Las Noticias de hoy 18 Julio 2020

Enviado por adminideas el Sáb, 18/07/2020 - 12:21

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 18 de julio de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Caritas Internationalis presenta su Informe Anual 2019

 Lecturas de verano: Secularización, una lectura histórica

NO QUEBRARÁ LA CAÑA CASCADA: Francisco Fernandez Carbajal

“Que seáis niños que desean la Palabra de Dios”: San Josemaria

Conocerle y conocerte (IV): Cuando sabemos ponernos a la escucha: Jorge Mario Jaramillo

Hacerse como niños

Priora carmelitas de Soria: “Dios no quiere nuestro sufrimiento, quiere que le hagamos caso”: Marta Santín 

¿Es Dios un Padre?: Daniel Tirapu

La oración de un político: Ernesto Juliá 

Comentario al Evangelio: El trigo y la cizaña

XVI Domingo del tiempo ordinario.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

La teoría que puede negar la realidad de las mujeres: Enrique Burguete

Amor, respeto y consejo en familia: Ana Teresa López de Llergo

La autoestima de tus hijos: Lucía Legorreta 

Un relicario de Guadalupe en la iglesia prelaticia

Cáritas reclama ante Naciones Unidas que los derechos humanos estén en el centro de las políticas públicas

Matrimonio y televisión: Suso do Madrid

No abandonar a ningún paciente: José Morales Martín

Único testigo: Jesús Martínez Madrid

La edad por sí sola no es criterio:  Pedro García

EL CONFORMISMO TOTAL: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

 

ROME REPORTS

 

 

Caritas Internationalis presenta su Informe Anual 2019

Conferencia de prensa

(zenit – 17 julio 2020).- Caritas Internationalis presentó su Informe Anual 2019 en una rueda de prensa celebrada ayer, 16 de julio de 2020.

En ella participaron el presidente de Caritas Internationaliscardenal Luis Antonio Gokim Tagle; el secretario general de Caritas Internationalis, Aloysius John; el cardenal Wilfrid Fox Napier, presidente de Caritas Sudáfrica y Rita Rhayem, directora de Cáritas Líbano.

A lo largo de un encuentro con los medios, realizado a través de la plataforma Zoom, la organización caritativa de la Iglesia realizó un llamamiento a cancelar la deuda de los países pobres y revisar las sanciones que afectan a los civiles sin aportar otros frutos, informa Vatican News.

Mensaje de esperanza

El cardenal Tagle envió un mensaje de esperanza, con la convicción de que “los muchos cambios que hemos experimentado y estamos experimentando sean una oportunidad para el futuro” para construir una “nueva conexión de solidaridad”.

Somos “una sola familia humana y el sentimiento de cercanía que ha despertado la pandemia, que afecta a todos, no puede olvidarse sin dejar una señal: y esa señal debe ser la capacidad de dar nuevas respuestas”.

El mensaje del cardenal Tagle se refirió a la capacidad de luchar con fuerza contra condiciones dramáticas como el hambre en el mundo, las guerras, las violencias que pisotean las vidas humanas y la dignidad de las personas. Esto significa recuperar la mirada inclusiva del Papa Francisco en la Laudato si’ y trabajar por acciones concretas como la de “un cese al fuego global”, indica el medio vaticano.

Oriente Medio

Para ofrecer un panorama sobre el Informe de Caritas Internationalis 2019, el secretario general de la organización, Aloysius John, señaló que “la situación en el Oriente Medio ha empeorado drásticamente en los últimos seis meses y las sanciones económicas y el embargo a Siria han contribuido a agravar la tendencia”.

En este sentido, para John, “las sanciones unilaterales sin diálogo ni negociación nunca han servido a su propósito, al contrario, han sido contraproducentes”, describiendo que los efectos de las mismas como instrumento político no tuvieron los efectos esperados y demostraron más bien un enorme poder para destruir la vida de los más vulnerables.

Los precios se han disparado, la gente no tiene medios para comprar alimentos, la desnutrición se está extendiendo y surge una creciente ira contra la comunidad internacional. Efectivamente, la peor parte se la llevan los más vulnerables, especialmente los niños, las mujeres y los ancianos, ya profundamente afectados por las guerras, las tensiones, el fundamentalismo y la COVID-19.

“Los más pobres son los que siempre pagan el precio más alto”. En estos días “todos miramos con especial preocupación al Líbano, que siempre ha sido un modelo de equilibrio para todo el Oriente Medio”, apuntó el secrerario.

Un país que siempre ha sido un “mensaje de libertad y un ejemplo de pluralismo para Oriente y Occidente”, como decía san Juan Pablo II.

Líbano

Sobre la situación en el Líbano Rita Rhayem, directora de Cáritas en país, subrayó que el 75 por ciento de la población necesita ayuda y que la moneda local ha perdido el 80 por ciento de su valor.

“Pero esta no es la única razón por la que estamos muy preocupados por la crisis libanesa: el Líbano siempre ha sido un centro esencial para el envío de ayuda humanitaria a países como Siria e Irak, y si la situación no mejora, las consecuencias para toda la región serán catastróficas”, añadió.

Demandas concretas

De acuerdo a la citada fuente, en el encuentro con los medios, John apuntó que resultan esenciales las palabras del Papa, que ha invitado varias veces a las naciones ricas a reconsiderar la cancelación de la deuda de las naciones más pobres.

Aloysius destacó que la deuda de las naciones más pobres se paga a menudo con el sudor y el esfuerzo de los más pobres. Es por ello que Cáritas pide el alivio de la deuda de las naciones más pobres y la reasignación de fondos a organizaciones fiables que trabajen con estas comunidades.

“Solo el alivio de la deuda y su reasignación para el desarrollo desde la base – permitirá alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y garantizar la dignidad de los más pobres”, aclara el secretario.

“Es inconcebible que las medidas precipitadas aplicadas sin ningún tipo de diálogo con los agentes regionales sean fatales para los más pobres”. Por lo tanto, los representantes de Cáritas se suman a la petición del Santo Padre a detener toda la violencia y conflicto, y para pedir la suspensión inmediata de las sanciones.

Las sanciones, medidas injustas

Aloysius John reiteró que las sanciones oprimen a los más pobres y son, en esencia, herramientas para la “matanza pasiva de civiles inocentes”. Estas constituyen “medidas injustas que afectan a las personas más vulnerables, especialmente en estos tiempos de COVID-19” y remarca que “están creando un terreno fértil para el terrorismo”.

“Las personas que huyen de situaciones difíciles se convierten en migrantes ilegales que son rechazados por los países vecinos y Europa”. Esencialmente, el secretario resaltó que “la lucha contra el hambre, la pobreza y la injusticia son el objetivo principal de la confederación, ya que garantizan el bienestar y la dignidad humana de los más vulnerables”.

Compromiso durante la pandemia

Por otro lado, se informó que, para la emergencia de coronavirus, Caritas Internationalis ha financiado 23 proyectos y otros 14 ya han sido aprobados. A través de los mismos, se ha ayudado a las familias con asistencia alimentaria básica, kits de higiene, jabón, pañales y asistencia en efectivo para pagar el alquiler y otras necesidades urgentes.

En la actualidad, la organización eclesial está ayudando a casi 9 millones de personas en 14 países, entre ellos Ecuador, India, Palestina, Bangladesh, Líbano y Burkina Faso.

Además, unos 2 millones de personas participan en programas de financiación por un total de 9 millones de euros en diferentes partes del mundo. Desgraciadamente, los responsables de Cáritas son conscientes que hay cientos de miles de personas más que necesitan ayuda.

Alarma del Fondo Monetario Internacional

Asimismo, se comentó que el bloqueo de diversas maneras ha paralizado la economía mundial, con fuertes repercusiones en Europa, Estados Unidos, China y Japón. Cáritas está llamando a todos a la concienciación de enfrentarse a una emergencia atípica en la que los países que normalmente se encuentran entre los principales donantes son también los más afectados por el virus.

También por esta razón, el empleo de las ayudas internacionales para responder a las necesidades nacionales “no constituye la solución correcta”, no puede ser suficiente.

La incertidumbre sigue siendo alta incluso si hay algunos signos de recuperación, según afirma el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el documento preparado para el G20 de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales, que tendrá lugar virtualmente el 18 de julio.

Es por ello que el Fondo hace un llamamiento al G-20 para que se realicen “esfuerzos colectivos”: “Son esenciales para poner fin a la crisis financiera y relanzar el crecimiento”.

Europarlamento

Por su parte, el Europarlamento también demanda un nuevo enfoque. En el comunicado publicado la semana pasada durante la sesión plenaria, se afirma que, en Siria, tras una década de conflicto, ha llegado el momento de que Europa se replantee sus intereses y su política.

Además de apoyar la renovación del mecanismo de las Naciones Unidas (que proporciona ayuda transfronteriza a Siria), “Europa debería desarrollar políticas paralelas que puedan ir gradualmente más allá de la mera prestación de ayuda humanitaria”.

Y esto “podría consistir en permitir que los actores locales ejecuten proyectos de recuperación mediante el apoyo directo, utilizando instituciones de microfinanciación para proporcionar préstamos a los agricultores y cooperativas agrícolas, o apoyando la capacidad de las pequeñas empresas farmacéuticas para satisfacer las necesidades locales”.

El problema del hambre

Finalmente, Vatican News indica que, de acuerdo a los datos del Programa Mundial de Alimentos, el número de personas que se enfrentan al hambre en el mundo como resultado de la pandemia podría duplicarse hasta alcanzar los 230 millones. África presenta escasez de alimentos alimentos y las inundaciones, sequías, invasiones de langostas y malas cosechas en muchos países se suman a esto.

En algunos estados de Oriente Medio, América Latina y Asia, la desnutrición infantil y el número de adultos que padecen hambre ya está aumentando. Entre los que corren mayor riesgo se encuentran los migrantes, los desplazados internos, los refugiados y los repatriados, como los de Venezuela.

La situación de los migrantes irregulares es particularmente crítica porque no computan en ninguna de las categorías que tienen derecho a la ayuda.

 

 

Lecturas de verano: Secularización, una lectura histórica

Libro de Mario Fazio(zenit – 17 julio 2020).- Este viernes retomamos la sección Lecturas de verano de la mano de Pablo Ortiz Soto, graduado en Humanidades, profesor y crítico literario (@portizs – @letraherido), quien hoy nos recomienda el libro Historia de las ideas contemporáneas. Una lectura del proceso de secularización, de Ediciones Rialp, escrito por el historiador Mariano Fazio.

Imagen que contiene persona, firmar, hombre, parado</p>
<p>Descripción generada automáticamente

A lo largo del siglo XX, y en estos primeros años del XXI, no son pocos los filósofos y literatos que coinciden en que la raíz de estos tiempos de profunda zozobra –que se manifiesta en nuestra época con multitud de efectos (crisis económica, artística, política, educativa, ecológica…); y que a lo largo del siglo veinte se mostró en forma de crímenes contra la humanidad (Auschwitz, los archipiélagos Gulag, Hiroshima y Nagasaki…)–, se encuentra arraigado en una verdadera crisis antropológica-metafísica encauzada por el proceso de secularización fuerte. Pero, ¿qué significa este complejo concepto moderno?

Para responder a esta pregunta, recomiendo Historia de las ideas contemporáneas. Una lectura del proceso de secularización (Rialp), del historiador Mariano Fazio. Este autor entiende la secularización desde dos vertientes: por un lado, la positiva desclericalización del mundo teocrático medieval, es decir, la autonomía del poder político con respecto a la religión; y por otro lado, Fazio analiza la secularización fuerte: el proceso por el cual el hombre rompe con Dios y se erige como centro de todo, dando lugar al Superhombre antiteísta, pero también aquel que rechazando el culto de Dios erige el de la Humanidad (“religiones sustitutivas”).

Esta es la principal tesis de un libro que, de manera rigurosa y divulgativa, se apoya en la filosofía, la ciencia política, la literatura, la sociología o el derecho de las principales corrientes de los últimos dos siglos, y de la etapa moderna, con el propósito de presentarnos el contexto cultural del Occidente contemporáneo. Dividida en cuatro partes, la primera acepción del concepto (desclericalización) se desarrolla en el primer capítulo ahondando en los hechos más característicos de la etapa moderna (siglos XV – XVIII): el Renacimiento, el descubrimiento de América, la Reforma protestante, la Ilustración, el Romanticismo y el idealismo alemán.

Esta es la base para comprender la segunda parte: la modernidad ideológica (liberalismo, nacionalismo, marxismo, positivismo y cientifismo), heredera de la Ilustración, del Romanticismo y del idealismo. Es decir, las “religiones sustitutivas” como así afirma Fazio recordando la tesis del historiador británico Christopher Dawson: toda civilización se sustenta en los pilares de la religión aunque, a veces, el culto se degenere para romper con el sistema anterior. Muestra de ello el reemplazo del culto de Dios por el de la Humanidad de Gilbert Romme (Ilustración) y, más tarde, Auguste Comte (positivismo): “la Cruz es sustituida por el árbol de la Libertad, la Gracia de Dios por la Razón del Hombre y la Redención por la Revolución”.

Pero esta esperanza ideológica en la redención del hombre por el hombre se hará añicos contra la terrible Gran Guerra provocando un tremendo shock cultural: la iluminadora modernidad fracasa dando lugar al drama del humanismo ateo –que diría Lubac–. Aquí comienza la tercera parte del libro: la crisis de la cultura moderna, en la que Fazio primeramente ahonda en algunas líneas de pensamiento cristiano que intentan salir de esta crisis (H. Bergson, M. Blondel, G. Marcel, Ch. Péguy, E. Mounier, J. Maritain…), para a continuación centrarse en el nihilismo de Nietzsche y sus influencias en la postmodernidad (Lyotard, Derrida y Vattimo).

