Las Noticias de hoy 2 Mayo 2020

Enviado por adminideas el Sáb, 02/05/2020 - 12:29

Ideas  Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 02 de mayo de 2020   

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa en Santa Marta

1 de mayo. La preocupación de los Papas por la vida de los trabajadores

San José, junto a Francisco como con Pío XII

EL EXAMEN PARTICULAR: Francisco Fernández Carbajal

“María está junto a ti”: San Josemaria

Santa María de la Paz: iglesia prelaticia del Opus Dei

El trabajo de cuidar al mundo: Fernando Ocáriz

Conocerle y conocerte (VI): Dios nos habla con palabras y con obras: José Brage

«En el Congo, algunos creen que el COVID-19 no existe, que es una enfermedad de blancos»

Comentario al Evangelio: La puerta de las ovejas

Cuarto domingo de Pascua.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

Quiero tener tanta libertad como los musulmanes de Lleida: Pedro María Reyes

El santo padre Pío de Pietralcina: Daniel Tirapu

La vida de unos y la muerte de otros: Norma Mendoza Alexandry 

Cómo apoyar a los hijos en la educación a distancia: Silvia del Valle Márquez

Danos tu mano, Santa María: Sheila Morataya

Bioética: ¿Cuándo se inicia la vida humana?: Justo Aznar

UN PUEBLO ES.: Amparo Tos Boix, Valencia.

Con María la Iglesia siempre será Madre: JD Mez Madrid

Para que haya libre elección: Domingo Martínez Madrid

Las estamos pasando canutas: Xus D Madrid

Algún “mono” quiere ser dueño del planeta: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Homilía del Papa en Santa Marta
Viernes, 1 de mayo de 2020

https://youtu.be/6tiJbjdfyjs
 
Monición de entrada

Hoy, que es la fiesta de San José obrero y también el Día del Trabajo, recemos por todos los trabajadores. Por todos. Para que a ninguna persona le falte el trabajo y todos sean justamente pagados y puedan gozar de la dignidad del trabajo y de la belleza del descanso.

 Homilía

Dios creó. Dios Creador. Creó el mundo, creó al hombre y le dio una misión: administrar, trabajar, sacar adelante la creación. Y la palabra “trabajo” es la que usa la Biblia para describir esa actividad de Dios: “Llevó a cumplimiento el trabajo que había hecho y cesó el séptimo día de todo su trabajo”, y entregó esa actividad al hombre: “Tú debes hacer esto, custodiar esto y eso otro, debes trabajar para crear conmigo –es como si dijese así– este mundo, para que salga adelante”. Hasta tal punto que el trabajo no es sino la continuación del trabajo de Dios: el trabajo humano es la vocación del hombre recibida de Dios al final de la creación del universo.
 
Y el trabajo es lo que hace al hombre semejante a Dios, porque con el trabajo el hombre es creador, capaz de crear, de crear tantas cosas, incluso crear una familia para seguir adelante. El hombre es un creador y crea con el trabajo. Esa es la vocación. Y dice la Biblia que “Dios vio cuanto había hecho y que era muy bueno”. O sea, el trabajo lleva dentro una bondad y crea la armonía de las cosas –belleza, bondad– e implica a todo el hombre: su pensamiento, su obrar, todo. El hombre está implicado en trabajar. Es la primera vocación del hombre: trabajar. Y eso da dignidad al hombre.
 
Una vez, a un hombre que no tenía trabajo e iba a Caritas para buscar algo para su familia, un empleado de Caritas le dijo: “Al menos usted puede llevar pan a casa”“Pero a mí no me basta eso, no es suficiente”, fue la respuesta: “Yo quiero ganar el pan para llevarlo a casa”. Le faltaba la dignidad, la dignidad de “hacer” él el pan, con su trabajo, y llevarlo a casa. La dignidad del trabajo, que es tan pisoteada, lamentablemente. En la historia hemos leído las brutalidades que hacían con los esclavos: los llevaban de África a América –yo pienso en la historia que afecta a mi tierra–, y decimos “cuánta barbarie”. Pero también hoy hay muchos esclavos, tantos hombres  y mujeres que no son libres para trabajar: son obligados a trabajar para sobrevivir, nada más. Son esclavos: son trabajos forzados, injustos, mal pagados y que llevan al hombre a vivir con la dignidad pisoteada. Son muchos en el mundo. Tantos. En los periódicos de hace unos meses leímos, en ese país de Asia, que un señor había matado a palos a un empleado suyo, que ganaba menos de medio dólar al día, porque había hecho mal una cosa. La esclavitud de hoy es la “indignidad” nuestra, porque quita la dignidad al hombre, a la mujer, a todos. “No, yo trabajo, yo tengo mi dignidad”: sí, pero tus hermanos no. “Sí, Padre, es verdad, pero eso, como está tan lejos, cuesta entenderlo. Pero entre nosotros…”: ¡también aquí, entre nosotros! Aquí, entre nosotros. Piensa en los trabajadores, en los jornaleros, que les haces trabajar por una paga mínima, y no ocho, sino doce, catorce horas al día: eso pasa hoy aquí. En todo el mundo, y también aquí. Piensa en la empleada doméstica que no cobra lo justo, que no tiene seguridad social, que no tiene capacidad de jubilación: eso no pasa solo en Asia. ¡Aquí!
 
Toda injusticia que se hace con una persona que trabaja, es pisotear la dignidad humana, incluso la dignidad del que hace la injusticia: cae tan bajo que acaba en esa tensión de dictador-esclavo. En cambio, la vocación que nos da Dios es tan hermosa: crear, recrear, trabajar. Pero eso se puede hacer cuando las condiciones son justas y se respeta la dignidad de la persona.
 
Hoy nos unimos a tantos hombres y mujeres, creyentes y no creyentes, que conmemoran la Jornada del Trabajador, el Día del Trabajo, por los que luchan para tener una justicia en el trabajo, por los –buenos empresarios– que llevan adelante el trabajo con justicia, aunque ellos salgan perdiendo. Hace dos meses hablé por teléfono con un empresario de aquí, de Italia, que me pedía que rezase por él porque no quería despedir a nadie y me dijo: “Porque despedir a uno de ellos es despedirme yo”. Es la conciencia de tantos buenos empresarios que protegen a sus trabajadores como su fuesen hijos. Recemos también por ellos. Y pidamos a San José –con esta imagen tan bonita con los instrumentos de trabajo en la mano– que nos ayude a luchar por la dignidad del trabajo, que haya trabajo para todos y que sea trabajo digno. No trabajo de esclavo. Que esta sea hoy la petición.

 Comunión espiritual

A tus pies, Jesús mío, me postro y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito que se abaja en su nada y en tu santa presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía. Deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi corazón. En espera de la felicidad de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, Jesús mío, que yo voy a ti. Que tu amor inflame todo mi ser, en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo.

 

1 de mayo. La preocupación de los Papas por la vida de los trabajadores

Un primero de mayo diferente, encerrados en casa para evitar que se propague la pandemia del Covid19. Este día, la Iglesia celebra a San José Obrero. El 1 de mayo en muchos países se celebra el Día Internacional de los Trabajadores. La voz de los Papas sobre la dignidad del trabajo

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

Este día, la Iglesia celebra a San José Obrero. El miércoles pasado, el Papa Francisco en la audiencia general, al saludar a los fieles en lengua francesa, recordó esta festividad, y pidió especialmente por las personas afectadas por la desocupación a causa de la pandemia del coronavirus. “Por su intercesión – invocó el Pontífice – encomiendo a la misericordia de Dios a las personas afectadas por el desempleo a causa de la actual pandemia. ¡Que el Señor sea la Providencia de todos los necesitados y nos anime a ayudarlos!”.

La pandemia ha empeorado una crisis económica existente

En la misa del 23 de abril, que el Papa Francisco presidió en Casa Santa Marta, dirigió su pensamiento a las familias en dificultades en esta época de pandemia:

“En muchas partes se siente uno de los efectos de esta pandemia: muchas familias necesitadas, hambrientas y lamentablemente el grupo de usureros que les "está ayudando". Esta es otra pandemia. La pandemia social: familias de personas que tienen un trabajo diario o, por desgracia, un trabajo no declarado que no pueden trabajar y no tienen comida... con hijos. Y luego los usureros les llevan lo poco que tienen. Oremos. Recemos por estas familias, por los muchos hijos de estas familias, por la dignidad de estas familias, y recemos también por los usureros: que el Señor toque sus corazones y los convierta”.

Es tiempo de eliminar desigualdades

Una particularidad de este primero de mayo de 2020 es que millones de personas han perdido su trabajo en todo el mundo. Esta realidad es más dura con las personas que viven y subsisten con el llamado trabajo informal, el trabajo diario porque están sufriendo hambre. Una situación que toca en todas partes, pero se experimenta con más dramatismo en África, Asia y América Latina.

Así nos lo recordó Francisco en su misa en Santa Marta el 28 de marzo: “En estos días, en algunas partes del mundo, se han evidenciado – algunas consecuencias – de la pandemia; una de ellas es el hambre. Se comienza a ver gente que tiene hambre, porque no pueden trabajar, porque no tienen un trabajo fijo y por muchas circunstancias. Un anuncio de ese “después” de la pandemia", dijo el Papa, que ya comienza a verse. "Es el momento, ha dicho continuamente, que los gobiernos tomen decisiones pensando en los últimos".

El día en que en el mundo se celebraba la Divina Misericordia, el segundo domingo de Pascua, el Pontífice desde la Iglesia de Santo Espíritu en Sassia, recordó que la “misericordia no abandona a quien se queda atrás”. Sin embargo, en el mundo, afirmó, se está insinuando este peligro, de pensar en una “lenta y ardua recuperación de la pandemia”, pero olvidando al que se quedó atrás. Con el riesgo que nos azote otro virus, que es el del egoísmo indiferente, el que hace que pensemos que la vida mejorará si nos va bien a cada uno de nosotros, descartando a “los pobres e inmolar en el altar del progreso al que se queda atrás. Pero esta pandemia nos recuerda que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren: todos somos frágiles, iguales y valiosos”.

Es tiempo de eliminar las desigualdades, de reparar la injusticia que mina de raíz la salud de toda la humanidad, señaló en la celebración de la Divina Misericordia el Papa, y pidió que aprendamos de esa primera comunidad cristiana descrita en el libro de los Hechos de los Apóstoles, Hch 2, 42-47, donde los “creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno», esto dijo el Papa es cristianismo no ideología. En esa comunidad, después de la resurrección de Jesús, sólo uno se había quedado atrás y los otros lo esperaron. Algo que, en cambio, no sucede en la actualidad, más bien al contrario, dijo Francisco, “una pequeña parte de la humanidad avanzó, mientras la mayoría se quedó atrás.  Donde cada uno de nosotros podríamos decir que no es nuestro problema ocuparnos de los necesitados, es un problema complejo que le toca a otros. “Aprovechemos esta prueba como una oportunidad para preparar el mañana de todos. Porque sin una visión de conjunto nadie tendrá futuro”.

Papa Francisco a los trabajadores

En la Misa en la Casa Santa Marta, el Santo Padre pidió por todos los trabajadores para que sean justamente remunerados, para que puedan tener un trabajo digno y gozar de la belleza del descanso. En su homilía, el Pontífice recordó que el hombre con su trabajo continúa la obra creadora de Dios, y subrayó que también hoy, la dignidad de muchas personas es pisoteada e invitó a luchar por la justicia en el mundo del trabajo.

Francisco, cuando se encontró con la Confederación Italiana del Sindicato de los Trabajadores (CISL), el 28 de junio del 2017, recordó que “el trabajo es la forma más común de cooperación que la humanidad haya producido en su historia”. Recuperando el valor de la organización de trabajadores, les dijo que el sindicato es “una expresión del perfil profético de una sociedad. El sindicato nace y renace cada vez que, como los profetas bíblicos, da voz a los que no la tienen, denuncia al pobre “vendido por un par de sandalias” (Amós 2, 6), descubre a los poderosos que pisotean los derechos de los trabajadores más vulnerables, defiende la causa del extranjero, de los últimos, de los “descartados”. Pero en nuestras sociedades capitalistas avanzadas, afirmó, el sindicato corre el peligro de perder esta naturaleza profética y de volverse demasiado parecido a las instituciones y a los poderes que, en cambio, debería criticar. El sindicato, con el pasar del tiempo, ha acabado por parecerse demasiado a la política o, mejor dicho, a los partidos políticos, a su lenguaje, a su estilo", dijo. Les recordó que deben velar por los derechos de los trabajadores, siendo "centinelas, que protegen a los que están dentro de “las murallas de la ciudad del trabajo”, proteger los derechos de las personas que trabajan o que ya están retiradas". Pero también proteger los derechos de quien todavía no los tiene, los excluidos del trabajo que también están excluidos de los derechos y de la democracia.

San Juan XXIII y su encíclica Pacem in Terris

Sobre el trabajo digno, Juan XXIII en su encíclica, Pacem in Terris, pide que se le dé al hombre la "posibilidad de trabajar y  que se le dé la libre iniciativa en el desempeño del trabajo". Juan XXII los considera derechos económicos, que como se lee en la encíclica, van unidos a condiciones de trabajo que no "debiliten las energías del cuerpo, ni comprometan la integridad moral, ni dañen el normal desarrollo de la juventud. Por lo que se refiere a la mujer, se lee, hay que darle la posibilidad de trabajar en condiciones adecuadas a las exigencias y los deberes de esposa y de madre". En esa encíclica el Papa habla también del salario digno, conforme "a las normas de la justicia, y que, por lo mismo, según las posibilidades de la empresa, le permita, tanto a él como a su familia, mantener un género de vida adecuado a la dignidad del hombre". 

