Las Noticias de hoy 26 de Noviembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 26 de noviembre de 2019  

Indice:

ROME REPORTS

Japón: “Proteger toda vida”, abrazarla y recibirla “como se presenta”

Francisco exhorta a los jóvenes de Japón: “¡Sean testigos de que la amistad social es posible!”

Papa a las víctimas del triple desastre en Japón: “Nadie puede volver a empezar solo”

Japón: El diálogo, “única arma digna del ser humano”

Japón: Tres víctimas del tsunami y el accidente nuclear dan su testimonio al Papa

Japón: Francisco inauguró la nueva sede de Scholas Occurrentes en Tokio

Testimonio de Hiroshima: “No podía diferenciar entre hombres y mujeres”

CON LOS PIES DE BARRO: Francisco Fernandez Carbajal

"Acabar bien las tareas": San Josemaria

Jugar para vivir: ocio y tiempo libre (1): J.M. Martín.  J. Verdiá

El hospital: el Calvario de hoy: Pedro Beteta López

Ateos alarmados: descristianización trae grave perjuicio para la sociedad: Jonathon Van Maren

Adorar a Dios: Ángel Cabrero Ugarte

PAISAJES Y PERSONAS: Carlota Sedeño Martinez

 Días de solidaridad y recogida de alimentos.: José Manuel Belmonte.

Respondiendo los Argumentos Científicos del Movimiento Homosexual: Acción Familia

El valor inalienable de toda vida humana: Jesús Martínez Madrid

¿Ahora el Líbano?: Suso do Madrid

Los pobres son: Enric Barrull Casals

Pactos y repartos… “del botín” : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Japón: “Proteger toda vida”, abrazarla y recibirla “como se presenta”

Homilía del Santo Padre en Tokio

noviembre 25, 2019 09:51Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 25 nov. 2019).- Frente a la realidad actual, como cristianos, el Santo Padre indicó que “somos invitados a proteger toda vida y testimoniar con sabiduría y coraje un estilo marcado por la gratuidad y la compasión, la generosidad y la escucha simple, capaz de abrazar y recibir la vida como se presenta ‘con toda su fragilidad y pequeñez’ (…)”.

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Hoy, jueves 25 de noviembre de 2019, en torno a las 16, hora local (8 h. en Roma), el Papa Francisco ha presidido la Misa ofrecida por el don de la vida humana en el estadio Tokyo Dome, Tokio (Japón).

En su homilía, Francisco se refirió al evangelio, en el que se relata parte del “Sermón de la montaña” de Jesús, una montaña que representa “el lugar donde Dios se manifiesta y se da a conocer”: “En Jesús encontramos la cima de lo que significa ser humanos y nos muestra el camino que nos conduce a la plenitud capaz de desbordar todos los cálculos conocidos; en Él encontramos una vida nueva donde experimentar la libertad de sabernos hijos amados”, explicó.

“No se inquieten por su vida”

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No obstante, indicó el Papa, esa libertad puede ser asfixiada cuando nos encerramos en la ansiedad y la competitividad o al centrar nuestra atención y energías en la productividad y el consumismo: “¡Cuánto oprime y encadena al alma el afán de creer que todo puede ser producido, conquistado o controlado”, lamentó.

Por otro lado, el Pontífice resaltó cómo en su encuentro de hoy con los jóvenes, estos les habían transmitido que, a pesar del desarrollo económico de Japón, “no son pocas” las personas aisladas y marginadas de la sociedad, “incapaces de comprender el significado de la vida y de su propia existencia”.

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Así, el Obispo de Roma propuso “como bálsamo reparador”, las palabras del Señor, que insiste tres veces “No se inquieten por su vida… por el día de mañana (cf. Mt 6,25.31.34)”. Una invitación que no implica desentenderse o llama a la irresponsabilidad, sino que constituye “una provocación a abrir nuestras prioridades a un horizonte más amplio de sentido y generar así espacio para mirar en su misma dirección: ‘Busquen primero el Reino de los cielos y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura’ (Mt 6,33)”.

“Un nosotros compartido”

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Con esto, explicó el Santo Padre, el Señor no exige concebir las necesidades básicas como menos importantes, sino que incita “a reconsiderar nuestras opciones cotidianas para no quedar atrapados o aislados en la búsqueda del éxito a cualquier costo, incluso de la propia vida”.

De manera que, frente al “yo aislado”, propone el ser “un nosotros compartido, celebrado y comunicado”, sabiendo que es necesario “consentir jubilosamente que nuestra realidad sea dádiva, y aceptar aun nuestra libertad como gracia”. Se trata de concebir el mundo como algo ofrecido y “no como dueños o propietarios. sino como partícipes de un mismo sueño creador”.

Todos somos dignos de amor

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Igualmente, se invita a ser una comunidad capaz de desarrollar una pedagogía que acoja “a todo lo que no es perfecto, a todo lo que no es puro o destilado, pero no por eso menos digno de amor”, pues, “¿Acaso alguien por ser discapacitado o frágil no es digno de amor?, ¿alguien, por ser extranjero, por haberse equivocado, por estar enfermo o en una prisión, no es digno de amor?”, subrayó el Papa.

Para él, el anuncio del Evangelio impulsa y exige como comunidad “que nos convirtamos en un hospital de campaña, preparado para curar las heridas y ofrecer siempre un camino de reconciliación y perdón”, ya que, para el cristiano, “la única medida posible con la cual juzgar cada persona y situación es la de la compasión del Padre por todos sus hijos”.

A continuación sigue la homilía completa del Papa Francisco

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Homilía del Santo Padre

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El evangelio que hemos escuchado es parte del primer gran sermón de Jesús; lo conocemos como el “Sermón de la montaña” y nos describe la belleza del camino que estamos invitados a transitar. Según la Biblia, la montaña es el lugar donde Dios se manifiesta y se da a conocer: «Sube hacia mí», le dijo a Moisés (cf. Ex 24,1). Una montaña donde la cima no se alcanza con voluntarismo ni “carrerismo” sino tan sólo con la atenta, paciente y delicada escucha del Maestro en medio de las encrucijadas del camino. La cima se hace llanura para regalarnos una perspectiva siempre nueva de todo lo que nos rodea, centrada en la compasión del Padre. En Jesús encontramos la cima de lo que significa ser humanos y nos muestra el camino que nos conduce a la plenitud capaz de desbordar todos los cálculos conocidos; en Él encontramos una vida nueva donde experimentar la libertad de sabernos hijos amados.

Pero somos conscientes de que, en el camino, esa libertad de hijos puede verse asfixiada y debilitada cuando quedamos encerrados en el círculo vicioso de la ansiedad y la competitividad, o cuando concentramos toda nuestra atención y mejores energías en la búsqueda sofocante y frenética de productividad y consumismo como único criterio para medir y convalidar nuestras opciones o definir quiénes somos y cuánto valemos. Una medida que poco a poco nos vuelve impermeables o insensibles a lo importante impulsando el corazón a latir con lo superfluo o pasajero. ¡Cuánto oprime y encadena al alma el afán de creer que todo puede ser producido, todo conquistado y todo controlado!

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Aquí en Japón, en una sociedad con la economía altamente desarrollada, me hacían notar los jóvenes esta mañana en el encuentro que tuve con ellos, que no son pocas las personas que están socialmente aisladas, que permanecen al margen, incapaces de comprender el significado de la vida y de su propia existencia. El hogar, la escuela y la comunidad, destinados a ser lugares donde cada uno apoya y ayuda a los demás, están siendo cada vez más deteriorados por la competición excesiva en la búsqueda de la ganancia y la eficiencia. Muchas personas se sienten confundidas e intranquilas, están abrumadas por demasiadas exigencias y preocupaciones que les quitan la paz y el equilibrio.

Como bálsamo reparador suenan las palabras del Señor a no inquietarnos, a confiar. Tres veces con insistencia nos dice: No se inquieten por su vida… por el día de mañana (cf. Mt 6,25.31.34). Esto no significa una invitación a desentendernos de lo que pasa a nuestro alrededor o volvernos irresponsables de nuestras ocupaciones y responsabilidades diarias; sino, por lo contrario, es una provocación a abrir nuestras prioridades a un horizonte más amplio de sentido y generar así espacio para mirar en su misma dirección: «Busquen primero el Reino de los cielos y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura» (Mt 6,33).

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El Señor no nos dice que las necesidades básicas, como la comida y la ropa, no sean importantes; nos invita, más bien, a reconsiderar nuestras opciones cotidianas para no quedar atrapados o aislados en la búsqueda del éxito a cualquier costo, incluso de la propia vida. Las actitudes mundanas que buscan y persiguen sólo el propio rédito o beneficio en este mundo, y el egoísmo que pretende la felicidad individual, en realidad sólo nos hacen sutilmente infelices y esclavos, además de obstaculizar el desarrollo de una sociedad verdaderamente armoniosa y humana.

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Lo contrario al yo aislado, encerrado y hasta sofocado sólo puede ser un nosotros compartido, celebrado y comunicado (cf. Audiencia general, 13 febrero 2019). Esta invitación del Señor nos recuerda que «necesitamos “consentir jubilosamente que nuestra realidad sea dádiva, y aceptar aun nuestra libertad como gracia. Esto es lo difícil hoy en un mundo que cree tener algo por sí mismo, fruto de su propia originalidad o de su libertad”» (Exhort. ap. Gaudete et exsultate, 55). De ahí que, en la primera lectura, la Biblia nos recuerda cómo nuestro mundo, lleno de vida y belleza, es ante todo un regalo maravilloso del Creador que nos precede: «Vio Dios todo lo que había hecho, y era muy bueno» (Gn 1,31); belleza y bondad ofrecida para que también podamos compartirla y ofrecérsela a los demás, no como dueños o propietarios sino como partícipes de un mismo sueño creador. «El auténtico cuidado de nuestra propia vida y de nuestras relaciones con la naturaleza es inseparable de la fraternidad, la justicia y la fidelidad a los demás» (Carta enc. Laudato si’, 70).

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Frente a esta realidad, como comunidad cristiana somos invitados a proteger toda vida y testimoniar con sabiduría y coraje un estilo marcado por la gratuidad y la compasión, la generosidad y la escucha simple, un estilo capaz de abrazar y recibir la vida como se presenta «con toda su fragilidad y pequeñez, y hasta muchas veces con toda sus contradicciones e insignificancias» (Jornada Mundial de la Juventud, Panamá, Vigilia, 26 enero 2019). Se nos invita a ser una comunidad que pueda desarrollar esa pedagogía capaz de darle la «bienvenida a todo lo que no es perfecto, puro o destilado, pero no por eso menos digno de amor. ¿Acaso alguien por ser discapacitado o frágil no es digno de amor?, ¿alguien, por ser extranjero, por haberse equivocado, por estar enfermo o en una prisión, no es digno de amor? Así lo hizo Jesús: abrazó al leproso, al ciego, al paralítico, abrazó al fariseo y al pecador. Abrazó al ladrón en la cruz e inclusive abrazó y perdonó a quienes lo estaban crucificando» (ibíd.).

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El anuncio del Evangelio de la Vida nos impulsa y exige, como comunidad, que nos convirtamos en un hospital de campaña, preparado para curar las heridas y ofrecer siempre un camino de reconciliación y de perdón. Porque para el cristiano la única medida posible con la cual juzgar cada persona y situación es la de la compasión del Padre por todos sus hijos.

Unidos al Señor, cooperando y dialogando siempre con todos los hombres y mujeres de buena voluntad, y también con los de convicciones religiosas diferentes, podemos transformarnos en levadura profética de una sociedad que proteja y se haga cargo cada vez más de toda vida.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Francisco exhorta a los jóvenes de Japón: “¡Sean testigos de que la amistad social es posible!”

Encuentro en la Catedral de Tokio

noviembre 25, 2019 06:12Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 25 nov. 2019).- “Escuchen esto: Ustedes van a ser felices, ustedes van ser fecundos, si mantienen la capacidad de celebrar la vida con los demás”, ha recomendado el Papa Francisco a los jóvenes de Japón, reunidos hoy en la Catedral de Santa María Inmaculada, en Tokio, para escucharlo.

En su tercera jornada en Japón, dedicada a Tokio, Francisco ha dirigido un duro e intenso discurso a los jóvenes, con palabras improvisadas y provocaciones a la risa y la alegría. El encuentro ha tenido lugar a las 11:45 hora local (3:45 horas en Roma) en la Catedral de Santa María Inmaculada, en Tokio.

Cultura del encuentro

“¡Sean testigos de que la amistad social es posible!”, les ha exhortado el Pontífice, quien ha expresado la esperanza en un “futuro basado en la cultura del encuentro, la aceptación, la fraternidad y el respeto a la dignidad de cada persona, especialmente hacia los más necesitados de amor y comprensión”. Dado el alto porcentaje de bullying que se da en Japón, Francisco ha añadido: “Sin necesidad de agredir o despreciar, sino aprendiendo a reconocer la riqueza de los demás”.

“No es tan importante focalizarse y cuestionarse para qué vivo, sino para quién vivo. Las cosas son importantes pero las personas son imprescindibles”, ha indicado. “Sin ellas nos deshumanizamos, perdemos rostro, nombre, y nos volvemos un objeto más, quizás el mejor de todos, pero objetos al fin”.

“Es habitual ver que una persona, una comunidad o incluso una sociedad entera pueden estar altamente desarrolladas en su exterior, pero con una vida interior pobre y encogida, con el alma y la vitalidad apagada”, ha dicho el Papa Francisco a los jóvenes japoneses.

“Parecen muñequitos, ya terminados, que no tienen nada dentro. Todo les aburre, hay jóvenes que no sueñan. Es terrible un joven que no sueña, un joven que no hace espacio en su corazón para que entre Dios”, ha alertado.

Soledad, la mayor pobreza

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“La soledad y la sensación de no ser amado es la pobreza más terrible”, ha parafraseado el Papa de la Madre Teresa de Calcuta. “¡Cuánta gente en todo el mundo es materialmente rica, pero vive esclava de una soledad sin igual!”.

Conocedor de este gran problema social en el gigante asiático, el Papa ha recordado la soledad que experimentan “tantas personas, jóvenes y adultas, de nuestras sociedades prósperas, pero a menudo tan anónimas”. Y ha invitado a los chicos a preguntarse: “¿Cuál sería para mí el mayor grado de pobreza mayor?”.

“Dediquen tiempo para su familia y amigos, pero también para Dios, orando y meditando. Cada uno en su propia creencia”, les ha pedido Francisco. “Si no donamos y ‘ganamos tiempo’ entre las personas, lo perderemos en muchas cosas que, al final del día, nos dejarán vacíos y aturdidos”.

A continuación, ofrecemos el discurso completo:

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Discurso del Papa Francisco

Queridos jóvenes:

Gracias por venir, gracias por estar aquí. Ver y escuchar vuestra energía y entusiasmo me da alegría y me da esperanza. Les estoy agradecido por esto. También agradezco a Leonardo, Miki y Masako sus palabras de testimonio. Se necesita gran coraje y valentía para compartir lo que se lleva en el corazón como ustedes lo hicieron. Estoy seguro de que sus voces fueron eco de muchos de sus compañeros aquí presentes. ¡Gracias! Sé que en medio de ustedes hay jóvenes de otras nacionalidades, algunos de ellos buscan refugio. Aprendamos a construir juntos la sociedad que queremos para mañana.

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Cuando los miro, puedo ver la diversidad cultural y religiosa de los jóvenes que viven en el Japón hoy, y también algo de la belleza que vuestra generación ofrece al futuro. La amistad entre ustedes, su presencia aquí recuerda a todos que el futuro no es monocromático, sino que es posible si nos animamos a mirarlo en la variedad y en la diversidad de lo que cada uno puede aportar. Cuánto necesita aprender nuestra familia humana a vivir juntos en armonía y paz sin necesidad de que tengamos que ser todos igualitos. No nos hicieron a máquina, todos en serie. Cada uno viene del amor de sus padres y de su familia, por eso somos todos distintos, cada uno trae una historia para compartir. (Cuando yo digo algo que no está traducido, lo va a traducir él, ¿de acuerdo?) Necesitamos crecer en fraternidad, en preocupación por los demás, en respeto por las diferentes experiencias y puntos de vista. Este encuentro es una fiesta porque estamos diciendo que la cultura del encuentro es posible, que no es una utopía, y que ustedes, los jóvenes, tienen esa sensibilidad especial para llevarla adelante.

Me impresionaron las preguntas que hicieron, porque reflejan vuestras experiencias concretas, y también vuestras esperanzas y vuestros sueños para el futuro.

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Gracias, Leonardo, por compartir la experiencia de bullying y discriminación que sufriste. Cada vez más los jóvenes encuentran el valor de hablar sobre experiencias como la tuya. En mi edad, cuando yo era joven, nunca se hablaba de cosas como las que dijo Leonardo. Lo más cruel del bullying, del acoso escolar, es que hiere nuestro espíritu y nuestra autoestima en el momento en que más necesitamos fortaleza para aceptarnos a nosotros mismos y poder encarar nuevos retos en la vida. En ocasiones, las víctimas de bullying incluso se culpan a sí mismas por haber sido blanco “fácil”. Pueden sentirse fracasados, débiles y sin valor, y llegar a situaciones altamente dramáticas: “Si tan solo yo fuera diferente…”. Sin embargo, paradójicamente, son los acosadores los que hacen el bullying, los verdaderamente débiles, porque piensan que pueden afirmar su propia identidad lastimando a los demás. Algunas veces atacan a cualquiera que consideran diferente, que representa algo que los amenaza. En el fondo, los acosadores, los que hacen el bullying tienen miedo, son miedosos que se cubren en la apariencia de fortaleza. Y en esto —presten atención—, cuando ustedes sientan, vean que alguno tiene necesidad de herir a otro, de hacer el bullying a otro, de acosarlo, ese es el débil, el acosado no es el débil, es el que acosa al débil porque necesita hacerse el grandecito, el fuerte para sentirse persona. Yo le dije a Leonardo recién: “Cuándo te digan que sos obeso, decíle, es peor ser flaco como vos”. Debemos unirnos todos contra esta cultura del “bulismo”, todos juntos contra esta cultura del “bulismo”, y aprender a decir: ¡Basta! Es una

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epidemia donde la mejor medicina la pueden poner entre ustedes mismos. No alcanza con que las Instituciones educativas o los adultos usen todos los recursos que están a su alcance para prevenir esta tragedia, sino que es necesario que entre ustedes, entre amigos, entre compañeros, puedan unirse para decir: ¡No! No al “bulismo”, no a la agresión al otro. Eso está mal. No hay mayor arma para defenderse de estas acciones que la de poder “levantarse” entre compañeros y amigos, y decir: Esto que estás haciendo, el “bulismo”, es grave.

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El que hace “bulismo” es un miedoso, y el miedo siempre es enemigo del bien, por eso es enemigo del amor y de la paz. Las grandes religiones, todas las religiones que cada una de nosotros practica, enseñan tolerancia, enseñan armonía, enseñan misericordia; las religiones no enseñan miedo, división o conflicto. Para nosotros los cristianos, escuchamos a Jesús que constantemente les decía a sus seguidores que no tuvieran miedo. ¿Por qué? Porque si estamos con Dios y amamos con Dios y a nuestros hermanos ese amor expulsa el temor (cf. 1 Jn 4,18). Para muchos de nosotros, como bien nos lo recordaste Leonardo, mirar la vida de Jesús nos permite encontrar consuelo, porque Jesús mismo sabía lo que significaba ser despreciado y rechazado, incluso hasta el punto de ser crucificado. También sabía lo que era ser un extraño, un migrante, uno “diferente”. En cierto sentido —y acá estoy hablando a los cristianos y a los que no son cristianos, véanlo como modelo religioso—, Jesús fue el más “marginado”, un marginado lleno de Vida para dar. Leonardo, podemos siempre mirar todo lo que nos falta, pero también podemos descubrir la vida que somos capaces de dar y donar. El mundo te necesita, nunca te olvides de eso; el Señor te necesita, tiene necesidad de ti para que puedas darle el coraje a tantos que hoy piden una mano que los ayude a levantarse. Les quiero decir una cosa a todos, que les va a servir en la vida: mirar con desprecio, menosprecio a una persona es mirarla de arriba hacia abajo, es decir, yo soy superior y vos sos inferior, J3-413x275

pero hay una sola manera que es lícita y que es justa de mirar a una persona de arriba hacia abajo, para ayudar a levantarla. Si alguno de nosotros, y me incluyo, mira a una persona de arriba hacia abajo con desprecio, es poca cosa; pero si alguno de nosotros mira a una persona de arriba hacia abajo para tenderle la mano y ayudarla a levantarse, ese hombre o esa mujer es un grande. Así que cuando miren a uno de arriba hacia abajo pregúntense: ¿Dónde está mi mano, está escondida o está ayudándolo a levantarse?; y van a ser felices. ¿De acuerdo? ¿De acuerdo o no?. Están todos mudos.

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Y esto implica aprender a desarrollar una cualidad muy importante, pero devaluada: la capacidad de aprender a donar tiempo para los demás, a escucharlos, a compartir con ellos, comprenderlos; y sólo así vamos a abrir nuestras historias y nuestras heridas a un amor que nos va a transformar y comenzar a cambiar el mundo que nos rodea. Si no donamos, si no perdemos tiempo, ganamos tiempo” entre las personas, lo perderemos en muchas cosas que, al final del día, nos dejarán vacíos y aturdidos —en mi tierra natal dirían nos llenan de cosas hasta que nos empachan—. Así que, por favor, dediquen tiempo para su familia, dediquen tiempo a los amigos, y también para Dios, orando y meditando, cada uno según su propia creencia. Y, si les resulta difícil, rezar; no se rindan. Un sabio guía espiritual dijo una vez: la oración se trata principalmente de estar simplemente allí. Estate quieto, hacé espacio para que entre Dios, déjate mirar y Él te va a llenar de su paz.

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Y esto es exactamente lo que Miki nos decía; preguntó cómo pueden los jóvenes hacer espacio para Dios en una sociedad frenética, enfocada en ser solamente competitiva y productiva. Es habitual ver que una persona, una comunidad o incluso una sociedad entera pueden estar altamente desarrolladas en su exterior, pero con una vida dentro pobre y encogida, con el alma y la vitalidad apagada, parecen muñequitos ya terminados que no tienen nada dentro. Todo les aburre, hay jóvenes que no sueñan, es terrible un joven que no sueña, un joven que no hace espacio para soñar, para que entre Dios, para que entren las ilusiones y sea fecundo en la vida. Hay hombres o mujeres que se olvidaron de reír, que no juegan, que no conocen el sentido de la admiración y la sorpresa. Hombres y mujeres que viven como zombis, su corazón dejó de latir. ¿Por qué? Por la incapacidad de celebrar la vida con los demás. Escuchen esto, ustedes van a ser felices, ustedes van a ser fecundos si mantienen la capacidad de celebrar la vida con los demás. ¡Cuánta gente en todo el mundo es materialmente rica, pero vive esclava de una soledad sin igual! Pienso aquí en la soledad que experimentan tantas personas, jóvenes y adultas, de nuestras sociedades prósperas, pero a menudo tan anónimas. La Madre Teresa, que trabajaba entre los más pobres de los pobres, dijo una vez algo que es J7-413x275

profético, algo que es rico: «La soledad y la sensación de no ser amado es la pobreza más terrible». Quizás nos hace bien preguntarnos: Para mí, ¿cuál es la pobreza más terrible, cuál sería para mí el grado de pobreza mayor? Y si somos honestos nos vamos a dar cuenta que la pobreza más grande que podemos tener es la soledad y la sensación de no ser amado. ¿Entienden? Está demasiado aburrido el discurso o puedo seguir. ¿Está aburrido? [Jóvenes responden: No] Falta poco.

Combatir esta pobreza espiritual es una tarea a la que todos estamos llamados, y ustedes, los jóvenes tienen un papel especial que desempeñar, porque exige un cambio importante en nuestras prioridades, en nuestras opciones. Implica reconocer que lo más importante no radica en todas las cosas que tengo o puedo conquistar, sino a quién tengo para compartirlas. No es tan importante focalizarse y cuestionarse para qué vivo, sino para quién vivo. Aprendan a hacerse esa pregunta: No, para qué vivo; sino para quién vivo, con quién comparto la vida. Las cosas son importantes pero las personas son imprescindibles; sin ellas nos deshumanizamos, perdemos rostro, perdemos nombre, y nos volvemos un objeto más, quizás el mejor de todos, pero objetos, y no somos objetos, somos personas. El libro del Eclesiástico dice: «Un J8-413x275

amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra encontró un tesoro» (6,14) . Por eso, es siempre importante preguntarse: «¿Para quién soy yo? Ciertamente para Dios, Pero Él quiso que seas también para los demás, y puso en ti muchas cualidades, inclinaciones, dones y carismas que no son para ti, sino para otros» (Exhort. ap. postsin. Christus vivit, 286), para compartir con otros, no sólo vivir la vida sino compartir la vida. Compartir la vida.

Y esto es algo hermoso que ustedes pueden ofrecer a nuestro mundo. Los jóvenes tienen que dar algo al mundo. ¡Sean testigos de que la amistad social, la amistad entre ustedes, es posible! Esperanza en un futuro basado en la cultura del encuentro, la aceptación, la fraternidad y el respeto a la dignidad de cada persona, especialmente hacia los más necesitados de amor y comprensión. Sin necesidad de agredir o despreciar, sino aprendiendo a reconocer la riqueza de los demás.

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Un pensamiento que nos puede ayudar, para mantenernos vivos físicamente, tenemos que respirar, es una acción que realizamos sin darnos cuenta, todos respiramos automáticamente. Para mantenernos vivos en el sentido pleno y amplio de la palabra, necesitamos también aprender a respirar espiritualmente, a través de la oración, la meditación, en un movimiento interno, mediante el cual podemos escuchar a Dios, que nos habla en lo profundo de nuestro corazón. Y también necesitamos de un movimiento externo, por el que nos acercamos a los demás con actos de amor, con actos de servicio. Este doble movimiento nos permite crecer y descubrir no sólo que Dios nos ha amado, sino que nos confió a cada uno una misión, una vocación única y que la descubriremos en la medida en la que nos demos a los demás, a personas concretas.

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Masako nos habló sobre estas cosas desde su propia experiencia como estudiante y maestra. Preguntó cómo se puede ayudar a los jóvenes a que se den cuenta de la propia bondad y valor. Una vez más, les quisiera decir que, para crecer, para descubrir nuestra propia identidad, la propia bondad y la propia belleza interior, no podemos mirarnos en el espejo. Se han inventado muchas cosas, pero gracias a Dios todavía no existen selfies del alma. Para ser felices, necesitamos pedirle ayuda a los demás, que la foto la saque otro, es decir, salir de nosotros mismos, ir hacia los demás, especialmente hacia los más necesitados (cf. ibíd., 171). Les quiero decir una cosa, no se miren demasiado a ustedes mismos, no se miren demasiado en el espejo de ustedes mismos, porque corren el riesgo de que de tanto mirarse se rompa el espejo. Y ya termino, ¡era hora! De modo particular, les pido que extiendan los brazos de la amistad y reciban a quienes vienen, a menudo después de un gran sufrimiento, a buscar refugio en su país. Con nosotros está aquí presente un pequeño grupo de refugiados; vuestra acogida testimoniará que para muchos pueden ser extraños, pero para ustedes pueden ser considerados hermanos y hermanas.

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Un maestro sabio dijo una vez que la clave para crecer en sabiduría no era tanto encontrar las respuestas correctas, sino descubrir las preguntas correctas. Cada uno de ustedes piense:¿Yo sé responder a las cosas? ¿Y yo sé responder bien a las cosas, hacer las respuestas correctas. Si alguno dice que sí, te felicito, pero hacete la otra pregunta: “¿Yo sé hacer las preguntas correctas? Yo tengo el corazón inquieto que me lleva a preguntar continuamente a la vida, a mí mismo, a los demás, a Dios?”. Con las respuestas correctas ustedes pasan el examen, pero sin las preguntas correctas no pasan la vida. No todos ustedes son maestros como Masako, pero espero que puedan hacerse muy buenas preguntas, cuestionarse y ayudar a otros a hacerse buenas y cuestionadoras preguntas sobre el significado de la vida, de cómo podemos dar forma a un futuro mejor para quienes vendrán después de nosotros.

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Queridos jóvenes: Gracias por vuestra amistosa atención, y gracias por la paciencia, por todo este tiempo que me regalaron y poder compartir un poco de vuestras vidas. No tapen los sueños, no aturdan sus sueños, den espacio a los sueños y anímense a mirar grandes horizontes, y anímense a mirar lo que les espera si se animan a construirlos juntos. Japón los necesita, el mundo los necesita despiertos, no dormidos, los necesita generosos, alegres y entusiastas, capaces de construir una casa para todos. Yo les prometo que voy a rezar por ustedes, para que crezcan en sabiduría espiritual, para que sepan hacer las preguntas correctas, para que se olviden del espejo y sepan mirar los ojos de los demás.

A todos ustedes, y a sus familias y amigos les hago llegar mis mejores deseos, mi bendición, y les pido que se acuerden también de mandarme buenos deseos y mandarme bendiciones.

Muchas gracias.

© Librería Editorial Vaticano

 

Papa a las víctimas del triple desastre en Japón: “Nadie puede volver a empezar solo”

Discuso del Pontífice en Tokio

noviembre 25, 2019 03:42Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 26 nov 2019).- El Papa ha comenzado su tercer día en Japón con uno de los momentos más importantes del viaje: el encuentro con las víctimas del triple desastre que azotó al país el 11 de marzo de 2011: El terremoto de magnitud 9, localizado en frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi, que generó el tsunami y el posterior accidente de la central nuclear de Fukushima, causando 18.000 muertos.

A las 10 de la mañana (hora local) del lunes, 25 de noviembre de 2019, Francisco se ha reunido con las víctimas y supervivientes del triple desastre en la sala Bellesalle Hanzomon, uno de los centros de conferencias más importantes de Tokio.

Una oración “que nos una”

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Tras saludar a 10 personas presentes en el podio en representación de todas las víctimas, el Santo Padre ha escuchado tres testimonios de supervivencia a estas catástrofes, y al comenzar su discurso, ha propuesto hacer un rato de silencio y “una oración que nos una y que nos dé el coraje de mirar hacia adelante con esperanza”, que “la primera palabra sea rezar por las más de dieciocho mil personas que perdieron la vida, por sus familiares y por los que aún están desaparecidos”, ha dicho.

“Que este encuentro sirva para que, entre todos, podamos hacer un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que las víctimas de estas tragedias sigan recibiendo la ayuda que tanto necesitan”, ha pedido el Papa.

En este sentido, el Pontífice ha agradecido el esfuerzo de los gobiernos locales, organizaciones y personas que trabajan en la reconstrucción de las áreas donde ocurrieron los desastres y para aliviar la situación de las más de cincuenta mil personas que fueron evacuadas, actualmente en viviendas temporales, sin poder aún regresar a sus hogares.

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“Nadie se reconstruye solo”

Así, ha asegurado que “nadie se ‘reconstruye’ solo, nadie puede volver a empezar solo”, y ha indicado que es “imprescindible encontrar una mano amiga, una mano hermana, capaz de ayudar a levantar no sólo la ciudad, sino la mirada y la esperanza”.

“Nuestra era siente la tentación de hacer del progreso tecnológico la medida del progreso humano”, ha advertido. “¿Qué clase de mundo, qué clase de legado queremos dejar a los que vendrán después de nosotros?”, ha planteado. “La sabiduría y la experiencia de los ancianos, unidas al celo y al entusiasmo de los jóvenes, pueden ayudar a forjar una visión diferente, una visión que ayude a mirar con reverencia el don de la vida y la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en la única, multiétnica y multicultural familia humana”.

Scholas Occurrentes

Esta mañana, antes de este encuentro, el Pontífice visitó en privado a 20 jóvenes del programa Scholas Occurrentes, con motivo de la inauguración de una nueva sede en el país asiático.

A su llegada, el Papa ha sido recibido en la entrada de la Bellesalle Hanzomon por el arzobispo de Tokio, Mons. Tarcisius Isao Kikuchi, y por Mons. Martin Tetsuo Hiraga, Obispo de Sendai, la diócesis más afectada por el terremoto y el tsunami, y con ellos ha llegado al auditorio.

Al término del encuentro, el Papa ha abandonado el auditorio mientras suena un canto preparado por el coro. Después se ha trasladado en coche al Palacio Imperial de Tokio para visitar al Emperador Naruhito.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa Francisco ha pronunciado durante el encuentro:

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Discurso del Papa Francisco

Queridos amigos:

Este encuentro con ustedes es un momento importante en mi visita a Japón. Les agradezco la bienvenida con música argentina. De manera especial, agradezco a Toshiko, Tokuun y Matsuki, quienes han compartido su historia con nosotros. Ellos y también ustedes representan a todos los que han sufrido de manera tan grande a causa del triple desastre —el terremoto, el tsunami y el accidente nuclear—, que afectó no sólo a las prefecturas de Iwate, Miyagi y Fukushima, sino a todo el Japón y a sus ciudadanos. Gracias por expresar con sus palabras y con su presencia la tristeza y el dolor sufrido por tantas personas, pero también la esperanza abierta a un futuro mejor. Matsuki, al terminar su testimonio, me invitaba a unirme a ustedes en oración. Hagamos un rato de silencio y que nuestra primera palabra sea rezar por las más de dieciocho mil personas que perdieron la vida, por sus familiares y por los que aún están desaparecidos. Hagamos una oración que nos una y nos dé el coraje de mirar hacia adelante con esperanza.

También agradezcamos el esfuerzo de los gobiernos locales, organizaciones y personas que trabajan en la reconstrucción de las áreas donde ocurrieron los desastres y para aliviar la situación de las más de cincuenta mil personas que fueron evacuadas, actualmente en viviendas temporales, sin poder aún regresar a sus hogares.

Agradezco de modo especial, como bien lo señaló Toshiko, la rapidez con que muchas personas, no sólo de Japón sino de todo el mundo, se movilizaron inmediatamente después de los desastres, para apoyar a las víctimas con la oración y la ayuda material y financiera. Una acción que no puede perderse en el tiempo y desaparecer después del shock inicial, sino que debemos perpetuar y sostener. En relación a lo que señaló Matsuki, algunos de los que vivían en las áreas afectadas ahora se sienten olvidados y no pocos deben hacer frente a continuos problemas de tierras y bosques contaminados y los efectos a largo plazo de la radiación.

Que este encuentro sirva para que, entre todos, podamos hacer un llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que las víctimas de estas tragedias sigan recibiendo la ayuda que tanto necesitan.

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Sin recursos básicos: alimentos, ropa y refugio, no es posible llevar adelante una vida digna y tener lo mínimo necesario para poder lograr una reconstrucción, que reclama a su vez la necesidad de experimentar la solidaridad y el apoyo de una comunidad. Nadie se “reconstruye” solo, nadie puede volver a empezar solo. Es imprescindible encontrar una mano amiga, una mano hermana, capaz de ayudar a levantar no sólo la ciudad, sino la mirada y la esperanza. Toshiko nos dijo que, aunque ella perdió su hogar en el tsunami, está agradecida por poder apreciar el regalo de la vida y sentir la esperanza al ver a las personas unirse para ayudarse entre sí. Ocho años después del triple desastre, Japón ha demostrado cómo un pueblo puede unirse en solidaridad, paciencia, perseverancia y resistencia. El camino hacia una recuperación completa puede ser todavía largo, pero siempre es posible si cuenta con el alma de este pueblo capaz de movilizarse para socorrerse y ayudarse. Como dijo Toshiko, si no hacemos nada el resultado será cero, pero si das un paso entonces avanzarás un paso adelante. Así pues, los invito a avanzar cada día, poco a poco, para construir el futuro basado en la solidaridad y el compromiso de unos con otros, por ustedes, por sus hijos y nietos, y por las generaciones venideras.

Tokuun preguntó cómo podemos responder a otros problemas importantes que nos afectan y que, como ustedes bien saben, no pueden entenderse o tratarse separadamente: guerras, refugiados, alimentos, disparidades económicas y desafíos ambientales. Es un grave error pensar que hoy en día se pueden abordar aisladamente los temas sin asumirlos como parte de una red más grande. Como acertadamente señaló, somos parte de esta tierra, parte del medio ambiente; porque todo está, en última instancia, interconectado. El primer paso —creo yo—, además de tomar decisiones valientes e importantes sobre el uso de los recursos naturales, y en particular sobre las futuras fuentes de energía, es trabajar y caminar hacia una cultura capaz de combatir la indiferencia. Uno de los males que más nos afectan versa en la cultura de la indiferencia. Urge movilizarnos para ayudar a tomar conciencia de que si un miembro de nuestra familia sufre, todos sufrimos con él; porque no se alcanza la interconexión si no se cultiva la sabiduría de la pertenencia, única capaz de asumir los problemas y las soluciones de manera global. Nos pertenecemos unos a los otros.

En este sentido, quisiera recordar, de manera particular, el accidente nuclear de Daiichi en Fukushima y sus secuelas. Además de las preocupaciones científicas o médicas, también existe el inmenso trabajo para restaurar el tejido de la sociedad. Hasta que no se restablezcan los lazos sociales en las comunidades locales y las personas tengan de nuevo una vida segura y estable, el accidente de Fukushima no se resolverá por completo. Lo cual implica, a su vez —como bien lo señalaron mis hermanos obispos en Japón—, la preocupación por el uso continuo de la energía nuclear, y pidieron la abolición de las centrales nucleares.

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Nuestra era siente la tentación de hacer del progreso tecnológico la medida del progreso humano. Este “paradigma tecnocrático” de progreso y desarrollo modela la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad y, a menudo, conduce a un reduccionismo que afecta a todos los ámbitos de nuestras sociedades (cf. Carta enc. Laudato si’, 101-114). Por tanto, es importante, en momentos como este, hacer una pausa, detenernos y reflexionar sobre quiénes somos y, quizás de manera más crítica, quiénes queremos ser. ¿Qué clase de mundo, qué clase de legado queremos dejar a los que vendrán después de nosotros? La sabiduría y la experiencia de los ancianos, unidas al celo y al entusiasmo de los jóvenes, pueden ayudar a forjar una visión diferente, una visión que ayude a mirar con reverencia el don de la vida y la solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en la única, multiétnica y multicultural familia humana.

Al pensar en el futuro de nuestra casa común, debemos darnos cuenta de que no podemos tomar decisiones puramente egoístas y que tenemos una gran responsabilidad con las generaciones futuras. En ese sentido, se nos pide elegir una forma de vida humilde y austera que dé cuenta de las urgencias que estamos llamados a encarar. Toshiko, Tokuun y Matsuki nos han recordado la necesidad de encontrar un nuevo camino para el futuro, un camino basado en el respeto por cada persona y en el respeto por el mundo natural. En este camino, «todos podemos colaborar como instrumentos de Dios para el cuidado de la creación, cada uno desde su cultura, su experiencia, sus iniciativas y sus capacidades» (ibíd., 14).

Queridos hermanos: En el trabajo continuo de recuperación y reconstrucción después del triple desastre, muchas manos deben juntarse y muchos corazones deben unirse como si fueran uno solo. De esta manera, los que han sufrido recibirán apoyo y sabrán que no han sido olvidados. Sabrán que muchas personas, activa y efectivamente, comparten su dolor y continuarán extendiendo una mano fraterna para ayudar. Una vez más, celebremos y demos gracias por todos aquellos que, de modo sencillo, han tratado de aliviar la carga de las víctimas. Que esa compasión sea el camino que les permita a todos encontrar esperanza, estabilidad y seguridad para el futuro.

Gracias de nuevo por estar aquí. Por favor, recen por mí; y que Dios les conceda a todos ustedes y a sus seres queridos las bendiciones de sabiduría, de fortaleza y de paz. Muchas gracias.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

Japón: El diálogo, “única arma digna del ser humano”

Discurso del Papa a las autoridades

noviembre 25, 2019 11:49Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 25 nov. 2019).- “La historia nos enseña que los conflictos entre los pueblos y naciones, incluso los más graves, pueden encontrar soluciones válidas sólo a través del diálogo, única arma digna del ser humano y capaz de garantizar una paz duradera”.

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Estas palabras han sido pronunciadas  por el Papa Francisco en su discurso ante las autoridades y los miembros del Cuerpo Diplomático de Japón.

Hoy, 25 noviembre de 2019, en torno a las 18:50, hora local (10:50 h. en Roma), después de mantener un encuentro privado con el primer ministro japonés, Shinzō Abe, el Santo Padre acudió al gran salón del complejo gubernamental Kantei para celebrar dicha reunión con las autoridades y los diplomáticos japoneses.

Confirmar a los japoneses en la fe

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Tras el saludo de bienvenida del primer ministro Shinzō Abe, el Papa Francisco intervino con su discurso. En él señaló que las relaciones entre la Santa Sede y Japón son muy antiguas, desde la llegada de los primeros misioneros en el siglo XVI.

Después indicó que ha venido a Japón a “confirmar a los católicos japoneses en la fe, en sus esfuerzos de caridad por los necesitados y por su servicio al país del que se sienten ciudadanos orgullosos” y reiteró el lema de su visita “Proteger toda vida”.

Cuestión nuclear

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Además, Francisco imploró a Dios “y a todas las personas de buena voluntad” a seguir impulsando y promoviendo las medidas necesarias “para que nunca más, en la historia de la humanidad, vuelva a ocurrir la destrucción generada por las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki”.

De este modo, se mostró convencido de la necesidad de abordar la cuestión nuclear en un “plano multilateral”, “promoviendo un proceso político e institucional capaz de crear un consenso y una acción internacional más amplia”.

Cultura de encuentro y diálogo

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Asimismo, el Papa se refirió a que “una cultura de encuentro y diálogo” resulta “esencial para construir un mundo más justo y fraterno”. Y destacó cómo en Japón, efectivamente, se ha reconocido “la importancia de promover contactos personales en los campos de la educación, la cultura, el deporte y el turismo”, conscientes de que estos “pueden contribuir en gran medida a la armonía, la justicia, la solidaridad y la reconciliación que son el cemento del edificio de la paz”.

Por otro lado, el Pontífice también subrayó la relevancia de la buena relación entre las religiones para un futuro de paz y para capacitar “a las generaciones presentes y futuras a fin de que valoren los principios éticos que sirven de base a una sociedad verdaderamente justa y humana”.

Así, remitió a las palabras del Documento sobre la Fraternidad Humana en torno al futuro de la familia humana en el que se anima a “asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio”.

Una “ecología humana”

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Igualmente, al hablar sobre la belleza natural del país nipón, recordó las dificultades que encuentra la comunidad internacional para proteger la creación y que los jóvenes desafían a  la sociedad a tomar “decisiones valientes” en torno a esta crucial cuestión.

En este sentido, también apuntó cómo el compromiso del cuidado de “nuestro hogar común” también debe considerar la “ecología humana” y remarcó: “La dignidad humana debe estar en el centro de toda actividad social, económica y política; se necesita fomentar la solidaridad intergeneracional y, en todos los niveles de la vida comunitaria, se debe mostrar preocupación por aquellos que son olvidados y excluidos”, ya que, “la civilización de cada nación o pueblo no se mide por su poder económico sino por la atención que dedica a los necesitados, así como en la capacidad de volverse fecundos y promotores de vida”.

A continuación, ofrecemos el discurso completo del Papa a las autoridades y cuerpo diplomático de Japón.

***

Discurso del Santo Padre 

Señor Primer Ministro,
Honorables Miembros del Gobierno,
Ilustres Miembros del Cuerpo Diplomático,
Señoras y señores:

Doy las gracias al Primer Ministro por sus amables palabras de bienvenida y saludo respetuosamente a ustedes, distinguidas autoridades y miembros del Cuerpo Diplomático. Todos ustedes, cada uno en su lugar, se dedican a trabajar por la paz y el progreso de las personas de esta noble nación, y de las naciones que representan. Estoy muy agradecido al emperador Naruhito, que encontré esta mañana; le deseo todo bien e invoco las bendiciones de Dios sobre la Familia Imperial y sobre todo el pueblo japonés al inicio de la nueva era que ha inaugurado.

Las relaciones de amistad entre la Santa Sede y el Japón son muy antiguas, enraizadas en el reconocimiento y admiración que los primeros misioneros tuvieron sobre estas tierras. Basta recordar las palabras del jesuita Alessandro Valignano que en 1579 escribía: «Quien quiera ver qué cosa nuestro Señor ha dado al hombre basta que venga a verlo en Japón». Históricamente han sido muchos los contactos, las misiones culturales y diplomáticas que han alimentado esta relación y han ayudado a superar momentos de mayor tensión y dificultad. Estos contactos también se han ido estructurando a nivel institucional en beneficio de ambas partes.

He venido a confirmar a los católicos japoneses en la fe, en sus esfuerzos de caridad por los necesitados y por su servicio al país del que se sienten ciudadanos orgullosos. Como nación, Japón es particularmente sensible al sufrimiento de los menos afortunados y de las personas con discapacidad. El lema de mi visita es: “Proteger toda vida”, reconociendo su dignidad inviolable y la importancia de mostrar solidaridad y apoyo a nuestros hermanos y hermanas ante cualquier tipo de necesidad. Una experiencia impactante de esto la he tenido al escuchar las historias de los afectados por el triple desastre, y me he sentido conmovido por las dificultades por las que han pasado.

Siguiendo los pasos de mis predecesores, también quiero implorar a Dios e invitar a todas las personas de buena voluntad a seguir impulsando y promoviendo todas las mediaciones necesarias de disuasión para que nunca más, en la historia de la humanidad, vuelva a ocurrir la destrucción generada por las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. La historia nos enseña que los conflictos entre los pueblos y naciones, incluso los más graves, pueden encontrar soluciones válidas sólo a través del diálogo, única arma digna del ser humano y capaz de garantizar una paz duradera. Estoy convencido de la necesidad de abordar la cuestión nuclear en el plano multilateral, promoviendo un proceso político e institucional capaz de crear un consenso y una acción internacional más amplia.

Una cultura de encuentro y diálogo —marcada por la sabiduría, la visión y la amplitud de miras— es esencial para construir un mundo más justo y fraterno. Japón ha reconocido la importancia de promover contactos personales en los campos de la educación, la cultura, el deporte y el turismo, sabiendo que estos pueden contribuir en gran medida a la armonía, la justicia, la solidaridad y la reconciliación que son el cemento del edificio de la paz. Observamos un ejemplo destacado de esto en el espíritu olímpico, que une a atletas de todo el mundo en una competición, que no se basa necesariamente en la rivalidad sino en la búsqueda de la excelencia. Estoy seguro de que los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, que el próximo año se celebrarán en Japón, servirán de impulso para desarrollar un espíritu de solidaridad que trascienda las fronteras nacionales y regionales, y busque el bien de toda nuestra familia humana.

En estos días he vuelto a apreciar el precioso patrimonio cultural que Japón, a lo largo de muchos siglos de su historia, ha podido desarrollar y preservar, y los profundos valores religiosos y morales que caracterizan a esta antigua cultura. La buena relación entre las distintas religiones no sólo es esencial para un futuro de paz, sino también para capacitar a las generaciones presentes y futuras a fin de que valoren los principios éticos que sirven de base a una sociedad verdaderamente justa y humana. En palabras del Documento sobre la Fraternidad Humana que firmé con el Gran Imán de Al-Azhar, el pasado mes de febrero, nuestra preocupación compartida por el futuro de la familia humana nos impulsa a «asumir la cultura del diálogo como camino; la colaboración común como conducta; el conocimiento recíproco como método y criterio».

Ningún visitante de Japón deja de admirar la belleza natural de este país, expresada a lo largo de los siglos por sus poetas y artistas, y simbolizada sobre todo por la imagen de los cerezos en flor. Sin embargo, la delicadeza de la flor de cerezo nos recuerda la fragilidad de nuestra casa común, sometida no sólo a desastres naturales sino también a la codicia, la explotación y la devastación por manos del hombre. Cuando la comunidad internacional ve difícil cumplir sus compromisos de proteger la creación, son los jóvenes quienes, cada vez más, hablan y exigen decisiones valientes. Los jóvenes nos desafían para percibir el mundo no como una posesión para ser explotada, sino como un precioso legado para transmitir. Por nuestra parte, «a ellos debemos responder con la verdad, no con palabras vacías; hechos, no ilusiones» (Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación 2019).

En este sentido, un enfoque integral para la protección de nuestro hogar común también debe considerar la ecología humana. Un compromiso con la protección significa enfrentar la creciente brecha entre ricos y pobres, en un sistema económico global que permite a unos pocos privilegiados vivir en la opulencia mientras la mayoría de la población mundial vive en la pobreza. Conozco la preocupación por la promoción de diversos programas que el gobierno japonés realiza en este sentido y los estimulo a continuar en la formación de una creciente conciencia de corresponsabilidad entre las naciones. La dignidad humana debe estar en el centro de toda actividad social, económica y política; se necesita fomentar la solidaridad intergeneracional y, en todos los niveles de la vida comunitaria, se debe mostrar preocupación por aquellos que son olvidados y excluidos. Pienso particularmente en los jóvenes, que a menudo se sienten abrumados al enfrentar las dificultades del crecimiento, y también en los ancianos y las personas solas que sufren aislamiento. Sabemos que, al final, la civilización de cada nación o pueblo no se mide por su poder económico sino por la atención que dedica a los necesitados, así como en la capacidad de volverse fecundos y promotores de vida.

Ahora, cuando mi visita a Japón llega a su fin, una vez más expreso mi gratitud por la invitación que recibí, por la cordial hospitalidad con la que me han acompañado, y por la generosidad de todos los que contribuyeron a su feliz resultado. Y al proponerles estos pensamientos, deseo alentarlos en sus esfuerzos por dar forma a un orden social cada vez más protector de la vida, cada vez más respetuoso de la dignidad y de los derechos de los miembros de la familia humana. Sobre ustedes, sobre sus familias, y sobre todos aquellos a quienes sirven, invoco la abundancia de la bendición divina.

Muchas gracias.

© Librería Editorial Vaticana

 

Japón: 50.000 personas participan en la Misa dedicada al don de la vida

En el Estadio “Tokyo Dome”

noviembre 25, 2019 09:18Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 25 nov. 2019).- 50.000 personas, según las autoridades japonesas, han participado en la histórica celebración eucarística presidida por el Papa Francisco en el “Tokio Dome”. La Misa ha estado dedicada al “don de la vida humana”, en el marco de la visita apostólica del Pontífice a Japón, bajo el lema Proteger toda vida.

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Como cristianos “somos invitados a proteger toda vida y testimoniar con sabiduría y coraje un estilo marcado por la gratuidad y la compasión, la generosidad y la escucha simple, capaz de abrazar y recibir la vida como se presenta”, ha exhortado Francisco en su homilía.

La liturgia se ha celebrado en rito latino. La Primera Lectura, del Libro del Génesis 1, 1. 26-31b, la ha leído una joven en portugués, y el pasaje del Evangelio Mateo 6, 24-34. Un gran coro de finas voces japonesas ha acompañado la celebración. El Salmo responsarial 32 ha sido cantado por una joven religiosa en japonés. “Los ojos del Señor están puestos sobre el que lo teme sobre el que espera en su amor”, dice la estribillo.

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En Japón, los 540.000 católicos representan el 0,42% de los 126 millones de habitantes. Tokio es una de las ciudades más pobladas del mundo, cuenta con nueve millones y medio de habitantes. La Archidiócesis de Tokio cubre 20 millones de habitantes, siendo solamente 95.400 los católicos.

Para la oración universal, hombres y mujeres han leído las intenciones en inglés, en vietnamita, en japonés, en coreano, Tagalog (lengua que se habla en Filipinas) y en español.

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Tokyo Dome

El Tokyo Dome fue inaugurado en 1988 es un estadio cubierto situado en el barrio de Bunkyō en Tokio. Fue construido sobre los terrenos del recinto deportivo de Kōrakuen e inaugurado el 17 de marzo de 1988. Desde entonces es utilizado para albergar grandes conciertos y competiciones deportivas, siendo la sede de los Yomiuri Giants de la Liga Japonesa de Béisbol Profesional.

El aforo del domo es de 45 600 espectadores en partidos de béisbol, ampliable hasta las 52 000 localidades en otras competiciones deportivas como lucha libre profesional, boxeo, artes marciales mixtas y fútbol americano. Para conciertos tiene una capacidad máxima superior a los 57 000 espectadores.

 

Japón: Tres víctimas del tsunami y el accidente nuclear dan su testimonio al Papa

Ocho años después

noviembre 25, 2019 08:22Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 25 nov. 2019).- Tres víctimas de la “triple catástrofe” que golpeó Japón el 21 de marzo de 2011 han compartido con el Papa Francisco sus testimonios este lunes, 25 de marzo de 2019, en la sala Bellesalle Hanzomon, en Tokio, durante la visita apostólica del Pontífice a Asia.

Ocho años después del triple desastre, Japón “ha demostrado cómo un pueblo puede unirse en solidaridad, paciencia, perseverancia y resistencia”, ha dicho el Santo Padre. El camino hacia una recuperación completa puede ser todavía largo, “pero es siempre posible si cuenta con el alma de este pueblo capaz de movilizarse para socorrerse y ayudarse”, ha dicho Francisco.

El fatídico 21 de marzo de 2011, un terremoto de magnitud 9 (el tercero peor hasta el momento en todo el mundo), fue localizado frente a la costa de Honshu, 130 km al este de Sendai, en la prefectura de Miyagi. Éste generó el tsunami y el posterior accidente de la central nuclear de Fukushima. 

150.000 desplazados

Se estima que más de 18 mil personas murieron y 150 mil fueron desplazadas por la “triple catástrofe”, muchas de estas no han regresado a sus hogares, sobretodo en la ciudad de Sendai (Miyagi), que es la más afectada.

El accidente nuclear de Daiichi, en Fukushima, además de las preocupaciones científicas o médicas, también urge el inmenso trabajo para restaurar el tejido de la sociedad. “Hasta que se restablezcan los lazos sociales en las comunidades locales y las personas tengan de nuevo una vida segura y estable –afirmó el Pontífice– el accidente de Fukushima no se resolverá por completo”. Lo cual implica, a su vez la preocupación por el uso continuo de la energía nuclear, y pidieron la abolición de las centrales nucleares.

Tokuun Tanaka, sacerdote budista

Tokuun Tanaka, sacerdote budista, sobrevivió al desastre nuclear, en Fukushima: “Dokeiji, a 17 km al noroeste de la central nuclear, donde yo vivía, ha sido un templo central en la región durante más de 800 años. Era un lugar tranquilo, rico en naturaleza, con agricultura y pesca”, ha relatado. “Muchas personas vivieron juntas durante tres o cuatro generaciones y valoraron la historia y la cultura transmitida por sus antepasados”.

“La orden de evacuación se levantó en 2016, y el 35 por ciento de las personas han regresado. Los miembros del templo estaban dispersos cerca y lejos en un área muy amplia. A menudo voy a visitarlos”, narra el sacerdote budista. “Al principio, estábamos perdidos ante esta terrible realidad. Sin embargo, poco a poco nos vamos levantando y aceptando la realidad y comenzamos a avanzar”.

Vivir el accidente nuclear con 8 años

“Cuando tenía ocho años, ocurrió el accidente nuclear, y fuimos evacuados a Tokio para escapar de la radiación” ha recordado Matsuki Kamoshita, visiblemente emocionado. Ha contado al Santo Padre que Japón ha dejado de albergar a los evacuados, muchas personas se han visto obligadas a regresar a la zona contaminada, y que los materiales radiactivos siguen emitiendo radiación tras 8 años

Su padre, maestro, regresó a Fukushima y dejó a los dos pequeños con su madre, que iba cambiando de residencia de un lugar a otro, ha descrito el joven Kamoshita. “Fui abusado en el destino de evacuación y cada día era tan doloroso que quería morir. Eventualmente, mi padre se enfermó mental y físicamente y dejó de trabajar. Aún así, sigo pensando que somos afortunados porque pudimos salir de allí”.