Asimismo, estudia el pansexualismo de Freud, la sociedad permisiva, los movimientos más actuales (ideología de género, los neomalthusianos…) y finalmente describe el retorno a lo sacro, que no a la religión, en nuestra época (panteísmo, magia, espiritismo, New Age, etc.). Finalmente, el libro concluye analizando la relación de la Iglesia católica y el mundo contemporáneo a través del magisterio pontificio (desde Pío VII hasta Francisco). En definitiva, esta obra es una magnífica oportunidad para comprender las piezas claves que conforman el complejo puzzle de la modernidad occidental y las raíces de la incertidumbre actual.

FICHA TÉCNICA

Título: Historia de las ideas contemporáneas. Una lectura del proceso de secularización

Autor: Mariano Fazio

Editorial: Rialp

 

 

NO QUEBRARÁ LA CAÑA CASCADA

— Mansedumbre y misericordia de Cristo.

— Jesús no da a nadie por perdido. Nos ayuda aunque hayamos pecado.

— Nuestro comportamiento hacia los demás ha de estar lleno de compasión, de comprensión y de misericordia.

I. El Evangelio de la Misa nos muestra a Jesús alejándose de los fariseos, pues estos tuvieron consejo para ver cómo perderle. Aunque se retiró a un lugar más seguro –quizá en Galilea1–, le siguieron muchos y los curó a todos, y les ordenó que no le descubriesen2. Es esta la ocasión en la que San Mateo, movido por el Espíritu Santo, señala el cumplimiento de la profecía de Isaías3 sobre el Siervo de Yahvé, en la que se prefigura con rasgos muy definidos al Mesías, a Jesús: He aquí a mi Siervo a quien elegí, mi amado en quien se complace mi alma. Pondré mi espíritu sobre él y anunciará la justicia a las naciones. No disputará ni vociferará, nadie oirá sus gritos en las plazas. No quebrará la caña cascada, no apagará la mecha humeante...

El Mesías había sido profetizado por Isaías, no como un rey conquistador, sino sirviendo y curando. Su misión será caracterizada por la mansedumbre, la fidelidad y la misericordia. El Evangelista señala que esta profecía se estaba cumpliendo4. Por medio de dos imágenes bellísimas describe Isaías la mansedumbre, dulzura y misericordia del Mesías. La caña cascada, la mecha humeante, representan toda clase de miserias, dolencias y penalidades a que está sujeta la humanidad. No terminará de romper la caña ya cascada; al contrario, se inclina sobre ella, la endereza con sumo cuidado y le da la fortaleza y la vida que le faltan. Tampoco apagará la mecha de una lámpara que parece que se extingue, sino que empleará todos los medios para que vuelva a iluminar con luz clara y radiante. Esta es la actitud de Jesús ante los hombres.

En la vida corriente a veces decimos de un enfermo que su dolencia «no tiene remedio», y se da por imposible su curación. En la vida espiritual no es así: Jesús es el Médico que nunca da como irremediablemente perdidos a quienes han enfermado del alma. A ninguno juzga irrecuperable. El hombre más endurecido en el pecado, el que ha caído más veces y en faltas más grandes nunca es abandonado por el Maestro. También para él tiene la medicina que cura. En cada hombre Él sabe ver la capacidad de conversión que existe siempre en el alma. Su paciencia y su amor no dan a ninguno por perdido. ¿Lo vamos a dar nosotros? Y si, por desgracia, alguna vez nos encontráramos en esa triste situación, ¿vamos a desconfiar de quien ha dicho de Sí mismo que ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido?

Como caña cascada fue María Magdalena, y el buen ladrón, y la mujer adúltera... A Pedro, deshecho por las negaciones de su más triste noche, lo restaura, y ni siquiera le hace prometer el Señor que no volvería a negarlo. Solamente le preguntó: Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Es la pregunta que nos hace a todos, cuando no hemos sido del todo fieles. ¿Me amas? Cada Confesión es también, y sobre todo, un acto de amor. Pensemos hoy cómo es nuestro amor, cómo respondemos a esa pregunta que nos hace el Señor.

II. No romperá la caña cascada ni apagará la mecha que aún humea...

La misericordia de Jesús por los hombres no decayó ni un instante, a pesar de las ingratitudes, las contradicciones y los odios que encontró. El amor de Cristo por los hombres es profundo, porque, en primer lugar, se preocupa del alma, para conducirla, con ayudas eficaces, a la vida eterna; y, al mismo tiempo, es universal, inmenso, y se extiende a todos. Él es el Buen Pastor de todas las almas, a todas las conoce y las llama por su nombre5. No deja a ninguna perdida en el monte. Ha dado su vida por cada hombre, por cada mujer. Su actitud cuando alguno se aleja es darle las ayudas para que vuelva, y todos los días sale a ver si lo divisa en la lejanía. Y si alguno le ha ofendido más, trata de atraerle a su Corazón misericordioso. No quiebra la caña cascada, no termina de romperla y la abandona, sino que la recompone con tanto más cuidado cuanto mayor sea su debilidad.

¿Qué dice a quienes están rotos por el pecado, a quien ya no da luz porque apagó la llama divina en su alma? Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados, que yo os aliviaré6. «Tiene piedad de la gran miseria a la que les ha conducido el pecado; les lleva al arrepentimiento sin juzgarles con severidad. Él es el padre del hijo pródigo que abraza al hijo desgraciado por su falta; Él mismo perdona a la mujer adúltera a la que se disponen a lapidar; recibe a la Magdalena arrepentida y le abre enseguida el misterio de su vida íntima; habla de la vida eterna a la Samaritana a pesar de su mala conducta; promete el Cielo al buen ladrón. Verdaderamente en Él se realizan las palabras de Isaías: La caña cascada no la quebrará; ni apagará el pabilo que aún humea»7.

Nunca nadie nos amó ni nos amará como Cristo. Nadie nos comprenderá mejor. Cuando los fieles de Corinto andaban divididos diciendo unos: «yo soy de Pablo», y otros: «yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo», San Pablo les escribe: ¿Ha sido Pablo crucificado por vosotros?8. Es el argumento supremo.

No podemos desesperar nunca... Dios quiere que seamos santos, y pone su poder y su providencia al servicio de su misericordia. Por eso, no debemos dejar pasar el tiempo mirando nuestra miseria, perdiendo de vista a Dios, dejándonos descorazonar por nuestros defectos, tentados de exclamar «¿para qué continuar luchando, considerando todo lo que he pecado, todo lo que he fallado al Señor?». No, nosotros debemos confiar en el amor y en el poder de nuestro Padre Dios, y en el de su Hijo, enviado al mundo para redimirnos y fortalecernos9.

¡Qué gran bien para nuestra alma sentirnos hoy delante del Señor como una caña cascada que necesita de muchos cuidados, como el pabilo que tiene una débil llama y que precisa del aceite del amor divino para que luzca como el Señor quiere! No perdamos nunca la esperanza si nos vemos débiles, con defectos, con miserias. El Señor no nos deja; basta que pongamos los medios y que no rechacemos la mano que Él nos tiende.

III. Esta mansedumbre y misericordia de Jesús por los débiles señalan el camino a seguir para llevar a nuestros amigos hasta Él, pues en su nombre pondrán su esperanza las naciones10. Cristo es la esperanza salvadora del mundo.

No podemos extrañarnos de la ignorancia, de los errores, de la dureza y resistencia que tantos ponen en su camino hacia Dios. El aprecio sincero por todos, la comprensión y la paciencia deben ser nuestra actitud ante ellos. Pues «rompe la caña cascada aquel que no da la mano al pecador ni lleva la carga de su hermano; y apaga la torcida que humea aquel que desprecia en los que aún creen un poco la pequeña centella de la fe»11.

Nuestros amigos, quienes se crucen con nosotros por circunstancias diversas, han de encontrar en la amistad o en nuestra actitud un firme apoyo para su fe. Por eso, hemos de acercarnos a su debilidad: para que se torne fortaleza; debemos verlos con ojos de misericordia, como los mira Cristo; con comprensión, con un aprecio verdadero, aceptando el claroscuro que forman sus miserias y sus grandezas. Por un lado, hemos de tener presente que «servir a los demás, por Cristo, exige ser muy humanos (...). Hemos de comprender a todos, hemos de convivir con todos, hemos de disculpar a todos, hemos de perdonar a todos»12. Por otro lado, «no diremos que lo injusto es justo, que la ofensa a Dios no es ofensa a Dios, que lo malo es bueno. Pero, ante el mal, no contestaremos con otro mal, sino con la doctrina clara y con la acción buena: ahogando el mal en abundancia de bien (cfr. Rom 12, 21). Así Cristo reinará en nuestra alma, y en las almas de los que nos rodean»13.

Los frutos de esta doble actitud de comprensión y fortaleza son tan grandes –para uno mismo y para los demás– que bien vale la pena el esfuerzo por ver almas en quienes tratamos a diario; en verles tan necesitados como los veía el Señor.

No es suficiente apreciar –afirma un autor de nuestros días14– a los hombres brillantes porque son brillantes, a los buenos porque son buenos. Debemos apreciar a todo hombre porque es hombre, a todo hombre, al débil, al ignorante, al que carece de educación, al más oscuro. Y esto no lo podremos hacer a menos que nuestra concepción de lo que es el hombre lo haga objeto de estima. El cristiano sabe que todo hombre es imagen de Dios, que tiene un espíritu inmortal y que Cristo murió por él. La frecuente consideración de esta verdad nos ayudará a no separarnos de los demás, sobre todo cuando los defectos, las faltas de educación, su mal comportamiento se hagan más evidentes. Imitando al Señor, nunca romperemos una caña cascada. Como el buen samaritano de la parábola, nos acercaremos al herido y vendaremos sus heridas, y aliviaremos su dolor con el bálsamo de nuestra caridad. Y un día oiremos de labios del Señor estas dulces palabras: lo que hiciste con uno de estos, por Mí lo hiciste15.

Nadie como María conoce el misterio de la misericordia divina. Sabe su precio y sabe cuán alto es. En este sentido, la llamamos también Madre de la misericordia... Madre de la divina misericordia16: a Ella acudimos al terminar nuestra meditación, seguros de que nos conduce siempre a Jesús y nos impulsa a ser, como su Hijo, comprensivos y misericordiosos.

1 Cfr. Mc 3, 7. — 2 Mt 12, 15-16. — 3 Is 42, 1-4. — 4 Cfr. B. Orchard y otros, Verbum Dei, vol. II, pp. 462-463. — 5 Mt 11, 5. — 6 Mt 11, 28. — 7 R. Garrigou-Lagrange, El Salvador, p. 322. — 8 1 Cor 1, 3. — 9 Cfr. B. Perquin, AbbaPadre, p. 89. — 10 Mt 12, 21. — 11 San Jerónimo, en Catena Aurea, vol. II, p. 166. — 12 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 182. — 13 Ibídem. — 14 Cfr. J. Sheed, Sociedad y sensatez, Herder, Barcelona 1963, pp. 37-38. — 15 Cfr. Mt 25, 40. — 16 Cfr. Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 30-XI-1980, 9.

 

 

“Que seáis niños que desean la Palabra de Dios”

Nuestra voluntad, con la gracia, es omnipotente delante de Dios –Así, a la vista de tantas ofensas para el Señor, si decimos a Jesús con voluntad eficaz, al ir en tranvía por ejemplo: “Dios mío, querría hacer tantos actos de amor y de desagravio como vueltas da cada rueda de este coche”, en aquel mismo instante delante de Jesús realmente le hemos amado y desagraviado según era nuestro deseo.

18 de julio

Esta “bobería” no se sale de la infancia espiritual: es el diálogo eterno entre el niño inocente y el padre chiflado por su hijo: –¿Cuánto me quieres? ¡Dilo! –Y el pequeñín silabea: ¡Mu-chos mi-llo-nes! (Camino, 897)

En la vida interior, nos conviene a todos ser quasi modo geniti infantes, como esos pequeñines, que parecen de goma, que disfrutan hasta con sus trastazos porque enseguida se ponen de pie y continúan sus correteos; y porque tampoco les falta –cuando resulta preciso– el consuelo de sus padres.

Si procuramos portarnos como ellos, los trompicones y fracasos –por lo demás inevitables– en la vida interior no desembocarán nunca en amargura. Reaccionaremos con dolor pero sin desánimo, y con una sonrisa que brota, como agua limpia, de la alegría de nuestra condición de hijos de ese Amor, de esa grandeza, de esa sabiduría infinita, de esa misericordia, que es nuestro Padre. He aprendido, durante mis años de servicio al Señor, a ser hijo pequeño de Dios. Y esto os pido a vosotros: que seáis quasi modo geniti infantes, niños que desean la palabra de Dios, el pan de Dios, el alimento de Dios, la fortaleza de Dios, para conducirnos en adelante como hombres cristianos. (Amigos de Dios, 146)

 

 

Conocerle y conocerte (IV): Cuando sabemos ponernos a la escucha

La vida de Moisés nos enseña que, para cumplir la misión a la que estamos llamados, necesitamos ser transformados por el Espíritu Santo a través de la escucha de Dios en el diálogo filial con Él.

VIDA ESPIRITUAL01/03/2020

El Señor pensó en Moisés para una misión crucial: guiar a su pueblo en una nueva etapa de la historia de la salvación. Con su cooperación, Israel fue liberado de la esclavitud en Egipto y conducido hasta la tierra prometida. Por su mediación, el pueblo judío recibió las tablas de la Ley y las bases del culto a Dios. ¿Cómo llegó Moisés a ser lo que fue? ¿Cómo alcanzó esa sintonía con Dios que, con el tiempo, lo llevó a ser un gran bien para tantas personas, nada menos que a todo su pueblo y a todos los que vendríamos después?

