Las Noticias de hoy 22 Noviembre 2021

Enviado por adminideas el Lun, 22/11/2021 - 13:13

101 frases de George Washington sobre la guerra, la paz y la Constitución

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 22 de noviembre de 2021 

Indice:

ROME REPORTS

Francisco a la Asamblea Eclesial: "Escucha y desborde", claves hacia la sinodalidad

El Papa en el Ángelus: la verdad de Jesús nos hace libres

Misa del Papa: "Jóvenes, tengan la valentía de ir contracorriente, como Jesús"

El Partido "Fratelli tutti", el Papa: "Den juntos una patada a la exclusión"

LA VIUDA POBRE : Francisco Fernandez Carbajal

Meditaciones: lunes de la 34.ª semana del tiempo ordinario

“En nombre de Dios: no desesperes” : San Josemaria

«El compromiso siempre entraña una decisión libre»

«La nobleza de espíritu tiene mucho que ver con la santidad y el mensaje de san Josemaría»

La luz de la fe (I): la luz de la fe: vosotros sois la luz del mundo : Carlos Ayxelà

SER DEL MUNDO Y LLAMADA A LA SANTIDAD : José Luis Illanes

Coaching y transformación digital : Nuria Chinchilla

Aborto: ni opiniones subjetivas ni conveniencia personal : Acción Familia

La igualdad y la supresión de la religión : Plinio Corrêa de Oliveira

Reciprocidad comercial, ahora es más importante que nunca. : Jesús Domingo

Rezar también por los enemigos. ESCUELA PARA PADRES : Francisco Gras

Teorías de la conspiración: de la paranoia al genocidio : Alejandro M. Gallo

La ausencia de Dios :  Jesús Martínez Madrid

Reforma a fondo de las pensiones : Jesús D Mez Madrid

Democracias… ¿Pero de verdad las hay? : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

Francisco a la Asamblea Eclesial: "Escucha y desborde", claves hacia la sinodalidad

A través de un mensaje escrito, el Papa Francisco se une a los participantes de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, reunidos en Ciudad de México del 21 al 28 de noviembre de 2021. En el escrito, el Pontífice hace hincapié en tres claves para caminar hacia la sinodalidad -comunión, participación y misión- a la vez que propone dos palabras fundamentales para avanzar en el camino sinodal: "escucha y desborde".

 

Ciudad del vaticano

El domingo 21 de noviembre, se publicó el mensaje del Papa Francisco dirigido a los participantes de la Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe, reunidos en Ciudad de México del 21 al 28 de noviembre de 2021, con el deseo -escribe el Santo Padre- de impulsar una Iglesia en salida sinodal, "reavivar el espíritu de la V Conferencia General del Episcopado que, en Aparecida en 2007, nos convocó a ser discípulos misioneros, y animar la esperanza, vislumbrando en el horizonte el Jubileo Guadalupano en 2031 y el Jubileo de la Redención en 2033".

Comunión, participación y misión

En su mensaje (firmado en San Juan de Letrán, Roma, el 15 de octubre de 2021), el Pontífice agradece a todos por su presencia en esta Asamblea, «que es una nueva expresión del rostro latinoamericano y caribeño de nuestra Iglesia, en sintonía con el proceso preparatorio de la XVI Asamblea general del Sínodo de los Obispos que tiene como tema 'Para una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión'».

En base a estas claves que "vertebran y orientan la sinodalidad", es decir, comunión, participación y misión; el Papa reflexiona brevemente sobre dos palabras que exhorta "a tener en cuenta de modo especial en este camino que están haciendo juntos: escucha y desborde".

Procuren escucharse mutuamente

La primera palabra propuesta por Francisco es escucha:

"El dinamismo de las asambleas eclesiales está en el proceso de escucha, diálogo y discernimiento", escribe el Obispo de Roma, destacando que en una Asamblea, "el intercambio facilita escuchar la voz de Dios hasta escuchar con Él el clamor del pueblo, y escuchar al pueblo hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama".

Les pido -se lee en el mensaje del Papa- que procuren escucharse mutuamente y escuchar los clamores de nuestros hermanos y hermanas más pobres y olvidados.

Que esta Asamble "desborde” el amor creativo de su Espíritu

La segunda palabra es desborde:

"El discernimiento comunitario requiere mucha oración y diálogo para poder hallar juntos la voluntad de Dios, y también requiere encontrar caminos superadores que eviten que las diferencias se conviertan en divisiones y polarizaciones", escribe Francisco manifestando que, en este proceso, pide al Señor que esta Asamblea sea expresión del “desborde” del amor creativo de su Espíritu, "que nos impulsa a salir sin miedo al encuentro de los demás, y que anima a la Iglesia para que, por un proceso de conversión pastoral, sea cada vez más evangelizadora y misionera".

Por ello, el Pontífice alienta a todos a vivir estos días "acogiendo con gratitud y alegría este llamado al desborde del Espíritu en el Pueblo fiel de Dios que peregrina en América Latina y el Caribe".

"Que Jesús los bendiga y la Virgen Santa los cuide con su protección maternal. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí", concluye Francisco.

 

El Papa en el Ángelus: la verdad de Jesús nos hace libres

A la hora del Ángelus en la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el Papa Francisco invitó a buscar la verdad de Jesús que hace libre y soberano el corazón, libera de la hipocresía y nos vuelve verdaderos. “Siguiéndolo no se pierde, sino que se adquiere dignidad”.

Ciudad del Vaticano

Buscar cada día la verdad de Jesús, Rey del Universo, que nos libera de las esclavitudes terrenas y nos enseña a gobernar nuestros vicios: fue la invitación del Papa Francisco a la hora del Ángelus dominical en la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.

Dirigiéndose a los numerosos fieles congregados en una soleada plaza de San Pedro, desde la ventana del Palacio Apostólico, el Pontífice reflexionó sobre el Evangelio de la liturgia hodierna del último domingo del Tiempo ordinario, que culmina en una afirmación de Jesús, que dice: «Sí, como dices, soy Rey» (Jn 18,37).

Un Rey para los otros

Francisco recuerda que estas palabras, Jesús las pronunció “delante de Pilato, mientras que la multitud grita para que le condenen a muerte”. Y remitiéndose al episodio de la multiplicación de los panes y de los peces del Evangelio de Juan, cuando Cristo se retiró solo a rezar, evidencia que antes “Jesús no quería que la gente lo aclamase como rey”. “La realeza de Jesús es muy diferente de la mundana” afirma el Papa, porque, como Jesús mismo dijo a Pilato, su reino “no es de este mundo”:

Él no viene para dominar, sino para servir. No llega con los signos de poder, sino con el poder de los signos. No se ha revestido de insignias valiosas, sino que está desnudo en la cruz. Y es precisamente en la inscripción puesta en la cruz que Jesús es definido como “rey” (cfr Jn 19,19). ¡Su realeza está realmente más allá de los parámetros humanos! Podríamos decir que no es rey como los otros, sino que es Rey para los otros.

El Obispo de Roma explica a continuación que Jesús se demuestra, así “soberanamente libre del deseo de la fama y de la gloria terrena” e invita a preguntarnos:

¿Sabemos imitarle en esto? ¿Sabemos cómo gobernar sobre nuestra tendencia a ser continuamente buscados y aprobados, o hacemos todo para ser estimados por parte de los otros? En lo que hacemos, en particular en nuestro compromiso cristiano, ¿cuentan los aplausos o el servicio?

Libres del sometimiento del mal

Evitando toda búsqueda de grandeza terrenal, prosigue el Santo Padre, Jesús “también hace libre y soberano el corazón de quien le sigue”, porque Él nos libera del sometimiento del mal.

Su Reino es liberador, no tiene nada de opresivo. Él trata a cada discípulo como amigo, no como súbdito. Siguiéndolo no se pierde, sino que se adquiere dignidad. Porque Cristo no quiere en torno a sí servilismo, sino gente libre.

Con Jesús nos volvemos verdaderos

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21/11/2021Misa del Papa: "Jóvenes, tengan la valentía de ir contracorriente, como Jesús"

¿De dónde nace la libertad de Jesús? Se pregunta el Pontífice e invita a volver a las palabras de Jesús frente a Pilato: ‘Sí, como dices, soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad’. “La libertad de Jesús viene de la verdad” explica a continuación Francisco.  “Es su verdad la que nos hace libres”. Y precisa que “la verdad de Jesús no es una idea, algo abstracto” sino que “es una realidad, es Él mismo que hace la verdad dentro de nosotros, nos libera de las ficciones y de las falsedades que tenemos dentro”.  

Estando con Jesús, nos volvemos verdaderos. La vida del cristiano no es una actuación donde se puede llevar la máscara que más conviene.  Porque cuando Jesús reina en el corazón, lo libera de la hipocresía, de las escapatorias, de las dobleces. La mejor prueba de que Cristo es nuestro rey es el desapego de lo que contamina la vida, haciéndola ambigua, opaca, triste. Cierto, debemos lidiar siempre con los límites y los defectos: todos somos pecadores. Pero cuando se vive bajo el señorío de Jesús, uno no se vuelve corrupto, falso, con la inclinación a cubrir la verdad. No se lleva una doble vida.

 

Misa del Papa: "Jóvenes, tengan la valentía de ir contracorriente, como Jesús"

En su homilía de la Misa en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo y celebración de la XXXVI Jornada Mundial de la Juventud a nivel diocesano; el Papa Francisco alentó a los jóvenes a tener la valentía de ir contracorriente por el mundo. "No contra alguien, como hacen los victimistas y los complotistas, que siempre cargan la culpa sobre los demás; sino contra la corriente malsana de nuestro yo egoísta, cerrado y rígido, para ir tras las huellas de Jesús", puntualizó.

 

Ciudad del Vaticano

La mañana del 21 de noviembre, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, celebración litúrgica que tiene lugar el último domingo del tiempo ordinario en el calendario de rito romano y que fue establecida por el Papa Pío XI el 11 de diciembre de 1925; el Papa Francisco presidió la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, en la que también se celebró la XXXVI Jornada Mundial de la Juventud a nivel diocesano, en las Iglesias locales de todo el mundo bajo el lema "¡Levántate! Te hago testigo de las cosas que has visto" (las palabras de Jesús a san Pablo que encontramos en los Hechos de los Apóstoles capítulo 26, versículo 16).

Las dos imágenes de Jesús en la Liturgia de hoy

En su homilía el Santo Padre reflexionó sobre dos imágenes, tomadas de la Liturgia del día, que ayudan a acercarnos a Jesús Rey del Universo:

La primera, basada en el Apocalipsis de san Juan y anticipada por el profeta Daniel en la primera lectura, está descrita con estas palabras: “Viene entre las nubes” (cf. Ap 1,7; Dn 7,13). Se refiere a la venida gloriosa de Jesús como Señor y como el fin de la historia. La segunda imagen es del Evangelio, Cristo está ante Pilato y le dice: «Soy rey» (Jn 18,37).

En este sentido, el Papa invitó a los jóvenes a detenerse a contemplar estas imágenes de Jesús, mientras inician el camino hacia la Jornada Mundial del 2023 en Lisboa:

“Detengámonos entonces en la primera: Jesús que viene entre las nubes. Es una imagen que habla de la venida de Cristo en la gloria al final de los tiempos. Nos hace comprender que la última palabra sobre nuestra existencia será de Jesús, no es la nuestra. El profeta Daniel, además, especifica que vio al Señor que venía entre las nubes, contemplándolo “en una visión nocturna” (cf. Dn 7,13), esto quiere decir que Dios viene durante la noche, entre las nubes a menudo tenebrosas que se ciernen sobre nuestra vida. Cada uno de nosotros conoce estos momentos. Es necesario que lo reconozcamos, que miremos más allá de la noche, que levantemos la mirada para verlo en medio de la oscuridad”

Tener ojos luminosos aun en las tinieblas

 

21/11/2021El Papa en el Ángelus: la verdad de Jesús nos hace libres

Asimismo, el Papa exhortó a los chicos y chicas de todo el mundo a profundizar en las visiones nocturnas, es decir, a tener ojos luminosos aun en medio de las tinieblas:

"No dejen de buscar la luz en medio de las oscuridades que llevamos en el corazón y que vemos a nuestro alrededor. Elevemos la mirada desde la tierra hacia lo alto, no para huir, ¡no!, para vencer la tentación de quedar tumbados en el piso de nuestros miedos. Este es el peligro: que nos guíen nuestros miedos. No quedemos encerrados en nuestros pensamientos, compadeciéndonos de nosotros mismos", añadió.

Jóvenes, gracias por soñar

Por otras parte, el Pontífice agradeció a los jóvenes en nombre de toda la Iglesia por los sueños que tienen, "cuando hacen de Jesús el sueño de sus vidas y lo abrazan con alegría, con un entusiasmo contagioso que nos hace bien. Gracias por las veces que son capaces de seguir soñando con valentía, por las veces que no dejan de creer en la luz aun en medio de las noches de la vida, por las veces que se comprometen con pasión para hacer nuestro mundo más hermoso y humano".

"Gracias por las veces que cultivan el sueño de la fraternidad, por las veces que se preocupan de las heridas causadas a la creación, por las veces que luchan por la dignidad de los más débiles y difunden el espíritu de la solidaridad y el compartir", puntualizó indicando que "¡necesitamos el entusiasmo y el ardor de los jóvenes para ser testigos de Dios que es siempre joven!".

Jesús es Rey y asume su responsabilidad

Analizando la segunda imagen de la Liturgia dominical, Francisco habló de Jesús que dice a Pilato: “Soy rey”.

Impacta su determinación -dijo el Papa- su valentía, su libertad suprema. Ha sido arrestado, llevado al pretorio, interrogado por quien puede condenarlo a muerte. En semejante circunstancia hubiera podido dejar que prevaleciera el derecho natural a defenderse, quizá buscando “arreglar las cosas”, pactando una solución de compromiso. En cambio, Jesús no escondió la propia identidad, no camufló sus intenciones, no se aprovechó de un resquicio que Pilato le dejaba abierto para salvarlo. No. Con la valentía de la verdad respondió: “Soy rey”.

En este punto, el Pontífice destacó que Jesús, asumió la responsabilidad de su vida: he venido para una misión y llegaré hasta el final para dar testimonio del Reino del Padre. Dijo: «Para esto he nacido y he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad» (Jn 18,37). 

La valentía de ir contracorriente

Igualmente, el Papa indicó a los jóvenes que la libertad de Jesús atrae y los invitó a dejar que esta libertad vibre dentro de cada uno, "que nos sacuda, que suscite en nosotros la valentía de la verdad", para poder así vivir plenamente.

De este modo -finalizó Francisco- en la libertad de Jesús también encontramos la valentía de ir contracorriente, no contra alguien,- que es la tentación de cada día - como hacen los victimistas y los complotistas, que siempre cargan la culpa sobre los demás; sino contra la corriente malsana de nuestro yo egoísta, cerrado y rígido, que tantas veces busca cordadas para sobrevivir, no. Ir contracorriente es ir tras las huellas de Jesús:

“Sean libres, auténticos, sean la conciencia crítica de la sociedad. No tengan miedo de criticar. Nosotros necesitamos sus críticas. Tengan pasión por la verdad, para que con sus sueños puedan decir: mi vida no es esclava de las lógicas de este mundo, porque reino con Jesús por la justicia, el amor y la paz. Deseo que cada uno de ustedes pueda sentir la alegría de decir: 'También yo soy rey con Jesús'. Soy rey, soy un signo viviente del amor de Dios, de su compasión y ternura”

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El Santo Padre preside la Misa en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

El Partido "Fratelli tutti", el Papa: "Den juntos una patada a la exclusión"

Francisco recibió en audiencia a los participantes del partido de fútbol amistoso, previsto para mañana, entre un representante de la Organización Mundial del Rom y el "Equipo del Papa - Tutti Fratelli". El objetivo decisivo, dijo el Pontífice, "hacer que gane la esperanza".

 

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

El partido de mañana domingo en la ciudad italiana de Formello, en el campo del club deportivo del Lazio, será un partido de fútbol marcado por "un estilo de pasión deportiva vivido con solidaridad y gratuidad, con un espíritu amateur e inclusivo".  Así lo recordó el Papa Francisco al recibir esta mañana a los participantes en el partido amistoso asociado a un evento de recaudación de fondos para apoyar el proyecto "Un calcio all'esclusione" (Una patada contra la exclusión), promovido por la Diócesis de Roma con el objetivo de favorecer la inclusión de los rom (gitanos, romaníes, cíngaros o rom, una comunidad o etnia originaria del subcontinente indio) y las personas más vulnerables. El "equipo del Papa - Fratelli tutti" está compuesto por guardias suizos, empleados del Vaticano, hijos de empleados y sacerdotes. El Pontífice recordó la especial composición de esta formación:

En el terreno de juego -con una camiseta con la leyenda "Fratelli tutti" (Hermanos todos)- también habrá un joven futbolista con síndrome de Down, un miembro de las "Olimpiadas Especiales" y tres inmigrantes. Estos tres migrantes, tras un viaje marcado por los abusos y la violencia, que les hizo pasar del campo griego de Lesbos al italiano, han sido acogidos por la Comunidad de Sant'Egidio y están viviendo una experiencia de integración. Gracias a todos por aceptar formar parte del "equipo del Papa". Es un equipo en el que no hay barreras y que hace de la inclusión la simple normalidad.

Ser Iglesia es vivir como convocado por Dios

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20/11/2021Fútbol, la solidaridad del Papa en el campo del Olímpico

El Papa Francisco, que aceptó la propuesta de la Organización Mundial del Rom de organizar un partido de fútbol para relanzar el compromiso contra el racismo y la discriminación, alentó entonces "con particular afecto" el proyecto "Una patada contra la exclusión". Y expresó su agradecimiento al club Lazio que "amable y generosamente acoge y apoya esta iniciativa", encomendada por el Pontífice al Consejo Pontificio de la Cultura. El Santo Padre también recordó su visita del pasado 14 de septiembre a Košice, en Eslovaquia, con la comunidad gitana. En aquella ocasión, Francisco había instado a "pasar de los prejuicios al diálogo, de los cierres a la integración":

Después de escuchar los testimonios de algunos miembros de la comunidad -historias de dolor, redención y esperanza- recordé a todos que "ser Iglesia es vivir como un convocado por Dios, es sentirse dueño de la vida, ser parte del mismo equipo". Utilicé precisamente estas expresiones, tomadas del lenguaje del fútbol, que además encajan muy bien con el significado de su partido. Demasiadas veces, les dije a los gitanos de Košice, los gitanos han sido objeto de preconceptos y juicios despiadados, de estereotipos discriminatorios, de palabras y gestos difamatorios. Como resultado, todos nos hemos empobrecido en humanidad.

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El deporte puede tender puentes de amistad

Por eso, dijo el Papa, el evento deportivo previsto para el domingo 21 de noviembre "tiene un gran significado": indica que "el camino de la convivencia pacífica es la integración". A continuación, el Pontífice recordó a los representantes de la Organización Mundial de Gitanos, con sede en Zagreb, que los objetivos decisivos son los que hacen ganar la esperanza.

Queridos amigos gitanos, sé que en Croacia dais vida a muchas iniciativas deportivas de inclusión, para ayudar al conocimiento mutuo y a la amistad. Es un signo de esperanza. Porque los grandes sueños de los niños no pueden romper nuestras barreras. Los niños, todos los niños, tienen derecho a crecer juntos, sin obstáculos y sin discriminación. Y el deporte es un lugar de encuentro e igualdad, y puede construir una comunidad a través de puentes de amistad. Gracias por esta visita. Le deseo un buen partido. No importa quién marque más goles, porque el gol decisivo es el que marcáis juntos, el que hace que gane la esperanza y da una patada a la exclusión.

Mañana, domingo 21 de noviembre, Radio Vaticano y Vatican News transmitirán el comentario radiofónico del partido de fútbol "Fratelli tutti", programado para las 14.30 horas (la transmisión comienza a las 14.00 horas) en el Centro de Entrenamiento del Club Deportivo Lazio en Formello. 

 

 

LA VIUDA POBRE

— No tener miedo a ser generosos sin límite.

— Entrega sin condiciones. No negarle nada al Señor.

— Generosidad de Dios.

I. Eran muchas las ofrendas que cada día se presentaban al Señor en el Templo de Jerusalén. Unas correspondían a los productos de la tierra en señal del supremo dominio divino sobre todo lo creado. Consistían en harina y aceite, espigas o pan cocido, sobre las que se depositaba incienso, expresando el deseo de que fueran agradables al Señor1. Parte de la oblación se quemaba sobre el altar, y parte era consumida por el sacerdote en el interior del Templo2. El holocausto era un sacrificio en el que la víctima (un cordero, un ave...), previamente sacrificada, se destruía completamente, casi siempre a través del fuego. Holocausto significaba precisamente que en el sacrificio la víctima se quemaba enteramente. En tiempos del Señor se ofrecía mañana y tarde, y por eso se llamaba sacrificio perpetuo3. Era figura del que había de venir, el sacrificio eucarístico.

También los judíos, como ofrenda a Dios y para el sostenimiento del Templo, depositaban sus limosnas en un lugar visible por todos, el gazofilacio. Un día Jesús se encontraba cerca de este lugar y miraba cómo la gente echaba en él monedas de cobre, y bastantes ricos echaban mucho4. Vio también cómo se acercaba una viuda pobre y echó dos pequeñas monedas5. San Marcos incluso nos ha señalado el valor de estas monedas: la cuarta parte de un as, una cantidad insignificante. Sin embargo, el Señor se conmovió al paso de esta mujer, pues supo enseguida todo lo que representaba para ella. Su ofrenda fue más importante para Dios que la de todos los demás. Aquella pobre viuda dio todo lo que tenía para vivir. Los demás habían echado de lo que les sobraba, esta de lo que le era necesario. Haría la ofrenda con mucho amor, con una gran confianza en la Providencia divina, y Dios la recompensaría incluso en sus días aquí en la tierra. «Ellos echaron mucho de lo mucho que tenían –comenta San Agustín–; ella echó todo lo que poseía. Mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más poseer a Dios en el alma que oro en el arca. ¿Quién echó más que la viuda que no se reservó nada para Sí?»6. A nosotros nos enseña hoy este pasaje que se lee en el Evangelio de la Misa a no tener miedo a ser generosos con Dios y con las obras buenas en servicio del Señor y de los demás, incluso a sacrificar aquello que nos parece necesario para la vida. ¡Qué poco nos es realmente necesario! A Dios hemos de ofrecerle lo que somos y lo que tenemos, sin reservarnos ni siquiera una parte pequeña para nosotros. Existe un antiguo refrán que viene a decir que a Dios se le conquista con la última moneda. ¿Hay algo en nuestro corazón que no sea del Señor? ¿Tiempo, bienes, amigos...? ¿Qué nos pide Jesús ahora? ¿Qué cosas deberíamos quizá cortar o dejarlas en segundo plano?

Tanta alegría le produjo al Señor aquel gesto de la mujer que enseguida sintió la necesidad de comunicarlo a sus discípulos7. Es el mismo gozo que experimenta su Corazón cuando nos entregamos del todo. «El Reino de Dios no tiene precio, y sin embargo cuesta exactamente lo que tengas (...). A Pedro y a Andrés les costó el abandono de una barca y de unas redes; a la viuda le costó dos moneditas de plata (cfr. Lc 21, 2); a otro, un vaso de agua fresca (cfr. Mt 10, 42)...»8.

II. El Señor, a lo largo de su predicación en los tres años de vida pública, y especialmente con su entrega a la Pasión y Muerte, llama a quienes le siguen a ofrecerse a Dios Padre, no ya por medio del sacrificio de animales, aves o frutos del campo, como en el Antiguo Testamento, sino de sí mismos. San Pablo lo recordará a los primeros cristianos de Roma: Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios: este es vuestro culto espiritual9. Especialmente en la Santa Misa, el cristiano puede y debe ofrecerse juntamente con Cristo, pues «para que la oblación, con la cual en este Sacrificio los fieles ofrecen al Padre celestial la víctima divina, alcance su pleno efecto (...) es preciso que se inmolen a sí mismos como hostias (...) y, deseosos de asemejarse a Jesucristo, que sufrió tan acerbos dolores, se ofrezcan como hostia espiritual con el mismo Sumo y eterno Sacerdote y por medio de Él mismo»10.

Esta entrega se realiza cada día, ordinariamente en pequeños actos que van desde el esmero en ofrecer el día al comenzar la jornada, hasta las atenciones que requiere la convivencia con los demás; con el corazón siempre dispuesto a lo que el Señor quiera pedirnos, con una disposición de no negarle nada. Nuestra entrega ha de ser plena, sin condiciones. En uno de los escritos más antiguos de la Cristiandad primitiva se dice que cuando un hombre llena de buen vino unas tinajas muy bien preparadas y de ellas deja algunas a medio llenar, si luego las revisa de nuevo, no examina las que dejó llenas –pues sabe que el vino allí guardado se conserva bien–, sino que mira las que están a medio llenar, pues teme con razón que se hayan agriado11. Lo mismo pasa con las almas. La «media entrega» acaba rompiendo la amistad con el Maestro. Solo una generosidad plena nos permitirá seguir el ritmo de sus pasos. De otra manera cada vez nos veríamos más distanciados y Él llegaría a ser solo una figura lejana y desdibujada. El cristiano, si quiere ser coherente con su fe, habrá de decidirse a ser de Dios sin reservas, sin dejar ningún campo fuera de Él. El Señor se constituye así en el centro de todos los afectos e ilusiones del discípulo. Esta entrega de lo que somos y tenemos se realiza cada día en la fidelidad, en pequeños detalles, a los compromisos que tenemos con el Señor y con los demás.

No temamos poner a disposición de Jesús todo lo que tenemos. No dudemos en darnos nosotros por entero. «Cuando los hipócritas planteen a vuestro alrededor la duda de si el Señor tiene derecho a pediros tanto, no os dejéis engañar. Al contrario, os pondréis en presencia de Dios sin condiciones, dóciles, como la arcilla en manos del alfarero (Jer 18, 6), y le confesaréis rendidamente: Deus meus et omnia! Tú eres mi Dios y mi todo»12.

III. Cuenta una antigua leyenda oriental que todo aquel que se encontraba con el rey estaba obligado a ofrecerle un presente. Un día un pobre campesino se encontró con el monarca. Y como no tenía cosa alguna que presentarle, tomó un poco de agua en el hueco de la mano y ofreció al soberano aquel sencillísimo obsequio. Al rey le agradó mucho la buena voluntad de aquel súbdito, y mandó –pues era un hombre espléndido– que le diesen como recompensa una escudilla llena de monedas de oro.

El Señor, más generoso que todos los reyes de la tierra, prometió el ciento por uno en esta vida, y luego la vida eterna13. Él nos quiere felices también en esta vida: quienes le siguen con generosidad obtienen, ya aquí en la tierra, un gozo y una paz que superan con mucho las alegrías y consuelos humanos. Esta alegría es un anticipo del Cielo, El tenerle cerca es ya la mejor retribución. «Es tan agradecido –escribe Santa Teresa–, que un alzar los ojos con acordarnos de Él no deja sin premio»14.