“No podemos transmitir plenamente nuestro sufrimiento”, ha confesado el chico, que ha pedido al Papa oraciones por ellos y porque “la gente de todo el mundo trabaje para eliminar la amenaza de la exposición a la radiación de nuestro futuro”.

“Pude encontrar la esperanza”

Toshiko Kato es directora de un jardín de infancia católico en la ciudad de Miyako, Prefectura de Iwate. Estaba en el trabajo el día del tsunami. “Una niña que había regresado a casa de la guardería murió ese día”, ha narrado.

Desde ese día, “he seguido pensando en la importancia de enseñar a los niños lo precioso de la vida y cómo proteger sus vidas, así como la gran responsabilidad que tengo como directora de kindergarten de tomar las mejores decisiones para proteger sus vidas”.

“A través de este terremoto, recibí mucho más de lo que perdí. Muchas personas de todo el mundo abrieron sus corazones y pude encontrar la esperanza de ver a la gente reunirse para ayudarse unos a otros”. ha contado la joven japonesa.

Junto con el resto de la ciudad, su casa fue arrasada por el tsunami, ha recordado. “El dique construido alrededor de la ciudad como contramedida contra un tsunami se rompió. Era tan grande que la gente venía del extranjero para verlo. Las cosas hechas por la sabiduría y el poder humanos fueron destruidas y arrastradas, pero las que estabas hechas por la naturaleza no se rompieron. Aprendí que los seres humanos no pueden luchar contra la naturaleza y que la sabiduría para vivir con la naturaleza es necesaria”.

 

 

Japón: Francisco inauguró la nueva sede de Scholas Occurrentes en Tokio

La primera en Asia

noviembre 25, 2019 07:01RedacciónViajes pontificios

(Tokio, 25 de noviembre de 2019).- La Fundación Scholas Occurrentes inauguró una nueva sede, su decimotercera a nivel mundial, siendo esta además la primera en el continente asiático; el propio Papa Francisco la inauguró en el marco de su visita apostólica que el Sumo Pontífice viene realizando en este país desde el pasado 19 de noviembre y que culminará mañana 26.

El lanzamiento oficial de esta nueva sede se hizo este lunes 25 de noviembre, tras celebrarse la primera experiencia educativa de la fundación en el país, en la que participaron jóvenes de entre 15 y 18 años de edad de diversas comunidades religiosas de Tokio, Osaka, Chiba,  Saitama y Gunma.

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Cinco de estos jóvenes, budistas y sintoístas, fueron recibidos por el Papa Francisco esta mañana y pudieron transmitirles ellos mismos acerca de esta experiencia, sus preocupaciones como jóvenes japoneses y sus propuestas de cambios como futuros líderes.

Seiji Tanaka, de 18 años le expresó al Papa unas palabras en representación del grupo de jóvenes participantes: “Al preguntarnos ¿para qué estamos estudiando?, pensamos que debe ser para crear un mundo más justo y en paz; sentimos que esa es la misión que se nos ha sido dada. Durante estos días del programa de Scholas hemos descubierto que hay cosas que no se pueden expresar con los números ni con la lógica, y que están en el corazón de las personas”.

El Papa Francisco tuvo ocasión de responderles: “Estoy muy contento con el testimonio que dan, porque ustedes no repiten cosas hechas que aprenden con la cabeza, sino que son creativos, crean cosas; porque la verdadera sabiduría no es solamente llenar la cabeza de ideas, sino expresarse con los tres lenguajes: el lenguaje de la mente, lo que pienso; el del corazón, lo que siento; y el de las manos, lo que hago. Les agradezco el testimonio y el coraje, porque es mucho más cómodo quedarse encerrado en sus ideas, pero salir, sentir y hacer es un riesgo, y ustedes corren ese riesgo, y es muy lindo”.

Tras muchos años trabajando a nivel internacional por promulgar un cambio en el sistema educativo, Scholas ha detectado que los jóvenes, lejos de la imagen despreocupada que se tiene de ellos, desean ser escuchados y además tener la oportunidad de participar activamente en la transformación de sus comunidades.

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De esta manera Scholas, la iniciativa creada por el papa Francisco en Buenos Aires cuando era arzobispo de esta ciudad bajo el nombre de Escuela de Vecinos, como un proyecto que buscaba integrar estudiantes de todas las confesiones religiosas, llegó a Japón donde instalará su primera sede oficial en la ciudad de Sendái.

Con Japón son ya 13 las sedes físicas de Scholas a nivel mundial; las otras sede se encuentran en Argentina, Ciudad del Vaticano, Colombia, España, Haití, Italia, México, Mozambique, Panamá, Paraguay, Portugal y Rumanía; la fundación aspira a sentar nuevas sedes en más países dentro de los próximos años.

Visita oficial en Sendái y Tokio

Luego de la primera visita oficial de Scholas a mediados de septiembre pasado, en el que se sentaron las bases de la llegada de Scholas a Japón, en esta oportunidad, José María del Corral, presidente mundial de Scholas Occurrentes, fue nuevamente recibido por importantes autoridades en Sendái, entre las que se destacan el vicegobernador de la prefectura de Miyagi, Mr. Shinya Endo, y el vicealcalde de la ciudad de Sendái, Mr. Shinichi Takahagi, quienes celebraron con gran entusiasmo la llegada de Scholas a Japón y manifestaron su interés en que Sendái sea sede del próximo encuentro mundial de Scholas.

Antecedentes en Japón

José María del Corral adelantó una visita a Japón a mediados de septiembre pasado, de la que se destaca el encuentro que sostuvo con Yoshitaka Tanimoto, presidente de la la Universidad de Kansai Gidai, en la ciudad de Hirakata, ubicada entre las ciudades de Kioto y Osaka

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A aquel encuentro, en el que se sentaron las bases de la llegada de Scholas a Japón, asistieron además Koichi Kurata, director asociado; Norihisa Fujioka, director ejecutivo adjunto de Programas Internacionales; Yoshihisa Nishimura, director del Programa de Estudios Asiáticos; y Kayoko Ochi, coordinadora ejecutiva de proyectos, del Centro de Educación Internacional de esta universidad.

Para esta incursión en Japón, Scholas cuenta con el apoyo incondicional del Instituto de Estudios Asiáticos y Africanos, la Universidad Hebrea de Jerusalén, representada por su director Nissim Otmazgin, y la Asociación Japonesa de Organizaciones Religiosas, encabezada por Sukyo Mahikari, Rissho Kosei- Kai, Myochikai.

Del Corral visitó también  las instalaciones de la Escuela Primara de Sendai Arahama, zona que fue golpeada por el tsunami en marzo 2001; esta escuela funcionó como centro de evaluación; el Gobierno japonés ha concertado en esta escuela en un monumento en conmemoración de las personas que murieron en esta catástrofe natural.

 

Testimonio de Hiroshima: “No podía diferenciar entre hombres y mujeres”

Yoshiki, superviviente de la bomba atómica

noviembre 25, 2019 13:09Larissa I. LópezViajes pontificios

(ZENIT – 25 nov. 2019).- “No podía diferenciar entre hombres y mujeres, sus cabellos de punta, sus rostros hinchados hasta el doble de su tamaño, sus labios colgando, con ambas manos extendidas y la piel quemada colgando de ellos”, contó Yoshiki Kajimoto, superviviente de la bomba atómica que explotó en Hiroshima del 6 de agosto de 1945, frente al Papa Francisco.

Ayer, 24 de noviembre de 2019, en el Memorial de la Paz de Hiroshima, el Santo Padre presidió un Encuentro por la Paz.

En él, Yoshiko Kajimoto relató en primera persona la tragedia del bombardeo, que ha causado la muerte de sus amigos y familiares a lo largo de todos estos años y le ha provocado cáncer. Asimismo, señaló que trabaja arduamente “para dar testimonio de que no debemos volver a utilizar esas terribles bombas atómicas ni permitir que nadie en el mundo experimente tanto sufrimiento”.

Sigue el testimonio completo de Yoshiko Kajimoto.

***

Testimonio de Yoshiko Kajimoto

Mi nombre es Yoshiko Kajimoto. Cuando nos bombardearon, yo tenía 14 años y era un estudiante de tercer año de secundaria. En ese momento, me encontraba a 2,3 km al norte del epicentro, fabricando piezas para hélices de aviones.

En el momento en que una luz azul entró por la ventana, pensé que era una bomba. Entonces, la fábrica se derrumbó con un fuerte ruido y me desmayé. Era consciente de los gritos de mis amigos, pero estaba oscuro y no podía moverme porque estaba enterrada bajo madera y azulejos. Me di cuenta de que una amiga estaba debajo de mí, así que la llamé para ver si estaba viva. Intenté escapar, pero mi pie derecho estaba atascado en la madera. Cuando finalmente lo saqué, mi espinilla estaba rota y sangrando mucho. Al salir, todos los edificios de los alrededores estaban destruidos. Estaba oscuro como si fuera de noche y olía a pescado podrido.

Pronto se produjo un incendio en el barrio y los amigos que no podían caminar fueron evacuados en camillas. También ayudé a llevar uno. En el camino, había personas que caminaban juntas como fantasmas, personas cuyo cuerpo entero estaba tan quemado que no podía diferenciar entre hombres y mujeres, sus cabellos de punta, sus rostros hinchados hasta el doble de su tamaño, sus labios colgando, con ambas manos extendidas y la piel quemada colgando de ellos. Nadie en este mundo puede imaginar tal escena infernal.

En los días siguientes, había humo blanco por todas partes: Hiroshima se había convertido en un crematorio. Durante mucho tiempo no pude eliminar el mal olor de las personas cremadas de mi cuerpo y de mi ropa. Tres días después, de camino a casa, me encontré accidentalmente con mi padre. Me había buscado durante tres días, pensando que estaba muerto. Estaba muy contenta. Sin embargo, mi padre había estado expuesto a la radiación y, después de un año y medio, vomitó sangre y murió. Cuando llegué a casa, tenía mucha fiebre y sangraba mucho por las encías.

Mi madre murió de la enfermedad de la bomba atómica después de sufrir durante 20 años. Dos tercios de mi estómago fueron extirpados en 1999 debido al cáncer. La mayoría de mis amigos han muerto de cáncer. Además, debido a la radiación, 74 años después sufro de leucemia y cáncer. Trabajo arduamente para dar testimonio de que no debemos volver a utilizar esas terribles bombas atómicas ni permitir que nadie en el mundo experimente tanto sufrimiento.

Con Anne Kurian

 

 

 

CON LOS PIES DE BARRO

— La estatua de los pies de barro.

— La experiencia de la personal debilidad.

— Nuestra flaqueza, ocasión para que Dios muestre su poder y su misericordia.

I. Una de las lecturas que la liturgia propone para la Misa de hoy es un pasaje del Libro de Daniel. El rey había tenido un sueño que le había producido una extremada inquietud, sin que luego recordara su contenido. Daniel, con la ayuda divina, conoce el sueño, lo relata al rey y lo interpreta: Tú mirabas -le dice el Profeta a Nabucodonosor- y, estabas viendo una gran estatua. Era muy grande y de un brillo extraordinario... La cabeza de la estatua era de oro puro; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce; sus piernas, de hierro, y sus pies, parte de barro y parte de bronce. Entonces, una piedra, no lanzada por mano de hombre, se desprendió y dio sobre los pies de la estatua, y quedó destrozada. Todo se vino abajo: el oro, la plata, el bronce, el hierro y el barro se desmenuzaron juntamente y fueron como tamo de las eras en verano; se los llevó el viento... Nada quedó de la estatua1.

La interpretación del sueño se refiere a la destrucción de sucesivos reinos, comenzando por el del propio Nabucodonosor, y la llegada de un reino, suscitado por el Dios del cielo... que permanecerá para siempre2, y que derribará a los demás. Es una profecía de la llegada del Mesías y de su reinado universal. Pero también la estatua puede ser imagen de cada cristiano: con una inteligencia de oro, que nos permite conocer a Dios; un corazón de plata, con una inmensa capacidad de amar; y la fortaleza que dan las virtudes... Pero los pies los tendremos siempre de barro3, con la posibilidad de caer al suelo si olvidamos esta debilidad del fundamento humano, de la que, por otra parte, tenemos sobrada experiencia. Este conocimiento del frágil material que nos sostiene nos debe volver prudentes y humildes. Solo quien es consciente de esta debilidad no se fiará de sí mismo y buscará la fortaleza en el Señor, en la oración diaria, en el espíritu de mortificación, en la firmeza de la dirección espiritual. De esta forma, las propias fragilidades servirán para afianzar nuestra perseverancia, pues nos volverán más humildes y aumentarán nuestra confianza en la misericordia divina. Conocemos bien la realidad de las palabras de San Agustín: «No hay pecado ni crimen cometido por otro hombre que yo no sea capaz de cometer por razón de mi fragilidad; y si aún no lo he cometido es porque Dios, en su misericordia, no lo ha permitido y me ha preservado del mal»4.

La experiencia de los propios errores hace presente lo inestable de nuestras disposiciones personales y la realidad de la fragilidad humana: «Muchas tentaciones, muchos tropiezos salen al paso de los que quieren actuar conforme a Dios»5. La gracia, los buenos deseos no extirpan completamente las reliquias del pecado, que nos empujan al mal. Este propio conocimiento tendrá muchas consecuencias en nuestra vida. En primer lugar, nos llevará a buscar la fortaleza fuera de nosotros mismos, en el Señor. «Cuando tú deseabas poder por tus solas fuerzas, Dios te ha hecho débil, para darte su propio poder, porque tú no eres más que debilidad»6. Esa es la realidad. Por eso, «resulta necesario invocar sin descanso, con una fe recia y humilde: ¡Señor!, no te fíes de mí. Yo sí que me fío de Ti. Y al barruntar en nuestra alma el amor, la compasión, la ternura con que Cristo Jesús nos mira, porque Él no nos abandona, comprenderemos en toda su hondura las palabras del Apóstol: virtus in infirmitate perficitur (2 Cor 12, 9); con fe en el Señor, a pesar de nuestras miserias –mejor, con nuestras miserias– , seremos fieles a nuestro Padre Dios; brillará el poder divino, sosteniéndonos en medio de nuestra flaqueza»7.

II. Nos enseña la Iglesia que, a pesar de haber recibido el Bautismo, permanece en el alma la concupiscencia, el fomes peccati, «que procede del pecado y al pecado inclina»8. «Lo que la revelación nos dice –afirma el Concilio Vaticano II– coincide con la experiencia. El hombre, en efecto, cuando examina su corazón, comprueba su tendencia hacia el mal, se ve anegado por muchos males, que no pueden tener su origen en el Santo Creador (...). Toda la vida humana, individual y colectiva, se presenta como lucha –lucha dramática– entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas. Es más: el hombre se siente incapaz de combatir con eficacia por sí solo los ataques del mal, hasta el punto de sentirse aherrojado entre cadenas»9.

Tenemos los pies de barro, como esa estatua de la que habla el Profeta Daniel, y, además, la experiencia del pecado, de la debilidad, de las propias flaquezas, está patente en la historia del mundo y en la vida personal de todos los hombres. «Nadie se ve enteramente libre de su debilidad y de su servidumbre, sino que todos tienen necesidad de Cristo, modelo, maestro, salvador y vivificador»10. Cada cristiano es como una vasija de barro11, que contiene tesoros de valor inapreciable, pero por su misma naturaleza puede romperse con facilidad. La experiencia nos enseña que debemos quitar toda ocasión de pecado. Es esta una muestra de sabiduría, porque «puestos en ellas, no hay que fiar donde tantos enemigos nos combaten y tantas flaquezas hay en nosotros para defendernos»12.

El Señor, en su misericordia infinita, ha querido que esta fragilidad propia sea para nuestro bien. «Dios quiere que tu miseria sea el trono de su misericordia, y tu impotencia la sede de todo su poder»13. En nuestra debilidad resplandece el poder divino, y es un medio, quizá insustituible, para unirnos más al Señor, que nunca nos deja solos. Enseña a mirar con comprensión a nuestros hermanos que quizá estén pasando una mala época, pues –como enseña San Agustín– no hay falta o pecado que nosotros no podamos cometer. Y si aún no lo hemos cometido se debe a la misericordia divina, que nos ha preservado de ese mal14.

Acudamos a Jesús, llenos de confianza: «Señor, que no nos inquieten nuestras pasadas miserias ya perdonadas, ni tampoco la posibilidad de miserias futuras; que nos abandonemos en tus manos misericordiosas; que te hagamos presentes nuestros deseos de santidad y apostolado, que laten como rescoldos bajo las cenizas de una aparente frialdad...

»—Señor, sé que nos escuchas. Díselo tú también»15.

III. Juan Pablo I, alentando a quien se desanima por haber llevado una vida en el mal, contaba que le preguntó una vez a una señora, llena de pesimismo por su vida pasada, los años que tenía. Respondió que treinta y cinco. «¡Treinta y cinco! –exclamó el Pontífice–, ¡pero si usted puede vivir todavía otros cuarenta o cincuenta años y hacer un montón de cosas buenas!». Le aconsejó que pensara en el porvenir, y que renovara su confianza en la ayuda de Dios. Y añadió el Papa: «Cité en aquella ocasión a San Francisco de Sales, que habla de “nuestras queridas imperfecciones”. Y expliqué: Dios detesta las faltas, porque son faltas. Pero, por otra parte, ama, en cierto sentido, las faltas en cuanto que le dan ocasión a Él de mostrar su misericordia y a nosotros de permanecer humildes y de comprender también y compadecer las faltas del prójimo»16.

Si alguna vez fuera más agudo el conocimiento de nuestra debilidad, si las tentaciones arreciaran, oiremos cómo el Señor nos dice también a nosotros: Te basta mi gracia, porque la fuerza resplandece en la flaqueza. Y con San Pablo podremos decir: Por eso, con sumo gusto me gloriaré más todavía en mis flaquezas, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Por lo cual me complazco en las flaquezas, en los oprobios, en las necesidades, en las persecuciones y angustias, por Cristo; pues cuando soy débil, entonces soy fuerte17, con la fortaleza de Dios.

Aunque sintamos que tenemos los pies de barro, nos dará gran confianza considerar los abundantes medios sobrenaturales que el Señor nos ha dejado para vencer. Se ha quedado en el Sagrario, como especial fortaleza para la lucha; nos dio la Confesión, para recuperar la gracia perdida y aumentar la resistencia al mal y la capacidad para el bien; ha dispuesto que un Ángel nos guarde en todos nuestros caminos; contamos con la ayuda extraordinaria de la Comunión de los Santos, del ejemplo de tantas gentes que se comportan como hijos de Dios, con la ayuda de la corrección fraterna... Tenemos, sobre todo, la protección de María, Madre de Dios y Madre nuestra, Refugio de los pecadores, nuestro refugio, a la que ahora acudimos pidiéndole que no nos deje de su mano.

1 Dan 2, 31-35. — 2 Dan 2, 44. — 3 Cfr. San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 5; 181. — 4 San Agustín, Confesiones, 2, 7. — 5 Orígenes, Homilías sobre el Éxodo, 5, 3. — 6 San Agustín, Confesiones, 19, 5. — 7 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 194. — 8 Conc. de Trento, Sesión 5, cap. 5. — 9 Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 13. — 10 ídem, Decr. Ad gentes, 8. — 11 2 Cor 4, 7. — 12 Santa Teresa, Vida, 8, 4. — 13 San Francisco de Sales, Epistolario, fragm. 10, en Obras selectas de..., p. 644. — 14 Cfr. San Agustín, Confesiones, 2, 7. — 15 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 426. — 16 Juan Pablo I, Audiencia general, 20-IX-1978. — 17 2 Cor 12, 9-10.

 

"Acabar bien las tareas"

La santidad está compuesta de heroísmos. –Por tanto, en el trabajo se nos pide el heroísmo de "acabar" bien las tareas que nos corresponden, día tras día, aunque se repitan las mismas ocupaciones. Si no, ¡no queremos ser santos! (Surco, 529)

Me has preguntado qué puedes ofrecer al Señor. –No necesito pensar mi respuesta: lo mismo de siempre, pero mejor acabado, con un remate de amor, que te lleve a pensar más en El y menos en ti. (Surco, 495)

Al reanudar tu tarea ordinaria, se te escapó como un grito de protesta: ¡siempre la misma cosa!
Y yo te dije: –sí, siempre la misma cosa. Pero esa tarea vulgar –igual que la que realizan tus compañeros de oficio– ha de ser para ti una continua oración, con las mismas palabras entrañables, pero cada día con música distinta.
Es misión muy nuestra transformar la prosa de esta vida en endecasílabos, en poesía heroica. (Surco, 500)

Pon en tu mesa de trabajo, en la habitación, en tu cartera..., una imagen de Nuestra Señora, y dirígele la mirada al comenzar tu tarea, mientras la realizas y al terminarla. Ella te alcanzará –¡te lo aseguro!– la fuerza para hacer, de tu ocupación, un diálogo amoroso con Dios. (Surco, 531)

 

Jugar para vivir: ocio y tiempo libre (1)

Jugar es necesario para disfrutar de la vida. Se aprende además a ganar y perder, a usar la imaginación, a estar con los demás... e incluso a tratar a Dios.

Familia23/02/2012

Opus Dei - Jugar para vivir: ocio y tiempo libre (1)

Hoy, en muchos países, el sistema educativo da a niños y jóvenes cada vez más tiempo libre, de modo que muchos padres son especialmente sensibles a la importancia de esos momentos para la educación de sus hijos.

En ocasiones, sin embargo, el principal temor es que “se pierda el tiempo” durante los periodos no lectivos. Por eso, muchas familias buscan actividades extraescolares para sus hijos; no es raro que estas posean cierto corte académico –un idioma o un instrumento musical–, que complete sus estudios.

El valor del tiempo libre

El tiempo libre posee unas virtualidades educativas específicas, a las que se refería Juan Pablo II cuando animaba a «potenciar y valorizar el tiempo libre de los adolescentes y orientar sus energías» [1].

En esas horas diarias en las que las obligaciones académicas se interrumpen, en mayor o menor medida, el joven se siente dueño de su propio destino; puede hacer lo que realmente quiere: estar con sus amigos o su familia, cultivar aficiones, descansar y divertirse del modo que más le satisface.

Ahí toma decisiones que entiende como propias, porque se dirigen a jerarquizar sus intereses: qué me gustaría hacer, qué tarea debería recomenzar o cuál podría aplazar... Puede aprender a conocerse mejor, descubrir nuevas responsabilidades y administrarlas. En definitiva, pone en juego su propia libertad de un modo más consciente.

Por eso los padres y educadores deben valorizar el tiempo libre de quienes dependen de ellos. Porque educar es educar para ser libres, y el tiempo libre es, por definición, tiempo de libertad, tiempo para la gratuidad, la belleza, el diálogo; tiempo para todas esas cosas que no son “necesarias” pero sin las que no se puede vivir.

Este potencial educativo puede malograrse tanto si los padres se desentienden del ocio de los hijos –siempre que cumplan con sus obligaciones escolares–, como si lo ven solo como una oportunidad de “prolongar” su formación académica.

En el primer caso, es fácil que los hijos se dejen llevar por la comodidad o la pereza, y que descansen de un modo que les exija poco esfuerzo (por ejemplo, con la televisión o los videojuegos).

En el segundo, se pierde la especificidad educativa del tiempo libre, pues este se convierte en una especie de prolongación de la escuela, organizada por iniciativa casi exclusiva de los padres. Al final, desafortunadamente, la imagen del vivir que se trasmite es la de una existencia dividida entre obligaciones y diversión.

Conviene, por tanto, que los padres valoren con frecuencia qué aportan al crecimiento integral de los hijos las actividades que realizan a lo largo de la semana, y si su conjunto contribuye de modo equilibrado a su descanso y a su formación.

Un horario apretado significa que el hijo hará muchas cosas, pero quizá no aprenderá a administrar el tiempo. Si se quiere que los hijos crezcan en virtudes, hay que facilitarles que experimenten la propia libertad; si no se les da la posibilidad de elegir sus actividades favoritas, o se les impide en la práctica jugar o estar con los amigos, se corre el riesgo de que –cuando crezcan– no sepan cómo divertirse. En esta situación, es fácil que acaben dejándose llevar por lo que la sociedad de consumo les ofrece.

Educar en el uso libre y responsable del tiempo libre requiere que los padres conozcan bien a sus hijos, porque conviene proponerles formas de ocio que respondan a sus intereses y capacidades, que les descansen y diviertan.

Los hijos, sobre todo cuando son pequeños –y es el mejor momento para formarles en este aspecto– están muy abiertos a lo que los padres les presentan; y si esto les satisface, se están sentando las bases para que descubran por sí mismos el mejor modo de emplear los tiempos de ocio.

Evidentemente, esto requiere imaginación por parte de los padres, y espíritu de sacrificio. Por ejemplo, conviene moderar las actividades que consumen un tiempo desproporcionado o llevan al chico a aislarse (como sucede cuando se pasan horas frente al televisor o en internet). Es mejor privilegiar aquellas que permiten cultivar relaciones de amistad, y que le atraen espontáneamente (como suele ser el deporte, las excursiones, los juegos con otros niños, etc.).

Jugar para crecer

Pero de todas las ocupaciones que se pueden desempeñar en el tiempo libre, hay una que los niños –y no solo ellos– prefieren sobre las demás: el juego.

Resulta natural, porque el juego se asocia espontáneamente a la felicidad, a un lugar donde el tiempo no es pesado, a una vivencia abierta a la admiración y a lo inesperado. En el juego uno muestra su identidad más propia: se implica con todo su ser, con frecuencia más incluso que en bastantes trabajos.

El juego es, ante todo, una prueba de lo que será la vida: es un modo de aprender a utilizar las energías que tenemos a disposición, es un tanteo de capacidades, de lo que podemos realizar. El animal también juega, pero mucho menos que el hombre, precisamente porque su aprendizaje se estabiliza. Las personas juegan durante toda su vida, pues pueden seguir creciendo –como personas– sin limitación de edad.

La naturaleza humana se sirve del juego para alcanzar el desarrollo y la madurez. Jugando, los niños aprenden a interpretar conocimientos, a ensayar sus fuerzas en la competición, a integrar los distintos aspectos de la personalidad: el juego es un continuo reto.

Experimentan reglas, que hay que asumir libremente para jugar bien; se marcan objetivos, y se ejercitan en relativizar sus derrotas. No cabe juego al margen de la responsabilidad, de forma que el juego contiene un valor ético, nos ayuda a ser sujetos morales.

Por eso, lo normal es jugar con otros, jugar “en sociedad”. Tan radicado está este carácter social, que incluso cuando los niños juegan solos, tienden a construir escenarios fantásticos, historias, otros personajes con los que dialogar y relacionarse. En el juego los niños aprenden a conocerse y a conocer a los demás; sienten la alegría de estar y divertirse con otros; asimilan e imitan los roles de sus mayores.

Se aprende a jugar, principalmente, en la familia. Vivir es jugar, competir; pero vivir también es cooperar, ayudar, convivir. Es difícil comprender cómo se puedan armonizar ambos aspectos –competir y convivir– al margen de la institución familiar. El juego es una de las pruebas básicas para aprender a socializar.

En definitiva, el gran valor pedagógico del juego reside en que vincula los afectos a la acción. Por eso, pocas cosas unen de un modo más inmediato a padres e hijos que jugar juntos. Como decía San Josemaría, los padres han de ser amigos de sus hijos, dedicándoles tiempo. Ciertamente, a medida que los hijos crecen, habrá que adaptarse.

Pero esto sólo significa que el interés de los padres por el ocio de sus hijos adoptará nuevas formas. Se les puede, por ejemplo, facilitar que inviten amigos a casa, o asistir a las manifestaciones deportivas en las que participan… Iniciativas que, además, permiten conocer a sus amigos, y a sus familias sin dar la errada impresión de que se les quiere controlar, o de que se desconfía.

También se puede, con la ayuda de otros padres, crear ambientes lúdicos en los que se organicen diversiones sanas, y cuyas actividades se desarrollen teniendo en cuenta la formación integral de los participantes. Nuestro Padre promovió desde muy pronto este tipo de iniciativas, en las que se ofrece un ambiente formativo en que los chicos juegan, al tiempo que perciben su dignidad de hijos de Dios, preocupándose por los demás: lugares en los que se les ayuda a descubrir que hay un tiempo para cada cosa y que cada cosa tiene su tiempo, y que en todas las edades –también cuando son pequeños– se puede buscar la santidad, y dejar un poso en las personas que les rodean.

Tomando una expresión de Pablo VI, muy querida por Juan Pablo II, cabría decir que los clubes juveniles son lugares donde se enseña a ser «expertos de humanidad» [2]; por eso, sería una gran equivocación plantear su interés solo en función de los resultados académicos o deportivos que alcanzan.

Jugar para vivir

En griego, educación (paideia) y juego (paidiá) son términos del mismo campo semántico. Y es que aprendiendo a jugar se adquiere, a la vez, una actitud muy útil para afrontar la vida.

Aunque parezca paradójico, no sólo los niños tienen necesidad de jugar. Incluso se puede decir que el hombre debe jugar más cuanto más anciano sea. Todos hemos conocido personas a las que la vejez ha desconcertado: descubren que no tienen las fuerzas que tenían antes, y creen que no pueden afrontar los desafíos de la vida.

Una actitud que, por lo demás, podemos encontrar en muchos jóvenes, ancianos prematuros, que parecen carecer de la flexibilidad necesaria para acometer situaciones nuevas.

Por el contrario, probablemente nos hemos relacionado con personas mayores que mantienen un espíritu joven: capacidad de ilusionarse, de recomenzar, de afrontar cada nuevo día como un día de estreno . Y esto aunque a veces posean limitaciones físicas notables.

Estos casos ponen de manifiesto que, a medida que el hombre crece, cobra cada vez más importancia encarar la vida con cierto sentido lúdico. Porque quien ha aprendido a jugar sabe relativizar los logros –éxitos o fracasos– y descubrir el valor del juego mismo; conoce la satisfacción que da ensayar nuevas soluciones para ganar; evita la mediocridad que busca el resultado, pero arruina la diversión. Disposiciones que pueden aplicarse a las cosas “serias” de la vida, a las tareas corrientes, a las nuevas situaciones que, abordadas de otro modo, podrían llevar al desánimo o a un sentimiento de incapacidad.

Trabajo y juego tienen sus tiempos diversos: pero la actitud con la que uno y otro se planean no tiene por qué ser distinta, pues la misma persona es quien trabaja y quien juega.

Las obras humanas son efímeras, y por eso no merecen ser tomadas demasiado en serio. Su valor más alto –como ha enseñado san Josemaría– consiste en que ahí nos espera Dios. La vida sólo tiene sentido pleno cuando hacemos las cosas por amor a Él… mejor aún: en la medida en que las hacemos con Él.

La seriedad de la vida está en que no podemos bromear con la gracia que Dios nos ofrece, con las oportunidades que nos da. Aunque, bien visto, de algún modo, también el Señor se sirve de la gracia para bromear con el hombre: Él escribe perfectamente con la pata de una mesa [3], decía nuestro Padre.

Sólo la relación con Dios es capaz de dar estabilidad, nervio y sentido a la vida y a todas las obras humanas. El filósofo Platón intuyó esta gran verdad: «es menester tratar seriamente las cosas serias, pero no las que no lo son. Y solo la divinidad es merecedora de toda clase de bienaventurada seriedad, mientras que los hombres somos juguetes inventados por ella; y esto es lo más hermoso que hay en nosotros; por tanto es preciso aceptar esta misión, y que todo hombre pase su vida jugando los juegos más hermosos» [4].

Los juegos más hermosos son los “juegos” de Dios. Cada uno ha de asumir libremente que es un juguete divino, llamado a jugar con el Creador. Y de su mano arrostrar todas las actividades, con la confianza y el espíritu deportivo con que un niño juega con su Padre.

De ese modo, las cosas saldrán antes, más y mejor ; sabremos sobreponernos a las aparentes derrotas, porque lo importante –haber jugado con Dios– ya está hecho, y siempre hay otras aventuras que esperan. La Sagrada Escritura nos presenta a la Sabiduría divina proyectando junto a Él, lo deleitaba día a día, actuando ante Él en todo momento, jugando con el orbe de la tierra, y me deleitaba con los hijos de Adán [5]: Dios, que “juega” creando, nos enseña a vivir con alegría, seguros, confiando en que recibiremos –quizá inesperadamente– el regalo que anhelamos, pues todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios, de los que son llamados según su designio [6].

J.M. Martín

J. Verdiá


[1] Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio , 22-XI-1981, n. 76

[2] Juan Pablo II, VI Simposio del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa , 11-X-1985, n. 13.

[3] Amigos de Dios , n. 117.

[4] Platón, Las leyes , 804d

[5] Pr 8, 30-31.

[6] Rm 8, 28.

 

 

El hospital: el Calvario de hoy

Cenaba el Papa con más de ciento treinta mendigos en el Hospicio de Roma. Era el 3 de enero de 1988, y allí les hizo esta confidencia: “Es cierto que en la vida del Papa hay muchos y variados compromisos, pero quizá algún día Jesús pregunte al Papa: Tú que has hablado con ministros, presidentes, cardenales y obispos, ¿no has tenido tiempo para encontrarte con los pobres, con los necesitados? Y entonces, este encuentro resultará más importante que muchos otros”.

Con frecuencia oímos la sirena de una ambulacia y prontamente los conductores se apresuran a dejar paso. Caminamos o pasamos en automóvil donde se divisa un Hospital grande o una Clínica donde hay tanto dolor o el sufrimiento de pruebas inciertas que darán con su diagnóstico la situación patológica concreta. El hospital tiene siempre algo de Calvario, porque allí, unidas al sacrificio del Redentor, se ofrecen vidas por la redención del mundo; como Jesús ofreció la suya al Padre por todos nosotros, pecadores, y por cuantos sufren y se asocian a su sufrimiento y al misterio de su redención. No nos acostumbremos a ellos, bien sea dando gracias a Dios ahora que gozamos de salud o bien pidiendo por los que allí padecen. Son como chimeneas que caldean las ciudades del frío de la indiferencia.

Pidamos al Señor la salud, la alegría, la presencia de los seres queridos y, sobre todo, que no nos apartemos de Cristo en su sacrificio salvador. Tenemos la tarea de ayudar a los que están en ese tiempo de enfermedad a ver que esos momentos pueden ser ante Dios los más decisivos para sus vidas, los más fructíferos para sus seres queridos y para los demás. Visitar enfermos no corresponde a las ONG´s sino a todos los hombres con humanidad, al margen de sus ideologías. El cristiano lo asume como un deber que Cristo realiza en ellos.

Jesús se acercó a los enfermos con amor y les tendió su mano bondadosa, para que reavivaran su fe y anhelaran más hondamente la salvación plena. Curó a muchos, pero sobre todo superó el sufrimiento, haciéndolo servir al misterio de su redención. En su actividad, Cristo se acercó incesantemente al mundo del sufrimiento humano. Curaba a los enfermos, consolaba a los afligidos, alimentaba a los hambrientos, liberaba a los hombres de la sordera, de la ceguera, de la lepra, del demonio y de diversas disminuciones físicas; tres veces devolvió la vida a los muertos. Era sensible a todo sufrimiento humano, tanto del cuerpo como del alma. Al mismo tiempo instruía, poniendo en el centro de sus enseñanzas las ocho bienaventuranzas, que son dirigidas a los hombres probados por diversos sufrimientos en su vida temporal[1].

Tras la recuperación del atentado de 1981, se le diagnosticó al Papa una infección debida a la transfusión de sangre que se le hizo, y debió reingresar en el hospital. El cirujano que le atendió, Dr. Crucitti, decía: “Ha sufrido mucho pero he visto triunfar en él la dimensión espiritual del hombre”. Juan Pablo II proclamaba con su ejemplo la misma realidad de sus palabras: “La enfermedad, que en la experiencia diaria se percibe como una frustración de la fuerza vital natural, se convierte para los creyentes en una invitación a leer la nueva y difícil situación en la perspectiva propia de la fe. Fuera de ella, por otra parte, ¿cómo se puede descubrir, en el momento de la prueba, la aportación constructiva del dolor?, ¿cómo dar significado y valor a la angustia, a la inquietud, a los males físicos y psíquicos que acompañan a nuestra condición mortal?, y ¿qué justificación se puede encontrar para el declive de la vejez y para la meta final de la muerte que, a pesar de los progresos científicos y tecnológicos siguen subsistiendo inexorablemente?”[2]

Es necesario sacar la casta cristiana que Dios da al que medita en las verdades eternas y no se esconde de ellas. La muerte es un momento realmente misterioso, un acontecimiento que es necesario rodear de afecto y de respeto. Un día nos llegará a nosotros y agradeceremos infinitamente esa cercanía y ayuda espiritual y material. El mundo se deshumaniza por el egoísmo y urge una cruzada humanizadora que no hemos de esperar de los gobiernos. La da el amor y nadie más. Junto a la persona que se debate entre la vida y la muerte, hace falta, sobre todo, una presencia amorosa. La fase terminal, que en otros tiempos solía contar con la asistencia de familiares en un clima de tranquilo recogimiento y de esperanza cristiana, en la época actual corre el peligro de desarrollarse con frecuencia en lugares llenos de gente y movimiento, bajo el control de personal médico preocupado principalmente por los aspectos biofísicos de la enfermedad.