Aunque Moisés había sido escogido por Dios desde su nacimiento —basta considerar su milagrosa supervivencia de la persecución del Faraón—, es curioso que no haya encontrado al Señor hasta pasados muchos años. En su juventud no parecía más que un hombre común, ciertamente preocupado por los de su raza (cfr. Ex 2,15). Tal vez lo que mejor explica esa transformación fue su capacidad de escuchar al Señor[1]. De modo semejante, para llegar a ser lo que estamos llamados a ser, también nosotros necesitamos transformarnos a través de la escucha. Es verdad que no es fácil llegar a experimentar lo que nos cuenta el libro del Éxodo, que «el Señor hablaba con Moisés cara a cara, como se habla con un amigo» (Ex 33,11). Es un proceso que suele llevar años —la vida entera— y muchas veces es preciso recomenzar a aprender a hacer oración, como si estuviéramos en los inicios de nuestro diálogo con el Señor.

«¡Moisés, Moisés!»

Descubrir la necesidad de la oración es saber que «él nos amó primero» (1 Jn 4,19) y que, siguiendo esa lógica, también él nos habló primero: «Creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo...» (Gn 1,27-28)[2]. Dios, que tomó la iniciativa para crearnos por amor y para elegirnos a una misión determinada, también se nos adelanta en la vida de oración. En nuestro diálogo con el Señor es él quien pronuncia la primera palabra.

DIOS SE NOS ADELANTA EN LA VIDA DE ORACIÓN PRONUNCIANDO ÉL LA PRIMERA PALABRA

Esta palabra inicial puede reconocerse ya en el deseo de Dios, que él mismo ha sembrado en nuestro corazón y que se despierta por mil experiencias distintas. La primera aparición a Moisés tuvo lugar en el Horeb, también llamado «el monte de Dios». Allí, «el ángel del Señor se le manifestó en forma de llama de fuego en medio de una zarza. Moisés miró: la zarza ardía pero no se consumía. Y se dijo Moisés: “Voy a acercarme y comprobar esta visión prodigiosa: por qué no se consume la zarza”» (Ex 3,2-3). No es mera curiosidad ante un evento extraordinario, sino la clara percepción de que algo trascendente, superior a él mismo, está sucediendo. En nuestra vida, también nosotros podemos sorprendernos ante hechos que nos abren una dimensión más honda de la realidad. Puede ser un descubrimiento íntimo, de algo que tal vez antes nos había pasado inadvertido: intuimos la presencia de Dios al reconocer alguno de sus dones, o al ver cómo las contradicciones nos han hecho madurar y nos han preparado para afrontar distintas circunstancias o tareas. Puede ser también un descubrimiento en la realidad que nos rodea: la familia, los amigos, la naturaleza… De un modo u otro, experimentamos la necesidad de orar, de agradecer, de pedir… y nos dirigimos a Dios. Ese es el primer paso.

«Vio el Señor que Moisés se acercaba a mirar y lo llamó de entre la zarza: —¡Moisés, Moisés! Y respondió él: —Heme aquí» (Ex 3,4). El diálogo se establece cuando nuestra mirada se encuentra con la de Dios, que ya nos estaba mirando. Y las palabras —si es que son necesarias— fluyen cuando dejamos que vengan primero las suyas. Si lo intentamos solos, no podremos orar. Más bien, conviene poner los ojos en el Señor y recordar su promesa consoladora: «Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28,20).

Así pues, una fe confiada en Dios es ingrediente básico de cualquier oración sincera. A menudo, el mejor modo de comenzar a orar es pedir al Señor que él nos enseñe. Es lo que hicieron los apóstoles y es el camino que san Josemaría nos animó a recorrer: «Si no te consideras preparado, acude a Jesús como acudían sus discípulos: ¡enséñanos a hacer oración! Comprobarás cómo el Espíritu Santo ayuda a nuestra flaqueza, pues no sabiendo siquiera qué hemos de pedir en nuestras oraciones, ni cómo conviene expresarse, el mismo Espíritu facilita nuestros ruegos con gemidos que son inexplicables, que no pueden contarse, porque no existen modos apropiados para describir su hondura»[3].

«Quítate las sandalias de los pies»

Al finalizar unos días de retiro espiritual, la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri escribía a san Josemaría: «De mi trato íntimo con Dios, de mi oración, etc., ya le he hablado otras veces: cuando pongo un poco de mi parte el Señor me lo hace fácil y me rindo del todo»[4]. La iniciativa de la oración —y la oración misma— son un don de Dios. Al mismo tiempo, conviene también preguntarse qué papel nos corresponde a nosotros. El diálogo con el Señor es una gracia y, por lo mismo, no es algo meramente pasivo, pues para recibir se necesita, de alguna manera, querer recibirla.

UNA ACTITUD DE REVERENCIA Y ADORACIÓN AYUDA PARA DARNOS CUENTA DE ANTE QUIÉN ESTAMOS

Aparte de disponerse en modo receptivo, ¿qué más se puede hacer para tener una vida de oración intensa? Un buen comienzo puede ser darnos cuenta de ante quién estamos, respondiendo con una actitud de reverencia y de adoración. En el diálogo del monte Horeb, «dijo Dios: —No te acerques aquí; quítate las sandalias de los pies, porque el lugar que pisas es tierra sagrada. Y añadió: —Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob. Moisés se cubrió el rostro por temor a contemplar a Dios» (Ex 3,5-6).

Quitarse las sandalias y cubrirse el rostro fue la respuesta del más grande profeta del pueblo de Israel en su primer encuentro con Dios. Con esos gestos expresaba su conciencia de estar delante del Dios trascendente. Algo parecido podemos hacer nosotros cuando nos acercamos a Jesús en el sagrario en una actitud de adoración. Durante una vigilia de oración, ante Jesús sacramentado, Benedicto XVI se expresaba con palabras que nos hablan de cómo adorar al Señor: «Aquí, en la Hostia consagrada, él está ante nosotros y entre nosotros. Como entonces, se oculta misteriosamente en un santo silencio y, como entonces, desvela precisamente así el verdadero rostro de Dios. Por nosotros se ha hecho grano de trigo que cae en tierra y muere y da fruto hasta el fin del mundo (cfr. Jn 12, 24). Está presente, como entonces en Belén. Y nos invita a la peregrinación interior que se llama adoración. Pongámonos ahora en camino para esta peregrinación, y pidámosle a él que nos guíe»[5].

La actitud de adoración puede manifestarse en nuestra oración de distintos modos. Ante el Santísimo, por ejemplo, nos arrodillamos, como un signo de nuestra pequeñez ante Dios. Y cuando, por diversas circunstancias, no sea posible rezar ante el Santísimo, podemos realizar actos equivalentes como mirar al interior de nuestra alma para descubrir allí al Señor, y poner el alma de rodillas, recitando con calma cada palabra de la oración inicial o de otra oración que nos recuerde que estamos en su presencia.

La nube lo cubrió

En un segundo momento de su diálogo con Dios, Moisés recibió las tablas de la Ley. La escena es tremenda y, a la vez, de gran intimidad: «La gloria del Señor se posó sobre el monte Sinaí. La nube lo cubrió durante seis días; al séptimo el Señor llamó a Moisés de en medio de la nube. La gloria del Señor se manifestaba a los ojos de los hijos de Israel como un fuego devorador sobre la cima del monte. Moisés penetró dentro de la nube y subió a la montaña, y permaneció en la montaña cuarenta días y cuarenta noches» (Ex 24,16-18).

Esa nube, aparte de manifestar la gloria de Dios y ser figura anticipada de la presencia del Espíritu Santo, permitía un ambiente de intimidad en el diálogo entre el profeta y su creador. Esto nos muestra que para orar es necesario ejercitarse en algunas destrezas que faciliten la intimidad con Dios: amor al silencio, exterior e interior; constancia; y una disciplina de la escucha que permita percibir su voz.

A veces nos cuesta valorar el silencio y, si en la oración no oímos nada, tendemos a llenar el tiempo de palabras, lecturas, o incluso imágenes y sonidos. Pero es posible que, aunque lo hagamos con buena intención, de esa manera no logremos escuchar al Señor. Tal vez necesitamos una conversión al silencio, que es más que un mero callar. San Josemaría recogió un apunte durante el verano de 1932 –posteriormente recogido en Camino– que muestra de modo gráfico cómo el diálogo con Dios siempre tendrá que pasar por esta ruta: «El silencio es como el portero de la vida interior»[6].

Mientras los sonidos externos y las pasiones internas nos apartan de nosotros mismos, el silencio nos recoge y nos lleva a interrogarnos sobre nuestra propia vida. El activismo o la locuacidad en la oración no nos acercan a Dios, ni nos permiten tampoco una actividad profunda. Con la agitación no queda tiempo para recogerse, para pensar, para vivir en profundidad, mientras que el silencio —interior y exterior— nos conduce al encuentro con el Señor, a maravillarnos ante él. En efecto, la oración necesita un silencio que no sea meramente negativo, vacío, sino que esté lleno de Dios, que nos lleve a descubrir su presencia. Como apuntaba la beata Guadalupe: «Profundizar en ese silencio hasta llegar a donde solo está Dios; donde ni los ángeles, sin permiso nuestro, pueden entrar». Y allí, «adorar a Dios, alabarle y decirle cosas tiernas»[7]. Ese es el silencio que permite escuchar a Dios.

Se trata, en definitiva, de centrar nuestra atención —inteligencia, voluntad, afectos— en Dios, para dejarnos interpelar por él. Por eso, podemos hacernos las preguntas que sugería el papa Francisco: «¿Hay momentos en los que te pones en su presencia en silencio, permaneces con él sin prisas, y te dejas mirar por él? ¿Dejas que su fuego inflame tu corazón? Si no le permites que él alimente el calor de su amor y de su ternura, no tendrás fuego, y así ¿cómo podrás inflamar el corazón de los demás con tu testimonio y tus palabras?»[8].

LA ORACIÓN NECESITA UN SILENCIO QUE NO SEA VACÍO, SINO QUE ESTÉ LLENO DE DIOS

Junto al silencio, es igualmente necesaria la constancia, porque orar es costoso. Supone tiempo y esfuerzo, como sucedió a Moisés, que estuvo seis días cubierto por la nube, y solo al séptimo recibió la palabra del Señor. Se requiere, en primer lugar, una constancia exterior para mantener un horario más o menos fijo de oración y una duración concreta. Esta fue una recomendación constante en la vida de san Josemaría: «Meditación. —Tiempo fijo y a hora fija. —Si no, se adaptará a la comodidad nuestra: esto es falta de mortificación. Y la oración sin mortificación es poco eficaz»[9]. Esa constancia, si está movida por el amor, será la puerta de entrada para un trato de amistad con Dios que estará cuajado de conversación, ya que él no se impone: solo nos habla si nosotros lo deseamos. La constancia, por nuestra parte, es una forma de manifestar y cultivar un deseo ardiente de recibir sus palabras de cariño.

Además de la constancia exterior, se requiere una constancia interior, como parte de la disciplina de la escucha: necesitamos centrar la inteligencia que se dispersa, mover la voluntad que no termina de querer y alimentar los afectos que algunas veces no acompañan. Esto puede cansar, sobre todo si hay que hacerlo frecuentemente porque los estímulos que nos distraen son muchos. Al mismo tiempo, la escucha disciplinada no se puede confundir con un excesivo rigorismo o con unos ejercicios de concentración demasiado metódicos, porque la oración fluye de acuerdo con muchas circunstancias. Fundamentalmente fluye por donde Dios permite —«el viento sopla donde quiere» (Jn 3,8)—, pero también corre de acuerdo con nuestra situación particular. A veces pasamos largos ratos pensando en las personas a quienes amamos, pidiendo al Señor por ellas, y eso puede ser ya un diálogo de amor.

Algunos consejos concretos que facilitan una escucha disciplinada pueden ser: huir de la actitud multitarea para poder enfocarse y estar presente durante el diálogo, sin estar pensando en otras cosas; fomentar la disposición de quien va a aprender, reconociendo humildemente nuestra nada y su todo, tal vez sirviéndonos de jaculatorias o breves oraciones; formular al Señor preguntas abiertas, dejándole espacio para que nos responda cuando quiera, o simplemente diciéndole que estamos dispuestos a hacer lo que nos indique; seguir el ritmo y el rumbo por donde nos lleven las consideraciones de su amor, evitando las distracciones con otros pensamientos colaterales; aprender a tener la mente abierta para dejarnos sorprender por él y para soñar con los sueños de Dios, sin pretender controlar demasiado la oración. De este modo, nos vamos abriendo al misterio y a la lógica del Señor, y eso nos permite aceptar con paz el hecho de desconocer por dónde nos llevará.

«Muéstrame tu gloria»

Al comenzar un rato de oración, tenemos la expectativa razonable de que el Señor nos hablará —como de hecho sucede algunas veces—. Sin embargo, podría frustrarnos que al finalizar ese encuentro no hayamos escuchado nada, o muy poco. En cualquier caso, es preciso mantener la certeza de que en la oración siempre hay fruto. En el monte Sinaí, «Moisés exclamó: —Muéstrame tu gloria». El Señor parece que quiere colmar ese deseo: «Yo haré pasar todo mi esplendor ante ti, y ante ti proclamaré mi nombre —el Señor—, porque tengo misericordia de quien quiero y tengo compasión de quien quiero». Sin embargo, sus palabras toman de golpe un cariz que podría parecer decepcionante: «Pero no podrás ver mi rostro, pues ningún ser humano puede verlo y seguir viviendo (…). Cuando pase mi gloria, te colocaré en la hendidura de la roca y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. Luego retiraré mi mano y tú podrás ver mi espalda; pero mi rostro no se puede ver» (Ex 33,18-23). Si Moisés se hubiera sentido frustrado por no haber conseguido ver el rostro de Dios, como era su deseo, habría podido abandonar su intento o perder la motivación para futuros encuentros. Y, en cambio, se dejó llevar por Dios y así llegó a ser aquel «a quien el Señor trataba cara a cara» (Dt 34,10).

