Las Noticias de hoy 16 Enero 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 16/01/2021 - 12:39

Fortalecer la responsabilidad de los padres en la educación de sus hijos |  Family, Childcare, Kindergarden

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 16 de enero de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

Francisco en Irak: se reza en todo el país a partir del domingo

Recordando el viaje del Papa a Chile y Perú: encuentros que dieron frutos

CONVIVIR CON TODOS: Francisco Fernandez Carbajal

“El dolor de corregir”: San Josemaria

Hermanos que miran al padre: Diego Zalbidea

Meditaciones sobre el octavario por la unidad de los cristianos

¿Qué puedo hacer yo por la unidad de los cristianos?

Cultura del cuidado y promoción de la paz : Ramiro Pellitero

Tiempos de crisis, tiempos de gracia: Ramiro Pellitero

Vaclav Havel, con Juan Pablo II: Daniel Tirapu

Contundente carta del arzobispo de Toledo contra la ley Celaá y la crisis antropológica

Evangelio del domingo: éste es el Cordero de Dios

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

Manifiesto de la Universidad Católica de Valencia en relación con la Ley de la Eutanasia

2020, año de la muerte ¿y 2021?: Norma Mendoza Alexandry

Hacer las cosas ordinarias de forma extraordinaria: Silvia del Valle Márquez

¿Por qué una Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos?

«Hoy hay dos grandes epidemias: el divorcio y la pornografía»: Ana Abelenda

¿Es un motivo noble?: Juan García.  

Toda persona ha de ser cuidada y aliviada: Pedro García

Ley que mata la esperanza: Domingo Martínez Madrid

Pasado, presente y negro futuro :  Antonio García Fuentes

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Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

 

ROME REPORTS

 

Francisco en Irak: se reza en todo el país a partir del domingo

El Patriarca caldeo Louis Raphaël Sako ha compuesto una súplica que la Iglesia local recitará a partir del domingo 17 de enero en preparación de la llegada del Papa, para que su visita en marzo sea posible

Gabriella Ceraso - Ciudad del Vaticano

La tierra de los dos ríos espera al Papa Francisco y reza para que su visita no sólo se lleve a cabo, sino que traiga frutos de diálogo y paz gracias a la colaboración de todos. De hecho, el país de Oriente Medio no deja de registrar tensiones sobre todo en las fronteras con Siria, pero también en el interior, desde Nassiria hasta la zona de Mosul, capital del 'Estado Islámico', entre 2014 y 2017, donde miles de cadáveres de civiles siguen saliendo a la superficie bajo los escombros, arrojados a fosas comunes, signo de una violencia sin límites.

LEA TAMBIÉN

 

11/12/2020

El Papa en Iraq, Sako: mensaje de consuelo en medio de tantas incertidumbres

"Desde hace tiempo vivimos con miedo, pero también con esperanza", dijo el Patriarca de Babilonia de los Caldeos, tan pronto como supo del viaje del Papa, el 7 de diciembre del año pasado, y le había confiado precisamente un signo de renacimiento para el país, "una nueva Navidad". Hoy, con este mismo espíritu, el cardenal Louis Raphaël Sako ha compuesto una oración pidiendo, por los cauces del patriarcado, que los fieles la reciten juntos en las misas todos los domingos a partir del siguiente, el 17 de enero.

Señor, nuestro Dios, concédele al Papa Francisco salud y prosperidad para que pueda llevar a cabo con éxito esta tan esperada visita. Bendice sus esfuerzos por fortalecer el diálogo y la reconciliación fraternal y por crear confianza, consolidar los valores de la paz y la dignidad humana, especialmente para nosotros los iraquíes, testigos de acontecimientos dolorosos que nos han conmovido.

Así comienza el texto que, antes de confiarse a la Virgen María, invoca la luz que será un estímulo para todos en este tiempo:

Señor, nuestro creador, ilumina nuestros corazones con tu luz para que podamos ver la bondad y la paz y comenzar a realizarlas.

Luego la invocación a la intercesión de la "Virgen, nuestra Madre", a cuyo cuidado maternal se confía la visita del Papa:

Que el Señor nos conceda la gracia de vivir en plena comunión nacional, cooperando fraternalmente para construir un futuro mejor para nuestro país y sus ciudadanos.

Ya a principios de diciembre, el Patriarca Sako, dirigiendo una carta al pueblo iraquí, les había pedido que se prepararan adecuadamente para la visita del Papa que no será -había escrito en esa ocasión- un "viaje turístico" o "de lujo", sino una peregrinación cargada de un mensaje de confort "para todos en un tiempo de incertidumbre". Debemos hacer que sea -había subrayado hace un mes- "una ocasión de gran cambio, para que la fe y la esperanza en nosotros se conviertan en un compromiso".

La peregrinación del Papa Francisco al Iraq por invitación de las autoridades civiles y la Iglesia Católica local se anunció oficialmente a principios de diciembre, marcando la reanudación del viaje interrumpido abruptamente durante quince meses debido a la emergencia sanitaria mundial. Las fechas previstas son del 5 al 8 de marzo, con paradas en Bagdad, la llanura de Ur, ligada a la memoria de Abraham, la ciudad de Erbil, así como Mosul y Qaraqosh en la llanura de Nínive. Cuatro días intensos para acercarse a un pueblo que ha sufrido y sigue sufriendo por la guerra y que ha visto a los cristianos salir lentamente del país. Un viaje que Francisco ha querido vivir desde hace mucho tiempo, expresando su intención desde 2019 y acompañando siempre sus palabras con la invitación a reconstruir un tejido social de solidaridad que apunte al bien común.

 

Recordando el viaje del Papa a Chile y Perú: encuentros que dieron frutos

Se cumplen tres años del viaje apostólico del Santo Padre Francisco a Chile y Perú, organizado del 15 al 21 de enero de 2018. Vatican News hace un repaso de los gestos y encuentros de fraternidad entre el Papa y los pueblos anfitriones, que han dado auténticos frutos con el paso del tiempo.⬇👇

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

Han pasado tres años del viaje apostólico del Papa Francisco a Chile y Perú, organizado del 15 al 22 de enero de 2018, que estuvo marcado por gestos de profunda fraternidad entre el Santo Padre y los pueblos anfitriones.

Durante la primera etapa en Chile (del 15 al 18 de enero) que incluyó las ciudades de Santiago, Temuco e Iquique, el Sucesor de Pedro participó en varios encuentros bajo el lema "Mi paz les doy".

El Papa pidió perdón por los abusos

Uno de los momentos más destacados de este viaje fue cuando Francisco pidió perdón ante el "daño irreparable" causado a las víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes en Chile. El Pontífice expresó su "dolor y vergüenza" por estos abominables hechos durante el discurso que pronunció delante de las autoridades del país, en la sede del Ejecutivo conocida como la Casa de la Moneda, en su primer acto oficial en tierras chilenas.

Encuentro con las víctimas y oración

Asimismo, el Santo Padre concretó sus palabras de perdón reuniéndose personalmente con un grupo de víctimas de abusos sexuales por parte del clero chileno en la nunciatura de Santiago, el martes 16 de enero. Un encuentro totalmente privado en el que el Papa pudo escuchar la voz y el testimonio de las personas que sufrieron directamente los estragos del abuso y oró junto a ellos.

Sin duda, estos momentos tocaron de lleno el corazón del Obispo de Roma, quien meses más tarde decidió convocar a los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, en una reunión sin precedentes que tuvo lugar en el Vaticano del 21 al 24 de febrero de 2019, con el fin de trabajar juntos para combatir los abusos sexuales. Este fue el primero de los numerosos pasos que ha dado la Iglesia en respuesta a la ardua lucha contra este flagelo.

 

El pueblo chileno recibe al Papa, enero 2018.

Chile sea solidario con los migrantes

Durante su visita a Chile, el Papa también dedicó unas palabras especiales a los migrantes, pidiendo al pueblo chileno que sea "hospitalario y solidario" con quienes llegan a su país.

Concretamente lo dijo en la ciudad de Iquique, en campo Lobito, donde celebró la tercera y última Misa de su viaje apostólico, antes de partir a Perú. Allí, el Santo Padre recordó la importancia de "observar todo lo bueno que los migrantes tienen para aportar" y exhortó a rechazar cualquier forma de aprovechamiento o explotación frente a la población migrante.

La comunidad mapuche y sus derechos

Cabe destacar dos encuentros más de Francisco con el pueblo chileno en los que abundaron la complicidad y la conexión fraterna.

El primero, fue la Misa del Papa por el progreso de los Pueblos Mapuche, ofrecida en Temuco, región de la Araucanía, lugar donde el Pontífice recordó las "injusticias con las que han tenido que cargar los miembros de los pueblos originarios de esta nación", e instó a los chilenos a dejar de lado "la lógica que les hace creer que existen sociedades superiores o inferiores".  Además, en su homilía, Francisco señaló que los pueblos originarios "reclaman no solo ser escuchados, sino también ser reconocidos".

 

Misa del Santo Padre con el pueblo Mapuche

Mujeres detenidas: "¡Miren hacia adelante!"

El segundo gesto de gran fraternidad fue la visita del Papa a las mujeres detenidas del Centro Penitenciario Femenino de San Joaquín en Santiago de Chile.

A ellas, Francisco dedicó unas bonitas y emocionantes palabras de aliento y de esperanza, haciendo hincapié en que la sociedad tiene la obligación de reinsertar a todas las mujeres que se encuentran presas. 

"Mirar adelante, generar proceso de reinserción. Ese debe ser el sueño de ustedes", dijo el Papa recordando que "cada esfuerzo que se haga por luchar por un mañana mejor, siempre dará frutos y se verá recompensado".

El Pontífice no perdió esta oportunidad para exhortar, tanto a las detenidas como a los oficiales de la prisión "a no perder la dignidad, sino a fomentarla y transmitirla en sus actividades diarias".

"Estar privadas de libertad no es sinónimos de pérdida de sueños de esperanzas. Ser privado de libertad no es lo mismo que ser privado de la dignidad. Nadie puede ser privado de la dignidad", concluyó.

 

Francisco visita a las detenidas del Centro Penitenciario de San Joaquín en Santiago de Chile.

Francisco en Perú y los pueblos de la Amazonia

Tras despedirse del pueblo chileno, el Papa llegó a Perú el 18 de enero de 2018 bajo el lema "Unidos por la esperanza". 

Y precisamente fue la esperanza el elemento unificador en los numerosos actos que compartió el Santo Padre con el pueblo peruano.

Minería ilegal, explotación y trata de personas

Uno de los acontecimientos centrales de este viaje fue el Encuentro con los pueblos de la Amazonia, en el Coliseo Regional Madre de Dios en Puerto Maldonado.

Consciente de los numerosos problemas y desafíos a los que se enfrentan cada día estos pueblos en su lucha por la supervivencia, el Pontífice señaló en su discurso que la defensa de la tierra "no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida".

"Sabemos del sufrimiento que algunos de ustedes padecen por los derrames de hidrocarburos que amenazan seriamente la vida de sus familias y contaminan su medio natural", dijo Francisco, reflexionando sobre "otra devastación de la vida que viene acarreada con esta contaminación ambiental propiciada por la minería ilegal", es decir, la trata de personas:

“La mano de obra esclava o el abuso sexual. La violencia contra las adolescentes y contra las mujeres es un clamor que llega al cielo. «Siempre me angustió la situación de los que son objeto de las diversas formas de trata de personas. Quisiera que se escuchara el grito de Dios preguntándonos a todos: “¿Dónde está tu hermano?” (Gn 4,9). ¿Dónde está tu hermano esclavo? No nos hagamos los distraídos ni miremos para otra parte. Hay mucha complicidad. ¡La pregunta es para todos!”

 

Pueblos originarios en el encuentro en Puerto Maldonado.

De Puerto Maldonado al Sínodo para la Amazonia

Igualmente, en este encuentro el Papa pidió que los pueblos originarios sean reconocidos: "Urge asumir el aporte esencial que le brindan a la sociedad toda"-dijo- ya que "nunca pueden ser considerados una minoría, sino auténticos interlocutores".

Unas palabras contudendentes -las del Pontífice- que con el tiempo culminarían dando auténticos frutos en la celebración del Sínodo para la Amazonia, llevado a cabo en Roma del 6 al 27 de octubre de 2019 para escuchar la voz de los pueblos de la Amazonia: su sabiduría, su cultura y cosmovisión que nos recuerdan que "no somos los poseedores absolutos de la creación".

Unos frutos que luego se vieron reflejados en la publicación de la exhortación apostólica post-sinodal: "Querida Amazonia".

 

Encuentro del Papa con los pueblos de la Amazonia, en Puerto Maldonado, Perú.

Religiosos y consagrados: la llamada y la alegría

Otro de los momentos especiales del Obispo de Roma en Perú fue su encuentro con los religiosos, sacerdotes, consagradas, consagrados y seminaristas en el Colegio Seminario San Carlos y San Marcelo (Trujillo).

Dos fueron las palabras claves de este evento: llamada y alegría

El Papa invitó a todos a responder con valentía a la llamada de Dios a la vocación religiosa o de vida consagrada que supone una entrega total al servicio del Señor y de la Iglesia: "Nos hace bien recordar que nuestras vocaciones son una llamada de amor para amar, para servir. No para sacar tajada para nosotros mismos", afirmó en su discurso.

Francisco, además, exhortó a los presentes a no perder la gracia de la alegría, incluso en los momentos de dificultad, ya que esta proviene de la experiencia de sentirnos amados por Dios, y por tanto la alegría "es contagiosa cuando es verdadera".

Visita al hogar El Principito: "Los niños son el tesoro más grande"

El broche final del viaje del Santo Padre en tierras peruanas fue su visita a la casa hogar El Principito, perteneciente a la asociación Apronia, fundada por el padre Xavier Arbex: un albergue cuya misión es proteger y apoyar a menores y adolescentes que se encuentran en una situación de peligro para su integridad (abandono moral, orfandad, maltrato físico, pobreza extrema, abusos, etc.).

"Me da alegría ver que tienen un hogar donde son acogidos, donde con cariño y amistad los ayudan a descubrir que Dios les tiende las manos y les pone sueños en el corazón, ¡es lindo eso!", afirmó el Papa en su alocución, recordando a los pequeños que Jesús es nuestro tesoro, y que ellos, los niños "son su reflejo":

"Ustedes niños son también nuestro tesoro, el de todos nosotros, el tesoro más lindo que tenemos que cuidar. Perdonen las veces que los mayores no lo hacemos o que no les damos la importancia que ustedes se merecen. Cuando sean grandes no lo olviden. Sus miradas, sus vidas siempre exigen un mayor compromiso y trabajo para no volvernos ciegos o indiferentes ante tantos otros niños que sufren y pasan necesidad. Ustedes, sin lugar a dudas, son el tesoro más preciado que tenemos que cuidar", concluyó el Pontífice.

 

Francisco visita la Casa Hogar "El Principito"

Gestos y palabras que dieron y dan frutos

A tres años del viaje a Chile Y Perú, que quedará guardado para siempre en la memoria y en el corazón, no solo del Papa, sino de millones de fieles; aún resuenan todos estos momentos, gestos y palabras que no han sido olvidados con el paso del tiempo, sino que han dado (y continúan dando), frutos en abundancia.

CONVIVIR CON TODOS

— Un cristiano no puede estar encerrado en sí mismo, despreocupado y ajeno a lo que pasa a su alrededor. Jesucristo, modelo de convivencia.

— La virtud humana de la afabilidad.

— Otras virtudes necesarias para la convivencia diaria: gratitud, cordialidad, amistad, alegría, optimismo, respeto mutuo...

I. Después de responder a la llamada del Señor, Mateo dio un banquete al que asistieron Jesús, sus discípulos y otras gentes. Entre estos, había muchos publicanos y pecadores, todos amigos de Mateo. Los fariseos se sorprenden al ver a Jesús sentarse a comer con esta clase de personas, y por eso dicen a sus discípulos: ¿Por qué come con publicanos y pecadores?1.

Pero Jesús se encuentra bien entre gentes tan diferentes. Se siente bien con todo el mundo, porque ha venido a salvar a todos. No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Y como todos somos pecadores y nos sentimos algo enfermos, Jesús no se separa de nosotros. En esta escena contemplamos cómo el Señor no rehúye el trato social; más bien lo busca. Se entiende Jesús con los tipos humanos y los caracteres más variados: con un ladrón convicto, con los niños llenos de inocencia y de sencillez, con hombres cultos y pudientes como Nicodemo y José de Arimatea, con mendigos, con leprosos, con familias... Este interés manifiesta el afán salvador de Jesús, que se extiende a todas las criaturas de cualquier clase y condición.

El Señor tuvo amigos, como los de Betania, donde es invitado o se invita en diversas ocasiones. Lázaro es nuestro amigo2. Tiene amigos en Jerusalén que le prestan una sala para celebrar la Pascua con sus discípulos, y conoce tan bien al que le prestará el pollino para su entrada solemne en Jerusalén que los discípulos pueden tomarlo directamente3.

Jesús mostró un gran aprecio a la familia, donde se ha de ejercer en primer término la convivencia, con las virtudes que esta requiere, y donde tiene lugar el primero y principal trato social. Así nos lo muestran aquellos años de vida oculta en Nazaret, de los que el Evangelista resalta, por delante de otros muchos pequeños sucesos que nos podría haber dejado, que Jesús Niño estaba sujeto a sus padres4. Debió de ser uno de los recuerdos imborrables de María en aquellos años. Para ilustrar el amor de Dios Padre con los hombres se sirve del amor de un padre para con su hijo (que no le da una piedra si pide pan, o una serpiente si le pide un pez)5. Resucita al hijo de una viuda en Naím6 porque se compadece de su soledad (era hijo único) y de su pena. Y Él mismo, en medio de los sufrimientos de la cruz, vela por su Madre confiándola a Juan7. Así lo entendió el Apóstol: y el discípulo, desde aquel instante, la recibió en su casa8.

Jesús es un ejemplo vivo para nosotros porque debemos aprender a convivir con todos, por encima de sus defectos, ideas y modos de ser. Debemos aprender de Él a ser personas abiertas, con capacidad de amistad, dispuestos siempre a comprender y a disculpar. Un cristiano, si de veras sigue a Cristo, no puede estar encerrado en sí mismo, despreocupado y ajeno a lo que pasa a su alrededor.

II. Una buena parte de nuestra vida se compone de pequeños encuentros con personas que vemos en el ascensor, en la cola de un autobús, en la sala de espera del médico, en medio del tráfico de la gran ciudad o en la única farmacia del pequeño pueblo donde vivimos... Y aunque son momentos esporádicos y a veces fugaces, son muchos en un día e incontables a lo largo de una vida. Para un cristiano son importantes, pues son ocasiones que Dios nos da para rezar por ellos y mostrarles nuestro aprecio, como corresponde a hijos de un mismo Padre. Y lo hacemos normalmente a través de esas muestras de educación y de cortesía, que se convierten fácilmente en vehículos de la virtud sobrenatural de la caridad. Son personas muy diferentes, pero todas esperan algo del cristiano: lo que Cristo hubiera hecho en nuestro lugar.

También tratamos a personas muy distintas en la propia familia, en el trabajo, en el vecindario..., con caracteres, formación cultural y humana y modos de ser muy diversos. Es necesario que nos ejercitemos en la convivencia con todos. Santo Tomás señala la importancia de esa virtud particular –que encierra en sí otras muchas–, que ordena «las relaciones de los hombres con sus semejantes, tanto en los hechos como en las palabras»9. Esta virtud particular es la afabilidad, que nos lleva a hacer la vida más grata a quienes vemos todos los días.

Esta virtud, que debe formar como el entramado de la convivencia, no causa quizá una gran admiración; sin embargo, cuando falta se echa mucho de menos, se vuelven tensas las relaciones entre los hombres y se falta frecuentemente a la caridad; a veces, este trato se torna difícil o quizá imposible. La afabilidad y las otras virtudes con las que se relaciona hacen amable la vida cotidiana: la familia, el trabajo, el tráfico, la vecindad... Son opuestas, por su misma naturaleza, al egoísmo, al gesto destemplado, al malhumor, a la falta de educación, al desorden, al vivir sin tener en cuenta los gustos, preocupaciones e intereses de los demás. «De estas virtudes –escribía San Francisco de Sales– es necesario tener una gran provisión y muy a mano, pues se han de estar usando casi de continuo»10.

El cristiano sabrá convertir los múltiples detalles de la virtud humana de la afabilidad en otros actos de la virtud de la caridad, al hacerlos también por amor a Dios. La caridad hace entonces de la misma afabilidad una virtud más fuerte, más rica en contenido y con un horizonte mucho más elevado. Debe practicarse también cuando es necesario tomar una actitud firme y continua: «Tienes que aprender a disentir –cuando sea preciso– de los demás, con caridad, sin hacerte antipático»11.

El cristiano, mediante la fe y la caridad, sabe ver hijos de Dios en sus hermanos los hombres, que siempre merecen el mayor respeto y las mejores muestras de atención y consideración12. Por eso, debemos estar atentos a las mil oportunidades que ofrece un día.

III. Todo el Evangelio es una continua muestra del respeto con que Jesús trataba a todos: sanos, enfermos, ricos, pobres, niños, mayores, mendigos, pecadores... Tiene el Señor un corazón grande, divino y humano; no se detiene en los defectos y deficiencias de estos hombres que se le acercan, o con los que Él se hace el encontradizo. Es esencial que nosotros, sus discípulos, queramos imitarle, aunque a veces se nos haga difícil.

Son muchas las virtudes que facilitan y hacen posible la convivencia: la benignidad y la indulgencia, que nos llevan a juzgar a las personas y sus actuaciones de forma favorable, sin detenernos mucho en sus defectos y errores; la gratitud, que es ese recuerdo afectuoso de un beneficio recibido, con el deseo de corresponder de alguna manera. En muchas ocasiones solo podremos decir gracias, o algo parecido; cuesta muy poco ser agradecidos, y es mucho el bien que se hace. Si estamos pendientes de quienes están a nuestro alrededor, notaremos qué grande es el número de personas que nos prestan favores diversos.

Ayudan mucho en la convivencia diaria la cortesía y la amistad. ¡Qué formidable sería que pudiéramos llamar amigos a las personas con quienes trabajamos o estudiamos, a los padres, a los hijos, a aquellas personas con las que convivimos o nos relacionamos!: amigos, y no solo colegas o compañeros. Esto será señal de que nos hemos esforzado en muchas virtudes humanas que fomentan y hacen posible la amistad: el desinterés, la comprensión, el espíritu de colaboración, el optimismo, la lealtad. Amistad particularmente honda dentro de la propia familia: entre hermanos, con los hijos, con los padres. La amistad resiste bien las diferencias de edad, cuando está vivificada por el ejemplo de Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre, que ejercitó las virtudes humanas acabadamente, en plenitud.

En la convivencia diaria, la alegría, manifestada en la sonrisa oportuna o en un pequeño gesto amable, abre la puerta de muchas almas que estaban a punto de cerrarse al diálogo o a la comprensión. La alegría anima y ayuda al trabajo y a superar las numerosas contradicciones que a veces trae la vida. Una persona que se dejara llevar habitualmente de la tristeza y del pesimismo, que no luchara por salir de ese estado enseguida, sería un lastre, un pequeño cáncer para los demás. La alegría enriquece a los otros, porque es expresión de una riqueza interior que no se improvisa, porque nace de la convicción profunda de ser y sentirnos hijos de Dios. Muchas personas han encontrado a Dios en la alegría y en la paz del cristiano.

Virtud de convivencia es el respeto mutuo, que nos mueve a mirar a los demás como imágenes irrepetibles de Dios. En la relación personal con el Señor, el cristiano aprende a «venerar (...) la imagen de Dios que hay en cada hombre»13. También la de aquellos que por alguna razón nos parecen menos amables, simpáticos y divertidos. La convivencia nos enseña también a respetar las cosas porque son bienes de Dios y están al servicio del hombre. El respeto es condición para contribuir a la mejora de los demás, porque cuando se avasalla a otro se hace ineficaz el consejo, la corrección o la advertencia.

El ejemplo de Jesús nos inclina a vivir amablemente abiertos hacia los demás; a comprenderlos, a mirarlos con una simpatía inicial y siempre creciente, que nos lleva a aceptar con optimismo la trama de virtudes y defectos que existen en la vida de todo hombre. Es una mirada que alcanza las profundidades del corazón y sabe encontrar la parte de bondad que existe en todos. Una persona comprendida abre con facilidad su alma y se deja ayudar. Quien vive la virtud de la caridad comprende con facilidad a las personas, porque tiene como norma no juzgar nunca las intenciones íntimas, que solo Dios conoce.

Muy cercana a la comprensión está la capacidad para disculpar con prontitud. Mal viviríamos nuestra vida cristiana si al menor roce se enfriase nuestra caridad y nos sintiéramos separados de las personas de la familia o con quienes trabajamos. El cristiano debe hacer examen para ver cómo son sus reacciones ante las molestias que toda convivencia diaria suele llevar consigo. Hoy, sábado, podemos terminar la oración formulando el propósito de cuidar con esmero, en honor de Santa María, estos detalles de fina caridad con el prójimo.

1 Mc 2, 13-17. — 2 Jn 11, 11. — 3 Cfr. Mc 11, 3. — 4 Cfr. Lc 2, 51. — 5 Cfr. Mt 9, 7. — 6 Cfr. Lc 7, 11. — 7 Cfr. Jn 19, 26-27. — 8 Jn 19, 26-27. — 9 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 114, a. 1. — 10 San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, III, 1. — 11 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 429.  12 Cfr. F. Fernández-Carvajal, Antología de textos, Palabra, 13ª edición actualizada y ampliada, Madrid 2003, voz Afabilidad. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 230.

 

 

“El dolor de corregir”

Se esconde una gran comodidad –y a veces una gran falta de responsabilidad– en quienes, constituidos en autoridad, huyen del dolor de corregir, con la excusa de evitar el sufrimiento a otros. Se ahorran quizá disgustos en esta vida..., pero ponen en juego la felicidad eterna –suya y de los otros– por sus omisiones, que son verdaderos pecados. (Forja, 577)

16 de enero

El santo, para la vida de tantos, es "incómodo". Pero eso no significa que haya de ser insoportable.

–Su celo nunca debe ser amargo; su corrección nunca debe ser hiriente; su ejemplo nunca debe ser una bofetada moral, arrogante, en la cara del prójimo. (Forja, 578)

Por lo tanto, cuando en nuestra vida personal o en la de los otros advirtamos algo que no va, algo que necesita del auxilio espiritual y humano que podemos y debemos prestar los hijos de Dios, una manifestación clara de prudencia consistirá en poner el remedio oportuno, a fondo, con caridad y con fortaleza, con sinceridad. No caben las inhibiciones. Es equivocado pensar que con omisiones o con retrasos se resuelven los problemas.

La prudencia exige que, siempre que la situación lo requiera, se emplee la medicina, totalmente y sin paliativos, después de dejar al descubierto la llaga. Al notar los menores síntomas del mal, sed sencillos, veraces, tanto si habéis de curar como si habéis de recibir esa asistencia. En esos casos se ha de permitir, al que se encuentra en condiciones de sanar en nombre de Dios, que apriete desde lejos, y a continuación más cerca, y más cerca, hasta que salga todo el pus, de modo que el foco de infección acabe bien limpio. En primer lugar hemos de proceder así con nosotros mismos, y con quienes, por motivos de justicia o de caridad, tenemos obligación de ayudar: encomiendo especialmente a los padres, y a los que se dedican a tareas de formación y de enseñanza. (Amigos de Dios, 157)

 

 

Hermanos que miran al padre

El Papa Francisco habla con frecuencia de la necesidad de generar una mayor unidad entre las distintas generaciones. La parábola del hijo pródigo, su hermano mayor y su padre, relatada por Jesús, nos puede ayudar a profundizar en este tema.

OTROS15/01/2021

Aquellos últimos días, Jesús había pasado mucho tiempo entre quienes, a ojos de la sociedad, parecían estar más lejos de Dios. El evangelista san Lucas nos cuenta que «todos los publicanos y pecadores» (Lc 15,1) se acercaban a escuchar sus enseñanzas. Este movimiento de gente hizo que quienes presumían de custodiar la ley mosaica empezasen a murmuran entre sí. El maestro, entonces, decide narrar tres parábolas destinadas a purificar la imagen de Dios que ellos tenían, distorsionada muchas veces por una mentalidad legalista que pierde de vista el amor divino. El tercero de estos relatos es el famoso sobre un padre y sus dos hijos (cfr. Lc 15,11-32): el menor, que pide la herencia para malgastarla lejos de su casa, y el mayor, que permanece en el hogar pero sin sintonizar verdaderamente con el corazón de su padre.

El olvido de ambos hijos

Al leer la parábola, podemos suponer que los dos hermanos llevaban mucho tiempo distraídos, alejados de la gratuidad con la que su padre les amaba. El pequeño soñaba con lugares en donde suponía que iba a ser más feliz. A este la dispersión le llegó por la cabeza –tal vez menos amueblada– y por la imaginación –quizá más viva–, hasta convencerse de que podía comprar el amor: «Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde» (Lc 15,12). El mayor, por su parte, había adormecido su corazón porque aparentemente cumplía bien sus responsabilidades; estaba satisfecho, no daba disgustos a su padre. Sin embargo, por alguna rendija se había colado el frío en su alma. Quizá se había ido enredando en planes que, aunque parecían muy cercanos, no incluían a quien tanto le quería. Al final, ninguno de los dos concebía ­–aunque fuera de manera inconsciente– que era posible alcanzar una auténtica felicidad estando en familia. Mientras el pequeño la buscaba lejos, el mayor la añoraba en una fiesta con sus amigos. Ninguno de los dos imaginaba que podía alcanzar una vida plena junto a su padre.

Aunque, como señala san Juan Pablo II, todos tenemos dentro de nosotros, a la vez, algo de ambos hermanos[1], quizá no sea casualidad que Jesús haya querido hacer explícita la edad de ambos. Puede que el Señor eligiera al mayor para ilustrar actitudes más frecuentes entre personas que llevan mucho tiempo buscando y tratando a Dios. Este hermano, ciertamente, había logrado cumplir con perfección sus tareas. Su padre no podría reprocharle casi nada, así que estaba tranquilo, no debía nada a nadie. Sin embargo, no era del todo feliz. El joven, por su parte, idealista y apasionado, puede representar actitudes más comunes en etapas iniciales de la vida. Tal vez era más vulnerable al atractivo de una libertad que se dirige hacia bienes que finalmente no sacian. Huir, escapar y divertirse puede ser apetecible, pero no se puede rechazar indefinidamente la propia identidad: tarde o temprano aparecen carencias que solo Dios es capaz de colmar. Él tampoco era feliz.

Ambos hermanos vivían en medio de su realidad de manera incómoda. En esa atmósfera era difícil que creciera el amor, que echara sus raíces la ternura, que ambos alcanzaran a ver lo orgulloso que estaba su padre por la vida de ambos y lo mucho que contaba con ellos. Sus sueños estaban desenfocados. Quizá no les cegaba el egoísmo, pero es posible que hubieran cedido a una tentación sutil: preocuparse solo de lo que tenían entre manos, olvidándose de dejarse querer por quien les había dado todo. Tal vez, sin darse cuenta, habían puesto un dique a ese amor. Mientras el joven imaginaba lo que podría hacer lejos de su hogar, el mayor contabilizaba lo que ya había atesorado. Ambos pensaban que tenían un botín, pero en realidad lo estaban guardando en sacos rotos. El mayor aguantaba a la espera del premio que, según él, merecía, mientras el pequeño no quiso esperar y reclamó la herencia. Al final los dos pedían lo mismo: su recompensa.

La alegría paterna de tenerlos cerca

Ambos hermanos, atrapados en sus seguridades, eran incapaces de atisbar siquiera lo que ocurría a muy poca distancia, en el corazón de su padre. Quizá los dos, cada uno a su modo, habían convertido el trato diario con él en una cosa más que hacer. Quizá nos puede suceder algo parecido a nosotros. Tenemos tantas actividades cada día, la mayoría buenas, que podemos agotar nuestra energía en eso. Incluso los momentos en los que queremos dialogar con Dios pueden convertirse simplemente en una tarea más. Al pequeño posiblemente le costaba mucho esa rutina, necesitaba algo más intenso y sensible. El mayor, en cambio, lo había incorporado regularmente a su vida, pero no lo disfrutaba, así que la crisis estaba al caer y es desencadenada por el regreso del pequeño. Ese es el momento en que todos muestran sus cartas.

Entonces, mientras el pequeño no se atreve a pedir nada más que volver como jornalero, aunque fuera el último, nos enteramos de que el mayor no se sentía bien pagado. Pero el padre tiene una jugada maestra: mientras al pequeño lo premia con una fiesta como nunca antes se había celebrado, al mayor le recuerda que a él, en realidad, le pertenece todo. El padre trata de reconciliar a sus hijos. No le duele el pecado de uno o de otro por sí mismo sino por lo que ellos sufren: «No lloréis por mí, llorad más bien (…) por vuestros hijos» (Lc 23,28). El padre los pone frente a frente para que aprendan a quererse con el amor con que él los ama.

Romper nuestra burbuja y mirar cómo se conmueve el Señor es volver a la casa paterna; reconocer que, más que una tarea, la relación con nuestro Padre Dios es un don. Ninguno de los dos había sido capaz de apreciar ese derroche de ternura hasta que ambos comprueban el frío que hiela y la soledad que abruma. Bastó un pequeño gesto para que comprendieran cómo son amados: «Corriendo a su encuentro, se le echó al cuello y le cubrió de besos» (Lc 15,20); «hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo» (Lc 15,31). Su padre se siente orgulloso de ellos aunque no le hayan dado motivos. En las palabras de cada uno que nos trae la parábola vemos solamente lo que ellos hacen, sienten o piensan. En las palabras del padre, al contrario, se plasma la alegría de tenerlos cerca.

San Josemaría era muy consciente de este tipo de situaciones, tan comunes pero a veces ocultas; podemos ansiar el vértigo del hijo menor o estar un poco adormecidos como el hijo mayor. Sin embargo, el fundador del Opus Dei veía en ese trato diario con el padre el más tierno cariño: «Plan de vida: ¿monotonía? Los mimos de la madre, ¿monótonos? ¿No se dicen siempre lo mismo los que se aman? –El que ama está en el detalle»[2]. A través de esos encuentros nos concentramos en el gozo de Dios por tenernos cerca.

Una alianza anhelada

«No es emancipándonos de la casa del Padre como somos libres, sino abrazando nuestra condición de hijos»[3] y, por lo tanto, de hermanos. Puede que el pequeño saliera a buscar a su hermano. Quizá el mayor cedió, entró y terminó abrazando al pequeño a quien seguramente no había dejado de querer. La felicidad no sería completa si la reconciliación con su padre no implicara también el perdón por los agravios, reales o imaginarios, entre hermanos. El Papa Francisco nos ha confiado uno de sus grandes anhelos: «Últimamente llevo en el corazón un pensamiento. Siento que esto es lo que el Señor quiere que yo diga: que se haga una alianza entre jóvenes y mayores»[4]. Al menor le costaba comprender el valor de la perseverancia de su hermano: años y años cumpliendo con su obligación. Al mayor se le hacía incomprensible la insensatez del pequeño. Les pasaba exactamente lo contrario que a su padre, quien no entendía la vida sin sus hijos. Le hacían falta ambos, cada uno con su forma de ser y de querer.

Si hubieran alcanzado a mirarse entre ellos con los ojos paternos, se habrían sentido contemplados de otra forma, porque en esa mirada no caben los juicios ni los reproches. Quizá, con el tiempo, las algarrobas de los cerdos llegarían a ser motivo de bromas familiares. Tal vez el padre organizaría poco después un banquete sorpresa para su hijo mayor y sus amigos, sin más motivo que demostrarle su cariño, e incluso el pequeño ayudaría a prepararlo. Ninguno de los dos acierta a ser feliz hasta que se encuentra con su padre y comprende a su hermano. Aprenden a dejarse querer amándose el uno al otro como son.

Mientras el joven se había centrado en recibir amor, el mayor lo había hecho en cumplir con su parte del trabajo. Ninguna de las dos actitudes es valiosa por sí sola. Cumplir sin amor cansa y desgasta hasta que al final se rompe la cuerda. Por otra parte, querer ser amado sin corresponder es imposible, también así acaba rompiéndose la cuerda. Por eso, su padre les enseña a vivir juntos e integrar fidelidad y amor. ¡Pueden aprender tanto el uno del otro! A través del trato con su padre intuyen cómo se puede hacer las cosas por amor, libremente, porque les da la gana. Nadie como Cristo, verdadero hermano mayor de todos, ha logrado unir ambos aspectos con tanta fidelidad y felicidad. «No ha habido en la historia de la humanidad un acto tan profundamente libre como la entrega del Señor en la Cruz»[5].

Los dos hermanos se necesitan. Separados naufragan en la amargura y su padre sufre. Juntos lo hacen muy feliz. El joven tiene toda la fuerza y el ímpetu de sus deseos de recibir cariño; estrena el amor. «Recuerdo –decía san Josemaría­– que me llevé una alegría cuando me enteré de que en portugués llaman a los jóvenes os novos. Y eso son»[6]. El mayor, por su parte, ha luchado muchas batallas y, aunque al principio no se alegra, su corazón no rechazará la petición de su padre. El pequeño, en el fondo, quizá agradece que su hermano mayor le haya cubierto las espaldas y no haya dejado nunca solo su hogar. Concentrarse en el amor es la solución para ambos: mirar a su padre, recibir su Espíritu, y querer a quien él ama con su misma libertad, porque les da la gana. «El amor de nuestros hermanos y hermanas nos da la seguridad que necesitamos para seguir luchando por querer más a nuestro padre Dios»[7].

* * *

La fuerza para sobrepasar la mezquindad de nuestro corazón podemos obtenerla del banquete en el que aprendemos de verdad a ser hijos: «Quizá, a veces, nos hemos preguntado cómo podemos corresponder a tanto amor de Dios; quizá hemos deseado ver expuesto claramente un programa de vida cristiana. La solución es fácil, y está al alcance de todos los fieles: participar amorosamente en la Santa Misa, aprender en la Misa a tratar a Dios, porque en este Sacrificio se encierra todo lo que el Señor quiere de nosotros»[8]. En Cristo, Hijo único del Padre, ambos son capaces de portarse como hijos y, por lo tanto, como hermanos. Participando juntos en el banquete del ternero cebado, se calzan las sandalias nuevas para recorrer el mundo entero, se visten la túnica limpia que huele a casa y se ponen el anillo de la fidelidad de su padre. Entonces empieza la fiesta en la que no dejarán de cantar ya nunca alabanzas a un padre que les cuida y comprende.

A lo mejor nos ha llamado la atención alguna vez que no aparece la madre de esta familia. No sabemos la razón, pero quizá podemos imaginar que la Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, siempre nos ayuda a tener la mirada puesta en al amor del Padre. Para volver a casa, para concentrarnos en lo esencial, nada mejor que dejarnos llevar en el regazo de una madre que nos susurra al oído: «Mira cómo te quiere Dios».

Diego Zalbidea


[1] Cfr. san Juan Pablo II, ex. ap. Reconciliatio et Paenitentia, nn. 5-6.

[2] San Josemaría, Guion de una plática, 22-VIII-1938. Citado en Camino. Edición crítico histórica, Rialp, Madrid, 2004, p. 288.

[3] Mons. Fernando Ocáriz, Carta pastoral, 9-I-2018, n. 4.

[4] Francisco, prólogo del libro La saggezza del tempo, Marsilio Editori, Venecia, 2018.

[5] Mons. Fernando Ocáriz, Carta pastoral, 9-I-2018, n. 3.

[6] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 31.

[7] Mons. Fernando Ocáriz, Carta pastoral, 1-XI-2019, n. 17.

[8] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 88.

Meditaciones sobre el octavario por la unidad de los cristianos

Colección de textos para meditar sobre el octavario por la unidad de los cristianos, que la Iglesia celebra del 18 al 25 de enero. Disponibles en libro electrónico (ePub, Mobi y PDF).

TEXTOS PARA ORAR15/01/2021

Descargue el libro de meditaciones en formato ePubMobi o PDF.


 Día 1, 18 de enero: La oración de Jesús: "Que sean uno", el origen de la costumbre e importancia de la unidad y reconocer a Cristo en los demás.

 Día 2, 19 de enero: La oración: centro de toda tarea ecuménica; Conversión personal para purificar la memoria; Vías del ecumenismo: diálogo y trabajo en común.

 Día 3, 20 de enero: La unidad dentro de la Iglesia; el orden de la caridad; unidad en la variedad.

 Día 4, 21 de eneroLa Iglesia es santa por su origen y fines; la lucha por la santidad en sus miembros; los santos son un vínculo de unidad.

 Día 5, 22 de enero: la Iglesia es católica y universal por naturaleza; signo de catolicidad es la diversidad en lo opinable; el afán de almas ha de llevarnos a hacernos todo para todos.

 Día 6, 23 de enero: Cristo quiso fundar la Iglesia sobre los apóstoles; todos los cristianos estamos llamados a ser apóstoles; apostolado ad fidem y ad gentes.

 Día 7, 24 de enero: Cristo elige a san Pedro y a sus sucesores; el Romano Pontífice afirma la catolicidad en la unidad; unión al Papa también es unión a su magisterio.

 Día 8, 25 de enero: La gracia de Dios convierte a Pablo; el Señor cuenta con nosotros, como contó con san Pablo; san Pablo es un modelo para alcanzar la unidad.

 

 

¿Qué puedo hacer yo por la unidad de los cristianos?

La Iglesia propone una oración más intensa durante el Octavario por la unidad de los cristianos, del 18 al 25 de enero, fiesta de la Conversión de San Pablo. Movido por el deseo de promover la unidad, San Josemaría exhorta para que todos los cristianos tengamos una misma voluntad.

TEXTOS PARA ORAR15/01/2021

La Iglesia propone a los cristianos una oración más intensa en el Octavario por la unidad de los cristianos, durante la semana del 18 al 25 de enero, fiesta de la Conversión de San Pablo.

Con el mismo espíritu

Pide a Dios que en la Iglesia Santa, nuestra Madre, los corazones de todos, como en la primitiva cristiandad, sean un mismo corazón, para que hasta el final de los siglos se cumplan de verdad las palabras de la Escritura: “multitudinis autem credentium erat cor unum et anima una —la multitud de los fieles tenía un solo corazón y una sola alma.

—Te hablo muy seriamente: que por ti no se lesione esta unidad santa. ¡Llévalo a tu oración!

Forja, 632

Ofrece la oración, la expiación y la acción

por esta finalidad: «ut sint unum!» –para que todos los cristianos

tengamos una misma voluntad, un mismo corazón, un mismo

espíritu: para que «omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!» –que

todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María.

Forja, 647

Cuídame tu oración diaria por esta intención: que todos los católicos seamos fieles, que nos decidamos a luchar para ser santos.

—¡Es lógico!, ¿qué vamos a desear para los que queremos, para los que están atados a nosotros por la fuerte atadura de la fe?

Forja, 925

Habla Jesús: "Así os digo yo: pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá". Haz oración. ¿En qué negocio humano te pueden dar más seguridades de éxito?

Camino, 96

Agrandar el corazón

Venero con todas mis fuerzas la Roma de Pedro y de Pablo, bañada por la sangre de los mártires, centro de donde tantos han salido para propagar en el mundo entero la palabra salvadora de Cristo. Ser romano no entraña ninguna muestra de particularismo, sino de ecumenismo auténtico; supone el deseo de agrandar el corazón, de abrirlo a todos con las ansias redentoras de Cristo, que a todos busca y a todos acoge, porque a todos ha amado primero.

Amar a la Iglesia, 28

La efusión del Espíritu Santo, al cristificarnos, nos lleva a que nos reconozcamos hijos de Dios. El Paráclito, que es caridad, nos enseña a fundir con esa virtud toda nuestra vida; y consummati in unum, hechos una sola cosa con Cristo, podemos ser entre los hombres lo que San Agustín afirma de la Eucaristía: signo de unidad, vínculo del Amor.

Es Cristo que pasa, 87

Vivir la unidad

¡Con qué acentos maravillosos ha hablado Nuestro Señor de esta doctrina! Multiplica las palabras y las imágenes, para que lo entendamos, para que quede grabada en nuestra alma esa pasión por la unidad. Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el labrador. Todo sarmiento que en mí no lleva fruto, lo cortará; y a todo aquel que diere fruto, lo podará para que dé más fruto... Permaneced en mí, que yo permaneceré en vosotros. Al modo que el sarmiento no puede de suyo producir fruto si no está unido con la vid, así tampoco vosotros, si no estáis unidos conmigo. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; quien está unido conmigo y yo con él, ése da mucho fruto, porque sin mí nada podéis hacer (Jn XV, 1-5).

Amar a la Iglesia, 20

ES NECESARIO ACTUALIZAR ESA FRATERNIDAD QUE TAN HONDAMENTE VIVÍAN LOS PRIMEROS CRISTIANOS

Forma parte esencial del espíritu cristiano no sólo vivir en unión con la Jerarquía ordinaria —Romano Pontífice y Episcopado—, sino también sentir la unidad con los demás hermanos en la fe. Desde muy antiguo he pensado que uno de los mayores males de la Iglesia en estos tiempos, es el desconocimiento que muchos católicos tienen de lo que hacen y opinan los católicos de otros países o de otros ámbitos sociales. Es necesario actualizar esa fraternidad, que tan hondamente vivían los primeros cristianos. Así nos sentiremos unidos, amando al mismo tiempo la variedad de las vocaciones personales; y se evitarán no pocos juicios injustos y ofensivos, que determinados pequeños grupos propagan —en nombre del catolicismo—, en contra de sus hermanos en la fe, que obran en realidad rectamente y con sacrificio, atendidas las circunstancias particulares de su país.

Conversaciones, 61

Te pasmaba que aprobara la falta de "uniformidad" en ese apostolado donde tú trabajas. Y te dije:

Unidad y variedad. —Habéis de ser tan varios, como variados son los santos del cielo, que cada uno tiene sus notas personales especialísimas. —Y, también, tan conformes unos con otros como los santos, que no serían santos si cada uno de ellos no se hubiera identificado con Cristo.

Camino, 947

LLEVO TODO EL DÍA EN EL CORAZÓN, EN LA CABEZA Y EN LOS LABIOS UNA JACULATORIA: ¡ROMA!

Para tantos momentos de la historia, que el diablo se encarga de repetir, me parecía una consideración muy acertada aquella que me escribías sobre lealtad: “llevo todo el día en el corazón, en la cabeza y en los labios una jaculatoria: ¡Roma!”

Surco, 344

Quiero recordaros las palabras que nos propone San Cipriano: se nos presenta la Iglesia universal como un pueblo que obtiene su unidad a partir de la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amar a la Iglesia, 1

Con la ayuda mutua

Piensa en tu Madre la Iglesia Santa, y considera que, si un miembro se resiente, todo el cuerpo se resiente.

—Tu cuerpo necesita de cada uno de los miembros, pero cada uno de los miembros necesita del cuerpo entero. —¡Ay, si mi mano dejara de cumplir su deber..., o si dejara de latir el corazón!

Forja, 471

Tendrás más facilidad para cumplir tu deber al pensar en la ayuda que te prestan tus hermanos y en la que dejas de prestarles, si no eres fiel.

Camino, 549

El punto de referencia: Pedro

EL AMOR AL ROMANO PONTÍFICE HA DE SER EN NOSOTROS UN HERMOSA PASIÓN, PORQUE EN ÉL VEMOS A CRISTO

No existe otra Iglesia Católica, sino la que, edificada sobre el único Pedro, se levanta por la unidad de la fe y por la caridad en un solo cuerpo conexo y compacto. Contribuimos a hacer más evidente esa apostolicidad, a los ojos de todos, manifestando con exquisita fidelidad la unión con el Papa, que es unión con Pedro. El amor al Romano Pontífice ha de ser en nosotros un hermosa pasión, porque en él vemos a Cristo. Si tratamos al Señor en la oración, caminaremos con la mirada despejada que nos permita distinguir, también en los acontecimientos que a veces no entendemos o que nos producen llanto o dolor, la acción del Espíritu Santo.

Amar a la Iglesia, 30

 

Cultura del cuidado y promoción de la paz 

Posted: 14 Jan 2021 11:38 AM PST

El mensaje del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz, del 1 de enero de 2021 se titula “La cultura del cuidado como camino de paz”Ya por el título vemos que se sitúa en la estela del pontificado cuyo bing-bang se dedicó a ese mismo tema, el 19 de marzo de 2013. Pues, en efecto, la homilía de inicio del ministerio petrino giró en torno a la tarea de custodiar y servir, vista en san José. Ahora nos encontramos de lleno en un punto de ese itinerario, después de la exhortación programática Evangelii gaudium (2013) y las encíclicas Laudato si’ (2015) y Fratelli tutti (2020); y además, precisamente, en un Año de san José, al que se nos ha convocado con la carta Patris corde (8-XII-2020). El contexto sociológico viene marcado por la pandemia del Covid-19. 

En efecto, en el comienzo de su pontificado Francisco presentaba a san José como aquél que cuidó del proyecto salvífico centrado en Cristo. Y lo hizo por medio de su propio discernimiento, a partir de los signos de la acción del Espíritu Santo que se perciben cuando se miran con fe y con realismo los acontecimientos.  

La imagen escogida por el Papa es la navegación hacia la paz, que es nuestro puerto o nuestra meta. Hacia ahí navegamos, “todos estamos en la misma barca”, como señala en Fratelli tutti. Meses antes, el 27 de marzo había dicho que la pandemia nos ha hecho conscientes de estar una barca frágiles y desorientados. Ahora podemos ver claramente que esa barca es o debe ser la fraternidad, el camino es la justicia y el rumbo, la paz. El Papa desea que la humanidad “pueda progresar en este año por el camino de la fraternidad, la justicia y la paz”. 


Qué es la paz

Ante todo, quizá nos convenga recordar qué es la paz en la perspectiva de la antropología cristiana, de raíz bíblica. En la séptima bienaventuranza se declara bienaventurados a los fabricantes o hacedores de la paz, por contraste con los indiferentes. Y el motivo que se aduce es que ellos serán llamados hijos de Dios. Esa bienavanturanza es un eco de la plenitud expresada en el séptimo día de la creación, cuando Dios descansó y vio que todo era no solo bueno, sino "muy bueno".

El shabat, séptimo día, el hombre está invitado a unirse al descanso de Dios. De ahí el saludo entre los judíos, schalom, que recuerda y reactiva esa paz, saludo que se refuerza el sábado, shabat schalom, deseando ese día especialmente la paz que viene de Dios. En la cultura y lenguaje bíblicos, lo opuesto a esa paz es el pecado, es decir el desorden y la negación del amor. Y todo ello se aplica a las cosas, a las personas y a la sociedad. 

Los cristianos vemos esto desde los frutos del misterio pascual. Jesús es el príncipe de la paz (profetizado en Is 9, 6), también desde sus años de trabajo y vida ordinaria en Nazaret. 

Trabajar y hacer la paz es imitar y considerar, colaborar lo que Dios hace en todo su plan de salvación. Construir la paz tiene mucho que ver con trabajar bien, en sintonía con el Señor, en sintonía con las personas, buscando la armonía y la unidad de vida, en la perspectiva de la antropología cristiana. 

Se puede analizar el mensaje del Papa siguiendo los pasos del método del discernimiento, que alguna vez ha nombrado así: contemplar, discernir, proponer. 

Contemplar 

    1. Francisco contempla especialmente el contexto del Covid, con su drama (sanitario, económico, etc.) y también sus luces (el heroísmo escondido de tantos, testimonios de caridad y solidaridad). Y renueva la llamada a sus aspectos éticos (acceso a las vacunas y las tecnologías). 

Señala algunos obstáculos: “diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos”. Y sobre todo los caminos: “Hacernos cargo los unos de los otros y también de la creación, para construir una sociedad basada en relaciones de fraternidad”. De ahí el lema de este mensaje “La cultura del cuidado como camino de paz”. 

De modo directo explica la finalidad de esta “Cultura del cuidado”: erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación, que suele prevalecer hoy en día. Se trata de una navegación en esa barca de la fraternidad, en ese camino de la justicia y con ese rumbo a la paz. 

Discernir con fundamento 

  2. Los fundamentos y criterios para el discernimiento los podemos encontrar en la revelación, en los signos de los tiempos, en las ciencias humanas y siempre en la situación actual. 

   Esos fundamentos o criterios aparecen aquí agrupados en dos tipos. Unos se refieren a la historia de la salvación y otros se refieren a la doctrina social de la Iglesia. 

a) El primer grupo, en torno a la historia de la salvación. En esa historia se enseña y promueve el “cuidado” en relación con Dios, uno mismo, los demás (la fraternidad y la justicia) y a la vez con la Tierra. En esa perspectiva se nombra a Adán (el hombre relacionado con la Tierra) y su encargo de cultivarla y cuidarla (cf. Gn 2, 15). La figura de Caín, que se “excusa” de no haber sido el guardián de su hermano (cf. Gn 4, 9). Y sobre todo, el cuidado de Dios mismo sobre Caín (cf. Gn 4, 9), sus instrucciones sobre el descanso del sabático en relación con el culto y al mismo tiempo con el orden social y los pobres (cf. Dt 15, 4). También la predicación de los profetas, como Amós e Isaías, en la misma línea.  

Un paso más, y definitivo, es la vida de Jesús y el “cuidado” en su ministerio, concretamente su amor y compasión hacia los pobres y necesitados. Recuérdese su primera predicación en la sinagoga de Nazaret (Lc 4, 18), su identificación como buen pastor (cf. Jn 10,11-18; Ez 34,1-31), su enseñanza sobre la misericordia del buen samaritano (cf. Lc 10, 30-37: haz tú lo mismo) y, finalmente, su entrega: el don y sacrificio de su vida en la Cruz y la invitación a seguirle por ese camino. 

Esa cultura del cuidado la aprenden los seguidores de Jesús. Ahí está la insistencia de la Iglesia sobre las obras de misericordia, desde los primeros cristianos (cf. Hch 4,34-35). Las enseñanzas de los Padres sobre el bien común y el sentido de la propiedad sobre los bienes. Y tantas instituciones que han surgido luego precisamente para el cuidado de los más necesitados. 

b) En un segundo grupo se presentan criterios de la doctrina social de la Iglesia, que asumen y concretan los anteriores como fundamentos o criterios fundamentales de la cultura del cuidado: 1) la dignidad humana (el concepto de persona y la exclusión de su manipulación, de raíz cristiana; los derechos y deberes en relación con los demás); 2) el bien común,que corresponde a toda la familia humana; 3) la solidaridad, en relación con el bien común y la responsabilidad por todos (cf. enc. Fratelli tutti); 4) la protección de la creación: paz, justicia y conservación de la creación, inseparables de la ternura, compasión y preocupación por cada ser humano (cf. enc. Laudato si’

Proponer 

3. Como conclusión del discernimiento, el papa propone que esos principios representan la brújula para un rumbo común, un “rumbo verdaderamente humano”: el rumbo de la paz y de la humanización, siguiendo los principios de la doctrina social de la Iglesia Así se podrá facilitar la solución de los conflictos. 

Ya dentro de las propuestas concretas, Francisco señala la importancia de la promoción de procesos, y en este caso concretamente de procesos educativos, para fortalecer la dinámica “dentro de la barca” común, que es la fraternidad. Es decir, la dinámica entre amistad social y fraternidad. Podemos señalar, de acuerdo con Evangelii gaudium, Fratelli tutti y Laudato si', y en el contexto actual que incluye la pandemia, que esos procesos educativos implican: una antropología, una ética (volvemos a los principios sociales), apertura a los demás, discernimiento y diálogo en busca de la “verdad vivida”. 

Todo ello, junto con una educación de la fe que asuma esos valores y caminos. Y de esa manera, en la barca, demos testimonio de que estamos con Cristo: que vive, aunque a veces pueda parecer que duerme, pero tiene poder para calmar la tempestad o hacernos caminar sobre las aguas, y dar mucho fruto, llegando a puerto con la humanidad que nos ha sido confiada. 

Esto habrá que traducirlo en proyectos concretos a nivel universal y local: en la familia, la parroquia y la escuela, en la universidad, en relación con las religiones y en colaboración con otros educadores (pacto educativo), que sepan poner de relieve los valores (contenidos valiosos) y los caminos de la realidad humana y de la creación. 

Conclusión 

Este planteamiento se podría representar con la figura de un triángulo en cuyo fondo está la cultura del cuidado como clave de la navegación hacia la paz. Esa cultura se enraíza y construye continuamente a partir de la historia de la salvación (vértice superior), del discernimiento (vértice izquierdo) y de los procesos educativos concretos (vértice derecho). Y a la vez, la cultura del cuidado retroalimenta los procesos vivos que enlazan la acción de Dios en las acciones humanas. Entre el vértice superior (historia de la salvación) y el izquierdo (discernimiento), se puede subrayar la acción del Espíritu Santo. Del otro lado (derecho), esa misma historia viva de la salvación sigue interactuando en los procesos educativos, por medio de la evangelización, del desarrollo humano (impulsado por el trabajo) junto con la ecología integral, y la fraternidadLos procesos educativos, a su vez, se sitúan en relación dinámica con el discernimiento (base del triángulo), en esta “navegación de la paz”, que se guía por los principios y criterios de la doctrina social de la Iglesia. 

 

Tiempos de crisis, tiempos de gracia

Posted: 23 Dec 2020 03:52 AM PST

 

                                                                              Le Nain (s. XVII), La Natividad

 

Heidegger dice que el hombre nace para ser arrojado a la muerte. Con ese tipo de barcos no se puede llegar a buen puerto. Pero su discípula Hanna Arendt, sobre las ruinas de los totalitarismos del siglo veinte, subraya lo contrario: los hombres han nacido para comenzar, y por eso el milagro que salva al mundo es “el hecho de la natalidad”, como expresan en pocas palabras los evangelios: “os ha nacido hoy un Salvador” (La condición humana, ed. Paidós, Barcelona 2012, 264). Arendt, que no era cristiana sino judía, indudablemente tiene de la vida una idea más luminosa, profunda y fructuosa. 

Con este argumento sorprendente comenzaba el Papa Francisco su discurso a la Curia romana (21-XII-2020) con motivo de la Navidad. Y ese era el primer punto: el contraste, podríamos decir, entre una cultura de la muerte y una cultura de la vida, que encuentra, esta última, su centro y plenitud en la encarnación del Hijo de Dios.  

Pero, continuaba, para captar, valorar y sacar fruto de ese acontecimiento hace falta ciertas condiciones. Hay que “situarse” en un lugar adecuado, cosa que sucede “solo si somos inermes, humildes, esenciales”. 

Ante esta “Navidad de la pandemia”, Francisco reflexiona una vez más sobre nuestra situación: ha sido, dice, “una prueba importante y, al mismo tiempo, una gran oportunidad para convertirnos y recuperar la autenticidad”. 

 

¿Convertirse a qué? Recoge el Papa ahora su propuesta de aquella meditación tan especial, el pasado 27 de marzo en la plaza de san Pedro: “plaza vacía pero llena de una pertenencia común que nos une con cada rincón de la tierra”. Esa propuesta, más desarrollada en la encíclica Fratelli tutti, no es otra que la fraternidad. La pandemia ha puesto de relieve que estamos en una tempestad juntos, porque somos hermanos. Por eso es importante que sepamos soñar juntos.
 

Tiempo de crisis, tiempo del Espíritu

2. El segundo paso de su discurso es el significado de las crisis. La crisis es “criba que limpia el grano de trigo después de la cosecha”. Crisis, en ultimo término crisis de fe o de confianza, las pasaron los personajes importantes de la historia de la salvación: Abrahán, Moisés, Elías, Juan el Bautista, Pablo. Gracias a sus “crisis” fueron capaces de colaborar su lugar en los planes de Dios. Y así también sugiere Francisco, “cada uno de nosotros podría encontrar su lugar”. 

Pero la “crisis” más elocuente fue la de Jesús, con varias etapas: su ayuno en el desierto, su oración en Getsemaní, su abandono en la cruz. 

La Iglesia ha tenido ayer y hoy sus crisis, que han producido no pocos escándalos. Pero por encima de todo, brilla el testimonio y la confianza en el Dios vivo, que se trasluce en los santos (muchos de ellos “personas comunes” que están a nuestro lado). 

Siempre, observa Francisco, puede haber quienes miran la crisis sin la luz de la fe y de la esperanza. Pero cuando miramos el Evangelio de forma adecuada, con fe y humildad, nos damos cuenta de que “el Evangelio es el primero que nos pone en crisis”. Y que “el tiempo de crisis es un tiempo del Espíritu”, pues podemos tener “la experiencia de una Gracia escondida en la oscuridad. ‘Porque el oro se purifica con el fuego, y los que agradan a Dios, en el horno de la humillación’ (Si 2,5). 

Conversión, renovación

3. En tercer lugar se nos invita a distinguir las “crisis” de los “conflictos”. “La crisis generalmente tiene un resultado positivo, mientras que el conflicto siempre crea un contraste, una rivalidad”, un antagonismo aparentemente sin solución, divide entre justos y culpables, genera grupos cerrados que pierden de vista la unidad de la realidad y, en el caso de la Iglesia, la universalidad de la misión. 

Todo cuerpo vivo está de algún modo siempre en crisis, pues la vida requiere cierta tensión, pero no conflictos. Así también la Iglesia, porque los conflictos llevan a perder la riqueza y la pluralidad, y encierran a unos frente a otros que también resultan encerrados. 

Por eso afirma Francisco: “La novedad introducida por la crisis que desea el Espíritu no es nunca una novedad en oposición a lo antiguo, sino una novedad que brota de lo antiguo y que siempre la hace fecunda”. Y observa cómo Jesús lo explica de un modo sencillo y claro: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto» (Jn 12,24). Por eso no hay que defenderse de las crisis para caer en los conflictos, que nos dejarían solos y nos condenarían a la esterilidad. 

“Al defendernos de la crisis –señala–, obstruimos la obra de la Gracia de Dios que quiere manifestarse en nosotros y a través de nosotros”. Ciertamente, continúa, hay que reconocer con realismo los fallos, los escándalos, los pecados, y por tanto la necesidad de conversión. Porque la conversión nos habla, precisamente de esa “necesidad de morir a una forma de ser, de razonar y de actuar que no refleja el Evangelio”. 

Y con ello vuelve a las “condiciones” para captar la novedad que viene con Jesucristo: “Sólo muriendo a una cierta mentalidad se logrará también dar espacio a la novedad que el Espíritu suscita constantemente en el corazón de la Iglesia”. 

En este punto remite a la carta de san Pablo a los cristianos de Roma (cf Rm 12, 2), cuando les escribe: “No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente, de forma que podáis distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto”. Una vez más, es el tema de la conversión para el discernimiento, en el marco del “culto espiritual” que es la vida cristiana: ofrenda y servicio a Dios y al prójimo. 

Cada crisis plantea, en suma, la necesidad de una renovación, de un paso adelante, de una conversión. No se trata, dice el Papa con referencia a la reforma en la Iglesia, de revestir al cuerpo de Cristo con un remiendo (cf. Lc 5, 36-38), sino de ponerle un vestido nuevo; de echar este vino nuevo, que es siempre la gracia de Dios, en odres nuevos. En la Tradición de la Iglesia, que es como un río vivo en el que los orígenes están siempre presentes, hay siempre cosas nuevas y antiguas (Mt 13, 52). 

“Las ‘cosas antiguas’ –explica Francisco- las constituyen la verdad y la gracia que ya poseemos. Las cosas nuevas las forman los diferentes aspectos de la verdad que vamos comprendiendo gradualmente”. Y citando a Mahler y a san Vicente de Lérins, señala que quien nos mantiene en esa dinamicidad viviente es el Espíritu Santo. Si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, cada día nos acercaremos más a “toda la verdad” (Jn 16,13). Al contrario, sin la gracia del Espíritu Santo, deformaríamos la Iglesia 
haciendo de ella algo simplemente humano. 

Gestionar la crisis

4. Entonces, se pregunta finalmente el Papa, ¿qué hacer durante la crisis? Y propone el siguiente protocolo: aceptarla como un tiempo de gracia (que se nos da para descubrir la voluntad de Dios para cada uno de nosotros y para toda la Iglesia); rezar más, todo lo que podamos; al mismo tiempo, hacer lo que podamos con la confianza puesta en Dios (porque la esperanza cristiana es una esperanza activa), sirviendo a los demás con paz y serenidad. 

En definitiva “la crisis es movimiento, es parte del camino”. “El conflicto, en cambio, es un camino falso, es un vagar sin objetivo ni finalidad, es quedarse en el laberinto, es sólo una pérdida de energía y una oportunidad para el mal”. Y el primer mal al que lleva el conflicto es la murmuración, que nos encierra en la autorreferencia y convierte cada crisis en un conflicto. 

Finalmente, y a propósito del servicio, señala que el nuestro debe dirigirse especialmente a los pobres y necesitados, a los que también hemos de anunciar la Buena Nueva (cf. Mt 11, 5). 

Remitiendo a Lévinas, dice Francisco que “solo conoce verdaderamente a Dios quien acoge al pobre que viene de abajo con su miseria, y que, bajo esta apariencia, es enviado desde arriba”. Y también que “no podemos ver el rostro de Dios, pero podemos experimentarlo cuando se vuelve hacia nosotros, cuando honramos el rostro de nuestro prójimo, del otro que nos compromete con sus necesidades” (cf. E. Lévinas, Totalité et infini, Paris 2000; Totalidad e infinito, Sígueme, Salamanca 2016). De esta manera podemos ver a Dios en el rostro de los pobres. 

Conversión desde el realismo de nuestra poquedad; conversión a la fraternidad, conversión para el discernimiento. Confianza en Dios, humildad y valentía para trabajar y servir. Una buena hoja de ruta para gestionar las crisis (no solo esta) y para vivir esta Navidad de la pandemia. 

 

Vaclav Havel, con Juan Pablo II

Daniel Tirapu

Vaclav Havel.

Una aportación sobre la calidad de Vaclav Havel..."Aquel “milagro de Praga” que ocurriría el 22 de abril de 1990 cuando Checoslovaquia recibía a Juan Pablo II en breve visita, en realidad había comenzado el 12 de noviembre de 1989.

Así lo cuenta el cardinal Stanislaw Dziwisz en Mi vida con Karol: “El presidente Vaclav Havel, al recibir al Santo Padre, no pudo expresar mejor la extraordinaria elocuencia histórica de aquella visita". Un “milagro” dijo.

Seis meses antes, Havel, arrestado como enemigo del Estado, aun estaba en la cárcel. Ahora, le daba la bienvenida al primer Papa eslavo, al primer Papa que ponía los pies en aquella tierra. Aquel “milagro”, podría decirse, había comenzado en San Pedro, el 12 de noviembre del año anterior, cuando fue canonizada Inés de Bohemia. En aquella ocasión llegaron a Roma, desde su patria o fuera de ella, al menos diez mil checoslovacos. Se descubrieron unidos, fuertes, sin miedos. El Papa les dijo: “Vuestra peregrinación no debe terminar hoy. Debe continuar…” Y la peregrinación continuó hasta desembocar en la “Revolución de terciopelo” aquellos diez días que cambiaron la historia checoslovaca.

Casi una segunda Primavera de Praga. Milagro de Praga…palabras que dieron vida al emocionante discurso de bienvenida del Presidente de Checoslovaquia Vaclav Havel al Santo Padre Juan Pablo II: Su Santidad, Mis queridos compatriotas, No sé si estoy seguro qué es un milagro. Y a pesar de ello, me atrevo a decir que en este momento estoy participando de un milagro: el hombre que hace seis meses fue arrestado por ser enemigo del Estado está hoy aquí ante vosotros como Presidente de ese Estado, dándole la bienvenida al primer Pontífice en la historia de la Iglesia Católica que pone su pie en esta tierra.

No sé si estoy seguro que es un milagro. Y a pesar de ello me atrevo a decir que esta tarde participaré de un milagro: en el mismo lugar donde hace cinco meses nos regocijábamos por la canonización de Inés de Bohemia, y se había decidido el futuro de nuestro País, hoy celebrará Misa el Jefe de la Iglesia Católica y probablemente agradezca a nuestra santa por su intercesión ante aquel que tiene en sus manos el inescrutable curso de todas las cosas.

No sé si estoy seguro qué es un milagro. Y a pesar de ello me atrevo a decir que en este momento estoy participando de un milagro: a un país devastado por la ideología del odio, ha llegado el mensajero del amor; a un país devastado por el gobierno de la ignorancia, ha llegado el símbolo viviente de la cultura: a un país que hasta hace poco estaba devastado por la idea de confrontación y división del mundo, ha llegado el mensajero de la paz, del diálogo, de la tolerancia mutua, de estima y comprensión serena, el mensajero de unidad fraterna y diversidad.

Durante estas largas décadas, el Espíritu fue borrado de nuestro país. Tengo el honor de ser testigo del momento en el cual este suelo es besado por el apóstol de la espiritualidad. Bienvenido a Checoslovaquia, Santidad.

Contundente carta del arzobispo de Toledo contra la ley Celaá y la crisis antropológica

“Es realmente asombroso que quienes se autodenominan demócratas y claman por la libertad, actúen de forma en el campo educativo”, afirma Francisco Cerro

El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, en su escrito dominical de este domingo, lanza una contundente carta contra la ley Celaá titulada: "Crisis educativa y crisis antropológica (I)", es decir, la primera de otra u otras que está preparando el primado de España al respecto. 

Arremete contra el Gobierno asegurando que "los intereses ideológicos priman sobre el verdadero fin de la educación", y asegura no es un problema actual, sino que "con un discurso claramente ideológico, la ministra de educación retomaba temas que presentaba como modernos y que, sin embargo, son muy antiguos. Todos estos planteamientos educativos se vienen repitiendo en España desde hace décadas".

El arzobispo de Toledo reitera lo que se viene denunciando en ámbitos educativos, que la "constante en España, desde comienzos del siglo XIX" es que "que casi todos los gobiernos cambien la ley educativa. Pareciera que los actuales gobernantes se obcecaran en repetir una y otra vez los mismos errores en la educación". 

Actuar de forma totalitaria 

Emplea duras palabras para el actual ejecutivo que ha consentido una ley educativa contra el clamor popular, sin consenso y en plena pandemia: "Es realmente asombroso que quienes se autodenominan demócratas y claman por la libertad, actúen de forma “totalitaria” en el campo educativo.    

Parra Cerro, el gran problema de fondo de la educación hoy hunde sus raíces en la crisis antropológica actual  "Benedicto XVI habló repetidamente de esta cuestión cuando se refirió a lo que él llamó “emergencia educativa”, señala. 

Profunda crisis antropológica 

El arzobispo de Toledo advierte de que "vivimos una profunda crisis antropológica que se manifiesta en una crisis educativa".  Y explica en palabras de Benedicto XVI en que se fundamental la antropología cristiana:  “La antropología cristiana se fundamenta en la grandeza de la vocación del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, llamado a la relación con Él, con el mundo y con los seres humanos. Hombre caído y redimido por Cristo, hijo de Dios hecho hombre. El hombre es incapaz de comprenderse plenamente a sí mismo y al mundo sin Jesucristo. Sólo Él ilumina su verdadera libertad, su vocación, su destino último, y abre su corazón a la esperanza sólida y duradera” (Benedicto XVI).

Críticas al Gobierno 

Francisco Cerro comenzaba su carta recordando algunas de las declaraciones más polémicas de la ministra Celaá,  por ejemplo cuando en el Congreso de Escuelas Católicas la ministra de educación había afirmado que "la educación de los niños no les corresponde a los padres"  y poco después "cuestionaba las escuelas de educación especial".

"También había anunciado la ministra que la asignatura de religión no tendría alternativa, ni valor académico, y que la nueva ley de educación no tendría en cuenta la “demanda social”, privilegiando de este modo a la escuela pública de iniciativa estatal sobre la de iniciativa social. Después conocimos que se van a destinar 2.000 millones de euros a la escuela pública de iniciativa estatal para afrontar los gastos que genere el covid-19 en el ámbito educativo", subraya el arzobispo de Toledo. 

Por último, el arzobispo no calla y recuerda al Gobierno que son ellos los que tienen el deber de "garantizar el derecho de los padres a que sus hijos sean educados en sus propias convicciones morales y religiosas. Ese derecho se concreta en el derecho a elegir colegio, y en el derecho a elegir clase de religión confesional". 

En este enlace puede leer la carta íntegra del arzobispo de Toledo, Francisco Cerro. 

Contundente carta del arzobispo de Toledo contra la ley Celaá y la crisis antropológica

“Es realmente asombroso que quienes se autodenominan demócratas y claman por la libertad, actúen de forma en el campo educativo”, afirma Francisco Cerro

El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, en su escrito dominical de este domingo, lanza una contundente carta contra la ley Celaá titulada: "Crisis educativa y crisis antropológica (I)", es decir, la primera de otra u otras que está preparando el primado de España al respecto. 

Arremete contra el Gobierno asegurando que "los intereses ideológicos priman sobre el verdadero fin de la educación", y asegura no es un problema actual, sino que "con un discurso claramente ideológico, la ministra de educación retomaba temas que presentaba como modernos y que, sin embargo, son muy antiguos. Todos estos planteamientos educativos se vienen repitiendo en España desde hace décadas".

El arzobispo de Toledo reitera lo que se viene denunciando en ámbitos educativos, que la "constante en España, desde comienzos del siglo XIX" es que "que casi todos los gobiernos cambien la ley educativa. Pareciera que los actuales gobernantes se obcecaran en repetir una y otra vez los mismos errores en la educación". 

Actuar de forma totalitaria 

Emplea duras palabras para el actual ejecutivo que ha consentido una ley educativa contra el clamor popular, sin consenso y en plena pandemia: "Es realmente asombroso que quienes se autodenominan demócratas y claman por la libertad, actúen de forma “totalitaria” en el campo educativo.    

Parra Cerro, el gran problema de fondo de la educación hoy hunde sus raíces en la crisis antropológica actual  "Benedicto XVI habló repetidamente de esta cuestión cuando se refirió a lo que él llamó “emergencia educativa”, señala. 

Profunda crisis antropológica 

El arzobispo de Toledo advierte de que "vivimos una profunda crisis antropológica que se manifiesta en una crisis educativa".  Y explica en palabras de Benedicto XVI en que se fundamental la antropología cristiana:  “La antropología cristiana se fundamenta en la grandeza de la vocación del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, llamado a la relación con Él, con el mundo y con los seres humanos. Hombre caído y redimido por Cristo, hijo de Dios hecho hombre. El hombre es incapaz de comprenderse plenamente a sí mismo y al mundo sin Jesucristo. Sólo Él ilumina su verdadera libertad, su vocación, su destino último, y abre su corazón a la esperanza sólida y duradera” (Benedicto XVI).

Críticas al Gobierno 

Francisco Cerro comenzaba su carta recordando algunas de las declaraciones más polémicas de la ministra Celaá,  por ejemplo cuando en el Congreso de Escuelas Católicas la ministra de educación había afirmado que "la educación de los niños no les corresponde a los padres"  y poco después "cuestionaba las escuelas de educación especial".

"También había anunciado la ministra que la asignatura de religión no tendría alternativa, ni valor académico, y que la nueva ley de educación no tendría en cuenta la “demanda social”, privilegiando de este modo a la escuela pública de iniciativa estatal sobre la de iniciativa social. Después conocimos que se van a destinar 2.000 millones de euros a la escuela pública de iniciativa estatal para afrontar los gastos que genere el covid-19 en el ámbito educativo", subraya el arzobispo de Toledo. 

Por último, el arzobispo no calla y recuerda al Gobierno que son ellos los que tienen el deber de "garantizar el derecho de los padres a que sus hijos sean educados en sus propias convicciones morales y religiosas. Ese derecho se concreta en el derecho a elegir colegio, y en el derecho a elegir clase de religión confesional". 

En este enlace puede leer la carta íntegra del arzobispo de Toledo, Francisco Cerro. 

CRISIS EDUCATIVA, CRISIS ANTROPOLÓGICA

(I) Escrito dominical, el 17 de enero

El pasado mes de diciembre fue aprobada la enésima reforma de la ley de educación. Y en el Congreso de Escuelas Católicas la ministra Celaá había afirmado que la educación de los niños no les corresponde a los padres y, después, saltaron noticias en las que cuestionaba las escuelas de educación especial. También había anunciado la ministra que la asignatura de religión no tendría alternativa, ni valor académico, y que la nueva ley de educación no tendría en cuenta la “demanda social”, privilegiando de este modo a la escuela pública de iniciativa estatal sobre la de iniciativa social. Después conocimos que se van a destinar 2.000 millones de euros a la escuela pública de iniciativa estatal para afrontar los gastos que genere el covid-19 en el ámbito educativo. Con un discurso claramente ideológico, la ministra de educación retomaba temas que presentaba como modernos y que, sin embargo, son muy antiguos. Todos estos planteamientos educativos se vienen repitiendo en España desde hace décadas. Es una constante en España, desde comienzos del siglo XIX, que casi todos los gobiernos cambien la ley educativa. Pareciera que los actuales gobernantes se obcecaran en repetir una y otra vez los mismos errores en la educación. Los intereses ideológicos priman sobre el verdadero fin de la educación. Muchos son los artículos e intervenciones que vienen a recordar a quienes gobiernan que son ellos quienes han de garantizar el derecho de los padres a que sus hijos sean educados en sus propias convicciones morales y religiosas. Ese derecho se concreta en el derecho a elegir colegio, y en el derecho a elegir clase de religión confesional. Es realmente asombroso que quienes se autodenominan demócratas y claman por la libertad, actúen de forma “totalitaria” en el campo educativo. No deja de llamar la atención que en la mayoría de los debates abiertos en torno a la educación las cuestiones controvertidas giran en torno a cuestionar el derecho de educar de los padres (a lo que nos hemos referido en los párrafos anteriores) además de los problemas sobre los medios (didáctica, programaciones, medios informáticos, idiomas…), en vez de identificar y centrar el problema en el fin primordial de la educación: guiar a la persona hacia su propio desarrollo y madurez (“sacar de ti tu mejor tú” diría el poeta P. Salinas). El gran problema de fondo de la educación hoy hunde sus raíces en la crisis antropológica actual (ya lo indicó en sus escritos santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein, profesora universitaria de filosofía). Benedicto XVI habló repetidamente de esta cuestión cuando se refirió a lo que él llamó “emergencia educativa”. Vivimos una profunda crisis antropológica que se manifiesta en una crisis educativa. El mismo papa Benedicto XVI insistía en “la necesidad de un proyecto educativo que brote de una visión coherente y completa del hombre” (Discurso a la Conferencia episcopal italiana, 28 de mayo de 2009). Cuanto más honda y certera sea la visión del ser humano, mejor se podrá desarrollar la acción educativa. “La antropología cristiana se fundamenta en la grandeza de la vocación del ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, llamado a la relación con Él, con el mundo y con los seres humanos. Hombre caído y redimido por Cristo, hijo de Dios hecho hombre. El hombre es incapaz de comprenderse plenamente a sí mismo y al mundo sin Jesucristo. Sólo Él ilumina su verdadera libertad, su vocación, su destino último, y abre su corazón a la esperanza sólida y duradera” (Benedicto XVI). X FRANCISCO CERRO CHAVES Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

Evangelio del domingo: éste es el Cordero de Dios

Comentario del domingo de la 2° semana del tiempo ordinario. El Bautista muestra al Hijo de Dios como el cordero que da su vida por nosotros y espera nuestra respuesta generosa.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

 

Evangelio (Jn 1, 35-42)

Al día siguiente estaban allí de nuevo Juan y dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dijo:

— Éste es el Cordero de Dios.

Los dos discípulos, al oírle hablar así, siguieron a Jesús. Se volvió Jesús y, viendo que le seguían, les preguntó:

— ¿Qué buscáis?

Ellos le dijeron:

— Rabbí — que significa: «Maestro» — , ¿dónde vives?

Les respondió:

— Venid y veréis.

Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron con él aquel día. Era más o menos la hora décima.

Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Encontró primero a su hermano Simón y le dijo:

— Hemos encontrado al Mesías — que significa: «Cristo».

Y lo llevó a Jesús. Jesús le miró y le dijo:

— Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas — que significa: «Piedra».


Comentario

El Evangelio de este segundo domingo del Tiempo ordinario relata la llamada de los primeros discípulos del Señor. Juan el Bautista invitaba al arrepentimiento, despertaba una buena disposición interior, animaba a la práctica de la virtud, anunciaba la cercanía del Reino de Dios. El misterio de Cristo ya le había sido revelado cuando designó a Jesús como al “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29). Sus discípulos habrán recordado que la sangre del cordero pascual salvó a los israelitas de la muerte en Egipto. El sacrificio de Cristo estaba ya anunciado por Isaías al comparar los sufrimientos del Siervo doliente con el sacrificio de un cordero (cf. Is 53,7).

Al escuchar al Bautista designar a Cristo como “el cordero de Dios”, Andrés, y otro identificado como Juan, siguen a Jesucristo. El Maestro quizá se da la vuelta para preguntarles: “¿Qué buscáis?”. Ellos contestan con otra pregunta: “¿dónde vives?”. Curiosamente, Jesús les invita entonces a ir con él: “Venid y veréis”. Y lo hicieron.

“Era más o menos la hora décima.” La mención de la hora, las cuatro de la tarde, recuerda quizá el entusiasmo que envolvió las primeras amistades del Señor. La atracción de Cristo debió de ser tan fuerte como respetuosa de la libertad. Juan y Andrés estaban bien preparados por el Bautista: no dudaron en abandonar al último de los profetas, la “voz”, para escuchar al “Verbo” mismo.

La Liturgia de la Palabra propone la elección de Samuel como primera lectura: centra así nuestra atención en que Dios es quien llama primero; se dirige tres veces a Samuel, un signo de plenitud (cf. Sam 3,3-10). A su vez, la llamada a Juan y Andrés abrazará toda su vida. Nada saben de lo que les espera, pero no dudan: Jesús ha tocado sus corazones. Ejercen una verdadera libertad: la de decidir, sin “razones” quizá, pero con razón.

De modo paradójico, san Josemaría expresaba esa entrega que Dios espera: “Libremente, porque te dio la gana –que es la razón más sobrenatural–, respondiste que sí a Dios”. El “yo” profundo toma la justa decisión: el don de sí. Porque se trata de un don libre y responsable, no se vive como un sacrificio. Así ocurrió en la vocación de san José, tal como la percibe el papa Francisco: “La felicidad de José no está en la lógica del auto-sacrificio, sino en el don de sí mismo. Nunca se percibe en este hombre la frustración, sino sólo la confianza”. Quien se da por amor no tiene mentalidad de víctima: es alegre. Esa alegría, Andrés no se la guarda para si mismo: busca a su hermano Simón y lo lleva a Jesús.

En el primer capítulo del Evangelio de san Juan, las sucesivas llamadas de Jesús a seguirle van acompañadas de su progresiva revelación: el “Cordero de Dios” es el Hijo de Dios. Ser el Hijo significa para Jesús convertirse en el cordero que da su vida por nuestra salvación. Y es así como, en la Misa, antes de la comunión, el celebrante presenta a Jesucristo, sustancialmente presente en la hostia santa: “Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor”. Son las bodas del Cordero con la humanidad, la plena instauración del Reino anunciado por el Bautista (cf. Ap 19,9).

La celebración de la Eucaristía hace presente ese misterio. Hoy, la oración sobre las ofrendas, dirigida a Dios Padre, lo proclama: “cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de Cristo se realiza la obra de nuestra redención”. Darse y convertirse en hijos de Dios: a eso estamos llamados, por obra del Espíritu Santo. Somos templos del Espíritu, dice san Pablo en la segunda lectura de hoy: ya no nos pertenecemos (cf. 1 Co 6,19). Dios vive en nosotros y nosotros en Él.

 II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

Jn 1,35 42.

 

Meditar el evangelio con tres puntos.

 

 

Aparece la primera palabra de Jesús en el Evangelio, ¿A quién buscáis? Es la primera llamada de Jesús a tu corazón y al mío, donde se dirige la búsqueda de nuestro corazón.

 

1.     Juan ha entregado a sus propios discípulos, en un gesto de humildad sin precedentes, a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

 

2.     Venid y lo veréis es la invitación a su seguimiento para ir y quedarse con El. Este tiene que ser nuestro estilo de evangelizar. Venid y lo veréis. No os quedéis cruzados de brazos, venid y lo veréis...

 

3.     El seguimiento de Jesús en San Juan brota de la intimidad con su corazón, viviendo la experiencia de vivir en su casa, para servir siempre a los más necesitados.

  

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

 

Manifiesto de la Universidad Católica de Valencia en relación con la Ley de la Eutanasia

 

La legalización de prácticas como la eutanasia y el suicidio asistido pretende mostrar como un bien social un proceder del todo inaceptable, tanto desde un punto de vista médico, como jurídico, sociológico y moral, pues estas prácticas conculcan el respeto a la dignidad humana y su defensa en toda circunstancia.

La proposición de Ley de la Eutanasia, promovida por el Partido Socialista Obrero Español y Unidas Podemos, ha recibido el pasado 10 de diciembre el visto bueno de la Comisión de Justicia del Congreso, para pasar a ser debatida en el Senado y en el Congreso y así, dada la mayoría de escaños que sustenta al grupo que apoya al Gobierno, poder convertirla en la primera Ley Orgánica que se aprueba en 2021. Es decir, poder legalizar la eutanasia y el suicidio asistido en nuestro país.

Para justificar dicha proposición de ley, sus promotores esgrimen los siguientes argumentos:

  1. Afirman que existe una amplia mayoría social en nuestro país, y también en los restantes países de la Unión Europea, que reclama que se legalice la eutanasia y el suicidio asistido, afirmación que, como poco, es incierta.

En efecto, las encuestas realizadas con tal fin ofrecen resultados diversos, fundamentalmente debido a la

 manipulación de las preguntas que se incluyen en dichas encuestas. No podemos aquí recoger el amplio elenco de consultas realizadas, pero si hacer referencia a la que, a nuestro juicio, es más significativa, por el número de personas incluidas en ella, promovida por el grupo de Joachim Cohen, de la Universidad VRIJE, de Bruselas. En su estudio se constata que ningún país europeo desea de forma mayoritaria la legalización de la eutanasia, pues siendo Dinamarca el país que lo requiere en mayor grado, su porcentaje de aceptación es de 6,79 sobre una aceptación máxima de 10. En España ese índice es de 6,08.  Constatándose, por tanto, que, aunque la opinión europea sobre el tema no es unánime, la pretendida afirmación de que existe una abrumadora mayoría social que desea que esta ley se apruebe, es totalmente infundada.

  1. También esgrimen que gran parte de las organizaciones sociales y médicas de los países desarrollados apoyan la legalización de ambas prácticas. Igualmente es esta una afirmación errónea. En tal sentido, el Comité de Bioética de España, órgano asesor del Gobierno para asuntos que implican temas éticos, afirma que “existen solidas razones para rechazar la transformación de la eutanasia y/o el suicidio asistido en un derecho subjetivo y en una prestación pública, y ello no solo por razones de contexto social y sanitario, sino, también por razones de fundamentación ética de la vida, dignidad y autonomía. Por otro lado, la eutanasia y/o el suicidio asistido no son signos de progreso, sino un retroceso de la civilización, ya que en un contexto en el que el valor de la vida humana con frecuencia se condiciona a criterios de utilidad social, interés económico, responsabilidades familiares y cargos o gasto público, la legalización de la muerte temprana agregaría un nuevo conjunto de problemas”.

Más explícita, aun si cabe, es la Declaración del Consejo General de Médicos de España, que se reafirma en su compromiso del respeto a la vida humana, la dignidad de la persona y el cuidado de su salud, recordando que el Código de Deontología Médica establece que “el médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de este”. Además, y según dicho Código, “el médico tiene la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir el bienestar del paciente, aun cuando de ello pueda derivarse un acortamiento de la vida”.

Esta opinión es así mismo refrendada por la Asociación Médica Mundial, en su 70 Asamblea General celebrada en Tiblisi (Georgia), el 19 de octubre de 2019, en la que se reitera su fuerte compromiso con los principios de la ética médica y con que se debe mantener el máximo respeto por la vida humana, oponiéndose firmemente a la eutanasia y al suicidio asistido.

También la Organización Mundial de la Salud, considera que “con el desarrollo de los métodos modernos de tratamiento paliativo no es necesaria la legalización de la eutanasia”.

  1. Igualmente, diversos organismos e instituciones jurídicos españoles se muestran contrarios a legalizar la eutanasia y el suicidio asistido. En este sentido, el Tribunal Constitucional ha manifestado que “el derecho a la vida tiene un contenido de protección positiva, configurado como un derecho de libertad, que incluye la propia muerte, no existiendo por tanto un derecho al suicidio, ni tampoco el derecho subjetivo a la libre disposición de la propia vida”.

Igualmente, el Código Penal Español, considera delito toda acción voluntaria realizada por una persona para terminar con la vida de otro ser humano.

  1. Desde un punto de vista moral existe abundante documentación contraria a la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. En un país como España, que se muestra mayoritariamente católico, no cabe duda que la voz de la Conferencia Episcopal Española, parece la más autorizada para catalogar moralmente los actos eutanásicos. En relación con ello, en noviembre de 2019, la Conferencia publicó un exhaustivo documento, “Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida, que ofrece una razonada exposición de por qué la eutanasia y el suicidio asistido son moralmente rechazables, al afirmar que “la intención de eliminar la vida del enfermo, por propia iniciativa o a instancia de terceros, con el fin de que no sufra, poniendo los medios que para realizarlo, es siempre contraria a la ética: se elige un mal, es decir, suprimir la vida del paciente, que, como tal, siempre es un bien en sí misma. Esto queda aún más claro si tiene en cuenta que, para afrontar el sufrimiento, siempre se pueden elegir otros medios: aliviar las molestias, controlar el dolor, consolar el sufrimiento, acompañar y mejorar la situación vital”.

También la Conferencia Episcopal Española, con fecha 11 de diciembre de 2020, ha hecho pública una declaración, en la que entre otras cosas afirma: “la eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza”.

Igualmente, y desde una posición jerárquica superior, la Congregación para la Doctrina de la Fe, con apoyo expreso del papa Francisco, ha publicado al Carta «Samaritanus Bonus», sobre el cuidado de las personas físicas en las fases críticas y terminales de la vida», en la que se rechaza de forma absoluta las prácticas eutanásicas, por inmorales, manifestando que la Iglesia considera que debe de reafirmar como enseñanza definitiva que la eutanasia es un crimen contra la vida humana porque, con tal acto, el hombre elige causar directamente la muerte de un ser humano inocente. La eutanasia, por lo tanto, es un acto intrínsecamente malo, en toda ocasión y circunstancia”. Además, en el pasado la Iglesia ya ha afirmado de forma definitiva que la eutanasia es una grave violación de la ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moramente inaceptable de una persona humana. Toda cooperación formal o material inmediata a tal acto es un pecado grave contra la vida humana”.

  1. Finalmente, y adicionalmente a las anteriores declaraciones, no cabe duda que la aprobación de la proyectada Ley de Eutanasia y Suicidio Asistido abrirá una puerta a una «pendiente resbaladiza» de consecuencia impredecibles.

En efecto, no es necesario realizar una elucubración teórica sobre ello, pues existen datos de dos laboratorios sociales incontestables, en los que se puede constatar la inequívoca «pendiente resbaladiza» que la legalización de la eutanasia o el suicidio asistido promueve. En efecto, en un estudio realizado en Holanda que abarca el periodo 2010 a 2015, se constata que se contabilizaron 2554 suicidios asistidos, de los cuales 431 fueron por “terminación de la vida sin petición”. En otro trabajo, llevado a cabo en Flandes en 1996, se pudo comprobar que el 3,3% de las eutanasias se habían practicado sin la preceptiva petición del paciente y en un tercer estudio también realizado en Flandes, se comprobó que se habían producido 1796 casos de eutanasia involuntaria, lo que constituye el 3,2% del total de muertes acaecidas en ese país. Igualmente, en otros estudios más recientes, se comprobó que el porcentaje de las eutanasias involuntarias fue del 1,8% y 1,7%; pero, además, en los pacientes de 80 años o más el porcentaje de eutanasias involuntarias se elevó al 52,2%, y en aquellos casos de enfermedades distintas al cáncer este porcentaje llegó a ser del 67,5%.

  1. La puesta en marcha de una ley que favorece la eutanasia, sin antes haber desarrollado de forma suficiente los cuidados paliativos, supone un mayor atentado a la dignidad de la persona y una enorme injusticia social. Puesto que, en lugar de ofrecer medios humanos y materiales para cuidar a los pacientes en situación de vulnerabilidad, se opta por acabar antes con sus vidas, sin dar ni siquiera la posibilidad de elegir entre unos cuidados paliativos y la propia eutanasia. Si bien es cierto que el coste económico entre ambas opciones es significativo, una sociedad que no considera ofrecer todos los medios necesarios para dar los cuidados pertinentes a sus ciudadanos en las situaciones de vulnerabilidad y sufrimiento, prefiriendo acabar con sus vidas, no puede considerarse una sociedad libre, justa ni social.

Conclusión

La legalización de prácticas como la eutanasia y el suicidio asistido pretende mostrar como un bien social un proceder del todo inaceptable, tanto desde un punto de vista 

médico, como jurídico, sociológico y moral, pues estas prácticas conculcan el respeto a la dignidad humana y su defensa en toda circunstancia.

Abordar el sufrimiento humano pretendiendo eliminar a las personas que lo padecen es, ante todo, un fracaso del sistema asistencial, pero también de la sociedad en general, que, lejos de suprimir a los débiles y sufrientes, debería eliminar su dolor, dedicándoles los mejores recursos disponibles, precisamente porque son los que más lo necesitan.

En el estado actual de la medicina y la práctica clínica estos recursos existen, son eficaces para aliviar el sufrimiento de los enfermos y constituyen a través de los Cuidados Paliativos de calidad, la herramienta que procura el trato digno que toda persona merece en atención a su inviolable dignidad, máxime cuando padece un estado de dependencia absoluta.

 

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir

 

2020, año de la muerte ¿y 2021?

Norma Mendoza Alexandry

En julio del año pasado, los 35 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos acordaron que, de todos ellos, “México es el peor para criar una familia”.

La muerte es el tema que a nadie le gusta hablar a principios del año. Sin embargo, vivimos en este mundo y este año debemos saber qué ha pasado, para saber qué nos espera en el futuro próximo.

Hemos de saber que el aborto fue la principal causa de muerte mundialmente en 2019 y no la pandemia COVID-19 como pensaríamos. Sin embargo, por el aborto no hay cierres de emergencia en ninguna parte, a pocos les importa un bebé no deseado y ni siquiera sale en las noticias.

Un estudio publicado en la revista científica The Lancet estima que fueron efectuados 73.3 millones de abortos en 2019. Basados en esto, el aborto representó el 57% de las muertes mundialmente en 2019. En comparación, la Universidad Johns Hopkins estima que, en el 2020, más de 1.8 millones de personas murieron por COVID-19 mundialmente durante el mismo año. ¡Setenta y tres millones de muertes intencionales provocadas a bebés nonatos en un año es una tragedia mundial!

La nueva ley a favor del aborto aprobada en Argentina apenas en diciembre de 2020 es un nuevo tipo de ley promovida por la industria global del aborto, eleva el aborto como un ‘derecho humano’ que supera a todos los demás derechos y consagra en ley la ideología de género.

La ley aprobada en Argentina no solamente despenaliza el aborto. Declara posible el aborto a demanda durante las primeras 14 semanas del embarazo como un derecho humano internacional. Se refiere a las mujeres embarazadas como “personas gestantes”. Las niñas a partir de 13 años podrán realizarse un aborto sin el consentimiento de sus padres, bajo la nueva ley.

Además, la ley de Argentina afirma que los médicos y enfermeras no podrán objetar realizar abortos cuando un aborto “sea necesario para salvar la vida de la mujer”. Se prohíbe que estos intenten disuadir a las mujeres de realizarse un aborto y serán obligados a efectuarlo en todos los casos.

Esta nueva ley tiene un componente internacional. Cita tratados de derecho internacional, hace servil el sistema de salud argentino a la Organización Mundial de la Salud y obliga a los médicos a seguir su guía en todo momento. Esta nueva legislación sobre el aborto es una de las atrevidas nuevas leyes, como la de Nueva Zelanda que también fue recientemente adoptada, permitiendo el aborto a demanda por cualquier razón ¡hasta el nacimiento!

En resumen, estas nuevas leyes van más allá del aborto a demanda en las primeras doce semanas, pues expanden el acceso al aborto para menores, abrevian la objeción de conciencia y requieren que el gobierno garantice el acceso pagado al aborto en todas las instalaciones de salud.

Argentina estuvo bajo intensa presión de la ONU, de agencias y expertos en derechos humanos para legalizar el aborto desde 1990. En 2018, cuando el aborto fue debatido en la legislatura argentina, el sacerdote católico Fr. José María Di Paola testificó ante el congreso de Argentina que el Fondo Monetario Internacional había impuesto una condición de legalización del aborto para renovar la deuda argentina que estaba fuera de control, lanzó una bomba apologética diciendo: “No es inocente que este año se instale el aborto desde la política para acercarse a aquel que lo promueve en todo el mundo: el Fondo Monetario Internacional (FMI)… Aborto es sinónimo de FMI, le guste o no al mundo conservador que no ve con malos ojos que los pobres tengan la menor cantidad de hijos o que no los tengan, y también al mundo progresista que levanta las banderas de una presunta libertad de las mujeres para disponer de su cuerpo, aunque sabe que este genocidio es inspirado y promovido por el FMI”. Esta fue una acusación grave que espera despertar conciencias. Ahora, Argentina ya está renegociando un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial.

Otro punto que alimentaría la discusión fue la referencia de Di Paola al próximo santo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero. 60 años antes de la elección del actual papa Francisco, Romero atacaba lo que el actual Pontífice llama ‘colonización ideológica’ con la que países ricos imponen el aborto legal en los países pobres, y agregaba: “Si sentimos la represión porque nos matan a jóvenes y gente que ya es grande, lo mismo es quitar la vida en las entrañas de una mujer”.

Los activistas del aborto en Argentina esperan que la nueva ley tenga un amplio efecto en la región. América Latina ha permanecido muy protectora de la vida en el útero y solamente Cuba, Uruguay y la Ciudad de México permiten el aborto.

El aborto nunca ha sido un derecho internacional, y ni el Fondo de Población de ONU (UNFPA) ni los mecanismos de la ONU sobre derechos humanos tales como los mecanismos de tratados tienen el poder de hacerlo un derecho. Sin embargo, la insinuación de que dicho ‘derecho’ existe, ha sido continuamente impuesto por mecanismos de tratados y luego hacen eco en otras partes del sistema ONU, incluyendo en UNFPA y en la Organización Mundial de la Salud. Otro ejemplo lo tenemos en el Reino Unido, en donde los contribuyentes de impuestos han financiado una serie de estos abortos en el extranjero a través del apoyo a MSI Reproductive Choices (MSI-Elecciones Reproductivas) como el mayor contribuyente a esta organización, junto con el financiamiento de un número de organizaciones que efectúan abortos en países en desarrollo.

El apenas electo presidente de Estados Unidos, Joe Biden ha afirmado su intención de restaurar el financiamiento al Fondo de Población ONU (UNFPA). Y así, el director de comunicaciones de esta organización ha mencionado repetidamente (v.gr. en Pass Blue) el apoyo sin precedentes que se ha dado a esta organización, principalmente por parte de países europeos y de Canadá, así que: “Tenemos más dinero que el que jamás habíamos tenido en la historia de UNFPA”, declaró. De esta manera es claro que la presión de mecanismos que monitorean los tratados y subsecuente apoyo por parte de legisladores y jueces aumentará durante los próximos años.

Veamos brevemente cuál es la actitud de nuestro país.

Recientemente fue firmado un documento internacional en defensa de la vida y la familia. Este documento llamado “Declaración del Consenso de Ginebra” fue firmado en octubre 2019, por 32 gobiernos que se unieron para declarar que: “No existe un derecho internacional al aborto”. Los gobiernos firmantes –excepto México– representan un consistente movimiento de resistencia en contra de la presión de la burocracia de las Naciones Unidas y otras instancias que promueven un “derecho humano” al aborto, la cual ha aumentado significativamente durante la pandemia del COVID-19.

La Declaración afirma que “no existe obligación internacional por parte de los Estados para financiar o facilitar el aborto”. El evento fue copatrocinado por Estados Unidos, Brasil, Egipto, Indonesia y Uganda, y firmado por otros 26 países. Muchos otros países, entre ellos México, hicieron caso omiso de esta Declaración.

¿Y cuál fue la reacción de la legalización del aborto en Argentina por parte de algunos países latinoamericanos?

El Parlamento de Paraguay propuso ‘un minuto de silencio’ en respuesta a la “tragedia” de una extrema ley del aborto que fue aprobada en Argentina, el minuto de silencio fue dirigido por el diputado paraguayo Raúl Latorre, quien declaró: “Les pido un minuto de silencio por los miles de vidas de hermanos y hermanas argentinos que van a ser perdidos aún antes de nacer…”. Otro congresista médico Basilio Núñez agregó que “la Cámara de Representantes de Paraguay es una instancia provida”.

En Brasil, el presidente Jair Bolsonaro fue también muy crítico de la legislación sobre el aborto en Argentina diciendo: “Tristemente en Argentina fue aprobado el aborto hasta la 14 semana de gestación… Nosotros deploramos esto porque entendemos que involucra el asesinato de un niño en el útero, sin importar el país. Por lo que a mí respecta, el aborto jamás será aprobado en Brasil”.

En México por el contrario, fue anunciado en noviembre 2020 que se celebrará en México el “25º Aniversario de la Conferencia Mundial de la Mujer” cuyo título será “Foro Generación Igualdad”. Este Foro es convocado por la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Instituto Nacional de las Mujeres a realizarse el 31 de marzo de 2021 en la Ciudad de México.

Este Foro se realiza en el marco de la 74ª Asamblea de las Naciones Unidas por los gobiernos de México y Francia, proceso convocado por ONU Mujeres, a favor de la ‘igualdad de género’. “El Foro representa la oportunidad de acelerar la implementación de la Plataforma de Acción de Beijing. Constituye la ruta más completa para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y niñas en los próximos años, en cumplimiento de la Agenda 2030 para el desarrollo sustentable”.

Con esto último, nos podemos dar cuenta claramente de la tendencia que sigue nuestro país, al rechazar la Declaración del Consenso de Ginebra a favor de la vida y la familia, y al mismo tiempo organizando con gran pompa el 25º Aniversario de la Conferencia Mundial de la Mujer que marcó y seguirá marcando un gran salto hacia el concepto de la ideología de género en el mundo.

En julio del año pasado, los 35 países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) acordaron que, de todos ellos, “México es el peor para criar una familia”, publicado por Asher & Lyricon, Raising a Family Index, que considera las siguientes variables: salud, educación, seguridad, felicidad y costo de vida. De estos 35 países, la mayoría occidentales desarrollados y cuatro países latinoamericanos: Chile, Colombia, Costa Rica, el “peor” es México. ¿Sabemos qué ‘tipo’ de educación se está introduciendo en los libros de texto SEP escolares? ¿Conocemos el peligro que significa la ‘educación integral en sexualidad’ (EIS) ya introducida en estos textos?

En la Cumbre de Nairobi, Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo 25 (ICPD-25) de noviembre 2019, nuestro representante oficial, Sr. Alejandro Encinas declaró que: “se fortalecerán las políticas públicas para disminuir la mortalidad materna y eliminar los fallecimientos por abortos inseguros…. Por otra parte, se buscará que se garantice ‘el acceso integral a anticonceptivos de emergencia y de interrupción legal del embarazo’… En materia de igualdad de género, derechos sexuales y reproductivos se tiene que consolidar la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Infantil y Adolescente…”.

Hay que hacer notar que los anticonceptivos de emergencia son medicamentos abortivos y no deben utilizarse como un método de control natal. Además, el embajador Encinas ya adelantaba la “interrupción legal del embarazo”, cuando todavía esa “interrupción” o aborto, no ha sido legalizado en todo México.

De acuerdo con la Santa Sede, El Programa de Acción de la ICPD-25, dentro de la amplia agenda de desarrollo de la comunidad internacional, “no debe ser reducido a la llamada ‘salud y derechos sexuales y reproductivos’ y a la ‘educación sexual integral’.

La Cumbre de Nairobi fue apoyada y firmada por México sin ninguna reserva, por tanto, dentro del acceso universal a la salud sexual y reproductiva como parte de la ‘cobertura universal de salud’, se compromete con este país a “proveer educación sexual integral, EIS (o educación integral en sexualidad) y consultoría en salud sexual para gente joven en México a través del financiamiento y expansión de tres programas”: –“Hablemos de Sexo y Amor”–, que llega a 4 millones de personas jóvenes al año. Se detalla a los jóvenes sobre la “salud y derechos sexuales y reproductivos” (SRHR). –“PARESS-2030” – para “reducir el embarazo no deseado entre gente joven en edad escolar en alianza con el UNFPA, RB, INEGI, IPN a través de estrategias nacionales. –“Generación Viva”–, que llega a estudiantes de 19 Estados, “dotando de talleres por educadores sexuales profesionales desde el 2012 en alianza con MAC Viva Glam Fund”. El modelo que utilizan “está basado en recomendaciones de la UNESCO para la educación integral en sexualidad (EIS) e incluye entrenamiento para maestros y padres”. Y agregamos que el Lic. Juan Luis González Alcántara, ministro de la Corte Suprema fue quien propuso el debate para despenalizar el aborto en México.

La Cumbre de Nairobi firmada por México así, mostró su agenda de aborto en todos sentidos. Esto es simplemente una muestra de lo que podemos esperar con respecto a la ‘cultura de la muerte’ en este Año 2021.

Hacer las cosas ordinarias de forma extraordinaria

Silvia del Valle Márquez

Hacer extraordinarias las cosas ordinarias consiste en hacerlas alegremente, de buenas, en tiempo y con amor.

 

 

En esta cuesta de enero es importante ubicarnos en el tiempo que estamos viviendo para hacer un plan de vida, como decíamos, y ajustar nuestra vida al tiempo ordinario.

Nuestro mayor objetivo en esta vida es la santidad, poder llegar a alabar a Dios eternamente, para eso es necesario tener la capacidad de hacer extraordinaria nuestra vida ordinaria.

Eso también lo debemos enseñar a nuestros hijos para que todo lo que hagamos nos santifique, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para santificarnos, haciendo extraordinaria nuestra vida ordinaria.

PRIMERO. Ubica tus deberes en el tiempo y en el espacio.

Y es necesario que enseñemos a nuestros hijos a ubicarlos para que sepan organizar su tiempo.

Cada uno tenemos deberes de estado que son propios de lo que somos, por ejemplo, los niños deben recoger sus juguetes, estudiar, hacer tareas, ayudar a limpiar su cuarto, tender su cama, etc.

Las mamás y los papás debemos proveer en casa lo que sea necesario para el bienestar de los hijos, hacer la comida, mantener limpia la ropa y el hogar, ir a trabajar, etc.

Es bueno que también ubiquemos el lugar donde debemos realizar las actividades para tomar en cuenta los tiempos de desplazamiento y que todo tenga su tiempo justo.

Por lo mismo es muy bueno hacer una lista de estos deberes para saber qué es todo lo que debemos hacer tanto personal como familiarmente.

Así, sabiendo todo lo que debemos hacer nos podemos organizar y dar tiempo después, a lo que surja de imprevisto.

SEGUNDO. Organiza tu horario.

Es bueno hacer un horario que organice nuestras actividades dándole un horario específico.

Así será más fácil revisar si hemos hecho todo.

Este horario debe estar integrado por las actividades de cada uno de los miembros de la familia y luego cada uno debe tener su horario personal.

Para el horario familiar podemos instar un color para cada uno de los miembros de la familia y así, a golpe de vista, podremos identificar las actividades de cada quien.

TERCERO. Haz con amor lo que te toca hacer.

Ya sabiendo todo lo que tenemos que hacer es tiempo de hacerlo con amor.

Si sabemos qué debemos de hacer, no será necesario que nos estén recordando y rogando que lo hagamos porque por amor haremos las cosas.

Si pensamos en ofrecer lo que hacemos para que todos estemos bien, será más fácil que hagamos nuestros deberes, porque les daremos un sentido más transcendente.

CUARTO. La alegría debe estar siempre presente.

Hacer extraordinarias las cosas ordinarias consiste en hacerlas alegremente, de buenas, en tiempo y con amor.

Porque, ¿qué tiene de extraordinario que nos estén rogando para que hagamos las cosas?

Y QUINTO. El descanso también santifica.

En nuestras actividades también es necesario considerar momentos de sano descanso para tomar fuerzas y volver a nuestras jornadas diarias.

Es necesario también descansar con alegría y sobriedad de tal manera que todo lo que hagamos sea de forma extraordinaria, pues lo haremos con todo nuestro amor, dedicación, alegría y tratando de hacerlo lo mejor posible.

Ojalá estemos dispuestos a hacer de lo ordinario una extraordinaria oportunidad de santificación.

¿Por qué una Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos?

 

La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos la celebran juntos protestantes, ortodoxos y católicos, y concluye el 25 de enero.

 

Francisco ha propuesto “ir más allá de las divisiones”“partir del bautismo que todos tenemos en común”, y“encontrar el modo de colaborar juntos para llevar la misericordia del Padre sobre la tierra”. 

El Papa Francisco ha reflexionado durante su catequesis semanal sobre la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que en estas fechas celebran juntos protestantes, ortodoxos y católicos, y que concluye el 25 de enero.

Francisco ha propuesto “ir más allá de las divisiones”, “partir del bautismo que todos tenemos en común”, y “encontrar el modo de colaborar juntos para llevar la misericordia del Padre sobre la tierra”.

RESUMEN DE LA CATEQUESIS EN ESPAÑOL

Queridos hermanos y hermanas:

 

El texto de la primera carta de san Pedro que hemos escuchado, centra la reflexión de la Semana de Oración para la Unidad de los Cristianos. El Apóstol se dirige a la primera generación de fieles para que tomen conciencia del don que han recibido por el bautismo. Del mismo modo, todos nosotros, durante esta Semana de Oración, estamos llamados a redescubrir nuestro bautismo, y a hacerlo juntos todos los cristianos, católicos, protestantes y ortodoxos, dejando atrás lo que divide.

 

Compartir el Bautismo significa que todos somos pecadores y que necesitamos la salvación que Dios nos ofrece, todos experimentamos la misma llamada a salir de las tinieblas e ir al encuentro de Dios lleno de misericordia.

 

Precisamente en el bautismo, nos sumergimos en la fuente de la misericordia y de la esperanza, de la que nadie está excluido, esta experiencia de gracia crea un vínculo indisoluble entre los bautizados, de modo que nos consideremos realmente hermanos y miembros de un solo pueblo de Dios, capaz de anunciar las maravillas que Él ha obrado a partir del testimonio sencillo y fraterno de la unidad, así como del compromiso mutuo de poner en práctica las obras de misericordia corporales y espirituales, realizando así nuestra común misión de transmitir a los otros la misericordia que hemos recibido, empezando por los pobres y abandonados.

 

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. En esta Semana de Oración pidamos que todos los discípulos de Cristo encontremos el modo de colaborar juntos para llevar la misericordia del Padre a cada rincón de la tierra. Que Dios los bendiga.

«Hoy hay dos grandes epidemias: el divorcio y la pornografía»

Ana Abelenda/La Voz de Galicia - 08.01.2021

 

 

«Ya hay más parejas rotas que enteras», señala el psiquiatra, que ofrece en su último libro un GPS para la vida y las relaciones. «Hay una gran inmadurez sentimental en el hombre de hoy», concreta el catedrático de Psiquiatría, que sostiene que «muy poca gente sabe desarrollar en la práctica la inteligencia emocional»

Vivimos en una sociedad anestesiada, «y es bueno estar despierto», advierte Enrique Rojas, catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica, que ofrece en Todo lo que tienes que saber sobre la vida «un GPS para orientarse en lo principal: el amor, la voluntad, la felicidad, la sexualidad...». ¿Estamos muy perdidos? «Veo mucha gente perdida en lo fundamental», asegura el doctor que le quita los filtros de moda a la felicidad. «El mundo está cansado de seductores mentirosos», sostiene el director del Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas de Madrid. 

-Ve a muchos perdidos en lo fundamental. ¿Qué es lo fundamental?

-Tener una personalidad bien trabajada y un proyecto de vida coherente y realista.

-Parece sencillo, pero se complica al tratar de ponerlo en práctica.

-Tener una personalidad equilibrada significa haber encontrado los principales resortes de la conducta donde uno se siente bien consigo mismo y con los demás, sin caer en el narcisismo.

-Señala que la mayor parte de la gente de lo que más se arrepiente antes de morir es de haber trabajado mucho.

-Las cinco cosas de las que se arrepiente la gente en el lecho de vida son primero: haber trabajado demasiado; segundo: haberle dado importancia a cosas que no la tenían; tercero: haberse adelantado en negativo a cosas que no han sucedido; cuarto: no haber sabido disfrutar de la vida, y quinto: no haber sabido relativizar; o dicho de otra manera, tener perspectiva.

-¿Cómo se aprende a mirar con perspectiva?

-En la vida hay que poner las luces largas, sabiendo que muchas derrotas en breve se convertirán en victorias.

-Advierte que el hombre de hoy tiene una inmadurez afectiva. ¿Qué es la madurez?

-El hombre de hoy tiene una gran inmadurez afectiva... La madurez consiste en saber lo que uno quiere, ser realista con sus posibilidades y tener una visión positiva de la realidad a pesar de los pesares.

-¿Afrontamos esta crisis con madurez o se nota que faltan tablas?

-Esta pandemia me recuerda a un texto del Libro de Daniel en que le descubrió un sueño misterioso que tenía el rey Nabucodonosor. Lo que ha pasado con el covid es muy parecido: el virus ha puesto de relieve la fragilidad de la condición humana.

-¿Nos hemos creído fuertes?

-La Revolución industrial se da en el XVIII y XIX, el avión se inventa a principios del XX. Las comunicaciones han cambiado el mundo. Pero el mundo se ha paralizado a pesar de los enormes avances habidos en el último siglo y medio.

-Se para el mundo, ¿y qué nos sucede?

-Que estamos quietos, suspendidos en medio de una crisis económica, política y social sin precedentes. Estamos a revisión. Hay un antes y un después en la historia de la humanidad.

-¿Una definición casera de la felicidad?

-Le doy dos. Primera: la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Segunda: estar contento con uno mismo al comprobar que hay una buena relación entre lo que uno ha deseado y lo que ha conseguido.

-En su libro distingue varios tipos de felicidad. ¿Cuál es la buena?

-La buena consiste en hacer algo bueno con la vida y que además ayude a los demás a sacar lo mejor de ellos.

-Habla de epidemias mundiales tan o más fuertes que el covid...

-Las dos epidemias hoy más importantes en Occidente (exceptúo Asia y una buena parte de África) son el divorcio y la pornografía.

-¿El divorcio?

-Hoy en gran parte Occidente y Europa es más fácil encontrar parejas rotas que parejas enteras. Porque muy poca gente sabe desarrollar en la práctica la inteligencia emocional, que es la capacidad para mezclar los instrumentos de la razón y los sentimentales.

-¿El problema con la pornografía es, más que su consumo, que sea hoy la única educación sexual?

-Entre el 50 y el 80 % de la gente joven, de 12 años en adelante, ve pornografía con mucha frecuencia, sin llegar a la adicción. La pornografía también afecta al adulto. En mi opinión, el que más sabe de pornografía en el mundo es Peter Kleponis, que dice que más del 50 % de los divorcios en EE.UU. proceden de hombres que consumen pornografía y que piden a sus mujeres en la relación íntima lo que ven en esas películas. Una persona madura sabe que la pornografía produce adicción. Científicamente se ha demostrado que la adicción a la pornografía es más grave que la adicción a la cocaína.

-¿Amamos y deseamos de manera diferente los hombres y las mujeres?

-Hoy el hombre fingiendo amor lo que busca es sexo; y la mujer, fingiendo sexo, lo que realmente busca es amor.

-¿Es así en general?

-Es así con matices. Hay que coger la frase con pinzas. Pero hoy existe en el hombre un pánico al compromiso. Y solo quien es libre es capaz de comprometerse.

-¿Ha visto un repunte de la ansiedad o la depresión a raíz de la pandemia? ¿Qué ve más en consulta?

-Lo que más vemos con la pandemia es ansiedad, crisis de pánico, reacciones depresivas... Hoy el 90 % de las depresiones endógenas (las de fondo hereditario, debidas a causas bioquímicas) se curan. Las exógenas (las que se deben a acontecimientos de la vida) tienen un pronóstico más complejo.

-¿Qué potencias o líderes diría que han gestionado con madurez esta pandemia?

-Líderes políticos casi no existen. Yo me quedaría con uno del pasado y otro del presente: Winston Churchill y Angela Merkel. En España tenemos un Gobierno débil, prepotente y que lee la prensa con siete días de retraso.

-¿Qué es el síndrome por exceso de información del covid?

-Tenemos más notificaciones de información sobre la pandemia de lo que quisiéramos saber, y esto produce un estar abrumado. Hoy hay mucha información y poca formación. La formación consiste en tener criterio, ideas claras, en saber a qué atenerse en una sociedad tan cambiante, tan compleja.

-¿Somos como nos relacionamos?

-Sí. Decía don Quijote que cada uno es hijo de sus obras. Y dice Sancho Panza: «Amigo que no da y cuchillo que no corta, aunque se pierda, no importa». Le respondo con Cervantes.

-¿Confundimos los sentimientos con las emociones?

-Los sentimientos son un parque jurásico. El mejor amor se va a pique si no se trabaja y se cuida.

-¿Una regla de oro para no sucumbir al desencanto en la pareja?

-Cuidar los detalles pequeños es amor sin fecha de caducidad.

-¿Son Ponce o Brad Pitt un ejemplo del hombre afectivamente inmaduro que describe?

-Yo soy del club de las primeras esposas. El amor elegido hay que protegerlo de los vientos exteriores, y eso es un trabajo artesanal que hoy no está de moda.

¿Es un motivo noble?

Si todo esto lo referente a la educación especial es obvio para cualquiera -y lo es en verdad- el motivo real de la supresión de este tipo de enseñanza debe ser otro... Y teniendo en cuenta el daño cierto que se hará a esos alumnos -además de padres y profesores-, no parece que sea un motivo noble.

Deseo equivocarme, pero me parece inevitable pensar que unos gobernantes que son partidarios del aborto y de la eutanasia,  desearían que se apliquen a niños con síndrome de Down u otras alteraciones congénitas detectables antes de parto. Y si han llegado a nacer porque sus padres lo han querido, o porque no se han detectarse antes esas alteraciones,  o porque han aparecido después, siempre sería posible, en la mentalidad de los que gobiernan, aplicarles la eutanasia.

Para unos gobernantes con ese desprecio notable a la vida humana, con tan poca sensibilidad hacia los enfermos, y entre ellos personas con alteraciones importantes físicas o psíquicas, a la que no consideran "rentables", ¡que suponen un gasto al Estado...!, lo deseable sería que poco a poco esos alumnos vayan desapareciendo, no ya de una enseñanza especial, sino de cualquier colegio...

Da escalofríos pensarlo, pero ¿es irreal o es lamentablemente posible? ¿Está la eugenesia en los planes del gobierno? No lo sé, pero motivos para pensarlo no faltan. De momento, no me creo que pretendan integrar a estos chicos y chicas, merecedores de todo nuestro interés y cariño. ¿Se atreverán a decir la verdadera intención de esta torpe medida? Y mejor aún: ¿serán capaces de rectificar semejante despropósito?

Juan García.  

 

 

Toda persona ha de ser cuidada y aliviada

Algo sucede con la Ley de Eutanasia que se ha acabado de aprobar. Como ha recordado el Secretario de la Conferencia Episcopal Española, el artículo 10 reconoce la dignidad de la persona y sus derechos inherentes, que son inviolables.

Asimismo, si el artículo 15 rechaza la pena de muerte como medio para acabar con los delitos y con los delincuentes, tampoco debe existir una especie de “gracia de muerte” para acabar con el sufrimiento y con los que sufren. Toda persona ha de ser cuidada y aliviada, especialmente durante las etapas más vulnerables de su existencia, de tal manera que no suplique morir, ni nadie, por supuesta compasión, considere urgente acabar con una vida teóricamente indigna, a la que, casi por arte de magia, la eutanasia convertiría en digna. Me acabo en enterar de la muerte de una persona que de sus 85 años han pasado los últimos con un cáncer, siendo asistido por los más próximos. Me han dicho a ha muerto en las manos de Dios con toda la paz del mundo.

Pedro García

 

 

Ley que mata la esperanza

Con la Ley de la eutanasia se mata la esperanza de muchas personas y se les empuja al abismo, engañadas y quizá acomplejadas por ser un peso para la familia y para la sociedad. Hecha la ley, hecha la trampa porque la experiencia de los países donde se ha impuesto se convierte en un tobogán por el que son empujados los ancianos, enfermos incurables, y los niños con alguna deformidad. Así la sociedad no gasta y puede vivir en el consumo y además sólo pasean por las calles gente guapa con algún niño precioso y algún perro. Todo idílico aunque la conciencia de algunos familiares y otros médicos guarde la mentira de su vida bajo siete sellos.

No hay razón alguna para imponer la eutanasia pues la sociedad tiene aún raíces y costumbres cristianas, muchas más de las que supone el anticristianismo inoculado por algunos políticos, educadores, pensadores, artistas, y escritores. La eutanasia, palabra mentirosa y maldita donde las haya, no es la solución para nadie y envilece a la sociedad que se deshumaniza con ella, engañándose con un barniz de solidaridad y de identificación ecologista con la naturaleza endiosada.

El remedio lo sabemos todos y consiste en favorecer los cuidados paliativos aunque sean más caros que el veneno introducido con una cánula o una jeringuilla. La medicina actual tiene buenos recursos y técnicas para tratar con humanidad a los enfermos al final de su vida. Junto con el personal sanitario están los familiares con humanidad y la atención espiritual, que viene a ser lo más importante para recuperar el sentido de la vida, del sufrimiento, y de la Cruz para los que creen en Jesucristo, que son una mayoría de españoles. Por todo ello es preciso avanzar mucho más en los cuidados paliativos superando una ley mortífera y la deshumanización que quieren imponer algunos políticos.

Pienso que es preciso reconocer con pena que esta ley de la eutanasia, que acaban de aprobar, no responde a ninguna demanda social sino al rodillo del poder, a inconfesables proyectos inhumanos, y por ello ningún razonamiento les hará cambiar el rumbo destructivo de la vida. Luego, Dios dirá.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Pasado, presente y negro futuro 

 

                                Como hijo de una de las más sangrientas guerras civiles sufridas en este desgraciado planeta (1936/1939 en España) país cainita en demasía; y dónde, los rencores y venganzas aún “llamean”; y como nacido en 1938, soy ya demasiado viejo; habiendo sufrido infinidad de heridas, donde más duelen, que es en el alma; y aun habiendo superado “la gran batalla material”, que me ha permitido vivir bien, y aún hoy vivo de mis propias rentas, ya que le pago más impuestos al miserable Estado, a que pertenezco que este a mí hoy me paga (701 euros de pensión mensual) y pese a que me obligó a trabajar desde los siete años, sin haberse preocupado por mi enseñanza en escuela estatal, por lo que oficialmente, sigo siendo, “un analfabeto oficial más, de los muchos que produjo este miserable país, regido siempre por más miserables, ladrones y bandidos políticos, de todos “los colores”, que hay en el firmamento político del planeta, puesto que aquí hasta se inventó, “el liberal o liberalismo”, que soñado como el eje para que hubiera “hombres libres”, no sirvió para ello sino para prostituirse como uno más de los “partidos sanguijuela”, que de siempre han arruinado este por otra parte, indomable país o nación, donde cada grupo más que un dirigente, se apodera de él, un caudillo inamovible por otra razón que no sea la de la fuerza; es por lo que aquí, considero que hubo “reyes de todo”, incluso de los “piojos”, aunque nadie lo dijera así; habiendo sufrido tan atroz tratamiento social, que aparte de lo que digo, estas sociedades más que salvajes e hispanas, llegaron a eliminar casi toda mi familia, por las consecuencias de la mentada guerra civil, que acabó desde con mi padre, padrino, madrina, tíos y demás familia. Mi soledad ha sido tremenda a lo largo de toda mi vida, puesto que, “la soledad del alma es algo que sólo sabe aquel que sabe sufrirla y valorarla en una aproximación”; es por lo que en general, mis artículos, sociales y económicos, y sin “mancha” de ideología alguna, son “amargos”; puesto que del asco que desde mozalbete y supe de política, ésta me lo enseñó así, puesto que “política de partido siempre es una enfermedad que termina en plaga destructiva por demás”. Todo ello me permite escribir libremente y decir lo que he dicho desde que desapareciera Franco y luego en “la dictadura” en que seguimos viviendo, mientras ésta no termine como ya parece, en una nueva tiranía, del tipo que sea; pues tiranía es toda la que no permite al ser humano manifestarse con toda la potencia que la propia Creación, le otorgó al nacer… y mejor corto aquí, este preámbulo de lo que hoy escribo, puesto que pienso seguir haciéndolo, y espero que con el mismo vigor o fuerza que en los cuarenta y cinco años que llevo haciéndolo y desde la muerte de Franco, ya que, “mis capacidades no carnales, han seguido creciendo y espero me permitan cumplir hasta mi muerte”, que afortunadamente para mí, ya no debe tardar mucho en llegar, puesto que, “ando ya en mis ochenta y tres agostos”.

                                Y como hoy cuando escribo es el uno de enero del incierto 2021 que nos obligan a vivir, los más necios políticos de todos los tiempos, los que infelizmente son los que hoy “mandan” en los destinos de nada menos que, casi ocho mil millones de, “los actuales monos humanos que poblamos el planeta llamado Tierra”.

                                Y como seguimos “presos” por los miedos y terrores que los políticos, nos han impuesto so pretexto del miedo, a la epidemia o pandemia del “virus chino”, que lo aprovechan para dominarnos con una impiedad tiránica, puesto que lo que estiman como remedio, va siendo y será, un arma mucho más letal que el citado virus, por cuanto la parálisis social y económica, producirá muchas más muertes y daños que “el regalo que nos hicieron los chinos”; ya que la destrucción de medios de vida y los consiguientes puestos de trabajo a reponer, son algo así, como si nos fijamos en cómo se derriba un viejo y grande edificio, en cuyo solar se pretende construir uno nuevo cuando limpien los cascotes… ¿Cuánto se tarda en volar la vieja obra y retirar los escombros y cuánto se tardará en realizar la nueva obra y que esta esté totalmente terminada y practicable en todas sus capacidades? Piensen y analicen “la metáfora”, para mí es más que suficiente, puesto que en este caso, es que, “ni saben lo que van a realizar en el solar desértico en que nos están situando a la humanidad.

                                Y no me digan que, “la humanidad ha avanzado muchísimo en elementos inteligentes en el tiempo en que yo he vivido”; puesto que todos los inventos que debieran haber ayudado al ser humano, en general, o se los apropiaron los tiranos o lo que conocemos como “el capital”; y el resultado es, “la nueva esclavitud del hombre convertido ya en un monigote apretabotones al servicio de la máquina dominante”. El hombre ha sido eliminado “como individuo”, que es su mayor riqueza; y que fue la que me permitió a mí mismo, “hacerme rico” en la dictadura-tiranía de Franco; puesto que en ella, el tirano y “sus lacayos”, no podían controlar los miles de caminos, que había libres para que cada cual, “se hiciera así mismo”, como muchos nos hicimos, no sólo ricos “en pesetas”, sino en saberes liberales e independientes, donde “la tiranía no llegaba sencillamente porque no había medios a su alcance”, pero hoy con la alta tecnología de que disponen, “las nuevas tiranías”, nos tienen, cómo y por ejemplo nos tienen, so pretexto a una epidemia, que no es lo mortal y exterminadora que nos hacen creer, pero que les permite fijarnos, hasta “la hora de mear o cagar”, so pretexto de que “nos salvan la vida”.

                                Y  no, no piensen que hay “políticas nuevas”; ya toda la política se basa en un solo fin, “el dominio total del ser humano”; y que este quede, o quedemos, como “un rebaño inmenso de carne a ordeñar o a llevar al matadero para luego ser troceada y que nos alimente a los que su destino y fin, pretenden sea el mismo”; cosa que ya otros escritores y en el pasado siglo, escribieron en obras inmortales, los escritores Aldos Husley y George Orwell entre otros y que sugiero lean… Amén.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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