Las Noticias de hoy 23 Octubre 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 23/10/2021 - 12:12

Juan Pablo II Santa Cueva de Covadonga - Arzobispado Oviedo

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 23 de octubre de 2021  

Indice:

ROME REPORTS

22 de octubre, legado y memoria de San Juan Pablo II

El Papa a Salesianas: mundanidad, vía por la que entra el diablo en las casas religiosas

El Papa a Bartolomé: juntos trabajamos por los retos de hoy

Mensaje del Papa a la 49ª Semana Social de los católicos italianos

LA HIGUERA ESTÉRIL : Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del sábado: No retrasar la conversión

“Meditación- Tiempo fijo y a hora fija” : San Josemaria

En la fiesta de San Juan Pablo II

Trabajo: contemplación y trabajo (1) : J. López

Una inquietud sana. La verdad permite ser libres : José Martínez Colín.

Misterio de misericordia: el buen samaritano I : Mario Sergio Briglia

TRABAJAR CON EL SELLO DEL TALLER DE SAN JOSÉ :  Alberto García-Mina

Sexualidad y Sociedad. : Jose Luis Velayos

Investigadores del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra desarrollan un prototipo de vacuna frente a COVID-19 : Mapi Huarte

El que todos lo hagan no significa que sea correcto : Silvia del Valle Márquez

¿Sal ecológica? : Jesús Domingo

Reconocer los errores en el pasado : Jesús Martínez Madrid

Sobre la Fe : Josefa Romo

Una experiencia de gracia : Jesús Domingo Martínez

Contra la objeción de conciencia : Juan García. 

Introducción al mundo del cuento, relatos y leyendas : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

22 de octubre, legado y memoria de San Juan Pablo II

Ciudad del Vaticano

En el día en que inició su pontificado, la Iglesia recuerda a San Juan Pablo II. Esta fecha, el 22 de octubre, también puede tejer un hilo en la memoria que se entrelaza con varios momentos de la trayectoria y el magisterio del Papa polaco, nacido en Wadowice en 1920, entre las orillas de dos milenios. En medio de los grandes cambios de la historia y del equilibrio del mundo, las palabras y reflexiones de Juan Pablo II son y siguen siendo una brújula para guiar a la humanidad. Su legado aún hoy, en este tiempo sacudido por la pandemia, se refleja en la encomienda a María, en la exhortación a abrir las puertas a Cristo, en el testimonio dado incluso en la prueba de la enfermedad.

"No tengas miedo"

El 22 de octubre de 1978 fue el día de la misa de inauguración del Pontificado. En su homilía, el nuevo Obispo de Roma pronunció estas palabras: "¡Hermanos y hermanas! No tengas miedo de aceptar a Cristo y su poder. ¡Ayuda al Papa y a todos los que quieren servir a Cristo y, con el poder de Cristo, servir a los hombres y a toda la humanidad! No tengas miedo. Abran, de verdad, abran de par en par las puertas a Cristo".

La redención no evita el sufrimiento humano

El 22 de octubre de 1980 es el miércoles, día de la Audiencia General. Al saludar a los enfermos, el Papa Juan Pablo II subraya que "la comunión del sufrimiento con Cristo nos recuerda a todos que, precisamente a través de sus sufrimientos, nos ha redimido de la alienación del pecado y nos ha devuelto la comunión con Dios". A vosotros -dijo- va mi deseo, así como la seguridad de mi oración, de que penetren cada vez más en el reconfortante misterio de la redención, que no elude, sino que incluye necesariamente el sufrimiento humano.

 

10/09/2021Los Congresos Eucarísticos y los Papas, breve historia de un gran amor

El valor de los jóvenes para el futuro de la Iglesia

El 22 de octubre de 1981, unos meses antes del dramático atentado en la Plaza de San Pedro, el Papa Wojtyła celebró una misa para los estudiantes del Pontificio Seminario Mayor Romano. "Eres la niña de mis ojos y la esperanza de la Iglesia de Roma". El seminario, añadió en aquella ocasión, es un signo claro "de que hay comunidades cristianas capaces de madurar en sus propias entrañas a quienes un día, revestidos del carácter de sacerdote, continuarán la obra de Cristo entre ellas". "Es un signo de que las familias ricas en virtudes y en espíritu de sacrificio han merecido la gracia de entregar a sus hijos a la Iglesia; es una prueba de que el mundo moderno, a pesar de las sombras que a veces lo nublan, es rico en esperanza y certeza, porque puede contar con jóvenes valientes dispuestos a dar la vida por su redención."

El pensamiento del Paraíso debería hacernos regocijar

El 22 de octubre de 1985, el Papa Wojtyła dirigió estas palabras a los estudiantes del Seminario Mayor Pontificio: "Me alegra comenzar este día, tan significativo para mí, junto a vosotros en torno al altar del Señor, para ofrecer con ustedes y por ustedes el santo sacrificio de la Misa. "Dios -dice el Papa Juan Pablo II- nos creó para hacernos partícipes de su felicidad eterna y absoluta. No podemos entender en qué consiste esta alegría suprema y total, pero Jesús nos da una cierta visión, diciendo que la situación se invertirá entonces, y Dios mismo se pondrá a nuestro servicio. "En verdad les digo que se ceñirá con sus vestiduras, los pondrá a la mesa y pasará a servirles". El pensamiento del Paraíso debe hacernos exultar de alegría, y debe estimular a cada uno a un compromiso constante con su propia santificación".

El espíritu de Asís

El 22 de octubre de 1986, en la Audiencia General, el Papa Wojtyła recordó el próximo encuentro, que se celebraría el 27 de octubre en Asís, con representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones del mundo con el fin de rezar por la paz. "Las religiones del mundo, a pesar de las diferencias fundamentales que las separan, están todas llamadas a dar su contribución al nacimiento de un mundo más humano, más justo, más fraterno".

 

27/04/2018IV Aniversario de canonización Juan XXIII y Juan Pablo II

Mirando a María

El 22 de octubre de 1989 fue un domingo y se celebró la Jornada Mundial de las Misiones. En el Ángelus, Juan Pablo II -que eligió las palabras "Totus Tuus María" como lema- pidió una oración al Señor "por las vocaciones misioneras". "Y esta súplica confiada -añadió- la confiamos ahora a María, que fue la primera misionera, al haber dado al mundo a Jesús, nuestro Salvador. A ella encomendamos a todos los misioneros, que en este domingo sentimos cercanos con especial cariño y gratitud".

Permitir que Cristo hable a la humanidad

El 22 de octubre de 1990, el Pontífice recibió en audiencia a algunos peregrinos polacos en el 12º aniversario del inicio de su Pontificado. A ellos les renueva su exhortación: "¡No tengan miedo!". "Hoy, tantas veces -añade- el hombre no sabe lo que lleva dentro de sí, en el fondo de su alma, de su corazón. A menudo no está seguro del significado de su vida en esta tierra. Le invade la duda, que se convierte en desesperación. Permitan, pues -les lo ruego, les lo imploro con humildad y confianza-, permitan que Cristo hable al hombre. Sólo él tiene palabras de vida, ¡sí! De la vida eterna".

El hombre no debe ejercer un dominio despótico sobre la creación

La cuestión ecológica es el tema central del discurso del Papa Juan Pablo II a los miembros del comité organizador del Premio Internacional del Medio Ambiente "San Francisco" el 22 de octubre de 1992. El hombre -dijo- se reconoce como colaborador de Dios en la obra de la creación cuando, abrazando la fe, se abre con humilde gratitud a la Fuente de la vida y asume una actitud de fraternidad responsable hacia las criaturas. La particular posición del hombre en el cosmos no debe, por tanto, llevarle ni a opciones de dominio despótico ni a formas de abdicación pasiva de su papel: su auténtica centralidad consiste más bien en un servicio autorizado al plan de Dios para el mundo, un plan que culmina en la redención del pecado y la muerte segunda".

Los jóvenes y la evangelización

Reunido el 22 de octubre de 1995 con algunos prelados de Brasil, Juan Pablo II subrayó que los jóvenes serán "los constructores del futuro". "Los jóvenes no sólo son evangelizados, sino que también son evangelizadores que dan a conocer el Evangelio a sus compañeros, incluso a los que se han alejado de la Iglesia y a los que aún no han escuchado la Buena Noticia".

"Muchos jóvenes -añade- tienen un enorme potencial de generosidad, dedicación y compromiso y se sienten atraídos por formas de voluntariado, especialmente cuando se trata de servir a los necesitados.

Papa Juan Pablo IIen visita pastoral a Loreto el 9 de septiembre de 1995

Como Jesús, ser servidores de todos

El 22 de octubre de 2000, año del Gran Jubileo, se celebró la Jornada Mundial de las Misiones. Durante la misa, el Papa Wojtyła destacó que "la Iglesia quiere anunciar a Jesús, el Cristo, hijo de María, siguiendo el camino que Cristo mismo tomó: el servicio, la pobreza, la humildad, la cruz". "Jesús se define como el que ha venido a servir y que precisamente en el servicio y en la entrega total de sí mismo hasta la cruz revela el amor del Padre.

La oración, nuestra fuerza

El 22 de octubre de 2003 es el día de un consistorio público ordinario para la creación de nuevos cardenales. Las primeras palabras de la homilía son: "Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo". "En estos veinticinco años de mi Pontificado -dice Juan Pablo II-, ¡cuántas veces he repetido estas palabras! Los he hablado en las principales lenguas del mundo y en muchas partes de la tierra". "El Libro de los Hechos señala que, mientras Pedro estaba en la cárcel, la Iglesia elevaba incesantemente una oración a Dios por él (Hechos 12:5). ¡Qué gran valor infunde el apoyo de la oración unánime del pueblo cristiano! Yo mismo", recuerda el Pontífice polaco, "pude experimentar su apoyo.  Esta", añadió, "es nuestra fuerza”.

El abrazo con Jesús en la Eucaristía

El 22 de octubre de 2004, Juan Pablo II recibió a los obispos de la Conferencia Episcopal de Angola y de Santo Tomé y Príncipe. Al comienzo de un nuevo milenio -subrayó- nuestro compromiso episcopal, queridos hermanos, aparece caracterizado por nuevas urgencias, que requieren la dedicación concertada de todos los componentes del Pueblo de Dios. Ahora, en la tierra, no hay nada más eficaz que la Eucaristía para inducir a los cristianos a ser y sentirse como uno solo; no hay otro momento en el que se encuentren y se fundan unos con otros tan íntimamente como cuando se comunican con Jesús en la Eucaristía, que abraza y une a todos consigo. De este modo, se realiza en la tierra lo que ya sucede en el Cielo: Cristo une, a Él y a los demás, a todos los que viven en Él". Lo que ocurrió en la tierra unos meses después, el 2 de abril de 2005, reverberó en el Cielo: "A las 21.37 horas", anunció ese día el cardenal Leonardo Sandri en la plaza de San Pedro, "nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II regresó a la Casa del Padre".

 

 

El Papa a Salesianas: mundanidad, vía por la que entra el diablo en las casas religiosas

El Papa Francisco visitó la Curia General de las Hijas de María Auxiliadora, reunidas para el Capítulo General. Las animó a ser "comunidades generadoras" y "mujeres de esperanza" en este "tiempo frágil e incierto" de la pandemia que "ha causado tanta desgracia" y "multiplicado la pobreza". Luego la recomendación de permanecer "cerca de los pobres y de los jóvenes" y ser siempre fieles al carisma original.

Salvatore Cernuzio - Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco fue recibido con una bandera azul y blanca de Argentina, una copa de mate y un rosario de cuello indio por las 200 Hijas de María Auxiliadora -más conocidas como Salesianas de Don Bosco- de todo el mundo, que le recibieron en la Curia General de Roma, a la que llegó esta madrugada en coche. En el edificio de Via dell'Ateneo Salesiano se celebra, desde el 17 de octubre hasta el domingo, el 24º Capítulo General sobre el tema "Comunidades generadoras de vida en el corazón de la contemporaneidad". El Papa quiso ir personalmente a la "casa" de las religiosas, que desde hace décadas se dedican al apostolado entre los pobres y a la formación de los jóvenes, para saludarlas y desear "buen trabajo" a la recién elegida superiora general, la madre Chiara Cazzuola, y dar las gracias a la superiora general saliente, la hermana Yvonne Reungoat, a la que dijo bromeando: "¡Espero que la madre Yvonne vuelva a África y si no hay sitio en África, a la Patagonia!". 

Los desastres de la pandemia

Tras los saludos, los aplausos y las sonrisas, el Pontífice se sentó en la 'cátedra' ante un numeroso público, y en su discurso, intercalado con amplios pasajes, alentó el servicio de las mujeres salesianas en todo el mundo, especialmente en el actual "contexto social multicultural, marcado por tensiones y desafíos a veces incluso dramáticos, como los provocados por la pandemia". Un tiempo "frágil e incierto", herido por numerosas "formas de pobreza que la crisis actual ha producido y multiplicado", dijo el Papa: "Esto es terrible", añadió, "la pobreza se ha multiplicado, incluso la oculta". El pensamiento se dirigió en particular a las "muchas familias acomodadas o al menos de clase media" que ahora "no tienen lo necesario para vivir". "La pandemia ha causado tanta desgracia", dijo el Papa, por lo que recomendó a las hermanas sumergirse en este complejo escenario, siempre "enraizadas en Cristo" y, sobre todo, sin ceder nunca a las tentaciones de la "mundanidad, en sus diversas formas y disfraces".

El Papa en la Casa de las religiosas salesianas

La mundanidad espiritual, el peor mal para la Iglesia

La "mundanidad espiritual" es, de hecho, "el peor mal que puede ocurrir en la Iglesia", repitió el Papa. "Casi puedo decir que me parece peor que un pecado, porque la mundanidad espiritual es ese espíritu tan sutil que ocupa el lugar del anuncio, que ocupa el lugar de la fe, que ocupa el lugar del Espíritu Santo", añadió con el brazo en alto. El Pontífice propuso a las hermanas una lectura de la Méditation sur l'Eglise del jesuita Henri De Lubac, que en las últimas cuatro páginas trata precisamente este tema: "Dice esto que es muy fuerte: la mundanidad espiritual es el peor mal que le puede suceder a la Iglesia, peor que el escándalo en la época de los Papas concubinos. Es fuerte. El diablo entra en las casas religiosas por esta vía. Me ayuda a entender cómo entra el diablo entre nosotros".

El diablo "educado"

Es precisamente el demonio, continuó el Papa, apartándose aún del discurso escrito, cuando "es perseguido por una persona, se aleja, vaga por los desiertos, se aburre, pero dice: 'Volveré a mi casa para ver cómo está'. Una casa toda limpia, toda bonita, toda preparada. Y va, encuentra a siete peores que él y entra en esa casa. Pero no entra por la fuerza, no, entra educadamente: toca el timbre, da los buenos días. Son demonios educados. No nos damos cuenta de que están entrando. Así que entran despacio y decimos: 'Ah, qué bonito, qué bonito, ven, ven...'. Y al final, la condición de ese hombre es peor que al principio. Así sucede con la mundanidad espiritual".

Inicio del encuentro con las religiosas

Escapar de la mundanidad

Hay personas "que lo han dejado todo, han renunciado al matrimonio, han renunciado a los hijos, a la familia... y acaban -perdón por la palabra- 'solterones', es decir, mundanos, preocupados por esas cosas...", continuó el Papa. Por eso, "huyan de la mundanidad espiritual -recomendó a los salesianos- y también del estatus: 'soy religioso, soy religiosa'". "Esto es lo peor que puede pasar", porque "poco a poco les quita la fuerza" y "en lugar de ser mujeres consagradas a Dios, se convierten así en 'señoritas educadas'". Donde hay servicio misionero, donde hay servicio, donde hay mortificación, de tolerar al otro. Y San Juan Berchmans solía decir: "Mi mayor penitencia es la vida comunitaria". ¡Y se necesita! Se necesita mucha penitencia para tolerar a los demás".

Pero ten cuidado con la mundanidad espiritual. No es que necesite cambiar de móvil para vivir, que necesite esto, lo otro, ir de vacaciones a la playa... Estoy hablando de cosas reales. Pero la mundanidad es ese espíritu que te lleva a no estar en paz o con una paz no bella, una paz sofisticada.

Fieles al carisma

El antídoto para las consagradas es la "fidelidad creativa al carisma", que "es una realidad viva, no una reliquia disecada". "Es la vida la que crea y avanza y no una pieza de museo". Así que la gran responsabilidad "es colaborar con la creatividad del Espíritu Santo, para revisar el carisma y hacer que exprese su vitalidad hoy". De ahí se deriva la verdadera "juventud", como demuestran esos religiosos y religiosas mayores "que parecen más jóvenes". "Es el vino bueno que con la fuerza del Espíritu ayuda a encontrar nuevas expresiones del mismo don que es el carisma, un carisma que es igual para todos, pero diferente para todos", dijo el Papa. "Es lo mismo, pero con matices propios de su persona".

Saludo del Papa a la Superiora General

Relaciones intergeneracionales e interculturales

El Papa Francisco señaló entonces la "necesidad de hacer crecer las comunidades entrelazadas con relaciones intergeneracionales, interculturales, fraternas y cordiales".

Para ello, puede recurrir a su espíritu de familia, que caracterizó a la primera comunidad, en Mornese, y que le ayuda a ver la diversidad como una oportunidad para acoger y escuchar, valorando las diferencias como una riqueza.

En esta perspectiva, es necesario "trabajar en relación con otras congregaciones, buscando vivir relaciones de reciprocidad y corresponsabilidad". "Pero esto se puede hacer bien si dentro de vuestra congregación tenéis una buena relación... No huyáis de otras congregaciones porque no seáis capaces de tolerar la vuestra", ha señalado el Pontífice. Así se desarrolla "un modo concreto de vivir la sinodalidad", así como ese espíritu de "apertura" a las "novedades y sorpresas" del Espíritu Santo.

El deber de cuidar a las personas mayores

Sobre el tema de la intergeneracionalidad, Francisco contó una anécdota de su época en Argentina, hace unos cuarenta años, cuando la madre general de una congregación religiosa - "una buena monja, para reorganizar"- pidió un cambio generacional para modernizar el instituto. "Necesitamos a los jóvenes aquí", dijo, porque en ese momento había muchas vocaciones. "Las ancianas estaban todas en una residencia de ancianos y los jóvenes aparte. Pero esto es un pecado, un pecado contra la familia", exclamó el Papa. "Los ancianos deben vivir, si es posible, en la comunidad de vida. Y un deber de los jóvenes es cuidar a los mayores, aprender de ellos, dialogar con los viejos". De hecho, para los jóvenes es precisamente "una profesión" poder "tener abuelas, abuelos en casa".

"Si este intercambio no se da en una congregación, es el camino a la muerte", advirtió Francisco. En aquella congregación argentina, "los ancianos se morían de angustia" que "provenía de la tristeza de no poder disfrutar de las nuevas generaciones".  "Llevaos esto", recomendó a los salesianos, invitándoles a hacer un examen de conciencia: "¿Cómo acojo a los ancianos? Es cierto que los viejos a veces se vuelven un poco caprichosos -nosotros somos así- y los defectos en la vejez se ven mejor, pero también es cierto que los viejos tienen esa gran sabiduría de la vida: la sabiduría de la fidelidad para envejecer en la vocación." "No aislar nunca a los ancianos", insistió el Papa Francisco, "y si, habrá residencias para los ancianos que no pueden llevar una vida normal, están en la cama... ir allí continuamente, visitar a los ancianos... ¡Son el tesoro de la historia!".

Capítulo General de las Hijas de María Auxiliadora

Comunidades Generativas

Por último, Francisco se detuvo en el tema del Capítulo General, "Comunidades de vida generadoras en el corazón de la contemporaneidad". "Ser comunidades generadoras" es el compromiso que las Hijas de María Auxiliadora deben perseguir especialmente en su servicio a los pobres y a los jóvenes.

Comunidades misioneras, en salida, dispuestas a anunciar el Evangelio a las periferias, con la pasión de las primeras Hijas de María Auxiliadora.

La pasión de los orígenes

Una pasión "impresionante", de hecho, la de los primeros salesianos, recordó el Papa, que "asombraba a los jóvenes y a los jóvenes de corazón". También aquí Francisco recordó una experiencia personal, un libro -regalado a la Madre General- de un sacerdote de Lodi, el P. Enrico Pozzoli, misionero en Argentina, que en la introducción contaba que los salesianos enviados por Don Bosco a Buenos Aires no iban a los barrios de clase media, sino que "iban a buscar las fronteras".

Y en estas fronteras, decía Francisco, atraían las vocaciones. ¿Qué les atrajo? "Santidad, celo". "Busquen, vean esta naturaleza misionera", animó el Papa, especialmente entre los jóvenes: "No es fácil acompañar a los chicos y chicas, ni siquiera a los adolescentes. Los padres lo saben bien, y tú también", admitió. Por eso, en 2018 convocó un Sínodo "para los jóvenes y con los jóvenes", del que salió la exhortación Christus vivit. "Sé que lo utilizas; te animo a que sigas haciéndolo: estoy seguro de que en él puedes encontrar varias intuiciones en sintonía con tu carisma y tu servicio educativo".

Una religiosa salesiana le regala un rosario al Papa

La cercanía de Dios

Siempre mirando al pasado, el Papa recordó los 150 años de fundación que el Instituto se dispone a celebrar, también "una oportunidad de renovación y revitalización vocacional y misionera".

No olvidéis la gracia de los orígenes, la humildad y la pequeñez de los comienzos que hicieron transparente la acción de Dios en la vida y en el mensaje de quienes, llenos de asombro, iniciaron este camino.

"María Auxiliadora os ayudará: ¡sois sus hijas!", concluyó el Papa. "María es la mujer atenta, plenamente encarnada en el presente y solícita, una mujer cuidadosa. De este modo, puedes escuchar atentamente la realidad, captar las situaciones de necesidad, cuando falta el "vino", es decir, la alegría del amor, y llevar a Cristo, no con palabras, sino con el servicio, con la cercanía, con la compasión y la ternura".

