Las Noticias de hoy 12 Diciembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 12 de diciembre de 2019     

Indice:

ROME REPORTS

“El martirio es el aire de la vida de un cristiano” – Catequesis completa

 Las cadenas de san Pablo, “signo de su fidelidad al Evangelio y al Resucitado”

Peregrinos ucranianos: Gracias “por vuestra fidelidad a Jesucristo”

Virgen de Loreto: El Papa desea “la bendición de la vida” a las familias

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE: Francisco Fernandez Carbajal

“Todo puede y debe llevarnos a Dios”: San Josemaria

Historia de la Virgen de Guadalupe

La misión educativa de la familia (I): M. Díez

Preparando la Navidad: Ernesto Juliá

El Coro del colegio Tajamar lanza su primer villancico original

Denuncian que "la industria a favor del aborto sabe y oculta que la píldora abortiva es peligrosa"

Coherencia ecologista: Ángel Cabrero Ugarte

La fiesta del nacimiento de Cristo: + Braulio Rodríguez Plaza. Arzobispo de Toledo. Primado de España

Cambio de época: Ana Teresa López de Llergo

Aún estamos a tiempo de vivir un adviento lleno de alegría y esperanza: Silvia del Valle.

La Inmaculada y España: Josefa Romo Garlito

La crisis universal de los sesenta: Valentín Abelenda Carrillo

Nuevo capítulo: José Morales Martín

El hombre no quiere arrodillarse: Jesús Martínez Madrid

Las pensiones y otros abusos: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

“El martirio es el aire de la vida de un cristiano” – Catequesis completa

Persecución de san Pablo

diciembre 11, 2019 14:03Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 11 dic. 2019).- El Pontífice ha recordado que “el martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana”, y ha asegurado que siempre habrá mártires entre nosotros: “esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús”.

Esta mañana, 11 de diciembre de 2019, en el Aula Pablo VI, el Santo Padre ha proseguido la catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, centrándose en el pasaje “¡Por poco con tus argumentos haces de mí un cristiano!” (Hechos 26, 28). Pablo prisionero ante el rey Agripa (Hechos, 26, 22-23).

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Al pronunciar la catequesis en italiano, dedicada a la persecución del apóstol Pablo, el Papa ha improvisado unas palabras, con las que ha compartido el encuentro que ha tenido antes de la audiencia general con un grupo de peregrinos ucranianos: “¡Cómo persiguieron a esta gente, cuánto han sufrido por el Evangelio! Pero no negociaron la fe. Son un ejemplo”.

“Hoy en el mundo, en Europa, tantos cristianos son perseguidos y dan la vida por su fe, o son perseguidos con guantes blancos, es decir, dejados de lado, marginados…”, ha indicado. El martirio “es una bendición del Señor, que haya en el pueblo de Dios, alguno o alguna que dé este testimonio de martirio”.

Perseverancia

El apóstol san Pablo, ha indicado Francisco en su catequesis, “nos enseña la perseverancia en la prueba” y la “capacidad de leer todo con los ojos de la fe”.

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En este sentido, ha exhortado a pedirle al Señor, por intercesión del apóstol, “que reviva nuestra fe y nos ayude a ser fieles hasta el final de nuestra vocación de cristianos, de discípulos de los discípulos del Señor, de misioneros”.

A partir de este momento, el retrato de Pablo es el del prisionero cuyas cadenas son el signo de su fidelidad al Evangelio y del testimonio dado al Resucitado.

Lucas destaca la similitud entre Pablo y Jesús, ambos odiados por sus adversarios, acusados públicamente y reconocidos como inocentes por las autoridades imperiales; y así Pablo se asocia con la pasión de su Maestro, y su pasión se convierte en un evangelio vivo.

Tras resumir su discurso en diversas lenguas, el Papa ha saludado a los grupos de fieles presentes. La audiencia general ha terminado con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

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Catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la lectura de los Hechos de los Apóstoles, prosigue el camino del Evangelio por el mundo y el testimonio de san Pablo está cada vez más marcado por el sello del sufrimiento. Pero esto es algo que crece con el tiempo en la vida de Pablo. Pablo no es sólo el evangelizador ardiente, el intrépido misionero entre los paganos que da vida a las nuevas comunidades cristianas, sino también el testigo sufriente del Resucitado (cf. Hch 9, 15-16).

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La llegada del apóstol a Jerusalén, descrita en el capítulo 21 de los Hechos, desencadena un odio feroz hacia él, que le reprochan: “¡Pero éste era un perseguidor! ¡No os fieis!”. Como lo fue para Jesús, Jerusalén también es la ciudad hostil para él. Cuando fue al templo, lo reconocieron, lo sacaron para lincharlo y fue salvado in extremis  por los soldados romanos. Acusado de enseñar contra la Ley y el Templo, fue arrestado y comenzó su peregrinaje como prisionero, primero ante el sanedrín, luego ante el procurador romano en Cesarea y finalmente ante el rey Agripa. Lucas destaca la similitud entre Pablo y Jesús, ambos odiados por sus adversarios, acusados públicamente y reconocidos como inocentes por las autoridades imperiales; y así Pablo se asocia con la pasión de su Maestro, y su pasión se convierte en un evangelio vivo. Yo vengo de la basílica de San Pedro y allí tuve mi primera audiencia esta mañana con peregrinos 13-413x275

ucranianos de una diócesis ucraniana. ¡Cómo persiguieron a esta gente, cuánto han sufrido por el Evangelio! Pero no negociaron la fe. Son un ejemplo. Hoy en el mundo, en Europa, tantos cristianos son perseguidos y dan la vida por su fe, o son perseguidos con guantes blancos, es decir, dejados de lado, marginados… El martirio es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana. Siempre habrá mártires entre nosotros: esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús. Es una bendición del Señor, que haya en el pueblo de Dios, alguno o alguna que dé este testimonio de martirio.

Pablo es llamado a defenderse de las acusaciones, y al final, en presencia del rey Agripa II, su apología se convierte en un testimonio eficaz de fe (cf. Hch 26, 1-23).

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Luego Pablo cuenta su propia conversión: Cristo resucitado lo hizo cristiano y le confió la misión entre las naciones, “para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, y para que reciban el perdón de los pecados y una parte de la herencia, entre los santificados mediante la fe en mí” (v. 18). Pablo obedeció este mandato  y no hizo otra cosa que mostrar cómo los profetas y Moisés predijeron lo que ahora anuncia él: “que el Cristo había de padecer y que, después de resucitar el primero de entre los muertos, anunciaría la luz al pueblo y a los gentiles” (v. 23). El testimonio apasionado de Pablo toca el corazón del rey Agripa, a

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quien sólo le falta el paso decisivo. Y así dice el rey: “¡Por poco con tus argumentos haces de mí un cristiano! (v. 28). Pablo es declarado inocente, pero no puede ser liberado porque ha apelado al César. Así continúa el viaje imparable de la Palabra de Dios a Roma. Pablo, encadenado, terminará aquí en Roma.

A partir de este momento, el retrato de Pablo es el del prisionero cuyas cadenas son el signo de su fidelidad al Evangelio y del testimonio dado al Resucitado.

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Las cadenas son ciertamente una prueba humillante para el Apóstol, que aparece al mundo como un “malhechor” (2 Tim 2,9). Pero su amor a Cristo es tan fuerte que incluso estas cadenas se leen con los ojos de la fe; fe que para Pablo no es “una teoría, una opinión sobre Dios y sobre el mundo”, sino “el impacto del amor de Dios en su corazón, […] es amor a Jesucristo” (BENEDICTO XVI, Homilía con ocasión del Año Paulino, 28 de junio de 2008).

Queridos hermanos y hermanas, Pablo nos enseña la perseverancia en la prueba y la capacidad de leer todo con los ojos de la fe. Hoy pedimos al Señor, por intercesión del apóstol, que reviva nuestra fe y nos ayude a ser fieles hasta el final de nuestra vocación de cristianos, de discípulos de los discípulos del Señor, de misioneros.

 

Las cadenas de san Pablo, “signo de su fidelidad al Evangelio y al Resucitado”

Resumen de la catequesis

diciembre 11, 2019 11:45Rosa Die AlcoleaAudiencia General

(ZENIT – 11 dic. 2019).- Siguiendo el libro de los Hechos de los Apóstoles, tema seguido por el Papa Francisco en sus audiencias generales, ha recordado que san Pablo, “evangelizador lleno de entusiasmo y misionero intrépido”, participó también en los sufrimientos de la pasión del Señor Jesús, “pues como Él, fue igualmente odiado y perseguido”.

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Esta mañana, miércoles, 11 de diciembre de 2019, el Santo Padre ha presidido la audiencia general en el interior del Vaticano, a causa del frío en Roma. Minutos antes de las 9:30 horas, Francisco ha llegado al aula Pablo VI, donde se ha centrado con miles de visitantes y peregrinos procedentes de Italia y de otros países.

El Pontífice ha revelado que el apóstol Pablo, el prisionero en cadenas, “humillado y tratado como malhechor”, consideró esas cadenas como un “signo de su fidelidad al Evangelio y al Resucitado”, y como un “eficaz instrumento misionero para animar a los hermanos en el Señor a anunciar sin miedo la Palabra, que no puede ser encadenada, porque es libre y va adelante transformando la historia”.

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Apóstol de los gentiles

En el resumen de la catequesis que ha pronunciado en español, el Papa ha relatado cómo san Pablo fue llevado ante el rey Agripa para defenderse de las acusaciones que le hacían sus enemigos, y ha señalado que “hablando ante el rey, manifestó su íntimo ligamen con el pueblo de Israel y contó la historia de su conversión: Fue Cristo Resucitado quien lo hizo cristiano y quien le encomendó la misión de ser apóstol de los gentiles”.

Así, Pablo, obediente al mandato del Señor, se dedicó a demostrar cómo Moisés y los profetas habían preanunciado lo que él les anunciaba: que Jesucristo por su pasión, muerte y resurrección había sido constituido Señor y Salvador.

Aun cuando fue declarado inocente, Pablo no fue liberado porque se había apelado al César, ha narrado el Papa. “De este modo, junto con él, la Palabra de Dios avanzó en su camino incontenible hacia Roma”.

 

 

Peregrinos ucranianos: Gracias “por vuestra fidelidad a Jesucristo”

Eparquía de Muchaveco

diciembre 11, 2019 11:53Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 11 dic. 2019).- El Papa Francisco agradeció a los peregrinos ucranianos de rito bizantino de la eparquía de Muchaveco su “fidelidad a Jesucristo” y los invitó “a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso”.

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Hoy, 11 de diciembre de 2019, antes de  la audiencia general, el Santo Padre ha recibido en audiencia, en la basílica de San Pedro, a los participantes en la peregrinación de la Eparquía de Mukachevo de rito bizantino (Ucrania).

Este peregrinaje se produce con motivo del 30º aniversario de la salida de la clandestinidad de la Eparquía de Mukachevo.

Madre de muchos mártires

En su discurso, Francisco recordó que la Iglesia de Mukachevo “es madre de muchos mártires, que con su propia sangre han confirmado su fidelidad a Cristo, a la Iglesia Católica y al Obispo de Roma”.

