Las Noticias de hoy 19 Junio 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 19/06/2021 - 12:42

80 frases de talento maravillosas

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 19 de junio de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

Patton: "La voz de Francisco es la voz de los que sufren en Oriente Medio"

El Papa al mundo del trabajo: "Enfrentemos la crisis buscando el bien común"

Catequesis sobre la Oración. El Papa: del corazón humano a la misericordia de Dios

TODO ES PARA BIEN : Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del sábado: la verdadera preocupación

“Querer a todos, comprender, disculpar” San Josemaria

La otra parte de la historia: muerte y resurrección: Santiago Sanz

Los derechos a la intimidad o privacidad: Emilio Pfeffer Urquiaga

De la mujer invisible al feminismo ineludible: Política y antropología en la historiografía de la mujer I : Robert H. Holden

Evangelio del domingo: Jesucristo, presente en la Iglesia y en nuestras dificultades

Ecologistas: “buscar la pobreza…reducir consumo…regular la mortalidad : Acción Familia

Volar como águilas. Una intercesión valiosa: José Martínez Colín.

En el taller de José : René Mondragón.

Objeción de conciencia para la realización de la eutanasia : Enric Barrull Casals

La organización de Cook : Pedro García

Hemos de seguir con complejos :  Xus D Madrid

Oración por la Iglesia en China : Suso do Madrid

Un verdadero Maestro “de los pocos que hubo” : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Patton: "La voz de Francisco es la voz de los que sufren en Oriente Medio"

El Custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Patton, pide la reactivación económica de la zona e insta a los peregrinos a volver a los lugares de la vida de Jesús, donde los cristianos están doblegados por la crisis económica, la falta de trabajo y el turismo. "El Papa y el Nuncio Zenari relatan el drama de la situación", explica en una entrevista para Vatican News cuya síntesis compartimos a continuación.

 

Francesca Sabatinelli - Ciudad del Vaticano

Existe la esperanza de que los lugares santos vuelvan a ser visitados, que los peregrinos vuelvan a recorrer la Vía Dolorosa, que el Santo Sepulcro pueda volver a experimentar la veneración directa de los fieles y que la Basílica y la gruta de la Natividad puedan volver a escuchar sus oraciones. Existe la esperanza de que los próximos meses puedan marcar la reanudación de un diálogo constructivo entre israelíes y palestinos, tras el nombramiento del nuevo gobierno dirigido por Naftali Bennet y después de que en las últimas horas se haya producido también el acuerdo entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina sobre el intercambio de vacunas Covid-19 de Pfizer.

Y hay esperanza, incluso a pesar de los muy recientes y, afortunadamente, aislados episodios de violencia entre Gaza e Israel que no parecen haber puesto en grave riesgo la tregua vigente desde el 21 de mayo, tras 11 días de bombardeo. Esperar que esta tierra intente cerrar sus heridas, por tanto, es justo y, como explica el Custodio de Tierra Santa, el padre Francesco Patton, también sería oportuno que el esfuerzo para recompensar esta esperanza viniera de ambas partes:

- Padre Patton, a pesar de los últimos acontecimientos y del trágico, aunque breve, conflicto con cientos de muertos, ¿se puede seguir esperando un futuro de paz y convivencia?

Siempre se puede esperar, y esta vez hay un elemento adicional: el hecho de que, desde las primeras palabras, tanto el primer ministro israelí (Naftali Bennett) como los miembros de la coalición, han indicado explícitamente que querían utilizar un lenguaje diferente al utilizado en el último período y, por tanto, que querían rebajar el tono para evitar avivar el conflicto y el odio, no sólo entre Israel y Palestina, sino también dentro del propio Estado israelí. Creo que también se ha indicado una cierta voluntad de reanudar el diálogo con vistas a un posible proceso de paz y un camino que lleve a poder vivir juntos en la misma tierra, judíos y palestinos.

Por lo tanto, hay ciertamente una esperanza, espero que sea una esperanza que luego pueda ser recompensada de alguna manera por ambas partes, y por tanto que haya una voluntad por parte de las autoridades israelíes y palestinas de traducir las declaraciones de intenciones en pasos concretos.

- Israel fue el primer país que inició la vacunación masiva, hasta el punto de ser definido como libre de Covid. Pero, también en Israel, la pandemia ha creado una situación social y económica muy grave, ha perjudicado seriamente a algunos estratos de la sociedad. ¿Cuál es la situación actual, en particular para los cristianos que viven en los territorios palestinos?

Desde el punto de vista sanitario, diría que la situación es ahora bastante buena, el proceso de vacunación fue rápido, eficaz y bien organizado. Lo que hay que reiniciar hoy es el trabajo. Durante la pandemia, una gran parte de la población fue despedida, pero si bien en Israel se recibió una buena parte del salario, por el contrario, en Palestina, la mayoría de la gente se quedó sin empleo y sin ingresos. 

 

 

18/06/2021Tierra Santa: 1º encuentro ecuménico de estudiantes cristianos

Por lo tanto, es absolutamente necesario reiniciar la economía. En cuanto a la situación de los cristianos, especialmente en Palestina, y sobre todo en la zona de Belén, es fundamental que se reanuden las peregrinaciones y, por tanto, el turismo, porque la gente que vive en la zona de Belén, es decir, Belén, Beit Sahour, el lugar del Campo de los Pastores, Beit Jala; estos lugares, donde hay una presencia muy importante de cristianos, y donde el alcalde es también cristiano, vivía precisamente de la industria de la peregrinación. Esperamos que, durante el verano, las peregrinaciones se reanuden de forma significativa.

Esperamos que los requisitos de seguridad desde el punto de vista de la salud se combinen con protocolos que no hagan demasiado complicada la organización de la peregrinación y, entonces, esperamos que los cristianos de todo el mundo sientan que peregrinar a Tierra Santa, en este momento, significa mucho más que antes del Covid. 

¿Cuáles son las urgencias a las que se enfrenta la Custodia en este momento?

Son sobre todo de carácter económico. Desde el comienzo de la pandemia, ya no recibimos ningún tipo de ingreso de los santuarios. En cuanto a las dos últimas recaudaciones pro Terra Sancta, la de 2020 fue muy baja, en torno al 50% de lo que se recaudaba habitualmente, mientras que aún no tenemos las cifras de la del 2021.

La urgencia económica para nosotros es importante, tenemos muchas escuelas, sobre todo las que están en Palestina, como Belén o Jericó, claramente necesitan ser ayudadas económicamente y por eso también es para actividades sociales. En el último año hemos tenido un aumento de las solicitudes de ayuda con alimentos, asistencia médica y similares. Esta es la mayor urgencia para poder continuar con los trabajos de mantenimiento de los santuarios que, al igual que las escuelas, son las situaciones que generan trabajo entre la población local.

- Al hablar de Tierra Santa, nuestra mirada se extiende a otros territorios que sufren mucho, especialmente Siria y Líbano, pensando naturalmente en los cristianos que viven allí...

Más o menos las tres cuartas partes de los cristianos han abandonado Siria, y de una presencia aproximada (antes del comienzo de la guerra en 2011) de unos dos millones doscientos mil cristianos, hemos bajado a una presencia que quizá sea de unos 500.000. Recordemos que los cristianos han estado en Siria desde el principio, porque en los Hechos de los Apóstoles la conversión de San Pablo tiene lugar a las puertas de Damasco, donde ya había una comunidad cristiana. 

 

15/06/2021Tierra Santa: “Día de la Paz para Oriente Medio”

Esta disminución de la presencia cristiana en una de las cunas del cristianismo y, desde luego, en la que es la cuna de la misión cristiana, es terrible, porque la misión cristiana partió mucho más de Siria que de Jerusalén. ​Es una situación dramática desde el punto de vista global, porque la mayoría de los cristianos, incluso los que se quedaron, están ahora desplazados a otros lugares, se han desplazado hacia la costa, hacia el mar Mediterráneo. La presencia en Alepo se ha reducido drásticamente, de unos 300.000 a 30.000, por lo que queda un 10%, al igual que se ha reducido también la presencia en Damasco.

Más o menos lo mismo ocurre en Líbano, donde la situación es ciertamente mejor que en Siria, pero sigue siendo trágica desde el punto de vista económico. El Líbano se encuentra también en condiciones desesperadas desde el punto de vista político, en una situación de gran incertidumbre y también de gran inestabilidad, sobre todo, pesan las consecuencias de la terrible explosión del 4 de agosto en Beirut, que dejó a 300.000 familias en la calle.

Gracias a Dios, al menos han quedado un par de voces que representan a estos países: la del nuncio apostólico, el cardenal Mario Zenari en Siria, que se centra regularmente en el drama de ese país, y, por supuesto, la voz del papa Francisco, que expresa a la comunidad internacional el clamor de esta situación. Así que diría que en este momento -repito- gracias a Dios, hay un Papa que da voz a los sin voz, incluso en Oriente Medio.

 

El Papa al mundo del trabajo: "Enfrentemos la crisis buscando el bien común"

A través de un video mensaje el Papa Francisco pide a la Organización Internacional del Trabajo (OIL) y a las autoridades competentes, soluciones para salir de la actual crisis laboral "buscando el bien común", dando prioridad, a la hora de dar respuestas concretas, "a los trabajadores que se encuentran en los márgenes del mundo del trabajo" y que todavía se ven afectados por la pandemia del Covid-19.

 

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

El jueves 17 de junio, el Papa Francisco envió un video mensaje a la Organización Internacional del Trabajo (OIL) que está celebrando su cumbre anual en Ginebra, en un momento crucial de la historia social y económica en el que el mundo se enfrenta a grandes desafíos, especialmente en el marco de la actual pandemia.

En su mensaje, el Santo Padre destaca la "labor encomiable" que ha desarrollado la OIL a través de sus informes, en los últimos meses poniendo especial atención en las personas más vulnerables.

Ante la crisis "tomar decisiones cuidadosas"

Durante la persistente crisis, "deberíamos seguir ejerciendo un especial cuidado del bien común" -afirma el Pontífice- indicando que muchos de los trastornos posibles y previstos "aún no se han manifestado, por lo tanto, se requerirán decisiones cuidadosas".

 

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El Papa analiza el fuerte impacto causado por la disminución de las horas de trabajo en los últimos años, un hecho que se ha traducido "tanto en pérdidas de empleo como en una reducción de la jornada laboral de los que conservan su trabajo", y subraya las tremendas dificultades que han tenido las empresas para salir adelante, "algunas corriendo el riesgo de quiebra total o parcial", ya que en este 2020 se ha producido "una pérdida de empleo sin precedentes".

Los riesgos del consumismo y la cultura del descarte

Por otra parte, teniendo en cuenta las prisas por volver a una mayor actividad económica al final de la pandemia del Covid-19, el Santo Padre pone en guardia sobre los riesgos de caer nuevamente "en las pasadas fijaciones del beneficio, el aislacionismo y el nacionalismo", así como en "el consumismo ciego y la negación de las claras evidencias que apuntan a la discriminación de nuestros hermanos y hermanas considerados «desechables» en nuestra sociedad".

Generar trabajo digno y humano

Por ello, Francisco invita a hacer frente a este panorama global buscando soluciones que ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo "fundado en condiciones laborales decentes y dignas, que provenga de una negociación colectiva, y que promueva el bien común", logrando, en definitiva, que el trabajo sea verdadera y esencialmente humano.

Recordando el papel fundamental que desempeñan la Organización Internacional del Trabajo y su Conferencia como promotores del diálogo constructivo, el Papa pide que se dé prioridad, a la hora de dar respuestas concretas, "a los trabajadores que se encuentran en los márgenes del mundo del trabajo" y que todavía se ven afectados por la pandemia del Covid-19.

“Los trabajadores poco cualificados, los jornaleros, los del sector informal, los trabajadores migrantes y refugiados, los que realizan lo que se suele denominar el trabajo de las tres dimensiones: peligroso, sucio y degradante. Muchos migrantes y trabajadores vulnerables junto con sus familias, normalmente quedan excluidos del acceso a programas nacionales de promoción de la salud, prevención de enfermedades, tratamiento y atención, así como de los planes de protección financiera y de los servicios psicosociales”

No dejar de lado a los más vulnerables

Asimismo, el Pontífice hace hincapié en que la falta de medidas de protección social frente al impacto del COVID-19 "ha provocado un aumento de la pobreza, el desempleo, el subempleo, el incremento de la informalidad del trabajo, el retraso en la incorporación de los jóvenes al mercado laboral, el aumento del trabajo infantil", sumado a la "vulnerabilidad al tráfico de personas, la inseguridad alimentaria y una mayor exposición a la infección entre poblaciones como los enfermos y los ancianos".

 

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Al respecto, Francisco comparte algunas preocupaciones y observaciones clave, destacando, en primer lugar, que la misión esencial de la Iglesia "es apelar a todos a trabajar conjuntamente, con los gobiernos, las organizaciones multilaterales, la sociedad civil y también las organizaciones de carácter religioso, con el fin de cuidar el bien común y garantizar la participación de todos en este empeño", sin dejar de lado a los más vulnerables "los jóvenes, los migrantes, las comunidades indígenas, los pobres".

En segundo lugar -continúa el Papa- también es esencial para la misión de la Iglesia garantizar que todos obtengan la protección que necesitan según sus vulnerabilidades: enfermedad, edad, discapacidades, desplazamiento, marginación o dependencia.

Por último, el Santo Padre puntualiza que debe garantizarse la protección de los trabajadores mediante el respeto de sus derechos esenciales, incluido el derecho de la sindicalización: "Sindicarse es un derecho", dice Francisco y añade:

“La actual pandemia nos ha recordado que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren. Todos somos frágiles y, al mismo tiempo, todos de gran valor. Ojalá nos estremezca profundamente lo que esta ocurriendo a nuestro alrededor. Ha llegado el momento de eliminar las desigualdades, de curar la injusticia que está minando la salud de toda la familia humana”

Elementos para entender correctamente el trabajo

Con el objetivo de promover esta acción común, para el Papa "es necesario entender correctamente el trabajo", y en ese sentido propone dos elementos:

 

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El primer elemento para la correcta comprensión del trabajo -afirma Francisco- nos llama a focalizar la atención necesaria en todas las formas de trabajo, incluyendo las formas de empleo no estándar: "El trabajo va más allá de lo que tradicionalmente se ha conocido como empleo formal, y el Programa de Trabajo Decente debe incluir todas las formas de trabajo".

El segundo elemento -explica el Obispo de Roma-  es recordar que el trabajo es una relación, por lo tanto tiene que incorporar la dimensión del cuidado, porque ninguna relación puede sobrevivir sin cuidado: "Un trabajo que no cuida, que destruye la creación, que pone en peligro la supervivencia de las generaciones futuras, no es respetuoso con la dignidad de los trabajadores y no puede considerarse decente".

Dirigentes: "Inspírense en la caridad política"

En este contexto, el Santo Padre pide a los participantes de la 109° Conferencia Internacional del Trabajo que respondan al desafío al que nos enfrentamos: "Su responsabilidad es grande, pero aún es más grande el bien que pueden lograr".

También solicita a los dirigentes políticos y a quienes trabajan en los gobiernos que se inspiren siempre en esa forma de amor que es la caridad política: "Un acto de caridad igualmente indispensable es el esfuerzo dirigido a organizar y estructurar la sociedad de modo que el prójimo no tenga que padecer la miseria”.

Empresarios: "Produzcan riqueza al servicio de todos"

En el video, el Papa alienta a los empresarios a que no olviden su verdadera vocación: producir riqueza al servicio de todos.

"La actividad empresarial es esencialmente una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos", asevera el Santo Padre recordando - como ya lo hizo en su encíclica Fratelli Tutti- que junto al derecho de propiedad privada, "existe el derecho previo y precedente de la subordinación de toda propiedad privada al destino universal de los bienes de la tierra y, por tanto, el derecho de todos a su uso".

"La propiedad privada -reitera- es un derecho secundario, que depende del derecho primario, que es la destinación universal de los bienes".

Dos desafíos para los sindicalistas

Además, el Pontífice invita a los sindicalistas y a los dirigentes de las asociaciones de trabajadores a que se enfoquen en las situaciones concretas de los barrios y de las comunidades en las que actúan, haciendo frente a dos desafíos trascendentales:

“El primer desafío es la profecía, y está relacionada con la propia naturaleza de los sindicatos, su vocación más genuina. Los sindicatos son una expresión del perfil profético de la sociedad. Los sindicatos nacen y renacen cada vez que, como los profetas bíblicos, dan voz a los que no la tienen, denuncian, desnudan a los poderosos que pisotean los derechos de los trabajadores más vulnerables”

El segundo desafío -especifica Francisco- es la innovación: "Los profetas son centinelas que vigilan desde su puesto de observación. También los sindicatos deben vigilar los muros de la ciudad del trabajo, como un guardia que vigila y protege a los que están dentro de la ciudad del trabajo, pero que también vigila y protege a los que están fuera de los muros".

La Iglesia camina al lado de los trabajadores

Finalmente, el Papa asegura a la Organización Internacional del Trabajo y a los participantes de esta Conferencia Internacional del Trabajo que la Iglesia los apoya y camina a su lado: "La Iglesia pone a disposición sus recursos, empezando por sus recursos espirituales y su Doctrina Social. La pandemia nos ha enseñado que todos estamos en el mismo barco y que sólo juntos podremos salir de la crisis", concluye.

 

Catequesis sobre la Oración. El Papa: del corazón humano a la misericordia de Dios

Con la Audiencia General de este 16 de junio, se cierra el ciclo iniciado el 6 de mayo de 2020. Las reflexiones del Papa Francisco representan casi una "encíclica" sobre la oración y trazan un itinerario sobre la relación que todo ser humano puede establecer con el Señor. Una guía razonada para recorrer el camino con la voz del Pontífice.

 

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

El ciclo de catequesis del Papa Francisco sobre la oración se divide en 38 etapas. El último, el 16 de junio, concluye un denso recorrido en el que se entrelazan páginas de la Biblia con el camino del pueblo de Dios, testimonios de los santos con "miradas" a la vida cotidiana. La oración, nos recuerda el Papa, es una relación, un diálogo, un "encuentro entre el yo y el tú".

1.- El misterio de la oración

Era el miércoles 6 de mayo de 2020. El mundo está sacudido por la difícil situación mundial provocada por la pandemia. Durante la Audiencia General, en la Biblioteca del Palacio Apostólico, el Papa Francisco se detiene en el "misterio de la oración". "Hoy -subraya el Pontífice- iniciamos un nuevo ciclo de catequesis sobre el tema de la oración. La oración es el aliento de la fe, es su expresión más propia. El Papa recuerda la historia de Bartimeo, un personaje del Evangelio. Es ciego y se sienta a mendigar al lado del camino. Se da cuenta por la multitud de que Jesús no está lejos y grita: "¡Hijo de David, Jesús, ten piedad de mí!".

Más fuerte que cualquier argumento en contra, en el corazón del hombre hay una voz que clama. Todos tenemos esa voz interior. Una voz que sale espontáneamente, sin que nadie se lo ordene, una voz que cuestiona el sentido de nuestro camino aquí abajo, especialmente cuando nos encontramos en la oscuridad: "¡Jesús, ten piedad de mí! Jesús, ten piedad de mí". Esta es una hermosa oración.

2.- La oración del cristiano

El 13 de mayo de 2020, el Papa reflexionó sobre las características de la oración cristiana. "La oración del cristiano -recuerda el Pontífice durante la catequesis- entra en relación con el Dios del rostro más tierno, que no quiere infundir ningún miedo a los hombres". "Dios es el amigo, el aliado, el cónyuge. En la oración se puede establecer una relación de confianza con Él".

La oración -subraya el Papa- es de todos y "nace en el secreto de nosotros mismos, en ese lugar interior que los autores espirituales suelen llamar el corazón".

La oración es un impulso, es una invocación que va más allá de nosotros mismos: algo que nace en lo más profundo de nuestra persona y llega, porque siente la nostalgia de un encuentro. Esa nostalgia que es más que una necesidad, más que una necesidad: es un camino. La oración es la voz de un "yo" que va a tientas, que procede a tientas, en busca de un "tú". El encuentro entre el "yo" y el "tú" no se puede hacer con calculadoras: es un encuentro humano y muchas veces procedemos a tientas para encontrar el "tú" que mi "yo" está buscando.

3.- El misterio de la Creación

En su tercera Audiencia General dedicada a la oración, el 20 de mayo de 2020, el Papa Francisco destacó que el misterio de la Creación debe generar en nosotros un canto de alabanza. La oración, dice, "es la primera fuerza de la esperanza".

"La belleza y el misterio de la Creación -subraya Francisco- generan en el corazón del hombre la primera moción que suscita la oración.

La oración del hombre está estrechamente ligada al sentimiento de asombro. La grandeza del hombre es infinitesimal en comparación con las dimensiones del universo. Sus mayores logros parecen muy poco... Pero el hombre no es nada. En la oración se afirma poderosamente el sentimiento de misericordia. Nada existe por casualidad: el secreto del universo está en la mirada benévola que alguien encuentra en nuestros ojos.

4.- La oración del justo

En la Audiencia General del 27 de mayo de 2020, el Papa Francisco recordó que mientras el mal se extiende como un incendio, la oración de los justos es capaz de devolver la esperanza y es "una cadena de vida."

"La oración abre la puerta a Dios, transformando nuestro corazón, tantas veces de piedra, en un corazón humano". La señal de la cruz, subrayó el Papa, es la primera oración.

La oración es una cadena de vida, siempre: tantos hombres y mujeres que rezan, siembran vida. La oración siembra vida, la pequeòa oración: por eso es tan importante enseñar a los niños a rezar. Me duele cuando encuentro niños que no saben hacer la señal de la cruz. Hay que enseñarles a hacer bien la señal de la cruz, porque es la primera oración. Es importante que los niños aprendan a rezar. Luego, tal vez, se olviden, tomen otro camino; pero las primeras oraciones aprendidas de niño permanecen en el corazón, porque son una semilla de vida, la semilla del diálogo con Dios.

5.- La oración de Abraham

El Papa dedica la Audiencia General del 3 de junio de 2020 a la oración de Abraham. Del Patriarca, afirma Francisco, hay que aprender a rezar con fe, "a dialogar hasta discutir con Dios".

"Hay una voz -recuerda el Papa- que de repente resuena en la vida de Abraham. Una voz que le invita a emprender un viaje que parece absurdo: una voz que le insta a desarraigarse de su tierra, de las raíces de su familia, para ir hacia un nuevo futuro, un futuro diferente".

Y Abraham se pone en marcha. Escucha la voz de Dios y confía en su palabra. Esto es importante: confía en la palabra de Dios. Y con su partida nace una nueva forma de concebir la relación con Dios; por eso el patriarca Abraham está presente en las grandes tradiciones espirituales judías, cristianas e islámicas como el hombre perfecto de Dios, capaz de someterse a Él, incluso cuando su voluntad resulta ardua, si no incluso incomprensible. Abraham es, pues, el hombre de la Palabra. Cuando Dios habla, el hombre se convierte en el receptor de esa Palabra y su vida en el lugar donde ésta pide encarnarse.

6.- La oración de Jacob

En la Audiencia General del 10 de junio de 2020, el Papa continúa su reflexión sobre la oración hablando de la figura de Jacob que "lucha con Dios" una noche entera y sale cambiado: de ser un hombre astuto "impermeable a la gracia", se descubre frágil y envuelto por la misericordia divina.

"Jacob -recuerda Francisco- no tiene nada que presentar a Dios sino su fragilidad y su impotencia, incluso sus pecados. Y es este Jacob quien recibe la bendición de Dios.

Jacob, antes, estaba seguro de sí mismo, confiaba en su propia astucia. Era un hombre impermeable a la gracia, refractario a la misericordia; no sabía lo que era la misericordia. "¡Aquí estoy, yo mando!", no creía que necesitara piedad. Pero Dios salvó lo que estaba perdido. Le hizo ver que era limitado, que era un pecador que necesitaba misericordia, y lo salvó.

7.- La oración de Moisés

En la Audiencia General del 17 de junio de 2020, el Papa recorre la vida de Moisés. "Moisés -subraya Francisco- nos incita a rezar con el mismo ardor que Jesús, a interceder por el mundo, a recordar que éste, a pesar de todas sus fragilidades, pertenece siempre a Dios." "Moisés -subraya Francisco- nos incita a rezar con el mismo ardor que Jesús, a interceder por el mundo, a recordar que éste, a pesar de toda su fragilidad, pertenece siempre a Dios."

La Escritura, recuerda el Papa, representa habitualmente a Moisés "con las manos extendidas hacia arriba, hacia Dios, casi como para hacer de puente con su propia persona entre el cielo y la tierra".

Incluso en los momentos más difíciles, incluso el día en que el pueblo repudió a Dios y a sí mismo como su guía para hacerse un becerro de oro, Moisés no tuvo ganas de dejar de lado a su pueblo. Son mi gente. Son su gente. Son mi gente. No niega a Dios ni al pueblo. Y le dice a Dios: "Este pueblo ha cometido un gran pecado: se ha hecho un dios de oro. Pero ahora, si quieres perdonar su pecado.... Si no, bórrame de tu libro que has escrito". (Ex 32:31-32). Moisés no hace un trueque con el pueblo. Él es el puente, el intercesor. Ambos, el pueblo y Dios, y él está en el medio. No vende a su gente para hacer carrera. No es un escalador, es un intercesor: por su pueblo, por su carne, por su historia, por su gente y por Dios que lo llamó. Él es el puente.

8.- La oración de David

Es una fuerte exhortación a la oración en cualquier circunstancia la que el Papa dirige en la Audiencia General del 24 de junio de 2020 siguiendo los pasos de la figura de David. "La oración nos da nobleza: es capaz de asegurar una relación con Dios, que es el verdadero Compañero de viaje del hombre, en medio de las miles de adversidades de la vida, buenas o malas".

En la vida de David -subraya el Papa- hay un hilo rojo "que da unidad a todo lo que sucede: su oración".

David el santo, reza; David el pecador, reza; David el perseguido, reza; David el perseguidor, reza; David la víctima, reza. Incluso David, el verdugo, reza. Este es el hilo rojo de su vida. Un hombre de oración. Esa es la voz que nunca se apaga: tanto si adopta los tonos del júbilo, como los del lamento, es siempre la misma oración, sólo cambia la melodía. Y así David nos enseña a dejar que todo entre en diálogo con Dios: la alegría como la culpa, el amor como el sufrimiento, la amistad como la enfermedad. Todo puede convertirse en una palabra dirigida al "Tú" que siempre nos escucha.

9.- La oración de Elías

Con la Audiencia General del 7 de octubre de 2020 el Papa Francisco retoma sus catequesis sobre la oración, interrumpidas por aquellas sobre el cuidado de la creación. Las palabras del Pontífice giran en torno a "uno de los personajes más convincentes de toda la Sagrada Escritura: el profeta Elías". "Cuánta necesidad -dice Francisco- tenemos de creyentes, de cristianos celosos, que actúen frente a las personas que tienen responsabilidad de liderazgo con la valentía de Elías, para decir: '¡Esto no se debe hacer! Esto es un asesinato".

La historia de Elías, recuerda el Papa, "parece escrita para todos nosotros".

Algunas noches podemos sentirnos inútiles y solos. Es entonces cuando la oración vendrá a llamar a la puerta de nuestro corazón. Todos podemos recoger un trozo del manto de Elías, como su discípulo Eliseo recogió la mitad de su manto. Y aunque hayamos hecho algo malo, o nos sintamos amenazados y con miedo, si volvemos a Dios con la oración, la serenidad y la paz volverán como por milagro. Esto es lo que nos enseña el ejemplo de Elías.

10 y 11.- La oración de los Salmos

En la Audiencia General del 14 de octubre de 2020, el Papa dedicó su catequesis al Libro de los Salmos, el libro que enseña a rezar. En los Salmos, subraya Francisco, "el creyente encuentra una respuesta".

Quien reza -recuerda el Papa- no se engaña: sabe que tantas cuestiones de la vida aquí abajo quedan sin resolver, sin salida; el sufrimiento nos acompañará y, superada una batalla, habrá otras que nos esperan. Sin embargo, si se nos escucha, todo se hace más llevadero".

Lo peor que puede pasar es sufrir en el abandono, sin ser recordado. La oración nos salva de esto. Porque puede ocurrir, y a menudo, que no entendamos los planes de Dios. Pero nuestros gritos no se estancan aquí abajo: se elevan hasta Aquel que tiene un corazón de Padre, y que llora Él mismo por cada hijo e hija que sufre y muere. Te diré algo: me hace bien, en los malos momentos, pensar en las lágrimas de Jesús, cuando lloró mirando a Jerusalén, cuando lloró ante la tumba de Lázaro. Dios lloró por mí, Dios llora, llora por nuestras penas.

En la catequesis de la Audiencia General del 21 de octubre de 2020, el Pontífice concluyó su reflexión sobre los Salmos subrayando que el Salterio nos enseña a invocar a Dios por nosotros, pero también por nuestros hermanos y por el mundo. Atraer la atención del Santo Padre, durante la catequesis, es en particular el llanto de un niño. "Es la voz -afirmó el Papa- que atrae la ternura de Dios" hacia nosotros y con nosotros.

12.- Jesús, el hombre de la oración

En la Audiencia General del 28 de octubre de 2020 el itinerario de la catequesis sobre la oración, después de haber pasado por el Antiguo Testamento, llega a Jesús. "El comienzo de su misión pública -recuerda Francisco- tiene lugar con su bautismo en el río Jordán". "Si nos parece que la vida ha sido completamente inútil -añade el Papa-, debemos suplicar en ese instante que la oración de Jesús se convierta también en la nuestra.

Jesús, subraya el Pontífice, "reza con nosotros". Y al rezar, "abre la puerta del cielo, y de esa brecha desciende el Espíritu Santo".

En el torbellino de la vida y del mundo que vendrá a condenarlo, incluso en las experiencias más duras y tristes que tendrá que soportar, incluso cuando experimenta que no tiene dónde reclinar la cabeza (cf. Mt 8,20), incluso cuando el odio y la persecución se desatan a su alrededor, Jesús nunca se queda sin el refugio de una morada: habita eternamente en el Padre. Esta es la grandeza única de la oración de Jesús: el Espíritu Santo toma posesión de su persona y la voz del Padre atestigua que él es el amado, el Hijo en el que se refleja plenamente.

13.- Jesús Maestro de Oración

En su Audiencia General del 4 de noviembre de 2020, el Papa Francisco insta a redescubrir a Jesucristo como maestro de oración. El Pontífice subraya que "toda persona necesita un espacio para sí misma, donde pueda cultivar su vida interior, donde las acciones encuentren sentido". "Durante su vida pública", añade, "Jesús recurre constantemente al poder de la oración.

"La oración de Jesús -recuerda el Papa- es el lugar donde se percibe que todo viene de Dios y vuelve a Él.

A veces los seres humanos nos creemos dueños de todo, o por el contrario perdemos toda la autoestima, vamos de un lado a otro. La oración nos ayuda a encontrar la dimensión adecuada, en relación con Dios, nuestro Padre, y con toda la creación. Y la oración de Jesús es finalmente el abandono en las manos del Padre, como Jesús en el Huerto de los Olivos, en aquella angustia: "Padre, si es posible..., pero hágase tu voluntad". Abandono en las manos del Padre. Es hermoso cuando estamos agitados, un poco preocupados, y el Espíritu Santo nos transforma por dentro y nos lleva a este abandono en las manos del Padre: Padre, que se haga tu voluntad.

14.- Oración perseverante

"Continuamos la catequesis sobre la oración. Alguien me dijo: Hablas demasiado de la oración. No es necesario. Sí, es necesario. Porque si no rezamos, no tendremos fuerzas para seguir adelante en la vida. La oración es como el oxígeno de la vida". "La oración es atraer sobre nosotros la presencia del Espíritu Santo que siempre nos lleva adelante. Por eso hablo tanto de la oración". Con estas palabras se abre la catequesis del 11 de noviembre de 2020. "El cristiano que reza -subraya el Papa- no teme nada.

"Jesús -recuerda el Papa- dio un ejemplo de oración continua, practicada con perseverancia.

Cristo lo es todo para nosotros, incluso en nuestra vida de oración. San Agustín lo dijo con una expresión iluminadora, que también encontramos en el Catecismo: Jesús "reza por nosotros como nuestro sacerdote; reza en nosotros como nuestra cabeza; es rezado por nosotros como nuestro Dios. Reconozcamos, pues, en Él nuestra voz, y en nosotros la suya". Por eso, el cristiano que reza no teme nada; se confía al Espíritu Santo, que nos ha sido dado como don y que reza en nosotros, suscitando la oración. Que el mismo Espíritu Santo, Maestro de la oración, nos enseñe el camino de la oración.

15.- La Virgen María, una mujer que reza

En la Audiencia General del 18 de noviembre de 2020, el Papa reflexionó sobre María, sobre su estilo al dirigirse a Dios con un corazón humilde: "Señor, lo que quieras, cuando quieras y como quieras".

"Todo lo que le sucede a María -subrayó Francisco- acaba teniendo un reflejo en lo más profundo de su corazón: los días llenos de alegría, así como los momentos más oscuros, en los que también ella se esfuerza por comprender por qué caminos debe pasar la Redención.

Alguien ha comparado el corazón de María con una perla de incomparable esplendor, formada y pulida por la paciente aceptación de la voluntad de Dios a través de los misterios de Jesús meditados en la oración. ¡Qué maravilla si nosotros también pudiéramos parecernos un poco a nuestra Madre! Con un corazón abierto a la Palabra de Dios, con un corazón silencioso, con un corazón obediente, con un corazón que sabe recibir la Palabra de Dios y la deja crecer como una semilla para el bien de la Iglesia.

16.- La oración de la Iglesia naciente

En la Audiencia General del 25 de noviembre de 2020, el Papa se detuvo en la primera comunidad cristiana descrita en los Hechos de los Apóstoles. Una comunidad que vive y "persevera en la oración". "La Iglesia -afirma- es obra del Espíritu Santo".

"La vida de la Iglesia primitiva -recuerda el Papa- está jalonada por una continua sucesión de celebraciones, convocatorias, tiempos de oración tanto comunitaria como personal. Y es el Espíritu el que da fuerza a los predicadores que se ponen en marcha, y que por amor a Jesús surcan los mares, afrontan los peligros, se someten a la humillación".

Dios da amor, Dios pide amor. Esta es la raíz mística de toda la vida creyente. Los primeros cristianos en la oración, pero también nosotros, que llegamos varios siglos después, vivimos la misma experiencia. El Espíritu lo anima todo. Y todo cristiano que no tenga miedo de dedicar tiempo a la oración puede hacer suyas las palabras del apóstol Pablo: "Esta vida que vivo en el cuerpo, la vivo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gal 2,20). (Gálatas 2:20). La oración te hace consciente de ello. Sólo en el silencio de la adoración experimentamos la plena verdad de estas palabras. Debemos retomar el sentido de la adoración. Adorar, adorar a Dios, adorar a Jesús, adorar al Espíritu. El Padre, el Hijo y el Espíritu: adorar. En silencio.

17.- La bendición

En la catequesis del 2 de diciembre de 2020 el Papa Francisco se detiene en una dimensión esencial de la oración: la bendición. "En los relatos de la creación -recuerda el Pontífice- Dios bendice continuamente la vida, siempre. Bendice a los animales, bendice al hombre y a la mujer, y finalmente bendice el sábado, el día de descanso y disfrute de toda la creación. Es Dios quien bendice". Francisco insta a no maldecir, sino a bendecir.

"No podemos sólo bendecir -dice el Papa- a este Dios que nos bendice, debemos bendecir todo en Él, a todos los hombres, bendecir a Dios y bendecir a los hermanos, bendecir al mundo: ésta es la raíz de la mansedumbre cristiana, la capacidad de sentirse bendecido y la capacidad de bendecir.

Este mundo necesita bendiciones y nosotros podemos dar y recibir bendiciones. El Padre nos ama. Y lo único que nos queda es la alegría de bendecirle y la alegría de agradecerle, y de aprender de Él a no maldecir, sino a bendecir. Y aquí sólo una palabra para la gente que está acostumbrada a maldecir, la gente que siempre tiene en su boca, incluso en su corazón, una palabra fea, una maldición. Cada uno de nosotros puede pensar: ¿tengo esta costumbre de maldecir así? Y pedir al Señor la gracia de cambiar este hábito porque tenemos un corazón bendito y de un corazón bendito no puede salir una maldición. Que el Señor nos enseñe a no maldecir sino a bendecir.

18.- Oración de petición

No debemos escandalizarnos si sentimos la necesidad de rezar, no nos avergoncemos. Y, sobre todo, cuando estamos necesitados, pide.... Este es uno de los pasajes centrales de la catequesis del 9 de diciembre de 2020 centrada en la "oración de petición". La alabanza y la súplica, subraya el Papa, son los dos elementos que tienen cabida en la oración cristiana.

"Incluso nuestras preguntas balbuceantes, aquellas que permanecen en lo más profundo de nuestro corazón, que incluso nos avergüenza expresar -añade Francisco-, el Padre las escucha y quiere darnos el Espíritu Santo, que anima toda oración y lo transforma todo.

Es una cuestión de paciencia, siempre, de aguantar la espera. Estamos en el tiempo de Adviento, un tiempo típicamente de espera de la Navidad. Estamos esperando. Esto se puede ver bien. Pero toda nuestra vida está también en la espera. Y la oración siempre espera, porque sabemos que el Señor responderá. Incluso la muerte tiembla cuando un cristiano reza, porque sabe que todo orante tiene un aliado más fuerte que él: el Señor Resucitado. La muerte ya ha sido derrotada en Cristo, y llegará el día en que todo será definitivo, y ella ya no se burlará de nuestra vida y nuestra felicidad.

19.- Oración de intercesión

Es la oración de intercesión que centra la reflexión del Papa Francisco en la Audiencia General del 16 de diciembre de 2020. Francisco se detiene en la oración de intercesión. "La oración -dice el Pontífice- sólo se hace con espíritu de amor. Quien no ama finge que ora, o cree que ora, pero no ora, porque le falta el espíritu mismo que es el amor".  La oración -dice el Pontífice- sólo se hace con espíritu de amor. El que no ama finge que reza, o cree que reza, pero no reza, porque le falta el mismo espíritu que es el amor".

"Tratemos -subrayó el Santo Padre- de ser hombres y mujeres que hagan suyas las alegrías y los sufrimientos, las esperanzas y las angustias de la humanidad, en la oración de intercesión".

La Iglesia, en todos sus miembros, tiene la misión de practicar la oración de intercesión, intercediendo por los demás. En particular, es el deber de todos los que tienen un papel de responsabilidad: padres, educadores, ministros ordenados, superiores de comunidades... Como Abraham y Moisés, a veces deben "defender" ante Dios a las personas que les han sido confiadas. En realidad, se trata de mirarlas con los ojos y el corazón de Dios, con su propia e invencible compasión y ternura. Orar con ternura por los demás.

20.- Oración de agradecimiento

"No dejemos de dar las gracias: si somos portadores de gratitud, incluso el mundo se vuelve mejor, quizá sólo un poco, pero eso es suficiente para darle un poco de esperanza. Todo está unido y vinculado, y cada uno puede hacer su parte donde está". En su audiencia general del 30 de diciembre de 2020, el Papa Francisco centró su catequesis en la oración de acción de gracias e instó a cultivar la "alegría" alimentada por la "alegría del encuentro con Jesús." "El diablo, en cambio, después de habernos engañado, siempre nos deja tristes y solos".

"Si somos portadores de gratitud", dice el Papa, "incluso el mundo se vuelve mejor, quizá sólo un poco, pero eso es suficiente para transmitirle un poco de esperanza". El mundo necesita esperanza

Y con la gratitud, con esta actitud de dar las gracias, transmitimos un poco de esperanza. Todo está unido, todo está vinculado, y cada uno puede hacer su parte donde está. El camino de la felicidad es el que describe San Pablo al final de una de sus cartas: "Orad sin cesar, dad gracias en todo, porque ésta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis el Espíritu" (1T 5,17-19). No apaguen el Espíritu, ¡un hermoso programa de vida! No apagar el Espíritu dentro de nosotros nos lleva a la gratitud.

21.- Oración de alabanza

Es la oración de alabanza en el centro de la catequesis del Papa Francisco en la audiencia general del 13 de enero de 2021 el Papa Francisco subraya la importancia de alabar a Dios incluso en los momentos oscuros de la vida.

"Jesús -añade Francisco- alaba al Padre porque prefiere a los pequeños. "Es lo que Él mismo experimenta, predicando en las aldeas: los "doctos" y los "sabios" permanecen recelosos y cerrados, hacen cálculos; mientras que los "pequeños" se abren y acogen el mensaje."

También nosotros debemos alegrarnos y alabar a Dios porque la gente humilde y sencilla acepta el Evangelio. Me alegro cuando veo a estas personas sencillas, a estas personas humildes que peregrinan, que van a rezar, que cantan, que alaban, personas que quizás carecen de muchas cosas, pero su humildad les lleva a alabar a Dios. En el futuro del mundo y en las esperanzas de la Iglesia están siempre los "pequeños": aquellos que no se consideran mejores que los demás, que son conscientes de sus límites y de sus pecados, que no quieren dominar sobre los demás, que, en Dios Padre, se reconocen como hermanos.

22.- Oración con las Sagradas Escrituras

En la Audiencia General del 27 de enero de 2021, el Papa se detuvo en la oración que se puede hacer "a partir de un pasaje de la Biblia". "Las palabras de la Sagrada Escritura no fueron escritas para quedar aprisionadas en el papiro, el pergamino o el papel, sino para ser recibidas por una persona que reza, haciéndolas brotar en su propio corazón." "La Biblia -explica el pontífice- no está escrita para una humanidad genérica, sino para nosotros, para mí, para ti, para hombres y mujeres de carne y hueso, hombres y mujeres que tienen nombre y apellido, como yo, como tú.

"La Palabra de Dios -añade el Santo Padre- se hace carne en quien la acoge en la oración.

En algún texto antiguo surge la intuición de que los cristianos se identifican tanto con la Palabra que, aunque quemaran todas las Biblias del mundo, podrían salvar el "molde" de la misma por la huella que ha dejado en la vida de los santos. Esta es una hermosa expresión. La vida cristiana es una obra, al mismo tiempo, de obediencia y de creatividad. Un buen cristiano debe ser obediente, pero también debe ser creativo. Obediente, porque escucha la Palabra de Dios; creativo, porque tiene el Espíritu Santo en su interior que le impulsa a practicarla, a llevarla a cabo.

23.- Rezar en la liturgia

La Audiencia General del 3 de febrero de 2021 está dedicada a la oración en la liturgia "Un cristianismo sin liturgia, me atrevería a decir que quizás - subraya Francisco - es un cristianismo sin Cristo. Sin el Cristo total. Incluso en el rito más escueto, como el que algunos cristianos han celebrado y celebran en lugares de reclusión, o en el escondite de una casa en tiempos de persecución, Cristo se hace verdaderamente presente y se entrega a sus fieles."

"La oración del cristiano hace suya la presencia sacramental de Jesús". Francisco también recuerda el vínculo entre la oración y la liturgia.

La vida está llamada a convertirse en culto a Dios, pero esto no puede ocurrir sin la oración, especialmente la litúrgica. Este pensamiento nos ayuda a todos cuando vamos a misa: voy a rezar en comunidad, voy a rezar con Cristo que está presente. Cuando vamos a la celebración de un bautismo, por ejemplo, es Cristo allí, presente, quien bautiza. "Pero, padre, esto es una idea, una forma de decir": no, no es una forma de decir. Cristo está presente y en la liturgia rezas con Cristo que está a tu lado.

24.- Rezar en la vida cotidiana

La oración diaria es el tema de la catequesis del Papa Francisco en la Audiencia General del 10 de febrero de 2021. "La oración tiene lugar en la actualidad. Jesús viene a nuestro encuentro hoy, este hoy que estamos viviendo. Y es la oración la que transforma este hoy en gracia, o mejor dicho, nos transforma a nosotros: apacigua la ira, sostiene el amor, multiplica la alegría, infunde la fuerza para perdonar".

"La oración -dice el Santo Padre- nos ayuda a amar a los demás, a pesar de sus errores y pecados.

La persona es siempre más importante que sus acciones, y Jesús no juzgó al mundo, sino que lo salvó. Es una vida fea la de aquellas personas que siempre están juzgando a los demás, siempre condenando, juzgando: es una vida fea, infeliz. Jesús vino a salvarnos: abre tu corazón, perdona, justifica a los demás, comprende, tú también acércate a los demás, ten compasión, ten ternura como Jesús. Es necesario amar a todas y cada una de las personas, recordando en la oración que todos somos pecadores y al mismo tiempo amados por Dios uno a uno. Amando así este mundo, amándolo con ternura, descubriremos que cada día y cada cosa lleva en sí un fragmento del misterio de Dios.

25 y 26.- La oración y la Trinidad

"¿Por qué el hombre debe ser amado por Dios?". En la audiencia general del 3 de marzo, 2021 Francisco plantea esta y otras preguntas cruciales. ¿Qué Dios está dispuesto a morir por la humanidad? ¿Qué Dios ama siempre y con paciencia, sin esperar ser correspondido? ¿Qué clase de Dios acepta la tremenda falta de gratitud de un hijo que pide su herencia por adelantado y se va de casa despilfarrando todo?

