Las Noticias de hoy 5 Septiembre 2020

Enviado por adminideas el Sáb, 05/09/2020 - 13:08

s

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 05 de septiembre de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

“Día de Oración y Ayuno por el Líbano”, convocado por el Papa

“Economía de Francisco” se celebrará en streaming en noviembre de 2020

Mensaje del Papa al 46º Foro ‘European House – Ambrosetti’

LA FE DE SANTA MARÍA: Francisco Fernandez Carbajal

“La Misa es acción trinitaria, no humana”: San Josemaria

Conocerle y conocerte (IX): No temas, que yo estoy contigo: Jon Borobia

Tema 1. La existencia de Dios: Giuseppe Tanzella-Nitti

 Significado y razón de ser de la vida humana: Antonio Borelli

COVID-19: Dilemas médicos y bioéticos: Justo Aznar y Julio Tudela

Domingo 6 de septiembre: La corrección fraterna

XXIII Domingo del tiempo ordinario.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 La Iglesia, ¿enseña o escucha? (II): Ernesto Juliá 

 Familia sostenible: Daniel Tirapu 

Educando hijos que tienen inteligencia espacial: Silvia del Valle Márquez

 Card. Parolin en ESOF2020: la fe ayuda a la ciencia a promover desarrollo humano: Devin Watkins

Cumplir con el compromiso de proteger la vida en todas las etapas: Domingo Martínez Madrid

​ ¡Qué ridículo es vivir para quedar bien!: Jesús D Mez Madrid

Y ENTONCES…VOLVERÈ: MAGUI DEL MAR 

 Esperanza frente al Coronavirus: Josefa Romo Garlito

 España en quiebra: “la casta” de “altas vacaciones”: Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

“Día de Oración y Ayuno por el Líbano”, convocado por el Papa

Cercanía con las víctimas

SEPTIEMBRE 04, 2020 12:13ROSA DIE ALCOLEAPAPA FRANCISCO

WhatsAppFacebook MessengerFacebookTwitterCompartir

Share this Entry

(zenit – 4 sept. 2020).- El Papa Francisco convoca hoy a todos al “Día Universal de Oración y Ayuno por el Líbano”, justamente un mes después de las devastadoras explosiones en el puerto de Beirut, capital del Líbano.

Francisco hizo un fuerte llamamiento a favor del Líbano, un país que ha sufrido la pérdida de 220 personas, 6.000 heridos y 300.000 desplazados –según los datos de Vatican News—dirigido a todos los fieles en la audiencia general del pasado miércoles, 2 de septiembre de 2020, junto a un sacerdote libanés.

En su discurso, el Pontífice anunció la visita del secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, como su “representante” en el Líbano para este día, con la intención de expresar su “cercanía y solidaridad”. Monseñor Parolin llegó a Beirut anoche y se reunió con los líderes religiosos en la catedral maronita de San Jorge. Luego presidió la misa en el santuario de Harissa, Nuestra Señora del Líbano.

En concreto, el Papa exhorta hoy a rezar “por las víctimas y sus familias”, así como por el Líbano “para que, con el compromiso de todos sus componentes sociales, políticos y religiosos, pueda afrontar este trágico y doloroso momento y, con la ayuda de la comunidad internacional, superar la grave crisis que atraviesa”.

Una oración de todas las confesiones

Con la intención de que esta sea una jornada universal, con una dimensión ecuménica, el Santo Padre invitó a que se unan “también a los hermanos y hermanas de otras confesiones y tradiciones religiosas a que se asocien a esta iniciativa” según “las formas que consideren más adecuadas, pero todos juntos”.

En este sentido, también el Papa nos llama a ayunar y a apoyar desde la caridad cristiana a los hermanos libaneses. “También estamos cerca con el compromiso concreto de la caridad, como en otras ocasiones similares”, señaló en la audiencia general celebrada esta semana en el patio de San Dámaso, en el Vaticano.

Llamados a la caridad

Desde Ayuda a la Iglesia Necesitada, como en otras muchas plataformas solidarias, han lanzado una campaña de emergencia por Beirut. La detonación devastó el área portuaria de la capital de Líbano y varios barrios cercanos, de población mayoritariamente cristiana, como Mar Maroun o Achrafieh.

Llegará el momento de la reconstrucción pero, mientras tanto, Ayuda a la Iglesia Necesitada se propone enviar, con esta campaña, una ayuda de emergencia de 250.000 euros para proveer de paquetes de alimentos a 5.880 familias afectadas por la explosión.

Tras la solicitud de ayuda del Papa Francisco, en el rezo del Ángelus, el pasado 9 de agosto, a la comunidad internacional, se anunció el compromiso de asignar 252,7 millones de euros en ayuda de urgencia para la población del Líbano, por parte de las Naciones Unidas, en colaboración con la Unión Europea y el Banco Mundial.

País en crisis

El Líbano, único país de Oriente Medio con una amplia presencia cristiana, estaba ya inmerso en una profunda crisis económica desde la guerra civil que tuvo lugar entre 1975 y 1990. A eso se sumó el desbordamiento del país ante el inmenso éxodo de refugiados sirios e iraquíes, muchos de ellos cristianos, que, en los últimos años, han huido de la guerra y del terrorismo de Daesh, reseña Ayuda a la Iglesia Necesitada.

En marzo de 2020, el coronavirus llegó a Líbano para complicar más aún la situación y, cinco meses después, la terrible explosión accidental de 2.750 toneladas de nitrato de amonio en la zona portuaria de Beirut.

Además, seis días después de la explosión, el Gobierno del Líbano presentó su dimisión, presionados por las protestas sociales surgidas en la capital del país. Se trata del segundo Gobierno que cae tras las protestas contra la clase política: el pasado octubre Saad Hariri también dimitió.

El primer ministro libanés, Hasan Diab, anunció que “los mecanismos de corrupción son más grandes que el Estado” y aseguró “dar un paso atrás” para “estar con la gente, para combatir con ella por el cambio. Por eso, anuncio hoy la renuncia de este Gobierno”.

“Economía de Francisco” se celebrará en streaming en noviembre de 2020

De forma presencial en 2021

SEPTIEMBRE 04, 2020 15:14ROSA DIE ALCOLEAJÓVENES

WhatsAppFacebook MessengerFacebookTwitterCompartir

Share this Entry

“Economía de Francisco”, el encuentro con jóvenes economistas convocado por el Papa Francisco y previsto para celebrarse en Asís en marzo de 2020, finalmente tendrá lugar virtualmente del 19 al 21 de noviembre de 2020, ha confirmado el director de comunicación del evento, el padre Enzo Fortunato.

“Dada la emergencia sanitaria en el mundo causada por la COVID-19”, el comité organizador ha decidido “celebrar el evento internacional totalmente en línea”, con enlaces en directo y en streaming con todos los miembros y oradores, explican en el comunicado, publicado este viernes, 4 de septiembre de 2020.

Participación del Papa

Asimismo, los organizadores anuncian la participación “virtual” del Santo Padre en el evento programado para 2020, y esperan que la próxima reunión, con presencia física de personas, se pueda celebrar en Asís el otoño de 2021, “cuando las condiciones de salud aseguren la participación de todos”, describen.

La organización del evento “Economía de Francisco” 2020 en versión online permitirá a todos los jóvenes inscritos participar en el encuentro en las mismas condiciones, compartir sus experiencias, trabajos, propuestas y reflexiones maduradas en estos meses en los 12 pueblos.

Nuevo programa en marcha

El Comité está trabajando para “crear un programa innovador, participativo y global”, indican, que preserve los elementos distintivos de la “Economía de Francisco” (trabajo en grupo, sesiones plenarias y paralelas con oradores principales, espiritualidad franciscana, actuaciones artísticas, exposiciones) “enriqueciéndolo con las oportunidades y los lenguajes que ofrece el modo digital del evento”.

“Economía de Francisco” es un movimiento de jóvenes con rostros, personalidades, ideas que se mueve y vive en todo el mundo por una economía más justa, inclusiva y sostenible y para dar un alma a la economía del mañana. El mundo necesita la creatividad y el amor de los participantes que, como artesanos del futuro, están tejiendo la Economía de Francisco, entre el ya y el todavía no.

 

 

Mensaje del Papa al 46º Foro ‘European House – Ambrosetti’

Celebrado del 4 al 5 de septiembre

SEPTIEMBRE 04, 2020 14:32LARISSA I. LÓPEZPAPA FRANCISCO

WhatsAppFacebook MessengerFacebookTwitterCompartir

Share this Entry

(zenit – 4 sept. 2020).– El Papa Francisco ha enviado hoy un mensaje a los participantes del 46º Foro de European House – Ambrosetti, celebrado en Villa d’Este, Cernobbio, Italia, del 4-5 de septiembre de 2020).

El Foro de European House – Ambrosetti, es un evento anual de alcance y prestigio internacional organizado por dicha organización. Este año, la edición se titula “Inteligencia en el Mundo, Europa e Italia”.

Desde 1975, jefes de Estado y de Gobierno, altos representantes de las instituciones europeas, ministros, premios Nobel, empresarios, directivos y expertos de todo el mundo se reúnen cada año para debatir cuestiones de actualidad de gran repercusión para la economía y la sociedad mundial en su conjunto.

Nadie se salva solo

En su discurso, el Santo Padre ha señalado que la pandemia “nos ha enseñado que ninguno de nosotros se salva solo”, que la vulnerabilidad de la condición humana nos convierte en “una familia” y nos ha permitido ver con claridad “que cada una de nuestras decisiones personales afecta a la vida de nuestros semejantes, de los que viven al lado y de los que están en lugares distantes del mundo”.

Igualmente, Francisco remarca que “este tiempo de prueba” nos ha enseñado “una serie de lecciones”: Nos ha mostrado la grandeza de la ciencia, pero también sus límites. Ha puesto en tela de juicio la escala de valores que pone el dinero y el poder por encima de todo. Obligándonos a quedarnos juntos en casa, padres e hijos, jóvenes y viejos, nos ha hecho una vez más conscientes de las alegrías y dificultades de nuestras relaciones. Nos ha hecho abstenernos de lo superfluo y concentrarnos en lo esencial”.

Del mismo modo, en esta situación, “la economía adquiere una importancia aún mayor, debido a su estrecha conexión con las situaciones concretas de la vida de los hombres y mujeres”. Esta debe convertirse “en la expresión de un cuidado y una preocupación que no excluya, sino que trate de incluir, que no rebaje, sino que trate de elevar y dar vida. Un cuidado y una preocupación que se niegue a sacrificar la dignidad humana a los ídolos de las finanzas, que no dé lugar a la violencia y la desigualdad, y que utilice los recursos financieros no para dominar sino para servir (cf. Evangelii Gaudium, 53-60)”.

Momento de discernimiento

El Papa apunta también que la humanidad entera sigue experimentando que “la ciencia y la tecnología han demostrado ser insuficientes por sí mismas” y que “lo que se ha revelado decisivo, en cambio, ha sido el derroche de generosidad y coraje que han demostrado tantas personas”.

Esto, considera “debería estimularnos a ir más allá del paradigma tecnocrático, entendido como una forma única o dominante de abordar los problemas” y que es necesario desarrollar otra forma de pensar “que pueda ampliar nuestra mirada y guiar la tecnología al servicio de un modelo de desarrollo diferente, más sano, más humano, más social y más integral”.

“El presente es un momento de discernimiento a la luz de los principios de la ética y el bien común, en aras de la recuperación deseada por todos”, subraya el Pontífice, y recuerda que para ello “son necesarias dos cosas, la conversión y la creatividad”.

Conversión ecológica y creatividad

“Necesitamos experimentar una conversión ecológica para frenar nuestro ritmo inhumano de consumo y producción y aprender una vez más a entender y contemplar la naturaleza”, para “reconectarnos con el mundo que nos rodea”, apunta en este sentido. Y habla también de trabajar por “una reorientación ecológica de nuestra economía, sin ceder a las presiones del tiempo y de los procesos humanos y tecnológicos, sino volviendo a relaciones que son experimentadas, no consumidas.”

Del mismo modo, el Obispo de Roma invita a ser creativos “ideando nuevas formas de perseguir el bien común”. Una creatividad que “solo puede provenir de la apertura al aliento del Espíritu, que nos inspira a intentar nuevas, oportunas e incluso audaces decisiones, como hombres y mujeres capaces de dar forma a ese desarrollo humano integral al que todos aspiramos”.

Para el Santo Padre, esta conversión y creatividad implican necesariamente “la formación y el estímulo de la próxima generación de economistas y empresarios”, razón por la que les ha invitado a reunirse del 19 al 21 de noviembre próximo en Asís, para el evento “La economía de Francisco”.

Liderazgo de Europa

Finalmente, expresa que “ahora más que nunca, Europa está llamada a mostrar su liderazgo en un esfuerzo creativo para salir del cerco del paradigma tecnocrático aplicado a la política y la economía. Este esfuerzo creativo debe ser de solidaridad, el único antídoto contra el virus del egoísmo, un virus mucho más potente que la COVID-19”.

A continuación, sigue el mensaje que el Papa Francisco ha enviado a los participantes en el Foro European House – Ambrosetti» (Villa d’Este, Cernobbio, 4-5 de septiembre de 2020).

***

Mensaje del Santo Padre

Señoras y señores,

Un caluroso saludo a todos los que participan en el Foro de European House-Ambrosetti. Vuestros debates de este año tratan temas importantes que afectan a la sociedad, la economía y la innovación: temas que exigen esfuerzos extraordinarios para hacer frente a los desafíos creados o agravados por la actual emergencia médica, económica y social.

La experiencia de la pandemia nos ha enseñado que ninguno de nosotros se salva solo. Hemos experimentado de primera mano la vulnerabilidad de la condición humana que nos pertenece y que hace de nosotros una familia. Hemos llegado a ver más claramente que cada una de nuestras decisiones personales afecta a la vida de nuestros semejantes, de los que viven al lado y de los que están en lugares distantes del mundo. La marcha de los acontecimientos nos ha obligado a reconocer que nos pertenecemos unos a otros, como hermanos y hermanas que habitan en una casa común. No habiendo sido capaces de mostrar solidaridad en la riqueza y en el intercambio de recursos, hemos aprendido a experimentar la solidaridad en el sufrimiento.

Culturalmente, este tiempo de prueba nos ha enseñado una serie de lecciones. Nos ha mostrado la grandeza de la ciencia, pero también sus límites. Ha puesto en tela de juicio la escala de valores que pone el dinero y el poder por encima de todo. Obligándonos a quedarnos juntos en casa, padres e hijos, jóvenes y viejos, nos ha hecho una vez más conscientes de las alegrías y dificultades de nuestras relaciones. Nos ha hecho abstenernos de lo superfluo y concentrarnos en lo esencial. Ha derribado los tambaleantes pilares que sostenían un determinado modelo de desarrollo. Ante un futuro que parece incierto y lleno de desafíos, sobre todo en el plano social y económico, nos ha empujado a dedicar este tiempo a discernir lo que es duradero de lo que es fugaz, lo que es necesario de lo que no lo es.

En esta situación, la economía -la economía en su significado humano más profundo como el gobierno de nuestro hogar terrenal- adquiere una importancia aún mayor, debido a su estrecha conexión con las situaciones concretas de la vida de los hombres y mujeres. La economía debe convertirse en la expresión de un cuidado y una preocupación que no excluya, sino que trate de incluir, que no rebaje, sino que trate de elevar y dar vida. Un cuidado y una preocupación que se niegue a sacrificar la dignidad humana a los ídolos de las finanzas, que no dé lugar a la violencia y la desigualdad, y que utilice los recursos financieros no para dominar sino para servir (cf. Evangelii Gaudium, 53-60). Porque el verdadero beneficio proviene de los tesoros accesibles a todos. “Lo que verdaderamente poseo es lo que puedo ofrecer a los demás” (cf. Audiencia general, 7 de noviembre de 2018).

En esta tragedia, que la humanidad entera sigue experimentando, la ciencia y la tecnología han demostrado ser insuficientes por sí mismas. Lo que se ha revelado decisivo, en cambio, ha sido el derroche de generosidad y coraje que han demostrado tantas personas. Esto debería estimularnos a ir más allá del paradigma tecnocrático, entendido como una forma única o dominante de abordar los problemas. Este paradigma, nacido de una mentalidad que buscaba el dominio del mundo natural, se basaba en el supuesto erróneo de que “existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de las manipulaciones de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos” (Cf. CONSEJO PONTIFICIO PARA LA JUSTICIA Y LA PAZ, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 463; cf. Laudato Si’, 106). Donde la naturaleza y, todavía más, las personas están implicadas, se necesita otra forma de pensar, que pueda ampliar nuestra mirada y guiar la tecnología al servicio de un modelo de desarrollo diferente, más sano, más humano, más social y más integral.

El presente es un momento de discernimiento a la luz de los principios de la ética y el bien común, en aras de la recuperación deseada por todos. San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, emplea frecuentemente el término “discernimiento” en sus escritos, inspirándose en la gran tradición sapiencial de la Biblia y, sobre todo, en la enseñanza de Jesús de Nazaret. Cristo exhortó a todos los que le escucharon, y a nosotros hoy, a no detenerse en lo externo, sino a discernir sabiamente los signos de los tiempos. Para ello, son necesarias dos cosas, la conversión y la creatividad.

Necesitamos experimentar una conversión ecológica para frenar nuestro ritmo inhumano de consumo y producción y aprender una vez más a entender y contemplar la naturaleza. Reconectarnos con el mundo que nos rodea. Trabajar por una reorientación ecológica de nuestra economía, sin ceder a las presiones del tiempo y de los procesos humanos y tecnológicos, sino volviendo a relaciones que son experimentadas, no consumidas.

También estamos llamados a ser creativos, como los artesanos, ideando nuevas formas de perseguir el bien común. Esa creatividad sólo puede provenir de la apertura al aliento del Espíritu, que nos inspira a intentar nuevas, oportunas e incluso audaces decisiones, como hombres y mujeres capaces de dar forma a ese desarrollo humano integral al que todos aspiramos. La creatividad de un amor que pueda devolver un significado al presente, para abrirlo a un futuro mejor.

Esta conversión y creatividad implican necesariamente la formación y el estímulo de la próxima generación de economistas y empresarios. Por esta razón, les he invitado a reunirse del 19 al 21 de noviembre próximo en Asís, la ciudad del joven san Francisco, que se despojó de todo “para elegir a Dios como brújula de su vida, haciéndose pobre con los pobres, hermano de todos. Su decisión de abrazar la pobreza dio lugar también a una visión de la economía que sigue siendo muy actual”(Carta para el evento “La economía de Francisco”, dirigida a los jóvenes economistas y empresarios de todo el mundo, 1 de mayo de 2019). Es importante invertir en los jóvenes que serán los protagonistas de la economía del mañana, formar hombres y mujeres preparados para ponerse al servicio de la comunidad y la creación de una cultura del encuentro. La economía de hoy, y los jóvenes y los pobres de nuestro mundo, tienen necesidad, sobre todo, de vuestra humanidad y de vuestra respetuosa y humilde fraternidad, y sólo después de vuestro dinero (cf. Laudato Si’, 129; Discurso a los participantes en el Encuentro “Economía de la Comunión”, 4 de febrero de 2017).

Los trabajos de vuestro Foro prevén también la elaboración de un programa para Europa. Han transcurrido 70 años desde la Declaración Schuman del 9 de mayo de 1950, que allanó el camino para la actual Unión Europea. Ahora más que nunca, Europa está llamada a mostrar su liderazgo en un esfuerzo creativo para salir del cerco del paradigma tecnocrático aplicado a la política y la economía. Este esfuerzo creativo debe ser de solidaridad, el único antídoto contra el virus del egoísmo, un virus mucho más potente que la COVID-19. En aquel entonces, la preocupación era la solidaridad en la producción; hoy en día, la solidaridad debe extenderse a un bien más preciado: la persona humana. La persona humana debe ocupar el lugar que le corresponde en el centro de nuestras políticas educativas, sanitarias, sociales y económicas. Las personas deben ser acogidas, protegidas, acompañadas e integradas cuando llaman a nuestras puertas, buscando un futuro de esperanza.

Vuestras reflexiones también se concentrarán en la ciudad del futuro. No es casualidad que, en la Biblia, el destino de toda la humanidad se cumpla en una ciudad, la Jerusalén celestial descrita por el Libro del Apocalipsis (Capítulos 21-22). Como su nombre indica, es una ciudad de paz, cuyas puertas están siempre abiertas a todos los pueblos; una ciudad construida para la gente, hermosa y resplandeciente: una ciudad de abundantes fuentes y árboles; una ciudad acogedora donde ya no hay enfermedad ni muerte. Esta elevada visión puede movilizar las mejores energías de la humanidad para la construcción de un mundo mejor. Os pido que no bajéis la mirada, sino que persigáis altos ideales y grandes aspiraciones.

Espero que estos días de reflexión y discusión sean fructíferos, que contribuyan a nuestro camino común proporcionando orientación en medio del estruendo de tantas voces y mensajes, y que se preocupen de que nadie se pierda en el camino. Os insto a que os esforcéis por desarrollar nuevas formas de entender la economía y el progreso, a que combatáis toda forma de marginación, a que propongáis nuevos estilos de vida y a que deis voz a los que no la tienen.

Concluyo ofreciéndoos mis mejores deseos con las palabras del salmista: “¡La dulzura del Señor sea con nosotros! ¡Confirma tú la acción de nuestras manos!” (Salmos 90:17)

Roma, San Juan de Letrán, 27 de agosto de 2020

 

 

LA FE DE SANTA MARÍA

— El sábado, un día dedicado a la Virgen. Honrarla especialmente y meditar sus virtudes.

— La obediencia de la fe.

— Vida de fe de Santa María.

I. Hoy, sábado, es un día apropiado para que meditemos la vida de fe de la Virgen y le pidamos su ayuda para crecer más y más en esta virtud teologal. Desde los primeros siglos, los cristianos han dedicado este día de la semana a honrar de modo muy particular a Nuestra Señora. Algunos teólogos, antiguos y recientes, señalan razones de conveniencia para honrar en este día a nuestra Madre del Cielo. Entre otras, porque el sábado fue para Dios el día de descanso, y la Virgen fue aquella en la que –como escribe San Pedro Damián– «por el misterio de la Encarnación, Dios descansó como en un lecho sacratísimo»1; el sábado es también preparación y camino del domingo, símbolo y signo de la fiesta del Cielo, y la Virgen Santísima es la preparación y el camino hacia Cristo, puerta de la felicidad eterna2. Santo Tomás señala que dedicamos el sábado a nuestra Madre porque «conservó en ese día la fe en el misterio de Cristo mientras Él estaba muerto»3. Y además está el argumento de amor: los cristianos necesitamos un día particular para honrar a Santa María.

Desde muy antiguo, en iglesias, capillas, ermitas y oratorios se reza o se canta la Salve, u otras preces marianas, en la tarde del sábado. Y muchos cristianos procuran esmerarse este día en honrar a la Reina del Cielo: escogen una jaculatoria para repetírsela muchas veces en el día, hacen una visita a alguna persona enferma o sola o necesitada, ofrecen una mortificación que marca ese día mariano, acuden a rezar a alguna ermita o iglesia dedicada a la Virgen, ponen más atención en las oraciones que le dirigen: Santo Rosario, Ángelus o Regina Coeli, la Salve...

Existen muchas devociones marianas, y el cristiano no tiene por qué vivirlas todas, pero «no posee la plenitud de la fe quien no vive alguna de ellas, quien no manifiesta de algún modo su amor a María.

»Los que consideran superadas las devociones a la Virgen Santísima, dan señales de que han perdido el hondo sentido cristiano que encierran, de que han olvidado la fuente de donde nacen: la fe en la voluntad salvadora de Dios Padre, el amor a Dios Hijo que se hizo realmente hombre y nació de una mujer, la confianza en Dios Espíritu Santo que nos santifica con su gracia»4.

«Si buscas a María, encontrarás “necesariamente” a Jesús, y aprenderás –siempre con mayor profundidad– lo que hay en el Corazón de Dios»5. Consideremos cómo vivimos el sábado habitualmente, y si tenemos específicos detalles de cariño hacia la Virgen.

II. Busquemos hoy a Nuestra Señora meditando su fe grande, mayor que la de cualquier otra criatura. Antes de que el Ángel anunciara a la Virgen que había sido elegida para ser la Madre de Dios, Ella meditaba la Sagrada Escritura y profundizaba en su conocimiento como nunca lo hizo otra inteligencia humana. Su entendimiento, que nunca había estado afectado por los daños del pecado, y además esclarecido por la fe y los dones del Espíritu Santo, meditaría con hondura las profecías referentes al Mesías. Esta luz divina, y su amor sin límites a Dios y a los hombres, le hacían anhelar y clamar por la venida del Salvador con mayor vehemencia que los Patriarcas y todos los justos que la habían precedido. Y el Señor se complacía en esa oración llena de fe y de esperanza. Ella, con esa oración, daba más gloria a Dios que el universo entero con todas las demás criaturas.

Cuando llegó la plenitud de los tiempos, bajo la mirada amorosa de la Santísima Trinidad, ante la expectación de los ángeles del Cielo, la Virgen recibe la embajada del Ángel: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres6. Narra San Lucas que la Virgen se turbó al escuchar el mensaje del Ángel, y se puso a considerar qué significaría tal salutación7. En su alma nada se resiste, nada se opone, todo está abierto a la acción directa de Dios. En Ella no hay limitación alguna al querer divino. Dios había preparado su corazón llenándola de gracia, y su libre cooperación a estos dones la convierte en buena tierra para recibir la semilla divina. Inmediatamente prestó su asentimiento pleno, abandonada en el Señor: fiat mihi secundum verbum tuum, hágase en mí según tu palabra.

«En la Anunciación María se ha abandonado en Dios completamente, manifestando “la obediencia de la fe” a aquel que le hablaba a través de su mensajero y prestando “el homenaje del entendimiento y de la voluntad” (Const. Dei Verbum, 5). Ha respondido, por tanto, con todo su “yo” humano, femenino, y en esta respuesta de fe estaban contenidas una cooperación perfecta con “la gracia de Dios que previene y socorre” y una disponibilidad perfecta a la acción del Espíritu Santo, que “perfecciona constantemente la fe por medio de sus dones” (Ibídem, 5; cfr. Const. Lumen gentium, 56)»8. En la Anunciación tiene lugar el momento culminante de la fe de María: tiene realidad lo que tantas veces había meditado en la intimidad de su corazón; «pero es además el punto de partida, de donde inicia todo su “camino hacia Dios”, todo su camino de fe»9.

Esta es la primera consecuencia de la fe de Santa María en su vida: una plena obediencia a los planes de Dios, que Ella ve con especial hondura. Mirando a nuestra Madre del Cielo vemos nosotros si la fe nos mueve a llevar a cabo la voluntad de Dios, sin poner límites; a querer lo que Él quiere, cuando quiera y del modo que quiera. Examinemos cómo aceptamos las contrariedades normales de la jornada, cómo amamos la enfermedad, el dolor, los planes que hemos de cambiar por circunstancias imprevistas, el fracaso, todo aquello que es contrario a los propios planes o modos de actuar... Pensemos si realmente los resultados positivos y también estas realidades penosas o difíciles de llevar nos santifican, o si, por el contrario, nos alejan del Señor.

III. La vida de Nuestra Señora no fue fácil. No le fueron ahorradas pruebas y dificultades, pero su fe saldrá siempre victoriosa y fortalecida, convirtiéndose en modelo para todos nosotros. «Como Madre, enseña; y, también como Madre, sus lecciones no son ruidosas. Es preciso tener en el alma una base de finura, un toque de delicadeza, para comprender lo que nos manifiesta, más que con promesas, con obras.

»Maestra de fe. ¡Bienaventurada tú, que has creído! (Lc 1, 45), así la saluda Isabel, su prima, cuando Nuestra Señora sube a la montaña para visitarla. Había sido maravilloso aquel acto de fe de Santa María: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra (Lc 1, 38). En el Nacimiento de su Hijo contempla las grandezas de Dios en la tierra: hay un coro de ángeles, y tanto los pastores como los poderosos de la tierra vienen a adorar al Niño. Pero después la Sagrada Familia ha de huir a Egipto, para escapar de los intentos criminales de Herodes. Luego, el silencio: treinta largos años de vida sencilla, ordinaria, como la de un hogar más de un pequeño pueblo de Galilea»10.

En los años de Nazaret brilla en silencio la fe de la Virgen. El Hijo que Dios le ha dado es un niño que crece y se desarrolla como el resto de los seres humanos, que aprende a hablar, a caminar y a trabajar como los demás. Pero sabe que aquel niño es el Hijo de Dios, el Mesías esperado durante siglos. Cuando lo contempla inerme en sus brazos, sabe que es el Omnipotente. Sus relaciones con Él están llenas de amor, porque es su hijo, y de respeto, porque es su Dios. Cuando salen de su boca las primeras palabras entrecortadas, lo mira como a la Sabiduría infinita; cuando lo ve entretenido en sus juegos de niño, o fatigado –después de una jornada de trabajo junto a José, cuando ya es un adolescente–, reconoce en Él al Creador del cielo y de la tierra.

La Virgen actualizaba su fe en los pequeños sucesos de los días normales; se encendía en el trato íntimo con Jesús, y fue creciendo de día en día con esa oración continua que era la relación permanente con su Hijo, enfocando con visión sobrenatural los pequeños y grandes acontecimientos de su vida, santificando «lo más menudo, lo que muchos consideran erróneamente como intrascendente y sin valor: el trabajo de cada día, los detalles de atención hacia las personas queridas, las conversaciones y las visitas con motivo de parentesco o de amistad»11.

La fe de Santa María alcanzó su punto culminante iuxta crucem Iesu. Sin palabras, con su sola presencia en el Calvario por designio divino12, manifiesta que la luz de la fe alumbra con esplendor incomparable en su corazón.