En particular, recordó al beato mártir Mons. Teodor Romža, “que en los momentos más oscuros de vuestra historia supo guiar al pueblo de Dios con sabiduría evangélica y valentía, hombre incansable, según el ejemplo de Cristo Buen Pastor, hasta el punto de dar la vida por las ovejas”.

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Igualmente, aludió a los antepasados de esta comunidad “que en la intimidad de sus hogares, y a menudo bajo la atenta mirada del régimen hostil, arriesgando su libertad y su vida, transmitieron la enseñanza de la verdad de Cristo y ofrecieron a las generaciones futuras, de las que sois representantes, un testimonio elocuente de fe firme, de fe viva, de fe católica”.

Palabras en la audiencia general

Durante la audiencia general, Francisco se ha referido a este encuentro: “Vengo de la basílica de San Pedro y allí tuve mi primera audiencia esta mañana con peregrinos ucranianos de una diócesis ucraniana. ¡Cómo persiguieron a esta gente, cuánto han sufrido por el Evangelio! Pero no negociaron la fe. Son un ejemplo”.

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Y añadió que hoy en el mundo, en Europa, “tantos cristianos son perseguidos y dan la vida por su fe, o son perseguidos con guantes blancos, es decir, dejados de lado, marginados…”.

Con respecto al martirio, para el Pontífice, “es el aire de la vida de un cristiano, de una comunidad cristiana. Siempre habrá mártires entre nosotros: esta es la señal de que vamos por el camino de Jesús. Es una bendición del Señor, que haya en el pueblo de Dios, alguno o alguna que dé este testimonio de martirio”.

A continuación reproducimos el discurso completo que el Papa pronunció a los peregrinos de esta eparquía durante su encuentro.

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Discurso del Santo Padre

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Queridos hermanos en el Episcopado, queridos sacerdotes, religiosos y religiosas, queridos hermanos y hermanas.

Habéis venido a Roma para celebrar junto con el Sucesor de Pedro el 30º aniversario de la salida de la clandestinidad de la Eparquía de Mukachevo.

Me alegra recibiros cerca de  la tumba de San Pedro y, junto con vosotros, deseo dar las gracias al Señor infinitamente bueno que, con su poderosa mano, ha liberado a vuestra Iglesia de la larga opresión del régimen soviético.

La Iglesia de Mukachevo es madre de muchos mártires, que con su propia sangre han confirmado su fidelidad a Cristo, a la Iglesia Católica y al Obispo de Roma.

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En particular, recordemos al beato mártir Mons. Teodor Romža, que en los momentos más oscuros de vuestra historia supo guiar al pueblo de Dios con sabiduría evangélica y valentía, hombre incansable, según el ejemplo de Cristo Buen Pastor, hasta el punto de dar la vida por las ovejas.

También quiero recordar a vuestros antepasados, abuelos y abuelas, padres y madres, que en la intimidad de sus hogares, y a menudo bajo la atenta mirada del régimen hostil, arriesgando su libertad y su vida, transmitieron la enseñanza de la verdad de Cristo y ofrecieron a las generaciones futuras, de las que sois representantes, un testimonio elocuente de fe firme, de fe viva, de fe católica.

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Os doy las gracias de todo corazón, queridos hermanos y hermanas, por vuestra fidelidad a Jesucristo e invito a a cada uno de vosotros, “en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque «nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor»” (Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, 3).

En esta solemne ocasión, ruego al Señor que proteja a la eparquía de Mukachevo de las insidias del mal y que le dé toda prosperidad.

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Mientras nos acercamos a las fiestas navideñas, encomendando a vuestros pastores y a todos vosotros, queridos fieles, la protección de la Santísima Virgen de Mukachevo, os deseo una Santa Navidad: ¡que el Hijo de Dios nazca en vuestros corazones!

Llevad mis cordiales saludos a todos vuestros seres queridos, especialmente a los niños y a las personas enfermas y que sufren. Y por favor, no os olvidéis de rezar por mí. ¡Que Dios os bendiga a todos!

© Librería Editorial Vaticana

 

 

Virgen de Loreto: El Papa desea “la bendición de la vida” a las familias

Tweet para la apertura del Jubileo

diciembre 11, 2019 10:48Anne KurianPapa y Santa Sede

(ZENIT – 11 diciembre 2019).- “¡Que la Virgen Santa de Loreto nos ayude a recorrer el camino de la paz y la fraternidad fundadas en la acogida, el perdón, el respeto a los demás y el amor; conceda a las familias la bendición de la vida; y lleve ayuda y consuelo a quienes sufren duras pruebas!“.

Este es el tweet publicado por el Papa Francisco el 10 de diciembre de 2019, dos días después de la apertura del Jubileo del Santuario de la “Santa Casa” de Nuestra Señora de Loreto, que concluirá en un año.

El Año Jubilar del  Santuario de Nuestra Señora de Loreto es un evento otorgado por el Papa Francisco para el centenario de la proclamación de la Virgen de Loreto como patrona de los aviadores y viajeros aéreos.

La Puerta Santa fue abierta el 8 de diciembre por el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin, “número 2” de la Santa Sede. El año finalizará en la basílica de San Pedro el 10 de diciembre de 2020, con la posible presencia del Papa Francisco.

El santuario mariano de Loreto es uno de los más importantes del mundo. Domina la ciudad desde la colina Loreto, a 30 km al suroeste de Ancona, en la costa adriática de Italia. Alberga las tres paredes de la casa semi-troglodita de Nazaret donde, según la tradición, tuvo lugar la Anunciación y donde vivió la Sagrada Familia.

Según la leyenda, la “Santa Casa” fue transportada por los “ángeles” de Nazaret a Loreto. La investigación histórica ha establecido que cuando los sarracenos invadieron Tierra Santa, los cruzados llevaron estas piedras por mar en 1291, primero a la costa de Iliria y luego a Loreto.

Originalmente, la reliquia se colocó bajo el refugio de una iglesia sencilla, pero, a partir del siglo XIV, esta casa se convirtió en un objetivo de peregrinación tan importante, en el camino a Roma, que comenzaron los trabajos de la basílica actual y las fortificaciones para protegerla en 1469. En 1507, el papa Julio II decidió desarrollar las obras designando oficialmente a Loreto como lugar de peregrinación y enviando allí al arquitecto del Vaticano, Bramante, para liderar la última fase del proyecto.

El Papa Benedicto XV proclamó a la Virgen de Loreto patrona de los aviadores el 24 de marzo de 1920. El 31 de octubre, el Papa Francisco inscribió la celebración de la Bienaventurada Virgen María de Loreto en el Calendario General Romano el 10 de diciembre. “Que podamos levantar en vuelo también nuestro espíritu”, escribió en la oración para este jubileo.

 

 

 

NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE*

Memoria

— La aparición de la Virgen a Juan Diego.

— Nuestra Señora precede a todo apostolado y prepara las almas.

— La nueva evangelización. El Señor cuenta con nosotros. No desaprovechar las ocasiones.

I. La devoción a la Virgen de Guadalupe en México tiene su origen en los comienzos de su evangelización, cuando los creyentes eran aún muy pocos. Nuestra Señora se apareció en aquellos primeros años a un indio campesino, Juan Diego, y lo envió al Obispo del lugar para manifestarle el deseo de tener un templo dedicado a Ella en una colina próxima, llamada Tepeyac. Le dijo la Virgen en la primera aparición: «en este santuario le daré a las gentes todo mi amor personal, mi mirada compasiva, mi auxilio, mi salvación: porque Yo, en verdad, soy vuestra Madre compasiva, tuya y de todos los hombres... Allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores»1.

El Obispo del lugar, antes de acceder a esta petición, pidió una señal. Y Juan Diego, por encargo de la Señora de los Cielos, fue a cortar un ramo de rosas, en el mes de diciembre, sobre la árida colina, a más de dos mil metros de altura. Habiendo encontrado, con la consiguiente sorpresa, las rosas, las llevó al Obispo. Juan Diego extendió su blanca tilma, en cuyo hueco había colocado las flores. Y cuando cayeron en el suelo «apareció de repente la Amada Imagen de la Virgen Santa María, Madre de Dios, en la forma y figura que ahora se encuentra»2. Esa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó impresa en la rústica tilma del indio, tejida con fibras vegetales. Representa a la Virgen como una joven mujer de rostro moreno, rodeada por una luz radiante.

María dijo a Juan Diego, y lo repite a todos los cristianos: «¿No estoy Yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No estás por ventura en mi regazo?». ¿Por qué hemos de temer, si Ella es Madre de Jesús y Madre de los hombres?

Con la aparición de María en el cerro del Tepeyac comenzó en todo el antiguo territorio azteca un movimiento excepcional de conversiones, que se extendió a toda América Centro-Meridional y llegó hasta el lejano archipiélago de Filipinas. «La Virgen de Guadalupe sigue siendo aún hoy el gran signo de la cercanía de Cristo, al invitar a todos los hombres a entrar en comunión con Él, para tener acceso al Padre. Al mismo tiempo, María es la voz que invita a los hombres a la comunión entre ellos...»3. La Virgen ha ido siempre por delante en la evangelización de los pueblos. No se entiende el apostolado sin María. Por eso, cuando el Papa, Vicario de Cristo en la tierra, pide a los fieles la recristianización de Europa y del mundo acudimos a Ella para que «indique a la Iglesia los caminos mejores que hay que recorrer para realizar una nueva evangelización, Le imploramos la gracia de servir a esta causa sublime con renovado espíritu misionero»4. Le suplicamos que nos señale a nosotros el modo de acercar a nuestros amigos a Dios y que Ella misma prepare sus almas para recibir la gracia.

II. «Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas... mira cuán grande es la mies, e intercede junto al Señor para que infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios...»5, que los fieles «caminen por los senderos de una intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas»6. Solo así –con una intensa vida cristiana, con amor y deseos de servir– podremos llevar a cabo esa nueva evangelización en todo el mundo, empezando por los más cercanos. ¡Cuánta mies sin brazos que la recojan!, gentes hambrientas de la verdad que no tienen quienes se la enseñen, personas de todo tipo y condición que desearían acercarse a Dios y no encuentran el camino. Cada uno de nosotros debe ser un indicador claro que señale, con el ejemplo y con la palabra, el camino derecho que, a través de María, termina en Cristo.

De Europa partió la primera llamarada que encendió la fe en el continente americano. ¡Cuántos hombres y mujeres, de razas tan diversas, han encontrado la puerta del Cielo, por la fe heroica y sacrificada de aquellos primeros evangelizadores! La Virgen les fue abriendo camino y, a pesar de las dificultades, con tesón, paciencia y sentido sobrenatural enseñaron por todas partes los misterios más profundos de la fe. «Ahora nos encontramos en una Europa en la que se hace cada vez más fuerte la tentación del ateísmo y del escepticismo; en la que arraiga una penosa incertidumbre moral con la disgregación de la familia y la degeneración de las costumbres; en la que domina un peligroso conflicto de ideas y movimientos»7. De estos países que fueron profundamente cristianos, algunos dan la impresión de estar en camino de volver al paganismo del que fueron sacados, muchas veces con la sangre del martirio y siempre con la ayuda eficaz de la Virgen. Toda una civilización cimentada sobre ideas cristianas parece encontrarse sin recursos para reaccionar. Y desde estas naciones, de donde salió en otros tiempos la luz de la fe para propalarse por todo el mundo, desgraciadamente «se envía al mundo entero la cizaña de un nuevo paganismo»8.

