Las Noticias de hoy 23 Mayo 2020

Enviado por adminideas el Sáb, 23/05/2020 - 13:05

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 23 de mayo de 2020   

Indice:

ROME REPORTS

Mensaje del Papa a las Obras Misionales Pontificas

Scholas Occurrentes: Encuentro de docentes para debatir sobre la pandemia

EL DON DE CIENCIA: Francisco Fernandez Carbajal

“¡Enséñame a tratar a tu Hijo!”: San Josemaria

La Ascensión, el resumen de nuestra vida​: meditación de San Rafael (23.V.2020)​

África: cuando la pandemia es el hambre

La Clínica Universidad de Navarra, quinta empresa con mayor compromiso social durante la pandemia, según los ciudadanos

Carta a los padres: + César Franco Obispo de Segovia

¿Quién eres Jesús?: Daniel Tirapu

Séptimo domingo de Pascua.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

¿Qué lecciones hemos aprendido?: Jesús Ortiz López

¿Recursos humanos o humanos con recursos?: Nuria Chinchilla 

Oración (II). La nostalgia del Creador: José Martínez Colín.

San Juan Pablo II – ¿Cómo se forjó una personalidad tan extraordinaria?: Primeroscristianos

Diez problemas que debilitan a un matrimonio: al conocerlos, podemos prevenirlos y vencerlo

Enseñanzas con la pandemia: Jesús D Mez Madrid

El Padrenuestro siempre actual: Valentín Abelenda Carrillo

El Dios vivo sigue con nosotros: Domingo Martínez Madrid

Ante la situación de pandemia: Pedro García

Dios, nosotros, el Turismo y el Virus chino: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Mensaje del Papa a las Obras Misionales Pontificas

Día de la Ascensión del Señor

MAYO 21, 2020 12:45ROSA DIE ALCOLEAMISIÓNPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 21 mayo 2020).- El día de la solemnidad de la Ascensión del Señor, 21 de mayo, el Papa Francisco dirige un mensaje a las personas que integran las Obras Misionales Pontificas (OMP).

Este año, el Pontífice tenía previsto participar en la Asamblea general de la institución vaticana, que tradicionalmente celebran en esta fiesta litúrgica, que finalmente no ha sido posible debido a la pandemia del coronavirus.

Regalo de los Institutos Misioneros al Papa © Vatican Media

“Esta fiesta cristiana, en estos tiempos inimaginables que estamos viviendo, me parece aún más rica de sugerencias para el camino y la misión de cada uno de nosotros y de toda la Iglesia”, anuncia Francisco, quien les ofrece 10 consejos indicados especialmente para el “proceso de reconsideración” que las OMP están llevando a cabo.

El misterio de la Ascensión, junto con la efusión del Espíritu en Pentecostés, aclara Francisco, “imprime y confiere para siempre a la misión de la Iglesia su rasgo genético más íntimo: el de ser obra del Espíritu Santo” y “no consecuencia de nuestras reflexiones e intenciones”.

Testigos de Cristo y de su Espíritu

Jóvenes misioneros © Cathopic

Por ello, advierte el Papa: “Cuando, en la misión de la Iglesia, no se acoge ni se reconoce la obra real y eficaz del Espíritu Santo, quiere decir que, hasta las palabras de la misión se han convertido en una especie de ‘discursos de sabiduría humana’, usados para auto glorificarse o para quitar y ocultar los propios desiertos interiores”.

En este contexto, el Santo Padre anima a los misioneros de todo el mundo a encomendar la misión al Espíritu Santo y a ser “testigos de Cristo y de su Espíritu”. Para ello, recuerda algunos rasgos distintivos de la misión en su Exhortación apostólica Evangelii gaudium que “hacen del anuncio del Evangelio y de la confesión de la fe cristiana algo distinto a cualquier proselitismo político o cultural, psicológico o religioso”: atractivo, gratitud y gratuidad, humildad, facilitar y no complicar, cercanía en la vida cotidiana, el sensus fidei del Pueblo de Dios, y la predilección por los pequeños y por los pobres

Obras Misionales Pontificias

Misionera Norma Pimentel con mujeres inmigrantes en Estados Unidos © OMP

Las Obras Misionales Pontificias son el principal instrumento de la Iglesia Católica para atender las grandes necesidades con las que se encuentran los misioneros en su labor de evangelización por todo el mundo.

La institución vaticana ofrece un constante apoyo espiritual y material con el fin de que los misioneros puedan anunciar el Evangelio y colaborar en el desarrollo personal y social del pueblo en medio del cual realizan su labor, para lo que disponen de un Fondo Universal de Solidaridad, con las aportaciones de los fieles.

Sigue a continuación el texto completo del Mensaje del Papa a las Obras Misionales Pontificas, publicado este 21 de mayo de 2020 por el Vaticano.

***

Mensaje del Papa Francisco

Las ascensión del Señor © Flickr/Opus Dei

Los que se habían reunido, le preguntaron, diciendo: “Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino a Israel?”. Les dijo: “No os toca a vosotros conocer los tiempos o momentos que el Padre ha establecido con su propia autoridad; en cambio, recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra”. Dicho esto, a la vista de ellos, fue elevado al cielo, hasta que una nube se lo quitó de la vista (Hch 1,6-9).

Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban (Mc 16,19-20).

Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo. Ellos se postraron ante Él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios (Lc 24,50-53).

* * *

Saludo del Papa a un Misionero de África (Padre Blanco) © Vatican Media

Queridos hermanos y hermanas:

Este año había decidido participar en vuestra Asamblea general anual, el jueves 21 de mayo, fiesta de la Ascensión del Señor, pero se ha cancelado a causa de la pandemia que nos afecta a todos. Por eso, deseo enviaros a todos vosotros este mensaje, para haceros llegar, igualmente, lo que tengo en el corazón para deciros. Esta fiesta cristiana, en estos tiempos inimaginables que estamos viviendo, me parece aún más rica de sugerencias para el camino y la misión de cada uno de nosotros y de toda la Iglesia.

Celebramos la Ascensión como una fiesta y, sin embargo, en ella se conmemora la despedida de Jesús de sus discípulos y de este mundo. El Señor asciende al Cielo, y la liturgia oriental narra el estupor de los ángeles al ver a un hombre que con su cuerpo sube a la derecha del Padre. No obstante, mientras Cristo estaba para ascender al Cielo, los discípulos —que, además, lo habían visto resucitado— no parecían que hubiesen entendido aún lo sucedido. Él iba a dar inicio al cumplimiento de su Reino y ellos se perdían todavía en sus propias conjeturas. Le preguntaban si iba a restaurar el reino de Israel (cf. Hch 1,6). Pero, cuando Cristo los dejó, en vez de quedarse tristes, volvieron a Jerusalén “con gran alegría”, como escribe Lucas (24,52). Sería extraño que no hubiera ocurrido nada. En efecto, Jesús ya les había prometido la fuerza del Espíritu Santo, que descendería sobre ellos en Pentecostés. Este es el milagro que cambió las cosas. Y ellos cobraron seguridad, porque confiaron todo al Señor. Estaban llenos de alegría. Y la alegría en ellos era la plenitud de la consolación, la plenitud de la presencia del Señor.

Pablo escribe a los Gálatas que la plenitud del gozo de los Apóstoles no es el efecto de unas emociones que satisfacen y alegran. Es un gozo desbordante que se puede experimentar solamente como fruto y como don del Espíritu Santo (cf. 5,22). Recibir el gozo del Espíritu Santo es una gracia. Y es la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el Señor. La fe es testimoniar la alegría que nos da el Señor. Un gozo como ese no nos lo podemos dar nosotros solos.

Jesús, antes de irse, dijo a los suyos que les mandaría el Espíritu, el Consolador. Y así entregó también al Espíritu la obra apostólica de la Iglesia, durante toda la historia, hasta su venida. El misterio de la Ascensión, junto con la efusión del Espíritu en Pentecostés, imprime y confiere para siempre a la misión de la Iglesia su rasgo genético más íntimo: el de ser obra del Espíritu Santo y no consecuencia de nuestras reflexiones e intenciones. Y este es el rasgo que puede hacer fecunda la misión y preservarla de cualquier presunta autosuficiencia, de la tentación de tomar como rehén la carne de Cristo —que asciende al Cielo— para los propios proyectos clericales de poder.

El Papa se ha dirigido a más de 550 Misioneros de la Misericordia © Vatican Media

Cuando, en la misión de la Iglesia, no se acoge ni se reconoce la obra real y eficaz del Espíritu Santo, quiere decir que, hasta las palabras de la misión —incluso las más exactas y las más reflexionadas— se han convertido en una especie de “discursos de sabiduría humana”, usados para auto glorificarse o para quitar y ocultar los propios desiertos interiores.

La alegría del Evangelio

La salvación es el encuentro con Jesús, que nos ama y nos perdona, enviándonos el Espíritu, que nos consuela y nos defiende. La salvación no es la consecuencia de nuestras iniciativas misioneras, ni siquiera de nuestros razonamientos sobre la encarnación del Verbo. La salvación de cada uno puede ocurrir sólo a través de la perspectiva del encuentro con Él, que nos llama. Por esto, el misterio de la predilección inicia —y no puede no iniciar— con un impulso de alegría, de gratitud. La alegría del Evangelio, esa “alegría grande” de las pobres mujeres que, en la mañana de Pascua, fueron al sepulcro de Cristo y lo hallaron vacío, y que luego fueron las primeras en encontrarse con Jesús resucitado y corrieron a decírselo a los demás (cf. Mt 28,8-10). Sólo así, el ser elegidos y predilectos puede testimoniar ante todo el mundo, con nuestras vidas, la gloria de Cristo resucitado.

El misionero salesiano español Pepe Gangoso

Los testigos, en cualquier situación humana, son aquellos que certifican lo que otro ha hecho. En este sentido —y sólo así—, podemos nosotros ser testigos de Cristo y de su Espíritu. Después de la Ascensión, como cuenta el final del Evangelio de Marcos, los apóstoles y los discípulos “se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban” (16,20). Cristo, con su Espíritu, da testimonio de sí mismo mediante las obras que lleva a cabo en nosotros y con nosotros. La Iglesia —explicaba ya san Agustín— no rogaría al Señor que les concediera la fe a aquellos que no conocen a Cristo, si no creyera que es Dios mismo el que dirige y atrae hacia sí la voluntad de los hombres. La Iglesia no haría rezar a sus hijos para pedir al Señor la perseverancia en la fe en Cristo, si no creyese que es el mismo Señor quien tiene en su mano nuestros corazones. En efecto, si la Iglesia le rogase estas cosas, pero pensara que se las puede dar a sí misma, significaría que sus oraciones no serían auténticas, sino solamente fórmulas vacías, frases hechas, formalismos impuestos por el conformismo eclesiástico (cf. El don de la perseverancia. A Próspero y a Hilario, 23.63).

Medicos misioneros ©NicolaBerti_Tanzania

Si no se reconoce que la fe es un don de Dios, tampoco tendrían sentido las oraciones que la Iglesia le dirige. Y no se manifestaría a través de ellas ninguna sincera pasión por la felicidad y por la salvación de los demás y de aquellos que no reconocen a Cristo resucitado, aunque se dedique mucho tiempo a organizar la conversión del mundo al cristianismo.

Es el Espíritu Santo quien enciende y custodia la fe en los corazones, y reconocer este hecho lo cambia todo. En efecto, es el Espíritu el que suscita y anima la misión, le imprime connotaciones “genéticas”, matices y movimientos particulares que hacen del anuncio del Evangelio y de la confesión de la fe cristiana algo distinto a cualquier proselitismo político o cultural, psicológico o religioso.

He recordado muchos de estos rasgos distintivos de la misión en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium; retomo algunos de ellos.

Misioneros asesinados en Perú por la guerrilla de Sendero luminoso

Atractivo. El misterio de la Redención entró y continúa obrando en el mundo a través de un atractivo que puede fascinar el corazón de los hombres y de las mujeres, porque es y parece más atrayente que las seducciones basadas en el egoísmo, consecuencia del pecado. “Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado”, dice Jesús en el Evangelio de Juan (6,44). La Iglesia siempre ha repetido que seguimos a Jesús y anunciamos su Evangelio por esto: por la fuerza de atracción que ejercen el mismo Cristo y su Espíritu. La Iglesia —afirmó el Papa Benedicto XVI—– crece en el mundo por atracción y no por proselitismo (cf. Homilía en la Misa de apertura de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 mayo 2007: AAS 99 [2007], 437). San Agustín decía que Cristo se nos revela atrayéndonos. Y, para poner un ejemplo de este atractivo, citaba al poeta Virgilio, según el cual toda persona es atraída por aquello que le gusta. Jesús no sólo es atrayente para nuestra voluntad, sino también para nuestro gusto (cf. Comentario al Evangelio de San Juan, 26, 4). Cuando uno sigue a Jesús, contento por ser atraído por Él, los demás se darán cuenta y podrán asombrarse de ello. La alegría que se transparenta en aquellos que son atraídos por Cristo y por su Espíritu es lo que hace fecunda cualquier iniciativa misionera.

© Misioneros del Sagrado Corazón en Perú

Gratitud y gratuidad. La alegría de anunciar el Evangelio brilla siempre sobre el fondo de una memoria agradecida. Los apóstoles nunca olvidaron el momento en el que Jesús les tocó el corazón: “Era como la hora décima” (Jn 1,39). El acontecimiento de la Iglesia resplandece cuando en él se manifiesta el agradecimiento por la iniciativa gratuita de Dios, porque “Él nos amó” primero (1 Jn 4,10), porque “fue Dios quien hizo crecer” (1 Co 3,6). La predilección amorosa del Señor nos sorprende, y el asombro —por su propia naturaleza— no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. No es posible “asombrarse a la fuerza”. Sólo así puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de sí. Tampoco el fervor misionero puede obtenerse como consecuencia de un razonamiento o de un cálculo. Ponerse en “estado de misión” es un efecto del agradecimiento, es la respuesta de quien, en función de su gratitud, se hace dócil al Espíritu Santo y, por tanto, es libre. Si no se percibe la predilección del Señor, que nos hace agradecidos, incluso el conocimiento de la verdad y el conocimiento mismo de Dios —ostentados como posesión que hay que adquirir con las propias fuerzas— se convertirían, de hecho, en “letra que mata” (cf. 2 Co 3,6), como demostraron por vez primera san Pablo y san Agustín. Sólo en la libertad del agradecimiento se conoce verdaderamente al Señor. Y resulta inútil —y, más que nada, inapropiado— insistir en presentar la misión y el anuncio del Evangelio como si fueran un deber vinculante, una especie de “obligación contractual” de los bautizados.

Taller para misioneros en Puerto Píncipe, Haití, octubre 2017 © Mission Project Service

Humildad. Si la verdad y la fe, la felicidad y la salvación no son una posesión nuestra, una meta alcanzada por nuestros méritos, entonces el Evangelio de Cristo se puede anunciar solamente desde la humildad. Nunca se podrá pensar en servir a la misión de la Iglesia con la arrogancia individual y a través de la ostentación, con la soberbia de quien desvirtúa también el don de los sacramentos y las palabras más auténticas de la fe, haciendo de ellos un botín que ha merecido. No se puede ser humilde por buena educación o por querer parecer cautivadores. Se es humilde si se sigue a Cristo, que dijo a los suyos: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón” (Mt 11,29). San Agustín se pregunta cómo es posible que, después de la Resurrección, Jesús se dejó ver sólo por sus discípulos y no, en cambio, por los que lo habían crucificado. Responde que Jesús no quería dar la impresión de querer “burlarse de quienes le habían dado muerte. Era más importante enseñar la humildad a los amigos que echar en cara a los enemigos la verdad” (Discurso 284, 6).

Misión Fátima Nicaragua

Facilitar, no complicar. Otro rasgo de la auténtica obra misionera es el que nos remite a la paciencia de Jesús, que también en las narraciones del Evangelio acompañaba siempre con misericordia las etapas de crecimiento de las personas. Un pequeño paso, en medio de las grandes limitaciones humanas, puede alegrar el corazón de Dios más que las zancadas de quien va por la vida sin grandes dificultades. Un corazón misionero reconoce la condición actual en la que se encuentran las personas reales, con sus límites, sus pecados, sus debilidades, y se hace “débil con los débiles” (1 Co 9,22). “Salir” en misión para llegar a las periferias humanas no quiere decir vagar sin dirección ni sentido, como vendedores impacientes que se quejan de que la gente es muy ruda y anticuada como para interesarse por su mercancía. A veces se trata de aminorar el paso para acompañar a quien se ha quedado al borde del camino. A veces hay que imitar al padre de la parábola del hijo pródigo, que deja las puertas abiertas y otea todos los días el horizonte, con la esperanza de la vuelta de su hijo (cf. Lc 15,20). La Iglesia no es una aduana, y quien participa de algún modo en la misión de la Iglesia está llamado a no añadir cargas inútiles a las vidas ya difíciles de las personas, a no imponer caminos de formación sofisticados y pesados para gozar de aquello que el Señor da con facilidad. No pongamos obstáculos al deseo de Jesús, que ora por cada uno de nosotros y nos quiere curar a todos, salvar a todos.

© Misiones Salesianas

Cercanía en la vida “cotidiana”. Jesús encontró a sus primeros discípulos en la orilla del lago de Galilea, mientras estaban ocupados en su trabajo. No los encontró en un convenio, ni en un seminario de formación, ni en el templo. Desde siempre, el anuncio de salvación de Jesús llega a las personas allí donde se encuentran y así como son en la vida de cada día. La vida ordinaria de todos, la participación en las necesidades, esperanzas y problemas de todos, es el lugar y la condición en la que quien ha reconocido el amor de Cristo y ha recibido el don del Espíritu Santo puede dar razón a quien le pregunte de la fe, de la esperanza y de la caridad. Caminando juntos, con los demás. Principalmente en este tiempo en el que vivimos, no se trata de inventar itinerarios de adiestramiento “dedicados”, de crear mundos paralelos, de construir burbujas mediáticas en las que hacer resonar los propios eslóganes, las propias declaraciones de intenciones, reducidas a tranquilizadores “nominalismos declaratorios”. He recordado ya otras veces –a modo de ejemplo–, que en la Iglesia hay quien continúa a evocar enfáticamente el eslogan: “Es la hora de los laicos”, pero mientras tanto parece que el reloj se hubiera parado.

Misiones © Vatican Media

El “sensus fidei” del Pueblo de Dios. Hay una realidad en el mundo que tiene una especie de “olfato” para el Espíritu Santo y su acción. Es el Pueblo de Dios, predilecto y llamado por Jesús, que, a su vez, sigue buscándolo y clama siempre por Él en las angustias de la vida. El Pueblo de Dios mendiga el don de su Espíritu; confía su espera a las sencillas palabras de las oraciones y nunca se acomoda en la presunción de la propia autosuficiencia. El santo Pueblo de Dios reunido y ungido por el Señor, en virtud de esta unción, se hace infalible “in credendo”, como enseña la Tradición de la Iglesia. La acción del Espíritu Santo concede al Pueblo de los fieles un “instinto” de la fe —el sensus fidei— que le ayuda a no equivocarse cuando cree lo que es de Dios, aunque no conozca los razonamientos ni las formulaciones teológicas para definir los dones que experimenta. Es el misterio del pueblo peregrino que, con su espiritualidad popular, camina hacia los santuarios y se encomienda a Jesús, a María y a los santos; que recurre y se revela connatural a la libre y gratuita iniciativa de Dios, sin tener que seguir un plan de movilización pastoral.

Un grupo de niños de una de las escuelas sociodeportivas de Misiones Salesianas

Predilección por los pequeños y por los pobres. Todo impulso misionero, si está movido por el Espíritu Santo, manifiesta predilección por los pobres y por los pequeños, como signo y reflejo de la preferencia que el Señor tiene por ellos. Las personas directamente implicadas en las iniciativas y estructuras misioneras de la Iglesia no deberían justificar nunca su falta de atención a los pobres con la excusa —muy usada en ciertos ambientes eclesiásticos— de tener que concentrar sus propias energías en los cometidos prioritarios de la misión. La predilección por los pobres no es algo opcional en la Iglesia.

Misioneras de la Caridad

Las dinámicas y los criterios arriba descritos forman parte de la misión de la Iglesia, animada por el Espíritu Santo. Normalmente, en los enunciados y en los discursos eclesiásticos, se reconoce y afirma la necesidad del Espíritu Santo como fuente de la misión de la Iglesia, pero también sucede que tal reconocimiento se reduce a una especie de “homenaje formal” a la Santísima Trinidad, una fórmula introductoria convencional para las intervenciones teológicas y para los planes pastorales. Hay en la Iglesia muchas situaciones en las que el primado de la gracia se reduce a un postulado teórico, a una fórmula abstracta. Sucede que muchos proyectos y organismos vinculados a la Iglesia, en vez de dejar que se transparente la obra del Espíritu Santo, acaban confirmando solamente la propia autorreferencialidad. Muchos mecanismos eclesiásticos a todos los niveles parecen estar absorbidos por la obsesión de promocionarse a sí mismos y sus propias iniciativas, como si ese fuera el objetivo y el horizonte de su misión.

Hasta aquí he querido retomar y volver a proponer criterios y sugerencias sobre la misión de la Iglesia que ya había expuesto de forma más extensa en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium. Lo he hecho porque creo que también para las OMP puede ser útil y fecundo —y no aplazable— confrontarse con esos criterios y sugerencias en esta etapa de su camino.

Las OMP y el tiempo presente:

Talentos a desarrollar, tentaciones y enfermedades a evitar

Campaña “Ellos me importan”

¿Hacia dónde conviene mirar de cara al presente y al futuro de las OMP? ¿Cuáles son los estorbos que hacen el camino más gravoso?

En la fisionomía, es decir, en la identidad de las Obras Misionales Pontificias, se aprecian ciertos rasgos distintivos —algunos, por así decirlo, genéticos; otros, adquiridos durante el largo recorrido histórico— que con frecuencia se descuidan o se dan por supuestos. Pues bien, esos rasgos justamente pueden custodiar y hacer preciosa —sobre todo en el momento presente— la contribución de esta “red” a la misión universal, a la que toda la Iglesia está llamada.

  • Las Obras Misionales nacieron de forma espontánea del fervor misionero manifestado por la fe de los bautizados. Existe y permanece una íntima afinidad, una familiaridad entre las Obras Misionales y el sensus fidei infalible in credendo del Pueblo fiel de Dios.
  • Las Obras Misionales, desde el principio, avanzaron sobre dos “binarios” o, mejor dicho, sobre dos vías que van siempre paralelas y que, en su sencillez, han sido siempre familiares al corazón del Pueblo de Dios: la oración y la caridad, en la forma de limosna, que “libra de la muerte y purifica del pecado” (Tb 12,9), el “amor intenso” que “tapa multitud de pecados” (cf. 1 P 4,8). Los fundadores de las Obras Misionales, empezando por Pauline Jaricot, no se inventaron las oraciones y las obras a las que confiar sus intenciones de anunciar el Evangelio, sino que las tomaron simplemente del tesoro inagotable de los gestos más cercanos y habituales para el Pueblo de Dios en camino por la historia.
  • Las Obras Misionales, surgidas de forma gratuita en la trama de la vida del Pueblo de Dios, por su configuración simple y concreta, han sido reconocidas y valoradas por la Iglesia de Roma y por sus obispos, quienes, en el último siglo, han pedido poder adoptarlas como peculiar instrumento del servicio que ellos prestan a la Iglesia universal. De aquí que se haya atribuido a tales Obras la calificación de “Pontificias”. Desde ese momento, resalta en la fisionomía de las OMP su característica de instrumento de servicio para sostener a las Iglesias particulares en la obra del anuncio del Evangelio. De este modo, las Obras Misionales Pontificias se ofrecieron con docilidad como instrumento de servicio a la Iglesia, dentro del ministerio universal desempeñado por el Papa y por la Iglesia de Roma, que “preside en la caridad”. Así, con su propio itinerario y sin entrar en complicadas disputas teológicas, las OMP han desmentido los argumentos de aquellos que, también en los ambientes eclesiásticos, contraponen de modo inadecuado carismas e instituciones, leyendo siempre las relaciones entre ambas realidades a través de una engañosa “dialéctica de principios”. En cambio, en la Iglesia, incluso los elementos estructurales permanentes —como los sacramentos, el sacerdocio y la sucesión apostólica— son continuamente recreados por el Espíritu Santo y no están a disposición de la Iglesia como un objeto de posesión adquirida (cf. CARD. J. RATZINGER, Los movimientoseclesiales y su colocación teológica. Intervención durante el Convenio mundial de movimientos eclesiales, Roma, 27-29 mayo 1998).
  • Las Obras Misioneras, desde su primera difusión, se estructuraron como una red capilar extendida en el Pueblo de Dios, totalmente sujeta y, de hecho, “inmanente” a las redes de las instituciones y realidades ya presentes en la vida eclesial, como las diócesis, las parroquias, las comunidades religiosas. La vocación peculiar de las personas implicadas en las Obras Misionales nunca se ha vivido ni percibido como una vía alternativa, como una pertenencia “externa” a las formas ordinarias de la vida de las Iglesias particulares. La invitación a la oración y a la colecta de recursos para la misión siempre se ha ejercido como un servicio a la comunión eclesial.
  • Las Obras Misionales, convertidas con el tiempo en una red extendida por todos los continentes, manifiestan por su propia configuración la variedad de matices, condiciones, problemas y dones que caracterizan la vida de la Iglesia en los diferentes lugares del mundo. Una pluralidad que puede proteger contra homogenizaciones ideológicas y unilateralismos culturales. En este sentido, también a través de las OMP se puede experimentar el misterio de la universalidad de la Iglesia, en la que la obra incesante del Espíritu Santo crea armonía entre las distintas voces, mientras que el Obispo de Roma, con su servicio de caridad, ejercido también a través de las Obras Misionales Pontificias, custodia la unidad de la fe.

Todas las características hasta aquí descritas pueden ayudar a las Obras Misionales Pontificias a evitar las insidias y patologías que amenazan su camino y el de otras muchas instituciones eclesiales. Señalaré algunas de ellas.

Insidias a evitar

  • Autorreferencialidad. Las organizaciones y los entes eclesiásticos, más allá de las buenas intenciones de cada particular, acaban a veces replegándose sobre sí mismos, dedicando sus fuerzas y su atención, sobre todo, a su propia promoción y a la celebración de sus propias iniciativas en clave publicitaria. Otros parecen dominados por la obsesión de redefinir continuamente su propia relevancia y sus propios espacios en el seno de la Iglesia, con la justificación de querer relanzar mejor su propia misión. Por estas vías —dijo una vez el entonces cardenal Joseph Ratzinger— se alimenta también la idea falsa de que una persona es más cristiana si está más comprometida en estructuras intraeclesiales, cuando en realidad casi todos los bautizados viven la fe, la esperanza y la caridad en su vida ordinaria, sin haber formado parte nunca de comisiones eclesiásticas y sin interesarse por las últimas novedades de política eclesial (cf. Una compañía siempre reformable, Conferencia en el “Meeting de Rimini”, 1 septiembre 1990).
  • Ansia de mando. Sucede a veces que las instituciones y los organismos surgidos para ayudar a la comunidad eclesial, poniendo al servicio los dones suscitados en ellos por el Espíritu Santo, pretenden ejercer con el tiempo supremacías y funciones de control en las comunidades a las que deberían servir. Esta postura suele ir acompañada por la presunción de ejercitar el papel de “depositarios” dispensadores de certificados de legitimidad hacia los demás. De hecho, en estos casos, se comportan como si la Iglesia fuera un producto de nuestros análisis, de nuestros programas, acuerdos y decisiones.
  • Elitismo. Entre aquellos que forman parte de organismos o entidades estructuradas de la Iglesia, gana terreno, en diversas ocasiones, un sentimiento elitista, la idea no declarada de pertenecer a una aristocracia, a una clase superior de especialistas que busca ampliar sus propios espacios en complicidad o competencia con otras élites eclesiásticas, y que adiestra a sus miembros con los sistemas y las lógicas mundanas de la militancia o de la competencia técnico-profesional, con el propósito principal de promover siempre sus propias prerrogativas oligárquicas.
  • Aislamiento del pueblo. La tentación elitista en algunas realidades vinculadas a la Iglesia va a veces acompañada por un sentimiento de superioridad y de intolerancia hacia la multitud de los bautizados, hacia el Pueblo de Dios que quizás asiste a las parroquias y a los santuarios, pero que no está compuesto de “activistas” comprometidos en organizaciones católicas. En estos casos, también se mira al Pueblo de Dios como a una masa inerte, que tiene siempre necesidad de ser reanimada y movilizada por medio de una “toma de conciencia” que hay que estimular a través de razonamientos, llamadas de atención, enseñanzas. Se actúa como si la certeza de la fe fuera consecuencia de palabras persuasivas o de métodos de adiestramiento.
  • Abstracción. Los organismos y las realidades vinculadas a la Iglesia, cuando son autorreferenciales, pierden el contacto con la realidad y se enferman de abstracción. Se multiplican encuentros inútiles de planificación estratégica, para producir proyectos y directrices que sólo sirven como instrumentos de autopromoción de quien los inventa. Se toman los problemas y se seccionan en laboratorios intelectuales donde todo se manipula y se barniza según las claves ideológicas de preferencia; donde todo, se puede convertir en simulacro fuera de su contexto real, incluso las referencias a la fe y las menciones a Jesús y al Espíritu Santo.
  • Funcionalismo. Las organizaciones autorreferenciales y elitistas, incluso en la Iglesia, frecuentemente acaban dirigiendo todo hacia la imitación de los modelos de eficiencia mundanos, como aquellos impuestos por la exacerbada competencia económica y social. La opción por el funcionalismo garantiza la ilusión de “solucionar los problemas” con equilibrio, de tener las cosas bajo control, de acrecentar la propia relevancia, de mejorar la administración ordinaria de lo que se tiene. Pero, como ya os dije en el encuentro que tuvimos en 2016, una Iglesia que tiene miedo a confiarse a la gracia de Cristo y que apuesta por la eficacidad del sistema está ya muerta, aun cuando las estructuras y los programas en favor de clérigos y laicos “auto-afanados” durase todavía siglos.

Consejos para el camino

Mirando al presente y al futuro, y buscando también dentro del itinerario de las OMP los recursos para superar las insidias del camino y seguir adelante, me permito daros algunas sugerencias, para ayudaros en vuestro discernimiento. Puesto que habéis iniciado también un proceso de reconsideración de las OMP que queréis que esté inspirado por las indicaciones del Papa, ofrezco a vuestra consideración criterios y sugerencias generales, sin entrar en detalles, porque los contextos diferentes pueden requerir de igual modo adaptaciones y variaciones.

  1. En la medida en que podáis, y sin hacer demasiadas conjeturas, custodiad o redescubrid la inserción de las OMP en el seno del Pueblo de Dios, su inmanencia respecto a la trama de la vida real en que nacieron. Sería buena una “inmersión” más intensa en la vida real de las personas, tal como es. A todos nos hace bien salir de la cerrazón de las propias problemáticas internas cuando se sigue a Jesús. Conviene adentrarse en las circunstancias y en las condiciones concretas, cuidando o procurando también restituir la capilaridad de la acción y de los contactos de las OMP en su entrelazamiento con la red eclesial —diócesis, parroquias, comunidades, grupos—. Si se da preferencia a la propia inmanencia al Pueblo de Dios, con sus luces y sus dificultades, se puede huir mejor de la insidia de la abstracción. Es necesario dar respuesta a las preguntas y a las exigencias reales, más que formular o multiplicar propuestas. Quizás, desde el cuerpo a cuerpo con la vida ordinaria, y no desde cenáculos cerrados o a partir de análisis teóricos sobre las propias dinámicas internas, podrán surgir además intuiciones útiles para cambiar y mejorar los propios procedimientos operativos, adaptándolos a los diversos contextos y a las diversas circunstancias.
  2. Mi sugerencia es encontrar el modo en el que la estructura esencial de las OMP siga unida a las prácticas de la oración y de la colecta de recursos para las misiones, algo valioso y apreciado, debido a su elementalidad y concreción. Esto manifiesta la afinidad de las OMP con la fe del Pueblo de Dios. Aun con toda la flexibilidad y demás adaptaciones que se requieran, conviene que este modelo elemental de las OMP no se olvide ni se altere. Orar al Señor para que Él abra los corazones al Evangelio y suplicar a todos para que sostengan también en lo concreto la obra misionera. En esto hay una sencillez y una concreción que todos pueden percibir con gozo en el tiempo presente, en el cual, incluso en la circunstancia del flagelo de la pandemia, se nota por todas partes el deseo de estar y de quedarse cerca de todo aquello que es, simplemente, Iglesia. Buscad también nuevos caminos, nuevas formas para vuestro servicio; pero, al hacerlo, no es necesario complicar lo que es simple.
  3. Las OMP son —y así deben experimentarse— un instrumento de servicio a la misión de las Iglesias particulares, en el horizonte de la misión de la Iglesia, que abarca siempre todo el mundo. En esto consiste su contribución siempre preciosa al anuncio del Evangelio. Todos estamos llamados a custodiar por amor y gratitud, también con nuestras obras, los brotes de vida teologal que el Espíritu de Cristo hace germinar y crecer donde Él quiere, incluso en los desiertos. Por favor, en la oración, pedid primero que el Señor nos disponga a discernir las señales de su obrar, para después indicárselas a todo el mundo. Sólo esto puede ser útil: pedir que, para nosotros, en lo íntimo de nuestro corazón, la invocación al Espíritu Santo no se reduzca a un postulado estéril y redundante de nuestras reuniones y de nuestras homilías. Sin embargo, no es útil hacer conjeturas y teorías sobre grandes estrategias o “directivas centrales” de la misión a las que delegar, como a presuntos y fatuos “depositarios” de la dimensión misionera de la Iglesia, la tarea de volver a despertar el espíritu misionero o de dar licencias misioneras a los demás. Si, en alguna situación, el fervor de la misión disminuye, es signo de que está menguando la fe. Y, en tales casos, la pretensión de reanimar la llama que se apaga con estrategias y discursos acaba por debilitarla aún más y hace avanzar sólo el desierto.
  4. El servicio llevado a cabo por las OMP, por su naturaleza, pone a los agentes en contacto coninnumerables realidades, situaciones y acontecimientos que forman parte del gran flujo de la vida de la Iglesia en todos los continentes. En este flujo podemos encontrarnos con muchas lentitudes y esclerosis que acompañan a la vida eclesial, pero también con los dones gratuitos de curación y consolación que el Espíritu Santo esparce en la vida cotidiana de lo que podría llamarse la “clase media de la santidad”. Y vosotros podéis alegraros y exultar saboreando los encuentros que puedan surgir gracias al trabajo de las OMP, dejándoos sorprender por ellos. Pienso en las historias que he escuchado de muchos milagros que ocurren entre los niños, que quizás se encuentran con Jesús a través de las iniciativas propuestas por la Infancia misionera. Por eso, vuestra acción no se puede “esterilizar” en una dimensión exclusivamente burocrática-profesional. No pueden existir burócratas o funcionarios de la misión. Y vuestra gratitud puede hacerse a la vez don y testimonio para todos. Podéis indicar para el consuelo de todos —con los medios que tenéis, sin artificiosidad—, las vicisitudes de personas y comunidades que vosotros podéis encontrar con mayor facilidad que otros; personas y comunidades en las que brilla gratuitamente el milagro de la fe, de la esperanza y de la caridad.
  5. La gratitud ante los prodigios que realiza el Señor entre sus predilectos, los pobres y los pequeños a los que Él revela lo que es escondido a los sabios (cf. Mt 11,25-26), también os puede ayudar a sustraeros de las insidias de los replegamientos autorreferenciales y a salir de vosotros mismos en el seguimiento a Jesús. La idea de una acción misionera autorreferencial, que se pasa el tiempo contemplándose e incensándose por sus propias iniciativas, sería en sí misma un absurdo. No dediquéis demasiado tiempo y recursos a “miraros” y a redactar planes centrados en los propios mecanismos internos, en la funcionalidad y en las competencias del propio sistema. Mirad hacia fuera, no os miréis al espejo. Romped todos los espejos de vuestra casa. Los criterios a seguir, también en la realización de los programas, tienen que mirar a aligerar, a hacer más flexibles las estructuras y los procesos, más que a cargar con adicionales elementos estructurales la red de las OMP. Por ejemplo, que cada director nacional, durante su mandato, se comprometa a individuar algún potencial sucesor, teniendo como único criterio el de indicar no a personas de su círculo de amigos o compañeros de “cordada” eclesiástica, sino a personas que le parezca que tienen más fervor misionero que él.
  6. Con referencia a la colecta de recursos para ayudar a la misión, ya en ocasión de otros encuentros pasados, llamé la atención sobre el riesgo de transformar las OMP en una ONG dedicada sólo a la recaudación y a la asignación de fondos. Esto depende del ánimo con que se hacen las cosas, más que de lo que se hace. En cuanto a la recaudación de fondos puede ser ciertamente aconsejable, y aún más oportuno, utilizar con creatividad incluso metodologías actualizadas de búsqueda de financiaciones por parte de potenciales y beneméritos patrocinadores. Pero, si en algunas zonas disminuye la recaudación de donativos —también por el debilitamiento de la memoria cristiana—, en esos casos, podemos estar tentados de resolver nosotros el problema “cubriendo” la realidad y poniendo todo el esfuerzo en un sistema de colecta más eficaz, que busque grandes donantes. Sin embargo, el sufrimiento por la pérdida de la fe y por la disminución de los recursos no hay que eliminarlo, sino hay que ponerlo en las manos del Señor. Y, de todas formas, es bueno que la petición de donativos para las misiones siga dirigiéndose prioritariamente a toda la multitud de los bautizados, buscando también una forma nueva para la colecta en favor de las misiones que se realiza en las Iglesias de todos los países en octubre, con ocasión de la Jornada Mundial de las Misiones. La Iglesia continúa, desde siempre, yendo hacia adelante también gracias al óbolo de la viuda, a la contribución de todala multitud de personas que se sienten sanadas y consoladas por Jesús y que, por ello, por su inmensa gratitud, donan lo que tienen.
  7. Con respecto al uso de las donaciones recibidas, discernid siempre con un apropiado sensus Ecclesiae la distribución de los fondos, para sostener las estructuras y los proyectos que, de distintos modos, realizan la misión apostólica y el anuncio del Evangelio en las distintas partes del mundo. Tened siempre en cuenta las verdaderas necesidades primarias de las comunidades y, al mismo tiempo, evitad formas de asistencialismo que, en vez de ofrecer instrumentos al fervor misionero, acaban por entibiar los corazones y alimentar también dentro de la Iglesia fenómenos de clientela parasitaria. Con vuestra contribución, buscad dar respuestas concretas a exigencias objetivas, sin dilapidar los recursos en iniciativas con connotaciones abstractas, replegadas sobre sí mismas o fabricadas por el narcisismo clerical de alguien. No cedáis al complejo de inferioridad ni a las tentaciones de imitar a aquellas organizaciones tan funcionales que recogen fondos para causas justas y luego destinan un buen porcentaje de ellos para financiar su estructura y promocionar su propia identidad. También esto se convierte a veces en un modo para cuidar los propios intereses, aunque hagan ver que trabajan en favor de los pobres y necesitados.
  8. Por lo que respecta a los pobres, no os olvidéis de ellos tampoco vosotros. Esta fue la recomendación que, en el Concilio de Jerusalén, los apóstoles Pedro, Juan y Santiago dieron a Pablo, Bernabé y Tito, que discutían sobre su misión entre los incircuncisos: “Sólo nos pidieron que nos acordáramos de los pobres” (Ga2,10). Después de aquella recomendación, Pablo organizó las colectas en favor de los hermanos de la Iglesia de Jerusalén (cf. 1 Co 16,1). La predilección por los pobres y los pequeños es parte de la misión de anunciar el Evangelio, que está desde el principio. Las obras de caridad espirituales y corporales hacia ellos manifiestan una “preferencia divina” que interpela la vida de fe de todo cristiano, llamado a tener los mismos sentimientos de Jesús (cf. Flp 2,5).
  9. Las OMP, con su red difundida por todo el mundo, reflejan la rica variedad del “pueblo con muchos rostros” reunido por la gracia de Cristo, con su fervor misionero. Fervor que no es igual de intenso ni vivaz en todo tiempo y lugar. Y, además, la misma urgencia compartida de confesar a Cristo muerto y resucitado, se manifiesta con tonos diversos, según los diversos contextos. La revelación del Evangelio no se identifica con ninguna cultura y, en el encuentro con nuevas culturas que no han acogido la predicación cristiana, no es necesario imponer una forma determinada cultural junto con la propuesta evangélica. Hoy, también en el trabajo de las OMP, conviene no llevar cargas pesadas; conviene custodiar su perfil variado y su referencia común a los rasgos esenciales de la fe. También puede ofuscar la universalidad de la fe cristiana la pretensión de estandarizar la forma del anuncio, tal vez orientado todo hacia clichés o a eslóganes que están de moda en algunos círculos de ciertos países cultural o políticamente dominantes. A este respecto, también la relación especial que une a las OMP con el Papa y con la Iglesia de Roma representa un recurso y un apoyo a la libertad, que ayuda a todos a sustraerse de modas pasajeras, de servilismos a escuelas de pensamiento unilateral o a homogeneizaciones culturales con características neocolonialistas; fenómenos que, por desgracia, se dan también en contextos eclesiásticos.
  10. Las OMP no son en la Iglesia un ente independiente, suspendido en el vacío. Dentro de su especificidad, que conviene cultivar y renovar siempre, está el vínculo especial que las une al Obispo de la Iglesia de Roma, que preside en la caridad. Es hermoso y confortante reconocer que este vínculo se manifiesta en una labor llevada a cabo con la alegría, sin buscar aplausos o reclamar pretensiones; una obra que, justamente en su gratuidad, se entrelaza con el servicio del Papa, siervo de los siervos de Dios. Os pido que el carácter distintivo de vuestra cercanía al Obispo de Roma sea precisamente este: compartir el amor a la Iglesia, reflejo del amor a Cristo, vivido y manifestado en el silencio, sin jactarse, sin delimitar el “terreno propio”; con un trabajo cotidiano que se inspire en la caridad y en su misterio de gratuidad; con una obra que sostenga a innumerables personas interiormente agradecidas, pero que quizás no saben a quién dar las gracias, porque desconocen hasta el nombre de las OMP. El misterio de la caridad en la Iglesia se lleva a cabo así. Sigamos caminando juntos hacia adelante, felices de avanzar en medio de las pruebas, gracias a los dones y a las consolaciones del Señor. Mientras tanto, reconocemos con alegría en cada paso, que todos somos siervos inútiles, empezando por mí.

Conclusión

Francisco premia a la misionera en África Sor Maria Concetta Esu © Vatican Media

Id con ardor: en el camino que os espera hay mucho que hacer. Si hubiera que experimentar cambios en los procedimientos, sería bueno que estos mirasen a aligerar y no a aumentar los pesos; que se dirigiesen a ganar flexibilidad operativa y no a producir nuevos sistemas rígidos y siempre amenazados de introversión; teniendo presente que una excesiva centralización, más que ayudar, puede complicar la dinámica misionera. Y también que una articulación a escala puramente nacional de las iniciativas pondría en peligro la fisionomía misma de la red de las OMP, además del intercambio de dones entre las Iglesias y comunidades locales, algo que se experimenta como fruto y signo tangible de la caridad entre hermanos, en comunión con el Obispo de Roma.

En cualquier caso, pedid siempre que toda consideración relativa a la organización operativa de las OMP esté iluminada por lo único necesario: un poco de amor verdadero a la Iglesia, como reflejo del amor a Cristo. Vuestra tarea se realiza al servicio del fervor apostólico, es decir, al impulso de vida teologal que sólo el Espíritu Santo puede operar en el Pueblo de Dios. Preocupaos de hacer bien vuestro trabajo, «como si todo dependiese de vosotros, sabiendo que, en realidad, todo depende de Dios» (S. Ignacio de Loyola). Como ya os dije en otro encuentro, tened la prontitud de María. Cuando fue a casa de Isabel, María no lo hizo como un gesto propio: fue como sierva del Señor Jesús, al que llevaba en su seno. No dijo nada de sí misma, sólo llevó al Hijo y alabó a Dios. Ella no era la protagonista. Fue como la sierva de aquel que es también el único protagonista de la misión. Pero no perdió el tiempo, fue de prisa, para asistir a su pariente. Ella nos enseña esta prontitud, la prisa de la fidelidad y de la adoración.

Que la Virgen os custodie a vosotros y a las Obras Misionales Pontificias, y que su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, os bendiga. Él, antes de subir al Cielo, nos prometió que estaría siempre con nosotros hasta el final de los tiempos.

Dado en Roma, en San Juan de Letrán, el 21 de mayo de 2020, Solemnidad de la Ascensión del Señor.

FRANCISCO

 

Scholas Occurrentes: Encuentro de docentes para debatir sobre la pandemia

Análisis de la situación de la educación

MAYO 22, 2020 14:52REDACCIÓNEDUCACIÓN Y JÓVENES

(zenit – 22 mayo 2020)-. 204 docentes de 70 ciudades del mundo se reunieron en un encuentro virtual convocado por Scholas Ocurrentes para analizar la situación actual de la educación ante la pandemia, informa la mencionada organización en una nota.

Después de un primer encuentro virtual convocado por Scholas el pasado 8 de abril, en el que docentes y profesores universitarios de todo el mundo compartieron cómo estaban llevando adelante esta nueva realidad educativa; este segundo encuentro virtual dio paso a un debate más profundo, en el que se analizaron las polémicas que surgieron en torno a la educación en tiempos de COVID-19.

Tecnología y conexión a internet

Entre los participantes desde la Ciudad del Vaticano, Monseñor Angelo Vincenzo Zani, secretario general del Dicasterio de la Educación Católica de la Santa Sede expresó en italiano: “Quiero agradecer a Scholas por todo lo que hace, porque están involucrando a todos los agentes, a los padres, a los jóvenes, a los docentes, es realmente un pacto educativo global. Es una experiencia que responde a las necesidades y problemas que la pandemia del coronavirus ha revelado”.

Luego agregó: “Esta pandemia ha provocado otras pandemias: la pandemia social y la pandemia económica […] pero sobre todo una pandemia de la cual se habla poco: que es la pandemia educativa, que es muy grave.” Explicó que como dice el Papa Francisco la educación requiere mente, corazón y manos, y a través de la educación a distancia ponemos sobre todo el acento en la mente, pero falta el corazón y las manos.

Por último, indicó: “Es muy bello el trabajo que estamos haciendo junto a Scholas, justamente reconstruir el pacto educativo […] Debemos trabajar en una educación de calidad, comprometida con la ciudadanía, con la paz, con la solidaridad y el medio ambiente”.

Una nueva educación

En este sentido, desde la República Democrática del Congo, el académico Lazare Rukundwa Sebitereko, agregó que hoy debemos mirar otras formas alternativas de aprendizaje: “Nuestros sistemas educativos han confiado en la tecnología y la conexión a Internet como un privilegio para algunos. Sin embargo, ¿podríamos ver las formas tradicionales de aprendizaje por experiencia que han funcionado en el pasado de una manera más inclusiva?”.

Ante ello, el secretario nacional de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Argentina, dr. Jaime Perczyk, reflexionó sobre la importancia de capitalizar lo aprendido: “El desafío nuestro desde la educación es transformar en conocimiento, en una nueva educación, todo esto que estuvimos haciendo estos meses. No es que volvemos a la escuela, al viejo modelo que ya tenía problemas, en el cual los más pobres quedaban afuera […].

“Estamos construyendo una idea de que todos tenemos que estar adentro, de que es posible conectarnos de otra manera, […] poner en el centro a los chicos y a las chicas […] Cuando volvamos a la escuela esto lo tenemos que poner en nuestro capital acumulado, en lo que aprendimos […] en el centro de todas las discusiones científicas, filosóficas, académicas, políticas y pedagógicas. Agradezco el movimiento de Scholas y todo este debate”, prosiguió.

Trabajo en grupo

Después, los participantes trabajaron en grupos reducidos en torno a los grandes dilemas y debates que han surgido recientemente y cómo a partir de ellos construir un nuevo pacto educativo entre docentes, alumnos y familia.

El primer grupo profundizó en el problema de la evaluación y la acreditación de aprendizajes. En este sentido conversaron sobre la importancia de “repensar el sentido de la educación, preguntarnos qué tipo de ciudadanos queremos formar, modificar procesos de trabajo y diversificar la evaluación”.

“En el corto plazo podemos flexibilizar priorizando a los que se han quedado atrás y en el mediano plazo, construir un sistema educativo que se centre en el sentido de la educación y en la persona”, explicaban.

