Las Noticias de hoy 27 Mayo 2020

Enviado por adminideas el Mié, 27/05/2020 - 13:08

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 27 de mayo de 2020   

Indice:

ROME REPORTS

Coronavirus: Rosario con el Papa Francisco el próximo 30 de mayo

Naciones Unidas: António Guterres habla sobre la paz en tiempos de pandemia

China: El Vaticano recuerda a tres obispos perseguidos por el régimen comunista

EL DON DE FORTALEZA: Francisco Fernandez Carbajal

“Reina de la paz, ruega por nosotros”: San Josemaria

La primera comunión: tres ideas para preparar muy bien a tus hijos

Examen de conciencia para la confesión (niños)

Enamoramiento: para proteger el amor y mantenerlo joven (2): Enrique Rojas

Oración por la Iglesia en China a la Virgen de Sheshan: Salvador Bernal 

Refugiados en Occidente: Ángel Cabrero Ugarte 

La felicidad no consiste en el frenesí, sino en la armonía: Plinio Corrêa de Oliveira

EL HOMBRE PERFECTO: Magui del Mar

Decenario al Espíritu Santo en la Pandemia: Josefa Romo Garlito

Después de la pandemia: Mario Arroyo.

 En el ojo del huracán: José Manuel Belmonte

La Iglesia nos necesita más que nunca: Jaume Catalán Díaz

No son cifras, son personas: José Morales Martín

Unidad para salir de la crisis: Domingo Martínez Madrid

Juan Pablo I: Pedro García

La sonrisa maternal de María: Juan García.

El virus chino y la falta de líderes: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Coronavirus: Rosario con el Papa Francisco el próximo 30 de mayo

Para pedir ayuda a la Virgen ante la pandemia

MAYO 26, 2020 12:41LARISSA I. LÓPEZPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 26 mayo 2020)-. El próximo 30 de mayo, desde la gruta de Lourdes en los Jardines Vaticanos, el Papa Francisco rezará el Rosario en directo para todo el mundo, a las 17:30 horas en Roma. Una vez más, el Santo Padre muestra su cercanía a la humanidad en oración, para pedir a la Virgen ayuda y socorro en medio de la pandemia de coronavirus.

La oración mariana, que será emitida online en Mundovisión y en la página de Facebook de zenit, es promovida por Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización en torno al tema “Asiduos y concordes en la oración, junto con María (Hechos 1,14)”, informa el propio Consejo en un comunicado difundido hoy, 26 de mayo de 2020.

“Unidos en la oración para invocar la ayuda y el socorro de la Virgen María en la pandemia y para confiar al Señor a la entera humanidad”, indica la citada nota, las personas y los santuarios están invitadas a acompañar al Pontífice durante el Rosario, con una especial participación de las familias.

De este modo, tendrá lugar “un momento de oración mundial para aquellos que deseen unirse al Papa Francisco en la víspera del Domingo de Pentecostés”, subraya el texto.

Representantes de distintos sectores

Las decenas serán recitadas por algunas mujeres y hombres que representan diversas categorías de personas particularmente afectadas por el virus, describe el Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Estarán presentes un médico y una enfermera, en representación de todo el personal sanitario que ha trabajado en primera línea en los hospitales; una persona curada y una que ha perdido un familiar, por todos aquellos que hayan sido tocados personalmente por el coronavirus; un sacerdote, un capellán hospitalario y una religiosa enfermera, por todos los sacerdotes y personas consagradas cercanas a los que padecen la enfermedad.

Un farmacéutico y un periodista representarán a todos aquellos que durante el período de la pandemia siguieron prestando su servicio en nombre de los demás; un voluntario de la Protección Civil con su familia hará lo mismo por quienes trabajaron para hacer frente a esta emergencia y por todo el vasto mundo del voluntariado; y una familia joven, en la que un niño nació precisamente este periodo, intervendrá como signo de esperanza y de la victoria de la vida sobre la muerte.

A los pies de María

“A los pies de María el Santo Padre pondrá las muchas angustias y dolores de la humanidad, agravados ulteriormente por la propagación de la COVID-19”, explica la nota.

“La cita para el final del mes mariano es un signo más de cercanía y consuelo para quienes, de diversas maneras, han sido afectados por el coronavirus, en la certeza de que la Madre Celestial no desatiende las peticiones de protección”, continúa.

Santuarios del mundo

Para el momento de oración junto al Santo Padre se conectarán los mayores santuarios de los cinco continentes: de Europa, Lourdes, Fátima, San Giovanni Rotondo, Pompeya, Czestochowa; de los Estados Unidos de América, el santuario de la Inmaculada Concepción (Washington D.C.).

En África, el santuario de Elele (Nigeria) y de Notre-Dame de la Paix (Costa de Marfil); y de América Latina, el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe (México), Chiquinquirá (Colombia), de Luján y Milagro (Argentina).

 

Naciones Unidas: António Guterres habla sobre la paz en tiempos de pandemia

Entrevista en ‘L’Osservatore Romano’

MAYO 26, 2020 19:02LARISSA I. LÓPEZORGANISMOS INTERNACIONALES

(zenit – 26 mayo 2020)-. En una entrevista concedida a Andrea Monda, director de L’Osservatore Romano, António Manuel de Oliveira Guterres, secretario general de las Naciones Unidas (ONU), habla sobre la paz y las amenzas mundiales en tiempos de pandemia por el coronavirus.

Durante el intercambio, el periodista preguntó a Guterres concretamente sobre su reciente llamamiento por la paz en un mundo afectado por la pandemia. Se trata de una iniciativa que se une nuevamente a las del Papa Francisco, con quien se reunió en la Ciudad del Vaticano a finales del año pasado y con quien difundió un mensaje de video, que no deja de pedir el cese de todas las guerras.

Llamamiento global a la paz

Con respecto a la situación actual debido al coronavirus y tras reiterar su “profunda gratitud” al Santo Padre por su apoyo al llamado global al alto el fuego y a la labor de las Naciones Unidas, el representante de la ONU recordó que “cuando lancé el llamamiento por el alto el fuego, mi mensaje a las partes involucradas en conflictos en todo el mundo fue simple: la lucha debe cesar para que podamos concentrarnos en nuestro enemigo común, la COVID-19”.

Hasta ahora, relata, esta invocación “ha recibido el apoyo de 115 gobiernos, organizaciones regionales, más de 200 grupos de la sociedad civil y de otros líderes religiosos. Dieciséis grupos armados se han comprometido a poner fin a la violencia. Además, millones de personas han firmado una petición de apoyo en línea”.

No obstante, prosigue, “la desconfianza sigue siendo grande, y es difícil traducir estos compromisos en acciones que marquen una diferencia en las vidas de los que sufren los efectos de los conflictos” y reitera: “sigo instando a las partes en conflicto, y a todos los que puedan influir en ellas, a que pongan la salud y la seguridad de las personas en primer lugar”.

Paz interna

Por otro lado, el secretario general de la organización internacional menciona otro llamamiento, el de “la paz interna”, ya que, en todo el mundo, “con la propagación de la pandemia también estamos viendo un preocupante aumento de la violencia contra las mujeres y las niñas”.

Ante ello, apunta que ha pedido a los gobiernos, a la sociedad civil y a todos los que pueden ayudar en el mundo “que se movilicen para proteger mejor a las mujeres” y a los líderes religiosos de todas las religiones a “que condenen inequívocamente todos los actos de violencia contra las mujeres y las niñas y que defiendan los principios fundamentales de la igualdad”.

Teorías de conspiración

En la entrevista, resalta que la pandemia del coronavirus no es solo una emergencia sanitaria mundial y que en las últimas semanas ha habido un aumento en las teorías de conspiración y sentimientos xenófobos. De hecho, describe Guterres: “en algunos casos, periodistas, trabajadores sanitarios o defensores de los derechos humanos han sido objeto de ataques solo por hacer su trabajo”.

“Desde el comienzo de esta crisis, he hecho un llamamiento a la solidaridad entre las sociedades y entre los países. Nuestra respuesta debe basarse en los derechos humanos y en la dignidad humana”. También se ha dirigido a las instituciones educativas para que se centren en la alfabetización digital y ha instado a los medios de comunicación, “a que se esfuercen mucho más por informar y eliminar los contenidos racistas, misóginos o que puedan ser perjudiciales de cualquier modo, de conformidad con las normas internacionales de derechos humanos”.

Papel de los líderes religiosos

Para el dirigente de la ONU,  los líderes religiosos ostentan un papel crucial “en la promoción del respeto mutuo en sus comunidades y más allá de ellas” porque están situados “en una óptima posición para cuestionar los mensajes inexactos y perjudiciales y para alentar a todas las comunidades a promover la no violencia y a rechazar la xenofobia, el racismo y todas las formas de intolerancia”.

Por otro lado, con respecto a la manera de combatir la desinformación sin arriesgar la libertad y los derechos fundamentales aclara que se ha puesto en marcha una iniciativa de respuesta en materia de comunicaciones de las Naciones Unidas denominada Verified, “que tiene por objeto proporcionar a las personas información precisa y basada en hechos, al tiempo que fomenta las soluciones y la solidaridad a medida que pasamos de la crisis a la recuperación”.

Críticas y la información infundada

A pesar de las críticas y la información infundada a los organismos de la ONU en medio de la pandemia, Guterres subraya que en este momento: “La Organización Mundial de la Salud y todo el sistema de las Naciones Unidas están plenamente movilizados para salvar vidas, prevenir la carestía, aliviar el dolor y planificar la recuperación”.

De este modo, han diseñado “un plan de respuesta humanitaria global de 7.600 millones de dólares para las poblaciones más vulnerables, incluidos los refugiados y los desplazados internos.  Hasta ahora, los donantes han ofrecido casi 1.000 millones de dólares y yo sigo esforzándome por garantizar que este plan esté plenamente financiado”.

Coordinación con los gobiernos

Asimismo, los equipos de la organización en diferentes países están trabajando en coordinación con los gobiernos “para movilizar fondos, ayudar a los ministerios de salud a prepararse y apoyar medidas económicas y sociales, desde la seguridad alimentaria y la educación en el hogar hasta las transferencias de efectivo y mucho más”.

Las redes de distribución de las Naciones Unidas, por su parte, se han puesto a disposición de los países en vías de desarrollo, “con millones de equipos de prueba, respiradores y mascarillas quirúrgicas que llegan ahora a más de cien países” y  vuelos solidarios “para llevar más suministros y operadores a decenas de países de África, Asia y América Latina”.

Colaboración entre los Estados

En esta línea, el dirigente portugués destaca que “la colaboración y la contribución de todos los Estados – incluidos los más poderosos – es esencial no sólo para combatir la COVID-19, sino también para hacer frente a los desafíos de la paz y la seguridad que se presentan. En este sentido, asegura que “el virus ha demostrado nuestra fragilidad global. Y esta fragilidad no se limita a nuestros sistemas de salud. Afecta a todas las áreas de nuestro mundo y de nuestras instituciones”, indica.