Los cristianos seguimos siendo fermento en medio del mundo. La fuerza de la levadura no ha perdido su vigor en estos veinte siglos, porque es sobrenatural y es siempre joven, nueva y eficaz. Por eso nosotros no nos quedaremos parados, como si nada pudiéramos hacer o como si las dimensiones del mal pudieran ahogar la pequeña simiente que somos cada uno de los que queremos seguir a Cristo. Si los primeros que llevaron la fe a tantos lugares se hubieran quedado paralizados ante la tarea ingente que se les presentaba, si solo hubieran confiado en sus fuerzas humanas, nada habrían llevado a cabo. El Señor nos alienta continuamente a no quedar rezagados en esta labor, que se presenta «fascinadora desde el punto sobrenatural y humano»9. Pensemos hoy ante Nuestra Señora de Guadalupe, una vez más, qué estamos haciendo a nuestro alrededor: el interés por acercar a Cristo a nuestros familiares y amigos, si aprovechamos todas las ocasiones, sin dejar ninguna, para hablar con valentía de la fe que llevamos en el corazón, si nos tomamos en serio nuestra propia formación, de la que depende la formación de otros, si prestamos nuestro tiempo, siempre escaso, en catequesis o en otras obras buenas, si colaboramos también económicamente en el sostenimiento de alguna tarea que tenga como fin la mejora sobrenatural y humana de las personas. No nos debe detener el pensar que en ocasiones es poco lo que tenemos a nuestro alcance, en medio de un trabajo profesional que llena el día y aún le faltan horas. Dios multiplica ese poco; y, además, muchos pocos cambian un país entero.

III. Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a todas las criaturas10. Estas palabras del Señor son actuales en cada época y en todo tiempo, y no excluyen a ningún pueblo o civilización, a ninguna persona. Los Apóstoles recibieron este mandato de Jesucristo, y ahora lo recibimos nosotros. En un mundo que muchas veces se muestra como pagano en sus costumbres y modos de pensar, «se impone a los cristianos la dulcísima obligación de trabajar para que el mensaje divino de la revelación sea conocido por todos los hombres de cualquier lugar de la tierra»11. Contamos con la asistencia siempre eficaz del Señor: Yo estaré con vosotros hasta la consumación de los siglos12.

Dios actúa directamente en el alma de cada persona por medio de la gracia, pero es voluntad del Señor, afirmada en muchos pasajes del Evangelio, que los hombres sean instrumento o vehículo de salvación para los demás hombres. Id, pues, a los caminos, y a cuantos encontréis llamadlos a las bodas13. Y comenta San Juan Crisóstomo: «Son caminos también todos los conocimientos humanos, como los de la filosofía, los de la milicia, y otros por el estilo. Dijo, pues: id a la salida de todos los caminos, para que llamen a la fe a todos los hombres, cualquiera que sea su condición»14. Los mismos viajes, de negocios o de descanso, son ocasiones que Dios pone muchas veces a nuestro alcance para dar a conocer a Cristo15. También los lazos familiares, la enfermedad, una visita de cortesía a casa de unos amigos, una felicitación de Navidad, una carta a un periódico... «Son innumerables las ocasiones que tienen los seglares para ejercitar el apostolado de la evangelización y de la santificación»16. Nosotros, cada uno, tendríamos que decir con Santa Teresa de Lisieux: «No podré descansar hasta el fin del mundo mientras haya almas que salvar»17. ¿Y cómo vamos a descansar, si además esas almas están en el mismo hogar, en el mismo trabajo, en la misma Facultad, en el vecindario? Hemos de pedir a la Virgen el deseo vivo y eficaz de ser almas valientes, audaces, atrevidas para sembrar el bien, procurando, sin respetos humanos, que no haya rincones de la sociedad en los que no se conozca a Cristo18. Es preciso desterrar el pesimismo de pensar que no se puede hacer nada, como si hubiera una predeterminación hacia el mal. Con la gracia del Señor, seremos como la piedra caída en el lago, que produce una onda, y esta otra más grande19, y no para hasta el fin de los tiempos. El Señor da una eficacia sobrenatural a nuestras palabras y obras que nosotros desconocemos la mayor parte de las veces.

Hoy pedimos a Nuestra Señora la Virgen de Guadalupe que se muestre como Madre compasiva con nosotros, que nos haga anunciadores del Evangelio, que sepamos comprender a todos, participando de sus gozos y esperanzas, de todo lo que inquieta su vida, para que, siendo muy humanos, podamos elevar a nuestros amigos al plano sobrenatural de la fe. «¡Reina de los Apóstoles! Acepta nuestra prontitud para servir sin reserva a la causa de tu Hijo, la causa del Evangelio y la causa de la paz, basada sobre la justicia y el amor entre los hombres y entre los pueblos»20.

1 Nican Mopohua, según la traducción de M. Rojas, México 1981, nn. 28-32. — 2 Ibídem, nn. 181-183. — 3 Juan Pablo II, Ángelus 13-XII-1987. — 4 Ibídem. — 5 Cfr. ídem, Oración a la Virgen de Guadalupe, México 27-I-1979. — 6 Ibídem. — 7 ídem, Discurso 6-XI-1981. — 8 A. del Portillo, Carta pastoral 25-XII-1985. — 9 Ibídem. — 10 Mc 16, 1. — 11 Conc. Vat. II, Decr. Apostolicam actuositatem, 3. — 12 Mt 28, 18. — 13 Mt 22. 9. — 14 San Juan Crisóstomo, en Catena Aurea, vol. III, p. 63. — 15 Cfr. Conc. Vat. II, loc. cit., 14. — 16 Ibídem, 6. — 17 Santa Teresa de Lisieux, Novissima verba, en Obras completas, Monte Carmelo, 5ª ed., Burgos 1980. — 18 Cfr. San Josemaría Escrivá, Forja, n. 716. — 19 Cfr. ídem, Camino, n. 831. — 20 Juan Pablo II, Homilía en Guadalupe, 27-I-1979.

El día 9 de diciembre de 1531 se apareció la Virgen María a un indio llamado Juan Diego, en el cerro de Tepeyac, cerca de la ciudad de México, manifestándole sus deseos de que allí fuese erigido un templo. Después de sanar milagrosamente al indio Bernardino, tío de Juan Diego, el 12 de diciembre, cuando, por mandato de la Virgen, llevaba al Prelado unas flores, al dejarlas caer de su tilma, la imagen de la Señora apareció grabada en esa prenda, que se venera en la actualidad en el Santuario Basílica de Guadalupe, en México. Era la señal que había pedido el Obispo Juan de Zumárraga, que levantó una capilla en 1553.

Existen diversos documentos que testifican los hechos acaecidos. El más antiguo es el que recoge la declaración de un testigo presencial de la entrevista entre Zumárraga y Juan Diego, Se conserva en la Biblioteca Nacional de México.

 

“Todo puede y debe llevarnos a Dios”

Urge difundir la luz de la doctrina de Cristo. Atesora formación, llénate de claridad de ideas, de plenitud del mensaje cristiano, para poder después transmitirlo a los demás. No esperes unas iluminaciones de Dios, que no tiene por qué darte, cuando dispones de medios humanos concretos: el estudio, el trabajo. (Forja, 841)

El cristiano ha de tener hambre de saber. Desde el cultivo de los saberes más abstractos hasta las habilidades artesanas, todo puede y debe conducir a Dios. Porque no hay tarea humana que no sea santificable, motivo para la propia santificación y ocasión para colaborar con Dios en la santificación de los que nos rodean. La luz de los seguidores de Jesucristo no ha de estar en el fondo del valle, sino en la cumbre de la montaña, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo.
Trabajar así es oración. Estudiar así es oración. Investigar así es oración. No salimos nunca de lo mismo: todo es oración, todo puede y debe llevarnos a Dios, alimentar ese trato continuo con El, de la mañana a la noche. Todo trabajo honrado puede ser oración; y todo trabajo, que es oración, es apostolado. De este modo el alma se enrecia en una unidad de vida sencilla y fuerte.
Hemos visto la realidad de la vocación cristiana; cómo el Señor ha confiado en nosotros para llevar almas a la santidad, para acercarlas a El, unirlas a la Iglesia, extender el reino de Dios en todos los corazones. El Señor nos quiere entregados, fieles, delicados, amorosos. Nos quiere santos, muy suyos. (Es Cristo que pasa, nn. 10-11)

 

 

Historia de la Virgen de Guadalupe

En la festividad de la Virgen de Guadalupe, recordamos la historia de las apariciones de la Santísima Virgen al indio Juan Diego, en el cerro de Tepeyac, del siglo XVI.

De la Iglesia y del Papa11/12/2019

El relato más antiguo sobre las apariciones de la Santísima Virgen al indio Juan Diego, en el cerro de Tepeyac, es el llamado Nican Mopohua, compuesto en lengua náhuatl, a mediados del siglo XVI. El autor, contemporáneo a los hechos, reproduce los giros y tratamientos coloquiales típicos, reiterativos y candorosos, que Nuestra Señora sostiene con el vidente. Es la plática amorosa y confiada de un hombre sencillo con su madre.


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La historia comienza en el mes de diciembre de 1531. Por entonces, cuenta el Nican Mopohua, diez años después de conquistada la ciudad de México, se suspendió la guerra y hubo paz en los pueblos, y así comenzó a brotar la fe, el conocimiento del verdadero Dios, por quien se vive. La evangelización avanzaba a grandes pasos.

Parecían ya lejanos aquellos ritos macabros que para contentar a sus ídolos sedientos de sangre se veían obligados a soportar, como un yugo pesadísimo, los buenos nativos.

La liberación del mal y del error que traían los sacramentos y la doctrina de Jesucristo cayó como un bálsamo en el corazón de aquel pueblo, y la gracia obró el maravilloso milagro de la conversión. A tan sólo diez años de la llegada de la fe al antiguo reino azteca, quiso Dios mostrar que ponía bajo el manto de la Medianera de todas las gracias, su Santísima Madre, la evangelización del nuevo continente.

Un indito de nombre Juan Diego

Y sucedió, se lee en el Nican Mopohua, que había un indito, un pobre hombre del pueblo, de nombre Juan Diego, según se dice, natural de Cuauhtitlán. Un sábado, a hora muy temprana, se encaminó a la ciudad de México para recibir la instrucción en la doctrina cristiana. Al pasar junto a un pequeño cerro llamado Tepeyac, oyó cantar sobre el cerrito, como el canto de muchos pájaros preciosos. Maravillado, aquel hombre creía hallarse en el paraíso. Y cuando cesó de pronto el canto, cuando se hizo el silencio, oyó que le llamaban de arriba del cerrillo y le decían: "Juanito, Juan Dieguito". Muy contento se dirigió a donde la voz procedía y vio a una noble Señora que allí estaba de pie y lo llamó para que se acercara a Ella. Llegando a su presencia, se maravilló mucho de su sobrehumana grandeza: su vestidura era radiante como el sol; y la piedra, el risco en el que estaba de pie, lanzaba rayos resplandecientes.

Juan Diego se postró y escuchó su palabra, sumamente agradable, muy cortés, como de quien lo atraía y estimaba mucho. Ella le dijo: "Juanito, el más pequeño de mis hijos, ¿a dónde vas?". Él respondió: "Señora y Niña mía, tengo que llegar a tu casa de México Tlatelolco, a seguir las cosas divinas, que nos dan nuestros sacerdotes, delegados de Nuestro Señor".

Enseguida la Santísima Virgen comunicó a Juan Diego cuál era su voluntad: "Sabe y ten bien entendido, tú, el más pequeño de mis hijos, que yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios por quien se vive; del Creador de los hombres, del que está próximo y cerca, el Dueño del cielo el Señor del mundo. Deseo vivamente que aquí me levanten un templo, para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa; porque yo en verdad soy vuestra Madre compasiva, tuya y de todos vosotros que vivís unidos en esta tierra, y de las demás variadas estirpes de hombres, mis amadores, que me invoquen, me busquen y en mí confíen; allí escucharé su llanto, su tristeza, para remediar y curar todas sus penas, miserias y dolores".

Después, Nuestra Señora le ordenó que se presentara ante el obispo fray Juan de Zumárraga, para hacerle saber su deseo y concluyó: "Y ten por seguro que lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que has oído mi mandato, hijo mío el más pequeño; anda y pon todo tu esfuerzo".

Pero no fue creído el buen indio cuando reveló al prelado cuanto la Virgen le había dicho. Y muy compungido volvió al cerro de Tepeyac, para comunicar el fracaso de su embajada y pedir a la Santísima Virgen que enviara a alguien más digno: una persona principal y respetada a quien de seguro darían mayor crédito. Pero escuchó esta respuesta:

"Oye, hijo mío el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros, a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad; pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y que con tu mediación se cumpla mi voluntad".

Confortado de este modo, reiteró Juan Diego su ofrecimiento de presentarse al obispo y así lo hizo al día siguiente. Después de ser interrogado, tampoco en esta ocasión fue creído. Fray Juan le pidió una señal inequívoca de que era la Reina del Cielo quien le enviaba. Juan Diego se presentó de nuevo a la Virgen en Tepeyac para dar sus explicaciones y la Señora le prometió entregarle una señal irrefutable al día siguiente.

¿Qué hay, hijo mío el más pequeño? ¿A dónde te diriges?

Pero Juan Diego no volvió porque, al regresar a su casa, encontró a su tío Juan Bernardino en trance de muerte. Buscó un médico, pero ya era inútil. Transcurrió esa jornada, y al llegar la noche, su tío le rogó que buscara a un sacerdote para confesarse y bien morir. El martes de madrugada, se puso Juan Diego en camino y, al llegar cerca del cerro de Tepeyac, decidió dar un rodeo para evitar encontrarse con la Señora. En su ingenuidad, pensaba que si se demoraba no llegaría a tiempo de que un sacerdote confortara a su tío.

Pero la Virgen le salió al encuentro y tuvo lugar ese encantador diálogo, que nos ha transmitido con toda su frescura el Nican Mopohua: le dijo: "¿qué hay, hijo mío el más pequeño? ¿A dónde te diriges?".

Juan Diego, confuso y temeroso, le devolvió el saludo: "Niña mía, la más pequeña de mis hijas, Señora, ojalá estés contenta. ¿Cómo has amanecido? ¿Estás bien de salud, oh mi Señora y Niña mía?”.

Y explicó humildemente por qué se había apartado de la misión recibida. Después de oír la plática de Juan Diego, respondió la piadosísima Virgen:

"Oye y ten bien entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas esa enfermedad ni otra alguna enfermedad o angustia. ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿Acaso no estás bajo mi sombra y amparo? ¿No soy tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo y entre mis brazos? ¿Qué más has menester?".

Es bien conocido el desenlace de la historia: el prodigio de las rosas florecidas en la cumbre del cerro, que fueron depositadas en la tilma de Juan Diego por la Virgen, y llevadas a fray Juan de Zumárraga, como prueba de las apariciones; y como, al desplegar Juan Diego su tosca prenda, apareció la maravillosa imagen, no pintada por mano de hombre, que todavía hoy se conserva y venera.

El tío de Juan Diego sanó y vio a la Santísima Virgen, que le pidió fuera también él a ver al obispo para revelar lo que vio y de qué manera milagrosa le había Ella sanado; y como bien había de nombrarse su bendita imagen, la siempre Virgen Santa María de Guadalupe.

La devoción a la Virgen de Guadalupe

Vivió Juan Diego hasta los setenta y cuatro años de edad, después de haber habitado cerca de tres lustros junto a la primera ermita construida para rendir culto a Santa María de Guadalupe. Falleció en 1548, al igual que obispo fray Juan de Zumárraga. El 31 de julio de 2002 tuvo lugar su canonización.

En poco tiempo, la devoción a la Virgen de Guadalupe se extendió de manera prodigiosa. Su arraigo en el pueblo mexicano es un fenómeno que no tiene fácil comparación; puede verse su imagen por todas partes y se cuentan por millones los peregrinos que acuden con una fe maravillosa a poner sus intenciones a los pies de la milagrosa imagen en su Villa de México. En toda América y en muchas otras naciones del mundo se invoca con fervor a la que por singular privilegio, en ningún otro caso otorgado, dejó su retrato como prenda de su amor.

 

 

La misión educativa de la familia (I)

El amor entre los padres genera en la familia un ambiente que facilita la educación y el servicio a los demás. Este es el tema de un editorial sobre la misión educativa de la familia, del que publicamos la primera parte.

Familia04/05/2016

El hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, «única criatura que Dios ha querido por sí misma»[1], cuando nace –y durante un largo período de tiempo–, depende mucho del cuidado de sus padres. Aunque desde el momento de la concepción goza de toda la dignidad de la persona humana, que debe ser reconocida y custodiada, también es un hecho que necesita tiempo y ayuda para alcanzar toda su perfección. Este desarrollo –que no es automático ni autónomo, sino libre y en relación con los demás– es el objeto de la educación.

La misma etimología del término subraya la necesidad que el ser humano tiene de la educación como parte esencial de su perfeccionamiento. Educar viene del latín “ducere”, que significa “guiar”. El hombre necesita ser guiado por otros para perfeccionar sus facultades. También proviene de “educere”, que significa “extraer”. Precisamente, lo propio de la educación es “extraer el mejor yo” de cada uno, desarrollar todas las capacidades de la persona. Las dos facetas –guiar y desarrollar– constituyen como el fundamento de la tarea educativa.

Los padres, primeros y principales educadores

No resulta muy difícil entender que –como tantas veces ha afirmado el Magisterio de la Iglesia–, «los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos»[2]. Es un derecho–deber que tiene su raíz en la ley natural y, por eso, todos comprenden, aunque en algún caso sea sólo de una manera intuitiva, que existe una continuidad necesaria entre la transmisión de la vida humana y la responsabilidad educadora.

Produce un rechazo espontáneo pensar que los padres se pudieran desentender de sus hijos una vez que los han traído al mundo, o que su función se podría limitar a atender las necesidades físicas de los hijos, despreocupándose de las intelectuales, morales, etc. Y la raíz de este rechazo natural es que la razón humana entiende que el ámbito primario para la acogida y el desarrollo de la vida del hombre es la comunidad conyugal y familiar.

La Revelación y el Magisterio asumen y profundizan los motivos racionales por los que los padres son los primeros educadores. «Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto e indefectible con que Dios ama al hombre»[3].

En el designio divino, la familia, «es una comunión de personas, reflejo e imagen de la comunión del Padre y del Hijo en el Espíritu Santo. Su actividad procreadora y educativa es reflejo de la obra creadora de Dios»[4]. La transmisión de la vida es un misterio que supone la cooperación de los padres con el Creador para traer a la existencia un nuevo ser humano, imagen de Dios y llamado a vivir como hijo suyo. Y la educación participa plenamente de este misterio. Este es el motivo de fondo por el que la Iglesia ha afirmado siempre que «por su naturaleza misma, la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son coronados como su culminación»[5].

Pertenece a la esencia del matrimonio la apertura a la vida, que no se reduce a la sola procreación de los hijos, sino que incluye la obligación de ayudarles a vivir una vida plenamente humana y en relación con Dios.

El misterio de la Redención ofrece luces sobre la misión educativa de los padres en el designio de Dios. Jesucristo, que con sus palabras y con sus hechos «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre, y le descubre la sublimidad de su vocación»[6], quiso encarnarse y ser educado en una familia. Además, quiso elevar el matrimonio a la condición de sacramento, llevándolo a su plenitud en el plan salvífico de la Providencia.

A ejemplo de la Sagrada Familia, los padres son cooperadores de la providencia amorosa de Dios para dirigir a su madurez a la persona que se les ha confiado, acompañando y favoreciendo, desde la infancia hasta la edad adulta, su crecimiento en sabiduría, en edad y en gracia, ante Dios y ante los hombres[7].

Juan Pablo II sintetizaba toda esta doctrina, explicando que eran tres las características del derecho-deber educativo de los padres[8]:

- es esencial, por estar vinculado con la transmisión de la vida humana;

- es original y primario, respecto al papel de otros agentes educativos –derivado y secundario–, porque la relación de amor que se da entre padres e hijos es única y constituye el alma del proceso educativo;

- y es insustituible e inalienable: no puede ser usurpado ni delegado completamente. Consciente de esta realidad, la Iglesia ha enseñado siempre que el papel de los padres en la educación «tiene tanto peso que, cuando falta, difícilmente puede suplirse»[9]. De hecho, el oscurecimiento de estas verdades ha llevado a muchos padres al descuido, e incluso al abandono, de su papel insustituible, hasta el punto que Benedicto XVI ha hablado de una situación de «emergencia educativa»[10], que es tarea de todos afrontar.

El fin y el alma de la tarea educativa

«Dios que ha creado al hombre por amor lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano»[11]. Puesto que el amor es la vocación fundamental e innata del hombre, el fin de la misión educativa de los padres no puede ser otro que enseñar a amar. Este fin queda reforzado por el hecho de que la familia es el único lugar donde las personas son amadas no por lo que tienen, lo que saben o lo que producen, sino por su condición de miembros de la familia: esposos, padres, hijos, hermanos.

Son muy significativas las palabras de Juan Pablo II: «En una perspectiva que además llega a las raíces mismas de la realidad, hay que decir que la esencia y el cometido de la familia son definidos en última instancia por el amor (...) Todo cometido particular de la familia es la expresión y la actuación concreta de tal misión fundamental»[12].

Pero, ¿cómo llevar a cabo esta misión? La respuesta es siempre la misma: con amor. El amor no es sólo el fin, sino también el alma de la educación. Juan Pablo II, después de describir las tres características esenciales del derecho-deber educativo de los padres, concluía que, «por encima de estas características, no puede olvidarse que el elemento más radical, que determina el deber educativo de los padres, es el amor paterno y materno que encuentra en la acción educativa su realización, al hacer pleno y perfecto el servicio a la vida.

El amor de los padres se transforma de fuente en alma, y por consiguiente, en norma, que inspira y guía toda la acción educativa concreta, enriqueciéndola con los valores de dulzura, constancia, bondad, servicio, desinterés, espíritu de sacrificio, que son el fruto más precioso del amor»[13].

En consecuencia, ante la “emergencia educativa” de la que habla Benedicto XVI, el primer paso es volver a recordar que la meta y el motor interno de la educación es el amor. Y que, frente a las imágenes deformadas del auténtico rostro del amor, los padres, partícipes y colaboradores del amor Dios, tienen la capacidad y la gozosa misión de transmitir, de manera viva, su verdadero significado.

La educación de los hijos es proyección y continuación del mismo amor conyugal y, por eso, el hogar familiar que nace como desarrollo natural del amor de los esposos es el ambiente adecuado para la educación humana y cristiana de los hijos. Para éstos, la primera escuela es el amor que se tienen sus padres. A través de su ejemplo reciben, desde pequeños, una auténtica capacitación para el amor verdadero.

Por este motivo, el primer consejo que San Josemaría daba a los esposos era que custodiaran y reconquistaran cada día su amor, porque es la fuente de energía, lo que realmente da cohesión a toda la familia.

Si hay amor entre los padres, el ambiente que respirarán los hijos será de entrega, de generosidad. El clima del hogar lo ponen los esposos con el cariño con que se tratan: palabras, gestos y mil detalles de amor sacrificado.

 

La caridad lo llenará así todo, y llevará a compartir las alegrías y los posibles sinsabores; a saber sonreír, olvidándose de las propias preocupaciones para atender a los demás: a escuchar al otros cónyuge, o a los hijos, mostrándoles que de verdad se les quiere y comprende; a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria[14].

Cosas pequeñas, casi siempre, que un corazón enamorado sabe ver como grandes y que, desde luego, tienen una enorme repercusión en la formación de los hijos, aun en los de más corta edad.

Puesto que la educación es continuación necesaria de la paternidad y maternidad, la participación común de los dos esposos se extiende también a la educación. La misión educativa reside en los padres precisamente en cuanto matrimonio; cada esposo participa solidariamente de la paternidad o maternidad del otro. No hay que olvidar que el resto de agentes educativos –colegio, parroquia, club juvenil, etc.– son colabores de los padres: su ayuda es prolongación –nunca sustitución– del hogar. En definitiva, para la misión de construir el hogar son necesarios los dos cónyuges. Dios da su gracia para suplir la forzosa ausencia de uno, pero lo que no cabe es la inhibición o renuncia voluntaria.

Es claro que el mundo ha sufrido enormes cambios sociales y laborales que tienen su repercusión también en la familia. Entre otros fenómenos, ha crecido el número de hogares en los que tanto el marido como la esposa tienen un trabajo profesional fuera del hogar, no pocas veces muy absorbente. Cada generación tiene sus problemas y sus recursos y no es forzosamente peor lo uno que lo otro, ni se puede caer en casuísticas.

En cualquier caso, el amor sabe anteponer la familia al trabajo, y es imaginativo para suplir horas de dedicación con una mayor intensidad de trato. Además, no se puede olvidar que los dos esposos han de estar implicados en la construcción del hogar, sin caer en la idea equivocada de que el trabajo fundamental del varón es ganar dinero, dejando en manos de la mujer las labores de la casa y la educación de los hijos. A María y José, que vieron crecer a Jesús en sabiduría, en edad y en gracia[15], confiamos la misión de los padres, cooperadores de Dios en una labor de gran trascendencia y de suma belleza.

M. Díez


[1] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 24.

[2] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1653.

[3] Ibidem, n. 1604.

[4] Ibidem, n. 2205.

[5] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 48.

[6] Ibidem, n. 22.

[7] Lc 2, 52.

[8] Cfr. Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 36.

[9] Conc. Vaticano II, Decl. Gravissimum educationis, 28-X-1965, n.3.

[10] Benedicto XVI, Mensaje a la diócesis de Roma sobre la tarea urgente de la educación, 21-I-2008.

[11] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1604.

[12] Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio, 22-XI-1981, n. 17.

[13] Ibidem, n. 36.

[14] Es Cristo que pasa, n. 23.

[15] Cfr. Lc 2, 52.

 

 

Preparando la Navidad

Ernesto Juliá

Belén.

photo_camera Belén.

La venida del Hijo de Dios a la tierra, naciendo hombre en la gloria de la virginidad de su Madre, es una Luz, una Verdad que sorprende siempre la inteligencia y el corazón del creyente. Los pesebres, los nacimientos que construimos los hombres en la esperanza de que nos transmitan el misterio encerrado en ese momento histórico en el que Dios Hijo sale del seno materno en su condición de Criatura, tratan de reproducir esa escena que tuvo lugar un día en una cueva de Belén.

Y lo hacen de forma muy sencilla; sin ninguna estridencia; sin nada aparatoso ni deslumbrante: un Niño dormido en una cuna hecha de paja, y una mujer y un hombre protegiendo su sueño. Viene a la tierra, y no se impone, no se abre el cielo y aterriza en la tierra para llenar de asombro al universo. Sólo lo ven quienes, en su corazón, acuden a Belén y se pasman ante la sonrisa del Niño recostado en el pesebre.

Hoy, no pocos hombres y mujeres que han conocido lo ocurrido aquella noche en Belén, que han vivido en la Iglesia que ese Niño fundó y estableció en la tierra, cierran los ojos, los oídos, para no descubrir la Luz, que apenas parpadea en la oscuridad de una cueva, en la oscuridad del mundo; y cierran su inteligencia para no recibir la Verdad, para no vivir en el Camino que el Niño nos enseñó.

¿Por qué? El inquisidor imaginado por Dostoyesky echa en cara a Jesús la carga que ha puesto sobre los que creen en Él; demasiada carga, demasiada confianza en una criatura tan frágil como los seres humanos. “Sueñas demasiado, amas demasiado a estos pobres desgraciados”, viene a decirle; y añade: “Yo les daré pan, les dejaré que se enfanguen en sus miserias y vicios, que se hundan libremente en todos los charcos de su vida; y me seguirán”.

Hoy, los “inquisidores” de turno quieren olvidar el misterio del amor del Niño, de Jesucristo, Dios y hombre verdadero; anhelan manipularle, abandonar y manipular sus mandamientos, convertir su Santa Iglesia, de ser la única religión verdadera y revelada por el mismo Dios, en poco más que una organización solidaria, más que caritativa, con los árboles, con los osos polares y todos los animales, con el clima, con una deletérea “paz mundial”, que nunca existirá por el pecado de los hombres, a
la vez que animan a los hombres y a las mujeres a enfangarse en el sexo vivido contra la naturaleza, egoístamente, sin la más mínima relación a una nueva vida, fruto del amor humano-divino entre un hombre y una mujer.

Esos “inquisidores” de hoy pretenden dar un poco de luz a estos días, alumbrando las ciudades con luces que pueden servir para cualquier cosa: desde una velada de barrio hasta la presentación de un acontecimiento deportivo, político, etc.; y tratando de convertir el “tiempo de Navidad”, en vano y simple “tiempo de regalos”. ¿Pura banalidad?

El Niño Jesús nace en familia. Y seguirá destrozando todos los manejos de esos “inquisidores”, en el corazón de las familias que le acogen en sus hogares; que le cantan villancicos, y le preguntan al verlo dormir y sonreír: “¿Qué es lo que estás soñando,/ qué te sonríes? / Cuales son tus sueños, dilo alma mía. / Más./ ¿Qué es lo que murmuras? Eucaristía./ Pajaritos y fuentes, auras y brisas/ respetad ese sueño y esas sonrisas. /Callad mientras la cuna se balancea/ que el Niño está soñando. /Bendito sea.”.

Con los villancicos, esas familias ofrecen a Jesús, recién nacido, los regalos que le hacen sonreír, y que los “inquisidores” le niegan: La Fe en su Divinidad; la Esperanza, en la Vida Eterna; la Caridad, amándole sobre todos las cosas.

Los “inquisidores” se enterrarán en sus propias fosas, y verán podridas sus semillas, que solo transmiten ideología, destrucción y odio; incapaces como son de transmitir el verdadero mensaje de Cristo. La Iglesia de Jesucristo vivirá hasta el fin de los tiempos, sembrando Fe, Esperanza y Caridad en todos los rincones de la tierra. El Niño, el Amor de Dios, es Eterno.

ernesto.julia@gmail.com

 

El Coro del colegio Tajamar lanza su primer villancico original

Sus villancicos superan los 7 millones de visualizaciones en YouTube. Los niños ofrecerán un concierto navideño con Los Secretos

Los Secretos y el Coro de Tajamar. Foto: Oscar de la Fuente.

photo_cameraLos Secretos y el Coro de Tajamar. Foto: Oscar de la Fuente.

Tras 10 años versionando canciones de artistas conocidos, el Coro de Tajamar lanza su primer villancico original: Frío en Belén
Los villancicos de los niños del Coro de este colegio madrileño ubicado en el barrio de Vallecas superan los 7 millones de visualizaciones en YouTube y se hicieron más famosos desde que el Coro de Tajamar y Álvaro Urquijo, compositor de Los Secretos, lanzarán la adaptación navideña "Pero a tu lado" para celebrar el 40 aniversario de este grupo musical. 

Tras una década versionando canciones conocidas de artistas como Carlos Rivera, Melendi, Michael Jackson y Los Secretos, el Coro de Tajamar ha decidido ofrecer algo nuevo a las familias. De ahí nació la idea de componer la música y letra de Frío en Belén, su primera composición musical.

Personificar la figura de San José 

En el videoclip se ha querido personificar la figura de San José en los padres de la actualidad y reflejar a través de sus alegrías, agobios y vida cotidiana lo que vivió la Sagrada Familia hace más de 2.000 años. Así, la canción explica cómo vivió san José su primera Navidad. 

En el rodaje se involucraron y participaron familias y alumnos del colegio Tajamar de Madrid, según han informado fuentes del Coro a Religión Confidencial. Los 37 alumnos de entre 9 y 11 años que componen el coro han puesto mucho trabajo e ilusión en este proyecto.

“Al no conocer previamente la música del villancico fue un reto para los integrantes del coro porque no tenían una referencia en otro cantante. Después de los ensayos se fueron emocionando y haciendo suya la canción”, comenta Álvaro Torres compositor de la letra.

Siguiendo los consejos del Papa Francisco

El Coro de Tajamar ha querido centrar el nuevo villancico en el belén siguiendo la recomendación del Papa Francisco en su carta apostólica Admirabile signum: “Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días
previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas...”.

Conciertos del Coro en Navidad

El Coro de Tajamar realizará diferentes actuaciones en Madrid durante estas navidades:
12 de diciembre | Concierto en la Fundación Instituto San José 
15 de diciembre a las 17:15 | Parroquia San Alberto Magno
16 de diciembre a las 19:00 | Concierto navideño con Los Secretos en el teatro Nuevo Alcalá
20 de diciembre a las 17:15 | Colegio Tajamar

Este es el vídeo del nuevo Villancico:

 

Denuncian que "la industria a favor del aborto sabe y oculta que la píldora abortiva es peligrosa"

Un Instituto norteamericano pro-vida afirma que ciertas píldoras pueden causar infecciones muy graves, sangrado excesivo y cirugía

photo_cameraNo nacido en el vientre materno. (Fotografía: Conferencia Episcopal de Paraguay)

El Instituto norteamericano pro-vida Charlotte Lozier (CLI)  ha respondido a la suspensión de un estudio  de investigadores de una Universidad de California sobre el protocolo de reversión de la píldora abortiva. 

"Los investigadores a favor del aborto prefieren seguir engañando a las mujeres sobre los riesgos reales de las píldoras abortivas Mifeprex antes que protegerlas de los riesgos de esta peligrosa droga", ha manifestado la doctora Tara Sander Lee,  investigadora principal y directora de ciencias de la vida de CLI.

Según este Instituto, mucho antes de que se publicara este estudio, era un hecho conocido que "Mifeprex puede causar infecciones graves y en ocasiones mortales, sangrado excesivo y terminación incompleta que requieren cirugía de seguimiento. Este estudio no hace nada más que demostrar estos riesgos graves y potencialmente mortales al tomar la píldora abortiva". 

Hemorragia severa en el 25% de las mujeres 

Según los investigadores, el ensayo no se concluyó debido a una hemorragia severa en el 25% (3 de 12) de las mujeres, que requirieron atención ambulatoria de emergencia como consecuencia de tomar la píldora abortiva. 

"Incluso los autores destacan que esta es una tasa mucho más alta (42% más alta) que la reportada previamente. De hecho, el sangrado fue tan malo para una mujer, descrita como 'sangrado rápido significativo', que necesitó una transfusión de sangre. También desarrolló hipotensión y taquicardia", recalcan desde el Instituto CLI.

Ocultar y engañar 

La doctora Sander explica, "En lugar de centrarse en los hechos de que la píldora abortiva es peligrosa, el intento aquí es engañar al público para que crea que cualquier intento de revertir la píldora abortiva y retrasar la muerte del bebé podría ser potencialmente más peligroso para la madre, cuando, de hecho, su estudio demostró que se detectó un latido cardíaco en la primera visita de seguimiento en el 80 por ciento de las mujeres que intentaron revertir la píldora abortiva. Y, de hecho, ambas mujeres que sufrieron hemorragias mientras tomaban placebo, requirieron aspiración quirúrgica de emergencia, pero la mujer que tomaba progesterona no requirió ninguna intervención adicional ".

Por su parte, el presidente de CLI, Chuck Donovan,  ha aseverado que debido a estos graves riesgos para las mujeres, la FDA (Agencia gubernamental de medicamentos de Estados Unidos) debe regular más estrictamente el uso peligroso de la píldora abortiva y mantener a Mifeprex en la lista REMS".

Por último, este Instituto recuerda que han abierto una nueva web, AbortionDrugFacts.com , que con el aporte de un equipo de expertos y socios pro-vida, tiene como objetivo brindar a las mujeres la información que necesitan para proteger su salud y seguridad antes de someterse a un aborto químico, para tener una segunda oportunidad de cambiar después de iniciar uno o recuperarse del trauma que ya pueden haber experimentado como resultado de tomar medicamentos para el aborto. 

Sobre el ensayo 

A principios de este año, un grupo de investigadores de la Universidad de California en Davis intentó estudiar si la administración de altas dosis de la hormona progesterona puede anular con éxito los efectos del medicamento bloqueador de progesterona, la mifepristona, la primera de las dos píldoras tomadas en un medicamento inducido médicamente para provocar un aborto. El segundo fármaco, el misoprostol, se toma hasta dos días después e induce el parto.

Este procedimiento de reversión de la píldora abortiva se administra a las mujeres que tomaron la primera píldora, la mifepristona, pero que cambiaron de opinión y no quieren continuar con el aborto. Los creadores del protocolo dicen que ha salvado a cientos de bebés cuyas madres cambiaron de opinión sobre el aborto.

Según los investigadores de Davis, esperaban que 40 mujeres se inscribieran en el estudio pero solo 12 lo hicieron. De esas 12, tres mujeres fueron trasladadas al hospital por sangrado vaginal grave: una de esas mujeres recibió progesterona y las otras recibieron un placebo, informa Angelus News. .

Del resto de las participantes, seis de las mujeres tenían un latido cardíaco fetal detectable en sus ultrasonidos posteriores, evidencia de un embarazo continuo: cuatro de ellas en el grupo de progesterona y dos en el grupo de placebo. Dos mujeres abandonaron el estudio y tuvieron abortos quirúrgicos.

Los investigadores suspendieron el estudio en julio debido, según su tesis, a la falta de participantes y las preocupaciones de seguridad. 

Abortos con medicamentos 

Los abortos con medicamentos constituyen aproximadamente el 30-40%, del total de abortos en los Estados Unidos. Al menos siete estados, incluidos Nebraska, Utah, Oklahoma, Arkansas, Arizona, Idaho y Dakota del Sur, tienen leyes que exigen que las mujeres sometidas a abortos médicos o que cuestionen su decisión en el proceso, sean informadas de alguna manera sobre la opción de la reversión de un aborto médico.

 

 

Coherencia ecologista

Ángel Cabrero Ugarte

Tomás Insua presenta a Greta y al Papa.

photo_camera Tomás Insua presenta a Greta y al Papa.

Un ginecólogo conocido decía hace unos días que se sentía tremendamente ecologista y, por lo tanto, totalmente defensor de la naturaleza humana. Puestos a defender la naturaleza parece evidente que la más importante es esta, la de los hombre y mujeres. Y lo decía con pena al recordar un hecho verdaderamente antiecológico, hasta límites insospechados: contaba que todos los médicos hoy día, ante una mujer embarazada, hacen un análisis del feto a las 12 semanas y si ven alguna anormalidad, muchos de ellos las animan a abortar. Por ejemplo, se puede saber ya si el niño viene con síndrome de Down.

Y se da con toda normalidad. Son muy pocas las mujeres que deciden seguir con el embarazo a pesar de los posibles peligros previstos en ese análisis. Es verdaderamente llamativo el hecho de que personas en principio cristianas, decidan abortar. En España está permitido abortar durante las 14 primeras semanas. Por eso es tan importante los datos de la semana 12. Hay que tomar una decisión.

Y la madre de la criatura decide que va a matar a su hijo. Se podría pensar que es para evitar el sufrimiento del niño con malformaciones o con alguna enfermedad, pero la realidad es que se
avergüenzan de que aparezca el niño con esos estigmas. Y ante semejante barbaridad los ecologistas no mueven un dedo. Es una de esas muestras de una sociedad deshumanizada, ya no digamos descristianizada.

Los dice el Cardenal Sarah: “La Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público. Y , al hacerlo, no solo debe defender la tierra, el agua y el aire como dones de la creación que pertenecen a todos. Debe proteger sobre todo al hombre contra la destrucción de sí mismo. Es necesario que exista una especie de ecología del hombre bien entendida. En efecto, la degradación de la naturaleza está estrechamente unida a la cultura que modela la convivencia humana: cuando se respeta la ecología humana en la sociedad, también la ecología ambiental se beneficia” (p. 330).

Quieren cuidar la naturaleza, y es algo positivo y encomiable. Pero nadie se preocupa de que haya tantas manifestaciones de anti-ecologismo humano: la homosexualidad, el transhumanismo. ¿Como es posible que haya una lucha tan notoria para erradicar los plásticos, por poner un ejemplo, y apenas se note una acción decidida contra la prostitución? ¿No es eso algo tremendamente antinatural? No parece que a Greta Thunberg le importe demasiado esta lacra, que produce una situación de esclavitud en tantísimas mujeres de todo el mundo.

¿Cómo es posible que los ecologistas estén tan al margen de la naturaleza humana que no se preocupen para nada del daño tremendo de la pornografía? Es una problemática presente en todas las redes y un daño que se está haciendo a muchos jóvenes y no tan jóvenes, donde nadie se atreve a entrar por los millones y millones de euros que están por medio. El cuidado de la naturaleza me parece que nos preocupa a todos, pero dentro de la naturaleza en la que vivimos, la humana es infinitamente más importante que la vegetal o la animal.

“El mundo moderno envilece. Envilece la ciudad; envilece al hombre. Envilece el amor; envilece a la mujer. Envilece la raza, envilece al niño. Envilece la nación: envilece la familia. Ha logrado envilecer lo que quizá es más difícil de envilecer en el mundo: envilece la muerte”, dice Robert Sarah (p. 179) citando a Charles Péguy.

Robert Sarah, Se hace tarde y anochece, Palabra 2019

 

 

La fiesta del nacimiento de Cristo

¿Por qué celebramos la Navidad? ¿Es como si se tratara de un cumpleaños? ¿O acaso lo hacemos por rutina? ¿O porque toca en este tiempo del año? No son estas explicaciones válidas por insuficientes. Discutía yo un día con un joven en mi primera Diócesis sobre qué era más importante: Las Pascuas de Navidad o la Pascua. Me decía él que Navidad es más bonita y que hay más alegría y se crean sentimientos de paz, fraternidad, buenos deseos. Yo no le negaba todo esto, pero le dije más o menos que la Pascua más importante es la del Triduo Pascual, porque en la muerte, sepultura y resurrección del que había nacido niño de María Virgen, Jesús nos había salvado por su muerte y resurrección, y nos había abierto el camino a la esperanza y a la vida eterna, a la que todo hombre y mujer aspira profundamente, porque no queremos morir sino vencer a la muerte.

Pero ese Cristo que murió en la Cruz, fue enterrado y resucitó al tercer día.  Nació realmente un día como Hijo del Hombre, siendo Hijo de Dios. Sí, nació un día, el que fuera del año primero de la era cristiana. ¿Sabemos el día exacto? Hay que reconocer que ninguna importancia dieron los primeros cristianos a ese dato del día exacto que nació Jesús, aunque el evangelio de san Mateo y de san Lucas hablan de la infancia de Jesús y el tercer evangelista narra el nacimiento. Es la lectura del Evangelio que siempre hacemos en la llamada “Misa del Gallo”, a medianoche entre 24 y 25 de diciembre. La conocemos suficientemente, porque comienza así: “Y sucedió que mientras estaban allí (en Belén), le llegó a ella e tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre…” (Lc 2,6-7).

Lógicamente la fiesta que acaparaba la atención de los primeros cristianos desde la comunidad apostólica fue el Triduo Pascual, pero enseguida, en Oriente, no pasó desapercibido el nacimiento de Jesús, que, unido a la Epifanía y a su Bautismo, se celebró el 6 de enero el nacimiento de Cristo y la adoración de los Magos. En Roma, tras las persecuciones, que acaban al inicio del siglo IV, se escogió el 25 de diciembre como fiesta del Nacimiento del que trajo la luz y la alegría al mundo entero. Se piensa con razón que en Roma se aprovechó la fiesta pagana en honor del dios sol, que, invicto, comenzaba a vencer las sombras del invierno. Pero la fiesta de Navidad es otra cosa, porque, tras los debates teológicos del concilio de Nicea en el 325 d.C., el que nacía como Niño era ya el Hijo de Dios, Luz espléndida que trae paz, si nos abrimos a su amistad y amor, y queremos vivir como Él vivió.

Este es el origen de la fiesta de Navidad. Y así la celebramos los cristianos. Cierto que sabemos que a esta claridad de la fiesta cristiana se han añadido otras muchas cosas, como son los regalos, sobre todo a los niños, que se dan o el 25 de diciembre o el 6 de enero, por aquellos dones que los Magos de Oriente dejaron a Jesús. Y, luego, están “otras fiestas” típicas de estos días, que tiene más o menor relación con la Navidad; una buenas y otras no tanto. Por todo ello, es importante que tengamos claro que este nacimiento hay que prepararlo bien, “acompañado de las buenas obras”, porque tiene que ver con mi vida. Jesús no nació por azar, ni dejó indiferente a nadie. Hoy sí, mucha gente se ha “acostumbrado”, no a recibir a Jesús en su vida, sino a las “felices fiestas y próspero año nuevo”, que es otra cosa. ¿Tú quieres aprovechar esta Navidad de Cristo? Te invito a que reces con el evangelio de la infancia de Jesús en san Mateo y san Lucas; también a leer un buen libro sobre Navidad. Y, sobre todo, acércate al prójimo y conoce su situación, porque hay mucha gente que te necesita, los más pobres y afligidos. Y, ¿por qué no confesar y comulgar? Reconciliarte Dios y perdonar a los que te han hecho daño es también parte de Navidad. No lo olvides.

+ Braulio Rodríguez Plaza. Arzobispo de Toledo. Primado de España

 

 

Cambio de época

Ana Teresa López de Llergo

La falta de educación es la base de la corrupción, por eso urge promover y enseñar a las personas a adquirir hábitos buenos, lo que es más fácil y rápido si se hace desde la familia.

Denunciar y recomenzar

Cuando la razón se duerme, lo único que queda son los monstruos.
Goya.

El ser humano es una realidad, pero también es un proyecto. Como realidad ocupa un sitio preferente en el mundo porque sus dos dimensiones: la corpórea y la espiritual unidas influyen mutuamente y dan una riqueza en el hoy ahora y en el futuro.

Como proyecto tiene dos vertientes, una en sí mismo y la otra en todo lo que le rodea: personas y cosas. En sí mismo tiene la responsabilidad de descubrir la misión de su vida. Puede aceptarla o puede resistirse e inventar otra a su gusto, en este caso desvinculada de los demás porque ha preferido lo suyo sin tener en cuenta las aportaciones necesarias para el desarrollo social.

Las dos vertientes del proyecto humano no son excluyentes, las dos se complementan, lo ideal es asumir la totalidad. Al adoptar solamente lo que hace referencia a la propia persona se cae en el individualismo, aspecto más socorrido en nuestro tiempo. Pero también está la otra cara de la moneda: el descuido de sí y volcarse únicamente a los demás, entonces se da pie al socialismo, al comunismo o a otros tipos de imposición colectivista.

Durante la época histórica denominada “edad contemporánea” hemos visto en el mundo muchos modos de asumir esas vertientes, podríamos afirmar que los modelos están explotados hasta sus últimas consecuencias, y cuando esto sucede aparece una especie de desilusión ante los resultados porque, al no estar equilibrados, el deterioro aparece y las consecuencias no son halagadoras. Entonces viene la decadencia hasta el agotamiento: destrucción pero no aniquilación, por eso, a la vez reinicio.

En este tiempo somos testigos de la decadencia en las costumbres hasta la irracionalidad, nos duele y nos falta perspectiva, pero sí tenemos los datos de la historia, de los cambios del pasado que han dado origen a una nueva época. Nos queda asumir nuestro momento histórico, denunciar el agotamiento y el sinsentido, pero también abrirnos a la esperanza de un recomienzo.

Si nuestra denuncia está cimentada en la verdad, en la unidad, en el bien y en la belleza de los trascendentales, no en la subjetividad que acaba negando estas realidades, podremos abonar el futuro, con la fortaleza de asumir la incomprensión del presente, pero cimentados en la seguridad de que nada se pierde y este esfuerzo abrirá el camino de un futuro mejor.

La vida de las personas tiene un ciclo: nacer inermes, desarrollarse con la ayuda de los demás, aplicar los aprendizajes para dar buen fruto y desgastarse hasta la muerte. Esto también se proyecta a la vida de las sociedades: agruparse, distribuir funciones en beneficio de todos, llegar a una cumbre, y luego, desgraciadamente, dormirse en los laureles, perder la dimensión del conjunto, dedicase a disfrutar sin horizonte, hasta la decadencia… y vendrá otro nuevo ciclo. Estos son los datos recogidos en la historia de la humanidad.

Como la persona hace historia se recoge a lo largo del tiempo su huella y por eso hay períodos que inician, pasado el tiempo llegan a una cúspide y luego se deterioran fundamentalmente por la pérdida de la moral, de las buenas costumbres. Los momentos más altos de todas las épocas se caracterizan por un profundo humanismo.

El Imperio Romano se derrumbó cuando se dedicaron al placer, a las orgías, a la frivolidad y de allí al descontrol del carácter traducido en inmoralidad, crímenes, infidelidades… Se deteriora la dignidad humana. Pero siguió un reverdecer. En la Edad Media hay muchos avances en los conocimientos y en la estructura de las ciencias, pero esos logros decaen cuando se instala la duda de si conocemos las cosas como son. Este deterioro humanista provoca un sistema relativista nominalista.

Lo más cercano a nuestra época consiste en haberle dado todo el poder a la capacidad de razonar. Más adelante ante la incapacidad de resolverlo todo con el poder de la mente se da la primacía a los sentimientos, pero como éstos son inestables, el ser humano se ha decepcionado de sí mismo y ahora se busca producir una nueva especie fabricada con la tecnología. El resultado es dudar de quién es cada uno. Esto lleva a la negación del humanismo.

Esta negación provoca una profunda crisis en la identidad de cada persona y desde luego en la sociedad, esto puede ser una de las causas del desprecio por la vida humana e incluso la preferencia de la vida de otras especies sobre la humana.

Los síntomas más frecuentes en la vida cotidiana provocan contradicciones, por ejemplo: desdibujar el sexo y desear otro, o mantener una defensa implacable de la mujer con un antagonismo tajante hacia los hombres. El desprecio de la familia ha provocado que muchas personas no deseen fundar la suya, y por supuesto no la consideran el mejor ámbito para el desarrollo de las personas. Y sin familias la sociedad deja de ser comunidad y se convierte en multitud: la autoridad es difusa y cada vez hay más personas solas.

Cuando se está en un cambio hay mucho sufrimiento debido al deterioro, pero también la esperanza de que el ser humano está llamado a la superación y a la excelencia, por lo tanto, lo natural es superar las crisis conservando y trasmitiendo lo bueno que será el soporte del reverdecer que está por venir. La opción está entre dejarnos llevar por el pesimismo o aprender las lecciones de la historia que nos presentan los reinicios.

Un modo de acelerar la llegada de una nueva época está en la reconstrucción de la familia y recuperar la educación. No tener familia es una gran calamidad. La falta de educación es la base de la corrupción, por eso urge promover y enseñar a las personas a adquirir hábitos buenos. Esta adquisición es más fácil y rápida si se logra el binomio de la educación en la familia, pues allí se facilita la constancia, el conocimiento y el aprecio profundo de las personas.

 

 

Aún estamos a tiempo de vivir un adviento lleno de alegría y esperanza

Escrito por Silvia del Valle.

Bebé Jesús

El adviento es el tiempo perfecto para preparar a nuestra familia y cambiar de mentalidad, para dejar de pensar en el yo y pensar más en el otro.

Ya estamos viviendo el Adviento, tiempo de preparación y de grandes cambios en nuestro corazón para recibir al niñito Jesús que se hace hombre; pero aún nos quedan algunos días para prepararnos.

Hoy de manera especial, el tiempo litúrgico nos invita a estar alegres porque ya se acerca la llegada de nuestro salvador.

Es por eso que el día de hoy quiero compartir mis 5Tips para vivir lo que queda del adviento con esperanza y muy alegremente.

PRIMERO. Que este año estemos más dispuestos a dar que a recibir.
Es una tristeza que la sociedad en la que vivimos le dé más importancia al tener y al recibir que al dar y ayudar.

El adviento es el tiempo perfecto para preparar a nuestra familia y cambiar de mentalidad, para dejar de pensar en el yo y pensar más en el otro, en el más necesitado.

Para lograrlo necesitamos poner nuestra voluntad en lograrlo ya que para cambiar algunas costumbres cuesta mucho trabajo y si comenzamos con nuestros hijos desde pequeños es más fácil inculcar las nuevas.

La alegría es algo que nos debe acompañar en todo momento, y mucho más en este tiempo en que esperamos y preparamos la llegada, el nacimiento, de nuestro Salvador.

SEGUNDO. Junta a la familia y hagan los cambios necesarios.
Si nuestras acciones y nuestra vida cotidiana no reflejan esa alegría, aun es tiempo para que hagamos los cambios necesarios para lograrlo.

Quizá sea bueno que nuestra actitud sea más de dar y menos de recibir y de demostrar que la alegría y la felicidad está más en ese dar y darnos a los demás.

Cuando como familia buscamos compartir la alegría que nos da el tener a Cristo en el centro de nuestra vida y el estarnos preparando para recibirlo en nuestro corazón, estamos inundando nuestro entorno de felicidad y la dar a los demás, nos estamos llenando nosotros también.

TERCERO. Busquen motivos para expresar esta alegría.
A pesar de los problemas que se nos presentan en la vida cotidiana, debemos ver las cosas desde el punto de vista optimista, desde la mirada de Cristo, que muchas veces es muy diferente a lo que el mundo nos presenta e invita.

Es necesario que eduquemos a nuestros hijos a ver más lo bueno que lo malo y a tratar de dar testimonio de que eso es más fuerte y grande que lo malo que nos pueda pasar.

Nosotros en casa, tratamos de poner una flor o una cuenta por cada cosa buena que hagamos en el día para que al final del adviento se la presentemos a Jesús como regalo por su llegada a este mundo y por nacer en nuestro corazón y en nuestra familia.

CUARTO. Más alimento espiritual.
Para que nuestro cuerpo esté sano y fuerte necesita que nos alimentemos bien; para que nuestra alma esté sana, también necesita que la alimentemos.

Esto lo logramos primero con oraciones y momentos de acercamiento con Dios y, por supuesto, con la Sagrada Eucaristía que es el principal alimento de nuestra alma.

Podemos programar a la semana el frecuentar una devoción en especial y la lectura de algún pasaje de la Biblia donde nos recuerde el nacimiento de Jesús para que nuestro espíritu se disponga a recibir a nuestro Rey.

También podemos intentar ir a misa entre semana durante el adviento para acercarnos más a Dios.

Si incluimos a nuestros hijos en este tipo de actividades seguro que podrán vivir más intensamente el adviento y comprender completamente lo que es la Navidad.

QUINTO. Sigue un calendario de adviento. Nunca es tarde.
Ya se que ya estamos a más de la mitad del adviento, pero no es tarde para decidirnos a seguir un calendario o camino de Adviento, pero uno que nos invite a la alegría y a hacerle un lugar especial a Jesús en nuestro corazón.

Si así lo hacemos, daremos testimonio de que nunca es tarde para darle su lugar a Jesús en nuestro corazón, en nuestra familia y en nuestra vida; y muchas veces, este testimonio es más necesario y más efectivo que muchas palabras, ya que el ejemplo arrastra e invita a muchas otras personas a vivir conforme a ese estilo de vida.

 

 

La Inmaculada y España

La Fiesta de la Inmaculada ha caído, esta vez, el II de Adviento, por lo que, civilmente,  se celebró el lunes 9. La palabra Inmaculada, referida a la Virgen, significa “ sin pecado”. La Madre del Hijo de Dios hecho Hombre en sus entrañas purísimas, fue libre del pecado original en su misma concepción. Al terminar su vida terrena, la Madre de Dios fue llevada al Cielo en cuerpo y alma,  y, como madre nuestra que, también, es, está atenta a nuestras necesidades;  sobre todo, se ocupa de nuestra salvación eterna: no quiere que ninguno de sus hijos se pierda para siempre. Son conocidos sus mensajes en la Salette ( 1846), Lourdes (1858) y Fátima ( 1917). Desde 1981, las apariciones marianas en  Medjugorje (Bosnia Herzegovina), se han convertido en “fenómeno social”:  atraen  innumerables peregrinaciones, oficiales, ya, en al Iglesia. Van del mundo entero.  Impactante  el libro  del periodista Jesús García,  “ Medjugorje”, convertido en un best seller.  

En la devoción española a la Inmaculada, destacaron sus mismos reyes, desde Wamba, a quien el XI Concilio de Toledo proclamó “Defensor de la Inmaculada Concepción de María”.  Felipe III la nombró   Patrona de todos sus Estados. En esta devoción, merecen sobresaliente los franciscanos y jesuitas. El Beato Juan Duns Escoto, del siglo XIII, es el “ gran defensor de la Inmaculada concepción de María”, llevado al cine.  El Venerable Padre jesuita Tomás Morales, del siglo XX, exultaba: “¡la Inmaculada nunca falla!”. 

La imagen de la Virgen Inmaculada la tenemos en el Arte. Está en todas las iglesias y en lienzos de prestigiosos pintores: Murillo, Ribera, Goya, Martínez Montañés, Rubens…  y Sor Isabel Guerra. Su figura, la recogen páginas bellísimas de nuestra  Literatura. La Inmaculada es la Patrona de la Infantería desde el milagro del Empel: el Tercio Viejo de Zamora, en la Guerra de los Ochenta Años, logró, impensablemente y en condiciones muy adversas, a la flota de Flandes en 1585, comandada  por el almirante Hohenlohe-Neuenstein, quien dijo «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro». El patronazgo fue confirmado por la Reina Regente doña María Cristina de Habsburgo en 1892. El Papa Pío  IX, mediante la bula “Ineffabilis Deus”, proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción de María Santísima, en 1854.   El primer voto explícito en defensa de la Inmaculada fue el de “ Villapando y su tierra”, en 1466;  también lo fueron el claustro de la Universidad de Salamanca, y Sevilla, que, desde el siglo XVII, celebra la fiesta; en 1918,  erigió el monumento a la Inmaculada.

 Josefa Romo Garlito

 

 

La crisis universal de los sesenta

El catolicismo dio un gran paso adelante gracias a la genial intuición de san Juan XXIII: la convocatoria de un concilio ecuménico que diera respuesta a tantas incertidumbres y dificultades, también y sobre todo en el plano espiritual. Antes y después del Concilio Vaticano II, se produjo un inédito crecimiento de la información religiosa en todas partes, que quizá no contribuyó a la asimilación de la renovación construida en las naves de la basílica de san Pedro. Las batallas actuales presentan demasiados elementos comunes con las del postconcilio.

La crisis universal de los sesenta tuvo acento propio en España, donde se produjo un desarrollo económico sin libertades ciudadanas, que no presagiaba nada bueno para la convivencia pacífica en el posfranquismo. Franco había ganado la guerra, pero perdía cada vez más claramente la paz. Basta pensar en las protestas universitarias y laborales, o en la asamblea conjunta de obispos y sacerdotes ya al comienzo de los setenta. Había mucho miedo al futuro. Lo experimenté en el verano de 1974, cuando tanto se temió por la salud del General: varios padres vinieron a llevarse a sus hijos de una actividad formativa que dirigía en un precioso y apacible lugar de la sierra norte de Madrid.

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

Nuevo capítulo

La Iglesia, a pesar de ser minoritaria en Japón, no se considera extranjera. Además cuenta con una larga tradición, que en el caso paradigmático de Nagasaki se remonta a hace 5 siglos. La historia de los católicos no ha sido fácil, sometidos durante mucho tiempo a persecuciones. Pero las comunidades sobrevivieron heroicamente en la clandestinidad, transmitiendo la fe de padres a hijos. Hoy la pequeña Iglesia japonesa se enriquece con la vitalidad de migrantes católicos, en un nuevo capítulo de la historia del cristianismo en Asia. Una historia, como ha querido poner en evidencia la visita del Papa, a la que todavía le quedan muchos capítulos por escribir.

José Morales Martín

 

El hombre no quiere arrodillarse

En su último libro, el Cardenal Robert Sarah, abunda en una idea que para él es central: “Dios nos ha elegido para que le adoremos y el hombre no quiere arrodillarse. La adoración consiste en ponerse ante Dios con una actitud de humildad y de amor. No se trata de una acción puramente ritual, sino de un gesto de reconocimiento de la majestad divina que expresa una gratitud filial. No deberíamos pedir nada. Vivir en el agradecimiento es algo fundamental” (p. 34). Quizá lo hemos considerado muchas veces, pero leyendo estas líneas del Prefecto de la Congregación para el Culto Divino -persona adecuada para hacer esta advertencia- nos hacemos más consciente de la gravedad que encierra. Olvidar la presencia de Dios entre nosotros.

Y descubrimos, si nos fijamos un poco, en cómo esa actitud se aprecia hasta entre las personas que van a la Iglesia el domingo. Tienen todavía el sentido de la obligación, pero han perdido la devoción. “¿Cuántas iglesias occidentales se utilizan como salas de concierto? Dentro de ellas se habla igual que en cualquier otro sitio, como en una sala de reuniones normal y corriente. El auténtico modelo es Moisés delante de la zarza ardiente. Que no digan que lo importante es la actitud interior: esta solo es real y permanente si se manifiesta con gestos externos y concretos. En Occidente la desaparición de Dios ha desterrado todo lo que hay de sagrado en la existencia humana. Lo sagrado se ha convertido en una minucia” (p. 154) nos dice también el cardenal.

¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué puedo hacer yo? ¿Cuál es mi sentido de adoración? No sería bueno quedarnos en una queja vacía sin hacer una reflexión personal.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Las pensiones y otros abusos

 

                                Cuando esto escribo, hay manifestaciones sobre las pensiones en España; y revueltas violentas, en Francia, puesto que “los galos” son mucho más “incisivos que los ya domesticados celtíberos”, que aguantan “lo que les echen y se conforman con poca cosa”; y sobre las pensiones hay mucho de qué hablar, hasta que se llegue a legislaciones verdaderamente “sociales” (que no comunistas o socialistas de las que tanto se ha cacareado); puesto que hay una base, aún ni rumoreada y menos tocada en profundidad, puesto que… “¿De dónde parten las pensiones y a dónde deben de llegar y en qué proporción, ajustada a justicia verdadera y socialmente veraz?

                                Para mí es sencillo de valorar, puesto que “lo social y económico parte simplemente de la riqueza de un país o nación, bien administrada por la política  que sea, “pero que sea digna de denominarse así y no las basuras que nos mangonean con ya tantos nombres, que da asco el analizar significados que ni los tienen”.

                                O sea y más claro, que esa riqueza, la produce “el trabajo honrado y generador de la misma”; sea el trabajador, del más alto nivel o del más bajo, que se quiera así valorar, puesto que escuetamente valorando… “tan necesario es el más dotado de los cerebros estudiando y poniendo en marcha lo que sea… como el hortelano que cultivando alimentos en su huerto, sirve para que el otro pueda seguir estudiando y no muera de hambre”; y no se me entienda por aquello de “la idiota igualdad”, de la que yo estoy muy lejano; como igualmente lo estoy de las realidades abusivas de hoy, que el que administra, cumple fielmente, aquello de… “que el que parte y reparte, se lleva la mejor parte”; puesto que.

                                ¿Cómo los que dicen gobernar y administrar, las grandes finanzas o capitales mundiales, quieren legislar de forma que incluso quieren suprimir las, normalmente exiguas pensiones de hoy, reduciéndolas aún más, o poniendo obstáculos para llegar a ellas, no reconociendo que todo el que ha trabajado (no hablo de los parásitos) para la obtención de esos bienes generales, tiene un derecho adquirido para participar en ellos mientras viva? ¿Cómo ellos y por mínimos espacios de tiempo de ocupar determinados y privilegiados sillones (“donde suelen darse la gran vida”), cuando los dejan, o los echan de ellos, adquieren unas pagas y prebendas tan abusivas, que da asco hasta el comentarlas? ¿Necesito reflejar algunos ejemplos? Considero que no, los hay a miles y todos abusivos. Por ejemplo muchos ex políticos españoles, o ex altos directivos de bancos y cajas de ahorros.

                                Por todo ello y sin necesidad de más detalles; las pensiones en un gobierno medianamente justo y civilizado, tienen que ser asumidas por “la riqueza del territorio y sus presupuestos anuales y generales; y los que cubran todos los gastos nacionales del territorio que sea”; guardando una equidad verdaderamente humana y social; y sin los abusos enormes que hoy existen; reiterando que yo tampoco creo en la “igualdad para todos”, puesto que hay que “estimular al que más aporta al conjunto y que debe cobrar más que “el peón de carga”, pero que éste, cobre un mínimo suficiente como para vivir dignamente, en la sociedad donde trabajó mientras pudo hacerlo. Y el parásito, pues que no lo hubiera sido; y si llegó a edad donde ya no puede ni serlo, pues “algo así como la sopa boba de los conventos y lo suficiente como para que viva, según su categoría parasitaria”. Por descontado que los “impedidos de cualquier edad, necesitan la ayuda estatal, suficiente como para que vivan dignamente, puesto que bastante tienen con sus taras físicas o mentales”; por tanto y como “carga nacional, tienen que ser sostenidos con justicia humana”.

                                Y como no quiero que se me “etiquete, ni de socialista, ni de comunista, ni de “ista” alguno; vaya como testimonio, el de una mujer, que asfixiada ya, por el “socialismo comunista de la URSS”, tiene que huir de allí, jugándose el pellejo para dejarnos reflexiones como la que abajo copio y que es toda una lección universal.

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El 2 de febrero de 1905 nació en San Petersburgo la filósofa y escritora Alissa Zinovievna Rosenbaum, más conocida en el mundo de las letras bajo el seudónimo de Ayn Rand, y falleció en marzo de 1982 en New York. Nunca fueron más oportunas las palabras de la autora de esa magnífica novela que es Atlas Shrugged, traducida al español como La rebelión de Atlas, una suerte de anticipo de lo que nos está pasando a los españoles, y en mayor o menor medida a todo el mundo:

 "Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican, no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un auto-sacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." Ayn Rand (1950)

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                                Así es que por todo ello, “déjense de enfrentamientos violentos”, puesto que como dejara dicho Cristo, “la violencia no engendra nada más que violencia”; y recúrrase al diálogo razonado, ya que… “la palabra es y debe ser, la mejor y más eficaz arma, para el entendimiento del hombre”. Amén.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes