Las Noticias de hoy 24 Abril 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 24/04/2021 - 13:18

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 24 de abril de 2021      

Indice:

ROME REPORTS

El Papa en el Día de la Tierra: "¡Es el momento de actuar, estamos al límite!"

El Papa visita a las personas necesitadas que se vacunaron en el Vaticano

La fuerza de un pueblo que cree en aquello que pide

EL EXAMEN PARTICULAR : Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del sábado: la fe, luz del corazón

“Servidores de todos los hombres” : San Josemaria

«Padre en la sombra»

La misión educativa de la familia (I) : M. Díez

Comprensión : encuentra.com

Triángulo perfecto: mamá, papá e hijos

Defender a la familia: Jesús Prieto

Una oración segura | Para dormir bien…: José Martínez Colín

Evangelio del domingo: la alegría que cambia el mundo

 CUARTO DOMINGO DE PASCUA. : + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

Topacio azul : Embajadora de Paz  Irene Mercedes Aguirre

“El de la eutanasia no es un debate cerrado” : Rocío del Prado

Nuestros hijos necesitan nuestro amor, ¿se lo damos en la medida que necesitan?. : Silvia del Valle Márquez

¿Qué hay detrás de la impuntualidad?: Lucía Legorreta

Quién me dice cómo votar : Ana Teresa López de Llergo

¿Quién es? : Jesús Martínez Madrid

Amor y alegría : Jesús Domingo Martínez

Los padres bloquean la “expression sexual” : Domingo Martínez Madrid

El informe de la ONU : Jaume Catalán Díaz

“EL LIBRO” CERBANTES Y “SU VIDA” : Antonio García  Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

El Papa en el Día de la Tierra: "¡Es el momento de actuar, estamos al límite!"

"Cuando se desencadena la destrucción de la naturaleza es muy difícil detenerla", afirma el Santo Padre en un video mensaje enviado con ocasión del Día de la Tierra que se celebra mundialmente cada 22 de abril. Asimismo, el Pontífice recuerda que es "el momento de actuar" ya que "estamos al límite" y "seremos más resilientes si trabajamos juntos en lugar de hacerlo solos".

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco ha publicado un video mensaje para sumarse a la conmemoración del Día de la Tierra: una fecha establecida por las Naciones Unidas con el fin de consolidar una conciencia mundial sobre la relación de interdependencia entre los seres humanos, los seres vivos y el medioambiente que los rodea.

En su video, el Santo Padre señala que desde hace tiempo la humanidad está tomando más conciencia de que la naturaleza "merece ser protegida", aunque sea "por el hecho de que las interacciones humanas con la biodiversidad que Dios nos ha dado, deben hacerse con el máximo cuidado y con respeto".

Crear un planeta ambientalmente seguro

Asimismo, el Pontífice hace hincapié en la importancia de cuidar la biodiversidad y la naturaleza, algo que en esta pandemia hemos aprendido mucho más:

“Esta pandemia nos ha mostrado lo que ocurre cuando el mundo se detiene, se pausa, aunque sea por unos meses. Y el impacto que esto tiene en la naturaleza y el cambio climático, con una fuerza tristemente positiva ¿no? En otras palabras, hace daño”

Igualmente, Francisco indica que la llegada del Covid-19  "que nos afecta a todos aunque de forma múltiple y diversa", también nos muestra "que la naturaleza global necesita nuestras vidas en este planeta, a la vez que nos enseña más sobre lo que tenemos que hacer para crear un planeta justo, equitativo y ambientalmente seguro".

Dos catástrofes globales: la pandemia y la crisis climática

El Santo Padre recalca que este nuevo desafío global que supone la actual crisis sanitaria, nos enseña el valor de la interdependencia, "este compartir el planeta".

Para el Papa, ambas catástrofes globales, la pandemia y la climática, "demuestran que no tenemos más tiempo para esperar. Que el tiempo apremia y que, como nos enseñó el Covid-19, sí tenemos los medios para afrontar el reto. Tenemos los medios. Ahora es el momento de actuar, estamos al límite".

 

22/04/2021La palabra de los Papas en el día de la Tierra y de quienes la trabajan

Antes de finalizar el video, el Pontífice cita un viejo dicho español: "Dios siempre perdona, los seres humanos perdonamos de vez en cuando, la naturaleza nunca".

"Cuando se desencadena esta destrucción de la naturaleza es muy difícil detenerla", explica Francisco recordando con esperanza que aún estamos a tiempo y "seremos más resilientes si trabajamos juntos en lugar de hacerlo solos".

“La adversidad que estamos viviendo con la pandemia, y que ya sentimos en el cambio climático, debe espolearnos, debe empujarnos a la innovación, a la invención, a buscar nuevos caminos. No se sale igual de una crisis, se sale mejor o peor. Este es el reto, y si no salimos mejor parados, vamos por el camino de la autodestrucción”

Líderes del mundo: "¡Actúen con valentía!"

El Papa concluye pidiendo a todos (incluido él mismo) que se unan para lanzar un llamamiento a los líderes del mundo con el fin de que "actúen con valentía, con justicia y para que digan siempre la verdad al pueblo, que la gente sepa cómo protegerse de la destrucción del planeta y cómo proteger el planeta de la destrucción que muy a menudo provocamos".

Día Mundial de la Tierra

Cada 22 de abril se conmemora el Día Mundial de la Tierra. Una fecha de encuentro, establecida por las Naciones Unidas, para reflexionar sobre el impacto del ser humano en el planeta. Un hecho apremiante teniendo en cuenta el actual contexto de la pandemia del coronavirus que representa un gran desafío para la salud pública y la economía global pero también para la diversidad biológica.

 

El Papa visita a las personas necesitadas que se vacunaron en el Vaticano

En el día de su onomástico, el Santo Padre visitó a las personas necesitadas que habían sido acogidas y acompañadas por algunas asociaciones romanas mientras esperaban a ser vacunadas en el Aula Pablo VI del Vaticano.

 

Ciudad del Vaticano

La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer que, la mañana de este viernes, 23 de abril, en el día de su onomástico, poco después de las 10:30 horas, el Papa Francisco se dirigió al atrio del Aula Pablo VI para visitar a las personas necesitadas que habían sido acogidas y acompañadas por algunas asociaciones romanas mientras esperaban a ser vacunadas.

El Papa en el Aula Pablo VI

Cercanía del Papa con los más necesitados

Asimismo, en la nota de prensa se informa que, “el Papa saludó a los presentes, a lo largo del recorrido preparado en el Aula Pablo VI para la vacunación, desde la entrada hasta la zona de espera una vez finalizado el procedimiento. Al final del trayecto se detuvo para ofrecer un huevo de chocolate, que fue distribuido a todos por el personal voluntario, de acuerdo con las medidas sanitarias vigentes”. A su salida, los presentes entonaron un canto de buenos deseos por el onomástico del Santo Padre, mientras él se detenía a conversar con algunos de los voluntarios, en un ambiente festivo y afectuoso, agradeciéndoles y recomendándoles que "¡continúen en su compromiso!".

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22/04/2021Onomástico del Papa: Llega la segunda dosis de la vacuna para los pobres

Gratitud a quienes contribuyeron con esta iniciativa

A través del Limosnero Apostólico, el Santo Padre dirigió palabras de agradecimiento a quienes contribuyeron con el procedimiento de vacunación y a la iniciativa de la "vacuna suspendida" que permitirá llegar a muchos que esperan la vacunación en los países más pobres.

Asimismo, la Oficina de Prensa de la Santa Sede hizo saber que, “alrededor de 600, de las aproximadamente 1.400 personas necesitadas que recibieron la primera dosis en las últimas semanas serán vacunadas hoy”. Poco después de las 11:00 horas, el Papa Francisco regresó a la Casa Santa Marta.

Dones del Papa para las personas que se vacunaron

 

 

La fuerza de un pueblo que cree en aquello que pide

La maratón mariana convocada por el Papa Francisco para invocar el fin de la pandemia vuelve a poner en primer plano el poder de la oración en tiempos de peligro y en particular la intercesión de la Virgen, a la que los cristianos han recurrido desde los albores del Evangelio.

 

Alessandro De Carolis - Ciudad del Vaticano

"Derrotar al monstruo invisible" que apaga lentamente tu aliento en la habitación de un hospital -o tal vez en la calle porque simplemente no hay un hospital al que ir- e "intentar" hacerlo poniéndote de rodillas. Podría parecer una solución más acorde con los tiempos en que las antiguas supersticiones colectivas competían con las nuevas palabras del Evangelio, más que en una época como la nuestra en la que individualismo exhibido y reivindicado casi por doquier, tiende a degradar el sentido de una acción comunitaria, especialmente si es intangible como la espiritual.

La promesa

En realidad, para disipar las dudas y los recelos sobre la eficacia de la oración compartida, bastaría con recurrir a Mateo 18, versículo 19, que habla sobre una seguridad que nos da Jesús: "Si dos de vosotros en la tierra se ponen de acuerdo para pedir algo, mi Padre que está en el cielo os lo concederá". Una promesa concreta, capaz de suscitar una gran esperanza si esos dos se convierten en un gran pueblo unido por una única intención. Y una expectativa aún más fuerte si la petición llega a Dios a través de la intercesión de "Nuestra Abogada", la Madre de Aquel que hizo esa promesa.

El ritmo de la devoción

Los primeros cristianos, quizá porque eran hijos de un Evangelio todavía "sine glossa", lo comprendieron inmediatamente. Las catacumbas están llenas de inscripciones que confían algo o alguien a María. Incluso antes de que un antiguo Concilio, en Éfeso, la reconociera como Madre de Dios, ciertas oraciones, a veces poco más que susurros rayados en la roca, subían a los labios de quienes se sentían en peligro y consideraban a la Virgen como la fortaleza contra todo mal.

 

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23/04/2021El Papa visita a las personas necesitadas que se vacunaron en el Vaticano

Sub tuum praesidium, "Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios..." es una invocación que la Iglesia recita desde hace al menos 1.800 años y la historia cristiana es también la historia de esta ilimitada y convencida devoción a María. Es la historia de innumerables gracias de "curación" epocal y de quién sabe cuántos milagros privados. Y es esta devoción la que ha encontrado en el Rosario un ritmo universal, el espacio de la esperanza de una o varias almas juntas, el tiempo de un consuelo quizá desgranado en soledad bajo un casco de oxígeno, con la energía de un penúltimo aliento.

El punto de luz

Esta historia llega hasta nuestros días a través de los gestos y las palabras de los santos ya sea de nombre o de obra, cuando el nombre es desconocido. De Papas "marianos" que no han dudado en confiar a la Madre de Dios la humanidad al borde o en el abismo de las guerras y las catástrofes. Viene con las palabras de Francisco, el párroco del mundo cuando el mundo estaba sin parroquias, con sus intenciones diarias desde Santa Marta. Y antes de eso viene de sus gestos y de la oración solitaria de aquel 27 de marzo, el Papa, punto simbólico de luz en la oscuridad, que de pie ante una antigua imagen implora "la salus" no sólo para el pueblo romano sino para el mundo entero.

Pedir con fe

Es una historia totalmente de fe. Que ahora se enriquece con el coro de santuarios marianos, imaginados como las cuentas de un Rosario recitado en cadena. Recitado como aquellos ancianos que recordó el Papa en la audiencia general del pasado miércoles, que rezan con el anhelo constante   de un hijo que sabe que es más probable que obtenga de su padre aquello que espera, si es su madre quien se lo pide.

 

EL EXAMEN PARTICULAR

— Para ser fieles al Señor es necesario luchar cada día. El examen particular.

— Fin y materia del examen particular.

— Constancia en la lucha. La fidelidad en los momentos difíciles se forja cada día en lo que parece pequeño.

I. La promesa de la Sagrada Eucaristía en la sinagoga de Cafarnaún causó discusiones y escándalos en muchos de los seguidores del Señor. Ante una verdad tan maravillosa, una buena parte de los discípulos dejaron de seguirle: Desde entonces –relata San Juan en el Evangelio de la Misa– muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con Él1.

Ante la maravilla de su entrega a los hombres en la Comunión eucarística, estos responden volviéndole la espalda. No es la muchedumbre, sino discípulos quienes le abandonan. Los Doce permanecen, son fieles a su Maestro y Señor. Ellos acaso tampoco comprendieron mucho aquel día lo que el Señor les promete, pero permanecieron junto a Él. ¿Por qué se quedaron? ¿Por qué fueron leales en aquel momento de deslealtades? Porque les unía a Jesús una honda amistad, porque le trataban diariamente y habían comprendido que Él tenía palabras de vida eterna, porque le amaban profundamente. ¿A dónde vamos a ir?, le dice Pedro cuando el Señor les pregunta si también ellos se marchan: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios2.

Los cristianos vivimos una época privilegiada para dar testimonio de esta virtud en ocasiones tan poco valorada, la fidelidad. Vemos cómo, con frecuencia, se quiebra la lealtad en el matrimonio, en la palabra empeñada, la fidelidad a la doctrina y a la persona de Cristo. Los Apóstoles nos muestran que esta virtud se fundamenta en el amor; ellos son fieles porque aman a Cristo. Es el amor el que les induce a permanecer en medio de las defecciones. Solo uno de ellos le traicionará, más tarde, porque dejó de amar. Por eso nos aconseja a todos el Papa Juan Pablo II: «Buscad a Jesús esforzándoos en conseguir una fe personal profunda que informe y oriente toda vuestra vida; pero sobre todo que sea vuestro compromiso y vuestro programa amar a Jesús, con un amor sincero, auténtico y personal. Él debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Solo Él tiene palabras de vida eterna»3. Nadie más que Él.

Mientras estemos en este mundo, la vida del cristiano es una lucha constante entre amar a Cristo y el dejarse llevar por la tibieza, las pasiones o un aburguesamiento que mata todo amor. La fidelidad a Cristo se fragua cada día en la lucha contra todo lo que nos aparta de Él, en el esfuerzo por progresar en las virtudes. Entonces seremos fieles en los momentos buenos, y también en las épocas difíciles, cuando parece que son pocos los que se quedan junto al Señor.

Para mantenernos en una fidelidad firme al Señor es necesario luchar en todo momento, con espíritu alegre, aunque sean pequeñas las batallas. Y una manifestación de estos deseos de acercarnos cada día un poco más a Dios, de amar cada vez más, es el examen particular, que nos ayuda a luchar con eficacia contra los defectos y obstáculos que nos separan de Cristo y de nuestros hermanos los hombres, y nos facilita el modo de adquirir virtudes y hábitos, que limitan nuestras tosquedades en el trato con Jesús.

El examen particular nos concreta las propias metas de la vida interior y nos dispone a alcanzar, con la ayuda de la gracia, una cota determinada y específica de esa montaña de la santidad, o a expulsar a un enemigo, quizá pequeño, pero bien pertrechado, que causa numerosos estragos y retrocesos. «El examen general parece defensa. —El particular, ataque. —El primero es la armadura. El segundo, espada toledana»4.

Hoy, cuando le decimos al Señor que queremos serle fieles, nos debemos preguntar en su presencia: ¿Son grandes mis deseos de avanzar en el amor? ¿Concreto estos deseos de lucha en un punto específico que pueda ser el blanco de mi examen particular? ¿Soy dócil a las indicaciones que recibo en la dirección espiritual?

II. Mediante el examen general llegamos a conocer las razones últimas de nuestro comportamiento; con el examen particular buscamos los remedios eficaces para combatir determinados defectos o para crecer en las virtudes. Este examen, breve y frecuente a lo largo del día, en los momentos previstos, debe tener un fin muy preciso: «Con el examen particular has de ir derechamente a adquirir una virtud determinada o a arrancar el defecto que te domina»5. En ocasiones el objetivo de este examen será «derribar al Goliat, esto es, la pasión dominante»6, aquello que más sobresale como defecto, lo que más daño hace a nuestra amistad con el Señor, a la caridad con quienes nos relacionamos. «Cuando alguno se ve particularmente dominado por un defecto, debe armarse solo contra ese enemigo, y tratar de combatirlo antes que a otros (...), pues mientras no lo hayamos superado echaremos a perder los frutos de la victoria conseguida sobre los demás»7. Por eso es tan importante que nos conozcamos y que nos demos a conocer en la dirección espiritual, que es donde habitualmente fijaremos el tema de este examen.

Como no todos tenemos los mismos defectos, «se hace necesario que cada uno presente batalla en consideración al tipo de lucha con que se ve acosado»8.

Puede ser tema de examen particular el aumentar la presencia de Dios en medio del trabajo, en la vida de familia, mientras caminamos por la calle; el estar más atentos para descubrir dónde se encuentra un sagrario y dirigir al Señor un saludo o una jaculatoria, aunque no podamos acercarnos en ese momento; cuidar la puntualidad, comenzando desde por la mañana a la hora de levantarnos, al comenzar la oración, o la Santa Misa...; la paciencia con nosotros mismos, con los defectos de quienes colaboran en un mismo trabajo, o en la familia; suprimir de raíz el hábito de la murmuración y contribuir a que no se murmure en nuestra presencia; la brusquedad en el trato; el desinterés por las necesidades del prójimo; ganar en la virtud de la gratitud, de tal manera que sepamos dar las gracias aun por favores y servicios muy pequeños de la vida corriente; ser más ordenados en la distribución del tiempo, en los libros o instrumentos de trabajo, en las cosas personales, el trato con los Ángeles Custodios... Un examen particular que dejará en el alma una profunda huella, si luchamos, puede ser el amar y vivir mejor la Santa Misa y la Comunión.

Aunque en algunos casos el objetivo del examen particular pueda presentarse en su cara negativa, como resistencia al mal, el mejor modo de combatir será el de practicar la virtud contraria al defecto que tratamos de desarraigar: practicar la humildad para vencer la tendencia a ser el centro de todo o el deseo de recibir siempre elogios y alabanzas; ejercitarse en la serenidad para evitar la precipitación... De este modo se hace más eficaz y atractiva la lucha interior. «El movimiento del alma hacia el bien es más fuerte que el encaminado a apartarse del mal»9.

Antes de señalar la materia del examen particular debemos pedir luces al Señor para conocer en qué quiere Él que luchemos: Domine, ut videam!10, ¡Señor, que vea!, le podemos decir como el ciego de Jericó. Y pedir ayuda en la dirección espiritual.

III. Es tarea personal la manera de concretar este examen. Para unos –por su modo de ser, por su temperamento– será necesario concretarlo mucho y llevar una contabilidad muy estrecha por su tendencia a la vaguedad y a las generalidades; para otros eso podría ser motivo de complicaciones y de crearse problemas donde no debe haberlos. Nos ayudarán en la dirección espiritual si nos esforzamos en darnos a conocer.

No nos debe extrañar si alcanzar con nuestra lucha el objetivo propuesto en el examen particular nos lleva tiempo. Si está bien puesto, lo normal es que se trate de un defecto arraigado, y que sea necesaria una lucha paciente, recomenzando una y otra vez, sin desánimos. En ese empezar de nuevo, con la ayuda del Señor, estamos afianzando bien los cimientos de la humildad. Para mantener despierto el examen particular hace falta fortaleza, constancia y humildad. El amor –que es ingenioso– encontrará cada día la manera de hacer nuevo el mismo punto de lucha, porque en él, más que la propia superación, buscamos amar al Señor, quitar todo obstáculo que entorpezca nuestra amistad con Él y, por tanto, lo que nos separa de los demás. Nos dará ocasión de hacer muchos actos de contrición por las derrotas, y acciones de gracias por las victorias.

La lucha en un examen particular concreto, cada día, es el mejor remedio contra la tibieza y el aburguesamiento. ¡Qué gran cosa si nuestro Ángel Custodio pudiera testificar al final de nuestra vida que luchamos en cada jornada, aunque no todo hayan sido victorias! La fidelidad llena de fortaleza en los momentos difíciles se forja cada día en lo que parece pequeño. «Hemos de convencernos de que el mayor enemigo de la roca no es el pico o el hacha, ni el golpe de cualquier otro instrumento, por contundente que sea: es esa agua menuda, que se mete, gota a gota, entre las grietas de la peña, hasta arruinar su estructura. El peligro más fuerte para el cristiano es despreciar la pelea en esas escaramuzas, que calan poco a poco en el alma, hasta volverla blanda, quebradiza (...)»11.

Al terminar nuestra oración le decimos al Señor, como Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Sin Ti nos quedamos sin Camino, sin Verdad y sin Vida.

Es una hermosa jaculatoria para repetir muchas veces, pero especialmente a la hora de la lucha. A Nuestra Señora, Virgo fidelis, le pedimos que nos ayude a ser fieles, luchando cada día por quitar los obstáculos, bien concretos, que nos separan de su Hijo.

1 Jn 6, 66. — 2 Jn 6, 69.  3 Juan Pablo II, Discurso, 30-I-1979. — 4 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 238. — 5 Ibídem, n. 241. — 6 J. Tissot, La vida interior, Madrid 1971, p. 484. — 7 San Juan Clímaco, Escala del paraíso, 15.  8 Casiano, Colaciones, 5, 27. — 9 Santo Tomás, Suma Teológica, 1-2, q. 29, a. 3. — 10 Cfr. Mc 10, 48. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 77.

 

Evangelio del sábado: la fe, luz del corazón

Comentario del sábado de la 3° semana de Pascua. "Es dura esta enseñanza, ¿quién puede escucharla?".La aceptación o rechazo de las palabras de Jesús se levantan sobre una actitud previa de buenas o malas disposiciones. Cuando el alma está dispuesta a hacerlo, entonces, en el corazón se abre una puerta por la que puede entrar la luz que nos permite ver con los ojos de Cristo.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Jn 6,60-69)

Al oír esto, muchos de sus discípulos dijeron:

—Es dura esta enseñanza, ¿quién puede escucharla?

Jesús, conociendo en su interior que sus discípulos estaban murmurando de esto, les dijo:

—¿Esto os escandaliza? Pues, ¿si vierais al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes? El espíritu es el que da vida, la carne no sirve de nada: las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. Sin embargo, hay algunos de vosotros que no creen.

En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que le iba a entregar.

Y añadía:

—Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.

Desde ese momento muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con él.

Entonces Jesús les dijo a los doce:

—¿También vosotros queréis marcharos?

Le respondió Simón Pedro:

—Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios.


Comentario

Las palabras de Jesús no dejan indiferente a nadie: o hay acogida, aunque no se entiendan del todo, o hay rechazo. Pero el rechazo no es porque Jesús diga cosas que no se puedan aceptar. Eso a menudo suena a excusa. Hay algo previo: una negativa a creer. Cuando vamos a plantar una semilla, preparamos la tierra. Cuando vamos a cantar, hacemos ejercicios con las cuerdas vocales. Cuando vamos a cocinar, calentamos primero el horno. Experimentamos en esta vida que lo grande y lo pequeño, la manual y lo intelectual, todo necesita una preparación previa. Y esto afecta también a la fe. Quien no quiere creer, no puede creer. Es necesario un mínimo de buenas disposiciones, de apertura del corazón. Esta es la preparación para la fe.

¿Por qué algunas personas rechazan a Jesús, incluso sin haber llegado a intentar vivir de su palabra? Podríamos decir que, cuando el horizonte de la propia vida se ha hecho demasiado pequeño, cuando uno se ha acostumbrado a vivir de lo inmediato o de lo que consuela aquí y ahora, aunque ese consuelo no dure mucho, cualquier palabra que nos invite a vivir de otro modo es vista como una injerencia o agresión inexcusable. Pero Jesús no ha venido a condenar sino a salvar, no ha venido a esclavizar sino a liberar. Y esto nos ayuda a comprender que cuando uno no tiene preparado el corazón, no es capaz de valorar y aceptar el amor que se le ofrece.

Dice Juan evangelista que muchos de los que seguían a Jesús no creían y que incluso uno le iba a entregar. ¿Cómo es posible llegar a esa situación? ¿Qué tipo de expectativas tenían? ¿Qué tipo de expectativas tenemos nosotros cuando nos acercamos al Señor? Podemos recordar estas palabras del mismo Jesús: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). Las podríamos traducir así: “Señor, esta es mi visión de la vida, pero Tú sabes mucho más que yo, ayúdame a abrirte mi corazón y ver con tus ojos”. El caso es que a veces intuimos que, si vemos con los ojos de Cristo, algo de nuestra vida debería cambiar, y quizá no queremos hacerlo. Es entonces, más que nunca, cuando experimentamos la verdad de esas palabras: Si Dios no nos ayuda, no podemos acercarnos a Él. Pero, ¿qué sentido tiene una vida lejos de Dios? Por eso, qué buena oración es esta: “¡Que vea con tus ojos, Cristo mío, Jesús de mi alma!” (San Josemaría, 19 marzo 1975).

 

 

“Servidores de todos los hombres”

Cuando se vive de veras la caridad, no queda tiempo de buscarse a sí mismo; no hay espacio para la soberbia; ¡no se nos ocurrirán más que ocasiones de servir! (Forja, 683)

24 de abril

Pensad en las características de un asno, ahora que van quedando tan pocos. No en el burro viejo y terco, rencoroso, que se venga con una coz traicionera, sino en el pollino joven: las orejas estiradas como antenas, austero en la comida, duro en el trabajo, con el trote decidido y alegre. Hay cientos de animales más hermosos, más hábiles y más crueles. Pero Cristo se fijó en él, para presentarse como rey ante el pueblo que lo aclamaba. Porque Jesús no sabe qué hacer con la astucia calculadora, con la crueldad de corazones fríos, con la hermosura vistosa pero hueca. Nuestro Señor estima la alegría de un corazón mozo, el paso sencillo, la voz sin falsete, los ojos limpios, el oído atento a su palabra de cariño. Así reina en el alma.

Si dejamos que Cristo reine en nuestra alma, no nos convertiremos en dominadores, seremos servidores de todos los hombres. Servicio. ¡Cómo me gusta esta palabra! Servir a mi Rey y, por Él, a todos los que han sido redimidos con su sangre. (Es Cristo que pasa, nn. 181-182)

 

 

«Padre en la sombra»

#QuieroSerComoTu es el lema de esta serie basada en la carta apostólica Patris Corde, en la que el Papa Francisco destaca siete cualidades de san José. Lo llama “Padre en la sombra” porque José fue para Jesús la sombra del Padre celestial en la tierra: lo auxilia, lo protege, no se aparta jamás de su lado para seguir sus pasos.

DEL OPUS DEI22/04/2021

“Ser padre significa introducir al niño en la experiencia de la vida, en la realidad. No para retenerlo, no para encarcelarlo, no para poseerlo, sino para hacerlo capaz de elegir, de ser libre, de salir”. Patris corde, n. 7.

“El escritor polaco Jan Dobraczyński, en su libro La sombra del Padre, noveló la vida de san José. Con la imagen evocadora de la sombra define la figura de José, que para Jesús es la sombra del Padre celestial en la tierra: lo auxilia, lo protege, no se aparta jamás de su lado para seguir sus pasos”. Así inicia el Papa Francisco sus reflexiones sobre esta cualidad de san José[1].

Padre en la sombra: ayudar a crecer, en la sombra

 

PODCAST del padre Juan Irarrázabal, de 10 minutos con Jesús América latina. @10minconjesusal


Papa Francisco: la ayuda de un padre que respeta la libertad

“La lógica del amor es siempre una lógica de libertad, y José fue capaz de amar de una manera extraordinariamente libre. Nunca se puso en el centro. Supo cómo descentrarse, para poner a María y a Jesús en el centro de su vida”. Son palabras del Papa Francisco en Patris corde -con corazón de padre- carta en la que también explica: “La paternidad que rehúsa la tentación de vivir la vida de los hijos está siempre abierta a nuevos espacios. Cada niño lleva siempre consigo un misterio, algo inédito que sólo puede ser revelado con la ayuda de un padre que respete su libertad. Un padre que es consciente de que completa su acción educativa y de que vive plenamente su paternidad sólo cuando se ha hecho “inútil”, cuando ve que el hijo ha logrado ser autónomo y camina solo por los senderos de la vida, cuando se pone en la situación de José, que siempre supo que el Niño no era suyo, sino que simplemente había sido confiado a su cuidado”[2].


San Josemaría: con san José, sabernos parte de la familia de Dios

“San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre. Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además, Maestro de vida interior: porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con Él, a sabernos parte de la familia de Dios. San José nos da esas lecciones siendo, como fue, un hombre corriente, un padre de familia, un trabajador que se ganaba la vida con el esfuerzo de sus manos. Y ese hecho tiene también, para nosotros, un significado que es motivo de reflexión y de alegría”[3].


SIEMPRE QUE NOS ENCONTREMOS EN LA CONDICIÓN DE EJERCER LA PATERNIDAD, DEBEMOS RECORDAR QUE NUNCA ES UN EJERCICIO DE POSESIÓN, SINO UN “SIGNO” QUE NOS EVOCA UNA PATERNIDAD SUPERIOR

Para meditar y rezar

En el taller de José

«José amó a Jesús como un padre ama a su hijo, le trató dándole todo lo mejor que tenía. (…) ¿Cómo sería José, cómo habría obrado en él la gracia, para ser capaz de llevar a cabo la tarea de sacar adelante en lo humano al Hijo de Dios?”[4].

Oraciones a san José mencionadas en Patris corde y en el decreto con el que se concede el don de indulgencias especiales con ocasión del Año de San José.


Para escuchar

En este audio se recogen distintas intervenciones de san Josemaría, en encuentros con personas de América y España. También está la transcripción de sus palabras.

Himno a san José, Canto Católico.

SAN JOSÉ NOS RECUERDA QUE TODOS LOS QUE ESTÁN APARENTEMENTE OCULTOS O EN “SEGUNDA LÍNEA” TIENEN UN PROTAGONISMO SIN IGUAL EN LA HISTORIA DE LA SALVACIÓN


Para ver

San Josemaría dice en Chile sobre san José: El Señor lo escogió desde la eternidad para que hiciera las veces de padre. Buscó un hombre joven, fuerte, bello en el alma y en el cuerpo, excelente en todas sus cualidades morales, trabajador, (…) y enseñó tantas cosas a Jesús y le protegió...


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Puedes ver aquí todas las notas de la serie #QuieroSerComoTu.

Revisa la galería con todas las imágenes de la serie #QuieroSerComoTu.


[1] Francisco, carta apostólica Patris corde, n. 7.

[2] Ibíd.

[3] San Josemaría, En el taller de José, Es Cristo que pasa, n. 39

[4] Ibíd.

 

La misión educativa de la familia (I)

El amor entre los padres genera en la familia un ambiente que facilita la educación y el servicio a los demás. Este es el tema de un editorial sobre la misión educativa de la familia, del que publicamos la primera parte.

FAMILIA04/05/2016

El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, «única criatura que Dios ha querido por sí misma»[1], cuando nace –y durante un largo período de tiempo–, depende mucho del cuidado de sus padres. Aunque desde el momento de la concepción goza de toda la dignidad de la persona humana, que debe ser reconocida y custodiada, también es un hecho que necesita tiempo y ayuda para alcanzar toda su perfección. Este desarrollo –que no es automático ni autónomo, sino libre y en relación con los demás– es el objeto de la educación.

La misma etimología del término subraya la necesidad que el ser humano tiene de la educación como parte esencial de su perfeccionamiento. Educar viene del latín “ducere”, que significa “guiar”. El hombre necesita ser guiado por otros para perfeccionar sus facultades. También proviene de “educere”, que significa “extraer”. Precisamente, lo propio de la educación es “extraer el mejor yo” de cada uno, desarrollar todas las capacidades de la persona. Las dos facetas –guiar y desarrollar– constituyen como el fundamento de la tarea educativa.

Los padres, primeros y principales educadores

No resulta muy difícil entender que –como tantas veces ha afirmado el Magisterio de la Iglesia–, «los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos»[2]. Es un derecho–deber que tiene su raíz en la ley natural y, por eso, todos comprenden, aunque en algún caso sea sólo de una manera intuitiva, que existe una continuidad necesaria entre la transmisión de la vida humana y la responsabilidad educadora.

Produce un rechazo espontáneo pensar que los padres se pudieran desentender de sus hijos una vez que los han traído al mundo, o que su función se podría limitar a atender las necesidades físicas de los hijos, despreocupándose de las intelectuales, morales, etc. Y la raíz de este rechazo natural es que la razón humana entiende que el ámbito primario para la acogida y el desarrollo de la vida del hombre es la comunidad conyugal y familiar.

La Revelación y el Magisterio asumen y profundizan los motivos racionales por los que los padres son los primeros educadores. «Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre»[3].

En el designio divino, la familia, «es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo. Su actividad procreadora y educativa es reflejo de la obra creadora de Dios»[4]. La transmisión de la vida es un misterio que supone la cooperación de los padres con el Creador para traer a la existencia un nuevo ser humano, imagen de Dios y llamado a vivir como hijo suyo. Y la educación participa plenamente de este misterio. Este es el motivo de fondo por el que la Iglesia ha afirmado siempre que «por su naturaleza misma, la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son coronados como su culminación»[5].

Pertenece a la esencia del matrimonio la apertura a la vida, que no se reduce a la sola procreación de los hijos, sino que incluye la obligación de ayudarles a vivir una vida plenamente humana y en relación con Dios.

El misterio de la Redención ofrece luces sobre la misión educativa de los padres en el designio de Dios. Jesucristo, que con sus palabras y con sus hechos «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre, y le descubre la sublimidad de su vocación»[6], quiso encarnarse y ser educado en una familia. Además, quiso elevar el matrimonio a la condición de sacramento, llevándolo a su plenitud en el plan salvífico de la Providencia.

A ejemplo de la Sagrada Familia, los padres son cooperadores de la providencia amorosa de Dios para dirigir a su madurez a la persona que se les ha confiado, acompañando y favoreciendo, desde la infancia hasta la edad adulta, su crecimiento en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres[7].

Juan Pablo II sintetizaba toda esta doctrina, explicando que eran tres las características del derecho-deber educativo de los padres[8]:

- es esencial, por estar vinculado con la transmisión de la vida humana;

- es original y primario, respecto al papel de otros agentes educativos –derivado y secundario–, porque la relación de amor que se da entre padres e hijos es única y constituye el alma del proceso educativo;

- y es insustituible e inalienable: no puede ser usurpado ni delegado completamente. Consciente de esta realidad, la Iglesia ha enseñado siempre que el papel de los padres en la educación «tiene tanto peso que, cuando falta, difícilmente puede suplirse»[9]. De hecho, el oscurecimiento de estas verdades ha llevado a muchos padres al descuido, e incluso al abandono, de su papel insustituible, hasta el punto que Benedicto XVI ha hablado de una situación de «emergencia educativa»[10], que es tarea de todos afrontar.

El fin y el alma de la tarea educativa

«Dios que ha creado al hombre por amor lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano»[11]. Puesto que el amor es la vocación fundamental e innata del hombre, el fin de la misión educativa de los padres no puede ser otro que enseñar a amar. Este fin queda reforzado por el hecho de que la familia es el único lugar donde las personas son amadas no por lo que tienen, lo que saben o lo que producen, sino por su condición de miembros de la familia: esposos, padres, hijos, hermanos.

Son muy significativas las palabras de Juan Pablo II: «En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor (...) Todo cometido particular de la familia es la expresión y la actuación concreta de tal misión fundamental»[12].

Pero, ¿cómo llevar a cabo esta misión? La respuesta es siempre la misma: con amor. El amor no es sólo el fin, sino también el alma de la educación. Juan Pablo II, después de describir las tres características esenciales del derecho-deber educativo de los padres, concluía que, «por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida.

El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor»[13].

En consecuencia, ante la “emergencia educativa” de la que habla Benedicto XVI, el primer paso es volver a recordar que la meta y el motor interno de la educación es el amor. Y que, frente a las imágenes deformadas del auténtico rostro del amor, los padres, partícipes y colaboradores del amor Dios, tienen la capacidad y la gozosa misión de transmitir, de manera viva, su verdadero significado.

La educación de los hijos es proyección y continuación del mismo amor conyugal y, por eso, el hogar familiar que nace como desarrollo natural del amor de los esposos es el ambiente adecuado para la educación humana y cristiana de los hijos. Para éstos, la primera escuela es el amor que se tienen sus padres. A través de su ejemplo reciben, desde pequeños, una auténtica capacitación para el amor verdadero.

Por este motivo, el primer consejo que San Josemaría daba a los esposos era que custodiaran y reconquistaran cada día su amor, porque es la fuente de energía, lo que realmente da cohesión a toda la familia.

Si hay amor entre los padres, el ambiente que respirarán los hijos será de entrega, de generosidad. El clima del hogar lo ponen los esposos con el cariño con que se tratan: palabras, gestos y mil detalles de amor sacrificado.

 

La caridad lo llenará así todo, y llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás: a escuchar al otros cónyuge, o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria[14].

Cosas pequeñas, casi siempre, que un corazón enamorado sabe ver como grandes y que, desde luego, tienen una enorme repercusión en la formación de los hijos, aun en los de más corta edad.

Puesto que la educación es continuación necesaria de la paternidad y maternidad, la participación común de los dos esposos se extiende también a la educación. La misión educativa reside en los padres precisamente en cuanto matrimonio; cada esposo participa solidariamente de la paternidad o maternidad del otro. No hay que olvidar que el resto de agentes educativos –colegio, parroquia, club juvenil, etc.– son colabores de los padres: su ayuda es prolongación –nunca sustitución– del hogar. En definitiva, para la misión de construir el hogar son necesarios los dos cónyuges. Dios da su gracia para suplir la forzosa ausencia de uno, pero lo que no cabe es la inhibición o renuncia voluntaria.

Es claro que el mundo ha sufrido enormes cambios sociales y laborales que tienen su repercusión también en la familia. Entre otros fenómenos, ha crecido el número de hogares en los que tanto el marido como la esposa tienen un trabajo profesional fuera del hogar, no pocas veces muy absorbente. Cada generación tiene sus problemas y sus recursos y no es forzosamente peor lo uno que lo otro, ni se puede caer en casuísticas.

En cualquier caso, el amor sabe anteponer la familia al trabajo, y es imaginativo para suplir horas de dedicación con una mayor intensidad de trato. Además, no se puede olvidar que los dos esposos han de estar implicados en la construcción del hogar, sin caer en la idea equivocada de que el trabajo fundamental del varón es ganar dinero, dejando en manos de la mujer las labores de la casa y la educación de los hijos. A María y José, que vieron crecer a Jesús en sabiduría, en edad y en gracia[15], confiamos la misión de los padres, cooperadores de Dios en una labor de gran trascendencia y de suma belleza.

M. Díez


[1] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 24.

[2] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1653.

[3] Ibidem, n. 1604.

[4] Ibidem, n. 2205.

[5] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 48.

[6] Ibidem, n. 22.

[7] Lc 2, 52.

[8] Cfr. Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 36.

[9] Conc. Vaticano II, Decl. Gravissimum educationis, 28-X-1965, n.3.

[10] Benedicto XVI, Mensaje a la diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación, 21-I-2008.

[11] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1604.

[12] Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 17.

[13] Ibidem, n. 36.

[14] Es Cristo que pasa, n. 23.

[15] Cfr. Lc 2, 52.

 

Comprensión

Cuando alguien se siente comprendido entra en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz interior. ¿Qué hacer para vivir este valor en los pequeños detalles de la vida cotidiana?

¡Quiero que me comprendas! Cuántas veces hemos tenido la necesidad de encontrar a alguien que escuche y comparta nuestros sentimientos e ideas en un momento determinado. Cuando nos sentimos comprendidos entramos en un estado de alivio, de tranquilidad y de paz interior. Pero, ¿somos capaces comprender a los demás? ¿de procurar dar algo más que un simple: “si te comprendo”?

La comprensión es la actitud tolerante para encontrar como justificados y naturales los actos o sentimientos de otro. Es en este momento nos percatamos que la comprensión va más allá de “entender” los motivos y circunstancias que rodean a un hecho, es decir, no basta con saber que pasa, es necesario dar algo más de nosotros mismos.

Podemos “saber “ que un empleado nuestro comete errores con cierta frecuencia, “justificamos” este hecho debido a una falta de conocimiento, lo cual determina sus fallas como involuntarias y observamos la necesidad urgente e inmediata de brindar la capacitación correspondiente. El justificar se convierte en una disculpa, en una atenuante que nos hace ubicar el problema en su justa medida, por lo tanto, la comprensión nos lleva a proponer, sugerir o establecer los medios que ayuden a los demás a superar el estado por el que actualmente pasan.

El ser tolerantes no significa ser condescendientes con lo sucedido y hacer como si nada hubiera pasado, la tolerancia debe traducirse como la confianza que tenemos en los demás para que superen sus obstáculos. El padre de familia que retira todo su apoyo a los hijos hasta que mejoren sus calificaciones, condiciona su comprensión a resultados, y no al propósito, al esfuerzo y al empeño que se pongan para lograr el objetivo.

Ver con “naturalidad” los actos y sentimientos de los demás, es la conciencia de nuestra fragilidad, la convicción de saber que podemos caer en la misma situación, de cometer los mismos errores y de dejarnos llevar por el arrebato de los sentimientos.

La mayoría de las veces los sentimientos juegan un papel importante y debemos ser cuidadosos. Una persona exaltada, triste o francamente molesta esta sujeta a la emoción momentánea, lo cual reduce su capacidad de reflexión, con la posibilidad latente de hacer o decir cosas que realmente no piensa ni siente. Cada vez que alguien pide comprensión, a través de palabras o actitudes, busca en nosotros un consejo, una solución o una idea que lo haga recuperar la tranquilidad y ver con más claridad la solución a su problema.

El comprender no debe confundirse con un “sentirse igual” que los demás, esto puede suceder con las personas a quien les tenemos cierta estima, pero, ¿Qué pasaría con quienes no tenemos un lazo afectivo? Es necesario enfatizar que la comprensión, es y debe ser, un producto de la razón, de pensar en los demás, “ de ponerse en los zapatos del otro”, sin hacer diferencias entre las personas. Si alguna vez nos hemos visto incomprendidos, recordaremos el rechazo experimentado y como nos sentimos defraudados por la persona que no supo corresponder a nuestra confianza.

Existen un sinnúmero de oportunidades para vivir el valor de la comprensión. En las situaciones cotidianas tenemos a tendencia a reaccionar con impulsos, por ejemplo: cuando no esta lista la camisa que pensábamos usar; si llegamos a casa y aún no han terminado de preparar la comida; una vez más los hijos han dejado sus juguetes esparcidos por toda la casa; los compañeros de clase que no terminaron a tiempo su parte del trabajo en equipo; el informe para la oficina que tuvo errores y se retrasó; etc.

Si deseamos hacer nuestra comprensión de manera consciente, debemos pensar un momento si hacemos lo necesario para:

– Aprender a escuchar y hacer lo posible para no dejarnos llevar por el primer impulso (enojo, tristeza, desesperación, etc.)

– No hacer juicios prematuros, primero se deben conocer todos los aspectos que afectan a la situación, hay que preguntar. No basta decir que una persona es poco apta para un trabajo.

– Distinguir si es una situación voluntaria, producto de los sentimientos o de un descuido. En cualquier caso siempre habrá una forma de prevenir futuros desaciertos.

– Preguntarnos que haríamos y como reaccionaríamos nosotros al vernos afectados por la misma situación.

– Buscar las posibilidades y opciones de solución. Es la parte más activa de la comprensión, pues no nos limitamos a escuchar y conocer que sucede.

– Dar nuestro consejo, proponer una estrategia o facilitar los medios necesarios que den una alternativa al alcance de la persona.

La comprensión no es algo para ejercitar en situaciones extremas, se vive día a día en cada momento de nuestra vida, con todas las personas, en los detalles más pequeños y en apariencia insignificantes.

¡Qué importante es la comprensión! Podemos afirmar que es un acto lleno de generosidad porque con ella aprendemos a disculpar, a tener confianza en los demás, y por lo tanto, ser una persona de estima, a quien se puede recurrir en cualquier circunstancia.

 

Triángulo perfecto: mamá, papá e hijos

Hace unos años atrás se aseguró que los roles de padre y madre eran intercambiables. Hoy muchos especialistas aclaran que dicha idea es falsa.

El padre es insustituible en uno de sus principales papeles: ser el marido de la madre y viceversa. «El amor de los padres por sus hijos no pasa sólo en línea directa hacia ellos -aclara el psicoanalista francés Tony AnatreIla- sino, y esencialmente, a través de su relación conyugal.

En 1994, en pleno año internacional de la familia, Tony Anatrella, psicoanalista y destacado psicólogo social, hizo una radical declaración a través de Le Figaro: «Cuando los padres se aman, los hijos se sienten amados y el amor conyugal se transforma al interior de los hijos en la base de su autoestima. Cuando los padres se separan, desaparece esa seguridad de base, el hijo queda vulnerable y tarda mucho en recuperar la confianza en sí mismo».

Anatrella denunciaba entonces una tendencia social a ocultar los efectos de las separaciones, ya enaltecer exclusivamente el rol de las madres, como si ellas solas bastaran a su hijos, haciendo desaparecer la importancia de la paternidad tanto en las mentalidades como en las leyes. Pero aclaraba-, cuando una madre intenta ocupar el rol de padre termina convertida en una «madre sobre exigida», mientras que cuando el padre intenta ocupar el rol de ella, sólo se transforma en una segunda madre.

«Ya hemos pasado por épocas caracterizadas por padres napoleónicos, hoy vivimos en otra caracterizada por madres dominando la procreación. Pero a fuerza de sufrir los efectos de ambos errores, hoy la familia está entrando a descubrir, por la presión de sus propios hijos, que la familia no puede existir sin una estrecha alianza entre el padre y la madre».

En efecto, en los inicios del siglo XXI una fuerte tendencia viene a destacar un aspecto vital e insustituible de la figura paterna: el de ser quien ama y cuida de la madre, dándole confianza, seguridad y paz, para que ella a su vez logre realizar plenamente su maternidad. Esto obviamente rebela a mujeres autosuficientes, más cuando viene principalmente de psiquiatras y psicólogos varones. No obstante, son muchas más las mujeres que aplauden el hecho de ver cómo la ciencia confirma que ellas están en lo correcto al pedir amor, amor y más amor a sus maridos.

Por otra parte, estos especialistas no vienen más que a confirmar lo que los médicos neonatólogos, desde hace mucho tiempo, han comprobado empíricamente durante las primeras horas de vida de un ser humano. Se ha demostrado que el desarrollo psicomotor del recién nacido se facilita si la mujer se siente querida y protegida por una pareja estable, pues eso le permite acoger y alimentar mejor a su hijo. Así, el padre es un protagonista activo en el «apego» entre el hijo y la madre, apego que ayuda a que los recién nacidos se enfermen menos; duerman mejor y ganen más peso.

En un matrimonio todo puede ir bien -escribe el filósofo y psicólogo italiano Piero Ferruci-, pero hay que esforzarse para que eso continúe así. No se puede vivir de la renta del amor, y hay que recuperar de tiempo en tiempo el egoísmo del noviazgo, cuando ambos estaban solos. Entre otras razones porque los hijos pueden hacer que las relaciones sean mejores, pero también peores.

Mejores, porque llevan a unirse en la aventura extraordinaria de estar al servicio de unos niños que crecen y ayudarles a convertirse en dos seres humanos auténticos y completos. Pero peores, porque pueden dejar poquísimo tiempo para estar juntos. y la calidad intelectual de los diálogos puede caer en picada:»Estos pañales dejan pasar el pipí».iSumergid a dos seres humanos en el baño de semejante banalidad y es fácil que al poco tiempo se hayan hecho feroces».

La familia no puede existir sin una estrecha alianza entre los padres, pues el amor por sus hijos pasa a través de su relación conyugal.

 

Defender a la familia

Abundan los motivos para pensar que la sociedad está socavando los cimientos de la familia o al menos debilitándolos de modo alarmante.

ASOCIACIÓN DE EDUCADORES FAMILIARES

Jesús Prieto , Presidente,
Eusebio González, Vicepresidente,
Abilio Gregorio, Vicepresidente.

El académico y catedrático José Luis Pinillos, ha hablado y escrito acerca de la esperanza, pero también del riesgo que se cierne sobre la familia. «Se ha repetido hasta la saciedad, y espero que pueda seguir repitiéndose por los siglos de los siglos -aunque muchos lo dudan-, que hay que cuidar de la familia porque es la unidad básica de la sociedad, la más importante y fundamental de todas las instituciones sociales (…).

Sin embargo -advierte el ilustre académico-, «abundan los motivos para pensar que la sociedad industrial, o posindustrial, está socavando los cimientos de la familia, o al menos debilitándolos de un modo alarmante. Es más: no faltan personas y grupos influyentes que opinan que la familia ha pasado a ser ya una polvorienta reliquia del pasado, una institución anacrónica, que en realidad constituye una rémora, un estorbo, un peso muerto para la marcha ascendente del progreso y que, en consecuencia, debe desaparecer, o poco menos (…) Y no sólo eso, sino que lo que hay que hacer es acabar de una vez por todas con la familia: Delenda est familia!. Está claro, nos dicen, que la realización personal pasa por la superación de las constricciones familiares; por la emancipación de los hijos, por que tanto éstos como la mujer se liberen finalmente de la tiranía del cabeza de familia; por terminar con la esclavitud de los hijos (…) Dicho de otra forma, la familia sería una más de las cosas que se hunden en el naufragio de la sociedad insdustrial o de la modernidad para dar paso a la posfamilia».

El profesor Pinillos no está de acuerdo con los agoreros de turno: «yo no opino así, dice. La familia es una de las formas permanentes de la vida humana, cimiento de la sociedad, crisol donde se forjan las líneas maestras del carácter, lugar de las relaciones sexuales plenas y de la realización espiritual de la pareja. La familia es una forma consustancial de la vida humana, cuyo fallecimiento se ha exgerarado en los últimos tiempos, igual que la muerte de Mark Twain.

«A pesar de los agoreros, la familia superará esta crisis, está superándola ya, porque la historia nos enseña que siempre renace de sus cenizas, que es la institución que ha sobrevivido al mayor número de calamidades posibles.

Cuando no queden ni los ecos de las voces que anuncian su destrucción, la familia seguirá intentando hacer personas libres de los niños que trajo al mundo» (1)

MOTIVOS DE ESPERANZA

Estamos convencidos: a pesar del grito de guerra – delenda est familia!- que, como advierte José Luis Pinillos, no pocos lanzan al viento, con hechos y palabras disolventes, procurando arrasar hasta los más fundamentales valores éticos, la familia seguirá siendo la célula primera y vital de la sociedad (2). Así lo creemos, ante todo porque se trata de una institución que obedece a un designio divino. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y «nuestro Dios -como enseña Juan Pablo II-, en su misterio más íntimo, no es una soledad, sino una familia, puesto que lleva en sí mismo paternidad, filiación y la esencia de la familia que es el amor» (3) .

SIGNOS DE PREOCUPANTE DEGRADACIÓN

No obstante, no puede ocultarse que la batalla contra la familia está causando estragos, en una pluralidad de frentes realmente impresionante. No faltan en el seno mismo de bastantes familias «signos de preocupante degradación de algunos valores fundamentales: una equivocada concepción teórica y práctica de la independencia de los cónyuges entre sí; las graves ambigüedades acerca de la relación de autoridad entre padres e hijos; las dificultades concretas que con frecuencia experimenta la familia en la transmisión de los valores; el número cada vez mayor de divorcios, la plaga del aborto, el recurso cada vez más frecuente a la esterilización, la instauración de una verdadera y propia mentalidad anticoncepcional» (4).

JUSTA, GRAVE Y AUTORIZADA VOZ DE ALARMA

Estas palabras de Juan Pablo II, son una justa y grave voz de alarma ante una enfermedad maligna que amenaza a toda una sociedad; más aún, a toda una civilización, famélica de valores éticos, que se bambolea sobre cimientos carcomidos por un subjetivismo relativista que prolifera en toda suerte de -sutiles y agresivas- especies.

Muchos padecen la enfermedad letal sin sentirla, sin advertir su gravedad, o asumiéndola con actitud fatalista, como si no tuviese remedio o como si la enfermedad fuese el estado normal de una persona sana; como si la carencia de brújula y de sentido de la orientación, la niebla y la noche fuesen las condiciones ideales, ¡liberadoras!, del caminante. Como si lo normal fuese andar a tientas, dando tumbos, sin norte ni guía, hacia los abismos, la angustia, la náusea, el vértigo de una existencia que viaja en el vacío, sin nada firme donde aferrarse, sin una verdad que sea un punto cierto de referencia; como si Dios no existiera, como si no existiese naturaleza humana: il n»hi ha pas de nature humane!, han dicho no sólo existencialistas ateos, sino moralistas cristianos, desde ediciones de nombre católico.

El relativismo subjetivista se ha infiltrado hasta en inteligencias encumbradas por títulos académicos e incluso en cátedras de Universidades o Escuelas de título católico. La Santa Sede ha tenido que emanar dolorosos documentos y medidas para impedir que se propague la epidemia del error desde sus mismas instituciones.

El hombre suplanta a Dios, se erige absurdamente en señor del bien y del mal, de la vida y de la muerte, como si en ello conquistara su libertad y plenitud existencial. Pero al desconectar su inteligencia de la verdad divina, su libertad pierde el norte, se sustrae al dominio de la razón, y los sentidos y las más bajas pasiones se rebelan frente al señorío del intelecto. El hombre sin Dios se convierte en el animalis homo, de que habla San Pablo. Sin Dios, sin piedad, sin corazón, sin familia, solo. Se cumple de nuevo lo acontecido en la sociedad pagana del tiempo de Pablo: «habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se ofuscaron en sus vanos razonamientos y se oscureció su corazón insensato. Presumiendo de sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible por una imagen semejante a la de hombre corruptible, de aves, cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual, Dios los entregó a pasiones deshonrosas; pues sus mujeres invirtieron el uso natural por el que es contra la naturaleza. Igualmente, también los hombres, abandonando el uso natural de la mujer, se inflamaron en deseos de unos por los otros, hombres con hombres, praticando la infamia y recibiendo en sí mismos el pago merecido por su extravío. Y como no tuvieron a bien guardar el verdadero conocimiento de Dios, Dios los entregó a su réprobo sentir para hacer lo que no se debe: repletos de toda injusticia, perversidad, codicia, maldad; rebosantes de envidia, de homicidio, de contienda, de engaño, de malignidad; chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, soberbios, vanidosos, inventores de maldades, desobedientes a sus padres, insensatos, desleales, sin compasión y sin piedad» (5).

ABRIR LOS OJOS

Este impresionante relato de hace veinte siglos es actual. Lo sobrenatural es suplantado por lo meramente humano; lo humano por lo animal; lo espiritual por lo material. Lo económico se pone en lo más alto de la escala de valores. El placer sensible se erige en criterio de felicidad: «nada hay mejor que la sensualidad», se ha llegado a leer en anuncios cinematográficos. Su dios es el vientre, el sexo y el dinero.

Todo esto incide en los más jóvenes: el abuso del sexo desde la pubertad, el uso frecuente de drogas blandas; el miedo a todo lo que conlleva sacrificio, por bello y grande o necesario que sea, están ahí. No sólo hay cizaña, sino abundancia de cizaña. No sólo en una familia, sino prácticamente en todas las familias. Esta es la realidad que los padres ven con justa preocupación; y si algunos no lo ven, están ciegos, han de abrir los ojos, despertar, porque está en juego la felicidad temporal y la eterna de sus hijos, y la de tantos otros. No cabe huir de responsabilidad tan seria.

Algunos aspectos del síndrome de vacuidad personal:

1. Tener de todo. Muchos niños, desde pequeños ya tienen de todo, incluso repetido. Toda suerte de juguetes, televisión, videos, tocadiscos, ordenador personal, trajes, zapatos, chandals, etcétera. De este modo pierden hasta la ilusión por las cosas materiales. Los juguetes más sofisticados ya no les dicen nada (o los absorben hasta el embotamiento mental).

2. Hipnosis televisiva. El uso indiscriminado de la televisión impide ver la realidad tal como es. Excita los sentidos y la parte menos creadora de la imaginación. Deforma fácilmente la conciencia de los niños. Impide la auténtica vida de familia. Por eso, la destruye.

3. La desvergüenza, es decir, la falta del sentido del pudor, que es la salvaguarda de la pureza. Minifaldas extremosas, vestidos ceñidos hasta la asfixia, top-less y hasta nudismo en las playas: son, obviamente, ocasión próxima y voluntaria de pecar, caída del espíritu a la altura de la planta de los pies. Lenguaje pobre y soez.

4. Nevera superllena. La nevera «cargada», al alcance de los hijos en cualquier momento, fomenta la gula, el egoísmo, la destemplanza, la pérdida del sentido del orden y la disciplina.

PATERNIDAD RESPONSABLE

«En la base de estos fenómenos negativos está muchas veces una corrupción de la idea y de la experiencia de la libertad, concebida no como la capacidad de realizar la verdad del proyecto de Dios sobre el matrimonio y la familia, sino como una fuerza autónoma de autoafirmación, no raramente contra los demás, en orden al propio bienestar egoísta» (6).

A los padres de familia, especialmente, se dirigen hoy, quizá con mayor urgencia que nunca, las palabras del Espíritu Santo: Custos, quid de nocte! (7): ¡Centinela, alerta!¿te das cuenta de la situación?¿tienes los ojos abiertos? ¿te preparas para el combate como un verdadero soldado de Cristo?

FORMAR PARA SER LIBRES

No se puede abandonar a los hijos, no se les puede dejar a la intemperie. «Si alguno no se cuida de los suyos, principalmente de los de su casa, ha renegado de la fe y es peor que un infiel» (8). Tampoco se les puede meter en un «invernadero», ni negarles la libertad que Dios les ha dado, ni es buen sistema la discusión acalorada. Es preciso formarles para que puedan ejercer cuanto antes -gradualmente, sin prisas, pero sin demoras- del modo más pleno posible la libertad.

Y para fomarles, formarse. Para exigir amablemente, exigirse reciamente. Si se puede adquirir una preparación profunda, incluso científica para realizar la más importante de las tareas humanas en las que cabe pensar -formar hombres y mujeres sanos y cristianos-, no es posible conformarse con menos.

MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA FAMILIAR

Los tiempos reclaman mejorar la calidad de vida familiar, para que los hijos encuentren en el seno del hogar el alimento nutricio que necesitan para crecerse ante las amenazas contra su salud espiritual. Por eso ha surgido la necesidad de una nueva ciencia: la que se refiere a la Educación Familiar.

Por eso también, en esta sección de ESCRITOS ARVO -y de otras publicaciones-, nos proponemos sumar nuestro esfuerzo al de todas las personas e instituciones de buena voluntad, para aportar o difundir ideas que favorezcan el mejoramiento de la calidad de vida familiar y el arte -siempre arriesgado, pero también gozoso y apasionante-, de la educación de los hijos.

En el número correspondiente a los meses de agosto y septiembre próximos, publicaremos una interesante conversación con la doctora Ana María Navarro, investigadora de larga experiencia en estos asuntos, que tratará de la educación que los mismos cónyuges deben prestarse entre sí. Nos parece un buen punto de partida. Para mejorar la educación activa, nada mejor que mejorar las disposiciones para una fecunda y continua educación pasiva. Ninguno estamos en este mundo suficientemente formados. Siempre podemos mejorar nuestra conducta, nuestro trabajo y nuestras relaciones familiares. Mejorar la familia es, indiscutiblemente, mejorar la sociedad. Tanto más cuanto que no estamos solos. Somos muchos los que nos damos cuenta de la gravedad de la situación y que -lejos de lamentarnos estérilmente- estamos dispuestos a trabajar en la vida personal, en la familiar y en la social para restaurar los valores quebrantados, recuperar los perdidos y pontenciar los muchos que, afortunadamente, tenemos en buen estado.


ASOCIACIÓN DE EDUCADORES FAMILIARES

Jesús Prieto , Presidente,
Eusebio González, Vicepresidente,
Abilio Gregorio, Vicepresidente.

(1) JOSE LUIS PINILLOS, El eterno retorno de la familia, en «YA», 15 de enero de 1989; Cfr. (2) ID., El mito del fin de la familia, en «NUESTRO TIEMPO», octubre de 1986, págs. 74-79;

(3) JUAN PABLO II, Homilía, 28-I-1979;

(4) JUAN PABLO II, Familiaris Consortio, n. 6;

(5) Rom 1, 21-32;

(6) Familiaris Consortio, n. 6;

(7) Isaías 21, 11;

(8) 1 Tim 5, 8;

 

Una oración segura | Para dormir bien…

Pbro. José Martínez Colín

  1. Para saber

Hace años, cuando el Papa era Pío XII, lo visitó un obispo africano, Mons. Chichester, de Salisbury. Al despedirse el obispo le preguntó al Papa: “Su santidad, ¿duerme bien por las noches?” El Papa con un gesto de asombro le contestó: “Pues sí, duermo bien. Pero… ¿por qué me lo pregunta?” El obispo respondió: “Mire, Santo Padre, cuando era pequeño teníamos una mujer en casa que cuidaba de nosotros. Al meternos en la cama nos decía que rezáramos una Avemaría “por el Papa de Roma, para que pueda dormir tranquilo a pesar de sus muchas preocupaciones”. Desde entonces rezo siempre esa Avemaría. Y la verdad, sentía curiosidad por ver si daba frutos”.

Ahora el Papa Francisco se refirió a la importancia de la oración vocal. El Catecismo de la Iglesia Católica enseña que la oración vocal es un elemento indispensable de la vida cristiana. Jesús mismo enseña el Padrenuestro (cfr. n. 2701). Las oraciones vocales se refieren a las que ya han sido fijadas por la Iglesia y podemos repetir. Mas no sin saber qué significa, sino como quien aprendió una bella poesía o una canción agradable y la repite gustoso muchas veces. Así, la oración se convierte en palabra, canto, poesía…, que dirigimos a Dios o a la Virgen, dice el Papa.

  1. Para pensar

A principios de año, se hizo viral en redes sociales la imagen de un rosario gigante proyectada sobre la fachada de un edificio de 20 pisos conocido como Wall Centre ubicado cerca del Hospital de San Pablo en Vancouver, Canadá. La imagen no solo sorprendió al público, sino que sirvió de consuelo a la madre de un moribundo que se encontraba en ese hospital.

La mujer y su hija acompañaban al moribundo cuando vieron desde la ventana del hospital la enorme imagen del Santo Rosario proyectada en todo el edificio. Conmovió hasta las lágrimas a la madre y le llevó consuelo y esperanza a su hijo y a toda la familia.

La Arquidiócesis de Vancouver publicó la fotografía el 15 de enero, y generó comentarios de exaltaciones a la Virgen María, apoyo y oraciones por la familia. El P. Lynn, amigo de la familia, explicó que se trataría de un fenómeno natural causado por la reflexión de la luz, pero que Dios se manifiesta de diversas formas y esa imagen sirvió de señal y consuelo.

  1. Para vivir

Podemos recordar que de niños aprendimos a rezar con las oraciones vocales. Pero no podemos caer en la soberbia de despreciar la oración vocal pensando que es cosa de niños. También es para adultos. Es la oración de los sencillos dice el Papa, la más segura y siempre es posible ejercerla, incluso cuando no se nos ocurre nada. Es como un ancla en que uno puede aferrarse a ella. Muchos santos han hecho tratados teológicos sobre esas oraciones.

El Papa nos invita a tener la humildad de ciertos ancianos que, en la iglesia, quizá porque su oído ya no está bien, recitan a media voz las oraciones que aprendieron de niños. Es un testimonio de su fidelidad practicada durante toda la vida y a menudo son grandes intercesores. Esas oraciones nos llevan de la mano hacia la experiencia de Dios. Jesús no nos ha dejado en la niebla, nos ha dicho: “¡Cuando recéis, decid así!”. Y enseñó el Padre Nuestro (cfr. Mt 6,9). Que no falten nunca en nuestro día esas oraciones. 

(articulosdog@gmail.com)

 

 

Evangelio del domingo: la alegría que cambia el mundo

Comentario del domingo de la 4° semana de Pascua. “«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas»”. Así es Jesucristo y así quiere que seamos nosotros. Solo así experimentamos la verdadera libertad. La libertad de los hijos de Dios, la libertad de Cristo Jesús, la libertad de la entrega generosa. Jesucristo, alegre, cambia el mundo con su entrega. Nosotros, en su entrega, tenemos la alegría que cambia el mundo.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Jn 10, 11-18)

 

«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas. El asalariado, el que no es pastor y al que no le pertenecen las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye —y el lobo las arrebata y las dispersa—, porque es asalariado y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, conozco las mías y las mías me conocen. Como el Padre me conoce a mí, así yo conozco al Padre, y doy mi vida por las ovejas. Tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, y oirán mi voz y formarán un solo rebaño, con un solo pastor. Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy libremente. Tengo potestad para darla y tengo potestad para recuperarla. Éste es el mandato que he recibido de mi Padre».


Comentario

 

La imagen del buen pastor era bien conocida por los oyentes de Jesús. En el Antiguo Testamento, Moisés y David, antes de que Dios los eligiese para ser pastores de su pueblo, habían sido pastores de rebaños. Posteriormente, durante el exilio, Ezequiel había hablado de Dios mismo como pastor de su pueblo: “como un pastor vela por su rebaño (...), así velaré yo por mis ovejas. Las reuniré de todos los lugares donde se habían dispersado en día de nubes y brumas” (Ez 34, 12).

Jesús anuncia que ese día ha llegado.

Él mismo se presenta como el buen Pastor.

Él es el Dios-hecho-hombre que vela por los hombres, que los reúne en una familia, la familia de los hijos de Dios, y les alimenta con su propio cuerpo, para que tengan vida eterna.

En este discurso del buen pastor, Jesucristo nos dice cómo es Él, pero también a dónde nos quiere llevar. Quiere convertirnos en buenos pastores en nuestra vida cotidiana.

Jesús dice tres cosas sobre el verdadero pastor: da su vida por las ovejas; las conoce y ellas lo conocen a él; y sale a por ellas para que vivan en un mismo rebaño, en una misma familia[1].

En primer lugar, el pastor da su vida por sus ovejas.

El misterio de la Cruz está en el centro de la vida de Jesucristo.

Cristo se despoja de su rango, de su gloria divina, se pone nuestros vestidos -el vestido de la humanidad, del dolor, del sufrimiento, de la soledad, del abandono, semejante en todo a nosotros, menos en el pecado-, se deja humillar hasta la muerte en la Cruz y así se entrega a cada uno de nosotros.

Y en cada Eucaristía le encontramos a Él, Cristo el buen pastor. Se hace totalmente presente, nos coge entre sus manos llagadas, nos bendice, nos levanta, nos lleva de nuevo, se nos da a sí mismo como alimento.

Y lo hace por nosotros, para tocar lo más íntimo de nuestra realidad humana, para experimentar toda nuestra existencia y sanarla.

En cada Eucaristía nos da su cuerpo que se entrega, su sangre que se derrama. Nos da esa fuerza suya de la entrega hasta el final. La Eucaristía no termina con la comunión. Quiere que vivamos eucarísticamente cada día, con el corazón en carne viva: que demos la vida por los demás.

En segundo lugar, el pastor conoce a las ovejas, y éstas le conocen a él.

Pero el conocimiento de Jesucristo no es un conocimiento formal.La relación que quiere tener con nosotros no es una relación rutinaria, impersonal, reseca. Es una relación de amor. Es un conocimiento desde el corazón.

Jesucristo nos conoce: nos lleva en su corazón. Un corazón llagado, traspasado de amor.Que nos grita: “no te escondas, ven a mí, no te canses, tócame, te amo”.

Y al acercarnos a Él, al entrar en su corazón, nos da el suyo, para que podamos sentir con su corazón.

Él nos pide que también amemos como Él, que conozcamos a los demás como Él: desde el corazón. En la Eucaristía nos da su cuerpo para que podamos amar desde su corazón.

Finalmente, el pastor busca la unidad.

Cristo no murió por unos pocos, murió por todos los hombres de todos los tiempos.

Los sigue buscando cada día y nos necesita. En medio de nuestra vida, de nuestras calles y plazas, de nuestros trabajos y descansos, de nuestras familias y amistades, de nuestros dolores y enfermedades, de nuestros éxitos y fracasos, de nuestras idas y venidas.Allí donde vivimos: vivir desde el corazón de Jesucristo.

En cada Eucaristía, nos mete en su corazón sacerdotal, para que hagamos nuestra su alabanza, gratitud, reparación y petición. Nos da un corazón católico, universal.

El buen pastor da la vida, conoce desde el corazón, busca la unidad.

Así es Jesucristo y así quiere que seamos nosotros. Solo así experimentamos la verdadera libertad. La libertad de los hijos de Dios, la libertad de Cristo Jesús, la libertad de la entrega generosa.

Jesucristo, alegre, cambia el mundo con su entrega.

Nosotros, en su entrega, tenemos la alegría que cambia el mundo.


[1] Cfr. Benedicto XVI, Homilía en la Santa Misa de Ordenación Sacerdotal, 7 de mayo de 2006.

 

 CUARTO DOMINGO DE PASCUA.

 

Lc 10,1.18

 

 

Meditar el evangelio con tres puntos.

 

Domingo del buen pastor que cuida de cada uno de nosotros si le dejamos ser nuestro Buen Pastor. Domingo para meditar si el Señor es el que pastorea mi vida. Si le dejo cuidar de mi vocación, pues aunque vaya por valles de tinieblas... Tu vara y tu cayado me sosiegan.

 

1.     Mi vida le pertenece al Señor. En la vida y en la muerte somos del pastor bueno. Existe la vocación a la santidad cuando nos ponemos en sus manos, con una infinita confianza y sabemos que nada ni nadie nos podrá quitar el amor de Jesús.

 

2.     Ser de Dios no siendo de uno mismo, es dejarse conducir por el Amor de los amores. Un pastor que nunca nos deja a la intemperie cuando viene el lobo, sino que nos defiende para que los lobos no hagan estragos. Es siempre dejarse cuidar para que el Señor nos conduzca a fuentes Tranquilas y repare nuestras fuerzas.

 

3.     Volver al rebaño de su corazón, es tener como el buen pastor una vida entregada. Es saber de qué nada ni nadie nos podrá quitar el amor de Jesús, y es sembrar por todas parte el buen olor de Cristo, ser pastores que huelen a oveja y sembrar los caminos de la vida de un amor vencedor en mil  batallas.

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

Topacio azul

Homenaje al Día de la Tierra

 

En un punto infinito del espacio,

Va por Carina Cygnus , recurrente,

¡Gira y traslada su masa imponente

igual que un remolino  azul topacio!

 

Es hogar ancestral de lo existente,

cuna y tumba, el espléndido palacio

que Naura  ha forjado muy despacio,

con tenaz fortaleza resiliente.

 

Somos parte de estrellas, nube errante

que se posó  en  la  Tierra generosa

y aquí moldeó  la psiquis y el talante.

 

Recordemos el cielo, la grandiosa

migración estelar , alucinante,

a esta Casa Común, Madre amorosa!

Embajadora de Paz  Irene Mercedes Aguirre

 

 

 

“El de la eutanasia no es un debate cerrado”

Expertos de Medicina, Derecho, Ética y Comunicación abordan la importancia de la dignidad, el cuidado y la autonomía tras la reciente aprobación de la Ley de la Eutanasia

De izquierda a derecha, los profesores Carlos Centeno, Pilar Zambrano, Mercedes Pérez (moderadora de la sesión), José Mª Torralba y Teresa Sádaba, ponentes de la mesa redonda. El encuentro contó con más de 300 participantes, entre los asistentes presenciales y on line. FOTO: Manuel Castells

23/04/21 13:51 

Rocío del Prado

“Busquemos una sociedad que proteja al débil y alivie al enfermo”, destacó el doctor Carlos Centeno, director del servicio de Cuidados Paliativos de la Clínica Universidad de Navarra en la mesa redonda “Acerca de la Eutanasia”, organizada por el Instituto Core Curriculum de la Universidad de Navarra. En la sesión, expertos de Medicina, Derecho, Ética y Comunicación abordaron la importancia de recuperar el genuino sentido de la dignidad, el cuidado y la autonomía tras la reciente aprobación de la Ley de la Eutanasia.

El doctor Centeno explicó algunos avances de la medicina que combaten el miedo a morir sufriendo. “La muerte debería llegar suavemente, en paz, sin violencia; aliviada del sufrimiento de la enfermedad y del dolor en la separación de los que se quieren”, afirmó Centeno, director del Grupo de Investigación Atlantes del Instituto Cultura y Sociedad (ICS). Una realidad que, según Centeno, “es hoy posible” con los avances de la medicina. “Con buena medicina se puede morir en paz y sin sufrir. La eutanasia significa morir con sufrimiento; es lo contrario a la muerte natural, es morir con violencia. Por eso la medicina y la eutanasia no se encuentran. Por eso no puede haber acuerdo”, afirmó.

El profesor de Ética José María Torralba destacó que “el de la eutanasia no es un debate ya cerrado tras la aprobación de la ley”. “Quienes pensamos que contradice el bien común, tenemos el deber de seguir explicándolo a la sociedad, como hace cualquier ciudadano ante una ley que considera injusta. Eso es lo propio de una sociedad democrática sana”, añadió.  En concreto, le parece grave que, a partir de ahora, “se obligue a todos los enfermos o grandes dependientes a preguntarse si deben pedir la eutanasia”, una tesitura que “dejará en situación de desprotección a los más débiles, a pesar de las garantías que la ley pretende ofrecer”.

También explicó que se está cambiando el significado original de la dignidad humana. “Con esta ley, la persona se queda sola ante su decisión y se diluye la certeza de que la sociedad le dará todo el apoyo necesario, todo el tiempo que haga falta”, afirmó. “En el cuidado a otra persona resplandece de modo especial nuestra humanidad. Seamos una sociedad orgullosa de cuidar a sus personas mayores, enfermos y dependientes, donde nadie piense que sobra o es una carga”, concluyó.

Por su parte, la profesora Teresa Sábada, experta en Comunicación, resaltó la necesidad de crear nuevas imágenes y marcos contextuales que sirvan para recuperar el sentido de los conceptos ante la actual “confusión conceptual” que se ha producido en el relato de la eutanasia. “Debemos ayudar a la claridad en el debate en dos direcciones: el significado de la realidad que entendemos por eutanasia y en la introducción de matices”. Además, destacó algunos marcos de la opinión pública actual que favorecen la defensa de la vida, como la igualdad social, la recuperación del sentido de lo natural o el valor de acompañar a los enfermos de COVID que se ha ensalzado en la pandemia, entre otros. 

Desde la perspectiva del Derecho, la nueva Ley, según la profesora de Filosofía del Derecho Pilar Zambrano, presenta una realidad “inconciliable con otros derechos”, pues al despenalizar la eutanasia se han puesto en cuestión otros como “el derecho a la vida, la privacidad o la autonomía, que permite disponer de la propia vida con o sin auxilio de terceros”. Además, Zambrano advirtió de la afectación al derecho de igualdad, pues “no podemos permitir la eutanasia como discriminación".

 

Nuestros hijos necesitan nuestro amor, ¿se lo damos en la medida que necesitan?

Silvia del Valle Márquez

El amor es la base de la familia. Los hijos llegan como fruto del amor entre papá y mamá que es bendecida por Dios.

Este amor es necesario compartirlo con nuestros hijos de forma que también sea la base de su crecimiento y que les fortalezca en su vida cotidiana y les ayude a formar su carácter.

Es así que debemos darnos a la tarea de buscar formas tangibles y reales de expresar nuestro amor a nuestros hijos, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para lograrlo, sin pena y con gran seguridad.

PRIMERO. Expresar nuestros sentimientos no nos quita autoridad.

Es importante que seamos conscientes de esto y que lo tengamos claro porque a veces nos educaron con ideas contrarias.

Si nos damos permiso de expresar nuestro cariño, estaremos educando a nuestros hijos en el amor, por el amor y para el amor.

Es bueno que recordemos que se educa con el ejemplo más que con las palabras, por eso es muy bueno que nuestros hijos vean que nos atrevemos a decirles que los amamos.

Que sepan que los amamos a pesar de lo que hace, a pesar de lo que piensan, a pesar de todo y sobre todo los amamos profundamente.

Esto no significa que aceptemos o aprobemos todo lo que hacen, sino que siempre buscaremos su bien y estaremos atentos para encaminar y encausar lo que tienen en su corazón y lo que hacen con o sin voluntad.

Nuestros hijos necesitan saberse amados.

SEGUNDO. Hay que ponerle nombre a lo que sentimos.

Es importante educar a nuestros hijos con amor y ayudados por la inteligencia emocional, saber nombrar lo que sentimos, pudiendo reconocerlo y proyectarlo correctamente.

Si vivimos cotidianamente esto en familia, nuestros hijos lo verán como lo más normal y para ellos será cotidiano expresar lo que sienten.

Si les expresamos nuestro cariño, es más sencillo que ellos lo tengan claro y se sientan bendecidos y seguros, arropados por nuestro amor.

Si hay algo que no sabemos expresar correctamente, se vale describirlo y después nombrarlo con un término acuñado por nosotros.

Para nuestros hijos será lo más normal, pues lo vivirán cotidianamente.

TERCERO. Para dar amor hay que tener amor en nuestra vida.

Nadie da lo que no tiene, es por eso que necesitamos llenarnos del amor de Dios para compartirlo con nuestros hijos.

Y esto no podemos hacerlo más que estando muy cerca de Dios, llevando una relación cercana con Dios.

El medio es la oración, ese diálogo abierto y confiado de Dios con nosotros.

Es importante que eduquemos a nuestros hijos a llevar esa relación cercana con Dios.

De esta forma ellos podrán captar y recibir el amor que nosotros les podemos dar.

Todo se centra en el amor de Dios que unos debemos comprender y los otros que deben recibir y atesorar, acoger en el corazón.

Además es muy importante amarnos a nosotros mismos y amarnos como esposos para después poder proyectar este amor en nuestros hijos.

CUARTO. Que nuestros hijos tengan la confianza de pedir muestras de cariño cuando lo necesiten.

No somos infalibles, no lo sabemos todo, es por esto que debemos estar atentas a lo que nuestros hijos nos van comunicando con sus palabras, pero sobre todo con sus actitudes.

El lenguaje no verbal es mucho más fuerte que mil palabras, por lo que es necesario saber leer los signos que nuestros hijos nos dan para pedir amor y atención; antes de que los gritos de ayuda sean desesperados.

Es importante que nuestros hijos sepan y conozcan que pueden platicar con nosotros, que nos pueden expresar lo que ellos sienten y que es muy fácil y normal pedir nuestra atención y cariño.

Esto es más común entre los niños pequeños, pero conforme crecen les es más difícil, por eso es muy necesario que nuestros hijos sepan que siempre estamos atentos y dispuestos a escucharlos y buscar su bien.

Y QUINTO. Es bueno buscar formas concretas de expresar nuestro amor por nuestros hijos. De ser necesario hay que explicárselos.

Es importante que si no sabemos expresar nuestras emociones y sentimientos, podamos buscar formas muy concretas, muy personales para expresar nuestro amor a nuestros hijos.

Nosotros, en nuestra familia, buscamos momentos de convivencia, pero también nos damos la oportunidad de abrazar a nuestros hijos, de darles una palmada, una caricia en la mejilla, etc.

Es muy bueno que expliquemos estos signos y expresiones de amor a nuestros hijos para que ellos también puedan expresarnos su amor.

Y también es muy bueno que les demos la oportunidad de encontrar formas creativas de decirnos que nos aman.

Los más pequeñitos, constantemente nos dan dibujos, nos hacen obras de arte, inventan canciones, etc.

Debemos entonces atrevernos a abrir el corazón y escuchar a nuestros hijos para saber qué es lo que necesitan a cada momento.

Y sobre todo, que nos demos la oportunidad de amar y ser amados por Dios para después amar y ser amados por los que Dios nos ha encomendado.

 

¿Qué hay detrás de la impuntualidad?

Lucía Legorreta

¿Qué se esconde de nuestra personalidad cuando somos impuntuales? Puede ser inseguridad, baja autoestima, o bien, el querer demostrar ante los demás que somos personas muy ocupadas.

Perdón….perdón…se me hizo tarde… ¡Qué pena!

¿Cuántas veces hemos dicho esto al llegar tarde a una reunión, comida o junta de trabajo? Yo en lo personal, no recuerdo cuántas.

Culturalmente somos impuntuales y estamos acostumbrados (incorrectamente) a que nos citen media hora antes a un bautizo, comida, boda o cualquier evento. ¡Es más!, nos vamos al extremo y llegamos a considerar a la persona que llega puntual como mal educada.

Es increíble que en nuestro país se otorguen medallas de asiduidad en las escuelas, bonos de puntualidad en las empresas, y hasta prestaciones extras para nuestros asambleístas por no faltar a las sesiones, cuando esto es parte de la responsabilidad de un trabajo o etapa de la vida.

La puntualidad es un hábito y por lo tanto puede aprenderse y mejorarse, pero primero tenemos que estar convencidas de lo que esto representa para nuestra persona y para quienes nos rodean.

Lo más valioso que tenemos como personas es la vida, y nuestra vida está compuesta por minutos, horas, días, meses y años. Al no valorar nuestro tiempo y el de los demás, estamos restando importancia al mayor tesoro que tenemos.

Hay quien afirma que la puntualidad o impuntualidad a una cita o actividad programada está dada a partir del interés que tengamos en la misma. Coincido con esto, ya que por lo general no llegamos tarde con alguien o a un lugar que realmente nos interesa.

Sin embargo, pienso también que es una falta de respeto hacia los demás; alguien sabiamente me comentó: si llegas diez minutos tarde a una reunión, y hay cuatro personas esperando, no sólo fueron diez, sino 40 minutos los que te atrasaste.

Por supuesto que puede haber factores externos ajenos a nosotras, y más en una ciudad como la nuestra que nos hacen llegar tarde a un compromiso: el tráfico, la lluvia, una manifestación o un imprevisto; pero seamos sinceras, estas situaciones no son del todo común, y en su caso, habría que prevenirlas.

¿Qué se esconde de nuestra personalidad cuando somos impuntuales? Puede ser inseguridad, baja autoestima, o bien, el querer demostrar ante los demás que somos personas muy ocupadas; una falta de interés hacia lo que hacemos, o simplemente un gran egoísmo o soberbia dentro de nosotros.

Descubramos qué hay en el fondo de nuestro comportamiento, respetemos nuestro tiempo y el de los demás; cambiemos esta mentalidad de que quien llega a tiempo es porque no tiene nada qué hacer.

El impuntual daña su imagen, impide su crecimiento personal y reduce la productividad de su trabajo; afecta la vida de quienes lo rodean y deteriora el respeto que los demás le tienen.

En un medio en el cual la impuntualidad es cosa muy común, el ser puntual vale millones.

 

 

Quién me dice cómo votar

Ana Teresa López de Llergo

El futuro será mejor si las acciones de las personas son buenas, o al contrario si son malas. El futuro está en nuestras manos.

La familia es la herencia fundamental de toda persona. Sin ella se dificulta el desarrollo y aunque éste se da siempre de manera espontánea, el entorno familiar sano influye en lo más íntimo de cada miembro y le deja una inclinación facilitadora del bien. Esta tendencia garantiza la capacidad de distinguir el mejor modo de actuar, incluso cuando se elija erróneamente será más accesible rectificar.

Todos nos damos cuenta de la necesidad de crear instituciones que ofrezcan la ayuda básica cuando por alguna desgracia alguien no tiene el respaldo de su propia familia. Así aparecen las guarderías, los orfanatorios u otras acciones sustitutas como la adopción.

Es tan importante la familia que, aunque siempre haya dificultades en las relaciones humanas, y las hay en el núcleo familiar, se ofrecen ayudas profesionales para solventar los obstáculos, como cursos de orientación familiar, terapias de ayuda, mediación familiar, etc.

Desgraciadamente también se ha dispuesto un recurso extremo ante los problemas matrimoniales: el divorcio, que corta de raíz la capacidad de resolver problemas, de enfrentarlos y de sacar las mejores disposiciones en beneficio de los hijos que son los más indefensos. Hay quienes califican el divorcio como la epidemia más destructiva de la sociedad. Y, ahora que estamos sumergidos en una pandemia entendemos mejor ese calificativo.

En la familia se recibe la vida y los recursos para conservarla, especialmente el alimento corporal y el espiritual. El espiritual es la educación, indispensable para adoptar criterios que disponen a tomar decisiones adecuadas y a discernir sobre el mejor modo de subsistir en cualquier sociedad. Por eso, la educación en la familia es un derecho primario y también un deber. La educación familiar es en miniatura una capacitación para la integración a los deberes civiles.

La educación es el proceso cuya finalidad lleva al ejercicio de la libertad. Y como la libertad solamente se ejecuta cuando se hace el bien, el camino es enseñar a practicar las virtudes, por eso los padres, de modo natural, detectan y aconsejan la buena conducta. Así están dando al mundo personas capaces de transformar su entorno, pues están dotados para advertir los planteamientos erróneos e involucrarse para impulsar variadas formas de mejora.

La educación es una base para la inclusión social. Consigue que las personas interactúen con la realidad circundante y entiendan que el proceder inmediato está forjando el futuro. El futuro será mejor si las acciones de las personas son buenas, o al contrario si son malas. El futuro está en nuestras manos.

Como el desarrollo de las personas es complejo y trascendente, la escuela es la institución que colabora con los padres. Precisamente por eso, los padres deben estar seguros de que las propuestas de la escuela sean afines con las de la casa. La elección de la escuela ha de ampliar sin contradecir lo aprendido en el hogar. Por ese motivo, las conversaciones entre padres e hijos han de buscar la armonía de los aprendizajes.

También hay instituciones que prestan servicios adicionales para ampliar la educación y completar algunos temas. Cuentan con personal especializado en asuntos religiosos y sociales. Sin embargo, la integración de las enseñanzas está en manos de los padres.

En la casa se dan los fundamentos para ser ciudadanos. Cuando los poblados eran más pequeños, esa preparación fluía de modo simple. Ahora, todo es más complejo, y los progenitores deben prestar más atención, porque dentro de la complejidad se ha introducido mucha confusión. Se equiparan la mentira y la malicia con la verdad y la honestidad. Se premia la corrupción y se persigue a quienes no pactan con ella.

Por estas circunstancias se deben fomentar en casa conversaciones sobre el valor de la vida, la dignidad humana, el don de la familia, el bien de la sociedad, los derechos fundamentales como la libertad de expresión y de la religiosidad.

La necesidad de ejercer nuestro derecho de ciudadanos ante las votaciones de junio de este año, son un incentivo para examinar el modo de prepararnos dentro de la familia. Hay instituciones bien orientadas que facilitan datos, pero esos datos conviene discutirlos en el seno familiar, aunque se tengan hijos pequeños que no votarán, les viene bien adelantarles la experiencia.

Los consejos que se dan en la casa pueden ser los mismos, pero abriendo un horizonte más amplio. No sólo prestar la ayuda entre los integrantes de la familia, sino también acercándolos a la solidaridad y a la subsidiariedad propias de la sociedad. Se puede impulsar a prestar ayuda a sus compañeros en la escuela. Empezar por los amigos y luego por todos los que tengan alguna necesidad, aunque no sean afines. Más adelante hacerles ver que siempre es necesaria esa conducta en cualquier grupo.

Un poco más adelante, pueden entender que no todos tienen las mismas oportunidades, que siempre hay carencias, y que muchas veces se puede ayudar a otros más necesitados. De este modo aprenderán a valorar lo que tienen y a entender que nunca nadie tiene todo. Y, si lo tuvieran, es imprescindible compartirlo.

Otro aspecto importante para la formación cívica consiste en valorar a las personas más que a los recursos materiales. Es conveniente que distingan la vida honesta de la que solo depende de apariencias e incluso incita al mal con argumentos atractivos y desconcertantes. Entonces, hace falta pedir consejo y acudir a personas seguras por su honestidad de vida.

Deben conocer el claro obscuro de la manipulación y del engaño. Muchas veces, al seguir la trayectoria de las propuestas de los políticos, podrán dilucidar quién es quién. Sabrán apoyar con conocimiento de causa. Secundarán a quienes ofrezcan lo mejor. Así cada familia aportará ciudadanos que cambien para bien el rumbo de quienes gobiernan.

 

¿Quién es?

Ante el número no pequeño de ocasiones en los que autoridades de la Iglesia –la autoridad en la Iglesia ha de ser servicio a la fe y a la moral de todos los creyentes- no nombran a Jesús, cuando podrían muy bien hacerlo para afirmar la Fe de los que le escuchan, o mover a los gentiles que le escuchan a preguntarse: ¿Quién ese Jesús?, me he animado a escribir estas líneas.

Hay mucha gente que no sabe quién es Jesús; que ni siquiera han referido ese nombre a Jesús de Nazaret, Dios y hombre verdadero. Y que al oír el nombre de Jesucristo se preguntan: ¿quién es?

San José recibe una luz clara sobre el estado de María: “No temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en Ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados." (Mateo 1.20-21).

Jesucristo ha querido tener un nombre desde el primer instante de su venida a la tierra. Ha venido en silencio, sin llamar la atención, y con un Nombre. Ha venido a redimirnos de nuestro pecado, a abrir las puertas para ser, y vivir, realmente siendo hijos de Dios, y nos ha dado un nombre para que nos dirijamos a Él: "porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." (Romanos 10.13).

Jesús Martínez Madrid

 

Amor y alegría

Hace poco más de un mes celebrábamos la fiesta de san José, hoy recuerdo que san José es mucho san José. Se comprende que su figura, caracterizada por eludir protagonismos y pasar inadvertida, lo ocupara todo el día de su solemnidad litúrgica. Quizá por esto, alguien olvidó recordar el comienzo de un nuevo año en la Iglesia católica, esta vez dedicado a la familia, con motivo del quinto aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia. Y muestra, la exhortación, las riquezas de la fe, tan difícil de apresar en palabras humanas.

Por esta razón, el creyente vive el viejo consejo de escudriñar las Escrituras, convencido también de que siguen hablando íntimamente a cada uno, especialmente en la celebración litúrgica. La palabra divina inspira y fundamenta el comportamiento humano, adaptando una voluntad eterna a la humana condición temporal.

Como no dejó de repetir Juan Pablo II antes y después del jubileo del año 2000, tiempo y eternidad se dan la mano en la Persona de Jesucristo. En cierta medida, el cristiano, hijo de Dios por el bautismo, une también en su corazón la capacidad de atisbar la acción de la gracia increada en su vida, para superar así lo efímero y transitorio, y ganar la inmortalidad de sueños e ilusiones rectamente llevados a la práctica.

Amor y alegría son dos conceptos esenciales del cristianismo, con resonancias específicas en la vida familiar. Se explica que el papa Francisco las eligiese para titular la exhortación apostólica del 19 de marzo de 2016, después de los dos sínodos de obispos convocados para dar respuesta a las crisis matrimoniales: la síntesis del título en la traducción española es justamente “sobre el amor en la familia”. Y, puestos a elegir, recomiendo especialmente el capítulo cuarto, brillante aplicación al matrimonio del “himno del amor” de la primera epístola de san Pablo a los Corintios (1 Cor 13,4-7).

Jesús Domingo Martínez

 

Los padres bloquean la “expression sexual”

Un Nuevo informe de la ONU sobre niños y privacidad podría impactar a los padres si alguna vez llegaran a conocerlo. Producido por un “informador especial” y publicado por el Consejo de la ONU para los Derechos Humanos, el informe muestra los límites abiertos del sexo.

El informe afirma que “la expression sexual” es parte del “tejido de la intimidad de los niños”. El documento define a los niños como menores de 18. Presumiblemente, esto incluye a niños en pañales.

El informe asevera que “los adolescentes necesitan poder tomar decisiones en cuanto a su bienestar y sus cuerpos así como a explorar de forma segura y privada su sexualidad a medida que maduran, ya sea en internet o fuera de internet”. Sin embargo, explica el informe, la integridad corporal y los derechos privados son infringidos por “los gobiernos, las entidades comerciales, los responsables de salud y otros profesionales, los padres y sus compañeros”. ¿Cómo se invade la integridad física y los derechos de intimidad? Con la negación al aborto, requiriendo el permiso parental para el aborto y la anticoncepción, la  terapia para las relaciones sexuales no deseadas y avergonzándose de la prostitución.

Este informe insiste en que los niños tienen diversas identidades de género, orientaciones sexuales y formas de expresión. Una encuesta reciente externa a la organización de estadísticas de Gallup muestra que cada vez más niños creen estas cosas. La incidencia de “trans” y “bi” ha aumentado sustancialmente en los últimos años. Sus partidarios dicen que es el resultado de la creciente aceptación social. Los críticos dirán que es a causa de la propaganda LGTB en los medios y escuelas. Podría ser que los niños estén desvelando estos cambios bajo la presión de sus colegas y debido a que están bien informados.

El informe de la ONU sobre niños y privacidad asume que los niños con estas condiciones están sujetos a una larga lista de consecuencias negativas, debido a la violencia y discriminación que les niega un tratamiento médico y una falta de reconocimiento legal.

Domingo Martínez Madrid

 

El informe de la ONU

El informe de la ONU sobre niños y privacidad es parte de un programa de la ONU más extenso sobre “Inteligencia Artificial y Derechos Infantiles”. UNICEF ha dedicado un extenso informe al tema. Habla a los poderes de la coordinación de masas para dirigir mensajes y programas controlados por agencias de la ONU y otros actores. Una de las fortalezas del regimen de los derechos humanos es que es universal y se aplica a todos. Hace muchos años, sin embargo, la ONU comenzó  a hacer guetos de los derechos humanos. Más que derechos humanos universales, la ONU ha impulsado derechos que no son universales ya que se aplican únicamente a mujeres, homosexuales y niños.

Uno de los tratados de la ONU más universalmente aceptado es la Convención de los Derechos del Niño. Se ha accedido a ello desde casi todos los gobiernos del mundo, excepto de los EE.UU. Mientras el presidente Clinton lo ratificó en 1995 nunca ha sido refrendado por el senado de los EE.UU. Esto se debe a que el acceso a los tratados requiere 2/3 de los votos a favor, y los Demócratas nunca han sido capaces de reunir tal apoyo. Los conservadores ven la Convención de los Derechos de los Niños demasiado radical en cuanto a que alega que los niños son titulares de derechos totalmente separados de sus padres. Además, exige que los niños reciban información de cualquier tipo y de cualquier fuente.

El último informe presentado por el Consejo de los Derechos Humanos lleva los derechos de los niños incluso más lejos. El desafío para los padres de todo el mundo es que ellos nunca conocerán este documento, ni comprenderán su impacto en sus gobiernos nacionales que puede ser considerable. Los abogados  y jueces, sin embargo, utilizan estos informes para imponer nuevas ideas a los gobiernos de las naciones e incluso en los sistemas educativos.

Jaume Catalán Díaz

 

“EL LIBRO” CERBANTES Y “SU VIDA”

Un libro abierto, es un cerebro que habla. Cerrado, un amigo que espera. Olvidado, un alma que perdona. Destruido, un corazón que llora. (Proverbio Hindú)

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HOMENAJE A CERBANTES EN EL DÍA DE SU MUERTE

MIGUEL DE CERBANTES SA AVEDRA UNA VIDA DE FRACASOS Y PENURIAS COMENTADA HOY: 403 AÑOS DE SU MUERTE EN 1616

(Relato escrito en el año 2004)

Del tan famoso (hoy) “príncipe de las letras españolas”, poco se supo hasta cien años después de su muerte y gracias a un miembro de la familia real inglesa, historia resumida que les ofrezco, como una prueba más de lo que España hizo y hace por la intelectualidad española; lean y si les parece comenten, merece la pena; ya que el libro EL QUIJOTE, ES DE LOS MÁS TRADUCIDOS DE TODO EL MUNDO Y “EL IDIOMA ES EL VERDADERO TESORO DEL SER HUMANO”, ya que sin un idioma no seríamos nada, y “EL ESPAÑOL” (que no castellano) es el segundo idioma más hablado en este planeta: AGF abril 2018

NOTA: Ver al final del relato reproducción de la firma y apreciar los detalles: Firmaba con b y separando las dos a del segundo apellido; las firmas están en el archivo de la catedral de Jaén, en documentos que firmara el autor en su paso por la ciudad como agente del rey comprando vituallas para su ejército.

Quijote EL INGENIOSO HIDALGO LIBRO DE 1916 

 

            Los párrafos de más abajo se insertan, corresponden al libro: “EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA: de Miguel de Cervantes Saavedra: Editado en 1916  por Ramón Sopena (Editor) Provenza, 93 a 97: BARCELONA.

            Edición especial dedicada al tercer centenario de la muerte del autor:

            Se inicia el libro con un amplio prólogo firmado por A. Herrero Miguel, del que extraigo lo siguiente:

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            “Edición revisada del Quijote” – “En el tercer centenario de su muerte, al más alto representante de la mentalidad hispana”.

            “Inició las investigaciones en torno a la vida de Cervantes un loable capricho de lord Carteret  quien, deseoso de obsequiar a Carolina, mujer del rey Jorge II de Inglaterra, con la biografía del escritor español, dio el encargo de hacerla a Gregorio Mayáns y Siscar (1697-1781) “uno de los eruditos mejor informados del siglo XVIII” en sentir de Esnest Mérimée. Hasta entonces más de cien años de silencio habían gravitado sobre su nombre; pero a partir de Mayáns, aparecieron muchos continuadores –P. Sarmiento, Juan Antonio Pellicer, José Miguel Flores, Juan de Iriarte, Vicente de los Ríos, Martín Fernández de Navarrete…- que si bien lograron importantes descubrimientos, no consiguieron dar cima a su difícil y complicada empresa.[1] En la actualidad[2] y a pesar de que los continuadores modernos son infinitos, quedan en pie las palabras de Fors: “Antes del mes de octubre de 1568 en que Cervantes contaba 21 años y algunos días, nada absolutamente puede afirmarse de modo indubitable sobre los actos de su vida. Esta fecha es la que se constituye  el punto inicial desde donde puede  empezarse a seguir  con datos  concretos y comprobados la existencia de nuestro personaje.”

            Miguel de Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares el año 1547. Ignorándose el día y el mes – fue bautizado en la iglesia de Santa María la Mayor de dicha ciudad el 9 de octubre del mismo  año. La tradición ha venido señalando hasta hoy, la casa donde se dice que vino al mundo[3]; quedan de ella una pared y una puerta tapiadas sitas en la huerta  de los capuchinos, reveladoras de la modestísima vivienda y de la pobreza de sus moradores. Se desconocen los motivos que llevaron a Alcalá a la familia de Cervantes. – Está probado que estudió en la Universidad de Alcalá y Sevilla; sin embargo, es de presumir que la falta de recursos de sus padres no le permitieron completar los estudios de aquel tiempo, puesto que se queja en sus obras repetidas veces   de su poca cultura y erudición[4]. “Los datos fidedignos que poseemos sobre la infancia, niñez y adolescencia de Cervantes –dice Clemente Cortejón- se reducen a dos: que siendo muchacho había oído en el teatro a Lope de Rueda, y que López de Hoyos le llamaba mi caro y amado discípulo”.  En 1566-1569 y en la escuela de Juan López de Hoyos, a la que asiste: Hace sus primeras armas literarias: escribió un soneto, cinco redondillas y una elegía a la muerte de Isabel de Valois, esposa de Felipe II, contaba a la sazón 21 años.  A los veintidós y al finalizar diciembre de 1569 marcha a Roma donde al principio fue,camarero del cardenal Julio Aquaviva .  En 1570 deja el palacio del cardenal y se alista en la compañía que manda Diego de Urbina capitán del regimiento de infantería de Miguel de Moncada, a las órdenes de Marco Antonio Colonna.  El 7 de octubre de 1571, memorable para la Europa cristiana, postrado en la galera Marquesa por unas calenturas que le hubieran dispensado el batirse, tomó parte en la batalla naval del Golfo de  Lepanto. – Dos arcabuzazos en el pecho y  uno en la mano izquierda que se la destrozó –por haberla perdido-  se le llama: “el manco de Lepanto”. Estuvo en Corfú, y en las jornadas de Levante y Navarino. Asistió –según testimonio de su padre-  a la toma de La Goleta y de Túnez. En 1574 y parte de 1575 recorre Cerdeña, Génova, Nápoles y Sicilia.[5]Como a pesar de  sus meritorios servicios durante cinco años de vida militar no mejoraba de condición, seguía siendo simple soldado, solicitó licencia y se embarcó en la galera Sol con rumbo a España, pensando que en la península obtendría algún premio, y en una vida tranquila que  reparase sus cansadas energías. El 26 de septiembre de 1575, tres “galeotas” corsarias, abordan la nave y es hecho prisionero y llevado a Argel (sigue un relato pormenorizado). Cinco  años duró el cautiverio de Miguel. Su aspecto distinguido y las cartas de recomendación que llevaba para el monarca español, de don Juan de Austria y del duque de Sesa, le perjudicaron, porque su dueño (fue esclavo) el arraez  Dalí Mamí, suponiéndole persona principal, dióle durísimo trato con la esperanza de que el ansia de verse libre aumentaría el precio de su libertad (rescate)… (Sigue un relato pormenorizado de sus intentos de fugas y negociaciones). El 19 de septiembre de 1580, le rescata el trinitario Fr. Juan  Gil entregando al rey Azán quinientos escudos de oro (unas 5000 ptas: de 1916, calcula el autor). Dos cédulas existentes en el Archivo de Simancas atestiguan que en el mes de junio de 1581 se hallaba en Cartagena, y el de agosto en Lisboa; en esta ciudad debió conocer a la dama portuguesa Ana Franca de quien tuvo una hija natural. Isabel de Saavedra. Con la preocupación de ascender y obtener honores sirve en las tres campañas de 1581-1582; probablemente se batió en aguas de la isla de San Miguel, y  en las islas Terceras (Las Azores). Nada se sabe de sus hechos en estas expediciones, ni de cómo  desempeñó en Mostagán la  misión que le fue confiada, ni de su residencia en Orán. Desvanecidos los sueños que le impulsaron a seguir la carrera de las armas, fijó su morada en Esquivias  y “desde aquella época – afirma un escritor- pertenece a la literatura”. (Publica diferentes obras, se pormenorizan en el relato).

            Desde 1587 principia para Cervantes un largo y ondulante período de sinsabores y disgustos. Abandona el teatro donde no consiguió triunfar, y empujado por la necesidad, sin orientación definitiva de ninguna especie, se dedica a las ocupaciones más distanciadas de su temperamento. Acepta en Andalucía el cargo de Comisario Real para proveer de víveres a la “Flota Invencible”  y al Ejército[6], su rectitud le acarrea una censura eclesiástica (1588-1589). Solicita del  rey, sin conseguirla, una plaza de las que estaban vacantes en Indias (1590). Continúa su vida errante y miserable de pueblo en pueblo, retribuido con diez reales diarios (1591-1592). En septiembre de 1592 “por ajena culpa –asegura Clemente Castejón- y motivo no deshonroso es reducido a prisión en Castro del Río.[7] Vuelve a Madrid (1594) y consigue que el consejo de Contaduría Mayor le nombre recaudador de contribuciones en Granada; a los tres años (1597) aparece contra él un descubierto de 2.641 reales, y un juez de Sevilla ordena su encarcelamiento. Cervantes le sufrió hasta que bajo fianza se traslada a Madrid a rendir cuentas; el verdadero culpable fue un tal Simón Freise de Lima que había sustraído dichos fondos. Sábese que una vez libre, pero separado de la Hacienda Pública, vivió en Sevilla y tuvo a su cargo varias comisiones particulares de importancia (1598). Mientras desempeñó los empleos apuntados, sobreponiéndose a la agobiadora inquietud de su vivir andariego, y aun su abatimiento y desesperación acrecentados por hallarse cada vez más menesteroso, escribe poesías diversas, sonetos, y un romance que figura en  la “Flor de varios y nuevos romances de Andrés de Villalva”.

            Nada sabemos positivamente de Cervantes, desde fines de 1598 a principios de 1603. El 24 de enero de 1603 recibe una orden y marcha a Valladolid para asistir a la depuración definitiva y favorable de las irregularidades que motivaron su proceso. Al trasladarse a la precitada ciudad trae consigo –Ernest Mérimeé, Fitzmaurice-Kelly…- el manuscrito de la primera parte del Quijote. Esta obra que nadie sabe cuándo, ni  dónde se escribió- todo lo dicho acerca del particular ha sido cimentado en conjeturas y leyendas, -imprímese en Madrid (1604)[8] y es lanzado al mercado literario en 1605. El pueblo la acogió con entusiasmo delirante[9].  En el mismo año alcanza seis ediciones: se repite en Madrid, dos en Lisboa y  otras dos en Valencia. Comienza Cervantes a tener enemigos en la república de las letras: Lope de Vega no es el más recatado. Las extraordinarias aventuras de don Quijote y Sancho Panza, traducidas a las principales lenguas europeas, recorren triunfantes el mundo entero.[10]  El 27 de Junio de 1605, meses después de la publicación del “Quijote”, la desgracia que fue siempre su compañera inseparable (continua un relato que omito, porque lo creo conocido).

            En 1606 vuelve a Madrid, pues sigue a la Corte que vuelve. Apuros económicos impídenle escribir. Dedícase, como en otro tiempo, a desempeñar las comisiones particulares que le encomendaban. Las mujeres de su casa ayudan al sostenimiento de todos, protegidas por los marqueses de Villafranca.[11]Sale otra edición del Quijote, de la imprenta de Juan de la Cuesta (1608) (omito un espacio grande y termino con su muerte y enterramiento). Su cadáver fue amortajado con el sayal de San Francisco, y colocada en su diestra una sencilla cruz de madera. Cuatro hermanos de la Orden Tercera llevárosle seguido de dos poetas fieles amigos suyos, a la iglesia de las monjas Trinitarias, donde al día siguiente recibió cristiana sepultura. Cuando la inmortalidad gravaba su nombre en todas las frentes, la acción lenta, inexorable, de un siglo en olvido, habíale borrado de su tumba. El lugar que guarda los restos del príncipe de los ingenios españoles sigue ignorándose hasta hoy.

 

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     El libro que cito al principio, tiene muchos más datos, entre ellos una relación bastante grande de sus obras y ediciones en España y el extranjero, pero para ver todo ello, mejor ir a la Biblioteca Nacional, donde seguro, se encontrará el original de este interesante libro, conmemorativo del tercer centenario de la muerte de CERBANTES (CON “B”,  que es como firmaba: verlo al final de esta recopilación: efectuada en la ciudad de Jaén, en los primeros días de diciembre del 2005)

 

Antonio García  Fuentes

(Escritor y Filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí muchos temas más)

 

CERBANTES:   

 

FIRMA HOLÓGRAFA DEL MISMO Y QUE CONSTA EN EL ARCHIVO PROVINCIAL SITUADO EN LA CATEDRAL DE JAÉN:

 

   Miguel de Cerbantes (firmaba con B y hay testimonio de ello en los archivos PROVINCIALES, hoy situados y cuidados en la Catedral de Jaén; pues estuvo en Jaén y firmó aquí en su época de avituallador del imperio: la firma la reprodujo la revista “Senda de los Huertos”; nº 11 – Julio / septiembre 1988: Pág. 76/77: Obsérvese igualmente que reproduce su nombre y apellidos de esta curiosa forma: “Miguel de Cervantes (minúscula la inicial) Sa avedra (separa en dos partes su segundo apellido).

 

(VER FIRMAS REPRODUCIDAS AL FINAL EN PÁGINA 5)

 

¡Error! Nombre de archivo no especificado.

 

REPRODUCCIÓN REPETIDA: MÁS APAISADA:

 

¡Error! Nombre de archivo no especificado.

 

 


[1] Está claro que la noticia de aquel encargo regio, se correría como un reguero de pólvora encendida, entre “los eruditos o paniaguados, de la siempre hostil república de las letras españolas”… los que vieron con asombro infinito, que aquel olvidado “compatriota”, era requerido por el interés de nada menos que la reina de Inglaterra, la que indudablemente atraída por las lecturas que pudiera haber reunido de nuestro “ilustre manco”, comentaría ello y el “halagador”, lord inglés… y vete a saber el dinero que gastaría en ello; quiso facilitar la biografía a su reina. No olvidemos que son épocas en que el idioma erudito es el latín y que cualquier obra podía circular por toda Europa y ser leída, al menos por  las élites y bien preparados en el “idioma de La Iglesia”. Por todo ello, creo que y haciendo justicia, es a la “corona inglesa” a la que debemos el rescate de la obra de Cervantes, la  que como veremos, “dormía el sueño de los justos”: A.G.F.  03-12-2005.

[2] Recordemos que estamos entre 1915-1916.

[3] Está claro que no se sabe ni el lugar ni la fecha, algunos aventuran que por la costumbre de imponer el nombre del santo del día, debió nacer el 29 de septiembre, día de San Miguel (viene indicado en el libro).

[4] O sea, que como yo mismo, es un autodidacta más, “de los muchos que marcan historia en este mundo”. 

 

[5] No olvidemos que ya está manco.

[6] O sea que tiene que hacer “de lo que hoy llamaríamos agente comercial” y tiene que volver “a las comisiones,” tras publicar la primera parte de “su Quijote” y aguantar todo lo que sabemos y lo que no sabemos. Ciertamente, pues estuvo en Jaén y en los archivos provinciales, dejó su firma de “tratante en víveres”. La reproduzco con un comentario al final de éste texto. AGF.

[7] Para mi está claro que en todos estos largos períodos  de tiempo, “su Quijote” va escribiéndolo  en papel o amontonando datos y vivencias en su ser, ya que otra cosa no es “el gran libro”…  por aquello de que quién no vive y experimenta, no puede escribir apenas de nada, las buenas obras  las han realizado seres experimentados, siempre… al menos es mi juicio. AGF

[8] Curiosamente estamos celebrando el centenario en el 2005, cuando correspondería en el 2004…¿…?.AGF.

[9] Me extraña ese entusiasmo delirante, de un pueblo en inmensa mayoría analfabeto y ajeno a “las letras” AGF,

 

[10] Sorprende, por tanto, la noticia que dan por cierta y la miseria que arrastró hasta su muerte.  AGF

[11] O sea que “tanta edición de libro nacional e internacionalmente”, no le han dado ni para vivir un año. AGF.