"Gracias a Jesucristo -afirma el Papa- la oración nos abre de par en par a la Trinidad -al Padre, al Hijo y al Espíritu- al inmenso mar de Dios que es Amor".

Es Jesús quien nos abrió el Cielo y nos proyectó a una relación con Dios. Fue Él quien lo hizo: nos abrió esta relación con el Dios Trino: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es lo que afirma el apóstol Juan al concluir el prólogo de su Evangelio: "A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que es Dios y está en el seno del Padre, es quien lo ha revelado" (1,18). Jesús nos ha revelado la identidad, esta identidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

En su Audiencia General del 17 de marzo de 2021, el Papa Francisco completa su catequesis sobre la oración como relación con la Santísima Trinidad, particularmente con el Espíritu Santo. "El primer don de toda existencia cristiana -dice el Santo Padre- es el Espíritu Santo. No es uno de los muchos dones, sino el don fundamental. El Espíritu es el don que Jesús prometió enviarnos. Sin el Espíritu no hay relación con Cristo y con el Padre".

27.- Orar en comunión con María

En la Audiencia General del 24 de marzo de 2021 el Papa se detiene en la oración en comunión con la Madre de Jesús. "María -subraya el Pontífice- estuvo y está presente en los días de la pandemia, cerca de las personas que desgraciadamente terminaron su camino terrenal en una condición de aislamiento, sin el consuelo de la cercanía de sus seres queridos. María está siempre ahí, a nuestro lado, con su ternura maternal".

Las oraciones dirigidas a María, afirma Francisco, "no son en vano".

Mujer del "sí", que aceptó de buen grado la invitación del Ángel, también responde a nuestras súplicas, escucha nuestras voces, incluso las que permanecen cerradas en el corazón, que no tienen fuerza para salir pero que Dios conoce mejor que nosotros. Los escucha como una madre. Como y más que cualquier buena madre, María nos defiende en los peligros, se preocupa por nosotros, incluso cuando nos enredamos en nuestras cosas y perdemos el sentido de la orientación, y ponemos en peligro no sólo nuestra salud sino nuestra salvación. María está ahí, rezando por nosotros, rezando por los que no rezan. Para rezar con nosotros. ¿Por qué? Porque es nuestra Madre.

28.- Orar en comunión con los santos

"Cuando rezamos, nunca lo hacemos solos: aunque no pensemos en ello, estamos inmersos en un majestuoso río de invocaciones que nos precede y continúa tras nosotros". El Papa Francisco pronunció estas palabras en su audiencia general del 7 de abril de 2021. "El primer modo -dice el Papa- de afrontar un momento de angustia es pedir a nuestros hermanos, a los santos, sobre todo, que recen por nosotros. El nombre que se nos da en el bautismo no es una etiqueta ni una decoración. No se trata más que de "echarnos una mano" en la vida, de echarnos una mano para obtener de Dios las gracias que más necesitamos".

"Cuando rezamos -subraya el Papa- nunca lo hacemos solos: aunque no pensemos en ello, estamos inmersos en un majestuoso río de invocaciones que nos precede y continúa después de nosotros.

En las oraciones que encontramos en la Biblia, y que a menudo resuenan en la liturgia, hay un rastro de historias antiguas, de liberaciones prodigiosas, de deportaciones y exilios tristes, de retornos conmovedores, de alabanzas que fluyen ante las maravillas de la creación... Y así estas voces se transmiten de generación en generación, en un continuo entrelazamiento entre la experiencia personal y la del pueblo y la humanidad a la que pertenecemos. Nadie puede desprenderse de su propia historia, de la historia de su propio pueblo; siempre llevamos esta herencia en nuestras costumbres y también en nuestras oraciones.

29.- La Iglesia como maestra de oración

"La Iglesia es una gran escuela de oración. Muchos de nosotros aprendimos a rezar nuestras primeras oraciones sentados en las rodillas de nuestros padres o abuelos. Tal vez apreciamos el recuerdo de nuestra madre y nuestro padre, que nos enseñaron a recitar oraciones antes de dormir". El Papa Francisco pronunció estas palabras al centrar su catequesis del 14 de abril de 2021 en el tema: la Iglesia maestra de la oración. "Todo en la Iglesia -añade- nace en la oración, y todo crece gracias a la oración.

El Papa señala también una tarea esencial de la Iglesia: "rezar y educar para rezar".

Transmitir de generación en generación la lámpara de la fe con el aceite de la oración. La lámpara de la fe que ilumina, que dispone las cosas tal como son, pero que sólo puede encenderse con el aceite de la oración. Si no, se apaga. Sin la luz de esta lámpara, no podríamos ver el camino para evangelizar, es más, no podríamos ver el camino para creer bien; no podríamos ver los rostros de los hermanos para acercarnos y servir; no podríamos iluminar la sala donde nos reunimos en comunidad... Sin fe, todo se derrumba; y sin oración, la fe se apaga.

30.- Oración vocal

En la catequesis de la Audiencia General del 21 de abril de 2021, el Papa reflexiona sobre el valor de la oración vocal. "No caigamos en el orgullo de despreciar la oración vocal", porque "despierta hasta el más adormecido de los corazones".

"La oración -recuerda el Pontífice- es diálogo con Dios; y toda criatura, en cierto sentido, "dialoga" con Dios".

En el ser humano, la oración se convierte en palabra, invocación, canto, poesía.... El Verbo divino se hace carne, y en la carne de cada hombre la palabra vuelve a Dios en la oración. Las palabras son nuestras criaturas, pero también son nuestras madres, y en cierta medida nos dan forma. Las palabras de una oración nos llevan a salvo a través de un valle oscuro, dirigiéndonos a verdes praderas llenas de agua, haciéndonos festejar ante los ojos de un enemigo, como nos enseña a recitar el salmo.

31.- Meditación

En la Audiencia General del 28 de abril de 2021, el Papa se detuvo en "esa forma de oración que es la meditación". "Para un cristiano 'meditar' -afirma el Santo Padre- es buscar una síntesis: significa ponerse ante la gran página de la Revelación para tratar de hacerla nuestra, asumiéndola completamente."

"No hay página del Evangelio -añade el Papa- en la que no haya lugar para nosotros".

Meditar, para nosotros los cristianos, es una manera de encontrarnos con Jesús. Y así, sólo así, encontrarnos de nuevo. Y esto no es un repliegue sobre nosotros mismos, no: ir a Jesús y desde Jesús encontrarnos con nosotros mismos, curados, resucitados, fuertes por la gracia de Jesús. Y conocer a Jesús, salvador de todos, incluso de mí. Y esto gracias a la guía del Espíritu Santo.

32.- Oración contemplativa

En la catequesis del 5 de mayo de 2021, el Papa se detiene en la oración de contemplación. "Ser contemplativo no depende de los ojos, sino del corazón. Y aquí entra en juego la oración, como acto de fe y de amor, como "aliento" de nuestra relación con Dios". "La oración -afirma Francisco- purifica el corazón y, con ella, ilumina también la mirada, permitiendo captar la realidad desde otro punto de vista.

El Papa recuerda también que "la dimensión contemplativa del ser humano -que todavía no es la oración contemplativa- es un poco como la "sal" de la vida: da sabor, da gusto a nuestros días.

Se puede contemplar viendo salir el sol por la mañana, o los árboles que se cubren de verde en primavera; se puede contemplar escuchando música o el canto de los pájaros, leyendo un libro, ante una obra de arte o esa obra maestra que es el rostro humano... Carlo Maria Martini, enviado como obispo a Milán, tituló su primera carta pastoral "La dimensión contemplativa de la vida": De hecho, quienes viven en una gran ciudad, donde todo -podemos decir- es artificial, donde todo es funcional, corren el riesgo de perder la capacidad de contemplación. Contemplar no es ante todo una forma de hacer, sino que es una forma de ser: ser contemplativo.

33.- La batalla de la oración

En la Audiencia General del 12 de mayo de 2021 El Papa vuelve a presidir la Audiencia General en presencia de los fieles. Sus palabras resuenan, entre los rostros de peregrinos de varios países del mundo, desde el Patio de San Dámaso del Palacio Apostólico. "Estoy contento de filmar esta reunión cara a cara, porque te digo una cosa: no es agradable hablar delante de la nada, delante de una cámara". Dirigiéndose a los fieles y peregrinos, se detiene en el combate de la oración. Hablando con distancia, volvió a un episodio ocurrido en Argentina. Recordó la historia de una familia. A un padre le dijeron que su hija estaba gravemente enferma a causa de una infección. Según los médicos, no podría pasar la noche. El hombre, llorando, deja a su mujer y a su hija en el hospital. Se sube a un tren y se dirige a la Basílica de Luján donde pasa la noche en oración. Una vez en casa, le dicen que su hija se ha curado inexplicablemente. "La Virgen lo escuchó". "La oración -subrayó el Papa recordando este episodio- obra milagros.

"Siempre -añade el Pontífice- es necesario combatir en la oración para pedir la gracia".

La oración es un combate y el Señor está siempre con nosotros. Si en un momento de ceguera no somos capaces de ver su presencia, tendremos éxito en el futuro. También nos ocurrirá repetir la misma frase que dijo un día el patriarca Jacob: "Ciertamente el Señor está en este lugar y yo no lo sabía" (Gn 28,16). Al final de nuestra vida, mirando hacia atrás, también nosotros podremos decir: "Pensé que estaba solo, pero no: Jesús estaba conmigo". Todos podremos decir esto.

34.- Distracciones, aridez, pereza

En la Audiencia General del 19 de mayo de 2021, el Papa reflexionó sobre su experiencia de oración. Y recuerda "algunas dificultades muy comunes". Se detiene especialmente en la distracción, la aridez y la pereza. "Orar", dice, "no es fácil: hay muchas dificultades que se presentan en la oración. Hay que conocerlos, identificarlos y superarlos". "Hay que aprender a caminar siempre". "El verdadero progreso en la vida espiritual -subraya- no consiste en multiplicar los éxtasis, sino en ser capaz de perseverar en los momentos difíciles.

El Papa Francisco también nos insta a dirigir la oración del "por qué" al Padre, como hace un niño con su papá.

No olvides la oración del "¿por qué?": es la oración que hacen los niños cuando empiezan a no entender las cosas y los psicólogos la llaman "la edad de los porqués", porque el niño pregunta a su padre: "Papá, ¿por qué...? Papá, ¿por qué...? Papá, ¿por qué...?". Pero cuidado: el niño no escucha la respuesta del papá. El padre empieza a responder y el niño viene con otro por qué. Sólo quiere atraer la mirada de su padre hacia él; y cuando nos enfadamos un poco con Dios y empezamos a decir por qué, estamos atrayendo el corazón de nuestro Padre hacia nuestra miseria, hacia nuestra dificultad, hacia nuestra vida.

35.- La certeza de ser escuchado

La catequesis del 26 de mayo de 2021 gira en torno a un tema: la certeza de ser escuchado. El Pontífice exhorta a tener la "humilde paciencia de esperar la gracia del Señor, de esperar el último día". "El mal -dice- es señor del penúltimo día: en el último día -afirma el Papa- hay resurrección. "Muchas veces, el penúltimo día es muy malo, porque el sufrimiento humano es malo. Pero el Señor está ahí y en el último día lo resuelve todo".

"Cuando rezamos -explicó el Pontífice- debemos ser humildes: ésta es la primera actitud para ir a rezar.

Cuando oramos debemos ser humildes, para que nuestras palabras sean realmente oraciones y no un vaniloquio que Dios rechaza. También podemos rezar por razones equivocadas: por ejemplo, para derrotar al enemigo en la guerra, sin preguntarnos qué piensa Dios de esa guerra. Es fácil escribir en una pancarta "Dios está con nosotros"; muchos están ansiosos por asegurar que Dios está con ellos, pero pocos se molestan en comprobar si realmente están con Dios. En la oración, es Dios quien debe convertirnos; no somos nosotros quienes debemos convertir a Dios. Es la humildad. Voy a rezar, pero Tú, Señor, convierte mi corazón para pedir lo que es conveniente, para pedir lo que será mejor para mi salud espiritual.

36.- Jesús, modelo y alma de toda oración

"Jesús no sólo quiere que recemos como Él reza, sino que nos asegura que, aunque nuestros intentos de oración sean completamente vanos e ineficaces, siempre podemos contar con su oración. Debemos ser conscientes: Jesús reza por mí". El Papa Francisco en su audiencia general del 2 de junio de 2021 destacó que "el amor y la oración de Jesús por cada uno de nosotros no cesa, es más, se hace más intensa y estamos en el centro de su oración."

"Lo que sostiene a cada uno de nosotros en la vida -dice el Pontífice- es la oración de Jesús por cada uno de nosotros.

Aunque nuestras oraciones fueran sólo tartamudeantes, si se vieran comprometidas por una fe vacilante, nunca debemos dejar de confiar en Él, yo no sé rezar, pero Él reza por mí. Apoyadas en la oración de Jesús, nuestras tímidas oraciones descansan en alas de águila y se elevan al cielo. No lo olvides: Jesús está rezando por mí - ¿Ahora? - Ahora. En el momento de la prueba, en el momento del pecado, incluso en ese momento, Jesús con tanto amor está rezando por mí.

37.- Perseverar en el amor

En la penúltima catequesis sobre la oración, el Papa Francisco, en la Audiencia General del 9 de junio de 2021, reflexiona sobre la perseverancia en la oración. "Es una invitación, más aún, un mandato que nos viene de la Sagrada Escritura. El itinerario espiritual del peregrino ruso comienza cuando encuentra una frase de San Pablo en la Primera Carta a los Tesalonicenses: "Orad sin cesar, dad gracias en todo" (5,17-18). Las palabras del Apóstol impresionaron al hombre y se preguntó cómo es posible rezar sin interrupción, dado que nuestra vida está fragmentada en tantos momentos diferentes, que no siempre permiten concentrarse". "A partir de esta pregunta comienza su búsqueda, que le llevará a descubrir lo que se llama la oración del corazón. Consiste en repetir con fe: "¡Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador!".

"Una oración que nos aleja de la concreción de la vida -afirma el Pontífice- se convierte en espiritualismo, o peor, en ritualismo".

Recordemos que Jesús, después de haber mostrado su gloria a los discípulos en el monte Tabor, no quiso prolongar aquel momento de éxtasis, sino que bajó con ellos del monte y reanudó el camino cotidiano. Porque esa experiencia debía permanecer en sus corazones como luz y fuerza para su fe; también como luz y fuerza para los días que estaban por venir: los de la Pasión. Así, los tiempos dedicados a estar con Dios revitalizan la fe, que nos ayuda en la concreción de la vida, y la fe, a su vez, alimenta la oración, sin interrupción. En esta circularidad entre fe, vida y oración, se mantiene vivo el fuego del amor cristiano que Dios espera de nosotros.

El ciclo de catequesis del Papa Francisco sobre la oración concluyó el miércoles 16 de junio. Después de algo más de un año, completa un camino de oración que comenzó el 6 de mayo de 2020. Una oportunidad para meditar en la oración, para acoger la voz del Padre en el corazón.

 

TODO ES PARA BIEN

— Amar la voluntad de Dios. Dios tiene los mejores proyectos posibles para cada hombre. Serenidad ante las contradicciones.

— Abandono en Dios y responsabilidad.

— Omnia in bonum. Para quienes aman a Dios, todo ocurre para su bien.

I. Todo, aun lo más pequeño del universo, existe porque Dios lo sostiene en su ser. Él es quien cubre el cielo de nubes, el que prepara la lluvia para la tierra. Quien hace brotar hierbas de los montes para pasto de los que sirven al hombre; quien da el alimento al ganado y a los polluelos del cuervo que claman1. La creación entera es obra de Dios, que además cuida amorosamente de todas las criaturas, empezando por mantenerlas constantemente en la existencia. «Este “mantener” es, en cierto sentido, un continuo crear (conservatio est continua creatio)»2. Este cuidado y providencia se extiende muy particularmente al hombre, objeto de su predilección.

Jesucristo nos da a conocer constantemente que Dios es nuestro Padre, que quiere lo mejor para sus hijos. Lo que podríamos imaginar, para nosotros mismos y para aquellos a quienes más queremos, se queda muy lejos de los planes divinos. Él sabe muy bien lo que necesitamos, y su mirada alcanza esta vida y la eternidad; la nuestra es corta y muy deficiente. Es lógico que la felicidad, y la santidad, consistan esencialmente en conocer, amar y realizar la voluntad de Dios, que se nos manifiesta de formas diversas, pero con la suficiente claridad, a lo largo de la vida. En el Evangelio de la Misa, el Señor nos hace una recomendación para que se llenen de paz nuestros días: no andéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el cuerpo pensando qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad cómo las aves del cielo no siembran, ni siegan, ni encierran en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta3. Es una invitación a vivir con alegre esperanza el quehacer diario. Es lógico que encontremos sufrimientos, preocupaciones, trabajos, pero debemos llevarlos como hijos de Dios, sin agobios inútiles, sin la sobrecarga de la rebeldía o de la tristeza, porque sabemos que el Señor permite esos sucesos, esta enfermedad, aquello que parece un desastre, para purificarnos, para convertirnos en corredentores. Los padecimientos, la contradicción, deben servirnos para purificarnos, para crecer en las virtudes y para amar más a Dios. «¿No has oído de labios del Maestro la parábola de la vid y los sarmientos? —Consuélate: te exige, porque eres sarmiento que da fruto... Y te poda, “ut fructum plus afferas” —para que des más fruto.

»¡Claro!: duele ese cortar, ese arrancar. Pero, luego, ¡qué lozanía en los frutos, qué madurez en las obras!»4. No nos desconcertemos con los planes divinos; Él sabe bien lo que hace o permite.

Examinemos hoy si llevamos con paz la contradicción y el dolor y el fracaso; si nos quejamos, o si dejamos paso, aunque sea por poco tiempo, a la tristeza o a la rebeldía. Veamos junto al Señor si los quebrantos –físicos o morales– nos acercan verdaderamente a nuestro Padre Dios, si nos hacen más humildes. No andéis agobiados por la vida..., nos dice hoy de nuevo el Señor en este rato de oración.

II. Con frecuencia los hombres no sabemos lo que es bueno para nosotros; «y lo que hace aún peor la confusión es que creemos saberlo. Nosotros tenemos nuestros propios planes para nuestra felicidad, y demasiado a menudo miramos a Dios simplemente como alguien que nos ayudará a realizarlos. El verdadero estado de las cosas es completamente al contrario. Dios tiene Sus planes para nuestra felicidad, y está esperando que Le ayudemos a realizarlos. Y quede bien claro que nosotros no podemos mejorar los planes de Dios»5. Tener la certeza práctica de estas verdades, vivirlas en el acontecer diario, lleva a un abandono sereno, incluso ante la dureza de aquello que no comprendemos y que nos causa dolor y preocupación. Nada se derrumba si estamos amparados en el sentido de nuestra filiación divina: pues si a una hierba que hoy está en el campo, y mañana se echa al fuego en el horno, Dios así la viste, ¿cuánto más a vosotros...?6.

A veces nos ocurre –dice Santo Tomás– lo que al profano en medicina que ve al médico recetar a un enfermo agua y a otro vino, según le sugiere su ciencia: al no saber medicina, piensa que el médico receta estos remedios al azar. «Así pasa con respecto a Dios. Él, con conocimiento de causa y según su providencia, dispone las cosas que necesitan los hombres: aflige a unos que quizá son buenos, y deja vivir en prosperidad a otros que son malos»7. Nunca podemos olvidar que Dios nos quiere felices aquí, pero nos quiere aún más felices con Él para siempre en el Cielo.

La santidad consiste en el cumplimiento amoroso de la voluntad de Dios, que se manifiesta en los deberes de cada día, en las propias circunstancias, contando con los incidentes de toda vida normal y abandonándonos en Dios con total confianza. Pero este abandono ha de ser activo y responsable, poniendo los medios que cada situación requiera: acudir al médico cuando estamos enfermos, hacer todas las gestiones necesarias para conseguir ese empleo que tanto necesitamos y por el que hemos rezado a Dios, trabajar esforzadamente para salir adelante, estudiar las horas necesarias y con hondura para aprobar esa asignatura difícil... El abandono en Dios ha de ir íntimamente unido a la responsabilidad, que lleva a poner los oportunos remedios humanos, pues en muchas ocasiones lo que se disfraza con excusas («mala suerte», ambiente adverso, etc.) es mediocridad oculta, pereza, imprudencia por no haber previsto todas las posibilidades y no haber puesto los medios precisos que la situación requería. Un trabajo hecho a conciencia, con orden, acabado, santificado, lo mismo que el apostolado constante y sacrificado, da sus frutos con el tiempo. Y si esos frutos tardan en llegar es señal de que Dios los dará por caminos insospechados para nosotros y que quiere que nos santifiquemos en esas circunstancias.

III. El sentido de la filiación divina nos ayuda a descubrir que todos los acontecimientos de nuestra vida son dirigidos, o permitidos para nuestro bien, por la amabilísima Voluntad de Dios. Él, que es nuestro Padre, nos concede lo que más nos conviene y espera que sepamos ver su amor paternal tanto en los acontecimientos favorables como en los adversos8.

Dice San Pablo que todas las cosas cooperan para el bien de quienes aman a Dios9. El que ama a Dios con obras sabe que, pase lo que pase, todo será para bien, si no deja de amar. Y, precisamente porque ama, pone los medios para que el resultado sea bueno, para que el trabajo acabado y hecho con rectitud de intención dé frutos de santidad y de apostolado. Y, una vez que ha puesto los medios a su alcance, se abandona en Dios y descansa en su providencia amorosa. «Fíjate bien –escribe San Bernardo– que no dice que las cosas sirvan para el capricho, sino que cooperan al bien. No al capricho, sino a la utilidad; no al placer, sino a la salvación; no a nuestro deseo, sino a nuestro provecho. En este sentido, cooperan siempre las cosas a nuestro bien, aun incluyendo la misma muerte, aun el mismo pecado (...). ¿Acaso no cooperan los pecados al bien de aquel que con ellos se vuelve más humilde, más fervoroso, más solícito, más precavido, más prudente?»10. Después de poner los medios a nuestro alcance, o ante acontecimientos en los que nada podemos hacer, diremos en la intimidad de nuestro corazón: Omnia in bonum, todo es para bien.

Con esta convicción, fruto de la filiación divina, viviremos llenos de optimismo y de esperanza y superaremos así muchas dificultades: «Parece que el mundo se te viene encima. A tu alrededor no se vislumbra una salida. Imposible, esta vez, superar las dificultades.

»Pero, ¿me has vuelto a olvidar que Dios es tu Padre?: omnipotente, infinitamente sabio, misericordioso. Él no puede enviarte nada malo. Eso que te preocupa, te conviene, aunque los ojos tuyos de carne estén ahora ciegos.

»Omnia in bonum!; Señor, que otra vez y siempre se cumpla tu sapientísima Voluntad!»11.

Omnia in bonum! ¡Todo es para bien! Todo lo podemos convertir en algo agradable a Dios, y en bien del alma. Esta expresión de San Pablo puede servirnos para repetirla a modo de jaculatoria, como una pequeña oración, que nos dará paz en momentos difíciles.

La Santísima Virgen, Nuestra Madre, nos enseñará a vivir confiadamente en las manos de Dios, si a Ella acudimos frecuentemente cada día. En el Corazón Dulcísimo de María –cuya fiesta celebramos en este mes de junio– encontramos siempre paz, consuelo y alegría.

1 Sal 147, 8-9. — 2 Juan Pablo II, Audiencia general 29-I-1986. — 3 Mt 6, 25-26. — 4 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 701. — 5 E. Boylan, El amor supremo. vol. II, p. 46. — 6 Mt 6, 30. — 7 Santo Tomás, Sobre el Credo, 1, en Escritos de Catequesis, Rialp, Madrid 1975, p. 35. — 8 Cfr. Sagrada Biblia, Carta a los Romanos, EUNSA, Pamplona 1986, nota a Rom 8, 28. — 9 Rom 8, 28. — 10 San Bernardo, Sobre la falacia y brevedad de la vida, 6. — 11 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, IX, n. 4.

 

 

Evangelio del sábado: la verdadera preocupación

Comentario del sábado de la 11° semana del tiempo ordinario. “No estéis preocupados por vuestra vida”. Las preocupaciones por las cosas de la vida nos recuerdan que lo primero es confiar en nuestro padre Dios.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mt 6,24-34)

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos señores, porque o tendrá odio a uno y amor al otro, o prestará su adhesión al primero y menospreciará al segundo: no podéis servir a Dios y a las riquezas.

Por eso os digo: no estéis preocupados por vuestra vida: qué vais a comer; o por vuestro cuerpo: con qué os vais a vestir. ¿Es que no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni almacenan en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Es que no valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Quién de vosotros, por mucho que cavile, puede añadir un solo codo a su estatura? Y sobre el vestir, ¿por qué os preocupáis? Fijaos en los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos. Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios la viste así, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? Así pues, no andéis preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer, qué vamos a beber, con qué nos vamos a vestir? Por todas esas cosas se afanan los paganos. Bien sabe vuestro Padre celestial que de todo eso estáis necesitados.

Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se os añadirán. Por tanto, no os preocupéis por el mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. A cada día le basta su contrariedad”.


Comentario

Jesús habla de un tema muy presente en la vida de los hombres de todos los tiempos: las preocupaciones. Hoy como en el siglo I, aunque de forma distinta, tenemos muchos motivos de preocupación: conseguir un trabajo digno, tener algo que comer y un techo que nos proteja, algunas garantías para el futuro.

El planteamiento del Señor nos puede parecer un poco imprudente: ¿cómo no nos vamos a preocupar por el mañana? ¿Quién se va a encargar de conseguir lo necesario para vivir, sino nosotros?

No se trata de no estar metidos en todas esas cosas, ni de vivir descuidando las necesidades materiales de cada jornada. El punto es cómo lo hacemos. La preocupación a la que se refiere Jesús es una falta de confianza y de abandono en las manos de nuestro Padre Dios.

En otro momento, muy humano, como una comida entre amigos, el Señor dirá a Marta: “tú te preocupas y te inquietas por muchas cosas, pero una sola cosa es necesaria” (Lc 10,41-42).

La única cosa necesaria es confiar en Dios, recibir de sus manos lo bueno y lo que puede parecernos un mal. Así era la vida espiritual de san José, no “una vía que explica, sino una vía que acoge”. Acoger la vida tal como se nos da es “un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo” (Francisco, Patris corde n.4).

San Pablo, en una de sus cartas, explica la solución a las preocupaciones de la vida: “No os preocupéis por nada; al contrario: en toda oración y súplica, presentad a Dios vuestras peticiones con acción de gracias” (Fil 4,6).

La actitud de quien vive con esa fe es la oración: pedir con fe la ayuda de Dios en las dificultades y manifestarle un continuo agradecimiento por todos los dones que nos ha concedido.

 

“Querer a todos, comprender, disculpar”

El amor a las almas, por Dios, nos hace querer a todos, comprender, disculpar, perdonar... Debemos tener un amor que cubra la multitud de las deficiencias de las miserias humanas. Debemos tener una caridad maravillosa, “veritatem facientes in caritate”, defendiendo la verdad, sin herir. (Forja, 559)

19 de junio

Vosotros, como yo, os encontraréis a diario cargados con muchos errores, si os examináis con valentía en la presencia de Dios. Cuando se lucha por quitarlos, con la ayuda divina, carecen de decisiva importancia y se superan, aunque parezca que nunca se consigue desarraigarlos del todo. Además, por encima de esas debilidades, tú contribuirás a remediar las grandes deficiencias de otros, siempre que te empeñes en corresponder a la gracia de Dios. Al reconocerte tan flaco como ellos -capaz de todos los errores y de todos los horrores-, serás más comprensivo, más delicado y, al mismo tiempo, más exigente para que todos nos decidamos a amar a Dios con el corazón entero.

Los cristianos, los hijos de Dios, hemos de asistir a los demás llevando a la práctica con honradez lo que aquellos hipócritas musitaban aviesamente al Maestro: no miras a la calidad de las personas. Es decir, rechazaremos por completo la acepción de personas -¡nos interesan todas las almas!-, aunque, lógicamente, hayamos de comenzar por ocuparnos de las que por una circunstancia o por otra -también por motivos sólo humanos, en apariencia- Dios ha colocado a nuestro lado. (Amigos de Dios, 162)

 

 

La otra parte de la historia: muerte y resurrección

¿Qué tiene que ver la muerte y resurrección de Cristo con la plenitud de la vida que tanto deseamos? ¿Es la muerte el único límite al progreso?¿Por qué es tan decisiva la resurrección de Jesús? ¿En qué consiste un cielo nuevo y una tierra nueva?

LA LUZ DE LA FE04/05/2019

Es posible que hayamos visto alguna película, leído algún libro o incluso jugado a algún videojuego en que aparezca el elixir de la vida. Con esta expresión, acuñada hace siglos, se trataba de describir la búsqueda por parte de los alquimistas de un medicamento, también llamado "panacea", que permitiera al ser humano vivir para siempre. En nuestra época, existe una corriente de pensamiento –llamada Transhumanismo que constituye una versión actualizada de esta pretensión, y que se caracteriza por el seguimiento de tres grandes objetivos para la aparición de una humanidad perfecta: la súper longevidad, el súper conocimiento y el súper bienestar; en otras palabras, la búsqueda de una vida en plenitud.

Progreso vs. muerte: ¿límite o punto de partida?

¿Por qué, después de tantos siglos de progreso, buscamos todavía unos fines que siguen sin ser alcanzados? Es evidente que el hombre es un ser insatisfecho. Es alguien que, aunque consiga un nivel de vida y de felicidad que se pueda considerar satisfactorio, nunca se siente del todo satisfecho: quiere conocer siempre más, vivir cada vez mejor y hacerlo para siempre. Con el desarrollo científico y tecnológico, los conocimientos se han ampliado notablemente, y también la capacidad de evitar el dolor o de combatirlo. Sin embargo, antes o después, la existencia terrena se topa con un obstáculo que hasta el momento ningún ser humano ha conseguido saltar: la muerte.

JESUCRISTO NO SOLO HA SUPERADO EL LÍMITE DE LA MUERTE, TAMBIÉN NOS INVITA A PARTICIPAR A LOS HOMBRES DE SU VICTORIA

Esta se presenta como algo profundamente injusto, como aquello que nunca debiera ocurrir. Y, sin embargo, si algo sabemos con seguridad en esta vida, es que un día moriremos. Nuestro ser está abierto a una perfección que queda truncada con la muerte. Por eso, los pueblos de todo tiempo y cultura han desarrollado modos de enfrentarse con aquello que trasciende esta vida, desplegando el sentido religioso que está anclado en la naturaleza humana. Las representaciones sobre la existencia de un más allá son variadas en el panorama religioso de la humanidad, y dan testimonio de ese deseo humano de infinito; a la vez que ninguna de ellas logra demostrar que es la única realmente verdadera.

En este vasto horizonte, el cristianismo irrumpe con una fuerza inusitada: afirma que ha habido un hombre que ha superado la muerte como límite; que, venciendo a la muerte, ha obtenido una vida que dura para siempre. Ese hombre es Jesucristo. Pero no se queda ahí, sino que además afirma que Jesús ha prometido, a quienes vivan de él y sigan su ejemplo, el poder participar de esa nueva existencia que vence a la muerte.

Ante la muerte de una persona querida, con frecuencia se escucha una frase como esta: «su desaparición constituye una pérdida». La muerte de un ser humano es injusta, pues cada uno es un ejemplar irrepetible, y por tanto su desaparición del mundo supone un auténtico empobrecimiento. Si esto es así para nosotros, se puede decir que la muerte de Cristo fue el acontecimiento más injusto de la historia, pues su vida, según nos ha llegado a través de los testimonios de su época, muestra una ejemplaridad fuera de lo común, que ha sido reconocida incluso por aquellos que tienen del cristianismo una opinión negativa.

Volver a las raíces

Algunas piezas literarias describen esta búsqueda humana como el intento de volver a un paraíso perdido, como sugiere el título de la famosa obra de John Milton. Con ello hacen referencia a diversas tradiciones que hablan de una idílica época inicial de la humanidad, que fue quebrada por algún acontecimiento que hizo perder al hombre su inmortalidad y su bondad. La historia de algunos personajes de la mitología griega, como Aquiles, sugiere que el precio que el hombre ha de pagar para ser él mismo y no un ser indiferenciado en el mundo divino es la aceptación de la propia mortalidad. En el pensamiento ilustrado, es frecuente encontrarse con la idea de que el ser humano, para poder ser él mismo, necesita emanciparse de su origen, de su dependencia de un Dios o de un entorno familiar que hasta entonces lo ha protegido. Valerse por sí mismo significa perder el miedo a enfrentarse a la muerte. Las promesas de vida después de la muerte serían, pues, una vuelta a los orígenes felices. Recuérdese que algunos clásicos literarios de muy diversas épocas, desde La odisea hasta El Señor de los anillos, se plantean como la vuelta del héroe a casa.

Se ha hablado previamente de la búsqueda de una existencia duradera, de un bienestar y de un conocimiento supremo. Pues bien, en realidad, la fe cristiana dice que exactamente eso era lo que el ser humano tenía en sus orígenes remotos, cuando fue creado por Dios en un estado de inocencia, que la doctrina de la Iglesia llama «justicia original»[1]: además de la amistad con Dios, el hombre gozaba de los dones de integridad, conocimiento, impasibilidad e inmortalidad. Fue el pecado, la desobediencia a Dios (cfr. Gn 3,6), lo que provocó la expulsión del paraíso, y por consiguiente la pérdida del acceso al árbol de la vida (cfr. Gn 3,22-24). La Biblia precisa en seguida que la historia primordial no concluye así, de modo trágico, sino que Dios mismo se ocupa de los humanos cubriendo su desnudez con unos vestidos improvisados (cfr. Gn 3,21), y prometiéndoles un futuro redentor (cfr. Gn 3,15). En efecto, Jesucristo, que se presenta como «el último Adán» (1Cor 15,45), nuevo inicio de la humanidad, permaneciendo a la vez en su condición divina, toma sobre sí la condición humana (cfr. Flp 2,5-11), con esos efectos de mortalidad, sufrimiento y exposición a la tentación, y realiza en su vida el proyecto de Dios, en plena obediencia al Padre hasta la entrega de su propia vida. Y gracias a ese acto supremo de amor, vence la muerte con su resurrección, reabriendo las puertas del paraíso a los hombres, que ahora pueden acceder de nuevo al árbol de la vida: los sacramentos, cuya fuente y cima es el alimento eucarístico[2]. En Él, de alguna manera, el Cielo de Dios, el Paraíso, se une a la tierra que habitamos, mientras esperamos su prometida manifestación gloriosa al final de los tiempos[3].

La resurrección: el misterio de Dios en el mundo

La fe cristiana habla, por tanto, de un más allá que se hace presente en nuestro más acá, de un Cielo que, siendo promesa de algo completamente nuevo, no asimilable a las categorías espacio temporales de nuestro mundo, a la vez será algo que responde a un deseo profundamente arraigado en nuestro ser. Es verdad que Jesús, después de su resurrección, ascendió a los Cielos, desde donde volverá; esos mismos Cielos que acogieron a María, que fue concebida sin pecado y por tanto participa de modo eminente del misterio de su Hijo; pero es también cierto, que esos Cielos no son otra cosa que el misterio de Dios que, a la vez que es trascendente a este mundo, está por completo dentro de él, de modo que, paradójicamente, ahora Jesús se encuentra más cerca de nosotros que cuando recorría los caminos de Palestina[4].

EL CIELO ES EL MISTERIO DE DIOS: A LA VEZ QUE TRASCIENDEEL MUNDO, SE HALLA DENTRO DE ÉL.

Con su resurrección y su promesa, Jesús ha introducido en el mundo de nuestra experiencia, muchas veces negativa por estar marcada por las consecuencias del pecado en nuestras vidas (ignorancia, dolor, muerte, etc.), una esperanza nueva, real, pues la existencia y resurrección de Jesús se han dado en nuestra historia y, a la vez, de algún modo la superan, porque la abren a lo que está más allá de ella, en la otra parte de la historia. Esa esperanza es creíble porque Jesús ha dado su vida, y no hay nada más creíble en este mundo que el ejemplo, que siendo de santidad –es decir, de caridad–, es simplemente incontestable. «Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Por eso, el martirio, desde los inicios del cristianismo hasta hoy, constituye la mayor muestra de la credibilidad y veracidad de una fe por la que se es capaz de dar la vida.

De este modo, se entiende que la vida eterna prometida por Jesús, de una parte ya ha comenzado en este mundo para el que cree y, a la vez, recibirá una plenitud transfiguradora que no podemos todavía soñar. «Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman» (1Cor 2,9). Si la imaginamos con las categorías de este mundo, nos podría entrar la sospecha del aburrimiento de una vida que consistiría en «un continuo sucederse de días del calendario»[5]. Pero no se trata de un reduplicado de esta vida sino, más bien, de un don sorprendente, por el que vale la pena dejarse la vida, pues amamos y nos fiamos de quien dice que nos hará felices: «Muy bien, siervo bueno y fiel, […] entra en la alegría de tu Señor» (Mt 25,21.23). Cuando dos personas forman un proyecto común de vida, se dicen mutuamente que se harán felices, no porque piensen que la otra persona será un medio para alcanzar la felicidad, sino porque ocuparse de su felicidad será lo que les haga felices. Ciertamente, Dios es ya feliz en cuanto comunión trinitaria de Personas; pero, a la vez, quiere hacernos participar de su felicidad de la que, ya esta existencia terrena, vivida por amor, es un anticipo. Por eso, decía san Agustín que «amando al prójimo purgas el ojo para ver a Dios»[6].

Un cielo nuevo y una tierra nueva

Ver a Dios requiere seguir siendo criaturas de alma y cuerpo, y por tanto, que haya una resurrección final, que consiste en que, siendo Dios creador de todo, también la materia, el cosmos y nuestros cuerpos, transfigurados, puedan participar de la gloria divina, como de hecho participa ya la humanidad de Jesucristo, que existe para siempre en Dios. Se trata de algo muy importante para una correcta interpretación de las implicaciones del cristianismo en la sociedad, en la historia y en la cultura: el «cielo nuevo y la tierra nueva» (Ap 21,1) no serán algo completamente diferente, sino que, de alguna manera, el empeño por construir un mundo mejor acompañará al hombre en la eternidad.

LA VIDA ETERNA PROMETIDA POR JESÚS, DE UNA PARTE YA HA COMENZADO PARA EL QUE CREE

Por tanto, el hombre es padre de sí mismo[7], pues sus decisiones le configuran, y eso quiere decir que se construye la eternidad con su actuar en este mundo, pues sus acciones le conforman. Por eso, resucitará no solo un cuerpo en un sentido puramente material, sino todo su ser con el bagaje de toda su historia[8]. De ahí que resulte tan certera la invitación a «vivir cada instante con vibración de eternidad»[9].

Ninguna otra doctrina como la de la resurrección suscitó las ironías de los paganos en los primeros siglos, como ya le ocurriera a san Pablo: «te escucharemos sobre eso en otra ocasión»; «las muchas letras te han hecho perder el juicio» (Hch 17,32; 26,24). Sin embargo, el dualismo entre materia y espíritu, que caracterizaba la cosmovisión griega, no ofrecía perspectivas de salvación de la dimensión material, considerada como fuente del mal. Tampoco las teorías, antiguas y nuevas, que prometen una reencarnación satisfacen, pues aunque parecen valorar la necesidad de que la materia esté presente en el destino del hombre, no parecen respetar la identidad real del hombre en la indisoluble unión de cuerpo y alma.

Mirando a Cristo se puede comprender que es razonable la promesa de la resurrección, si bien no está en la mano del Hombre alcanzarla, pues se trata de un puro don. Por eso, el cristianismo es una propuesta de sentido que, sin resolver del todo en esta vida los enigmas que rodean la existencia, ofrece una esperanza razonable de una vida imperecedera, por la que vale la pena seguir a Jesucristo y dar la vida por él.

Santiago Sanz


[1] Cfr. San Juan Pablo II, El pecado del hombre y el estado de justicia original, Audiencia general, 3-IX-1986.

[2] Cfr. J. Ratzinger, Escatología. La muerte y la vida eterna, Herder, Barcelona 1992, p. 150.

[3] Cfr. S. Hahn, La cena del Cordero. La Misa, el cielo en la tierra, Rialp, Madrid 2016.

[4] Cfr. J. Ratzinger / Benedicto XVI, Jesús de Nazaret. Desde la Entrada en Jerusalén hasta la Resurrección, Encuentro, Madrid 2011, pp. 323-339.

[5] Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 30-XI-2007, n. 12.

[6] San Agustín, In Evangelium Ioannis Tractatus, 17,8.

[7] Cfr. San Gregorio de Nisa, De vita Moysis, 2,3.

[8] Cfr. R. Guardini, El tránsito a la eternidad, PPC, Madrid 2003.

[9] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 239.

 

 

Los derechos a la intimidad o privacidad

 1.        EL DERECHO A LA INTIMIDAD O PRIVACIDAD

El derecho a la intimidad o privacidad, como así también el derecho al honor y a la propia imagen, son derechos fundamentales de la persona, bienes personales de incuestionable valor, que emanan de la personalidad misma del individuo.

El individuo tiene derecho a exigir su protección en vista a un ejercicio más pleno del derecho a la vida que comprende el derecho a disfrutar de la vida, lo que conlleva el «derecho a ser dejado en paz».

Los derechos íntimos al igual que los deseos y sensibilidades de la gente deben ser respetados. Al igual que su honra e imagen.

Como derechos de la personalidad, la intimidad o privacidad, el honor y la imagen, son valores o derechos fundamentales que sirven de presupuesto para el ejercicio de otros derechos. En tal sentido son esenciales, originarios e innatos, extrapatrimoniales, intransmisibles, oponibles «erga omnes», irrenunciables e imprescriptibles y, en principio, intransferibles.

En una primera época el derecho a la intimidad o privacidad, no se admitía con carácter autónomo. Tal derecho se fundamentaba en el derecho de propiedad, o en la ruptura de la confianza o lealtad. No se reconocía un derecho a la intimidad independiente del derecho a la propiedad. Pero eso no significaba que tal derecho no existiera. Pues la intimidad tiene, en último término, su fundamento en la inviolabilidad de la persona humana: sólo el individuo -se admite- tiene el derecho de hacer públicas cuestiones relativas a su intimidad.

La intimidad o privacidad es un concepto difícil de establecer. No se observa en la doctrina ni en la jurisprudencia una delimitación conceptual precisa y unívoca de este derecho.

Se admite que íntimo es aquello que está lo más adentro posible. Lo que está en el interior del hombre.

En la sociedad de masas aquel núcleo íntimo del individuo se encuentra en jaque o acoso permanente. Ello, fundamentalmente, por el avance vertiginoso de las tecnologías y el desarrollo de los medios de comunicación.

El reconocimiento expreso de la privacidad o intimidad como derecho fundamental consagrado a nivel constitucional resulta tardío, en general, en los ordenamientos jurídicos. Inicialmente se reconocen manifestaciones específicas de la intimidad (inviolabilidad del hogar y de las comunicaciones), pero no existe un explícito reconocimiento del derecho a la intimidad o privacidad.

En la C.E.N.C. el Comisionado Sr. Guzmán manifestó que «el concepto de «vida privada» comprende la «intimidad» o «privacidad», porque ésta envuelve el ámbito de una zona de la vida de la persona que debe quedar precisamente excluida de la noticia o de la invasión externa».

No es posible a priori establecer límites precisos que determinen cuándo se invade la intimidad o privacidad, y cuándo estamos frente a un hecho de la vida pública. Corresponde pues a la jurisprudencia determinar el ámbito exacto de tales esferas en cada caso y según las circunstancias.

No obstante lo señalado algunos criterios se pueden esbozar en esta materia.

Desde luego, la doctrina italiana distingue, usualmente, cuatro posibles esferas del aislamiento (vida privada): 1) la soledad, que entraña la imposibilidad física de contactos materiales: 2) la intimidad, en la que el individuo, sin hallarse aislado, se encuadra en un grupo reducido en el que se dan relaciones especiales, como por ejemplo en el ámbito conyugal y familiar; 3) el anonimato; 4) la reserva, que consiste en la creación de una barrera psicológica frente a las intromisiones no deseadas.

En general se estiman como atentados a la intimidad o privacidad, al menos los siguientes: a) La intromisión en la soledad física que la persona se reserva en el hogar o respecto de sus bienes, por ejemplo, a través de micrófonos o cámaras que se instalan para grabar conversaciones privadas, filmar en su círculo íntimo; b) Al divulgar públicamente hechos privados, aún cuando aquellos no atenten contra el honor o no sean lesivos para la persona; c) La divulgación de hechos deformados o falsos relativos a una persona, por ejemplo cuando se distorsiona la imagen, nombre, voz del individuo con fines comerciales, y d) Al apropiarse indebidamente en provecho propio del nombre o imagen ajenos.

En algunos países se sanciona las violaciones a la vida privada atendiendo al criterio del lugar donde se den los hechos. Otros sancionan según la calidad personal del sujeto, siendo la notoriedad el límite definitivo entre la vida privada y lo público, con la salvedad de los actos que se entrometan en hechos que sean manifiestamente privados (v.gr. espiar relaciones sexuales); los países en que se adopta un sistema mixto no sólo castigan según la consideración al lugar, sino también a la naturaleza del acto.

Tampoco existe acuerdo entre los autores y la jurisprudencia en punto a determinar qué es lo público y qué es lo privado.

La distinción puede formularse a partir de la calidad de la persona. Tratándose de un sujeto público, que ejerce una función pública o está provisto de notoriedad por cualquier causa, resulta indudable que su vida privada es más limitada que una simple persona privada que puede reclamar un grado mayor de intimidad.

Si se atiende al espacio en que se ejecutan ciertos actos o suceden los hechos, lo privado se daría en el interior de una vivienda u otro espacio exclusivo, aunque fuera por tiempo limitado.

Si los actos satisfacen necesidades ajenas, serán públicos, si son propias, serán privados.

En general se considera privados a los hechos que son normalmente desconocidos para terceros ajenos al grupo familiar y no se desea que otros los conozcan, o cuyo conocimiento produce turbación moral en el sujeto, pues daña su pudor o recato.

El fundamento propietario en que inicialmente se fundaba este derecho expresado en el antiguo aforismo inglés «mi domicilio es mi castillo», ha sido hoy abandonado y se le reconoce una configuración autónoma a partir de la cual se admite que cada persona tiene la facultad de decidir hasta qué punto pueden ser comunicados a otros sus pensamientos, sentimientos y emociones.

Se discute si cabe reconocerle intimidad o privacidad a la persona jurídica, porque es obvio que no tiene una vida privada o círculo íntimo que sea objeto de tutela. En realidad lo que puede ocurrir es que se atente contra la intimidad de las personas físicas que forman parte de la persona jurídica.

Particular mención cabe formular en relación al «derecho al olvido» que constituye una manifestación especifica del derecho a la intimidad o privacidad: toda persona tiene derecho a que se olvide su pasado, y como se ha reconocido a que no se narren hechos verdaderos pero del pasado que impliquen escudriñar en su turbia vida íntima o privada.

2.        EL DERECHO AL HONOR

La Constitución no define o conceptualiza el bien jurídico honor. Tampoco lo hace la legislación. Se dice que es un concepto mutable: cambia o evoluciona influido por las nuevas realidades sociales y culturales que imperen en la sociedad.

La valentía o el valor, el crédito, confianza, prestigio, la doncellez, la decencia son algunos elementos que afectándose pueden configurar un atentado al honor de la persona.

Se discute si las personas jurídicas pueden ser titulares de él.

Los vocablos honra y honor no son sinónimos, como quedó de manifiesto en la discusión habida en la C.E.N.C. donde el Comisionado señor Ovalle señaló que «la honra se refiere a la «estima y respeto de la dignidad propia» y el honor es la «cualidad moral que nos lleva al más severo cumplimiento de nuestros deberes respecto del prójimo y de nosotros mismos».

No todos los autores reconocen validez a esa distinción. Para muchos el honor se instala sólo en el ámbito de la subjetividad y, por consiguiente el derecho al honor sólo comprende el sentimiento que tiene el sujeto de su propia dignidad. La dimensión objetiva, es decir, la valoración externa o el aprecio que tiene la sociedad del individuo la denominan «reputación».

En Chile, en general, se reconocen las dos dimensiones tradicionales del honor: 1) el ámbito subjetivo (honor), entendido como la estimación que el sujeto tiene de sí mismo y el ámbito objetivo (honra), es decir la estimación o valoración social que tienen los terceros de las calidades morales de un sujeto determinado [1].

El honor, generalmente, se tutela o protege a través de un sistema represivo donde se establece la responsabilidad civil y penal con carácter ulterior, ello en razón de la naturaleza del bien jurídico tutelado, cuya lesión está típicamente constituida por los actos difamatorios, los cuales son de tracto único o instantáneos, y de intención

trascendente -el animus iniuriandi-, susceptibles de ser, sólo reprimidos y/o rectificados mediante el ejercicio del derecho a réplica.

3.        DERECHO A LA PROPIA IMAGEN

El derecho a la imagen surge vinculado al honor y a la privacidad o intimidad. No obstante que actualmente en el derecho comparado, por regla general, se los trata como derechos independientes: un hecho puede considerarse simultáneamente una intromisión en la intimidad o lesivo del honor y también conculcatorio del derecho a la propia imagen. Por lo tanto debemos entender el derecho a la propia imagen como un derecho personalísimo, independiente de los derechos al honor y a la intimidad o privacidad. La imagen se refiere a un aspecto externo del individuo que se obtiene y reproduce sin su consentimiento. La intimidad o privacidad es la antítesis de esa externalidad.

El derecho a la propia imagen comprende la facultad de proteger la imagen propia a fin de que aquella no se reproduzca, total o parcialmente en forma íntegra o deformada, sin consentimiento de su titular.

4.        PROTECCIÓN NORMATIVA DEL DERECHO A LA INTIMIDAD O PRIVACIDAD, A LA HONRA Y A LA PROPIA IMAGEN

La Constitución de 1980 asegura a todas las personas, el respeto y protección a la vida privada y pública de la persona y de su familia y la inviolabilidad del hogar y de

El vocablo «respeto» es indicativo de la obligación de los terceros en orden a acatar los valores jurídicos «vida privada o pública» u «honra». Mientras que con la expresión «protección» se alude al conjunto de medios (acciones, peticiones o recursos) que el ordenamiento jurídico otorga al titular de esos bienes o valores para defenderlos de modo eficaz y exigir el más íntegro y pronto respeto de ellos.

La normativa internacional tampoco es ajena a estas regulaciones y en algunos casos tutela con mayor precisión y extensión estos bienes jurídicos.

La Declaración Universal de Derechos Humanos (Declaración) dispone que:

«nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques a su honra o a su reputación». Luego agrega que: «toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques» (artículo 12). Una norma similar se contiene en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Públicos (Pacto) (artículo 17), con la salvedad de que aquél hace referencia a «injerencias arbitrarias o ilegales».

La Convención Americana de Derechos Humanos (Convención) (artículo 11) establece que «toda persona tiene derecho al respeto de su honra y al reconocimiento de su dignidad», y reitera que «nadie puede ser objeto de injerencias arbitrarias o abusivas en su vida privada, en la de su familia, su domicilio o en su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra o reputación».

La Declaración (artículo 19) reconoce que «todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión».

El Pacto (artículo 19) y la Convención (artículo 13) aseguran este derecho en similares términos al expresar que «toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o por cualquier otro procedimiento de su elección». Como asimismo, que «nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones».

Luego de señalar que su ejercicio «no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley» tanto la Convención como el Pacto disponen que el derecho a la libertad de expresión «entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, las que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás y, b) la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas».

La Convención (artículo 13) admite, además, otras limitaciones: «los espectáculos públicos pueden ser sometidos por la ley a censura previa con el exclusivo objeto de regular el acceso a ellos para la protección moral de la infancia y la adolescencia...». Asimismo garantiza que «no se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones».

La Convención (artículo 14) reconoce el derecho de rectificación o respuesta al prescribir que «toda persona afectada por informaciones inexactas o agravantes emitidas en su perjuicio a través de medios de difusión legalmente reglamentados y que se dirijan al público, en general, tiene derecho a efectuar por el mismo órgano de difusión su rectificación o respuesta en las condiciones que establezca la ley». La Convención puntualiza que en «ningún caso la rectificación a la respuesta eximirán de las otras responsabilidades legales en que se hubiere incurrido». Como también que «para la efectiva protección de la honra y la reputación, toda publicación, empresa periodística, cinematográfica, de radio o televisión tendrá una persona responsable que no esté protegida por inmunidades ni disponga de fuero especial» [2].

El Pacto (artículo 20) dispone que estará prohibida por ley «toda propaganda en favor de la guerra» y «toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia». Análogo precepto contiene la Convención (artículo 13, Nº 5). Mientras que la Declaración (artículo 7) reconoce el derecho a igual protección «contra toda provocación» a cualquier tipo de discriminación.

En nuestro ordenamiento constitucional el derecho a la propia imagen no aparece expresamente reconocido. Mientras que respecto del derecho a la intimidad sólo se admiten manifestaciones específicas, y sólo por vía interpretativa debemos concluir que la intimidad queda comprendida en la noción de vida privada. Tampoco se reconoce la dimensión objetiva del honor, pues al asegurarse el derecho a la honra, la norma constitucional restringe la tutela a la esfera subjetiva, es decir, a la estimación y valoración que el individuo se tiene de sí mismo.

La normativa internacional antes citada expande el reconocimiento de algunos derechos pero a su vez incurre también en algunas omisiones. El artículo 12 de la Declaración, el artículo 17.1 y 2 del Pacto y los artículos 11 y 13 de la Convención, refuerzan y extienden la garantía constitucional contenida en el artículo 19 Nº 4 de la Constitución, puesto que apuntan a aspectos no abordados por este precepto, como son la garantía explícita de la reputación o aspecto objetivo del honor.

No obstante lo señalado precedentemente se observa una ausencia en cuanto al reconocimiento explícito del derecho a la propia imagen.

5.        Protección efectiva de los derechos a la intimidad o privacidad, al honos y a la propia imagen en relación a la libertad de opinión e información

En general la protección de la intimidad o privacidad, el honor y la imagen es posible concretarla en tres formas: 1) A través de un sistema compensatorio destinado a indemnizar los daños y perjuicios responsabilidad contractual -abuso de confianza o uso indebido de la propia imagen- y extracontractual, en caso de delito o cuasidelito civil; 2) Por medio de una acción reparatoria, destinada a que desaparezca o se rectifique el perjuicio que la acción abusiva provoca (derecho de réplica, opción de formular descargos o retractación pública del ofensor), y 3) el sistema preventivo o represivo que opera para eliminar o suprimir la injerencia indebida lesiva de la intimidad o privacidad, del honor o de la imagen personal que se puede manifestar, en el ámbito judicial preventivamente -medidas cautelares- o represivamente en la búsqueda de una sanción penal. Ninguno de estos mecanismos de protección es excluyente entre sí.

Ya aludimos a la omisión en el reconocimiento del derecho a la propia imagen que se observa tanto en nuestra preceptiva constitucional como en la normativa internacional. Eso puede explicar, más no justificar la debilidad con que nuestros tribunales han brindado protección al derecho a la propia imagen [3].

En cuanto a la tutela efectiva de la vida privada de la persona y de su familia, los tribunales han realizado una interpretación restringida del precepto, y en general han privilegiado en la mayoría de los casos la libertad de expresión por sobre el derecho a la vida privada.

Quizás la excepción la constituyan algunos casos en que los tribunales han intervenido en relación a algunas publicaciones que de haber relatado hechos verdaderos incursionaron en su mayor parte en hechos propios de la vida privada e íntima de las personas allí aludidas. Y que por ende no es lícito a sus autores divulgarlos a terceros al ser lo íntimo no susceptible de ser expuesto a la sociedad sin el consentimiento del afectado. Tal es el caso de los libros Impunidad diplomática, Los secretos de Fra-Fra y El libro negro de la justicia chilena.

En otros países la intimidad o privacidad ha sido tutelada al punto se derogarse algunos tipos penales como el del delito de sodomía o actos sexuales voluntarios cometidos en privado por adultos varones como ocurrió en Canadá. Ello a partir de la afirmación de que dichos actos son propios de la esfera íntima o vida privada de las personas y no corresponde al Estado intrometerse en ese ámbito.

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos también ha tenido oportunidad de emitir pronunciamiento en esta materia en el caso Dudgeon. Un homosexual natural de Irlanda que fue trasladado a un recinto policial luego que la policía allanara su domicilio y encontrara documentación personal en que se describían conductas homosexuales y se lo interrogó sobre su vida sexual en función de los documentos pesquisados. El Tribunal consideró que tales actuaciones constituían una intromisión en el derecho del demandante al respeto a su vida privada (que incluye su vida sexual), y dichas actuaciones y la legislación que las permitía afectaba continua y directamente su vida privada. Porque o bien aquél respetaba la ley y se abstenía de llevar a cabo actos sexuales prohibidos -en privado y con compañero masculino que consiente en ellos- o bien realiza dichos actos y se convierte en un sujeto susceptible de sufrir una persecución penal».

Con la lógica anterior el delito de sodomía tipificado en nuestro Código Penal sería, como algunos han sostenido, inconstitucional por cuanto las conductas sexuales forman parte de la vida privada de las personas que garantiza el artículo 19 Nº 4 de la Constitución, el artículo 12 de la Declaración, el artículo 17.1 del Pacto y los artículos 11 y 13 de la Convención.

Con todo deben destacarse las siguientes sentencias:

a)       El sólo hecho de no haberse obtenido la debida autorización para que personal ajeno a las necesidades del examen médico que se ejecutaba ingresara al recinto donde se practicaba y se haya filmado éste, implica una acción ilícita pues contraviene el derecho de toda persona a que se le respete y proteja su privacidad. (C. Suprema, 16 diciembre 1992, R.G.J. Nº 150, pág. 42).

b)       El Servicio de Investigaciones se extralimitó en sus funciones al permitir que personas ajenas a dicho organismo policial tomaran fotografías de simples inculpados como si fueran vulgares delincuentes. Ello implica un vejamen que afecta a la honra y dignidad de los recurrentes. (C. Santiago, 2 junio 1989, R.G.J. Nº 108, pág. 38).

c)       Carece de competencia el Superintendente de AFP para dictar un acto administrativo -«circular»- en cuya virtud exige a las sociedades cuyo objeto sea la administración de fondos de pensiones publicar en sus Memorias Anuales la remuneración total que durante el ejercicio hayan percibido sus quince más altos ejecutivos o asesores, aún cuando no se indiquen nombres. (C. Suprema, 5 junio 1989, R.D.J., T. 86, sec. 5º, pág. 107).

En síntesis, los tribunales sólo han realizado una protección restringida de los derechos al honor y la intimidad y no ha existido garantía del derecho a la propia imagen que haya podido demandarse a través de una vía cautelar como lo es la acción constitucional de protección.

Emilio Pfeffer Urquiaga, en redalyc.org/

Notas:

La sentencia dictada en el caso “Impunidad diplomática” admite que el término honra tiene dos acepciones: a) Subjetivo: es el aprecio que cada uno siente por sí mismo, y b) Objetivo: que es la reputación o buena fama que los terceros tienen de uno, amparando la Constitución el segundo aspecto, pues el primero queda en el fuero interno del sujeto, en cambio, el objetivo forma parte de la convivencia social y ésta es la que regula el derecho de toda forma de comunicación privada.( R.G.J. Nº 160, p. 143).

La Convención de los Derechos del Niño, señala: «El niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier medio elegido por el niño, siempre que ello no vaya en menoscabo del derecho de otros» (artículo 13). Se asegura igualmente que todo niño o niña tiene derecho a expresar su opinión y a que ésta se tenga en cuenta en todos los asuntos que lo afectan. (artículo 12).

Así queda de manifiesto en los siguientes casos:

Recurso de protección Solari con diario La Cuarta. Se publica en la portada la foto de la hija del recurrente en traje de baño en la playa de Reñaca con la siguiente leyenda: “Cada día que pasa se acerca más el frío invierno. He aquí una imagen tanguera para calentar los huesos. ¿Por qué no tenemos verano durante todo el año?”. La Corte sostuvo que el problema consistía «en determinar si los hechos que se desarrollan en lugares públicos o abiertos pueden considerarse como parte de la vida privada de una persona. La respuesta adecuada es negativa porque la circunstancia de que sean realizados en un lugar público está indicando que la presunta afectada no lo considera privado y sobre el particular su voluntad en este punto es decisoria». Como la hija del recurrente se hallaba en la playa, que es un lugar público no es posible concluir que mediante la publicidad se menoscabe la honra de la afectada y su familia. «No se atenta en contra de la vida privada y pública y la honra de la persona y de su familia, con la publicación de un álbum con fotografías y datos de identificación de jugadores de fútbol. (C. Santiago, 2 julio 1984, R.G.J. Nº 49, p. 84).

 

 

De la mujer invisible al feminismo ineludible: Política y antropología en la historiografía de la mujer I

 

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El desarrollo de la historiografía sobre la mujer desde los años sesenta del último siglo se puede calificar como explosivo, tanto por la inmensa cantidad de sus productos (libros, artículos, cursos universitarios, centros de estudio) como por su sorprendente variedad, su continua metamórfosis, y su capacidad de inspirar novedades muy diversas en cuanto a temas de investigación, métodos, teorías y hasta nuevas especialidades. A las emanaciones de este Monte Vesubio, ningún historiador que ha trabajado durante las últimas cuatro décadas ha podido escapar, no importa su especialidad ni su nacionalidad. En ese sentido, la historiografía de la mujer ha afectado la historia como disciplina de una manera más o menos proporcional al impacto que ha ejercido sobre la sociedad en general el movimiento por la igualdad de la mujer. Pocos precedentes históricos se igualan a los dos procesos anteriores en cuanto a los impactos transformadores que han tenido.

El propósito de este ensayo es analizar, desde el punto de vista de un historiador que no se especializa en la historia de la mujer, los dos aspectos más sobresalientes de la historiografía de la mujer durante el período que va de los años sesenta del siglo XX hasta el presente. El primero de ellos es su carácter fuertemente político-ideológico, manifestado en el profundo entrelazamiento entre la historiografía de la mujer y el feminismo. La ideologización es un rasgo de la historiografía de la mujer que durante mucho tiempo ha distinguido este campo de las demás especialidades historiográficas, aunque recientemente dicho rasgo ha sido muy imitado en las otras especialidades. El segundo aspecto que se analizará en este ensayo es el papel central que han jugado, en la historiografía de la mujer, la pregunta antropólogica, “¿Qué es la mujer?”, y la variedad de respuestas que esta pregunta ha generado. Esta pregunta y sus respuestas han afectado mucho la dirección y la naturaleza de la historiografía de la mujer, y han dado pie a tendencias paralelas en otras especialidades de la historia. De todos modos, veremos que los dos aspectos –el político y el antropológico– están estrechamente relacionados, en el sentido de que las respuestas a la cuestión antropológica han sido debatidas más por su significado ideológico que por su valor verdaderamente teórico. Todo lo dicho apunta a otra dimensión de la ola contemporánea (es decir, de las últimas cuatro o cinco décadas) de la historiografía femenina. Esta dimensión se expresa en una hostilidad, si no intolerancia, hacia historiadores de otras especialidades que no muestran suficiente interés en la historia de la mujer desde la perspectiva fijada por los especialistas de ese campo. Vale aquí la observación de que esta tendencia exclusivista (hablo aquí desde la perspectiva de un historiador norteamericano) no se encuentra en otras especialidades de la disciplina histórica. Esta actitud hegemonista es entendible si se parte de la premisa de que los historiadores de la mujer aparentemente asumen que sus investigaciones son una necesidad moral, llevadas a cabo por todos los medios políticos, para corregir una injusticia universal y eterna. Y es todavía más entendible cuando dichas investigaciones se apoyan en una de las variantes más extremas del feminismo, por ejemplo la que hace de las personas del sexo masculino un enemigo nato y permanente, o las que niegan la realidad de las diferencias sexuales entre hombre y mujer. Otro aspecto de dicha exclusividad tal vez más sobresaliente es que el campo de la historia de la mujer está constituido casi por completo de mujeres, algo que, en principio, no tiene ninguna razón de ser [1].

En lo que sigue analizaré, después de una breve discusión de la politización del campo, la manera en que la historiografía de la mujer ha manejado la cuestión antropológica, y haré al final una evaluación general de esa historiografía proponiendo una antropología diferente. Aunque mis interpretaciones se fundamentan principalmente en la lectura de muchas obras de especialistas (casi todas mujeres) que han tratado el estado de la cuestión de la historiografía de la mujer desde los años sesenta, no pretendo ofrecer aquí una visión completa de todas las corrientes, ni cargar al lector con citas más allá de las necesarias para sostener mi argumento. La historiografía de referencia será principalmente, pero no exclusivamente, la angloparlante, que es su corriente más antigua, más grande e influyente en términos globales.

Sobre los orígenes de la especialidad llamada en Europa y América “historia de la mujer”, hay un acuerdo absoluto entre los especialistas, no importa su identidad nacional [2]. Su matriz fue ese movimiento social que surgió en la década de los sesenta del siglo pasado en apoyo de la extensión de los derechos de la mujer a fin de lograr una completa igualdad con el hombre. Este movimiento se sustentó a su vez en una ideología llamada, en términos generales, feminismo. Desde el momento del nacimiento de este movimiento social, la mayoría de historiadores de la mujer entendieron que su tarea primordial era liberar a la mujer de la opresión que siempre ha sufrido por parte del sexo masculino [3]. Para llevar a cabo dicho fin, los historiadores han hecho uso de dos métodos principales, aunque ciertamente no exclusivos: buscar, investigar y relatar las diferentes maneras en que la mujer ha sido víctima del hombre a través de la historia, como también las igualmente diversas maneras en que la mujer ha desafiado y resistido su subordinación, al mismo tiempo que ha hecho contribuciones sustanciales en uno u otro entorno de la vida humana [4]. En principio, uno puede separar la “historia de la mujer” (women’s history) de la “historia feminista” (feminist history) pero en la práctica, ha sido una diferencia muy poco reconocida porque la tendencia general ha sido combinar indistintamente ambas corrientes [5].

Algunos historiadores distinguen entre la historia de la mujer y la historia de gender (ya comúnmente traducido como género en castellano), que se refiere a la representación de diferencias sexuales y a los efectos de dichas representaciones en las relaciones de poder [6]. El debate sobre la relación entre la historia de la mujer y gender continúa, como veremos luego.

Los historiadores de la mujer han insistido mucho en que el éxito del movimiento social y emancipador depende de un mayor conocimiento sobre la historia de la mujer, la cual es necesario rescatar de la condición de “invisiblidad” en que fue dejada por la historiografía patriarcal hasta la mitad del siglo XX. Como proclamó Gerda Lerner, una de las fundadoras de la historiografía contemporánea de la mujer y una de sus más destacadas practicantes en los EE.UU., “[l]a historia de la mujer es indispensable y esencial en la emancipación de las mujeres”. Lerner define la tarea emancipatoria a que los historiadores tienen que contribuir en los siguientes términos: “La restructuración radical del pensamiento y análisis para que, una vez y para siempre, se acepte el hecho de que la humanidad consiste en dos partes iguales, el hombre y la mujer, y que las experiencias, pensamientos y percepcio- nes de los dos sexos tienen que estar representados en cada generalización que se hace sobre los seres humanos” [7]. Como casi todos sus homólogos, Lerner no deja ninguna duda de que el trabajo de todos los historiadores, sin importar su especialidad, debe estar orientado a llevar a cabo esa ambición universal, totalizadora, e historicamente imprescindible.

Así las cosas, pocos han sido los debates  teóricos, metodológicos e interpretativos entre los historiadores de la mujer cuyo eje central no haya sido politico-ideológico. Ha habido consenso entre los participantes de que el criterio determinante en la adopción de cualquier interpretación son los posibles efectos políticos que puedan resultar de esa decisión [8]. Por lo tanto, la politización ha sido la característica más contundente de la historiografía de la mujer hasta hoy, y ella es la que la separa, de una manera deslumbrante, de otras especialidades historiográficas. Es como si los historiadores de la economía buscaran ordenar su trabajo con la finalidad de conseguir la abolición de los aranceles, o que los de la época colonial francesa fueran regalistas convencidos, dedicados a restaurar la monarquía. Un historiador de la mujer que no sea feminista ha sido, a lo largo de los años, una posibilidad casi inconcebible en los Estados Unidos. Peter Laslett, el historiador inglés de la familia, señala la distorsión que resulta cuando los historiadores estudian el pasado sólo por lo que les sirve en su presente [9].

Todo lo anterior sugiere que mientras el feminismo se ha desarrollado ideológicamente durante las últimas cuatro décadas, han surgido, lógicamente, debates correspondientes entre historiadores de la mujer que se consideran feministas. Así que la historiografía y el feminismo se han modificado recíprocamente. A lo largo de esta interacción, se ha manifestado en el seno de los dos ámbitos una interrogante cuyas implicaciones, tanto para la historiografía como para el movimiento social, siguen siendo decisivas: “¿Qué es la mujer?”. La pregunta subsiste dentro de otra más amplia, “¿Qué es la persona?”. Siendo la persona humana y sus actos el objeto único del quehacer del historiador, es sorprendente la escasez de reflexión, por parte de los historiadores, en torno a la cuestión antropológica. No resulta lógicamente coherente intentar definir la historia misma, o el quehacer del historiador, sin buscar primero una definición de la persona humana [10]. Creo que la pregunta sobre la naturaleza de la persona constituye hoy en día una de la fuentes más hondas de los desacuerdos teóricos entre los historiadores, y especialmente entre la gran mayoría de los historiadores de la mujer, por un lado, y otros que se han negado a integrar en su trabajo las ideas feministas (como, por ejemplo, el concepto de gender) en los términos fijados por los historiadores de la mujer. En otras palabras, aunque en un sentido superficial (pero real), se puede hablar de la politización de la historiografía y hasta de la fragmentación política de la disciplina, creo que estamos ante un problema filosófico mucho más interesante y significativo que un problema meramente político-ideológico. Para demostrar la importancia de la pregunta antropológica, en lo que sigue analizaré las respuestas implícitas y explícitas que a ella he encontrado en la historiografía de la mujer.

Desde el principio de la ola contemporánea de la historiografía de la mujer, sus practicantes se han preguntado si la mujer tiene una naturaleza distinta a la del hombre. Mientras en los Estados Unidos la respuesta ha sido casi unánimamente negativa, en América Latina y Europa se ha mostrado más tolerancia hacia la respuesta contraria. Por tanto, como en el feminismo mismo, uno encuentra aquí una variedad de matices, aunque no cabe duda de que la tendencia común en todas partes ha sido minimizar o rechazar por completo la existencia de diferencias naturales entre hombre y mujer. Una y otra vez, los participantes en estas discusiones han insistido que tal respuesta es una necesidad política debido a que el hombre siempre ha justificado la opresión de la mujer por medio del argumento de que existe una supuesta esencia o naturaleza femenina que hace de la mujer un ser inferior al hombre, y por lo tanto, apta para la subordinación y explotación. Ceder, incluso un poco, a la idea de que haya una naturaleza femenina sería abrir la puerta a la discriminación sexual.

Como consecuencia, ya no hay un epíteto más condenatario entre los académicos de los Estados Unidos que acusar a un colega de ser an essentialist o de ser partidario del essentialism. La acusación se considera tan seria que a muy pocos se les ocurre defender una posición “esencialista” y la única salida respetable es negar rotundamente la acusación. La teoría con que se justifica esta actitud es la de la construcción social, según la cual “todas las realidades son socialmente construidas”, premisa de otra “ley”: “no puede haber un conocimiento universal porque todo conocimiento está siempre “situado” en un momento dado y en un espacio específico cultural” [11]. Apoyados de tal forma en una teoría universalmente reconocida como prueba de la no-naturalidad de los sexos, los historiadores de la mujer han aplicado el método correspondiente: Historiar (historicize) lo que los hombres han llamado, equivocadamente, desde tiempo immemorial lo “natural” entre las mujeres. Es un método que pronto se asoció con el tropo de “desenmascarar”, con su implicación de un acto rebelde, valiente, moralmente superior y revelador de la verdad. Mientras tanto, cualquier argumento que asume o implica una diferencia “natural” entre los sexos se ridiculiza por contradecir la teoría de la construcción social, que ha llegado a tener un estatus sagrado. Otras características de la retórica anti-naturaleza son su superficialidad y su dogmatismo; raramente se encuentra un esfuerzo de investigar seriamente lo que es, obviamente, una cuestión filosófica con grandes implicaciones para el oficio del historiador.

Con matices y calificaciones, unos pocos historiadores de la mujer se han pronunciado a favor de la posición contraria. Gerda Lerner sostuvo la tesis de la diferencia en 1969: “Es un hecho que las mujeres son diferentes de los hombres y que sus papeles en la sociedad y la historia son distintos a los de los hombres. Distintos, pero iguales en importancia. Obviamente, sus logros también tienen que ser medidos según una escala distinta”. Lerner reafirmó su tesis en 1986, al decir que la diferencia sexual es algo dado biologicamente, pero que los valores asociados con esa diferencia son productos culturales [12]. En un artículo publicado en 1988, otra historiadora de la mujer muy destacada, Karen Offen, propuso la hipótesis muy perspicaz de que en la historia de los movimientos feministas, se destacan dos principales modos de argumentación a favor de los derechos de la mujer: la relacional (la igualdad, pero con reconocimiento de la existencia de naturalezas biológicas distintas, es decir, “la igualdad en la diferencia”) y la individualista, que surgió en la segunda mitad del siglo XX principalmente en los Estados Unidos y el Reino Unido, que insiste sobre todo en los derechos individuales del ser humano autónomo mientras descarta o minimiza la existencia de actividades exclusiva- mente propias de la mujer. Como es costumbre entre los historiadores de la mujer, Offen concluye su análisis histórico con una larga meditación sobre sus implicaciones políticas en cuanto a la emancipación de las mujeres en el mundo contemporáneo, terminando con una exhortación apasionada a favor de una estrategia política que combina los dos modos, con el fin de “reconfigurar el mundo según nuestros propios propósitos” y llegar así a “un mundo equitativo, un mundo en que las mujeres y los hombres puedan ser iguales y diferentes a la vez, un mundo libre del privilegio masculino y de la jerarquía masculina y del ejercicio de la autoridad masculina sobre la mujer”. Pasaron doce años. Repitió la idea, pero ya con un largo prefacio en que destaca sus credenciales como luchadora feminista. Luego: “Mientras que son las mujeres quienes menstrúan, conciben, dan a luz a los niños y los amamantan (o potencialmente o de hecho), sus vidas estarán estructuradas de forma distinta de las de los hombres. [...] Con los franceses digo, ‘Vive la différence’”. Pero luego insiste en la necesidad moral de imponer la igualdad entre los sexos y de demoler todos los obstáculos a ella, advirtiendo a sus lectores que el patriarcado es todavía muy fuerte y que las mujeres tienen que prepararse para una larga lucha. Concluye que el objetivo del feminismo sigue siendo el de “desafiar la hegemonía masculina” y “conseguir la justicia para las mujeres. [...] No queremos hacer que las mujeres sean idénticas al hombre, sino que queremos investirles del poder para que realicen su potencial completo como mujeres sin estorbo” [13]. Una vez más, Offen termina su reflexión en el campo puramente político, pasando por alto la profundización en el asunto antropológico que implicitamente demanda su comentario. De una manera semejante, Dubois et al. reconocen la importancia de la cuestión antropológica e incluso muestran una cierta apertura a un estudio profundo de ella. Pero en lugar de echar mano a los ricos recursos intelectuales disponibles, optan por una salida política. En una sección de su libro que lleva el subtítulo, “Ideology and Oppression”, las autoras consideran la posible existencia de una naturaleza femenina, pero pronto tiran la toalla, quejándose de que el concepto de “naturaleza” es “incoherente” y poco relevante en relación con la cuestión de “la justicia”, concepto que les es muy claro, aparentemente. Su búsqueda de la verdad antropológica se detiene por completo cuando declaran que, aunque se sabe exactamente qué es lo que separa al hombre de la mujer, el quid del asunto es que tales distinciones han sido utilizadas habitualmente para subordinar a las mujeres [14].

Los defensores de la posición anti-esencial (que en realidad debe incluir a disidentes como Lerner y Offen, debido a que no han hecho ningún esfuerzo de resolver las tensiones y, posiblemente, contradic- ciones que hay en su argumento) recibieron en los años ochenta una alternativa teórica más atractiva (para algunos) al construccionismo social, en los escritos, ya traducidos al inglés, de tres filósofos franceses: Foucault, Derrida y Lacan. Con las ideas de estos filósofos surgió la posibilidad de argüir no sólo que la realidad está construida, sino que las identidades y hasta el conocimiento de las identidades y de todo lo demás, incluso el sexo, está sujeto a un proceso permanente de manipulación y reformulación por parte de intereses poderosos y de quienes quieren desafiar dichos intereses. Para muchas universitarias feministas, fue una linea teórica ideal, por su rechazo total a la idea de una esencia y su invitación a la lucha política en contra del “poder”. En el campo de la historiografía de la mujer, la consecuencia más importante fue el súbito aumento de la popularidad del concepto de gender. Entre los historiadores de la mujer, nadie le dio al concepto un empuje más grande, tanto en los Estados Unidos como en Europa, que Joan W. Scott, desde los últimos años de la década de los ochenta. Sus ideas merecen atención por el reconocimiento que ha ganado mundialmente dentro de la disciplina de historia. Ha ocupado desde 1985 una cátedra en la institución académica más prestigiosa de los Estados Unidos, el Institute for Advanced Study de Princeton University, y es beneficiaria de premios muy apreciados en la disciplina de la historia [15].

En un muy citado artículo de la prestigiosa American Historical Review de 1986, Scott propuso el concepto de gender como categoría de análisis. Dos años más tarde, afirmó en un libro que el mero uso de las categorías “hombre” y “mujer” por parte de los historiadores de la mujer insinúa la existencia real y objectiva de “él” y de “ella”, una insinuación que tiende a confirmar la idea de que la mujer tiene “características inherentes e identidades objetivas” distintas a las del hombre. El resultado, dijo, es que los historiadores, aún sin querer, terminan sugeriendo que “la diferencia sexual es un fenómeno natural y no social” y como consecuencia, tanto la historiografía como “la política que sigue” de dicha historiografía, “terminan aprobando las ideas de una diferencia sexual inalterable que se usa para justificar la discriminación. Me parece –continúa Scott–, que una política feminista más radical (y una historia feminista más radical) necesitan una epistemología más radical”. Nótese bien que es el mero deseo arbitrario y personal de parte de Scott por algo “más radical” política e históricamente lo que la motiva a proponer la categoría de gender. Citando a Foucault y a Derrida, Scott concluye que tanto la política feminista como el estudio de la mujer por parte de los historiadores (scholarship about women) tienen exactamente el mismo fin: “enfrentar y cambiar las distribuciones existentes del poder”. Es un fin especialmente atractivo para el historiador feminista, dice Scott, porque “puede interpretar el mundo mientras intenta cambiarlo”. Siendo el gender un aspecto de la organización social que abarca los significados de la diferencia sexual, dichos significados son elementos de “muchos tipos de luchas por el poder”. Por tanto, cuando quiera que el historiador logre desenmascarar la naturaleza temporal y cultural de cualquier conocimiento sobre la diferencia sexual, “está abriendo el camino para el cambio”. En 1991, Scott hizo su famoso comentario de que “la experiencia es un evento lingüístico”, en un artículo casi incomprensible debido a sus incongruencias y al uso liberal del vocabulario posmoderno. Su camino en busca del gender como categoría de análisis culminó en 1999 con la aseveración de que las mujeres como colectividad realmente no existen; “la mujer” fue inventada con fines políticos por el patriarcado. Aunque su argumento está plagado de incoherencias lógicas, Scott concluye que tanto la diferencia sexual como la democracia y los derechos humanos tienen una raíz común: todos son meras “fantasias” y “deseos”. Ya en 1988 había propuesto que la historia no es algo real que se descubre sino una serie de construcciones elaboradas según reglas diseñadas por intereses políticos. Siendo la diferencia sexual una invención textual y no real, la tarea del historiador es simplemente relatar el proceso de construcción de esa diferencia, excavando sus “fantasias” constituyentes [16].

Desde el punto de vista de Scott, lo que se llama “la historia de la mujer” parece una ficción risible, y en efecto, desaparece como especialidad. Pero la ventaja política de la posición “anti-natural” o “anti-esencial” es obvia: elimina cualquiera objeción a la emancipación femenina que se basa en la existencia de una diferencia entre el hombre y la mujer. Una y otra vez se dice que si la mujer no goza de ninguna naturaleza especial, tampoco el hombre, y somos todos libres de “reconstruirnos” a la manera que nos dé la gana. El problema dialéctico a que ha dado pié esta aseveración sigue siendo tormentoso para algunos de sus partidarios, porque si la mujer no existe como ser esencialmente distinto del hombre, difícilmente puede ella insistir en tener una identidad propia. Si no tiene identidad distinta, no tiene historia propia, ni mucho menos derechos naturales. Por tanto, desaparecen lógicamente tanto la víctima como el victimario, y por añidadura la disciplina de la historia [17]. Historiadores de la mujer más tradicionales han respondido que autores como Scott se han convertido en instrumento del patriarcado, observando que, justo en el mismo momento (es decir, los años ochenta) en que la mujer descubría su propia historia, los dragones franceses se levantaron para devorarla [18]. Otros –incluso historiadores que dieron la bienvenida al gender analysis– han cuestionado el método deconstruccionista de Scott y sus discípulos debido a su tendencia a ignorar la importancia de la acción individual en la historia a favor de un énfasis excesivo en las fuerzas sociales [19]. Pero tales críticas se desvanecen mientras sus autores dejen de lado la única arma con la que puedan realmente combatir las ideas difundidas por Scott; esto es, una antropología que revele las diferencias esenciales (tanto naturales como socialmente construidas) entre los dos sexos. Tal vez la contradicción más prominente y absurda que se aprecia en los escritos de los partidarios de la perspectiva posmoderna es su tendencia a alabarse mutuamente por sus grandes contribuciones a la historia de la mujer, mientras no sólo niegan la existencia real de las mujeres, sino también la posibilidad de cualquier tipo de conocimiento.

Destaca, para los fines de este artículo, la manera en que aquella especialidad que nació como “historia de la mujer” y luego dio luz al “estudio del gender” ha transformado la disciplina de la historia, por lo menos en los Estados Unidos. En el campo de la historia de América Latina, por ejemplo, el “gender analysis” ha “revolucionado” su historiografía, según Gilbert M. Joseph de la Universidad de Yale, un historiador prominente de esa región [20]. Pocas especialidades historiográficas se han visto revolucionadas de manera semejante. Dondequiera que se presente el gender analysis, se ve acompañado por sus dos jinetes, la politización abierta y comprometida, y una antropología subyacente que rechaza cualquiera noción de la esencia humana. Estas asociaciones han sido ideales para el nacimiento de la nieta de la historia de la mujer, es decir, la historia de la homosexualidad, ya conocido como “gay history”, que se acompaña (como su madre) por una antropología anti-esencial y un compromiso con el movimiento social contemporáneo que aboga por la emancipación y la igualdad de los homosexuales. Ha sido una repetición exacta de las circunstancias que dieron a luz a su abuela –un movimiento social inspira la invención de una especialidad historiográfica, que sucesivamente se orienta para contribuir al éxito del movimiento– [21]. Todo este fermento ha engendrado además otra especialidad, la de la historia de la sexualidad, que desde 1990 ha tenido su propia revista, The Journal of the History of Sexuality, editada por la Universidad of Texas. Tal vez el signo más obvio del parentesco que hay entre estos diversos campos es el sentido de furia que comparten sus historiadores sobre la supuesta “invisibilidad” del sujeto, sea una mujer o una persona homosexual, y la gran necesidad que comparten de revelar el sujeto y así corregir la gran injusticia de la victimización. “Las mujeres que evitan la compañía de los hombres”, dice Mary Spongberg, “que solamente se relacionan con las mujeres, no han tenido el mismo acceso a los registros históricos” que las mujeres que se asociaron con los grandes hombres. Pero en realidad las lesbianas han sido doblemente victimizadas porque no sólo han sido invisibles sino que su historiadora encuentra “la omisión casi completa de actos sexuales entre mujeres en los registros de la policía o las cortes de justicia” [22]. Evidentemente, hay un fuerte sentido de identificación entre los historiadores de dichos sujetos y los sujetos mismos.

Otro campo de investigación ligado al de la historia de la mujer es la historia familiar, es decir la historia del parentesco. Por haber sido considerado durante mucho tiempo como el lugar natural y preferido de la mujer, la familia es una institución de interés especial para los historiadores de la mujer, y como consecuencia han aumentado mucho los estudios de la historia de la familia [23]. Como era de esperarse, el historiador de la mujer aborda la familia con perspectivas especiales que reflejan su compromiso con el cambio social contemporáneo. Parece que cuando los historiadores de la mujer vuelven al estudio de la familia tienden a ignorar la familia per se y fijan la mirada en la mujer individual, a quien ellos consideran como alguien “oculto” dentro de la estructura opresiva de la familia. Desde esta perspectiva, según Tilly, la familia es una mera contingencia, y los temas más importantes son “la sexualidad como entorno para la autonomía, la familia como entorno para la lucha, y la familia como una de las posibles plataformas para lanzar la política”. Silvia Arrom, especialista en los dos campos, ha señalado “las hipótesis contradictorias de la historia de la familia y de la mujer: Los historiadores de la familia-élite suelen suponer que las familias se comportaban como unidades homogéneas; mientras que los historiadores de la mujer suponen que la familia era un área de conflicto”. Aunque parece obvio que existen y han existido conflictos familiares desde tiempo inmemorial, Rapp et al. advierten, en un tono de desenmascaramiento audaz, que sería un error asumir que ha existido una “harmonía completa de intereses entre miembros de la misma familia” [24]. Por supuesto, de la misma manera en que han proyectado a la mujer y al hombre como “construcciones”, los historiadores de la mujer tienden a insistir también en que no hay nada “natural” que distinga la familia, dejando así abierto el camino a la “reconstrucción” de la institución familiar, y convirtiendo a ésta en un conjunto de “relaciones personales entre gente que se asocia libremente” [25]. Con mucha razón, los historiadores de la mujer señalan la influencia extraordinaria que tiene la familia sobre los valores, hábitos y maneras de pensar de los niños, pero tienden a asociar la familia con valores que no les gustan y que quieren cambiar. Al mismo tiempo, se nota una fusión entre la historia de la familia y la historia de la sexualidad, y el descubrimiento de dos nuevas ideologías que los historiadores deben reconocer en el pasado y desenmascarar, el maternalism y el familialism [26]. Todo esto es congruente con el movimiento en los Estados Unidos y Canadá de convertir el matrimonio en nada más que una relación íntima entre un número no- especificado de individuos, de una manera semejante a la que el gobierno de España logró con la Ley 13 de 2005, a través de la cual se modifica el Código Civil en lo relativo al derecho a contraer  matrimonio [27].

Robert H. Holden, en revistas.unav.edu/

Notas:

Arlette Farge ha notado que el surgimiento del campo de la historia de la mujer, en los años setenta, separó casi inmediatemente a los dos sexos, algo insólito que ella atribuye al hecho de que las mujeres historiadoras pudieron identificarse con la materia (es decir, la mujer), pero esto no explica porque hay tan pocos hombres que trabajan en el campo; “Method and Effects of Women’s History”, en: Michelle PERROT (comp.), Writing Women's History, Oxford, Blackwell, 1992, p. 10. Debido a que hay historiadores de la mujer que no son mujeres, y que no hay razón para excluir al sexo masculino de la especialidad, en este ensayo usaré el substantivo neutral ‘historiadores’ para referirme a los que han contribuido a la historiografía de la mujer.

Por ‘America’ quiero decir los dos continentes americanos. Fuera de Europa y América, se datan los inicios de la ola contemporánea de forma distinta. En Japón, ésta surgió inmediatamente después de su derrota por los poderes aliados en 1945, alentada por los cambios introducidos por las fuerzas armadas de los EE.UU. durante la ocupación militar del país, según Hiroko TOMIDA, “The Evolution of Japanese Women’s Historiography”, Japan Forum, 8/2, 1996, pp. 189-203. Esta autora destaca la subordinación extraordinaria de la mujer japonesa antes de 1945. Una historiografía seria de la mujer africana empezó a aparecer en los años setenta, por la influencia europea-americana, según Iris BERGER, “African Women’s History: Themes and Perspectives”, Journal of Colonialism & Colonial History, 4/1, 2003; durante el mismo período en la India, informa Geraldine Hancock FORBES, “Reflections on South Asian Women’s/Gender History: Past and Future”, Journal of Colonialism & Colonial History, 4/1, 2003. Para una visión global del nacimiento de la especialidad, vease Karen OFFEN; Ruth Roach PIERSON y Jane RENDALL, “Introduction”, en Karen OFFEN; Ruth Roach PIERSON y Jane RENDALL (comps.), Writing Women’s History: International Perspectives, Bloomington, Indiana University Press, 1991, pp. xx-xxi.

3  Debido  a  la  variedad  de  definiciones  del  feminismo,  desde  un

extremo ‘liberal’ o moderado, hasta el otro en donde se encuentra el separatismo, las orientaciones ideológicas de los historiadores de la mujer (y por tanto sus escritos) han tenido matices a veces bien distintos; por ejemplo, se identifican nueve formas diferentes de teoría feminista, en Carolyn ZERBE y Ada SINACORE, “Feminist Theories”, en: Judith WORELL (comp.), Encyclopedia of Women and Gender: Sex Similarities and Differences and the Impact of Society on Gender, I, San Diego, Academic Press, 2001, pp. 469-80. Como mínimo, casi todos los feministas comparten que (1) las mujeres han sido oprimidas y subordinadas injustamente por los hombres, y

(2) es un deber político si no moral poner fin a esa situación. Ha habido un debate entre los que insisten que la opresión de la mujer por el hombre ha sido una constante casi invariable en la historia de la humanidad contra otros que argumentan acerca de la existencia de transformaciones, a veces muy notables, en el estatus de la mujer; ejemplos del primer caso son dos obras de Judith M. BENNETT, “Comment on Tilly: Who Asks the Questions for Women’s History?”, Social Science History, 13/4, 1989, p. 475, y “Confronting Continuity”, Journal of Women’s History, 9/3, 1997, pp. 73-94. Para el segundo, véase Louise A. TILLY, “Response”, Social Science History, 13/4, 1989, pp. 479-80; y Bridget HILL, “Women’s History: A Study in Change, Continuity or Standing Still?”, Women’s History Review, 2/1, 1993, pp. 5-22.

Entre los muchos especialistas que reconocen estos dos métodos, vease Ellen DUBOIS; Gail KELLY; Elizabeth KENNEDY; Carolyn KORSMEYER y Lillian ROBINSON, Feminist Scholarship: Kindling in the Groves of Academe, Urbana, University of Illinois Press, 1987, pp. 39ss. y Gisela BOCK, “Challenging Dichotomies: Perspectives on Women’s History”, en: Karen OFFEN; Ruth Roach PIERSON y Jane RENDALL (comps.), Writing Women’s History: International Perspectives, Bloomington, Indiana University Press, 1991, p. 1.

Louise Tilly, entre las más prominentes historiadoras de la mujer en los Estados Unidos, aplica los dos conceptos: ‘feminist history’ y ‘women’s history’, como si fueran sinónimos, la que es una práctica muy común; “Women’s History and Family History: Fruitful Collaboration or Missed Connection?”, Journal of Family History, 12/1, 1987, pp. 303-15. E. DUBOIS et al., Feminist Scholarship, afirman que intentaron separar las dos categorías, ‘estudios feministas’ e ‘investigaciones sobre la mujer’, pero tuvieron que concluir que fue imposible porque el feminismo es ‘el contexto dentro del cual casi todos los estudios sobre la mujer se están llevando a cabo en este momento’ (pp. 7-8). Sólo se distinguen en el caso de que el autor se refiera a la tarea específica de investigar la historia del feminismo como movimiento social, como en el caso de Karen OFFEN, que enfoca el feminismo como fenómeno histórico; Offen define dicho movimiento como ‘desafio a la hegemonía masculina’ y ‘campaña para poner fin a la subordinación de la mujer por parte del hombre’ (p. xi); considera que su propio libro es parte esencial de dicha campaña: European Feminisms 1700- 1950: A Political History, Stanford, Stanford University Press, 2000.

Rosa María CAPEL MARTÍNEZ, “Introducción”, Cuadernos de Historia Moderna, 19, 1997, pp. 9-18; Jean ALLMAN y Antoinette BURTON, “Destination Globalization? Women, Gender and Comparative Colonial Histories in the New Millenium [sic]”, Journal of Colonialism & Colonial History, 4/1, 2003.

Gerda LERNER, The Creation of Patriarchy, Nueva York, Oxford University Press, 1986, pp. 3, 220.

Ha sido tan común esta premisa que sería dificil encontrar una discusión teórica entre los historiadores de la mujer que la omita. En 1982, Patricia Hilden afirmó la omnipresencia de dicha premisa: las feministas de los años sesenta del siglo XX “comprendieron que el éxito político en el presente depende de un análisis histórico. La historia de la mujer, pues, desde su nacimiento fue una actividad dedicada al presente. [...] En todas partes se acepta la necesidad de entender la opresión de la mujer en el pasado para corregirlo en el presente”. Hilden reconoció que la tendencia a instrumenta- lizar la historia para fines políticos había dado pie a obras mediocres. Sin embargo, Hilden no aboga por el abandono del fin político sino que recomienda que las teorías y las investigaciones (orientadas hacia el logro de ese fin político) sean más cuidadosas. Patricia HILDEN, “Women’s History: The Second Wave”, Historical Journal, 25/2, 1982, pp. 501, 511-2. En una conferencia principal frente a un congreso de historiadores de la mujer en 1979, Joan Kelly exhortó a su audiencia que “extirpen por completo la jerarquía de género y de sexo, y con ellos todas las formas de dominación”; “The Doubled Vision of Feminist Theory: A Postscript to the ‘Women and Power’ Conference”, Feminist Studies, 5/1 1979, pp. 216-27. En 2000, Karen Offen llamó a su propia historia del feminismo europeo, “una guía política, un acto político” (K. OFFEN, European Feminisms, p. 395). Louise Tilly observó con evidente aprobación que cuando historiadores feministas aplican la categoría de gender “expresan así un compromiso político hacia la promoción de la igualdad de género, la autonomía individual de la mujer, y el acceso al poder político y económico”; “Gender, Women’s History, and Social History”, en Social Science History, 13/4, 1989, pp. 448-9, 451, 452.

Uno de los pocos historiadores de la mujer que han cuestionado la politización de su campo es Silvia ARROM, “Historia de la Mujer y de la Familia Latinoamericanas”, Historia mexicana, 42/2, 1992, pp. 389-90. Otra es Elizabeth Fox-Genovese, entre las pioneras de la especialidad, quien observó en una entrevista que, para los últimos años ochenta del siglo pasado, “poco a poco se hacía muy claro que mis colegas pensaron que para participar en el campo de los estudios de la mujer, incluso la historia de la mujer, uno tuvo que ser leal a unas tradiciones políticas específicas”, en: Stephen GOODE, “Genoveses try to alter the course of history teaching”, Insight on the News, 14 (1/VI/1998), p. 20.

Peter LASLETT, “The Character of Familial History, Its Limitations and the Conditions for its Proper Pursuit”, Journal of Family History, 12/1-2, 1987, pp.. 268-71.

10 Este es un argumento que he desarrollado en Robert H. HOLDEN, “What Is Your Anthropology? What Are Your Ethics?”, Historically Speaking, 6/4, 2005, pp. 35-7.

11 Mary GERGEN, “Social Constructionist Theory”, en: Judith WORELL, (comp.), Encyclopedia of Women and Gender: Sex Similarities and Differences and the Impact of Society on Gender, II, San Diego, Academic Press, 2001, p. 1044.

12 Gerda LERNER, “New Approaches to the Study of Women in American History”, Journal of Social History, 3/1, 1969, pp. 53-62 y The Creation of Patriarchy, pp. 6, 238.

13 Karen OFFEN, “Defining Feminism: A Comparative Historical Approach”, Signs, 14/1, 1988, pp. 119-57 y European Feminisms, pp. 14-15, 16.

14 DUBOIS, KELLY, KENNEDY, KORSMEYER y ROBINSON, Feminist Scholarship: Kindling in the Groves of Academe, pp. 101-10. Se ve la misma superficialidad fuera de la disciplina de la historia. La profesora de inglés y teórica del género, Sarah Gamble, insiste en que el feminismo existe porque en la sociedad contemporánea la mujer es siempre vista como el contrario- negativo del hombre (hombre/fuerte, mujer/débil, hombre/racional, mujer/ emocional, hombre/activo, mujer/pasiva, etc.), posición exagerada que explica la hostilidad a cualquier concepto de “naturaleza femenina”; en: “Introduction”, en: Sarah GAMBLE (comp.), The Routledge Critical Dictionary of Feminism and Postfeminism, Nueva York, Routledge, 1999, p. VII.

15 Una historiadora italiana opina que, “[d]esde un punto de vista epistemológico, el enfoque en las relaciones y jerarquías de género es la contribución más significativa a la investigación histórica contemporánea por parte del movimiento feminista americano”, y añadie que el impacto de las obras de Scott en Italia fue grande; Silvia MANTINI, “Women’s History in Italy: Cultural Itineraries and New Proposals in Current Historiographical Trends”, Journal of Women’s History, 12/2, 2000, pp. 172-3. La influencia a escala mundial de la obra de Scott está evaluada también en OFFEN, PIERSON, y RENDALL, “Introduction”, p. xxxiv. El concepto de gender había sido propuesto como un instrumento en la historia de la mujer, tal vez por la primera vez, en 1976 por Natalie Zemon Davis, quien recomendó como prioridad el estudio de los cambios en los papeles sexuales de los dos sexos, pero sin referencia a métodos deconstruccionistas y sin poner en duda la existencia misma de la identidad sexual, como hará después Scott. Sin embargo, para 1985, Davis parece haberse convertido a la posición que Scott promoverá; veanse las dos obras de Davis: “‘Women’s History’ in Transition: The European Case”, Feminist Studies, 3/3-4, 1976, p. 90  y “What Is Women’s History?”, History Today, 35, 1985/VI, p. 42. Un resumen de los pasos intelectuales que siguieron los historiadores de la mujer hacia el descubrimiento de que incluso el sexo es “construido” se encuentra en Merry E. WIESNER-HANKS, “Women, Gender, and Church History”, Church History, 71/3, 2002, pp. 605-10.

16 Las citas de este párrafo vienen de las siguientes obras de J. SCOTT: Gender and the Politics of History, Nueva York, Columbia University Press, 1988, pp. 3-11; “History in Crisis? The Others’ Side of the Stor”, American Historical Review, 94/3, 1989, pp. 681, 691; “The Evidence of Experience”, Critical Inquiry, 17/4, 1991, pp. 792-3; y un nuevo capítulo (Nº. 10) de la segunda edición (1999) de Gender and the Politics of History. Vease también su “Gender: A Useful Category of Analysis”, American Historical Review, 91/5, 1986, pp. 1053-75.

17 Los ideológos de la doctrina anti-natural reconocen el problema, pero insisten en que sólo es un problema aparente. Citando a Jacques Lacan y Renata Saleci, Joan Scott observa que mientras la idea de derechos humanos universales es pura fantasía, es una fantasía útil para los que sienten la necesidad de ser reconocidos; Gender and the Politics of History, pp. 216-7.

Vease tambíen el libro de ensayos de Amnesty International dedicado a la cuestión de la tensión entre la “desconstrucción” del sujeto, por un lado, y el discurso sobre los derechos: Barbara JOHNSON (comp.), Freedom and Interpretation: The Oxford Amnesty Lectures, Nueva York, Basic Books, 1993.

18 WIESNER-HANKS, “Women, Gender, and Church History”, pp. 605- 10; la tensión aún existente entre los exponentes de la historia de género y los de historia de la mujer se analiza en ALLMAN y BURTON, “Destination Globalization? Women, Gender and Comparative Colonial Histories in the New Millenium [sic]”.

19 Louise A. TILLY, “Gender, Women’s History, and Social History”,

Social Science History, 13/4, 1989, pp. 448-9, 451, 452.

20 Gilbert M. JOSEPH, “A Historiographical Revolution in Our Time”, Hispanic American Historical Review, 81/3-4, 2001, p. 445; para ejemplos sobre cómo algunos historiadores aplican gender a la historia política y económica, vease Thomas Miller KLUBOCK, “Writing the History of Women and Gender in Twentieth-Century Chile”, Hispanic American Historical Review, 81/3, 2001, p. 518 y Sarah C. CHAMBERS, “New Perspectives in Latin American Women’s and Gender History”, Journal of Colonialism & Colonial History, 4/1, 2003.

21 Phyllis STOCK-MORTON, “Finding Our Own Ways: Different Paths to Women’s History in the United States”, en: Karen OFFEN; Ruth Roach PIERSON y Jane RENDALL (comps.), Writing Women's History: International Perspectives, Bloomington, Indiana University Press, 1991, p. 63.

22 Mary SPONGBERG, Writing Women’s History Since the Renaissance, Basingstoke, Palgrave MacMillan, 2002, p. 218.

23 CAPEL MARTÍNEZ, “Introducción”, p. 17 y Robert WHEATON, “Observations on the Development of Kinship History, 1942-1985”, Journal of Family History, 12/1-3, 1987, p. 290.

24 Louise A. TILLY, “Women’s History and Family History: Fruitful Collaboration or Missed Connection?”, Journal of Family History, 12/1, 1987, pp. 309-10; Silvia Marina ARROM, “Historia de la Mujer y de la Familia Latinoamericanas”, p. 397; Rayna RAPP; Ellen ROSS y Renate BRIDENTHAL, “Examining Family History”, Feminist Studies, 5/1, 1979, p. 187.

25 Joan KELLY-GADOL, “The Social Relation of the Sexes: Methodological Implications of Women’s History”, Signs, 1/4, 1976, pp. 809-23; Rayna RAPP; Ellen ROSS y Renate BRIDENTHAL, “Examining Family History”.

26 Para una introducción a los dos conceptos, vease Lynne HANEY y Lisa POLLARD, “In a Family Way: Theorizing State and Familial Relations”, en: Lynne HANEY y Lisa POLLARD (comps.), Families of a New World: Gender, Politics, and State Development in Global Context, Nueva York, Routledge, 2003, pp. 1-16. Sara Poggio hace notar el conflicto que había entre feministas estadounidenses de orígen mexicano y las feministas ‘anglosajo-nas’ quienes acusaron a las primeras de ‘familismo’; “Historia de las Chicanas: ¿Chicanas en Qué Historia?”, en: Eugenia RODRÍGUEZ SÁENZ (comp.), Un Siglo de Luchas Femeninas en América Latina, San José, Costa Rica, Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2002, pp. 41, 46. Joan Kelly exhorta a sus lectores “a extirpar la jerarquía de genero y de sexo totalmente, y con ellas todas las formas de dominación”, incluso la familia, debido al control injusto que ejerce sobre la “sexualidad femenina”; “The Doubled Vision”, p. 223. Después de la muerte de Kelly en 1982, la American Historical Association (AHA), la sociedad de historiadores más grande y

prestigiosa de los Estados Unidos, estableció un premio para honrarla, “The Joan Kelly Memorial Prize”, que se da anualmente al autor del libro de la historia de la mujer “que mejor refleja los altos ideales intelectuales y de estudio ejemplicados en la vida y obra de Joan Kelly”. La autora de The History of the Family and the History of Sexuality, manual  estudiantil sobre la historia de la familia, publicado por la AHA, es Estelle Freedman, profesora de Stanford University, quien se identifica como “outsider” (forastera) en el mundo académico por su condición de “judía, mujer, feminista, y lesbiana”, y como activista “profundamente involucrada” en la campaña para legalizar uniones de personas del mismo sexo; Feminism, Sexuality and Politics: Essays, Chapel Hill, University of North Carolina Press, 2006, pp. 9, 187.

27 En el caso de América del Norte, el movimiento por la transformación del matrimonio y la familia, y el apoyo que recibe por parte de asociaciones legales influyentes, está bien documentado y analizado en Dan CERE, The Future of Family Law: Law and the Marriage Crisis in North America, Nueva York, Council on Family Law, Institute for American Values, 2005.

 

 

Evangelio del domingo: Jesucristo, presente en la Iglesia y en nuestras dificultades

Comentario del domingo de la 12° semana del tiempo ordinario. “¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe?” En la vida de la Iglesia, y en nuestra vida habrá siempre tempestades, es decir dificultades. Mantengámonos serenos, sabiendo que el Señor está siempre junto a nosotros, nos ve y nos brinda su ayuda.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mc 4, 35-41)

Aquel día, llegada la tarde, les dice:

—Crucemos a la otra orilla.

Y, despidiendo a la muchedumbre, le llevaron en la barca tal como estaba. Y le acompañaban otras barcas.

Y se levantó una gran tempestad de viento, y las olas se echaban encima de la barca, hasta el punto de que la barca ya se inundaba. Él estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal. Entonces le despiertan, y le dicen:

—Maestro, ¿no te importa que perezcamos?

Y, puesto en pie, increpó al viento y dijo al mar:

—¡Calla, enmudece!

Y se calmó el viento y sobrevino una gran calma. Entonces les dijo:

—¿Por qué os asustáis? ¿Todavía no tenéis fe?

Y se llenaron de gran temor y se decían unos a otros:

—¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?


Comentario

Los tres evangelios sinópticos narran dos tempestades que se levantaron bruscamente en las aguas generalmente tranquilas del lago de Genesaret. La del evangelio de hoy fue la primera. Muchos autores, en especial los Padres de la Iglesia, han subrayado su carácter simbólico. En esta barca zarandeada por las olas han visto la barca de Pedro, la Santa Iglesia, pero también a cada cristiano, en su esfuerzo por ser fiel a nuestra fe cristiana.

Si tenemos en cuenta la actualidad más reciente, hoy podemos pensar sobre todo en la Iglesia, nuestra Madre. A este propósito, recordemos lo que ha dicho el papa Francisco en uno de sus documentos hablando de la Iglesia a los jóvenes: “En realidad, en sus momentos más trágicos siente la llamada a volver a lo esencial del primer amor” (Exhortación Christus vivit, 25 de marzo de 2019, n° 34).

Sin duda alguna, esta invitación nos llena de entusiasmo. Por consiguiente, en los momentos actuales cada uno debe tratar de responder a esa llamada lo mejor posible, tanto más cuanto que algunos podrían figurarse que Dios nos ha abandonado o que se desentiende de lo que sucede en nuestro mundo, en la Iglesia e incluso en nuestra propia vida. Sin embargo, sea cual sea nuestra impresión personal, tengamos la seguridad de que ese pensamiento no pasa de ser una tentación sin fundamento.

Basta recordar un texto maravilloso de Isaías, cuya lectura siempre nos consuela y nos da fuerzas: “Sión había dicho: El Señor me ha abandonado, mi Señor me ha olvidado. ¿Es que puede una mujer olvidarse de su niño de pecho, no compadecerse del hijo de sus entrañas? ¡Pues aunque ellas se olvidaran, Yo no te olvidaré!” (Is 49, 14-15). Por parte de Dios, es un auténtico compromiso, que nuestro Señor confirmó poco antes de subir al cielo, con una nueva promesa solemne: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Todos los días, incluyendo aquellos que tenemos costumbre de llamar “malos”. En este terreno, cada uno puede pensar en sus “tempestades” personales, sin duda poco importantes, pero no por eso menos desagradables en la vida de cada día.

En esas tempestades el Señor pone a prueba nuestra fe y también, nuestra oración constante y confiada a la Virgen María, Madre de la Iglesia: cuando todo va bien y, más todavía, al enterarnos de alguna noticia que nos preocupe o nos entristezca.

 

 

Ecologistas: “buscar la pobreza…reducir consumo…regular la mortalidad

En estos momentos, en que se promueve el ecologismo desde altas esferas religiosas y civiles, parece importante conocer algunas declaraciones de ecologistas destacados, que nos muestran el pensamiento y los objetivos más profundos de esta corriente.

Karen Christiana Figueres: China comunista sería el mejor modelo para librar al planeta del calentamiento

 

El Comunismo chino es mejor que la democracia

Contenidos
 

Karen Christiana Figueres, Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, en Inglés CMNUCC), dijo que la democracia es un sistema político débil para combatir el “calentamiento global“.

Sin embargo, agregó, la China comunista sería el mejor modelo para librar al planeta del calentamiento generado por la civilización humana.

Christiana Figueres hizo la declaración  (01/13/2014), en una entrevista en la sede de Bloomberg News en Nueva York.

Jacques Yves Cousteau:

“Con el fin de estabilizar la población mundial debemos eliminar 350.000 personas por día. Es horrible decirlo, pero también es horrible no decirlo. ” (Courrier de la Unesco)

James Hansen: “Todos los gritos de científicos escépticos no serán ahogados mientras no estén muertos”

James Hansen director de la NASA, “Natural Science”, 01:08:03:

“La insistencia en los escenarios extremos fue útil, sin duda, cuando el público ignoraba lo que está en juego con el calentamiento global y las fuente de energía a nivel mundial”.

En la Universidad de Columbia, julio de 2006 declaró:

Todos los gritos de científicos escépticos no serán ahogados mientras no estén muertos”.

Christopher Manes, líder de “Earth First”:

Es posible que la extinción de la especie humana no sea inevitable, y hasta [será] algo bueno”.

 

El giro ecológico de la “postmodernidad”

 

Judi Bari, un activista de “Earth First”:

“Yo creo que si no derrocamos el capitalismo, no tendremos ninguna posibilidad de salvar al mundo desde el punto de vista ecológico”.

Paul Watson, co-fundador de Greenpeace y fundador de Sea Shepherd Conservation Society:

Cuál es la verdad no importa. Sólo importa lo que la gente piensa que es la verdad “(Revista Forbes, noviembre 1991)

Mayer Hillman, del Policy Studies Institute, un think-tank ambientalista:

“La democracia es un objetivo menos importante que la protección del planeta contra el fin de la vida… las restricciones a las emisiones de carbono deben ser impuesto al pueblo, les guste o no”.

Maurice Strong, ex Secretario General de la ECO 92 y ex asesor de Kofi Annan, sec. General de las Naciones Unidas:

Maurice Strong: para salvar al mundo, la solución sea el colapso de la civilización industrial… buscar la pobreza … reducir el consumo de los recursos … instalar normas para la mortalidad

“Es posible que lleguemos a un punto en que, para salvar al mundo, la solución sea el colapso de la civilización industrial… buscar la pobreza … reducir el consumo de los recursos … instalar normas para la mortalidad”.

Stephen Schneider, del National Center for Atmospheric Research, en Boulder, Colorado:

Debemos presentar escenarios aterradores, proferir afirmaciones simplistas y catastróficas sin tener en cuenta las dudas que podamos tener. Cada uno de nosotros tiene que elegir entre la eficiencia y la honestidad”. (Discover Magazine 1989)

Ottmar Edenhofer, co-presidente del Grupo de Trabajo III del IPCC:

Tenemos que decir claramente que en realidad nosotros redistribuimos la riqueza del mundo a través de la política climática… tenemos que liberarnos de la ilusión de que la política climática internacional es una política ambiental. No tiene casi nada que ver con una política para el medio ambiente, con problemas del tipo de la deforestación o el del agujero de ozono”.

John Holdren, asesor de Obama para la Ciencia: utilizar otro “término talismán” para la misma cosa:

El término “calentamiento global” es fácilmente ridiculizable. “Cada vez que salimos con nuestros coches (nos preguntan) ¿Dónde está el calentamiento global? Pero si hablamos de “alteración del clima global” (global climate disruption) es un término genérico que se puede aplicar a todas las condiciones climáticas”.

Eric Schmidt, CEO de Google: cuestionar el alarmismo climático es criminal:

“Algunas personas desde mi punto de vista dudan de la ciencia de modo criminal“. “Estoy de acuerdo – agregó James Cameron – criminal. Chicos, tenemos que evolucionar mentalmente y filosóficamente para algo que nunca existió antes. Tenemos que transformarnos en un pueblo tecno-indígena de toda la tierra, no de un estado, sino de un planeta “(Silicon Valley, octubre de 2010)

 

Volar como águilas. Una intercesión valiosa

Escrito por José Martínez Colín.

Un peligro de quien habla de Dios es no hablar con él. Para hablar de Dios primero hay que hablar con él.

1) Para saber

Cuentan que en una pequeña ciudad vivía una muchacha muy guapa que tenía dos pretendientes. Uno de ellos era un muchacho muy trabajador, pero sumamente tímido y con bajo perfil social. El segundo era un muchacho muy extrovertido, alegre, bohemio y algo fanfarrón.

La muchacha estaba dudosa sobre a cuál de los dos escoger. El muchacho extrovertido le hablaba a todo el mundo de ella, de lo guapa que era, de su hermoso cabello y sus ojos encantadores; se vanagloriaba de ser el pretendiente de la chica más bella de la comarca. Al cabo de unos meses la bella muchacha había decidido y se casó con el joven... tímido y trabajador. Cuando le preguntaron al muchacho bohemio qué había pasado. Su respuesta sincera fue: “Pues que mientras yo hablaba DE ella, ¡él hablaba CON ella!”.

Un peligro de quien habla de Dios, es no hablar con Él. Para hablar de Dios primero hay que hablar con Él. El papa Francisco nos recuerda lo importante que era la oración para Jesús. El Evangelio nos lo presenta continuamente en oración. Por ejemplo, san Lucas nos escribe que antes de elegir a los Apóstoles «se fue Él al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios» (6,12-13). La oración de Jesús es un diálogo con el Padre dirigida a interceder por nosotros.

2) Para pensar

Una madre desolada por los malos pasos en que veía a su hijo fue a ver a san Francisco de Sales. Llorando, le decía al obispo de Ginebra: “Le hablo mucho a mi hijo de Dios, pero de nada sirve, cada día lo veo peor”. El santo le aconsejó: “Es bueno que le hables a tu hijo de Dios... pero es mejor que con más frecuencia hables con Dios de tu hijo: de hacerlo así, no dudes que lo verás convertido”.

Si es valiosa la oración de unos por otros, la oración de Jesús ocupa un lugar primordial. En la Última Cena Jesús le dice a Pedro: «Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca» Esas mismas palabras podemos oírlas dirigidas para cada uno, pues el amor de Jesús no cesa, incluso para quien ha pecado gravemente Jesús sigue rezando por él, dice el papa. El papa nos anima a no olvidarlo: Jesús está rezando por ti, está rezando ahora ante el Padre y le está mostrando sus heridas para que el Padre vea el precio de nuestra salvación. En este momento Jesús está rezando por ti.

3) Para vivir

Jesús no sólo quiere que recemos, sino que nos asegura que, aunque nuestra oración sea distraída, siempre podemos contar con su oración, Él nos lleva en su corazón. El papa Francisco recordó que un buen obispo le contó que en un momento muy malo de su vida y de una gran prueba, miró a lo alto de la basílica y vio escrito: “Pedro, Yo rezaré por ti”. Eso le dio fuerza y consuelo. Esto sucede cada vez que uno de nosotros se encuentra en momentos difíciles: tenemos la seguridad de que Jesús reza por él. No olvidemos que lo que nos sostiene en la vida es la oración de Jesús por cada uno de nosotros, con nombre, apellido, ante el Padre, enseñándole las heridas que son el precio de nuestra salvación. Nunca debemos dejar de confiar en Él. Sostenidas por la oración de Jesús, nuestras tímidas oraciones se apoyan en alas de águila y suben al Cielo. No olvidarlo: Jesús está rezando por mí ahora con tanto amor.

 

En el taller de José

Escrito por René Mondragón.

Los hijos son todo lo que le da razón de ser a nuestra vida de papás. Son todo aquello que es valioso y por lo que vale la pena vivir y gastarse cada mañana.

Descubrí que él estaba hasta el fondo del taller; mejor aún, de “su taller”; de ese espacio que José había convertido en su buhardilla y su escenario para las reflexiones no siempre fáciles.

Entre ese aroma tan peculiar que despide la madera recién trabajada y caminando entre los rizos y tiras de aserrín que decoran siempre el piso de la carpintería, llegué hasta donde José serruchaba un trozo “de algo” que no pude identificar. Continuamente, repasaba una y otra vez con la palma de sus manos aquel trozo de madera, como tratando de sentir el alma y la tersura de aquello que empezaría a tomar forma entre sus manos.

-José, le dije, ¿puedo interrumpirte unos minutos?

Sin dejar de mirar el material que estaba trabajando y su herramienta, me miró. -¡Claro! Pasa. Solo dame un momento en lo que pongo esto en su sitio.

Se sacudió las manos y las limpio con el frente del delantal que traía puesto.

-¡Qué gusto! Hace mucho que no platicábamos, ¿verdad?

Pude detectar algunas callosidades en sus manos, algo regordetas y fuertes. ¿Desde siempre te has dedicado a la carpintería, verdad?

-Así es, respondió. En Israel y Egipto, donde vivimos como familia un tiempo, la carpintería era reconocida como uno de los trabajos realmente importantes y especializados. Ahora, en tu tiempo, más o menos sería el equivalente a la Ingeniería de Sistemas o a la especialidad en robótica. ¡Claro, sin tantos “chunches”, pero con el mismo nivel importancia para todo mundo!

-José, se me ocurre una pregunta un poco idiota, le dije como pidiendo disculpas adelantadas por lo torpe de mi cuestionamiento. El carpintero de Nazareth sonrió con una gran dosis de comprensión, y con la mano me invitó a sentarme en aquel desvencijado sillón donde él también solía descansar a veces.

-No entendí bien. ¿Quieres preguntarme algo?

-Pues, es un montón de cosas que se agolpan en mi cabeza y que, desde hace algunas semanas quería consultarlo contigo, repliqué.

José levantó las cejas y abrió las manos. ¡Pues, vengan las preguntas, mientras brindamos con un gran vaso de agua del pozo que tenemos aquí, en casa!

Di un gran sorbo y lo miré fijamente. Te decía que la pregunta resulta bastante tonta, porque no me imagino –repuse- que con tus manos algo toscas y con no pocos callos, ¿así llegas a acariciar a Jesús… a ese hijo que Dios te encomendó? Perdón por preguntarlo así, dije un tanto apenado.

-Mira, dijo frotando las manos y entrelazando los dedos frente a su pecho, yo no sé, qué cosas le ha puesto Dios a las manos de los papás como yo, que cuando llegamos a abrazar a los hijos, los cargamos, los acariciamos y los llenamos de besos, estas manos que ves… las tuyas también, se envuelven en una especie de ternura especialísima. Tan especial que son capaces de rozar la carilla de un pequeño y hacerlo sentir seguridad, firmeza y una gran dosis de cariño que papá regala a borbotones. Por eso los niños se sienten seguros en nuestros brazos y tranquilos al tomarnos de la mano al caminar con ellos.

-José, no me imagino… o mejor aún, no te imagino entrando a la habitación de tu Hijo para bendecirlo y darle un beso de buenas noches. ¿Sí lo hacías?

-¡Por supuesto! Atajó el hombre de la casa de David. Muchas, muchas veces. ¿Sabes por qué?... Levanté los hombros para indicar que yo no sabía la respuesta. José me miró con enorme intensidad… Porque, coincidirás conmigo, los hijos son todo lo que le da razón de ser a nuestra vida de papás. Son todo aquello que es valioso y por lo que vale la pena vivir y gastarse cada mañana hasta el anochecer. Ese beso –como dices- “de buenas noches” siembra esperanza en el corazón de papá, porque así es como esperamos la llegada del día siguiente y le damos la bienvenida fuerte a las siguientes horas de trabajo.

-¿Tuviste miedo alguna vez?, me atreví a interrumpir las reflexiones.

-Un montón de veces, atajó José. Desde que vi que María ya lo traía en su seno; luego cuando fuimos a empadronarnos y a los tres días, resultó que Jesús se había quedado en otra parte. ¡Claro que me dio miedo y mucho! Imagínate la responsabilidad sobre mi cabeza, como para decirle al Buen Dios: “Es que Tu hijo se me perdió. No supe dónde lo dejé”. Ahora, imagina el regreso. Por un lado, guardándome todo el dolor que sentía mi corazón con la pérdida de mi hijo; y además, tratando de sonreír y animar el corazón de María, que solo yo sabía el nivel de dolor que guardaba en el pecho.

-¿Y cómo actuaste… qué dijiste… cómo le informaste a María que tenían que irse a vivir a Egipto, justamente, donde no querían a los de tu raza y donde los israelitas eran malqueridos….? ¿Cómo hiciste para organizar tus herramientas, para llevar algo de dinero para el viaje…? Porque no sabías ni siquiera, a dónde llevarías a la familia. ¿Fue durísimo, no?

José dio un gran respiro y sus ojos se rasaron de lágrimas al recordar esos momentos.

Después de una gran bocanada de aire fresco, José, el Carpintero de Nazareth contestó:

-Así fue. Tal como lo describes, fue una decisión muy complicada, en particular porque yo –estando en medio del misterio más extraordinario en la vida de humanidad- era el que menos sabía de todo. Lo más duro para un papá como tú o como yo, se encuentra en calibrar los riesgos a los que se puede llegar a exponer a la gente a la que amas.

-Pero, ¿qué hiciste José?, interrumpí.

-La parte más complicada para un corazón de padre: Confiar en la Palabra del Padre; esperar y esperarlo todo, de la voluntad de Dios; confiar y confiarse a la voluntad de la Providencia. No fue nada sencillo. Y a partir de eso, dar la indicación, instruir a María para que arreglara lo necesario, arropara al Niño y salir de madrugada, con todos los peligros que ello representaba. La confianza y el amor de María sirvieron de enorme inspiración para encaminarnos hacia Egipto.

-Digo –repliqué- si esas decisiones fueron complicadas, ¿cómo hiciste para llevar algo de dinero para el viaje, para detenerse y comer; para encontrar algún sitio y hospedarse o descansar algunas horas?

-Hay algo que aprendí también, argumentó el patriarca, entender que cuando Dios te indica el camino, tener la certeza y la confianza en que Él te dará los medios necesarios para resolver los temas prácticos y cotidianos. ¿Recuerdas –agregó- a los Reyes Magos que fueron a ver al Niño recién nacido?

-Sí, desde luego es una historia inolvidable.

José agregó: -¿Recuerdas que uno de los regalos que le llevaron al Niño Dios fue un poco de oro?

-Bien que lo recuerdo, contesté.
-Pues eso sirvió, bendito Dios, para pasar los primeros días en Egipto, en tanto que encontrábamos un lugar para vivir, un espacio para que yo pudiera trabajar y generar los ingresos necesarios para la familia. Acuérdate que Dios siempre provee, porque siempre es bueno y es bueno siempre.

Le agradecí el que me haya recibido y los momentos de una conversación tan especial.

Salí del taller de José… con algo nuevo… con un enfoque distinto. ¡Claro! Había platicado con el mejor padre del mundo. Gracias Dios por la oportunidad de esta entrevista.

 

 

Objeción de conciencia para la realización de la eutanasia

Sobre las declaraciones de objeción de conciencia para la realización de la eutanasia, el artículo 16 lo expresa muy claramente: “El registro se someterá al principio de estricta confidencialidad y a la normativa de protección de datos de carácter personal”. Así, solo tiene derecho a conocer la identidad de los profesionales objetores quien lo precise por razones organizativas. De aquí se deduce que el traslado de esa información confidencial a otras instancias más allá de los responsables jerárquicos del servicio o del equipo que deben tomar decisiones organizativas y asistenciales, sería contrario a la Ley de Protección de Datos.

No hay lugar, por tanto, para la creación de un registro nominal de profesionales de ámbito autonómico y en manos de las autoridades sanitarias, como en algún momento se ha llegado a interpretar, sobre lo cual ya existe además un pronunciamiento del Tribunal Constitucional por una situación análoga con ocasión de la creación de un registro de objetores para IVE (Tribunal Constitucional, Sentencia 151/2014 de 25 Sep. 2014, Rec. 825/2011).

El artículo 16 está en mi opinión bien matizado, dice Rogelio Altisent, y su exégesis permite deducir que los registros para inscribir las declaraciones de objeción de conciencia para la realización de la eutanasia deben estar bajo la tutela de los responsables de las unidades asistenciales en cuyo ámbito está previsto “garantizar una adecuada gestión de la prestación”.

Es de esperar que esto se especifique convenientemente en el manual de buenas prácticas que deberá elaborar el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.

Enric Barrull Casals

 

 

La organización de Cook

Álvaro Bermejo, director general de la Federación Internacional de Planned Parenthood del gigante del aborto, dijo al diario The Guardian que los recortes previstos serían "brutales" y que los grupos abortistas podrían perder hasta 100 millones de dólares en fondos del gobierno del Reino Unido.

"Ya estamos teniendo que cerrar en la mitad de los países donde estamos operando y mantener a los restantes operando al 30% de lo que eran", dijo

Simon Cook, director ejecutivo del gigante mundial del aborto MSI Reproductive Choices, dijo que los recortes son peores que los recortes que experimentaron bajo la administración Trump, porque la política de la administración Trump en la Ciudad de México honró los compromisos existentes con los grupos de aborto hechos bajo la administración Obama.

"El gobierno de Estados Unidos hizo mucho ruido, pero en realidad no cortó una gran cantidad de fondos para la salud sexual y reproductiva a la comunidad internacional", dijo Cooke al sitio de noticias de desarrollo internacional en línea Devex, "pero en este caso el gobierno del Reino Unido lo está haciendo realmente. ... Es un corte genuino y real."

La organización de Cook, anteriormente conocida como "Marie Stopes International" es uno de los mayores beneficiarios de la ayuda del Reino Unido para la "salud sexual y reproductiva", recibiendo más de 60 millones de dólares en 2019. El grupo cambió de nombre en 2020 porque su fundadora Marie Stopes era una racista declarada y eugenista.

Los recortes, anunciados en noviembre de 2020, son una sorpresa tanto para las agencias de la ONU como para los grupos de aborto. El gobierno del Reino Unido es un donante líder de grupos de aborto a nivel internacional y es franco en la promoción del aborto como un derecho internacional. En 2019 anunció un compromiso plurianal de más de 800 millones de dólares para la "salud sexual y reproductiva".

Es probable que el déficit esté compuesto por otros donantes, en particular los países nórdicos que a menudo constituyen los recortes que hagan varios presidentes estadounidenses. También es probable que los grupos basados en la fe sobre el terreno en todo el mundo no se pierdan los recortes, ya que a menudo se quejan de que están inundados de anticonceptivos y preferirían ayuda con agua potable, saneamiento seguro y suministros médicos básicos.

Pedro García

 

Hemos de seguir con complejos

Una vez aceptado el misterio de las relaciones del hombre con Dios, y de la relación de Dios con los hombres, hemos abierto nuestra inteligencia a la necesidad de la fe y de la razón que los “ilustrados” han pretendido hacer desaparecer de la perspectiva del pensamiento humano.

Si acaso, algunos vieron a Dios como un simple relojero, que pone en marcha sus maquinarias y luego se desentiende de ellas. Un simple artífice que se desprende de sus obras. En pocas palabras, una “miseria” de dios.

Y en una mirada tan “pequeña” de Dios, puede caer el cristiano a lo Hans Küng cuando subraya que el hombre moderno no puede entender que Cristo sea Dios, la Segunda Persona de Dios Uno y Trino.

“Este Jesús es la piedra angular, desechada por vosotros los constructores, pero que ha venido a ser la piedra angular. Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos”.

Que Cristo sea Dios y hombre verdadero pueden no aceptarlo ni el hombre moderno, ni el hombre de Palestina de hace dos mil años, ni el europeo –si sigue viva Europa- de dentro de otros dos mil años. Todos podemos, sin embargo, creerlo y contemplarlo, y así sabremos que nuestra fe es muy racional: es verdaderamente racional, es la plenitud de la razón en su más profundo sentido, que no la limita a la razón científica, matemática, experiencial, a la que quieren reducir los que, como Marx, Nietzsche y Freud, entre otros, pretenden que a Dios lo hemos inventado los hombres.

Y estamos así ante el segundo gran “complejo” del que hemos de liberarnos: pensar que las reglas de conducta –la Moral- que el amor de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos ha creado y nos ha dado, para que lleguemos un día a vivir eternamente con Él en el Cielo, nos quitan la libertad, y que, por lo tanto, nos corresponde a nosotros, a nuestro “discernimiento”, hacernos a nosotros mismos y decidir lo que “somos”. Hacernos a nuestra “soñada” imagen y semejanza.

Xus D Madrid

 

 

Oración por la Iglesia en China

Cada 24 de mayo la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China, instituida en 2007 por Benedicto XVI en su Carta a los católicos del gigante asiático. Como recordó este año el Papa Francisco, su finalidad es acompañar a los hermanos en la fe, que en China celebraban la fiesta de su patrona, María Auxilio de los cristianos, venerada en el Santuario de Sheshan, en la ciudad de Shangai.

La situación sigue siendo muy difícil. Hace unas semanas fue arrestado el obispo Zhan Wizhu, de la diócesis de Xinxiang. La víspera, 100 policías se presentaron en el seminario para arrestar a siete sacerdotes y diez seminaristas. La Santa Sede lleva tiempo tejiendo relaciones y haciendo una callada labor diplomática para rebajar tensiones y propiciar encuentros. La política de “pequeños pasos”, iniciada por san Juan Pablo II, ha ido dando algunos frutos, pero la situación está muy lejos de ser clara y segura, y con frecuencia muestra inquietantes retrocesos.

Suso do Madrid

 

 

Un verdadero Maestro “de los pocos que hubo”

 

                                Dentro de la, “limitada libertad que la propia Naturaleza nos da al ser humano”; la máxima y que más nos ayudará, es, “a saber liberarse uno mismo, de las muchas lacras que portamos al llegar a la vida en este planeta, que habitamos y sin saber el porqué y el para qué, de ello”; de ahí la síntesis de aquellos sabios griegos, que lo sintetizaron con la sublimes frases de…. “Conócete a ti mismo y nada en exceso”.

                                Me he referido bastante por ello mismo a esas y otras frases o reflexiones; hoy comento “algunas”, del considerado como “Maestro de maestros”; o sea, Pitágoras; cuyas enseñanzas son inagotables, mientras ese “misterio” cual somos, “el mono humano, mal catalogado como sapiens-sapiens”, seamos de carne y hueso; hasta llegar a esa perfección de que nos hablaron; de llegar, “a no necesitar la carne para nada y quedar sólo, en el espíritu que llegaremos a ser todos”; pero eso sí, debido a nuestros comportamientos, el camino será largo, muy largo, o “larguísimo”; para los que encasillados en “sus propias lacras”, no inician “el verdadero camino”, de la paz y concordia con que debemos caminar en todas las etapas, de nuestra existencia; de ahí la otra gran enseñanza; “Lo que no quieras para ti, no lo quieras ni lo hagas a nadie, ni incluso a nada vivo, sea animal o planta”. Y ello lleva a esa armonía, que aquí en este “pobre planeta”, muy pocos logran, puesto que todos “tenemos apetitos”, insanos y que “por lo que sea”, nos atraen con “fuerzas difíciles de aguantar”.

                                Reflejo una mínima parte de las enseñanzas de aquel Maestro, cuyas enseñanzas totales, debieran ser enseñadas y “aclaradas”, por buenos Maestros, en cualquier escuela, academia, o universidad donde existan; y no digamos de aquellos padres, que se atreven a traer hijos a este mundo y que son o deben ser, “los primeros maestros de sus vástagos”: Veamos algunas.

 “No inicies obra alguna sin antes rogar a los dioses que en ella colaboren. Y cuando te hayas familiarizado con esta costumbre, sondearás la esencia de hombres y dioses, y conocerás de todo el principio y el fin.

     Sabrás también oportunamente la unidad de la Naturaleza en todas sus formas. Nunca entonces esperarás lo inesperable y nada te será ocultado.

     Sabrás también que los males que aquejan a los hombres, han sido por ellos mismos generados. En su pequeñez no saben ver ni entienden que tienen cerca los mayores bienes. Pocos conocen el secreto de la felicidad y ruedan como objetos de acá para allá, abrumados de múltiples pesares. La aflictiva discordia innata en ellos, limita su existencia sin que se den cuenta; no conviene provocarla sino vencerla, a menudo cediendo.

¡Oh Zeus inmenso, Padre de los hombres! (1)

     Tú puedes liberar a todos de los males que los agobian si les muestras el Genio que les sirve. (2)

     Más ten valor, que la raza humana es divina.

     La Sagrada Naturaleza te irá revelando a su hora sus más ocultos misterios. Si te hace partícipe de ellos, fácilmente lograrás la perfección. Y sanada tu alma, te verás libre de todos los males.

     Deja que te conduzca siempre la inteligencia soberana.

 Y cuando emancipado de la materia seas recibido en el éter puro y libre, vencerás como un dios a la muerte con la inmortalidad”. (3)

         Pensemos, pues, y recordemos igualmente las enseñanzas de Cristo, de las que hoy recordaré sólo una… “No sólo de pan vive el hombre”…, también necesitamos y como vitalmente es, “ese otro pan inmaterial, pero que indudablemente, nos es necesario para nuestra propia alma o espíritu, que según todos los Maestros, es nuestro verdadero y único ser, que lo tenemos y lo tendremos siempre”.

 (1) Zeus o Júpiter, es el nombre dado por aquellas civilizaciones, al Ser Supremo, o divinidad Suprema; en definitiva a lo que hoy denominamos sencillamente, Dios.

  (2) Equivale al "Ángel de la Guarda" adoptado por el Cristianismo posteriormente y que otras muchas creencias, afirman existe; es ese denominado también, "hermano mayor", que El Creador o La Creación, asigna a cada uno de nosotros como guía;>  <es igualmente "la voz de la conciencia", que según se afirma, es nuestro mejor consejero en el duro caminar por éste mundo.

  (3) Sintetiza lo que indican otras creencias, o sea que tras una multiplicidad de reencarnaciones, ya no se necesita el cuerpo de "carne" y al llegar al estado puro espiritual, se llega a la perfección y a la felicidad proclamada por todas las creencias, que se basan en esa evolución constante y que consideran justa.

Antonio García Fuentes

Escritor y filósofo

www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)