide que la siga,  la lleva hasta una fuente y le ordena que meta las manos en ella  mientras afirma: Esta fuente queda reservada para mí. El 19 se repite la visita y añade  Yo soy la Virgen de los pobres. Esta fuente está reservada para todas las naciones, para curar a los enfermos.

Luego sube al cielo, donde se extingue como una lámpara.

El viernes 20, pide que se construya allí una capilla. Al día siguiente, sábado 11, la Virgen le  dice: Yo vengo para aliviar el sufrimiento. El 13 y el 14 no aparece.  Pero el 15 afirma: Creed en mí y yo creeré en vosotros y le confía un secreto con  prohibición de comunicarlo. El 20 pide que se rece mucho y el 2 de marzo fecha de su última aparición, se declara Madre del Salvador. Madre de Dios, insistiendo en la necesidad de orar.  De esta manera sencilla pasó la Virgen de Banneux, declarándose en este siglo de escepticismo de angustia

Mediadora universal de todas las gracias. El 19 de marzo de 1942, el obispo de Lieja, aprueba oficialmente el culto a Nuestra señora de Banneux.

Si nos detuviéramos a observar las características de sus apariciones veríamos que coinciden en sus mensaje s de oración y penitencia, orden de levantar una capilla; secreto para la vidente, que no debe revelar, sin duda como prueba de fidelidad; el agua bendecida y declarada capaz de curar a los enfermos  para probar así como premio a la  fe de los que imploran  la autenticidad de la aparición; el carácter universal, sin distingos de clases y razas, de su protección y de sus favores. Todo lo pronunciado por la Virgen se resume en Si te ocupas de mis cosas yo me ocuparé de las tuyas.

Se cuentan algunas curaciones milagrosas como la de la Hermana Lutgarde, Superiora de la Comunidad de la Clínica de Santa Rosalía, en Lieja.

Sintetizando mi pensamiento, la aparición de Nuestra Señora es oportuna para acompañar a los hijos de Dios, ofreciéndoles su protección  en momentos difíciles por los que pasó la humanidad, contado por la historia.

María de los Ángeles Albornoz

Monteros-Tucumán-Argentina

 

 

"El regreso de Mary Poppins": cine positivo

 

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(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Un título sobrevive con buena salud de la cartelera navideña. Una película con viejas resonancias para tantas familias de muchos países, que entre 1964 y 1965 pudieron conocer en las salas de cine a esa hada-niñera llamada Mary Poppins. Casi 55 años después, ese mítico personaje que tanto nos admiró de niños ha vuelto a la gran pantalla de la mano de Disney y de un director experto en musicales: Rob Marshall.

El regreso de Mary Poppins quizá no haya colmado del todo las expectativas, pero es justo reconocer el esfuerzo de los productores por mantener en la secuela el espíritu de la obra original, en la que tanto se implicó Walt Disney. Emily Blunt quizá no tenga el carisma de Julie Andews (¿o es solo nostalgia?), pero compone a una Poppins reconocible, entrañable, coqueta y extravagantemente encantadora.

https://4.bp.blogspot.com/-JGUaKBa3_s8/XDMtOvS_ATI/AAAAAAAAKfA/s6g8njXe7KwDdul-op0inA2uvT0DnGzWACLcBGAs/s320/marypoppins%2B2.jpgSi la acción de Mary Poppins se situaba en el Londres de la década de 1910, ahora nos encontramos en la misma ciudad y en 1930, en plena depresión económica. Jane (Emily Mortimer) y Michael (Ben Whishaw), los niños de la familia Banks, son ahora adultos y se encuentran en una difícil situación. Jane sigue soltera y seriamente comprometida con las causas sociales. Michael enviudó, tiene tres hijos, pocos ingresos y una casa en peligro de embargo. Un peligro que el viento del Este parece haber soplado a Mary Poppins, que se presenta de nuevo en la casa de los Banks. La niñera tendrá como aliado al bueno de Jack (Lin-Manuel Miranda), un optimista farolero.