Toda la vida de María fue una obediencia a la fe. Contemplándola se comprende que «creer quiere decir “abandonarse” en la verdad misma de la palabra de Dios viviente, sabiendo y reconociendo humildemente “¡cuán insondables son sus designios e inescrutables sus caminos!” (Rom 11, 33). María, que por la eterna voluntad del Altísimo se ha encontrado, puede decirse, en el centro mismo de aquellos “inescrutables caminos” y de los “insondables designios” de Dios, se conforma a ellos en la penumbra de la fe, aceptando plenamente y con corazón abierto todo lo que está dispuesto en el designio divino»13.

«Nos falta fe. El día en que vivamos esta virtud –confiando en Dios y en su Madre–, seremos valientes y leales. Dios, que es el Dios de siempre, obrará milagros por nuestras manos.

»—¡Dame, oh Jesús, esa fe, que de verdad deseo! Madre mía y Señora mía, María Santísima, ¡haz que yo crea!»14, que sepa enfocar y dirigir todos los acontecimientos con una fe serena e inconmovible.

1 San Pedro Damián, Opúsculo 33, De bono sufragiorum, PL 145, 566. — 2 Cfr. G. Roschini, La Madre de Dios, Madrid 1958, vol. II, p. 596. — 3 Santo Tomás, Sobre los mandamientos, en Escritos de Catequesis, p. 239. — 4 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 142. — 5 ídem, Forja, n. 661. — 6 Lc 1, 28. — 7 Lc 1, 29. — 8 Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 13. — 9 Ibídem, 14. — 10 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 284. — 11 ídem, Es Cristo que pasa, 148. — 12 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 58. — 13 Juan Pablo II, o. c., 14. — 14 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 235.

 

“La Misa es acción trinitaria, no humana”

¿No es raro que muchos cristianos, pausados y hasta solemnes para la vida de relación (no tienen prisa), para sus poco activas actuaciones profesionales, para la mesa y para el descanso (tampoco tienen prisa), se sientan urgidos y urjan al Sacerdote, en su afán de recortar, de apresurar el tiempo dedicado al Sacrificio Santísimo del Altar? (Camino, 530)

5 de septiembre

La Misa ‑insisto‑ es acción divina, trinitaria, no humana. El sacerdote que celebra sirve al designio del Señor, prestando su cuerpo y su voz; pero no obra en nombre propio, sino in persona et in nomine Christe, en la Persona de Cristo, y en nombre de Cristo.

El amor de la Trinidad a los hombres hace que, de la presencia de Cristo en la Eucaristía, nazcan para la Iglesia y para la humanidad todas las gracias. Este es el sacrificio que profetizó Malaquías: desde la salida del sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece a mi nombre un sacrificio humeante y una oblación pura. Es el Sacrificio de Cristo, ofrecido al Padre con la cooperación del Espíritu Santo: oblación de valor infinito, que eterniza en nosotros la Redención, que no podían alcanzar los sacrificios de la Antigua Ley. (Es Cristo que pasa, 86)

 

Conocerle y conocerte (IX): No temas, que yo estoy contigo

A lo largo de nuestra vida de oración también aparecerán dificultades o dudas. Hay muchas razones para pensar que en esos momentos Dios está especialmente cerca.

VIDA ESPIRITUAL03/09/2020

Aproximadamente seis siglos antes del nacimiento de Jesús, el pueblo judío se encontraba dominado por Babilonia. Muchos habían sido llevados prisioneros a tierra extranjera. Las promesas antiguas parecían desvanecerse. La tentación de pensar que todo había sido un engaño era muy próxima. En este contexto, surgen textos proféticos sobre la liberación del pueblo y, especialmente, oráculos de mucha hondura espiritual en los que Dios nos manifiesta su cercanía en todo momento. «No temas», repite una y otra vez: «Si atravesaras por aguas, estaría contigo; si por ríos, no te anegarían. Si caminaras por el fuego, no te quemaría, ni te abrasarían las llamas» (Is 43,1-2). Y continúa más adelante: «No temas, que yo estoy contigo (…). Traedme a mis hijos desde lejos y a mis hijas desde los confines de la tierra» (Is 43,5-6).

Un estribillo constante

En el Nuevo Testamento, como es lógico, no desaparece esa llamada a confiar en Dios, no cesa ese consuelo en medio de las inquietudes de la vida. Algunas veces el Señor se sirve de sus ángeles, como cuando se dirige a Zacarías, esposo de santa Isabel, el día en que entró a ofrecer incienso al santuario; eran ya un matrimonio anciano y no habían podido tener hijos hasta ese momento. «No temas, porque tu oración ha sido oída» (Lc 1,13), le dice el ángel. Los mensajeros de Dios habían llevado un anuncio similar tanto a san José cuando no sabía si recibir o no a María en su casa (cfr. Mt 1,20), como a los pastores cuando se atemorizaron al saber que Dios quería que fueran los primeros en adorar al niño Jesús recién nacido (cfr. Lc 2,10). Esta y otras muchas ocasiones son una muestra de que el Señor siempre quiere acompañarnos en las decisiones importantes de nuestra existencia.

DIOS SIEMPRE HA QUERIDO OFRECERNOS CONSUELO EN MEDIO DE LA INCERTIDUMBRE.

Pero no solo los profetas y los ángeles son portadores de ese «no temas». Cuando el mismo Dios se hizo hombre, fue él quien personalmente continuó con ese estribillo en medio de los caminos de la vida de quienes le rodeaban. Con aquellas mismas palabras, por ejemplo, Jesús anima a sus oyentes a no dejarse invadir por la incertidumbre del alimento o del vestido, sino a preocuparse sobre todo por su alma (cfr. Mt 10,31); también Cristo quiere llevar paz al jefe de la sinagoga que había perdido a su hija pero no había perdido su fe (cfr. Mt 5,36), dar sosiego a sus apóstoles cuando, después de una noche de tormenta, lo ven acercarse caminando sobre las aguas (cfr. Jn 6,19), o tranquilizar a los tres –Pedro, Juan y Santiago– que vieron su gloria en el Tabor (cfr. Mt 17,7). Dios busca siempre salir al paso de ese temor, natural ante las manifestaciones ordinarias o extraordinarias de sus acciones.

También san Josemaría notaba esa reacción divina al recordar un acontecimiento especial en su vida interior. Concretamente cuando un día de verano del año 1931, mientras celebraba la santa Misa, comprendió de un modo especialmente claro que son los hombres y mujeres corrientes quienes levantarían la cruz de Cristo en todas las actividades humanas. «Ordinariamente, ante lo sobrenatural, tengo miedo. Después, viene el ne timeas!, soy Yo»[1]. Ese temor no se da solamente ante esas acciones singulares de la gracia. Se presenta también, de diversas maneras, en la vida cristiana ordinaria; por ejemplo, cuando Dios nos hace vislumbrar la grandeza de su amor y de su misericordia, cuando comprendemos un poco mejor la profundidad de su entrega en la cruz y en la Eucaristía, o cuando experimentamos la invitación a seguirle más de cerca... y nos inquieta qué consecuencias pueden tener esas gracias en nuestra vida.

Más fuerte que cualquier duda

La oración, mientras estemos en la tierra, es un combate[2]. Resulta dramático que los deseos más nobles del corazón humano –como puede ser vivir en comunicación con nuestro propio creador– hayan sido parcialmente desfigurados y desviados por el pecado. Nuestros anhelos de amistad, amor, belleza, verdad, felicidad o paz están unidos, en nuestra situación actual, al esfuerzo por superar errores, a la dificultad para vencer algunas resistencias. Y esa condición general de la vida humana se da también en la relación con el Señor.

EL EMPEÑO DE JESÚS POR TRAERNOS SU PAZ ES MÁS FUERTE QUE NUESTRAS DEBILIDADES

En los inicios de la vida de piedad, muchos se asustan al pensar que no saben hacer oración, o se confunden ante los fracasos, las inconstancias y el desorden que pueden acompañar el inicio de cualquier tarea. Se intuye, entonces, que acercarse al Señor significa toparse con la Cruz; no debe sorprender que aparezcan el dolor, la soledad, las contradicciones[3]. Se teme también, con el pasar de los años, que el Señor permita pruebas y oscuridades que exijan más de lo que podemos ofrecer. O se mira con nerviosismo la posibilidad de que nos invada la rutina y, al final, tengamos que conformarnos con una mediocre relación con Dios.

Esas palabras –«no temas»– que escucharon Zacarías, José, los pastores, Pedro, Juan, Santiago y tantos otros también se dirigen a cada uno de nosotros a lo largo de toda nuestra vida. Nos recuerdan que, en la vida de la gracia, lo decisivo no es lo que hacemos sino lo que obra el Señor. «La oración es una tarea conjunta de Jesucristo y de cada uno de nosotros»[4] en la que el protagonista principal no es la criatura, que procura estar atenta a la acción de Dios, sino el Señor y su acción en el alma. Esto lo entendemos con facilidad cuando Dios nos abre nuevos horizontes, cuando despierta sentimientos de agradecimiento o nos invita a emprender senderos de santidad… Pero esa misma confianza debería continuar presente cuando aparecen las dificultades, cuando sentimos nuestra pequeñez y parece que se cierra la oscuridad a nuestro alrededor.

«Soy yo, no temáis». Jesús, así como entendía las dificultades, confusiones, miedos y dudas de aquellos que querían seguirle, lo sigue haciendo con cada uno de nosotros. Nuestro empeño por vivir a su lado es siempre menor que el suyo por tenernos cerca. Es él quien está empeñado en que seamos felices y es lo suficientemente fuerte para lograr ese designio suyo, contando incluso con nuestras fragilidades.

Disposiciones que ayudan a orar

Por nuestra parte, tenemos que hacer lo posible por entrar en auténticos caminos de oración. Aunque la conversación con los demás parezca espontánea o natural, en realidad aprendimos a hablar –y descubrimos las actitudes elementales del diálogo– con ayuda de otros, muy lentamente. Lo mismo ocurre en el trato con Dios, porque «la oración debe prender poco a poco en el alma, como la pequeña semilla que se convertirá más tarde en árbol frondoso»[5]. Y por eso es comprensible que los discípulos hayan pedido a Jesús que les enseñase a orar (Cfr. Lc 12,1).

Entre esas actitudes fundamentales para entrar en una vida de oración están la fe y la confianza, la humildad y la sinceridad. Cuando oramos con una equivocada disposición –por ejemplo, cuando no queremos revisar lo que nos aleja de Dios o cuando no estamos dispuestos a renunciar a nuestra autosuficiencia– corremos el riesgo de hacer estéril la oración. Es verdad que con frecuencia esas actitudes erróneas son inconscientes. También, si perseguimos un modelo erróneo de eficacia para nuestra oración, tan frecuente en nuestra cultura, es fácil que caigamos en la trampa de medir nuestra relación con el Señor solamente por los resultados que se perciben y que, a la larga, nos cueste encontrar tiempo para rezar.

CONVIENE CONSTRUIR NUESTRA ORACIÓN SOBRE UNAS BUENAS DISPOSICIONES PERSONALES Y ALGUNAS CLARAS VERDADES DE FE

De entre esas disposiciones íntimas para orar, son singularmente esenciales las que se refieren a la confianza en el Señor. A pesar de tener buena voluntad, ciertas lagunas en la formación llevan a no pocas personas a vivir con una noción equivocada de Dios y de sí mismas. Unas veces pueden imaginar que Dios es un juez rígido, que exige una conducta perfecta; otras veces pueden pensar que hemos de recibir lo que pedimos tal y como lo queremos nosotros; o que los pecados son una barrera insalvable para alcanzar un trato sincero con el Señor. Aunque pueda parecer obvio, necesitamos construir nuestra vida de oración sobre el cimiento seguro de algunas verdades nucleares de la fe. Por ejemplo, que Dios es un Padre amoroso que se goza en nuestro trato; que la oración es siempre eficaz porque él atiende nuestras súplicas aunque sus caminos no sean los nuestros; o que nuestras ofensas son precisamente ocasión para acercarnos de nuevo a nuestro salvador.

Regalar a Dios nuestras dificultades

«¿Que no sabes orar? –Ponte en la presencia de Dios, y en cuanto comiences a decir: “Señor, ¡que no sé hacer oración!...”, está seguro de que has empezado a hacerla»[6]. Como hizo con los apóstoles, el Señor nos va enseñando poco a poco a crecer en esas actitudes íntimas, si no nos escondemos en el monólogo interior ni en una oración anónima, ajena a nuestros deseos y preocupaciones reales[7].

Como les ocurría a ellos, nuestra relación con el Señor avanza en medio de las propias debilidades. La falta de tiempo, las distracciones, el cansancio o la rutina son habituales en la oración, de modo similar a como se dan también en las relaciones humanas. A veces esto exige cuidar el orden, vencer la pereza, situar lo importante por encima de lo urgente. Otras veces requiere realismo para ajustar con finura los momentos dedicados al Señor, como tiene que hacer una madre de familia que no puede desentenderse de sus hijos pequeños en ningún momento. Sabemos que, en ocasiones, «en la oración hace falta una atención difícil de encauzar»[8]. Nos dispersan las preocupaciones, las tareas pendientes, los estímulos de las pantallas. Y lo malo de todo esto es que puede confundir nuestro propio mundo interior: surgen las heridas del amor propio, las comparaciones, los sueños y fantasías, los resentimientos o los recuerdos de cualquier clase. Podemos experimentar que, a pesar de sabernos en la presencia de Dios, «bullen en la cabeza los asuntos en los momentos más inoportunos»[9].

Nos afecta también, como es lógico, el cansancio físico: «El trabajo rinde tu cuerpo y no puedes hacer oración»[10]. Nos puede servir de consuelo recordar que la fatiga también adormece a los apóstoles en la gloria del Tabor (Lc 9,32) o en la angustia de Getsemaní (Lc 22,45). Y, además del cansancio físico, en nuestra cultura es frecuente una clase de cansancio interior que nace de la ansiedad en las tareas, de la presión en la profesión y en las relaciones sociales, o de la incertidumbre ante el futuro… y que este estado interior puede aumentar la dificultad para meditar con serenidad.

El Señor entiende bien –de hecho, mucho mejor que nosotros– esas dificultades. Por eso, aunque nos hagan sufrir porque desearíamos un trato más delicado con él, muchas veces «no importa... si no consigues concentrarte y recogerte»[11]. Podemos intentar hablar con Jesús precisamente de esos asuntos, noticias, personas o recuerdos que ocupan nuestra imaginación. A Dios le interesa todo lo nuestro, por trivial o insignificante que parezca. Y, con frecuencia, nos ayudará a valorar esos asuntos, personas o reacciones de otro modo, con sentido sobrenatural, desde la caridad. Así como hacen los niños en brazos de su madre, podemos descansar en él, entregarle nuestro aturdimiento, refugiarnos en su corazón para alcanzar la paz.

Un empeño mayor que el nuestro

Probablemente, las dificultades más graves «son las astucias del Tentador, que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios»[12]. Nuestro Señor fue tentado por el demonio al final de aquellos cuarenta días de retiro en el desierto, cuando sentía el hambre y la debilidad (Mt 4,3). Ordinariamente, el maligno aprovecha nuestras distracciones y pecados para introducir en el alma la desconfianza, la desesperanza y la renuncia al amor. Por el contrario, como aparece constantemente en el Evangelio, nuestra debilidad es en realidad un motivo para acercarnos aún más al Señor. Y, «a medida que se avanza en la vida interior, se perciben con más claridad los defectos personales»[13].

Con apariencia de humildad, el demonio puede hacernos creer que somos indignos de tratar a Dios, que nuestros deseos de entrega son aparentes y que pueden esconder cierta dosis de hipocresía y de falta de determinación. «¿Piensas que tus pecados son muchos, que el Señor no podrá oírte?»[14]. La conciencia de nuestra indignidad –tan valiosa en sí misma– puede provocar entonces un sufrimiento real, pero equivocado, que poco tiene que ver con el dolor verdadero, y que puede encerrarnos en una actitud quejumbrosa, que incluso llega a imposibilitar la oración. Por supuesto que la tibieza y los pecados pueden ser un obstáculo para la oración, pero no en ese sentido. El Señor no deja de amarnos por grandes que sean nuestras flaquezas. No le asustan, ni le sorprenden, y no renuncia a su deseo de que alcancemos la santidad. Aunque llegásemos deliberadamente a pactar con la rutina, con el conformismo o con la tibieza, Dios no dejaría de esperar nuestro retorno.

LAS DIFICULTADES QUE PODEMOS ENCONTRAR AL ORAR HAN SIDO PERMITIDAS POR DIOS Y, POR ESO, EN ELLAS NOS PODEMOS ACERCAR MÁS A ÉL

Pero el enemigo también puede tentar «incluso cuando el alma arde encendida en el amor de Dios. Sabe que entonces la caída es más difícil, pero que –si consigue que la criatura ofenda a su Señor, aunque sea en poco– podrá lanzar sobre aquella conciencia la grave tentación de la desesperanza»[15]. Entonces pueden aparecer la amargura y el desencanto. Para mantener viva la esperanza en todo momento, es necesario ser realistas, admitir nuestra poquedad, caer en la cuenta de que ese supuesto ideal de santidad que teníamos en mente –una plenitud inalcanzable– es equivocado. Necesitamos advertir que solo importa agradar a Dios, y, sobre todo, que lo realmente decisivo es lo que obra el Señor con su amor poderoso contando con nuestra lucha y con nuestra flaqueza.

La esperanza cristiana no es una esperanza simplemente humana, basada en nuestras fuerzas, o en la intuición natural sobre la bondad del creador. La esperanza es un don que nos excede, que el Espíritu Santo infunde y renueva constantemente en nosotros. En esos momentos de desaliento, «es la hora de clamar: acuérdate de las promesas que me has hecho, para llenarme de esperanza: esto me consuela en mi nada, y llena mi vivir de fortaleza (Sal 118, 49-50)»[16]. Es Dios quien nos ha llamado. Es Dios quien está empeñado, más que nosotros, en llevarnos a la unión con él y quien tiene el poder para conseguirlo.

Cuando la oscuridad es luz

A lo largo de la vida, como en todas las relaciones duraderas, el Señor nos va enseñando a entenderle cada vez mejor y a entendernos a nosotros mismos de manera distinta. Es diferente el trato de Pedro con Jesús al principio, en su primer encuentro en las cercanías del Jordán, que después de su muerte y resurrección, en la orilla del lago de Genesaret. También ocurre así con nosotros. No debería extrañarnos que el Señor nos lleve por caminos divinos que no son los que teníamos pensados. A veces se esconde, aunque vayamos a buscarle con sincera piedad, como cuando no le encontraron las mujeres que fueron al sepulcro (Lc 24,3). Otras veces, en cambio, se hace presente cuando estamos encerrados en nosotros mismos, como cuando se presentó a los apóstoles en el cenáculo (Lc 24,36). Si mantenemos la confianza, cuando pase el tiempo, descubriremos que aquella oscuridad era luminosa, que Cristo mismo nos abrazaba solícitamente –«no temas», nos repetía– en aquellos momentos en los que estábamos forjando nuestro corazón a su medida.

Jon Borobia


[1] Beato Álvaro del Portillo, Una vida para Dios. Reflexiones en torno a la figura de Josemaría Escrivá de Balaguer, Rialp, Madrid, 1992, pp. 163-164.

[2] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2573.

[3] Cfr. San Josemaría, Amigos de Dios, n. 301.

[4] Eugene Boylan, Dificultades en la oración mental, Rialp, Madrid, 1974, p. 147.

[5] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 295.

[6] San Josemaría, Camino, n. 90.

[7] Cfr. San Josemaría, Surco, n. 65.

[8] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2705.

[9] San Josemaría, Surco, n. 670.

[10] San Josemaría, Camino, n. 895.

[11] San Josemaría, Surco, n. 449.

[12] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2725.

[13] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 20.

[14] Ibíd., n. 253.

[15] Ibíd., n. 303.

[16] Ibíd., n. 305.

Photo: Sabine Ojeil on Unsplash

 

Tema 1. La existencia de Dios

¿Existe Dios? Es la gran cuestión que cada persona se hace. Porque si Dios existe, todo cambia: la vida, el amor, la amistad, el dolor... Este texto doctrinal afronta la pregunta más importante.

RESÚMENES DE DOCTRINA CATÓLICA31/12/2016

PDF► La existencia de Dios

RTF► La existencia de Dios

Serie completa► “Resúmenes de fe cristiana”, libro electrónico gratuito en formato PDF, Mobi y ePub

*****

La dimensión religiosa caracteriza al ser humano. Purificadas de la superstición, las expresiones de la religiosidad humana manifiestan que existe un Dios creador.

1. La dimensión religiosa del ser humano

La dimensión religiosa caracteriza al ser humano desde sus orígenes. Purificados de la superstición, debida en definitiva a la ignorancia y el pecado, las expresiones de la religiosidad humana manifiestan la convicción de que existe un Dios creador, del cual dependen el mundo y nuestra existencia personal. Si es verdad que el politeísmo ha acompañado muchas fases de la historia humana, también es verdad que la dimensión más profunda de la religiosidad humana y de la sabiduría filosófica han buscado la justificación radical del mundo y de la vida humana en un único Dios, fundamento de la realidad y cumplimiento de nuestra aspiración a la felicidad (cfr. Catecismo, 28) [1].

A pesar de su diversidad, las expresiones artísticas, filosóficas, literarias, etc. presentes en la cultura de los pueblos, a todas les acomuna la reflexión sobre Dios y sobre los temas centrales de la existencia humana: la vida y la muerte, el bien y el mal, el destino último y el sentido de todas las cosas [2]. Como estas manifestaciones del espíritu humano testimonian a lo largo de la historia, se puede decir que la referencia a Dios pertenece a la cultura humana y constituye una dimensión esencial de la sociedad y de los hombres. La libertad religiosa representa, por tanto, el primero de los derechos, y la búsqueda de Dios, el primero de los deberes: todos los hombres «por su misma naturaleza y por obligación moral están obligados a adherirse a la verdad, una vez conocida» [3]. La negación de Dios y el intento de excluirlo de la cultura y de la vida social y civil son fenómenos relativamente recientes, limitados a algunas áreas del mundo occidental. El hecho de que los grandes interrogantes religiosos y existenciales permanezcan invariables en el tiempo [4] desmiente la idea de que la religión esté circunscrita a una fase “infantil” de la historia humana, destinada a desaparecer con el progreso del conocimiento.

El cristianismo asume cuanto hay de bueno en la investigación y en la adoración de Dios manifestadas históricamente por la religiosidad humana, desvelando, sin embargo, su verdadero significado, el de un camino hacia el único y verdadero Dios que se ha revelado en la historia de la salvación entregada al pueblo de Israel y que ha venido a nuestro encuentro haciéndose hombre en Jesucristo, Verbo Encarnado [5].

2. De las criaturas materiales a Dios

El intelecto humano puede conocer la existencia de Dios acercándose a Él a través de un camino que tiene como punto de partida el mundo creado y que posee dos itinerarios, las criaturas materiales y la persona humana. Aunque este camino haya sido desarrollado especialmente por autores cristianos, los itinerarios que partiendo de la naturaleza y de las actividades del espíritu humano llevan hasta Dios, han sido expuestos y recorridos por muchos filósofos y pensadores de diversas épocas y culturas.

Las vías hacia la existencia de Dios también se llaman “pruebas”, no en el sentido que la ciencia matemática o natural da a este término, sino en cuanto argumentos filosóficos convergentes y convincentes, que el sujeto comprende con mayor o menor profundidad dependiendo de su formación específica (cfr. Catecismo, 31). Que las pruebas de la existencia de Dios no puedan entenderse en el mismo sentido de las pruebas utilizadas por las ciencias experimentales se deduce con claridad del hecho que Dios no es objeto de nuestro conocimiento empírico.

Cada vía hacia la existencia de Dios alcanza solamente un aspecto concreto o dimensión de la realidad absoluta de Dios, el del específico contexto filosófico en el cual la vía se desarrolla: «partiendo del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede llegar a conocer a Dios como origen y fin del universo» ( Catecismo, 32). La riqueza y la inconmensurabilidad de Dios son tales que ninguna de estas vías por sí misma puede llegar a una imagen completa y personal de Dios, sino solamente a alguna faceta de ella: existencia, inteligencia, providencia, etc.

Entre las llamadas vías cosmológicas, unas de las más conocidas son las célebres “cinco vías” elaboradas por Santo Tomás de Aquino, que recogen en buena medida las reflexiones de filósofos anteriores a él; para su comprensión se precisa conocer algunos elementos de metafísica [6]. Las primeras dos vías proponen la idea de que las cadenas causales (paso de la potencia al acto, paso de la causa eficiente al efecto) que observamos en la naturaleza no pueden proseguir en el pasado hasta el infinito, sino que deben apoyarse en un primer motor y sobre una primera causa; la tercera, partiendo de la observación de la contingencia y limitación de los entes naturales, deduce que su causa debe ser un Ente incondicionado y necesario; la cuarta, considerando los grados de perfección participada que se encuentran en las cosas, deduce la existencia de una fuente para todas estas perfecciones; la quinta vía, observando el orden y el finalismo presentes en el mundo, consecuencia de la especificidad y estabilidad de sus leyes, deduce la existencia de una inteligencia ordenadora que sea también causa final de todo.

Estos y otros itinerarios análogos han sido propuestos por diversos autores con diversos lenguajes y distintas formas, hasta nuestros días. Por tanto, mantienen su actualidad, aunque para comprenderlos es necesario partir de un conocimiento de las cosas basado en el realismo (en contraposición a formas de pensamiento ideológico), y que no reduzcan el conocimiento de la realidad solamente al plano empírico experimental (evitando el reduccionismo ontológico), así que el pensamiento humano pueda, en definitiva, ascender de los efectos visibles a las causas invisibles (afirmación del pensamiento metafísico).

El conocimiento de Dios es también accesible al sentido común, es decir, al pensamiento filosófico espontáneo que ejercita todo ser humano, como resultado de la experiencia existencial de cada uno: la maravilla ante la belleza y el orden de la naturaleza, la gratitud por el don gratuito de la vida, el fundamento y la razón del bien y del amor. Este tipo de conocimiento también es importante para captar a qué sujeto se refieren las pruebas filosóficas de la existencia de Dios: Santo Tomás, por ejemplo, termina sus cinco vías uniéndolas con la afirmación: “y esto es a lo que todos llaman Dios”.

El testimonio de la Sagrada Escritura (cfr. Sb 13,1-9; Rm 1,18-20; Hch 17,22-27) y las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia confirman que el intelecto humano puede llegar, hasta el conocimiento de la existencia del Dios creador, partiendo de las criaturas [7] (cfr. Catecismo, 36-38). Al mismo tiempo, ya sea la Escritura, ya sea el Magisterio, advierten que el pecado y las malas disposiciones morales pueden hacer más difícil este reconocimiento.

3. El espíritu humano manifiesta a Dios

El ser humano percibe su singularidad y preeminencia sobre el resto de la naturaleza. Aunque comparte muchos aspectos de su vida biológica con otras especies animales, se reconoce único en su fenomenología: reflexiona sobre sí mismo, es capaz de progreso cultural y técnico, percibe la moralidad de las propias acciones, trasciende con su conocimiento y su voluntad, pero sobre todo con su libertad, el resto del cosmos material [8]. En definitiva, el ser humano es sujeto de una vida espiritual que trasciende la materia de la cual, sin embargo depende [9]. Desde los orígenes, la cultura y la religiosidad de los pueblos han explicado esta trascendencia del ser humano afirmando su dependencia de Dios, del cual la vida humana contiene un reflejo. En sintonía con este común sentir de la razón, la Revelación judeo-cristiana enseña que el ser del hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios (cfr. Gn 1,26-28).

La persona humana está ella misma en camino hacia Dios. Existen itinerarios que conducen a Dios partiendo de la propia experiencia existencial: «Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual» (Catecismo, 33).

La presencia de una conciencia moral que aprueba el bien que hacemos y censura el mal que realizamos o querríamos realizar, lleva a reconocer un Sumo bien al cual estamos llamados a conformarnos, del cual nuestra conciencia es como su mensajero. Partiendo de la experiencia de la conciencia humana y sin conocer la Revelación bíblica, varios pensadores desarrollaron desde la antigüedad una reflexión sobre la dimensión ética del obrar humano, reflexión de la que es capaz todo hombre en cuanto creado a imagen de Dios.

Junto a la propia conciencia, el ser humano reconoce su personal libertad, como condición del propio actuar moral. En ese reconocerse libre, la persona humana lee en sí la correspondiente responsabilidad de las propias acciones y la existencia de Alguien ante el cual ser responsable; este Alguien debe ser mayor que la naturaleza material, y no inferior sino mayor que nuestros semejantes, también llamados a ser responsables como nosotros. La existencia de la libertad y de la responsabilidad humanas conducen a la existencia de un Dios garante del bien y del mal, Creador, legislador y remunerador.

En el contexto cultural actual se niega frecuentemente la verdad de la libertad humana, reduciendo la persona a un animal un poco más desarrollado, pero cuyo actuar estaría regulado fundamentalmente por pulsiones necesarias; o identifican la sede de la vida espiritual (mente, conciencia, alma) con la corporeidad de los órganos cerebral y de los procesos neurofisiológicos, negando así la existencia de la moralidad del hombre. A esta visión se puede responder con argumentos que demuestran, en el plano de la razón y de la fenomenología humana, la auto-trascendencia de la persona, el libre arbitrio que obra también en las elecciones condicionadas por la naturaleza, y la imposibilidad de reducir la mente al cerebro.

También en la presencia del mal y de la injusticia en el mundo, muchos ven hoy en día una prueba de la no-existencia de Dios, porque si existiera, no lo permitiría. En realidad, esta desazón y este interrogante son también “vías” hacia Dios. La persona, en efecto, percibe el mal y la injusticia como privaciones, como situaciones dolorosas no debidas, que reclaman un bien y una justicia a la que se aspira. Pues si la estructura más íntima de nuestro ser no aspirase al bien, no veríamos en el mal un daño y una privación.