El grupo dos analizó la polémica del financiamiento de la educación en tiempos de pandemia, el dilema de las cuotas ante la ausencia de clases presenciales. Frente a esto los docentes coincidieron en que todos se han preparado “por horas, días y años, con responsabilidad, con juicio y distintos saberes”, para acompañar el aprendizaje, sea en vivo o en línea. También explicaron la importancia de sentirse apoyados y respaldados para continuar con su tarea.

Otro grupo profundizó en la inequidad y desigualdad educativa en tiempos de pandemia. Frente a esto los participantes postularon que la crisis ya existía antes de la llegada de la pandemia y manifestaron su deseo: “Queremos abrazar una opción por una educación desde los excluidos que articule saberes populares y académicos, con centralidad en la persona y familia fortalecida, pensando en clave global”.

Mientras que otro grupo de participantes dialogó sobre el cuidado de los vínculos interpersonales entre docentes y estudiantes, y entre estudiantes entre sí. En este sentido los docentes explicaron que esta situación ha evidenciado el papel del docente como guía y gestor de las emociones en el aula. Del mismo modo explicaron que es necesario que en el proceso educativo se vuelva a educar en la emocionalidad y en la construcción de sentido alrededor de la vida, las experiencias y el mismo ser.

“Semilla extraordinaria”

En el cierre el dr. Gonzalo Sánchez Terán quien dirige los Cursos de Educación en Emergencias y de Asuntos Estratégicos en Asistencia Humanitaria, del Máster en Acción Humanitaria Internacional de Fordham University en Estados Unidos; explicaba que esta no es una crisis de hoy, es una crisis de ayer, que unos padecen más que otros.

Destacó también que ya antes de que empezara la pandemia había 260 millones de chicos (niños migrantes, refugiados o desplazados) sin poder ir la escuela y volver a la normalidad es volver al drama. También agregó: “Esto que estamos viviendo hoy es una semilla extraordinaria, yo no había vivido esto nunca: gente interesada en educación de todo el mundo juntos hablando de estos temas”.

Por último, los co-fundadores de Scholas junto al Papa Francisco, José María del Corral y Enrique Palmeyro,  agradecieron el interés y entusiasmo de los participantes de todas las universidades presentes y el trabajo que vienen realizando las Cátedras Scholas durante este tiempo de pandemia.

Y recordaron que Jorge Begoglio ya había manifestado veinte años antes que el pacto educativo estaba roto y que si queríamos cambiar el mundo deberíamos empezar por cambiar la educación.

 Scholas Occurrentes

Scholas Occurrentes es una organización internacional de Derecho Pontificio presente en 190 países de los cinco continentes, que a través de su red integra a medio millón de escuelas y redes educativas.

Su misión es lograr la integración de todos los alumnos del mundo a través de propuestas tecnológicas, deportivas y artísticas que promueven la educación desde la cultura del encuentro.

 

EL DON DE CIENCIA

— Nos hace comprender lo que son las cosas creadas, según el designio de Dios sobre la creación y la elevación al orden sobrenatural.

— El don de ciencia y la santificación de las realidades temporales.

— El verdadero valor y sentido de este mundo. Desprendimiento y humildad necesarios para disponernos a recibir este don.

I. «Las criaturas son como un rastro del paso de Dios. Por esta huella se rastreará su grandeza, poder y sabiduría y todos sus atributos»1. Son como un espejo en el que se refleja el esplendor de su belleza, de su bondad, de su poder...: los cielos pregonan la gloria de Dios y le anuncia el firmamento, que es la obra de sus manos2.

Sin embargo, en muchas ocasiones, a causa del pecado original y de los pecados personales, los hombres no saben interpretar esa huella de Dios en el mundo, no alcanzan a conocer al que es la fuente de todos los bienes: por la consideración de las obras no supieron descubrir a su divino Artífice. Seducidos por la hermosura de las cosas creadas, las tuvieron por dioses. Que aprendan a conocer –sigue diciendo la Sagrada Escritura– cuánto mejor es el Señor de todo lo creado, pues es el autor de la belleza quien hizo todas estas cosas3.

El don de ciencia facilita al hombre comprender las cosas creadas como señales que llevan a Dios, y lo que significa la elevación al orden sobrenatural. El Espíritu Santo, a través del mundo de la naturaleza y del de la gracia, nos hace percibir y contemplar la infinita sabiduría, la omnipotencia, la bondad, la naturaleza íntima de Dios. «Es un don contemplativo cuya mirada penetra, como la del don de inteligencia y del de sabiduría, en el misterio mismo de Dios»4.

Mediante este don, el cristiano percibe y entiende con toda claridad «que la creación entera, el movimiento de la tierra y el de los astros, las acciones rectas de las criaturas y cuanto hay de positivo en el sucederse de la historia, todo, en una palabra, ha venido de Dios y a Dios se ordena»5. Es una sobrenatural disposición por la que el alma participa de la misma ciencia de Dios, descubre las relaciones que existen entre todo lo creado y su Creador y en qué medida y sentido sirven al fin último del hombre.

Manifestación del don de ciencia es el Canto de los tres jóvenes, recogido en el Libro de Daniel, que muchos cristianos rezan en la acción de gracias después de la Santa Misa. Se pide a todas las cosas creadas que bendigan y den gloria al Creador: Benedicite, omnia opera Domini, Domino... Obras todas del Señor, bendecid al Señor; y alabadle y ensalzadle por todos los siglos. Ángeles del Señor, bendecid al Señor. Cielos... Aguas todas que estáis sobre los cielos... Sol y luna... Estrellas del cielo... Lluvia y rocío... Vientos todos... Frío y calor... Rocíos y escarchas... Noches y días... Luz y tinieblas... Montes y collados... Plantas todas... Fuentes... Mares y ríos... Ballenas y peces... Aves... Bestias y ganados... Sacerdotes del Señor... Espíritus y almas de los justos... Santos y humildes de corazón... Cantadle y dadle gracias porque es eterna su misericordia6.

Este canto admirable de toda la creación, de lo animado y de lo que carece de vida, da gloria a su Creador. Es «una de las más puras y ardientes expresiones del don de ciencia: que los cielos y toda la creación canten la gloria de Dios»7. En muchas ocasiones también nos ayudará a nosotros a dar gracias al Señor después de participar en la obra que más gloria da a Dios: la Santa Misa.

II. Mediante el don de ciencia, el cristiano dócil al Espíritu Santo sabe discernir con perfecta claridad lo que le lleva a Dios y lo que le separa de Él. Y esto en las artes, en el ambiente, en las modas, en las ideologías... Verdaderamente puede decir: El señor conduce al justo por caminos rectos y le comunica la ciencia de los santos8. El Paráclito advierte también cuándo las cosas buenas y rectas en sí mismas pueden convertirse en malas para el hombre porque le separan de su fin sobrenatural: por un deseo desordenado de posesión, por apegamiento del corazón a estos bienes materiales de tal manera que no lo dejan libre para Dios, etcétera.

El cristiano que se ha de santificar en medio del mundo tiene una particular necesidad de este don para ordenar a Dios las actividades temporales, convirtiéndolas en medio de santidad y apostolado. Mediante el don de ciencia, la madre de familia comprende más profundamente cómo su quehacer doméstico es camino que le lleva a Dios si lo hace con rectitud de intención y deseos de agradar a Dios, de la misma manera que el estudiante entiende que su estudio es el medio ordinario que posee para amar a Dios, hacer apostolado y servir a la sociedad; para el arquitecto son sus planos y proyectos; para la enfermera, el cuidado de los enfermos, etcétera. Se comprende entonces por qué debemos amar el mundo y las realidades temporales, y cómo «hay un algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes, que toca a cada uno de vosotros descubrir»9. Así –siguen siendo palabras de San Josemaría Escrivá– «cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios. Por eso os he repetido, con un repetido martilleo, que la vocación cristiana consiste en hacer endecasílabos de la prosa de cada día»10. Ese verso heroico para Dios lo componemos los hombres con las menudencias de la tarea diaria, de los problemas y alegrías que encontramos a nuestro paso.

Amamos las cosas de la tierra, pero las valoramos según su justo valor, el que tienen para Dios. Así daremos una importancia capital a ser templos del Espíritu Santo, porque «si Dios habita en nuestra alma, todo lo demás, por importante que parezca, es accidental, transitorio; en cambio, nosotros, en Dios, somos lo permanente»11. Por encima de los bienes materiales, y de la misma vida, consideramos la fe como el tesoro más grande que hemos recibido, y estaríamos dispuestos a dejarlo todo antes de perderla. Con la luz de este don conocemos, por ejemplo, el valor de la oración y de la mortificación y la influencia decisiva que tienen en nuestra vida, lo que nos empujará a no abandonarlas en ninguna circunstancia.

III. A la luz del don de ciencia, el cristiano reconoce el poco valor de lo temporal si no es camino para lo eterno, la brevedad de la vida humana sobre la tierra, la escasa felicidad que puede dar este mundo comparada con la que Dios ha prometido a quienes le aman, la inutilidad de tanto esfuerzo si no se realiza cara al Señor... Al recordar la vida pasada, en la que quizá Dios no fue lo primero, el alma siente una profunda contrición por tanto mal y por tanta ocasión perdida, y nace en ella el deseo de recuperar el tiempo malbaratado siendo más fiel al Señor.

Todo lo de este mundo –al que amamos y en el que debemos santificarnos– aparece a la luz de este don con el sello de la caducidad, mientras que señala con toda nitidez el fin sobrenatural del hombre, al que debemos subordinar todas las realidades terrenas.

Esta visión del mundo, de los acontecimientos y de las personas desde la fe, puede quedar oscurecida, incluso cegada, por lo que San Juan llama la concupiscencia de los ojos12. Parece entonces como si la mente rechazara la verdadera luz, y ya no se sabe ordenar a Dios las realidades terrenas, que se toman como fin. El deseo desordenado de bienes materiales, el cifrar la felicidad en lo de aquí abajo entorpece o anula la acción de este don. El alma cae entonces en una especie de ceguera en la que ya es incapaz de reconocer y de saborear los bienes verdaderos, los que no perecen, y la esperanza sobrenatural se transforma en el deseo, cada vez mayor, de bienestar material, huyendo de cuanto signifique mortificación y sacrificio.

La visión puramente humana de la realidad acaba por desembocar en la ignorancia de las verdades de Dios, o bien estas aparecen como algo teórico, sin sentido práctico para la vida corriente, sin capacidad para informar la existencia normal. Los pecados contra este don dejan sin luz, y así se explica esa gran ignorancia de Dios que padece el mundo. En ocasiones se trata de verdadera incapacidad para entender o asimilar lo sobrenatural, porque se han vuelto completamente los ojos del alma a bienes parciales y engañosos y se han cerrado a los verdaderos.

Para disponernos a recibir este don necesitamos pedir al Espíritu Santo que nos ayude a vivir la libertad y el desasimiento ante los bienes materiales y a ser más humildes, para poder ser enseñados sobre el verdadero valor de las cosas. Junto a estas disposiciones, fomentaremos la presencia de Dios, que ayuda a ver al Señor en medio de nuestros trabajos, y haremos el propósito decidido de considerar en la oración los sucesos que van decidiendo nuestra vida y las mismas realidades de todos los días: la familia, los compañeros que están codo a codo en el mismo trabajo, aquello que más nos preocupa... La oración siempre es un faro poderoso que ilumina la verdadera realidad de las cosas y de los acontecimientos.

Para obtener este don, para hacernos capaces de poseerlo en mayor plenitud, acudimos a la Virgen, Nuestra Señora. Ella es Madre del Amor Hermoso, y del temor, y de la ciencia, y de la santa esperanza13.

«Madre de la ciencia es María, porque con Ella se aprende la lección que más importa: que nada vale la pena, si no estamos junto al Señor; que de nada sirven todas las maravillas de la tierra, todas las ambiciones colmadas, si en nuestro pecho no arde la llama de amor vivo, la luz de la santa esperanza que es un anticipo del amor interminable en nuestra definitiva Patria»14.

1 San Juan de la Cruz, Cántico espiritual, 5, 3. — 2 Sal 19, 1-2. — 3 Sab 13, 1-3. — 4 M. M. Philipon, Los dones del Espíritu Santo, Palabra, Madrid 1983, p. 200. — 5 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 130. — 6 Cfr. Dan 3, 52-90. — 7 M. M. Philipon, o. c., p. 203. — 8 Sab 10, 10. — 9 San Josemaría Escrivá, Homilía Amar al mundo apasionadamente, 8-X-1967. — 10 Ibídem. — 11 ídem, Amigos de Dios, 92. — 12 1 Jn 2, 16. — 13 Eclo 24, 24. — 14 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 278.

 

 

“¡Enséñame a tratar a tu Hijo!”

Si no tratas a Cristo en la oración y en el Pan, ¿cómo le vas a dar a conocer? (Camino, 105)

23 de mayo

Procura dar gracias a Jesús en la Eucaristía, cantando loores a Nuestra Señora, a la Virgen pura, la sin mancilla, la que trajo al mundo al Señor.

–Y, con audacia de niño, atrévete a decir a Jesús: mi lindo Amor, ¡bendita sea la Madre que te trajo al mundo!

De seguro que le agradas, y pondrá en tu alma más amor aún. (Forja, 70)

Busca a Dios en el fondo de tu corazón limpio, puro; en el fondo de tu alma cuando le eres fiel, ¡y no pierdas nunca esa intimidad!

–Y, si alguna vez no sabes cómo hablarle, ni qué decir, o no te atreves a buscar a Jesús dentro de ti, acude a María, «tota pulchra» –toda pura, maravillosa–, para confiarle: Señora, Madre nuestra, el Señor ha querido que fueras tú, con tus manos, quien cuidara a Dios: ¡enséñame –enséñanos a todos– a tratar a tu Hijo! (Forja, 84)

 

 La Ascensión, el resumen de nuestra vida​: meditación de San Rafael (23.V.2020)​

Durante estas semanas publicaremos, en formato audio, algunas meditaciones predicadas por sacerdotes, que ayuden a fortalecer la vida de oración.

ÚLTIMAS NOTICIAS21/05/2020

Meditaciones anteriores: ¿No estoy aquí que soy tu Madre?” (16.V.2020) - Bernabé, ejemplo de amistad (9.V.2020) - “El Buen Pastor” (2.V.2020) - “Aprender de María Magdalena” (25.IV.2020) - “La Divina Misericordia” (18.IV.2020) - “La hora de los valientes” (4.IV.2020) - “La pregunta acertada” (28.III.2020) - “Que vea con tus ojos, Cristo mío” (21.III.2020) - “La llave de tu corazón” (14.III.2020) - Explicación sobre qué es una meditación de San Rafael


Escucha la meditación “La Ascensión, el resumen de nuestra vida” (23.V.2020)

 

La despedida de Jesucristo tuvo dos efectos en las personas que la presenciaron: se marcharon con alegría, y lo hicieron llenos de confianza en la misión que habían recibido. ¿Por qué? Quizá la respuesta se encuentre en la promesa que habían escuchado de labios del Señor: que no les dejaría solos y que les enviaría el Espíritu Santo.

En nuestra vida se repite esta escena. Jesucristo nos ha impuesto las manos y nos ha pedido que pongamos nuestra vida en sus manos llagadas, para protegernos. Así las debilidades, cansancios o falta de talentos nunca serán un impedimento para sabernos elegidos por Él, para hacer “discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado” (Mt 28,19-20).


🎧Escucha la meditación “¿No estoy aquí que soy tu Madre?” (16.V.2020)

“Mamá está con mamá…”. Con una historia de una niña y la Virgen de Guadalupe comienza está meditación, que nos sirve para acercarnos con san Josemaría a nuestra Madre.

Hace 50 años el fundador del Opus Dei peregrinó a la Villa de Guadalupe para dejar sus preocupaciones en manos de “la Morenita”, para rezar por la Iglesia, la Obra y por el mundo entero.


🎧 Escucha la meditación “Bernabé, ejemplo de amistad” (9.V.2020)

Durante el tiempo de Pascua se leen varios pasajes de los Hechos de los Apóstoles, que cuentan la historia de los primitiva cristiandad.

Un personaje de este libro es José, apodado Bernabé, conocido por animar a los demás (Bernabé significa “hijo de la consolación”), pues estaba al lado de las personas, también en las dificultades.

Fue él quien acogió a Saulo, tras su conversión cuando muchos dudaban de él, y se lo presentó a los apóstoles, y juntos fueron enviados a predicar el Evangelio por tierras lejanas.

🎧 Escucha la meditación “El Buen Pastor” (2.V.2020)

¿Quién puede querernos tanto como Jesús? En la parábola del Buen Pastor el Señor quiere hacernos entender que nos ama hasta dar la vida por cada uno, con nuestro cuerpo y alma. Y, sin embargo, no siempre caemos en la cuenta.

Ante la tentación de querer ser autosuficientes, de no depender de nadie -incluso de Dios-, podemos recordar unas palabras de Benedicto XVI: “¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida”.


🎧Escucha la meditación “Aprender de María Magdalena” (25.IV.2020)

¿Por qué regaló Jesús a María Magdalena verle resucitado antes que a los apóstoles? Tiempo atrás había expulsado de ella siete demonios. La Magdalena había estado aherrojada por el pecado y sin embargo…

¿Qué experimentó María Magdalena? ¿Cómo podemos imitarla? El Papa Francisco resaltó la figura de esta mujer e instituyó su fiesta, como apóstol de apóstoles. Ella fue la primera que dio testimonio de Cristo resucitado, a quien siguió con toda su vida apasionadamente porque se supo perdonada y amada por Él.


🎧Escucha la meditación “La Divina Misericordia” (18.IV.2020)

Cristo vive y vive en nosotros. Por eso el tiempo de Pascua es un tiempo de alegría: es el más cristiano porque es gozar de la gloria de Dios. Pero podría suceder que, en estas semanas más difíciles, se nos escapara.

Lo propio de la Pascua se capta en varias escenas del Evangelio de estos días. Es la alegría por haber encontrado de nuevo a Jesucristo, ahora resucitado y glorioso. Un reencuentro con el Él transforma la vida de los apóstoles, de las santas mujeres o de los discípulos de Emaús.

Como a ellos, Jesucristo puede tocar nuestros miedos y fracasos para darnos fortaleza, esperanza y paz. Eso es vivir de Cristo. Ha resucitado y eso significa que la muerte -nuestros defectos, miserias y pecados- no tienen la última palabra, porque Él nunca nos abandona.

En el evangelio del Domingo de la Misericordia (Jn, 20, 19-31), podemos extraer tres enseñanzas. En primer lugar Jesús saluda con la paz a los discípulos, que están encerrados por miedo. Él tiene la paz que necesitamos, una paz diferente a la que propone el mundo. Es una paz -don de Dios-, que no se pierde aunque haya problemas. En segundo lugar, Jesús muestra las heridas de la crucifixión para que reconozcan el amor de Dios Padre, para que entiendan que la Cruz era la respuesta de Dios al mal. Esta imagen se representa en la imagen del la Divina Misericordia, en la que Jesús muestra sus manos atravesadas por los clavos y los rayos de sus dones que salen de su Corazón. La última idea es el momento en el que instituye el sacramento de la Confesión, sacramento de la misericordia de Dios. Fomentemos los deseos de recibir este sacramento, con actos de contrición como ha aconsejado el Papa Francisco.


🎧Escucha la meditación “La hora de los valientes (4.IV.2020)

Es tiempo de evitar las quejas y de preocuparnos y de rezar por tantas personas que lo necesitan. Mañana, con el Domingo de Ramos, comienza la Semana Santa en la que podemos contemplar -con la ayuda del Evangelio y de nuestra imaginación- cómo se entregó Jesucristo por nosotros.

De la misma manera que ahora caemos en la cuenta de que no es lo mismo un médico más que uno menos -por las acuciantes necesidades de tantos enfermos-, podemos entender que cualquiera de nosotros es imprescindible: todos tenemos un papel protagonista, una misión. Podemos ser mediadores ante Dios rezando y trabajando por los demás, con la valentía de Marcia que, con su ejemplo y amistad, llevó a su amiga Junia al encuentro con Jesucristo.


🎧Escucha la meditación “La pregunta acertada (28.III.2020)

“Había un enfermo que se llamaba Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta”. Así comienza el evangelio de mañana, 5º domingo de Cuaresma, en el que Jesús nos enseña a confiar en Él a pesar de que a veces parezca que no atiende a nuestras peticiones, también ante todo lo que nos sucede durante la pandemia del coronavirus.

Jesucristo quiere mostrarnos cuál es la actitud; no preguntarnos tanto por el porqué sino por el para qué. Y que, de esta manera, confiemos en Él y nos esforcemos por acogerle, con detalles de servicio y cariño en nuestras casas, con la oración y los pequeños sacrificios.


🎧Escucha la meditación “Que vea con tus ojos, Cristo mío” (21.III.2020)

El ciego de nacimiento protagoniza el evangelio del domingo 4º de Cuaresma. Una escena en la que Cristo, no solo le hace recobrar la vista sino que también le conduce a aceptarle como el Salvador.

La luz de de Jesús puede iluminar nuestro corazón. Nos llevará a mirar los problemas y dificultades con sus ojos, a percibir esta situación de cuarentena como una ocasión para ganar en santidad, como una oportunidad para aceptar y comprender a los demás, incluso con buen humor.

Oración introductoria y final del rato de oración (Imagen de Saintips)

 


🎧Escucha la meditación “La llave de tu corazón (14.III.2020)

Crecer para adentro. Estas semanas son una oportunidad para tratar a Jesucristo con mayor intimidad, para contemplarlo en las páginas del Evangelio.

Como en este tiempo se reducirán las actividades formativas en los Centros de la Obra, ofrecemos esta meditación en la que el sacerdote utiliza las circunstancias en las que nos encontramos --lejanamente similares al periodo de aislamiento de san Josemaría con un grupo de personas de la Obra, en 1937, durante la guerra civil española-, y el evangelio del domingo para proponer unos puntos para conversar con el Señor.


 

¿Qué es una meditación de San Rafael?

Es un medio o instrumento que desarrolla el Opus Dei para la formación de la gente joven.

En cada centro de San Rafael se organiza al menos una meditación semanal predicada por el sacerdote: un rato de oración a partir de un texto del Evangelio, de la liturgia del día, etc. La oración es una exigencia de la vida cristiana: “El contacto vivo con Cristo es la ayuda decisiva para continuar en el camino recto [...]. Quien reza no desperdicia su tiempo, aunque todo haga pensar en una situación de emergencia y parezca impulsar sólo a la acción”. Por eso, la pedagogía del arte de la oración será siempre una prioridad educativa en la obra de San Rafael.

Si es posible, la meditación se suele tener los sábados, día tradicionalmente dedicado a la Virgen, como manifestación de amor a la Madre de Dios. De ordinario, la meditación va seguida de la exposición y bendición con el Santísimo Sacramento y del canto de la Salve o de otra antífona mariana, según el tiempo litúrgico. Es una expresión más del lugar central que ocupa la Eucaristía en la Iglesia.

 

 

África: cuando la pandemia es el hambre

Gallegos que trabajan en centros médicos de Congo y Costa de Marfil coinciden en que la falta de trabajo por el estado de alarma está creando más problemas sociales que el propio virus.

REVISTA DE PRENSA18/05/2020

Una madre con su hijo en el Centro Médico y Social Walé. Foto: Ismael Martínez Sánchez

El Faro de Vigo África: cuando la pandemia es el hambre (Descarga en PDF)


“El impacto sanitario del coronavirus en este país no está siendo el ‘esperado’, gracias a Dios, porque no estamos preparados ni a nivel sanitario ni a nivel social. Aquí, el confinamiento es imposible y la población tiene muchas más cosas en las que pensar que en protegerse de una enfermedad que le está afectando muy poco, en comparación con lo que hemos visto que ha ocurrido en Europa y América”. Así se expresa Candelas Varela, una viguesa que dirige en la República Democrática del Congo la Escuela de Enfermería del Hospital Monkole.

EN EL HOSPITAL MONKOLE, SITUADO EN LOS SUBURBIOS DE KINSHASA, HAN REHABILITADO UN EDIFICIO PARA ACOGER A PACIENTES DE LA COVID-19

Según la OMS, 190.000 personas podrían morir en el continente africano si no se controla la pandemia del Covid-19. De momento, la incidencia en el Congo está siendo leve: unos 1.100 casos y 50 fallecidos. En el hospital Monkole, situado en los suburbios de Kinshasa, han rehabilitado un edificio para acoger a pacientes de la Covid-19. “Actualmente tenemos 25 personas ingresadas, pero la mayoría sin fuertes síntomas y reclamando poder irse a casa”, refiere esta enfermera gallega que lleva más de 20 años trabajando en el país africano.

El Gobierno congoleño decretó el cierre de colegios, universidades y gran parte de los establecimientos. “La situación de crisis social se agrava cada día –señala Candelas Varela–. Muchos congoleños, sobre todo en Kinshasa, trabajan en el sector informal y viven al día. Si no puedo vender hoy, no puedo comer”.

Aunque propiamente no hay un confinamiento de las personas, la actividad en Kinshasa se ha visto paralizada. No solo la educación, sino todo tipo de negocios y hasta la venta en la calle o en los mercados. El fantasma del hambre da más miedo que la Covid-19.

CON EL CORONAVIRUS, TODO ESTE SECTOR INFORMAL ESTÁ OFICIALMENTE CERRADO Y MUCHAS PERSONAS SE ENCUENTRAN DE LA NOCHE A LA MAÑANA SIN PODER COMER

“Con el coronavirus, todo este sector informal está oficialmente cerrado y muchas personas se encuentran de la noche a la mañana sin poder comer. Hoy, por ejemplo, ha llegado a mi casa una señora amiga pidiendo comida para ella y sus hijos, pues llevan tres días sin probar bocado. El director de la escuela de barrio en la que trabajaba, por supuesto sin contrato, ha tenido que cerrar desde hace un mes y como los alumnos no pagan, no tienen ya ni el mísero sueldo del que vivía toda la familia. Hemos aprovechado para darles las cajas de comida que un empresario ha donado a nuestro hospital para los enfermos de coronavirus. En realidad, es ella y como ella miles de familias las que están siendo las verdaderas víctimas de esta pandemia en el país”.

 

Para luchar contra el contagio, en el Congo se ha obligado a la población a usar mascarillas. “Da igual del tipo que sea y cada uno se la ha hecho en su casa como ha podido”, explica Candelas. En los hospitales, el personal está desbordado. “Una de las enfermeras –añade–, que es antigua alumna del ISSI, la Escuela de Enfermería de Monkole que dirijo, me ha dicho que es ella la que se ha propuesto como voluntaria. Dice que se ha hecho enfermera para cuidar a la población y qué mejor forma de hacerlo que ésta”.

Donaciones

Empresarios e instituciones se están movilizando en el país para atender las necesidades sanitarias. Hasta Monkole llegó la Comunidad Ismaelita con tres respiradores, Unicef hizo una donación de 5 concentradores de oxígeno y la fundación Mafricom, que comercializa alimentos, ha donado comida, zumo y agua. “También hemos tenido ayuda de varios organismos extranjeros que colaboran con nosotros desde hace tiempo”, añade Candelas Varela. [También han habilitado una cuenta en GoFundMe para recibir donaciones].

MONKOLE 2, LA ZONA DEDICADA A LOS CONTAGIADOS POR EL VIRUS, SE HA HABILITADO CON 27 CAMAS

Monkole 2, la zona dedicada a los contagiados por el virus, era utilizado hasta el mes pasado como ambulatorio y ahora se ha habilitado con 27 camas en 13 habitaciones con baño completo, y con acceso al oxígeno, al agua corriente y a la electricidad las 24horas del día. “Gracias a la ayuda de estos donantes y al trabajo de los servicios técnicos de Monkole, se ha logrado respetar al máximo las medidas para instalar a estos pacientes y al personal. Algo que parece tan básico pero no lo es en los hospitales de Kinshasa”.

Tras destacar la piedad de los congoleños, que rezan para que se acabe la pandemia, Candelas Varela concluye expresando un deseo: “Esperemos que pronto se pueda recuperar una vida normal, porque las consecuencias del estado de alarma está n siendo mucho peores que el virus mismo”.

Un vigués en Costa de Marfil

Natural de Vigo, Manuel Lago es un ingeniero naval jubilado que ha promovido en Costa de Marfil el Centro Médico-Social Walé. “El coronavirus va haciendo sus estragos –nos dice–, pero mucho más lentamente que en Europa: ayer [por el 12 de mayo] había en todo el país 1.857 casos diagnosticados, de los cuales 820 ya están curados y 21 han fallecido. La inmensa mayoría de los casos se dan en Abidján, en dos barrios de clase media alta y corresponden a personas que han viajado a Europa o a otras que han sido contagiadas por las que han vuelto de Europa”.

EN VARIOS PAÍSES DE ÁFRICA CONSIDERAN QUE LA COVID-19 ES UNA ENFERMEDAD DE LOS BLANCOS Y DE LOS RICOS

Una de las características de esta pandemia en varios países de África es que sus habitantes la consideran una enfermedad de los blancos y de los ricos. “El otro día –refiere Manuel Lago–, un amigo mío dijo a uno de los múltiples vendedores ambulantes que ofrecen sus mercancías en los semáforos que debía ponerse una máscara. El otro le contestó que el coronavirus es un problema de gente rica; y se echó a reír”.

Algo parecido sucede en la R.D. del Congo. Así lo expresa Candelas Varela: “Aquí muchos creen que el Covid-19 no existe, que es una enfermedad de blancos o que se inventan las cifras y se aumenta el número de muertos con intención de justificar el dinero que están donando las grandes potencias extranjeras. En muchas zonas la población sigue actuando como si no pasara nada, e incluso te insultan si llevas mascarilla; piensan que atraes al virus”.

EN WALÉ, EL CENTRO MÉDICO QUE HA PROMOVIDO MANUEL LAGO, SE HA PUESTO EN MARCHA UN SISTEMA DE ROTACIÓN DEL PERSONAL

Volviendo a Costa de Marfil, Manuel Lago señala que en Abidján están prohibidas las reuniones de más de 50 personas y las escuelas cerradas. Después de unos días de restricciones muy severas, desde hace una semana se han suavizado un poco en Abidján y se han reducido al mínimo en el resto del país. El confinamiento en casa no es por obligatorio, pero sí recomendado. “Sería difícil hacerlo obligatorio: muchísima gente vive al día y sin ningún seguro de paro. Si hubiera que llegar a eso, sería una tragedia para muchos”, comenta el ingeniero naval vigués.

En Walé, el centro médico que ha promovido Manuel Lago, se ha puesto en marcha un sistema de rotación del personal: una plantilla reducida que corresponda a la afluencia de pacientes, lo cual reduce también el riesgo de contagio en los transportes públicos “y permite a los empleados dedicar más tiempo a sus hijos, que no tienen escuela y están en casa. Lógicamente se siguen pagando los sueldos completos. Desde esta semana la situación se va normalizando”, apunta Lago.

Sin fallecidos en Uganda

“Creo que Uganda y muchos países africanos aprendieron de la epidemia del ébola y ahora aplicaron las medidas necesarias para frenar al coronavirus”. Así lo entiende la ugandesa Jessica Namata, auxiliar de conversación de inglés en el colegio vigués Andersen.

En su país se cerraron las escuelas, se ha suprimido el transporte público y se prohíben las concentraciones públicas. “El problema es que, al estar en casa y no poder trabajar, muchas personas no tienen alimentos ni pueden cubrir las necesidades básicas. En el aspecto sanitario –añade Jessica Namata–, se están llevando a cabo pruebas y los equipos de salud pública están haciendo mapeos y captura de casos para rastrear a todos los infectados”.

 

 

La Clínica Universidad de Navarra, quinta empresa con mayor compromiso social durante la pandemia, según los ciudadanos 

El centro hospitalario ha sido reconocido en el ranking de la población general elaborado por el Monitor MERCO que ha contado con más de 2.000 evaluaciones​

Especialistas de la UCI de la Clínica Universidad de Navarra durante la atención a pacientes con COVID-19.

21 de mayo de 2020

La Clínica Universidad de Navarra ha sido reconocida como la quinta empresa con mayor compromiso social durante la pandemia de COVID-19, según la votación de la población general realizada por el Monitor MERCO. Un total de 2.017 ciudadanos y 257 expertos han evaluado la actuación que están llevando a cabo las grandes empresas que operan en España.

MERCO ha publicado un informe en el que ha elaborado un ranking general junto a otros seis listados elaborados por expertos, entre los que destaca la percepción de la población. En él, junto a la Clínica, han sido reconocidos Inditex, Mercadona, Carrefour y Correos, respectivamente.

