Las Noticias de hoy 30 de Noviembre 2019

 

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 30 de noviembre de 2019       

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Cáritas de Roma: Todos somos iguales, “vulnerables, amados y salvados por Dios”

Papa Francisco: “Hay corrupción”, pero “el sistema de control del Vaticano funciona bien”

Comisión Teológica Internacional: El teólogo “debe arriesgarse en la discusión”

Centro Rosario Livatino: La fe “al servicio de la comunidad y de sus leyes”

SAN ANDRÉS, APÓSTOL*: Francisco Fernandez Carbajal

“Dios suele buscar instrumentos flacos”: San Josemaria

Novena a la Inmaculada Concepción

El Adviento: preparar el camino al Señor que viene

Comentario al Evangelio: Adviento

Domingo 1º de Adviento; ciclo C

¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios?

Inmaculada: La Sin Pecado: Ernesto Juliá Díaz

Igualdad o ‘igual da’: María Solano Altaba

Lo que a ti te pasa, a mí me importa: Nuria Chinchilla

Santa Hildegarda, patrona del feminismo: Daniel Tirapu

La familia no es para la sociedad, la sociedad es para la familia

Políticos: no todos son iguales: Jesús Ortiz López

Palabras con sentido: Blanca Sevilla

¿Un regalo de quita y pon?: Jesús Martínez Madrid

Si la Unión Europea se vacía: Pedro García

Lo volveremos a hacer: Suso do Madrid

Corrupción en España… “y lo del martes en Sevilla”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Viernes, 29 de noviembre de 2019

La última semana del año litúrgico la Iglesia nos invita a reflexionar sobre el final, el fin del mundo y el fin de cada uno, y lo hace también el Evangelio de hoy (Lc 21,29.33) donde Lucas repite las palabras de Jesús: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Es así, todo acabará pero Él permanecerá y por eso es bueno pensar en el momento final, es decir en la muerte. Ninguno sabe exactamente cuando vendrá, es más, a menudo tendemos a postergar el pensamiento creyéndonos eternos, pero no es así. Todos tenemos esa debilidad de la vida, esa vulnerabilidad. Ayer medité sobre esto, con un buen artículo que sale en la Civiltà Cattolica, y dice que lo que nos une a todos es la vulnerabilidad: somos iguales en la vulnerabilidad. Todos somos vulnerables y en cierto momento esa vulnerabilidad nos lleva a la muerte. Por eso vamos al médico para ver cómo va mi vulnerabilidad física, y otros van al psicólogo para curarse de alguna vulnerabilidad psíquica.
 
La vulnerabilidad nos une y ninguna ilusión nos la puede quitar. En mi tierra había la moda de pagar por anticipado el funeral con la ilusión de ahorrar dinero a la familia. Cuando salió a la luz la estafa que hacían algunas empresas funerarias, la moda pasó. Cuántas veces nos estafa la ilusión, como la de ser eternos. La certeza de la muerte está escrita en la Biblia, en el Evangelio, pero el Señor nos la presenta siempre como un encuentro con Él y la acompaña de la palabra esperanza. El Señor nos dice que estemos preparados para el encuentro, porque la muerte es un encuentro: es Él quien viene a encontrarnos, es Él quien viene a tomarnos de la mano y llevarnos consigo. ¡No quisiera que esta sencilla prédica fuese un aviso fúnebre!  Es simplemente el Evangelio, es simplemente la vida, es simplemente decirse uno al otro: todos somos vulnerables y todos tenemos una puerta a la que un día llamará el Señor. 
 
Así pues, hay que prepararse bien para el momento en que suene el timbre, el momento en que el Señor llame a nuestra puerta: recemos unos por otros, para estar preparados y abrir con confianza la puerta al Señor que viene. De todas las cosas que hayamos recogido, que hayamos ahorrado, lícitamente buenas, no nos llevaremos nada... Bueno, sí, nos llevaremos el abrazo del Señor. Pensar en la propia muerte: ¿yo moriré cuándo? En el calendario no está fijado pero el Señor lo sabe. Y rezar al Señor: “Señor, prepárame el corazón para morir bien, para morir en paz, para morir con esperanza”. Esa es la palabra que siempre debe acompañar nuestra vida, la esperanza de vivir con el Señor aquí y luego vivir con el Señor en otra parte. Recemos los unos por los otros por esto

 

Cáritas de Roma: Todos somos iguales, “vulnerables, amados y salvados por Dios”

Visita del Papa a la Ciudadela de la Caridad

noviembre 29, 2019 18:28Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 29 nov. 2019).- El Santo Padre, recordó que es posible “tener intimidad con Jesús, porque es uno de nosotros, itinerante” y todos “tenemos el mismo carnet de identidad, ‘vulnerables, amados y salvados por Dios’”.

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El Papa Francisco ha visitado la Ciudadela de la Caridad con ocasión del 40º aniversario de Cáritas de Roma y se ha reunido con los invitados y voluntarios de la misma.

En torno a las 16 horas en Roma de hoy, viernes 29 de noviembre de 2019, Francisco fue recibido por el cardenal vicario Angelo De Donatis, el obispo Gianpiero Palmieri y el padre Benoni Ambarus, director de Cáritas de Roma.

La visita

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En primer lugar, el Obispo de Roma realizó un recorrido por parte de este centro, en concreto el Centro Dental, el Emporio de la Solidaridad, el Hospital Santa Jacinta y el Comedor, donde lo esperaban las personas que son atendidas por la organización de la Iglesia.

A ellas, el Pontífice les dirigió las siguientes palabras: “Gracias a todos por vuestra bienvenida. Estoy contento de veros aquí. ¡Muchísimas gracias! Continúen juntos, ayudándose unos a otros, porque esto hace bien al corazón. Cuando el corazón se detiene no hay vida. Y el corazón de la amistad debe estar siempre en movimiento, porque así es la vida. Y este es el signo de la fraternidad, de la amistad. Gracias por estar aquí y recen por mí. Y que Dios los bendiga a todos. Gracias”.

Después, se reunió en la sala de conferencias con 220 invitados y voluntarios en representación de todos los signos diocesanos y de la Cáritas parroquial. Antes de pronunciar unas palabras, se produjo la intervención del director de la Ciudadela de la Caridad, Benoni Ambarus y los testimonios de una voluntaria y de un hombre que había vivido durante un tiempo en el albergue de Via Marsala.

“Todos somos vulnerables”

En su discurso improvisado, el Papa resaltó la palabra “vulnerabilidad”, de la que habló la voluntaria, “ella ha encontrado una relación con la vulnerabilidad de las personas y esto es porque ella sabe que ella también es vulnerable”.

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Para Francisco, la vulnerabilidad “es común a todos, todos somos vulnerables y para trabajar en Cáritas, es preciso reconocer esa palabra y reconocerla hecha carne en el corazón. Venir a pedir ayuda es decir ‘soy vulnerable’ y ayudar bien solamente se hace desde la propia vulnerabilidad”.

Existen heridas y debilidades diversas en cada persona, “pero todos somos débiles, todos somos vulnerables” y “también Dios quiso hacerse vulnerable por nosotros, es uno de nosotros y sufrió no tener casa donde nacer, sufrió la persecución, escapar a otro país, emigrante, sufrió la pobreza. Dios se hizo vulnerable y por eso podemos hablar con Jesús, porque es uno de nosotros”, explicó.

“Tocar las llagas”

Al mismo tiempo, el Santo Padre subrayó que no se puede ayudar a los pobres desde la distancia, “es necesario tocar las llagas, son las llagas de Jesús”, dijo. Y, en este sentido, añadió, “es misterioso, cuando tú tocas esa llaga, te das cuenta de la tuya, y esta es la gracia que nos dan los pobres. La gracia que nos da la vulnerabilidad de los pobres”.

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“Gracias a todos por hacer ver que todos tenemos el mismo carnet de identidad, cada uno tiene su propia vulnerabilidad. El apellido es siempre el mismo ‘vulnerable’ y esto es grande, es bello porque significa que necesitamos salvación, necesitamos cura.  Y la salvación, Dios no la hace con un decreto, Dios la hace caminando con Dios, acercándose a nosotros en Jesús”, concluyó.

El testimonio del buen samaritano

Después, don Benoni pidió que les dirigiera unas palabras ante el 40º aniversario de Cáritas de Roma. Entonces, el Papa apuntó que el Evangelio se anuncia con el testimonio, “no con los argumentos o el proselitismo, con el testimonio” y que Jesús dejó un ejemplo de testimonio para los próximos cuarenta años de este organismo: la parábola del buen samaritano.

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Francisco expuso que Jesús no usa muchas palabras para referirse a este hombre, tan solo describe su compasión, y resaltó que los que observaron la actitud del buen samaritano, pensarían que era un “loco”.

Y esto es lo que el Papa Francisco señaló que se precisa en el trabajo de Cáritas, “locura”: “locura de amor, locura de ayudar, locura de compartir la propia vulnerabilidad con los vulnerables”. Para él, si la gente dice “pero estos sacerdotes en lugar de quedarse en la iglesia y celebrar la Misa, hacen todo esto, están locos”, es algo bueno, “bien, ‘están locos’, este es el programa, (estar) locos”.

Ciudadela de la Caridad

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Según una nota de prensa difundida por el Vicariato de Roma, el Centro Dental de la Ciudadela de la Caridad, cuenta con más de 40 dentistas voluntarios que atienden a más de 350 pacientes, de los cuales el 17% son menores de edad. El año pasado se prestaron 2.064 servicios de salud.

El emporio de la solidaridad es el primer supermercado gratuito de Italia y cada año acoge a unas 1.500 familias. En 2018 se distribuyeron productos alimenticios por más de 490 toneladas por un valor estimado de 770 mil euros.

El Centro de Acogida Santa Jacinta acoge a 82 personas mayores de 50 años que se encuentran en graves dificultades sociales y económicas.

Hoy en día, Cáritas tiene 52 obras de caridad en Roma, que incluyen comedores, albergues, comunidades y casas de acogida, 157 centros de escucha en la red parroquial y 5 emporios territoriales.

Las visitas de los Papas

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La de hoy constituye la quinta vez que un Papa visita Cáritas en Roma. La primera tuvo lugar con Juan Pablo II en el Comedor de Colle Oppio el 20 de diciembre de 1992. 15 años después, el 4 de enero de 2007, Benedicto XVI cruzó el umbral del mismo comedor.

El 14 de febrero de 2010, con ocasión del Año Europeo de Lucha contra la Pobreza, el Papa emérito estuvo en las instalaciones de Cáritas en Via Marsala, en el albergue, el comedor y la clínica ambulatoria.

Por último, también en Via Marsala, Francisco abrió la Puerta Santa de la Caridad el 18 de diciembre de 2015.

 

Papa Francisco: “Hay corrupción”, pero “el sistema de control del Vaticano funciona bien”

Rueda de prensa en el avión

noviembre 29, 2019 10:39Rosa Die AlcoleaViajes pontificios

(ZENIT – 28 nov. 2019).- “No le doy gracias a Dios porque hay corrupción, sino porque el sistema de control del Vaticano funciona bien”, comunicó el Papa Francisco a los periodistas en el vuelo de Tokio a Roma el pasado 25 de noviembre de 2019, según el texto traducido por Vatican News.

Preguntado por la transparencia del Óbolo de San Pedro –la ayuda económica que los fieles ofrecen al Santo Padre–, la periodista Cristiana Caricato, de TV 2000, dijo al Pontífice en la conferencia de prensa: “Usted ha denunciado este uso inescrupuloso de las finanzas, pero luego vemos que estas operaciones también implican a la Santa Sede, y eso escandaliza”.

A esta cuestión, el Santo Padre respondió: “Hay corrupción. Con los registros se verá si son culpables o no. Es algo malo, no está bien que esto ocurra en el Vaticano”. Y matizó que la denuncia “no vino de fuera”, sino que “fue aclarado por los mecanismos internos que están empezando a funcionar y que el Papa Benedicto había comenzado a hacer”, asegurando: “Por esto doy gracias a Dios”.

“Si usted hace una inversión y durante años, no toca el capital, no funciona”, describió el Pontífice. El Óbolo de San Pedro “debe ser gastado en un año, un año y medio, hasta que llegue la otra colecta que se hace en todo el mundo. Y esta es una buena administración: al seguro… incluso, sí, se puede comprar una propiedad, alquilarla y luego venderla, pero en el lado seguro, con todas las garantías para el bien de la gente del Óbolo”, detalló.

Caso de corrupción

“Luego sucedió lo que pasó, un escándalo”, admitió el Papa: “Hicieron cosas que no parecían limpias. Pero la denuncia no vino de fuera”, relató haciendo referencia al supuesto caso de corrupción que dio lugar a la redada del 1 de octubre de 2019, y la incautación de documentos y equipos informáticos, y a la consecuente investigación de cinco miembros de la Secretaría de Estado, incluido el ex director de la Autoridad de Información Financiera del Vaticano.

En este contexto, Francisco relató a los periodistas en la rueda de prensa celebrada el martes, 25 de noviembre, cómo aconteció el problema en la institución: “Esa reforma de la metodología económica que ya había iniciado Benedicto XVI siguió adelante y fue el Auditor Interno quien dijo: aquí hay algo malo, aquí hay algo que no funciona. Vino a verme y le dije: ¿estás seguro? Sí, me contestó, me lo mostró y me preguntó: ¿qué debo hacer? Y yo contesté: está la justicia vaticana, vaya y haga la denuncia al Promotor de Justicia”. Así, el Papa expresó que se alegró “porque se ve que la administración vaticana ahora tiene los recursos para aclarar las cosas malas que pasan dentro, como este caso”.

Posteriormente, a su regreso del viaje apostólico a Asia, el Papa nombró nuevo presidente de la Autoridad de Información Financiera (AIF) al Dr. Carmelo Barbagallo, hasta ahora funcionario general con el cargo de asesoramiento de alto nivel en el Directorio del Banco de Italia en materia de supervisión bancaria y financiera.

El Pontífice expresó que “en menos de un mes comenzarán los interrogatorios de las cinco personas que fueron bloqueadas porque había indicios de corrupción”, y aseguró que “la presunción de inocencia es una garantía, un derecho humano. Pero hay corrupción”, y añadió que “con los registros se verá si son culpables o no”.

Recuperar la confianza

Asimismo, el periodista norteamericano Philip Pullella, de Reuters, preguntó al Papa cómo actuará para recuperar la confianza en el Óbolo, y por lo tanto, en el Vaticano, y asegurar a los fieles que “las reformas continuarán y que no se volverá a los hábitos del pasado”.

