Las Noticias de hoy 12 Abril 2021

Enviado por adminideas el Lun, 12/04/2021 - 12:32

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 12 de abril de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

Misa del Papa: "Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos"

Regina Coeli, II Domingo de Pascua: "Pidamos a María la gracia de la misericordia"

Evangelio del lunes: acostumbrarse a la lógica de Dios

LA VOCACIÓN DE SANTA MARÍA: Francisco Fernandez Carbajal

“Él es bueno... y Él te ama”: San Josemaria

Se hablará de ella : Andrés Cárdenas M.

Las buenas maneras : J.M. Martín 

El noviazgo ¿puede llevar a la fe? Ángela era protestante y ahora espera confirmarse con su novio

Nietos, padres y abuelos ESCUELA PARA PADRES : Francisco Gras

Silvia Meseguer explica la financiación de la religión en España en el primer encuentro de reflexión CARF

TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN : ERNESTO JULIÁ

La Tolerancia: virtud peligrosa : Plinio Corrêa de Oliveira

Empresa, colegio y familia : Regino Navarro

¿Qué dice la Constitución sobre el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos?

14 cuestiones sobre la familia

Sobre el feminismo: Jesús D Mez Madrid

Por la justicia sin ideología : Valentín Abelenda Carrillo

De derechos y deberes : Antonia Berrocal

Una verdadera ayuda del Cielo : JD Mez Madrid

Genocidio uigur :  Pedro García

Por la "ley trans" : Jaume Catalán Díaz

Al “mercenario” no le salen las cuentas, ni a los otros : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Misa del Papa: "Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos"

“Yo, que tantas veces recibí la paz de Dios, su perdón, su misericordia, ¿soy misericordioso con los demás?", es la cuestión que planteó el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada con ocasión de la Fiesta de la Divina Misericordia, correspondiente al II Domingo de Pascua. El Santo Padre profundizó sobre cómo los discípulos de Jesús "cambian de vida" al encontrarse con Jesús resucitado, quien "los misericordia" ofreciéndoles tres dones: la paz, su Espíritu y sus llagas.

Ciudad del Vaticano

En el II Domingo de Pascua, Fiesta de la Divina Misericordia, el Papa Francisco presidió la Santa Misa, a las 10:30 (hora local de Roma) en la iglesia "Santo Spirito in Sassia". 

La celebración de esta fiesta tiene su origen en las revelaciones privadas de Santa Faustina Kowalska, religiosa polaca que recibió mensajes de Jesús sobre su Divina Misericordia en el pueblo de Plock, Polonia.

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11/04/2021Regina Coeli del 11 de abril de 2021

Tres dones de la Resurrección

Profundizando sobre el Evangelio del día que relata cómo Jesús resucitado se aparece a los discípulos varias veces y "consuela con paciencia sus corazones desanimados", el Pontífice explicó que ellos, cambian de vida "reanimados por Jesús". En este contexto- continuó Francisco- se lleva a cabo el signo de la misericordia: "Jesús los vuelve a levantar con la misericordia. Y ellos, misericordiados, se vuelven misericordiosos".

El Papa utiliza el término "misericordiado" haciendo referencia a la gracia que colma el espíritu de una persona al recibir el perdón de Dios. Por tanto, para el Santo Padre, los discípulos son misericordiados, ante todo, por medio de tres dones: "Primero Jesús les ofrece la paz, después el Espíritu, y finalmente las llagas".

“En primer lugar, les da la paz. Los discípulos estaban angustiados. Se habían encerrado en casa por temor, por miedo a ser arrestados y correr la misma suerte del Maestro. Pero no sólo estaban encerrados en casa, también estaban encerrados en sus remordimientos. Habían abandonado y negado a Jesús. Se sentían incapaces, buenos para nada, inadecuados. Jesús llega y les repite dos veces: «¡La paz esté con ustedes!». No da una paz que quita los problemas del medio, sino una paz que infunde confianza dentro. No es una paz exterior, sino la paz del corazón”

En este punto, Francisco subrayó que para Dios "ninguno es un incompetente, ninguno es inútil, ninguno está excluido" y recordó que Jesús hoy repite una vez más: “Paz a ti, que eres valioso a mis ojos. Paz a ti, que tienes una misión. Nadie puede realizarla en tu lugar. Eres insustituible. Y Yo creo en ti”.

En segundo lugar -aseveró el Pontífice en su homilía- Jesús "misericordia" a sus amigos dándoles el Espíritu Santo que otorga para la remisión de los pecados (cf. vv. 22-23).

“Los discípulos eran culpables, habían huido abandonando al Maestro. Y el pecado atormenta, el mal tiene su precio. Siempre tenemos presente nuestro pecado, dice el Salmo (cf. 51,5). Solos no podemos borrarlo. Sólo Dios lo quita, sólo Él con su misericordia nos hace salir de nuestras miserias más profundas. Como aquellos discípulos, necesitamos dejarnos perdonar. El perdón en el Espíritu Santo es el don pascual para resurgir interiormente. Pidamos la gracia de acogerlo, de abrazar el Sacramento del perdón”

Al respecto, Francisco hizo hincapié en la importancia de comprender que en el centro de la Confesión no estamos nosotros con nuestros pecados, sino Dios con su misericordia: "No nos confesamos para hundirnos, sino para dejarnos levantar. Es el Sacramento de la resurrección, es misericordia pura. Y el que recibe las confesiones debe hacer sentir la dulzura de la misericordia".

Después de la paz que rehabilita y el perdón que realza, el Santo Padre indicó el tercer don con el que Jesús "misericordia" a los discípulos: "ofrecerles sus llagas".

“Esas llagas nos han curado (cf. 1 P 2,24; Is 53,5). Pero, ¿cómo puede curarnos una herida? Con la misericordia. En esas llagas, como Tomás, experimentamos que Dios nos ama hasta el extremo, que ha hecho suyas nuestras heridas, que ha cargado en su cuerpo nuestras fragilidades. Las llagas son canales abiertos entre Él y nosotros, que derraman misericordia sobre nuestras miserias. Son los caminos que Dios ha abierto completamente para que entremos en su ternura y experimentemos quién es Él, y no dudemos más de su misericordia”

Un solo corazón y una sola alma

De esta manera, habiendo sido "misericordiados" por el Señor, los discípulos se volvieron misericordiosos: "Ahora comparten todo -dijo el Papa- ya que los Hechos de los Apóstoles relatan que nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían en común" (4,32).

 

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11/04/2021Regina Coeli, II Domingo de Pascua: "Pidamos a María la gracia de la misericordia"

"No es comunismo, es cristianismo en estado puro", añadió Francisco, destacando que este hecho es sorprendente si pensamos que esos mismos hombres, poco tiempo antes, "habían discutido sobre recompensas y honores, sobre quién era el más grande entre ellos" (cf. Mc 10,37; Lc 22,24) y ahora comparten todo, tienen "un solo corazón y una sola alma" (Hch 4,32).

¿Yo soy misericordioso con los demás?

Ante la pregunta ¿cómo cambiaron tanto?, el Pontífice puntualizó que vieron en los demás la misma misericordia que había transformado sus vidas: "Descubrieron que tenían en común la misión, el perdón y el Cuerpo de Jesús; compartir los bienes terrenos resultó una consecuencia natural".

Al finalizar su alocución, el Papa invitó a los fieles a preguntarse: “Yo, que tantas veces recibí la paz de Dios, su perdón, su misericordia, ¿soy misericordioso con los demás? Yo, que tantas veces me he alimentado con su Cuerpo, ¿qué hago para dar de comer al pobre? No permanezcamos indiferentes. No vivamos una fe a medias, que recibe pero no da, que acoge el don pero no se hace don. Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos. Porque si el amor termina en nosotros mismos, la fe se seca en un intimismo estéril".

"Pidamos la gracia de convertirnos en testigos de misericordia. Sólo así la fe estará viva. Y la vida unificada. Sólo así anunciaremos el Evangelio de Dios, que es Evangelio de misericordia", concluyó.

 

Regina Coeli, II Domingo de Pascua: "Pidamos a María la gracia de la misericordia"

El Papa Francisco rezó la oración del Regina Coeli desde la iglesia romana "Santo Spirito in Sassia" donde previamente celebró la Santa Misa con ocasión de la Fiesta de la Divina Misericordia: "Que la Virgen María, Madre de la Misericordia, nos obtenga la gracia de ser misericordiosos", dijo el Pontífice.

Ciudad del Vaticano

En el II Domingo de Pascua, tras haber celebrado la Santa Misa con ocasión de la Fiesta de la Divina Misericordia en el Santuario romano "Santo Spirito in Sassia", el Papa Francisco rezó allí mismo la oración mariana del Regina Coeli, acompañado por un grupo de fieles, respetando siempre las normas de seguridad de distancia social en el marco de la actual pandemia.

 

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11/04/2021

Misa del Papa: "Hemos sido misericordiados, seamos misericordiosos"

"Antes de concluir esta celebración, me gustaría dar las gracias a todos los que han trabajado para prepararla y transmitirla en directo", dijo el Santo Padre saludando a todas las personas que se sumaron a la transmisión conectados a través de los medios de comunicación. 

"Dirijo un saludo particular a ustedes, presentes aquí en la iglesia Santo Spirito in Sassia, Santuario de la Divina Misericordia: fieles habituales, personal de enfermería, detenidos, personas con discapacidades, huérfanos y migrantes, Hermanas Hospitalarias de la Divina Misericordia, voluntarios de la Defensa Civil", añadió Francisco, recordando que cada uno de ellos "representa algunas de las realidades en las que la misericordia se hace concreta, se convierte en cercanía, servicio, atención a las personas en dificultad".

"Espero que se sientan siempre misericordiados para ser, a su vez, misericordiosos. Que la Virgen María, Madre de la Misericordia, obtenga esta gracia a todos nosotros", concluyó el Papa.

 

Evangelio del lunes: acostumbrarse a la lógica de Dios

Comentario del 2° lunes de Pascua. “Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él”. Jesús aprovecha la curiosidad de Nicodemo, judío influyente, para invitarlo a abandonar sus esquemas de pensamiento y aprender la lógica divina, caracterizada por una vida atenta a las inspiraciones que el Espíritu Santo quiere comunicarnos.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Juan 3, 1-8)

Había entre los fariseos un hombre que se llamaba Nicodemo, judío influyente. Éste vino a él de noche y le dijo:

—Rabbí, sabemos que has venido de parte de Dios como Maestro, pues nadie puede hacer los signos que tú haces si Dios no está con él.

Contestó Jesús y le dijo:

—En verdad, en verdad te digo que si uno no nace de lo alto no puede ver el Reino de Dios.

Nicodemo le respondió:

—¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer?

Jesús contestó:

 

—En verdad, en verdad te digo que si uno no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne es; y lo nacido del Espíritu, espíritu es. No te sorprendas de que te haya dicho que debéis nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere y oyes su voz pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.


Comentario

El evangelio de hoy nos presenta el diálogo de Jesús con Nicodemo. Nos dice san Juan que Nicodemo era un judío influyente, del grupo de los fariseos. Esta posición social quizá explique que haya ido de noche a buscar a Jesús. No quería ser visto por sus compañeros, que se habían enfrentado en numerosas ocasiones con el nuevo maestro de Galilea.

Nicodemo estaba asombrado por los signos que estaba realizando Jesús y quería saber más, encontrarlo personalmente. No tiene problemas en manifestar su admiración, y le dice llanamente “nadie puede hacer los prodigios que tú haces si Dios no está con él” (v. 2). Esta curiosidad es ocasión para que Jesús lo introduzca en una lógica nueva, la lógica del Reino de Dios, que va a desconcertar a Nicodemo.

Jesús empieza a hablarle del nuevo Reino y como hacer para entrar en él. Para nosotros, cristianos acostumbrados al lenguaje de la fe, quizá no nos choquen las ideas de Jesús. Para Nicodemo en cambio resultaba misterioso ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el seno de su madre y nacer? (v. 4).

Jesús invita a este fariseo influyente a pensar que la cosa verdaderamente decisiva no es tanto los signos que ha visto sino el nuevo nacimiento que el Espíritu Santo genera en nuestro interior. Es la acción de Dios que nos hace dejar una vida según la carne para pasar a una vida según el espíritu. Con otras palabras, el Espíritu Santo nos empuja a abandonar el pecado, una vida centrada en nuestras cosas, en nuestro “yo”, para pasar a una vida de comunión con Dios y con los demás.

 

El contraste entre las dos mentalidades nos puede servir para pensar en nuestro modo de afrontar la vida cotidiana. La liturgia nos vuelve a poner delante esta famosa conversación para recordarnos que Dios actúa con otra lógica y que tantas veces nuestros modos de pensar y reaccionar no tienen en cuenta el punto de vista sobrenatural, son demasiado “humanos”. Jesús al prometer el don del Espíritu Santo viene a instaurar una nueva música, que como el viento no sabemos ni de dónde viene ni adónde va, y requiere de instrumentos dóciles, que estén dispuestos a seguir el ritmo Divino y aprender a bailar “al paso de Dios”.

 

LA VOCACIÓN DE SANTA MARÍA

— El ejemplo de Nuestra Señora.

— Corresponder a la propia vocación.

— El  que nos pide el Señor.

I. Al entrar al mundo dijo el Señor: Vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad1.

La Anunciación y Encarnación del Hijo de Dios es el hecho más maravilloso y extraordinario, el misterio más entrañable de las relaciones de Dios con los hombres y el más trascendental de la historia de la humanidad: ¡Dios se hace hombre y para siempre! Y sin embargo este acontecimiento tuvo lugar en un pueblo pequeño de un país prácticamente desconocido en su tiempo. En Nazareth, «el que es Dios verdadero nace como hombre verdadero, sin que falte nada a la integridad de su naturaleza humana, conservando la totalidad de la esencia que le es propia y asumiendo la totalidad de nuestra esencia humana... para restaurarla»2.

San Lucas nos narra con suma sencillez este supremo acontecimiento: En el sexto mes fue enviado un ángel a una ciudad de Galilea, llamada Nazareth, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María3. La piedad popular ha representado desde antiguo a Santa María recogida en oración cuando recibe la embajada del ángel: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Nuestra Madre quedó turbada ante estas palabras, pero con una turbación que no la deja paralizada. Ella conocía bien la Escritura por la instrucción que todo judío recibía desde los primeros años y, sobre todo, por la claridad y penetración que le daban su fe incomparable, su profundo amor y los dones del Espíritu Santo. Por eso entendió el mensaje de aquel enviado de Dios. Su alma está completamente abierta a lo que Dios le va a pedir. El ángel se apresura a tranquilizarla y le descubre el designio del Señor sobre ella, su vocación: has hallado gracia delante de Dios –le dice–: concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin.

«El mensajero saluda, en efecto, a María como llena de gracia: la llama así como si este fuera su verdadero nombre. No llama a su interlocutora con el nombre que le es propio en el registro civil, Miryam (María), sino con este nombre nuevo: llena de gracia. ¿Qué significa este nombre? ¿Por qué el arcángel llama así a la Virgen de Nazareth?

»En el lenguaje de la Biblia, gracia significa un don especial que, según el Nuevo Testamento, tiene la propia fuente en la vida trinitaria de Dios mismo, de Dios que es amor (cfr. 1 Jn 4, 8)»4. María es llamada llena de gracia porque este nombre designa su verdadero ser. Cuando Dios cambia un nombre a alguien o le da un sobrenombre, le destina a algo nuevo o le descubre su verdadera misión en la historia de la salvación. María es llamada llena de gracia, agraciadísima, en razón de su Maternidad divina.

El anuncio del ángel descubre a María su propio quehacer en el mundo, la clave de toda su existencia. La Anunciación fue para Ella una iluminación perfectísima que alcanzó su vida entera y la hizo plenamente consciente de su papel excepcional en la historia de la humanidad. «María es introducida definitivamente en el misterio de Cristo a través de este acontecimiento»5.

Cada día –en el Ángelus–, muchos cristianos en todo el mundo recordamos a Nuestra Madre este momento inefable para Ella y para toda la humanidad; también cuando contemplamos el primer misterio de gozo del Santo Rosario. Procuremos meternos en esa escena y contemplar a Santa María que abraza con amorosa piedad la santa voluntad de Dios. «Cómo enamora la escena de la Anunciación. –María –¡cuántas veces lo hemos meditado! está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen!»6.

II. Aquí estoy para hacer tu voluntad7.

La Trinidad Santísima había trazado un plan para Nuestra Señora, un destino único y absolutamente excepcional: ser Madre del Dios encarnado. Pero Dios pide a María su libre aceptación. No dudó Ella de las palabras del ángel, como había hecho Zacarías; manifiesta, sin embargo, la incompatibilidad entre su decisión de vivir siempre la virginidad, que el mismo Dios había puesto en su corazón, y la concepción de un hijo. Es entonces cuando el ángel le anuncia en términos claros y sublimes que iba a ser madre sin perder su virginidad: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que nacerá será llamado Santo, Hijo de Dios.

María escucha y pondera en su corazón estas palabras. Ninguna resistencia en su inteligencia y su corazón: todo está abierto a la voluntad divina, sin restricción ni limitación alguna. Este abandono en Dios es lo que hace al alma de María ser buena tierra capaz de recibir la semilla divina8Ecce ancilla Domini... he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Nuestra Señora acepta con inmensa alegría no tener otra voluntad y otro querer que el de su Amo y Señor, que desde aquel momento es también Hijo suyo, hecho hombre en sus purísimas entrañas. Se entrega sin limitación alguna, sin poner condiciones, con júbilo y libremente. «Así María, hija de Adán, al aceptar el mensaje divino, se convirtió en Madre de Jesús y, al abrazar de todo corazón y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la Persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redención con Él y bajo Él, con la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, piensan los Santos Padres que María no fue un instrumento puramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia libres»9.

La vocación de Santa María es el ejemplo perfecto de toda vocación. Entendemos la vida nuestra y los acontecimientos que la rodean a la luz de la propia llamada. Es en el empeño por llevar a cabo ese designio divino donde encontramos el camino del Cielo y la propia plenitud humana y sobrenatural.

La vocación no es tanto la elección que nosotros hacemos, como aquella que Dios ha hecho de nosotros a través de mil circunstancias que es necesario saber interpretar con fe y con un corazón limpio y recto. No me habéis elegido vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros10. «Toda vocación, toda existencia, es por sí misma una gracia que encierra en sí otras muchas. Una gracia, esto es, un don, algo que se nos da, que se nos regala sin derecho alguno de nuestra parte, sin mérito propio que lo motive o -menos aún justifique. No es preciso que la vocación, el llamamiento a cumplir el designio de Dios, la misión asignada, sea grande o brillante: basta que Dios haya querido utilizarnos, servirse de nosotros, basta el hecho de que confíe en nuestra colaboración. Es esto ya, en sí mismo, tan inaudito, tan grandioso, que toda una vida dedicada al agradecimiento no bastaría para corresponder»11.

Hoy le será muy grato a Dios que le demos gracias por las incontables luces que han ido señalando el itinerario de nuestra llamada, y que lo hagamos a través de su Madre Santísima que tan fidelísimamente correspondió a lo que el Señor quiso de Ella.

III. Ne timeas...

«No temas. Aquí radica el elemento constitutivo de la vocación. El hombre, de hecho, teme. Teme no solamente ser llamado al sacerdocio, sino también ser llamado a la vida, a sus obligaciones, a una profesión, al matrimonio. Este temor muestra un sentido de responsabilidad inmadura. Hay que superar el temor para acceder a una responsabilidad madura: hay que aceptar la llamada, escucharla, asumirla, ponderarla según nuestras luces, y responder: sí, sí. No temas, no temas, pues has hallado la gracia, no temas a la vida, no temas tu maternidad, no temas tu matrimonio, no temas tu sacerdocio, pues has hallado la gracia. Esta certidumbre, esta conciencia nos ayuda de igual forma que ayudó a María. En efecto, “la tierra y el paraíso esperan tu , oh Virgen Purísima”. Son palabras de San Bernardo, famosas y hermosísimas palabras. Espera tu , María. Espera tu , madre que vas a tener un hijo; espera tu , hombre que debes asumir una responsabilidad personal, familiar y social...

»Esta es la respuesta de María, la respuesta de una madre, la respuesta de un joven: un  para toda la vida»12, que nos compromete gozosamente.

La respuesta de María –fiat– es aún más definitiva que un simple . Es la entrega total de la voluntad a lo que el Señor quería de Ella en aquel momento y a lo largo de toda su vida. Este fiat tendrá su culminación en el Calvario cuando, junto a la Cruz, se ofrezca juntamente con su Hijo.

El  que nos pide el Señor, a cada uno en su propio camino, se prolonga a lo largo de toda la vida, en acontecimientos pequeños unas veces, mayores otras, en las sucesivas llamadas, de las cuales unas son preparación para las siguientes. El  a Jesús nos lleva a no pensar demasiado en nosotros mismos y a estar atentos, con el corazón vigilante, hacia donde viene la voz del Señor que nos señala el camino que Él traza a los suyos. En esta correspondencia amorosa se van entrelazando, en perfecta armonía, la propia libertad y la voluntad divina,

Pidamos hoy a Nuestra Señora el deseo sincero y grande de conocer con más hondura la propia vocación, y luz para corresponder a las sucesivas llamadas que el Señor nos hace. Pidámosle que sepamos darle una respuesta pronta y firme en cada circunstancia, pues solo la vocación es lo que llena una vida y le da sentido.

1 Heb 10, 5-7. — 2 Liturgia de las Horas, Segunda lectura. San León Magno, Carta 28, a Flaviano, 3 — 3 Lc 1, 26-37. — 4 Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 8. — 5 Juan Pablo II, loc. cit. — 6 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 481. — 7 Salmo responsorial. Sal 39, 7. — 8 Cfr. M. D. Philippe, Misterio de María, Rialp, Madrid 1986, p. 108. — 9 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 56. — 10 Jn 15, 16. — 11 F. Suárez, La Virgen Nuestra Señora, Rialp, 17ª ed., Madrid 1984, pp. 35-36. — 12 Juan Pablo II, Alocución 25-III-1982.

 

 

“Él es bueno... y Él te ama”

¿Penas?, ¿contradicciones por aquel suceso o el otro?... ¿No ves que lo quiere tu Padre-Dios..., y Él es bueno..., y Él te ama –¡a ti solo!– más que todas las madres juntas del mundo pueden amar a sus hijos? (Forja, 929)

12 de abril

Pero no olvidéis que estar con Jesús es, seguramente, toparse con su Cruz. Cuando nos abandonamos en las manos de Dios, es frecuente que Él permita que saboreemos el dolor, la soledad, las contradicciones, las calumnias, las difamaciones, las burlas, por dentro y por fuera: porque quiere conformarnos a su imagen y semejanza, y tolera también que nos llamen locos y que nos tomen por necios.

Es la hora de amar la mortificación pasiva, que viene -oculta o descarada e insolente- cuando no la esperamos. Llegan a herir a las ovejas, con las piedras que debieran tirarse contra los lobos: el seguidor de Cristo experimenta en su carne que, quienes habrían de amarle, se comportan con él de una manera que va de la desconfianza a la hostilidad, de la sospecha al odio. Le miran con recelo, como a mentiroso, porque no creen que pueda haber relación personal con Dios, vida interior; en cambio, con el ateo y con el indiferente, díscolos y desvergonzados de ordinario, se llenan de amabilidad y de comprensión.

Y quizá el Señor permite que su discípulo se vea atacado con el arma, que nunca es honrosa para el que la empuña, de las injurias personales; con el uso de lugares comunes, fruto tendencioso y delictuoso de una propaganda masiva y mentirosa: porque, estar dotados de buen gusto y de mesura, no es cosa de todos.

Así esculpe Jesús las almas de los suyos, sin dejar de darles interiormente serenidad y gozo, porque entienden muy bien que -con cien mentiras juntas- los demonios no son capaces de hacer una verdad: y graba en sus vidas el convencimiento de que sólo se encontrarán cómodos, cuando se decidan a no serlo. (Amigos de Dios, 301)

 

 

Se hablará de ella

La santidad de Guadalupe, como recuerda el Papa Francisco, forma parte del «rostro más bello de la Iglesia», su imagen más auténtica, porque se trata de la vida del mismo Cristo que se da a todas las personas que le rodean.

OTROS16/05/2019

Betania está a tres kilómetros de Jerusalén. Jesús y sus discípulos están a la mesa en casa de una familia amiga. Allí se encuentra una mujer que juega con un pequeño frasco de alabastro entre sus manos, mientras espera con impaciencia el instante oportuno para actuar. Estos recipientes eran pequeñas vasijas de piedra, muchas veces decorados, con el cuello muy estrecho para que solamente pudieran pasar pocas gotas del líquido que contenían dentro; esta forma los hacía especialmente útiles para dispersar fragancias o ungüentos. La mujer había llenado el pequeño frasco con “perfume de nardo puro de mucho precio” (Mc 14,3).

Ahora piensa que ha llegado el momento. Se levanta y, acercándose a Jesús, rompe el frasco probablemente por aquella parte más angosta. La vistosa vasija, que podía haberse utilizado también como decoración, no estaba destinada a conservarse en algún rincón de su casa. El perfume, que sería la envidia de sus conocidas, tampoco era para utilizarlo en ella misma. Podía haber optado por derramar sobre Cristo tan solo una parte, unas cuantas gotas, sin necesidad de romper su recipiente: la justa medida para que constara públicamente su adhesión al Maestro. Pero su corazón le pide verterlo todo, derramar sobre Jesús todo lo que tenía entre manos. Detrás de este gesto habría mucho trabajo, horas, pensamientos, sacrificios, afectos, sueños: todo era para su Maestro.

En el aire de la habitación se mezclan el aroma de nardo y el amor de esta mujer. Por eso Jesús se ve movido a decir: «Yo os aseguro: dondequiera que se proclame esta buena nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que esta ha hecho» (Mt 26,13).

Con todas mis fuerzas

Esas mismas palabras de Cristo podemos aplicarlas a la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri y a todos los santos y santas de la Iglesia Católica: en el mundo entero se habla de lo que han hecho. Benedicto XVI, en una ocasión, recordó a las mujeres que Jesús encontró en el camino y que pusieron su vida al servicio del Evangelio: la profetisa Ana, la samaritana, la mujer siro-fenicia, la hemorroísa, la pecadora perdonada, María Magdalena, Juana, Susana, las que no abandonaron a Jesús durante su Pasión y «otras muchas» (Lc 8,3), además de todas las cristianas de aquellos primeros años que vienen mencionadas en el Nuevo Testamento[1]. Esto ha sido constante a lo largo de la historia: la Iglesia siempre ha estado adornada por mujeres santas, entre las que además se cuentan cuatro Doctoras de la Iglesia. En este largo catálogo aparece ahora también Guadalupe por haber vivido, impulsada por el Espíritu Santo, las virtudes de manera heroica y discreta siguiendo el espíritu del Opus Dei. La santidad de todas estas mujeres, en palabras del Papa Francisco, «es el rostro más bello de la Iglesia»[2], su imagen más auténtica, porque se trata del desarrollo de la vida del mismo Cristo dentro de cada persona.

EL 19 DE MARZO DE 1944, GUADALUPE, COMO LA MUJER DE BETANIA, ROMPIÓ EL FRASCO QUE CONTENÍA LO MÁS VALIOSO QUE TENÍA: SU PROPIA VIDA. DESDE AQUEL DÍA, VIVIÓ PARA UNGIR A JESÚS CON EL PERFUME DE SU LIBERTAD

Muchas de estas mujeres podrían recordar el momento en el que Dios quiso meterse en su vida de un modo nuevo, con una intensidad especial, tal vez porque estaban ya preparadas para lanzarse a una aventura divina. En este sentido, el Decreto sobre las virtudes de Guadalupe, después de repasar brevemente su años de infancia y juventud, da cuenta de su encuentro con san Josemaría, el 25 de enero de 1944. Era la tarde invernal de un martes. Acudió por recomendación de un amigo, con el que había coincidido en el tranvía después de Misa. Guadalupe recuerda lo que experimentó, pasado un breve intercambio de palabras con el fundador del Opus Dei: «Tuve la sensación clara de que Dios me hablaba a través de aquel sacerdote (…). Sentí una fe grande, fuerte reflejo de la suya… y me puse interiormente en sus manos para toda mi vida»[3]. Durante los días que siguieron a aquel encuentro –señala el Decreto– Guadalupe «entendió con claridad que Dios la llamaba para servir a la Iglesia a través del trabajo hecho por amor y del apostolado en las circunstancias de la vida ordinaria»[4].

Desde aquel día comenzó a frecuentar el primer centro de mujeres del Opus Dei, ubicado en la calle Jorge Manrique, en Madrid, donde poco a poco incorporaba a su vida sencillas costumbres de piedad. El 19 de marzo de 1944, después de hacer un curso de retiro, pasados menos de dos meses desde que había conocido al fundador del Opus Dei, Guadalupe pidió la admisión en la Obra. «Dios, en su gran bondad, quiere que trabaje en ella con todas mis fuerzas»[5], escribió en una carta dirigida a san Josemaría. Aquel día Guadalupe, como la mujer de Betania, quiso romper el frasco que contenía lo más valioso que tenía: su propia vida. Aquel día –y todos los que vinieron a continuación– Guadalupe quiso ungir a Jesús con el perfume de su libertad.

Lo que llevo dentro

El Decreto sobre las virtudes se explaya al repasar múltiples facetas de su personalidad: «la alegría contagiosa, la fortaleza para afrontar las adversidades, el optimismo cristiano en circunstancias difíciles y su entrega a los demás». Se recuerdan detalles de su generosidad con quienes la rodeaban, especialmente cuando se trataba de entregar su tiempo; se da cuenta de su amabilidad, de su obediencia, sobriedad y tenacidad. El mismo documento no deja de resaltar su fe, manifestada en «la aceptación alegre de la voluntad de Dios», su esperanza y su caridad.

Esta lista puede hacernos pensar que Guadalupe era una persona fuera de lo común. Alguien que tiene todas esas virtudes probablemente contrasta con la impresión que tenemos de nuestra propia vida, en la que muchas veces no sabemos ni siquiera por dónde empezar a luchar. Ante esto podemos recordar que la santidad es, sobre todo, una obra que realiza Dios en nosotros. Y, por otro lado, también es bueno ser conscientes de que Guadalupe no la alcanzó de la noche a la mañana. El Señor cuenta con nuestra historia, con nuestras tareas, con la relación con quienes nos rodean, para moldear poco a poco esa santidad única en cada persona. San Josemaría, con su experiencia de sacerdote, decía que «las almas, como el buen vino, se mejoran con el tiempo»[6].

En ese sentido, las cartas enviadas por Guadalupe al fundador del Opus Dei a lo largo de los años, en las cuales descubría con delicadeza su alma, son testigos de los defectos que día a día ella misma detectaba en su carácter[7]. Aunque muchas veces estas debilidades se repetían diariamente, esto no era una razón para resignarse. Su amor a Dios supo sobreponerse ante ellas. La fuerza que ofrece el Señor a través de los sacramentos y a través de la vida de piedad es la que resplandece detrás de aquella descripción de las virtudes de Guadalupe. Faltando pocos días para abordar el avión que la llevaría hasta tierras americanas, para poner allí las primeras semillas del apostolado del Opus Dei, señalaba: «En la oración y en la Misa me esfuerzo mucho (…). Cada vez noto más que lo hago todo por lo que llevo dentro, y eso me da mucha paz»[8].

¿Será este el camino hacia al Cielo?

Fueron muy variadas las actividades a las que, según el documento de la Congregación para las causas de los santos, se dedicó la beata Guadalupe. Todas estas tareas constituyen el ambiente dentro del cual puede fraguar la santidad: una residencia universitaria, un dispensario médico, en medio de talleres manuales o de escritura, moviéndose de pueblo en pueblo, en las oficinas desde donde se orienta el apostolado del Opus Dei, en las aulas de química o de ciencias domésticas, o en la habitación de un hospital[9]. En la agitación de ese traqueteo diario, lo más común es no ser totalmente conscientes del trabajo que realiza el Espíritu Santo en nuestra alma. De hecho, de ordinario el alma se calienta poco a poco. Sucede en la vida espiritual como cuando los niños aprenden a hablar: lentamente, metidos en la conversación diaria, a fuerza de uso, su lenguaje se va enriqueciendo imperceptiblemente. Así se metió Dios en la vida de Guadalupe.

LA SANTIDAD ES UNA OBRA QUE HACE EL ESPÍRITU SANTO EN NOSOTROS. Y PARA ELLO CUENTA CON NUESTRA HISTORIA, NUESTRAS TAREAS, CON LA RELACIÓN CON QUIENES NOS RODEAN, PARA IR MOLDEANDO ESA IMAGEN SUYA QUE ES ÚNICA EN CADA UNO

En marzo de 1950 habían salido hacia México las tres primeras mujeres del Opus Dei que vivirían en ese país. Serían años de extender su apostolado por varias ciudades, a través de diversas iniciativas educativas y sociales. Por ejemplo, desde 1951, se habían hecho cargo de rehabilitar una antigua casa de campo –Montefalco– que utilizarían para impulsar socialmente la zona, además de organizar allí actividades destinadas a dar formación cristiana[10]. Guadalupe estuvo allí, entre otros muchos momentos, en abril de 1955 para vivir unas jornadas de retiro espiritual. Días después confiaba por carta su experiencia a san Josemaría, quien se encontraba en Roma. Le decía que no había tenido «ni altos ni bajos», pero que estaba encontrando a Dios con naturalidad en las cosas que hacía. Al final le transmitía también una inquietud: «Esa seguridad de Dios en mi camino, junto a mí, me da ilusión en todo, me hace fácil las cosas que antes no me gustaba hacer, de modo que, sin pensarlo, las hago. Padre, tengo una preocupación: ¿será de verdad el camino que llevo el del Cielo? Lo encuentro demasiado cómodo, pues no tengo problemas personales, casi nunca»[11].

La realidad es que, aunque la impresión de Guadalupe podía ser distinta, no faltaban problemas. Había pasado poco tiempo desde que la descripción de Montefalco era la de tener dos habitaciones con camas plegables, dos baños para casi cuarenta personas, además de las constantes instrucciones para no gastar ni una gota de agua de más, porque se terminaba rápidamente. Se insiste en no lavar «ni un pañuelo» en la casa[12]. Además, era Guadalupe quien estaba al frente de la preparación de las mujeres que pudieran encargarse de los apostolados del Opus Dei en varias ciudades mexicanas e incluso en varios países en los que se pensaba iniciar el trabajo. A todo esto, tampoco tenía dinero: había escrito a algunas de la Obra que estaban en Estados Unidos para pedirles un poco de ropa, ya que a las mexicanas se les habían terminado todos los préstamos al comprar los billetes de una que debía viajar a Roma. Nada de esto era demasiado cómodo ni era una real ausencia de problemas. Pero desde sus 27 años, el espíritu el Opus Dei le había ayudado a encontrar en la multitud de pequeñas dificultades una oportunidad para identificarse con la Cruz de Jesús. A san Josemaría le gustaba pensar que la santidad en la vida ordinaria es como un plano inclinado en el que, imperceptiblemente, se puede ascender hasta la más elevada unión con Dios.

DIOS SE METIÓ EN LA VIDA DE GUADALUPE LENTAMENTE, DE MODO CASI IMPERCEPTIBLE, HASTA HACERSE TAN IMPRESCINDIBLE QUE LA NUEVA BEATA LO ENCONTRABA CON NATURALIDAD EN TODAS LAS COSAS QUE HACÍA

También en este sentido, el fundador del Opus Dei, bastantes años después, con la conciencia de haber empleado su vida en transmitir ese espíritu que Dios le había confiado, decía a sus hijos durante una reunión familiar el 2 de enero de 1971: «Con la gracia del Señor, os he enseñado un camino, un modo de llegar al Cielo. Os he dado un medio para arribar al fin, de una manera contemplativa. El Señor nos concede esa contemplación, que de ordinario apenas sentís»[13].

Adonde vayas iré

El Padre, en su carta del 9 de enero de 2018, nos recordaba la historia de Rut, una de las grandes mujeres que protagonizaron la historia de la Salvación. Se fijaba, concretamente, cómo en su vida «libertad y entrega echan raíces en un profundo sentido de pertenencia a la familia»[14]. Rut era moabita pero contrajo matrimonio con un joven judío que había llegado a tierras extranjeras en busca de un mejor futuro. En su nueva familia, Rut encontró el sentido de su existencia: encontró al único Dios, sus palabras, su culto, su pueblo. Al poco tiempo, sin embargo, murieron los tres varones de la familia. Entonces Noemí, la suegra de Rut, entre lágrimas de tristeza, la anima a volver a su tierra, a sus dioses y allí rehacer su vida. Noemí, una mujer ya mayor, sabía que no podría ofrecer un futuro seguro ni con comodidades para sus nueras. Pero Rut le respondió: «No me obligues a marcharme y a alejarme de ti, pues adonde vayas iré y donde pases las noches las pasaré yo; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios» (Rt 1,16).

EL CORAZÓN DE GUADALUPE, AUNQUE AQUEJADO DE GRAVES PROBLEMAS MÉDICOS, NO CONOCÍA FRONTERAS: FUE UN CORAZÓN ENAMORADO, POR ESO LA NUEVA BEATA FUE TAN FELIZ

Son numerosas las generaciones que han hablado de la fidelidad de Rut, así como de la mujer que derramó aquel perfume sobre Jesús. Muchos artistas han visto en su historia de fidelidad un motivo de inspiración. Las palabras citadas bien las podemos aplicar a los momentos en los que Guadalupe descubrió su llamada a la santidad en el Opus Dei: «Tu pueblo será mi pueblo». En sus cartas se manifiesta claramente esta convicción que caló muy pronto en su alma: la de estar dispuesta a lo que fuera por su familia y buscar siempre la felicidad de quienes la rodeaban. Escribía en diciembre de 1950: «Hoy he escrito para la Navidad a todas las nuestras de España, Roma, Chicago e Irlanda»[15]. En otra ocasión, enviaba unas letras a la directora de un centro del Opus Dei: «A querernos nosotras también, aunque a veces cueste un poquito, ¿de acuerdo? Ocúpate mucho de las nuestras (de todas)»[16]. Su corazón, aunque aquejado de graves problemas médicos, no conocía fronteras. Lo mismo sucedía con las personas que se acercaban a los medios de formación del Opus Dei. Esa aparente falta de dificultades en su vida era también fruto de estar pensando continuamente en los demás.

En junio de 1975 Guadalupe es internada en la Clínica de la Universidad de Navarra para una larga sucesión de chequeos médicos. Esto no hace que pierda su buen humor y, en sus cartas, compare sus sosegadas rutinas en el hospital a las del un balneario[17]. Fue finalmente operada el 1 de julio, pocos días después del fallecimiento de san Josemaría. En plena fase de recuperación, escribe a Roma para agradecer todas las oraciones por su salud: «Aquí me tenéis. Todos tenemos un poco de parte en este asunto. El Padre, el primero, y por su intercesión, vuestra petición constante ha sido oída, y aquí aparezco con un corazón que hace ‘pon, pon…’ rítmicamente y con fuerza»[18]. Probablemente estas fueron las últimas letras escritas por Guadalupe Ortiz de Landázuri. Cuando las tuvo en sus manos el beato Álvaro del Portillo, escribió al lado: “Guadalupe Ortiz de Landázuri está, con el Padre, en el Cielo”. Y ahora su corazón tiene más ritmo y fuerza que nunca.

Andrés Cárdenas M.


[1] Cfr. Benedicto XVI, Audiencia 14-II-2007.

[2] Francisco, Ex. ap. Gaudete et exsultate (19-III-2018), n. 9.

[3] Manuscrito autógrafo, VII-1975, citado en Mercedes Eguíbar, Guadalupe Ortiz de Landázuri, Ediciones Palabra, Madrid, 2001, p. 45.

[4] Decreto sobre las virtudes de Guadalupe Ortiz de Landázuri, 4-V-2017.

[5] Carta a san Josemaría, 19-III-1944.

[6] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 78.

[7] Cfr. Letras a un santo, Oficina de información del Opus Dei, 2018.

[8] Carta a san Josemaría, 28-II-1950.

[9] Cfr. Decreto sobre las virtudes de Guadalupe Ortiz de Landázuri, 4-V-2017.

[10] «Montefalco, 1950: una iniciativa pionera para la promoción de la mujer en el ámbito rural mexicano», en Studia et documenta, n.2, EDUSC, Roma, 2008, p. 214.

[11] Carta a san Josemaría, 24-IV-1955.

[12] Cfr. Mercedes Montero, En Vanguardia, Rialp, Madrid, 2019, pp. 183-184.

[13] San Josemaría, En diálogo con el Señor, edición crítico-histórica, Rialp, Madrid 2017, p. 286.

[14] Del Padre, Carta, 9-I-2018, n. 9.

[15] Carta a san Josemaría, 18-XII-1950.

[16] Carta a Cristina Ponce, II-1954.

[17] Cfr. Carta a Mercedes Peláez, 22-VI-1975.

[18] Carta a Carmen Ramos, 13-VII-1975.

 

 

Las buenas maneras

La cortesía, la afabilidad, la urbanidad, y sus afines, son hermanas pequeñas de otras virtudes más grandes. Y la familia es el ámbito donde mejor se aprenden, sea cual sea la edad. Editorial sobre las buenas maneras.

FAMILIA16/05/2013

Foto: Miguel Ángel 13

Si se piensa cómo han evolucionado los modales en el curso del tiempo, o cómo cambian de región en región, sería fácil deducir que se trata de algo puramente convencional, que se puede modificar o incluso trasgredir a placer.

Y, sin embargo, parece que lo fundamental, en términos de cortesía, se mantiene: todos hemos oído frases como: “por su comportamiento, se nota que es de buena familia” o “¡qué niño más educado!”, y si las han dicho de nosotros probablemente nos hemos sentido halagados.

Las virtudes humanas, que son el fundamento de las sobrenaturales, están en la base de los usos y costumbres de los pueblos, de lo que normalmente se entiende como urbanidad o educación.

Quizá no se pueda decir que la afabilidad, la condición de quien es agradable en el trato y la conversación, sea la virtud más importante. Pero genera un sentimiento de empatía, de cordialidad, de comprensión, que es difícil de explicar o de suplir de otros modos.

La urbanidad nos muestra algo sin lo cual no se puede habitar en sociedad, nos enseña a ser humanos, civiles. La cortesía, la afabilidad, la urbanidad, y sus afines, son hermanas pequeñas de otras virtudes más grandes. Pero su particularidad reside en que sin ellas la convivencia se haría ingrata. Es más, en la práctica, una persona grosera y descortés a duras penas podrá vivir la caridad.

Mirando a Jesús

Foto: Creative Commons.

 

Nos ha podido pasar, en algún momento de la vida, que ante una conducta o una actuación poco correcta por nuestra parte se nos ocurra: “¿qué habrán pensado de mí?, ¿por qué hice yo eso?, o ¡qué mal he quedado!”.

El Evangelio nos ha dejado una página que describe dos actitudes enfrentadas, la de un “biempensante” de la época, y la de una pecadora[1]. Simón, el fariseo, ha organizado una comida acorde con la categoría del invitado, alguien a quien tienen por un profeta. Seguramente ha discurrido cómo distribuir a los comensales, la atención del servicio, los platos que ofrecería y los temas de conversación que le gustaría proponer al Maestro. Había que quedar bien, ante la sociedad que contaba y ante el huésped principal. Pero se olvida de algunos detalles que el Señor ha echado de menos.

 

¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella en cambio me ha bañado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. No me diste el beso. Pero ella, desde que entré no ha dejado de besar mis pies. No has ungido mi cabeza con aceite. Ella en cambio ha ungido mis pies con perfume[2].

A primera vista, podrían parecer pequeñeces insignificantes. Sin embargo, Jesús, perfecto Dios y hombre perfecto, nota su falta. San Josemaría, que ha contemplado con gran hondura la realidad de la encarnación del Hijo de Dios, que se manifiesta también en gestos que a unos ojos desamorados podrían pasar desapercibidos, comenta a propósito de este pasaje: Jesucristo trae la salvación, y no la destrucción de la naturaleza; y aprendemos de Él que no es cristiano comportarse mal con el hombre, criatura de Dios, hecho a su imagen y semejanza (cfr. Gn 1, 26)[3].

Encontramos aquí enseñanzas para quien desea santificar y santificarse en las distintas veredas del mundo. Máxime, cuando la misma naturaleza humana, con sus disposiciones y facultades, ha sido elevada por el Señor.

No hay nada, por pequeño o anodino que parezca, que no se pueda llevar a Dios: tanto si coméis, como si bebéis, o hacéis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios[4]. Todas las actividades honradas ya han sido redimidas, de modo que todas, realizadas en unión con Él, pueden ser corredentoras.

Las virtudes son personales, de la persona; pero es fácil constatar que la persona no es una “pieza aislada”; vivimos en relación con el mundo, coexistimos con otros: somos independientes y a la vez dependemos de los demás: nos ayudamos o nos perjudicamos. Todos somos eslabones de una misma cadena[5].

Las virtudes poseen también este carácter social. No son para el lucimiento personal, para fomentar el egoísmo, sino, en definitiva, para los demás. ¿Por qué nos sentimos tan a gusto con algunos, y quizá menos con otros? Probablemente, porque aquel nos escucha, vemos que nos comprende, no muestra prisa, da serenidad, no se impone, sugiere, respeta, es discreto, pregunta lo justo.

Quien sabe convivir, congeniar, compartir, ofrecer, acoger, dar paz, está en camino de ser verdaderamente virtuoso. Jesús nos enseña que, si faltan algunas condiciones, la buena convivencia se deteriora. El civismo es quizá la mejor forma de presentación. Y las que podríamos llamar virtudes del trato constituyen el presupuesto y la base donde engarzar la joya de la caridad.

Foto: Sean Dreilinger (Creative Commons).

 

Las virtudes de la mesa

Es muy frecuente, y cada vez se extiende a más estratos de la sociedad, el que tanto el padre como la madre trabajen fuera del hogar. Son necesarios los dos sueldos para mantener la economía doméstica. Las dificultades que imponen horarios y distancias para que coincida la familia al completo resultan con frecuencia notables, especialmente en las grandes ciudades. Y, ¡menos mal! –pensarán muchas madres–, que los niños pueden almorzar en la escuela.

No es que antes, cuando era más fácil comer en familia, esas reuniones fueran la gloria: pues a veces los chicos se peleaban o protestaban por lo que se les servía, y los padres los reñían... Más o menos, como ahora: las situaciones, en el fondo, han cambiado poco; pero se trata, hoy como ayer, de aprovechar las oportunidades que nos ofrece la vida, y entrenarse en convertir los contratiempos en ocasiones formativas.

¿Cuántas veces hemos pensado en transformar, por ejemplo, las cenas de cada día o las comidas de los fines de semana en reuniones familiares? Hay ya estudios donde chicos y chicas señalan “comer en familia” como la actividad más importante para ellos.

Estar con las personas que nos quieren, compartir, ser comprendidos son modos de socializar, de aprender a darse a los otros. Mejora las relaciones entre los miembros de la familia, proporciona a los padres momentos informales para conocer mejor a sus hijos y anticiparse a posibles dificultades.

Foto: Helga Weber (Creative Commons).

 

Cuántos detalles de educación sobre los que incidir: “te agradezco mucho que vayas a por sal”. “¿Te has lavado las manos antes de sentarte a la mesa?”. “Ponte derecho, y no cruces las piernas cuando comes”. “¿Puedes ayudar a tu hermano a preparar (o a quitar) la mesa”. “El pan no se tira”. “Agarra bien el tenedor”. “Corta la carne en trozos pequeños, y no hables con la boca llena”. “Hay que comer no solo con el estómago, sino con la cabeza, y se come todo lo que uno se ha servido, guste o no guste”. “La sopa a la boca, no la boca al plato”. “Límpiate antes de beber, y no hagas ruido”. “No bebas con el codo apoyado en la mesa”.

Algunos son avisos que cambian según los lugares, otros –bastantes– son más universales. Quizá parezcan negativos –aunque no hará falta decirlos todos, ni continuamente–, pero vistos como afirmaciones hablan de la consideración que hemos de tener por los demás; cosas pequeñas que revelan corrección, cortesía, higiene; muestras de solicitud sobre aspectos que tal vez por inadvertencia podrían molestar a alguno.

En las comidas, se pueden aprender cosas elementales como cuánto es razonable que me sirva, teniendo en cuenta que hay otros comensales; o a no comer fuera de horas, y así apreciar mejor lo que me dan. Por otra parte, comer juntos no es solo un hecho social. También es cultura en el sentido más noble y riguroso del término.

La cultura, como muchos autores han puesto de manifiesto, está relacionada con el culto. Dar el culto debido a Dios es parte de la naturaleza humana, que también se hace cultura en forma de ritos e instituciones. ¡Qué modo más estupendo de dar al Señor toda su gloria, si el “rito” de la comida es precedido por una oración!; si invocamos la bendición de Dios sobre la familia y los dones que estamos por recibir; si agradecemos al Señor el pan que se nos ofrece cada día, y rezamos por quien lo ha preparado, y por quien vive en la indigencia.

Bendecir la mesa es una costumbre que ayuda a interiorizar el hecho de que Dios está de continuo a nuestro lado, a dar gracias por lo que recibimos, y a respetar a los demás en la convivencia cotidiana.

 

Mantener el buen tono

En torno a la mesa y en tertulias familiares, se prepara a los hijos para la vida en sociedad. Cada vez es más claro que el lema del “todo vale” no se ajusta a la realidad. Una persona a la que molesta cualquier cosa o que discute todo, resulta un compañero de trabajo complicado.

Uno que no se presenta bien cuando ha de atender al público, demuestra poca estima de sí mismo y por los otros, y no comunica una gran confianza, al menos a primera vista. Expresarse con corrección, saber intervenir en una conversación o esperar el turno, aprender a presentarse con decoro, en el vestido y en el adorno, son aspectos de la vida en sociedad.

Más que la moda, lo que nos aleja de la vulgaridad es el estilo. Tener estilo, tener clase se caracteriza por la sobriedad y el equilibrio, por la capacidad de conciliar extremos y contrastes; y menos, por ir a la moda.

El estilo forma parte de nuestra personalidad. Es importante, por ejemplo, aprender a vestir conforme a la ocasión. La pulcritud no consiste tanto en tener un vestuario caro o de marca, cuanto en llevar la ropa limpia y planchada.

Y esto los niños lo cultivan en el hogar, viendo cómo sus padres actúan en todo momento con elegancia y discreción. No es lo mismo asistir a una cena de gala que estar con los amigos, o en la intimidad de la familia; no es lo mismo pasearse de cualquier modo por los pasillos de la casa, que ponerse una bata nada más levantarse de la cama.

También las reuniones familiares –y entre estas, las comidas– permiten a los hijos contar sus pequeñas aventuras en el colegio; y, a los padres, hacer un comentario oportuno, o dar un criterio sobre un determinado comportamiento. Son ocasiones para poner en común aficiones, para ilusionarse por los paseos en la montaña o por la historia, o para introducir a los hijos en el fascinante arte de la narración.

Podemos programar excursiones y visitas artísticas; y desvelar, poco a poco, aspectos de las tradiciones familiares y religiosas, o patrióticas, o culturales. Los niños aprenden a hablar sin levantar la voz ni gritar y, más importante, se ejercitan en escuchar, y se acostumbran a no interrumpir el hilo de las conversaciones, a no imponer sus puntos de vista ni sus exigencias.

En familia, con pequeños detalles nos cuidamos unos a otros. Nadie se presenta mal vestido, ni come sin un mínimo de compostura. Las madres, sobre todo, piensan en una comida que le gusta a quien celebra un aniversario. Cada cual se pasa la fuente, y está pendiente de lo que necesitan los demás. Uno ofrece el pan o el agua a otro antes de servirse. Se dan las gracias, pues el agradecimiento fomenta la concordia, y la concordia la alegría y la sonrisa.

Después de una buena comida en familia somos más felices: no solo con la alegría fisiológica de animal sano[6], sino porque hemos compartido con los que más queremos nuestra intimidad; nos hemos enriquecido moralmente, personalmente.

Los comportamientos de los que se ha hablado ayudan a formar nuestra interioridad. A orientarse cara a Dios y cara a los demás. La mujer y el hombre maduros están anclados en la realidad, por eso se contentan con lo que tienen y lo disfrutan a fondo. Han aprendido a respetarse a sí mismos, a ser señores de su alma y de su cuerpo. Se conducen con naturalidad, prudencia y medida en toda situación. Perseveran confiadamente –en la amistad, en su trabajo, en los objetivos que se han fijado–, porque más que de recibir son capaces de dar. Han aprendido a ser generosos, y salen cada mañana como el sol, que exultavit ut gigas ad currendam viam –alegres como un héroe, a recorrer su camino[7], con un humor benéfico, que dignifica cuanto toca.

 

J.M. Martín (2012)

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[1] Cfr. Lc 7, 36-ss.

[2] Lc 7, 44-46.

[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 73.

[4] 1 Co 10, 31.

[5] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 76.

[6] Cfr. San Josemaría, Camino, n. 659.

[7] Ps 19, 6.

 

 

El noviazgo ¿puede llevar a la fe? Ángela era protestante y ahora espera confirmarse con su novio

Ángela era protestante, pero su novio y la oración le ayudaron a descubrir 

Cuando Ángela Krueger nació, su familia frecuentaba el culto mormón. Años después, comenzó a asistir junto a su madre y sus hermanos a una iglesia luterana, donde recibió lo que en ese culto consideran el bautismo. Conforme crecía, Ángela –que acaba de cumplir 16 años– se distanció de las prácticas religiosas de su madre.

Todo cambió cuando conoció a Rafael, un joven perteneciente a una familia católica de agricultores de Ogema (Wisconsin, Estados Unidos). Gracias a él, su familia y la oración, explica Ángela en Superior Catholic Herald, la joven conoció la fe y la Iglesia.

Su noviazgo le llevó a la fe

Los dos jóvenes empezaron a conocerse, y desde el principio Ángela se mostró muy curiosa y atraída por la fe de su amigo. Pronto se enamoraron. Cuando comenzaron a salir, la adolescente tan solo había oído hablar de la iglesia católica del Buen Pastor de Rib Lake, pero quería saber más.

Acompañaba a su novio a catequesis sin ser católica

Rápidamente, la joven empezó a asistir a clases de educación religiosa, preguntaba a sus profesores y comenzó a estudiar en profundidad la fe católica acompañando a su novio a las clases de catecismo por su propia iniciativa.

Estaba tan motivada por conocer la fe católica que ni si su juventud, ni el comienzo de la pandemia lograron frenar sus ganas de aprender.

Con las iglesias cerradas, siguió formándose

Las clases y catequesis se terminaron debido a los confinamientos y la pandemia. También las adoraciones que frecuentaba y casi toda la actividad pública de la Iglesia, pero Ángela seguía aprendiendo por su cuenta. Según se reanudaron las misas y adoraciones, volvió al culto público y el resto de actividades acompañando a su novio y su familia de agricultores.

La familia de Rafael tuvo un papel importante en el crecimiento en la fe de Ángela. Los Rezutek la acompañaron durante todo el proceso, compartiendo con ella sus experiencias de fe cristiana y respondiendo a todas sus preguntas. El mismo Rafael recuerda que cuando ella le preguntaba, el la conducía a su madre para que le diese una explicación mejor.

No se conformaba con lo aprendido en clase

El camino que empezó Ángela parecía no tener fin. “Me interesó más y pregunté si había alguna manera de convertirme en parte de la Iglesia”, explicó.

La joven optó por el homeschooling para el curso de 2020-2021, y durante este tiempo aprovechó para sumergirse en un mayor aprendizaje y lecturas relacionadas con la Iglesia.

Pero no lo hizo sola. Desde que comenzó el curso, contó con la ayuda de una catequista de la iglesia del Buen Pastor, Mary Kauer, conocida de los Rezutek.

Durante su aprendizaje, Mary afirmó que había “sido honrada y bendecida dando clases a Ángela, y he recibido mucho más a cambio”. También destacó el compromiso de la joven, que siempre profundizaba en su estudio, y nunca se conformaba con las lecciones básicas.

Los jóvenes novios católicos Angela Krueger y Rafael Rezutek (imagen enviada a Superior Catholic Herald).

Los sacramentos y los santos le impactaron

Ángela fue preguntada por su primera impresión sobre la Iglesia tras una vida inmersa en la cultura mormona y luterana. Destacó como las agrupaciones cristianas en las que había estado anteriormente trataban el bautismo o el matrimonio como momentos significativos, pero no como la Iglesia Católica, “que integra más la fe a lo largo de toda una vida de experiencias y etapas”.

También destacó el papel de los santos. “Me sorprendió la cantidad de santos reconocidos por la Iglesia Católica, especialmente las formas violentas en que tantos mártires dieron testimonio de su fe. No son solo grandes personalidades católicas”, explicó, “sino héroes que mantuvieron su experiencia y fe en Dios en circunstancias extremas”.

Abierta a compartir la fe con los demás

Entre otros temas, los grandes bloques estudiados por la joven conversa con su catequista cubrieron la historia de la Iglesia, los sacramentos y los tiempos litúrgicos. “Ella estuvo abierta a compartir la fe y su testimonio cuando nos conocimos”, dijo su catequista de Rib Lake.

Ángela acaba de hacer su comunión en Pascua de Resurrección, y Mary destaca “la sonrisa de Ángela mientras hablaba del vestido que llevó” al evento.

“A las dos nos resultó muy fácil y natural hablar sobre como experimentamos a Dios y la fe en nuestro día a día”, recoge Superior Catholic Herald. “Estoy segura de que será una inspiración para muchos jóvenes en los próximos años”, concluye la catequista.

Sus planes, recibir la comunión y confirmarse con su novio

Ángela no tiene un plan concreto, tan solo quiere seguir recibiendo la comunión cada misa después de recibirla por primera vez en Pascua.

“Rafael –su novio– no debe entender lo emocionante que es esto, porque siempre ha sido católico, pero yo sigo emocionándome”, concluye Ángela. El año que viene, esperan poder ser confirmados juntos, con sus compañeros de las clases de religión y catequesis.

 

 

Nietos, padres y abuelos ESCUELA PARA PADRES

Nietos, padres y abuelos

Los abuelos son mucho más que las personas unidas por lazos de sangre y de ADN. Son las personas que pueden enseñar muchas cosas a los nietos, sin dureza ni agresiones. Para esa edad madura, ya han desarrollado la virtud de querer dar, sin esperar a recibir nada a cambio.

Se conforman con unas migajas de cariño, que les den los nietos o los padres de los nietos. Solamente quieren que esos proyectos de hombres y mujeres, tengan fuertes cimientos donde se puedan edificar, como personas de bien. Es cierto que los abuelos reciben multiplicado por mil, la cantidad de cariño que ellos entregan a sus nietos y que ese cariño recibido, produce una enorme mejora de su salud física.

Los abuelos pueden vivir sin sus nietos, pero los nietos no deben vivir sin sus abuelos. A los nietos no se les puede privar de poder absorber el cariño, la comprensión y la sabiduría que emana de los abuelos. Pasan los años y los nietos se siguen acordando de muchas frases, anécdotas, regalos y actitudes que sus abuelos tuvieron con ellos. El objetivo de los abuelos es, transmitir a sus nietos todas sus experiencias y memorias, además de cuidarles en lo que haga falta. También es tener la paz de un final apacible de la vida, ganado a pulso, con el cariño recibido de los nietos.

Algunos padres descastados, mantienen a sus hijos como secuestrados o rehenes, frente a los abuelos, por desidia o para conseguir determinados beneficios. Creen que haciendo chantaje a los abuelos, con las visitas de los nietos, pueden conseguir prebendas en los divorcios. No saben esos padres, que si a ellos les pasa algo grave, los abuelos siempre están dispuestos a cuidar a los nietos desinteresadamente, aunque tengan que quitarse la comida de la boca, como un caso muy personal que yo conozco. La estrecha relación de los abuelos con los nietos, suele servir en muchas ocasiones para limar asperezas familiares y como puente entre dos familias o generaciones distanciadas.

Cuantos sabios consejos pueden dar a los nietos, si estos tienen la confianza de contar sus inquietudes a los abuelos. Dudas que muchas veces, no pueden ser aclaradas por los padres, por falta de tiempo o porque van en contra de lo que ellos han pensado para sus hijos, aunque sea impracticable. En muchas ocasiones, los abuelos hacen de tutores de vida de los nietos, sustituyendo en esa gran función a los padres, debido a que estos, no les hacen mucho caso en las cosas que verdaderamente importan a los nietos.

Los abuelos siempre tienen una actitud positiva con los nietos, nunca negativa y siempre encuentran alguna razón, para ver la parte buena de cualquier problema que les presenten. Saben sacarle buen partido a la vida. La paciencia al escuchar y al hablar, es una de las virtudes que se va perfeccionando con la edad, por eso cuando se llega a ser abuelo, practicarla con los nietos en esas largas conversaciones, es mucho más fácil que cuando se es padre y se tienen muchas cosas importantes en la cabeza.

Cuantas veces los nietos se refugian, en conversaciones secretas con los abuelos, para contarles cosas, que no tienen la confianza de decir a sus padres, por temor al castigo o a la riña. Con los abuelos, saben que siempre encontrarán comprensión. Incluso muchos nietos, utilizan a los abuelos como embajadores de buena voluntad o intercesores con sus padres, pues conocen los nietos que los abuelos saben explicar muy bien, mejor que los nietos, las necesidades de los niños o jóvenes. Además la intervención de los abuelos ante los padres es muy efectiva, pues pueden rebatir o negociar alternativas, que los nietos nunca podrían hacer frente a los padres.

Qué bien pueden aconsejar los abuelos, en los primeros amores de los nietos, para prepararles, antes de que se enfrenten a la realidad de la vida o a contarlo a los padres. Mejor van bien preparados para esas difíciles conversaciones, con un análisis en profundidad hecho con los abuelos.

Hay abuelos que como en el fútbol, unos juegan como locales y otros como visitantes. Tienen muchas más posibilidades de captar el amor de los nietos, los abuelos locales, ya que la continua interrelación con los nietos hacen que se conozcan mucho mejor. Los abuelos visitantes, aunque sea a distancia, se pueden convertir en abuelos locales a través de preocuparse de los nietos llamándoles por teléfono, escribiéndoles u ocupándose de sus cosas. Hay mil maneras de estar atentos a las cosas que necesitan los nietos. No vale decir, es que nosotros vivimos lejos y por eso no nos preocupamos de los nietos. Los nietos no tienen la culpa de la distancia, ni de las circunstancias que les llevaron a vivir lejos.

La figura del “cuenta cuentos” casi siempre está representada por los abuelos, porque saben interpretar todos los personajes que figuran, en las historias que mas gustan a los niños. Para unos abuelos es muy fácil describir a esos personajes y transportar a los nietos a lugares, que nunca han estado, a situaciones que nunca han vivido y a convertirse en personajes, que solamente su imaginación puede percibir si está bien alimentada con gestos, palabras e imágenes.

Abuelear es un privilegio que tienen los abuelos, cuando están disfrutando con los nietos. Se achaca a los abuelos, que algunas veces maleducan y consienten casi todo a los nietos, pero solamente cuando éstos, están bien educados. Los abuelos alegan que para educarlos bien, están los padres. Pero a los nietos que están mal educados o muy consentidos por sus padres, no les dejan pasar ni una y les educan severamente. Dicen que la mala educación y las rabietas que las hagan en casa de sus padres.

 

Hay nietos que son el orgullo de los abuelos por su seriedad, buen comportamiento, sentencias, comentarios, profundidad en los razonamientos e inmejorables notas en el colegio. Otros son su alegría porque siempre están contentos, bailando, saltando, jugando y diciendo frases simpáticas. Para los abuelos cada nieto es especial e irrepetible, por muchos que haya.

 

Mi “amama” cocina muy bien y siempre me pone para comer las cosas que más me gustan. Además pone la mesa con los mejores manteles, vajilla y cubertería que tiene. Parece una comida de las que salen en las películas antiguas. Además la presentación en los platos es preciosa. Lo único que no me gusta es que después de jugar tengo que recoger todos los juguetes y dejarlos cada uno en su sitio. También me enseña muchas cosas que tiene guardadas en cajitas, dice que son sus secretos y que algún día, serán para mí. Pero siempre me deja tocarlas y disfrutar un poco de ellas, aunque con mucho cuidado, para no rompérselas pues son muy delicadas.

 

Mi “amama” me cuenta muchas cosas de cuando era ella pequeña y de la forma como vivían. Siempre me quedo asombrada, con la diferencia de cosas que ella tenía y las que yo tengo. También me cuenta muchas cosas de mi papá cuando era pequeño. Papá no me las cuenta porque dice que no se acuerda, pero ella si se acuerda. Así voy conociendo mejor como, era mi papá de pequeño y como vivían.

 

Mi “aitite” juega mucho conmigo al dominó, al parchís y a las damas. Ha empezado a enseñarme a jugar al ajedrez y a los naipes, pero esto es muy difícil. Tiene mucha paciencia y me parece que algunas veces me deja ganar. Me lee muchos cuentos y me explica cada una de las palabras que allí vienen y que yo no conozco. También me cuenta muchas cosas, de cuando era pequeño, de cuando le llevaron de forma obligatoria al ejército y de lo que hacia mi papá, cuando era pequeño. Sabe muchas canciones de niños y las cantamos cuando vamos en el coche, ya me he aprendido algunas, incluso las cantamos moviendo las manos y el cuerpo a su ritmo.

 

Con los “aitites” me gusta salir de paseo, pues casi siempre me convidan a lo que quiero, además puedo hacer cosas que con mis papás no seria posible hacerlas, como el comer patatas fritas con helado, comer caramelos antes de las comidas, comer encima de sus rodillas y que me vaya dando la comida poco a poco, como si fuera una niña pequeña, ver en la televisión mis programas favoritos, un poco más del tiempo permitido por mis papas, acostarme un poco mas tarde, me dan algo de dinero para que lo meta en el hucha, me traen los regalos que les deja el “ratoncito Pérez” debajo de su almohada, cada vez que se me cae un diente, algunas veces me llevan al cine o al teatro para niños, etc. También me encanta cuando nuestros “aitites” nos vienen a recoger a la salida del colegio, a mis hermanos y primos al terminar las clases de francés, chino y esgrima. Les contamos las letras chinas que hemos aprendido y los nuevos movimientos de esgrima. Ellos quieren que se lo contemos en francés para que así practiquemos.

 

Los “aitites” están terminando de escribir un libro con sus “memorias de memoria”, donde cuentan todas las cosas que les ocurrieron a ellos y a sus familias. Han investigado el árbol genealógico de todos los familiares, desde tiempos muy remotos. Así los nietos conocemos nuestros orígenes, de las diferentes ramas familiares y muchas anécdotas de nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos, padres, tíos y primos. Esas cosas solamente se les ocurren a los abuelos, porque tienen mucho tiempo disponible y quieren transmitir todo lo que ellos saben a sus nietos.

 

¿Cuánto vale el servicio y cariño que gratuita y desinteresadamente dan los abuelos a los nietos? Hace años las personas mayores, eran los patriarcas del clan familiar, incluso los que debido al gran respeto que les tenían, dictaban las leyes para los componentes de las familias y en algunas comunidades, los que impartían la justicia en los tribunales de los ancianos de la sociedad.

 

Los abuelos cuentan a los nietos la historia del país, tal como la vivieron, sin que tenga que estar sesgada por intereses políticos o sociales del momento. Son la transmisión a viva voz o escrita, de la verdadera historia de las naciones o sociedades. Esto origina que los nietos quieren saber las verdades ocultas, por intereses políticos o sociales, de las cosas que vivieron realmente sus abuelos.

 

Los abuelos casi siempre están jubilados, palabra que proviene de júbilo, contento. Estar jubilado es como si toda la semana fuera Domingo.  Por eso el júbilo lo transmiten y disfrutan enormemente, cuidando, educando y mimando a los nietos, incluso cuando el hacerlo se convierte en una dura o penosa obligación diaria, algunas veces irrenunciable, al tener que compartir con sus hijos las tareas y cuidados de los nietos, de acuerdo a las capacidades, tiempos y posibilidades de cada uno, en el conjunto familiar.

 

Es muy posible que esa dedicación de los abuelos, pueda causarles un fuerte agotamiento físico y psíquico, pero también es una ayuda, para envejecer con una actitud positiva, sabiendo que su actividad diaria, es una fuente de buena salud, buen estado físico, buena capacidad de autonomía y buena capacidad mental.

 

Muchos abuelos ayudan económicamente a los nietos directa o indirectamente, comprándoles cosas que no son atendidas por sus padres, porque estos no pueden o no quieren hacerlo. Suelen ser desde pago de estudios, seguros de salud, vacaciones, viajes, etc. hasta regalos de uso práctico como ropa, calzado, libros y útiles escolares, incluso dinero en efectivo semanal para sus gastos particulares.

 

Los nietos también conllevan grandes desafíos para los abuelos, pues algunas veces, tienen que luchar en varios frentes, al mismo tiempo: En el de las relaciones entre sus padres y las de estos con sus hijos, en el de quererles educar en lo que los padres no hacen, en que no haya diferencias ostensibles entre los nietos de una familia y otra, etc.

 

10 sentencias sobre los nietos, padres y abuelos:

 

  1. Celebra con alegría el día de los abuelos, que en cada país es en distinta fecha. Los abuelos del Niño Jesús son, San Joaquín y Santa Ana.
  2. Da un poco de amor a un nieto y ganarás su corazón, ellos siempre saben qué personas les aman
  3. El futuro de los nietos siempre es hoy. Mañana será muy tarde.
  4. El verdadero padre, es el que siempre quiere, protege, mantiene y forma a sus hijos en un hogar de amor, virtudes y valores humanos, donde la presencia de Dios continuamente está presente.
  5. La educación de los nietos empieza con la de los abuelos, una generación antes que la de sus padres.
  6. La felicidad es compartir con un nieto, lo que alguna vez nos deleitó y ver como el deleite del nieto, se suma al nuestro.
  7. Los abuelos nunca fallan, siempre están dispuestos para apoyan a los nietos en los buenos y en los malos tiempos.
  8. Los nietos enlazan el pasado con el futuro. Lo que se les hace a los nietos, ellos lo harán a la sociedad.
  9. Los nietos son como las estrellas. Nunca hay demasiados.
  10. Ten respeto y admiración ante una cabeza blanca y honra la persona del anciano, pues en ellos está la sabiduría y la sensatez. 

Los abuelos son el puerto donde siempre se pueden refugiar los nietos, haya la tormenta que haya.

 francisco@micumbre.com

 

Silvia Meseguer explica la financiación de la religión en España en el primer encuentro de reflexión CARF

El pasado 28 de enero se celebró el primer encuentro de reflexión a CARF con el título “Financiación de la Iglesia en España”. La invitada fue Silvia Meseguer, Profesora Titular de Derecho Eclesiástico del Estado de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid. Académica Correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Su actividad investigadora se ha vinculado a la neutralidad ideológica-religiosa del Estado y sus diversas manifestaciones en el derecho español y comparado en relación con la financiación de las confesiones religiosas, la gestión del patrimonio cultural de titularidad eclesiástica, la gestión de la diversidad religiosa en servicios (transportes públicos) e instituciones públicas (Fuerzas Armadas), la enseñanza de la religión en las escuelas de titularidad pública y privada y, más recientemente, en el contexto deportivo.

Entre sus monografías destacan:

El sistema de financiación de la Iglesia católica a través de las exenciones fiscales, Universidad Complutense, Madrid, 2000.

Conoce mas sobre Silvia Meseguer Velazco.

Respuestas a algunas cuestiones polémicas

Silvia Meseguer, en su ponencia dio respuestas a diversas cuestiones que saltan con frecuencia en el debate social y político. ¿Puede el Estado neutral financiar el fenómeno religioso? ¿Es admisible cualquier forma de colaboración económica entre el Estado y las Iglesias? ¿Deben estar exentos del pago de los impuestos los bienes de la Iglesia católica? ¿Y los de las confesiones religiosas minoritarias?

La profesora de Derecho Eclesiástico del Estado trató de dar respuesta a estas cuestiones, desde una perspectiva jurídica, y en concreto desde el estudio comparativo de los diferentes sistemas de financiación pública de las confesiones religiosas que confluyen en otros ordenamientos europeos.

España no es un verso suelto

En su disertación, la especialista explicó cómo España no es un verso suelto en el panorama europeo en cuanto a financiación de las confesiones religiosas y en concreto de la Iglesia católica, sino que es un país alineado a los ordenamientos jurídicos europeos.

La especialista, recordó que en“ todos los países europeos, incluido la laica Francia, existe financiación a las confesiones religiosas, aunque adquieren formas diferentes, de acuerdo al modelo constitucional que tienen los distintos países en las relaciones de Iglesia-Estado”.

Distintos modelos constitucionales

Durante el encuentro de reflexión, Meseguer explicó los distintos modelos constitucionales.

  1. El primer modelo es de aquellos países que mantienen un sistema de financiación de separación estricta entre el Estado y las Iglesias basado en el principio de laicidad como es el caso de Francia. Pero en estos supuestos también existe financiación a las religiones que se dota de una cantidad a los presupuestos generales del Estado, para, por ejemplo, la restauración de determinados templos. “En estos países, el porcentaje de deducción de los donativos es el doble que el español: el 60% frente al 30% español”, matizó la experta.
  2. En segundo modelo es el de aquellos países que establecen vínculos entre el Estado y una confesión religiosa como puede ser Reino Unido o Dinamarca.
  3. Y el tercer modelo que es el más extendido en los países europeos entre ellos España, es el de aquellos que, partiendo de un concepto de neutralidad, se establece una cooperación con las confesiones religiosas. Así, en España existen acuerdos con la Iglesia Católica y con otras confesiones religiosas.

Sistemas de financiación

Los sistemas de financiación, a grandes rasgos, también se dividen en tres:

  1. Primero es el de aquellos países en los que en los presupuestos generales del Estado se dota de unas cantidades para las confesiones religiosas, pero para aspectos específicos. Es el caso de Bélgica, por ejemplo, cuyas cantidades establecidas se destinan para sufragar el dinero del clero. O, por ejemplo, Polonia, para financiar ámbitos existenciales.
  2. El segundo sistema es el que se establece en aquellos países donde las iglesias tienen determinado estatus jurídico y se fija el llamado impuesto religioso que aportan los fieles (entre un 8% o 10%). El Estado interviene esa recaudación y transfiere a las iglesias. Es el caso de Alemania para las iglesias luteranas o para la iglesia católica. Este impuesto está basado en la obligación de contribuir con la iglesia a la que pertenecen los fieles.
  3. Como tercer sistema, existe el de la asignación tributaria por medio de la casilla de IPRF (declaración de la Renta).  Los contribuyentes, de una forma voluntaria, sean católicos o no, pueden asignar una determinada cantidad. Este sistema se da en España, Portugal, Italia y Hungría.

Silvia Meseguer explicó que “En España, este sistema solo se establece para la Iglesia católica, mientras que en el resto de los países se establece para otras confesiones religiosas, por ejemplo en Italia que hay hasta 8 casillas, cuya contribución se puede destinar a las comunidades hebreas italianas o los adventistas del séptimo día.”

Sobre el Impuesto de Bienes Inmuebles

Respecto al debate que salta con frecuencia a la opinión pública, el pago del IBI, bien es verdad que la Iglesia no paga el IBI de sus iglesias y parroquias, pero tampoco pagan ni las mezquitas ni las sinagogas.

“Por lo tanto, no es un privilegio de la Iglesia Católica. Las confesiones religiosas que tienen acuerdos de cooperación con el Estado español, como la Federación de Entidades Evangélicas de España, o la Federación de Comunidades judías o musulmanas, tampoco pagan el IBI. Pero en el discurso político solo se habla de la Iglesia Católica y se olvida que, en aplicación de la Ley de mecenazgo, estas confesiones están exentos de este impuesto al igual que colegios, consulados, embajadas, hospitales, etc.”, apunta la experta.

Deducción de donativos

Respecto a la financiación de la religión mediante donativos, Silvia Meseguer explicó la deducción establecida por donativos a fundaciones e entidades religiosas. En España es del 30% de la cantidad donada; en Francia es el 60% y en Estados Unidos es del 100%.

“Tenemos un amplio margen para equipararnos con otros países”, señaló la profesora de Derecho Eclesiástico.

Libertad religiosa

En cuánto a por qué es necesario financiar la religión en un Estado aconfesional, la ponente explicó que la Constitución establece que los poderes públicos deben garantizar la libertad religiosa de las personas, de forma similar a como se promociona otros derechos fundamentales.

“El TC español ha sido muy claro en este asunto. Una sentencia de 2013, dice que al legislador no le basta con reconocer un derecho fundamental, sino que además tiene que garantizarlo. Por eso es necesario una colaboración del Estado con las confesiones religiosas. Que el Estado español sea neutral y aconfesional no es un obstáculo para que puedan financiar la libertad religiosa”, explicó.

Financiación de la religión en España

Por lo tanto, al amparo de esta sentencia, el Estado español, para garantizar la libertad religiosa, establece un sistema de financiación a través de la asignación tributaria para la Iglesia Católica.

Las otras confesiones en España con acuerdos de cooperación, no se financian mediante la asignación tributaria, aunque sí se aplica el mismo sistema de beneficios fiscales (excepto el Impuesto de Instalaciones, Construcciones y Obras) ya que este sistema no se ha hecho extensible a otras confesiones religiosas, como ocurre por ejemplo en Italia.

Sin embargo, las otras confesiones religiosas en España, reciben una cantidad de los Presupuestos Generales del Estado a través de la Fundación Pluralismo y Convivencia que se les destina determinadas cantidades para desarrollar actividades concretas relacionadas con la educación, con la cultura o con la integración.

Voluntariedad del contribuyente

La constitucionalidad de la asignación tributaria radica en la voluntariedad del contribuyente, sea un fiel o no de la Iglesia, que decide contribuir con el 0,7% de la cuota de su Impuesto sobre las Personas Físicas a la Iglesia Católica, a otros fines, o ambas o a nadie, que pasaría entonces al Estado.

La casilla X de la Renta no es un impuesto, ni cambia lo que el contribuyente paga o le devuelve a Hacienda, sino que es un sistema mediante el cual voluntariamente, el contribuyente decide dónde quiere que se destine el 0,7% de sus impuestos.

En España, en definitiva, al igual que en otros países europeos, el fundamento de la financiación de la religión es garantizar el derecho de libertad religiosa.

Aportación periódica de los fieles

Silvia Meseguer cerró su conferencia recordando que, en esos momentos, resulta conveniente avanzar en la aportación económica de lo fieles a la Iglesia Católica mediante las donaciones por suscripciones periódicas, necesidad que se ha puesto de relieve en estos tiempos de pandemia.

“Se debe avanzar en lo que se conoce como concepto de corresponsabilidad de los fieles, concepto que está muy desarrollado en Italia o en Estados Unidos y en España sigue todavía cojeando. Hay que recordar que las aportaciones periódicas por más de tres años, la deducción fiscal asciende al 35%. Pero en mi opinión, se debe mejorar también los porcentajes de desgravación en la ley de mecenazgo para favorecer estos donativos”, concluyó.

 

 

TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN

ERNESTO JULIÁ

 Resurrección.

Los Apóstoles y los pocos discípulos que quedaron a la muerte del Señor, apenas se encuentran con Cristo Resucitado y reciben después el Espíritu Santo, comienzan a comunicar en voz alta y sin miedo alguno, “lo que han visto y oído”.

Son conscientes de que esa es su misión: trasmitir el tesoro de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, Dios y hombre verdadero; tesoro que lleva injertado el misterio del Amor de Dios a sus criaturas, hijos, los hombres y las mujeres que caminarán sobre la faz de la tierra hasta que se cierre la historia; que se cerrará. Misterio de Amor que sólo descubrirán quiénes arrepentidos de sus pecados, piden perdón a Dios, y a los hombres, por el mal que han hecho; e imploran la Misericordia de Dios. Y una vez recibida, dan gustosamente su vida por los demás.

Todos los cristianos anhelamos ser testigos de la Resurrección de Cristo. Y damos ese testimonio cuando nuestras vidas manifiestan que Cristo está vivo en nosotros, en nuestras palabras, en nuestro actuar.

Uno de esos testimonios vivos de la Resurrección de Jesús lo recibí de una madre fallecida hace poco tiempo.  Al darme cuenta de cómo estaba viviendo una enfermedad incurable en compañía de hijos y nietos, que la atendían con mucho cariño, a ellos, y a ellas les escribí estas líneas.

“Queridos todos; con vuestras oraciones, con vuestros detalles de cariño, y con todo el corazón, estáis acompañando a vuestra madre en su último paseo hacia la casa del Cielo.

A algunos se os hará muy largo el camino al verla sufrir así; y os llenará una honda pena verla apagarse paso a paso sin poder hacer más para que no sufra.

Cuando vayáis a verla, no le preguntéis cómo está. No os lo dirá y nunca llegaréis a saberlo. Con sus miradas, y las pocas palabras que ya puede emitir, no quiere transmitiros sus dolores, que son muchos y fuertes. Está abandonada en las manos de Dios, y está ofreciendo su malestar, rezando por vosotros, amándonos con todo su corazón. Veis como se esfuerza tratando de esbozar una sonrisa agradeciéndoos la compañía que le hacéis.

Veros caminar con el Señor, viviendo la Fe y la Moral que ella os enseñó, es la mayor alegría que le podéis dar en estos momentos en los que se acerca a abrir para siempre las puertas de la Eternidad con la misma sencillez y abandono de sí misma, con la que ha ido entregándoos su vida a lo largo de los años, atendiendo a vuestro padre enfermo, dándoos la vida a cada uno de vosotros, y llevándoos a todos en su corazón.

 Sigue ofreciendo todos sus dolores pidiendo al Señor la alegría de saber que caminaréis siempre en la Verdad, en Cristo.

Rezad, y contarle lo que llevéis en el alma. Cualquier conversación que podáis mantener con ella acerca su espíritu a Jesús; y la Virgen y san José os acompañarán en ese rato de familia.

Yo le doy muchas gracias a Dios por poder seguir atendiéndola. Su presencia me llena a mí de presencia de Dios”.

Estos testigos de la Resurrección de Cristo son el alma evangelizadora de la Iglesia; son los santos y santas desconocidos que mantienen viva la llama del Espíritu Santo en medio de las tribulaciones, cismas, herejías, divisiones, escándalos, que los judas de turno provoquen entre los fieles. Son los santos que mueven el corazón de Cristo a decir a todos los que se acercan así al final de su vida en la tierra: “Tu Fe te ha salvado; vete en Paz”.

ernesto.julia@gmail.com

 

 

La Tolerancia: virtud peligrosa

Plinio Corrêa de Oliveira

La tolerancia, cuando no es bien entendida, es una virtud peligrosa.

La tolerancia, así como su contraria, que es la intolerancia, no pueden ser consideradas intrínsecamente buenas, ni intrínsecamente malas.

En otros términos, hay casos en que tolerar es un deber, y no tolerar es un mal. Y otros casos en que, por el contrario, tolerar es un mal y no tolerar es un deber.

Riesgos de la Tolerancia

Contenidos

Antes de todo, recordemos que toda tolerancia -por más necesaria y legítima que sea- tiene riesgos que le son inherentes.

En efecto, la tolerancia consiste en dejar subsistir un mal para evitar otro mayor. Ahora, la subsistencia impune del mal crea siempre un peligro, pues el mal tiende necesariamente a producir efectos malos y, además, tiene una seducción innegable.

Así, existe el riesgo de que la tolerancia traiga por sí misma males aún mayores que aquellos que se desea evitar.

Es necesario que estemos atentos con relación a este aspecto de la cuestión, pues es en torno de él que se hará todo nuestro estudio.

Un ejemplo que facilita la comprensión

Para evitar la aridez de una exposición exclusivamente doctrinaria, imaginemos la situación de un oficial que nota en su tropa graves síntomas de agitación.

Al oficial se le presenta un problema:

  • a) ¿Es el caso de castigar con todo el rigor de justicia a los responsables?
  • b) ¿O debe tratarlos con tolerancia?

Esta segunda solución abriría campo a otras cuestiones.

  • ¿En qué medida y de qué manera se debe practicar la tolerancia?
  • ¿Aplicando penas suaves?
  • ¿No aplicándolas, llamando a los culpables y aconsejándoles afectuosamente a cambiar de actitud?
  • ¿Fingir que se ignora la situación?
  • ¿Comenzar, tal vez, por la más benigna de estas soluciones e ir aplicando sucesivamente las demás, a medida que los procesos más blandos se fueren revelando insuficientes?
  • ¿Cuál es el momento exacto en que se debe renunciar a un proceso para adoptar otro más severo?

Estas son cuestiones que forzosamente asaltarán el espíritu de muchos oficiales, pero también el de cualquier persona investida de mando o responsabilidad en la vida civil, si tiene exacta conciencia de sus obligaciones.

¿Qué padre de familia, o jefe de sección, o director de empresa, o profesor, o líder, no ha tropezado mil veces con todas estas cuestiones? ¿Cuántos males evitó por haberlas resuelto con perspicacia y vigor de alma? ¿Y con cuántos tuvo que cargar por no haber dado solución acertada a las situaciones en que se encontraba?

Examen de conciencia

En realidad, la primera medida que debe tomar quien se ve en tal contingencia, consiste en hacer un examen de conciencia para prevenirse contra las trampas que su modo de ser personal le pueda crear.

Debo confesar que a lo largo de mi vida, he visto en esta materia los mayores disparates. Y casi todos ellos conduciendo al exceso de tolerancia.

Simpatía con los males

Los males de nuestra época tomaron el carácter alarmante que actualmente presentan porque hay con relación a ellos una simpatía generalizada, de la cual participan frecuentemente aquellos mismos que los combaten.

Existen, por ejemplo, muchos anti divorcistas. Pero entre éstos, numerosos son los que, oponiéndose incluso al divorcio, tienen un modo de ser exageradamente sentimental.

En consecuencia consideran de modo romántico los problemas nacidos del «amor». Colocados ante la situación difícil del matrimonio de un amigo, esos anti-divorcistas juzgarán sobrehumano -por no decir inhumano- exigir del cónyuge inocente e infeliz que recuse la posibilidad de “rehacer su vida” (Es decir, de dar muerte a su alma por el pecado).

El hombre contemporáneo tiene horror al sacrificio

Continuarán «lamentando el gesto» de este último, etc., pero cuando se pusiere para ellos el problema de la tolerancia, tendrán interiormente todos los elementos para justificar las condescendencias más extremas y aberrantes.

Así, comentarán con dejadez lo ocurrido, recibirán a los recién «casados», los visitarán, etc.

Es decir, con el ejemplo trabajarán en favor de divorcio, al mismo tiempo que con la palabra lo condenarán. Claro está que el divorcio gana mucho más que lo que pueda perder con tal conducta de miles o millones de anti-divorcistas.

¿De dónde vino la deliberación de tolerar de manera tan mala el cáncer roedor de la familia? En el fondo ellos tenían una mentalidad divorcista.

Sin embargo, no paremos aquí. Tengamos el coraje de decir la verdad entera.

El horror al sacrificio, un obstáculo

El hombre moderno tiene horror al sacrificio. Le es antipático todo cuanto exige de la voluntad el esfuerzo de decir «no» a los sentidos. El freno de un principio moral le parece odioso. La lucha diaria contra las pasiones le parece una tortura china.

Y por esto, no es sólo con relación a los divorciados que el hombre moderno, incluso aquel dotado de buenos principios, es exageradamente complaciente.

La actitud de padres y profesores

Hay legiones de padres y profesores que por esto mismo son indulgentes en exceso con sus hijos y alumnos. Y el estribillo es siempre el mismo: «pobrecito», pobrecito por que tiene pereza; recibe mal las advertencias de los mayores; come dulces a escondidas; frecuenta malas compañías; va a malos cines, etc.

Y porque es «pobrecito», raras veces recibe el beneficio de un castigo severo. A donde conduce tal educación, no es necesario decirlo.

Los frutos ahí están. Son millares, millones los desastres morales ocasionados por una tolerancia excesiva.

«Quien escatima la vara, odia a su hijo, quien le tiene amor, le castiga», enseña la Escritura (Prov.13, 24). ¿Pero hoy día quién quiere hacer caso a esto?

Lo mismo ocurre frecuentemente, mutatis mutandis, en las relaciones entre los patrones y obreros de cierto tipo, ya que aquellos, tan paganizados cuanto éstos, sienten que si fuesen obreros, también serían rebeldes.

Y en todos los campos los ejemplos podrían multiplicarse.

Esta tolerancia se apoya, es claro, en toda especie de pretextos.

Cerrando los ojos

Se exagera el riesgo de una acción enérgica, acentuando demasiado la posibilidad de que las cosas se arreglen por sí mismas. Se cierran los ojos para los peligros de la impunidad.

En realidad, todo esto se evitaría si la persona que está en la alternativa tolerar – no tolerar fuese capaz de desconfiar humildemente de sí.

  • ¿Tengo simpatías ocultas con relación a este mal?
  • ¿Temo enfrentar la lucha que la intolerancia traería?
  • ¿Me detiene la pereza de realizar los esfuerzos que una actitud intolerante me impondría?
  • ¿Tengo ventajas personales de cualquier naturaleza en una actitud conformista?

Se cierran los ojos para los peligros de la impunidad.

Sólo después de un tal examen de conciencia, una persona podrá enfrentar la dura alternativa tolerar o no tolerar.

Pues sin ese examen nadie podrá estar seguro de tomar con relación a sí mismo los cuidados necesarios a fin de no pecar por exceso de tolerancia.

Un consejo apropiado

De modo general, hay un consejo muy propio para los que se encuentran en esta alternativa.

Todo hombre tiene tendencias malas que son particularmente enraizadas. Uno es apático, otro violento, otro ambicioso, otro escéptico, etc.

Siempre que la tolerancia nos exija la victoria sobre la mala tendencia que fuere más profunda en nosotros, no debemos tener mucho temor a pecar por exceso de tolerancia. Pero siempre que ésta lisonjee nuestras malas inclinaciones, pongamos atención pues el riesgo es grave.

Así, si somos apáticos, no es probable que pequemos por demasiada tolerancia hacia un amigo que nos incita a la acción: nada más viscoso, escurridizo o colérico que el perezoso contrariado en su modorra.

Si somos irascibles, no corremos mucho riesgo de exagerar la tolerancia hacia los que nos injurian.

Si somos sensuales, es improbable que nos mostremos excesivamente rigurosos en materia de modas.

Y si tenemos espíritu servil con relación a la opinión pública, difícilmente nos excederemos en invectivas contra los errores de nuestro siglo.

Otro excelente consejo para no pecar por exceso de tolerancia consiste en temer mucho más una debilidad nuestra en este punto, cuando están en juego derechos de terceros, que cuando se trata de los nuestros.

Siguiendo los primeros impulsos de nuestro egoísmo, Dios sería muchas veces para nosotros un tercero.

Habitualmente, somos mucho más «comprensivos» cuando los otros están en causa.

Perdonamos más fácilmente al ladrón que robó al vecino, que al que asaltó nuestra propia casa. Y somos más propensos a recomendar el olvido de las injurias que a practicar este acto de fortaleza.

Y en este punto no perdamos de vista el hecho doloroso que, siguiendo los primeros impulsos de nuestro egoísmo, Dios sería muchas veces para nosotros un tercero.

Así, estamos mucho más inclinados a aceptar una ofensa hecha a la Iglesia que una injuria a nosotros; a soportar la lesión de un derecho de Dios, que un interés nuestro.

¿Qué es la Tolerancia? – I Parte

En general este es el estado de espíritu de los católicos hiper tolerantes.

Su lenguaje es imaginativo, blando, sentimental. Solo saben argumentar -si es que a esto se puede llamar argumento- con el corazón.

Con relación a los enemigos de la Iglesia, son llenos de ilusiones, atenciones, obsequios y caricias.

Pero se ofenden terriblemente si un católico celoso les hace ver que están sacrificando los derechos de Dios. Y en lugar de argumentar en términos de doctrina, trasponen el asunto para el terreno personal.

  • ¿Están juzgando que soy tibio?
  • ¿Que no sé perfectamente lo que tengo que hacer?
  • ¿Están dudando de mi sabiduría? ¿De mi coraje?
  • ¡Oh no, esto no puedo soportarlo!
  • Y su pecho se infla, su rostro se llena de rubor, sus ojos se llenan de lágrimas, su voz toma una inflexión particular.

Cuidado.

Este hipertolerante está en el auge de una crisis de intolerancia.

Todas las violencias, todas las injusticias, todas las unilateralidades pueden ser temidas de su parte.

Es que su tolerancia de fachada solo existía cuando estaban en juego valores insípidos y secundarios como la ortodoxia, la pureza de la fe, los derechos de la Santa Iglesia.

Pero cuando su persona entra en escena, todo cambia y helo aquí dispuesto a precipitar en el infierno a quien lo hiera aunque sea levemente, con indignación análoga a la que San Miguel tuvo contra el demonio: «¿Quién como yo? ».

Plinio Corrêa de Oliveira

 

Empresa, colegio y familia

Por Regino Navarro

La pandemia ha puesto de manifiesto que, si la empresa y el colegio no actúan sincronizados, pueden afectar la salud mental de las personas que pertenecen simultáneamente a ambas organizaciones.

Me explico. Antes de que el covid 19 llegara a este mundo, y durante mucho tiempo, el mundo empresarial y el mundo educativo habían encontrado la forma de llevar a cabo sus actividades sin hacerse mucho daño, o por lo menos, la familia como entidad en medio de ambas, había aprendido a sobrevivir.

Pensemos en las familias con hijos en edad escolar. Se había logrado que la salida del hogar de los distintos miembros de la familia fuese simultánea, más o menos. Unos salían para el colegio en bus y los adultos al trabajo por cualquier medio. El regreso de los hijos a la casa por la tarde tenía una solución, a veces muy trabajada y algo compleja, pero que funcionaba con buena voluntad por parte de abuelos, empleadas del hogar, vecinos, etc. Las tardes tenían también su dinámica propia bien porque alguno de los padres llegara temprano o se disponía de alguna solución diversa. Las alternativas de solución eran muy variadas, pero el mecanismo funcionaba.

De pronto todo cambió. Padres e hijos en el hogar-empresa-escuela, compartiendo todo, el espacio, el tiempo y hasta los computadores. Papás que estaban trabajando, permanecían al mismo tiempo en clase con sus hijos, porque de lo contrario el sistema educativo no funcionaba. Papás que asumían el manejo del hogar (si somos sinceros, más la mujer que el hombre) debían intentar sacar tiempo para sí mismos y quizá descansar. Bueno, eso pasó gracias a Dios, pero llegó lo peor.

Ahora los hijos están en alternancia escolar, es decir, a veces van al colegio y otras permanecen en la casa, ateniéndose a las diversas variantes que existen. Los papás, no todos, pero si muchos, por su parte, pueden trabajar en la casa o en el lugar normal de trabajo. A veces sale uno de los dos, pero otras veces salen los dos. En esta tesitura las soluciones para atender todos los frentes se complican. Se necesita una logística especial para el transporte escolar. El acompañamiento al proceso académico y el cuidado del hogar se vuelven más complejo. Aparece el desconcierto en la familia que está entre la empresa y el colegio. Por medio, casi siempre, está el factor económico, que dificulta encontrar las mejores alternativas.

¿Cuáles son las soluciones? Me atrevo a apuntar dos líneas de pensamiento, aunque quizá sean un poco teóricas. En primer lugar, una visión sistémica de la situación, es decir, pensar de modo global, holístico. Pensar cada parte desde el todo, es decir desde la única realidad empresa-familia-colegio. A cada una de las tres instituciones le interesa que a las otras dos le vaya bien. Si alguna de ellas no se beneficia, probablemente, a mediano plazo las otras tampoco.

Cada entidad debe hacerse cargo de los otros dos sabiendo que no hay soluciones unilaterales. La otra línea de pensamiento va en la dirección de incorporar a su esquema de trabajo, a su estructura y a sus procesos la flexibilidad, como esquema de pensamiento y como una nueva manera de hacer las cosas. Pensar distinto para encontrar soluciones nuevas. Pensamiento sistémico y flexibilidad, quizá sean dos competencias que vamos a necesitar cada vez más para construir la nueva normalidad. Un buen reto para las empresas, los centros educativos y las familias.

 

¿Qué dice la Constitución sobre el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos?

El artículo 27.3 garantiza el derecho de los padres a elegir la educación en valores que desean para sus hijos

El debate sobre el 'pin parental' ha vuelto esta semana a reabrir las cuestiones referentes a la libertad de los padres a elegir la educación de sus hijos. Un derecho recogido en la Constitución de una manera muy clara y amparado en reiteradas ocasiones por el TC

¿Qué dice exactamente la Constitución? El artículo 27.3 garantiza el derecho de los padres a elegir la educación en valores que desean para sus hijos. "Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones", dice exactamente. Este artículo, en sus diez puntos, es la expresión básica del pacto educativo en España con tres pilares: derecho a la educación, libertad de enseñanza y derecho de los padres.

Y el Constitucional así lo avala también. Unas treinta veces se ha pronunciado el TC en materia de Educación desde 1981. Las dos últimas, el año pasado, y la más reciente, de julio de 2018, es muy clara en referente al artículo 27 de la Constitución. Dice el TC que la libertad de enseñanza se concreta en tres vías. Y esas vías se refieren a la “creación de instituciones educativas, al derecho de los padres a elegir el centro y la formación religiosa y moral que deseen para sus hijos, y al derecho a desarrollar la enseñanza con libertad a quienes la lleven a cabo”. En esta sentencia el tribunal ampara a una asociación de padres de Cantabria a los que se vulneró el derecho a la libertad educativa.

En la otra sentencia, del mes de abril de 2018 y en la que se refiere a la educación diferenciada, el TC rechaza un recurso del grupo parlamentario socialista y da la razón al gobierno del PP. Afirma que “el derecho de los padres a elegir el colegio es una vertiente específica del derecho, y está vinculado con la creación de de centros docentes”. Todo ello, explica, enmarcado en el artículo 27 de la Constitución, que reconoce la libertad de enseñanza. Dice, también, que “la opción de un determinado modelo pedagógico forma parte del derecho al ideario del centro, siempre y cuando la educación tenga por objeto el desarrollo de la personalidad humana en el respeto de los principios democráticos de convivencia”.

Esta sentencia defiende, además, la asignatura de Religión. Señala que no vulnera el principio de neutralidad religiosa del Estado, no implica ninguna valoración alguna sobre las doctrinas religiosas. Y los hijos pueden recibir formación religiosa y moral de acuerdo con sus convicciones.  

 

14 cuestiones sobre la familia

Respuestas de san Josemaría a varias preguntas sobre el amor en la familia, los conflictos familiares, la relación padres e hijos, la educación de los hijos o la fe en la familia.

PREGUNTAS SOBRE LA FE CRISTIANA26/05/2018

Respuestas de san Josemaría a varias preguntas sobre el amor en la familia, los conflictos familiares, la relación padres e hijos, la educación de los hijos o la fe en la familia. Foto: Ismael Martínez Sánchez.

Sumario
1. ¿Cómo hacer que el amor llene la vida familiar?
2. ¿Cómo ser buen padre y buena madre?
3. ¿Qué papel tiene la familia en la educación de los hijos?
4. ¿Cómo solucionar la falta de tiempo que sienten hoy muchos padres para estar con sus hijos, para la vida familiar?
5. Algunas claves para la educación de los hijos.
6. ¿Cómo compaginar la autoridad con la libertad?
7. ¿Qué significa la confianza y la comprensión entre padres e hijos?
8. ¿Cabe alguna justificación para la actitud que a veces tienen los padres de querer imponer a sus hijos la elección de carrera o de trabajo, de novio o de un determinado modo de vida?
9. ¿Qué hacer para superar los conflictos familiares?
10. ¿Qué hacer cuando un hijo plantea a sus padres una entrega completa a Dios?
11. ¿Qué deben hacer los hijos por la familia?
12. ¿Cómo se manifiesta la fe en la familia?
13. ¿Es importante la oración en la familia?
14. ¿Conviene que la familia rece unida?


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¿Qué es la familia? ¿Cómo ser buen padre y buena madre? ¿qué papel tiene la familia en la educación de los hijos? ¿cómo conjugar la autoridad y la libertad? ¿cómo vivir la confianza mutua en el día a día?

“¿Qué es la familia?” se pregunta el Papa Francisco, y se contesta: “más allá de sus acuciantes problemas y de sus necesidades perentorias, la familia es un ‘centro de amor’, donde reina la ley del respeto y de la comunión, capaz de resistir a los embates de la manipulación y de la dominación de los ‘centros de poder’ mundanos. En el hogar familiar, la persona se integra natural y armónicamente en un grupo humano, superando la falsa oposición entre individuo y sociedad. En el seno de la familia, nadie es descartado: tanto el anciano como el niño hallan acogida. La cultura del encuentro y el diálogo, la apertura a la solidaridad y a la trascendencia tienen en ella su cuna. Por eso, la familia constituye una gran ‘riqueza social’. En ese sentido, quisiera subrayar dos aportes primordiales: la estabilidad y la fecundidad”.

1. ¿Cómo hacer que el amor llene la vida familiar?

Al pensar en los hogares cristianos, me gusta imaginarlos luminosos y alegres, como fue el de la Sagrada Familia. Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida.

Los casados están llamados a santificar su matrimonio y a santificarse en esa unión; cometerían por eso un grave error, si edificaran su conducta espiritual a espaldas y al margen de su hogar. La vida familiar, las relaciones conyugales, el cuidado y la educación de los hijos, el esfuerzo por sacar económicamente adelante a la familia y por asegurarla y mejorarla, el trato con las otras personas que constituyen la comunidad social, todo eso son situaciones humanas y corrientes que los esposos cristianos deben sobrenaturalizar.

¿QUIERES UN SECRETO PARA SER FELIZ?: DARSE Y SERVIR A LOS DEMÁS, SIN ESPERAR QUE TE LO AGRADEZCAN

La fe y la esperanza se han de manifestar en el sosiego con que se enfocan los problemas, pequeños o grandes, que en todos los hogares ocurren, en la ilusión con que se persevera en el cumplimiento del propio deber. La caridad lo llenará así todo, y llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás; a escuchar al otro cónyuge o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria.

Santificar el hogar día a día, crear, con el cariño, un auténtico ambiente de familia: de eso se trata. Para santificar cada jornada, se han de ejercitar muchas virtudes cristianas; las teologales en primer lugar y, luego, todas las otras: la prudencia, la lealtad, la sinceridad, la humildad, el trabajo, la alegría... ¿Quieres un secreto para ser feliz?: darse y servir a los demás, sin esperar que te lo agradezcan.

2. ¿Cómo ser buen padre y buena madre?

Si tuviera que dar un consejo a los padres, les daría sobre todo éste: que vuestros hijos vean —lo ven todo desde niños, y lo juzgan: no os hagáis ilusiones— que procuráis vivir de acuerdo con vuestra fe, que Dios no está sólo en vuestros labios, que está en vuestras obras; que os esforzáis por ser sinceros y leales, que os queréis y que los queréis de veras.

Los padres educan fundamentalmente con su conducta. Lo que los hijos y las hijas buscan en su padre o en su madre no son sólo unos conocimientos más amplios que los suyos o unos consejos más o menos acertados, sino algo de mayor categoría: un testimonio del valor y del sentido de la vida encarnado en una existencia concreta, confirmado en las diversas circunstancias y situaciones que se suceden a lo largo de los años.

LOS PADRES EDUCAN FUNDAMENTALMENTE CON SU CONDUCTA

Para mí, no existe ejemplo más claro de la unión práctica de la justicia con la caridad, que el comportamiento de las madres. Aman con idéntico cariño a todos sus hijos, y precisamente ese amor les impulsa a tratarlos de modo distinto —con una justicia desigual—, ya que cada uno es diverso de los otros.

Es así como mejor contribuiréis a hacer de ellos cristianos verdaderos, hombres y mujeres íntegros capaces de afrontar con espíritu abierto las situaciones que la vida les depare, de servir a sus conciudadanos y de contribuir a la solución de los grandes problemas de la humanidad, de llevar el testimonio de Cristo donde se encuentren más tarde, en la sociedad.

3. El ambiente que rodea a los hijos, también les influye en su educación, en su modo de ver las cosas. ¿Qué papel tiene la familia en la educación de los hijos?

Los padres son los principales educadores de sus hijos, tanto en lo humano como en lo sobrenatural, y han de sentir la responsabilidad de esa misión, que exige de ellos comprensión, prudencia, saber enseñar y, sobre todo, saber querer; y poner empeño en dar buen ejemplo.

EL IDEAL DE LOS PADRES SE CONCRETA MÁS BIEN EN LLEGAR A SER AMIGOS DE SUS HIJOS

No es camino acertado, para la educación, la imposición autoritaria y violenta. El ideal de los padres se concreta más bien en llegar a ser amigos de sus hijos: amigos a los que se confían las inquietudes, con quienes se consultan los problemas, de los que se espera una ayuda eficaz y amable.

La paternidad y la maternidad no terminan con el nacimiento: esa participación en el poder de Dios, que es la facultad de engendrar, ha de prolongarse en la cooperación con el Espíritu Santo para que culmine formando auténticos hombres cristianos y auténticas mujeres cristianas.

4. ¿Cómo solucionar la falta de tiempo que sienten hoy muchos padres para estar con sus hijos, para la vida familiar? Muchas veces, cuando la madre hace un trabajo fuera de su casa, pesan sobre ella los reclamos del hogar; y cuando permanece de lleno dedicada a su familia, se siente limitada en sus posibilidades. ¿Qué diría usted a las personas que experimentan esas contradicciones? ¿Cómo conciliar la vida profesional y la familiar?

El problema que planteas en la mujer, no es extraordinario: con otras peculiaridades, muchos hombres experimentan alguna vez algo semejante.

En todo caso, hay que poner en práctica también remedios pequeños, que parecen banales, pero que no lo son: cuando hay muchas cosas que hacer, es preciso establecer un orden, es necesario organizarse.

EN UNA PALABRA, RESPETAR SU LIBERTAD, YA QUE NO HAY VERDADERA EDUCACIÓN SIN RESPONSABILIDAD PERSONAL, NI RESPONSABILIDAD SIN LIBERTAD

Es necesario que los padres encuentren tiempo para estar con sus hijos y hablar con ellos. Los hijos son lo más importante: más importante que los negocios, que el trabajo, que el descanso.

En esas conversaciones conviene escucharles con atención, esforzarse por comprenderlos, saber reconocer la parte de verdad —o la verdad entera— que pueda haber en algunas de sus rebeldías. Y, al mismo tiempo, ayudarles a encauzar rectamente sus afanes e ilusiones, enseñarles a considerar las cosas y a razonar; no imponerles una conducta, sino mostrarles los motivos, sobrenaturales y humanos, que la aconsejan. En una palabra, respetar su libertad, ya que no hay verdadera educación sin responsabilidad personal, ni responsabilidad sin libertad.

5. Educar, en la práctica, no es tarea sencilla, ¿Puede decirnos algunas claves para la educación de los hijos?

La clave suele estar en la confianza: que los padres sepan educar en un clima de familiaridad.

VUESTRA CONFIANZA, VUESTRA RELACIÓN AMIGABLE CON LOS HIJOS, RECIBIRÁ COMO RESPUESTA LA SINCERIDAD DE ELLOS CON VOSOTROS

Escuchad a vuestros hijos, dedicadles también el tiempo vuestro, mostradles confianza; creedles cuanto os digan, aunque alguna vez os engañen; no os asustéis de sus rebeldías, puesto que también vosotros a su edad fuisteis más o menos rebeldes; salid a su encuentro, a mitad de camino, y rezad por ellos, que acudirán a sus padres con sencillez —es seguro, si obráis cristianamente así—, en lugar de acudir con sus legítimas curiosidades a un amigote desvergonzado o brutal.

Vuestra confianza, vuestra relación amigable con los hijos, recibirá como respuesta la sinceridad de ellos con vosotros: y esto, aunque no falten contiendas e incomprensiones de poca monta, es la paz familiar, la vida cristiana.

6. ¿Cómo compaginar la autoridad con la libertad?

Aconsejo siempre a los padres que procuren hacerse amigos de sus hijos. Se puede armonizar perfectamente la autoridad paterna, que la misma educación requiere, con un sentimiento de amistad, que exige ponerse de alguna manera al mismo nivel de los hijos.

Los chicos —aun los que parecen más díscolos y despegados— desean siempre ese acercamiento, esa fraternidad con sus padres. La clave suele estar en la confianza: que los padres sepan educar en un clima de familiaridad, que no den jamás la impresión de que desconfían, que den libertad y que enseñen a administrarla con responsabilidad personal.

CUANDO SE COMPRENDE A FONDO EL VALOR DE LA LIBERTAD, CUANDO SE AMA APASIONADAMENTE ESTE DON DIVINO DEL ALMA, SE AMA EL PLURALISMO QUE LA LIBERTAD LLEVA CONSIGO

Es preferible que se dejen engañar alguna vez: la confianza, que se pone en los hijos, hace que ellos mismos se avergüencen de haber abusado, y se corrijan; en cambio, si no tienen libertad, si ven que no se confía en ellos, se sentirán movidos a engañar siempre.

Es más, cuando se trata de cosas que son objeto de la libertad de opinión, como en esos terrenos nadie puede pretender estar en posesión de la verdad absoluta, el trato mutuo, lleno de afecto, es un medio concreto para aprender de los demás lo que nos pueden enseñar; y también para que los demás aprendan, si quieren, lo que cada uno de los que con él conviven le puede enseñar, que siempre es algo.

No es cristiano, ni aun humano, que una familia se divida por estas cuestiones. Cuando se comprende a fondo el valor de la libertad, cuando se ama apasionadamente este don divino del alma, se ama el pluralismo que la libertad lleva consigo.

7. ¿Puede concretar más qué significa la confianza y la comprensión entre padres e hijos? ¿Cómo vivir la confianza mutua día a día?

Esa amistad de que hablo, ese saber ponerse al nivel de los hijos, facilitándoles que hablen confiadamente de sus pequeños problemas, hace posible algo que me parece de gran importancia: que sean los padres quienes den a conocer a sus hijos el origen de la vida, de un modo gradual, acomodándose a su mentalidad y a su capacidad de comprender, anticipándose ligeramente a su natural curiosidad; hay que evitar que rodeen de malicia esta materia, que aprendan algo —que es en sí mismo noble y santo— de una mala confidencia de un amigo o de una amiga. Esto mismo suele ser un paso importante en ese afianzamiento de la amistad entre padres e hijos, impidiendo una separación en el mismo despertar de la vida moral.

LOS PADRES HAN DE PROCURAR TAMBIÉN MANTENER EL CORAZÓN JOVEN, PARA QUE LES SEA MÁS FÁCIL RECIBIR CON SIMPATÍA LAS ASPIRACIONES NOBLES E INCLUSO LAS EXTRAVAGANCIAS DE LOS CHICOS

Por otra parte, los padres han de procurar también mantener el corazón joven, para que les sea más fácil recibir con simpatía las aspiraciones nobles e incluso las extravagancias de los chicos. La vida cambia, y hay muchas cosas nuevas que quizá no nos gusten —hasta es posible que no sean objetivamente mejores que otras de antes—, pero que no son malas: son simplemente otros modos de vivir, sin más trascendencia. En no pocas ocasiones, los conflictos aparecen porque se da importancia a pequeñeces, que se superan con un poco de perspectiva y de sentido del humor.

8. ¿Cabe alguna justificación para la actitud que a veces tienen los padres de querer imponer a sus hijos la elección de carrera o de trabajo, de novio o de un determinado modo de vida, oponiéndose a veces a que éstos sigan la llamada de Dios para emplearse en el servicio de las almas? ¿No sería mejor dejarles libertad, para que lleguen a la madurez personal?

En última instancia, es claro que las decisiones que determinan el rumbo de una vida, ha de tomarlas cada uno personalmente, con libertad, sin coacción ni presión de ningún tipo.

Esto no quiere decir que no haga falta, de ordinario, la intervención de otras personas. Precisamente porque son pasos decisivos, que afectan a toda la vida, y porque la felicidad depende en gran parte de cómo se den, es lógico que requieran serenidad, que haya que evitar la precipitación, que exijan responsabilidad y prudencia. Y una parte de la prudencia consiste justamente en pedir consejo: sería presunción —que suele pagarse cara— pensar que podemos decidir sin la gracia de Dios y sin el calor y la luz de otras personas, especialmente de nuestros padres.

Los padres pueden y deben prestar a sus hijos una ayuda preciosa, descubriéndoles nuevos horizontes, comunicándoles su experiencia, haciéndoles reflexionar para que no se dejen arrastrar por estados emocionales pasajeros, ofreciéndoles una valoración realista de las cosas. Unas veces prestarán esa ayuda con su consejo personal; otras, animando a sus hijos a acudir a otras personas competentes: a un amigo leal y sincero, a un sacerdote docto y piadoso, a un experto en orientación profesional.

LOS PADRES HAN DE GUARDARSE DE LA TENTACIÓN DE QUERER PROYECTARSE INDEBIDAMENTE EN SUS HIJOS

Pero el consejo no quita la libertad, sino que da elementos de juicio, y esto amplía las posibilidades de elección, y hace que la decisión no esté determinada por factores irracionales. Después de oír los pareceres de otros y de ponderar todo bien, llega un momento en el que hay que escoger: y entonces nadie tiene derecho a violentar la libertad.

Los padres han de guardarse de la tentación de querer proyectarse indebidamente en sus hijos —de construirlos según sus propias preferencias—, han de respetar las inclinaciones y las aptitudes que Dios da a cada uno. Si hay verdadero amor, esto resulta de ordinario sencillo. Incluso en el caso extremo, cuando el hijo toma una decisión que los padres tienen buenos motivos para juzgar errada, e incluso para preverla como origen de infelicidad, la solución no está en la violencia, sino en comprender y —más de una vez— en saber permanecer a su lado para ayudarle a superar las dificultades y, si fuera necesario, a sacar todo el bien posible de aquel mal.

9. Tener una familia estable, con paz, sin duda es un deseo de todos. Pero en la convivencia diaria en el matrimonio y en la familia hay roces pequeños o grandes enfados, dificultades más o menos objetivas y muchas veces diversidad de pareceres y de enfoques entre padres e hijos. ¿Qué hacer para superar esas situaciones y conflictos familiares?

Mi respuesta no puede ser más que una: convivir, comprender, disculpar.

Seamos sinceros: la familia unida es lo normal. Hay roces, diferencias... Pero esto son cosas corrientes, que hasta cierto punto contribuyen incluso a dar su sal a nuestros días. Son insignificancias, que el tiempo supera siempre: luego queda sólo lo estable, que es el amor, un amor verdadero —hecho de sacrificio— y nunca fingido, que lleva a preocuparse unos de otros, a adivinar un pequeño problema y su solución más delicada. Y porque todo esto es lo normal, la inmensa mayoría de la gente me ha entendido muy bien cuando me ha oído llamar —ya desde los años veinte lo vengo repitiendo— dulcísimo precepto al cuarto mandamiento del Decálogo.

CORRESPONDE EN PRIMER TÉRMINO A LOS PADRES FACILITAR EL ENTENDIMIENTO, CON FLEXIBILIDAD, CON ESPÍRITU JOVIAL, EVITANDO CON AMOR INTELIGENTE ESOS POSIBLES CONFLICTOS

El problema es antiguo, aunque quizá puede plantearse ahora con más frecuencia o de forma más aguda, por la rápida evolución que caracteriza a la sociedad actual. Es perfectamente comprensible y natural que los jóvenes y los mayores vean las cosas de modo distinto: ha ocurrido siempre. Lo sorprendente sería que un adolescente pensara de la misma manera que una persona madura. Todos hemos sentido movimientos de rebeldía hacia nuestros mayores, cuando comenzábamos a formar con autonomía nuestro criterio; y todos también, al correr de los años, hemos comprendido que nuestros padres tenían razón en tantas cosas, que eran fruto de su experiencia y de su cariño. Por eso corresponde en primer término a los padres —que ya han pasado por ese trance— facilitar el entendimiento, con flexibilidad, con espíritu jovial, evitando con amor inteligente esos posibles conflictos.

10. ¿Qué hacer cuando un hijo plantea a sus padres una entrega completa a Dios?

Los padres que aman de verdad, que buscan sinceramente el bien de sus hijos, después de los consejos y de las consideraciones oportunas, han de retirarse con delicadeza para que nada perjudique el gran bien de la libertad, que hace al hombre capaz de amar y de servir a Dios. Deben recordar que Dios mismo ha querido que se le ame y se le sirva en libertad, y respeta siempre nuestras decisiones personales: dejó Dios al hombre —nos dice la Escritura— en manos de su albedrío (Eccli 15, 14.).

LOS PADRES DEBEN RECORDAR QUE DIOS MISMO HA QUERIDO QUE SE LE AME Y SE LE SIRVA EN LIBERTAD, Y RESPETA SIEMPRE NUESTRAS DECISIONES PERSONALES

Cuando unos padres católicos no comprenden esa vocación, pienso que han fracasado en su misión de formar una familia cristiana, que ni siquiera son conscientes de la dignidad que el Cristianismo da a su propia vocación matrimonial.

Por lo demás, la experiencia que tengo en el Opus Dei es muy positiva. Suelo decir, a los socios de la Obra, que deben el noventa por ciento de su vocación a sus padres: porque les han sabido educar y les han enseñado a ser generosos. Puedo asegurar que en la inmensa mayoría de los casos —prácticamente en la totalidad— los padres no sólo respetan sino que aman esa decisión de sus hijos, y que ven en seguida la Obra como una ampliación de la propia familia. Es una de mis grandes alegrías, y una comprobación más de que, para ser muy divinos, hay que ser también muy humanos.

11. Hemos hablado del papel de los padres pero, ¿Qué deben hacer los hijos por la familia?

Los hijos han de poner también algo de su parte. La juventud ha tenido siempre una gran capacidad de entusiasmo por todas las cosas grandes, por los ideales elevados, por todo lo que es auténtico.

CONVIENE AYUDARLES A QUE COMPRENDAN LA HERMOSURA SENCILLA —TAL VEZ MUY CALLADA, SIEMPRE REVESTIDA DE NATURALIDAD— QUE HAY EN LA VIDA DE SUS PADRES

Conviene ayudarles a que comprendan la hermosura sencilla —tal vez muy callada, siempre revestida de naturalidad— que hay en la vida de sus padres; que se den cuenta, sin hacerlo pesar, del sacrificio que han hecho por ellos, de su abnegación —muchas veces heroica— para sacar adelante la familia.

Y que aprendan también los hijos a no dramatizar, a no representar el papel de incomprendidos; que no olviden que estarán siempre en deuda con sus padres, y que su correspondencia —nunca podrán pagar lo que deben— ha de estar hecha de veneración, de cariño agradecido, filial.

12. ¿Cómo se manifiesta la fe en la familia?

Las virtudes de la fe y la esperanza cristianas se han de manifestar en el sosiego con que se enfocan los problemas, pequeños o grandes, que en todos los hogares ocurren, en la ilusión con que se persevera en el cumplimiento del propio deber.

La caridad llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás; a escuchar al otro cónyuge o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria.

13. ¿Es importante la oración en la familia?

Considero que es precisamente el mejor camino para dar una formación cristiana auténtica a los hijos. La Sagrada Escritura nos habla de esas familias de los primeros cristianos —la Iglesia doméstica, dice San Pablo (1 Cor 16, 19)—, a las que la luz del Evangelio daba nuevo impulso y nueva vida.

CONSIDERO QUE LA ORACIÓN EN LA FAMILIA ES PRECISAMENTE EL MEJOR CAMINO PARA DAR UNA FORMACIÓN CRISTIANA AUTÉNTICA A LOS HIJOS

En todos los ambientes cristianos se sabe, por experiencia, qué buenos resultados da esa natural y sobrenatural iniciación a la vida de piedad, hecha en el calor del hogar. El niño aprende a colocar al Señor en la línea de los primeros y más fundamentales afectos; aprende a tratar a Dios como Padre y a la Virgen como Madre; aprende a rezar, siguiendo el ejemplo de sus padres. Cuando se comprende eso, se ve la gran tarea apostólica que pueden realizar los padres, y cómo están obligados a ser sinceramente piadosos, para poder transmitir —más que enseñar— esa piedad a los hijos.

14. ¿Conviene que la familia rece unida?

Se tratará de costumbres diversas, según los lugares; pero pienso que siempre se debe fomentar algún acto de piedad, que los miembros de la familia hagan juntos, de forma sencilla y natural, sin beaterías. Hay prácticas de piedad —pocas, breves y habituales— que se han vivido siempre en las familias cristianas, y entiendo que son maravillosas: la bendición de la mesa,el rezo del rosario todos juntos (…), las oraciones personales al levantarse y al acostarse.

QUE DIOS SEA VISTO Y TRATADO COMO ES EN REALIDAD: TAMBIÉN EN MEDIO DEL HOGAR

De esa manera, lograremos que Dios no sea considerado un extraño, a quien se va a ver una vez a la semana, el domingo, a la iglesia; que Dios sea visto y tratado como es en realidad: también en medio del hogar, porque, como ha dicho el Señor donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mat 18, 20.)

Lo digo con agradecimiento y con orgullo de hijo, yo sigo rezando —por la mañana y por la noche, y en voz alta— las oraciones que aprendí cuando era niño, de labios de mi madre. Me llevan a Dios, me hacen sentir el cariño con que me enseñaron a dar mis primeros pasos de cristiano; y, ofreciendo al Señor la jornada que comienza o dándole gracias por la que termina, pido a Dios que aumente en la gloria la felicidad de los que especialmente amo, y que después nos mantenga unidos para siempre en el cielo.


Los textos han sido seleccionados fundamentalmente del libro Conversaciones, que recoge siete entrevistas que concedió san Josemaría, entre 1966 y 1968, a Le Figaro, The New York Times, Time, L'Osservatore della Domenica y a varias revistas españolas (Telva, Gaceta Universitaria y Palabra y de la homilía El Matrimonio, vocación cristiana publicada en el libro Es Cristo que pasa.

Para saber más
• Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2197-2257
• Libro gratuito Amor humano y vida cristiana.
• Libro electrónico sobre la educación de los hijos
• Catequesis de Papa Francisco sobre la familia
• Carta a las Familia del Papa Juan Pablo II
• Exhortación apostólica Familiaris Consortio

 

 

Sobre el feminismo

Sobre el feminismo, no sólo es el 8M día indicado para hablar de ello, sino que lo es todo el año. Andan en juego muchas cosas en la sociedad que dependen de la justicia y el reconocimiento efectivo de los derechos de la mujer.

Al menos en España –es inevitable recordar cómo son atacados gravemente los derechos de la mujer en muchos países del mundo, a veces con silencios mundiales más que clamorosos-, mucho se ha avanzado, en los países de nuestro entorno,  pero queda mucho pendiente, y sobre todo por parte de los hombres, si pensar nunca que el feminismo atañe casi exclusivamente a las mujeres.

Es muy conveniente delimitar un feminismo que aúne los derechos de las mujeres y que podamos compartir la mayoría de los ciudadanos, sin enfrentamientos, sino sumando esfuerzos. Hay pancartas excluyentes, y pancartas integradoras.

No seamos ingenuos ni alardeemos de los logros alcanzados. Es conocido cómo se discrimina a las mujeres en ciertas empresas si desean tener hijos: hasta se les pregunta expresamente, y se les cortan expectativas laborales si responden que sí. Es lamentable que las empleadas del hogar no tengan derecho al paro. En las tareas domésticas estamos más implicados los hombres, pero todavía de modo insuficiente. Son sólo botones de muestra.

El feminismo en que es posible converger, en mi opinión, es el que protege el talento, las oportunidades y la justicia en las mujeres, igual que en los hombres.  Parece simple, pero es muy amplio y exigente. Toda discriminación legal o práctica deberíamos denunciarla e impedirla, asumiéndolo los hombres y las mujeres: no es tarea exclusivamente femenina reivindicar los derechos de las mujeres.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Por la justicia sin ideología

Según el INE, al 75% de las mujeres españolas les gustaría ser madres de al menos dos hijos, y uno de los motivos por los cuales no cumplen su deseo es por la falta de ayudas y recursos por parte de los poderes públicos. Entre otros muchos problemas, el Foro de la Familia destaca también la falta de conciliación laboral o la cosificación provocada por la pornografía, la prostitución y la trata con fines de explotación sexual. En una línea similar, desde REDMADRE se pide mayor visibilidad para las mujeres embarazadas o que han sido madres recientemente, y se denuncia que muchas mujeres tengan que elegir entre su maternidad o su desarrollo profesional.

El 8-M y otras fiestas y situaciones son ocasiones oportunas para que los políticos y todas las asociaciones que tienen voz en la opinión pública se empiecen a preocupar por los problemas y las injusticias reales que siguen sufriendo hoy las mujeres, en lugar de dedicarse a proclamas ideológicas que sirven más bien para alimentar una absurda lucha de sexos y para derrochar dinero público en propuestas que no aportan ninguna solución.

Valentín Abelenda Carrillo

 

De derechos y deberes

Hoy, la palabra “derecho” está en boca de todos ( “mi derecho”, “mis derechos”), y se escucha poco sobre “deberes”; quizá, porque la conciencia de los deberes personales, familiares y cívicos esté adormilada. A los derechos les corresponden unos deberes, preciso para que haya equilibrio.

En la práctica, parece que se quiere dar la vuelta a  los “derechos humanos” reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas ( 1948) y en las constituciones de las naciones  Europa y América. Vemos que aparecen, en el lugar de los derechos verdaderos, unos supuestos derechos que no son tales. Por ejemplo, se habla de “derechos sexuales y reproductivos”, cuyos vocablos parecen apuntar al derecho a la vida; pero, por el contrario,  hacen referencia al aborto. En realidad, se trata de la hipocresía de gobiernos e instituciones que pretenden enmascarar matanzas de inocentes. Otro tanto sucede con la “eutanasia”, cuya perversidad pretenden maquillar, los ideólogos de la cultura de la muerte, con la expresión “muerte digna”.  ¿Lo digno es que te maten porque sufres o tienes dolores o estás en las últimas, o que te ayuden con cuidaos paliativos, cuales son el acompañamiento y el amor de los propios y la reducción o anulación del dolor, para lo que hoy existen medios? Ahora, con ocasión del patógeno, parece que se pone en entredicho el derecho fundamental a la “libertad” (distinto de libertinaje), con grandes sufrimientos y graves perjuicios para algunos sectores de la población. Hay derechos reconocidos en todo el mundo civilizado que no deben trocarse por otros controvertidos: por ejemplo, el derecho de todos a la vida desde su inicio, la libertad y  el derecho de los padres a que la educación que reciben sus hijos en la escuela no les sea ajena. Lo contrario ¿no podría considerarse como sutil camuflaje de nuevos totalitarismos?

Antonia Berrocal

 

Una verdadera ayuda del Cielo

Las escenas que contemplamos y hemos contemplado durante todos estos días de pandemia nos invitan a meternos en ellas, con toda el alma, y con todo el corazón, y a la vez que acompañamos a quienes sufren la muerte de seres queridos, y nos animan a dejar a un lado la banalidad, la superficialidad con que a veces podemos pararnos ante la realidad de nuestro vivir, de nuestro morir.

La atención sacerdotal en los grandes y pequeños hospitales está siendo una manifestación de Fe, de Esperanza y Caridad, Una verdadera ayuda del Cielo para personas que no pueden estar acompañadas por sus seres queridos en los momentos finales de su vida en la tierra, y les llevan su compañía y la de Cristo. Y algunos y algunas hasta descubren la realidad del Espíritu Santo.

Ante una situación semejante muchos creyentes han revitalizado su anhelo de dirigir una palabra a Dios Padre, a Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre. Morir con un crucifijo, un rosario, en las manos, aun en medio de la soledad de un hangar convertido en hospital, transmite a muchos moribundos la posibilidad de vivir serenamente un posible encuentro definitivo con Dios –el sentido más profundo y bello de la Muerte-, después de haber tenido la ocasión de vivir su arrepentimiento, pidiendo perdón por sus pecados al mismo Cristo, en estos pasados días de Semana Santa.

Los sacerdotes ayudan a los enfermos a clamar con confianza filial a Dios Padre, y así se haga realidad lo que el Papa pedía en la oración añadida a la liturgia del Viernes Santo: “a fin de que lleguen hasta Dios Padre las súplicas de quienes lo invocan en su tribulación, para que todos sientan en sus adversidades el gozo de su misericordia”.

JD Mez Madrid

 

Genocidio uigur

Para entonces, China había sido acusada de cometer un “genocidio cultural” contra los uigures, un término no definido formalmente en el derecho internacional.  Pero en julio de 2020, el investigador Adrian Zenz informó de que las actividades del gobierno chino se ajustaban a la definición de genocidio de la ONU debido a sus políticas dedicadas a “suprimir sistemáticamente la natalidad y deprimir el crecimiento demográfico” entre los uigures.

China tiene una larga historia de supresión forzosa de la natalidad, sobre todo con su brutal política de hijo único.  En 2013, se informó de que cuatro mujeres uigures fueron obligadas a abortar a pesar de que “como minorías étnicas, los uigures [debían] estar exentos de la política de hijo único”.

La próxima vez que China se someta al EPU será en noviembre de 2023, y es probable que las protestas en favor de los uigures sean mucho más fuertes.  Mientras tanto, las nuevas revelaciones sobre la reducción coercitiva de la fertilidad contra los uigures siguen cambiando la opinión pública.

En octubre, 39 países, liderados por Alemania, hicieron una declaración en la que expresaban su “profunda preocupación” por las violaciones de los derechos humanos cometidas por China en la Asamblea General, lo que supone un notable aumento comparado con la declaración de 23 países del año anterior.  Una declaración opuesta, liderada por Cuba, se hizo en defensa del historial de derechos humanos de China.  Sin embargo, el grupo que apoyaba a China se redujo en dieciséis países desde el año 2019.

El tamaño y el poder de China han hecho que las entidades de la ONU sean reacias a provocarla, lo que tuvo consecuencias devastadoras cuando la Organización Mundial de la Salud tardó en responder a la creciente pandemia de COVID-19 y, en cambio, repitió los argumentos del gobierno chino.  Para muchos países, defender a China en cuestiones de derechos humanos podría significar mantener un valioso socio comercial.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha sido criticado por eludir el tema, aunque a la luz de la declaración de Estados Unidos, es probable que se enfrente a una mayor presión para hablar.

Pedro García

 

Por la "ley trans"

Hace unos días se filtró en España el borrador de la "Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans", llamada coloquialmente ley trans. La publicación del documento ha hecho que vuelva a saltar a los medios y a las redes un enconado debate entre feministas y defensores del movimiento queer.

El punto álgido de la discusión llegó con las declaraciones de la vicepresidenta del gobierno Carmen Calvo, que siempre se ha definido como feminista y que lamentó especialmente que la ley permita a las personas cambiar su género simplemente con una declaración expresa. La ley vigente, de 2007, lo permite sin necesidad de cirugía, pero exige un informe médico o psicológico y dos años de tratamiento hormonal. Calvo ve incompatible la libre autodeterminación de género con una cierta seguridad jurídica. "A mí me preocupa fundamentalmente la idea de pensar que el género se elige sin más que la mera voluntad o el deseo, poniendo en riesgo, evidentemente, los criterios de identidad del resto de los 47 millones de españoles", manifestó en declaraciones a una emisora española. Las acusaciones de transfobia no se hicieron esperar.

Como fondo de esta discusión, algunos colocan la tormentosa relación entre los dos partidos en el gobierno -Podemos y PSOE-, que hace saltar chispas cada vez que se negocia una nueva ley. En este caso, la confrontación es aún más virulenta porque la visión del feminismo de Podemos es muy distinta a la del PSOE y porque la cartera de Igualdad, que es el ministerio que ha elaborado la ley, está en manos de Podemos.

Jaume Catalán Díaz

 

Al “mercenario” no le salen las cuentas, ni a los otros

                           Para demostrarnos que la “honradez política”, tiene demostración, se suelen publicar la declaración de bienes de los que gobiernan o van a gobernar; y en la última declaración del gobierno nacional, a Pablo Iglesias y consorte no les salen las cuentas, según publica el periódico Vozpópuli del 27-03-2021 vean lo que publican:

                           “La publicación en el BOE del patrimonio de todos los miembros del Ejecutivo, incluidos Pablo Iglesias e Irene Montero, ha revuelto por dentro el partido morado. Las cifras arrojan un ahorro neto de más de 100.000 euros cada uno, además del valor de la hipoteca que comparten de su vivienda y dos fondos de pensión que también generan mucha sorpresa y que elevan ese patrimonio por encima de los 300.000 euros. Las dudas que varios miembros de Podemos comparten es cómo, pudieron ahorrar tanto con las donaciones y el sistema de sueldos limitados. Y crecen las sospechas sobre cajas b alternativas.

·         Ramón Espinar pide a Iglesias y Montero que expliquen su incremento de patrimonio

·         La Junta Electoral determina que Iglesias incumplió la ley al usar su despacho para hablar de las elecciones Los datos del BOE no podían publicarse en un momento peor. Con la campaña para las autonómicas de Madrid que acaba de arrancar, Iglesias deberá ahora enfrentarse a unos datos sobre su patrimonio que inevitablemente, asustan a sus fieles más cercanos. “Estas cosas hacen mucho daño”, reconocen en Unidas Podemos, para comentar en caliente las cifras publicadas el pasado viernes. El temor, en concreto, es que estos datos puedan influir en la campaña electoral del 4 de mayo y decanten el voto del elector de "frontera" entre Más Madrid y Podemos. Según el documento oficial, Iglesias y Montero tienen ahorros por más de 100.000 euros cada uno, además de otros centenares de miles de euros en bienes inmuebles (que incluyen la hipoteca del chalet de Galapagar) y otros 187.000 euros por fondos de pensión y seguro de vida. Figuran entre los miembros más ricos del Consejo de Ministros, y aunque en el entorno de Iglesias, sostienen que estas cifras no responden a la realidad porque se contabiliza el valor del chalet de Galapagar, cuando todavía deben pagar la hipoteca, en el partido morado muchos fruncen el ceño”. El resto lo pueden ver aquí: https://www.vozpopuli.com/espana/patrimonio-iglesias-montero-caja-b.html

 Llevarse dinero amparados en el poder que se ejerce en España, es “tan normal aquí”, que no nos extraña, ni que el rey “dimitido” Juan Carlos I, se marchara huyendo, a refugiarse en un país musulmán, bajo “fieles amigos” que lo amparen y cubran de forma suficiente; sin que ello inste a que “le estemos pagando miembros suficientes de nada menos que la guardia real, para que lo custodien bajo aquellos muros en el desierto”. Por otra parte indigna ver como envejecen y van desapareciendo implicados, dejando que el caso prescriba sin juzgarlo, en robos manifiestos, como los del PSOE en Sevilla, con La trama de los ERE en Andalucía entre 680 y 855 Millones de euros que "volaron"; el otro gran escándalo de, “los Pujol y los pujoleros” en Cataluña, donde ahora últimamente “aparece la consorte del “muy honorable gran Pujol”, a la que se dice que padece una enfermedad senil y que por ello no puede ser juzgada, (ojo) muchos años después que también y como compañera del “honorable”, ha hecho todo lo que le ha dado la gana en su Cataluña (“la consideraban suya”); o ahora también al antes poderoso ministro con Aznar… La Fiscalía Anticorrupción pide para Rodrigo Rato, más de 80 años de cárcel por defraudar más de 8,5 millones de euros. Acusa al ex ministro de Economía de delitos contra la Hacienda Pública, blanqueo de capitales y corrupción en los negocios. Y que considere el lector, que todo ello, es un pequeño “muestreo”, de lo que aquí en España viene ocurriendo desde la muerte del tan criticado Franco, el que al morir, dejó el país con enormes riquezas y bienestar económico social, que hoy han desaparecido, dejando a España, en “estado de pedigüeña nación, que se sostiene sobre la base de una deuda pública ya inaguantable”; la población en un estado de limosna en grandes áreas de la misma, y al resto (“salvo los que chupan del dinero público y que derrocha la pésima política imperante”) con un cabreo que manifiesta a poco que los dejen hablar y los que aguantan, por cuanto otra solución no hay; presentando un estado social y económico, de verdadera miseria y sin esperanzas de mejora alguna de la que no se ven esperanzas o visos algunos.

          Y para agravar más el estado de ánimo de la población, siguen ejerciendo una situación carcelaria, sobre una epidemia, que analizada a fondo, “no es tan fiera como nos la quieren presentar”, por cuanto sólo la enfermedad del cáncer, mata diariamente muchos más individuos, que mata “el virus chino con todas sus mutaciones”; lo que nos da a pensar, que macabramente se permiten hasta “jugar con nosotros, aterrorizando al que se deja aterrorizar”, al que incluso quieren convencer que son ellos “solos” los que le garantizan el salvarle la vida… “aunque después muchos tengan que suicidarse o morir el hambre que les espera, en un país ya destrozado por múltiples causas”.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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