Las Noticias de hoy 10 Abril 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 10/04/2021 - 12:37

Catholic-Link Español on Instagram: “Para vivir la misericordia es  necesario vivir la paciencia y la caridad … | Catholic quotes, Saint quotes  catholic, Holy quotes

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 10 de abril de 2021  

Indice:

ROME REPORTS

Francisco al Banco Mundial y FMI: finanzas al servicio del bien común

Simposio sobre abusos: El Papa expresa su gratitud para erradicar este mal

ID AL MUNDO ENTERO...: Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del sábado: apóstoles con goteras

“Vino a revelarnos el amor” : San Josemaria

Diez recursos para el Domingo de la Divina Misericordia

Eterna es su misericordia : Carlos Ayxelà

Nunc Coepi! | Una invitación a recomenzar : José Martínez Colín

El sentido del pecado en la Sociedad Actual: encuentra.com

Docencia innovadora en la escuela rural de Alpartir: Esperanza Rodés y Ana Terreros

Tiempo con mis hijos, la mejor inversión para su futuro: Infamilia

Redescubrir que somos amados. Mi actitud ante la Pascua: José Martínez Colín.

 II DOMINGO DE PASCUA. DIVINA MISERICORDIA.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

Evangelio del Domingo de la Divina Misericordia

Obras de Misericordia en tiempos difíciles : Silvia del Valle Márquez.

La memoria histórica : José Manuel Belmonte

Diferencias entre chicos y chicas : Enric Barrull Casals

"Orientadas a la familia": Juan García.  

De momento: JD Mez Madrid

Riesgos para los menores : Suso do Madrid

La idiotez mundial: tenemos arsenales de sobras: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Francisco al Banco Mundial y FMI: finanzas al servicio del bien común

El papa Francisco se dirige, mediante una carta, a los participantes en las Reuniones de Primavera 2021 del Grupo del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, que ha confiado al cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio de la Santa Sede para la Promoción del Desarrollo Humano Integral.

 

Ciudad del vaticano

Francisco, en la carta dice que la pandemia del Covid-19 ha obligado a la sociedad mundial a “afrontar una serie de graves e interrelacionadas crisis socioeconómicas, ecológicas y políticas.  Espero que sus debates contribuyan a un modelo de ‘recuperación’ capaz de generar soluciones nuevas, más inclusivas y sostenibles para apoyar la economía real, ayudando a los individuos y a las comunidades a alcanzar sus aspiraciones más profundas y el bien común universal”.

No volver al modelo económico desigual e insostenible

El Papa, en la carta, llama la atención sobre la noción de recuperación la cual “no puede contentarse con una vuelta a un modelo de vida económica y social desigual e insostenible, en el que una ínfima minoría de la población mundial posee la mitad de su riqueza”.

En este contexto, el Papa vuelve su mirada sobre la convicción de que todos los seres humanos “han sido creados iguales”, sin embargo, “muchos de nuestros hermanos y hermanas en la familia humana, especialmente los que están en los márgenes de la sociedad, están efectivamente excluidos del mundo financiero”.

 

08/04/2021El Papa de joven fue un adorador nocturno en la Basílica del Santísimo Sacramento

Francisco recuerda que “la pandemia, sin embargo, nos ha recordado una vez más que nadie se salva solo.  Si queremos salir de esta situación como un mundo mejor, más humano y solidario, hay que idear formas nuevas y creativas de participación social, política y económica, sensibles a la voz de los pobres y comprometidas con su inclusión en la construcción de nuestro futuro común (cf. Fratelli Tutti, 169)”.

El Papa subraya que en el ámbito de las finanzas y de la economía, “la confianza, nacida de la interconexión entre las personas, es la piedra angular de todas las relaciones, incluidas las financieras.  Esas relaciones sólo pueden construirse mediante el desarrollo de una "cultura del encuentro" en la que todas las voces puedan ser escuchadas y todos puedan prosperar, encontrando puntos de contacto, tendiendo puentes y previendo proyectos inclusivos a largo plazo (cf. ibíd., 216)”.

Urgente un plan global de recuperación global

El Papa pone en evidencia que, aunque algunos países están impulsando planes particulares de recuperación, “sigue siendo urgente un plan global que pueda crear nuevas instituciones o regenerar las existentes, especialmente las de gobernanza global, y que ayude a construir una nueva red de relaciones internacionales para avanzar en el desarrollo humano integral de todos los pueblos”.

Para Francisco lo anterior se traduce en “dar a las naciones más pobres y menos desarrolladas una participación efectiva en la toma de decisiones y facilitar el acceso al mercado internacional”.  También en propiciar la reducción de la carga de la deuda de las naciones más pobres, lo cual, dice el Papa sería “un gesto profundamente humano que puede ayudar a las personas a desarrollarse, a tener acceso a las vacunas, a la salud, a la educación y al empleo”.

La deuda ecológica es otro tema importante: “De hecho, estamos en deuda con la propia naturaleza, así como con las personas y los países afectados por la degradación ecológica y la pérdida de biodiversidad inducidas por el hombre.  A este respecto, creo que la industria financiera, que se distingue por su gran creatividad, se mostrará capaz de desarrollar mecanismos ágiles para calcular esta deuda ecológica, de modo que los países desarrollados puedan pagarla, no sólo limitando significativamente su consumo de energía no renovable o ayudando a los países más pobres a promulgar políticas y programas de desarrollo sostenible, sino también cubriendo los costes de la innovación necesaria para ello (cf. Laudato Si', 51-52)”.

Por un desarrollo justo e integrado

El papa resalta el objetivo y fin de toda actividad económica: “el bien común universal”. En este ámbito, desarrolla la idea de ‘compromiso con la solidaridad económica: "Significa pensar y actuar en términos de comunidad.  Significa que la vida de todos es anterior a la apropiación de los bienes por parte de unos pocos.  Significa también combatir las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, de tierra y de vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales... La solidaridad, entendida en su sentido más profundo, es una forma de hacer historia" (Fratelli Tutti, 116).

Los mercados no se gobiernan a sí mismos

“Los mercados deben estar respaldados por leyes y regulaciones que aseguren que trabajan para el bien común, garantizando que las finanzas -en lugar de ser meramente especulativas o de financiarse a sí mismas- trabajen para los objetivos sociales tan necesarios en el contexto de la actual emergencia sanitaria mundial”, afirma el Papa.

Llamamiento

“En este sentido, reitero mi llamamiento a los gobernantes, a las empresas y a las organizaciones internacionales para que colaboren en el suministro de vacunas para todos, especialmente para los más vulnerables y necesitados (cf. Mensaje Urbi et Orbi, Navidad 2020)”. Al mismo tiempo, expresa sus deseos para que las deliberaciones de estas instituciones produzcan soluciones inclusivas y sostenibles, “al servicio del bien común, en el que los vulnerables y los marginados se sitúen en el centro, y en el que la tierra, nuestra casa común, esté bien cuidada”.

 

Simposio sobre abusos: El Papa expresa su gratitud para erradicar este mal

El Papa Francisco envía sus saludos al Arzobispo de Boston con motivo del Simposio Internacional online sobre abusos sexuales a menores que arranca hoy bajo el titulo "Fe y florecimiento: estrategias para prevenir y sanar los abusos sexuales a menores".

 

Ciudad del Vaticano

A firma del Secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre ha enviado sus saludos al Cardenal Sean O'Malley, Arzobispo de Boston, con motivo del Simposio "Fe y Florecimiento: Estrategias para la Prevención y Sanación del Abuso Sexual Infantil", que se desarrollará en la Universidad de Harvard en los próximos 3 días de manera virtual.

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El Santo Padre confía en que, al reunir a líderes religiosos, académicos y expertos de diversos campos para compartir investigaciones, experiencias clínicas y pastorales, “el Simposio contribuirá a una mayor conciencia de la gravedad y el alcance del abuso sexual infantil” y además promoverá “una cooperación más eficaz” en todos los niveles de la sociedad “para erradicar este profundo mal”. Asimismo, el Papa expresa “su gratitud” por los continuos esfuerzos que se realizan para garantizar el bienestar de todos los hijos de Dios y para devolver la dignidad y la esperanza a los supervivientes de los abusos.

 

 

ID AL MUNDO ENTERO...

— El Señor nos envía al mundo para dar a conocer su doctrina.

— Como los Apóstoles, encontraremos obstáculos. Ir contra corriente. La reevangelización de Europa y del mundo. Santidad personal.

— «Tratar a las almas una a una». Optimismo sobrenatural.

I. La Resurrección del Señor es una llamada al apostolado hasta el fin de los tiempos. Cada una de las apariciones concluye con un mandato apostólico. A María Magdalena le dice Jesús: ... ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre1; a las demás mujeres: Id y decid a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán2. Los mismos discípulos de Emaús sienten la necesidad, aquella misma noche, de comunicar a los demás que Cristo vive3. En el Evangelio de la Misa de hoy, San Marcos recoge el gran mandato apostólico, que seguirá vigente siempre: Por último se apareció a los Once, cuando estaban a la mesa (...). Y les dijo: Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda la creación4.

Desde entonces, los Apóstoles comienzan a dar testimonio de lo que han visto y oído, y a predicar en el nombre de Jesús la penitencia para la remisión de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén5. Lo que predican y atestiguan no son especulaciones, sino hechos salvíficos de los que ellos han sido testigos. Cuando por la muerte de Judas es necesario completar el número de doce Apóstoles, se exige como condición que sea testigo de la Resurrección6.

En aquellos Once está representada toda la Iglesia. En ellos, todos los cristianos de todos los tiempos recibimos el gozoso mandato de comunicar a quienes encontramos en nuestro caminar que Cristo vive, que en Él ha sido vencido el pecado y la muerte, que nos llama a compartir una vida divina, que todos nuestros males tienen solución... El mismo Cristo nos ha dado este derecho y este deber. «La vocación cristiana es, por su misma naturaleza, vocación también al apostolado»7, y «todos los fieles, desde el Papa al último bautizado, participan de la misma vocación, de la misma fe, del mismo Espíritu, de la misma gracia (...). Todos participan activa y corresponsablemente (...) en la única misión de Cristo y de la Iglesia»8.

Nadie nos debe impedir el ejercicio de este derecho, el cumplimiento de este deber. La Primera lectura de la Misa nos relata la reacción de los Apóstoles cuando los sumos sacerdotes y los letrados les prohíben absolutamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pedro y Juan replicaron: ¿Puede aprobar Dios que os obedezcamos a vosotros en vez de a él? Juzgadlo vosotros. Nosotros no podemos menos de contar lo que hemos visto y oído9.

Tampoco nosotros podemos callar. Es mucha la ignorancia a nuestro alrededor, es mucho el error, son incontables los que andan por la vida perdidos y desconcertados porque no conocen a Cristo. La fe y la doctrina que hemos recibido debemos comunicarla a muchos a través del trato diario. «“No se enciende la luz para ponerla debajo de un celemín, sino sobre un candelero, a fin de que alumbre a todos los de la casa; brille así vuestra luz ante los hombres, de manera que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

»Y, al final de su paso por la tierra, manda: “euntes docete” —id y enseñad. Quiere que su luz brille en la conducta y en las palabras de sus discípulos, en las tuyas también»10.

II. En cuanto los Apóstoles comenzaron, con valentía y audacia, a enseñar la verdad sobre Cristo, empezaron también los obstáculos, y más tarde la persecución y el martirio. Pero al poco tiempo la fe en Cristo traspasará Palestina, alcanzando Asia Menor, Grecia e Italia, llegando a hombres de toda cultura, posición social y raza.

También nosotros debemos contar con las incomprensiones, señal cierta de predilección divina y de que seguimos los pasos del Señor, pues no es el discípulo más que el Maestro11. Las recibiremos con alegría, como permitidas por Dios; las acogeremos como ocasiones para actualizar la fe, la esperanza y el amor; nos ayudarán a incrementar la oración y la mortificación, con la confianza de que la oración y el sacrificio siempre producen frutos12, pues los elegidos del Señor no trabajarán en vano13. Y trataremos siempre bien a los demás, con comprensión, ahogando el mal en abundancia de bien14.

No nos debe extrañar que en muchas ocasiones hayamos de ir contra corriente en un mundo que parece alejarse cada vez más de Dios, que tiene como fin el bienestar material, y que desconoce o relega a segundo plano los valores espirituales; un mundo que algunos quieren organizar completamente de espaldas a su Creador. A la profunda y desordenada atracción que los bienes materiales ejercen sobre quienes han perdido todo trato con Dios, se suma el mal ejemplo de algunos cristianos que, «con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión»15.

El campo apostólico en el que habían de sembrar los Apóstoles y los primeros cristianos era un terreno duro, con abrojos, cardos y espinos. Sin embargo, la semilla que esparcieron fructificó abundantemente. En unas tierras el ciento, en otras el sesenta, en otras el treinta por uno. Basta que haya un mínimo de correspondencia para que el fruto llegue, porque es de Dios la semilla, y Él quien hace crecer la vida divina en las almas16. A nosotros nos toca el trabajo apostólico de prepararlas: en primer lugar, con la oración, la mortificación y las obras de misericordia, que atraen siempre el favor divino; con la amistad, la comprensión, la ejemplaridad.

El Señor nos espera en la familia, en la Universidad, en la fábrica, en las asociaciones más diversas, dispuestos a recristianizar de nuevo el mundo: Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda la creación, nos sigue diciendo el Señor. Es la nuestra una época en la que Cristo necesita hombres y mujeres que sepan estar junto a la Cruz, fuertes, audaces, sencillos, trabajadores, sin respetos humanos a la hora de hacer el bien, alegres, que tengan como fundamento de sus vidas la oración, un trato lleno de amistad con Jesucristo.

El Señor cuenta con nuestros propósitos de ser mejores, de luchar más contra los defectos y contra todo aquello, por pequeño que sea, que nos separa de Él; cuenta con un apostolado intenso entre aquellas personas con las que nos relacionamos más a menudo. Debemos pensar hoy en nuestra oración si a nuestro alrededor, como ocurría entre los primeros cristianos, hay una porción de gente que se está acercando más firmemente a Dios. Debemos preguntarnos si nuestra vida influye para bien entre aquellos que frecuentan nuestro trato por razón de amistad, de trabajo, de parentesco, etcétera.

III. Del misterio pascual de Cristo nace la Iglesia y esta se presenta a los hombres de su tiempo con una apariencia pequeña, como la levadura, pero con una fuerza divina capaz de transformar el mundo, haciéndolo más humano y más cercano a su Creador. Muchos hombres de buena voluntad han respondido hoy a las frecuentes llamadas del sucesor de Pedro para dar luz a tantas conciencias que andan en la oscuridad en tierras en las que en otro tiempo se amaba a Cristo.

Como hicieron los primeros cristianos, «lo verdaderamente importante es tratar a las almas una a una, para acercarlas a Dios»17. Por eso, nosotros mismos debemos estar muy cerca del Señor, unidos a Él como el sarmiento a la vid18. Sin santidad personal no es posible el apostolado, la levadura viva se convierte en masa inerte. Seríamos absorbidos por el ambiente pagano que con frecuencia encontramos en quienes quizá en otro tiempo fueron buenos cristianos.

La Primera lectura de la Misa nos dice que los sumos sacerdotes, los ancianos y los letrados estaban sorprendidos viendo el aplomo de Pedro y Juan, sabiendo que eran hombres sin letras ni instrucción, y descubrieron que habían sido compañeros de Jesús19. A los Apóstoles se les ve seguros, sin complejos, con el optimismo que da el ser amigos de Cristo. Esa amistad que crece día a día en la oración, en el trato con Él.

El cristiano, si está unido al Señor, será siempre optimista, «con un optimismo sobrenatural que hunde sus raíces en la fe, que se alimenta de la esperanza y a quien pone alas el amor (...).

»Fe: evitad el derrotismo y las lamentaciones estériles sobre la situación religiosa de vuestros países, y poneos a trabajar con empeño, moviendo (...) a otras muchas personas. Esperanza: Dios no pierde batallas (San Josemaría Escrivá, passim) (...). Si los obstáculos son grandes, también es más abundante la gracia divina: será Él quien los remueva, sirviéndose de cada uno como de una palanca. Caridad: trabajad con mucha rectitud, por amor a Dios y a las almas. Tened cariño y paciencia con el prójimo, buscad nuevos modos, iniciativas nuevas: el amor aguza el ingenio. Aprovechad todos los cauces (...) para esta tarea de edificar una sociedad más cristiana y más humana»20.

Santa María, Reina de los Apóstoles, nos encenderá en la fe, en la esperanza y en el amor de su Hijo para que colaboremos, eficazmente, en nuestro propio ambiente y desde él, a recristianizar el mundo de hoy, tal como el Papa nos pide. En nuestros oídos siguen resonando las palabras del Señor: Id a todo el mundo... Entonces solo eran Once hombres, ahora somos muchos más... Pidamos la fe y el amor de aquellos.

1 Jn 20, 17. — 2 Mt 28, 10. — 3 Cfr. Lc 24, 35. — 4 Mc 16, 14-15. — 5 Cfr. Lc 24, 44-47. — 6 Cfr. Hech 1, 21-22. — 7 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 2. — 8 A. del Portillo, Fieles y laicos en la Iglesia, EUNSA, 1ª ed., Pamplona 1969, p. 38. — 9 Hech 4, 20. — 10 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 930. — 11 Mt 10, 24. — 12 Cfr. San Josemaría Escrivá, Camino, nn. 694-697. — 13 Is 65, 23. — 14 Cfr. Rom 12, 21. — 15 Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 19. — 16 Cfr. 1 Cor 3, 6. — 17 A. del Portillo, Carta pastoral, 25-XII-1985, n. 9. — 18 Cfr. Jn 15, 5.  19 Hech 4, 13. — 20 A. del Portillo, Ibídem, n. 10.

 

 

Evangelio del sábado: apóstoles con goteras

Comentario del sábado de Pascua. “Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura”. La falta de fe de los apóstoles no es obstáculo para que Jesús les encargue semejante misión. Pidamos al Espíritu Santo que transforme las carencias y debilidades personales en ocasión de amar más al Señor y a los demás.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mc 16,9-15)

En aquel tiempo, Jesús, después de resucitar al amanecer del primer día de la semana, se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Ella fue a anunciarlo a los que habían estado con él, que se encontraban tristes y llorosos. Pero ellos, al oír que estaba vivo y que ella lo había visto, no lo creyeron.

Después de esto se apareció, bajo distinta figura, a dos de ellos que iban de camino a una aldea; también ellos regresaron y lo comunicaron a los demás, pero tampoco les creyeron.

Por último, se apareció a los once cuando estaban a la mesa y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no creyeron a los que lo habían visto resucitado.

Y les dijo: — Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura.


Comentario

En el evangelio de san Marcos que la Iglesia nos invita a considerar hoy, llama poderosamente la atención el contraste entre la incredulidad de los apóstoles ante las noticias que van recibiendo de la resurrección de Jesús, frente a la confianza que el Señor vuelve a depositar en ellos encargándoles el mandato misionero: “Id al mundo entero y predicad el Evangelio a toda criatura”.

Esta falta de fe de los discípulos no es algo querido por el Señor, que, de hecho, les reprocha “su incredulidad y dureza de corazón”, pero tampoco es un obstáculo insalvable para hacer de ellos los instrumentos de difusión del Evangelio por todo el mundo.

Tampoco es nueva esta falta de fe en los once, pero Jesús siempre da una oportunidad más para volver a empezar y vuelve a confiar en ellos.

Resulta conmovedor ver cómo el Señor no solo olvida e incluso perdona estas faltas, sino que, además, pone en sus manos una misión todavía mayor: anunciar la obra de la Salvación a todos los hombres.

Jesús, cuando nos invita a ser sus apóstoles –y recordemos que todos los cristianos recibimos esta llamada con el Bautismo–, no se fija en lo que no tenemos o en lo que flaqueamos, sino que nos proyecta hacia el futuro con una confianza infinita en la obra que el Espíritu Santo hará en cada uno de nosotros, si luchamos por dejarle hacer en nuestra vida.

Ojalá sepamos nosotros también confiar en las personas que tenemos a nuestro alrededor, viendo, con los ojos de Cristo, toda la potencialidad para hacer el Bien que tiene cada hijo de Dios.

 

“Vino a revelarnos el amor”

Cristo, que subió a la Cruz con los brazos abiertos de par en par, con gesto de Sacerdote Eterno, quiere contar con nosotros –¡que no somos nada!–, para llevar a "todos" los hombres los frutos de su Redención (Forja, 4).

10 de abril

No es la vida corriente y ordinaria, la que vivimos entre los demás conciudadanos, nuestros iguales algo chato y sin relieve. Es, precisamente en esas circunstancias, donde el Señor quiere que se santifique la inmensa mayoría de sus hijos.

Es necesario repetir una y otra vez que Jesús no se dirigió a un grupo de privilegiados, sino que vino a revelarnos el amor universal de Dios. Todos los hombres son amados de Dios, de todos ellos espera amor. De todos, cualesquiera que sean sus condiciones personales, su posición social, su profesión u oficio. La vida corriente y ordinaria no es cosa de poco valor: todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo, que nos llama a identificarnos con Él, para realizar –en el lugar donde estamos– su misión divina.

Dios nos llama a través de las incidencias de la vida de cada día, en el sufrimiento y en la alegría de las personas con las que convivimos, en los afanes humanos de nuestros compañeros, en las menudencias de la vida de familia. Dios nos llama también a través de los grandes problemas, conflictos y tareas que definen cada época histórica, atrayendo esfuerzos e ilusiones de gran parte de la humanidad (Es Cristo que pasa, 110).

 

Diez recursos para el Domingo de la Divina Misericordia

La Fiesta de la Divina Misericordia se celebra el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección. Esta fiesta fue propuesta por San Juan Pablo II en el año 2000.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA08/04/2021

 

Sor M. Faustina Kowalska (1905-1938), recibió el mensaje de la misericordia de Dios, que pide por la confianza en Dios y la actitud de misericordia hacia el prójimo. Llama a proclamar y orar por la Divina Misericordia para el mundo, incluyendo la práctica de nuevas formas del culto.

La devoción a la Divina Misericordia creció muy rápidamente después de la beatificación (18 de abril de 1993) y canonización (30 de abril de 2000) de Sor Faustina y también debido a las peregrinaciones del Papa Juan Pablo II a Lagiewniki (1997 y 2002).

En el año 2000 el Papa Juan Pablo II canonizó a Santa Faustina y durante la ceremonia declaró: “Así pues, es importante que acojamos íntegramente el mensaje que nos transmite la palabra de Dios en este segundo domingo de Pascua, que a partir de ahora en toda la Iglesia se designará con el nombre de ‘Domingo de la Divina Misericordia’”. (Homilía, 30 de abril, 2000). Tanto Benedicto XVI como el Papa Francisco han recomendado esta devoción.

 

La imagen de Jesús Misericordioso, que también se conoce como la imagen de la Divina Misericordia.

 


Diez recursos sobre la Divina Misericordia

1. Santuario de la Divina Misericordia y Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia: ambas páginas tienen numerosos recursos sobre esta devoción, textos de Santa Faustina y de San Juan Pablo II, etc.

2. Evangelio del Domingo de la Divina Misericordia.

3. El Papa Francisco en el Santuario de la Divina Misericordia (30 de julio de 2016), durante la Jornada Mundial de la Juventud (Libro electrónico)

4. Carta Apostólica “Misericordia et Misera”, del Papa Francisco, al concluir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia.

5. San Josemaría Escrivá de Balaguer y la devoción al Amor Misericordioso (1927-1935). Publicado en Studia et Documenta en el año 2009.

6. El beato Álvaro del Portillo y la misericordia de Dios (vídeo)

7. Artículo de Mons. Javier Echevarría, con motivo de la JMJ de Polonia, en el que aconseja seguir los pasos de san Juan Pablo II y de santa Faustina Kowalska.

8. Libro electrónico de Mons. Javier Echevarría: “Misericordia y vida cotidiana”. Transcripción de las meditaciones sobre las catorce obras de misericordia.

9. Libro electrónico “La ternura de Dios”. Este ebook gratuito reúne los ocho editoriales sobre la misericordia, publicados en la sección Textos para la vida interior.

10. ¿Cómo mantener vivo el Jubileo de la Misericordia? (10 de noviembre de 2016): vídeos de la serie Just Start; una explicación de las obras de misericordia corporales y espirituales; podcast de Mons. Javier Echevarría, etc.

 

Eterna es su misericordia

Iniciamos una serie de editoriales sobre el Año de la Misericordia, para alimentar la oración personal durante el Jubileo. "¡Cómo deseo -ha escrito el Papa- que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!"

MISERICORDIA19/12/2015

«El Espíritu del Señor está sobre mí, por lo cual me ha ungido para evangelizar a los pobres, me ha enviado para anunciar la redención a los cautivos y devolver la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para promulgar el año de gracia del Señor»[1]. El Señor vuelve por primera vez a Nazaret durante su vida pública, y se levanta para leer en la sinagoga. Le entregan el libro de Isaías, y proclama este pasaje, que se refiere a Él mismo. Después se sienta y, ante el asombro de todos, apostilla: «hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír»[2].

SI UNA PALABRA TUVIERA QUE RESUMIR LO QUE SUPONÍA UN JUBILEO PARA EL PUEBLO DE ISRAEL, PODRÍA SER “LIBERTAD”.

Ahí tienen, ante sus ojos, a Aquél que viene de Dios, y es Dios mismo, que viene a quitar el pecado del mundo[3]. Pero los paisanos del Señor no están aún preparados para acogerle, y adoptan una actitud hostil: le echan de la ciudad y le intentan despeñar, como si se tratara de un falso profeta. Entonces Jesús, relata el Evangelio en un giro misterioso, «pasando por medio de ellos, se marchó»[4]. Jesús sigue su camino porque nada puede detener el corazón de Dios.

La libertad que solo Dios puede dar

Al convocar un jubileo, la Iglesia se sabe portadora de ese empuje irrefrenable del Señor: la salvación es hoy. «Utinam hodie vocem eius audiatis: nolite obdurare corda vestra, ¡Ojalá escuchéis hoy su voz! No endurezcáis vuestro corazón»[5]. En el Antiguo Testamento, una prefiguración de la salvación de Dios es precisamente el año jubilar, que tenía lugar cada 50 años. Al cumplirse «siete semanas de años»[6] -siete veces siete años- se iniciaba un año en el que los esclavos eran liberados, y cada uno volvía a su propiedad y a su familia[7], porque los hombres no pertenecen a nadie, sino a Dios[8]. Si una palabra tuviera que resumir lo que suponía un jubileo para el Pueblo de Israel, podría ser “libertad”[9].