En el ser humano existe un deseo natural de verdad, de bien y de felicidad, que son manifestaciones de nuestra aspiración natural de ver a Dios. Si tal pretensión quedase frustrada, la criatura humana quedaría convertida en un ser existencialmente contradictorio, ya que estas aspiraciones constituyen el núcleo más profundo de la vida espiritual y de la dignidad de la persona. Su presencia en lo más profundo del corazón muestran la existencia de un Creador que nos llama hacia sí a través de la esperanza en Él. Si las vías “cosmológicas” no aseguran la posibilidad de llegar a Dios en cuanto ser personal, las vías “antropológicas”, que parten del hombre y de sus deseos naturales, dejan entrever que el Dios del cual reconocemos nuestra dependencia, debe ser una persona capaz de amar, un ser personal ante criaturas personales.

La sagrada Escritura contiene enseñanzas explícitas sobre la existencia de una ley moral inscrita por Dios en el corazón del hombre (cfr. Sir 15,11-20; Sal 19; Rm 2,12-16). La filosofía de inspiración cristiana la ha denominado “ley moral natural”, accesible a los hombres de toda época y cultura, aunque su reconocimiento, como en el caso de la existencia de Dios, puede quedar en oscuridad por el pecado. El Magisterio de la Iglesia ha subrayado repetidamente la existencia de la conciencia humana y de la libertad como vías hacia Dios [10].

4. La negación de Dios: las causas del ateísmo

Las diversas argumentaciones filosóficas empleadas para “probar” la existencia de Dios no causan necesariamente la fe en Dios, sino que solamente aseguran que tal fe es razonable. Y esto por varios motivos: a) conducen al hombre a reconocer algunos caracteres filosóficos de la imagen de Dios (bondad, inteligencia, etc.), entre los cuales su misma existencia, pero no indican nada sobre Quién sea el ser personal hacia el cual se dirige el acto de fe; b) la fe es la respuesta libre del hombre a Dios que se revela, no una deducción filosófica necesaria; c) Dios mismo es causa de la fe: es Él quien se revela gratuitamente y mueve con su gracia el corazón del hombre para que se adhiera a Él; d) ha de considerarse la oscuridad y la incertidumbre con la que el pecado hiere a la razón del hombre obstaculizando tanto el reconocimiento de la existencia de Dios como la respuesta de fe a su Palabra (cfr. Catecismo , 37). Por estos motivos, particularmente el último, siempre es posible una negación de Dios por parte del hombre [11].

El ateísmo posee una manifestación teórica (intento de negar positivamente a Dios, por vía racional) y una práctica (negar a Dios con el propio comportamiento, viviendo como si no existiese). Una profesión de ateísmo positivo como consecuencia de un análisis racional de tipo científico, empírico, es contradictoria, porque –como se ha dicho– Dios no es objeto del saber científico-experimental. Una negación positiva de Dios a partir de la racionalidad filosófica es posible por parte de específicas visiones apriorísticas de la realidad, de carácter casi siempre ideológico, ante todo, el materialismo. La incongruencia de estas visiones puede ponerse de manifiesto con la ayuda de la metafísica y de una gnoseología realista.

Una causa difundida de ateísmo positivo es considerar que la afirmación de Dios supone una penalización para el hombre: si Dios existe, entonces no seríamos libres, ni gozaríamos de plena autonomía en la existencia terrena. Este enfoque ignora que la dependencia de la criatura de Dios fundamenta la libertad y la autonomía de la criatura [12]. Es verdadero más bien, lo contrario: como enseña la historia de los pueblos y nuestra reciente época cultural, cuando se niega a Dios se termina negando también al hombre y su dignidad trascendente.

Otros llegan a la negación de Dios considerando que la religión, específicamente el cristianismo, representa un obstáculo al progreso humano porque es fruto de la ignorancia y la superstición. A esta objeción puede responderse a partir de bases históricas: es posible mostrar la influencia positiva de la Revelación cristiana sobre la concepción de la persona humana y sus derechos, o hasta sobre el origen y progreso de las ciencias. Por parte de la Iglesia Católica la ignorancia ha sido siempre considerada, y con razón, un obstáculo hacia la verdadera fe. En general, aquellos que niegan a Dios para afirmar el perfeccionamiento y el avance del hombre lo hacen para defender una visión inmanente del progreso histórico, que tiene como fin la utopía política o un bienestar puramente material, que son incapaces de satisfacer plenamente las expectativas del corazón humano.

Entre las causas del ateísmo, especialmente del ateísmo práctico, debe incluirse también el mal ejemplo de los creyentes, «en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión» [13]. De modo positivo, a partir del Concilio Vaticano II la Iglesia ha señalado siempre el testimonio de los cristianos como el principal factor para realizar una necesaria “nueva evangelización” [14].

5. El agnosticismo y la indiferencia religiosa

El agnosticismo, difundido especialmente en los ambientes intelectuales, sostiene que la razón humana no puede concluir nada sobre Dios y su existencia. Con frecuencia sus defensores se proponen un empeño de vida personal y social, pero sin referencia alguna a un fin último, buscando así vivir un humanismo sin Dios. La posición agnóstica termina con frecuencia identificándose con el ateísmo práctico. Por lo demás, quien pretendiese orientar los fines parciales del propio vivir cotidiano sin ningún tipo de compromiso hacia el que tiende naturalmente el fin último de los propios actos, en realidad habría que decir que en el fondo ya ha elegido un fin, de carácter inmanente, para la propia vida. La posición agnóstica merece, de todos modos, respeto, si bien sus defensores deben ser ayudados a demostrar la rectitud de su no-negación de Dios, manteniendo una apertura a la posibilidad de reconocer su existencia y revelación en la historia.

La indiferencia religiosa –también llamada “irreligiosidad”– representa hoy la principal manifestación de incredulidad, y como tal, ha recibido una creciente atención por parte del Magisterio de la Iglesia [15]. El tema de Dios no se toma en serio, o no se toma en absoluta consideración porque es sofocado en la práctica por una vida orientada a los bienes materiales. La indiferencia religiosa coexiste con una cierta simpatía por lo sacro, y tal vez por lo pseudo-religioso, disfrutados de un modo moralmente descuidado, como si fuesen bienes de consumo. Para mantener por largo tiempo una posición de indiferencia religiosa, el ser humano necesita de continuas distracciones y así no detenerse en los problemas existenciales más importantes, apartándolos tanto de la propia vida cotidiana como de la propia conciencia: el sentido de la vida y de la muerte, el valor moral de las propias acciones, etc. Pero, como en la vida de una persona hay siempre acontecimientos que “marcan la diferencia” (enamoramiento, paternidad y maternidad, muertes prematuras, dolores y alegrías, etc.), la posición de “indiferentismo” religioso no resulta sostenible a lo largo de toda la vida, porque sobre Dios no se puede evitar el interrogarse, al menos alguna vez. Partiendo de tales eventos existencialmente significativos, es necesario ayudar al indiferente a abrirse con seriedad a la búsqueda y afirmación de Dios.

6. El pluralismo religioso: hay un único y verdadero Dios, que se ha revelado en Jesucristo

La religiosidad humana –que cuando es auténtica, es camino hacia el reconocimiento del único Dios– se ha expresado y se manifiesta en la historia y en la cultura de los pueblos, en formas diversas y a veces también en el culto de distintas imágenes o ideas de la divinidad. Las religiones de la tierra que manifiestan la búsqueda sincera de Dios y respetan la dignidad trascendente del hombre deben ser respetadas: la Iglesia Católica considera que en ellas está presente una chispa, casi una participación de la Verdad divina [16]. Al acercarse a las diversas religiones de la tierra, la razón humana sugiere un oportuno discernimiento: reconocer la presencia de superstición y de ignorancia, de formas de irracionalidad, de prácticas que no están de acuerdo con la dignidad y libertad de la persona humana.

El diálogo inter-religioso no se opone a la misión y a la evangelización. Es más, respetando la libertad de cada uno, la finalidad del diálogo ha de ser siempre el anuncio de Cristo. Las semillas de verdad que las religiones no cristianas pueden contener son, de hecho, semillas de la Única Verdad que es Cristo. Por tanto, esas religiones tienen el derecho de recibir la revelación y ser conducidas a la madurez mediante el anuncio de Cristo, camino, verdad y vida. Sin embargo, Dios no niega la salvación a aquellos que ignorando sin culpa el anuncio del Evangelio, viven según la ley moral natural, reconociendo su fundamento en el único y verdadero Dios [17].

En el diálogo inter-religioso el cristianismo puede proceder mostrando que las religiones de la tierra, en cuanto expresiones auténticas del vínculo con el verdadero y único Dios, alcanzan en el cristianismo su cumplimiento. Solamente en Cristo Dios revela el hombre al propio hombre, ofrece la solución a sus enigmas y le desvela el sentido profundo de sus aspiraciones. Él es el único mediador entre Dios y los hombres [18].

El cristiano puede afrontar el diálogo inter-religioso con optimismo y esperanza, en cuanto sabe que todo ser humano ha sido creado a imagen del único y verdadero Dios y que cada uno, si sabe reflexionar en el silencio de su corazón, puede escuchar el testimonio de la propia conciencia, que también conduce al único Dios, revelado en Jesucristo. «Para esto he nacido y para esto he venido al mundo –afirma Jesús ante Pilatos–; para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad escucha mi voz» (Jn 18,37). En este sentido, el cristiano puede hablar de Dios sin riesgo de intolerancia, porque el Dios que él exhorta a reconocer en la naturaleza y en la conciencia de cada uno, el Dios que ha creado el cielo y la tierra, es el mismo Dios de la historia de la salvación, que se ha revelado al pueblo de Israel y se ha hecho hombre en Cristo. Este fue el itinerario seguido por los primeros cristianos: rechazaron que se adorara a Cristo como uno más entre los dioses del Pantheon romano, porque estaban convencidos de la existencia de un único y verdadero Dios; y se empeñaron al mismo tiempo en mostrar que el Dios entrevisto por los filósofos como causa, razón y fundamento del mundo, era y es el mismo Dios de Jesucristo [19].

Giuseppe Tanzella-Nitti

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012


Bibliografía básica

 

Catecismo de la Iglesia Católica, 27-49

Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes , 4-22

Juan Pablo II, Enc. Fides et ratio , 14-IX-1998, 16-35.

Benedicto XVI, Enc. Spe salvi , 30-XI-2007, 4-12.


[1] Cfr. Juan Pablo II, Enc. Fides et ratio, 14-IX-1998, 1.

[2] «Más allá de todas las diferencias que caracterizan a los individuos y los pueblos, hay una fundamental dimensión común, ya que las varias culturas no son en realidad sino modos diversos de afrontar la cuestión del significado de la existencia personal. Precisamente aquí podemos identificar una fuente del respeto que es debido a cada cultura y a cada nación: toda cultura es un esfuerzo de reflexión sobre el misterio del mundo y, en particular, del hombre: es un modo de expresar la dimensión trascendente de la vida humana. El corazón de cada cultura está constituido por su acercamiento al más grande de los misterios: el misterio de Dios », Juan Pablo II, Discurso a la O.N.U. , New York, 5-10-1995, «Magisterio», XVIII,2 (1995) 730-744, n. 9.

[3] Concilio Vaticano II, Decl. Dignitatis humanae, 2.

[4] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes, 10.

[5] Cfr. Juan Pablo II, Carta Ap. Tertio millennio adveniente, 10-XI-1994, 6; Enc. Fides et ratio, 2.

[6] Cfr. S. Santo Tomás de Aquino, Summa theologiae, I, q. 2, a. 3; Contra gentiles, I, c. 13. Para una exposición detallada se remite al lector a estas dos referencias de Santo Tomás y a algún manual de Metafísica o Teología Natural.

[7] Cfr. Concilio Vaticano I, Const. Dei Filius, 24-IV-1870, DH 3004; Motu Proprio Sacrorum Antistitum, 1-IX-1910, DH 3538; Congregación para la Doctrina de la Fe, Inst. Donum veritatis, 24-V-1990, 10; Enc. Fides et ratio, 67.

[8] «Con agradecimiento, porque percibimos la felicidad a que estamos llamados, hemos aprendido que las criaturas todas han sido sacadas de la nada por Dios y para Dios: las racionales, los hombres, aunque con tanta frecuencia perdamos la razón; y las irracionales, las que corretean por la superficie de la tierra, o habitan en las entrañas del mundo, o cruzan el azul del cielo, algunas hasta mirar de hito en hito al sol. Pero, en medio de esta maravillosa variedad, sólo nosotros, los hombres —no hablo aquí de los ángeles— nos unimos al Creador por el ejercicio de nuestra libertad: podemos rendir o negar al Señor la gloria que le corresponde como Autor de todo lo que existe», San Josemaría, Amigos de Dios, 24.

[9] Cfr. Concilio Vaticano II Const. Gaudium et spes, 18.

[10] Cfr. Ibidem, 17-18. En particular, la doctrina sobre la conciencia moral y la responsabilidad ligada a la libertad humana, en el cuadro de la explicación de la persona humana como imagen de Dios, ha sido extensamente desarrollada por Juan Pablo II, Enc. Veritatis splendor, 6-VIII-1993, 54-64.

[11] Cfr. Concilio Vaticano II Const. Gaudium et spes, 19-21.

[12] Cfr. Ibidem, 36.

[13] Ibidem, 19.

[14] Cfr. Ibidem, 21; Pablo VI, Enc. Evangelii nuntiandi, 8-XII-1975, 21; Juan Pablo II, Enc. Veritatis splendor, 93; Juan Pablo II, Carta Ap. Novo millennio ineunte, 6-I-2001, cap. III y IV.

[15] Cfr. Juan Pablo II, Ex. Ap. Christifideles laici, 30-XII-1988, 34; Enc. Fides et ratio, 5.

[16] Cfr. Concilio Vaticano II, Decl. Nostra Aetate, 2.

[17] Cfr. Concilio Vaticano II, Const. Lumen gentium, 16.

[18] Cfr. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris missio, 7-XII-1990, 5; Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Dominus Iesus, 6-VIII-2000, 5;13-15.

[19] Cfr. Juan Pablo II, Enc. Fides et ratio, 34; Benedicto XVI, Enc. Spe salvi, 30-XI-2007, 5.

 

© Fundación Studium, 2016 y © Oficina de Información del Opus Dei, 2016.

 Significado y razón de ser de la vida humana

​ Dios “geómetra”: “Todo lo dispusiste con medida, número y peso” (Sb 11,20).

El universo entero está ordenado, tiene un significado y un fin. Si eliminamos a Dios de este panorama todas las cosas se vuelven sin sentido, y no hay mayor tormento para el hombre que darse cuenta que su vida ha perdido su significado y su razón de ser.

Confianza en Dios

Contenidos

No hay mayor tormento para el hombre que darse cuenta que su vida ha perdido su significado y su razón de ser.

“Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.

“Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos”.(San Mateo 6: 28-29)

Esta lección que Nuestro Señor dio es una obra maestra de poesía, que los escritores nunca han cesado de usar como una expresión de máxima belleza.

En las necesidades materiales y espirituales

Además de su belleza inherente, ella contiene enseñanzas para que depositemos nuestra confianza en Dios, no solo para nuestras necesidades materiales, sino también para todas nuestras necesidades espirituales.

Esto se aplica especialmente para aquellos que han abandonado todo por el servicio de Dios, ya sea para el sacerdocio, la vida religiosa, o como un laico dedicado a “restaurar todas las cosas en Cristo” de acuerdo con las famosas palabras de San Pablo (Efesios 1:10).

​ Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan.

Así la frase: “Observad los lirios del campo” enfatiza la dependencia de todas las criaturas con respecto a su Creador, Quien ordenó todo para que alcancen el fin para el cual fueron creadas.

El fin de todas las criaturas

En otras palabras, cada ser está formado de manera que sus elementos constitutivos están ordenados a este fin, y la felicidad consiste en alcanzar ese fin.

Evidentemente sólo las criaturas con un alma racional son conscientes de esta felicidad. Los animales irracionales únicamente sienten el bienestar derivado de que sus diversos elementos constitutivos estén ordenados hacia su fin. Así que cuando les falta algo sufren.

La felicidad y los bienes materiales

Las plantas no tiene conciencia de su propio ser, pero manifiestan el buen orden que reina dentro de ellas, por su esplendor. De ahí la belleza del lirio hacia el cual Nuestro Señor llama la atención. Esta belleza nos conduce al Creador, quien creó al hombre a su imagen y semejanza, y Quien colocó un reflejo de su Divina Perfección en cada criatura.

Esta visión de las cosas nos conduce a la idea de que el universo entero está ordenado, tiene un significado y un fin. Si nosotros eliminamos a Dios de este panorama todas las cosas se vuelven sin sentido, y no hay mayor tormento para el hombre que darse cuenta que su vida ha perdido su significado y su razón de ser.

Dr. Antonio Borelli en TFP Wiewpoint (Extracto).

 COVID-19: Dilemas médicos y bioéticos

Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia

SEPTIEMBRE 04, 2020 11:43ANÁLISIS

WhatsAppFacebook MessengerFacebookTwitterCompartir

Share this Entry

(zenit – 4 sept. 2020).– Entre los muchos temas médicos y bioéticos suscitados en la pandemia de la COVID-19 cabe señalar los dilemas relacionados con la búsqueda y producción de vacunas y fármacos para la prevención y el abordaje terapéutico de la enfermedad.

Vacunas

Para valorar la situación en la que se encuentran los ensayos clínicos de la vacuna contra la COVID-19, hemos utilizado un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y un artículo de la revista Science, ambos publicados el pasado mes de junio. En el primero se constata que en el momento actual existen 136 proyectos en marcha para producir esta vacuna. De ellos, solo tres se encuentran en la fase II/III: uno, chino, promovido por Cansino Biologics Inc., del Instituto de Biotecnología de Pekín; otro que se está desarrollando en la Universidad de Oxford, en colaboración con la firma farmacéutica Astra-Zeneca y un tercero, norteamericano, promovido por Moderna/NIADID, de Cambridge, Massachusetts.

De las 136 vacunas en vía de producción, 6 utilizan células procedentes de fetos de abortos humanos provocados. De las tres que están en fase II/III, en dos de ellas, la china y la de Oxford, se utilizan células fetales, y en la norteamericana, se utiliza mARN viral.

Aunque su proceso de obtención, autorización y producción se ha acelerado considerablemente con respecto a los plazos habituales, no es previsible que estén disponibles hasta el primer trimestre de 2021.

Fármacos

La OMS ha puesto en marcha el ensayo clínico internacional Solidaridad, cuyo objetivo es encontrar un tratamiento eficaz contra la COVID-19, que ha incluido fármacos antirretrovirales, anticuerpos monoclonales e inhibidores del sistema inmunitario, en fase de estudio o aprobados previamente con otras indicaciones, como el tratamiento del VIH, la malaria, la artritis o ciertos tipos de cáncer.

Actualmente hay más de 1.500 ensayos clínicos y unos 200 fármacos en vías de investigación para combatir el SARS-CoV-2, siendo el remdesivir el primer fármaco autorizado por la Agencia Europea del Medicamento para este propósito. Recientemente, la firma Boryung Pharmaceutical, ha presentado los resultados de los estudios in vitro de plitidepsina (Aplidin®), ya comercializado para el tratamiento del mieloma múltiple en Australia, mostrando una actividad antiviral entre 2.400 y 2.800 veces mayor que remdesivir.

Por otro lado, la OMS ha suspendido los ensayos con lopinavir/ritonavir, medicamento que se usa contra el VIH, y los de la hidroxicloroquina, que se utiliza contra la malaria, promovido mediáticamente por los presidentes Donald Trump y Emmanuel Macron, fármaco que, además, presenta importantes efectos secundarios.

Reflexión bioética                                        

En relación con las vacunas, la gran dificultad ética estriba en que para producir algunas de ellas se utilizan células de fetos humanos de abortos provocados, lo que condiciona que su uso sea éticamente desaconsejable. Por ello, se recomienda utilizar las que no usan tales células, la promovida por Moderna/NIAID. Pero hasta que ésta esté disponible, se podría utilizar temporalmente alguna de las que usan células fetales. Es decir, se trataría de una autorización temporal hasta que se ponga a punto alguna de las vacunas que no las utilizan.

El gobierno de Donald Trump ha logrado un polémico acuerdo para acaparar los suministros de los próximos tres meses de remdesivir. También el gobierno británico se ha hecho con las existencias de dexametasona, que es efectiva en los enfermos de COVID-19 más graves.

La solidaridad y subsidiariedad, principios que defiende la bioética personalista, promueven la justa distribución de los recursos disponibles, pero tratando de dedicarlos preferentemente a los que más los necesitan. Los tristes ejemplos que mencionamos invitan a una profunda reflexión que promueva el abandono de actitudes que, por insolidarias, suponen un atentado contra la dignidad de las personas, especialmente de las más débiles. Ello debería incluir el ajuste del precio de los nuevos tratamientos y su justa producción y distribución, especialmente entre los más desfavorecidos y en los países del tercer mundo con muchos menos recursos para combatir esta pandemia.

Justo Aznar y Julio Tudela

Observatorio de Bioética

Instituto de Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

Domingo 6 de septiembre: La corrección fraterna

Evangelio del 23º domingo del Tiempo ordinario (Ciclo A) y comentario al evangelio

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mt 18,15-20)

Si tu hermano peca contra ti, vete y corrígele a solas tú con él. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no escucha, toma entonces contigo a uno o dos, para que cualquier asunto quede firme por la palabra de dos o tres testigos. Pero si no quiere escucharlos, díselo a la iglesia. Si tampoco quiere escuchar a la iglesia, tenlo por pagano y publicano.

Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.

Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra sobre cualquier cosa que quieran pedir, mi Padre que está en los cielos se lo concederá. Pues donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.


Comentario

Componen el evangelio de este domingo tres dichos de Jesús que regulan aspectos importantes para la futura vida de la Iglesia: la corrección fraterna entre los fieles, el poder de atar y desatar otorgado a los apóstoles y sus sucesores y la eficacia de la oración en común.

El mensaje de Jesús no hace impecables a los hombres; pero sí les pide amarse unos a otros a pesar de sus defectos y errores. Una muestra clara de este amor es la mutua ayuda por medio del perdón y de la corrección. Con esta primera enseñanza, Jesús invita a cada uno a vivir el papel de un juez misericordioso que trata con comprensión a quien le ha agraviado o yerra en algo. Por eso, “la práctica de la corrección fraterna –que tiene entraña evangélica– es una prueba de sobrenatural cariño y de confianza –decía san Josemaría−. Agradécela cuando la recibas, y no dejes de practicarla con quienes convives”[1]. La corrección fraterna evita también, como señala el Papa Francisco, “esa amargura del corazón que lleva a la ira y al resentimiento y que nos conducen a insultar y agredir. Es muy feo ver salir de la boca de un cristiano un insulto o una agresión. (…) Insultar no es cristiano”[2].

Sobre la corrección fraterna, verdadero acto de nobleza y amistad, hablaron bastantes Padres de la Iglesia, quienes sacaban consecuencias prácticas a partir de las palabras de Jesús. Por ejemplo, san Agustín amonestaba así a sus fieles: “debemos, pues, corregir al hermano por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr su enmienda. Si así lo hacemos, cumpliremos muy bien el precepto”[3].

En cuanto al segundo dicho de Jesús (v. 18), el Catecismo de la Iglesia explica que «las palabras atar y desatar significan: aquel a quien excluyáis de vuestra comunión, será excluido de la comunión con Dios; aquél a quien recibáis de nuevo en vuestra comunión, Dios lo acogerá también en la suya. La reconciliación con la Iglesia es inseparable de la reconciliación con Dios» (n. 1445). Después de hablar de la reconciliación entre hermanos, Jesús entrega a sus apóstoles la potestad de reconciliar a los fieles con la Iglesia. Este poder se expresa ordinariamente por medio de la confesión de los pecados a través del confesor, que ha recibido el poder del obispo, sucesor de los apóstoles.

Por último, Jesús se refiere a “otro fruto de la caridad en la comunidad: la oración en común −decía Benedicto XVI−. La oración personal es ciertamente importante, es más, indispensable, pero el Señor asegura su presencia a la comunidad que —incluso siendo muy pequeña— es unida y unánime, porque ella refleja la realidad misma de Dios uno y trino, perfecta comunión de amor” [4]. Cuando oramos juntos no solo movemos a Dios a concedernos lo que pedimos, sino que además se nos regala la presencia del mismo Dios entre nosotros que es, en definitiva, el principal don que podemos y debemos pedir.

Como explica el Magisterio, “Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, tanto en la persona del ministro, ofreciéndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz, como, sobre todo, bajo las especies eucarísticas. Está presente con su fuerza en los sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Está presente en su palabra, pues, cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él quien habla. Está presente, por último, cuando la Iglesia suplica y canta salmos, pues él mismo prometió: Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos[5].


[1] San Josemaría, Forja, n. 566.

[2] Papa Francisco, Ángelus, 7 de septiembre de 2014.

[3] San Agustín, Sermón 82.

[4] Papa Benedicto XVI, Ángelus, 4 de septiembre de 2011.

[5] Conc. Vaticano II, Sacrosanctum Concilium, n. 7.

Photo Christina Morillo on Pexels

 

 

XXIII Domingo del tiempo ordinario.

 

Mt 18, 15.20

 

La corrección fraterna es tan necesaria como difícil, muy difícil de hacerla bien. Cuando Jesús corregía lo hacía con la maestría y el amor de quien corrige poniéndose en el lugar del otro. Muchas veces nuestras correcciones fraternas son más desahogo personal de pegarle en la cresta, que propiamente enseñarle y educar en el arte de que cambie de conducta.

 

1.     Mi experiencia es que pocas veces me han corregido bien. Muchas veces no era el momento ni la intensidad. De hecho, pocas veces me ayudó. Jesús es un Maestro en el arte de corregir bien. Recordemos a Pedro herido que ha negado a Jesús tres veces y el Señor subraya que le sigue amando... Apacienta mis ovejas.

 

2.     La corrección fraterna necesaria en la vida de la Iglesia, de la comunidad, tiene que llevar el sello de la firmeza humilde, como una madre corrige a su hijo, como un padre médico interviene a su hijo en una operación delicada haciéndole el menos daño posible y siempre para sanar.

 

3.     Es verdad que puede haber personas que no se dejen ayudar. Que no quieren cambiar ni rectificar su conducta. ¿Qué hacer entonces?, Díselo a la comunidad. Sigue rezando por Él. Tú has cumplido con tu misión. Sin culpabilidades tontas, que sepa que estás siempre abierto a la ayuda necesaria.

 

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

 La Iglesia, ¿enseña o escucha? (II)

Ernesto Juliá 

photo_cameraEl Papa Pablo VI.

Ya hemos recordado en el artículo anterior el núcleo central de las enseñanzas de la Iglesia, de la Iglesia de Cristo, fundada por Él, y que seguirá adelante en el curso de la historia de los hombres, hasta que llegue el final del tiempo.

Para que la palabra y la vida de Dios que ha recibido, escuchado y meditado a lo largo de dos mil años, y que tiene que anunciar y enseñar hasta el fin de los tiempos, llegue a todos los rincones del mundo la Iglesia procura actuar como lo han hecho los primeros cristianos, como lo hizo san Pablo en Atenas. El apóstol, al recorrer las calles de la ciudad descubre una multitud de dioses que veneraban los atenienses. Y descubre también un pequeño altar al “dios desconocido”, que le sirve para ser consciente de la necesidad que tenían los atenienses, como todo ser humano, de descubrir la verdadero Dios, de conocer a Cristo, Dios y hombre verdadero.

San Pablo ha sabido escuchar el latir del corazón de aquellos hombres, y les predica a Cristo Muerto y Resucitado. En Él descubrirán el verdadero sentido de su vida y de sus preocupaciones

La misma actitud  tuvo Pablo VI al escribir la “Humanae vitae”. Ha querido recordar a todos los hombres los preceptos de la ley natural, la ley moral y las palabras de Cristo, que dan pleno sentido a las normas para vivir una vida plena humana y sobrenatural en el matrimonio, y especialmente en la vida íntima de los esposos, y en la alegría de la transmisión de la vida, siguiendo y cooperando con el plan de Dios Creador.

“Nuestra palabra no sería expresión adecuada del pensamiento y de las solicitudes de la Iglesia, Madre y Maestra de todas las gentes, si, después de haber invitado a los hombres a observar y a respetar la ley divina referente al matrimonio, no les confortase en el camino de una honesta regulación de la natalidad, aun en medio de las difíciles condiciones que hoy afligen a las familias y a los pueblos. La Iglesia, efectivamente, no puede tener otra actitud para con los hombres que la del Redentor: conoce su debilidad, tiene compasión de las muchedumbres, acoge a los pecadores, pero no puede renunciar a enseñar la ley que en realidad es la propia de una vida humana llevada a su verdad originaria y conducida por el Espíritu de Dios” (Humanae vitae, n. 19).

En esta como en tantas otras materias, la Iglesia escucha el clamor de redención, de salvación que se esconde en lo hondo de cualquier alma humana; escucha el clamor del pecador que anhela arrepentirse y pedir perdón, y tener –con experiencia o sin ella- la alegría de ser perdonado por el mismo Hijo de Dios; el clamor de los pobres de espíritu que anhelan el reino de los cielos; el clamor de los que tienen hambre y sed de justicia;…

No escucha, en cambio el clamor del así llamado “espíritu del siglo”, que nadie sabe lo que es, que cada uno se puede inventar y vivir a su manera, y que sirve de bien poco. Lo sabe y lo conoce, pero no lo escucha, porque la Iglesia está para anunciar la salvación que Dios nos ofrece, no para vernos caminar por senderos que nos llevarían al fracaso como seres humanos, y a la pérdida de la amistad con Dios, que nos abre a la Vida Eterna, aunque los caminásemos con toda la libertad del mundo,

 Escuchar es sin duda necesario; y la Iglesia – no este eclesiástico o el otro, sea quien sea y esté más o menos encumbrado- lo hace para llevar adelante su misión con el espíritu que recuerda muy bien estas palabras muy claras de la Gaudium et spes, n. 44:

“Es propio de todo el pueblo de Dios, pero principalmente de los pastores y de los teólogos, auscultar, discernir, e interpretar, con la ayuda del Espíritu Santo, las múltiples voces de nuestro tiempo y valorarlas a la luz de la palabra divinaa fin de que la Verdad revelada pueda ser mejor percibida, mejor entendida y expresada en forma más adecuada” (44).

   La Iglesia “escucha”, no para acomodar la palabra de Cristo, la palabra de Dios, a los oídos de las personas de cada siglo, de cada ambiente; no escucha para dar lecciones y mejorar la economía, o regular los vaivenes del clima que están yendo y viniendo desde la creación del mundo. Escucha para encontrar las palabras adecuadas y anuncia la Verdad eterna de Cristo; el Amor eterno de Dios Padre, la sabiduría eterna del Espíritu Santo, para que los hombres de cada época, puedan llegar a vivir la riqueza de sabiduría, de bondad, de amor, que Dios les ofrece.

Es la labor que la Iglesia ha llevado a cabo a lo largo de los siglos –la Tradición-, que Pablo VI ha realizado con la Humanae Vitae, y que nos permite ahora, a todos los creyentes, decir con Paul Claudel:

“No conocía un solo sacerdote. No tenía un solo amigo católico. (…) Pero el gran libro que se me abrió y en el que hice mis estudios, fue la Iglesia. ¡Sea eternamente alabada esta Madre grande y majestuosa, en cuyo regazo he aprendido todo!”.

ernesto.julia@gmail.com

 

 Familia sostenible

 ​ Daniel Tirapu 

photo_cameraFamilia.

El jueves pasado fui invitado a la presentación del Family Watch, un tanque de pensamiento, un observatorio, una unión de cerebros, pero sobre todo de corazones para tener datos fiables de la familia en España y el mundo y proponer soluciones creativas para la ecología social.

Hace 20 años era impensable el reciclado de basuras, el sostenimiento del planeta, la ecología de la cadena mineral, animal y humana. Comienza con tres áreas, la de comunicación, sanitaria y jurídica -social. Nuestro objetivo un libro verde o blanco, no importa el color, sobre la familia sin adjetivos. La democracia deja de serlo cuando se adjetiva demasiado: orgánica, socialista, soviética.

La familia es lo que siempre ha sido pero con unos retos descomunales para el futuro de la humanidad: educación, sanidad, envejecimiento, vida laboral y familiar. Las rupturas matrimoniales afectan a los trastornos mentales, a la economía, a los abuelos, al calentamiento global. Es el momento de preservar la ecología familiar y social, para no ser una sociedad enferma.

Gilder publicó como profeta un libro no traducido al español, men and marriage, donde anunciaba esto. El divorcio era un presupuesto de la liberación de la mujer, 40 años después, las mujeres divorciadas triplican a los varones que se casan por segunda vez, envejecen solas y con la familia por lo general. No puede ser, como en España, que sea más fácil divorciarse que darse de baja de un contrato de adsl

Educando hijos que tienen inteligencia espacial

Silvia del Valle Márquez

Al principio, los bebés nos distinguen los colores y poco a poco, conforme van madurando lo pueden hacer, pero si los colores son vivos, podrán distinguirlos mejor y más rápido.

La inteligencia espacial es aquella que se relaciona con la capacidad de distinguir y percibir con claridad y eficacia aspectos como color, línea, forma, figura, espacio, y la relación que existe entre ellos.

También tiene que ver con la capacidad que tiene la persona para procesar información en tres dimensiones.

Los niños que tiene esta inteligencia muy desarrollada distinguen desde muy pequeños las formas y el espacio, siendo capaces de ubicar los colores y la profundidad; por lo tanto, dibujan desde muy temprana edad y lo hacen con proporción y con color.

Son capaces de encontrar los pares de las figuras o de meter bloques en espacios específicos.

También son capaces de ubicarse bien, por lo que nos pueden decir que ya habían pasado por alguna calle o que ya habían estado en algún lugar.

Hay que decir que esta inteligencia también se puede tener como predominante o llegar a desarrollarla en las personas débiles visuales ya que se perciben los espacios y colores por medio de otros sentidos, no necesariamente por la vista.

Educar a estos niños es un verdadero reto por eso aquí te dejo mis 5Tips para lograrlo.

PRIMERO. Que su entorno esté lleno de colores.
Esto es muy recomendable desde muy pequeñitos, contrario a lo que se cree de que los bebés deben tener colores pastel en su habitación, es muy bueno que los colores sean vivos para que despierten su interés.

Al principio, los bebés nos distinguen los colores y poco a poco, conforme van madurando lo pueden hacer, pero si los colores son vivos, podrán distinguirlos mejor y más rápido.

¿Te has dado cuenta que los juguetes para niños pequeños son de colores vivos?

Justo esta es la razón, por eso es muy recomendable proporcionales juguetes de acuerdo a su edad y con movimientos que les estimulen la vista y la ubicación de los colores y el espacio.

Cuando están muy pequeños nuestros hijos no pueden ubicar el espacio tridimensional, por eso quieren coger algo y no pueden hacerlo con facilidad, pero este tipo de juguetes móviles, les ayuda a hacerlo.

Conforme van creciendo, es bueno que tengan más contacto con los colores y que nosotros les vayamos platicando como se llama ese color y que sensaciones o sentimientos generan ya que nuestros hijos van aprendiendo de la vida cotidiana, aunque no nos puedan contestar.

SEGUNDO. Apóyate de los bloques de plástico, hay de muchos tamaños y formas.
Los bloques son de gran ayuda ya que existen para diferentes edades y con diferentes texturas, grosores y colores.

Son geniales ya que les ayuda a ubicar la tercera dimensión, es decir el volumen.

Para los más pequeñitos hay de plástico y de fomis, que son materiales que pueden manipular fácilmente y son de gran tamaño. Casi siempre son cubos que pueden apilar uno sobre otro.

Conforme van creciendo el tamaño de los bloques disminuye y se van haciendo más elaborados para que desarrollen otras capacidades como es que puedan ensamblarlos para formar figuras más elaboradas.

Para los mayores existen piezas muy pequeñas de legos que implican gran cuidado y atención pero que les siguen dando estimulación tanto a la creatividad como a la parte del espacio.

TERCERO. Que tengan material para hacer manualidades según la edad.
Las manualidades siempre son un gran estímulo y nos dejan ver que capacidades ya tiene desarrolladas y cuáles les hace falta desarrollar.

No es necesario que sea material muy caro, por el contrario, puede ser material de reciclaje como el cartón de los cereales que se comen en casa, cajas de diferentes tamaños, platos o moldes que ya no sirvan en la cocina, etc.

Para los pequeños de preescolar también hay productos seguros como las pinturas dactilares que no contienen tóxicos que les puedan dañar.

Sentir el material en las manos y ver que con eso pueden crear cosas, les ayuda mucho y les puede dar horas y horas de sano entretenimiento que les ayuda en su desarrollo integral.

A estos niños les gusta mucho dibujar desde muy pequeños por lo que es bueno que tengas a mano crayoras, colores, hojas de papel grueso o reciclado para que puedan usar muchos.

Al principio harán solo rayones, pero con el tiempo irán afinando sus trazos y podrán hacer figuras más o menos regulares.

Debemos recordar que ellos creen que lo que dibujaron si se parece a lo que dicen que es por lo que debemos animarlos a seguir y felicitarlos por lo que van logrando.

CUARTO. Ayudados con los juegos didácticos, como los tangrams y el cubo de Rubik.
Si tenemos la posibilidad, es bueno conseguirles materiales didácticos que son especializados para desarrollar al máximo sus capacidades.

Hay muchos de madera que son muy interesantes para los preescolares.

También están los tangrams, que son tablas de madera, con piezas de diferentes formas y colores, que armadas adecuadamente forman una figura.

Los rompecabezas también son muy recomendables para los niños que tienen esta inteligencia muy desarrollada. Los hay de muchos materiales y tamaños. Por cierto, ahora también hay tridimensionales.

Por otro lado está el famoso cubo de Rubik, que deben acomodar de tal manera que vayan completando las diferentes caras con el color que toca. Seguro que al principio les costará mucho trabajo pero después les será hasta aburrido por lo que puedes comprarle uno diferente ya que hay de varios niveles y formas.

Estoy segura que existen un sinfín de juegos que les pueden ayudar a desarrollar más esta inteligencia, sólo es cuestión de dedicar un tiempo para ir a dar una vuelta a las tiendas de material didáctico.

 Card. Parolin en ESOF2020: la fe ayuda a la ciencia a promover desarrollo humano

El Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, inauguró el 3 de septiembre el Foro Abierto EuroCiencia (ESOF) en Trieste, instando a los investigadores científicos y a los empresarios a dejar que la fe les guíe en la promoción del desarrollo humano integral.

«La ciencia y la fe pueden llegar a verse como hermanas que realizan un servicio fundamental a la sociedad en su conjunto». El Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, hizo esta observación el miércoles en su discurso de apertura del Foro Abierto EuroScience 2020. El evento bienal, que tiene lugar en la ciudad italiana de Trieste, reúne a los mejores científicos, investigadores, empresarios y políticos europeos para discutir las líneas que sigue la investigación científica.

La dignidad y el desarrollo, el compromiso de la Iglesia

En su discurso, el cardenal Parolin expresó el compromiso de la Iglesia de promover la dignidad y el desarrollo de la persona humana en diálogo con las ciencias. Dijo que el intercambio entre las dos esferas es fundamental para abordar las «cuestiones urgentes que amenazan la coexistencia pacífica de la humanidad». La humanidad, añadió el Secretario de Estado, corre el riesgo de «quedarse a la deriva» si descuida «la inmensidad de la realidad que ofrece la ciencia» y «el profundo deseo humano de algo más grande». Parolin continuó explorando la relación de la humanidad con el medio ambiente, la tecnología y ella misma.

Medio ambiente y supervivencia

El cardenal habló en primer lugar de nuestra relación con el medio ambiente. Se quejó del impacto de ciertos comportamientos en la creación – que han llevado a la extinción de numerosas especies – y la distribución desigual de los avances científicos que mejoran la vida humana. Todos, subrayó, deben asumir la responsabilidad de nuestra Casa Común.

Ecología integral

La ciencia por sí sola, enfatizó, no puede resolver el problema ecológico de la humanidad. Más bien, la Iglesia trata de ayudar a la humanidad a reconocer la contribución que la fe puede hacer al integrar los enfoques científicos en una visión global conocida como ecología integral. «La fe quiere ser responsable de cuidar nuestro hogar común, escuchar a la ciencia y contribuir, a través de sus propias formas de conocimiento, al desarrollo de respuestas integrales a este complejo problema. La ecología integral, señaló de nuevo el cardenal, encuentra su mejor explicación en una frase de la Encíclica del Papa Francisco Laudato Si: «Todo está conectado; todo está conectado; todo está conectado».

La raíz común

El diálogo entre la fe y la ciencia busca «descubrir la raíz común de los fenómenos que, vistos por separado, no pueden ser realmente comprendidos». De esta manera, dijo el Cardenal Parolin, la ecología integral requiere que la investigación científica combine tanto «la comprensión racional de la realidad» como «los deseos y anhelos del corazón humano». «La Iglesia está cerca de todos aquellos que quieren reconocer la complejidad de la realidad buscando soluciones que no separen los problemas humanos y sociales de la cuestión ecológica.

La alianza entre la tecnología y la ética

El Secretario de Estado abordó luego el tema de la relación de la humanidad con la tecnología. Dijo que muchas tecnologías están avanzando a tal velocidad que hay poco tiempo para consideraciones éticas más profundas. «La pregunta que tenemos que enfrentar juntos es esta: Dado todo lo que somos técnicamente capaces de hacer, ¿qué es éticamente correcto hacer?». Incluso la forma en que se comunica el conocimiento, dijo el Cardenal, está experimentando cambios sin precedentes debido a la digitalización y la globalización. La Iglesia está preocupada por los efectos que estas tendencias tienen en los jóvenes, que son alimentados con una dieta constante de medios de comunicación que «cambia la estructura del cerebro del nativo digital».

Las nuevas generaciones

«La ciencia y la fe deben ser aliadas en el cuidado de las generaciones más jóvenes, asegurando que reciban una educación que les permita vivir una vida humana plena y auténtica en medio de los desafíos que plantean los nuevos lenguajes digitales que pueden cambiar el procesamiento del pensamiento humano, así como la cultura». El Cardenal se refirió entonces a la propagación de la desinformación que se produjo al principio de la pandemia de Covid-19: «Cualquier profesional que hable de esta pandemia debería dedicar mucho tiempo a pensar en lo importante que son las palabras y los datos, y luego actuar en consecuencia.

Relaciones interpersonales

Parolin concluyó su discurso con una reflexión sobre la relación de la humanidad consigo misma: «¿Cómo puede la familia humana adquirir la sabiduría colectiva e individual para aceptar esta responsabilidad y ejercer el poder tecnológico y científico del que disponemos actualmente? En este tiempo de crisis, la Iglesia puede ayudar a la humanidad a abordar los factores que causan la actual sensación de «gran ansiedad». «La pérdida de esperanza e interés en el futuro inmediato y más lejano proviene de la pérdida de sentido de nuestro ser humano», dijo el Cardenal. «Sólo si nos damos cuenta de que hemos perdido esta perspectiva podemos encontrar una respuesta». La reconstrucción de la comunidad, añadió, es la clave para encontrar la respuesta, porque las relaciones interpersonales evitan que el individuo se aísle y lleve una existencia solitaria.

Progreso y desarrollo

También es importante distinguir entre progreso y desarrollo. El progreso, según el Secretario de Estado, «indica un progreso o un cambio gradual que da lugar a un mayor crecimiento de la capacidad y el potencial». Pero no todas las formas de progreso son buenas, subrayó. Por otra parte, el desarrollo humano integral «se centra en procesos más amplios que amplían las opciones de los individuos y mejoran sus perspectivas de bienestar, permitiendo así que los individuos y los grupos alcancen su potencial lo más rápidamente posible». Mantener el enfoque de la humanidad en el desarrollo, dijo el Cardenal, significa ir más allá de los avances tecnológicos y colocar a la persona humana «en el centro de nuestra reflexión, colocándola en el centro de lo que puede calificarse como progreso».

Paz sostenible

Por último, la exhortación a los científicos y a los encargados de formular políticas: «La búsqueda del desarrollo humano integral va más allá del alcance limitado del progreso económico, social, tecnológico y científico, por muy importante que sea. Requiere una búsqueda genuina e incansable de lo que es verdaderamente constructivo para el bien común de la humanidad, una fuente indispensable y continua de paz real, duradera y sostenible entre los pueblos y para las generaciones futuras».

(Devin Watkins – Ciudad del Vaticano

 

Cumplir con el compromiso de proteger la vida en todas las etapas

Los miembros del Congreso de EE.UU están pidiendo que se amplíe la prohibición, que prevé el programa Protecting Life in Global Health Assistance (PLGHA),  a más áreas políticas. Los esfuerzos de respuesta humanitaria están actualmente exentos de la política, y los gigantes del aborto como Marie Stopes International (MSI) y la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF) han cambiado cada vez más su enfoque hacia esta área. Otras áreas en las que los grupos de abortos aún acceden a los fondos de los EE. UU. son la respuesta a la violencia de género y las actividades que promueven el estatus de las mujeres y las niñas en la sociedad.

Las organizaciones de aborto en 27 países de África subsahariana y del sudeste asiático siguen siendo elegibles para recibir subvenciones de los EE. UU. Debido a que sus leyes de aborto permiten las mismas excepciones permitidas en la Política renovada y ampliada de la Ciudad de México. Es probable que los grupos de aborto financiados por Estados Unidos estén utilizando fondos de salud de Estados Unidos para presionar a estos países para que cambien sus leyes de aborto.

Las organizaciones multilaterales como las Naciones Unidas también están exentas de la Política de la Ciudad de México, una laguna que se vuelve importante si se considera que Estados Unidos es el país donante más grande de la ONU y sus agencias, muchas de las cuales se asocian con IPPF, MSI y otros grupos de aborto.

Los que se oponen al presidente Trump y la política de la Ciudad de México se centrarán en las demoras y las interrupciones causadas por la redirección de fondos a nuevos beneficiarios, pero esto ocurrió en una minoría de casos. Dada la previsibilidad de que se restablezca la Política de la Ciudad de México / PVVS a intervalos regulares, tales problemas podrían evitarse negándose a asignar fondos estadounidenses a organizaciones que históricamente se han negado a cumplir con la política en áreas donde los proveedores ya son escasos.

En marzo, la Oficina de Responsabilidad del Gobierno informó que los dos beneficiarios principales que rechazaron los fondos estadounidenses fueron IPPF y MSI y más de la mitad de los beneficiarios suprime que rechazaron fueron sus afiliados.

Estos hallazgos muestran que la Ciudad de México / PVVS está teniendo éxito: se enfoca en las peores organizaciones a favor del aborto, no está interrumpiendo significativamente la entrega de ayuda y está asegurando que los socios que elija EE. UU. Sean los que apoyarán, o al menos cumplir con el compromiso de la administración de proteger la vida en todas las etapas.

Domingo Martínez Madrid

 

¡Qué ridículo es vivir para quedar bien!

“Cuando un hombre lúcido es conducido a un puesto de autoridad, nunca deja de tener un cierto sentimiento de impostura. Cuando un verdadero héroe triunfa en medio de todos los peligros, sabe que esto no ha dependido sólo de él mismo, que ha sido favorecido por la fortuna, el destino o la gracia. La fuerte luz que lo ilumina proyecta un poco mejor su sombra. Cuanto más sea ensalzado, más sentirá la mano que lo ensalza”(p. 48). 

Al leer esas palabras del autor francés, Fabrice Hadjadj, seguramente pensamos en lo difícil que es tener tanta lucidez. Hasta qué punto pensamos en nuestros méritos y, por lo tanto, sin darnos cuenta, estamos considerando lo que los demás nos deben. A mí la gloria. A ver si mi mujer, a ver si mi marido, se da cuenta de que yo… Y lo estropeamos todo. “La gloria supone una gran cantidad de fans que aumenta en el espacio y en el tiempo. ¿Y si esos fans son tontos? En el país de los ciegos, el tuerto es el rey, por tanto, no es raro pretender encontrar un claro reconocimiento entre las personas que tienen los ojos vendados” (p. 56).

¡Qué ridículo es vivir para quedar bien! Que me reconozcan, que me digan, ya es hora de que sepan que yo… Y esto, no lo olvidemos, es el principio de muchas desavenencias. El convencimiento de que yo soy el que mantengo el cotarro es lo que destruye la convivencia. ¡Pero qué difícil es ser humilde! Hasta qué punto la soberbia está metida en nuestras vidas. Como ocurre con todos los pecados capitales, deberíamos luchar toda la vida por ser humildes, pero no nos damos suficiente cuenta de hasta qué punto la soberbia nos ciega.

Jesús D Mez Madrid

 

Y ENTONCES…VOLVERÈ

 

 

 

Autora: Magui del Mar

Tijuana, B.Cfa., México

 

En un mar tormentoso me encontraba

que acabar con mi vida amenazaba

¡y yo quería vivir!.

 

Luchaba por salvarme, con denuedo,

mas hubo ratos que pensé: no puedo…

temiendo sucumbir.

 

No vislumbraba ya ninguna orilla,

la ruta que antes vi yo tan sencilla

no la lograba ver.

 

Estaba, sí, tan sola…abandonada

sintiéndome en la lucha tan cansada

y no podía volver.

 

Mis brazos, antes firmes, ya flaqueaban

las fuerzas yo sentí, me abandonaban

pensé que iba a morir.

 

Los ojos levanté hasta el infinito,

descubrí allí la Estrella ¡Dios bendito!

que me hizo revivir.

 

Sentí tranquilidad y paz en mi alma

con ello sobrevino grande calma

todo se transformó.

 

No me infundieron más, las olas, miedo

y sintiendo su ataque, ante ellas cedo

porque la luz llegó.

 

Luchar no quise más y abrí mis brazos,

de aquel temor tan cruel rompí los lazos

pudiendo así flotar.

 

Y con la vista fija en el Lucero

me dije para mí: morir no quiero

esto me va a salvar.

 

Abandonada así en un mar revuelto,

tranquila…sin luchar…sentí resuelto

el ataque del mar.

Llegaré yo lo sé a seguro Puerto

aunque esté yo flotando en mar abierto

y entonces volveré,

 

a sentir en mis pies, el piso firme…

mirar un bello sol que me confirme

que la noche…¡ se fue!

 

Derechos Reservados.

 

MAGUI DEL MAR 

La Dama Azteca de la Pluma de Oro

ruizrmagui@gmail.com

 

 Esperanza frente al Coronavirus

Después de largos meses del confinamiento, seguidos de imposición de mascarillas, se nos podría “caer el alma a los pies” al conocer el dicho del director general de la OMS, Tedros Adhanom, etíope comunista amigo de China y de Bill Gates, sobre la pandemia: “No hay solución y quizás nunca la haya”. Esas palabras en la pluma o en boca del hombre al que Taiwán y Estados Unidos acusaron de encubrimiento a los chinos ( RL),  acierta cuando dice que frenar los brotes depende del respeto de las medidas de salud pública y que "se da una combinación de factores muy peligrosos, con un virus que se desplaza con mucha rapidez y además mata muchísimo". Se ha especulado mucho sobre el virus, y aún no se conoce bien. Dice Li-Meng,  la viróloga china  huída a Estados Unidos, que ella cuenta con "pruebas sólidas" para demostrar que el coronavirus "no procede de la naturaleza"

   
 

La viróloga que huyó de China prepara "pruebas sólidas" para explicar el...

Así lo afirma Li-Meng Yan, viróloga que huyó de China después de asegurar que su Gobierno desinformó de forma de...

  ('Lude News'). Provenga de donde provenga, unos lo consideran un castigo divino por nuestros abusos contra la ley natural y universal, de origen divino, mientras que otros afirman que Dios no castiga, como si ignoraran la Palabra inmutable de Dios en la Biblia. Se repite en los Salmos que “Dios es misericordioso, lento a la ira y rico en piedad” (Salmo 86:15); pero es justo, y de Él nadie se ríe. Es Padre, pero no un papá bobo que deja que sus hijos se maltraten y a él mismo le desprecien. A Santa Faustina Kowalska,  Jesús Misericordioso le dijo que después de la hora de la Misericordia vendría  el día de la justicia. Le dejó muy claro:   “el que no quiera pasar por la puerta de la Misericordia, tendrá que entrar por la puerta de mi Justicia” (Diario 1146). A mí, una cosa me da mucha confianza: el poder de la oración y la penitencia. Estoy segura de que si de verdad oramos con el corazón, con profunda humildad y arrepentimiento, Dios tendrá compasión del mundo y, diga Tedros lo que diga,  y sean cuales fueren las intenciones de adinerados masones, la pandemia va a desaparecer y no tardará.  Dios está sobre todo, y los poderes de este mundo le están sometidos si nosotros también somos dóciles a su santa voluntad. Los Mandamientos de la Ley de Dios se basan en el amor a Dios y al prójimo. Empecemos por ahí: tengamos a Dios amor y reverencia, y recemos un poco más; dejemos de matar niños mediante el aborto, a ancianos mediante la eutanasia; eduquemos a los niños en la verdad, el bien y la belleza; no pongamos el corazón en lo material y nos preocupemos de los pobres. Así, no habrá germen poderoso contra la vida y la paz. 

Josefa Romo Garlito

 

 España en quiebra: “la casta” de “altas vacaciones”

 

EL PRECIO DEL ALQUILER DE LA MONCLOA: El socialista Sánchez forra con dinero público a catalanes y vascos a costa de esquilmar al resto de españoles. El líder del PSOPE da 5.000 millones a País Vasco y Cataluña para salvar los Presupuestos y castiga al resto de autonomías. (Periodista Digital 01-08-2020)

            Pienso que si pudiera, este indeseable, vendería su propia alma a quién le garantizara el sillón de la Moncloa mientras viviese; en cuanto a los sobornados y sobornadores, sea un tribuno de la República de Roma, el que lo catalogue, puesto que éste por mucho título que posea, no deja de ser, “uno más de la masa de indeseables que devoran la nación”… “Marco Livio Druso (122 a. C.) Tribuno de la plebe, dice: “Es difícil decir quiénes son peores, si los que sobornan a las masas o las masas que aceptan el soborno. Es cierto que el soborno corrompe, pero también es cierto que el que lo acepta es el mayor de los delincuentes”. 

 

EFECTOS DE LA CRISIS DEL CORONAVIRUS: España, a la quiebra: la economía se desploma con una caída del 18,5% del PIB. España entra de nuevo en recesión técnica al sumar dos trimestres consecutivos en negativo. (Periodista Digital 01-08-2020)

            No, la quiebra no es de ahora; la quiebra viene ya de atrás y de antes que entrara en España el “virus chino”; lo que ocurre es que debido a la barbaridad de estrangular la economía, forzando a la paralización del comercio y la industria en general; lo que ya está llegando es una destrucción de tal envergadura, que aún es pronto para valorarla y menos notarla; pasado el verano y ya dentro de noviembre y diciembre, iremos viendo lo que nos han echado encima y que no van a poder taparlo, “no hay manta que lo tape”.

 

LA MINISTRA DE HACIENDA, OPTIMISTA EN 'LA SEXTA NOCHE: España alucina con la desfachatez de María Jesús Montero: «Lo peor de la situación económica ha pasado». (Periodista Digital 02-08-2020)

       Total una mentira más, ¿qué importa a un gobierno que lo es sobre la base de las infinitas mentiras, engaños, sobornos y todo tipo de chanchullos para sostenerse? Pero la triste realidad, es que a medida que avanza la parálisis que ellos impusieron a la marcha normal de la vida, la situación económica y social va empeorando y cada vez se agudiza más; no hay más que ver la cantidad de negocios que han cerrado o que anuncian cierre, el paro que aumenta a velocidad ya incontrolable; todo lo cual nos anuncia que lo peor no ha llegado y que llegará y lo iremos viendo, puesto que no saben cómo contener esta catástrofe, que ya han valorado, como peor, que la que produjo la pos guerra civil de 1936-1939.

 

SE IRÁ A LAS CANARIAS DEL 4 AL 11 DE AGOSTO DESPUÉS A DOÑANA: Pedro Sánchez no renunciará a sus ostentosas vacaciones pese a los rebrotes: Lanzarote y Doñana. En el último pleno del Congreso, se burlaba de la moción de censura de VOX en septiembre: "¿Es que se va de vacaciones, señor Abascal?"

            Al leer la noticia, me he echado a reír y me he acordado de Nerón; de la fastuosa “villa” que se hizo construir en Roma, sobre la base del dinero público; claro que este tirano, al final tiene que suicidarse y como no se atrevió a hacerlo, tuvo que recabar la ayuda de un esclavo, que le clavó la espada en lugar seguro y mortal. Ni a Nerón le importaba el pueblo de Roma, ni a éste y “los suyos”, el de España; simplemente demuestran lo que son; y sin escrúpulos aprovechan todo cuanto pueden y más. Si al menos, fuesen a lugares donde este año, muchos menos españoles, han ido o van a ir, para estar, “acuartelados y sin poder respirar debido al enmascarillamiento”, pues al menos, daría un ejemplo de solidaridad y colaboración a una hostelería en estado ruinoso y que muchos no van a poder superar… ¿Pero pedir esto a “éstos”? Sonriamos y procurando no mordernos la lengua. Así es que mañana 4 de agosto, el presidente y todos los demás, de vacaciones y… ¡Viva España que se hunde en la miseria!

 

Casos Pujol, 3% y Palau: 1.399 páginas que muestran la corrupción sistémica de CiU: Las investigaciones recientes del juez José de la Mata y la sentencia del 'caso Palau' ponen contra las cuerdas a Convergencia y a su sucesor, el PDeCAT, que deberán afrontar importantes condenas por financiarse de forma ilegal durante décadas. (Vozpópuli 02-08-2020)

         Ya veremos cómo los juzgan y cómo los condenan, a esta muy numerosa clase de “honorables”, que en la fotografía que publica el periódico, aparecen muchos de ellos, arropando, “al más honorable de todos”, estos indeseables, que saquearon a los propios “compatriotas catalanes”, como si hubiesen sido, “indígenas de los lugares más indefensos de este perro mundo”; lean el artículo, vean la foto y difundan, merece la pena por cuanto han hecho estos mercenarios.

 

VIRUS CHINO: Estiman el recurso de una mujer multada por saltarse el confinamiento en el estado de alarma: Una mujer fue sancionada en Guadalajara con 800 euros cuando trataba de regresar a su vivienda habitual desde su segunda residencia. Recurrió la decisión de la subdelegacion del Gobierno y la instructora del procedimiento ha estimado sus alegaciones. Un agujero legal podría dejar en vía muerta miles de multas cuando acabe el estado de alarma Un juez dice que saltarse el confinamiento no es delito y duda de las multas de Interior. (Vozpópuli 02-08-2020)

            El día uno de agosto y en el lugar más céntrico de Berlín, se manifestaron muchos miles de alemanes o residentes en Alemania, sin mascarillas, sin guardar las distancias a que nos obligan y pidiendo más libertad a tanto confinamiento, que a la vista está no es efectivo puesto que “el virus chino”, sigue marchando “a su aire” y noten que ataca a unas minorías muy minorías en relación a la población total, por tanto y como decimos en España, “menos lobos y menos miedos” ¡¡Ya está bien!!

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

 www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)