https://3.bp.blogspot.com/--yY91S4itbM/XDMtOh_c0BI/AAAAAAAAKfE/h3sK7_EXvwQvelY6K3PAS0hJ0ugmHvu9wCEwYBhgL/s320/Mary-Poppins-Returns-660x374.jpg

La cinta ha contado con un generoso presupuesto de 130 millones de dólares; un guión escrito a tres manos por David Magee, Rob Marshall, John DeLuca, a partir de los libros de P.L. Travers; la colorista fotografía de Dion Beebe, ganador de un Oscar; las canciones que han compuesto Marc Shaiman y Scott Wittman; y breves apariciones de otros conocidos actores: Meryl Streep, Colin Firth, Angela Lansbury o el mismísimo Dick Van Dyke, en un guiño al filme de 1964. Y tanta calidad se nota en el espectáculo que nos brindan.

La película es “descaradamente” positiva. Y lo es, en mi opinión, por dotar a los personajes de un aire capriano: Jane, Michael y sus hijos, Jack…, parecen sacados de Qué bello es vivir, o de Juan Nadie, o de Caballero sin espada. Virtudes como la honradez, la veracidad, la capacidad de sacrificio, la generosidad o la solidaridad campan a sus anchas por los 130 minutos de metraje, para disfrute de pequeños y grandes. Sí, aquí el malvado no tiene sitio.

 

 

 

 

Grabado Elke Rehder

 

PALABRAS

 

Tan falsas o desgastadas
las palabras pueden ser
Quedan algunas
como invisibles huellas
grabadas en el alma
que ni el tiempo siquiera
es capaz de borrar.


GERMAIN DROOGENBROODT

 

 

¡Vaya retos!

¡Vaya retos!

Por Jaime Septién

A sus 83 años, el Papa Francisco enfrenta 2019 –sexto de su pontificado—con la actividad que uno supondría propia de menores de edad.Cierto, la fe salta barreras.Y la gracia toca al sucesor de Pedro.

Las tres primeras paradas de este año son, por lo menos, extraordinarias.La primera, la JMJ de Panamá.Millones de jóvenes irán a «recargar pilas».De nuevo se escuchará el estribillo: «¡Ésta es la juventud del Papa!».Pero los jóvenes quieren luz en medio del vocerío digital.Francisco abrirá puertas.Su mensaje es radical: sigan a Cristo.

La segunda parada es la visita que hará, a principios de febrero, a los Emiratos Árabes Unidos (es el primer Papa que lo hace).Su ánimo por estrechar lazos de paz y de concordia con el mundo musulmán no tiene más obstáculo que el que pongan los propios países de mayoría musulmana.Él va a defender a los cristianos perseguidos.Y a tocar el corazón de un mundo que parece de piedra.

Y la tercera parada será a fines de febrero.Por vez primera en la historia, reúne a los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo (de México, irá el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera). ¿El tema? Enfrentar lo que el mismo Francisco ha calificado como una vileza: el abuso sexual del clero en contra de menores (y su encubrimiento rapaz).

Una de las obligaciones del católico es rezar por las intenciones del romano pontífice.Este año hay que recordarlo.

 

 

 

¿Qué efectos secundarios sufren los niños nacidos por reproducción asistida?

Un amplio informe analiza diversos aspectos de los efectos secundarios que pueden darse en los niños nacidos por técnicas de reproducción asistida

La valoración bioética de la procreación asistida se mueve entre el innegable bien que supone proporcionar un hijo a una pareja que lo desea y los efectos adversos que esta práctica puede tener, tanto para la mujer gestante, como para los embriones producidos y para el niño nacido, todo ello, al margen de los problemas morales que se plantean y que, esencialmente, afectan a aquellas personas cuya vida tiene una visión trascendente y quieren que sus relaciones de pareja sean acordes a lo que el magisterio de la Iglesia Católica o de otras religiones propugnan en este campo.

Pero, al margen de este último colectivo, la valoración bioética de la reproducción asistida puede afectar a otras muchas personas, pues no hay que olvidar que desde 1978, año en el que nació la primera niña por fecundación in vitro, hasta nuestros días, han nacido más de 5 millones de niños utilizando estas técnicas y que su curva de crecimiento parece imparable, pues, además de por razones médicas  y sociales, la reproducción asistida, y las numerosas clínicas que se amparan bajo su paraguas, son un campo médico que proporciona pingües beneficios económicos, por lo que, su desarrollo está también propiciado por este interés pecuniario.

Pero volviendo a la reflexión bioética, hemos señalado que son fundamentalmente tres los aspectos negativos que hay que considerar, siendo el tercero de ellos, las consecuencias adversas que pueden padecer los niños nacidos por estas técnicas, al que vamos a referirnos.

Para ello, fundamentaremos nuestra evaluación en una amplia revisión publicada recientemente que aborda el tema con rigurosidad científica y amplia información bibliográfica.

Antes de entrar de lleno en ello, conviene hacer una matización previa. En muchos trabajos que hacen referencia Grandes prematuros, aumenta su supervivencia con 23-24 semanas de gestación, lo que abre un importante debate ético sobre la reanimación en prematuros.a este tema se atribuye gran parte de los efectos adversos que se dan en los nacidos por reproducción asistida al gran porcentaje de embarazos gemelares que se producen utilizando estas técnicas; pero en el trabajo que se comenta se analizan pormenorizadamente dichos efectos en embarazos portadores de un solo feto, lo que da al mismo una singular relevancia.

En este Informe se analizan diversos aspectos de los efectos secundarios que pueden darse en los niños nacidos por técnicas de reproducción asistida. Entre ellos:

  1. Complicaciones obstétricas y perinatales

En este apartado los autores analizan 14 estudios, concluyéndo que los niños nacidos en estas circunstancias presentan trastornos obstétricos y perinatales adversos en mayor proporción que los nacidos por vía natural. Entre ellos, bajo peso en el nacimiento, prematuridad, menor edad gestacional, elevado porcentaje de niños nacidos muertos, aumento de la mortalidad perinatal y mayor número de admisiones en cuidados intensivos neonatales. También en la madre se observan con mayor frecuencia problemas hipertensivos, ruptura prematura de membranas, diabetes gestacional, necesidad de inducción del parto, e incluso mayor porcentaje de cesáreas. De todo ello, se concluye que ciertamente existe un incremento de problemas adversos perinatales utilizando estas técnicas.

Sin embargo, si es por causa de la propia técnica, o por problemas asociados a los padres, no está totalmente esclarecido, aunque si los niños nacen a partir de gametos donados, esta última causa podría ser excluida.

Los autores concluyen que, tomando en consideración todo lo anteriormente referido, parece que las características parentales y los procederes técnicos utilizados contribuyen a aumentar los efectos adversos en los niños nacidos por técnicas de reproducción asistida de embarazos de un solo feto.

  1. Defectos al nacimiento

Igualmente, tras analizar diversos metaanálisis, se muestra que los niños nacidos por técnicas de reproducción asistida tienen un 30-40% mayor probabilidad de padecer malformaciones al nacer, cuando se comparan con niños concebidos por vía natural. Sin embargo, no está totalmente esclarecido si ello se puede deber a aspectos técnicos relacionados con la reproducción asistida o a problemas asociados a la propia infertilidad de los padres.

Al igual que en el apartado anterior, los autores concluyen afirmando que valorando todos los aspectos evaluados se puede decir que, los niños nacidos tras reproducción asistida de embarazos de un solo feto, presentan un riesgo aumentado de efectos adversos al nacimiento, y que esto puede estar relacionado con trastornos en los propios padres del niño, así como con la metodología técnica que estas prácticas conllevan.

  1. Trastornos de crecimiento y desarrollo

Mother to child transmission of HIV. The panorama has been changing drastically, now vertical transmission has been practically resolvedUn amplio número de estudios evalúan la posibilidad que se puedan presentar problemas médicos durante el desarrollo de estos niños, mostrado resultados conflictivos, aunque la mayoría de ellos no detectan ninguna diferencia en el crecimiento y desarrollo de los niños nacidos por técnicas de reproducción asistida y de los nacidos por concepción natural; aunque, tomados todos los estudios evaluados en conjunto, sí que parece existir un ligero aumento de casos de parálisis cerebral en los niños nacidos por reproducción asistida, aunque todo ello necesita ser confirmado por estudios más amplios.

  1. Aumento de riesgo de cáncer

La gran mayoría de los estudios evaluados muestran que los niños nacidos por procreación asistida no muestran mayor riesgo de padecer cánceres durante su vida, que los nacidos por vía natural.

  1. Posibilidad de padecer enfermedades crónicas

Hasta el momento actual son escasos los estudios realizados en este sentido, y las conclusiones obtenidas no son muy clarificadoras, siendo necesarios estudios adicionales para saber si por diversos mecanismos epigenéticos estos niños pueden mostrar mayor incidencia de enfermedades crónicas a lo largo de su vida, que los concebidos por vía natural.

Conclusión

Indudablemente el mayor número de embarazos gemelares por el uso de técnicas de procreación asistida puede favorecer la existencia de problemas adversos en los niños nacidos, pero, además de ello, también en los niños nacidos de embarazos de un solo feto existe un riesgo de efectos adverso obstétricos y perinatales aumentado cuando se compara con los niños nacidos por vía natural.

https://www.observatoriobioetica.org/wp-content/uploads/2017/04/justo-aznar-Definitiva-e1453716059212-300x296.jpg

Justo Aznar

Director del Instituto de Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

 

 

Cerebro de varón, cerebro de mujer.

Hay dos tipos de persona: masculina y femenina, con expresión biológica.  .

Hacia los 2,5 años el niño se siente sexuado, y con preferencias diferentes.

Los genes de los cromosomas sexuales (XX o XY, para mujer o varón) provocan la formación de hormonas, que inducen la diferenciación genital interna y externa y al mismo tiempo moldean el encéfalo, en sentido masculino o femenino. (El gen SRY es responsable de la fomación del testículo y la inhibición del ovario en el embrión).

El sistema límbico del cerebro contiene estructuras relacionadas con la emoción y la sexualidad. Está en situación jerárquica inferior a la corteza cerebral, lo que explicaría el dominio de ésta sobre los estratos inferiores en ambos sexos.

El hipotálamo regula las funciones sexuales:

Los núcleos supraóptico y paraventricular, secretores de vasopresina y oxitocina, vinculados con la hipófisis, difieren a nivel microscópico en un sexo y otro.

El área preóptica, es el llamado núcleo sexualmente dimórfico (SDN). Dos veces mayor en el varón. Tras el nacimiento crece, y después decrece en las niñas.

El núcleo supraquiasmático es el reloj biológico que interviene en los ritmos biológicos, en consonancia con el sexo en concreto..

El núcleo intersticial del hipotálamo anterior NIHA1 es igual en ambos sexos. NIHA2 es mayor en el varón hasta los 50 años, en que también disminuye en la mujer. NIHA3 y 4 son mayores en el varón.

No hay conclusiones significativas en cuanto a las diferencias en NIHA3 entre heterosexuales y homosexuales.

La amígdala cerebral, en el lóbulo temporal, que interviene en las manifestaciones agresivas, es un 10% mayor en los primates machos. En el varón contribuye a las respuestas emocionales rápidas. Cuando se observan imágenes eróticas, se activa más la amígdala derecha, y especielmente en el varón.

El hipocampo, esencial para la memoria declarativa, es mayor en la mujer. Degenera  en la enfermedad de Alzheimer, a la que es más propensa la mujer.

La corteza cerebral es parcialmente distinta en un sexo y otro, desplazándose el centro de gravedad a uno de los hemisferios a lo largo de la vida; así, la realidad es vista de forma diferente en un sexo o en el otro.