La clave de la oración no consiste en obtener resultados tangibles, ni mucho menos en estar ocupados durante un tiempo determinado. Lo que buscamos mediante el diálogo con el Señor no es un resultado inmediato, sino ser capaces de llegar hasta aquel lugar, aquel estado vital —por decirlo de alguna manera— en el que la oración se identifica cada vez más con la propia vida: pensamientos, afectos, ilusiones... Se trata de estar con el Señor, mantenernos en su presencia a lo largo del día. En definitiva, el fruto principal de la oración es vivir en Dios. Así, la oración se entiende como una comunicación de vida: vida recibida y vida vivida, vida acogida y vida entregada. No importa, entonces, que no tengamos sentimientos encendidos, o luces fascinantes. De un modo mucho más sencillo, el tema de nuestra oración será —como nos decía san Josemaría[10]— el tema de nuestra vida, y viceversa, porque nuestra vida entera se convertirá en auténtica oración, avanzando en un «cauce ancho, manso y seguro»[11].

Jorge Mario Jaramillo


[1] Como sugiere el papa Benedicto XVI en sus catequesis sobre la oración: «Leyendo el Antiguo Testamento, resalta una figura entre las demás: la de Moisés, precisamente como hombre de oración», Audiencia general, 1-VI-2011.

[2] Lo mismo sucede en el segundo relato de la creación del hombre: cfr. Gn 2,16. Las cursivas no son originales del texto bíblico.

[3] Amigos de Dios, n. 244.

[4] Carta, 12-XII-1949, en: Letras a un santo, II.

[5] Benedicto XVI, Discurso, 20-VIII-2005.

[6] Camino, n. 281.

[7] Mercedes Eguíbar Galarza, Guadalupe Ortiz de Landázuri. Trabajo, amistad y buen humor, Palabra, Madrid, 2001, p. 87.

[8] Francisco, Ex. Ap. Gaudete et exsultate, n. 151.

[9] Surco, n. 446.

[10] Es Cristo que pasa, n. 174.

[11] Amigos de Dios, n. 306.

 

 

Hacerse como niños

Textos de San Josemaría sobre esta escena del Evangelio.

COMO UN PERSONAJE MÁS03/02/2017

  • Y llegaron a Cafarnaún. Estando ya en casa, les preguntó: ¿De qué discutíais por el camino? Pero ellos callaban, porque en el camino habían discutido entre sí sobre quién sería el mayor. Entonces se sentó y, llamando a los doce, les dijo: Si alguno quiere ser el primero, hágase el último de todos y servidor de todos. Y tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe; y quien me recibe, no me recibe a mí, sino al que me envió. ( Mc 9, 33-37).

“¿No os enamora este modo de proceder de Jesús? Les enseña la doctrina y, para que entiendan, les pone un ejemplo vivo. Llama a un niño, de los que correrían por aquella casa, y le estrecha contra su pecho. ¡Este silencio elocuente de Nuestro Señor! Ya lo ha dicho todo: El ama a los que se hacen como niños. Después añade que el resultado de esta sencillez, de esta humildad de espíritu es poder abrazarle a El y al Padre que está en los cielos”.

Amigos de Dios, 102

En aquella ocasión se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién juzgas que es el mayor en el Reino de los Cielos? Entonces, llamando a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños no entraréis en el Reino de los Cielos. Pues todo el que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos ( Mt 18, 1-4) .

“Hacernos niños: renunciar a la soberbia, a la autosuficiencia; reconocer que nosotros solos nada podemos, porque necesitamos de la gracia, del poder de nuestro Padre Dios para aprender a caminar y para perseverar en el camino. Ser pequeños exige abandonarse como se abandonan los niños, creer como creen los niños, pedir como piden los niños.

Y todo eso lo aprendemos tratando a María. (...) Porque María es Madre, su devoción nos enseña a ser hijos: a querer de verdad, sin medida; a ser sencillos, sin esas complicaciones que nacen del egoísmo de pensar sólo en nosotros; a estar alegres, sabiendo que nada puede destruir nuestra esperanza. El principio del camino que lleva a la locura del amor de Dios es un confiado amor a María Santísima”.

Es Cristo que pasa, 143

“¡Qué buena cosa es ser niño! —Cuando un hombre solicita un favor, es menester que a la solicitud acompañe la hoja de sus méritos.

Cuando el que pide es un chiquitín —como los niños no tienen méritos—, basta con que diga: soy hijo de Fulano.

¡Ah, Señor! —díselo ¡con toda tu alma!—, yo soy... ¡hijo de Dios!”

Camino, n. 892

Volver "Contemplar el Evangelio con san Josemaría"

 

 

Priora carmelitas de Soria: “Dios no quiere nuestro sufrimiento, quiere que le hagamos caso”

La Madre Ana María habla con Religión Confidencial de la vocación de clausura y la pandemia del Covid-19

 

Marta Santín 

El convento de la Santísima Trinidad de las Carmelitas de Soria tiene una nueva vocación. Se trata de la hermana María Inés de Jesús, peruana de 21 años, que el pasado 20 de junio tomó el hábito en una ceremonia privada en el convento. En la actualidad, catorce son las religiosas que forman el Carmelo de Soria.

Posteriormente, se celebró una Misa de acción de gracias en la iglesia del Monasterio. La hermana María Inés pasará algunos años de noviciado y formación hasta que profese sus votos perpetuos.

Del colegio al convento

Tras esta nueva vocación, la Madre Ana María del Sagrado Corazón, priora del convento afirmó: “En la comunidad estamos muy felices. Somos como una gran familia. Aunque no se nos oiga y no se nos vea rezamos por todo, especialmente en esta situación de pandemia”.  

La Madre Ana María, de 48 años y de Bilbao, ha atendido telefónicamente a Religión Confidencial. Al otro lado de la línea, se escucha la voz de una mujer con mucha fuerza y alegría. “Yo ingresé con 18 años, del colegio al convento. ¡Estos 30 años se me han pasado volando!, expresa.

La priora de las carmelitas de Soria comprende que, en el mundo actual del siglo XXI, es muy difícil que la gente entienda una vocación contemplativa, una vida de “celda”. Sin embargo, matiza: “Solo se puede entender la vocación con vida interior y comunión con Jesús. El trato con el Señor da equilibrio”.

Los días en la clausura

Su vida se centra en la oración y en la penitencia por el mundo entero, principalmente por los sacerdotes. Comparten algunos momentos de oración en comunidad con todas las hermanas y tienen dos horas de recreo.

Pero pasan horas y horas en su celda, rezando y haciendo formas en unión con “el Señor” que venden para la Eucaristía. De este trabajo subsisten, además de algunos trabajos manuales, repostería y alguna donación. “Somos autónomas, subsistimos por nuestros propios medios”, explica.

Ni que decir tiene que no disponen de televisión, internet, ni de periódicos, y hasta hace pocos años, tampoco de calefacción en la fría Soria de invierno. “Ahora sí tenemos”, sonríe. Reciben visitas de familiares y amigos a los que siguen viendo a través del locutorio pero sin contacto personal.

El coronavirus, un mensaje de amor de Dios

La Madre Ana María, no obstante, está muy informada de lo que ocurre a su alrededor. En esta época de pandemia, no han parado de rezar por la conversión y salud del mundo.

Creo que el coronavirus es un mensaje del amor de Dios que nos tiene. Íbamos por mal camino y el mundo se tiene que convertir. Aborto, eutanasia, etc. Dios no nos quiere hacer sufrir, pero permite el sufrimiento para hacernos cambiar, para la conversión personal de cada uno”, remarca la Madre Ana María.

Para ella, la pandemia es una oportunidad que nos da Dios para no apegarnos tanto a la Tierra. “Hay gente que me ha dicho que no rezaba y que ahora lo hace. Hace un tiempo, al salir para ir al médico, me encontré una pintada en un muro que preguntaba: ¿Por qué Dios permite esto? y yo escribí: Porque no le hacemos caso”.

Vivir eternamente felices

Sobre los episodios más oscuros de la Iglesia (abuso de sacerdotes a menores), la Madre Ana María ha sufrido y rezado mucho por la salvación de todas las almas, pero también afirma: “Muchos sacerdotes abusadores eran masones que se metieron en la Iglesia para hacerla daño desde dentro”.

Concluye animando a las almas a encontrarse con Dios. “Estamos de paso. El Cielo es Dios, no nos podemos meter en su cabeza de cómo será, pero sabemos que Dios es eternamente feliz y gozaremos de esa eternidad feliz cada uno con sus méritos”

Desde 1581

Las Carmelitas Descalzas llegaron a Soria llamadas por el obispo de Osma, Alonso Velázquez, el 2 de junio de 1581; el obispo había sido confesor de Santa Teresa de Jesús cuando fue canónigo de la Catedral de Toledo en 1576.

Para la fundación, la noble Beatriz de Beaumonte ofreció su casa-palacio para que se establecieran. La propia Santa Teresa documentó su presencia en Soria en el capítulo 30 del Libro de las Fundaciones; así, sabemos que partió de Palencia el 29 de mayo y llegó a Soria el 2 de junio de 1581. 
El convento fue inaugurado formalmente el 14 de junio de 1581 y, desde ese momento, las religiosas han seguido en el Monasterio hasta la actualidad, con excepciones breves por la llegada de los franceses en 1808.

 

 

¿Es Dios un Padre?

Daniel Tirapu

 

Dios Padre.

El mal de un mundo imperfecto, nuestra propia debilidad, las catástrofes diarias, las redes de maldad ( droga, menores, guerras, esclavos), son siempre un motivo que nos hace dudar de Dios. Si Dios es Padre, debe serlo para algunos o muy mal padre es...

Nuestras pequeñas cabezas no dan mucho de sí y nos gustaría jugar a ser Dios, seguro que lo haríamos mucho mejor. El problema del mal nos debe llevar a algunas conclusiones:

1. Existe el pecado original, en nuestra naturaleza, una inclinación al mal fuerte, que debe ser combatida con el esfuerzo, una cierta disciplina, y por supuesto la gracia de Dios. Hasta la muerte, esa inclinación está presente. Existe el demonio también.

2. Somos libres. Y el mal uso de la libertad lleva a hacer cosas mal. Tan libres somos que podemos rechazar a Dios.

3. Existe la vida eterna, nuestro destino final, que hoy sólo apreciamos lo que vemos, y eso es lo más importante. Muchos últimos y pobres y feos y desgraciados serán los primeros. Esto se olvida de continuo. No es una llamada al quietismo, a la pasividad, todo lo contrario, en esta vida nos jugamos la que viene.

4. Dios nos ha permitido llamarle Padre nuestro y para los que dicen que no nos quiere, pensemos y abandonémonos en el misterio de la pasión, cruz y muerte de su Hijo, por nosotros. Ese Padre, por decirlo así, no perdonó a su Hijo, que tuvo que morir por nosotros. No lo entiendo. Pero me sirve ese misterio para abandonarme en Dios y saber que sí es Padre y que me quiere, nos quiere, hasta la muerte de su Hijo.

 

 

La oración de un político

Ernesto Juliá 

Andrzej Duda.

Hace apenas unos días hemos leído la noticia de que el recién reelegido presidente de Polonia, Andrzej Duda, había acudido al santuario católico de Jasna Góra, donde se conserva la imagen original de la Virgen de Czestochowa, para pedir luces y ayuda para desarrollar en servicio de su pueblo la tarea que se le ha encomendado; y a la vez, pedir por la salud de los afectados en esta pandemia del coronavirus, y rezar también por el eterno descanso de los muertos.

 Por el modo de dar la noticia, y las fotos del presidente de rodillas ante la patrona de su nación, la impresión es que se ha tratado de una visita muy personal, sin ningún aparato mediático, ni nada por el estilo

Una buena noticia, y muy de agradecer. Cualquier político sensato sabe que ni él solo, ni con el equipo que quiera construirse a su alrededor, será capaz de resolver todos los problemas que afectan al pueblo que le ha concedido la autoridad para que lo gobierne.

Si además de sensato, el político es consciente de una verdad que a la mayoría de los políticos parece que se les ha olvidado, si alguna vez la tuvieron asentada en su mente, de que gobernar es servir al pueblo, llegará a ser un buen político y la nación le agradecerá sus servicios, como hoy ocurre en Italia con De Gasperi. En Francia con Schuman , en Alemania con Adenauer, por ejemplo.

Servir al pueblo, y no como al político de turno le parezca más oportuno, sino como el bien del pueblo lo exija: defender la vida, defender la familia, defender la libertad, el trabajo; y no tratar nunca de manipular las conciencias, adoctrinando como algunos pretenden hoy con la ideología de género, de la misma manera que otros llevaron a cabo en otros tiempos, con ideologías comunistas, abortistas, fascistas, sexualistas, nazis, racistas,  etc.

Duda sabe que esta pandemia, como cualquier otra desgracia similar, ni sus fuerzas ni las de todos sus ministros y ayudantes son capaces de resolver. Y pide ayuda. ¿A Quién? A Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, acudiendo a su Madre Santísima.

No pocos políticos hoy, consideran que Dios no se ocupa de las naciones, de los pueblos, de los habitantes de este planeta; como si, después de habernos creado –y no hay otra explicación racional para explicar la presencia del hombre inteligente y espiritual en la tierra-, nos hubiera abandonado a nuestra propia suerte.

Duda cree en Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre; y con su gesto, tan apreciado por el pueblo polaco, sabe que el Señor sí tiene un interés muy preciso en la historia de los hombres sobre la tierra; y está dispuesto a dar las luces oportunas a los políticos, a los gobernantes, que se las pidan y estén dispuestos a escucharlas, para que lleven a cabo su cometido pensando en sus conciudadanos.

Así descubrirán, como parece haber descubierta Duda, que la misión del político es servir al pueblo, preocuparse de lo que pueda ser un bien para el pueblo. Y descubrirán, también, que el Señor y la Patrona Celestial, en la advocación que se venere en cada país, tienen algo que decirles.

ernesto.julia@gmail.com

 

Comentario al Evangelio: El trigo y la cizaña

Evangelio del Domingo 16º del Tiempo Ordinario (Ciclo A) y comentario al evangelio de la Misa

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mt 13,24-43)

Jesús les propuso otra parábola:

— El Reino de los Cielos es como un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras dormían los hombres, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando brotó la hierba y echó espiga, entonces apareció también la cizaña. Los siervos del amo de la casa fueron a decirle: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?» Él les dijo: «Algún enemigo lo habrá hecho». Le respondieron los siervos: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, no vaya a ser que, al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad que crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega les diré a los segadores: “Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla; el trigo, en cambio, almacenadlo en mi granero”».

Les propuso otra parábola:

— El Reino de los Cielos es como un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo; es, sin duda, la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es la mayor de las hortalizas, y llega a hacerse como un árbol, hasta el punto de que los pájaros del cielo acuden a anidar en sus ramas.

Les dijo otra parábola:

— El Reino de los Cielos es como la levadura que tomó una mujer y la mezcló con tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.

Todas estas cosas habló Jesús a las multitudes con parábolas y no les solía hablar nada sin parábolas, para que se cumpliese lo dicho por medio del Profeta:

Abriré mi boca con parábolas,

proclamaré las cosas que estaban ocultas

desde la creación del mundo.

Entonces, después de despedir a las multitudes, entró en la casa. Y se acercaron sus discípulos y le dijeron:

— Explícanos la parábola de la cizaña del campo.

Él les respondió:

— El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo; los segadores son los ángeles. Del mismo modo que se reúne la cizaña y se quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y apartarán de su Reino a todos los que causan escándalo y obran la maldad, y los arrojarán en el horno del fuego. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. Quien tenga oídos, que oiga.


La imagen del campo sobre el que se ha dejado caer a manos llenas la buena semilla del Evangelio, pero donde el enemigo ha sembrado cizaña, invita a pensar en la Iglesia, que “abrazando en su seno a los pecadores, es a la vez santa y siempre necesitada de purificación y busca sin cesar la conversión y la renovación -señala el Catecismo-. Todos los miembros de la Iglesia, incluso sus ministros, deben reconocerse pecadores. En todos, la cizaña del pecado todavía se encuentra mezclada con la buena semilla del Evangelio hasta el fin de los tiempos. La Iglesia, pues, congrega a pecadores alcanzados ya por la salvación de Cristo, pero aún en vías de santificación”[1].

En efecto, la parábola del trigo y la cizaña plantea el problema de la coexistencia del bien y el mal. “Está claro: el campo es fértil y la simiente es buena -comentaba san Josemaría-; el señor del campo ha lanzado a voleo la semilla en el momento propicio y con arte consumada; además, ha organizado una vigilancia para proteger la siembra reciente. Si después aparece la cizaña, es porque no ha habido correspondencia, porque los hombres –los cristianos especialmente– se han dormido, y han permitido que el enemigo se acercara”[2].

Mons. Javier Echevarría invitaba a considerar que “esta realidad ha de movernos a la contrición, al dolor de amor, a la reparación, pero nunca al desaliento o al pesimismo. (…) A la vez, consideremos que ya ahora, en la tierra, el bien es mayor que el mal, la gracia más fuerte que el pecado, aunque su acción resulte a veces menos visible”[3].

La parábola de Jesús deja claro que el mal no procede de Dios, sino del enemigo, el maligno, que es astuto y siembra el mal en medio del bien, de modo que resulta difícil separarlos con claridad, aunque el justo Juez podrá hacerlo. Ahora bien, no cabe esperar una intervención inmediata para atajar el mal, porque Dios es paciente y misericordioso.

Los servidores están impacientes por arrancar la cizaña, pero “Dios en cambio sabe esperar -comenta el Papa Francisco-. Él mira el ‘campo’ de la vida de cada persona con paciencia y misericordia: ve mucho mejor que nosotros la suciedad y el mal, pero ve también los brotes de bien y espera con confianza que maduren. Dios es paciente, sabe esperar. Qué hermoso es esto: nuestro Dios es un padre paciente, que nos espera siempre y nos espera con el corazón en la mano para acogernos, para perdonarnos. Él nos perdona siempre si vamos a Él”[4].

Dios es paciente porque sabe que incluso el corazón que lleva tiempo manchado por muchos pecados puede cambiar y dar buen fruto. San Agustín, comentando esta parábola, aporta su experiencia de pastor de almas y constata que “muchos primero son cizaña y luego se convierten en trigo”, por lo que se requiere esa saludable paciencia, que no es indiferencia ante el mal: “Si estos, cuando son malos, no fueran tolerados con paciencia, no llegarían al laudable cambio”[5].

El dueño del campo no confunde el bien con el mal. Sabe qué es saludable y qué es dañino para la salud, pero no permite que sus servidores se precipiten para dar tiempo a la misericordia. Jesús nos enseña a moderar ímpetus a y saber aguardar: lo que es malo puede cambiar a algo bueno. La conversión es posible, y siempre cabe la esperanza de que se producirá.


[1] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 827

[2] S. Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 123.

[3] Javier Echevarría, Carta 1 de agosto de 2013. Las palabras de San Josemaría que cita forman parte de la Homilía Lealtad a la Iglesia, 4-VI-1972.

[4] Papa Francisco, Ángelus 20 de julio de 2014.

[5] S. Agustín, Quaest. septend. in Ev. sec. Matth., 12, 4: PL 35, 1371.

 

 

XVI Domingo del tiempo ordinario.

 

Mt 13,24-43.

 

Muchas parábolas de Jesús en este texto de Mateo con un fin sencillo y aleccionador y es que hay que tener paciencia porque el trigo y la cizaña crecen juntas en el mismo campo del corazón humano.

 

1.      Decía el Hermano Rafael que toda la ciencia consiste en saber esperar. No una espera tensa que nos pone nervioso. Tampoco no poner de nuestra parte todo lo que podamos y debamos de hacer.

 

2.     Todas las parábolas tienen el mismo tema y la misma moraleja. Nunca la cizaña se convierte en trigo y nunca el trigo se convierte en cizaña. La paciencia todo lo alcanza. No sería bueno comenzar como una apisonadora, que por falta de saber esperar, nos carguemos el trigo que aparece aun en medio de cizaña, que pronto se descubre que es estéril.

 

3.     En el fondo estas parábolas del Reino de los cielos es una llamada a un discernimiento que sabe de luz y tinieblas, de gracia y pecado, de trigo y cizaña...de don y de colaboración humana. Al final siempre queda claro lo que es trigo y de lo que es cizaña. Sencillamente hay que tener una espera confiada.

  

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

 

 

La teoría queer puede negar la realidad de las mujeres

 

El pasado 9 de junio, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se dirigía, a través de un comunicado interno (nº 699), a los (y por supuesto a las) Secretarios de Igualdad y de Organización Autonómicos, Provinciales, Insulares y/o de Distrito, portavoces de Igualdad en el Congreso y en el Senado y Parlamentos Autonómicos, la Delegación Socialista en el Parlamento Europeo y a la Secretaría de Igualdad de las Juventudes Socialistas de España (JSE).

Esta comunicación venía firmada por el Secretario de Organización del PSOE, D. José Luis Ábalos, por la Secretaria de Igualdad de la Comisión Ejecutiva Federal (CEF), Dña. Carmen Calvo, y por los secretarios de Coordinación Territorial y Relaciones Partido/Gobierno y de Relaciones Institucionales del CEF-PSOE. En términos coloquiales se trataba de uno de esos comunicados: «que vienen de arriba».

Algunos medios se han mostrado sorprendidos con el contenido del comunicado y, particularmente, del documento que lo acompaña: un argumentario que, tal como expresa su título, se erige «contra las teorías que niegan la realidad de las mujeres». Otros, sin embargo, han obviado valorarlo por más que se refiera al mismísimo eje programático del PSOE en sus políticas de igualdad. No es difícil imaginar por qué si se atiende a su línea editorial.

Por su título, el argumentario al que nos referimos podría contener un manifiesto de corte feminista contra el silenciamiento de la realidad social de las mujeres. Y así es. Sin embargo, por una vez sus autores no sitúan al otro lado del ring, como viene siendo habitual, al patriarcado, a la Iglesia católica o a los partidos conservadores. A quien señalan como enemiga de las mujeres es, en esta ocasión, a la teoría queer. Y no le faltan razones para hacerlo, por más que pueda extrañar.

Extraña, sin embargo, que sea justo ahora cuando el PSOE se desmarque de lo que ha venido siendo, de la mano de sus socios de gobierno, el estandarte de sus políticas de género. A no ser, evidentemente, que por delante de su política social estén los intereses de partido a la hora de establecer pactos estratégicos en estos tiempos convulsos.  Porque a nadie escapa que, tras las más significativas leyes de género aprobadas recientemente por los gobiernos autonómicos cuya presidencia ostenta el PSOE[1], subyace la misma teoría que este documento critica sin ambages. Una teoría que, en síntesis, afirma que la categoría “mujer” no es objetiva sino una mera construcción social, un invento, una falsedad o una interpretación ideológica. Para los teóricos queer, no sólo la “idea” de mujer (esto es, el género) es un constructo social como ha sostenido el feminismo[2] desde Simone de Beauvoir (recordarán aquello de «no se nace mujer, se llega a serlo)[3] sino que también el sexo biológico «mujer» es un constructo histórico-simbólico y cultural.

Podrá resultar sorprendente, pero es así: la perspectiva queer sostiene, sin rubor, que ni los genes, ni los genitales, ni los caracteres sexuales secundarios, ni el sistema endocrino determinan el sexo de una persona. Hay mujeres con pene, afirman, y hombres con vagina[4], con independencia de lo que diga o deje de decir la evidencia empírica y la ciencia. De hecho, hay teóricos queer con cátedra en Universidades españolas que tildan de «retórica» a las evidencias médicas[5] que, a su juicio, consienten la legitimación de la diferencia sexual como una categoría biológica cuando, en realidad, debería admitirse que se trata de una categoría exclusivamente ideológica[6]. La mujer, en definitiva, no existiría. Afirmarse mujer no sería sino expresar una idea, tener un sentimiento o profesar una ideología.

Este Observatorio ha reiterado, tanto en sus informes como en los artículos publicados y las conferencias impartidas por sus colaboradores en España, Europa y Latinoamérica, lo que el socialismo español parece redescubrir ahora: que para la cultura queer, el feminismo es una teoría caduca y ser varón o mujer se reduce a «decirse» y «mostrarse» como «varón» o como «mujer»[7]. Iconos del postfeminismo queer como Judith Butler[8] sostienen que el género es una condición más propia del «hacer» que del «ser». Para Butler, como intenta ejemplificar apelando a las drag queen, ser mujer es un modo de expresarse. Nada más que eso. No existirían, por tanto, las mujeres, sino las personas que, de modo temporal o permanente se comportan o se sienten como si dicha categoría existiese. Esta es la esencia de la teoría queer.

No se trata, como es fácil observar, de una teoría inocua. De hecho, tiene importantes repercusiones en los ámbitos jurídico, sociosanitarios, educativos y familiares. Conforme a la ley 8/2017 de la Generalitat Valenciana, por ejemplo, los padres no pueden negarse al tratamiento hormonal de sus hijos pequeños para bloquear su desarrollo puberal, so pena de ser literalmente conducidos ante la autoridad judicial (Ley 8/2017, §16,3) como potenciales autores de un delito de negación abusiva a sus hijos o de violencia familiar. Además, y como este Observatorio ha denunciado en no pocas ocasiones, la perspectiva queer sostiene la necesidad de transgredir, ya desde los niveles de educación infantil y primaria y mediante un arduo trabajo de repetición[9] (Gil, 2002, pág. 37), las categorías normativas que estructuran la identidad y expresión de género, la orientación sexual y los modelos de familia; las estructuras de significación que definen «lo normal» y «lo anormal».

Nótese, en este sentido, que para la teoría queer «transgredir» implicaría no sólo desplazar, sino también subvertir[10]. Como hemos señalado en otras muchas ocasiones[11], el objetivo de la legislación queer (que, permítanme insistir, se promulgó sobre las firmas de presidentes socialistas de gobiernos autonómicos) no es formar a los niños en la tolerancia frente a las identidades sexuales diversas, pues la tolerancia sólo tiene sentido sólo frente a lo que se considera «anormal»[12]. Lo que persiguen, más bien, es subvertir la interpretación tradicional de «lo natural».

En cualquier caso, a la luz del comunicado nº 699 del PSOE a las Secretarías y Portavocías arriba mencionadas, se nos antojan todavía más injustas las acusaciones vertidas por este partido contra algunos miembros de este Observatorio por atreverse a defender públicamente lo que entonces el PSOE consideraban casi un delito y hoy defiende como una verdad programática socialista.  No es necesario traer aquí lo vivido cuando nos personamos como expertos para solicitar la revisión de algunos artículos de la ley 8/2017, todavía en proyecto entonces. En el seno de aquella sesión, hubo quien prácticamente nos acusó de ser causantes de la muerte por suicidio de los niños trans. Como tampoco es necesario recordar las acusaciones vertidas por la Secretaria de Igualdad de la ejecutiva provincial del PSPV-PSOE, Rocío Ibáñez, contra el obispo de Segorbe-Castelló por invitarnos a explicar a sus fieles lo mismo que hoy, su propio partido, le explica a ella a través del documento adjunto al comunicado del que estamos tratando[13]: que la ideología queer es nociva para la causa de la mujer.

Pero antes de leernos o escucharnos; antes de saber lo que íbamos a decir e incluso desconociendo el contenido real de la ideología de género, la secretaria socialista de igualdad de Castellón sostuvo públicamente que estas jornadas pretendían «confundir a la gente» ocultando «la cultura del patriarcado tan instaurada en la sociedad actual»[14]. La presidenta del colectivo LGTBI de Castellón, por su parte, tildó estas sesiones -que todavía no se habían producido y cuyo contenido en consecuencia desconocía- como un «discurso de odio (…) antesala a los delitos de odio, las agresiones, las humillaciones, los insultos y el menosprecio que sufrimos»[15].

Pero, en lo que sí importa y es objeto del presente informe, no les cansaremos repitiendo los argumentos que tantas veces hemos desgranado en nuestros documentos y actividades públicas, relativos a la dignidad de todas las personas con independencia de su orientación sexual o de su identidad y expresión de género. No han faltado, con ellos, apelaciones cariñosas y empáticas a la carga dramática de la vida de las personas que viven su propio cuerpo como una cárcel en la que han caído sin culpa[16], a la intrínseca dignidad que fundamenta sus derechos inalienables[17] o a la belleza de la condición humana de toda persona con independencia de cualquier consideración identitaria[18]. Apelaciones tan constantes, públicas y notorias como las recomendaciones que hemos ofrecido para que la atención que merecen sea acorde con los derechos fundamentales que se derivan de su dignidad y no responda, en su lugar, a una estrategia de marketing al servicio de un determinado color político.

A la luz de lo dicho nos permitimos rescatar los puntos que sostiene el argumentario socialista, valorándolos desde una perspectiva bioética y señalando, también, las coincidencias con aquello que, en los últimos años, hemos defendido incansablemente.

El primer argumento socialista es el siguiente:

«El sexo es un hecho biológico y el género una construcción social. El sexo se refiere a las características corporales, biológicas y fisiológicas, que definen y diferencian a los humanos como hombres y mujeres».

No podemos estar más de acuerdo. Aunque, probablemente, que lo estemos será utilizado por el Ministerio de Igualdad para acusar al PSOE de haberse colado en la boda equivocada. Pero esta obviedad, que las personas los somos como varones o como mujeres y que esta condición obedece al sobrecruzamiento cromosómico que se produce tras la fecundación, determinando el cariotipo de las células del embrión que permanecerá inalterado durante la vida entera del individuo, ha sido insistentemente descrita por los Dres. Aznar y Tudela, con todo lujo de detalles, en diversas publicaciones[19]

El documento continúa diciendo que:

«El género es la construcción social del sexo biológico con el que se nace. Es decir, el conjunto roles sociales y culturales, de tareas, estereotipos… que se asignan a los hombres y las mujeres de manera diferenciada y que configura expectativas y oportunidades».

Y nuevamente estamos de acuerdo. Sobre la base de dos identidades sexuales claramente diferenciadas, el varón y la mujer, cada cultura ha.     ido construyendo, a lo largo del tiempo, una idea relativa al rol social y laboral, a la expresión y otros factores atribuibles a la persona en función de su sexo. Esto es el género, y no otra cosa. Y en función de este significado cabe entender la idea de Simone de Beauvoir que reproducíamos más arriba: «no se nace mujer, se llega a serlo»[20]. Otra cosa distinta, y aquí nos permitimos discrepar en parte, es si esta idea ha sido mediada por una suerte de fuerza omnipresente en la historia universal que el feminismo marxista identifica con el patriarcado, una primera forma de capitalismo que, tal como lo interpreta Engels, convirtió a la mujer en una mercancía, cuando no en un primer proletariado de cuya fuerza de producción (los genitales y el útero), el varón tradicionalmente, y el capitalismo neoliberal en la actualidad, obtiene determinadas plusvalías[21].

El documento añade, además, que el concepto de género «establece la división sexual del trabajo (productivo para los hombres y reproductivo para las mujeres) y de los espacios (públicos para los hombres y privados para las mujeres) y supone una preponderancia de lo masculino sobre lo femenino». No señala, en cambio, si esto ocurre por igual en todas las culturas, es decir, si Angela Merkel podría ostentar la presidencia del gobierno en países cuyo acervo cultural no es el humanista cristiano o si María Dolores Dancausa, CEO de Bankinter, podría serlo de entidades financieras con domicilio fiscal o social en dichos Estados.

Sí esclarece, para escándalo de sus afiliados queer, que «si el género sustituye al sexo se desdibuja la situación de desigualdad estructural de las mujeres respecto a los hombres». Y lo compartimos apelando al sentido común, puesto que con esta sustitución desaparecen, en la práctica, el hombre y la mujer como sujetos reales. Baste, para ilustrarlo, con un sencillo ejemplo: la ley 8/2017, en consonancia con los principios de Yogyakarta[22] establece que los delitos de odio u ofensa contra las personas trans deben gestionarse en los tribunales con idéntica consideración que la violencia de género, esto es: aplicando la excepcionalidad jurídica de la inversión en la carga de la prueba (§46). Esto quiere decir que, cuando se juzguen este tipo de delitos, el acusado no será inocente mientras no se demuestre lo contrario. Más bien al revés, será el acusado quien deba demostrar su inocencia si no quiere dar con sus huesos en prisión. Ahora bien: la ley establece, también, que hay mujeres nacidas en cuerpos de varón y que estas no tienen que aportar ningún tipo de evaluación médica o psíquica para demostrarlo. Textualmente, sostiene que la identidad de género es la «vivencia interna e individual del género tal y como cada persona la siente y autodetermina, pudiendo o no corresponder con el sexo asignado en el momento del nacimiento» (§4,1). En ese caso, ¿podía el acusado apelar a su condición de mujer en lo más íntimo para tener un trato más favorable?

Pero no hace falta acudir a ejemplos tan enrevesados. Si el género sustituye al sexo ¿Las plazas que asigna por cuota la Administración a las mujeres, serán asignadas también a las mujeres trans? ¿Deben revisarse las condiciones salariales de aquellos que, nacidos en el cuerpo de un varón, consideren que cobran menos que sus compañeros y apelen al techo salarial impuesto a quienes, como él, en su intimidad son mujeres? ¿Qué ocurre con los que no se reconocen en los géneros normativos o binarios, esto es, con asexuales, pansexuales, agénero, etc?

El documento del PSOE es, si cabe, todavía más valiente que nosotros en la proposición de ejemplos para ilustrar lo que venimos afirmando. Transcribimos textualmente:

«Si basta con que un hombre exprese en un momento determinado que se siente mujer, sin ninguna otra consideración:

– ¿Cómo afecta a la recopilación de datos estadísticos? Las estadísticas se desagregan por sexo, y son fundamentales para conocer los problemas (la desigualdad laboral y salarial, la feminización de la pobreza, el techo de cristal, la violencia machista…) y determinar las políticas públicas para su abordaje.

– ¿Cómo afecta a la ley de violencia de género? ¿Podría un hombre maltratador señalar que se siente mujer y por tanto no poder ser juzgado por este delito?

– ¿Cómo afecta a las políticas de paridad y de representación equilibrada?

– ¿Cómo afecta al acceso a recursos y servicios como casas de acogida, centros de reclusión?

– ¿Cómo afecta a la participación en eventos y competiciones deportiva?»

Estas preguntas, quizá, debiera hacérselas a aquellos con quienes han promulgado las leyes de género en las Comunidades autónomas y a sus actuales socios de gobierno, que en 2017 elevaron a la Mesa de las Cortes Generales una proposición de ley[23] que permitía, entre otras cosas, que la afiliación a las federaciones deportivas y el acceso al empleo público tuviese en cuenta la identidad de género sentida, y no ese irrelevante dato biológico al que llamamos sexo….

Si se niega el sexo, prosigue el argumentario socialista «se niega la desigualdad que se mide y se construye en base a este hecho biológico». Y ante una afirmación tan rotunda, que compartimos plenamente, no podemos más que preguntarnos: ¿Existe, entonces, el hecho biológico? ¿Quieren decir vds. Sr. José Luis Ábalos y Sra. Carmen Calvo, que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva? ¿Quieren vds. decir que este hecho es una evidencia empírica? ¡Quién nos lo iba a decir!

El documento prosigue con un análisis de los conceptos identidad de género e identidad sexual, relacionándolos con la vivencia transidentitaria en su versión transexual (esto es, aquella que «pese a no ser en absoluto patológica» se acompaña de una disforia tal que requiere, además de terapia psicológica, terapia farmacológica y hormonal, cirugía de exéresis de mama y genitales, implantes mamarios, reconstrucción de genitales y/u otros tratamientos médicos o quirúrgicos para la modificación corporal), y la vivencia transgénero, esto es, aquella que se limita a un sentimiento interno que sólo requiere reconocimiento social, pero nada más.

A juicio del PSOE, el activismo queer está utilizando interesadamente el concepto de identidad de género y poniendo en riesgo el propio concepto jurídico y sujeto político «mujer». Lo compartimos. La apelación de Beatriz Preciado (ahora Paul Beatriz, doctora en Teoría de la Arquitectura por la Universidad de Princeton, máster de Filosofía Contemporánea y Teoría de Género en la New School for Social Research de Nueva York, discípula de Jacques Derrida y, en sus propias palabras, adicta a la testosterona) al fin de la naturaleza como orden legitimador; su propuesta de reemplazar ese «contrato social que denominamos Naturaleza» por un contrato contrasexual en el que los cuerpos no se reconocen a sí mismos como hombres o mujeres, sino como cuerpos hablantes y se reconocen la posibilidad de acceder a todas las prácticas significantes y posiciones de enunciación; la renuncia, en definitiva, a una identidad sexual cerrada y determinada naturalmente[24], no es una cuestión que debamos tomar a la ligera. El partido socialista lo ha hecho; la comunidad política internacional lo ha hecho; las universidades, los partidos políticos y la sociedad española en su conjunto lo ha hecho. Y quien no lo ha hecho, ha sido tildado de fascista y expulsado del debate público… Pero haber dado pábulo a este tipo de argumentos, como al de Judit Butler cuando sostiene que es más mujer una drag queen que cualquier otra mujer, ha tenido consecuencias graves, como los protocolos educativos que instan a enseñar a los niños de 3 a 5 años que su sexo no tiene nada que ver con su cuerpo.

Hay otras consecuencias, de idéntica gravedad. Una de ellas, sin duda, que los niños puedan iniciar tratamientos de cambio de sexo antes de su pubertad, bastando para ello ¡la simple expresión de su deseo! Este Observatorio ha mostrado, con la seguridad que aporta el aparato crítico de la buena ciencia, que los porcentajes de desistimiento en el deseo de cambiar de sexo oscila, llegada la adolescencia, entre el 80% y el 95% de los niños y niñas que se identificaron como trans durante la infancia[25]. Hemos explicado reiteradamente[26], amparados en el realismo metafísico, en el concepto plessneriano de posición excéntrica[27] y en el concepto spaemanniano de diferencia interna[28], que la persona es una realidad objetiva, física y numérica; que ocupa una posición en el espacio y en el tiempo; que no es una entelequia ni un cogito puro[29]; que no es un sentimiento. Lo escribíamos ya así en 2017. Han tenido que pasar tres años para que la dirección del PSOE escriba, en su argumentario algo tan similar que podría pensarse ha sido escrito por la misma persona… Pero créanme. Nadie mejor que yo puede afirmar que no ha sido así. Eso es lo que dice ahora el Partido Socialista: «Las mujeres no son una identidad ni ninguna esencia. No constituyen ningún colectivo. (…) El sexo con el que nacen determina su lugar en el mundo, a partir del mismo se construye y se delimita el espacio que ocupan y cómo lo hacen».

Quizá ahora Ximo Puig, President de Generalitat Valenciana, que firmó de puño y letra la ley 8/2017 que proclama el derecho «a la autodeterminación de la identidad de género (…) a la que (las personas) sienten pertenecer» (§3), se arrepienta de lo firmado y se avenga a escucharnos. Quizá el Presidente socialista del Gobierno deba plantearse la conveniencia de mantener en su Ministerio de Igualdad a quien elevó a la Mesa de las Cortes una proposición de ley en la que se afirma «el derecho de cada persona a construir su propia autodefinición con respecto a su cuerpo y sexo» (§ 7,1b). ¡Qué bueno sería que, en lugar de ignorarnos, malinterpretarnos o despreciarnos por principio, se hubiesen dignado a escucharnos! ¡Qué bueno sería escucharnos en estos tiempos de crispación impostada e interesada! ¡Qué bueno sería atrevernos a indagar dialógicamente en busca de lo bueno, de lo bello y de lo verdadero! Si aceptasen vds. el reto…

Nos congratulamos enormemente de este documento del PSOE al que, como es normal en un sistema que respeta las libertades, manifestamos que no nos sumamos plenamente, aunque sí en una parte sustancial. Es bueno que, aunque tarde, los socialistas se posicionen a nuestro lado para manifestar, esta vez sin ambages ni estrategias inmunizadoras, que también están «en contra de los posicionamientos que defienden, que los sentimientos, expresiones y manifestaciones de la voluntad de la persona tienen automáticamente efectos jurídicos plenos». Que sostengan, como la buena ciencia y la antropología adecuada a la que se suscribe este Observatorio, que «el denominado “derecho a la libre determinación de la identidad sexual” o “derecho a la autodeterminación sexual” carece de racionalidad jurídica»[30].

Tienen vds. razón, amigos del PSOE. El género, tal como lo describe la teoría queer, «es una categoría de análisis que lleva implícita la opresión, la desigualdad y la subordinación de las mujeres respecto de los hombres. Por ello, las socialistas feministas pretendemos su abolición para conseguir la emancipación de las mujeres». Este Observatorio también lo pide. El sentido común también lo pide. Lo pide la verdad.

 

Enrique Burguete

Observatorio de Bioética

Instituto de Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

 

Amor, respeto y consejo en familia

Ana Teresa López de Llergo

El diálogo parte de hechos reales. Con estos datos se podrán discriminar los acontecimientos, los inadecuados que causan heridas lógicamente deben desaparecer.

La prolongada cercanía entre los miembros de familia, debido al necesario confinamiento, nos ha mostrado con mucha claridad aspectos de nuestro modo de ser de los cuales no teníamos ni idea. Esos descubrimientos resultan innegables y piden rehacernos para reforzar lo bueno y combatir lo malo.