“El Vaticano ha avanzado en su administración: por ejemplo, el IOR (Instituto para las Obras de Religión) es ahora aceptado por todos los bancos y puede actuar como los bancos italianos, algo que hace un año todavía no pasaba, ha habido avances”, señaló Francisco.

“Esta es la primera vez en el Vaticano que la olla ha sido destapada desde dentro, no desde fuera. Desde el exterior ha sido destapada muchas veces”, reiteró. El Papa Benedicto “fue sabio, comenzó un proceso que ha madurado, y ahora hay instituciones. Que el Auditor haya tenido el valor de denunciar por escrito a cinco personas demuestra que está funcionando…”, explicó.

Próxima inspección

Egmont, grupo de estas autoridades financieras, suspendió al Vaticano de las comunicaciones seguras después de la redada del 1 de octubre (los registros de la investigación). Sobre este grupo, el Papa señaló: “Es una cosa internacional no oficial, es un grupo de miembros del AIF, y el control internacional no depende del grupo Egmont, que es un grupo privado, aunque tenga su peso”.

Moneyval hará la inspección prevista para los primeros meses del próximo año, la hará. El director de la AIF (Autoridad de Información Financiera) está suspendido porque se sospechaba de una mala administración. El presidente de la AIF se ha unido con el grupo Egmont para recuperar la documentación (incautada) y esto la justicia no puede hacerlo”, aclaró el Obispo de Roma.

El grupo Egmont, que es un grupo privado, “ayuda mucho pero no es la autoridad de control de Moneyval”, ha advertido el Papa. “Moneyval estudiará los números, estudiará los procedimientos, estudiará cómo actuó el Promotor de Justicia y cómo el juez y los jueces determinaron el asunto. Sé que en estos días comenzará el interrogatorio de algunos de los cinco que han sido suspendidos. No es fácil, pero no debemos ser ingenuos, no debemos ser esclavos”.

“Seguimos adelante con la ley, con Moneyval, con el nuevo presidente de la AIF. Y el director (Tommaso Di Ruzza) está suspendido: quizás fuera inocente, me gustaría porque es bueno que una persona sea inocente y no culpable, lo espero”, anunció Francisco.

 

Comisión Teológica Internacional: El teólogo “debe arriesgarse en la discusión”

Audiencia con el Santo Padre

noviembre 29, 2019 14:05Rosa Die AlcoleaPapa y Santa Sede

(ZENIT – 29 nov. 2019).- El Papa Francisco ha reiterado que “el teólogo debe ir adelante, debe estudiar lo que va más allá, debe hacer frente las cosas que no son claras y arriesgarse en la discusión”, pero al pueblo de Dios “hay que darle el sólido ‘alimento’ de la fe, no alimentar al pueblo de Dios con cuestiones controvertidas”.

Estas han sido palabras que el Santo Padre ha dirigido esta mañana, viernes, 29 de noviembre de 2019, a los miembros de la Comisión Teológica Internacional, en una audiencia celebrada en el Palacio Apostólico Vaticano, a quienes ha felicitado por el 50º aniversario de fundación.

El Pontífice les ha animado a continuar en su labor recordando que “solamente atrae una teología bella, que tenga el aliento del Evangelio y no se contente con ser meramente funcional”, y ha señalado que “para hacer una buena teología no hay que olvidar nunca sus dos dimensiones constitutivas”.

“¡La teología nace y crece de rodillas!”

La primera es la vida espiritual: “sólo en la oración humilde y constante, en la apertura al Espíritu Santo se puede comprender y traducir el Verbo y hacer la voluntad del Padre”, ha dicho. “¡La teología nace y crece de rodillas!, y la segunda dimensión se refiere a la “vida eclesial: sentir en la Iglesia y con la Iglesia”.

Así, el Pontífice ha agradecido la publicación por parte de esta Comisión de 29 textos, “puntos de referencia para la formación y la reflexión teológica”, y ha indicado que en el último quinquenio, han elaborado dos textos relevantes: el primero sobre la sinodalidad de la Iglesia y el segundo sobre las diferentes interpretaciones actuales de la libertad religiosa.

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“Sin el Espíritu Santo no hay sinodalidad”

En relación a la sinodalidad, Francisco ha mencionado que es un tema “que le interesa mucho” y les ha agradecido especialmente este documento: “La sinodalidad es un camino eclesial que tiene un alma que es el Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo no hay sinodalidad. Y habéis hecho un buen trabajo para ayudar en esto”.

Además, el Papa ha agradecido que hayan reflexionado sobre la sacramentalidad “como estructura constitutiva del encuentro entre Dios y el hombre, subrayando la necesidad de superar las diversas formas de disociación entre fe y vida sacramental”.

Misión generadora

“Como teólogos procedentes de contextos y latitudes diversos, sois mediadores entre la fe y las culturas, y de este modo participáis en la misión esencial de la Iglesia: la evangelización. Tenéis, con respecto al Evangelio, una misión generadora: estáis llamados a sacarlo a la luz”, les ha indicado.

La Comisión está compuesta por teólogos de diferentes escuelas y naciones, que destacan por ciencia y fidelidad al Magisterio de la Iglesia, indica Vatican News. Los miembros, que son menos de treinta, son nombrados por el Santo Padre por un período de cinco años, tras la propuesta del cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y después de consultar a las Conferencias Episcopales.

Publicamos a continuación el discurso que el Papa ha dirigido a los presentes durante la audiencia:

***

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas, buenos días:

Me alegra encontraros y doy las gracias a vuestro presidente, el cardenal Ladaria, por las palabras que me ha dirigido en vuestro nombre. Habéis llegado al final del noveno quinquenio de trabajo, pero sobre todo a un aniversario importante, el quincuagésimo aniversario de la Comisión: cincuenta años de servicio a la Iglesia. Os felicito por este Jubileo, que permite hacer memoria agradecida de vuestra historia.

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Como recordaba Benedicto XVI en su mensaje, la Comisión fue inaugurada por San Pablo VI como fruto del Concilio Vaticano II, para crear un nuevo puente entre la teología y el Magisterio. Desde el principio, eminentes teólogos han sido miembros de la misma, contribuyendo eficazmente a este fin. Así lo confirma el voluminoso conjunto de documentos publicados: veintinueve textos, puntos de referencia para la formación y la reflexión teológica. En el último quinquenio habéis elaborado dos textos relevantes. El primero ofrece una clarificación teológica sobre la sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia. Habéis mostrado cómo la práctica de la sinodalidad, tradicional pero siempre renovada, es la puesta en práctica, en la historia del Pueblo de Dios en camino, de la Iglesia como misterio de comunión, a imagen de la comunión trinitaria. Como sabéis, este tema me interesa mucho: la sinodalidad es un estilo, es un caminar juntos, y es lo que el Señor espera de la Iglesia del tercer milenio. Y os agradezco vuestro documento, porque hoy se piensa que hacer sinodalidad es tomarse de la mano y echarse a andar, festejar con los chicos…., o hacer una encuesta de opinión: “¿Qué se piensa del sacerdocio de las mujeres? En la mayor parte, es así, ¿no? La sinodalidad es un camino eclesial que tiene un alma que es el Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo no hay sinodalidad. Y habéis hecho un buen trabajo para ayudar en esto. Gracias.

El segundo documento propone un discernimiento sobre las diferentes interpretaciones actuales de la libertad religiosa. Si, por un lado, hay quienes todavía la impiden o se oponen abiertamente a ella, privando al ser humano de un derecho incomparable, por  el otro, como habéis subrayado, circula la idea de un Estado “éticamente neutro” que, en una liquidez ambigua, corre también el riesgo de conducir a una injusta marginación de las religiones de la vida civil en detrimento del bien común. Esta es todavía la herencia de la Ilustración en la nueva edición. El respeto sincero de la libertad religiosa, cultivado en un diálogo provechoso  entre el Estado y las religiones, y entre las mismas religiones, es más bien una gran contribución al bien de todos y a la paz. Además de estos dos ámbitos, habéis reflexionado sobre la sacramentalidad como estructura constitutiva del encuentro entre Dios y el hombre, subrayando la necesidad de superar las diversas formas de disociación entre fe y vida sacramental.

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El trabajo y la forma en que se ha llevado a cabo corresponden a la intención que hace cincuenta años presidió el nacimiento de la Comisión. A propuesta de la primera asamblea del Sínodo de los Obispos, San Pablo VI quiso ampliar la fecunda colaboración entre Magisterio y teólogos que había marcado las reuniones conciliares. También deseaba que la diversidad de culturas y vivencias eclesiales enriqueciera la misión confiada por la Santa Sede a la Congregación para la Doctrina de la Fe. En efecto, como teólogos procedentes de contextos y latitudes diversos, sois mediadores entre la fe y las culturas, y de este modo participáis en la misión esencial de la Iglesia: la evangelización. Tenéis, con respecto al Evangelio, una misión generadora: estáis llamados a sacarlo a la luz. Efectivamente, os ponéis a la escucha de  lo que el Espíritu dice hoy a las Iglesias en las diversas culturas para sacar a la luz aspectos siempre nuevos del misterio inagotable de Cristo, en el cual “están ocultos todos los tesoros  de la sabiduría y de la ciencia” (Col 2,3).  Y luego ayudáis a los primeros pasos del Evangelio: preparáis sus caminos, traduciendo la fe para el hombre de hoy, para que cada uno pueda sentirla más cerca y se sienta abrazado por la Iglesia, tomado de la mano allí donde está, y acompañado para saborear la dulzura del kerigma y su novedad intemporal. La teología está llamada a esto: no es una disquisición catedrática sobre la vida, sino la encarnación de la fe en la vida.

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Después de cincuenta años de intenso trabajo aún queda un largo camino por recorrer, pero recorriéndolo la Comisión cumplirá su vocación de ser también un modelo y un estímulo para aquellos -laicos y clérigos, hombres y mujeres- que quieran dedicarse a la teología. Porque solamente atrae una teología bella, que tenga el aliento del Evangelio y no se contente con ser meramente funcional. Y para hacer una buena teología no hay que olvidar nunca sus dos dimensiones constitutivas. La primera es la vida espiritual: sólo en la oración humilde y constante, en la apertura al Espíritu Santo se puede comprender y traducir el Verbo y hacer la voluntad del Padre. ¡La teología nace y crece de rodillas! La segunda dimensión es la vida eclesial: sentir en la Iglesia y con la Iglesia, según la fórmula de San Alberto Magno: “In dulcedine societatis, quaerere veritatem” (en la dulzura de la fraternidad, buscar la verdad). La teología no se hace individualmente sino en comunidad, al servicio de todos, para difundir el buen sabor  del Evangelio a los hermanos y hermanas de nuestro tiempo, siempre con dulzura y respeto.

Y quiero reiterar al final una cosa que ya os he dicho: el teólogo debe ir adelante, debe estudiar lo que va más allá; también debe hacer frente las cosas que no son claras y arriesgarse en la discusión. Esto entre los teólogos. Pero al pueblo de Dios hay que darle el sólido “alimento” de la fe, no alimentar al pueblo de Dios con cuestiones controvertidas. La dimensión del relativismo, por así decirlo, que siempre estará presente en la discusión, debe permanecer entre los teólogos – es vuestra vocación – pero nunca llevarla al pueblo, porque entonces el pueblo pierde su orientación y pierde la fe. Al pueblo, siempre el alimento sólido que nutre la fe.

Cincuenta años: renuevo mi gratitud por lo que hacéis y por cómo lo hacéis, y os deseo, con la ayuda de la Virgen, Sede de la Sabiduría, que prosigáis con alegría vuestra misión. Os doy mi bendición y os pido que sigáis rezando por mí. Gracias.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

Centro Rosario Livatino: La fe “al servicio de la comunidad y de sus leyes”

Discurso del Papa Francisco

noviembre 29, 2019 13:51Larissa I. LópezPapa y Santa Sede

(ZENIT – 29 nov. 2019).- El Papa Francisco resaltó que el juez italiano Rosario Livatino “nos ha dejado a todos un brillante ejemplo de cómo la fe puede expresarse plenamente al servicio de la comunidad civil y de sus leyes”.

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Hoy, 29 de noviembre de 2019, el Papa Francisco ha recibido en audiencia a los miembros del Centro de Estudios Rosario Livatino, con ocasión de la Conferencia Nacional sobre el tema “La magistratura en crisis. Caminos para reencontrar la justicia”.

Igualmente, subrayó que el citado magistrado supo mostrar “cómo la obediencia a la Iglesia pueda conjugarse con la obediencia al Estado, en particular con el ministerio, delicado e importante,  de hacer que la ley se respete y se cumpla”.

Centro de Estudios Rosario Livatino

Creado en 2015, está formado por un grupo de juristas (magistrados, abogados, profesores universitarios, notarios) que estudian cuestiones relacionadas principalmente con el derecho a la vida, a la familia y a la libertad religiosa en una perspectiva de coherencia con el derecho natural.

Este centro toma como ejemplo al magistrado Rosario Livatino, de Agrigento, Italia, asesinado por la mafia en 1990, en proceso de beatificación por su ejemplo de vida.

Ejemplo para todos

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En su discurso, el Papa Francisco, resaltó que dicho juez trabajaba en un tribunal de la periferia incautando y consfiscando bienes de origen ilegal adquiridos por los mafiosos y “lo hacía de manera inatacable, respetando las garantías de los acusados, con gran profesionalidad y con resultados concretos: por eso la mafia decidió eliminarlo”.

Así, el Pontífice lo propuso como ejemplo “no solo para los magistrados, sino para todos los que trabajan en el campo del derecho: por la coherencia entre su fe y su compromiso con el trabajo, y por la actualidad de sus reflexiones”.

Defensa de la vida

Y recordó sus palabras en torno a la eutanasia y la defensa de la vida “que ningún derecho positivo puede violar o contradecir, ya que pertenece a la esfera de los bienes ‘no disponibles’, que ni los individuos ni la comunidad pueden atacar”.

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Para Francisco, estas consideraciones parecen “estar lejos de las sentencias que, sobre el tema del derecho a la vida, a veces se pronuncian en los tribunales, en Italia y en muchos sistemas democráticos”,  según los cuales ”el principal interés de una persona discapacitada o anciana sería morir en vez de curarse; o que -según una jurisprudencia que se define a sí misma como ‘creativa’- inventan un ‘derecho de morir’ sin ningún fundamento jurídico, debilitando así los esfuerzos por aliviar el dolor y no abandonar a sí misma a la persona que se encamina a terminar su existencia”.

El papel del juez

Igualmente, el Obispo de Roma remarcó la relevancia de Rosario Livatino al saber captar en su tiempo las señales de lo surgido en este ámbito en décadas posteriores: “la justificación de la intromisión del juez en ámbitos no propios, especialmente en materia de los denominados ‘nuevos derechos’, con sentencias que parecen preocuparse por satisfacer deseos siempre nuevos, desancladas de cualquier límite objetivo”.

Así, apuntó, que el tema elegido para la conferencia “se inserta en este surco y pone en tela de juicio una crisis del poder judicial que no es superficial, sino que tiene raíces profundas”.

Finalmente, el Santo Padre les recordó que debido a su compromiso como juristas, están llamados a contribuir a la construcción de la concordia, “profundizando las razones de la coherencia entre las raíces antropológicas, la elaboración de principios y las líneas de aplicación en la vida cotidiana”.

A continuación, sigue el discurso completo del Papa.

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Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos y hermanas,

Os recibo con agrado  y os doy bienvenida y agradezco al Presidente sus amables palabras. El 9 de mayo de 1993, mi predecesor San Juan Pablo II, poco antes de dirigir a los “hombres de la mafia” la memorable y perentoria invitación a la conversión en el Valle de los Templos, en Agrigento, se había encontrado con los padres de un magistrado, Rosario Angelo Livatino, que el 21 de septiembre de 1990, a los 38 años, había sido asesinado cuando se dirigía al tribunal. En esa ocasión el Papa lo llamó “mártir de la justicia e indirectamente de la fe”.

Me alegro de conocer hoy a los miembros del Centro de Estudios que ha elegido su nombre y que celebra su conferencia nacional anual. Livatino, – de quien ha concluido con éxito el proceso diocesano de beatificación-, sigue siendo un ejemplo, sobre todo para aquellos que llevan a cabo el exigente y complicado trabajo de juez. Cuando Rosario fue asesinado, casi nadie lo conocía. Trabajaba en un tribunal de la periferia: se ocupaba de la incautación y confiscación de bienes de origen ilegal adquiridos por los mafiosos. Lo hacía de manera inatacable, respetando las garantías de los acusados, con gran profesionalidad y con resultados concretos: por eso la mafia decidió eliminarlo.

Livatino es un ejemplo no sólo para los magistrados, sino para todos los que trabajan en el campo del derecho: por la coherencia entre su fe y su compromiso con el trabajo, y por la actualidad de sus reflexiones. En una conferencia, refiriéndose a la cuestión de la eutanasia, y retomando las preocupaciones que un parlamentario laico de la época tenía por la introducción de un supuesto derecho a la eutanasia, hizo esta observación: “Si la oposición del creyente a esta ley se funda en la convicción de que la vida humana […] es un don divino que no es lícito que el hombre asfixie o interrumpa, lo igualmente  la oposición del no creyente, que se basa en la convicción de que la vida está protegida por la ley natural, que ningún derecho positivo puede violar o contradecir, ya que pertenece a la esfera de los bienes “no disponibles”, que ni los individuos ni la comunidad pueden atacar” (Canicattì, 30 de abril de 1986, en Fede e Diritto, editado por la Postulación).

Estas consideraciones parecen estar lejos de las sentencias que, sobre el tema del derecho a la vida, a veces se pronuncian en los tribunales, en Italia y en muchos sistemas democráticos. Pronunciamientos según los cuales el principal interés de una persona discapacitada o anciana sería morir en vez de curarse; o que -según una jurisprudencia que se define a sí misma como “creativa”- inventan un “derecho de morir” sin ningún fundamento jurídico, debilitando así los esfuerzos por aliviar el dolor y no abandonar a sí misma a la persona que se encamina a terminar su existencia.

En otra conferencia, Rosario Livatino describía así el estatus moral de quien está llamado a administrar: “No es más que un empleado del Estado al que se le confía la especialísima tarea de aplicar las leyes que esa sociedad se da a través de sus instituciones”. Sin embargo, se ha afirmado cada vez más una clave de lectura diferente del papel del magistrado, según la cual éste, “aunque la letra de la ley siga siendo idéntica, pueda utilizar el significado que mejor se adapte al momento contingente” (Canicattì, 7 de abril de 1984, en Il ruolo del Giudice nella società che cambia, editado por Postulazione).

También en este sentido, la relevancia de Rosario Livatino es sorprendente, porque capta las señales de lo que habría surgido más claramente en las décadas siguientes, no sólo en Italia, es decir, la justificación de la intromisión del juez en ámbitos no propios, especialmente en materia de los denominados “nuevos derechos”, con sentencias que parecen preocuparse por satisfacer deseos siempre nuevos, desancladas de cualquier límite objetivo.

El tema que habéis elegido para la conferencia de hoy se inserta en este surco y pone en tela de juicio una crisis del poder judicial que no es superficial, sino que tiene raíces profundas. También en este sentido, Livatino ha dado testimonio de cómo la virtud natural de la justicia exija ser ejercida con sabiduría y con humildad, teniendo siempre presente la “dignidad trascendente del hombre”, remitida “a su naturaleza, a su capacidad innata de distinguir el bien del mal, a esa ” esa «brújula» inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado ” (Discurso al Parlamento Europeo: Enseñanzas de Francisco II, 2[2014], 626).

Me identifico en otra reflexión de Rosario Livatino, cuando afirma: “Decidir es elegir […]; y elegir es una de las cosas más difíciles que el hombre esté llamado a hacer. Y es precisamente en esta elegir para decidir, de decidir para ordenar, donde el magistrado creyente puede encontrar una relación con Dios. Una relación directa, porque hacer justicia es realización de uno mismo, es oración, es dedicación de uno mismo a Dios. Una relación indirecta, por  medio del amor a la persona juzgada […] Y esa tarea será tanto más ligera cuanto más el magistrado advierta con humildad sus debilidades, cuanto más se presentará cada vez a la sociedad dispuesto y tendido a comprender al hombre que tiene ante sí y a juzgarlo sin la actitud de un superhombre, sino más bien con una contrición constructiva”.

De este modo, con estas convicciones, Rosario Livatino nos ha dejado a todos un brillante ejemplo de cómo la fe puede expresarse plenamente al servicio de la comunidad civil y de sus leyes; y de cómo la obediencia a la Iglesia pueda conjugarse con la obediencia al Estado, en particular con el ministerio, delicado e importante,  de hacer que la ley se respete y se cumpla.

Queridos amigos, la concordia es el vínculo entre los hombres libres que componen la sociedad civil. Por vuestro compromiso como juristas, estáis llamados a contribuir a la construcción de esta concordia, profundizando las razones de la coherencia entre las raíces antropológicas, la elaboración de principios y las líneas de aplicación en la vida cotidiana.

Después de la muerte de Livatino, en más de uno de sus apuntes se encontró una nota al margen que al principio parecía misteriosa: “S.T.D.”. Pronto se descubrió que era el acrónimo que atestiguaba el acto de entrega total que Rosario hacía con frecuencia a la voluntad de Dios: S.T.D. son las iniciales de sub tutela Dei. Espero que sigáis sus huellas, en esta escuela de vida y  de pensamiento. Os bendigo y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí.

© Librería Editorial Vaticana

 

 

SAN ANDRÉS, APÓSTOL*

Fiesta

— El primer encuentro con Jesús.

— Apostolado de la amistad,

— La llamada definitiva. Desprendimiento y prontitud para seguir al Señor.

I. Fueron y vieran dónde vivía, y permanecieron aquel día con Él. Era alrededor de la hora décima1.

Andrés y Juan fueron los primeros Apóstoles llamados por Jesús, según nos relata el Evangelio. El Maestro ha comenzado su ministerio público y enseguida, al día siguiente, comienza a llamar a los que estarán más cercanos a su Persona. Se encontraba el Bautista con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dijo: He aquí el Cordero de Dios2. Y los dos se fueron detrás del Señor. Se volvió Jesús y, viendo que le seguían, les preguntó: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives? Les respondió: Venid y veréis. Era en realidad una amable invitación a que le acompañaran. Durante aquel día Jesús les hablaría de mil cosas con sabiduría divina y encanto humano, y quedaron ya para siempre unidos a su Persona. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y le siguieron. Juan, después de muchos años, pudo anotar en su Evangelio la hora del encuentro: Era alrededor de la hora décima, hacia las cuatro de la tarde. Jamás olvidó aquel momento en que Jesús les dijo: ¿Qué buscáis? Andrés también recordaría siempre aquel día definitivo.

Nunca se olvida el encuentro decisivo con Jesús. Aceptar la llamada del Señor, ser recibido en el círculo de sus más íntimos, es la mayor gracia que se puede recibir en este mundo. Representa ese día feliz, inolvidable, en el que somos invadidos por la clara invitación del Maestro, ese don inmerecido, tanto más valioso por cuanto viene de Dios, que da sentido a la vida e ilumina el futuro. Hay llamadas de Dios que son como una invitación dulce y silenciosa; otras, como la de San Pablo, fulminantes como un rayo que rasga la oscuridad, y también hay llamadas en las que el Maestro pone sencillamente la mano sobre el hombro, mientras dice: ¡Tú eres mío! ¡Sígueme! Entonces, el hombre, lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel Campo3, porque en él está su tesoro. Ha descubierto, entre los muchos dones de la vida, como un experto que busca perlas finas4, la de mayor valor5.

Venid y veréis. Es en el trato personal con el Señor donde Andrés y Juan conocieron, por experiencia personal, aquello que con las solas palabras no hubieran entendido, del todo6. Es en la oración personal, en la intimidad con Cristo, donde conocemos sus múltiples invitaciones y llamadas a seguirle más de cerca. Ahora, mientras hablamos con Él, nos podríamos preguntar si tenemos el oído atento a su voz inconfundible, si estamos respondiendo hasta el fondo a lo que nos pide, porque Cristo pasa junto a nosotros y llama. Él sigue presente en el mundo, con la misma realidad de hace veinte siglos, y busca colaboradores que le ayuden a salvar almas. Vale la pena decir que sí a esta empresa divina.

II. Dijo Andrés a su hermano Simón: ¡Hemos encontrado al Mesías! (que significa Cristo). Y lo llevó a Jesús7.

El encuentro con Jesús dejó a Andrés con el alma llena de felicidad y de gozo; una alegría nueva que era necesario comunicar enseguida. Parece como si no pudiera retener tanta dicha. Al primero que encontró fue a su hermano Pedro. Y comenta San Juan Crisóstomo que, después de haber estado con Jesús, después de haberle tratado durante aquel día, «no guardó para sí este tesoro, sino que se apresuró a acudir a su hermano, para hacerle partícipe de su dicha»8. Andrés debió hablar a Pedro con entusiasmo de su descubrimiento: ¡Hemos encontrado al Mesías!, le dice con ese tono especial del que está convencido, pues logra que Pedro, quizá cansado después de una jornada de trabajo, vaya hasta el Maestro, que ya le esperaba: Y lo llevó hasta Jesús. Esa es nuestra tarea: llevar a Cristo a nuestros parientes, amigos y conocidos, hablándoles con ese convencimiento que persuade. Este anuncio es propio del alma que «se llena de gozo con su aparición y que se apresura a anunciar a los demás algo tan grande. Esta es la prueba del verdadero y sincero amor fraternal, el mutuo intercambio de bienes espirituales»9. Verdaderamente, quien encuentra a Cristo lo encuentra para todos y, en primer lugar, para los más cercanos: parientes, amigos, colegas...

Nosotros hemos tratado con intimidad ¡quizá desde hace no pocos años! a Cristo, que pasó cerca de nuestra vida: «como Andrés, también nosotros, por la gracia de Dios, hemos descubierto al Mesías y el significado de la esperanza que hay que transmitir a nuestro pueblo»10. El Señor se vale con frecuencia de los lazos de la sangre, de la amistad... para llamar a otras almas a seguirle. Esos vínculos pueden abrir la puerta del corazón de nuestros parientes y amigos a Jesús, que a veces no puede entrar debido a los prejuicios, los miedos, la ignorancia, la reserva mental o la pereza. Cuando la amistad es verdadera no son necesarios grandes esfuerzos para hablar de Cristo: la confidencia surgirá como algo normal. Entre amigos es fácil intercambiar puntos de vista, comunicar hallazgos... ¡Sería tan poco natural que no habláramos de Cristo, siendo lo más importante que hemos descubierto y el motor de nuestro actuar!

La amistad, con la gracia de Dios, puede ser el cauce natural y divino a un mismo tiempo para un apostolado hondo, capilar, hecho uno a uno. Muchos descubrirán por nuestras palabras llenas de esperanza y de alegría a Jesús cercano, como lo encontró Pedro, como quizá lo hallamos en otro tiempo nosotros. «Un día no quiero generalizar, abre tu corazón al Señor y cuéntale tu historia, quizá un amigo, un cristiano corriente igual a ti, te descubrió un panorama profundo y nuevo, siendo al mismo tiempo viejo como el Evangelio. Te sugirió la posibilidad de empeñarte seriamente en seguir a Cristo, en ser apóstol de apóstoles. Tal vez perdiste entonces la tranquilidad y no la recuperaste, convertida en paz, hasta que libremente, porque te dio la gana que es la razón más sobrenatural-, respondiste que sí a Dios. Y vino la alegría, recia, constante, que solo desaparece cuando te apartas de Él»11. Esa alegría que solo hemos encontrado al seguir los pasos del Maestro, y que deseamos que muchos participen.

III. Un tiempo más tarde, mientras caminaban junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores. Y les dijo Jesús: Seguidme y os haré pescadores de hombres. Ellos, al instante dejaron las redes y le siguieron12. Es la llamada definitiva, culminación de aquel primer encuentro con el Maestro. Andrés, como los demás Apóstoles, respondió al instante, con prontitud. San Gregorio Magno, al comentar esta llamada definitiva de Jesús y el desprendimiento de todo lo que poseían con que respondieron aquellos pescadores, enseña que el reino de los cielos «vale tanto cuanto tienes»13. Ante Jesús que pasa no podemos reservarnos nada. Mucho dejaron Pedro y Andrés, «puesto que ambos dejaron los deseos de poseer»14. El Señor necesita corazones limpios y desprendidos. Y cada cristiano que sigue a Cristo ha de vivir, según su peculiar vocación, este espíritu de entrega. No puede haber algo en nuestra vida que no sea de Dios. ¿Qué nos vamos a reservar cuando el Maestro está tan cerca, cuando le vemos y le tratamos todos los días?

Este desprendimiento nos permitirá acompañar a Jesús que continúa su camino con paso rápido, que no sería posible seguir con demasiados fardos. El paso de Dios puede ser ligero, y sería triste que nos quedásemos atrás por cuatro cosas que no valen la pena. Él, de una forma u otra, pasa siempre cerca de nosotros y nos llama. Una veces lo hace a una edad temprana, otras en la madurez, y también cuando ya falta un trayecto más corto para llegar hasta Él, como se desprende de aquella parábola de los jornaleros que fueron contratados a diversas horas del día15. En cualquier caso, es necesario responder a esa llamada con la alegría estremecida que nos han dejado los Evangelistas cuando recuerdan su llamada. Es el mismo Jesús el que pasa ahora, el que nos ha invitado a seguirle.

Cuenta la tradición que San Andrés murió alabando la cruz, pues le acercaba definitivamente a su Maestro: «Oh cruz buena, que has sido glorificada por causa de los miembros del Señor, cruz por largo tiempo deseada, ardientemente amada, buscada sin descanso y ofrecida a mis ardientes deseos (...), devuélveme a mi Maestro, para que por ti me reciba el que por ti me redimió»16. No nos importarán los mayores sacrificios si vemos a Jesús detrás de ellos.

1 Jn 1, 39. — 2 Jn 1, 37. — 3 Mt 13, 44. — 4 Mt 13, 45. — 5 J. L. Sánchez de Alba, El Evangelio de San Juan, Palabra, 3.ª ed., Madrid 1987, nota a Jn 1, 35-51. — 6 Santo Tomás, Comentario al Evangelio de San Juan, in loc. — 7 Antífona de comunión. Jn 1, 41-42. — 8 Liturgia de las Horas, Segunda lectura, San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de San Juan 19, 1. — 9 Ibídem. — 10 Juan Pablo II, Homilía 30-XI-1982. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 1. — 12 Mt 4, 18-20. — 13 San gregorio Magno, Homilías sobre Evangelios, I, 5, 2. — 14 Ibídem. — 15 Cfr. Mt 20, 1 ss. — 16 Pasión de San Andrés.

San Andrés Apóstol era natural de Betsaida, hermano de Simón y pescador como él. Fue al principio discípulo de Juan el Bautista, y luego uno de los primeros que conoció a Jesús, y quien llevó a Pedro al encuentro con el Maestro. En la multiplicación de los panes, Andrés es quien dice a Jesús que había un muchacho con unos panes y unos peces. Según la tradición, predicó el Evangelio en Grecia y murió crucificado en Acaya en una cruz en forma de aspa.

 

“Dios suele buscar instrumentos flacos”

Estamos, Señor, gustosamente en tu mano llagada. ¡Apriétanos fuerte!, ¡estrújanos!, ¡que perdamos toda la miseria terrena!, ¡que nos purifiquemos, que nos encendamos, que nos sintamos empapados en tu Sangre! –Y luego, ¡lánzanos lejos!, lejos, con hambres de mies, a una siembra cada día más fecunda, por Amor a Ti. (Forja, 5)

Sin gran dificultad podríamos encontrar en nuestra familia, entre nuestros amigos y compañeros, por no referirme al inmenso panorama del mundo, tantas otras personas más dignas que nosotros para recibir la llamada de Cristo. Más sencillos, más sabios, más influyentes, más importantes, más agradecidos, más generosos.
Yo, al pensar en estos puntos, me avergüenzo. Pero me doy cuenta también de que nuestra lógica humana no sirve para explicar las realidades de la gracia. Dios suele buscar instrumentos flacos, para que aparezca con clara evidencia que la obra es suya. (…) Sin que haya mediado mérito alguno por nuestra parte, os decía: porque en la base de la vocación están el conocimiento de nuestra miseria, la conciencia de que las luces que iluminan el alma ‑la fe‑, el amor con el que amamos ‑la caridad‑ y el deseo por el que nos sostenemos ‑la esperanza‑, son dones gratuitos de Dios. Por eso, no crecer en humildad significa perder de vista el objetivo de la elección divina: ut essemus sancti, la santidad personal.
Ahora, desde esa humildad, podemos comprender toda la maravilla de la llamada divina. La mano de Cristo nos ha cogido de un trigal: el sembrador aprieta en su mano llagada el puñado de trigo. La sangre de Cristo baña la simiente, la empapa. Luego, el Señor echa al aire ese trigo, para que muriendo, sea vida y, hundiéndose en la tierra, sea capaz de multiplicarse en espigas de oro. (Es Cristo que pasa, 3)

 

Novena a la Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre se celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Para preparar esta fiesta ofrecemos algunos textos y audios.

Últimas noticias28/11/2019

 

• Descarga la Novena a la Inmaculada con textos de san Josemaría y el Papa Francisco (PDF): El 8 de diciembre celebramos la belleza de la Virgen María y, como es una fiesta tan importante, la preparamos con nueve días de antelación. Esto es la novena a la Inmaculada. Para vivirla cada día, te proponemos meditar el Evangelio, con ayuda de algunas ideas surgidas del cariño de san Josemaría y del Papa Francisco a la Virgen. Descarga disponible también en slideshare.

Novena a la Inmaculada con textos de san Josemaría y el Papa Francisco.Novena a la Inmaculada con textos de san Josemaría y el Papa Francisco.

Audio: La Encarnación del Hijo de Dios: En el capítulo 1 de San Lucas se relata la Encarnación del Hijo de Dios, que comienza con la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen María.

Audio: La Anunciación: textos de San Josemaría sobre esta escena del Evangelio.

Comentario al Evangelio: Llena de gracia

Vida de María (I): la Inmaculada Concepción: Textos sobre la vida de la Virgen, con los comentarios del Magisterio y de los Padres de la Iglesia.

Oración del Papa Francisco a la Inmaculada Concepción (8.XII.2017)

 

Novena a la Inmaculada con textos de san Josemaría (disponible en PDF, ePub y en formato para Kindle).

• Libro electrónico gratuito “María, una vida junto a Jesús”: Narración de la vida de la Virgen María en veinte escenas, a partir de los Evangelios y de la tradición de la Iglesia.

El libro “María, una vida junto a Jesús” está disponible en PDF, Mobi y ePub.

150 aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción (2004) El 8 de diciembre se celebra la Inmaculada Concepción de María, patrona de España. En 1854, el Papa Pío IX proclamó que Dios había preservado inmune a la Virgen de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción.

 

 

El Adviento: preparar el camino al Señor que viene

Este domingo comienza el Adviento, un período de preparación para celebrar la Navidad.

De la Iglesia y del Papa28/11/2019

Opus Dei - El Adviento: preparar el camino al Señor que viene

Tiempo de Adviento: Preparar la venida del Señor. Editorial sobre este tiempo del año litúrgico. Texto disponible en PDF, Mobi y ePub.

Vocación cristiana: audio y texto de la homilía de san Josemaría sobre el Adviento.

 

Adviento con San Josemaría: algunos puntos de los escritos del fundador del Opus Dei que pueden ayudar a profundizar en el inicio del Año Litúrgico.

Comentarios al Evangelio de los domingos de Adviento: (1): Adviento (2): La voz del Bautista.

Beato Álvaro del Portillo

Textos sobre el Adviento (1): "Para tomarlo en nuestros brazos"

Textos sobre el Adviento (2): "La oración es nuestra fuerza"

Textos sobre el Adviento (3): "No desdeña alojarse en nuestros pobres corazones"

Textos sobre el Adviento (4): "Ir hacia Dios que viene"

Un tierno silencio de Navidad (Guillaume Derville): Reflexión sobre el valor del silencio: Adviento es el tiempo de la humilde espera del Salvador, de la plena alegría por su nacimiento.

• Textos del Papa Francisco sobre el Adviento, en 2018 (2 de diciembre, 9 de diciembre, y 16 de diciembre y 23 de diciembre)

El Adviento explicado por Benedicto XVI en 20 textos.

Cómo hacer una corona de Adviento

 

Comentario al Evangelio: Adviento

 

Opus Dei - Comentario al Evangelio: Adviento

Evangelio (Mt 24,37-44)

Lo mismo que en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Pues, como en los días que precedieron al diluvio comían y bebían, tomaban mujer o marido hasta el día mismo en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta sino cuando llegó el diluvio y los arrebató a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre. Entonces estarán dos en el campo: uno será tomado y el otro dejado. Dos mujeres estarán moliendo en el molino: una será tomada y la otra dejada.

Por eso: velad, porque no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor. Sabed esto: si el dueño de la casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría ciertamente velando y no dejaría que se horadase su casa. Por tanto, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del Hombre.


Comentario

Comenzamos hoy el tiempo de Adviento, un tiempo de preparación para la venida del Señor. La primera venida se realizó en la Encarnación y el nacimiento de Jesús en Belén, y se prolongó durante toda su vida terrena hasta su gloriosa Ascensión a los cielos. Pero todavía queda pendiente una nueva y última visita, que es la que profesamos cada vez que recitamos en el Credo: “De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y a muertos”.

En este pasaje del Evangelio se nos habla de esa última visita suya, que sucederá al final de los tiempos. “Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente –dice el Catecismo de la Iglesia Católica– aun cuando a nosotros no nos ‘toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad’ (Hch 1,7). Este advenimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento”[1].

De ahí la advertencia de Jesús para que estemos siempre preparados. No pretende asustarnos, pero sí abrir nuestros caminos a un modo de vivir más grande que relativiza los pequeños afanes de cada día a la vez que los dota de un valor decisivo. La venida del Señor nos puede sorprender en cualquier momento, de repente, mientras estamos en medio del trajín cotidiano: “como en los días que precedieron al diluvio comían y bebían, tomaban mujer o marido hasta el día mismo en que entró Noé en el arca, y no se dieron cuenta sino cuando llegó el diluvio y los arrebató a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (vv. 38-39).

Las palabras de Jesús constituyen una invitación a la vigilancia. Sabemos que Él vendrá, pero no conocemos cuándo, así que nos conviene estar siempre preparados, en todo momento, libres para ir a su encuentro, no atrapados en las cosas de este mundo, sino gobernándolas para que sean camino de santificación.

Para llamar la atención sobre la necesidad de la vigilancia, Jesús propone una breve parábola, bien ambientada en las aldeas de Palestina: “si el dueño de la casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, estaría ciertamente velando y no dejaría que se horadase su casa” (v. 43). La oscuridad de la noche es más propicia para que los ladrones se acerquen sin ser vistos a unas casas, que tenían de ordinario una techumbre de maderas y ramajes, y unas paredes de adobe, fáciles de horadar y abrir un hueco por donde introducirse a robar. Por eso, si el dueño supiese que iban llegar en algún momento, no estaría despreocupado, sino atento a mantener la integridad de cuanto posee. ¡Cuánto más un cristiano ha de permanecer vigilante para cuidar los tesoros de la fe y de la gracia que ha recibido! “Tú, cristiano –recuerda san Josemaría—, y por cristiano hijo de Dios, has de sentir la grave responsabilidad de corresponder a las misericordias que has recibido del Señor, con una actitud de vigilante y amorosa firmeza, para que nada ni nadie pueda desdibujar los rasgos peculiares del Amor, que Él ha impreso en tu alma”[2].

San Juan Pablo II iniciaba su Testamento tomándose muy en serio esta llamada de atención realizada por el Maestro, bien consciente de que a cada uno nos llegará el momento de responder acerca de nuestra vida ante el tribunal del Señor: “ ‘Velad, porque no sabéis el día en que vendrá nuestro Señor’ (Mt 24, 42) – estas palabras me recuerdan la última llamada, que tendrá lugar en el momento en que el Señor así lo quiera. Deseo seguirlo y deseo que todo aquello que hace parte de mi vida terrena me prepare para este momento. No sé cuándo sucederá, pero como todo, también en este momento me pongo en las manos de la Madre de mi Maestro: Totus Tuus[3]. Si estamos bien preparados, como él, podemos aguardar confiados la venida del Señor con esa misma serenidad y abandono en las manos de Virgen.


[1] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 673.

[2] S. Josemaría, Forja, 416.

[3] S. Juan Pablo II, Testamento, Roma 6.III.1979.

Domingo 1º de Adviento; ciclo C

Homilía I: con textos de homilías pronunciadas por S.S. Juan Pablo II
Homilía II: a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva
Homilía III: basada en el Catecismo de la Iglesia Católica

(Jer 33,14-16) "Éste será el nombre con el que le llamarán: el Señor nuestro juez"
(1 Tes 3,12-4,2) "El Señor os multiplique"
(Lc 21,25-28.34-36) "Verán al Hijo del hombre venir sobre una nube con gran poder y majestad"

Homilía I: con textos de homilías pronunciadas por S.S. Juan Pablo II

Homilía en la Basílica de Letrán (28-XI-1982)

--- Consecuencia práctica de conocer a Dios
--- La bondad divina
--- Humildad para escuchar y oír

--- Consecuencia práctica de conocer a Dios

En la liturgia de hoy la Iglesia lee al profeta Jeremías. Las palabras del Profeta anuncian con antelación la venida.

"Mirad que días vienen ‑oráculo de Yahveh‑ en que confirmaré la buena palabra que dije a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo, y practicará el derecho y la justicia en la tierra. En aquellos días estará a salvo Judá, y Jerusalén vivirá en seguro. Y así se la llamará: «Yahveh, justicia nuestra»" (Jer 33,14-16).

Cada año el adviento abre como un nuevo capítulo en el libro de la salvación que Dios escribe en la Iglesia. Escribe a través de la historia del hombre.

Hoy con la Iglesia comienza el Adviento, tiempo de espera confiada de la venida del Señor.

El Salmo de la liturgia de hoy dice: “A Ti, Señor, levanto mi alma” (Sal 24/25,1).

La elevación del alma se realiza por medio del conocimiento del Señor y de sus caminos. También de esto habla el salmista de la liturgia de hoy: “Señor, enséñame tus caminos,/ instrúyeme en tus sendas,/ haz que camine con lealtad,/ porque tú eres mi Dios y salvador” (Sal 24/25,4-5).

Como se ve, no se trata de un conocimiento abstracto, sino de un conocimiento que incide en la vida. El Salmista pide a Dios que le dé a “conocer sus caminos” y le enseña a andar por estos caminos. Este caminar debe hacerse “en la verdad” según las enseñanzas de Dios. Y esto pide el Salmista.

“Enséñame tus caminos” quiere decir enséñame a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios.

--- La bondad divina

Lo que es el corazón en el organismo eso es también el descubrimiento de la bondad de Dios en nuestro trabajo interior y en nuestra vida cristiana total. Escuchemos de nuevo al Salmista: “El Señor es bueno y recto,/ y enseña el camino a los pecadores;/ hace caminar a los humildes con rectitud,/ enseña su camino a los humildes” (Sal 24/25,8-9).