Dentro de la corteza, la ínsula, con funciones viscerales relevantes,  es más extensa en la mujer.

El  hemisferio cerebral derecho, relacionado con la expresión facial y el tono de voz, es más activo en la mujer. La mujer detecta mejor que el hombre las caras tristes.

La mentalidad del varón es más analítica, y está dotado para habilidades visuoespaciales.  Es más relevante el hemisferio izquierdo.

El espesor del lóbulo frontal aumenta aceleradamente en los niños y  niñas más inteligentes, sobre todo el izquierdo. La corteza prefontal (esencial en procesos de decisión y comportamentales) se desarrolla uno o dos años antes en las niñas.

El lóbulo temporal es mayor en el varón. Sus conexiones son más abundantes en la mujer. Las mujeres sufren menos afasias que los hombres después de un daño cerebral, indicativo de que el área del lenguaje ocupa más extensión en ellas.

La corteza parietal izquierda, implicada en aspectos visuespaciales, es mayor en el varón. Por otra parte, en el embarazo, por acción de la oxitocina de la hipófisis, se agudiza la sensibilidad.

La mujer realiza mejor los movimientos manuales finos,  secuenciales, debido a un desarrollo más importante del  área motora suplementaria. El hombre controla mejor la musculatura axial.

La corteza cingular anterior (o “área de las preocupaciones menores”) es mayor en la mujer.

Hacia los 3 años termina de desarrollarse la conectividad entre ambos hemisferios, mayor en la mujer que en el varón.

Para la inteligencia global, la mujer pone en marcha distintas áreas cerebrales, llegando por distintos caminos al mismo resultado. Son inteligencias diferentes.

Para el humor, el procesamiento cerebral es distinto (el humor femenino es más emocional que el masculino).

Respecto al sueño:

En la mujer adulta disminuyen las horas de sueño y del sueño REM previamente a la menstruación.

En el primer trimestre del embarazo hay somnolencia-cansancio, y más despertares nocturnos.

En la menopausia, el tiempo de sueño disminuye, siendo más frecuentes las patologías del sueño.

La arquitectura del sueño se preserva mejor en la anciana que en el anciano.

En el hombre se segregan testosterona y hormona del crecimiento al inicio de la noche; en la mujer, esta se segrega antes de dormir y durante el día.

Son más frecuentes las apneas del sueño en los hombres; con la edad, aparecen en las mujeres.

Son dos formas de ser, con similitudes, diferencias, expresadas corporalmente (y neuralmente).  Ambas con libertad, con voluntad para controlar estratos inferiores, comunes con los animales, que, en cambio, siguen obligadamente lo que  le indican las necesidades instintivas.

Eliminar una sociedad de sexos, deconstruir el lenguaje, considerar igual a lo que no puede ser igual no es biológico.

 

Se celebró la “Jornada Mundial de los Pobres”

Promovida por el Papa Francisco, el pasado noviembre, por segundo año consecutivo, se celebró la Jornada Mundial de los Pobres,. La Conferencia Episcopal Española y Cáritas publicaron una nota conjunta con la que se sumaban a la convocatoria, que llevó por lema “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”, unas palabras que, como señala el propio Papa en su mensaje, se vuelven también nuestras, a partir del momento en que somos llamados a encontrar las diversas situaciones de sufrimiento y marginación en las que viven tantos hermanos.

Uno de los objetivos de la Jornada era redescubrir el valor de estar junto a las personas más pobres y vulnerables de nuestras comunidades, y fue también una ocasión magnífica para subrayar la dimensión que la lucha contra la pobreza tiene en la misión evangelizadora de la Iglesia, que se desarrolla por medio de miles de comunidades parroquiales, diócesis e instituciones sociales.

Enric Barrull Casals

 

¡Apostemos por la paz, no por la guerra!

El segundo domingo de noviembre celebrábamos el centenario del final de la Primera Guerra Mundial. Bajo el Arco del Triunfo, en París, y ante 70 jefes de Estado, entre los que se encontraba el Rey de España, el presidente francés Emmanuel Macron puso el acento en el peligro que suponen los nacionalismos y al tiempo que alertaba acerca de algunos de los demonios del pasado que están resurgiendo.

Existen paralelismos entre la situación actual y la de hace un siglo. Sin derivar de aquí lecturas simplistas y demagógicas de la realidad, que terminan siempre por echarle al otro la culpa de lo que sucedió y de lo que sucede, los actos de recuerdo deben suponer una interpelación directa a nuestras conciencias. No debemos dar ninguna conquista por definitiva. Se requiere, en palabras que también el Papa Francisco pronunció ese día desde El Vaticano, una apuesta decidida por la paz y no por la guerra. Aquella matanza inútil, como la definió Benedicto XVI, y la que sufriríamos poco después con la Segunda Guerra Mundial, son severas advertencias para que rechacemos la cultura de la guerra y para que sigamos buscando, por todo medio legítimo, acabar con los conflictos que todavía hoy ensangrientan muchas partes del mundo.

Suso do Madrid

 

 

Para la ley bioética francesa

La misión de investigación parlamentaria francesa para estudiar la futura ley bioética acaba de finalizar, tras unas sesenta audiciones, más de 150 oradores, muchas horas de debate y un solo incidente notable. Han pasado por la Asamblea Francesa científicos, médicos, representantes de asociaciones y grupos de presión, para explicar a la veintena de miembros de la misión el estado de la investigación o las opiniones sobre temas tan complejos como la inteligencia artificial, la genética, la investigación con células madre o la neurociencia: “en un ambiente de extrema cortesía”, a juicio del presidente, Jean-Louis Touraine, diputado por el Rhône (de La République en marche, el partido de Macron). Se espera su informe para finales de noviembre, con el resumen del trabajo realizado y las recomendaciones para el proyecto de ley, que se va retrasando lógicamente.

El gran tema que sigue suscitando una gran división es la PMA (Procreación Médica Asistida): mi impresión es que se ampliará en el proyecto, a pesar de las dificultades no sólo éticas sino de técnica jurídica que plantea; pero la presión es muy fuerte, también con estereotipos y descalificaciones de los contrarios, acusados de homofobia... Desde luego, Emmanuel Macron no tiene inconveniente en que se alarguen las discusiones, para evitar la fuerza de una oposición tipo Manif pour tous, que tanto horadó los planteamientos de François Hollande, en el anterior quinquenio presidencial. Por esto, el ejecutivo ha creado un nuevo grupo de trabajo, compuesto por diputados y senadores, que comenzará su trabajo a partir del informe de la misión parlamentaria, en intento de elaborar un proyecto definitivo que procure el consenso en los temas aún conflictivos. No se cumplirá así el calendario previsto: presentar el texto en otoño al Consejo de Estado, para ser examinado por la Asamblea Nacional a principios de 2019.

Valentín Abelenda Carrillo

 

CONSERVADORES: TODOS SOMOS CONSERVADORES

            Como la palabra “conservador” se presta a interpretaciones perversas, yo quiero aclarar lo que sigue y que fue escrito  por mí, hace ya mucho tiempo:

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Pienso que sí, que todos somos conservadores, “algunos puede que incluso más” y “siempre y cuando tengamos algo que conservar”. Yo no comprendo “las manías” y calificaciones absurdas, así como los subterfugios para denominar cada cosa por su verdadero nombre y menos aún el porqué de ese calificativo que “crea recelo” o se emplea como “arma arrojadiza”.

            El ser humano es conservador por cuanto su madre natural –la Naturaleza- lo es en grado sumo, ya que es en base a conservar como se llega a tener para el futuro y como se llega a avanzar en base –precisamente- a esas reservas que se han conservado.

            ¿Quién no es conservador?... Yo creo que nadie, es más, en un grado u otro todos somos conservadores, “padeciendo o disfrutando –vete a saber- esa enfermedad o virtud del conservadurismo”.

            Desde el mendigo o vagabundo que conservan sus humildes pertenencias, hasta el potentado que “cuida” sus grandes bienes, nadie “cede” gratuitamente aquello a lo que accedió en su andar, “por este mundo conservador”.

            Tan sólo –que yo recuerde- hubo un ser en la Historia que no quiso ser conservador y es claro que “tal pecado” lo llevó a un desenlace fatal, puesto que al no ser comprendido ni por los que tenían mucho por conservar ni por los que tenían menos… fue abandonado por unos y empujado por otros, hasta que terminó “en el madero”… Es claro que me estoy refiriendo a Cristo, el que pese a todo, terminó “su estancia” aquí, con esas palabras eternas de comprensión… “Perdónalos Señor…”.

            ¿Quién es más conservador? Pienso que el que más trabajo y esfuerzo le costó adquirir lo que posee. Si a todo ese trabajo y esfuerzo, se le aumenta la constancia, la buena administración y “un grado aceptable de honradez humana”, ese es “el mejor conservador” y seguro que su conservadurismo sirve de ejemplo y estímulo para que otros sigan el camino de obtener por medios humanos, los bienes y recursos –materiales-intelectuales-espirituales- que hicieron al primero, progresar –conservando- en la vida.

            ¿Quién es el peor conservador?... Pienso que “el que ha recibido algo –o mucho- sin ningún esfuerzo”, sin sacrificio ni constancia, sin saber el valor real de lo que tiene que conservar; y al haberlo adquirido así, pasa por derecho propio –necio y tonto-  a ser lo opuesto del conservador; o sea “un dilapidador”, de lo que otros con ese conservadurismo –“el mejor”- supieron reunir para sí y para los demás… ¿Ejemplos?... Mil… Cada cual, que vea y analice el entorno en el que vive.

            Al final la fábula  del sabio filósofo… “Cigarras y hormigas”… ¿Qué queremos ser?

            Pienso que ni lo uno ni lo otro, puesto que somos hombres y, por tanto, superiores a los insectos; la fábula es sólo una metáfora, el hombre es mucho más… “y las mujeres más aún, por cuanto han parido a todos los hombres”.

            Ninguna sociedad progresa si no es en base a conservar los verdaderos valores y materias que son necesarios para esos “saltos adelante”, que casi nunca se dan. Puesto que si lo que se conserva “es sólo materia”, el salto será hacia adelante, pero sólo en lo material. Ejemplo lo tenemos en “nuestra sociedad de consumo y a nivel mundial”, puesto que se ha progresado en base a unos recursos materiales, pero, llegados éstos a su límite, ello se vuelve contra la propia fuerza impulsora e inicial y “la reacción en cadena”… ¡Ojalá que nunca lleguemos a verla!

            Diferente hubiese sido si se “hubiesen conservado y aumentado” los valores humanos, la riqueza espiritual y el intelecto, hubiese ocupado los lugares que le corresponden y a los que debiera tener libre acceso; pero esto no fue así, por lo que se producirá el retroceso… que ya se está notando en gran parte de los órdenes y sentidos.

            Esperemos que lleguemos o logremos llegar “pacíficamente” a un nuevo punto de partida y se imponga la lógica del verdadero “valor” a conservar, el que generará nuevos valores en una acumulación constante de riqueza verdadera y de larga duración.

            Claro que para crear riqueza espiritual o intelectual, hay que crear “la base material”, puesto que… “ningún pueblo hambriento podrá nunca evolucionar ni por consiguiente hacer nada que tenga verdadero valor”. Por tanto, sólo se consigue generar esta riqueza conservando y administrando bien lo conservado.

            Tomemos ejemplo –como antes dije- de la Madre Naturaleza, la que innegablemente es “la unidad más conservadora que existe y que está a la simple vista del ser humano inteligente.

 

Antonio García Fuentes

www.jaen-ciudad.es (aquí más)

NOTA: Escrito en 1983 y publicado en mi libro “España aquí y ahora”; 1984 la 1ª edic. y 1985 la segunda: agotadas ambas.