Este cambio de vida tan inesperado y tan incierto nos ha recluido en el hogar, y lo que aparentaba ser menos duradero se ha prolongado. Aunque empezamos a salir las restricciones siguen vigentes. Todavía no es posible considerarnos seguros.

Hemos aprendido que ante los cambios drásticos podemos hacer y decir muchas cosas sin control. Todo ello es evidente y requiere fortaleza para evitar esas reacciones. También aprendimos que hay muchos aspectos del hogar y de los miembros de nuestra familia que son entrañables y ahora los valoramos más. De hecho todo parece indicar que en adelante estaremos más tiempo en la casa. Conviviremos más estrechamente y buena parte del trabajo profesional lo realizaremos allí.

Por lo tanto, necesitamos corregir algunas actitudes. Puede ayudar escribir nuestras experiencias y hablar de ellas, así se concreta y amplia nuestro panorama. Luego, es importante pedir consejo a los testigos de nuestros buenos y malos momentos, como una manifestación del dolor por haberles ocasionado un disgusto. Esto es un modo de mostrarles el cariño y el deseo de mejorar para forjar la convivencia agradable que es digna de conservar y de disfrutar. Para llevar a cabo el propósito de mejorar, hemos de pedir consejo, escucharlo con apertura, reconocer los errores, pedir perdón y poner en práctica lo que nos dicen.

Este modo de proceder abre el corazón de los interlocutores y hace posible iniciar un diálogo constructivo, con visión de futuro. Además, damos pautas para una comunicación positiva, que transforma para bien. El diálogo parte de hechos reales. Con estos datos se podrán discriminar los acontecimientos, los inadecuados que causan heridas lógicamente deben desaparecer.

Los hechos constructivos producen bienestar y si se fomentan indirectamente desterrará los inadecuados, aunque a estos también habrá que combatirlos. Así, es más eficaz la lucha pues se enfoca a la adquisición de la virtud y al destierro del vicio.

El consejo entre los miembros de la familia incorpora a todos: padres e hijos. También a los hijos muy pequeños. Cada uno cuenta con cualidades para darlo. Es un error pensar que sólo el padre y la madre pueden hacerlo. Él y ella sí tienen la máxima responsabilidad por ser los fundadores de esa familia y cuentan con más experiencia. Por eso, han de conducir a su familia y dar buen ejemplo con oportunidad y sapiencia.

Sin embargo, los adolescentes tienen una especial sensibilidad para darse cuenta de lo que está mal hecho, de las injusticias, del incumplimiento de los deberes. Es bueno impulsarlos a decir lo que piensan, directamente al interesado. Con frecuencia, por las características de las personas en esta etapa, el modo de decir puede ser brusco y a veces poco comprensivo. Ya se corregirá el modo, pero conviene descubrir sus razones, que la mayoría de las veces son certeras.

De los padres se espera mucha prudencia y humildad para acertar en la manera de escuchar y responder. Si los hijos tienen razón en lo que dicen, tomarlos en cuenta resultará muy edificante para ellos y les impulsará, más adelante, a tener la fortaleza de corregir a otros. Pero también, en el momento oportuno, habrá que enseñar a los hijos que su modo de decir careció de respeto. Y, así aprenderán a manifestar lo que está mal evitando los malos modos. Es mucho más incisivo expresa educadamente lo que está mal.

Los niños tienen el instinto natural para detectar lo que está bien y lo que está mal. Todas las personas nacemos así, es una cualidad innata que nos inclina al bien. Con el paso de los años esa inclinación, aunque nunca desaparece, sí se obscurece por las faltas que vamos cometiendo a lo largo de la vida. Por este motivo, aunque los pequeños no aconsejan, si manifiestan lo que está bien o lo que está mal. Conviene escucharlos.

Poner en práctica la escucha y práctica de los consejos entre los miembros de la familia, puede ser un propósito para acrecentar el cariño y la admiración entre los miembros de la familia. De manera espontánea todos crecen en la capacidad de observar, de hacer algo por lo demás y de promover el bien.

Los lazos familiares son más fuertes cuando entre todos se ayudan por ser mejores. El auténtico cariño crece cuando se apoya en el bien.

La persona que se esfuerza por ser mejor, merece respeto. Por lo tanto, la cohesión de los miembros de la familia también crece cuando se trata de personas respetables.

Todo ello es modelo de un círculo virtuoso y trascendente, porque el consejo canaliza un juicio. El buen consejo promueve buenos actos y más adelante habrá transformación de las circunstancias sociales, porque un ciudadano que sabe distinguir las conductas buenas de las malas y que sabe expresarlo, está mejor formado para combatir el mal en la sociedad y fomentar el bien.

Aunque solamente hemos visto el consejo en la familia nuclear, también se debe tener en cuenta el consejo de la familia extensa, especialmente buscar la de quienes dan muestras de profundidad y de buen criterio. Los buenos amigos también tienen muchos que aportar.

 

La autoestima de tus hijos

Lucía Legorreta 

Uno de los errores que se comente con frecuencia es gritar o castigar a los hijos enfrente de terceras personas, ya sean familiares o amigos. Esta acción genera en el niño un sentimiento de humillación y de pena.

Como padres sabemos lo importante que es una sana autoestima para el desarrollo integral de nuestros hijos. Lo que a veces olvidamos es las acciones que debemos y no debemos hacer para que esto suceda.

La autoestima, se va construyendo con el paso de los años, no se nace con ella, y consiste en el valor que tu hijo tiene de sí mismo o misma.

Para ayudar a trabajar la autoestima comparto contigo algunos consejos.

1. Castigar el hecho no a la persona.

Cuando los padres de familia castigan a sus hijos en algunas ocasiones en vez de explicar por qué está mal lo que hicieron, se tiende a poner adjetivos a la persona. Las frases que pueden servir de ejemplo son: los niños buenos no toman los juguetes de sus hermanos sin pedirlos prestados, no seas malo, así la gente no te va a querer.

Con estas frases lo que se está afirmando es que el niño es malo, sin embargo, no es lo que se debe enfatizar. Lo que se pretende es que el niño comprenda porqué lo que hizo está mal y que esto, no tiene nada que ver con el hecho de ser bueno o malo. De esta manera al niño le quedará claro que lo que hizo está mal y no se afecta su autoestima porque no se utilizaron adjetivos que lo califiquen.

2. Evitar las comparaciones entre los hijos.

Cuando existen varios hermanos a veces se tiene la costumbre de compararlos entre sí, esto en vez de lograr un impacto positivo daña la autoestima.

Si se utilizan las comparaciones, a uno de ellos se le está disminuyendo, por ejemplo: mira a tu hermano, es mejor estudiante que tú, saca mejores calificaciones porque si hace la tarea, en cambio tu estas de flojo.

Se debe de comprender que cada hijo es único e irrepetible y que tienen caracteres diferentes. La educación no puede hacerse por molde, hay que comprender a cada hijo y buscar las estrategias adecuadas para ayudarlo.

3. Cuidar las amistades.

Durante cualquier etapa de la vida, es importante estar al pendiente y ver con quién se junta los hijos. Lo más importante es invitarlos a la casa a jugar para ver cómo se relacionan y de ahí generar una opinión. En caso de que la amistad no sea buena, no hay que fomentarla; pero tampoco satanizarla, porque esto lo único que pueda generar en el hijo es que no se sienta comprendido y que en vez de dejarlo lo siga viendo más.

4. Elogiar los logros.

Desde que son pequeños hay que elogiar cada éxito que alcancen, aunque se piense que es insignificante. Hay que estar muy al pendiente de cada cosa buena y éxito que tenga el hijo por muy pequeño que sea, se debe hacer notar.

5. Evitar evidenciar a los hijos enfrente de otros.

Uno de los errores que se comente con frecuencia es gritar o castigar a los hijos enfrente de terceras personas, ya sean familiares o amigos. Esta acción genera en el niño un sentimiento de humillación y de pena. Se recomienda que cuando el niño hace algo que no es aceptado se hable con él en privado, en ese momento se le puedes decir lo que se piensa, siempre condenando el hecho y no a la persona.

Es importante tomar en cuenta estos consejos para ayudar a que los hijos tengan una buena autoestima, y así evitar posibles problemas en un futuro.

Recuerda que educar con sentido y amor hace la diferencia.

 

 

Un relicario de Guadalupe en la iglesia prelaticia

El lunes 13 se instaló en el oratorio de la dormición, en Santa María de la Paz (Roma), un relicario de la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri, cerca de donde reposan los sagrados restos del fundador del Opus Dei.

NOTICIAS15/07/2020

El 22 de diciembre de 1948, la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri escribía en una carta a san Josemaría Escrivá de Balaguer: “Cada día me siento más unida a la Obra y a usted”[1]. Con el paso de los años, la filiación espiritual de Guadalupe con el fundador del Opus Dei fue creciendo y fortaleciéndose.

Desde el pasado lunes, esa unión quedó materializada con la instalación dentro del complejo de la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz, en Roma -donde reposan los sagrados restos del fundador-, de una reliquia ex ossibus de la beata madrileña, elevada a los altares el 18 de mayo de 2019.

El relicario, diseñado por Talleres de Arte Granda, ha contado con la supervisión de una arquitecta mexicana afincada en Roma y se ha colocado en la capilla de la dormición de la Virgen, a la derecha del altar y de la escultura de Santa María.

 

Relicario de Guadalupe Ortiz de Landázuri.

En el centro de una base rectangular de piedra de travertino está el relicario; encima hay un medallón de bronce con un retrato de Guadalupe y debajo un pequeño letrero dorado con su nombre. El relicario, en forma de cruz, está bañado en oro y con esmaltes. Se ha buscado que fuera acorde con el diseño y los materiales empleados en esa pequeña capilla.

De esta manera, el primer fiel laico del Opus Dei en ser beatificado está presente en la iglesia prelaticia, donde también reposan los restos del beato Álvaro del Portillo y la sierva de Dios Dora del Hoyo. A partir de ahora, quienes se acerquen a rezar a esta iglesia, podrán también acogerse a la intercesión de la nueva beata.


[1] Letras a un santo, María Del Rincón y María Teresa Escobar (ed.), p. 27.

 

 

Cáritas reclama ante Naciones Unidas que los derechos humanos estén en el centro de las políticas públicas

Caritas Internationalis ha delegado en Sonia Olea, experta del Equipo de Incidencia y Comunicación de Cáritas Española, la representación ante el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas durante su 44ª sesión que se celebra con motivo del III Examen Periódico Universal al que se somete España.

Durante su intervención, la representante de Cáritas Española ha solicitado una vez más “la Implementación del II Plan de Derechos Humanos, que permita el diseño de políticas públicas con enfoque del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. También, la implementación urgente de protocolos que den cumplimiento a las recomendaciones/dictámenes internacionales en materia de Derechos Humanos”.

El Examen Periódico Universal (EPU) es un mecanismo establecido por el Consejo de Derechos Humanos con la finalidad de mejorar el acceso y la garantía de los derechos humanos en cada uno de los 193 países miembros de la ONU.

Sonia Olea ha comenzado su intervención señalando, en nombre de Cáritas Internationalis y en representación de Cáritas Española “nuestro apoyo y reconocimiento a España por el número significativo de recomendaciones formuladas durante este tercer EPU y que han sido tomadas en cuenta para los próximos cuatro años”.

Migrantes, refugiados y trata de personas

Durante su intervención la representante de Cáritas ha llamado la atención sobre la situación que sufren diferentes colectivos de personas a las que Cáritas acompaña en nuestro país y que se encuentran en una grave situación de pobreza, exclusión y desigualdad.

En relación a los trabajadores migrantes las recomendaciones al Gobierno de España han sido: la firma de la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares.

También las devoluciones sumarias en Ceuta y Melilla han sido objeto de recomendaciones con el fin de dotar de los recursos adecuados para el cumplimiento de las garantías procesales en los procedimientos de devolución y la derogación de la Disposición Adicional Décima de la Ley de Extranjería.

Con referencia a las personas migrantes y refugiadas la aprobación de un Reglamento de asilo; una adecuada distribución de los niños, niñas y jóvenes no acompañados en el territorio del Estado, para evitar la concentración en determinadas zonas. El establecimiento de un protocolo de traslados a la Península de las personas llegadas a Canarias y a Ceuta y Melilla y la regularización de las personas extranjeras en situación irregular, al menos en el sector de los cuidados y en el empleo agrario.

En relación con la trata de seres humanos las recomendaciones van dirigidas a existencia de una ley de asistencia y protección y atención a las víctimas de todos los tipos de trata. Que se concretaría en la adopción de medidas para asegurar una atención especial a la identificación en puestos fronterizos, costas, CIE, CETI y CATE, respetando el principio de la no-devolución. Adoptar medidas para que el principio del interés superior del niño y la presunción de minoría de edad se respeten. Y la elaboración de un III Plan integral de lucha contra la trata de mujeres y niñas con fines de explotación sexual y un Plan Integral contra el Trabajo Forzado y la trata con fines de explotación laboral.

Finalmente, con el fin de evitar la criminalización de la pobreza, Cáritas ha recomendado a España la creación de sistemas de seguimiento y un observatorio de la actual Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana en especial en lo que se refiere a supuestos jurídicamente indeterminados donde pueden verse muy dañadas personas en situación de exclusión social y vulnerabilidad severa.

Derecho a una vivienda adecuada y al desarrollo

Otras recomendaciones importantes han sido las relacionadas con el derecho a una vivienda adecuada y al desarrollo.

En materia de vivienda la recomendación se ha centrado en la estrategia de política pública la recuperación y promoción de vivienda de protección oficial de titularidad pública permanente y siempre de alquiler; considerándola como equipamiento público con escalas suficientes de vivienda social para personas y familias vulnerables (sin ingresos estables o con ingresos inferiores al mínimo establecido). De especial importancia resultan las garantías en la suspensión del desalojo en tanto no se cuente con una vivienda adecuada; asegurar el acceso a una compensación o una vivienda adecuada y la adopción de un protocolo de actuación en casos de desahucios que asegure una coordinación adecuada entre los tribunales y los servicios sociales locales, así como entre los servicios sociales mismos para una mejor protección de la persona/familias en situación de vulnerabilidad.

Las recomendaciones sobre el derecho al desarrollo se han centrado por un lado en el incremento progresivo de la Ayuda Oficial al Desarrollo hasta alcanzar al menos el 0,4 % RNB en 2023. En segundo lugar, en el establecimiento de salvaguardas suficientes en materia de DD.HH. en las operaciones que implican al sector privado en dicha Ayuda, así como prevengan de situaciones anómalas de endeudamiento en países empobrecidos.

EPU
El Examen Periódico Universal (EPU) es un nuevo y único mecanismo del Consejo de Derechos Humanos (el Consejo) con el objeto de mejorar la situación de derechos humanos en el terreno de cada uno de los 193 Países miembros de la ONU.

Bajo este mecanismo, la situación de derechos humanos de todos los Países miembros de ONU es revisada cada 4,5 años. 42 Estados son revisados cada año durante 3 sesiones del Grupo de Trabajo.

El resultado de cada revisión es reflejado en un «informe final» que lista las recomendaciones que el Estado examinado tendrá que implementar antes de la próxima revisión.

El EPU es un proceso circular que comprende 3 etapas claves: El examen de la situación de derechos humanos del Estado examinado; la implementación entre dos revisiones (4, 5 años) por el Estado examinado de las recomendaciones recibidas y las promesas y compromisos voluntarios hechos; e información en la próxima revisión de la implementación de esas recomendaciones y promesas, y de la situación de derechos humanos en el país desde la revisión anterior.

 

Matrimonio y televisión

"El matrimonio proporciona una estructura y un propósito, y a menudo llena los días de las personas con actividades gratificantes"

Wilcox y Roth subrayan la vinculación entre el consumo excesivo de TV y la sensación de infelicidad y malestar psicológico de quien sigue este patrón. Señalan además que varias investigaciones establecen una relación entre este hábito y una peor salud, algo a lo que, explican, escapan los casados, "que tienen más probabilidades de asumir responsabilidades en el hogar y que se implican en actividades más orientadas a la familia".

"El matrimonio -añaden- proporciona una estructura y un propósito, y a menudo llena los días de las personas con actividades gratificantes, ya sea llevar al niño a jugar al fútbol, compartir una comida con la familia o participar en actos de culto con el cónyuge. Aquellos que han pasado por un matrimonio frustrado, o quienes nunca se han casado, tienden a pasar más horas frente a la pantalla del televisor, y ello probablemente repercute de modo relevante en su felicidad y satisfacción".

Suso do Madrid

 

 

No abandonar a ningún paciente

Ahora que vuelven a surgir brotes de la pandemia de la COVID-19 y que algunos hospitales, el de Lleida por ejemplo, vuelven a estar con dificultades para atender a los diversos pacientes, me parece conveniente tener en cuenta la siguiente consideración. A la hora de decidir a quien atender primero o mejor en caso de la pandemia siguen valiendo los principios que rigen la atención médica en situaciones normales. El más general es que "no se abandona a nadie": la misma expresión emplean la OMC y el Centro de Bioética de la Universidad Católica de Chile. Como este explica, hay que cuidar por encima de curar; cuando curar no es posible, se prestan al paciente los tratamientos adecuados a su estado. Así, cuando se decide contra el ingreso en la unidad de cuidados intensivos (UCI), se aplican otros tratamientos más sencillos, como terapia antimicrobiana.

El informe del Centro de Bioética añade, como también el del Comité de Bioética de España (CBE), que en la admisión todos los pacientes han de ser considerados en pie de igualdad, "sin discriminar ni positiva ni negativamente a los infectados por Covid-19".

Después, el criterio fundamental para valorar el ingreso en la UCI es la probabilidad de que los tratamientos surtan efecto y no impliquen riesgos desproporcionados a los beneficios que se esperan: las intervenciones fútiles nunca son éticamente admisibles. Para hacer tal pronóstico, es necesario tener en cuenta la existencia de otras afecciones concomitantes (comorbilidad), el estado funcional previo del paciente y la probabilidad de recuperación.

La edad es solo una referencia más para definir el estado y el pronóstico del paciente, que es lo decisivo.

José Morales Martín

 

 

Único testigo

La sentencia del Tribunal Supremo de Australia que revoca la condena al Card. George Pell por abusos de menores, por falta de pruebas suficientes, decidida unánimemente por siete jueces, puede ser relevante con respecto al modo de juzgar causas en las que la acusación se basa en el solo testimonio de la persona que denuncia, lo que no es raro en casos de abusos o agresiones sexuales, no solamente a menores de edad. Para Chris Merritt, comentarista del diario The Australjan, la absolución de PeIl cuestiona los procedimientos que se siguen en el estado de Victoria, donde el cardenal fue juzgado.

En primer lugar, la ley de Victoria limita a la defensa la posibilidad de cuestionar al acusador. Esto se aprobó, señala Merritt, para proteger a quienes denuncian haber sufrido abusos o agresiones sexuales. Antes, los abogados defensores, para poner a prueba la credibilidad de la supuesta víctima, hurgaban en su vida privada.

En el caso Pell, la defensa no pudo interrogar al acusador ni acceder a documentos que podrían haber puesto en duda la credibilidad de este. Merritt destaca algo que no se supo en su momento, porque el juez prohibió publicar pormenores del proceso, a fin de evitar influencias en los miembros del jurado. Había unos informes sobre trastornos psicológicos por los que el querellante recibió tratamiento. El juez no permitió a la defensa de PeO acceder a ellos, ni tampoco que el jurado supiera que existían y que a los defensores se les había negado consultarlos.

En opinión de Merritt, Victoria debería plantearse cambiar esas normas procesales, quizá desequilibradas a favor de la acusación. Pero eso "no significa volver a los tiempos en que mujeres que denunciaban agresiones sexuales eran de hecho sometidas a juicio por su vida sexual".

Merritt discute también la oportunidad de que haya jurado en casos como este, tan propicios al escándalo. El acusador de Pell ha estado siempre a cubierto de la curiosidad de la gente: no se ha revelado su identidad, declaró a puerta cerrada. En cambio, el cardenal, inevitablemente, ha sido objeto de abundantes comentarios, en buena parte desfavorables, en los medios de comunicación desde que la policía de Victoria comenzó a investigarle en 2013. Lo que los miembros de jurado no podían desconocer.

Por eso, el estado de Nueva Gales del Sur decidió que se pudiera juzgar sin jurado a las personas de especial notoriedad pública. Según Merritt, Victoria debería hacer lo mismo.

Jesús Martínez Madrid

 

La edad por sí sola no es criterio

La edad no es criterio por sí sola. Este es uno de los puntos discutidos, a raíz de los pronunciamientos de algunos organismos -en España, por ejemplo, la Generalitat de Cataluña o la SEMICYUC- que no recomendaban, en general, el ingreso en la UCI o la ventilación mecánica en pacientes mayores de 80 años.

Los otros informes mencionados subrayan, por el contrario, que la edad es solo una referencia más para definir el estado y el pronóstico del paciente, que es lo decisivo. Por ejemplo, la Asociación Española de Bioética y Ética Médica (AEBI) sostiene que "no se ha de utilizar de forma aislada o principal el criterio de la edad". Es cierto que las personas mayores, por término medio, toleran peor una intubación prolongada; pero el mero hecho de tener muchos años no vale para descartar a alguien de ese tratamiento, si en su estado resulta proporcionado.

Ahora bien, en un hospital desbordado es inevitable hacer triaje para los ingresos en la UCI y el uso de ventiladores. ¿A quién se da preferencia?

"El criterio fundamental -dice la OMC- debe estar basado en la probabilidad de supervivencia de cada paciente". La SEMICYUC añade -esta es la segunda cuestión discutida- que se debe combinar la cantidad y la calidad de vida, de modo que, especialmente en personas mayores, se privilegie "la supervivencia libre de discapacidad por encima de la supervivencia aislada". Por eso, en general desaconseja la UCI o la intubación, si hay escasez de recursos, en caso de enfermos con deterioro cognitivo, por demencia u otras causas.

El CBE replica a la SEMICYUC expresamente: "La discapacidad de la persona enferma no puede ser nunca por sí misma un motivo que priorice la atención de quienes carecen de discapacidad". Eso, advierte, sería contrario a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

La SEMICYUC también recomienda especial cautela antes de admitir a la UCI a "pacientes con una expectativa de vida inferior a 2 años. En cambio, la OMC señala: "Establecer expectativas de vida a corto plazo es aceptable incluso para no caer en la obstinación terapéutica. Pero establecer límites a medio plazo (...) constituye una decisión muy arriesgada", que solo cabría en una situación excepcional.

Pedro García

 

 

EL CONFORMISMO TOTAL

 

                                Como “la felicidad”, ni existe en este mundo, ni sé, de qué, nadie haya podido definir este estado “perfecto”; deduzco que el máximo estado pudiera ser el que reflejo en mi titular de hoy. ¿Pero cómo definir ese estado en el maremágnum que existe dentro de cada ser humano, o “mono humano”, de este planeta? Como yo tampoco sabría definirlo o explicarlo, mejor copiarlo de uno de los más destacados sabios filósofos de nuestra civilización “greco-romana”; puesto que si éste (que fue Marco Aurelio) no llegó a la plenitud de ese estado anímico del ser humano, considero que debió llegar a aproximarse mucho, muchísimo y por lo que escribiera, en el momento en que se sintiera o creyera vivirlo, intuirlo o imaginarlo: veamos.

***************************

                                “¡O alma mía! ¿Vendrá un día que tú seas buena e inocente, siempre lo mismo y completamente desnuda, todavía más al descubierto del cuerpo que te envuelve, un día en que tú no experimentes sino sentimientos de afecto y amor? ¿Vendrá un día en que te halles plenamente satisfecha, sin ninguna necesidad y sin ninguna pena, en que tú no desees nada, ni animado ni inanimado, donde no encuentres alegría, nada, ni el tiempo para que los placeres sean más largos, ni un lugar o país preferido, o un aire más dulce para respirar o una sociedad más adecuada a tus gustos; sino, al contrario, amoldándote a tu situación te gustaría todo cuanto existe, persuadida de que tienes todo lo necesario, que todo va bien para ti, que no hay nada que no venga de los dioses, que todo cuanto quieren mandar y lo que mandarán no puede ser sino bueno para ti y en general para la conservación del mundo, este ser animado que es en todo perfecto, bueno, justo, hermoso, que produce, abarca, contiene todos los demás seres y recibe en su seno a todos cuantos se disuelven para reproducir otros semejantes? ¿Vendrá un día en que tú puedas vivir ante los dioses y ante los hombres sin proferir una sola queja contra ellos y sin que puedas ser mal visto?

                                Observa lo que exige tu naturaleza, como ser sometido a la naturaleza vegetativa, y también confórmate y déjate llevar de sus exigencias, con tal que tu naturaleza sensitiva, como animal, y que no deseches ninguna de sus exigencias, al menos que tu naturaleza, como ser racional no sufra alguna alteración y quién dice ser racional dice también ser sociable. Sigue sin variar estas reglas de conducta y no busques más.

                                Aquello que te sucede estaba preparado para ti desde el comienzo de los siglos; la combinación de los hechos estaba ya tomada de antemano para traerla y hacerla coincidir con tu existencia”.

****************

                                Lo que he subrayado y tintado en negrita, es una observación muy interesante, puesto que nos describe, “un planeta como ser vivo y en constaste cambio o cambiante”; creando y destruyendo; todos sus contenidos, pero no para finiquitarlos, sino muy al contrario, para crear nuevos y sorprendentes. Por ello y a tenor con lo que hoy nos hacen creer, en un cambio “climático” y el que nos traerá, nuevos cataclismos e incluso, desaparición de seres vivos; incluidos muchos “monos humanos”; más altas temperaturas, etc., etc., etc.,  ¿Acaso hay que asustarse o tener miedo a ese por venir, que nadie sabe en realidad ni cómo ni cuándo será? ¿No nos lo ha dicho la propia arqueología y paleontología de los sabios que han investigado ello hasta extremos inimaginados? ¿Cuántos cambios climáticos hubo en el planeta que habitamos a lo largo de los incontables siglos o milenios en que datan su existencia? ¿Cuántos diluvios, glaciaciones, desertizaciones, nacimientos de no sólo montañas, sino de continentes enteros, hubo y que certifican los eruditos? ¿Cuántas razas de “monos humanos y de los otros monos”, hubo y puede haber? Esto nadie lo sabe, puesto que sólo se puede hablar, del día en que vivimos, y del pasado, con todas sus dificultades. ¿Del futuro? “El mono humano no puede ni siquiera hablar del día de mañana; sencillamente, no puede saber y menos asegurar si lo vivirá.

                                De ahí la gran enseñanza de aquellos verdaderos sabios de hace milenios y que ya sabían aconsejar con la mayor seguridad, lo que era la vida de ese “desgraciado mono humano y al que indebidamente calificaron de sabio o sapiens”… ¿A qué te preocupa el ayer o el mañana? El ayer ya pasó y no volverá. El mañana… ¿Sabes si los vivirás? Por tanto preocúpate sólo del hoy, vívelo de forma que al ir por la noche a tu lecho a dormir, que tu alma no te remuerda acusándote de alguna acción mal hecha; y duerme tranquilo esperando ese mañana, que si has de vivirlo, llegará con la puntualidad lógica del día a día”. Empleaban otras palabras quizá más escuetas y contundentes, pero como yo las escribo de memoria, lo hago “a mi forma y manera”, pero entendibles por demás. Amén.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)