Ante el misterio de la muerte el hombre se halla impotente; vacilan las certezas humanas. Pero, precisamente frente a ese desafío, la fe cristiana, si se la comprende y escucha en toda su riqueza, se presenta como fuente de serenidad y de paz. En efecto, a la luz del Evangelio, la vida del hombre asume una dimensión nueva y sobrenatural. Lo que parecía carecer de significado adquiere entonces sentido y valor.        

Como decía Juan pablo II: “La conciencia de que el moribundo se apresta a encontrarse con Dios para toda la eternidad debe impulsar a los familiares, a los seres queridos, al personal médico y religioso, a acompañarlo en ese momento tan decisivo de su existencia con solicitud atenta en todos los aspectos, incluido el espiritual, de su condición”[3]. Por ello, a todos los moribundos no les debe faltar junto con el afecto de sus familiares, la atención de los médicos y enfermeros y el consuelo de los amigos, la asistencia espiritual. La experiencia enseña que, por encima de los consuelos humanos, la ayuda que proporciona al moribundo la fe en Dios y la esperanza en la vida eterna es la más importante.

Pedro Beteta López

Teólogo y escritor

 


[1] Cfr. JUAN PABLO II, Carta Apostólica Salvifici doloris, 16

[2] Cfr. JUAN PABLO II, Mensaje para la I Jornada mundial del enfermo, 11-II-1992

[3] Cfr. JUAN PABLO II, Al I Congreso Internacional sobre "La asistencia al moribundo", 17-III-1991

 

 

Ateos alarmados: descristianización trae grave perjuicio para la sociedad

Richard Dawkins, activista del ateísmo en la sociedad alarmado por las consecuencias de la descristianización

Sin los fundamentos cristianos de nuestra sociedad, dependerá de nosotros decidir qué está bien y qué está mal, y ‒como lo ilustran claramente nuestras guerras culturales actuales‒ nuestra civilización se desgarrará antes de recuperar la armonía.

Hace solo unos años, el agresivo movimiento «New Atheist» estaba en marcha ‒con luchadores retóricos como Christopher Hitchens y renombrados biólogos como Richard Dawkins‒ liderando la acusación contra la religión y los últimos vestigios de la fe cristiana en Occidente.

Los ateos sostenían que la religión «envenena todo»

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La religión, como Hitchens declaró, «envenena todo», y solo podría considerarse, en el mejor de los casos, como el «primero y peor» intento de la humanidad de resolver cuestiones existenciales. Si estas supersticiones con telarañas pudieran ser destruidas por los refrescantes vientos de la razón y la Ilustración, una sociedad fundamentalmente mejor surgiría de las cenizas, o eso fue lo que se pensó.

Pero a medida que el cristianismo se desvanece más y más en el espejo retrovisor de nuestra civilización, muchos ateos inteligentes comienzan a darse cuenta de que la Ilustración solo pudo haber tenido éxito porque ejerció su influencia en una cultura cristiana.

Sólo la religión da base a la práctica del bien

En una sociedad verdaderamente secular, en la que los hombres y las mujeres viven sus vidas bajo cielos vacíos y esperan ser reciclados en lugar de resucitados, no hay una base moral sólida para practicar el bien y evitar el mal. Los antiteístas como Christopher Hitchens se burlaron y vilipendiaron la idea de que la humanidad necesitaba a Dios para distinguir lo correcto de lo incorrecto, pero en solo dos generaciones de nuestra Gran Secularización y ya ni siquiera distinguimos hombre de mujer.

La Civilización Cristiana realizó ideal de perfección social

Sería interesante saber cómo el difunto Hitchens habrían respondido a las locuras que han proliferado desde su fallecimiento, y si se habría dado cuenta, como lo han hecho algunos de sus amigos igualmente impíos, que no es necesario encontrar creíble el cristianismo para darse cuenta de que es necesario. Douglas Murray, quien ocasionalmente se ha llamado a sí mismo «ateo cristiano», ha discutido públicamente con el compañero de Hitchens Sam Harris ‒»Caballero del Apocalipsis»‒ sobre si una sociedad basada en los valores de la Ilustración es posible sin el cristianismo. Harris tiene la esperanza de que tal sociedad sea posible. Murray es comprensivo, pero escéptico.

Murray admitió que cada vez más cree que el proyecto ateo es inútil.

Cuando se unió a mí recientemente en mi programa para hablar sobre su último libro, The Madness of Crowds, reiteró que cree que, en ausencia de la capacidad de forjar la ética del secularista en cuestiones fundamentales, como la santidad de la vida, podemos vernos obligados a reconocer que regresar a la fe es la mejor opción disponible para nosotros.

Los «derechos humanos» desaparecerán

Señaló que existe una posibilidad muy real de que nuestro concepto moderno de los derechos humanos, asentado en una base judeocristiana, podrá sobrevivir unos pocos años al cristianismo. Separada de la fuente, nuestra concepción de los derechos humanos puede marchitarse y morir muy rápidamente, dejándonos dando vueltas en una espesa e impenetrable oscuridad.

Profanaciones e incendios de iglesias en Chile

En Chile estamos sufriendo las consecuencias de décadas de demolición moral de la sociedad y especialmente de los jóvenes

Sin los fundamentos cristianos de nuestra sociedad, dependerá de nosotros decidir qué está bien y qué está mal, y ‒como lo ilustran claramente nuestras guerras culturales actuales‒ nuestra civilización se desgarrará antes de recuperar el consenso.

Muchos ateos optimistas creyeron hasta hace poco que una vez que Dios fuera destronado y desterrado, finalmente podríamos vivir como adultos y continuar con el proyecto utópico de crear una sociedad basada en la fe en nosotros mismos. Desafortunadamente, estos escépticos se mostraron escépticos sobre todo, excepto sobre la bondad de la humanidad, a pesar del hecho de que no tenían una base metafísica o incluso darwiniana para esta suposición fácilmente refutable.

La fenomenal popularidad de Jordan Peterson se basa en parte en su reconocimiento de que las personas no son generalmente buenas, lo que el siglo pasado demuestra con la sangre de millones.

El cristianismo es necesario

Es el fracaso absoluto de esta tesis lo que está llevando a algunos ateos prominentes a admitir a regañadientes que quizás el cristianismo era más necesario de lo que pensaban.

En 2015, Richard Dawkins (autor de The God Delusion ) sostenía que los niños debían protegerse de las opiniones religiosas de sus padres, e hizo una serie de comentarios alarmantes sobre los derechos de los padres a educar a sus hijos en los principios de su fe religiosa.

La Civilización Cristiana, ¿es una utopía?

En 2018, sin embargo, Dawkins advirtió que la «benigna religión cristiana» podría ser reemplazada por algo decididamente menos benigno, y que tal vez deberíamos dar un paso atrás para discutir qué podría pasar si los secularistas tienen éxito en destruir o desterrar el cristianismo.

Otros ateos y agnósticos, desde Bill Maher hasta Ayaan Hirsi Ali, se han hecho eco de los sentimientos de Dawkins. Este es un cambio radical en solo unos pocos años, y el hecho de que los ateos estén haciendo sonar la alarma debería ser una advertencia para los cristianos sobre las consecuencias de nuestra secularización en curso.

Dawkins ahora salió y repudió en público su creencia anterior de que el cristianismo debería ser desterrado con mayor firmeza de la sociedad. De hecho, afirmó a The Times que poner fin a la religión ‒que era su antigua y ferviente meta‒ sería una idea terrible, porque «daría a la gente una licencia para hacer cosas realmente malas».

A pesar del hecho de que Dawkins ha argumentado durante mucho tiempo que la idea misma del Dios de la Biblia es necesaria como base para la moralidad es ridícula y odiosa, parece estar retrocediendo. «Las personas pueden sentirse libres de hacer cosas malas porque sienten que Dios ya no las está mirando», dijo, citando el ejemplo de las cámaras de seguridad como un elemento disuasorio para el robo en tiendas. Uno se pregunta si ha escuchado a Douglas Murray recordando a la gente que los soviéticos asesinaron a millones con la firme creencia de que no había ningún juez esperándolos cuando terminara el asesinato.

Dawkins discute estas ideas más ampliamente en su último libro, Outgrowing God . «Ya sea irracional o no, desafortunadamente parece plausible que, si alguien cree sinceramente que Dios está observando cada uno de sus movimientos, es más probable que sea bueno», confesó a regañadientes.

Sin la idea de Dios, el crimen no tiene solución

“Debo decir que odio esa idea. Quiero creer que los humanos son mejores que eso. Me gustaría creer que soy honesto tanto si alguien me está mirando o no”. Si bien esta constatación no es una razón suficiente para creer en Dios para él, Dawkins dice que ahora se da cuenta de que la afirmación de la existencia de Dios beneficia a la sociedad. Por ejemplo, Dawkins admitió: «Esto podría desbaratar el crimen».

La conversión de Dawkins a la creencia de que el cristianismo es bueno ‒y tal vez incluso necesario‒ para que la civilización occidental funcione en armonía es absolutamente alucinante. Dawkins ha sido uno de los fundamentalistas del laicismo más intolerante, un hombre que creía que a los padres se les debería negar el derecho a transmitir su fe y que el gobierno debería ponerse del lado de los infieles contra los fieles.

En unos pocos años, él está cambiando su tono. Los seres humanos  ‒parece haber reconocido‒ no pueden contar con que sean automáticamente buenos y que operen en el espíritu de armonía y solidaridad que él y sus compañeros de New Atheists adoran. Y en ausencia de la bondad inherente de la humanidad, ¿cómo podemos contar con que las personas no destruyan una civilización construida por hombres y mujeres de fe?

La respuesta es simple: necesitamos a Dios.

Jonathon Van Maren

 

 

Ángel Cabrero Ugarte

Cardenal Robert Sarah

photo_camera Cardenal Robert Sarah

En los tiempos que corren se habla de crisis dentro de la Iglesia. El Cardenal Robert Sarah, en su último libro publicado con gran éxito en nuestro país, examina con bastantes detalles y gran clarividencia cuales son esos síntomas malignos que aparecen en la Iglesia, sin olvidar lo que es incluso más preocupante, la crisis social en Occidente, que se arrastra hacia una idolatría y un materialismo verdaderamente preocupantes.

El hombre occidental -incluido el de España o Italia, países con más raigambre católica- está desorientado. Se ha olvidado, hasta límites sorprendentes, de cuál es el sentido de su vida. Hay todavía manifestaciones religiosas. En nuestro país las procesiones y festejos litúrgicos de diverso tipo se mantienen en gran medida. Esperemos que no sea solo como un hecho sociológico, con el tirón de festejo inevitable. Pero muchas personas, en su vida privada están llenas de vacío. No se acuerdan hacia donde van.

Gracias a Dios esto es una generalización. Conozco a muchas personas ocupadas en vivir una vida notoriamente cristiana. Pero podemos decir, sin pararnos a hacer estadísticas, que hay una mayoría que se ha olvidado del sentido de su vida. Ya no se acuerdan de que su meta es ganarse el cielo. Y aunque no se acuerden de ello, es lo que verdaderamente importa. Por lo tanto, como no lo tienen en cuenta, viven tristes.

El Cardenal Sarah nota que una importante mayoría ha perdido el sentido de la adoración. No tiene una idea muy clara de lo sagrado. Ha perdido de vista a Dios. En su libro “La fuerza del silencio” dice: “El silencio contemplativo es un silencio de adoración y de escucha del hombre que se presenta ante Dios. Presentarse en silencio ante Dios es orar. La oración nos exige conseguir hacer el silencio para oír y escuchar a Dios” (p. 78). Postrarse ante Dios, una muestra de humildad, de reconocimiento, de sumisión, porque Él nos lo ha dado todo. Lo olvidan muchos, han olvidado el significado de lo sagrado.

En su último libro abunda en esta idea, que para él es central: “Dios nos ha elegido para que le adoremos y el hombre no quiere arrodillarse. La adoración consiste en ponerse ante Dios con una actitud de humildad y de amor. No se trata de una acción puramente ritual, sino de un gesto de reconocimiento de la majestad divina que expresa una gratitud filial. No deberíamos pedir nada. Vivir en el agradecimiento es algo fundamental” (p. 34). Quizá lo hemos considerado muchas veces, pero leyendo estas líneas del Prefecto de la Congregación para el Culto Divino -persona adecuada para hacer esta advertencia- nos hacemos más consciente de la gravedad que encierra. Olvidar la presencia de Dios entre nosotros.

Y descubrimos, si nos fijamos un poco, en cómo esa actitud se aprecia hasta entre las personas que van a la Iglesia el domingo. Tienen todavía el sentido de la obligación, pero han perdido la devoción. “¿Cuántas iglesias occidentales se utilizan como salas de concierto? Dentro de ellas se habla igual que en cualquier otro sitio, como en una sala de reuniones normal y corriente. El auténtico modelo es Moisés delante de la zarza ardiente. Que no digan que lo importante es la actitud interior: esta solo es real y permanente si se manifiesta con gestos externos y concretos. En Occidente la desaparición de Dios ha desterrado todo lo que hay de sagrado en la existencia humana. Lo sagrado se ha convertido en una minucia” (p. 154) nos dice también el cardenal.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cuál es mi sentido de adoración? No sería bueno quedarnos en una queja vacía sin hacer una reflexión personal.

Ángel Cabrero Ugarte

 

 

PAISAJES Y PERSONAS

He tenido la oportunidad de vivir, este año, dos semanas en Cantabria y, concretamente, en Ampuero. Asistí a un curso de estudios bíblicos y, por cierto, uno de los profesores utilizó, en algunas de las sesiones, vídeos de Jeff Cavins, un norteamericano estudioso de la Biblia, cuyas conferencias son sumamente atractivas. Tiene sus videos colgados en youtube bajo el título “La gran aventura”

Volver a Cantabria ha sido, además, algo muy grato para mí ya que recordé momentos familiares entrañables. Según contaban mis padres, yo empecé a andar en casa de unos tíos que vivían en Santander. Muchos años después, volví con mi madre y disfrutamos de la belleza de esta ciudad. Fuimos a la calle Lope de Vega y pudimos contemplar la casa en la que pasamos unos días, se conservaba igual.  Y, este año, 2019, aproveché una excursión organizada por el curso, para ir a Santander. Que preciosa ciudad y que bella bahía. Caminar por sus calles, por los jardines de Pereda, por El Sardinero, por los jardines del palacio de la Magdalena, rodeado por el mar, fue muy grato.         También tuve ocasión de ver el centro Botín que es un espacio para el desarrollo de la creatividad a través de las artes. El edificio está construido en voladizo sobre el mar. Se articula en dos volúmenes conectados entre sí por una estructura de plazas y pasarelas y se apoya sobre columnas. Es una arquitectura muy peculiar, obra de Renzo Piano. En el momento de la visita, se podía ver una exposición de Alexander Calder que era casi simultánea a la de Málaga.

Por cierto, Ampuero está muy cerca del santuario de la Bien Aparecida, patrona de Cantabria y fue mi primera visita en aquellas tierras, se trata de una iglesia de gran belleza y con un entorno espectacular.  Los paisajes son  bellísimos en Cantabria. En una visita a Castro Urdiales, quedé cautivada por la vista, al mismo tiempo, del mar, de pequeños barcos y de una joya arquitectónica del siglo Xlll, la iglesia de Santa María del Mar, situada en la cumbre junto a un castillo de la misma época.

Laredo posee un casco histórico de gran interés y su aire medieval sumerge  en otra época. En la cumbre de esta zona, una impresionante iglesia: Santa María de la Asunción, construida, también, en el siglo Xlll.  En otro orden de cosas, esta ciudad tiene una magnífica playa de arena fina y fue estupendo darse un baño, en un día de sol espléndido.

Estaban muy cercanos los valles y pueblos pasiegos. Al ir por carretera de una zona a otra, pueden verse hermosas vacas pastando, con sus crías, y casi podían acariciarse ya que algunas estaban al borde del camino.  La naturaleza brilla con todo su esplendor en estos valles.

¿Y qué decir sobre los Picos de Europa? Los atravesamos para llegar al valle de Liébana y entrar en la ciudad de Potes. Era la contemplación de la belleza de forma ininterrumpida. Que bonita la ciudad medieval. Nos adentramos por sus callejas empinadas, con sus casas conservadas, rehabilitadas muchas de ellas. Y, estando en el valle de Liébana, nos dirigimos al monasterio de Sto. Toribio donde se venera el “lignum crucis”, el trozo de la cruz de Jesús más grande del mundo. El franciscano que atendió al grupo numeroso que se formó, explicó cómo había llegado a España, con datos concretos a lo largo de los siglos.

Son éstas unas breves pinceladas sobre la bella e histórica tierra cántabra. Aunque solo atravesamos San Vicente de la Barquera, dio tiempo a ver su puente, el mar, los barcos, las montañas, en fin, un paisaje imponente.

Lo que no tenía previsto en absoluto era visitar Garabandal. Una de las personas participantes en el curso, lo propuso y ofreció su coche para ir. Pero es mucho mejor que los interesados en conocer este pueblo,  busquen en internet. Muchos, como yo misma, se sorprenderán.

He hablado de Cantabria, de sus maravillosos paisajes pero ¿qué decir de las personas de aquel lugar? Son sumamente ambles y dispuestos a ayudar cuando ven la necesidad de otros. Una persona del curso, proveniente de un lugar lejos de Cantabria, tuvo una caída inesperada visitando Liérganes. Las personas que iban con ella, la atendieron enseguida pero vio sentada a su lado, a una persona desconocida que quería ayudarla y a otros más.  Fue ocasión de comprobar la solidaridad humana y la buena disposición hacia los demás.  Por otra parte, es digno de destacar el funcionamiento de la seguridad social de nuestro país. Fue trasladada en ambulancia a Santander y solo tuvo que dar el número del D.N.I.  Fue muy bien atendida en un hospital, recibiendo un informe médico detallado y con indicaciones precisas.   A veces, se oye decir esta expresión: ”no sabemos lo que tenemos”.  La verdad es que vivir en España es algo para valorar muchísimo.

Carlota Sedeño Martinez

 

 

 Días de solidaridad y recogida de alimentos.

              Desde hace 40 años (1979), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) celebra el 16 octubre el día de la alimentación, con la doble finalidad: 1) concienciar sobre el problema alimentario en general y  2) potenciar-en la medida de lo posible- la solidaridad con las personas que sufren hambre o malnutrición.

           1) Concienciar sobre el problema es urgente.

          El drama es real ya que  según cálculos de la organización, más de 820 millones de personas continúan padeciendo hambre o carecen de alimentos suficientes para comer. Por eso el tema propuesto por la FAO este año ha sido y es tratar de implicar y concienciar:  "Nuestras acciones son nuestro futuro. Una alimentación sana para un mundo #HambreCero".

        Lo que sucede es que "a pesar de los esfuerzos realizados en las últimas décadas" no se consigue llegar a muchas personas necesitadas en muchas partes del mundo.

        En realidad el "HambreCero", no es que sea una utopía, -porque según los organismos internacionales se producen alimentos para 12.000 millones de personas  y ahora somos 7.500- pero es verdad que el problema no se ataja de un plumazo. La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible quiere ir poniendo en marcha el programa en muchas partes del mundo.

        Imaginemos que un extraterrestre llegara para descubrir las causas del hambre...

https://youtu.be/owaMKKJs-y8

       No se puede olvidar porque es muy duro, que casi una séptima parte de la Humanidad padece hambre. Que para atajarla no es suficiente tomar conciencia, también se requiere generosidad, individual y colectiva: más inversiones públicas y privadas destinadas a fomentar y facilitar la inversión en los propios agricultores y en la distribución de los alimentos que producen. No podemos quedarnos en las cifras, con ser terribles los números; es preciso imaginar el sufrimiento humano que el hambre provoca, en los niños, en las madres, en las familias, y en los asentamientos donde viven.

         Un programa que se puso en marcha, hace 40 años, para atajar el problema del hambre y que sin embargo no ha disminuido... o, se desborda y aparece en otros lugares, puede tener una causa que ni individual ni colectivamente se atreven a afrontar, pero hay que hacerlo. Nadie se atreve a decir la gran verdad, (el gran descubrimiento -más valioso que el descubrimiento del fuego o la invención de la rueda), que muchos perciben: "la realidad exterior,  depende y está en función de la realidad interior".

         Los sentidos perciben hambre, violencia, guerras, pero ignoran la causa. Quienes intentan atajar lo que se percibe por los sentidos, sin poner remedio a las causas que los originan, no ponen mas que parches. Concienciar es tratar de sensibilizar. Sensibilizar es llamar la atención, mediante un "golpe a los sentidos", una información o una campaña para  "alertar" de que hay un problema: hambre, contaminación, deshielo, etc. Algo que llega a las entrañas.  Dicho de otro modo: que no sigamos en la insensibilidad, cerrazón o endurecimiento.

https://youtu.be/J9acpNimDyc

          Si en el mundo actual,  con crisis o sin ella, tenemos los conocimientos precisos para hacer algo con respecto al hambre y también tenemos la capacidad de reunir dinero para resolver problemas cuando los consideramos importantes, si no se hace... algo falla.  Es verdad que también hay otra posibilidad: donar alimentos para quienes, se encuentran cerca y los necesitan (lo veremos a continuación). Las estadísticas pueden ofrecer datos, pero la realidad profunda se sitúa en otro plano: el de la consciencia, la realidad que somos y compartimos con esas personas, sus familias y los seres vivos.

          Aunque todo esfuerzo es bienvenido porque la generosidad palia, en parte, los males, se constata que no existe el cambio de tendencia, ni existirá, sin no se profundiza en la evolución consciencial. "Somos ellos".

         Algunos achacan el hambre a la falta de alimentos, porque las guerras impiden a los ciudadanos (hombres y mujeres) sembrar para poder comer.

https://youtu.be/hZlSVRtZ9P0

        2) Potenciar la solidaridad alimentaria.

        La nutrición es importante: 1) para no morir de hambre, porque según los expertos hay más de 820 millones de seres humanos que pasan hambre; pero también 2) porque hay 700 millones de personas con sobrepeso, víctimas de una alimentación inadecuada (no solo en países ricos, sino también en países de renta media o baja) donde se comen poco  o se come mal, (con hábitos poco saludables).

        Tan perjudicial puede ser "la carencia" de alimentos, como el "exceso" de ellos. La "malnutrición" puede acarrear, en unos, la muerte por inanición, pero también, en otros, por alejarse de las conductas de alimentación saludables: comida basura, obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, alcoholismo, drogas, bulimia, anorexia, etc.

          Los alimentos son necesarios. También una alimentación equilibrada. La creación ofrece generosamente sus frutos.  Pero no es suficiente. Hay que hacerlos llegar a quien los necesite.

          Para ello ha lanzado La Jornada Mundial de la Alimentación  que se hace eco cada año del grito de quienes siguen sufriendo las tragedias del hambre y la malnutrición. El Banco de Alimentos(BdA), del 22 al 24 de noviembre  ha lanzado la campaña Gran recogida de alimentos 2019 en muchas ciudades para que, con la colaboración de numerosos centros comerciales, quien lo desee pueda donar alimentos solidarios. El BdA hacía también un llamamiento porque se necesitan voluntarios, que donen su tiempo, para poder recoger esos alimentos.

             Hay otras formas de solidaridad muy importantes, que inciden en nuestro modo de actuar en la nutrición, partiendo de la naturaleza y de lo que estamos haciendo:

            A) Además de la contaminación atmosférica, la química, envenena.

             Eliminar las armas químicas y los pesticidas que ponen en peligro los alimentos, el agua que bebemos y el aire que respiramos y con ellos la propia vida humana.

           No hay solo pesticidas que matan las abejas, necesarias para la polinización; hay pesticidas, que están vinculados con el cáncer, los daños cerebrales y sistema nervioso (como el clorpirifos- y los diversos nombres con los que se comercializa-). Son un peligro vital.  Se han presentado denuncias y demandas en varios países alegando que el uso continuado de clorpirifos poseía un riesgo innecesario para los trabajadores agrícolas y sus familias pero también para los niños incluso en la fase prenatal.

         Algunos países han prohibido las fumigaciones aéreas de clorpirifos dentro de ciertas zonas por el peligro para el salmón y  truchas. ¿Y los animales que están expuestos directamente?

         "Es el secreto más indecente de la industria química ya que lidera las ventas en todo el mundo pero está lejos del foco mediático". La industria química es poderosa, pero poco controlada. De hecho, en 2007, las autoridades indias intervinieron las oficinas que lo distribuían en el país por supuesto soborno a funcionarios,  para que el clorpirifos pudiera ser vendido en el país.

        En todo caso, se constata por primera vez un aumento de tumores cerebrales, cáncer, enfermedades raras y degenerativas. ¿Todo es casual?

        B) Hambre climática solidaria.

         Si no es una broma que 11.000 científicos en la revista BioScience, alerten de la "emergencia climática" a que se enfrenta la Humanidad, si persiste la tendencia actual... si avisan de que podemos enfrentarnos a "un sufrimiento sin igual", es para tenerlo en cuenta.

        Los ecologistas y los jóvenes se posicionan. De hecho, el grupo ecologista Extinction Rebellion (XR) ha lanzado una huelga de "hambre climática" en 27 países (entre ellos España), en protesta por la falta de acción política.

        Según el comunicado del grupo: "Es delito no responder a una crisis ecológica y de nuestra civilización que, de seguir su curso, puede suponer en última instancia la extinción de la especie humana y de millones de especies". "Nos declaramos en huelga en solidaridad con la gente que muere de hambre a causa de la crisis climática y ecológica... Cada vez serán más víctimas".

         Conclusión:  Los alimentos son bienvenidos y deben ser consumidos con moderación (https://youtu.be/PDg77bnZ6KE); la solidaridad alimentaria es una forma positiva de colaborar en el bienestar y el progreso de la Humanidad, comenzando por los más necesitados. ¡La solidaridad, no debería quedar reducida a una jornada al año! En el fondo, todos somos lo que somos gracias a los demás. "Nuestras acciones son nuestro futuro" ( el de todos).

        En una plaza de Benavides de Órbigo (León), hay un monumento a las manos que parten el pan con la siguiente inscripción, que hace pensar: "Dona lo que tienes y no te faltará lo que necesites".

 José Manuel Belmonte.

 

 

Respondiendo los Argumentos Científicos del Movimiento Homosexual

Los medios de comunicación de izquierda han anticipado el veredicto de la comunidad científica y difunden la falsa impresión de que la ciencia valida la homosexualidad. La evidencia no podía ser más contraria.

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En su esfuerzo por dar a la homosexualidad todas las apariencias de normalidad, el movimiento homosexual se ha vuelto hacia la ciencia, intentando probar tres premisas mayores:

1. la homosexualidad es genética o innata;

2. la homosexualidad es irreversible;

3. una vez que hay animales que tienen vida sexual con otros del mismo sexo, esto es natural.

El artículo concluye que la homosexualidad no es sólo contraria a la naturaleza racional del hombre, sino también a la naturaleza animal.

Los medios de comunicación de izquierda han sido bien solícitos es anticipar el veredicto de la comunidad científica y difundir la falsa impresión de que la ciencia valida la homosexualidad. La evidencia no podía ser más contraria.

Contenido

“¡Yo nací así!”

El argumento de que los homosexuales “nacieron de esa forma” o de que “está en los genes” condujo a la búsqueda del gen homosexual. Tres proyectos de investigación han sido comúnmente mal interpretados para apoyar esa conclusión, en especial las del Dr. Simon LeVay, Drs. J. Michael Bailey y Richard C. Pillard, y el Dr. Dean Hamer.[1]La Asociación Médica Católica resume los hechos en Homosexualidad y Esperanza:

Varios investigadores han tratado de encontrar una causa biológica para la atracción entre seres del mismo sexo. Los medios de comunicación han promovido la idea de que un “gen gay” ya ha sido descubierto… pero, a pesar de varios intentos, ninguno de los muy difundidos estudios… ha sido científicamente demostrado. Varios autores han revisado cuidadosamente estos estudios y encontrado que, no sólo éstos no prueban la base genética para la atracción por el mismo sexo, sino que ni siquiera contienen tales declaraciones…

Si la atracción por el mismo sexo estuviese genéticamente determinada, entonces uno esperaría que unos gemelos sean idénticos en sus atracciones sexuales. Hay, sin embargo, numerosos informes sobre gemelos que no son idénticos en sus atracciones sexuales.[2]

El Estudio del Dr. Simon LeVay

La investigación del Dr. LeVay sobre el cerebro se centró en un grupo de células del hipotálamo, conocidas como INAH-3. El alegó haber encontrado “sutiles, pero significativas diferencias” entre las estructuras cerebrales de hombres homosexuales y normales. Concluyó el resumen de su estudio diciendo: “Este descubrimiento … sugiere que la orientación sexual tiene un substrato biológico.”[3]Fue tanta y tan descabellada la especulación que siguió a la publicación de su estudio en Science Magazine que el Dr. LeVay se sintió impelido a enmendarlo. En 1993, escribió:

 

Para muchas personas, encontrar una diferencia en la estructura cerebral entre hombres homosexuales y normales equivale a probar que los homosexuales “nacieron así”. Una y otra vez he sido definido como alguien que “probó que la homosexualidad es genética,” o algo así. No lo hice. Mis observaciones fueron hechas sólo en adultos que fueron sexualmente activos por un período considerable de tiempo. No es posible, sólo con base en mis observaciones, decir si las diferencias estructurales estaban presentes al nacer y más tarde, influenciaron a los hombres a hacerse homosexuales o normales; o eso apareció en su vida adulta, quizá como resultado de su conducta sexual.[4]

La insistencia del Dr. LeVay en observaciones más amplias es el punto capital de todo el problema. Explicando la investigación hecha por un profesor de neurología en la Universidad de California en Berkeley, Dr. A. Dean Byrd dice:

El cerebro se adapta a los comportamientos

Yo he “curado” a muchos homosexuales… Cualquier otro investigador puede examinar mi trabajo porque está todo documentado en 10 años de cintas magnéticas…Es un mito destructivo que “una vez que es homosexual, siempre lo será.” (L. Hatterer)

[El Profesor] Breedlove concluyó que el cerebro no es un órgano estático. Cambia y se ajusta al comportamiento, y, en el caso de este estudio, específicamente a la conducta sexual. Así, cuando alguien se empeña en un acto particular repetidamente, ciertos circuitos nerviosos en el cerebro son fortalecidos. Como el cerebro es un órgano físico, cuando estos circuitos nerviosos son fortalecidos, se reflejan en la química del cerebro. Alguien que repetidamente juega basketball tendrá un cerebro diferente de alguien que estudia técnicas aeroespaciales. Asimismo, el comportamiento de una persona homosexual probablemente produce un resultado diferente en la estructura cerebral. Estudios como el de LeVay, aunque sean concluyentes, sólo muestran lo que la ciencia ya sabe sobre el cerebro.[5]

El Estudio de Bailey y Pillard

El Estudio de Bailey y Pillard se centró en mellizos. Como el estudio de la Asociación Médica Católica señala, si la homosexualidad es genética, gemelos, que comparten el mismo código genético, deberían tener actitudes idénticas hacia la homosexualidad.Sin embargo, los Drs. Bailey y Pillard no pudieron establecer esto. Su estudio probó que, cuando un gemelo era homosexual, había aproximadamente una probabilidad 50/50 de que el otro gemelo fuese también homosexual. No obstante, esta probabilidad 50/50 es más bien atribuible a la influencia de la cultura circundante y del otro gemelo.

Como el Dr. Byrd señala:

“El único punto esencial que emerge de la investigación de Bailey y Pillard realmente probó que las influencias ambientales juegan un fuerte papel en el desarrollo de la homosexualidad.” [6]

El estudio del Dr. Dean H. Hamer

Mucha gente equivocadamente cree que Dr. Dean H. Hamer descubrió el “gen gay”. Su investigación del ADN se centró en una pequeña parte del cromosoma X en la posición Xq28. Después de analizar esta secuencia de ADN en cuarenta pares de hermanos homosexuales, concluyó que los mismos marcadores genéticos existían en el 83% de ellos.Sus hallazgos fueron mal interpretados, como siendo una prueba de que la homosexualidad es genética y hereditaria. Sin embargo, como el mismo Dr. Hamer afirmó:

La herencia no produjo lo que originalmente esperábamos encontrar: una simple herencia Mendeliana. De hecho, nunca encontramos una sola familia en la cual la homosexualidad hubiese sido transmitida según el obvio modelo que Mendel observó en sus plantas de guisantes.[7]

Neil Whitehead, un Ph.D. en bioquímica, afirmó: “la homosexualidad no es innata, no es dictada genéticamente, no es inmutable.”

El Dr. George Rice realizó de nuevo la investigación del Dr. Hamer, pero con diferentes resultados. Esto llevó al Dr. Rice a concluir: “Nuestros datos no apoyan la presencia de un gen de amplio efecto que influencie la orientación sexual en la posición Xq28.” [8]

Neil Whitehead, un Ph.D. en bioquímica, afirmó: “la homosexualidad no es innata, no es dictada genéticamente, no es inmutable.” [9]

“¡Yo no puedo cambiar!”

Nada es más devastador para la agenda homosexual que la afirmación de que la homosexualidad puede ser curada. En realidad, si la homosexualidad es genética, dominante e irreversible, entonces nadie es responsable por los actos sexuales desviados, una vez que no pueden ser resistidos o cambiados cuando se desea.Sin embargo, el hecho innegable es que, actuando sobre el comportamiento homosexual pasado, la terapia psicológica probó ser exitosa en disminuir, y en muchos casos aun eliminar, la atracción indeseada por el mismo sexo. Esto desconcierta a los activistas homosexuales radicales.[10]

Por esta razón, el movimiento homosexual ostenta una marcada aversión hacia aquellos que sugerirían que la homosexualidad puede ser revertida o curada. Por ejemplo, el Dr. C. C. Tripp declaró en un debate público: “No hay una solo caso registrado de un cambio en la orientación homosexual que haya sido considerado válido por jueces externos o por análisis.”[11]

La cura de la homosexualidad

Basado en su experiencia profesional, el Dr. Lawrence Hatterer respondió:

Yo he “curado” a muchos homosexuales… Cualquier otro investigador puede examinar mi trabajo porque está todo documentado en 10 años de cintas magnéticas. Muchos de estos pacientes “curados” (prefiero usar la palabra “cambiados”) se han casado, tenido familias y vivido felices. Es un mito destructivo que “una vez que es homosexual, siempre lo será.”[12]

Enfrentado con la evidencia, aun el Dr. Robert L. Spitzer, que dirigió la campaña en la Asociación Psiquiátrica Norteamericana para suprimir la homosexualidad de la lista de desórdenes psiquiátricos, cambió de opinión:

“Como la mayoría de los psiquiatras, yo pensaba que el comportamiento homosexual no podía ser resistido, pues la orientación sexual no podía ser cambiada. Ahora creo que eso es falso: algunas personas pueden y hacen el cambio.”[13]

El Dr. Robert L. Spitzer, que dirigió la campaña en la Asociación Psiquiátrica Norteamericana para suprimir la homosexualidad de la lista de desórdenes psiquiátricos, cambió de opinión: “Como la mayoría de los psiquiatras, yo pensaba que el comportamiento homosexual no podía ser resistido, pues la orientación sexual no podía ser cambiada. Ahora creo que eso es falso: algunas personas pueden y hacen el cambio.”

En un estudio sobre 200 ex-homosexuales, hecho el año 2001, el Dr. Spitzer encontró que la religión era una razón muy importante por la que muchos abandonaron la homosexualidad: “Las dos razones más comunes para buscar el cambio eran que vivir como un homosexual o lesbiana ya no era satisfactorio (81%) y que el comportamiento homosexual estaba reñido con la religión del participante (79%).”[14]

Los resultados significativamente positivos de la terapia simplemente no pueden ser ignorados. La declaración Homosexualidad y Esperanza, de la Asociación Médica Católica observa:

Buenos resultados de las terapias

Varios terapeutas han escrito extensamente sobre los resultados positivos de la terapia para la atracción homosexual. Revistas de tratamiento para las atracciones no deseadas hacia el mismo sexo muestran que es tan exitoso como el tratamiento para problemas psicológicos similares: alrededor del 30% se libera de los síntomas y otro 30% experimenta una mejoría.

Relatos de algunos terapeutas han sido igualmente positivos… Esto es sólo una muestra representativa de los terapeutas que relatan resultados exitosos en el tratamiento de personas que experimentan atracción hacia el mismo sexo.[15]

Si la terapia para la atracción no deseada por el mismo sexo registra una tasa de éxito del 30% (y otro 30% son parcialmente curados) en la sociedad hedonista de hoy, ¿cuánto más éxito se podría esperar en una cultura verdaderamente católica que proporcione todos los elementos para la práctica de la virtud?

“Si los animales lo hacen, entonces debe ser natural”

Conscientes de la debilidad científica de sus dos primeras premisas, los activistas homosexuales a menudo usan la tercera premisa basada en el comportamiento animal.El raciocinio que está por detrás de esta tercera premisa científica homosexual podría ser formulado así: “El comportamiento homosexual se observa en animales. Los animales siguen sus instintos de acuerdo con su naturaleza. Por tanto, la homosexualidad está de acuerdo con la naturaleza animal. Una vez que el hombre es también animal, entonces la homosexualidad debe también estar de acuerdo con la naturaleza humana.”

¿El infanticidio y el canibalismo son también parte de la naturaleza humana?

Esta tipo de raciocinio homosexual es insostenible. Quienes lo aplican a actos aparentemente homosexuales entre animales deben aceptar también otras formas de comportamiento animal, tales como el que los padres maten a sus descendientes, o que algunas especies se devoren entre sí, pues están de acuerdo con la naturaleza animal.[16]Aplicando este raciocinio al hombre (porque también es animal) forzaría a aceptar la conclusión absurda de que el infanticidio y el canibalismo están de acuerdo con la naturaleza humana.[17]

No existe en animales un “instinto homosexual”

Cualquiera que se ocupe de la más elemental observación animal es forzado a concluir que la “homosexualidad” animal, el infanticidio y el canibalismo son excepciones al comportamiento normal animal. En consecuencia, no se puede hablar de ellos como de instintos en la naturaleza animal. Estas formas observables y excepcionales de comportamiento animal resultan de otros factores que están más allá de los instintos normales.

Explicando el problema: estímulos que se chocan e instintos confusos

Explicando el problema de estos comportamientos, la primera observación debe ser el hecho de que los instintos animales no están atados por el determinismo absoluto de la leyes físicas que gobiernan el mundo mineral. En varios grados, todos los seres vivos pueden adaptarse en algo a las circunstancias. Ellos responden a estímulos internos o externos.En segundo lugar, la cognición animal es puramente sensorial, limitada a sonidos, olores, tacto, gustos e imágenes. Así, ellos no tienen la precisión y claridad de la percepción intelectual humana. Por lo tanto, no es raro que los animales confundan una sensación con otra o un objeto con otro.

Los instintos mueven un animal hacia un fin de acuerdo con su naturaleza. Sin embargo, la confianza espontánea del impulso instintivo puede sufrir modificaciones en su curso, cuando otras imágenes sensoriales, percepciones o memorias pueden entrar en juego como nuevos estímulos que afectan el comportamiento del animal. También, el conflicto de dos o más instintos puede a veces modificar el impulso original.

En el hombre, cuando dos reacciones instintivas se chocan, el intelecto determina el mejor camino a seguir, y la voluntad entonces refrena un instinto mientras estimula el otro.

Con animales, dada la ausencia de intelecto y voluntad, cuando dos impulsos instintivos chocan, prevalece aquel más favorecido por las circunstancias. Esto resulta en casos observables de “infanticidio” animal, canibalismo y “homosexualidad.”

“Infanticidio” animal

Sarah Hartwell explica que gatos matan sus gatitos como resultado de recibir señales mezcladas de sus instintos:La mayoría de las gatas pueden conmutar entre “el modo de jugar” y “el modo de cazar” para no dañar a sus crías. En las gatas este desconectar del “modo de cazar” puede ser incompleto y, cuando ellas están muy excitadas con el juego, el instinto “cazador” se refuerza y ellas pueden matar a los gatitos. El instinto de caza es tan fuerte, y es tan duro desactivarlo cuando la presa está presente, que el descuartizar y aun el comer los gatitos puede seguirse… Compare el tamaño, sonido y actividad de gatitos con el tamaño, sonido y actividad de la presa. Ambos son pequeños, tienen voces chillonas y tienen movimientos rápidos y erráticos. Todo esto dispara el comportamiento cazador. En la gata, el comportamiento maternal no siempre puede sobrepasar el comportamiento cazador y ella trata a los gatitos exactamente del mismo modo como trataría a una presa pequeña. Sus instintos están confundidos.[18]

Canibalismo animal

A respecto del canibalismo animal la revista Iran Nature and Wildlife Magazine comenta:[Un] caníbal es un animal que se alimenta de otros de su propia especie… Alrededor de 140 especies diferentes muestran tendencias caníbales en varias situaciones. El canibalismo es más común entre vertebrados inferiores e invertebrados, a menudo debido a que el animal depredador confunde a uno de su especie con una presa. Pero también ocurre entre pájaros y mamíferos, especialmente cuando la comida es escasa.[19]

Comportamiento animal “homosexual”

Exactamente porque los animales carecen de razón, sus medios de expresar sus estados afectivos (temor, placer, dolor, deseo, etc.) son limitados. Los animales carecen de los ricos recursos de que el hombre dispone de adaptar su modo de hablar, mirar y hacer gestos para expresar sentimientos. En consecuencia, los animales a menudo expresan ambiguamente sus estados afectivos. Ellos piden prestadas, por así decir, las manifestaciones del instinto de reproducción para manifestar los instintos de dominio, agresividad, temor, gregarismo, etc.Un ejemplo típico de este fenómeno puede ser visto con bonobos. Estos mamíferos de la familia de los chimpancés mantienen un comportamiento aparentemente sexual. Estas actitudes sexuales son su manera de expresar dominio, temor, aceptación y otros estados afectivos. Así, Frans B. M. de Waal, que pasó cientos de horas observando y filmando bonobos, dice:

Hay dos razones para creer que la actividad sexual [comportamiento] es la respuesta del bonobo para evitar conflicto. Primero, cualquier cosa, no solamente el alimento, que despierta el interés de más de un bonobo a la vez tiende a resultar en contacto sexual. Si dos bonobos se aproximan a una caja de cartón lanzada dentro de su cerca, ellos rápidamente montarán encima del otro antes de jugar con la caja. Tales situaciones conducen a riñas en la mayoría de las otras especies. Pero los bonobos son enteramente tolerantes, quizá porque ellos usan el sexo para apartar la atención y diluir la tensión.

Segundo, la actividad sexual de los bonobos a menudo ocurre en contextos agresivos sin relación alguna con la comida. Un macho celoso podría expulsar a otro lejos de la hembra, después de lo cual los dos machos se reúnen y realizan un frotamiento de los órganos sexuales. O después de que una hembra golpea a una cría, la madre de esta última puede embestir a la agresora, acción que es inmediatamente seguida por un frotamiento de los genitales entre las dos adultas.[20]

Otra explicación para el comportamiento aparentemente “homosexual” entre animales es la confusión al identificar al otro sexo. Mientras más bajas sean las especies en la escala animal, más tenues y difíciles de detectar son las diferencias entre sexos, llevando a confusiones más frecuentes.

En todo caso, permanece el hecho de que, cualesquiera sean las apariencias que el comportamiento animal “homosexual” pueda asumir, ellas no vienen de un instinto “homosexual” que sea parte de la naturaleza animal. El Dr. Antonio Pardo, Profesor de Bioética en la Universidad de Navarra, España, explica:

La homosexualidad entre animales no existe

Hablando en términos precisos, la homosexualidad no existe entre animales… Por razones de supervivencia, el instinto reproductivo entre animales es siempre dirigido hacia un individuo del sexo opuesto. Por tanto, un animal nunca puede ser homosexual como tal. Sin embargo, la interacción de otros instintos (particularmente el dominio) puede resultar en comportamiento que parezca ser homosexual. Tal comportamiento no puede ser considerado equivalente a una homosexualidad animal. Todo esto significa que el comportamiento sexual animal abarca aspectos más allá de la reproducción.[21]

Concluyendo, la homosexualidad no es sólo contraria a la naturaleza racional del hombre, sino también a la naturaleza animal.

NOTAS:

[1] Simon LeVay, “A Difference in Hypothalamic Structure Between Heterosexual and Homosexual Men,” 253 Science, 1034 (1991). J. Michael Bailey and Richard C. Pillard, “A Genetic Study of Male Sexual Orientation,” 48 Archives of General Psychiatry, 1089 (1991). Dean H. Hamer y otros., “A Linkage Between DNA Markers on the X Chromosome and Male Sexual Orientation” in The Science of Desire (New York: Simon Schuster, 1995), Appendix A.

[2] Homosexuality and Hope (Catholic Medical Association, 2000) p. 2. (Todas las notas originales han sido omitidas.) Ver también Gerard J.M. van den Aardweg, p. 25.

[3] Simon LeVay, The Sexual Brain (Cambridge, Mass.: The MIT Press, 1993), p. xii.

[4] Ibid., p. 122.

[5] Dr. A. Dean Byrd y Stony Olsen, “Homosexuality: Innate and Immutable?” Regent University Law Review, Vol. 14, pp. 516-517. (Las notas originales han sido omitidas.)

[6] Ibid., p. 523.

[7] Hamer y Copeland, p. 104.

[8] George Rice, y otros., “Male Homosexuality: Absence of Linkage to Microsatellite Markers at Xq28,” Science, Vol. 284, p. 667.

[9] Neil y Briar Whitehead, My Genes Made Me Do It! A Scientific Look at Sexual Orientation (Lafayette, La.: Huntington House Publishers, 1999), p. 9.

[10] Testimonios personales de ex-homosexuales pueden ser encontrados en www.narth.com/menus/interviews.html y http://couragerc.net/MemberTestimonies.html.

For examples of pro-homosexual animosity for successful therapy, see Dr. Gregory Herek, www.psychology.ucdavis.edu/rainbow/html/facts_changing.html, DignityUSA at www.dignityusa.org/news/981008exgay.html, GLAAD, www.glaad.org/media/archive_detail.php?id=133.

[11] Homosexuality and Hope, p. 6.

[12] Ibid.

[13] “Prominent Psychiatrist Announces New Study Results: Some Gays Can Change,”“ www.narth.com/docs/spitzer2.html.

[14] Warren Throckmorton, “Initial Empirical and Clinical Findings Concerning the Change Process of Ex-Gays,” Professional Psychology: Research and Practice, 2002, Vol. 3, p. 246.

[15] Homosexuality and Hope, p. 7.

[16] Cf. Sarah Hartwell, “Cats that kill kittens,” www.messybeast.com/kill_kit.htm. También, “Cannibalism in Animals,” www.hamshahri.org/musiems/daarabad/inwm/no.8/english/wnw/wnw01.html.

[17] “ Es un error frecuente comparar los comportamientos humanos y animales, como si tuviéramos la misma naturaleza. Vemos, por ejemplo, actos de inenarrable ferocidad entre animales como la muerte de las crías, de los individuos más débiles y de las parejas después de aparearse. Esto no significa que los hombres deban ajustar sus vidas a los patrones seguidos por los seres irracionales, no dotados de una conciencia individual. Las leyes que rigen el comportamiento humano son de una naturaleza diferente y deben ser buscadas donde Dios las inscribió, es decir, en la naturaleza humana”. (Bruto Maria Bruti, Domande e risposte sul problema dell”omosessualità, www.paginecattoliche.it/domande­_omosessualita.htm).

[18] Sarah Hartwell, “Cats that kill kittens.” (Destaques nuestros.)

[19] “Cannibalism in Animals.” (Destaques nuestros.)

[20] Frans B. M. de Waal, “Bonobo Sex and Society,” Scientific American, Mar. 1995, pp. 82-88, www.songweaver.com/info/bonobos.html. (Destaques nuestros.)

[21] Antonio Pardo, “Aspectos médicos de la homosexualidad,” Nuestro Tiempo, Jul./Aug. 1995, pp. 82-89.

 

 

El valor inalienable de toda vida humana

Católicos, musulmanes y judíos han firmado en Roma una histórica Declaración conjunta sobre las cuestiones del final de la vida. El texto ofrece una posición común sobre los valores y prácticas relevantes para el enfermo terminal. Busca ayudar a los profesionales de la salud a comprender, respetar, ayudar y consolar mejor al paciente y a su familia la final de la vida; y también promueve una comprensión recíproca entre las citadas tradiciones religiosas y la ética laica con respecto a estos decisivos asuntos.

La Declaración aborda el uso de la tecnología médica al final de la vida, la necesaria ayuda de la comunidad y la asistencia espiritual, y manifiesta un claro rechazo de la eutanasia y del suicidio asistido médicamente. Lo que necesitan los pacientes en fase terminal es recibir los cuidados paliativos más completos posibles desde el punto de vista físico, emocional, social y espiritual.

Jesús Martínez Madrid

 

 

¿Ahora el Líbano?

Al convulso panorama del Cercano Oriente se suma ahora El Líbano, uno de los países que sobrevivía a la inestabilidad generalizada en toda la región gracias a su genuino sistema de reparto de Poder. Desde hace aproximadamente un mes los libaneses se han echado a las calles espontáneamente para reclamar menos que un cambio de sistema y la salida de toda la clase política, acusada de corrupción. A pesar de la guerra civil de los años 90, Líbano ha sido considerado siempre una especie de oasis económico y democrático en medio de las llamaradas de los países vecinos. Fundamentado en un pacto entre cristianos y musulmanes, que se reparten la presidencia de la Republica y la del Gobierno, los clanes políticos y familiares se han sucedido en el poder durante décadas como una garantía de estabilidad. Sin embargo ahora son acusados de haber pervertido el espíritu de la Constitución para convertir el país en un bazar donde todo se compra y se vende sin atender los problemas sociales y al creciente desempleo.

Suso do Madrid

 

Los pobres son

Muchas veces, también dentro de la Iglesia, la voz de los pobres ha sido acallada, o no ha sido escuchada con la intensidad que merecía. Los pobres son, sin embargo, como nos ha recordado el Papa, la puerta del Cielo. Saber hacer nuestro ese grito de los que sufren y de los que menos tienen, es imprescindible para afrontar adecuadamente los nuevos desafíos, con todas sus dificultades y esperanzas, que se le presentan a la Iglesia en nuestro tiempo. Sin creernos superiores a nadie, sin caer en la tentación de pensar que nosotros ya lo tenemos todo en orden.

Se trata, en definitiva, como nos ha recordado Francisco al hilo de lo vivido en el Sínodo sobre la Amazonia, de ser capaces de salir de una "Iglesia del yo" y de salir consecuentemente de nosotros mismos, porque el verdadero culto a Dios  pasa a través del amor del prójimo.

Enric Barrull Casals

 

Pactos y repartos… “del botín” 

 

                                A “bombo y platillo”, con todas las fuerzas de todos los informativos y muchos “desinformativos”; con el grito animador de todos los que viven y chupan de la política (dinero público) y más aún de los que, “no pintan nada”, en un parlamento, pero que ven con ansias que ahora puede ser (y como antes fue) que un voto, dos, tres o… pueden valer “un Potosí”, o el cómodo retiro para mientras viva “el aprovechado de turno”; puesto que y como afirmara el tristemente famoso Aristóteles-Sócrates Onassis… Todo en este mundo se compra con dinero y lo que no se compra con dinero… se compra con más dinero”… todos reitero, han anunciado la nueva-vieja “nueva”, que los dos “afines” y que antes no lo fueron, “pájaros que no han hecho otra cosa que vivir de la política o el dinero público”; acuerdan “no se sabe qué en concreto”, pero se dice que un “pacto de Estado”, para una legislatura de cuatro años en España, pese a que, “hechas las cuentas por quienes dicen saberlo todo”; las mismas son como las del famoso cuento de “La lechera”; ya que para lograr lo que pretendan estos “dos pájaros”; tienen que reunir “en la jaula”, a bastantes de los “otros pájaros menores”; pero seguro que muchos de ellos, ya “se relamen de gusto”, puesto que si aún no ven ni huelen, se preparan para “meter mano y cuchara en la rica y barata miel que quieren, del riquísimo panal que mantendremos los contribuyentes, que en general seremos relegados a lo de siempre, puesto que tan rica miel es sólo para los pájaros citados, el resto sólo nos queda ese ya despreciable voto, que en realidad no sirve para nada, o no sirve para lo que en general debiera”, por tanto “el potaje de infecta política que padecemos continuará hasta ni se sabe cuándo”.

                                De momento nos seguirán entreteniendo con esos “misterios” que más que otra cosa, nos pueden hacer reír; puesto que visto lo pasado en ya tantos años como “muriera la dictadura de Franco”; ya hemos visto de todo pero en general, nada o poco bueno para el conjunto de España y los españoles; y a la vista está la pobreza, el empobrecimiento continuo y los pocos visos de prosperidad y verdadero progreso que hemos recibido, de “la nueva era”.

                                No obstante y como en “un disco rayado”, la cantinela del político de turno siempre es la misma mentira… “gobiernos de progreso o progresistas, sociales, económicos y de creación de empleo”. Pero en la construcción de algo destruido, siempre se tarda mucho más que en la destrucción de lo que sea; fijémonos como ejemplo y muestra lo que se tarda en derruir un edificio y llevarse los escombros y luego, si se decide, construirlo; desde que se piensa en ello, se hacen los planos oportunos, se contrata la obra, se pone en construcción, hasta llegar “a la última teja o plancha de la cubierta y empezar a utilizarlo”… ¿Cuánto tiempo transcurre o puede transcurrir?

                                Por todo ello, “las ilusiones del pueblo son nulas”, si acaso lo van a ser para los que piensan entrar en “el reparto del pastel”; si es que se llega a completar el equipo necesario, el que como siempre, “irán a lo suyo y de inmediato a programar sus trabajos para una continuidad en las poltronas, pase lo que pase y hagan lo que hagan”, para ello existe ese mandamiento del “secreto en lo que se hable en la mesa de ministros; y el que tienen que jurar o prometer, por lo que se puede deducir el tipo de temas que allí se plantearán y que no conviene que la plebe se entere”; aunque bien visto si nos enterásemos, sólo serviría para que creciese el desencanto o peor aún; la indignación ya presente en los que tienen que votar; y que en realidad no votamos a nadie en concreto, sino a “irresponsables grupos o listas que no sabemos en realidad para que nos sirven a los de a pie”. ¿Democracia esto… ¡Y una mierdaaaa!

                                Finalmente algunas reflexiones que dedico “al viento”

 

“La verdad es la herida que más duele… y no cicatriza”.

PARA QUIENES HABLAN Y ESCRIBEN: La palabra que se pronuncia o escribe, ya no se puede recuperar”; y quienes escribimos para otros, hemos de tener sumo cuidado en ello... “el papel debe ser sagrado y no debe ser manchado con nada nocivo”. Mejor callar y meditar de nuevo, antes de escribir algo que no se deba relatar. (De mis reflexiones publicadas)

 

Casi todos podemos soportar la adversidad, pero si queréis probar el carácter de un hombre, dadle poder. (Abraham Lincoln) 

                                “Está claro que la gente no entiende el sistema monetario y bancario, porque si lo entendiese creo que habría una revolución mañana por la mañana”. (Henry Ford lo dijo en 1922)

 

POLÍTICA Y JUSTICIA: "La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción. (Anacarsis. siglo VII a.C.)

 

Otro sabio sentenció lo que sigue: “La mayor pobreza es la del juez que alquila o vende su toga”.

 

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes