Las Noticias de hoy 22 Febrero 2021

Enviado por adminideas el Lun, 22/02/2021 - 12:13

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 22 de febrero de 2021   

Indice:

ROME REPORTS

El Papa en el Ángelus: "Meteos esto en la cabeza: con el diablo jamás se dialoga"

El Papa sobre el mensaje de la Divina Misericordia: abramos nuestro corazón a Jesús

El Papa visita a Edith Bruck, superviviente de Auschwitz

LA CÁTEDRA DEL APÓSTOL SAN PEDRO*: Francisco Fernandez Carbajal

“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”: San Josemaria

Trabajos ordinarios y cómo santificarlos (VII): Asesor financiero

Os he llamado amigos (II): ​Para iluminar la tierra: José Manuel Antuña

Leopoldo López y sus años en prisión: con la oración «tuve momentos de muy intensa espiritualidad»

La lucha contra la corrupción: salvaguardar la integridad: encuentra.com

Añoranza de Fraternidad: Ernesto Juliá

Administradores de la muerte: José Antonio García-Prieto Segura

Tiempo especial de preparación: Oscar Fidencio Ibáñez Hernández

¿Por qué la verdad despierta odio? : Acción Familia

 SAN PEDRO FIJA SU SEDE EN ROMA: Primeros Cristianos

Ha valorado en mucho la noble y difícil tarea de gobernar: Jesús D Mez Madrid

Peor el remedio que la enfermedad: Domingo Martínez Madrid

El perverso “neoliberalismo”: José Morales Martín

 “Chuleta” de universidad : Suso do Madrid

Muertos ilustres opinaron sobre España : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

El Papa en el Ángelus: "Meteos esto en la cabeza: con el diablo jamás se dialoga"

En el Primer Domingo de Cuaresma, el Santo Padre reflexiona sobre el desierto donde Jesús se retiró durante cuarenta días y fue tentado por Satanás: “No se trata de un lugar físico, sino de una dimensión existencial en la que hacer silencio y ponernos a la escucha de la palabra de Dios”. Además, advierte de los peligros de entrar en diálogo con el diablo: "si entramos en dialogo seremos vendidos".

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Este mediodía, el Papa Francisco se ha asomado desde el balcón del Palacio Apostólico para reflexionar sobre el Evangelio del día según Marcos, que relata el retiro de Jesús al desierto durante 40 días, donde fue tentado por Satanás, y con el que da comienzo la Cuaresma. Francisco recuerda que el evangelista subraya que el Espíritu empuja a Jesús al desierto: “El Espíritu Santo, que descendió sobre Él nada más recibir el bautismo de Juan en el río Jordán, el mismo Espíritu le empuja ahora a ir al desierto, para enfrentarse al Tentador, para luchar contra el diablo”.

El “desierto”: lugar de prueba y tentación

El Papa se ha centrado precisamente en este entorno natural “el desierto” para explicar que se trata del lugar “donde Dios habla al corazón del hombre, y donde brota la respuesta de la oración”. “Pero – dice – es también el lugar de la prueba y la tentación, donde el Tentador, aprovechando la fragilidad y las necesidades humanas, insinúa su voz engañosa, alternativa a la de Dios”. “El tentador seduce” ha puntualizado.

Francisco subraya que durante los cuarenta días vividos por Jesús en el desierto comienza el "duelo" entre Jesús y el diablo, que terminará con la Pasión y la Cruz: “Todo el ministerio de Cristo es una lucha contra el Maligno en sus múltiples manifestaciones: curaciones de enfermedades, exorcismos de los endemoniados, perdón de los pecados. Es una lucha. Después de la primera fase en la que Jesús demuestra que habla y actúa con el poder de Dios, parece que el diablo prevalezca cuando el Hijo de Dios es rechazado, abandonado y finalmente capturado y condenado a muerte”. Francisco asegura que “pareciera que el vencedor es el diablo”, pero en realidad – señala – “la muerte era el último "desierto" a atravesar para derrotar definitivamente a Satanás y liberarnos a todos de su poder”.

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21/02/2021

El Papa sobre el mensaje de la Divina Misericordia: abramos nuestro corazón a Jesús

¿Qué nos enseña este Evangelio?

“Cada año, este Evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto nos recuerda que la vida del cristiano, tras las huellas del Señor, es una batalla contra el espíritu del mal”. Francisco ha recordado que “debemos ser conscientes de la presencia de este enemigo astuto, interesado en nuestra condena eterna, en nuestro fracaso, y prepararnos para defendernos de él y combatirlo”. Además – dice – “la gracia de Dios nos asegura, mediante la fe, la oración y la penitencia, la victoria sobre el enemigo”.

El Papa advierte que nunca se debe dialogar con el diablo

El Papa Francisco después se ha parado en un punto que considera sumamente importante y es que Jesús “nunca conversa con el diablo”: “en su vida Jesús jamás mantuvo un dialogo con el diablo, jamás, o lo expulsa de los endemoniados o lo condena pero jamás el dialogo”. Pero – dice - en el desierto “parece que hay un dialogo porque” el diablo le hace propuestas y Jesús no responde con sus palabras, “jamás”, sino que “responde con la Palabra de Dios, con tres pasajes de la escritura” y esto – señala – es válido también para todos nosotros: “cuando se acerca el seductor y comienza a seducirnos, piensa en esto, haz aquello, la tentación es hablar con él, como hizo Eva” dice Francisco. “Eva – continúa – entró en dialogo y si nosotros entramos en dialogo seremos vendidos”. “Meteos esto en la cabeza: con el diablo jamás se dialoga. No hay dialogo posible, solo la Palabra de Dios”.

El Espíritu Santo nos empuja también a nosotros al desierto

Por último, el Papa afirma que el Espíritu Santo “nos empuja también a nosotros, como a Jesús, a entrar en el desierto”, pero “no se trata de un lugar físico, sino de una dimensión existencial en la que hacer silencio y ponernos a la escucha de la palabra de Dios, para que se cumpla en nosotros la verdadera conversión". “No tengais miedo del desierto – dice el Papa – busquen momentos de mas oración, de silencio, entrar dentro de nosotros, pero no tengan miedo”. Es por eso – concluye – que estamos llamados “a caminar por las sendas de Dios, renovando las promesas de nuestro bautismo: renunciar a Satanás, a todas sus obras y a todas sus seducciones”.

El Papa sobre el mensaje de la Divina Misericordia: abramos nuestro corazón a Jesús

Hoy Francisco durante el Ángelus dominical recordó que han pasado noventa años desde la revelación de la imagen de Jesús Misericordioso. "Ese mensaje", dijo, "ha llegado a todo el mundo, y no es otro que el Evangelio de Jesucristo, muerto y resucitado, que nos da la misericordia del Padre".

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

Se dirige a Polonia, al Santuario de Płock el pensamiento del Papa Francisco después del Ángelus. Saludando en particular a los fieles polacos, pronunció estas palabras:

“Hace noventa años, el Señor Jesús se manifestó a Santa Faustina Kowalska, confiándole un mensaje especial de la Divina Misericordia. A través de San Juan Pablo II, ese mensaje ha llegado a todo el mundo, y no es otro que el Evangelio de Jesucristo, muerto y resucitado, que nos da la misericordia del Padre. Abramos nuestro corazón a él, diciendo con fe: "Jesús, confío en ti.”

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21/02/2021

El Papa en el Ángelus: "Meteos esto en la cabeza: con el diablo jamás se dialoga"

Es el 22 de febrero de 1931. El Señor Jesús se manifestó a Santa Faustina Kowalska que estaba en su celda del convento de Płock de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Virgen María de la Misericordia en Stary Rynek. "Al anochecer, mientras estaba en mi celda", escribe Santa Faustina en su Diario, "vi al Señor Jesús vestido con una túnica blanca: una mano estaba levantada para bendecir, mientras la otra tocaba la túnica sobre su pecho, que, al retirarla ligeramente, dejaba ver dos grandes rayos, uno rojo y otro pálido. Muda, mantuve los ojos fijos en el Señor; mi alma estaba embargada de temor, pero también de gran alegría. Después de un momento, Jesús me dijo: Pinta una imagen según el modelo que ves, con las palabras: Jesús, confío en Ti. Deseo que esta imagen sea venerada primero en su capilla, y luego en todo el mundo. La primera imagen de Jesús Misericordioso fue pintada en Vilna bajo la dirección de la propia Sor Faustina. La imagen más conocida se conserva en el Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-Łagiewniki. Fue creado según las instrucciones del guía espiritual del Apóstol de la Divina Misericordia, el padre Józef Andrasz. Mañana, a las 17.00 horas, se celebrará una Misa en Polonia en el Santuario de la Divina Misericordia de Płoc. La celebración puede seguirse en el canal de Youtube del Santuario.


El Papa visita a Edith Bruck, superviviente de Auschwitz

La escritora húngara, de casi noventa años, vive en Roma desde hace mucho tiempo. L'Osservatore Romano la entrevistó el pasado mes de enero con motivo del Día de la Memoria. Francisco quedó impresionado por su testimonio y hoy decidió ir a conocerla a su casa en el centro de Roma.

VATICAN NEWS

Por primera vez en varios meses, el Papa dejó el Vaticano este sábado por la tarde para pasear por una calle del centro de Roma y encontrarse con Edith Bruck, una escritora hebrea de origen húngaro que ha pasado dos tercios de su vida en Italia. Francisco había leído su entrevista en L'Osservatore Romano, en la que relataba el horror vivido por ella y su familia durante la persecución nazi, y se sintió muy conmovido. Pidió reunirse con ella y fue a su casa romana esta tarde para visitarla.

"He venido aquí, a su casa, para agradecerle su testimonio y rendir homenaje al pueblo martirizado por la locura del populismo nazi", dijo el Papa tras el encuentro. Repito con sinceridad las palabras que pronuncié desde el fondo de mi corazón en Yad Vashem, y que repito ante cada persona que, como ella, ha sufrido tanto por ello: "Perdóname, Señor, en nombre de la humanidad".

El encuentro contó con la presencia del director de L'Osservatore Romano, Andrea Monda, que el pasado 26 de enero había publicado una emotiva entrevista con la escritora, realizada por Francesca Romana de' Angelis.

Edith Bruck dedicó su vida a dar testimonio de lo que vio. La última voz recogió en el campo de concentración de Bergen-Belsen fue de dos desconocidos, quienes le pidieron que lo hiciera: "Cuéntalo, no te creerán, pero si sobrevives, cuéntalo, incluso por nosotros". Y cumplió su promesa. Lo que llama la atención, al leer los episodios descritos en la entrevista, es la mirada de esperanza que Edith consigue transmitir. Incluso cuando relata los momentos más oscuros, el abismo de horror en el que ella, de niña, se vio sumida, perdiendo a gran parte de su familia, no deja de fijar su mirada en algo bello y bueno, en algún atisbo de humanidad que le permitió seguir viviendo y esperando.

 

Papa Francisco y Edith Bruck

Así, al describir la vida en el gueto después de haber sido arrancada junto con sus padres y hermanos de la casa del pueblo rural donde vivía, cuenta que un hombre no hebreo regaló una carreta de víveres para ayudar a los perseguidos. Mientras cuenta su época de trabajo en Dachau cavando trincheras, recuerda que un soldado alemán le tiró su cazo para lavar, "pero en el fondo había dejado un poco de mermelada para mí". Y mientras describía su trabajo en las cocinas para los oficiales, apareció la figura de la cocinera, que le preguntó cómo se llamaba y al oír la respuesta de Edith, con voz temblorosa, le contestó: "Tengo una niña de tu edad". Al decir esto, "sacó un peine de su bolsillo y mirando mi cabeza con el pelo recién crecido me lo dio. Fue la sensación de encontrar un ser humano frente a mí después de tanto tiempo. Me conmovió ese gesto que era vida y esperanza". Unos pocos gestos bastan para salvar el mundo, concluye Edith Bruck, que hoy ha recibido en su casa al Obispo de Roma que ha venido a conocerla.

LA CÁTEDRA DEL APÓSTOL SAN PEDRO*

Fiesta

— Sentido de la fiesta.

— San Pedro en Roma.

— Amor y veneración al Romano Pontífice.

I. El Señor dice a Simón Pedro: Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos1.

La voz cátedra significa materialmente la silla desde donde enseña el maestro, en este caso el Obispo, pero ya los Santos Padres la utilizaban como símbolo de la autoridad que tenían los Obispos, y especialmente la sede de Pedro, la de Roma. San Cipriano, en el siglo iii, decía: «Se da a Pedro el primado para mostrar que es una la Iglesia de Cristo y una la Cátedra», es decir, el magisterio y el gobierno. Y para recalcar aún más la unidad, añadía: «Dios es uno, uno el Señor, una la Iglesia y una la Cátedra fundada por Cristo»2.

Como símbolo de que Pedro había establecido su sede en Roma, el pueblo romano tenía un gran aprecio a una verdadera cátedra de madera, en la que, según una tradición inmemorial, se habría sentado el Príncipe de los Apóstoles. San Dámaso, en el siglo iv, la trasladó al baptisterio del Vaticano, construido por él. Durante muchos siglos estuvo bien visible y fue muy venerada por los peregrinos de toda la Cristiandad llegados a Roma. Al levantarse la actual Basílica de San Pedro, se creyó conveniente guardar como una reliquia la venerada cátedra. Al fondo del ábside se encuentra, a manera de imagen principal, la llamada «gloria de Bernini», un gran relicario en el que se conserva la silla del Apóstol cubierta de bronce y oro, sobre la que el Espíritu Santo irradia su asistencia.

Entre las fiestas que se encuentran en los calendarios anteriores al siglo iv, las primeras de la Iglesia, se cuenta la de hoy, con el título de Natale Petri de Cathedra, es decir, el día de la institución del Pontificado de Pedro. Con esta fiesta se quiso realzar y señalar el episcopado del Príncipe de los Apóstoles, su potestad jerárquica y magisterio en la urbe de Roma y en todo el orbe. Era costumbre antigua conmemorar la consagración de los Obispos y la toma de posesión de sus respectivas sedes. Pero estas conmemoraciones se extendían solo a la propia diócesis. Solo a la de Pedro se le dio el nombre de Cátedra, y fue la única que se celebró, desde los primeros siglos, en toda la Cristiandad. San Agustín, en un sermón para la fiesta del día, señala: «La festividad que hoy celebramos recibió de nuestros antepasados el nombre de Cátedra, con el que se recuerda que al primero de los Apóstoles le fue entregada hoy la Cátedra del episcopado»3. A nosotros nos recuerda, una vez más, la obediencia y el amor al que hace las veces de Cristo en la tierra.

II. Sabemos por la tradición de la Iglesia4 que Pedro residió durante algún tiempo en Antioquía, la ciudad donde los discípulos empezaron a llamarse cristianos5. Allí predicó el Evangelio, y volvió después a Jerusalén, donde se desató una sangrienta persecución: el rey Herodes, después de haber hecho degollar a Santiago, viendo que esto complacía a los judíos, determinó también prender a Pedro6. Liberado por el ministerio de un ángel, abandonó Palestina y se retiró a otro lugar7. Los Hechos de los Apóstoles no nos dicen a dónde marchó, pero por la tradición sabemos que se dirigió a la Ciudad Eterna. San Jerónimo afirma que Pedro llegó a Roma en el año segundo del principado de Claudio -que corresponde al año 43 después de Cristo y permaneció allí por espacio de veinticinco años, hasta su muerte8. Algunos suponen un doble viaje a Roma: uno, después de marcharse de Jerusalén; habría regresado a Palestina hacia el año 49, fecha del Concilio de Jerusalén, y poco después habría vuelto, realizando luego algunos viajes misioneros.

San Pedro llegó a esta ciudad, centro del mundo en aquel tiempo, «para que la luz de la verdad, revelada para la salvación de todas las naciones, se derramase más eficazmente desde la misma cabeza por todo el cuerpo del mundo -afirma San León Magno Pues, ¿de qué raza no había entonces hombres en aquella ciudad? ¿O qué pueblos podían ignorar lo que Roma enseñase? Este era el lugar apropiado para refutar las teorías de la falsa filosofía, para deshacer las necedades de la sabiduría terrena, para destruir la impiedad de los sacrificios; allí con suma diligencia se había ido reuniendo todo cuanto habían inventado los diferentes errores»9.

El pescador de Galilea se convirtió así en fundamento y roca de la Iglesia, y estableció su sede en la Ciudad Eterna. Desde allí predicó a su Maestro, como lo había hecho en Judea y en Samaria, en Galilea y en Antioquía. Desde esta cátedra de Roma gobernó a toda la Iglesia, adoctrinó a todos los cristianos y derramó su sangre confirmando su predicación, a ejemplo de su Maestro.

La tumba del Príncipe de los Apóstoles, situada debajo del altar de la Confesión de la Basílica vaticana –según afirma de manera unánime la tradición, ratificada por los hallazgos arqueológicos–, da a entender, también de un modo material y visible, que Simón Pedro es, por expresa voluntad divina, la roca fuerte, segura e inconmovible que soporta el edificio de la Iglesia entera a través de los siglos. En su magisterio y en el de sus sucesores resuena infalible la voz de Cristo y, por eso, está cimentada firmemente nuestra fe.

III. El Evangelio de la Misa recoge las palabras de Jesús en Cesarea de Filipo, en las que promete a Pedro y a sus sucesores el Primado de la Iglesia: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo10. Y exclama San Agustín: «Bendito sea Dios, que ordenó exaltar al Apóstol Pedro sobre la Iglesia. Es digno honrar a este fundamento, por medio del cual es posible escalar el Cielo»11.

Desde Roma, unas veces a través de escritos, otras personalmente o por enviados suyos, consuela, reprende o fortalece en la fe a los cristianos que crecen ya por todas las regiones del Imperio Romano. En la Primera lectura de la Misa se dirige con cierta solemnidad a los pastores de diversas Iglesias locales del Asia Menor, exhortándolos a cuidar amorosamente de quienes les están encomendados: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia12. Estas exhortaciones nos recuerdan las de Jesús hablando del Buen Pastor13 y las que le dirigió después de su Resurrección: Apacienta mis corderos... Apacienta mis ovejas14.

Esta es la misión encomendada por el Señor a Pedro y a sus sucesores: dirigir y cuidar de los demás pastores que rigen la grey del Señor, confirmar en la fe al Pueblo de Dios, velar por la pureza de la doctrina y de las costumbres, interpretar –con la asistencia del Espíritu Santo– las verdades contenidas en el depósito de la Revelación. Por lo cual -escribe en su segunda Carta- no cesaré jamás de recordaros estas cosas, por más que las sepáis y estéis firmes en la verdad que ya poseéis. Pues considero que es mi deber –mientras permanezca en esta tienda– estimularos con mis exhortaciones, pues sé que pronto tendré que abandonarla, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. Y procuraré que aun después de mi partida podáis recordar estas cosas en todo momento15.

La fiesta de hoy nos ofrece una oportunidad más para manifestar nuestra filial adhesión a las enseñanzas del Santo Padre, a su magisterio, y para examinar el interés que ponemos en conocerlas y llevarlas a la práctica.

El amor al Papa es señal de nuestro amor a Cristo. Y este amor y veneración se han de poner de manifiesto en la petición diaria por su persona y por sus intenciones: Dominus conservet eum et vivificet eum et beatum faciat eum in terra... El Señor lo conserve y lo vivifique y le haga feliz en la tierra, y no permita que caiga en manos de sus enemigos. Este amor se ha de señalar aún más en determinados momentos: cuando realiza un viaje apostólico, en la enfermedad, cuando arrecian los ataques de los enemigos de la Iglesia, cuando por cualquier circunstancia nos encontramos más próximos a su persona... «Católico, Apostólico, ¡Romano! -Me gusta que seas muy romano. Y que tengas deseos de hacer tu “romería”, “videre Petrum”, para ver a Pedro»16.

1 Antífona de entrada. Lc 22, 32. — 2 San Cipriano, Epístola 43, 5. — 3 San Agustín, Sermón 15, sobre los santos. — 4 Cfr. San León Magno, En la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo. Homilía 82, 5. — 5 Hech 11, 26. — 6 Hech 12, 3. — 7 Hech 12, 17. — 8 San Jerónimo, De viris illustribus, 1. — 9 San León Magno, loc. cit., 3-4. — 10 Mt 16, 13-19. — 11 San Agustín, loc. cit. — 12 1 Pdr 5, 2. — 13 Jn 10, 1 ss. — 14 Jn 21, 15-17. — 15 2 Pdr 1, 12-15. — 16 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 520.

Se celebraba esta fiesta, ya antes del siglo iv, para señalar que Pedro había establecido su sede en Roma. Se encuentra en los calendarios más antiguos bajo el título de Natale Petri de Cathedra, y con la indicación de que se celebrara el 22 de febrero. Con la festividad de hoy se quiso expresar, desde los comienzos, la unidad de toda la Iglesia, que tiene su fundamento en Pedro y en sus sucesores en la sede romana.

 

 

“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”

Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. Además, recuerda la oración confiada del profeta: "el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey; El es quien nos ha de salvar". –Rézala devotamente, a diario, para acomodar tu conducta a los designios de la Providencia, que nos gobierna para nuestro bien. (Surco, 855)

22 de febrero

Y cuando nos acecha -violenta- la tentación del desánimo, de los contrastes, de la lucha, de la tribulación, de una nueva noche en el alma, nos pone el salmista en los labios y en la inteligencia aquellas palabras: con El estoy en el tiempo de la adversidad. ¿Qué vale, Jesús, ante tu Cruz, la mía; ante tus heridas mis rasguños? ¿Qué vale, ante tu Amor inmenso, puro e infinito, esta pobrecita pesadumbre que has cargado Tú sobre mis espaldas? Y los corazones vuestros, y el mío, se llenan de una santa avidez, confesándole -con obras- que morimos de Amor.

Nace una sed de Dios, un ansia de comprender sus lágrimas; de ver su sonrisa, su rostro... Considero que el mejor modo de expresarlo es volver a repetir, con la Escritura: como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así te anhela mi alma, ¡oh Dios mío! Y el alma avanza metida en Dios, endiosada: se ha hecho el cristiano viajero sediento, que abre su boca a las aguas de la fuente.

Con esta entrega, el celo apostólico se enciende, aumenta cada día -pegando esta ansia a los otros-, porque el bien es difusivo. No es posible que nuestra pobre naturaleza, tan cerca de Dios, no arda en hambres de sembrar en el mundo entero la alegría y la paz, de regar todo con las aguas redentoras que brotan del Costado abierto de Cristo, de empezar y acabar todas las tareas por Amor.

Os hablaba antes de dolores, de sufrimientos, de lágrimas. Y no me contradigo si afirmo que, para un discípulo que busque amorosamente al Maestro, es muy distinto el sabor de las tristezas, de las penas, de las aflicciones: desaparecen en cuanto se acepta de veras la Voluntad de Dios, en cuanto se cumplen con gusto sus designios, como hijos fieles, aunque los nervios den la impresión de romperse y el suplicio parezca insoportable. (Amigos de Dios, nn. 310-311)

 

 

Trabajos ordinarios y cómo santificarlos (VII): Asesor financiero

Thomas, casado y con dos hijos pequeños, es asesor financiero y gestiona los ahorros familiares en un período económico muy complejo.

EN PRIMERA PERSONA22/02/2021

Cuando hablamos de finanzas, debido a una cierta tradición cinematográfica, a menudo tendemos a imaginar un mundo de gente sin escrúpulos, que sólo piensa en el beneficio y en engañar a los demás para ganar más. En la mayoría de los casos no es así. Los que trabajan en el vasto mundo de las finanzas, como en todos los campos profesionales, pueden ofrecer al Señor su trabajo honesto y bien hecho.

Thomas es un asesor financiero con una licenciatura en Ciencias Políticas y un doctorado en Historia y Ciencias Sociales. Su principal actividad es la gestión de los ahorros, especialmente los de las familias, un área muy delicada en este momento: "Mi trabajo consiste en cuidar los intereses de los clientes -explica Thomas- y esto implica muchos aspectos".

"MI TRABAJO CONSISTE EN CUIDAR LOS INTERESES DE LOS CLIENTES"

"A veces, afortunadamente en raras ocasiones -continúa Thomas-, el rendimiento de las inversiones de mis clientes se ve afectado negativamente por el rendimiento general de los mercados financieros. En esos casos, mi trabajo es explicar las cosas con claridad. Para evitar conflictos, siempre trabajo con transparencia, compartiendo todas las estrategias con mis clientes inmediatamente, sin ocultarles nada".

Trabajar en el campo de la consultoría significa tener que conjugar diferentes intereses, y a menudo existe la posibilidad de obtener grandes beneficios de un modo inadecuado: "Obviamente es una tentación muy fuerte -explica Thomas- pero como en todos los trabajos, aquí también se puede trabajar bien o mal, siempre es una cuestión de elección. Trato de ejercer en mi trabajo las virtudes de la prudencia, la justicia y, cuando es necesario, la fortaleza. Sólo una vez necesité ayuda de un director espiritual para discernir lo que era mejor. Por lo general, la elección moralmente legítima es claramente identificable".

TRATO DE EJERCER EN MI TRABAJO LAS VIRTUDES DE LA PRUDENCIA, LA JUSTICIA Y, CUANDO ES NECESARIO, LA FORTALEZA

Thomas conoció la Obra cuando hace unos años fue invitado a un curso de formación cultural para jóvenes: "Recuerdo la primera vez que leí Camino, un libro que fue un verdadero punto de inflexión en mi vida y que me convenció para casarme y formar una familia. También hay una frase de san Josemaría que siempre trato de llevar conmigo y que me recuerda el sentido de mi vocación cristiana: ¡Sueña! ... ¡Y la realidad superará tus expectativas!"

Estos sueños han llevado a Thomas a tener una familia con dos niños pequeños. Un gran desafío de las profesiones sin horario fijo es sin duda el de conciliar el trabajo y la familia: "No creo que en este campo se pueda lograr un resultado óptimo -admite Thomas- sólo con la aplicación de la propia voluntad. Por supuesto, el compromiso personal es grande, pero a veces hay que elegir entre el tiempo para el trabajo y el tiempo para la familia. En este sentido, san Josemaría dijo que consideraba que estar con los hijos era la ocupación más importante de los padres. Me considero muy afortunado porque me entiendo muy bien con mi esposa y siempre tratamos de ayudarnos mutuamente en el cuidado de los niños".

SI HACEMOS BIEN NUESTRO TRABAJO ESTAMOS REZANDO Y EL SEÑOR ESTÁ FELIZ

"Me sucedió que un colega quería hablar de Dios -dice Thomas- después de que supiera que soy una persona creyente". Al crear estas ocasiones trato de explicar el mensaje de la santificación del trabajo, del hecho de que si hacemos bien nuestro trabajo estamos rezando y el Señor está feliz. Me parece algo muy simple de hacer con aquellos que comparten el mismo campo de interés profesional que yo.

¿Cómo es posible pensar en el Señor todos los días en un mundo de mercados, valores, inversiones y números? "Debo decir que pensar rápidamente que Dios es mi Padre me ayuda mucho y me da una gran serenidad. También intento poner en práctica un consejo que vi dar a san Josemaría en un vídeo, en el que se dirigía a los jóvenes: hablar con la Virgen con la misma confianza con la que los niños pequeños se dirigen a sus padres”.

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Os he llamado amigos (II): ​Para iluminar la tierra

El "mandamiento nuevo" que nos confió Jesús al final de su vida en la tierra descubrió una nueva dimensión de la amistad humana: se trata de auténtico apostolado.

OTROS15/06/2020

Escucha el artículo Os he llamado amigos (II): Para iluminar la tierra

Los grandes ríos nacen, generalmente, de una pequeña fuente situada en lo alto de las montañas. A lo largo de su recorrido van recibiendo agua de manantiales y afluentes hasta que, al final, desembocan en el mar. De manera similar, un afecto espontáneo o un interés en común son las fuentes desde las que puede brotar una amistad. Poco a poco esa relación sigue su cauce, recibiendo torrentes que la nutren: tiempo compartido, consejos que van y vienen, conversaciones, risas, confidencias… Al igual que los ríos a su paso fecundan campos, llenan pozos y hacen florecer los árboles, la amistad embellece la vida, la colma de luz, «multiplica las alegrías y ofrece consuelo en las penas»[1]. Además, en un cristiano, si esto fuera poco, la amistad se llena también del «agua viva» que es la gracia de Cristo (cfr. Jn 4,10). Esta fuerza da a la corriente un ímpetu nuevo: transforma el afecto humano en amor de caridad. Así, al término de su curso, ese río se adentra en el vasto mar del amor de Dios por nosotros.

Un coeficiente de dilatación enorme

Cuando, en las primeras páginas de la Biblia, encontramos el momento de la creación del hombre, leemos que fue formado a «imagen» de Dios, hecho a su «semejanza» (cfr. Gen 1,26). Este modelo divino está siempre presente en lo más íntimo del alma y, si entrenamos nuestra mirada, podremos entrever a Dios en cada hombre y en cada mujer. Por esta altísima dignidad, aunque todas las personas que encontramos en el camino –al trabajar, al estudiar, al hacer deporte o al movernos de un lado a otro– son dignas de ser amadas, solamente con un grupo de ellas llegaremos a entablar una relación de amistad. Intuimos que, en la práctica, no es posible tener infinitos amigos, entre otros motivos porque el tiempo es limitado; pero nuestro corazón, movido por Dios, puede permanecer siempre abierto, ofreciendo su amistad al mayor número de personas, «dando muestras de comprensión con todos los hombres» (Tt 3,2).

DIOS PUEDE ENSANCHAR NUESTRO CORAZÓN PARA QUE QUEPAN ALLÍ CADA VEZ MÁS AMIGOS

Buscar una disposición así de nuestra alma, que «no excluye a nadie», que permanece «intencionalmente abierta a toda persona, con corazón grande»[2], ciertamente tiene un precio. La madre de san Josemaría, por ejemplo, al ver cómo su hijo se entregaba sin medida a las personas que le rodeaban, le advirtió: «Vas a sufrir mucho en la vida, porque pones todo el corazón en lo que haces»[3]. Abrirse a la amistad tiene su coste y, sin embargo, todos hemos experimentado que se trata de un camino seguro de felicidad. Al mismo tiempo, la capacidad para querer a más y más amigos es algo en lo que podemos crecer continuamente. En el corazón de san Josemaría, con el incrementarse del número de personas en el Opus Dei, surgió esta inquietud: ¿podré querer a todos los que vengan a la Obra con el mismo cariño que siento por los primeros? Fue una preocupación que resolvió la gracia divina; su corazón fue ensanchado continuamente por Dios hasta tal punto que llegó a confesar: «El corazón humano tiene un coeficiente de dilatación enorme. Cuando ama, se ensancha en un crescendo de cariño que supera todas las barreras»[4].

En esto os conocerán

Si en las páginas del Génesis se revelaba el amor de Dios al crearnos a «imagen» suya, con la encarnación de su Hijo recibiríamos noticias mucho más impresionantes. Los apóstoles de Jesús vivieron durante tres años, con quien era su mejor amigo, sin separarse de su lado. Le llamaban Rabbi –que quiere decir «maestro»– porque, además de amigos, eran y se sentían sus discípulos. Antes de padecer, el Maestro quiso que comprendieran que les amaba con una amistad que iba más allá de la muerte, que les amaba «hasta el fin» (Jn 13,1). Este secreto de la radicalidad de su amistad es una de las confidencias íntimas que Cristo realizó durante la Última Cena. Allí manifestó también su deseo de que esta fuerza se perpetuase durante los siglos a través de todos los cristianos con la proclamación de un nuevo mandamiento: «Como yo os he amado, amaos también unos a otros» (Jn 13,34). Y añadió: «En esto conocerán que sois mis discípulos» (Jn 13,35); es decir: mis amigos serán reconocidos por su modo de querer a los demás.

Hay un suceso en la historia del Opus Dei muy unido a este mandamiento. Al concluir la guerra civil, san Josemaría regresa a Madrid y se dirige inmediatamente a la calle Ferraz. En el número 16 de esa calle, días antes del comienzo de la contienda, se había terminado de instalar la nueva Residencia DYA. Casi tres años después, encuentra todo destrozado por los saqueos y los bombardeos. Resulta inservible. Entre los escombros, cubierto de polvo, da con un cartel que había estado colgado en la pared de la biblioteca. En el recuadro, cuyo aspecto asemeja al de un pergamino, se recogen en latín esas mismas palabras del mandamiento nuevo que Jesús, como acabamos de considerar, confió a sus apóstoles: «Mandatum novum do vobis…», «Un mandamiento nuevo os doy…» (cfr. Jn 13,34-35). Lo habían colgado allí porque era una síntesis del ambiente que san Josemaría deseaba también para los centros de la Obra: «Lugares en los que muchas personas encuentren un amor sincero y aprendan a ser amigas de verdad»[5]. Tras el desastre de la guerra, cuando había que recomenzar prácticamente desde cero, lo importante seguía en pie: una de las bases fundamentales para reconstruir sería dejarse guiar por ese dulce mandamiento de Cristo.

Así es más fácil subir

Vemos que el modelo de la nueva ley es el amor de Jesús: «Como yo os he amado» (Jn 13,34). Pero, ¿cómo es este amor?, ¿cuáles son sus características? El amor de Cristo por sus apóstoles –lo ha dicho él mismo– es precisamente un amor como el que se tienen los amigos. Ellos han sido testigos y destinatarios de la intensidad de este querer. Saben que Jesús cuidaba a las personas con las que convivía. Ellos le han visto alegrarse con sus alegrías (cfr. Lc 10,21) y sufrir con su dolor (cfr. Jn 11,35). Siempre encontró tiempo para detenerse con los demás: con la samaritana (cfr. Jn 4,6), con la hemorroísa (cfr. Mc 5,32) e incluso con el buen ladrón, cuando estaba ya colgado de la cruz (cfr. Lc 23,43). El de Jesús era un cariño que se manifestaba en lo concreto: se preocupaba por el alimento de quienes le seguían (cfr. Lc 9,13) y también por su descanso (cfr. Mc 6,31). Como nos recuerda el papa Francisco, Jesús «cuidó la amistad con sus discípulos, e incluso en los momentos críticos permaneció fiel a ellos»[6].

JESÚS QUIERE QUE SUS AMIGOS SEAN RECONOCIDOS POR SU MANERA DE QUERER A LAS DEMÁS PERSONAS

La amistad es, al mismo tiempo, un bálsamo para la vida y un don que nos da Dios. No es solamente un sentimiento fugaz sino un verdadero amor «estable, firme, fiel, que madura con el paso del tiempo»[7]. Por algunos es considerada la expresión más alta del amor ya que nos permite valorar a la otra persona por sí misma. La amistad «es mirar al otro no para servirse de él, sino para servirlo»[8]. Esta es su preciosa gratuidad. Se entiende, entonces, que sea inherente a la amistad el «desinterés», porque la intención del que ama no persigue ningún beneficio ni un posible efecto boomerang.

Descubrir esto en su auténtica profundidad siempre sorprende, pues parece chocar con una idea de la vida como competición, que puede ser común en algunos ambientes. Por eso, quien experimenta la amistad lo hace habitualmente como un regalo inmerecido; con amigos los problemas de la vida parecen más ligeros. Como dice un proverbio kikuyu que agradó mucho al beato Álvaro del Portillo cuando viajó a Kenia: «Cuando en lo alto de la montaña hay un amigo, resulta más fácil subir»[9]. Los amigos son absolutamente necesarios para alcanzar una vida feliz. Ciertamente, es posible alcanzar una vida plena sin participar del amor conyugal –como ocurre, por ejemplo, con quienes han recibido el don del celibato– pero no se puede ser feliz sin experimentar el amor de amistad. ¡Cuánto consuelo y alegría encontramos en una buena amistad! ¡Cómo se alivian las tristezas!

Más amigos para Jesús

Conociendo la vida de Jesús y creciendo en intimidad con él podemos aprender los rasgos de una amistad perfecta. Hemos visto al principio que la amistad cristiana es especial porque se nutre de un torrente divino, la gracia de Dios, y por eso adquiere una nueva «dimensión cristológica». Esta fuerza nos impulsa a mirar y a querer a todos –especialmente a los más cercanos– «por Cristo, con él y en él», como dice el sacerdote en la Misa al levantar a Jesús en el pan eucarístico. Así aprenderemos a «ver a los demás con los ojos de Cristo, descubriendo siempre de nuevo su valor»[10]. San Josemaría nos animaba a ser el mismo Cristo que pasa al lado de la gente, a dar a los demás el mismo amor de Cristo amigo. Por eso es lógico que alimentemos en nuestra oración esta ilusión humana y sobrenatural de tener siempre nuevos amigos, porque «Dios muchas veces se sirve de una amistad auténtica para llevar a cabo su obra salvadora»[11].

La amistad de Jesús con Pedro, con Juan y con todos sus discípulos, se identifica con un ardiente deseo de que vivan cerca del Padre; su amistad va unida a la ilusión de que descubran la misión a la que han sido llamados. De la misma manera, en medio de las tareas que el Señor nos ha confiado a cada uno, «no se trata de tener amigos para hacer apostolado, sino de que el Amor de Dios informe nuestras relaciones de amistad para que sean un auténtico apostolado»[12]. San Josemaría acostumbraba decir que en la vida espiritual llega un momento en el que no se distinguen la oración y el trabajo, porque se vive en una continua presencia de Dios. Algo similar sucede con la amistad, porque al desear el bien del amigo queremos que esté lo más cerca posible de Dios, fuente segura de alegría. Así, no «existen tiempos compartidos que no sean apostólicos: todo es amistad y todo es apostolado, indistintamente»[13].

TODO LO BUENO QUE COMPARTIMOS CON NUESTROS AMIGOS ES APOSTOLADO PORQUE ALLÍ ESTÁ DIOS

Por eso en el corazón de los santos siempre había espacio para un nuevo amigo. Al leer libros que cuentan sus vidas descubrimos un interés sincero por los problemas de los demás, por sus angustias y alegrías. El beato Álvaro cultivó esta disposición hasta el final de su vida; quiso llevar la amistad de Cristo incluso a las personas que le acompañaron durante las horas de su último viaje en esta tierra. Un día después de su fallecimiento, «en la mesilla de noche, estaba la tarjeta de visita de uno de los pilotos del avión que le había traído de Tierra Santa a Roma. Se había interesado por él y por su familia, especialmente durante la espera en el aeropuerto de Tel Aviv. La relación fue breve, pero profunda: aquel piloto acudió a rezar ante los restos mortales de don Álvaro en cuanto tuvo noticia de su fallecimiento»[14]. En un encuentro casual se había gestado una amistad que continuaba entre la tierra y el cielo.

* * *

El cristiano tiene un gran amor –un don– que compartir. Nuestras relaciones con los demás le dan a Cristo la posibilidad de ofrecer su amistad a nuevos amigos. «Iluminar los caminos de la tierra»[15] implica extender por el mundo esta preciosa realidad del amor de amistad. A veces pensar solo en nuestros intereses, ir demasiado de prisa o quedarnos en cierta superficialidad al conocer a las personas pone en peligro este regalo que Dios nos quiere hacer a todos los hombres. Gran parte de nuestra misión evangelizadora es justamente devolver a la amistad su auténtico brillo, poniéndola en relación con Dios, con los demás, con nuestro deseo de ser mejores… en definitiva, con la felicidad.

José Manuel Antuña


[1] Fernando Ocáriz, Carta Pastoral 1-XI-2019, n. 7.

[2] Ibíd.

[3] Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid 1997, tomo I, p. 164.

[4] San Josemaría, Via Crucis, estación VIII, 5.

[5] Fernando Ocáriz, Carta Pastoral 1-XI-19, n. 6.

[6] Francisco, Christus vivit, n. 31.

[7] Ibíd, n. 152.

[8] San Juan Pablo II, Angelus 13-II-94.

[9] Salvador Bernal, Recuerdo de Álvaro del Portillo, Rialp, Madrid 1996, p. 278.

[10] Fernando Ocáriz, Carta Pastoral 1-XI-19, n. 16.

[11] Ibíd., n. 6.

[12] Ibíd., n. 19.

[13] Ibíd.

[14] Salvador Bernal, Recuerdo de Álvaro del Portillo, Rialp, Madrid 1996, p. 179.

[15] Fragmento de la oración pública para pedir la intercesión de san Josemaría.

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Leopoldo López y sus años en prisión: con la oración «tuve momentos de muy intensa espiritualidad»

 

 

Leopoldo López, líder de la oposición en Venezuela: luchó por ir a misa en prisión

 

El 18 de febrero de 2014, miles de personas arroparon a Leopoldo López el día en el que el líder político de la oposición venezolana se entregaba a las autoridades chavistas para entrar en prisión. ¿El motivo? Participar en en movilizaciones pacíficas contra Nicolás Maduro. Su estancia de 3 años y medio en Ramo Verde fue una pesadilla. Durante semanas permaneció en una celda de 2x2 metros en aislamiento absoluto, y tan solo le permitían salir entre las 4:30 y las 6:00 de la madrugada.

La quiebra psicológica es una consecuencia directa en la mayoría de estos regímenes penitenciarios. No fue el caso de López: los ejercicios espirituales de San Ignacio le mantuvieron firme y esperanzado hasta su salida de prisión. Ahora habla con José María Ballester Esquivias en Alfa y Omega sobre su gran apoyo durante estos años: la fe católica.

Tal y como explica en la entrevista en este semanario, que por su interés les ofreceremos íntegra a continuación, "cuando hay un momento de necesidad o de temor, se reza con mayor intensidad, pero para mí la cárcel fue el inicio de una etapa espiritualmente distinta".

-¿De conversión?

-No diría de conversión. Lo planteo de forma más humilde, en el sentido de mayor profundidad e introspección, y, sobre todo, de mayor búsqueda de sentido de la oración, de la que se habla mucho, pero creo que se conoce poco: no es lo mismo ir a la Iglesia, comulgar, rezar unos padrenuestros, pedir por las necesidades o arrepentirse de las cosas que hemos hecho mal durante los últimos días, meses o años que buscar en la oración un proceso de comunicación. Es un proceso en el que al final conversas contigo mismo, pero en el que planteas la intermediación de Dios. En la medida en que uno se adentra en la oración, encuentra más sentido a ese proceso. Eso es lo que encontré en ese periodo que me tocó en la cárcel.

-Y gracias a san Ignacio y sus ejercicios. ¿Por qué el santo de Loyola?

-Primero, había leído mucho sobre la experiencia en la cárcel de muchas personas: de Mandela, del cardenal François-Xavier Nguyen Van Thuan, de Luther King y de otros. Por eso sabía que el tema de la oración esta siempre allí presente.

- Volvamos a san Ignacio.

- A lo largo de mi formación como creyente estudié con sacerdotes jesuitas en la universidad. De hecho, comencé un doctorado en Teología en Harvard, que después no continué. Y tenía siempre el tema de la curiosidad por los ejercicios espirituales. Y también había un dato histórico. Me llamaban mucho la atención tres cosas de la figura de san Ignacio. La primera es su condición de fundador de los jesuitas, por cuya labor y trabajo social siento mucha admiración. La segunda, su vida inicial de guerrero, la de un soldado que fue herido, lo que le llevó a un momento de introspección en las cuevas y el proceso que tuvo en Pamplona. Y lo tercero, que fue el referente de la Contrarreforma; un cambio de paradigma en el que el protestantismo estaba desafiando con una visión muy atractiva: la intermediación directa con Dios, sin necesidad de Iglesia ni sacerdote para interpretar la Biblia o tener una conversación directa. En ese contexto, san Ignacio se convierte en la figura dentro de la Iglesia católica que plantea un esquema de introspección y de oración que, de alguna manera, propone un itinerario de comunicación directa sin por ello cuestionar la estructura de la Iglesia. Eso es lo que me llamó la atención de san Ignacio.

-Sus ejercicios espirituales están previstos para un mes. En su caso fueron años.

-Fueron años. Yo no los pude hacer estrictamente como están planteados. Al principio de mi estancia en la cárcel tuve que luchar para que me dejaran ir a Misa porque no me permitían salir de la celda. Al final logré que me dejaran ir, con custodia –nunca podía ir solo– a un banco reservado, con dos funcionarios de inteligencia a cada lado. Pero pude tener contacto con un sacerdote y le pedí ayuda.

-¿Cómo le ayudó?

-Tuve con él tres o cuatro sesiones, me consiguió un libro. Los ejercicios requieren la mediación de un sacerdote porque tienen mucha conversación. Eso lo hice parcialmente, pero aquel libro me sirvió de guía. Creo que son ejercicios muy interesantes porque comienzan haciendo una retrospectiva de lo que ha sido tu vida espiritual. Recuerdo el primer ejercicio, que indicaba hacer un diagrama donde en el eje de la y se pone la intensidad espiritual y en el de la x, el tiempo. De ahí sale el momento de mayor intensidad espiritual desde que se tiene uso de razón.

-¿Cuál fue el suyo?

- Por supuesto, para mí fue el de mi Primera Comunión. Te das cuenta cómo la relación espiritual tiene sus picos y sus valles. Haces como la película de tu vida. Como tenía mucho tiempo, fue un proceso profundo y de mucha ayuda. Luego hay una serie de ejercicios que se hacen. Imagina que estás rezando y que te proyectas hacia arriba. Ves como un mapa, te ven, está la gente que quieres. Empiezas a tener una relación con el entorno y con los lugares, que te va focalizando. Una ayuda para saber plantear la oración.

-Y recordó lo que le dijo un sacerdote amigo suyo…

- Sí, Carlos Torra, un párroco de Chacao, municipio del que yo fui alcalde. Me dijo que la gente rezaba por tres razones: por el temor, por la necesidad o por el agradecimiento. Y la más profunda es el agradecimiento. Por eso tomé la decisión de rezar y plantear los ejercicios desde el agradecimiento.

- Hasta la detención, tuvo una vida más o menos estable.

- Soy una persona que ha tenido mucha suerte en el sentido de que crecí con mis dos padres, que siguen vivos; tengo a mis hermanas, recibí educación y oportunidades; decidí entrar en política por vocación, lo cual es una bendición… Por eso la adversidad de la cárcel se puede vivir desde el agradecimiento. Por el momento y la prueba que me había tocado pasar.

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Leopoldo López, durante su estancia en prisión

-Así las cosas, ¿cómo le ayudaron los ejercicios a mantener la moral alta? El machaque psicológico que padeció fue constante. ¿Con la fe?

-La fe puede ser un abstracto en el sentido de propósito. Pero hay varias oraciones en los ejercicios en las que pides a Dios que te guíe con los propósitos que tiene para ti. Si uno asume eso con humildad…

-El hecho de humillarse ante Dios.

-Ayuda mucho. No lo entendí hasta que pasé por este trance. No es fácil.

-Otro de los propósitos de los ejercicios, según una web especializada, es «romper las ataduras que nos impiden ser verdaderamente libres». ¿Para usted suena a sarcasmo?

-Es que al final del día se pone en contexto lo que significa la palabra libertad. Yo no sabía qué era la libertad hasta que estuve preso. La entendí estando preso en una celda de dos metros por tres, con candado, durante una semana, dos, tres, dos meses, tres meses, un año, dos años, tres años… Ahí entendí lo que era la libertad por no tenerla. Pero de igual manera se entiende que la libertad tiene otra dimensión y no solo la del desplazamiento físico.

-Se refiere a la libertad de espíritu.

-En la cárcel, y lo digo con sinceridad, siempre me sentí libre. Por eso titulé mi libro Preso, pero libre. No es lo mismo estar preso por cometer un delito que implica arrepentimiento –esa es la idea de la cárcel– que por unas ideas políticas. Y cuando se está preso por unas ideas en las que crees profundamente, se convierte en un proceso de reivindicación de esas ideas. Estar tranquilo con la idea de sacrificarse –no sin esperar nada a cambio–, eso es otra cosa de la que aprendí mucho.

[…]

-Otro propósito de los ejercicios consiste en descubrir el rostro de Dios. ¿Lo descubrió?

-Sí. Tuve momentos de intensidad espiritual, siendo el más importante mi huelga de hambre de 28 días: solicitaba la convocatoria de unas elecciones parlamentarias que luego ganamos. Evidentemente el ayuno también debe de tener algún tipo de impacto fisiológico en el cuerpo. Pero para mí fueron momentos de muy intensa espiritualidad que intenté mantener después de salir de la cárcel. No es lo mismo. La vida es larga y tiene distintas etapas. Lo importante es que uno esté preparado…

… ¿para entregar su alma a Dios?

Sí, sí. Y con humildad.

-San Ignacio también citaba entre los propósitos de los ejercicios los de «examinar la conciencia y disponer el alma para quitar las afecciones desordenadas como los apegos y los egoísmos». ¿Se pueden erradicar los apegos y los egoísmos en la oposición venezolana? En Europa, de modo especial en ámbitos políticos, produce algo de hartazgo e irritación la división que impera en los grupos opositores a los regímenes como el venezolano o el cubano.

-Sin duda. Primero, el tema unitario no es un tema sencillo. Por supuesto que para poder construirlo hay que estar dispuesto a los desapegos en todos los sentidos. Es decir, la posición que uno tiene no es necesariamente la que pueda salir. Y muchas veces la mejor posición no es la que tenga la mejor argumentación, sino la que tenga mayor consenso. Uno tiene que entender eso en algunos momentos. Y creo que ayuda.

[…]

-De la oposición al clero. ¿Cómo valora papel de la Conferencia Episcopal durante estos años?

-La Conferencia Episcopal, y la Iglesia en general, ha asumido un desafío gigantesco de mantenerse como un vínculo con la gente más necesitada. Las circunstancias los han llevado a multiplicar su capacidad de ayuda en las parroquias. Ha habido casos extraordinarios de trabajos sociales, con parroquias que entregan miles de almuerzos diarios.

¿Y en relación con la dictadura?

Una posición de denuncia respecto de lo que significa la dictadura en todas sus dimensiones, pero centrada en lo que son las violaciones a los derechos humanos con una actitud muy firme. La Iglesia ha sido una luz de guía. La situación requiere referentes morales que hablen claro y que puedan traducir la complejidad de la política y lo puedan valientemente presentar ante todos los creyentes durante las Misas y los eventos, como se ha venido haciendo.

[…]

¿Qué pasó con la talla de la Virgen de Coromoto, patrona de Caracas, que su mujer le llevó a la cárcel?

La tenemos en la casa de Caracas. En Madrid tenemos otra talla, la de una virgen de mucha devoción en Venezuela: la Divina Pastora. Es la que más devoción suscita después de la de Guadalupe.

 

La lucha contra la corrupción: salvaguardar la integridad

Terminar con la corrupción no ha sido ni será una tarea fácil, pero es responsabilidad de todos crear una cultura de honestidad y transparencia en el mundo.

Hoy continúan los esfuerzos por hacer realidad lo que se acordó en el mes de mayo del año 2001, fecha en la que se llevó a cabo el II Foro Global de la Lucha contra la Corrupción por Salvaguardar la Integridad, en La Haya, Holanda. Aquí se dieron cita miles de representantes de gobiernos, organizaciones internacionales y delegados de la sociedad civil de 190 países; casi todos los países del mundo unidos para combatir la corrupción, lo que indica que el tema es un mal que aqueja a muchos.

En aquel Foro Global Anticorrupción, la organización Transparencia Internacional se propuso “Cerrar el Casino de la Corrupción”, sin embargo, la corrupción es un mal que cada vez va en aumento a pesar de los esfuerzos realizados.

El Foro terminó con una declaración final cuyo propósito fue que sirviera de base para un futuro tratado anti-corrupción de la Naciones Unidas (ONU). Buscó encarar la corrupción desde diferentes perspectivas, para lo cual se crearon 5 Grupos de Trabajo, todos a puertas cerradas: Integridad y Gobierno; Fortalecimiento de Leyes; Aduanas; Corrupción, Transición y Desarrollo; Gobiernos y Sector Empresarial; mismas que parecen abarcar las áreas en las que la corrupción puede ser abordada de una manera directa para el verdadero desarrollo social, sin embargo, hasta ahora parece que la conferencia de La Haya quedará como una más de las celebradas sobre la lucha contra la corrupción.

La corrupción, un mal global que no respeta a nadie

 

El ministro de Justicia de Holanda, Benk Korthals, abrió aquel foro afirmando que "ningún país puede protegerse del impacto de la corrupción más allá de sus fronteras y, por lo tanto, todas las naciones deben trabajar juntas para luchar contra la corrupción".

“La corrupción es un mal que aflige no sólo a los países en vías de desarrollo, sino también al mundo desarrollado", dijo Tunku Abdul Aziz, vicepresidente de Transparencia Internacional y agregó: "la corrupción es neutral, no respeta a ninguna nación por grande o pequeña que sea, ni por rica o pobre que sea".

Para Transparencia Internacional (TI) hay dos culpables: las élites políticas corruptas y los empresarios e inversionistas corruptos.

¿Los delitos? "Atrapar a naciones enteras en la pobreza y obstaculizar el desarrollo sostenible" y "colocar el beneficio privado antes del bienestar de los ciudadanos y del desarrollo económico de sus países" afirmó Peter Eigen, el presidente de Transparencia Internacional al lanzar el Índice de Percepción de Corrupción 2002 (IPC) y mencionó que en un puntaje de 1 a 10 (de mayor a menor nivel de percepción de corrupción) 70 de 102 países clasificados no lograron pasar los 5 puntos.

De hecho, como afirma Gallegos, F. "Estamos asistiendo al nacimiento de una corrupción supranacional. En un mundo y economía globalizados es difícil pensar que la corrupción es sólo un problema local”.

Así mismo, la Iglesia nos dice que la paz mundial depende en buena medida de la solidaridad entre las naciones y los pueblos; así mismo afirma que “la solidaridad internacional es una exigencia de orden moral” Catecismo de la Iglesia Católica, no. 1941.

Y es que las naciones tienen también una vocación de amor, de apoyo y de fraternidad, cada nación debe ser colaboradora del bien común mundial.

Injusticia, credibilidad, ingobernabilidad.

 

La corrupción es un problema que afecta a todos, las injusticias, los engaños, los abusos de cualquier índole ya sea económico, político social van en contra de la dignidad de la persona humana que exige ser respetada. La las injusticias que provocadas por la corrupción ponen en juego la credibilidad de un gobierno, de la autoridad política que tiene a su cargo una nación, por lo que genera la ingobernabilidad de un país y ocasiona problemas sociales como la delincuencia.

Como vemos, la corrupción no sólo tiene efectos en la economía de los países como es el caso del comercio europeo al que le cuesta unos US $80.000.000.000 al año; sino también en la credibilidad de los ciudadanos en los sistemas políticos, como señaló Eigen:

"En partes de Sudamérica, el soborno y el mal gobierno de las élites políticas le restaron credibiliad a las estructuras democráticas que aparecieron después del fin del gobierno militar".

Por lo que es preciso que la sociedad asegure la justicia social procurando las condiciones que permitan a las asociaciones y a las personas un trato adecuado y reciban lo que es debido.

Encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica en el no. 2409 que corrupción es "Toda forma de tomar o retener injustamente el bien ajeno, aunque no contradiga las disposiciones de la ley civil, retener deliberadamente bienes prestados u objetos perdidos, defraudar en el ejercicio del comercio, pagar salarios injustos, elevar los precios especulando con la ignorancia o la necesidad ajenas”, nos dice también que son moralmente ilícitos, la especulación mediante la cual se pretende hacer variar artificialmente la valoración de los bienes con el fin de obtener un beneficio en detrimento ajeno; la corrupción mediante la cual se vicia el juicio de los que deben tomar decisiones conforme a derecho; la apropiación y el uso privados de los bienes sociales de una empresa; los trabajos mal hechos, el fraude fiscal, la falsificación de cheques y facturas, los gastos excesivos, el despilfarro. Infligir voluntariamente un daño a las propiedades privadas o públicas es contrario a la ley moral y exige reparación."

Así mismo otra forma de corrupción es el escándalo y las condiciones sociales que no contribuyen al bien común "El escándalo puede ser provocado por la ley o por las instituciones, por la moda o por la opinión. Así se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a la corrupción de la vida religiosa, o a “condiciones sociales que, voluntaria o involuntariamente, hacen ardua y prácticamente imposible una conducta cristiana conforme a los mandamientos”. Lo mismo ha de decirse de los empresarios que imponen procedimientos que incitan al fraude, de los educadores que "exasperan" a sus alumnos, o de los que, manipulando la opinión pública, la desvían de los valores morales." CIC, no. 2286.

Corrupción y la Protección de la Integridad

La corrupción socava la legitimidad de las instituciones públicas, atenta contra la sociedad, el orden moral y la justicia, así como contra el desarrollo integral de los pueblos.

Los sobornos, las "mordidas", el nepotismo y la malversación de fondos se encuentran afectando los derechos de las personas; actividades ilícitas que se consideran dentro del derecho internacional para ser atendidas.

Ahora bien, corrupción significa “alterar y trastocar la forma de alguna cosa”. Por lo que podemos decir que se ha alterado el orden de muchas cosas por las cuales encontramos una corrupción global pero no me refiero solo de la que hemos estado hablando, la corrupción económica o política; sino de los diferentes ámbitos el físico, el psicológico, el social y el espiritual.

Por lo que proteger la integridad significa no solo atender los desordenes políticos y económicos sino los sociales buscando el bien y la transparencia al hablar de todo tipo de temas.

 

Crear una conciencia pública del problema de la corrupción.

Transparencia Internacional (TI), es la única organización no gubernamental a escala universal dedicada a combatir la corrupción, congrega a la sociedad civil, sector privado y los gobiernos en una asta coalición global.

En el ámbito internacional, TI impulsa campañas de concientización sobre los efectos de la corrupción, promueve la adopción de reformas políticas, el establecimiento de convenciones internacionales sobre la materia; alienta la adhesión a las mismas y luego observa la implementación de dichos acuerdos por parte de los gobiernos, corporaciones y empresas. Asimismo, a nivel nacional, los capítulos de Transparencia Internacional actúan en procura de una mayor transparencia y la materialización del principio de rendición de cuentas. Con este fin, TI monitorea el desempeño de algunas instituciones claves y ejerce presión para la adopción no-partidista de las reformas que sean necesarias.

Sin embargo, "Nada se hace en esta materia si los ciudadanos no tienen conciencia sobre el problema y no le exigen a los funcionarios y gobernantes que hagan algo", dijo Roberto de Michelle, director de Política de Transparencia de la Oficina Anti-corrupción de Argentina.

Así que todas las personas son responsables de que se viva un mundo más humano, lejos del engaño, del error, del abuso y el fundamento para luchar por ello es el respeto a la dignidad de las personas.

Por lo que en el fondo de las cosas, es esta dignidad de las personas la que ha de impulsar a reforzar los esfuerzos para reducir las excesivas injusticias y desigualdades en los ámbitos no solo de la economía sino también de educación, política, salud, en los medios masivos de comunicación, en la readaptación social, etc.

La mejor arma: La Educación

Los países no están conformes con el índice de corrupción que actualmente vivimos y será hasta 2003 cuando se realizará el próximo Foro Anti-Corrupción en Corea del Sur, y correrá paralelo a la Décima Conferencia Internacional Anti-Corrupción de las Naciones Unidas.

En el mundo "La armonía en la que se encontraba, establecida gracias a la justicia original, quedó destruida; el dominio de las facultades espirituales del alma sobre el cuerpo se quiebra… A causa del hombre, la creación es sometida a la servidumbre de la corrupción (Rm 8,20)…" Catecismo de la Iglesia Católica, no. 400

"En cuanto al cosmos, la Revelación afirma la profunda comunidad de destino del mundo material y del hombre: Pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios… en la esperanza de ser liberada de la servidumbre de la corrupción… Pues sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto. Y no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo (Rm 8,19-23)" CIC, no. 1046.

Ojalá que algo se pueda hacer, esperemos que sí y que su punto de partida y de llegada sea el respeto a la dignidad de la persona humana, y tengan como principios fundamentales la solidaridad y la subsidiaridad, solo así podrán atender de fondo este problema y encontrar verdaderas soluciones a los problemas de corrupción que el mundo ha sufrido y sufre hoy en día "Preparar a la gente contra la corrupción es fundamental, porque el problema en Ecuador y en la mayoría de los países de América Latina es que los niños, los jóvenes y la gente común crecen en un ambiente de ignorancia respecto a la corrupción, y de esta forma el poder y los corruptos fácilmente los engañan. Aprendiendo bien qué es la corrupción uno se prepara, se vacuna contra este mal” mencionó uno de los representantes de gobierno en el Foro que mencionamos en párrafos anteriores.

Pero eso no lo es todo, es preciso “educar” con paciencia, a los futuros dueños del mundo, a los futuros empresarios, políticos, servidores privados y públicos, es urgente enseñar a los niños y jóvenes lo que verdaderamente no da paso a la corrupción, me refiero a los valores y virtudes que hacen de un hombre un ser personal, un ser sin dobleces, un hombre transparente, de una sola pieza.

Estos valores y virtudes son la honestidad, el respeto, la solidaridad, la verdad, la justicia, la benevolencia y la caridad entre otros, mismos que es preciso que formen parte de la personalidad de cada ser humano.

Terminar con la corrupción no ha sido ni será una tarea fácil, pero es responsabilidad de todos, de los gobernantes, de los medios de comunicación, de las escuelas y prioritaria y especialmente de los padres de familia; ellos son los principales educadores, que con su vida han de mostrar el camino que a sus hijos les llevará a ser personas íntegras que lucharan por un mundo más honesto, más humano, sin corrupción. Los niños necesitan de su ejemplo para aprender y darse cuenta de que a pesar de este mal que aqueja hoy al mundo, se puede ser justo, honesto y leal. No olvidemos que siempre y en todo se empieza por casa.

 

 

Añoranza de Fraternidad

Ernesto Juliá

​ Sede de la ONU en Estados Unidos.

“Gracias a todos por apostar por la fraternidad, porque hoy la fraternidad es la nueva frontera de la humanidad. O somos hermanos, o nos destruimos mutuamente”

“Hoy no hay tiempo para la indiferencia. No nos podemos lavar las manos. Con la distancia, con la prescindencia, con el menosprecio. O somos hermanos —permítanme—, o se viene todo abajo. Es la frontera. La frontera sobre la cual tenemos que construir; es el desafío de nuestro siglo, es el desafío de nuestros tiempos”.

“Fraternidad quiere decir mano tendida, fraternidad quiere decir respeto. Fraternidad quiere decir escuchar con el corazón abierto. Fraternidad quiere decir firmeza en las propias convicciones. Porque no hay verdadera fraternidad si se negocian las propias convicciones”.

“Somos hermanos, nacidos de un mismo Padre”.

Esa palabra “Padre”, es la referencia a Dios en el mensaje del Papa con motivo del primer día internacional de la fraternidad humana, instaurado por le ONU.

La ilusión, y los esfuerzos del Papa para que haya paz en esta tierra son muy comprensibles, y están lógicamente enraizados en el anhelo de Cristo de que todos seamos uno con Él, como Él y el Padre son Uno.  Pero, viendo el panorama actual cabe preguntarnos: ¿El que tiende la mano, el que acoge la mano tendida, tiene hoy la conciencia de ser criatura, hijo de Dios Creador y Padre? Sin Cristo, esa conciencia se diluye hasta desaparecer; y Cristo apenas se nombra.

El pecado de Adán y Eva, fue seguido por el pecado de Caín, que mata a su hermano Abel por envidia.  Y nos lleva a hacernos una pregunta muy seria: ¿Podemos de verdad amar a los demás, ser hermanos de verdad todos los hombres, si no nos arrepentimos de nuestros pecados, y pedimos perdón al Señor de todo corazón?

Un hermano que hace mal a su hermano, si no se arrepiente y pide perdón, nunca tendrá verdadera fraternidad con ellos. Y yo me pregunto: ¿Qué fraternidad, por muy banal que sea, puede haber en una sociedad que, además de olvidar a Cristo, Dios y hombre verdadero, destroza a sus hermanos por nacer? En una sociedad que concede derecho de matar a un hermano ¿qué fraternidad puede existir?  El aborto es un auténtico crimen contra la fraternidad humana, además de serlo contra el mismo Dios, de quien deberíamos ser todos buenos hijos, y con Quien todos deberíamos ser buenos hermanos.

Que en algún momento, una futura madre desesperada, o sufriendo algún trauma psíquico, decida abortar, es otra cuestión: Tarde o temprano se arrepentirá, y Dios le perdonará, dándole paz y serenidad, y viendo a su hijos gozar de Dios en el cielo. Pero ese no es el caso en la campaña de fraternidad en marcha en el mundo.

¿Qué autoridad tiene la ONU para hablar de fraternidad cuando está tratando de llevar adelante el aborto hasta el último rincón de la tierra, y con el aborto, la ideología de género, y desviaciones semejantes, todas contrarias a los planes de Dios, Creador y Padre?

¿Es un buen comienzo de este, así llamado apostolado de la fraternidad, dar un reconocimiento a una persona que se declara católico, y a la vez defiende públicamente la promoción del aborto?

La sociedad que acepta y legisla el aborto ha perdido todo fundamento para ser una verdadera sociedad humana, y se condena a sí misma a no tener ningún futuro: entre corruptos no hay fraternidad; si acaso, bandas y mafias.

Desde el comienzo de su caminar sobre la tierra, la Iglesia, los cristianos fueron conocidos como gente que no mataba a los hijos en el seno materno; y eran fieles en su matrimonio no compartiendo lecho ni con hombres ni con mujeres que no fueran su marido o su esposa. Y esto es lo que espera el mundo, la sociedad actual, de la Iglesia Católica: un testimonio firme y claro de la Moral de la sexualidad, que ilumine al hombre para desarrollar todas las energías y facultades que ha recibido de su Creador, y las emplee en servicio de sus hermanos, hijos de Dios Padre.

ernesto.julia@gmail.com

José Antonio García-Prieto Segura

Cuidados paliativos.

Un médico amigo, me acaba de enviar un artículo cuyo título no deja de ser ciertamente llamativo: “De cuidar la vida a administrar la muerte”. Nada más verlo intuí por dónde iría su contenido, y dije para mí: ¡Has dado en el clavo!  Jacinto, que así se llama mi amigo, temeroso quizás de haber ido un poco lejos, comienza con estas palabras: “Reconozco que el título que he elegido para este artículo tal vez sea muy fuerte, pero quiero reflejar en él lo que deseo compartir con quien elija leerlo.”              

Nada más acabar su lectura le envié este comentario: “Muchas gracias... He leído con mucho gusto tu artículo; sólo me bastó ver el título y exclamar para mis adentros: ¡Me gusta! Después, al ver cómo empezabas, me he dicho: No, no has ido lejos, porque lo “fuerte” no es el título; lo “fuerte” es la locura de ley que han aprobado, y que lleva desgraciada y justamente, a eso que escribes: “De cuidar la vida a administrar la muerte”. No escribe un cualquiera sino un prestigioso y reconocido profesional: Jacinto Bátiz, jefe del Área de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi desde 1993 hasta 2017; actualmente director del Instituto para Cuidar Mejor -del mismo Hospital- y presidente de sección de Cuidados paliativos en la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao; cuenta con numerosas publicaciones y fue elegido por Diario Médico como uno de los 25 embajadores de la Medicina española.

Tiene muchos años a sus espaldas, de cuidar enfermos en fase terminal, y a sus entornos familiares ¡tan importantes!; conoce muy bien el terreno que pisa. Su artículo merece una lectura serena y pienso que, al final, será muy difícil no darle toda la razón. Con estas líneas me gustaría recoger y comentar alguna de sus consideraciones.

Se duele, razonablemente, de que a la noble profesión médica pensada para cuidar la salud y la vida de las personas, se le ponga en la tesitura de “a partir de ahora, tener una función más: la de administrar la muerte de quien la solicite”. Porque, añade, según el texto de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, cabe administrar «la prestación de ayuda para morir», en sus dos modalidades, como se refleja en el art. 3 de la citada ley: «1ª) La administración directa al paciente de una sustancia por parte del profesional sanitario competente. 2ª) La prescripción o suministro al paciente por parte del profesional sanitario de una sustancia, de manera que esta se la pueda auto administrar, para causar su propia muerte». Y ante tantas facilidades para dar muerte, seguimos “sin el derecho a la atención adecuada, eficaz y universal durante la etapa final de nuestras vidas”.

Frente a esa fría y escueta letra de muerte de la ley, este profesional que ha cuidado a miles de enfermos en situaciones de dolor y sufrimiento -no son lo mismo estos términos-, invita a reflexionar sobre qué hace sufrir al enfermo y, eventualmente, en algún caso extremo qué le lleve a solicitar su propia muerte. La experiencia médica en cuidados paliativos señala, como afirma Bátiz, que el enfermo “no es que quiera morir, lo que no quiere es sufrir.” Esto se lo he oído también a muchos otros médicos. Y cuando ese fin se consigue con los cuidados paliativos, rarísimo es el enfermo que pide morir. Por otro lado, todo médico sabe bien que el sufrimiento producido por dolores físicos, orgánicos, puede atenuarse hasta casi desaparecer por completo, con los analgésicos de hoy día. Incluso, cuando sea el caso, cabe recurrir a una sedación sin necesidad de “administrar la muerte” que es algo muy distinto. Son muchos más los aspectos que habría que considerar en esta dura realidad del fin de la vida, imposible, por razones de espacio, de tratar aquí. Sí deseo añadir alguna modesta consideración más.

En noviembre pasado, en plena pandemia del Covid-19, ya empezaron a sonar tambores de guerra para preparar una ley que pretendía el derecho a la así llamada “muerte digna”: una expresión sumamente equívoca y peligrosa porque todos tenemos ese derecho, si necesidad de añadirle ley alguna. La dignidad está en la persona y en su modo de afrontar y de ayudar humanamente al enfermo y a sus familiares, en ese difícil paso.

El pasado 9 de noviembre antes de que esa Ley comenzara a prepararse en el Congreso, falleció Luis -otro amigo, médico como yo-, que llevaba casi treinta años en silla de ruedas. Antes del 2000 viví con él varios años y jamás le oí entonces ni más tarde, nada que tuviera que ver con la eutanasia. Al día siguiente de su muerte escribí un artículo –“Luis, el millonario que perdió seis Euros”- en el que, entre otras cosas alababa su testimonio en favor de la vida. Decía así: “Luis nos habla alto y claro, especialmente en estos momentos en los que se habla de una ley que resulta, cuanto menos, estridente. Sí, según el diccionario de la Academia de la Lengua, “estridente” es algo agudo, desapacible e irritante; algo -continúa el diccionario- “llamativo, que presenta un contraste violento”. Pero ¿acaso no es irritante y llamativo que, en plena pandemia, cuando se está haciendo lo imposible por salvar vidas humanas, se pretenda facilitar o anticipar la muerte? Porque eso es lo que se busca, según el texto de la ley en próximo debate: reconocer el derecho a morir a personas que padezcan una enfermedad o una discapacidad grave que no tengan más opciones de tratamiento y que, respaldadas por informes médicos, quieran voluntariamente acabar con su vida”. Pasó poco más de un mes y lo irritante y estridente de la Ley se consumó.

Una ley, conviene recordarlo, que en absoluto pedía la sociedad, que no contó con el parecer de los médicos ni de los expertos del Comité de Bioética, ni dictámenes de las sociedades científicas…; en fin, una ley sin debate serio y contraria al bien común, a pesar de la mayoría alcanzada en el momento de votarse. Algunos nada más aprobarse la proclamaron como un gran triunfo de la libertad y de los derechos humanos. Más bien habría que concluir lo contrario, como escribe Bátiz, porque “la eutanasia revela paradójicamente el poder y la impotencia del hombre. El poder de disponer de la vida ante su impotencia frente a la muerte (…) Un poder, a fin de cuentas, pobre y aniquilante. Este es el poder que se nos ha concedido a los médicos con esta ley a partir de ahora: administrar la muerte a quien nos la solicite”.

Ojalá sean mayoría ¿por qué no todos?, los médicos que con el más hondo sentido de la vida y dignidad humana, en uso de su saber profesional y de su libertad de conciencia, se alineen en favor de la vida y se decidan a “nadar contracorriente”; a la vez, por supuesto,  que con su saber y buen hacer profesional ayuden a los enfermos suprimiendo sus dolores y facilitándoles el paso sereno y en paz a la otra vida.  En estos tiempos en que lo fácil es dejarse llevar, esos médicos “por la vida” coincidirán con Chesterton -y lo sentirán en su propia carne- cuando afirmaba que “sólo quien nada a contracorriente sabe con certeza que está vivo”.

jagp103@gmail.com

 

Tiempo especial de preparación

Unos jóvenes discurrían sobre ir a la montaña a caminar en la nieve, sentir el frío en el rostro, admirar el paisaje blanco desde las alturas; primero como una charla intrascendente, luego como un reto, una aventura en un tiempo especial, ya que pocas veces se tiene una nevada en el desierto, poco a poco se animó la charla y empezaron los preparativos: doble pantalón, bufanda, gorra, botas, suéter y chamarra, y en un santiamén ya estaban en camino.

Jesucristo fue llevado por el Espíritu 40 días al desierto, donde mediante al ayuno y la oración se preparó para enfrentar las tentaciones e iniciar su misión. Así la cuaresma es un tiempo especial donde la misericordia de Dios derrama abundantes gracias, para los cristianos es un tiempo de preparación para celebrar la resurrección de Jesucristo. Si nos hacemos conscientes de la importancia de este tiempo, podremos vivir esta preparación con el entusiasmo de quién inicia una gran aventura.

Ayuno, limosna y oración son las prácticas recomendadas en toda cuaresma, el Papa Francisco en su mensaje para este año nos invita a reflexionar sobre estas “herramientas” de una manera distinta: “La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante”. ¡Es una invitación retadora a una gran aventura durante esta cuaresma!

“El ayuno vivido como experiencia de privación (…) lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad (…) quien ayuna se hace pobre con los pobres (…) Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad».”

“En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos”.

“En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (…) A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia»”.

“La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión (…) Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19.”

En México, este año cuaresma y Semana Santa terminan al iniciar las campañas electorales; recordemos que la política es “una de las formas más altas de la caridad” de tal manera que para los creyentes (autoridades, candidatos, y electores) este tiempo especial, representa también una oportunidad de preparación y conversión, que nos lleve a enfrentar la crisis con ánimo y actitud renovada.

Oscar Fidencio Ibáñez Hernández

 

¿Por qué la verdad despierta odio? 

​ Varias iglesias de Santiago fueron quemadas por odio a Dios. En la foto podemos ver el interior de la iglesia de Carabineros

¿Por qué la verdad despierta odio?

Contenidos

 

¿Cuál es el motivo de tanta persecución contra la verdad en el mundo entero?

¿Cómo se explica que en países donde los católicos constituyen la mayoría absoluta de la población, como es el caso de Chile, hay, sin embargo, tantos ataques a la Iglesia Católica?.

Ataques van aumentando

La pregunta no deja de ser oportuna, pues estos ataques no sólo se hacen cada vez más repetidos sino también cada vez más violentos.

Los medios de comunicación ya casi no informan, o si lo hacen es con muy poco destaque, los diversos atentados a imágenes religiosas, profanaciones del Santísimo Sacramento, intentos de incendio, y otras cosas de ese género.

Las puertas del famoso templo de la Gratitud Nacional, ya han sido varias veces quemadas y los vitrales que adornaban sus ventanales han sido quebrados por todo tipo de manifestantes.

Atentados contra imágenes de la Santísima Virgen, no han sido extraños en los últimos años en este País. A esto podemos que sumar los rayados en muros de Iglesias, donde se lee: “la única Iglesia verdadera es la que arde”.

Las persecuciones en otros países

Estos hechos pueden parecer pequeños y casi insignificantes en relación a los que están sufriendo los católicos en países como Siria o Irak, y en general en todos los países islámicos que sancionan con pena de muerte a los musulmanes que se convierten a la Fe católica.

Quizá algún lector nos diga que no existe un paralelo entre los hechos ocurridos en Chile con esto que ocurren en Medio Oriente.

Sin embargo, si bien es cierto que los actos de violencia en Chile no han llegado a esos extremos, la razón no está en que aquellos que los realizan no tengan los mismo deseos destructivos de los fundamentalistas islámicos.

El problema es que, por ahora, las circunstancias para ellos no les son tan propicias. Bastará que estas mismas circunstancias cambien, y se hagan más permisivas las manifestaciones anti religiosas, para ver hasta qué extremos no serán capaces de llegar estos fundamentalistas del ateísmo nacional.

La explicación de este odio

Para entender cuál es la lógica de este odio, le damos la palabra al Profesor Plinio Corrêa de Oliveira, quien escribió en el diario “Folha de Sao Paulo” un artículo sobre el tema.

​ Ciertos hombres odian la verdad por amor hacia aquello que ellos tomaron por verdadero

Un simpático lector me pide que explique por qué la Iglesia – a pesar de ser quien pregona la verdad – ha sido tan combatida a lo largo de su historia.

También quiere saber por qué son tan combatidos en nuestros días los católicos que no pactan con los errores del siglo, y se mantienen fieles a la enseñanza inmutable de Nuestro Señor Jesucristo.

Me parece que el lector podría haber ampliado aún más el campo de su pregunta.

Las persecuciones hechas contra la Iglesia y los verdaderos católicos de nuestros días, son un prolongamiento histórico de las que sufrió Nuestro Señor Jesucristo.

¿Cómo explicar que el Hombre-Dios, que es el Camino, la Verdad y la Vida, haya sufrido persecución, hasta el punto de ser crucificado entre dos vulgares ladrones?

A esa pregunta responde luminosamente uno de los mayores Doctores de todos los tiempos, el gran San Agustín, obispo de Hipona. Reproduzco aquí -adaptándola ligeramente, para mejor comprensión del lector contemporáneo- la enseñanza del Doctor de los siglos IV y V.

San Agustín se pregunta cómo la verdad despierta odio

Comentando la célebre palabra de Terencio: ‘la verdad engendra odio’, San Agustín pregunta cómo explicar hecho tan ilógico.

Ambigüedad, herejía y odio a Dios

Enunciado así el problema, el santo Doctor pasa a la explicación.

“La naturaleza humana es tan propensa a la verdad que, cuando el hombre ama algo contrario a la verdad, quiere que este algo sea verdadero. Con esto, cae en el error, persuadiéndose de que es verdadero lo que en realidad es falso.

​ Los acuerdos del Vaticano con el gobierno chino no ha impedido que éste continúe destruyendo iglesias católicas

“Así, es necesario que alguien le abra los ojos. Ahora bien, como el hombre no admite que se le muestre que se equivocó, por esta misma razón no tolera que se le demuestre cuál es el error en que está.

Y el Doctor de Hipona observa:

“¡De esta forma, ciertos hombres odian la verdad por amor hacia aquello que ellos tomaron por verdadero! De la verdad ellos aman la luz; no, sin embargo, la censura a sus equivocaciones.

“Por su deslealtad, tales hombres sufren de la verdad el siguiente castigo: no quieren que la verdad los desvende; y, sin embargo, ella los delata y continúa velada a sus ojos.

“Y así, es de esta manera, es precisamente de esta manera como es hecho el corazón humano. Ciego y perezoso, indigno y deshonesto, se oculta, pero no admite que nada se le oculte.

“Y por esto le sucede que él no consigue huir de los ojos de la verdad, pero la verdad huye de los ojos de él”.

Con estas palabras concluye san Agustín su magistral comentario…

“He ahí, la razón por la cual quien dice la verdad sufre persecución. ¡Y así se explican la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y los veinte siglos de historia de la Iglesia!”

 SAN PEDRO FIJA SU SEDE EN ROMA

Algunos autores dicen que San Pedro había ido a Roma antes de su arresto y que regresó allí poco después, lo que provoca que algunos fijen ese viaje en 42, otros en 44, e incluso algunos, como Dom Ceillier, en 58.

 

Tras salir de la cárcel San Pedro, dejando en su lugar en Antioquía a San Evodio, uno de sus discípulos (Nicéforo, Historia eclesiástica, libro 2, capítulo 25 – Teodoreto, Tradición de la Iglesia), partió con Marcos, su secretario, hacia la capital del imperio, Roma, donde estableció su cuartel general para siempre.

Así como un general valiente, al ver librada la lucha de la fe con el paganismo, implantará él mismo el estandarte de la Cruz en el centro de la idolatría.

“Y entonces, dice san León Magno, que un pobre pescador,que se había estremecido ante una simple portera, fue sin miedo a enfrentarse a la omnipotencia de los césares ”.

 

Este hecho importante, y de un valor evidentemente sobrenatural, tiene las certezas históricas posibles. Toda la tradición lo afirma a través de la voz de los hombres y los monumentos.

Así lo atestiguan: en el siglo I, san Papias, Papa san Clemente y San Ignacio de Antioquia; en el siglo II, san Dionísio, obispo de Corinto, Santo Ireneo (libro III, capítulo 3) y San Justino, en su Apología; en el tercero, San Clemente de Alejandría, Tertuliano, Origenes y San Cipriano; en el cuarto, Arnóbio, San Epifanio, Eusébio, San Juan Crisostomo y San Ambrósio; en el quinto, San Jerónimo, San Agustin, San Optato, Orósio, Teodoreto, etc. “La marcha de San Pedro a Roma, dice Baronio, está certificada por todos los escritores eclesiásticos de las dos iglesias, griega y latina”.

 

En el siglo II, Caio, un jurisconsulto romano de la época del Papa Ceferino, dice que los fieles acudían en masa a Roma para visitar las tumbas de San Pedro y San Pablo. Juliano, el Apóstata, dice que antes de la muerte de San Juan, los cuerpos de estos dos Apóstoles eran secretamente venerados por los cristianos. Desde los primeros siglos hasta la actualidad, esta veneración y afluencia de los fieles ha conservado siempre este carácter de perpetuidad y universalidad, que es como el sello incomunicable de la verdad.

Además, el establecimiento de la sede de San Pedro en Roma se celebra en la Iglesia con una celebración especial desde tiempos inmemoriales. Los martirologios más antiguos están convencidos de ello; y un Consejo de Tours, celebrado en 567, intentó remediar los abusos que se habían introducido en él.

 

ORÍGENES DE LAS TRES PRIMERAS PATRIARQUÍAS

Roma era la capital del mundo, especialmente en Occidente: Pedro estableció allí su sede, “para alimentar a los corderos y ovejas de Jesucristo desde allí”.

Antioquía, conocida como “la grande”, era la capital de Oriente, y Pedro había tomado asiento allí. Alejandría era la capital de Egipto: desde Roma, Pedro envió a Marcos, su discípulo, hacia el año 60, a fundar una Iglesia en su nombre.

Roma, Antioquía y Alejandría eran, de alguna manera, las tres metrópolis del politeísmo. El jefe de los Apóstoles comienza implantando allí el estandarte sagrado. Cada una de estas tres grandes capitales se colocó en el centro del movimiento intelectual y comercial en la parte del mundo que presidía. Sin embargo, las tres pudieron relacionarse entre sí, recibir o dar sus órdenes de manera expedita, porque estaban ubicados a orillas del Mediterraneo.

Por tanto, era difícil imaginar una situación mejor para los patriarcados desde el punto de vista geográfico, político y religioso. Las iglesias de estas tres grandes capitales del entonces conocido mundo fueron llamadas patriarcas y apostólicas debido a la supremacía de san Pedro.

Esto es tan notorio que, en el siglo V, queriendo un emperador y un concilio ecuménico, el de Calcedonia, para conferir la dignidad de patriarca al obispo de la nueva Roma o Constantinopla, recurrieron al sucesor de Pedro en estos términos:”Dígnate derramar también los rayos de tu primacía apostólica sobre la iglesia de Constantinopla”.

Esto muestra que, a juicio de la Iglesia, el patriarcado no es más que una división del primado de Pedro, cuya plenitud reside en la sede de Roma. ¿Basta que una Iglesia sea fundada por Pedro para ser patriarcal? No. Es necesario que Pedro quisiera establecer allí de manera especial la preeminencia de su sede.

Tratado de historia eclesiástica, tomo 1 – Padre RIVAUX

Ha valorado en mucho la noble y difícil tarea de gobernar

Desde siempre, la Iglesia ha valorado en mucho la noble y difícil tarea de gobernar, por el gran servicio que debe ser para los gobernados y porque la legítima potestad humana tiene su último fundamento en Dios. Así, por ejemplo, leemos en la Constitución pastoral Gaudium et Spes, que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aun cuando la determinación del régimen político y la designación de los gobernantes se dejen a la libre designación de los ciudadanos. Por la responsabilidad de los gobernantes y para no desvirtuar la legitimidad del poder, es necesario que el ejercicio de la autoridad política, así en la comunidad en cuanto tal como en las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral para procurar el bien común  (n. 74).

En las enseñanzas de los grandes maestros que hemos señalado encontramos las cualidades principales de todo buen gobernante.  Apoyándonos en ellas podemos deducir algunos rasgos más, implícitos en ellas.

Además de la competencia, la integridad moral, el amor a la verdad, el respeto a las leyes y la humildad, el gobernante debe aceptar el cargo sabiendo que necesitará un gran espíritu de servicio y de amor a su país, para buscar siempre lo que más convenga al bien común, por encima de sus intereses personales.

El gobernante debe estar desprendido del poder, porque no debe buscar mantenerse en el poder a toda costa sino servir. Y si no sirve, no sirve, no es útil. De aquí se deduce que al gobernante no le ha de importar tanto el juicio de los hombres como el juicio de Dios, al que tendrá que dar cuenta del desempeño de su misión, lo crea o no, como todos tendremos que hacerlo. Sería conveniente que estas consideraciones las tuvieran presentes algunos de nuestros actuales gobernantes

Jesús D Mez Madrid

 

Peor el remedio que la enfermedad

Según datos nada sospechosos de Naciones Unidas, la reducción de la pobreza extrema en el planeta lleva acumulando récords desde que la malhadada globalización, la democracia y el libre mercado alcanzaron a las sociedades más miserables de la tierra. De no haber surgido el coronavirus y su recesión, la tasa de personas que viven en ese umbral bajaría al 7,9 por ciento de la población universal, rondando ahora el 9 por ciento. Este porcentaje era en 2015 del 10,7; el 16 en 2010 y el 36 en 1990. Pese a que la disminución se haya desacelerado por la pandemia, el reto de acabar con este gran desiderátum económico, social, político y moral continúa situando en el año 2030 la práctica desaparición de la penuria intensa en el contexto internacional, si logramos recuperarnos en tiempo razonable de la tragedia sanitaria.

Aunque no exista sistema perfecto, justo es reconocer que el capitalismo ha sido el que más se ha aproximado a ese magno ideal de la humanidad. Con sus correcciones y limitaciones, que las tiene, la economía libre ha posibilitado el incremento de la prosperidad en los rincones más desamparados del orbe, como revelan las cifras oficiales. Nótese, además, que este orden social incluye donde reina poderosos mecanismos de equidistribución de la riqueza, que buscan mitigar la exclusión de colectivos desfavorecidos, como se está viendo cuando vienen mal dadas. Otros modelos, en cambio, no han coleccionado más que estrepitosos fracasos, especialmente los derivados de fórmulas de colectivización de la producción o de restricción de la iniciativa empresarial, que no han sabido ni podido generar bonanza en las naciones. Estas opciones no sólo funcionan espantosamente mal ni sirven tampoco para combatir de raíz la indigencia, sino que incluso la potencian y constituyen habitualmente el germen de regímenes totalitarios, cuyo fin último persigue someter a los pueblos a ideologías delirantes y falsarias, en las que la libertad individual tiende a difuminarse por completo.

Domingo Martínez Madrid

 

El perverso “neoliberalismo”

Quienes censuran a ese tan perverso “neoliberalismo” que logra sin embargo afrontar con eficacia la miseria y procurar progreso en las sociedades, proponiendo su paulatina sustitución por obsoletas recetas demagógicas setenteras que ya hemos visto adonde conducen, seguro que lo hacen guiados bienintencionadamente por esa corriente imperante de corrección política de determinado sesgo. Pero, como no se trata aquí de juzgar intenciones, sino realidades, ha de subrayarse la profunda extrañeza que provocan esas insistencias en el error y la aventurada inclinación por convertirlo hasta en una suerte de mantra de obligado cumplimiento para millones de fieles que comparten un mismo credo.

Si ya resulta chocante que desde esos solios encargados de asuntos intemporales no dejen de abordarse los que no lo son, bastante más insólito es que algo así se haga generando perplejidad. Ni el debate sobre el liberalismo o el colectivismo, ni las dudas acerca de la operatividad de las cooperativas o las empresas privadas, ni los intríngulis del populismo político o los demás interrogantes climáticos de suyo opinables parecen materias propias de quienes representan a una grey, que debieran centrar sus esfuerzos en reunir a la inmensa mayoría en torno a sólidos principios espirituales, pero nunca distrayéndolos con extravagantes tutifrutis ideológicos o técnicos que encajan por igual en la moralidad cristiana, salvo que se pretenda instaurar una estrambótica teocracia de una concreta orientación política.

José Morales Martín

 

 “Chuleta” de universidad

Por si no estuviera de por sí, lo suficientemente bajo el nivel académico de nuestra universidad, incluidas las tesis doctorales –plagiadas  o no-  y los másteres de postgrado –falsificados o no- Castells se apunta al corto y pego desde mi casa y palabrita del Niño Jesús que no voy a copiar nada de nada.

No “chuleta” de chulo, “chuleta” de digitalizar los exámenes de los universitarios, o sea de “chuleta electrónica” que es lo “progre”. Nada de engorrosos papelillos escritos con letra diminuta; nada de cuchicheos subrepticios cuando el vigilante está de espaldas; nada de fórmulas copiadas en la mano que enseguida se corre la tinta, ahora los exámenes se hacen tranquilamente desde la casa de uno, en pijama y con un cafelito.

Castells (que de vez en cuando se deja caer por las redes sociales para dejar constancia de su existencia y para que el pagador de Hacienda no se olvide de su nómina y que  -como es costumbre de los grandes estadistas- se comunica por tuit) ante el follón que montan “algunos estudiantes” que se sienten agobiados con los exámenes presenciales e incluso se quejan de que “no se pueden concentrar”, va y dice que muy bien, que se examinen por tuit, por mail, por digital o por bulerías y desde su domicilio y en zapatillas.

Suso do Madrid

 

Muertos ilustres opinaron sobre España

 

                           Lo he reflejado bastantes veces, pero viendo el “estado de pudrición, cuarteamiento, disolución y decadencia de mi país natal”; me considero con la obligación de repetirlo mientras viva; y digo mientras viva, por cuanto con todo “lo vivido” en el mismo, observando cómo sigue su siempre negativa y destructiva marcha, estoy seguro que moriré y España seguirá, consumiéndose en ese “combustible inagotable que posee en sus ancestros; y el que se renueva constantemente, que es lo que detectó aquel káiser alemán, que supo retratar a España y los españoles, con la fidelidad que retrataba en su tiempo, aquel famoso pintor andaluz, cuyo apellido fue,  “Velázquez”: veamos aquellos dichos que ni sirvieron ni van a servir para nada.

OTTO VON BISMARK Y CARLOS III y UN FAMOSO POETA REPULICANO: OPINARON DE ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES: Una frase que "retrata al pueblo español",  es la que le dedicara el también buen gobernante cual fuera Carlos III... "A los españoles les ocurre como a los niños cuando los lavan... lloran como éstos" (Más o menos pues cito de memoria)

       Otra más contundente, la que le dedicó nada menos que el unificador de Alemania, el káiser, "Otto von "Bismark, EL CANCILLER DE HIERRO... "ESPAÑA ES LA NACIÓN MÁS FUERTE DEL MUNDO... LOS ESPAÑOLES LLEVAN SIGLOS TRATANDO DE DESTRUIRLA Y NO LO CONSIGUEN".

 Se podría escribir mucho sobre la inconsciencia del español, sus miedos y pelotilleos, su cobardía, valentía, temeridad, etc., pero me bastaré hoy, con lo que escribió un poeta, andaluz de fama y que curiosamente era republicano y socialista...    "EN ESPAÑA DE CIEN CABEZAS, UNA PIENSA... EL RESTO EMBISTEN".   Creo recordar que lo escribió, nada menos que Antonio Machado.

Escribo hoy así, por cuanto y como nacido en 1938; yo no he conocido en toda mi vida, nada más que, “luchas intestinas dentro de España” (y son ya nada menos que 83 años) o sea, que si rememoramos nuestra historia y nos remontamos a las épocas de “romanos y cartagineses; y las tribus iberas”, aquí poco ha cambiado, en “los instintos de todos los celtíberos de entonces hasta el día de hoy”.

Todas “las tribus hispanas” (y no olvidemos de que “Hispania-España” (tierra de conejos, por la abundancia de estos roedores en suelo ibérico) fue el nombre primigenio; y que dieron, aquellos lejanos invasores, pueblos de “la otra parte del Mar Mediterráneo” (semitas, púnicos, fenicios) que le dieron tal nombre, el que hoy “repele”, a muchos de “los conejeros actuales”, que seguro no tienen “ni puta idea, de la muy larga y sangrienta historia de todos los pueblos que aquí nacieron o se consolidaron como, “un queso de muchas leches”, nombre que yo le asigné, cuando medité, el enorme mestizaje que conformó, “a los españolitos de hoy”, que sin embargo, lograron hacer una memorable historia mundial, que ningún otro pueblo del “mundo mundial”, ha igualado, por aquello de que en unos cuantos siglos, a la bandera de España (la de hoy mismo) “le daba el sol las veinticuatro horas de cada día, y el idioma que aquí se consolidó, (“pese a quien pese y aunque este se joda”); puesto que ondeaba alrededor de este por otra parte, miserable planeta, en el que tuvimos la desgracia de nacer y vivir muchos de nosotros. Idioma que por su propia fuerza cultural, es el segundo que más se habla en todo el mundo y el que es, estudiado y enseñado en todas las universidades que se precien como tales, precisamente por su riqueza y valor. Que aquí y por terminar, han venido muchísimos millones de extranjeros, como turistas, simplemente, por nuestros privilegiados climas, extensísima gastronomía, precios bajos y trato que se les ha dado; incluso que hoy se les da, a los que, “nos invaden como parásitos”… y muchas más cosas que hoy no digo porque o no me acuerdo o no me da la gana.

Pues pese a todo ello, llevamos “una eternidad”, que si pones una televisión, abres un periódico o escuchas emisoras de radio; aquí no hay nada más que miserias y miserables; y los que las han producido, unas clases políticas, más parecidas a bandidos y delincuentes, saqueadores de los bienes públicos (sálvese el que pueda) y en la que entran, de todas “las sangres hispanas, sean nobles, plebeyas, de familias o individuos, ricos o pobres”, y que son tan abundantes, “como las moscas en verano”; y da lo mismo “la bandera que muestren, puesto que la que esgrimen; en realidad es la simple y animal, panza y bolsillo”; y si echan o desaparecen “hunos”, los “hotros” que tras de ellos nos vienen, suelen ser sino iguales, aún peores; y los que, “cómo licaones africanos se pelean fieramente a la hora de comerse el botín que sea”, mientras nosotros, “los españolitos de las masas”, los vemos y soportamos impotentes e indefensos, y sin esperanzas de que estos indeseables cambien y obren como es su obligación, de cargo… puesto que “cargo viene de carga; y no es un regalo a emplear como el beneficiario le dé la gana, que es lo que hacen siempre”.

¿Qué España es un país pobre y miserable; y por tanto no tiene recursos para mantener una población aún mucho mayor que la que tiene y con un nivel de vida estupendo? ¡¡Que no, que no!! ¡España es un país muy rico, pero siempre mal gobernado, robado, vendido o entregado a quienes no merecen ni ser mirados como mendigos asquerosos! Y es claro que así no va. Amén.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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