“Esta crisis ha demostrado que la sanidad es una y su motor y su alma son sus profesionales, que nos están demostrando su excelencia y compromiso para salvar vidas y construir una sociedad mejor”, reconoce José Andrés Gómez Cantero, director general de la Clínica Universidad de Navarra.

El mantenimiento del empleo y la protección de los trabajadores, el apoyo con material de protección médico, la ejemplaridad de los directivos, la puesta al servicio de la sanidad y la sociedad y la realización de donaciones o apoyo a iniciativas solidarias son los principales ejes que han valorado para la elaboración de estas clasificaciones.

La Clínica Universidad de Navarra puso, desde el inicio de la crisis, sus dos sedes al servicio de la Sanidad Pública de cada Comunidad y centró toda su actividad en la atención de pacientes con COVID-19. Para ello, reforzó y aumentó sus recursos e instalaciones, con el incremento de la capacidad en sus UCIS, el refuerzo de sus plantillas con profesionales de otras áreas o la dotación de equipos de protección reutilizables para asegurar el abastecimiento, entre otras medidas.

Unos protocolos ideados para ofrecer seguridad a los profesionales y la mejor atención a los pacientes. “Esta emergencia sanitaria, en medio de un dolor desgarrador, es una oportunidad para cimentar algunos pilares sociales: la unidad y la solidaridad para proteger a los más vulnerables, el agradecimiento ante la magnanimidad del ser humano en situaciones extremas, el compromiso cívico, y el sentido para construir un mundo más humano”, añade Gómez Cantero.

Inditex, empresa más comprometida

De forma general, Inditex, Mercadona, Seat, Santander e Iberdrola han sido las 5 empresas que mayor compromiso y responsabilidad social han mostrado durante la pandemia, según el análisis de MERCO. Con el objetivo de establecer un ranking de excelencia social, el panel de expertos ha estado compuesto por 42 catedráticos de área de empresa, 32 miembros de organizaciones de consumidores, 49 periodistas de información económica, 33 representantes de ONG, 51 analistas financieros, 40 miembros de sindicatos, 28 social media managers. 

Además, junto a este ranking principal, han establecido las clasificaciones según cada categoría de experto: analistas financieros, periodistas, ONG, sindicatos, asociaciones de consumidores, social media managers, catedráticos del área empresarial y población general. En todos ellas, Inditex ha sido la empresa mejor valorada.

 

 

Carta a los padres

Queridos padres:

Me dirijo a vosotros con mucho afecto y con el deseo de que en vuestras familias estéis bien y el coronavirus no os contagie.

Estamos en el tiempo en que se hace la campaña de me apunto a religión invitando a padres y alumnos a matricularse en esta asignatura para el próximo curso. No es necesario que insista en el derecho que tenéis los padres a educar a vuestros hijos según vuestras convicciones morales y religiosas, que respalda la Constitución española. Según este derecho, podéis escoger la asignatura de religión para el currículum de vuestros hijos. Esta asignatura no es la catequesis que se da en las parroquias, sino una disciplina con método académico en la que se estudia la dimensión religiosa de la persona desde el credo que se confiesa y sus fundamentos racionales. No es, por tanto, como a veces se dice negativamente, un adoctrinamiento, sino una explicación de la fe católica desde sus orígenes hasta hoy teniendo en cuenta sus contenidos doctrinales.

Sólo un conocimiento académico de la fe católica nos permite conocer en profundidad nuestra cultura occidental y sus obras artísticas, literarias, musicales y caritativo-sociales. Sólo con este conocimiento podemos vencer la incultura religiosa que origina tanto prejuicio en una sociedad que promueve todo tipo de ideologías y de «religiones» laicas que dejan al hombre sin el sentido global de su existencia. La religión, como muestra la historia de la humanidad, pertenece al patrimonio común de todos los pueblos, lo cual indica que es parte constitutiva del ser humano. El cristianismo no es la religión de occidente, aunque éste no se entiende sin ella. Es religión universal capaz de arraigar en las diversas culturas.

En este tiempo de pandemia hemos experimentado cómo el hombre ha buscado el sentido de lo que sucede —la enfermedad, el dolor, la soledad y la muerte— más allá de la biología, la economía y las ciencias humanas. Ese sentido último de la vida, de las personas, del universo y de las preguntas que el hombre se hace en su interior. A estas preguntas esenciales del corazón humano pretende responder la religión, que, en nuestro caso, tiene su fundamento en Cristo y en su Evangelio. Os animo, pues, a que matriculéis a vuestros hijos en religión y los acompañéis como primeros educadores en el camino de la fe. Con mucho gusto os ayudaremos en esta tarea.

Con mi afecto y mi bendición para vuestras familias.

+ César Franco Obispo de Segovia

 

 

¿Quién eres Jesús?

Daniel Tirapu

El Papa Francisco, besando una imagen del Niño Jesús.

Quién dicen los hombres que soy, pregunta Jesús a sus discípulos. Se dicen tantas cosas...que eres la cabeza de Juan el bautista, Elías que ha vuelto, el más dulce de los impostores, el hombre que llegó a ser Dios por autosugestión, el que se engañó a sí mismo con la historia más bella jamás contada...el primer socialista de la historia, el precursor de Marx, la voz que clama en el desierto, el primer existencialista, el primer ecologista vegetariano, un problema de conciencia estrictamente privado y cuya solución atentaría a las libertades públicas...el mito más hermoso de los pueblos mediterráneos, el primer y más amoroso hippie que hizo temblar al establishment judío, a la banca y al sistema financiero.

Se dice que eres la creación invisible de las primeras comunidades cristianas, el perfume evanescente de un frasco vacío...se dicen tantas cosas, has dado que pensar al corazón humano, que delira por saber quién eres.

¿Y quién decís que soy yo? Simón que está punto de cambiar de nombre a Pedro, truena invadido por el espíritu: " Tú eres el mesías, el Hijo de Dios vivo", Dios de Dios, Luz de Luz atraído por la tierra a la vorágine de nuestra salvación. Y tú eres Pedro y sobre esta piedra alzaré mi Iglesia. ( Inspirado en  Libro de la Pasión, de Ibáñez Langlois). 

 

 

Séptimo domingo de Pascua.

 

Mateo 28, 16-20

Ascensión del Señor.

 

La gran tentación del corazón humano es pensar que Dios está lejos y que se aleja de nosotros muchas veces, sobre todo cuando lo pasamos mal. La Ascensión del Señor cuando no se profundiza, se queda en una especie de despedida donde el Señor se va y nos ha quedado aquí en la intemperie.

 

1.     La Ascensión es que el Verbo se sitúa con su humanidad en el corazón de la Trinidad. Ahora esta más cerca de nosotros que nunca. Mas intimo que nuestra propia intimidad decía San Agustín.  La Ascensión culmina lo que ha repetido una y otra vez Juan de ser elevado, ser glorificado...cuando yo sea elevado en lo alto lo atraeré a todos hacia mí. El Señor ha sido elevado en la crucifixión, en la Resurrección y en la Ascensión. Todo forma parte del plan del Padre, su proyecto de Amor es ser elevado porque antes ha buscado el abajamiento, la Kénosis, la humillación.

2.     El ascendió a los cielos junto al Padre. Ha ido a prepararnos una morada para vivir eternamente en su casa, en su intimidad. La Ascensión no es lejanía, no es subida, sino un deseo cumplido de la Trinidad para que nuestros corazones sean inhabitados. Es una autentica Presencia que recrea y enamora porque el Señor se ha quedado con nosotros en la presencia eucarística, en la Iglesia, en los que sufren...hasta el final de los tiempos. Elevado en la Ascensión al cielo es para estar más cerca de los que peregrinamos en la tierra. Lo encontramos en los sacramentos y la oración vividos en fe en esperanza y caridad.

3.     Vivamos siempre lo que el Evangelio nos alienta a vivir en este tiempo, contemplando al Corazón Vivo de Jesús donde su humanidad ha quedado en la Trinidad. El Verbo se hizo carne y ha subido con su corazón de carne a lo más profundo del cielo en la vida trinitaria.

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

¿Qué lecciones hemos aprendido?

Jesús Ortiz López

Misa retrasmitida en La 2

Muchos millones esperan cada día con ilusión alguna de las Misas retransmitidas por televisión. Con la idea de que no se trata de ver una Misa sino de participar en ella, escuchando las lecturas como palabra de Dios, sobre todo las palabras y los gestos de Jesucristo que dan plenitud de sentido a las primeras lecturas.

Redescubrir el Pan y la Palabra

Muchas familias se reúnen bien arregladas en estas circunstancias y siguen las posturas propias de la Misa: así los más jóvenes comprenden mejor que otras veces el valor que tiene para los padres creyentes. También muchos adolescentes comprenden ahora que la Misa no es una obligación sino una necesidad para estar cerca de Jesucristo. Algunas personas han manifestado que se saltan las lágrimas a la hora de la Comunión por no poder participar sacramentalmente de la Eucaristía.

Hay mucha autenticidad en las familias que alimentan la fe también con las retrasmisiones en marzo desde Roma, como el acto impresionante del papa Francisco orando con gran devoción ante el Cristo del siglo XVI de la iglesia de san Marcelo, y luego bendiciendo a la urbe y al orbe con Jesús-Eucaristía. Lo mismo en las excelentes retransmisiones de la pasada Semana Santa como el Vía Crucis por una Plaza de san Pedro vacía. Y también en las retransmisiones del Jueves, Viernes, y Domingo de Resurrección. Para muchos ha sido la Semana Santa más intensa que recuerdan ya que nada distraída de las ceremonias estando en primera fila.

Qué prioridades

Cuando nos encaminamos por fases y semifases hacia el final del confinamiento -que ha limitado en exceso el derecho a la libertad de culto-, estos meses de aislamiento quedarán grabados como una oportunidad de volver al buen sentido con mayor decisión para marcar las prioridades de la vida. Por ejemplo, entre otros muchos, se me ocurren:

- la importancia capital del tiempo dedicado a la comunicación en la familia;

- la fe vivida con más voluntariedad y hondura;

- la necesidad de la Eucaristía recibida del ministro como un don y no como un autoservicio, y también la valoración de la Confesión sacramental como un regalo que la Iglesia ofrece a los fieles;

- participar con más generosidad en este tiempo de carestía al mantenimiento de la Iglesia a partir de la parroquia y de las instituciones que mueven la caridad, el apostolado y las vocaciones; son muchos los que están aumentado una suscripción para compensar la falta de aportaciones en las Misas;

- el peso específico de la amistad y la demostración práctica de la solidaridad privándonos de algo y del propio tiempo para ayudar a los más necesitados; en muchos supermercados, como bien sabemos, unos voluntarios recogen comida para tantas familias que se han quedado sin recursos; y parece que tendremos que seguir haciéndolo durante meses; 

- comprobamos y damos ejemplos a los pequeños de austeridad pues se puede vivir mejor con menos ayudando a los pobres, y lanzando iniciativas para acompañar y vivir con sencillez y eficacia muchas obras de misericordia;

- y todo esto, dicho en cristiano, es la comunión de los santos como una realidad de gracia que nos une a los cercanos y a los que están lejos, a los enfermos y difuntos, y a las familias que han sufrido los peores efectos de la pandemia.

Seguiremos con esperanza renovada las palabras del Papa Francisco ante el Cristo de San Marcelo y la Virgen, Salus populi romani: «Nos llamas a tomar este tiempo de prueba como un momento de elección. No es el momento de tu juicio, sino de nuestro juicio: el tiempo para elegir entre lo que cuenta verdaderamente y lo que pasa, para separar lo que es necesario de lo que no lo es. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia ti, Señor, y hacia los demás».

 

¿Recursos humanos o humanos con recursos?

Ayer se celebraba el Día Internacional de los Recursos Humanos en más de 30 países, entre los que se encuentran España, Alemania, Grecia, Dinamarca, Italia, Macedonia, Chipre, Israel, Irlanda, Lituania o Portugal.  Ya hay muchas personas que han dejado de usar esta etiqueta y hablan de dirección de personas, es decir, personas con un conjunto de competencias, habilidades, experiencias…todo aquello que integra una trayectoria vital.

Esta semana, además, estamos recordando el quinto aniversario de la publicación de la encíclica Laudato si, del papa Francisco. Se está celebrando de muchas maneras y en una de ellas participó el obispo de San Sebastián, monseñor Munilla, que se detuvo en el tercer capítulo de la encíclica, para referirse a la raíz humana de la crisis ecológica«no hay ecología sin una adecuada antropología«. Habló Munilla de que el hombre no puede ser reducido a un sistema biológico animal evolucionado por una mera casualidad, por una ley llamada evolución. Si esto es así, resulta muy difícil pedirle al hombre responsabilidad sobre el futuro de la humanidad y de la casa común, porque nos hemos olvidado de que el hombre tiene alma. Ahí radica su auténtica dignidad y esa es la auténtica antropología, no aquella en que el hombre es solo un elemento más de la naturaleza.

«Hemos dejado puesto el piloto automático de una serie de procesos utilitaristas que son muy difíciles de gobernar (…) Hace falta reconocer la dignidad del hombre, que tiene un alma, es decir: un entendimiento, una voluntad, un señorío sobre las cosas y, por tanto, una responsabilidad (…). El olvido de este aspecto trascendente del hombre  no permite establecer una verdadera ecología, porque no hay una adecuada antropología«. Podéis ver la conferencia completa aquí.

La encíclica ‘Laudato si’ plantea retos a personas e instituciones y en ámbitos que abarcan desde el hogar a la totalidad del mundo, cada vez más globalizado, como ha señalado mi colega del IESE, el profesor Doménec Melé, que resume los retos planteados a la empresa y a sus directivos, agrupándolos en los siguientes apartados: 1) internalizar criterios ecológicos, 2) tomar conciencia de los problemas ecológicos y preguntarse cómo afectan a la empresa, 3) eliminar impactos medioambientales negativos, 4) realizar acciones reparativas, 5) introducir mejoras ecológicas, 6) actuar con transparencia y dialogar con los afectados por el impacto medioambiental, 7) crear una cultura empresarial con solicitud ecológica y 8) liderar con responsabilidad ecológica. A la luz de estos retos, nos ocupamos también de su implantación considerando y tratando de responder algunas objeciones frecuentemente planteadas en el ámbito empresarial.

Silvia Albareda, profesora y directora de  la Oficina de Cooperación y Desarrollo Sostenible de la UIC, autora del libro Reconciliarse con el planeta, señala que «la conversión ecológica supone contemplar el planeta con nuevos ojos, con una nueva mirada más agradecida y más humilde que nos lleva a sentirnos más interdependientes. Esta mirada no es infantil, sino profunda y madura, porque advierte la realidad de forma global con sus múltiples interconexiones y conduce a un comportamiento más cuidadoso, más austero y más solidario«. Podéis leer más aquí.

Os dejo con un vídeo que resume el pensamiento del papa Francisco, en su propia voz:

 

 

 

 

 

Oración (II). La nostalgia del Creador

Escrito por José Martínez Colín.

Dios siempre está a la espera que sus hijos le hablemos a través de la oración. Es paciente y siempre nos responde.

1) Para saber

Se cuenta que un padre quiso darle una lección a su hijo y le mandó: “Haz todo lo que puedas para mover esa piedra”. El niño ponía su mejor esfuerzo, pero no lo lograba, pues era superior a sus fuerzas. Hasta que se rindió: “Hice todo lo que pude, pero no lo logré”. Entonces su padre le corrigió: “No, no hiciste todo lo que podías. Podías pedirme ayuda y no lo hiciste”.

De modo similar, queremos sacar adelante propósitos o proyectos por nosotros mismos sin recurrir a Dios. El papa Francisco en su segunda catequesis sobre la oración nos recuerda que Dios es el amigo, el aliado.

En el Padre Nuestro, Jesús nos enseñó a pedir por nuestras necesidades con la confianza de un hijo. Aunque no seamos hijos agradecidos o nos hayamos portado mal, Él sigue amándonos. Dios está siempre cerca de la puerta de nuestro corazón. A veces llama, pero no invade, sino que espera que le abramos. La paciencia de Dios es la de un papá más la de una mamá, dice el papa. Siempre cerca de nuestro corazón, y cuando llama lo hace con ternura y con tanto amor.

2) Para pensar

Todos los santos se han caracterizado por ser personas que oran. Muchos testigos de san Juan Pablo II así afirmaron. Un amigo suyo y escritor, André Frossard, relata que cuando el papa fue abatido por las balas en el atentado, inmediatamente lo trasladaron al hospital. Durante el camino, con gran dolor, no dejaba de rezar implorando a la Virgen. Su secretario don Estanislao lo iba sosteniendo y escuchaba sus plegarias, sobre todo escuchaba: “¡Madre, Madre mía! ¡María, Madre mía!”

Ya en el hospital, después de la intervención y la anestesia, en cuento volvió en sí, preguntó si ya había rezado las oraciones de todos los días. El papa le dijo a una religiosa que lo atendía: “El mundo entero tiene derecho a esperar mucho del papa. Por ello el papa nunca rezará lo bastante”. Por ello el escritor define a san Juan Pablo II como “un bloque de oración”.

Pensemos qué lugar ocupa la oración en nuestra vida.

3) Para vivir

La oración nace desde el interior del hombre, en donde los autores espirituales llaman “corazón”. Y nace al sentir la nostalgia de “alguien” a quien amar y de ser amado. Tiene nostalgia de su Creador. Como todo hombre es criatura de Dios, la oración es para todos, todos tenemos necesidad de dirigirnos a nuestro Creador.

La oración cristiana deja cualquier actitud servil de sometimiento, esclavitud o miedo, para encontrar un Dios tierno y le llama con confianza Padre a Dios. Incluso Jesús usa la palabra: “papá”. Dios quiere amistad, cercanía, comunión con nosotros. Jesús lo afirma con claridad: “No os llamo ya siervos…; a vosotros os he llamado amigos” (Jn 15, 15). Esta es la primera característica de la oración cristiana.

El papa Francisco nos invita a meternos en oración entre los brazos misericordiosos de Dios, a sentirnos envueltos por ese misterio de felicidad que es la vida trinitaria, a sentirnos como invitados que no se merecían tanto honor. Dios no conoce el odio. Es odiado, pero no conoce el odio: si los hombres dejan de amar, Él sigue amando, aunque el amor lo lleve al Calvario. Conoce sólo amor. Este es el Dios al que rezamos. El Dios de amor, nuestro Padre que nos espera y nos acompaña.

 

 

San Juan Pablo II – ¿Cómo se forjó una personalidad tan extraordinaria?

       

La forja de una vocación

Muy pocos grandes hombres
proceden de un ambiente fácil.              (Herman Keyserling)

 

San Juan Pablo II ha sido sin lugar a dudas -así lo han reconocido hasta sus más acérrimos detractores- la figura más colosal y carismática del final del segundo milenio. Junto a ser guía espiritual de más de mil millones de católicos, se convirtió enseguida en el más vigoroso defensor de la justicia social y de los derechos humanos de todo el mundo contemporáneo.

En su largo pontificado demostró una prodigiosa capacidad para conciliar fidelidad y creatividad, prudencia e ingenio, paciencia y audacia. Apoyado en su prestigio y autoridad moral como pontífice, se reveló también como un diplomático de inmensa envergadura e influencia mundial. Fue además protagonista de descollantes realizaciones intelectuales, así como de un innegable carisma ante la gente joven.

Muchos se preguntan con frecuencia de dónde vinieron a Juan Pablo II esas indiscutibles cualidades personales. ¿Cómo surgió este hombre? ¿Cómo se forjó una personalidad tan extraordinaria? ¿Qué hay en la biografía de Juan Pablo II que le permitió prepararse de un modo tan sobresaliente para ejercer su misión como cabeza de la Iglesia católica en una encrucijada tan difícil de su historia?

Si unos grandes expertos se plantearan preparar un líder mundial a partir de un chico joven, seguramente pensarían en una educación de elite, con unas condiciones cuidadosamente preparadas para facilitar en todo lo posible su formación académica, intelectual y humana. Sin embargo, en la biografía del joven Karol Wojtyla no hay nada de eso.

Apenas aparecen momentos de facilidad. Su infancia y su juventud están marcadas por la tragedia, la pobreza y la dificultad. ¿Qué había entonces distinto a otros? ¿Por qué esas difíciles circunstancias no le hundieron sino que curtieron su personalidad y le prepararon para ser un hombre tan extraordinario? ¿Cuál fue su actitud ante los obstáculos que encontró en su vida?

La biografía de Karol Wojtyla es una prueba de que el hombre, sean cuales sean las circunstancias en que viva, puede elevarse por encima de sus condicionamientos personales, familiares o sociales. Su madre fallece cuando él aún no ha cumplido nueve años. Cuando tiene doce, fallece Edmund, su único hermano. Quedan solos él y su padre. Karol es terriblemente pobre. Asiste a sus clases vestido con unos pantalones de tela burda y una arrugada chaqueta negra, la única que tiene. Logra estudiar en la Universidad de Jagellón gracias a las excelentes calificaciones que ha obtenido en el instituto.

Aquel curso, Karol se matricula de dieciséis asignaturas, asiste regularmente a cursos y conferencias sobre temas muy variados, se dedica durante meses a estudiar francés, participa en una escuela de arte dramático, en un círculo intelectual y en varias asociaciones literarias y estudiantiles más. También escribe de forma inagotable. Desarrolla una actividad con la que resulta difícil imaginar cuándo come y duerme. Permanece despierto gran parte de la noche en su casa, en el pequeño sótano de la calle Tyniecka, ya que las horas del día las llena el trabajo académico y todas esas actividades ajenas a los estudios, que también ocupan parte de la noche.

Aun siendo duro, aquello va marchando. Pero, de pronto, todo salta por los aires con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y la invasión de Polonia por los nazis. A las pocas semanas del inicio de la ocupación, el mando nazi impone una obligación de trabajo público que no es otra cosa que trabajo forzoso. Karol empieza a trabajar en una fábrica que la Solvay tiene cerca de las canteras de Zakrzówek.

Allí se arrancan grandes bloques de piedras calizas por medio de cargas explosivas. Sus primeros trabajos consisten en tender raíles y hacer de guardafrenos. El invierno resulta de una dureza extraordinaria aquel año. Pierde peso rápidamente y siente frío en los huesos y agotamiento de manera casi constante. Un día especialmente frío, encuentra muerto a su padre al llegar a casa. Karol aún no ha cumplido veintiún años. Pasa la noche rezando de rodillas ante el cadáver.

La muerte de su padre, junto con el hecho de no haber podido estar con él cuando falleció, es el golpe más fuerte y dramático que sufre en su vida. A partir de entonces, va al cementerio todos los días al salir de trabajar de la cantera, cruzando Cracovia de parte a parte, para rezar ante su tumba. Sus amigos están preocupados, viendo su sufrimiento, pensado que quizá no supere aquel golpe.

  -¿Y cómo surge su vocación?

Karol asiste a unos círculos de formación espiritual para jóvenes organizados por los salesianos en la parroquia de Debniki, cerca de su casa, y allí conoce a un hombre llamado Jan Tyranowski, que abre a Karol unos nuevos horizontes espirituales y humanos. Aquel hombre, que no es sacerdote, sino un sastre de unos cuarenta años, es un auténtico maestro y trabaja las almas de aquellos chicos con una gracia muy particular. Su palabra, en conversaciones personales o en aquellos círculos, va calando hondamente en cada uno de ellos, “liberando en nosotros -son palabras de Karol, años después- la profundidad oculta de una enormidad de recursos y posibilidades que hasta entonces, trémulamente, habíamos evitado”.

Karol charla cada semana con Jan Tyranowski, normalmente en el modesto y abarrotado piso del sastre, además de verse en los encuentros en grupo. En aquellas conversaciones, Karol va comentando el resultado de sus esfuerzos personales por mejorar en los puntos que se tratan en las reuniones. Tyranowski sabe la importancia de esa disciplina ascética para la formación de una persona. A medida que la amistad entre ambos va creciendo, pasean con frecuencia, se visitan en sus respectivos domicilios y pasan largos ratos leyendo y hablando.

Un amigo suyo, que asiste con él a aquellos círculos, asegurará tiempo después que “fue la influencia de Jan Tyranowski la que le ayudó a recuperar el equilibrio”; y añade que “de no haber sido por Tyranowski, Karol no sería sacerdote, y yo tampoco; no quiero decir que nos empujara: sencillamente, nos abrió un camino nuevo.”

Sin embargo, la decisión del sacerdocio aún tardará año y medio en madurar en el corazón y en la mente de Karol. Años después, recordará “con orgullo y gratitud el hecho de que me fue concedido ser trabajador manual durante cuatro años; durante ese tiempo surgieron en mí luces referentes a los problemas más importantes de mi vida, y el camino de mi vocación quedó decidido…, como un hecho interior de claridad indiscutible y absoluta.”

La oración constante es lo que permite a Karol salir adelante, tanto en su vida espiritual como emocional, en medio de su dura vida de trabajo. Reza cada día en la iglesia de Debniki antes de ir al trabajo, reza en la fábrica, reza en una antigua iglesia de madera cerca de la fábrica, y cuando se dirige cada día al cementerio, después de trabajar, reza ante la tumba de su padre, y después reza en su casa. La mayoría de sus compañeros de trabajo, que conocen cómo es su vida en medio de aquella persecución religiosa, le miran con respeto, admiración y afecto. Stefania Koscielniakowa, que trabaja en la cocina de la planta, queda muy impresionada cuando el supervisor le señala en una ocasión a Karol y le dice: “Este chico reza a Dios, es un chico culto, tiene mucho talento, escribe poesía…; no tiene madre, ni padre…; es muy pobre…, dale una rebanada de pan más grande porque lo que le damos aquí es lo único que come”.

Una tarde de septiembre de 1942, después de ensayar una obra de teatro de Norwid, Karol habla con Kotlarczyk -que es el alma del grupo teatral, y con el que ahora comparte piso después de la muerte de su padre-, y le explica que piensa ingresar en un seminario clandestino porque quiere ser sacerdote. Kotlarczyk pasa varias horas intentando disuadirle de su propósito. Invoca la santidad del arte como gran misión, recuerda a Karol la advertencia del Evangelio contra el desperdicio del talento y le suplica que aplace su decisión.

Sin embargo, Karol se mantiene firme y al mes siguiente comienza sus estudios sacerdotales. Las clases son individuales y se dan en lugares secretos. La mayoría de los alumnos no saben de la existencia de los demás seminaristas hasta el final de la guerra. La vida externa de Karol apenas cambia: continúa trabajando en la Solvay y cumple sus compromisos con la compañía de teatro durante seis meses. La diferencia es que, ahora, a sus anteriores obligaciones se añade la de estudiar en el seminario clandestino, lo cual supone además un gran riesgo. Ser detenido como seminarista secreto significa la muerte en un campo de concentración, como de hecho sucede a no pocos seminaristas polacos.

El 29 de febrero de 1944, cuando un cierto optimismo se extiende en Polonia porque parece acercarse el final de la guerra, Karol sufre un grave accidente al volver del trabajo. Un pesado camión del ejército alemán cargado con unos tablones le golpea al pasar. Queda tendido en el suelo con una fuerte conmoción cerebral. Una señora que pasa por allí le lava un poco con agua de una zanja, paran a otro camión y es trasladado a un hospital, donde pasa quince días ingresado y varias semanas más de convalecencia.

El 6 de agosto llega el llamado Domingo Negro, en que el mando alemán, temeroso de una sublevación en Cracovia, hace una gigantesca redada por toda la ciudad. Cuando irrumpen en la casa de Karol, éste permanece en su cuarto, arrodillado y rezando en silencio, e inexplicablemente los soldados no entran en esas habitaciones.

Con el final de la guerra, el seminario deja de ser secreto. Karol culmina con gran brillantez sus estudios y es ordenado sacerdote. Cincuenta años después, es un Papa que, a pesar de su ancianidad y su falta de salud, sigue desplegando una actividad infatigable y valiente. Desde el principio, las circunstancias del ambiente parecían confabularse para impedir su avance en el camino de entrega a Dios. Pero también eran condicionantes que hacían madurar y curtir su vocación. Así supo asumirlos Karol, y así preparó Dios su alma para los altos designios que le tenía preparados, pero que, como sucede siempre, son designios que quedan en buena medida a merced de la libertad humana.

-Es todo un testimonio de cómo sacar adelante una vocación en medio de mil dificultades.

Puede servir para aquellos que asocian la idea de vocación con un entorno de facilidad donde abrirse camino. La realidad es que, cuando se analiza la vida de las grandes figuras de la historia de la Iglesia, nos encontramos con que muchas de ellas, si no todas, han pasado por serias dificultades interiores o exteriores para sacar adelante su vocación.

 

Diez problemas que debilitan a un matrimonio: al conocerlos, podemos prevenirlos y vencerlo
 

ReL/Desdelafe - 15.05.2020

 

Foto: freepik

¿Qué pareja no tiene problemas? ¡Todas tenemos! Mentiríamos si dijéramos que la convivencia en el matrimonio no pasa por momentos difíciles, sin embargo, la forma como afrontamos esas situaciones y lo que hagamos para prevenirlas, sí con claves para construir un buen matrimonio. Un matrimonio feliz no sale sin trabajo ni sin tomar decisiones acertadas...

Los expertos del Movimiento Juan Pablo II para la Familia y de Encuentro Matrimonial Mundial, elaboraron esta lista de 10 problemas que afrontan los matrimonios: 

1. Falta de preparación

"Creí que ya con casarnos seríamos automáticamente felices…”

Es común observar en los recién casados una falta de preparación para asumir el compromiso conyugal. Y es que si bien en el noviazgo todo era complacencia, el matrimonio provoca cambios profundos y una serie de conflictos que si no se enfrentan sabiamente pueden romper la relación. Para asumir los deberes del matrimonio se requiere, además de madurez y disponibilidad, información.

Acercarse a su parroquia o acudir a un retiro espiritual puede brindarles la ayuda e información necesaria para poder decidir de forma responsable si son o no capaces de cumplir con todo aquello que se esperará de ellos en el Matrimonio.

2. Falta de solidaridad

“¡Ni siquiera lavo mi ropa… hasta crees que voy a lavar la tuya!”

Muchas personas se casan esperando que su cónyuge responda a determinadas expectativas o pueda satisfacer ciertas necesidades, y si por algo falla, no está dispuesta a comprender, ayudar, aportar lo que al otro le falta. Esto impide edificar el matrimonio como comunidad de vida y de amor en la cual no debe interesar sólo el propio bien, sino el de la pareja. Es indispensable que cada uno esté dispuesto a compartir las inquietudes y preocupaciones del otro, apoyarlo cuando lo necesite y buscar satisfacer las necesidades del cónyuge antes que las propias.

3. Falta de tiempo

“Todo el día estoy trabajando, ¿a qué hora quieres que te atienda?”

El ajetreo de la vida cotidiana provoca que muchas personas se olviden de su pareja; por ello, una manera de fortalecer el vínculo matrimonial es dedicar tiempo a la relación para mejorar el diálogo, compartir experiencias laborales, recreativas y situaciones propias del hogar. Planear con anticipación momentos para estar juntos ayuda a mantener viva la relación con el cónyuge.

4. Falta de expresiones de amor

“¡Ya nunca me hace sentir que me quiere, dice que yo ya lo sé…!”

La falta de expresiones de amor es campo de cultivo para muchos conflictos. No basta con decirlo o con expresarlo a través de regalos, aunque ayuda, se trata de tener todos los días detalles que hagan que el cónyuge sienta que se le valora, se le escucha, se le toma en cuenta, se le ama.

5. Falta de diálogo

“¡Tiene una semana que no hablo con ella!”

Los malos entendidos suceden cuando no hay comunicación y cada uno supone o imagina lo que siente el otro. Hay que partir de que el cónyuge no es telépata, por lo cual el diálogo es un elemento determinante para enfrentar los conflictos.

Gracias a él los esposos exteriorizan y comparten lo que piensan, sienten y desean. Esto permite ubicar en su justa dimensión los hechos que motivaron tal o cual situación difícil. Ello presenta un reto, porque quien descubre ante otro lo que hay en su corazón se vuelve vulnerable, pero precisamente ahí está el desafío del amor, que es entregar la propia vida al otro de forma incondicional, con amor y confianza. Al respecto hay que mencionar que quien recibe el obsequio de la confidencia, debe asumir una actitud de respeto, pues de lo contrario, puede provocar una interrupción desastrosa del diálogo.

6. Falta de respeto a su modo de ser

“Yo lo voy a cambiar…”

Hay novios que se casan pensando que podrán cambiar a sus cónyuges a su gusto. Sus expectativas son falsas y además expresan que no valoran la individualidad y dignidad de su pareja. Pero parte de la riqueza de la vida conyugal radica en aceptar que hombre y mujer puedan tener puntos de vista diferentes: sentir, pensar y amar de modo distinto. Lo importante es valorar y respetar las cualidades, aptitudes y fortalezas del otro, sin ignorar sus limitaciones y defectos, y siempre renunciar a la tentación de querer que sea de cierta manera.