Que Dios es bueno se pone de manifiesto en el hecho de que Él nos ayuda a los hombres a actuar bien al indicarnos los caminos de la vida buena y digna.

Es su gracia precisamente la que hace que podamos, con toda nuestra debilidad, comportarnos bien e incluso a veces llegar a los umbrales de la santidad.

--- Humildad para escuchar y oír

Aquí el Salmista reclama atención particular a la humildad; hay que ser humildes para aceptar las enseñanzas y mandamientos divinos, es necesario ser humildes para que la gracia divina pueda actuar en nosotros, transformarnos la vida y sacar frutos de bien.

A continuación proclama el Salmo de hoy: “Las sendas del Señor son misericordia y lealtad/ para los que guardan su alianza y sus mandamientos.../ El Señor se confía con sus fieles/ y les da a conocer su alianza” (Sal 24/25,10-14).

Estas Alianzas Nueva y Antigua se han revelado en la venida de Jesucristo y se han confirmado definitivamente con su cruz y resurrección. De este modo cada uno de nosotros es un “hombre nuevo” y todos constituimos el Pueblo de Dios de la Nueva Alianza.

De este modo cada uno de nosotros es un “hombre nuevo” y todos constituimos el Pueblo de Dios de la Nueva Alianza.

San Pablo dirá a los Tesalonicenses en la liturgia de hoy: “En cuanto a vosotros, que el Señor os haga progresar y sobreabundar en el amor de unos con otros, y en el amor para con todos, como es nuestro amor para con vosotros, para que se consoliden vuestros corazones con santidad irreprochable ante Dios, nuestro Padre, en la Venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos” (1 Tes 3,12).

Y añado esta petición del Apóstol: “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús a que viváis como conviene que viváis para agradar a Dios, según aprendisteis de nosotros, y a que progreséis más” (1 Tes 4,1).

Y en las perspectivas de estas fiestas de Navidad que ya están alegrándonos el corazón, repetimos con el Evangelio de San Lucas: “Estad siempre despiertos pidiendo fuerza... y manteneos en pie ante el Hijo del hombre” (Lc 21,36).

DP-359 1982

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Homilía II: a cargo de D. Justo Luis Rodríguez Sánchez de Alva

“¡Alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”. Estas palabras recogen el anhelo más hondamente sentido del corazón humano que palpa a diario tantos dramas y dolores, la desaparición de personas queridas y un día, también la nuestra.

No podemos vivir sin esperanza. Incluso quienes piensan que con la muerte acaba todo, también esperan en algo o en alguien. La misma expresión: “la vida es así y hay que tomarla tal como es”, que parece una aceptación estoica de lo inevitable, revela una protesta resignada contra el sometimiento de la libertad y la dignidad humana y la convicción de que las cosas no deberían ser así. La experiencia nos dice a todos, de un modo más o menos consciente, que somos un yo inteligente y libre, que tiene en sus manos las riendas de su vida y es responsable, que no es una cosa junto a otras muchas que componen el universo. Si, por lo demás, la naturaleza no conoce la extinción si no la transformación —no podemos hacer desaparecer nada de este mundo—, el hombre juzga rectamente cuando confía en la vida eterna. “La semilla de eternidad que en sí mismo lleva, y que es irreductible a la sola materia, se rebela contra la muerte” (G. S., 18).

“¡Alzad la cabeza...!” La llegada de Jesucristo a la tierra es la única esperanza de escapar a la muerte. Él es el Salvador, quien nos libera del pecado y sus consecuencias, transformándonos en hombres nuevos si colaboramos con Él en vigilia permanente para que “no se nos embote la mente” con una vida disoluta que impida “mantenernos en pie ante el Hijo del hombre” cuando llegue en el último día.

La vigilancia del Adviento es una tarea existencial que pone en juego todas las virtudes cristianas, disponiéndonos convenientemente para la llegada del Señor. “Anunciamos la venida de Cristo, pero no una sola, sino también una segunda, mucho más magnífica que la anterior. La primera llevaba consigo un significado de sufrimiento; esta otra, en cambio, llevará la diadema del reino... En la primera venida fue envuelto con fajas en el pesebre; en la segunda se revestirá de luz. En la primera soportó la cruz, sin miedo a la ignominia; en la otra vendrá glorificado y escoltado por un ejército de ángeles. No pensemos, pues, tan sólo en la venida pasada; esperemos también la futura” (S. Cirilo de Jerusalén).

Quien no espera la salvación que viene de Jesucristo ve, a poco que reflexione, cómo su vida es “una pasión inútil” (Sartre) y la historia humana, “un cuento que no significa nada explicado por un idiota” (Shakespeare). Todo consistiría en nacer, crecer, comer, trabajar, amar y sufrir..., y, un día, morir. Los cristianos, sin embargo, aguardamos con esperanza la llegada del Salvador: “Alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.

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Homilía III: basada en el Catecismo de la Iglesia Católica

«A Tí levanto mi alma»

I. LA PALABRA DE DIOS

Jr 33, 14-16: «Suscitará a David un vástago legítimo».
Sal 24: «A Tí, Señor, levanto mi alma».
1 Ts 3, 12-4, 2: «Que el señor os fortalezca interiormente para cuando Jesús vuelva».
Lc 21, 25-28. 34-36: «Se acerca vuestra liberación».

II. LA FE DE LA IGLESIA

«Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos» (668s).

«Cristo es el Señor del Cosmos y de toda la Historia» (668).

«Desde la Ascensión, el designio de Dios ha entrado en su consumación. Estamos ya en la "última hora". El final de la Historia ha llegado ya a nosotros y la renovación del mundo está ya decidida de manera irrevocable...» (670).

«El Reino de Cristo, presente ya en su Iglesia, sin embargo no está todavía acabado. Este reino aún es objeto de los ataques de poderes del mal, a pesar de que estos poderes hayan sido vencidos en su raíz por la Pascua de Cristo...» (671).

III. TESTIMONIO CRISTIANO

«La Luz luce en las tinieblas. Las tinieblas son el error y la muerte... Abramos las puertas para que aquella Luz nos ilumine con sus rayos y siempre gocemos de la benignidad de Nuestro Señor Jesucristo». (S. Juan Crisóstomo, PG, 59, 57 ss).

«Nuestro Redentor y Señor anuncia los males que han de seguir a este mundo perecedero, a fin de que noshallemos preparados...Nosotros, que sabemos cuáles son los gozos de la Patria Celestial, debemos ir cuanto antes a Ella y por el camino más corto... No queráis, pues, hermanos, amar lo que no ha de permanecer mucho» (S Gregorio Magno, PL. 76, 1077 ss).

IV. SUGERENCIAS PARA EL ESTUDIO DE LA HOMILÍA

A. Apunte bíblico-litúrgico

El anuncio profético de Jeremías se cumple en Jesucristo «retoño de David» (Ap 5,5), que ha dado al mundo la «justicia», es decir, la salvación. Los males, el miedo, la angustia, etc. afligen a los hombres a lo largo de su historia contingente (Evangelio) y evidencian la necesidad que tienen de ser liberados.
Con la plegaria del «pobre» y «pecador» nos dirigimos a Dios que nos salva (Salmo responsorial). A Dios pedimos, mientras cominamos hacia nuestra plena liberación, que nos conceda «crecer y abundar en el amor... portándonos de modo que agrademos a Dios» (Segunda lectura).

B. Contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica

La fe:

Venida final de Jesucristo: 668-677.

La respuesta:

La vigilancia: 2612; 2849.

C. Otras sugerencias

Toda la Creación gime (Rom 8). Los hombres gemimos en ella. Los creyentes en Jesús nos sentimos estimulados en el primer Domingo de Adviento a transmitir al increyente y al alejado los caminos del Señor, que son «misericordia y lealtad». Es un aspecto de la «Nueva Evangelización», que tiene por núcleo la realidad de que Dios se hizo Enmanuel para salvarnos (cf CEE, Para que el mundo crea)
Desde el primer Domingo de Adviento ha de contemplarse la triple venida de Jesucristo Salvador: la histórica, la futura y la actual.
Necesitamos vigilar, disipar las sombras, para que el anuncio que transmitimos, se potencie con la luz y testimonio de nuestra vida.
Ha de salir, además, de nuestro corazón la plegaria «muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación».

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¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios?

En el Credo se dice: “Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen". Pero, ¿qué significa realmente que Dios se haya encarnado?

Preguntas sobre la fe cristiana27/04/2018

Opus Dei - ¿Por qué se hizo hombre el Hijo de Dios?

Sumario

1. ¿Por qué el Hijo de Dios, quiso hacerse hombre?
2. ¿Por qué se llama Jesús, Jesucristo?
3. ¿Qué significa el misterio de la Encarnación?
4. ¿Tiene sentido venerar, rezar ante las imágenes de Jesús, ante el Belén?


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1. ¿Por qué el Hijo de Dios, quiso hacerse hombre?

En el Credo se dice: "Creo en Jesucristo, Hijo único de Dios, concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen".

Con el pecado de nuestros primeros padres, habíamos perdido la amistad con Dios y se había cerrado el camino al Cielo. Pero "Dios nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados" (1 Jn 4, 10).

Jesucristo se encarnó –se hizo hombre - para salvarnos reconciliándonos con Dios. "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16): "En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él" (1 Jn 4, 9). Catecismo de la Iglesia Católica, 456-459

Textos de san Josemaría para meditar

Es preciso mirar al Niño, Amor nuestro, en la cuna. Hemos de mirarlo sabiendo que estamos delante de un misterio. Necesitamos aceptar el misterio por la fe y, también por la fe, ahondar en su contenido. Para esto, nos hacen falta las disposiciones humildes del alma cristiana: no querer reducir la grandeza de Dios a nuestros pobres conceptos, a nuestras explicaciones humanas, sino comprender que ese misterio, en su oscuridad, es una luz que guía la vida de los hombres. Es Cristo que pasa, 13

El amor divino hace que la segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Verbo, el Hijo de Dios Padre, tome nuestra carne, es decir, nuestra condición humana, menos el pecado. Y el Verbo, la Palabra de Dios es Verbum spirans amorem, la Palabra de la que procede el Amor. El amor se nos revela en la Encarnación, en ese andar redentor de Jesucristo por nuestra tierra, hasta el sacrificio supremo de la Cruz. Es Cristo que pasa, 162
Iesus Christus, Deus Homo, Jesucristo Dios-Hombre. Una de las magnalia Dei, de las maravillas de Dios, que hemos de meditar y que hemos de agradecer a este Señor que ha venido a traer la paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. A todos los hombres que quieren unir su voluntad a la Voluntad buena de Dios: ¡No sólo a los ricos, ni sólo a los pobres!, ¡a todos los hombres, a todos los hermanos! Que hermanos somos todos en Jesús, hijos de Dios, hermanos de Cristo: su Madre es nuestra Madre. Es Cristo que pasa, 18

2. ¿Por qué se llama Jesús, Jesucristo?

El Catecismo recoge los datos de la Sagrada Escritura, sobre el nombre de Jesús. El ángel le dijo a Virgen María cúal sería el nombre del niño que nacería por obra del espíritu Santo: “se llamará "Jesús" "porque él salvará a su pueblo de sus pecados". El nombre de Jesús significa "Dios salva" (Mt 1, 21); "No hay bajo el cielo otro nombre dado a los hombres por el que nosotros debamos salvarnos" (Hch 4, 12). Cristo viene de la traducción griega del término hebreo "Mesías" que quiere decir "ungido". Pasa a ser nombre propio de Jesús porque Él cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. Jesús es el Cristo). Era "el que ha de venir" (Lc 7, 19), el objeto de "la esperanza de Israel"(Hch 28, 20). Para ser cristiano es necesario creer que Jesucristo es el Hijo de Dios (cf. Hch 8, 37; 1 Jn2, 23). Catecismo: 436, 453-454

Textos de san Josemaría para meditar

Pierde el miedo a llamar al Señor por su nombre —Jesús— y a decirle que le quieres. Camino, 303

¡Cómo me hizo gozar la epístola de ese día! El Espíritu Santo, por San Pablo, nos enseña el secreto de la inmortalidad y de la Gloria. Los hombres todos sentimos ansias de perdurar.

Querríamos hacer eternos los instantes de nuestra vida, que reputamos felices. Querríamos glorificar nuestra memoria... Querríamos la inmortalidad para nuestros ideales. Por eso, en los momentos de aparente felicidad, al tener algo que consuela nuestro desamparo, todos, naturalmente, decimos y deseamos: para siempre, para siempre...

¡Qué sabiduría la del demonio! ¡Qué bien conocía el corazón humano! Seréis como dioses, les dijo a los primeros padres. Aquello fue un engaño cruel. San Pablo, en esta epístola a los Filipenses, enseña un divino secreto, para tener la inmortalidad y la Gloria: se anonadó Jesús, tomando forma de siervo... Se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz. Por lo cual, Dios lo exaltó y le dio un nombre que está por encima de todo nombre: para que ante el nombre de Jesús se arrodillen todos en los Cielos y en la tierra y en los infiernos... Forja, 1021

3. ¿Qué significa el misterio de la Encarnación?

Volviendo a tomar la frase de san Juan ("El Verbo se encarnó": Jn 1, 14), la Iglesia llama "Encarnación" al hecho de que el Hijo de Dios haya asumido una naturaleza humana para llevar a cabo por ella nuestra salvación.

La Iglesia confiesa así que Jesús es inseparablemente verdadero Dios y verdadero Hombre. Él es verdaderamente el Hijo de Dios que se ha hecho hombre, nuestro hermano, y eso sin dejar de ser Dios, nuestro Señor: "Sin dejar de ser lo que era ha asumido lo que no era", canta la liturgia.

El Hijo de Dios trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de nosotros, en todo semejante a nosotros, excepto en el pecado».
Catecismo de la Iglesia católioca: 461-470

Textos de san Josemaría para meditar

Cuando la Virgen respondió que sí, libremente, a aquellos designios que el Creador le revelaba, el Verbo divino asumió la naturaleza humana: el alma racional y el cuerpo formado en el seno purísimo de María. La naturaleza divina y la humana se unían en una única Persona: Jesucristo, verdadero Dios y, desde entonces, verdadero Hombre; Unigénito eterno del Padre y, a partir de aquel momento, como Hombre, hijo verdadero de María: por eso Nuestra Señora es Madre del Verbo encarnado, de la segunda Persona de la Santísima Trinidad que ha unido a sí para siempre —sin confusión— la naturaleza humana. Amigos de Dios, 274

El Hijo de Dios se hizo carne y es perfectus Deus, perfectus homo, perfecto Dios y perfecto hombre. En este misterio hay algo que debería remover a los cristianos. Estaba y estoy conmovido: me gustaría volver a Loreto. Me voy allí con el deseo, para revivir los años de la infancia de Jesús, al repetir y considerar ese Hic Verbum caro factum est. Iesus Christus, Deus Homo, Jesucristo Dios-Hombre. Una de las magnalia Dei, de las maravillas de Dios, que hemos de meditar y que hemos de agradecer a este Señor que ha venido a traer la paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. A todos los hombres que quieren unir su voluntad a la Voluntad buena de Dios: ¡No sólo a los ricos, ni sólo a los pobres!, ¡a todos los hombres, a todos los hermanos! Que hermanos somos todos en Jesús, hijos de Dios, hermanos de Cristo: su Madre es nuestra Madre. Es Cristo que pasa, 13

4. ¿Tiene sentido venerar, rezar ante las imágenes de Jesús, ante el Belén?

Como el Verbo se hizo carne asumiendo una verdadera humanidad, se puede "pintar" la faz humana de Jesús (Ga 3,2). En el séptimo Concilio ecuménico, la Iglesia reconoció que es legítima su representación en imágenes sagradas.

La Iglesia siempre ha admitido que, en el cuerpo de Jesús, Dios "que era invisible en su naturaleza se hace visible" (Misal Romano, Prefacio de Navidad). En efecto, las particularidades individuales del cuerpo de Cristo expresan la persona divina del Hijo de Dios. Él ha hecho suyos los rasgos de su propio cuerpo humano hasta el punto de que, pintados en una imagen sagrada, pueden ser venerados porque el creyente que venera su imagen, "venera a la persona representada en ella". Catecismo de la Iglesia Católica, 475-477

Textos de san Josemaría para meditar

Cuando llegan las Navidades, me gusta contemplar las imágenes del Niño Jesús. Esas figuras que nos muestran al Señor que se anonada, me recuerdan que Dios nos llama, que el Omnipotente ha querido presentarse desvalido, que ha querido necesitar de los hombres. Desde la cuna de Belén, Cristo me dice y te dice que nos necesita, nos urge a una vida cristiana sin componendas, a una vida de entrega, de trabajo, de alegría.

Grandeza de un Niño que es Dios: su Padre es el Dios que ha hecho los cielos y la tierra, y El está ahí, en un pesebre, quia non erat eis locus in diversorio, porque no había otro sitio en la tierra para el dueño de todo lo creado. Es Cristo que pasa, 18

He procurado siempre, al hablar delante del Belén, mirar a Cristo Señor nuestro de esta manera, envuelto en pañales, sobre la paja de un pesebre. Y cuando todavía es Niño y no dice nada, verlo como Doctor, como Maestro. Necesito considerarle de este modo: porque debo aprender de El. Y para aprender de El, hay que tratar de conocer su vida: leer el Santo Evangelio, meditar aquellas escenas que el Nuevo Testamento nos relata, con el fin de penetrar en el sentido divino del andar terreno de Jesús. Es Cristo que pasa,14

 

Inmaculada: La Sin Pecado

Inmaculada Concepción, de Murillo

photo_camera Inmaculada Concepción, de Murillo

Concebida sin pecado original y está ya viviendo eternamente en cuerpo glorioso en el Cielo, la Virgen María nos abre los misterios de la relación de Dios con nosotros y de nosotros con Dios.

Inmaculado su cuerpo, inmaculada su alma. La Sin Pecado, que acompaña a todo ser humano que a Ella se acerca para que descubra a  Dios, su Creador y Padre.

La luz de la Inmaculada rasga las tinieblas más duras que puedan entenebrecer el corazón humano, y penetra e ilumina los rincones más recónditos y escondidos hasta la propia mirada escudriñadora del propio “yo”. Y le lleva a descubrir: la belleza de la Pureza y de la Humildad.

Hablamos hoy poco, muy poco, de pecado y de vida eterna. Y dos pecados que muy extrañamente se mencionan son: el que nos invita a ser soberbios, a creer que  nos construimos a nosotros mismos haciéndonos nuestros propios “diocesillos”, por aquello del “discernimiento” horizontal del que tanto se habla;  y el que, valiéndonos del mismo “discernimiento”, nos invita a despreciar la castidad, a no hablar del pecado al vivir mal la sexualidad abusando de la naturaleza o yendo en contra de la misma naturaleza, a abandonar, en definitiva, el Sexto Mandamiento de la Ley de Dios.

Estos dos pecados, la soberbia y la lujuria,  son la manifestación más clara del intento del hombre de quitar a Dios de su camino; de desarrollarse y de crecer lejos de la mirada, del Amor de Dios, de inventarse a “sí mismo”, sin saber qué tiene que inventar.

La Sin Pecado, con su Pureza y su Humildad, nos abre los ojos ante esa realidad y nos enseña a mirar al Cielo y a pisotear la cabeza de la serpiente, del diablo, que esconde su aroma en la soberbia y en la perversión sexual.

Las manos abiertas de la Virgen Santísima, acompañan su mirada elevada hacia  el Cielo, y esperan, en humildad, abrir su cuerpo y su espíritu al amor de Dios Padre que la prepara para ser morada de su Hijo, y la llena ya de Espíritu Santo.

Contemplar una Inmaculada de Murillo abre los ojos del cuerpo y del alma a la Belleza del amor de Dios, de la Creación, a la belleza del amor del hombre y mujer en el matrimonio, al amor de Dios en las vírgenes y en los célibes por amor a Dios; y a la humildad de dar gracias a Dios.

Murillo ha osado y ha osado en firme al pintar sus Inmaculadas. Ha abierto los brazos a la Inmaculada y con los pinceles ha convertido, a la adolescente de 13 años que recomendó pintar Pacheco, en la mujer que da a luz al Hijo de Dios, a la Mujer que ha abierto el Cielo.   A la Mujer que, en agradecimiento a Dios Padre al verse libre de pecado, y dispuesta ya a recibir en sus entrañas al Hijo de Dios en su hacerse hombre, aplasta la cabeza del demonio, acompaña a su Hijo en el camino de la Cruz, vive con Él el Gozo de la Resurrección, y a través de sus manos abiertas hace descender del Cielo el Aroma Divino de “Dios con nosotros”.

Murillo plasma a la Virgen María dulcemente asombrada de saberse elegida por Dios - “en la humildad de su esclava”- para concebir, por obra y gracia del Espíritu Santo, al Creador del Universo, y nos invita a cantar con Ella el canto de alabanza. 

En Ella el abismo insondable que separa a Dios de su criatura se hace camino transitable. Y consciente de estar preparada para transmitir a la tierra a Aquel, que es “Camino, Verdad y Vida”, eleva los ojos al cielo y abre las manos en ademán de acoger toda la Luz del Amor de Dios, y sembrarla en el corazón de todos los hombres.

Contemplar una Inmaculada de Murillo hace realidad ese deseo de que la belleza lleve al hombre a Dios, y le anime, y le de fuerzas, gracia, para amar la humildad y la castidad 

“Y todo un Dios se recrea en tal graciosa belleza, en ti celestial princesa, Virgen Sagrada María”.  

Murillo, por gracia de Dios, recreó sus ojos, recreó sus pinceles, y trasmitió a los ojos que contemplan y contemplarán sus Inmaculadas a lo largo de los siglos, el gozo pleno de la Virgen María, Inmaculada, Asunta al Cielo, en adelanto de la resurrección final; que como buena Madre quiere abrir a cada hijo suyo, en su Hijo Jesucristo, las puertas del Cielo y participar en el encuentro definitivo –reunión de familia-con Dios Padre, Hijo, Espíritu Santo, invitándoles a ser humildes, a ser castos.

Ernesto Juliá Díaz

ernesto.julia@gmail.com

 

Igualdad o ‘igual da’

Clase de religión. Imagen de la Conferencia Episcopal.

photo_camera Clase de religión. Imagen de la Conferencia Episcopal.

Estos tiempos de tribulación, con la sucesión de desgobiernos y el incierto futuro que tenemos por delante, la historia nos invita a defender nuestras libertades porque aquellos derechos de los que no nos sintamos sujetos corren el riesgo de caer en otras manos.

No se trata de salir a la calle a quemar contenedores. Las barricadas no son nuestra forma de actuar. Se trata de inundar el espacio público con las voces de los que nos hemos quedado adormilados en una cómoda espiral del silencio y no nos damos cuenta de que andan robándonos, poco a poco, para que no nos demos cuenta, delante de nuestros ojos.

A los católicos llevan años amenazándonos por la vía sutil de la educación. El ataque sistemático a la enseñanza concertada, tantas veces en las certeras manos de instituciones religiosas que desde hace siglos se esfuerzan por formar a las generaciones futuras, es un ejemplo claro. Todo empezó de tal modo que, como expresa José María Amiguet, de la Asociación Católica de Propagandistas, “parecía un accidente”. La asignatura de Religión deja de ser obligatoria, después deja de computar para la nota, a la larga, los padres católicos de agobiados alumnos terminan por aceptar que no la cursen para que no tengan más clases y el Estado ya tiene unas estadísticas irreales, pero aparentemente objetivas que dicen que España ha dejado de creer. Toda una “fake news” cocinada durante años.

Por fortuna, empiezan a despuntar iniciativas que luchan contra estas imposiciones ideológicas tiempo que pretenden despertar a los que no se estaban dando cuenta de la magnitud del problema. Fue en un encuentro reciente, acogido por la Fundación Villacisneros y la Fundación Valores y Sociedad, con la colaboración del CEU, donde le escuché a Paco Rosell una frase que da título a esta columna. El problema es que llevamos años luchando por la “igualdad” y la hemos acabado convirtiendo en un “igual da”. Igual da que me dejen educar a mis hijos con el criterio que yo elijo, igual da que no permitan abrir más líneas en los colegios concertados aunque cientos de padres se queden cada año a las puertas, con la excusa de que quedan plazas en los centros públicos que esos padres no habían elegido, igual da que las trabas burocráticas de algunos ayuntamientos dificulten enormemente la apertura de nuevos colegios…

Por eso es tan importante que no nos dé igual así que nos toca alzar la voz para recuperar nuestra libertad que no siempre es la igualdad.

María Solano Altaba

 

Lo que a ti te pasa, a mí me importa

ecofriendlyPara hablar sobre la emergencia climática hay que distinguir entre el cambio climático y la contaminación y los residuos de todo tipo que nos invaden. La economía circular nos ha llevado a una contaminación también circular. Es tan cierto que usar menos envases es beneficioso, como que otras medidas aparentemente ecofriendly se vuelven, al final, contra nosotros, o aparecen en otros recodos del camino.

Es innegable que estamos sufriendo efectos indeseados y devastadores, y que la naturaleza se rebela. Sabemos por estudios científicos que la acción del hombre tiene efecto en el empeoramiento de las condiciones de vida en nuestro planeta, y ese efecto puede hacer que el avance de las consecuencias negativas se ralentice o se acelere. Pero también hay estudios que ponen en entredicho el grado de alarmismo apocalíptico con que nos bombardean. Por eso, nuestra posición debe encuadrarse desde la responsabilidad como inquilinos en un hogar recibido que, además, vamos a dejar en herencia.

Lo que nos va a salvar es empezar por la ecología humana, la que me lleva a pensar en el otro, con el que comparto lo que me rodea. Si me mejoro a mí mismo, podré mejorar al de al lado, contribuyendo a crear mejores núcleos familiares, comunidades, ciudades, regiones, naciones… Estaré lanzando la piedra que forme círculos concéntricos que contagien de responsabilidad sostenible a todo el planeta que tenemos como casa común.

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El mundo liberal, entendido en su peor acepción, se reconoce por el lema «lo que te pasa a ti,  a mí no me afecta». Propongamos desde ya el lema «lo que a ti te pasa, a mí me importa». Juan Pablo II citaba cuatro pilares para que haya paz en la tierra:  la verdad, la justicia, la libertad y el amor. Y entendía amor como «sentir como propias las necesidades ajenas, compartir lo mío propio con el que pasa necesidad«.

La ecología no es nueva, ni es un invento de los progresistas. Lo importante es tomar conciencia de que nos afecta a todos, comprender que el sufrimiento del otro no puede dejarme impasible (Lampedusa y la civilización de la indiferencia). ¿Y quién sufre más? El más pobre. El deterioro ecológico lleva al deterioro humano, y viceversa. Ambos se retroalimentan, lo que es causa acaba por ser efecto, y al revés. El problema ecológico tiene dos raíces: por un lado el relativismo. Nada tiene valor intrínseco, todo es como plastilina que moldeo según mis intereses. Y por otro lado, la tecnocracia, añadimos tecnologías punteras a esa masa que así puedo manipular a mi antojo. Todo según mi deseo e interés (o el de mi grupo, o el de mi estado…). Esta combinación letal de relativismo y tecnocracia se ve en los experimentos con animales, la creación de nuevas especies… La complejidad es tal que abarca todas las dimensiones (política, social, antropológica, económica…).

Desde el punto de vista moral y antropológico, el habitante de la creación debe practicar las tres R’s: RECICLAR+REUTILIZAR+REPARAR. Lo contrario supone un flagrante menosprecio del regalo recibido, de los otros seres humanos que lo habitan conmigo y, por último, del valor inmenso de las cosas concretas.

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Por lo tanto, seamos administradores responsables y custodios del don recibido: esa es la esencia de la conversión ecológica y del cambio en nuestra conciencia y actitud. Debemos pensar en grande, con magnanimidad, acometer grandes obras, aunque supongan sacrificios particulares o comunitarios y fomentar la fraternidad universal, con una conciencia que se asiente sobre valores como la gratitud por las cosas que tenemos, la gratuidad de lo recibido (lo hago por ti para que lo disfrutes, y no como mera inversión), la humildad y sobriedad en el uso de los bienes (ser, más que tener), la serenidad que da tratar mejor las cosas, la educación estética que nos permite contemplar y superar la indiferencia. Es un win-win. Todos ganamos si prima la humanidad frente al individualismo.

Muchas gracias a Joan Costa i Bou, que ayer compartió estas reflexiones en su sesión «Emergencia climática: qué podemos hacer los cristianos», en la Parroquia del Pilar de Barcelona. Os dejo con este vídeo sobre la solución que Boyan Slat propone para limpiar de plástico los océanos. Se trata de aterrizar y aplicarlo en el día a día ¡Seguimos!

 

 

Santa Hildegarda, patrona del feminismo

Daniel Tirapu

Santa Hildegarda.

photo_camera Santa Hildegarda.

Mucho cateto y cateta progre, creen que están descubriendo el mundo. En la Iglesia tenemos todo, y desde hace mucho tiempo. Santa Hildegarda es un ejemplo claro y descubierto recientemente; científica, detalla el orgasmo femenino, cura a través de la dieta, mística y adelantada , antes que Freud y Beauvoir.

Hildegarda nació en Bermersheim, en el valle del Rin (actualmente Renania-Palatinado, en Alemania), durante el verano del año 1098,9​ en el seno de una familia noble alemana acomodada.10​ Fue la menor de los diez hijos de Hildeberto de Bermersheim, caballero al servicio de Meginhard, conde de Spanheim,11​ y de su esposa, Matilde de Merxheim-Nahet, y por eso fue considerada como el diezmo para Dios, entregada como oblata y consagrada desde su nacimiento a la actividad religiosa, según la mentalidad medieval.12​ De esta manera, fue dedicada por sus padres a la vida religiosa y entregada para su educación a la condesa Judith de Spanheim (Jutta), hija del conde Esteban II de Spanheim y, por tanto, noble como ella,13​ quien la instruyó en el rezo del salterio, en la lectura del latín —aunque no le enseñó a escribirlo o, cuando menos, no con pericia—,10​12​ en la lectura de la Sagrada Escritura y en el canto gregoriano.

Durante algunos años maestra y discípula vivieron en el castillo de Spanheim. Cuando Hildegarda cumplió catorce años, ambas se enclaustraron en el monasterio de Disibodenberg.14​ Este monasterio era masculino, pero acogió a un pequeño grupo de enclaustradas en una celda anexa, bajo la dirección de Judith. La ceremonia de clausura solemne fue celebrada el 1 de noviembre de 1112 y en ella participaron Hildegarda, Judith y otra enclaustrada más,nota 1​ también infante. En 1114, la celda se transformó en un pequeño monasterio, a fin de poder albergar el creciente número de vocaciones. En ese mismo año, Hildegarda emitió la profesión religiosa bajo la regla benedictina, recibiendo el velo de manos del obispo Otón de Bamberg.15​ De esta manera continuó su educación monástica rudimentaria dirigida por Judith.nota 2​

Judith murió en 1136, con fama de santidad tras haber llevado una vida de mucha austeridad y ascesis, que incluyó largos ayunos y penitencias corporales.16​ Hildegarda, a pesar de su juventud, fue elegida como abadesa (magistra) de manera unánime por la comunidad de monjas.13​

Visionaria y escritora

Desde niña, Hildegarda tuvo débil constitución física, sufría de constantes enfermedades y experimentaba visiones. En una hagiografía posterior escrita por el monje Teoderico de Echternach se consignó el testimonio de la propia Hildegarda, donde dejó constancia que desde los tres años tuvo la visión de «una luz tal que mi alma tembló».17​12​ Estos hechos continuaron aún durante los años en que estuvo bajo la instrucción de Judith quien, al parecer, tuvo conocimiento de ellos. Vivía estos episodios conscientemente,nota 3​ es decir, sin perder los sentidos ni sufrir éxtasis.18​ Ella los describió como una gran luz en la que se presentaban imágenes, formas y colores; además iban acompañados de una voz que le explicaba lo que veía y, en algunos casos, de música.nota 4​

En 1141, a la edad de cuarenta y dos años, sobrevino un episodio de visiones más fuerte, durante el cual recibió la orden sobrenatural de escribir las visiones que en adelante tuviese.19​ A partir de entonces, Hildegarda escribió sus experiencias, que dieron como resultado el primer libro, llamado Scivias (Conoce los caminos), que no concluyó hasta 1151. Para tal fin, tomó como secretario y amanuense a uno de los monjes de Disibodenberg llamado Volmar y, como colaboradora, a una de sus monjas, llamada Ricardis de Stade.15​

No obstante, siguió teniendo reticencias para hacer públicas sus revelaciones y los textos resultantes de ellos,20​ por lo que para disipar sus dudas recurrió a uno de los hombres más prominentes y con mayor reputación espiritual de su tiempo: Bernardo de Claraval, a quien dirigió una sentida carta pidiéndole consejo sobre la naturaleza de sus visiones y la pertinencia de hacerlas de conocimiento general.

Escultura que representa a Santa Hildegarda, en la iglesia parroquial que lleva su nombre, en Eibingen (Alemania). De artista desconocido, la obra incorpora bellamente los símbolos con que se la identifica: cruz pectoral, pluma, y libro.

Las obras de esta religiosa del siglo XII fueron escritas —como la mayor parte de los escritos de su tiempo—, en latín medieval, salvo por ciertas anotaciones y palabras que podemos encontrar en algunas de sus cartas y principalmente en sus obras relativas a la Lingua ignota, que se encuentran en alemán medieval propio de la región media de Franconia–Renania/Mosela.55​ En su obra, ella misma acusó en variadas ocasiones su poca preparación en latín, pero por sus propias confesiones y sus hagiógrafos se conoce que su método de escritura comenzaba al escribir sus visiones y luego pasarlas a un secretario que corregía los errores y pulía la escritura. Dos de ellos — Volmar y Gottfried — fueron monjes de Rupertsberg y el tercero, de origen flamenco — Guibert de Gembloux — era monje de la abadía de Gembloux,56​ de ahí que todos ellos estaban bien preparados en el latín eclesiástico.57​

Empleó varios estilos de escritura: el tratado teológico, el epistolar, el hagiográfico y el tratado médico; pero destacan sus obras visionarias, en las que hace un uso constante y fecundo de la alegoría ética-religiosa, que aunque era bastante común en su tiempo, llegaba a usar símbolos poco frecuentes.

En lo referente a las influencias recibidas y a su manera de escribir, indudablemente se destacan las Sagradas Escrituras a través de la Vulgata, con especial atención hacia los profetas y el Nuevo Testamento, en este último se destacan la importancia que el Evangelio de san Juan y el Apocalipsis tuvieron en ella, ya que incluso en algunas narraciones autobiográficas consignadas en la Vita llegó a comparar sus dones espirituales con las inspiraciones del evangelista Juan sumado al tono apocalíptico de las partes finales del Scivias.nota 9​58​

Igualmente se le atribuyen conocimientos de algunas obras de la patrística latina, entre las cuales se ha detectado la influencia de san Agustín y san Isidoro de Sevilla; se ha señalado especialmente la influencia y similitud con el Pastor de Hermas y Boecio como fuentes de la identificación alegórica como mujeres que Hildegarda hace de la Iglesia y de algunas virtudes en el Scivias.59​ Además, no obstante de que la abadesa se calificara a sí misma de «indocta», se ha detectado en sus obras un gran bagaje cultural clásico proveniente de Cicerón, Lucano y Séneca; con Galeno coincide en algunas teorías médicas sobre los humores; en el Scivias y el Ordo virtutum representa la lucha constante de las virtudes contra los vicios a través de su personificación como mujeres ataviadas con los atributos correspondientes a la actitud moral que encarnan, combatiendo cada virtud contra el vicio opuesto a ella. Esta tradición alegórica es común a otros escritores del medioevo y puede rastrearse hasta la Psychomachia de Prudencio en el siglo IV.

 

 

La familia no es para la sociedad, la sociedad es para la familia

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Las alegrías temperantes de una fiesta familiar

El Estado debería cumplir con lo que esencialmente es su primer deber según el plano de Dios Creador y Salvador, es decir, garantizar absolutamente los valores que aseguran el orden, la dignidad humana, la salud y la felicidad de la familia.

Pío XII así se expresaba en discurso a un grupo de padres de familia, provenientes de diferentes diócesis de Francia

«A propósito de las más diversas cuestiones, hemos insistido numerosas veces sobre la santidad de la familia, sobre sus derechos, sobre su papel como célula fundamental de la sociedad humana.

Santidad de la familia

Contenidos

«A este título es su vida, su salud, su vigor, su actividad, las que aseguran la vida, la santidad, el vigor, la actividad de la sociedad entera. Porque ella recibe su existencia y su dignidad de Dios, como su función social: la familia es responsable delante de Dios.

«Sus derechos y sus privilegios son inalienables, intangibles; ella tiene el deber, antes de todo delante de Dios y secundariamente delante la sociedad, de defender, de reivindicar y de promover efectivamente sus derechos y sus privilegios, no solamente para su propia ventaja, sino para la gloria de Dios, para el bien de la colectividad. (…)

Derechos y deberes de la familia

«Es claro que vuestro primer deber en el santuario del hogar familiar, es suministrar ‒respetando su integridad, su unidad, la jerarquía natural que une entre ellos a sus miembros- con toda la perfección humanamente posible‒ la conservación, la salud corporal, intelectual, moral y religiosa de la familia.

«Y este deber comporta evidentemente el de defender y de promover sus derechos sagrados, particularmente el de cumplir sus obligaciones en relación a Dios; de constituir, en toda la fuerza del término, una sociedad cristiana:

Defender sus derechos contra todas las violencias o influencias exteriores capaces de atentar contra la pureza, la fe y la estabilidad sacrosanta de la familia; promover esos mismos derechos reclamando de la sociedad civil, política, cultural, al menos los medios indispensables a su libre ejercicio.

Para el cristiano hay una regla que le permite determinar con certeza la medida de los derechos y deberes de la familia en la comunidad del Estado.

Todo atentado contra la familia atenta contra la humanidad

Ella está concebida así: la familia no es para la sociedad; la sociedad es para la familia. La familia es la célula fundamental, el elemento constitutivo de la comunidad del Estado (…).

Deber del Estado

Matrimonio de campesinos en Francia

Matrimonio en el campo, en la Francia del Siglo XIX

«El Estado debería, por lo tanto, en virtud del propio instinto de conservación, por así decir, cumplir con lo que esencialmente es su primer deber según el plano de Dios Creador y Salvador, es decir, garantizar absolutamente los valores que aseguran el orden, la dignidad humana, la salud y la felicidad de la familia.

Valores que no se pueden sacrificar

«Estos valores que son elementos del propio bien común, jamás estará permitido sacrificarlos a lo podría tener apariencia de bien común.

«Indiquemos solamente, a título de ejemplo, algunos de los que se encuentran actualmente en mayor peligro: la indisolubilidad del matrimonio; la protección de la vida antes del nacimiento; la habitación conveniente de la familia, no solamente de uno o dos niños o aun sin niños, sino la de la familia normal más numerosa; el derecho de los padres sobre los niños frente al Estado; la plena libertad para los padres de educar a sus hijos en la verdadera Fe y, como consecuencia, el derecho de los padres católicos a la escuela católica; condiciones de vida pública tales que las familias y sobretodo la juventud no estén en la certeza moral de sufrir corrupción».

Pío XII, discurso a un grupo de padres de familia, provenientes de diferentes diócesis de Francia, el 18 de setiembre de 1951

Fuente: https://tfp-france.org/

 

 

Políticos: no todos son iguales

Jorge Fernández Díaz.

photo_camera Jorge Fernández Díaz.

Jorge Fernández Díaz es un político de vocación, barcelonés desde los tres años, con raíces vallisoletanas y navarras. Desde joven -el gobernador civil más joven en Asturias y Barcelona-, es testigo de excepción de los últimos cuarenta años. Publica ahora su testimonio titulado «Cada día tiene su afán». Este relato en primera persona ayuda a entender lo que está pasando ahora en España. Políticos adolescentes, políticas de corto alcance, y tensiones nacionalistas que lesionan la convivencia y desalientan a los ciudadanos.

Conoce desde dentro la política y la sociedad catalanas que desembocan en la crispación ya instalada en España. Manifiesta con hechos que es un hombre dialogante, que valora la lealtad y la amistad, que no cree en las casualidades y sí en la verdad y rectitud. De ahí el subtítulo: Una mirada a cuarenta años de vocación política.

Principios y convicciones

Jorge Fernández es un hombre de firmes convicciones políticas y morales, un testigo importante de los últimos cuarenta años, que aporta un valioso testimonio para comprender y explicar el devenir de la política española, y también la deriva catalana. Ha vivido los primeros años de la Transición, la desaparición de algunos partidos como UCD, el nacimiento del Partido Popular, los gobiernos del Partido Socialista, la España de Aznar, la de Zapatero, la de Rajoy y hasta hoy día.

El lector puede conocer las entretelas de la entrada en la OTAN, el vuelco electoral del 11 M, hasta llegar al escenario político actual que desemboca en una crisis de Estado. Y sin embargo es un libro esperanzado, nada dogmático y muy humano, porque este político cree en el hombre y en el servicio a la sociedad. Aborda capítulos importantes como la experiencia de las autonomías, el uso instrumental de la corrupción, el nacionalismo disgregador, las recientes leyes de educación, o la formación en valores y la clase de religión, con las maniobras consabidas de algunos medios.

Capítulo aparte merece el relato de su conversión, su esfuerzo por adquirir una mejor formación en la fe que le aporta una nueva cosmovisión y una antropología abierta. Termina su relato recordando varias ocasiones en que ha sido recibido por Benedicto XVI, a quien admira y respeta profundamente. Con naturalidad escribe también sobre su mala salud en los últimos tiempos, pues ha sobrevivido a las tres ces, según dice: el corazón, el cáncer, y la carretera cuando era niño. Se considera un hombre privilegiado por su familia, trabajo y vocación.

El hacer y el aparecer

El lector tiene la impresión razonada de que en política tan importante es lo que haces como el relato que otros hacen de ti en negativo, por ejemplo, Perejil, Prestige, Irak, Yak-42, y 11-M. Y también el que fabrican los fontaneros para sus líderes como vemos en la actualidad. Sin embargo, aprender de la historia y de sus protagonistas a varios niveles, como es el caso del autor, es antídoto contra el pensamiento líquido.

Jorge Fernández ha desempaño varios cargos durante estos cuarenta años: además de gobernador civil, secretario de Estado de Educación, senador y vicepresidente del Congreso, y ministro del Interior, además de responsabilidades en el Partido Popular nacional y en el de Cataluña. En la actualidad es diputado por Barcelona en el Congreso y secretario de Interior y Libertades del Partido Popular. Algunos políticos pueden engañar pero los hechos son más elocuentes: la honradez y la decencia, de la que el autor no presume, no es patrimonio de muchos.

Jorge Fernández Díaz. Cada día tiene su afán.

Península. Barcelona, 2019. 373 págs.

Jesús Ortiz López

 

 

Palabras con sentido

Blanca Sevilla

En el cariño, más vale pecar de exceso que de omisión.