Libertad: ¿no está hoy más que nunca esta palabra en boca de todos? Y, sin embargo, muchas veces olvidamos que la libertad, en su sentido más profundo, proviene de Dios. Con su pasión salvadora y su resurrección, Él nos libera de la peor esclavitud: el pecado. «Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz»[10].

La fuente de la verdadera libertad está en la misericordia de Dios. Para una lógica meramente mundana, esta afirmación parecería una ingenuidad: se admitiría quizá que un poco de misericordia podría venir bien para dulcificar las relaciones, pero solo después de haber resuelto muchas otras cosas más urgentes. Poner, en cambio, la misericordia en primer lugar, «humanamente hablando es de locos, pero “lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres” (1 Cor 1, 25)»[11]. El mundo la necesita para salir de tantas espirales de resentimiento, de envidia, de frustración; la necesitan las familias, la sociedad.

«Lo débil de Dios»: con el sí del Señor a hacerse hombre, a ser cosido en la Cruz, y a ser recibido en las entrañas de la tierra, surge en el mundo un nuevo germen de libertad que ya no muere más. La resurrección gloriosa de Cristo prolonga a través de los siglos el «año de gracia del Señor»[12]. Pero con el trigo crece, hasta el fin del mundo, la cizaña[13]: junto a los signos de la auténtica liberación, se perciben constantemente en la historia los de la esclavitud. Satanás intenta cribarnos como el trigo, pero el Señor ha rogado por Pedro, para que su fe no desfallezca. Y él nos confirma en nuestra fe[14]. A un mundo que suspira por la libertad sin lograr encontrarla, la Iglesia le ofrece incansablemente la misericordia del Señor, que trae consigo «la libertad de los hijos de Dios»[15].

Recogiendo todo un itinerario espiritual de la Iglesia

«En medio de las luces y sombras que aparecen en el caminar de los cristianos, nunca han faltado las intervenciones de la indulgencia divina: por medio del Espíritu Santo que habita en la Iglesia, y con la presencia real de Cristo en la Eucaristía, además de la intercesión siempre actual de la Santísima Virgen, se nos revelan los torrentes de misericordia que se vierten constantemente sobre el mundo»[16]. En 2002, san Juan Pablo II -que había dedicado su segunda encíclica, Dives in misericordia, al amor de Dios Padre por los hombres- proclamó el segundo domingo de Pascua como domingo de la divina misericordia, siguiendo una sugerencia de santa María Faustina Kowalska, canonizada por él mismo. «Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia. En la misericordia de Dios el mundo encontrará la paz»[17].

 

LA DECISIÓN DEL PAPA DE CONVOCAR UN JUBILEO DE LA MISERICORDIA RECOGE TODO UN ITINERARIO ESPIRITUAL DE LA IGLESIA, UN IMPULSO DEL ESPÍRITU SANTO PARA EL TIEMPO PRESENTE.

Benedicto XVI se hizo eco muchas veces de esta urgencia de su predecesor. «Como sor Faustina, Juan Pablo II se hizo a su vez apóstol de la Misericordia divina. La tarde del inolvidable sábado 2 de abril de 2005, cuando cerró los ojos a este mundo, era precisamente la víspera del segundo domingo de Pascua, y muchos notaron la singular coincidencia, que unía en sí la dimensión mariana -era el primer sábado del mes- y la de la Misericordia divina. En efecto, su largo y multiforme pontificado tiene aquí su núcleo central; toda su misión al servicio de la verdad sobre Dios y sobre el hombre y de la paz en el mundo se resume en este anuncio»[18]. También en la Prelatura se ha dado esa providencial coincidencia: de la mano de la Virgen, Mater misericordiae, discurren juntos el final del Año Mariano de la familia y el inicio del Jubileo de la misericordia.

«El rostro de Dios -decía el Papa Francisco en su primer ángelus- es el de un padre misericordioso, que siempre tiene paciencia»[19]. La decisión con que el Santo Padre habla de la misericordia remite también a su propia vocación. Resulta más elocuente ahora su lema episcopal, «miserando atque eligendo», que mantuvo al ser elegido para la sede de Pedro; son palabras que aluden a la vocación de Mateo: Jesús le miró con mucha misericordia y lo eligió para Él.

«Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia»[20]. La decisión del Papa de convocar un Jubileo de la Misericordia recoge, en fin, todo un itinerario espiritual de la Iglesia, un impulso del Espíritu Santo para el tiempo presente. Al día siguiente de abrir la Puerta Santa en San Pedro, el Papa lo explicaba así: «La Iglesia necesita este momento extraordinario. En nuestra época de profundos cambios, la Iglesia está llamada a ofrecer su contribución peculiar, haciendo visibles los signos de la presencia y de la cercanía de Dios. Y el Jubileo es un tiempo favorable para todos nosotros, para que contemplando la Divina Misericordia, que supera todo límite humano y resplandece sobre la oscuridad del pecado, lleguemos a ser testigos más convencidos y eficaces»[21].

La puerta de la misericordia

 

LA PUERTA SANTA NOS RECUERDA, DE UN MODO MÁS VIVO, DE DÓNDE VIENE LA SALVACIÓN: DEL REDIL DE DIOS, DEL ESPACIO DE DIOS, AL QUE ÉL NOS INVITA A ENTRAR.

«Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia»[22]. En el rito de apertura de la Puerta Santa en la basílica de san Pedro se cantó el salmo 117 (118), que se abre y se cierra con este mismo verso. Y con el motivo de la misericordia confluye el de la puerta: «abridme las puertas de la justicia: entraré y daré gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor: los justos entrarán por ella»[23].

Desde un punto de vista pragmático, una puerta es a fin de cuentas un simple lugar de paso, que une y distingue dos ambientes. La puerta no parece tener, en sí misma, más importancia. Importantes, son, en todo caso, los ambientes; pero no la puerta. Y sin embargo, el Año santo nos invita a detenernos en este motivo, a verlo como un símbolo de nuestra vida, de nuestra peregrinación en la tierra; a considerar lo que supone atravesar este umbral de esperanza, en expresión querida de san Juan Pablo II.

En la Escritura, la puerta tiene un gran valor simbólico: desde la entrada de la tienda de Abraham, en la que está sentado el Patriarca cuando recibe la visita de Yahveh[24], pasando por la puerta de la tienda del Encuentro, donde Moisés hablaba cara a cara con Dios[25], hasta las puertas de la ciudad en la gran visión de Ezequiel[26]. Todas estas referencias convergen en el momento del evangelio de Juan en que el Señor se presenta, Él mismo, como «la puerta de las ovejas»[27].

La Puerta Santa nos recuerda, de un modo más vivo, de dónde viene la salvación: del redil de Dios, del espacio de Dios, al que Él nos invita a entrar. «Como el soldado que está de guardia, así hemos de estar nosotros a la puerta de Dios Nuestro Señor: y eso es oración. O como se echa el perrillo, a los pies de su amo»[28]. La salvación no viene de lo que nosotros podemos hacer, sino de lo que hace Dios por nosotros. «Fuera de la misericordia de Dios no existe otra fuente de esperanza para el hombre»[29].

Sucede que a veces los hombres pensamos que en realidad no hay puerta que abrir para nuestros problemas, incluso aquellos de carácter más menudo. Sencillamente aspiramos a sobrevivir mal que bien a nuestros miedos y nuestras dificultades. Preferimos quizá no ponerles nombre, preferimos no pensar demasiado en ellos... Porque, aunque estemos mal, no creemos que Dios pueda poner remedio a esas cosas. Con las obras, más que con las palabras, le decimos muchas veces: «no voy a vivir siempre. Déjame, que mis días son como un soplo»[30]. Y, sin embargo, Dios «se hace el encontradizo con los que no le buscan»[31] y nos invita a abrir una puerta de esperanza. El Jubileo es «un Año Santo para sentir intensamente dentro de nosotros la alegría de haber sido encontrados por Jesús, que, como Buen Pastor, ha venido a buscarnos porque estábamos perdidos»[32].

Lo que a Dios más le gusta

Estamos, pues, ante un momento especial para experimentar la fuerza liberadora de la misericordia divina, que perdona nuestros pecados y nos abre a los demás hombres: «Este Jubileo, en definitiva, es un momento privilegiado para que la Iglesia aprenda a elegir únicamente “lo que a Dios más le gusta”. Y, ¿qué es lo que “a Dios más le gusta”? Perdonar a sus hijos, tener misericordia con ellos, a fin de que ellos puedan a su vez perdonar a los hermanos, resplandeciendo como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo. Esto es lo que a Dios más le gusta»[33].

 

EL JUBILEO ES «UN AÑO SANTO PARA SENTIR INTENSAMENTE DENTRO DE NOSOTROS LA ALEGRÍA DE HABER SIDO ENCONTRADOS POR JESÚS, QUE, COMO BUEN PASTOR, HA VENIDO A BUSCARNOS PORQUE ESTÁBAMOS PERDIDOS» (PAPA FRANCISCO).

La reconciliación con Dios -que recibimos en la Confesión, sacramento que está puesto en el centro del Año jubilar[34]- abre una puerta para dejar entrar en nuestra vida a quienes nos rodean. Porque la misericordia de Dios no es simple manto que tapa nuestras miserias, sin que en realidad nada cambie en nuestra vida. Al contrario, su misericordia nos transforma radicalmente, nos hace hombres y mujeres misericordiosos como el Padre[35]: lo somos cuando perdonamos a quien nos había ofendido, realizamos quizá con esfuerzo alguna obra de caridad, damos a conocer el mensaje salvador del Evangelio a quien vive lejos del Señor. Acercarse a la misericordia de Dios implica necesariamente convertirse en instrumentos de su compasión hacia quienes nos rodean: «El corazón del Señor es corazón de misericordia, que se compadece de los hombres y se acerca a ellos. Nuestra entrega, al servicio de las almas, es una manifestación de esa misericordia del Señor, no sólo hacia nosotros, sino hacia la humanidad toda»[36].

Carlos Ayxelà


[1] Is 61, 1-2 (cfr. Lc 4, 16).

[2] Lc 4, 21.

[3] Cfr. Jn 1, 29.

[4] Lc 4, 30.

[5] Sal 95, 7-8.

[6] Lv 25, 8.

[7] Cfr. Lv 25, 10.39ss.

[8] Cfr. Lv 25, 55.

[9] Cfr. Lv 25, 10.

[10] Lc 1, 78-79.

[11] Francisco, Audiencia, 9-XII-2015.

[12] Lc 4, 16.

[13] Cfr. Mt 13, 24-30.

[14] Cfr. Lc 22, 31.

[15] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 297. Cfr. Ga 5, 1.

[16] Javier Echevarría, Carta pastoral, 4-XI-2015, n. 4.

[17] San Juan Pablo II, Homilía, 17-VIII-2002.

[18] Benedicto XVI, Angelus, 30-III-2008.

[19] Francisco, Angelus, 17-III-2013.

[20] Francisco, Bula Misericordiæ Vultus, n. 25.

[21] Francisco, Audiencia, 9-XII-15.

[22] Sal 117 (118), 1.29.

[23] Sal 117 (118), 19-20.

[24] Cfr. Gn 18, 1.

[25] Cfr. Nm 12, 5.

[26] Cfr. Ez 48, 31.

[27] Jn 10, 7

[28] San Josemaría, Forja, 73

[29] San Juan Pablo II, Homilía, 17-VIII-2002.

[30] Jb 7, 16.

[31] San Josemaría, Amar a la Iglesia, n. 39.

[32] Francisco, Homilía, 11-IV-2005.

[33] Francisco, Audiencia, 9-XII-2015.

[34] Cfr. Francisco, Bula Misericordiæ Vultus, n. 17.

[35] Cfr. Lc, 6, 36.

[36] San Josemaría, Carta 24-III-1930, n. 1.

 

 

Nunc Coepi! | Una invitación a recomenzar

 José Martínez Colín

  • Para saber

Cuando el beato Álvaro del Portillo cumplió ochenta años, pedía rezaran por él para poner más amor de Dios en todo, y se proponía pronunciar una frase aprendida de San Josemaría Escrivá: «Nunc coepi!»”, es decir, «¡Ahora comienzo!» Y decía: “Sí; ahora mismo comienzo, con el auxilio divino, a recorrer con garbo nuevo el camino de la santidad, la senda que conduce al Amor. Nunca es tarde para recomenzar”.

El día de la Resurrección de Cristo, las mujeres fueron al sepulcro y ahí encontraron a un ángel de túnica blanca que les anuncia que Jesús ha resucitado y les precederá en Galilea. El Papa Francisco comenta que ir a Galilea significa, ante todo, empezar de nuevo. Para los discípulos fue regresar al lugar donde el Señor los buscó por primera vez. Es el lugar del primer amor. Es como decirles: “Empecemos de nuevo…, a pesar y más allá de todos los fracasos”. Asombra el amor infinito del Señor, que traza senderos nuevos dentro de nuestras derrotas.

  • Para pensar

Hay situaciones en que parece se empieza a vivir de nuevo. Así le sucedió a uno de los más grandes escritores de la literatura, Fiódor Dostoyevski.

Siendo un joven escritor de 27 años, entró a un grupo de intelectuales que fue acusado de conspirar contra el Zar Nicolás I y condenado a muerte. El propio Dostoyevski relataría por carta a su hermano Mijail: «¡Hermano, querido amigo! ¡Ya está todo decidido! Hoy, 22 de diciembre, nos han leído a todos la sentencia de muerte… Luego han atado a un poste a tres de los nuestros para ejecutarlos. Yo era el sexto… no me quedaba más que un minuto de vida. Me he acordado de ti, hermano, y de los tuyos… en mi mente estabas tú y nadie más que tú y sólo entonces me he percatado de cuánto te quiero, amado hermano mío”.

El escritor vio los ataúdes para sus cadáveres… Solo un milagro lo salvaría. En el último instante llegó un indulto de su Majestad Imperial. El escritor sufrió tal pánico que tuvo un ataque epiléptico. Luego explicaba a su hermano que lo veía como otra oportunidad: “Ahora hecho la vista hacia atrás y pienso en todo el tiempo que he desperdiciado. A partir de ahora, cambiaré mi vida, naceré bajo una nueva forma, volveré a nacer y mejoraré. Tu hermano, Fiódor Dostoievski”. Será entonces que escribirá obras muy profundas como «Crimen y castigo», «Los hermanos Karamazov» y otras.

Pensemos si aprovechamos la Pascua para recomenzar y hacer mejor las cosas.

  • Para vivir

El Papa Francisco ha querido que esta Pascua signifique la esperanza de volver a empezar, “siempre existe una vida nueva que Dios es capaz de reiniciar en nosotros más allá de todos nuestros fracasos… Incluso de los escombros de nuestro corazón Dios puede construir una obra de arte… Y en estos meses oscuros de pandemia oímos al Señor resucitado que nos invita a empezar de nuevo, a no perder nunca la esperanza”.

Al final, el Papa sugiere: “Si esta noche tu corazón atraviesa una hora oscura…, un sueño destrozado, ve, abre tu corazón con asombro al anuncio de la Pascua: «¡No tengas miedo, resucitó! Te espera en Galilea»… Tus lágrimas serán enjugadas, tus temores serán vencidos por la esperanza. Porque con el Señor siempre la vida comienza de nuevo”.

(articulosdog@gmail.com)

 

 

El sentido del pecado en la Sociedad Actual

Desde filósofos hasta la gente que camina en la calle han influido en que nuestra sociedad tenga un percepción sobre qué es el pecado.

La civilización dominante ha intentado negar el pecado en todas sus dimensiones y suprimir el sentido de la muerte. Sin embargo, no ha conseguido evitar la angustia del hombre que se advierte limitado y no encuentra en la sociedad los medios suficientes para salir de esta situación. El profesor Cofta, profesor ordinario de Filosofía del Derecho en la Universidad de Roma, analiza las raíces filosóficas que están en la base de la pérdida del sentido del pecado en la sociedad contemporánea.

1. Los filósofos de la inocencia

La cultura moderna, en sus aspectos más visibles y ostentosos, denuncia una voluntad decidida de anular el sentido del pecado. (Que esa imposición se haga precisamente para oscurecer una angustiosa presencia del pecado, es otra cuestión.) Por ello, el filósofo cristiano, sin necesidad de convertirse en teólogo, puede preguntarse cuáles son el significado y las consecuencias de este vacio.

La antropología cristiana reconoce que el hombre está en una situación de pecado. Es interesante notar cómo dos grandes filósofos cristianos, Pascal y Kierkegaard, han insistido en este punto. Según Pascal, el pecado original es un misterio, pero sin él no se puede comprender nada de la historia humana y del hombre en general. Sin este misterio, todo es misterioso, no se comprende nada del hombre. Igualmente, Kierkegaard insiste en que el pecado original es esencial para la comprensión total del hombre y, por tanto, de la presencia continua del pecado.

Pecado contra civilización

La cultura moderna está convencida exactamente de lo contrario: piensa que el misterio que ilumina —por seguir la idea de Pascal—el misterio de la vida es sólo un mito que impide el conocimiento de la realidad; es la mayor tiniebla que oculta las luces de la civilización. Aquí resulta oportuno recordar una frase de Lutero, que cito de memoria: la expresión más profunda del pecado está en no reconocernos pecadores.

Precisamente la cultura moderna que quiere anular el sentido del pecado, ha advertido y afrontado el problema a través de sus grandes filósofos, es decir, ha observado que la idea del pecado era el escollo que se debía eliminar, la piedra que cerraba el paso a un cierto tipo de concepción del hombre. Y lo ha afrontado de un modo a veces directo y explícito, y otras, en cambio, indirecto.

Dos de los más grandes filósofos que nos ha dado la cultura contemporánea lo han afrontado explícitamente: Rousseau y Hegel. Otros dos filósofos, por lo menos, que nos interesan aquí para dibujar el mapa de las más típicas negaciones del pecado, se han planteado el problema de modo más implícito: Saint-Simon y Marx.

Rousseau: La inocencia original

Rousseau y Hegel constituyen casos verdaderamente únicos, porque son filósofos que han secularizado la teología. En Rousseau toda la aventura humana está representada en los mismos términos que en la Escritura: desde el estado de inocencia original hasta la caida y la redención. Pero este ritmo triádico de inocencia, caida y redención se resuelve en términos puramente humanos. El pecado es rechazado, porque al principio el hombre era absolutamente inocente (se podría decir: Rousseau o la inocencia original, en vez del pecado original). Pero el ginebrino afirma también la involuntariedad de la caida, que es quizá la negación más absoluta del pecado.

En el principio sitúa un hombre absolutamente inocente, que vive en armonia con la naturaleza, pero que sale de ella por un suceso misterioso que no les es imputable. Apartado sin culpa de la originaría condición de felicidad perfecta, de quietud, de absoluta tranqulidad, el hombre «cae». ¿De quién es la culpa? Rousseau es categórico: de la sociedad; la entrada en ella es el equivalente de la caida de Adán. Entrar en la sociedad significa hacer triunfar lo exterior sobre lo interior, la apariencia sobre el ser, la lucha sobre la tranquilidad. ¿Cómo se sale de esta condición de decencia en la que cada uno trata de aprovecharse del otro y de dominar a los demás? La solución es doble: en un primer momento, para Rousseau se sale de la caida en lo social mediante la constitución de una «sociedad perfecta», en la que el individuo se consagra plenamente al «todo» social, renunciando por completo a su individualidad que ha sido corrompida en el proceso social anterior.

Esta primera solución roussoniana, la más conocida, hace de la sociedad politica el todo perfecto y perfeccionado. La segunda solución es la última en la aventura existencial de Rousseau. Advirtiendo el fracaso de sus ideas, propuso indirectamente, y con el ejemplo de su vida, el retorno del individuo a la naturaleza y a la soledad en ella.

Por tanto, el pecado no es nunca del individuo (porque el individuo era originalmente bueno), sino que deriva de la relación social: la sociedad es culpable, y sólo la sociedad perfecta puede redimir. Y si ésta no lo consigue, la naturaleza.

Hegel: El estado salva

La solución de Hegel es distinta. Podría definirse como una solución realista, porque para Hegel el pecado original señala el nacimiento del hombre. No es una caida, sino el despertar, la toma de conciencia del hecho de ser hombre y, por tanto, la renuncia a la ilusión de ser Dios. El pecado original es el primer signo de lo más típico del hombre: la actividad, el hacer. Pero también para Hegel hay una caida, cuando el individuo advierte la ruptura entre su propia conciencia, portadora de universalidad, y el empirismo de la realidad y de los demás. Para superar esta escisión, el individuo se reabsorbe en la sociedad politica, en el Estado: encontraba así en la sociedad su dimensión real de ser limitado, y se complementará en un todo humano, social, que le dará su perfección histórica.

También en el caso de Hegel el individuo, al principio, carece de culpa, pero no se basta a si mismo, y para salir verdaderamente de su condición limitada debe ser absorbido en la sociedad ético-politica: el Estado.

Saint-Simon: Dormir la naturaleza

Para Saint-Simon, pensador de Ios origenes del positivismo, el mal consiste en el poder del hombre sobre el hombre, que es la consecuencia de un hecho externo: la escasez o la ausencia de bienes que obliga a los hombres a luchar entre ellos. Este mal desaparecerá cuando, a través de la organización científica de la sociedad, el hombre —en vez de tratar de dominar a los demás hombres— se dedique a dominar la naturaleza. Aquí se abre otra dimensión, desconocida hasta entonces por el pensamiento moderno: la regeneración del hombre mediante el dominio social de la naturaleza.

Una vez más, no es el individuo en si mismo la fuente del mal, sino que ésta es algo externo; no es ya la sociedad corrompida de Rousseau o la conciencia dividida entre individualidad y sociabilidad de Hegel, sino el ambiente exterior, la condición de vida en la que se encuentra el hombre: la pobreza.

Marx: La propiedad corrompe

Tampoco para Marx el individuo es en si mismo pecador o cuipable; quien puede hacer el mal o decide hacerlo es la organización social. Un cierto tipo de organización —la que se funda sobre la propiedad privada de los medios de producción— hace presente al mal entre los hombres y les obliga a cometerlo. La revolución, el cambio de la relación de producción, llevará a una sociedad perfecta y, por tanto, a la liberación total del hombre.

En todas estas posturas filosóficas se afirma, directa o indirectamente, que no es el individuo singular quien peca, sino la condición infeliz de cada uno, que debe ser superada, o la organización social que está equivocada. Temáticamente, estas cuatro grandes posturas son las que dominan la cultura moderna directa o indirectamente. Sus huellas pueden encontrarse en los periódicos, si alguien tuviese la paciencia de analizarlos. El hecho es que estas cuatro son las principales directrices del pensamiento y los cuatro sentidos en los que se niega la idea del pecado; dominan toda la cultura (por lo menos la externa) y la llamada «civilización» de nuestro tiempo.

Esquematizando sus planes operativos, pueden dividirse en dos grandes lineas. En la primera, el individuo solo no se basta para salvarse del mal, del pecado, misión que corresponde a la sociedad bien organizada, a la sociedad perfecta o al menos reformable. En la segunda (representada por el Rousseau de la segunda época) elpecado está, en cambio, en la sociedad in se y per se, y es necesario huir de ella.

Son dos soluciones radicales: no hay término medio entre ellas y ninguna admite la presencia de un principio distinto. O el individuo es completamente bueno, y entonces es preciso huir de la sociedad, o el individuo es completamente insuficiente y por tanto necesita recurrir a la sociedad. En ambos casos se indican vías de salvación uniformes que no admiten complejidad dialéctica.

II. Vitalismo que enmascara la angustia

El hombre monolítico

Aunque pueda parecer extraño, la primera consecuencia de la negación de la idea del pecado es que se puede construir una interpretación subjetiva del mundo. Se podrá objetar: si el individuo es superado por la sociedad, según mantiene la mayor parte de estas tendencias, ¿cómo se puede hablar de subjetivismo? Pero, la realidad es que toda la filosofía moderna puede clasificarse como metafísica de la subjetividad. Su fundamento es ei sujeto, único punto válido de partida y de referencia del conocimiento, de la historia, de la moral; compacto, uniforme, monolítico, no está dividido en si mismo, como implica el pecado.

El subjetivismo comporta una construcción totalmente antropocéntrica. Precisamente porque el hombre es monolítico—sea bueno o malo—sólo se puede y se debe construir partiendo de él. Es justamente lo contrario al dualismo antológico, según el cual nosotros somos, como decia Kierkegaard, síntesis de eterno y de contingente, de limitado e ilimitado. Al no darse ese dualismo, que constituye la explicación del pecado, no se puede partir más que del sujeto, y lo eterno será considerado como una ilusión del hombre. Desaparece así el estimulo critico que sólo la presencia inquietante del infinito puede suscitar en él.

La colectividad como refugio

La consecuencia fundamental de la pérdida de la idea del pecado es la posibilidad de una construcción del mundo exclusivamente antropocéntrica sobre ia base de un hombre que es solamente hombre, es decir, solamente limitado, contingente y relativo. La concepción según la cual la limitación del hombre está ligada a su aislamiento, al que sólo puede poner remedio la sociedad, pasa históricamente por tres fases, muy cercanas a nosotros (desde el siglo XIX hasta ahora). En la primera fase se confia en la capacidad socialmente creadora y positiva del individuo; se piensa que sólo en la sociedad el hombre consigue superar la infelicidad que el pecado representaba. En esta primera fase, que corresponde a un cierto desarrollo cultural e industrial, se puede decir que el triunfo de lo humano se confia a las capacidades del individuo que se consideran ilimitadas. Cuanto más actúa el individuo, tanto más actúa el bien de todos.

Esta es la fase más criticada, sobre todo en nuestros dias, porque el caótico obrar de los individuos no ha sido tan armonioso como se pensaba. Por el contrario, ha permitido que los más fuertes aplasten al resto.

En la segunda fase, la confianza en el individuo se transfiere a la confianza en la colectividad. Antes se tendía al bien mediante la sociedad, pero se consideraba que el equilibrio social provenia del despliegue de las fuerzas individuales. Ahora, en cambio, la esperanza de progreso está en la colectividad; podrá ser la patria o la clase, pero lo importante es que dé un sentido de integración y de plenitud, ofreciendo así al individuo la posibilidad de superar su angustia existencial y su insuficiencia. Por eso esta sociedad debe ser organizada perfectamente, de modo que supla las deficiencias del individuo.

En la tercera fase, que se entrelaza con la segunda y es la que estamos viviendo, esta confianza en la sociedad va unida y se basa en la confianza en el dominio social sobre la naturaleza.

La redención totalitaria

Del primado de la colectividad se tienen dos versiones: una absoluta y otra moderada. La primera se actúa en el totalitarismo. En ella se da la negación más radical del pecado, porque la sociedad está más allá del bien y del mal, por no decir que es el bien absoluto. Al totalitarismo se aplica plenamente una conocida expresión, repetida en varios idiomas: right or wrong my country: justa o injusta, es mi patria. La liberación total del pecado se consigue solamente en esta colectividad totalitaria y redentora, que está fuera de todo posible juicio.

La explicación metafísica de las ideas totalitarias es ésta: si se atribuye a la sociedad el poder de salvar al individuo, falible e incapaz, está claro que la integración deberá ser lo más total posible para que la salvación pueda ser radical. Asi se llega a la supresión de todo individualismo y a la deificación de la sociedad. Sólo una posibilidad le queda al individuo: la de creer fanáticamente en la sociedad, si es que se puede hablar de individualidad donde hay fanatismo. La deificación de la sociedad supone que respecto a ella sólo hay deberes, pero no derechos. Adviértase que precisamente en estos términos situaba Kant las relaciones entre el hombre y Dios. Para Kant la relación entre un hombre y otro implica recíprocamente derechos y deberes; la relación entre el hombre y las cosas es aquella en la que el hombre sólo tiene derechos; y entre el hombre y Dios, el hombre sólo tiene deberes. Ahora Dios es sustituido por la sociedad. Por tanto, ésta no se equivoca nunca, y si algo no funciona, la culpa es siempre del individuo, acusado de egoísmo, indisciplina y sabotaje, y sometido a una implacable y continua vigilancia. Si la sociedad es la perfección, el individuo será mirado siempe como sospechoso pon que, haga lo que haga por si o para si, se separa del todo y no sólo recae en la condición de «pecado», sino que impide que se salven los demás, puesto que la salvación depende del hecho de que todos sean absorbidos por el todo. Se carga al individuo con infinitos deberes y responsabilidades, sin ser nunca responsable ante si mismo, sino ante la sociedad. Esta es la razón por la que el individuo es manipulado cada vez más por la propaganda y la presión psicológica.

Atribuir a la sociedad la capacidad de salvación tiene otra consecuencia. A pesar de todo, ninguna sociedad real {modelada según criterios de perfección que deberían ser seguros, por ejemplo, según las leyes materialistas de la historia) ha conseguido construir el inmenso hormiguero en el que uno se sienta satisfecho de servir al todo. Por eso, a la constante insatisfacción personal por los resultados sociales, se responde con la proyección en el futuro: la felicidad no es para hoy, sino mañana, la tendrán las generaciones futuras. La esperanza en el futuro se convierte en el instrumento último para convencer al individuo de que se haga parte del todo, de esa sociedad perfecta.

La proyección en el futuro es una «fuga» para esconder la dura realidad del hoy.

El modelo escandinavo

Consideremos la otra versión: aquella en la que el primado de la sociedad se toma en sentido moderado, y no se piensa en una verdadera y propia deificación de la sociedad ni en ahogar las individualidades. Es una concepción que puede calificarse de social-demócrata, «escandinava»; en ella no hay ninguna de las esperanzas que he descrito, pero sigue firme el principio de que sólo nos salvamos en la sociedad y a través del vivir social.

El efecto es completamente opuesto: mientras que en el primer sentido de la sociedad redentora el individuo tenia sólo deberes, aquí, en cambio, sólo tiene derechos. Consciente de su propia incapacidad y debilidad, ei individuo exige a la sociedad todo lo que le falta: debe asistirle, curarle, educarle, y satisfacer todas las exigencias individuales. El Estado debe proveer a todo, porque es el administrador-suministrador. El individuo se convierte en el eterno pedigüeno de la sociedad. Tampoco ahora es responsable nunca: si se ha equivocado y no ha triunfado en la vida es porque la sociedad le ha educado mal si está enfermo es porque la sociedad no le ha dado los medios pará curarse, etc. En resumen, el individuo es limitado, pero carece de culpa; por eso, quien debe completar su limitación y satisfacer todos sus deseos es ia sociedad, que se presenta con un aspecto benigno y paternalista.

Primacía del bienestar

Privado del sentido de su propia culpa y debilidad, el individuo sólo piensa en «poseer»: si se equivoca o no es feliz, la culpa no depende nunca de una respuesta inadecuada a la dialéctica interna que deriva del dualismo antológico, sino siempre y sólo de una falta de medios, de instrumentos o de bienes. Asi se llega a la primacía del tener sobre el ser: y por eso es necesario que la sociedad dé «cosas» para colmar la deficiencia del individuo. Se traslada el problema de la salvación al problema del bienestar. Lo hacia notar un pensador que militó en las filas del marxismo, Horkheimer, para quien, en la sociedad actual, el bienestar material ha sustituido a la salvación del alma como fin del hombre, precisamente por haber negado el pecado. Lo exterior prevalece sobre lo interior, y el individuo se despersonaliza.

Tanto en la solución radical como en la moderada, la sociedad es todo y debe hacer todo, anulando cualquier iniciativa personal o satisfaciendo todos los deseos del individuo.

Con esta clave se pueden explicar algunas posturas típicas de nuestra cultura laica. Me he referido ya a la proyección en el futuro (válida también para la versión moderada), y a la primacía del «tener» sobre el «ser»; pero es preciso recordar también cómo todo se resuelve en politica. La hegemonía actual de la politica se deriva de haber atribuido a la sociedad un poder salvifico. Pero donde todo es politica, cualquier acto humano tiene sólo valor politico: cualquier gesto de simpatía, de humanidad, de compasión, o de solidaridad, no es juzgado por su significado humano, sino exclusivamente por su significado politico: ¿es útil o no es útil?.

El sentido de la muerte

Estas son, en el plano socio-cultural, las principales consecuencias de la pérdida del sentido del pecado. Además, hay otras en el plano personal. Para el cristianismo «el estipendio del pecado es la muerte»: la muerte adquiere sentido por su relación con el pecado. Pero, siendo consecuentes, la pérdida del sentido del pecado implica también la pérdida del sentido de la muerte, y esto se produce indefectiblemente: la muerte es un acontecimiento sin sentido para el hombre moderno, un hecho incomprensible, puramente material.

Y, naturalmente, si la muerte no tiene sentido, lo que adquiere un significado total (y no ya correlativo) es el vitalismo. Hoy el vitalismo se impone como valor supremo. En primer lugar, en su forma más evidente: el vitalismo como juventud. Basta pensar en el furor de lo joven (y no me refiero a los movimientos juveniles, sino a las modas de los adultos); la desenfrenada carrera por querer ser o parecer joven a toda costa, por valorar sólo a quien es joven, es la consecuencia de haber perdido el sentido de la muerte.

El culto al cuerpo

Pero aún hay más: si el vitalismo tiene su expresión más evidente en la juventud, su realidad más concreta es el cuerpo. El culto a la vitalidad comporta la adoración al cuerpo: podría decirse que vivimos en el marco de una filosofía, de una cultura del cuerpo. Es un fenómeno extraordinariamente significativo, que hace pensar en el ideal griego de la belleza física: en realidad, es algo completamente distinto. Sobre el ideal griego de la belleza física gravitaba siempre la tristeza de la muerte que domina toda esa civilización; en segundo lugar, el cuerpo era exaltado como forma, por su perfección: ideal que vuelve con los grandes pintores y artistas del Renacimiento. La belleza física era un paso previo a la belleza espiritual, mientras que hoy lo que vale es el cuerpo en su vitalidad, en su «corporeidad», en sus instintos más radicales: lo bello o lo feo no importan con tal de que sean vida, impulso que mantenga alejada la idea de la muerte. De ahí que prevalezca el naturalismo sobre el significado que, para el hombre, tiene o deberia tener la muerte.

Es este un significado decisivo para una correcta antropología, a cuya luz el hombre aparece como el ser que sabe que debe morir. Rechazar ese saber implica la exaltación naturalista de todo lo que, por el contrario, es fuerza vital y expansiva. Lo curioso es que, anulado el sentido de la muerte para exaltar sólo el sentido de la libertad vital, se oscurece también el sentido de la vida. La vida no es jamás mera ausencia de muerte. Recuerdo la magnifica frase de San Agustín: «Todas las cosas nacen y crecen, y cuanto más crecen para su ser, tanto más crecen para no ser». San Agustín subraya así el crecimiento paralelo de la muerte y de la vida, confirmado en nuestros dias por la tesis de Heidegger sobre el hombre como «ser para la muerte». Todo eso es negado por el naturalismo vitalista. Pero entonces, perdido el sentido de la muerte, también la vida pierde sentido y se convierte en simple ausencia de muerte; no requiere más profundización ni tensión, sino solamente la voluntad de vivir donde sea y como sea. Se da una total despersonalización del individuo que, privado de cualquier problema interior respecto al trágico hecho de la muerte, sólo trata de vivir: ¡su última esperanza es la mítica hibernación! ¡En qué espantosa amenaza para los vivos podría convertirse esa esperanza! Unicamente el loco optimismo positivista de algunos científicos puede alimentarla. Piénsese en una tierra poblada de cuerpos hibernados que esperan despertar para arrebatar a los demás los bienes disponibles, en una lucha desesperada para poseer, para tener, para dormir…

El vértigo del instinto

La total falta de responsabilidad del individuo que ha perdido el sentido de la muerte provoca, por tanto, una absolutización de los instintos naturales. Perdida la conciencia del pecado, el individuo llega a la negación de la muerte como criterio de juicio para su propia vida, y por eso se entrega a los impulsos vitales que le urgen desde dentro y se traducen en una voluntad de poder y de dominio.

Es casi inútil decir que de este modo se pierde cualquier sentido cristiano de la vida y de la muerte, es decir, de la muerte como tránsito y como hecho redentor para si y para los demás, que debe afrontarse con Cristo a la luz de Su muerte.

La civilización hoy dominante se ha construido y se explica precisamente con la negación del pecado en todas sus dimensiones personales y sociales y con la supresión del sentido de la muerte. Y, sin embargo, esta civilización no ha suprimido la angustia que el hombre experimenta cuando advierte que es limitado, necesitado de una ayuda que nunca encuentra de modo suficiente en la sociedad. Nuestra civilización se ve obligada a poner el fin de esa angustia en un futuro terreno, si, pero indefinido y mítico. Muchas son las voces que indican cuál es la lección que hemos de sacar de todo esto. He recordado poco antes a Heidegger a propósito de la recuperación del sentido de la muerte como premisa para reencontrar el ser. Recuerdo una vez más a Horkhelmer, para quien la ciencia y el bienestar llevan a un mundo burocratizado y manipulado, del que únicamente podrá salvarnos el reflexionar sobre el «hecho de que el hombre debe morir», que suscita «la nostalgia del totalmente Otro».

Por tanto, no son sólo los cristianos quienes advierten lo ilusorio y lo peligroso del vértigo de poder, individual o social, en el que el hombre contemporáneo está metido al perder el sentido de la muerte y del pecado. El final de esa vorágine, como hemos visto, no es la liberación, sino la servidumbre. La esperanza en un bienestar mundano sustitutivo de la salvación se revela como mistificador y despersonalizador, mientras que el estimulo de la conciencia del pecado lleva al individuo a hacerse cargo de su propio destino y del de sus hermanos en un consciente y responsable uso de la libertad.

 

Docencia innovadora en la escuela rural de Alpartir

Una alumna de la Universidad de Navarra realiza sus prácticas de Educación en un pequeño municipio de Zaragoza gracias a la beca “Generación Docentes”

La alumna de la Universidad de Navarra en la escuela rural de Alpartir FOTO: Cedida

08/04/21 09:02 Esperanza Rodés y Ana Terreros

Desde hace más de dos meses, Guadalupe Caireta, natural de Girona y estudiante del doble grado en Pedagogía y Educación Primaria de la Universidad de Navarra, disfruta de la oportunidad de realizar sus prácticas como profesora y pedagoga en la escuela rural de Alpartir, un pequeño municipio en la provincia de Zaragoza.

Gracias a la beca de la Fundación Princesa de Girona “Generación Docentes”, Guadalupe y 29 jóvenes más pueden formarse durante cuatro meses en escuelas rurales en Galicia, Extremadura o Aragón. Uno de los requisitos del programa es que el Trabajo de Fin de Grado esté relacionado con la escuela rural. En el caso de la estudiante de la Universidad de Navarra, realizará dos trabajos, uno enfocado en la “Atención a la diversidad en la escuela rural” y otro acerca de “Las distintas dinámicas educativas que se generan en la escuela rural”.

Según explica, aunque esta experiencia se enmarca en el practicum del grado en Pedagogía, para el CEIP Ramón y Cajal de Alpartir no es solo una alumna en prácticas, sino una profesora con todas las competencias. Guadalupe lidera algunos proyectos en la escuela, como “Filosofía para niños”, en el que semanalmente trata con los alumnos cuestiones fundamentales para que reflexionen, o “Aprendiendo a Emprender”, un programa apoyado por la Fundación Ibercaja en el que los estudiantes de 6º de Primaria crean y gestionan una cooperativa, trabajando de manera multidisciplinar entre distintas asignaturas.

Educar para la vida

El modelo de enseñanza de esta escuela es diferente al de otros centros educativos. “Los niños no trabajan con libros de texto, sino con proyectos que integran varias materias”, explica la alumna. Por ejemplo, los alumnos recogen datos como las precipitaciones o temperaturas y posteriormente los usan para hacer problemas matemáticos o tratar cuestiones de geografía o ciencias naturales. En esta escuela rural, según cuenta, “se educa a los niños para la vida, trabajando mucho el consenso entre ellos, el respeto por los demás…”.

Es habitual escuchar que las escuelas rurales deben compensar las desigualdades que se generan para los alumnos por vivir en un pueblo en vez de en una ciudad, pero para Guadalupe “este modelo tiene muchas cosas que pueden enriquecer si se integra con otros modelos educativos”. Por eso, a la estudiante de Pedagogía y Educación Primaria le gustaría poder incorporar en su futuro profesional todo lo que está aprendiendo durante su estancia en Alpartir. La estudiante recuerda su llegada al CEIP Ramón y Cajal de Alpartir “algo caótica, aunque bonita”. Aterrizó en medio de la nevada Filomena e inmediatamente comenzó a trabajar con los alumnos. “El mensaje que he recibido desde el principio ha sido que esta escuela somos todos, y que lo más importante es que los niños sean felices”, relata.

Guadalupe anima a los futuros docentes a participar en este programa. A pesar de que es y que requiere saber organizarse y tiempo, ya que los estudiantes beneficiarios de esta beca reciben sesiones formativas, “supone apostar por algo que te va a ayudar en el futuro”, continúa

 

Tiempo con mis hijos, la mejor inversión para su futuro

Infamilia

Las experiencias adversas sufridas durante la infancia de una persona pueden afectar en la edad adulta e impactar en sus oportunidades de vida.

Con frecuencia a los padres de familia les agobia pensar en el futuro de sus hijos y en si serán capaces de este pensamiento, pudieran ser por ejemplo, proponerse que aprenden un segundo (o tercer idioma), o incluso, que aprendan técnicas de inteligencia emocional para mejorar su forma de relacionarse, lo cual, sin lugar a dudas, es muy bueno. Para lograrlo, algunos padres, podrían plantearse trabajar más, es decir, buscar horas extra de trabajo para conseguir ese ingreso extra que les permita solventar dichas clases adicionales. Sin embargo, este ingreso extra puede implicar gastos en sí mismo, como lo referente al traslado, o propios de la ejecución; inclusive fármacos para contrarrestar las consecuencias del propio desgaste físico. Lo anterior aunado también, al desgaste emocional que pudiera implicar convencer a los hijos del beneficio de realizar esas nuevas actividades.

Por supuesto, el escenario anterior es extremo. Sin embargo, puede ilustrar una sensación que pueden tener muchos padres de familia a los que es importante recordar que lo mejor que pueden ofrecer a sus hijos, sobre todo en sus primeros años de vida, es su sola presencia, intencionada y plena.

Estudios demuestran la afectación de por vida que pueden tener acciones de maltrato de los padres o cuidadores hacia los menores. La sociedad en general desaprueba la violencia de cualquier forma, en especial cuando es dirigida hacia los hijos. Sin embargo, hay acciones de abandono infantil, por descuido o negligencia, que pueden no ser tan conscientes precisamente por desconocimiento o por indiferencia. Satisfacer las necesidades básicas de alimentación, casa, salud y educación puede evitar que se tipifique como negligencia, pero puede haber abandono a las necesidades afectivas de un niño y generar que se siente abandonado emocionalmente.

Las experiencias adversas sufridas durante la infancia de una persona (ACE) pueden afectar en la edad adulta e impactar en sus oportunidades de vida. De igual forma, crecer en familias que crean relaciones seguras, estables y enriquecedoras, donde los niños estén seguros, cuidados y apoyados, les dota de las habilidades necesarias para enfrentar de la mejor forma los retos futuros. Está demostrado que el cuidado en la primera infancia puede mejorar el desarrollo cognitivo y socioemocional de los niños y aumentar la probabilidad de que tengan relaciones interpersonales y ambientes seguros, estables y enriquecedores.

Padres bien intencionados, agobiados y estresados por el exceso de actividades, pudieran proveer todo lo necesario para que sus hijos tengan cubiertas todas sus necesidades físicas, pero estar cayendo, sin darse cuenta, en abandono emocional. Proponerse dedicar cada día un tiempo de calidad a los hijos y establecer rutinas y límites claros para su cuidado, puede ser suficiente para hacerlos sentir amados y apoyados. Esto también puede ayudar a desarrollar imperceptiblemente aquellas habilidades de inteligencia emocional tanto internas como externas que los dotarán de capitales emocionales y sociales de por vida. Este modelaje lo hacen los padres mientras juegan, realizan labores en la casa o simplemente al contar una historia. Hay que tener presente el impacto de acciones sencillas, pero de forma habitual, que se viven de forma natural en la dinámica familiar, para lograr un sano desarrollo de los hijos y abocarse a ellas en primer lugar.

De pronto los padres están tan ocupados en generar bienestar a los hijos, que se olvidan que ellos mismos son la principal fuente de estabilidad emocional para ellos, así como los hijos los son para ellos mismos. Es necesario “disfrutarse” unos a otros y fortalecer el vínculo emocional que les unirá de por vida y que dota de sentido todas las demás acciones. La buena noticia es que no requiere de gran capacitación ni inversión, y es gratificante a corto, mediano y largo plazo, ya que además de alegrar el momento, se constituyen en recuerdos y memorias felices que los acompañarán incluso cuando ya no estén juntos.

Cuando un niño no se siente atendido, puede buscar formas de llamar la atención, aunque sea una atención negativa (regaño), por lo que es mejor avisarle cuál será el momento en que tendrá la atención completa de sus padres, sea para jugar, leerle un cuento, cocinar juntos u otra actividad divertida. Cuando el hijo se siente mirado con la misma atención con que los padres observan el celular o la televisión; cuando los ven sonreír o “hacer payasadas”, genera en los hijos seguridad y confianza mientras que ese reír y desconectarse baja también la tensión de los padres. No se trata de que los padres dejen de trabajar y atender sus propios asuntos, sino que aprendan a estar completamente “presentes” cuando pasan tiempo con sus hijos, relajarse y disfrutar esos momentos.

Evidentemente los padres tienen derecho a “buscar su propia felicidad”, pero es importante que descubran la felicidad que se experimenta al procurar la felicidad de sus hijos. Experimentar la liberación de hormonas que se produce al abrazar a su hijo y que generan una verdadera sensación de bienestar al instante. Reír y hacer ejercicio también ayuda a relajarse y soltar tensión. Si unimos todo lo anterior, es posible generar una mejor rutina diaria de cariño de acuerdo a la edad de sus hijos, desde leer un cuento hasta practicar un deporte juntos.

Además, se pueden procurar tareas a realizar juntos, es decir, padres trabajan mientras los hijos hacen la tarea, un dibujo, una lectura. Luego mientras la mamá hace la cena, el papá pone la mesa y los hijos recogen juguetes o doblan la ropa limpia. Así, todos juntos, podrán disponer de tiempo para realizar una actividad divertida o relajante, o al menos, sentirse acompañados mientras realizan esas labores que son para el bien de todos.

Padres, no lo olviden, su presencia, es decir, el tiempo efectivo que pasan con sus hijos, repercutirá en su vida futura, conformando un capital social y emocional, que perdurará en su recuerdo y seguirá guiando sus criterios de vida. ¡Vale la pena aprender a disfrutar el tiempo en familia!

 

Redescubrir que somos amados. Mi actitud ante la Pascua

Escrito por José Martínez Colín.

La grandeza de la vida no está en tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados. La grandeza de la vida está en la belleza de amar.

1) Para saber

La fiesta de la Pascua ya se celebraba en tiempos de Jesús, pero con Él va a cambiar de sentido y de significado, dando lugar a la principal celebración en el cristianismo. La palabra “Pascua”, que significa literalmente “paso”, se refería a un suceso del Antiguo Testamento: el “paso” del ángel del Señor. Fue cuando el pueblo judío estaba cruelmente esclavizado por los egipcios y Dios mandó a Moisés para convencer al Faraón para que los dejara salir, pero ante su negativa, cayeron diversas plagas. La última consistió en que un ángel pasaría por cada casa, en la que moriría el primogénito a menos que hubieran marcado la puerta con la sangre de un cordero sacrificado.

En ese suceso histórico hay una gran simbología: la salvación vendría por la sangre del cordero pascual, el Cordero de Dios, Jesucristo sacrificado en la Cruz. Con Cristo, ahora la Pascua significa el “paso” de la esclavitud del pecado hacia la vida de la gracia. De estar alejados de Dios, a ser sus hijos gracias al sacrificio libre del Cordero.
En esta Pascua, el papa Francisco nos invita a contemplar y asombrarnos del gran amor que Jesús nos tiene. Que nos pasmemos de lo mucho que le importamos a pesar de nuestras traiciones.

2) Para pensar

“La última cena” fue pintada por Leonardo da Vinci en el Convento de Santa María delle Grazie en Milán. Se encuentra en muy mal estado a pesar de las restauraciones. Tiene más de 500 años y falló la base puesta. Además, en las campañas napoleónicas, los soldados franceses practicaban la puntería con la obra. En 1943, en la Segunda Guerra Mundial, el ejército anglo-americano lanzó sobre la zona del convento, más de mil toneladas de bombas. Dicho convento se vio afectado gravemente y, según se cuenta, el fresco de Leonardo se salvó de milagro, atribuyéndolo a la Virgen, pues el día del bombardeo fue el 15 de agosto, el día de la Asunción de la Virgen.
En la obra dicha, Leonardo intentaba mostrar las diversas reacciones de los Apóstoles a las palabras de Jesús cuando les afirma que uno de ellos lo traicionaría. Todos hacen diversos ademanes, unos incrédulos, otros sorprendidos, otros dolorosos… Judas Iscariote arquea su cuerpo hacía atrás, alejándose de la Verdad. Leonardo en su tratado de la pintura escribe: "Los movimientos de las personas son tan diferentes como los estados de ánimo que se suscitan en sus almas, y cada uno de ellos mueve en distintos grados a las personas (...) Lo feo junto a lo bello, lo grande junto a lo pequeño”.

Pensemos cuál es nuestra reacción ante la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Para tener, como aconseja san Pablo, los mismos sentimientos de Cristo.

3) Para vivir

La grandeza de la vida, dice el papa Francisco, no está en tener o en afirmarse, sino en descubrirse amados. La grandeza de la vida está en la belleza de amar. Nunca deberíamos sentirnos solos o poco amados, pues “Dios nos amó hasta el extremo”. Ese Amor de Dios, además, es perdurable e incondicional. Es tan concreto, que podemos experimentarlo, en especial, cuando acudimos a la Sagrada Eucaristía y admiramos que Dios se nos entrega. Ojalá que esta Cuaresma y Pascua vivamos agradecidos redescubriendo el Amor que Dios nos tiene.

 

 

 II DOMINGO DE PASCUA. DIVINA MISERICORDIA.

 

Jn 20,19.31

 

Meditar el evangelio con tres puntos.

 

Al atardecer, Jesús vuelve al cenáculo. El lugar de los regalos, Eucaristía, sacerdocio, amor fraterno, lavatorio de los pies... expresión de la nueva vida con el Resucitado.

 

1.     Tomás no está presente cuando se aparece el Resucitado en el cenáculo. Es la tentación de los que siempre sospechan y ponen contra la pared a la institución de la Iglesia. Es un jarrón de agua fría para los que en comunidad se han encontrado con el Resucitado.

 

2.     Aprenderá Tomás la lección de no separarse de la Iglesia, si quiere encontrarse a Jesús en medio. El Señor se deja tocar el corazón ante la incredulidad de quien tiene que curar la herida de su sospecha continua contra la comunidad, contra los hermanos.

 

3.      Al final Jesús envía al perdón de los pecados en su nombre. Es lo que recoge el icono de la Divina Misericordia, que presenta al Resucitado en el momento en que envía el perdón de los pecados, obra de su Divina Misericordia.

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

Evangelio del Domingo de la Divina Misericordia

Comentario del 2º Domingo de Pascua (Ciclo B). “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados". Dios misericordioso nos ha hecho capaces de ser misericordiosos con los demás.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Jn 20,19-31)

Al atardecer de aquel día, el siguiente al sábado, con las puertas del lugar donde se habían reunido los discípulos cerradas por miedo a los judíos, vino Jesús, se presentó en medio de ellos y les dijo:

– La paz esté con vosotros.

Y dicho esto les mostró las manos y el costado.

Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. Les repitió:

– La paz esté con vosotros. Como el Padre me envió, así os envío yo.

Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo:

– Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos.

Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron:

– ¡Hemos visto al Señor!

Pero él les respondió:

– Si no le veo en las manos la marca de los clavos, y no meto mi dedo en esa marca de los clavos y meto mi mano en el costado, no creeré.

A los ocho días, estaban otra vez dentro sus discípulos y Tomás con ellos. Aunque estaban las puertas cerradas, vino Jesús, se presentó en medio y dijo:

– La paz esté con vosotros.

Después le dijo a Tomás:

– Trae aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.

Respondió Tomás y le dijo:

– ¡Señor mío y Dios mío!

Jesús contestó:

– Porque me has visto has creído; bienaventurados los que sin haber visto hayan creído.

Muchos otros signos hizo también Jesús en presencia de sus discípulos, que no han sido escritos en este libro. Sin embargo, éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.


Comentario

El Evangelio de este segundo domingo del Tiempo de Pascua, también llamado domingo de la Divina Misericordia, cuenta dos apariciones del Señor a sus discípulos. El día de la resurrección, bajo la doble señal de la paz y de la alegría, Jesucristo sopla sobre ellos, recordando así el soplo creador, y les da el Espíritu Santo cuyo poder les permitirá perdonar los pecados. Sólo Dios puede perdonar los pecados, y lo hace porque tiene entrañas de misericordia. La omnipotencia de Dios se manifiesta en ese amor íntimo que nos limpia para hacernos entrar en su vida.

“Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. La fórmula de absolución en el sacramento de la penitencia parece tan rápida, pero en ella se condensa todo el poder de los méritos de la vida, pasión, muerte y resurrección de Jesús.[1] Cada vez que nos confesamos, por la comunión de los santos estamos ayudando a otros fieles a pedir perdón a Dios. Cuando ayudamos a los demás, con el ejemplo y la palabra, a recibir el sacramento de la reconciliación, hacemos un acto de misericordia: es el caso, por ejemplo, de un padre o una madre de familia que lleva a sus hijas e hijos a confesar, confesándose primero los padres.

Tomás no estaba en la aparición del día de la resurrección. El domingo siguiente, Jesús se hizo de nuevo presente en su cuerpo glorioso en medio de sus discípulos. Se dirigió a Tomás, invitándole a tocar sus llagas. Tomás, incrédulo hasta entonces, hace una profesión de fe: “¡Señor mío y Dios mío!”. Es la más alta confesión cristológica del Evangelio. La podemos repetir, manifestando así nuestra fe en Cristo, Dios y Hombre verdadero, Hijo eterno del Padre (cf. Jn 5,1-6).

“Bienaventurados los que sin haber visto hayan creído”: el Señor nos bendice; a la vez, le pedimos que aumente nuestra fe en el amor que, en el Espíritu, Dios Padre tiene por nosotros, sus hijos e hijas en Cristo. El Señor ha hecho de nosotros no sólo objetos de su misericordia, sino sujetos que la comparten con los demás. “Es eterna su misericordia” (Ps 118[117],2).

Con esa fe, bajo la protección de la Virgen, Madre de Misericordia, aprenderemos a ayudar al prójimo en sus necesidades espirituales y materiales, cumpliendo las obras de misericordia, espirituales – instruir, aconsejar, consolar, confortar, perdonar y sufrir con paciencia – y corporales – dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos, dar limosna a los pobres.[2] Así nos describen los Hechos de los Apóstoles a los primeros cristianos (cf. Hch 4,32-35). La Pascua del Señor les da la divina Misericordia y les habilita a compartirla.


[1] Cf. Fernando Ocáriz, A la luz del Evangelio. Textos para la meditación, p. 103.

[2] Cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 2447.

 

Obras de Misericordia en tiempos difíciles

Escrito por Silvia del Valle Márquez.

Las obras de misericordia se dividen en dos, las corporales y las espirituales.

Como sabemos las obras de misericordia se dividen en dos, las corporales y las espirituales.

En estos tiempos difíciles que nos ha tocado vivir, se nos dificulta mucho, pero en esta fiesta de la Misericordia podemos celebrar haciendo obras de Misericordia, de forma diferente; adaptándonos a nuestra nueva normalidad.

Para eso debemos inculcar en nuestros hijos el deseo de ser misericordiosos como Jesús tuvo misericordia de nosotros y así nos regaló la salvación y con su resurrección nos ganó la vida eterna.

Cuando esto lo tienen nuestros hijos en nuestro corazón y lo viven en familia lo tomarán como un estilo de vida y así lo verán como lo más normal.

Por eso, aquí te dejo mis 5 Tips para realizar obras de misericordia en tiempos difíciles.

PRIMERO. Conoce cuáles son.
Es importante que las tengamos claras para poder enseñarlas a nuestros hijos y llevarlas a la práctica como algo cotidiano.

Como dijimos, se dividen en dos, las corporales:
Dar de comer al hambriento.
Dar de beber al sediento.
Dar posada al necesitado.
Vestir al desnudo.
Visitar al enfermo.
Socorrer a los presos.
Enterrar a los muertos.

Y las espirituales son:
Enseñar al que no sabe.
Dar buen consejo al que lo necesita.
Corregir al que está en error.
Perdonar las injurias.
Consolar al triste.
Sufrir con paciencia los defectos de los demás.
Rogar a Dios por vivos y muertos.

Esta lista sale de algunos textos de la Sagrada escritura y de actitudes y enseñanzas del mismo Cristo: el perdón, la corrección fraterna, el consuelo, soportar los sufrimientos, etc. que nos demuestran su Amor por nosotros; por eso nosotros debemos repetirlas con nuestros prójimos, es decir, con los que tenemos más cerca.

Es importante entenderlas para poder llevarlas a la práctica.

SEGUNDO. Revisa cuáles puedes hacer en casa.
Una vez entendiendo esto, es muy fácil llevarlas a la práctica con los que tenemos más cerca, es decir, con nuestra propia familia.

Hay algunas que se nos pueden facilitar más por la cercanía o porque tenemos lo necesario para solucionar las necesidades de cada miembro de nuestra familia.

En especial las corporales son muy sencillas de realizar físicamente, pero de pronto se nos olvida que también están las espirituales, que no implican mucho esfuerzo y que no requieren de grandes recursos económicos para realizarlas, por ejemplo, nosotros como papás podemos dar buen consejo a nuestros hijos cuando nos lo pidan, todos podemos corregir a los que caen en el error con caridad y paciencia; perdonar a los que nos injurian o que nos hacen algún mal, etc.

También se trata de que seamos conscientes de que podemos hacer todo con amor y por el bien de los que nos rodean.

TERCERO. Revisa cuáles puedes hacer en línea.
Pero ahora tenemos la posibilidad de realizar algunas obras de misericordia en línea, haciendo uso de las redes sociales y las herramientas de videoconferencia.

Podemos visitar a los enfermos de nuestra familia o amigos por videoconferencia o con una llamada telefónica, así les podríamos acompañar a la distancia. Otra cosa que podemos hacer a la distancia es dar clases o catecismo en línea, de esta forma estaríamos enseñando al que no sabe.

También podemos consolar al triste al hacerles compañía por las redes sociales o por alguna llamada telefónica. El límite es la creatividad y la generosidad.

CUARTO. Atiende a las indicaciones de protección civil.
Otra forma de hacer obras de misericordia es hacer caso de las indicaciones de protección civil, ya que si nos cuidamos nosotros, estaremos cuidando a los demás.

Si nos piden que usemos cubrebocas, es necesario usarlo para protección nuestra y también por caridad para los demás.

Si nos piden que nos quedemos en casa, es importante que lo hagamos para evitar contagios y para controlar la enfermedad.

Si enseñamos esto a nuestros hijos desde pequeños, estaremos educándolos para que en su vida cotidiana hagan obras de misericordia de forma cotidiana.

Y QUINTO. Haz un plan familiar.
Como familia podemos escoger realizar alguna obra de misericordia por semana o por mes, de tal manera que todos podamos apoyarnos y hacernos el hábito de realizarlas.

Si las anotamos en algún cartel y lo ponemos en un lugar visible para todos los miembros de la familia, entonces podremos ver nuestros avances.

Así estaremos acuñando un estilo de vida familiar, basado en las obras de Misericordia y como fruto de esta fiesta de la Divina Misericordia, porque el Amor de Dios se derrama en nosotros y nos llena de su Misericordia.

Entonces estaremos capacitados para hacer obras de misericordia en tiempos difíciles.

 

 

 La memoria histórica

Más que el tiempo que vivimos en la Tierra, es importante el cómo vivimos, la actitud que tenemos y los pasos que damos cada día.

La gente habla mucho de "memoria histórica", sin tener las ideas demasiado claras. La opinión pública parece desorientada o confundida por la interesada propaganda, ya que además de una Ley de Memoria histórica (La Ley 52/2007, de 26 de diciembre), hay Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica; Base de Datos y Centros de Documentación de la Memoria Histórica, y hasta manifestaciones con personal inducido, que protestan ante diversos organismos, porque no avanza la memoria histórica, o porque avanza en una sola dirección.

A parte de la política y de la ideología, la "memoria histórica" puede interesar en muchos campos y en muchas ocasiones. Por ejemplo, estamos en una semana en la que tampoco hay uniformidad de criterios para denominarla: para unos es una Semana Grande, para otros una Semana de Vacaciones, o una Semana Corta -por los días que no se trabaja-, para otros porque es la Semana Santa.

Cabe preguntarse si del 29 de marzo al 4 de abril de 2021, es la misma semana para todos. En el calendario el jueves y el viernes están señalados en rojo, igual que los días de fiesta o los domingos. Alguien se pregunta ¿por qué? ¿Hay una razón de Memoria histórica  de alguien o de algo, o es por otra razón?. La respuesta es importante.

       La Memoria Histórica de la semana: el juicio y la muerte de un inocente.

Aunque millones de personas han oído hablar o conocen la importancia de los acontecimientos que se conmemoran esta Semana, algunos no lo tienen claro y, pasan olímpicamente de la realidad histórica.

La última cena de Jesús de Nazaret con sus amigos, y los acontecimientos que le empujaron a un juicio, ante el Prefecto de Judea, y a su muerte en una cruz, tienen una base real, histórica,  si el gobernador de esa provincia romana, tuvo algo que ver.

"En el teatro de la antigua ciudad romana de Cesarea Marítima, localizada en la actualidad en Israel, un arqueólogo desenterró una piedra con un nombre y un título inscritos en latín: Pontius PilatePraefectus Judaea".

El fragmento de la roca mencionada, fechado en los años de gobierno del emperador Tiberio y del gobernador Pilato, en la que se hace referencia  a uno y a otro, está expuesto en el Museo de Israel, en Jerusalén. 

Es esta la primera evidencia histórica, física, que se conserva sobre la existencia de Poncio Pilato, Prefecto de Judea y, uno de los protagonistas principales de la ejecución de Jesús".

Además, Tácito, uno de los más destacados historiadores romanos, menciona al Procurador de Roma en aquella localidad, y a Jesús, de quien los cristianos tomaron el nombre, cuando Nerón trató de culpabilizar a los cristianos del incendio de Roma, en el año 64.

 Y, según narra el texto de Mateo, Pilato fue el hombre que se lavó las manos, ante la presión popular, antes de empujar a Jesús a morir en la cruz: "Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino  que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: yo soy inocente de la sangre de este justo. Allá vosotros. Y todo el pueblo respondió:"su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos". Entonces les soltó a Barrabás; y después de azotarle, les entregó a Jesús para que fuera crucificado" (Mt. 27, 23-26).

Posiblemente esos acontecimientos, hayan sido los más mediáticos de todos los tiempos y de mayor repercusión. Dicen los médicos, que las enfermedades pueden ser de dos clases, orgánicas y mentales, y ellos están cada vez más seguros de que una enfermedad o debilidad mental puede generar males orgánicos, y también a la inversa es posible. Tanto las unas como las otras, tiene repercusiones sociales e incluso mundiales e históricas. Al igual que sucede con las acciones de los humanos. Aunque en un momento concreto, por ignorancia, o  inconsciencia, ningún humano sea capaz de abarcar la repercusión de un hecho, de un acto o acontecimiento tan importante.

Es muy difícil entender, y casi imposible saber ni sentir la repercusión de un gesto o un acto puede tener para una persona, un pueblo o para la humanidad. Habría que estudiarlo y repensarlo con cuidado. Así que correrán ríos de tinta, pasarán siglos, los artistas -cada uno a su modo- interpretarán la debilidad aparente de una autoridad y, el hecho de entregar a un inocente al pueblo, para que muera clavado en una cruz. Para salvar al pueblo mismo, según había dicho Caifás: "¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?» Juan 11, 50. 

Hay paradojas y coincidencias, porque todo es más de lo que vemos, o encierra más de lo que parece. Hay constancia histórica de los hechos. Hay debate entre naturaleza, historia y cultura y debe abrirse el abanico porque se sabe poco de "el inocente condenado y ajusticiado". Y sin embargo, puede ser el lado más luminoso de la historia. ¿Quién? ¿Por qué? ¿Para qué? El mundo gira tan aprisa, que muchos prefieren no hacerse preguntas o ignorar las respuesta. La intuición, los signos y los textos de algunos contemporáneos, envuelven a Jesús y su enseñanza en un halo que sobrepasa los límites históricos del ser humano, Jesús de Nazaret.

Aquellos días fueron de aparente fragilidad o debilidad, de sufrimiento y humillaciones del Maestro ante o por las autoridades y poderes de la tierra, tanto políticos como religiosos.  ¿Podía ser la envoltura material y humana del infinito espíritu que le habitaba? Porque ya no había duda, puesto que desde la cárcel, el preso Juan Bautista envió a dos personas para hacerle directamente la pregunta clave: "¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?".  Su respuesta fue en hechos, no en palabras: "Id y contad a Juan lo que oís y veis..."(Mt 11, 4).

¿Y si el aparente fracaso de Jesús, su prisión, su dolor, su corona de espinas, su humillación encerraran una gran contradicción, si fueran el mayor oximorón de la vida y de la historia? ¿Es posible que el motivo de la  muerte de Jesús colgado de una cruz, se convirtieran y fueran la mayor prueba de compasión y amor a sus amigos, a su madre y a la humanidad? Eso trastocaría todas las ideas y categorías humanas de poder y de grandeza.

Y parece que eso está escrito, explícitamente en el diálogo con Pilato: "Entonces Pilato entró de nuevo en el Pretorio y le preguntó: "¿eres tú el Rey de los judíos...? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.  Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, tú eres rey? Respondió Jesús: Tú lo dices, yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz. Le preguntó Pilato: ¿Qué es la verdad?" (Jn 18,36-39).

Al final, desde la cruz de la que pendía, exclamó: "todo está cumplido".  Y entregó el espíritu. La misma cruz quedaba alzada como signo, que une el cielo con la tierra y los confines del universo. Y  en lo alto de ella,  el "Titulus Crucis", para todos y para siempre.  De hecho, "es un fragmento de madera deteriorada (original o copia de la original) donde Poncio Pilato mandó escribir "la causa de la condena a muerte de Cristo", en 3 idiomas, hebreo, latín y griego.

Actualmente dicha tabla se encuentra en la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén, en Roma. Según la tradición es la mitad del título original y parte del mismo. Para la mayoría de los historiadores, la inscripción o títulus de condena de Jesús de Nazaret, constituye uno de los datos más sólidos del carácter histórico de su pasión".

https://es.wikipedia.org/wiki/Titulus_crucis.

Este año, la memoria histórica de aquellos hechos y la tradición del pueblo, canceladas las procesiones, los pasos con las imágenes de la Semana Santa, vuelve otra vez al recuerdo, al pasado directo y silencioso, al interior, a lo  más profundo de la verdad y de uno mismo.  Se vuelve al misterio total, a la contemplación que permite el sacrificio del hijo, que viene a manifestar la verdad del perdón en Jesús crucificado, a la esperanza y pruebas bíblicas, de que la muerte no es el final, porque contra toda esperanza, resurge, se erige en estandarte de la resurrección y la inmortalidad.

Su memoria, su venida, su enseñanza, su ejemplo y su muerte, nos ha hecho mejores a todos, porque nos acompaña cada día (Mt 28,20) y ha conseguido que su recuerdo no sea doloroso, para que seamos capaces de hacer algo por los demás  que merezca la pena.

https://youtu.be/4_jy90N7Bc8

José Manuel Belmonte

 

Diferencias entre chicos y chicas 

Un capítulo interesante del informe de la OCDE High-Achieving Students? What Schools and Teachers Can Do, es el dedicado a analizar la influencia de los diferentes factores estudiados en el rendimiento escolar de los y las adolescentes (la prueba PISA se administra a estudiantes de 15 años). El cruce de los datos académicos -en concreto el estudio se fija en la prueba de lectura- con los referidos al clima escolar y las prácticas docentes, arroja resultados reveladores.

En general, pinta a los chicos como alumnos más necesitados de protección y de control que las chicas a esa edad. Por ejemplo, los datos señalan que ellos son más sensibles a la influencia del nivel socioeconómico, tanto el suyo propio como el del grupo. También acusan más la falta de disciplina en clase. Esto concuerda con algo en lo que están de acuerdo estudios anteriores: los alumnos varones se sienten más presionados que sus compañeras para encajar en el estereotipo del mal estudiante, despreocupado, apático y desafiante.

En cambio, a los chicos les viene bien que haya exámenes frecuentes. En las escuelas donde ocurre esto, su desventaja en lectura decrece respecto a las chicas. De la misma forma, la mayor implicación de los padres en las actividades escolares les sienta especialmente bien a los chicos. También les beneficia que los profesores sean evaluados por el rendimiento de sus alumnos, lo que les obliga a estar más encima de ellos.

Por otro lado, tanto a chicos como a chicas les ayuda contar con profesores de su mismo sexo, sobre todo en las asignaturas que no se corresponden con los estereotipos de lo masculino y lo femenino. Igualmente, el informe recuerda algunos estudios que muestran un mejor rendimiento en matemáticas de las chicas que estudian en colegios single sex que las de sus colegas de institutos mixtos.

Enric Barrull Casals

 

"Orientadas a la familia"

Es cada vez más raro que las negociaciones de las Naciones Unidas sobre temas sociales escapen a las controversias sobre el aborto y la homosexualidad. Este año, sin embargo, la Comisión de Desarrollo Social de las Naciones Unidas logró mantener un asunto tranquilo.

La comisión anual concluyó su trabajo adoptando una resolución sobre tecnología, inclusión social y desarrollo económico. La resolución incluye varios llamamientos para que las políticas sociales estén "orientadas a la familia", pero dejan fuera de un lenguaje que podría interpretar "orientado a la familia" para incluir las relaciones homosexuales. El gobierno de Biden no estaba contento con esto.

"Lamentamos no haber podido incluir un lenguaje más fuerte sobre las personas y las familias en toda su diversidad", dijo el delegado que representa a Estados Unidos en la comisión. La "diversidad familiar" se utiliza para ampliar la definición de la familia para incluir las relaciones homosexuales

En sesiones anteriores de la comisión, y tan recientemente como recientemente concluyó la Asamblea General, la Unión Europea se quejó de la ausencia de "diversidad familiar" en las resoluciones de las Naciones Unidas.

"Orientado a la familia" es el compromiso entre aquellos que quieren mencionar "la familia" y aquellos que quieren "diversidad familiar". La UE siempre bloqueará "a la familia" y los países conservadores siempre bloquearán la "diversidad familiar". Sin embargo, los conservadores tienden a considerar la "orientación familiar" como una victoria, ya que la "diversidad" se considera una referencia directa a los acoplamientos homosexuales y de otro tipo

Otra victoria es que la resolución también dejó fuera de cualquier referencia a la "salud sexual y reproductiva" que se utiliza para dirigir el apoyo político y financiero a los grupos de aborto. Aparece con frecuencia en los acuerdos de las Naciones Unidas sobre la mujer y la salud. Sólo ha aparecido una vez, hace dos años, en resoluciones de la Comisión de Desarrollo Social.

Es poco probable que la negociación relativamente tranquila sobre cuestiones sociales se repita en la Comisión sobre el Estatuto de la Mujer en la Comisión de Población y Desarrollo en abril.

Juan García.  

 

De momento

Algún medio se ha permitido criticar al Vaticano porque calla ante los abusos del partido comunista chino en materia de derechos humanos básicos. Acusan a la secretaría de Estado vaticana de comportarse como tantas potencias, que ponen entre paréntesis esas libertades para no perjudicar objetivos comerciales de sus países.

¿Por qué no podría seguir una senda análoga la jerarquía católica? Obviamente, no por razones económicas, sino para evitar males mayores: pro bono pacis. La historia proporciona ejemplos de ese tipo de cesión, que no incluye concesiones doctrinales. Aunque no falten tampoco en época recientes decisiones heroicas –también por el riesgo de producir efectos negativos no deseados- como la condena del nazismo en la Alemania de los años treinta. Obviamente, Hitler está hoy demonizado por doquier. No es el caso de Xi Xiping, por esa extraña tolerancia de los medios de comunicación occidentales a las dictaduras de cuño comunista.

De momento, quedan las palabras del papa Francisco en la audiencia al Cuerpo Diplomático con motivo de la felicitación del nuevo año, el 8 de febrero: “el pasado 22 de octubre, la Santa Sede y la República Popular China acordaron prorrogar por otros dos años la validez del Acuerdo Provisional sobre el Nombramiento de Obispos en China, firmado en Pekín en 2018. Se trata de un entendimiento de carácter esencialmente pastoral y la Santa Sede espera que el camino emprendido continúe, en un espíritu de respeto y de confianza recíproca, contribuyendo aún más a la resolución de cuestiones de interés común”.

JD Mez Madrid

 

 

Riesgos para los menores

Según el borrador de la "Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans", llamada coloquialmente ley trans, puede ser un grave problemas en cuanto a los menores de edad, Redondo argumenta el daño que puede hacerles una ley que anula el sano desarrollo de su personalidad sin estereotipos de género, que les patologiza desde los 12 años o que permite hormonaciones y mutilaciones. Con otras palabras, las -consecuencias que puede tener para los menores una ley que, en cierto modo, les utiliza como piezas de una compleja ingeniería social, son inimaginables. Y, de hecho, es el punto de la ley más controvertido y que más rechazo conlleva en amplias capas de la sociedad. Tal y como está redactado el borrador, la ley permitiría que los menores, a partir de los 16 años, cambiaran de sexo sin el consentimiento de sus padres. Un proceso que puede tener consecuencias de por vida.

En resumen, el borrador presenta una ley que necesita de una profunda reflexión y reelaboración para no resultar lesiva para muchos. Frente a los que defienden que las personas trans son un porcentaje muy pequeño de la sociedad y que proporcionarles algunos derechos que les ayuden a compensar la marginación que han sufrido hasta ahora no tiene que repercutir en el resto de la sociedad, está la cuestión de a cuántos colectivos puede afectar negativamente esta ley. En el fondo, late la idea dé bien común y de colisión de derechos.

Un debate complejo porque aborda algo tan sensible como la identidad, y que seguirá dando temas para discutir y reflexionar.

Suso do Madrid

 

La idiotez mundial: tenemos arsenales de sobras

 

                           Aparte de los que digo hoy, sepamos con casi plena seguridad, que “el virus chino”, que nos tiene “encarcelados como delincuentes peligrosos”, no es otra cosa más que, “otra temible arma de guerra más”; y de las que “las grandes impotencias” (mal denominadas como “potencias mundiales” por su peligrosidad) deben tener, ni sabemos la cantidad y formas de emplearlas cuando “lo estimen oportuno”. Veamos ese resumen de “armas y hombres preparados para asesinar en masa si se presenta lo que ni imaginar quiero”, puesto que los precedentes históricos, nos dicen con toda claridad, que “las armas que ha inventado el hombre, siempre las ha usado”; recordemos simplemente a “Hiroshima y Nagasaki como muestra de los horrores provocados por el mono humano a lo largo de su terrible historia”.

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           “China posee la fuerza militar más potente del mundo, y contaría con una ventaja significativa en el hipotético caso de un conflicto militar, según muestra un reciente estudio publicado por el sitio web Military Direct. Un grupo de especialistas en defensa ha calificado a los 10 países con los ejércitos más poderosos, considerando distintos factores como su presupuesto, salarios, cantidad de personal militar activo, fuerzas aéreas, marítimas, terrestres y nucleares. El 'ranking' de la mayor máquina militar del planeta lo encabeza China, con 82 puntos de 100. Mientras que Estados Unidos, "a pesar de su enorme presupuesto militar", ocupa el segundo lugar con 74 puntos, seguido de Rusia con 69, India con 61 y luego Francia con 58. Asimismo, Arabia Saudita, Corea del Sur, Japón, el Reino Unido, y Alemania ocupan las posiciones subsiguientes.

 

Xi Jinping insta a las fuerzas armadas de China a centrarse en la "preparación para el combate" en medio de las tensiones con EE.UU. En base a estos puntajes, el estudio sugiere que "China sería la favorita en un hipotético súper conflicto". No obstante, al analizar por separado sus capacidades militares, "China ganaría por mar, Estados Unidos por aire y Rusia por tierra". Si el enfrentamiento fuese aéreo, EE.UU. ganaría con 14.141 aeronaves en total, respecto a las 4.682 de Rusia y 3.587 de China. Pero en el escenario de un conflicto terrestre, Rusia tiene una ventaja respecto al resto de países con 54.866 vehículos. En cuanto al arsenal nuclear, Rusia encabeza la lista con 6.375 armas nucleares disponibles, seguida de EE.UU. con 5.800, y China con solo 320. Respecto al gasto militar, EE.UU. supera ampliamente a todos los países con un presupuesto de 732.000 millones de dólares por año, seguido de China con 261.000 millones de dólares. “Por supuesto, tener la mayor cantidad de dinero no se traduce necesariamente en ser el ejército más exitoso, pero ciertamente ayuda”, concluyen.

https://actualidad.rt.com/actualidad/387101-ejercitos-mas-potentes-mundo-china?utm_source=Email-Message&utm_medium=Email&utm_campaign=Email_daily

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            Les dejo la dirección en Internet, por si estiman oportuno ver el resto o comprobar el origen de la noticia. Dicho ello, sugiero a aquellos que les preocupan más cosas que, “su panza y su bolsillo”; “den una vuelta con la imaginación, por la corteza terrestre de este miserable planeta en que vinimos a nacer; aprecien que en la actualidad casi una tercera parte de sus habitantes (más de dos mil millones) “carecen de agua potable; la mayoría de ellos, no poseen escuelas, medicinas, hospitales, caminos o carreteras mínimamente valorables como “vías de comunicación”; la mayoría de ellos están sojuzgados por gobiernos más o menos tiránicos, dictadores, o explotadores de recursos comunes, en grados delictivos; y en fin… “aumenten todo lo que se les ocurra, simplemente por situarlos en las condiciones en que viven o vegetan”; y luego piensen en la categoría, “cerebral y responsable de los monos humanos que tienen las llaves para poner en marcha esos arsenales”, que por descontado; ni por asomo piensan en convertirlos, en verdaderas “armas de paz y progreso; y sobre todo y debido a las prioridades que ellos mismos propagan para meternos más miedo en el cuerpo, en vez de crear esas verdaderas “fuerzas armadas”, para que de verdad nos sirvan para un veraz progreso; y no para vivir en las miserias en que nos tienen sumergidos, en esta mierdaa de planeta, convertido en basura, precisamente por el exceso de armas destructivas, utilizadas por los insaciables y pésimos gobernantes, que padecimos, y que seguimos padeciendo. Amén.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)