Las Noticias de hoy 2 Diciembre 2019

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 02 de diciembre de 2019      

Indice:

ROME REPORTS

Misa en el rito zaireño: El Papa pide una economía al servicio de la paz

Ángelus: “Jesús viene a nuestras vidas cada día”

El pesebre, una señal de que Dios “nunca nos deja solos”

Jóvenes: El Papa Francisco anuncia nuevo organismo asesor internacional

PREPARARNOS PARA RECIBIR A JESÚS: Francisco Fernandez Carbajal

“La vida matrimonial, un andar divino en la tierra”: San Josemaria

«El hermoso signo del pesebre»: Francisco

Los jóvenes y la diversión: ocio y tiempo libre (3): J. Nubiola, J.M. Martín

La intimidad en el matrimonio: felicidad para los esposos y apertura a la vida (I): Javier Escrivá Ivars

Benedicto XVI reaparece para pedir a los teólogos del mundo un esfuerzo por alcanzar el consenso

Navarro Valls: "Juan Pablo II logró que cayera el Muro de Berlín sin una víctima y bañado de serenidad"

Modos de contar la historia: Ana Teresa López de Llergo

La negociación en la pareja: Lucía Legorreta

Se han reducido los riesgos: Jesús Domingo

4 Formas de vivir el Adviento: Thomas Rosica

¿En qué consiste la devoción a la Santísima Virgen?: Acción Familia

Hartos de que se les culpe de todos los males: Domingo Martínez Madrid

Sólo después de un estudio psiquiátrico: Jesús D Mez Madrid

Católicos en ambos bandos: Jesús Domingo Martínez

Pensamientos y reflexiones 239: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

ROME REPORTS

 

 

 

Misa en el rito zaireño: El Papa pide una economía al servicio de la paz

“La oración y la caridad no son tiempo perdido, sino los mayores tesoros”

diciembre 01, 2019 15:44Raquel AnilloPapa y Santa Sede

(ZENIT .- 1 diciembre 2019).- El Papa Francisco llama, particularmente a la República Democrática del Congo, a una economía al servicio de la paz, en su homilía para la misa del primer domingo de Adviento, que dura cuatro semanas y se prepara para la Navidad.

El Papa Francisco, aún resfriado, presidió la misa en el rito zaireño, este domingo 1 de diciembre de 2019, en el altar de la “Silla de San Pedro” de la Basílica del Vaticano, con motivo del jubileo de plata del La capellanía congoleña de Roma y la beatificación (24 de abril de 1994) del beato Isidoro Bakanja (1885 – 1909), y la fiesta de la beata Anuarita Marie-Clementine Nengapeta (1939-1964) beatificada el 15 de agosto de 1985, dos mártires. Se han incluido diferentes idiomas de la RDC en la misa.

El Papa ha pedido la paz en el este del país y una “economía” al servicio de la paz en el mundo: “pidamos en nombre de Dios-Amor y con la ayuda de las poblaciones vecinas, renunciar a las armas, con miras a un futuro donde los unos ya no estén en contra de los otros, sino donde los unos estén con los otros, y donde nos alejemos de una economía que utiliza la guerra por un economía que sirva a la paz!”

Lo reiteró en un tweet publicado después del Ángelus: “Hoy, rezamos por la paz en el Congo, seriamente amenazada en el este del país, donde se desata el conflicto, también alimentado desde el exterior, mientras que muchos callan”.

Precisamente había comenzado su homilía con la palabra “paz”, en idioma lingala: “Boboto”. La asamblea respondió con “fraternidad”, el Papa repitió “fraternidad”. La asamblea respondió: “alegría”.

Pero el Papa ha identificado otros males de la sociedad, incluido el consumismo: “El consumismo es un virus que ataca la fe desde la raíz, porque te hace creer que la vida depende únicamente de lo que haces, y así olvidas a Dios que viene a tu encuentro y que está a tu lado.

El Papa Francisco indica, después del diagnóstico, el remedio: “Hay que velar hoy: superar la tentación que hace creer que el significado de la vida reside en la acumulación; para desenmascarar la ilusión de que uno es feliz si tiene muchas cosas; resistir a las luces cegadoras del consumo que brillan durante este mes y creer que la oración y la caridad no son tiempo perdido, sino los mayores tesoros”.

Al final de la misa, la hermana Rita agradeció al Papa en nombre de toda la comunidad congoleña de Roma. Ella pidió paz en el país y que el Papa Francisco pudiera hacer un viaje a la RDC. En nombre de la comunidad, le ofreció al Papa una casulla bordada en blanco.

AB

***

Homilía del Papa

En las lecturas de hoy hay un verbo, venir, que se encuentra tres veces en la primera lectura, mientras que el Evangelio, para concluir, afirma que “el Hijo del Hombre vendrá“. (Mt 24,44). Jesús viene: El Adviento nos recuerda esta certeza ya en su significado mismo, porque la palabra Adviento significa venida. El Señor viene: esta es la raíz de nuestra esperanza, la certeza de que en medio de las tribulaciones del mundo llega a nosotros el consuelo de Dios, un consuelo que no está hecho de palabras, sino de presencia, de la presencia del que viene entre nosotros.

El Señor viene; hoy, primer día del Año Litúrgico, este anuncio marca nuestro punto de partida: sabemos que más allá de cualquier acontecimiento favorable o contrario, el Señor no nos deja solos. Él vino hace dos mil años y vendrá de nuevo al final de los tiempos, pero viene también hoy a mi vida, a tu vida. Sí, esta vida nuestra, con todos sus problemas, sus angustias e incertidumbres, es visitada por el Señor. Esta es la fuente de nuestra alegría: el Señor no se ha cansado y nunca se cansará de nosotros, desea venir, desea visitarnos.

Misa-rito-zaireño-489x275

Hoy, el verbo venir no sólo tiene como sujeto a Dios, sino también a nosotros. Ciertamente, en la primera lectura de Isaías profetiza: “Acudirán pueblos numerosos. Ellos dirán: “¡Venid! subamos a la montaña del Señor” (2, 3). Mientras que el mal en la tierra viene del hecho de que cada uno sigue su propio camino sin los demás, el profeta ofrece una visión maravillosa: todos van juntos a la montaña del Señor. En la montaña, estaba el templo, la casa de Dios. Isaías nos transmite una invitación de Dios a su casa. Somos los invitados de Dios, y el que es invitado es esperado, deseado. “Vengan, dice Dios, porque en mi casa hay lugar para todos. Vengan, porque en mi corazón no hay un solo pueblo, sino todos los pueblos”.

Queridos hermanos y hermanas, han venido desde lejos. Han dejado sus hogares, sus seres queridos y sus cosas queridas. Cuando llegaron aquí, encontraron acogida juntos, dificultades e imprevistos. Pero para Dios, siempre son bienvenidos. Para el Señor, nunca somos extraños sino hijos esperados. Y la Iglesia es la casa de Dios: aquí por lo tanto siéntanse siempre en casa.  Aquí venimos para caminar juntos hacia el Señor y a realizar las palabras con las que termina la profecía de Isaías: “Vengan[…]! Caminemos a la luz de la Señor” (v. 5).

Pero a la luz del Señor se pueden preferir las tinieblas del mundo. Podemos responder “no” al Señor que viene, así como a su invitación a ir a su casa. A menudo, no se trata de un “no” directo, insolente, sino supeditado. Este es el “no” del que Jesús nos advierte en el Evangelio, exhortándonos a no hacer como “en los tiempos de Noé” (Mt 24,37). ¿Qué pasó en los tiempos de Noé? Sucedió que, mientras algo nuevo e impresionante estaba a punto de llegar, nadie le prestaba atención, porque todos pensaban sólo en comer y beber (cf. v.38).  En otras palabras, todos redujeron la vida a sus propias necesidades, se contentaron con una vida plana, horizontal, sin impulso. No había ninguna expectativa de nadie, sólo la pretensión de tener algo para sí mismo, para consumir. La espera del Señor que viene, espera y no pretensión de tener algo para consumir, y esto es el consumismo.

Queridos hermanos y hermanas, el consumismo es un virus que ataca la fe desde sus raíces,  porque te hace creer que la vida solo depende de lo que tienes, y así te olvidas de Dios que viene a tu encuentro y de los que te rodean. El Señor viene, pero tú más bien sigues tus apetitos; el hermano llama a tu puerta, pero te molesta, esta es la actitud, ¿no? egoísta del consumismo. El hermano llama a tu puerta, pero te molesta porque perturba tus planes. En el Evangelio, cuando Jesús señala los peligros de la fe, no se preocupa de los enemigos poderosos, de las hostilidades y persecuciones. Todo esto ha existido, existe y existirá, pero no debilita la fe. El peligro real es más bien lo que anestesia el corazón: es depender de los consumos, es dejar que las necesidades disminuyan y disipen el corazón (cf. Lc 21),34). Entonces vivimos las cosas y ya no sabemos para qué cosas; tenemos muchos bienes pero ya no se hace el bien; las casas están llenas de cosas pero vacías de niños; este es el drama de hoy, casas llenas de cosas pero vacias de hijos, el invierno demográfico que estamos sufriendo,  el tiempo se pierde en pasatiempos, pero ya no tenemos tiempo para Dios y los demás. Y cuando vives para las cosas, nunca son suficientes, la avaricia crece y los otros se convierten en obstáculos en la carrera y así, uno termina sintiéndose amenazado y, siempre insatisfecho y enojado; el odio está ganando terreno. Lo vemos hoy allí donde reina el consumismo, cuanta violencia y cuanta rabia para buscar un enemigo a toda costa! Así que, mientras el mundo está lleno de armas que causan la muerte, no nos damos cuenta de que seguimos armando nuestros corazones de ira.

Jesús quiere despertarnos de todo esto. Para ello utiliza un verbo: “Velen” “estén atentos” (Mt 24, 42). La vigilia era el trabajo del centinela, que vigilaba y se mantenía despierto mientras todos los demás dormían. Permanecer despierto es resistir el sueño que nos envuelve a todos. Para poder mantenerte despierto, necesitas tener una esperanza cierta: que la noche no dura para siempre, que pronto amanecerá. Lo mismo es cierto por la misma razón para nosotros: Dios viene y su luz iluminará hasta las tinieblas más espesas. Pero hoy a nosotros nos toca  vigilar: para superar la tentación que nos lleva a creer que el sentido de la vida reside en acumular, es una tentación, el sentido de la vida no es acumular, a nosotros nos toca desenmascarar el engaño de que uno es feliz si tiene tantas cosas; resistir a las luces deslumbrantes del consumismo que brillarán por todas partes en este mes y creer que la oración y la caridad no es una pérdida de tiempo, sino los mayores tesoros.

misa-zaireña-489x275

Cuando abrimos nuestro corazón al Señor y a nuestros hermanos, viene el precioso bien que las cosas no podrán darnos jamás y que Isaías anuncia en la primera lectura, y ¿cuál es uno de los bienes más preciosos? ¡la paz!: “De sus espadas, forjarán rejas de arado, y hoces con sus lanzas. Ninguna nación contra otra nación levantará jamás la espada; ya no se ejercitarán más en la guerra” (Is 2, 4). Estas son palabras que también nos hacen pensar en su patria. Hoy, oramos por la paz, que está seriamente amenazada en el este del país, especialmente en los territorios de Béni y Minembwe, donde los conflictos se agudizan, también alimentados por afuera, en el silencio cómplice de muchos, conflictos alimentados por aquellos que se enriquecen vendiendo las armas.

Hoy, recuerden a una bellísima figura, la Beata María Clementina Anuarite Nengapeta, violentamente asesinada, no sin haberle dicho a su verdugo, como Jesús: “Te perdono, porque no sabes lo que haces. Por su intercesión, pidámosle en nombre del Dios-Amor, y con la ayuda de las poblaciones vecinas, la renuncia a las armas, por un futuro en el que uno ya no está en contra del otro, sino donde uno está con el otro, y nos convirtamos de una economía que usa la guerra a una economía que sirva a la paz!. Quién tienda oídos para entender, entienda, quién tenga corazón para consentir, consienta.

Copyright 2019 – Libreria editorial del Vaticano

 

 

Ángelus: “Jesús viene a nuestras vidas cada día”

Palabras del Papa antes del Ángelus

diciembre 01, 2019 13:07Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 1 diciembre 2019).- Al finalizar la celebración eucarística para la comunidad católica congoleña en Roma,
celebrado en la Basílica Vaticana con motivo del 25º aniversario de la fundación de la Capellanía de la comunidad católica congoleña de Roma, el Santo Padre Francisco se asoma a la ventana del estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

***

Palabras del Papa antes de la oración mariana

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy, primer domingo del tiempo de Adviento, comienza el nuevo año litúrgico. En estas cuatro semanas de Adviento, la liturgia nos lleva a celebrar la Navidad de Jesús, al tiempo que nos recuerda que Él viene a nuestras vidas cada día, y regresará gloriosamente al final de los tiempos. Esta certeza permitirá nos lleva a mirar al futuro con confianza, como el profeta Isaías nos invita a hacer, que con su voz inspirada acompaña todo el camino del Adviento.

En la primera lectura de hoy, Isaías profetiza que “al final de los días, estará firme el monte del templo del Señor en la cumbre de las montañas mas elevado que las colinas; hacia el confluirán todas las naciones”. (2,2). El templo del Señor en Jerusalén se presenta como punto de convergencia, como punto de encuentro de todos los pueblos. Después de la Encarnación del Hijo de Dios, Jesús mismo se reveló como el verdadero templo. Por lo tanto, la maravillosa visión de Isaías es una promesa divina y nos impulsa a asumir una actitud de peregrinación, de camino hacia Cristo, sentido y fin de la historia. Los que tienen hambre y sed de justicia sólo pueden encontrarla recorriendo los caminos del Señor; mientras que el mal y el pecado provienen del hecho de que los individuos y los grupos sociales prefieren seguir caminos dictados por intereses egoístas, causando conflictos y guerras. El Adviento es tiempo favorable para acoger la venida de Jesús, que viene como mensajero de paz para mostrarnos los caminos del Señor.