Y remarca que “la fragilidad de los esfuerzos mundiales coordinados se pone de relieve por nuestra falta de respuesta a la crisis climática, por el creciente riesgo de proliferación nuclear, por nuestra incapacidad de unirnos para regular mejor la red. La pandemia debe ser una llamada de alerta. Las mortíferas amenazas mundiales exigen una nueva unidad y solidaridad”.

En referencia al apoyo a la vacuna contra la COVID-19 y la amenaza de que algunos deseen ocupar una posición dominante en la comunidad internacional, António Guterres considera que “en un mundo interconectado, nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo” y que esta no debe ser “una vacuna o una cura para un país o región o la mitad del mundo, sino una vacuna y una cura que sean accesibles, seguras, eficaces, fáciles de administrar y universalmente disponibles para todos, en todas partes.

Desigualdades entre países

El secretario general de la ONU reconoce que pandemia está “sacando a la luz las desigualdades en todas partes”: “No podemos permitir que eso suceda y por eso sigo pidiendo un paquete de ayuda global que ascienda al menos al 10% de la economía mundial. Los países más desarrollados pueden hacerlo con sus propios recursos, y algunos ya han comenzado a aplicar esas medidas”.

No obstante, sostiene que las ayudas de financiación del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y el anuncio del G20, que apoya la suspensión del pago de la deuda de los países más pobres, no serán suficientes “y será importante considerar medidas adicionales, entre ellas, la reducción de la deuda, para evitar crisis financieras y económicas prolongadas”.

Finalmente, en cuanto al futuro de las Naciones Unidas en el mundo post-pandemia, prevee que esta recuperación “ofrece oportunidades para llevar al mundo por un camino más seguro, saludable, sostenible e inclusivo” y que “habrá que abordar las desigualdades y las diferencias en materia de protección social que han surgido de manera tan dolorosa. También tendremos la oportunidad de poner a la mujer y la igualdad de género en primer plano para ayudar a construir una resiliencia de cara a las crisis futuras”.

Acción por el clima

Por otra parte, piensa que la recuperación también “debe ir de la mano de la acción por el clima”, motivo por el que ha exhortado a los gobiernos a asegurarse de que “los fondos para revitalizar la economía se utilicen para invertir en el futuro, no en el pasado”, pues “el dinero de los contribuyentes debería utilizarse para acelerar la descarbonización de todos los aspectos de nuestra economía y dar prioridad a la creación de empleos verdes” y “ahora es el momento de imponer un impuesto al carbón y hacer que quien contamina pague por su contaminación”.

“Las instituciones financieras y los inversores deben tener plenamente en cuenta los riesgos climáticos. Nuestro modelo sigue siendo los objetivos del desarrollo sostenible y el Acuerdo de París sobre el cambio climático”, recuerda.

“Este es el momento de ser decididos. Decididos a derrotar la COVID-19 y salir de la crisis construyendo un mundo mejor para todos”, concluye António Guterres.

 

China: El Vaticano recuerda a tres obispos perseguidos por el régimen comunista

Fallecidos en los últimos meses

MAYO 26, 2020 17:15LARISSA I. LÓPEZCHINA

(zenit – 26 mayo 2020)-. El pasado sábado, 23 de mayo de 2020, el Vaticano recordó a tres obispos católicos de China, perseguidos por la dictadura comunista, que fallecieron en los últimos meses: Mons. Giuseppe Zhu Baoyu (99 años), Mons. Giuseppe Ma Zhongmu (101) y Mons. Andrea Jin Daoyuan (90).

Jornada de Oración por la Iglesia en China

Al día siguiente, domingo 24 de mayo, el Santo Padre recordó a los hermanos católicos de China el domingo, durante el rezo del Regina Coeli, con motivo de la Jornada de Oración por la Iglesia en China.

De este modo, en la fiesta de María Auxiliadora, Francisco encomendó “a la guía y protección de nuestra Madre Celestial” a los pastores y fieles de la Iglesia Católica en el gran país asiático, “para que sean fuertes en la fe y firmes en la unión fraternal, testigos alegres y promotores de caridad fraterna” y, sobre todo, “buenos ciudadanos”, informa Vatican News en español.

A continuación, se ofrecen los datos sobre la vida y los funerales de los tres obispos del citado país asiático.

Mons. Andrea Jin Daoyuan

En la tarde del 20 de noviembre de 2019 falleció Mons. Andrea Jin Daoyuan, obispo “sin jurisdicción” de la Diócesis de Changzhi/Luan, en Shanxi, en China continental.

El prelado nació el 13 de junio de 1929 en la aldea de Beishe, distrito de Lucheng. Fue ordenado sacerdote en Pekín el 1 de julio de 1956. En el grave contexto de la década de 1950, el obispo Andrea Jin fue arrestado y permaneció en prisión durante unos trece años.

Se le recuerda como un pastor devoto y premuroso hacia su pueblo. Se dedicó en particular al ministerio vocacional, ayudando a formar muchos sacerdotes y religiosos. Al mismo tiempo, Mons. Andrea Jin Daoyuan se ocupó personalmente de seguir la construcción de varios edificios religiosos en la diócesis de Changzhi/Luan.

El funeral se celebró el pasado 26 de noviembre, con la participación de la comunidad católica local.

Mons. Giuseppe Ma Zhongmu

A primera hora de la tarde del 23 de marzo de 2020 falleció, a la edad de 101 años, Mons. Giuseppe Ma Zhongmu, obispo emerito de Yinchuan/Ningxia, no reconocido por el Gobierno. Fue el primero, y hasta la fecha el único, obispo de etnia mongola.

Su nombre en madre lengua era Tegusbeleg. En 2005 se retiró a vivir en la zona de la Mongolia interna, precisamente en la aldea de Chengchuan, donde había nacido el 1 de noviembre de 1919 y donde hizo de párroco hasta sus últimos días.

Debido a la gran distancia con los centros urbanos, Mons. Giuseppe Ma Zhongmu inició su formación primaria solo en 1931. Del 1935 al 1947 estudió en el Seminario menor de Sanshenggong, pasando luego al de Hohhot y por último al de Datong.

Fue ordenado sacerdote el 31 de julio de 1947 por Mons. Carlo Van Melchebeke, CICM. Tras algunos años de estudios en la Universidad Fu Ren, cuya sede en aquel entonces estaba en Pekín, llevó a cabo el ministerio pastoral en las parroquias de Zhongwei y de Genchou. Desde 1956 enseñó por un bienio en el Seminario de Hohhot.

En 1958, tras rechazar formar parte de la Asociación Patriótica, fue condenado a un campo de trabajos forzados. Diez años después fue liberado pero obligado a trabajar como obrero en su aldea, en una central de gestión hídrica.

En abril de 1979 fue rehabilitado y pudo reanudar el ministerio sacerdotal. El 8 de noviembre de 1983 fue consagrado Obispo por Mons. Casimiro Wang Milu, por el cuidado pastoral de los fieles étnicos mongoles de Yinchuan/Ningxia.

Durante los años de su ministerio episcopal, el prelado fue apreciado y amado por los fieles de la comunidad mongol, para quienes escribió un Catecismo y otros textos de doctrina en su propio idioma. En 2004, la Congregación para la Evangelización de los Pueblos le envió una cruz pectoral como señal de reconocimiento y comunión.

En 2005 se retiró del gobierno pastoral y, con la ayuda de algunos fieles, se dedicó a traducir el Nuevo Testamento y el Misal Romano al mongol.

La Misa fúnebre de Mons. Giuseppe Ma Zhongmu se celebró el 27 de marzo en el pueblo donde residía, en presencia de Mons. Paolo Meng Qinglu, obispo de Hohhot, y otros dos sacerdotes. La presencia de otros sacerdotes y fieles no estaba permitida, debido al riesgo de infección por coronavirus.

Mons. Giuseppe Zhu Baoyu

A primera hora de la mañana del 7 de mayo de 2020 falleció, a la edad de 99 años, Mons. Giuseppe Zhu Baoyu, Obispo emérito de Nanyang, en Henan. Su muerte tuvo lugar en el convento de las Hermanas de la Congregación diocesana de la Inmaculada Concepción, con las cuales vivía y rezaba, impartiéndoles cada tarde la bendición.

Mons. Giuseppe Zhu Baoyu nació el 2 de julio de 1921 en Pushan, en Henan. Habiendo perdido a su padre a la edad de 6 años, su madre lo confió al orfanato católico en Jingang. Dos años después recibió el Bautismo junto con su madre.

Asistió a la escuela primaria en el Colegio Simeone Volonteri, en el mismo complejo católico. Luego ingresó al Seminario Menor del Sagrado Corazón y continuó asistiendo a la escuela secundaria en el mismo centro. Desde 1946 estudió Filosofía y Teología en el Seminario Regional de la arquidiócesis de Kaifeng.

Fue ordenado sacerdote en 1957 por Mons. Pietro Fan Xueyan, obispo de Baoding. Después de la ordenación llevó a cabo el ministerio sacerdotal en varias iglesias en la Diócesis de Nanyang. De 1964 a 1967 fue sentenciado a trabajos forzados debido a su fe.

Más tarde se le permitió regresar a su ciudad natal, Pushan, donde ejerció su ministerio en secreto. En 1981 fue nuevamente sentenciado a diez años de trabajos forzados como antirrevolucionario.

Liberado en 1988, pudo reanudar el ministerio en varias parroquias. El 19 de marzo de 1995, fiesta de san José, fue ordenado Obispo Coadjutor de Nanyang por Mons Jin Dechen, obispo diocesano, que tiene como co-consejeros a Mons. Zhang Huaixin y Mons. Shi Jingxian. Asumió el cargo de Mons. Dechen como pastor de la Diócesis el 23 de noviembre de 2002.

Debido a su avanzada edad, en 2010 presentó su renuncia a la Sede Apostólica. Por su salud, se retiró primero a un hospicio para ancianos en Jinggang, luego a la catedral y, finalmente, a las Hermanas de la Inmaculada Concepción, donde murió. El pasado mes de febrero había sido hospitalizado por haberse contagiado por el coronavirus, del cual, sin embargo, se curó.

Su funeral se celebró en Jinggang el 9 de mayo de 2020. La diócesis de Nanyang tiene hoy alrededor de veinte mil católicos, unos veinte sacerdotes y unas cien religiosas.

 

 

EL DON DE FORTALEZA

— El Espíritu Santo proporciona al alma la fortaleza necesaria para vencer los obstáculos y practicar las virtudes.

— El Señor espera de nosotros el heroísmo en lo pequeño, en el cumplimiento diario de los propios deberes.

— Fortaleza en nuestra vida ordinaria. Medios para facilitar la acción de este don.

I. La historia del pueblo de Israel manifiesta la continua protección de Dios. La misión de quienes habrían de guiarlo y protegerlo hasta llegar a la Tierra Prometida superaba con mucho sus fuerzas y sus posibilidades. Cuando Moisés le expone al Señor su incapacidad para presentarse ante el Faraón y liberar de Egipto a los israelitas, el Señor le dice: Yo estaré contigo1. Este mismo auxilio divino se garantiza a los Profetas y a todos aquellos que reciben especiales encargos. En los cánticos de acción de gracias reconocen siempre que solo por la fortaleza que han recibido de lo Alto han podido llevar a cabo su tarea. Los salmos no cesan de exaltar la fuerza protectora de Dios: Yahvé es la Roca de Israel, su fortaleza y su seguridad.

El Señor promete a los Apóstoles –columnas de la Iglesia– que serán revestidos por el Espíritu Santo de la fuerza de lo alto2. El Paráclito mismo asistirá a la Iglesia y a cada uno de sus miembros hasta el fin de los siglos. La virtud sobrenatural de la fortaleza, la ayuda específica de Dios, es imprescindible al cristiano para luchar y vencer contra los obstáculos que cada día se le presentan en su pelea interior por amar cada día más al Señor y cumplir sus deberes. Y esta virtud es perfeccionada por el don de fortaleza, que hace prontos y fáciles los actos correspondientes.

En la medida en que vamos purificando nuestras almas y somos dóciles a la acción de la gracia, cada uno puede decir, como San Pablo: todo lo puedo en Aquel que me conforta3. Bajo la acción del Espíritu Santo, el cristiano se siente capaz de las acciones más difíciles y de soportar las pruebas más duras por amor a Dios. El alma, movida por este don, no pone la confianza en sus propios esfuerzos, pues nadie mejor que ella, si es humilde, tiene conciencia de su propia endeblez y de su incapacidad para llevar a cabo la tarea de su santificación y la misión que el Señor le encarga en esta vida; pero oye, de modo particular en los momentos más difíciles, que el Señor le dice: Yo estaré contigo. Entonces se atreve a decir: si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros? (...). ¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo? ¿Acaso la tribulación, o la angustia, o el hambre, o la desnudez, o el riesgo, o la persecución, o el cuchillo? (...). Pero en medio de todas estas cosas triunfamos por virtud de Aquel que nos amó. Por lo que estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni virtudes, ni lo presente, ni lo venidero, ni la fuerza, ni lo que hay de más alto, ni de más profundo, ni otra ninguna criatura, podrá jamás separarnos del amor de Dios, que se funda en Jesucristo Nuestro Señor4. Es este un grito de fortaleza y de optimismo que se apoya en Dios.

Si dejamos que el Paráclito tome posesión de nuestra vida, nuestra seguridad no tendrá límites. Comprendemos entonces de una manera más profunda que el Señor escoge lo débil, lo que a los ojos del mundo no tiene nobleza ni poder (...), para que nadie pueda gloriarse ante Dios5, y que no pide a sus hijos más que la buena voluntad de poner todo lo que está de su parte, para llevar Él a cabo maravillas de gracia y de misericordia. Nada parece entonces demasiado difícil, porque todo lo esperamos de Dios, y no ponemos la confianza de modo absoluto en ninguno de los medios humanos que habremos de utilizar, sino en la gracia del Señor. El espíritu de fortaleza proporciona al alma una energía renovada ante los obstáculos, internos o externos, y para practicar las virtudes en el propio ambiente y en los propios quehaceres.

II. La Tradición asocia el don de fortaleza al hambre y sed de justicia6. «El vivo deseo de servir a Dios a pesar de todas las dificultades es justamente esa hambre que el Señor suscita en nosotros. Él la hace nacer y la escucha, según le fue dicho a Daniel: Y Yo vengo para instruirte, porque tú eres un varón de deseos (Dan 9, 23)»7. Este don produce en el alma dócil al Espíritu Santo un afán siempre creciente de santidad, que no mengua ante los obstáculos y dificultades. Santo Tomás dice que debemos anhelar esta santidad de tal manera que «nunca nos sintamos satisfechos en esta vida, como nunca se siente satisfecho el avaro»8.

El ejemplo de los santos nos impulsa a crecer más y más en la fidelidad a Dios en medio de nuestras obligaciones, amándole más cuanto mayores sean las dificultades por las que pasemos, dándole más firmeza a nuestro afán de santidad, sin dejar que tome cuerpo el desánimo ante la posible falta de medios en el apostolado, o al experimentar quizá que no avanzamos, al menos aparentemente, en las metas de mejora que nos habíamos propuesto. Como dejó escrito Santa Teresa: «importa mucho, y el todo, una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella (a la santidad), venga lo que viniere, suceda lo que sucediere, trabájese lo que se trabajare, murmure quien murmurare, siquiera llegue allá, siquiera se muera en el camino o no tenga corazón para los trabajos que hay en él, siquiera se hunda el mundo»9.

La virtud de la fortaleza, perfeccionada por el don del Espíritu Santo, nos permite superar los obstáculos que, de una manera u otra, vamos a encontrar en el camino de la santidad, pero no suprime la flaqueza propia de la naturaleza humana, el temor al peligro, el miedo al dolor, a la fatiga. El fuerte puede tener miedo, pero lo supera gracias al amor. Precisamente porque ama, el cristiano es capaz de enfrentarse a los mayores riesgos, aunque la propia sensibilidad sienta repugnancia no solo en el comienzo, sino a lo largo de todo el tiempo que dure la prueba o el conseguir lo que ama. La fortaleza no evita siempre los desfallecimientos propios de toda naturaleza creada.

Esta virtud lleva hasta dar la vida voluntariamente en testimonio de la fe, si el Señor así lo pide. El martirio es el acto supremo de la fortaleza, y Dios lo ha pedido a muchos fieles a lo largo de la historia de la Iglesia. Los mártires han sido –y son– la corona de la Iglesia, y una prueba más de su origen divino y santidad. Cada cristiano debe estar dispuesto a dar la vida por Cristo si las circunstancias lo exigieran. El Espíritu Santo daría entonces las fuerzas y la valentía para afrontar esta prueba suprema. Lo ordinario será, sin embargo, que espere de nosotros el heroísmo en lo pequeño, en el cumplimiento diario de los propios deberes.

Cada día tenemos necesidad del don de fortaleza, porque cada día debemos ejercitar esta virtud para vencer los propios caprichos, el egoísmo y la comodidad. Deberemos ser firmes ante un ambiente que en muchas ocasiones se presentará contrario a la doctrina de Jesucristo, para vencer los respetos humanos, para dar un testimonio sencillo pero elocuente del Señor, como hicieron los Apóstoles.

III. Debemos pedir frecuentemente el don de fortaleza para vencer la resistencia a cumplir los deberes que cuestan, para enfrentarnos a los obstáculos normales de toda existencia, para llevar con paciencia la enfermedad cuando llegue, para perseverar en el quehacer diario, para ser constantes en el apostolado, para sobrellevar la adversidad con serenidad y espíritu sobrenatural. Debemos pedir este don para tener esa fortaleza interior que nos facilita el olvido de nosotros mismos y andar más pendientes de quienes están a nuestro lado, para mortificar el deseo de llamar la atención, para servir a los demás sin que apenas lo noten, para vencer la impaciencia, para no dar muchas vueltas a los propios problemas y dificultades, para no quejarnos ante la dificultad o el malestar, para mortificar la imaginación rechazando los pensamientos inútiles... Necesitamos fortaleza en el apostolado para hablar de Dios sin miedo, para comportarnos siempre de modo cristiano aunque choque con un ambiente paganizado, para hacer la corrección fraterna cuando sea preciso... Fortaleza para cumplir eficazmente nuestros deberes: prestando una ayuda incondicional a quienes dependen de nosotros, exigiendo de forma amable y con la firmeza que cada caso requiera... El don de fortaleza se convierte así en el gran recurso contra la tibieza, que lleva a la dejadez y al aburguesamiento.

El don de fortaleza encuentra en las dificultades unas condiciones excepcionales para crecer y afianzarse, si en estas situaciones sabemos estar junto al Señor. «Los árboles que crecen en lugares sombreados y libres de vientos, mientras que externamente se desarrollan con aspecto próspero, se hacen blandos y fangosos, y fácilmente les hiere cualquier cosa; sin embargo, los árboles que viven en las cumbres de los montes más altos, agitados por muchos vientos y constantemente expuestos a la intemperie y a todas las inclemencias, golpeados por fortísimas tempestades y cubiertos de frecuentes nieves, se hacen más robustos que el hierro»10.

Este don se obtiene siendo humildes –aceptando la propia flaqueza– y acudiendo al Señor en la oración y en los sacramentos.

El sacramento de la Confirmación nos fortaleció para que lucháramos como milites Christi11, como soldados de Cristo. La Comunión –«alimento para ser fuertes»12– restaura nuestras energías; el sacramento de la Penitencia nos fortalece contra el pecado y las tentaciones. En la Unción de los enfermos, el Señor da ayuda a los suyos para la última batalla, aquella en la que se decide la eternidad para siempre.

El Espíritu Santo es un Maestro dulce y sabio, pero también exigente, porque no da sus dones si no estamos dispuestos a pasar por la Cruz y a corresponder a sus gracias.

1 Ex 3, 12. — 2 Lc 24, 29. — 3 Flp 4, 13. — 4 Rom 8, 31-39. — 5 Cfr. 1 Cor 1, 27-29. — 6 Mt 5, 6. — 7 R. Garrigou-Lagrange, Las tres edades de la vida interior, Palabra, 2ª ed., Madrid 1978, vol. II, p. 594. — 8 Santo Tomás, Comentario sobre San Mateo, 5, 2. — 9 Santa Teresa, Camino de perfección, 21, 2. — 10 San Juan Crisóstomo, Hom. sobre la gloria en la Tribulación. — 11 Cfr. 2 Tim 2, 3. — 12 Cfr. San Agustín, Confesiones, 7, 10.

 

 

“Reina de la paz, ruega por nosotros”

Santa María es –así la invoca la Iglesia– la Reina de la paz. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: «Regina pacis, ora pro nobis!» –Reina de la paz, ¡ruega por nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?... –Te sorprenderás de su inmediata eficacia. (Surco, 874)

27 de mayo

No hay paz en muchos corazones, que intentan vanamente compensar la intranquilidad del alma con el ajetreo continuo, con la pequeña satisfacción de bienes que no sacian, porque dejan siempre el amargo regusto de la tristeza. (...)

Cristo, que es nuestra paz, es también el Camino (Ioh XIV, 6.). Si queremos la paz, hemos de seguir sus pasos. La paz es consecuencia de la guerra, de la lucha, de esa lucha ascética, íntima, que cada cristiano debe sostener contra todo lo que, en su vida, no es de Dios: contra la soberbia, la sensualidad, el egoísmo, la superficialidad, la estrechez de corazón. Es inútil clamar por el sosiego exterior si falta tranquilidad en las conciencias, en el fondo del alma, porque del corazón es de donde salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias (Mt XV, 19.). (Es Cristo que pasa, 73)

 

 

La primera comunión: tres ideas para preparar muy bien a tus hijos

Debido a la emergencia sanitaria por el COVID-19, se han retrasado las primeras comuniones de este año. Miles de niños tendrán que esperar varios meses más para poder recibir por primera vez a Jesús Sacramentado.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA26/05/2020

Procesión del Corpus Christi en el colegio Tajamar (Madrid). Foto: Álvaro García Fuentes

La Conferencia Episcopal Española ha delegado en cada diócesis la decisión de cuándo celebrarlas, desde la prudencia y siguiendo las indicaciones que dicten las autoridades sanitarias. En muchas diócesis se ha optado por posponerlas a septiembre, de tal forma que se celebren antes de que comience el Adviento.

¿Y mientras tanto, qué? ¡Sácale partido a estos meses de espera…!

¿Quién ha dicho que el tiempo de espera tenga que ser un tiempo perdido, que no sirva para nada? La espera, si está justificada y tiene un sentido, puede convertirse en un tiempo de reflexión que realce su valor, en el que crezca un mayor amor, conocimiento y deseo de aquello que se espera.

¿Por qué no convertir estos meses de espera de tu hijo hasta poder hacer su primera comunión en un tiempo en el que ame más a Jesús, conozca mejor la fe y aumente su deseo de recibir este Sacramento? Es más, ¿por qué no hacerlo extensible a toda la familia acompañándole en esa preparación?

 

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Tres ideas para ayudarte a preparar a tus hijos durante estos meses de espera para hacer la primera comunión

1. Enséñale a descubrir el tesoro de la comunión espiritual (y que puedes descargar aquí para que lo puedan dibujar): así crecerá su amor por la Eucaristía y los deseos de recibir a Jesús en la comunión sacramental. Puedes enseñarle a recitar la oración que San Josemaría aprendió de un religioso escolapio: «Yo quisiera, Señor, recibiros con aquella pureza, humildad y devoción con que os recibió vuestra Santísima Madre; con el espíritu y fervor de los santos».

 

El fundador del Opus Dei aprendió la “comunión espiritual” gracias al Padre Manuel Laborda.

 

2. Explícale que puede ofrecer la contrariedad y la pena de tener que esperar más tiempo para recibir a Jesús, por los enfermos y los que han fallecido en esta pandemia.

3. Repasa con ellos el Catecismo, de forma divertida y amena, para prepararse todavía mejor. Para ello te dejamos una selección de los mejores recursos disponibles online: vídeos, dibujos, juegos, libros... ¿Preparado?

Recursos online para repasar el Catecismo con tus hijos de manera entretenida

• Cateplay: el juego de la oca online para prepararte para la Primera Comunión, basado en el Catecismo “Jesús es el Señor”.

 

Cateplay, juego de la oca online preparado por Arguments

 

 

• “El monstruo come-niños de la Primera Comunión”, de Catholic Stuff: un ingenioso vídeo de cinco minutos en el que de manera divertida y muy gráfica nos explican las tentaciones y engaños en los que podemos caer para dejar de ir a Misa los domingo.

• La primera Comunión de Nina: Un cuento en el que mediante una fábula se introduce a los niños en el misterio de la Eucaristía. Gratuito y disponible en distintos formatos electrónicos.

• La Santa Misa explicada por los niños del colegio Los Molinos: en menos de seis minutos los niños de 3º de primaria de este colegio de Argentina explican cómo es una Misa y cómo podemos participar mejor de ella.

• Dibujos y cosas para colear y un misalito para los más pequeños de la casa: Puedes imprimirlos en blanco y negro para que los coloreen y descargar el misalito o leerlo online para ir repasando las partes de la Santa Misa, lo que significan y celebramos en cada una de ellas.

• CATEQUIZIS: Una serie de 40 vídeos de Youtube, de la mano de Juan Manuel Cotelo e Infinito Más Uno. A lo largo de ellos irá repasando los temas de la catequesis con juegos y ejemplos cercanos para ellos.

 Catequesis interactiva de Jesús es el SeñorCatecismo audiovisual basado en el catecismo “Jesús es el Señor”, editado por la Conferencia Episcopal Española. Diseñado para catequistas, familias y centros educativos.

• “El gran Milagro”, una película de animación sobre la Eucaristía en 3D: Dirigida por el productor visual de 'Pocahontas', 'Hércules' o 'Buscando a Nemo'.

Cuenta la historia de tres personajes que se cruzan cuando en un momento de crisis, se encuentran con sus Ángeles de la Guarda que les aconsejan abrir bien los ojos y compartir su dolor. En ese momento, se dan cuenta de que necesitan ir a la Iglesia y allí van descubriendo cómo abrir su corazón a Dios para que sus problemas se hagan más pequeños. Con la ayuda de los ángeles guardianes, serán testigos del verdadero significado de misa, de la constante lucha entre el Bien y el Mal y el triunfo de la fe.

Está disponible en Netflix, y en distintos plataformas de YouTube. Te dejamos el tráiler para que le eches un vistazo.

 

Examen de conciencia para la confesión (niños)

Ofrecemos una serie de preguntas que pueden ayudar a realizar el examen de conciencia personal previo a la confesión. Esta versión está dirigida a niños.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA22/03/2016

-¿Rezo a Dios al levantarme y al acostarme? ¿Visito a Jesucristo en el oratorio o en la iglesia? ¿Le ofrezco mis ocupaciones? ¿Me propongo mejorar algo cada día?

-¿He jurado sin verdad o sin necesidad? ¿He dicho palabras contra Dios, la Virgen o los santos?

-¿Voy a Misa todos los domingos y días de precepto? ¿Me aburro, juego o hablo durante la Santa Misa?

-¿He desobedecido a mis padres o profesores? ¿Falto al respeto a las personas mayores con palabras o con gestos? ¿Soy poco agradecido?

-¿Me peleo con mis hermanos y compañeros? ¿Les insulto? ¿Me entristezco por sus éxitos o me alegro cuando les ocurre algo malo?

-¿He pedido perdón cuando he ofendido a alguien? ¿He perdonado cuando me han ofendido?

-¿Ayudo a los demás en casa, en el juego, en las clases?

-¿Pierdo el tiempo y me desconcentro en clase o en el estudio? ¿He mirado fotografías, vídeos o películas que no debo?

-¿He robado algo en casa, en el colegio o en un comercio? ¿He devuelto lo que no es mío? ¿He estropeado algo a propósito?

-¿Soy caprichoso con las comidas? ¿Gasto demasiado dinero en mis gustos y doy poco para los que necesitan ayuda? ¿He sido egoísta con mis cosas, sin dejarlas a otros?

-¿Digo mentiras? ¿Echo la culpa a otros sin tenerla? ¿Hablo mal de alguno a sus espaldas? ¿Hablo bien de los que he hablado mal para que recuperen su buena fama?

 

Enamoramiento: para proteger el amor y mantenerlo joven (2)

Una relación de amor humano necesita cuidados: detalles pequeños, pero que sirven para que no se pierda el afecto, salir de los baches y construir un futuro juntos. Texto con algunos consejos cristianos sobre las dificultades en el amor.

AMOR HUMANO25/08/2015

Otros artículos de la misma serie sobre Amor humano

Algunos remedios para el desamor

El matrimonio, como previamente el noviazgo, “ha de estar inspirado no por el afán de posesión, sino por espíritu de entrega, de comprensión, de respeto, de delicadeza”[1].

Querer no es suficiente, es preciso saber querer; que es gobernar, dirigir y canalizar ese sentimiento hacia conductas de la actuación diaria que logren el objetivo último del amor: conseguir que el otro sea feliz, hacerle dichoso. Esto se resume en cuidar que las elecciones que realizamos enriquezcan los momentos en que estemos juntos, cada día. Para ello no basta habitualmente con poner cariño, hay que tirar de experiencia, valorar con prudencia las situaciones y obrar con inteligencia.

Si cuidamos con esmero la relación, tendremos muchas posibilidades de éxito, que se concretará en el crecimiento personal y en el de la misma relación entre los dos. “No debemos dejarnos vencer por la ‘cultura de lo provisional’. Así que el miedo del ‘para siempre’ se cura día tras día, confiando en el Señor Jesús en una vida que se convierte en un viaje espiritual diario, hecho de pasos, de crecimiento común”[2].

En todo caso, vamos a dejar aquí algunas pinceladas sobre lo que se puede hacer si se llegara a una situación conyugal difícil. Antes, conviene recordar que no es lo mismo una crisis conyugal en toda regla y que viene arrastrándose desde hace un cierto tiempo, que las dificultades conyugales que a menudo asoman, sobre las que es menester tener ideas claras para ver cómo superarlas.

 

¡Error! Nombre de archivo no especificado.Foto: ColbyStopa (cc)

 

Entre ambas, crisis dificultades naturales, existe un espectro de formas diversas, en donde se mueven distintas opciones prudenciales de acción. Estos remedios psicológicos y espirituales deben ser aplicados de forma operativa, con la intención de mejorar algo o de corregir o de poner en el comportamiento algún ingrediente que no está aún presente y que resulta imprescindible:

a) Aprender a perdonar. El perdón es un gran acto de amor. Y tiene dos segmentos: perdonar, y después poner el esfuerzo por olvidar. Perdonar y olvidar es perdonar dos veces. Sólo son capaces de hacerlo las personas generosas, con grandeza de espíritu, que saben reconocer sus errores y quieren corregirse[3].

b) No sacar la lista de agravios del pasado. Impedir que salgan en la comunicación la colección de reproches que hemos podido ir acumulando a lo largo de los años, pues contiene un efecto demoledor, muy destructivo. En los matrimonios que se quieren bien, esos hechos están guardados en un cajón y no salen nunca. Nunca es nunca. Y a eso se llama dominio de sí mismo, capacidad para cerrar las heridas y dejarlas atrás. El dominio de sí es imprescindible para la entrega íntegra de uno mismo.

c) Evitar discusiones innecesarias. Un principio de higiene conyugal, propia del matrimonio, clave es éste: no discutir. De una discusión fuerte, rara vez sale la verdad. Y hay más de desahogo y de deseo de ganar al otro en el debate, que de buscar el acuerdo entre las partes.

d) Rezar juntos. Compartir la fe siempre, y tirar especialmente de ella en momentos difíciles o después de un desencuentro. Saber poner a Dios en el centro del matrimonio, con una especie de naturalidad sobrenatural, donde se mezcla lo divino y lo humano[4].

e) No hablar nunca de separación. Ésta es una observación que tiene mucho que ver con la convivencia ordinaria. En situaciones negativas, en rachas malas, hay que poner todos los medios para que la palabra separación no aparezca en ningún momento. Ni como amenaza ni como chantaje. Y menos aún si uno de los dos sabe que puede perder el control de su persona y soltar este término.

f) Tras un día o momento malo o vivencia negativa y dolorosa, hay que evitar los silencios prolongados. La psicología moderna conoce bien el efecto tan negativo que provoca en la pareja estar horas o días sin hablarse; tal actitud genera una tensión emocional añadida que invita a que cada una de las partes, privadamente, haga una crítica del otro, con el consiguiente desgaste que esto significa.

 

¡Error! Nombre de archivo no especificado.Foto: JorisLouwes (cc)

Tener una sexualidad sana, positiva y llena de complicidad en el matrimonio. La sexualidad conyugal es de enorme importancia. Su descuido tiene efectos muy negativos. Hay que dialogar y buscar puntos de acuerdo. La sexualidad es un lenguaje del amor comprometido. Es la máxima donación. El acto conyugal debe consistir en una relación íntegra, donde cuatro grandes aspectos de la persona se reúnen y forman una gran sinfonía: debe ser un acto físico (genital), psicológico, espiritual y biográfico. Todo junto sumado y a la vez.

 

h) Aprender habilidades en la comunicación interpersonal. Esto supone una tarea diaria. Son lecciones que se aprenden gradualmente. Son estrategias sencillas pero de gran eficacia: dejar hablar al otro, y escucharle con atención; no descalificarle sin más, si tiene opiniones distintas a las propias; buscar modos respetuosos para hablar, para pedir algo, y en general para dirigirse al otro; huir de gestos despreciativos o de la crítica dura o de frases hirientes. En una palabra, fomentar un clima psicológico de cierta serenidad, evitando posturas radicales o enconadas, fomentando las buenas maneras, con elegancia y educación.

 

Es decir, tratar de poner en práctica todo un conjunto de conductas positivas y equilibradas que hay que trabajar –personalmente y en pareja–, y aprender con paciencia y buen humor.

Enrique Rojas

 


[1] San Josemaría, Conversaciones, 105.

[2] Papa Francisco, Audiencia general, 14-II-2014.

[3] Sobre este importante aspecto de la convivencia familiar, vid. también Papa Francisco, Audiencia general, 14-II-2014: “Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir disculpas. También así crece una familia cristiana. Perdóname que haya levantado la voz. Perdóname que haya pasado sin saludarte. Perdóname por llegar tarde, porque esta semana he estado tan silencioso, por no haberte escuchado, porque estaba enfadado y te lo he hecho pagar a ti… Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. Existimos nosotros, los pecadores”.

[4] Son especialmente interesantes, para lo que estamos tratando, dos homilías de san Josemaría Escrivá: “Hacia la santidad”, en Amigos de Dios, que está llena de sugerencias para mejorar en la vida interior personal, con recetas bien ajustadas al hombre de nuestros días; y, por otra parte, “El matrimonio, vocación cristiana", en Es Cristo que pasa.

Foto de cabecera: Photographer (cc)

 

 

Oración por la Iglesia en China a la Virgen de Sheshan

 Salvador Bernal 

 

Santuario de María Auxiliadora de Sheshan.

Llevo tiempo inquieto por la situación de los cristianos en China. Mi preocupación se ha agudizado al compás de las noticias sobre el recrudecimiento de la persecución de las minorías, aprovechándose del confinamiento derivado de la actual pandemia. Las últimas se refieren expresamente al proyecto de ley de seguridad que arrumbaría el futuro de la libertad en Hong Kong, con posibles efectos expansivos en el futuro respecto de Taiwán.

Por eso, ayer domingo recordé a María Auxiliadora, cuya fiesta se habría celebrado en tantos lugares de no coincidir, como en España, con la Ascensión del Señor. No figura en el calendario de la conferencia episcopal, que no permite hoy otras celebraciones litúrgicas, ni siquiera la misa de exequias por los difuntos. Sí recuerda la Jornada mundial de las comunicaciones sociales. No el día mundial de oración por la Iglesia en China, que estableció el papa Benedicto XVI en 2007, justamente en la fiesta del 24 de mayo. Dirigió por aquellos días una extensa carta a los católicos de China, que sigue siendo punto esencial de referencia para entender la solicitud actual del papa Francisco por los habitantes de aquel país, especialmente por los creyentes, que viven su fe en circunstancias francamente difíciles.

De hecho, ayer en Roma, nada más terminar el rezo del Regina Caeli, Francisco dedicó varios minutos a recordar al pueblo chino. Me permito traducir sus palabras. Pidió a cuantos le escuchaban a través de los diversos medios técnicos, que se unieran espiritualmente a los fieles católicos de China, que celebran con particular devoción la fiesta de la Santísima Virgen María, Auxilio de los Cristianos y Patrona de China. “Confiamos a la guía y protección de nuestra Madre Celestial a los Pastores y fieles de la Iglesia Católica en ese gran país, para que sean fuertes en la fe y firmes en la unión fraternal, testigos alegres y promotores de la caridad y la esperanza fraterna y buenos ciudadanos”.

Se dirigió directamente a ellos: “quiero aseguraros que la Iglesia universal, de la que sois parte integrante, comparte vuestras esperanzas y os apoya en las pruebas de la vida. Ella os acompaña con la oración por una nueva efusión del Espíritu Santo, para que resplandezcan en vosotros la luz y la belleza del Evangelio, el poder de Dios para la salvación de todos los que creen. Al expresar una vez más mi gran y sincero cariño, os imparto una especial Bendición Apostólica. ¡Que la Señora os proteja siempre!”

Ayer, de no haberse producido la pandemia, al santuario de María Auxiliadora de Sheshan (en la diócesis de Shanghái) habrían acudido miles de peregrinos de toda China, como en años precedentes, a pesar de las múltiples dificultades burocráticas de las autoridades del partido. Y probablemente se habría repetido una y otra vez la “Oración a Nuestra Señora de Sheshan”, que compuso Benedicto XVI cuando instituyó en esta fiesta la jornada de oración por la Iglesia en China.

 

 

Refugiados en Occidente

Ángel Cabrero Ugarte 

photo_cameraRefugiados.

Refugiados. Emigrantes. Dos palabras que utilizadas sin una reflexión pueden parecer iguales, pero la verdad es que son bastante distintas. He leído varias historias de refugiados. Dos de niños, que acaban bien: “En el mar hay cocodrilos” y “Correr para vivir”. Dos historias que se originan en lugares bien distintos, Afganistán y Sudán del Sur, pero con protagonistas similares: niños de unos diez años. Niños que tienen que huir, abandonar su familia, para no morir a manos de enemigos. Acaban en EEUU y en Italia, y son acogidos. Historias reales.

“Estoy contigo” tiene tintes similares, pero aquí se cuenta una historia, también real, pero de una mujer, viuda y madre de cuatro niños, que vive en una ciudad del Congo, donde tiene dos hospitales que ha fundado ella, con éxito. Los militares le piden que envenene a unos enfermos, opuestos al régimen. Ella se niega. Y es maltratada hasta límites intolerables. La tenían en una cárcel clandestina y pensaban matarla. Pero un oficial se arriesga y la deja huir.

Todo lo que sigue es una historia muy dura, con un miedo terrible a que la descubran, hasta que, con la ayuda de un amigo de su hermano consigue llegar a Roma. Allí nadie la espera, no tiene nada, no es nadie. Duerme en el entorno de stazione Termini. No viene vestida para invierno y es enero. Está sola, no sabe el idioma, no tiene a dónde ir. Se ha salvado de los salvajes que la violaban y la maltrataban, pero sus hijos se han quedado allí, sin tener ni idea de qué le ha sucedido.

A partir de ahí en la historia van apareciendo una serie de personas buenas. De personas que le buscan un lugar para dormir, dónde comer. Que la llevan al médico y allí se comprueba la veracidad de su historia, porque su cuerpo está destrozado.

Me parece que la historia adquiere un interés grande porque se describe bastante bien qué tipo de personas van apareciendo y cuidando de ella como buenamente pueden. En primer lugar, un hogar para personas como ella que tienen los Jesuitas en medio de la ciudad de Roma. Y allí la cuidan y van poniendo los medios para que pueda llegar a tener un reconocimiento como italiana, en la medida en que se demuestra que es refugiada política.

Pero después de diversas actuaciones correctísimas encaminadas a que Brigitte, que así se llama nuestra protagonista, vaya reponiéndose y tenga una documentación en regla para que nadie la expulse del país, e incluso una residencia durante unos meses en un lugar de religiosas que la ayudan, llega el momento en que ya ninguna institución tiene la posibilidad de ayudarla más. Y se queda, de nuevo, en la calle.

La historia es más larga y compleja, pero el lector queda sobrecogido en el momento en que, razonablemente, se ve que ella tiene que buscar trabajo, algún sitio donde vivir, alguna ayuda, pero no tiene nada. Y es ahí donde el relato cobra toda su tragedia, porque uno piensa en tantos que llegan a Italia, a España, a Grecia, cruzando el Mediterráneo jugándose la vida, y que aún cuando haya quien les acoja y les ayude en los primeros momentos, realmente tienen pocas salidas para los siguientes momentos.

En los tiempos que corren, con el gobierno actual, en Italia lo tienen todavía más difícil. Pero en todo caso queda en el aire la pregunta, la gran duda: acogemos a unos pobres perseguidos, pero no tenemos que darles. ¿Cuál es el remedio?

 

 

La felicidad no consiste en el frenesí, sino en la armonía

El placer es como la sal: debe ponerse en una dosis justa.

‘La verdadera felicidad no consiste en la tensión absoluta, ni en la estabilidad absoluta, sino el armonía entre ambas cosas’.

Hemos sido habituados a la idea de que sólo en las sensaciones -en Brasil diríamos en la “torcida”- se encuentra la felicidad.

La palabra “torcida” es tomada aquí como sinónimo de agitación, de frenesí.

‘Cuando no se tiene esto en la vida, la persona se juzga infeliz. De hecho, es un infeliz, pero por otra razón: por haber perdido la noción de la verdadera felicidad’.

Sin “torcida”, el relacionamiento entre las personas se ennoblece. La vida no puede ser una competencia de egoístas, que saltan y pisan unos sobre los otros, en una batalla dantesca, fingiendo reír y encontrar un placer enorme en la existencia, pero dilacerándose mutuamente y sintiendo que la vida no tiene sentido.

Plinio Corrêa de Oliveira, un hombre que comprendió que la felicidad está en la armonía

La “torcida” es causada frecuentemente por una tendencia viciosa para la autosuficiencia.

‘Creo que entre autosuficiencia, orfandad y neurosis hay una relación muy próxima. Muchas veces me he preguntado si yo sería una persona tranquila, como soy, si no hubiese tenido el afecto de mi madre’. Puedo decir de ella que fue ‘la dignidad sin fortuna, la dulzura sin cobardía, la intransigencia sin rigidez, la nobleza sin arrogancia’.

La “felicidad de situación”.

Este problema lleva a otro, muy relacionado: ¿puede haber felicidad sin placer?

La respuesta es positiva. El placer requiere sensaciones, y éstas no siempre traen la felicidad.

Aún el placer lícito puede constituir una celada, pues devora a quien se entrega a él fuera de una medida razonable. Santo Tomás de Aquino, examinando la relación entre felicidad y placer, cita a Boecio:

Quien decida mirar los excesos de su pasado percibirá que tales placeres tienen un triste fin“. (De Consolatione Philosophiae, apud Santo Tomás, Suma Teológica I-II,q. 2, a. 6, sed contra).

Por lo tanto, el placer es como la sal: debe ponerse en una dosis justa.

La Providencia Divina, que es materna y bondadosa, permite que la gran mayoría de los hombres tenga por lo menos una parte de felicidad en esta vida, aunque quiere que los hombres a quienes Ella ama más pasen por períodos en que la felicidad desaparece completamente.

Son los grandes períodos de la vida. Se hace noche y la felicidad desaparece. Incluso la consolación sobrenatural se eclipsa. Entonces entra en el túnel oscuro de una gran infelicidad.

Pero los males críticos, muy agudos, generalmente no duran. Y así se va viviendo.

Otra vía diferente es la de la felicidad sin placer.

Si, con certeza, si comprende bien su situación y sabe encontrar en ella la felicidad que ésta puede concederle.

Hay fases de la historia de ciertos pueblos, de ciertas civilizaciones, en que el placer es tan excepcional en la vida, las diversiones son tan poco frecuentes, que es como si no existiesen. Hay dos o tres fiestas por año, de cualquier naturaleza, y fuera de esto las personas no se divierten.

¿Puede ser feliz una persona en estas condiciones?

Es lo que se puede llamar felicidad de situación.

Un ejemplo, el hacendado brasileño en el tiempo del Imperio

La histórica Fazenda Santa Eufrásia, en Vassouras, cerca de Río de Janeiro

Consideremos la vida del hacendado brasileño en el tiempo del Imperio. ¿Cómo vivía? ¿Cómo vivía su familia?

Él tenía la tendencia de aislarse en su propia hacienda, llevando allí una vida plácida, ya que entonces no existía el automóvil…

Habitualmente tenían dos o tres diversiones por año. Era la fiesta de la Novena del Patrono de la Parroquia en la ciudad próxima. Eran algunos días en los que el hacendado iba con toda su familia a la ciudad.

Fuera de eso, él era el patriarca, es decir, el hombre en función del cual se componía la vida de la hacienda. Era el líder natural. Si los inquilinos tenían un problema, él era quien los ayudaba a resolverlo.

En ese pequeño lugar, tenía uno de los gustos que la vida puede dar a un hombre: la felicidad de la honorificencia, de ser honrado, de recibir el respeto, la consideración que merece la función que ejerce.

El hacendado antiguo era un ejemplo de felicidad sin placer, pero felicidad verdadera, aunque hoy pueda parecer lo contrario.

Pensamientos de Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

EL HOMBRE PERFECTO

Autora: Magui del Mar

La Dama Azteca de la Pluma de Oro

Poeta Mexicana

 

Retrocediendo en mis calladas noches

a los tiempos de Cristo en la Judea,

entrecierro mis ojos, permitiendo

que a ese Ser especial, mi alma vea.

 

Dando amor con paciencia a los infantes,

tranquilo, reposado, el bien haciendo...

ofreciendo consuelo a los que lloran

y a todo el que se acerca, bendiciendo.

 

Sus Ojos cuando ven tanta miseria

se llenan de tristeza indefinida...

y en su ayuda a los hombres va ofreciendo

su amor maravilloso ¡sin medida!

 

El enfermo, el pobre y el cansado

en su pecho amoroso encuentra abrigo,

se conmueve su alma por la pena

y llora ante la muerte de un amigo.

 

Lo vi arrojar del templo a mercaderes

llena toda su faz de ira santa...

al ver a alguien que es dulce, tan airado,

su figura a mis ojos se agiganta.

 

Es muy justo, muy fiel y nunca falla

a todo aquél que en su palabra crea...

no odia al pecador, odia al pecado

¡y no apaga la mecha que aun humea!

 

En sus Brazos encuentro la alegría…

es el mejor Amigo ¡no te asombre!

en El encuentro luz, paz y consuelo

¡porque es Jesús la perfección del Hombre!

 

Derechos Reservados.

 

MAGUI DEL MAR 

La Dama Azteca de la Pluma de Oro

ruizrmagui@gmail.com

 

 

 

Decenario al Espíritu Santo en la Pandemia

 Desde el jueves de la Ascensión, la Iglesia celebra el Decenario al Espíritu Santo. Diez días de preparación para la fiesta de Pentecostés, una de las más importantes de la Iglesia. Es, también, el Día del Apostolado Seglar. En la Vigilia de Pentecostés, se unen en oración, las distintas asociaciones católicas laicales junto al Obispo. Este año, debido a la pandemia del coronavirus, en España no habrá celebraciones multitudinarias. En el Vaticano, después de varios meses de confinamiento, el Papa rezará en público el “Regina Coeli” el Día de Pentecostés ( 31 de mayo) . La oración puede vencer la pandemia y lo que pudiera destruir la paz. “España se salvará por la oración”, dijo el Corazón de Jesús a Santa Maravillas.

Del Espíritu Santo, muchos no saben nada, pero les suena el nombre porque se invoca en la oración del Gloria.  Se trata de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Como el Padre y el Hijo, el Espíritu Santo es Dios. La Unidad y Trinidad de Dios es un Misterio, incomprensible para el hombre en este mundo. Al Padre le llamamos Dios Creador; al Hijo,  Dios Redentor; al Espíritu Santo, el Paráclito ( Abogado, Defensor, Consolador). La gran mística Madre Trinidad Sánchez Moreno (ahora tiene 91 años), expresa con vehemencia que la persona del Espíritu Santo es “un Reventón de Amor” del Padre y el Hijo.   

En cuanto a la esencia divina, Jesús le dijo a Santa Faustina Kowalska, que ni siquiera los ángeles podrán conocerla; que, a Dios, sólo podemos conocerlo por sus atributos. Pero la perfección de los atributos divinos es infinita, y la eternidad será corta para penetrarlos, e suficiente para amar a Dios como merece ser amado.

El Espíritu Santo es “Amor”, “Fuego”, “Fuerza”, “Unción”, “Agua Viva”. Se le representa por símbolos; uno de ellos es la paloma (en esta forma apareció sobre Jesús en el Jordán). Es “Fuego” que purifica; “Amor que transforma los corazones y los hace misericordiosos; “Fuerza” que da vigor, valentía y aliento para obrar con rectitud; Agua Viva que genera vida espiritual y calma la sed del alma;  Luz que nos ilumina interiormente; “Unción” que nos ayuda en la oración e impulsa a proclamar la verdad; “Consolador” incomparable en la aflicción, y, especialmente, cuando la persona sufre por obrar como Dios manda. Él es “Dulce Huésped del alma”, a la que convierte en su templo cuando vive en gracia. Es bueno invocarle cada día y suplicarle que nos conceda sus siete sagrados dones ( sabiduría, inteligencia, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios) y sus frutos: caridad, gozo espiritual, paz, paciencia, longanimidad, bondad, benignidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia, y castidad.

El Espíritu Santo es “la Promesa del Padre” . Cristo fundó la Iglesia sobre los Apóstoles y la consolidó el Espíritu Santo el Día de Pentecostés. El Santo Espíritu, les dijo Jesús, les daría a entender “todo” lo que Él  les había enseñado. 

Previo a la Ascensión, Jesús dijo a sus Apóstoles: “Permaneced en Jerusalén hasta que seáis revestidos de la fortaleza de lo Alto”. Se relata en  los “Hechos de los Apóstoles”: Después de diez días “unidos en la oración  «con María la Madre de Jesús» en el Cenáculo, vieron aparecer sobre ellos “como lenguas de fuego que se repartían sobre cada uno” ( fuera, se oyó un ruido atronador). Era la venida del Espíritu Santo, el Consolador, que les llenó de fortaleza para ser “testigos” de Jesús resucitado “hasta los últimos confines de la tierra”. De cobardes, se volvieron valientes y estuvieron dispuestos a cualquier sacrificio por Cristo, hasta el martirio.

A Angelo G. Roncalli, le gustaba invocar al Espíritu Santo: “Espíritu Santo, perfecciona la obra que Jesús comenzó en mí; apura para mí una vida llena de tu Espíritu; mortifica en mí la presunción natural. Quiero ser sencillo, lleno de amor de Dios y constantemente generoso. Que ninguna fuerza humana me impida hacer honor a mi vocación cristiana; que ningún interés por descuido mío vaya contra la justicia; que ningún egoísmo reduzca en mí los espacios infinitos del amor. Todo sea grande en mí, también el culto a la verdad y la prontitud en mi deber hasta la muerte. Que la efusión de tu Espíritu de amor venga sobre mí, sobre la Iglesia y sobre el mundo entero” (San Juan XXIII. Adaptación).

Josefa Romo Garlito

 

 

Después de la pandemia

Escrito por Mario Arroyo.

Antes que ir al cine o a visitar a familiares, uno de cada tres mexicanos planea ir a misa concluyendo la cuarentena.

En la reciente encuesta Planning Quant sobre el impacto que ha tenido la pandemia en la sociedad mexicana, no deja de ser sorprendente uno de los datos duros que arrojaron las estadísticas: nada más terminar la cuarentena, uno de cada tres mexicanos aprovechará para asistir a la santa misa. No es sólo el elevado porcentaje de personas que lo hará, sino que se configura en primerísimo lugar, incluso supera a la asistencia a eventos familiares y sociales, que alcanza el 24 por ciento o ir al cine que consigue únicamente un 14 por ciento de las preferencias. La asistencia a la eucaristía se posiciona en el primer lugar de las actividades que los mexicanos realizarán nada más superar la crisis del COVID-19.

Recientemente Francisco ha publicado un breve, pero hermoso libro, titulado La vida después de la pandemia, en el que incluye las reflexiones, discursos y homilías que ha tenido con ocasión de esta tragedia para la humanidad. El sentido de publicarlo en el momento en que Italia se prepara para volver gradualmente a la normalidad es claro: aprovechar la lección; que la pandemia no nos deje igual que antes, sino golpeados –no podría ser de otro modo–, pero mejores. Que aprovechemos la contrariedad para superar algunos de los vicios endémicos de la sociedad, como pueden ser el individualismo, la superficialidad o el consumismo. La crisis nos ha ayudado a ser solidarios, ¡que no se pierda eso!, y también a descubrir dramáticamente, la falsedad de nuestra presunta autosuficiencia: somos frágiles y necesitados de Dios, ¡no lo olvidemos!

La encuesta Planning Quant evidencia que, por lo menos en las intenciones, los mexicanos han aprendido la lección, o por lo menos parte de ella. ¿Por qué asistir a misa nada más terminar la pandemia?, ¿no hay cosas más urgentes? Urgentes seguro que sí, importantes no. Asistir a la eucaristía es fundamental para agradecer a Dios que estamos vivos, pedir por los que partieron, implorar ayuda por los que todavía luchan por su vida y los que pelean por la salud de la sociedad, y para pedir ayuda en el delicado momento de volver a la “normalidad”, en medio de una gravísima crisis económica. Para dar testimonio de que Dios no nos ha abandonado en medio de la tormenta, y de que contamos con Él para retornar a nuestras actividades y asumir nuevos desafíos, superar nuevas dificultades. Para dar testimonio, en fin, de que nuestra vida no se agota en esta vida presente, y de que la realidad no se reduce exclusivamente a aquello que puedo tocar y medir. Por eso y por el deseo de estar en comunión con Dios, con mi familia y con la sociedad, es importante asistir a misa. Una tercera parte de la población mexicana se ha dado cuenta de ello.

La gente se ha preguntado con frecuencia si estamos sufriendo un “castigo divino”. Es imposible saberlo con certeza, habría que preguntarle directamente a Dios. Pero lo seguro es que nada escapa a la Providencia divina, y que Dios no causa los males, pero los permite para obtener bienes aún mayores. Por eso, más que llamarle “castigo”, yo lo denominaría “purificación”, una oportunidad de volver a lo esencial, a lo importante, una ocasión que nos ha obligado a pararnos y reflexionar, una situación que nos ha ayudado a redescubrir la importancia de la dimensión espiritual de nuestra existencia, pues finalmente es un poderoso motor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con la actitud correcta. En este sentido, se puede decir que una importante porción de la población aprendió la lección, devolviéndole el protagonismo a la dimensión espiritual de su existencia, pues de ella se han agarrado para superar la tormenta. La utilidad social de la religión queda patente.

Es verdad que los mexicanos somos propensos a caer en lo que algunos llaman: “síndrome del agua de tamarindo”. Bebida dulce mexicana que debe tomarse poco después de ser agitada, porque de lo contrario la pulpa sabrosa cae en el fondo del vaso. Así los mexicanos, tenemos sabor mientras las aguas están agitadas, decayendo pronto, sin embargo, nuestro esfuerzo. Esperemos que no suceda con la pandemia: ha sido una lección dolorosa, difícil de aprender, de esas enseñanzas que no se olvidan en toda la vida, pues como dice el adagio: “la letra, con sangre entra”, en esta ocasión, la lección entró con el coronavirus.

 

 En el ojo del huracán

       Uno se pregunta ¿cómo vivir con un poco de paz en medio de un entorno inestable, impredecible y caótico, donde nada es lo que parece, llueven mentiras y el dolor arroja un manto sobre el horizonte?

       La confusión social, a nivel mundial y nacional, es peor que un huracán. Nos dicen y repiten, desde el comienzo de la pandemia, que "las decisiones que están adoptando se basan en criterios técnicos".

      Pero, "es sencillamente un imposible metafísico porque no existen las decisiones técnicas". Las decisiones son éticas, políticas, económicas o como que el lector prefiera. Pero nunca son técnicas. "Decretar el estado de alarma y establecer el confinamiento de la población es una decisión basada en el libre albedrío" (P. García Cuartango).

      Están ahí y están firmadas.  ¿Han sido éticas, justas y buscando el interés de la sociedad? ¿La salud es el único interés o buscan otros intereses? ¡Cuidado! "Vida o muerte nunca cuentan mucho cuando el poder está en juego"  (Gabriel Albiac).

https://www.abc.es/opinion/abci-gabriel-albiac-guerra-sanchez-202005172355_noticia.html

      En general, la clase política no parece ser consciente del daño irreparable a la sociedad, que la falta de ética, su desunión y enfrentamiento está causando. Sufrir al mismo tiempo dos crisis gravísimas, sanitaria y económica, y que tengamos que soportar una crisis política, no se puede entender. Las legítimas preferencias ideológicas, no deberían  poner en peligro la convivencia.

        La sociedad civil debería exigir a todos y cada uno de los político, un código ético que debería  ser firmado al acceder al cargo, y vigilar su cumplimiento. El pueblo soberano no puede ser, manipulado o engañado, porque convierte a los votantes en cómplices de la corrupción política. Y si se utiliza el peligro del virus para eso, puede ser "extorsión política", García-Page. 

      1.- El peligro del virus no ha pasado, ya que está en expansión.

    No hay que confiarse. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha revelado en un documento informativo, un nuevo síntoma vinculado a la Covid-19. "Cualquier persona puede contraer la Covid-19 y caer gravemente enferma. Las personas de cualquier edad que tengan fiebre o tos y además respiren con dificultad, sientan dolor u opresión en el pecho o tengan dificultades para hablar o moverse deben solicitar atención médica inmediatamente. Si es posible, se recomienda llamar primero al profesional sanitario o centro médico, para que estos remitan al paciente al establecimiento sanitario adecuado".

       Mientras se temen posibles nuevas oleadas del virus, los contagios del COVID-19 está llegando a lugares muy peligrosos para la población humana. Son ya 28 los países africanos donde se ha detectado la enfermedad, con más de 200 enfermos.       

       Los cinco primeros casos positivos de COVID-19 se han detectado entre los refugiados rohingyas en Bangladesh. El riesgo de contagios es enorme, especialmente en Kutupalong, el campo de refugiados más grande del mundo y uno de los lugares más densamente poblados del planeta, donde viven hacinados más de 860.000  refugiados en condiciones muy precarias: con acceso limitado al agua, jabón y atención médica.

        Y si no fuera eso suficiente, el súper ciclón Amphan, con vientos de más de 180 kms por hora, golpeó la costa oriental india y el suroeste de Bangladesh, dejando al menos 84 muertos y 3  millones de evacuados de sus asentamientos, ya que  son enclaves de población muy vulnerables.

https://elpais.com/internacional/2020-05-20/india-y-banglades-evacuan-a-millones-de-personas-por-la-inminente-llegada-del-super-ciclon-amphan.html

https://youtu.be/HsOGkL6MTGQ?list=PLeEzCJHXClX2_Oz2FwJd-yhR0zC2Pj873

        Pero además el gigante suramericano, Brasil, ha superado los más de 1.000 fallecimientos, el 19 de mayo, en 24 horas, e integra esa lista junto a Estados Unidos, que tiene el récord con 2.612 óbitos el 29 de abril; Francia con 1.417 muertes el 7 de abril: China, que tuvo 1.290 fallecimientos el 17 de abril, y el Reino Unido, con 1.172 decesos el 29 de abril.

        2.- Los cimientos  éticos del Nuevo Mundo, según la UNESCO.

        A estas alturas, la mayoría tenemos la esperanza de que las cosas no vuelvan a ser como eran. Políticos, empresas y particulares, tenemos que convertirnos en impulsores activos de la  Nueva Humanidad.

        Incluso los filósofos, ante el dilema de "volver a la normalidad o crear una nueva", ya no tienen duda. "El futuro tras la epidemia del COVID-19 está en nuestras manos y la construcción de un entorno que nos beneficie a todos pasa por asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos, dejar atrás el miedo y la culpa, cultivar el pensamiento crítico y cooperar. Es la receta del filósofo Josep Ramoneda".

   https://www.elmundo.es/promociones/native/2020/05/22alm/   

        Para ello, hay que visualizarla, pensar en ella, para poder crearla y plasmarla aquí-ahora de nuestra vida con nuestros actos y nuestras obras. La ocasión que nos ha proporcionado la pandemia, puede volver o no.

       La exigencia de la verdad, y la lucha por el futuro, empieza aquí y ahora, desde los políticos, las empresas y desde uno mismo. Hay que pensar en los demás, y traspasar las fronteras mentales y nacionales para que la sanidad, y la ayuda llegue a todos. Con otras palabras: se trata de ser conscientes y tomar las riendas.

       Porque, ayer mismo, Nicolás Redondo Terreros, escribía, sobre el acuerdo para prorrogar el estado de alarma, con estas palabras: "al agujero de profunda y radical inmoralidad que supone el acuerdo del Gobierno con Bildu para derogar la reforma laboral no hemos llegado por sorpresa, por engaño o equivocación".

https://www.elmundo.es/opinion/2020/05/22/5ec6c1d7fc6c83ec708b45c6.html

     Por eso no está de más recordar "Las decisiones políticas deben tener un fundamento científico, además de inspirarse en la ética y guiarse por ella".

         "Deben procurar aunar esfuerzos por generar una respuesta común a la pandemia"... "Los procedimientos deben ser transparentes y respetuosos con la dignidad humana".

         "Las personas vulnerables pueden quedar o haber quedado en situación de mayor vulnerabilidad durante o después de la pandemia".

         Todo ello puede interesar. El Catedrático de Bioética, Catedrático Emérito de Genética y Presidente de CíViCa,  NIcolás Jouve, ha abordado en un video algunas  de esas "Cuestiones éticas  durante la pandemia  del covid-19".

https://youtu.be/Jpp-jqMZ0h8

http://civica.com.es/bioetica/cuestiones-eticas-la-pandemia-del-covid-19/

         No solo los gobiernos tienen que vigilar su compromiso ético según Nicolás Jouve, también la ciudadanía, porque se ha desatado un verdadero ataque contra los mayores. Es cierto que el virus ataca a los mayores especialmente, ya que el 90% de las víctimas tenían más de 70 años. Se está produciendo un autentico "ancianicidio", que puede llevar a provocar verdadero suicidio de ancianos.

https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2020/05/23/5ec82e22fdddffbe478b45e6.html

C     3.- En en el ojo del huracán mundial de la distopía.

        Hay humanos "inconscientes", que  son ciegos porque están instalados en "no querer ver", aunque cada día hay más datos, ellos están instalados en el miedo de lo que sucede. ¿Bloqueados?   Otros inconscientes no quieren ver el peligro del virus y ni   se protegen, ni se distancian, al salir, para no contagiar ni contagiarse.

         Lo que sucede es por algo. Toda pregunta encuentra su respuesta y tanto la acción como la inacción tienen su reacción. Lo importante es descubrirlo o colaborar.

         De hecho hay mucha gente, cada vez más, que es consciente de que la Humanidad está inmersa en un huracán de magnitud aceleradamente creciente de acontecimientos distópicos de dolor, enfermedad, perdida de seres queridos, incertidumbre, problemas económicos, rupturas traumáticas de pérdidas de trabajo, recortes de ingresos y a veces rupturas familiares o sentimentales.

       La imagen del huracán, su fuerza, y la magnitud de acontecimientos que abarca, desde el medioambiente a catástrofes, pandemias, pérdida de derechos laborales, incluso de libertad, discriminación, y colas de hambre para poder comer...están ahí.

       No son fáciles los tiempos. Tampoco son casuales. Según los sabios, tampoco es el final de la Humanidad. Así que la sociedad consciente y la sociedad distópica, aconsejan un poco de paciencia y encontrar la paz, donde nada se mueve, en el ojo del huracán, desde uno mismo.

       He venido escuchando la alerta del peligro, desde 2012. Una  de las personas, que ha alertado sobre la llegada de la Nueva Humanidad, ha sido Emilio Carrillo. A parte de sus libros, sus conferencias, y entrevistas son seguidas diariamente en todo el Planeta.  Sobre la situación actual (2020), Cristina Hortal le entrevista y nos deja una visión interesante sobre los acontecimientos actuales y el despertar de la consciencia.

https://youtu.be/4T-ZAZBWRgo

      Puede verseotra de sus últimas entrevistas con Teresa Gómez. https://youtu.be/jRyc6tVhwu0

        No se trata de ser exhaustivos,  más bien únicamente dejar una semilla de futuro, que  cada cual podrá desarrollar en su momento.

         Hay otras formas de entrar en una nueva normalidad, y no solo la del miedo, como han querido hacernos creer gobierno y medios de comunicación, no solo aquí, sino también en otros países, como Austria.

https://youtu.be/bLabDyexJtM

José Manuel Belmonte

 

La Iglesia nos necesita más que nunca

La ingente labor de la Iglesia católica en beneficio de toda la sociedad solo puede ser negada desde un trasnochado anticlericalismo y desde la ceguera ideológica que hace preguntarse todavía a algunos que dónde está la Iglesia en medio de esta crisis.

Con muchos de los templos cerrados, la Iglesia ha seguido abierta, a pie de obra, con miles de sacerdotes, religiosos y religiosas que se han dejado la vida en los hospitales, algunos literalmente, para atender a todo aquel que lo ha necesitado. Las obras estrictamente sociales han visto multiplicada la demanda, ahora con muchas más familias que tiene que elegir entre pagar un alquiler y poder dar de comer a sus hijos.

Jaume Catalán Díaz

 

No son cifras, son personas

En las residencias españolas de la tercera edad han fallecido un porcentaje elevado de muertes por la pandemia, quiero decir a causa del coronavirus. Se calcula que el número de infectados es muy alto.

No son cifras, por eso no quiero poner números, son personas que han pasado los últimos años de sus vidas en residencias que, por su propia naturaleza, no pueden comportarse como centros de atención sanitaria, y menos aún hospitalaria. Eso no significa, necesariamente, que las personas que viven en ellas estén mal atendidas; y tampoco significa que el problema sea exclusivo de las residencias de titularidad privada.

España no cuenta con un censo exacto de las personas que viven en residencias. Se calcula que podrían ser unas 373.000, ya estamos con los números. Las familias, especialmente en las zonas más urbanizadas, necesitan de este recurso porque a veces resulta imposible cuidar de los mayores. En las zonas rurales las cosas siguen siendo un tanto distintas. Sin embargo ahora, con miles de muertos a nuestras espaldas, nos damos cuenta de que la longevidad debe ser cuidada con independencia de su coste.

José Morales Martín

 

 

Unidad para salir de la crisis

Evangelización, liturgia y acción caritativa y social son los tres ejes que han dirigido la acción de la Iglesia católica en España en tiempo de pandemia. Lo ha subrayado el Cardenal Omella en su intervención en el Foro Nueva Economía, en una sesión “online” en la que ha hecho un amplio repaso a la respuesta de la Iglesia a esta crisis. La Eucaristía se ha celebrado y se sigue celebrando, y los medios telemáticos han permitido seguir cultivando la comunión eclesial, sin negar el sacrificio que supone el confinamiento. Laicos, religiosos y sacerdotes han redoblado esfuerzos de atención y cuidado a enfermos, desempleados y familias en riesgo. Nada se ha detenido, aunque ha habido que hacerlo con formas nuevas.

Por supuesto que la situación no es la ideal, pero ahí reside la grandeza de las respuestas, en la capacidad de atender a las circunstancias. Y estas, aunque suene reiterativo, son graves en lo socioeconómico y también en lo político.

Domingo Martínez Madrid

 

Juan Pablo I

Nunca tan poco tiempo dio tanto de sí. Los 33 días que duró el pontificado de Juan Pablo I sirvieron para asentar un estilo de Iglesia cercana y misericordiosa por el que había apostado decididamente el Concilio Vaticano II. Pero las ideas necesitan encarnarse, y el llamado Papa de la sonrisa se convirtió en una especie de párroco universal, en una figura icónica desde el momento de su sorprendente elección en uno de los cónclaves más rápidos de la historia.

Casi seguro que sin Albino Luciani no hubiera sido fácil la elección de Karol Woytyla, el pontífice polaco que desbordó definitivamente los muros del Vaticano y llevó la renovación conciliar a todos los rincones del planeta. Por otra parte, Juan Pablo I comparte con Francisco la pedagogía de la sencillez y la ternura, que tan eficaz resulta para transmitir el Evangelio en estos tiempos de postsecularismo, en los que van quedando superados los excesos de la Ilustración. Excesos que provocaron que la Iglesia cayese también, a veces, en la tentación de responder al dogmatismo racionalista con sus mismas armas.

Pedro García

 

La sonrisa maternal de María

En no pocas familias, durante el confinamiento, han redescubierto la alegría de rezar juntos: bendecir la mesa, un misterio o una parte del Rosario, una lectura pausada de la vida del Señor. En definitiva, reencontrarse con el Señor, y con su Madre Santísima, en el quehacer de cada momento. Y con esa presencia de Jesús, se han alegrado de todo corazón de gozar de la compañía de hermanos y de hermanas, a quienes han visto con otros ojos, y han rezado juntos los unos por los otros.

Y no pocos jóvenes, adolescentes, habrán descubierto también, y habrán dado gracias a Dios, el rostro sonriente, también con una sonrisa de cansancio, de su madre, de su padre, que les han atendido y ayudado a seguir estudiando, trabajando en estos días, y le han facilitado el esfuerzo. Las sonrisas materna y paterna hacen verdaderos milagros en el espíritu de sus hijos.

El Papa nos ha invitado a todos a rezar el Rosario en el mes de mayo que comienza, y que nos regala la apertura gradual del confinamiento al que todavía estamos sometidos. “Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba”; son palabras suyas, y en una de las oraciones que nos recomienda para terminar el Rosario, nos invita a pedir a la Virgen María: “Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad”.

La sonrisa maternal de María nos dará la paz del amor de su Hijo Jesús; y la fuerza para recomenzar el ajetreo de cada día más anclados en Dios, sabiendo que Ella y el Señor quieren estar siempre con nosotros, en familia.

Juan García.

 

El virus chino y la falta de líderes

 

            Esta plaga del "virus chino", nos demuestra lo que ya vengo diciendo hace muchos años; o sea, que el mundo no tiene líderes, solo "jefecillos"; o a lo sumo, "jefezuelos"; incapaces de enfrentarse a cosas de cierta envergadura. Hoy no hay en el mundo un Churchill; y estos, son incapaces de decirle a sus gobernados, palabras fuertes y claras para infundirles la seguridad posible; y también, diciéndoles los riesgos, puesto que la verdad es simple... "TODO LO QUE NACE TIENE QUE MORIR Y SE MUERE DE INFINITAS FORMAS DIFERENTES"… “El sangre sudor y lágrimas” que dijera aquel verdadero líder inglés, no lo ha vuelto a repetir nadie más; y ello, es una muestra de la debilidad y corrupciones, que hoy asolan al mundo y lo que en realidad, son peores que “el virus chino”.

                                Una observación y que no he visto reflejada con la contundencia que debiera ser explicada… ¿Cuánto daño incluso con muertos añadidos, va a producir el miedo que entre todos esos jefecillos, han difundido sin enfrentarse de verdad a la realidad de “lo que sea”, ese virus que médicos con experiencia han dicho que es algo así como “una gripe” más? Puesto que imaginemos (ya lo estamos viendo) la parálisis progresiva de toda la actividad humana, que se va produciendo y en aumento constante; los millones de parados que ello va a producir, la parálisis de infinidad de negocios productivos y necesarios para la marcha del mundo, etc. etc. etc.        ¿Todo ello no es mucho peor que seguir manteniendo y fomentando ese miedo, que sólo va a atenazar a los idiotas? ¿Cuántas formas, hay de morir, por enfermedades u otros accidentes, las puede contabilizar alguno de los sabios o políticos que tanto eluden? ¡No!; pues, si en verdad se trata de “una peste” (que no creo) mentalicen a las masas de ello y cuanto antes, pero enardeciéndolas para que continúen su vida normalmente y añadiéndoles, que en esa “lotería negra”, todos llevamos un boleto que está, “en el bombo de la muerte”; y punto.

               Lo que ocurre es, que nunca se le ha enseñado al “mono humano”, que hay que morir, que la vida no es eterna, que la vida y metafóricamente, es como una vela o cirio, que al nacer, se le prende una llama y que ésta dura, dependiendo de la duración del tal hipotético cirio; salvo que “un soplo” y antes de que acabe el combustible del mismo, apague la llama y se acabó.

                                Creo recordar que fue el propio Cristo, el que dijo que… “la verdad os hará libres”; y por tanto cuanto más se sepan las verdades, menos daño hacen, al menos a los que piensen sólo un poco, “sólo una chispilla”; lo que ya es absurdo, es que hasta el papa cristiano, no se atreva a salir a la calle (el pasado domingo no salió a la intemperie a dar su discurso dominical), estando respaldado por el propio Dios, eso no lo entiende nadie que eso mismo, “piense una chispilla”. Y he significado a este gobernante, por la importancia del mismo; imaginen lo que pienso de todos los demás. Y no, no se trata de “aquella Numancia o la otra Sagunto”; hoy no son tan terribles las tragedias, como aquellas de aquellos sitiados, o aquellos que padecieron las innumerables plagas o pestes de que nos habla la historia. Hoy hay muchísimos medios para que el sufrimiento sea mucho menor, o nulo “clínicamente”.

                                Y termino recordando a alguno de los sabios estoicos, no recuerdo si fue, “el emperador Marco Aurelio o Epicteto el esclavo; o Séneca “el abogado” (a los que hay que leer continuamente)… “cuando se muere sólo se pierde el momento en que se vive, no hay que preocuparse mucho del ayer y mucho menos del futuro, hay que vivir el hoy, y vivirlo de forma que al ir a dormir, el alma no te remuerda la conciencia y puedas dormir tranquilo”; aumentando lo que dijera el Maestro de los sabios… “No temáis a la muerte, es un tránsito nada más” (Pitágoras); así es que a vivir la vida, “que la vida no muere y debemos fomentar ello, viviendo y dejando vivir a los demás”: AMÉN.

 

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes