Las Noticias de hoy 11 Octubre 2021

Enviado por adminideas el Mar, 12/10/2021 - 13:05

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 12 de octubre de 2021      

Indice:

ROME REPORTS

Misa apertura Sínodo. El Papa aconseja a los obispos "encontrar", "escuchar" y "discernir"

Ángelus, Papa: “la fe no es algo mecánico o comercial, es don y gratuita”

El Papa a políticos: “energía limpia, lucha contra el hambre y sostenibilidad”

El Papa a los participantes de la 60ª marcha por la paz Perugia-Asís

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR* : Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del martes: limpiar por dentro

“Hemos de meditar la historia de Cristo” : San Josemaria

San Josemaría a la Virgen del Pilar: «¡Señora, que sea!»

Santificar el descanso : F. J. López Díaz – C. Ruiz Montoya

Mons. Ocáriz pide secundar generosamente la petición del Papa para este mes de octubre

Santo Rosario Meditado : San Josemaría

Abusos sexuales en Francia : Mario Arroyo.

Los católicos y la opinión pública : Acción Familia

Sexualidad: Unidad de la Persona : encuentra.com

Para no ser esclavo | ¿Soy realmente libre? : José Martínez Colín

El coraje de la conciencia : Jesús Acerete

Dios nos quiere conectados a la vida : Jesús D Mez Madrid

La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia. : Josefa Romo

El amor es hermoso : Pedro García

El atraco educativo : JD Mez Madrid

Luz, agua, basura; o el “robo autorizado” : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

 

Misa apertura Sínodo. El Papa aconseja a los obispos "encontrar", "escuchar" y "discernir"

El Papa Francisco preside la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021 y se detiene en 3 verbos que considera necesarios para que los Obispos caminen en la misma dirección: Encontrar, escuchar y discernir.

 

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

“Una persona, un hombre rico, corrió hacia Jesús mientras Él «iba de camino»”. Con este pasaje del Evangelio según Marcos, 10,17, el Pontífice ha iniciado su homilía esta mañana durante la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos 2021 en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Pero, ¿por qué este pasaje? El Papa Francisco ha explicado que muchas veces los Evangelios nos presentan a Jesús “en camino”, acompañando al hombre en su marcha y escuchando las preguntas que pueblan e inquietan su corazón y ha asegurado que “hacer sínodo” significa: “caminar juntos en la misma dirección”. Es por ello que ha invitado a los obispos, las religiosas, los religiosos, las hermanas y hermanos laicos y todos los bautizados a practicar 3 verbos que considera necesarios para que se pueda cumplir ese “caminar juntos” y que son: “Encontrar, escuchar, discernir”, porque – tal y como ha explicado – Jesús “en primer lugar encontró en el camino al hombre rico, después escuchó sus preguntas y finalmente lo ayudó a discernir qué tenía que hacer para heredar la vida eterna”.

Encontrar

“El Evangelio comienza refiriendo un encuentro: Un hombre se encontró con Jesús y se arrodilló ante Él, haciéndole una pregunta decisiva: «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».”

El Papa Francisco ha leído este pasaje del Evangelio para explicar el verbo “encontrar” que ha recomendado practicar a los obispos. Ha dicho que se trata de una pregunta muy importante que exige atención, tiempo, disponibilidad para encontrarse con el otro y dejarse interpelar por su inquietud y que Jesús sabe que un encuentro puede cambiar la vida.

Por ello, declara a quienes comienzan este camino sinodal que están llamados a ser expertos en el arte del encuentro: “No en organizar eventos o en hacer una reflexión teórica de los problemas, sino tomarnos tiempo para estar con el Señor y favorecer el encuentro entre nosotros. Un tiempo para dar espacio a la oración, a la adoración, a lo que el Espíritu quiere decir a la Iglesia; para enfocarnos en el rostro y la palabra del otro, encontrarnos cara a cara, dejarnos alcanzar por las preguntas de las hermanas y los hermanos”.

Escuchar

“Un verdadero encuentro sólo nace de la escucha. Jesús, en efecto, se puso a escuchar la pregunta de aquel hombre y su inquietud religiosa y existencial. No dio una respuesta formal, no ofreció una solución prefabricada, no fingió responder con amabilidad sólo para librarse de él y continuar su camino. Lo escuchó.”

El segundo verbo que el Papa a propuesto a los obispos es “escuchar”. “Jesús – dice el Papa – no tiene miedo de escuchar con el corazón y no sólo con los oídos”, de hecho – puntualiza – “cuando escuchamos con el corazón sucede esto: el otro se siente acogido, no juzgado, libre para contar la propia experiencia de vida y el propio camino espiritual”. Por ello, pide hoy a la Iglesia que se pregunte en este itinerario sinodal: ¿cómo estamos con la escucha? ¿Cómo va “el oído” de nuestro corazón? ¿Permitimos a las personas que se expresen, que caminen en la fe aun cuando tengan recorridos de vida difíciles, que contribuyan a la vida de la comunidad sin que se les pongan trabas, sin que sean rechazadas o juzgadas? “Hacer sínodo – subraya el Papa – es ponerse en el mismo camino del Verbo hecho hombre, es seguir sus huellas, escuchando su Palabra junto a las palabras de los demás” y hoy el Espíritu nos pide “que nos pongamos a la escucha de las preguntas, de los afanes, de las esperanzas de cada Iglesia, de cada pueblo y nación. Y también a la escucha del mundo, de los desafíos y los cambios que nos pone delante. No insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas. Escuchémonos”.

Discernir

“Jesús intuye que el hombre que tiene delante es bueno, religioso y practica los mandamientos, pero quiere conducirlo más allá de la simple observancia de los preceptos. En el diálogo, lo ayuda a discernir. Le propone que mire su interior, a la luz del amor con el que Él mismo, mirándolo, lo ama (cf. v. 21), y que con esta luz discierna a qué está apegado verdaderamente su corazón.”

Por último, el tercer verbo que propone el Pontífice es “discernir”. Francisco explica que “el encuentro” y “la escucha recíproca” no son algo que acaba en sí mismo, que deja las cosas tal como están, al contrario, “cuando entramos en diálogo, iniciamos el debate y el camino, y al final no somos los mismos de antes, hemos cambiado” ha dicho el Papa.

La ultima invitación del Papa a los obispos es que entiendan el sínodo “como un camino de discernimiento espiritual”, que se realiza en la adoración, en la oración, en contacto con la Palabra de Dios; pues es “la Palabra – señala – la que nos abre al discernimiento y lo ilumina, orienta el Sínodo para que no sea una “convención” eclesial, una conferencia de estudios, un congreso político o un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu Santo”.

El Papa concluye su homilía asegurando que Jesús, como hizo con el hombre rico del Evangelio, “nos llama en estos días a vaciarnos, a liberarnos de lo que es mundano, y también de nuestros modelos pastorales repetitivos; a interrogarnos sobre lo que Dios nos quiere decir en este tiempo y en qué dirección quiere orientarnos”.  

 

 

Ángelus, Papa: “la fe no es algo mecánico o comercial, es don y gratuita”

Hoy el Papa Francisco nos pide que reflexionemos sobre que es la fe para nosotros: “Si es principalmente un deber o una moneda de cambio, estamos muy mal encaminados, porque la salvación es un don y no un deber, es gratis y no se puede comprar”.

 

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Este mediodía el Papa Francisco ha presentado la liturgia de hoy en la que el Evangelio de Marcos nos propone el encuentro entre Jesús y el joven rico y el cual “nos permite hacer un test sobre la fe” ha dicho el Papa asomado desde el balcón del Palacio Apostólico antes de rezar a nuestra Madre del Cielo.

La fe no es un “debo-hago-obtengo”

El Papa nos ha pedido que nos fijemos en los verbos que usa el joven rico cuando le pregunta a Jesús: “¿Qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?”. El joven usa los verbos: “he de hacer – para tener”. “Esta es su religiosidad: un deber, un hacer para tener; hago algo para conseguir lo que necesito. Pero esta es una relación comercial con Dios, un do ut des” asegura el Papa.

“La fe, en cambio, no es un rito frío y mecánico, un “debo-hago- obtengo”, sino una cuestión de libertad y amor” ha puntualizado el Pontífice. Por tanto, la primera pregunta del test sobre la fe – dice el Papa – es: “¿qué es la fe para mí?”. “Si es principalmente un deber o una moneda de cambio, estamos muy mal encaminados, porque la salvación es un don y no un deber, es gratis y no se puede comprar” explica el Papa, por tanto, lo primero que hay que hacer es “deshacerse de una fe comercial y mecánica, que insinúa la falsa imagen de un Dios contable y controlador, no un padre”.  Y muchas, muchas veces en la vida - dice - "podemos experimentar esta relación de fe comercial: hago esto porque Dios me da esto".

La fe hay que revitalizarla buscando la mirada de Dios

El Papa ha insistido en que la fe “no de un deber, no de algo que hay que hacer, sino de una mirada de amor que ha de ser acogida”. De este modo – ha puntualizado – “la vida cristiana resulta hermosa, si no se basa en nuestras capacidades y nuestros proyectos, sino en la mirada de Dios”. Por tanto, la segunda pregunta del test sobre la fe que el Papa nos invita a hacernos es: “¿Está tu fe cansada y quieres revitalizarla?” e inmediatamente el Papa ha respondido: “Busca la mirada de Dios: ponte en adoración, déjate perdonar en la Confesión, párate ante el Crucifijo”.

A menudo hacemos lo mínimo indispensable, mientras que Jesús nos invita a hacer lo máximo posible

Después de la pregunta y la mirada hay —tercer y último pasaje— una invitación de Jesús, que le dice: «Solo una cosa te falta». ¿Qué le falta a ese hombre rico? “El don, la gratuidad” ha dicho el Papa, y esto – ha señalado – “es lo que quizás también nos falta a nosotros, pues a menudo hacemos lo mínimo indispensable, mientras que Jesús nos invita a hacer lo máximo posible. ¡Cuántas veces nos conformamos con los deberes —los preceptos y alguna oración—, mientras Dios, que nos da la vida, nos pide impulsos de vida!”.  

La tercera pregunta del test sobre la fe que propone el Santo Padre es: “¿Cuál es la situación de mi fe? ¿La vivo como algo mecánico, como una relación de deber o de interés con Dios?”. Para el Pontífice, una fe sin don y sin gratuidad “es incompleta”, "es una fe débil y enferma" que “podríamos compararla con un alimento rico y nutritivo que carece de sabor, o con un partido bien jugado, pero sin goles” ha concluido.

 

El Papa a políticos: “energía limpia, lucha contra el hambre y sostenibilidad”

El Santo Padre se reúne con los con parlamentarios que preparan la cumbre climática de la ONU COP26 de Glasgow y hace un fuerte llamamiento a los políticos del mundo: “les pido que promuevan una acción hacia una conversión ecológica y educativa con solidaridad y responsabilidad y para ello necesitamos leyes urgentes, sabias y justas”.

 

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Este mediodía el Santo Padre se ha reunido con los participantes del Encuentro Interparlamentario hacia la COP26 en el Aula Pablo IV del Vaticano, luego de su encuentro el pasado 4 de octubre con varios líderes religiosos y científicos en el que firmó un llamamiento conjunto con vistas a la COP26. Hoy, el Papa Francisco ha recordado dicho llamamiento a los políticos del mundo y a cuantos están llamados a ocupar puestos de gran responsabilidad en las distintas esferas de la sociedad.

“En esa ocasión, animados por un espíritu de fraternidad, pudimos percibir una fuerte convergencia de todas las diferentes voces en la expresión de dos aspectos. Por un lado, el dolor por el grave daño causado a la familia humana y a su casa común; por otro, la urgente necesidad de iniciar un cambio de rumbo capaz de pasar de forma decidida y convincente de la cultura del descarte, imperante en nuestra sociedad, a una cultura del cuidado” ha dicho el Papa.

El Papa ha explicado que, aunque se trata de un reto exigente y complejo, “la humanidad tiene los medios para afrontar esta transformación, que requiere una verdadera conversión interior y la firme voluntad de emprenderla”. Y la requiere, sobre todo – ha puntualizado – “de quienes están llamados a ocupar puestos de gran responsabilidad en las distintas esferas de la sociedad”.

Retos, acción, ejemplo y educación

En su discurso, Francisco ha recordado que en el llamamiento conjunto que han firmado, y que idealmente les confío al entregarlo a los presidentes de las dos cámaras del Parlamento italiano, “hay muchos compromisos que pretendemos asumir en el ámbito de la acción y el ejemplo, así como en el de la educación”. En efecto, el Papa ha asegurado que estamos ante un importante reto educativo, porque "todo cambio necesita un recorrido educativo para hacer madurar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora".

Llamamiento del Papa a los gobiernos del mundo

Francisco lo ha dicho claro: “pido a los gobiernos que adopten rápidamente una vía que limite el aumento de la temperatura media mundial y que promuevan una acción valiente, reforzando también la cooperación internacional”. Y en concreto, les pide que “promuevan la transición a la energía limpia; que adopten prácticas de uso sostenible de la tierra que preserven los bosques y la biodiversidad; que promuevan sistemas alimentarios que respeten el medio ambiente y las culturas locales; que continúen la lucha contra el hambre y la malnutrición; y que apoyen estilos de vida, consumo y producción sostenibles”.

El Papa ha explicado que se trata de una transición hacia un modelo de desarrollo más integral y completo, basado en la solidaridad y la responsabilidad y en la que cada uno “tiene su papel”, “y el de los parlamentarios es especialmente significativo, yo diría que decisivo” ha subrayado. Además, ha dicho que este “cambio de rumbo” tan exigente como el que tenemos ante nosotros requiere “una gran sabiduría, clarividencia y sentido del bien común, que son virtudes fundamentales de la buena política”.

Por último, ha expresado su deseo de que el trabajo en el período previo a la COP26 “se vea iluminado por dos importantes "faros": el faro de la responsabilidad y el faro de la solidaridad” y para ello – ha concluido – “necesitamos leyes urgentes, sabias y justas”.

 

El Papa a los participantes de la 60ª marcha por la paz Perugia-Asís

Se cumplen 60 años de la iniciativa que cada año involucra a miles de personas en un viaje que hace visible el deseo común de un mundo más fraterno.

 

Ciudad del Vaticano

Frente a una humanidad que sufre las consecuencias de la Covid, el cambio climático, las guerras y la violencia sin fin, la edición de este año propone el lema "Me importa" como compromiso y criterio diario.

“Me interesa, asumo mi responsabilidad, tengo cuidado” son muchas de las maneras en que se puede interpretar el tema de este la marcha de este año.

La cultura del cuidado es el camino que conduce a la paz

El papa Francisco ha dirigido un mensaje al arzobispo Domenico Sorrentino en el que saluda a los participantes de la 60ª edición de la Marcha por la Paz y expresa su alegría porque el tema elegido para este año sea "El cuidado como nuevo nombre de la paz".

Francisco subraya que “En el hecho de que el valor del cuidado de los demás y del medio ambiente sea hoy ampliamente compartido, podemos reconocer un signo positivo de los tiempos, que la crisis de la pandemia ha contribuido a poner en evidencia”.

Igualmente insiste el Papa en “que la cultura del cuidado es un camino, incluso el principal camino que conduce a la paz (cf. Mensaje para la 54ª Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2021)”.

Las virtudes de la cultura del cuidado

El Papa resalta que “El cuidado, de hecho, es lo contrario de la indiferencia, del descarte, de la violación de la dignidad del otro, es decir, de esa anticultura que está en la raíz de la violencia y la guerra”.

Si potenciáramos la cultura del cuidado, afirma Francisco, los Estados no gastarían enormes cantidades de dinero en sostener guerras, lo cual califica de “escandaloso”.

“Por eso es más necesario que nunca recorrer el camino del cuidado: no una vez al año, sino todos los días, en lo concreto de la vida cotidiana, con la ayuda de Dios que es el padre de todos y que cuida de todos, para que aprendamos a vivir juntos como hermanos. Con esta viva esperanza invoco la intercesión de San Francisco de Asís y envío mi bendición a todos”, dice el papa Francisco.

 

 

NUESTRA SEÑORA DEL PILAR*

Fiesta (en España)

— La devoción a la Virgen del Pilar.

— La Virgen va por delante en toda evangelización, en todo apostolado personal. Contar con Ella.

— Firmeza y caridad a la hora de propagar la fe.

I. Me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí1.

Según una antiquísima y venerada tradición, la Virgen, cuando aún vivía, se apareció en carne mortal al Apóstol Santiago el Mayor en Zaragoza, acompañada de ángeles que traían una columna o pilar como signo de su presencia.

En la aparición, Nuestra Señora consoló y reconfortó al Apóstol Santiago, a quien prometió su asistencia materna en la evangelización que estaba llevando a cabo en España. Desde entonces, el Pilar es considerado como «el símbolo de la firmeza de fe»2; a la vez, nos indica el camino seguro de todo apostolado: Ad Iesum per Mariam, a Jesús, por María. La Virgen es el pilar firme, los cimientos seguros, donde se asienta la fe y donde esta fe se guarda3. «Por medio de ella, a través de muy diversas formas de piedad, ha llegado a muchos cristianos la fe en Cristo, Hijo de Dios y de María». Son sostenidos «por la devoción a María, hecha así columna de esa fe y guía segura hacia la salvación»4.

Al ver tantas naciones y pueblos diversos que celebran hoy esta fiesta y al contemplar su amor a la Virgen podemos ver cumplidas las palabras de la Sagrada Escritura: Eché raíces entre un pueblo grande, en la porción del Señor, en su heredad. Crecí como cedro del Líbano y del monte Hermón, me he elevado como palmera de Engadí y como rosal de Jericó, como gallardo olivo en la llanura y como plátano junto al agua. Exhalé fragancia como el cinamomo y la retama, y di aroma como mirra exquisita, como resina perfumada, como el ámbar y el bálsamo, como nube de incienso en el santuario5. Su devoción se ha extendido por todas partes.

La fiesta de hoy es una excelente ocasión para pedir, por su mediación, que la fe que Ella alentó desde el principio se fortalezca más y más, que los cristianos seamos testigos tanto más firmes cuanto mayores sean las dificultades que podamos encontrar en el ambiente del trabajo, de las personas con las que habitualmente nos relacionamos, o en nosotros mismos. Esto nos consuela: si hemos de enfrentarnos a obstáculos más grandes, más gracia nos obtendrá Nuestra Señora para que salgamos siempre triunfadores.

Le pedimos hoy ser pilares seguros, cimiento firme, donde se puedan apoyar nuestros familiares y nuestros amigos. Dios todopoderoso y eterno le rogamos en la Misa propia de esta fiesta que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido un amparo celestial a cuantos la invocan con la secular advocación del Pilar; concédenos, por su intercesión, fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor6.

II. Tú permaneces como la columna que guiaba y sostenía día y noche al pueblo en el desierto7.

En el libro del Éxodo se lee cómo Yahvé precedía al pueblo en el desierto, de día como una columna en forma de nube para indicarle el camino, y de noche como una columna de fuego para alumbrarle8. En el Libro de la Sabiduría se señala: Y en lugar de tinieblas encendiste una columna, que le diste para su camino, un sol que no les quemaba, para una gloriosa peregrinación9.

La Virgen fue quien marchó delante en la evangelización de los comienzos, alumbrando el camino, y es quien ahora va primero, iluminando nuestro propio camino y el apostolado personal que como cristianos corrientes realizamos en nuestra familia, en el trabajo y en los ambientes que frecuentamos. Por eso, cuando nos proponemos acercar a un familiar o a un amigo a Dios, lo encomendamos en primer lugar a Nuestra Señora. Ella quita obstáculos y enseña el modo de hacerlo. Cada uno de nosotros, quizá, ha experimentado esta poderosa ayuda de la Virgen. «Sí, tenemos como guía una columna que acompaña al nuevo Israel, a la Iglesia, en su peregrinar hacia la Tierra prometida, que es Cristo el Señor. La Virgen del Pilar es el faro esplendente, el trono de gloria, que guía y consolida la fe de un pueblo que no se cansa de repetir en la Salve Regina: Muéstranos a Jesús»10.

La evangelización iniciada en cada lugar del mundo, hace siglos o pocos años, no terminará hasta el fin de los tiempos. Ahora nos toca a nosotros llevarla a cabo. Para eso hemos de saber comprender a todos de corazón. Con más comprensión cuanto más distantes se encuentren de Cristo, con una caridad grande, con un trato amable, sin ceder en la conducta personal ni en la doctrina que hemos recibido a través del canal seguro de la Iglesia.

Acudamos a Nuestra Señora pidiéndole luz y ayuda en esas metas apostólicas que nos proponemos para llevar a cabo la vocación apostólica recibida en el Bautismo. Acudamos a Ella a través del Santo Rosario, especialmente en este mes de octubre el mes del Rosario, visitemos sus santuarios y ermitas, ofreciéndole algún pequeño sacrificio, que Ella recoge sonriendo y lo transforma en algo grande. Dirigirnos a Ella en petición de ayuda es un buen comienzo en todo apostolado.

En esa acción evangelizadora que cada cristiano debe llevar a cabo de modo natural y sencillo, debemos tenerla a Ella como Modelo. Miremos su vida normal: veremos su caridad amable, el espíritu de servicio que se pone de manifiesto en Caná, en la presteza con que ayuda a su prima Santa Isabel... Debemos contemplar su sonrisa habitual, que la hacía tan atrayente para las personas que habitualmente la trataban... Así hemos de ser nosotros.

III. Siguiendo la Misa propia de esta advocación mariana, pedimos también hoy al Señor que nos conceda, por intercesión de Santa María del Pilar, permanecer firmes en la fe y generosos en el amor11.

Le suplicamos ser firmes en la fe, el tesoro más grande que hemos recibido. Saber guardarla en nosotros y en quienes especialmente Dios ha puesto a nuestro cuidado de todo aquello que la pueda dañar: lecturas inconvenientes, programas de televisión que poco a poco van minando el sentido cristiano de la vida, espectáculos que desdicen de un cristiano...; guardarla sin ceder en lo que fielmente nos ha transmitido la Iglesia, manteniendo con fortaleza esa buena doctrina ante un ambiente que en aras de la tolerancia se muestra en ocasiones intolerante con esos principios firmes en los que no cabe ceder, porque son los cimientos en los que se apoya toda nuestra vida. Resistid firmes en la fe12, exhortaba San Pedro a los primeros cristianos en un ambiente pagano, parecido al que en algunas ocasiones podemos encontrar nosotros. Ceder en materia de fe o de moral, por no llevarse un mal rato, por limar aristas, por puro conformismo y cobardía, ocasionaría un mal cierto a esas personas que, tal vez un poco más tarde, verán la luz en nuestro comportamiento coherente con la fe de Jesucristo.

En un ambiente en el que quizá abundan la debilidad y la flaqueza, esta firmeza ha de ir acompañada por la generosidad en el amor: el saber entendernos con todos, incluso con quienes no nos comprenden o no quieren hacerlo, o tienen ideas sociales y políticas distintas u opuestas a las nuestras, con personas de elevada cultura o con aquellos que apenas saben leer..., manteniendo siempre una actitud amable compatible con la firmeza cuando sea necesaria, que nace de un corazón que trata a Dios diariamente en la intimidad de la oración.

Si la primera evangelización, en España y en todas partes, se realizó bajo el amparo de la Virgen, esta nueva evangelización de las naciones que están cimentadas desde su origen en principios cristianos también se realizará bajo su amparo y ayuda, como la columna que guiaba y sostenía día y noche en el desierto al Pueblo elegido. Ella nos lleva a Jesús, que es nuestra Tierra prometida; «es lo que realiza constantemente, como queda plasmado en el gesto de tantas imágenes de la Virgen... Ella con su Hijo en brazos, como aquí en el Pilar, nos lo muestra sin cesar como el Camino, la Verdad y la Vida»13. «Para eso quiere Dios que nos acerquemos al Pilar escribía San Josemaría Escrivá al terminar de relatar algunos pequeños sucesos de su amor a la Virgen en este santuario mariano: para que, al sentirnos reconfortados por la comprensión, el cariño y el poder de nuestra Madre aumente nuestra fe, se asegure nuestra esperanza: sea más viva nuestra preocupación por servir con amor a todas las almas. Y podamos, con alegría y con fuerzas nuevas, entregarnos al servicio de los demás, santificar nuestro trabajo y nuestra vida: en una palabra, hacer divinos todos los caminos de la tierra»14.

Hoy, en su fiesta, nos acercamos con el corazón al Pilar y le pedimos a Nuestra Señora que nos guíe siempre, que sea la seguridad en la que se apoya nuestra vida.

1 Antífona de comunión, Lc 1, 48. — 2 Juan Pablo II, Homilía en Zaragoza, 6-XI-1982. — 3 ídem, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 27. — 4 ídem, Homilía en Zaragoza, cit. — 5 Eclo 24, 16-21. — 6 Oración colecta de la Misa propia del día. — 7 Sab 18, 3; Ex 13, 21-22. — 8 Cfr. Ex 13, 21. — 9 Sab 18, 3. — 10 Juan Pablo II, Ángelus 15-XI-1987. — 11 Oración sobre las ofrendas de la Misa propia del día. — 12 cfr. 1 Pdr 5, 9. — 13 Juan Pablo II, Homilía en Zaragoza, cit. — 14 San Josemaría Escrivá, Recuerdos del Pilar, Folleto MC n. 119, p. 47.

Según una venerada tradición, la Santísima Virgen se manifestó en Zaragoza sobre una columna o pilar, signo visible de su presencia. Desde antiguo se tributó en aquel lugar culto a la Madre de Dios y en su honor se edificó primero una iglesia y luego la actual basílica, centro de peregrinación de España especialmente y del mundo hispánico. Pío XII otorgó a todas las naciones de América del Sur la posibilidad de celebrar en este día la misma Misa particular que se celebra en España.

 

Evangelio del martes: limpiar por dentro

Comentario del martes de la 28º semana del tiempo ordinario. “El fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer”. A diferencia del fariseo, nuestro motivo de sorpresa ha de ser descubrir cómo Jesús nos busca para purificar una y otra vez nuestro corazón.

COMENTARIOS AL EVANGELIOf

 

 Evangelio (Lc 11,37-41)

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, cierto fariseo le rogó que comiera en su casa. Entró y se puso a la mesa. El fariseo se quedó extrañado al ver que Jesús no se había lavado antes de la comida. Pero el Señor le dijo:

— Así que vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el plato, pero vuestro interior está lleno de rapiña y de maldad.

 

¡Insensatos! ¿Acaso quien hizo lo de fuera no ha hecho también lo de dentro? Dad, más bien, limosna de lo que guardáis dentro, y así todo será puro para vosotros.


Comentario

Aquel fariseo debió de quedar maravillado de las enseñanzas que acababa de escuchar y tuvo la audacia de invitar a comer a Jesús, quien no pudo decir que no ante la insistente súplica. Debió de entablarse tal confianza entre los dos que Jesús rompió el habitual protocolo de la purificación de sus manos, pues, como él ya había dicho a algunos fariseos y escribas, “comer sin lavarse las manos, no hace impuro al hombre” (Mateo 15,20). Pero ese pequeño detalle escandalizó al fariseo: aquella sincera admiración ante el maestro por la grandeza de su doctrina se mutó repentinamente en severa crítica a causa de una minucia. A continuación viene el reproche de Jesús, con palabras que hacen resonar aquel oráculo del Señor, pronunciado por el profeta: “Aunque te laves con sosa y derroches lejía, la mancha de tu culpa queda en mi presencia” (Jeremías 2,22).

¡Cuántas veces Jesús se indigna ante la hipocresía, esa falta de coherencia en la conducta del hombre! Sobre todo, cuando hay mucho empeño en cuidar las apariencias descuidando la vida interior. Esa incoherencia es una ruptura de la unidad de la persona humana, una especie de esquizofrenia, pues “quien hizo lo de fuera hizo también lo de dentro”. ¿Qué sentido tiene mantener limpia solo por fuera una vasija? Nadie querría beber o comer de ella, por muy limpia que estuviera por fuera. Sería una vasija totalmente inútil para el fin con que la construyó el alfarero. Jesús toma esa imagen para prevenirnos de un terrible peligro: que en una misma persona conviva la maldad de corazón con una bondad que sea mera apariencia.

Dios es quien nos ha hecho por dentro y por fuera, y Él quiere vivir dentro de nosotros, de modo que nuestro actuar sea reflejo de esa vida interior. Solo del fondo de un corazón puro pueden salir obras buenas, y entre ellas destaca la limosna, que “libra de la muerte y purifica de todo pecado” (Tobías 12,9). Hacemos nuestras las palabras del salmista: “Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva en mi interior un espíritu firme” (Salmo 51,12).

 

 

“Hemos de meditar la historia de Cristo”

Esos minutos diarios de lectura del Nuevo Testamento, que te aconsejé –metiéndote y participando en el contenido de cada escena, como un protagonista más–, son para que encarnes, para que "cumplas" el Evangelio en tu vida..., y para "hacerlo cumplir". (Surco, 672)

12 de octubre

Para ser ipse Christus hay que mirarse en Él. No basta con tener una idea general del espíritu de Jesús, sino que hay que aprender de Él detalles y actitudes. Y, sobre todo, hay que contemplar su paso por la tierra, sus huellas, para sacar de ahí fuerza, luz, serenidad, paz.

Cuando se ama a una persona se desean saber hasta los más mínimos detalles de su existencia, de su carácter, para así identificarse con ella. Por eso hemos de meditar la historia de Cristo, desde su nacimiento en un pesebre, hasta su muerte y su resurrección. Porque hace falta que la conozcamos bien, que la tengamos toda entera en la cabeza y en el corazón, de modo que, en cualquier momento, sin necesidad de ningún libro, cerrando los ojos, podamos contemplarla como en una película; de forma que, en las diversas situaciones de nuestra conducta, acudan a la memoria las palabras y los hechos del Señor. (Es Cristo que pasa, 107)

 

San Josemaría a la Virgen del Pilar: «¡Señora, que sea!»

A orillas del Ebro se levanta en Zaragoza la espléndida basílica del Pilar, en el sitio donde, en época musulmana, hubo un templo dedicado a Santa María. En los años que pasó en Zaragoza, en el seminario y estudiando Derecho civil, las visitas de san Josemaría al Pilar eran diarias.

RELATOS BIOGRÁFICOS11/10/2021

A orillas del Ebro se levanta en Zaragoza la espléndida basílica del Pilar, en el sitio donde, en época musulmana, hubo un templo dedicado a Santa María. Comienza su construcción en tiempos del Renacimiento, atraviesa el barroco y remata, en pleno siglo XVIII, con soluciones neoclásicas. Dentro de la basílica está la Santa Capilla de Nuestra Señora del Pilar, magnífico estuche que encierra la columna en donde, según cuenta la tradición, posó sus plantas la Virgen.

Ese pilar está forrado de bronce y plata, y sostiene una estatuilla que representa a una Virgen de abultado manto con el Niño en brazos. Desde su llegada al seminario de Zaragoza, Josemaría se impuso la grata costumbre de visitar el Pilar, recortando los ratos libres entre clases. Y, mientras estuvo en Zaragoza, como refiere, vivió esa costumbre a diario:

La devoción a la Virgen del Pilar comienza en mi vida, desde que con su piedad de aragoneses la infundieron mis padres en el alma de cada uno de sus hijos. Más tarde, durante mis estudios sacerdotales, y también cuando cursé la carrera de Derecho en la Universidad de Zaragoza, mis visitas al Pilar eran diarias (1).

Al ir de visita a la basílica del Pilar tendría, frecuentemente, que guardar cola con los demás fieles, antes de besar el trozo de la columna al descubierto, desgastado por los labios de generaciones y generaciones de cristianos. Allí, en la Santa Capilla, repetía sus insistentes jaculatorias: Domine, ut sit!, ¡que sea eso que Tú quieres, que yo no sé qué es! Y lo mismo a la Santísima Virgen: Domina, ut sit! (2).

No contento con besar la columna, deseaba acercarse a la imagen. Según cuenta, meses antes se había valido de una treta para conseguirlo, porque no estaba permitido besar el manto con que revestían a la imagen nada más que a los niños o a las autoridades:

 

Actualmente, esta pequeña estatua de la Virgen se encuentra en la sede central del Opus Dei en Roma.

 

Como tenía buena amistad con varios de los clérigos que cuidaban de la Basílica, pude un día quedarme en la iglesia después de cerradas las puertas. Me dirigí hacia la Virgen, con la complicidad de uno de aquellos buenos sacerdotes ya difunto, subí las pocas escaleras que tan bien conocen los infanticos y, acercándome, besé la imagen de nuestra Madre (3).

En su habitación, en San Carlos, tenía Josemaría una reproducción en yeso de dicha imagen. No valía gran cosa. Provenía del familiar del cardenal Soldevila, y a ella acudía pidiendo, de manera incesante, su mediación para que se realizara cuanto antes la Voluntad divina:

A una sencilla imagen de la Virgen del Pilar confiaba yo por aquellos años mi oración, para que el Señor me concediera entender lo que ya barruntaba mi alma. Domina! —le decía con términos latinos, no precisamente clásicos, pero sí embellecidos por el cariño—, ut sit!, que sea de mí lo que Dios quiere que sea (4).

No la volvió a ver hasta 1960

Tan machacona era su oración, que terminó grabando la jaculatoria con la punta de un clavo en la base de la estatuilla. En Zaragoza quedó aquella imagen cuando Josemaría tuvo que salir de allí. Y no la volvió a ver hasta 1960, en Roma, cuando una de sus hijas en el Opus Dei le enseñó una estatua de la Virgen del Pilar, que había estado hasta entonces en casa de unos parientes suyos de Zaragoza. Se la enviaban porque había sido suya:

Base de la pequeña imagen de la Virgen del Pilar, donde san Josemaría escribió la jaculatoria Domina, Ut sit! - Señora, ¡que sea!-, con la punta de un clavo.

 

Padre, ha llegado aquí una imagen de la Virgen del Pilar, que tenía usted en Zaragoza. Le respondí: no, no me acuerdo. Y ella: sí, mírela; hay una cosa escrita por usted. Era una imagen tan horrible, que no me pareció posible que hubiese sido mía. Me la mostró y, debajo de la imagen, con un clavo, estaba escrito sobre el yeso: Domina, ut sit!, con una admiración, como suelo poner siempre las jaculatorias que escribo en latín. ¡Señora, que sea! Y una fecha: 24 5 924.

 

Y es que muchas veces, hijos míos, el Señor me humilla. Mientras a menudo me da claridad abundante, otras muchas veces me la quita, para que no tenga ninguna seguridad en mí. Entonces viene, y me ofrece una dedada de miel. Yo os había hablado de esos barruntos muchas veces, aunque en ocasiones pensaba: Josemaría, eres un engañador, un mentiroso... Aquella imagen era la materialización de mi oración de años, de lo que os había contado tantas veces (5).

Textos extraídos de Andrés Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, (I): ¡Señor, que vea!, Ed. Rialp, Madrid, 2002


Notas

(1) La Virgen del Pilar, artículo publicado en AA. VV., Libro de Aragón, Zaragoza 1976, pp. 97 y ss. También hay referencias en otros escritos; por ejemplo: Durante el tiempo que pasé en Zaragoza haciendo mis estudios sacerdotales [...], mis visitas al Pilar eran por lo menos diarias (Recuerdos del Pilar, artículo publicado en “El Noticiero”, periódico de Zaragoza, 11 X 1970). Cfr. también Álvaro del Portillo, Sum. 142.

(2) Carta 29 XII 1947/14 II 1966, n. 19

(3) “Recuerdos del Pilar” (en “El Noticiero”, Zaragoza, 11 X 1970); cfr. también AGP, P03 1978, pp. 21 22.

(4) J. Escrivá de Balaguer, La Virgen del Pilar, en Libro de Aragón, ob. cit., p. 97.

(5) AGP, P03 1975, pp. 222 223; cfr. también Álvaro del Portillo, Sum. 141; Javier Echevarría; Sum. 2556; Jesús Alvarez Gazapo, Sum. 4281.

El primo, Pascual Albás Llanas, atestigua: «Aquella imagen provenía de la casa de D. Carlos Albás, y Manolita, su sobrina, se la entregó a mi mujer» (Pascual Albás, AGP, RHF, T 02848, p. 2).

Entre otros relatos del mismo suceso, cfr., por ejemplo, el de Encarnación Ortega: «Aprovechando un viaje de Roma a España [...], Mercedes Morado, en aquel momento Secretaria de la Asesoría Central de la Sección de mujeres de la Obra, recogió en Zaragoza —entregada por unos familiares de nuestro Padre— una imagen de la Virgen del Pilar de escayola que había pertenecido a nuestro Fundador.

En cuanto llegó a Roma quisimos entregársela al Padre:

— “Padre”, le dijimos, “ha llegado aquí una imagen de la Virgen del Pilar, que tenía usted en Zaragoza”.

Nuestro Padre respondió que no recordaba la imagen y yo le insistí:

— “Sí, mírela, hay una cosa escrita por usted”.

Le mostré la base de la imagen donde se podía leer una jaculatoria escrita con un clavo: Domina, ut sit!, seguida de una fecha: 24 5 924. Las palabras latinas se cerraban con una admiración, como acostumbraba a poner nuestro Padre siempre que escribía una jaculatoria en latín.

 

Santificar el descanso

Dios, que nos invita a trabajar para colaborar con él en la Creación, quiere también que descansemos. El reposo merecido es voluntad de Dios para cada uno de nosotros.

TRABAJO25/07/2011

«El hombre tiene que imitar a Dios tanto trabajando como descansando, dado que Dios mismo ha querido presentarle la propia obra creadora bajo la forma del trabajo y del descanso» [1].

Estas palabras de Juan Pablo II hacen referencia al relato de la Creación, primer «evangelio del trabajo» [2]. El autor sagrado, después de narrar cómo Dios, durante seis días, da la existencia al cielo, a la tierra y a todo su ornato, concluye: "Terminó Dios en el día séptimo la obra que había hecho, y descansó en el día séptimo de toda la obra que había hecho. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó, porque ese día descansó Dios de toda la obra que había realizado en la creación" [3].

A partir de entonces, corresponde al hombre perfeccionar esa obra divina mediante su trabajo [4], sin olvidar que él es también criatura, fruto del amor de Dios y llamado a la unión definitiva con Él. El descanso del día séptimo, que Dios santifica, tiene para el hombre un hondo significado: además de una necesidad, es tiempo apropiado para reconocer a Dios como autor y Señor de todo lo creado, y anticipo del descanso y alegría definitivos en la Resurrección.

LA FAMILIA, ESPACIO ESPIRITUAL, ES UNA ESCUELA PARA APRENDER A DESCANSAR PENSANDO EN LOS DEMÁS.

Una vida que transcurriese sumergida en los afanes del trabajo, sin considerar el fundamento del que todo proviene y el sentido –el fin– hacia el que todo tiende, «correría el peligro de olvidar que Dios es el Creador, del cual depende todo» [5], y hacia el cual todo se orienta.

Hacer todo para la gloria de Dios –la unidad de vida– es vivir con fundamento sólido y con sentido y fin sobrenaturales, es descansar en la filiación divina dentro del propio trabajo y convertir el descanso en servicio a Dios y a los demás.

En la Obra, todo es medio de santidad: el trabajo y el descanso; la vida de piedad y el trato afectuoso con todos; la alegría y el dolor. En una palabra, hay una posibilidad de santificación en cada minuto de nuestra vida: en todo debemos amar y cumplir la Voluntad de Dios [6].

Situar el trabajo y el descanso

El trabajo es un don de Dios y la misma creación es ya una llamada [7]: el hecho de que Dios llame a la existencia a una criatura libre, y la cree por amor, lleva implícita una vocación a corresponder.

El trabajo es ámbito de encuentro entre la libertad creadora de Dios y la libertad del hombre, lugar de respuesta, y por tanto de oración hecha obras y de contemplación. Viendo la mano de Dios en todas las cosas, y especialmente en los demás hombres y en sí misma, la criatura se esfuerza para llevar todo a la perfección querida por Dios, buscando así su propia plenitud.

La invitación divina a trabajar es consecuencia de un corazón de Padre que quiere contar con la colaboración de sus hijos. El esfuerzo que esa tarea conlleva ha de ser humilde, filial, respuesta de amor y no iniciativa autónoma que busque la propia gloria.

Se podría aplicar al trabajo aquella imagen de nuestro Padre, en la que un pequeño se acerca a un grupo pescadores que tiraban de la red con enorme fuerza: agarró la cuerda con sus manecitas y comenzó a tirar con evidente torpeza. Aquellos pescadores rudos, nada refinados, debieron de sentir su corazón estremecerse y permitieron que el pequeño colaborase; no lo apartaron, aunque más bien estorbaba [8].

Dios conoce bien a sus criaturas. Al mismo tiempo que nos invita a colaborar con Él, sabe que nuestra naturaleza es frágil y quebradiza. La llamada divina a trabajar incluye la necesidad del descanso. Como se deduce del relato de la creación, «la alternancia entre trabajo y descanso, propia de la naturaleza humana, es querida por Dios mismo» [9].

SABIENDO QUE SOMOS DE DIOS Y QUE NO NOS PERTENECEMOS, TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE CUIDAR LA SALUD, DE ESTAR EN CONDICIONES DE DAR A DIOS TODA LA GLORIA.

Esta necesidad parte, en primer lugar, de la limitación física. Sobrestimar las propias fuerzas o un espíritu de sacrificio mal entendido podrían dar lugar a daños en la salud que Dios no quiere y que, a la larga, condicionarían la disponibilidad para servirle. Sin embargo, en algún momento, el Señor puede pedirnos mayor desgaste, situaciones que exijan un desprendimiento heroico incluso de la propia salud para cumplir su Voluntad.

Don Álvaro, saliendo a la calle con cuarenta grados de fiebre para buscar medios económicos, mientras se levantaban los edificios de Villa Tevere, es un ejemplo de ese amor sin condiciones.

Pero, por el mismo motivo –servir a Dios–, es bueno dedicar el tiempo necesario al descanso, como nuestro Padre ha señalado en numerosas ocasiones: Me parece, por eso, oportuno recordaros la conveniencia del descanso. Si llegara la enfermedad, la recibiremos con alegría, como venida de la mano de Dios; pero no podemos provocarla con nuestra imprudencia: somos hombres, y necesitamos reponer las fuerzas de nuestro cuerpo [10].

Sería una pena que, pudiendo descansar, mermaran las fuerzas por falta de reposo. Sabiendo que somos de Dios y que no nos pertenecemos, tenemos la responsabilidad de cuidar la salud, de estar en condiciones de dar a Dios toda la gloria.

El descanso es también una necesidad espiritual, «es una cosa sagrada, siendo para el hombre la condición para liberarse de la serie, a veces excesivamente absorbente, de los compromisos terrenos y tomar conciencia de que todo es obra de Dios» [11].

Salir de las exigentes solicitaciones –plazos, proyectos, riesgos, incertidumbres– que demanda el trabajo profesional, facilita el sosiego necesario para redimensionar la existencia y la propia tarea.

Saber despegarse periódicamente de esos reclamos supone, en ocasiones, un acto de abandono en el Señor, y contribuye a relativizar la importancia material de lo que hacemos, «persuadidos de que las victorias del hombre son signo de la grandeza de Dios y consecuencia de su inefable designio» [12].

Trabajamos por fidelidad, por amor, para que Dios se sirva –ha querido servirse– de nuestra entrega, sin atribuirnos la eficacia: ni el que planta es nada, ni el que riega, sino el que da el crecimiento, Dios [13]. La interrupción de la tarea habitual ayuda a valorar la desproporción entre nuestra aportación personal y los frutos de santidad y de apostolado que produce.

Si somos objetivos, con la objetividad que dan la fe y el trato con el Señor, veremos que también el esfuerzo que ponemos en el trabajo es don de Dios que sostiene, guía y empuja. El trabajo profesional –en el laboratorio, en la fábrica, en el taller, en el campo, en el hogar de familia–, siendo el eje de la santidad, y la actividad que de algún modo estructura la existencia, no debe absorber otras facetas igualmente importantes.

«Por tanto, si después de seis días de trabajo el hombre busca un tiempo de distensión y de más atención a otros aspectos de la propia vida, esto responde a una auténtica necesidad, en plena armonía con la perspectiva del mensaje evangélico» [14].

Dedicar tiempo a la familia, a los amigos; emplearlo para incrementar la formación y la cultura y para tratar al Señor con más calma suponen también excelentes ocasiones para buscar la santidad en las que «las preocupaciones y las tareas diarias pueden encontrar su justa dimensión: las cosas materiales por las cuales nos inquietamos dejan paso a los valores del espíritu; las personas con las que convivimos recuperan, en el encuentro y en el diálogo más sereno, su verdadero rostro» [15].

El descanso responde también, por tanto, a la necesidad de vigilar, de pararse a rectificar el rumbo para poner a Dios en el centro y descubrirle en los demás. Las Convivencias, un paseo con la familia, los ratos de oración, las tertulias, los tiempos de retiro..., cada uno de estos ejemplos, a su modo, está en consonancia con esa necesidad y contiene notas esenciales de lo que significa descansar con sentido.

Reponer fuerzas en el cuerpo y en el espíritu: un cambio de actividad –el descanso no es no hacer nada–, que se distancia de las preocupaciones diarias, situándolas en su justa medida.

Esto es particularmente importante en ambientes donde una competitividad desmesurada, movida muchas veces por el deseo de gloria humana, tiende a absorber tal cantidad de tiempo y energías que hacen difícil atender otras obligaciones. El obrar de Dios es el modelo del obrar humano. Si Dios tomó respiro el día séptimo, también el hombre debe reponerse y hacer que quienes están a su lado, especialmente los más necesitados, recobren aliento [16].

«En esta perspectiva, el descanso dominical y festivo adquiere una dimensión profética, afirmando no sólo la primacía absoluta de Dios, sino también la primacía y la dignidad de la persona en relación con las exigencias de la vida social y económica, anticipando, en cierto modo, los cielos nuevos y la tierra nueva, donde la liberación de la esclavitud de las necesidades será definitiva y total. En resumen, el día del Señor se convierte así también, en el modo más propio, en el día del hombre» [17].

Anticipo de la Resurrección

Con la plenitud de la Revelación, en Cristo, el trabajo y el descanso alcanzan una comprensión más plena, insertados en la dimensión salvadora: el descanso como anticipo de la Resurrección ilumina la fatiga del trabajo como unión a la Cruz de Cristo.

«Mi Padre sigue obrando todavía... (Jn 5, 17); obra con la fuerza creadora, sosteniendo en la existencia al mundo que ha llamado de la nada al ser, y obra con la fuerza salvífica en los corazones de los hombres, a quienes ha destinado desde el principio al descanso (Hb 4, 1; 9-16) en unión consigo mismo, en la casa del Padre (Jn 14, 2)» [18].

Así como en Cristo, Cruz y Resurrección forman una unidad inseparable, aunque sean dos acontecimientos históricos sucesivos, análogamente, el trabajo y el descanso deben estar integrados en unidad vital. Por eso,más allá de la sucesión temporal, del cambio de ocupación que supone el descanso respecto al trabajo, se descansa en el Señor, se descansa en la filiación divina.

Esta nueva perspectiva introduce el descanso junto al propio trabajo, como una tarea filial, sin quitar al trabajo lo que tiene de esfuerzo y fatiga. Lo que queda excluido es otro género de cansancio bien distinto, que se deriva de trabajar por el orgullo de buscar como meta suprema la afirmación personal, o de trabajar sólo por motivos humanos. Ese cansancio, Dios no lo quiere: En vano madrugáis, y os vais tarde a descansar los que coméis el pan de fatigas [19].

Descansad, hijos, en la filiación divina. Dios es un Padre, lleno de ternura, de infinito amor. Llamadle Padre muchas veces, y decidle –a solas– que le queréis, que le queréis muchísimo: que sentís el orgullo y la fuerza de ser hijos suyos [20].

Esa fuerza de ser hijos de Dios conduce a un trabajo más sacrificado, a una mayor abnegación, hasta abrazar la Cruz de cada día con la fuerza del Espíritu Santo, para cumplir ahí la Voluntad de Dios, sin desfallecer; permite trabajar sin descanso, porque el cansancio del trabajo pasa a ser redentor. Entonces, vale la pena empeñarse con todas las energías en la tarea porque ya no sólo se están obteniendo frutos materiales, sino que se está llevando el mundo a Cristo.

Cuando se trabaja con esa disposición, más allá del esfuerzo humano de hacer fructificar los talentos, aparece el fruto sobrenatural de paz y alegría: Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en la alegría de tu señor [21], y la fecundidad apostólica: Muy bien, siervo bueno, porque has sido fiel en lo poco, ten potestad sobre diez ciudades [22].

Por lo tanto, el trabajo «no puede consistir en el mero ejercicio de las fuerzas humanas en una acción exterior; debe dejar un espacio interior, donde el hombre, convirtiéndose cada vez más en lo que por voluntad divina tiene que ser, se va preparando a aquel “descanso” que el Señor reserva a sus siervos y amigos» [23].

En el episodio de la Transfiguración se narra que seis días después de anunciar su Pasión y muerte, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los condujo a un monte alto, a ellos solos. Y se transfiguró ante ellos [24]. Santo Tomás, comentando este pasaje, relaciona el día séptimo en el que Dios descansó de la obra creadora con el séptimo día –seis días después– en que el Señor se manifestó a sus discípulos para mostrarles un anticipo de la Resurrección gloriosa, para que, levantando la mirada, no se quedasen en una visón terrena [25]. Los tres discípulos, admirados ante la contemplación de la gloria, ante la presencia del fin al que están llamados, expresan la alegría de descansar en el Señor y con el Señor: qué bien estamos aquí; si quieres haré aquí tres tiendas [26] –afirma Pedro–, viviendo anticipadamente la alegría y la paz del Cielo. Ese momento no iba a perpetuarse todavía. Sin embargo, la luz y la paz del Tabor serán fuerza para continuar el camino que, pasando por la Cruz, conduce a la Resurrección.

También nosotros hallamos descanso en el abandono filial: la paz y la serenidad de quien sabe que detrás del cansancio, las dificultades y las preocupaciones propias de nuestra condición terrena, hay un Padre eterno y omnipotente, que nos sostiene. Trabajar con visión de eternidad evita preocupaciones inútiles y desasosiegos infecundos y anima cualquier tarea con el deseo de ver definitivamente el rostro de Cristo.

TRABAJAR CON VISIÓN DE ETERNIDAD EVITA PREOCUPACIONES INÚTILES Y DESASOSIEGOS INFECUNDOS.

Santificar el descanso, y especialmente el domingo –paradigma del descanso cristiano que celebra la Resurrección del Señor–, ayuda a descubrir el sentido de eternidad y contribuye a renovar la esperanza: «el domingo significa el día verdaderamente único que seguirá al tiempo actual, el día sin término que no conocerá ni tarde ni mañana, el siglo imperecedero que no podrá envejecer; el domingo es el preanuncio incesante de la vida sin fin que reanima la esperanza de los cristianos y los alienta en su camino» [27].

Santificar el descanso y las diversiones

Los primeros cristianos vivían su fe en un ambiente hedonista y pagano. Desde el principio, se dieron cuenta de que no se puede compatibilizar el seguimiento de Cristo con formas de descansar y de divertirse que pervierten y deshumanizan.

San Agustín, en referencia a espectáculos de este tipo, decía en una homilía: «Niégate a ir, reprimiendo en tu corazón la concupiscencia temporal, y mantente en una actitud fuerte y perseverante» [28]. No es extraño que se repitan ahora, en ambientes neopaganos, manifestaciones clamorosas de esa indigencia espiritual.

Es preciso discernir «entre los medios de la cultura y las diversiones que la sociedad ofrece, los que estén más de acuerdo con una vida conforme a los preceptos del Evangelio» [29].

No se trata de permanecer en un ambiente cerrado. Es necesario ponerse en marcha, con iniciativa, con valentía, con verdadero amor a las almas, de modo que cada uno nos esforcemos para transmitir en los ambientes sociales el sentido y el gozo cristiano del descanso. Como nos recordaba don Álvaro, es una labor importante para cada uno la creación de lugares en los que impere un tono cristiano en las relaciones sociales, en las diversiones, en el aprovechamiento del tiempo libre [30].

Jesús, María y José nos muestran cómo hay en la vida familiar tiempo para el descanso y para la fiesta: iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua [31]. La familia, espacio espiritual, es una escuela para aprender a descansar pensando en los demás. Para ello conviene programar bien las vacaciones, emplear los tiempos de descanso para estar con los hijos, para conocerles bien y conversar con ellos, para jugar con los más pequeños...

ES PRECISO APRENDER A PASARLO BIEN EN FAMILIA, SIN CAER EN LA SOLUCIÓN FÁCIL DE DEJAR A LOS MÁS JÓVENES SOLOS FRENTE AL TELEVISOR O NAVEGANDO EN INTERNET.

Es preciso aprender a pasarlo bien en familia, sin caer en la solución fácil de dejar a los más jóvenes solos frente al televisor o navegando en Internet. En este sentido, seleccionar en la televisión cuáles son los programas más interesantes y verlos junto a los hijos, o enseñar a utilizar el ordenador con sobriedad, sabiendo en cada momento para qué se usa –principalmente como herramienta de trabajo–, adquieren hoy una importancia no pequeña.

El Evangelio de San Lucas muestra también cómo el niño Jesús, movido por el Espíritu Santo, aprovecha la subida a Jerusalén con motivo de la fiesta de la Pascua para iluminar a los hombres: Cuantos le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas [32].

El descanso no es una interrupción de la tarea apostólica. Al contrario, abre nuevas posibilidades, nuevas ocasiones de profundizar en la amistad y conocer personas y ambientes a los que llevar la luz de Cristo.

El Concilio Vaticano II anima a todos los cristianos a esta imponente labor: a cooperar «para que las manifestaciones y actividades culturales colectivas, propias de nuestro tiempo, se humanicen y se impregnen de espíritu cristiano» [33].

La Iglesia está necesitada de personas que actúen, con mentalidad laical, en este campo de la nueva evangelizaciónUrge recristianizar las fiestas y costumbres populares. –Urge evitar que los espectáculos públicos se vean en esta disyuntiva: o ñoños o paganos. Pide al Señor que haya quien trabaje en esa labor de urgencia, que podemos llamar “apostolado de la diversión” [34].

F. J. López Díaz – C. Ruiz Montoya


1. Juan Pablo II, Litt. enc. Laborem exercens, 14-IX-1981, n. 25.

2. Ibid.

3. Gn 2, 1-3.

4. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 307.

5. Juan Pablo II, Litt. apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 65.

6. A solas con Dios, n. 29.

7. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2566.

8. Amigos de Dios, n.14.

9. Juan Pablo II, Litt. apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 65.

10. De nuestro Padre, Carta 15-X-1948, n. 14.

11. Juan Pablo II, Litt. apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 65.

12. Juan Pablo II, Litt. enc. Laborem exercens, 14-IX-1981, n. 25.

13. 1 Cor 3, 7.

14. Juan Pablo II, Litt. apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 67.

15. Ibid.

16. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2172.

17. Juan Pablo II, Litt. apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 68.

18. Juan Pablo II, Litt. enc. Laborem exercens, 14-IX-1981, n. 25.

19. Sal 127 [126], 2.

20. A solas con Dios, n. 221.

21. Mt 25, 21 y 23.

22. Lc 19, 17.

23. Juan Pablo II, Litt. enc. Laborem exercens, 14-IX-1981, n. 25.

24. Mt 17, 1-4.

25. Cfr. Santo Tomás, In Matth. Ev., XVII, 1.

26. Mt 17, 4.

27. Cfr. Juan Pablo II, Litt. apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 26.

28. San Agustín, Sermo 88, 17.

29. Juan Pablo II, Litt. apost. Dies Domini, 31-V-1998, n. 68.

30. Don Álvaro, Cartas de Familia (1), n. 386.

31. Lc 2, 41.

32. Lc 2, 47.

33. Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes, n. 61.

34. Camino, n. 975.

 

Mons. Ocáriz pide secundar generosamente la petición del Papa para este mes de octubre

El prelado anima a que todos los miembros de la Obra, los cooperadores y quienes participan en las labores apostólicas, se sumen a la petición de rezar el rosario para pedir a la Santa Madre de Dios y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia.

CARTAS PASTORALES Y MENSAJES30/09/2018

El Papa Francisco ha invitado a todos los católicos a recitar diariamente el Rosario durante el mes de octubre, acabándolo con la invocación "Sub Tuum Praesidium", y con la oración a San Miguel Arcángel (cfr. Comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, 29.09.2018).

Son oraciones que nos ayudarán a difundir la paz de Cristo y a rezar de modo especial por el don de la unidad en la Iglesia y en el mundo. No podemos ignorar, como decía san Pablo a los de Éfeso, que “no es nuestra lucha contra la sangre o la carne, sino contra los Principados, las Potestades, las Dominaciones de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos que están en los aires” (Ef 6, 12).

Pido y animo a todos los miembros de la Obra, a los cooperadores y a quienes participan en las labores apostólicas a secundar generosamente este deseo del Papa, y a extender esta invitación a muchos otros amigos, para rogar a nuestra Madre, Santa María, y a San Miguel Arcángel que protejan a la Iglesia.

30 de septiembre de 2018

 

 

 

Santo Rosario Meditado

El Santo Rosario incluye un comentario para medita cada misterio. En este modo de rezar el Rosario, al anunciar cada Misterio, se lee la meditación; durante el tiempo que se quiera se reflexiona en lo leído, y entonces se prosigue con el Padre Nuestro y las Ave María. Se concluye con la oraciones finales y la letanía.

DE SAN JOSEMARÍA

DEL BEATO JOSEMARÍA ESCRIVÁ

MISTERIOS GOZOSOS

Primer Misterio

LA ANUNCIACIÓN

No olvides, amigo mío, que somos niños. La Señora del dulce nombre, María, está recogida en oración.

Tú eres, en aquella casa, lo que quieras ser: un amigo, un criado, un curioso, un vecino… – Yo ahora no me atrevo a ser nada. Me escondo detrás de ti y, pasmado contemplo la escena:

El Arcángel dice su embajada.. ¿Quomodo fiet istud, quoniam virum non cognosco? -¿De qué modo se hará esto, si no conozco varón? (Lucas, 1,34).

La voz de nuestra Madre agolpa en mi memoria, por contraste, todas las impurezas de los hombre…, las mías también.

Y ¡cómo odio entonces esas bajas miserias de la tierra!… ¡Qué propósitos!

Fiat mihi secundum verbum tuum. -Hágase en mí según tu palabra (Lucas, 1, 38). Al encanto de estas palabras virginales, el Verbo se hizo carne.

Va a terminar la primera decena.. Aún tengo tiempo de decir a mi Dios, antes que mortal alguno: Jesús, te amo.

 Segundo Misterio Gozoso

VISITACIÓN DE NUESTRA SEÑORA

Ahora, niño amigo, ya habrás aprendido a manejarte.

– Acompaña con gozo a José y a Santa María… y escucharás tradiciones de la Casa de David:

Oirás hablar de Isabel y de Zacarías, te enternecerás ante el amor purísimo de José, y latirá fuertemente tu corazón cada vez que nombren al Niño que nacerá en Belén.

Caminamos apresuradamente hacia las montañas, hasta un pueblo de la tribu de Judá (Lucas I, 39).

Llegamos. -Es la casa donde va a nacer Juan, el Bautista. -Isabel aclama, agradecida a la Madre de su Redentor: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! -¿De dónde a mí tanto bien, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? (Lucas 1, 42 y 43).

El Bautista nonnato se estremece… (Lucas, 1, 41). -La humildad de María se vierte en el Magníficat… – Y tú y yo, que somos -que éramos- unos soberbios, prometemos que seremos humildes.

Tercer Misterio Gozoso

NACIMIENTO DE JESÚS

Se ha promulgado un edicto de César Augusto, y manda empadronar a todo el mundo. Cada cual ha de ir, para esto, al pueblo de donde arranca su estirpe. Como es José de la casa de David, va con la Virgen María desde Nazaret a la ciudad llamada Belén, en Judea. (Lucas, 2, 1-5).

Y en Belén nace nuestro Dios: ¡Jesucristo! -No hay lugar en la posada: en un establo. -Y su Madre le envuelve en pañales y le recuesta en el pesebre. (Lucas, 2, 7).

Frío. -Pobreza -Soy un esclavito de José. -¡Qué bueno es José! -Me trata como un padre a su hijo. -¡Hasta me perdona, si cojo en mis brazo al Niño y me quedo, horas y horas, diciéndole cosas dulces y encendidas!…

Y le beso -bésale tú-, y le bailo, y le canto, y le llamo Rey, Amor, mi Dios, mi Único, mi Todo!… ¡Qué hermoso es el Niño… y qué corta la decena!

Cuarto Misterio Gozoso

PURIFICACIÓN DE LA VIRGEN

Cumplido el tiempo de la purificación de la Madre, según la Ley de Moisés, es preciso ir con el Niño a Jerusalén para presentarle al Señor. (Lucas, 2, 22).

Y esta vez serás tú, amigo mío, quien lleve la jaula de las tórtolas. -¿Te fijas? Ella -¡la Inmaculada!- se somete a la Ley como si estuviera inmunda.

¿Aprenderás con este ejemplo, niño tonto, a cumplir a pesar de todos los sacrificios personales, la Santa Ley de Dios?

¡Purificarse! ¡Tú y yo sí que necesitamos purificación! -Expiar, y, por encima de la expiación, el Amor. -Un amor que sea cauterio, que abrase la roña de nuestra alma, y fuego, que encienda con llamas divinas la miseria de nuestro corazón.

Un hombre justo y temeroso de Dios, que movido por el Espíritu Santo ha venido al templo -le había sido revelado que no moriría antes de ver al Cristo-, toma en sus brazos al Mesías y le dice: Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa… porque mis ojos han visto al Salvador. (Lucas, 2, 25-30).

Quinto Misterio Gozoso

EL NIÑO PERDIDO

¿Dónde está Jesús? -Señora: ¡el Niño!… ¿dónde está?

Llora María. -Por demás hemos corrido tú y yo de grupo en grupo, de caravana en caravana: no le han visto. -José, tras hacer inútiles esfuerzos por no llorar, llora también… Y tú… Y yo.

Yo, como soy un criadito basto, lloro a moco tendido y clamo al cielo y a la tierra…, por cuando le perdí por mi culpa y no clamé.

Jesús: que nunca más te pierda… Y entonces la desgracia y el dolor nos unen, como nos unió el pecado y salen de todo nuestro ser gemidos de profunda contrición y frases ardientes, que la pluma no puede, no debe estamar.

Y, al consolarnos con el gozo de encontrar a Jesús ¡tres días de ausencia!- disputando con los Maestros de Israel (Lucas, 2, 46), quedará muy grabada en tu alma y en la mí ala obligación de dejar a los de nuestra casa por servir al Padre Celestial.

MISTERIOS DOLOROSOS

Primer Misterio Doloroso

ORACIÓN EN EL HUERTO

Orad, para que no entréis en la tentación. -Y se durmió Pedro. -Y los demás apóstoles. Y te dormiste tú, niño amigo…, y yo fui también otro Pedro dormilón.

Jesús, solo y triste, sufría y empapaba la tierra con su sangre.

De rodillas sobre el duro suelo, persevera en oración… Llora por tí… y por mí: le aplasta el peso de los pecados de los hombres.

Pater, si vis, transfer calicem istum a me. -Padre, si quieres, haz que pase este cáliz de mí… Pero no se haga mi voluntad, sed tua fiat, sino la tuya. (Lucas, 22, 42).

Un Ángel del cielo le conforta. -Está Jesús en la agonía. -Continúa prolixius, más intensamente orando… -Se acerca a nosotros, que dormíamos: levantaos, orad -nos repite-, para que no caigáis en la tentación. (Lucas, 22, 46).

Judas el traidor: un beso. -La espada de Pedro brilla en la noche.- Jesús habla: ¿como a un ladrón venís a buscarme? (Marcos, 14, 48).

Somos cobardes: le seguimos de lejos, pero despiertos y orando. -Oración… Oración…

Segundo Misterio Doloroso

LA FLAGELACIÓN DE JESÚS

Habla Pilatos: Vosotros tenéis costumbre de que os suelte a uno por Pascua. ¿A quién dejamos libre, a Barrabás -ladrón, preso con otros por un homicidio- o a Jesús? (Mateo, 27, 17.) -Haz morir a éste y suelta a Barrabás, clama el pueblo incitado por sus príncipes. (Lucas, 13, 18).

Habla Pilatos de nuevo: Entonces ¿Qué haré de Jesús que se llama el Cristo? (Mateo 27, 22). – Crucifige eum! -¡Crucifícale! (Marcos, 15, 14).

Pilatos, por tercera vez, les dice: Pues ¿qué mal ha hecho? Yo no hallo en Él causa alguna de muerte. (Lucas, 23, 22).

Aumentaba el clamor de la muchedumbre: ¡crucifícale, crucifícale! (Marcos, 15, 14).

Y Pilatos, deseando contentar al pueblo, les suelta a Barrabás y ordena que azoten a Jesús.

Atado a la columna. Lleno de llagas. Suena el golpear de las correas sobre su carne rota, sobre su carne sin mancilla, que padece por tu carne pecadora. -Más golpes. Más saña. Más aún… Es el colmo de la humana crueldad.

Al cabo, rendidos, desatan a Jesús. -Y el cuerpo de Cristo se rinde también al dolor y cae, como un gusano tronchado y medio muerto.

Tú y yo no podemos hablar. -No hacen falta palabras. -Míralo, míralo… despacio. Después… ¿serás capaz de tener miedo a la expiación?

Tercer Misterio Doloroso

CORONACIÓN DE ESPINAS

¡Satisfecha queda el ansia de sufrir de nuestro Rey! -Llevan a mi Señor al patio del pretorio, y allí convocan a toda la cohorte. (Marcos, 15, 16). -Los soldadotes brutales han desnudado sus carnes purísimas. -Con un trapo de púrpura, viejo y sucio cubren a Jesús.- Una caña, por cetro, en su mano derecha…

La corona de espinas, hincada a martillazos, le hace Rey de burlas… Ave Rex judaeorum! – Dioste salve, Rey de los judíos. (Marcos, 15, 18(. Y, a golpes, hieren su cabeza. Y le abofetean… y le escupen.

Coronado de espinas y vestido con andrajos de púrpura, Jesús es mostrado al pueblo judío: Ecce homo! -Ved aquí al hombre. Y de nuevo los pontífices y sus ministros alzaron el grito diciendo: ¡crucifícale, crucifícale! (Juan 19, 5 y 6).

-Tú y yo, ¿no le habremos vuelto a coronar de espinas, y a abofetear, y a escupir?

Ya no más, Jesús, ya no más… Y un propósito firme y concreto pone fin a estas diez Avemarías.

Cuarto Misterio Doloroso

LA CRUZ A CUESTAS

Con su cruz a cuestas marcha hacia el Calvario, lugar que en hebreo se llama Gólgota. (Juan 19, 17). -Y echan mano de un tal Simón, natural de Cirene, que viene de una granja, y le cargan la Cruz para que la lleve en pos de Jesús. (Lucas, 23, 26).

Se ha cumplido aquello de Isaías (53, 12): cum sceleratis reputatus est, fue contado ente los malhechores. porque llevaron para hacerlos morir con Él a otros dos, que eran ladrones. (Lucas, 23, 32).

Si alguno quiere venir detrás de mí… Niño amigo: estamos tristes, viviendo la Pasión de Nuestro Señor Jesús. -Mira con qué amor se abraza a la Cruz. -Aprende de Él. -Jesús lleva Cruz por ti: tú, llévala por Jesús.

Pero no lleves la Cruz arrastrando… Llévala a plomo, porque tu Cruz, así llevada, no será una Cruz cualquiera: será… la Santa Cruz. No te resignes con la Cruz. Resignación es palabra poco generosa. Quiere la Cruz. Cuando de verdad la quieras, tu Cruz será… una Cruz, sin Cruz.

Y de seguro, como Él, encontrarás a María en el camino.

Quinto Misterio Doloroso

MUERTE DE JESÚS

Jesús Nazareno, Rey de los judíos, tiene dispuesto el trono triunfador. Tú y yo no lo vemos retorcerse, al ser enclavado: sufriendo cuanto se puede sufrir, extiende sus brazos con gesto de Sacerdote Eterno.

Los soldados toman las santas vestiduras y hacen cuatro partes. -Por no dividir la túnica, la sortean para ver de quién será. -Y así, una vez más, se cumple la Escritura que dice: Partieron entre sí mis vestidos, y sobre ellos echaron suertes. (Juan 19, 23 y 24.)

Ya está en lo alto… -Y, junto a su Hijo, al pie de la Cruz, Santa María… y María, mujer de Cleofás y María Magdalena. Y Juan, el discípulo que Él amaba. Ecce mater tua! -¡Ahí tienes a tu madre!: nos da a su Madre por Madre Nuestra.

Le ofrecen antes vino mezclado con hiel, y habiéndolo gustado, no lo tomó. (Mateo, 27, 34).

Ahora tiene sed… de amor, de almas

Consummatum est -Todo se ha consumado. (Juan 19, 30).

Niño bobo, mira: todo ésto… todo lo ha sufrido por tí.. y por mí. -¿No lloras?

MISTERIOS GLORIOSOS

Primer Misterio Glorioso

LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

Al caer la tarde del sábado, María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar el cuerpo muerto de Jesús. -Muy de mañana, al otro día, llegan al sepulcro, salido ya el sol (Marcos, 15, 1 y 2). Y entrando, se quedan consternadas porque no hallan el cuerpo del Señor. -Un mancebo cubierto de una vestidura blanca, les dice: No temáis: sé que buscáis a Jesús Nazareno: non est hic, surrexit enim sicut dixit, -no está aquí, porque ha resucitado, según predijo. (mateo 28, 5).

¡Ha resucitado! -Jesús ha resucitado. No está en el sepulcro. -La Vida pudo más que la muerte.

Se apareció a su Madre Santísima. -Se apareció a María de Magdala, que está loca de amor. -Y a Pedro y a los demás Apóstoles. -Y a ti y a mí, que somos sus discípulos y más locos que la Magdalena: ¡qué cosas le hemos dicho!

Que nunca muramos por el pecado; que sea eterna nuestra resurrección espiritual -Y, antes de terminar la decena, has besado tu las llagas de sus pies…, y yo más atrevido -por más niño- he puesto mis labios sobre su costado abierto.

Segundo Misterio Glorioso

LA ASCENCIÓN DEL SEÑOR

Adoctrina ahora el Maestro a sus discípulos: les ha abierto la inteligencia, para que entiendan las Escrituras y les toma por testigos de su vida y de sus milagros, de su pasión y muerte, y de la gloria de su resurrección. (Lucas, 24, 25 y 48).

Después los lleva camino de Betania, levanta las manos y los bendice. -Y mientras, se va separando de ellos y se eleva al cielo (Lucas, 24, 50), hasta que le ocultó una nube. (Hechos, 1, 9).

Se fue Jesús con el Padre. -Dos Ángeles de blancas vestiduras se aproximan a nosotros y nos dice: Varones de Galilea, ¿qué hacéis mirando al cielo? (Hechos, 1, 11).

Pedro y los demás vuelven a Jerusalén -cum gaudio magno- con gran alegría. (Lucas, 24, 52). -Es justo que la Santa Humanidad de Cristo reciba el homenaje, la aclamación y adoración de todas las jerarquías de los Ángeles y de todas las legiones de los bienaventurados de la Gloria.

Pero, tú y yo sentimos la orfandad: estamos tristes, y vamos a consolarnos con María.

Tercer Misterio Glorioso

PENTECOSTÉS

Había dicho el Señor: Yo rogaré al Padre, y os daré otro Paráclito, otro Consolador, para que permanezca con vosotros eternamente. (Juan 14 16). -Reunidos los discípulos todos juntos en un mismo lugar, de repente sobrevino de cielo un ruido como de viento impetuoso que invadió toda la casa donde se encontraban. -Al mismo tiempo, unas lenguas de fuego se repartieron y se asentaron sobre cada uno de ellos. (Hechos, 2, 1-3).

Y Pedro, a quien rodeaban los otros once, levantó la voz y habló. -Le oímos gente de cien países. -Cada uno le escucha en su lengua. -Tú y yo la nuestra. -Nos habla de Cristo Jesús y del Espíritu Santo y del Padre.

No le apedrean, ni le meten en la cárcel: se convierten y son bautizados tres mil, de los que oyeron.

Tú y yo, después de ayudar a lso Apóstoles en la administración de los bautismos, bendecimos a Dios Padre, por su Hijo Jesús, y nos sentimos también borrachos del Espíritu Santo.

— Te alabamos, Señor.

Cuarto Misterio Glorioso

ASUNCIÓN DE LA VIRGEN

Assumpta est María in coelum: gaudent angeli! María ha sido llevada por Dios, en cuerpo y alma, a los cielos: ¡y los Ángeles se alegran!

Así canta la Iglesia. Y así, con ese clamor de regocijo, comenzamos la contemplación en esta decena del Santo Rosario:

Se ha dormido la Madre de Dios. -Están alrededor de su lecho los doce Apóstoles. -Matías sustituyó a Judas.

Y nosotros, por gracia que todos respetan, estamos a su lado también.

Pero Jesús quiere tener a su Madre, en cuerpo y alma, en la Gloria. -Y la Corte celestial despliega todo su aparato, para agasajar a la Señora. -Tú y yo -niños al fin- tomamos la cola del espléndido manto azul de la Virgen, y así podemos contemplar aquella maravilla.

La Trinidad Beatísima recibe y colma de honores a la Hija, Madre y Esposa de Dios. -Y es tanta la majestad de la Señora, que hace preguntar a los Ángeles ¿Quién es Ésta?

Quinto Misterio Glorioso

LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN

Eres toda hermosa, y no hay en ti mancha. -Huerto cerrado eres, hermana mía, Esposa, huerto cerrado, fuente sellada. -Veni: coronaberis. -Ven: serás coronada (Cantar, 4, 7, 12 y 8).

Si tú y yo hubiéramos tenido poder, la hubiéramos hecho también Reina y Señora de todo lo creado.

Una gran señal apareció en el cielo: una mujer con corona de doce estrellas sobre su cabeza. -Vestido de sol. -La luna a sus pies. (Apocalipsis 12, 1). María Virgen sin mancilla, reparó la caída de Eva: y ha pisado, con su planta inmaculada, la cabeza del dragón infernal. Hija de Dios, Madre de Dios, Esposa de Dios. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo la coronan como Emperatriz que es del Universo.

Y le rinden pleitesía de vasallos los Ángeles…, y los patriarcas y los profetas y los Apóstoles…, y los mártires y los confesores y las vírgenes y todos los santos, y todos los pecadores y tú y yo.

San Josemaría

 

Abusos sexuales en Francia

Escrito por Mario Arroyo.

Entre 1950 y 2020 hubo 216 mil casos de abusos sexuales a menores de edad por parte de clérigos en Francia.

Ha sido devastadora la noticia: en un periodo de 70 años, entre 1950 y 2020, hubo 216 mil casos de abusos sexuales a menores por parte de clérigos en Francia. El número de los agresores se calcula entre 2900 a 3200 sacerdotes. Así lo reveló el informe dirigido por Jean-Marc Sauvé. La reacción del papa Francisco no tardó en llegar al conocer esos abominables datos, expresando “tristeza y dolor” por las víctimas, unidas a la “vergüenza” por la lentitud de la Iglesia en reaccionar. “Es el momento de la vergüenza”, afirmó, aunque expresó también su cercanía al clero francés, reconociendo que pasaban por “una prueba dura, pero saludable”.

El dato de por sí es espantoso e injustificable, lamentable por donde se le quiera ver. Sin embargo, pienso que reclama una reflexión más profunda, precisamente para poder ir a las causas del problema, condición indispensable para superarlo. Un dato, que no tiene el fin de fungir como justificación, sino de contextualización, es que durante el mismo periodo de tiempo sufrieron agresiones sexuales alrededor de 5.5 millones de niños y adolescentes franceses. Esto permite contextualizar los dramáticos hechos, y no solo para tener el falso consuelo de que los abusos por parte de la Iglesia representan menos del 5%, mientras, se calcula, que los agresores familiares directos o políticos representan alrededor del 80% de las agresiones. En efecto, no se trata de buscar comparaciones que de alguna forma exoneren esta horrible culpa, sino de ahondar en el significado de unos números tan elevados.

En otras palabras, se trata de reconocer, junto con la culpa de la Iglesia, que no se trata solamente de un problema eclesial, sino social. Otra cosa es pretender tapar el sol con un dedo o buscar hacer un uso de las estadísticas exclusivamente para denigrar a una institución y no para resolver el problema. 216 mil son muchos; 5.5 millones también; no es un problema exclusivo de la Iglesia, es un problema de la sociedad, de la cual la Iglesia es solo un reflejo.

¿Qué significa esto? Simplemente que las personas que formamos parte del estado clerical dentro de la Iglesia no somos mejores que el mortal de a pie, común y corriente, sino que somos como los demás. Las heridas sociales nos afectan igual y eso se refleja en los números tan elevados de abusos sexuales. Pero es la sociedad la que está herida, no solo la Iglesia; la Iglesia reconoce con vergüenza su parte de culpa, y se duele por las víctimas, y toma medidas para erradicar definitivamente este mal dentro de sus filas, y hace una dolorosa pero necesaria purificación de la memoria, consistente en el reconocimiento de la culpa y la petición de perdón. La sociedad ¿hace algo?

Además de escandalizarse, ¿hace algo la sociedad? ¿Indaga en sus causas? Finalmente, la pedofilia es aceptada por los principales representantes del movimiento de la revolución sexual, como Wilhelm Reich, Alfred Kinsey o Shulamith Firestone. La sociedad ha seguido en gran medida los dictámenes de tal revolución, se han ido eliminando todos los “tabúes sexuales”, e incluso, actualmente existen movimientos que abogan por la legitimación de la pedofilia. En Francia misma, la edad para el consentimiento sexual son 15 años (antes eran 13); si hay consentimiento, no es violación el que un adulto tenga relaciones con una adolescente, por lo menos según la ley de Francia, que ahora, con un cierto toque de fariseísmo, se escandaliza por los datos que ofrece la Iglesia.

Es decir, no podemos ser tan miopes como para no darnos cuenta de que nuestras costumbres sexuales, el desenfreno que se vive en esta materia, induce o provoca este tipo de crímenes. Hemos banalizado a tal punto la sexualidad, que los miembros más débiles de la sociedad caen en la pendiente de la pedofilia. Y no es que quiera hacer víctimas a los victimarios, pero tampoco cerrar los ojos al hecho de que están enfermos de sexo. Un sexo que se promueve, por activa y por pasiva, de forma omnipresente, en una sociedad, que luego se extraña por engendrar depredadores sexuales. Debemos reconocer, por lo menos, que en este aspecto somos poco coherentes. La Iglesia ya está haciendo su parte, la publicación de este doloroso informe es una muestra, toca a la sociedad y a la cultura hacer la suya.

 

Los católicos y la opinión pública

Asistimos a un creciente alejamiento de la opinión pública con relación a la vida de la sociedad. Ahí está la altísima abstención de los votantes. Es una situación absolutamente anormal y de graves consecuencias para cualquier sociedad.

 

Una situación anormal

Contenidos

La opinión pública es, en efecto, el patrimonio de toda sociedad normal compuesta.

Pío XII ya señalaba esta situación como absolutamente anormal y de graves consecuencias para cualquier sociedad.

Siguen algunos trechos de una alocución de ese Papa [1] que definen la normalidad de una sociedad y la obligación que tienen los católicos de actuar para orientarla.

*    *     *

¿Qué es la opinión pública?

La opinión pública es, en efecto, el patrimonio de toda sociedad normal compuesta de hombres que, conscientes de su conducta personal y social, están íntimamente ligados a la comunidad de la que forman parte. La opinión pública es en todas partes, en definitiva, el eco natural, la resonancia común, más o menos espontánea, de los sucesos y de la situación actual en sus espíritus y en sus juicios.

Un silencio que revela un mal social

Allí donde no apareciera manifestación alguna de la opinión pública, allí, sobre todo, donde hubiera que registrar su real inexistencia, sea la que sea la razón con que se explique su mutismo o su ausencia, se debería ver un vicio, una enfermedad, un mal de la vida social.

¿Dónde encontrar a estos hombres profundamente penetrados del sentimiento de su responsabilidad y de su estrecha solidaridad con el medio en que viven?

¡Situación lamentable! Tan deplorable y tal vez más funesta todavía por sus consecuencias es la de los pueblos donde la opinión pública permanece muda, no por haber sido amordazada por una fuerza exterior, sino porque le faltan aquellos presupuestos interiores que deben hallarse en todos los hombres que viven en comunidad.

La «opinión pública» hoy

Nuestras palabras indican así otras tantas razones por las cuales la opinión pública se forma y se expresa tan difícilmente. Lo que hoy día se llama opinión pública no es muchas veces más que el nombre, un nombre vacío de sentido, algo como un vago rumor, una impresión artificiosa y superficial; nada de un eco espontáneo despertarlo en la conciencia de la sociedad y dimanante de ésta.

Pero ¿dónde encontrar a estos hombres profundamente penetrados del sentimiento de su responsabilidad y de su estrecha solidaridad con el medio en que viven? Ya no hay tradiciones, ni hogar estable, ni seguridad de la vida, ni nada de todo lo que hubiera podido mantener a raya la obra de la disgregación y, con demasiada frecuencia, de la destrucción. Añadid el abuso de las fuerzas de las organizaciones gigantescas de masas que, encadenando al hombre moderno en su complicado engranaje, ahogan a sangre fría toda la espontaneidad de la opinión pública y la reducen a un conformismo ciego y dócil de ideas y de juicios.

El hombre moderno adopta gustoso posturas independientes y desenvueltas.

¿No habrá, pues, ya en estas desgraciadas naciones hombres dignos de este nombre? ¿Hombres marcados con el sello de una verdadera personalidad, capaces de hacer posible la vida interior de la sociedad?

Posturas independientes que no responden a la realidad

El hombre moderno adopta gustoso posturas independientes y desenvueltas. Estas no son, la mayoría de las veces, sino una fachada detrás de la cual se esconden pobres seres, vacíos, inconsistentes, sin fuerza de espíritu para desenmascarar la mentira, sin fuerza en el alma para resistir la violencia de los que con habilidad saben poner en movimiento todos los resortes de la técnica moderna, todo el arte refinado de la persuasión para despojarlos de su libertad de pensamiento y hacerlos semejantes a las frágiles «cañas agitadas por el viento» (Mt 11,7).

El impulso y la reacción sensitivos del instinto y de la pasión son exaltados como los únicos «valores de la vida» Bajo la acción de este prejuicio, lo que queda de la razón humana y de su fuerza de penetración en el profundo dédalo de la realidad es poca cosa.

 

Síntoma característico de la decadencia del espíritu católico: ceder, transigir, callar, acomodarse

 

El abandono del sentido común

Los hombres de sentido común no cuentan; quedan aquellos cuyo campo visual no se extiende más allá de su estrecha especialidad ni más arriba del poder puramente técnico. No es de estos hombres de quienes se puede esperar ordinariamente la educación de la opinión pública ni la firmeza frente a la astuta propaganda que se arroga el privilegio de moderarla a su gusto.

Los hombres a quienes debería tocar la misión de esclarecer y guiar a la opinión pública se ven frecuentemente, los unos por su mala voluntad o por su insuficiencia, los otros por imposibilidad o por presión, en una mala postura para dedicarse a ello con libertad y con éxito. Esta situación desfavorable afecta particularmente a la prensa católica en su actuación al servicio de la opinión pública.

En esta situación, el mal más temible para el publicista católico sería la pusilanimidad y el abatimiento. Ved la Iglesia: después de casi dos milenios, a través de todas las dificultades, contradicciones, incomprensiones, persecuciones abiertas o solapadas, nunca se ha desanimado, nunca se ha dejado deprimir. Tomadla como modelo.

Por su actitud frente a la opinión pública, la Iglesia se coloca como una barrera ante el totalitarismo, que, por su misma naturaleza, es necesariamente enemigo de la verdadera y libre opinión de los ciudadanos. De hecho, es por su misma naturaleza por lo que el totalitarismo niega este orden divino y la relativa autonomía que éste reconoce a todos los dominios de la vida, en cuanto todos ellos tienen su origen en Dios.

Una presión multiforme

El publicista católico sabrá evitar tanto un servilismo mudo como una crítica descontrolada

Desde el momento, por el contrario, en que la pretendida opinión pública es dictada, impuesta, de grado o por fuerza; desde que las mentiras, los prejuicios parciales, los artificios del estilo, los efectos de voz y de gesto, la explotación del sentimiento, vienen a hacer ilusorio el justo derecho de los hombres a su propio juicio, a sus propias convicciones, entonces se crea una atmósfera pesada, malsana, ficticia, que, en el curso de los acontecimientos, de repente, tan fatalmente como los odiosos procedimientos químicos hoy día demasiado conocidos, sofoca o adormece a los mismos hombres y les obliga a exponer sus bienes y su sangre por la defensa y el triunfo de una causa falsa e injusta. En verdad, allí donde la opinión pública deja de funcionar libremente, allí es donde está en peligro la paz.

Nos querríamos todavía añadir una palabra referente a la opinión pública en el seno mismo de la Iglesia.

El publicista católico sabrá evitar tanto un servilismo mudo como una crítica descontrolada. Ayudará con una firme claridad a la formación de una opinión católica en la Iglesia


[1] Pío XII, discurso a los participantes en el I Congreso Internacional de Prensa Católica, 17 de febrero de 1950: AAS 42 (1950) 251-257. No pudo ser pronunciado personalmente por el Papa a causa de una enfermedad, pero el texto original francés fue publicado en L’Osservatore Romano y en latín en AAS.

 

Sexualidad: Unidad de la Persona

La sexualidad humana tiene valor y sentido por su pertenencia al ser del hombre y por afectar al núcleo íntimo de su persona en cuanto tal.

El ser humano ha sido modalizado en la corporeidad en varón y mujer, definiéndose así una identidad concreta, del yo irrepetible, como masculino o femenino, que revela el yo personal, por lo tanto, el lenguaje de la sexualidad es la de donación y aceptación mutua del varón y la mujer en reciprocidad e imagen del amor Divino.

La sexualidad deberá, por lo tanto, estar al servicio de la comunión interpersonal (significado esponsalicio del cuerpo), que participa del amor creador de Dios (significado procreativo). Es decir, que la sexualidad es un don de Dios que participa de su amor creador.

Sin embargo, después del pecado original, la sexualidad, se ha visto obstaculizada por el desorden de la concupiscencia, que acarrea una ruptura dentro del hombre. Por eso, es importante recalcar que por la dignidad personal de los seres humanos, no es lícito usar a otra persona como objeto. Esto no significa que el respeto a la estructura de la sexualidad sea biologista o moralista sino que, para el cristiano la sexualidad es buena, siempre y cuando se realice de modo verdaderamente humano y como parte integral del amor.

El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios (fuente de su dignidad) y ha sido redimido por Jesucristo, lo que significa un rotundo sí a la corporeidad, es decir, que le ama en su totalidad, es su unidad corpóreo-sexual y espiritual. El ser humano en su propio ser une el mundo material, que es el percibimos con los sentidos y el mundo espiritual, que es el que intuimos dentro de nosotros, gracias a que tenemos conciencia de nosotros mismos como personas.

La persona humana es capaz de reconocerse, de poseerse y de darse libremente, es decir, de entrar en comunión consigo misma y con otros seres personales (Dios y los hombres). Al ser un ser personal el ser humano tiene la capacidad de relacionarse con su creador y con los hombres a través de la inteligencia y de la voluntad, para entablar relaciones de amor. Es una facultad que le pertenece a su misma esencia. El amor es la vocación fundamental e innata de todo ser humano, el hombre esta llamado al amor en su totalidad.

Dios crea al hombre por amor y para el amor. Es la única criatura amada por Dios por sí misma, a la que le ha infundido el alma, le ha hecho un ser personal, un alguien, cuyo fin es el mismo Dios, por eso, el hombre debe glorificar a Dios y debe comportarse a la altura de ésta dignidad. El ser una unidad debe de manifestarse en la conducta del cristiano, a semejanza de Jesucristo verdadero hombre y verdadero Dios.

El cristianismo posee una visión integral del hombre como una unidad corporeo-espiritual y de su vocación, que forman el criterio ético fundamental para la valoración de la sexualidad. El desorden en el uso de la sexualidad destruye la capacidad de amar de las personas, así como el anticoncepcionismo manipula y envilece la sexualidad. Las visiones reduccionistas de la sexualidad conducen al aniquilamiento del cuerpo y del alma.

El amor libre, la homosexualidad y la contracepción son comportamientos que contradicen el significado profundo de la sexualidad. La banalización de la sexualidad, es uno de los factores principales que están en la raíz del desprecio por la cultura de la vida.

La revelación reconoce dos modos de realizar ésta vocación al amor: el matrimonio, que permite la realización personal del ser humano por ser parte del amor con el que los esposos se complementan hasta la muerte, para formar una sola carne (una unidad sustancial, psicológica y biográfica), para ayudarse durante la vida y sus cosas y sobretodo para lograr un fin último que es el amor de Dios. Y por otro lado, para transmitir la vida con toda su dignidad y cooperar en la obra creadora de Dios. Si una persona se reserva algo o la posibilidad de decidir de otra manera en orden al futuro al respecto, a la hora de dar su consentimiento para formar un matrimonio, ya no se donaría totalmente y su unión no sería verdadera. Y la virginidad por el reino de los cielos, el hombre es capaz de descubrir con su inteligencia a Dios como el bien supremo y por eso, puede decidirse a donar su vida a El en la vida consagrada, es una vocación en la que la persona se entrega en su totalidad a Dios, aunque no es la vocación más común, se valora cuando el matrimonio cristiano también se valora.

En conclusión podemos decir que la sexualidad no es algo puramente biológico, sino que afecta al núcleo íntimo de la persona humana en cuanto tal. El cuerpo se convierte así en expresión del ser personal, que puede ser ordenada o desordenada en la medida que se apegue a su unidad substancial, es decir a su naturaleza humana. La sexualidad siempre deberá subordinarse al dinamismo espiritual de donación personal y amorosa de los esposos, de la que es expresión, convirtiéndose en un modo de intercomunicación personal. En éste sentido, la virtud da la castidad aparece como el orden de la unidad substancial, expresión del verdadero lenguaje del cuerpo humano y la integración de la persona humana; que permite alcanzar el ideal de semejanza del amor de Cristo-Esposo e Iglesia-Esposa.

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• Concilio Vaticano II, Decr. Apostolicam Actuositatem, nn. 11, 30.

• Catecismo de la Iglesia Católica, (Matrimonio: nn. 355-373: 2331-2335; 2360-2379); (Familia: nn. 2201-2203; 2207-2213; 2232-2233); (Deberes Familiares: nn. 2214-2231).

• Juan Pablo II, Enc. Familiaris Consortio, 22-XI-1981, nn. 11-27, 42-48.

• Juan Pablo II, Carta Ap. Mulieris Dignitatem, 15-VIII-1988, nn. 17-22.

 

Para no ser esclavo | ¿Soy realmente libre?

José Martínez Colín

1) Para saber

En la famosa novela de Juan Ramón Jiménez, “Platero y yo”, se cuenta la historia de un canario enjaulado que deseaba y envidiaba la libertad del burrito. Por fin un día pudo salir de la jaula y voló al tejado de la casa, donde se posó por un largo tiempo. Pero al atardecer y venir la oscuridad, apareció alegremente metido otra vez en la jaula. Resultó que vivir en la jaula, con alimento y protección no era, después de todo, tan desagradable.

Continuando con su reflexión sobre la carta de san Pablo a los gálatas, el Papa Francisco abordó ahora el tema de la libertad, la cual, dijo, parece que solo la sabemos valorar cuando la perdemos. Pero la libertad es un tesoro que nos ha sido concedido, más que un derecho adquirido. En torno al tema de la libertad hay muchos malentendidos, y diferentes visiones enfrentadas. Se puede hablar de diversos tipos de libertad, pero la más profunda y radical es la que nos fue ganada por Jesucristo y otorgada en el bautismo.

2) Para pensar

En una ocasión fue invitado a dar una serie de conferencias a los Estados Unidos de América un psicólogo de renombre mundial, Víctor Frankl. En su intervención aludía a la famosa estatua de la Libertad que se eleva en Staten Island, en la costa este del país. Decía que le agradaba mucho admirarla. Pero añadía que le sorprendía que no se hubiera construir otra estatua dedicada a la Responsabilidad en la costa oeste del país.

Parece que algunos de los oyentes se desconcertaron y se sintieron heridos. Pero Frankl tenía razón, no basta una libertad absoluta, sin límites, sin tener que responder a nadie. La libertad ha de saber elegir lo correcto. ¿Cómo saber elegir lo mejor? El Papa Francisco recurre al Evangelio de Juan: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (8,31-32). La llamada, por tanto, es sobre todo a permanecer en Jesús, fuente de la verdad que nos hace libres.

3) Para vivir

Se pierde la libertad cuando algo nos impide obtener algo querido. Por ejemplo, se quita una libertad material, cuando uno es encerrado o encarcelado, imposibilitando dirigirse a cualquier lugar. Pero hay una libertad más importante que es la que nos permite alcanzar la vida eterna, entrar en comunión con Dios en el Cielo. Lo que nos quita esa libertad es el pecado. Por eso se dice con acierto que el pecado esclaviza, pues nos impide alcanzar el bien eterno. Y esa esclavitud es de la que Nuestro Señor Jesucristo nos liberó con la Redención. Con su muerte y resurrección, Jesús nos consiguió toda la gracia para ser liberados de la muerte eterna y del pecado. Pero esa gracia ganada por Cristo ha de ser aplicada a cada alma y eso se lleva a cabo con los Sacramentos, empezando por el Bautismo.

La libertad cristiana, dice el Papa Francisco, se funda sobre dos pilares fundamentales: primero, la gracia del Señor Jesús; segundo, la verdad que Cristo nos desvela y que es Él mismo. Pero de ello trataremos la siguiente ocasión. Por lo pronto, que la consideración de esa libertad otorgada, nos lleve a agradecerle al Señor el ser libres para dirigirnos a Él. 

 

 

El coraje de la conciencia

 

Escrito por Jesús Acerete

Publicado: 12 Septiembre 2021

 

Contracorriente… hacia la libertad

El argentino Mariano Fazio, filósofo e historiador, es autor de sugerentes ensayos sobre la historia del pensamiento contemporáneo. Es además vicario auxiliar del Opus Dei y amigo personal del papa Francisco desde sus años en Buenos Aires. Acaba de presentar en Valencia un nuevo trabajo sobre tres célebres ingleses que, viviendo en épocas y situaciones personales muy diferentes, tienen en común el haber sido leales a su conciencia en un ambiente adverso: Tomás Moro, John Henry Newman y Gilbert K. Chesterton. Su actitud vital, reconocida como heroica por la Iglesia en los dos primeros, y en proceso de serlo en el tercero, les concede una gran actualidad.

Se trata de tres figuras de alcance universal, que comparten unos valores tan genuinos que toda persona de bien debería desearlos para sí: el amor a la verdad, la decidida defensa de la libertad para obrar en conciencia, un carácter abierto a la amistad con todos, una vida iluminada por el sentido del humor. Son rasgos tan humanos que nos remiten a la imagen divina que está en la raíz de nuestro ser.

Los tres viven en un ambiente en el que el catolicismo es minoritario. Pero afrontan los retos con un fuerte sentido de la libertad, manteniendo la actitud que en su conciencia ven más correcta. No les importa que su rectitud les enfrente a la incomprensión, al vacío social o, en el caso de Moro, al martirio. Como escribió Harper Lee, la conciencia de cada uno es la única cosa que no se rige por la regla de la mayoría.

Nuestros personajes comparten el sentido del humor: radiante y explosivo en Chesterton, fino y elegante en Moro, más serio e intelectual en Newman. Como señala Fazio, ninguno de ellos es pájaro de mal agüero, ni profeta de desgracias, porque el pesimismo no es cristiano. Aman el mundo en el que viven, y por eso no centran su atención en las sombras, sino en las luces que dan sentido a la existencia. Deberíamos hacer cotizar al alza el buen humor, un valor que dulcifica y ennoblece la convivencia.

Tomás Moro, primer ministro y lord Canciller de Inglaterra, gran humanista, es ejemplo de coherencia entre la fe y las obras. Eligió ser fiel a su conciencia cuando la ley se lo puso muy difícil, porque el rey reclamaba para sí el título de cabeza de la Iglesia. No podía aprobar esa pretensión basada en la mentira, y murió mártir, perdonando a sus jueces y verdugos, incluso consolándoles: les recordó que también Saulo aprobó el martirio de san Esteban antes de su propia conversión, y acabó siendo san Pablo.

Moro ha pasado a ser un ejemplo de cristiano que vive su ciudadanía con lealtad y de acuerdo con su conciencia. Porque casi todo es relativo, pero no todo: hay cosas que no da lo mismo afirmar que negar. «Afirmar que todo es relativo es fundamentalismo», señala Fazio. Porque si todo es relativo, esa afirmación también lo es, y cae por su propio peso.

Con gran sentido, la Iglesia ha nombrado a Tomás Moro patrono de los políticos. En el Real Colegio del Corpus Christi de Valencia conservamos como un tesoro el manuscrito de su último libro, que escribió en prisión antes de ser ejecutado: ‘La agonía de Cristo’. Nos vendría bien releerlo de vez en cuando. Y también la ‘Oración del buen humor’ que se le atribuye. «El papa Francisco la reza a diario», revela Fazio.

John Henry Newman, pastor anglicano, fue heroicamente fiel a su conciencia cuando decidió pasar a la Iglesia católica. Nunca traicionó la luz interior recibida, que dio origen al movimiento de Oxford, y le llevó a investigar a fondo si la Iglesia anglicana era realmente continuadora de la primitiva Iglesia. Su noble afán de verdad, que requirió un serio trabajo intelectual, le condujo inesperadamente a la Iglesia católica, superando sus fuertes prejuicios contra Roma.

Newman sabía que padecería incomprensión por parte del luteranismo, pero fue fiel a lo que veía en conciencia. Lo que no imaginaba es que también padecería incomprensión por celotipias de sectores católicos, una vez convertido. Es famoso el pasaje de su ‘Carta al duque de Norfolk’: «Si me pidieran un brindis, brindaría por el papa, pero antes por la conciencia. El primer vicario de Cristo no es el papa, sino la conciencia». Esa afirmación supone un serio compromiso de la conciencia con la verdad.

En Gilbert K. Chesterton brilla su total ausencia de respetos humanos para decir lo que piensa, aun en medio de corrientes de opinión muy opuestas. En su famoso libro ‘Ortodoxia’, escrito mucho antes de su conversión al catolicismo, cuenta la historia de un marino inglés que sale a descubrir mundo y llega a un lugar paradisíaco, que resulta ser la misma Inglaterra de la que había partido. Describe así el viaje del anglicanismo, que abandonó sus raíces católicas en busca de tierras mejores. Pero describe también su propio itinerario personal, en un retorno a la Iglesia católica que ya intuye cercano.

No gustaba mucho esa comparación en los ambientes intelectuales anglicanos. Pero como Moro y como Newman, Chesterton ni se arredra ni echa en cara nada a los que le combaten. Simplemente habla sin respetos humanos de la verdad, de lo que ve en su conciencia. Se muestra abierto al diálogo (¡sus ingeniosas y divertidas controversias con Wells o Bernard Shaw!) y mantiene un profundo sentido de la amistad con quienes piensan diferente. Su capacidad de empatía debería ser un referente para muchos, cuando el ambiente es tan propenso a la crispación, al frentismo, a romper con quienes sostienen ideas diferentes.

Tres personajes muy actuales, no solo para los católicos. Porque en ellos brillan valores tan necesarios para la convivencia como el respeto al otro y la escucha atenta. Se muestran dispuestos a recoger las semillas de verdad que hay en toda opinión, y a construir puentes desde las posiciones compartidas. Lejos de tergiversar y poner zancadillas, saben poner al rival en una posición cómoda, sin ataques personales. Ofrecen su amistad por encima de las diferencias. Pero no admiten como verdadero lo que es falso, porque sin verdad no se puede ser libre.

La vida de estas personas nos habla de la presencia de la verdad en el mundo, y de nuestra capacidad de reconocerla. Su alegría de vivir nos muestra también la fuerza liberadora que supone seguir la luz de la conciencia a pesar de los efímeros halagos del mundo. No estamos hechos para la mimetización con el ambiente, sino para la verdad. El título del libro lo explica bien: para ser libre a veces es preciso ir ‘Contracorriente… hacia la libertad’.

Jesús Acerete

 

 

Dios nos quiere conectados a la vida

Francisco, el Papa, en su encuentro con los jóvenes en Eslovaquia advertía que, para que el amor dé frutos, no puede olvidarse de las raíces. Hoy se corre el peligro de crecer desarraigados y de querer hacerlo todo deprisa. La cultura de las pantallas nos permite estar conectados con personas a las que a veces conocemos más que a las que tenemos al lado. Pero Dios nos quiere plantados en la tierra, conectados a la vida, nunca cerrados sino siempre abiertos a todos. Así mismo ese amor verdadero está íntimamente ligado a la misericordia.

Cuando somos abrazados recuperamos la confianza y en la vida. Por eso el Papa les pedía a los jóvenes que se dejen abrazar, que a ese abrazo vayan con todas sus debilidades y defectos. Frente a una cierta corriente dominante, que reclama una “cultura del ombligo”, hay que salir de sí y experimentar que hasta el dolor más profundo puede vivirse con paz cuando se abraza en la cruz de Cristo.

Jesús D Mez Madrid

 

La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia.

El 28 de julio de 2021, marchó al Cielo la Madre Trinidad Sánchez Moreno, Fundadora de “La Obra de la Iglesia”.  Ahora que han terminado las restricciones de aforo en los templos, se celebran Eucaristías por su alma en distintas ciudades,  presididas por el Arzobispo u Obispo de la diócesis.¿Por qué la presencia del Obispo?  La Madre Trinidad fue una gran mística de nuestro tiempo, que puede contarse entre los más renombrados de nuestra tierra ( Santa Teresa, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola…). En sus largas horas de Sagrario en su parroquia de Dos Hermanas ( Sevilla), su pueblo natal, Dios invadió su alma y le mostró su Esencia,  Una y Trinitaria, y pudo contemplar la Belleza “tan antigua y siempre nueva” que decía San Agustín una vez convertido. Más tarde, en 1959, recibió, de Dios, este encargo: “¡Hazme La Obra de la Iglesia!”. No pudo entenderlo.  “Con todo lo que te he dado, ¡ya sabes lo que tienes que hacer…!” – le insistió, el Señor. Y se lanzó a la fundación de un movimiento apostólico que abarca todos los estados de vida (  hasta tiene algún obispo).   

Con su gracia andaluza, hablaba de Dios,  y con tal fuerza que parecía que lo había contemplado cara a cara. De otro modo, ¿cómo acertar en la explicación del misterio divino con tanta claridad? ¡Qué ímpetu, fuerte vivencia y gozo desprendían las palabras de esta mujer sin estudios! ¡Gran teóloga, sin haber leído libros! Ella, que sólo pudo estar de oyente en la escuela ( tuvo un accidente en la vista mientras jugaba de niña), ha dejado decenas de volúmenes. Pues sí, la Madre Trinidad fue invadida por el misterio de Dios Trino en uno de sus largos momentos  junto al Sagrario de la iglesia de su pueblo. Adolescente aún, respondió al Señor:  “¡Seré tuya, totalmente tuya y  para siempre!” No fue broma: así  vivió hasta que su alma voló al Cielo con 92 años. Había dicho: “ Mi vida es cantar hasta morir y morir cantando la riqueza, la grandeza, la perfección de la Iglesia”. Su alma penetró en la hermosura de la Iglesia Católica, Esposa de Cristo, y la hacía sufrir la suciedad que, hijos pecadores, lanzan a su rostro. Es cierto, la Iglesia es preciosa, con un atractivo que cautiva a quienes se le acercan, con rectitud en su interés, a conocerla. La fuerza de la VERDAD, que la Iglesia contiene y expresa, es ingente y, por eso, estorba y quieren derribarla - no lo conseguirán-; se exagera el número de sacerdotes y religiosos abusadores computados desde setenta años atrás, sin que importe la carencia de suficiente documentación, y lo presentan como reciente ( el 96 º/º de abusos en Francia son ajenos a gente de iglesia; pero esos no suenan). La Iglesia es la única institución cuya luz hace aflorar la fealdad de la barbarie instalada hoy en gobernantes (y gobernados) que desprecian la dignidad del hombre.

Sugestivos estos versos de la Madre Trinidad:  “…Si te viera otra vez,/ recobrando de nuevo/ fortaleza que impregne mi vida/ para estar en destierro/(…) ¡Un instante, Señor, pues, sin Ti, nada puedo…!/Yo no busco vivir, ¡sólo quiero mirarte sin velos/ en la luz de tu gloria, o en la densa tiniebla/ que envuelve este suelo! (…)”. 20-3-1975.-

 Josefa Romo

 

 

El amor es hermoso

El pasado 14 de septiembre, en la festividad de la Santa Cruz, el Papa Francisco se encontró con los jóvenes en Eslovaquia para recordarles, precisamente, que no hay amor verdadero que no pase por la cruz. Y es que efectivamente, el amor es hermoso, pero no es un camino fácil. Contra lo que parece indicar la lógica hedonista de nuestro mundo, el amor es fidelidad, don y entrega sin límites hasta el extremo. Son muchos los cantos de sirena que reclaman al joven, manipuladores de una supuesta felicidad que no es sino simulacro, camino que aparta de la vida en plenitud. No lo olvidemos y evitaremos muchos sinsabores.

Pedro García

 

El atraco educativo

A lo largo de los años que llevamos viviendo en democracia se aprecia que los partidos de derecha no dan tanta importancia a la educación como los partidos de izquierda. Al menos en España. Los partidos de izquierda saben que el “agua fina” de la educación moldea la sociedad y los votos.

Se va imponiendo un sistema educativo en las antípodas del esfuerzo y la superación. Así se extiende una visión de la democracia equivalente a la mediocridad, confundiendo igualdad de oportunidades con igualitarismo académico, sin estímulos ni reconocimientos.

Hay un empeño claro en que la figura del profesor se devalúe. Empezando por los padres que dan más valor a lo que dice o hace “su niño” en el centro educativo que lo que el profesor intenta trasladar con su dedicación profesional. Si un profesor no se busca motivaciones personales para su trabajo, hoy en día cae en el desánimo y el abandono.

Este Gobierno quiere adoctrinar, imponer, y por tanto también le estorban profesores con prestigio y personalidad. Socavar su autoridad es también un objetivo prioritario. Adoctrinamiento y mediocridad van de la mano: quien se esfuerza por no ser mediocre no es presa fácil para ser adoctrinado, y no adoctrina a los alumnos.

Viene una enseñanza en Infantil y Primaria con perspectiva de género en Matemáticas, gran empeño en descubrir la sexualidad y una asignatura como “Valores cívicos y éticos” que es para temblar.

Este Gobierno hará todo lo que pueda – salvo lo que los tribunales o los padres impidan –para impedir la libertad de elección de centro educativo, la libertad de elegir el castellano como lengua vehicular,  y para permitir cualquier atisbo de libertad a los padres, que tienen el derecho y deber de educar a sus hijos.

Más que el atraco de la comisión de una tarjeta bancaria o el de la subida de la luz, estamos viviendo un atraco más relevante, que es el atraco educativo. Esperemos que haya reacción, aunque sea en septiembre.

JD Mez Madrid

 

Luz, agua, basura; o el “robo autorizado” 

 

                                He de significar primero que, en España estamos pagando la electricidad a los precios más altos de toda Europa, lo que me dice que igualmente ocurre con los del agua y las basuras, puesto que tengo la propia experiencia, que en una cochera que poseo, el ayuntamiento de una pedanía de Málaga (Torre del Mar) me cobran un impuesto más, por cuanto mi automóvil ha de pasar obligadamente, por la acera que da acceso al garaje, lo que ya es un abuso inexplicable salvo en “esta españa inquisitorial”; y donde en vez de darte las gracias por cuanto, quitas un automóvil de la circulación viaria, pagando los oportunos impuestos que también son altos, te “endilgan” otro más, por pisar la acera; por lo visto los idiotas políticos, pretenden que, “entres tu automóvil en brazos, cómo y por ejemplo, se hace con un bebé o niños chicos”; de pena, pero de risa y cachondeo al máximo de la potencia caletrecal (de caletre) que cada cual posea”.

                                Lo mismo ocurre con los recibos estatales u oficiales que nos hacen pagar, por los suministros que indican mi titular, y otros que podría señalar también, o sea que; y si por ejemplo, la electricidad que indica el recibo, tiene un valor de tres, al final te hacen pagar nueve; la diferencia son impuestos, diversos y que dan repulsión hasta enumerarlos. Aquí en España, ya (pienso) que sólo nos falta el que, “nos pongan un nuevo bozal (“como nos han colocado el de la mascarilla para eludir el virus chino y lo que no creo sea necesario, con la severidad a que nos han obligado; y a las manifestaciones masivas que hay diariamente por países del mundo más civilizado me remito)… bozal, reitero, más sólido y contundente, con el oportuno contador, para que paguemos impuestos, también por el oxígeno que respiramos y que nos da gratuitamente la propia Naturaleza”.

                                ¿Y por qué nos hacen pagar estos impuestos y tantos otros que a más abusos, cada vez los suben de precio más? Sencillo: Por cuanto la plaga o ya verdadera pandemia que padecemos, es la de unas masas (“sí masas”) de políticos inútiles, que como las moscas y mosquitos en verano, tenemos sobre nosotros; y que como sanguijuelas insaciables, “nos chupan nuestros dineros insaciablemente”; y lo que hacen, por cuanto no saben de economía y buena administración, nada en absoluto. A mi entender, son incapaces de llevar independientemente y sin ayudas oficiales, un simple quiosco de presa y chucherías, o un puesto ambulante de “perritos calientes” o similares; puesto que en mayoría, “no han dado un palo al agua en toda su vida”, y se enchufaron a la política, como medio de vivir bien y a costa del que verdaderamente trabajamos y producimos, la riqueza que ellos explotan sin arriesgar nada en absoluto.

                                Por si cuanto digo fuera poco; abusan al imponerse sueldos o salarios, que no merecen en absoluto; se asignan prebendas y sinecuras del tipo de la época de “los siervos de la gleba”; se adjudican exenciones de impuestos en conceptos por los que todos los demás (“súbditos o ya casi siervos”) tenemos que pagar (que si no los pagas te embargan “hasta el apellido”) y además, conforman, fundan, o consienten, “miríadas” de ONGs (España posiblemente es la que más tiene de las de toda Europa y resto del mundo que “las usa”) para a través de ellas, “chupar fondos públicos”, para actividades que nadie vigila y menos debieran ser consentidas, puesto que cualquier “fundación particular”, debe ser sostenida por los fondos o legados que el fundador dedique a ellas, o de las cuotas que pagasen los socios que de verdad, quieran pagarlos para su mantenimiento.

                                Resumiendo, que por todo ello “y mucho más” que se le podría añadir, España que es un país bastante rico y poco poblado para su más de medio millón de kilómetros cuadrados de extensión territorial, que en conjunto produce de casi todo lo “comestible” que se cultiva en el mundo; lo tienen estos “manirrotos” en la ruina vergonzosa en que lo han sumido, en la “nueva época democrática y dicen que de progreso, que no se ve por ninguna parte”.

                                Es por lo que y como “haríamos en cualquier familia un poco equilibrada”, hay que revisar todos los gastos y malgastos, y empezando con los que haga el propio rey y presidencia del gobierno político, hasta llegar a la más modesta de las pedanías españolas, como último aparato oficial y político. Seguro que si se hiciera, en España sobraban recursos, para no temer, ni… “al volcán que hoy asola una parte de esa isla española denominada, “San Cristóbal de la Palma”. A cuyos damnificados hay que compensar con justicia y oficialmente, y no a través de “las limosnas” que se están implorando y a aportar, por “los de siempre”.

 

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                 

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