En el Evangelio de hoy, Jesús nos exhorta a estar preparados para su venida: “Velen, pues, porque no saben en qué día vendrá el Señor” (Mt 24, 42). Velar no significa tener materialmente los ojos abiertos, sino tener el corazón libre y orientado en la dirección correcta, es decir, dispuesto al don y al servicio, esto es velar. El sueño del que debemos despertar está constituido por la indiferencia, por la vanidad, por la incapacidad de establecer relaciones genuinamente humanas, por la inacapacidad de hacerse cargo del hermano solo, abandonado o enfermo. La espera de Jesús que viene debe traducirse, por tanto, en un compromiso de vigilancia. Se trata, en primer lugar, de maravillarse ante la acción de Dios, ante sus sorpresas, y de darle a Él  la primacía. La vigilancia significa también, concretamente, estar atentos a nuestro prójimo en dificultades, a dejarnos interpelar por sus necesidades, sin esperar a que él o ella nos pida ayuda, sino aprender a prevenir, a anticipar, como hace Dios siempre con nosotros.

Que María, la Virgen vigilante y Madre de la esperanza, nos guíe en este camino, ayudándonos a para dirigir nuestra mirada hacia la  “montaña del Señor”, imagen de Jesucristo, que atrae hacia sí a todos los a los hombres y a todos los pueblos.

 

El pesebre, una señal de que Dios “nunca nos deja solos”

Discurso en Greccio, siguiendo los pasos de San Francisco

diciembre 01, 2019 17:47RedacciónPapa y Santa Sede

(ZENIT – 1 diciembre 2019).- “Dios nunca nos deja solos; nos acompaña con su presencia escondida pero no invisible”, declara el Papa Francisco en la peregrinación a Greccio, Italia, Umbría, este domingo 1 de diciembre de 2019.

El Papa visitó este lugar por segunda vez desde el primer pesebre de San Francisco de Asís, que había visitado en enero de 2016. Firmó su “Exhortación apostólica”, “Admirabile Signum“, sobre “el significado y el valor del pesebre”. Luego presidió la liturgia de la Palabra.

El Papa, que salió del Vaticano a las 15:15 h. y llegó a las 16:55 h. Al bajar del helicóptero, saludó a personas enfermas o discapacitadas antes de dirigirse al santuario.
El Papa se dirigió al santuario de Greccio, “un segundo Belén” para el Papa Juan Pablo II que llegó el 2 de enero de 1983.greccio3-489x275

El Papa Francisco fue recibido por el Obispo de Rieti, Mons. Domenico Pompili, el “guardián” del convento franciscano, el Padre Francesco Rossi, y Mons. Rino Fisichella, Presidente del  Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización.

En la cueva del primer pesebre, se recogió en oración y luego firmó su carta.

Luego exhortó a la comunidad franciscana a esta fidelidad a la sencillez y a la pobreza y humildad de San Francisco. Rezó con la comunidad un Padre Nuestro antes de bendecirla, y de añadir: “Y si tenéis un minuto, rezad también por mí”. »

El Papa fue recibido, a la salida de la cueva de Greccio, por jóvenes vestidos con trajes medievales. Luego los niños cantaron para él.

Luego el Papa presidió una celebración de la palabra durante la cual invitó a “mantener los ojos fijos en el Niño Jesús”. Su sonrisa, que estalla en la noche, dispersa la indiferencia y abre los corazones a la alegría de los que se sienten amados por el Padre en el cielo.

Al final de la liturgia, entregó oficialmente su carta. Luego se leyó en la capilla del santuario, en latín.

La historia del primer pesebre inaugurado por San Francisco de Asís en la cueva de Greccio para la Navidad de 1223 fue contada por su biógrafo y compañero, Tommaso da Celano. Quería hacer comprender a la gente la sencillez y la pobreza de Belén. Fue leído, después el Evangelio de la Natividad, durante la celebración de la Palabra en la Capilla del Santuario.

Estas son las palabras pronunciadas por el Papa durante esta liturgia.

AB

Discurso del Papa en Greccio

Cuántos pensamientos invaden el espíritu en este lugar santo! Y sin embargo, frente a la roca de estas montañas tan queridas por San Francisco, lo que estamos llamados a realizar es, sobre todo, redescubrir la simplicidad.

greccio2-489x275

El pesebre, que San Francisco hizo por primera vez en este pequeño espacio, una imitación de la estrecha cueva de Belén, habla por sí mismo. Aquí no es necesario multiplicar las palabras, porque la escena que se pone ante nuestros ojos expresa la sabiduría que necesitamos para captar lo esencial.

Frente al pesebre, descubrimos lo importante que es para nuestra vida, tan agitada, encontrar momentos de silencio y oración. El Silencio, contemplando la belleza del rostro de Jesús de niño, el Hijo de Dios nacido en la pobreza de un establo. La Oración, para expresar el “gracias” maravillados por este inmenso regalo de amor que se nos da.

En este signo sencillo y admirable del pesebre que la piedad popular ha acogido y transmitido de generación en generación, se manifiesta el gran misterio de nuestra fe: Dios nos ama hasta el punto de compartir nuestra humanidad y nuestra vida. Nunca nos deja solos; nos acompaña con su presencia oculta pero no invisible. En todas las circunstancias, en la alegría y en el dolor, él es el Emmanuel, Dios con nosotros.

greccio4-489x275

Como los pastores de Belén, acojamos la invitación a ir a la cueva, a ver y reconocer el signo que Dios nos ha dado. Entonces nuestro corazón estará lleno de alegría y podremos llevarla donde haya tristeza; estará lleno de esperanza, para compartir con los que la han perdido.

Imitemos a María, que puso a su Hijo en el pesebre, porque no había lugar en una casa. Con ella y con San José, su marido, mantenemos los ojos fijos en el Niño Jesús. Su sonrisa, que estalla en la noche, dispersa la indiferencia y abre los corazones a la alegría de los que se sienten amados por el Padre en el cielo.

 

Jóvenes: El Papa Francisco anuncia nuevo organismo asesor internacional

Palabras del Papa Francisco después del Ángelus

diciembre 01, 2019 16:11Anita BourdinAngelus y Regina Coeli

 

(ZENIT – 1 diciembre 2019).- “El Departamento de los laicos, la familia y la vida ha puesto en marcha un nuevo órgano asesor internacional de la juventud”, dijo el Francisco Después del Ángelus este domingo 1 st de diciembre de 2019 San Pedro.

Este Consejo, explicó el Papa, está “compuesto por veinte jóvenes de diferentes orígenes geográficos y eclesiales”.

Afirma que “es una respuesta concreta a la solicitud del Sínodo dedicado a los jóvenes el año pasado” (ver Documento Final , 123).

Luego, el Papa explicó la misión de este nuevo organismo: “La tarea de este organismo es ayudar a comprender la visión de los jóvenes sobre las prioridades del Ministerio de la Juventud y otros temas de interés más general. Ora por eso. “

Presentamos este nuevo Consejo el 24 de noviembre: En la Solemnidad de Cristo Rey, el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida anunció la creación de esta “Organización Consultiva Internacional de Jóvenes“, compuesta por 20 jóvenes de diferentes regiones del mundo. mundo, incluido un francés, y algunos movimientos, asociaciones y comunidades internacionales.

El documento final del Sínodo de 2018 pedía la creación de dicho cuerpo para fortalecer la actividad de la Oficina Juvenil del Dicasterio.

AB

Palabras del papa Francisco después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas!

Me preocupa la situación en Iraq. Supe con dolor que las manifestaciones y protestas de los últimos días han provocado una reacción dura, que ha causado docenas de víctimas. Rezo por los muertos y por los heridos; Estoy cerca de sus familias y de todo el pueblo iraquí, pidiéndole a Dios paz y armonía.

El Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida creó un nuevo Organismo internacional de asesoramiento para la juventud compuesto por veinte jóvenes de diferentes orígenes geográficos y eclesiales. Esta es una respuesta concreta a la solicitud del Sínodo dedicado a los jóvenes el año pasado (ver Fin., 123). La tarea de este organismo es ayudar a comprender la visión de los jóvenes sobre las prioridades del Ministerio de la Juventud y otros temas de interés más general. Oramos por eso.

¡Los saludo a todos, romanos y peregrinos de diferentes países! Especialmente a los fieles polacos y el coro de niños de Bucarest.

Saludo a los grupos de Giulianova Lido, Nettuno y Jesi; así como los peregrinos de Cavarzere con el coro “Serafin” y la asociación rumana en Italia.

Esta tarde iré a Greccio, lugar donde San Francisco hizo el primer pesebre. Allí, firmaré una carta sobre el significado y el valor del pesebre. El pesebre es un signo simple y maravilloso de la fe cristiana. Es una carta corta que puede ser buena para Navidad. Acompáñenme con la oración en este viaje.

Les deseo a todos un buen domingo y un buen viaje de Adviento. Por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y adios.

 

 

 

PREPARARNOS PARA RECIBIR A JESÚS

— Alegría del Adviento. Alegría al recibir al Señor en la Sagrada Comunión.

Señor, yo no soy digno... Prepararnos para recibir al Señor. Imitar en sus disposiciones al Centurión de Cafarnaúm.

— Otros detalles referentes a la preparación del alma y del cuerpo para recibir con fruto este sacramento. La Confesión frecuente.

I. El Salmo 121, que leemos en la Misa de hoy, era un canto de los peregrinos que se acercaban a Jerusalén: Qué alegría –recitaban los peregrinos al aproximarse a la ciudad– cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor». Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén1.

Esta alegría es imagen también del Adviento, en el que cada día que transcurre es un paso más hacia la celebración del nacimiento del Redentor. Es además imagen de la alegría que experimenta nuestro corazón cuando nos acercamos bien dispuestos a la Sagrada Comunión.

Es inevitable que, junto a esta alegría, nos sintamos cada vez más indignos, a medida que se aproxima el momento de recibir al Señor, y si decidimos hacerlo, es porque Él quiso quedarse bajo las apariencias de pan y de vino precisamente para servir de alimento y, por tanto, de fortaleza para los débiles y enfermos. No se quedó para ser premio de los fuertes, sino remedio de los débiles. Y todos somos débiles y nos encontramos algo enfermos.

Toda preparación debe parecernos poca, y toda delicadeza insuficiente para recibir a Jesús. Así exhortaba San Juan Crisóstomo a sus fieles para que se dispusieran dignamente a recibir la Sagrada Comunión: «¿Acaso no es un absurdo tener tanto cuidado de las cosas del cuerpo que, al acercarse la fiesta, desde muchos días antes prepares un hermosísimo vestido..., y te adornes y embellezcas de todas las maneras posibles, y, en cambio, no tengas ningún cuidado de tu alma, abandonada, sucia, escuálida, consumida de hambre...?»2.

Si alguna vez nos sentimos fríos o físicamente desganados no por eso vamos a dejar de comulgar. Procuraremos salir de este estado ejercitando más la fe, la esperanza y el amor. Y si se tratara de tibieza o de rutina, está en nuestras manos el remover esa situación, pues contamos con la ayuda de la gracia. Pero no debemos confundir otros estados, por ejemplo de cansancio, con la situación de una mediocridad espiritual aceptada o de una rutina que crece por días. Cae en la tibieza el que no se prepara, el que no pone lo que está en su mano para evitar las distracciones cuando Jesús viene a su corazón. Es tibieza acercarse a comulgar manteniendo nuestra imaginación con otras cosas y pensamientos. Tibieza es no dar importancia al sacramento que se recibe.

La digna recepción del Cuerpo del Señor será siempre una oportunidad para encendernos en el amor. «Habrá quien diga: por eso, precisamente, no comulgo más a menudo, porque me veo frío en el amor (...). Y ¿porque te ves frío quieres alejarte del fuego? Precisamente porque sientes helado tu corazón debes acercarte más a menudo a este Sacramento, siempre que alimentes sincero deseo de amor a Jesucristo. Acércate a la Comunión –dice San Buenaventura– aun cuando te sientas tibio, fiándolo todo de la misericordia divina, porque cuanto más enfermo se halla uno, tanta mayor necesidad tiene del médico»3.

Nosotros, al pensar en el Señor que nos espera, podemos cantar llenos de gozo en lo más íntimo de nuestra alma: ¡Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor...!

El Señor se alegra también cuando ve nuestro esfuerzo por estar bien dispuestos para recibirle. Meditemos sobre los medios y el interés que ponemos en preparar la Santa Misa, en evitar las distracciones y desechar la rutina, en que nuestra acción de gracias sea intensa y enamorada, de forma que nos haga estar unidos a Cristo todo el día.

II. El Evangelio de la Misa4 nos trae las palabras de un hombre gentil, un centurión del ejército romano.

Estas palabras están recogidas en la liturgia de la Misa desde muy antiguo, y han servido para la preparación inmediata de la Comunión a los cristianos de todos los tiempos: Domine, non sum dignus —Señor, yo no soy digno.

Los jefes judíos de la ciudad pidieron a Jesús que aliviara la pena de este gentil, curando a un siervo suyo al que estimaba mucho, que estaba a punto de morir5. La razón por la que deseaban favorecerle era que les había construido una sinagoga.

Cuando Jesús estuvo cerca de la casa, el centurión pronunció las palabras que se repiten en todas las Misas (diciendo «alma» en lugar de «siervo»): Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, pero di una sola palabra y mi siervo quedará sano. Una sola palabra de Cristo sana, purifica, alienta y llena de esperanza.

El centurión es un hombre con profunda humildad, generoso, compasivo y con un altísimo concepto de Jesús. Como es gentil, no se atreve a dirigirse personalmente al Señor, sino que envía a otros, que considera más dignos, para que intercedan por él. Fue la humildad, comenta San Agustín, «la puerta por donde el Señor entró a posesionarse del que ya poseía»6.

La fe, la humildad y la delicadeza se unen en el alma de este hombre. Por esto, la Iglesia nos propone su ejemplo y sus mismas palabras como preparación para recibir a Jesús cuando viene a nosotros en la Sagrada Comunión: Señor, yo no soy digno...

La Iglesia nos invita no solo a repetir sus palabras, sino a imitar sus disposiciones de fe, de humildad y de delicadeza. «Queremos decir a Jesús que aceptamos su inmerecida y singular visita, multiplicada sobre la tierra, hasta llegar a nosotros, hasta cada uno de nosotros, y decirle también que nos sentimos atónitos e indignos de tanta bondad, pero felices; felices de que se nos haya concedido a nosotros y al mundo; también queremos decirle que un prodigio tan grande no nos deja indiferentes e incrédulos, sino que pone en nuestros corazones un entusiasmo gozoso, que no debería nunca faltar en los verdaderos creyentes»7.

Es admirable observar cómo aquel centurión de Cafarnaúm quedó doblemente unido al sacramento de la Eucaristía: por las palabras que el sacerdote y los fieles dicen antes de comulgar en la Misa, y porque fue en la sinagoga de Cafarnaúm, que él había construido, donde Jesús dijo por primera vez que debíamos alimentarnos de su Cuerpo para tener vida en nosotros: Este es el pan bajado del cielo –dijo Jesús–; no como el pan que comieron los padres y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. Y precisa San Juan: Esto lo dijo enseñando en Cafarnaúm, en la sinagoga8.

III. Prepararnos para recibir al Señor en la Comunión significa en primer lugar recibirle en gracia. Cometería una gravísima ofensa, un sacrilegio, quien fuera a comulgar en pecado mortal. Nunca debemos acercarnos a recibir al Señor si hay una duda fundada de haber cometido un pecado grave de pensamiento, de palabra o de obra. Quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Por ello, continúa San Pablo: Examínese el hombre a sí mismo y entonces coma el pan y beba el cáliz, pues el que sin discernir come y bebe el Cuerpo del Señor, se come y se bebe su propia condenación9.

«Hay que recordar al que libremente comulga el mandato: Que se examine cada uno a sí mismo (1 Cor 11, 28). Y la práctica de la Iglesia declara que es necesario este examen para que nadie, consciente de pecado mortal, por contrito que se crea, se acerque a la Sagrada Eucaristía sin que haya precedido la Confesión sacramental»10.

«La participación en los beneficios de la Eucaristía depende además de la calidad de las disposiciones interiores, pues los Sacramentos de la nueva ley, al mismo tiempo que actúan ex opere operato, producen un efecto tanto mayor cuanto más perfectas son las condiciones en las que se reciben»11.

De ahí la conveniencia de una esmerada preparación del alma y del cuerpo: deseos de purificación, de tratar con delicadeza este santo sacramento, de recibirlo con la mayor piedad posible. Es una excelente preparación la lucha por vivir en presencia de Dios durante el día, y el hecho mismo de procurar cumplir lo mejor posible nuestros deberes cotidianos, sintiendo, cuando cometemos un error, la necesidad de desagraviar al Señor llenando la jornada de acciones de gracias y de comuniones espirituales Así se hará habitual, poco a poco, que en el trabajo, en la vida de familia, en las diversiones, en cualquier actividad tengamos el corazón puesto en el Señor.

Junto a estas disposiciones interiores, y como su necesaria manifestación, están las del cuerpo: el ayuno prescrito por la Iglesia, las posturas, el modo de vestir, etcétera, que son signos de respeto y reverencia.

Pensemos al terminar nuestra oración cómo recibió María a Jesús después del anuncio del Ángel. Pidámosle que nos enseñe a comulgar «con aquella pureza, humildad y devoción» con que Ella le recibió en su Seno bendito, «con el espíritu y fervor de los Santos», aunque nos sintamos indignos y poca cosa.

1 Sal 121, 1-2. — 2 San Juan Crisóstomo, Homilía 6; PG 48, 756. — 3 San Alfonso Mª de Ligorio, Práctica del amor a Jesucristo, 2.— 4 Mt 8, 5-13. — 5 Cfr. Lc 7, 1-10. — 6 San Agustín, Sermón 6. — 7 Pablo VI, Homilía, 25-V-67. — 8 Jn 6, 58-59. 9 1 Cor 11, 27-28. — 10 Pablo VI, Instr. Eucharisticum Mysterium, 37. — 11 San Pío X, Decr. Sacra Tridentina Synodus, 20-XII-1905.

 

 

“La vida matrimonial, un andar divino en la tierra”

Mira cuántos motivos para venerar a San José y para aprender de su vida: fue un varón fuerte en la fe...; sacó adelante a su familia –a Jesús y a María–, con su trabajo esforzado...; guardó la pureza de la Virgen, que era su Esposa...; y respetó –¡amó!– la libertad de Dios, que hizo la elección, no sólo de la Virgen como Madre, sino también de él como Esposo de Santa María. (Forja, 552)

Al pensar en los hogares cristianos, me gusta imaginarlos luminosos y alegres, como fue el de la Sagrada Familia. El mensaje de la Navidad resuena con toda fuerza: Gloria a Dios en lo más alto de los cielos, y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. Que la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones, escribe el apóstol. La paz de sabernos amados por nuestro Padre Dios, incorporados a Cristo, protegidos por la Virgen Santa María, amparados por San José. Esa es la gran luz que ilumina nuestras vidas y que, entre las dificultades y miserias personales, nos impulsa a proseguir adelante animosos. Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida.
El matrimonio no es, para un cristiano, una simple institución social, ni mucho menos un remedio para las debilidades humanas: es una auténtica vocación sobrenatural. Sacramento grande en Cristo y en la Iglesia, dice San Pablo, y, a la vez e inseparablemente, contrato que un hombre y una mujer hacen para siempre, porque ‑queramos o no‑ el matrimonio instituido por Jesucristo es indisoluble: signo sagrado que santifica, acción de Jesús, que invade el alma de los que se casan y les invita a seguirle, transformando toda la vida matrimonial en un andar divino en la tierra. (Es Cristo que pasa, nn. 22-23)

 

 

«El hermoso signo del pesebre»

Carta apostólica «El hermoso signo del pesebre» del Papa Francisco, sobre el significado y el valor del belén.

De la Iglesia y del Papa01/12/2019

1. El hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él.

Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas... Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada.

Con esta Carta quisiera alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén

2. El origen del pesebre encuentra confirmación ante todo en algunos detalles evangélicos del nacimiento de Jesús en Belén. El evangelista Lucas dice sencillamente que María «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada» (2,7). Jesús fue colocado en un pesebre; palabra que procede del latín: praesepium.

El Hijo de Dios, viniendo a este mundo, encuentra sitio donde los animales van a comer. El heno se convierte en el primer lecho para Aquel que se revelará como «el pan bajado del cielo» (Jn 6,41). Un simbolismo que ya san Agustín, junto con otros Padres, había captado cuando escribía: «Puesto en el pesebre, se convirtió en alimento para nosotros» (Serm. 189,4). En realidad, el belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana.

El belén contiene diversos misterios de la vida de Jesús y nos los hace sentir cercanos a nuestra vida cotidiana

Pero volvamos de nuevo al origen del belén tal como nosotros lo entendemos. Nos trasladamos con la mente a Greccio, en el valle Reatino; allí san Francisco se detuvo viniendo probablemente de Roma, donde el 29 de noviembre de 1223 había recibido del Papa Honorio III la confirmación de su Regla. Después de su viaje a Tierra Santa, aquellas grutas le recordaban de manera especial el paisaje de Belén. Y es posible que el Poverello quedase impresionado en Roma, por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor que representan el nacimiento de Jesús, justo al lado del lugar donde se conservaban, según una antigua tradición, las tablas del pesebre.

Las Fuentes Franciscanas narran en detalle lo que sucedió en Greccio. Quince días antes de la Navidad, Francisco llamó a un hombre del lugar, de nombre Juan, y le pidió que lo ayudara a cumplir un deseo: «Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno»[1]. Tan pronto como lo escuchó, ese hombre bueno y fiel fue rápidamente y preparó en el lugar señalado lo que el santo le había indicado. El 25 de diciembre, llegaron a Greccio muchos frailes de distintos lugares, como también hombres y mujeres de las granjas de la comarca, trayendo flores y antorchas para iluminar aquella noche santa. Cuando llegó Francisco, encontró el pesebre con el heno, el buey y el asno. Las personas que llegaron mostraron frente a la escena de la Navidad una alegría indescriptible, como nunca antes habían experimentado. Después el sacerdote, ante el Nacimiento, celebró solemnemente la Eucaristía, mostrando el vínculo entre la encarnación del Hijo de Dios y la Eucaristía. En aquella ocasión, en Greccio, no había figuras: el belén fue realizado y vivido por todos los presentes[2].

Así nace nuestra tradición: todos alrededor de la gruta y llenos de alegría, sin distancia alguna entre el acontecimiento que se cumple y cuantos participan en el misterio.

El primer biógrafo de san Francisco, Tomás de Celano, recuerda que esa noche, se añadió a la escena simple y conmovedora el don de una visión maravillosa: uno de los presentes vio acostado en el pesebre al mismo Niño Jesús. De aquel belén de la Navidad de 1223, «todos regresaron a sus casas colmados de alegría»[3].

3. San Francisco realizó una gran obra de evangelización con la simplicidad de aquel signo. Su enseñanza ha penetrado en los corazones de los cristianos y permanece hasta nuestros días como un modo genuino de representar con sencillez la belleza de nuestra fe. Por otro lado, el mismo lugar donde se realizó el primer belén expresa y evoca estos sentimientos. Greccio se ha convertido en un refugio para el alma que se esconde en la roca para dejarse envolver en el silencio.

¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios. Él, el Creador del universo, se abaja a nuestra pequeñez. El don de la vida, siempre misterioso para nosotros, nos cautiva aún más viendo que Aquel que nació de María es la fuente y protección de cada vida. En Jesús, el Padre nos ha dado un hermano que viene a buscarnos cuando estamos desorientados y perdemos el rumbo; un amigo fiel que siempre está cerca de nosotros; nos ha dado a su Hijo que nos perdona y nos levanta del pecado.

¿Por qué el belén suscita tanto asombro y nos conmueve? En primer lugar, porque manifiesta la ternura de Dios

La preparación del pesebre en nuestras casas nos ayuda a revivir la historia que ocurrió en Belén. Naturalmente, los evangelios son siempre la fuente que permite conocer y meditar aquel acontecimiento; sin embargo, su representación en el belén nos ayuda a imaginar las escenas, estimula los afectos, invita a sentirnos implicados en la historia de la salvación, contemporáneos del acontecimiento que se hace vivo y actual en los más diversos contextos históricos y culturales.

De modo particular, el pesebre es desde su origen franciscano una invitación a “sentir”, a “tocar” la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación. Y así, es implícitamente una llamada a seguirlo en el camino de la humildad, de la pobreza, del despojo, que desde la gruta de Belén conduce hasta la Cruz. Es una llamada a encontrarlo y servirlo con misericordia en los hermanos y hermanas más necesitados (cf. Mt 25,31-46).

Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo

4. Me gustaría ahora repasar los diversos signos del belén para comprender el significado que llevan consigo. En primer lugar, representamos el contexto del cielo estrellado en la oscuridad y el silencio de la noche. Lo hacemos así, no sólo por fidelidad a los relatos evangélicos, sino también por el significado que tiene. Pensemos en cuántas veces la noche envuelve nuestras vidas. Pues bien, incluso en esos instantes, Dios no nos deja solos, sino que se hace presente para responder a las preguntas decisivas sobre el sentido de nuestra existencia: ¿Quién soy yo? ¿De dónde vengo? ¿Por qué nací en este momento? ¿Por qué amo? ¿Por qué sufro? ¿Por qué moriré? Para responder a estas preguntas, Dios se hizo hombre. Su cercanía trae luz donde hay oscuridad e ilumina a cuantos atraviesan las tinieblas del sufrimiento (cf. Lc 1,79).

Merecen también alguna mención los paisajes que forman parte del belén y que a menudo representan las ruinas de casas y palacios antiguos, que en algunos casos sustituyen a la gruta de Belén y se convierten en la estancia de la Sagrada Familia. Estas ruinas parecen estar inspiradas en la Leyenda Áurea del dominico Jacopo da Varazze (siglo XIII), donde se narra una creencia pagana según la cual el templo de la Paz en Roma se derrumbaría cuando una Virgen diera a luz. Esas ruinas son sobre todo el signo visible de la humanidad caída, de todo lo que está en ruinas, que está corrompido y deprimido. Este escenario dice que Jesús es la novedad en medio de un mundo viejo, y que ha venido a sanar y reconstruir, a devolverle a nuestra vida y al mundo su esplendor original.

Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión

5. ¡Cuánta emoción debería acompañarnos mientras colocamos en el belén las montañas, los riachuelos, las ovejas y los pastores! De esta manera recordamos, como lo habían anunciado los profetas, que toda la creación participa en la fiesta de la venida del Mesías. Los ángeles y la estrella son la señal de que también nosotros estamos llamados a ponernos en camino para llegar a la gruta y adorar al Señor.

«Vayamos, pues, a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha comunicado» (Lc 2,15), así dicen los pastores después del anuncio hecho por los ángeles. Es una enseñanza muy hermosa que se muestra en la sencillez de la descripción. A diferencia de tanta gente que pretende hacer otras mil cosas, los pastores se convierten en los primeros testigos de lo esencial, es decir, de la salvación que se les ofrece. Son los más humildes y los más pobres quienes saben acoger el acontecimiento de la encarnación. A Dios que viene a nuestro encuentro en el Niño Jesús, los pastores responden poniéndose en camino hacia Él, para un encuentro de amor y de agradable asombro. Este encuentro entre Dios y sus hijos, gracias a Jesús, es el que da vida precisamente a nuestra religión y constituye su singular belleza, y resplandece de una manera particular en el pesebre.

6. Tenemos la costumbre de poner en nuestros belenes muchas figuras simbólicas, sobre todo, las de mendigos y de gente que no conocen otra abundancia que la del corazón. Ellos también están cerca del Niño Jesús por derecho propio, sin que nadie pueda echarlos o alejarlos de una cuna tan improvisada que los pobres a su alrededor no desentonan en absoluto. De hecho, los pobres son los privilegiados de este misterio y, a menudo, aquellos que son más capaces de reconocer la presencia de Dios en medio de nosotros.

Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan..., todo esto representa la santidad cotidiana

Los pobres y los sencillos en el Nacimiento recuerdan que Dios se hace hombre para aquellos que más sienten la necesidad de su amor y piden su cercanía. Jesús, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), nació pobre, llevó una vida sencilla para enseñarnos a comprender lo esencial y a vivir de ello. Desde el belén emerge claramente el mensaje de que no podemos dejarnos engañar por la riqueza y por tantas propuestas efímeras de felicidad. El palacio de Herodes está al fondo, cerrado, sordo al anuncio de alegría. Al nacer en el pesebre, Dios mismo inicia la única revolución verdadera que da esperanza y dignidad a los desheredados, a los marginados: la revolución del amor, la revolución de la ternura. Desde el belén, Jesús proclama, con manso poder, la llamada a compartir con los últimos el camino hacia un mundo más humano y fraterno, donde nadie sea excluido ni marginado.

Con frecuencia a los niños —¡pero también a los adultos!— les encanta añadir otras figuras al belén que parecen no tener relación alguna con los relatos evangélicos. Y, sin embargo, esta imaginación pretende expresar que en este nuevo mundo inaugurado por Jesús hay espacio para todo lo que es humano y para toda criatura. Del pastor al herrero, del panadero a los músicos, de las mujeres que llevan jarras de agua a los niños que juegan..., todo esto representa la santidad cotidiana, la alegría de hacer de manera extraordinaria las cosas de todos los días, cuando Jesús comparte con nosotros su vida divina.

7. Poco a poco, el belén nos lleva a la gruta, donde encontramos las figuras de María y de José. María es una madre que contempla a su hijo y lo muestra a cuantos vienen a visitarlo. Su imagen hace pensar en el gran misterio que ha envuelto a esta joven cuando Dios ha llamado a la puerta de su corazón inmaculado. Ante el anuncio del ángel, que le pedía que fuera la madre de Dios, María respondió con obediencia plena y total. Sus palabras: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38), son para todos nosotros el testimonio del abandono en la fe a la voluntad de Dios. Con aquel “sí”, María se convertía en la madre del Hijo de Dios sin perder su virginidad, antes bien consagrándola gracias a Él. Vemos en ella a la Madre de Dios que no tiene a su Hijo sólo para sí misma, sino que pide a todos que obedezcan a su palabra y la pongan en práctica (cf. Jn 2,5).

El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús

Junto a María, en una actitud de protección del Niño y de su madre, está san José. Por lo general, se representa con el bastón en la mano y, a veces, también sosteniendo una lámpara. San José juega un papel muy importante en la vida de Jesús y de María. Él es el custodio que nunca se cansa de proteger a su familia. Cuando Dios le advirtió de la amenaza de Herodes, no dudó en ponerse en camino y emigrar a Egipto (cf. Mt 2,13-15). Y una vez pasado el peligro, trajo a la familia de vuelta a Nazaret, donde fue el primer educador de Jesús niño y adolescente. José llevaba en su corazón el gran misterio que envolvía a Jesús y a María su esposa, y como hombre justo confió siempre en la voluntad de Dios y la puso en práctica.

8. El corazón del pesebre comienza a palpitar cuando, en Navidad, colocamos la imagen del Niño Jesús. Dios se presenta así, en un niño, para ser recibido en nuestros brazos. En la debilidad y en la fragilidad esconde su poder que todo lo crea y transforma. Parece imposible, pero es así: en Jesús, Dios ha sido un niño y en esta condición ha querido revelar la grandeza de su amor, que se manifiesta en la sonrisa y en el tender sus manos hacia todos.

El nacimiento de un niño suscita alegría y asombro, porque nos pone ante el gran misterio de la vida. Viendo brillar los ojos de los jóvenes esposos ante su hijo recién nacido, entendemos los sentimientos de María y José que, mirando al niño Jesús, percibían la presencia de Dios en sus vidas.

El pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios

«La Vida se hizo visible» (1Jn 1,2); así el apóstol Juan resume el misterio de la encarnación. El belén nos hace ver, nos hace tocar este acontecimiento único y extraordinario que ha cambiado el curso de la historia, y a partir del cual también se ordena la numeración de los años, antes y después del nacimiento de Cristo.

El modo de actuar de Dios casi aturde, porque parece imposible que Él renuncie a su gloria para hacerse hombre como nosotros. Qué sorpresa ver a Dios que asume nuestros propios comportamientos: duerme, toma la leche de su madre, llora y juega como todos los niños. Como siempre, Dios desconcierta, es impredecible, continuamente va más allá de nuestros esquemas. Así, pues, el pesebre, mientras nos muestra a Dios tal y como ha venido al mundo, nos invita a pensar en nuestra vida injertada en la de Dios; nos invita a ser discípulos suyos si queremos alcanzar el sentido último de la vida.

9. Cuando se acerca la fiesta de la Epifanía, se colocan en el Nacimiento las tres figuras de los Reyes Magos. Observando la estrella, aquellos sabios y ricos señores de Oriente se habían puesto en camino hacia Belén para conocer a Jesús y ofrecerle dones: oro, incienso y mirra. También estos regalos tienen un significado alegórico: el oro honra la realeza de Jesús; el incienso su divinidad; la mirra su santa humanidad que conocerá la muerte y la sepultura.

Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor.

Contemplando esta escena en el belén, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano tiene de ser evangelizador

Los Magos enseñan que se puede comenzar desde muy lejos para llegar a Cristo. Son hombres ricos, sabios extranjeros, sedientos de lo infinito, que parten para un largo y peligroso viaje que los lleva hasta Belén (cf. Mt 2,1-12). Una gran alegría los invade ante el Niño Rey. No se dejan escandalizar por la pobreza del ambiente; no dudan en ponerse de rodillas y adorarlo. Ante Él comprenden que Dios, igual que regula con soberana sabiduría el curso de las estrellas, guía el curso de la historia, abajando a los poderosos y exaltando a los humildes. Y ciertamente, llegados a su país, habrán contado este encuentro sorprendente con el Mesías, inaugurando el viaje del Evangelio entre las gentes.

10. Ante el belén, la mente va espontáneamente a cuando uno era niño y se esperaba con impaciencia el tiempo para empezar a construirlo. Estos recuerdos nos llevan a tomar nuevamente conciencia del gran don que se nos ha dado al transmitirnos la fe; y al mismo tiempo nos hacen sentir el deber y la alegría de transmitir a los hijos y a los nietos la misma experiencia. No es importante cómo se prepara el pesebre, puede ser siempre igual o modificarse cada año; lo que cuenta es que este hable a nuestra vida. En cualquier lugar y de cualquier manera, el belén habla del amor de Dios, el Dios que se ha hecho niño para decirnos lo cerca que está de todo ser humano, cualquiera que sea su condición.

El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe

Queridos hermanos y hermanas: El belén forma parte del dulce y exigente proceso de transmisión de la fe. Comenzando desde la infancia y luego en cada etapa de la vida, nos educa a contemplar a Jesús, a sentir el amor de Dios por nosotros, a sentir y creer que Dios está con nosotros y que nosotros estamos con Él, todos hijos y hermanos gracias a aquel Niño Hijo de Dios y de la Virgen María. Y a sentir que en esto está la felicidad. Que en la escuela de san Francisco abramos el corazón a esta gracia sencilla, dejemos que del asombro nazca una oración humilde: nuestro “gracias” a Dios, que ha querido compartir todo con nosotros para no dejarnos nunca solos.

Dado en Greccio, en el Santuario del Pesebre, 1 de diciembre de 2019.

Francisco

[1] Tomás de Celano, Vida Primera, 84: Fuentes franciscanas (FF), n. 468.

[2] Cf. ibíd., 85: FF, n. 469.

[3] Ibíd., 86: FF, n. 470.

 

Los jóvenes y la diversión: ocio y tiempo libre (3)

Los hijos adolescentes reclaman con gran fuerza unas cuotas de libertad que a veces no son capaces de manejar con equilibrio. Las salidas nocturnas, las fiestas o las compras pueden ser motivos de discusión. En este artículo se aborda el tema desde una perspectiva cristiana.

Familia16/01/2013

A veces, el entendimiento entre padres e hijos adolescentes no es fácil. El problema es antiguo, aunque quizá puede plantearse ahora con más frecuencia o de forma más aguda, por la rápida evolución que caracteriza a la sociedad actual. En ocasiones, el problema aparece al abordarse el uso del tiempo libre durante los fines de semana y en horarios nocturnos.

La actitud de los padres

Las diversiones nocturnas preocupan cada vez más a muchos padres. Es el tiempo preferido por los jóvenes para el descanso y la diversión, constituye un negocio que ofrece múltiples posibilidades –en ocasiones, no exentas de riesgos para la salud– y mueve mucho dinero. Bastantes padres coinciden en que resulta difícil mantener la paz y la disciplina en casa al tratar este tema: las discusiones por el horario de las salidas del fin de semana pueden degenerar en batalla, y no resulta fácil encontrar argumentos convincentes para mantener una hora razonable de vuelta a casa; como consecuencia, la autoridad paterna puede debilitarse. Ante este panorama, algunos padres buscan aumentar el control sobre sus hijos; pero no tardan en comprobar que esta no es la solución. Controlar no es educar.

Los hijos, al llegar a la adolescencia, reclaman con gran fuerza unas cuotas de libertad que a veces no son capaces de manejar con equilibrio. Esto no significa que haya que privarles de la autonomía que les corresponde; se trata de algo más difícil: es preciso enseñarles a administrar su libertad responsablemente, que aprendan a dar razón de lo que hacen. Sólo entonces serán capaces de lograr un ensanchamiento de miras que les permita aspirar a objetivos más altos que la mera diversión a toda costa . Por eso precisamente, educar a los hijos en libertad significa que los padres en ocasiones han de establecer límites a sus hijos e impedir con firmeza que los sobrepasen. Los jóvenes aprenden a vivir en sociedad y a ser verdaderamente libres, aprendiendo el sentido de esas reglas, y explicándoles claramente que hay puntos –deberes– “no negociables”.

Es posible y no ha de sorprender que surjan conflictos de obediencia en unos años en los que se forma de modo especial el carácter y la voluntad, y se afianza la propia personalidad. A un padre portugués que refería una dificultad de ese tipo con uno de sus hijos, San Josemaría le contestó: Vamos a ser sinceros: el que no haya dado guerra a sus padres –repito, y lo mismo digo a las señoras– que levante la mano; ¿quién se atreve a hacerlo? Es justo que tus hijos también te hagan sufrir un poco [1]. En todo caso, es importante hacerles entender que los derechos que tantas veces reivindican –justamente, por otra parte, en muchos casos–, van precedidos y acompañados del cumplimiento de los deberes que les corresponden.

Conversar, comprender y enseñar

Cuando se ha cultivado la confianza con los hijos desde su infancia, el diálogo con ellos sale natural.

La educación de los jóvenes, principalmente en lo que refiere a la diversión, requiere dedicarles tiempo, atención, hablar con ellos. En el diálogo, abierto y sincero, afectuoso e inteligente, el alma descubre la verdad de sí misma. Se podría decir que la persona humana se “constituye” a través del diálogo; también por eso, la familia es el lugar privilegiado en el que el hombre aprende a relacionarse con los demás y a comprenderse a sí mismo. En ella se experimenta qué significa amar y ser amado, y ese ambiente genera confianza. Y la confianza es el clima donde se aprende a querer, a ser libre, a saber respetar la libertad del otro y a valorar el carácter positivo de las obligaciones que se tienen respecto a los demás. Sin confianza, la libertad crece raquítica.

Ese ambiente de serenidad permite que los padres puedan hablar con sus hijos de una forma abierta sobre el modo en que emplean el tiempo libre, manteniendo siempre un tono de interés verdadero, eludiendo la confrontación, o el crear situaciones incómodas frente al resto de la familia. Evitarán así abandonarse a la retórica del “sermón” –que resulta poco eficaz–, o a una especie de interrogatorio –habitualmente desagradable–, a la vez que siembran «los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida» [2], que permiten fundar una vida plena. No faltarán ocasiones que permitan reforzar las buenas conductas; y poco a poco conocerán en qué ambientes se mueve cada uno de sus hijos, y cómo son sus amigos.

Cuando se ha cultivado la confianza con los hijos desde su infancia, el diálogo con ellos sale natural. El ambiente familiar invita a entablarlo, incluso cuando no haya acuerdo sobre algunas cuestiones, y resulta normal que el padre o la madre se preocupe por las cosas del hijo o de la hija. Es oportuno recordar las palabras de san Josemaría: dedicar un tiempo a la familia es el mejor negocio. Tiempo cuantitativo, hecho de presencia, aprovechando –por ejemplo– las comidas; y tiempo cualitativo, interior, hecho de momentos de intimidad, que ayudan a crear armonía entre los componentes de la casa. Dar tiempo a los hijos desde pequeños facilita, en la adolescencia, mantener conversaciones de cierta hondura.

Sin duda, es preferible anticipar dos años las soluciones que querer resolver los problemas un día después: si se han educado las virtudes de los hijos desde pequeños, si estos han experimentado la cercanía de sus padres, resulta más sencillo ayudarles cuando se presentan los desafíos de la adolescencia. Sin embargo, no faltan padres que piensan que “no han llegado a tiempo”. Con independencia de las causas, no consiguen proponer un diálogo constructivo o que los hijos acepten ciertas normas. ¿Y si esto sucediera y se cayera en el desánimo? Es el momento de recordar que la labor de ser padres no tiene fecha de caducidad, y convencerse de que ninguna palabra, gesto de cariño o esfuerzo, orientado a ese fin –la educación de los hijos–, caerá en saco roto. Todos –padres e hijos– queremos y necesitamos segundas, terceras y más oportunidades. Se podría decir que la paciencia es un derecho y un deber de cada miembro de la familia: que los demás tengan paciencia con los defectos de uno; que uno tenga paciencia con los de los demás.

Para introducir en la familia una cultura inspirada por la fe no basta, sin embargo, el diálogo. Es también importante consagrar tiempo a la vida de familia, planificando actividades que se pueden hacer juntos durante los fines de semana y las vacaciones.

A veces se tratará, por ejemplo, de practicar algún deporte con los hijos; otras, de organizar excursiones y fiestas con otras familias, o de implicarse en actividades –culturales, deportivas, artísticas, de voluntariado– organizadas por centros de formación, como son los clubes juveniles. No se trata de darles todo resuelto, sino de fomentar la iniciativa de los hijos, teniendo en cuenta sus preferencias. San Josemaría nos estimulaba a trabajar más en este campo, tan importante para nuestra sociedad: Urge recristianizar las fiestas y costumbres populares. Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos [3].

Cortos de dinero

Pasear por un centro comercial, comprar alguna prenda de moda, cenar en un restaurante de comida rápida e ir al cine es un itinerario de actividades muy habitual entre los jóvenes de hoy. La oferta de ocio está dominada actualmente por la lógica del consumo. Si ese modo de divertirse se convierte en habitual, es fácil que fomente hábitos individualistas, pasivos, poco participativos y nada solidarios. Las industrias de la diversión y el descanso corren el peligro de limitar la libertad individual y deshumanizar a las personas, mediante «manifestaciones degradantes y la vulgar manipulación de la sexualidad hoy tan preponderante» [4] . En realidad, este fenómeno es totalmente contrario a la esencia del ocio, que es precisamente un tiempo liberador y enriquecedor para la persona.

Resulta muy aconsejable no dar a los hijos muchos medios económicos, enseñándoles el valor del dinero y a ganarlo por sí mismos. San Josemaría fue educado por sus padres de un modo profundamente cristiano, respetando su libertad y enseñándole a administrarla. Nunca me imponían su voluntad –comentó en ocasiones–. Me tenían corto de dinero, cortísimo, pero libre [5]. Hoy en día, es relativamente fácil que los jóvenes trabajen, por lo menos parte de sus vacaciones. Conviene animarles a que lo hagan, pero no solo por ganar dinero para sus diversiones, sino también para poder contribuir a las necesidades de la familia o ayudar al prójimo.

No hay que olvidar que en muchísimos jóvenes laten con fuerza ideales por los que son capaces de entusiasmarse. Tener amigos es ser generoso, compartir. Los jóvenes se vuelcan con sus amistades y muchas veces no han tenido ocasión de descubrir que Jesús es el Gran Amigo. El beato Juan Pablo II al final de la XV Jornada Mundial de la Juventud explicó: «Él nos ama a cada uno de nosotros de un modo personal y único en la vida concreta de cada día: en la familia, entre los amigos, en el estudio y en el trabajo, en el descanso y en la diversión». Y añadía que nuestra sociedad consumista y hedonista tiene necesidad urgente de un testimonio de disponibilidad y sacrificio por los demás: «De él necesitan más que nunca los jóvenes, tentados a menudo por los espejismos de una vida fácil y cómoda, por la droga y el hedonismo, que llevan después a la espiral de la desesperación, del sin sentido, de la violencia» [6].

Formar a los hijos en el ocio y el tiempo libre supone un verdadero reto para los padres, una labor exigente que, como todas las tareas hechas por amor, resulta preciosa. Quizá, en determinados momentos, a algunos padres les puede parecer que la situación les supera. Merece la pena recordar entonces que todos los esfuerzos realizados en esta dirección –la formación de los hijos– no solo redundan en el bien de los hijos, sino que además agradan a Dios. La educación forma parte de la tarea que el Señor ha confiado a los padres, y nadie puede sustituirles en ella. Benedicto XVI explicaba que, en su ambiente familiar, los padres, por el sacerdocio común de todos los bautizados, pueden ejercer «la carga sacerdotal de pastores y guías cuando forman cristianamente a sus hijos» [7]. Vale la pena afrontar siempre esta tarea con valentía y con un optimismo lleno de esperanza.

J. Nubiola,

J.M. Martín


[1] San Josemaría, Encuentro en Enxomil con fieles del Opus Dei y amigos (Oporto), 31.X.1972

[2] Pablo VI, Exhort. apost. Evangelii nuntiandi , 8-XII-1975, n. 19

[3] San Josemaría, Camino , n. 975.

[4] Benedicto XVI, Discurso durante el encuentro con los obispos de Estados Unidos, 16-IV-2008 . [5] San Josemaría, Apuntes tomados en una meditación, 14-II-1964 .

[6] Beato Juan Pablo II, Homilía en la Santa Misa de clausura de la Jornada Mundial de la Juventud , 20-VIII-2000.

[7] Benedicto XVI, Audiencia general , 18-II-2009.

 

 

La intimidad en el matrimonio: felicidad para los esposos y apertura a la vida (I)

El amor conyugal es un amor de entrega en el que el deseo humano se dirige a la formación de una comunión de personas. Nuevo editorial de la serie sobre el amor humano.

Amor humano05/05/2016

1. El amor es la vocación fundamental innata de la persona humana como imagen de Dios

El amor es la vocación fundamental innata de la persona humana como imagen de Dios[1]; y el matrimonio es uno de los modos específicos de realizar íntegramente esa vocación de la persona humana al amor. Por eso mismo, es el cauce para la realización personal de los esposos. “El amor humano y los deberes conyugales –decía san Josemaría refiriéndose a los casados– son parte de la vocación divina”[2]; así, en otra ocasión, les recordaba “que no han de tener miedo a expresar el cariño: al contrario, porque esa inclinación es la base de su vida familiar”[3].

El pacto conyugal crea entre los esposos un modo específico de ser, de amarse, de convivir y de procrear.

Es claro, sin embargo, que cualquier forma de relación entre los esposos no sirve como expresión del amor humano, ni tampoco –en este caso– del amor conyugal. Tan solo cumple ese cometido aquella forma de relacionarse que, como consecuencia de la recíproca donación personal surgida de la alianza matrimonial, y por ello, siendo propia de los esposos, recibe el nombre de amor conyugal. El pacto conyugal crea entre los esposos un modo específico de ser, de amarse, de convivir y de procrear: el conyugal, que se expresa en multitud de actos y comportamientos del acontecer íntimo cotidiano.

2. La sexualidad humana es parte integrante de la concreta capacidad de amar que tiene el ser humano por ser imagen de Dios

La persona humana en abstracto no existe, sino la persona sexuada; porque la sexualidad es constitutiva del ser humano. “La sexualidad abraza todos los aspectos de la persona humana, en la unidad de su cuerpo y de su alma. Concierne particularmente a la afectividad, a la capacidad de amar y de procrear y, de manera más general, a la aptitud para establecer vínculos de comunión con otro”[4]. La sexualidad es inseparable de la persona; no es un simple atributo, un dato más. Es un propio modo de ser. Es la persona misma la que siente y se expresa a través de la sexualidad. Lo amado, en el amor conyugal, es la entera persona del otro, en cuanto y por cuanto es varón o mujer.

"El hombre y la mujer, como pareja, son imagen de Dios" (Papa Francisco)

Tanto el hombre como la mujer son imagen de Dios como persona humana sexuada. “Y como todos sabemos, la diferencia sexual está presente en muchas formas de vida, en la larga serie de los seres vivos. Pero sólo en el hombre y en la mujer esa diferencia lleva en sí la imagen y la semejanza de Dios: el texto bíblico lo repite tres veces en dos versículos (26-27): hombre y mujer son imagen y semejanza de Dios. Esto nos dice que no sólo el hombre en su individualidad es imagen de Dios, no sólo la mujer en su individualidad es imagen de Dios, sino también el hombre y la mujer, como pareja, son imagen de Dios. La diferencia entre hombre y mujer no es para la contraposición, o subordinación, sino para la comunión y la generación, siempre a imagen y semejanza de Dios” [5].

3. Los esposos responden a la vocación al amor en la medida que sus relaciones recíprocas se pueden describir como amor conyugal

Es necesario, por eso, identificar adecuadamente, qué es y qué exigencias conlleva el amor conyugal. De acertar o no en la respuesta va a depender la felicidad de los esposos. ¿Cuáles son las notas y las exigencias características del amor conyugal? El amor conyugal es un amor plenamente humano, total, fiel, exclusivo y fecundo[6].

a. El amor conyugal es un amor plenamente humano y total. Ha de abarcar la persona de los esposos en todos sus niveles: cuerpo y espíritu, sentimientos y voluntad, etc. Es un amor de entrega en el que el deseo humano, que comprende también el “eros”, se dirige a la formación de una comunión de personas. No sería conyugal el amor que excluyera la sexualidad o que, en el otro extremo, la considerase como un mero instrumento de placer. Los esposos han de compartir todo sin reservas y cálculos egoístas, amando cada uno a su consorte no por lo que de él recibe, sino por sí mismo. No es, pues, amor auténticamente humano y conyugal el que teme dar todo cuanto tiene y darse totalmente a sí mismo, el que sólo piensa en sí, o incluso el que piensa más en sí que en la otra persona.

Si el amor conyugal es total y definitivo, ha de tener también como característica necesaria la exclusividad y la fidelidad

b. Un amor fiel y exclusivo. Si el amor conyugal es total y definitivo, ha de tener también como característica necesaria la exclusividad y la fidelidad. “La unión íntima, prevista por el Creador, por ser donación mutua de dos personas, hombre y mujer, exige la plena fidelidad de los esposos e impone su indisoluble unidad”[7]. La fidelidad no sólo es connatural al matrimonio sino también manantial de felicidad profunda y duradera. Positivamente, la fidelidad comporta la donación recíproca sin reservas ni condiciones; negativamente, entraña que se excluya cualquier intromisión de terceras personas –y, esto, a todos los niveles: de pensamiento, palabra y obras– en la relación conyugal.

c. Y un amor fecundo, abierto a la vida. El amor conyugal está orientado a prolongarse en nuevas vidas; no se agota en los esposos. La tendencia a la procreación pertenece a la naturaleza de la sexualidad. En consecuencia, la apertura a la fecundidad es una exigencia de la verdad del amor matrimonial y un criterio de su autenticidad. Los hijos son, sin duda, el don más excelente del matrimonio y contribuyen sobremanera al bien de los propios padres (otra cosa distinta es que, de hecho, surjan o no nuevas vidas).

Estas características del amor son inseparables: si faltara una de ellas tampoco se darían las demás. Son aspectos de la misma realidad.

4. El amor conyugal: don y tarea

El amor de los esposos es don y derivación del mismo amor creador y redentor de Dios. El sacramento del matrimonio, concedido a los esposos como don y como gracia, es una expresión del proyecto de Dios para los hombres y de su poder salvífico, capaz de llevarles hasta la realización plena de su designio. Además de ser un don, el matrimonio implica una tarea del varón y la mujer; una tarea que empeña la libertad y la responsabilidad, y la fe.

El amor conyugal es exigente y está llamado a cultivarse. Como virtud, los esposos lo han de construir constantemente.

El amor conyugal no se agota en un solo acto, sino que se expresa a través de una multitud de obras diarias grandes o pequeñas. Es una disposición estable (un hábito) de la persona y, al mismo tiempo, una tarea. El amor conyugal es exigente y está llamado a cultivarse. Como virtud, los esposos lo han de construir constantemente, conforme a las circunstancias de cada uno de ellos y de los afanes y agobios de cada día.

“El secreto de la felicidad conyugal está en lo cotidiano, no en ensueños. Está en encontrar la alegría escondida que da la llegada al hogar; en el trato cariñoso con los hijos; en el trabajo de todos los días, en el que colabora la familia entera; en el buen humor ante las dificultades, que hay que afrontar con deportividad”[8].

La felicidad conyugal no es posible si la relación no se cultiva y se cuida día a día, a través de hechos concretos de amor –expresados en palabras, en gestos de ternura, en detalles de cariño, en actos de generosidad, de confianza, de sinceridad, de cooperación, etc.–, que hacen realidad el mutuo compromiso de vivir en el amor (en-amor-dados).

 

Javier Escrivá Ivars


[1] cfr. Gn 1, 27

[2] Conversaciones, 91.

[3] Es Cristo que pasa, 25.

[4] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2332.

[5] Papa Francisco, Audiencia 15-IV-2015.

[6] cfr. Humanae vitae, 9.

[7] Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes, 48, 49 y 50. No hay que ver la fidelidad sólo como una respuesta a un compromiso adquirido, sino, sobre todo, como la lógica consecuencia que se deriva del amor total, de la recíproca donación personal sin reservas ni límites. Un amor con estas características no puede menos que ser exclusivo y para siempre.

[8]…Pobre concepto tiene del matrimonio, el que piensa que el amor se acaba cuando empiezan las penas y los contratiempos, que la vida lleva siempre consigo” (san Josemaría, Conversaciones, 91).

 

Benedicto XVI reaparece para pedir a los teólogos del mundo un esfuerzo por alcanzar el consenso

En un discurso con motivo del 50 aniversario de la Comisión Teológica Internacional, el Papa emérito desvela algunos desacuerdos, principalmente en la moral del matrimonio

Benedicto XVI

photo_cameraBenedicto XVI

 

Marta Santín chevron_right

En los últimos años, las pocas veces que ha salido Benedicto XVI de su retiro para expresar su pensamiento como pontífice emérito sobre algún asunto de particular interés, su discurso no ha pasado desapercibido. La última vez que reapareció fue el pasado mes de abril para dejar su firma en un documento que explicaba el origen y la causa de los abusos sexuales en la Iglesia, documento que no dejó indiferente a nadie. 

Ahora ha reaparecido de nuevo con motivo del 50 aniversario del establecimiento de la Comisión Teológica Internacional, pronunciando un discurso con tal motivo que publica íntegramente la Santa Sede.

Como es habitual, Benedicto XVI hace gala de una narrativa clara, transparente y explicativa sobre la razón principal de la creación de esta Comisión y desvela también, sin ningún ánimo de esconder que en la Iglesia católica existen discusiones teológicas, algunos enfrentamientos que se han producido en dicha Comisión.

"Solo la humildad puede encontrar la Verdad" 

Porque en la Iglesia católica, la discusión sobre distintos temas no solo está permitida, sino que además es necesaria. Pero finalmente ¿qué es lo que debe prevalecer? pues como concluye Benedicto XVI al final de este discurso: "En cuanto a mí personalmente, el trabajo en la Comisión Teológica Internacional me ha dado la alegría de conocer otros idiomas y formas de pensamiento. Sin embargo, sobre todo, ha sido para mí una ocasión continua de humildad, que ve los límites de lo que es apropiado para nosotros y, por lo tanto, abre el camino a la mayor Verdad. Solo la humildad puede encontrar la Verdad, y la Verdad a su vez es la base del Amor, de la cual, en última instancia, todo depende". 

En este discurso, el Papa emérito recuerda, como dice Vatican News, "el gran trabajo realizado en 50 años por la Comisión Teológica Internacional: a pesar de las dificultades para lograr la unidad moral entre los teólogos del mundo, es necesario continuar los esfuerzos para buscar el consenso".

Teología del mundo y Magisterio de la Iglesia 

Varias cosas me han llamado la atención de este discurso. En primer lugar, para los que no tengan claro qué es la Comisión Teológica Internacional: un órgano que estableció Pablo VI tras el Concilio Vaticano II y que servía de apoyo a la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede pero no pertenecía a ella, aunque el presidente de esta Comisión es el mismo que el Prefecto de la Congregación. Por lo tanto, el cardenal Ratzinger fue su presidente desde 1982 hasta 2005 con san Juan Pablo II. 

Pues bien, esta Comisión reunía a distintos teólogos competentes para reflexionar sobre la Teología que se estaba "discutiendo en el mundo y el Maigsterio del Papa", dice Benedicto en sus discurso. 

Otra de las cuestiones que resalta el Papa emérito son algunas situaciones "dramáticas" que vivió esta Comisión. Entre éstas, Benedicto relata la siguiente: "La cuestión de si la Iglesia Católica tenía que adherirse al Consejo Ecuménico de las Iglesias de Ginebra, como miembro normal en todos los aspectos, se convirtió en un punto decisivo sobre la dirección que la Iglesia debería haber tomado el día después del Consejo. Después de una confrontación dramática, el problema finalmente se decidió negativamente, lo que llevó a Feiner y Rahner a abandonar la Comisión. Johannes Feiner, de Coira, quien, como representante del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, desempeñó un papel especial en la Comisión". 

El problema de la teología moral 

La franqueza con la que habla Benedicto XVI sobre como se debatió la moral del matrimonio en la Comisión, llama poderosamente la atención. Reproduzco el párrafo entero porque no tiene desperdicio:

"Junto con las preguntas sobre la relación entre el Magisterio de la Iglesia y la enseñanza de la teología, una de las principales áreas de trabajo de la Comisión Teológica siempre ha sido el problema de la teología moral. Quizás sea significativo que, al principio, no hubo la voz de los representantes de la teología moral, sino la de los expertos en exégesis y dogmática: Heinz Schürmann y Hans Urs von Balthasar, en 1974, abrieron la discusión con sus tesis, que luego continuó en 1977 con el debate sobre el sacramento del matrimonio. La oposición de los frentes y la falta de una orientación básica común, de la que todavía sufrimos hoy como entonces, en ese momento me quedó claro de una manera sin precedentes: por un lado, el profesor de teología moral estadounidense. William May, padre de muchos hijos, quien siempre vino a nosotros con su esposa y apoyó la concepción antigua más rigurosa. Dos veces tuvo que experimentar el rechazo de su propuesta por unanimidad, algo que nunca antes había sucedido. Ella se echó a llorar, y yo mismo no pude consolarla de manera efectiva. Cerca de él estaba, hasta donde puedo recordar, el prof. John Finnis, que enseñó en los Estados Unidos y que expresó el mismo enfoque y concepto de una manera nueva. Fue tomado en serio desde el punto de vista teológico, y aun así no logró llegar a ningún consenso. En el quinto quinquenio, de la escuela del prof. Tadeusz Styczen - amigo de Juan Pablo II- el prof. Andrzej Szoztek, un representante inteligente y prometedor de la posición clásica, que sin embargo tampoco logró crear un consenso. Finalmente, el padre Servais Pinckaers intentó desarrollar una ética de virtudes a partir de Santo Tomás, que pensé que era muy razonable y convincente, y sin embargo, tampoco logró llegar a un consenso". 

Ante estas dificultades, el Papa emérito explica que fue entonces cuando Juan Pablo II quien estaba particularmente interesado en la teología moral, pospuso su encíclica moral Veritatis esplendor , queriendo esperar ante todo el Catecismo de Iglesia Católica . 

Conclusiones 

Finalmente, el Papa emérito remarca algunos aspectos que la Iglesia católica no debe descuidar: por ejemplo, continuar con la reflexión entre el Magisterio y la Teología: "Lo que la Comisión ha dicho sobre este tema durante el último medio siglo merece ser escuchado nuevamente y meditado".

En segundo lugar, Benedicto XVI cree que la "Comisión Teológica debe continuar teniendo presente el problema y debe continuar fundamentalmente en el esfuerzo por buscar un consenso". En tercer lugar, se pregunta en qué medida otras Iglesias jóvenes pueden determinar una nueva cultura teológica. 

"Al final, debemos expresar una palabra de gran agradecimiento, incluso con todas las deficiencias de la búsqueda y la pregunta humana. La Comisión Teológica Internacional, a pesar de todos los esfuerzos, no pudo lograr una unidad moral de teología y teólogos en el mundo. Aquellos que esperaban esto tenían expectativas equivocadas sobre las posibilidades de tal trabajo. Y, sin embargo, la de la Comisión se ha convertido en cualquier caso en una voz escuchada, lo que de alguna manera indica la orientación básica que debe seguir un esfuerzo teológico serio en este momento histórico. A la acción de gracias por lo que se ha logrado en medio siglo se une la esperanza de un trabajo fructífero adicional, en el que la única fe también puede conducir a una orientación común de pensamiento y de hablar sobre Dios y su Revelación". 

 

Navarro Valls: "Juan Pablo II logró que cayera el Muro de Berlín sin una víctima y bañado de serenidad"

El jurista ha recordado la profecía de Karol Wojtyla sobre el hundimiento del comunismo europeo: "Como ideología no tiene nada que decir y como sistema económico ha fracasado. Se mantiene por el poder"

Joaquín Navarro Valls.

photo_cameraJoaquín Navarro Valls.

Para marcar los treinta años de la histórica caída del Muro de Berlín, el Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad San Pablo CEU, el Instituto Karol Wojtyla S. Juan Pablo II y la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria han celebrado una conferencia con el catedrático emérito de la Universidad Complutense, Rafael Navarro Valls, como protagonista. 

"Antes de ser elegido Papa,  Karol Wojtyla en una conversación privada con varios obispos alemanes profetizó el hundimiento del comunismo europeo. 'Como ideología no tiene nada que decir. Como sistema económico ha fracasado. Se mantiene solamente por su perpetuación en el poder', comenzó su conferencia Navarro-Valls.

Debacle del régimen comunista 

Navarro Valls ha reivindicado la figura del Papa San Juan Pablo II en el proceso previo a la caída definitiva del Muro de Berlín y, por consiguiente, a la debacle del régimen comunista en Europa.

El vicepresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España reflexionó sobre aspectos significativos de la historia que ayudan a entender el papel histórico del Papa en este proceso, informa un comunicado de la Universidad San Pablo. 

En este sentido, el catedrático recordó que san Juan Pablo II, residente en una ciudad gobernada por comunistas, comenzó a hablar del comunismo como un paréntesis en la historia social europea. En esta línea, Navarro Valls puntualizó que "el Papa no abordó este tema desde una perspectiva política, sino que lo hizo con una visión mucho más histórica y cultural, con una conciencia ética y moral y desde las raíces de la historia y la cultura, para desde esa base mirar hacia el futuro".  

 

Luchar por los derechos humanos 

Para el jurista la providencia es la verdadera protagonista de la caída del Muro de Berlín, unida a la acción tenaz de Papa por la lucha de los derechos humanos en ese período". En este sentido Navarro Valls recordó que san Juan Pablo II rechazó la idea del compromiso histórico. El discurso del Papa, durante su visita a Polonia, marcó el inicio de la caída del muro que dividía a Alemania. La caída comenzó en Varsovia, no en Berlín”, enfatiza Navarro Valls.  

"Pero en el caso de la caída del Muro de Berlín las consecuencias fueron de tal índole que con razón se ha dicho que aquel día cambio el mundo. Con la desaparición del llamado Muro de la Vergüenza acabó la bipolaridad de la Guerra Fría, la amenaza del empleo de las armas nucleares por parte de las dos superpotencias que se dividían el mundo (Estados Unidos y la Unión Soviética)  y el desencadenamiento de una nueva guerra mundial", señaló el catedrático emérito de Derecho Canónico. 

Navarro Valls describió así el valor de la figura de san Juan Pablo II: "Al decir el Papa que, de norte a sur y de este a oeste, la historia en movimiento plantea la superación de un orden basado en el miedo, estaba dando fuerzas para agrietar los muros. Sin una víctima y bañado de serenidad, así logró el Papa que cayera el muro en 1989”. 

La conversión de Rusia 

El canonista recordó que el giro se produjo en diciembre de 1989, muy poco después de la caída del Muro, cuando Gorbachov visitó a Juan Pablo II quien explicó a Joaquin Navarro- Valls, entonces portavoz de la Santa Sede,  el contenido de la conversación con Gorbachov.

"Para este la religión es positiva para la vida humana. Aceptó que se ha equivocado al minusvalorar la tremenda fuerza de las convicciones religiosas. El Papa  dice que nos encontramos frente a una especie de conversión. Humanamente, no se entiende cómo su pensamiento ha podido llegar hasta el punto actual. La Virgen hablaba en Fátima de la conversión de Rusia. He rezado mucho por este encuentro y se lo he dicho", relató Navarro-Valls. 

El catedrático concluyó con la nota elaborada por el portavoz de la Santa Sede quien analizaba fríamente  los hechos acaecidos. "El primero, la caída del comunismo se ha producido sin violencia, como si en estos países del Este quedara un “humus” ético cristiano. Segundo, los cristianos, al defender la libertad de conciencia y la libertad religiosa, han sido los catalizadores de la conquista de las otras libertades. Tercero, el verdadero protagonista de 1989 es la Providencia movida por causas muy distintas, entre las que sobresale la acción tenaz de Juan Pablo II por los derechos humanos". 

La conferencia ha estado moderada por el presidente del Instituto de Estudios de la Democracia, José Manuel Otero Novas, quien ha contextualizado la situación que vivía la Europa de los setenta y los ochenta, amenazada por la penetración del comunismo en las sociedades libres. Asimismo, la directora del Instituto Karol Wojtyla S. Juan Pablo II, María Enciso, ha introducido la conferencia de Navarro Valls recordando su trayectoria y, especialmente, la relación con su hermano, el portavoz de la Santa Sede durante 22 años, Joaquín Navarro Valls.

 

Modos de contar la historia

Ana Teresa López de Llergo

Al analizar a los protagonistas del pasado es necesario aplicar la lección: no son ni blancos ni negros. Tienen aciertos: aprender e imitarlos.

 

Verdad

La historia está conformada por los hechos, por la huella de esos hechos y por el modo de transmitir todo lo ocurrido. Para esto es imprescindible el sustento de la verdad. Y la verdad es como realmente todo ello sucede. La realidad nos da evidencias y estas son incuestionables, son pistas de la verdad.

Por lo tanto, la historia ha de sustentarse en la verdad. Cuando no existe ese vínculo la historia se vuelve fantasía, novela, cuento, o en el mejor de los casos ligerísima pista.

Sólo la verdad forja a las personas y la verdadera historia es un modo de impulsar el auténtico desarrollo porque se aprende del pasado, se juzgan los hechos y sus resultados, para poder aprender de esas experiencias y elegir el modo de proceder para tener más seguridad en la previsión de los resultados.

Por lo tanto, desfigurar voluntariamente la historia es un crimen que obscurece la marcha de la humanidad pues se le induce al error, con consecuencias personales y sociales sumamente drásticas. Producen desconcierto, desmoralización y matan las iniciativas. Se paraliza el mundo o se le conduce a un deterioro abismal, porque al falsificar la historia esta se convierte en una falsa maestra de vida.

El ser humano, como el ave fénix, si acepta la ayuda de Dios, vuelve a recomenzar, y a aprender de sus errores, que no es algo trivial. Pero, también hay un rezago en los resultados. Habrá adelanto, pero ya no cuando debió darse.

Los problemas a los que los historiadores se enfrentan son muchos. El primero es la lucha entre decir exactamente lo que sucedió y, la contraparte es transtocar voluntariamente los hechos para sustentar las ambiciones del historiador o del grupo al que pertenece. Además, decir exactamente lo que sucedió es prácticamente imposible pues no se puede ser testigo de los variados sucesos ni conocer el pensamiento de los protagonistas, aunque asumiendo esta realidad, el historiador ha de bucear para encontrar lo más objetivamente las causas de esos acontecimientos.

Sin embargo, podemos hacer un ejercicio para detectar lo que puede suceder en una investigación. Partimos del hecho que el investigador busca la verdad a costa de sus hipótesis o de sus deseos –queden o no satisfechos–, pero no sucumbirá a la tentación de alterar sus descubrimientos.

Se pueden considerar dos niveles de malicia en el hecho de alterar los datos que ofrece la historia. Uno es de solamente relatar aquellos acontecimientos en los que se puedan sustentar los modos de proceder en la actualidad. El otro, más grave, es el de alterar los sucesos y darles una interpretación torcida para dejar en ridículo a los protagonistas y provocar el desprecio. En estas circunstancias se privilegia la mentira. Todo esto es muy distinto del arduo trabajo de escrutinio que se tiene que hacer para encontrar la verdad.

En la actualidad, la desorientación, cuando es un propósito, es más incisiva y rápida dada la facilidad que brindan los actuales sistemas de comunicación, agravados por la ligereza de algunos comunicadores que privilegian la velocidad para informar a la comprobación de los datos. Y converge la ingenuidad de muchos ciudadanos.

En los sistemas de gobierno democráticos, un suceso de especial relevancia es el proceso electoral, debido a que allí se expresa la voluntad de la población. Todos son protagonistas y cada uno desea ser escuchado. Cada elección tiene una impronta pues marcará un rumbo. Este suceso histórico muchas veces sucumbe ante las fuerzas políticas mal aplicadas. Por eso, no se relatan los fraudes, si los hay, debido a las graves amenazas de quienes los cometen.

Por lo tanto, el informe sobre una elección generalmente muestra dos historias: la de quienes descubren las irregularidades y la de quienes las realizan. Aunque también existe la de quienes calumnian, pues ante una elección justa donde no sale el propio candidato es fácil recurrir a esta argucia.

Para el público las historias se multiplican, unos hablan de trampas en los conteos. Los seguidores de buena voluntad no lo creen. Los testigos del fraude que lo niegan para apoyar su propuesta inducen a muchos al error. En cada uno de esos grupos informantes hay una gran responsabilidad, pero también la hay en los informados. Estos deben conocer las tendencias de las distintas fuentes de información y la veracidad con la que informan.

Así no se caerá en el error de hacer eco a relatos sin sustento y, también se podrá sacar a otros de la confusión.

También es necesario conocer la trayectoria de los historiadores o de los autores de textos históricos porque llevan a sus interlocutores al convencimiento de las ideas que sostienen, cuando muchas veces son imparciales.

El planteamiento más álgido es el involucrado con la política. Y si quienes toman la palabra son los que tienen en sus manos el poder, es mucho más peligrosa la confusión. Por eso, hay que estar alerta y cotejar datos.

Cuando se politiza la historia los sucesos son o blancos o negros. Los primeros son aquellos que coinciden con el partido, los negros siempre son los contrarios. Esta postura es destructiva, divide a los pueblos de un modo muy profundo y agresivo.

Al analizar a los protagonistas del pasado es necesario aplicar la lección: no son ni blancos ni negros. Tienen aciertos: aprender e imitarlos. Tienen errores: aprender para no reproducirlos.

La prudencia y la ecuanimidad de juicio nos dice que los principios son intocables y son para todos, por ejemplo, el respeto, el acceso de todos a los recursos, el ejercicio de la auténtica libertad… El camino para lograr esos principios tiene variados caminos y allí es donde intervienen los distintos planteamientos de los partidos, aquí entra la libertad de cada ciudadano para secundar a quien se juzgue mejor.

Las propuestas de cada partido han de ser positivas, constructivas y con el ímpetu de lograr las propuestas. Cuando se culpa a otros por no lograr las metas es porque no se quieren reconocer las fallas internas. Así que hay mucho que revisar.

 

La negociación en la pareja

Lucía Legorreta

Durante el proceso de negociación, pararme a pensar sobre si estoy negociando metas o posiciones de poder.

Divorcios

Muchas de las cosas en este mundo se consiguen por la habilidad que tenemos para negociar: tratados internacionales entre países, contratos entre las empresas, acuerdos de instituciones, sindicatos de trabajadores entre otros muchos, y es claro que la relación de pareja no se queda fuera.

Uno de los principales retos de todo matrimonio es saber negociar. Se calcula que el 85% de los problemas matrimoniales se originan por asuntos de comunicación.

Es por ello muy importante saber como negociar: saber que SÍ hacer y que NO hacer.

Decide si quieres ganar o ser feliz, nos preocupa más estar en lo correcto que arreglar el problema. Estar de acuerdo no siempre es necesario; pueden ambos estar de acuerdo que existe un desacuerdo. Encontrar soluciones que ninguno de los dos piensa que existen.

Un relato clásico en negociación que ilustra los problemas derivados de la percepción de metas incompatibles es el dilema de la naranja.

En él, dos hermanas discuten por una naranja: una la quiere para exprimir un zumo, mientras que la otra desea hacer un bizcocho. La mayoría de las personas resuelven el dilema empleando una decisión salomónica, es decir, dividiendo la naranja por la mitad, de forma que cada hermana reciba media naranja.

Sólo algunos pocos emplean lo que se denomina una solución creativa, que consiste en darse cuenta de que para hacer un bizcocho sólo se necesita la rayadura de la piel de la naranja, por lo que una de las hermanas puede hacerse el zumo y después dar a la otra la cáscara, dejando claro así que los objetivos de las hermanas eran compatibles.

Cuando surga un conflicto con tu pareja, contesta las siguientes preguntas antes de iniciar la negociación:

- ¿Qué nos está pasando?

- ¿Por qué nos pasa?

- ¿Cómo podemos solucionarlo?

Hay elementos que son imprescindibles para negociar: la compatibilidad entre ambos; igualdad: mismos derechos y el respeto mutuo.

Una vez que hayan realizado un balance de lo que quieren negociar, tomen en cuenta cuales son los valores personales relevantes para ustedes: cosas grandes e importantes y no pequeñeces. Esto los hará iniciar con una perspectiva positiva y abierta.

Presentar las siguientes actitudes:

* Ganar-ganar versus yo gano, tú pierdes.

* Estar dispuesto a ceder si es razonable.

* Hacer acuerdos.

* No tomar ventaja sobre el otro.

* No intimidar, amenazar o castigar directa o indirectamente.

* Tener muy claro que se desea obtener y que se esta dispuesto a dar a cambio.

* Defender razonablemente los puntos de vista.

* Evitar ocultamientos.

* Entender a la otra parte.

* Cumplir los términos de negociación.

* No dejar resentimientos ocultos.

* Volver a negociar si surgen cambios que así lo requieran.

* Elegir un lugar y un momento adecuado.

Comparto contigo el “Decálogo para alcanzar el éxito en la negociación con la pareja”:

1. Reflexionar sobre lo que quiero conseguir.

2. Traducir mis deseos a palabras con claridad, evitando hacer reproches o pensando que parte de la información se sobreentiende.

3. Expresarme en primera persona. Evitar generalizaciones como las parejas deberían... o comparaciones: el marido de…

4. Preguntar al otro qué quiere y por qué.

5. Escuchar, estar atento a lo que el otro dice y los motivos que subyacen a sus resistencias.

6. Proponer alternativas.

7. Ceder.

8. Durante el proceso de negociación, pararme a pensar sobre si estoy negociando metas o posiciones de poder.

9. Si el otro lleva la discusión hacia posiciones de poder, reconducir la conversación hacia las metas.

10. Reflexionar sobre las consecuencias que el desenlace de la negociación tendrá sobre la relación de pareja, porque… ¿realmente queremos negociar y conseguir nuestro objetivo o lo que queremos es simplemente pelear y mostrar nuestro disgusto sin proponer nada a cambio?

Recuerda: Lo importante de una buena negociación es GANAR-GANAR.

 

 

Se han reducido los riesgos

Los riesgos asociados a los fitosanitarios se han reducido un 20% en 6 años

La Comisión Europea acaba de publicar los primeros resultados de dos indicadores de riesgo armonizados (HRI) establecidos en virtud de la Directiva sobre el uso sostenible de productos fitosanitarios. Dichos indicadores muestran que los riesgos asociados con los fitosanitarios han disminuido desde la entrada en vigor de la Directiva en 2011. En particular, el indicador de riesgo armonizado I, que estima los riesgos asociados con los productos fitosanitarios vendidos y, por lo tanto, utilizados, en la Unión Europea (UE), muestra una reducción del 20% entre 2011 y 2017.

Sin embargo, un segundo HRI, basado en el número de autorizaciones de emergencia otorgadas por los Estados miembros (por hasta 120 días, para uso limitado y controlado, para contener una plaga que no puede ser contenido por ningún otro medio razonable) muestra un aumento del 50% en el mismo período.

La Comisión señala que si bien, la tendencia para el primer indicador es muy alentadora, los resultados para el segundo indicador demuestran la necesidad de que los Estados miembros amplíen la gama de productos fitosanitarios autorizados regularmente disponibles para los productores y amplíen la gama de técnicas para controlar las plagas, para reducir la dependencia con los productos fitosanitarios.

Estos indicadores se calcularon utilizando tres fuentes de información:

•Datos sobre las ventas de productos fitosanitarios

•Datos sobre el número de autorizaciones de emergencia

•Ponderaciones diseñadas para reflejar las propiedades de las sustancias activas utilizadas en los productos fitosanitarios. Por ejemplo, a las sustancias activas más peligrosas se les asigna una mayor ponderación, mientras que a las sustancias activas de bajo riesgo se les asigna una menor ponderación.

Un segundo informe sobre el uso sostenible de los fitosanitarios en la UE está previsto para principios de 2020. Proporcionará una descripción más detallada del estado de aplicación de la Directiva por parte de los Estados miembros y el progreso realizado desde el último informe en 2017.

Jesús Domingo

 

 

4 Formas de vivir el Adviento

P. Thomas Rosica

 

Foto: Freepik

Durante este tiempo de deseo y de espera del Señor, se nos invita a rezar y a profundizar en la Palabra de Dios, pero estamos llamados ante todo a convertirnos en reflejo de la luz de Cristo, que en realidad es el mismo Cristo.

De todas formas, todos sabemos lo difícil que es reflejar la luz de Cristo, especialmente cuando hemos perdido nuestras ilusiones, cuando nos hemos acostumbrado a una vida sin luz y ya no esperamos más que la mediocridad y el vacío. Adviento nos recuerda que tenemos que estar listos para encontrar al Señor en todo momento de nuestra vida. Como un despertador despierta a su propietario, Adviento despierta a los cristianos que corren el riesgo de dormirse en la vida diaria.

¿Qué esperamos de la vida o a quién esperamos? ¿Por qué regalos o virtudes rezamos en este año? ¿Deseamos reconciliarnos en nuestras relaciones rotas? En medio de nuestras oscuridades, de nuestras tristezas y secretos, ¿qué sentido deseamos encontrar? ¿Cómo queremos vivir las promesas de nuestro Bautismo? ¿Qué cualidades de Jesús buscaremos para nuestras propias vidas en este Adviento? Con frecuencia, las cosas, las cualidades, los regalos o las personas que buscamos y deseamos dicen mucho sobre quiénes somos realmente. ¡Dime qué esperas y te diré quién eres!

Adviento es un período para abrir los ojos, volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

Algunas sugerencias en este tiempo de Adviento

1. Acaben con una riña. Hagan la paz. Busquen a un amigo olvidado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor.

2. Compartan un tesoro. Respondan con dulzura, aunque les gustara una respuesta brutal. Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Mantengan una promesa. Encuentren tiempo, tómense tiempo. No guarden rencor. Perdonen al enemigo. Celebren el sacramento de la reconciliación. Escuchen más a los otros.

3. Pidan perdón si se han equivocado. ¡Sean gentiles aunque no se hayan equivocado! Traten de comprender. No sean envidiosos. Piensen antes en el otro.

4. Rían un poco. Ríanse un poco más. Gánense la confianza. Opónganse a la maldad. Sean agradecidos. Vayan a la iglesia. Quédense en la iglesia más tiempo de lo acostumbrado. Alegren el corazón de un niño. Contemplen la belleza y la maravilla de la tierra. Expresen su amor. Vuélvanlo a expresar. Exprésenlo más fuerte. Exprésenlo serenamente.

¡Alégrense porque el Señor está cerca!

P. Thomas Rosica

 

 

¿En qué consiste la devoción a la Santísima Virgen?

Virgen del Buen Suceso, Quito

Hacia fines del siglo XVI y comienzos del XVII, la Santísima Virgen predijo, en sucesivas apariciones a la abadesa del Monasterio de la Limpia Concepción de Quito, las catástrofes espirituales y materiales de nuestra época

A menudo se confunde la «devoción» con una especie de sentimentalismo religioso efímero, que no conduce a sacrificarse por el servicio de Dios. Veremos a continuación lo que sea la verdadera devoción a la Santísima Virgen María.

Al acercarse el día de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen, interesa conocer la doctrina católica sobre lo que sea la «devoción» mariana.

«La devoción», dice Santo Tomás de Aquino, «no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios».

La devoción, pues, radica en la intimidad del que se siente inclinado al servicio amoroso de quien le es superior, que en el caso que nos ocupa es la Madre de Dios y Madre de todos los hombres.

La verdadera devoción a María, no es un afecto estéril y pasajero, ni una vana credulidad, sino que la recta devoción a Santa María necesita de una fe viva, que lleva al amor y se traduce en imitación.

Conviene aclarar que el culto de la Madre de Dios, a través de sus imágenes o cuadros, queda bien patente que es según el sentido que se le da en la Iglesia: No se venera la imagen o el cuadro como tal, sino a la persona representada.

Los frutos de la devoción a María

Contenidos

 

Los frutos de la devoción a la Santísima Virgen son los siguientes:

a) Quienes la honran obtienen una mayor benevolencia de parte de María. Ella por su gran poder de intercesión, consigue mayores gracias de Dios para que vivan mejor su vida cristiana, conduciéndolos hasta las cimas de la santidad. Ella es la Reina de los Santos.

b) A los pecadores, que junto con el deseo de enmendarse la honran y se ponen bajo su protección, les alcanza la gracia de la conversión y no dejará de socorrerlos y de conducirlos a Dios. Ella es Refugio de los pecadores.

c) A quienes la invocan confiada y perseverantemente, María puede alcanzarles la gracia de la perseverancia final, don inestimable, como lo llama San Agustín. Y, por eso, le pedimos en el Ave María: «ruega por nosotros…en la hora de nuestra muerte». Ella es Auxilio de los moribundos.

d) Finalmente, si tenemos en cuenta que la devoción a María se deriva de la fe en la Encarnación redentora, a mayor fe, mayor devoción y, en consecuencia, se confirman en la Iglesia los fundamentos de la fe y se desvanecen las herejías. Santa María es Madre de la Iglesia.

La devoción a María es señal de predestinación

Devoción: «no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios»

La verdadera devoción a la Virgen María se considera como señal cierta de predestinación. La Iglesia enseña esta consoladora verdad: «Es muy constante entre los fieles la opinión, comprobada con larga experiencia, de que no perecerán eternamente los que tengan a la misma Virgen por Patrona». (Benedicto XV, Carta Apostolica Inter sodalicia, 1918).

El Papa Pío XII dice:

«Tenemos por cosa averiguada que, dondequiera que la Santísima Madre de Dios es obsequiada con sincera y diligente piedad, allí no puede fallar la esperanza de la salvación».

Los testimonios de la Tradición cristiana son abundantísimos y prueban a lo largo de la historia la convicción de la Iglesia en esta consoladora creencia.

Virgen del Buen Suceso: profecías y esperanzas para nuestros días

La certeza de la salvación eterna (fruto de la auténtica devoción a María) es una seguridad de tipo moral, es decir, fortalece la Esperanza teologal. Se deriva, de una parte, de la estrecha vinculación de María con su Hijo y, de otra, del amor materno de María hacia sus hijos, que le impulsa a concederles las gracias necesarias para su salvación y, en concreto, la gracia de la perseverancia final en el bien. Por tanto, no es señal infalible de predestinación, ya que ésta sólo puede conocerse por una especial gracia y revelación de Dios.

Las practicas de devoción a la Santísima Virgen

La unión con Dios en el Cielo es la meta del hombre; por ello el hombre de fe acepta en el camino de su vida como venido de las manos de Dios las penas y las alegrías, las cosas que nos hacen sufrir y las que nos suponen dicha y, aun la muerte misma. Sin embargo, en ese camino, áspero y arduo a veces, terso y lleno de dulzura otros, hay también un atajo (senda que abrevia y facilita el camino) que es María. El Pueblo cristiano, «por inspiración sin duda del Espíritu Santo, ha tenido siempre esta intuición divina: es más fácil llegar a Dios a través de su Madre».

-Orígenes de las devociones marianas

Desde los primeros siglos de la Iglesia comenzaron a surgir devociones marianas, que el pueblo cristiano, con su repetición en tan diversos países y circunstancias, fue plasmándolas en formas y costumbres que posteriormente la Iglesia recogió en la Liturgia y aprobó en su Magisterio. De ellas hay algunas que se limitan a grupos, o países, o a determinadas épocas. Otras son universales y se viven por todos aquellos que quieren honrar a Nuestra Señora como «se ha hecho siempre, por todos y en todas partes» (San Vicente de Lerins).

-Las devociones marianas más destacadas

a) Las fiestas de la Virgen

«Dondequiera que la Santísima Madre de Dios es obsequiada con sincera y diligente piedad, allí no puede fallar la esperanza de la salvación»

En primer lugar está la participación interior (con oración y consideraciones personales) y la exterior (con asistencia a los actos de culto) de las diversas fiestas que, a lo largo del año, dedica la Iglesia para honrar a la Santísima Virgen. En ellas se le alaba por algún misterio de su vida: Madre de Dios, Inmaculada, la Asunción; o por alguna actuación en favor de los hombres: como Reina, Mediadora, como la Virgen Dolorosa, o Nuestra Señora del Rosario; por su manifestación singular en algún lugar donde se le venera: en Fátima, en Lourdes, el Pilar, Loreto, en la Villa de Guadalupe (México), etc.

b) El Santo Rosario

Pocas devociones son tan gratas a María como el Santo Rosario, recomendada por los Romanos Pontífices con tanta insistencia. Innumerables son las gracias que han recibido los fieles a través de esta oración, ya sea recitada en común o personalmente. Además, es conveniente recordar que, al igual que otras prácticas de piedad, el Santo Rosario está favorecido con indulgencias: parcial, si se reza privadamente o plenaria si se hace en familia.

Tratado de la Verdadera devoción a la Santísima Virgen María

c) El Angelus

El Angelus es la repetición del encuentro del Angel con Nuestra Madre, en el cual le anunció su divina Maternidad. Recitarlo todos los días a las doce o a las seis de la tarde, con pausa y atención, nos traerá la presencia de la Señora y su agradecimiento por su recuerdo. Como es una práctica breve, que suele tenerse en medio del trabajo y las ocupaciones del día, conviene recoger nuestro pensamiento con intensidad, ponerlo en Nuestra Señora, recitarlo sin prisa y de memoria y aprovechar para renovar el ofrecimiento de nuestro trabajo y de nuestro amor a la Virgen.

d) El Escapulario de la Virgen del Carmen

Llevar el Escapulario de la Virgen del Carmen o alguna otra Medalla es señal de fe en su intercesión poderosa y símbolo de nuestra alianza con Ella. El uso del Escapulario del Carmen ha de ir acompañado de una disposición consciente y devota, a la par de unas prácticas de piedad marianas que pueden reducirse (si no se llegó a otras más largas) a las tres Ave marías de la noche. En la ceremonia de imposición, el sacerdote recuerda que se debe recibir «impetrando a la Santísima Virgen que, con su gracia, (de Dios), lo lleves sin pecado, te defienda de toda adversidad y te conduzca a la vida eterna».

e) Las Tres Aves Marías

Los Sábados podemos manifestarle de modo más intenso nuestro cariño

No acostarnos nunca sin rezar con devoción tres veces el Avemaría, es costumbre que puede valernos para que nuestros últimos pensamientos vayan hacia María que vela nuestro sueño y, con su poder, puede alejarnos al enemigo de nuestra alma y de nuestro cuerpo. Repetimos pausadamente y con devoción las palabras que fueron pronunciadas por el Arcángel Gabriel y por Santa Isabel, y por las palabras del «Santa María» que le compuso, con veneración la Iglesia.

f) El sábado, día de la Virgen

El sábado es tradicionalmente en la Iglesia el día de la semana que se dedica a la Virgen, y en él podemos manifestarle de modo más intenso nuestro cariño, estando más pendientes de Ella a través de jaculatorias, miradas a las imágenes (se le pueden poner flores frescas ese día a sus imágenes), recitando las oraciones tradicionales como son el «Acordaos», «Oh Señora mía», y especialmente la Salve.

g) La consagración a María

Un medio eficaz para vivir fielmente los compromisos del Bautismo es la consagración a María que puede hacerse de dos formas: considerando a María como Reina (consagración de esclavitud mariana) o bien, como Madre (de piedad filial mariana). A modo de ejemplo, señalamos las compuestas por: San Luis María Grignon de Monfort (Tratado de la Verdadera devoción a la Virgen) y, San Alfonso María de Ligorio (Las glorias de María).

h) Otras prácticas de piedad marianas

Las romerías o peregrinaciones a Santuarios o ermitas dedicados a la Virgen.

El mes de María , está dedicado a honrar a La Stma. Virgen. Su origen se remonta, en España, a Alfonso X el sabio (siglo XIII). En este tiempo los niños suelen ofrecer flores a María, los adultos acostumbran hacer algún sacrificio diario, rezar el Rosario en familia, etc., y todos los fieles procurarán acercarse al Sacramento de la Penitencia para reconciliarse con Dios y tener su alma limpia como la de la Virgen.

El mes de octubre está dedicado a rezar el Santo Rosario, costumbre que surge en siglo XIX con ocasión de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes, y que el Papa León XIII extiende a toda la Iglesia. En particular, se ha de promover el rezo del Rosario en familia pues, como enseña la Iglesia, la familia que reza unida permanece unida.

Las miradas a las imágenes de la Virgen, que se encuentran en las habitaciones, calles, iglesias (pequeña frase de amor en el interior de nuestra mente, con verdaderos votos de fe y amor, confianza y cariño con nuestra Madre).

 

 

Hartos de que se les culpe de todos los males

Cuando tu profesión tiene como objetivo la producción de alimentos y todos tu esfuerzos los dedicas a cubrir las necesidades de los demás y en vez de reconocerte el esfuerzo sientes que te menosprecian cuando te acusan de los males que sufren, cuesta de aceptarlo, aunque hay que reconocer que somos humanos y estas cosas pasan con cierta frecuencia.

Es lo que suele ocurrir a los agricultores, como muestra el caso de los alemanes. A finales de octubre, unos 100.000 agricultores alemanes y 15.000 tractores se echaron a la calle en varias ciudades y se bloquearon varias carreteras para mostrar su descontento e indignación por la política agraria y medioambiental actual del gobierno.

Los agricultores se consideran la “columna vertebral de la sociedad” y son ellos los que producen alimentos los 365 días del año. Criticaron duramente el continuo aumento de normas, tales como la restrictiva legislación sobre el empleo de fertilizantes y la prohibición de determinados fitosanitarios, así como el ataque general a los agricultores, tanto en prensa como en acciones de los animalistas, que dificulta enormemente su trabajo diario.

Se quejan también de que la política se basa, cada vez más, en opiniones públicas orientadas por tendencias dominantes, en lugar de tener en cuenta la opinión técnica y científica. Reprochan a los medios de comunicación alemanes -especialmente a las cadenas de televisión públicas- su manera de informar, que consideran tendenciosa y falsa. ¿No les parece que esto mismo está pasado en nuestras comarcas?

Domingo Martínez Madrid

 

Sólo después de un estudio psiquiátrico

La comisión de la Asamblea General de la ONU para la definición de género pasa completamente por alto el hecho de que la mayoría de los países no consideran el género como una construcción social. De hecho, las entidades y organismos de la ONU citados por la comisión van más allá de las leyes de la mayoría de los países.

Hasta 2019, únicamente siete países permiten cambio de sexo basado sólo en la autoidentificación, esto según Amnistía Internacional, entidad pro-LGBT.

Incluso en los casi 40 países en donde los individuos pueden legalmente asumir una identidad diferente a su sexo biológico, hay restricciones en cuanto a quien puede hacerlo y bajo qué circunstancias.

En la mayoría de estos países, el cambio de identidad sólo se permite después de un estudio psiquiátrico de disforia de género o una operación quirúrgica para mutar la fisonomía sexual de un individuo. Además, algunos países requieren que éstas personas se divorcien de sus cónyuges y no permiten que quien tiene hijos cambie de género.

En los primeros días de noviembre estaba programado que el sexto comité de la Asamblea General revisase el informe de la Comisión de Derecho Internacional, donde el nuevo tratado viene incluido.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Católicos en ambos bandos

Algunos de los que ahora hablan de “memoria histórica” son los primeros en olvidar la profunda división que ha caracterizado el siglo XX en España. Apenas terminó la Guerra Civil, la Iglesia empezó a buscar formas para tender puentes. Si tradicionalmente se la identificó con uno de los bandos, la razón es la brutal persecución religiosa por parte de actores que decían actuar en nombre de la República, pero lo cierto es que hubo católicos en ambos bandos y que, ya desde los años 40, grupos como la Hermandad Obrera Católica se mostraron muy críticos con el régimen. Los católicos con diversas sensibilidades prestaron un enorme servicio a España mostrando que les unía algo mucho más profundo que las divisiones políticas existentes entre ellos, y este fue precisamente uno de los principales cimientos de la Transición.

Jesús Domingo Martínez

 

Pensamientos y reflexiones 239

 

Guarros y cerdos en mi ciudad:   

                                Éste Jaén que es corto hasta de nombre… como le “canta el triste poema que le hice ya hace muchos años a mi propia tierra madre”; aparte de ese silencio atroz tanto de los que mandaron y mandan, como al del siempre “sojuzgado pueblo o masa habitante del mismo”; ahora se ve y cada vez más, inundado por la suciedad o mierda que ni los propios cerdos aguantan; puesto que el cerdo en libertad busca su propio aseo y cuido corporal, cosa que desde luego en “la cochiquera o zahúrda”, el animal no  puede, ya que sus propietarios, lo obligan a permanecer en ella junto a sus deposiciones; y de ahí le viene al animal lo de haber sido tratado desde siempre, como “guarro o sucio en demasía”.

                                Aquí en mi ciudad no “andan sueltos los cerdos de cuatro patas, pero sí los de dos y de todas las edades, amén de los que de fuera nos lleguen y que no han de faltar”, por la profusión de suciedades que inundan la capital, cuya catedral (bellísima) tratan de situarla como “bien mundial”; pero el conjunto capitalino, ya fue declarada como las más sucia de toda España, la más endeudada del país, y va camino de ser la más decadente, por cuanto de despoblación soportamos cada año; y es por lo que pasear por ella, a los que de verdad la queremos, es un martirio diario.

                                Es cuasi inenarrable la cantidad de “cerdos y marranos” que han de pulular por esta “sucia villa” (aunque es capital de provincia); y lo puedes ver tu mismo si te fijas no sólo en los detritus, que encuentras a tu paso, en calles, aceras, alcorques del poco arbolado que encuentras; en las jardineras y jardines y hasta en las propias puertas de “algún o algunos organismos oficiales”, donde y como no dejan fumar dentro, los adictos al tabaco, cada dos por tres, salen a fumar a la calle y “siembran el entorno de colillas de cigarro”.

                                Encuentras igualmente en todos esos lugares y otros que no recuerdo ahora, botellas y latas de cerveza y refrescos ya vacías, vasos de cristal o de plástico (algunos medio llenos de la bebida adquirida); envolturas de caramelos, de chicles y las mil “chucherías” que se venden para chicos y grandes; envueltas de toallitas o incluso pañales de bebé con sus “olorosos contenidos”… y hasta algún condón que yo he visto, en el asfalto de alguna calle por la que he pasado; siguen chicles pegados en cualquier bordillo público, caramelos tirados y todo lo que usted pueda imaginar que consume “el mono humano y sus crías”, que mal educadas como el adulto, lo van tirando todo por doquier. (De mi artículo de igual titular: enero 2019)

 

MENÚ PANTAGRUÉLICO… ¿Y CON QUÉ DINERO PAGADO?:             Si no hubiese tanta penuria en España, quizá sería pasable la noticia que abajo (indico) ha sido publicada; pero ello es inexplicable, salvo que los comensales sean costeados por una riquísimo “jeque del petróleo, dueño de minas de diamantes, o presidente de un gran banco que espera contrapartidas en negocios acordes con el dispendio a pagar”; puesto que en este mundo, “nadie da nada a cambio de nada y sobre tal ágape de mesa y mantel, han de estar entre medio negocios o favores que ni imaginar podemos”; por tanto dejemos que la imaginación circule libremente. ¿Qué explicación tiene lo que la noticia afirma? Veamos.

                                “Un incidente de tráfico frente al restaurante Ciriaco de la Calle Mayor entre los escoltas de un coche oficial y un conductor ha servido para poner al descubierto una comida pantagruélica, cuyos comensales habrían preferido mantener en el anonimato. El pasado 16 de octubre, Ángel Acebes, exministro del Interior y exsecretario general del PP, almorzaba en el reservado de una peña gastronómica de Madrid con Manuel Marchena –presidente de la sala segunda del Tribunal Supremo–, Pedro Calvo –ex responsable de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid–, Alfonso Carrascosa –propietario de Legalitas[i], que reside en Miami–, y otra persona sin identificar. Poco después el juez Ruz decidía imputar a Acebes por la compra de un paquete de acciones de Libertad Digital con dinero de la supuesta ‘caja B’ de Génova. Sobre la mesa: una fuente con casi dos kilos de angulas, otra de percebes y una botella magnum de Petrus que cuesta más de 2.000 euros. Y de plato fuerte, un descomunal chuletón de Ávila por barba. Nada como un buen vino francés para aliviar las penas”.

http://blogs.elconfidencial.com/espana/el-confidente/2014-11-03/la-pantagruelica-comida-de-acebes-poco-antes-de-su-imputacion_434066/ 

(De mi artículo de igual titular: ver en mi Web – Noviembre 2014)

NOSOTROS EL PUEBLO: A nosotros, el pueblo, nos importan dos cojones, los políticos que sean; lo que queremos son verdaderos estadistas, o sea, hombres y mujeres de Estado, y que de verdad, vayan solucionando los verdaderos problemas de España, que no son de partido alguno; son de todos los españoles y eso se olvida totalmente. (7 MAYO 2019) Supongo que al resto de habitantes del planeta les importa lo mismo que a nosotros los españoles.

 

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes

 


[i] El Grupo Legálitas: LEGÁLITAS nació en el año 1999 como un servicio revolucionario que lo cambió todo en el mundo de la abogacía, con vocación de acercar la figura del abogado a todos los ciudadanos y democratizar así el acceso a una asistencia jurídica de calidad.  Nuestra misión es ofrecerte una defensa jurídica de calidad atendiendo a tus necesidades y consultas legales tanto personales como profesionales. Con la tranquilidad de saber que estás en las mejores manos.  https://www.legalitas.com/sobre-legalitas