Mujeres de esperanza

Sobre todo, la ternura, concluyó el Papa, porque es "una cosa muy fea ser un religioso enojado, un religioso que parece desayunar no con leche sino con vinagre". Sed madres. Ternura... El estilo de Dios es siempre la cercanía". 

Cada día, en tu examen de conciencia, pregúntate: "Hoy, ¿he estado cerca? ¿He sido compasivo? ¿He sido tierno?". Adelante con esto. Utiliza mucho la palabra ternura. Es importante para la forma de ser.

Sed "mujeres de esperanza", es la invitación final del Obispo de Roma, y hacedlo "con el estilo salesiano": escucha, presencia activa, amor por los jóvenes. 

 

El Papa a Bartolomé: juntos trabajamos por los retos de hoy

El Papa Francisco envió una carta al Patriarca Ecuménico en ocasión del 30° aniversario de su elección como Arzobispo de Constantinopla y Patriarca Ecuménico. En la misiva, el Papa resalta el profundo vínculo personal que lo une con su "queridísimo hermano en Cristo"

 

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El Papa ha enviado una carta a su “queridísimo hermano en Cristo”, por el aniversario de su elección como Arzobispo de Constantinopla y Patriarca Ecuménico:

“Χρόνια πολλά! Ad multos annos!”, le escribe: "me uno a vosotros en la acción de gracias al Señor por las numerosas bendiciones concedidas a vuestra vida y a vuestro ministerio a lo largo de estos años, y ruego a Dios, de quien proceden todos los dones, que os conceda salud, alegría espiritual y gracia abundante para sostener todos los aspectos de vuestro elevado servicio”.

En la misiva, el Santo Padre hace una reflexión sobre el “profundo vínculo personal”, que le une al patriarca, desde el momento de la inauguración de su ministerio papal. U vínculo, dijo Francisco, que se ha convertido en una “amistad fraterna alimentada en muchos encuentros no sólo en Roma, sino también en el Fanar, en Jerusalén, Asís, El Cairo, Lesbos, Bari y Budapest”.

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Bartolomé: su compromiso en salvaguardia de la creación

Francisco comparte con Bartolomé, la común responsabilidad pastoral “ante los urgentes desafíos a los que se enfrenta hoy toda la familia humana”. Y expresa su aprecio por el compromiso que realiza el Patriarca, con la salvaguardia de la creación:

“Y por su reflexión sobre este tema, de la que he aprendido y sigo aprendiendo mucho. Con el estallido de la pandemia y las graves repercusiones sanitarias, sociales y económicas que se derivan de ella, su testimonio y sus enseñanzas sobre la necesidad de la conversión espiritual de la humanidad han adquirido una relevancia permanente”, le escribe.

Por último, el Papa le agradece al Patriarca por haber indicado “sin cesar el camino del diálogo, en la caridad y en la verdad, como única vía posible para la reconciliación entre los creyentes en Cristo y para el restablecimiento de su plena comunión. Con la ayuda de Dios, éste es el camino por el que ciertamente seguiremos caminando juntos, pues la cercanía y la solidaridad entre nuestras Iglesias son una contribución indispensable a la fraternidad universal y a la justicia social, de las que la humanidad está tan necesitada”.

 

Mensaje del Papa a la 49ª Semana Social de los católicos italianos

Se hizo público el Mensaje del Santo Padre Francisco dirigido a los participantes en la 49ª Semana Social de los católicos italianos que se celebra en la ciudad de Tarento del 21 al 24 de este mes, cuyo título es: "El planeta que esperamos. Medio ambiente, trabajo, futuro. Todo está conectado"

 

Vatican News

En un mensaje firmado en San Juan de Letrán el pasado día 4, Fiesta de San Francisco de Asís, el Santo Padre se dirige a los queridos hermanos y hermanas que participan en la 49ª Semana Social de los católicos italianos, convocada en Tarento del 21 al 24 de octubre bajo el tema de: "El planeta que esperamos. Medio ambiente, trabajo, futuro. Todo está conectado".

Todo está conectado

Tras saludar fraternalmente al cardenal Gualtiero Bassetti, presidente de la Conferencia episcopal italiana, al arzobispo Filippo Santoro y a los obispos presentes, a los miembros del Comité científico y organizador, a los delegados de las diócesis italianas, a los representantes de los movimientos y asociaciones, a todos los invitados y a los que siguen el evento a distancia el Obispo de Roma escribe que esta “cita tiene un sabor especial:

“Sentimos la necesidad de encontrarnos y vernos las caras, de sonreír y planificar, de rezar y soñar juntos. Esto es aún más necesario en el contexto de la crisis generada por el Covid, una crisis tanto sanitaria como social. Para salir de esta crisis, también los católicos italianos deben ser más valientes. No podemos resignarnos y sentarnos a mirar, no podemos permanecer indiferentes o apáticos sin asumir la responsabilidad por los demás y por la sociedad. Estamos llamados a ser la levadura que fermenta la masa”

La pandemia ha puesto al descubierto la ilusión de nuestro tiempo

Francisco recuerda que “la pandemia ha puesto al descubierto la ilusión de nuestro tiempo de creernos omnipotentes, pisoteando los territorios que habitamos y el entorno en el que vivimos”. Y añade que “para recuperarnos, debemos convertirnos a Dios y aprender a hacer buen uso de sus dones, en primer lugar, del de la creación”.

Experiencia sinodal

“Que no nos falte el valor de la conversión ecológica, pero sobre todo que no nos falte el ardor de la conversión comunitaria. Por eso, espero que la Semana Social sea una experiencia sinodal, un intercambio pleno de vocaciones y talentos que el Espíritu ha suscitado en Italia”

El Papa explica que para esto “también es necesario escuchar el sufrimiento de los pobres, de los últimos, de los desesperados, de las familias cansadas de vivir en lugares contaminados, explotados, quemados, devastados por la corrupción y la degradación”. De donde surge la necesidad de “esperanza”.

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En efecto, aludiendo al título elegido para esta Semana Social de Tarento, “ciudad que simboliza las esperanzas y contradicciones de nuestro tiempo”, Francisco escribe que “es significativo” y que “hay un deseo de vida, una sed de justicia, un anhelo de plenitud que brota de las comunidades afectadas por la pandemia”, que hay que escuchar.

Tres carteles o señales de tráfico

En este sentido, el Santo Padre les ofrece sus reflexiones a fin de que puedan “caminar con valentía por el camino de la esperanza”. Y sugiere imaginar el camino de la esperanza marcado por tres "carteles" o señales.

“Atención a los cruces”

La primera, escribe, “es la atención a los cruces. Demasiadas personas cruzan nuestras vidas mientras están desesperadas: jóvenes que se ven obligados a dejar sus países de origen para emigrar a otros lugares, en paro o explotados en una precariedad sin fin; mujeres que han perdido su empleo en tiempos de pandemia o que se ven obligadas a elegir entre la maternidad y la profesión; trabajadores que se quedan en casa sin oportunidades; pobres y emigrantes que no son acogidos ni integrados; ancianos abandonados a su soledad; familias víctimas de la usura, el juego y la corrupción; empresarios en dificultades y sometidos a los abusos de las mafias; comunidades destruidas por los incendios... Pero también hay muchos enfermos, adultos y niños, trabajadores obligados a realizar trabajos penosos o inmorales, a menudo en condiciones de seguridad precarias”.

“Son rostros e historias que nos interpelan: no podemos permanecer indiferentes. Estos hermanos y hermanas nuestros están crucificados y esperan la resurrección. Que la imaginación del Espíritu nos ayude a no dejar ninguna piedra sin mover para que sus legítimas esperanzas se hagan realidad”

“No se puede aparcar”

“Una segunda señal indica que no se puede aparcar”, prosigue el Santo Padre en su mensaje y explica: “Cuando vemos diócesis, parroquias, comunidades, asociaciones, movimientos, grupos eclesiales cansados y desanimados, a veces resignados ante situaciones complejas, vemos un Evangelio que tiende a desvanecerse”.

“El amor de Dios nunca es estático”

Por el contrario, recuerda Francisco, “el amor de Dios nunca es estático ni renunciante”, "todo lo cree, todo lo espera" y “nos impulsa y nos prohíbe detenernos”.

“Nos pone en movimiento como creyentes y discípulos de Jesús en nuestro camino por las carreteras del mundo, siguiendo el ejemplo de Aquel que es el camino y ha recorrido nuestros caminos”

Además, el Papa pide no quedarse en las sacristías, ni formar “grupos elitistas que se aíslan y se cierran”. Porque “la esperanza está siempre en movimiento y pasa también por las comunidades cristianas, hijas de la resurrección, que salen, anuncian, comparten, aguantan y luchan por construir el Reino de Dios”.

“Qué maravilloso sería que, en las zonas más marcadas por la contaminación y la degradación, los cristianos no se limitaran a denunciar, sino que asumieran la responsabilidad de crear redes de redención”

Como él mismo ha escrito en su Encíclica Laudato si', el Santo Padre escribe: "No basta con conciliar, de manera intermedia, el cuidado de la naturaleza con el beneficio económico, o la conservación del medio ambiente con el progreso”. Sino “redefinir el progreso”. A lo que añade:

“El desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida totalmente superior no puede considerarse progreso. A veces, prevalecen el miedo y el silencio, que acaban favoreciendo la actuación de los lobos de la prevaricación y el interés individual. No tenemos miedo de denunciar y oponernos a la ilegalidad, pero sobre todo no tenemos miedo de sembrar el bien”

“Obligación de girar”

“Una tercera señal de tráfico es la obligación de girar”, prosigue el Pontífice en su mensaje, y escribe que “el grito de los pobres y el grito de la Tierra lo invocan”. De manera que la esperanza “invita a reconocer que siempre podemos cambiar de rumbo, que siempre podemos hacer algo para resolver los problemas".

“Al obispo Tonino Bello, profeta en la tierra de Apulia, le gustaba repetir: ‘No podemos limitarnos a la esperanza. Hay que organizar la esperanza’. Nos espera una conversión profunda, que toca la ecología humana, la ecología del corazón, incluso antes que la ecología ambiental”

Por esta razón afirma que “el punto de inflexión sólo llegará si sabemos formar las conciencias para que no busquen soluciones fáciles para proteger a los que ya están seguros, sino para que propongan procesos de cambio duraderos en beneficio de las nuevas generaciones”.

Transición ecológica

De una conversión de este tipo, orientada a una ecología social, el Pontífice escribe que debe “alimentar esta época que se ha denominado ‘transición ecológica’, en la que las decisiones que se tomen no pueden ser sólo el resultado de nuevos descubrimientos tecnológicos, sino también de modelos sociales renovados. El cambio de época que estamos viviendo exige un punto de inflexión”.

“Fijémonos, en este sentido, en muchos signos de esperanza, en muchas personas a las que quiero dar las gracias porque, a menudo en un laborioso disimulo, trabajan para promover un modelo económico diferente, más justo y atento a las personas”

De este modo el Santo Padre muestra “el planeta que esperamos: uno en el que la cultura del diálogo y de la paz haga nacer un nuevo día, en el que el trabajo confiera dignidad a la persona y salvaguarde la creación, en el que converjan mundos culturalmente distantes, animados por una preocupación común por el bien común”. Por último, acompañando su trabajo con la oración y el ánimo, el Papa Francisco los bendice, deseándoles que encarnen “las propuestas de estos días con pasión y concreción”. Y se despide con el deseo de que el Señor los llene de esperanza, pidiendo a su vez que no se olviden de rezar por él.

 

LA HIGUERA ESTÉRIL

— Dar fruto. La paciencia de Dios.

— Lo que Dios espera de nosotros.

— Con las manos llenas. Pacientes en el apostolado.

I. En las viñas de Palestina se solían plantar árboles junto a las cepas. Y en un lugar así sitúa Jesús la parábola que leemos en el Evangelio de la Misa de hoy1Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y vino a buscar fruto en ella y no encontró. Esto ya había ocurrido anteriormente: situada en un lugar apropiado del terreno, con buenos cuidados, la higuera, año tras año, no daba higos. Entonces mandó el dueño al hortelano que la cortara: ¿para qué va a ocupar terreno en balde?

La higuera simboliza a Israel2, que no supo corresponder a los desvelos que Yahvé, dueño de la viña, manifestó una y otra vez sobre él, y representa también a todo aquel que permanece improductivo3 de cara a Dios. El Señor nos ha colocado en el mejor lugar, donde podemos dar más frutos según las propias condiciones y gracias recibidas, y hemos sido objeto de los mayores cuidados del más experto viñador, desde el momento mismo de nuestra concepción: nos dio un Ángel Custodio para que nos protegiera hasta el final de la vida, recibimos, quizá a los pocos días de nacer, la gracia inmensa del Bautismo, se nos dio Él mismo como alimento en la Sagrada Comunión, hemos tenido la oportunidad de recibir una formación cristiana... Incontables han sido las gracias y favores del Espíritu Santo. Sin embargo, es posible que el Señor encuentre a veces pocos frutos en nuestra vida, y quizá, en alguna ocasión, frutos amargos. Es posible que, alguna vez, nuestra situación personal haya podido recordar la desconsolada parábola que relata el Profeta Isaías: Voy a cantar a mi amado el canto de la viña de mis amores: Tenía mi amado una viña en un fértil recuesto. La cavó, la descantó y la plantó de vides selectas. Edificó en medio de ella una torre e hizo en ella un lagar, esperando que le daría uvas, pero le dio agrazones4, frutos agrios. ¿Por qué estos malos resultados, cuando todo estaba dispuesto para que fueran buenos? San Ambrosio señala que las causas de la esterilidad son, frecuentemente, la soberbia y la dureza de corazón5.

A pesar de todo, Dios vuelve una y otra vez con nuevos cuidados: es la paciencia de Dios6 con el alma. Él no se desanima ante nuestras faltas de correspondencia, sabe esperar, pues, junto a nuestras flaquezas y a la debilidad, conoce a la vez la capacidad de bien que hay en cada hombre, en cada mujer. El Señor no da nunca a nadie por perdido, confía en todos nosotros, aunque no siempre hayamos respondido a sus esperanzas.

Él mismo ha dicho que no quebrará la caña cascada, ni apagará la mecha que aún humea7. Y las páginas del Evangelio son un continuo testimonio de esta consoladora verdad: las parábolas del hijo pródigo, de la oveja perdida..., el encuentro con la samaritana, con Zaqueo...

II. Señor, déjala todavía este año, y cavaré alrededor de ella y le echaré estiércol, a ver si así da fruto... Es Jesús que intercede ante Dios Padre por nosotros, que «somos como una higuera plantada en la viña del Señor»8. «Intercede el colono; intercede cuando ya el hacha está a punto de caer, para cortar las raíces estériles; intercede como lo hizo Moisés ante Dios... Se mostró mediador quien quería mostrarse misericordioso»9, comenta San Agustín. Señor, déjala todavía este año... ¡Cuántas veces se habrá repetido esta misma escena! ¡Señor, déjalo todavía un año...! «¿Saber que me quieres tanto, Dios mío, y... no me he vuelto loco?»10.

Cada persona tiene una vocación particular, y toda vida que no responde a ese designio divino se pierde. El Señor espera correspondencia a tantos desvelos, a tantas gracias concedidas, aunque nunca podrá haber paridad entre lo que damos y lo que recibimos, «pues el hombre nunca puede amar a Dios tanto como Él debe ser amado»11; sin embargo, con la gracia sí que podemos ofrecerle cada día muchos frutos de amor: de caridad, de apostolado, de trabajo bien hecho... Cada noche, en el examen de conciencia, hemos de saber encontrar esos frutos pequeños en sí mismos, pero que han hecho grandes el amor y el deseo de corresponder a tanta solicitud divina. Y cuando salgamos de este mundo «tenemos que haber dejado impreso nuestro paso, dejando a la tierra un poco más bella y al mundo un poco mejor»12, una familia con más paz, un trabajo que ha significado un progreso para la sociedad, unos amigos fortalecidos con nuestra amistad...

Examinemos en nuestra oración: si tuviéramos que presentarnos ahora delante del Señor, ¿nos encontraríamos alegres, con las manos llenas de frutos para ofrecer a nuestro Padre Dios? Pensemos en el día de ayer..., en la última semana..., y veamos si estamos colmados de obras hechas por amor al Señor, o si, por el contrario, una cierta dureza de corazón o el egoísmo de pensar excesivamente en nosotros mismos está impidiendo que demos al Señor todo lo que espera de cada uno. Bien sabemos que, cuando no se da toda la gloria a Dios, se convierte la existencia en un vivir estéril. Todo lo que no se hace de cara a Dios, perecerá. Aprovechemos hoy para hacer propósitos firmes. «Dios nos concede quizá un año más para servirle. No pienses en cinco, ni en dos. Fíjate solo en este: en uno, en el que hemos comenzado...»13, en el que ya falta poco para terminar.

III. En esto será glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así seréis discípulos míos14. Esto es lo que Dios quiere de todos: no apariencia de frutos, sino realidades que permanecerán más allá de este mundo: gentes que hemos acercado al sacramento de la Penitencia, horas de trabajo terminadas con hondura profesional y rectitud de intención, pequeñas mortificaciones en las comidas, que manifiestan la presencia de Dios y el dominio del cuerpo por amor al Señor, vencimientos en el estado de ánimo, orden en los libros, en la casa, en los instrumentos de trabajo, empeño para que no influya a nuestro alrededor el cansancio de un día intenso, pequeños servicios, a quienes estaban necesitados de ayuda... No nos contentemos con las apariencias; examinemos si nuestras obras resisten, por el amor que hemos puesto en ellas y por la rectitud de intención, la penetrante mirada de Jesús. ¿Son mis obras en este momento el fruto que corresponde a las gracias que recibo?, podríamos preguntarnos cada uno en la intimidad de nuestra oración.

Si San Lucas sigue realmente un orden temporal en los acontecimientos que narra, «esta parábola fue dicha inmediatamente después de la pregunta planteada acerca de los galileos, cuya sangre mezcló Pilato con sus sacrificios, y sobre los dieciocho hombres, encima de los cuales cayó la torre de Siloé (Lc 13, 4). ¿Debía suponerse que esos hombres eran especialmente pecadores, para merecer tal suerte? Nuestro Señor contesta que no, y añade: Si no hiciereis penitencia, todos pereceréis igualmente. No es la muerte del cuerpo lo que importa, es la disposición del alma que la recibe, y el pecador que, dándosele tiempo para el arrepentimiento, no hace uso de la oportunidad, no sale mejor librado que si le hubieran lanzado repentinamente sobre la eternidad, como a aquellos. Y en este momento llega la parábola de la higuera, que nos advierte de un límite a la larga paciencia de Dios Todopoderoso. Pero parece, por lo que oímos del hortelano, que es posible una intervención para prolongar el plazo de la tolerancia divina. No cabe duda que esto es importante. ¿Pueden nuestras oraciones servir para ganar al pecador un plazo que le permita arrepentirse?

»Claro que pueden»15. Y nosotros mismos podemos interceder junto al Señor para que se prolongue esa paciencia divina con aquellas personas que quizá, con una constancia de años, pretendemos que se acerquen a Jesús. «Por tanto, no nos apresuremos a cortar, sino dejemos crecer misericordiosamente, no sea que arranquemos la higuera que aún puede dar mucho fruto»16. Tengamos también nosotros paciencia y procuremos poner más medios, humanos y sobrenaturales, en el trato con esas personas que parecen tardar en recorrer el camino que lleva hasta Jesús.

Nuestra Madre Santa María nos alcanzará, en este sábado del mes de octubre en el que tantas veces hemos acudido a Ella, la gracia abundante que necesitan nuestras almas para dar más frutos y la que precisan nuestros familiares y amigos para que aceleren el paso hacia su Hijo, que los espera.

1 Lc 13, 6-9. — 2 Cfr. Os 9, 10. — 3 Cfr. Jer 8, 13. — 4 Is 5, 1-3. — 5 Cfr. San Ambrosio, Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, in loc. — 6 Cfr. 2 Pdr 3, 9. — 7 Mt 12, 20. — 8 Teofilacto, en Catena Aurea, vol. VI, p. 134. — 9 San Agustín, Sermón 254, 3. — 10 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 425. — 11 Santo Tomás, Suma Teológica, 1-2, q. 6, a. 4. — 12 G. Chevrot, El Evangelio al aire libre, Herder, Barcelona 1961, p. 169. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 47. — 14 Jn 15, 8. — 15 R. A. Knox, Sermones pastorales, pp. 188-189. — 16 San Gregorio Nacianceno, Oración 26, en Catena Aurea, vol. VI, p. 135.

 

 

Evangelio del sábado: No retrasar la conversión

Evangelio del sábado de la 29º semana del tiempo ordinario y comentario al evangelio.

23/10/2021

Evangelio del sábado (Lc 13,1-9)

Estaban presentes en aquel momento unos que le contaban lo de los galileos, cuya sangre mezcló Pilato con la de sus sacrificios. Y en respuesta les dijo:

— ¿Pensáis que estos galileos eran más pecadores que todos los galileos, porque padecieron tales cosas? No, os lo aseguro; pero si no os convertís, todos pereceréis igualmente. O aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que vivían en Jerusalén? No, os lo aseguro; pero si no os convertís, todos pereceréis igualmente.

Les decía esta parábola:

— Un hombre tenía una higuera plantada en su viña y fue a buscar en ella fruto y no lo encontró. Entonces le dijo al viñador: «Mira, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera sin encontrarlo; córtala, ¿para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero él le respondió: «Señor, déjala también este año hasta que cave a su alrededor y eche estiércol, por si produce fruto; si no, ya la cortarás».


Comentario

La invitación de Jesús a la conversión personal sigue siendo apremiante. Los interlocutores de Jesús pensaban que la causa de algunas desgracias e injusticias eran los pecados de esas mismas víctimas. Hasta sus mismos discípulos manifestaron esta misma mentalidad cuando vieron al ciego de nacimiento: “Rabbí, ¿quién pecó: éste o sus padres, para que naciera ciego?” (Juan 9,2). Se hacían a sí mismos jueces inapelables de las conciencias ajenas. Jesús, sin embargo, les reprocha esa actitud, pues no examinan su propia vida, desconocen el estado de su alma, de modo que no se convierten.

La conversión es volverse a Dios, y con su luz, reconocer el propio pecado, y emprender una vida nueva, según las palabras del Salmo: “Ten misericordia de mí, Dios mío, según tu bondad; según tu inmensa compasión borra mi delito. (...) Yo reconozco mi delito, y mi pecado está de continuo ante mí” (Salmo 51,3.5). “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre”, recordaba el Papa Francisco al convocar el jubileo extraordinario de la misericordia[1].

La parábola de Jesús nos habla de la paciencia de Dios. El dueño de la higuera plantada en la viña lleva tres años esperando a que ese árbol dé fruto, y está dispuesto a esperar un cuarto año, pues el viñador le ha prometido que hará todo lo posible para que la siguiente cosecha no vuelva a ser infructuosa. Ciertamente, “el Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en misericordia” (Salmo 103,8). Pero esa paciencia divina no puede ser excusa para retrasar la conversión, para dejar de acudir una vez y otra a las fuentes de la gracia divina: los sacramentos, la savia divina que empapa y vivifica nuestra alma, y nos convierte en personas que dan fruto.


[1] Francisco, Misericordiae vultus, n. 1.

 

“Meditación- Tiempo fijo y a hora fija”

Meditación. –Tiempo fijo y a hora fija. –Si no, se adaptará a la comodidad nuestra: esto es falta de mortificación. Y la oración sin mortificación es poco eficaz. (Surco, 446)

23 de octubre

Venced, si acaso la advertís, la poltronería, el falso criterio de que la oración puede esperar. No retrasemos jamás esta fuente de gracias para mañana. Ahora es el tiempo oportuno. Dios, que es amoroso espectador de nuestro día entero, preside nuestra íntima plegaria: y tú y yo -vuelvo a asegurar- hemos de confiarnos con El como se confía en un hermano, en un amigo, en un padre. Dile -yo se lo digo- que Él es toda la Grandeza, toda la Bondad, toda la Misericordia. Y añade: por eso quiero enamorarme de Ti, a pesar de la tosquedad de mis maneras, de estas pobres manos mías, ajadas y maltratadas por el polvo de los vericuetos de la tierra.

(…) Que no falten en nuestra jornada unos momentos dedicados especialmente a frecuentar a Dios, elevando hacia Él nuestro pensamiento, sin que las palabras tengan necesidad de asomarse a los labios, porque cantan en el corazón. Dediquemos a esta norma de piedad un tiempo suficiente; a hora fija, si es posible. Al lado del Sagrario, acompañando al que se quedó por Amor. Y si no hubiese más remedio, en cualquier parte, porque nuestro Dios está de modo inefable en nuestra alma en gracia. (Amigos de Dios, nn. 246. 249)

 

En la fiesta de San Juan Pablo II

Hace 43 años Juan Pablo II inauguró su pontificado. Hoy, en su fiesta, recuperamos el discurso en el que dijo: “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y políticos, los amplios campos de la cultura, la civilización y el desarrollo. ¡No temáis! Cristo sabe qué hay dentro del hombre... ¡Sólo él sabe!”.

22/10/2021

 

Domingo, 22 de octubre de 1978

1. “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” (Mt 16,16).

Estas palabras pronunció Simón, hijo de Jonás, en la región de Cesárea de Filipo. Sí, las expresó con su propia lengua, con una convicción profunda, vivida, sentida, si bien no tienen su origen en él: “...porque no es la carne ni la sangre quien eso te ha revelado, sino mi Padre, que está en los cielos” (Mt 16,17). Eran palabras de Fe.

Ellas marcan el comienzo de la misión de Pedro en la historia de la salvación, en la historia del Pueblo de Dios. A partir de semejante confesión de Fe, desde ese momento la historia sagrada de la salvación y el Pueblo de Dios debía adquirir una nueva dimensión: expresarse en la dimensión histórica de la Iglesia. Esta dimensión eclesiástica de la historia del Pueblo de Dios tiene sus orígenes y de hecho nace de estas palabras de Fe, y entronca con el hombre que las pronunció: “Tú eres Pedro –roca, piedra– y sobre esta piedra edificaré yo mi Iglesia”.

2. Hoy día en este lugar tienen que pronunciarse y escucharse nuevamente las mismas palabras: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”.

Sí, Hermanos e Hijos, ante todo estas palabras. Su contenido abre ante nuestros ojos el misterio de Dios vivo, misterio que el Hijo conoce y ha acercado a nosotros. En realidad, nadie ha acercado el Dios vivo a los hombres, nadie Lo ha revelado como únicamente él mismo lo hizo. En nuestro conocimiento de Dios, en nuestro camino hacia Dios estamos enteramente ligados al poder de las palabras “Quien a mí me ve, también ve al Padre”. Aquel que es Infinito, inescrutable, inefable se hizo cercano para nosotros en Jesucristo, el Hijo unigénito, nacido de María Virgen en el establo de Belén.

Todos aquellos que ya tenéis la inestimable suerte de creer, todos aquellos que aún buscáis a Dios, y también quienes estáis atormentados por la duda:

Acoged una vez más –hoy en este lugar sagrado– las palabras pronunciadas por Simón Pedro. En esas palabras se encuentra la fe de la Iglesia. En esas mismas palabras está la nueva verdad, más bien dicho la verdad última y definitiva sobre el hombre: el hijo de Dios vivo. “¡Tú eres el Cristo, Hijo de Dios vivo!”.

3. Hoy el nuevo Obispo de Roma inicia solemnemente su ministerio y la misión de Pedro. De hecho, Pedro llevó a cabo en esta Ciudad la misión que le confió el Señor.

El señor se dirigió hacia él diciendo: “... cuando eras joven, tú te ceñías e ibas donde querías; cuando envejezcas, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras” (Jn 21,18).

¡Pedro vino a Roma!

¿Qué lo guió y condujo a esta Urbe, centro del Imperio Romano, sino la obediencia a la inspiración recibida del Señor? Tal vez este pescador de Galilea no habría deseado venir hasta acá. Tal vez habría preferido permanecer allá, en las orillas del lago de Genesaret, con su embarcación y sus redes; ¡pero guiado por el Señor, obedeciendo su inspiración, llegó acá! Según una antigua tradición (que encontró también una magnífica expresión literaria en una novela de Henryk Sienkiewicz), durante la persecución de Nerón, Pedro quería abandonar Roma; pero el señor intervino, yendo a su encuentro. Pedro se dirigió a él preguntando: “Quo vadis, Domine?” (¿Adónde vas, Señor?). Y el Señor le respondió de inmediato: “Voy a Roma para ser crucificado por segunda vez”. Así, Pedro volvió a Roma y permaneció aquí hasta su crucifixión.

Sí, Hermanos e Hijos, Roma es la Sede de Pedro. En el curso de los siglos siempre se han sucedido nuevos Obispos en esta Sede. Hoy un nuevo Obispo sube a la Cátedra Romana de Pedro, un Obispo lleno de temor, consciente de su indignidad. ¿¡Y cómo no temer ante la grandeza de semejante llamado y la misión universal de esta Sede Romana!?

En la Sede de Pedro en Roma, sube hoy un Obispo que no es romano, un Obispo que es hijo de Polonia; pero desde este momento él también se convierte en romano. ¡Sí, romano! Y lo es también por ser hijo de una nación donde la historia, desde sus primeros albores, y las milenarias tradiciones están marcadas por un vínculo vivo, fuerte, jamás interrumpido, sentido y vivido con la Sede de Pedro, una nación que siempre permaneció fiel a esta Sede de Roma. ¡Inescrutable es el designio de la Divina Providencia!

4. En los siglos anteriores, cuando el Sucesor de Pedro tomaba posesión de su Sede, ponían sobre su cabeza la tiara. El último coronado fue el Papa Pablo VI, en 1963, quien sin embargo, después del solemne rito de la coronación, jamás volvió a usar la tiara, dejando a sus Sucesores en libertad de decidir al respecto.

El Papa Juan Pablo I, cuyo recuerdo está tan vivo en nuestros corazones, no quiso la tiara y hoy no la desea su Sucesor. No es una época, en realidad, para volver a un rito y aquello que tal vez injustamente se consideró símbolo del poder temporal de los Papas.

Nuestra época nos invita, nos impulsa, nos obliga a mirar al Señor y entregarnos a una humilde y devota meditación sobre el misterio de la suprema potestad del mismo Cristo. Aquel que nació de la Virgen María, el Hijo del carpintero –como se creía–, el Hijo de Dios vivo, como confesó Pedro, vino para hacer de todos nosotros “un reino de sacerdotes”.

El Concilio Vaticano II nos ha recordado el misterio de esta potestad y el hecho de que la misión de Cristo –Sacerdote, Profeta-Maestro, Rey– prosigue en la Iglesia. Y tal vez en el pasado se ponía sobre la cabeza del Papa la tiara, esa triple corona, para expresar con ese símbolo que todo el orden jerárquico de la Iglesia de Cristo, toda su “sacra potestad”, ejercida en ella no es sino el servicio, un servicio con un objetivo único: que todo el Pueblo de Dios sea partícipe en esta triple misión de Cristo y permanezca siempre bajo la potestad del Señor, la cual no tiene su origen en los poderes de este mundo, sino en el Padre celestial y el misterio de la Cruz y la Resurrección.

La potestad absoluta y a la vez dulce y suave del Señor responde al hombre en toda su profundidad, a sus más elevadas aspiraciones del intelecto, la voluntad y el corazón. Ella no habla con un lenguaje de fuerza, expresándose en cambio en la caridad y la verdad.

El nuevo Sucesor de Pedro en la Sede de Roma eleva hoy una ferviente, humilde y confiada plegaria: “¡Oh, Cristo! ¡Haz que yo pueda convertirme en servidor de tu única potestad y serlo! ¡Servidor de tu dulce potestad! ¡Servidor de tu potestad que no conoce el ocaso! ¡Haz que yo pueda ser un siervo! Más aún, siervo de tus siervos”.

5. Hermanos y Hermanas, ¡no tengáis miedo de acoger a Cristo y aceptar su potestad!

Ayudad al Papa y a cuantos quieren servir a Cristo, y con la potestad de Cristo, servir al hombre y a toda la humanidad!

¡No temáis! ¡Abrid, más bien dicho abrid de par en par las puertas a Cristo!

Abrid a su potestad salvadora los confines de los Estados, los sistemas económicos y políticos, lo amplios campos de la cultura, la civilización y el desarrollo. ¡No temáis! Cristo sabe “qué hay dentro del hombre”... ¡Sólo él sabe! Hoy en día el hombre desconoce tan a menudo lo que hay adentro, en lo profundo de su ánimo y su corazón; tan a menudo carece de certeza ante el sentido de su vida en esta tierra. Lo invade la duda, que se transforma en desesperación. Permitid, por tanto – os ruego, os imploro con humildad y confianza -, permitid a Cristo hablar al hombre. Sólo él tiene palabras de vida, ¡sí!, de vida eterna.

Precisamente hoy día toda la Iglesia celebra su “Jornada Misionera Mundial”, y reza, es decir, medita, actúa para que las palabras de vida de Cristo lleguen a todos los hombres y sean escuchadas por ellos como mensaje de esperanza, salvación y liberación total.

6. Agradezco a todos los presentes que han querido participar en esta solemne inauguración del ministerio del nuevo Sucesor de Pedro.

Agradezco cordialmente a los Jefes de Estado, a los Representantes de las Autoridades y a las Delegaciones de los Gobiernos por su presencia que tanto me honra.

¡Gracias a vosotros, Eminentísimos Cardenales de la Santa Iglesia Romana!

¡Os agradezco, queridos Hermanos del Episcopado!

¡Gracias a vosotros, Sacerdotes!

A vosotros, Hermanas y Hermanos, Religiosas y Religiosos de las Órdenes y las Congregaciones! ¡Gracias!

¡Gracias a vosotros, Romanos!

¡Gracias a los peregrinos que han acudido de todo el mundo!

¡Gracias a todos aquellos que están ligados a este Sagrado Rito a través de la Radio y la Televisión!

7. Mi pensamiento se dirige ahora hacia el mundo de la lengua española, una porción tan considerable de la Iglesia de Cristo.

A vosotros, Hermanos e hijos queridos, llegue en este momento solemne el afectuoso saludo del nuevo Papa. Unidos por los vínculos de una común fe católica, sed fieles a vuestra tradición cristiana, hecha vida en un clima cada vez más justo y solidario, mantened vuestra conocida cercanía al Vicario de Cristo y cultivad intensamente la devoción a nuestra Madre, María Santísima

(Se omite aquí el texto en otras lenguas)

Abro el corazón a todos los Hermanos de las Iglesias y Comunidades Cristianas, saludando en particular a vosotros que estáis presentes, en espera del próximo encuentro personal; pero desde ya os expreso un sincero aprecio por haber querido asistir a este solemne rito.

Y una vez más me dirijo a todos los hombres, a cada hombre, ¡y con qué veneración debe el apóstol de Cristo pronunciar esta palabra: ¡hombre!

¡Orad por mí!

¡Ayudadme para que os pueda servir! Amén.

Traducción propia, no oficial

 

Trabajo: contemplación y trabajo (1)

Ser contemplativos es disfrutar de la mirada de Dios. Por eso, quien se sabe acompañado por Él a lo largo del día, ve con otros ojos las ocupaciones en que se empeña.

02/05/2012

 

Quisiera que hoy, en nuestra meditación, nos persuadiésemos definitivamente de la necesidad de disponernos a ser almas contemplativas, en medio de la calle, del trabajo, con una conversación continua con nuestro Dios, que no debe decaer a lo largo del día. Si pretendemos seguir lealmente los pasos del Maestro, ése es el único camino[1].

Para quienes estamos llamados por Dios a santificarnos en medio del mundo, convertir el trabajo en oración y tener alma contemplativa, es el único camino, porque o sabemos encontrar en nuestra vida ordinaria al Señor, o no lo encontraremos nunca[2].

Conviene que meditemos despacio esta enseñanza capital de San Josemaría. En este texto consideraremos qué es la contemplación; en otras ocasiones nos detendremos en ahondar en la vida contemplativa en el trabajo y en las actividades de la vida ordinaria.

Como en Nazaret, como los primeros cristianos

El descubrimiento de Dios en lo ordinario de cada día, da al propio quehacer su valor último y su plenitud de sentido. La vida oculta de Jesús en Nazaret, los años intensos de trabajo y de oración, en los que Jesucristo llevó una vida corriente —como la nuestra, si queremos—, divina y humana a la vez[3], muestran que la tarea profesional, la atención a la familia y las relaciones sociales no son obstáculo para orar siempre[4], sino ocasión y medio para una vida intensa de trato con Dios, hasta que llega un momento en el que es imposible establecer una diferencia entre trabajo y contemplación.

Por esta senda de la contemplación en la vida ordinaria, siguiendo las huellas del Maestro, discurrió la vida de los primeros cristianos: «cuando pasea, conversa, descansa, trabaja o lee, el creyente ora»[5], escribía un autor del siglo II. Años más tarde San Gregorio Magno atestigua, como un ideal hecho realidad en numerosos fieles, que «la gracia de la contemplación no se da sí a los grandes y no a los pequeños; sino que muchos grandes la reciben, y también muchos pequeños; y tanto entre los que viven retirados como entre las personas casadas. Luego, si no hay estado alguno entre los fieles que quede excluido de la gracia de la contemplación, el que guarda interiormente el corazón puede ser ilustrado con esa gracia»[6].

El Magisterio de la Iglesia, sobre todo a partir del Concilio Vaticano II, ha recordado muchas veces esta doctrina, tan importante para quienes tenemos la misión de llevar a Cristo a todas partes y transformar el mundo con el espíritu cristiano. «Las actividades diarias se presentan como un precioso medio de unión con Cristo, pudiendo convertirse en materia de santificación, terreno de ejercicio de las virtudes, diálogo de amor que se realiza en las obras. El espíritu de oración transforma el trabajo y así resulta posible estar en contemplación de Dios, aun permaneciendo en las ocupaciones más variadas»[7].

La contemplación de los hijos de Dios

Enseña el Catecismo que «la contemplación de Dios en su gloria celestial es llamada por la Iglesia "visión beatífica"»[8]. De esa contemplación plena de Dios, propia del Cielo, podemos tener un cierto anticipo en esta tierra, una incoación imperfecta[9] que, aunque sea de orden diverso a la visión, es ya una verdadera contemplación de Dios, así como la gracia, siendo de distinto orden que la gloria, es, no obstante, una verdadera participación en la naturaleza divina. Ahora vemos como en un espejo, oscuramente; entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de modo imperfecto, entonces conoceré como soy conocido[10], escribe San Pablo.

Esa contemplación de Dios como en un espejo, durante la vida presente, es posible gracias a las virtudes teologales: a la fe y a la esperanza vivas, informadas por la caridad. La fe, unida a la esperanza y vivificada por la caridad, «nos hace gustar de antemano el gozo y la luz de la visión beatífica, fin de nuestro caminar aquí abajo»[11].

La contemplación es un conocimiento amoroso y gozoso de Dios y de sus designios manifestados en las criaturas, en la Revelación sobrenatural, y plenamente en la Vida, Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo nuestro Señor. «Ciencia de amor»[12], la llama San Juan de la Cruz. La contemplación es un claro conocimiento de la verdad, alcanzado no por un proceso de razonamiento sino por una intensa caridad[13].

La oración mental es un diálogo con Dios. Me has escrito: "orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?" —¿De qué? De El, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: "¡tratarse!"[14]. En la vida espiritual, este trato con Dios tiende a simplificarse conforme aumenta el amor filial, lleno de confianza. Sucede entonces que, con frecuencia, ya no son necesarias las palabras para orar, ni las exteriores ni las interiores. Sobran las palabras, porque la lengua no logra expresarse; ya el entendimiento se aquieta. No se discurre, ¡se mira![15].

Esto es la contemplación, un modo de orar activo pero sin palabras, intenso y sereno, profundo y sencillo. Un don que Dios concede a quienes le buscan con sinceridad, ponen toda el alma en el cumplimiento de su Voluntad, con obras, y tratan de moverse en su presencia. Primero una jaculatoria, y luego otra, y otra..., hasta que parece insuficiente ese fervor, porque las palabras resultan pobres...: y se deja paso a la intimidad divina, en un mirar a Dios sin descanso y sin cansancio[16]. Esto puede suceder, como enseña San Josemaría, no sólo en los ratos dedicados expresamente a la oración, sino también mientras realizamos con la mayor perfección posible, dentro de nuestras equivocaciones y limitaciones, las tareas propias de nuestra condición y de nuestro oficio[17].

Bajo la acción del Espíritu Santo

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo inhabitan en el alma en gracia[18]: somos templos de Dios[19]. Se quedan cortas las palabras para expresar la riqueza del misterio de la Vida de la Santísima Trinidad en nosotros: el Padre que eternamente engendra al Hijo, y que con el Hijo espira al Espíritu Santo, vínculo de Amor subsistente. Por la gracia de Dios, tomamos parte en esa Vida como hijos. El Paráclito nos une al Hijo que ha asumido la naturaleza humana para hacernos partícipes de la naturaleza divina: al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer (...) a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y, puesto que sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abbá, Padre!»[20]. Y en esta unión con el Hijo no estamos solos sino que formamos un cuerpo, el Cuerpo místico de Cristo, al que todos los hombres están llamados a incorporarse como miembros vivos y a ser, como los apóstoles, instrumentos para atraer a otros, participando en el sacerdocio de Cristo[21].

La vida contemplativa es la vida propia de los hijos de Dios, vida de intimidad con las Personas Divinas y desbordante de afán apostólico. El Paráclito infunde en nosotros la caridad que nos permite alcanzar un conocimiento de Dios que sin la caridad es imposible, pues el que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor[22]. Quien más le ama mejor le conoce, ya que ese amor —la caridad sobrenatural— es una participación en la infinita caridad que es el Espíritu Santo[23]que todo lo escruta, hasta las profundidades de Dios. Pues ¿quién sabe lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así también, las cosas de Dios nadie las ha conocido sino el Espíritu de Dios[24].

Ese Amor, con mayúscula, instaura en la vida del alma una estrecha familiaridad con las Personas Divinas, y un entendimiento de Dios más agudo, más rápido, certero y espontáneo, en profunda sintonía con el Corazón de Cristo[25]. También en el plano humano quienes se aman se comprenden con más facilidad, y por eso San Josemaría recurre a esa experiencia para transmitir de algún modo lo que es la contemplación de Dios; por ejemplo, decía que en su tierra a veces se decía: ¡mira cómo le contempla!; y explicaba cómo ese modo de decir se refería a una madre que tenía a su hijo en brazos, a un novio que miraba a su novia, a la mujer que velaba al marido. Pues así debemos contemplar al Señor.

Pero toda realidad humana, por hermosa que sea, se queda en una sombra de la contemplación que Dios concede a las almas fieles. Si ya la caridad sobrenatural supera en altura, en calidad y en fuerza cualquier amor simplemente humano, ¿qué decir de los Dones del Espíritu Santo, que nos permiten dejarnos llevar dócilmente por Él? Con el crecimiento de estos Dones —Sabiduría, Entendimiento, Consejo, Fortaleza, Ciencia, Piedad y Temor filial— crece la connaturalidad o la familiaridad con Dios y se despliega todo el colorido de la vida contemplativa.

En especial, por el Don de Sabiduría —el primero y mayor de los Dones del Espíritu Santo[26]— se nos otorga no sólo conocer y asentir a las verdades reveladas acerca de Dios y de las criaturas, como es propio de la fe, sino saborear esas verdades, conocerlas con «un cierto sabor de Dios»[27]. La Sabiduría —sapientia— es una sapida scientia: un ciencia que se gusta. Gracias a este Don no sólo se cree en el Amor de Dios, sino que se sabe de un modo nuevo[28]. Es un saber al que sólo se llega con santidad: y hay almas oscuras, ignoradas, profundamente humildes, sacrificadas, santas, con un sentido sobrenatural maravilloso: Yo te glorifico, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has tenido encubiertas estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeñuelos[29]. Con el Don de Sabiduría la vida contemplativa se adentra en las profundidades de Dios[30]. En este sentido San Josemaría nos invita a meditar un texto de San Pablo, en el que se nos propone todo un programa de vida contemplativa —conocimiento y amor, oración y vida— (...): que Cristo habite por la fe en vuestros corazones; y que arraigados y cimentados en la caridad, podáis comprender con todos los santos, cuál sea la anchura y la grandeza, la altura y la profundidad del misterio; y conocer también aquel amor de Cristo, que sobrepuja todo conocimiento, para que os llenéis de toda la plenitud de Dios (Ef 3,17-19)[31].

Hemos de implorar al Espíritu Santo el Don de Sabiduría junto con los demás Dones, su séquito inseparable. Son los regalos del Amor divino, las joyas que el Paráclito entrega a quienes quieren amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas.

Por la senda de la contemplación

Cuanto mayor es la caridad, más intensa es la familiaridad con Dios en la que surge la contemplación. Hasta la caridad más débil, como la de quien se limita a no pecar gravemente pero no busca cumplir en todo la Voluntad de Dios, establece una cierta conformidad con la Voluntad divina. Sin embargo, un amor que no busca amar más, que no tiene el fervor de la piedad, se parece más a la cortesía formal de un extraño que al afecto de un hijo. Quien se conformara con eso en su relación con Dios, no pasaría de un conocimiento de las verdades reveladas insípido y pasajero, porque quien se contenta con oír la palabra, sin ponerla en práctica, es semejante a un hombre que contempla la figura de su rostro en su espejo: se mira, se va, e inmediatamente se olvida de cómo era[32].

Muy distinto es el caso de quien desea sinceramente identificar en todo su voluntad con la Voluntad de Dios y, con la ayuda de la gracia, pone los medios: la oración mental y vocal, la participación en los Sacramentos —la Confesión frecuente y la Eucaristía—, el trabajo y el cumplimiento fiel de los propios deberes, la búsqueda de la presencia de Dios a lo largo de día: el cuidado del plan de vida espiritual junto con una intensa formación cristiana.

El ambiente actual de la sociedad conduce a muchos a vivir volcados hacia fuera, con una permanente ansia de poseer esto o aquello, de ir de aquí para allá, de ver y mirar, de moverse, de distraerse con futilidades, quizá con el intento de olvidar su vacío interior, la pérdida del sentido trascendente de la vida humana. A quienes hemos descubierto la llamada divina a la santidad y al apostolado, nos debe suceder lo contrario. Cuanta más actividad exterior, más vida para adentro, más recogimiento interior, buscando el diálogo con Dios presente en el alma en gracia y mortificando los afanes de la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida[33]. Para contemplar a Dios es preciso limpiar el corazón. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios[34].

Pidamos a Nuestra Madre Santa María que nos obtenga del Espíritu Santo el don de ser contemplativos en medio del mundo, don que sobreabundó en su vida santísima.

J. López


[1] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 238.

[2] San Josemaría, Conversaciones, n. 114.

[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 56.

[4] Lc 18, 1.

[5] Clemente de Alejandría, Stromata, 7, 7.

[6] San Gregorio Magno, In Ezechielem homiliae, 2, 5, 19.

[7] Juan Pablo II, Discurso al Congreso «La grandeza de la vida ordinaria», en el centenario del nacimiento del Beato Josemaría, 12-I-2002, n. 2.

[8] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1028.

[9] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, I, q. 12, a. 2, c; y II-II, q. 4, a.1; q. 180, a. 5, c.

[10] 1 Cor 12, 12. Cfr. 2 Cor 5, 7; 1 Jn 3, 2.

[11] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 163.

[12] San Juan de la Cruz, Noche oscura, lib. 2, cap. 18, n. 5.

[13] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 180, a. 1, c y a.3, ad 1.

[14] San Josemaría, Camino, n. 91.

[15] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 307.

[16] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 296.

[17] Ibidem.

[18] Cfr. Jn 14, 23.

[19] Cfr. 1 Cor 3, 16; 2 Cor 6, 16.

[20] Gal 4, 4-6.

[21] Cfr. 1 Cor 12, 12-13, 27; Ef 2, 19-22; 4, 4.

[22] 1 Jn 4, 9.

[23] Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 24, a. 7, c. In Epist. ad Rom., c. 5, lect. 1.

[24] 1 Cor 2, 10-11.

[25] Cfr. Mt 11, 27.

[26] Cfr. Juan Pablo II, Alocución 9-IV-1989.

[27] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae II-II, q. 45, a. 2, ad 1.

[28] Cfr. Rm 8, 5.

[29] Mt 11, 25.

[30] 1 Cor 1, 10.

[31] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 163.

[32] St 1, 23-24.

[33] 1 Jn 2, 16.

[34] Mt 5, 8.

 

 

Una inquietud sana. La verdad permite ser libres

Escrito por José Martínez Colín.

La verdad nos hace libres en la medida en que transforma nuestra vida y la orienta hacia el bien.

1) Para saber

“No se debe confundir la verdad con la opinión de la mayoría”. Esta frase del artista y controvertido novelista francés Jean Cocteau, nos advierte del peligro de caer en un error común. Hoy en día, se le puede dar credibilidad a un autor sólo por el hecho de ser muy visitado en las plataformas digitales, por tener muchos seguidores, incluso millones.

El papa Francisco señalaba que la verdad es uno de los pilares de la libertad humana. En su reflexión sobre la Carta a los Gálatas, señala la advertencia de San Pablo para no dejarse cautivar por propuestas engañosas y falsas. Y esto es actual. Los gálatas ya habían adquirido la libertad ganada por Cristo y habían sido alimentados por la verdad, pero se estaban dejando engañar y esclavizar con doctrinas falsas. La verdad los había hecho libres y era preciso custodiarla.

2) Para pensar

Al Canciller Bismark de Alemania, le desagradaban grandemente los interrogatorios médicos y procuraba evitarlos. Se cuenta que un día que tenía un malestar lo visitó un médico, el doctor Scheveninger. Comenzó a preguntarle los antecedentes médicos de él y de su familia. El Canciller cada vez estaba más molesto, hasta que no pudo más y le dijo que no soportaba tantas preguntas. El doctor, sin alterarse, le contestó que le enviaría un veterinario. “Pero, ¿por qué?”, preguntó con sorpresa Bismark. “Porque los veterinarios no hacen ninguna pregunta a sus pacientes”, respondió el doctor dispuesto a marcharse. Bismark lo detuvo y comprendió. A partir de entonces se hicieron grandes amigos.

Para ser realmente libres necesitamos conocernos y aceptarnos a nosotros mismos. La verdad puede inquietar, pero ello no es malo. La inquietud, afirma el papa, es la señal de que está trabajando el Espíritu Santo dentro de nosotros y nos lleva a plantearnos preguntas, para que podamos ir más al fondo de lo que somos. El camino de la verdad y de la libertad es fatigoso y dura toda la vida, pero es el camino de la felicidad. Sabiendo, además, que el Señor nos guía y nos sostiene con su amor. La libertad nos hace libres, nos hace alegres, nos hace felices.

3) Para vivir

Mucha gente que no ha estudiado, o no sabe leer ni escribir, suele vivir muy bien el mensaje de Cristo, tiene la sabiduría divina que les hace libres y la viven mejor que muchos teólogos. Dice el papa Francisco que es la sabiduría de Cristo que ha entrado a través del Espíritu Santo con el bautismo. La verdad nos hace libres en la medida en que transforma nuestra vida y la orienta hacia el bien.

Si toda verdad es valiosa, la verdad de la fe que ilumina nuestro caminar y nos conduce a la vida eterna lo es mucho más. Y esta verdad, no es una teoría abstracta, sino que está en Cristo que es la Verdad misma, es seguir a Alguien. Y se puede vivir conforme a esa verdad en cada momento del día. La llamada, por tanto, es sobre todo a permanecer en Jesús, fuente de la verdad que nos hace libres, como escribe San Juan: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (8,31-32).

 

Misterio de misericordia: el buen samaritano I

 

Escrito por Mario Sergio Briglia

Publicado: 15 Octubre 2021

 

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”.

¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?». Él dijo: «El que practicó la misericordia con él».

Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo». (Lc 10 30-37)

Introducción

Con este estudio de la Parábola del Buen Samaritano, quisimos acercarnos un poco al Misterio de la misericordia divina manifestada en Jesús.

Como trataremos de mostrar, la figura presentada por el Señor, refleja lo más hondo de su propio misterio divino-humano: "Las entrañas de misericordia de nuestro Dios" (Lc 1, 78) se hacen pal­ pables en la compasión del Samaritano.

El Buen Samaritano nos habla de nuestra historia de hombres caídos, a la espera de alguien que se haga prójimo, de uno que hasta ayer lejano se haga compañero, hermano -el que comparte su pan- que en su misericordia nos convierta también en prójimo y nos lleve a caminar con él.

El nos invita también a pedir el don de la "misericordia entrañable" para salir a caminar y a encontrar al hombre herido, al hombre anónimo de nuestras calles que quizá ya sin esperanza sólo aguarda la muerte.

En una sociedad como la nuestra que vive desgarrada interiormente por viejos rencores, por una incapacidad para ofrecer el perdón al hermano y que en esta situación tiende a dividirse cada día más, nuestra parábola nos ofrece un modelo de acción: capacidad de perdón, de reconciliacíón de lo aparentemente irrecon­ ciliable, de superación de las divisiones para empezar a avanzar juntos.

Este pequeño trabajo de exégesis, realizado al finalizar estos años de estudios bíblicos, quisiera ser un intento de reflexión a partir de un tema central del Evangelio, de lo que podría ser un futuro servicio eclesial, que ayude a iluminar, desde una profundización de la Escritura, "los gozos y las esperanzas, las tristezas  y las angustias de los hombres de nuestro tiempo" (GS 1).

Método

Antes de comenzar con el estudio de la Parábola del Buen Samaritano, trataremos de esbozar los pasos metodológicos que deberemos realizar para lograr una comprensión seria de nuestro texto. Las ciencias bíblicas nos aportan una serie de posibilidades a través del análisis histórico-crítico, de la crítica literaria y la semántica, para profundizar en la Palabra de Dios. Pero estos estudios deben llevarnos a extraer el anuncio que se hace Palabra de Salvación en la Iglesia.

Por eso trataremos de pasar de un estudio diacrónico del texto, a través del análisis de los géneros ("Formsgeschichte"), el análisis de la composición ("Redaktionsgeschichte") en la cual nació la parábola, a una lectura del texto, tal como lo tenemos hoy, tratando de comprender su sentido a la luz de los aportes actuales de las ciencias del lenguaje.

Los métodos histórico-críticos nos permitirán descubrir la relación que existe entre el texto y la historia; cuando el método histórico busca sefialar fuentes y tradiciones, distintas manos en la historia de la redacción, se nos está mostrando un proceso de enriquecimiento a través del cual cada modificación asume y reformula el material anterior, otorgándole nueva y más rica significación. Nos permite también vislumbrar las referencias históricas concretas. "El texto nunca se limitó a ser memoria del pasado sino que alumbraba el presente. Esta condición de alumbrar el presente es un rasgo esencial del texto bíblico".[1]

El estudio de los factores semánticos y de los problemas lingüísticos, el estudio del género literario, el aporte de algunas de las conclusiones de los estudios semióticos; nos ayudarán a encontrar los centros temáticos, las relaciones internas del texto, a comprender su sentido a partir de un sistema de signos ordenados de un modo particular.

Nuestro trabajo se propone, entonces, recurrir a los distintos análisis, tratar de extraer de ellos los valores que nos permiten volver al texto mismo con una nueva profundidad de lectura que nos acerque más a la inagotable riqueza de la Palabra de Dios.

Para tratar de alcanzar algunos de estos objetivos  en el estudio de la Parábola del Bue Samaritano  (Lc 10, 25-37),  seguiremos este esquema metodológico de trabajo:

1.       Género literario

2.       Crítica textual

3.       Traducción

4.       Determinación del contexto

5.       Determinación de la uñidad literaria

6.       Estructura

7.       Exégesis

1.       Introducción de la perícopa

2.       Primer "acto" del diálogo

3.       Segundo "acto" del diálogo

4.       La Parábola

5.       Segundo "acto" del diálogo (continuación)

8.       Reflexión final.

1.       Género literario

a)       Historia de la interpretación

Desde la edad de los Padres hasta nuestros días se ha recorrido un largo camino. Sabemos cómo toda la época patrística se centró, en general, [2] en una lectura alegórica que siguió hasta el medioevo, [3] en la cual cada uno de los personajes es interpretado con un valor cristológico-eclesial Como reacción a esta lectura patrística, Jülicher [4] insistió en que la parábola no es una alegoría sino una comparación, y que, por tanto, sólo tiene un tertium comparationis. Los detalles no tienen ninguna importancia. Así poco agrega el que el hombre bajase de Jerusalén a Jericó, bien podría haber subido,  ni  el aceite o vino que sólo sirven para el colorido de la historia. Lo único que importa es demostrar quién es mi prójimo. [5]

En los últimos años muchos estudiosos se han preguntado si la reacción de Jülicher y luego de Dodd y Jeremias [6] no han sido exageradas. Hoy se acepta que Jesús pudo haber utilizado alguna alegoría en sus parábolas. Dood [7] siguió insistiendo en el único término de comparación, pero llega a aceptar la posibilidad de ciertas alegorizaciones, y Jeremias [8] también admitía  en parábolas como la de los viñadores homicidas un cierto grado de alegorización, aunque más bien como excepcional, relegando más bien la alegoría normalmente a estadios secundarios de la tradición. [9]

En nuestro tiempo algunos autores [10] asocian la parábola a la alegoría. Boucher distingue dos modos de significado, literal y figurativo. Toda historia que tiene ambos significados es una alegoría, si bien, como ya ha quedado establecido desde Jülicher, no es necesario un uso metafórico de cada palabra, para que sea una alegoría, sino la presencia o ausencia de una metáfora en su sentido global. [11]

b)       El género literario de la Parábola

Desde este punto de vista hay que preguntarse cuáles elementos han de ser interpretados metafóricamente en una parábola y cuáles son los referentes metafóricos de estos elementos. [12] Para llegar a responder a esto, es necesario analizar los contextos bíblico e histórico en los que la parábola se encuentra; hay que pensar también en las reacciones que Jesús esperaba que tuviesen sus oyentes cuando relataba una parábola. Hay elementos que tienen una significación metafórica, como el padre, el pastor, el rebafio, el campo, la vifia, etcétera. Por tanto, el problema no es negar la posibilidad de la alegoría dentro de una parábola,  sino buscar dentro del contexto vital de la parábola y de la Biblia en general cuáles elementos pueden ser interpretados en este sentido. Desde este punto de vista la explicación agustiniana de la parábola del Buen Samaritano no es incorrecta porque alegórica, sino porque su alegorización es anacrónica respecto al Sitz im Leben de Jesús. [13]

Otra búsqueda importante aportada por los últimos estudios y que hacen revisar las teorías hasta ahora aceptadas, es el del punto principal de la parábola. Stein [14] asume la siguiente definición a partir de los autores clásicos: Jülicher, Dodd y Jeremias: "Cuando se investiga una parábola uno debería contentarse con tratar de entender el punto principal (the one main point) de la parábola". Nuestra parábola describe la conducta constante de figuras paralelas, una es aprobada, las otras condenadas. La del Samaritano es presentada como la actitud con la cual los oyentes de Jesús se identifican, la otra tipificando la conducta de los. oponen es de Jesús. [15] Esto sólo lleva a preguntarse si la parábola tiene como única "pointe" el deber del amor al prójimo o si hay también otros puntos importantes a tener presentes. Jeremias [16] admitía esta posibilidad para algunas parábolas. El punto de vista de cada oyente (discípulos, fariseos) puede llevar a diferentes interpretaciones auténticas. Una interpretación puede completar la siguiente.

Bailey [17] discierne para cada parábola grupos de motivos teológicos en vez del tradicional punto principal, algunos de los cuales pueden estar subordinados. Se puede leer una parábola desde los diferentes puntos de vista de cada uno de sus personajes, siempre que la parábola haya sido pronunciada desde sus orígenes desde estas diversas perspectivas.

Nuestra parábola ha sido interpretada desde. Jülicher hasta Jeremias [18] como una "historia ejemplar". Esta interpretación es utilizada para cuatro parábolas, que sólo se encuentran en Lucas: El Buen Samaritano (Lc 10, 25-37); El Rico necio (Lc 12, 16-21); El rico malo y Lázaro el pobre (Lc 16, 19-31) y el Fariseo y el Publicano (Lc 18, 9-14). Estas parábolas son distingtÍidas por los autores de las otras en tanto no toman sus símbolos de un campo diferente al del relato, sino que su enseñanza queda dentro del horizonte de la historia narrada, las imágenes serían caracteres representativos de una conducta a seguir. En nuestro caso la "historia ejemplar" mira a enseñar cómo se ha de amar a un prójimo necesitado. [19]

Crossan [20] ha tratado de demostrar  que al menos en el nivel  de la parábola original ésta no fue simplemente una historia ejemplar, sino una verdadera parábola y que por tanto opera también en un nivel metafórico. Al operar en este nivel metafórico la parábola se acerca a la alegoría, aunque se distingue de ella en cuanto su contenido no es reducible a categorías abstractas, sino que es necesario ese nivel para su comprensión, puesto que la parábola es una exigencia absoluta del arte poético. Nosotros pensamos que no es necesario sacar la parábola de su contexto actual (Lc 10, 25-29.36-37) para aceptar que la parábola opere en este nivel metafórico. Trataremos de mostrar  a través del comentario  exegético  cómo  la imagen se abre a  varios planos en los que el "ejemplo" manifiesta a su vez el misterio de la misericordia divina manifestada en Jesús.

2.       Crítica textual

Seguimos el texto según la 26ª edición de Nestle-Aland en "Greek English New Testament" y la 3ª edición de "Toe Greek New Testament" de United Bible Societes.

El texto no presenta en general variantes importantes salvo en el v. 32, donde los principales manuscritos traen distintas "lecturas" que debemos evaluar.

Algunos traen el participio "genómenos" mientras otros lo omiten; otros, en cambio traen "elthon" omitido por otros y un tercer grupo utiliza los dos:

Los principales manuscritos retienen "elthon" y algunos de éstos omiten el primer participio, lo que lleva a Nestle-Aland a ponerlo entre paréntesis. Es difícil decidir si el texto largo, pareciendo redundante fue acortado por los copistas, algunos de los cuales habrían suprimido "genómenos" y otros "elthon" o si el texto largo es el resultado de una fusión. A favor de la inclusión de "genó­ menos" está el uso que hace de la expresión "genómenoi kata" en Hch 27, 7 lo que hace pensar que es una expresión lucana. [21]

Siguiendo a  mmer [22]  y apoyados en los importantes  testigos que usan la fórmula larga, nos parece conveniente mantener  los dos participios que no serían una expresión redundante, sino un intento de sefialar más claramente la diferencia entre las acciones del sacerdote y las del levita. Mientras el primero baja por el camino, ve y pasa de largo, el levita, "yendo por ese lugar" (genómenon kata ton tópon), ''va y ve". En esta lectura las expresiones "katébainen en te hodo ekeíne" y "genómenos kata ton  tópon" quedan en paralelo y por otra parte las expresiones "idon", que responde a la acción del sacerdote, y "elthon kai idcm" del levita, quedan también enfrentadas subrayándose así una doble acción del levita res­ pecto del sacerdote. El primero "ve y pasa de largo", mientras que el segundo "se acerca, ve y pasa de largo".

Por tanto, leeremos el versículo 32 de la siguiente manera: "Leuites genómenos katá ton tópon elthon kai idcm antiperelthen".

3.       Traducción del Texto

25.     En esto se levantó un jurista y para ponerlo a prueba le dijo:....:."Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar vida eterna?"

25.     El le dijo: -" ¿qué está escrito en la ley? ¿qué es lo que recitas?"

26.     El le respondió: - "Amarás al Señor tu Dios con todo tu  corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo".

27.     Entonces le dijo: - "Respondiste correctamente. Haz eso y vivirás".

28.     Pero él queriendo justificarse le dijo a Jesús: -" ¿y quién es mi prójimo?"

29.     Jesús le contestó: -"Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos. Estos lo desnudaron, lo golpearon y se fueron dejándolo medio muerto.

30.     Casualmente bajaba por aquel camino un sacerdote y al verlo pasó de largo.

31.     De igual manera un levita llegó a aquel lugar, se acercó, lo vio y pasó de largo.

32.     Pero un samaritano que iba de viaje, se le acercó, y al verlo se compadeció.

33.     Y acercándose vendó sus heridas echando en ellas aceite y vino y poniéndolo sobre su propia montura lo llevó a una posada y lo cuidó.

34.     Al día siguiente sacó dos denarios y dándoselos al dueño de la posada le dijo: -"cuídalo y lo que gastes de más yo te lo pagaré al volver".

35.     -" ¿Quién de estos tres, te parece, llegó a ser prójimo del que cayó en manos de los bandidos?"

36.     El entonces le dijo: - "El que tuvo misericordia de él". Jesús le dijo: -"Ve y haz tú lo mismo".

4.       Determinación del contexto

a)       Sección del comienzo del viaje a Jerusalén

Nuestra perícopa se encuentra en la sección del Evangelio de Lucas que comienza en 9, 51 con el viaje de Jesús  a Jerusalén. [23] Es interesante notar que en el v. 52 Jesús envía a los mensajeros para que le preparen un lugar en una ciudad de samaritanos donde luego no lo reciben. A partir de esta perícopa, el evangelio le caracteriza por su estrecha relación con los discípulos, con su vocación y misión, con la revelación a los pequeños. Lc 9, 54-56 es la discusión con Santiago y Juan; luego siguen los "logia" sobre el seguimiento de Jesús (57-61); la misión de íos setenta y dos discípulos (Lc 10, 1-20); el "logion" sobre el evangelio revelado a los pequeños (Lc 10,  21-22)  y  por  último  (Lc 10,  23-24)  una bienaventuranza a los discípulos por lo que ven y oyen.

La introducción en este contexto de Lc 10, 25ss resulta un poco extrafia ya que aquí no se menciona más a los discípulos, con quienes se supone va de camino y se centra en el diálogo con el jurista. Al terminar la parábola del buen samaritano (v. 38) se vuelve a hacer mención del cambio y se alude a los discípulos (autoús) aunque el texto se centrará en el diálogo con Marta y María (Lc 10, 38-42). En Lc 11, 1ss  vuelve a presentarse  en  diálogo con los discípulos y les enseña el Padre nuestro (Lc 11, 1-4) y se concluye con una parábola (Lc 11, 5-8) y una enseñanza (Lc 11, 9-13) sobre la oración.

Lo anterior y lo siguiente a  Lc 10, 25-37  se centra  entonces sobre la vida y enseñanzas a los discípulos en el contexto del camino hacia Jerusalén y por tanto como preparación del  "éxodo"  del Señor y de la. futura misión. Desde este punto de vista la parábola ha sido puesta aquí por Lucas entre los puntos esenciales que los discípulos deben vivir en su condición de tales. Én este camino hacia Jerusalén los Apóstoles son instruidos directa o indirectamente sobre las exigencias de la vida apostólica en sus relaciones , con Jesús, con Dios y en cuanto predicadores; y entre las exigencias de su misión, el don de la revelación recibida, el misterio de la comunión con el Padre en la  oración, la ensefianza  fundamental del amor, uno de los centros del mensaje de Jesús en Lucas.

Esta manera de haber colocado los distintos pasajes, nos sugiere que Lucas no está tan preocupado aquí por señalar una sucesión cronológica de acontecimientos cuanto una serie temática.

b)       Indicios unificantes [24]

Dentro de esta sección en la que debemos leer nuestra parábola (Lc 9, 51-10.42), tenemos algunos indicios unificantes. En efecto, llama la atención la gran cantidad  de movimientos que se jalonan a lo largo de toda la sección. Podemos subdividir estos movimientos en dos grupos: los que introducen las diferentes perícopas y las indicaciones de movimientos propios de cada una de ellas.

5.       Introducción de las diferentes perícopas

Lc 9 ,51: Jesús decide ir a Jerusalén: por Galilea

Lc 10, 1 : Después de esto, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

Lc 10, 17: Los setenta y dos volvieron con alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Lc 10, 30: Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. [25]

6.       Indicaciones de movimientos propios de cada perícopa

Lc 9 , 52: Y envió mensajeros delante de él. Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos.

Lc 9 , 57: Mientras iban de camino, le dijo uno: «Te seguiré adondequiera que vayas».

Lc 9, 59: A otro le dijo: «Sígueme». Él respondió: «Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».

Lc 10, 3: ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos.

Lc 10, 4: No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino

Lc 10, 7: Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.

Lc 10, 8: Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan,

Lc 10, 10: Pero si entráis en una ciudad y no os reciben, saliendo a sus plazas, decid:

Lc 10, 17: Los setenta y dos volvieron con alegría, diciendo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Lc 10, 25: En esto se levantó un maestro de la ley y le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».

Lc 10, 30: Respondió Jesús diciendo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto.

Lc 10, 32: Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.

Lc 10, 34: y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó.

Lc 10, 35: Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: “Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva”.

Lc 10, 37: Él dijo: «El que practicó la misericordia con él». Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».

Lc 10, 38: Yendo ellos de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Estos índices nos ayudan a ver la importancia que Lucas dio en esta sección a los movimientos. Se podrían establecer esquemas de recorridos correspondientes a los distintos personajes, ver comparativamente los movimientos de unos y otros.  Así, por ejemplo, que Jesús suba a Jerusalén (Lc 9,  51) y que el hombre de la parábola y el sacerdote bajen podría tener su importancia. Por el momento estas indicaciones nos permiten encontrar un criterio para enmar­ car nuestra parábola en su contexto próximo. [26]

Tendremos oportunidad de volver a este aspecto en el estudio de la estructura y en el desarrollo de la sección exegética de nuestro trabajo.       

7. Determinación de la unidad literaria

a) Lc 10, 25-37

Tenemos varios indicios que nos permitirán determinar la unidad literaria.

1.       La expresión "kai idou ... " con la que comienza Lc 10, 25 es una locución que sirve para encadenar distintas secciones. No encontraremos otra locución semejante hasta Lc 10, 38 que comienza con "egéneto dé en" o "En ... dé" según otros manuscritos. Estas dos expresiones son nuestros primeros indicios de la unidad que se encuentra entre estos dos versículos. [27]

2.       Habíamos sefialado ya la dificultad que hay en el paso del versículo 24 al 25. En 24 Jesús pronuncia la bienaventuranza de los discípulos porque ellos pueden ver y oír lo que los profetas quisieron ver y oír y no pudieron y en 25 entra en escena el legista inesperadamente, mientras que en todo lo anterior los únicos actuantes habían sido Jesús y los discípulos. Esta misma dificultad nos ayuda a separar la perícopa puesto que hay un evidente cambio de situación y de actores.

3.       El verbo "anésté", que indica el movimiento del legista para comenzar su pregunta y que lo pone en la escena encuentra su correlato en el v. 37 donde Jesús le dice:  "Poreúou".  Este  verbo, al que algunos autores [28] consideran sin peso propio sirve, sin embargo, para señalar el fin de la presencia del legista en la escena. "Entró" levantándose, ahora sale. [29]

4.       En el v. 38 Jesús aparece nuevamente con los discípulos y se señala un nuevo movimiento suyo; vuelve al camino y entra en una casa. Este cambio de escena da comienzo a una nueva perícopa. Estos indicios nos permiten tomar 10, 25-37 como una unidad literaria.

b) El diálogo y la parábola

Surge ahora el problema de la unidad interna de Lc 10, 25-37 debido a una serie de anomalías que trataremos de sintetizar:

El primer punto es que el diálogo de Jesús con un legista acerca del mandamiento principal se encuentra en los tres sinópticos, con algunas variantes, mientras. la parábola del Buen Samaritano es propia de Lucas. Además no parecen ser coherentes la parte final del diálogo con el final de la parábola.

En cuanto al primer punto,  una  lectura  de  los tres sinópticos (Mc 12, 28-34; Mt 22, 34-40; Lc 10, 25-28) nos pondrá en camino: [30]

Comparando los tres sinópticos vemos que por una parte Mt  y Lc coinciden en tanto el legista hace una pregunta para tentar a Jesús, mientras que en Método el diálogo se da en un tono positivo, tanto en el principio como en la conclusión.

En Mt y Mc  sé  pregunta  por el "mandamiento  más grande de la ley". Podríamos decir que es una pregunta  teórica  o teológica. En Lc en cambio la pregunta es esencialmente práctica: "Qué haré". En Mt y Mc Jesús responde; en Mc el escriba acepta la respuesta de Jesús repitiendo sus términos.  En  Lc Jesús no responde la pregunta sino que hace a su vez una pregunta al legista quien da la respuesta correcta (cf. v. 28).

Esta comparación nos permite ver cómo tanto la finalidad de la pregunta como el contexto son muy diferentes. Nada obliga a pensar que sea el mismo episodio. [31] Lo único en común es el doble mandamiento del amor a Dios y al prójimo. Siendo éste un punto tan importante de la doctrina de Jesús es normal que se haya repetido en diversas ocasiones este tema en diferentes contextos. Jeremías muestra cómo es normal que Jesús se repita a sí mismo como los grandes maestros. [32]

8. Estructura

a)       El diálogo inicial y final

La primera parte de la perícopa se presenta como un diálogo entre un legista y Jesús. Algunos autores [33] presentan este diálogo formado por dos preguntas del legista y dos respuestas de Jesús (25b. 27 y 29b. 30ss). De hecho notamos que el esquema es más complejo e irregular.

El texto se  presenta  como  una  narración (el primer verbo, en el v. 25, anéste; está en aoristo), pero inmediatamente se transforma en discurso  dialogado  (verbo  en  la.  persona singular en el v. 25) y terminará del mismo modo (v. 36: 2a. persona singular del presente). Sin embargo estos diálogos se insertan en un trasfondo narrativo señalado  por las introducciones a cada  parte del diálogo con el verbo "lego" en aoristo. (Cf. vv. 26: eípen; 27: apokritheis eípen; 28: eípen; 29: eípen; 30: hupolabon eípen).

La primera pregunta del legista, con la que se abre el diálogo, no es respondida por Jesús sino con otra pregunta a la que el legista responde con la cita de Dt 6, 5 y Lv 19, 18.

Esta primera parte (v. 25-28) pareciera un desarrollo completo y armónico.

En el v. 29 comienza un nuevo desarrollo, pero que se relaciona con lo anterior y con lo que sigue. En el diálogo aparentemente concluido esta continuación hace aumentar la tensión del lector y  su atención a lo que sigue. El verbo “dikaiosai”, justificar, lleva de algún modo a poner en cuestión lo dicho.

Para justificarse el legista hace una nueva pregunta: "¿Quién es mi prójimo?". Aquí Jesús contesta o replica (hupolabon) con la parábola. Podemos preguntarnos: ¿es una respuesta de Jesús o más bien hay que leerla como una nueva pregunta, o la introducción a una pregunta que se concretizará en el v. 36? Siguiendo a Bailey [34] creemos que se puede interpretar como tal. La parábola no se concluye sino con la pregunta que sigue a la parábola sin solución de continuidad. A esta pregunta, introducida por la parábola, el legista responde en 37: "El que tuvo misericordia". A esta respuesta, como en la primera parte (cf. v. 28) Jesús responde a su vez con un "haz esto" (v. 37b).

Si esto es así, la perícopa se desarrolla a través de un diálogo en dos partes o "actos" que podemos esquematizar de la siguiente forma:

1er ''acto" del diálogo

Preg. 1 (leg.): "¿Qué haré para heredar vida eterna?"

Preg. 2 (Jes.): "¿Qué está escrito?"

Resp. 1 (leg.): "amarás al Señor ... y a tu prójimo"

Resp. 2 (Jes.): "Haz esto y vivirás".

2do. "acto" del diálogo

Preg. 1 (leg.): Queriendo justificarse."¿Quién es mi prójimo?".

Preg. 2 (Jes.): "Un hombre bajaba ... ¿Quién de estos tres... prójimo?"       

Resp. 1 (leg.): "El que tuvo misericordia"

Resp. 2 (Jes.): "Haz otro tanto".

Aparecen así dos diálogos anudados en los que Jesús responde al legista con una segunda pregunta y el legista es quien responde en cada vuelta del diálogo a la pregunta que él mismo hizo al comienzo. Cada pregunta del legista es introducida (vv. 25 y 29) por los motivos que lo mueven a interrogar a Jesús. En 25 quiere tentarlo, en 29 se quiere justificar.

b)       La parábola

Si bien este esquema parece correcto para la redacción final del evangelio, se nota que la parábola como tal sigue un esquema propio y que podría ser leída sacándola del contexto. Los autores se hallan divididos en este punto y han puesto muy diversas soluciones. [35] Algunos, como Crossan [36] piensan que el primer diálogo es paralelo a los de Mt y Mc y que Lc y su fuente lo unió a la parábola a través del v. 29 y que esta unión queda evidenciada por la dificultad de hacer concordar la pregunta del legista en 29 con la pregunta de Jesús en 36 ("plesíon" en sentido activo y en  sentido pasivo respectivamente). Siguiendo a Jeremias [37] pensamos  que estas dificultades apuntadas son discutibles y  que se puede creer que la parábola ha de ser comprendida e interpretada dentro del diálogo que la enmarca.

De todos modos, si bien el marco es importante, la parábola tiene una propia  estructura  que  debemos  a continuación  analizar: El relato comienza con "anthropóstís", un hombre, introducción común a diversos relatos de Lucas (Lc 14, 2; Lc 15, 11; Lc 16, 1; Lc 16, 19; Lc 19, 12;Lc 20, 9). Salvo Lc 14, 2 todas las otras citas son el comienzo de una parábola.

La parábola se divide en tres escenas principales: 20b; 31-33 y 34-35. Dividimos estas escenas siguiendo el criterio de los cambios de situación y los movimientos de los personajes.

La primera escena (v. 30b) presenta al sujeto de  la  parábola ("un hombre bajaba...", y las acciones que padece por parte de los ladrones hasta el retiro de éstos (ápelthon). Las acciones de los ladrones son cuatro y se contrapondrán de algún modo a las acciones del Samaritano en la última escena (v. 34).

La parte central (vv. 31-33) se divide a su vez en tres subsecciones. Cada una de ellas comienza con la entrada de un nuevo personaje: el sacerdote, el levita y el samaritano. En cada una se describe la actitud de cada uno para con el hombre "medio-muerto". Culminan con el verbo en aoristo puesto al final de cada versículo. Las acciones de cada uno se corresponden con las de los otros. Tratamos de visualizar esto a través de un esquema:

1.       Hiereús katébainen Leuítes genómenos Samarítes odeúon

2.       en te hado ekeíne katá ton tópon elthen kat'auton

3.       kai idon auton antiparelthen elthon kai idón antiparelthen kai idon esplagchnísthe

Esta triple repetición y crecimiento de la tensión, típico de los relatos populares y frecuentes en varias parábolas de Jesús, marca la tensión de esta parte central.

La tercera parte (vv. 34-35) desarrolla extensamente las actitudes del Samaritano para con el hombre herido. Aquí podemos distinguir tres momentos  diferentes:  la curación  (v. 34a); el traslado a la posada (v. 34b), el diálogo con el posadero (v. 35).

Comparando ahora estas tres escenas encontramos una serie de relaciones entre ellas que es importante señalar.

Entre la primera y segunda sección hay una relación fuerte indicada por la construcción de sus respectivas introducciones:

30b: anthropós tis katébainen

31b: hiereús tis ratébeinen

Hay un movimiento idéntico de los dos, que bajan de Jerusalén a Jericó. Este matiz de unión hace más fuerte en el contexto la separación absoluta de los dos dentro del relato.

En la segunda sección el único verbo que se repite en cada versículo es "idon".

En las tres secciones llama la atención la presencia del verbo "erchomai" o de sus compuestos: en el v. 30b apélthon, para los ladrones, en los vv. 31 y 32 antiparelthen para el sacerdote y el levita; en el vs. 32 elthon, para el levita; en el v. 33 elthen y proselthon para el Samaritano. Pareciera intencionado el subrayar los motivos del "ver" al hombre y, por otra parte, los distintos movimientos de los personajes que entran y salen de escena que siempre señalan un irse, acercarse, alejarse con respecto al hombre herido. Encontramos también relaciones entre la 1a. y la última escena, en las que parece se contraponen los movimientos de los ladrones con los del Samaritano:

se fueron                                                                        se acercó

cayó en manos de salteadores                                            montándolo ...

 desnudaron e hirieron                                                       vendó sus heridas

dejándolo medio muerto                                                    cuidó de él

La parábola, como indicamos, termina transformándose en una pregunta de Jesús sobre "quién llegó a ser prójimo del hombre que cayó en las manos de los bandidos" (v. 36). Aquí vuelven a aparecer los motivos del diálogo inicial. La palabra "plesíon" en la pregunta de Jesús retoma la pregunta del legista que él ahora debe contestar (cf. vv. 29 y 36). El diálogo, del mismo modo que había comenzado, se centra sobre el hacer (poieo) (cf. v. 25b;  28; 37b). La importancia de cada una de estas particularidades que hemos tratado de presentar en el estudio del esquema deberán ser retomadas en la parte exegética de este trabajo.

Teniendo en cuenta los distintos elementos analizados, podemos ahora presentar un esquema global de Lucas 10, 25-37.

c) Esquema de la estructura

Introducción - Presentación del interlocutor                                               25a

Primer "acto"

A.       Preg. 1 (Leg.): "¿Qué haré... vida eterna?"                                     25b

B.       Preg. 2 (Jes.): "¿Qué está escrito...?"                                            26

B'. Resp. 2 (Leg.): "Amarás al Señor... y a tu prójimo"                              27

A'. Resp. 2 (Jes.): " ...haz esto y vivirás"                                                28

Segundo "acto"

Preg. 2 (Leg.): Queriendo justificarse... "¿Quién es mi prójimo?"                  29

Preg. 2 (Jes.): Parábola... " ¿Quién de éstos...?"                                                30-36

l. PresentacJón de la situación: "un hombre bajaba..."                                30b

Acción de los ladrones.       -        desnudaron

-        golpearon

-        se fueron

-        dejándolo medio-muerto                                                              31

2.       a. Sacerdote           -        bajaba

-        vio

-        siguió

b.  Levita                         -        viniendo

-        fue-vio

-        siguió de largo                                                                           32

c. Samaritano                             -        viajando

-        vio

-        se compadeció                                                                           33

3.       a.  Acciones del Samaritano          - acercándose

-        vendó las heridas

-        lo montó y condujo

-        cuidó de él                                                                               34

b. Diálogo del Samaritano

con el posadero       -  (al día siguiente)                                                  35

Preg. 2 (continuación) (Jesús):               "¿Quién de estos tres?"                36

Resp. 2 (Leg.):  "El que tuvo misericordia..."                                            37

Resp. 2 (Jes.): "Ve y haz otro tanto".

9. Exégesis de Lc 10, 25-37

l. Introducción de la perícopa (v. 25a)

"En esto se levantó un jurista, y para ponerlo a prueba le dijo ... 'Kai idou...' ,..

La escena comienza presentando un "nomikós", jurista  o legista. Esta es una palabra propia de Lucas, quien la usa 7 veces (Lc 7, 30; Lc 10, 25; Lc 11, 45.46.51.53; Lc 14,3). En los otros evangelios sólo aparece en Mt 22, 35. Seguramente el primer evangelio la tomó de Lucas. [38] En todos los casos Le da una imagen negativa del "nomikós": en Lc 7, 30, al decir que frustraron el plan de Dios  y luego en  los "ayes" del cap. 11. En Lc 14, 3 se la usa también  en un ambiente de polémica.

El jurista se levanta para tentarlo. En este contexto, la situación es completamente distinta que en el paralelo de Mc 12, 28 en donde el escri a aparece como un hombre de buena  voluntad. Como  ya señalamos, posiblemente son dos situaciones diferentes las que dan pie a la presentación del doble mandamiento del amor.

En Lucas aparece desde el principio una situación polémica. Por una parte el jurista se levanta, lo que supone un gesto de cortesía y respeto para el interlocutor, le da el título de Maestro, "didáskalos", que es la traducción griega del título judío de "Rabbí" y por otra parte lo tienta. Lucas señala ya así la ironía de la situación. [39] "Ekpeiradson" no indica necesariamente una trampa para hacerlo poner en contra de la interpretación de qué hay que hacer para heredar la vida eterna, sino más bien un poner a prueba, ponerlo en un apuro. Esta interpretación es posible sobre todo porque en Lucas no se trata de una pregunta teórica sobre la ley como en los otros sinópticos, sino de una pregunta práctica.

10.     Primer ''acto"

a)       Primera pregunta (v. 25b)

"¿ Qué haré para heredar vida eterna?" "Tí poiesas".

La pregunta del legista implica el cumplimiento de alguna obra que pueda asegurar la vida eterna. Es la misma pregunta que el hombre rico hará en Lc 18, 18.

El verbo "kleronoméo", heredar, es bastante frecuente en los LXX. Se lo usa para describir la ocupación de Canaán (Dt 4, 22.26.6, 1 ... ), por los israelitas y luego se la utilizará para expresar la perfecta posesión del Reino Mesiánico (Sal 24, 13; Sal 36, 9.11.22.29; Is 9, 21). Israel recibe la tierra como un don de Dios, signo del amor de Yahweh por su pueblo ratificado en la Alianza. Ambos usos se basan en la promesa a Abraham (Gn 12, 1ss).

La literatura intertestamentaria subrayará más la necesidad de cumplir la ley para participar de esta herencia; la idea de la participación del reino como don gratuito queda más difuminada. El B.T. Sanedrín 22, comentando Is 60, 21 interpreta la frase "poseer la tierra" como participación en la salvación futura. Hillel, por su parte dice: "Quien ganó para sí las palabras de la Torah, ganó para sí la vida del mundo futu ro" . [40]

Lucas usa "aionion" sólo para la vida eterna. La palabra no expresa de hecho la idea de interminable, pero quizá la implica. [41]

a)       Segunda pregunta (v. 26)

"En la ley ¿qué está escrito ... ?"

En to nomo ti gégraptai ... ;

Jesús quiere suscitar la respuesta del legista enfrentándolo con otra pregunta, que lo remite a la ley [42] Jeremias interpreta el "anaginoskeis" no como "leer" sino como "recitar".  El legista responde a Jesús con  el texto de Dt 6, 5, que es parte del "Semá  Israel", la oración o "credo" que los judíos recitaban diariamente. Esta respuesta a la pregunta por lo que lee, hace pensar que Lucas tradujo por anoginosko el verbo "qará" en el sentido de "recitar", suponiendo como algo obvio la costumbre de recitar la confesión de fe. [43]

b) Primera respuesta (v. 27)

"Amarás al Señor tu Dios ... " "Agapeseis kúrion ton theón ... "

Como ya hemos seffalado más arriba, esta doble cita de la Escritura (Dt 6, 5 y Lv 9, 18) las encontramos utilizadas, aunque de diferente manera, en los otros sinópticos: (Mc 12, 18-31; Mt 22, 35-40). En Mt y Mc las dos citas están separadas; Lucas las ha unido. [44] El Rabinismo se ha preocupado de encontrar un mandamiento que pudiese contener a todos los otros. La esencia de estos dos mandamientos unidos aparece en  el  Testamento  de  Isacar  5,  2; Isacar 7, 6, texto que quizá pertenezca al año 200 a.C. [45] Jesús, entonces, podría conocer esta combinación y haberla hecho propia. El legista también conoce este pensamiento; Jesús lo lleva a dar una respuesta, que es la de la 1 y que él ya conoce. El legista que quiere poner a prueba al Señor y es llevado a dar él mismo la respuesta; el único camino para alcanzar la vida eterna es el mismo que ya conoce.

En la cita  de Dt, Mc  y  Lc ponen cuatro potencias con las que  se debe amar a Dios en lugar de las tres de T.M. y LXX. Mt, en cambio da tres. Los tres sinópticos usan: : él: de "con toda tu mente", que no pertenece al texto de los LXX. Mt elimina "con todas tus fuerzas". Posiblemente, "con toda tu mente" (ex oles tes dianóias sou) sea una traducción alternativa de  la  expresión  "con todo tu corazón". Para el antiguo israelita el corazón  (leb) es la sede del intelecto, allí es donde se debe guardar la Ley (cf. Sal 119, 11). El texto en Lc y Mc al menos podría ser una fusión de los dos modos de decir esta idea, amar a Dios con toda la capacidad intelectual. [46]

Estas cuatro potencias cubren entonces la actividad física, intelectual y moral del hombre. Lucas une directamente los dos man­ damientos, evitando la repetición del verbo "agapao".  Se señala  así claramente la unión intrínseca de ambos preceptos. No es posible vivir uno sin el otro.

Para hacer más claro este estudio, comparemos los siguientes cuadros. [47]

Mt 22, 37                                  Mc 12, 29s. 33                              Lc 10, 27

Escucha ( Shemá), Israel,

el Señor nuestro Dios

es el único Señor

Tú debes amar al Señor                 y tú debes amar al                             y tú debes amar al

con toda tu alma(psyche)              con toda tu alma(psyche)   con toda tu alma(psyche)

con todo tu corazón(kardia)         con todo tu corazón (kardia)          con todo tu corazón (kardia)

con todo tu espíritu (dianoia)        y con todo tu espíritu (dianoia)   y con todo tu espíritu (dianoia)                      

y con toda tu fuerza (ischys)...     y con toda tu fuerza    (ischys)... y con toda su fuerza (ischys)

     Amarlo con todo su corazón ( kardia),

                                            con toda su inteligencia (synesis)

                y con toda su fuerza (ischys)

 

Dt 6, 5

LXX D 6, 5

Mc 12, 30

Mc 12, 33

Mt 22,37

Lc 10,37

 

kardia

kardia

kardia

kardia

kardia

lebab

Éescr dianoia

       

nephlesh

psyche

psyche

synesis

psyche

psyche

   

dianoia

 

dianoia

ischys

m'od

dynamis

ischys

ischys

 

dianoia

 

 

d) Segunda respuesta

"Haz esto y vivirás"

"Toúto'poíei kai zese''

En esta breve respuesta, Jesús retoma el verbo "hacer" que había utilizado el legista al hacer su pregunta. Ha respondido rectamente, él sabe cuál es el camino que debe seguir para la vida eterna. Jesús usa aquí el presente imperativo; éon este modo verbal quizá se esté subrayando que esta acción debe ser una actitud cotinua, "haz esto continuamente", no una  mera  obra  extraordinaria que conseguiría la participación en la vida eterna. [47b]

Esta primera vuelta del diálogo termina con esta instrucción sobre el hacer, del mismo modo que la ''vuelta" siguiente (v. 37), que pondrá fin a la perícopa.

2do.    Segundo ''acto"

Primera pregunta (v. 29)

"Queriendo justificarse, dijo a Jesús:

¿y quién es mi prójimo?" "Ho de thélon …. ''

El legista necesita justificar su pregunta. Si el mismo legista propuso como respuesta la enseñanza de Jesús sobre la unidad de los mandamientos y por lo tanto como una doctrina que ambos aceptan, es lógico que ahora crea necesario justificarse, ya que ha hecho una pregunta a pesar que sabía cuál era el pensamiento del Señor.

La pregunta del legista es propia del judaísmo del tiempo de Jesús. Este era un concepto muy discutido y se daban distintas interpretaciones, tendiendo más bien a darle un sentido restrictivo. Puesto que nuestra perícopa se centrará sobre el significado de prójimo, debemos detenemos a analizar más de cerca este concepto en su desarrollo a través del A.T. y la literatura rabínica hasta llegar al Nuevo Testamento, para comprender más profundamente la importancia que tiene tanto el mandamiento del Levítico como el nuevo sentido que aporta. Jesús.

La palabra que generalmente  los LXX  traducen  por "plesíon" es "reac". Su sentido originario y fundamental es el de unirse a alguien  por  alguna  acción  (cf.  Pr  13,  20; Pr 28, 7). Su sentido más fuerte  es  el  de  "amigo"  (cf.  1Cro  27, 33; Dt  13, 7; Mi  7,  5); y "amado" (Jr 3, 1.20; Os 3, 1). Otras veces es el compafiero, el camarada (cf. Jb 30, 29; Pr 17, 17), en fin, el hombre en cuanto semejante:  Pr  6, 1.3; Pr 18, 17; Pr 25, 28; Pr 26, 19. Por último, en  un sentido débil, corno adverbio, con el valor de "mutuamente". Siempre comporta una relación mutua y recíproca; normalmente esta expresión expresada por "reac" está referida a los miembros del mismo pueblo de Dios, a los que están unidos a Yahveh y a sus mandamientos.

En Lv 19, 16-18 para designar a los miembros del pueblo de Dios se usarán "reac" y otros sustantivos. Prójimo son quienes participan de la elección y del pacto y hace referencia a los derechos y deberes que comporta. El precepto del amor en el v. 18 vale, en primer lugar, para los miembros del pueblo. Esto se confirma por el v. 34 donde se extiende el mandamiento de amar al prójimo, "al forastero que reside entre vosotros". Se excluye a su vez al "nokrí'', al extranjero que está de paso. La ley concierne precisamente a quienes en base a las condiciones de la época se pueden considerar corno "personas jurídicas". Para el extranjero de paso los deberes se limitan a los de la hospitalidad. Una interpretación tardía del derecho judío limita el mandato del amor al prójimo al israelita y al "prosélito de la justicia" (ger hassedeq) y excluye al samaritano y al forastero de paso, que luego de 12 meses no se haya incorporado a la comunidad judía. [48]

En otros círculos el concepto era más estrecho aún. Los fariseos excluían a todo el que no pertenecía al grupo [49] y los esenios de Qurnrán a todo aquel que no es miembro de la secta: "Odia a todos los hijos de las tinieblas", dice el Manual de Disciplina. [50] Jesús cita una frase que seguramente era un dicho de su tiempo: "Han oído que se dijo: Amarás a tu  prójimo  y odiarás a tu  enemigo" (Mt 5, 43).

Hubo, sin embargo, también algunas voces en el judaísmo pre­ cristiano que buscaron ampliar el concepto  de prójimo. Tenernos un testimonio en Si 13, 15: "Todo viviente arna a su semejante y todo hombre a su prójimo" y en Pr 14, 31: "Quien oprime al débil ultraja a su Hacedor, mas el que se apiada del pobre le da gloria". En estos dichos se parte del principio  de que  todos los hombres son imagen de Dios y por eso se exige respeto para todos.

Corno indicarnos, este concepto los LXX lo traducen con "plesíon". Los LXX eligieron un término muy general, que en el griego clásico se usaba primeramente con valor adverbial y luego se sus­ tantiva; indica lo que es cercano en el espacio, el otro. Con valor sustantiva! es usado también en el Nuevo Testamento: el uso predicativo que se hace en nuestro texto supone el sustantival.

Ho plesíon aparece 12 veces con referencia a Lv 19, 18; una vez es cita de Za 8, 16 (Ef 4, 25) y otra como alusión a Hch 7, 27. Solamente dos veces su uso es autónomo (Rm 15, 2 y St 4, 12). [51]

Hay testimonios del uso de Lv 19, 18 como  una de las síntesis de la ley. Rabbí Aqiba [52] lo comenta así: Este es un gran principio que abarca toda la Toráh. También Hillel responde a un no judío que quería aprender la 'roráh en el tiempo que podía sostenerse en un sofo pie. El famoso Rabbí le responde: "Lo que no te gusta, no lo hagas a tu prójimo. Aquí está toda la Toráh. El resto es explicación. Ve y aprende" . [53] Jesús enlaza con Hillel. El Señor, sin embargo, presenta este principio positivamente (Mt 7, 12). Hillel se limitaba a decir que no había que hacer mal al prójimo, la versión positiva de Jesús llama a demostrar el amor con actos. [54]

La fuerza de la novedad que aporta Jesús está en la amplitud del concepto. El prójimo ya no se limita a mezquinas fronteras de nación o raza (cf. infra), amigos o enemigos. Esto surgirá claramente en la Parábola.

Posiblemente la pregunta del legista  en Lc 10, 29: "¿Quién  es mi prójimo?" haya que leerla en este contexto de discusiones acer­ ca del concepto de prójimo. Nuestro legista seguramente, como la mayoría de los entendidos en la ley  del tiempo de Jesús, pensaría en un concepto limitado; su pregunta se refiere entonces a los límites del amor al prójimo dentro de la comunidad nacional.

En este sentido se ha de entender la pregunta del legista en el v. 29 y la pregunta de Jesús en el v. 36. La contraposición entre los dos modos de comprender "plesíon" será uno  de los puntos fuertes de la parábola.

Una de las dificultades mayores que justamente encuentran los comentaristas es la de la diferencia que existe entre estos dos modos de entender prójimo. Muchos ven una contradicción y es uno de los argumentos utilizados para no aceptar la unidad de la perícopa. En el v. 29 el prójimo es el "objeto del anior", uno que debe ser amado mientras que en la pregunta de Jesús, en el v. 36, es el sujeto del amor, es decir uno que ama. [55] Frente a estas posiciones, Jeremías demostró [56] que la inconsistencia a la que se hace alusión es más bien formal que no tiene nada de extrafto si se tiene en cuenta que la palabra "reac" expresa una relación recíproca como "camarada, compaftero". Si se designa a uno como tal, esto encierra en sí la obligación  de  portarse  como  compaftero  frente a él.

La diferencia entonces no es literaria sino que radica en el valor que Jesús y el escriba dan al concepto de prójimo. Más que un conflicto entre diálogo y parábola hay un conflicto en lo que significa ser prójimo para uno y para otro. Lo que importa no es tanto "a quién debo amar", es decir, "quién es mi prójimo", sino "qué significa para mí amar, qué significa para mí ser un prójimo".  Se trata, como en Lc 6,  27-28 de  amar al enemigo, de "hacer el bien a quien te odia". Jesús entiende al prójimo en esta perspectiva (cf. Lc 6, 33-36; Lc 14, 12-14), mientras que en la perspectiva judaica, representada por el legista, importa buscar quién es capaz de ser mi prójimo.

Por último, una última prueba de la autenticidad del v. 29 en este contexto la da el hecho que en el v. 36 se retoma un término que necesita un antecedente, el cual sólo se encuentra en el v. 29. Habíamos dicho que el escriba parece conocer la enseñanza de Jesús. La conoce, sí, pero no ha llegado a comprender todas las consecuencias prácticas de ésta; precisamente para ayudarlo a percibirlas, Jesús opone las concepciones de la Antigua Alianza a las de la Nueva. "La dificultad entre los v. 29 y 36 es en el fondo la distancia inmensa que se abre entre dos religiones de las cuales sólo la de Jesús ha comprendido plenamente el primado del amor universal". [57]

Mario Sergio Briglia, en dialnet.unirioja.es/

Notas:

1.   Andiñach P., Condiciones  para una  semántica  profunda  deade  Amériea  Latina, en Rey. Bib. Alg13-14 (1984), pp. 69-77. Véase: Ricoeur P., Del conflicto a la convergencia de lo, métodos en exégesis bíblica, en Exégesis y Hermenéutica,  Cristiandad, Madrid 1976.

2.   Entre las principales y más conocidas interpretaciones alegóricas de los Padres podemos citar: S. Ireneo de Lyon, Adv. Haer. 3, 17 (PG 7, 930a); S. Agustín "Quae,. tioner evang." lib. 11, q. 19; S. Ambrosio "De Generi contra Man" (PL 15, 1718);Cirilo de Alejandría (PG 72, 681-683) Clemente de Alejandría, "Quis diver", 28ss (PG 9, 633ss).

3.   Ver la historia de la interpretación patrística y medieval en: Monselewski W., "Der barmherzige Samariter. Eine Auslegungggerchichttliche Untersuchung zu Lukas 10, 25-37" (Tübingen 1967) Cf.  tb.  de  Lubac  H., "Exég se médiévale", (París 1959)  Feui­ llet A., "Le Bon Samaritain" (Le 10, 25-37), en Esp. et Vie 24.26 (1980), pp. 339-351; 369-382. Gerhardsson B., "The Good Samaritain - The Good Shepherd?" Coniectanea Neotestamentica, 16 (Copenhagen 1958).

4.   Cf. Jülicher A., "Die Gleichnisréden Jesu ", Tübingen, 19103.

5.   Cf. Stein R.H., "lnterpretation of the Parable of the Good Samaritain ", en "Scrip­ture, Tradition and Interpretation", (F.S.E.F. Harrison, Gasque, Erdmann, 1978), p. 285.

6.   Cf. Dodd C.H.,"Las parábolas del Reino", (Cristiandad, Madrid, 1974) pp. 31-35 · Cf. Jeremias J., "Le parabole di Gesü" (Paideia, Brescia 1973), pp. 66ss.

7.   Cf. Dodd C.H., op.  cit., p. 27.

8.   Cf. Jeremías J., op. cit., p. 35.

9.   Cf. Jeremias J.; op. cit., pp. 66-89.

10.    Cf. Leland R., "The Literature of the Bible", Grand Rapid,  Zondervan  1974, p. 301; Cf. Boucher M., "The Misterious Parable. A Literary Study" (Catholic Bib. Ass. of Am., Washington 1977), pp. 14-25. Cf. especialmente Crossan J.D., "Cliffe of Fall: Paradox and Polyvalence in the Parables of Jesus" (Scabury, New York 1980).

11.    Cf. Boucher M., op. cit., p. 20.

12.    Cf. Blomberg C., "New Horizons in parable research", TrinJoum NS 3 (1982) pp. 3-17; cf. especialmente p. 7.

13.    13 Cf. Ib., pp. 7-8.

14.    Cf. Stein R.H., art. cit., p. 285.

15.    Cf. Blomberg C., art. cit., p. 10.

16.    Cf. Jeremias J., op. cit., pp. 131 y 186.

17.    Cf. Bailey K.E., Poet and Peasant (Grand Rapids, Eerdmann 1976), pp. 72-74.

18.    Cf. Crossan J.D., "Parable and Example in the Teaching of Jesus", en Semeia 1 (1974) pp. 63-98.

19.    Cf. lb., pp. 63ss.

20.    20 Cf. lb., pp. 85-88.

21.    Cf. Metzger B., "A Textual Commentary on the Greek New Testament", United Bible Soc., London, 1975), pp. 152-153.

22.    Cf. Plummer A., ''.A Critical and Exegetical Commentary on the Cospel according to St. Luke" (Edinburg 1906), p. 287.

23.    Cf. Schmid J., "El evangelio según San Lucas" (Herder, Barcelona 1968), pp. 251-254.

24.    Cf. Grupo de Entrevernes, "Signos y Parábolas. Semiótica y texto el/Qngélico" (Cristiandad, Madrid 1979), p. 40.

25.    Cf. Crespy  G., "La  parabole dite   Le Bon Samaritain"  Recherches  structurales, en Etd. Théol. et Relig. 48 (1973) pp. 61-79. Ver espec. p. 63.

26.    Cf. lb., pp. 61-62..

27.    Cf. lb., p. 63.

28.    Cf. Ramarson L., Comme 'Le Bon Samaritain ', ne cherche qu}} aimer, en Bibli 56 (1975) pp. 532-533.

29.    Cf. Crespy G., art. cit., p. 63.

30.    Cf. Aland K., "Synopsis quattuor EvangeUorum... " (Deutsche Bibelgesellschaft, Stuttgart 1967), pp. 263-264.

31.    Cf. Plummer A., op. cit., 283ss; Cf. Jeremías J., Parabole, p. 250s; cf. Manson T.V., The Saying of Jesus (London 1954), pp. 259-260; cf. Feuillet A., art. cit., p. 341. La opinión contraria es aducida hoy, entre otros por Crossan J.D., art. cit., quien trata de demostrar que la unión de los textos se habría realizado a nivel de la tradición en la fuen­ te de Lucas.

32.    Cf. Jeremias J., "Parabole... ", pp. 140 y 251.

33.    A. Toe Century Bible, N. ed., "The Gospel of Luk", (Earle Ellis 1966), p. 157

34.    Cf. Bailey K.E., ''Through Peasant Eyes", Grand Rapids, Eerdmans  1980),  pp. 34-35.

35.    Cf. Ib., p. 36.

36.    Cf. Crossan J.D., art. cit., pp. 66-70.

37.    Cf. Jeremías J., "Parabole... ", p. 247.

38.    Cf. The Century Bible, op. cit., p. 284.

39.    Cf. Bailey K.E., "Through... ", pp. 36-37. A partir de las notas siguientes citaremos esta obra, fundamental para nuestro estudio, por el nombre del autor solamente.

40.    Mishna Pirké Aboth 2,8. Cf. ib., 6.7.

41.    Cf. Plummer A., op. cit., p. 284.

42.    Jesús no responde sino a través de un recurso dialéctico de tipo "socrático". De hecho, este tipo de retórica es común a algunos relatos bíblicos. Cf. por ej., 2 S 12, 1·12; Is S, 17. Cf. Spinetoli O., Luca, il Vangelo ·ei paveri (Cittadella, Assisi 1982), pp. 377-378.

43.    Cf. Jeremías J., Teología del Nuevo  Testamento  (Sígueme, Salamanca  1980), p. 220.

44.    Cf. Bomkmann G., "Das Doppelgebot der Liebe", en "Neutestamentliche Studien für R. Bultmann" (Berlín 19S4), pp. 8S-93. Según este autor, Lucas habría conservado la forma primitiva, parenética del doble mandamiento del amor; Mateo le habría dado un carácter polémico y Marcos un giro apologético judeo-helenístico

45.    Cf. Test. Dn., 5.3. Cf. Bailey, p. 37.

46.    Cf. Plummer A., op. cit., p. 285.

47.    Cf. lb. Cf. Jeremias J., "Parabole... ", p. 247. El cuadro sinóptico pertenece a Jeremias J., "Abba y el Mensaje Central del Nuevo Testamento" (Sígueme, Salamanca 1983), p. 88.

47b  Cf. Bailey, op. cit., p. 36ss. Siguiendo a Barth, el autor no entiende la pregunta como una autojustificación ante Jesús, sino más bien como si dijese: "cómo debo hacer para ser justificado" y por lo tanto alcanzar la vida eterna, en lo que se refiere al amor al prójimo a través de qué obras. También otros autores protestantes siguen este pensamiento, pero más bien parecería que responde a un cierto a priori teológico; no se ve clara­ mente cómo esta idea pueda estar detrás del pensamiento del evangelista.

48.    Cf. Greven J. y Fichtner H., "Plelion", en Kittel G., "Theologisches Wfüterbuch zum Neuen Testament" (W. Kohlhammer, Stuttgaart 1953) Band IV, pp. 682-685. En adelante. TWNT.

49.    Excluyen también al "pueblo de la tierra", el "cam ha 'arez". Cf. Bfilerbeck 11, 51511. Véase la declaración rabínica: "los herejes, denunciadores  y  apóstatas  se arrojan en una fosa de la que no JIOclrán salir" (b. AZ 26a. Cf. tb. Abn. R. Nathan 16, 7).

50.    SO lQ SI, 10.

51.    51 Cf. Greven L.H.,art. cit., p. 310.

52.    S2 S. Lev. 19, 18. Cf. Billerbeck 1, 367s.

53.    S3. Shabb, b. 31 a Bar.

54.    S4 Cf. Jeremías J., "Teología...", p. 248.

55.    Cf. Ramaroson L., art. cit., p. 532-533. Cf. Stein R.H., art. cit., p. 290.

56.    Cf. Jeremias J., "Parabole... ", pp. 247-248.

57.    Cf. Feuillet A., art. cit., p. 350.

 

 

TRABAJAR CON EL SELLO DEL TALLER DE SAN JOSÉ

El Año especial dedicado a san José acabará el 8 de diciembre. El Papa nos escribió la carta “Patris Corde” para enfocar este tiempo de gracia; su propósito era que “crezca el amor a este gran santo, ser impulsados a implorar su intercesión e imitar sus virtudes”. ¿Qué eco ha encontrado en nosotros? San José, “custodio del Redentor y esposo de la Virgen María”, ¿ha ganado presencia en nuestro día? Confiados en que “a él Dios confió a su Hijo, en él María depositó su confianza”, ¿recurrimos a él? “Contigo Cristo se forjó como hombre”, ¿meditamos su ejemplo para imitarle? ¿Le tratamos como padre y protector: “muéstrate padre también a nosotros y guíanos en el camino de la vida. Concédenos gracia, misericordia y valentía, y defiéndenos de todo mal”[1]?

El Espíritu Santo dirige la barca de Pedro, la Iglesia. Sería una pena olvidar esta ayuda que nos ha proporcionado a través del vicario de Cristo en la tierra, el Papa. Nos queda el tramo final del Año de san José, aprovechémoslo. Son días de otoño, jornadas de trabajo y de hogar, de vida ordinaria. Hablare del trabajo. Desarrollaré unas ideas que espero favorezcan trabajar con el sello del taller de san José.

San José era un hombre justo, amaba los mandatos de Dios. En todo procuraba seguir la voluntad de Dios, Creador y Padre. Conocedor de las Escrituras, sabía que el trabajo era una bendición divina, un don y un bien. Amó y dio gloria a Dios trabajando en el taller y sacando adelante la familia que la Providencia divina le había confiado. “San José es la prueba de que para ser buenos y auténticos seguidores de Cristo no se necesitan <grandes cosas>, sino que se requieren solamente las virtudes comunes, humanas, sencillas, pero verdaderas y auténticas”[2].

Lo que san José enseñó a Jesús

“San José era un carpintero que trabajaba honestamente para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió el valor, la dignidad y la alegría de lo que significa comer el pan que es fruto del propio trabajo”[3]. Era misión del padre educar[4] al hijo en la Torah, en la Ley de Dios. Podemos imaginar a José instruyendo a Jesús. Le contaría la Creación, recogida en el Génesis, primer libro del Pentateuco.

Le explicaría el trabajo de Dios al crear todo. La creación es una obra bien hecha, le diría: “y vio Dios que era bueno”, manifestación del amor y sabiduría de Yahvé. Al séptimo día, Dios descansó. Lo hizo después de crear al hombre el día sexto. “Y vio Dios que era muy bueno”. ¿Por qué?, preguntaría Jesús niño. Porque “a imagen de Dios lo creó”, de forma que pudo poner en sus manos la tierra y todo el universo, “para que lo guardara y lo cultivara” (Génesis 2, 15). Previamente, le había confiado lo más valioso que había creado, al propio hombre, para cuidarlo en la familia: “Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla” (Ídem 1, 28). En el designio original divino, la familia y el trabajo son el sello de identidad humana, de ser a su imagen. Somos inteligentes y libres, capaces de amar a Dios y a los demás en la familia y en el trabajo, y así hacer presente en el mundo la belleza del amor y de la sabiduría del Creador. Dios llama al hombre a ser su hijo, trabajando con Él en su sueño divino; regala a Adán y Eva el mundo, inconcluso pero bueno, para que lo lleve a término, a perfección, y lo haga hogar de la familia humana y sea feliz.

José le enseñaría que este proyecto sufrió un cataclismo cuando los primeros padres defraudaron a Dios. Por su desobediencia el pecado entró en el mundo, corrompió la unidad interior del hombre e introdujo el desorden en todo lo creado. La Creación se vio profundamente alterada, y por supuesto, la familia y el trabajo. Le recordaría las palabras de Dios dirigidas a Adán: “maldito el suelo por tu culpa: comerás de él con fatiga mientras vivas; brotará para ti cardos y espinas”: de ahí procede el cansancio al trabajar, y causa del carácter efímero de toda labor humana: “porque eres polvo y al polvo tornarás”. Desde ese momento, el trabajo se convirtió en uno de los terrenos donde el pecado despliega sus efectos. El hombre puede trabajar a imagen de Dios, con amor y sabiduría, al servicio de la vida, de la familia y de la sociedad; o bien, puede trabajar al margen de Dios, al servicio de la muerte, de la injusticia, de la ambición de poder, de la codicia, de la envidia, del odio, de la mentira… y convertir el trabajo en un infierno.

San José, maestro de Jesús, “contigo se forjó como hombre”

Como era habitual, Jesús aprendió el oficio de su padre en la tierra, de san José, que era artesano. A medida que crecía, pasaría más horas en el taller. Se fijaría en cómo trabaja su padre y le ayudaría en tareas sencillas (pasarle una herramienta, recoger el serrín, dejar cada cosa en su sitio…). De su ejemplo, de su trabajo bien hecho, de sus virtudes, Jesús aprendió a trabajar como a Dios le gusta. Recordaría lo que había escuchado, que en esa tarea estaba obedeciendo a Dios y dándole gloria. Debía amar en lo que hacía, cuidar los detalles y poner afán de servir a los que hacían un encargo. Jesús era el aprendiz de José. Bajo su dirección empezó a usar las herramientas y le inició en las diversas labores de carpintero. Aprendería a distinguir las maderas y elegir la más apropiada según la tarea. Seguro que Jesús destacaría por su docilidad, tesón y aplicación. Así fue adquiriendo experiencia y destreza. Trabajando junto a José y a María, Jesús “iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lucas 2, 52).

No sería extraño que la sagrada Familia tuviera una porción de tierra[5] cultivable, pequeña pero suficiente para tener un huerto. Jesús ayudaría en esas tareas a sus padres. Cuando faltasen encargos, acompañaría a José a buscarlos en ciudades de Galilea[6]. Trabajaría en las tareas estacionales del campo: la siega, la vendimia, el vareo de los olivos… Esas vivencias aparecerán en su predicación; tomará del mundo del trabajo imágenes, comparaciones,… que ilustrarán sus parábolas. Como hombre que era quiso ser “ungido” por el trabajo. Dios cuenta con el trabajo para hornear al hombre a su imagen. El trabajo deja como beneficio los elementos cardinales para estructurar la vida, para crecer y madurar como hombre, como colaborador en la mejora del mundo, como hijo de Dios. El trabajo bien hecho es forja de virtudes: prudencia, fortaleza, justicia, orden, puntualidad, generosidad, magnanimidad, alegría, laboriosidad… y una larguísima lista. Hacer el trabajo con competencia e ilusión, enriquece al hombre; le pone en un proceso de desarrollo que fraguará su personalidad y le hará capaz de asumir la propia vida y las obligaciones que comporta: formar una familia y sacarla adelante, ser ciudadano responsable de la sociedad en la que vive y, para el cristiano, participar en la misión de la Iglesia y ganarse el cielo….

Pasados unos años, José miraría a Jesús orgulloso de su maestría; ya no era necesario ni era capaz de enseñarle… lo haría mejor que él. Trabajarían codo con codo, ayudándose uno al otro, del alba al anochecer, para atender los encargos del taller. Los vecinos de Nazaret y pueblos cercanos mostrarían su admiración por el oficio del hijo de José. Los clientes quedarían satisfechos del trabajo realizado. Al envejecer José, la responsabilidad del taller recaería en Jesús[7]. La notoriedad de su buen hacer le acompañaría de por vida: “¿No es el hijo del carpintero?” (Mateo 13, 55) “¿No es este el carpintero, el hijo de María?” (Marcos 6, 3). “La elocuencia de la vida de Cristo es inequívoca: pertenece al "mundo del trabajo", tiene reconocimiento y respeto por el trabajo humano”[8]. Jesús es “el hombre del trabajo”. Sus años de trabajo con José en el taller de Nazaret constituyen el Evangelio del trabajo.

Lo que José aprendió de Jesús

José fue muy afortunado. Fue el primer hombre que trabajó con Jesús y para Jesús. Amó a Dios y le glorificó en el banco del taller, en el hogar de Nazaret. La vida de José con Jesús y María le había transformado, su amor había crecido y daría gracias a Dios por tanto bien recibido. No vive más que para Jesús. Está a su lado. Su vida se nutre con lo que ve y con lo que oye. En su oración recordaría esos detalles que conservaba en su corazón, como hacía María. Participaba de las gracias que Jesús trajo al trabajo y a la familia.

Jesús, Dios hecho hombre, elevó el trabajo a una dignidad nueva; además de ser el elemento clave en el perfeccionamiento del hombre y del mundo creado, pasó a ser quicio de la santificación humana dentro de la Nueva Alianza. Toda la vida de Cristo es redentora, está unida a su sacrificio de la Cruz y a su Resurrección gloriosa; cada acción suya bastaría para salvarnos porque es acción divina, ya que Cristo es perfecto hombre y perfecto Dios. Jesús, trabajando, da sentido al elemento de fatiga que introdujo el pecado, asumiéndolo en su Cruz. Por su Resurrección, abre al trabajo las perspectivas de la vida eterna: al llegar al Cielo nos encontraremos nuestro trabajo bien hecho y sus frutos. Por su Ascensión, nuestro trabajo es medio para instaurar el reino de Cristo en la tierra. Trabajando en unión con Cristo crucificado y resucitado, el cristiano se hace santo y redime al mundo[9], contribuye al progreso de la sociedad y al crecimiento del Reino de Dios en la tierra. Con Cristo, todo trabajo humano es santo y santificador. San José fue el primer beneficiado de trabajar con Jesús y para Jesús.

“Junto con la humanidad del Hijo de Dios, el trabajo ha formado parte del misterio de la encarnación, y también ha sido redimido de modo particular. Gracias a su banco de trabajo sobre el que ejercía su profesión con Jesús, José acercó el trabajo humano al misterio de la redención”[10]. Externamente nada distinguía el taller de José de los otros, salvo el amor que animaba a los dos artesanos. El banco del taller era un altar, donde esas labores, de la mañana a la noche, se convertían en ofrenda a Dios Creador. Unidos con Cristo, el trabajo se convierte en un culto espiritual, en prolongación de la Santa Misa. La liturgia de las ofrendas nos recuerda la ligazón de nuestro trabajo al pan y al vino que se transformarán en el Cuerpo y Sangre de Cristo. El trabajo ofrecido con Cristo, por Cristo, en Cristo se convierte en “sacrificio puro, inmaculado y santo” dirigido a la salvación de las almas y a edificar la Iglesia. Se hace grato a Dios.

Trabajar con el sello del taller de san José

Dios espera que trabajemos como quien somos, como criaturas suyas, creadas a su imagen, elevadas a la condición de hijos, por amor y para amar. El trabajo es una acción humana: no solo hacemos cosas, sino que haciendo amamos. Ahí se encierra su grandeza: amar trabajando, solo así podremos dar gloria a Dios y servir a los demás, crecer en humanidad y en santidad, ser colaboradores de Dios y ayudarle a perfeccionar el mundo; trabajaremos “a lo divino”. El fundador del Opus Dei advertía que “santificaremos el trabajo si somos santos, si nos esforzamos verdaderamente por ser santos[11]. Señalaba el amor a Dios, nuestra unión con Él, nuestra identificación con Cristo, como componente necesario para santificar el trabajo. Por eso afirmaba que “el trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor”[12].

Nace del amor: trabajar por amor a Dios. Un amor filial que nos lleva a querer cumplir la Voluntad divina, que quiere que trabajemos, y que trabajemos como Jesús. Nos preguntamos con frecuencia por qué trabajamos: ¿si es por amor a Dios o por amor propio? Somos pecadores y es muy fácil desviarse y movernos por motivos egoístas: el afán de autoafirmación, de lucirse; de realizar los propios proyectos o gustos por encima de todo; la ambición de prestigio por vanidad, de poder, de dinero… La voluntad fácilmente se tuerce en las acciones concretas, en la que junto a motivos buenos y santos se pueden colar aspiraciones menos claras. Por eso, es necesario rectificar una y otra vez hasta que nuestra intención sea transparente: que el éxito buscado sea la gloria de Dios y el servir mejor a los demás. Necesitamos elevar el corazón a Dios, sino nuestros trabajos serán en vano. ¿Trabajamos igual, siempre procurando hacerlo bien, seamos o no mirados? ¿Cuidamos los pequeños detalles independientemente de si nos encontramos sin ganas, nos gusta menos o estamos menos dotados para esa labor? ¿Ponemos la última piedra, acabando la tarea comenzada?

Un consejo que sirve siempre: “Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional, y habrás santificado el trabajo”[13]. Al comenzar y acabar, ofrecerlo a Dios (poner un motivo sobrenatural) y saberse siempre en su presencia: Dios nos contempla cuando trabajamos, nos mira amorosamente. Desea que trabajamos con y para Él, como hizo san José. Procuremos renovar ese ofrecimiento cuando sea posible: en los momentos de parón, por distracción o descanso (al esperar la impresión de un documento, cada hora, al pasar de una actividad a otra, al repasar el plan previsto…); en los momentos de dificultad, pedir luces o un don al Espíritu Santo; de cansancio, mirar el Crucifijo, “poner el hombro” y acabar bien la tarea; solicitar ayuda del ángel de la guarda para atender con atención a un colega que interrumpe nuestro quehacer….

Manifiesta el amor: “Poner un motivo sobrenatural” no es un simple añadido ornamental externo de devoción a la acción de trabajar. Es un acto de la inteligencia y de la voluntad, un acto de amor a Dios que, si es sincero, modela ese trabajar; influye eficaz y radicalmente el cómo de ese trabajo: será lo mejor posible, sin caer en un perfeccionismo narcisista; no será éticamente reprobable; será ocasión de servicio y de amistad; respetará la dedicación a la familia… dentro de las limitaciones personales con las que Dios cuenta. “No podemos ofrecer al Señor algo que, dentro de las pobres limitaciones humanas, no sea perfecto, sin tacha, efectuado atentamente también en los mínimos detalles: Dios no acepta las chapuzas”[14].

También, si buscamos trabajar por amor seremos capaces de “cumplir con alegría los deberes que puedan resultar desagradables. Como nos dice san Josemaría, <no es lícito pensar que sólo es posible hacer con alegría el trabajo que nos gusta>. Se puede hacer con alegría ―y no de mala gana― lo que cuesta, lo que no gusta, si se hace por y con amor y, por tanto, libremente”[15].

Se ordena al amor: un trabajo hecho por amor y con amor de Dios, empapa tan profundamente el trabajo que lo convierte en un trabajo de Dios. El mismo trabajo es un acto de fe, esperanza y caridad, hace crecer el amor en quien lo realiza, en definitiva, nos santifica. El Espíritu Santo, por nuestra correspondencia a la gracia que nos precede, acrecienta la capacidad de amar y de tener una vida contemplativa cada vez más honda y continua al realizar el trabajo, haciendo santo el mismo trabajo. “Santificar el trabajo no es «hacer algo santo» mientras se trabaja, sino precisamente «hacer santo el trabajo mismo»”[16]. Cada vez somos más de Cristo, más Cristo que trabaja en nosotros, con nosotros. Miraremos a los clientes y colegas con los ojos de Cristo, personas a las que servir con alegría y amabilidad; seremos Cristo para los demás y veremos a Cristo en los demás. No por estrategia o educación, sino por gratuidad, por amor. Hecho así, el trabajo es oración y ofrenda agradable a Dios. Moverá a los otros al amor; se generará la espiral positiva del don: un amor engendra otro, como una sonrisa engendra otra, transformando uno a uno los corazones. Promoverá el bien común mejorando el mundo. Así fue el trabajo de José junto a Jesús.

La vida del cristiano consiste en preguntarse al final de cada jornada: <¿He llevado a cabo la obra que mi Padre Dios me ha encomendado realizar hoy?> Si la respuesta es sí, ese trabajo ha llevado el sello del taller de san José, ha hecho el mundo más humano, ha sido santo y santificador, ha glorificado a Dios en la tierra. Y ha sido un paso hacia la participación en la gloria que Jesús, el hijo del carpintero, tiene hoy junto a su Padre Dios[17]. Acudamos a la intercesión de san José, patrono de los trabajadores[18], para trabajar con el sello del taller de Nazaret. Ojala que san José, al contemplar nuestro trabajo desde el Cielo, pueda elogiarnos: <¡Bien hecho! ¡Cómo deleitarás a Dios!>.

 

[1] Oración compuesta por el Papa para este año de san José, Patris corde n. 7.

[2] San Pablo VI, Alocución (19 de marzo de 1969).

[3] Francisco, Patris corde n. 6.

[4] Nazaret era una aldea pequeña en tiempos de Jesús. No es seguro que pudiera sostener una escuela rabínica. Habría una sinagoga en la que los niños recibirían instrucción. En la escuela había dos ciclos: en la bet séfer (casa del libro) se aprendía el alfabeto y la lectura de la Biblia; a continuación, en la bet talmud (casa de la instrucción) se estudiaba la Torah oral.

[5] Era frecuente que las familias de artesanos, comerciantes… contaran con una parcela, en propiedad o arrendada a algún agricultor, para cultivar y proveerse de alimentos.

[6] Seguramente viajaron a Séforis, la capital de Galilea en esos tiempos; distaba de Nazaret alrededor de 8 km. A Tiberíades, a la orilla del mar de Galilea, situada a 30 km. Herodes Antipas trasladó su capital de Séforis a Tiberíades. A Cafarnaúm…

[7] En los evangelios no hay información sobre la muerte de san José. Lo más probable es que falleciera antes de que Cristo comenzara su vida pública, ya que no aparece mencionado, por ejemplo, en el relato de las bodas de Caná al principio de la predicación de Cristo. Por otra, parece lógico que Cristo no dejará el taller si tenía que mantener a María y José.

[8] San Juan Pablo II, encíclica Laborem exercens n. 26.

[9] “Soportando la fatiga del trabajo en unión con Cristo crucificado por nosotros, el hombre colabora en cierto modo con el Hijo de Dios en la redención de la humanidad. Se muestra verdadero discípulo de Jesús llevando a su vez la cruz de cada día en la actividad que ha sido llamado a realizar” (san Juan Pablo II, encíclica Laborem exercens n. 27).

[10] San Juan Pablo II, exhortación apostólica Redemptoris custos n. 22.

[11] Dios suscitó el Opus Dei el 2 de octubre de 1928 para recordar que el trabajo y los deberes ordinarios son camino de santidad.

[12] San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa n. 48.

[13] San Josemaría Escrivá, Camino n. 359.

[14] San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios n. 55.

[15] D. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, carta pastoral, 9-I-2018, n. 6.

[16] D. Fernando Ocáriz, en una intervención en el 2000.

[17] Blog “Conocer para querer” del sacerdote Agustín Guerrero, meditación “El hijo del carpintero” https://agustingp7.blogspot.com/

[18] El Papa Pío XII, en el año 1955, instituyó el 1º de mayo como el día de San José Obrero para recordar el sentido cristiano del trabajo en el día mundial del trabajador.

 

Sexualidad y Sociedad.

Desde siempre, pero ahora con nuevas apariencias, lo sexual, el sexo (lo sensual), ha marcado y marca bastantes formas de pensar y de actuar. No es exactamente lo que dijo Sigmund Freud, en relación a la “sexualización” de todo, pero en buena medida tal visión es cierta, ya que se ha trasladado “abundante sexo” a la vida de la sociedad. Con ello, se está perdiendo la idea de asociar sexo y procreación. Incluso en algunos ambientes están mal vistas las familias numerosas.

Quizá la influencia del “mayo francés” (“mayo del 68”) ha tenido gran importancia para el moldeado de la cultura de Occidente. Y es que desde entonces, la visión del mundo cambió de forma radical: la libertad no se relaciona con la elección del bien, sino con el impulso de elegir lo que gusta y complace al ego. Podría llamarse tal actitud egoísmo, egolatría, egocentrismo, hedonismo, narcisismo, incluso consumismo.

Algunos confunden bienestar sexual con bienestar en general. Frases, vestimentas, gestos, libros, programas de televisión, películas, teatro, revistas, anuncios, etc., están en gran cantidad impregnados de una visión “sexualizada” de la vida, si no totalmente, en bastantes aspectos. Y quizá sea lo más malévolo la pretendida  “sexualización” de la infancia.

La determinación o asentamiento de la inclinación sexual se verifica en la época en que el ser humano pasa de la infancia a la edad adulta, tiempo marcado por los cambios hormonales que determina la hipófisis del cerebro. Esta glándula es la que regula la actividad hormonal del organismo. No es totalmente correcta la aseveración que sigue, pero ¿pudiera decirse que vivimos en una sociedad adolescente?

Erotismo y pornografía van de la mano. Incluso algunos consideran como normal la “erotización” de las costumbres. No hay modo de distinguir erotismo de pornografía. Por otra parte, la “sexualización “ de las costumbres quita fuerza a lo que es auténticamente sexual. “Sexo” y “seso”, en cierto sentido, se oponen. La feminización del hombre y la masculinización de la mujer son consecuencias de tal desvarío.

Sobre estos temas hablaba Gregorio Marañón, ilustre médico (buen endocrinólogo) y humanista, en “Ensayos sobre la vida sexual”, editado por Espasa – Calpe en 1960. Entre otras cosas, dice: “Hacer muy hombres a los hombres y muy mujeres a las mujeres. En esto estribará la liberación de éstas, y sobre este eje ha de construirse el programa del feminismo verdadero”. Y es en esta obra donde habla también del “hominismo”, a lo que en realidad tienden (de forma contra natura) algunos feminismos, decía. Hace más de medio siglo que Marañón lo escribió, y siguen siendo de actualidad sus inteligentes consideraciones.

Otro libro, siempre actual, escrito en 1934, de Almir de Andrade, editado por “Nueva Biblioteca Filosófica” (dos tomos) es el titulado “La verdad sobre Freud”, en que se analizan de forma exhaustiva las ideas del psiquiatra vienés. Es una obra que fue escrita en plena efervescencia del psicoanálisis, considerado entonces como una verdadera panacea, indiscutible e indiscutida.

Y es imprescindible leer “Freud y la Religión”, de Albert Plé, editado por la B.A.C.en 1968, con introducción de Rof Carballo, en donde se desmontan inteligentemente los prejuicios de Freud contra la Religión.

Hoy día se habla menos de Freud que hace unos años. Las modas pasan. Lo que hoy es moderno, mañana estará anticuado. Pero no pasa de moda el anhelo de felicidad de todo ser humano.

La posesión de bienes, materiales o culturales, aunque ayudan, no dan total felicidad.

Educación, formación, generosidad, filantropía, altruismo, religiosidad, son “medicinas” para “curar” o al menos aliviar  la situación actual, así como para vivir inmersos en felicidad, que aunque nunca pueda ser completa, anima y alegra el corazón e imprime optimismo en la sociedad.

 

Investigadores del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra desarrollan un prototipo de vacuna frente a COVID-19

El proyecto se ha realizado gracias a la financiación del Gobierno de Navarra, entre otras instituciones e iniciativas solidarias


FotoManuel Castells/Profesionales del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra que participan en el proyecto

21 | 10 | 2021

Texto Mapi Huarte

Un grupo multidisciplinar de investigadores del Cima y de la Clínica Universidad de Navarra ha desarrollado un prototipo de vacuna frente al SARS-CoV-2 cuya eficacia se ha confirmado en un modelo animal de la enfermedad. Los resultados de este estudio han dado lugar al registro de una patente, lo que facilita su desarrollo preclínico y clínico.

La mayoría de las vacunas anti-COVID comercializadas utilizan toda la proteína S del virus (responsable de la interacción del virus con las células). “En este trabajo hemos identificado en el suero de pacientes atendidos en la Clínica Universidad de Navarra los fragmentos mínimos de la proteína S que son capaces de activar una respuesta que proteja frente a la infección. Tras seleccionar la zona más relevante, hemos diseñado una vacuna que induce anticuerpos de manera focalizada en esta zona exclusivamente”, explican los Dres. Juan José Lasarte y Pablo Sarobe, director e investigador principal del Programa de Inmunología e Inmunoterapia del Cima Universidad de Navarra.

Vacuna basada en péptidos sintéticos

La vacuna desarrollada en el Cima se basa en la utilización de péptidos sintéticos. “Al utilizar un fragmento muy pequeño del virus, la vacuna se puede preparar mediante síntesis química. Este modelo ofrece la ventaja de que es un proceso homogéneo y estable, y utiliza una tecnología muy sencilla que permite adaptarse con facilidad a la secuencia de posibles nuevas variantes. Su estabilidad facilita, además, su distribución a zonas en las que no hay infraestructuras para conservar vacunas en congeladores especiales”, apuntan los científicos.

Los científicos han demostrado en modelos animales que esta vacuna protege frente a una infección letal por el virus. Asimismo, reconoce tanto la variante original de Wuhan como las variantes más importantes que han ido surgiendo durante la pandemia. El trabajo se ha publicado en el último número de la revista especializada Emerging Microbes and Infections.

“El objetivo de esta vacuna no es competir con las vacunas ya disponibles en nuestro entorno, pero dada su facilidad de desarrollo puede ser una alternativa en países que todavía no tienen acceso a una vacuna frente a COVID-19”, sugieren los investigadores del Cima.

Experiencia en desarrollo de vacunas

Estos resultados se han obtenido gracias a la experiencia del grupo de Desarrollo de Vacunas del Cima y tras año y medio de investigación específica en SARS-CoV-2. “Al comenzar la pandemia nos dimos cuenta de que teníamos que aportar nuestros conocimientos en el campo de las vacunas frente a la infección por este virus”.

La investigación se inició con fondos propios y con ayudas desinteresadas como la del aizkolari navarro Iker Vicente, que organizó un evento deportivo para recaudar fondos para luchar contra esta enfermedad. “Asimismo, en mayo de 2020 obtuvimos una financiación de 81.021 euros por parte del Gobierno de Navarra, en una convocatoria que contó con la valoración positiva previa del Instituto de Salud Carlos III”, recuerdan los Dres. Lasarte y Sarobe.

Referencia bibliográfica

  • Emerg Microbes Infect. 2021 Dec;10(1):1931-1946. doi: 10.1080/22221751.2021.1978823.

 

El que todos lo hagan no significa que sea correcto

Silvia del Valle Márquez

La familia es la primera escuela, donde se sientan las bases de la verdadera educación de los hijos para formar hombres y mujeres de bien.

En nuestros días es muy común que la sociedad nos quiere imponer modas que van contra la moral y las buenas costumbres con los famosos retos a los que muchos se unen sin medir las consecuencias o sin darse cuenta de que muchas veces van en contra de la dignidad de la persona o que buscan agredir a los más débiles.

El que todos lo hagan no significa que está bien o por el contrario, el que casi nadie lo haga quiere decir que está mal.

¡Lo que está mal está mal!

Nosotros como padres de familia tenemos el deber de educar a nuestros hijos conforme a la recta doctrina, la moral y las buenas costumbres a pesar de las modas que nos quieran imponer, por eso la familia es la primera escuela, donde se sientan las bases de la verdadera educación de los hijos para formar hombres y mujeres de bien, por eso que te dejo mis 5Tips para lograrlo.

PRIMERO. Establece los valores principales en los que educarán a sus hijos y formarán parte de su estilo de vida familiar.
Además es importante que nuestros hijos los conozcan, los reconozcan y los practiquen en su vida cotidiana.

Un estilo de vida es algo que caracteriza a la familia, que le hace único y por eso es tan necesario que lo dejemos bien establecido y muy evidente para que todos los que nos conozcan lo pueda percibir y eso ayude a que nos identifiquemos o que nos demos cuenta que no somos compatibles. Esto nos evitará muchas fricciones innecesarias.
Estos valores se deben establecer lo antes posible, aun cuando nuestros hijos sean muy pequeños para darse cuenta, así crecerán en ese estilo de vida, lo identificarán como lo natural y no les causará conflicto pues serían parte de su forma de vida cotidiana.

Cuando nuestros hijos son más grandes podemos involucrarlos en actividades que relaten o fomenten algún valore en particular. Ya hemos dicho que una buena práctica es el calendario de valores para este fin.

Cuando son ya adolescentes o jóvenes nuestros hijos y queremos implementar estos valores, podemos tomarlos en cuenta e involucrarlos para que sea más fácil que ellos los lleven a la práctica y los asimilen hasta hacerlos propios.

SEGUNDO. Las costumbres familiares son importantes.
¡Tu casa, tus reglas! Sé que tanto papá como mamá vivimos tradiciones y costumbres familiares distintas, pero debemos establecer unas nuevas, que respondan a las necesidades de nuestra familia, porque cada familia es única y por lo mismo tiene necesidades únicas.

Podemos echar mano de algunas tradiciones que vivimos de niños o jóvenes, pero debemos ponerlas en común y como matrimonio decidir cuales vamos a adoptar en nuestra vida familiar.

Es importante saber que puede ser que ninguna de las tradiciones pasadas apliquen en nuestra familia, entonces deberemos inventar las nuestras o adaptar las que ya conocemos para que den el ancho necesario.

Una tradición familiar puede ser algo que nos caracterice como familia, por ejemplo, antes de salir de viaje rezar alguna oración en particular o asistir al templo para encomendar el viaje a Dios.
Hay fechas particulares que requieren tradiciones especiales como el Día de Todos los Santos donde cada familia lo celebrará destino, pero lo que es común es que exaltaremos a nuestros santos y los daremos a conocer para que nuestros hijos puedan seguir su ejemplo en la vida.

La Navidad es otra de estas épocas que requieren de una tradición especial. Pero ¿cómo comienzan las tradiciones? Pues haciendo lo mismo año con año, con gran alegría e ilusión hasta lograr que todos los miembros de nuestra familia nos involucremos en esa actividad en especial.

Recuerda que todo debe estar en el marco de la moral y las buenas costumbres, así serán tradiciones que colaboren a que nuestra familia dé testimonio en medio de la sociedad.

TERCERO. Platica con tus hijos de lo que está mal aunque esté de moda.
Ahora, algunos medios de comunicación contribuyen a que las modas, por muy absurdas que sean, se difundan muy rápido y lleguen hasta lugares inimaginables por la inmediatez de las redes sociales.

Es así que nos pueden llegar modas que los compañeros o amigos de nuestros hijos siguen, pero no ser afines a nuestros valores o ir en contra de la dignidad de la persona y de la seguridad de nuestros hijos.

Por eso es necesario dialogar con nuestros hijos para que comprendan que no debemos hacer todo lo que los otros hacen y si eso implica que no puedan juntarse con algunos compañeros en especial, debemos ser valientes para hacerlo.

Por ejemplo, si todos comen veneno por un reto ¿vamos a permitir que nuestros hijos lo hagan? Y más aún ¿nuestros hijos están obligados a seguir la corriente de estos compañeros solo por encajar en un círculo social?
Por supuesto que no y nuestros hijos deben saber que es más importante hacer lo correcto que hacer lo que todos hacen.

Así que es muy bueno dar bien establecidos los límites y las reglas del juego con nuestros pequeños y que sepan que si tienen dudas siempre estaremos con ellos para que nos pregunten y para darles nuestra opinión de cada situación.

CUARTO. Busca rodearte de familias afines, que tengan valores y principio en común.
Cuando el entorno es adverso es muy difícil y desgastante vivir una vida familiar normal, es por eso que debemos buscar familias afines a nosotros para que nuestros hijos puedan crecer y desarrollarse adecuadamente.

Tener sana convivencia familiar es lo normal y si encontramos familias que también viven este estilo de vida, nuestros hijos lograrán tener amistades con sus mismos valores y crecerán en un ambiente alegre y sano, lo que les generará seguridad en sí mismos y después valencia para vivir correctamente a pesar de lo que la sociedad les proponga.

Y QUINTO. Da testimonio de coherencia.
Sobre todo cuando las condiciones son adversas y las cosas son muy distintas a nuestro estilo de vida. Nuestros hijos necesitan más de nuestra presencia y acompañamiento para que puedan comprender lo que está mal y lo que es un engaño.

En la actualidad hay muchos retos que están presentados de forma atractiva, pero que conllevan trucos que son peligrosos o que van en contra de nuestros valores.

Es necesario que nuestros hijos vean que somos coherentes y que no nos da pena vivir conforme a los valores que escogimos como familia. Y no necesitamos entrar en una dinámica de violencia o agresión, con que seamos firmes y vivimos coherentemente ya estamos dando un gran testimonio tanto personal como de familia.

 

 

¿Sal ecológica?

SALIMAR (Asociación de salinas marinas) ha detectado incoherencias en el Reglamento Europeo sobre producción y etiquetado de productos ecológicos 2018/848, el cual incluye por primera vez la sal. Las observaciones de esta entidad vienen dadas por el informe que un grupo de personas expertas ha realizado por encargo de la Comisión Europea en torno a las técnicas de producción admitidas.

“En dicho informe se permiten métodos de producción que entendemos que no resultan ni beneficiosos para el medio ambiente ni sostenibles. Están, por tanto, en contradicción con el objetivo de las normas de producción ecológica”, afirman fuentes de SALIMAR.

En concreto, cabe explicar que la sal solo puede ser considerada de producción ecológica cuando tiene un origen natural, como agua de mar o salmueras como lagos salados o manantiales y cuando es el resultado de una cristalización solar, es decir, con la única acción del viento y sol y sin el añadido de ningún producto químico.

Por el contrario, desde la asociación especifican que no deberían admitirse técnicas como la minería para obtener sal gema, la disolución de sal gema para crear una salmuera de manera artificial (que implica un gran consumo de agua), la evaporación artificial (por su alto consumo energético y la elevada huella de carbono) o el uso de aditivos y coadyuvantes.

Con todo, se posicionan a favor de certificar con la “Eurohoja” (el sello que garantiza que un alimento en la Unión Europea es ecológico) a la sal marina, cuya explotación genera ecosistemas basados en humedales ricos en biodiversidad y reconocidos como parques protegidos, junto con la sal naturalmente evaporada.

“Para la producción de estas sales no es necesario añadir ningún aditivo. Además, podrían cubrir la demanda potencial de este mineral a nivel europeo. Igual que no podemos aspirar a producir tomates ecológicos en climas donde no funcionan de manera natural dichos cultivos, no podemos esperar que en todas las regiones de Europa sean productoras de sal ecológica”, concluyen.

Jesús Domingo

 

 

Reconocer los errores en el pasado

No salía de su asombro el secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE) al ser preguntado por la polémica mediática en torno a la carta del Papa con motivo del bicentenario de la independencia de México. Por cierto, de la lectura del texto, de solo un folio, de ningún modo se deduce la enrevesada interpretación que sitúa al Pontífice del lado de las corrientes indigenistas frente a la malvada potencia colonizadora, España.

Lo que ha hecho el Papa ha sido “reconocer los errores en el pasado”, por los que tanto él como San Juan Pablo II y Benedicto XVI han pedido perdón. Hubo abusos, pero eso no impide valorar la gesta de la evangelización llevada a cabo por los españoles, que los Papas no han dejado nunca de ensalzar.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Sobre la Fe

Recientemente, saltó a la Prensa la beatificación de 127 mártires en Córdoba. Europa press ( 14-10-2021) destaca estas palabras del Obispo: "fueron asesinados por odio a la fe. (…) y se distinguían porque hacían el bien a los demás".
La fe agrada a Dios  y salva, no debe confundirse con la simple creencia y las obras la acreditan. El Apóstol Santiago afirma: “También los demonios creen, y tiemblan. Pero, ¿estás dispuesto a admitir, oh hombre vano, que la fe sin obras es estéril?…” (Santiago, 2, 1-26). “Fe es fiarse”, repetía el Venerable Padre Tomás Morales. El que tiene Fe está persuadido de que Dios es su Padre, un Padre amoroso y Todopoderoso, en quien puede confiar. La respuesta a ese amor debe ser el agradecimiento y la correspondencia ( jamás agradeceremos bastante). La fe es viva: de ella brota la esperanza y el amor a Dios, que, si es verdadero, es inseparable del amor al prójimo. Pero no se queda ahí: de las virtudes teologales ( fe, esperanza y caridad) nace la paz interior, aún en los momentos más duros. Por eso, los mártires a causa de la fe mueren con paz y perdonando a sus verdugos.

Vivir la fe con todas sus consecuencias es el camino de la Vida Eterna, de la Felicidad perpetua. La eternidad es  lo único cierto que tenemos, y es mucho lo que nos va en no perdernos. Pensemos: “De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma…? ¿ Y qué podrá dar el hombre a cambio de su alma?” ( Marcos, 8, 36)

Josefa Romo

 

Una experiencia de gracia

El pasado domingo, al volver a casa, después de estar fuera durante todo el fin de semana, me encontré con un amigo que volvía de hacer un largo tramo del Camino de Santiago, me impresionaron algunas de las cosas que me contó. Recuerdo que la celebración del Año Santo Compostelano y el retorno de los peregrinos al Camino de Santiago suponen una oportunidad para volver a avivar las raíces. El cansancio del andar, la variedad de paisajes y el encuentro con personas de otra nacionalidad abren a los peregrinos, fue el caso de mi amigo, a lo más profundo y común que nos une a los seres humanos, siempre en búsqueda, necesitados de verdad y de belleza, de una experiencia de gracia, de caridad y de paz, de perdón y de redención; experiencias todas ellas con las que se ha ido configurando a lo largo de los siglos lo mejor de nuestro viejo continente. Gracias Antonio por transmitirme tu experiencia y al Camino de Santiago que tú has recorrido y que tanto te ha servido.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Contra la objeción de conciencia

No satisfecha con que el aborto sea libre en España, la ministra de Asuntos Sociales, Irene Montero, ha puesto en marcha la maquinaria informativa y legislativa para dificultar y limitar al máximo la objeción de conciencia de los médicos en España. A través de un mensaje en las redes sociales, Irene Montero justificaba la reforma urgente de la ley del aborto, actualmente una de las más radicales de Europa, en el hecho de que muchos médicos ejercen su derecho a la objeción de conciencia. Según ella “el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos debe estar blindado por ley”, algo de más que dudosa constitucionalidad, y que revela la intención de atacar un derecho esencial en una sociedad libre y democrática, como es la objeción de conciencia, que ya actualmente sufre importantes trabas burocráticas.

Juan García. 

 

Introducción al mundo del cuento, relatos y leyendas

    Aun cuando en mis libros publicados, sobre todo en "CUENTOS Y RELATOS" (1999); hay cuentos y no pocos; tengo otros en mi Web 

     El cuento, el relato, la leyenda, el proverbio, el mito, la conseja, en resumen, todo cuanto de fantasía viene transmitiendo el hombre de todas las épocas, de todas las religiones y de todas las razas, idiomas o civilizaciones; suele ser (es) una de las mejores y más sólidas bases filosóficas (y por tanto de sabiduría) que posee la Humanidad. Es algo así como "una inagotable fuente" de experiencias y sabiduría consecuente de ellas y que a lo largo del tiempo y el espacio "ha vivido algún hombre o mujer" (no se olvide ésto) y las que de mil formas diferentes nos vienen a decir que el hombre siempre es el mismo, que intrínsecamente poco varía a lo largo de ese tiempo y espacio antes mencionados, salvo excepciones individuales o de "no grandes grupos o colectivos".

     Para que esa sabiduría que es "como el alma" de todos los hombres y mujeres de buena voluntad que han existido, existen y existirán... se transmita de generación en generación y que ella traspase cualquier tipo "de fronteras" lingüísticas, políticas o religiosas, fue necesario que "ese alma inteligente que posee la Humanidad", inventase todo tipo de comunicados en forma fantástica o alegórica "más o menos directa"; los que sin embargo son los vehículos mejores para transmitir las etapas sucesivas que van marcando el paso del hombre, por las civilizaciones que conocemos y muchas otras que "estamos empezando a conocer ahora" y otras muchas que nunca conoceremos por cuanto se perdieron en la inmensidad del pasado; puesto que no olvidemos, que el hombre como tal, vive en éste planeta desde hace millones de años y nosotros apenas tenemos constancia de unos pocos de miles de ellos, por tanto... ¿qué ocurrió en la inmensidad del tiempo anterior a esa historia que más o menos creemos conocer hoy?... otro misterio que como tal nos está vedado el conocer:

     Pero como he hablado o nombrado a la inteligencia o mejor aún, he dicho y mantengo, "lo de alma inteligente", conviene saber que esa inteligencia "pura", nunca tendrá barreras definitivas ya que: La inteligencia es como "el agua que fluye sin parar"; se le pueden poner diques, pero al final rebasa éstos y termina por "regar o inundar todos los campos" y al igual que no existen barreras para "ésta agua"... tampoco las hay para la verdadera inteligencia, la que tarde o temprano se impondrá en bien de todos y que es lo que pretende siempre esa inteligencia pura.

     Pero volvamos "al cuento, el relato, el proverbio, etc.; puesto que de esa "sutil" forma de comunicar, no se "hiere" al tirano, no se quebrantan "dogmas" establecidos, no se conmueven "los inamovibles pilares de status caducos o en decadencia", no se provocan "guerras ni revoluciones"... sin embargo se consigue el que "la evolución verdadera no se detenga ni muera nunca" y perviva mientras llega y sea posible la reevolución; y digo y repito reevolución (con dos es), puesto que ello es lo opuesto a lo que significa revolución, que hasta aquí ha sido "el destruir todo y edificar de nuevo"; cuando lo sabio sería y será, el aprovechar todo lo aprovechable de lo denominado "viejo" y sobre esa plataforma siempre imprescindible, seguir edificando una sociedad mucho mejor y ello irlo haciendo (siempre) de forma continua.

     Por todo ello... "siempre hay en la senda verdaderamente humana", alguien que recoge y transmite y que incluso crea y aporta casi siempre algo... y así, de esta lenta forma, el verdadero "caminar del ser humano", nunca se detiene. Puede ocurrir el que existan períodos más o menos largos de "parálisis", de aparente involución, pero ello es sólo aparentemente; siempre aparecerán y encontraremos los verdaderos núcleos humanos de la verdadera continuidad de... "ese saber que no se sabe nada"... como afirmara el clásico y sabio griego cual fuera Sócrates.

     Y al nombrar a Sócrates, me viene a la memoria y lo reflejo como paradoja y por cuanto significó, el que gracias a los árabes y al movimiento religioso que creara Mahoma, nos llegasen muchos de los libros (o traducciones de los mismos) que recogieron la sabiduría griega o "helenismo"; lo que afirma cuanto antes he dicho puesto que es en base a esa dominación islámica, cómo se devuelve a la civilización denominada occidental, mucho de lo que ella misma había perdido o destruido temerariamente, lo que demuestra que "esa inteligencia pura o alma humana", siempre tiene resortes para "ir colocando las cosas en su sitio", puesto que si valoramos o comparamos ese hecho (civilizatorio por demás) y que nos restituyen los árabes ya islamizados y los que igualmente, nos aportan en las matemáticas el número cero (desconocido por los romanos y los chinos, entre otras civilizaciones) y otras muchas cosas más y valoramos lo que hoy está ocurriendo "aquí mismo frente a nosotros" (en Argelia) y otras muchas zonas donde hoy domina un Islam mucho "más estrecho", que el que llevó a nuestra Andalucía a ser "el faro y guía de Occidente" hace ya más de mil años... podremos apreciar que siempre "existe algo" que está por encima "de los techos humanos" y que de alguna manera, siempre guía al hombre de todas las épocas.

       Hoy y al parecer "los cuentos y relatos que verdaderamente han enriquecido al hombre a lo largo del tiempo"... están ausentes y por contra se han impuesto los de tipo adaptado a la alta tecnología y los que yo dudo sirvan para de verdad, enriquecer la mentalidad del que los ve; puesto que esa es otra de las dificultades de hoy, ya que todo o casi todo se ha adaptado a las imágenes y al ordenador electrónico y es claro que ya todo "se da servido" y a la imaginación se le deja muy poco espacio si es que se le deja alguno y lo interesante (pienso) es todo lo contrario; o sea que "las imágenes" se las debe crear el propio individuo a través del relato que oye (porque se lo cuentan) o que lee por sí mismo si ya está capacitado para ello; y es entonces cuando se le despierta su propia inteligencia y quiere saber más y por ello preguntará siempre y seguirá leyendo y oyendo, que es como mejor se enriquece el yo individual... "eso de que una imagen vale más que mil palabras, es una de las grandes mentiras que se nos han querido inculcar, puesto que por buena y clara que sea una imagen, siempre necesitará palabras y muchas, para explicar lo que la imagen (que es muda no lo olvidemos) no podrá nunca transmitir como la palabra"... recordemos que "el Gran Libro de Occidente" (o sea la Biblia) arranca primero y dice... "que primero fue El Verbo y fue la voz de Dios la que dijo... "Hágase la Luz y la Luz fue hecha".

     Por otra parte cómo reflejar en "esa imagen que vale más que mil palabras"... las palabras Dios, madre, padre, hermano, amor, amistad, odio, dolor, gozo, felicidad, infinito, Creación, Cosmos, Universo y... ¿cuantas más podríamos añadir?... nó, es incluso el idioma más desarrollado el que está falto -muy falto- "de las palabras necesarias para aclarar o definir conceptos hasta el grado en que ello sería necesario para un completo entendimiento"...?

     Por ello son necesarios los cuentos, fantasías, relatos y demás comunicados "velados", puesto que ellos son las palancas imprescindibles para mover la inteligencia e ir andando el camino hasta llegar a esa... "inteligencia pura  la que antes hablé".

 En Jaén: 31 Diciembre 1996

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí más)