San Pablo VI y la clase obrera

Pablo VI, dedicó parte de su ministerio al encuentro de la Iglesia con los hombres y mujeres en las distintas realidades laborales. 

Juan XXIII abrió los trabajos del Concilio Vaticano II. Pablo VI, recordando a su predecesor, dijo a los trabajadores, en la clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II, el 8 de diciembre de 1965, que Juan XXIII mostró claramente en su persona todo el amor de la Iglesia por los trabajadores, así como por la verdad, la justicia, la libertad, la caridad, sobre las que se funda la paz en el mundo. De este amor de la Iglesia, hacia los trabajadores, Pablo VI les confirmó que la Iglesia es su amiga: "la Iglesia es amiga vuestra. Tened confianza en ella. Tristes equívocos en el pasado mantuvieron durante largo tiempo la desconfianza y la incomprensión entre nosotros; Iglesia y la clase obrera han sufrido una y otra con ella. Hoy ha sonado la hora de la reconciliación, y la Iglesia del Concilio os invita a celebrarla sin reservas mentales".  

En 1969, en su viaje apostólico a Ginebra, ante la Organización Internacional del Trabajo, OIT, en su 50 aniversario de fundación, el 10 de junio, el Papa Pablo VI, recordó el difícil camino que hasta entonces se había recorrido en el mundo laboral, marcado por diferentes plagas, entre ellos la esclavitud. Hablando sobre los objetivos de la OIT, el Papa recordó que, en el trabajo, el hombre es lo primero. Ya sea artista o artesano, empresario, obrero o campesino, manual o intelectual, es el hombre quien trabaja, y es para el hombre para quien él trabaja. Se ha acabado, pues, la primacía del trabajo sobre el trabajador y la prioridad de las exigencias técnicas y económicas sobre las necesidades humanas: Nunca jamás el trabajo por encima del trabajador; nunca jamás el trabajo contra el trabajador, sino siempre el trabajo para el trabajador, el trabajo al servicio del hombre, de todos los hombres y de todo el hombre".

San Juan Pablo II en el Jubileo de los trabajadores

Sobre la dignidad laboral, sobre la justicia social, San Juan Pablo II en el jubileo de los trabajadores, en el 2000, era el 1 de mayo, recuerda que  “la fiesta del trabajo trae a la memoria la laboriosidad de los hombres que, cumpliendo el mandato del Señor de la vida, quieren ser constructores de un futuro de esperanza, justicia y solidaridad para la humanidad entera ....  sin embargo, dijo, perduran, y a veces se agravan en algunas partes de la tierra, fenómenos como el desempleo, la explotación de menores y la insuficiencia de los salarios. Es necesario reconocer que la organización del trabajo no siempre respeta la dignidad de la persona humana, y que no se tiene debidamente en cuenta el destino universal de los recursos. El Papa invitó a todas las partes implicadas, trabajadores y empleadores, a "¡colaborar para que el sistema económico, en el que vivimos, no altere el orden fundamental de la prioridad del trabajo sobre el capital, del bien común sobre el privado! Es muy necesario constituir en el mundo una coalición en favor del "trabajo digno". Es preciso, dijo, globalizar la solidaridad".

Juan Pablo II pedía que el trabajo se organice y desarrolle en el "pleno respeto de la dignidad humana y al servicio del bien común". La actividad laboral debe contribuir al verdadero bien de la humanidad, permitiendo "al hombre individual y socialmente cultivar y realizar plenamente su vocación" (Gaudium et spes, 35). Para que esto suceda, dijo el Papa en el jubileo de los trabajadores, no basta la preparación técnica y profesional, ni siquiera es suficiente la creación de un orden social justo y atento al bien de todos. Es preciso vivir una espiritualidad que ayude a los creyentes a santificarse a través de su trabajo, imitando a san José, que cada día debió proveer con sus manos a las necesidades de la Sagrada Familia, y por eso la Iglesia lo propone como patrono de los trabajadores. Su testimonio muestra que el hombre es sujeto y protagonista del trabajo.

Benedicto XVI la importancia del trabajo y la solidaridad

Benedicto XVI en la Misa para los trabajadores en la Fiesta de San José, el 19 de marzo del 2006, recordó que el trabajo reviste una importancia primaria para la realización del hombre y el desarrollo de la sociedad, y por eso es preciso que se organice y desarrolle siempre en el pleno respeto de la dignidad humana y al servicio del bien común. La actividad laboral debe contribuir al verdadero bien de la humanidad, permitiendo "al hombre individual y socialmente cultivar y realizar plenamente su vocación" (Gaudium et spes35). Para que esto suceda no basta la preparación técnica y profesional, ni siquiera es suficiente la creación de un orden social justo y atento al bien de todos. Es preciso vivir una espiritualidad que ayude a los creyentes a santificarse a través de su trabajo, imitando a san José, que cada día debió proveer con sus manos a las necesidades de la Sagrada Familia, y por eso la Iglesia lo propone como patrono de los trabajadores. Su testimonio muestra que el hombre es sujeto y protagonista del trabajo. 

Y también cuando Benedicto XVI se dirigió a los socios de la Unión Cristiana de Empresarios Dirigentes, el 4 de marzo del 2006, les recordó, retomando una reflexión de su encíclica Deus Caritas Est, les habló sobre la relación entre justicia y caridad, el cristiano, les dijo, está llamado a buscar siempre la justicia, pero lleva en sí el impulso del amor, que va más allá de la misma justicia. El camino realizado por los laicos cristianos, desde mediados del siglo XIX hasta hoy, los ha llevado a tomar conciencia de que las obras de caridad no deben sustituir el compromiso en favor de la justicia social.

 

 

San José, junto a Francisco como con Pío XII

El Papa celebra la misa del 1 de mayo en Santa Marta junto a la estatua de San José, la misma que en 1956 estuvo en San Pedro con el Papa Pacelli, al año siguiente de la institución de la solemnidad dedicada al Esposo de la Virgen.

Alessandro De Carolis - Ciudad del Vaticano

Igual que hace 64 años, aunque hoy no hay multitudes porque nuestros días son días de pandemia. Sin embargo, es el mismo Santo Patrón de los trabajadores que vela por una clase que hoy es duramente golpeada por un adversario microscópico, como en su momento veló por el destino de ese segmento social que tuvo que reconstruir la Italia de la posguerra.

De Milán a Roma

Más allá de las diferencias históricas, hay muchas similitudes que se suman en torno a la estatua de San José que llegó ayer por la tarde al Vaticano y fue colocada en la capilla de la Casa de Santa Marta, en vista de la misa celebrada esta mañana por Francisco en la solemnidad de San José Obrero. En 1956 la misma efigie, bendecida el 1 de mayo por el entonces arzobispo de Milán, Giovanni Battista Montini, partió en helicóptero hacia Roma el 2 de mayo para ser bendecida también por Pío XII en la audiencia concedida ese mismo día a la ACLI, Asociación Cristiana de Trabajadores Italianos. La audiencia cayó doce meses después de la misa en la que el Papa Pacelli había dedicado dicha fiesta litúrgica al Esposo de María y padre putativo de Jesús, celebrada por los trabajadores en todo el mundo.

En procesión

Igual que entonces, los miembros de la ACLI han querido ser protagonistas y llevar al Papa Francisco la estatua de poco menos de 150 centímetros, hecha en bronce dorado por el escultor Enrico Nell Breuning, custodiada en la sede romana de la asociación. De hecho, la estatua ya había sido colocada cerca de Francisco cuando fue llevada en procesión a la audiencia en el Aula Pablo VI el 23 de mayo de 2015.

Trabajo libre y solidario

Se trata de una dinámica de retornos que entrelaza el presente, con las muchas ansiedades que agitan el mundo del trabajo, al pasado y a la “memoria de los que nos precedieron” que, como escribió el presidente nacional de la ACLI, Roberto Rossini, "nos anima a trabajar para que -como usted ha señalado repetidamente, Santidad- ningún trabajador esté sin derechos y el trabajo sea libre, creativo, participativo y solidario".

 

 

EL EXAMEN PARTICULAR

— Para ser fieles al Señor es necesario luchar cada día. El examen particular.

— Fin y materia del examen particular.

— Constancia en la lucha. La fidelidad en los momentos difíciles se forja cada día en lo que parece pequeño.

I. La promesa de la Sagrada Eucaristía en la sinagoga de Cafarnaún causó discusiones y escándalos en muchos de los seguidores del Señor. Ante una verdad tan maravillosa, una buena parte de los discípulos dejaron de seguirle: Desde entonces –relata San Juan en el Evangelio de la Misa– muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con Él1.

Ante la maravilla de su entrega a los hombres en la Comunión eucarística, estos responden volviéndole la espalda. No es la muchedumbre, sino discípulos quienes le abandonan. Los Doce permanecen, son fieles a su Maestro y Señor. Ellos acaso tampoco comprendieron mucho aquel día lo que el Señor les promete, pero permanecieron junto a Él. ¿Por qué se quedaron? ¿Por qué fueron leales en aquel momento de deslealtades? Porque les unía a Jesús una honda amistad, porque le trataban diariamente y habían comprendido que Él tenía palabras de vida eterna, porque le amaban profundamente. ¿A dónde vamos a ir?, le dice Pedro cuando el Señor les pregunta si también ellos se marchan: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios2.

Los cristianos vivimos una época privilegiada para dar testimonio de esta virtud en ocasiones tan poco valorada, la fidelidad. Vemos cómo, con frecuencia, se quiebra la lealtad en el matrimonio, en la palabra empeñada, la fidelidad a la doctrina y a la persona de Cristo. Los Apóstoles nos muestran que esta virtud se fundamenta en el amor; ellos son fieles porque aman a Cristo. Es el amor el que les induce a permanecer en medio de las defecciones. Solo uno de ellos le traicionará, más tarde, porque dejó de amar. Por eso nos aconseja a todos el Papa Juan Pablo II: «Buscad a Jesús esforzándoos en conseguir una fe personal profunda que informe y oriente toda vuestra vida; pero sobre todo que sea vuestro compromiso y vuestro programa amar a Jesús, con un amor sincero, auténtico y personal. Él debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Solo Él tiene palabras de vida eterna»3. Nadie más que Él.

Mientras estemos en este mundo, la vida del cristiano es una lucha constante entre amar a Cristo y el dejarse llevar por la tibieza, las pasiones o un aburguesamiento que mata todo amor. La fidelidad a Cristo se fragua cada día en la lucha contra todo lo que nos aparta de Él, en el esfuerzo por progresar en las virtudes. Entonces seremos fieles en los momentos buenos, y también en las épocas difíciles, cuando parece que son pocos los que se quedan junto al Señor.

Para mantenernos en una fidelidad firme al Señor es necesario luchar en todo momento, con espíritu alegre, aunque sean pequeñas las batallas. Y una manifestación de estos deseos de acercarnos cada día un poco más a Dios, de amar cada vez más, es el examen particular, que nos ayuda a luchar con eficacia contra los defectos y obstáculos que nos separan de Cristo y de nuestros hermanos los hombres, y nos facilita el modo de adquirir virtudes y hábitos, que limitan nuestras tosquedades en el trato con Jesús.

El examen particular nos concreta las propias metas de la vida interior y nos dispone a alcanzar, con la ayuda de la gracia, una cota determinada y específica de esa montaña de la santidad, o a expulsar a un enemigo, quizá pequeño, pero bien pertrechado, que causa numerosos estragos y retrocesos. «El examen general parece defensa. —El particular, ataque. —El primero es la armadura. El segundo, espada toledana»4.

Hoy, cuando le decimos al Señor que queremos serle fieles, nos debemos preguntar en su presencia: ¿Son grandes mis deseos de avanzar en el amor? ¿Concreto estos deseos de lucha en un punto específico que pueda ser el blanco de mi examen particular? ¿Soy dócil a las indicaciones que recibo en la dirección espiritual?

II. Mediante el examen general llegamos a conocer las razones últimas de nuestro comportamiento; con el examen particular buscamos los remedios eficaces para combatir determinados defectos o para crecer en las virtudes. Este examen, breve y frecuente a lo largo del día, en los momentos previstos, debe tener un fin muy preciso: «Con el examen particular has de ir derechamente a adquirir una virtud determinada o a arrancar el defecto que te domina»5. En ocasiones el objetivo de este examen será «derribar al Goliat, esto es, la pasión dominante»6, aquello que más sobresale como defecto, lo que más daño hace a nuestra amistad con el Señor, a la caridad con quienes nos relacionamos. «Cuando alguno se ve particularmente dominado por un defecto, debe armarse solo contra ese enemigo, y tratar de combatirlo antes que a otros (...), pues mientras no lo hayamos superado echaremos a perder los frutos de la victoria conseguida sobre los demás»7. Por eso es tan importante que nos conozcamos y que nos demos a conocer en la dirección espiritual, que es donde habitualmente fijaremos el tema de este examen.

Como no todos tenemos los mismos defectos, «se hace necesario que cada uno presente batalla en consideración al tipo de lucha con que se ve acosado»8.

Puede ser tema de examen particular el aumentar la presencia de Dios en medio del trabajo, en la vida de familia, mientras caminamos por la calle; el estar más atentos para descubrir dónde se encuentra un sagrario y dirigir al Señor un saludo o una jaculatoria, aunque no podamos acercarnos en ese momento; cuidar la puntualidad, comenzando desde por la mañana a la hora de levantarnos, al comenzar la oración, o la Santa Misa...; la paciencia con nosotros mismos, con los defectos de quienes colaboran en un mismo trabajo, o en la familia; suprimir de raíz el hábito de la murmuración y contribuir a que no se murmure en nuestra presencia; la brusquedad en el trato; el desinterés por las necesidades del prójimo; ganar en la virtud de la gratitud, de tal manera que sepamos dar las gracias aun por favores y servicios muy pequeños de la vida corriente; ser más ordenados en la distribución del tiempo, en los libros o instrumentos de trabajo, en las cosas personales, el trato con los Ángeles Custodios... Un examen particular que dejará en el alma una profunda huella, si luchamos, puede ser el amar y vivir mejor la Santa Misa y la Comunión.

Aunque en algunos casos el objetivo del examen particular pueda presentarse en su cara negativa, como resistencia al mal, el mejor modo de combatir será el de practicar la virtud contraria al defecto que tratamos de desarraigar: practicar la humildad para vencer la tendencia a ser el centro de todo o el deseo de recibir siempre elogios y alabanzas; ejercitarse en la serenidad para evitar la precipitación... De este modo se hace más eficaz y atractiva la lucha interior. «El movimiento del alma hacia el bien es más fuerte que el encaminado a apartarse del mal»9.

Antes de señalar la materia del examen particular debemos pedir luces al Señor para conocer en qué quiere Él que luchemos: Domine, ut videam!10, ¡Señor, que vea!, le podemos decir como el ciego de Jericó. Y pedir ayuda en la dirección espiritual.

III. Es tarea personal la manera de concretar este examen. Para unos –por su modo de ser, por su temperamento– será necesario concretarlo mucho y llevar una contabilidad muy estrecha por su tendencia a la vaguedad y a las generalidades; para otros eso podría ser motivo de complicaciones y de crearse problemas donde no debe haberlos. Nos ayudarán en la dirección espiritual si nos esforzamos en darnos a conocer.

No nos debe extrañar si alcanzar con nuestra lucha el objetivo propuesto en el examen particular nos lleva tiempo. Si está bien puesto, lo normal es que se trate de un defecto arraigado, y que sea necesaria una lucha paciente, recomenzando una y otra vez, sin desánimos. En ese empezar de nuevo, con la ayuda del Señor, estamos afianzando bien los cimientos de la humildad. Para mantener despierto el examen particular hace falta fortaleza, constancia y humildad. El amor –que es ingenioso– encontrará cada día la manera de hacer nuevo el mismo punto de lucha, porque en él, más que la propia superación, buscamos amar al Señor, quitar todo obstáculo que entorpezca nuestra amistad con Él y, por tanto, lo que nos separa de los demás. Nos dará ocasión de hacer muchos actos de contrición por las derrotas, y acciones de gracias por las victorias.

La lucha en un examen particular concreto, cada día, es el mejor remedio contra la tibieza y el aburguesamiento. ¡Qué gran cosa si nuestro Ángel Custodio pudiera testificar al final de nuestra vida que luchamos en cada jornada, aunque no todo hayan sido victorias! La fidelidad llena de fortaleza en los momentos difíciles se forja cada día en lo que parece pequeño. «Hemos de convencernos de que el mayor enemigo de la roca no es el pico o el hacha, ni el golpe de cualquier otro instrumento, por contundente que sea: es esa agua menuda, que se mete, gota a gota, entre las grietas de la peña, hasta arruinar su estructura. El peligro más fuerte para el cristiano es despreciar la pelea en esas escaramuzas, que calan poco a poco en el alma, hasta volverla blanda, quebradiza (...)»11.

Al terminar nuestra oración le decimos al Señor, como Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Sin Ti nos quedamos sin Camino, sin Verdad y sin Vida.

Es una hermosa jaculatoria para repetir muchas veces, pero especialmente a la hora de la lucha. A Nuestra Señora, Virgo fidelis, le pedimos que nos ayude a ser fieles, luchando cada día por quitar los obstáculos, bien concretos, que nos separan de su Hijo.

1 Jn 6, 66. — 2 Jn 6, 69. — 3 Juan Pablo II, Discurso, 30-I-1979. — 4 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 238. — 5 Ibídem, n. 241. — 6 J. Tissot, La vida interior, Madrid 1971, p. 484. — 7 San Juan Clímaco, Escala del paraíso, 15. — 8 Casiano, Colaciones, 5, 27. — 9 Santo Tomás, Suma Teológica, 1-2, q. 29, a. 3. — 10 Cfr. Mc 10, 48. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 77.

 

 

“María está junto a ti”

No estás solo. -Lleva con alegría la tribulación. -No sientes en tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad. -Pero... ¿has visto a las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños, cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros pasos? -No estás solo: María está junto a ti. (Camino, 900)

2 de mayo

Da alegría comprobar que la devoción a la Virgen está siempre viva, despertando en las almas cristianas el impulso sobrenatural para obrar como domestici Dei, como miembros de la familia de Dios.

Seguramente también vosotros, al ver en estos días a tantos cristianos que expresan de mil formas diversas su cariño a la Virgen Santa María, os sentís más dentro de la Iglesia, más hermanos de todos esos hermanos vuestros. Es como una reunión de familia, cuando los hijos mayores, que la vida ha separado, vuelven a encontrarse junto a su madre, con ocasión de alguna fiesta. Y, si alguna vez han discutido entre sí y se han tratado mal, aquel día no; aquel día se sienten unidos, se reconocen todos en el afecto común.

María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! (Es Cristo que pasa, 139)

 

Santa María de la Paz: iglesia prelaticia del Opus Dei

Santa María de la Paz: esa es la advocación mariana a la que está dedicada la iglesia prelaticia del Opus Dei en Roma. Breve descripción del lugar en el que reposan los sagrados restos de san Josemaría Escrivá de Balaguer.

SANTA MARÍA DE LA PAZ02/05/2020

Tras cruzar la puerta de Viale Bruno Buozzi 75 y bajar un tramo de escaleras, se accede a un vestíbulo en el que se encuentra una imagen de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso.

En el atrio de la iglesia se conserva la pila bautismal donde fue bautizado san Josemaría, el 13 de enero de 1902. Fue donada por el obispo y el capítulo de la catedral de Barbastro, su ciudad natal.

El altar del templo está situado bajo un pequeño baldaquino, siguiendo la costumbre de muchas iglesias romanas. La iglesia está presidida por una imagen de la Virgen, obra de Manuel Caballero, que se colocó el 18 de diciembre de 1959. Los fieles pueden rezar ante la tumba de san Josemaría, dispuesta bajo el altar.


Observa con detalle Santa María de la Paz: foto panorámica desde la nave y foto panorámica desde el coro

Folleto con información práctica sobre la iglesia prelaticia del Opus Dei, Santa María de la Paz (PDF).


Reina de la paz, ¡ruega por nosotros!

El 31 de diciembre de 1959, san Josemaría celebró la primera misa en Santa María de la Paz que, desde la erección del Opus Dei como prelatura personal, pasó a ser la iglesia prelaticia. La devoción de san Josemaría a la Virgen es la razón del título de la iglesia y de la imagen que la preside.

En palabras de san Josemaría: "Santa María es —así la invoca la Iglesia— la Reina de la paz. Por eso, cuando se alborota tu alma, el ambiente familiar o el profesional, la convivencia en la sociedad o entre los pueblos, no ceses de aclamarla con ese título: “Regina pacis, ora pro nobis!” —Reina de la paz, ¡ruega por nosotros! ¿Has probado, al menos, cuando pierdes la tranquilidad?... —Te sorprenderás de su inmediata eficacia".

En la cripta de la iglesia prelaticia

En una pequeña cripta bajo la iglesia prelaticia, a la que se accede a través de unas escaleras, están enterrados los obispos Álvaro del Portillo, beatificado en 2014, y Javier Echevarría, primer y segundo sucesor de san Josemaría al frente del Opus Dei, respectivamente.

Inicialmente, san Josemaría fue enterrado en esta cripta el 27 de junio de 1975. Sobre la losa de mármol se colocó, bajo el sello del Opus Dei, la inscripción: EL PADRE, que aún perdura. Tras la beatificación, en 1992, el cuerpo del fundador se trasladó a la iglesia prelaticia y se colocó debajo del altar, en donde se encuentra en la actualidad.

Personas de todo el mundo acuden al fundador del Opus Dei para solicitar a Dios nuestro Señor gracias de toda clase. Y son muchos quienes se acercan hasta la iglesia prelaticia para seguir pidiendo o para agradecer las gracias recibidas por su intercesión.

En la misma cripta están enterradas Carmen Escrivá —hermana de san Josemaría— y Dora del Hoyo —la primera mujer que pidió la admisión en el Opus Dei como numeraria auxiliar—, cuya causa de beatificación inició en junio de 2012.

A un costado de la cripta se encuentran la capilla del Santísimo y los confesonarios. San Josemaría predicó con incansable celo la necesidad de frecuentar los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía, dones de Dios a sus hijos los hombres, fuente de paz y de alegría imperecedera.

Datos útiles

Dirección: Viale Bruno Buozzi, 75 — 00197 Roma, Italia

Hacer clic para ver la ubicación de la iglesia en Google Maps

 

Teléfono: (+39) 06 808 961

Horarios:

—Abierto de 8:30 a 19:30 hrs.

—Misas: todos los días a las 8:30 y a las 12:00.

—El 25 de diciembre no se celebrará la misa de las 08:30.

—El 1 de enero no se celebrará la misa de 08:30.

—Confesiones: durante el horario de apertura de la iglesia (hay posibilidad de confesarse en italiano, inglés, español, francés, alemán y portugués).

Si un grupo quiere avisar su llegada con antelación o si un sacerdote desea celebrar la misa, puede llamar por teléfono.

 

El trabajo de cuidar al mundo

Artículo de Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, con motivo del Día del Trabajo, publicado en el Diario La Razón.

ARTÍCULOS01/05/2020

Foto: Álvaro García Fuentes

La Razón El trabajo de cuidar al mundo

El día del trabajo, este año, invita a considerar diversas realidades y aspectos, que la crisis del coronavirus ha puesto más de relieve: que en el mundo hay tantísimas personas buenas; que el progreso ha de ir unido a un dominio de la naturaleza que sea a la vez respeto; que dependemos unos de otros; que somos vulnerables y que una sociedad, para ser humana, necesita ser solidaria.

DE ALGUNA MANERA, COMPRENDEMOS MEJOR QUE EL SERVICIO ES EL ALMA DE LA SOCIEDAD, LO QUE DA SENTIDO AL TRABAJO

En la respuesta a la pandemia, resaltan sobre todo las profesiones relativas al cuidado de las personas. Palabras relacionadas con “cuidar” ocupan los titulares: acompañar, llorar, proteger, escuchar… Esta situación nos hace pensar sobre el “para qué” y el “hasta dónde” de cualquier trabajo. De alguna manera, comprendemos mejor que el servicio es el alma de la sociedad, lo que da sentido al trabajo.

El trabajo es más que una necesidad o un producto. El libro de la Sagrada Escritura que relata los orígenes de la humanidad señala que Dios creó al hombre “para que trabajara” y cuidara del mundo (Génesis 2,15). El trabajo no es un castigo, sino la situación natural del ser humano en el universo. Al trabajar, establecemos una relación con Dios y con los demás, y cada uno puede desarrollarse mejor como persona.

La reacción ejemplar de tantas y tantos profesionales, creyentes o no, ante la pandemia, ha manifestado esta dimensión de servicio y ayuda a pensar que el destinatario último de cualquier tarea o profesión es alguien con nombre y apellido, alguien con una dignidad irrenunciable. Todo trabajo noble es reconducible, en última instancia, a la tarea de “cuidar personas”.

TAMBIÉN CON NUESTRO TRABAJO Y NUESTRO SERVICIO PODEMOS HACER PRESENTE EL CUIDADO DE DIOS HACIA CADA PERSONA

Cuando procuramos trabajar bien y en apertura al prójimo, nuestro trabajo, cualquier trabajo, adquiere un sentido completamente nuevo y puede hacerse camino de encuentro con Dios. Hace mucho bien integrar en el trabajo, aún el más rutinario, la perspectiva de la persona, que es la del servicio, que va más allá de lo debido por la retribución percibida.

Como ya en los primeros tiempos del cristianismo, se advierte también ahora con fuerza el potencial de cada laico que intenta ser testigo del Evangelio, codo con codo con sus colegas, compartiendo pasión profesional, compromiso y humanidad en medio del sufrimiento presente provocado por la pandemia y la incertidumbre futura.

Todo cristiano es “Iglesia” y, a pesar de las propias limitaciones, en unión con Jesucristo puede llevar el amor de Dios “al torrente circulatorio de la sociedad”, en una imagen que usaba san Josemaría Escrivá, que predicó el mensaje de la santidad a través del trabajo profesional. También con nuestro trabajo y nuestro servicio podemos hacer presente el cuidado de Dios hacia cada persona.

ACUDIMOS CON ESPECIAL FUERZA A LA INTERCESIÓN DE SAN JOSÉ OBRERO, PARA QUE NADIE PIERDA LA ESPERANZA

La celebración del 1 de mayo es hoy también preocupación por el futuro, por la inseguridad laboral a corto o medio plazo. Los católicos acudimos con especial fuerza a la intercesión de san José Obrero, para que nadie pierda la esperanza, que sepamos ajustarnos a la nueva realidad, que ilumine a quienes tienen que tomar decisiones y que nos ayude a comprender que el trabajo es para la persona y no al revés.

En los próximos meses o años, será importante “hacer memoria” de lo vivido, como pedía el Papa Francisco, y recordar que “nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos”.

Ojalá este 1 de mayo nos lleve a desear que la libertad recuperada al término del confinamiento sea verdaderamente una libertad “al servicio de los demás”. El trabajo se hará entonces, como es el designio de Dios desde el principio, cuidado del mundo, en primer lugar, de las personas que lo habitan.

Fernando Ocáriz

(Mons. Fernando Ocáriz es Prelado del Opus Dei)

 

 

Conocerle y conocerte (VI): Dios nos habla con palabras y con obras

Dios habla en voz baja, pero constantemente; en la Sagrada Escritura -especialmente en los Evangelios- y también a través de nuestro interior.

VIDA CRISTIANA01/05/2020

Dios nos habla. Constantemente. Habla con palabras y también con obras. Su lenguaje es mucho más rico que el nuestro. Es capaz de pulsar secretos resortes en nuestro interior, sirviéndose, por ejemplo, de las personas o de los sucesos que nos rodean. Dios nos habla en la Escritura, en la Liturgia, a través del Magisterio de la Iglesia… Como nos mira siempre con amor, busca el diálogo con nosotros en cada acontecimiento, llamándonos siempre a ser santos. Por eso, para poder escuchar ese misterioso lenguaje divino, procuramos comenzar siempre nuestra oración con un acto de fe.

Desde dentro…

Dios habla actuando en nuestras propias potencias, que puede mover desde dentro: a nuestra inteligencia, a través de las inspiraciones; a nuestros sentimientos, a través de los afectos; a nuestra voluntad, a través de los propósitos. Por eso, como nos enseñó san Josemaría, al finalizar nuestra oración podemos decir: «Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en este rato de oración».

SE PUEDE RECONOCER SI ALGO VIENE DE DIOS CUANDO NOS EMPUJA A AMARLE MÁS A ÉL Y A LOS DEMÁS

Pero, al considerar esta realidad, puede presentarse una duda: «¿Y cómo puedo saber que es él quien me habla? ¿Cómo puedo saber que esos propósitos, afectos e inspiraciones no son simples ocurrencias, deseos y sentimientos míos?». La respuesta no es fácil. Orar es un arte que se aprende con el paso del tiempo y con la ayuda de la dirección espiritual. Pero sí podemos decir que viene de Dios todo lo que nos lleva a amar más a él y a los demás, a cumplir su voluntad, también cuando implica sacrificio y generosidad. Son muchas las personas habituadas a orar que pueden decir: «En mi oración pienso las mismas cosas que pienso a lo largo del día pero con una diferencia: al terminar, siempre lo hago con un “pero no se haga mi voluntad sino la tuya” en el corazón, y eso no me pasa en los otros momentos».

Dios habla, muchas veces, directamente al corazón, cuyo lenguaje conoce como nadie. Lo hace a través de deseos profundos que él mismo siembra. Por eso, escuchar a Dios muchas veces consiste en bucear en el propio corazón y tener la valentía de poner ante él nuestros anhelos, con la intención de discernir lo que nos lleva a cumplir su voluntad y lo que no. ¿Qué deseo realmente? ¿Por qué? ¿De dónde vienen estos impulsos? ¿A dónde me conducen? ¿Estoy engañándome, fingiendo que no están ahí e ignorándolos? Ante estas preguntas, normales en quien quiere vivir una vida de oración, el Papa Francisco nos recomienda: «Para no equivocarse hay que (…) preguntarse: ¿me conozco a mí mismo, más allá de las apariencias o de mis sensaciones?, ¿conozco lo que alegra o entristece mi corazón?»[1].

Además de hablar a nuestro corazón y a nuestra inteligencia, Dios también lo hace por medio de nuestros sentidos internos: habla a nuestra imaginación, suscitando una escena o una imagen; y habla a nuestra memoria, trayendo un recuerdo o unas palabras que pueden ser una respuesta a nuestra oración o una indicación de sus deseos. Así, por ejemplo, le ocurrió a san Josemaría el 8 de septiembre de 1931. Estaba rezando en la Iglesia del Patronato de Enfermos, sin muchas ganas –como él mismo nos dice–, con la imaginación suelta, «cuando me di cuenta de que, sin querer, repetía unas palabras latinas, en las que nunca me fijé y que no tenía por qué guardar en la memoria: Aún ahora, para recordarlas, necesitaré leerlas en la cuartilla, que siempre llevo en mi bolsillo para apuntar lo que Dios quiere (…) (instintivamente, llevado de la costumbre, anoté, allí mismo en el presbiterio, la frase, sin darle importancia):dicen así las palabras de la Escritura, que encontré en mis labios: “et fui tecum in omnibus ubicumque ambulasti, firmans regnum tuum in aeternum”: apliqué mi inteligencia al sentido de la frase, repitiéndola despacio. Y después, ayer tarde, hoy mismo, cuando he vuelto a leer estas palabras (pues, –repito– como si Dios tuviera empeño en ratificarme que fueron suyas, no las recuerdo de una vez a otra) he comprendido bien que Cristo-Jesús me dio a entender, para consuelo nuestro, que “la Obra de Dios estará con El en todas las partes, afirmando el reinado de Jesucristo para siempre”»[2].

Dios para hablarnos también puede servirse de las notas que tomamos en un curso de retiro o en un medio de formación, especialmente al releerlas en la oración tratando de captar su sentido. Allí quizás podremos descubrir un hilo conductor o repeticiones que nos den una pista de lo que el Señor quiere decirnos.

Un murmullo incesante

Es verdad que alguna vez el Señor habla claramente y de manera sobrenatural pero no suele ser lo común. Ordinariamente Dios habla bajito y por eso a veces no nos percatamos de los pequeños regalos –propósitos, afectos, inspiraciones– que nos ofrece en una oración sencilla. Nos puede ocurrir como al general sirio Amán que, cuando el profeta Eliseo le animó a bañarse siete veces en el río para que se curara de su lepra, se lamentaba diciendo: «Yo me imaginaba que saldría hasta mí y de pie invocaría el nombre del Señor, su Dios; pondría su mano donde está la lepra y me curaría de ella» (2 Re 5,11). Amán acudió al Dios de Israel, pero esperaba algo llamativo, incluso ruidoso. Afortunadamente, sus siervos le hicieron recapacitar: «Si el profeta te hubiera mandado algo difícil, ¿no lo habrías hecho? Cuánto más si te ha dicho: “lávate y quedarás limpio”» (2 Re 5,13). El general volvió para cumplir el consejo, aparentemente demasiado ordinario, y de este modo entró en contacto con el poder salvador de Dios. En la oración, conviene valorar esas pequeñas luces sobre lo ya sabido, las mociones del Espíritu Santo a lo de siempre, los afectos de pequeña intensidad, los propósitos fáciles, sin despreciarlos por prosaicos, ya que todo eso puede ser de Dios.

PARA RECONOCER LA VOZ DEL SEÑOR EN LA ORACIÓN ES NECESARIO EL RECOGIMIENTO Y, MUCHAS VECES, EL SILENCIO

A una pregunta sobre la oración, el cardenal Ratzinger respondió así: «Generalmente, Dios no habla demasiado alto, pero sí nos habla una y otra vez. Oírle depende, como es natural, de que el receptor –digamos– y el emisor estén en sintonía. Ahora en nuestro tiempo, con nuestro actual estilo de vida y forma de pensar, hay demasiadas interferencias entre los dos y sintonizar resulta particularmente difícil... Es obvio que Dios no habla demasiado alto; pero a lo largo de toda la vida sí nos habla por signos o sirviéndose de encuentros con otras personas. Basta simplemente con estar un poco atentos y no consentir que las cosas de fuera nos absorban completamente»[3]. Esta capacidad de atención tiene mucho que ver con el recogimiento interior –a veces también exterior– y es algo en que nos hemos de entrenar. Para percibir a Dios es necesario procurarnos momentos en los que pausamos el trajín cotidiano y afrontamos la fuerza de la soledad con él. Necesitamos silencio.

Lo cierto es que Dios nos habla de mil maneras. Puede ocurrir que estemos tan acostumbrados a sus dones que ya no nos demos cuenta, que no le reconozcamos, como ocurría a los paisanos de Jesús: «¿No es éste el hijo del artesano? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no viven entre nosotros?» (Mt 13,55-56). Hemos de pedir al Espíritu Santo que nos dilate las pupilas, nos abra los oídos, nos purifique el corazón y nos ilumine la conciencia para saber reconocer su murmullo incesante, ese rumor inmortal dentro de nosotros.

Dios ya nos ha hablado

Cuando Jesús responde a los discípulos de Juan el Bautista enumerando sus signos –«los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio» (Mt 11,5)– está anunciando el cumplimiento de las antiguas profecías de la Sagrada Escritura sobre el Mesías. Y es que Dios nos ha hablado y nos habla a cada uno, de manera eminente, a través de la Sagrada Escritura: «En los Libros Sagrados, el Padre que está en los cielos sale amorosamente al encuentro de sus hijos y conversa con ellos»[4]. Por eso, «la oración debe acompañar a la lectura de la Sagrada Escritura, para que se entable un diálogo entre Dios y el hombre; porque “a Él hablamos cuando oramos, y a Él escuchamos cuando leemos las palabras divinas” (San Ambrosio, off. 1, 88)»[5]. Las palabras de la Biblia no solo son inspiradas por Dios, son también inspiradoras de Dios.

De manera especial escuchamos a Dios en los Evangelios, que recogen las palabras y hechos de Nuestro Señor Jesucristo. Así lo recalca el autor de la Carta a los Hebreos: «En diversos momentos y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo» (Hb 1,1-2). San Agustín consideraba que el Evangelio era «la boca de Cristo: está sentado en el Cielo, pero no deja de hablar en la tierra»[6]. Por eso nuestra oración vive de la meditación del Evangelio; leyendo, meditando, releyendo, grabando en la memoria, considerando una y otra vez sus palabras, Dios nos habla al corazón.

LA MEDITACIÓN CONTINUA DEL EVANGELIO AYUDA MUCHO A ENCONTRAR ESAS PALABRAS QUE DIOS NOS DIRIGE A CADA UNO

San Josemaría, siguiendo la tradición de la Iglesia, recomendaba continuamente escuchar a Dios a través de la meditación de los evangelios: «Yo te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar. Después aplicas el entendimiento, para considerar aquel rasgo de la vida del Maestro: su Corazón enternecido, su humildad, su pureza, su cumplimiento de la Voluntad del Padre. Luego cuéntale lo que a ti en estas cosas te suele suceder, lo que te pasa, lo que te está ocurriendo. Permanece atento, porque quizá Él querrá indicarte algo: y surgirán esas mociones interiores, ese caer en la cuenta, esas reconvenciones»[7]. Nuestro esfuerzo se expresa en acciones concretas: imaginar la escena, intervenir en los pasajes, considerar un rasgo del Maestro, contarle lo que nos pasa… Y le sigue esa posible respuesta de Dios: indicarnos tal o cual cosa, suscitar mociones interiores en nuestra alma, hacernos caer en la cuenta de algo.Así se construye el diálogo con él.

En otra ocasión, san Josemaría también nos animaba a contemplar e imitar a Jesucristo con estas palabras: «Sé tú un personaje en aquella trama divina, y reacciona. Contempla los milagros de Cristo, oye el flujo y el reflujo de la muchedumbre en torno a Él, cambia palabras de amistad con los primeros Doce... Mira al Señor a los ojos y enamórate de Él, para ser tú otro Cristo»[8]. Contemplar, oír, cambiar palabras de amistad, mirar… son acciones que requieren despertar y poner en marcha nuestras facultades y sentidos, nuestra imaginación y nuestra inteligencia. Porque cada uno de nosotros está allí, en cada página del evangelio. Cada escena, cada acto de Jesús, está dando sentido e ilumina mi vida. Sus palabras se dirigen a mí y sostienen mi existencia.

José Brage


[1] Francisco, Ex. ap. Christus vivit, 25-III-2019, n. 285.

[2] San Josemaría, Apuntes íntimos, n. 273; en Andrés Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, tomo I, pp. 385-386.

[3] Joseph Ratzinger, La sal de la tierra, Palabra, Madrid, 1997, p. 33.

[4] Concilio Vaticano II, Const. dog. Dei Verbum, n. 21. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2700.

[5] Concilio Vaticano II, Const. dog. Dei Verbum, n. 25. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2653.

[6] San Agustín, Sermón 85, 1.

[7] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 253.

[8] San Josemaría, Apuntes tomados en una meditación, 12-X-1947; en Mientras nos hablaba en el camino, pp. 36.

Foto: Benjamin Davies, on Unsplash.

 

 

«En el Congo, algunos creen que el COVID-19 no existe, que es una enfermedad de blancos»

La española Candelas Varela dirige la Escuela de Enfermería del Hospital Monkole y relata cómo están afrontando la pandemia del coronavirus en la República Democrática del Congo.

REVISTA DE PRENSA01/05/2020

The Diplomat «En el Congo, algunos creen que el COVID-19 no existe, que es una enfermedad de blancos»

En Congo muchos creen que el Covid-19 no existe, que es una enfermedad de blancos o que se inventan las cifras y se aumenta el número de muertos con intención de justificar el dinero que están donando las grandes potencias extranjeras. Lo cuenta la española Candelas Varela, directora de la Escuela de Enfermería del Hospital Monkole, en Congo, país en el que trabaja desde 1997.

Candelas Varela señala a The Diplomat que el impacto sanitario del coronavirus en el Congo (84 millones de habitantes) no está siendo el mismo que en el resto del mundo. “No sabemos si empeorará más tarde, pero la virulencia del Covid en este país no parece tener unas grandes dimensiones, aunque los datos del Congo rural no abundan”, dice.

Desde que se declaró el primer caso, el 10 de marzo y hasta el 25 de abril, ha habido oficialmente 28 muertes y 416 positivos, de los cuales 49 están curados.

Más afectados entre los enfermeros y personal sanitario

La enfermera explica que la enfermedad se localiza principalmente en Kinshasa (11 millones de habitantes) con el 95% de los casos. Sólo 2 millones están en zona urbana en la capital, es decir, con asfalto y acceso a agua y electricidad estable. Que el 70 por ciento del Congo sea rural hace prever que los cálculos de incidencia del virus no sean ni mucho menos exactos, indica.

Varela señala que actualmente los más afectados son los enfermeros y personal sanitario que ha estado en contacto con los primeros casos, venidos en su mayoría desde Europa y Estados Unidos. “Las clases ‘altas’, los que pueden viajar, por motivos profesionales o por turismo -afirma-, han sido los más tocados por esta enfermedad y entre ellos ha habido varios políticos o personas cercanas a la Presidencia. Gracias a eso, las medidas tomadas por el presidente, al que el estado de emergencia ha ampliado sus poderes, han limitado mucho el contagio y el número de casos”.

Mascarillas multicolores

La directora de la Escuela de Enfermería del Hospital Monkole, recuerda que desde el día 18 de marzo se cerraron las iglesias, los colegios y universidades, los bares, restaurantes… Se prohibieron las reuniones de todo tipo de más de 20 personas y el día 21 de marzo, se cerraron las fronteras. “En la zona de la Gombe, que es el barrio de negocios de la capital, hay confinamiento, pero en el resto de la capital cada uno se autogestiona. En algunas zonas si sales a la calle llevas mascarilla pero en las casas -que a menudo son compartidas con 4 o 5 familias- es imposible”, explica.

“Para luchar contra el contagio -añade-, se ha obligado a la población al uso de mascarillas. Y da igual el tipo, cada uno se la ha hecho en su casa como ha podido. De hecho, si no la llevas te ponen una multa de 5.000 francos, al cambio 2,6 €. Algunos policías y militares se aprovechan para llenarse los bolsillos y arrestar a los que según ellos, llevan mascarillas que incumplen las “normas”; por supuesto no se sabe cuáles son las normas ni quién las ha dictado pero ellos se aprovechan y claro, los propios policías no llevan mascarilla”.

Candelas Varela continúa su relato: “Gracias a todo esto, y como nadie quiere pagar multas ni que le molesten arrestándole, en las principales zonas de la capital, Kinshasa se ve a mucha gente con mascarillas multicolores, hecha incluso a veces a conjunto con la ropa que lleva”.

“La zona de la Gombe sigue en confinamiento, porque es donde se localizaron la mayoría de los casos. De hecho en la Gombe solo se puede salir al supermercado y como anécdota, todos los niños de la calle que “ganaban” dinero en esa zona, se han ido a pedir a otros barrios, que se quejan ahora de la inseguridad de estas bandas”, indica.

“Mucha gente -añade- piensa que se podría aprovechar para limpiar las calles de la capital, siempre llenas de basura, aprovechando que están menos transitadas. Sería posible en esa zona de la Gombe, porque en las zonas más periféricas como NDjili, la llamada china popular, la población sigue actuando como si no pasara nada e incluso te insultan si llevas mascarilla; piensan que atraes al virus. Ahora, el virus se va extendiendo por el resto de la ciudad pero muy lentamente”.

“Monkole 2”: 25 camas en 13 habitaciones con acceso a oxigeno

Con respecto a Mont Ngafula, la comuna donde está el Hospital Monkole, la enfermera apunta que no hay casos declarados al menos oficialmente. “Un falso caso -dice- sirvió para empezar la preparación a la acogida, y parece que después de cuatro semanas la zona para hospitalizarlos ya está lista. Se instalarán en lo que llamamos “Monkole 2”. Esta área era utilizada hasta el mes pasado, como ambulatorio de cirugía, consulta preescolar, de diabéticos…y zona de rehabilitación. Ahora, se ha adaptado para acoger a los pacientes y al personal que los atenderá, que estará confinado durante todo el periodo que dure la pandemia y evitar así el contacto con sus familias”.

Agrega que se han habilitado 25 camas en 13 habitaciones con baño completo, y con acceso al oxígeno, al agua corriente y a la electricidad las 24 horas del día. “Gracias a la ayuda de varios donantes y al trabajo de los servicios técnicos de Monkole, se ha logrado respetar al máximo las medidas para instalar a estos pacientes y al personal. Algo que parece tan básico pero no lo es en los hospitales de Kinshasa”, manifiesta.

Candelas Varela dice que se mantienen muchas incertidumbres, dudas y preguntas, “hasta el punto -subraya- de que muchos creen que el Covid-19 no existe, que es una enfermedad de blancos o que se inventan las cifras y se aumenta el número de muertos en el Congo, con intención de justificar el dinero que están donando las grandes potencias extranjeras como el FMI, el BM… Si al menos este dinero sirve para comprar material sanitario, equipar los hospitales y pagar al personal, será algo positivo lo que se saque del coronavirus”.

La formación sacará adelante el país

Por último, la enfermera indica que un aspecto positivo es que los congoleños rezan y creen en el poder de la oración. “Aunque las iglesias están oficialmente cerradas, hay Misa los domingos para un pequeño grupo de fieles, elegidos por los párrocos e incluso a veces, la policía ha debido intervenir para dispersar a la masa, como ocurrió el domingo de Ramos, que todos salieron a la “calle” con sus ramos para que el cura los bendijese. ¡Cómo no iba a haber bendición de las palmas!, ¡no es posible! Así que la policía tuvo que esperar a que este acto terminara para dispersar a la masa”, relata.

“Esperemos -concluye- que pronto se pueda recuperar una vida normal, sobre todo que los niños vuelvan al colegio, a aprender, para que la formación pueda ser lo que saque adelante este país”.

 

 

Comentario al Evangelio: La puerta de las ovejas

Evangelio del 4º Domingo de Pascua y comentario al evangelio.

VIDA CRISTIANA

Evangelio (Jn 10,1-10)

En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es un ladrón y un salteador. Pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el portero y las ovejas atienden a su voz, llama a sus propias ovejas por su nombre y las conduce fuera. Cuando las ha sacado todas, va delante de ellas y las ovejas le siguen porque conocen su voz. Pero a un extraño no le seguirán, sino que huirán de él porque no conocen la voz de los extraños.

Jesús les propuso esta comparación, pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Entonces volvió a decir Jesús:

— En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos cuantos han venido antes que yo son ladrones y salteadores, pero las ovejas no les escucharon. Yo soy la puerta; si alguno entra a través de mí, se salvará; y entrará y saldrá y encontrará pastos. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.


Comentario

Jesús utiliza una alegoría bien conocida en los textos bíblicos del Antiguo Testamento. Es la del pastor que cuida de su ganado. Pero ahora llama la atención el hecho de que antes de presentarse como Buen Pastor, diga de sí mismo que “yo soy la puerta de las ovejas” (v.7).

Al igual que Dios había hecho con el pueblo de Israel, también en la Iglesia se servirá de “pastores” que cuiden de sus “ovejas”. Ahora bien, les deja algo claro a todos: sólo es “buen pastor” el que conduce a las ovejas hacia la única “puerta” que es Cristo. El que intenta llevarlas a otro lugar es un farsante al que no hay que seguir porque “el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es un ladrón y un salteador” (v.1).

De modo muy gráfico dice Jesús que el mal pastor “salta” por otra parte, utilizando un verbo que evoca la acción de quien trepa para llegar a un sitio donde no debería estar. Previene así del peligro de servirse de la Iglesia, e incluso del puesto que se ocupa en ella, para el propio provecho personal. El profeta Ezequiel ya había denunciado en su tiempo esa actitud: “¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos: ¿no son los rebaños lo que deben apacentar los pastores? Os alimentáis de su leche, os cubrís con su lana y matáis las reses más cebadas, pero no apacentáis el rebaño. No habéis robustecido a las débiles ni sanado a las enfermas. No habéis vendado a la herida ni habéis recogido a la descarriada. No habéis buscado a la que se había perdido” (Ez 34,2-4).

Benedicto XVI, en una homilía pronunciada en 2009 durante la inauguración del año sacerdotal, decía: “¿Cómo olvidar que nada hace sufrir más a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, que los pecados de sus pastores, sobre todo de aquellos que se convierten en ‘ladrones de las ovejas’, ya sea porque las desvían con sus doctrinas privadas, ya sea porque las atan con lazos de pecado y de muerte? También se dirige a nosotros, queridos sacerdotes, el llamamiento a la conversión y a recurrir a la Misericordia divina; asimismo, debemos dirigir con humildad una súplica apremiante e incesante al Corazón de Jesús para que nos preserve del terrible peligro de dañar a aquellos a quienes debemos salvar”[1]. De ahí la importancia de que todos recemos por la santidad de los sacerdotes y para que nunca falten los buenos pastores en la Iglesia.

Por su parte, “Cristo, Buen Pastor, se ha convertido en la puerta de la salvación de la humanidad, porque ha ofrecido la vida por sus ovejas. Jesús, pastor bueno y puerta de las ovejas, es un jefe cuya autoridad se expresa en el servicio, un jefe que para mandar dona la vida y no pide a los otros que la sacrifiquen. De un jefe así podemos fiarnos -decía el Papa Francisco-, como las ovejas que escuchan la voz de su pastor porque saben que con él se va a pastos buenos y abundantes. Basta una señal, un reclamo y ellas siguen, obedecen, se ponen en camino guiadas por la voz de aquel que escuchan como presencia amiga, fuerte y dulce a la vez, que guía, protege, consuela y sana”[2].

El buen pastor es el que, a ejemplo de Cristo, se sabe humildemente al servicio de los demás, y no busca nada para sí mismo. “Permitidme un consejo -propone San Josemaría-: si alguna vez perdéis la claridad de la luz, recurrid siempre al buen pastor. ¿Quién es el buen pastor? El que entra por la puerta de la fidelidad a la doctrina de la Iglesia; el que no se comporta como el mercenario que viendo venir el lobo, desampara las ovejas y huye; y el lobo las arrebata y dispersa el rebaño. Mirad que la palabra divina no es vana; y la insistencia de Cristo –¿no veis con qué cariño habla de pastores y de ovejas, del redil y del rebaño?– es una demostración práctica de la necesidad de un buen guía para nuestra alma”[3].


[1] Benedicto XVI, Homilía en las segundas vísperas del Sagrado Corazón de Jesús, Viernes 19 de junio de 2009.

[2] Papa Francisco, Regina coeli 7 de mayo de 2017.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 34.

Photo by Nick Tiemeyer on Unsplash

 

 

Cuarto domingo de Pascua.

Jn 10,1-10

Yo soy la puerta.

 

Éste cuarto domingo de Pascua, llamado del Buen Pastor, nos lanza a mirar al Resucitado que vive para cuidarnos, para cuidar a sus ovejas.

 

¿Cómo nos cuida el Pastor bueno, el Pastor hermoso que habla Juan?

 

1.     Dando la vida por cada una de sus ovejas. También las alejadas y las ovejas descarriadas que no son tan pocas. No escatima el Señor esfuerzo para que llevándonos junto a su Corazón, descubramos que su ternura y su misericordia es nuestra salvación...si llevas cuenta de los delitos Señor, quien podrá resistir, pero de ti procede el perdón e infundes respeto, nos recuerda el salmo. El Buen Pastor nos atrae con lazos de Amor. No le va pegando puntapiés a la oveja hasta que vuelva...porque quien le gustaría vivir al lado de quien no nos trata bien y que no nos demuestra su amor incondicional.

 

2.     Nos salva el Pastor de corazón hermoso de nuestras estupideces y torpezas. Habrá pocos animales tan torpes para volver y tan poco espabilados para ser presa fáciles de los lobos. Todos hemos escuchado a los pastores lo modorra que son las ovejas. Tan necesitadas de todo. Solo les salva que conocen la voz del Amo y son dóciles cuando descubren en quien confiar. Siempre son poco ágiles y nunca, como no se les ayude, no saben ni entrar ni salir. Necesitan siempre. Son frágiles y necesitadas de todo.

 

3.     El Buen Pastor nos salva de la perdición, porque Jesús es la puerta que conduce a la Verdadera vida. Jesús es pastor y pasto. Puerta y camino. Fuente y sediento. Es su Corazón la puerta estrecha, que Jesús habla para ir por el camino de la salvación. Los que la encuentran suelen ser los humildes y sencillos. Los autorreferenciales y los complicados no dan con ella. Es el misterio del Buen Pastor manso y humilde, que es la puerta de entrada del Reino y su carne inmolada, el pasto con que nos alimenta a los que vivimos en la intemperie de la vida.

 

+ Francisco Cerro Chaves Arzobispo de Toledo Primado de España

 

Quiero tener tanta libertad como los musulmanes de Lleida

Pedro María Reyes

Musulmán se salta el estado alarma.

En estos días, en que la mayor parte de la humanidad está pasando o ha pasado por el
confinamiento y las restrictivas normas que limitan nuestros derechos, yo anhelo el
momento de poder ejercer de nuevo nuestras libertades fundamentales. Ruego que se me
permita una comparación, más visible en estos tiempos de pandemia. Con la libertad pasa
lo mismo que con la salud: en los momentos buenos no nos damos cuenta de que la
disfrutamos, solo se aprecia cuando falta.Quiero tener tanta libertad como los musulmanes de Lleida

Los sacerdotes están haciendo enormes esfuerzos por mantenerse unidos al pueblo
cristiano. También lo están haciendo los imanes musulmanes con los suyos. Pero hay una
diferencia: a ellos las autoridades les consienten todo. Estos días hemos visto videos de
policías cerrando iglesias y echando a obispos de catedrales mientras celebraban la
liturgia, en supuesta aplicación de las normas dadas por las autoridades sanitarias. A la
vez que se ha difundido el video de los musulmanes de El Vendrell reuniéndose para la
oración del viernes en la calle usando altavoces para que les oyeran en un amplio radio,
con la presencia complaciente de la policía, que por su actitud pareciera que estaban ahí
para garantizar la seguridad de la reunión.

No solo eso: ahora los musulmanes pueden instalar sus altavoces en las torres de uso
católico. Se ha difundido el video de los musulmanes de Lleida, que –con permiso de las
autoridades municipales– subieron potentes altavoces a la torre de la Catedral Vieja para
llamar a la oración el viernes 24 de abril, primer día del ramadán. Algunos videos
muestran que la voz del almuédano se oyó en buena parte de Lleida. El edificio es
propiedad de la Generalidad de Cataluña y del Ayuntamiento de la ciudad, con cesión de uso perpetuo al Obispado desde 1948.

Surgen dos cuestiones: la primera es el agravio comparativo. No sé por qué los
musulmanes pueden subir sus altavoces al edificio más alto de la ciudad y molestar a casi
toda la ciudad, y el Obispo de Alicante no puede subir con la reliquia de la Santa Faz al
castillo de Santa Bárbara (él solo, sin público) a bendecir a la ciudad en silencio.

La segunda pregunta es más una inquietud. Ciertos grupos políticos en España
pretenden, de una manera u otra, nacionalizar los bienes eclesiásticos. A la hora de
presentar su propuesta, intentan tranquilizar a los católicos asegurando que estarán mejor
conservados si los gestiona el Estado y que su uso no cambiará, que la Iglesia podrá
celebrar sus actos igual que antes.

 

 

El santo padre Pío de Pietralcina

Daniel Tirapu

Padre Pío.

Murió en 1968. Sacerdote capuchino, en un pequeño y modesto monasterio de Italia. Quizás el místico más grande del siglo XX.

Le llovieron las prohibiciones de aparecer en público por parte de la Iglesia, contradicciones, maledicencias. Atendió a miles de personas en dirección espiritual
y confesión, a veces sabía más de la vida del interesado que el propio interesado.

Tuvo el don de la bilocación, se le vio curando a miles de kilómetros de su convento. El don de la sanación espiritual y física y predijo hechos que pasaron. Desde 1918 tuvo los estigmas, las señales de Cristo en su cuerpo, que manaban una tacita de té de sangre diaria. Muchos médicos lo estudiaron y no supieron dar explicación.

Dios quiere que usemos la cabeza y el corazón para encontrarle, para amarle. Pero
en el caso del Padre Pío se vuelca; desafía a la razón, a los parámetros normales. El
Padre Pío nos habla directamente de Dios, de María, de los ángeles, de las almas del
purgatorio, del perdón, el dolor y la misericordia de Dios. 

Para saber más: https://www.youtube.com/watch?v=KlSiResjGN8

 

 

La vida de unos y la muerte de otros

Norma Mendoza Alexandry 

Debemos emerger de esta crisis de muerte como una sociedad por la vida más decididamente, y no aprovechar la persona de aquellos los más pequeños y vulnerables miembros de la familia humana.

(Nota: El presente artículo fue escrito al leer una publicación del autor Christopher Tollefsen, profesor distinguido de Filosofía en Colegio de Ciencias y Artes, Universidad de Carolina del Sur, EEUU.)

En estos tiempos que estamos viviendo, todos quisiéramos saber más sobre lo que pasa y lo que nunca antes había pasado, y cómo se resolverá el problema de la pandemia. ¿Será mediante una vacuna? O, ¿se controlará por otro método? O, ¿se llegará a una solución segura o se prolongará? Creo que todos nos hacemos las mismas preguntas y rezamos porque esto termine lo más pronto posible.

Pero, ¿nos hemos preguntado si la solución se debe hacer a toda costa, sin barreras y sin pensar más que en que algunos deben vivir mediante la muerte de otros?

Comencemos por decir que el uso en la investigación médica de tejido fetal proveniente de seres humanos abortados tiene como objetivo la salud de unos, mediante la destrucción de la vida y la salud de otros. Esto es incompatible con las responsabilidades fundamentales de la medicina. Por tanto, es necesario que afirmemos nuestros principios éticos con más firmeza que nunca para enfrentar esta crisis global.

Una de las personas que ha levantado la voz es el obispo católico Joseph E. Strickland de la ciudad de Tyler en Texas quien escribió una Carta Pastoral sobre el Desarrollo Ético de la Vacuna COVID-19 (//stphilipinstitute.org/wp-content/uploads/2020/04/Letter-on-Development-of-COVID-19-Vaccine.pdf). A la vez, convoca a legisladores a elaborar legislación que establezca la naturaleza inmoral de cualquier uso de los restos de bebés abortados para investigación.

El obispo Strickland insistió en que él personalmente ha hablado con científicos que le han asegurado que no existe ninguna necesidad médica para “usar” cuerpos de bebés abortados para desarrollar la tan necesaria vacuna para protección de esta especial cepa del coronavirus.

Afortunadamente, existen otros medios disponibles que pueden ser tan efectivos en el desarrollo de vacunas, como células umbilicales, células de placenta, células madre adultas y otros recursos, incluyendo algunos provenientes de insectos que pueden conducir a llegar a producir una vacuna.

El papa san Juan Pablo II en su Encíclica Evangelium Vitae advirtió del creciente choque entre la cultura de la vida y muerte, afirmando que “la matanza de creaturas humanas inocentes, aunque sirvieran de ayuda a otros, constituye un acto absolutamente inaceptable.”

Por otra parte, el papa emérito Benedicto XVI en su Respeto a la Vida de 1987, advierte claramente que “lo que es técnicamente posible no lo es por esa misma razón moralmente admisible”. Sin embargo, estas súplicas pontificias han sido ignoradas.

La controversia sobre la investigación en tejido fetal, especialmente cuando esa investigación proviene de abortos opcionales, ha sido calificada como un asunto que enfrenta a la religión contra la ciencia. En este marco, se propone una manera de concebir a la religión como opuesta a la razón y asume que las objeciones al aborto están fundamentalmente basadas en la religión. Pero la verdad es que la humanidad del niño no-nacido está claramente establecida por la ciencia.

Hoy la ética es enfrentada a los imperativos del progreso de la ciencia. Pero ésta ha sido en sí misma una práctica gobernada por la ética, comprometida a genuinos bienes humanos y a normas morales respecto a la honestidad e integridad de la investigación; en este respecto, la ética es una parte de la “buena ciencia”.

Se ha dicho por otra parte, que la ciencia es profundamente social, no sólo metodológicamente, ya que la ciencia emerge, da forma y es formada por la mayoría de la comunidad de la que forma parte. Por tanto, los científicos tienen obligación hacia la gran comunidad sin quienes, por supuesto, no habría tal cosa llamada ciencia contemporánea.

Poner la ciencia en contra de la moralidad, en lugar de ver a la ciencia ética como una mejora de la práctica ética, es un punto de vista prejuiciado.

Científicos que están dispuestos a “no detenerse por nada” y de buscar el éxito “a cualquier costo”, o a poner el fin científico por encima de cualquier medio ético, son claramente malos científicos. Lo mismo sucede con científicos que se ven a sí mismos como opuestos a las normas de la gran comunidad “ética” de la que, a su vez, forman parte. Por tanto, el esfuerzo por asegurar que la ciencia sea ética es prociencia, sin duda alguna.

Aquí vemos claramente el error cuando llegamos al punto en que se dice que los intereses éticos y la investigación en tejidos fetales se oponen a los objetivos de la medicina. El esfuerzo por desarrollar una vacuna contra el COVID-19 debe ser un esfuerzo científico, pero tomando en cuenta el límite entre la ciencia y la medicina. La retórica de los que están a favor es: cura, paciente, terapia, etc. Pero ¿está esto a favor verdaderamente de la medicina moderna?

Lo anterior crea un falso marco. Acudimos a san Agustín para esclarecernos las ideas. Él decía que líderes religiosos, comprometidos al bien de la verdad (y por supuesto de la Verdad), no deben mentir por servicio de su objeto, y mucho menos, socavar los fundamentos de su causa. De este modo, vemos más claramente por qué los médicos no deberían apoyar medidas contrarias a la salud, en su búsqueda…por la salud.

Esto es exactamente lo que involucra el uso de tejido fetal de seres humanos abortados: declara la posible salud de algunos, mediante la deliberada destrucción de las vidas y la salud de otros. Esto es incompatible con los deberes fundamentales de la medicina, y por tanto, no es sorpresivo encontrar médicos y enfermeras en el frente de la oposición a la investigación en tejido fetal en recientes décadas.

Estamos en medio de una crisis sin precedente. Éste es el tiempo en que los principios éticos, aunque sean puestos a prueba, deben quedar aún más firmes.

El profesor en Filosofía del Derecho Pedro Serna (Univ. de A. Coruña, España) afirma que, los atentados contra la vida específicos de nuestros tiempos se efectúan en nombre de la libertad y pretenden la autorización y ayuda del Estado.

El aborto y la eutanasia encuentran apoyo en una acción social de muy amplias dimensiones, a esto se refiere san Juan Pablo II cuando habla de la “sociedad de excluidos” en su encíclica mencionada. Tal exclusión se manifiesta en los ámbitos más diversos, pero afecta principalmente a quienes dejarán de vivir para garantizar el bienestar o la libertad de otros.

Ello implica un retorno a la barbarie: negar a los débiles el derecho a la vida, anteponiendo la libertad de los fuertes, supone introducir la fuerza como patrón de la convivencia. Suprimir el reconocimiento universal de los derechos humanos, concretamente el de conservar la vida, aún del no-nacido, significa sustituir el Derecho por la violencia, lo cual representa una forma radical de injusticia, en el doble sentido de trato desigual y trato inadecuado, antinatural, respecto a las exigencias del ser del hombre.

Debemos emerger de esta crisis de muerte como una sociedad por la vida más decididamente, y no aprovechar la persona de aquellos los más pequeños y vulnerables miembros de la familia humana.

 

 

Cómo apoyar a los hijos en la educación a distancia

Silvia del Valle Márquez

 

Es necesario que primero terminen con lo del estudio y después pueden realizar otras actividades, ya sea de investigación o de esparcimiento.

En estos tiempos que estamos viviendo en casa, nos encontramos con muchos retos pues debemos cubrir necesidades que antes no teníamos. Una de ellas es apoyar a nuestros hijos en su educación, pero ahora a distancia.

La dinámica de esta actividad es especial para cada caso, pero hay cosas que si podemos hacer todos y que pueden favorecer que nuestros hijos le saquen el mayor provecho a todo esto, por eso aquí te dejo mis 5Tips para lograrlo.

PRIMERO. Establece un horario familiar.
Sé que lo he dicho varias veces, pero en realidad es muy importante tener un horario familiar firme pero flexible, y en este tiempo es de vital importancia porque al estar en la casa todo el tiempo, hace pensar a nuestros hijos que están de vacaciones haciéndose más difícil la actividad del estudio y de tomar clases a distancia.

Es importante tomar en cuenta todas las circunstancias para que el horario sea lo más eficaz posible.

Si a nuestros hijos sólo les dejan tarea y tú les tienes que explicar los temas, es importante establecer un tiempo para ver los nuevos temas lo más temprano posible.

Si a tus hijos le dan clases virtuales, es decir, si el maestro se conecta vía remota y deben estar presentes en la videoconferencia, es más importante que el horario sea más claro.

También es importante que dejemos tiempos para las tareas, porque seguramente, aparte de las clases, deberán hacer tareas.

En el caso de que tengan que ver las transmisiones por la televisión es importante tener muy claros los horarios y canales, para que no haya problemas y que puedan aprovechar al máximo las clases. Debemos recordar que el aprovechamiento depende de cada uno, sea con clases presenciales o a distancia.

SEGUNDO. Adapta el espacio para estudio.
Este punto es muy importante ya que no pueden tomar las clases o hacer las tareas en su cama.

Es necesario que haya un lugar limpio, ordenado y con buena iluminación y ventilación para hacer sus tareas o tomar las clases a distancia.

También debe ser un lugar donde podamos ver qué están haciendo, ya que en la computadora es muy fácil que pasemos de una ventana a otra y nos distraigamos con juegos o videos que nada que ver con el tema; y qué decir de las redes sociales que nos pueden quitar mucho tiempo ya, que al estar navegando en ellas, no nos damos cuenta que el tiempo pasa.

Si tenemos varios hijos es necesario establecer lugares específicos para cada uno. Si no tenemos mucho espacio es bueno asignar algún cajón o repisa para que puedan dejar sus materiales de trabajo al terminar la sesión y evitar así que al día siguiente no encuentren sus cosas.

También debemos tener en cuenta que ahora, además de libros, cuadernos, lápices y otros útiles escolares, necesitan también una computadora, tableta o algún dispositivo y además audífonos para evitar que se confundan con lo que el hermano está viendo y escuchando. También es necesario que esto tenga un lugar bien definido.

TERCERO. Establece prioridades.
Es muy fácil que ya estando en la computadora o televisión, se nos vaya el tiempo en cosas de ocio o en redes sociales, por lo mismo debemos enseñar a nuestros hijos a establecer prioridades.

Es necesario que primero terminen con lo del estudio y después pueden realizar otras actividades, ya sea de investigación o de esparcimiento.

Cuando estamos todos en casa, es muy fácil que se pierda la noción del tiempo y por lo mismo no nos alcance para realizar todas las actividades que normalmente realizamos.

Mientras más temprano es, más ganas tenemos de hacer las cosas; es por esto que debemos comenzar por lo indispensable, para que poco a poco vayamos realizando lo demás y si por algo no alcanzamos a terminar, sean cosas que podemos pasar para el día siguiente.

CUARTO. Acompáñalos para solucionar sus dudas.
Una de las tentaciones más grandes es pensar que nuestros hijos pueden solos ya que saben mucho de tecnología e internet, pero debemos hacer conciencia que debemos acompañarlos pues no todos son responsables.

Dependiendo de la edad de cada uno, es el nivel de acompañamiento que requieren; mientras más pequeños, más cerca debemos estar.

A nuestros hijos que están en secundaria, debemos acompañarlos; pero no asfixiarlos, es decir, debemos dejar que se hagan responsables de su avance; pero debemos revisar que sea real y que no haya vicios en la educación.

Sé que esta situación no va a ser permanente, pero por el tiempo que nos queda es necesario que cada uno tomemos el rol que nos toca y seamos muy responsables para que todo salga de la mejor manera.

Y QUINTO. El tiempo libre no tiene que ser tiempo perdido.
También es cierto que nuestros hijos no tienen muchas opciones para hacer en el día y se la pasan jugando en la computadora o en las consolas, videojuegos que a veces los ponen muy activos o agresivos y que no pueden sacar esa adrenalina que se genera; es por esto que te invito a que investigues sobre algunos cursos que en este tiempo de contingencia, son gratuitos y en línea.

Hay cursos para todas las edades y de muchas cosas, desde manualidades hasta cosas muy específicas e interesantes.

Sólo es cuestión de dedicarle un tiempo a investigar que es lo que más les conviene a nuestros hijos.

También es tiempo de leer, dibujar, hacer esculturas, arreglar los aparatos electrónicos que se tienen por ahí, hacer robots, armar rompecabezas, etc.

Y si nosotros nos involucramos en estas actividades junto con nuestros hijos serán una oportunidad increíble de convivencia familiar.

Ojalá que estemos dispuestos a sacarle el mayor provecho a esta situación que estamos viviendo.

 

 

Danos tu mano, Santa María

“Soy todo tuyo”, fue el lema del pontificado de San Juan Pablo II. Santa María fue clave en la vida espiritual de este gran santo. Este tiempo de crisis que nos ha tocado vivir, el confinamiento al que nos ha obligado a todos el coronavirus, nos está ayudando a ver cosas que hasta este momento quizá habíamos pasado desapercibidas ante nuestros ojos.

Todos agonizamos por volver a la Santa Eucaristía, es verdad y ahora que el mes de mayo llega, tenemos una gran oportunidad tú y yo para meternos en la vida íntima de María, la mujer llena de Gracia, la Nueva Eva, la Madre de Dios, la Poderosa coronada con 12 estrellas y decirle como quizá nunca lo hemos hecho Santa María: ¡soy todo tuyo! ¡soy toda tuya!

Personalmente, ahora más que nunca sé que puedo acudir a Santa María sin temor a no ser escuchada. ¡Es momento de consagrarse a Ella!

Mañana mismo en los Estados Unidos, la Conferencia Episcopal de Obispos estará consagrando la nación al Espejo de Justicia de todos los cristianos. Europa ha hecho lo mismo seguido por Latinoamérica. Pero ¿por qué María?

La historia nos enseña que María ha formado siempre sus más valientes soldados; el fruto de donarse a ella, es recibirla como guía, protección, y fuente de perseverancia. Este tiempo de pandemia, es ocasión propicia para esforzarse y penetrar en su misterio.

¿Quieres pertenecer a las filas de estos grandes devotos? ¿Quieres contemplar más de cerca su belleza, su grandeza, su pureza y hasta su poder como la mayor intercesora ante nuestro Dios? Te doy unos pasos muy sencillos:

1- Reconoce su Grandeza y HUMILDAD: no hay una criatura, una persona, una mujer más grande y humilde que María. Reconocer esto es tener un corazón humilde y sencillo. Ella era así, por eso su SÍ, espontáneo a Dios y su respuesta “he aquí la esclava del Señor” la convirtió en la bienaventurada por todas las generaciones.

2- Habla con Ella como con una amiga y después dile que quieres que sea tu Madre. Te explico, Su Grandeza es tanta que a veces podrás sentirte un poco intimidado y muy pequeño frente a Ella, sin embargo, Ella, porque lo sabe te da su mano , en ese momento aprovecharás para meterte en los evangelios y contemplar su vida misterio, su vida, su amor a Dios, su amor a José, su amor a su Hijo Jesucristo.

3- Reza el Santo Rosario. los católicos tenemos la mejor herramienta de mindfullness (atención plena) para calmar nuestro corazón. Cuando recitamos cada Ave María amamos profundamente a la Madre de Dios y esto complace tremendamente a Su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.

4- Reza la Coronilla de las Doce estrellas. Una decena de Ave Marías compuesta por San Luis María de Montfort basada en el Apocalipsis 12:1 en la que se contempla la corona de la santidad, la corona de Poder y la corona de Bondad de la Virgen Santísima.

Te invito a caminar este mes de la mano con María ofreciendo todas tus obras internas y externas por María, con María y en María. Ofrece diariamente el fruto de tus obras para que ella lo distribuya a quién quiera y las presente a Jesús. Ora junto a Ella, Madre Dolorosa y preocupada por sus hijos por el fin de la pandemia.

Permíteme ¡ Oh Virgen Santísima! tu gloria cantar y aquel que te ataca por siempre acallar. Amén.

Sheila Morataya

 

 

Bioética: ¿Cuándo se inicia la vida humana?

Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia

MAYO 01, 2020 10:00JUSTO AZNARBIOÉTICA Y DEFENSA DE LA FAMILIA

(zenit – 30 abril 2020)-. La afirmación de que la vida humana se inicia a los 14 días de vida del embrión, con su implantación en el útero, es una afirmación arbitraria, sin fundamento científico, propuesta, como ya se ha comentado, para poder manipular e incluso destruir a esos embriones humanos antes de esa fecha sin responsabilidades éticas o morales.

Determinar cuándo se inicia la vida biológica humana sigue siendo un problema científico y bioético de primera magnitud, pero con independencia de ello, también lo es determinar que sucede en los primeros momentos de vida del embrión humano y de su posterior desarrollo, hasta la implantación en el endometrio uterino materno y su evolución hasta llegar a ser un feto, aspectos de los que aún se desconocen puntos muy importantes.

Definir la naturaleza humana de ese ser vivo incipiente, tiene importantes repercusiones bioéticas, relacionadas, no solo con la manipulación o destrucción de esos seres humanos en sus primeras etapas de vida con fines experimentales, sino también con todo lo relacionado con su producción en el laboratorio, especialmente con motivo de la fecundación in vitro y con su uso para diferentes fines sociales, entre los cuales no es el menos significativo el de la maternidad subrogada.

cuando se inicia biológicamente la vida humana nos hemos referido reiteradamente en nuestro Observatorio, y sobre todo lo hemos hecho en un capítulo especialmente dedicado a ello en un reciente libro sobre el tema.

Pero el pasado 2 de febrero, se publicó en Investigación y Ciencia un interesante artículo que esencialmente recoge las experiencias publicadas en otro de Nature, en el que Yi Zheng y colaboradores, de la Universidad de Michigan, describen cómo un modelo experimental de tejido embrionario humano se implanta en el endometrio uterino, reproduciendo “muchos de los fenómenos clave que se suceden alrededor de ese momento, es decir durante la fase de preimplantación embrionaria”. No cabe duda, de que conocer mejor todas las etapas del desarrollo embrionario humano es biológicamente muy importante, pero también lo es desde un punto de vista bioético, pues desde el famoso informe Warnock, sin fundamentación biológica, se determinó que la vida humana se inicia en el momento de la implantación del embrión en su madre, aproximadamente el día 14 de su vida, y consecuentemente se estableció esta línea roja, antes de la cual se podría manipular sin ninguna implicación bioética al embrión, que en el mencionado informe se definió como preembrión, pues al no poderse considerar como un individuo de la especie humana se podría destruir sin ninguna implicación ética negativa.

En relación con ello, conviene, recordar que, esos 14 primeros días de vida del embrión humano es la etapa en la que el ser humano sufre mayores ataques, pues no en vano es, en esos días, en los que más frecuentemente los embriones humanos se utilizan  como material de investigación; es cuando se congelan los sobrantes de la fecundación in vitro, lo que conlleva a una gran pérdida de vidas humanas; es donde se centran las experiencias de hibridación humano-animal, muchas de ellas encaminadas a la producción de órganos artificiales para trasplantes; también es donde se centra todo lo que alrededor de la producción de embriones humanos por clonación u otros sistemas afines se está desarrollando y en fin es también donde se utilizan otras técnicas, que si no llegan a destruir embriones humanos, por lo menos los manipulan  de forma absolutamente incompatible con su intrínseca dignidad.

Implantación del embrión

Pero volviendo al artículo de Investigación y Ciencia que estamos comentando, veamos lo que en él se refiere con motivo de la implantación del embrión en el endometrio uterino.

En una etapa preimplantatoria, se desarrolla en el embrión humano el saco vitelino (que posteriormente se transformará en el saco amniótico) y en su interior se forma un disco celular, el epiblasto. A continuación, se inicia la gastrulación, es decir, el proceso por el cual el epiblasto da lugar a las tres capas germinales: ectodermo, mesodermo y endodermo, y a partir de ellas se forman todos los tejidos del feto.

En el modelo experimental, puesto a punto por Zheng y colaboradores, se generan estructuras sintéticas semejantes al saco embrionario humano y “a partir de ahí se puede ir siguiendo el proceso de diferenciación celular que ocurre en el embrión entorno al momento de implantarse”.

Como comentan los autores “la ventaja esencial del nuevo modelo es que no precisa recurrir a embriones humanos íntegros, ni a los sistemas de cultivo necesarias para el desarrollo embrionario in vitro”.

Dentro del proceso técnico, un aspecto bioético importante es determinar cómo se producen las células pluripotentes a partir de las cuales se van a generar las estructuras sintéticas embrionarias. Estas pueden derivarse de células troncales embrionarias humanas (CETH) o mediante la reprogramación de células humanas adultas, que se desdiferencian hasta producir las células pluripotenciales inducidas o células iPS.

Ambos tipos de células son molecularmente equivalentes a las del embrión temprano, antes de que alcance la gastrulación. Es decir, son similares a las células troncales embrionarias humanas, que pueden obtenerse desde que el zigoto se divide en dos células pluripotenciales.

En el laboratorio ambos tipos de células pluripotenciales, CETH y las iPS, si se dejan que se desdiferencien espontáneamente, generan conglomerados celulares desorganizados, los denominados cuerpos embrioides; pero si la diferenciación es dirigida utilizando factores de cultivo y crecimiento determinados, se puede llegar a la producción de células de todo tipo de tejidos o incluso modelos tridimensionales simplificados de determinados órganos fetales o capas germinales.

Cuando las células adultas se obtienen de pacientes que padecen enfermedades concretas, se pueden elaborar modelos celulares de dichas enfermedades en las placas de cultivo. Estas placas celulares son un material de incalculable valor para profundizar en el conocimiento molecular de las enfermedades evaluadas y para la experimentación de fármacos con que combatirlas.

Pero en relación con la formación de las capas germinales obtenidas por este modelo experimental, hay que señalar que dicha formación se produce de manera desordenada, en nada parecida a la organización espacial con la que se diferencian los embriones humanos durante la implantación, por lo que, según el autor del trabajo de Investigación Y Ciencia, “no han sido demasiado útiles para estudiar la fase preimplantatoria de la gestación humana”.

Valorar los aspectos técnicos de las experiencias de Zheng y colaboradores que los han llevado a la creación de estructuras sacciformes de tipo embrionario, no es lo que aquí más nos interesa, pero esencialmente lo que los autores han hecho es desarrollar un dispositivo formado por tres canales a través de los cuales se pueden ir introduciendo los productos necesarios para crear las estructuras sacciformes, como son el material de la matriz de células CETH o iPS y los líquidos morfógenos. Ello les ha permitido generar cavidades, en las que las células troncales pueden proliferar y diferenciarse, y así, a las 36 horas, se llegan a formar estructuras organoides que rememoran al saco embrionario, con las características propias de los sacos externos anterior y posterior del embrión humano. En los sacos posteriores se desarrollan poblaciones celulares semejantes a la membrana amniótica, a la línea primitiva posterior, también células de tipo mesodérmico y lo que “resulta más sorprendente, células similares a las germinales primordiales”. Por el contrario, en los sacos anteriores se desarrollan células análogas a las de la línea primitiva anterior y a las del endometrio.

Como afirma el autor del trabajo, Amander T. Clark, “éste es uno de los primeros modelos humanoides con los que estudiar la pasmosa complejidad de las relaciones espaciales intercelulares en la ventana preimplantatoria”.

Pero como Clark se pregunta ¿son las estructuras producidas similares al saco embrionario, es decir, son verdaderos embriones humanos?”. Él opina que no, pues no pueden desarrollarse hasta formar embriones viables, ni tampoco evolucionar hasta un feto normal, a la vez que tampoco poseen los elementos necesarios para la formación de la placenta y otras membranas que rodean al embrión”.

Pero al margen de estas consideraciones biológicas, las experiencias de Zheng y colaboradores, nos permiten volver a plantearnos la pregunta ética esencial, formulada al principio de este informe, es decir, a la cuestión de si la vida humana se inicia con la formación del cigoto o a los 14 días con la implantación del embrión en la placenta. En opinión de Clark, que por supuesto también es la nuestra, el “embrión humano integro se crea (yo diría mejor se produce) mediante la fecundación de un óvulo por un espermatozoide y la consiguiente formación de las células que rodean al embrión, pero este no es el caso de las estructuras que nos ocupan”. No obstante, aunque obtenidos por vías distintas de la de la fecundación de los gametos, los embrioides producidos podrían ir perfeccionándose hasta producir verdaderos tejidos embrionarios humanos según un programa organizado de desarrollo, lo que haría que, por un principio de prudencia, debieran ser considerados como embriones humanos, con las connotaciones éticas que ello conlleva. Por otra parte la afirmación de que la vida humana se inicia a los 14 días de vida del embrión, con su implantación en el útero, es una afirmación arbitraria, sin fundamento científico, propuesta, como ya se ha comentado, para poder manipular e incluso destruir a esos embriones humanos antes de esa fecha sin responsabilidades éticas o morales, lo que viene a confirmarse con las experiencias de Zhang aquí comentadas, pues en ellas se concluye, aunque no de forma determinante, que el desarrollo del embrión humano desde la formación del cigoto es un todo continuo, que en nada condiciona el hecho de su implantación y mucho menos que la línea roja de los 14 días, arbitrariamente impuesta por el Informe Warnock, sea lo que determina en qué momento se inicia la vida humana.

Justo Aznar

Observatorio de Bioética

Instituto de Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

 

UN PUEBLO ES.

Hace unos 40 años la extraordinaria cantautora María Ostiz compuso y cantó esta canción.

Su letra podría haberse escrito hoy: “Con una frase no se gana un pueblo… A un pueblo hay que ganarlo con respeto...Un pueblo es algo más que una maleta perdida en la estación del tiempo, esperando sin dueño a que amanezca...Ni con una canción que impregne el odio y que llene tu negocio...Un pueblo es abrir una ventana en la mañana y respirar la sonrisa del aire en cada esquina y trabajar uniendo a vida, vida...Un ladrillo en la esperanza, mirando al frente y sin volver la espalda…”.

La gestión de quien hoy nos gobierna tiene tal dosis de incapacidad hasta para mentir, que solo se me ocurre pedir al pueblo, a todos los españoles, que se mentalicen para pedir al Gobierno que -antes que después- dimita en bloque. 

Amparo Tos Boix, Valencia.

 

Con María la Iglesia siempre será Madre

Situaciones de desconcierto como la que estamos viviendo en estos,  ante realidades que no podemos dominar desde el primer momento, y que nos sitúan ante la vulnerabilidad de nuestras fuerzas, de nuestras capacidades, a la vez que las despiertan porque acabamos venciendo la batalla, dan luz a nuestras conciencias para enderezar nuestros pasos y pedir perdón por nuestros pecados. Delante de Ella, María, nos arrepentimos, y Ella nos invita a acudir a su Hijo, que nos perdona en la Confesión.

Llamar a María, viene a ser la reacción del niño, del adolescente, del hombre que en un momento de desorientación sabe que siempre puede contar con su madre; que siempre va a ser recibido y sostenido en sus batallas por el corazón materno. Juan, nos cuenta el Evangelio, se acercó a María, y se mantuvo firme al pie de la Cruz; los Apóstoles se pusieron bajo el amparo de la Virgen- “Refugio de los pecadores”, arrepentidos de haber abandonado al Señor, y esperaron con Ella, la Resurrección.

Judas se cerró en su pecado, se alejó de María, y se ahorcó. “Salud de los enfermos”, “Consoladora de los afligidos”, “Refugio de los pecadores”, “Reina de la paz”, “Madre amable”, “Madre admirable”, “Reina de las familias”, “Auxilio de los cristianos”, reconocimientos que podemos repetir durante este mes de mayo.

Ya san Juan Pablo II comentó que el reverdecer de la Fe en Europa no sería a base de acontecimientos extraordinarios y aparatosos; sino del resurgir de la devoción a la Virgen María que renacería en las ermitas abandonadas dispersas por los montes.

Así lo vivió un sacerdote amigo hace unos años. Llegó a su parroquia que estaba abandonada por casi todos los creyentes, por el mal ejemplo que su predecesor les había dado. La Iglesia había dejado de ser Madre. ¿Por dónde empezar a reconstruir? Después de pensarlo un tiempo, lo comentó con los pocos fieles que habían quedado, y decidieron volver a levantar la ermita a la Virgen en las afueras del pueblo que estaba abandonada y casi en ruinas. Un año después, la Patrona volvió en procesión a la ermita acompañada de todo el pueblo, hombres y mujeres.

Francisco termina así su oración a María pidiéndole su amparo en estos momentos: “Bajo tu protección, buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas de los que estamos en la prueba y líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!”

Estemos seguros de que con María la Iglesia siempre será Madre, no obstante nuestras miserias.

JD Mez Madrid

 

 

Para que haya libre elección

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) y la Asociación Española de Enfermería en Cuidados Paliativos (AECPAL), aunque muestran su respeto y comprensión de las diversas sensibilidades existentes en este asunto, advierten: "No existiría nunca el libre derecho a decidir ni se dignificará el proceso de morir mientras las personas que sufren al final de su vida no tengan sobre la mesa todas las opciones posibles, siendo los Cuidados Paliativos un derecho, pero no una realidad en nuestro país para todos los ciudadanos que los necesitan".

¿Cuántos son los que los necesitan? En otro comunicado que esas dos sociedades publicaron en abril de 2019, ofrecían unos datos referidos a los fallecidos en 2017. De las 424.523 personas fallecidas, estimaban que casi 129.500 (un 30%) eran enfermos con necesidades complejas, susceptibles de ser atendidos por recursos específicos de cuidados paliativos. Según su estimación, unas 51.800 –“siendo optimistas"- recibieron cuidados paliativos especializados. Esto supone que 77.700, aunque los necesitaban, no los recibieron "La cifra va en aumento con respecto a años anteriores", decían.

Domingo Martínez Madrid

 

Las estamos pasando canutas

Por la crisis del coronavirus y por otras muchas más cosas que no cabe recordar ahora, tenemos que continuar guiándonos por esos grandes timoneles que están sabiendo sacarnos de esta nueva plaga oriental y librarnos del más importante atolladero de los últimos tiempos. No se me ocurre cómo podremos agradecer tantos desvelos por nuestra economía, desde el pequeño autónomo a la gran empresa, mientras combaten sin descanso la infección informando con germánica exactitud sobre los pronósticos más razonables de su evolución, que si no han tenido más éxito es por circunstancias difíciles de pronosticar. Ha de reconocerse que es harto complicado extinguir a la vez una peste y una nación con tanta celeridad y eficacia, un logro al alcance de pocos.

 La claridad de las normas ha sido otra de las inequívocas conquistas de quienes mandan. La enorme seguridad jurídica que nos ha proporcionado el boletín oficial se estudiará en las facultades de derecho, en especial por las sesudas excepciones al confinamiento domiciliario, con esas aglomeraciones al mediodía en el supermercado y esos salvoconductos a los esenciales dejando en casita a los accidentales, por desempeñar los muy tunantes servicios residuales a la sociedad, aunque fueran altos investigadores en ciencias superferolíticas. Conseguir que los perros sin bozal paseen a sus dueños con él puesto, lo recordaremos sin duda de por vida.

 La fortuna que hemos tenido al contar con la mejor generación política de la edad contemporánea es algo que serena mucho en plena tempestad. La colección de formidables líderes nacionales y extranjeros que dirigen hoy nuestros pueblos, salvo los desafortunados casos de Alemania y Suecia, es toda una garantía de tranquilidad en una época tan delicada para la tierra. Menos mal que contamos con los mejores en los peores instantes.

Las estamos pasando canutas, pero no me quiero ni imaginar qué sucedería de no estar al frente las lumbreras que tenemos y que afortunadamente lo mantienen todo bajo control.

Xus D Madrid

 

 

Algún “mono” quiere ser dueño del planeta

                            

                                Sí, cada vez me convenzo más, de que, “alguno o algunos, de los monos humanos, ya lo que quieren es ser dueños del planeta”; y la verdad, no entiendo tanta ambición como “veo”. Lean lo que sigue y deduzcan por sí mismos.

 

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UN PREMIO NOBEL DE MEDICINA DICE QUE EL VIRUS ES CHINO: “Montagnier es Premio Nobel por descubrir el VIH: Luc Montagnier; biólogo y virólogo célebre, afirma que el coronavirus habría sido creado accidentalmente en un laboratorio chino. Se trata de una afirmación excepcional, tratándose de Montagnier, consagrado con el Nobel  de Medicina en 2008 – El virus salió de un laboratorio de Wuhan. – A su juicio, un “fallo”, no sabe si humano, técnico o científico, pudo haber permitido su difusión masiva”. (Publicado en el diario español “ABC”, el sábado 18-04-2020 en su página 24; y lo que copio y entrecomillo, es literal, del texto publicado, que es más amplio).

 

            Entonces podemos entender que el padre de la plaga, es China y sus laboratorios, los que por tanto, son los causantes de la infinidad de daños, que han causado por lo que como bien dice, la sabiduría popular aquí en España; “el que la hace la paga”; ¿Qué y cómo piensa pagar China el inmenso daño causado, entre muertos, heridos, encarcelados, congelación de actividades de todo tipo, etc. etc.? Lógico que potencias mundiales, le estén pidiendo cuentas; ya veremos las que da el gobierno chino; esperando que no sean las que el “cardenal Cisneros”, dio hace siglos y desde el balcón de su palacio, mostrando sus fuerzas armadas y estacionadas en la plaza del mismo, con la terrible frase de, “Éstos son mis poderes”.

 

EL GRAN NEGOCIO DE CHINA CON “SU VIRUS”:

 

“El mercado de productos médicos de China es el "salvaje Oeste" debido al covid-19

La cadena de suministro está en estado de caos debido a que gobiernos extranjeros, hospitales y empresas compiten por el mismo equipamiento https://www.elconfidencial.com/mercados/the-wall-street-journal/2020-04-26/mercado-productos-medicos-china-salvaje-oeste-covid_2566239/

 

Por 

Liza Lin

 

The Wall Street Journal

26/04/2020

Urgentes inspecciones nocturnas en fábricas de mascarillas chinas. Transferencias electrónicas apresuradas de millones de dólares para asegurar acuerdos de compra de respiradores. Intermediarios merodeando junto a una fábrica de Shanghái ofreciendo mascarillas de procedencia desconocida.

La cadena de suministro de productos médicos de China se está convirtiendo en una especie de barra libre para todos a medida que gobiernos extranjeros, hospitales y empresas —y todos sus intermediarios—, llegan al país para abastecerse de respiradores, mascarillas y otros equipamientos de protección.

 

Rebosantes de posibles compradores, las fábricas chinas se están aprovechando de su posición privilegiada, dictando las condiciones de compra y exigiendo pagos por anticipado de la suma total”. (Copiado literalmente)

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            A la vista de todo este “gran negocio”; está claro que “los chinos”; han estado fabricando masivamente y a marchas forzadas, todo este material, que venden ahora al precio que quieren, al resto del mundo… ¿Qué pensar sobre todo ello? Yo pienso que, “están recogiendo la cosecha de la semilla sembrada”; que cada cual piense lo que pueda o su capacidad “de caletre”, le permita; les dejo arriba la dirección de lo publicado, que es bastante amplia y explicativa; pero a mí me confirma lo que ya deduje hace mucho tiempo; “en esta mierda de planeta el único dios es el dinero y el que su ambición lo domina, simplemente incansablemente, lo que hace es poner ceros a la derecha de sus ya cuantiosísimas cuentas”. Algunos serían capaces de “comprar el planeta entero”; lo que no me cabe en mi, “bien amueblada cabeza”, es para qué querrán tan “enorme finca”. En fin, seguiré siendo el espectador perplejo que ya soy, hace no sé cuántos “milenios”.

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

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