Cada día, el Señor espera la ofrenda sencilla de nuestros trabajos15 16, de las pequeñas dificultades que siempre encontraremos, de la caridad bien vivida, del tiempo gastado en favor de los demás, de la limosna generosa... En esta entrega diaria a los demás «es necesario andar más allá de la estricta justicia, según la ejemplar conducta de la viuda que nos enseña a dar con generosidad aun de aquello que pertenece a las propias necesidades. Sobre todo se debe tener presente que Dios no mide los actos humanos con una medida que se para en las apariencias del cuánto se ha dado. Dios mide según la medida de los valores interiores del cómo se pone a disposición del prójimo: medida según el grado de amor con el que nos damos libremente al servicio de los hermanos»17.

Nuestras ofrendas a Dios, muchas veces de tan poca importancia aparente, llegarán mejor hasta el Señor si lo hacemos a través de Nuestra Señora. «Aquello poco que desees ofrecer –recomienda San Bernardo–, procura depositarlo en aquellas manos de María, graciosísimas y dignísimas de todo aprecio, a fin de que sea ofrecido al Señor sin sufrir de Él repulsa»18.

1 Cfr. Lev 2, 1-2, 14-15. - 2 Cfr. Lev 6, 7-11. — 3 Cfr. Dan 8, 11. — 4 Mc 12, 41. — 5 Cfr. Lc 21, 1-4. — 6 San Agustín, Sermón 107 A. — 7 Cfr. Mc 12, 43. — 8 San Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios. — 9 Rom 12, 1. — 10 Pío XII, Enc. Mediator Dei, 20-XI-1947, 25. — 11 Cfr. Pastor de Hermas, Mandamientos, 13, 5, 3. — 12 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 167. — 13 Cfr. Lc 18, 28-30. — 14 Santa Teresa, Camino de perfección, 23, 3. — 15 1 Cor 10, 31. — 16 Col 3, 17. — 17 Juan Pablo II, Homilía 10-XI-1985. — 18 San Bernardo, Homilía en la Natividad de la B. Virgen María, 18.

 

Meditaciones: lunes de la 34.ª semana del tiempo ordinario

Reflexión para meditar el lunes de la semana treinta y cuatro del tiempo ordinario. Los temas propuestos son:

22/11/2021


LA ÚLTIMA SEMANA del tiempo ordinario nos recuerda que la vida es breve en comparación con lo que viviremos después, así que nos anima a aprovechar cada oportunidad para encontrar al Señor. San Agustín decía que le causaba temor pensar que Jesús estuviera pasando cerca de su vida y no darse cuenta. Se trata de la incertidumbre, normal en esta tierra, de no saber si seremos capaces de acoger habitualmente la presencia de Dios, luz para nuestro camino.

«La confesión cristiana de Jesús como único salvador sostiene que toda la luz de Dios se ha concentrado en él, en su “vida luminosa”, en la que se desvela el origen y la consumación de la historia. No hay ninguna experiencia humana, ningún itinerario del hombre hacia Dios, que no pueda ser integrado, iluminado y purificado por esta luz»1. La luz de la fe confiere paz y confianza al alma del cristiano. Cristo, luz de luz, Dios verdadero, es quien da pleno sentido a todo lo que hacemos. Por eso nos interesa buscar su rostro, sin descanso y sin desmayo, presente en nuestras acciones, en nuestros amores, en nuestras ilusiones.

Queremos comenzar esta última semana del año litúrgico con los ojos fijos en Jesús, quien ya resucitado dijo: «Mirad mis manos y mis pies» (Lc 24,39). «Mirar no es solo ver, es más, también implica intención, voluntad. Por eso es uno de los verbos del amor. La madre y el padre miran a su hijo, los enamorados se miran recíprocamente; el buen médico mira atentamente al paciente... Mirar es un primer paso contra la indiferencia, contra la tentación de volver la cara hacia otro lado ante las dificultades y sufrimientos ajenos. Mirar. Y yo, ¿veo o miro a Jesús?»2.


ANTES DEL DISCURSO en que Cristo anuncia, de modo profético, el fin de Jerusalén y del mundo, tiene lugar una escena escondida, discreta, en medio de la actividad del Templo. Una mujer sin demasiados recursos entrega todo lo que tiene ante el Altísimo. Aunque nadie se dio cuenta, Jesús sí lo advierte. «Ella ha echado más que nadie» (Lc 21,3), refiere el Evangelio de hoy, dirigiéndose a quienes le rodeaban. La actitud de la viuda ha quedado como un retrato, hecho por el mismo Cristo, de la relación de los hombres con Dios: «El Señor no mira la cantidad que se le ofrece, sino el afecto con que se le ofrece. No está la limosna en dar poco de lo mucho que se tiene, sino en hacer lo que aquella viuda, que dio todo lo que tenía»3.

La relación de amistad con Dios, propia de la llamada cristiana, ansía una respuesta que involucra la existencia entera. No nos quedamos indiferentes después de haberlo encontrado. «El Señor sabe que dar es propio de enamorados, y él mismo nos señala lo que desea de nosotros. No le importan las riquezas, ni los frutos ni los animales de la tierra, del mar o del aire, porque todo eso es suyo; quiere algo íntimo, que hemos de entregarle con libertad: “Dame, hijo mío, tu corazón”. ¿Veis? No se satisface compartiendo: lo quiere todo. No anda buscando cosas nuestras, repito: nos quiere a nosotros mismos. De ahí, y sólo de ahí, arrancan todos los otros presentes que podemos ofrecer al Señor»4.

Jesús nos invita a echar todas nuestras monedas sin llamar la atención. Esas decisiones que tomamos en lo más profundo, esa apertura a la luz de la fe, nos llevarán a una alegría sin comparación. La viuda pobre lo dio todo pero salió del Templo enriquecida por la mirada de Dios; tan feliz que ni siquiera necesitaba saber que sería un ejemplo para tantas personas a lo largo de la historia.


LA VIUDA QUE contemplamos hoy en el Evangelio, «debido a su extrema pobreza, hubiera podido ofrecer una sola moneda para el templo y quedarse con la otra. Pero ella no quiere ir a la mitad con Dios: se priva de todo. En su pobreza ha comprendido que, teniendo a Dios, lo tiene todo; se siente amada totalmente por Él y, a su vez, lo ama totalmente. Jesús, hoy, nos dice también a nosotros que el metro para juzgar no es la cantidad, sino la plenitud (...). Pensad en la diferencia que hay entre cantidad y plenitud: no es cosa de billetera, sino de corazón»5.

Esta plenitud con la que queremos abandonarnos en el Señor, que no hace cálculos, y que es la que nos hará verdaderamente felices, redunda siempre en entrega a los demás. Nos llena del amor de Dios que busca ser compartido. Esas dos monedas que la viuda da al Señor cuando va al Templo, se convierten en una manera habitual de darse también a los demás. Quien es verdaderamente generoso con Dios, es también generoso con los demás.

«Ante las necesidades del prójimo, estamos llamados a privarnos de algo indispensable, no solo de lo superfluo; estamos llamados a dar el tiempo necesario, no solo el que nos sobra; estamos llamados a dar enseguida sin reservas algún talento nuestro, no después de haberlo utilizado para nuestros objetivos personales o de grupo. Pidamos al Señor que nos admita en la escuela de esta pobre viuda, que Jesús, con el desconcierto de los discípulos, hace subir a la cátedra y presenta como maestra de Evangelio vivo. Por intercesión de María, la mujer pobre que ha dado toda su vida a Dios por nosotros, pidamos el don de un corazón pobre, pero rico de una generosidad alegre y gratuita»6.


1 Francisco, Enc. Lumen Fidei, n. 35
2 Francisco, Regina Coeli, 18-IV-2021.
3 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre la Carta a los hebreos, 1, 4.
4 San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 35.
5 Francisco, Ángelus, 8-XI-2015.
6 Ibídem.

 

“En nombre de Dios: no desesperes”

Son santos los que luchan hasta el final de su vida: los que siempre se saben levantar después de cada tropiezo, de cada caída, para proseguir valientemente el camino con humildad, con amor, con esperanza. (Forja, 186)

22 de noviembre

Para que no te apartes por cobardía de esa confianza que Dios deposita en ti, evita la presunción de menospreciar ingenuamente las dificultades que aparecerán en tu camino de cristiano.

No hemos de extrañarnos. Arrastramos en nosotros mismos -consecuencia de la naturaleza caída- un principio de oposición, de resistencia a la gracia: son las heridas del pecado de origen, enconadas por nuestros pecados personales. Por tanto, hemos de emprender esas ascensiones, esas tareas divinas y humanas -las de cada día-, que siempre desembocan en el Amor de Dios, con humildad, con corazón contrito, fiados en la asistencia divina, y dedicando nuestros mejores esfuerzos como si todo dependiera de uno mismo.

Mientras peleamos -una pelea que durará hasta la muerte-, no excluyas la posibilidad de que se alcen, violentos, los enemigos de fuera y de dentro. Y por si fuera poco ese lastre, en ocasiones se agolparán en tu mente los errores cometidos, quizá abundantes. Te lo digo en nombre de Dios: no desesperes. Cuando eso suceda -que no debe forzosamente suceder; ni será lo habitual-, convierte esa ocasión en un motivo de unirte más con el Señor; porque Él, que te ha escogido como hijo, no te abandonará. Permite la prueba, para que ames más y descubras con más claridad su continua protección, su Amor.

Insisto, ten ánimos, porque Cristo, que nos perdonó en la Cruz, sigue ofreciendo su perdón en el Sacramento de la Penitencia, y siempre tenemos por abogado ante el Padre a Jesucristo, el Justo. Él mismo es la víctima de propiciación por nuestros pecados: y no tan sólo por los nuestros, sino también por los de todo el mundo, para que alcancemos la Victoria. (Amigos de Dios, 214)

 

«El compromiso siempre entraña una decisión libre»

El prelado del Opus Dei, monseñor Fernando Ocáriz, ha enviado un mensaje leído durante la clausura este sábado en Jaén del X Simposio, que ha llenado con casi 700 personas los auditorios Guadalquivir y Caja Rural de Ifeja, éste último solo de jóvenes

Conferencia de clausura del Simposio de San Josemaría

21/11/2021

El director de la Cátedra San Josemaría (2013-2019) en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma), Javier López Díaz, ha pronunciado este sábado en Jaén la conferencia “San Josemaría en la historia de la teología”. Así ha finalizado el X Simposio san Josemaría que ha reunido este año a cerca de 700 personas para hablar de forma multidisciplinar de “Libertad y compromiso”. Muchas de estas personas han sido jóvenes atraídos por la jornada “Millennials de la fe”, celebrada de forma paralela.

El cierre del simposio ha tenido lugar con la intervención del vicario de la prelatura del Opus Dei en Andalucía Oriental, Luis Alberto Prados, acompañado del hasta hace unos días obispo de Jaén, Amadeo Rodríguez.

 

Luis Alberto Prados, ha leído un mensaje de monseñor Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, en el que ha felicitado a la fundación por la iniciativa de este simposio. Y en el que ha señalado que, aunque “en una primera mirada superficial el título de esta edición, libertad y compromiso, podría parecer paradójico porque los conceptos se presentan como contrarios, sin embargo son complementarios, porque el compromiso siempre entraña una decisión libre”.

“Son muchas las personas que sienten el peso de sus obligaciones, de los deberes de la vida ordinaria, es fácil que nos inunden los escapismos. Esa opción es ficticia pues el acto propio del amor es darse, entregarse”, señalaba el prelado del Opus Dei, para concluir que “nada más falso que oponer la libertad a la entrega porque la entrega viene como consecuencia de la libertad”.

Los testimonios llenan de emoción la jornada de la tarde

La tarde comenzó con el panel “Testimonios”, en la que Joaquín Echevarría, padre de Ignacio Echevarría, conocido por enfrentarse a uno de los terroristas del atentado de Londres de junio de 2017, siendo asesinado al enfrentarse a otro terrorista, ha recordado durante una intervención, visiblemente emocionado, la figura de su hijo. Y que ha concluido asegurando que Ignacio murió ejerciendo su libertad y siempre fue una persona comprometida de llevar a la acción lo que pensaba y lo que quería hacer, y siempre defendió lo que creía que debían ser las cosas.

Harouna Garba, togolés ha contado la dura historia de su viaje hasta llegar a España en una patera. “Cuando llegué a Valencia supe que los rezos de todos mis seres querido habían servido. Desde que salí de mi país he pasado mucho sufrimiento: en el desierto viendo cómo se moría la gente, cómo sufría mi madre por nosotros”. Y Toñi Rodríguez, de Fundación Aliatar, ha contado su experiencia movilizando a muchos voluntarios para reparar infraviviendas, acompañar a personas solas, o alojar emigrantes.

Tras este panel ha sido la presentación del libro “Que sólo Jesús se luzca” biografía de san Josemaría, de Enrique Muñiz y Jesús Gil, de la Fundación BetaFilms.

Sesión de mañana

La jornada de la mañana comenzó con la intervención de José María Torralba, director del Departamento de Filosofía y del Instituto Core Curriculum de la Universidad de Navarra, que ha hablado de peregrinos y errantes como dos formas de entender y vivir la libertad. 

En el panel “¿Son buenos los tiempos que corren?» Rafael Palomino, catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado de la Universidad Complutense; Rosa María Aguilar Puiggrós, coordinadora Técnica de la Fundación Aprender a Mirar; y Víctor Petuya, presidente de European Parents Association, han hablado de la fe en la cultura del siglo XXI; de una entrega comprometida, de que la aceptación no significa tergiversar la verdad, sino hacerla atractiva. De cómo es la sociedad, cómo se comunica, y de que “solo las personas podemos ser libres y comprometernos”. Además, Victor Petuya, ha presentado la Asociación de Padres de Europa, EPA, destacando que los padres son los principales educadores de los hijos.

En el panel panel «La libertad ante el dolor y el miedo», el sacerdote Juan Jolín ha contado su experiencia en el Hospital Isabel Zendal durante la pandemia. El sacerdote, que estuvo atendiendo a los enfermos en los momentos más duros de la Covid-19, ha contado de sus miedos compartidos con otros capellanes en esos días. De cómo los que se encontraban allí vencían sus miedos, de la soledad de los profesionales sanitarios, del miedo de los enfermos, la incertidumbre, la angustia. Y de cómo profesionales y enfermos los superaban.

La psicóloga y psicoterapeuta Isabel Rojas Estapé ha hablado de superar el miedo al compromiso. De trabajar el amor, amar el trabajo, los amigos, el interés por la cultura. Todo ello en medio del mundo de la recompensa instantánea. En el que muchos jóvenes consideran que el matrimonio, el compromiso es sinónimo de esclavitud.

Décimo simposio sobre el mensaje del fundador del Opus Dei

Este es el décimo simposio que se celebra desde 2002, de forma bienal, con una media de 400 personas cada uno, a excepción del año pasado a causa de la pandemia. Está organizado por la Fundación Catalina Mir, una entidad de beneficencia particular, aprobada por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, que tiene como fines promover y realizar actividades de carácter asistencial, cultural y social.

Las ediciones anteriores se dedicaron, la primera, a profundizar en los puntos centrales de su mensaje, y las siguientes, a La familia, a Los medios de comunicación, a La solidaridad, a Los jóvenes, al Trabajo, a Los escenarios de la libertad en el s. XXI, al Diálogo y la convivencia, y el último a Fe y sociedad.

 

«La nobleza de espíritu tiene mucho que ver con la santidad y el mensaje de san Josemaría»

El poeta y escritor Enrique García-Máiquez ha protagonizado la XII Conferencia de las Artes San Josemaría Escrivá de Balaguer del Colegio Mayor Moncloa, de Madrid.

Enrique García-Máiquez durante la conferencia "San Josemaría y la nobleza de espíritu". XII Conferencia de las Artes, San Josemaría Escrivá de Balaguer, en el Colegio Mayor Moncloa.

18/11/2021

Enrique García-Máiquez es poeta, crítico literario, escritor, profesor, columnista y traductor. Un verso robusto de la lírica española. Un referente en el arte mayor. Según un tuit del Colegio Mayor Moncloa, su intervención en la XII Conferencia de las Artes San Josemaría Escrivá de Balaguer ha sido “una inspiración”.

¿Tema? La nobleza de espíritu en el pensamiento y la vida del fundador del Opus Dei. ¿Enfoque? 360 grados. ¿Origen de la exégesis? “La definición más fina que yo conozco de nobleza de espíritu”, que es la que deambula en la Divina comedia de Dante en boca de Ulises para elevar el espíritu de sus compañeros: “No olvidéis vuestra estirpe y nacimiento:/ para vivir cual bestias no se os hizo,/ sino para alcanzar virtud y conocimiento”.

Estación de Atocha. Tren con destino de vuelta a Cádiz soplándonos en la nuca. Gente que sale y que entra, que sube y que baja, que vuelve o que llega. Maletas, historias, ruedas, rampas mecánicas, voces de aviso, caras de urgencia, gestos de alta velocidad. En este desaguadero de vías que nacen y mueren, trajinan cuerpos con alma de santos y truhanes, de nobles e innobles. Microeconomía de un mensaje universal a escala en medio de un intercambiador de viajes. En una esquina baja nos tomamos un café sereno con puente aéreo entre 1902, 1928, 1975 y 2021.

Dante, san Josemaría, universitarios del siglo XXI. Cose usted una trama en medio del mundo y a través de los siglos con el hilo de la nobleza.

La nobleza de espíritu es un ideal eterno que el fundador del Opus Dei supo traer intacto y reluciente a nuestro tiempo.

¿Tesis?

San Josemaría era una persona incardinada en su época, consciente de los problemas más acuciantes del momento, y su sensibilidad le permitió descubrir en el ambiente cultural ideas que servían al mensaje divino. Entendió, por ejemplo, que las masas de personas que ascendían a la nueva sociedad industrial de entonces requerían un ideal de nobleza y de altruismo para encauzar y dignificar esa imparable “rebelión de las masas” que diagnosticó Ortega y Gasset. Por sus raíces aragonesas, nacido a la sombra del castillo de Monzón y de Torreciudad, y por muchos condicionantes que giran en torno a su biografía personal y a su modo de ser, supo ver que Dios le pedía ofrecer un afán de nobleza, una cruzada moral inspirada en la libertad, a todas aquellas personas que formaban parte de las nuevas grandes clases trabajadoras y medias de los años 30. Esa propuesta se concreta en recordar la llamada universal a la santidad en torno al heroísmo del trabajo cotidiano con un ideal de misión.

Enrique García-Máiquez durante la XII Conferencia de las Artes San Josemaría Escrivá de Balaguer del Colegio Mayor Moncloa. Fotos de Javier Calleja

Habla usted de un ideal “casi de caballería”.

Sí, en alguno de sus apuntes íntimos san Josemaría reconoce que tiene en mente poner en marcha una especie de orden militar en medio del mundo. Piensa, incluso, en que estará compuesta por “caballeros blancos” y “damas blancas”, aunque después, atendiendo a la inspiración divina, decide no usar unos nombres que eran innecesarios y que hubiesen distraído. Pero la intuición primera queda dentro, como una semilla. Hay un ideal caballeresco en el núcleo íntimo del Opus Dei. Esto ni es esnobismo ni anacronismo. En esos años, Eugenio d’Ors lanza la idea de “la caballería intelectual” en su Glosario y en Aprendizaje y heroísmo. No olvidemos las propuestas de Juan Ramón Jiménez en su conferencia sobre El trabajo gustoso. Defiende que el trabajo de un jardinero o de un mecánico pueden convertirse “en la mejor obra”, en poesía, lo que, para él, es literalmente un concepto análogo a la santidad. En otra conferencia propone la aristocracia inmanente o de intemperie. San Josemaría propuso en línea con los mejores intelectuales de su tiempo lo que podríamos llamar una “aristocracia trascendente”, también de intemperie. En resumen, verbaliza la misión encomendada por Dios con las ideas más elevadas de su tiempo.

Ese ideal de caballería noble está muy presente en Camino.

Efectivamente. En Camino san Josemaría habla de pensamientos nobles, de las grandes virtudes, de ambiciones palpitantes… Los libros de caballería tuvieron una fuerte impronta en su vida, como también la tuvieron, curiosamente, en la de san Ignacio de Loyola y en la de santa Teresa de Jesús. El fundador del Opus Dei fue un gran admirador de El Quijote, de Cervantes. En su mensaje y en su vida cobran protagonismo esa audacia, esa nobleza, esa locura y ese afán de aventuras presentes en la historia de Alonso Quijano, que se empeña en ser caballero andante con el mismo anhelo con el que san Josemaría anima a luchar por la santidad. Sin respetos humanos ni miedo al ridículo.

Ricardo Calleja Rovira, director del Colegio Mayor Moncloa

El Quijote es un libro de caballería con un toque importante de humor.

El humor y el sentido de comedia son inherentes a la nobleza de espíritu, irremediablemente. De los escritos y los pensamientos del fundador del Opus Dei se desprende que no se puede pretender ser santo en medio del mundo -como no se puede intentar ser caballero andante- sin saber reírse de uno mismo, incluso de sus fracasos. Lo leemos en el punto 390 de Camino: “Ríete del ridículo. —Desprecia el qué dirán. Ve y siente a Dios en ti mismo y en lo que te rodea. Así acabarás por conseguir la santa desvergüenza que precisas, ¡oh paradoja!, para vivir con delicadeza de caballero cristiano”.

“EL HUMOR Y EL SENTIDO DE COMEDIA SON INHERENTES A LA NOBLEZA DE ESPÍRITU. DE LOS ESCRITOS Y LOS PENSAMIENTOS DEL FUNDADOR DEL OPUS DEI SE DESPRENDE QUE NO SE PUEDE SER CABALLERO ANDANTE O SANTO EN MEDIO DEL MUNDO SIN SABER REÍRSE DE UNO MISMO”

“Caballero cristiano”. Entiende que san Josemaría defiende que el paso previo para ser santo es ser buena persona y ser un “caballero cristiano” es la mejor forma de expresar ese conjunto de virtudes de carne y hueso previas a lo sobrenatural.

La nobleza de espíritu de los caballeros y las damas cristianas presupone sabiduría, elegancia, fortaleza, prudencia, caridad, decisión, audacia, entereza, coherencia, corazón, honor, valentía, compromiso con la palabra dada, sentido del humor… La nobleza de espíritu puede entenderse como un conjunto de virtudes humanas que predispone a acometer la tarea de la santidad imitando de verdad a Jesucristo. Hablábamos antes de El Quijote y me acordaba de esas palabras clarividentes del entonces cardenal Ratzinger en su homilía de la misa de acción de gracias tras la beatificación de Josemaría Escrivá de Balaguer, en 1992. Lo definía así: “Se atrevía a ser algo así como un Don Quijote de Dios. ¿O acaso no parece «quijotesco» enseñar, en medio del mundo de hoy, la humildad, la obediencia, la castidad, el desprendimiento de las cosas materiales, el olvido de sí? La voluntad de Dios era para él lo verdaderamente razonable y así se mostró racional lo aparentemente irracional”.

Ratzinger habla también en esa homilía de las veces en que san Josemaría hacía referencia a su propia locura de amor a Dios. Decía: “Una y otra vez hablaba de sus «locuras»: comenzar sin ningún medio, empezar en medio de lo imposible. Parecían locuras que debía arriesgarse a hacer, y se arriesgó. En este contexto vienen a la mente aquellas palabras de su gran compatriota Miguel de Unamuno: «Sólo los locos hacen lo sensato, los sabios no hacen más que tonterías».

Lo exige Dante en su definición: hay que perseguir la virtud con energía y voluntad. La nobleza de espíritu conlleva el deseo grande de atreverse, de enrolarse en aventuras, aventuras que para muchos ojos sin fe son una locura. San Josemaría expresa con gracia y sin ambages la metáfora en un encuentro en Pozoalbero, en 1972. De nuevo, es eso de Dante de que “no fuisteis hechos para vivir como animales”, sino para aspirar a los carismas mejores (Cor 12, 31), a los grandes proyectos, a protagonizar conquistas que llenen el mundo de santidad y alegría. Toda la literatura del ciclo artúrico nos cuenta metamorfosis: la del muchacho de las cocinas en héroe, por ejemplo. También en los cuentos populares, como la del sapo en príncipe, san Josemaría nos propone una metamorfosis real para la vida verdadera: convertirnos en mejores personas con afán de santidad.

El fundador del Opus Dei tiene en mente El Quijote y le saca partido a la vida de su protagonista y de Sancho Panza para hablar de vida interior. Pero discrepa de Tartarín de Tarascón. De hecho, lo pone como contraejemplo en este pasaje de su homilía La grandeza de la vida corriente, recogida en Amigos de Dios: “Pensando en aquellos de vosotros que, a la vuelta de los años, todavía se dedican a soñar —con sueños vanos y pueriles, como Tartarín de Tarascón— en la caza de leones por los pasillos de su casa, allí donde si acaso no hay más que ratas y poco más; pensando en ellos, insisto, os recuerdo la grandeza de la andadura a lo divino en el cumplimiento fiel de las obligaciones habituales de la jornada, con esas luchas que llenan de gozo al Señor, y que sólo El y cada uno de nosotros conocemos”.

Es que a Tartarín de Tarascón le sobran infantilismo e idealismo (valga la redundancia), y le falta nobleza de espíritu. Sin afán por salir a los caminos a poner por obra lo soñado, no hay nobleza que valga. “Lengua sin manos, como osas hablar”, se advierte en el Cantar del Mío Cid, que es un libro que también interesó mucho a san Josemaría Escrivá de Balaguer. A Confucio tampoco le habría gustado Tartarín: “Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos”, dijo.

Porque el realismo y la nobleza de espíritu están en sintonía.

Eso es. La nobleza nos invita a perseguir el ideal para ponerlo por Obra.

En la predicación, en los escritos y en el trato personal con san Josemaría fluye con frecuencia el símil entre el servicio a Dios y a los demás como una aventura.

Predicaba la aventura de hacerse santo de altar, que no tiene nada que envidiar a convertirse en un caballero de la tabla redonda. Y de conquistar -de paz- el mundo para poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades, nada menos. Se escuchan estas propuestas y se oye el galopar de un caballo dentro del pecho, ¿o no?

Como parte de su análisis de la nobleza, habla usted también de la importancia de “la nobleza del origen” en la vida de san Josemaría.

El hidalgo es, por definición, el hijo de algo, de alguien. Boecio precisa más: de Alguien. Escribió en La consolación por la filosofía que, si miramos al origen, todos somos hijos de Dios, y no podemos tener un origen más noble. En el mensaje de san Josemaría, ese origen, esa filiación divina, es el sustento de todo el espíritu. Además, en la vida del fundador del Opus Dei hay un interés íntimo también por reivindicar su origen familiar: las virtudes de sus padres, la defensa de sus apellidos... Personalmente, me enternece ese amor a la genealogía, tan presente, desde luego, en la vida del propio Cristo, como nos relatan los Evangelios: dos de ellos empiezan con el árbol genealógico de Jesús.

En Cristo encuentra, también, san Josemaría su referente del caballero cristiano.

Siempre. En El diario de la felicidad, Nicolae Steinhardt explica que Jesucristo es “el modelo de gentleman”. Es lógico: es perfecto hombre. Steinhardt admira su elegancia, su cariño con todos, su cuidado por los detalles, su valor, etc. Ese es el tono que inunda las enseñanzas de san Josemaría. Cristo, que nace en un pesebre y no echa cuenta del dinero, se siente bíblicamente orgulloso de pertenecer a la Casa de David. Cristo, elegante, sabio, prudente, valiente, fuerte, cariñoso, noble. Refiriéndose a Dios Padre, el filósofo Rémi Brague dio una conferencia memorable titulada: “Dios como caballero”.

Ese mensaje caballeresco puede sonar elitista.

¡Y tanto que puede, pero no lo es! Al contrario: uno de los problemas de fondo del mundo actual es la imposición de un igualitarismo que sólo se queda tranquilo si nos iguala por abajo. La acusación de elitismo se deshace al constatar que ese ideal de caballeros cristianos se inserta en una propuesta mayor: que todos los hombres, sin excepción, pueden ser nobles, porque todos estamos llamados a la santidad. Pocas cosas menos elitistas y con más sensibilidad social que ofrecer a la gente -¡a toda!- la máxima elevación.

“POCAS COSAS MENOS ELITISTAS Y MÁS SOCIALES QUE OFRECER A LA GENTE -¡A TODA!- UN IDEAL DE LA MÁXIMA ELEVACIÓN”

La elegancia también es nobleza.

Sin elegancia no hay nobleza. Lo que, en última instancia, vuelve a tener una lectura a lo divino. Coincido con Josep Pla en que “la suprema elegancia es la caridad”. Estar pendientes de los demás con un cariño auténtico es el culmen de las buenas maneras.

¿Alguna conexión entre nobleza y poesía en la vida de san Josemaría?

Esa conexión entre poesía, vida corriente y espíritu de caballería la establece él mismo en esa frase tan gráfica de Es Cristo que pasa: “El milagro que os pide el Señor es la perseverancia en vuestra vocación cristiana y divina, la santificación del trabajo de cada día: el milagro de convertir la prosa diaria en endecasílabos, en verso heroico, por el amor que ponéis en vuestra ocupación habitual”.

Otra acepción de nobleza presente en los escritos y en la predicación de san Josemaría es el honor.

¡Y en su vida! El fundador del Opus Dei no se avergüenza de hablar de honor ni de aspirar a él, ni de mantenerlo, lo que nos trae otra vez a la memoria las figuras del caballero o la dama cristianos. Karl Vossler, con esa querencia tan germánica por el tecnicismo, ve en el honor “una instancia intermedia y pivotante, entre la santidad y las normas del mundo”. Exactamente como ese “plano intermedio transmutador” lo propone también san Josemaría: un estadio de exigencia a lo que nos pide la conciencia -“nobleza obliga”- para auparse de ahí a la santidad. El fundador del Opus Dei dio un paso más en su vida que me parece clave. A principios de los años cuarenta, en la época más dura de los ataques contra él y contra la Obra, muchos de ellos provenientes de personas de Iglesia, sucedió lo que cuenta con voz propia: “Llegó un momento en el que tuve que ir una noche al Sagrario (…), a decir: Señor —y me costaba, me costaba porque soy muy soberbio, y me caían unos lagrimones…—, si Tú no necesitas mi honra, yo ¿para qué la quiero? Desde entonces me importa un pito todo”. Explica Montaigne en algún momento de sus ensayos —cito de memoria— que “nadie es honorable si no está dispuesto a renunciar a su honor por una causa superior”. San Josemaría cumple también con este requisito final y al pie de la letra.

¿Cuánta nobleza de espíritu encierra esa enseñanza de san Josemaría de “amar al mundo apasionadamente”?

Mucha. Entre amar al mundo apasionadamente y ser mundanos está, precisamente, la acción virtuosa de la nobleza de espíritu, que se empeña en mejorar el mundo, sin entregarse a él. Quien no se instale en ese -que decía Vossler- “plano intermedio transmutador” del caballero andante que se enfrenta a toda injusticia y desorden, o es mundano o renuncia al mundo. El caballero cristiano ni se rinde ni se retira.

¿Cómo se trae ese mensaje caballeresco al siglo XXI?

Alguien tan poco snob como Camus decía que “este mundo se mueve tanto -como un gusano al que cortan en pedazos- porque ha perdido la cabeza. Busca a sus aristócratas". San Josemaría expone en el punto 301 de Camino una idea análoga: “Un secreto. —Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son crisis de santos”. Y otra confluencia impresionante: Camus, intelectual comprometido, solo podía concebir dos aristocracias: “La de la inteligencia y la del trabajo”, con la particularidad de que habrán de ir unidas: “Pero la inteligencia sola no es una aristocracia. Ni el trabajo solo”. No debemos renunciar a esa llamada de clarín que representa la nobleza de espíritu. San Josemaría nos la propone. La aventura de servir a Dios nos eleva mientras nos esforzamos por mejorar el mundo con la inteligencia y con el trabajo. Don Quijote decía: «Podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo es imposible». A nosotros, tampoco podrán quitárnoslos.

 

La luz de la fe (I): la luz de la fe: vosotros sois la luz del mundo

La fe es un regalo de Dios que nos cambia la vida. La serie de editoriales que ahora comenzamos con el título “La luz de la fe” —dirigida a creyentes, vacilantes y no creyentes abiertos a Dios— desea ayudar a descubrirlo, y a compartir el hallazgo.

09/05/2017

«El pueblo que yacía en tinieblas ha visto una gran luz; para los que yacían en región y sombra de muerte una luz ha amanecido» (Mt 4,16). De la mano del profeta Isaías, san Mateo presenta bajo el signo de la luz el inicio de la actividad apostólica del Señor en Galilea, tierra de transición entre Israel y el mundo pagano. Jesús, como profetizaba el anciano Simeón décadas antes con el Niño entre sus brazos, es «luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2,32). Lo dirá el Señor de sí mismo: «Yo soy la luz del mundo» (Jn 8,12). Con la luz de la fe, con la luz que es Él, la realidad adquiere su verdadera profundidad, la vida encuentra su sentido. Sin ella, al final parece que «todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, la senda que lleva a la meta de aquella otra que nos hace dar vueltas y vueltas, sin una dirección fija»[1].

Son muchas las personas que, a veces sin saberlo, buscan a Dios. Buscan su felicidad, que solo pueden encontrar en Dios, porque su corazón está hecho por Él y para Él. «Ya estás tú en sus corazones —reza San Agustín—, en los corazones de los que te confiesan, y se arrojan en ti, y lloran en tu seno a vista de sus caminos difíciles (…) porque eres tú, Señor, y no un hombre de carne y sangre; eres tú, Señor, que los hiciste, quien los restablece y consuela»[2]. Sin embargo, también hay quienes esperan encontrar la felicidad en otra parte, como si el Dios de los cristianos fuera un competidor de sus ansias de felicidad. En realidad, le están buscando a Él: se encaran solo «con la sombra de Jesucristo, porque a Cristo no lo conocen, ni han visto la belleza de su rostro, ni saben la maravilla de su doctrina»[3].

SON MUCHAS LAS PERSONAS QUE, A VECES SIN SABERLO, BUSCAN A DIOS: SU CORAZÓN ESTÁ HECHO POR ÉL Y PARA ÉL.

—«¿Crees tú en el Hijo del Hombre?» —pregunta Jesús al ciego de nacimiento, que ha recobrado ya la vista. —«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» (Jn 9,35s). En todos los rincones del mundo hay hombres y mujeres que, en el fondo de la indiferencia u hostilidad que puedan mostrar hacia la fe, esperan quien les indique dónde está Dios, dónde está el que puede iluminar sus ojos y saciar su sed. Retratan bien su situación unas palabras que san Ireneo escribe sobre Abrahán: «Cuando, siguiendo el ardiente deseo de su corazón, peregrinaba por el mundo preguntándose dónde estaba Dios, y comenzó a flaquear y estaba a punto de desistir en la búsqueda, Dios tuvo piedad de aquel que, solo, le buscaba en silencio»[4]. A cada uno de ellos debemos llegarnos los cristianos, con el convencimiento humilde y sereno de que sabemos de Aquel a quien buscan (cfr. Jn 1,45s; Hch 17,23), aunque también nosotros constatemos tantas veces que aún no le conocemos bien. A todos los cristianos el Señor nos dice: «vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,14); «dadles vosotros de comer» (Mt 14,16).

Levadura de esta masa

El Evangelio «es una respuesta que cae en lo más hondo del ser humano. Es la verdad que no pasa de moda porque es capaz de penetrar allí donde nada más puede llegar»[5], porque alcanza a «iluminar toda la existencia del hombre»[6], a diferencia de los saberes humanos, que solo consiguen esclarecer algunas dimensiones de la vida. Sin embargo, esta luz que «brilla en las tinieblas» (Jn 1,5) se encuentra con frecuencia con la frialdad de un mundo que tiene por real solamente lo que se puede ver y tocar, lo que se deja ver a la luz de la ciencia o del consenso social. Por una inercia cultural de siglos, la fe se percibe a veces como «un salto que damos en el vacío, por falta de luz, movidos por un sentimiento ciego; o como una luz subjetiva, capaz quizá de enardecer el corazón, de dar consuelo privado, pero que no se puede proponer a los demás»[7].

Sin embargo, también aquí hay motivos para el optimismo. Benedicto XVI constataba ya hace unos años cómo la ciencia ha empezado a tomar conciencia de sus límites: «muchos científicos dicen hoy que de alguna parte tiene que venir todo, que debemos volver a plantearnos esa pregunta. Con ello vuelve a crecer también una nueva comprensión de lo religioso, no como un fenómeno de naturaleza mitológica, arcaica, sino a partir de la conexión interior del Logos»[8]: poco a poco va quedando atrás la idea, demasiado simple, de que creer en Dios es un recurso para cubrir lo que no sabemos. Se abre camino una concepción de la fe como la mirada que logra dar mejor cuenta del sentido del mundo, de la historia, del hombre y, a la vez, de su complejidad y misterio[9].

EL EVANGELIO «ES UNA RESPUESTA QUE CAE EN LO MÁS HONDO DEL SER HUMANO. ES LA VERDAD QUE NO PASA DE MODA PORQUE ES CAPAZ DE PENETRAR ALLÍ DONDE NADA MÁS PUEDE LLEGAR» (PAPA FRANCISCO)

Estas nuevas perspectivas traen consigo un desafío para la teología, la catequesis y, en definitiva, el apostolado personal: «la religiosidad tiene que regenerarse de nuevo en este gran contexto y encontrar así nuevas formas de expresión y de comprensión. El hombre de hoy no comprende ya sin más que la sangre de Cristo en la cruz es expiación por sus pecados (…); se trata de fórmulas que hay que traducir y captar de nuevo»[10]. En efecto, es tarea de la teología no solo profundizar en los distintos aspectos de la fe, sino también acercar cada generación al Evangelio. La teología y la catequesis no deben contemporizar, en el sentido de rebajar la fe a las miopías de cada época, pero están llamadas a hacer contemporáneo a Cristo: a acoger las inquietudes, el lenguaje y los desafíos de cada momento, no como un mal menor, sino como la materia y el ambiente en que Dios espera que hagamos un pan sabroso, un pan para alimentar a todos (cfr. Mt 14,16). «Fuimos invitados a ser levadura de esta masa concreta. Es cierto podrán existir “harinas” mejores, pero el Señor nos invitó a leudar aquí y ahora, con los desafíos que se nos presentan. No desde la defensiva, no desde nuestros miedos sino con las manos en el arado, ayudando a hacer crecer el trigo tantas veces sembrado en medio de la cizaña»[11].

La atención a la sensibilidad del presente no viene a añadirse desde fuera a la fidelidad al Evangelio, sino que forma parte esencial de ella. Para proteger la fe, para vivirla con sentido, y para ir por todo el mundo enseñándola (cfr. Mc 16,15), se hace necesario recibirla hoy de nuevo, percibirla y hacer que los demás la perciban como lo que verdaderamente es: un don de Dios que nos cambia la vida, que la llena de luz. «Algunos pasan por la vida como por un túnel, y no se explican el esplendor y la seguridad y el calor del sol de la fe»[12]. El esfuerzo por mostrar esa luz y calor de la fe está transido de una solicitud sincera por hacerse cargo de las perplejidades y las dudas de nuestros coetáneos, sin considerarlas de antemano como impertinencias o complicaciones. Así uno se pone en mejores condiciones de encontrar, en cada caso, las palabras adecuadas. Hay personas, escribía San Josemaría, «que no saben nada de Dios..., porque no les han hablado en términos comprensibles»[13]. Cuando alguien no entiende, puede ser porque quien les habla tampoco ha comprendido lo que explica, o no se ha hecho cargo de sus inquietudes, y habla, quizá sin querer, de un modo abstracto y despegado. A la vez, es bueno no olvidar que «nunca podremos convertir las enseñanzas de la Iglesia en algo fácilmente comprendido y felizmente valorado por todos. La fe siempre conserva un aspecto de cruz (…). Hay cosas que solo se comprenden desde esa adhesión que es hermana del amor, más allá de la claridad con que puedan percibirse las razones y argumentos»[14].

Los católicos pueden verse a veces criticados como gente de miras estrechas, por el hecho de que no se pliegan a ciertos postulados que el mundo da por buenos. Sin embargo, si no dejan que les invada el miedo o el resentimiento ante las descalificaciones, si procuran desentrañar la inquietud o la herida que late en una respuesta airada, si no se cansan de pensar nuevos modos de dar cuenta de su visión del mundo, de hecho serán reconocidos, cada uno a su nivel, como personas con «amplitud de horizontes (…); una cuidadosa atención a las orientaciones de la ciencia y del pensamiento (…); una actitud positiva y abierta, ante la transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida»[15].

EL LENGUAJE QUE MUEVE NO ES NECESARIAMENTE EL DEL GRAN ORADOR, SINO EL DE QUIEN HABLA, DESDE SU MODO DE SER, CON SUS PALABRAS, DE SU EXPERIENCIA DE LA FE.

La serie de editoriales que ahora inicia se propone ilustrar cómo la fe responde a las aspiraciones más profundas del corazón del hombre del siglo XXI, cómo Cristo, en enseñanza del Concilio Vaticano II, «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre»[16]. Se quiere prestar atención a las dificultades que muchas personas encuentran —incluso cristianos con buena formación— para comprender el sentido de determinados aspectos de la fe, y para explicarlos a otros cuya fe se ha enfriado, o que querrían acercarse a ella. Se dirige, por tanto, a un público amplio: creyentes, vacilantes y no creyentes con apertura, quizá latente, a la fe. Las distintas cuestiones se abordan sin pretensión de exhaustividad, centrando el esfuerzo en recuperar accesos, en trazar nuevos caminos hacia puntos que pueden resultar menos claros hoy: mostrando, en fin, cómo la fe ilumina la realidad, y cómo se puede vivir la propia vida bajo esa luz. ¿Qué significa para mi vida, por ejemplo, que Jesucristo haya resucitado, o que Dios sea una Trinidad de personas? ¿En qué sentido la fe en la creación cambia la visión de la realidad? ¿Si el más allá no es un lugar físico, cómo pensar que sea tan real como el suelo que piso?

Donde está tu síntesis

Quien sigue un partido de tenis por la televisión no mejora con eso su forma física o su técnica: solo al jugar en la cancha entran en movimiento la técnica, el estilo, el golpe. De modo análogo, la formación doctrinal no se limita al acopio de conocimientos o de argumentos. Nos podemos beneficiar mucho de lo que leemos o estudiamos, pero no basta con retener: es necesario elaborar una comprensión propia de las cosas, hacerlas nuestras. «El estudio de la teología, no rutinario ni simplemente memorístico, sino vital, ayuda en gran medida a que lleguen a ser plenamente connaturales a la inteligencia las verdades de nuestra fe y a aprender a pensar en la fe y desde la fe. Sólo así se está en condiciones de valorar las múltiples cuestiones, en ocasiones complejas, que suscitan las ocupaciones profesionales y el desarrollo de la sociedad en su conjunto»[17].

La caridad, el amor fraterno, por el que vemos en cada hombre un hermano, es sin duda el testimonio más auténtico y luminoso de la fe: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros» (Jn 13,35). Cuando una persona se sabe querida de verdad, sin reservas, adivina el Amor de quien «nos amó primero» (1 Jn 4,19), un Amor que no es de este mundo, porque pasa por encima de tantas cosas —errores, antipatías, timidez, desconocimiento— que en el mundo llevan a la gente a ignorarse o a despreciarse. «A Dios se le puede ver con el corazón: la simple razón no basta»[18]: si la caridad, que habla al corazón, hace visible a Dios, su falta desdibuja su presencia en el mundo, y deslegitima al evangelizador; hace de él un falso profeta (Cfr. Mt 7,15). Sin embargo, la autenticidad que se espera hoy de un cristiano no se limita al testimonio de la caridad: se refiere también, en una medida importante, al modo personal y natural en que habla de Dios. Si uno tiene el hábito de pensar y de explicarse su propia fe, si ese diálogo interior nutre su oración y se nutre de ella, al hablar de Dios no transmitirá solo nociones teológicas o doctrinales: hablará de su experiencia, la de alguien que vive con Él y de Él. Por contraste, decía san Agustín, «pierde el tiempo predicando exteriormente la Palabra de Dios quien no es oyente de ella en su interior»[19]. Escuchar la Palabra de Dios es dejar que modele nuestro modo de pensar, de hablar, de vivir; que ilumine nuestras situaciones, intereses, encuentros; que se haga, en definitiva, nuestra.

LAS IDEAS DE OTROS PUEDEN AYUDARNOS MUCHO, PERO NO BASTA CON HACER ACOPIO DE ELLAS SI QUEREMOS HABLAR DE CORAZÓN A CORAZÓN.

«Donde está tu síntesis, allí está tu corazón», escribe el Papa, parafraseando una frase del Señor (cfr. Mt 6,21): «la diferencia entre iluminar el lugar de síntesis e iluminar ideas sueltas es la misma que hay entre el aburrimiento y el ardor del corazón»[20]. El lenguaje que mueve no es necesariamente el del gran orador, sino el de quien habla, desde su modo de ser, con sus palabras, de su experiencia de la fe. Por eso la formación doctrinal no está llamada a discurrir en un sector de nuestro saber, aislado del resto, sino a dialogar con todo lo que vivimos y somos, de modo que aun tomando tantas formas como personas, se pueda reconocer el mismo Espíritu en todas ellas. Así lo vemos en los santos, que nos hablan de Dios de mil modos, y así sucede con tantos santos escondidos. Si cada época —hoy quizá más— tiene sus Babeles, marañas de voces enfrentadas o discordantes (cfr. Gn 11,1-9), la pluralidad de lenguas del Espíritu Santo sigue ensanchándose en una «nueva Pentecostés»[21] allí donde hay cristianos que le escuchan, porque «si el Espíritu Santo no da interiormente la inteligencia, el hombre trabaja en vano (...): si el Espíritu Santo no acompaña el corazón del que oye, será inútil la palabra del doctor»[22].

Intenta beber de tu propia fuente

Se ha dicho que la cultura es lo que queda cuando uno olvida lo que estudió: es aquello que crece al cultivar la tierra de nuestra alma. «Nuestra formación no termina nunca»[23], solía decir san Josemaría: es necesario estudiar durante toda la vida, y hacerlo con la mentalidad evangélica y evangelizadora del agricultor (cfr. Mt 13,3-43). El cultivo es un trabajo paciente y sostenido, pero lleno de gratificaciones, cuando salen los primeros brotes, y cuando llegan los frutos. Junto al diálogo con Dios en la oración, y la disposición a conversar con los demás, facilita mucho ese cultivo la reflexión personal, por la que se adquiere una voz propia, auténtica, abierta. En ese diálogo interior, es necesario arar, sembrar, regar: ir dando forma a las ideas, buscar las palabras, aunque a veces salgan solo balbuceos. Las ideas de otros pueden ayudarnos mucho, pero no basta con hacer acopio de ellas si queremos hablar de corazón a corazón.

No se trata, pues, solamente de saber cosas, según una noción meramente cuantitativa del saber, sino de adquirir y renovar una mirada penetrante y apasionada sobre la realidad en toda su amplitud, es decir, con los demás y con Dios. La comprensión de la fe es tarea para cada uno, con sus modos: la profesora universitaria, el trabajador manual, la asistenta social, el auditor. Esta tarea intransferible no se añade al interés por conocer la fe, sino que le da forma: es una actitud por la que uno procura hacer suyo lo que oye, no solo en las obras, sino también en las ideas, en el lenguaje. «Soy un hombre de este tiempo si vivo sinceramente mi fe en la cultura de hoy, siendo uno que vive con los medios de comunicación de hoy, con los diálogos, con las realidades de la economía, con todo, si yo mismo tomo en serio mi propia experiencia e intento personalizar en mí esta realidad. Así estamos en el camino de hacer que también los demás nos entiendan. San Bernardo de Claraval, en su libro de reflexiones a su discípulo el Papa Eugenio, dijo: intenta beber de tu propia fuente, es decir, de tu propia humanidad. Si eres sincero contigo mismo y empiezas a ver en ti qué es la fe, con tu experiencia humana en este tiempo, bebiendo de tu propio pozo, como dice san Bernardo, también puedes decir a los demás lo que hay que decir»[24].

AUNQUE EL CRISTIANO TIENE LA RESPONSABILIDAD DE DEFENDER LA FE, SU ESPÍRITU DE FONDO NO ES EL DE QUIEN RECUPERA UN ESPACIO PERDIDO, SINO EL DE QUIEN SE SABE PARTE DE UNA SERENA CONQUISTA.

Quien se conduce así aprende de todas las conversaciones, no se arredra ante las objeciones, sino que las acepta como retos para comprender mejor su propia fe, para hacerse cargo de cómo piensan los demás, para percibir con ellos sus vértigos. Quien vive así escucha mucho, aprende con todos y de todos; concibe el diálogo, más que como una lucha por afianzar posiciones y rebatir argumentos, como un baile, en el que todo puede cooperar a esclarecer la realidad, aunque no sea siempre por la línea recta. «Un diálogo es mucho más que la comunicación de una verdad. Se realiza por el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre los que se aman por medio de las palabras. Es un bien que no consiste en cosas, sino en las personas mismas que mutuamente se dan en el diálogo»[25].

Aunque el cristiano tiene la responsabilidad de defender la fe, su espíritu de fondo no es el de quien recupera un espacio perdido, sino el de quien se sabe parte de una serena conquista. Sabemos dónde está la felicidad que busca nuestro corazón y el de todos los hombres y mujeres. Y la buscamos con ellos: «de ti piensa mi corazón: “Busca su rostro”» (Sal 27,8). Qué paz nos da esa certeza, para dialogar con todos, como hermanos que buscan a quien yo busco, que comparten conmigo mucho más de lo que piensan; para crecer con ellos, sabiendo que a su tiempo se hará la luz: nuestros amigos descubrirán «ubi vera sunt gaudia», dónde se encuentra la verdadera alegría[26], y nosotros lo redescubriremos con ellos.

Carlos Ayxelà

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Lecturas para profundizar

Sigue una lista, no exhaustiva, de libros, artículos y documentos acerca del modo de hablar de la fe hoy. Se indican en primer lugar algunos textos del Magisterio reciente y de otros organismos de la Iglesia, y después textos de otros autores. En las próximas entregas de esta serie se indicarán también textos específicos sobre los respectivos temas.

Francisco, Enc. Lumen Fidei, 29-VI-2013.

Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium, 24-XI-2013, esp. capítulo 3, “El anuncio del evangelio”.

Francisco, Catequesis en el Año de la Fe, de marzo a diciembre 2013 (disponibles en vatican.va)

Benedicto XVI, Catequesis en el Año de la Fe (octubre 2012 – febrero 2013, disponibles en vatican.va; p.ej. “¿Cómo hablar de Dios?”, 28-XI-2012 [leer]; “El deseo de Dios”, 7-XI-2012 [leer]).

San Juan Pablo II, Carta Ap. Novo Millennio Ineunte, 6-I-2001 (leer)

San Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo (marzo 1985 – noviembre 1997, disponibles en vatican.vapdb)

Beato Pablo VI, Ex. Ap. Evangelii Nuntiandi, 8-XII-1975 (leer).

Catecismo de la Iglesia Católica (vatican.vaintratext) y Compendio del Catecismo (ebook)

Consejo Pontificio de la Cultura ¿Dónde está tu Dios? La fe cristiana ante la increencia religiosa, Valencia: Edicep, 2005 (leer).

Consejo Pontificio de la Cultura La vía pulchritudinis, camino de evangelización y de diálogo (leer).


Babendreier, J. La fe explicada hoy, Rialp, 2016 (The Faith Explained Today: Popular Edition)

Barron, R. Catolicismo: un viaje al corazón de la fe, Doubleday, 2013; disponible también en dvd (Catholicism: a Journey to the Heart of the Faith).

Biffi, G. Corso inusuale di catechesi (3 vols.) Elledici, 2006.

Burggraff, J. “La transmisión de la fe en la sociedad postmoderna”, en Burggraff, J. La transmisión de la fe en la sociedad postmoderna y otros escritos, Eunsa, 2015 (disponible en opusdei.org).

Chaput, Ch. Strangers in a Strange Land. Living the Catholic Faith in a Post-Christian World, Henry Holt, 2017.

Dolan, T. – Allen J. Un pueblo de esperanza. Conversaciones con Timothy Dolan, Palabra, 2015 (A People of Hope. The Challenges facing the Catholic Church and the Faith that can save it).

Hadjadj, F. La suerte de haber nacido en nuestro tiempo, Rialp, 2016 (L’aubaine d’être né en ce temps).

Hadjadj, F. ¿Cómo hablar de Dios hoy? Anti-manual de evangelización, Nuevo Inicio, 2013 (Comment parler de Dieu aujourd’hui? Anti-manuel d’évangelisation).

Hahn, S. La evangelización de los católicos. Manual para la misión de la Nueva Evangelización, Palabra, 2014 (Evangelizing Catholics).

Hahn, S. - Socías, J. La fe cristiana explicada. Introducción al catolicismo, Edibesa - MTF, 2015 (Introduction to Catholicism for Adults)

Ivereigh, A. - De la Cierva, Y. Cómo defender la fe sin levantar la voz. Respuestas civilizadas a preguntas desafiantes, Palabra, 2016 (Ivereigh, A. - Lopez, K. J. How to Defend the Faith without Raising your Voice).

San Josemaría, “Sed amigos sinceros y realizaréis un apostolado y un diálogo fecundos”, ABC, 17-V-1992 (leer).

Knox, R. El Credo a cámara lenta, Palabra, 2000 [3ª ed.] (The Creed in Slow Motion).

Lewis, C.S. Mero cristianismo, Rialp, 1995 (Mere Christianity).

Mora, J.M. “10 claves para comunicar la fe”.

Ratzinger, J. Dios y el mundo: creer y vivir en nuestra época, Galaxia Gutenberg, 2002 (Gott und die Welt. Glauben und Leben in unserer Zeit).

Ratzinger, J. “La nueva evangelización”, Conferencia en el Congreso de Catequistas y Profesores de Religión, Roma 10-XII-2000 (leer).

Trese, L.J. La fe explicada, Rialp, 2014 [28ª ed.] (Faith Explained).


[1] Francisco, Enc. Lumen Fidei (29-VI-2013), 3.

[2] San Agustín, Confesiones V.2.2.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 179.

[4] San Ireneo de Lyon, Demostración de la predicación apostólica, 24 (Sources Chrétiennes 406, 117).

[5] Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium (24-XI-2013), 265.

[6] Francisco, Lumen Fidei, 4.

[7] Francisco, Lumen Fidei, 4.

[8] Benedicto XVI, Luz del mundo, Herder, Barcelona 2010, 145.

[9] Cfr. Benedicto XVI, Discurso en la Universidad de Ratisbona, 12-IX-2006.

[10] Benedicto XVI, Luz del mundo, 145.

[11] Francisco, Homilía, 2-II-2017.

[12] San Josemaría, Camino, 575.

[13] San Josemaría, Surco, 941.

[14] Francisco, Evangelii Gaudium, 42.

[15] Surco, 428.

[16] Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et Spes (7-XII-1965), 22.

[17] Javier Echevarría, Carta Pastoral con ocasión del Año de la Fe (29-XI-2012), 35.

[18] Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret. Desde el Bautismo a la Transfiguración, La esfera de los libros, Madrid 2007, 121.

[19] San Agustín, Sermón 179, 1.1.

[20] Francisco, Evangelii gaudium, 143.

[21] Surco, 213. Cfr. Hch 2,1-13.

[22] Santo Tomás de Aquino, Super Evangelium S. Ioannis, 14.6.

[23] San Josemaría, notas de una reunión familiar, 18-VI-1972 (citado en J. Echevarría, Carta sobre la nueva evangelización, 2-X-2011).

[24] Benedicto XVI, Discurso, 26-II-2009 (cfr. San Bernardo, De consideratione libri quinque ad Eugenium tertium, II.3.6. [PL 182, 745]).

[25] Francisco, Evangelii gaudium, 142.

[26] Misal Romano, domingo XXI del tiempo ordinario, oración colecta.

 

SER DEL MUNDO Y LLAMADA A LA SANTIDAD

“La santificación del trabajo. El trabajo en la historia de la espiritualidad”. Libro escrito por el teólogo José Luis Illanes. Décima Edición revisada y actualizada.

 

28/11/2011

Pero dejemos ya los prolegómenos y abordemos la exposición del espíritu del Opus Dei, de acuerdo con la metodología genética recién indicada. Preguntémonos, pues: ¿cómo se inicia la predicación del Fundador de la Obra?, ¿a quiénes se dirige? Ya lo hemos dicho: a cristianos corrientes ocupados en las tareas normales de los hombres, en el trabajo profesional, en los afanes sociales o universitarios, en las incidencias de la vida de familia... El ser del mundo no es -recordémoslo de nuevo- un objetivo, una finalidad, sino un presupuesto. No hay en la espiritualidad del Opus Dei nada que hable de alejamiento del mundo, de separación del mundo: es una espiritualidad que mira derechamente al cristiano que vive en las estructuras temporales, cuya ocupación es el trabajo profesional, cuya existencia transcurre en el marco normal del vivir del común de los hombres; una espiritualidad que mira a ese cristiano precisamente para hacerle descubrir el sentido divino de la realidad que le circunda y en la que está inmerso. A eso aspiro siempre, en efecto, la acción sacerdotal del Beato Josemaría: a provocar en sus oyentes, precisamente mientras se encontraban insertos en las más diversas tareas y ocupaciones seculares, la conciencia de lo que implica ser cristiano, la conciencia de que Dios llama, de que Dios espera una respuesta, y una respuesta que, en su caso, había de ser dada a través de esas realidades que integraban, y debían continuar integrando, su vida

„Lo que a ti te maravilla a mí me parece razonable. -¿Que te ha ido a buscar Dios en el ejercicio de tu profesión? -Así buscó a los primeros: a Pedro, a Andrés, a Juan y a Santiago, junto a las redes; a Mateo, sentado en el banco de los recaudadores... Y, ¡asómbrate!, a Pablo, en su afán de acabar con la semilla de los cristianos“, se afirma en Camino ( 3). Y ahí te ha ido a buscar, podríamos añadir completando ese punto de Camino con otros textos del Beato Josemaría, para darte a conocer el verdadero valor de ese mundo en el que vivías. Desde los inicios de su apostolado, el Fundador de la Obra proclamó, en efecto, que „todos los caminos de la tierra pueden ser ocasión de un encuentro con Cristo“ (4). „Con el comienzo de la Obra en 1928 -podía comentar, con plena verdad, años más tarde, en una entrevista de prensa-, mi predicación ha sido que la santidad no es cosa para privilegiados, sino que pueden ser divinos todos los caminos de la tierra, todos los estados, todas las profesiones, todas las tareas honestas“ (5).

Al hablar de vocación, de llamada, de ese momento en el que el hombre reconoce el querer de Dios para con él, el Beato Josemaría, sin desconocer las características de invitación e impulso que tal realidad supone, ha subrayado especialmente lo que implica de luminosidad de luz. Probablemente, entre otras cosas, porque desde una perspectiva secular, ese rasgo es determinante: vocación, en este caso, no es llamada a dejar el lugar en que se está, sino invitación a vivir de forma nueva la existencia, que ya se posee, y ello como consecuencia de una luz que permite advertir en esa existencia dimensiones divinas que antes permanecían ocultas (6). La vocación, afirma en una de sus Cartas , „es una visión nueva de la vida. Es como si se encendiera una luz dentro de nosotros“ (7). „La vocación -reitera en una homilía- enciende una luz que nos hace reconocer el sentido de nuestra existencia. Es convencerse, con el resplandor de la fe, del porqué de nuestra realidad terrena. Nuestra vida, la presente, la pasada y la que vendrá, cobra un relieve nuevo, una profundidad que antes no sospechábamos. Todos los sucesos y acontecimientos ocupan ahora su verdadero sitio: entendemos a dónde quiere conducirnos el Señor, y nos sentimos como arrollados por ese encargo que se nos confía. Dios nos saca de las tinieblas de nuestra ignorancia, de nuestro caminar incierto entre las incidencias de la historia, y nos llama con voz fuerte, como un día lo hizo con Pedro y con Andrés: Venite post me, et faciam vos fieri piscatores hominum (Mt 4,19), seguidme y yo os haré pescadores de hombres, cualquiera que sea el puesto que en el mundo ocupemos“ (8).

Esa luz divina trae consigo, si es acogida por el corazón humano, un fuerte cambio interior: una conversión de la mente y de la voluntad centrándolas en Dios. Pero, en el laico, en el seglar, en el cristiano corriente, todo eso tiene lugar allá donde esa persona estaba, sin abandonar la propia profesión u oficio, sin separarse del propio vivir ordinario, antes, al contrario, sintiéndose más radicalmente ligado a él como consecuencia de las riquezas nuevas que la luz vocacional ha revelado.

Toda una amplia gama de textos del Fundador del Opus Dei glosa esa realidad. Varios se remontan a los años iniciales de su predicación, cuando debía corregir la tendencia, dominante en diversos ambientes, a identificar vocación con vocación religiosa y, por tanto, con invitación a apartarse del mundo. Asi ocurre, por ejemplo, en todos aquellos textos en los que, haciéndose eco de unas palabras paulinas que cada uno, hermanos, permanezca ante Dios en el estado en que fue llamado“ (9)-, previene contra lo que llama „la locura de salirse de su sitio“. „No sacamos a nadie de su sitio -afirmaba, por ejemplo, en una de sus Instrucciones ( 10)-. Cada uno de vosotros continúa en el lugar y en la posición social que en el mundo le corresponde. Y, desde allí, sin la locura de cambiar de ambiente, ¡a cuántos daréis luz y energía!.... sin perder vuestra energía y vuestra luz: por la fe y por la gracia de Jesucristo, in qua stamus et gloriamur in spe gloriae filiorum Dei , en la que nos sentimos firmes esperando la gloria de los hijos de Dios (Rm 5,2)“ (11). Y en una de las Cartas : „Sin sacar a nadie de su sitio, hemos venido a dignificar todas las ocupaciones humanas“ (12). De ahí que en Camino añada: „Alégrate, si ves que otros trabajan en buenos apostolados. -Y pide, para ellos, gracia de Dios abundante y correspondencia a esa gracia. Después, tú, a tu camino: persuádete de que no tienes otro“ (13).

En esa línea se sitúan también aquellos textos en los que, frente a novelerías ilusorias e irreales, invita a centrarse en la vida corriente. „Misionero. -Sueñas con ser misionero. Tienes vibraciones a lo Xavier: y quieres conquistar para Cristo un imperio. -¿El Japón, China, la India, Rusia.... los pueblos fríos del norte de Europa, o América, o África, o Australia? -Fomenta esos incendios en tu corazón, esas hambres de almas. Pero no me olvides que eres más misionero „obedeciendo“. Lejos geográficamente de esos campos de apostolado, trabajas „aquí“ y „allí“: ¿no sientes -¡como Xavier!- el brazo cansado después de administrar a tantos el bautismo?“ (14); „Me hablas de morir „heroicamente“. -¿No crees que es más „heroico“ morir inadvertido en una buena cama, como un burgués... pero de mal de Amor?“ (15).

En ocasiones, esa llamada a lo real, a lo concreto, a lo que libera de ensueños vanos e ilusorios, se expresa mediante una expresión castiza, fruto de un juego de palabras no exento de ironía: „ mística ojalatera “, mística del ojalá, del posponer esfuerzos haciendo depender toda decision y todo empeño de un eventual futuro por cuyo advenimiento no se lucha, ya que, en el fondo del alma, se piensa que nunca tendrá lugar. „Dejaos -exclamaba en una homilía-, pues, de sueños, de falsos idealismos, de fantasías, de eso que suelo llamar mística ojalatera -¡ojalá me hubiera casado, ojalá no tuviera esta profesión, ojalá tuviera más salud, ojalá fuera joven, ojalá fuera viejo!...-, y ateneos, en cambio, sobriamente, a la realidad más material e inmediata, que es donde está el Señor: „mirad mis manos y mis pies“, dijo Jesús resucitado: „soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo“ (Lc 24,39)“ (16).

La expresión „mística ojalatera“ tiene, en verdad, doble filo: de una parte, denuncia escapismos y evasiones que llevan a eludir los auténticos requerimientos de la vocación cristiana; de otra, afirma que esa vocación cristiana puede vivirse en medio del mundo y, en consecuencia, compromete. Recuperamos así el hilo del discurso, dando un paso más que subraya el alcance de las palabras del Fundador del Opus Dei. Si su predicación presupone el ser en el mundo y del mundo de aquellos a quienes se dirige, lo hace para dibujar con plenitud, ante cada uno de ellos, el panorama de las promesas y exigencias propias del mensaje evangélico. Los cristianos corrientes, viviendo en el mundo, siendo del mundo, amando al mundo, han de saberse a la vez elegidos por Dios, llamados a formar parte de la familia de los santos, sacados no del mundo, pero sí del pecado, según las palabras de Cristo en su oración sacerdotal: „no pido que los saques del mundo, sino que los libres del mal“ (17).

„Sed hombres y mujeres del mundo, pero no seáis hombres o mujeres mundanos“, afirmaba el Beato Josemaría con frase que sintetiza lo que aspiramos a decir (18). De hecho, en su predicación oral y escrita se reflejan, y con enorme fuerza, todas y cada una de las perspectivas y exigencias características del ideal que proclama el Evangelio: la vida sacramental como fuente de la existencia cristiana; la confianza en la omnipotencia de la gracia que sana la debilidad de la criatura; la llamada a la humildad; la conciencia de la centralidad de la Cruz; la invitación a una entrega sin condiciones -“Jesús no se satisface ‘compartiendo’: lo quiere todo“ (19)-; la importancia de la oración entendida como diálogo íntimo y constante con Dios, etc., etc.

Y, dando a todo lo anterior su sentido último, la afirmación de la absoluta perfección divina, bien supremo ante lo que todo resulta pequeño y al que debe tender por entero el corazón: „¡Qué poco es una vida para ofrecerla a Dios!...“(20). „Considera lo más hermoso y grande de la tierra .... lo que place al entendimiento y a las otras potencias .... y lo que es recreo de la carne y de los sentidos... Y el mundo, y los otros mundos, que brillan en la noche: el Universo entero. -Y eso, junto con todas las locuras del corazón satisfechas.... nada vale, es nada y menos que nada, al lado de ¡este Dios mío! -¡tuyo!-, tesoro infinito, margarita preciosísima, humillado, hecho esclavo, anonadado con forma de siervo en el portal donde quiso nacer, en el taller de José, en la Pasión y en la muerte ignominiosa... y en la locura de Amor de la Sagrada Eucaristía“ (21).

Dios es, y el Beato Josemaría no dejó nunca de recordarlo, el fin último del ser humano -el único, si tomamos la palabra fin en su sentido más profundo-, al que deben dirigirse y encaminarse todas las acciones. „Si la vida no tuviera por fin dar gloria a Dios, sería despreciable, más aún: aborrecible“, leemos en Camino ( 22). Y en la misma obra, a continuación: „Da ‘toda’ la gloria a Dios, -’Exprime’ con tu voluntad, ayudado por la gracia, cada una de tus acciones, para que en ellas no quede nada que huela a humana soberbia, a complacencia de tu ‘yo’“ (23). O también, con palabras que nos sitúan en los antípodas de todo naturalismo, „Si pierdes el sentido sobrenatural de tu vida, tu caridad será filantropía; tu pureza, decencia, tu mortificación, simpleza; tu disciplina, látigo, y todas tus obras, estériles“ (24).

En plena coherencia con ese amplio y vibrante panorama sobrenatural, la predicación del Fundador del Opus Dei se corona con la afirmación de que todo cristiano, y por tanto también el seglar, el laico, ha de aspirar no a una santidad limitada, adaptada a su situacion, sino, al contrario, a una santidad plena, excelsa, heroica: „Tienes obligación de santificarte. -Tú también. -¿Quién piensa que esta es labor exclusiva de sacerdotes y religiosos? A todos, sin excepción, dijo el Señor: Sed perfectos, como mi Padre Celestial es perfecto“„ (25). Todo cristiano, también el que trabaja en las ocupaciones seculares, el que vive en lo que se ha dado en denominar mundo de lo profano, debe sentirse urgido por Dios, llamado a la plenitud de la caridad, hasta exclamar, en la intimidad de su oración: „Señor: que tenga peso y medida en todo... menos en el Amor“ (26).

Todo ello, reiterémoslo, siendo y sabiéndose plenamente del mundo, sin apartarse de las tareas terrenas, antes al contrario dándose plenamente a ellas. Ser del mundo y ser cristiano, ser del mundo y estar llamado a la plena intimidad con Dios, no son realidades antitéticas, sino susceptibles de fundirse en unidad. Los miembros del Opus Dei, podía así afirmar su Fundador, están llamados a vivir „la vida corriente, la misma vida que sus compañeros de ambiente y de profesión. Pero en el trabajo ordinario hemos de manifestar siempre la caridad ordenada, el deseo y la realidad de hacer perfecta por amor nuestra tarea; la convivencia con todos, para llevarlos opportune et importune (2 Tm 4,2), con la ayuda del Señor y con garbo humano, a la vida cristiana, y aun a la perfección cristiana en el mundo; el desprendimiento de las cosas de la tierra, la pobreza personal amada y vivida. Hemos de tener presente la importancia santificante y santificadora del trabajo y sentir la necesidad de comprender a todos para servir a todos, sabiéndonos hijos del Padre Nuestro que está en los cielos, y uniendo -de un modo que acaba por ser connatural- la vida contemplativa con la activa: porque así lo exige el espíritu de la Obra y así lo facilita la gracia de Dios a quienes generosamente le sirven en esta divina llamada“ (27).

En suma, el miembro del Opus Dei, cristiano corriente entre cristianos corrientes, no está llamado a una santidad mediocre, empobrecida -valga la frase, verdadero monstruo teológico, para expresar de manera gráfica lo que venimos diciendo-, sino -como todo cristiano- a la única santidad existente: la que deriva de la identificación con Cristo. Proclamarlo, testificarlo con las obras, es precisamente la razón de ser del Opus Dei. „Queremos -decía el Beato Josemaría en una de sus Cartas - la santidad, la perfección cristiana que está al alcance de todos: somos gente del mundo, gente de la calle, cristianos corrientes, que ya es suficiente título: agnosce, o christiane, dignitatem tuam ; conoce, oh cristiano, tu dignidad“ (28). „No hay -afirmaba en otro momento, en una homilía- cristianos de segunda categoría, obligados a poner en práctica solo una versión rebajada del Evangelio: todos hemos recibido el mismo Bautismo y, si bien existe una amplia diversidad de carismas y de situaciones humanas, uno mismo es el Espíritu que distribuye los dones divinos, una misma la fe, una misma la esperanza, una misma la caridad (Cfr. 1 Co 12,4-6, y 13,1-13)“ (29).

Textos ambos que son el eco de otro especialmente expresivo: „No es nunca la santidad cosa mediocre, y no nos ha llamado el Señor para hacer más fácil, menos heroico, el caminar hacia Él. Nos ha llamado para que recordemos a todos, que en cualquier estado y condición, en medio de los afanes nobles de la tierra, pueden ser santos: que la santidad es cosa asequible. Y a la vez, para que proclamemos que la meta es bien alta: „sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto“ (Mt 5,48)“ (30). Asequible, pues, pero exigente y, por tanto, enaltecedora. Porque, como formula la paradoja que se lee en Camino , „es más asequible ser santo que sabio, pero es más fácil ser sabio que santo“ (31)

Notas

Camino , n. 799.

Carta 24-III-1930, n. 2.

Conversaciones , n. 26

6 Sobre este tema puede verse lo que hemos escrito en la voz Vocación en la Gran Enciclopedia Rialp, t. 23, pp. 658-662 (recogido después en J. L. ILLANES, Mundo y santidad , Madrid 1984, pp. 97-120), así como F. OCÁRIZ, Vocación a la santidad en Cristo y en la Iglesia , en F. OCÁRIZ, Naturaleza, gracia y gloria , Pamplona 2000, pp. 224-239, y, del mismo autor, La vocación al Opus Dei como vocación en la Iglesia , en R RODRÍGUEZ, F. OCARIZ y J. L. ILLANES, El Opus Dei en la Iglesia . Introducción eclesiológica a la vida y apostolado del Opus Dei, Madrid 1993, pp. 135-198

Carta 9-I-1932, n. 9.

Es Cristo que pasa , n. 45; ver también nn. 1 y 31-33. 9 1 Co 7,24.

10 Instrucción 1-IV-1934, n. 23.

11 Ver también Camino , nn. 832 y 837 ( Consideraciones espirituales , pp. 78 y 79).

12 Carta 31-V-1954, n. 18.

13 Camino , n. 965. Aunque sea obvio, tal vez no resulte inútil señalar que sea el texto paulino, sean los del Beato Josemaría, han de ser leídos en clave teológica. En otras palabras, cuando se habla de no salir de su sitio, de permanecer en la vocación en la que Dios llamó, no se hace con la intención de excluir los cambios que son producto del desarrollo profesional, social, etcétera, sino con la de afirmar que la vocación cristiana no implica, de por sí, cambio alguno, ya que invita a santificar la situación humana en que se vive, sea esta estable o cambiante según lo que el dinamismo histórico haga posible o traiga consigo. Sobre este punto, ver P. RODRIGUEZ, Sobre la espiritualidad del trabajo , en „ Nuestro Tiempo “, 35 (1971), p. 379.

14 Camino , n. 315.

15 Ibíd., n. 743.

16 Conversaciones , n. 116. Ver también: Camino , nn. 776 ( Consideraciones espirituales , p. 72) y 822 (Consideraciones, n. 88), y Amigos de Dios , n. 8: en este último texto acude a una comparación usual en sus labios: la de Tartarín de Tarascón, que soñaba con encontrar leones en los pasillos de su casa y, naturalmente, no los hallaba, quedándose así con las manos vacías.

17 Jn 17,15

18 Camino , n. 939 ( Consideraciones espirituales , p. 97). „La vocación cristiana no nos saca de nuestro sitio, pero exige que abandonemos todo lo que estorba al querer de Dios“ ( Es Cristo que pasa , n. 33). „El cristiano ha de encontrarse siempre dispuesto a santificar la sociedad desde dentro, estando plenamente en el mundo, pero no siendo del mundo, en lo que tiene -no por característica real, sino por defecto voluntario, por el pecado- de negación de Dios, de oposición a su amable Voluntad salvífica“ ( Es Cristo que pasa , n. 125).

19 Camino , n. 155; ver Es Cristo que pasa , n. 58.

20 Camino , n. 420 ( Consideraciones espirituales , p. 43).

21 Ibid. n. 432 ( Consideraciones espirituales , p. 45).

22 Ibid., n. 783 ( Consideraciones espirituales , p. 73).

23 Ibíd., n. 784 ( Consideraciones espirituales , p. 74),

24 Ibid., n. 280 ( Consideraciones espirituales , p. 44).

25 Ibíd., n. 291.

26 Ibid., n. 427 ( Consideraciones espirituales , p. 44).

27. Carta 24-III-1930, n. 10. La Santa Sede, en uno de los decretos de aprobación otorgados al Opus Dei, Decreto Primum inter , del 16-VI-1950, se hizo eco de esas afirmaciones dejando constancia de que sus miembros „ejercen, con el mayor empeño, todas las profesiones civiles honradas; y, por profanas que sean, procuran siempre santificarlas mediante una pureza de intención constantemente renovada, con el afán de crecer en vida interior, con una abnegación continua y alegre, con el sacrificio de un trabajo duro y tenaz que debe ser perfecto en todas sus dimensiones“ („Omnes civiles honestas professiones maxima sollertia exercent: et quamivis profanae sint, socii, saepius renovata intentione, fervido interioris vitae cultu, continua atque hilari sui abnegatione, paenitentia duri tenacisque laboris qui sub omni respectu perfectus evadat, eas sanctificare iugiter satagunt“).

28 19-III-1954, n. 32; la cita latina es de San León Magno, Sermon de Nativitatis Christi , 21, 3 (PL 54, 192).

29 Es Cristo que pasa , n. 134; Ver tambén Amigos de Dios , nn. 2-3.

30 Carta 24-III-1930, n. 19.

31 Camino , n. 282 (Consideraciones espiritidales, p. 31 )

 

Coaching y transformación digital

El día 10 de Noviembre asistí a la sexta edición del simposio de coaching, organizado por la Unidad de Coaching del IESE dirigida por el Profesor Alberto Ribera y por Estibalitz Ortiz.

Ya hemos mencionado en publicaciones anteriores que el coaching es una competencia esencial para directivos, pero este tema se ha acentuado aún más tras la pandemia, junto con la transformación digital de las empresas.

El coaching es un complemento de la formación, no es una moda y es cada vez más importante para las organizaciones, ayudando a impactar en individuos de manera integrada.

La profesión del coaching se está incrementando, pero los estándares profesionales son diferentes. Algunas escuelas de dirección de empresas están contribuyendo a la profesión. Tenemos que ser jugadores y contribuir para proveer servicios a individuos y empresas.

Nosotros hablamos del lider coach, el que puede liderar a otros a desarrollar su máximo potencial. Eso es lo que hemos estado haciendo en los últimos años a través de un seminario que tuvo mucho éxito, que se llamaba «El líder coach». Actualmente en el IESE estamos utilizando el coaching en casi todos los programas, como parte de la formación impartida en Executive Education. En el MBA porque 100 personas expresaron interés en tener coaching como parte de esa educación. La intención es cerrar el gap entre la Academia y los ejecutivos. Este año ofrecemos el curso executive coaching en inglés.

¿Cómo están cambiando las reglas de colaboración?, ¿está la comunidad de coaching preparada para aceptar este cambio?

Para el Dr. Riza Kadilar, presidente de EMMC, después de la pandemia, podemos colaborar y en la transformación digital descubrimos que podemos interactuar en la misma sala. Cree en la tecnología y piensa que vamos en la dirección correcta.

A partir de ella se crearon empresas como Coach Hub, la solución digital de coaching que permite personalizarlo y el desarrollo profesional para los colaboradores de todos los niveles, construyendo una cultura de desarrollo resiliente.

Además, se mostraron estadísticas de Mc. Kinsey sobre el incremento significativo del trabajo híbrido que habrá luego de la pandemia:

Algunos ejemplos de publicaciones del Futuro del Trabajo de Harvard muestran el trabajo híbrido como normal:

Entre las tendencias más importantes, además de la colaboración remota, datos, economía de plataformas y un lugar híbrido de vida y trabajo, se destaca la que tiene que ver con el liderazgo de la inclusión, lo que se traduce en palabras de Linbert Spencer en “Sentirme respetado, valorado, seguro y de confianza, tener un sentido de pertenencia, poder ser lo mejor que puedo y hacer mi mejor trabajo.”

“Ser inclusivo nos ayuda a crear relaciones basadas en la equidad y justicia, respeto mutuo, sentido de responsabilidad por nuestras acciones, sintiéndonos valorados, seguros, creyendo en uno mismo para alcanzar el éxito.” EMMC

Respecto a los desencadenantes emocionales y estados de miedo y salud deteriorada, el contagio emocional digital muestra una sociedad conectada, pero desincronizada, con sentimientos rectores de eco ansiedad e incertidumbre financiera. Otros factores relevantes que están siendo observados, son:

  • Resiliencia vs positividad tóxica con trampas de felicidad.
  • Salud mental vs. ansiedad, depresión y burnout.
  • Síndrome del bienestar vs baja autoestima e inadecuación.
  • Automejora vs. autoaceptación.
  • Optimización vs. satisfacción.
  • Simplicidad y menos es más.
  • Celebración: economía de la experiencia basada en la gratitud.
  • Cultura obsesionada en la juventud, activismo de la diversión, discriminación por edad y capacidades diferentes.

Se acabó el pensamiento lineal y el pensamiento ágil es la norma, con Design Thinking o pensamiento de diseño para abordar los problemas complejos de la vida y la orientación al propósito. «Agile» es una gran oportunidad y está cambiando nuestro trabajo.

La Inteligencia artificial ha avanzado a punto tal que se usan avatares para resolver problemas organizacionales!. Hemos llegado a la compra de prendas para vestir Avatares! ¿Será esto realmente bueno para salvaguardar la ecología humana?

Y como si esto fuera poco, hemos creado un metaverso, que es un nuevo universo digital con la irrupción de las tecnológicas. Según Wunderman Thomson, en un estudio sobre el valor de las posesiones virtuales de bienes en promedio, los consumidores estarían dispuestos a pagar 9.000$ por arte digital original, 2900$ por carteras de diseño digital y 76.000$ por una casa digital!. Asimismo, los eventos virtuales han crecido significativamente.

¿Podemos tener una transformación digital sin coaching?

Algunas reflexiones que se destacaron en el panel de discusión fueron:

“La transformación digital es una transformación de comportamiento. No solo se está utilizando la tecnología para reinventar la transformación empresarial. ¿Tenemos las habilidades digitales adecuadas? Al final es un proceso de gestión del cambio. Cuando hablamos de eso, hablamos de personas. Es lo que hacemos con la tecnología.” Helena Herrero Managing Director HP Southern Europe, miembro de diferentes boards.

A su vez, Marieta del Rivero miembro del Consejo de Cellnex y coach ejecutivo, respondió:

“Se trata de la transformación en un mundo digital. Es una situación de entrenamiento. Tenemos un buen ejemplo de cómo funcionó un nuevo estilo de liderazgo con el líder de Microsoft. Los teléfonos inteligentes y las nubes eran un buen negocio que supo identificar la cultura. Eligió el modelo de comportamiento, haciendo lo que decía. Pasó a una cultura centrada en el cliente. El elemento cultural parece ser una parte importante. La cultura es el elemento clave que hace que una empresa tenga éxito.
… El negocio tiene que evolucionar, e incluir a todos es muy importante.”

Jorge Becerra Senior Advisor del Boston Consulting Group, coach ejecutivo y especializado en coaching para la transformación digital, acotó:

“Al principio todo el mundo estaba enfocado en la tecnología y en cómo conseguir buenos talentos. El liderazgo al final tiene que ver con el comportamiento y hacer lo que se dice. Creo que la cultura se trata de articular un conjunto de valores. “Walk the talk” requiere liderazgo, nuevos paradigmas y mapas mentales. El coaching ejecutivo es una herramienta muy eficaz, definiendo comportamientos que los líderes deben mostrar. Esto se ha vuelto cada vez más central.
Para la transformación de la realidad, necesitas tecnología. El Coach ejecutivo es directivo para la transformación y se puede aplicar a individuos y grupos”.

En este nuevo mundo Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo, necesitaremos seis capacidades:

  • Aceptación
  • El arte de estar acompañado
  • Ser lo que quieres ser
  • Cuidado del otro, el arte de amar
  • Comunicación
  • El silencio en el momento apropiado

¿Eficiencia o efectividad? En coaching se busca la efectividad.

“Vivir el presente, con visión a largo plazo y con propósito. También es importante pensar y reflexionar si el coaching puede ayudarnos a ser más efectivos. En Singularity se habla de democratizar el coaching con la digitalización. Veo esto como una oportunidad para complementar otras habilidades. La realidad aumentada o la inteligencia artificial pueden aumentar las posibilidades para cada vez más personas. Necesitamos aceptar el cambio y disfrutar de una larga vida aprendiendo más… Tenía una creencia limitante que decía “si te detienes eres un vago”, y “ahora tenemos que parar y lo hago porque está bien»”. Marieta del Rivero.

Helena Herrero cree que las corporaciones tienen un papel real que desempeñar aquí:

“Todo el mundo habla del mundo VUCA. Para operar con mucha incertidumbre, a veces la forma en que operan los líderes tiene que cambiar y se trata de planificación de escenarios. Se necesita abrir la mente para comprender y evaluar la posición de cada persona. No es solo a nivel individual, sino también a nivel grupal… ¿Cómo involucras y motivas a las personas? Mi mayor preocupación es si esta tecnología les muestra que nos estamos quedando atrás… ¿Estamos recapacitando, los estamos formando? ”

¿Cuáles son las capacidades que necesitamos y cómo puede ayudar el coaching?

“las competencias más importantes son la comunicación, la escucha activa y la práctica de la aceptación. Ver que eres vulnerable, ser inclusivo, valorar la diversidad y a otras personas que son diferentes a ti. El coaching es un producto básico. Todos pueden entrenar, o ser mentores, practicar 100 horas, adquirir conocimientos. Para las corporaciones, recomendaría programas de liderazgo y ampliar este conocimiento y brindar educación a nuestros líderes.”  Marieta del Rivero.

Según Amanda Egan Global Head of Learning & Development en Web Summit,  dos cosas importantes son la confianza y el crecimiento personal. En términos de aprendizaje, tenemos que respetar que todos somos diferentes y que no hay un «one size fits all». Tenemos que reconocer a la persona en su totalidad.

Helena Herrero, cree que inculcar una mentalidad de crecimiento, una actitud de aprendizaje es fundamental:

“La segunda cosa que me gustaría decir, las respuestas están ahí, cómo respondes a las buenas preguntas, también es importante cómo entender el contexto, conectar los puntos, habilidades que son completamente diferentes y que pueden trabajar juntas para crear innovación. Es el caso de Amazon, el sector automóvil, el sector bancario, sobre cómo los competidores están trabajando juntos, es la cooperación lo que al final es la colaboración.”

Sebastian Brien acotó que claramente, la tecnología es parte del juego y lo que está sucediendo en el futuro.

A Marieta del Rivero le resultó difícil:

“Ahora me estoy familiarizando con la pantalla. Pero necesito todo el lenguaje corporal, no puedes percibir las emociones. Para mí, esta es una competencia para hacer como una lista de tareas pendientes. La otra competencia es cómo utilizar la tecnología. Ahora me doy cuenta que cuando escucho a mi entrenador trato de poner una metáfora. Cuando pienso en la inteligencia artificial y realidad virtual, creo que puede crear una gran oportunidad. Es una lista de tareas pendientes en competencias.”

Jorge Becerra mencionó la neurobiología y cómo el coaching ejecutivo habla sobre la necesidad de utilizar una nueva perspectiva:

“Está surgiendo un nuevo nivel de conciencia para apoyar a los colaboradores.”

¿Qué pasa con la diferencia que quieres hacer en el mundo? ¿Cómo puede el coaching llegar a una mayor cantidad de personas en la organización?

“entrenamos a personas en diferentes niveles con coaching en línea, usamos mindfulness, con nutrición, salud mental, administración del tiempo, no puedes proporcionar coaching para todos, pero puedes hacer otras cosas.”
Amanda Egan

Marieta del Rivero respondió que AIXA e IBM tienen tecnologías para democratizar la oferta de coaching de una manera muy asequible. “Lo están usando internamente.”

“cuando estás en todo el mundo, la tecnología puede ayudar de una manera muy efectiva a hacerlo, como por ejemplo cómo comunicarte. ¿Es coaching o asistencia para ayudar? Encontré el coaching como un motivo de reflexión. Luego use la inteligencia artificial para ayudar a usar la tecnología en algunos vacíos. Pero es una opinión personal.”
Helena Herrero

Ante la pregunta de un asistente respecto a si es el momento de tener líderes filósofos, Amanda Egan respondió:

“Creo que la gente necesita tener un buen entrenador y mentor. Contratamos gente muy buena y luego les decimos qué hacer. Tienes que rodearte de gente realmente buena.”

Jorge Becerra mencionó que está de acuerdo con tener una red de pares y que el coaching no puede resolverlo todo. Muchos directores ejecutivos se sienten «solitarios en la cima».

Finalmente, respecto a la soledad, Helena Herrero nos aconsejó verbalizar nuestros pensamientos como un trabajo muy importante y que superman o supermujeres no existen.

“Lo primero que debe comprender un CEO es que somos humanos”.

¿Y tú cómo aplicas el coaching en tu organización? ¡Espero vuestros comentarios!

 

Aborto: ni opiniones subjetivas ni conveniencia personal

No es lícito, en estos tiempos, tener ‘una cierta opinión’; o decantar las propias ideas en determinada dirección ‘por intuición’; y mucho menos por conveniencia personal. Es necesario estudiar, leer, profundizar en el tema. La vida no es un juego o una circunstancia fortuita: ni la de cada uno de nosotros, ni la de esos futuros niños que aún no han visto la luz

La importancia fundamental de conocer con toda exactitud y en profundidad la doctrina católica sobre el tema

Las enseñanzas de la Iglesia Católica sobre el aborto

En la búsqueda de las raíces más profundas de la lucha entre la ´cultura de la vida´ y la ´cultura de la muerte’ es necesario llegar al centro del drama vivido por el hombre contemporáneo: el eclipse del sentido de Dios y del hombre (…) perdiendo el sentido de Dios, se tiende a perder también el sentido del hombre, de su dignidad y de su vida” (1)

Ofuscados por informaciones y opiniones contradictorias, no pocos católicos están asaltados por múltiples dudas acerca de las enseñanzas y aplicaciones concretas del Magisterio tradicional de la Iglesia sobre el aborto.

En esas condiciones, encontrarán dificultades para cumplir, adecuadamente, el ineludible deber de defender con eficacia la vida inocente del no nacido, bajo constante amenaza en la sociedad contemporánea.

De ahí la importancia fundamental de conocer con toda exactitud y en profundidad la doctrina católica sobre el tema, así como la respuesta precisa a las objeciones repetidas por los abortistas.

Bajar libro gratuito

Al respecto conviene recordar que:

No es lícito, en estos tiempos, tener ‘una cierta opinión’; o decantar las propias ideas en determinada dirección ‘por intuición’; y mucho menos por conveniencia personal. Es necesario estudiar, leer, profundizar en el tema. La vida no es un juego o una circunstancia fortuita: ni la de cada uno de nosotros, ni la de esos futuros niños que aún no han visto la luz” (2)

 ¿Cuál es el pensamiento de la Iglesia Católica sobre el aborto?

Unánimente, a lo largo de toda la historia, los Padres de la Iglesia, sus Pastores y sus Doctores, han condenado el aborto al que calificaron de homicidio.

 

Luchemos contra el aborto legal

 

Como explica la Congregación para la Doctrina de la Fe en el ya citado libro “El Aborto Provocado”:

La tradición de la Iglesia ha sostenido siempre que la vida humana debe ser protegida y favorecida desde su comienzo, como en las diversas etapas de su desarrollo”, oponiéndose de esa forma “a las costumbres del mundo greco-romano”.(3)

Los más antiguos documentos de la Iglesia denunciaron al aborto con severísimas palabras por ser contrario a la ley natural y a la ley divina. Pueden consultarse al respecto: la “Didaché Apostolorum”, ed. Funk, Patres Apostolici, V, II; Athenágoras, “En defensa de los Cristianos”, 35, P.G. 6, 970; Tertuliano, “Apologeticum”, IX, 8. P.L. I, 371-372; Santo Tomás de Aquino, “Comentario sobre las Sentencias”, Libro IV, dist. 31, exposición del texto.

Los últimos pontífices romanos –continúa la Congregación vaticana- han proclamado con la máxima claridad la misma doctrina”, como lo atestiguan la Encíclica “Casti Connubi” del Papa Pío XI (31-12-1930); la Encíclica “Discurso a la Unión Médica Italiana” del Papa Pío XII (12-11-1944); la Encíclica “Humanae Vitae” del Papa Paulo VI (25-7-1968).

Del libro: «55 Preguntas y respuestas contra el Aborto», Acción Familia, 2011


1.      Cfr. Encíclica “Evangelium Vitae”, tópico 23.

2.     Cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe, “El aborto provocado-Textos de la Declaración y documentos de diversos episcopados”, prólogo de Mons. Juan A. Reig, obispo de Segorbe-Castellón, España, Ediciones Palabra, Madrid, 2000, p. 9

3.     id ibid,  pp. 34-36.

 

La igualdad y la supresión de la religión

Para Karl Marx sólo la implantación de la igualdad completa, haría posible la desaparición de la concepción religiosa del mundo.

Con las desigualdades, quiso Dios proveer al hombre con abundantísimos medios para tener siempre presente sus infinitas perfecciones.

Dios quiere las desigualdades armónicas

Contenidos

No quiso Dios que las desigualdades existieran solamente entre los seres de los reinos inferiores ‒mineral, vegetal y animal‒ sino también entre los hombres y, por lo tanto, entre los pueblos y naciones.

Con esas desigualdades, que Dios creó armónicas entre sí y bienhechoras, tanto para cada categoría de seres como para cada ser en particular, quiso Dios proveer al hombre con abundantísimos medios para tener siempre presente sus infinitas perfecciones.

                    La eliminación radical de las desigualdades conduce al comunismo

Las desigualdades entre los seres son, ipso facto, una sublime e inmensa escuela de antiateísmo.

Así parece haberlo comprendido el escritor comunista francés Roger Garaudy (posteriormente “convertido” al islamismo), al destacar la importancia de la eliminación de las desigualdades sociales para conseguir la victoria del ateísmo en el mundo:

  Roger Garaudy, ex-miembro del Comité Central del PC francés

   “Para un marxista, no es posible decir que la eliminación de las creencias religiosas es una condición sine qua non para la edificación del comunismo. Karl Marx mostraba, por el contrario, que sólo la completa realización del comunismo, tornando transparentes las relaciones sociales, haría posible la desaparición de la concepción religiosa del mundo.

   Para un marxista es, pues, la edificación del comunismo la condición sine qua non para eliminar las raíces sociales de la religión, y no la eliminación de las creencias religiosas la condición para la construcción del comunismo. («L’homme chrétien et l’homme marxiste», Semaines de la pensée marxiste – Confrontations et débats, La Palatine, Paris -Généve, 1964. p. 64.)

  El orden jerárquico y el amor de Dios

  Querer destruir el orden jerárquico del Universo es, pues, privar al hombre de recursos para poder ejercer libremente el más fundamental de sus derechos: el de conocer, amar y servir a Dios; es decir, es desear la mayor de las injusticias y la más cruel de las tiranías.

     Una superioridad social paterna

 Los socialistas y ciertas “nuevas” derechas tienen como el punto más importante en todas las reformas legales que proponen esta erosión de las desigualdades legítimas.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Reciprocidad comercial, ahora es más importante que nunca.

Quiero recordar que la Unión Europea (UE) tiene suscritos 47 acuerdos comerciales preferenciales con 79 socios internacionales. Hasta ahora, en todas estas relaciones o tratados, la UE se ha limitado a animar a estos socios a seguir las normas de la UE. Pienso que esto ya no ha de valer porque el paquete de obligaciones que los agricultores y ganaderos de la UE tienen que respetar es el más severo del mundo. Consideran desde la Unión de Uniones y estoy totalmente de acuerdo con ellos.

La organización opina que, en un contexto como el actual, de encarecimiento de los costes de producción, es más fundamental que nunca comenzar a exigir a los productos importados de países terceros los mismos requisitos ambientales, de seguridad y éticos que están regulados para las producciones europeas. “Al final, cumplir con las obligaciones que se nos imponen acaba haciendo que producir en la UE y por tanto en España cueste más que en otras partes del mundo” manifiestan “y no es de recibo que, precisamente por hacer las cosas mejor, los mercados nos acaben penalizando”.

En mi opinión  es el momento para que se empiece ya a legislar a nivel europeo para impedir la entrada a mercancías de países donde se utilizan fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea, donde no se respetan las mismas normas de bienestar animal o ni siquiera se dan condiciones de trabajo dignas para los trabajadores. “Sin ir más lejos” precisan los de U de U “sería una ruina para algunos de nuestros sectores ganaderos, por ejemplo, que aquí prohibamos la producción en jaulas y sigamos poniendo en el mercado europeo productos que no cumplen con esta condición”.

Recordar también que la estrategia de la Granja a la Mesa va a intensificar aún más en los próximos años los compromisos que tendrán que asumir las explotaciones en la lucha contra el cambio climático y conservación de la biodiversidad, a las que se añaden otras condicionalidades como las sociales y laborales. No podemos quedarnos solo en confiar que nuestro ejemplo ilumine a quienes compiten ferozmente con nosotros en el mercado, “hay que dejarse de palabras y pasar a los reglamentos y clausulas en los acuerdos que defiendan nuestro modelo”. Unión de Uniones lamenta que del Consejo de Ministros del pasado día 15 no hayan transcendido conclusiones claras en este sentido.

Jesús Domingo

 

 Rezar también por los enemigos. ESCUELA PARA PADRES

  • Perdonar nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. 1 de las 14 Obras de Misericordia y parte del Padre Nuestro.
  • Amar al prójimo como a ti mismo. Segundo Mandamiento de la Ley de Dios.
  • Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Nuevo Testamento.

Algunos artículos relacionados:

Qué difícil es rezar también por los enemigos, que continuamente nos están atacando de todas las formas que pueden. No es políticamente correcto decir: ”Ama a tu enemigo”. Hoy lo políticamente correcto es “Ojo por ojo y diente por diente”. “Primero yo, y luego yo”. “Al enemigo ni agua”.

Qué fácil es rezar por los amigos, familiares o incluso desconocidos que nos quieren, ayudan y dan.

12 Enemigos por los que también tengo que rezar:

  1. Los asesinos que perpetran crímenes, genocidios, crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad o cometen atrocidades a inocentes, individuales o colectivos.
  2. Los que asesinan a las ancianos, con la disculpa de la eutanasia.
  3. Los que asesinan a los más indefensos, dentro del vientre de su madre.
  4. Los que crean leyes injustas, que contradicen nuestros principios morales, soportados en la libertad de las creencias religiosas o en los derechos humanos.
  5. Los que económicamente están haciendo cada vez más pobre a la mayoría de la sociedad.
  6. Los que especulan con los productos o servicios, a través de monopolios en beneficio de unos pocos, y producen daños a muchos.
  7. Los que mentalmente tratan de torcer nuestras conciencias individuales o colectivas.
  8. Los que producen o colaboran voluntariamente, en la modificación del cambio climático, originando hambrunas, desplazamientos poblacionales o miseria, para hacerse cada vez más ricos.
  9. Los que por amor al dinero, no dejan que las medicinas lleguen a los enfermos pobres y a los ancianos, para que puedan curarse y no se mueran abandonados.
  10. Los que toman la decisión de bombardear y asesinar a tantas personas inocentes.
  11. Los que trafican con drogas, armas, etc.
  12. Los que trafican o esclavizan a hombres, mujeres o niños.

Otros tipos de enemigos, casi ocultos, por los que también debemos rezar. Algunas veces pensamos que son enemigos, pues creemos que perturban nuestra forma de vida: Los pobres o desamparados, los denominados muy ricos, los que tienen vicios sociales, los enfermos contagiosos, los refugiados, los inmigrantes, los que nos piden favores, los que nos estorban, etc.

Sugerencia: ¿Por qué no adoptamos a un enemigo anónimo, y lo ponemos en nuestras oraciones diarias? Esa es una iniciativa ejemplar! Muy posiblemente es la única manera que se desarrolle el bien y la Paz en la humanidad. Estos enemigos, por si solos nunca van a cambiar su odio hacia los demás. Tienen que recibir el poder de nuestra oración, para que Dios les ayude a eliminar su ceguera y dejar la barbarie, para que así, puedan salir de su infierno en vida.

También hay que rezar por los que están, activa o pasivamente, inmersos en situaciones irracionales y por los que diariamente, nos golpean o avasallan.

Mis mayores felicitaciones, a quienes ya hayan adoptado a algún enemigo. Aunque esta acción, parezca que para la aportación de la Paz sólo es un granito de arena, puede convertirse en un rompeolas. Son tantas las ocasiones en las que uno se topa con la sinrazón, cuando está demostrado que la única solución, es orar por las personas que la protagonizan o son sus víctimas.

En cada oración que se haga por los enemigos, siempre hay algo extraordinario y de aprovechamiento personal y social, que nos ayuda a ser mejores, más útiles para la Paz, más exactos en los criterios y reflexiones y más fiables en las relaciones con el prójimo.

Rezar, perdonar y amar a los enemigos que nos hacen sufrir, no es fácil, es muy difícil, pero no imposible, aunque Dios nunca nos pide cosas imposibles. Es fundamental rezar por ellos, para que Dios cambie el corazón y les llegue la Paz interna y externa. Los hombres solos, no vamos a ayudarles a eliminar sus malas intenciones.

La venganza hace iguales a los vengadores y a los vengados. Perdonar las ofensas significa no buscar la venganza. Tenemos que tratar de hacer el mayor esfuerzo posible, para no convertirnos en nuestros propios enemigos, ni en enemigos de otros. Evitando buscar el propio interés y el propio poder, para hacer el mal.

Intentar la venganza de los enemigos, a través del “ojo por ojo y diente por diente”, sin recurrir a rezar por ellos y a concederles el perdón, nos hace crecer un caparazón, que se instala en el alma, el cual nos aísla del mundo real y nos envenena, poco a poco. Máxime si en esa venganza, incluimos a “justos y a pecadores”.

La venganza no crea una zona de seguridad, ni de confort ante los enemigos. Al contrario, produce una escalada irracional de violencia y dolor. No se puede rezar por los enemigos y al mismo tiempo, tratar de vengarse de ellos.

Otra gran razón para rezar por los enemigos, es que desconocemos las circunstancias por las que se han convertido, en nuestros enemigos. Algunos no son responsables de lo que están haciendo, pues pueden ser personas extorsionadas, bajo pena de muerte para que lo hagan. A otros les han educado desde niños, en la cultura del odio y la venganza hacia la sociedad en general, o contra una parte determinada. A otros les han deformado la mente, de tal manera, que no saben distinguir el bien del mal.

 

Teorías de la conspiración: de la paranoia al genocidio

 

Escrito por Alejandro M. Gallo

Publicado: 22 Noviembre 2021

Si analizamos con detalle nuestra atmósfera cultural, comprobamos que estamos rodeados de conspiraciones; incluso podemos avanzar que un inmenso cúmulo de ellas forma parte de nuestras vidas, ya sea en el cine, la narrativa, el discurso político o como método de interpretar la realidad y la Historia. Así, algunos investigadores opinan que: «Un siglo [el XX] en el que las tesis conspirativas pasaron de las minorías a las masas, de ser una leyenda a convertirse en la política de los estados y de sus dirigentes políticos» (Castillón, 2006; 191). A este sentir se suma con fuerza el profesor británico John Molyneux, que defiende una posición equiparable a la mantenida por Castillón: «Desde hace cierto tiempo me he dado cuenta de que, por todas partes y cada vez con mayor frecuencia, aparecen teorías de la conspiración» (Molyneux, 27 de agosto de 2011). No son los únicos, pues filósofos como Karl Mannheim (1943) y Karl Popper (1946), también las estudiaron antes de la Segunda Guerra Mundial; o Richard Hofstadter (1964), en plena Guerra Fría; o los pensadores que han reflexionado sobre ellas después de la caída del Muro, como Fredric Jameson (1995); o después del 11-S, como Peter Knight (2008), Frank Furedi (2007), Timothy Meiller (2003), Michel Collon (2016) o Alexander Cockburn (2006). A estos se unen escritores de la talla de Don DeLillo, Tomas Pynchon, Norman Meiller, David Foster Wallace y hasta Philip K. Dick con sus distopías tan actuales, que convirtieron las conspiraciones, o más exactamente las Teorías de la Conspiración (TdC, en adelante), en tropos de su literatura. De tal manera que para entender este fenómeno que invade la atmósfera cultural, y que ha cristalizado en algunos casos como una forma de analizar la Historia o de interpretar la realidad, abordaré el estudio de las TdC de una forma completa; es decir, desde tres campos de investigación: el analítico, el histórico y el crítico.

Antes de continuar debemos detenernos un instante, pues es necesario definir lo que se entiende por TdC en este trabajo. La mejor forma de definir las TdC es localizar lo que verdaderamente no son, para evitar desde el comienzo cualquier confusión: en primer lugar no son conspiraciones penales, para delinquir, que ya existían desde que Bruto, Casio y Trebonio se confabularon para matar a César, y que vienen definidas en el Código Penal, art. 17.1: «La conspiración existe cuando dos o más personas se conciertan para la ejecución de un delito y resuelven ejecutarlo». En segundo lugar tampoco nos referimos a las conspiraciones domésticas, las que englobarían desde una fiesta sorpresa de cumpleaños a las que sufrimos u organizamos con compañeros o amigos. Las características comunes de las conspiraciones citadas es que son falibles y limitadas en el tiempo y en el espacio (Patán, 2006). A las que añado la causalidad, ya que es prácticamente imposible que se conciban este tipo de conspiraciones por azar o accidente.

De esta manera, eliminadas las conspiraciones criminales y domésticas, las conspiraciones a las que me refiero son las Grandes Teorías de la Conspiración, como se han denominado de forma pomposa.

El término conspiración es grandilocuente y evoca imágenes de conjuras de poderosos y tramas de alto nivel […]. Término conocido, ubicuo en otros tiempos, si bien lo suficientemente escurridizo como para que su explicación se nos escape en una apabullante marea de significados. Es complicado alcanzar una definición satisfactoria sin apoyarnos en las habituales muletillas mediáticas o sin recurrir a los estereotipos que la industria del entretenimiento nos lleva ofreciendo desde su popularización (Díaz, Óscar, 2013).

Hacen referencia a un plan urdido por un grupo que mantiene ocultas sus intenciones y acciones, con el fin de conseguir ventajas de orden político, económico o social. Así, nos hablarán de la invasión de extraterrestres para apoderarse del mundo; de los secretos que los gobiernos nos ocultan sobre los atentados del 11-S o del 11-M; la teoría de que el hombre nunca pisó la Luna; el SIDA como creación en laboratorios para aniquilar a la población homosexual; los Illuminati; los supuestos contubernios judío-masónicos; el Priorato de los Sabios de Sion; la conspiración para dominar el mundo por los ricos en el Club Bilderberg o cualquier otra menos conocida [1]. Todas ellas existen en nuestra atmósfera cultural sin que se haya llegado a un acuerdo sobre qué función cumplen, cómo nacieron, o a quién y para qué sirven. El medio en el   que se desarrollan es la posmodernidad o globalización, entendida como último estado conocido del modo de producción y distribución económico, caracterizado por el consumismo, las nuevas tecnologías, los medios de comunicación de masas,  las redes sociales, el movimiento instantáneo de capitales, el pastiche, el simulacro, el control del tiempo libre por parte de la industria del entretenimiento, las fake-news y la posverdad [2]. Todas esas características del momento actual son las que permiten que se conviertan en virales, peculiaridad novedosa respecto a épocas pasadas. Y lo único que sabemos con certeza es que ninguna se ha cumplido en la realidad [3].

Frente a las conspiraciones reales que eran falibles y limitadas en el espacio y el tiempo; las TdC, siguiendo a Daniel Pipes (1997), se asientan sobre la certidumbre de que las apariencias engañan; de que las conspiraciones son el motor de la Historia; que nada ocurre al azar, pues todo está dirigido [4]y, al final, en sus relatos, el agente conspirador siempre gana a lo largo de la Historia, donde la fama, el poder, el dinero o el sexo son su late motiv. Julio Patán (2006) se expresa de forma similar al considerar que todas los constructos conspirativos presentan un mundo ordenado y dirigido, donde no hay hueco para el azar; también considera que liberan a sus seguidores de responsabilidades, tanto individuales como colectivas; piensa de ellas que son creencias simples, maniqueas, donde siguen existiendo buenos y malos en la Historia; añade que poseen una carga milenarista, pues consideran que todo ha de subordinarse al fin supremo, pues el destino de la humanidad se encuentra en juego; y, por último, se considera a los conspiradores todopoderosos y hábiles.

En este bloque de conspiraciones las hay inocuas y curiosas, por citar algunas: el plan mundial para ocultar que la tierra es plana [5]; la conjura mundial y eterna de los Illuminati o la creencia de que el alunizaje del Apollo 11 en la Luna fue un montaje para ganar la carrera espacial a la Unión Soviética. En un segundo bloque, podemos situar aquellas que han sido rentables políticamente: «aceptadas por […] la población y formaron parte de la legitimación de opciones políticas. Que la conspiración hubiese existido no importaba, era un modo plausible de justificar una política» (Broncano, 2019; 184). Un ejemplo lo tenemos en las últimas elecciones presidenciales en Estados Unidos, donde Donald Trump se unió a la teoría de que Obama había nacido en Kenia y era proislamista radical. El tercer bloque lo formarían las TdC dañinas que han conducido a masacres, suicidios rituales o genocidios. Las TdC, pues, varían desde la inocencia, las usadas como instrumento de rentabilidad política y las dañinas para la integridad del ser humano. Son estas últimas el verdadero objeto de este estudio.

TDC Dañinas

Cuando analizamos los discursos y justificaciones de su supuesta legitimidad, los dictadores de todas las épocas parecen poseer manuales que contienen alguna conspiración como pilar básico sobre el que se sustenta la ideología de su régimen. A este respecto:

«[L]as dictaduras usan la noción de conspiración universal como arma. Durante los primeros diez años de mi vida, fui educado por fascistas en la escuela, y usaban la conspiración universal.» (Eco, ABC; 28 de abril de 2015).

La conspiración universal que utilizaba el fascismo italiano era que los ingleses, los judíos y los capitalistas estaban complotando contra el pobre pueblo italiano. Esta cuestión la cimentó Umberto Eco en su discurso el 24 de abril de 1995 en la Universidad de Columbia, New York, Ur-Fascismo [6], donde enumeró y desarrolló catorce puntos comunes, «síntomas» los llamó, a todas las argumentaciones que utilizaban las diferentes variantes en ese fascismo internacional: «en la raíz de la psicología Ur-Fascista está la obsesión por el complot, posiblemente internacional» (Eco, 1995; 6º síntoma). También nos explicará cómo consiguieron que él interiorizara esa conspiración siendo niño: «me enseñaban que los ingleses eran “el pueblo de las cinco comidas”: comían más a menudo que los italianos […]. Los judíos son ricos y se ayudan mutuamente gracias a una red secreta de recíproca asistencia» (Eco, 1995; 7º síntoma). Eso en cuanto al fascismo italiano, en el caso del franquismo en España se fustigó al pueblo español con la cantinela de un complot marxista judeo-masónico para destruir España, que culminó en plena Guerra Civil, en la zona nacional, con la primera disposición contra la masonería el 15 de septiembre de 1936, que en su art. 1 decía: «La francmasonería y otras asociaciones clandestinas son declaradas contrarias a la ley. Todo activista que permanezca en ellas tras la publicación del presente edicto será considerado como crimen de rebelión».   A partir de ahí comenzaron las masacres, como reflejaba la prensa afín, al hablar de operaciones represivas en Granada por esa época:

[...] se apoderaron de los ficheros de las dos logias masónicas que existían en la capital e hicieron prender a todos los masones. En camiones los trasladaron al vecino pueblo de Viznar, donde fusilaron a los venerables, y después de tener encarcelados varios días a todos los demás los condujeron al campo y les obligaron a cavar sus propias sepulturas, tan pronto las terminaban eran muertos a tiros... (ABC, 23 de septiembre de 1936).

Más tarde, en marzo de 1940, se aprobó la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo, pero ya de aplicación a todo el territorio nacional. Aún en 1975, en el último discurso del general Franco desde el Palacio de Oriente, seguía culpando de todos los males a la conspiración masónica-izquierdista. Si en Italia el enemigo fueron los ingleses y los judíos; en España, los masones y marxistas. Antes que ellos, en la Unión Soviética, el estalinismo ya había seguido el mismo rumbo señalando a Trotsky, Zinoviev, Kamerev y Bujarin [7] como los cabecillas de otro constructo conspirativo que denominaron «enemigos del pueblo». Lo que sirvió a Stalin de caparazón justificativo de la represión sanguinaria después del asesinato de Kirov:

Este término [«enemigo del pueblo»] hizo automáticamente innecesario que los errores ideológicos de los hombres expresados en una controversia se comprobasen; este término hizo posible que se causasen los más crueles métodos de represión, violándose así todas las normas de legalidad revolucionaria, cada vez que alguien estaba en desacuerdo con Stalin o que se sospechaba en él una intención hostil o debido simplemente a que tenía una mala reputación» (Khrushchev, 1965; 31-34).

Este término condenó en la Unión Soviética [8], desde 1934 hasta la muerte de Stalin, a casi 400.000 personas al exilio o al Gulag y 44.000 al pelotón de fusilamiento, lo mismo ocurrió en el Ejército Rojo, con casi 40.000 efectivos purgados.

El caso más paradigmático lo encontramos en la Alemania nazi, pues justificó el genocidio sobre la obra Los protocolos de los Sabios de Sion, que fue un panfleto falsificado por la policía secreta del zar y publicado en 1902 para justificar los pogromos contra los judíos. Este texto lo consideraban la prueba de la existencia de un complot mundial, con el objetivo de controlar la Tierra por parte de un grupo de poderosos banqueros y políticos judíos. De ahí que la raza aria tenía el deber de aniquilar a una raza inferior para salvar al mundo de sus intenciones de controlarlo, como decían Los protocolos... A este respecto, «Goebbels conocía su origen [falsificado], pero eso no importaba: Hitler lo creía a pies juntillas y bastó para poner en marcha el Holocausto» (Broncano, 2019; 184).

El análisis de las TDC

Las TdC han existido desde Homero, que en sus obras nos narraba las aventuras de los seres humanos para escapar de las conspiraciones tejidas por los dioses, los cuales tampoco podían sustraerse al destino. De esta manera el destino no dejaba de ser una forma de conspiración ajena a los seres humanos. Más tarde, toda la narrativa latina tampoco se pudo sustraer a esa concepción del destino, factum lo llamaron. Virgilio fue de los primeros autores latinos que utilizó el concepto de factum en su obra la Eneida. En el transcurso de los siglos, las conspiraciones y los agentes conspiradores fueron cambiando; desde los demonios y las brujas en la Edad Media a los masones, marxistas o anarquistas a finales del siglo XVIII, hasta desembarcar en el Estado moderno como conspirador al que siempre se apelará desde el siglo XIX. Sin embargo, no se produjo un estudio específico de las TdC hasta que los campos de exterminio mostraron al mundo a dónde podían conducir el uso de conspiraciones que nunca habían existido.

1º-          Analistas anteriores a la Guerra Fría

Los dos primeros filósofos que abordaron con cierto rigor las TdC fueron Karl Mannheim y Karl Popper. Ambos habían visto nacer el régimen nazi en Alemania y habían sufrido su posterior evolución, hasta que tuvieron que exiliarse. El primero  en analizarlo fue Mannheim, profesor en la Universidad de Frankfurt hasta 1934, que comprendió los efectos del régimen nazi antes de que el mundo conociera sus horrores. Así, en 1943, desde su exilio en Inglaterra escribió Diagnostico de nuestro tiempo, la primera obra que analiza el nacimiento y los efectos de los constructos conspirativos elaborados desde el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) sobre la población. En primer lugar, considera que Hitler despliega una conspiración muy medida sobre la población ―estrategia nazi, lo denominará―, cuya maniobra consistía en:

Al individuo no se le trata como una persona, sino como miembro de un grupo social determinado. De esa manera, la mejor forma de influir sobre una persona es hacerlo sobre sus vínculos sociales; siempre teniendo en cuenta que cada grupo tiene sus propias tradiciones, prohibiciones y peculiaridades formas de expresión que hay que tener en cuenta. Mientras esos grupos estén intactos, son un cobijo, un soporte y una guía de conducta para sus miembros (Mannheim, 1961; 132).

Después de ese inicio, Hitler pasa a la desorganización sistemática de la sociedad, y de esa manera se destruye la resistencia del individuo mediante la desorganización de los grupos a los que pertenece, ya que considera que el nazismo «sabe perfectamente que un hombre desvinculado de su grupo es como un cangrejo sin caparazón» (Mannheim, 1961; 132). Esta desorganización del contrario ha de ser rápida y violenta, sin posibilidad de respuesta en contra [9]. En tercer lugar, estos dos puntos sólo tendrán éxito si se consigue construir nuevos grupos que promuevan conductas aprobadas por el partido. Finaliza con un cuarto punto, que Mannheim denomina Quislings [10], nombre genérico por el que designa un método para poner de su parte a la oposición política y también a los inadaptados y fracasados sociales, al lumpen. Completada esta cuarta fase, la víctima se encuentra a su merced, pero aún evita el ataque directo y sigue prefiriendo la desmoralización desde dentro: «se propagan rumores, se crean temores, se azuza unos contra otros a los grupos rivales y, por último, se administra la conocida mezcla de promesas y amenazas» (Mannheim, 1961; 133). Llegados a este punto, el nazismo tenía a los sujetos rendidos ante él y la explicación psicológica sería:

«el hombre abandonado a sí mismo no puede ofrecer resistencia» (Mannheim, 1961; 134). Destruir el grupo deja al individuo sin lazos con la sociedad, ni de amistad ni de confianza, la ruptura de esos vínculos le convierte en un ser impotente. Llegados aquí, al sujeto no la queda más que elegir entre el martirio o el Nuevo Orden que comienza, cuyos elementos son: el Fürher, como caudillo de la sociedad; el terrorismo del NSDP sobre la sociedad o el terrorismo de Estado; y la creación de un chivo expiatorio, «buco emisario» lo llama Mannheim. El objetivo al señalar ese buco emisario será doble: liberar a la comunidad de cualquier sentimiento de culpa e impedir que cualquier hostilidad se vuelva contra los dirigentes. Así, los judíos se convirtieron en el buco emisario del III Reich, ellos eran los causantes de las desgracias que afligían al mundo, pues tramaban una conspiración desde los tiempos inmemorables para dominar al resto de la humanidad, cuestión documentada, según ellos, en los Protocolos de los Sabios de Sion. Esta manipulación de las masas lo consiguieron los nazis con «técnicas sociales»¸ es decir, «el conjunto de métodos que tratan de influir la conducta humana y que en las manos del gobierno operan como un medio de control social singularmente poderoso […] esta eficacia fomenta la dominación minoritaria» (Mannheim, 1943;  10). Las mismas enlazan hoy en día con los mecanismos nacientes de las sociedad de consumo y que la publicidad extendió a todas las esferas sociales usando estrategias de explotación similares. Broncano (2019) va a identificar las «técnicas sociales» de Mannheim con la actual «’ingeniería social de la comunicación’ que ha provocad  la transformación del entorno cultural, informacional y epistémico de la política, economía y sociedad contemporánea» (Broncano, 2019; 129). Ambas, técnicas sociales e ingeniería social de comunicación, operan como instrumentos para manipular las emociones de las masas y «poner bajo control público procesos psicológicos que se consideraban antes enteramente personales» (Mannheim, 1943; 11). El esquema de la «estrategia nazi» empleado por Hitler, fue asumido por el resto de dictadores, tanto por los que ya existían entonces ―Franco, Mussolini, Stalin y Salazar― como por los que vinieron después. Lo único que cambiaba era el sujeto o colectivo que ejercía de «buco emisario».

El segundo filósofo que abordó con rigor el estudio del uso de las conspiraciones fue Karl Popper en su libro La sociedad abierta y sus enemigos, escrito en 1945. Popper conoció  tres mundos que se iban a enfrentar con el paso de los años: el primero fue  el judaísmo y sionismo por su origen familiar, al que siempre criticó; el segundo, el marxismo, que le resultó cercano porque desde 1923 a 1933, la izquierda política dominaba Viena al ganar las elecciones el Partido Socialdemócrata Obrero Austriaco, lo que se vino a denominar la Viena Roja (Rotes Wien); y, tercero y último, después de 1933, con el ascenso de Hitler al poder en Alemania y la instalación de un régimen fascista en Austria, Popper vivió las consecuencias en primera persona. Así, en su obra critica lo que llama nacionalismos de todo tipo ―sionismos, marxismos y fascismos― y centra su estudio de las TdC o constructos conspirativos. Estas dos cuestiones son su ataque directo al historicismo, como creencia de que la historia humana sigue leyes y tendencias regulares y cognoscibles, de lo que derivan que el papel de las Ciencias Sociales y/o la Filosofía es encontrar esas leyes para predecir el curso de la historia. Esto le permite establecer paralelismos entre «el pueblo elegido» ―sionismo y la mayoría de los nacionalismos conocidos, incluido el norteamericano― con «la clase elegida» ―marxismo, anarquismo y otros teorías del socialismo utópico― y «la raza elegida» ―nazismo y otras tendencias del supremacismo―. El historicismo es la verdadera bestia a batir por Popper, pues considera que está presente en todas esas ideologías que dominaban el mundo de forma tiránica, asesinando y convirtiendo lo que les rodeaba principalmente en un gran campo de reclusión y de exterminio. Así, la dedicatoria de su obra La miseria del historicismo, escrita en 1961, es toda una declaración de intenciones, después de que los nazis matasen a un alumno suyo, Karl Hilferding:

«En memoria de los incontables hombres y mujeres de todos los credos, naciones y razas que cayeron víctimas de la creencia fascista y comunista en Leyes Inexorables del Destino Histórico» (Popper, 2015; 3). Esas Leyes Inexorables del Destino Histórico, como las denomina en la dedicatoria, son las que el historicismo cree que existen en la Historia y la rigen por encima de la voluntad de los seres humanos. De tal manera que los defensores de ese historicismo «creen haber descubierto ciertas leyes de la Historia que les permiten profetizar el curso de los sucesos históricos» (Popper, 1994; 17). Esas profecías históricas se hallan fuera del radio del método científico, pues el futuro  solo depende de nosotros mismos y nosotros no dependemos de ninguna necesidad histórica. El objetivo principal de todo historicismo será: «aligerar a los hombres del peso de sus responsabilidades» (Popper, 1994; 18). Popper encuentra el origen en Homero, que consideraba la Historia como un producto de la voluntad divina, cuyo destino final se mantenía en secreto para la mayoría de los seres humanos, excepto para los oráculos que podían interpretar las señales. Luego la Historia y la realidad  se rigen por «fuerzas ocultas entre bambalinas» (Popper, 1994; 26). Relacionado con el historicismo se encuentran las TdC, pues considera que éstas son anteriores a aquél e influyeron en su nacimiento. De esta manera nos dejó escrito que: « una teoría ampliamente difundida pero que presupone lo que es, a nuestro juicio, el opuesto mismo del verdadero objetico de las ciencias sociales: nos referimos a lo que hemos dado en llamar teoría conspirativa de la sociedad [11]» (Popper, 1994; 280).

Lo que subyace en todas las TdC es que: «Todo lo que ocurre en la sociedad ―especialmente los sucesos que no gustan a la gente: guerras, pobreza, paro, miseria, epidemias, etcétera― es el resultado del plan directo de algunos individuos y grupos poderosos» (Popper, 1994; 280). Esta cuestión la mantiene en el tiempo y en diferentes obras, así la encontraremos cronológicamente en la página 280 de La sociedad abierta y sus enemigos, escrita en 1945, y la conserva en la página 409 de Conjeturas y refutaciones, que es de 1963, y revisada por él mismo en  1972. Más adelante va a defender que   las TdC son anteriores al historicismo y que «la forma teísta [del historicismo] es un producto derivado de la TdC. En sus formas modernas es un resultado típico de la secularización de una superstición religiosa» (Popper, 1994; 280). Es una conclusión parecida a la que llegarán ciertos antropólogos que consideran las TdC como pensamiento mágico secularizado. De ahí que «los fenómenos sociales se explican cuando se descubre a los hombres o entidades colectivas que se hallan interesados en el acaecimiento de dichos fenómenos, y que han trabajado y conspirando para producirlo» [12] (Popper, 1994; 280). Los dioses grecolatinos han desaparecido y han sido sustituidos por hombres o grupos misteriosos y muy poderosos, casi divinos: los sabios ancianos de Sion, los monopolistas, los capitalistas o imperialistas, los masones, las brujas y diablos, etcétera; es decir, una cadena de siniestros grupos cuya perversidad es responsable de los males que sufrimos.

Karl Popper definió las TdC como  discursos  cerrados  y  autoafirmativos,  por lo que no son científicas, ya que no pueden ser falsables y se presentan como irrefutables, una característica para Popper acientífica. A esto adelantó para el resto de investigadores cinco pilares comunes sobre las que se sustentaban. Así, podemos enumerar como primera característica que existen una serie de fuerzas ocultas que manejan nuestro destino, ocultas detrás de las cortinas del escenario del mundo. La segunda sería que todo lo que ocurre, principalmente lo relativo a nuestras desgracias, es el resultado de los planes de individuos y grupos poderosos, por lo que todo lo que sucede es intencionado, es causado, y no deja lugar al azar ni al accidente ni a    la casualidad. La tercera, que se consideran infalibles e ilimitadas en el tiempo y en  el espacio; es decir, se presentan como universales e infalibles, cuando las realmente existentes han sido falibles y limitadas en el tiempo y el espacio. La cuarta es que toda TdC permite a los creyentes y dirigentes sociales que las crearon, descargarse de la responsabilidad que pudiera recaer sobre ellos. Y la última, que todas las TdC no dejan de ser la secularización de una superstición religiosas; o sea, las TdC descienden del pensamiento mágico secularizado. Umberto Eco, setenta años después, escribió sobre la vigencia de las enseñanzas de Popper respecto a las TdC:

Hay muchas conspiraciones pequeñas […]. Pero la paranoia de la conspiración universal es más poderosa porque es eterna. Nunca se puede descubrir porque no se sabe quién participa. Es una tentación psicológica de nuestra especie. Karl Popper escribió un excelente ensayo sobre eso, donde dijo que empezó con Homero. Todo lo que pasa en Troya fue planeado la víspera en la cima del Olimpo por los dioses. Es una forma de no sentirse responsable de algo (Eco, ABC, 28 de abril de 2015).

Karl Popper, al igual que Mannheim, abordó las TdC desde el nacimiento del fascismo y el nazismo, así como las secuelas de los campos de exterminio nazis. Setenta años después de sus conclusiones, el número de incondicionales es legión. Citaremos al magnate George Soros que ha creado una fundación basada en los principios expuestos por Karl Popper, la Open Society Foundations, o el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa14 que ha manifestado varias veces su adhesión a las tesis del filósofo, o el filósofo italiano Umberto Eco que, en lo que respecta a las TdC, considera a Popper como un referente.

2º-           Las investigadores de las TdC hasta el final de la Guerra Fría

En plena Guerra Fría, considero que Richard Hofstadter y Fredric Jameson fueron los pensadores que mejor abordaron las TdC; el primero desde el punto de vista de los elementos del discurso político y el segundo desde el análisis de la cultura y sus expresiones. Comenzaremos por Hofstadter, que fue seguidor de Max Weber, Sigmund Freud, Karl Mannheim y la Escuela de Frankfurt, recibió dos veces el premio Pulitzer: la primera en 1956 por The Age of Reform, y la segunda en 1964 por Ant-Intellectualism in American Life. Su análisis del pensamiento conspiranoico de la política americana, lo dejó reflejado en The Paranoid Style in American Politics and Other Essays y en «The Paranoid Style in American politics», publicado en Harper´s Magazine, en Noviembre de 1964. Este ensayo, el primero donde exponía sus ideas, nacía en un momento crítico de la política norteamericana: por un lado, el reciente magnicidio del presidente   John F. Kennedy y el aluvión de TdC que surgieron por doquier sobre el mismo; por otro, el estilo de debate y polémica que se dio el candidato de los republicanos, Barry Goldwater [13], cuyo estilo de discurso lo tenía muy reciente Hofstadter, pues Goldwater se presentaba a las elecciones presidenciales de 1964. Richard Hofstadter analizó las TdC que nacieron en su tiempo, desde el magnicidio de John F. Kennedy a la creencia de que el ataque de Pearl Harbor pudo haber sido un hecho conocido por Franklin Delano Roosevelt y no se actuó; pasando por el nacimiento de John Birch Society, una de las sociedades ultraderechistas que usan las conspiraciones como interpretación de lo real y motor de la Historia; las constantes conspiraciones, reales e imaginarias, de McCarthy o de Robert H. Welch; o la retórica citada del aspirante republicano a la presidencia, Barry Goldwater. De esta manera, Hofstadter pudo comprobar la influencia política que puede conseguir una minoría, incluso un grupúsculo, cuando apela a las animosidades y pasiones. Aunque no es un estilo del todo nuevo ni centrado en exclusiva en la extrema derecha, Hofstadter parte de que esa posición política es el origen de ese estilo, que él denominó «estilo paranoico» porque no encuentra: «otra palabra que evoque adecuadamente el exagerado acaloramiento, la desconfianza y la fantasía conspirativa que tengo en mente» (Hofstadter, 1964; 77). También quiso dejar claro que el empleo de ese término nada tenía que ver con un sentido clínico y enfatiza que «tiene más que ver con la forma con que se defienden estas ideas que con la verdad o falsedad de las mismas» [14] (Hofstadter, 1964; 77).

En sus ensayos explora la influencia de las TdC en los movimientos de descontento a lo largo de la historia estadounidense. Nos muestra la paranoia política de sus dirigentes y élites contra las Luces. «Intelectualidad subversiva» se vino a denominar a los seguidores de los principios de la Ilustración, que Hofstadter abordó en el ensayo que ganó el Pulitzer en 1964, Ant-Intellectualism in American Life. También dirigió sus críticas contra las construcciones conspirativas en las que implican a la francmasonería, al reflejar la desconfianza ante las uniones de gremios, corporativas, pues se refieren a ellas como corporaciones subversivas. En resumen: para Richard Hofstadter el origen del pensamiento conspiratorio, del estilo paranoide, se encuentra en la extrema derecha, pero se ha instalado en casi todas las tendencias políticas; ya que apela a animosidades y pasiones, se olvida de la razón, emplea un excesivo acaloramiento y desconfianza, y no tiene que ver con un sentido clínico, sino con la forma que se defienden las ideas, independientemente de su veracidad. Así, el objetivo de Hofstadter será:

[E]stoy interesado en comprender nuestra psicología política a través de nuestra retórica política. El estilo paranoico es un fenómeno antiguo y recurrente en nuestra vida pública que frecuentemente se ha relacionado con sospechosos movimientos de descontento» (Hofstadter, 1964; 77).

Hofstadter considera que hay dos elementos que van a perdurar en el discurso conspiranoico: primero, la defensa de la economía nacional frente a la apertura de mercados o cualquier institución internacional, sesgo de políticas de extrema derecha que se ciñen al marco estricto del estado nacional nacido en el siglo XVIII; lo segundo, una visión de la Historia como producto de las conspiraciones, la historia detrás de la Historia, «entre bambalinas», como apuntaba Popper.

No sólo será Goldwater quien empleará esa retórica, también se podía observar constantemente en el senador Joseph McCarthy y su caza de brujas. Así, en su alegato ante el Comité de Actividades Antinorteamericanas presentó esa gran conspiración:

[La situación política] es el resultado de una conspiración a tan gran escala que toda la historia precedente del hombre queda empequeñecida. Una infame conspiración tan oscura que una vez descubierta sus promotores será siempre merecedores de las maldiciones de todos los hombres honestos» (McCarthy, 1951).

Hofstadter defiende el origen de este estilo desde la fundación de los Estados Unidos como estado independiente, pues la conspiración será una seña de identidad del nuevo pueblo que se constituía como nación. Se construye defendiéndose de elementos conspiradores que quieren impedir su independencia y el éxito como Estado-nación. Muestras de eso las encuentra en los discursos de diferentes movimientos políticos, sociales y económicos a lo largo de los años con una serie de agentes conspiradores comunes: el iluminismo y la masonería serán considerados como eternos conspiradores contra los buenos ciudadanos temerosos de Dios; también el Papa y los jesuitas serán agentes conspiradores que pretenden socavar los principios protestantes de su cultura y joven nación; la creencia entre algunos portavoces del abolicionismo que consideraban que la nación estaba sometida a una conspiración de los dueños de esclavos; en los textos alarmistas contra determinadas sectas o proveniente de éstas mismas; el movimiento contra el Billete Verde [15], movimiento contra la Reserva Federal, que reflejaba una defensa del Estado frente a la Unión, ya que el billete reflejaba el poder de un ente superior al municipio, condado o estado; y por último, algunos populistas que construyeron una supuesta conspiración de los banqueros internacionales y los fabricantes de armas en la I Guerra Mundial contra los Estados Unidos.

A partir de aquí, Richard Hofstadter nos introdujo en las propias tripas de las TdC mostrándonos una serie de personajes comunes: la figura del iluminado o elegido o portavoz paranoide, el intérprete de signos o indicios, que se comporta como un oráculo [16]; y la otra figura será la del renegado o el agente doble, que permite informar desde dentro de la conspiración de los movimientos e identidad de los agentes conspiradores [17]. Así mismo, nos mostrará otra característica en el relato conspiranoide: el lenguaje pedante en sus textos, que adoptan la maniobra de presentar una colosal bibliografía, con infinidad de notas a pie de página y una erudición inusitada. Y considera que McCarthy fue pionero:

Las 96 páginas del folleto de McCarthy […] contiene no menos de 313 referencias […]. El movimiento de derechas de nuestro tiempo es un desfile de expertos, grupos de estudio, de monografías, notas al pie y extensa bibliografía. A veces, la búsqueda de profundidad académica y una visión inclusiva del mundo por parte del ala derecha tiene consecuencias alarmantes: el señor Welch, por ejemplo, denunció que la popularidad de la obra de Arnold Toynbee era consecuencia de un complot por parte de la Sociedad de los Fabianos y varios miembros del establishment angloamericano liberal, con la finalidad de eclipsar el trabajo mucho más esclarecedor y veraz de Oswald Spengler (Hofstadter, 1964; 82).