7. Falta de acuerdos en lo económico

“¡Este dinero es mío, yo lo gané con mi trabajo!”

Cuando dos personas se unen en Matrimonio surge una nueva forma de pertenencia, pues lo que se tiene ahora se posee en forma comunitaria. Se elimina lo mío y lo tuyo para que surja lo nuestro. De hecho, la forma jurídica de contraer Matrimonio por “bienes separados” es una contradicción para el Matrimonio como Sacramento, que es signo y expresión de total comunión y total participación de bienes y recursos. Los cónyuges deben ser conscientes de que lo que tengan –poco o mucho- es para toda la familia y debe destinarse a lo que -en conjunto y mediante el diálogo y el entendimiento- se consideren prioridades.

8. Falta de perdón

“¡Ni creas que se me olvida lo que me hiciste!”

Pocas cosas afectan más negativamente a un matrimonio que la soberbia y el resentimiento. Albergar rencores va creando un ambiente hostil, en el que a la menor provocación se sacan a relucir conflictos pasados, se agrede al otro, se busca el desquite.

El perdón es el único camino para resolver las heridas y lastimaduras que llegan a provocarse los cónyuges en su convivencia cotidiana. Perdonar implica no juzgar ni condenar al otro sino comprenderlo. Perdonar significa también renunciar a las venganzas, grandes o pequeñas. Es un acto de liberación que beneficia tanto al que perdona como al perdonado, y que despeja el camino de todo obstáculo para que la pareja afiance su relación y edifique un matrimonio sólido y estable.

9. Falta de paz y de respeto

“¡No me grites!”

La violencia en la pareja es un problema gravísimo que afecta a muchos matrimonios. Violencia verbal, emocional y desde luego física. Nada justifica que los cónyuges se agredan. Deben aprender a dialogar con serenidad y a expresar su enojo sin lastimarse mutuamente. Si no lo consiguen es indispensable que soliciten ayuda profesional.

10. Falta de Dios

“Nos casamos por la Iglesia pero no vamos a Misa”.

Esta es la falla más importante. Muchas parejas desconocen que el Matrimonio por la Iglesia no consiste sólo en casarse de blanco en una iglesia, sino que es un Sacramento que les da una gracia divina muy especial para que tengan la capacidad de amarse mutuamente con un amor como el de Dios, generoso, entregado, total; abrirse al don de la vida y recibir los dones y virtudes que vayan necesitando para poder superar todos los obstáculos que se vayan presentando. Si un matrimonio camina sin Dios se atiene a sus propias pobres fuerzas, pero si invita a Dios a su hogar, tiene garantizado que Él los mantendrá unidos en Su amor.

 

 

Enseñanzas con la pandemia

Entre las enseñanzas de estos días, con la pandemia producida por el coronavirus, indudablemente ésta es una importante: el trabajo como servicio a la sociedad, desempeñado con el interés e incluso el heroísmo que hemos contemplado. La satisfacción personal es inmensa cuando se trabaja así.

Hemos visto también la generosidad de muchas personas, con disponibilidad para hacer pequeños servicios  domésticos, sobre todo a los que lo necesitaban más. Sin ninguna duda, los lazos de la solidaridad y la fraternidad se han estrechado.

Seguramente hemos aprendido también a valorar más los mil pequeños detalles de que gozamos en la vida diaria, y que estos días hemos tenido que renunciar a buena parte de ellos, encerrados en casa.

Más importante aún, hemos confirmado una vez más la grandeza de la familia: tener personas a las que amamos y nos aman, con las que hemos compartido estos días  en una convivencia que a veces habrá podido tener también sus pequeños roces, pero que sin nuestros seres queridos estas  semanas habrían resultado difícilmente soportables.

Y en fin, sin ánimo de ser exhaustivo, todos nos hemos “topado” con el riesgo imprevisto de perder la vida. Si bien es cierto que las personas mayores son las más susceptibles de sufrir gravemente la enfermedad, la incertidumbre ante lo desconocido y la acumulación de defunciones afecta anímicamente a todos, por no hablar de la soledad de los que fallecen, sin poder tener la cercanía de sus seres queridos… Esta situación debe  llevar a profundizar en la convicción de que nuestra vida está siempre en las manos de Dios, y Él sabe más, aunque a veces nos pueda  costar entender…

Jesús D Mez Madrid

 

El Padrenuestro siempre actual

Hace unos días leía “Ahora resulta que José María Cano se suma a otros artistas, intelectuales, periodistas y políticos con fe y sentido común, para ofrecer su interpretación musical del Padrenuestro, la oración por excelencia que Jesús de Nazaret nos ha regalado para siempre”. Me pareció interesante comentarlo.

El artista evoca el libro del Éxodo cuando los israelitas estaban confinados en sus casas y rezando a la espera de que pasara la plaga exterminadora en Egipto porque se fiaron de Dios. Una historia que se repite ahora con matices distintos al permanecer recluidos en nuestras casas, durante el estado de alarma que tiene inasumibles efectos de un estado de excepción.

Según sus palabras, “se nos está pidiendo mucho que seamos prudentes, que nos pongamos mascarillas y nos lavemos las manos con frecuencia (…) pero pocos son los que nos invitan a rezar”.

Por eso ofrece ahora su versión orquestada e interpretada por la querida Monserrat Caballé, catalana y española universal, para aquel Encuentro de las Familias en Valencia el 2006. Incluye el rezo de la oración dominical por el Francisco en estos días pos-pascua tan singulares.

El artista ha escrito al Santo Padre explicándole su proyecto y cediéndole los derechos de autor para su difusión. “En apenas cinco minutos rezamos dos veces esta oración y, en estos días, es importante que podamos hacerlo todos en casa”, dice. Además ha pintado un apostolado, el rostro de cada uno de los doce apóstoles, que se iba a presentar en la sacristía de la catedral de Toledo, aunque deberá posponerse. Una sacristía, por cierto, que ha sido magníficamente restaurada por el arquitecto con alma de artista Jaime Castañón que acaba de fallecer en su plenitud a causa de la epidemia.

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

El Dios vivo sigue con nosotros

Ahora resulta que estas semanas de reclusión facilitan la vuelta de los hombres a Dios, aunque no de Dios a los hombres porque Él nunca está ausente de nuestro mundo. Hemos celebrado estos días la Pascua de Jesucristo, el Dios vivo que está en el Cielo -que no es el olimpo mítico-, y también al Padre que acoge de nuevo su sacrificio porque quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, y al Espíritu Santo que es persona divina y sigue actuando en el corazón de los hombres, despertándoles o resucitándoles a la vida de verdad. Unos son vivientes muertos a la gracia aunque pueden resucitar, y otros son muertos vivientes víctimas de esta pandemia que son abrazados por el Dios único en el Cielo de verdad.

La Iglesia sigue atendiendo a miles de enfermos por medio de los sacerdotes - pastores servidores en medio del rebaño- y ofrece sufragios por los difuntos que los hombres no saben contar. El Papa Francisco ha explicado la importancia de la contrición sincera de los pecados a quienes mueren sin poder acercarse a la Confesión sacramental, y del valor de la comunión espiritual, consolándoles para que no se angustien ante la imposibilidad física de recibir estos sacramentos.

Domingo Martínez Madrid

 

Ante la situación de pandemia

El Papa, en la Vigilia de Pascua nos hablaba del derecho a la esperanza, porque necesitamos tenerla en la situación de pandemia en que nos encontramos. Una esperanza que se apoya en la certeza de que “Dios conduce todo hacia el bien, porque incluso hace salir de la tumba la vida”. Y además “desea que llevemos la esperanza a la vida de cada día”, a todos, “porque todos necesitan ser reconfortados, “porque todos somos hermanos y hermanas”, y si no lo hacemos nosotros que “hemos visto” a Cristo resucitado, ¿quién lo hará?

El mundo se encuentra ante un desafío que no conoce fronteras. Dios no lo ha querido, pero lo ha permitido. No podemos tener una respuesta exacta al por qué de esa permisión, pero hemos de creer –si no queremos caer en la desesperación o el absurdo- que, como nos ha recordado el Papa, “Dios conduce todo hacia el bien”. Esto se hace tanto más difícil de ver cuando lo que vemos son muchos miles de muertos en el mundo entero, y unas consecuencias económicas que serán también un grave problema para muchos cientos de miles de personas.

Y si es así, ¿cuál puede ser ese bien que podamos sacar de esta situación? Sin una vida de fe costará más verlo, pero no obstante, sí podemos ver –porque lo estamos viendo ya- muchas cosas buenas: estamos viendo la generosidad y el heroísmo de muchas personas que han puesto su trabajo, su tiempo y hasta su vida para atender a los enfermos. Los profesionales de la salud en primer lugar, y un sinfín de profesionales imprescindibles para que, a pesar del confinamiento, la vida siga y podamos comer, lavarnos, tener agua y luz, desplazarnos en transportes públicos, contar con las personas que cuidan de la seguridad y de las instalaciones especiales necesarias  para la atención de tantos enfermos; y los transportistas, que han seguido llevando las mercancías de alimentación a las grandes superficies para la distribución en las ciudades; y hemos podido recibir información en periódicos, con el riesgo también de estos  profesionales. Y hemos visto sacerdotes que han arriesgado su vida en la atención de muchos enfermos… Y grandes empresarios, que han hecho generosamente donativos importantes, y han orientado el trabajo de sus empresas hacia la elaboración de productos sanitarios o de otro tipo más necesarios en estos momentos, etc.

Pedro García

 

Dios, nosotros, el Turismo y el Virus chino

 

DIOS Y YO… “O NOSOTROS”: Un habitual lector de mis escritos y en uno de tantos foros o medios donde aparecen, se interesa por mí y me dice y aconseja lo que sigue:

“Me duele verte tan tenso.
Tan enfadado con Dios y su creación.

Ya existe un ser perfecto y a ese ser perfecto le llamamos Dios.
Ya existe un mundo perfecto y a ese mundo perfecto le llamamos Cielo.
Ya existe un mundo totalmente imperfecto y a ese mundo totalmente imperfecto le llamamos Infierno.

Y existen infinitos mundos y es lógico que un ser infinitamente Poderoso, infinitamente Sabio e infinitamente Bueno no se conforme con crear un solo mundo finito e imperfecto. (Continua más, pero lo dejo aquí,  firma con seudónimo, pero considero debe ser un sacerdote católico; y al que le respondí lo que sigue:)

                      “No, no estoy tenso, ni desesperado, menos renegado de nada, acepté hace muchos años la vida que la Creación me había destinado, y sigo aceptándola; creo en Dios como el que más, PERO NO LO ENTIENDO; y esto viene ya desde hace más de setenta años, "ya me enfrenté a él en mi primera comunión y cuando aquellos tétricos predicadores de sotanas negras y caras inexpresivas, nos predicaban los pecados y el infierno, y un Dios terrible y difícil de aceptar"; sólo tengo una certeza, y es que SOY EFECTO Y NO CAUSA; y por tanto inocente totalmente de mi propia creación; no entiendo por tanto, el por qué tanto dolor, tanto abuso, tanto canalla, y tanta hipocresía como hubo siempre y sigue habiendo al día de hoy. Y tan creo en el CRISTIANISMO, que tengo señalado en la Biblia y siempre al alcance de la mano, "EL SERMÓN DEL MONTE", EN EL EVANGELIO DE SAN MATEO; y cuando la amargura o angustia me llena, acudo, leo y trato de interpretar... siempre llegando a la conclusión de que yo no puedo denominarme cristiano... si acaso... "aprendiz" y nada más.

     Gracias por sus consejos, pero como por mi edad ya me debe quedar muy poco "en este infierno"; pronto sabré lo que hay "después del mismo". Debo decirle que "estuve muerto alrededor de una hora por un desvanecimiento, y quizá me hubiese quedado allí, si no me despiertan"; pero le puedo decir que guardo un gratísimo recuerdo de aquel espacio de mi vida, donde si bien no vi a nadie, ni luz, ni tinieblas, ni nada, PERO SÍ RECUERDO QUE DISFRUTÉ DE UN ESTADO DE PAZ Y TRANQUILIDAD QUE NUNCA HE TENIDO EN MI VIDA; por lo que deduzco que, la tan temida muerte, no debe ser nada malo, sino muy al contrario, algo bueno, "por disfrutar": Saludos cordiales y seguiré en mi camino, aunque ni sepa el por qué prosigo en el mismo: AGF 14-05-2020”.

 

BRUXELAS REPRENDE A ESPAÑA POR LOS FRENOS AL TURISMO: Como vivimos en un país que casi siempre lo gobiernan “los idiotas”; ocurren estas cosas, como que desde fuera, “regañen a los idiotas”. Veamos algo sobre el turismo:

EL TURISMO EN ESPAÑA: El “TURISMO” (adrede y con mayúsculas) y desde que con muy buen criterio de futuro, lo implantaron, sostuvieron y fomentaron LOS GOBIERNOS DE FRANCO; fue convertido en el “principal puntal económico y social de España”; y el que fue (y sigue siendo) el principal sostenedor de la economía NACIONAL, Y EL PRODUCTOR DE LA MAYOR PARTE DE PUESTOS DE TRABAJO DE ESPAÑA; por lo que sea, los gobiernos “los de Franco también”, lo han presentado como algo “vergonzoso o de un servilismo de países atrasados”; pero no es así, EN EL TURISMO Y LA HOSTELERÍA, “tan señor es el que sirve como el que es servido”; y servicio no es servilismo; países tan avanzados como Francia, Austria y muchos otros, lo cuidan y fomentan como uno de sus principales negocios; lo que en España ocurre, es que hay infinidad de analfabetos, iletrados y sobre todo “analfabestias”. Si falla el turismo en España, España vuelve de nuevo a la miseria de las épocas anteriores al franquismo y parte del franquismo. Lo digo por lo que lo he vivido, y no amplio más por cuanto sería muy largo y esto es un boceto.

 

SOBRE “LAS CACEROLADAS” EN DIFERENTES LUGARES: LA CÁRCEL EN QUE NOS TIENEN: Los españoles estamos ya hasta los cojones de prohibiciones y mentiras; dije y mantengo que las tiranías de los inútiles del gobierno que soportamos, no son otra cosa que una forma de dominio, ya tratado en libros hace muchos años; que nos dejen ya la libertad que teníamos antes del "virus chino"; que no van a morir más ni contagiarse más, que con "las cadenas" que nos impusieron y nos siguen imponiendo. En otros países lo han hecho mucho mejor y lo siguen haciendo. APRENDAN. Dije y mantengo que "EL REMEDIO ERA PEOR QUE LA ENFERMEDAD" Y A LA VISTA ESTÁ COMO HAN DEJADO A ESPAÑA.

 

Declaraciones del premio Nobel “Vargas Llosa” sobre el “virus chino” y sus consecuencias: Verlo aquí, es muy interesante: https://www.xlsemanal.com/personajes/20200511/mario-vargas-llosa-fake-news-manipulacion-libertad-expresion-coronavirus.html#vca=semana_17&vso=xlsemanal&vmc=web-push&vli=personajes-vargasllosa&vca=web-push&vso=xlsemanal&vmc=Mario_Vargas_Llosa:_%22Hemos&vli=_

 

VIRUS CHINO: Lo que están haciendo los políticos bajo “la cortina de la pandemia”, ya lo denunció Montesquieu, hace cientos  de años, con esta sentencia: “NO EXISTE TIRANÍA PEOR QUE LA EJERCIDA A LA SOMBRA DE LAS LEYES CON APARIENCIA DE JUSTICIA”… “Y es por lo que los españoles aún seguimos en la cárcel que nos impusieron, para “salvarnos la vida”; y aún siguen”. Y además y hay que resaltarlo, el gobierno gobierna en minoría, y por que “ha comprado a la oposición”, la que cómplice del mismo, acaba de CONDENARNOS A UN NUEVO PERIÓDO DE ENCARCELAMIENTO, HASATA EL 7 DE JUNIO; Y ADEMÁS CON AMENAZAS DE AMPLIACIÓN; so pretexto del “virus chino”, cosa que ya no se sostiene bajo ninguno de los achaques que nos presentan; y lo están demostrando “las caceroladas”, que en rebeldía se están produciendo en diferentes lugares de España, por una población cada vez más hastiada de tanto abuso.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes