Las Noticias de hoy 31 Mayo 2021

Enviado por adminideas el Lun, 31/05/2021 - 12:25

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 31 de mayo de 2021   

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus del Papa: "Contemplemos en la Trinidad el amor del que procedemos"

El saludo del Papa al grupo "Rezando voy" por su 10° aniversario

Francisco se reunirá con representantes cristianos del Líbano

LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN* : Francisco Fernandez Carbajal

La Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel

31 de mayo: Visitación de la Virgen María

"La venida solemne del Espíritu" : San Josemaria

DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD..: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

El Amor que abraza el mundo (La creación, II) : Marco Vanzini / Carlos Ayxelá

A DIOS NO LO HA HECHO NADIE. : Jorge Loring

Balance de la propia vida : Alfonso Aguiló Pastrana

Los “derechos de los animales” atropellan derechos del hombre : Luis Dufaur 

La educación es más que ciencia y matemáticas: Albert Einstein : Joseph Pearce

Lo pequeño también es solución : Regino Navarro

Experimentación con animales : Mario Arroyo.

Siempre va y nunca vuelve : Suso do Madrid

No debatir la enseñanza ni la eutanasia : Suso do Madrid

Que Maduro acepte la propuesta : Jesús Martínez Madrid

El dinero sin escrúpulos y “como siempre” : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Ángelus del Papa: "Contemplemos en la Trinidad el amor del que procedemos"

A la hora del rezo del Ángelus en el marco del domingo de la Santísima Trinidad, el Santo Padre subrayó que la fiesta de hoy, "nos hace contemplar este maravilloso misterio de amor y luz del que procedemos y hacia el cual se orienta nuestro camino terrenal". Además, Francisco señaló que la "unidad es esencial para el cristiano" por lo tanto en el anuncio del Evangelio y en toda forma de misión cristiana "no se puede prescindir de esta unidad invocada por Jesús" ya que la belleza del Evangelio "requiere ser vivida y testimoniada en la concordia entre nosotros, que somos tan diferentes".

 

Ciudad del Vaticano

El domingo 30 de mayo, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus desde la plaza de San Pedro en el marco de la fiesta de la Santísima Trinidad, el misterio del único Dios en tres Personas: Padre e Hijo y Espíritu Santo.

Un misterio inmenso que supera nuestra mente

Asomado desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano junto a los fieles que acudieron a la cita dominical, el Santo Padre explicó que estamos ante un misterio inmenso que no es fácil de entender.

“Es un misterio que nos ha revelado Jesucristo: la Santísima Trinidad. Hoy nos detenemos a celebrar este misterio, porque las Personas no son adjetivos de Dios: no. Son personas, reales, diferentes; no son -como decía aquel filósofo- "emanaciones de Dios": ¡no, no! Son Personas. Está el Padre, al que rezo con el Padre Nuestro, que me ha dado la redención, la justificación; está el Espíritu Santo que habita en nosotros y habita en la Iglesia. Y esto nos habla al corazón, porque lo encontramos, este misterio, encerrado en esa expresión de San Juan que resume toda la revelación: «Dios es amor». El Padre es amor, el Hijo es amor, el Espíritu Santo es amor”

En este sentido, Francisco hizo hincapié en que al ser puro amor "Dios, aunque es uno y único, no es soledad sino comunión entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo".

 

30/05/2021Ángelus del 30 de mayo de 2021

"Porque el amor -afirmó el Papa- es esencialmente donación, y en su realidad original e infinita es el Padre quien se da a sí mismo generando al Hijo, que a su vez se da al Padre, y su amor mutuo es el Espíritu Santo, vínculo de su unidad. No es fácil de entender este misterio pero todos nosotros podemos vivirlo tanto".

No prescindir de esta unidad invocada por Jesús

El Obispo de Roma también subrayó que la fiesta de hoy, "nos hace contemplar este maravilloso misterio de amor y luz del que procedemos y hacia el cual se orienta nuestro camino terrenal".

Por tanto, en el anuncio del Evangelio y en toda forma de misión cristiana -dijo el Pontífice- no se puede prescindir de esta unidad invocada por Jesús; la belleza del Evangelio requiere ser vivida y testimoniada en la concordia entre nosotros, que somos tan diferentes.

30/05/2021Francisco se reunirá con representantes cristianos del Líbano

María sostenga nuestra fe y nos haga "adoradores de Dios"

 "Y esta unidad -añadió el Santo Padre- es esencial para el cristiano: no es una actitud, una forma de decir... ¡No! Es esencial, porque la unidad nace del amor, de la misericordia de Dios, de la justificación de Jesucristo y de la presencia del Espíritu Santo en nuestros corazones".

"María Santísima, en su sencillez y humildad, refleja la Belleza de Dios Uno y Trino, porque recibió plenamente a Jesús en su vida. Que ella sostenga nuestra fe; que nos haga adoradores de Dios y servidores de nuestros hermanos", concluyó Francisco.

 

 

El saludo del Papa al grupo "Rezando voy" por su 10° aniversario

«¡Gracias, sigan sembrando, sigan adelante con el proyecto, que hace mucho bien. “Rezando voy” es todo un programa de vida», dice el Papa en su video dirigido a los participantes de esta iniciativa digital de la Compañía de Jesús de España que está coordinada por el Grupo de Comunicación Loyola.

 

Ciudad del Vaticano 

El Papa Francisco ha enviado un video mensaje en el que saluda a los integrantes del grupo "Rezando voy": un proyecto digital de la provincia española de la orden religiosa católica de los jesuitas, que ofrece una oración en línea en audio mp3 con el evangelio diario de la liturgia de la Iglesia católica, música y comentarios de carácter espiritual.

«Quiero enviar un saludo al equipo “Rezando voy”, que van a festejar la fiesta de los diez años el próximo 25 de mayo», dice el Santo Padre en el video explicando que se trata de un proyecto de la Compañía de Jesús de España y está coordinado por el Grupo de Comunicación Loyola. 

«¡Gracias, sigan sembrando, sigan adelante con el proyecto, que hace mucho bien. “Rezando voy” es todo un programa de vida», concluye Francisco impartiendo a todos su bendición apostólica y pidiéndoles que no se olviden de rezar por él.

"Rezando voy" acompaña a rezar a miles de personas 

Tal como explica la página web oficial del grupo, la idea surgió inspirada de los jesuitas ingleses (con pray-as-you-go.org), y poco a poco la Compañía de Jesús en España le fue dando su propio estilo. Hoy, diez años después, "Rezando voy" acompaña a rezar a miles de personas de habla hispana e incluso niños con su sección Infantil (rezandovoy.org/infantil/) .

Y para celebrar estos diez años de trabajo fructífero, se ha organizado de manera online una Oración en Directo este sábado 29 de mayo durante la cual se proyectó el video del Papa.

 

Francisco se reunirá con representantes cristianos del Líbano

Tras rezar la oración del Ángelus el Papa anunció que el 1 de julio se reunirá en el Vaticano con los principales líderes de las comunidades cristianas presentes en el Líbano, para una jornada de reflexión sobre la preocupante situación del país "y para rezar juntos por el don de la paz y la estabilidad". También pidió a los fieles rezar por la situación de conflicto social que está padeciendo el pueblo colombiano y dedicó unas palabras especiales a las mártires de Astorga en León, España; que fueron beatificadas ayer 29 de mayo.

Ciudad del Vaticano

El domingo 30 de mayo, Fiesta de la Santísima Trinadad, el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus asomado desde el balcón del Palacio Apostólico del Vaticano.

Las mártires de Astorga imitaron al Buen Samaritano

En el momento de los saludos, el Pontífice dirigió unas palabras especiales a las tres mártires españolas que fueron beatificadas ayer en León, España: María Pilar Gullón Yturriaga, Octavia Iglesias Blanco y Olga Pérez-Monteserín Núñez.

“Estas tres valientes mujeres laicas, a imitación del Buen Samaritano, se dedicaron a atender a los heridos en la guerra sin abandonarlos en su momento de peligro, se arriesgaron y murieron por odio a su fe. Alabamos al Señor por su testimonio evangélico. ¡Un aplauso para las beatas!”

Encuentro en el Vaticano por la paz en Líbano

Asimismo, Francisco recordó que el próximo 1 de julio se reunirá en el Vaticano con los principales líderes de las comunidades cristianas presentes en el Líbano, para una jornada de reflexión sobre la preocupante situación del país y para rezar juntos por el don de la paz y la estabilidad.

“Confío esta intención a la intercesión de la Madre de Dios, tan venerada en el Santuario de Harissa, y desde este momento os pido que acompañéis la preparación de este evento con la oración solidaria, invocando para ese querido país un futuro más sereno”

Día Mundial de la Esclerosis Múltiple

LEA TAMBIÉN

30/05/2021

Ángelus del 30 de mayo de 2021

El Sucesor de Pedro puntualizó que hoy se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple y en Italia el Día Nacional de los Primeros Auxilios. "Expreso mi gratitud por estas iniciativas; recordemos que la cercanía es un bálsamo precioso que da apoyo y consuelo a los que sufren en la enfermedad", afirmó.

Francisco pide a los fieles que lean la Biblia

Por otra parte, el Papa comentó con entusiasmo que esta mañana recibió a un pequeño grupo de fieles que le trajeron la traducción de toda la Biblia en el propio dialecto de su pueblo.

“Lo hizo un hombre: ¡ocho años de trabajo! La traducción escrita son ocho volúmenes, todo en dialecto. Y él, que estaba presente, me dijo que antes de hacer este trabajo leía, rezaba y traducía. Quiero agradecerle este gesto, y también otra vez decirles a ustedes que lean la Biblia, que lean la Palabra de Dios, para encontrar allí la fuerza de nuestra vida. Y también -aquí me repito- llevar siempre consigo el Nuevo Testamento, un Evangelio de bolsillo para poder leerlo en cualquier momento del día. Así encontraremos a Jesús en la Sagrada Escritura. Aprendemos del ejemplo de este hombre que durante ocho años trabajó para entender esto. Y me dijo: Lo hice rezando”

El Papa pide rezar por Colombia

Antes de despedirse, el Papa saludó a todos los fieles y peregrinos de Roma, Italia y tantos otros países, a la vez que pidió rezar por Colombia, país que vive un gran conflicto social marcado por la violencia.

"Deseo a todos un buen domingo. Y, por favor, no olvides rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto", concluyó Francisco.

 

 

LA VISITACIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN*

Fiesta

— Servicio alegre a los demás.

— Buscar a Jesús a través de María.

— El Magnificat.

IVenid, oíd los que teméis a Dios y os contaré las maravillas del Señor en mi alma1, leemos en la Antífona de entrada de la Misa.

Poco después de la Anunciación, se dirigió Nuestra Señora a visitar a su pariente Isabel, que vivía en la región montañosa de Judea, a cuatro o cinco jornadas de camino. Por aquellos días -señala San Lucas-, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá2. La Virgen, al conocer por medio del ángel el estado de Isabel, movida por la caridad, se apresura a ir para ayudarla en las necesidades normales de la casa. Nadie la obliga; Dios, a través del ángel, no le ha exigido nada en este sentido, e Isabel no ha solicitado su ayuda. María hubiera podido permanecer en su propia casa, para dedicarse a preparar la llegada de su Hijo, el Mesías. Pero se pone en camino cum festinatione, con alegre prontitud, con gozo inefable, para prestar sus servicios sencillos a su prima3.

Nosotros la acompañamos por aquellos caminos en nuestra oración, y le decimos, con las palabras que leemos en la Primera lectura de la Misa: Exulta, hija de Sión, alégrate y gózate de todo corazón, hija de Jerusalén (...). El Señor Dios tuyo, el fuerte, está en medio de ti. Él te salvará, se gozará sobre ti con alegría (...), se regocijará sobre ti con júbilo eterno4.

Es fácil imaginar el inmenso gozo que llevaba Nuestra Madre en su corazón y el deseo grande de comunicarlo. Mira, también Isabel, tu prima, ha concebido un hijo..., le había indicado el ángel. Según este testimonio expreso, se trataba de una concepción prodigiosa, y estaba relacionada de algún modo con el Mesías que iba a venir5. Después de este largo viaje, Nuestra Señora entró en casa de Zacarías y saludó a su pariente. Y en cuanto oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo. Aquella casa quedó transformada por la presencia de Jesús y de María. Su saludo «fue eficaz en cuanto llenó a Isabel del Espíritu Santo. Con su lengua, mediante la profecía, hizo brotar en su prima, como de una fuente, un río de dones divinos (...). En efecto, allí donde llega la llena de gracia, todo queda colmado de alegría»6. Es este un prodigio que hace Jesús a través de María, asociada desde los comienzos a la Redención y a la alegría que Cristo trae al mundo.

La fiesta de hoy, la Visitación, nos presenta una faceta de la vida interior de María: su actitud de servicio humilde y de amor desinteresado para quien se encuentra en necesidad7. Este suceso, que contemplamos en el segundo misterio de gozo del Santo Rosario, nos invita a la entrega pronta, alegre y sencilla a quienes nos rodean. Muchas veces el mayor servicio que prestaremos será consecuencia del gozo interior que se desborda y llega a los demás. Pero esto solo será posible si nos mantenemos muy cerca del Señor, mediante el fiel cumplimiento de los momentos de oración que tenemos previstos a lo largo del día: «la unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque “lleva” a Cristo»8. ¿«Llevamos» con nosotros a Cristo, y con Él la alegría, allí a donde vamos... al trabajo, en la visita a unos vecinos, a un enfermo...? ¿Somos habitualmente causa de alegría para los demás?

II. A la llegada de Nuestra Señora, Isabel, llena del Espíritu Santo, proclama en voz alta: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno.

Isabel no se limita a llamarla bendita, sino que relaciona su alabanza con el fruto de su vientre, que es bendito por los siglos. ¡Cuántas veces hemos repetido también nosotros estas mismas palabras, al recitar el Avemaría!: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. ¿Las pronunciamos con el mismo gozo con que lo hizo Isabel? ¡Cuántas veces pueden servirnos como una jaculatoria que nos una a Nuestra Madre del Cielo, mientras trabajamos, al caminar por la calle, al contemplar una imagen suya!

María y Jesús siempre estarán juntos. Los mayores prodigios de Jesús serán realizados –como en este caso– en íntima unión con su Madre, Medianera de todas las gracias. «Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación –afirma el Concilio Vaticano II– se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su muerte»9.

Aprendamos hoy, una vez más, que cada encuentro con María representa un nuevo hallazgo de Jesús. «Si buscáis a María, encontraréis a Jesús. Y aprenderéis a entender un poco lo que hay en este corazón de Dios que se anonada (...)»10, que se hace asequible en medio de la sencillez de los días corrientes. Este don inmenso –poder conocer, tratar y amar a Cristo– tuvo su comienzo en la fe de Santa María, cuyo perfecto cumplimiento Isabel pone ahora de manifiesto: «la plenitud de gracia, anunciada por el ángel, significa el don de Dios mismo; la fe de María, proclamada por Isabel en la Visitación, indica cómo la Virgen de Nazareth ha respondido a este don»11. La Virgen, que ya había pronunciado su fiat pleno y entregado, se presenta en el umbral de la casa de Isabel y Zacarías, como Madre del Hijo de Dios. Es el descubrimiento gozoso de Isabel12 y también el nuestro, al que nunca terminaremos de acostumbrarnos.

III. El clima que rodea este misterio que contemplamos en el Santo Rosario, la atmósfera que empapa el episodio de la Visitación es la alegría; el misterio de la Visitación es un misterio de gozo. Juan el Bautista exulta de alegría en el seno de Santa Isabel; esta, llena de alegría por el don de la maternidad, prorrumpe en bendiciones al Señor; María eleva el Magnificat, un himno todo desbordante de la alegría mesiánica13. A las alabanzas de Isabel, Nuestra Señora responde con este canto de júbilo. El hogar de Zacarías y de Isabel rezuma el espíritu más puro del Antiguo Testamento. Y María encierra en su seno el Misterio que dará paso al Nuevo. El Magnificat es «el cántico de los tiempos mesiánicos, en el que confluyen la alegría del antiguo y del nuevo Israel (...). El cántico de la Virgen, dilatándose, se ha convertido en plegaria de la Iglesia de todos los tiempos»14.

En este ambiente es donde tiene pleno sentido la expresión de lo que María lleva guardado en su corazón. El Magnificat es la manifestación más pura de su íntimo secreto, revelado por el ángel. No hay en él rebuscamiento ni artificio: estas palabras son el espejo del alma de Nuestra Señora; un alma llena de grandeza y tan cercana a su Creador: Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador.

Y junto a este canto de alegría y de humildad, la Virgen nos ha dejado una profecía: desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones. «Desde los tiempos más antiguos la Bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo acuden los fieles, en todos sus peligros y necesidades, con sus oraciones. Y sobre todo a partir del Concilio de Éfeso, el culto del pueblo de Dios hacia María creció maravillosamente en veneración y amor, en invocaciones y deseo de imitación, en conformidad de sus mismas palabras proféticas: Desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha hecho en mí cosas grandes el Todopoderoso»15.

Nuestra Madre Santa María no se distinguió por hechos prodigiosos; no conocemos por el Evangelio que haya obrado milagros mientras estuvo en la tierra; pocas, muy pocas, son las palabras que de Ella nos ha conservado el texto inspirado. Su vida de cara a los demás fue la de una mujer corriente, que ha de sacar adelante su familia. Sin embargo, se ha cumplido puntualmente esta maravillosa profecía. ¿Quién podría contar las alabanzas, las invocaciones, los santuarios en su honor, las ofrendas, las devociones marianas...? A lo largo de veinte siglos la han llamado bienaventurada personas de todo género y condición: intelectuales y gente que no sabe leer, reyes, guerreros, artesanos, hombres y mujeres, personas de edad avanzada y niños que comienzan a balbucear... Nosotros estamos cumpliendo ahora aquella profecía. Dios te salve, María, llena eres de gracia..., bendita tú eres entre todas las mujeres..., le decimos en la intimidad de nuestro corazón.

De modo particular la hemos invocado a lo largo de este mes de mayo, «pero el mes de mayo no puede terminar; debe continuar en nuestra vida, porque la veneración, el amor, la devoción a la Virgen no pueden desaparecer de nuestro corazón, más aún, deben crecer y manifestarse en un testimonio de vida cristiana, modelada según el ejemplo de María, el nombre de la hermosa flor que siempre invoco // mañana y tarde, como canta Dante Alighieri (Paradiso 23, 88)»16. Tratando a María, descubrimos a Jesús. «¡Cómo sería la mirada alegre de Jesús!: la misma que brillaría en los ojos de su Madre, que no puede contener su alegría –“Magnificat anima mea Dominum!” –y su alma glorifica al Señor, desde que lo lleva dentro de sí y a su lado.

»¡Oh, Madre!: que sea la nuestra, como la tuya, la alegría de estar con Él y de tenerlo»17.

1 Antífona de entrada. Sal 65, 16. — 2 Lc 1, 39-56. — 3 Cfr. M. D. PhilippeMisterio de María, p. 142 . — 4 Sof 3, 14; 17-18. — 5 Cfr. F. M. WillamVida de María, p. 85. — 6 Pseudo Gregorio TaumaturgoHomilía II sobre la Anunciación. — 7 Juan Pablo IIHomilía 31-V-1979. — 8 San Josemaría EscriváSurco, n. 566. — 9 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 57-58. — 10 San Josemaría EscriváEs Cristo que pasa, 144. — 11 Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 12. — 12 Cfr. Ibídem, 13. — 13 Cfr. ídem.Homilía 31-V-1979. — 14 Pablo VI, Exhor. Apost. Marialis cultus, 2-II-1974, 18. — 15 Conc. Vat. II. Const. Lumen gentium, 66. — 16 Juan Pablo IIHomilía 25-V-1979. — 17 San Josemaría EscriváSurco, 95.

La fiesta de hoy, establecida por Urbano VI en 1389, está situada entre la Anunciación del Señor y el nacimiento de Juan el Bautista, en armonía con el relato evangélico. Se conmemora la visita de Nuestra Señora a su pariente Isabel, ya entrada en años, para ayudarla en la espera de su maternidad, y al mismo tiempo compartir con ella el júbilo de las maravillas obradas por Dios en ambas. Esta fiesta de la Virgen con la que terminamos el mes a Ella dedicado, nos manifiesta su mediación, su espíritu de servicio y su profunda humildad. Nos enseña a llevar la alegría cristiana allí a donde vamos. Como María, hemos de ser siempre causa de alegría para los demás.

 

 

La Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel

El 31 de mayo se recuerda la Visitación de la Virgen a su prima santa Isabel: “Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude «cum festinatione», —con prisa alegre”.

TEXTOS PARA ORAR30/05/2021

Evangelio de San Lucas

Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo:

—Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor. (Lc 1, 39-45)

La Visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Detalle del cuadro de Francisco Rizi (1614–1685) (Licencia CC-BY).

 

Acompaña a María

Ahora, niño amigo, ya habrás aprendido a manejarte.

—Acompaña con gozo a José y a Santa María... y escucharás tradiciones de la Casa de David: Oirás hablar de Isabel y de Zacarías, te enternecerás ante el amor purísimo de José, y latirá fuertemente tu corazón cada vez que nombren al Niño que nacerá en Belén...

Caminamos apresuradamente hacia las montañas, hasta un pueblo de la tribu de Judá. (Luc., I, 39)

Llegamos. —Es la casa donde va a nacer Juan, el Bautista.

—Isabel aclama, agradecida, a la Madre de su Redentor: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! —¿De dónde a mí tanto bien, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? (Luc., I, 42 y 43)

El Bautista nonnato se estremece... (Luc., I, 41) —La humildad de María se vierte en el Magníficat... —Y tú y yo, que somos —que éramos— unos soberbios, prometemos que seremos humildes.

Santo Rosario, 2º misterio gozoso

Bienaventurada eres porque has creído, dice Isabel a nuestra Madre. —La unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque “lleva” a Cristo.

Surco, 566

Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude «cum festinatione», —con prisa alegre. ¡Aprende!

Surco, 371

Maestra de fe

Maestra de fe. ¡Bienaventurada tú, que has creído!, así la saluda Isabel, su prima, cuando Nuestra Señora sube a la montaña para visitarla. Había sido maravilloso aquel acto de fe de Santa María: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Amigos de Dios, 284

La paz de sabernos amados por nuestro Padre Dios, incorporados a Cristo, protegidos por la Virgen Santa María, amparados por San José. Esa es la gran luz que ilumina nuestras vidas y que, entre las dificultades y miserias personales, nos impulsa a proseguir adelante animosos. Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida.

Es Cristo que pasa, 22


Otros recursos para la fiesta de la Visitación

 El Magnificat (Evangelio en audio)

 El Magnificat (Devocionario móvil)

 La visitación a Santa Isabel (Vida de María). Texto y recursos sobre este pasaje de la vida de la Virgen María, en que —tras el anuncio del Arcángel Gabriel— acude a casa de su prima Santa Isabel.

 Audio del comentario de san Josemaría al misterio gozoso de la Visitación de María a su prima Isabel.

 

 

31 de mayo: Visitación de la Virgen María

Comentario de la Visitación de la Virgen. “En cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno”. Anunciar a Cristo es tener y dar la alegría verdadera.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Lc 1,39-56)

Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo:

— Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.

María exclamó:

— Proclama mi alma las grandezas del Señor,

y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador:

porque ha puesto los ojos

en la humildad de su esclava;

por eso desde ahora me llamarán bienaventurada

todas las generaciones.

Porque ha hecho en mí cosas grandes

el Todopoderoso,

cuyo nombre es Santo;

su misericordia se derrama de generación en generación

sobre los que le temen.

Manifestó el poder de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó de su trono a los poderosos

y ensalzó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y a los ricos los despidió vacíos.

Protegió a Israel su siervo,

recordando su misericordia,

como había prometido a nuestros padres,

Abrahán y su descendencia para siempre.

 

María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.


Comentario

El ángel Gabriel, al anunciar a María que iba a concebir y dar a luz, por obra del Espíritu Santo, al Hijo de Dios hecho hombre, le menciona como de pasada que su prima Isabel “en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que llamaban estéril está ya en el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible” (Lucas 1,36-37).

Con el sí de María, “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38), el Verbo se hizo carne en sus entrañas purísimas. Desde ese momento la callada emoción de María, agradecida a Dios por todo lo que había hecho con ella, se concreta en obras de servicio, con total olvido de sí. Piensa en Isabel, en la ayuda que podría prestarle y se pone en camino hacia la montaña de Judá, a la casa de Zacarías e Isabel.

San Josemaría, que nos enseñó a entrar en las escenas del Evangelio como un personaje más, nos invita a acompañarla: “Ahora, niño amigo, ya habrás aprendido a manejarte. Acompaña con gozo a José y a Santa María... y escucharás tradiciones de la Casa de David: Oirás hablar de Isabel y de Zacarías, te enternecerás ante el amor purísimo de José, y latirá fuertemente tu corazón cada vez que nombren al Niño que nacerá en Belén... Caminamos apresuradamente hacia las montañas, hasta un pueblo de la tribu de Judá. Llegamos. Es la casa donde va a nacer Juan, el Bautista”[1].

“María va a encontrar a Isabel, ¿quién mejor que ella le iba a comprender? –observa mons. Fernando Ocáriz–. Conversan de los hijos que esperan, Jesús y Juan. El Espíritu Santo inunda la escena de la Visitación”[2].

“Cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo” (Lucas 1,41). El salto de alegría de Juan en el seno de su madre recuerda los saltos del rey David cuando danzaba acompañando la llegada del Arca de la Alianza a Jerusalén (1 Crónicas 15,29). El Arca, donde se contenían las tablas de la Ley, el maná y la vara florida de Aarón (Hebreos 9, 4), era el signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Ahora, Juan salta de alegría ante María, el Arca de la nueva Alianza, que lleva en su seno a Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre. “Juan conoce la presencia divina y exulta de gozo, obrando ya como precursor: anunciar a Cristo es tener y dar la alegría verdadera”[3].

“Isabel aclama, agradecida, a la Madre de su Redentor: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! -¿De dónde a mí tanto bien, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? (Lucas 1, 42 y 43)”[4]. En el Antiguo Testamento, la alabanza “bendita tú entre las mujeres” se dirige a Yael (Jueces 5, 24) y a Judit (Judit 13, 18), dos mujeres valientes que intervienen para salvar a Israel en momentos difíciles. María es, aún más que ellas, una mujer valiente que, con su entrega sin condiciones a los planes divinos, trae ya en su seno al Salvador del mundo.

“El Bautista nonato se estremece... (Lucas 1,41). La humildad de María se vierte en el Magníficat... Y tú y yo –nos recuerda san Josemaría-, que somos -que éramos- unos soberbios, prometemos que seremos humildes”[5].

 


[1] San Josemaría, Santo Rosario, Misterios gozosos. 2. La visitación.

[2] Fernando Ocáriz, A la luz del Evangelio, María la alegría de Dios (31 de mayo de 1999).

[3] Ibidem.

[4] San Josemaría, Santo Rosario, Misterios gozosos. 2. La visitación.

[5] Ibidem.

 

 

"La venida solemne del Espíritu"

Tres puntos importantísimos para arrastrar las almas al Señor: que te olvides de ti, y pienses sólo en la gloria de tu Padre Dios; que sometas filialmente tu voluntad a la Voluntad del Cielo, como te enseñó Jesucristo; que secundes dócilmente las luces del Espíritu Santo (Surco, 793).

31 de mayo

La venida solemne del Espíritu en el día de Pentecostés no fue un suceso aislado. Apenas hay una página de los Hechos de los Apóstoles en la que no se nos hable de Él y de la acción por la que guía, dirige y anima la vida y las obras de la primitiva comunidad cristiana (...)

La fuerza y el poder de Dios iluminan la faz de la tierra. El Espíritu Santo continúa asistiendo a la Iglesia de Cristo, para que sea –siempre y en todo– signo levantado ante las naciones, que anuncia a la humanidad la benevolencia y el amor de Dios (Cfr. Is XI, 12.). Por grandes que sean nuestras limitaciones, los hombres podemos mirar con confianza a los cielos y sentirnos llenos de alegría: Dios nos ama y nos libra de nuestros pecados. La presencia y la acción del Espíritu Santo en la Iglesia son la prenda y la anticipación de la felicidad eterna, de esa alegría y de esa paz que Dios nos depara (...).

La tradición cristiana ha resumido la actitud que debemos adoptar ante el Espíritu Santo en un solo concepto: docilidad. Ser sensibles a lo que el Espíritu divino promueve a nuestro alrededor y en nosotros mismos: a los carismas que distribuye, a los movimientos e instituciones que suscita, a los afectos y decisiones que hace nacer en nuestro corazón. El Espíritu Santo realiza en el mundo las obras de Dios: es –como dice el himno litúrgico– dador de las gracias, luz de los corazones, huésped del alma, descanso en el trabajo, consuelo en el llanto. Sin su ayuda nada hay en el hombre que sea inocente y valioso, pues es Él quien lava lo manchado, quien cura lo enfermo, quien enciende lo que está frío, quien endereza lo extraviado, quien conduce a los hombres hacia el puerto de la salvación y del gozo eterno (De la secuencia Veni Sancte Spiritus, de la misa de Pentecostés). (Es Cristo que Pasa, nn. 127-130)

 

 DOMINGO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD..

 

Mt 28,16.20

 

Meditar el evangelio con tres puntos.

 

Celebramos el misterio central de nuestra fe, la Santísima Trinidad. Es un misterio para la comprensión humana, pero que se expresa en nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra caridad. Son tres personas distintas, de única naturaleza e iguales en dignidad.

 

1.     Cuando Jesús nos envía a bautizar, nos manda que lo hagamos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Dios es familia, es comunidad es comunión, es vida por dentro para salir por fuera al misterio de la Redención. La Trinidad nos habla de un Dios que no es soledad, que es Amor, relación, donación, vida entregada.

 

2.     La inhabitación trinitaria en el alma, en nuestro corazón, es saber que se ha cumplido lo que decía el Señor en el Genesis... No es bueno que el hombre este solo. La compañía de la presencia trinitaria en el alma hace que todas nuestra soledades estén acompañadas de quien nos ha prometido que estará siempre con nosotros hasta el final de los tiempos.

 

3.     El misterio trinitario es para la alabanza y la adoración. Es una invitación fruto de nuestro bautismo para que vivamos cantando por los caminos de la tierra las misericordias del Señor.

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

El Amor que abraza el mundo (La creación, II)

Tras haber reflexionado sobre los relatos de la creación, podemos preguntarnos una vez más: ¿en qué sentido es racional hablar hoy de creación?

LA LUZ DE LA FE14/08/2017

Que el amor tiene un lugar central en la realidad resulta una idea hermosa e inspiradora para muchas personas. Pero se trata quizá a menudo de una convicción nostálgica: el mundo, se dicen, sería un lugar mejor si todos nos guiásemos por este principio. La experiencia del mal, de las injusticias, de lo imperfecto del mundo, parecen hacer del amor más un ideal al que tender que la base sobre la que se levantaría el edificio mismo de la realidad. «En efecto, el hombre moderno cree que la cuestión del amor tiene poco que ver con la verdad. El amor se concibe hoy como una experiencia que pertenece al mundo de los sentimientos volubles y no a la verdad»[1].

«NADA HAY MÁS OCULTO Y NADA MÁS PRESENTE QUE ÉL; DIFÍCILMENTE SE HALLA DÓNDE ESTÁ Y MÁS DIFÍCILMENTE DÓNDE NO ESTÁ» (SAN AGUSTÍN)

Por contraste, la fe cristiana reconoce en el origen del universo un Amor personal e infinitamente creativo, que ha llegado hasta el punto de entrar como uno más en su creación, para salvarla. «Con amor eterno te amé; por eso prolongué mi misericordia para contigo» (Jr 31,3). Muchas personas que trabajan con ilusión por mejorar el mundo reconocen la grandeza de esta visión de la realidad, pero no pueden dejar de ver la idea de un ser personal y eterno –un ser que precede el mundo– como algo que a fin de cuentas responde a un modo de pensar «mítico y contrario al sistema»[2]: algo ajeno al entramado racional que podemos compartir, en la medida en que se basa en nuestra experiencia común del mundo. Tras haber reflexionado sobre los relatos de la creación en el Génesis, podemos preguntarnos ahora, una vez más: ¿en qué sentido es racional hablar hoy de creación?

¿Dónde está Dios?

Es frecuente oír, incluso entre gente con fe, la consideración de que, mientras la ciencia basa sus afirmaciones en pruebas seguras, la idea de Dios se basaría en tradiciones o suposiciones no verificables. A primera vista, parece difícil objetar nada a esta idea. Sin embargo, si se tiene en cuenta que «pruebas seguras» significa aquí «evidencias empíricas», se comprende que esa seguridad tiene un alcance acotado por la misma ciencia, que deliberadamente se concentra en los aspectos empíricos y mensurables de la realidad. Esta decisión estratégica ha permitido a la ciencia crecer exponencialmente, pero implica también que su estudio no puede abarcar todo el espectro de la realidad, o no puede al menos descartar que este espectro sea más amplio. Por otro lado, como toda disciplina –y esto incluye también a la teología–, la ciencia experimental tiene presupuestos que ella misma no puede demostrar. Uno de ellos es la existencia de la realidad que estudia, que requiere necesariamente una reflexión racional de otro tipo. Se entiende así que la revelación cristiana no venga a cuestionar el método de la ciencia ni sus evidentes éxitos: en realidad, lo precede y le abre horizontes más amplios.

Ciertamente, el modo peculiar en que Dios se hace presente en el mundo puede hacerle aparecer a veces como un gran ausente. Escribía san Agustín: «Nada hay más oculto y nada más presente que Él; difícilmente se halla dónde está y más difícilmente dónde no está»[3]. Esta paradoja, este cruce de sí y no, que parece indicar un cortocircuito, habla en cambio de la necesidad de abrir la racionalidad a otro nivel[4]. Dios no es una realidad como otras en este mundo, ni interviene necesariamente en los procesos naturales de modos empíricamente verificables. Dios actúa en un nivel mucho más profundo, sosteniendo el ser mismo de todas las cosas, haciendo que las cosas sean. Al hablar de Él, incluso para negar su existencia, el lenguaje va siempre más allá del marco de rigor propio de la ciencia experimental, y se inserta en un lenguaje distinto, que la ciencia misma presupone, y que tiene también un rigor propio: el lenguaje filosófico o metafísico. Por eso, el dios al que se querría obligar a revelarse a través de instrumentos de observación científica no sería el verdadero Dios, sino una caricatura suya. Y el verdadero Dios no viene a interferir en la ciencia, porque se sitúa en un nivel de realidad anterior a la ciencia misma. Dios no cabe en las leyes de la física, porque son más bien las leyes de la física las que «caben» en Él[5].

UNA CIENCIA SIN DIOS NO LIBERARÍA AL MUNDO DE LOS MITOS, PORQUE SIEMPRE QUEDARÍAN INEVITABLEMENTE RENDIJAS QUE SE LLENARÍAN CON OTRAS EXPLICACIONES

La aportación de la ciencia ha sido determinante para hacer al hombre consciente de la inmensidad del universo, de su evolución dinámica; para comprender sus leyes, así como la trayectoria evolutiva, que forma una especie de prehistoria biológica de aparición del homo sapiens sobre la tierra. Sin embargo, la ciencia no puede explicar hasta el final el origen del universo, porque este evento no enlaza dos «estados» de la misma realidad. Explicar la «ley» con la que se ha pasado de la nada a la primera forma embrionaria del universo está más allá de las posibilidades de la ciencia, porque la nada escapa a cualquier representación científica. Toda teoría cosmológica asume una estructura espacio-temporal como punto de partida; y la nada en sentido radical, es decir, el no-ser, cae siempre fuera de esta estructura: el umbral que separa el ser y la nada es metafísico[6]. Se entiende por eso que el diálogo entre la ciencia y la teología no sea solo deseable sino necesario, y que requiera la mediación de la filosofía, más que como un árbitro para poner paz entre partes en litigio, como un interlocutor capaz de comprender el alcance y las posibilidades de ambas disciplinas.

En el corazón de lo real

Incluso aproximándose hasta el origen mismo del universo, pues, la ciencia se queda siempre de este lado de la realidad, dentro del ser. Son muchos los científicos que, al identificar ese umbral, se dan cuenta de la necesidad de emprender una reflexión filosófica, desde la que es posible llegar a comprender la necesidad de un Creador en el origen del universo. «Es, sin duda, un gran libro la misma hermosura de la creación. Contempla, mira, lee su parte superior y su parte inferior. Dios no hizo letras de tinta, mediante las cuales pudieras conocerle: puso ante tus ojos esas mismas cosas que hizo. ¿Por qué buscas una voz más potente? A ti claman el cielo y la tierra: “Dios me hizo”»[7].

Sin embargo, la filosofía misma topa también con preguntas límite: ¿Por qué el ser y no más bien la nada? ¿Por qué existo? En este sentido, la fe cristiana viene a aportar «una imagen de Dios nueva, más elevada que la que pudiera nunca forjarse y pensar la razón filosófica. Pero la fe tampoco contradice la doctrina filosófica de Dios; (…) la fe cristiana en Dios acepta en sí la doctrina filosófica de Dios y la consuma»[8]. Ante la pregunta acerca del porqué, del sentido último de la existencia –pregunta que en algún momento de la vida se vuelve decisiva para todos–, se hace el silencio. Se alza entonces la fe cristiana, y responde serenamente: Dios estaba ahí antes del mundo, pensó en él, y lo creó con amor.

Esta sencilla afirmación produce, en realidad, lo contrario de lo que a veces se achaca a la noción de creación: desmitifica el universo. La comprensión del mundo como creación de Dios es «la “Ilustración” decisiva de la historia (…), la ruptura con los temores que habían reprimido a los hombres. Significa la liberación del Universo por la razón, el reconocimiento de su racionalidad y de su libertad»[9]. Aunque la ciencia es capaz de leer una parte importante de la lógica interna de la naturaleza, una ciencia sin Dios no liberaría al mundo de los mitos, porque siempre quedarían inevitablemente rendijas que se llenarían con otras explicaciones[10]. No es posible, por la autolimitación de la ciencia a lo empírico, que ella misma cubra algún día todas esas rendijas; y el hombre tampoco va a dejar de preguntarse por ellas, porque el hecho mismo de hacerlo –como, por lo demás, el ejercicio mismo de la ciencia– muestra que trasciende el orden de lo empírico. El espíritu humano, que se manifiesta entre otras cosas en el hecho de que cada uno de nosotros percibe su identidad frente al mundo, en el hecho de que nos preguntemos por esas rendijas, e incluso de que alguien pueda considerar estúpido preguntarse por ellas… todo ello pone de manifiesto, incluso a una reflexión meramente filosófica, que nosotros mismos –aun siendo un microcosmos, que comparte con el universo sus mismos elementos– somos algo más que simple mundo.

La libertad personal y la autoconciencia, por las que uno se percibe distinto del mundo, son por eso también grandes rendijas a través de las cuales el hombre puede asomarse a la trascendencia: hablan del Dios personal que es aún más radicalmente distinto del mundo, y que lo crea libremente. Y viceversa, en el reconocimiento de que la realidad tiene su origen en esa Libertad creadora se juega el reconocimiento mismo de la libertad humana, y por tanto de la dignidad de cada persona[11]. Este es uno de los sentidos fundamentales en los que el Génesis dice que «creó Dios al hombre a su imagen» (Gn 1,27): nosotros mismos somos un espejo en el que se puede entrever a Dios. Por eso el beato John Henry Newman identificaba en la conciencia «nuestro gran maestro interior de religión»[12], un «principio de conexión entre la criatura y el creador»[13].

La fe en la creación, pues, no viene a añadir desde fuera el «mundo del espíritu» al mundo material: más bien afirma decididamente que Dios abraza el entero universo material. La intuición poética de Dante lo expresó de modo inmortal: «Dios es el amor que mueve el sol y las demás estrellas»[14]. En el corazón de lo real está Dios, y Dios quiere el mundo, y a cada uno: «abierta su mano con la llave del amor, surgieron las criaturas»[15]. Tiene gran profundidad teológica, en este sentido, un pensamiento recurrente en san Josemaría; a la hora de actuar, solía decir, esta es «la razón más sobrenatural: porque nos da la gana»[16]. La libertad y el amor, como la racionalidad del mundo, hablan de Dios. Por eso, si san Agustín reconocía a Dios en el libro de la naturaleza, le encontraba también en la intimidad de su alma: «he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te andaba buscando (…). Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y ahuyentaste mi ceguera»[17].

El milagro del mundo

La realidad de los milagros responde a esta misma prioridad respecto al mundo de la libertad, el amor y la sabiduría de Dios. Con su peculiar estilo paradójico, decía Chesterton: «Si un hombre cree en la inalterabilidad de las leyes de la naturaleza, no puede creer en ningún milagro de ninguna época. Si un hombre cree en una voluntad anterior a las leyes, puede creer en cualquier milagro de cualquier época»[18]. Los tres evangelios sinópticos hablan de un leproso que se acerca a Jesús, pidiéndole su curación. Jesús responde: «Quiero, queda limpio» (Mt 8,3). Dios cura a aquel hombre porque quiere, del mismo modo que creó el mundo, y ha creado a cada uno, porque quiere, por amor. Comentando el relato de otro milagro, la curación de un ciego, observaba Benedicto XVI: «No es casualidad que el comentario conclusivo de la gente después del milagro recuerde la valoración de la creación al comienzo del Génesis: “Todo lo ha hecho bien” (Mc 7,37). En la acción sanadora de Jesús entra claramente la oración, con su mirada hacia el cielo. La fuerza que curó al sordomudo fue provocada ciertamente por la compasión hacia él, pero proviene del hecho de que recurre al Padre. Se entrecruzan estas dos relaciones: la relación humana de compasión hacia el hombre, que entra en la relación con Dios, y así se convierte en curación»[19].

VIVIMOS DE MILAGRO: CADA INSTANTE DE NUESTRA VIDA ORDINARIA SE DESENVUELVE EN MEDIO DEL MILAGRO DE UN MUNDO QUE EXISTE POR AMOR

Los milagros, pues, no son excepciones que ponen en cuestión la solidez y la racionalidad del mundo, sino que apuntan a la raíz misma de esa solidez: ponen de manifiesto el verdadero milagro, que es la existencia misma del universo y de la vida; el verdadero milagro –miraculum, algo ante lo que solo cabe admirarse– es la creación de Dios. La apertura de la razón a este inicio de los inicios no solo hace razonables los milagros, sino que hace razonable, sobre todo, el mundo mismo. «La uniformidad y la generalidad de las leyes naturales (…) llevan a pensar que la naturaleza se basta a sí misma. Y sin embargo, no hay solución de continuidad entre la creación y el acontecimiento más habitual y banal. El milagro interviene para convencernos de ello»[20].

Se dice a veces que «vivimos de milagro», para referirse a los modos sorprendentes en que se resuelven ciertos problemas o peligros. En realidad, la expresión recoge una verdad radical: cada instante de nuestra vida ordinaria se desenvuelve en medio del milagro de un mundo que existe por amor. «Cada uno de nosotros, cada hombre y cada mujer, es un milagro de Dios, es querido por él y es conocido personalmente por él»[21]. Como decía san Pablo a quienes le escuchaban en el Areópago de Atenas, «en él vivimos, nos movemos y existimos» (Hch 17,28). Por eso, «para la tradición judío-cristiana, decir “creación” es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios donde cada criatura tiene un valor y un significado»[22].

***

«Te doy gracias porque me has hecho como un prodigio» (Sal 139,14): la fe en la creación se cifra en una profunda actitud de agradecimiento. A pesar del dolor y del mal presentes en el mundo, la realidad entera –y en especial la propia existencia y la de quienes nos rodean– aparece como una promesa de felicidad: «¡Todos los sedientos, venid a las aguas! Y los que no tengáis dinero, ¡venid! (…) Comprad, sin dinero y sin nada a cambio, vino y leche» (Is 55,1). El hombre se sabe inerme –porque realmente lo es–, pero destinatario de una generosidad infinita que le llama a vivir, y a vivir para siempre. San Ireneo lo sintetizó en una máxima célebre: «La gloria de Dios es el hombre vivo, y la vida del hombre es la visión de Dios»[23]. Desde esta mirada, la vida no es una simple lucha por el éxito o por la supervivencia, ni siquiera en las condiciones más extremas: es espacio para el agradecimiento, para la adoración, en la que el hombre encuentra su verdadero descanso[24]. «¡Qué maravillosa certeza es que la vida de cada persona no se pierde en un desesperante caos, en un mundo regido por la pura casualidad o por ciclos que se repiten sin sentido! El Creador puede decir a cada uno de nosotros: “Antes que te formaras en el seno de tu madre, yo te conocía” (Jr 1,5). Fuimos concebidos en el corazón de Dios, y por eso “cada uno de nosotros es el fruto de un pensamiento de Dios. Cada uno de nosotros es querido, cada uno es amado, cada uno es necesario”»[25].

Marco Vanzini / Carlos Ayxelá

 


Lecturas para profundizar

Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 279-324.

Francisco, Enc. Laudato si’, capítulo II, “El evangelio de la creación” (nn. 62-100)

Benedicto XVI, Audiencia, 6-II-2013; Audiencia, 9-XI-2005

– Homilía en la Vigilia Pascual, 23-IV-2011; Homilía en la Vigilia Pascual, 7-IV-2012.

– Mensaje al Meeting de Rimini, 10-VIII-2012.

– Discurso a la Pontificia Academia de las Ciencias, 31-X-2008.

– Discurso en la Universidad de Ratisbona, 12-IX-2006.

Juan Pablo II, Catequesis sobre la creación, 8-I-1986 – 23-IV-1986.

– Memoria e identidad, Planeta, Barcelona 2005.


Artigas, M.; Turbón, D. Origen del hombre. Ciencia, filosofía y religión, Eunsa, Pamplona 2007.

Chesterton, G. K. Santo Tomás de Aquino, Rialp, Madrid 2016 (On Saint Thomas Aquinas).

Guardini, R. El principio de las cosas: Meditaciones sobre los tres primeros capítulos del Génesis, publicado en Meditaciones Teológicas, Cristiandad, Madrid, 1965, 13-113. (Der Anfang der Dinge [Meditationen über Genesis, Kapitel 1-3]).

– “El ojo y el conocimiento religioso”, en Los sentidos y el conocimiento religioso, Cristiandad, Madrid, 1965, 21-48. (“Das Auge und die religiöse Erkenntnis”).

– La aceptación de sí mismo. Lumen, Buenos Aires 2016; Cristiandad, Madrid 1962 (Die Annahme seiner selbst).

Kehl, M. La creación, Sal Terrae, Bilbao 2011 (Schöpfung: Warum es uns gibt).

Marmelada, C.; Palafox, E.; Llano, A. En busca de nuestros orígenes. Biología y trascendencia del hombre a la luz de los últimos descubrimientos, Rialp, Madrid 2017.

Maspero, G.; O’Callaghan, P. Creatore perché Padre. Introduzione all’ontologia del dono, Cantagalli, Siena 2012.

Polkinghorne, J. Science and Theology, Parallelisms, en Tanzella-Nitti, G. y Strumia, A. (eds.), Interdisciplinary Encyclopedia of Religion and Science, www.inters.org.

Ratzinger, J. Progetto di Dio. Meditazioni sulla creazione e la Chiesa, Marcianum Press, Venecia 2012 (Gottes Projekt. Nachdenken über Schöpfung und Kirche).

– Creación y pecado, Eunsa, Pamplona 2005 = En el principio creó Dios [incluye la conferencia Consecuencias de la fe en la creación], Edicep, Valencia 2008 (Im Anfang schuf Gott. Vier Münchener Fastenpredigten über Schöpfung und Fall. Konsequenzen des Schöpfungsglaubens).

– Dios y el mundo. Creer y vivir en nuestra época, Random House Mondadori, Barcelona 2002, pp. 106-136 (Gott und die Welt. Glauben und Leben in unserer Zeit).

Sanz, S. La creación, en www.opusdei.org.

Tanzella-Nitti, G. Creation, en Tanzella-Nitti, G. y Strumia, A. (eds.), Interdisciplinary Encyclopedia of Religion and Sciencewww.inters.org.


[1] Francisco, Enc. Lumen Fidei (29-VI-2013), 27.

[2] J. Ratzinger, La fiesta de la fe, Desclée, Bilbao 1999, 25.

[3] San Agustín, De quantitate animae, 34, 77.

[4] Es en este sentido que Benedicto XVI habló de «la valentía para abrirse a la amplitud de la razón» (Discurso en la Universidad de Ratisbona, 12-IX-2006).

[5] «Albert Einstein dijo que en las leyes de la naturaleza “se revela una razón tan superior que toda la racionalidad del pensamiento y de los ordenamientos humanos es, en comparación, un reflejo absolutamente insignificante” (…). Un primer camino, por lo tanto, que conduce al descubrimiento de Dios es contemplar la creación con ojos atentos» (Benedicto XVI, Audiencia, 14-XI-2012).

[6] En ese sentido, explica Santo Tomás de Aquino que para sacar el ser de la nada es necesaria una «potencia infinita» (cfr. Summa Theologica I, q. 45, 5, ad 3): una capacidad que no puede ser comunicada a ninguna criatura, precisamente porque –como podemos percibir en nuestra existencia misma– las criaturas son contingentes, es decir, podrían no haber sido nunca (Summa Theologica I, q. 104, 1)

[7] San Agustín, Sermón 68, 6.

[8] J. Ratzinger, El Dios de la fe y el Dios de los filósofos, Encuentro, Barcelona 2007, 13.

[9] J. Ratzinger, Creación y pecado, Eunsa, Pamplona 2005, 37.

[10] Son muchos los científicos que así lo entienden; baste con mencionar a Einstein, que, desde una idea peculiar de Dios llegó a decir que «la ciencia sin la religión está coja; la religión sin la ciencia es ciega» (Pensieri, idee, opinioni [1934-1950], Newton Compton, Roma 1996, p. 29); y a Georges Lemaître, sacerdote y físico, que puso las bases de lo que más adelante se llamaría, al principio con ironía, y luego más seriamente, el Big Bang.

[11] Cfr. J. Ratzinger, La fiesta de la fe, 25-26: «Si, partiendo de la realidad, la personalidad no es posible o no existe, tampoco puede existir en ningún otro sitio. La libertad o es posible partiendo del fundamento de la realidad o bien no existe».

[12] Beato John Henry Newman, An Essay in Aid of a Grammar of Assent, Longmans Green and Co, Londres 1903, 389.

[13] Ibidem, 117.

[14] «L’amor che move il sole e l’altre stelle» (Dante, Commedia. Paradiso, XXXIII, 145).

[15] Santo Tomás de Aquino, Commentum in secundum librum Sententiarum, Prologus (citado en Catecismo de la Iglesia Católica, 293).

[16] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 184.

[17] San Agustín, Confesiones, X, 27, 38.

[18] G. K. Chesterton, Orthodoxy, New York, Dover 2012, 67.

[19] Benedicto XVI, Audiencia general, 14-XII-2011.

[20] J. Guitton, Le temps et l’éternité chez Plotin et saint Augustin, Aubier, Paris 1955, 176-177.

[21] Benedicto XVI, Audiencia general, 23-V-2012.

[22] Francisco, Laudato si’, 76.

[23] San Ireneo, Adversus haereses, 4, 20, 7 (citado en Catecismo de la Iglesia Católica, 294).

[24] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 347. Creación, milagro, adoración, agradecimiento… No es casual que estos motivos converjan en el misterio eucarístico: «La Eucaristía une el cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado. El mundo que salió de las manos de Dios vuelve a él en feliz y plena adoración» (Francisco, Laudato si’, 236).

[25] Francisco, Laudato si’, 65; cfr. Benedicto XVI, Homilía en el solemne inicio del ministerio petrino (24-IV-2005).

 

2,1.- Dios no ha empezado nunca a existir. Siempre ha existido y nunca dejará de existir. Es decir, que no ha tenido principio ni tendrá fin. Dios es eterno. Boecio definió la eternidad como la posesión total, simultánea y perfecta de una vida interminable. Sería un absurdo decir que hubo un tiempo en el que no existía absolutamente nada. En ese caso, jamás podría haber empezado nada a existir: no existirían seres de ninguna clase. No creados por otro -pues hemos supuesto que en un principio no existía absolutamente nada-, ni tampoco creados por sí mismos, pues sería un absurdo decir que una cosa que no existe pueda hacer algo. Luego si en algún momento no existió nada, nada existiría ahora; pues el primer ser no tuvo modo de empezar a existir. Nada hubiera empezado a existir. Como dice el conocido filosofo francés Claude Tresmontant: «Si en un momento dado nada existe, nada existiría eternamente. La nada absoluta no puede producir ningún ser»[64]. Si no hubo nada, nunca nada hubiera podido empezar a existir. Es así que nosotros existimos en un mundo y estamos rodeados de seres de todas clases, luego por fuerza tiene que haber existido, desde toda la eternidad, un Ser que no ha tenido principio y que ha dado origen a todos los seres que hoy existen. Ese Ser, que existe desde toda la eternidad, y es causa de todo lo que existe, es DIOS. Allan Sandage ayudante de Hubble, hasta la muerte de éste en 1953, y que hoy trabaja en el Observatorio de Monte Wilson, Pasadena, California, dice: «Dios es la explicación de que haya algo en vez de nada»[65].

2,2.- Dios es el único ser eterno e increado que existe necesariamente. Dios es el Ser Necesario que existe desde siempre, que no puede dejar de existir, que es eterno, porque su esencia es existir, no depende de nadie para existir, por eso es increado. El cosmos es limitado en el tiempo y en el espacio, es decir, es contingente. La materia se transforma continuamente, es extensa, limitada, compuesta y divisible, es decir, es contingente. Todo ser limitado es contingente, porque toda limitación supone una carencia. Y lo contingente -como se demuestra en Filosofía- es metafísicamente imposible que sea increado. Se llaman seres contingentes, aquellos que pueden existir o no existir, existir antes o después, existir de una manera o de otra. Todo lo que nace y muere, todo lo que cambia de tamaño, forma o lugar, como el hombre, la flor o la Tierra, es un ser contingente. Y lo contingente no tiene en sí mismo la razón de su existencia. Los seres contingentes deben su existencia a otro[66]. Por ejemplo: un año antes de que tu nacieras, no eras nada, y nada podías hacer para existir. Como eres un ser contingente tu existencia no dependía de ti. Eras nada, y en nada te hubieras quedado toda la eternidad, si alguien distinto de ti (tus padres) no te hubieran traído a la existencia: la nada, dejada a sí misma, permanece siempre en nada. Lo mismo que te ha ocurrido a ti, ha ocurrido con tus padres, tus abuelos, etc. Todos recibieron la existencia de otro. No podían existir por sí mismos. «Todo lo que no tiene en sí mismo la razón suficiente de existir, debe recibir de otro la existencia...El ser contingente podría no existir, porque su esencia no exige la existencia...Lo que es mudable es contingente, y todo ser contingente exige, como causa suficiente ultima, un SER NECESARIO: DIOS. Que la materia es esencialmente mutable no es discutible...Así llegamos a la afirmación del Universo como contingente y, por lo tanto, creado, porque tiene que recibir su existencia de un SER no material»[67]. Dios es el único Ser Necesario. Ser Necesario es el que existe por sí mismo, que no recibe de otro la existencia, que no depende de nada para existir. Existe siempre, sin principio ni fin. Todos los seres existentes se dividen en necesarios o contingentes, según existan por sí mismos o por otros. Como el ser contingente es indiferente para existir, no existe necesariamente. Por lo tanto necesita una razón para pasar de la no existencia a la existencia. Esta razón suficiente no puede ser una serie infinita de seres contingentes, pues una carencia no se remedia con otros seres que tienen la misma carencia: una colección de ciegos no ve más que un solo ciego. Es que creemos que reuniendo ceros podemos conseguir la unidad? La razón de la existencia de los seres contingentes hay que buscarla en un ser que no sea contingente, es decir, en un ser que no necesite de otro para existir, de un ser que exista por sí mismo, porque su esencia es existir. Ese es Dios[68].

2,3.- Las cosas que vemos en el mundo se han hecho unas a otras. Un hombre viene de otro hombre, una flor de otra flor, una estrella de otra estrella. Cada ser existente de este mundo es como un anillo de una cadena. Cada anillo está colgado de otro anillo, que es quien lo sostiene, quien lo ha puesto en la existencia. Si subimos por esa cadena de seres existentes llegaremos al primer anillo. Quién sostiene el primer anillo? No puede ser otro anillo, pues entonces no sería el primero, sería el segundo. Pero el primer anillo, estará colgado en el aire? Entonces toda la cadena caería en el fondo de la nada. Si la cadena de seres que han venido a la existencia no cae en el fondo de la nada, es porque la sostiene alguien que está fuera de la cadena y no necesita de otro para existir. Ese Ser, que sostiene la cadena de seres existentes, que no necesita de otro para existir y que por lo tanto tiene que existir por sí mismo, ése es Dios. Dios sostiene todos los seres en la existencia, lo mismo que el Sol sostiene la vida en la Tierra. Si apagas el Sol, desaparece la luz y el calor en la Tierra. Sin la luz del Sol, la Luna tampoco se ve, y la Tierra estaría a oscuras; y sin calor las aguas de los ríos y mares no se evaporan. Consiguientemente desaparecen las nubes y las lluvias. Las fuentes y ríos terminarían por vaciarse en el mar y se secarían. Las plantas morirían por falta de agua, y los animales se morirían de frío. El aire se envenenaría, pues no habría plantas para restituir el oxígeno. Es decir, que el Sol solo con su presencia, hace posible la vida en la Tierra. Lo mismo ocurre con Dios. él sostiene toda la cadena de seres existentes. Si veo una chaqueta colgada en la pared, dice Sheed, aunque no vea el clavo que la sostiene, no digo que la chaqueta desafía las leyes de la gravedad. Comprendo que tiene que haber un clavo que la sostiene. Si en un paso a nivel ves pasar, desde tu coche, un largo tren de mercancías en que un vagón tira de otro, comprendes que tiene que haber una locomotora que tire de todo el tren. Aunque tu no la veas. Lo mismo: hay que pensar en un primer Ser eterno al ver que unos seres hacen a otros, y por lo tanto todos necesitan de otro para existir; menos el primero que tiene que se eterno. Dios es ese Primer Ser que no necesita de otro para existir, sino que existe por sí mismo, es decir, que su esencia es existir, que no puede dejar de existir, que existe necesariamente, que siempre ha existido y nunca dejará de existir. Por eso decimos que Dios es ese primer Ser Eterno. Dios el el único ser eterno.

3. EL COSMOS NO ES ETERNO.

3,1.- «El cosmos no puede haber existido desde la eternidad»[69]. Es dogma de fe que el cosmos no es eterno, sino que ha sido creado por Dios en el principio del tiempo. Dice San Pablo que Dios es «el Creador de todas las cosas. él existe antes que todas las cosas»[70]. «El ateísmo marxista se basa en la eternidad de la materia. Afirma que la materia ha existido desde toda la eternidad, y de este modo no necesitan a Dios-Creador. Pero la "eternidad de la materia" es una afirmación, no una demostración. Físicamente es inverificable, y filosóficamente es inaceptable. Pero los marxistas, que se precian de no admitir en su doctrina teórica y práctica sino los hechos que la Ciencia ha demostrado ser ciertos, esta afirmación de "la eternidad de la materia" la admiten sin demostración alguna. La imponen, sin más, como un postulado base de su ateísmo»[71]. «Los marxistas-leninistas no demuestran la eternidad de la materia y por eso no consiguen desplazar la necesidad de un Dios, causa primera de todo cuanto existe»[72]. «Casi por todas partes -informa Le Monde - el materialismo dialéctico como instrumento de análisis histórico está en retroceso. Si puede decirse que Marx ha muerto ya en el Este, el marxismo apenas resulta operativo en la historiografía occidental»[73]. «Marx era rabiosamente ateo, pero no por convicciones racionales, sino por motivos emocionales y psicológicos... El psicólogo no tiene más remedio que reconocer en Marx un odio personal hacia el cristianismo casi idéntico al que sentía Freud... Tanto Marx como Freud -ambos judíos- decían que rechazaban el cristianismo en nombre de la Ciencia; pero lo verdaderamente innegable es que aquel rechazo provenía de un elemento emotivo»[74]. «La idea materialista-marxista de una materia eterna es totalmente anticientífica. Está en contradicción palmaria con todos los datos de la Ciencia moderna»[75]. Por el contrario «la Ciencia moderna le niega al Universo una existencia eterna, sea en el pasado, sea en el futuro»[76]. Modernamente, como consecuencia de los nuevos descubrimientos científicos, el principio de la eternidad de la materia, ha resultado ser completamente falso según reconocen, con rara unanimidad, los propios hombres de ciencia quienes afirman que la materia comenzó en un momento determinado, hace algunos miles de millones de años. «Si el cosmos comenzó necesito de un Ser distinto del cosmos que lo puso en la existencia. De la nada absoluta, nada sale. A este Ser Creador del cosmos, le llamamos Dios. Por eso el materialismo marxista es imposible»[77]. Le oí decir en una conferencia a D. Angel González Alvarez, Rector de la Universidad Complutense de Madrid, y Catedrático de Metafísica y Miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas: «El ateo afirma que Dios no existe, pero no tiene pruebas para demostrarlo, porque no las hay. El ateísmo es una profesión de fe en la NO existencia de Dios». El científico italiano Antonio Chiichichi, dice en «Il Tempo» de Roma: «El ateísmo no tiene a sus espaldas ni la Ciencia ni la razón. El ateísmo es también un acto de fe. La única diferencia es que el ateo tiene fe en la nada, y el cristiano la tiene en Dios. Quien quiera profesar la fe en la nada, que continúe siendo ateo; pero a condición de que no pretenda que su opción esté motivada por razones científicas»[78]. «El pretendido principio de la eternidad de la materia, está en abierta contradicción con los resultados que nos ofrece la Ciencia moderna. El que quiera estar de acuerdo con los últimos descubrimientos científicos que señalan una edad en la existencia de la materia, no tiene más remedio que negar la eternidad de la materia, pues las pruebas que los científicos aducen son concluyentes. Existen algunas discrepancias entre las cifras que se dan como edad de la materia. Pero lo importante es que todo el mundo está de acuerdo en aceptar una edad para la materia. Si la materia ha tenido un principio, no puede ser eterna. Antes, cuando en los siglos XVIII y XIX, Ciencia y Religión se hallaban en conflicto, a nosotros,los católicos nos llamaban retrógrados, ignorantes y obscurantistas. Ahora, por una curiosa ironía de los tiempos, estos "cariñosos" adjetivos, los podemos dirigir con mucha mayor razón, a los ateos recalcitrantes, que realmente dan muestras de atraso e ignorancia, cuando se empeñan en seguir defendiendo la eternidad de la materia, a pesar de que la Ciencia moderna, con pruebas experimentales, nos indica bien claramente que la materia tiene una edad y un principio en el existir»[79]. «La vida finita del cosmos es algo científicamente probado. El científico que se para aquí, y dice que no sabe del origen del cosmos, es por pura pereza intelectual, pues donde no llega la Física llega la Metafísica. Basta ser hombre y tener sentido común para comprender que el origen finito del Universo debe tener una causa adecuada fuera del mismo Universo»[80]. Esta causa no es otra sino Dios. La eternidad de la materia no se puede demostrar porque es un absurdo. En efecto: la materia tiene una existencia sucesiva[81], es decir, con un antes y un después; es decir, medible por el tiempo. Las sucesivas transformaciones de la materia y los cambios de la Naturaleza se van midiendo por el paso de los días, de las horas y de los minutos. Y todo lo que es medible por el tiempo, tiene una existencia temporal y limitada, no eterna. El tiempo es la duración del movimiento[82], y lo eterno no cambia. No tiene principio ni fin. Está siempre en el momento presente. No está sujeto al paso del tiempo. Si la materia en evolución fuera eterna querría decir que ha pasado por una serie infinita de momentos sucesivos[83]. Y si no se llega al término desde aquí hasta allá, tampoco se puede llegar desde allá hasta aquí, pues la distancia es la misma. Efectivamente, la misma distancia hay de Madrid a Barcelona, que de Barcelona a Madrid. El mismo tiempo hay del día de hoy al primero de enero de 1950, que desde ese día hasta hoy. Si por más que subiéramos por la escalera del tiempo no llegaríamos nunca al principio del cosmos, tampoco llegaríamos nunca del principio del cosmos al día de hoy, si ese principio estuviera en la eternidad. Es así que hoy existe el cosmos actual que vivimos, luego si hemos llegado hasta hoy, también desde hoy, subiendo por la escalera del tiempo, podemos llegar, con el entendimiento, al principio del cosmos, por lejano que esté. Es decir, que el principio del cosmos no está en la eternidad: el cosmos no es eterno. Si el cosmos no es eterno, es necesario otro Ser que sea eterno, pues todo lo que empieza necesita de otro para empezar a existir.

3,2.- El único Ser eterno es Dios, porque Dios es el único Ser por el que no pasa el tiempo, que está totalmente fuera de la medición del tiempo. El tiempo es la duración del movimiento, y Dios es inmutable, es pura actualidad. En él no hay antes ni después. Es un presente permanente. Todo esto se demuestra en Filosofía. «Nosotros vivimos en el tiempo y no podemos concebir un ser que exista fuera del tiempo... Alguna intuición podemos tener de lo que es existir fuera del tiempo, cuando pensamos en las esencias, por ejemplo, en la esencia del triángulo: la triangularidad. No tiene sentido preguntar cuándo empezó a existir, ni cuánto tiempo lleva existiendo. La triangularidad no dura, simplemente es»[84]. Todo esto puede ser difícil de entender para personas que no están acostumbradas a cuestiones filosóficas. Es como pedirle a un matemático que explique en dos palabras la resolución de las ecuaciones diferenciales o de las integrales elípticas; o, sencillamente, el uso de las tablas de logaritmos, a quien no ha estudiado matemáticas. Esto es imposible sin dedicar primero muchas horas, y aun años, a explicar multitud de conceptos preliminares indispensables. Y desde luego, no se debe buscar en esto una evidencia, como el axioma el todo es mayor que su parte y dos cosas iguales a una tercera son iguales entre sí.

3,3.- No se trata de demostrar la existencia de Dios científicamente, pues el estudio de Dios no es objeto de la Ciencia, sino de la Teología.El objeto de la Ciencia no es estudiar a Dios. La Ciencia estudia la Naturaleza. A Dios lo estudia la Teología. Por eso no tiene sentido buscar argumentos científicos para demostrar la existencia de Dios. La Ciencia se limita a responder a como se realizan las cosas. El porqué y para qué es propio de la Filosofía. Sin embargo la Ciencia sí nos da datos que nos hacen razonable la creencia de Dios. Esto es lo que dijo el Papa Juan Pablo II en su audiencia general del 10 de julio de 1985: Cuando se habla de pruebas de la existencia de Dios debemos subrayar que no se trata de pruebas de orden científico experimental. La pruebas científicas en el sentido moderno de la palabra, valen solo para las cosas perceptibles por los sentidos, dado que solamente sobre éstos pueden ejercitarse los instrumentos de la indagación y de la verificación de los que se sirve la Ciencia. Querer una prueba científica de la existencia de Dios significa hacer descender a Dios a las filas de los seres de nuestro mundo y, por lo tanto, equivocarse metodológicamente sobre lo que es Dios; la Ciencia debe reconocer sus límites y su impotencia para alcanzar la existencia de Dios; no puede ni afirmar ni negar esta existencia. Pero de todo esto no debe sacarse la conclusión de que los científicos sean incapaces de hallar en sus estudios científicos motivos válidos para admitir la existencia de Dios. Si la Ciencia como tal no puede alcanzar a Dios, el científico, que posee una inteligencia cuyo objeto no está limitado a las cosas sensibles, puede descubrir en el mundo las razones para afirmar un Ser que lo supera. Muchos científicos han realizado este descubrimiento. Quien con espíritu abierto reflexiona sobre aquello que está implicado en la existencia del Universo, no puede impedir el llegar al problema del origen. Instintivamente cuando somos testigos de ciertos acontecimientos nos preguntamos cuáles son las causas del mismo. Una hipótesis científica como la expansión del Universo hace descubrir más claramente el problema: si el Universo se encuentra en continua expansión, no debería llegar en el tiempo hasta lo que se podría llamar el "momento inicial", aquel en el que la expansión comenzó? Cualquiera que sea la teoría adoptada sobre el origen del Universo, esa cuestión más fundamental no puede ser eludida. Este Universo en constante movimiento postula la existencia de una causa que, dándole el ser, le ha comunicado este movimiento y continua alimentándolo. Sin tal Causa Suprema, el mundo y todo el movimiento que en él existe quedaría inexplicado e inexplicable, y nuestra inteligencia no podría quedar satisfecha. El espíritu humano pide recibir una respuesta a sus interrogantes solo admitiendo un Ser que ha creado el mundo con todo su dinamismo, y que continua sosteniéndolo en su existencia... A todas estas indicaciones sobre la existencia de Dios-Creador, algunos oponen las virtudes de la casualidad o de los mecanismos propios de la materia. Hablar de casualidad para el Universo que presenta una organización tan compleja en los elementos, y un finalismo tan maravilloso en la vida, significa renunciar a la búsqueda de una explicación del mundo. En realidad esto equivale a querer admitir los efectos sin causa. Se trata de una aplicación de la inteligencia humana que renunciaría así a pensar y a buscar una solución a sus problemas. En conclusión, miles de indicios empujan al hombre, que se esfuerza por comprender el Universo en que vive, a orientar la propia mirada hacia el Creador. Las pruebas de la existencia de Dios son múltiples y convergentes. Ellas atribuyen a demostrar que la fe no mortifica a la inteligencia humana, sino que la estimula a reflexionar y le permite entender mejor todos los "porqués" puestos ante la observación de la realidad. «En el simple plano de las razones y de las pruebas, podríamos decir que las posibilidades de la existencia de Dios son incomparablemente mucho más grandes que las de su no existencia; y los hombres lo adivinan así. Su ateísmo no es un ateísmo especulativo, sino un ateísmo práctico»[85]. Cuando uno, consciente o inconscientemente está interesado en rechazar la fe, se siente inclinado a encontrar más y más dificultades, y a no parecerle satisfactorias las soluciones que se le dan. No acepta una fe razonable y acepta un ateísmo que es indemostrable. Si Dios nos ha dado la razón es para que la usemos. Debemos ser creyentes bien formados, que sabemos lo que creemos y por qué lo creemos[86].

3,4.- Hace algún tiempo se hablo de la teoría de Frederick Hoyle sobre el origen del Universo. Se llama Universo estacionario. Sir Fred Hoyle era hijo de padres ateos y en su vida tampoco había sitio para Dios. Sin embargo, en 1983 sorprendió al mundo publicando un libro sensacional: «El Universo inteligente», donde apunta la necesidad de la existencia de Dios. La revista norteamericana «TIME», en un artículo de Arthur White lo anunciaba con este título: «El astrónomo que ha visto la LUZ». La LUZ con mayúsculas, se refiere a Dios. El subtítulo era: «Según Hoyle, una inteligencia superior guía la Naturaleza»[87]. En este libro, Fred Hoyle reconoce las dificultades de su teoría hasta el punto de abandonarla, como afirma el profesor de Astronomía de la Universidad de Harvard (EE.UU.)Donald H. Menzel[88]. La teoría del Universo estacionario de Fred Hoyle no cuenta con ninguna prueba experimental hasta el presente[89]. Este modelo está hoy abandonado por las insalvables dificultades encontradas[90]. Está hoy tan abandonado, que Nigel Henbest astrónomo inglés de la universidad de Oxford en su libro «El Universo en explosión» titula uno de los capítulos: «Muerte de la teoría del Universo estable»[91]. La teoría del Universo estacionario de Fred Hoyle debe ser abandonada. Hoy en día casi todo el mundo supone que el Universo comenzó con el Big-Bang... «Roger Perose y yo mostramos como la teoría de la relatividad general de Einstein implicaba que el Universo debía tener un principio»[92]. Dice Robert Jastrow, investigador, astrónomo y cosmólogo norteamericano contemporáneo: «Prácticamente está eliminada la teoría del Universo estacionario de Fred Hoyle, obligándonos a aceptar la de la gran explosión inicial»[93]. Esta teoría se llama del Big-Bang o del Universo en expansión. La desviación hacia el rojo en el espectro de la luz de las galaxias demuestra que el Universo está en continua expansión. Esta expansión de las galaxias, como la explosión de una bomba, nos lleva a pensar que estas galaxias debieron partir de un punto común[94]. Esta teoría tiene a su favor tantos datos experimentales que hoy es aceptada, casi sin excepción, por todos los físicos y astrónomos contemporáneos[95]. Cabe incluso hacer una especie de cuenta atrás hasta el momento en que el Universo nació. La mayoría de los cosmólogos están de acuerdo en que el Universo se inicio con una gran explosión hace unos 15.000 millones de años[96]. Por eso la mayoría de los astrónomos aceptan el Big-Bang, como lo llaman los anglosajones. Es decir, la gran explosión en el comienzo del cosmos. Después del Big-Bang la radiación se condenso en partículas, y éstas al unirse formaron protones y neutrones que después formaron los átomos de hidrogeno, helio, etc. «La teoría de que el Universo nació en una gigantesca explosión o Big-Bang, ya no es una simple hipótesis académica, cada vez se hace más difícil prescindir de ella si se quiere dar cuenta de las propiedades fundamentales del Universo como hoy se observa. El extraordinario éxito de la teoría del Big-Bang está relacionado con su poder de predicción y con las brillantes confirmaciones que las observaciones han aportado a sus predicciones.(...)La teoría del Big-Bang ha adquirido categoría de ciencia»[97]. «La teoría del Big-Bang, ha pasado, de hipótesis estrafalaria, a ser respetada teoría científica, merecedora de la más preciada distinción para los físicos de hoy»[98]. Esta teoría la defienden los astrofísicos más acreditados, como Allan Sandage del Observatorio de Monte Palomar (California), especialista en la investigación sobre los quásares y radiogalaxias[99]; Chushiro Hayashi, Profesor de Astrofísica de la Universidad de Tokyo (Japón); Arthur Code, Director del proyecto OAO-II de la NASA, y Yakov Zeldovitch, de la Academia de Ciencias de la URSS. Y también por Martin Ryle, catedrático de Radio-Astronomía en la Universidad de Cambridge, y Premio Nobel de Física en 1974. El científico español que trabaja para la NASA americana, D. Juan Oro, dijo por Radio Nacional de España el 7 de octubre de 1983 a las 7'30 de la tarde en el espacio Directo, directo, que la teoría del Big-Bang es una confirmación de la creación del cosmos por Dios. «Esta teoría del origen del Universo es aceptada por la inmensa mayoría de la comunidad científica, porque es la que mejor se ajusta a lo que se puede observar en la realidad»[100]. Prácticamente todos los astrónomos aceptan hoy la teoría de que el Universo apareció en un instante de creación mediante la violenta explosión de una bola de fuego, hace unos 15 o tal vez 20 mil millones de años. «El 3Universo estacionario2 de Hoyle también exige un comienzo de materia (creación). Yakov Zeldovitch afirma que es ineludible admitir que el Universo ha tenido un comienzo. El proceso de la NADA a la existencia de la materia solamente nos es posible describirlo con la palabra CREACIÓN. Para que la materia comience a existir se requiere un agente no material de infinito poder: UN CREADOR»[101]. «Físicos y astrónomos apuntan a la conclusión de que el Universo fue creado en una inmensa explosión (Big-Bang) hace unos 20.000 millones de años»[102]. Para hacernos una idea de lo que es todo este tiempo, si reducimos la historia del universo a un año, el nacimiento de Cristo hace dos mil años, sucedería en el ultimo minuto del ultimo día del año. El astrónomo Phillip Morrison confesaba en una intervención ante la BBC de Londres: «Me gustaría poder rechazar la teoría del Big-Bang, pero tengo que rendirme a la evidencia»[103]. Precisamente el Premio Nobel de Física de 1978 se concedió a los radioastrónomos Arno Penzias y Robert Wilson, especialistas en microondas, por haber recogido por primera vez en la historia el eco que queda de la gigantesca explosión que tuvo lugar en el comienzo de la creación del cosmos. El catedrático de Física Teórica de la Universidad Complutense de Madrid, D. Alberto Galindo, califica este hallazgo como uno de los más importantes de la astrofísica del siglo XX, sobre el comienzo de la creación del cosmos. Gracias a esta radiación de fondo sabemos que hubo una creación instantánea. El profesor F. Graham Smith, astrónomo real británico y director del Observatorio del Jodrell Bank, manifiesta que el ruido cósmico captado proviene del Big-Bang, la gran explosión que dio origen al Universo. El 23 de Abril de 1992 un equipo de investigadores, dirigidos por Jorge Smoot, anunciaba el descubrimiento de fluctuaciones en el fondo cósmico de radiación, detectadas por medio del satélite COBE (Cosmic Background Explorer )...Este fondo de radiación refleja el momento de la expansion del universo en el que tuvo lugar el acoplamiento entre materia y energía. El mismo Jorge Smoot, astrofísico de la Universidad de Berkeley (California), dijo en una conferencia de prensa en la Sociedad de Físicos de Estados Unidos en Washington: Lo que hemos hallado es una prueba del comienzo del Universo. Ha sido como ver a Dios. La teoría del Big-Bang es actualmente la más aceptada por los científicos para explicar el origen del cosmos, especialmente tras la presentación por parte de Jorge Smoot, de unas fotografías de la "explosión inicial" que puede considerarse como una imagen del Big-Bang. Por eso a Jorge Smoot se le ha llamado el hombre que fotografió el nacimiento del Universo con el satélite COBE. El COBE ha fotografiado con distintos colores fluctuaciones de temperaturas de irradiación situadas hace 15.000 millones de años luz. Todo esto confirma la teoría de la expansion del Universo expuesta por primera vez por el sacerdote científico belga Jorge Lemaître, por los años 30 de este siglo. Los días 26 y 27 de octubre de 1990 asistí en Madrid a un Simposium sobre Física y Religión. Uno de los científicos que hablo allí fue Julio A. Gonzalo, Catedrático de Física de la Universidad Autónoma de Madrid. Hizo esta afirmación: El Big-Bang ha pasado de ser hipótesis a ser teoría científica. Las observaciones del satélite COBE indican que no hay una teoría alternativa al Big-Bang sobre el origen del Universo. El astrónomo John Mather explico en la reunión anual de la Sociedad Astronómica Americana que las informaciones obtenidas por el satélite COBE no dejan dudas de que el Universo surgió a partir de una gigantesca explosión (Big-Bang). La teoría del Universo pulsante, de sucesivas expansiones y contracciones, es puro parto de la fantasía. No tiene ninguna confirmación científica. Mientras que la teoría del Big-Bang, del Universo en expansion, tiene multitud de comprobaciones científicas. El 29 de agosto de 1985 asistí en Loen a una conferencia del Profesor Carlos Sánchez del Río, Catedrático de Física de la Universidad Complutense de Madrid, y dijo: La expansion del Universo está confirmada por multitud de datos científicos experimentales, pero hoy no tenemos ningún dato científico experimental para afirmar que en el cosmos después de una expansion vendrá una contracción. Que a la expansion no sucederá una contracción se puede ver siguiendo los pasos que da el Catedrático de la Universidad de Roma, Director del Observatorio Armellini, que podríamos resumir diciendo: Las galaxias no volverán nunca a caer hacia atrás, pues su velocidad de fuga es tres veces mayor que la velocidad crítica. Hay procesos irreversibles: un huevo frito jamás puede volver a ser un huevo crudo. «Es físicamente sin sentido el hablar de volver al pasado»[104].

La hipótesis de que después de la expanción del cosmos vendrá una contracción ha sido descartada por los astrofísicos que han participado en la reunión de la sociedad Americana de Astronomía celebrada en washington en Eero de 1998.

El astrónomo James Jeans, uno de los mayores genios de la época actual dice: Un universo cíclico está en completo desacuerdo con el principio bien establecido de la Segunda Ley de la Termodinámica que nos enseña que el universo cíclico es imposible. (...) Al remontarnos hacia atrás en el tiempo llegaremos por necesidad al momento antes del cual no existía el universo presente. Además esta hipótesis del universo pulsante no excluye la idea de creación, pues en estas sucesivas expansiones y contracciones, siempre hay pérdida de energía, es decir, antes o después se llegará al final. Cuando en pleno siglo XX, los científicos teóricos y los experimentadores descubrieron la necesidad de admitir un principio del Universo, los sabios materialistas bregaron como verdaderos diablos..., pues saben muy bien que si logra imponerse la tesis del principio del Universo, el fin del materialismo habrá llegado. Si la Astrofísica conduce a admitir que el Universo ha comenzado alguna vez..., entonces el ateísmo no sería admisible.

La Ciencia explica cómo fue el origen del cosmos. Pero en el instante inmediatamente anterior al Big-Bang no hay Universo; no existe el objeto de la Ciencia Física. Ésta no puede, por consiguiente, entender de lo que es ajeno a su jurisdicción. Como dice Cloud, "de dónde puede haber provenido la bola, cuya explosión dio origen al Universo, es una cuestión que trasciende los límites de la Ciencia...; pertenece a la Metafísica y a la Teología". Entre otros muchos, existe un libro científico que trata sobre el origen del cosmos. Se titula Los tres primeros minutos[105]; es una vista moderna del origen del Universo, por Steven Weinberg, Profesor de Ciencias de la Universidad de Harvard, Premio Nobel de Física 1980. De este libro dice el Premio Nobel de Física T. D. Lee: Este libro presenta el tema con claridad y gran precisión científica. Y un comentarista del New Yorker, afirma: Cuando antes se creía que era una locura pensar en la creación, después de leer este libro lo que parece locura es no aceptar la creación.

Robert Jastrow, científico y autor internacionalmente reconocido, que es el fundador del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA, Profesor de Astronomía y Geología en la Universidad de Columbia, y Profesor de Ciencias de la Tierra en el Dartmouth College, que ha sido una figura relevante en el Programa Espacial Norteamericano desde su comienzo, y fue el Presidente del Comité de Exploración Lunar de la NASA, dice: «El repentino nacimiento del Universo es un hecho científico probado... Fue literalmente el momento de la Creación[106]». Y en su libro Dios y los Astrónomos dice: «Cuando el astrónomo llega a la cumbre de sus conocimientos del origen del cosmos, le dan la bienvenida los teólogos que estaban allí desde hace muchísimos siglos». Los teólogos han dicho siempre lo que hoy dicen los astrónomos: que el cosmos comenzó por un acto de creación. El P. Antonio Romañá, S.I. treinta años Director del Observatorio de Astrofísica del Ebro, que tenemos los jesuitas en Tortosa, me dijo a mí, y yo lo dije en Televisión Española citándole a él: Hoy en Astrofísica nadie excluye la idea de creación. Es evidente que el Universo ha tenido un principio. En Ciencia, al igual que en la Biblia, el cosmos empieza con un acto de creación... Todo esfuerzo para hablar de un Universo eterno con materia eterna se estrella contra los datos científicos. No supone ninguna falacia afirmar que el tiempo comenzó con el Big-Bang junto con el espacio que nuestro Universo ocupa Ian Barbour, profesor de Ciencias en Carleton enseña que el Big-Bang del Universo es una forma de creación divina.

El Big-Bang es el grito del Universo al nacer.

Que el Universo tuvo principio en un momento dado está confirmado por el mayor acelerador de partículas del mundo (LEP) inaugurando el 13 de noviembre de 1989 para simular las condiciones que dieron origen al universo.

3,5.- Otro de los argumentos para demostrar que la materia no puede ser eterna, es la transformación de unos elementos radiactivos en otros. Si la materia fuera eterna, ya no quedaría potasio-40, ni rubidio-87, ni uranio-235, pues ya se habrían transformado en argón-40, en estroncio-87, y en plomo-207 respectivamente. Por el punto de desintegración de los cuerpos radiactivos podemos afirmar que la materia no es eterna, pues si la materia fuese eterna ya se habrían transformado totalmente. Si hoy queda en el mundo potasio y uranio radiactivos es porque todavía no han transcurrido los miles de años necesarios para que se transformen en argón y plomo respectivamente. Es cosa sabida que la mitad del uranio que contiene una roca se transforma en plomo al cabo de 4.000 millones de años. También es sabido que si todavía hay uranio es señal que no existe desde hace una eternidad, pues en ese caso todo se habría convertido en plomo y ya no quedaría uranio en el mundo. Dice el conocido físico francés Jean E. Charon: «La materia tuvo que aparecer en un momento determinado. (...) La radiactividad natural proporciona un método sumamente preciso para fechar el nacimiento de la materia»[107]. El hidrogeno que consta de un protón y un electrón, es la base de todos los demás elementos más estables que él. No se retrocede de un elemento más estable a otro menos estable. Es imposible que el Universo sea eterno: no quedaría nada de hidrogeno. Es cosa sabida que el hidrogeno se convierte en helio en un proceso continuo e irreversible. Si esto sucediera desde toda la eternidad ya se habría gastado todo el hidrogeno que todavía se quema en las estrellas, pues la cantidad de hidrogeno del universo es limitada, y lo que se pierde no se repone. ésta fue la explicación que dio el astrónomo soviético Fessenkov en la Academia de la Unión Astronómica Internacional, celebrada en Roma en 1952, hablando sobre el origen de las estrellas: No pueden ser eternas, sino que han tenido que producirse en un momento dado. La Ciencia moderna encuentra cada día nuevos datos que confirman la doctrina católica de que el cosmos no es eterno. Por métodos radiactivos se puede calcular la edad de los astros cuyos astrolitos han caído en nuestro suelo. También se ha calculado que la edad de la Tierra es de 4.500 millones de años. En la Naturaleza nada se crea ni se destruye; todo se transforma. Pero esto supone una creación previa de la Naturaleza. La conservación del binomio materia-energía, es una ley de la Naturaleza que no tiene sentido antes de la creación del cosmos. «La ley de la conservación de la energía se entiende de la suma total de energía de todo orden que el cosmos encierra: mecánica, química, eléctrica, calorífica, etc. Pero la energía calorífica se llama energía degradada porque no puede transformarse íntegramente en otra energía. La energía mecánica puede transformarse enteramente en energía calorífica, pero no al revés. La energía calorífica crece continuamente en el Universo y como, en su mayor parte, no es apta para producir de nuevo un trabajo útil, resulta que la energía utilizable disminuye incesantemente. Este proceso de degradación de la energía, se llama entropía. La entropía crece sin interrupción hasta llegar a la muerte térmica del Universo»[108]. Ahora bien, es evidente que si el Universo debe acabar, ha debido también comenzar; porque de otro modo, si el Universo hubiera existido desde toda la eternidad, ya se hubiera transformado toda la energía y habríamos llegado ya al fin. Paul Davies, Profesor de Matemáticas del «King's College» de Londres, dice que: «El fin del cosmos se calcula para dentro de cien mil millones de años»[109]. Esta continua degradación de la energía, expresada en la ley de la entropía, ha hecho que los científicos abandonen la teoría del Universo pendular, pulsante, oscilante, cíclico. Dice, entre otros, Jean E. Charon, científico francés: «No hay evolución cíclica. La evolución del Universo es lineal»[110]. Como el agua que cae desde una cascada produce una energía (mover una turbina), pero ese agua ya no puede volver arriba por sí misma. Arthur Eddington, considerado como uno de los más grandes astrofísicos de los últimos tiempos, habla en su libro «The Nature of the Physical World» de la muerte térmica del Universo: «El Universo se está descargando... No encuentro ninguna dificultad en aceptar las consecuencias de la teoría científica actual por lo que concierne al porvenir: la muerte térmica del Universo. Quizás sea dentro de billones de años, pero el reloj de arena se vacía lenta, pero inexorablemente... Debemos fijar su carga en alguna época... El principio del proceso mundial presenta dificultades insuperables, a no ser que convengamos en considerarlo como sobrenatural»[111]. Dice P. Carreira, S.I., Profesor de Física y Astronomía en la Universidad de Cleveland (EE.UU.): «Tenemos una perfecta concordancia entre la ciencia moderna y la idea bíblica y cristiana de la creación. El Universo comienza por creación. El concepto de creación está en perfecto acorde con la Física y la Astrofísica modernas.(...) La ciencia moderna lleva naturalmente, por las medidas experimentales, y también por el desarrollo teórico de la Astrofísica, a la idea de un Universo creado. La ciencia moderna afirma, como dato científico, que el Universo tiene una edad limitada, que hay un tiempo máximo de las estructuras que observamos, y que antes no hay estructura material que se pueda describir por las leyes físicas»[112]. Pío XII les dijo a los científicos del mundo entero reunidos el 22 de noviembre de 1951, que «la Ciencia de hoy ha confirmado con la exactitud propia de las pruebas físicas, que nuestro Universo es obra de un CREADOR»[113].

 

Balance de la propia vida

Alfonso Aguiló Pastrana

Hay vidas llenas de aparente éxito que son profundamente infelices y están dominadas por el desencanto ante ese estilo de vida, quizá espléndido en sus resultados, pero que se percibe como suplantador del que se hubiera debido tomar.

A muchas personas les cuesta abordar esa pregunta tan sencilla y tan crucial como es ¿por qué y para qué vivo?, ¿qué sentido debe tener mi vida? Tienden a eludir esa cuestión, a aplazarla continuamente, como esperando a que la misma vida se lo acabe descubriendo.

Lo malo es que, si lo retrasan mucho, corren el riesgo de encontrarse un día con la impresión de haber vivido hasta entonces sin apenas sentido. Y cuanto más tarde sucede esto, más difícil resulta corregir el rumbo. Tanto, que a muchos entonces ese descubrimiento les llena de angustia y lo sepultan bajo la adicción al trabajo, una pose escéptica o un activismo irreflexivo.

Hay etapas en la vida que propician más esa tendencia a hacer balance de la propia vida: la adolescencia, el término de los estudios, la crisis de madurez de los cuarenta o cuarenta y cinco años, la jubilación, la pérdida de facultades propia de la entrada en la ancianidad, etc.

En muchos de esos balances existenciales es fácil pensar (en muchas ocasiones con poca objetividad) que se podría haber hecho mucho mejor uso de ese tiempo de vida ya consumido. Y por eso pueden dejar un cierto sabor amargo, de lo que pudo ser y no fue, de tantas limitaciones, de tantos errores y fracasos.

Pero también esas crisis pueden ayudar a rectificar una vida equivocada. Serán útiles en la medida en que ayuden a tomar conciencia de los errores (y descubrir, por ejemplo, que había bastante mediocridad, o que junto a un cierto éxito exterior se ha llegado a una situación de grave empobrecimiento interior, o que se estaba demasiado centrado en uno mismo, etc.). Podemos sacar provecho, y mucho, en la medida en que ese balance se aborde con ilusión y esperanza de cambiar, sin ignorar las conquistas y aciertos pasados, y sin hacer tabla rasa de todos esos empeños que valieron verdaderamente la pena y que también jalonan nuestra vida.

Es cierto que los viejos hábitos ejercen sobre nosotros una inercia muy fuerte, y que romper con modos de ser o de hacer muy arraigados puede resultarnos verdaderamente costoso. A veces, no nos bastará con sólo una firme resolución y nuestra propia fuerza de voluntad, sino que necesitaremos de la ayuda de otros. Para superar hábitos negativos, como por ejemplo los relacionados con la pereza, el egoísmo, la insinceridad, la susceptibilidad, el pesimismo, etc., puede resultar decisiva la ayuda de personas que nos aprecian. Si se logra crear un ambiente en el que resulte fácil comprender al otro y al tiempo decirle lo que debe mejorar, todos se sentirán a un tiempo comprendidos y ayudados, y eso es siempre muy eficaz.

La reflexión sobre la propia vida aleja al hombre de la visión superficial de las cosas y le hace recorrer su propio camino. La vida le presenta numerosos interrogantes, de los que normalmente sólo obtiene respuestas parciales e incompletas, pero con una reflexión frecuente puede lograr que la multitud de preocupaciones, afanes y aspiraciones de la vida diaria no desvíen su atención de lo realmente valioso.

Por eso es importante que el goteo de pequeños esfuerzos cotidianos no ocupe con tal fuerza el primer plano de nuestra atención que deje sin espacio para las cuestiones de verdadera relevancia.

 

Los “derechos de los animales” atropellan derechos del hombre

 

Afirmar una igualdad entre hombres, animales y plantas, es negar la superioridad del hombre, negar el alma espiritual humana, que es la que le da derechos sobre los animales. Es hacer una profesión de fe de materialismo, porque quien niega el alma humana niega a Dios.

 

Los “derechos de los animales” atropellan los derechos humanos. Dios creó los seres jerárquicamente, unos al servicio de otros y, el conjunto, al servicio del hombre. Veamos.

El alma espiritual e inteligente del hombre y el alma animal o vegetal

Contenidos

La iglesia enseña que en cada ser vivo hay un agente que pone en movimiento ese ser.

En el hombre es el alma humana; en los animales es el alma animal y en los vegetales es el alma vegetal.

La Iglesia entiende por “alma” precisamente el principium vitae, el principio misterioso del que no se puede decir otra cosa sino que confiere la vida.

Entonces, hay tres grados de almas, como hay tres grados de seres:

El alma del hombre, que es un alma intelectiva, que comprende las cosas y que se conoce a sí misma.

El hombre conoce las cosas no como un buey las conoce. Si el buey mira a un árbol y yo miro también, vemos lo mismo.

Y como el buey no usa gafas y yo uso, probablemente el buey ve mejor el árbol que yo.

Pero él no entiende el árbol. Él no sabe cuál es su fin, ni diferencia los objetos, él apenas recibe en los ojos la imagen del árbol que entra como en una cámara fotográfica. No es idéntico, pero es parecido a la cámara fotográfica.

Sobre todo el buey no se conoce a sí mismo. Nosotros adquirimos en la primera infancia la noción de que somos un circuito cerrado.

La primera idea por donde nos viene la noción del “yo” es cuando notamos que una cosa nos agrada y yo la toco, siento, y nadie siente a no ser yo. Si duele, gimo, nadie gime a no ser yo.

Si yo soy un circuito cerrado, y los demás son circuitos cerrados, nace ahí una idea de que yo soy otro. Y de que tengo derechos, intereses, buenos y malos movimientos, enteramente diferentes de los demás.

El alma intelectual del hombre le confiere poder para decidir sobre los animales, que tienen un principio vital material o “alma animal”, que se extingue con la muerte.

Esto es característico de un ser intelectual, un ser cuyo alma es espiritual. Lo propio de este alma es que, cuando el hombre muere, ella se separa del cuerpo y va a ver a Dios cara a cara, y ella es juzgada y condenada.

Esta es el alma espiritual en el hombre.

Alma animal, idéntica a la materia

Ahora, el animal no tiene alma espiritual. El principio de su vida es idéntico a la materia. De modo que él tiene conocimiento de las cosas exteriores, pero no entiende lo que ve.

Tampoco tiene conocimiento de sí mismo, no tiene idea de que es un circuito cerrado.

Él funciona como un hombre que está durmiendo tan profundamente que no tiene conciencia de sí. Tiene algunas reacciones físicas: si aprieta, él se gira, pero no tiene la menor noción de sí mismo.

Alma vegetal

Y luego viene el vegetal que ni siquiera tiene conocimiento del mundo externo. No conoce nada.

El principio de vida del vegetal es tan bajo que sólo vive, pero no tiene siquiera movimiento. Él es un simple vegetal.

Después existen naturalmente los minerales que no tienen vida.

Todos los seres reflejan a su Creador

Por el orden establecido por Dios, todos estos seres son buenos y fueron creados a imagen y semejanza de Él.

Unos son imágenes de Dios; otros, tiene la semejanza de Dios.

¿Cuál es la diferencia entre imagen y semejanza?

Es más o menos la siguiente: un hijo puede ser similar al padre. Es la semejanza.

La imagen: alguien puede hacer una obra de arte, por ejemplo, cincelar una jarra en la que se percibe la psicología del artista. Sólo hay un rasgo de analogía entre el artista y la jarra. Es la imagen del artista en la jarra.

 

Sínodo para la Amazonia

 

La jerarquía en la Creación

Otro principio es que Dios estableció que los animales y las plantas existan para el servicio del hombre.

El hombre no existe para el servicio del hombre. Un hombre no tiene el derecho a matar a otro, no tiene derecho a comer a otro, porque cada hombre fue creado directamente para Dios.

El buey come el vegetal, no porque tenga derecho, sino por el buen orden de la jerarquía de los principios vitales. El ‘alma animal’ material es superior al ‘alma vegetal’ material, de nivel inferior.

Pero el hombre tiene el derecho de comer el animal, porque éste fue creado por Dios para el hombre. Y el vegetal fue creado por Dios para el hombre y para el animal.

El buey no tiene propiamente el derecho a comer una planta, porque no tiene derechos. Quien no tiene alma espiritual no tiene derechos.

Pero está de acuerdo con el orden de la naturaleza que un buey coma una planta. Pero es mucho más raro que un vegetal coma un animal. Existe eso.

Hay vegetales con una propiedad por donde, cuando pasa una mosca cerca, ellos se cierran. Y el animal allí cautivo, en aquella prisión verde, acaba pereciendo y la materia de que se compone es asimilada por la planta. Se puede decir, por lo tanto, que la planta como que asimila al animal.

Pero eso es una excepción en la naturaleza. El orden establecido por Dios es que el ser superior, que es el animal, se sirva del ser inferior que es la planta, y que coma la planta.

Por ejemplo, es normal ver en un paisaje tranquilo, un buey a la sombra de un árbol. El árbol sirve de sombrilla para el buey.

No podemos imaginar un animal parado sirviendo de sombrilla para una planta. Cualquier persona percibe que sería una inversión del orden natural de las cosas.

Negar esta jerarquía es materialismo

En consecuencia, afirmar una igualdad entre hombres, animales y plantas, es negar la superioridad del hombre, negar el alma espiritual humana, que es la que le da derechos sobre los animales.

Es hacer una profesión de fe de materialismo, porque quien niega el alma humana niega a Dios.

Entonces, es hacer una afirmación de fe de ateísmo, o de no fe, porque el ateísmo no es una fe. Es afirmar el ateísmo.

Doctrinas que niegan esta jerarquía

Pero hay doctrinas religiosas que lo niegan.

Hinduista
Las religiones que predican la reencarnación de las almas en hombres, animales, plantas hasta la disolución en el magma del panteísmo, son las preferidas por el igualitarismo verde radical.

Son las doctrinas llamadas de la metempsicosis, reencarnación, migración de las almas de animal en animal, de un hombre a otro, a vegetales, y hasta a la nada.

Y para eso tienden Naciones Unidas, UNESCO, “derechos de los animales” y… ¡el Sínodo de la Amazonia!

La religión de los brahmanes, por ejemplo, afirma que cuando el hombre se comporta bien y muere, se disuelve en Dios.

Pero Dios, para ellos, es una especie de éter, vago, un fluido, dentro del cual el hombre pasa a dilatarse agradablemente. No es una persona.

Imaginen un carbón que se quema en un turíbulo y produce humo. Este humo tiende, por la ley de la expansión de las gases, a mezclarse con la masa aérea y dentro de algún tiempo no es sino un todo con la atmósfera.

En la idea brahmánica, Dios sería como ese aire, y el hombre sería como el humo que se disuelve en medio de ese aire, sin sentir nada y sin conocer nada.

Porque, para ellos, la desgracia es conocer y sentir. El hombre es infeliz porque conoce y siente; lo verdadero es que se envaneciera, y escapara del tormento de esa individuación que lo hace sufrir.

Cuando el hombre es malo, muere y se reencarna en un animal; y cuando aún es peor, pasa a ser planta. Después, si él como planta se comporta muy bien, pasa a ser animal, después hombre y vuelve a dios de nuevo.

Esta doctrina comporta la idea de que hay una porción de almas que realizan este ciclo perpetuamente, porque es muy difícil escapar de él para fundirse en la divinidad.

Pero esta doctrina es radicalmente contraria a la doctrina católica; es condenada por la Iglesia Católica.

La ONU y una nueva “civilización”

La ONU debe ser vista como el laboratorio de la civilización del siglo XXI y tiene un organismo especializado para elaborar las doctrinas de esa civilización, que se llama UNESCO.

Ahora bien, con toda la normalidad, sin causar sorpresa, la UNESCO proclamó el 15 de octubre de 1978 una especie de manifiesto de igualdad entre los animales y los hombres, a camino de una igualdad entre las plantas, los animales y los hombres. [1]

Es el camino hacia algo sumamente misterioso acerca de la civilización del siglo XXI, que deberemos analizar aquí.

Luis Dufaur 

 

La educación es más que ciencia y matemáticas: Albert Einstein

Joseph Pearce/National Catholic Register -

Einstein advirtió sobre los peligros de enseñar el “tallo” científico mientras se abandona las raíces humanas de la educación.

Aquellos arquitectos de la educación moderna obsesionados con abandonar las humanidades en favor de las llamadas asignaturas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) deberían detenerse a considerar las palabras de Albert Einstein, posiblemente el mayor científico del siglo XX. Escribiendo en el New York Times el 5 de octubre de 1952, Einstein advirtió sobre los peligros de enseñar el “tallo” científico mientras abandona las raíces humanas de la educación. “No es suficiente enseñarle a un hombre una especialidad”, escribió. "A través de él, puede convertirse en una especie de máquina útil, pero no en una personalidad desarrollada armoniosamente".

Era "esencial", continuó Einstein, que el estudiante "adquiriera una comprensión y un sentimiento vivo de los valores". Específicamente, debe adquirir "un sentido vívido de lo bello y lo moralmente bueno". En ausencia de una educación tan equilibrada, un estudiante, que no posee nada más que su limitado conocimiento especializado, "se parece más a un perro bien entrenado que a una persona armoniosamente desarrollada".

Einstein creía en una educación basada en las humanidades, mediante la cual el estudiante pudiera "aprender a comprender los motivos de los seres humanos, sus ilusiones y sus sufrimientos". Fue solo a través de esta educación en humanidades que el estudiante pudo obtener "una relación adecuada con sus semejantes individuales y con su comunidad". En un lenguaje o terminología más específicamente católica, podríamos reformular el argumento de Einstein diciendo que una educación en humanidades es necesaria para fomentar un respeto saludable por la dignidad de la persona humana y para una verdadera apreciación de lo que constituye el bien común.

"Estas cosas preciosas se transmiten a la generación más joven a través del contacto personal con aquellos que enseñan", escribió Einstein, "no, o al menos no en general, a través de libros de texto". Fue esto "lo que principalmente constituye y preserva la cultura".

En su libro Ideas and Opinions (Nueva York: Three River Press, 1954), Einstein insistió en los límites del método científico que no podía "enseñarnos nada más que cómo los hechos se relacionan y condicionan entre sí". Aunque “la aspiración hacia tal conocimiento objetivo pertenece a lo más alto de lo que es capaz el hombre”, no era en sí misma suficiente o de primordial importancia porque “el conocimiento de lo que 'es' no abre la puerta directamente a 'lo que debería ser'. ”En otras palabras, la ciencia no puede enseñarnos nada sobre ética.

En “Un mensaje para los intelectuales” publicado el 29 de agosto de 1948 e incluido en Ideas y opiniones , Einstein fue aún más lejos al expresar sus preocupaciones, condenando la ingenuidad de quienes depositan su fe en la ciencia y la tecnología en detrimento y detrimento de humanidad:

“La investigación penetrante y el trabajo científico entusiasta han tenido a menudo implicaciones trágicas para la humanidad, produciendo, por un lado, invenciones que liberan al hombre del trabajo físico agotador, haciéndole la vida más fácil y rica; pero por otro lado, introduciendo una grave inquietud en su vida, convirtiéndolo en un esclavo de su entorno tecnológico y, lo más catastrófico de todo, creando los medios para su propia destrucción masiva ”.

Hoy, más de 70 años después de que se escribieron estas palabras, resuenan tan fuerte como siempre, quizás incluso más fuerte que nunca en la era del iPhone y otros dispositivos adictivos. Está claro hoy, como lo tenía claro Einstein entonces, que una educación obsesionada con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, con exclusión o descuido de las humanidades, deriva del crecimiento y desarrollo de la persona humana, por un lado, y da rienda suelta a la tecnología sin limitaciones éticas, por el otro. Solo un tonto abogaría por tal educación. Einstein no era tonto. Además de ser el científico más grande del siglo, también fue un defensor de una educación de artes liberales buena y saludable.

*Tomado de National Catholic Register, apareció por primera vez en el Journal of the Cardinal Newman Society.

Nacido en Inglaterra, Joseph Pearce es Director de Publicación de Libros en el Augustine Institute y editor de St. Austin Review , editor de Faith & Culture , editor de la serie de Ignatius Critical Editions , instructor senior de Homeschool Connections y colaborador senior de el conservador imaginativo. Es el autor aclamado internacionalmente de muchos libros, incluidos The Quest for Shakespeare , Tolkien: Man and Myth , The Unmasking of Oscar Wilde , CS Lewis and The Catholic Church , Literary Converts , Wisdom and Innocence: A Life of GK Chesterton ,Solzhenitsyn: un alma en el exilio y el viejo trueno: una vida de Hilaire Belloc . Su sitio web personal es jpearce.co .

 

 

Lo pequeño también es solución

Por Regino Navarro/Blogs LaFamilia.info - 12.05.2021

Al igual que con la pandemia también de la situación de violencia social que vive el país pueden surgir cosas positivas si existe esta disposición. Quisiera detenerme en una mirada concreta que se podría llamar ‘de la conciencia a la esperanza’.

Es una buena ocasión para asumir e interiorizar un modo nuevo de ver cosas sabidas de siempre, pero que se perciben y se sienten de un modo más profundo, realista y comprometido. Una buena ocasión para permitir que hechos de siempre interpelen nuestro ser más profundo, de tal forma que afecten los pensamientos, los sentimientos y que sean capaces de movilizar nuevas energías, quizá escondidas.

Conciencia, por ejemplo, de que la violencia genera más violencia. La historia de la humanidad así lo muestra. Parafraseando esta frase se podría afirmar que las injusticias generan otras injusticias. Si existe injusticias sociales es probable que surjan antes o después otras manifestaciones de injusticias contra personas e instituciones inocentes. Con la pobreza suele coexistir la rabia, el desespero y la impotencia. No todo el mundo tiene la capacidad de enfrentar la pobreza con espíritu de superación, sobre todo si no ve ayuda por ninguna parte ni oportunidades de surgir.

Para que exista esta nueva conciencia es necesario poseer la capacidad de formarse un juicio objetivo y de asumir posturas bien pensadas y sustentadas, sin que la manipulación condicione o anule la claridad mental y la serenidad del ánimo. La manipulación es un fenómeno que impide pensar con objetividad, que suscita los peores sentimientos del ser humano, y que por eso suele estar en el centro de las situaciones de violencia social.

Todos estos hechos están siendo analizados por expertos y no hace falta escribir más.

Sí hace falta, en cambio, proponer soluciones al alcance de todos. Las soluciones posibles, viables, suelen ser las personales. La solución que quiere aportar estas líneas es la de contribuir a la esperanza, que es el motor que inspira y motiva a las personas, a las organizaciones, a la economía y a la sociedad en general. La esperanza surge de poseer una visión clara de un futuro mejor, un propósito inspirador. Una propuesta, aunque genérica y repetida mil veces, es la de construir una Colombia más humana y justa. Una sociedad más humana es aquella en que se respeta la dignidad de todos los que la integran. Y una sociedad más justa es aquella en la que todos los ciudadanos tienen acceso a alimentos, vivienda y servicios primarios. Además, debe existir igualdad de oportunidades para todos, sobre todo en educación.

Y aquí es donde interviene la conciencia profunda y comprometida. En la mayoría de los colombianos existe la posibilidad de hacer algo concreto, aunque pequeño, para lograr una sociedad más humana y justa. Por ejemplo, valorar, respetar y proporcionar cercanía emocional a quien está al lado, sin distinción de clase social, ideología o credo. Y, al tener enfrente a una persona con necesidades urgentes, actuar con solidaridad real y material que contribuya a solucionar algún problema, aunque sea mínimo. Si después de lo que hemos vivido en el país, seguimos haciendo lo mismo que antes, todo seguirá igual. En cambio, cuando se realiza una acción positiva, grande o pequeña, se contribuye a generar esperanza, que es el motor de la regeneración. Lo pequeño no solo es hermoso, es también solución.

Regino Navarro Ribera

 

Experimentación con animales

Escrito por Mario Arroyo.

Los seres humanos somos conscientes y debemos velar para que las especies no se extingan, es un deber que contraemos con el futuro de la humanidad.

Me escribe una alumna de medicina: “Para la clase de cirugía, tenemos que sacrificar a varios conejos... Esto es algo que me conflictúa y me duele bastante porque nosotros, siendo conscientes, usamos a muchos animales que no lo son y los dormimos sin que ellos sepan que van a morir, además de que ellos no se merecen eso y, sin embargo, nacen para ser producto de la investigación y morir a causa de nuestro aprendizaje. No puedo no ir a las prácticas porque, de todos modos, esos conejos morirían con otro equipo y además yo dejaría de aprender. Me gustaría preguntarle si tiene algún consejo o alguna opinión sobre qué hacer en esta situación, o si de algún modo, estoy ofendiendo a Dios y cómo compensarlo.”

No es una pregunta sencilla, dada la sensibilidad actual hacia el valor de la vida animal, aunada a la de los centennials. El mismo papa Francisco ha alzado la voz en repetidas ocasiones para defender nuestra “casa común” y las especies que en ella viven. En la encíclica Laudato sii recuerda que “todo uso y experimentación, exige un respeto religioso de la integridad de la creación”. También afirma, citando al Catecismo: “Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas”. Claramente el contexto en el que mi alumna planteaba su inquietud entra dentro de ese respeto religioso a la creación y no cae en la crueldad estéril, sino en el de un aprendizaje necesario.

En esta ocasión acerté a responder lo siguiente: “Entiendo lo que me planteas, tienes un conflicto de conciencia. Comprendo la tristeza de tener que matar a un animalito inocente. Muere a causa del conocimiento, conocimiento que necesitas para poder después tú salvar vidas humanas. Yo intentaría tranquilizarte, pues su vida no está mal empleada. No habría sido criado de no utilizarse para el aprendizaje, y si viviera en su hábitat natural, tarde o temprano sería presa de un predador, muriendo sin un sentido. Su vida tiene un sentido, una finalidad: que ustedes aprendan para poder salvar vidas humanas. Me parece que está bien empleada, y es algo análogo a lo que sucede cuando te comes un pollo o una hamburguesa, esos animales murieron para que nosotros podamos vivir. Es la ley de la naturaleza, que es un tanto cruel (el pez grande se come al chico), con la diferencia de que los humanos tenemos un valor por encima de los animales, pues tenemos dignidad, y podemos hacer un uso racional y responsable de ellos, evitando toda crueldad o sufrimiento innecesario por parte de ellos. En ese sentido, a Dios no le molesta que hagamos ese tipo de acciones para aprender, sería ofensa a Dios si lo hicieran por crueldad, porque Dios nos ha confiado el cuidado y la administración racional del mundo, animales incluidos. Y usarlos para aprender, es usarlos racionalmente, de acuerdo al plan divino. De todas formas, si fuera muy duro para ti, podrías pedir la objeción de conciencia en la facultad. Pero no te lo recomiendo, porque, como bien dices, no aprenderías y el conejito moriría igualmente”.

Las ideas de Peter Singer y su “Liberación animal” han permeado la cultura y la sociedad, configurando los sentimientos de los jóvenes. Pareciera que tenemos obligación de ser veganos, o que es una alternativa moral más elevada elegir el veganismo como forma de vida. Dicha actitud no tiene mucho sentido, ni desde una perspectiva teológica, ni desde un planteamiento biológico. En efecto, nunca mejor dicho “Liberación animal” no es la Biblia, ni la Biblia nos autoriza a depredar salvaje e irracionalmente el mundo. La Biblia nos dice que somos administradores de un maravilloso don de Dios que hay que cuidar. El Cántico de las criaturas de San Francisco expresa nuestra solidaridad con todo lo creado.

Biológicamente tampoco es un crimen. Muchos de los seres de la naturaleza se alimentan de otros. Es parte de un ciclo, forma parte de la ley biológica por excelencia, la evolutiva. La diferencia es que nosotros somos conscientes y debemos velar para que las especies no se extingan, es un deber que contraemos con el futuro de la humanidad. Al mismo tiempo, ese uso racional, puede evitar la crueldad innecesaria, que muchas veces se observa en el mundo natural; quizá ahí tenemos todavía una tarea pendiente.

 

Siempre va y nunca vuelve

Con el revuelo del resultado de las elecciones madrileñas se ha dicho de todo. Que si era una ignorante, que si era una mujer poco lúcida, que si no se lo merece, que si se ha aprovechado de la pandemia, y mil cosas más. La realidad es que Ayuso es una persona de IDA. Siempre va y nunca vuelve, cosa muy difícil de conseguir entre sus adversarios políticos.

 No solo los fascismos de Iglesias resultan añejos o el presidente Sánchez cuando asegura que no habrá adelanto electoral, y casi todos sospechamos que no va a ser así. O se monta unas primarias adelantadas en Andalucía, como para que la gente piense en otra cosa que en su estrepitosa derrota en Madrid. El colmo sería que Susana ganara en Andalucía, lo que no tiene por que ser imposible, porque los socialistas andaluces podrían estar tan hartos de Sanchez como los de Madrid, de los que un buen puñado se pasó a votar a Ayuso.

Suso do Madrid

 

 

 No debatir la enseñanza ni la eutanasia

Un Gobierno basado en la suma aritmética sin más, cediendo en todo para asegurarse los apoyos tanto de independentistas como filoetarras, es una permanente cadena de errores. Y del populismo que viene de Podemos, con o sin Pablo Iglesias, mejor no hablar.

Un Gobierno de este tipo puede recibir muchos calificativos, y de hecho los recibe continuamente no precisamente halagüeños. En la Unión Europea están asombrados del Plan de Recuperación de España, sin concretar medidas de ahorro y de ingresos. No es sólo una percepción parcial, es unánime.

Sobre los peajes en las autovías, hemos vuelto a comprobar, por desgracia, el desgobierno y la demagogia. No es admisible lanzar hipótesis, que afectan a todos los ciudadanos en su bolsillo, diciendo que “lo único que hay es una reflexión”, como ha expresado el ministro de Transportes José-Luis Ábalos.

Ante esa posibilidad y el revuelo levantado, Ábalos – sin despeinarse, aunque tampoco le queda mucho que peinar ya sobre su cabeza – ha manifestado que “no se va a imponer nada”, y que, si no hay acuerdo de todos, no se aprobará.

Ábalos ha dicho que es una “invitación a que debatamos”. Que no nos tome por tontos, cuando en España se han aprobado dos leyes muy importantes sin ningún debate: es más, evitando el debate a toda costa. Las leyes de enseñanza – le ley Celaá – y la de eutanasia se han aprobado sin debate, en cuestiones tan decisivas para la sociedad, y en contra de un gran número de entidades que se han manifestado en contra de ambas leyes.

Suso do Madrid

 

Que Maduro acepte la propuesta

No será fácil que Maduro acepte la propuesta de Juan Guaidó. Sería, a corto plazo, reconocer su más absoluto fracaso. Sin embargo, y pese a las más que probables presiones de los aliados del chavismo, la oposición mantiene desde hace tiempo un canal de diálogo con la Santa Sede y gobiernos como el de Noruega, pero también con representantes del chavismo. Estados Unidos también se ha pronunciado sobre este Acuerdo y lo ha hecho de manera favorable.

Está claro que nada va a cambiar en Venezuela si no se adoptan medidas alternativas a las aplicadas hasta el día de hoy. Del mismo modo que está claro, después de todo lo vivido, que no va a conseguirse ninguna salida acordada si no es con la intervención de un tercero con capacidad para facilitar la negociación y forzar a Maduro a cumplir los acuerdos.

Jesús Martínez Madrid

 

El dinero sin escrúpulos y “como siempre”

 

                                Es el individuo “sediento de dinero y poder el que ha creado todas las tragedias que hemos sufrido “el mono humano”, desde aún antes de que se inventara el dinero, puesto que anterior a éste, fue el motivo, o sea el poder de dominio; y sin piedad para el dominado como debiera ser, pero que nunca lo ha sido”.

                                Y no me hablen de “sistemas”, los sistemas los inventan los individuos y tras cualquier idea de dominio, sólo hay una mente que la pone en marcha; y es igual, “para lo malo que para lo bueno”, de ahí la afirmación contundente, de que “el individuo es superior a la masa”; puesto que las masas siempre son bien o mal llevadas, por simples individuos, que saben “contagiar”, a los que necesitan para ese dominio; y nadie me pida poner ejemplos, puesto que si no los ve hoy o en cualquier etapa de la historia “del mono humano”; mejor que se revise, “su vista, caletre o cerebro”; lo necesita como decimos en mi tierra, “más aún que el comer”.

                                Reflexiono hoy así, puesto que hace un momento acabo de leer lo que sigue: “Desde la crisis financiera de 2008 se han perdido en España alrededor de 100.000 puestos de trabajo en el sector bancario según datos aportados por CCOO. La restructuración de la banca ha expulsado del mercado laboral a miles de trabajadores mientras la sangría continúa ahora con los brutales ajustes planteados por CaixaBank y BBVA. El conflicto laboral en el sector va in crescendo. Desde hace semanas, los sindicatos están en pie de guerra. Movilizaciones, protestas y paros parciales como el vivido este martes en las plantillas del BBVA. Se trata del primer paro parcial en BBVA desde los años ochenta. Así lo ha destacado CCOO, sindicato mayoritario en esta entidad, que asegura que "desde las históricas huelgas en el sector bancario en los años ochenta, no había habido un seguimiento de este tipo en el BBVA". Para leer el resto del artículo de NUEVATRIBUNA.ES, seguir enlace”.  https://nuevatribuna.publico.es/articulo/actualidad/reestructuracion-banca-100000-puestos-trabajo-perdidos-2008/20210525135106188049.html 

            Mientras que los “individuos” que mandan “en el dinero o la banca”, se colocan o asignan, retribuciones “monstruosas” y que no merecen en absoluto; es el empleado u obrero, antes necesario, pero que hoy no lo es; y “lo tiran a la calle”, con la connivencia del gobierno político, en el que y de siempre, “manda el dinero que es el verdadero poder de este perro mundo”. ¿Y por qué despiden hoy a los obreros en masa? Sencillo, por cuanto, “la brutal tecnología moderna, compuesta de ordenadores y robots”, suple a la masa obrera; y como siempre, “antes es el dinero y el capital del usurero a enfermo de la avaricia, que la vida de quienes sean y que sean la cantidad que sea, sean del color de piel que sea, y de la religión que sea”; “el único dios de este miserable planeta fue y sigue siendo siempre el mismo, “el dios-dinero le denomino yo”.

            Mientras la banca aprieta de tal forma, sólo y exclusivamente para que los “individuos” que la dominan, obtengan esos monstruosos ingresos anuales; sus servicios cada vez son peores y más caros; júzguelos usted mismo, de lo que le obliga a hacer la banca, que los ha convertido en simples “botones de ordenador y hacen que usted haga lo que antes le hacían los empleados de banca, ya ni la sonrisa hipócrita existe en la banca”; y no hablemos de pueblos o aldeas, “perdidas en las geografías rurales de España y supongo que del resto de países”; allí es que ya ni existe la banca, y a lo sumo, van allí y no a todos los lugares, como el “camión de bomberos para apagar fuegos, o ambulancias, para recoger heridos o muertos”; valgan las metáforas, para significar los abandonos que sufren esas gentes.

            ¿Por qué ocurre todo esto? Pues ya lo he dicho, por la connivencia o dominio de la política y el gobierno, ejercido por “simples marionetas”. ¿Qué la banca y muchas otras actividades debieran ser estatales?, pudiera ser así, puesto que yo recuerdo haber recorrido “media España”, con una simple, “cartilla de ahorros del correo estatal y español”, y con la que podía operar en cualquier, “estafeta” de correos, de aquellos tiempos donde, en muchas de ellas, ni tenían “máquina de escribir”. Pero no se trata de privatizar nada que “pueda tener propietario”; lo que hay es que tener leyes y que se cumplan, para que nadie, “por mucho dinero que controle”, pueda abusar de nadie, cómo y por ejemplo, hoy abusan de nosotros, la banca, el dinero, e infinidad de “esos otros monstruos que se denominan multinacionales”, que son manejadas, siempre (reitero) por individuos, “sin responsabilidad y lo que es peor, sin alma, amorales totalmente por su falta de escrúpulos”; como ya me decía hace más de sesenta años, un viejo viajante… “García eso de sociedades anónimas, que dicen son lo que significan las letras S.A.; es mentira, son sociedades sin alma y cobardes en demasía, puesto que ocultan los nombres de quienes las encabezan”.

            En la historia de Roma y siendo aún república, hubo el que se considera no sólo el hombre más rico de su época, sino de “todos los tiempos”; fue Craso (Marco Licinio Craso) quién incluso tenía “un gran ejército propio”; sus ansias y avaricia no tienen comparación; por ello en una de sus “batallas de conquistas”, lo derrotaron, y sus vencedores, sabiendo “sus ansias inagotables de oro”; lo mataron, precisamente con oro, pero derritiéndolo y; “echándoselo por la boca y garganta, así murió harto de oro”. ¿Fue la justicia “divina” o la de los hombres? De cualquier forma, fue “justicia”, cuyo ejemplo quedó para la Historia del “pobre ser humano”; que no piensa que al final, todo lo tiene que dejar, “en el planeta Tierra que es donde nació y muere”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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