Así, a todas las características citadas anteriormente hay que añadir el estudio por primera vez de la argumentación conspiranoica, que Hofstadter la encuentra repleta de sesgos y falacias: primero con los sesgos de confirmación y de atribución; luego las falacias de la «inversión de la carga de la prueba» o ad-ignorantiam empleada por McCarthy y el fiscal Garrison; después, las Post hoc ergo propter hoc y Cui Protest?

A Richard Hofstadter he de sumar los estudios de Fredric Jameson respecto a las TdC, principalmente en The geopolitical aesthetic (1992), donde acuñó para su análisis el concepto de mapeo cognitivo o cartografía cognitiva, como la forma rudimentaria de interpretar la realidad por parte de los constructores y de los creyentes en TdC. Hofstadter, como expuse, había avanzado en el estudio de las TdC el análisis de su retórica grandilocuente, del uso de los sesgos y de las falacias para defender esos discursos cerrados y autoafirmativos. Además de mostrarnos cómo se podían convertir en una forma identitaria en la construcción de una nación, nos señaló el uso como defensa contra enemigos internos y externos, que se convertirían en los bucos emisarios. Ahora, Jameson lo desplaza más allá de las fronteras norteamericanas y del discurso político de la extrema derecha, para defender que las nuevas técnicas de comunicación, en esa avalancha de información y desinformación, habían convertido las TdC en una forma básica, rudimentaria de analizar la realidad, en una técnica de mapeo cognitivo o cartografía cognitiva.

Esta técnica la recogió Jameson de la psicología social y experimental de Edward Chace Tolman, Universidad de California-Berkeley, al comienzo de la Guerra Fría, siendo ese mapeo cognitivo el medio por el cual las personas procesan su entorno, resuelven sus problemas y utilizan la memoria. Más tarde, el arquitecto Kevin Lynch trasladó ese mapeo cognitivo del laboratorio a la ciudad, principalmente en The imagen of the City (1960). Lynch partía de que cuando estalló la explosión demográfica, la ciudad se convirtió en un monstruo de dimensiones inabarcables, impersonal y alejado de   la escala humana del paseante. Como alternativa se imaginaba ciudades de tamaño más reducido e integrada en el entorno rural o, en el caso de ciertos sociólogos de la Escuela de Chicago[18], la vida en el barrio como alternativa. Lynch concretó en su obra la posibilidad de sentir con rapidez que la ciudad estaba bajo nuestro control. Los psicólogos sociales sustituirán la ciudad por la realidad, por lo que para ellos el mapeo consistirá en sentir con rapidez que es la realidad la que está bajo control, como un túnel de la mente que busca el mínimo esfuerzo [19]. Así, las teorías de Kevin Lynch sobre el urbanismo tuvieron una repercusión en psicología social con su ya clásica distinción de los elementos de la imagen urbana (sendas, hitos, mojones, límites y barrios) [20], en esa metáfora del recorrido que nos haga sentir que tenemos la ciudad controlada. Después, los psicólogos sociales sustituyeron la ciudad por la realidad al completo, por lo que los elementos urbanos de Lynch pasaron a formar parte de la investigación psicológica de los mapas cognitivos. De tal manera que lo importarte no es estar, sino transitar, entrar para salir, llegar para marcharse. Se diría que su ciudadano ejemplar fuese el taxista, que recorre la ciudad incansablemente sin llegar nunca a sitio alguno, sin detenerse, sin entrar en ningún lugar. Años más tarde, Roger M. Downs y David Stea procedieron a divulgar las ideas de Lynch en Imagen and Environment (1973) y Maps in Minds: Reflections on Cognitive Mapping (1977) y lanzaron el nuevo concepto de behavioral setting, «ajustes de comportamiento», en un diálogo del diseño arquitectónico con las ciencias del comportamiento. De ahí la importancia del mapeo cognitivo para ellos, que lo definirían de la siguiente manera:

El mapa cognitivo es un constructo que abarca aquellos procesos que posibilitan a la gente adquirir, codificar, almacenar, recordar y manipular la información sobre la naturaleza de  su entorno. Esta información se refiere a los atributos y localizaciones relativas de la gente y los objetos del entorno, y es un componente esencial en los procesos adaptativo y de toma de decisiones espaciales (Downs y Stea; 73; 312).

El sujeto de estudio de Downs y Stea será el hombre desplazándose en la ciudad o moviéndose en el mundo guiado en todo momento por sus imágenes perceptuales, que constituye un hecho real de la vida cotidiana, presentándonos un ser humano con capacidad limitada para fijar información, así como con tiempo también limitado para tomar decisiones, en una tendencia humana irrefrenable a construir esquemas y categorías de reducción. Después de las investigaciones citadas de Tolman, Lynch, Downs y Stea, Fredric Jameson recogió sus aportaciones y utilizó el concepto de mapeo cognitivo como un método cognitivo, que comprende un conjunto de herramientas simbólicas, estrechamente relacionadas, adecuadas para una representación esquemática del conocimiento. Teniendo esto en cuenta, Jameson usará el término   de mapa cognitivo al referirse a los constructos conspirativos en el mundo actual, principalmente en su obra La estética geopolítica, aunque ya en El posmodernismo y la lógica cultural nos adelantaba:

De esta manera retomo mi argumento principal, de que esta última mutación del espacio ―el hiperespacio moderno― al fin ha logrado trascender las capacidades del cuerpo humano individual para ubicarse, para organizar mediante la percepción sus alrededores inmediatos,  y para encontrar su posición mediante la cognición en un mundo exterior del cual se pueda trazar un mapa. Y ya he señalado que este alarmante punto de disyunción entre el cuerpo y su ambiente construido… puede erigirse en el símbolo y la analogía de ese dilema aún más agudo que consiste en la incapacidad de nuestras mente, al menos por el momento, para trazar el mapa de la gran red global multinacional de las comunicaciones descentralizadas en que nos encontramos atrapados como sujetos individuales [21] (Jameson, 1991; 97).

Su posición, pues, respecto a las TdC hay que enmarcarla dentro de los estudios que realiza sobre la posmodernidad [22]. Parte de que vivimos en un modo de producción que se identifica con el capitalismo tardío [23], que es su economía política, de ahí surge una forma cultural que le es propia, a la que denomina posmodernidad, con una serie de características nuevas respecto a la etapa precedente. En la época previa al fin de la Guerra Fría, el cine era el arte por excelencia de esa posmodernidad, principalmente porque en su interior habían desaparecido las precarias distinciones entre gran arte   y arte menor. Del análisis de varias películas cuyo eje principal era la conspiración, van a surgir sus argumentos sobre las TdC. Así, partiendo de las conclusiones, que podríamos denominar clásicas, de Louis Althusser sobre los Aparatos Ideológicos del Estado (AIE) [24], Jameson nos dirá que Althusser describió tres términos fundamentales de la ideología: «el sujeto individual, lo real y la proyección imaginaria que hace el sujeto de la relación del primero con el segundo» (Jameson, 1995; 23). De aquí nace su concepto de cartografía cognoscitiva, para definir o concretar el tercer término descrito por Althusser, que viene a ser una serie de conceptos capaces de relacionar lo psíquico con lo social dentro de la ideología, pues los AIE funcionan mediante la ideología, que a su vez no tiene historia, pues es eterna, al interpelar siempre a los individuos (desde el ser individual) como sujetos; es decir, como «un instrumento conceptual para comprender nuestro nuevo Estar-en-el-mundo» (Jameson, 1995; 24). El elemento conspirativo sería, pues, un intento del inconsciente político de pensar un sistema tan vasto y complejo que escapa a las categorías históricas de percepción y conocimiento. Un intento de comprender la totalidad social, por el que se aventuran hipótesis y se trazan mapas cognitivos en busca de comprensión. Ese mapeo de lo real vendría a ser:

[L]a vista de pájaro de Víctor Hugo sobre Waterloo, en Los miserables […] La multitud, las masas de la plaza vistas desde arriba, literalmente a vista de pájaro, el maniobrar silencioso de grandes ejércitos frente a frente ―por ejemplo las películas de Espartaco (1960) o Guerra y paz (1968)―» (Jameson, 1995; 25).

Es decir, para Jameson la cartografía cognoscitiva o mapeo cognoscitivo es  la forma básica del tercer elemento que Althusser asignaba a la ideología: la proyección imaginaria que hace el sujeto individual de su relación con la realidad. Al entender de Jameson, la aparición de las TdC posee dos características negativas: primero, no explican la auténtica complejidad de la historia, la política o la economía; segundo, ignoran los problemas reales y desvirtúan el funcionamiento del sistema económico  y político, al culpar de todo mal a unos supuestos poderes ocultos, por lo que su consecuencia es el inmovilismo político. De tal manera que lo defendido por Jameson en 1992 adelanta lo expuesto diez años más tarde, desde una óptica marxista heterodoxa, por Michael Hardt y Toni Negri en Imperio:

Que la manipulación de la política por parte de los medios y otras organizaciones no democráticas sea necesariamente controlada por la mente en la sombra de un villano, sea del tipo del Club Bilderberg o Moriarti, pues no existe un único lugar de control. Sin embargo, el espectáculo generalmente funciona como si realmente existiera tal punto de control central. (Hardt y Negri, 2005; 345).

Ambos autores, refiriéndose a Jameson, nos dicen que las TdC son:

[U]n mecanismo tosco pero efectivo para aproximarse al funcionamiento de la realidad.   El espectáculo de la política funciona como si los medios, las fuerzas armadas, el gobierno, las instituciones financieras globales, etcétera, estuvieran consciente y directamente dirigidas por un único poder, aunque en realidad no lo estén (Hardt y Negri, 2005; 346).

Esto tendrá relación con la propia distribución del poder real, ya que no existe un foco concreto de poder donde esté situada la toma de decisiones, un punto de poder central, pese a que la realidad mercantilizada así nos lo parece sugerir. Sin embargo, la realidad es que el poder está diseminados en muchos centros [25]. De ahí que la interpretación de la realidad, como nos sugieren Hardt y Negri, nos hace creer que los medios de comunicación, las fuerzas armadas, las policiales, el gobierno central y local, las instituciones financieras globales, etcétera, estuvieran conscientemente dirigidas por un único poder, aunque en realidad no lo estén, es una forma de pensar tosca, simplista, de interpretación de lo que nos rodea.

La figura de la conspiración, para Jameson se presenta como un intento de pensar un sistema vasto que no puede abarcarse con las categorías de percepción desarrolladas históricamente, con las que los seres humanos se orientan normalmente. El espacio y la demografía ofrecen los atajos más rápidos para salvar esta dificultad perceptiva; es decir, son los túneles de la mente que buscan el mínimo esfuerzo. Esto es porque existe un límite en la capacidad humana, un límite estructural de la memoria, y más en estos momentos en los que somos bombardeados por miles de datos informativos. De ahí que nuestra capacidad se satura y necesitamos explicaciones sencillas para comprender la complejidad real. De esta manera, Fredric Jameson ha sugerido que las narrativas de conspiración —desde las películas de Hollywood a los thrillers populares— son una expresión de la incapacidad de las personas para dar sentido al mundo tan complejo que les rodea en la era de la globalización. Así, la gente recurre a este tipo de historias porque ofrecen una manera de enlazar la interminable avalancha de sonidos y datos en una trama sencilla que resulte coherente y clarificadora. Sin embargo, aunque prometen esa claridad, en realidad solo mistifican lo que ocurre, por lo que el intento de ubicarnos sea aún más difícil. De esta manera consiguen conectar lo colectivo con lo epistemológico, y aflorarán las características del pensamiento conspiratorio: todo está conectado, nada es al azar, y las nuevas tecnologías son la nueva red que nos envuelve. Podríamos aventurarnos a asegurar que todo el planteamiento de Jameson se resumiría en que las TdC y el pensamiento conspiratorio no es más que una dirección abreviada de lo que ocurre en la realidad; es decir, una cartografía simplificada y a vista de pájaro para poder guiarnos en el mundo que nos rodea.

3º-          Los análisis de las TdC posteriores a la Caída del Muro y al 11-S

Considera el profesor Luis Vega Reñón [26] que la profesión más preocupada actualmente por una argumentación correcta era la de Derecho, en especial los especialistas en Filosofía del Derecho [27]. Sin embargo, he de añadir que a estos se unen con fuerza ciertos periodistas de investigación ―ya que la argumentación sesgada, la construcción de la posverdad, de fake-news, de interpretaciones distorsionadas y sin contrastar de la realidad se dan principalmente en su filas― y profesores de Filosofía o de Estudios Culturales. Entre los primeros citaremos a los periodistas de investigación Alexander Cockburn y Michael Collon; y del profesorado a Peter Knight (Universidad de Manchester), Timothy Meiller (Universidad de Florida), Frank Furedi (Universidad de Kent) y John Molyneux (Universidad de Portsmouth).

Alexander Cockburn estudió las TdC partiendo de las versiones del 11-S opuestas a la versión oficial, sobre todo al analizar como todas ellas poseían el mismo punto de arranque: negar las pruebas presentadas. Y que ante cualquier evidencia   de su equívoco, utilizan hipótesis ad-hoc a cada cual más inverosímil. En lo que más críticas vierte Cockburn es que después de la Caída del Muro y del 11-S, la izquierda parece haber abandonado el materialismo histórico o cualquier teoría del conflicto en favor de las TdC para interpretar la realidad. Así, se lamenta:

No hay duda, desde que llegué aquí [a los Estados Unidos] a principios de los 70, las cosas han ido cuesta abajo. La izquierda está en una situación terrible. ¿Cuál es la principal obsesión de la izquierda en estos momentos? Pienso que la loca idea de que Bush y Cheney organizaron el ataque contra el World Trade Center. Creo que es una locura. […] solo pienso en las teorías que tienen, de que ningún avión golpeó el Pentágono. Es de chiflados. Es como creer en platillos volantes (Cockburn, 2016) [28].

No solo se centró en los teóricos de la conspiración del 11-S, también criticó a los buscadores de verdades en el asesinato de John F. Kennedy, ya que consideraba que la izquierda no podía perder el tiempo en esas cuestiones, que solo conducían    al fracaso. De ahí que  termine  denominándolos  sin  ambages  «los  Chiflados  de  las conspiraciones». En lo que va a destacar Cockburn, al igual que anteriormente Hofstadter, es en el análisis del discurso conspiratorio, en el que destaca el abuso que realizan del condicional, así como el uso constante del sesgo de atribución [29] que se une al sesgo de confirmación ya citado. A esto, Cockburn añade que muchas de las TdC se han construido alrededor de una anomalía, de un errant data, de un punto sin explicar por la teoría oficial, y que eso es una forma errónea de argumentar. Añade que los constructores de conspiraciones operan igual que esos investigadores que indagan en las sentencias de los condenados a muerte, ya que buscan alguna anomalía y sobre está basan otra interpretación de los hechos, pero desvirtúan el sentido de las conclusiones:

Cualquiera que esté familiarizado con lo criminal, especialmente con la defensa de la pena de muerte, sabrá que hay siempre irregularidades que la acusación no puede aprovechar y que los equipos que llevan la defensa pueden explotar con la esperanza de convencer a un jurado en la fase de imposición de penas en un juicio. Una y otra vez yo pude ver a los equipos de la defensa pasar días y semanas, incluso meses, rastreando un posible eslabón vulnerable en la cadena de evidencias por donde pudiera atacarse, al menos a un nivel fundamental, que pudiera crear una “duda razonable” en la mente de un miembro del jurado. […] Pero cuando un equipo de defensa de la pena de muerte se centra de forma minuciosa en un eslabón tan débil, provoca a menudo una visión distorsionada de todo el caso (Cockburn, Rebelión, 17 de septiembre de 2006) [30].

Siempre que aparezcan supuestas anomalías, lo buscadores de verdades nos dirán que poseen pruebas frescas o «cuestiones inquietantes». Las mismas no dejan de ser coincidencias y las suelen forzarlas en secuencias deductivas, a veces con saltos deductivos, que ellos estiman lógicas e importantes. A esto añaden indicios imaginados en documentos y fotos, «torturando los datos hasta que los datos acaban confesando» (Corkburn, 2006).

El otro periodista de investigación que se une a Cockburn es Michel Collon que destapó una trama ficticia en la que se denunciaba que los disturbios del Tibet en 2008, habían sido provocados por soldados del Ejército Popular chino disfrazados de monjes budistas. Así, Collon considera que los medios de comunicación dominantes desinforman sistemáticamente sobre los conflictos, aplicando los principios de la propaganda de guerra. De esta manera, Collon defiende que las TdC entran dentro de esa desinformación sistemática y se articulan alrededor de este esquema:

La “gran conspiración” es tramada por fuerzas maléficas con poderes gigantescos y casi sobrenaturales; esta maquinación invade todos los poderes: políticos, educativos, mediáticos, religiosos, por lo que todo el Estado queda invadido. Es por eso que no se habla de ello: el silencio ha sido bien organizado y orquestado, lo que confirma la influencia de los conspiradores. En este universo, el género humano verá muy pronto al “bien” triunfar sobre el “mal”. Se trata pues de alinearse en el lado bueno (Collon, 2016a).

Ante los planteamientos expuestos de Cockburn y Hofstadter, Collon dará    un paso más, pues analiza que esas TdC surgen en determinadas épocas históricas.   Y si están renaciendo con fuerza en estos momentos es porque se dan de nuevo las circunstancias históricas que las propiciaron; es decir, en los periodos de crisis y de desarrollo ideológico se asiste siempre a un recrudecimiento en la creencia en algún complot. Actualmente nos encontramos en uno de esos periodos: crisis política y económica; sensibilidad por los riesgos que lleva aparejados ―cambio climático, guerras, fundamentalismos…―; la pérdida de credibilidad de los medios oficiales; el hundimiento de los partidos de izquierda y la desaparición del análisis objetivo de   la realidad desde los parámetros marcados por los diferentes intereses de las clases sociales. De esta manera, Collon comparará el análisis conspiratorio de la Historia     y el materialismo histórico y concluye que: «el conspiracionismo es una forma de derrotismo y en el fondo hace el juego a los patrones y a la explotación» (Collon, 2016a). El conspiracionismo para Collon no permite comprender la Historia, tampoco las guerras, ni la realidad en la que nos movemos.

En cuanto a los profesores universitarios que han abordado las TdC comencemos por John Molyneux, pues considera como Collon que las TdC aparecen por todas partes en esos momentos de crisis y que la sociedad tal y como la conocemos se está desmoronando. Con Cockburn coincide en que las TdC como método de analizar     la realidad surgen porque la izquierda y el movimiento obrero son débiles y sus organizaciones carecen de rumbo. Y coincide con ambos en que las TdC como método de interpretar el mundo son un obstáculo y no son una guía fiable para la acción ni el cambio social. A este respecto su pensamiento se resume en ocho puntos que publicó en el ensayo «¿Qué falla en las teorías de la conspiración?». En él comparó el materialismo histórico con las TdC, para mostrar la inferioridad de éstas a la hora de interpretar la realidad. Así, destaca los siguientes puntos:

1º- Las TdC se basan en un conocimiento «especial» y «oculto»; sin embargo el materialismo histórico se apoya en hechos conocidos y de fácil acceso para la mayoría de la población […];

2º- Las TdC mantienen que el mundo lo gobierna una minoría en la sombra, el materialismo histórico habla de sus clases dirigentes […];

3º- Las TdC tienen una visión de que el grupo gobernante se cohesiona a través del contacto personal y que todos están relacionados e implicados, en el materialismo histórico son los intereses comunes de las clases dominantes […];

4º- El estudio de la Lógica de acumulación del capital nos permite no solo entender lo que une a las clases dominantes, sino también comprender que las separa y las contradicciones internas del modo de producción […]; sin embargo, las TdC sobrevaloran constantemente la unidad (y también la fuerza) de nuestros gobernantes […];

5º- [Para los constructores de conspiraciones] la historia es una sucesión de conspiraciones ocultas, no son útiles, pues, en caracterizar o explicar los patrones generales del cambio social  e histórico […];

6º- TdC no generan una estrategia de acción práctica, de praxis, para cambiar el mundo, excepto la información a la gente de tal conspiración […];

7º- Un rasgo común de los teóricos de las conspiraciones es su doble moral […] simplemente puede hacer su propia interpretación o explicación, sin ninguna prueba o evidencia seria […];

8º- […] Muchas TdC tienen en su núcleo un elemento de racismo, por lo general de antisemitismo. […] (Molyneux, 2011).

John Malyneux también denuncia la doble moral de los constructores de conspiraciones, pues cuando se trata de pruebas que demuestran sus errores son rechazadas de plano y solo aceptan aquellas, aunque solo sean indicios o vestigios, que le son favorables; es el ya citado sesgo de confirmación.

El profesor Frank Furedi se suma a los anteriores y se centra en algunos elementos de las TdC, concretamente en aquellos que muestran el paralelismo con el pensamiento en la Edad Media. Considera que en esa época, todo lo que provocaba desgracias no ocurría por casualidad, ya que no creían en el azar, por lo que pensaban que eran causados intencionalmente. El agente causante, al tener un resultado lesivo para la persona, era una fuerza malévola, si el resultado hubiese sido beneficioso, entonces el agente causante era una fuerza divina benefactora. Furedi asegura que esta perspectiva primitiva no se eliminó de nuestra forma de pensar; al contrario, considera que está volviendo. Aquí también se sitúa con Collon, Malyneux y Cockburn, cuando defienden que en las sociedades actuales, el compromiso crítico con la vida pública, por esa influencia del pensamiento conspiratorio, es sustituido por una búsqueda de lo oculto; es decir, los medios de masas y sus programaciones no ayudan, pues alimentan que lo importante hoy en día no es lo que las figuras públicas dicen realmente, sino  lo que ocultan en realidad. Esto incita al público a buscar motivos ocultos y muchos buscan explicaciones en el reino de las conspiraciones. Así mismo, Furedi considera que el pensamiento conspirativo que nace en la extrema derecha, actualmente inunda los conceptos de análisis de la extrema izquierda. Así nos dice:

Hoy en día el movimiento antiglobalización y anticapitalista no está menos ligado a la política de la conspiración que sus oponentes de la extrema derecha. Desde su perspectiva una vasta conspiración neoconservadora global se ha convertido en una explicación para todos los males que afligen nuestros tiempos […]. La cosmovisión simplista del pensamiento conspirativo ayuda a fomentar la sospecha y la desconfianza hacia el dominio de la política. Desplaza un compromiso crítico con la vida pública con una búsqueda destructiva de la agenda oculta. […] Una búsqueda constante de la historia detrás de la Historia nos distrae de realmente escucharnos unos a otros y ver el mundo como realmente es» (Furedi, 2005; 16.11).

Furedi (2008) nos indica que un evento mundial importante crea una demanda de explicaciones, lo que provoca un aluvión de respuestas que intentan evitar las responsabilidades, lo que denomina «no fui yo». Así, nos señala una serie de ejemplos actuales que lo muestran: Bush ante la crisis culpó al crédito fácil; Obama, a la política económica republicana; el candidato republicano McCain atacó a los reguladores por crear la crisis. En Gran Bretaña, nos dice que Cameron culpaba al primer ministro laborista Brown, y éste a la economía mundial. Estas respuestas justificativas del «no fui yo», llevan generalmente a la búsqueda de chivos expiatorios. Así, tenemos las palabras del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad, quién recicló el chivo expiatorio favorito de la historia, los judíos como causantes de la crisis.

A continuación sumaremos el planteamiento de Peter Knight (2000) desde la Universidad de Manchester. En sus investigaciones constata el hecho de que las TdC están por todas partes en la cultura americana desde el inicio de la Guerra Fría hasta nuestros días. Así, desde el momento posterior a la II Guerra Mundial, ha nacido una amplia sospecha de que fuerzas siniestras están conspirando para tomar el control del destino de la nación norteamericana y, por tanto, de la humanidad. Ya no se trataría de un asunto exclusivo de chiflados de extrema derecha, sino que se presenta como una respuesta a un mundo amenazado y globalizado en el que todo parece estar relacionado. Peter Knight parte del análisis de las TdC desde el nacimiento en los Estados Unidos, como elemento importante de la construcción de la nación norteamericana como pueblo elegido, cuestión adelantada por Hofstadter. Las TdC, pues, serán un rasgo vinculado a la identidad nacional de los Estados Unidos, al nuevo estado naciente, al configurarse por el miedo contra los enemigos, reales o imaginarios, internos y externos. Peter Knight considera que las TdC y el pensamiento conspiratorio formaron parte de los ciudadanos de los Estados Unidos, como identidad nacional frente a los enemigos internos y externos que pretendían destruirles como nación. Esta situación da un inesperado giro con el asesinato de John F. Kennedy que provoca  que el pensamiento conspiratorio sea visto como una especie de «paranoia creativa» ―término acuñado por Thomas Pynchon en Gravity´s Rainbow― y sea asumido por sectores de la nueva izquierda norteamericana como análisis de la realidad. Hasta tal punto se han extendido que las interpretaciones de la extrema derecha y de la extrema izquierda, coinciden en los que Peter Knight denomina, siguiendo a Michael Kelly (1995), «paranoia de fusión», cuestión que viene a significar que se han embadurnado los extremos políticos. Todo ello entreverado en una serie de características que las define en el fin del milenio: la conexión de todo lo existente, la Red como incontrolable, el  Pánico  moral  y  el  miedo  al  control  de  la  mente  y  del  cuerpo,  adornadas con predicciones del final de los tiempos, furor apocalíptico religioso, encarnación de alta tecnología del juicio final, fallo de los ordenadores en el sistema global. Así, las TdC se transforman en una máquina para imaginar con antelación el peor escenario posible de paranoia apocalíptica.

Terminaremos este bloque con Timothy Melley, pues considera que en el siglo XXI todo parece conectado por un teléfono inteligente y una red social. Esto hace  casi imposible mantener la individualidad, por lo que ésta se ha convertido en una preocupación importante de todo ciudadano, al considerarla amenazada por esta red de interconexión y posiblemente de manipulación, como la mayoría considera. De ahí que la creencia en las TdC se convierta en un síntoma cultural en nuestro tiempo, de cómo ciertas personas percibe el poder y todo lo público. Esto conduce a la creencia de que la cultura actual se presenta ante nosotros como que las instituciones y fuerzas complejas nos son ajenas y contrarias, que manipulan y controlan nuestras acciones, cuerpo y movimientos, y pensamientos, manipulación mental. De ahí que toda TdC busca el epicentro del que emana el poder y todo discurso político actual las incluye de una forma u otra, así como incluye también la propia paranoia. De hecho, pocos eventos actuales y notables han escapado a ese análisis conspiratorio y a sus elementos constitutivos. Agency Panic [31] será el concepto por el que Melley designa la ansiedad, que él define y gradúa como intensa, en los sujetos de la época actual por la pérdida aparente de autonomía, ya que considera que el origen de dicha ansiedad se encuentra en la forma en que asumimos que las grandes organizaciones, sean multinacionales  o instituciones supraestatales o agencias estatales puedan estar controlando nuestras vidas, influyendo en nuestras acciones o construyendo nuestros  deseos,  cuestión esta última que tiene que ver directamente con la industria de la publicidad y el entretenimiento. Es una ansiedad que se enmarca en el control social ejercido sobre los ciudadanos por todas las instituciones o agencias citadas, al considerar la conspiración como un amplio despliegue de controles sociales. El planteamiento de Melley sobre los constructores de conspiraciones nos lo mostró al oponerlos a los teóricos sociales, pues considera que cuando estos encuentran causas estructurales complejas en una sociedad, los otros tienden a localizar intenciones malévolas. De aquí que la posición de Melley respecto a las TdC podríamos resumirla en estos puntos: en primer lugar, la explosión de TdC desde el comienzo de la Guerra Fría es en parte una expresión de la ansiedad sobre la cultura de masas; en segundo lugar, la TdC siempre ha expresado sospechas sobre las autoridades tradicionales ―periodistas o dueños de los medios  de comunicación, académicos, funcionarios del gobierno, principalmente agencias, policías y militares― y su poder para construir la llamada «historia oficial»; en tercer lugar, conviene recordar que las TdC contemporáneas son inseparables del surgimiento de esa inseguridad, física y psicológica, que provocó la Guerra Fría.

Conclusión: TDC, de la paranoia a lo lógico

Las conspiraciones han existido desde siempre, pero hoy «el complot ha sustituido la noción trágica de destino» (Piglia, 2003;54), o son el «vago sentimiento del destino y la idea de fuerzas ocultas entre bambalinas» (Popper, 1947;26). Lo que es evidente, siguiendo a Karl Mannheim y a Umberto Eco, es que en el manual de todo dictador hay una TdC y un chivo expiatorio que carga con las culpas de las desgracias que ocurren en la realidad y desvía la atención de las políticas aplicadas por los gobernantes. Esto provoca la creación de una TdC o Mito de la Conspiración que es «una forma retórica cerrada y autoconfirmatoria» (Popper, 1947; 26), que incluso obligó a Bertrand Russel (1952) y también a Carl Sagan (1997) a intervenir, para mostrar que se comportaban como pseudociencias en sus argumentaciones. En plena Guerra Fría, Richard Hofstadter señaló que las TdC formaban parte del discurso de la extrema derecha y que poseían su génesis en la creación de la identidad norteamericana frente a sus enemigos: los jesuitas y el Papa; los masones; las brujas, los demonios y los herejes; las monarquías europeas o los judíos. Asimismo, Hofstadter señaló una serie de características en la retórica: exceso de pedantería con intento de presentación como investigación científica; el uso constante del sesgo de confirmación; a lo que sumaba la utilización de falacias en la argumentación, principalmente las de la inversión de la carga de la prueba, ad-ignorantiam, así como las del Cui Protest? y Post hoc ergo proter hoc. Y también identificaba una serie de personajes que serán constantes en el relato conspiratorio: el del intérprete u oráculo moderno y la figura del renegado o agente doble.

Si estaba perfectamente claro que las TdC habían nacido en la retórica de la extrema derecha, en su «estilo paranoide» de hacer política, al decir de Hofstadter; después del magnicidio de Kennedy y la infinidad de TdC sobre el mismo, se produjo una ampliación de su uso. El primero en anunciarlo será el escritor Thomas Pynchon en 1973, en su novela Gravity´s Rainbow, cuando presentó el concepto de «paranoia creativa», como el uso de la interpretación conspiratoria de la realidad por parte      de la izquierda; es decir, el estilo paranoide y las TdC habrían nacido en la extrema derecha, pero después del magnicidio de Kennedy, apareció una nueva izquierda norteamericana que comenzaba a utilizarlo para interpretar la realidad. Al final de   la Guerra Fría, Fredric Jameson (1995) recogió el testigo en el estudio de las TdC y las enlazó con la posmodernidad, para concluir que el pensamiento conspiratorio era un mapeo cognitivo de la realidad, un análisis burdo o elemental de lo real para sentirnos seguros en un mundo que nos era ajeno. A partir de aquí y principalmente después del 11-S, Alexander Cockburn consideró que en el análisis del magnicidio de Kennedy, la izquierda comenzó a tontear con las TdC, pero que es después de la caída del Muro y del 11-S, cuando cayó en la trampa de abandonar el materialismo histórico en favor del conspiracionismo. Lo mismo ocurre con Michel Collon que propuso el regreso a los métodos científicos para luchar y vacunarse contra el conspiracionismo, pues éste sólo servía para informar de conspiraciones reales o ficticias, pero no era una guía válida para la acción. A estos se uniría John Malyneux que estableció sus ocho principios por los que el materialismo histórico era superior al conspiracionismo, y también consideraba que el conspiracionismo se había extendido a la izquierda como forma de interpretar la realidad. A continuación he estudiado al profesor Peter Knight, que nos mostró cómo los extremos políticos utilizaban los mismo andamios de las TdC, por lo que había recogido el concepto de Michel Kelly (1996) de «paranoia de fusión» para estudiar este momento en el que los extremos se tocaban. Knight también nos ilustrará con una serie de características de todas las TdC: la conexión de todo lo existente, la Red como incontrolable, el pánico moral y el miedo al control de la mente y/o el cuerpo, adornadas con predicciones del final de los tiempos, furor apocalíptico religioso, encarnación de alta tecnología del juicio final, fallo de los ordenadores en el sistema global. Después, el profesor Frank Furedi centrará sus investigaciones en que las TdC nos distraen de ver el mundo tal y como es, al mismo tiempo que eran una forma de exculpar al creyente en ellas con el «no fui yo». Y he cerrado el estudio con Timothy Melley que se ha centrado en su concepto de Agency Panic para mostrarnos las razones por las que nacían esas TdC en los momentos actuales.

La peligrosidad de interpretar la realidad como una conspiración radica en el desplazamiento de la paranoia desde lo patológico a lo lógico, desde la periferia lunática al centro de la atmósfera cultural. Es el instante en el que una comunidad de fe ―hasta grupos terroristas― o el propio Estado las hacen suyas y señalan a un chivo expiatorio como causante de los males sociales. Así, a lo largo de la Historia podemos mencionar las conspiraciones que consideraron a los cristianos en Roma como causantes de las desgracias y se les persiguió. Luego en la Edad Media se señaló a las brujas como chivo expiatorio, cuya TdC acarreó miles y miles de muertos ajusticiados, aun hoy en día se desconoce el número exacto. Le siguieron las conspiraciones de los masones, de los judíos ―que condujo a la Solución Final del nazismo― o de los herejes o de los enemigos del pueblo en los países del Este. Sin embargo, no debemos olvidar otras conspiraciones aparentemente menos peligrosas pero que han terminado con suicidios colectivos y masacres de otro tipo. Así, las TdC sobre extraterrestres que arribaban para dominarnos o salvarnos, ha conducido a suicidios colectivos como el de los seguidores de Bo y Peep, la secta de Rancho Santa Fe, en 1997, que se quitaron la vida para desprenderse de su cuerpo mortal y ascender en estado puro a la cola del cometa Hale Bopp, donde alegaban habitaban los seres superiores con los que querían encontrarse. O el fenómeno de las abducciones, que desde 1961 a 1992, tres millones setecientos mil estadounidenses dijeron haber sido víctimas de las mismas. Asimismo, existen grupos que han sustituido a los extraterrestres por el Banco Internacional, la ONU, el Gobierno Federal u otras instituciones supranacionales a las que acusan de sus males, como es el caso de las Milicias Norteamericanas paramilitares. En este caso tenemos el atentado de 1995 en Oklahoma City perpetrado por Timothy James McVeight y sus cómplices de las Milicias, por el que murieron 178 personas. Atentado que adelantó las matanzas que se han producido en nombre de la supremacía racial  y contra las supuestas conspiraciones mundiales de los judíos, migrantes, negros, gitanos o musulmanes.

Así, pues, muchas de las conspiraciones que circulan por el ciberespacio no pasarían de ser cuestiones divertidas o propias de lunáticos; sin embargo, cualquier conspiración puede convertirse en peligrosa si traspasa el umbral que separa la periferia lunática y se sitúa en el centro de la atmósfera cultural, donde puede encontrar una comunidad de fe o colectivo que lo defienda; es decir, como he dicho anteriormente, citando a Chun (2006), lo paranoico se desplaza de lo patológico a lo lógico. La Historia nos ofrece diferentes ejemplos de este desplazamiento que resultó nefasto para la humanidad y condujo a genocidios, masacres o suicidios colectivos. De ahí que las TdC en sus diferentes formatos y mensajes no son inocentes. Hoy en día las vemos muy presentes en los discursos de muchos de nuestros políticos: Trump en Estados Unidos, donde el inmigrante es el buco emisario de muchos de los problemas sociales; Viktor Orbán en Hungría, que considera a los inmigrantes como invasores del territorio; lo mismo en Italia con Matteo Salvini o en Brasil con Jair Bolsorano,  que consideran al inmigrante, como el culpable del desempleo y de la delincuencia,  y niegan la posibilidad del multiculturalismo. Esa consideración del emigrante como invasor, es señalarlo como el nuevo buco emisario. De ahí que las matanzas recientes por tiroteos en los Estados Unidos se han producido bajo el argumento de frenar esa invasión, con el escalofriante dato de que se han alcanzado 250 tiroteos con un millar de víctimas, de las cuales la cuarta parte fueron cadáver y esto solo en el año 2019.

Alejandro M. Gallo, en dialnet.unirioja.es/

Notas:

1.   Una encuesta realizada por la empresa de opinión Public Policy Polling, Carolina del Norte, sobre la facilidad con que nacen y se cree en las TdC, arrojó este resultado: el 37% cree que es un mito el calentamiento global; el 15% que la TV emite ondas por las que el gobierno nos controla; 13% que Obama era el Anticristo.

2.   Fernando Broncano respecto a la posverdad nos dirá: «lo que realmente importa es que el otro crea […]. Al manipulador le es indiferentes la verdad o la falsedad, le son indiferentes los hechos y las evidencias» (Broncano, 2019; 152-3). En esas mismas páginas, Broncano ve paralelismo con la teoría jesuítica de la reserva mental, como un antecedente de la posverdad, que se definiría como que lo realmente importante es el que otro crea, pero termina sintetizando cualquier definición de posverdad con la sentencia «indiferencia a los hechos» (Broncano, 2019; 189).

3.   Es decir, estamos hablando no de teorías científicas o conspiraciones reales, sino de «conspiraciones de ficción», conspiraciones que nunca han ocurrido; de ahí que en lugar de la terminología anglosajona de Conspiracy Theories, se empiece a considerar más adecuada la expresión alemana de Verschwörungmythen, mitos de la conspiración. Esta es la razón, por la que en mi conferencia impartida en la IX Jornada de Investigación Filosófica del 5 de abril de 2019, la titulé «Mitos de la conspiración: de la paranoia al genocidio».

4.   La relación existente entre casualidad y causalidad en las conspiraciones es necesario aclararla, pues en las conspiraciones reales nunca queda excluida la casualidad, el azar o el accidente; sin embargo, en la creencia de las TdC, por el contrario, excluyen la casualidad, ya que en el mundo que dibujan no hay lugar para el azar o el accidente, al estar todo dirigido y controlado por ese grupo semipoderoso y secreto.

5.   Samuel Shelton constituyó International Flat Earth Society en 1956. A su muerte en 1971 le sucedió Charles Johnson, pero, desde que éste falleció en 2001, el futuro de la sociedad es más incierto; sin embargo, unos años después, Oliver Ibáñez, youtuber y licenciado en derecho, lanzó una campaña en las redes ―https://www.xataka.com― defendiendo que la Tierra era plana y que existía una conspiración mundial para ocultarlo y hacernos creer en su esfericidad, más en concreto que es un esferoide oblato.

6.   Este discurso fue publicado en primer lugar en 1995 por The New York Review of Books. En castellano se incorporó como un artículo del volumen Cinco escritos morales, ed. Random House (2010), y después en Contra el fascismo, ed. Lumen (2018).

7.   El constructo conspirativo de los «enemigos del pueblo» se concretó y desarrolló en varias operaciones represivas. Así, se inicia en diciembre de 1934 con la encarcelación de los supuestos componentes del denominado por el régimen Centro Terrorista Zinóviev-Trotsky; en agosto de 1936, el Centro Terrorista Trotskista-Zinovievista; en enero de 1937, Centro Terrorista Trotskista Antisoviético; en marzo de 1938, Bloque Antisoviético de Derechistas y Trotskistas. En realidad era la purga a todos los posibles rivales a Stalin. En el Ejército Rojo ocurrió lo mismo desde 1938, con la Conspiración Militar Fascista y la Organización Militar Trotskista, que permitió purgar el ejército de elementos no tan fieles a su régimen.

8.   No se incluyen el número de afectados en China por las purgas de la Banda de los Cuatro o las consecuencias de la llamada Revolución Cultural, ya que el número real de víctimas se desconoce a día  de hoy y varía desde los 400.000 a varios millones según las diferentes obras de investigación que se consulten. Lo mismo hay que decir de Camboya, con los Jemeres Rojos, que también emplearon el mito conspiratorio con el término de «el enemigo del pueblo» para reprimir a la población provocando un genocidio cuyo número de víctimas también se desconoce, variando desde el millón y medio a los tres millones.

9.   Es la aplicación a la dominación individual y social de las tácticas militares. En el caso que nos ocupa, es el traslado a la sociedad de la guerra relámpago, Blitzkrieg, empleada en la invasión de la URSS en la Operación Barbarroja el 22 de junio de 1941.

10.    Quislings da nombre genérico a un comportamiento protagonizado por el primer ministro noruego, antes ministro de defensa, de nombre Vidkun Quisling, que en la invasión de su país se puso de parte de Hitler y con su ayuda dio un golpe de estado y se proclamó presidente de Noruega, hasta que el III Reich fue derrotado y se le fusiló después de ser juzgado en 1945.

11.    En cursiva también en el original.

12.    Vargas Llosa, Mario: (2013), «El joven Popper», El País, 09 de septiembre de 2013.

13.    Barry Goldwater (1909-1998), senador por Arizona en 1952, opuesto al Estado de Bienestar propugnado por Franklin Roosevelt y Eisenhower. En 1964 se presentó como candidato del Partido Republicano a las elecciones presidenciales frente a Lyndon Johnson, y perdió en todos los estados menos en seis. Sus planteamientos fueron reducir el poder el Gobierno Federal, favorecer las libertades económicas y políticas, evitar que la derecha cristiana evangélica, la facción más ultraconservadora de los republicanos, marcase la ruta del movimiento conservador, desembarazarse de la Seguridad Social y el apoyo a una política internacional norteamericana basada en el anticomunismo. Lo que verdaderamente le hizo distinguirse del resto de políticos fue por su retórica, lo que le llevó a ser conocido como el fenómeno Barry Goldwater. Así, se le conoce por el uso de expresiones como: «No estoy aquí para hacer leyes, sino para abolirlas»; «No tengo interés en racionalizar el gobierno, sino en reducirlo». John W. Dean, en el libro Pure Goldwater, (2008), ed. St. Martin’s Press, escrito al alimón con el hijo de Barry Goldwater, considera que ese estilo es el que hizo ganador a Ronald Reagan en 1980.

14.    Aquí quiero citar la nota a pie de página nº3 de este trabajo, para recordar que esta definición de Hofstadter sobre el estilo paranoico de presentar los discursos políticos enlaza directamente con las diferentes definiciones que se vienen dando actualmente del término posverdad.

15.    De este movimiento nació el Partido de los Billetes Verdes, Greenback Party, fundado en los Estados Unidos en 1875. Su programa se basaba en frenar la caída de los precios agrarios, por lo que defendían que era necesario la emisión de billetes (popularmente los greenback). En las elecciones a la Cámara de Representantes de 1878 consiguió un millón de votos; sin embargo, en las elecciones presidenciales de 1880, su candidato James B. Weaver (Iowa) solo obtuvo tres cientos mil. En 1884 el resultado fue aún peor y decidieron disolver el partido. A partir de ahí, algunos de sus miembros participaron en la fundación del partido del Pueblo.

16.    Esta nota apuntada por Hofstadter sobre la figura del elegido o interprete de las conspiraciones es  de suma relevancia pues enlaza directamente con el «sesgo de confirmación» como elemento presente en todos los discursos sobre la existencia de conspiraciones que mueven la Historia. Así, el creyente en conspiraciones se limita a buscar los indicios, datos o pistas que confirmen su creencia previa, nunca  la va a poner en cuestión. Un ejemplo paradigmático del sesgo de confirmación lo encontramos en los creyentes en la eminente llegada del Apocalipsis, todas las desgracias que llegan a su conocimiento ― huracanes, terremotos, maremotos, atentados, asesinatos, etcétera― no son más que muestras, pistas, indicios, de esa verdad incuestionable de la llegada del Apocalipsis

17.    En el Watergate, desde 1972 a 1974, fue de vital importancia esta figura y se consolidó para el resto de las TdC reales o ficticias. Se la conoció con el nombre de Deep Throat, Garganta Profunda, y se trataba de William Mark Felt que pasaba la información de los pormenores del Watergate al periodista Bob Woudward que, junto a su compañero Carl Bernstein, cubría el escándalo para el diario The Washington Post.

18.    Los sociólogos de la Escuela de Chicago se especializaron en la sociología urbana, lo que se vino a llamar Escuela Ecológica, cuyo representante más significativo fue Robert Ezra Pack (1864-1944). Después de la II Guerra Mundial se suele hablar de la Segunda Escuela de Chicago y se caracterizó por emplear el interaccionismo simbólico combinando con métodos de investigación de campo para crear un nuevo corpus de trabajo. Uno de los miembros más destacados fue el sociólogo y escritor Erwing Gottman (1922-1982), considerado como el padre de la microsociología. Los intereses principales de esta Escuela han sido la Ecología Humana, la relación del individuo con la comunidad en la que habita y considerar el comunicación como algo más que el estímulo-respuesta, y la ven como expresión, interpretación y respuesta.

19.    En 2002 se concedió el Premio Nobel de Economía a Kaheman y a Tversky por descubrir que el cerebro se organizaba acudiendo a una serie de recursos rápidos que denominaron «heurísticas», pero si las decisiones fueran importantes es cuando pueden producirse efectos de sesgo o fallos cognitivos serios.

20.    En The imagen of the City, Lynch examinó tres ciudades distintas (Boston, Jersey City y Los Ángeles) y, utilizando encuestas, entrevistas, mapas mentales y observación, estudió la manera en que el ciudadano común imaginaba su ciudad. De sus conclusiones definió cinco elementos críticos: Sendero, los canales a través de las cuales el observador se mueve; Bordes, fronteras entre dos lugares; Distritos/barrios, secciones de la ciudad que tienen aspectos bidimensionales y con un carácter común; Nodos, puntos en la ciudad que son el foco del tránsito; Hitos, objetos que se pueden ver desde varios ángulos y distancias.

21.    La cursiva es mía.

22.    Principalmente en: El postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo tardío, 1991, ed. Paidós; El post- modernismo revisado, 2012, ed. Abada; Reflexiones sobre la postmodernidad (conversaciones con David Sánchez Usanos), 2010, ed. Abada.

23.    Término acuñado por Ernest Mandel y que da título a una de sus obras. Jameson lo recoge y mantiene su significado, ya que viene a identificarse con el capitalismo que surgió después de la crisis del petróleo en la década de los 70’ del siglo pasado.

24.    Althusser, Louis: (1975), «Ideología y aparatos Ideológicos del Estado», pp. 105-172, en Escritos, ed. Laia.

25.    Respecto a esto, recordemos también la obra de Michael Foucault, principalmente Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones (Alianza, 2012), El poder, una bestia maligna (Siglo XXI, 2013) y Redes del poder (Prometeo Libros, 2014).

26.    Vega Reñón, Luis: La investigación en Filosofía, conferencia en Uned, Canal Uned, del 22 de febrero de 2019, y La fauna de las falacias, ed. Trotta, 2013.

27.    Un ejemplo extraordinario de lo anterior y relacionado con el objeto de este artículo es la tesis doctoral de Pablo Lledó Castejón en la Facultad de Derecho de UAM en 2014, que lleva por título: Las teorías de la conspiración del 11-M y su utilización política. En ella muestra la cantidad de sesgos cognitivos y falacias utilizadas en la argumentación del constructo conspirativo fraguado por varios medios de prensa alrededor del atentado del 11-M y la interpretación de su autoría.

 

 

29.    El «sesgo de atribución» consiste en que debe haber proporcionalidad entre el hecho (asesinato de  un presidente, por ejemplo) y su causa, no puede ser cualquiera el asesino, ha de estar a su altura. Los constructores de conspiraciones que utilizan este sesgo destilan mucho racismo en sus declaraciones, pues suelen llamar a los autores del 11-S «árabes en sus cuevas» o en el 11-M, los constructores de conspiraciones los llamaron «pelanas de Lavapiés» o «simples moritos». Todo para intentar mostrar que no estaban a la altura para provocar el atentado.

30.    La negrita también en el original.

31.    En el conjunto de su obra, consideramos que la definición más detallada de Agency Panic se encuentra en el capítulo «The Culture of Paranoia» ―pp. 1-47― de su obra Empire of Conspiracy, editorial Cornell Paperbacks, 2000, que es la que hemos usado en este epígrafe.

 

 

La ausencia de Dios

El teólogo Olegario González de Cardedal, señalaba un aspecto que desfigura a la sociedad española: la desaparición de toda alusión a Dios en el lenguaje público, como si la fe en Dios no estuviera presente en la vida de muchos españoles, y como si no hubiera dejado huella alguna en nuestra historia.

En un luminoso artículo publicado el mes anterior hacía referencia al gran diálogo entre el entonces cardenal Ratzinger y el filósofo agnóstico Habermas, en el que concordaron que, ni el creyente puede imponer su lenguaje al increyente, ni este a aquel, pero ambos han de esforzarse en un diálogo significativo. Recuerda que el silencio sobre Dios empobrece nuestra convivencia, por eso González de Cardedal propone como tarea para los cristianos, en la España de hoy, proferir el nombre de Dios en un tono de verdad y de sobriedad que permitan percibirlo como fundamento de nuestro ser humano.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Reforma a fondo de las pensiones

La reforma a fondo de las pensiones lleva a ciertos planes de empresa y de individuales, que más que un simple complemento, terminan convirtiéndose en cuasi-obligatorios, con el inconveniente de la muy desigual cobertura en función del estatus laboral y social. El ministro Escrivá se aferra al escaso desarrollo de los planes privados en España y a su ineficaz regulación, y en esto razón no le falta.

También es cierto que el sistema de pensiones necesita una reforma. Pero en lugar de abrir un debate franco, el gobierno se ha lanzado por la puerta de atrás a modificar la lógica misma del sistema, o al menos a dejar sentadas las bases. Que las empresas y trabajadores recurran a planes privados o públicos es secundario en comparación con la magnitud de los cambios que se perfilan con esta reforma.

Jesús D Mez Madrid

 

Democracias… ¿Pero de verdad las hay?

 

                                Uno de los más destacados tiranos que como modernos sátrapas, tiranizan a un país, se manifiesta y en declaraciones internacionales, dice lo siguiente:

                                “Putin sobre la crisis en Afganistán: "Hay que dejar de construir 'democracias' en otros países": Angela Merkel se reúne con Vladímir Putin en Moscú por última vez en calidad de canciller de Alemania. La situación en Afganistán indica la necesidad de poner freno a la práctica de imponer "vías de desarrollo" a países desde afuera, ha afirmado el presidente ruso, Vladímir Putin, tras reunirse este viernes en Moscú con la canciller alemana, Angela Merkel. En una rueda de prensa conjunta, el mandatario ruso señaló que los talibanes controlan prácticamente todo el territorio de Afganistán, incluida su capital, lo que describió como "una realidad a partir de la que hay que actuar para no permitir la desintegración del Estado afgano". (Prensa: 20-8-2021)

                                De las definiciones que se dan al “menos malo de los sistemas de gobierno: según dejara dicho Winston Churchill; me quedo con lo que sintetizan en la enciclopedia Wikipedia que lo define así: “En sentido estricto, la democracia es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen conforme a mecanismos contractuales”.

                                Y si bien, “el dicho puede ser el correcto y bueno, pero, ¿qué ocurre en la realidad? Pues claramente lo podemos no sólo decir, sino afirmarlo con toda rotundidad; y la realidad es, que NO HAY DEMOCRACIA EN NINGUNO O CASI NINGUNO DE LOS PAÍSES DE ESTE PLANETA: Los “engendros”, que se nos presentan y con los que se nos maneja y domina, no son democracias, sino, conglomerados de intereses de “parte” (o partido) y los que nos dominan, como una nueva forma de unas nuevas tiranías, que en nada se parecen a la definición que arriba se da, o la mejor de ellas; que la dio, el Barón de Secondat, hace ya más de dos siglos, y que se llamó, “Montesquieu”.

                                Incluso “las constituciones escritas”, se emplean como conviene al que gobierna, que “retorciendo los textos”; nos meten o imponen, engendros, que debieran llevarlos a la cárcel de inmediato, conjuntamente de quitarles todos sus derechos políticos y de por vida; y no, no es así, viven impunemente y muchos incluso robando al país que dicen gobernar; y lo más terrible, que las “fuerzas” internacionales, y que presumen de “demócratas”, consienten todo, “hacen la vista gorda”; y de paso, hacen todo lo que pueden en el sentido inverso de una verdadera democracia, donde los verdaderos responsables, no son los políticos; son los jueces y fiscales, que la verdadera democracia nombra, para precisamente controlar a los primeros responsables, que son precisamente los que se atreven a entrar a gobernar a “los pueblos”; que no somos rebaños de borregos, como que sí que así se nos trata. ¿Hasta cuándo? “Hasta cuándo de verdad existan verdaderos jueces y fiscales, que de verdad, sepan cumplir con sus obligaciones”.

LA PALABRA DEMOCRACIA: Es una de las mayores y que prostituida al máximo, ya no significa nada de lo que quizá nunca significó; puesto que por otra parte, el pueblo en masa, siempre fue engañado; y falto de verdaderos dirigentes demócratas y que sepan de verdad, “encarnar” a ese pueblo, siempre indefenso; el Estado, se convierte en lo que en realidad es y que no necesito calificarlo, simplemente ver la realidad de los pueblos y “lo contentos que nos tienen”, debido a los continuos abusos a que nos somenten y que cada vez son más.

                                De todo ello y hace tiempo, surgió del pueblo esta terrible sentencia, pero la que en mayoría, “se la pasan por los forros de… sus togas”. ”La mayor y más miserable de las pobrezas, son las del juez o fiscal, que alquilan o venden sus togas”: Amén.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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