Las Noticias de hoy 29 Abril 2021

Enviado por adminideas el Jue, 29/04/2021 - 12:12

Por qué dedicamos el mes de mayo a María? - Revista Vive

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 29 de abril de 2021   

Indice:

ROME REPORTS

 El Papa en la catequesis: Meditar es una forma de encontrar a Jesús

El Papa a Clarisas de Paganica: “Esa noche perdisteis todo, excepto a Dios”

Hace 7 años la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII

SANTA CATALINA DE SIENA*: Francisco Fernandez Carbajal

29 de abril: santa Catalina de Siena

“¿Tú..., soberbia? -¿De qué?” : San Josemaria

«Meditar es ir al encuentro con Jesús, guiados por la Sagrada Escritura»

«Para que estéis contentos»: meditación pascual del Prelado en audio

¿Un hogar lejos de su hogar?

La devoción a la Virgen María en el mes de mayo

Mes de Mayo – Historia del Rosario

El laicismo, ¿pacificación o engaño?: .Acción Familia

Salud, enfermedad, muerte. : .Jose Luis Velayos

La amistad virtual : Jorge Hernández Mollar

Revolución Gramsciana: nuevo concepto de familia: Héctor Buchaul

La pornografía, también un grave mal social: «Ha esterilizado a generaciones enteras de hombres»: Elena Faccia Serrano.

Amor en tiempos de COVID : Mario Arroyo.

Gracias a Filipinas: María Solano Altaba

Amanece en Calcuta (estreno: 16 de abril) : Alfonso Mendiz

1º PREMIO DE INTERPRETACIÓN.:  Amparo Tos Boix, Valencia.

Celaá y la miserable respuesta : Suso do Madrid

Al servicio del bien común : Juan García.

Un país de “analfabetos y analfabestias” : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

El Papa en la catequesis: Meditar es una forma de encontrar a Jesús

“La meditación como forma de oración”, fue el tema central de la catequesis que el Santo Padre impartió, la mañana de este miércoles 28 de abril, en la cual recordó que, la práctica de la meditación no es algo exclusivo de los cristianos, sino que existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo, incluso entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida.

Renato Martinez - Ciudad del Vaticano

 “La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo. La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar los misterios de Cristo”, lo dijo el Papa Francisco en la Audiencia General de este miércoles, 28 de abril, continuando con su ciclo de catequesis dedicados a la oración. En su 31 catequesis dedicado a este tema, el Pontífice reflexionó sobre la “Meditación como forma de oración”, a partir del pasaje bíblico del Evangelio de San Juan (14,25-25; 16,12-15), en el cual Jesús anuncia a sus discípulos que, cuando venga el Espíritu Santo, “les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”.

Ponerse delante de la Revelación

En este contexto, el Santo Padre precisó que, “para un cristiano ‘meditar’ es buscar una síntesis: significa ponerse delante de la gran página de la Revelación para intentar hacerla nuestra, asumiéndola completamente”. Y el cristiano, después de haber acogido la Palabra de Dios, no la tiene cerrada dentro de sí, porque esa Palabra debe encontrarse con «otro libro», que el Catecismo llama «el de la vida». Es lo que intentamos hacer cada vez que meditamos la Palabra.

En el mundo de hoy todos necesitamos meditar

Asimismo, el Papa Francisco señaló que, la práctica de la meditación no es solamente de los cristianos, sino que existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo, incluso es una actividad difundida entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida. “Todos necesitamos meditar, reflexionar, reencontrarnos a nosotros mismos, es una dinámica humana. Sobre todo, en el voraz mundo occidental – subrayó el Papa – se busca la meditación porque esta representa un alto terraplén contra el estrés cotidiano y el vacío que se esparce por todos lados”. La meditación es un fenómeno que hay que mirar con buenos ojos, señaló el Pontífice, de hecho nosotros no estamos hechos para correr en continuación, poseemos una vida interior que no puede ser siempre pisoteada. Meditar es por tanto una necesidad de todos.

 

La oración es el encuentro con el Otro

Esta palabra, acogida en un contexto cristiano, afirmó el Santo Padre, asume una especificidad que no debe ser cancelada. La gran puerta a través de la cual pasa la oración de un bautizado – lo recordamos una vez más – es Jesucristo. También la práctica de la meditación sigue este sendero. “El cristiano, cuando reza, no aspira a la plena transparencia de sí, no se pone en búsqueda del núcleo más profundo de su yo; la oración del cristiano – precisó – es sobre todo encuentro con el Otro con la O mayúscula”. Si una experiencia de oración nos dona la paz interior, o el dominio de nosotros mismos, o la lucidez sobre el camino que emprender, estos resultados son, por así decir, efectos colaterales de la gracia de la oración cristiana que es el encuentro con Jesús.

Existen diversos métodos de meditación

El Papa Francisco también recordó que el término “meditación” a lo largo de la historia ha tenido significados diferentes. Incluso dentro del cristianismo se refiere a experiencias espirituales diferentes. Sin embargo, se pueden trazar algunas líneas comunes, y en esto nos ayuda también el Catecismo, que dice así: «Los métodos de meditación son tan diversos como diversos son los maestros espirituales. […] Pero un método no es más que un guía; lo importante es avanzar, con el Espíritu Santo, por el único camino de la oración: Cristo Jesús». No es posible meditar sin la ayuda del Espíritu Santo.

El método de meditación es un camino, no una meta

Asimismo, el Santo Padre señaló que algunos métodos de meditación cristiana son muy sobrios, otros más articulados; algunos acentúan la dimensión intelectual de la persona, otros más bien la afectiva y emotiva. “Todos son importantes y dignos de ser practicados, en cuanto que pueden ayudar a la experiencia de la fe a convertirse en un acto total de la persona: no reza solo la mente del hombre, como no reza solo el sentimiento”. Por eso se debe recordar siempre que el método es un camino, no una meta: cualquier método de oración, si quiere ser cristiano, forma parte de esa sequela Christi que es la esencia de nuestra fe.

Meditar es una forma de encontrar a Jesús

Finalmente, el Papa Francisco dijo que, esta es por tanto la gracia de la oración cristiana, que Cristo no está lejos, sino que está siempre en relación con nosotros. “No hay aspecto de su persona divino-humana que no pueda convertirse para nosotros en lugar de salvación y de felicidad. Cada momento de la vida terrena de Jesús, a través de la gracia de la oración, se puede convertir para nosotros en contemporáneo”. Gracias al Espíritu Santo, también nosotros estamos presentes en los diferentes momentos de la vida de Jesús. No hay página del Evangelio en la que no haya lugar para nosotros. Meditar, para nosotros cristianos, es una forma de encontrar a Jesús. Y así, solo así, reencontrarnos con nosotros mismos.

 

El Papa a Clarisas de Paganica: “Esa noche perdisteis todo, excepto a Dios”

El Papa Francisco tiene una audiencia con las hermanas Clarisas de Paganica, una aldea italiana situada en el centro de Italia, cuya comunidad y monasterio sufrieron las consecuencias del terrible terremoto que azotó la ciudad L'Aquila en 2009.

 

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Entre las audiencias del Santo Padre de esta mañana destaca el encuentro que ha tenido con las Clarisas de la aldea italiana llamada Paganica, situada en la ciudad L'Aquila, donde hace 12 años tuvo lugar un devastador terremoto que destruyó por completo su monasterio y en el que la abadesa Madre Gemma Antonucci murió bajo los escombros y otras hermanas resultaron heridas. Recordando este trágico episodio, el Papa Francisco ha asegurado ante las hermanas que “Dios las sacó fortalecidas de esa tragedia y, como el grano de trigo que debe morir para dar fruto, así fue también para vuestra comunidad monástica”. De hecho – las ha dicho que, aunque por un lado “han experimentado un gran dolor”, por otro “han experimentado el cuidado amoroso del Padre celestial y la solidaridad de tantas personas”.

Ante la tragedia, empezar desde Dios

“En esa noche perdisteis todo, excepto a Dios y la fraternidad” expresa el Papa, explicando que, a partir de estos dos puntos firmes, se pusieron de nuevo en marcha con valentía: “Al principio os instalasteis en una estructura temporal y, diez años después del terremoto, volviste al monasterio, reconstruido y restaurado. Ahora su comunidad florece, formada por doce monjas, todas jóvenes. Este es el mensaje que habéis dado al pueblo: ante la tragedia hay que volver a empezar desde Dios y desde la solidaridad fraterna. Muchas gracias por esto”.

El Papa también las anima a que no se cansen de ser “una presencia orante y consoladora para apoyar a la población, muy probada por la terrible experiencia y todavía necesitada de consuelo y ánimo” y las pide que el ejemplo de la Beata Antonia “las ayude a ser siempre mujeres pobres y alegres por amor a Cristo pobre”.

Las clarisas regalan al Papa un cirio pascual

Por ultimo, Francisco las agradece la visita, el apoyo que le dan en la oración, y en particular el regalo del cirio pascual para la capilla de la Casa Santa Marta, que ellas mismas han decorado. “A través de este símbolo de Cristo, la luz del mundo, estáis espiritualmente presente en las celebraciones que se realizan en esa capilla” ha concluido el Papa.

 

Hace 7 años la canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII

Aquel día histórico marcado por cuatro Pontífices -dos Papas santos y dos Papas concelebrantes- es también para el mundo de hoy, herido por la pandemia, una página indeleble de fe y esperanza.

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

Son las 10:14 horas del 27 de abril de 2014. Es el segundo domingo de Pascua, el día de la Fiesta de la Divina Misericordia. En estas coordenadas se encierra una densa página de la historia de la Iglesia: es la coyuntura en la que el Papa Francisco proclama santos a Juan XXIII y Juan Pablo II, ante una multitud de fieles, al menos 800 mil. Pero el "público" es aún más amplio. De hecho, más de dos mil millones de personas están conectadas a través de los medios de comunicación: las imágenes del corazón de Roma, repleto de peregrinos, se alternan con primeros planos en los tapices con las efigies de los nuevos santos, en el rostro del Papa Francisco y en el de uno de los más de 800 concelebrantes, el Papa emérito Benedicto XVI. Es una fiesta de la fe con un río humano que serpentea por la plaza de San Pedro, la Via della Conciliazione y las zonas adyacentes. La Iglesia del Concilio y la Iglesia invitada a no tener miedo se abrazan en el tercer milenio, en el corazón del pueblo de Dios. En medio de los giros y tumultos de la historia surgen dos hombres, Angelo y Karol, que con sus vidas han ofrecido al mundo un testimonio indeleble. Son santos, modelos a seguir e imitar.

Mirando las heridas de Jesús

Sólo han pasado siete años desde aquel 27 de abril. El de hoy parece otro mundo. Pero incluso en la época actual, desfigurada por un sufrimiento planetario que paraliza muchos sectores del tejido social, se puede vislumbrar la esperanza. En su homilía, el Papa Francisco recuerda que esta esperanza está firmemente anclada en el Hombre que, a pesar de la cruz, vence la oscuridad y la muerte. San Juan XXIII y San Juan Pablo II, dice el Papa, "tuvieron el valor de mirar las heridas de Jesús", "de tocar sus manos heridas y su costado traspasado". Eran "dos hombres valientes", que en "cada persona que sufría veía a Jesús". Conocieron las tragedias del siglo XX, "pero no se dejaron abrumar por ellas". "Más fuerte fue en ellos Dios; más fuerte fue la fe en Jesucristo". "Más fuerte en ellos -añade el Papa Francisco- fue la misericordia de Dios. Palabras que hoy, en medio de las heridas del mundo y de las plagas de la emergencia sanitaria, exhortan una vez más a la humanidad afligida a confiar en el Señor, a volver los ojos hacia Jesús. Ver las heridas, pero no agobiarse y superar juntos, como hermanos, los dolores de la crisis.

El día de la canonización de los dos Papas

 

San Juan XXIII

Nacido en Sotto il Monte el 25 de noviembre de 1881, Angelo Giuseppe Roncalli se ordenó sacerdote en 1904. En 1921, fue llamado a Roma por Benedicto XV como presidente para Italia del Consejo Central de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Cuatro años después, Pío XI le nombró visitador apostólico en Bulgaria. En 1935, fue nombrado delegado apostólico en Turquía y Grecia. Nueve años después, Pío XII lo nombró nuncio apostólico en París. En 1953, fue creado cardenal y nombrado Patriarca de Venecia. Fue elegido Papa el 28 de octubre de 1958. Su magisterio social se recoge en las encíclicas Mater et Magistra (1961) y Pacem in Terris (1963). Durante su pontificado, convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II. Murió la tarde del 3 de junio de 1963, el día después de Pentecostés.

San Juan Pablo II

Nacido en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920, Karol Józef Wojtyła asistió a cursos de formación en el seminario mayor clandestino de Cracovia a partir de 1942, durante la Segunda Guerra Mundial. Fue ordenado sacerdote en 1946 y doce años después fue nombrado obispo auxiliar de Cracovia por Pío XII. El 13 de enero de 1964 fue nombrado arzobispo de Cracovia por Pablo VI, que lo creó cardenal el 26 de junio de 1967. Fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978. Durante su pontificado, realizó 104 viajes apostólicos, el último de ellos fuera de Italia, los días 14 y 15 de agosto de 2004, a Lourdes. El 13 de mayo de 1981 sufrió un grave ataque en la plaza de San Pedro. Tras una larga estancia en el hospital, perdonó a su agresor. Murió en su apartamento del Palacio Apostólico el sábado 2 de abril de 2005, en la víspera del Domingo in Albis o de la Divina Misericordia, que él mismo había instituido.

 

SANTA CATALINA DE SIENA*

Memoria

— Amor a la Iglesia y al Papa, «el dulce Cristo en la tierra».

— Santa Catalina ofreció su vida por la Iglesia.

— Afán de dar a conocer con claridad la verdad y de influir positivamente en la opinión pública, según la capacidad de cada cual.

I. Sin una instrucción particular (aprendió a escribir siendo ya muy mayor) y con una corta existencia, Santa Catalina pasó por la vida, llena de frutos, «como si tuviese prisa de llegar al eterno tabernáculo de la Santísima Trinidad»1. Para nosotros es modelo de amor a la Iglesia y al Romano Pontífice, a quien llamaba «el dulce Cristo en la tierra»2, y de claridad y valentía para hacerse oír por todos.

Los Papas residían entonces en Avignon, con múltiples dificultades para la Iglesia universal, mientras que Roma, centro de la Cristiandad, se volvía poco a poco una gran ruina. El Señor hizo entender a la Santa la necesidad de que los Papas volvieran a la sede romana para iniciar la deseada y necesaria reforma. Incansablemente oró, hizo penitencia, escribió al Papa, a los Cardenales, a los príncipes cristianos...

A la vez, Santa Catalina proclamó por todas partes la obediencia y amor al Romano Pontífice, de quien escribe: «Quien no obedezca a Cristo en la tierra, el cual está en el lugar de Cristo en el Cielo, no participa del fruto de la Sangre del Hijo de Dios»3.

Con enorme vigor dirigió apremiantes exhortaciones a Cardenales, Obispos y sacerdotes para la reforma de la Iglesia y la pureza de las costumbres, y no omitió graves reproches, aunque siempre con humildad y respeto a su dignidad, pues son «ministros de la sangre de Cristo»4. Es principalmente a los pastores de la Iglesia a los que dirige una y otra vez llamadas fuertes, convencida de que de su conversión y ejemplaridad dependía la salud espiritual de su rebaño.

Nosotros pedimos hoy a la Santa de Siena alegrarnos con las alegrías de nuestra Madre la Iglesia, sufrir con sus dolores. Y podemos preguntarnos cómo es nuestra oración diaria por los pastores que la rigen, cómo ofrecemos, diariamente, alguna mortificación, horas de trabajo, contrariedades llevadas con serenidad..., que ayuden al Santo Padre en esa inmensa carga que Dios ha puesto sobre sus hombros. Pidamos también hoy a Santa Catalina que nunca le falten buenos colaboradores al «dulce Cristo en la tierra».

«Para tantos momentos de la historia, que el diablo se encarga de repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías sobre lealtad: “llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los labios una jaculatoria: ¡Roma!”»5. Esta sola palabra podrá ayudarnos a mantener la presencia de Dios durante el día y expresar nuestra unidad con el Romano Pontífice y nuestra petición por él. Quizá nos pueda servir hoy para aumentar nuestro amor a la Iglesia.

II. Santa Catalina fue profundamente femenina, sumamente sensible6. A la vez, fue extraordinariamente enérgica, como lo son aquellas mujeres que aman el sacrificio y permanecen cerca de la Cruz de Cristo, y no permitía debilidades en el servicio de Dios. Estaba convencida de que, tratándose de uno mismo y de la salvación de las almas que Cristo rescató con su Sangre, era improcedente una excesiva indulgencia, adoptar por comodidad o cobardía una débil filantropía, y por eso gritaba: «¡Basta ya de ungüento! ¡Que con tanto ungüento se están pudriendo los miembros de la Esposa de Cristo!».

Fue siempre fundamentalmente optimista, y no se desanimaba si, a pesar de haber puesto los medios, no salían los asuntos a la medida de sus deseos. Durante toda su vida fue una mujer profunda, delicada. Sus discípulos recordaron siempre su abierta sonrisa y su mirada franca; iba siempre limpia, amaba las flores y solía cantar mientras caminaba. Cuando un personaje de la época, impulsado por un amigo, acude a conocerla, esperaba encontrar a una persona de mirada esquinada y sonrisa ambigua. Su sorpresa fue grande al encontrarse con una mujer joven, de mirada clara y sonrisa cordial, que le acogió «como a un hermano que volviera de un largo viaje».

Poco tiempo después de su llegada a Roma murió el Papa. Y con la elección del sucesor se inicia el cisma que tantas desgarraduras y tanto dolor habría de producir en la Iglesia. Santa Catalina hablará y escribirá a Cardenales y reyes, a príncipes y Obispos... Todo inútil. Exhausta y llena de una inmensa pena, se ofrece a Dios como víctima por la Iglesia. Un día del mes de enero, rezando ante la tumba de San Pedro, sintió sobre sus hombros el peso inmenso de la Iglesia, como ha ocurrido en ocasiones a otros santos. Pero el tormento duró pocos meses: el 29 de abril, hacia el mediodía, Dios la llamaba a su gloria. Desde el lecho de muerte, dirigió al Señor esta conmovedora plegaria: «¡Oh Dios eterno!, recibe el sacrificio de mi vida en beneficio de este Cuerpo Místico de la Santa Iglesia. No tengo otra cosa que dar, sino lo que me has dado a mí»7. Unos días antes había comunicado a su confesor: «Os aseguro que, si muero, la única causa de mi muerte es el celo y el amor a la Iglesia, que me abrasa y me consume...». Pidamos nosotros hoy a Santa Catalina ese amor ardiente por nuestra Madre la Iglesia, que es característica de quienes están cerca de Cristo.

Nuestros días son también de prueba y de dolor para el Cuerpo Místico de Cristo, por eso «hemos de pedir al Señor, con un clamor que no cese (cfr. Is 58, l), que los acorte, que mire con misericordia a su Iglesia y conceda nuevamente la luz sobrenatural a las almas de los pastores y a las de todos los fieles»8. Ofrezcamos nuestra vida diaria, con sus mil pequeñas incidencias, por el Cuerpo Místico de Cristo. El Señor nos bendecirá y Santa María –Mater Ecclesiae– derramará su gracia sobre nosotros con particular generosidad.

III. Santa Catalina nos enseña a hablar con claridad y valentía cuando los asuntos de que se trate afecten a la Iglesia, al Romano Pontífice o a las almas. En muchos casos tendremos la obligación grave de aclarar la verdad, y podemos aprender de Santa Catalina, que nunca retrocedía ante lo fundamental, porque tenía puesta su confianza en Dios.

En la Primera lectura de la Misa, enseña el Apóstol Juan: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin ninguna oscuridad9. Ahí tenía su origen la fuerza de los primeros cristianos y la de los santos de todos los tiempos: no enseñaban una verdad propia, sino el mensaje de Cristo que nos ha sido transmitido de generación en generación. Es el vigor de una Verdad que está por encima de las modas, de la mentalidad de una época concreta. Nosotros debemos aprender cada vez más a hablar de las cosas de Dios con naturalidad y sencillez, pero a la vez con la seguridad que Cristo ha puesto en nuestra alma. Ante la campaña de silencio organizada sistemáticamente –tantas veces denunciada por los Romanos Pontífices– para oscurecer la verdad, silenciar los sufrimientos que los católicos padecen a causa de su fe, o las obras rectas y buenas, que a veces apenas tienen ningún eco en los grandes medios de difusión, nosotros, cada uno en su ambiente, hemos de servir de altavoz a la verdad. Algunos Papas han calificado esta actitud de conspiración del silencio10 ante las obras buenas, literarias, científicas, religiosas, de promoción social, de buenos católicos o de las instituciones que las promueven. Por el hecho mismo de ser católicos, muchos medios de difusión callan o los dejan en la penumbra.

Nosotros podemos hacer mucho bien en este apostolado de opinión pública. A veces llegaremos solo a los vecinos o a los amigos que visitamos o nos visitan, o mediante una carta a los medios de comunicación o una llamada a un programa de radio que pide opiniones sobre un tema controvertido y que quizá tiene un fondo doctrinal que debe ser aclarado, respondiendo con criterio a una encuesta pública, aconsejando un buen libro... Debemos rechazar la tentación de desaliento, de que quizá «podemos poco». Un inmenso río que lleva un caudal enorme está alimentado de pequeños regueros que, a su vez, se han formado quizá gota a gota. Que no falte la nuestra. Así comenzaron los primeros cristianos en la difusión de la Verdad.

Pidamos hoy a Santa Catalina que nos transmita su amor a la Iglesia y al Romano Pontífice, y que tengamos el afán santo de dar a conocer la doctrina de Jesucristo en todos los ambientes, con todos los medios a nuestro alcance, con imaginación, con amor, con sentido optimista y positivo, sin dejar a un lado una sola oportunidad. Y, con palabras de la Santa, rogamos a Nuestra Señora: «A Ti recurro, María, te ofrezco mi súplica por la dulce Esposa de Cristo y por su Vicario en la tierra, a fin de que le sea concedida la luz para regir con discernimiento y prudencia la Santa Iglesia»11.

1 Juan Pablo II, Homilía en Siena, 14-X-1980. — 2 Santa Catalina de Siena, Cartas, III, Ed. italiana de P. Misciateli, Siena 1913, 211. — 3 ídem, Carta 207, III, 270. — 4 Cfr. Pablo VI, Homilía en la proclamación de Santa Catalina como Doctora de la Iglesia, 4-X-1970. — 5 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 344. — 6 Cfr. Juan Pablo II, Homilía 29-IV-1980. — 7 Santa Catalina de Siena, Carta 371, V, 301-302. — 8 San Josemaría Escrivá, Amar a la Iglesia, Palabra, Madrid 1986 p. 55. — 9 1 Jn 1, 5. — 10 Cfr. Pío XI, Enc. Divini Redemptoris, 10-III-1937. — 11 Santa Catalina de Siena, Oración XI.

Nació en Siena en el año 1347. Ingresó muy joven en la Tercera Orden de Santo Domingo, sobresaliendo por su espíritu de oración y de penitencia. Llevada de su amor a Dios, a la Iglesia y al Romano Pontífice, trabajó incansablemente por la paz y unidad en la Iglesia en los tiempos difíciles del destierro de Avignon. Se trasladó a esta ciudad y pidió al Papa Gregorio XI que regresara cuanto antes a Roma, donde el Vicario de Cristo en la tierra debía gobernar la Iglesia. «Si muero, sabed que muero de pasión por la Iglesia», declaró unos días antes de su muerte, ocurrida el 30 de abril de 1380.

Escribió innumerables cartas de las que se conservan alrededor de cuatrocientas, algunas oraciones y «elevaciones» y un solo libro, El Diálogo, que recoge las conversaciones íntimas de la Santa con el Señor. Fue canonizada por Pío II y su culto se extendió pronto por toda Europa. Santa Teresa dijo de ella que, después de Dios, debía a Santa Catalina, muy singularmente, el progreso de su alma. Pío IX la nombró segunda Patrona de Italia y Pablo VI la declaró Doctora de la Iglesia.

 

 

29 de abril: santa Catalina de Siena

Reflexión para meditar en el día de santa Catalina de Siena. Los temas propuestos son: al servicio de la caridad y de la conversión de los pecadores; la verdadera sabiduría es sintonizar con elcorazón de Dios; y compartir nuestra fe con los demás.

MEDITACIONES28/04/2021

Al servicio de la caridad y de la conversión de los pecadores.

La verdadera sabiduría es sintonizar con el corazón de Dios.

Compartir nuestra fe con los demás.


EN LA FIESTA de hoy, la liturgia de la Iglesia pone en nuestros labios la siguiente oración: «Señor Dios, que hiciste a santa Catalina de Siena arder de amor divino en la contemplación de la pasión de tu Hijo y en su entrega al servicio de la Iglesia; concédenos, por su intercesión, vivir asociados al misterio de Cristo para que podamos llenarnos de alegría con la manifestación de su gloria»[1]. Estas palabras resumen la vida de la santa que celebramos: un amor ardiente por Jesucristo que la llevó a dedicarse a trabajar por los demás y por la Iglesia.

Catalina Benincasa nació en el año 1347 en Siena, en el seno de una familia numerosa. Desde su infancia cultivó una profunda piedad que la impulsó a dedicar su vida al Señor, a pesar de la incomprensión de su familia. A los dieciocho años consiguió ser aceptada entre las mujeres terciarias dominicas de la ciudad. Siguió viviendo en casa de sus padres, llevando una intensa vida de oración en medio del lógico ajetreo de una familia con muchos hijos. A los veintiún años, Catalina tuvo una experiencia que marcaría para siempre su vida: comprendió que Dios la llamaba a dedicarse con todas sus fuerzas a realizar obras de caridad y a trabajar por la conversión de los pecadores. A san Josemaría le atraía precisamente que esta santa «estaba en la calle, y en su alma ella hizo su celda interior, de modo que en cualquier lado que estuviera, no salía de la celda»[2]. Con aquella decisión, comienzan unos años en los que la joven se mueve por la ciudad de Siena para cuidar de los enfermos, a la vez que encendía los corazones de muchas personas en el amor a Dios y al prójimo.

«No puede ocultarse una ciudad situada en lo alto de un monte; ni se enciende una luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero para que alumbre a todos los de la casa» (Mt 5,14-15). Catalina había sido iluminada por el rostro amable de Jesús y comprendió que su luz no podía quedarse encerrada en las paredes de su casa. Generó así una revolución a su alrededor, hecha de oración y de obras de servicio.


TANTO EN EL epistolario de santa Catalina como en su conocida obra El diálogo, llama la atención la armonía entre doctrina y experiencia mística, sobre todo si tenemos en cuenta que la santa no había podido recibir una formación cultural amplia. Acudió, sin embargo, desde muy joven a la predicación de los padres dominicos en su ciudad: allí escuchaba con atención las explicaciones de la Escritura, los ejemplos de las vidas de los santos o las catequesis sobre la fe. Pasado el tiempo, también alimentaría su vida interior con la orientación de un director espiritual del lugar.

En santa Catalina se cumplen aquellas palabras que Jesús pronunció un día, lleno de gozo: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños» (Mt 11,25). «La verdadera sabiduría también viene del corazón, no es solamente entender ideas (...). Si tú sabes muchas cosas pero tienes el corazón cerrado, tú no eres sabio. Jesús dice que los misterios de su Padre han sido revelados a los “pequeños”, a los que se abren con confianza a su Palabra de salvación, sienten la necesidad de él y esperan todo de él; tienen el corazón abierto y confiado hacia el Señor»[3]. Santa Catalina acogió las luces que el Señor le iba concediendo y así alcanzó un profundo conocimiento del misterio de Dios. «¡Oh inestimable, dulcísima caridad! –escribe–. ¿Quién no se enardece con tanto amor? ¿Qué corazón puede resistir sin desfallecer? Tú, abismo de caridad, parece que enloqueces por tus criaturas, como si no pudieses vivir sin ellas, aunque seas un Dios que no precisa de nosotros. Por nuestras buenas obras no crece tu grandeza, porque no puede sufrir mutación; de nuestro mal no se te sigue daño, porque eres el sumo y eterno Bien. ¿Quién te mueve a tanta misericordia?»[4].

Llevada por esa intensa contemplación, la santa de Siena comunicaba el amor de Dios a la gente que tenía a su alrededor. Comenzó por quienes se reunían para escucharla y para ser alentados en su vida espiritual. Pero ese desbordarse de su vida interior no acabó ahí: pasados los años, dirigiría cartas a numerosas personas, muchas de ellas personajes públicos de la época. No pocas veces sus misivas iban acompañadas de llamadas a vivir de manera coherente con el Evangelio y a buscar la voluntad divina. De su relación íntima con Jesús sacaba la energía para hablar de Dios con claridad y dulzura.


ENTRE TANTOS cristianos que se han inspirado en la vida de santa Catalina encontramos a san Josemaría. Desde joven tuvo una devoción especial por ella; por ejemplo, solía llamar catalinas a las anotaciones que hacía sobre los sucesos de su vida interior. «A mí me enamora la fortaleza de una santa Catalina –confesaba el fundador del Opus Dei–, que dice verdades a las más altas personas, con un amor encendido y una claridad diáfana»[5]. Así, en 1964 el fundador del Opus Dei decidió nombrarla intercesora para un apostolado por el que guardaba una especial estima: el de informar con la caridad de Cristo el amplio campo de la opinión pública.

Jesús es la verdad que ilumina a todo hombre y lo rescata de la oscuridad. Ofrecer esta luz a los demás –procurando tenerla encendida primero en nuestra vida– es una de las obras de misericordia. Así, llevar nuestra fe a los demás «es hacer ver la revelación, para que el Espíritu Santo pueda actuar en la gente mediante el testimonio: como testigo, con el servicio. El servicio es un modo de vivir (...). Si digo que soy cristiano y vivo como tal, eso atrae (...). La fe debe ser transmitida: no para convencer, sino para ofrecer un tesoro»[6].

Santa Catalina, antes de exhortar a alguien a acercarse más a la fe, había pasado mucho tiempo cuidando a los enfermos de su ciudad. La misma caridad que la llevó a dedicarse a los más necesitados la movió después a escribir cartas en las que invitaba a ser fieles hijos de la Iglesia. La credibilidad de su mensaje se apoyaba en una vida en la que resplandecía el amor a Dios y al prójimo. A ella y a nuestra Madre les pedimos que intercedan ante Dios para que nos conceda una caridad que se alimente en la oración, se manifieste en obras de amor y anuncie la verdad que conduce a la vida. «La enseñanza más profunda que estamos llamados a transmitir y la certeza más segura para salir de la duda, es el amor de Dios con el cual hemos sido amados (cf. 1 Gv 4, 10). Un amor grande, gratuito y dado para siempre ¡Dios nunca da marcha atrás con su amor!»[7].


[1] Misal Romano, Oración colecta para la memoria de santa Catalina de Siena.

[2] San Josemaría, Apuntes de una reunión familiar, 21-IV-1973.

[3] Francisco, Ángelus, 5-VII-2020.

[4] Santa Catalina de Siena, El diálogo, n. 25.

[5] San Josemaría, Cartas 35, n. 3.

[6] Francisco, Homilía, 25-IV-2020.

[7] Francisco, Audiencia general, 23-IX-2016.

 

“¿Tú..., soberbia? -¿De qué?”

¿Tú..., soberbia? -¿De qué? (Camino, 600)

29 de abril

Cuando el orgullo se adueña del alma, no es extraño que detrás, como en una reata, vengan todos los vicios: la avaricia, las intemperancias, la envidia, la injusticia. El soberbio intenta inútilmente quitar de su solio a Dios, que es misericordioso con todas las criaturas, para acomodarse él, que actúa con entrañas de crueldad.

Hemos de pedir al Señor que no nos deje caer en esta tentación. La soberbia es el peor de los pecados y el más ridículo. Si logra atenazar con sus múltiples alucinaciones, la persona atacada se viste de apariencia, se llena de vacío, se engríe como el sapo de la fábula, que hinchaba el buche, presumiendo, hasta que estalló. La soberbia es desagradable, también humanamente: el que se considera superior a todos y a todo, está continuamente contemplándose a sí mismo y despreciando a los demás, que le corresponden burlándose de su vana fatuidad. (Amigos de Dios, 100)

 

«Meditar es ir al encuentro con Jesús, guiados por la Sagrada Escritura»

El Papa reflexionó sobre la “meditación” como forma de oración y recordó que hay muchos métodos. Algunos acentúan más la “dimensión intelectual” y otros los “afectos y los sentimientos”. Sin embargo, Francisco recordó que el método para meditar “es solamente un medio, no una meta” porque lo importante es que facilite el encuentro con Jesús.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA28/04/2021

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy hablamos de esa forma de oración que es la meditación. Para un cristiano “meditar” es buscar una síntesis: significa ponerse delante de la gran página de la Revelación para intentar hacerla nuestra, asumiéndola completamente. Y el cristiano, después de haber acogido la Palabra de Dios, no la tiene cerrada dentro de sí, porque esa Palabra debe encontrarse con «otro libro», que el Catecismo llama «el de la vida» (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 2706). Es lo que intentamos hacer cada vez que meditamos la Palabra.

La práctica de la meditación ha recibido en estos años una gran atención. De esta no hablan solamente los cristianos: existe una práctica meditativa en casi todas las religiones del mundo. Pero se trata de una actividad difundida también entre personas que no tienen una visión religiosa de la vida.

TODOS NECESITAMOS MEDITAR, REFLEXIONAR, REENCONTRARNOS A NOSOTROS MISMOS

Todos necesitamos meditar, reflexionar, reencontrarnos a nosotros mismos, es una dinámica humana. Sobre todo, en el voraz mundo occidental se busca la meditación porque esta representa un alto terraplén contra el estrés cotidiano y el vacío que se esparce por todos lados. Ahí está, por tanto, la imagen de jóvenes y adultos sentados en recogimiento, en silencio, con los ojos medio cerrados…

Pero podemos preguntarnos: ¿qué hacen estas personas? Meditan. Es un fenómeno que hay que mirar con buenos ojos: de hecho nosotros no estamos hechos para correr en continuación, poseemos una vida interior que no puede ser siempre pisoteada. Meditar es por tanto una necesidad de todos. Meditar, por así decir, se parecería a detenerse y respirar hondo en la vida.

PARA EL CRISTIANO LA MEDITACIÓN ENTRA POR LA PUERTA DE JESUCRISTO

Pero nos damos cuenta que esta palabra, una vez acogida en un contexto cristiano, asume una especificidad que no debe ser cancelada. Meditar es una dimensión humana necesaria, pero meditar en el contexto cristiano va más allá: es una dimensión que no debe ser cancelada.

La gran puerta a través de la cual pasa la oración de un bautizado —lo recordamos una vez más— es Jesucristo. Para el cristiano la meditación entra por la puerta de Jesucristo. También la práctica de la meditación sigue este sendero. Y el cristiano, cuando reza, no aspira a la plena transparencia de sí, no se pone en búsqueda del núcleo más profundo de su yo. Esto es lícito, pero el cristiano busca otra cosa.

La oración del cristiano es sobre todo encuentro con el Otro, con el Otro pero con la O mayúscula: el encuentro trascendente con Dios. Si una experiencia de oración nos dona la paz interior, o el dominio de nosotros mismos, o la lucidez sobre el camino que emprender, estos resultados son, por así decir, efectos colaterales de la gracia de la oración cristiana que es el encuentro con Jesús, es decir meditar es ir al encuentro con Jesús, guiados por una frase o una palabra de la Sagrada Escritura.

NO ES POSIBLE LA MEDITACIÓN CRISTIANA SIN EL ESPÍRITU SANTO

El término “meditación” a lo largo de la historia ha tenido significados diferentes. También dentro del cristianismo se refiere a experiencias espirituales diferentes. Sin embargo, se pueden trazar algunas líneas comunes, y en esto nos ayuda también el Catecismo, que dice así: «Los métodos de meditación son tan diversos como diversos son los maestros espirituales. […] Pero un método no es más que un guía; lo importante es avanzar, con el Espíritu Santo, por el único camino de la oración: Cristo Jesús» (n. 2707). Y aquí se señala un compañero de camino, uno que nos guía: el Espíritu Santo. No es posible la meditación cristiana sin el Espíritu Santo. Es Él quien nos guía al encuentro con Jesús. Jesús nos había dicho: “Os enviaré el Espíritu Santo. Él os enseñará y os explicará. Os enseñará y os explicará”. Y también en la meditación, el Espíritu Santo es la guía para ir adelante en el encuentro con Jesucristo.

Por tanto, son muchos los métodos de meditación cristiana: algunos muy sobrios, otros más articulados; algunos acentúan la dimensión intelectual de la persona, otros más bien la afectiva y emotiva. Son métodos. Todos son importantes y todos son dignos de ser practicados, en cuanto que pueden ayudar a la experiencia de la fe a convertirse en un acto total de la persona: no reza solo la mente, reza todo el hombre, la totalidad de la persona, como no reza solo el sentimiento.

En la antigüedad se solía decir que el órgano de la oración es el corazón, y así explicaban que es todo el hombre, a partir de su centro, del corazón, que entra en relación con Dios, y no solamente algunas facultades suyas. Por eso se debe recordar siempre que el método es un camino, no una meta: cualquier método de oración, si quiere ser cristiano, forma parte de esa sequela Christi que es la esencia de nuestra fe.

LOS MÉTODOS DE MEDITACIÓN SON CAMINOS A RECORRER PARA LLEGAR AL ENCUENTRO CON JESÚS

Los métodos de meditación son caminos a recorrer para llegar al encuentro con Jesús, pero si tú te detienes en el camino y miras solamente el camino, no encontrarás nunca a Jesús. Harás del camino un dios, pero el camino es un medio para llevarte a Jesús. El Catecismo precisa: «La meditación hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción y el deseo. Esta movilización es necesaria para profundizar en las convicciones de fe, suscitar la conversión del corazón y fortalecer la voluntad de seguir a Cristo. La oración cristiana se aplica preferentemente a meditar “los misterios de Cristo”» (n. 2708).

Esta es por tanto la gracia de la oración cristiana: Cristo no está lejos, sino que está siempre en relación con nosotros. No hay aspecto de su persona divino-humana que no pueda convertirse para nosotros en lugar de salvación y de felicidad.

Cada momento de la vida terrena de Jesús, a través de la gracia de la oración, se puede convertir para nosotros en contemporáneo, gracias al Espíritu Santo, la guía. Pero vosotros sabéis que no se puede rezar sin la guía del Espíritu Santo. ¡Es Él quien nos guía! Y gracias al Espíritu Santo, también nosotros estamos presentes en el río Jordán, cuando Jesús se sumerge en él para recibir el bautismo. También nosotros somos comensales de las bodas de Caná, cuando Jesús dona el vino más bueno para la felicidad de los esposos, es decir, es el Espíritu Santo quien nos une con estos misterios de la vida de Cristo porque en la contemplación de Jesús hacemos experiencia de la oración para unirnos más a Él. También nosotros asistimos asombrados a las muchas sanaciones realizadas por el Maestro.

CADA MOMENTO DE LA VIDA TERRENA DE JESÚS, A TRAVÉS DE LA GRACIA DE LA ORACIÓN, SE PUEDE CONVERTIR PARA NOSOTROS EN CONTEMPORÁNEO

Tomamos el Evangelio, hacemos la meditación de esos misterios del Evangelio y el Espíritu nos guía para estar presentes ahí. Y en la oración —cuando rezamos— todos nosotros somos como el leproso purificado, el ciego Bartimeo que recupera la vista, Lázaro que sale del sepulcro… También nosotros somos sanados en la oración como fue sanado el ciego Bartimeo, ese otro, el leproso... También nosotros hemos resucitado, como resucitó Lázaro, porque la oración de meditación guiada por el Espíritu Santo, nos lleva a revivir estos misterios de la vida de Cristo y a encontrarnos con Cristo y a decir, con el ciego: “Señor, ¡ten piedad de mí! Ten piedad de mí” — “¿Y qué quieres?” — “Ver, entrar en ese diálogo”.

Y la meditación cristiana, guiada por el Espíritu nos lleva este diálogo con Jesús. No hay página del Evangelio en la que no haya lugar para nosotros. Meditar, para nosotros cristianos, es una forma de encontrar a Jesús. Y así, solo así, reencontrarnos con nosotros mismos. Y esto no es un encerrarnos en nosotros mismos, no: ir a Jesús y en Jesús encontrarnos a nosotros mismos, sanados, resucitados, fuertes por la gracia de Jesús. Y encontrar a Jesús salvador de todos, también mío. Y esto gracias a la guía del Espíritu Santo.


Algunos recursos relacionados con la catequesis del papa Francisco sobre la oración

• Conocerle y conocerte (V): Cómo nos habla Dios.

• ¿Qué es la oración?, ¿cómo se hace?, ¿Dios escucha y responde? (de la serie Preguntas sobre la fe cristiana)

• «Dejé de rezar porque no se cumplía nada de lo que pedía» (Historia de “Regreso a Ítaca”, volver a creer a los 50)

• Catequesis del Papa Francisco sobre el Padre nuestro.

• Serie Conocerle y conocerte sobre la oración.

• Meditación del prelado del Opus Dei sobre la oración (15 min.)

 

«Para que estéis contentos»: meditación pascual del Prelado en audio

La principal fuente de nuestra alegría, dice Mons. Fernando Ocáriz, la razón de nuestra felicidad, es “el amor de Dios por nosotros, que no es un amor cualquiera”. Ofrecemos una meditación en audio en el ecuador del tiempo pascual.

OTRAS INTERVENCIONES27/04/2021

Sobre los acontecimientos del día de la Resurrección del Señor, san Juan escribe en el capítulo 20 de su Evangelio: “Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo: La paz esté con vosotros” (Jn 20,19).

La alegría. Es la alegría de la Pascua. Una alegría que en este tiempo pascual la Iglesia nos anima a renovar en nuestras almas, pero que es una alegría que debe ser permanente porque Cristo ha resucitado y está siempre con nosotros.

Poco antes de la Pasión, a los apóstoles les dijo: “Como el Padre me amó, así os he amado yo a vosotros. Permaneced en mi amor. Os he dicho estas cosas para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa”. Es estupendo pensar que el deseo de Jesucristo es que seamos felices, que estemos contentos y que nuestra alegría sea completa. Y nos da además el motivo: os he dicho estás cosas “para que estéis contentos, para que vuestra alegría sea completa”… Y nos dice: “como el Padre me amó, así os he amado yo a vosotros” (Cfr. Jn 15,9-11).

Y ahí tenemos que ver la principalísima fuente de nuestra alegría, la razón de nuestra felicidad: el amor de Dios por nosotros, que no es un amor cualquiera. Él dice: “Como el Padre me amó, así os he amado yo a vosotros”. O sea, que nos quiere —eso que dice a los apóstoles nos lo dice a todos, por eso ha querido que esté en el Evangelio—; el Señor nos ama con el amor —nada menos— con que Dios Padre ama a Jesucristo.

Esta es la gran fuente de nuestra alegría, y así nos lo dice el Señor: “os lo he dicho para que estéis contentos”. Este es el fundamento. Por eso, san Juan, después, en una de sus epístolas, dice esa especie de fórmula solemne que resume la experiencia de los apóstoles en el trato con Jesucristo, cuando escribe: “Nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios nos tiene” (1 Jn 4, 16).

Así es. Y nosotros, Señor, ahora, rezando, haciendo un poco de oración, queremos tener esta fe de creer de verdad en el amor que Tú nos tienes, para que así nuestra alegría sea completa. Porque el Señor quiere que estemos contentos con esa alegría completa, que significa también que sea permanente, que estemos siempre contentos, como nos recuerda san Pablo cuando escribe, en una de sus epístolas: ésta es la voluntad de Dios, que seáis felices, que estéis contentos.

“Se alegraron los discípulos al ver al Señor” (Jn 20,20). Y vosotros, ¿cómo vemos al Señor, para estar, como los discípulos, contentos? Lo vemos con la fe, con lo ojos de la fe; y lo vemos de un modo muy especial, muy especial, en la Eucaristía, cada vez que nos ponemos delante de un sagrario, con la fe de que ahí está verdaderamente Jesucristo, y que se ha quedado ahí para cada uno de nosotros, y que está ahí para entregársenos como alimento, para identificarnos con Él, ahí está. Ver al Señor, ciertamente con la fe, por eso necesitamos tanto que nuestra fe vaya creciendo, y por eso es tan bueno rezar con frecuencia, como los apóstoles, que dijeron al Señor: “Adauge nobis fidem!”, ¡auméntanos la fe!, auméntanos la fe (Lc 17,5).

Y muy especialmente ahora, en este tiempo de Pascua: Señor, auméntanos la fe en el amor que Tú nos tienes para que, como Tú quieres, al decirnos eso (el amor que nos tienes), nuestra felicidad, nuestra alegría, sea verdaderamente completa.

Realmente, no podemos ignorar tantos motivos que podrían robarnos la alegría, que tienden de hecho, a robarnos la alegría: tanto sufrimiento —personal en ocasiones— de persona queridas, dolores físicos y morales, desgracias; y ahora, pensando en tanto sufrimiento que está causando esta pandemia que esta sufriendo el mundo entero; y tantas otras desgracias, y tantos motivos que habría, naturalmente, para no estar contentos. Sin embargo, podemos estar contentos, ¡debemos estar contentos!, si tenemos fe en el amor de Dios. Pero también, precisamente, con la conciencia de que la fe es de lo que no se ve. Y por eso tantas veces podemos pensar y reaccionar: ¿cómo es posible?, ¿por qué Dios permite esto? Tantas veces permite porque depende de la libertad humana —y es tan grande el valor de la libertad—, que hay tantos males en el mundo que dependen del mal uso de la libertad. Pero hay otras veces que no, y no entendemos, pero es el momento de la fe, el momento de la fe.

Pensando también que, en la providencia de Dios, a la Santísima Virgen y a san José el Señor les exigió una fe grande, ¡Y la tuvieron!, también cuando no entendían. No podemos dejar de recordar esa escena cuando el Señor tiene 12 años y se queda en Jerusalén sin avisar a la Virgen, a san José que van de vuelta. No hay quien entienda por qué hace eso el Señor. El Evangelio nos dice que la Virgen y san José estaban angustiados. Y no lo entendieron. Dice el Evangelio, expresamente que, cuando lo encuentran y le preguntan “¿por qué nos has hecho esto?”, les da una razón sorprendente: ¿Nos sabíais que tenía que ocuparme de las cosas de mi Padre?, Y dice el Evangelio que no entendieron al Señor (Cfr. Lc 2, 41-50).

No nos preocupemos, no nos angustiemos por no entender los planes de Dios. Humanamente muchas veces nos quitarían la alegría. No nos preocupemos, ¡volvamos!, ¡reconquistemos!, porque a veces la perderemos, reconquistemos nuestra alegría con el acto de fe, con el acto de fe en el amor de Dios: en que Dios está con nosotros y que verdaderamente Dominus tecum, le dijo el ángel a la Virgen (Cfr. Lc 1,28). Y también nos lo dice a nosotros siempre, el Señor está con nosotros: “yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Cfr. Mt 28,20). Se lo dijo a los apóstoles y nos lo dice a nosotros.

Tenemos que estar contentos, tenemos que esforzarnos por estar contentos. No con una alegría superficial, y mucho menos irracional, desconocedora de la realidad. Si es una alegría radicada en el amor de Dios es compatible con la Cruz. Me viene a la memoria una expresión de san Josemaría cuando nos aseguraba que “la alegría tiene sus raíces en forma de Cruz” (Forja, 28), sobre todo en la Cruz de Cristo, que es lo que nos ha redimido, lo que nos permite tener fe, lo que nos permite tener amor, lo que nos permite en el fondo, tener una alegría auténtica. Ahí está la raíz de nuestra alegría en la Cruz de Cristo.

Y por eso también, el dolor y el sufrimiento en nuestra vida, pueden tener como raíz una alegría que se expande a los demás: una alegría que no ha de ser nunca algo egoísta, individualista. De hecho, la alegría autentica —incluso humana, que es buena— de suyo es expansiva. La alegría tiende a expandirse y, más aún, la alegría espiritual —de fondo—, la alegría cristiana tiende a expandirse a los demás, a quienes están a nuestro lado, a todo el mundo, con la sonrisa, con el buen humor, con la ayuda, con el interés por los demás de tal manera que, —como le gustaba decir a san Josemaría— seamos todos, procuremos serlo —a pesar de nuestras limitaciones y de nuestros mismos errores— sembradores de paz y de alegría.

Sí a lo que tenemos cerca, pero también podemos ser sembradores de alegría en el mundo entero con nuestra oración. Llevándonos al mundo entero a nuestra oración para que la gente esté contenta, para que la gente sepa encontrar la alegría también en la Cruz, sintiendo todo como muy nuestro, el mundo es nuestro.

Recordamos el salmo número dos, cuando refiriéndose proféticamente a Jesucristo dice: “te he dado todas las gentes como heredad” (Sal 2,8). Pues, en Jesucristo nos las ha dado a nosotros, especialmente a los cristianos, el mundo por heredad. Y también tenemos que sentir esa responsabilidad de sentir como muy nuestro todo, también los sufrimientos de quienes no conocemos, hasta el último extremo de la tierra, para con nuestra alegría y con nuestra oración poder también sembrar alegría allí, donde físicamente no podríamos llegar.

La Virgen Santísima: podemos pensar que estaba siempre contenta, con la plenitud de gracia como Madre de Dios. Y sin embargo, tuvo mucho que sufrir; y sin embargo es el ejemplo de cómo unir, de cómo ser capaces —ciertamente con la gracia de Dios, pidiéndosela al Señor— de ser felices cuando hay que sufrir, desde ese momento que recordábamos antes del Niño perdido y hallado en el templo, hasta el pie de la Cruz.

Vamos a pedirle a la Virgen —a Ella que en las letanías del rosario la llamamos Causa de nuestra alegría— que nos ayude a estar contentos, y que con su intercesión y con su mediación materna nos consiga un aumento de gracia, un aumento de fuerza, un aumento de fe, especialmente en el amor que Dios nos tiene para que en estos tiempos de Pascua la alegría crezca en nuestras almas y se trasmita a todo el año y la podamos trasmitir a todo lo que está a nuestro alrededor y con la oración hasta el fin del mundo.

Foto de portada: Daniele Monteleone, “The Risen Christ Appears to His Mother,” 1600

 

 

¿Un hogar lejos de su hogar?

El lockdown (confinamiento) en Reino Unido duró bastantes semanas. Ashwell House es una residencia femenina londinense en la que Estelle ha vivido varios años. Tras este periodo tuvo curiosidad por conocer cómo habían reaccionado las residentes, que proceden de muchos países, en una situación tan inusual.

INICIATIVAS28/04/2021

Estelle ha vivido en Ashwell durante tres años. Tenía curiosidad por saber si las estudiantes que estuvieron en la Residencia durante el confinamiento tuvieron la misma experiencia que ella: ¿también sintieron a Ashwell como un hogar lejos de su hogar?

Para averiguarlo, Estelle entrevistó a varios de los estudiantes que estuvieron allí entre marzo y junio de 2020. Se sorprendió felizmente al descubrir que estas Ashwelianas no sólo sobrevivieron al encierro, sino que también tuvieron éxito en sus estudios, desarrollaron profundos lazos de amistad y aprendieron lo resistentes, creativas e ingeniosas que podían ser.

Estelle entrevistó a varios de los estudiantes que estuvieron en Ashwell hace un año, entre marzo y junio de 2020

Durante el primer cierre en Inglaterra por Covid-19, las residentes de Ashwell House se encontraban en una situación muy diferente a la de la inmensa mayoría de las personas del mundo, ya que vivían 25 personas en el mismo hogar. Varias estudiantes eran del extranjero y no podían regresar a sus países. Así que tuvieron que adaptarse y compartir espacios, estudiar en casa todo el día y contribuir con su trabajo en la cocina y en la limpieza de la Residencia, todo ello sin poder visitar a sus amigos ni pasar más de una hora fuera de las instalaciones de Ashwell.

Día a día se fueron forjando amistades más profundas. El esfuerzo para que las demás se sintieran cómodas dentro de esta situación creó una comunidad mucho más fuerte que antes.


Vídeo de Ashweel House


Así lo experimentó Andrea, una de las residentes: “vivir en Ashwell me permitió tener paz, contar con el apoyo de tantas residentes; y eso me ayudó, incluso a preparar todos los documentos para mi disertación, que tuvieron que transformarse de objetos de diseño físicos a digitales. El apoyo de todas en Ashwell me dio mucha confianza”.

¿Cómo sobrevivieron al confinamiento durante tantas semanas?

Cuando no estaban estudiando, los estudiantes organizaban actividades divertidas para levantar el ánimo y mantenerse entretenidas. Desde disfrutar de los días soleados en la terraza de la azotea de Ashwell hasta celebrar un concurso de talentos. A los residentes no les faltaron ideas a la hora de divertirse.

“Ashwell es un espacio muy grande en comparación con otros lugares [...] y teníamos espacio para hacer muchos ejercicios en el vestíbulo, relata Marta. “Disfrutar de las puestas de sol en la terraza convertida en una playa -apunta Wen- o jugar al bádminton y algún que otro maratón de películas o series hizo que esas semanas fueran más amenas”.

En lo cotidiano

“Es increíble cómo se puede llegar a conocer a las demás e incluso disfrutar haciendo las tareas cotidianas de la casa cuando se pone cariño”, relata Eloise. Algunas de las estudiantes se sorprendieron al aprender tanto sobre los demás colaborando en las tareas de la Residencia: “Incluso hice nuevas amigas mientras cocinábamos o lavábamos los platos, continúa Eloise. Vi diferentes aspectos de la gente que, en los meses anteriores, era más difícil porque a veces somos muy independientes, y nos refugiamos en nuestros estudios o en el grupo de amigos que ya hemos formado. encerrándonos en los estudios, amigos, etc. Así que llegamos a conocernos mucho mejor”.

Femi tiene la misma impresión que Eloise: “Durante el confinamiento no había personal en Ashwell, así que todas teníamos que ayudar a limpiar, fregar y poner las mesas de las comidas. Realmente eran las tareas normales que harías en casa. Para mí fue una época en la que llegué a conocer mucho mejor a la gente. También poníamos música -llegué a descubrir los gustos de la mayoría- y manteníamos conversaciones interesantes. Fue una sorpresa muy agradable”.

Breaking bread (Compartir el pan)

Compartir el rato del almuerzo siempre ha sido una parte importante del estilo de vida de Ashwell. La comida casera y, aunque sencilla, está hecha con tanto cuidado que siempre es deliciosa. Así que no es de extrañar que durante el confinamiento, la hora de la comida fuera una parte fundamental del día para las residentes.

Con tantos estudiantes de todo el mundo, las residentes pudieron compartir recetas originarias de su país y su amor por la comida. Además, se celebraba todo: desde la Pascua hasta los cumpleaños, pasando por la presentación de las tesis; siempre había una excusa para celebrar y compartir una buena comida.

“Mis momentos favoritos -cuenta Marta- fueron los almuerzos especiales en la terraza -un día con comida peruana y mexicana, otro día con pizza y una barbacoa por el lunes de Pascua- y con un tiempo realmente increíble para Londres. Además, ¡el golden-hour cocktail del domingo de Pascua!”.

Fortalecer la fe

Pero lo más importante, lo que ayudó a muchas de las ashwelianas a ser resilientes, fue vivir su fe a fondo. Los ratos de oración, muchas veces juntas, les fortaleció y les unió.

“Estar en Ashwell durante el encierro -cuenta Eloise- me ayudó a ver que el espíritu de la Obra era real, no sólo algo teórico que oía en las charlas de formación cristiana. Ahora podía ver a otras personas viviéndolo, incluso cuando las circunstancias eran duras. Eso me fortaleció definitivamente. Muchas de nosotras rezábamos el Rosario juntas e íbamos a misa online. También nos sentíamos muy unidas al Santo Padre pues seguimos la Semana Santa a través del canal de YouTube del Vaticano. Realmente sentías que en la pandemia el mundo entero estaba unido”.

Ashwell House sacó el máximo partido de un momento difícil, convirtiéndolo en una experiencia memorable para todas las implicadas. Esto fue posible porque Ashwell House es algo más que una simple residencia de estudiantes. La comunidad que Ashwell House crea cada año es la razón por la que las estudiantes que pasan por ella suelen destacan en sus estudios. Se les ofrece algo más que una habitación: reciben amistad, orientación y apoyo. Y un hogar.


El artículo original fue publicado en el sitio web del Opus Dei en Reino Unido.

 

La devoción a la Virgen María en el mes de mayo

El Papa Francisco ha propuesto rezar a diario el Rosario por el fin de la pandemia. Treinta santuarios representativos, repartidos por todo el mundo, guiarán la oración mariana, que se retransmitirá en directo en los canales oficiales de la Santa Sede a las 18:00 (hora de Roma) todos los días.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA27/04/2021

 

Nuestra Señora de Torreciudad, Reina de los Ángeles. Foto: Pablo Pérez-Tomé

Textos y audios

● “Por María hacia Jesús”: homilía de San Josemaría sobre el trato con la Madre de Dios durante este mes.

● Carta del Papa Francisco a todos los fieles para el mes de mayo (2020), en la que ofrece dos textos de oraciones a la Virgen que pueden recitarse al concluir las letanías.

 

Una de las dos oraciones que el Santo Padre ha sugerido para el final del Rosario durante este mes

 

● Mensaje del Prelado (29 abril 2020). A las puertas del mes de mayo, Mons. Fernando Ocáriz nos invita a unirnos a las intenciones del Papa acudiendo con fe a la protección de la Virgen María.

● Audio meditación (11min): “Madre de Dios y esperanza nuestra” (2020). Con ocasión del mes de mayo, Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, habla en este audio sobre la Virgen María.


Para rezar el Rosario o hacer una Romería

● Para aprender a rezar el Rosario (devocionario móvil)

● ¿Qué es una Romería a la Virgen? ¿Cómo se hace? ¿Qué oraciones hay que rezar?

● Santo Rosario, de San Josemaría Escrivá y Comentarios de San Josemaría a los misterios del Rosario (audio y texto)

● Galería de fotos de las escenas del Rosario del Santuario de Torreciudad.

● Santuarios de la Virgen con los san Josemaría tuvo alguna relación, y que tienen una webcam 24h. Para hacer una romería sin salir de casa (editado por el CEDEJ)


Otros textos

● 10 piropos que los santos regalaron a la Virgen.

● Álvaro del Portillo: Ir y volver a Jesús constantemente por María | María es el mejor camino para obtener una contrición que nos limpie.

 

La Virgen de Torreciudad, por la explanada del Santuario.

 

● San Josemaría en Sonsoles: Noticia sobre el bajorrelieve que recuerda la romería que realizó en los primeros años del Opus Dei.

● Vida de MaríaLibro electrónico gratuito en el que se contempla la vida de María: una vida junto a Jesús.

 

Libro electrónico con la narración de la vida de la Virgen María en veinte escenas.

 

● Carta apostólica “El Rosario de la Virgen María” (San Juan Pablo II).

● Devoción a la Santísima Virgen Este artículo explica el culto que los católicos ofrecen a la Madre de Dios, de origen muy remoto en la Iglesia y muy vivo en la actualidad. También narra cómo se vive la devoción a la Virgen en el Opus Dei.

El Santuario de Torreciudad, visto desde la Ermita.

Vídeos

● La Virgen María y el mes de mayo: El Fundador del Opus Dei explica cómo puede ser nuestro amor a la Virgen.

● La Virgen intercede por nosotros. En México, Mons. Álvaro del Portillo habló sobre el poder de intercesión de la Virgen María, “la Madrecita buena de Dios”.

● El Papa Francisco explica por qué la Virgen María es modelo para los católicos.

 

Mes de Mayo – Historia del Rosario

Historia del Rosario

El pueblo cristiano siempre ha sentido la necesidad de la mediación de María, Omnipotencia suplicante, canal de la gracia: se multiplican así a lo largo de los siglos las devociones marianas, tanto litúrgicas coma populares. Sin embargo, entre las devociones a María, con el paso de los años, una se destaca claramente: el Santo Rosario, el ejercicio piadoso por excelencia en honor de la Santísima Virgen María, Madre de Dios.

 

Entre las devociones a María, con el paso de los años, una se destaca claramente: el Santo Rosario

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Rosario Mayo

        En la antigüedad, los romanos y los griegos solían coronar con rosas a las estatuas que representaban a sus dioses como símbolo del ofrecimiento de sus corazones. La palabra rosario significa “corona de rosas”.

        Siguiendo esta tradición, las mujeres cristianas que eran llevadas al martirio por los romanos, marchaban por el Coliseo vestidas con sus ropas más vistosas y con sus cabezas adornadas de coronas de rosas, como símbolo de alegría y de la entrega de sus corazones al ir al encuentro de Dios.

Por la noche, los cristianos recogían sus coronas y por cada rosa, recitaban una oración o un salmo por el eterno descanso del alma de las mártires.

 

ORIGEN Y DESARROLLO

        En la Edad Media, se saluda a la Virgen María con el título de rosa, símbolo de la alegría. El bienaventurado Hermann le dirá: «Alégrate, Tú, la misma belleza. / Yo te digo: Rosa, Rosa», y en un manuscrito francés medieval se lee: «cuando la bella rosa María comienza a florecer, el invierno de nuestras tribulaciones se desvanece y el verano de la eterna alegría comienza a brillar». Se adornan las imágenes de la Virgen con una «corona de rosas» y se canta a María como «jardín de rosas» (en latín medieval rosarium); así se explica la etimología del nombre que ha llegado a nuestros días.

        En esa época, los que no sabían recitar los 150 salmos del Oficio divino los sustituían por 150 Avemarías, acompañadas de genuflexiones, sirviéndose para contarlas de granos enhebrados por decenas o de nudos hechos en una cuerda. A la vez se meditaba y se predicaba la vida de la Virgen. En el s. XIII, en Inglaterra, el abad cisterciense Étienne de Sallai escribe unas meditaciones en donde aparecen 15 gozos de Nuestra Señora, terminando cada una de ellas con un Avemaría.

        Sin entrar en una discusión crítico-histórica pormenorizada sobre los detalles del origen último del Rosario en su estructura actual, podemos afirmar que es, sin duda, Santo Domingo de Guzmán el hombre que en su época más contribuyó a la formación del Rosario y a su propagación, no sin inspiración de Santa María Virgen. Motivo fue el extenderse la herejía albigense, a la que combatió, «no con la fuerza de las armas, sino con la más acendrada fe en la devoción del Santo Rosario, que fue el primero en propagar, y que personalmente y por sus hijos llevó a los cuatro ángulos del mundo…» (León XIII, Enc. Supremi apostolatus, 1 sept. 1883).

        A finales del s. XV los dominicos Alain de la Rochelle en Flandes, Santiago de Sprenger y Félix Fabre en Colonia, dan al Rosario una estructura similar a la de hoy: se rezan cinco o quince misterios, cada uno compuesto por diez Avemarías. Se estructura la contemplación de los misterios, que se dividen en gozosos, dolorosos y gloriosos, repasando así en el ciclo semanal los hechos centrales de la vida de Jesús y de María, como en un compendio del año litúrgico y de todoel Evangelio. Por último se fija el rezo de las letanías, cuyo origen en la Iglesia es muy antiguo.

        La devoción al Rosario adquirió un notable impulso en tiempos de León XIII añadiéndose a las letanías lauretanas la invocación «Reina del Santísimo Rosario».

         En los últimos tiempos ha contribuido de manera especial a la fundamentación y propagación de esta devoción mariana los hechos milagrosos de Lourdes y Fátima: «la misma Santísima Virgen, en nuestros tiempos, quiso recomendar con insistencia esta práctica cuando se apareció en la gruta de Lourdes y enseñó a aquella joven la manera de rezar el Rosario.

 

ESTRUCTURA

        La forma típica y plenaria del rezo del Rosario, con 150 Avemarías, se ha distribuido en tres ciclos de misterios, gozosos, dolorosos y gloriosos a lo largo de la semana, dando lugar a la forma habitual del rezo de cinco decenas de Avemarías, contemplando cinco misterios -diarios (la costumbre suele asignar al domingo, miércoles y sábado los gloriosos; los gozosos al lunes y jueves y los dolorosos al martes y viernes), rezándose al final de los cinco misterios las letanías lauretanas. Juan Pablo II añadió el ciclo de misterios luminosos los jueves.

Mes de Mayo - Historia del Rosario 1        Los tres grupos de misterios nos recuerdan los tres grandes misterios de la salvación. El misterio de la Encarnación nos lo evocan los gozos de la Anunciación, de la Visitación, de la Natividad del Señor, su Presentación en el templo y la Purificación de su Madre y, por último, su encuentro entre los doctores en el Templo.

El misterio de la Redención está representado por los diversos momentos de la Pasión: la oración y agonía en el huerto de Getsemaní, la flagelación, la coronación de espinas, el camino del Calvario con la Cruz a cuestas y la crucifixión. El misterio de la vida eterna nos lo evoca la Resurrección del Señor, su Ascensión, Pentecostés, la Asunción de María y su Coronación como Reina.

«Todo el Credo pasa, pues, ante nuestros ojos, no de una manera abstracta, con fórmulas dogmáticas, sino de una manera concreta en la vida de Cristo, que desciende a nosotros y sube a su Padre para conducirnos a Él. Es todo el dogma cristiano, en toda su profundidad y esplendor, para que podamos de esta manera y todos los días, comprenderlo, saborearlo y alimentar nuestra alma con él» (R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador y nuestra vida interior, 3 ed. Buenos Aires 1954, 261).

Juan Pablo II  incluyó en el rezo del Rosario los Misterios de Luz, que incluye varias escenas de la vida de Jesús que faltaban por considerar: el Bautismo, las Bodas de Caná, el Anuncio del Reino, la Transfiguración y la institución de la Eucaristía.

 

INSTITUCIÓN DE LA FIESTA DEL SANTO ROSARIO

        El 7 de octubre de 1571 se llevó a cabo la batalla naval de Lepanto, en la cual los cristianos vencieron a los turcos. Los cristianos sabían que si perdían esta batalla, su religión podía peligrar y por esta razón confiaron en la ayuda de Dios a través de la intercesión de la Santísima Virgen. El Papa San Pío V pidió a los cristianos rezar el rosario por la flota.

        Días más tarde llegaron los mensajeros con la noticia oficial del triunfo cristiano. Posteriormente, instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias el 7 de octubre.

        Un año más tarde, Gregorio XIII cambió el nombre de la fiesta por el de Nuestra Señora del Rosario y determinó que se celebrase el primer domingo de Octubre (día en que se había ganado la batalla). Actualmente se celebra la fiesta del Rosario el 7 de Octubre y algunos dominicos siguen celebrándola el primer domingo del mes.

 

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El laicismo, ¿pacificación o engaño?

La separación de la Iglesia y del Estado trajo numerosas persecuciones en Francia. En la fotografía los monjes cartujos son expulsados de su patria

El Estado laico y la persecución religiosa en Francia

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La política que buscaba acabar con la influencia de los católicos en la sociedad, después de más de 20 años de guerra religiosa y escolar y la expulsión de las congregaciones, llegaba a una etapa importante: la separación de la Iglesia y del Estado en Francia fue decretada por una ley de diciembre de 1905.

El laicismo y la crisis del hombre actual

Ella traerá el robo de iglesias y edificios pertenecientes al clero así como todos los bienes que se encontraban en ellas.

El papa de la época, San Pío X, condenó esta separación impuesta:

“Que sea necesario separar al Estado de la Iglesia es una tesis absolutamente falsa, un error muy pernicioso.

“En efecto, basado en este principio que el Estado no debe reconocer a ningún culto religioso, es a primera vista gravemente injuriosa hacia Dios, ya que el Creador del hombre es además el fundador de las sociedades humanas y El las conserva en la existencia como también nos sostiene.

Los católicos defienden la iglesia de Santa Clotilde contra la expropiación del Estado

“Le debemos, por lo tanto, no solamente un culto privado, sino un culto público y social, para honrarlo.

“Por otra parte, esta tesis de la negación clara del orden sobrenatural limita, en efecto, la acción de el Estado a obtener solamente la prosperidad pública durante esta vida, que no es sino la razón próxima de la sociedades políticas, y que ya no se ocupa de ninguna manera, como siendo algo que le es ajeno, de su razón última, que es la bienaventuranza eterna propuesta al hombre para cuando esta vida tan corta haya llegado a fin. (…)

“Por último, esta tesis inflige graves perjuicios a la sociedad civil, de que ya no puede prosperar ni durar por mucho tiempo cuando no se da su lugar a la religión, regla suprema y soberana señora cuando se trata de los derechos del hombre y de sus deberes”. (Encíclica Vehementer Nos, del 11 de febrero de 1906).

Retroceso temporario del odio anticatólico

 

La firmeza de San Pío X obligó al odio anticatólico a retroceder por un tiempo. Para evitar el enfrentamiento, este odio propuso una negociación fraudulenta.

Los católicos, a quienes se presenta aún hoy la laicización como una actitud generosa, como una solución de paz y de progreso, se ven amenazados en su identidad y prohibidos de proclamar su fe y actuar de acuerdo ella. Muchos se avergüenzan y no osan defender siquiera a la familia.

Mientras se quita reconocimiento a la moral cristiana, políticos católicos llegan a votar en favor del reconocimiento legal de la homosexualidad o del aborto, que son impuesto a todos en nombre de una nueva “moral”.

Nos vemos obligados a vivir en una sociedad en la que las leyes, las costumbres, las instituciones niegan las raíces católicas de nuestros países. Este laicismo absurdo llega hoy hasta a prohibir el uso de símbolos religiosos en los colegios.

Más de 100 años después, se constata la paganización creciente de nuestra sociedad y sus graves consecuencias.

 

Salud, enfermedad, muerte.

La enfermedad es un desequilibrio, alteración que hace entrever la muerte. Nos hace ser conscientes del propio cuerpo o de las partes no sanas del mismo. Con salud, apenas notamos la presencia corporal.

Los cristianos creemos que el pecado (original) introdujo el cansancio, la fatiga en el trabajo, y la enfermedad y la muerte.

El sufrimiento que la enfermedad conlleva, puede provocar una maduración notable en el ser humano, pues pertenece a la trascendencia del hombre, pues es un ente de mayor amplitud que la enfermedad. En este sentido, aunque un animal puede tener dolor, no se puede decir de modo estricto que sufre.

El dolor, en el animal, está relacionado con determinados receptores dispersos en el organismo. También el hombre dispone de tales receptores, pero su calidad (cualidad) es diversa.

El hombre se enfrenta personalmente con el sufrimiento. La sociedad no enferma, no sufre, no muere; el que enferma, sufre y muere es un ser humano concreto. El gran consuelo es que Jesús está cerca del enfermo, en el enfermo, en los que le visitan y cuidan. Jesucristo, como verdadero Hombre, padeció la muerte, y, aunque no lo digan las Escrituras, seguramente también conoció personalmente la enfermedad.

Y es el castigo que sobrevino con la caída del hombre en el Paraíso. Otra de las consecuencias fue la muerte.

En realidad, la enfermedad grave es el alejamiento de Dios, la falta de esperanza, el orgullo.

La muerte es el final orgánico del hombre, en muchos casos como consecuencia última de la enfermedad. No es el acabamiento, pues muere la parte material, orgánica; el alma humana no muere.

Seguidamente se relatan algunas circunstancias que acompañaron a la muerte de algunos personajes famosos, que dejaron su impronta en nuestra cultura:

Sócrates, condenado a morir envenenado con la cicuta, afrontó la muerte con gran serenidad. “El alama no muere con la cicuta”.

Los primeros cristianos murieron en la arena del circo, fecundando con su sangre la Historia. Impresiona la muerte de San Ignacio de Antioquía, que se consideraba trigo ofrendado a Dios en favor de los hombres.

(San Francisco de Asís hablaba de la hermana muerte).

Las crónicas hagiográficas cuentan que a la hora de la muerte de Santa Hildegarda de Bingen,  gran humanista, proclamada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI, aparecieron dos arcos brillantes y de colores, formando una cruz en el cielo.

Cervantes padeció una diabetes mellitus, que le provocó su muerte a los 68 años de edad. Cervantes describe a Don Quijote, en el lecho de muerte, reconociendo su locura.

Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, murió como en un “suavísimo suspiro”, dice Poveda. Murió de “mal de amor”, en pura contemplación: “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero”.

San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia, fue también gran místico, enamorado de Dios: “Esta vida que yo vivo es privación de vivir, y así, es continuo morir hasta que viva contigo.”

Molière murió en escena, representando “El .enfermo imaginario”, obra teatral suya en que el personaje principal es un sujeto hipocondríaco, pendiente aprensivamente de su salud.

Shakespeare adquirió una enfermedad venérea, probablemente sífilis, de la que murió. Decía: “La vida es mi tortura y la muerte será mi descanso.”  (Romeo y Julieta)

Santo Tomás Moro murió decapitado, por orden de Enrique VIII. Con gran flema, pidió al verdugo que tuviese cuidado al degollarle de no cortar el pelo.

Mozart padeció viruela, amigdalitis, neumonía, tifus, reumatismo, lo que explica que muriese joven, a punto de cumplir los 36 años. No se conocen exactamente los detalles de su muerte. Los últimos suspiros de Mozart fueron, según Sophie, su esposa, como si hubiese querido imitar los timbales de su obra póstuma, el Requiem.

Orwell superó cuatro episodios de neumonía, e incluso un balazo en el cuello. Murió tuberculoso, con unos pulmones dañados desde su infancia.

Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz), filósofa, carmelita, de raza judía, Doctora de la Iglesia, es Copatrona de Europa. Su sabiduría se hizo plena con su conversión al catolicismo y su muerte heroica en la cámara de gas en Auschwitz.

Son impresionantes las muertes de judíos, cristianos, gitanos, homosexuales y otros perseguidos en los campos de concentración nazis. O las muertes en los gulags soviéticos, de las que tan poco se habla.

San Juan Pablo II, acompañado de las oraciones de las gentes que se congregaron en la Plaza de San Pedro, murió como un hombre incansable, gigante en la fe, dispuesto a luchar hasta el final.

En conclusión, se puede decir que la muerte es personal, diferente para cada persona. Se dice que la forma de morir tiene relación con la forma en que se ha vivido. Por tanto, se podría decir que la muerte tiene  “su DNI”.

 

La amistad virtual

Nos estamos acostumbrando a vivir en dos mundos contrapuestos pero interrelacionados, porque la ruptura de barreras espaciales aproximan  la realidad física a la apariencia de la realidad.

La amistad, por ejemplo, solo se iniciaba entre dos personas que como consecuencia de un primer contacto casual por motivos de trabajo, estudio o de simple diversión,  establecían una corriente de simpatía y atracción mutua que solía desembocar en un mayor o menor grado de relación personal afectiva.

El mundo de internet, sin embargo, ha acercado a los seres humanos hasta extremos insospechados. Se llaman amigos a quienes, como en la red de Facebook, se solicitan amistad “virtual” y se conocen por los datos y fotografías que se intercambian en sus respectivos perfiles. El problema surge cuando abusando de esa virtualidad la apariencia deviene en falsedad y el “amigo” se convierte en un enemigo capaz de destruir la honra, la dignidad o el prestigio de una persona.

La  extremada violencia doméstica que hoy sufre nuestra sociedad, por ejemplo, encuentra un terreno abonado en los encuentros virtuales de las redes. Hoy, muchas de las relaciones entre parejas, se inician desde su primer contacto a través de Instagram, Facebook o Wasaps.

Unas fotos más o menos recientes, una frases de corta y pega y una simple “sensación” de empatía son suficientes para iniciar una amistad virtual que puede culminar en un encuentro físico que, o bien podría desembocar en un conocimiento mutuo de la personalidad, gustos y aficiones de cada uno –que no suele ser lo habitual- o en una rápida intimidad sexo/afectiva, que comporta los riesgos propios de quien hace entrega de su yo a alguien desconocido en la vida real.

También hoy, combatimos la soledad con las múltiples conexiones que ofrece Internet, haciéndolo a veces desde una adicción desorbitada a los Smartphone o a las redes sociales, que incluso  puede llegar a producir daños psicológicos, como si del consumo de una droga se tratara.

 Lo importante es darse cuenta que desconectar de la tecnología en ocasiones, nos permite disfrutar de aquellos momentos de soledad en los que aprendemos a concentrarnos, pensar y  conocernos a nosotros mismos. Esa es la única forma de que los poderosos aparatos tecnológicos transmitan con fidelidad lo que realmente somos y no lo que parecemos ser.

Pero el mundo digital tiene también aspectos muy positivos. Uno de ellos es la enorme posibilidad que ofrecen los reencuentros entre buenos amigos perdidos en el tiempo o el de encontrar en ese mundo, un campo abonado para sembrar las semillas de una auténtica amistad real: “Entre otras cosas, significa sembrar de amistad el mundo digital, superando así el riesgo de la despersonalización”, afirma Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei en una interesante entrevista. Pues “las relaciones auténticas comienzan cuando se ven personas concretas en el centro de toda interacción, aunque a menudo, en las conversaciones digitales, no se las tenga delante”, termina diciendo.

Uno de los importantes efectos positivos de la pandemia que venimos sufriendo desde hace ya más de un año, es el gran protagonismo que están teniendo las relaciones digitales que a través de plataformas o videoconferencias, facilitan encuentros personales, conferencias, tertulias o reuniones profesionales, que permiten hablar, dialogar o debatir a miles de kilómetros de distancia entre personas conocidas o desconocidas.

Personalizar estas oportunidades de contactos digitales, es la magia que ofrece este mundo nuevo de la digitalización. Tus experiencias personales, tus conocimientos o tu propia percepción de la realidad  a través de tu libertad de pensamiento, de expresión o de creencias religiosas pueden ser muy útiles para quien detrás de una pantalla tiene la oportunidad de verte y escucharte, llegando incluso a poder crear lazos de amistad

Pero para que la amistad real o virtual se consolide solo existe una regla de oro, que es confiar y respetar a la persona con la que entablas una relación. Hay que protegerse de quienes pretenden invadir tu intimidad física o intelectual sin haber dado una señal de confianza y respeto a tu libertad.

“Podemos tener muchas conexiones a nuestro alrededor, pero si no son significativas, si no se basan en la intimidad emocional y la confianza, si no son recíprocas, entonces no van a servirnos de nada” (Caroline Anderson, escritora y novelista.)

Jorge Hernández Mollar

 

Revolución Gramsciana: nuevo concepto de familia

Antonio Gramsci

Educación y familia campo de batalla para el cambio de mentalidades

El teórico comunista italiano Antonio Gramsci (1891-1937) desarrolló el concepto de que la toma del poder debe ser precedida por un cambio de la mentalidad de las personas.

Con esta nueva visión, los intelectuales se convirtieron en combatientes; la enseñanza se convierte en el arma más importante, y la escuela se torna el campo de batalla.

Para Gramsci, las masas deben deshacerse de los “prejuicios y tabúes”, que son parte de la visión del mundo de la clase dominante.

Educación sexual y género

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No hace falta ser un gran intelectual o un sociólogo para llegar a la conclusión de que, a partir de un análisis de la situación actual, la educación se va tornando cada vez más gramsciana.

Ejemplos de ello son los folletos de educación sexual difundidos en varios países, así como la cuestión del género, según la cual los niños de ambos sexos deben tener entre sí un trato igualitario e indefinido sexualmente, libre de todo paradigma, y que puedan elegir libremente su propia sexualidad y la manera de vivirla.

Es interesante analizar en este contexto, la crítica que hizo la Ministro  de los derechos de las mujeres y portavoz del gobierno francés, Vallaud-Najat Belkacem, de origen marroquí, sobre los libros de texto:

“Hoy en día, estos manuales ignoran obstinadamente la orientación LGBT (lesbianas, gay, bisexual y trans) de personajes históricos o autores, aun cuando esta orientación explica gran parte de su obra, como en el caso de Rimbaud […] sería de gran ayuda para las familias homoparentales que sean incorporadas a las campañas de comunicación del Gobierno con el fin volver banal este hecho, tornándolo más popular”.

Libro gratuito En Defensa de una Ley Superior

La Ministro sabe bien que defender esto en su país de origen o en otros países islámicos es simplemente impensable. Y que éste es uno de los puntos por los que los musulmanes se burlan de Occidente y amenazan conquistarlo, ya que aquí todas las aberraciones no sólo son permitidas, sino que se castiga a aquellos que se atreven a actuar en la dirección opuesta…

Najat Vallaud Belkacem.

Condena a las terapias psicológicas

La Ministro prometió apelar a la Misión Interministerial de Vigilancia y Lucha contra las Sectas (Miviludes) “para poner fin a estos verdaderos abusos que son las ‘terapias de transición’”. Estas terapias son para ayudar a las personas con tendencia homosexual para que no caigan en el abismo moral.

Por último, añade:

“Francia sostendrá el discurso político por la despenalización universal de la homosexualidad y pondremos nuestro aparato diplomático en movimiento para exigir una resolución de la ONU en ese sentido. Voy a trabajar en el ámbito europeo para la Unión Europea adopte medidas y directrices contra la homofobia”.

Este discurso de la Ministro refleja el pensamiento de los supuestos defensores de la democracia y de la libertad, para los cuales una persona no tiene derecho a tratar de revertir su tendencia desordenada; pero el Estado, sí, tiene el deber de utilizar su maquina para cambiar la forma de pensar de los ciudadanos, forzándolos a aceptar el nuevo tipo de “familia” que se quiere implantar.

Son palabras dignas de los revolucionarios que para derrocar el trono y el altar, gritaban: “igualdad, libertad, fraternidad o muerte”, pero adaptadas al siglo XXI, donde el objetivo es erradicar la institución de la familia a través de un incentivo constante de las relaciones estériles y antinaturales.

La enseñanza en el centro de la batalla

Todo esto hace parte de la teoría gramsciana, que propone modificar las concepciones y mentalidades tradicionales mediante la enseñanza, creando nuevas generaciones completamente vulnerables a los errores revolucionarios y prontas para realizar el viejo sueño de los enemigos de Dios, es decir, la destrucción de la humanidad misma.

Héctor Buchaul

 

La pornografía, también un grave mal social: «Ha esterilizado a generaciones enteras de hombres»

El impacto de la pornografía no es solo individual: millones de hombres han perdido el espíritu emprendedor y la virtud del esfuerzo, sostiene Auguste Meyrat. El impacto social de esa pérdida es incalculable. Foto (contextual): Alec Favale / Unsplash.

Cada vez se es más consciente del riesgo individual que implica el consumo de pornografía por su naturaleza adictiva y su negativo impacto en las relaciones personales.  Se aborda menos, sin embargo, su capacidad para transformar la sociedad en su conjunto, un efecto aún más dramático. Es la perspectiva de Auguste Meyrat, doctor en Humanidades, en un reciente artículo en Crisis Magazine (los ladillos son de ReL):

La pornificación de la sociedad

En los momentos en que, cíclicamente, el discurso público se centra en el tema de la pornografía, siempre se plantea en términos de la persona individualmente. Hay mucha ciencia que demuestra que el consumo de pornografía afecta al cerebro y la salud reproductiva, y que tiene una naturaleza adictiva. Muchos críticos también apuntarían a cómo la estimulación constante de contenidos pornográficos deforma la visión de una persona sobre el sexo y las personas. Además, para atraer a un público más amplio, el lenguaje [de la pornografía] siempre es secular y frío, con escasa referencia a la moralidad.

Cuando la moralidad entra en la conversación, suele ser en referencia a los productores de pornografía. Explotan y cosifican a las personas implicadas (en su mayoría mujeres). Y, en muchos casos, también abusan de menores y las coaccionan, lo que incluso ha provocado las críticas de los escritores del New York Times

Quienes defienden la pornografía como la mera exposición de una actividad entre adultos que dan su consentimiento deben entender que se trata de personas que venden sus cuerpos y su dignidad por dinero y para tener seguidores. En la mayoría de los casos, son vulnerables a los depredadores que se aprovechan de su baja autoestima, su desesperación económica y su ingenuidad. En consecuencia, muchos actores porno luchan contra la adicción, las relaciones abusivas y el suicidio.

Diferencia con otros vicios

Sin embargo, a pesar de reconocer el daño que la pornografía inflige a los individuos implicados, pocas personas consideran el efecto que tiene en la comunidad. Aunque algunos han comparado la pornografía con otros vicios como el alcoholismo o la drogadicción, esta analogía es engañosa por dos razones. En primer lugar, ver pornografía está mucho más extendido, ya que casi el 80% de los estadounidenses la consumen mensualmente. Si se aplicara este mismo porcentaje al alcohol o las drogas, una parte importante de la población estaría muerta.  

En segundo lugar, a diferencia del alcoholismo y la drogadicción, la adicción a la pornografía no es visible inmediatamente. Mientras en un alcohólico o un drogadicto los signos de su hábito se ven rápidamente en el deterioro corporal y la pérdida de vigor, ver pornografía no deja señales claras en el usuario. Muchos considerarán que este hecho demuestra que la pornografía no daña a nadie, excepto a aquellos que crecen en hogares sexualmente represivos y desarrollan complejos de culpa. 

Un freno al ímpeto y la creatividad

Sin embargo, la pornografía deja una señal en el usuario, y esto se puede ver en el mundo desarrollado. En efecto, ha esterilizado a generaciones enteras de hombres que ahora carecen de la iniciativa necesaria para casarse y tener hijos. También ha emasculado a los hombres en general, que ya no sienten tanta inclinación a construir y alcanzar sus logros. Desde el punto de vista demográfico esto supone un desastre, ya que ahora muchos países tienen tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo, lo que hace que haya menos trabajadores y más personas mayores. También supone un desastre desde el punto de vista cultural, ya que conduce directamente a una sociedad decadente y poco creativa, formada por adultos egoístas que viven y encuentran sentido en el momento presente y nada más

Esto se debe a que la pornografía destruye el impulso humano. Si se compara con sacar el teléfono y ver vídeos excitantes, salir con una persona y mantener una conversación es harto difícil y poco interesante. Si se compara con el fácil placer que produce la pornografía, el placer duradero de un matrimonio feliz, o incluso de un trabajo bien hecho, es relativamente inútil. Si se compara con la satisfacción sin estrés del sexo virtual, la satisfacción ganada con el esfuerzo de criar a los hijos y construir un negocio es irreal. Como señala Rousseau en el último libro de Emilio (y como ilustra con humor el programa Futurama en uno de sus episodios), muchos logros personales y de la civilización se basan en el impulso natural de los hombres por impresionar a las mujeres

Impacto social de la lujuria

Este es el principal problema de la lujuria. Aunque se asocia a las pasiones incontroladas y a la agresividad, la lujuria tiene más en común con la inactividad y la mediocridad de la pereza que con la ardiente destructividad de la ira o el orgullo. Shakespeare lo expresa en el Soneto 129: "El gasto del espíritu en un derroche de vergüenza es la lujuria en acción". San Agustín también da fe de este efecto embotador de la lujuria en sus Confesiones. Incluso después de haber resuelto sus objeciones intelectuales al cristianismo, solo cuando renunció a su lujuria pudo finalmente pasar a la acción y convertirse. 

Como explica Marc Barnes en un brillante ensayo sobre el tema, gran parte del mundo actual se ha convertido a la pornografía. Y mientras la mayoría de los hombres languidecen en su lujuria, las mujeres los han superado en todos los ámbitos de la vida: en la escuela, los negocios, la política y, en su caso, en el hogar. Aunque esto podría considerarse un triunfo del feminismo, también podría verse como un triunfo de la pornografía. Las mujeres parecen haber ascendido tanto como los hombres han caído. Aunque esta evolución podría llevar a algunas mujeres a regodearse y a algunos hombres a quejarse, la mayoría de los hombres y mujeres simplemente se lamentan del reto que supone encontrar una pareja del sexo opuesto con la que estar al mismo nivel.

No es casualidad que los dos mayores ejemplos de culturas pornificadas sean los dos países que actualmente experimentan un descenso de la población: Japón y Alemania. Estos dos países, que en su día fueron potencias industriales y tecnológicas, se encuentran ahora en el ocaso de su prosperidad. Ambos han abrazo la pornografía sin restricciones y el sexo virtual, y ahora, lejos de  ser las sociedades militantes y enérgicas que eran hace un siglo, son naciones de "herbívoros" pasivos. Muchas mujeres han renunciado a encontrar pareja, ya que muchos de los hombres han perdido su masculinidad y prefieren la intimidad con mujeres artificiales. 

Sin embargo, cuando se plantea el problema de la despoblación, pocos demógrafos, o ninguno, mencionan la presencia e influencia de la pornografía. Más bien analizan factores económicos como la urbanización y la secularización que han hecho que casarse y tener hijos sean cosas poco prácticas. Por lo tanto, cuando hacen propuestas para contrarrestar las bajas tasas de natalidad, siempre se trata de subvencionar la paternidad y la maternidad de alguna manera. Recientemente, Hungría ha aplicado este tipo de políticas con éxito, ganándose la aprobación de muchos conservadores. Por su parte, los progresistas suelen ser partidarios de traer más inmigrantes para compensar la pérdida de población.

Sin embargo, una solución mucho más sencilla sería prohibir por completo la pornografía en internet. Esta sugerencia ha sido avanzada por algunos conservadores, que han argumentado que el fácil acceso a la pornografía en internet es un mal de la sociedad que debe ser eliminado por el bien común. Los libertarios han rechazado esta idea alegando la libertad y aduciendo que se intentaba "legislar la moral". El debate se ha convertido rápidamente en la idea de si los conservadores deben priorizar el bien común o la libertad. En cuanto a la prohibición de la pornografía, esta idea no ha llegado a ninguna parte y se ha abandonado.

La misión de la Iglesia

Dado que nunca se prohibirá la pornografía -de hecho, es más probable que el gobierno prohíba las críticas a la pornografía, considerándolas una desinformación odiosa-, corresponde a las personas normales hacerlo por sí mismas. Este es un ámbito en el que la Iglesia debe desempeñar un papel mucho más activo predicando regularmente contra la pornografía, reconociendo que su perniciosa influencia sobre el alma está directamente relacionada con la formación de las familias y el logro de la excelencia moral. Y, lo que es más importante, los padres deben poner límites estrictos a sus dispositivos, incluso limitar el uso de internet por completo, haciendo todo lo posible para eliminar la tentación para ellos mismos y para sus hijos.

Por supuesto, eliminar el acceso a la pornografía no dará como resultado inmediato un hogar y una comunidad renovados y vibrantes, pero sirve para sentar las bases. Hace demasiado tiempo que no se aborda este problema, minando el empuje de muchos hombres que entran en la edad adulta. Si se empieza a actuar ahora, puede que no recuperen esa inocencia anterior, pero sí la energía. A su vez, podrán canalizar esa energía para tener sus propias familias y, con suerte, preservar la inocencia de sus propios hijos.

Elena Faccia Serrano.

 

Amor en tiempos de COVID

Escrito por Mario Arroyo.

La pandemia ha dificultado o perjudicado la dimensión amorosa de la vida humana en rubros muy diversos.

Una de las consecuencias más curiosas de esta pandemia es el efecto que ha tenido en el amor. No es broma, ha afectado hondamente las relaciones humanas y, entre ellas, particularmente a la relación amorosa. La pandemia ha dificultado o perjudicado la dimensión amorosa de la vida humana en rubros muy diversos: bodas postergadas, personas solteras que no encuentran ocasión para conocer pareja, matrimonios rotos por el estrés del encierro o por un descalabro económico y muchas otras formas más de dificultar, bloquear u obstaculizar el amor.

Uno de esos rubros, particularmente doloroso, es la situación de las bodas. Todos sabemos la ilusión y entusiasmo con las que se suelen preparar. Suele ser, además, una inversión considerable de dinero, en la que se deben conjugar: sacerdote, iglesia, banquete, lugar de la celebración, música, arreglos y quién sabe cuántas cosas más. Posponerla no es un juego de niños, sino una ardua tarea de logística, en la que frecuentemente no se encuentra la “cuadratura del círculo”, y se precisan nuevos y onerosos gastos. En este tiempo de pandemia, ha habido bodas que se han pospuesto tres veces: primero en mayo del 2020, luego noviembre del mismo año, después mayo del 2021, finalmente se ha trasladado a mayo del 2022, ¡dos años esperando casarte!

Ante estas situaciones, las actitudes han sido diversas, también dependiendo de la relevancia que le dan a la vivencia de la fe y la visión sobrenatural con la que afrontan el grave inconveniente. Algunos, audaces, se han casado a pesar de todo, con profusión de tapabocas con diseño, esperando que no se contagien la mitad de los invitados. Otros los ha habido, que se han casado en una ceremonia reservada, con poquísimos invitados, tapabocas y sana distancia. Otros han preferido casarse así y proyectar en streaming su boda, teniendo así gran cantidad de asistentes virtuales y bien activada la mesa de regalos. Otros han pospuesto la boda todo lo necesario, pero tristemente, han adelantado la convivencia. Quieren el sacramento, pero no están dispuestos a esperar para convivir entre ellos. Finalmente, otros, más heroicos, han retrasado boda y convivencia, llevando con paciencia la incertidumbre de la espera.

La pandemia no ha afectado sólo a las bodas, también a los noviazgos. Sea, sobre todo al principio, por la dificultad para verse, o para hacer planes en los cuales coincidir, pues todo estaba cerrado; pero también ha dificultado a los que no tienen novio/a para conseguir uno. Al estar restringida drásticamente la vida social, no se dan las ocasiones de coincidir y conocer gente nueva. Algunas personas tienen la inquietud de que el encerramiento está propiciando el que “se vayan quedando sin partido”. Muchos de los noviazgos, sobre todo los que ya antes mediaban cierta distancia física –por vivir en ciudades diferentes, por ejemplo–, se han refugiado en las redes sociales. Noviazgo por Zoom o por Google.meet; pero todos sabemos que en el amor no es lo mismo la presencia real que la virtual, y ello hace mella en las diferentes relaciones. Eso, que es una realidad en el amor humano, también lo es en el amor divino: nunca es lo mismo una misa virtual, que una real, aunque, tristemente, muchos han terminado por acostumbrarse a esta última pudiendo retomar la presencial. Lo que hacen con Dios no lo harían con su pareja.

Finalmente está el triste caso de los que la pandemia ha conducido a naufragar su amor. Menos grave, si se trataba de novios. Si alguien se le declaró a su novia los primeros días de marzo del año pasado, lo ha tenido difícil, y es probable que mejor lo hayan dejado para después, en tiempos de más bonanza. Pero también los novios serios, es decir, los que ya llevaban tiempo, pueden no haber podido soportar la prueba del distanciamiento, y han terminado por cortar. Más duro, sin embargo, y por desgracia más frecuente, han sido la cantidad de matrimonios que se han roto a raíz del encierro, o aquellos en los que se ha incrementado notablemente la violencia intrafamiliar. El estar encerrados en un espacio pequeño, teniendo que trabajar desde ahí, no ha facilitado las relaciones. Lo cierto, sin embargo, es que el amor a prueba del COVID-19, sale más fuerte de como entró, capaz de afrontar las tormentas de la vida.

 

Gracias a Filipinas

María Solano

 Imagen del acto de la conmemoración por los 500 años del primer bautizo en Filipinas.

El V Centenario del viaje con el que Juan Sebastián Elcano abrió las rutas comerciales al este y al oeste para dar la vuelta al mundo nos está abriendo los ojos a una realidad mucho más compleja que la que recordamos de los tratados de historia. La tripulación de aquella aventura naval sin precedentes hizo mucho más que encontrar caminos para llegar a las tan ansiadas especias.

De hecho, en el entorno de la celebración de este importante centenario, la Cátedra Internacional CEU Elcano ha celebrado estos días la conmemoración del V Centenario de la llegada de la expedición Magallanes-Elcano a Filipinas y, con esta llegada a feliz puerto, el primer bautizo en Filipinas y le entrega de la imagen del Santo Niño de Cebú: la puerta a la evangelización del archipiélago asiático, hoy el país de la región con mayor número de cristianos.

El acto de conmemoración organizado por la directora de la Cátedra, la profesora María Saavedra, de la Facultad de Humanidades de la Universidad CEU San Pablo, fue una muestra elocuente de cómo los agradecidos a Filipinas somos nosotros. Recordaba el Papa Francisco en un mensaje reciente con motivo de la celebración de los 500 años de la evangelización en Filipinas que este pueblo misionero sigue evangelizando cada día. Hasta tal punto que, como explicaba don Juan Caamaño, capitán de navío retirado y miembro de la Asociación Católica de Propagandistas en su brillante intervención, ahora nosotros devolvemos las gracias a Filipinas porque hace quinientos años les llevamos la fe y ellos son ahora quienes la sostienen.

Prueba de ese camino de ida y vuelta de la misma fe fue que la celebración de la Eucaristía en la capilla del Colegio Mayor de San Pablo con la que empezó el acto fue presidida por el nuncio de Su Santidad en España, monseñor Bernardito Auza, filipino, que, en un excelente español, glosó el camino de la fe en su tierra.

María Solano Altaba

 

Amanece en Calcuta (estreno: 16 de abril)

 

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Cuarta película documental de José María Zavala en tres años. Posiblemente la mejor y, sin duda, la más emotiva. Porque ver a Santa Teresa de Calcuta moverse e inclinarse ante los enfermos, tullidos o leprosos; contemplar su mirada, sus manos, sus gestos y su cuerpo aparentemente frágil pero enérgico; observar su modo de acariciar a los moribundos, de besar a los niños…, es realmente conmovedor. Una gran catequesis visual sobre el cariño.

Pero además de las filmaciones históricas y las intervenciones públicas de Madre Teresa, la película ofrece seis impactantes testimonios de personas cuyas vidas están íntimamente vinculadas con esa mujer santa, que se ‘des-vivió’ para entregarse al cuidado de los más pobres entre los pobres. Una verdadera influencer, admirada en los cinco continentes por gente de muy diversa condición social e ideológica, pero silenciada también por muchos cuando hablaba a las claras sobre cuestiones ‘incómodas’ como el aborto.

Que el dolor es un misterio lo sabía muy bien Madre Teresa. Por eso ella no trataba de comprenderlo sino de ser fiel al encargo divino de aliviarlo, de procurar devolver su dignidad a cada persona abandonada en las atestadas calles de Calcuta. No pretendía entender los planes de Dios, pero era muy consciente del ‘superpoder’ que ese mismo Dios le había concedido a ella y que expresaba así: “Yo veo a Jesús en cada ser humano. Me digo: este es Jesús hambriento, tengo que darle de comer. Este es Jesús enfermo. Este tiene lepra o gangrena; tengo que lavarle y atenderle. Yo sirvo porque amo a Jesús”.

 

Con guion del propio Zavala, un montaje dinámico muy bien acompañado por la hermosa música de Ray Pherz y la fotografía de Miguel Gilaberte, “Amanece en Calcuta” es como un documento vivo, que casi se experimenta y te zarandea. Porque, como afirma el director, Madre Teresa “es una gran santa del siglo XX que hace mucha falta en el XXI, el siglo de las tinieblas y la desesperanza”.

Es posible que al ver esta cinta algunos espectadores comprueben lo que hace años escribió C. S. Lewis: que Dios “grita en nuestros dolores, que son el megáfono que Él usa para despertar a un mundo sordo”. Con su oración, con su vida abnegada, con sus palabras, con ese no rendirse nunca, Madre Teresa sigue despertando y liberando de su sordera a multitud de personas en todo el mundo. También quizá a muchos de quienes se acerquen a ver esta emocionante película, que se estrena en salas de cine el próximo 16 de abril.

 

1º PREMIO DE INTERPRETACIÓN.

Es buen actor, el señor Iglesias. Su salida del estudio de la SER en la Comunidad de Madrid se puede comparar a los mutis de los mejores profesionales teatrales en cualquier escenario.

Quede claro que no apoyo a Vox ni su forma de intentar erigirse en líder de la derecha madrileña y/o española.

Pero lo afirmado por el candidato de Podemos y coreado por el resto de la izquierda, dando lecciones de democracia...es, cuando menos, patético, ridículo y mentiroso, ¿o es que alguien puede afirmar -sin mentir- que hay en todo el mundo un solo partido comunista que cree en la democracia?. 

Amparo Tos Boix, Valencia.

 

 

Celaá y la miserable respuesta

Solo una mala política puede protagonizar la miserable respuesta que dio, Isabel Celaá, Ministra de Educación, no a un diputado concreto, sino a todos los padres con un hijo que tenga problemas y que necesite, ineludiblemente, una educación acorde con esos problemas.

Y es que los socialistas siempre han tenido entre ceja y ceja la educación porque son conscientes de que las posibilidades de poner en pie sus políticas pasan, en gran parte, por una masa vacía de principios, lega en pensamiento crítico e ignorante en el más amplio sentido de la palabra.

Celaá cumple con dedicación, con aire despótico y cierto sectarismo, las expectativas de quien la aupó a la mesa del Consejo de Ministros, tras la falta de escrúpulos ideológicos que evidenció a su paso por el Gobierno de Euskadi.

Y solo una mala gestora puede dar a luz una ley de educación tan ayuna de propuestas que puedan arrojar soluciones para la multitud de problemas que tiene nuestra educación y una ley permisiva que no exige esfuerzo y que reparte títulos sin discernimiento alguno.

Suso do Madrid

 

 

Al servicio del bien común

El Papa Francisco se dirigía al iniciarse el mes a los participantes en las reuniones del Grupo del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Y es que el diálogo con el mundo de la economía y las finanzas es una de las constantes de la Doctrina Social de la Iglesia en su firme compromiso por contribuir a la promoción de la justicia. La Iglesia católica no es indiferente a la suerte de millones de mujeres y hombres obligados a soportar las consecuencias de graves crisis socioeconómicas, ecológicas y políticas. También la pandemia y sus efectos sociosanitarios exigen el diseño y la implantación progresiva de un programa de recuperación que, según el Papa, no puede reducirse a una simple vuelta al pasado. La interdependencia es un hecho que afecta a todos los seres humanos y a todos los pueblos. El reto es que se convierta en confianza y en solidaridad. El gran desafío es reforzar la gobernanza internacional al servicio de un desarrollo integral y solidario.

Juan García.

 

 

Un país de “analfabetos y analfabestias” 

 

                                Como engendrado y nacido en lo más crudo de una de las más sangrientas y horribles guerras “europeas” (la española de 1936-1939 y que Hitler la empleó como ensayo y pruebas para la gran guerra que provocó en 1939). Como una de las más “grandes” víctimas de la misma (nos deja en la más negra miseria tanto a mi querida madre y abuela… y a mí mismo, puesto que incluso acaban con nuestras familias); sé más que suficiente, de lo que es capaz de hacer, “la bestia que encierra mucha de la especie del mono humano”; y por ello, “escribo como escribo”; puesto que en mi pueblo, la inteligencia brilla por su ausencia, y no es lo suficientemente abundante, como para influir en el resto, de “las tribus”, que aquí habitan; y las que no supo o pudo civilizar, ni los muy organizados romanos, hace ya más de dos milenios… ¿Puesto que es lo que está ocurriendo hoy en España?, simplemente en los preludios de la elección, del nuevo gobierno de, “una de las malditas autonomías”, que los inútiles políticos de “la nueva época”; diseñaron, simplemente para vivir ellos opíparamente y de paso, colocarnos enormes ejércitos de parásitos, todo lo cual nos llevó a la ruina que hoy padecemos, los siempre indefensos españoles de “las masas”, a las que pertenezco.

                                Preámbulo que nadie considere excesivo, si no conoce la verdadera historia de, “la orgullosa España”, desde antes de los ya mencionados “romanos”, hasta nuestros días.

                                Puesto que equiparar los hechos que se están produciendo por los motivos ya citados, el cómo se manifiestan, los que pese a lo que digan, no nos representan a los españoles, salvo a ellos mismos y “sus huestes”; no se pueden equiparar ni a lo que dice la metáfora de “la merienda de negros”; son mucho peores y por tanto dignos de un desprecio y repulsión, que no es posible; puesto que se basan en “sus leyes políticas”, que como estamos sufriendo; tras la desaparición de la dictadura (que tampoco supo equilibrar a una españa para todos los españoles) sólo nos lleva a la ruina total y tras ella, a la destrucción de todo; y a un nuevo comenzar a andar (generalmente a ciegas) como ha ocurrido en muchas ocasiones, de la triste u horrenda historia de este país”.

                                Se han ido enrareciendo la campañas “sectoriales” que iniciaron los inútiles políticos, las que llegan hasta, el envío de sobres, con proyectiles o vainas de los mismos, como amenaza de muerte a determinados individuos, o incluso uno (que han localizado y dicen que está loco) envía nada menos que una navaja, tintada con tinta o sangre, para acentuar más la amenaza a otro individuo; lo que a mí, lo que me causa es una gran risa sarcástica, puesto que en ello se ve claramente, “el recurso máximo del que sabe que con los votos no ganará lo que pretende”… “y la que me recuerda episodios parlamentarios de la pre guerra arriba mentada, y donde “algún energúmeno” (y sin que fuera de inmediato metido en la cárcel y juzgado severamente) dijo allí, que emplearían la fuerza y la violencia para obtener el poder que pretendían…?

            ALGUNOS RECUERDOS A NO OLVIDAR… “Llegado el año 1934, y tras la entrada en el Gobierno de Lerroux de tres ministros de la CEDA, un PSOE que había sido incapaz de lograr la victoria en las urnas cambió su estrategia política pasando de la vía parlamentaria a la insurreccional. El artífice de este viraje fue Francisco Largo Caballero, el que fuera ministro de Trabajo en el Gobierno de Azaña, y que ahora ostentaba el cargo de presidente del PSOE y secretario general de UGT. El líder socialista impulsó en octubre de aquel año una revolución social que se inició con una huelga general y que tenía como objetivo último la toma del poder a través de la fuerza. Aunque la tentativa de golpe de Estado fracasó, dejó principalmente en el norte de España, en las cuencas mineras vizcaína y asturiana, un balance de 2.000 muertos y cerca de 30.000 detenidos, entre los que se encontraban los miembros del comité revolucionario encabezados por el propio Largo Caballero. Aprovechando la situación política, Lluis Companys, entonces presidente de la Generalitat, decidió unilateralmente proclamar el Estado Catalán y fue encarcelado, a la vez que se suspendía el Estatuto de autonomía de 1932. La tensión social y política provocó una crisis de gobierno que concluyó en la disolución de las Cortes por parte de Alcalá-Zamora y la convocatoria de nuevas elecciones generales para el mes de febrero de 1936. Fue entonces cuando los partidos de izquierdas decidieron reeditar una vieja coalición republicano-socialista que tomaría el nombre de Frente Popular,copiando el modelo de la agrupación de fuerzas políticas de izquierda formada en Francia en 1935. El Frente Popular estaba compuesto por el PSOE, Izquierda Republicana, Unión Republicana, Ezquerra Republicana de Cataluña, Partido Comunista de España, Acció Catalana y hasta 5 partidos más con escasa representación parlamentaria”… (¿Se parece a lo de hoy?) . https://eldebatedehoy.es/historia/psoe-poder-precio/  Entre aquí y lea mucho más.

REPÚBLICAS GUERRAS CIVILES CANALLAS Y OTRAS DESGRACIAS: Hay un dicho contundente y sabio (como tantos otros) que habría que aplicar a ese deleznable hecho (que es sólo uno más) de la horrenda historia de esta nuestra "españa": dice así: "LA MIERDA MIENTRAS MÁS SE REMUEVE, MÁS HUELE"; por tanto "esa mierda que enmierda a todo el país, directa o indirectamente; lo mejor es, "enterrarla y olvidarla"; y guardar lo que de verdad se sepa de ella, para que no se repita JAMÁS... Recuérdenlo hoy los que van a votar en Madrid. AGF 20-04-2021

            Esperemos que los “analfabetos y analfabestias de hoy” recuerden que la historia, sólo sirve para saber el pasado, y que lo pernicioso del mismo, que no se repita; ¡logrará la España de hoy superar sus lacras del pasado! Lo vamos a ver muy pronto en las elecciones de Madrid.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes