Las Noticias de hoy 24 Enero 2022

Enviado por adminideas el Lun, 24/01/2022 - 12:07

38 ideas de San José Maria Escrivá | san josemaria, san josemaria escriva,  frases de santos

 Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 24 de enero de 2022     

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus del Papa: "La Palabra es el faro que guía el camino sinodal iniciado en la Iglesia"

Misa del Papa: "La Palabra de Dios nos cambia, mientras que la rigidez nos esconde"

Francisco pide una jornada de oración por la paz en Ucrania el 26 de enero

SAN FRANCISCO DE SALES* : Francisco Fernandez Carbajal

Meditaciones: lunes de la 3.ª semana del tiempo ordinario

Santa María de la Paz: iglesia prelaticia del Opus Dei

El Prelado: “El Evangelio puede ayudarnos a descansar en Dios”

“María, reina de la paz” : San Josemaria

Os he llamado amigos (III): Dentro de un gran mapa de relaciones : María del Rincón Yohn

Cómo fomentar la autoestima en tus hijos : Gema Sánchez Cuevas

Patris Corde: San José : Sheila Morataya

Una amenaza para el bienestar de los humanos y de los animales domésticos en las zonas rurales : Jesús Domingo M

La Familia es la cuna de las civilizaciones : Acción Familia

Antonio Fontán, paladín de la libertad y la concordia : Alfonso Basallo

Una madre alerta de la “red trans” que atrapó a su hija adolescente: por OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV

 Sinodal y misionera: JD Mez Madrid

“Memorial Internacional” : Domingo Martínez Madrid

 Están locos: Jesús D Mez Madrid

Greenpeace ante la política : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

Ángelus del Papa: "La Palabra es el faro que guía el camino sinodal iniciado en la Iglesia"

A la hora del rezo del Ángelus y con motivo de la celebración del Domingo de la Palabra de Dios, el Santo Padre alentó a los sacerdotes y a los fieles, a predicar el Evangelio tocando el alma y la vida de la gente evitando el riesgo de que nuestras enseñanzas "permanezcan genéricas y abstractas". El Pontífice también exhortó a todos a leer cada día un pasaje de la Palabra, que es "el faro que guía el camino sinodal iniciado en la Iglesia".

 

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

El 23 de enero, y tras haber presidido la Misa con ocasión de la celebración del Domingo de la Palabra de Dios; el Papa Francisco rezó la oración mariana del Ángelus a la hora del mediodía romano, asomado desde la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano.

Ante la presencia de los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice reflexionó sobre la Liturgia del día que nos presenta el momento en el que Jesús que inaugura su predicación captando la atención popular (cfr Lc 4,14-21).

"Se dirige a Nazaret, donde creció, y participa en la oración en la sinagoga. Se levanta a leer y, en el volumen del profeta Isaías, encuentra el pasaje sobre el Mesías, que proclama un mensaje de consolación y liberación para los pobres y los oprimidos (cfr Is 61,1-2)", explicó Francisco, subrayando que, tal como dice el Evangelio de Lucas, terminada la lectura, "todos los ojos estaban fijos en él".

Jesús predica ungido por el Espíritu

En su alocución, el Santo Padre destacó e que la primera palabra de la predicación de Jesús contada en el Evangelio de Lucas es “hoy”, un término "que atraviesa toda época y permanece siempre válido":

23/01/2022Francisco pide una jornada de oración por la paz en Ucrania el 26 de enero

"La profecía de Isaías se remontaba a siglos antes, pero Jesús, por la fuerza del Espíritu (v. 14), la hace actual y, sobre todo, la lleva a cumplimiento", puntualizó.

El segundo punto subrayado por el Obispo de Roma es la admiración con la que los paisanos de Jesús reciben sus palabras:

"Incluso si, nublados por los prejuicios, no le creen -continuó Francisco- se dan cuenta de que su enseñanza es diferente de la de otros maestros: intuyen que en Jesús hay más: la unción del Espíritu Santo.

Homilías que no "duerman el alma"

En este sentido, el Pontífice puso en guardia sobre el riesgo de hacer que nuestras predicaciones y nuestras enseñanzas "permanezcan genéricas y abstractas", sin tocar el alma y la vida de la gente:

“También muchas homilías – lo digo con respeto pero con dolor – son abstractas, y en vez de despertar el alma la duermen. Cuando los fieles empiezan a mirar el reloj – “¿cuándo terminará esto?” – duermen el alma. La predicación corre este riesgo: sin la unción del Espíritu empobrece la Palabra de Dios, cae en el moralismo o en conceptos abstractos; presenta el Evangelio con desapego, como si estuviera fuera del tiempo, lejos de la realidad. Y este no es el camino.”

Pero... ¿Por qué ocurre esto? Para el Papa la respuesta es sencilla:

«Porque les falta la fuerza de este hoy, ese que Jesús “llena de sentido” con el poder del Espíritu. Se escuchan conferencias impecables, discursos bien construidos, pero que no mueven el corazón, y así todo queda como antes. La predicación corre este riesgo: sin la unción del Espíritu empobrece la Palabra de Dios, cae en el moralismo y en conceptos abstractos; presenta el Evangelio con desapego, como si estuviera fuera del tiempo, lejos de la realidad».

Por esto -añade Francisco-quien predica es el primero que debe experimentar el "hoy de Jesús", para así poderlo comunicar en el hoy de los otros.

Papa: "Gracias a todos los predicadores del Evangelio"

Asimismo, en el marco del Domingo de la Palabra de Dios, el Santo Padre agradeció a todos los predicadores y los anunciadores del Evangelio:

“Recemos por ellos, para que vivan el hoy de Jesús, la dulce fuerza de su Espíritu que vuelve viva la Escritura. La Palabra de Dios, de hecho, es viva y eficaz (cfr Hb 4,12), nos cambia, entra en nuestros asuntos, ilumina nuestra vida cotidiana, consuela y pone orden. Recordemos: la Palabra transforma una jornada cualquiera en el hoy en el que Dios nos habla”

En este contexto, Francisco invitó a los fieles a tomar el Evangelio en la mano y leer o releer con calma, cada día un pequeño pasaje:

“Con el tiempo descubriremos que esas palabras están hechas a propósito para nosotros, para nuestra vida. Nos ayudarán a acoger cada día con una mirada mejor, más serena, porque, cuando el Evangelio entra en el hoy, lo llena de Dios”

Finalmente, el Papa propuso leer cada día el Evangelio de Lucas, el "Evangelio de la misericordia", que en este año litúrgico es proclamado durante los domingos: "Familiaricémonos con el Evangelio, ¡nos traerá la novedad y la alegría de Dios!", añadió.

El faro que guía el recorrido sinodal

El Sucesor de Pedro, concluyó haciendo hincapié en que la Palabra de Dios es también "el faro que guía el recorrido sinodal" iniciado en toda la Iglesia.

"Mientras nos comprometemos a escucharnos unos a otros, con atención y discernimiento, escuchemos juntos la Palabra de Dios y el Espíritu Santo. La Virgen nos conceda la constancia para nutrirnos cada día con el Evangelio", aseveró.

 

Misa del Papa: "La Palabra de Dios nos cambia, mientras que la rigidez nos esconde"

En el marco de la celebración del Domingo de la Palabra, el Papa Francisco recordó que la misión de cada uno de nosotros es "ser anunciadores creíbles y profetas de la Palabra en el mundo", ya que esta "revela la novedad de Dios y nos lleva a amar a los demás sin cansarse". El Pontífice pidió también que volvamos a poner la Palabra "en el centro de la pastoral y de la vida de la Iglesia", escuchándola, rezando con ella, poniéndola en práctica y dejando atrás "la rigidez que nos esconde".

 

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

La mañana del 23 de enero, el Papa Francisco presidió la santa Misa en la Basílica de San Pedro con ocasión de la celebración del Domingo de la Palabra de Dios: una Jornada que el Pontífice estableció el 30 de 2019, con la firma de la Carta apostólica en forma de «Motu proprio» Aperuit illis, con el fin de resaltar la presencia del Señor en la vida de todos los fieles.  

En su homilía el Santo Padre reflexionó sobre la liturgia del día destacando que en el centro de la vida del pueblo santo de Dios y del camino de la fe "no estamos nosotros", con nuestras palabras; sino Dios con su Palabra:

“Todo comenzó con la Palabra que Dios nos dirigió. En Cristo, su Palabra eterna, el Padre «nos eligió antes de la creación del mundo» (Ef 1,4)”

En este sentido, el Papa invitó a los fieles a tener la mirada fija en Jesús, acogiendo su Palabra y se detuvo en dos aspectos de ella que están unidos entre sí: "la Palabra revela a Dios y la Palabra nos lleva al hombre".

La Palabra revela a Dios

En primer lugar, la Palabra revela a Dios -explicó Francisco- subrayando que Jesús, al comienzo de su misión, anuncia una opción concreta: ha venido para liberar a los pobres y oprimidos (cf. v. 18):

“De este modo, precisamente por medio de las Escrituras, nos revela el rostro de Dios como el de Aquel que se hace cargo de nuestra pobreza y le preocupa nuestro destino. No es un tirano que se encierra en el cielo, sino un Padre que sigue nuestros pasos. No es un frío observador indiferente e imperturbable, sino Dios con nosotros, que se apasiona con nuestra vida y se identifica hasta llorar nuestras mismas lágrimas”

Asimismo, el Obispo de Roma hizo hincapié en que nuestro Padre, "no es un dios neutral e indiferente", sino "el Espíritu amante del hombre, que nos defiende, nos aconseja, toma partido a nuestro favor, se involucra y se compromete con nuestro dolor." Y precisamente esta es "la buena noticia" (v. 18) que Jesús proclama ante la mirada sorprendida de todos: "Dios es cercano y quiere cuidar de mí, de ti, de todos. Quiere aliviarte de las cargas que te aplastan, quiere caldear el frío de tus inviernos, quiere iluminar tus días oscuros, quiere sostener tus pasos inciertos. Y lo hace con su Palabra".

Para convertirnos debemos partir de la Palabra

Continuando con su alocución, el Papa exhortó a preguntarnos: "¿llevamos en el corazón esta imagen liberadora de Dios, o pensamos que sea un juez riguroso, un rígido aduanero de nuestra vida? y ¿Qué rostro de Dios anunciamos en la Iglesia, el Salvador que libera y cura o el Temible que aplasta bajo los sentimientos de culpa?

 

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Cuestiones fundamentales -afirmó Francisco- que nos recuerdan que para convertirnos al Dios verdadero, Jesús nos indica de dónde debemos partir: "de la Palabra" ya que "ella, contándonos la historia del amor que Dios tiene por nosotros, nos libera de los miedos y de los conceptos erróneos sobre Él, que apagan la alegría de la fe, nutre y renueva la fe".

De ahí la petición del Obispo de Roma para cada uno de nosotros: "¡Volvamos a ponerla en el centro de la oración y de la vida espiritual!". 

La Palabra nos lleva al hombre

Analizando el segundo aspecto: la Palabra nos lleva al hombre, el Pontífice puntualizó que justamente cuando descubrimos que Dios es amor compasivo, vencemos la tentación de encerrarnos en una religiosidad sacra, que se reduce a un culto exterior, que no toca ni transforma la vida.

"La Palabra nos impulsa a salir fuera de nosotros mismos para ponernos en camino al encuentro de los hermanos con la única fuerza humilde del amor liberador de Dios. De este modo nos revela cuál es el culto que más agrada a Dios: hacernos cargo del prójimo".

 

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Otro de los puntos indicados por Francisco fue el hecho de que "la Palabra de Dios nos cambia" mientras que "la rigidez nos esconde".

"Y lo hace penetrando en el alma como una espada (cf. Hb 4,12)", porque, "por una parte consuela, revelándonos el rostro de Dios, y por otra, provoca y sacude, mostrándonos nuestras contradicciones, poniendo en crisis esas justificaciones nuestras que siempre hacen depender aquello que no funciona del otro o de los otros".

Por eso -aseveró- la Palabra nos invita a salir al descubierto, a no escondernos detrás de la complejidad de los problemas, detrás del “no hay nada que hacer” o del “¿qué puedo hacer yo?”. Nos exhorta a actuar, a unir el culto a Dios y el cuidado del hombre.

Preguntémonos, ¿Somos una Iglesia dócil a la Palabra?

Finalmente, el Papa propuso plantearnos interiormente varias preguntas centrales en la vida como creyentes y miembros de la Iglesia:

 

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"¿Queremos imitar a Jesús, ser ministros de liberación y de consolación para los demás? ¿Somos una Iglesia dócil a la Palabra; una Iglesia con capacidad de escuchar a los demás, que se compromete a tender la mano para aliviar a los hermanos y las hermanas de aquello que los oprime, para desatar los nudos de los temores, liberar a los más frágiles de las prisiones de la pobreza, del cansancio interior y de la tristeza que apaga la vida?".

Seamos anunciadores creíbles

Antes de concluir, Francisco recordó que en esta celebración, fueron instituidos lectores y catequistas, que están llamados a la tarea importante "de servir el Evangelio de Jesús, de anunciarlo para que su consuelo, su alegría y su liberación lleguen a todos".

"Esta es también la misión de cada uno de nosotros: ser anunciadores creíbles, profetas de la Palabra en el mundo. Por eso, apasionémonos por la Sagrada Escritura. Dejémonos escrutar interiormente por la Palabra, que revela la novedad de Dios y nos lleva a amar a los demás sin cansarse", dijo el Papa, pidiendo nuevamente que "¡volvamos a poner la Palabra de Dios en el centro de la pastoral y de la vida de la Iglesia!, escuchándola, rezando con ella y poniéndola en práctica".

 

Francisco pide una jornada de oración por la paz en Ucrania el 26 de enero

El domingo 23 de enero, después de haber rezado el Ángelus, el Papa expresó su preocupación ante las crecientes tensiones "que amenazan con asestar un nuevo golpe a la paz en Ucrania" y renovó su llamamiento "para que todas las acciones e iniciativas políticas de este país estén al servicio de la fraternidad humana". Asimismo, como gesto concreto de cercanía espiritual, Francisco propuso realizar una jornada de oración para invocar la paz en este país, el próximo 26 de enero.

 

Ciudad del Vaticano

Tras haber rezado la oración mariana del Ángelus, en el Domingo de la Palabra de Dios, 23 de enero, el Papa Francisco expresó nuevamente su preocupación ante la tensa situación que vive Ucrania y lanzó un llamamiento de paz:

26 de enero: oración por la paz en Ucrania

"Sigo con preocupación las crecientes tensiones que amenazan con asestar un nuevo golpe a la paz en Ucrania y ponen en entredicho la seguridad del continente europeo, con repercusiones aún más vastas. Hago un llamamiento sincero a todas las personas de buena voluntad para que recen a Dios Todopoderoso para que todas las acciones e iniciativas políticas estén al servicio de la fraternidad humana y no de los intereses partidistas", dijo Francisco.

 

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23/01/2022

Ángelus del Papa: "La Palabra es el faro que guía el camino sinodal iniciado en la Iglesia"

En este sentido, el Obispo de Roma subrayó que los que persiguen sus propios objetivos en detrimento de los demás, "desprecian su propia vocación de seres humanos, porque todos hemos sido creados hermanos".

Por ello y con preocupación -añadió Francisco- dadas las tensiones actuales, propongo que el próximo miércoles 26 de enero sea un día de oración por la paz.

Asimismo, en el marco de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Santo Padre afirmó que ha aceptado la propuesta (llegada desde muchas partes) y ha proclamado a San Ireneo de Lyon Doctor de la Iglesia Universal:

"La enseñanza de este santo pastor y maestro es como un puente entre Oriente y Occidente: por eso lo llamamos Doctor de la Unidad, Doctor Unitatis. Que el Señor nos conceda, por su intercesión, trabajar juntos por la plena unidad de los cristianos", aseveró.

Saludos a los fieles y peregrinos

Finalmente, el Papa dirigió su saludo a todos los fieles y peregrinos de Roma, de Italia y de tantos otros países:

"Saludo en particular a la familia espiritual de los Siervos del Sufrimiento y a los Agesci Scouts de la región italiana Lacio. Y también veo que hay un grupo de compatriotas: saludo a los argentinos aquí presentes. Y a los chicos de la Inmaculada Concepción. Deseo a todos un buen domingo. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí".

"Buen almuerzo y hasta pronto", concluyó.

 

SAN FRANCISCO DE SALES*
Obispo y Doctor de la Iglesia

Memoria

— La afabilidad.

— Las virtudes de convivencia, esenciales para el apostolado.

— El respeto hacia las personas y el cuidado de las cosas.

I. San Francisco de Sales trabajó intensamente, primero como presbítero, por la fidelidad a la Sede Romana de todos los cristianos de su patria; luego, como Obispo, fue un ejemplo de Buen Pastor con los sacerdotes y los demás fieles, adoctrinándolos incesantemente con su palabra y con sus escritos.

La liturgia de la Misa nos mueve a pedir al Señor imitar la mansedumbre y el amor de San Francisco de Sales para que también podamos alcanzar la gloria del Cielo1. Por esta razón, vamos a meditar sobre las virtudes de la afabilidad y de la mansedumbre, en las que, permaneciendo firme en la verdad, sobresalió el santo Obispo de Ginebra, de manera particular en el trato con todas las personas, también con quienes pensaban y actuaban de modo bien diverso al suyo.

De estas virtudes que hacen posible o facilitan la convivencia, y que tan necesarias nos son a todos, decía el Santo que «es preciso tener gran provisión y muy a mano, pues se han de estar usando casi de continuo»2. Para el apostolado, la vida en familia, la amistad..., son indispensables.

Todos los días nos encontramos con personas muy diferentes en el trabajo, en la calle, entre los mismos parientes más próximos..., con caracteres y modos de ser muy diversos, y es muy grato al Señor que nos ejercitemos en la convivencia con todos. Santo Tomás de Aquino señala que se requiere una virtud particular -que encierra en sí otras muchas que parecen pequeñas que «cuide de ordenar las relaciones de los hombres con sus semejantes, tanto en los hechos como en las palabras»3. Estas virtudes nos llevan a esforzarnos en toda situación para hacer la vida más grata a quienes nos rodean. Ellas hacen amables las relaciones entre los hombres, y son una verdadera ayuda mutua en nuestro camino hacia el Cielo, que es a donde queremos ir; no causan quizá una gran admiración, pero cuando faltan se echan mucho de menos y las relaciones entre los hombres se vuelven tirantes y difíciles. Son virtudes opuestas, por su misma naturaleza, al egoísmo, al gesto destemplado, al malhumor, a las faltas de educación, al desorden, a los gritos e impaciencias, a vivir sin tener en cuenta a quienes están cerca. La conversación agradable, el trato lleno siempre de respeto, se ha de ejercitar en el trabajo, en el tráfico..., y de un modo particular con los que habitualmente convivimos, «a lo cual faltan grandemente los que en la calle parecen ángeles, y en la propia casa, diablos»4, señalaba el Santo. Examinemos hoy nosotros cómo es el trato, la conversación..., principalmente con aquellos que el Señor ha puesto a nuestro lado, con quienes convivimos o trabajamos codo a codo. La afabilidad abre las puertas de la amistad y, por tanto, del apostolado.

II. Formando parte de la virtud de la afabilidad, de la que nos ha dejado tantos ejemplos y consejos San Francisco de Sales, se encuentran muchas virtudes que quizá no son muy llamativas, pero que constituyen el entramado de la caridad y del trato apostólico: la benignidad, por la que se trata y juzga a los demás y a sus actuaciones con delicadeza; la indulgencia ante los defectos y errores de los demás; la educación y la urbanidad en palabras y modales; la simpatía, que en determinadas ocasiones será necesario cultivar con particular esmero; la cordialidad; la gratitud; el respeto; el elogio oportuno ante las cosas buenas que hacen los demás... El cristiano sabrá convertir los múltiples detalles de estas virtudes humanas en otros actos de la virtud de la caridad, al hacerlos también por amor a Dios. La caridad hace de estas mismas virtudes hábitos más firmes, más ricos en posibilidades, y les da un horizonte más elevado. Además, el cristiano sabrá ver en sus hermanos, con la ayuda de la gracia, a hijos de Dios, que siempre merecen las mejores muestras de consideración.

Para estar abiertos a todos, para convivir con personas tan diferentes (por la edad, religión, formación cultural, temperamento...), nos enseña San Francisco que en primer lugar hemos de ser humildes, pues «la humildad no es solamente caritativa, sino también dulce. La caridad es la humildad que aparece al exterior y la humildad es la caridad escondida»5; ambas virtudes están estrechísimamente unidas. Si luchamos por ser humildes, sabremos «venerar la imagen de Dios que hay en cada hombre»6, mirándolo con hondo respeto.

Respetar es valorar, mirar a los demás descubriendo lo que valen. La palabra respeto viene del latín respectus, consideración, miramiento7. Saber convivir exige respetar a las personas, y también a las cosas, porque son bienes de Dios y están al servicio del hombre. Se ha dicho con verdad que las cosas muestran su secreto solo al que las respeta y ama. Respetar la naturaleza tiene su más hondo sentido en que forma parte de la creación y, a través de ella, se da gloria a Dios. El respeto es condición para contribuir a la mejora de los demás. Cuando se avasalla a otro, se hace ineficaz el consejo, la corrección o la advertencia.

En el Evangelio sorprende gozosamente comprobar cómo los Evangelistas se refieren con cierta frecuencia a las miradas del Señor, como si tuviesen algo muy particular. Nos dicen que Jesús miró con cariño a aquel muchacho que se le acercó con deseos de ser mejor; miró con ternura a la viuda pobre que tan generosa se mostró con las cosas de Dios, echando en el cepillo del Templo lo poco que tenía para su sustento; y miró con simpatía a Zaqueo, subido en el árbol... Jesús miraba a todos con un inmenso respeto: a los sanos y a los enfermos, a niños y mayores, a mendigos, a pecadores... Es siempre el ejemplo que hemos de imitar en nuestra convivencia diaria. Ver a las gentes, a todos, con simpatía, con aprecio y cordialidad. Si mirásemos a las gentes como las ve el Señor, no nos atreveríamos a juzgarlas negativamente. «En aquellos que naturalmente no nos resultan simpáticos veríamos almas rescatadas por la Sangre de Cristo, que forman parte de su Cuerpo Místico y que quizá estén más cerca que la nuestra de su divino Corazón. No pocas veces nos acaece pasar largos años al lado de almas bellísimas sin que echemos de ver su hermosura»8. Miremos a nuestro alrededor y tratemos de ver a quienes cada día encontramos en la propia casa, en la oficina, en medio del tráfico de la ciudad, a quienes esperan su turno junto a nosotros en el dentista o en la farmacia. Examinemos junto a Jesús si los vemos con ojos amables y misericordiosos, como los mira Él.

III. Enseñaba San Francisco que «hay que sentir indignación contra el mal y estar resuelto a no transigir con él; sin embargo, hay que convivir dulcemente con el prójimo»9. El Santo hubo de llevar muchas veces a la práctica este espíritu de comprensión con las personas que estaban en el error y de firmeza ante el error mismo, pues una buena parte de su vida estuvo dedicada a procurar que muchos calvinistas volvieran al catolicismo. Y esto en unos momentos en que las heridas de la separación eran particularmente profundas. Cuando, por indicación del Papa, fue a visitar a un famoso pensador calvinista ya octogenario, el Santo comenzó el coloquio con amabilidad y cordialidad, preguntando: «¿Se puede uno salvar en la Iglesia católica?». Después de un tiempo de reflexión, el calvinista respondió afirmativamente. Aquello abrió una puerta que parecía definitivamente cerrada10.

La comprensión, virtud fundamental de la convivencia y del apostolado, nos inclina a vivir amablemente abiertos a los demás; a mirarlos con una mirada de simpatía que nos lleva a aceptar con optimismo la trama de virtudes y defectos que existen en la vida de todo hombre y de toda mujer. Es una mirada que alcanza las profundidades del corazón y sabe encontrar la parte de bondad que existe siempre en él. De la comprensión nace una comunidad de sentimientos y de vida. Por el contrario, de los juicios negativos, frecuentemente precipitados e injustos, se origina siempre la distancia y la separación.

El Señor, que conoce las raíces más profundas del actuar humano, comprende y perdona. Cuando se comprende a los demás es posible ayudarlos. La samaritana, el buen ladrón, la mujer adúltera, Pedro que reniega, Tomás Apóstol que no cree..., y tantos otros en aquellos tres años de vida pública y a lo largo de los siglos se sintieron comprendidos por el Señor y dejaron que la gracia de Dios les penetrara el alma. Una persona comprendida abre su corazón y se deja ayudar.

Casi al final de su vida, San Francisco escribía al Papa acerca de la misión que se le había encomendado: «Cuando llegamos a esta región, apenas si se podía encontrar un centenar de católicos. Hoy, apenas quedan un centenar de herejes»11. Nosotros le pedimos, en su festividad, que nos enseñe a vivir ese entramado de las virtudes de la convivencia, que sepamos ejercitarlas diariamente en las situaciones más comunes, y que sean una firme ayuda para el apostolado que, con la gracia de Dios, debemos llevar a cabo. Señor, Dios nuestro, Tú has querido que el Santo obispo Francisco de Sales se entregara a todos generosamente para la salvación de los hombres; concédenos, a ejemplo suyo, manifestar la dulzura de tu amor en el servicio a nuestros hermanos12.

1 Misal Romano, Oración después de la comunión de la Misa del día — 2 Cfr. San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, III, 1. — 3 Santo Tomás, Suma Teológico, 2-2. q. 114, a. 1. — 4 San Francisco de Sales, o.c., III, 8. — 5 ídem. Conversaciones espirituales, 11, 2. — 6 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 230. — 7 Cfr. J. Corominas, Diccionario crítico etimológico, Gredos, Madrid 1987, voz Respeto. — 8 R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, Palabra, Madrid 1982, II, p. 734. — 9 San Francisco de Sales, Epistolario, fragm. 110, en Obras completas, BAC, Madrid 1954, vol. II, p. 744. — 10 Cfr. ídem, Meditaciones sobre la Iglesia, BAC, Madrid 1985, Introducción, p. 8. — 11 Cfr. ibídem, citado en Introducción, p. 10. — 12 Misal Romano, Oración colecta de la Misa del día.

Nació en Saboya el año 1567. Una vez ordenado sacerdote, trabajó intensamente por la restauración católica de su patria. Nombrado Obispo de Ginebra, estuvo lleno de santo celo para sostener en la piedad y en la doctrina a sacerdotes y fieles. A ellos dedicó numerosos escritos. Falleció en Lyón el 28 de diciembre de 1622. Su fiesta se celebra el 24 de enero porque en este día, al año siguiente de su muerte, se trasladaron sus restos mortales a su sepultura definitiva en Annecy. Fue beatificado en el año 1661 y canonizado cuatro años más tarde. Pío IX lo declaró Doctor de la Iglesia y Pío XI lo proclamó Patrono de los periodistas y escritores católicos.

 

Meditaciones: lunes de la 3.ª semana del tiempo ordinario

Reflexión para meditar el lunes de la 3.ª semana del tiempo ordinario. Los temas propuestos son: el pecado contra el Espíritu Santo; la lucha es respuesta al amor; la santidad es siempre recomenzar.

24/01/2022


«EN VERDAD os digo que todo se les perdonará a los hijos de los hombres: los pecados y cuantas blasfemias profieran; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo jamás tendrá perdón, sino que será reo de delito eterno» (Mc 3,28-29). Son palabras fuertes de Jesús, que siempre impresionan. Algunos escribas lo habían acusado de obrar por el poder de Satanás. Y el Señor, tras hacer ver lo absurdo de esa calumnia, pronuncia aquellas palabras: unas palabras «impresionantes y desconcertantes» sobre el «no-perdón»1 que merecerá quien peque contra el Espíritu Santo.

Para santo Tomás de Aquino, el pecado contra el Espíritu Santo no se puede perdonar porque «excluye aquellos elementos gracias a los cuales se da la remisión de los pecados»2; no es Dios quien se niega a perdonar, sino que el hombre da la espalda a su poder misericordioso. Este pecado consiste en «el rechazo de aceptar la salvación que Dios ofrece al hombre por medio del Espíritu Santo, que actúa en virtud del sacrificio de la Cruz»3. Dios, como buen Padre, no se cansa de ofrecer su salvación. Y el Espíritu Santo siempre busca limpiarnos la mirada sobre nuestras faltas, para llevarnos a la penitencia y distribuir los frutos de la Redención. Pero el hombre puede cerrarse a esa oferta, puede negarse a la conversión, puede hacer su conciencia impermeable y reivindicar un pretendido derecho a perseverar en el mal. Es lo que la Sagrada Escritura suele llamar “dureza de corazón” (cf. Sal 81,13; Jer 7,24; Mc 3,5).

Podemos pedir al Señor un corazón sensible ante el bien y el mal, con el convencimiento de que el pecado está presente en nuestra vida. El Espíritu Santo, si somos dóciles a los toques de su gracia, nos ayudará a reconocernos siempre necesitados del perdón de Dios, a asombrarnos de su poder, suscitando en nosotros una continua conversión.


«SE OPONDRÁN a tus hambres de santidad, hijo mío, en primer lugar, la pereza, que es el primer frente en el que hay que luchar; después, la rebeldía, el no querer llevar sobre los hombros el yugo suave de Cristo, un afán loco, no de libertad santa, sino de libertinaje; la sensualidad y, en todo momento –más solapadamente, conforme pasan los años–, la soberbia; y después toda una reata de malas inclinaciones, porque nuestras miserias no vienen nunca solas. No nos queramos engañar: tendremos miserias. Cuando seamos viejos, también: las mismas malas inclinaciones que a los veinte años. Y será igualmente necesaria la lucha ascética, y tendremos que pedir al Señor que nos dé humildad. Es una lucha constante»4.

Siempre tendremos cierta inclinación al mal, fruto del pecado. Su aspecto y el relieve posiblemente irá mutando con el tiempo, pero siempre estará ahí, poniendo a prueba nuestra salud espiritual. Por eso, necesitamos estar vigilantes, fomentando el espíritu de examen y dispuestos a luchar animosamente para ser buenos hijos de nuestro Padre Dios. «Este es nuestro destino en la tierra: luchar por amor hasta el último instante»5. Así hablaba san Josemaría el primer día del año 1972, como señalando las coordenadas en que se desenvolvería su vida interior durante ese año: luchar, porque es lo que nos corresponde en la tierra hasta el final, hasta nuestro premio y descanso en el cielo. Pero luchar siempre por amor: «Lucha es sinónimo de Amor»6. La lucha es una afirmación alegre que se desarrolla en un clima optimista, confiado y sereno, sin sombra de crispación o tristeza. La lucha, enfocada como hijos de Dios, trae siempre paz, ya que no es otra cosa que la respuesta libre del hombre a un Dios que lo quiere con locura.


SI EL PECADO contra el Espíritu Santo consiste en una cerrazón radical del alma a la acción salvadora de Dios, la santidad, al contrario, es una «permanente apertura a Dios y una lucha por hacer crecer el don que nos ofrece en beneficio nuestro y de los demás»7. Cuando entendemos que la santidad es una «relación de amor con Dios que se hace vida, pero que está siempre en crecimiento, siempre amenazada, siempre empezando»8, entonces podremos buscarla realmente en nuestra vida cotidiana: en el trabajo, en la familia, en las relaciones de amistad, etc.

El clima de nuestra santidad es el de la misericordia de Dios. Queremos ser buenos hijos y comportarnos como tales. La perfección que nos interesa no es la de quien pretende imaginariamente lograr hacer todo bien y no tener defectos, sino la de quien desea vivir más metido en la lógica del amor de Dios. «La misericordia es el vestido de luz que el Señor nos ha dado en el bautismo. No debemos dejar que esta luz se apague; al contrario, debe aumentar en nosotros cada día para llevar al mundo la buena nueva»9.

Nuestra Madre nos guía en este camino. Ella «es la santa entre los santos, la más bendita, la que nos enseña el camino de la santidad y nos acompaña. Ella no acepta que nos quedemos caídos y a veces nos lleva en sus brazos sin juzgarnos. Conversar con ella nos consuela, nos libera y nos santifica. La Madre no necesita de muchas palabras, no le hace falta que nos esforcemos demasiado para explicarle lo que nos pasa. Basta musitar una y otra vez: Dios te salve, María…»10.


San Juan Pablo II, Dominum et vivificantem, n. 46.
Santo Tomás de Aquino, Suma teológica, II-II, q.14, a. 3.
San Juan Pablo II, Dominum et vivificantem, n. 46.
San Josemaría, Cartas 2, n. 10.
San Josemaría, Apuntes de la predicación, 1-I-1972.
San Josemaría, Surco, n. 158.
Mons. Fernando Ocáriz, Cristianos en la sociedad del siglo XXI, Cristiandad, Madrid 2020, p. 55.
Ibíd.
Benedicto XVI, Homilía, 15-IV-2007.
10 Francisco, Gaudete et exultate, n. 176.

 

Santa María de la Paz: iglesia prelaticia del Opus Dei

Santa María de la Paz: esa es la advocación mariana a la que está dedicada la iglesia prelaticia del Opus Dei en Roma. Breve descripción del lugar en el que reposan los sagrados restos de san Josemaría Escrivá de Balaguer.

24/01/2022​

Tras cruzar la puerta de Viale Bruno Buozzi 75 y bajar un tramo de escaleras, se accede a un vestíbulo en el que se encuentra una imagen de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso.

En el atrio de la iglesia se conserva la pila bautismal donde fue bautizado san Josemaría, el 13 de enero de 1902. Fue donada por el obispo y el capítulo de la catedral de Barbastro, su ciudad natal.

El altar del templo está situado bajo un pequeño baldaquino, siguiendo la costumbre de muchas iglesias romanas. La iglesia está presidida por una imagen de la Virgen, obra de Manuel Caballero, que se colocó el 18 de diciembre de 1959. Los fieles pueden rezar ante la tumba de san Josemaría, dispuesta bajo el altar.


► Observa con detalle Santa María de la Paz: foto panorámica desde la nave y foto panorámica desde el coro.

► Folleto con información práctica sobre la iglesia prelaticia del Opus Dei, Santa María de la Paz (PDF).


Reina de la paz, ¡ruega por nosotros!

El 31 de diciembre de 1959, san Josemaría celebró la primera misa en Santa María de la Paz que, desde la erección del Opus Dei como prelatura personal, pasó a ser la iglesia prelaticia. La devoción de san Josemaría a la Virgen es la razón del título de la iglesia y de la imagen que la preside.

En palabras de san Josemaría: "Santa María es —así la invoca la Iglesia— la Reina de la paz. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: “Regina pacis, ora pro nobis!” —Reina de la paz, ¡ruega por nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?... —Te sorprenderás de su inmediata eficacia".

En la cripta de la iglesia prelaticia

En una pequeña cripta bajo la iglesia prelaticia, a la que se accede a través de unas escaleras, están enterrados los obispos Álvaro del Portillo, beatificado en 2014, y Javier Echevarría, primer y segundo sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei, respectivamente.

Inicialmente, san Josemaría fue enterrado en esta cripta el 27 de junio de 1975. Sobre la losa de mármol se colocó, bajo el sello del Opus Dei, la inscripción: EL PADRE, que aún perdura. Tras la beatificación, en 1992, el cuerpo del fundador se trasladó a la iglesia prelaticia y se colocó debajo del altar, en donde se encuentra en la actualidad.

Personas de todo el mundo acuden al fundador del Opus Dei para solicitar a Dios nuestro Señor gracias de toda clase. Y son muchos quienes se acercan hasta la iglesia prelaticia para seguir pidiendo o para agradecer las gracias recibidas por su intercesión.

En la misma cripta están enterradas Carmen Escrivá —hermana de san Josemaría— y Dora del Hoyo —la primera mujer que pidió la admisión en el Opus Dei como numeraria auxiliar—, cuya causa de beatificación inició en junio de 2012.

A un costado de la cripta se encuentran la capilla del Santísimo y los confesonarios. San Josemaría predicó con incansable celo la necesidad de frecuentar los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, dones de Dios a sus hijos los hombres, fuente de paz y de alegría imperecedera.

Datos útiles sobre Santa María de la Paz, la iglesia prelaticia del Opus Dei

Dirección: Viale Bruno Buozzi, 75 — 00197 Roma, Italia

Hacer clic para ver la ubicación de la iglesia en Google Maps

Teléfono: (+39) 06 808 961

Horarios:

—Abierto de 8:30 a 19:30 hrs.

—Misas: todos los días a las 8:30 y a las 12:00.

—El 25 de diciembre no se celebrará la misa de las 08:30.

—El 1 de enero no se celebrará la misa de 08:30.

—Confesiones: de 9:30 a 13:00 y de 16:00 a 19:00 (hay posibilidad de confesarse en italiano, inglés, español, francés, alemán y portugués).

Si un grupo quiere avisar su llegada con antelación o si un sacerdote desea celebrar la misa, puede llamar por teléfono.

 

El Prelado: “El Evangelio puede ayudarnos a descansar en Dios”

El 23 de enero de 2017, Mons. Fernando Ocáriz fue elegido prelado del Opus Dei. Con ocasión de este aniversario, recogemos una entrevista publicada recientemente en el diario italiano "Avvenire".

Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei

22/01/2022

 Entrevista original en "Avvenire" (en italiano).

 Archivo: El Papa Francisco nombra prelado del Opus Dei a Mons. Fernando Ocáriz (23/01/2017)


Monseñor Ocáriz, la espiritualidad del Opus Dei consiste en descubrir -y ayudar a otros a descubrir- los "caminos divinos de la tierra", como decía san Josemaría Escrivá. En la sociedad actual, ¿por dónde pasan estos caminos?

Todos los caminos, los caminos de la tierra, son divinos en la medida en que los descubrimos como caminos que nos llevan al Señor. Si contemplamos este mundo con los ojos de quien se sabe hijo de un Padre que nos ama, que nos ha puesto aquí para amarle y amar a los demás, para sembrar paz y alegría, entonces la vida ordinaria adquiere un color completamente distinto. Nuestra existencia se convierte en una aventura de amor: podemos encontrar a Dios en medio de las cosas más ordinarias.

En el Evangelio hay muchas referencias a esos "caminos". Pienso en el que llevaba de Jerusalén a Jericó. El buen samaritano descubrió a Dios en el pobre hombre tendido junto al camino. Todos podemos descubrir al Señor en el rostro de los demás, en los deberes familiares y sociales, en el cumplimiento de las tareas más ordinarias, si las hacemos con amor.

En el libro A la luz del Evangelio comparte con los lectores sus notas personales para la oración y la predicación, recogidas desde 1977. ¿Por qué decidió publicarlas?

Acepté la petición de la editorial de dar a algunos de esos apuntes una forma más "sistemática" con el deseo de que, con la ayuda de Dios, animen a los lectores a buscar el contacto directo con Jesús, a partir de la contemplación y la oración, que, como decía san Josemaría en Camino, "nunca es un monólogo".

¿Cómo se consigue la intimidad con Dios meditando las palabras de Jesús? Su libro es una invitación al diálogo personal...

Ciertamente, es útil tratar de leer el Evangelio con amor agradecido. Aunque sólo leamos unas pocas palabras, son un regalo de Dios, una forma que Él ha elegido para estar cerca de nosotros y seguir hablándonos. Además, es bueno que haya también un poco de continuidad, como en las relaciones humanas: la amistad crece a través de la familiaridad con los demás. Me acuerdo de un artículo que el entonces cardenal Ratzinger publicó con motivo de la canonización de san Josemaría. El futuro Benedicto XVI escribió que la santidad consiste en "hablar con Dios como se habla con un amigo". Leer el Evangelio con amor perseverante nos ayuda a ser amigos del Señor.

¿Cómo puede el Evangelio inspirar a los laicos de hoy en día, absortos en una vida que a menudo es tan exigente que apenas pueden respirar?

Es precisamente el Evangelio el que puede darnos un respiro, ayudarnos a descansar, enseñarnos a vivir con la paz de Cristo en medio de una vida tan exigente. Cultivando la amistad con Jesús podemos aprender a vivir el presente amando la realidad que el Señor nos regala. No hay situación humana que no pueda ser iluminada por la amistad de Jesús, que se puede cultivar a través del Evangelio. Si estamos realmente interesados en nuestra vida espiritual, encontraremos el espacio necesario para una lectura pausada y contemplativa, de la que podremos sacar fuerzas para afrontar los retos de cada día con paz y serenidad.

Su meditación se centra siempre en la persona de Jesús: ¿Cómo podemos encontrarlo en la vida cotidiana?

A veces, antes de empezar a trabajar, san Josemaría le decía al Señor: "Jesús, vamos a hacer esto entre los dos". Es un bonito acto de fe que nos permite darnos más cuenta de que Él está realmente a nuestro lado. Y tan sencillo... Junto a esto, también podemos dedicar momentos a lo largo del día al diálogo con Jesús. Y encontrarlo en las personas con las que entramos en contacto por motivos familiares, laborales o de otro tipo. No se trata de una simple técnica para hacer el bien: Jesús mismo nos ha dicho que está presente en las personas que nos rodean. Así tendremos el corazón abierto a las necesidades de los demás. Al final, y con la gracia de Dios, es posible hacer del día un diálogo con el Señor.

La "santidad en medio del mundo", tan característica del mensaje del Opus Dei, puede parecer casi una pretensión, un objetivo noble, pero algo exagerado. ¿Es realmente posible?

Es posible, y ahí está el ejemplo de santos laicos de los siglos XX y XXI. Para buscarla, es necesario conocer, al menos en cierta medida, el tiempo en que vivimos, sus potencialidades, los límites y las injusticias, incluso graves, que lo atormentan. Pero, sobre todo, requiere nuestra unión personal con Jesús, dejándonos amar por Él en los sacramentos y en la oración. Esta "reivindicación" es ya patrimonio de toda la Iglesia. San Pablo VI dijo que el mensaje central del Concilio Vaticano II es la llamada universal a la santidad. El Papa Francisco ha dedicado recientemente una exhortación apostólica, Gaudete et exsultate, precisamente a la llamada de los laicos a la santidad en el mundo contemporáneo.

Los jóvenes (pero también los adultos...) están inmersos en un clima cultural que parece equiparar cada elección. ¿Cómo podemos ayudarles hoy a descubrir los valores cristianos que dan fundamento a la vida?

Más que de "valores cristianos", prefiero hablar de la persona de Jesucristo como fundamento de la vida de los jóvenes... y por supuesto de todos. El cristianismo no es principalmente un conjunto de principios morales, ni un sistema de valores. Se trata fundamentalmente de enamorarse de Jesús: Camino, Verdad y Vida. Todos, jóvenes y mayores, queremos ser felices. Todas las decisiones que tomamos, al fin y al cabo, se explican también por la idea de que nos harán felices y así podremos contribuir a la felicidad de los demás (familia, amigos...). A menudo nos equivocamos, pero siempre podemos volver al buen camino. Descubrir que el Señor satisface todo deseo de felicidad es un gran reto que tenemos los cristianos. Mostrar, con nuestra vida y nuestras palabras, que Jesús es el único que puede saciar la sed de bondad, verdad y belleza que todos -y los jóvenes en particular- sienten en su corazón.

 

“María, reina de la paz”

María, Regina pacis, reina de la paz, porque tuviste fe y creíste que se cumpliría el anuncio del Ángel, ayúdanos a crecer en la fe, a ser firmes en la esperanza, a profundizar en el Amor. Porque eso es lo que quiere hoy de nosotros tu Hijo, al mostrarnos su Sacratísimo Corazón (Es Cristo que pasa, 170).

24 de enero

Característica evidente de un hombre de Dios, de una mujer de Dios, es la paz en su alma: tiene "la paz" y da "la paz" a las personas que trata (Forja, 649).

No cabe escudarse en razones aparentemente piadosas, para expoliar a los otros de aquello que les pertenece: si alguno dice: sí, yo amo a Dios, al paso que aborrece a su hermano, es un mentiroso. Pero también se engaña el que regatea al Señor el amor y la reverencia -la adoración- que le son debidos como Creador y Padre Nuestro; y el que se niega a obedecer a sus mandamientos, con la falsa excusa de que alguno resulta incompatible con el servicio a los hombres, pues claramente advierte San Juan que en esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, si amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque el amor de Dios consiste en que observemos sus mandatos; y sus mandatos no son pesados(Amigos de Dios, n. 166)

 

 

Os he llamado amigos (III): ​Dentro de un gran mapa de relaciones

Dejarnos querer por los demás es una manera de abrir espacio para Dios en nuestra vida. Jesús lo hizo hasta sus últimos momentos en la tierra.

03/07/2020

Escucha el artículo Os he llamado amigos (III): Dentro de un gran mapa de relaciones


Los apóstoles corren despavoridos cuando los soldados apresan a Jesús. Tienen miedo e, impotentes, se niegan a presenciar el aparente fracaso del hombre en quien habían puesto toda su confianza. Suenan las cadenas al arrastrarse, el frío envuelve la noche y el juicio es claramente injusto. Las palabras son usadas de manera engañosa y el castigo es desproporcionado. Todas las miradas se posan sobre el cuerpo llagado de Cristo pidiendo su muerte. Un camino tortuoso, el peso de la cruz, la muchedumbre hostil que espera escuchar el golpe del martillo… hasta que alzan, por fin, el cuerpo del Señor. Desde su patíbulo solitario, Jesús observa con compasión a quienes no han querido acoger a Dios hecho hombre: «Mirad y ved si hay dolor comparable a mi dolor» (Lam, 1,12).

Tanto física como espiritualmente, Cristo durante su pasión sufrió «los mayores entre los dolores de la vida presente»[1]; sabe que no se le ha de ahorrar ningún padecimiento. Sin embargo, es sorprendente que Dios Padre no haya querido privar a su Hijo, ni siquiera en aquellos momentos, del consuelo que ofrece la amistad. Allí, al pie de la cruz, Juan mira con los mismos ojos que habían presenciado tantos momentos felices con su Maestro; ofrece a su amigo la misma presencia que los unió a lo largo de tantos caminos. Juan ha regresado y ha buscado a María; él, que había escuchado los latidos del corazón de Jesús en la Última Cena, no quiere dejar de ofrecer a Jesús su fiel amistad, un simple estar ahí. Y nuestro Señor encuentra alivio al mirar a María y al «discípulo a quien amaba» (Jn 19,26). En el Calvario, ante la mayor muestra del amor de Dios por los hombres, Jesús recibe a su vez esa muestra de amor humano. Tal vez en su alma resuenan las palabras que había pronunciado horas antes: «Os he llamado amigos» (Jn 15,15).

Afecto en dos direcciones

Muchas páginas del Evangelio nos hablan de los amigos de Jesús. Aunque generalmente no tengamos los detalles del proceso que debió haber fraguado esas profundas relaciones, las reacciones que conocemos dejan claro que allí había verdadero cariño mutuo. Recorriendo esos textos descubrimos que el Señor ha gozado de los amigos; su corazón de hombre no quiso prescindir de la reciprocidad del amor humano: «El Evangelio nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será nunca un Dios sin el hombre»[2]. Por ejemplo, sabemos que Jesús se sintió siempre acogido y querido en la casa de sus amigos de Betania. Cuando Lázaro muere, las dos hermanas acuden con total confianza al Señor, incluso con palabras duras que manifiestan el trato íntimo que unía a Jesús con aquella familia: «Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano» (Jn 11,32).El amigo se conmueve ante el dolor de aquellas mujeres y no puede contener las lágrimas (Cfr. Jn 11,35). En aquella casa, Jesús podía descansar, se encontraba cómodo, podía hablar con franqueza: «¡Qué conversaciones las de la casa de Betania, con Lázaro, con Marta, con María!»[3].

EL CONSUELO DE LA AMISTAD ACOMPAÑÓ TAMBIÉN A LA CRUZ

Y así como muchos encontraron en Jesús a un verdadero amigo, también él disfrutó de lo que los otros le ofrecían. Se sentiría, por ejemplo, apoyado y consolado por las palabras impetuosas de Pedro –que nunca tenía problemas en manifestar sus sueños a viva voz– cuando vio que el joven rico cerraba su alma al amor: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mt 19,27). El gran cariño que Pedro sentía por el Señor le llevó a querer defender siempre con viveza a su amigo, también cambiando algún aspecto de su vida cuando el Señor, con la fuerza que solo permite la confianza, le corregía (Cfr. Mt, 16,21-23; Jn 13,9). Así como Jesús pudo descansar en la fuerza de Pedro, también encontraba reposo en la ternura valiente de Juan. ¡Cuántas conversaciones habría tenido con aquel discípulo adolescente! En el contexto de la Última Cena, somos testigos de cómo acoge sin vergüenza su gesto lleno de ternura, cuando se recuesta sobre su pecho con la confianza de quien conoce el corazón del amigo. Si bien Juan, durante la agonía de Jesús en el Huerto de los olivos, no fue capaz de mantenerse en vela, y huyó cuando prendieron al Señor, después supo arrepentirse y regresar. Juan experimentó que la amistad crece mucho con el perdón.

«De ordinario, miramos a Dios como fuente y contenido de nuestra paz: consideración verdadera, pero no exhaustiva. No solemos pensar, por ejemplo, que también nosotros “podemos” consolar y ofrecer descanso a Dios»[4]. La amistad verdadera se da siempre en ambas direcciones. Por eso, ante la experiencia personal de cuánto nos quiere Dios, la respuesta lógica es querer devolver ese afecto; abrir las puertas de nuestra inteligencia y quitar los seguros de nuestro corazón. Solo así podremos dar a Jesús todo el consuelo y amor del que somos capaces para que encuentre en nosotros lo que encontró en Pedro, en Juan o en sus amigos de Betania.

La amistad enriquece nuestra mirada

Si Jesús tenía muchos amigos y Dios se deleita con los hijos de Adán (cfr. Pr 8,31), es bueno que sintamos nosotros también esa necesidad plenamente humana. Podemos imaginar el extenso mapa de las conexiones humanas, en todos los tiempos y lugares; miles de millones de hombres y mujeres unidos por lazos que surgen al haber asistido a un mismo colegio, vivir en un mismo barrio, tener otras personas en común, etc. Las circunstancias de nuestra vida han hecho que nos encontremos con nuestros amigos y que hayamos desarrollado con ellos ese trato íntimo. Pensando en el inicio de cada una de nuestras amistades, podemos encontrar toda una serie de aparentes casualidades que nos unieron. No podemos dejar de dar gracias a Dios por el gran tesoro de haber querido que, en nuestro camino, no nos falte la compañía y el amor de los hombres.

JESÚS SE DEJABA QUERER POR SUS AMIGOS: MARTA, MARÍA, PEDRO, JUAN... CADA UNO A SU MODO

Y en medio de ese gran mapa de vínculos y relaciones, de entre todas las personas con quienes nos cruzamos en el transcurso de nuestra vida, Dios eligió algunas para que estuvieran más cerca de nosotros. Dios se sirve de nuestros amigos para abrirnos panoramas, para enseñarnos cosas nuevas o para descubrirnos el amor verdadero: «Nuestros amigos nos ayudan a comprender maneras de ver la vida que son diferentes a la nuestra, enriquecen nuestro mundo interior y, cuando la amistad es profunda, nos permiten experimentar las cosas en un modo distinto al propio»[5]. El escritor británico C.S. Lewis –que gozó de profundas amistades– afirmaba, con su peculiar sentido del humor, que la amistad no es un premio al buen gusto sino el medio por el cual Dios nos revela las bellezas de los demás y conocemos distintas miradas hacia mundo.

«Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20), nos dijo Jesús, y una manera en que lo hace es a través de las personas que nos quieren: «Los amigos fieles, que están a nuestro lado en los momentos duros, son un reflejo del cariño del Señor, de su consuelo y de su presencia amable. Tener amigos nos enseña a abrirnos, a comprender, a cuidar a otros, a salir de nuestra comodidad y del aislamiento, a compartir la vida. Por eso «un amigo fiel no tiene precio» (Si 6,15)»[6]. Contemplar la amistad desde esta perspectiva nos empuja a querer más y mejor a nuestros amigos, a mirarles como Jesús los mira. Y a ese esfuerzo ha de unirse también una lucha por dejarnos llamar amigos, puesto que no hay verdadera amistad donde no hay esa reciprocidad de amor[7].

Un don para uno y otro

La amistad es un don inmerecido, una relación cargada de desinterés, y por eso en ocasiones podemos caer en la trampa de pensar que no es tan necesaria. No han faltado quienes por un mal entendido deseo de agradar «solo a Dios» han mirado con recelo y desconfianza el consuelo de la amistad. El cristiano, sin embargo, sabe que tiene un único corazón para amar al mismo tiempo a Dios, a los hombres, y para recibir el amor de los demás. En una homilía predicada durante la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, san Josemaría señalaba: «Dios no nos declara: en lugar del corazón, os daré una voluntad de puro espíritu. No: nos da un corazón, y un corazón de carne, como el de Cristo. Yo no cuento con un corazón para amar a Dios, y con otro para amar a las personas de la tierra. Con el mismo corazón con el que he querido a mis padres y quiero a mis amigos, con ese mismo corazón amo yo a Cristo, y al Padre, y al Espíritu Santo y a Santa María. No me cansaré de repetirlo: tenemos que ser muy humanos; porque, de otro modo, tampoco podremos ser divinos»[8].

EL CAMINO HACIA EL CIELO ES UNA SENDA COMPARTIDA

No elegimos a nuestros amigos por motivos de utilidad o pragmatismo, pensando en que de esa relación vaya a producirse algún efecto; simplemente les queremos por ellos mismos, por lo que son. «La amistad verdadera –como la caridad, que eleva sobrenaturalmente su dimensión humana– es en sí misma un valor: no es medio o instrumento»[9]. Saber que la amistad es un don evita que caigamos en un «complejo de superhéroe»: aquel que piensa que debe ayudar a todos, sin darse cuenta de que también necesita de los demás. Nuestro camino al cielo no es una lista de objetivos por cumplir, sino una senda que compartimos con nuestros amigos, en la cual parte importante será aprender a acoger ese cariño que nos dan. La amistad requiere, por tanto, una buena dosis de humildad para reconocernos vulnerables y necesitados de afecto humano y divino. El amigo no se turba ni avergüenza, no se excusa ni incomoda. El amigo quiere y se deja querer. Eso hizo Jesús y eso hicieron los apóstoles.

A quienes son más introvertidos se les dificultará un poco abrir su corazón al otro, ya sea porque no sienten la necesidad de hacerlo o por temor a no ser comprendidos. Quienes son más extrovertidos quizás compartan muchas experiencias pero pueden tener mayores dificultades a la hora de enriquecer su propio mundo con las vivencias de los demás. En ambos casos, todos necesitamos una actitud de apertura y sencillez para dejar al amigo entrar en la propia vida e interioridad. Abrirnos al don de la amistad, aunque alguna vez pueda costar un poco, solo puede hacernos más felices.

***

Todos podríamos hacer una lista de las grandes lecciones que hemos aprendido de nuestros amigos. Con cada uno tenemos un trato particular, que puede arrojar luces sobre distintos rincones de nuestra alma. Al gran consuelo de sabernos queridos y acompañados, se une esa ilusión por hacer lo mismo por el otro. La amistad, afirmaba san Juan Pablo II, «indica amor sincero, amor en dos direcciones y que desea todo bien para la otra persona, amor que produce unión y felicidad»[10]. Saberse llamado amigo no puede conducirnos a la soberbia, sino al agradecimiento por ese don y al afán por acompañar al otro en su camino a la felicidad: «Nada hay que mueva tanto a amar como el pensamiento, por parte de la persona amada, de que aquel que le ama desea en gran manera ser correspondido»[11]. Cuando Jesús nos llama amigos lo hace también con ese carácter recíproco. «Jesús es tu amigo. —El Amigo. —Con corazón de carne, como el tuyo. —Con ojos, de mirar amabilísimo, que lloraron por Lázaro... Y tanto como a Lázaro, te quiere a ti»[12], nos recuerda san Josemaría. Y cada amistad es una ocasión para descubrir nuevamente el reflejo de esa amistad que Cristo nos brinda.

María del Rincón Yohn


[1] Santo Tomás de Aquino, Suma teológica, III, q. 46, a. 6.

[2] Francisco, Audiencia 7-VI, 2017.

[3] San Josemaría, Carta 24-X-1965.

[4] Javier Echevarría, Eucaristía y vida cristiana, Rialp, 2005, p. 203.

[5] Fernando Ocáriz, Carta pastoral 1-XI-2019, 8.

[6] Francisco, Christus Vivit, 151.

[7] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q.23, a.1.

[8] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 166.

[9] Fernando Ocáriz, Carta pastoral 1-XI-2019, 18.

[10] Juan Pablo II, Discurso 18-II-198

[11] San Juan Crisóstomo, Homilía sobre la segunda Epístola a los Corintios, 14.

[12] San Josemaría, Camino, n.422.

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Cómo fomentar la autoestima en tus hijos

Enseñar a los niños a valorarse, respetarse y tratarse con cariño es clave para su desarrollo. Descubre qué puedes hacer para que los niños crezcan confiando en sí mismos y en su potencial.

Ayudar a los niños a que construyan una fuerte autoestima es una de las tareas más importantes que tienen los padres. Enseñarles cómo valorarse, respetarse y tratarse con cariño es clave desde los primeros años de su vida. Ahora bien, ¿cómo hacerlo?

Los padres son las personas más importantes para sus hijos. Son quienes ejercen la mayor influencia en la compleja pero bonita tarea de conocerse a sí mismos, el sostén desde el que descubrir el mundo y al que recurrir cuando se sienten perdidos. Quienes les proporcionan el espejo para comenzar a reconocerse. Por ello, es tan importante que comiencen a cultivar en ellos la aceptación. 

Los padres suelen ser la fuente de confort y seguridad para los niños.

La necesidad de sentirse seguros

A menudo, los niños buscan la aprobación de sus padres para sentirse queridos y aceptados. Necesitan saber que están de acuerdo con ellos, que les dan permiso para sentirse seguros de sí mismos. La cuestión es enseñarles a regular esa necesidad para que poco a poco vayan siendo más autónomos e independientes. El problema es cuando esta se vuelve demasiado intensa y perdura con el paso de los años, ya que se puede crear una especie de dependencia hacia la aprobación de los demás para actuar.

Así, cuando los padres aceptan a sus hijos tal y como son, los valoran y aprecian, les proporcionan un escudo psicológico que les protegerá de por vida. Pero lamentablemente, no siempre es así. No todos los padres son capaces de cubrir las necesidades emocionales de su hijos. No obstante, siempre puede aprenderse el maravilloso arte de la aceptación, aun en la adultez.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los niños aprenden de sus padres, de los comportamientos que manifiestan, las palabras que dicen y los gestos que representan. Así, si todo este conjunto de respuestas tienen como hilo conducto al amor, el cariño y la seguridad, los niños interiorizarán que son valorados, queridos y respetados, es decir, que son tenidos en cuenta. Estas serán sus primeras lecciones de valía y buena autoestima.

Un aspecto a tener claro es que la aceptación no conlleva resignación, es decir, a veces es necesario establecer límites en la educación de los más pequeños. Eso sí, lo importante es que no dejemos de transmitir el mensaje de que son aceptados tal y como son, reconociendo tanto sus valores como dificultades.

Ahora bien, si los niños son tratados desde el desprecio, la agresividad o la indiferencia alimentarán en su interior la desesperanza, el rechazo o el sentimiento de abandono. De esta forma, aprenderán que no son queridos, sino invisibles y su autoestima se verá perjudicada. Por tanto, es importante:

  • Reconocer su potencial en lugar de señalarles constantemente sus errores. Esto no quiere decir que no lo hagamos, pero siempre desde una perspectiva de oportunidad para crecer.
  • Evitar crear expectativas sobre su futuro, forma de ser y comportamientos.
  • Escucharles e interesarse por aquello que quieran compartir con nosotros, al igual que preguntarles y hacerles partícipes.
  • Reconocer y validar sus emociones. Si calificamos como “malos” sus sentimientos o hacemos que los repriman o nieguen, el resultado puede ser una baja autoestima, una conducta insincera y una pérdida de conexión con sus sentimientos. Por lo tanto, hay que valorar todo el abanico de emociones que experimenten, en lugar de valorar solo las positivas.

No obstante, también es importante evitar decirles cómo deben sentirse, así como compararles con sus compañeros, utilizar el sarcasmo, las amenazas y los castigos en repercusión a sus sentimientos, ya que lo único que estaríamos fomentando sería la negación u ocultación de cómo se sienten.

Cómo ayudar a los niños a que expresen su malestar

Fomentar una autoestima sana en los niños significa también enseñarles a expresar su malestar, sus emociones negativas, de manera adecuada, así como las diversas formas en las que pueden afrontarlas.

La autoestima implica conocerse y valorarse y esto no podemos hacerlo si olvidamos cuándo nos encontramos mal o estamos enfadados. Todo cuenta en el universo emocional. Por esta razón, a continuación indicamos una serie de claves que favorecerán la expresión de las emociones en los más pequeños:

  • Proporcionar un clima seguro y de aceptación que invite a los niños a expresar cómo se sienten.
  • Ayudarles en la expresión de su malestar. Por ejemplo, a través de actividades como escribir, dibujar, contar un cuento, interpretar, etc.
  • Contarles una situación similar en la que nos sintamos igual que ellos, para así fomentar la idea de que lo comprendemos.
  • Ser un buen modelo en el afrontamiento de sentimientos intensos.
  • Ayudarles a sentirse bien en situaciones de decepción o derrota.

La importancia del lenguaje positivo

No debemos olvidar uno de los elementos más potentes que tienen los padres para fortalecer la autoestima de sus hijos: el lenguaje. La forma que tenemos de dirigirnos a ellos determina parte del vínculo que construimos.

En cada una de las interacciones que tenemos con los niños, de algún modo estamos reflejando nuestra identidad. Por ello, resulta tan importante prestar atención a las palabras y el tono de voz que utilizamos cuando nos dirigimos a ellos. Lo fundamental es que utilicemos un lenguaje positivo y sincero que fomente su autoestima.

Este tipo de lenguaje se compone de una descripción del comportamiento del niño pero libre de juicios, distinguiendo así su valía de su conducta. Además, hay que acompañarlo de cuál es nuestra reacción a lo que el niño ha realizado, es decir, cómo nos sentimos y qué pensamos sobre lo ocurrido. Y por último, señalar de algún modo que reconocemos y validamos cómo se siente.

Como vemos, ser padre implica ser instructor y formador de habilidades para vivir en el mundo. De esta forma, el uso de la disciplina resulta necesario. Ahora bien, esta no puede ser una agresión a la autoestima, sino un medio para crear un entorno seguro que facilite el aprendizaje y la autonomía.

 Por Gema Sánchez Cuevas

 

Patris Corde: San José

Nuestro Papa Francisco ha declarado este año 2021 el año del Custodio de la Iglesia, San José . José fue el esposo de María, padre adoptivo de Jesucristo y en todo un ser humano  único e irrepetible.

Vemos en el padre de Jesús,  su gran amor por Dios, su inigualable humildad, su solícito cuidado y su entrega inquebrantable por Nuestro Señor y Nuestra Señora. San José es “el  que  con corazón de padre amo a Jesús” y por lo tanto, el máximo ejemplo de paternidad para todo aquel que quiere vivir una  vida cristiana consciente, profunda y fiel. Su fidelidad al plan de Dios y a  la misión de Cristo le ha otorgado una gran  influencia en la Iglesia.

El  como escribe el Santo Padre Francisco es el padre de la  ternura , la obediencia , la acogida y la valentía creativa. Es un rey. De hecho, San José tiene una lista increíble de patrocinios y títulos. Alguno de sus títulos:

*Es el santo patrono de los padres,

* los niños no nacidos,

* las madres embarazadas,

*las familias, los trabajadores,

* los viajeros, los inmigrantes,

*una muerte feliz y

* toda la Iglesia Universal.

También es conocido y querido por su intercesión en la compra y venta de casas, así como en la búsqueda de empleo. A San José se llama también Espejo de la paz, Terror de los demonios y Protector de la Iglesia. No puedo evitar pensar que él fue un hombre ordinario, como tú y como yo, es decir, no nació en estado de gracia como lo fue Nuestra Santísima Madre y que sin embargo, Dios Padre escogió para confiar a Nuestro Jesús.  Por esto, San José  a quien todos deberíamos llamar  Padre y  Señor  debería  ocupar el primer lugar en la lista de tus mejores amigos  para ir caminando por esta vida con sabiduría, prudencia, dominio propio, seguridad y confianza sólo para nombrar algunas de sus tantas virtudes.  Este año, que es tan especial  y en el que él estará activamente escuchando tus oraciones te invito no sólo a pedirle favores, que es importante, sino también a mostrarte curioso,  como cuando quieres conocer a alguien que admiras mucho.  Además  te invito a que practiques  algunas otras formas no convencionales  en las  que San José puede ser una gran ayuda para el crecimiento espiritual en cada día.

Te doy tres ideas para que  uses cuando:

Quieras ser prudente:  San José que  es santo patrono de la Iglesia Universal y el terror de los demonios, no tiene registrada ni una de sus palabras en la Sagrada Escritura. En lugar de sugerir poca importancia, este hecho ilustra su profunda humildad. ¡Mira lo que le ha dado al mundo en nombre de Dios sin una sola palabra escrita en la historia! Cuando me siento tentado a decir algo de lo que pueda arrepentirme, o cuando siento que mi silencio sería más caritativo que mis palabras, me gustaría pedirle a San José que me ayude a imitar su silenciosa humildad. Tengo que confesar que esto a lo largo de mi vida cristiana ha sido sumamente difícil.

Quieras  seguir tus sueños: Dios a menudo hablaba con José a través de los ángeles en los sueños . Un ángel se acercó a José y reveló el plan de Dios para el nacimiento de Jesús. También apareció un ángel en los sueños de José que le advirtió de los planes de Herodes y  les ordenó que huyeran a Egipto. Ambas indicaciones requerían mucha confianza en Dios de parte de San José. Ninguna de las dos tareas fue fácil. “ En el primer sueño el ángel lo ayudó a resolver su grave dilema: «No temas aceptar a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,20-21). Su respuesta fue inmediata: «Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado» (Mt 1,24). Con la obediencia superó su drama y salvó a María.En el segundo sueño el ángel ordenó a José: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo» (Mt 2,13). José no dudó en obedecer, sin cuestionarse acerca de las dificultades que podía encontrar: «Se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, donde estuvo hasta la muerte de Herodes» (Mt 2,14-15).En Egipto, José esperó con confianza y paciencia el aviso prometido por el ángel para regresar a su país. Y cuando en un tercer sueño el mensajero divino, después de haberle informado que los que intentaban matar al niño habían muerto, le ordenó que se levantara, que tomase consigo al niño y a su madre y que volviera a la tierra de Israel (cf. Mt 2,19-20), él una vez más obedeció sin vacilar: «Se levantó, tomó al niño y a su madre y entró en la tierra de Israel» (Mt 2,21).Pero durante el viaje de regreso, «al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, avisado en sueños —y es la cuarta vez que sucedió—, se retiró a la región de Galilea y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret» (Mt 2,22-23)”.” Carta Apostólica Patris Corde

Ahora  te pregunto: ¿Qué sueños ha puesto el Señor en tu corazón? Es posible que no veas ángeles en tus sueños reales, pero Dios hace un llamado a cada uno en nuestros corazones.

¿Tus sueños parecen demasiado grandes o imposibles de ser para ti? Pídale a San José que te  ayude a ser tan confiado y confiada  en Dios como lo fue él. Puede ser que no todo lo que sueñas se cumple pero Dios siempre te dará lo que mejor conviene a tu alma.

Te toque vivir  contracorriente :  ¡Nuestro tiempo! Los caminos de Dios no son los caminos del mundo, y ser cristiano en nuestra época no viene sin sacrificio social. San José se convierte en nuestro mejor amigo  de esta manera. Se casó con María  a pesar de su embarazo «escandaloso». No  consumaron su matrimonio . Pasó algunos años como un extraño en Egipto para proteger a su hijo. San José sabe lo que se siente nadar contra la corriente.  Estamos en unos tiempos difíciles para la Iglesia. Mirar mucho a San José, contemplarlo en silencio y quizá dentro de una Iglesia nos puede llenar mucha fortaleza.

Dile a  San José que te regale su presencia:   aunque inmensamente santo, era un humano imperfecto como tú y como yo. Y, sin embargo, fue puesto a cargo de las dos personas en la historia del mundo,  perfectas. Uno era Dios mismo. La otra era su madre, perfectamente preservada de la mancha del pecado y elegida para llevar al Salvador del mundo. San José fue responsable de proporcionarles comida, refugio y seguridad. Cuando nos sentimos abrumados por la responsabilidad, cuando sentimos que  ya no podemos más  , San José es un intercesor ideal. Él puede ayudarnos a confiar más en Dios que nosotros mismos.

Que  tú y yo podamos imitar su gran amor por Dios, su humildad, su confianza, su esperanza y su coraje. San José,  sé  mi espejo. San José, mi Padre y Señor enséñame a obedecer a Dios.

Sheila Morataya

 

 

Una amenaza para el bienestar de los humanos y de los animales domésticos en las zonas rurales

El crecimiento desenfrenado de las poblaciones de especies de grandes carnívoros en Europa trae consigo la recolonización de las zonas rurales, e incluso urbanas, por parte de tales especies. Prueba de ello es la presencia de lobos, osos e incluso linces en lugares donde no se les veía desde hace décadas, o nunca antes siquiera. Los perros, las ovejas, los terneros, los ponis y los humanos son víctimas de ataques incontrolados que provocan desde rasguños hasta la muerte en muchos casos. En Francia tan solo en el año 2020 la población de lobos en el territorio nacional acabó con la vida de 9.872 animales, principalmente ovejas. En Rumanía, entre 2018 y 2021, los osos han matado a casi una treintena de personas.

El coste para los contribuyentes europeos asciende a 28 millones y medio de euros al año en concepto de compensaciones por los daños provocados a los animales, a los bienes materiales y a la infraestructura local. El coste medio anual por depredador entre 2005 y 2013 fue de 2.400 euros en el caso del lobo y de 1.800 en el caso del oso. Si sumamos a ello el coste de las medidas de mitigación impuestas a los agricultores, silvicultores y habitantes de la zonas rurales en el contexto de su vida diaria, el programa LIFE costó 88 millones de euros desde su creación, más los 36 millones adicionales que se han prometido destinar a otras medidas.

No obstante, el verdadero coste de este problema no es de índole económica, sino psicológica, por los efectos que puede causar a las personas y los animales domésticos.

Desde los casos de heridas hasta los abortos, pasando por la disminución de la fertilidad y la pérdida íntegra de los rebaños, los ganaderos padecen diversos daños psicológicos. Los perros pastores para proteger al rebaño, financiados parcialmente con fondos de la Unión Europea, a menudo acaban heridos o muertos a causa de la intensidad física del ataque de un depredador.

Ante un episodio semejante, un ganadero tiene que soportar la pérdida de su rebaño, la pérdida de sus ingresos, el incremento de los costes de la mano de obra y del material, además de tener que financiar con fondos propios el 20% de las medidas de protección adoptadas. A esto se le añade la presión psicológica de estar constantemente en vilo por el próximo ataque que ocurrirá, sin saber si el rebaño sobrevivirá al cabo de la noche. Algunos ganaderos se han acostumbrado a pasar la noche en un saco de dormir junto a sus rebaños, alejados de sus familias y sus casas, con la intención de proteger así su medio de subsistencia. Por su parte, los habitantes de las zonas rurales viven con el sentimiento de que el pueblo que conocen desde siempre o en el que han decidido residir ya no es un lugar seguro. Y los senderistas o turistas se sienten todavía más en peligro al pasear por un paraje natural en el que hace cinco años quizás no había ni depredadores y donde ahora son numerosos y peligrosos.

Las medidas de protección no resultan eficaces para frenar los crecientes ataques ni su ferocidad. Las zonas más protegidas son aquéllas en las que los depredadores ejercen una mayor presión. En efecto, los depredadores logran pasar por encima o por debajo de los cercados, se acostumbran a los ruidos fuertes que forman parte de sus rituales de ataque, y los edificios de las granjas se convierten en un espacio confinado del que las presas no pueden escapar. Además, en las zonas que los grandes carnívoros van recolonizando, los depredadores pocas veces sienten miedo de los humanos, debido a su falta de contacto con ellos o al temor por los asentamientos urbanos, por lo que los dispositivos para espantarlos no les afectan realmente.

La inacción de la UE en este ámbito supone una grave violación del bienestar de los animales. Pareciera que se considerara superfluo el bienestar del ganado y fuera normal que sufriera para que las especies salvajes puedan sobrevivir. Si bien al principio la disminución de las especies depredadoras era un factor de preocupación, hoy en día, al no limitarse los ataques, el hecho de que haya comida a su libre disposición hace que estas poblaciones crezcan exponencialmente y de forma incontrolada.

Cada año se retiran fondos del presupuesto de la PAC para poner en marcha esas medidas que no logran su objetivo y lo único que hacen es privar a los agricultores de financiación que podrían aprovechar para fines económicos más importantes.

Mientras tanto, surgen las siguientes preguntas:

¿Cuándo tomará medidas la Comisión para proteger a sus ganaderos, ciudadanos y animales domésticos?

¿Esperará a que ocurra el primer ataque a un habitante de una zona urbana en su proprio jardín?

¿Será entonces demasiado tarde para actuar?

Jesús Domingo M

 

La Familia es la cuna de las civilizaciones

 

 

En el origen de las grandes civilizaciones siempre nos deparamos con una familia o grupo de familias que han tenido un desarrollo de acuerdo con el orden natural.

 

Sin la familia, no sólo no se formarían las ciudades, sino que las civilizaciones no se desarrollarían, una vez que éstas no se sustentan sin la institución familiar, del mismo modo que un árbol no se sustenta sin sus raíces.

«La Ciudad Antigua», es el título del famoso libro del historiador francés, Fustel de Coulanges (1830-1889), profesor de Historia Medieval en la Sorbonne (Francia). En esa obra, el autor demuestra que en la antigua Grecia, así como en la Italia de la civilización romana, después de un desarrollo natural, las ciudades y después los Estados, nacieron de la sociedad familiar, confirmando la tesis de que la familia es anterior al Estado.

 

La familia, solución para la crisis contemporánea

 

Ese ilustre autor, después de constatar que, en el mundo antiguo, las personas se reunían en torno del paterfamilias (autoridad venerable que podría ser un padre de familia o un jefe de clan familiar) pasa a describir como las familias dieron origen a las tribus, a las ciudades y a las naciones:

«Cada fratria o Cúria [en la Grecia antigua, cada uno de los grupos en que se subdividían las tribus atenienses denominábase fratria, y entre los romanos, cúria ] tenía un jefe fratriarca o curión, cuya principal función era la presidir los sacrificios, tal vez. originariamente sus atribuciones hubiesen sido más amplias. La fratria reuníase en asambleas donde tomaba sus deliberaciones y podía promulgar decretos. En la fratria como en la familia, había un dios, un culto, un sacerdocio, una justicia, un gobierno. Era una pequeña sociedad modelada exactamente sobre la familia.

«La asociación continuó naturalmente creciendo y según el mismo sistema. Muchas cúrias o fratrias se agruparon y formaron una tribu

La Familia según Pío XII

Contenidos

«Precisamente por que [la familia] es el elemento orgánico de la sociedad, todo atentado perpetrado contra ella es un atentado contra la humanidad. Dios puso en el corazón del hombre y de la mujer, como instinto innato, el amor conyugal, el amor paterno y materno, el amor filial. Por consiguiente, querer arrancar y paralizar este triple amor es una profanación que por sí horroriza y lleva a la ruina la patria y la humanidad». (Pio XII, Alocución Aurions-nous pu, 20-9-1949).

«La tribu, como la fratria, tenía asambleas y promulgaba decretos, alos cuales todos sus miembros debían someterse. Tenía un tribunal y un derecho de justicia sobre sus miembros. Tenía un jefe, tribunus, phylobasileus.

El nacimiento de las ciudades

«La tribu, como la familia y la fratria se constituyó para ser un cuerpo independiente, ya que ella tenía culto especial del cual el extranjero era excluido, Una vez formada ninguna nueva familia podía ser en ella admitida, Dos tribus en modo alguno podían fundirse en una sola; su religión a esto se oponía. Pero así como muchas fratrias se habían reunido en una tribu, muchas tribus pudieron asociarse entre sí, con la condición de que el culto de cada una de ellas fuese respetado. El día en que se hizo esta alianza nación la cuidad.

«Poco importa buscar la causa que determinó la unión de muchas tribus vecinas. La unión fue voluntaria, ya impuesta por la fuerza superior de una tribu, o por la voluntad poderosa de un hombre. Lo que es cierto es que el vínculo de la nueva asociación fue todavía un culto. Las tribus que se agruparon para formar una ciudad no dejaron nunca de encender un fuego sagrado y de instituir una religión común.

Ciudad medieval de Carcassone, Francia

«Así la sociedad humana, en esta raza, no creció a la manera de un círculo, que se alargase poco a poco, avanzando progresivamente. Son por el contrario pequeños grupos, que hace mucho tiempo constituidos, se juntaron unos a los otros. Muchas familia formaron la fratria, muchas fratrias la tribu, y muchas tribus la cuidad. Familia, fratria, tribu, ciudad, son por lo tanto sociedades perfectamente semejantes entre sí y nacidas unas de las otras, a través de una serie de federaciones.

Alteridad y no masificación

«Es necesario incluso notar que, a medida que estos diferentes grupos se asociaban así entre ellos, ninguno perdía entretanto ni su individualidad, ni su independencia. Si bien que muchas familias se reunieron en una sola fratria, cada una de ellas manteníase constituida como en la época de su aislamiento; nada mudaba en ella, ni su culto, ni su sacerdocio, ni su derecho de propiedad, ni su justicia interna. A continuación asociábanse las cúrias, pero cada una continuaba teniendo su culto, sus reuniones. sus fiestas, su jefe. De la tribu se pasó a la ciudad, pero las tribus no fueron por ese motivo disueltas, y cada una de ellas continuó formando un cuerpo, casi como si la ciudad no existiese. […]

«Así la ciudad no es una agrupación de individuos, sino una confederación de muchos grupos ya anteriormente constituidos, y que la ciudad deja subsistir. Se ve en los oradores áticos, que cada ateniense hace parte al mismo tiempo de cuatro sociedades distintas: es miembro de una familia, de una fratria, de una tribu y de una ciudad». *

 

Antonio Fontán, paladín de la libertad y la concordia

Se publica la biografía política de un personaje clave para entender la España de la segunda mitad del siglo XX. Un hombre polifacético, catedrático de Latín, periodista y político, que asumió el desafío de modernizar el país en la Transición a la democracia.

Por Alfonso Basallo - 14 enero, 2021

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El historiador Jaime Cosgaya publica la biografía política de Antonio Fontán, un personaje clave para entender la España de la segunda mitad del siglo XX y, especialmente la oposición liberal al franquismo, y la Transición a la democracia. 

Fue precisamente un número especial que Nueva Revista le dedicó a Fontán en 2003, con motivo de su 80 cumpleaños, lo que empujó a Cosgaya a estudiar su figura y su trayectoria, en una tesis doctoral que se publica ahora en forma de libro, Antonio Fontán (1923-2010) una biografía política (Eunsa). El investigador tuvo acceso al archivo personal de Fontán, que incluía una correspondencia con más de cuatro mil remitentes y destinatarios distintos. 

Antonio Fontán (1923-2010) Una biografía política. Jaime Cosgaya. Eunsa, 2019, 497 págs.

«Antonio Fontán (1923-2010) Una biografía política». Jaime Cosgaya. Eunsa, 2020, 512 págs.

El autor divide el estudio en seis capítulos: Años de formación (1923-1949); Catedrático y periodista (1950-1956); Católico e intelectual (1956-1967); Un monárquico liberal (1967-1974); Un político de centro (1974-1982); y Después de la política (1983-2010).

Nacido en Sevilla, en 1923, Fontán estudió Filología Clásica y obtuvo la  cátedra de Latín en la Universidad de Granada. Después fue catedrático de Filología  en la  Universidad de Navarra (1956) y en la  Complutense (1976); y decano de Filosofía y Letras en Navarra.  Prestigioso latinista siempre tuvo como referente el legado cultural de Roma -que plasmaría en obras como Humanismo romano-. El autor subraya la conexión de este perfil con sus vocaciones política y periodística, porque su clasicismo trasluce “su voluntad de examinar el pasado con la mirada puesta en el presente”. Eso explica su querencia por autores con proyección pública, como Séneca o Cicerón.

Calvo Serer aspiraba a convertir el diario «Madrid», que él presidía, en una empresa política

La primera iniciativa periodística de Fontán fue el semanario La Actualidad Española,  en 1952. Aprovechó la circunstancia de que el recién creado Ministerio de Información y Turismo permitía a particulares editar publicaciones no diarias, por primera vez desde la Guerra Civil. Teniendo como referencia Life o Paris Match, La Actualidad Española llegó a ser uno de los semanarios más influyentes del país desde los años 50 hasta los 70. 

Dos años más tarde, pone en marcha otra publicación, Nuestro tiempo, de cuestiones de actualidad pero de carácter más reflexivo, una revista-libro cultural “mas de biblioteca que de hemeroteca”, que posteriormente pasó a ser editada por la Universidad de Navarra. Fontán y su amigo el catedrático de Historia de la Filosofía, Rafael Calvo Serer, tantearon, además, la compra del vespertino Informaciones, y la entrada en la prestigiosa pero deficitaria revista francesa La table ronde.  

Fontán aprovechó su perfil académico y sus contactos con los pioneros de estudios periodísticos en Europa para fundar el Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra (1958), primer centro universitario en España dedicado a ese tipo de enseñanza, y germen de la actual Facultad de Comunicación.

El periodismo sería el catalizador de su vocación política, a través del diario Madrid -que dirigió entre 1967 y 1971-. Su presidente, Rafael Calvo Serer, “aspiraba a convertir el Madrid en una empresa política” -apunta el autor- El País señalaba en 2001 que «la línea editorial que marcaban Calvo Serer y Fontán demolió la apariencia de orden del franquismo, hasta provocar tal sensación de corrosión al régimen, que éste impuso el cierre del periódico en 1971». El fracaso de aquella aventura fue solo aparente, ya que sembró la semilla de lo que un lustro después sería la Transición a la democracia. 

Por su trayectoria al frente del Madrid recibiría años después el título de Héroe de la Libertad de Prensa, concedido por The International Press Institute, galardón que obtuvieron, entre otros, Indro Montanelli, Hubert Beuve-Mery -director de Le Monde– o Katharine Graham -editora de The Washington Post-.

A través de la UCD de Suárez, Fontán pudo colaborar en la construcción del Estado moderno y democrático que anhelaba hacía tiempo

Destaca Cosgaya que las sanciones que le impuso el franquismo cuando dirigía el diario Madrid reforzaron una tendencia ideológica que no era predominante en él e hizo del liberalismo su propio proyecto político -junto con Joaquín Garrigues Walker-. Integrado, a través de la Federación de Partidos Demócratas y Liberales, en la UCD de Adolfo Suárez, Fontán pudo colaborar en la construcción del Estado moderno y democrático que anhelaba hacía tiempo.

Lo hizo como presidente del Senado constituyente y como ministro de Administraciones Territoriales. En el diseño de Estado, defendió una propuesta de Estado autonómico asimétrico, “proclive  a un reconocimiento diferenciado de las nacionalidades históricas más acusadas, que no encontró eco en el Consejo de Ministros”. 

Tras la dimisión de Adolfo Suárez y el naufragio de UCD, Fontán deja la política activa, pero no renuncia a seguir sirviendo a España. Aglutina a un grupo de jóvenes políticos a través de su última aventura cultural, Nueva Revista (fundada en 1990). Esta publicación fue un vivero de líderes y de ideas para el refundado Partido Popular de José María Aznar, aportando savia centrista y liberal a ese proyecto político y a las dos legislaturas en las que estuvo en el Gobierno (1996-2004). 

Fontán veía en la Corona la fórmula para salir de la crisis de la España del siglo XX

El otro gran referente en la trayectoria de Fontán fue la monarquía. Veía en la Corona la fórmula para salir de la crisis de la España del siglo XX. De ahí que “reivindicase la restauración de la Monarquía como una manera de cerrar el paréntesis abierto por la Guerra Civil”. Miembro del Consejo Privado de Don Juan, participó activamente en la formación del futuro rey, Juan Carlos, llegando a diseñar parte de su plan de estudios universitarios. Fue él quien entregó a éste la carta en la que Don Juan reconocía le entregaba la legitimidad dinástica. Por todo ello, Don Juan Carlos le concedió en 2008 el título de marqués de Guadalcanal

Recorrer la trayectoria de Fontán equivale a recorrer “la España de la segunda mitad del siglo XX, en toda su complejidad” afirma Cosgaya. Su figura encarna el espíritu de concordia que era preciso para restañar las heridas del enfrentamiento civil y modernizar  España, lo que él mismo llamaba “el desafío histórico de su generación”. 

Resulta significativo que a su muerte en 2010, a los 86 años, Fontán recibiera elogios unánimes de personalidades de todo signo, algo que no suele ser frecuente en la política española “tan proclive a la polarización y el encono”, subraya el autor. 

 

 

Una madre alerta de la “red trans” que atrapó a su hija adolescente

Una madre alerta de la “red trans” que atrapó a su hija adolescente

Alrededor del 80% de los casos de adolescentes con disforia de género desisten de esta tendencia tras la pubertad, lo que cuestiona fuertemente la tendencia de algunos sectores que promueven la intervención temprana mediante tratamientos de bloqueo y transición hormonal, que pueden derivar en graves secuelas, irreversibles en muchos casos.

El preocupante incremento del número de jóvenes y adolescentes que afirman padecer disforia de género o disconformidad con su sexo biológico, plantea la necesidad de identificar los factores que pueden estar detrás de este cambio de tendencia.

La influencia de las redes sociales, que pueden ofrecer una realidad distorsionada a muchos de ellos e incluso promover la aparición de conductas adictivas cuando son utilizadas sin el control ni la formación suficiente, parece ser un factor desencadenante en muchos de los casos de disforia de género, tal como se muestra en el caso que presentamos a continuación.

En esta ocasión es Charlie Jacobs -pseudónimo de una norteamericana, madre de dos adolescentes- la que ha querido explicar con detalle en The Daily Signal cómo su hija a los 12 años, como consecuencia de unas charlas para jóvenes impartidas en su colegio y las redes sociales,  se introdujo en el movimiento transgénero, creando en ella una adicción destructiva que la hizo distanciarse de sus amistades, pasar horas enganchada en las redes sociales a través de cuentas falsas que su madre desconocía, cambiar radicalmente hasta resultar “irreconocible” y romper con todas las reglas familiares, para finalmente, y antes de cumplir los 15 años, anunciar que se consideraba transgénero, situación que se agravo cuando la niña  comenzó a amenazar con suicidarse después de  hundirse en una profunda depresión. La comprensión, el cariño y la firmeza en la verdad de esta madre están ayudando a la niña a superar todo el daño causado por la ideología transgénero.

No es la primera vez que una madre cuestiona la transexualidad de su hijo o de su hija. Como ya comentamos en nuestra web, la asociación AMANDA nace como consecuencia de la inquietud generada en madres que cuestionan el autodiagnóstico de sus hijos y reclaman “que se permita a los profesionales atender los malestares previos a la disforia, diagnosticar —quien debe hacerlo es el profesional, no el paciente— y tratar de acuerdo a un planteamiento prudente antes de tomar decisiones irreversibles y en el que los tratamientos irreversibles sean la última opción a valorar, por el daño corporal que suponen”.

Por otra parte, deben mencionarse los estudios que avalan que alrededor del 80% de los casos de adolescentes con disforia de género desisten de esta tendencia tras la pubertad, lo que cuestiona fuertemente la tendencia de algunos sectores que promueven la intervención temprana mediante tratamientos de bloqueo y transición hormonal, que pueden derivar en graves secuelas, irreversibles en muchos casos, tal y como se recoge en el informe del bioeticista Julio Tudela  y en el libro “Un daño irreversible: La locura transgénero que seduce a nuestras hijas”, de Abigail Shrier, periodista del Wall Street Journal, considerado libro del año por The Times y The Economist.

 

 

Sinodal y misionera

Si tenemos un notición, algo fantástico que nos ha llegado, sin misterio, sin que nadie nos haya pedido reservas, lo normal es contarlo. Y es lo que el Papa Francisco quiere decirnos. Está empeñado en que la Iglesia sea misionera. Parece lógico que los que vivimos de fe, con todas las consecuencias, estemos empeñados en contarlo. Sobre todo, cuando vemos a tanta gente ignorante, que vive de un modo materialista, consumista, como si fueran animales, y no saben que lo que nos llena de verdad es lo que llega al alma.

Nos dice el Papa: “Es importante que el camino sinodal lo sea realmente, que sea un proceso continuo; que involucre —en fases diversas y partiendo desde abajo— a las Iglesias locales, en un trabajo apasionado y encarnado, que imprima un estilo de comunión y participación marcado por la misión” (Discurso 9.X.21). Todos llamados a comunicar, a contar, a salir a las calles, a transmitir a nuestros amigos la maravilla de vivir con Dios. Porque muchos no lo saben.

O sea, lo contrario de quedarse en casa, de esconderse por si acaso, de tener miedo a que nos descubran… Nos damos cuenta, como el Papa, que en esto la Iglesia tiene que avanzar, tiene que saber comunicar las maravillas que Dios nos muestra, a través de sus ángeles, como en Belén, a través de los ministros o a través del hombre de la calle, que seguramente es quien mejor muestra lo que vive.

JD Mez Madrid

 

“Memorial Internacional”

Para el fiscal del Tribunal Supremo Ruso, la ONG, "Memorial Internacional", disuelta había suscitado en el mundo "una imagen deformada de la URSS", algo que parece molestar a Vladimir Putin, que fue miembro de los servicios secretos de aquel régimen. Lo cierto es que la estrategia desplegada por el Gobierno de Putin incluye la reivindicación de algunos aspectos de la URSS. Y no es extraño, ya que, bajo apariencia democrática, el "putinismo" está emulando la represión de los opositores y el control de la sociedad civil que practicó sin descanso el régimen soviético.

Y es que sin duda, la disolución de la ONG rusa "Memorial Internacional", fundada hace 30 años por el Nobel de la Paz Andrei Sajarov, ha sacudido a la opinión pública dentro y fuera de Rusia.

Domingo Martínez Madrid

 

 Están locos

El aumento de la aprehensión por causa de la pandemia hace que se desboquen los comentarios acerca de tí y de los demás, particularmente denigrantes y poco positivos. Nada de pensar que el otro está ahí porque quiere ayudarte a hacer las cosas mejor, sino que viene a por tí desequilibrado, y lo notas porque no piensa como tú.

Eso de querer ser el único, o la única, que siempre tiene razón hace que todos los propósitos de escuchar más a los demás, sea porque ellos lo necesitan de tí y no porque tú los necesites a ellos, como si no tuvieran nada que decirte, a pesar de que el tinglado se está viniendo abajo y harían falta otras iniciativas distintas a las tuyas para que no acabemos todos desequilibrados como locos.

Jesús D Mez Madrid

 

Greenpeace ante la política

                                Hace ya más de treinta años que soy socio de este verdadero “movimiento humano que se preocupa como tal por la Humanidad y su casa, cuál es el planeta Tierra”.  Ya “han cumplido medio siglo” (1) y lo que demuestra la gran sentencia de Cristo… “Los árboles más grandes nacen de las semillas más pequeñas”. Y es por lo que hoy cuentan con más de tres millones doscientos mil socios en el planeta (3.200.000) y siguen en constante aumento; y por cuanto su actuación, “limpia e insobornable”; en este mundo, ya demasiado corrupto o podrido; un número considerable de la organización, siempre está en la calle, contra esa corrupción y deterioro constante en que nos encontramos. Por tanto están frente a la política “oficial”; generalmente homogénea en todas “las longitudes y latitudes del planeta”; y no dependen (ojo) nada más que de las cuotas que pagamos los socios y donaciones privadas o particulares; lo que ya es más que felicitable, en un mundo cuyo dios máximo, es el dinero, el soborno, la malversación, el robo y todo lo que conlleva la corrupción que soportamos, los indefensos habitantes de este “minúsculo planeta Solar”.

                                Por todo ello y meditándolo como un ya anciano y aprendiz de filósofo, pregunto y me pregunto… ¿Por qué y sin dejar su marcha actual no “entran ya en las cocinas donde se cuecen, guisan y mantienen el muladar actual? ¡Sí! en la política y sus parlamentos; y como una fuerza renovadora y verdaderamente reevolucionaria (con dos ee)! De acuerdo que para entrar en la política actual, se necesitan; “testículos y ovarios, amén de cerebros muy capaces y blindados”; y aun así, “llevar buenos guantes y mascarillas anti contaminantes para evitar contagios y si surgieran cortarlos de inmediato”.

                                Pero de todo ello ya debe haber más que suficiente en Greenpeace y sus millones de componentes; y si bien en las zonas aisladas poco puede suponer “la nomenclatura”; pero deduzco que por el contrario, sí y mucho, en las grandes aglomeraciones humanas o áreas urbanas súper pobladas de este mundo; donde puede ser, que allí ya residan y en cantidad; la selección necesaria, para conformar “fuerza política”; y que ésta llegue a los parlamentos principales, y que allí, aparte de forzar (“en este perro mundo cualquier logro aún tiene que ser por la fuerza”) hablar claro y como decimos en España, decir al mundo, “al pan, pan y al vino, vino”; y desmentir tanta mentira como soportamos, pues ya lo escribió hace tiempo un buen escritor francés; “el mundo está gobernado por la mentira” (François Revel: en su libro El conocimiento inútil); puesto que la palabra bien dicha y con la contundencia oportuna, sigue siendo la mejor y mayor arma con que cuenta la verdadera civilización del “mono humano”.

                                No sé ni necesito saber, los estatutos o bases de la fundación; pero si no admiten lo que yo insinúo; simplemente se cambian o modifican y punto; y sin que ello impida la gran labor realizada hasta hoy y la que hay que seguir por los caminos ya empleados y los que sean menester en igual línea.

                                Hay que pensar igualmente en que y como ya he escrito bastante veces; “la política es el arte de gobernar bien a los pueblos”; y millones de votantes, pienso que estamos “deseando” ver “en lontananza”, esos verdaderos políticos (hombres y mujeres) que como verdaderos, inteligentes y de verdad con vocación de servir a la política (no servirse de ella como ahora se hace) y como verdaderos estadistas, están dispuestos a emprender esa “reevolución” tan necesaria en el planeta; la que sin violencia armada; y como ya lo hiciera individualmente el insigne Gandhi y luego algunos de sus discípulos (Mandela y Lutero King) han hecho, consiguiendo hitos históricos y que pasarán a la Historia como tales, por su importancia y grandeza; aunque al final, y “muertos o asesinados aquellos verdaderos líderes, todo “siga igual o peor”.

                                Pero insisto; y reitero; la fuerza en este perro mundo “es el dinero”; y el dinero público es el más abundante; y éste, se controla y reparte en los parlamentos, que son manejados por “mercenarios y que como tales, derivan esos inmensos fondos, hacia destinos que a la vista está, para lo que sirven”; es por tanto imprescindible el llegar a ellos, poder controlar, “el trigo y saber repartirlo con equidad y justicia, puesto que en este perro mundo, hay de todo para todos y si se sabe distribuir con equidad, lo de “todos iguales” es una necedad de “los mercenarios e idiotas revolucionarios”,puesto que aquí, ni en un árbol o arbusto, se encuentran dos hojas iguales, y esa es una de las grandes lecciones, “del libro de la vida, el que la Creación lo dejó para nuestra vista e interpretación y el que debe ser leído y enseñado en todo lo que el mismo enseña, que yo estimo, que allí está todo lo que necesita saber el mamífero denominado sapiens, sapiens”; amén.

 

NOTA:

(1) Greenpeace se fundó en Vancouver, Canadá, en 1971, cuando un grupo de activistas llevaron a cabo acciones directas no violentas contra las pruebas nucleares que Estados Unidos estaba realizando en Amchitka, una isla volcánica en las Islas Aleutianas, al oeste de Alaska. En España, la oficina de Greenpeace se inauguró en el año 1984. Hoy hay ramificaciones en más de cincuenta países del mundo y entre los más importantes del planeta.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes