Las Noticias de hoy 09 Septiembre 2016

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    viernes, 09 de septiembre de 2016       

Indice:

Newsletter Diario

Homilía del Papa: paz en el corazón, para la paz de la humanidad

Custodios de los oasis del espíritu, donde el mundo recurre a la misericordia de Dios: el Papa a los Benedictinos

El Papa recibe a los participantes del encuentro ‘América en diálogo. Nuestra casa común’

Telegrama a los participantes en el Congreso Ecuménico Internacional de Espiritualidad Ortodoxa

¿ES USTED UN PRÓDIGO? Lucas 15, 1-32: + Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

Sábado de la semana 23 de tiempo ordinario; año par: Llucià Pou Sabaté

“El perdón nos viene de la misericordia de Dios”: San Josemaria

Isidoro Zorzano y la “vuelta al cole”

TEMA 12. Creo en el Espíritu Santo. Creo en la Santa Iglesia católica: Miguel de Salis Amaral

Valores explicados:Autenticidad: encuentra.com

Gracias a la vida: José Iribas

La enseñanza diferenciada tiene amparo en la libertad pedagógica de los padres: Daniel Tirapu

INMERSOS EN LA NUEVA ERA: Carlota Sedeño Martínez

¿Qué fue de la cortesía ?: Alejo Fernández Pérez

CAMBIOS ¿DE RUMBO?: René Mondragón

Callao: Estado de Emergencia y tráfico de drogas: ALFREDO PALACIOS DONGO

El cambio del calendario escolar de Cantabria.: Jesús Martínez Madrid

Allí donde hay dolor: Lluis Esquena Romaguera

¿Por qué colocan a Soria?: Suso do Madrid

Mezquitas en Francia y en Europa… ¿Cuántas?: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

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Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

Newsletter Diario

 

 

Homilía del Papa: paz en el corazón, para la paz de la humanidad

Natividad de la Virgen María: el Papa Francisco en la Santa Misa en la Casa de Santa Marta – OSS_ROM

08/09/2016 09:59

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Pedir a Dios la sabiduría de hacer la paz en lo pequeño de cada día, para brindarla al mundo, que tanto la necesita

 Como se había anunciado, en la fiesta de la Natividad de la Virgen María, el 8 de septiembre, después de la pausa del verano romano, el Papa Francisco reanudó la celebración de la Santa Misa matutina, en la Capilla de la Casa de Santa Marta, con la participación de algunos fieles.

Mientras «estamos viviendo en guerra y todos piden la paz», el Santo Padre reiteró que la paz no se construye tanto en los grandes encuentros internacionales. La paz es un don de Dios que nace en lo pequeño de cada día. Como en el corazón, o en un sueño, como le pasó a San José, cuando un ángel le dijo que no temiera en recibir a María, su esposa, porque ella donará al mundo al Emanuel, «el ‘Dios con nosotros’: ¡Él es la paz!».

«Que todos podamos crecer en la unidad y en la paz». Con la oración colecta, hizo hincapié en que la paz es un don, en el que debemos crecer y que debemos hacer crecer. Un don que «tiene su camino de vida» y que cada uno tiene que trabajar para hacer que crezca:

«Y este camino de santos y pecadores nos dice que nosotros también debemos acoger el don de la paz y hacerle camino en nuestra vida, hacer que entre en nosotros, hacer que entre en el mundo. La paz no se hace de un día para el otro; la paz es un don, pero un don que debe ser trabajado cada día. Por ello, podemos decir que la paz es un don que se vuelve artesanal en las manos de los hombres. Somos nosotros, los hombres, los que tenemos que dar un paso hacia la paz, cada día: es nuestro trabajo. Es nuestro trabajo con el don recibido: hacer la paz».

La importancia de lo que puede parecer más pequeño

Con la liturgia del día en que se celebra la Natividad de María, el Papa destacó que si no hay paz en el corazón, en lo pequeño de nuestro día a día, no puede haber paz en el mundo:

«La paz es un don, es un don artesanal que todos debemos trabajar, todos los días, pero trabajarlo en las cosas pequeñas: en lo pequeño del día a día. No bastan los grandes manifiestos por la paz, los grandes encuentros internacionales, si luego esta paz no se hace en lo pequeño. Aún más, puedes hablar de la paz con palabras estupendas, dar una gran conferencia… Pero si en lo pequeño de tu vida, en tu corazón no hay paz, en tu familia no hay paz, en tu barrio no hay paz, en tu puesto de trabajo no hay paz, tampoco habrá paz en el mundo».

Para que pueda haber paz en el mundo, pacificar primero nuestro corazón, antes de hablar de la paz.

El Papa invitó a plantearnos algunas preguntas:

«¿Cómo está tu corazón hoy? ¿Está en paz? Si no está en paz, antes de hablar de paz, primero haz que haya paz en tu corazón. ¿Cómo está tu familia hoy? ¿Está en paz? Si no eres capaz de llevar adelante en paz a tu familia, a tu presbiterio, a tu congregación, no bastan palabras de paz para el mundo. Ésta es la pregunta que quisiera presentar hoy: ¿cómo está el corazón de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? ¿Cómo está la familia de cada uno de nosotros? ¿Está en paz? Es así ¿no? Para llegar al mundo en paz».

 

Custodios de los oasis del espíritu, donde el mundo recurre a la misericordia de Dios: el Papa a los Benedictinos

El Papa recibió a los participantes en el Congreso Internacional de Abades y Superioras Benedictinos. – OSS_ROM

08/09/2016 12:22

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 “Testigos privilegiados del modo de obrar misericordioso de Dios”: así se dirigió el Papa Francisco en la mañana de este jueves, a los participantes del Congreso Internacional que cada cuatro años reúne en Roma a todos los Abades de la Confederación de los Benedictinos y a las Superioras Benedictinas.

“Vuestro congreso internacional, les dijo el Pontífice, reviste en esta circunstancia un significado particular en el contexto del Jubileo de la Misericordia”. “Si es sólo en la contemplación de Jesucristo que se capta el rostro de la misericordia del Padre, la vida monástica constituye una vía maestra para hacer tal experiencia contemplativa y traducirla en testimonio personal y comunitario” – aseguró el Papa.

En las palabras del Obispo de Roma la constatación de un mundo actual “que demuestra cada vez más claramente tener necesidad de misericordia, pero ésta – aclaró el Papa – no es un eslogan o una receta”. “Es el corazón de la vida cristiana y al mismo tiempo su estilo concreto, el respiro que anima las relaciones interpersonales y vuelve atentos a los más necesitados y solidarios con ellos”.

“En este tiempo y en esta Iglesia llamada a mirar siempre más a lo esencial – prosiguió Francisco – los monjes y las monjas custodian por vocación un peculiar don y una especial responsabilidad: la de tener vivos los oasis del espíritu, donde pastores y fieles pueden recurrir a las fuentes de la divina misericordia”.

“Vuestra clausura no es estéril – aseguró después el Papa – es más, es una riqueza y no un impedimento a la comunión” y destacó cómo el trabajo que realizan “en armonía con la oración los hace partícipes de la obra creativa de Dios y los hace solidarios con los pobres que no pueden vivir sin trabajar”.

Finalmente el aliento del Santo Padre a no dejarse desalentar si los miembros de las comunidades monásticas disminuyen o envejecen: al contrario, les dijo, “conserven el celo de su testimonio aun en los países hoy más difíciles, con la fidelidad al carisma y el coraje de fundar nuevas comunidades. Vuestro servicio a la Iglesia es muy valioso – agregó.

“También en nuestro tiempo hay necesidad de hombres y mujeres que no anteponen nada al amor de Cristo”.

 

El Papa recibe a los participantes del encuentro ‘América en diálogo. Nuestra casa común’

(Foto de archivo) El Papa Francisco en el Vaticano junto a representantes de diferentes religiones. – AFP

08/09/2016 12:05

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 El Papa Francisco recibió en la Sala del Consistorio a los participantes del primer encuentro ‘América en diálogo – Nuestra casa común’ que se lleva a cabo en Roma a quienes invitó a trabajar y a impulsar iniciativas de forma conjunta, “para que entre todos tomemos conciencia del cuidado y protección de la casa común, construyendo un mundo cada vez más humano, donde nadie sobra y donde todos somos necesarios”.

“América en diálogo – Nuestra casa común” reúne a participantes, pertenecientes a distintas tradiciones religiosas y procedentes de varios países que se han centrado en torno a la Encíclica Laudato Si y ha sido organizado por el Instituto del Diálogo Interreligioso (I.D.I.) de Buenos Aires y  por la Organización de los Estados Americanos (O.E.A.) quienes cuentan con el auspicio del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

El encuentro tiene por objetivo “discutir sobre la creación de un Instituto de Diálogo que tenga una dimensión continental americana” y, según explicaron los organizadores, “de cara a los desafíos actuales al diálogo interreligioso, resulta evidente la importancia que los creyentes de las diferentes tradiciones religiosas busquen juntos los modos para amar, curar y custodiar el creado para el bien de toda la humanidad”.

Por su parte, el Papa Francisco manifestó su alegría porque este encuentro se haya centrado en el estudio de la Encíclica Laudato Si y explicó: “En ella he querido llamar la atención sobre la importancia de amar, respetar y salvaguardar nuestra casa común. No podemos dejar de admirarnos por la belleza y la armonía que existe en todo lo creado; es ese regalo que Dios nos hace para que podamos hallarlo y contemplarlo en su obra. Es importante apostar por una «ecología integral», en el que el respeto por las criaturas valore la riqueza que encierran en sí mismas y ponga al ser humano como culmen de la creación”.

Además, el Santo Padre recordó el importante papel que tienen las religiones para promover el cuidado y el respeto del medio ambiente: “La fe en Dios nos lleva a reconocerlo en su creación, que es fruto de su amor hacia nosotros, y nos llama a cuidar y proteger la naturaleza. Para esto, es necesario que las religiones promuevan una verdadera educación, a todos los niveles, que ayude a difundir una actitud responsable y atenta hacia las exigencias del cuidado de nuestro mundo; y, de modo especial, proteger, promover y defender los derechos humanos”.

Cultura del encuentro

Una vez, el Papa Francisco hizo un llamado a las diferentes tradiciones religiosas a ser “una fuente necesaria de inspiración para fomentar una cultura de encuentro” ya que es fundamental “la cooperación interreligiosa, basada en la promoción de un diálogo sincero y respetuoso”.

“Si no existe respeto recíproco no existirá diálogo interreligioso; es la base para poder caminar juntos y afrontar desafíos. Este diálogo está fundado en la propia identidad y en la confianza mutua que nace cuando soy capaz de reconocer al otro como don de Dios y acepto que tiene algo que decirme. Cada encuentro con el otro es una pequeña semilla que se deposita; si se riega con el trato asiduo y respetuoso, basado en la verdad, crecerá un árbol frondoso, con multitud de frutos, donde todos podrán cobijarse y alimentarse, nadie estará excluido, y en él todos formarán parte de un proyecto común, uniendo sus esfuerzos y aspiraciones”.

Por otro lado, el Obispo de Roma aseguró que todos los creyentes están llamados a ser defensores de la creación y de la vida en todas sus etapas.

“En este camino de diálogo, somos testigos de la bondad de Dios, que nos ha dado la vida; esta es sagrada y debe ser respetada, no menospreciada. El creyente es un defensor de la creación y de la vida, no puede permanecer mudo o de brazos cruzados ante tantos derechos aniquilados impunemente; el hombre y la mujer de fe están llamados a defender la vida en todas sus etapas, la integridad física y las libertades fundamentales, como la libertad de conciencia, de pensamiento, de expresión y de religión. Es un deber que tenemos, pues creemos que Dios es el artífice de la creación y nosotros instrumentos en sus manos para lograr que todos los hombres y mujeres sean respetados en su dignidad y derechos, y puedan realizarse como personas”.

Colaborar con los hombres y mujeres de buena voluntad

“El mundo constantemente nos observa a nosotros, los creyentes, para comprobar cuál es nuestra actitud ante la casa común y ante los derechos humanos; además nos pide que colaboremos entre nosotros y con los hombres y mujeres de buena voluntad, que no profesan ninguna religión, para que demos respuestas efectivas a tantas plagas de nuestro mundo, como la guerra y el hambre, la miseria que aflige a millones de personas, la crisis ambiental, la violencia, la corrupción y el degrado moral, la crisis de la familia, de la economía, y sobre todo la falta de esperanza. El mundo de hoy sufre y necesita nuestra ayuda, nos lo está pidiendo”.

Condenar los actos de terrorismo y de violencia

Además, el Papa animó a los representantes de diferentes religiones presentes a buscar siempre la paz: “Constatamos con dolor que a veces el nombre de la religión es usado para cometer atrocidades, como el terrorismo, y sembrar miedo y violencia y, en consecuencia, las religiones son señaladas como responsables del mal que nos rodea. Es necesario condenar de forma conjunta y rotunda estas acciones abominables y tomar distancias de todo lo que busca envenenar los ánimos, dividir y destruir la convivencia; hace falta mostrar los valores positivos inherentes a nuestras tradiciones religiosas para lograr un sólido aporte de esperanza”.

Por último, el Santo Padre recordó que este encuentro se realiza en el año del Jubileo de la Misericordia que “tiene un valor universal que abarca tanto a los creyentes como a los que no lo son, porque el amor misericordioso de Dios no tiene límites: ni de cultura, ni de raza, ni de lengua, ni de religión; abraza a todos los que sufren en el cuerpo y en el espíritu”.

“Que esta circunstancia del Año Jubilar sea una ocasión para abrir posteriores espacios de diálogo, para salir al encuentro del hermano que sufre, como también para luchar para que nuestra casa común sea un hogar, donde todos tengamos cabida y nadie sea excluido ni eliminado. Cada ser humano es el regalo más grande que Dios nos puede dar”.

(Mercedes De La Torre – RV).

Texto y audio completo del discurso del Papa que pronunció en español:

Señoras y señores:

Me alegra darles la bienvenida a todos ustedes, que participan en este Primer encuentro: América en diálogo – Nuestra casa común. Agradezco a la Organización de los Estados Americanos y al Instituto del Diálogo Interreligioso de Buenos Aires sus esfuerzos para hacer realidad este evento, y así como la colaboración del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso. Sé que están trabajando conjuntamente en el proyecto de constituir un Instituto de Diálogo que abarque a todo el continente americano. Trabajar juntos es una loable iniciativa y los invito a seguir adelante para el bien no sólo de América, sino del mundo entero.

Este primer encuentro se ha centrado en el estudio de la Encíclica Laudato Si. En ella he querido llamar la atención sobre la importancia de amar, respetar y salvaguardar nuestra casa común. No podemos dejar de admirarnos por la belleza y la armonía que existe en todo el creado; es ese regalo que Dios nos hace para que podamos hallarlo y contemplarlo en su obra. Es importante apostar por una «ecología integral», en el que el respeto por las criaturas valore la riqueza que encierran en sí mismas y ponga al ser humano como culmen de la creación.

Las religiones tienen un rol muy importante en esta tarea de promover el cuidado y el respeto del medio ambiente, sobre todo en esta ecología integral ¿no? La fe en Dios nos lleva a reconocerlo en su creación, que es fruto de su Amor hacia nosotros, y nos llama a cuidar y proteger la naturaleza. Para esto, es necesario que las religiones promuevan una verdadera educación, a todos los niveles, que ayude a difundir una actitud responsable y atenta hacia las exigencias del cuidado de nuestro mundo; y, de modo especial, proteger, promover y defender los derechos humanos (cf. Enc. Laudato Si, 201). Por ejemplo, una cosa interesante sería que cada uno de los participantes se preguntara cómo en su país, en su ciudad, en su medio ambiente, o en su creencia religiosa, en su comunidad religiosa, las escuelas, han incorporado esto. Creo que todavía, estamos en, a nivel de «escuela nido» en esto. Ósea incorporar, la responsabilidad de incorporar no solo como materia sino como conciencia, en una educación integral.

Nuestras tradiciones religiosas son una fuente necesaria de inspiración para fomentar una cultura del encuentro. Es fundamental la cooperación interreligiosa, basada en la promoción de un diálogo sincero y respetuoso. Si no existe respeto recíproco no existirá diálogo interreligioso; yo recuerdo en mi ciudad, cuando yo era chico, algún párroco por allí andaba mandaba a quemar las carpas de los evangélicos, y gracias a Dios se ha superado eso ¿no? sino existe respeto recíproco no existirá un diálogo interreligioso, es la base para poder caminar juntos y afrontar desafíos. Este diálogo está fundado en la propia identidad y en la confianza mutua que nace cuando soy capaz de reconocer al otro como don de Dios y acepto que tiene algo que decirme. El otro tiene algo que decirme. Cada encuentro con el otro es una pequeña semilla que se deposita; si se riega con el trato asiduo y respetuoso, basado en la verdad, crecerá un árbol frondoso, con multitud de frutos, donde todos podrán cobijarse y alimentarse y nadie estará excluido, y en él todos formarán parte de un proyecto común, uniendo sus esfuerzos y aspiraciones.

En este camino de diálogo, somos testigos de la bondad de Dios, que nos ha dado la vida; ésta es sagrada y debe ser respetada, no menospreciada. El creyente es un defensor de la creación y de la vida, no puede permanecer mudo o de brazos cruzados ante tantos derechos aniquilados impunemente; el hombre y la mujer de fe están llamados a defender la vida en todas sus etapas, la integridad física y las libertades fundamentales, como la libertad de conciencia, de pensamiento, de expresión y de religión. Es un deber que tenemos, pues creemos que Dios es el artífice de la creación y nosotros instrumentos en sus manos para lograr que todos los hombres y mujeres sean respetados en su dignidad y derechos, y puedan realizarse como personas.

El mundo constantemente nos observa a nosotros, los creyentes, para comprobar cuál es nuestra actitud ante la casa común y ante los derechos humanos; además nos pide que colaboremos entre nosotros y con los hombres y mujeres de buena voluntad, que no profesan ninguna religión, para que demos respuestas efectivas a tantas plagas de nuestro mundo, como la guerra y el hambre, la miseria que aflige a millones de personas, la crisis ambiental, la violencia, la corrupción y el degrado moral, la crisis de la familia, de la economía, y sobre todo, sobre todo, la falta de esperanza. El mundo de hoy sufre y necesita nuestra ayuda conjunta, así nos lo está pidiendo. Se dan cuenta que esto está a años luz de cualquier concepción proselitista.

Además, constatamos con dolor que a veces el nombre de la religión es usado para cometer atrocidades, como el terrorismo, y sembrar miedo y violencia y, en consecuencia, las religiones son señaladas como responsables del mal que nos rodea. Es necesario condenar de forma conjunta y rotunda estas acciones abominables y tomar distancias de todo lo que busca envenenar los ánimos, dividir y destruir la convivencia; hace falta mostrar los valores positivos inherentes a nuestras tradiciones religiosas para lograr un sólido aporte de esperanza. Por este motivo, son importantes los encuentros, como el presente. Es necesario que compartamos los dolores como también las esperanzas, para poder caminar juntos, cuidando el uno del otro, y también de la creación, en la defensa y promoción del bien común. Qué bueno sería dejar el mundo mejor de que como lo hemos encontrado encontramos. Es lindo eso, en un diálogo habido hace un par de años, un entusiasta del cuidado de la casa común decía: tenemos que dejar para nuestros hijos un mundo mejor, ¿y habrá hijos para eso? Contestó el otro.

Por último, este encuentro se realiza en el año dedicado al Jubileo de la Misericordia; y ésta tiene un valor universal que abarca tanto a los creyentes como a los que no lo son, porque el amor misericordioso de Dios no tiene límites: ni de cultura, ni de raza, ni de lengua, ni de religión; abraza a todos los que sufren en el cuerpo y en el espíritu. Además, el amor de Dios envuelve a toda su creación; y nosotros como creyentes tenemos una responsabilidad de defender, cuidar y sanar al que lo necesita. Que esta circunstancia del Año Jubilar sea una ocasión para abrir posteriores espacios de diálogo, para salir al encuentro del hermano que sufre, como también para luchar para que nuestra casa común sea un hogar, donde todos  tengamos cabida y nadie sea excluido ni eliminado. Cada ser humano es el regalo más grande que Dios nos puede dar.

Los invito a trabajar y a impulsar iniciativas de forma conjunta, para que entre todos tomemos conciencia del cuidado y protección de la casa común, construyendo un mundo cada vez más humano, donde nadie sobra y donde todos somos necesarios. Y pido a Dios que nos bendiga a todos nosotros.

 

Telegrama a los participantes en el Congreso Ecuménico Internacional de Espiritualidad Ortodoxa

S.E.R. Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado – REUTERS

08/09/2016 15:15

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 Con ocasión del XXIV Congreso Ecuménico Internacional de Espiritualidad Ortodoxa, sobre el Tema “Martirio y Comunión”, que tiene lugar en el Monasterio de Bose, el Santo Padre Francisco hace llegar a través de un telegrama firmado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, dirigido al Priore del Monasterio di Bose, Enzo Bianchi, sus buenos augurios a los representantes de las iglesias presentes, con el deseo de que los días de estudio y de reflexión sean ocasión propicia de encuentro fraterno, intercambio y de un compartir en la escucha común de la palabra de Dios, y en la profundización de la tradición espiritual de las iglesias ortodoxas.

“El Pontífice espera que la reflexión sobre el martirio, como preciosa herencia evangélica que une a todas las iglesias, nos disponga considerar el camino privilegiado del ecumenismo de la sangre que precede todo contraste y fortalece el camino hacia la unidad”, se lee. “Su santidad invoca la asistencia del espíritu divino sobre los trabajos del Congreso y, mientras pide que oren por su servicio a la Iglesia, con mucho gusto envía su bendición apostólica, implorando sobre todos los presentes la misericordia del Señor y su paz”.

 

 

 

 

¿ES USTED UN PRÓDIGO? Lucas 15, 1-32

            Estamos ante una de las páginas evangélicas más sobrecogedoras, en las que como decía Charles Péguy, Dios parece que ha perdido la vergüenza. Ante la pregunta sobre la misericordia, Jesús describe una parábola, que simbólicamente representa a los dos tipos de personas que estarán en torno a su vida: los publicanos y pecadores por un lado, y los fariseos y letrados por otro. Pero el protagonismo no re­cae en los hijos ni en sus representados, sino en el padre y en su misericordia.

Publicanos y pecadores (el hijo menor): Este hijo siempre ha­bía sido medidor de su destino: de­cidirá marcharse y re­gresar, haciendo para ambos momentos un discurso ante su padre. Sorprende la actitud del padre descrita con inten­sidad por una lista de verbos que de­sarman los discursos de su hijo, y que indican la ten­sión de su corazón entrañable: “cuando estaba lejos, su padre lo vio; y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo” (Lc 15,20). Es el proceso-relato de la misericordia. Y el error de aquel hijo menor, que le condujo a la fuga hacia los espejismos de una falsa fe­licidad y de una esclavizante independencia, será transformado por el padre en gozo y encuentro, en alegría inesperada e inmerecida. La última palabra dicha por ese padre, que es la que queda sobre todas las penúltimas dichas por el hijo, es el triunfo de la misericordia y la gracia.

Fariseos y letrados (el hijo mayor). Triste es la actitud de este otro hijo, apa­ren­temente cumplidor, sin escándalos… pero resentido y vacío. No pecó como su hermano, pero no fue por amor al padre, sino a sí mismo, a su imagen, a su fama. Cuando la fi­delidad no produce felicidad, es señal de que no se es fiel por amor sino por interés. El se había quedado con su padre, pero había puesto un precio a su gesto, que le impedía quedarse como hijo. Teniéndolo todo, se quejaba de la falta de un cabrito. Quien vive calcu­lando, no puede entender, ni siquiera ver, lo que se le ofrece gratui­tamente, en una cantidad y calidad infini­tamente mayor de cuanto se puede esperar.

Acaso cada uno de nosotros seamos una variante de esta parábola, y tengamos parte de la actitud del hijo menor y parte de la del ma­yor. Lo im­por­tante es que en la andanza de nuestra vida podamos tener un en­cuentro con la mi­seri­cordia. Hay muchas maneras de vivir lejos del Padre Dios, y muchos mo­dos de des­preciar su amor estando junto a Él, porque podemos ser un hijo perdido o un hijo huérfano. La trama de esta parábola es la de nuestra posibilidad de ser perdona­dos. El sacramento de la Penitencia es siempre el abrazo de este Padre que viéndonos en to­das nuestras lejanías, se nos acerca, nos abraza, nos besa y nos invita a su fiesta. Esta es la revolución de Dios, que de modo desproporcionado y gratuito, con su propia medida, no quiere resignarse a que se pierda uno solo de sus hijos queridos.

+ Jesús Sanz Montes, ofm. Arzobispo de Oviedo

 

Sábado de la semana 23 de tiempo ordinario; año par

Jesús es la roca fuerte sobre la que edificar mi vida, ha venido al mundo para salvarme

“En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: -«No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mi, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y en seguida se derrumbó y quedó hecha una gran ruina»” (Lucas 6,43-49).  

1. Nos hablas hoy, Jesús, de pureza de intención, y las obras dan a conocer el corazón de las personas: -“No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. No se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimia uva de los espinos”. Quieres recordarnos que es el "fondo" del hombre lo que permite juzgar sus actos. La calidad del fruto depende de la calidad del árbol. El "corazón", es decir, "el interior profundo" del hombre es lo esencial. Es necesario que los gestos exteriores correspondan a una calidad de fondo.

"-El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal". No somos aquello que decimos sino principalmente lo que hacemos, por nuestros frutos se nos conocerá. Luego, por las palabras, y quizá lo último es lo que pensamos. Lo que tenemos en el corazón es lo que sacamos al exterior, también en las palabras:

-“Porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca”. Jesús, no sé si hablabas aquí de los judíos, como que daban frutos malos porque no cuidaban el buen corazón, pero sin duda quieres también hablarme a mí, y te pido que cuides mi interior para que salga lo bueno fuera. Y al revés, también lo que hablamos influye en lo que hay en corazón y en cómo pasarán las cosas. A veces necesitamos hablar, pero tal como decimos las cosas también nos hacemos positivos o negativos. Un amigo me explicó algo doloroso y luego me dijo: “ya me he desahogado, ahora tengo que decir stop y dejar de hablar de eso, si no me configuraría negativamente”. Me gustó, porque los pensamientos, y más las palabras, nos hacen modelar el carácter de un modo u otro. Se puede decir que la proyección de nuestro modo de pensar y hablar hace que la realidad, los hechos, sean según hemos construido antes, así si pensamos que con la ayuda de Dios algo irá bien, aquello tiene más posibilidades de que así sea.

-“¿Por qué me invocáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que os digo?” Jesús, prefieres los actos buenos a las palabras vacías: -Todo el que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone en obra… nos hablas siempre de la escucha de la Palabra, y de las obras…

-“Se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y asentó los cimientos sobre roca; vino una crecida, rompió el río contra aquella casa y no se tambaleó porque estaba bien construida”. En la vida cristiana, la base eres tú, Jesús, y el don de nuestra filiación divina. Llevas a plenitud lo que es el hombre, que a la base tiene el amor, la lealtad y las otras virtudes humanas. «Cuando un alma se esfuerza por cultivar las virtudes humanas, su corazón está ya muy cerca de Cristo. Y el cristiano percibe que las virtudes teologales -la fe, la esperanza, la caridad-, y todas las otras que trae consigo la gracia de Dios, le impulsan a no descuidar nunca esas cualidades buenas que comparte con tantos hombres.

”Las virtudes humanas  insisto  son el fundamento de las sobrenaturales; y éstas proporcionan siempre un nuevo empuje para desenvolverse con hombría de bien. Pero, en cualquier caso, no basta el afán de poseer esas virtudes: es preciso aprender a practicarlas. «Discite benefacere», aprended a hacer el bien. Hay que ejercitarse habitualmente en los actos correspondientes -hechos de sinceridad, de veracidad, de ecuanimidad, de serenidad, de paciencia-, porque obras son amores, y no cabe amar a Dios sólo de palabra, sino «con obras y de verdad»” (J. Escrivá, Amigos de Dios  91). Señor, te pido ser leal, afable, cortés, generoso, sincero…

-“Por el contrario, el que las escucha y no las pone en práctica se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimientos. Rompió contra ella el río y en seguida se derrumbó, y la destrucción de aquella casa fue completa”. Santa María, Madre mía, tú eres el mejor árbol, puesto que has dado el mejor fruto: «bendito es el fruto de tu vientre». Eres maestra de todas las virtudes. Ayúdame a ser humilde, pues sin humildad, no puedo adquirir ninguna virtud (Noel Quesson).

2. San Pablo, hoy nos animas a no caer en la fe falsa:

-“Hermanos queridos, huid de la idolatría. Os hablo como a prudentes”. Señor, líbranos de nuestros ídolos. Señor, líbranos de nuestros falsos dioses: el dinero, el éxito, la fama, tanta superstición que sustituye la religión verdadera…

En el fondo, apoyarse en un ídolo es hacerse vanas ilusiones: se nos quebrará en las manos. Relativizar las cosas relativas es, por el contrario, de "hombres prudentes". Sólo Dios es Dios.

-“La copa que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?” Las cenas eucarísticas sí tienen un sentido pleno (y no las cenas paganas que hacían entonces). Tu "presencia", Señor, se hace viva cuando rezamos juntos, pero sobre todo cuando compartimos tu pan y vino consagrados: ¡tú estás aquí, Señor, entre nosotros! Y comulgamos con tu Presencia. Te pido ser más consciente de poder estar ya algo en el cielo, si no me distraigo…

-“Porque, aun siendo muchos, somos un solo pan y un solo cuerpo”. Es también muy bonito, Señor, que si estoy contigo estoy más con los demás: unido, pues tú eres Amor, y amar es participar de tu amor. Y con esa unión íntima con los demás, la alegría viene: en la pareja, las familias unidas, ambiente de trabajo…

-“Pues todos participamos de un solo pan”. Misterio de amor: la Iglesia se construye en la Eucaristía, pero ahí está también el centro de mi vida, y de mi relación con los demás. El rito del pan «partido» y repartido es todo un símbolo: comulgamos del mismo pan para expresar que recibimos al mismo Cristo. No hay un Cristo para unos y otro para los demás (Noel Quesson).

3. "Sálvame, Señor, por tu misericordia", te pido con palabras del Salmo: “A ti, Señor, me acojo: / no quede yo nunca defraudado; / tú, que eres justo, ponme a salvo, / inclina tu oído hacia mí”. Porque con tu ayuda voy seguro, pero te pido que no me dejes, que me animes a buscarte siempre y abandonarme en ti: “Ven aprisa a librarme, / sé la roca de mi refugio, / un baluarte donde me salve, / tú que eres mi roca y mi baluarte; / por tu nombre dirígeme y guíame”. Por último, que si caigo en mis despropósitos o me pierdo en cualquier extravío, me saques pronto de ahí:

“Sácame de la red que me han tendido, / porque tú eres mi amparo. / A tus manos encomiendo mi espíritu: / tú, el Dios leal, me librarás”. Aunque esté como falto de fuerzas, dame tu fortaleza: “Pero yo confío en ti, Señor, / te digo: "Tú eres mi Dios." / En tus manos están mis azares: / líbrame de los enemigos que me persiguen”. Te doy gracias, Señor, por todo: “Qué bondad tan grande, Señor, / reservas para tus fieles, / y concedes a los que a ti se acogen / a la vista de todos”.

Llucià Pou Sabaté

 

 

“El perdón nos viene de la misericordia de Dios”

Me escribes que te has llegado, por fin, al confesonario, y que has probado la humillación de tener que abrir la cloaca –así dices– de tu vida ante "un hombre". –¿Cuándo arrancarás esa vana estimación que sientes de ti mismo? Entonces, irás a la confesión gozoso de mostrarte como eres, ante "ese hombre" ungido –otro Cristo, ¡el mismo Cristo!–, que te da la absolución, el perdón de Dios. (Surco, 45)
Padre: ¿cómo puede usted aguantar esta basura? -me dijiste, luego de una confesión contrita.

-Callé, pensando que si tu humildad te lleva a sentirte eso -basura: ¡un montón de basura!-, aún podremos hacer de toda tu miseria algo grande. (Camino, 605)

¡Qué poco amor de Dios tienes cuando cedes sin lucha porque no es pecado grave! (Camino, 328)

¡Otra vez a tus antiguas locuras!… Y luego, cuando vuelves, te notas con poca alegría, porque te falta humildad.

Parece que te obstinas en desconocer la segunda parte de la parábola del hijo pródigo, y todavía sigues apegado a la pobre felicidad de las bellotas. Soberbiamente herido por tu fragilidad, no te decides a pedir perdón, y no consideras que, si te humillas, te espera la jubilosa acogida de tu Padre Dios, la fiesta por tu regreso y por tu recomienzo. (Surco, 65)

 

 

Isidoro Zorzano y la “vuelta al cole”

Septiembre, mes nacional de la vuelta al trabajo. Se cierra el telón de las vacaciones, pero también con la ilusión de emprender nuevos retos en cada temporada laboral. Los testimonios de los colegas que trabajaron con Isidoro Zorzano pueden ser un estímulo para crecer humana y profesionalmente en este curso.

Relatos y favores 7 de Septiembre de 2016

El 13 de septiembre, Isidoro Zorzano cumple 114 años, 73 de los cuales los ha pasado en el Cielo. Lo confirman los progresos de su Causa de canonización, y los testimonios recogidos desde que el 15 de julio de 1943 falleciera en Madrid con fama de santidad.

Gran parte de los testimonios que se aglutinan en los escritos de la Causa tienen que ver con su forma de ser –alegre, comprensivo, amable, humilde, cariñoso-, con su intensa vida de piedad, y con la calidad de su trabajo.

En este mes de septiembre, en el que no sólo los niños vuelven al cole, algunos testimonios de los compañeros de trabajo de Isidoro sirven de ejemplo para empezar el nuevo curso laboral con ilusión y con ganas de ser mejores profesionales y mejores compañeros.

Isidoro Zorzano (centro de la imagen, con gafas), junto con sus compañeros de trabajo.

Ejemplo, capacidad, cariño y comprensión

Isidoro Zorzano estudió en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid, donde obtuvo el título en 1927. Su vida profesional transcurrió primero en Málaga, en la Dirección de los talleres de los Ferrocarriles Andaluces y como profesor de la Escuela Industrial de aquella ciudad. Después volvió a Madrid, donde continuó trabajando en empresas ferroviarias hasta el momento de su muerte.

De esos años entre ingenieros, vías, ferrocarriles, técnicos, obreros, jefes, colegas, trabajo, tuercas, locomotoras, grasa, planos, máquinas, ruidos, avances y tecnologías, quedan estos testimonios de sus compañeros de faena:

Federico Escario. Trabajó con Isidoro en Málaga y en Madrid: "Si es cierto que era constante y perfecto en la observancia de sus obligaciones, dando ejemplo en todas partes, hay que hacer observar también su caridad para con el prójimo, especialmente con sus compañeros y subordinados: prudencia en el obrar, respeto a los derechos de los demás. Alegre y optimista, laborioso, paciente, austero, no modesto sino modestísimo en su vida y, en fin, un compendio de todas las virtudes".

Raimundo Renta, ingeniero industrial: "Era la época en que los obreros hacían desprecio y burla pública de los jefes y patronos. Pues bien, me fijé en algo que tenía valor de síntoma: en el tranvía, a Zorzano, todos los obreros le saludaban quitándose la gorra con la mayor amabilidad. Por eso hube de preguntarle a uno de ellos: "¿Qué tal se porta con vosotros el señor Zorzano?" Y me contestó: "Don Isidoro es un camarada más, no tiene una mala palabra para nadie, y por eso le queremos y se le sigue de cabeza; lástima que sea un poco cavernícola".

Isidoro Zorzano (centro de la imagen, con gafas).

José Poy Segas, discípulo de Isidoro en sus años de profesor de Matemáticas y Electrotecnia en la Escuela Industrial de Málaga: "Logró al poco tiempo el respeto, la estimación y el cariño de todos sus alumnos por sus grandes conocimientos de las materias que explicaba, por su trato exquisito a los de arriba y a los de abajo (no hacía distinciones) y por sus bondades y persistencia en la enseñanza".

Romero Santana, profesor de la Escuela Industrial de Málaga: "Por su carácter e inmejorables condiciones de jefe, de caballero y de amigo, supo siempre mantenerse en su puesto, en todos los tiempos, haciéndose respetar y querer de todos".

Testimonios de profesionales que trabajaron como obreros en los talleres de Málaga con Isidoro: "En talleres no tenía más que amigos. Nadie puede hablar mal de él. Ningún obrero puede tener queja alguna". "Se puede asegurar que no habrá nadie que haya tratado con él y haya quedado disgustado. Su mayor satisfacción era agradar".

Isidoro Zorzano almorzando con varios amigos.

Testimonios de agentes ferroviarios que prestaban servicio a sus órdenes en Madrid: "Nos perdonaba las faltas cometidas y nos ofrecía con toda la confianza y desinteresadamente su enseñanza y su ayuda en todo cuanto estudiábamos. Nos favorecía a todos en cuanto podía y para él no existían diferencias de categoría social. A todos nos atendía con cariño".

Testimonio de uno de sus jefes en Ferrocarriles: "Cuando hablaba con él experimentaba una sensación de descanso en medio de mi actividad, preocupaciones y trabajo".

 

TEMA 12. Creo en el Espíritu Santo. Creo en la Santa Iglesia católica

El Espíritu Santo une íntimamente a los fieles con Cristo de modo que forman un solo cuerpo, la Iglesia, donde existe una diversidad de miembros y funciones.

Resúmenes de fe cristiana 20 de Diciembre de 2012

 El día de Pentecostés el Espíritu descendió sobre los Apóstoles y los primeros discípulos, mostrando con signos externos la vivificación de la Iglesia fundada por Cristo.

1. Creo en el Espíritu Santo 1.1. La Tercera Persona de la Santísima Trinidad

En la Sagrada Escritura, el Espíritu Santo es llamado con distintos nombres: Don, Señor, Espíritu de Dios, Espíritu de Verdad y Paráclito, entre otros. Cada una de estas palabras nos indica algo de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es “Don”, porque el Padre y el Hijo nos lo envían gratuitamente: el Espíritu ha venido a habitar en nuestros corazones (cfr. Ga 4,6); Él vino para quedarse siempre con los hombres. Además, de Él proceden todas las gracias y dones, el mayor de los cuales es la vida eterna junto con las otras Personas divinas: en Él tenemos acceso al Padre por el Hijo.

El Espíritu es “Señor” y “Espíritu de Dios”, que en la Sagrada Escritura son nombres que se atribuyen sólo a Dios, porque es Dios con el Padre y el Hijo. Es “Espíritu de Verdad” porque nos enseña de modo completo todo lo que Cristo nos ha revelado, y guía y mantiene la Iglesia en la verdad (cfr. Jn 15, 26; 16, 13-14). Es el “otro” Paráclito (Consolador, Abogado) prometido por Cristo, que es el primer Paráclito (el texto griego habla de “otro” Paráclito y no de un paráclito “distinto” para señalar la comunión y continuidad entre Cristo y el Espíritu).

En el Símbolo Niceno-Constantinopolitano rezamos « Et in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem: qui ex Patre [Filioque] procedit. Qui cum Patre et Filio simul adoratur, et conglorificatur: qui locutus est per Prophetas ». En esta frase los Padres del Concilio de Constantinopla (381) quisieron utilizar algunas de las expresiones bíblicas con las que se nombraba al Espíritu. Al decir que es “dador de vida” se referían al don de la vida divina dado al hombre. Por ser Señor y dador de vida, es Dios con el Padre y el Hijo y recibe por tanto la misma adoración que las otras dos Personas divinas. Al final, también han querido señalar la misión que el Espíritu realiza entre los hombres: habló por los profetas. Los profetas son aquéllos que hablaron en nombre de Dios movidos por el Espíritu para mover a la conversión a su pueblo. La obra reveladora del Espíritu en las profecías del Antiguo Testamento encuentra su plenitud en el misterio de Jesucristo, la Palabra definitiva de Dios.

«Son numerosos los símbolos con los que se representa al Espíritu Santo: el agua viva, que brota del corazón traspasado de Cristo y sacia la sed de los bautizados; la unción con el óleo, que es signo sacramental de la Confirmación; el fuego, que transforma cuanto toca; la nube oscura y luminosa, en la que se revela la gloria divina; la imposición de manos, por la cual se nos da el Espíritu; y la paloma, que baja sobre Cristo en su bautismo y permanece en Él» ( Compendio , 139).

1.2. La Misión del Espíritu Santo

La Tercera Persona de la Santísima Trinidad coopera con el Padre y el Hijo desde el comienzo del designio de nuestra salvación hasta su consumación; pero en los “últimos tiempos” –inaugurados con la Encarnación redentora del Hijo– el Espíritu se reveló y nos fue dado, fue reconocido y acogido como Persona (cfr. Catecismo , 686). Por obra del Espíritu, el Hijo de Dios tomó carne en las entrañas purísimas de la Virgen María. El Espíritu lo ungió desde el inicio; por eso Jesucristo es el Mesías desde el inicio de su humanidad, es decir, desde su misma Encarnación (cfr. Lc 1, 35). Jesucristo revela al Espíritu con su enseñanza, cumpliendo la promesa hecha a los Patriarcas (cfr. Lc 4, 18s), y lo comunica a la Iglesia naciente, exhalando su aliento sobre los Apóstoles después de su Resurrección (cfr. Compendio , 143). En Pentecostés el Espíritu fue enviado para permanecer desde entonces en la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, vivificándola y guiándola con sus dones y con su presencia. Por esto también se dice que la Iglesia es Templo del Espíritu Santo, y que el Espíritu Santo es como el alma de la Iglesia.

El día de Pentecostés el Espíritu descendió sobre los Apóstoles y los primeros discípulos, mostrando con signos externos la vivificación de la Iglesia fundada por Cristo. «La misión de Cristo y del Espíritu se convierte en la misión de la Iglesia, enviada para anunciar y difundir el misterio de la comunión trinitaria» ( Compendio , 144). El Espíritu hace entrar al mundo en los “últimos tiempos”, en el tiempo de la Iglesia.

La animación de la Iglesia por el Espíritu Santo garantiza que se profundice, se conserve siempre vivo y sin pérdida todo lo que Cristo dijo y enseñó en los días que vivió en la tierra hasta su Ascensión [1] ; además, por la celebración-administración de los sacramentos, el Espíritu santifica la Iglesia y los fieles, haciendo que ella continúe siempre llevando las almas a Dios [2] .

«La misión del Hijo y la del Espíritu son inseparables porque en la Trinidad indivisible, el Hijo y el Espíritu son distintos, pero inseparables. En efecto, desde el principio hasta el fin de los tiempos, cuando Dios envía a su Hijo, envía también su Espíritu, que nos une a Cristo en la fe, a fin de que podamos, como hijos adoptivos, llamar a Dios “Padre” ( Rm 8, 15). El Espíritu es invisible, pero lo conocemos por medio de su acción cuando nos revela el Verbo y cuando obra en la Iglesia» ( Compendio , 137).

1.3. ¿Cómo actúan Cristo y el Espíritu Santo en la Iglesia?

Por medio de los sacramentos, Cristo comunica su Espíritu a los miembros de su Cuerpo, y les ofrece la gracia de Dios, que da frutos de vida nueva, según el Espíritu. El Espíritu Santo también actúa concediendo gracias especiales a algunos cristianos para el bien de toda la Iglesia, y es el Maestro que recuerda a todos los cristianos aquello que Cristo ha revelado (cfr. Jn 14, 25s).

«El Espíritu Santo edifica, anima y santifica a la Iglesia; como Espíritu de Amor, devuelve a los bautizados la semejanza divina, perdida a causa del pecado, y los hace vivir en Cristo la vida misma de la Trinidad Santa. Los envía a dar testimonio de la Verdad de Cristo y los organiza en sus respectivas funciones, para que todos den “el fruto del Espíritu” ( Ga 5, 22)» ( Compendio , 145).

2. Creo en la Santa Iglesia Católica 2.1. La revelación de la Iglesia

La Iglesia es un misterio (cfr., p. ej., Rm 16,25-27), es decir, una realidad en la que entran en contacto y comunión Dios y los hombres. Iglesia viene del griego “ekklesia”, que significa asamblea de los convocados. En el Antiguo Testamento fue utilizada para traducir el “quahal Yahweh”, o asamblea reunida por Dios para honrarle con el culto debido. Son ejemplos de ello la asamblea sinaítica, y la que se reunió en tiempos del rey Josías con el fin de alabar a Dios y volver a la pureza de la Ley (reforma). En el Nuevo Testamento tiene varias acepciones, en continuidad con el Antiguo, pero designa especialmente el pueblo que Dios convoca y reúne desde los confines de la tierra para constituir la asamblea de todos los que, por la fe en su Palabra y el Bautismo, son hijos de Dios, miembros de Cristo y templo del Espíritu Santo (cfr. Catecismo , 777; Compendio , 147).

En la Sagrada Escritura la Iglesia recibe distintos nombres, cada uno de los cuales subraya especialmente algunos aspectos del misterio de la comunión de Dios con los hombres. “Pueblo de Dios” es un título que Israel recibió. Cuando se aplica a la Iglesia, nuevo Israel, quiere decir que Dios no quiso salvar a los hombres aisladamente, sino constituyéndolos en un único pueblo reunido por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que le conociera en la verdad y le sirviera santamente [3] . También significa que ella ha sido elegida por Dios, que es una comunidad visible que está en camino –entre las naciones– hacia su patria definitiva. En ese pueblo todos tienen la común dignidad de los hijos de Dios, una misión común, ser sal de la tierra, y un fin común, que es el Reino de Dios. Todos participan de las tres funciones de Cristo, real, profética y sacerdotal (cfr. Catecismo , 782-786).

Cuando decimos que la Iglesia es el “cuerpo de Cristo” queremos subrayar que, a través del envío del Espíritu Santo, Cristo une íntimamente consigo a los fieles, sobre todo en la Eucaristía, los incorpora a su Persona por el Espíritu Santo, manteniéndose y creciendo unidos entre sí en la caridad, formando un solo cuerpo en la diversidad de los miembros y funciones. También se indica que la salud o la enfermedad de un miembro repercute en todo el cuerpo (cfr. 1 Co 12, 1-24), y que los fieles, como miembros de Cristo, son instrumentos suyos para obrar en el mundo (cfr. Catecismo , 787-795). La Iglesia también es llamada “Esposa de Cristo” (cfr. Ef 5, 26ss), lo cual acentúa, dentro de la unión que la Iglesia tiene con Cristo, la distinción de ambos sujetos. También señala que la Alianza de Dios con los hombres es definitiva porque Dios es fiel a sus promesas, y que la Iglesia le corresponde asimismo fielmente siendo Madre fecunda de todos los hijos de Dios.

La Iglesia también es el “templo del Espíritu Santo”, porque Él vive en el cuerpo de la Iglesia y la edifica en la caridad con la Palabra de Dios, con los sacramentos, con las virtudes y los carismas [4] . Como el verdadero templo del Espíritu Santo fue Cristo (cfr. Jn 2, 19-22), esta imagen también señala que cada cristiano es Iglesia y templo del Espíritu Santo. Los carismas son dones que el Espíritu concede a cada persona para el bien de los hombres, para las necesidades del mundo y particularmente para la edificación de la Iglesia. A los pastores corresponde discernir y valorar los carismas (cfr. 1 Ts 5, 20-22; Compendio , 160).

«La Iglesia tiene su origen y realización en el designio eterno de Dios. Fue preparada en la Antigua Alianza con la elección de Israel, signo de la reunión futura de todas las naciones. Fundada por las palabras y las acciones de Jesucristo, fue realizada, sobre todo, mediante su Muerte redentora y su Resurrección. Más tarde, se manifestó como misterio de salvación mediante la efusión del Espíritu Santo en Pentecostés. Al final de los tiempos, alcanzará su consumación como asamblea celestial de todos los redimidos» ( Compendio , 149; cfr. Catecismo , 778).

Cuando Dios revela su designio de salvación que es permanente, manifiesta también cómo desea realizarlo. Ese designio no lo llevó a cabo con un único acto, sino que primero fue preparando la humanidad para acoger la Salvación; sólo más adelante se reveló plenamente en Cristo. Ese ofrecimiento de Salvación en la comunión divina y en la unidad de la humanidad fue definitivamente otorgado a los hombres a través del don del Espíritu Santo que ha sido derramado en los corazones de los creyentes poniéndonos en contacto personal y permanente con Cristo. Al ser hijos de Dios en Cristo, nos reconocemos hermanos de los demás hijos de Dios. No hay una fraternidad o unidad del género humano que no se base en la común filiación divina que nos ha sido ofrecida por el Padre en Cristo; no hay una fraternidad sin un Padre común, al que llegamos por el Espíritu Santo.

La Iglesia no la han fundado los hombres; ni siquiera es una respuesta humana noble a una experiencia de salvación realizada por Dios en Cristo. En los misterios de la vida de Cristo, el ungido por el Espíritu, se han cumplido las promesas anunciadas en la Ley y en los profetas. También se puede decir que la fundación de la Iglesia coincide con la vida de Jesucristo; la Iglesia va tomando forma en relación a la misión de Cristo entre los hombres, y para los hombres. No hay un momento único en el que Cristo haya fundado la Iglesia, sino que la fundó en toda su vida: desde la encarnación hasta su muerte, resurrección, ascensión y con el envío del Paráclito. A lo largo de su vida, Cristo –en quien habitaba el Espíritu– fue manifestando cómo debía ser su Iglesia, disponiendo unas cosas y después otras. Después de su Ascensión, el Espíritu fue enviado a la Iglesia y en ella permanece uniéndola a la misión de Cristo, recordándole lo que el Señor reveló, y guiándola a lo largo de la historia hacia su plenitud. Él es la causa de la presencia de Cristo en su Iglesia por los sacramentos y por la Palabra, y la adorna continuamente con diversos dones jerárquicos y carismáticos [5] . Por su presencia se cumple la promesa del Señor de estar siempre con los suyos hasta el final de los tiempos (cfr. Mt 28, 20).

El Concilio Vaticano II retomó una antigua expresión para designar a la Iglesia: “comunión”. Con ello se indica que la Iglesia es la expansión de la comunión íntima de la Santísima Trinidad a los hombres; y que en esta tierra ella ya es comunión con la Trinidad divina, aunque no se haya consumado aún en su plenitud. Además de comunión, la Iglesia es signo e instrumento de esa comunión para todos los hombres. Por ella participamos en la vida íntima de Dios y pertenecemos a la familia de Dios como hijos en el Hijo por el Espíritu [6] . Esto se realiza de forma específica en los sacramentos, principalmente en la Eucaristía, también llamada muchas veces comunión (cfr. 1 Co 10, 16). Por último, se llama también comunión porque la Iglesia configura y determina el espacio de la oración cristiana (cfr. Catecismo , 2655, 2672, 2790).

2.2. La misión de la Iglesia

La Iglesia tiene que anunciar e instaurar entre todos los pueblos el Reino de Dios inaugurado por Cristo. En la tierra es el germen e inicio de este Reino. Después de su Resurrección, el Señor envió los Apóstoles a predicar el Evangelio, a bautizar y a enseñar a cumplir lo que Él había mandado (cfr. Mt 28, 18ss). El Señor entregó a su Iglesia la misma misión que el Padre le había confiado (cfr. Jn 20, 21). Desde el inicio de la Iglesia esta misión fue realizada por todos los cristianos (cfr. Hch 8, 4; 11, 19), que muchas veces han llegado al sacrificio de la propia vida para cumplirla. El mandato misionero del Señor tiene su fuente en el amor eterno de Dios, que ha enviado a su Hijo y a su Espíritu porque «quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Tm 2, 4).

En ese envío misionero están contenidas las tres funciones de la Iglesia en la tierra: el munus profeticum (anunciar la buena noticia de la salvación en Cristo), el munus sacerdotale (hacer efectivamente presente y transmitir la vida de Cristo que salva por los sacramentos) y el munus regale (ayudar a los cristianos a cumplir la misión y crecer en santidad). Aunque todos los fieles comparten la misma misión, no todos desempeñan el mismo papel. Algunos de ellos fueron elegidos por el Señor para ejercer determinadas funciones, como los Apóstoles y sus sucesores, que son conformados por el sacramento del orden con Cristo cabeza de la Iglesia de una forma específica, distinta de los demás.

Porque la Iglesia recibió de Dios una misión salvífica en la tierra para los hombres, y fue dispuesta por Dios para realizarla, se dice que la Iglesia es el sacramento universal de Salvación, pues tiene como fin la gloria de Dios y la salvación de los hombres (cfr. Catecismo , 775). Es sacramento universal de salvación porque es signo e instrumento de la reconciliación y de la comunión de la humanidad con Dios, y de la unidad de todo el género humano [7] . También se dice que la Iglesia es un misterio porque en su realidad visible se hace presente y actúa una realidad espiritual y divina que sólo se percibe mediante la fe.

La afirmación «fuera de la Iglesia no hay salvación» significa que toda salvación viene de Cristo-Cabeza por medio de la Iglesia, que es su Cuerpo. Nadie puede salvarse si, habiendo reconocido que ha sido fundada por Cristo para la salvación de los hombres, la rechaza o no persevera. Al mismo tiempo, gracias a Cristo y a su Iglesia, pueden alcanzar la salvación eterna todos aquellos que, sin culpa alguna, ignoran el Evangelio de Cristo y su Iglesia, pero buscan sinceramente a Dios y, bajo el influjo de la gracia, se esfuerzan en cumplir su voluntad, conocida mediante el dictamen de la conciencia. Todo cuanto de bueno y verdadero se encuentra en las otras religiones viene de Dios, puede preparar para la acogida del Evangelio y conducir hacia la unidad de la humanidad en la Iglesia de Cristo (cfr. Compendio , 170 y ss.).

2.3. Las propiedades de la Iglesia: una, santa, católica, apostólica

Llamamos propiedades a aquellos elementos que caracterizan la Iglesia. Los encontramos en muchos de los Símbolos de la fe desde épocas muy antiguas de la Iglesia. Todas las propiedades son un don de Dios que conlleva una tarea que cumplir por parte de los cristianos.

La Iglesia es Una porque su origen y modelo es la Santísima Trinidad; porque Cristo –su fundador– restablece la unidad de todos en un sólo cuerpo; porque el Espíritu Santo une a los fieles con la Cabeza, que es Cristo. Esta unidad se manifiesta en que los fieles profesan una misma fe, celebran unos mismos sacramentos, están unidos en una misma jerarquía, tienen una esperanza común y la misma caridad. La Iglesia subsiste como sociedad constituida y organizada en el mundo en la Iglesia católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él [8] . Sólo en ella se puede obtener la plenitud de los medios de salvación puesto que el Señor confió los bienes de la Nueva Alianza al Colegio apostólico, cuya cabeza es Pedro. En las iglesias y comunidades cristianas no católicas hay muchos bienes de santificación y de verdad que proceden de Cristo e impulsan a la unidad católica; el Espíritu Santo se sirve de ellas como instrumentos de salvación, puesto que su fuerza viene de la plenitud de gracia y verdad que Cristo dio a la Iglesia católica (cfr. Catecismo , 819). Los miembros de esas iglesias y comunidades se incorporan a Cristo en el Bautismo y por eso los reconocemos como hermanos. Se puede crecer en unidad: acercándonos más a Cristo y ayudando a los demás cristianos a estar más cerca de Él; fomentando la unidad en lo esencial, la libertad en lo accidental y la caridad en todo [9] ; haciendo más habitable la casa de Dios a los demás; creciendo en veneración y respeto por el Papa y la jerarquía, ayudándoles y siguiendo sus enseñanzas.

El movimiento ecuménico es una tarea eclesial por la que se busca restaurar la unidad entre los cristianos en la única Iglesia fundada por Cristo. Es un deseo del Señor (cfr. Jn 17, 21). Se realiza con la oración, con la conversión del corazón, el recíproco conocimiento fraterno y el diálogo teológico.

La Iglesia es Santa porque Dios es su autor, porque Cristo se entregó por ella para santificarla y hacerla santificante, porque el Espíritu Santo la vivifica con la caridad. Por tener la plenitud de los medios salvíficos, la santidad es la vocación de cada uno de sus miembros y el fin de toda su actividad. Es santa porque da constantemente frutos de santidad en la tierra, porque su santidad es fuente de santificación de sus hijos –aunque en esta tierra se reconocen todos pecadores y necesitados de conversión y purificación–. La Iglesia también es santa debido a la santidad alcanzada por sus miembros que ya están en el Cielo, de modo eminente la santísima Virgen María, que son sus modelos e intercesores (cfr. Catecismo , 823-829). La Iglesia puede ser más santa, a través de la tarea de santidad realizada por sus fieles: la conversión personal, la lucha ascética por parecerse más a Cristo, la reforma que ayuda a cumplir mejor la misión y a huir de la rutina, la purificación de la memoria que remueve los falsos prejuicios sobre los demás, y el cumplimiento concreto de la voluntad de Dios en la caridad.

La Iglesia es Católica –es decir, universal– porque en ella está Cristo, porque conserva y administra todos los medios de salvación dados por Cristo, porque su misión abarca a todo el género humano, porque ha recibido y transmite en su integridad todo el tesoro de la Salvación y porque tiene la capacidad de inculturarse, elevando y mejorando cualquier cultura. La catolicidad crece extensiva e intensivamente a través de un mayor desarrollo de la misión de la Iglesia. Toda iglesia particular, es decir, toda porción del pueblo de Dios que está en comunión en la fe, en los sacramentos, con su obispo –a través de la sucesión apostólica–, formada a imagen de la Iglesia universal y en comunión con toda la Iglesia (que la precede ontológica e cronológicamente) es católica.

Como su misión abarca toda la humanidad, cada hombre, de modos diversos, pertenece o al menos está ordenado a la unidad católica del Pueblo de Dios. Está plenamente incorporado a la Iglesia quien, poseyendo el Espíritu de Cristo, se encuentra unido por los vínculos de la profesión de fe, de los sacramentos, del gobierno eclesiástico y de la comunión. Los católicos que no perseveren en la caridad, aunque incorporados a la Iglesia, le pertenecen con el cuerpo pero no con el corazón. Los bautizados que no realizan plenamente dicha unidad católica están en una cierta comunión, aunque imperfecta, con la Iglesia católica (cfr. Compendio , 168).

La Iglesia es Apostólica porque Cristo la ha edificado sobre los Apóstoles, testigos escogidos de su Resurrección y fundamento de su Iglesia; porque con la asistencia del Espíritu Santo, enseña, custodia y transmite fielmente el depósito de la fe recibido de los Apóstoles. También es apostólica por su estructura, en cuanto es instruida, santificada y gobernada, hasta la vuelta de Cristo, por los Apóstoles y sus sucesores, los obispos, en comunión con el sucesor de Pedro. La sucesión apostólica es la transmisión, mediante el sacramento del Orden, de la misión y la potestad de los Apóstoles a sus sucesores. Gracias a esta transmisión, la Iglesia se mantiene en comunión de fe y de vida con su origen, mientras a lo largo de los siglos ordena su misión apostólica a la difusión del Reino de Cristo sobre la tierra. Todos los miembros de la Iglesia participan, según las distintas funciones, de la misión recibida por los Apóstoles de llevar el Evangelio al mundo entero. La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación al apostolado (cfr. Catecismo , 863).

Miguel de Salis Amaral

Bibliografía

Sobre el Espíritu Santo

Catecismo de la Iglesia Católica , 683-688; 731-741.

Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 136-146.

Juan Pablo II, Enc. Dominum et vivificantem, 18-V-1986, 3-26.

Juan Pablo II, Catequesis sobre el Espíritu Santo, VIII-XII.1989.

San Josemaría, Homilía El Gran Desconocido , en Es Cristo que pasa , 127-138.

Lecturas recomendadas Catecismo de la Iglesia Católica, 748-945 . Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, 147-193.

San Josemaría, Homilía Lealtad a la Iglesia (4-VI-1972), en Amar a la Iglesia , Palabra, Madrid 1986, pp. 13-36.

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[1] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Dei Verbum , 8.

[2] «La venida solemne del Espíritu en el día de Pentecostés no fue un suceso aislado. Apenas hay una página de los Hechos de los Apóstoles en la que no se nos hable de El y de la acción por la que guía, dirige y anima la vida y las obras de la primitiva comunidad cristiana […] Esa realidad profunda que nos da a conocer el texto de la Escritura Santa, no es un recuerdo del pasado, una edad de oro de la Iglesia que quedó atrás en la historia. Es, por encima de las miserias y de los pecados de cada uno de nosotros, la realidad también de la Iglesia de hoy y de la Iglesia de todos los tiempos» (San Josemaría, Es Cristo que pasa , 127 y ss.).

[3] Cfr. Concilio Vaticano II, Lumen Gentium , 4 y 9; San Cipriano, De Orat Dom, 23 (CSEL 3, 285).

[4] «Cuando invoques, pues, a Dios Padre, acuérdate de que ha sido el Espíritu quien, al mover tu alma, te ha dado esa oración. Si no existiera el Espíritu Santo, no habría en la Iglesia palabra alguna de sabiduría o de ciencia, porque está escrito: es dada por el Espíritu la palabra de sabiduría (I Cor XII, 8)… Si el Espíritu Santo no estuviera presente, la Iglesia no existiría. Pero, si la Iglesia existe, es seguro que el Espíritu Santo no falta» (San Juan Crisóstomo, Sermones panegyrici in solemnitates D. N. Iesu Christi , hom. 1, De Sancta Pentecostes , n. 3-4, PG 50, 457).

[5] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Lumen Gentium , 4 y 12.

[6] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes , 22.

[7] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Lumen Gentium , 1.

[8] Cfr. Ibidem , 8.

[9] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes , 92.

 

 

Valores explicados:Autenticidad

Las experiencias, el conocimiento y la lucha por concretar propósitos de mejora, hacen que con el tiempo se vaya conformando una personalidad propia.

Toda obra original es valiosa, sobre todo si pensamos en algunas esculturas y pinturas, cualquier copia tendrá algunos rasgos que la hacen diferente e imperfecta de acuerdo al original. Por el hecho de existir y poseer unas características y cualidades propias, todos somos “originales”, pero no quiere decir que somos personas “de una pieza”, íntegros, es decir, auténticos.

El valor de la autenticidad le da a la persona autoridad sobre sí mismo ante sus gustos y caprichos, iniciativa para proponerse y alcanzar metas altas, carácter estable y sinceridad a toda prueba, lo que le hace tener una coherencia de vida.

El deseo de superación siempre será bien visto, pero con relativa frecuencia perdemos tiempo en querer ser precisamente lo que no somos: porque en ocasiones gastamos más de lo que tenemos para dar la apariencia de un muy buen trabajo o una mejor posición económica, no se diga en el modo de comportarse o de vestir según el círculo social al que queremos pertenecer; copiar el estilo de hablar elocuente o gracioso que utiliza otra persona, o la tendencia a participar activamente en conversaciones como conocedor y erudito, sin tener el mínimo conocimiento. En resumidas cuentas, esta manera de ser se debe a la falta de aceptación de sí mismo.

En ocasiones la auto-aceptación se hace más difícil por lamentarnos de lo que no tenemos. En distintos momentos y circunstancias personas han dicho: “si hubiera nacido en una familia con mejor posición económica, otra cosa hubiera sido”; “si yo tuviera las cualidades que (aquel) tiene…”; “si hubiera tenido la posibilidad de una mejor educación…”; “si se me hubiera presentado esa oportunidad…” ¿No es también una pérdida de tiempo de la que hablamos al principio?

Pensar y analizar lo que somos, nos lleva a encontrar pequeñas -e incluso grandes- incongruencias en nuestra persona: si nos dejamos llevar por la opinión general de las personas que frecuentamos, es posible entrever una conducta mecánica, y tal vez contraria a nuestros valores. ¿Cuántas veces callamos nuestro punto de vista por temor a quedar mal y ser relegado? Se ha visto a personas entrar casi “de incógnitos” a la iglesia, por temor a verse sorprendido por alguno de sus conocidos que pase en ese momento por ahí. Una persona congruente reacciona, opina y actúa siempre de acuerdo a sus convicciones y su formación.

Reflexionar sobre lo que queremos ser, debe ir acompañado de propósitos con metas alcanzables. ¿Qué hace la persona que es excelente conversador?, se da tiempo para leer, para informarse, para aprender a contar anécdotas. ¿Cómo es que aquel compañero de trabajo es tan eficiente?, estudió, profundizó y aprendió aquellos temas que eran de su particular interés, además de una autodisciplina que lo hace realizar las cosas con orden. ¿Por qué un amigo es capaz de interpretar cualquier melodía que le piden en una reunión? Seguramente aprendió música y dedica tiempo suficiente para practicar. Toda persona que posee una serie de características distintivas, ha puesto empeño y esfuerzo en lograr “lo que quiere ser”.

Para ser auténticos hace falta algo más que copiar partes de un modelo, como si quisiéramos adueñarnos de una personalidad que no nos pertenece, o peor aún, pasar la vida esperando “la gran oportunidad” para demostrar lo que somos y lo que podemos lograr. Las experiencias, el conocimiento y la lucha por concretar propósitos de mejora, hacen que con el tiempo se vaya conformando una personalidad propia.

¿Qué hacer entonces para ser auténticos?

– Evitar la mentira y la personalidad múltiple. Ser el mismo siempre, independientemente de las circunstancias.

– Luchar contra la vanidad. Que nos lleva a elevarnos por encima de lo que somos para cubrir nuestras flaquezas o exaltar nuestras cualidades. Vivir de acuerdo a nuestra posibilidades, evitando lujos fuera de nuestro alcance.

– Prepararnos para adquirir aquellas destrezas o habilidades que nos hacen falta para el trabajo o para sacar adelante a la familia.

– Cooperación y comprensión para evitar el deseo de dominio sobre los demás, respetando sus derechos y opiniones.

– Ser fieles a las promesas que hemos hecho, de esta manera, somos fieles con nosotros mismos.

– Cumplir responsablemente con las obligaciones que hemos adquirido en la familia o el trabajo.

– Hacer a un lado simpatías e intereses propios, para poder juzgar y obrar justamente.

– Esforzarnos por vivir las leyes, normas y costumbres de nuestra sociedad.

– No tener miedo a que “me vean como soy”. De cualquier manera, mientras no hagamos algo para cambiar, no podemos ser otra cosa.

La autenticidad da a la persona una natural confianza, pues con el paso del tiempo ha sabido cumplir con los deberes que le son propios en el estudio, la familia y el trabajo, procurando perfeccionar el ejercicio de estas labores superando la apatía y la superficialidad, sin quejas ni lamentaciones. Por la integridad que da el cultivo de este valor, nos convertimos en personas dignas de confianza y honorables, poniendo nuestras cualidades y aptitudes al servicio de los demás, pues nuestras miras van más allá de nuestra persona e intereses.

 

Gracias a la vida

Escrito por José Iribas

Publicado: 09 Septiembre 2016

Hoy pensaba hablarte de una chica que tiene seis hermanos más… y una madre de la que fue separada para ser puesta al cuidado de los servicios sociales desde bien pequeñita

No puedo dejarlo para mañana. Tengo que escribirte ya. Y no te creas que he estado holgazaneando. En realidad, llego a trancas y barrancas a este post por trabajar demasiado. Un amigo me pidió que le escribiera otro… y no me he querido negar. Los amigos son los amigos.

Pero, como tú también lo eres, me pongo a ello. Ya.

Hoy pensaba hablarte de una chica de la que supe por primera vez −y hace de ello bien poco− a través de mi hijo Javier, el que estudió FP. Luego me he ido enterando de más cosas…

Creo que la chica ronda los 18 o 19 años. Cuando la ves, te das cuenta de que no es de aquí; te lo podría apuntar el color de su piel… Aunque, también podría haber sido de estos lares, pues cada día se enriquece más el mosaico en que vivimos.

El caso es que esta chavalilla (chavalilla con todo el cariño, por edad y por menuda −metro y medio escaso−), esta chica, digo, tiene seis hermanos más… y una madre de la que fue separada para ser puesta al cuidado de los servicios sociales desde bien pequeñita.

El alcoholismo y las drogas arrasan todo lo que se les pone por delante… En este caso -menudo drama− dan hasta con una madre… Por cierto, te dejo esta guía para las familias frente a las drogas, por si sabes de alguien a quien le pueda interesar. La publicamos en su día en el Gobierno de Navarra. Haz clic aquí.

A lo que iba: me contaba Javier que, gracias a Dios, los abuelos maternos (¡cuánto pueden querer −y sufrir− unos abuelos!) estuvieron al quite y adoptaron a esa su nieta −junto a alguna otra hermanilla−. No sé la edad de las demás; me da que serían mayores y autónomas. La vida, a veces, te hace crecer a velocidad de vértigo

Pensaba estos días en todas estas mujeres: en la hija, en la madre y en la abuela. A las tres, además de la sangre, seguro que les une el sufrimiento. Por unas u otras razones.

“La abuela, sí, es la madre

La verdadera madre. Aunque no lo sea biológica… La pequeña fue adoptada en una decisión muy querida, aunque no fuera “buscada”. Y mira por dónde, en una especie de bypass, un cordón umbilical unió a la abuela y la nieta. Y se hicieron madre e hija. Para siempre.

Me librará Dios de juzgar a aquella madre de siete hijos que cayó en las garras del alcohol y otras drogas. No conozco las circunstancias. No la juzgo. Te añado: no lo haría aun conociéndolas.

Aunque admito que sí le tengo un agradecimiento: su chiquilla nació y vive. Y… podía no haber ocurrido.

Allí donde habitaran, podía no haber sido así: por las denominadas “circunstancias sociales”. O en la India, por ejemplo, quizás simplemente por haber sido niña.

Y el mundo se hubiera perdido a Simone Biles.

Si no sabes, aún, de quién hablo −seguro que sí− pon ese nombre en el buscador de Google. Y dale a Enter.

Podría hablarte de muchos otros casos. Hoy quiero celebrar su vida. Y dar saltos de alegría. Una alegría mayor aún que la que nos genera ella dando saltos: mira el vídeo.

“He caído en estas reflexiones, que comparto contigo como amigo, desde un ánimo de celebración, de agradecimiento, positivo

Es un gracias a la vida.

Un agradecimiento al que me ha impulsado escuchar a Nick (mira por dónde se llama como otro de mis hijos).

Te dejo con él y concluyo el post. Eso sí, no te pierdas el vídeo. Dale algo más de tres minutos. En el fondo, te los estás regalando a ti.

 

 

Por cierto, esa misma alegría de la que antes te hablaba la siento cuando tengo a mi lado a una sobrinilla que tiene Síndrome Down. Aunque no sea olímpica es toda una campeona. La queremos.

Si crees que este post, o alguno de sus enlaces, puede ayudar a alguien, difúndelo. ¡Muchas gracias!

José Iribas, en dametresminutos.wordpress.com.

 

 

La enseñanza diferenciada tiene amparo en la libertad pedagógica de los padres

Daniel Tirapu

Libertad pedagógica incluida en el derecho a la educación en Europa. La enseñanza diferenciada tiene amparo en la libertad pedagógica de los padres.           

El Derecho a la educación tal y como queda en la carta de derechos fundamentales del Tratado de Lisboa

Artículo 14.- Derecho a la educación     

1. Toda persona tiene derecho a la educación y al acceso a la formación profesional y permanente.

2. Este derecho incluye la facultad de recibir gratuitamente la enseñanza obligatoria.

3. Se respetan, de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio, la libertad de creación de centros docentes dentro del respecto de los principios democráticos, así como el derecho de los padres a garantizar la educación y la enseñanza de sus hijos conforme a sus convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas

 El párrafo 3 sanciona la libertad de creación de centros educativos, en el respeto de los principios democráticos, concepto complejo e indeterminado, y el derecho de los padres a elegir del modelo educativo para sus hijos según las propias convicciones religiosas, filosóficas y pedagógicas. Subrayo lo último, por lo que a mi entender tiene de sustancial novedad. De nuevo entramos en una cierta complicación de este derecho: el derecho es de todos los individuos, pero la elección del modelo educativo corresponde a los padres.

El reconocimiento a los grupos sociales, confesiones, instituciones, de crear por iniciativa propia, centros educativos es para algunos autores, una libertad en materia de iniciativa económica, mientras que el derecho de los padres a elegir una determinada educación para los hijos pertenecería o estaría íntimamente conectado con los derechos y deberes propios de la familia. La educación sigue siendo un servicio público que puede ser encomendado a instituciones sociales no estatales, que conlleva una libertad para ofertar diversos modelos educativos con la correspondiente facultad de los padres de elegir entre los diferentes servicios ofertados. El límite general de esta libertad viene marcado por la obligación de respetar los principios democráticos. Límite demasiado genérico, que vendrá marcado por las diversas tradiciones constitucionales de los países europeos.

En cuanto a la ampliación de la facultad de elegir la educación acorde con sus convicciones pedagógicas, amplía la libertad de los padres en su derecho de elección y, a mi entender supone un claro límite para los Estados a la hora de optar por un único modelo pedagógico (educación mixta, discriminación de la diferenciada) y abre posibilidades nuevas y creativas al modelo de escuela tradicional (educación e instrucción en grupos familiares, a través de Internet, distancia).

Finalmente el “de acuerdo con las leyes nacionales que regulen su ejercicio” nos lleva a los sistemas de financiación y al control de los diseños curriculares y control de los mismos. Aunque en esta cuestión, cuestiones administrativas, de orden jerárquico menor puede acabar conculcando lo que es un derecho fundamental (distribución de alumnos por zonas, sorteos, etc.). En conclusión, y a mi entender, el derecho del individuo a la educación y a la formación profesional, se adopta una dimensión personalista propia de la cultura constitucional europea en el que la educación es el instrumento fundamental (con demasiada competencia de los medios de comunicación especialmente televisión) para la constitución de una sociedad abierta en expresión de Popper. El derecho a la educación es universal, prescinde del estatuto de ciudadano comunitario. La nacionalidad de cada singular país europeo puede ser importante para establecer el contenido efectivo del derecho, tanto en la obligatoriedad como en la calidad de los estudios. (Sería necesario en nuestro Estado un serio pacto de calidad escolar. He constatado que algunos Erasmus no españoles se expresan mejor que los nacionales). La facultad de acceder gratuitamente a la enseñanza obligatoria comporta por parte del Estado la obligación de que el niño pueda acceder a un centro gratuito. Dicha posibilidad no incluye en el texto (a diferencia de Bélgica u Holanda) la obligación para todos los centros escolares privados también, de ofrecer una educación obligatoria gratuita (aunque liberta de elección de centro educativo y gratuidad sería lo más adecuado). Pienso que en este derecho no estamos ante una mera competencia comunitaria.

La obligación de garantizar tal derecho incumbe a cada Estado ante el que el ciudadano europeo posee un derecho incontestable de acceder gratuitamente a la educación obligatoria, de acuerdo con la tradición educativa nacional. Se trata de integrar la garantía de la efectividad del derecho a la educación con el respeto al pluralismo educativo. Seguramente la opción que carta de derechos en este tema no es tanto garantizar un derecho social del estado, cuanto garantizar un derecho del ciudadano a acceder a una cuota mínima esencial de educación, sea del Estado o de otras instituciones.

Dicen que las grandes batallas ideológicas y de sumisión social están en el control de la educación; la carta europea, cuenta en este sentido, con el equilibrio de tres elementos: familia, Estado, iniciativa social y de las confesiones religiosas

 

 

INMERSOS EN LA NUEVA ERA

La Nueva Era (New Age) tuvo sus inicios en los años setenta del pasado siglo y, en aquel momento, se identificaba con la “contracultura”. Pero la matriz esencial del pensamiento New Age procede de mucho más atrás, de la tradición esotérico-teosófica que estuvo de moda en círculos intelectuales europeos en los siglos XVlll y XlX. Estuvo especialmente presente en el ocultismo, la masonería y el espiritismo. La corriente actual de la Nueva Era es algo difuso e informal que atraviesa las culturas y podemos encontrarla en el cine, en la música, en terapias, en talleres, en retiros, en libros de autoayuda, etc. Es de destacar el valor curativo y regenerador que se atribuye a inciensos, cristales, velas y flores. Es una estructura sincretista que incorpora elementos diversos, es una amalgama en la que el hinduismo ocupa, a veces, un lugar muy importante pero se mezcla con ideas chamánicas de los nativos americanos, con la llamada “nueva psicología”, con la idea holística de que todo está interconectado, con la idea de que todo es un solo espíritu. Es una “espiritualidad alternativa”.

¿Por qué se origina ahora todo esto? Por la insatisfacción que produce vivir una vida tan materialista en la cultura occidental, por el deseo de un cambio personal y social, por la existencia de un individualismo desenfrenado y porque el ser humano experimenta que su dimensión espiritual está arrinconada, está como aplastada. Lo que está claro es que la ciencia y la tecnología han sido incapaces de cumplir todo lo que se esperaba de ellas y el ser humano se ha vuelto  hacia el ámbito espiritual buscando significado y liberación. En el campo religioso, la New Age se presenta como una alternativa a la herencia judeo-cristiana. Se habla de Dios como de un “principio vital”, no personal ni trascendente, como de una “energía impersonal”, inmanente al mundo con el que formaría una “unidad cósmica” y, lógicamente, se desemboca en un claro panteísmo. La Nueva Era asimila, de forma fragmentaria, prácticas religiosas orientales y las reinterpreta para adaptarlas a los occidentales. Por ejemplo, habla de reencarnación pero no es exactamente la reencarnación hindú, es una adaptación algo curiosa. Para la New Age es algo positivo, no una maldición ni un castigo.

El sociólogo Mássimo Introvigne se refiere a otro evento importante del 68 en relación al nacimiento con fuerza de la New Age: las revueltas estudiantiles “que – en cuanto hoy se sabe, se trataron en gran parte de fenómenos no espontáneos sino sabiamente organizados y dirigidos – prometían un futuro de cambios radicales y globales, no solamente políticos, y estaban destinados a conducir a muchos jóvenes, después de las inevitables desilusiones, hacia el descubrimiento del misticismo oriental o del ocultismo, cuando no hacia las drogas como trágico atajo hacia un mundo totalmente “diferente”. “  Una sociedad que se aleja de Dios también agudiza las rupturas de cada persona consigo misma, con los demás y con la naturaleza.  Otro estudioso de la New Age, Gonzalo Len, dice lo siguiente: ”Ante el discurso ateo de las ideologías o la experiencia de un mundo secularizado, marcado por el agnosticismo funcional, con las consecuentes rupturas, emerge particularmente la nostalgia de infinito y de reconciliación en el corazón del hombre creado a imagen y semejanza de Dios. No puede ser de otra manera.”

La realidad es que la mayoría de los seguidores de la Nueva Era no tienen muy claros los principios en los que ésta se basa, son más bien consumidores ocasionales de productos que llevan esta etiqueta. Es un fenómeno global que se mantiene unido y que se alimenta a través de los medios de comunicación social. Es un vago conjunto de creencias, terapias y prácticas elegidas y combinadas según el propio gusto, con independencia de las incompatibilidades o incongruencias que implique. Parece evidente que tanta confusión no conduce a ninguna parte ni soluciona realmente las necesidades profundas del ser humano. Una sana colaboración entre la fe y la razón mejora la vida humana al mismo tiempo que promueve el respeto a toda la Creación. Se hace cada vez más necesario un conocimiento real del mensaje cristiano y se comprobará, además, cómo la auténtica Nueva Era comenzó hace algo más de dos mil años con la Encarnación del Verbo en la persona de Jesucristo que vino para todos y cada uno de los seres humanos de cualquier época y lugar.

Carlota Sedeño Martínez
Trabajadora Social

 

¿Qué fue de la cortesía ?

¿Cómo es posible que el pueblo que durante siglos se distinguió por su cortesía, su dignidad, su ceremoniosidad, hoy se distinga por lo contrario?

Un reportaje reciente del International Herald Tribune explica que a los jóvenes españoles emigrados a Alemania les cuesta adaptarse a su nuevo ambiente social y laboral. ¿Por abismales diferencias culturales, religiosas o étnicas? Evidentemente no, pues Alemania y España comparten civilización desde hace, tirando por lo bajo, un par de milenios. El contraste consiste, según parece, en que a los españoles de hoy les choca que los alemanes sean tan silenciosos, responsables y corteses. Todo el mundo llega puntual a las citas, nadie toca el teléfono personal durante el trabajo y todos, sin diferencias de sexo, edad o posición, hablan bajo ¡y se tratan de usted! Cuando algunos de ellos regresen, quizá puedan influir benéficamente al país del tuteo universal y el destierro del "gracias" y el "por favor".

Curioso contraste, el de Alemania con el país más gritón, vulgar y maleducado de, al menos, la Europa Occidental, salvando todas las excepciones que se quiera, que, gracias a Dios, siguen siendo muchas. ¿Cómo es posible que el pueblo que durante siglos se distinguió por su cortesía, su dignidad, su ceremoniosidad, incluso excesivas, hoy se distinga por lo contrario?

En 1617 un tal doctor García, probable marrano o morisco residente en París y crítico tanto con la patria que le había expulsado como con la de acogida, escribió un exitoso ensayo sobre la antipatía entre españoles y franceses, dos castas de seres humanos que le parecían tan distintas que "para definir un francés no hay medio más propio y cabal que decir que es un español al revés". Entre las muchas diferencias de mentalidad, carácter y hábitos, señaló que mientras que los franceses se caracterizaban por su impudor, su sociabilidad, su costumbre de comer a grandes bocados y tomar la sopa con los dedos, su caminar alegre y ruidoso, su cotilleo, su verborrea y su griterío, los españoles se distinguían por su gravedad, su retraimiento, su comer pausado, a pedacitos y con cubiertos, su paso sosegado, su prudencia y su hablar poco y bajo.

El hispanófobo Montesquieu definió a los españoles un siglo más tarde como "graves y flemáticos", e incluso al criticar sus instituciones no pudo dejar de señalar que "tienen pequeñas cortesías que en Francia estarían fuera de lugar: un capitán no abofeteará jamás a un soldado sin pedirle permiso, y la Inquisición nunca quema un judío sin pedirle excusas". A finales del siglo XIX, Valentín Almirall atribuyó a Cervantes el mérito de haber encarnado en Don Quijote el tipo genuinamente castellano, "desinteresado, generoso, amigo de las buenas formas y espejo de cortesía". En tiempos mucho más cercanos, en 1942, el insigne músico inglés Sir Thomas Beecham explicó al New York Times: "El español es el pueblo mejor educado del mundo. He estado en España muchas veces y jamás he visto a un solo español que fuera vulgar".

¿Cómo explicar, pues, la brusca mutación sufrida para llegar a la situación actual? Por supuesto, hay que tener en cuenta la televisión, esa nueva maestra de vida, modales y opiniones. Pero no es suficiente, pues lo mismo tendría que haber sucedido en otros países. Este escribidor recuerda la sorpresa que se llevó cuando en sus tiempos colegiales, coincidentes con el cambio de régimen político, algunos profesores, imbuidos del progresismo pedagógico, empezaron no sólo a tutear a los alumnos, sino también a exigir que se les tuteara a ellos, pues había llegado el día en que los profesores habían dejado de ser maestros para convertirse en compañeros. Y también de aquel tiempo proviene el imborrable recuerdo de algún artículo de prensa proponiendo el tuteo por considerar que tratar de usted era un convencionalismo burgués que había que ir abandonando para alcanzar mayores cotas de democracia. Al fin y al cabo, los jubilosos muchachos del mayo parisino embadurnaron las paredes con el lema "Civismo rima con Fascismo".

Pero la cosa no era nueva. Los bolcheviques rusos llevaron su ansia infinita de igualdad hasta los dominios del lenguaje, de lo que tomarían buena nota sus imitadores españoles. George Orwell dejó testimonio de la transformación socio-lingüística experimentada en la Barcelona revolucionaria de 1936: "Las formas serviles e incluso ceremoniosas del lenguaje habían desaparecido. Nadie decía señor o don o incluso usted; todos se trataban de camarada y , y decían ¡salud! en lugar de buenos días". Y muchos tribunales republicanos estuvieron presididos por la advertencia "Prohibido el usted y el señor". Curiosamente, en el extremo contrario sucedía algo parecido, pues los fascistas italianos también promovían la sustitución del lei (usted) por el más camaradesco tu.

El fenómeno, sin embargo, va bastante más allá de los detalles lingüísticos, por sintomáticos que éstos sean. Pues aunque la buena educación se construye durante generaciones, las modas políticas o un acontecimiento histórico de singular intensidad pueden provocar alteraciones súbitas e imprevisibles. Un caso extraordinario fue, precisamente, el de la República de Weimar, momento en el que, por alguna extraña influencia de la derrota de 1918 en la moral y hábitos de los alemanes, no pocos de ellos perdieron repentinamente sus modales y empezaron a distinguirse por su zafiedad. Los extranjeros se sorprendían de que los alemanes no saludaran, no se comportaran adecuadamente en la mesa ni se levantaran en los tranvías para ceder el asiento a mujeres y ancianos. Hasta tuvieron que organizar semanas de las buenas formas para promover la urbanidad con premios.

El caso español actual es, en principio, más desconcertante, pues no ha habido guerras ni penurias que hayan justificado la sustitución en las últimas décadas de los modelos personales y los modos de comportarse. La cuestión es compleja y sin duda inexplicable mediante un solo motivo. Pero quizá pudiera servir de orientación un artículo de Pedro J. Bosch, titulado "Nostalgia de las bellísimas personas", publicado en El País el 31 de agosto de 2012:

Quienes nos educamos en los años de posguerra, bajo los más rancios parámetros del nacional-catolicismo, nos empeñamos luego en una cruzadahigiénica contra todo lo que se moviera en la onda del antiguo orden jerárquico, elitista y casposo, desde la autoridad paterna a los asuntos de cama, pasando por los métodos de enseñanza (…) Naturalmente, en aquel ambiente contestatario, las denominadasbellísimas personas, propias de épocas anteriores, empezaron a ser motivo de befa y escarnio y relegadas al museo antropológico. Aquellos extraños seres fieles a sus principios y compromisos, honestos, formales, solidarios, compasivos, prestos siempre a ayudar y socorrer si era preciso, hombres de una pieza (…), fueron sufriendo la implacable erosión de las diferentes sedimentaciones posmodernas hasta desaparecer por el sumidero de la pequeña historia (…) La bellísima persona que se había ganado su reputación (otro concepto tristemente irrelevante hoy día) trabajando honradamente y que ostentaba un lenguaje pulcramente educado, que era la antítesis de la ostentación, ese extraño personaje ha sido sustituido en el ránking de los admirados, primero por lossimplemente majos, personajes tan desinhibidos como leves, y finalmente por los famosillos o vivales o simplemente desvergonzados que han sabido dar con la tecla adecuada para ascender sin contemplaciones en la escala social y que sólo son capaces de balbucear latiguillos universales.

Y un par de años después, Hermann Tertsch, desde un enfoque diferente, llegó a similares conclusiones en un artículo, "La oveja indolente", publicado en ABC el 16 de septiembre de 2014:

Se impuso pronto después de la transición que sólo el antifranquismo otorgaba a los individuos respetabilidad y plenos derechos. Mala conciencia a raudales les fue imbuida a los españoles que habían hecho cola para despedir a Franco. Y se decretaba el desprecio y desprestigio de todas las virtudes tradicionales que se respetaban bajo el franquismo, aunque en absoluto fueran definitorias y mucho menos exclusivas de aquel régimen. Y así la propia unidad de España y su bandera, el patriotismo, la cortesía o el deber, el sacrificio o la autoridad pasaron a formar parte de vergonzosas rémoras franquistas al progreso que debían ser combatidas y desterradas. Y progresista –cuán prostituida palabra– fue todo lo contrario.

Finalmente, el sociólogo de la Universidad de Navarra Alejandro Navas, en unas declaraciones al mismo periódico (22 de junio de 2015), lamentó el "asilvestramiento" de las nuevas generaciones de españoles, asilvestramiento que atribuyó a múltiples factores, entre ellos el tipo de educación recibida. En concreto señaló Navas la pedagogía "antiautoritaria y emancipadora" que se impuso en la Europa de los años sesenta y setenta, a la que, en el caso de España, se sumó a partir de 1975 el ansia de dejar atrás el espíritu de obediencia del franquismo, lo que provocó que la sociedad se hiciera refractaria a las normas y, por lo que se refiere a la educación, se abogara por laespontaneidad del niño.

Evidentemente, se trata de un fenómeno complejo e imposible de explicar mediante un solo factor, pero estas notables reflexiones quizá pudieran poner sobre la pista a los sociólogos que tengan las ganas y la valentía de realizar tan apasionante investigación.

www.jesuslainz.es

Comentarios de Alejo:

Buena tarea para Padres, profesores, sacerdotes,  catequistas periodistas y similares.  Todo el mundo sabe lo que hay que hacer, lo difícil es ¿cómo, con quién y en qué ocasiones? Lo primero es empezar en el hogar con los hijos pequeños y no tan pequeños y en aparentemente cuestiones sin importancia.

Para empezar : diez ejemplos:

  1. Sentarse en una silla no es “”despatarrarse”
  2. Sentarse en el sofá no es poner los pies desnudos o los zapatos encima
  3. Quitarse la ropa o los zapatos no es irlos dejando tirados en el suelo
  4. Un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio
  5. No ser puntuales es una forma de robar el tiempo y la vida de los demás
  6. Hablar alto, los tacos, las voces, los improperios,… son característicos de personas sin personalidad, sin cultura  y de poco valor. La gente valiosa no necesita gritar. Se impone por su simple presencia
  7. La forma de comer es definitiva de la educación de una persona. Hacerlo como si el Rey o un ministro  estuviera en la mesa.
  8. No es suficiente hacer nuestro trabajo, hay que hacerlo bien hecho
  9. Tras bañarse o lavarse hay que dejar todo limpio y la ropa recogida
  10. Pedir las cosas por favor y dar las gracias no cuesta nada y quedamos como un rey

¿Cómo hacerlo?: Con amor, paciencia y firmeza. Y, cundo sea indispensable,un palo donde no quede cojo, que también forma parte de la educación.

Alejo

 

CAMBIOS ¿DE RUMBO?

Por René Mondragón

 

PRIMERO LUIS

Luis Videgaray estuvo como invitado en el programa de Maricarmen Cortés; casi al final de la emisión, la analista financiera, con una agudeza y simpatía enormes, preguntó: “Oye Luis, ¿Y te quedas en Hacienda o…?” El secretario respondió: “Me quedo en Hacienda”. Lo dijo dos veces. ¿El mensaje era para la audiencia o para él mismo? Este aprendiz de escribano intuye y deduce que el hombre de Malinalco hacía sus últimos esfuerzos por permanecer en el gabinete.

            En radio pasillo se sostiene a pie juntillas que, la división que provocó en el propio equipo presidencial, el pleito con Claudia Ruíz Massieu –sobrina del ex presidente Carlos Salinas-, la trifulca derivada de la visita de Trump, los enojos fuertes de la candidata Clinton, y lo que los empresarios sugirieron al presidente, más lo que todos los mexicanos de a pie pensamos, fueron el chorro que derramó el vaso. Se hacía insostenible su permanencia en la Secretaría de Hacienda.

            Si mis adorables lectoras y observadores lectores lo verifican en los espacios noticiosos televisados, o en las redes sociales, verán que el lenguaje no verbal del ahora ex secretario de Hacienda y Crédito Público tenía un gesto adusto –no es un hombre de simpatía o grandes carismas- y la postura en pie presentaba un ligero encorvamiento, aun cuando el presidente se acercó a extenderle la mano primero, y luego, prácticamente lo jaló para darle un abrazo.

            Las palmadas de Peña Nieto fueron de aliento reiterado. Luis Videgaray respondió con el mismo gesto, pero seco, cortante; con ganas de retirarse lo más pronto que pudiera. El presidente le sonrió como queriendo inyectar una dosis de esperanza -¿mandarlo al Edomex como apoyo para Eruviel y la elección del PRI?- pero el ex secretario permaneció impávido, tieso, frío y acartonado. Aplaudiendo con notable incomodidad.

EL OTRO LUIS

            Luis Enrique Miranda, subsecretario de gobernación y espléndida mano derecha de Osorio Chong, dejó el cargo actual para ser nombrado Secretario de Desarrollo Social.

            El hombre de Jocotitlán, Estado de México, es Licenciado en Derecho por la Universidad Isidro Fabela. Fue secretario de Gobierno de Enrique Peña Nieto cuando era gobernador del Estado de México, y antes,
titular de Finanzas con el gobernador Arturo Montiel. 

            Miranda Nava es un hombre fuerte, inteligente y leal a sus jefes. Estas cualidades le han permitido estar al frente en la parte ruda de las negociaciones con la CNTE y el Frente Amplio Morelense; e ilustrar a Osorio en los distintos conflictos de alto impacto político y mediático.

            Luis Enrique permanecía –mientras el presidente Peña hacia uso de la palabra- con las manos a la espalda; de hecho su expresión facial era casi nula; contrastaba su seriedad y sobriedad no verbal, con el reparto de sonrisas de Meade Kuribreña que no cabía de gusto. No era para menos, el enroque lo ubica de nuevo entre los presidenciables, llenando el hueco que abandonó Aurelio Nuño.

            Ahora, con los programas de SEDESOL entre las manos, Luis Enrique Miranda tiene el presupuesto y la disponibilidad necesaria para ir estructurando un nuevo enfoque a los resultados, de tal forma que, dentro de lo posible, pueda levantar un poco la alicaída imagen presidencial. Miranda es mucho más, un funcionario de resultados y menos discursos laudatorios como lo hacía José Antonio Meade.

¿CAMBIARÁN LOS RESULTADOS?

            La decisión del presidente Peña requiere no solo enroques que siembran esperanzas que se diluyen pronto. Los ciudadanos demandan cambios y transformaciones reales que empiecen con funcionarios que sepan escuchar, que dialoguen y entiendan que la democracia es un estilo de vida, más que una obediencia ciega. Con familias que ven los avances y las reformas en un bolsillo que hasta ahora, está lleno de promesas incumplidas

            Si no se aprecian cambios rápidos, fuertes e inmediatos, los riesgos y los costos para el partido del presidente pueden ser enormes. Al tiempo.

 

Callao: Estado de Emergencia y tráfico de drogas
 
Escribe: ALFREDO PALACIOS DONGO
Ver mi blog  www.planteamientosperu.com
 
Hace 9 meses fue declarado el Callao en Estado de Emergencia (DS 083-2015-PCM fecha 4 diciembre) como medida preventiva para proteger la ciudadanía por probables enfrentamientos de bandas del crimen organizado, pero además, para reforzar en el terminal portuario los efectivos de investigación criminal (Dirincri) e investigación antidrogas (Dirandro) por la gran cantidad de salida de droga. El pasado día 27 fue ampliado por sexta vez (DS 066-2016-PCM) a pesar que el ministro del Interior, Carlos Basombrío, anunció anteriormente la decisión preliminar de levantarlo. Según la Región Policial del Callao, en sus 9 meses de vigencia han sido capturados 5,000 sospechosos y requisitoriados, sin embargo, no se ha detenido la violencia ni actos ilícitos ni robos, registrándose en este período alrededor de 60 asesinatos, además hay reclamos de otros alcaldes por la migración y aumento de delincuencia en distritos aledaños.
Pero el principal problema del Callao es la salida de droga por el puerto (hilo conductor del crimen organizado, corrupción, lavado de activos, extorsión, violencia, delincuencia) la cual no se ha reducido y continúa siendo el lugar preferido por mafias extranjeras y nacionales para exportar gran parte de droga producida. De 320 TM de cocaína producidas anualmente 120 TM estarían saliendo por este puerto pero muy poco se detecta y decomisa en aforos aleatorios o sospechosos, el 2015 solo se decomisó 0.7 TM (0.38%) en un impresionante movimiento de contenedores que según la Secretaría General de la Comunidad Andina, dicho año se movilizaron 1’910,000 (5,300 diarios), de los cuales, para la Organización Mundial de Aduanas (OMA) se revisa menos del 2% (alrededor de 100).
Bajo este panorama, es prioritaria la reducción de drogas que sale por el puerto del Callao. Según el reporte del Departamento de Estado de EE UU (INCSR-marzo-2015) somos el primer productor mundial de cocaína y segundo en cultivo de coca por lo que aumentan las mafias de narcotraficantes mexicanos y colombianos. Por la capacidad de almacenaje de contenedores (11 almacenes, 4 zonas y 5 patios) y su gran movimiento se requiere redoblar el sistema de seguridad con mayores capacidades humanas (inteligencia, policías, aduanas, fiscalía) y materiales, logística y tecnología (escáneres móviles, equipos de control, inviolabilidad de sellos de seguridad) para la aplicación de controles más estrictos al personal de trabajadores portuarios, así como en la detección de droga sembrada (preñada) en almacenes y contenedores.
 

 

El cambio del calendario escolar de Cantabria.
 
Al acabar el pasado curso escolar, la Mesa Sectorial de Educación de la Comunidad Autónoma de Cantabria, aprobaba el nuevo calendario escolar para Cantabria. El calendario que entrará en vigor ya incluye una semana de vacaciones cada dos meses lectivos, un calendario muy similar al que tienen los países del Norte de Europa. Este hecho, el pasado mes de junio, levantó una polémica a nivel nacional en toda la comunidad educativa. Mientras los padres se posicionan en contra de la medida y aseguran no haber sido consultados, los profesores aprueban la modificación aunque se muestran cautos sobre los resultados. Muchos han pensado que un calendario similar podrían poner en práctica las diferentes Comunidades Autónomas del Estado.
 
A parte de comprender la oposición de los padres por los problemas que estas semanas de vacaciones les puedan comportar a aquellos que trabajan y la falta de medios públicos y privados para atender a los niños estas semanas, pregunto a los profesores si se ven dispuestos a alargar el curso, al menos dos semanas más (mediados de julio), en las escuelas de las que disponemos, especialmente en el Centro, Sur y Sudeste de la Península Ibérica. ¿Han pensado en el coste adicional que supondría el acondicionamiento de las aulas? ¿Están dispuestos a hacer clase un día de julio a les 4 de la tarde a 40º C a la sombra?
 
Pienso que cada país tiene unas condiciones climáticas, ambientales y costumbres que antes de cualquier cambio se han de estudiar en profundidad. El cómo se hace ahora no es por qué sí ni por falta de estudio, tiene sus razones históricas, económicas y ambientales.
 
Jesús Martínez Madrid

 

           

Allí donde hay dolor
 
El sábado, 27 de agosto, el Papa expresó su dolor por las casi 300 víctimas del seísmo que asoló el miércoles anterior algunas localidades de Italia.
 
El anuncio lo realizó tras el rezo del Ángelus. “Queridos hermanos y hermanas, apenas sea posible también yo espero ir a encontrarme con vosotros, para llevaros en persona el consuelo de la fe y el sostén de la esperanza cristiana”, fue lo que dijo a los seguidores y fieles que acudieron a la Plaza de San Pedro del Vaticano.
 
Francisco finalizó su discurso añadiendo que “la solicitud con la que las Autoridades, las fuerzas del orden, protección civil y los voluntarios están trabajando, demuestra cómo de importante es la solidaridad para superar pruebas tan dolorosas”. Y es que Francisco acude allí donde hay dolor
 
Lluis Esquena Romaguera

 

 

¿Por qué colocan a Soria?

En la historia se dan situaciones inoportunas a veces motivadas por decisiones mal tomadas. Y es que hay noticias que sorprenden en el fondo y en la forma. En primer lugar considero es un error muy grave proponer al polémico ex ministro Soria como director ejecutivo del Banco Mundial estando el Gobierno en funciones y que se anuncie, además, tras el fracaso en el debate de investidura. En el fondo es un nombramiento inaceptable porque un político que mintió no puede representar a España en un organismo tan prestigioso, donde la ética y la transparencia son tan importantes. Pienso, es mi opinión, que el político del escándalo de las “cuentas de Panamá” no puede representar a nuestro país en el Banco Mundial.

Suso do Madrid

 

 

Mezquitas en Francia y en Europa… ¿Cuántas?
 

Fue la muy inteligente y famosa Oriana Fallaci[i] la que muchos años antes de morir, ya escribió que Europa sería “EURABIA”, si los europeos no tomaban medidas contundentes para contener la invasión que ella ya detectaba; la realidad va confirmando aquel grave vaticinio, que no era otra que “el nuevo y ancestral enfrentamiento entre dos civilizaciones totalmente opuestas y que siguen como en siglos pasados”. Esperemos que no se vuelvan a las terribles guerras de religión, que fueron en el pasado el peor de los azotes que ha sufrido esta humanidad que civilizadamente, sigue siendo tan bestia como en el pasado y sobre todo en el Islán, empezaron a crecer los grupos fanáticos e intransigentes, convencidos de que todo el planeta ha de ser mahometano, de grado o a la fuerza, por cuanto insisten en la bárbara creencia de que “Alá así lo ordenó a su único profeta y este lo escribió en el Corán, ordenándolo a todos sus seguidores”.

Y como la enseñanza en los países o zonas, incluso en clanes, tribus o pueblos dominados por esta creencia, los primeros años de enseñanza es la exclusiva de los contenidos de su “libro sagrado”; esos niños y niñas en su más tierna edad y cuando son “esponjas vivientes”, son “empapados en grado máximo en esas únicas enseñanzas y como a lo largo de su vida y salvo excepciones, no van a tener ocasión de entrar en otras y comparativamente conocer la evolución del hombre, ellos siguen anclados en “el siglo de su profeta”, que fue el séptimo de nuestra era, por tanto hay que situarse hace catorce siglos; y es para mi entender, el por qué la civilización musulmana y por sí misma, poco evolucionó en relación a la occidental; pero eso sí; los conocimientos occidentales les han servido y sirven magníficamente, para explotar las inmensas riquezas que les “cayeron del cielo” en forma de hidrocarburos y hoy los principales países y “reyes o dirigentes del tipo que sean” (incluso los terroristas islámicos de ahora mismo) tienen cantidades de dinero fabulosas y con dinero y como dejara sentado Aristóteles Sócrates ONASSIS “se compra todo en este mundo”; por lo que más en base al dinero y no en las creencias que quieren imponer; ese credo se ha ido introduciendo en el para ellos “despreciable Occidente y con esa fuerza “ante la que todos se rinden”, van conquistando lentamente al principio pero cada vez más veloces; “todo lo que se vende en este mundo y los idiotas gobernantes aún hoy ni se han dado cuenta o peor aún… “es que no se quieren dar y quizá por cuanto muchos de ellos participan de ese dinero que a barcos llenos distribuye el oro negro y del que depende Occidente y el resto del mundo”.

      En Europa la hoy más afectada es Francia, seguida de Inglaterra y Bélgica; también y por la proximidad, Italia y España. Igualmente la “gran Rusia”, que por su imperio colonial y haberse apropiado de amplias zonas musulmanas, hoy tienen en su seno una guerra abierta que ya veremos cómo y cuándo la solucionan, si es que pueden.

      Los países europeos se dejaron invadir primero por “masas” de hambrientos y parias, que huyendo de “la realidad del Islam” y donde la riqueza era propiedad de una minoría de los “descendientes de Mahoma”; vinieron a la “rica Occidente” y de cuyas sobras, ellos vivieron en principio, infinitamente muchos mejor que la mayoría de sus compatriotas y por causas tan obvias que no necesito explicar; pero ni se integraron ni se integran, ya digo… “tienen en los sesos y desde muy niños las fanáticas enseñanzas de un sistema de gobierno que les controla todo y no les dé libertad ni para comer alimentos normales en el resto del mundo no musulmán”.

      Y aunque existen minorías de musulmanes que quieren “una revisión de creencias” (como en su tiempo tuvo que hacer el Cristianismo) “el selecto sector de clérigos y dirigentes de todo tipo, que se dan la vida padre con su privilegiada situación corporal”; no quieren ni hablar de ello, por cuanto y “es de panza y bolsillo”… ¿Para qué cambiar un sistema inmejorable para nosotros… para vivir peor? ¡¡Ni hablar del peluquín y viva Mahoma y su libro sagrado, si ni el Sol ni la Luna cambiaron desde aquel tiempo, ¿para qué vamos a cambiarlo ahora? Y sigamos explotando el gran negocio y disfrutando de todo lo que nos da a cambio y que va desde automóviles forrados de oro, hasta el aire acondicionado, para que nos sean mucho más agradables, las mujeres del harén y todo lo que conlleva la buena vida en esta pobre tierra que pisamos!! ¿El cielo… pues como en el Cristianismo, ya veremos lo que hay tras la muerte, ahora lo que se ve claro es lo que hay en este planeta?

      Todo “esto y mucho más que no escribo porque no me da la gana”; me ha venido a la mente, al leer un correo electrónico que me envía un amigo, desde nada menos que Costa Rica; en el que me detalla que sólo en Francia, ya existen 2.248 mezquitas y que incluso París está cercada por varios cientos de ellas; todo ello guiándome por la relación que me envía este amigo y que detalla todos los departamentos franceses, de toda su geografía continental “e islas adyacentes”.

      Y como ya “hasta los idiotas gobernantes actuales”, reconocen que nos han declarado una guerra “más o menos santa”; pues veamos qué hacen… “estos lumbreras que también se dan la vida padre y como de ellos no muere nadie… pues cartuchos al cañón o a la cuenta corriente de cualquier paraíso fiscal”. ¿El pueblo? Pues que se apañe como pueda, y al que maten, pues se entierra o crema y a seguir en el “vengan días y vengan ollas”, que decía aquel miserable monje en su convento. Amén.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y http://blogs.periodistadigital.com/nomentiras.php

[i] Oriana Fallaci (Florencia, 29 de junio de 1929 muere a los 77 años  en su ciudad natal el 15 de septiembre de 2006). Escritora, periodista y activista italiana. Fue la primera mujer italiana corresponsal de guerra. Como escritora de doce libros, vendió veinte millones de ejemplares en todo el mundo; como periodista ganó un gran prestigio internacional especialmente por sus entrevistas a personajes famosos.