Cariño

Evidentemente transformado en un joven responsable, emprendedor, con juicios maduros y convicciones sólidas, Pablo, el primogénito de cinco hijos, responde a una caricia maternal con una pregunta arrolladora:

–¿Verdad que ya me quieres otra vez, mamá?

La respuesta viene a la mente desconcertada, más lenta de lo que la voluntad dicta. Las palabras se amontonan y los sentimientos se vuelven indescifrables mediante los códigos establecidos. La mano toca una vez más el rostro a punto de cumplir 25 años, y siente el pelillo necio e insistente que da razón de ser a la máquina de afeitar cuya música invade las mañanas desde hace unos cuantos años.

Un segundo es capaz de atrapar la vida. Qué cerca y qué lejos se vislumbra aquella figura desaliñada, arropada cotidianamente en la pereza y en la nada, que encaraba con mirada furiosa los consejos paternos.

Está aquí, en el interior imborrable conformado de vivencias que no admiten desandar caminos, y yace en lontananza, desplazado por la justa visión que ofrece el hombre nuevo que rectifica, que se supera.

En ese segundo corre la voz de la memoria. Las neuronas hacen ruido, como la computadora cuando almacena datos. Ahí está el adolescente con el pantalón de mezclilla sucio y roto; con el cabello que le acaricia los hombros; con una figura diminuta tatuada en la pierna, fiel y perenne recordatorio de aquellos días; con la oreja coronoda por una arracada y con los pies desnudos, metidos en unos zapatos malolientes que recuerdan a las patas de un perro callejero.

Así era Pablo, el mismo que hoy me pregunta si ya lo quiero otra vez. El mismo y otro.

Como si se pudiera dejar de amar a un hijo, aunque sea un poco, por su apariencia fuera de lo convencional o por aquellos actos que merecieron las críticas de las familias amigas, incapaces de comprender que la adolescencia se manifiesta de distinta manera aun entre los hijos educados con las mismas reglas y bajo el mismo techo.

Me resulta difícil decirle que quizá lo amé más intensamente en aquel tiempo, porque lo veía tan indefenso como cuando me gritaba desde su cuna.

¿De qué sirvieron tantos libros pedagógicos con los que intenté formar un frente para la buena educación? Aparentemente de nada, Pablo podía más con sus gritos que yo con las reglas compiladas en la casa paterna y en las letras. Es cierto que la escuela de padres me dio elementos insospechados, pero la comprensión, el tacto y el cariño que hacen falta para saber que cada hijo es distinto y único, es asunto de la vida que no admite ensayos ni se aprende en las aulas.

Los ratos de desencuentro propician desaliento en las almas débiles. La mía era de esas; la de Pablo estaba llena de esperanzas que no cuajaban en apariencia, pero que iban cimentando un espíritu fuerte y bondadoso que insitía en esconderse para manifestarse en mejores días.

Esos días llegaron, y con ellos, la convicción de que solamente se estaba preparando para una vida menos mediocre que la de muchos jóvenes que no saben de proyectos. Su independencia responsable, que hoy lo capacita para nuevos vuelos, es el diploma de graduación para esta madre que, entre errores y aciertos, hoy puede responderle que en su propia persona está la medida de un cariño que ha ido en aumento al paso de los retos y que jamás cambiará, porque mora y se nutre de la esencia, más allá de los actos y de las apariencias.

Ojalá sepa perdonar ese injustificado silencio, esta tacañería de palabras que lo llevaron a pensar que el amor materno está condicionado a las circunstancias. De él aprendí –nunca es tarde– que reiterar los sentimientos es tarea que dura toda la vida. En el cariño, más vale pecar de exceso que de omisión.

 

¿Un regalo de quita y pon?

Hay ocasiones en periodismo en las que uno tiene que recurrir varias veces a la grabación de unas declaraciones para convencerse de que lo que sus oídos escucharon en primer término era realmente cierto. Eso ocurrió el otro día cuando la ministra de Educación en funciones, invitada por Escuelas Católicas, dijo, ante un auditorio de unas dos mil personas vinculadas con colegios religiosos, que el derecho de los padres a elegir centro educativo para sus hijos no se desprende directamente del artículo 27 de nuestra Constitución.

Evidentemente, como ha dicho no sin falta de sarcasmo el secretario general de la Conferencia Episcopal, tuvo que tratarse de un lapsus porque tanto la literalidad del precepto constitucional como la abundante doctrina y jurisprudencia indican lo contrario. La ministra, encerrada en un callejón sin salida que toca uno de los temas más sensibles para la ciudadanía, por tanto, para los votantes, trató de abrir una vía de apaciguamiento diciendo que eso no significaba que no fuera un derecho, aunque no emanase directamente de la Constitución. Es como decirles a los padres que su derecho a elegir la educación que quieren para sus hijos vale tanto como el derecho de mi madre a recibir un descuento en su abono transportes por ser mayor de 65 años. Poco menos que un regalo de quita y pon.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Si la Unión Europea se vacía

En Europa crece la fascinación por la violencia al mismo tiempo que crecen los sentimientos de odio instrumentalizados políticamente por fuerzas extremistas de derecha y de izquierda. Las demandas de seguridad en un mundo complejo e incierto encuentran la respuesta simple y agresiva de líderes que desprecian los valores del diálogo, la empatía o la diversidad. De ahí a encontrar enemigos a los que culpar y convertir en el blanco de ataques violentos, solo media un paso.

Liliana Segre es senadora vitalicia y una de los veinticinco niños italianos que sobrevivieron a Auschwitz. Es la memoria viva del exterminio nazi y representa el ideal democrático e integrador de la Unión Europea. Si la Unión Europea se vacía de contenido, lo llenarán los radicales, los xenófobos y los nacionalistas. Eso es contra lo que hay que pelear.

Pedro García

 

 

Lo volveremos a hacer

Sánchez parecía el domingo 10 de noviembre hozar con los resultados: “Hemos ganado las elecciones por tercera vez en un año. Nuestro plan no es continuar ganando elecciones: es formar un gobierno estable”. Lo primero es cierto, pero lo malo es que se le revela a sí mismo y a todos que no sabe hacer otra cosa más que ganar elecciones una y otra vez, y no tanto formar gobiernos estables. Eso parece que se le da muy mal, aunque gane constantemente. Si se le diera mejor no tendría que presumir de haber ganado tantas elecciones en sólo un año.

Por consiguiente ¿Debemos afrontar que va a haber elecciones otra vez, dentro de muy poco? Si con los resultados anteriores no consiguió formar gobierno, con los actuales, que son mucho peores para él, lo normal es que tampoco lo consiga, aunque estemos dispuestos a conceder lo que se puede aunque no se debe. Y, además, como suele desdecirse con cierta facilidad, el relato de lo que ha dicho lleva a pensar que debe estar ya preparando, en negro, otro plan para unas nuevas elecciones, que es lo que se le da mejor.

No parece que los ciudadanos estén particularmente hartos de tener que votar otra vez. De hecho la participación ha sido mucho más alta de lo que preveían los agoreros. Emocionaba ver a las viejitas y a los jovenzanos hacer cola ante las urnas para depositar su papeleta, con un sentimiento consciente de que estaban ante un deber ciudadano.

O, tal vez, porque eso de votar no se ha podido hacer durante largos periodos de la historia de España, y conviene ejercitarse todas las veces que se pueda hacer libremente. De hecho tampoco ha habido incidentes de los revientaurnas, aunque también haya que agradecer el buen desempeño de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

Para la ciudadanía, ha sido otro día glorioso, que, además permite conocer cada vez mejor la ralea de algunos de nuestros políticos, lo que también es muy bueno para no dejarse engañar por perroflautas.

Suso do Madrid

 

 

Corrupción en España… “y lo del martes en Sevilla”

 

                                El pasado martes, se hizo pública la sentencia de parte de ese “monstruoso” caso de corrupción política, denominado como “el de los Eres”; en el que desde a dos ex presidentes autonómicos andaluces, hasta una veintena de “altos cargos políticos de la región”; la Audiencia Regional condenan a diferentes penas, que yo considero demasiado  “benignas”, para el daño que han hecho a la sociedad andaluza. ¿Pero dicho ello, que podemos decir los indefensos súbditos sobre tan descomunal hecho y donde se han perdido muchos cientos de millones de euros y de los que apenas se han recuperado una insignificante cantidad? Podemos decir lo que creamos justo o más apropiado a los hechos, pero no servirá para nada, como siempre ocurre en este desgraciado país, “aún denominado ESPAÑA”. Opinemos pues, ya que “la palabra es la mejor arma con que cuenta la inteligencia… y la verdad es la herida que más duele y que nunca cicatriza, por duro de mollera que sea el que la tiene que aguantar”.

                                Lo preocupante es que el partido (“socialista y español”) es el culpable de todo ello, puesto que llevando más de cuarenta años “mangoneando al denominado Cortijo Andaluz”; por lo visto, se llegaron a considerar como “dueños del territorio y como tales, libres para hacer lo que les diera la gana”. Pero a pesar de todo ello siguen consiguiendo cantidades enormes de votos; y tan es así, que aún no con la cuantía necesaria, en este momento “mangonean España; y pretenden seguirla mangoneando aún a costa de aliarse con los nuevos vikingos”; por lo tanto el porvenir que se nos presente a los españoles es de “rechupete”; ya que además lo que nos dan a “elegir” en las elecciones, no convence a los españoles y como lo demuestran las varias y últimas elecciones; “y el potaje” que resulta tras ellas, donde destaca la enorme abstención; por lo que todo, es un drama.

                                No olvidemos que la corrupción en España llega a todo o casi todo el territorio peninsular e insular, “salvo peñones e islas tales como el de Ifach, Dragonera, Chafarinas, el Perejil y otros territorios           donde sus seres vivos o habitantes, o no necesitan dinero, o no lo necesitan para vivir”.

                                Recordemos igualmente “el terrorismo español”, el que puede ser que proceda de “los mercenarios de siempre”; y que lo mantuvieron y mantienen “archivado”, no disuelto, por si acaso hay que imponerlo de nuevo… o ya en activo como ocurre en Cataluña, “donde los altercados, rebeldías y revueltas”, deduzco se producen por los que teniendo que rendir cuentas a la justicia de cosas similares a las que se han sentenciado en Sevilla, movieron y mueven todo este follón revolucionario, esperando que ganen tiempo e inmunidad; como por ejemplo, “los pujoles y pujoleros”, que también es un asunto enorme y que no se juzga o sentencia en tiempo que se debiera… ¿Por qué tanto retraso?

                                Ya estamos en similar época en que aquel muy inteligente sabio, cual fuera “Diógenes el Cínico”, saliera en pleno sol estival en Atenas, con un candil o linterna de aceite, “buscando al hombre íntegro que no encontraba”.

                                Finalmente les copio lo publicado hace ya bastantes años sobre “un beneficiario de la corrupción de los ERES”; lean y comprueben pues les dejo la dirección del periódico; y luego piensen y deduzcan… ¿Cuántos miles y miles de estos beneficiarios hubo y hay en España y cuántos jefes de los mismos y cuanto se llevaron? Puesto que algún político, dice que los “ayer sentenciados en Sevilla” no se han llevado dinero a sus bolsillos, pero… ¿Cuánto derivaron hacia familiares, nepotes, allegados, correligionarios, o vete a saber? Puesto que tantísimos millones fueron ¿a dónde?

 

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            “La madre de Lanzas: "Mi hijo tiene dinero 'pa asar' una vaca": También se jactaba de que "su Juan le metía dinero en su cuenta todas las semanas, en cantidades de entre 20.000 y 25.000 euros". Pedro de Tena 2013-06-04: Si el dinero de los ERE hablara, tendríamos ocasión de saber la fascinante historia de esta delincuencia política. El dinero iba y venía en sobres que salían o entraban de la Junta de Andalucía y del Parlamento andaluz a los bares cercanos. Tanto dinero había que los padres del ex sindicalista Juan Lanzasdijeron a la Guardia Civil que había dinero hasta para "asar una vaca", pero se negaron a confesar dónde estaba escondido. Los sobres se entregaban en la puerta de la Consejería de Empleo, en presencia de personas que luego entraban en dicha Consejería según declaración del imputado Juan Francisco Algarín. Además, se producían pagos en bares cercanos a la Junta o al Parlamento andaluz, como por ejemplo los que se hacían en cafeterías de la avenida de Hytasa, sede de la Consejería de Empleo. Otras veces se hacían en el local de la Cafetería Ochoa, junto a la sede de la Dirección General de Trabajo de la Junta. También se pagó en sobres en la cafetería de Mercasevilla, incluso en presencia de Daniel Ponce, imputado y condenado en el caso Mercasevilla. Otras, se entregó dinero a Juan Lanzas en hoteles o en pubs de estilo inglés del centro de Sevilla, concretamente en su Plaza Nueva. Juan Lanzas correspondía a las amabilidades de Guerrero con viajes a China y Egipto. Vacas, jamones y la familia de Lanzas: Consta en el sumario que Juan Lanzas se hizo pasar por secretario del ex director general Francisco Javier Guerrero en una reunión en Empleo ante representantes de la Caja Rural de Granada y el Grupo Dhul para tramitar un ERE con esta empresa. Pero más sorprendente aún es el caso de la familia de Lanzas, cuyos padres conocían perfectamente el tráfico de dinero que se traía su hijo. Hasta tal punto era su conocimiento que su madre dijo a la Guardia Civil, durante el registro de sus domicilios y fincas en Albánchez de Mágina (Jaén), que había dinero "hasta para asar a una vaca". "Aquí sí hay dinero, pero ese no lo vais a encontrar", dijo el padre, antes de aclarar que era una broma y negarse a decirles dónde estaba porque si lo decía se lo llevaban. Tras su negativa, los agentes registraron la casa con el perro Aris y un geo-radar. En un armario encontraron 81.100 euros y la madre de Juan Lanzas reconocía que su hijo le metía dinero en la cuenta todas las semanas a razón de 20 o 25.000 euros por semana, Los padres afirmaron asimismo que Lanzas tenía una cámara llena de jamones de pata negra, afirmación corroborada por su hermana y su cuñado. Según consta en uno de los atestados, las cuentas bancarias de Lanzas y su mujer tuvieron entre 2001 y 20012 movimientos de casi tres millones de euros cada uno. De hecho, se compraron dieciséis casas, algunas de ellas pagadas en metálico”. https://www.libertaddigital.com/espana/2013-06-04/la-madre-de-lanzas-mi-hijo-tiene-dinero-pa-asar-una-vaca-1276491944/

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes