Las Noticias de hoy 3 Mayo 2021

Enviado por adminideas el Lun, 03/05/2021 - 13:53

El obispo inicia en Sonsoles la novena “para implorar las lluvias” | El  diario digital de Ávila

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 03 de mayo de 2021  

Indice:

ROME REPORTS

Regina Caeli: permanecer en Jesús, dar testimonio de su amor

Francisco inicia la maratón de oración para pedir el fin de la pandemia

Papa a monaguillos en Fátima: "Ofrezcan a Jesús sus manos, pensamientos y tiempo"

SAN FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES*: Francisco Fernandez Carbajal

3 de mayo: santos Felipe y Santiago

“María, maestra de caridad”: San Josemaria

La devoción a San José según el arquitecto Antoni Gaudí: Josep Maria Tarragona y Clarasó

¿Qué es una Romería a la Virgen? ¿Cómo se hace?

El matrimonio: una vocación y un camino divino: R. Pellitero

El Papa inicia el rezo mundial del rosario por el fin de la pandemia: Alessandro De Carolis

MI reflexión electoral: Jorge Hernández Mollar

“Durante la pandemia, los padres han conocido con más realismo el consumo digital de sus hijos porque les han acompañado en él”: Isabel Solana

¡Seamos coherentes! : Acción Familia

Obedecer para ser libre : Plinio Corrêa de Oliveira

Spot para el Día de la Madre: "Los tres deseos": Alfonso Mendiz

Podemos corredimir con Cristo : José Morales Martín

Una buena noticia: Jesús Domingo Martínez

Los "sinconciencia" y Lejeune : Domingo Martínez Madrid

¿Idiotas, tontos, lerdos… o sobornados? : Antonio García Fuentes

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Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

 

ROME REPORTS

 

 

Regina Caeli: permanecer en Jesús, dar testimonio de su amor

El Papa Francisco ha realizado la oración mariana del Regina Caeli este 2 de mayo en la Plaza de San Pedro. Comentando el Evangelio del quinto domingo de Pascua, subrayó la importancia de permanecer en Jesús para dar testimonio de su amor.

 

Ciudad del vaticano

“Permanecer”, es el verbo clave en el Evangelio de hoy (Jn 15, 1-8) y aparece repetido por Jesús siete veces. El Papa puntualiza: “No hay vid sin sarmientos, y viceversa. Los sarmientos no son autosuficientes, sino que dependen totalmente de la vid, que es la fuente de su existencia”.

Permanecer en Jesús, una acción activa y recíproca

Francisco subraya que el permanecer al que se refiere no es pasivo, ni nos mantiene en estado de reposo. “El “permanecer en Él” que Jesús nos propone es una permanencia activa, y también recíproco. ¿Por qué? Porque sin la vid los sarmientos no pueden hacer nada, necesitan la savia para crecer y dar fruto; pero también la vid necesita los sarmientos, porque los frutos no brotan del tronco del árbol. Es una necesidad recíproca, es una permanencia recíproca para dar fruto”.

Todo lo podemos en Jesús

La observancia de los mandamientos o las obras de misericordia -continúa el Papa- vienen después; antes es necesario estar unidos al Señor, permanecer en Él. “No podemos ser buenos cristianos si no permanecemos en Jesús. Y, en cambio, con Él lo podemos todo (cf. Flp 4,13)”, afirma el Obispo de Roma.

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La “audacia” del Señor que nos necesita

“Pero también Jesús, como la vid con los sarmientos, nos necesita. Tal vez este concepto nos parezca audaz, por lo que debemos preguntarnos: ¿en qué sentido Jesús necesita de nosotros? Él necesita de nuestro testimonio. El fruto que, como sarmientos, debemos dar es el testimonio de nuestra vida cristiana”.

La misión de los discípulos de Jesús es seguir anunciando la buena noticia del Reino en el mundo, de palabra y de obra. Y lo hacen dando testimonio de su amor: el fruto que hay que dar es el amor. Unidos a Cristo, recibimos los dones del Espíritu Santo, y así podemos hacer el bien al prójimo y a la sociedad.  

Bondad, caridad y paz para el mundo

“La fecundidad de nuestra vida, afirma Francisco, depende de la oración. Podemos pedir que pensemos como Él, actuar como Él, ver el mundo y las cosas con los ojos de Jesús. Y así, amar a nuestros hermanos y hermanas, empezando por los más pobres y sufrientes, como Él lo hizo, y amarlos con Su corazón y dar en el mundo frutos de bondad, de caridad y frutos de paz”.  

Por último, el Papa invoca la intercesión de la Virgen María: ella, que "siempre permaneció plenamente unida a Jesús y dio mucho fruto", nos ayude a "dar testimonio del Señor resucitado en el mundo".

 

Francisco inicia la maratón de oración para pedir el fin de la pandemia

El 1 de mayo, el Papa inauguró el maratón de oración a la Virgen María promovido por el dicasterio para la Nueva Evangelización. La primera parada fue la Basílica de San Pedro y la Capilla Gregoriana, donde Francisco siguió el rezo del rosario para pedir el fin de la pandemia en el mundo.

 

Ciudad del vaticano

En la Basílica de San Pedro en el Vaticano, el Papa Francisco da inicio a treinta días de oración, que tienen como intención la invocación del fin de la pandemia. Con esta finalidad, cada día del mes de mayo, un santuario mariano a lo largo y ancho del planeta, se unirá en oración.

Cuatro Santuarios Marianos en lengua española

Son cuatro los santuarios que se unirán en esta maratón de oración mariana, tres localizados en América Latina y Uno en España: Nuestra Señora de Luján en Argentina (8 de mayo); Nuestra Señora de la Caridad del Cobre en Cuba (20 de mayo); Nuestra Señora de Guadalupe en México (26 de mayo) y Nuestra Señora de Monserrat en España (22 de mayo). Los cristianos de todo el mundo, a través de medios digitales podrán unirse a estos momentos de encuentro eclesial.

La oración del Papa

El Papa Francisco, antes de comenzar el Rosario, depositó un arreglo floral ante la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro, en la capilla Gregoriana de la Basílica de San Pedro. En el rezo de los misterios gloriosos participan familias completas: niños, jóvenes y adultos elevaron con toda la Iglesia su plegaria por el fin de la pandemia.

Seguidamente, el Papa recitó la oración inicial y dijo:

Al comienzo del mes dedicado a la Virgen, nos unimos en oración con todos los Santuarios de todo el mundo, con los fieles y con todas las personas de buena voluntad, para encomendar a las manos de la Santísima Virgen la humanidad entera, muy probada por esta época de pandemia. Cada día de este mes de mayo te encomendaremos a Ti, Madre de la Misericordia, las muchas personas que han sido afectadas por el virus y que siguen sufriendo sus consecuencias…

A continuación, el Obispo de Roma pidió por los fallecidos y sus familias que “viven con el dolor y la incertidumbre del mañana”, luego pidió por los “médicos, científicos y enfermeras que están en primera línea de esta batalla, por los voluntarios (…) por los profesionales que han dado su precioso servicio en favor de los demás” y que con sus actitudes han “llevado consuelo a los necesitados”. También pidió especialmente por las mujeres que “han sufrido violencia dentro de las paredes de sus hogares”.

Francisco finalizó este momento de plegaria solicitando a la Virgen: “enciende en nuestros corazones la luz de la esperanza para el futuro”.

Peticiones de Francisco a la Virgen María

Al final del rezo del Rosario, Francisco realizó la oración final, invocando la intercesión de María para que intervenga con su Hijos Jesús, en este momento difícil que atraviesa la humanidad. Pidió también el consuelo para las familias de los enfermos y de las víctimas; la protección de todo el personal sanitario: “acompáñalos en sus heroicos esfuerzos y dales fuerza, bondad y salud”; igualmente pidió por los sacerdotes y por su compromiso pastoral con los más débiles.

Francisco pidió por los gobernantes de las naciones para que trabajen “ayudando a aquellos que carecen de lo necesario para vivir”. Especialmente pidió a la Virgen que toque las conciencias de quienes destinan enormes sumas de dinero para fabricar y consumir armas y que esos fondos sirvan para combatir esta y futuras epidemias.

El Papa expresó a la virgen para que ayude a la humanidad a sentirse una, como una “gran familia” y así, en un espíritu de hermandad y solidaridad acudamos en ayuda de las numerosas pobrezas y situaciones de miseria”.

Francisco finalizó la oración y dijo: “Guía los pasos de tus peregrinos que desean rezarte y amarte en los Santuarios que se le dedican en todo el mundo bajo los más variados títulos que recuerdan tu intercesión, sea para cada uno una guía segura. Amén”.

Después de la oración, el Papa bendijo los Rosarios que serán enviados a los treinta santuarios marianos en todo el mundo y que forman parte de la red que da vida a esta iniciativa.

 

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2021.05.01 Preghiera per invocare la fine della pandemia

 

 

 

Papa a monaguillos en Fátima: "Ofrezcan a Jesús sus manos, pensamientos y tiempo"

Con motivo de la XXV Peregrinación Nacional de monaguillos al Santuario de Fátima, en Portugal, el Papa Francisco envió un mensaje que fue leído en la misa de apertura del encuentro, el sábado pasado. El Pontífice recordó los retos de quienes sirven en el Altar y exhortó a los jóvenes a ser santos y originales, poniendo "todo el entusiasmo de la edad en el encuentro con Jesús escondido bajo el velo eucarístico". "Ofrezcan sus manos, sus pensamientos y su tiempo a Jesús, Él no dejará de recompensarlos".

 

Andressa Collet - Noticias del Vaticano

El Papa Francisco envió un mensaje con motivo del 25 aniversario de la Peregrinación Nacional de los Acólitos, reunidos en el Santuario de Fátima, en Portugal, que fue leído al incio de la celebración eucarística del pasado sábado. El santuario reanudó el programa oficial de peregrinaciones el 15 de marzo, cumpliendo las normas sanitarias vigentes en el país, como el uso de mascarillas en todas las zonas del santuario, el lavado frecuente de las manos y el respeto de la distancia física entre las personas.

De hecho, el tradicional número de 5.000 monaguillos presentes que cada año participan en este tipo de peregrinación, tuvo que reducirse este año a 1.000 para mantener los protocolos de seguridad. Bajo el lema "Sean santos, sean originales", expresión utilizada por el beato Carlo Acutis, el punto culminante de la peregrinación de este año fue la propia celebración eucarística con la participación del Papa a través del mensaje. El texto, escrito en portugués, fue dirigido a Monseño José Manuel García Cordeiro, presidente de la Comisión Episcopal Portuguesa de Liturgia y Espiritualidad.

La profesión de fe de los monaguillos

En su saludo, el Pontífice recordó la importancia de los acólitos en la Misa, cada vez que se acercan al Altar porque pueden "colaborar estrechamente" para el milagro de la pequeña partícula de pan que se convierte en el Cuerpo de Cristo y del vino en el cáliz que se convierte en la Sangre de Cristo. "Tus ojos no ven a Jesús, pero tu corazón y tus labios lo adoran", escribió el Papa en el mensaje, añadiendo:

“Debes comportarte como es debido en el servicio de las cosas sagradas. Tu actitud interior y exterior debe estar en consonancia con lo que haces, sobre todo cuando estás cerca del altar, cuando te persignas, cuando te arrodillas, cuando te sientas o cuando participas en la oración y en los cánticos comunitarios. Animado por el respeto y el recogimiento interior, tu servicio como acólito se convertirá en una profesión de fe para la comunidad. Para ello, pon todo el entusiasmo de tu edad en el encuentro con Jesús oculto bajo el velo eucarístico. Ofrece a Jesús tus manos, tus pensamientos y tu tiempo, y Él no dejará de recompensarte”

 

 

SAN FELIPE Y SANTIAGO, APÓSTOLES*

Fiesta

— La llamada de estos Apóstoles.

— Jesús estuvo siempre cerca de sus discípulos, y está ahora junto a nosotros.

— Difundir el mismo mensaje que predicaron los Apóstoles. Contar siempre con los medios sobrenaturales en todo apostolado.

I. Entre aquellos galileos que tuvieron la inmensa dicha de ser elegidos por Jesús para formar parte de sus más íntimos se encuentran Felipe, hijo de Alfeo, y Santiago el Menor.

Santiago nació en Caná de Galilea, cerca de Nazareth, y era pariente del Señor. No nos narra el Evangelio el momento en que Jesús le llamó. La Sagrada Escritura pone de relieve que Santiago ocupaba un puesto preeminente en la Iglesia de Jerusalén1.

Santiago tuvo el privilegio de que el Señor se le apareciera a él personalmente, como leemos en la Primera lectura de la Misa2.

Felipe era natural de Betsaida, la patria de Pedro y de Andrés3; se trataba de una pequeña ciudad próxima al lago de Genesaret. Muy probablemente Felipe era ya amigo de estos dos hermanos. Un día, en la ribera del Jordán, Felipe encontró a Jesús que, en compañía de sus primeros discípulos, se encaminaba hacia Galilea. El Maestro le dijo: Sígueme4. Era el término que Jesús utilizaba para llamar a sus discípulos, de modo parecido al que los rabinos empleaban con sus seguidores. Felipe le siguió enseguida. Y pronto dio a conocer a Cristo, que acaba de convertirse en el centro de su vida, a sus amigos. Encontró Felipe a Natanael y le dijo: Hemos encontrado a aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los Profetas: Jesús de Nazareth, el hijo de José5. Y ante las dudas que manifiesta Natanael, Felipe le da el mayor argumento: Ven y verás. Y fue hasta Cristo y se quedó con Él para siempre.

Jesús nunca defrauda. El apostolado consistirá siempre en poner delante del Señor a nuestros parientes, amigos y conocidos, despejar el camino, quitar los obstáculos para que vean a Jesús, que nos llamó a nosotros y que sabe penetrar en el alma de quienes se le acercan, como ocurrió con Natanael, quien llegaría a ser también uno de los Doce, a pesar de la aparente incredulidad primera y de la falta de disposiciones para aceptar el mensaje de su amigo: ¿Acaso de Nazareth puede salir algo bueno?, había contestado ante la invitación de Felipe. Cuántas veces hemos dicho también nosotros a los que hemos querido acercar a Dios: ¡Ven y verás! Y ninguno que se acercó a Jesús quedó defraudado.

Hoy, Felipe y Santiago son nuestros intercesores ante Jesús. Les encomendamos especialmente el apostolado que estamos llevando a cabo con nuestros amigos y parientes.

II. En el Evangelio de la Misa6 leemos cómo Jesús enseña a sus discípulos, durante la Última Cena, que en el Cielo tienen un lugar preparado para ellos, para que estén por toda la eternidad con Él y que ya conocen el camino... La conversación se prolonga con preguntas de los discípulos y respuestas del Maestro. Es entonces cuando interviene Felipe, con una petición que a todos podría parecer insólita: Señor, muéstranos al Padre y esto nos basta. Y Jesús, con un reproche cariñoso, le contesta: Felipe, ¿tanto tiempo como llevo con vosotros y no me has conocido? El que me ha visto a Mí ha visto al Padre; ¿cómo dices tú: Muéstranos al Padre? ¡Cuántas veces, quizá, tendría que hacernos Jesús el mismo reproche que a Felipe! ¡Tantas veces como he estado junto a ti y no te has dado cuenta! Y nos podría enumerar el Señor una ocasión y otra, circunstancias difíciles en las que quizá nos encontramos solos y no estuvimos serenos porque nos faltó el sentido de nuestra filiación divina, la cercanía de Dios. ¡Cuánto bien nos hace hoy la respuesta de Jesús a este Apóstol!, porque en él estamos representados también nosotros.

Jesús revela al Padre; la Humanidad Santísima de Cristo es el camino para conocer y tratar a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo. Es la contemplación de Jesús el camino ordinario para llegar a la Trinidad Beatísima. En Cristo tenemos la suprema revelación de Dios a los hombres. «Él, con su presencia y manifestación, con sus palabras y obras, signos y milagros, sobre todo con su Muerte y gloriosa Resurrección, con el envío del Espíritu de la verdad, lleva a plenitud toda la Revelación y la confirma con testimonio divino, a saber, que Dios está con nosotros para librarnos de las tinieblas del pecado y la muerte, y para hacernos resucitar a una vida eterna»7. Él llena por completo nuestra vida. «Él es suficiente para ti –afirma San Agustín–; fuera de Él, ninguna cosa lo es. Bien lo sabía Felipe cuando le decía: Señor, muéstranos al Padre y nos basta»8. ¿Vivimos nosotros con esta convicción?

III. Leemos en la Primera lectura de la Misa de estos dos Apóstoles las palabras de San Pablo a los primeros cristianos de Corinto: Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se apareció a Cefas...9. Pablo recibió de los Apóstoles un mensaje divino que a su vez él transmite. Fue herencia también de Felipe y de Santiago, que dieron su vida en testimonio de esta verdad. Ellos, como el Apóstol de las gentes, saben bien cuál debe ser el núcleo de su predicación: Jesucristo, Camino hacia el Padre. Es la Buena Nueva que se transmite de generación en generación: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra10, leemos en el Salmo responsorial. Nosotros no tenemos cosas nuevas que dar a conocer. Es la misma Buena Nueva: que Cristo murió por nuestros pecados..., que resucitó...; que vive a nuestro lado..., que nos ama como nunca nadie será capaz de hacerlo..., que nos ha destinado a una eternidad felicísima junto a Él..., a quien veremos cara a cara.

Este es nuestro apostolado: proclamar a todos los vientos y de todas las formas posibles la misma doctrina que predicaban los Apóstoles: que Cristo vive y que solo Él puede calmar las ansias de la inteligencia y del corazón humano, que solo junto a Cristo se puede ser feliz, que Él revela al Padre... Los Apóstoles, como nosotros, encontraron dificultades y obstáculos en la extensión del reino de Cristo; y si hubieran esperado ocasiones oportunas, no nos habría llegado probablemente ese mensaje que da sentido a nuestra existencia. Es posible que ante la falta de medios y ante la resistencia de la gentes, los Apóstoles, y especialmente Felipe, recordaran aquel día en que se encontraron con el gran compromiso de dar de comer a una multitud, sin tener alimentos ni modo de adquirirlos11. Jesús vio a aquella gran muchedumbre que venía hacia Él y dijo a Felipe: ¿Dónde compraremos pan para que coman estos? Y Felipe hizo cálculos y contestó al Maestro: Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno coma un poco. Ha hecho las cuentas, y los medios que poseen están muy lejos de cubrir las necesidades.

Jesús se siente conmovido y se llena de misericordia una vez más ante aquella multitud tan necesitada de comprensión y de alivio. Pero, además, quiere que sus discípulos no olviden que Él siempre estará a su lado. Yo estaré con vosotros siempre12, les dirá al final de su vida aquí en la tierra. Felipe, ¿tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me habéis conocido? Dios es el sumando indispensable con el que hemos de contar para que salgan las cuentas. En nuestro apostolado personal con amigos, parientes, conocidos, clientes..., hemos de contar con los doscientos denarios, los medios humanos, siempre insuficientes, y no debemos olvidar que Jesús está siempre presente con su poder y su misericordia. Ahora también está a nuestro lado. Cuanto mayores sean la necesidad en el apostolado y las dificultades personales, mayor ayuda nos prestará Jesús. No dejemos de acudir a Él.

La Virgen, nuestra Madre, por su poderosa intercesión ante Dios, nos facilita siempre el camino.

1 Gal 1, 18-19; Hech 12, 17; Hech 21, 15-18; Gal 2, 9. — 2 2 Cor 15, 7. — 3 Jn 1, 44. — 4 Jn 1, 43. — 5 Jn 1, 45. — 6 Jn 14, 6-14. — 7 Conc. Vat. II. Const. Dei Verbum, 4. — 8 San Agustín, Sermón 334, 4. — 9 1 Cor 15, 3-5. — 10 Salmo responsorial. Sal 18, 3. — 11 Cfr. Jn 6, 4 ss. — 12 Cfr. Mt 28, 20.

Felipe era de Betsaida, como Pedro y Andrés. Fue primero discípulo del Bautista, y siguió después a Jesús, que le llamó para formar parte del grupo de los Doce. Fue este Apóstol el que anunció a Natanael que había encontrado al Mesías, Por San Juan sabemos que estuvo presente en las bodas de Caná donde Jesús realizó su primer milagro. Del relato de la multiplicación de los panes se puede desprender que Felipe era quien se encargaba de los víveres: es él quien con prontitud calcula el dinero necesario -unos 200 denarios- para paliar el hambre de la gente allí reunida. Interviene, junto a Andrés, en el episodio de los peregrinos griegos, gentiles piadosos, que deseaban ver a Jesús. Es también Felipe quien pide al Señor, en el Cenáculo, que le muestre al Padre. Es considerado por la tradición como evangelizador de Frigia (Asia Menor), donde sufrió martirio, siendo crucificado.

Santiago, pariente del Señor, es llamado el Menor, para distinguirlo del hermano de Juan. Fue el primer Obispo de Jerusalén y desarrolló una intensa actividad evangelizadora entre los judíos de esta ciudad. La tradición lo presenta como un hombre austero, exigente consigo mismo y lleno de bondad con los demás. Fue columna de la Iglesia primitiva, junto a Pedro y a Juan. Murió mártir en Jerusalén hacia el año 62. Es autor de una de las Epístolas Católicas.

 

3 de mayo: santos Felipe y Santiago

Reflexión para meditar en la fiesta de los santos Felipe y Santiago. Los temas propuestos son: la auténtica fe atrae; magnanimidad y audacia de los apóstoles; vivir con Cristo nos impulsa a darlo a los demás.

MEDITACIONES03/05/2021

La auténtica fe atrae.

Magnanimidad y audacia de los apóstoles.

Vivir con Cristo nos impulsa a darlo a los demás.


LAS FIESTAS de los apóstoles son días especiales para quienes deseamos llevar su Evangelio a los demás. Ese fuerte impulso que experimentaron los apóstoles Santiago y Felipe es el mismo que hacía escribir a san Josemaría: «Cuando daba la Sagrada Comunión, aquel sacerdote sentía ganas de gritar: ¡ahí te entrego la felicidad!»[1]. Los cristianos experimentamos un gozo ya en esta tierra que no queremos esconder. Vivimos con el Señor: nuestras cosas son las suyas, su vida es la nuestra, y sabemos que esa es la dicha más grande. La felicidad personal que generó ese encuentro con Cristo en la vida de los apóstoles fue el motor de su predicación, y por eso se extendió rápidamente por el mundo.

Los apóstoles se reúnen frecuentemente en torno junto a Jesús; unas veces en la ladera de un monte, otras en torno a la mesa. Comparten largas caminatas uno a uno. Todos son momentos de intimidad, que no se borrarán nunca de su mente. Nosotros también, por su misericordia, vivimos con Cristo. Y, al experimentar el amor de Dios por cada uno, surge naturalmente el deseo de «hablar a los demás de él, porque tanta alegría no cabe en un pecho solo»[2]. Comprendemos que, así, cada acción, cada ocupación de un cristiano es apostolado, sin que se lo deba proponer como algo distinto a sus ocupaciones. Los demás lo aprecian en la cercanía, en la serenidad a pesar de los sinsabores, en la alegría. «La Iglesia crece por atracción. Y la transmisión de la fe se da con el ejemplo, hasta el martirio, como sucedió con los apóstoles Felipe y Santiago. Cuando se ve esa coherencia de vida entre lo que hacemos y lo que decimos, siempre viene la curiosidad: “¿Por qué ese vive así? ¿Por qué lleva una vida de servicio a los demás?”. Y esa curiosidad es la semilla que toma el Espíritu Santo y la lleva adelante»[3].

Toda la vida del Señor, sus palabras, sus obras, su paso por la tierra, nos transforma. San Pablo recuerda a los Corintios que estamos fundados sobre aquel mensaje y que eso nos salva. Es un misterio real y maravilloso, un recuerdo que es más que un recuerdo, porque está presente en nuestra vida. «Tomás de Aquino, usando la terminología de la tradición filosófica en la que se hallaba, explica esto de la siguiente manera: la fe es un habitus, es decir, una constante disposición del ánimo, gracias a la cual comienza en nosotros la vida eterna»[4], vida que vivieron en plenitud los apóstoles que hoy recordamos.


UNO DE LOS ASPECTOS que nos entusiasman de la vida de los apóstoles es su capacidad para soñar a lo grande y para lanzarse a trabajar por ello. No se detienen ante los obstáculos porque saben que Cristo ya los ha vencido y que ni siquiera la muerte es más fuerte que el poder divino. Están llenos de audacia y de magnanimidad, virtudes que nos lanzan también a nosotros hacia una misión ilusionante, en la que sabemos que no estamos solos, sino que contamos con la fuerza de Dios. Nada puede bloquear ni asustar a quien experimenta la presencia del Señor en su cotidianidad.

«Magnanimidad: ánimo grande –decía san Josemaría–, alma amplia en la que caben muchos. Es la fuerza que nos dispone a salir de nosotros mismos para prepararnos a emprender obras valiosas en beneficio de todos (...). El magnánimo dedica sin reservas sus fuerzas a lo que vale la pena; por eso es capaz de entregarse él mismo. No se conforma con dar: se da. Y logra entender entonces la mayor muestra de magnanimidad: darse a Dios»[5]. Al emprender nuestras actividades podemos pensar en la magnanimidad de los apóstoles Felipe y Santiago. Felipe habló con entusiasmo a Natanael y, con sencillez, pidió a Jesús ver el rostro del Padre. Marchó, según la tradición, a Frigia para evangelizar y morir mártir. Santiago, por su parte, pariente del Señor, fue obispo de Jerusalén. Los dos, columnas de la Iglesia naciente, no dudaron en arriesgar sus seguridades por transmitir el divino mensaje de alegría hasta donde les llevase el Espíritu Santo.

Y para ser más audaces «miremos a Jesús: su compasión entrañable no era algo que lo ensimismara, no era una compasión paralizante, tímida o avergonzada, como muchas veces nos sucede a nosotros, sino todo lo contrario. Era una compasión que lo movía a salir de sí con fuerza para anunciar, para enviar en misión, para enviar a sanar y a liberar. Reconozcamos nuestra fragilidad pero dejemos que Jesús la tome con sus manos y nos lance a la misión. Somos frágiles, pero portadores de un tesoro que nos hace grandes y que puede hacer más buenos y felices a quienes lo reciban. La audacia y el coraje apostólico son constitutivos de la misión»[6].


«A TODA LA TIERRA alcanza su pregón» (Sal 18,5), recitamos con el salmo en la fiesta de Santiago y Felipe. Hoy es un buen día para cultivar en el alma el afán de que la voz de Cristo llegue a todos los rincones de nuestro mundo y de nuestra historia. Sabemos que el apostolado cristiano no es una actividad que se añade a nuestras ocupaciones normales: en realidad, si abrimos nuestra vida al Espíritu Santo, si vivimos de fe, somos apóstoles en cada momento del día. «La fe no es solo el rezo del Credo, aunque se expresa en él. Transmitir la fe no quiere decir dar información, sino fundar un corazón en la fe en Jesucristo. Transmitir la fe no es algo que se pueda hacer mecánicamente, como quien dice: “Mira, toma este libro, estúdialo y luego te bautizo”. El camino es otro: se trata de transmitir lo que nosotros mismos hemos recibido. Ese es el desafío de un cristiano: ser fecundo en la transmisión de la fe. Y es también el reto de la Iglesia: ser madre fecunda, dar a luz a sus hijos en la fe»[7].

«Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los Profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret» (Jn 1,45), dijo Felipe a su amigo Natanael. El apóstol Santiago el Menor, por su parte, se preguntaba: «¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras?» (St 2,14). En esos dos pasajes se condensa todo un itinerario cristiano: conocer cada vez más a Cristo, vivir junto a él, porque precisamente esa es la fuerza que nos impulsará a dar testimonio en nuestro ambiente; la amistad con Jesús nos empuja a ayudar a quien lo necesita y a querer llevar esa alegría sobrenatural a todos. Le podemos pedir al Señor que nos conceda ese entusiasmo arraigado en la fe que mantuvieron los apóstoles. Nosotros, como ellos, deseamos proclamar con la vida entera que nada puede llenar más el corazón que Jesucristo. En la Santísima Virgen fijamos nuestra mirada para que nos llene de esperanza y nos empuje a pensar en grande, con magnanimidad y audacia.


[1] San Josemaría, Forja, n. 267.

[2] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 314.

[3] Francisco, Homilía, 3-V-2018.

[4] Benedicto XVI, Spe salvi, 7.

[5] San Josemaría, Amigos de Dios, 80.

[6] Francisco, Gaudete et exsultate, n. 31.

[7] Francisco, Homilía, 3-V-2018.

 

“María, maestra de caridad”

A la hora del desprecio de la Cruz, la Virgen está allá, cerca de su Hijo, decidida a correr su misma suerte. –Perdamos el miedo a conducirnos como cristianos responsables, cuando no resulta cómodo en el ambiente donde nos desenvolvemos: Ella nos ayudará. (Surco, 977)

3 de mayo

¡Cómo contrasta la esperanza de Nuestra Señora con nuestra impaciencia! Con frecuencia reclamamos a Dios que nos pague enseguida el poco bien que hemos efectuado. Apenas aflora la primera dificultad, nos quejamos. Somos, muchas veces, incapaces de sostener el esfuerzo, de mantener la esperanza. Porque nos falta fe: ¡bienaventurada tú, que has creído! Porque se cumplirán las cosas que se te han declarado de parte del Señor.

Maestra de caridad. Recordad aquella escena de la presentación de Jesús en el templo. El anciano Simeón aseguró a María, su Madre: mira, este niño está destinado para ruina y para resurrección de muchos en Israel y para ser el blanco de la contradicción; lo que será para ti misma una espada que traspasará tu alma, a fin de que sean descubiertos los pensamientos ocultos en los corazones de muchos. La inmensa caridad de María por la humanidad hace que se cumpla, también en Ella, la afirmación de Cristo: nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos(Amigos de Dios, 286)

 

La devoción a San José según el arquitecto Antoni Gaudí

Antoni Gaudí i Cornet (1852-1926) fue un arquitecto funcionalista: como hace la Naturaleza, cada edificio suyo es un organismo diseñado para desarrollar su función. Según él, la función de un gran templo es doble: en el interior, el culto; y en el exterior, en la calle, la catequesis. Realizando esta idea, los muros y fachadas de la Sagrada Familia son una explicación completa del mensaje de la Iglesia católica a los hombres y mujeres de nuestro mundo, del cual forma parte la devoción a San José.

ÚLTIMAS NOTICIAS30/04/2021

Una de les torres de la Sagrada Família. Foto JMT

Josep Maria Tarragona y Clarasó (Barcelona, 1957), autor del artículo, es un historiador, escritor e ingeniero industrial catalán. Ingeniero Industrial por la UPC y licenciado en Periodismo por la UAB, ha escrito varios artículos, estudios y libros sobre Antoni Gaudí y Cornet, entre ellos la biografía para su beatificación.


En este artículo describimos la propuesta de devoción a San José que Gaudí hizo con la Sagrada Familia, obra que sobrepasó un encargo profesional cumplido con la máxima satisfacción del cliente. Antoni Gaudí se implicó tanto que se convirtió en El Arquitecto de la Sagrada Familia. Se puede afirmar que una y otro, la basílica y el arquitecto, son cuerpo y alma, forman un mismo ser. La obra es la exteriorización del alma de Gaudí.

El Patrocinio de san José: Bocabella, Manyanet, Pío IX

En la solemnidad de la Inmaculada, 8 de diciembre de 1870, el beato Pío IX declaró Patrono de la Iglesia católica a San José. Hacía menos de tres meses, el 20 de septiembre, que se había rendido a Italia, evitando un derramamiento de sangre en Roma, defendida por su ejército.

La caída de Roma había puesto fin por la fuerza a más de once siglos de historia de los Estados Pontificios, ya que la Santa Sede carecía de medios de subsistencia y posibilidades de actuación. Pío IX fue al Vaticano e izó una bandera blanca. Se negó, sin embargo, a reconocer el nuevo estado -de haberlo hecho, él hubiera pasado a ser un súbdito italiano más- y permaneció en el Vaticano en calidad de prisionero de guerra.

Muchas fuerzas sociales y políticas, singularmente influenciadas por la masonería, pensaban que Pío IX sería el último Papa y que tras su muerte ya no se elegiría a ningún sucesor. “Atacada por todas partes la Iglesia por sus enemigos y oprimida por tan graves calamidades, parecía que los impíos creían que prevalecerían sobre ella las puertas del infierno” (1).

Europa se desangraba en la guerra franco-prusiana y la Primera Internacional -fundada por Marx, Engels y Bakunin- animaba a las masas populares, incubándose la Comuna de París (1871). En España, había triunfado la Revolución Gloriosa (1868) -con gran entusiasmo de un jovencito Antoni Gaudí- la cual instauró como rey a Amadeo I, tercer hijo de Víctor Manuel II, el usurpador de los Estados Pontificios. En Cataluña, pronto empezaría una nueva guerra civil, la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), más cruel y larga que las anteriores.

San José Manyanet, adelantándose un año y medio al Romano Pontífice, había concebido en junio de 1869 un gran templo expiatorio dedicado a San José, que se construiría con la ayuda de las limosnas.

También hacía cuatro años que el librero Josep Maria Bocabella había acudido a San José para socorrer a la Santa Sede. Había fundado en Barcelona en 1866 la Asociación de devotos de San José, con el fin de recoger dinero y enviárselo al Papa.

La Sagrada Família. Detalle de la columna palmera de San José. Foto JMT

 

De San José en la Sagrada Familia

Afectada de lleno por la Tercera Guerra Carlista la diócesis de Urgell, de donde procedía el padre Manyanet, le era imposible acometer las obras del templo expiatorio de san José. Fue Josep Maria Bocabella quien llevó a la práctica la idea. El mismo padre Manyanet -canonizado en 2004 por san Juan Pablo II, como “verdadero apóstol de la familia”-, amplió la dedicación del futuro templo a la Sagrada Familia. José, de hecho, es el esposo de María y cabeza de la familia de Jesús, quien con su obediencia a ambos (2) santificó las virtudes domésticas.

En abril de 1874, a mitad de la guerra civil, Bocabella planteó “erigir un templo dedicado a la Sagrada Familia, a imitación de lo que están haciendo los católicos franceses en honor del Sagrado Corazón en Montmartre y los católicos romanos han prometido también en honor del Sagrado corazón, una vez se alcance el triunfo de la Iglesia”.

La primera piedra del templo expiatorio que la Galia poenitents et devota et gratia dedicaba al Corazón de Jesús se puso el 16 de junio de 1875, tres años después de la idea inicial. La de la Sagrada Familia se puso el 19 de marzo de 1882, trece años después de la inspiración de Manyanet y ocho años después del anuncio de Bocabella. Las obras del Sacré Coeur duraron cuarenta y cuatro años; la Sagrada Familia está en construcción y el templo expiatorio de los católicos italianos no salió del papel.

Los tres primeros sucesores del beato Pío IX -León XII, San Pío X y Benedicto XV- permanecieron cerrados de por vida en el Vaticano, sin ningún reconocimiento jurídico. El cuarto, Pío XI, el 11 de febrero de 1929, cincuenta y nueve años después de la ocupación militar de Roma, reconoció a Italia como estado soberano y logró que Italia hiciera lo mismo con la Ciudad del Vaticano, minúsculo estado independiente que se creó entonces y que aún hoy permanece bajo jurisdicción pontificia.

Capilla de San José de la cripta (1885)

Gaudí se hizo cargo de las obras de la Sagrada Familia, comenzadas por el arquitecto Francisco de Paula del Villar, el 28 de marzo de 1884. En poco menos de un año, el 18 de marzo de 1885, inauguró la capilla de san José, dentro del estilo neogótico de la cripta. Tiempo después, en 1916, el baldaquín, de estilo modernista: siete lirios del Nilo, de hierro forjado, entrecruzan las hojas formando el dosel de la imagen. Los tallos se doblan y florecen. Son siete lirios en honor de los siete dolores y gozos de San José. Las siete luces se encendían las fiestas del santo patriarca y también cuando los devotos daban a tal fin una limosna de cuarenta y nueve reales (siete veces siete). Gaudí, una vez terminada la cripta, abandonó el proyecto neogótico de Del Villar y empezó el suyo, con estilo propio. Enseguida, recibió el apoyo del padre Jacint Verdaguer, quien en la primavera de 1886 escribió en su diario: "La Trinidad de la tierra tendrá, dentro pocos años, el templo más grande y más hermoso que tiene en el mundo". (3)

Fachada del Nacimiento: el feliz y frutal matrimonio de María y José, fundamento de la Iglesia católica

Gaudí construía por franjas verticales. Terminada la pared del ábside, inició la Fachada del Nacimiento, orientada al suburbio obrero, y dejó para más tarde la Fachada de la Pasión, que mira a los barrios ricos. Esta elección, poner por delante a los pobres, no le sería perdonada en vida: siempre se lo reprocharían, sobre todo durante los largos años que no recibía donativos, y las obras languidecían hasta el punto que tuvo que emplear la vida sin lograr acometer las partes principales de la basílica.

Como siempre hacía, se documentó exhaustivamente con la Sagrada Escritura, la Liturgia y L'Année Liturgique de dom Guéranger; además de las enseñanzas y ejemplos de varios amigos que nutrieron su concepción de la devoción a San José: el poeta Jacint Verdaguer, autor de Jesús niño; su maestro, el arquitecto Joan Martorell; el cliente, Josep Maria Bocabella; san José Manyanet, apóstol de la familia; su director espiritual, el padre Lluís Maria de Valls; su cliente san Enrique de Ossó, gran conocedor y devoto de Santa Teresa de Ávila; el venerable obispo Josep Torras i Bages, pastor de la Renaixença cristiana; el cardenal de la paz, Francisco de Asís Vidal y Barraquer; y la beata Petra de San José, fundadora de San José de la Montaña.

La Fachada es un gran salmo de la alegría del Universo por la llegada de su salvación, mediante el nacimiento de Dios dentro de él, en el espacio y el tiempo. Es un organismo único, que crece de la tierra al cielo, en una sucesión lógica, escalada y rítmica de formas con un simbolismo trascendente.

La Sagrada Familia. San José pilota la nave de la Iglesia. Foto JMT

 

El artista explicaba sobre la fachada del Nacimiento: “Se encuentra, desarrollado, simbólicamente, el Patrocinio de San José sobre la Iglesia católica”. Así, María actúa sin la compañía de su esposo sólo en la Anunciación y la Visitación y Jesús aparece siempre protegido y amado paternalmente por José.

El 7 de noviembre de 1982, San Juan Pablo II dijo durante el rezó del Ángelus: “Este templo de la Sagrada Familia (...) recuerda y compendia otra construcción hecha con piedras vivas: la familia cristiana. (...) Que la familia sea siempre entre vosotros auténtica "Iglesia doméstica", lugar consagrado al diálogo con Dios Padre, escuela de seguimiento a Cristo por los caminos indicados en el Evangelio, fermento de convivencia y de virtudes sociales en comunión estrecha con el Espíritu que habita sus almas”.

En efecto, Gaudí visualiza la Iglesia como fundamentada en las tres personas de la Sagrada Familia, como si fuera una ampliación de la misma. Las columnas, tradicionalmente representativas de San Pedro y San Pablo, las dedica a Santa María y San José. Sus nombres -entre flores, como canta la liturgia-, ponen de manifiesto que la Iglesia y el Universo -el conjunto de la fachada del Nacimiento, compendio de todas las criaturas materiales y espirituales, en el inicio de su salvación- se fundamenta en María y José.

La liturgia canta Caelitum, Ioseph, decus, atque nostrae cierta spes vitae, columenque mundi (4), honra de los habitantes del cielo, esperanza de nuestra vida aquí abajo y columna del Universo. Comenta Guéranger que José es verdaderamente una columna que sostiene el mundo para que Dios, en vista de sus méritos y por deferencia con su oración, lo sufra y lo conserve a pesar de las iniquidades que lo manchan. Y la Iglesia le suplica que no abandone esta empresa de Protector universal (5).

Los capiteles son palmeras: la de María, de Palestina, y la de José, de Egipto. Ambas al mismo nivel, rebosantes de dátiles, un símbolo antiquísimo, anterior al judaísmo, de la fertilidad y del amor matrimonial, aplicado posteriormente también en la Iglesia católica a los frutos de santidad. Son esposos felices en la donación mutua, que crecen como justos en los atrios de Dios.

El parteluz es la pequeña palmera de Jesús, situada entre José y María. Está completa la iconografía de la Trinidad de la tierra: María y José muestran a Jesús en el mundo a las puertas de la Iglesia, e invitan a entrar a la humanidad.

 

Nueve representaciones de San José en tres portales y tres niveles

Sobre los brotes de la palmera de Jesús está el grupo del Nacimiento(6), donde José comienza a ejercer el Patrocinio: ofrece el capazo de las herramientas para que María envuelva al Bebé.

A la izquierda, en el Portal de la Esperanza, José salva a la futura Iglesia -formada sólo por el Pequeño en el regazo de María-, de la primera gran persecución de los hombres, partiendo al exilio en una simpática acémila. Todo es paz en la casa que construye en Heliópolis. Mantiene a María y al Niño con su trabajo. Descansa un momento para conversar tiernamente con Jesús, que se abraza a él.

A la derecha, el Portal de la Fe glosa el retorno a Palestina. El adolescente Jesús manifiesta su divinidad en el Templo de Jerusalén y José y María, confundidos, lo encuentran. A ellos también les pide que crean en su divinidad.

Más arriba, en el Portal de la Caridad, la Anunciación. A izquierda y derecha, las implicaciones para José: la boda y la presentación del Niño en el Templo.

Jesús quiso encarnarse en una mujer casada y el Espíritu Santo eligió el mejor de los esposos. Cumpliendo esta voluntad de Dios, José se convirtió en san José. El Espíritu Santo lo guió para que aceptara el Hijo de María, lo legalizara, circuncidara, lo presentara como su primogénito y lo amara. La misión de José consistió también en salvarle la vida en los peligros, protegerlo, educarlo junto con María, enseñarle a practicar la religión y la ciudadanía, salir a buscarlo cuando se perdiera, asociarlo a su trabajo y dejarle en herencia la tienda para que se ganara la vida y sostuviera a su madre viuda.

En el Templo de Jerusalén -la vivienda de Dios en la religión antigua-, José ofrece a su primogénito legal, que es el verdadero Cordero. El Padre manifiesta la aceptación despertando el profetismo de Israel.

 

La Fachada del Nacimiento continúa subiendo al cielo y, en el tercer nivel, la Santísima Trinidad corona a María. Su esposo participa en la fiesta.

El antecedente es la Inmaculada Concepción. Culmina el Portal de la Fe con el monograma de José, rebosante de simbolismo. En una parra llena de frutos, símbolo del hogar, se abre un heptágono: es el Espíritu Santo, que nos muestra el ramo de lirios que según la tradición apócrifa floreció de la vara de José, que se transformó así en el ramo de novia de María.

Y el corolario, en la cima del Portal de la Esperanza, es José llevando el timón de la nave de la Iglesia en medio de la borrasca, orientándose con el monograma de María: la Estrella del Mar.

Escudo de armas de la basílica de la Sagrada Familia. Foto JMT

 

San José protege las obras de la basílica. La Semana Trágica, 1909

Todos aquellos que aman la basílica de la Sagrada Familia encomiendan a San José la finalización de la obra, que tantas veces parece superada por innumerables dificultades. Con la perspectiva de la ancianidad, Gaudí lo veía todo providencial, incluso su entrada como arquitecto, pues decía que la dimisión de su antecesor, Del Villar, había sido un milagro de san José- y exclamaba repetidamente: “Este templo lo acabará san José!”.

Uno de los episodios que puso de manifiesto la protección de san José fue la Semana Trágica (25 de julio a 2 de agosto de 1909). Los anticlericales, dueños de la calle, incendiaron la tercera parte de los templos y edificios religiosos de Barcelona, la mayoría de los cuales estaban situados en barrios obreros. La Sagrada Familia era el epicentro de uno de los suburbios más infestados de la propaganda de los enemigos de la Iglesia; sufrió varios intentos, que fueron abandonadas antes de causar el mínimo daño, sin que ninguna fuerza humana se opusiera.

Todo el mundo creyó que sólo se había podido librar de las llamas por una protección especialísima de san José y el 15 de agosto se celebró una función religiosa de acción de gracias a San José por la salvación del templo.

La Sagrada Familia, la Catedral de los Pobres, al igual que los antiguos monasterios medievales -Ripoll, Poblet- es también un castillo. Y el escudo de armas diseñado por Gaudí, inspirado en el de Montserrat, es la sierra de José, donde una viruta forma la inicial de María y el junquillo de tensar la gaza es la cruz de Jesús.

Josep Maria Tarragona y Clarasó


[1] Pío IX: Quemadmodum Deus, 8-XII-1870, decreto nombrando san José Patrón de la Iglesia

[2] Lc 2, 51

[3] Verdaguer: Dietari d’un pelegrí a Terra Santa,1889

[4] Breviario Romano, Laudes de san José

[5] Guéranger: L’Année Liturgique

[6] Realizado por el escultor Jaume Busquets (1903-1968) tras la muerte de Gaudí

 

¿Qué es una Romería a la Virgen? ¿Cómo se hace?

La palabra romería viene de "romero", tal y como se designaba a las personas que peregrinaban a Roma. Después, el significado se extendió y en la actualidad una romería es la visita a un santuario de la Virgen María.

PREGUNTAS SOBRE LA FE CRISTIANA26/04/2021

• ¿Cómo se reza el rosario? Aquí tienes una guía

En el mes de mayo, que la Iglesia dedica tradicionalmente a la Virgen Santísima, es habitual que se organicen romería a santuarios marianos, para visitar y honrar a nuestra Madre.

San Josemaría se conmovía con las manifestaciones multitudinarias de amor a la Virgen, pero siempre decía que tenía predilección por las romerías hechas individualmente o en grupos reducidos, quizá sólo de dos o tres personas. "Respeto y amo esas otras manifestaciones públicas de piedad, pero personalmente prefiero intentar ofrecer a María el mismo cariño y el mismo entusiasmo, con visitas personales, o en pequeños grupos, con sabor de intimidad". Es Cristo que pasa, 139.

En 1935, después de su primera visita al santuario de Sonsoles , en tierras de Ávila, el fundador del Opus Dei estableció que, como muestra de amor a la Virgen, todos los fieles de la Prelatura hicieran cada año, en el mes de mayo, una romería a un Santuario o lugar donde se venere una imagen de Santa María. Desde entonces, esa costumbre se ha difundido entre muchas otras personas que han entrado en contacto con su mensaje.

La romería de mayo es una visita a la Virgen hecha con amor filial. Lo que hacía San Josemaría era rezar tres partes del Rosario: una, en el camino de ida; otra —que solía ser la correspondiente al día de la semana, con las letanías—, en el santuario o ante la imagen de Nuestra Señora que había ido a visitar; y la tercera, en el camino de regreso.

Se pueden ofrecer a Santa María pequeños sacrificios por las necesidades personales y de toda la Iglesia: hacer a pie al menos la última parte del trayecto; aceptar con alegría las incomodidades del camino o las inclemencias del tiempo; privarse del pequeño refrigerio que sería normal en un paseo, etc.

La romería de mayo tiene un marcado espíritu apostólico. San Josemaría animaba a hacerla en compañía de amigos o parientes y a aprovechar para sugerirles algún paso adelante en su vida cristiana. "Muchas conversiones, muchas decisiones de entrega al servicio de Dios han sido precedidas de un encuentro con María. Nuestra Señora ha fomentado los deseos de búsqueda, ha activado maternalmente las inquietudes del alma, ha hecho aspirar a un cambio, a una vida nueva". Es Cristo que pasa, 149

"Una manifestación particular de la maternidad de María —decía Juan Pablo II en Fátima— la constituyen los sitios donde Ella se encuentra con los hombres, las casas donde habita; lugares donde se nota una particular presencia de la Madre. En todos estos lugares se cumple de modo admirable el singular testamento del Señor crucificado. Allí, el hombre es confiado a María, allí acude con presteza a encontrarse con Ella como con la propia Madre; le abre su corazón, le habla de todo; la recibe en su propia casa, es decir, le hace partícipe de todos sus problemas".

 

 

El matrimonio: una vocación y un camino divino

Llegar juntos al Cielo: esa es la ilusión que puede impulsar a cada matrimonio. Ofrecemos un nuevo editorial sobre el amor humano.

AMOR HUMANO20/09/2015

Unas palabras del Papa Francisco, en el encuentro con las familias que celebró en Manila, han dado la vuelta al mundo:

“No es posible una familia sin soñar. Cuando en una familia se pierde la capacidad de soñar, de amar, esta energía de soñar se pierde, por eso les recomiendo que en la noche cuando hagan el examen de consciencia, también se hagan esta pregunta: ¿hoy soñé con el futuro de mis hijos, hoy soñé con el amor de mi esposo o esposa, soñé con la historia de mis abuelos?”[1].

LA CAPACIDAD DE SOÑAR EQUIVALE A LA CAPACIDAD DE PROYECTAR EL SENTIDO DE NUESTRA VIDA EN LOS QUE QUEREMOS. POR ESO ES, EFECTIVAMENTE, ALGO REPRESENTATIVO DE CADA FAMILIA

Soñar

 

Esta capacidad de soñar tiene que ver con la ilusión –en el sentido castellano del término– que ponemos en nuestros horizontes y esperanzas, sobre todo en relación con las personas; o sea, los bienes o logros que les deseamos, las esperanzas que nos hacemos respecto de ellos. La capacidad de soñar equivale a la capacidad de proyectar el sentido de nuestra vida en los que queremos. Por eso es, efectivamente, algo representativo de cada familia.

Desde muy pronto, san Josemaría ha contribuido a recordar, dentro de las enseñanzas de la Iglesia, que el matrimonio –germen de la familia– es, en el sentido pleno de la palabra, una llamada específica a la santidad dentro de la común vocación cristiana: un camino vocacional, distinto pero complementario al del celibato –ya sea sacerdotal o laical– o a la vida religiosa. “El amor, que conduce al matrimonio y a la familia, puede ser también un camino divino, vocacional, maravilloso, cauce para una completa dedicación a nuestro Dios”[2].

SAN JOSEMARÍA HA CONTRIBUIDO A RECORDAR, DENTRO DE LAS ENSEÑANZAS DE LA IGLESIA, QUE EL MATRIMONIO UN CAMINO VOCACIONAL, DISTINTO PERO COMPLEMENTARIO AL DEL CELIBATO

Por otra parte, esta llamada de Dios en el matrimonio no significa en modo alguno rebajar los requerimientos que supone seguir a Jesús. Pues, si “todo contribuye al bien de los que aman a Dios”[3], los esposos cristianos encuentran en la vida matrimonial y familiar la materia de su santificación personal, es decir, de su personal identificación con Jesucristo: sacrificios y alegrías, gozos y renuncias, el trabajo en el hogar y fuera, son los elementos con que, a la luz de la fe, construir el edificio de la Iglesia.

Soñar, para un cristiano, con la esposa o con el esposo, es mirarlo con los ojos de Dios. Es contemplar, prolongado en el tiempo, la realización del proyecto que el Señor tiene pensado, y quiere, para cada uno, y para los dos en su concreta relación matrimonial. Es desear que esos planes divinos se hagan realidad en la familia, en los hijos –si Dios los manda–, en los abuelos, y en los amigos que la providencia les vaya poniendo para acompañarles en el viaje de la vida. Es, en definitiva, ver cada uno al otro como su particular camino hacia el cielo.

El secreto de la familia

 

En efecto, Cristo ha hecho del matrimonio un camino divino de santidad, para encontrar a Dios en medio de las ocupaciones diarias, de la familia y del trabajo, para situar la amistad, las alegrías y las penas –porque no hay cristianismo sin Cruz–, y las mil pequeñas cosas del hogar en el nivel eterno del amor. He ahí el secreto del matrimonio y de la familia. Así se anticipa la contemplación y el gozo del cielo, donde encontraremos la felicidad completa y definitiva.

SITUAR LAS MIL PEQUEÑAS COSAS DEL HOGAR EN EL NIVEL ETERNO DEL AMOR. HE AHÍ EL SECRETO DEL MATRIMONIO Y DE LA FAMILIA

En el marco de ese “camino divino” de amor matrimonial, san Josemaría hablaba del significado cristiano, profundo y bello, de la relación conyugal: “En otros sacramentos la materia es el pan, es el vino, es el agua… Aquí son vuestros cuerpos. (…) Yo veo el lecho conyugal como un altar; está allí la materia del sacramento”[4]. La expresión altar no deja de ser sorprendente, y al mismo tiempo es consecuencia lógica de una lectura profunda del matrimonio, que tiene en la una caro[5] –la unión completa de los cuerpos humanos, creados a imagen y semejanza de Dios– su núcleo.

"YO VEO EL LECHO CONYUGAL COMO UN ALTAR; ESTÁ ALLÍ LA MATERIA DEL SACRAMENTO” (SAN JOSEMARÍA)

Desde esta perspectiva se entiende que los esposos cristianos expresen, en el lenguaje de la corporalidad, lo propio del sacramento del matrimonio: con su entrega mutua, alaban a Dios y le dan gloria, anuncian y actualizan el amor entre Cristo y la Iglesia, secundando la obra del Espíritu Santo en los corazones. Y de ahí viene, para los esposos, para su familia y para el mundo, una corriente de gracia, de fuerza y de vida divina que todo lo hace nuevo.

Esto requiere una preparación y una formación continua, una lucha positiva y constante: “Los símbolos fuertes del cuerpo –observa el Papa Francisco– tienen las llaves del alma: no podemos tratar los lazos de la carne con ligereza, sin abrir una herida duradera en el espíritu”[6].

El vínculo que surge a partir del consentimiento matrimonial queda sellado y es enriquecido por las relaciones íntimas entre los esposos. La gracia de Dios que han recibido desde el bautismo, encuentra un nuevo cauce que no se yuxtapone al amor humano, sino que lo asume. El sacramento del matrimonio no supone un añadido externo al matrimonio natural; la gracia sacramental específica informa a los cónyuges desde dentro, y les ayuda a vivir su relación con exclusividad, fidelidad y fecundidad: “Es importante que los esposos adquieran sentido claro de la dignidad de su vocación, que sepan que han sido llamados por Dios a llegar al amor divino también a través del amor humano; que han sido elegidos, desde la eternidad, para cooperar con el poder creador de Dios en la procreación y después en la educación de los hijos; que el Señor les pide que hagan, de su hogar y de su vida familiar entera, un testimonio de todas las virtudes cristianas”[7].

"ES IMPORTANTE QUE LOS ESPOSOS ADQUIERAN SENTIDO CLARO DE LA DIGNIDAD DE SU VOCACIÓN, QUE SEPAN QUE HAN SIDO LLAMADOS POR DIOS A LLEGAR AL AMOR DIVINO TAMBIÉN A TRAVÉS DEL AMOR HUMANO" (SAN JOSEMARÍA)

Los hijos son siempre la mejor “inversión”, y la familia la “empresa” más sólida, la mayor y más fascinante aventura. Todos contribuyen con su papel, pero la novela que resulta es mucho más interesante que la suma de las historias singulares, porque Dios actúa y hace maravillas.

De ahí la importancia de saberse comprender –los esposos entre sí y a los hijos–,de aprender a pedir perdón, de amar –como enseñaba san Josemaría– todos los defectos mutuos, siempre que no sean ofensa a Dios[8]. “Cuántas dificultades en la vida del matrimonio se solucionan si nos tomamos un espacio de sueño. Si nos detenemos y pensamos en el cónyuge, en la cónyuge. Y soñamos con las bondades que tiene, las cosas buenas que tiene. Por eso es muy importante recuperar el amor a través de la ilusión de todos los días. ¡Nunca dejen de ser novios!”[9].

Parafraseando al Papa, se podría añadir: que los esposos nunca dejen de sentarse para compartir y recordar los momentos bellos y las dificultades que han atravesado juntos, para considerar las circunstancias que han procurado éxitos o fracasos, o para recobrar un poco el aliento, o para que los dos piensen en la educación de los hijos.

Cimiento del futuro de la humanidad

 

La vida matrimonial y familiar no es instalarse en una existencia segura y cómoda, sino dedicarse el uno al otro y dedicar tiempo generosamente a los demás miembros de la familia, comenzando por la educación de los hijos –lo que incluye facilitar el aprendizaje de las virtudes, y la iniciación en la vida cristiana–, para abrirse continuamente a los amigos, a otras familias, y especialmente a los más necesitados. De este modo, mediante la coherencia de la fe vivida en familia, se comunica la buena noticia –el Evangelio– de que Cristo sigue presente y nos invita a seguirlo.

CADA HIJO ES, ANTE TODO, UN HIJO DE DIOS, ÚNICO E IRREPETIBLE, CON EL QUE DIOS HA SOÑADO PRIMERO

Para los hijos, Jesús se revela a través del padre y la madre; pues para ambos, cada hijo es, ante todo, un hijo de Dios, único e irrepetible, con el que Dios ha soñado primero. Por eso, podía afirmar Juan Pablo II que “el futuro de la humanidad se fragua en la familia”[10].

Las familias que no han podido tener hijos

 

¿Y cuál sería el sentido que deben dar a su matrimonio los esposos cristianos que no tengan descendencia? A esta pregunta, san Josemaría respondía que, ante todo, deberían pedir a Dios que les bendiga con los hijos, si es su Voluntad, como bendijo a los Patriarcas del Antiguo Testamento; y después que acudan a un buen médico. “Si a pesar de todo, el Señor no les da hijos, no han de ver en eso ninguna frustración: han de estar contentos, descubriendo en este mismo hecho la Voluntad de Dios para ellos. Muchas veces el Señor no da hijos porque pide más. Pide que se tenga el mismo esfuerzo y la misma delicada entrega, ayudando a nuestros prójimos, sin el limpio gozo humano de haber tenido hijos: no hay, pues, motivo para sentirse fracasados ni para dar lugar a la tristeza”.

MUCHAS VECES EL SEÑOR NO DA HIJOS PORQUE PIDE MÁS. PIDE QUE SE TENGA EL MISMO ESFUERZO Y LA MISMA DELICADA ENTREGA, AYUDANDO A NUESTROS PRÓJIMOS

Y añadía: "Si los esposos tienen vida interior, comprenderán que Dios les urge, empujándoles a hacer de su vida un servicio cristiano generoso, un apostolado diverso del que realizarían en sus hijos, pero igualmente maravilloso. Que miren a su alrededor, y descubrirán enseguida personas que necesitan ayuda, caridad y cariño. Hay además muchas labores apostólicas en las que pueden trabajar. Y si saben poner el corazón en esa tarea, si saben darse generosamente a los demás, olvidándose de sí mismos, tendrán una fecundidad espléndida, una paternidad espiritual que llenará su alma de verdadera paz"[11].

En todo caso, a san Josemaría le gustaba referirse a las familias de los primeros cristianos: “Aquellas familias que vivieron de Cristo y que dieron a conocer a Cristo. Pequeñas comunidades cristianas, que fueron como centros de irradiación del mensaje evangélico. Hogares iguales a los otros hogares de aquellos tiempos, pero animados de un espíritu nuevo, que contagiaba a quienes los conocían y los trataban. Eso fueron los primeros cristianos, y eso hemos de ser los cristianos de hoy: sembradores de paz y de alegría, de la paz y de la alegría que Jesús nos ha traído”[12].

R. Pellitero


[1] Papa Francisco, Discurso en el Encuentro con las familias, Manila, Filipinas, 16-01-2015.

[2] Cfr. San Josemaría, Homilía “Amar al mundo apasionadamente”, en Conversaciones, n. 121; cfr. “El matrimonio, vocación cristiana”, en Amigos de Dios.

[3] Rm 8, 28.

[4] San Josemaría, Apuntes tomados de una reunión familiar (1967), recogido en Diccionario de San Josemaría, Burgos 2013, p. 490.

[5] Cf. Gn 2, 24; Mc 10, 8.

[6] Papa Francisco, Audiencia general, 27-05-2015.

[7] San Josemaría, Conversaciones, n. 93.

[8] Cf. San Josemaría, Apuntes tomados de una reunión familiar, 7-VII-1974.

[9] Papa Francisco, Discurso en el Encuentro con las familias, Manila, Filipinas, 16-01-2015.

[10] San Juan Pablo II, Familiaris consortio, n. 86.

[11] San Josemaría, Conversaciones, n. 96.

[12] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 30.

 

El Papa inicia el rezo mundial del rosario por el fin de la pandemia

Virgen del Perpetuo Socorro, San Alfonso de Ligouri

El mes de mayo comienza con el maratón de oración a la Virgen deseado por el papa Francisco y promovido por el Dicasterio para la Nueva Evangelización, que une los templos marianos del mundo en la petición de liberar a la humanidad del drama de la pandemia. Una oración que se hará polifónica, con los más variados idiomas y acentos, que fundamenta el título elegido para esta iniciativa “De toda la Iglesia subía incesantemente la oración a Dios” (Hch 12, 5)

De la «W» de Walsingham a la «P» de Pompeya. Es el alfabeto del Rosario, el alfa y omega del maratón mariano planetario que comienza hoy, convocado por el papa Francisco para implorar el fin de la pandemia. Una cadena de fe y devoción simbolizada por la corona del Santo Rosario que se rezará cada día a las 18 horas, hora de Roma, en 30 santuarios de los 5 continentes, empezando por el templo inmerso en el verdor de Norfolk, en Inglaterra, donde en 1061 la Virgen se apareció a la noble Richeldis de Faverches, en el pueblo de Walsingham. Una de las capillas más antiguas dedicadas al culto mariano, arrasada por Enrique VIII, reconstruida en el siglo XIX y a la que en 2016 el Papa reconoció el título de «basílica».

Recorrido entre los iconos del mundo

Así comienza el mes de mayo de 2021, con el rezo mundial en directo del Rosario inaugurado por el propio el papa Francisco a las 18 horas en la Basílica de San Pedro, frente al icono de la Virgen del Socorro, y concluido por él, el 31 de mayo, también desde el Vaticano a las 18 horas.

El año pasado fueron los Santuarios del mundo los que conectaron con Roma en la tarde del 30 de mayo, para rezar el rosario con el Papa frente a la Gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos. Este año la oración se hará polifónica, con los más variados idiomas y acentos – desde Corea del Sur hasta Brasil, desde Sydney hasta Washington, pasando por algunos de los santuarios más famosos, Fátima, Czestochowa, Loreto – lo que dará forma y contenido al título elegido para la iniciativa: “De toda la Iglesia subía incesantemente la oración a Dios” (Hch 12, 5), promovida por el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización.

Por las víctimas y los que sufren la pandemia

«Esta llamada comunitaria pretende conseguir una oración continua, distribuida en los meridianos del mundo», explicó el Dicasterio dirigido por el arzobispo Rino Fisichella. «Todos los Santuarios del mundo están invitados a rezar en la forma y el lenguaje en que habitualmente se expresa la tradición local, para invocar la reanudación de la vida social, del trabajo y de las numerosas actividades humanas que han quedado suspendidas» a causa del Covid.

Al igual que la costumbre del papa Francisco el año pasado, al comienzo de las Misas en directo desde la Casa Santa Marta – la «parroquia» abierta por Francisco cuando el confinamiento había clausurado todas las demás – cada rezo del Rosario estará dedicado a una o varias categorías de personas más afectadas por el coronavirus. Empezaremos rezando por los fallecidos de la pandemia y poco a poco nos acordaremos de los médicos, del personal sanitario, de los pobres y desempleados, de los ancianos y presos, de los sin techo y de todos los que han sufrido y siguen sufriendo la mordedura de este drama. «Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre», había escrito el Papa en su carta dirigida a los fieles en 2020, «nos hará estar aún más unidos como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba».

(Alessandro De Carolis – Ciudad del Vaticano, vaticannews.va)

 

MI reflexión electoral

“A partir del 5 de Mayo se inicia el verdadero estado de alarma para Pedro Sánchez.”

No es necesario haber sido un político comprometido y muy activo durante los apasionantes años de la transición, para poder afirmar, como cualquier ciudadano, que esta campaña para las elecciones de la Comunidad de Madrid nos ha enseñado la cara más negativa y zafia de la actual izquierda española.

Isabel Díaz Ayuso : “Madrid es España dentro de España. ¿Que es Madrid si no es España?”

Isabel Díaz Ayuso con la firmeza de sus convicciones, la claridad de sus palabras y el bagaje tan positivo de una gestión valiente y decidida durante la pandemia, ha sabido despertar, junto a su atractivo personal, la ilusión, confianza y determinación que la sociedad madrileña necesita en este momento para apuntalar su futuro.

Dicho esto, confieso que lo que ha sorprendido en toda España es su capacidad política para haber conseguido desarmar toda la estrategia que desde la Moncloa había trazado el tándem Sánchez/Redondo con la finalidad de conquistar el ansiado trofeo de su victoria en Madrid, pero todo les ha fallado y Ayuso, para sorpresa de unos y otros, se ha convertido en la bestia negra del sanchismo.

Angel Gabilondo : “Pablo tenemos 12 días para ganar”

Les ha fallado estrepitosamente desde un candidato como el profesor Gabilondo, al que desde Moncloa, le han hecho balbucear, contradecirse y sentirse casi avergonzado en los dos debates de televisión y radio en los que ha tenido la desgracia personal de intervenir, hasta el grotesco Pablo Iglesias que aterriza en las elecciones autonómicas madrileñas desde el Gobierno, con el exclusivo propósito de tensionar el clima de la campaña mediante sus llamadas a las barricadas para hacer la revolución pendiente del nuevo “proletariado capitalista”.

La cruzada anticomunista de Vox asienta una derecha conservadora en estado puro, con una candidata como Rocío Monasterio que, con gesto implacable, frío, y muy conocedora de los sufrimientos que la dictadura comunista de Fidel Castro ha infligido al pueblo cubano, está decidida a impedir que el leninista Iglesias y su parroquia vuelvan a pisar en España ninguna moqueta institucional.

Rocío Monasterio : “ Si usted es tan valiente, levántese y lárguese de este plató, que es lo que queremos millones de españoles.”

El centrista para todo, Edmundo Bal, parece el náufrago que aferrado a un madero en el océano, lanza desesperadamente bengalas para que algún barco lo recoja; y la candidata errejoniana de Mas Madrid, Mónica García, anda con un recogedor apiñando los votos del PSOE y Podemos que engordan inexorablemente su capacidad de aumentar la representación en la Asamblea de Madrid, siendo quizás el partido que con menos trabajo más fruto va a sacar del fracaso de sus parientes sociocomunistas.

Creo además que Pablo Casado hace muy bien en dejar que su descubrimiento de la pareja política Ayuso/Almeida, tanto monta, sean los que marquen  junto con él mismo, la nueva frontera del centro derecha, recuperando la fortaleza y la confianza que millones de españoles depositaron en el partido popular para la defensa, sin temores ni titubeos, de un modelo de sociedad claramente diferenciado de una izquierda sin rumbo y sin proyecto para España, como así lo viene demostrando.

Ni los cordones sanitarios propuestos desde el Consejo de Ministros a Vox, en un alarde de desprecio institucional y antidemocrático del Gobierno sanchista hacia el segundo partido de la oposición, ni las histriónicas llamadas al enfrentamiento guerracivilista de un Iglesias pseudorevolucionario, impedirán que el 4 de Mayo se inicie en las urnas, de la mano del Partido Popular y de su candidata Isabel Díaz Ayuso,  el camino hacia una nueva primavera de libertad y normalidad democrática en Madrid y muy probablemente en el resto de España.

Como ella mismo dijo en una reciente entrevista: “a partir del 5 de Mayo se inicia el verdadero estado de alarma para Pedro Sánchez.” Los madrileños tienen la palabra.

Jorge Hernández Mollar

 

“Durante la pandemia, los padres han conocido con más realismo el consumo digital de sus hijos porque les han acompañado en él”

Tres investigadores de la Universidad de Navarra analizan en una mesa redonda coorganizada con Fundación Orange cómo ha cambiado la pandemia el consumo digital y las relaciones de los jóvenes y adolescentes

26/04/21 10:05 Isabel Solana

“Durante la pandemia, los padres han conocido con más realismo el consumo digital de sus hijos porque les han acompañado en él. También han comprendido mejor por qué el mundo digital les resulta tan atractivo”. Así lo ha asegurado Javier García Manglano, investigador del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra, en el marco de una mesa redonda organizada por el centro junto con la Fundación Orange sobre cómo ha cambiado la pandemia el consumo digital y las relaciones de los jóvenes. 

Junto a él han intervenido Charo Sádaba, decana de la Facultad de Comunicación, y Cristina López del Burgo, doctora en Medicina Preventiva e investigadora del ICS. Ha actuado como moderadora Eugenia de Blas, directora de la línea de Uso Responsable de la Tecnología en Orange España, que impulsa y dinamiza programas como FamilyONEducaInternet, #UsoLoveDeLaTecnología y Orange Digital Center.

El sociólogo García Manglano ha aludido a estudios de su grupo ‘Jóvenes en transición’ del ICS sobre la evolución del tiempo de uso de pantallas entre personas de 18 a 23 años. “Si bien con el confinamiento se disparó hasta más de nueve horas, en los siguientes meses se ha reducido ligeramente, tanto en mensajería como en redes sociales, series y videojuegos”, ha destacado. 

Dieta digital adaptada a cada familia

Por su parte, Charo Sádaba ha mencionado que durante este último año “hemos tenido una experiencia positiva de primera mano sobre la tecnología”, ya que “nos ha facilitado el contacto con los seres queridos y los colegas y continuar con nuestra vida profesional”. 

Con todo, ha animado a que cada núcleo familiar “siga una ‘dieta’ saludable y personalizada para evitar el empacho”. Entre otros factores protectores, citó: asegurar que el uso de la tecnología no resta tiempo de sueño y descanso, disponer en casa de un parking de móviles para dejarlos todos juntos y disfrutar de actividades de ocio y entretenimiento -conversaciones, juegos...- que no incluyan pantallas. “Los adultos debemos enseñar con nuestro ejemplo a los jóvenes y adolescentes que la tecnología complementa la interacción humana, no la sustituye”, ha enfatizado.

Asimismo, Cristina López del Burgo ha alertado de que durante la pandemia “se han visibilizado más los riesgos del consumo digital en jóvenes y adolescentes. No podemos mirar hacia otro lado”. En concreto, ha advertido acerca de los usos problemáticos, entendidos como riesgo de adicción, y de problemas como el consumo de pornografía, “que fomenta la despersonalización y la violencia en las relaciones de pareja”; el ciberacoso y el cibercontrol; el vamping, que resta horas de sueño; y las dificultades de atención y concentración. “Se trata de hacerles conscientes de las amenazas en el entorno digital y equiparles para que se protejan de ellas”, ha dicho.

En esa línea, ha recomendado enseñar a los niños “a que identifiquen cuándo usar las tecnologías y a poner reglas en cuanto al tiempo que les dedican y los contenidos que ven”. También ha recalcado la necesidad de educar desde la infancia en un uso que favorezca hábitos de vida y relaciones positivas y saludables, y regular su utilización según la edad y grado de madurez. Para ello, ha sugerido que los padres se orienten a través de materiales didácticos de calidad elaborados por expertos, tanto vídeos como guías.

 

¡Seamos coherentes!

Sólo el matrimonio salvaguarda la dignidad del marido y de la mujer y su bienestar, y es por su naturaleza la única garantía del bienestar de los niños

 

Si toleramos la permisividad moral no podremos evitar el aborto y la eutanasia. Es necesario que seamos coherentes con nuestra fe y la moral que la Iglesia en nuestras vidas.

 

Miles de chilenos estamos unidos en la defensa de los indefensos, la protección de la infancia y del no nacido.

Estamos a favor de la causa de los que son víctimas de la tiranía abortista, del cinismo y de la hipocresía médica estatal.

Sin embargo, no debemos engañarnos a nosotros mismos, los riesgos son demasiado altos. Nunca vamos a ganar esta lucha, a menos que ataquemos la cultura de la muerte en sus raíces.

Para ser verdadera y consistentemente a favor de la vida, no es suficiente oponerse al aborto. También debemos combatir:

* La permisividad moral

Contenidos

 

La fornicación y el adulterio rompen los vínculos sagrados que unen la sexualidad humana a la procreación y la familia. El aborto es la garantía última de la libertad sexual estéril y sin vida: el placer carnal absoluto e inconsecuente del “amor libre”, carente de la responsabilidad y del compromiso del matrimonio.

Como declaró el Papa Pío XII, “Sólo el matrimonio salvaguarda la dignidad del marido y de la mujer y su buen estado, y es por su naturaleza la única garantía del bienestar de los niños”.

Una vez que la inmoralidad sexual desvía el acto conyugal de su propósito divinamente ordenado, para defender la santidad de la vida, tenemos que defender el pacto sagrado del matrimonio.

* La anticoncepción

No debemos engañarnos a nosotros mismos, los riesgos son demasiado altos. Nunca vamos a ganar esta lucha, a menos que ataquemos la cultura de la muerte en sus raíces

La anticoncepción fácil conduce lógicamente al aborto a pedido. Las parejas que practican la anticoncepción son mucho más propensas a recurrir al aborto, en el caso de un embarazo no planeado, como medio de control de la natalidad después de la concepción. De hecho, la mayoría de los anticonceptivos modernos son abortivos, es decir, que abortan el feto.

Como proclamó el Papa Pablo VI, en su encíclica Humanae Vitae contra el aborto, “Todos y cada acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida“.

Dado que el aborto se nutre de la mentalidad anticonceptiva, para oponernos a la masacre del aborto de manera efectiva, debemos oponernos a la mentalidad pro‒abortista de la anticoncepción.

Baje su libro gratuito contra el aborto

* La eutanasia

Si el hombre no defiende toda vida humana inocente como sagrada e inviolable, la vida de nadie está a salvo. Así como el niño indefenso en el vientre de su madre se sacrifica a la auto-condescendencia de nuestra cultura de la muerte, la vida deteriorada o envejecida de nuestros enfermos cae víctima de los mismos dioses falsos.

Como advirtió el Papa Juan Pablo II, “Nuevos retrasos y negligencias podrían dar lugar a la supresión de un número incalculable de vidas humanas y a una mayor y grave degradación de toda la sociedad a niveles aún más inhumanos”.

Dado que el holocausto del aborto conduce inevitablemente al holocausto de la eutanasia, para defender toda vida humana inocente, debemos oponernos al aborto, al infanticidio y a la eutanasia sin compromisos o excepciones.

* Conclusión

Para ser pro-vida, debemos combatir la permisividad moral, la contracepción, la pornografía y la eutanasia con la coherencia y vigilancia constantes con las que nos oponemos al aborto.

Como el Santo Padre nos recuerda: “La fidelidad es la coherencia de vivir de acuerdo con lo que uno cree; adaptar la propia vida al objeto de nuestra adhesión. Aceptar la incomprensión, la persecución, en lugar de una ruptura entre lo que uno practica y lo que uno cree: esta es la coherencia”.

Que María, nuestra Madre, ejemplo vivo de la fidelidad a Cristo, nos ayude a dar testimonio coherente con la Ley de Dios en nuestras vidas.

 

Obedecer para ser libre

En la fiesta de San Luis Grignion de Montfort: Doctor, Profeta y Apóstol en la crisis contemporánea

 

Hay una esclavitud que libera, y hay una libertad que esclaviza. La esclavitud que libera nos la enseña San Luis María Grignion de Montfort. Se trata de la “esclavitud de amor” a la Santísima Virgen.

 

No, querido ateo.

Haciendo un lejano eco a las palabras del obispo San Remigio al bautizar a Clodoveo, primer rey cristiano de los francos, te digo: “Quema lo que adoraste y adora lo que has quemado”.

Sí, quema el egoísmo, la duda, la modorra, y, movido por el amor de Dios, ama y sirve y lucha por la Fe, la Iglesia y la civilización cristiana. Sacrificarse. Abniégate.

¿Cómo? – Como lo hicieron, en todos los siglos, los que combatieron por Jesucristo el “buen combate” (II Tim. 4, 7).

La “esclavitud de amor”

Contenidos
 

Y muy señaladamente lo harás si sigues el método definido y justificado por San Luis María Grignion de Montfort. Se trata de la “esclavitud de amor” a la Santísima Virgen.

 

Bajar el “Tratado de la Verdadera devoción a la Santísima Virgen”, libro gratuito”

 

Esclavitud”… Ruda y extraña palabra, sobre todo para los oídos modernos, habituados a oír hablar, en todo momento, de desalienación, de liberación, y cada vez más propensos a la gran anarquía, la cual, como una calavera de hoz en la mano, parece reír siniestramente a los hombres, desde el umbral de la puerta de salida del siglo XX donde los aguarda.

Ahora bien, hay una esclavitud que libera, y hay una libertad que esclaviza.

Del hombre cumplidor de sus obligaciones se decía en otro tiempo que era “esclavo del deber”.

De hecho, era un hombre situado en el ápice de su libertad, que comprendía por un acto todo personal las vías que le tocaba recorrer, deliberaba con varonil vigor a caminar en ellas, y vencía el asalto de las pasiones deshonestas que intentaban cegarlo, desfibrar su voluntad y vedarle así el camino libremente escogido.

El hombre que, alcanzada esta suprema victoria, proseguía con paso firme hacia el rumbo debido, era libre.

“Esclavo” era, por el contrario, aquel que se dejaba arrastrar por las pasiones desordenadas, hacia un rumbo que su razón no aprobaba, ni su voluntad escogía.

A estos genuinos vencidos se llamaba “esclavos del vicio”. Se habían, por esclavitud al vicio, “liberado” del sano imperio de la razón.

Libertad y servidumbre

Estos conceptos de libertad y servidumbre, León XIII los expuso, con la brillante maestría que lo caracterizaba, en la encíclica Libertas.

Hoy todo se ha invertido.

Como tipo de hombre “libre” se considera al hippie de flor en puño, deambulando sin sentido, o al hippie que, de bomba en mano, esparce el terror a su antojo.

Por el contrario, por encadenado, por hombre no libre se tiene a quien vive en la obediencia de las leyes de Dios y de los hombres.

En la perspectiva actual, es “libre” el hombre a quien la ley permite comprar las drogas que quiera, usarlas como entienda, y por fin… esclavizarse a ellas. Y es tiránica, esclavizante, la ley que veda al hombre esclavizarse a la droga.

Siempre en esta extraña perspectiva hecha de inversión de valores, es esclavizante el voto religioso mediante el cual, en plena conciencia y libertad, el fraile se entrega, con dejación de cualquier retroceso, al servicio desinteresado de los más altos ideales cristianos.

Para proteger contra la tiranía de su propia debilidad esa libre deliberación, el fraile se sujeta, en ese acto, a la autoridad de superiores vigilantes.

Quien así se vincula para conservarse libre de sus malas pasiones está sujeto hoy a ser calificado de vil esclavo. Como si el superior le impusiera un yugo que cercenase su voluntad… cuando, por el contrario, el superior sirve de barandilla para las almas elevadas que aspiran, libre e intrépidamente – sin ceder al peligroso vértigo de las alturas – a elevarse hasta el ápice de las escalinatas de los supremos ideales.

 

El sentido contrarrevolucionario de la obra de dos santos

 

En suma, para unos es libre quien, con la razón obnubilada y la voluntad quebrada, impulsada por la locura de los sentidos, tiene la facultad de deslizarse voluptuosamente por el tobogán de las malas costumbres.

Y es “esclavo” aquel que sirve a la propia razón, vence con fuerza de voluntad las propias pasiones, obedece a las leyes divinas y humanas, y pone en práctica el orden.

Sobre todo es “esclavo”, en esa perspectiva, aquel que, para más plenamente garantizar su libertad, opta libremente por someterse a autoridades que lo guíen hacia donde quiere llegar. ¡Hasta allí nos lleva la atmósfera actual, impregnada de freudismo!

El Tratado de la Verdadera devoción a Nuestra Señora

Fue en otra perspectiva que San Luis Grignion de Montfort, ideó la “esclavitud de amor” a Nuestra Señora, propia para todas las edades y todos los estados de vida: laicos, sacerdotes, religiosos, etc.

¿Qué hace la palabra “amor”, conjugada con la palabra “esclavitud” de modo sorprendente, ya que esta última es el señorío brutalmente impuesto por el fuerte al débil, por el egoísta al pobre a quien explota? “Amor”, en sana filosofía, es el acto por el cual la voluntad quiere libremente algo.

Así, también en el lenguaje corriente, “querer” y “amar” son palabras utilizables en el mismo sentido. “Esclavitud de amor” es el noble auge del acto por el cual alguien se da libremente a un ideal, a una causa. O, a veces, se vincula a otro.

El afecto sagrado y los deberes del matrimonio tienen algo que vincula, que liga, que ennoblece.

En español, a los grilletes se llama “esposas”. La metáfora nos hace sonreír. Y a los divorcistas puede espeluznarles. Porque alude a la indisolubilidad. En portugués se habla de los “vínculos” del matrimonio.

Más vinculante que el estado de casado es el del sacerdote. Y, en cierto sentido, más aún lo es el del religioso.

Cuanto más alto es el estado libremente escogido, tanto más fuerte el vínculo, y tanto más auténtica la libertad.

Así, San Luis Grignion propone que el fiel se consagre libremente como “esclavo de amor” a la Santísima Virgen, dándole su cuerpo y su alma, sus bienes interiores y exteriores, e incluso el valor de sus buenas obras pasadas, presentes y futuras para que nuestra Señora de ellas disponga, para mayor gloria de Dios, en el tiempo y en la eternidad (cfr. “Consagración de sí mismo a Jesucristo, la Sabiduría Encarnada, por las manos de María”).

Un contrato ventajoso

Nuestra Señora, como Madre excelsa, obtiene a cambio, para sus “esclavos de amor”, las gracias de Dios que eleven sus inteligencias hasta la comprensión lucidísima de los más altos temas de la Fe, que den a sus voluntades una fuerza angélica para subir libremente hasta esos ideales, y para vencer todos los obstáculos interiores y exteriores que a ellos indebidamente se oponen.

Pero, preguntará alguien – ¿cómo podrá ponerse a practicar esta diáfana y angélica libertad un fraile, ya sujeto por voto a la autoridad de un superior?

Nada más fácil. Se es fraile por llamado (“vocación”) de Dios. Es, pues, por voluntad de Dios que el religioso obedece a sus superiores. La voluntad de Dios es la de Nuestra Señora. Y así, siempre que el religioso se haya consagrado como “esclavo de amor” a Nuestra Señora, es en cuanto esclavo de Ella que obedece a su propio superior. La voz de éste es, para él, en la Tierra, como la propia voz de Nuestra Señora.

Un llamado a las cumbres de la libertad

Llamando a todos los hombres a las cumbres de libertad de la “esclavitud de amor”, San Luis Grignion lo hace en términos tan prudentes, que dejan libre campo para importantes matizaciones.

Su “esclavitud de amor”, tan llena de significado especial para las personas ligadas por voto al estado religioso, puede también ser practicada por sacerdotes seglares y por laicos.

Pues, a diferencia de los votos religiosos, que obligan por cierto tiempo o por la vida entera, el “esclavo de amor” puede dejar en cualquier momento esa elevadísima condición, sin ipso facto cometer pecado.

Y mientras el religioso que desobedece su regla incurre en pecado, el laico “esclavo de amor” no comete pecado alguno por el simple hecho de contradecir en algo la generosidad total del don que hizo.

Esto puesto, el laico se mantiene en esta condición de esclavo por un acto libre, implícita o explícitamente repetido cada día. O mejor, a cada instante.

Para todos los fieles, la “esclavitud de amor”, es, pues, esa angélica y suma libertad con que la Virgen los espera en el umbral del siglo XXI: sonriente, atractivo, invitándolos al Reino de ella, según su promesa en Fátima: “Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará”.

Ven, querido ateo, conviértete y camina conmigo, con todos los “esclavos de amor” de María, hacia ese Reino de libertad supremamente ordenada, y de orden supremamente libre, a la que te invita la Esclava del Señor, la Reina del Cielo.

Y desvíate del umbral en que está el demonio, como una calavera riendo macabramente, teniendo a la mano la hoz de la libertad supremamente esclavizante, y de la esclavización supremamente libertaria. Es decir, de la anarquía.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

Spot para el Día de la Madre: "Los tres deseos"

 

Para este domingo, día de la Madre, he seleccionado un spot que fue ganador en los Lápices de Oro, los premios publicitarios en Argentina. Fue creado para la operadora Telecom Personal, y en él se plasma su línea de comunicación: “Queremos ayudarte a cumplir tus deseos”.

El anuncio empieza con un vídeo casero, grabado hace años en el cumpleaños de la madre. Todo hace sospechar que ella estaba recién casada.

Sus hijos están viendo ahora en el salón esas imágenes, y disfrutan percibiendo el paso del tiempo: “¡Aquél es papá!”. “¡Mira qué peinado llevaba mamá!”. Todo rezuma calor de hogar: alegría, espontaneidad, familia. De repente sale una gran tarta con las velas encendidas, y el padre agita sus manos ante el grupo de amigos: “¡Un momento, un momento! ¡Pará, pará!”. Luego se dirige a ella: “Cariño, pide tres deseos”.

Entonces se produce el momento mágico. La joven madre dirige sus ojos a la cámara. Parece traspasar el tiempo y el espacio, como si viera más allá: más lejos y más hondo. En el salón, los tres hijos se sienten misteriosamente mirados por ella, contemplados de una manera especial: uno a uno, con un cariño infinito. Se miran entre sí. Ahora comprenden todo... Y vuelven la vista a la pantalla, con una sonrisa de felicidad y de agradecimiento.

Casi no hay palabras. Todo lo que “dice” este spot está expresado en las miradas. ¡Cuánto cariño y entrega… y sacrificio y ternura… y amor y esperanza! Todo eso junto, encerrado en una mirada. Al ver este anuncio, dan ganas de gritar por dentro: “¡Gracias, mamá, muchas gracias!”.

 

Podemos corredimir con Cristo

La Misa, el sacrificio de Cristo sobre el altar, nos da la posibilidad a todos los cristianos de todas las épocas, de llevar nuestros -los nuestros y los de todos los hombres- dolores, sufrimientos, oración, trabajos, peticiones, deseos de reparación, acciones de gracias, anhelos de adoración, hasta el mismo Corazón de Jesucristo crucificado, para corredimir con Él, uniéndonos a su ofrenda en la Cruz.

En la Eucaristía, la Iglesia, con María, está como al pie de la Cruz, unida a la ofrenda e intercesión de Cristo.

La Eucaristía es la mejor obra que podemos ofrecer por las almas del purgatorio, para que puedan entrar en el Cielo. ¡Cuánto nos lo agradecerán en la otra vida..!

Recuerdo de Santa Mónica, la que rogó y lloró tanto por la conversión de su hijo Agustín, decía a éste y a su hermano Navigio: “Enterrad mi cuerpo en cualquier parte, no os preocupáis más de su cuidado. Pero donde quiera que os halléis, acordaros de mí ante el altar del Señor” (Confesiones, 9,9,27).

José Morales Martín

 

Una buena noticia

Desde el marco del tiempo pascual que estamos viviendo me permito destacar ahora una buena noticia sobre el valor de la vida de cada persona, aunque venga limitada, como ocurre con quienes vienen con la trisonomía de par 21, o síndrome Down. Pues el Papa Francisco ha aceptado la promulgación de decreto que reconoce el carácter heroico de las virtudes de Jerôme Lejeune. Este recoconocimiento ha sido el día 21 de enero del año 21 y del siglo 21 para quien descubriera la trisonomía 21. Buenas señales para quien sepa interpretarlas.

Lejeune es pionero de la genética moderna y trabajó para remediar este síndrome no solo en el laboratorio y la enseñanza a sus muchos alumnos, sino afanado por hacer campaña permanente para superar prejuicios y leyendas urbanas falsas. Estudios, congresos, contactos, entrevistas para defender a estas criaturas de Dios, aunque rechazadas por algunos hombres influyentes. Ha sido histórico opositor a la ley Veil que legalizó el aborto en Francia en 1975, que más tarde abriría la puerta a la fertilización in vitro y a la investigación con embriones. San Juan Pablo II le nombró presidente vitalicio de la Academia Pontificia por la Vida, poco antes de fallecer de cáncer.

Jesús Domingo Martínez

 

Los "sinconciencia" y Lejeune

Mientras la mayoría de Congreso de diputados en España aplaudía la ley de la eutanasia, que abre la puerta a los “sinconciencia” para deshacerse de los afectados por la trisonomía 21 (síndrome de Down) que hayan sobrevivido al aborto, enfermos crónicos y ancianos, el reconocimiento de las virtudes heroicas de Lejeune indica que la vida puede más que la muerte. Despachar a una criatura del seno materno lleva poco tiempo, mientras que engendrarle hasta el final lleva nueve meses para las madres con conciencia. Mientras que despachar a un enfermo lleva también unos minutos, atenderle mediante cuidados paliativos -que incluyen atención médica, psicológica y espiritual- lleva más tiempo. Siempre construir es más lento que destruir.

A Lejeune se le cerraron puertas por defender la vida y en concreto el premio Nobel, lo cual es para él una medalla visto el nivel en que ha decaído ese premio otrora prestigioso.

Según el director de la Fundación Jérôme Lejeune, para el eminente médico “su paciente es una persona, sujeto de digno del máximo reconocimiento y sujeto de derechos, se deja la vida por defender al embrión con síndrome de Down”, ha declarado en la novedosa revista Omnes, de la que tomaba la noticia. Si Dios quiere dentro de unos años veremos a Lejeune en los altares por defender la vida de estas personas frente a la cultura de muerte.

Domingo Martínez Madrid

 

¿Idiotas, tontos, lerdos… o sobornados?

 

                           Días atrás he publicado un artículo (Diez años, “y muchos más” sin apagar la luz o robando el dinero público) en relación a lo que ha ocurrido en mi Andalucía, a lo largo de las ya “cinco décadas”, tras la muerte del tan criticado Franco. Hoy me refiero también a la misma región (de las más empobrecidas de toda Europa) pero en concreto, a la capital provincial, Jaén; donde nací y vivo; y la que dentro de “tantas miserias”, ha llegado a ser, el municipio más endeudado y más sucio de los de toda España, pero aun así, en la Corporación municipal, el alcalde cobra, como “un presidente de gobierno” (7.000 euros mensuales); el resto de concejales, cobran sueldos igualmente de “alturas no acordes (y que no merecen) con los salarios profesionales de España), e incluso los “municipales” (guardia urbana) cobran más alto en grado notable, que un guardia civil o policía nacional; cosas estas que ya dicen, de cómo se lleva “el dinero público”, o finanzas municipales, donde –eso sí- nos cobran impuestos abusivos, y aún así este ayuntamiento, (reitero) es “el más endeudado de los de toda España”; todo lo cual sería más digno o conveniente, el que fuera intervenido y regido estatalmente; o incluso por un empresario digno de llevar sobre sí, tan honroso título, de creador de puestos de trabajo y riqueza distribuible y que son los que hacen, grande a un verdadero Estado; como por ejemplo hoy mismo, el creador de “Mercadona” (Sr Roig).

                           Les copio titulares de un periódico local que en grandes tipos, y en dos de sus números (días 27 y 28-04-2021) nos informan (1)

                           “TRIBUNALES: El ayuntamiento pasó de gastar 319.000 euros con Imesapi al año a 4,3 millones con Matinsreg (se refiere a la limpieza de las pocas fuentes públicas que tiene la ciudad) GUARDIA CIVIL: Los cuatro agentes de la Guardia Civil señalan que había un “plan” – FACTURAS: El alguicida, de 0,70 el litro que costaba en la calle se facturaba a 69 euros – PERITOS – Dicen que facturaban 20 empleados cuando solo había siete. MUNICIPAL: La plantilla (de bomberos) inicia hoy una huelga indefinida: Bomberos quiere consolidar sueldos de 90.000 euros al año – Paro hoy al medio día por el futuro de la provincia de Jaén – La asociación de empresarios PROA anima a secundar el paro hoy a las 12 horas, durante quince minutos para exigir un cambio en pos de mejorar el futuro de Jaén – Desde las 9 a las 21 horas se han programado actividades y charlas. TRIBUNALES: Las partes informarán hoy en la Audiencia Provincial – CALIFICACIONES: Reclama ocho años de cárcel y 20 de inhabilitación para Fernández de Moya (“es el alcalde sin bien hay bastantes más juzgados en este sólo caso”)  y  once años de prisión y 20 de inhabilitación para ediles García Anguita y Del Moral) – A LA ESPERA HOY DEL MINISTERIO FISCAL: En esta causa, el Ministerio Fiscal ha dejado libre de toda responsabilidad a José Enrique Fernández de Moya y no espera haya cambios”.

                           Este juicio o proceso, lleva ya tiempo en “los noticiarios”, puesto que sabido es, “la lentitud de la justicia en España”; ya veremos en qué queda todo, puesto que aquí, “se hacen maravillas judiciales”; y al final los “del pueblo o las masas”, no entendemos ni comprendemos resultados finales y donde muchas veces, “el muerto estaba vivo, o el vivo aparece muerto”; puesto que lo que no se comprende en este caso y ante el “ayuno en leyes y justicias actuales”, es que “un alcalde no sepa nada de nada de cosas tan bochornosas como ésta y que pasan en su alcaldía, en las que suponemos que su firma debe estar en algunos de los papeles”.

                           Lo que sí queda claro, “clarísimo”, es que al “pagano o contribuyente jaenero y jiennense, le han robado unos cuantos millones de euros, que antes les ha sacado el que dicen es “su ayuntamiento”, pero que en realidad es “una finca que explotan algunos o muchos de los que dicen administrarlo”  y que no pasa nunca nada a éstos; puesto que no me vayan a decir, que esto de “la limpieza de las fuentes”, es lo “único que hay sucio en ese ayuntamiento” (y vete a  saber en cuantos ayuntamientos o administraciones españolas, más de esta corrompida españa) al que por lógica, había que hacerle una investigación, hasta de las cisternas de los retretes, puesto que seguro que se encontrarían más cosas; pero pedir cosas así en esta españa, “dicen que democrática”, es algo más insólito que aquello de… “pedir peras al olmo”.

                           También está claro que la ciudad está devastada comercialmente hablando, por la infinidad de negocios cerrados por la ruina que soporta hace ya muchas décadas (igual o peor están en el resto de la provincia) y donde la despoblación o emigración es constante, habiéndose perdido ya muchos miles de habitantes y sigue la misma ruina en la actualidad…  Por ello…

NOSOTROS EL PUEBLO: A nosotros, el pueblo, nos importan dos cojones, los políticos que sean; lo que queremos son verdaderos estadistas, o sea, hombres y mujeres de Estado, y que de verdad, vayan solucionando los verdaderos problemas de España, que no son de partido alguno; son de todos los españoles y eso se olvida totalmente.

 

(1) Diario gratuito “VivaJaén”

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes