Las Noticias de hoy 7 Enero 2020

Enviado por adminideas el Dom, 19/01/2020 - 17:07
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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 07 de enero de 2020       

 Indice:

ROME REPORTS

Ángelus: «El Verbo eterno, se hizo carne»

Ángelus: Un llamamiento por la paz en medio de las tensiones entre EE UU e Irán

Cuando las palabras de los ancianos Arakbut se transforman en arte

LA HUIDA A EGIPTO. VIRTUDES DE SAN JOSÉ: Francisco Fernandez Carbajal

“La riqueza de la fe”: San Josemaria

Mensaje del Prelado (5 enero 2020)

Diez maneras de conocer mejor a San Josemaría

Vosotros sois la luz del mundo: Carlos Ayxelà

La nueva relación de ciencia y religión: Luis-Fernando Valdés

Inculturar nuestra fe: José Martínez Colín

La epidemia del siglo: Ángel Cabrero Ugarte

FELIZ ALBORADA DEL 2020: María de los Ángeles Albornoz

El hombre es el único animal que necesita una familia: Norma Mendoza Alexandryaumentar tamaño de la fuente

Un nuevo aire las canas: Blanca Sevilla

María, madre de 9 hijos: «Hay que tener sentido común pero un punto de desprecio por lo material»

Un centro de salud para mujeres en el corazón de Palestina

Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida: Germán Cerdá Olmedo

Proponer el suicidio como un derecho: Domingo Martínez Madrid

Hacia una ecología integral: Jesús Domingo Martínez

Los padres estamos encantados: Juan García.

La justicia, España y… “La Parrala”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ángelus: «El Verbo eterno, se hizo carne»

Palabras del Papa antes del Ángelus

enero 05, 2020 14:58Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 5 enero 2020).- A las 12 de la mañana de hoy, 5 de enero de 2020, el Santo Padre Francisco se asoma a la ventana del estudio del Palacio Vaticano Apostólico para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Estas son las palabras del Papa al introducir la oración mariana:

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Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En este segundo domingo del tiempo de Navidad, las lecturas de la Biblia nos ayudan a ampliar la mirada, para tener una plena conciencia del significado del nacimiento de Jesús. El libro de la Sirácide  celebra la venida de la Sabiduría divina en medio del pueblo (cf. cap. 24); no está todavía encarnada, sino que está personificada, y en cierto momento dice de sí misma: «El que me creó me hizo  plantar mi tienda…y me dijo: «Pon tu morada en Jacob y toma como herencia a Israel». (24,8).

El Evangelio, con el Prólogo de San Juan, nos muestra que la Palabra, el Verbo eterno y el Creador, es el Hijo unigénito de Dios (cf. 1:1-18). No es una criatura, sino una Persona divina; pues de él se dice: «El Verbo era con Dios y el Verbo era Dios» (v. 1). Ahora, la novedad lo que resulta chocante es que precisamente este Verbo eterno «se hizo carne» (v. 14). No sólo vino a habitar entre la gente, sino que se hizo uno de ellos. Después de este evento, con el fin de orientar nuestra vida ya no tenemos sólo una ley, una institución, sino una Persona divina que ha asumido nuestra propia naturaleza y es en todas las cosas como nosotros, excepto en el pecado.

Estos dos grandes himnos, a la Sabiduría Divina – en Sirácide – y al Verbo Encarnado – en el Evangelio – hoy se completan  igualmente este solemne Evangelio de San Pablo, que bendice a Dios por su plan de amor realizado en Jesucristo (cf. Ef 1,3-6.15-18). En este plan cada uno encontramos nuestra propia vocación fundamental: estamos predestinados a ser hijos de Dios a través de la obra de Jesucristo. Por eso el Hijo Eterno se hizo carne: para introducirnos en su relación filial con el Padre.

Así pues, hermanos y hermanas, mientras continuamos contemplando el admirable signo del Pesebre, la liturgia de hoy nos dice que el Evangelio de Cristo no es una fábula, o un mito, un cuento edificante, no, es la plena revelación del plan de Dios sobre el hombre y sobre el mundo. Es un mensaje a la vez simple y grandioso, lo que nos lleva a preguntarnos: ¿qué proyecto concreto  ha puesto el Señor en mí, todavía actualizando su nacimiento entre nosotros? Es el apóstol Pablo quien sugiere la respuesta: «[Dios] nos ha elegido […] para que seamos santos e inmaculados ante él en la caridad» (v. 4). Este es el significado de la Navidad.

Si el Señor sigue viniendo entre nosotros, si continúa dándonos el don de su Palabra, es para que cada uno de nosotros pueda responder a esta llamada: llegar a ser santos en el amor. La santidad pertenece a Dios, es comunión con Él, transparencia de su bondad infinita. La santidad es custodiar el don que Dios nos ha dado, solo esto, custodiar la gratuidad, esto es ser santos y el que acoge en sí esto como don de gracia no puede dejar de traducirlo en acción concreta en lo cotidiano, en el encuentro con los demás. Lo que Dios me ha dado lo traduzco en acciones concretas en lo cotidiano, en el encuentro con los demás, en la caridad, en la misericordia. Es esta caridad, esta misericordia hacia el prójimo, reflejo del amor de Dios, al mismo tiempo purifica nuestros corazones y nos dispone al perdón, haciéndonos «inmaculados» día tras día, pero inmaculados no en el sentido que yo me quito una mancha, inmaculado en el sentido de que Dios entra en nosotros y nosotros custodiamos la gratuidad con la que entra en Él y se la damos a los demás.

Que la Virgen María nos ayude a acoger con alegría y gratitud el proyecto divino de amor realizado en Jesucristo.

 

 

Ángelus: Un llamamiento por la paz en medio de las tensiones entre EE UU e Irán

Palabras del Papa después del Ángelus

enero 05, 2020 17:08Raquel AnilloAngelus y Regina Coeli

(ZENIT – 5 enero 2020).- En medio de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, el Papa Francisco ha hecho un llamado a la paz.

Durante el discurso de hoy en el Ángelus de este domingo 5 de enero de 2020, el Papa observó que «en muchas partes del mundo hay un terrible aire de tensión». «La guerra», continuó, «solo trae muerte y destrucción».

«Hago un llamado a todas las partes», apeló el Papa, «para mantener encendida la llama del diálogo y el autocontrol,  y para alejar la sombra de la enemistad».

El Santo Padre luego invitó a todos en la Plaza de San Pedro siguiendo al Ángelus para que se unieran a él en oración «para que el Señor nos dé esta gracia».

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Palabras del Papa después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

En tantas partes del mundo se siente un terrible aire de tensión. La guerra sólo trae muerte y destrucción. Hago un llamamiento a todas las partes para que mantengan encendida la llama del diálogo y del autocontrol. …para derribar la sombra de la enemistad. Oremos en silencio juntos para que el Señor nos dé esta gracia……… Os dirijo un cordial saludo a vosotros, peregrinos que habéis venido de Italia y de otros países.

Saludo a las familias, a las asociaciones, a los grupos parroquiales, en particular a los jóvenes de la Confirmación de Mozzo e
Almè –  ¡Tienen un bonito cartel, ustedes! -,a los de la diócesis de Bérgamo, y al grupo de la «Fraterna Domus».

En este primer domingo del año renuevo a todos mis mejores deseos de serenidad y de paz en el Señor. En los momentos felices y en los difíciles, confiémonos a Él, que es nuestra esperanza! Recuerdo también el compromiso que asumimos el día de Año Nuevo, «Jornada de la Paz: «La paz como camino de esperanza: diálogo, reconciliación y conversión ecológica». Con la gracia de Dios, podremos ponerlo en práctica.

Les deseo un buen domingo. Y por favor no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y nos vemos mañana para la solemnidad de la Epifanía.

 

 

Cuando las palabras de los ancianos Arakbut se transforman en arte

Arakbut’en Etochime’ significa, en castellano, ‘Nuestras Raíces Arakbut’

enero 05, 2020 08:47RedacciónSínodo de la Amazonía

(ZENIT – 5 enero 2020).- Arakbut’en Etochime’ significa, en castellano, ‘Nuestras Raíces Arakbut’. Es el título de la muestra artística que, en presencia de las autoridades del departamento Madre de Dios, presentó el grupo de la Pastoral Indígena del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado.

Un esfuerzo por visibilizar la cultura de un pueblo que a punto estuvo de desaparecer décadas atrás y que, alentados por las palabras del Papa Francisco en su visita a su propia casa, se apoya en el trabajo de la Iglesia para visibilizar a través del arte contemporáneo la riqueza oral transmitida por los ancestros.

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Por: Beatriz García Blasco (CAAAP)

21:40|03 de enero de 2020.- El Harakbut (o Arakbut) es un pueblo indígena pequeño, con unos 1.700 miembros según datos del Ministerio de Cultura de Perú que, con la llegada del Papa Francisco a su territorio en enero de 2018, se mostró ante los ojos del mundo perdiendo muchos de los temores que estaban propiciando un aniquilamiento cultural sin precedentes. Invisibilidad a causa, en gran medida, de la timidez, del poco valor otorgado a lo propio. “Más que discriminación creo que se trata de falta de autoestima”, opina Luis Tayori, “hay jóvenes a los que se les hace difícil demostrar, visibilizar”. Natural de la comunidad indígena de Puerto Luz, Tayori es el coordinador de la Pastoral Indígena del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado y su rostro se relaciona con el de Yésica Patiachi porque juntos dieron voz al discurso de los pueblos indígenas ante el Papa Francisco aquel 19 de enero de 2018, en el coliseo cerrado de la capital de Madre de Dios.

El joven Brandom Moqui, de Puerto Luz, durante la explicación de su obra. Foto: GOREMAD

Aquel día Francisco dijo: “Felicito a aquellos que, por medio de la pintura, la artesanía, la música o la literatura, muestran al mundo su cosmovisión y su riqueza cultural. Muchos han escrito y hablado sobre ustedes, y está bien que ahora sean ustedes mismos quienes se autodefinan. Necesitamos escucharles”. Y dos años después están haciéndose escuchar, no con palabras, sino con arte.

Con la presencia del gobernador regional de Madre de Dios, Dr. Luis Hidalgo, el obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, Monseñor David Martínez de Aguirre, y el subgerente de Participación Ciudadana y Gobiernos Indígenas del Gobierno Regional, Héctor Sueyo, se realizó días atrás este evento a nivel local. “Esta iniciativa ha sido promovida por un grupo de Arakbut desde la Pastoral Indígena, jóvenes artistas de las comunidades Puerto Luz y Shintuya que residen en Puerto Maldonado, esta exposición de pinturas artísticas Arakbut tiene como objetivo promover y revalorar la cultura Arakbut a través del arte desde lacosmovisión ancestral harakbut”, introdujo Yésica Patiachi quien hizo las veces de maestra de ceremonia. Asimismo, explicó que la denominación Harakbut significa “persona, ser humano o gente”, pero que dentro de este pueblo existen hasta siete subgrupos: arakbut (o amarakaeri), wachiperi, arasaeri, pukirieri, sapiteri, toyeri y kisamberi. “Son nombres que indican procedencia u origen de lugar, ríos y quebradas y, al mismo tiempo, estas unidades sociales reflejan importantes diferencias culturales y dialectales”, expuso ante las autoridades.

En la mesa de honor estuvieron Héctor Sueyo, Hna. Zully Rojas, gobernador Luis Hidalgo, obispo David Martínez de Aguirre y el coordinador de la Pastoral Indígena Luis Tayori. Foto: GOREMAD

Por su parte, el obispo Martínez de Aguirre trasladó su alegría y realizó la siguiente reflexión: “Durante muchos años la Iglesia se preocupó de contactar a los pueblos pues, como ha dicho Yésica, el Arakbut es el último grupo de la zona de Madre de Dios con el que los misioneros dominicos contactaron a través de la figura del padre José Álvarez. Ahora hay una labor muy interesante y bonita, y es que los pueblos indígenas contacten a nuestra sociedad y a nuestro mundo. Cuando se hablaba de contacto se hablaba de pueblos que estaban en situación de peligro. El pueblo Arakbut tenía, en esos años 40, al Apaktone y a todo el equipo de misioneros y misioneras preocupados por estos lugares de la selva, preocupados por estos pueblos que corrían grave peligro de desaparición y es así como los misioneros contactan con ellos y se empieza una historia en común. Hoy podemos decir que es la Amazonía, nuestros pueblos, quienes están necesitando de que ustedes nos transmitan otra forma de entender el mundo y ver la sociedad. Es emocionante y bonito. En el Sínodo de la Amazonía hemos visto sobre esto, sobre cómo vamos a ayudar para que nuestro mundo tenga capacidad de escucha y cómo vamos a propiciar que, los pueblos indígenas que se integran a la mesa del planeta y en las ciudades, tengan sus espacios propios. Y este es un espacio propio para hablar al mundo y transmitir”.

Anelice Cáceres, a su corta edad, también ha aportado una obra en esta muestra. Foto: GOREMAD

Alegría compartida por la misionera Zully Rojas, figura que acompaña más directamente a la Pastoral Indígena y todo el proceso de los últimos meses. “Esto es nada más que un anticipo de lo que queremos compartir más adelante. Madre de Dios tiene una riqueza que debe seguir visibilizando, así como se visibiliza su problemática, también estas cosas”, opinó, “yo como misionera dominica estoy emocionada y contenta de ser parte de este sueño, porque los jóvenes se preguntaban, ¿pero de verdad vamos a exponer? Por eso les agradezco y felicito. Estamos caminando juntos y juntas, respondiendo al deseo de dialogar interculturalmente”. Una felicitación que también llegó desde el Gobierno Regional, con el compromiso de estar apoyando estas iniciativas. “Como Harakbut me siento muy contento de que los jóvenes estén plasmando nuestra cosmovisión para el mundo. Este tipo de arte es parte de la cultura inmaterial y nosotros como Gobierno Regional vamos a apoyar, por supuesto, esta iniciativa para que no pasen desapercibidos, sino para que muestren la cosmovisión a través del arte contemporáneo”, les respaldó también Héctor Sueyo.

El Harakbut, el arte y la Iglesia como aliada

“Nosotros no sabíamos nada de arte, pero sí hemos tenido noticias de que en los años 70 y 80 algunos de los papás, cuando venían de las comunidades a estudiar a la ciudad, ya ganaban los concursos artísticos en los institutos aquí en Maldonado. También la hermana Zully nos mostró que en los colegios de las comunidades Harakbut hay muchos niños y jóvenes con potencial. Hay muchos chicos y chicas que pintan, no a nivel profesional, pero hacen bonitas combinaciones de colores y tienen esa habilidad. Creo que, al igual que pasa con otros pueblos indígenas, el harakbut tiene ese don, en parte es algo innato”, comenta Tayori. Explica también que cada obra de arte creada, si bien tiene una autoría individual, nace de una reflexión grupal ya que los bocetos, antes de plasmarse en el lienzo, son compartidos, debatidos y mejorados por todo el grupo. “Nos fijamos un tiempo, a veces 10 o 15 días, para presentar un boceto de la mitología, o una parte de la historia, y de ahí validamos entre todos el boceto porque la idea es que a través de estos cuadros no se trastoquen las historias, sino que el cuadro hable por sí solo, darle un sentido más”, asegura.

Yésica Patiachi muestra su pintura ante el público que se hizo presente. Foto: GOREMAD

Yésica Patiachi, por su parte, lamenta el poco interés que percibe hacia la cultura indígena y cómo, de a poquitos, se van abriendo caminos con aliados como la Iglesia. “Lo único que buscamos es un espacio donde poder difundir nuestra cultura porque, en general, las instituciones no apuestan por la cultura indígena y ese es nuestro gran obstáculo. Por eso hemos empezado por nuestra cuenta y, en gran medida, gracias al muchísimo apoyo que estamos recibiendo de las misioneras dominicas. Hemos visto mucha disposición de ellas, por eso hemos querido hacer nuestra muestra en sus instalaciones, para que la gente sepa de la gran labor que hacen. También nos sentimos muy alegres de que el obispo también esté siempre al tanto, en diálogo con la hermana Zully, de cómo van nuestros avances y nuestras reuniones. Por eso en la muestra sí o sí debía estar él, pues nos abrió las puertas y nos ha apoyado”, reconoce la lideresa que, en octubre, también participó en el Sínodo de la Amazonía en el Vaticano.

Este inicio ya es realidad y, por delante, se presentan nuevos retos y objetivos. Uno de ellos, según indican, es rescatar las líneas corporales Arakbut, “algo que apenas se utiliza y ya estaba desapareciendo”, para ver si lo ponemos a resguardo para que el Ministerio de Cultura también lo vea y valore. Puntualizan, eso sí, que desde la Pastoral Indígena no existe ningún fin comercial pues el objetivo está más que claro: mostrar las expresiones orales de los abuelos, las mitologías, las historias y la forma de ver el mundo desde la visión Arakbut. “Se trata de plasmar la oralidad que se ha venido transmitiendo de generación en generación”, aclara Tayori.

Y abren las puertas para quienes deseen sumar, no desde el personalismo, sino desde la colectividad y desde el compartir. Desde los valores que unen el mundo indígena y el católico porque “nuestra cultura tiene mitologías casi bíblicas y el arte nos posibilita eso mismo, relacionarlas”. Unidos, siempre, en la diversidad.

 

LA HUIDA A EGIPTO. VIRTUDES DE SAN JOSÉ

— Un viaje duro y difícil. Obediencia y fortaleza de José. Confianza en Dios.

— En Egipto. Otras virtudes que hemos de imitar del Santo Patriarca.

— Fortaleza en nuestra vida ordinaria.

I. Los Magos se habían marchado. La Virgen y San José comentarían gozosos los acontecimientos de aquella jornada. Después, en medio de la noche, se despertó María a la llamada de José. Este le comunicó la orden del Ángel: Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y estate allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo1. Era la señal de la Cruz al término de un día repleto de felicidad.

María y José salieron de Belén apresuradamente, abandonando muchas cosas necesarias que no podían llevar consigo en un largo y difícil viaje, con el sobresalto además de una huida ante la amenaza de muerte. Es un profundo misterio, asombrosamente real, que el Hijo de Dios hecho hombre buscó refugio, lloró y durmió en brazos de María y de José.

No pudo ser cómodo el viaje: varias jornadas de andadura por caminos inhóspitos, con el temor de ser alcanzados en la fuga, y el cansancio y la sed. La frontera de Egipto, tras la cual Herodes ya nada podía hacer, estaba aproximadamente a una semana de distancia al paso que ellos podían avanzar, sobre todo si siguieron, como es lo más seguro, los caminos menos frecuentados. Fue un viaje extenuante, a través de regiones desérticas. Dios Padre no quiso ahorrar fatigas a los seres que más quería. Quizá, para que también nosotros entendiéramos que de las dificultades podemos sacar mucho bien. Y para que supiéramos que estar cerca de Dios no significa ausencia de dolor y de dificultades. Dios solo nos ha prometido serenidad y fortaleza para afrontarlas.

Con prisa siguieron el camino que el Ángel les había indicado, cumpliendo en todas las circunstancias la voluntad de Dios. «José no se escandalizó ni dijo: eso parece un enigma. Tú mismo hacías saber no ha mucho que Él salvaría a su pueblo, y ahora no es capaz ni de salvarse a sí mismo, sino que tenemos necesidad de huir, de emprender un viaje y sufrir un largo desplazamiento: eso es contrario a tu promesa. José no discurre de este modo, porque es un varón fiel»2.

Obedeció sin más, con fortaleza para hacerse cargo de la situación y para poner los medios a su alcance, confiando plenamente en que Dios no le dejaría solo. Así hemos de hacer nosotros en situaciones difíciles, quizá extremas, cuando nos cueste ver la mano providente de Dios Padre en nuestra vida o en la de quienes más apreciamos. O se nos pide algo que pensamos que no somos capaces de dar. Al día siguiente de su elección como Papa, decía Juan Pablo I: «Ayer por la mañana yo fui a la Sixtina a votar tranquilamente. Jamás hubiera imaginado lo que iba a suceder. Apenas había comenzado el peligro para mí, los dos colegas que estaban a mi lado me susurraron palabras de aliento. Uno dijo: “¡Animo!, si el Señor da un peso, da también la ayuda para llevarlo”»3.

II. Tras una larga y penosa travesía llegaron María y José con el Niño a su nuevo país. Por aquel tiempo residían en Egipto muchos israelitas, formando pequeñas comunidades; se dedicaban principalmente al comercio. Es de suponer que José se incorporó con su Familia a una de estas comunidades, dispuesto a rehacer una vez más su vida con lo poco que había podido traer desde Belén. Con todo, llevaba consigo lo más importante: a Jesús, a María, y su laboriosidad y empeño por sacarles adelante a costa de todos los sacrificios del mundo. Aunque aquellos judíos fueran de su patria, nunca llegaron a saber la inmensa suerte que habían tenido. Estaba con ellos el soberano de la casa de Israel, el verdadero Redentor, que libertaba no solo de la esclavitud de Egipto, sino también de algo inmensamente peor que toda esclavitud humana: el pecado. En Él confluía toda la historia de su pueblo.

San José es para nosotros ejemplo de muchas virtudes: de obediencia inteligente y rápida, de fe, de esperanza, de laboriosidad... También de fortaleza, tanto en medio de grandes dificultades como en situaciones ordinarias por las que pasa un buen padre de familia. En Egipto comenzó como pudo, pasando estrecheces, realizando al principio todo tipo de trabajos, procurando a María y a Jesús un hogar y sosteniéndolos, como siempre, con el trabajo de sus manos, con una laboriosidad incansable.

Ante las contrariedades que podamos padecer, si el Señor las permite, hemos de contemplar la figura llena de fortaleza de San José y encomendarnos a Él como han hecho muchos santos. De su intercesión eficaz dice Santa Teresa: «No me acuerdo hasta ahora haberle encomendado cosa alguna que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, ansí de cuerpo como de alma; que a otros santos parece le dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que ansí como le fue sujeto en tierra –que como tenía nombre de padre siendo ayo, le podía mandar– ansí en el cielo hace cuanto le pide. Esto han visto otras algunas personas –a quien yo decía se encomendasen a él– también por experiencia, y ansí muchas que le son devotas, de nuevo han experimentado esta verdad»4.

III. Después de un tiempo, pasado el peligro, nada retenía ya a José en aquella tierra extraña, pero allí permaneció todo el tiempo sin otra razón que el cumplimiento fiel del mandato del Ángel: Estate allí hasta que yo te diga5. Y en Egipto permaneció sin disgusto ni protestas, paciente, realizando su trabajo como si jamás hubiera de salir de aquel lugar. ¡Qué importante es saber estar, permanecer donde se debe, ocupado en lo que a cada uno le compete, sin ceder a la tentación de cambiar continuamente de sitio! Para esto también se requiere fortaleza, que «nos conduce a saborear esa virtud humana y divina de la paciencia»6. «Es fuerte el que persevera en el cumplimiento de lo que entiende que debe hacer, según su conciencia; el que no mide el valor de una tarea exclusivamente por los beneficios que recibe, sino por el servicio que presta a los demás»7.

Hemos de pedir a San José que nos enseñe a ser fuertes no solo en casos extraordinarios y difíciles, como son la persecución, el martirio, o una gravísima y dolorosa enfermedad, sino también en los asuntos ordinarios de cada día: en la constancia en el trabajo, al sonreír cuando estamos serios, o en tener una palabra amable y cordial para todos. Necesitamos echar mano de la fortaleza para no ceder ante el cansancio, o la comodidad o la tranquilidad, para vencer el miedo a cumplir deberes que cuestan, etcétera.

«El hombre por naturaleza teme el peligro, las molestias, el sufrimiento. Por ello es necesario buscar hombres valientes no solamente en los campos de batalla, sino también en los pasillos de los hospitales o junto al lecho del dolor»8, en la tarea de cada día.

Un aspecto importante de esta virtud de la fortaleza es la firmeza interior para superar obstáculos más sutiles, como son la vanidad, la impaciencia, la timidez y los respetos humanos. También son manifestaciones de fortaleza: el olvido de sí, el no dar excesivas vueltas a los problemas personales para no desorbitarlos, el pasar ocultos y el servir a los demás sin hacerse notar.

En el apostolado esta virtud tiene muchas manifestaciones: hablar de Dios sin miedo al qué dirán, a cómo quedaré ante esas personas; comportarse siempre de modo cristiano, aunque choque con un ambiente paganizado; correr el riesgo de tener iniciativas para llegar a más gente, y esforzarse por llevarlas a la práctica.

Las madres de familia deberán ejercitar con frecuencia esta fortaleza de modo discreto y ordinariamente amable y paciente. Serán entonces la verdadera roca firme en la que se apoya toda la casa. «La Biblia no alaba a la mujer débil, sino a la mujer fuerte, cuando dice en el libro de los Proverbios: La ley de la dulzura está en su lengua (31, 6). Porque la dulzura es el punto más alto de la fortaleza.

»La mujer maternal tiene por privilegio esta función discreta y capital: saber atender, saber callarse, ser capaz, ante una injusticia o una debilidad, de cerrar los ojos, de excusar, de cubrir –obra de misericordia no menos bienhechora que cubrir la desnudez del cuerpo– (...)»9.

Aprendamos hoy de San José a sacar adelante, con reciedumbre y fortaleza, todo lo que, de modo ordinario, el Señor nos encomienda: familia, trabajo, apostolado, etc., contando con que lo habitual será que encontremos obstáculos, superables siempre con la ayuda de la gracia.

1 Mt 2, 13. — 2 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 8, 3. — 3 Juan Pablo I, Angelus, 27-VIII-1978. — 4 Santa Teresa, Vida, 6. — 5 Cfr. Mt 2, 13. — 6 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 78. — 7 Ibídem, 77. — 8 Juan Pablo II, Sobre la fortaleza, 15-XI-1978. — 9 Gertrud von le Fort, La mujer eterna, p. 128.

 

 

“La riqueza de la fe”

No seas pesimista. -¿No sabes que todo cuanto sucede o puede suceder es para bien? -Tu optimismo será necesaria consecuencia de tu Fe. (Camino, 378)

En medio de las limitaciones inseparables de nuestra situación presente, porque el pecado habita todavía de algún modo en nosotros, el cristiano percibe con claridad nueva toda la riqueza de su filiación divina, cuando se reconoce plenamente libre porque trabaja en las cosas de su Padre, cuando su alegría se hace constante porque nada es capaz de destruir su esperanza.
Es en esa hora, además y al mismo tiempo, cuando es capaz de admirar todas las bellezas y maravillas de la tierra, de apreciar toda la riqueza y toda la bondad, de amar con toda la entereza y toda la pureza para las que está hecho el corazón humano. Cuando el dolor ante el pecado no degenera nunca en un gesto amargo, desesperado o altanero, porque la compunción y el conocimiento de la humana flaqueza le encaminan a identificarse de nuevo con las ansias redentoras de Cristo, y a sentir más hondamente la solidaridad con todos los hombres.
Cuando, en fin, el cristiano experimenta en sí con seguridad la fuerza del Espíritu Santo, de manera que las propias caídas no le abaten: porque son una invitación a recomenzar, y a continuar siendo testigo fiel de Cristo en todas las encrucijadas de la tierra, a pesar de las miserias personales, que en estos casos suelen ser faltas leves, que enturbian apenas el alma; y, aunque fuesen graves, acudiendo al Sacramento de la Penitencia con compunción, se vuelve a la paz de Dios y a ser de nuevo un buen testigo de sus misericordias.
Tal es, en un resumen breve, que apenas consigue traducir en pobres palabras humanas, la riqueza de la fe, la vida del cristiano, si se deja guiar por el Espíritu Santo. (Es Cristo que pasa, 138)

 

 

Mensaje del Prelado (5 enero 2020)

Mons. Fernando Ocáriz propone meditar en el comienzo del año la fe en el amor de Dios por nosotros.

Cartas pastorales y mensajes05/01/2020

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Al comienzo del nuevo año, seguramente habremos recordado lo que decía san Josemaría: «¡Año nuevo, lucha nueva!». Una lucha que necesita, sí, de nuestro esfuerzo, pero ante todo de la gracia divina. Fijémonos en la parábola del sembrador, con el deseo de ser «buena tierra» (Mt 13,8) para recibir el don de Dios, la semilla que dé fruto abundante. Jesús nos ofrece este don cada día en la Eucaristía.

En la sinagoga de Cafarnaúm, el Señor dice: «Si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Jn 6,53). Una buena manera de empezar este año puede ser actualizar, con mayor profundidad y agradecimiento, la fe en el amor de Dios por nosotros (cfr. 1 Jn 4,16), que en la Eucaristía se nos hace sacramentalmente visible. Así, orientaremos adecuadamente nuestra lucha para ser la «buena tierra» que acoge la semilla.

Pongamos la mirada en Jesucristo, que –a pesar de ser nosotros tan poca cosa– quiere llenarnos de renovada eficacia y alegría.

Con mi bendición más cariñosa,

vuestro Padre

​Roma, 5 de enero de 2020

 

 

Diez maneras de conocer mejor a San Josemaría

Biografías, aplicaciones, vídeos que inspiran a miles de personas, lugares relacionados con la vida de San Josemaría —nacido el 9 de enero de 1902 en Barbastro (España)— que se pueden recorrer con el móvil, decenas de podcast con sus homilías, etc.

Noticias06/01/2020

 

 

1. Nueva biografía gratuita de San Josemaría

“Que solo Jesús se luzca” es una biografía del fundador del Opus Dei ilustrada con más de 300 fotos (varias inéditas), mapas, infografías y textos autógrafos. Se puede descargar gratuitamente en versión digital para smartphones y tablets en diversas plataformas o directamente. También puede adquirirse en papel.

2. eScrivaLite: el Evangelio del día con comentarios de San Josemaría

Una app que combina el evangelio del día con los escritos publicados de San Josemaría. Es gratis, fácil de usar y está disponible en siete idiomas. Descárgala en Google Play, Apple Store y para Android.

3. San Josemaría, en las redes sociales

Cuenta oficial de Twitter.

 

Página en Facebook San Josemaría Escrivá de Balaguer.

4. Vídeos breves de San Josemaría

La sección “Vídeos breves del fundador” recoge 52 vídeos agrupados en varios temas: la familia, los sacramentos, el dolor y la enfermedad, la vida ordinaria, etc. Se trata de extractos breves de las tertulias que mantuvo San Josemaría con muchos grupos durante los viajes que hizo a la Península Ibérica y Sudamérica en 1972 y 1974.

 

 

5. Escuchar a San Josemaría

El Fundador del Opus Dei escribió numerosas homilías y realizó largos viajes de catequesis por diversos países del mundo. Hemos agrupado más de 50 archivos en audio: las homilías de Amigos de Dios, de Es Cristo que pasa, Dentro del Evangelio, Vía Crucis, Textos y audios de San Josemaría sobre los misterios del Rosario y San Josemaría en los viajes de catequesis.

También se pueden escuchar varios consejos breves de san Josemaría en nuestro canal de Soundcloud.

 

6. Libros del Fundador del Opus Dei

Los libros publicados de Josemaría Escrivá se pueden consultar en varios idiomas. La dirección www.escrivaobras.org permite el acceso a ‘Camino’ y a otros libros: ‘Surco’, ‘Forja’, ‘Es Cristo que pasa’, ‘Amigos de Dios’, ‘Santo Rosario’, ‘Via Crucis’, ‘Amar a la Iglesia’ y ‘Conversaciones’.

Por otra parte, la editorial Rialp ha puesto a la venta la primera edición de “En diálogo con el Señor”. Se recogen en este volumen veinticinco textos procedentes de la predicación de san Josemaría entre los años 1954 y 1975.

Y, por último, Ediciones Rialp editó las obras de san Josemaría en un libro digital -San Josemaría. Sus libros-, que incluye un índice general por materias y un índice de búsqueda de comentarios a textos del Antiguo y Nuevo Testamento en todos sus libros. Puede adquirirse en versión Kindle, iTunes y en Google Play.

​San Josemaría abraza a la madre de una chica del Opus Dei.

7. Galerías de imágenes e inonografía

Galería fotográfica de San Josemaría en alta calidad (Flickr).

Iconografía de san Josemaría.

8. Mapa interactivo sobre los primeros años del Opus Dei

La aplicación Google maps ha servido para preparar un mapa sobre los primeros años del Opus Dei, y así ilustrar mejor la biografía de San Josemaría. Se ha dividido la actividad de San Josemaría y los comienzos del Opus Dei en cinco apartados: Primeros meses en Madrid, fundación del Opus Dei, atención de enfermos, primeros pasos de la Obra y refugios en la guerra civil española.

​Mapa interactivo sobre los primeros años del Opus Dei

9. 30 cuestiones históricas: Los primeros años del Opus Dei

Con el asesoramiento del Centro de Documentación y Estudios Josemaria Escrivá de Balaguer (CEDEJ), respondemos a una serie de cuestiones históricas sobre la vida del Fundador del Opus Dei y de su familia, el origen del Opus Dei, el contexto político y social en el que comenzó a desarrollarse el Opus Dei, la actitud de Josemaría Escrivá ante la guerra civil de España, Franco y otras muchas preguntas.

​San Josemaría con Isidoro Zorzano, uno de los primeros miembros del Opus Dei.

Historia del Opus Dei y de san Josemaría Escrivá de Balaguer

Gracias a Studia et Documenta, la revista del Instituto Histórico San Josemaría Escrivá de Balaguer (ISJE), están disponibles treinta artículos sobre la historia del Opus Dei y de San Josemaría, descargables en formato PDF.

10. Un homenaje al “santo de la vida ordinaria”

El año pasado los monjes benedictinos del monasterio de Leyre, en Navarra, quisieron celebrar al “santo de la vida ordinaria”, al que tanto quieren, con la especialidad de la casa: el canto gregoriano del Oficio Divino.

 


Y para rezar a Dios a través de su intercesión

Estampa de San Josemaría (audio y texto)

Estampa de San Josemaría para niños, y varios juegos y anécdotas.

 

Vosotros sois la luz del mundo

La fe es un regalo de Dios que nos cambia la vida. La serie de editoriales que ahora comenzamos con el título “La luz de la fe” —dirigida a creyentes, vacilantes y no creyentes abiertos a Dios— desea ayudar a descubrirlo, y a compartir el hallazgo.

La luz de la fe09/05/2017

«El pueblo que yacía en tinieblas ha visto una gran luz; para los que yacían en región y sombra de muerte una luz ha amanecido» (Mt 4,16). De la mano del profeta Isaías, san Mateo presenta bajo el signo de la luz el inicio de la actividad apostólica del Señor en Galilea, tierra de transición entre Israel y el mundo pagano. Jesús, como profetizaba el anciano Simeón décadas antes con el Niño entre sus brazos, es «luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel» (Lc 2,32). Lo dirá el Señor de sí mismo: «Yo soy la luz del mundo» (Jn 8,12). Con la luz de la fe, con la luz que es Él, la realidad adquiere su verdadera profundidad, la vida encuentra su sentido. Sin ella, al final parece que «todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, la senda que lleva a la meta de aquella otra que nos hace dar vueltas y vueltas, sin una dirección fija»[1].

Son muchas las personas que, a veces sin saberlo, buscan a Dios. Buscan su felicidad, que solo pueden encontrar en Dios, porque su corazón está hecho por Él y para Él. «Ya estás tú en sus corazones —reza San Agustín—, en los corazones de los que te confiesan, y se arrojan en ti, y lloran en tu seno a vista de sus caminos difíciles (…) porque eres tú, Señor, y no un hombre de carne y sangre; eres tú, Señor, que los hiciste, quien los restablece y consuela»[2]. Sin embargo, también hay quienes esperan encontrar la felicidad en otra parte, como si el Dios de los cristianos fuera un competidor de sus ansias de felicidad. En realidad, le están buscando a Él: se encaran solo «con la sombra de Jesucristo, porque a Cristo no lo conocen, ni han visto la belleza de su rostro, ni saben la maravilla de su doctrina»[3].

Son muchas las personas que, a veces sin saberlo, buscan a Dios: su corazón está hecho por Él y para Él.

—«¿Crees tú en el Hijo del Hombre?» —pregunta Jesús al ciego de nacimiento, que ha recobrado ya la vista. —«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?» (Jn 9,35s). En todos los rincones del mundo hay hombres y mujeres que, en el fondo de la indiferencia u hostilidad que puedan mostrar hacia la fe, esperan quien les indique dónde está Dios, dónde está el que puede iluminar sus ojos y saciar su sed. Retratan bien su situación unas palabras que san Ireneo escribe sobre Abrahán: «Cuando, siguiendo el ardiente deseo de su corazón, peregrinaba por el mundo preguntándose dónde estaba Dios, y comenzó a flaquear y estaba a punto de desistir en la búsqueda, Dios tuvo piedad de aquel que, solo, le buscaba en silencio»[4]. A cada uno de ellos debemos llegarnos los cristianos, con el convencimiento humilde y sereno de que sabemos de Aquel a quien buscan (cfr. Jn 1,45s; Hch 17,23), aunque también nosotros constatemos tantas veces que aún no le conocemos bien. A todos los cristianos el Señor nos dice: «vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,14); «dadles vosotros de comer» (Mt 14,16).

Levadura de esta masa

El Evangelio «es una respuesta que cae en lo más hondo del ser humano. Es la verdad que no pasa de moda porque es capaz de penetrar allí donde nada más puede llegar»[5], porque alcanza a «iluminar toda la existencia del hombre»[6], a diferencia de los saberes humanos, que solo consiguen esclarecer algunas dimensiones de la vida. Sin embargo, esta luz que «brilla en las tinieblas» (Jn 1,5) se encuentra con frecuencia con la frialdad de un mundo que tiene por real solamente lo que se puede ver y tocar, lo que se deja ver a la luz de la ciencia o del consenso social. Por una inercia cultural de siglos, la fe se percibe a veces como «un salto que damos en el vacío, por falta de luz, movidos por un sentimiento ciego; o como una luz subjetiva, capaz quizá de enardecer el corazón, de dar consuelo privado, pero que no se puede proponer a los demás»[7].

Sin embargo, también aquí hay motivos para el optimismo. Benedicto XVI constataba ya hace unos años cómo la ciencia ha empezado a tomar conciencia de sus límites: «muchos científicos dicen hoy que de alguna parte tiene que venir todo, que debemos volver a plantearnos esa pregunta. Con ello vuelve a crecer también una nueva comprensión de lo religioso, no como un fenómeno de naturaleza mitológica, arcaica, sino a partir de la conexión interior del Logos»[8]: poco a poco va quedando atrás la idea, demasiado simple, de que creer en Dios es un recurso para cubrir lo que no sabemos. Se abre camino una concepción de la fe como la mirada que logra dar mejor cuenta del sentido del mundo, de la historia, del hombre y, a la vez, de su complejidad y misterio[9].

El Evangelio «es una respuesta que cae en lo más hondo del ser humano. Es la verdad que no pasa de moda porque es capaz de penetrar allí donde nada más puede llegar» (Papa Francisco)

Estas nuevas perspectivas traen consigo un desafío para la teología, la catequesis y, en definitiva, el apostolado personal: «la religiosidad tiene que regenerarse de nuevo en este gran contexto y encontrar así nuevas formas de expresión y de comprensión. El hombre de hoy no comprende ya sin más que la sangre de Cristo en la cruz es expiación por sus pecados (…); se trata de fórmulas que hay que traducir y captar de nuevo»[10]. En efecto, es tarea de la teología no solo profundizar en los distintos aspectos de la fe, sino también acercar cada generación al Evangelio. La teología y la catequesis no deben contemporizar, en el sentido de rebajar la fe a las miopías de cada época, pero están llamadas a hacer contemporáneo a Cristo: a acoger las inquietudes, el lenguaje y los desafíos de cada momento, no como un mal menor, sino como la materia y el ambiente en que Dios espera que hagamos un pan sabroso, un pan para alimentar a todos (cfr. Mt 14,16). «Fuimos invitados a ser levadura de esta masa concreta. Es cierto podrán existir “harinas” mejores, pero el Señor nos invitó a leudar aquí y ahora, con los desafíos que se nos presentan. No desde la defensiva, no desde nuestros miedos sino con las manos en el arado, ayudando a hacer crecer el trigo tantas veces sembrado en medio de la cizaña»[11].

La atención a la sensibilidad del presente no viene a añadirse desde fuera a la fidelidad al Evangelio, sino que forma parte esencial de ella. Para proteger la fe, para vivirla con sentido, y para ir por todo el mundo enseñándola (cfr. Mc 16,15), se hace necesario recibirla hoy de nuevo, percibirla y hacer que los demás la perciban como lo que verdaderamente es: un don de Dios que nos cambia la vida, que la llena de luz. «Algunos pasan por la vida como por un túnel, y no se explican el esplendor y la seguridad y el calor del sol de la fe»[12]. El esfuerzo por mostrar esa luz y calor de la fe está transido de una solicitud sincera por hacerse cargo de las perplejidades y las dudas de nuestros coetáneos, sin considerarlas de antemano como impertinencias o complicaciones. Así uno se pone en mejores condiciones de encontrar, en cada caso, las palabras adecuadas. Hay personas, escribía San Josemaría, «que no saben nada de Dios..., porque no les han hablado en términos comprensibles»[13]. Cuando alguien no entiende, puede ser porque quien les habla tampoco ha comprendido lo que explica, o no se ha hecho cargo de sus inquietudes, y habla, quizá sin querer, de un modo abstracto y despegado. A la vez, es bueno no olvidar que «nunca podremos convertir las enseñanzas de la Iglesia en algo fácilmente comprendido y felizmente valorado por todos. La fe siempre conserva un aspecto de cruz (…). Hay cosas que solo se comprenden desde esa adhesión que es hermana del amor, más allá de la claridad con que puedan percibirse las razones y argumentos»[14].

Los católicos pueden verse a veces criticados como gente de miras estrechas, por el hecho de que no se pliegan a ciertos postulados que el mundo da por buenos. Sin embargo, si no dejan que les invada el miedo o el resentimiento ante las descalificaciones, si procuran desentrañar la inquietud o la herida que late en una respuesta airada, si no se cansan de pensar nuevos modos de dar cuenta de su visión del mundo, de hecho serán reconocidos, cada uno a su nivel, como personas con «amplitud de horizontes (…); una cuidadosa atención a las orientaciones de la ciencia y del pensamiento (…); una actitud positiva y abierta, ante la transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida»[15].

El lenguaje que mueve no es necesariamente el del gran orador, sino el de quien habla, desde su modo de ser, con sus palabras, de su experiencia de la fe.

La serie de editoriales que ahora inicia se propone ilustrar cómo la fe responde a las aspiraciones más profundas del corazón del hombre del siglo XXI, cómo Cristo, en enseñanza del Concilio Vaticano II, «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre»[16]. Se quiere prestar atención a las dificultades que muchas personas encuentran —incluso cristianos con buena formación— para comprender el sentido de determinados aspectos de la fe, y para explicarlos a otros cuya fe se ha enfriado, o que querrían acercarse a ella. Se dirige, por tanto, a un público amplio: creyentes, vacilantes y no creyentes con apertura, quizá latente, a la fe. Las distintas cuestiones se abordan sin pretensión de exhaustividad, centrando el esfuerzo en recuperar accesos, en trazar nuevos caminos hacia puntos que pueden resultar menos claros hoy: mostrando, en fin, cómo la fe ilumina la realidad, y cómo se puede vivir la propia vida bajo esa luz. ¿Qué significa para mi vida, por ejemplo, que Jesucristo haya resucitado, o que Dios sea una Trinidad de personas? ¿En qué sentido la fe en la creación cambia la visión de la realidad? ¿Si el más allá no es un lugar físico, cómo pensar que sea tan real como el suelo que piso?

Donde está tu síntesis

Quien sigue un partido de tenis por la televisión no mejora con eso su forma física o su técnica: solo al jugar en la cancha entran en movimiento la técnica, el estilo, el golpe. De modo análogo, la formación doctrinal no se limita al acopio de conocimientos o de argumentos. Nos podemos beneficiar mucho de lo que leemos o estudiamos, pero no basta con retener: es necesario elaborar una comprensión propia de las cosas, hacerlas nuestras. «El estudio de la teología, no rutinario ni simplemente memorístico, sino vital, ayuda en gran medida a que lleguen a ser plenamente connaturales a la inteligencia las verdades de nuestra fe y a aprender a pensar en la fe y desde la fe. Sólo así se está en condiciones de valorar las múltiples cuestiones, en ocasiones complejas, que suscitan las ocupaciones profesionales y el desarrollo de la sociedad en su conjunto»[17].

La caridad, el amor fraterno, por el que vemos en cada hombre un hermano, es sin duda el testimonio más auténtico y luminoso de la fe: «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros» (Jn 13,35). Cuando una persona se sabe querida de verdad, sin reservas, adivina el Amor de quien «nos amó primero» (1 Jn 4,19), un Amor que no es de este mundo, porque pasa por encima de tantas cosas —errores, antipatías, timidez, desconocimiento— que en el mundo llevan a la gente a ignorarse o a despreciarse. «A Dios se le puede ver con el corazón: la simple razón no basta»[18]: si la caridad, que habla al corazón, hace visible a Dios, su falta desdibuja su presencia en el mundo, y deslegitima al evangelizador; hace de él un falso profeta (Cfr. Mt 7,15). Sin embargo, la autenticidad que se espera hoy de un cristiano no se limita al testimonio de la caridad: se refiere también, en una medida importante, al modo personal y natural en que habla de Dios. Si uno tiene el hábito de pensar y de explicarse su propia fe, si ese diálogo interior nutre su oración y se nutre de ella, al hablar de Dios no transmitirá solo nociones teológicas o doctrinales: hablará de su experiencia, la de alguien que vive con Él y de Él. Por contraste, decía san Agustín, «pierde el tiempo predicando exteriormente la Palabra de Dios quien no es oyente de ella en su interior»[19]. Escuchar la Palabra de Dios es dejar que modele nuestro modo de pensar, de hablar, de vivir; que ilumine nuestras situaciones, intereses, encuentros; que se haga, en definitiva, nuestra.

Las ideas de otros pueden ayudarnos mucho, pero no basta con hacer acopio de ellas si queremos hablar de corazón a corazón.

«Donde está tu síntesis, allí está tu corazón», escribe el Papa, parafraseando una frase del Señor (cfr. Mt 6,21): «la diferencia entre iluminar el lugar de síntesis e iluminar ideas sueltas es la misma que hay entre el aburrimiento y el ardor del corazón»[20]. El lenguaje que mueve no es necesariamente el del gran orador, sino el de quien habla, desde su modo de ser, con sus palabras, de su experiencia de la fe. Por eso la formación doctrinal no está llamada a discurrir en un sector de nuestro saber, aislado del resto, sino a dialogar con todo lo que vivimos y somos, de modo que aun tomando tantas formas como personas, se pueda reconocer el mismo Espíritu en todas ellas. Así lo vemos en los santos, que nos hablan de Dios de mil modos, y así sucede con tantos santos escondidos. Si cada época —hoy quizá más— tiene sus Babeles, marañas de voces enfrentadas o discordantes (cfr. Gn 11,1-9), la pluralidad de lenguas del Espíritu Santo sigue ensanchándose en una «nueva Pentecostés»[21] allí donde hay cristianos que le escuchan, porque «si el Espíritu Santo no da interiormente la inteligencia, el hombre trabaja en vano (...): si el Espíritu Santo no acompaña el corazón del que oye, será inútil la palabra del doctor»[22].

Intenta beber de tu propia fuente

Se ha dicho que la cultura es lo que queda cuando uno olvida lo que estudió: es aquello que crece al cultivar la tierra de nuestra alma. «Nuestra formación no termina nunca»[23], solía decir san Josemaría: es necesario estudiar durante toda la vida, y hacerlo con la mentalidad evangélica y evangelizadora del agricultor (cfr. Mt 13,3-43). El cultivo es un trabajo paciente y sostenido, pero lleno de gratificaciones, cuando salen los primeros brotes, y cuando llegan los frutos. Junto al diálogo con Dios en la oración, y la disposición a conversar con los demás, facilita mucho ese cultivo la reflexión personal, por la que se adquiere una voz propia, auténtica, abierta. En ese diálogo interior, es necesario arar, sembrar, regar: ir dando forma a las ideas, buscar las palabras, aunque a veces salgan solo balbuceos. Las ideas de otros pueden ayudarnos mucho, pero no basta con hacer acopio de ellas si queremos hablar de corazón a corazón.

No se trata, pues, solamente de saber cosas, según una noción meramente cuantitativa del saber, sino de adquirir y renovar una mirada penetrante y apasionada sobre la realidad en toda su amplitud, es decir, con los demás y con Dios. La comprensión de la fe es tarea para cada uno, con sus modos: la profesora universitaria, el trabajador manual, la asistenta social, el auditor. Esta tarea intransferible no se añade al interés por conocer la fe, sino que le da forma: es una actitud por la que uno procura hacer suyo lo que oye, no solo en las obras, sino también en las ideas, en el lenguaje. «Soy un hombre de este tiempo si vivo sinceramente mi fe en la cultura de hoy, siendo uno que vive con los medios de comunicación de hoy, con los diálogos, con las realidades de la economía, con todo, si yo mismo tomo en serio mi propia experiencia e intento personalizar en mí esta realidad. Así estamos en el camino de hacer que también los demás nos entiendan. San Bernardo de Claraval, en su libro de reflexiones a su discípulo el Papa Eugenio, dijo: intenta beber de tu propia fuente, es decir, de tu propia humanidad. Si eres sincero contigo mismo y empiezas a ver en ti qué es la fe, con tu experiencia humana en este tiempo, bebiendo de tu propio pozo, como dice san Bernardo, también puedes decir a los demás lo que hay que decir»[24].

Aunque el cristiano tiene la responsabilidad de defender la fe, su espíritu de fondo no es el de quien recupera un espacio perdido, sino el de quien se sabe parte de una serena conquista.

Quien se conduce así aprende de todas las conversaciones, no se arredra ante las objeciones, sino que las acepta como retos para comprender mejor su propia fe, para hacerse cargo de cómo piensan los demás, para percibir con ellos sus vértigos. Quien vive así escucha mucho, aprende con todos y de todos; concibe el diálogo, más que como una lucha por afianzar posiciones y rebatir argumentos, como un baile, en el que todo puede cooperar a esclarecer la realidad, aunque no sea siempre por la línea recta. «Un diálogo es mucho más que la comunicación de una verdad. Se realiza por el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre los que se aman por medio de las palabras. Es un bien que no consiste en cosas, sino en las personas mismas que mutuamente se dan en el diálogo»[25].

Aunque el cristiano tiene la responsabilidad de defender la fe, su espíritu de fondo no es el de quien recupera un espacio perdido, sino el de quien se sabe parte de una serena conquista. Sabemos dónde está la felicidad que busca nuestro corazón y el de todos los hombres y mujeres. Y la buscamos con ellos: «de ti piensa mi corazón: “Busca su rostro”» (Sal 27,8). Qué paz nos da esa certeza, para dialogar con todos, como hermanos que buscan a quien yo busco, que comparten conmigo mucho más de lo que piensan; para crecer con ellos, sabiendo que a su tiempo se hará la luz: nuestros amigos descubrirán «ubi vera sunt gaudia», dónde se encuentra la verdadera alegría[26], y nosotros lo redescubriremos con ellos.

Carlos Ayxelà

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Lecturas para profundizar

Sigue una lista, no exhaustiva, de libros, artículos y documentos acerca del modo de hablar de la fe hoy. Se indican en primer lugar algunos textos del Magisterio reciente y de otros organismos de la Iglesia, y después textos de otros autores. En las próximas entregas de esta serie se indicarán también textos específicos sobre los respectivos temas.

Francisco, Enc. Lumen Fidei, 29-VI-2013.

Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium, 24-XI-2013, esp. capítulo 3, “El anuncio del evangelio”.

Francisco, Catequesis en el Año de la Fe, de marzo a diciembre 2013 (disponibles en vatican.va)

Benedicto XVI, Catequesis en el Año de la Fe (octubre 2012 – febrero 2013, disponibles en vatican.va; p.ej. “¿Cómo hablar de Dios?”, 28-XI-2012 [leer]; “El deseo de Dios”, 7-XI-2012 [leer]).

San Juan Pablo II, Carta Ap. Novo Millennio Ineunte, 6-I-2001 (leer)

San Juan Pablo II, Catequesis sobre el Credo (marzo 1985 – noviembre 1997, disponibles en vatican.va, pdb)

Beato Pablo VI, Ex. Ap. Evangelii Nuntiandi, 8-XII-1975 (leer).

Catecismo de la Iglesia Católica (vatican.va, intratext) y Compendio del Catecismo (ebook)

Consejo Pontificio de la Cultura ¿Dónde está tu Dios? La fe cristiana ante la increencia religiosa, Valencia: Edicep, 2005 (leer).

Consejo Pontificio de la Cultura La vía pulchritudinis, camino de evangelización y de diálogo (leer).


Babendreier, J. La fe explicada hoy, Rialp, 2016 (The Faith Explained Today: Popular Edition)

Barron, R. Catolicismo: un viaje al corazón de la fe, Doubleday, 2013; disponible también en dvd (Catholicism: a Journey to the Heart of the Faith).

Biffi, G. Corso inusuale di catechesi (3 vols.) Elledici, 2006.

Burggraff, J. “La transmisión de la fe en la sociedad postmoderna”, en Burggraff, J. La transmisión de la fe en la sociedad postmoderna y otros escritos, Eunsa, 2015 (disponible en opusdei.org).

Chaput, Ch. Strangers in a Strange Land. Living the Catholic Faith in a Post-Christian World, Henry Holt, 2017.

Dolan, T. – Allen J. Un pueblo de esperanza. Conversaciones con Timothy Dolan, Palabra, 2015 (A People of Hope. The Challenges facing the Catholic Church and the Faith that can save it).

Hadjadj, F. La suerte de haber nacido en nuestro tiempo, Rialp, 2016 (L’aubaine d’être né en ce temps).

Hadjadj, F. ¿Cómo hablar de Dios hoy? Anti-manual de evangelización, Nuevo Inicio, 2013 (Comment parler de Dieu aujourd’hui? Anti-manuel d’évangelisation).

Hahn, S. La evangelización de los católicos. Manual para la misión de la Nueva Evangelización, Palabra, 2014 (Evangelizing Catholics).

Hahn, S. - Socías, J. La fe cristiana explicada. Introducción al catolicismo, Edibesa - MTF, 2015 (Introduction to Catholicism for Adults)

Ivereigh, A. - De la Cierva, Y. Cómo defender la fe sin levantar la voz. Respuestas civilizadas a preguntas desafiantes, Palabra, 2016 (Ivereigh, A. - Lopez, K. J. How to Defend the Faith without Raising your Voice).

San Josemaría, “Sed amigos sinceros y realizaréis un apostolado y un diálogo fecundos”, ABC, 17-V-1992 (leer).

Knox, R. El Credo a cámara lenta, Palabra, 2000 [3ª ed.] (The Creed in Slow Motion).

Lewis, C.S. Mero cristianismo, Rialp, 1995 (Mere Christianity).

Mora, J.M. “10 claves para comunicar la fe”.

Ratzinger, J. Dios y el mundo: creer y vivir en nuestra época, Galaxia Gutenberg, 2002 (Gott und die Welt. Glauben und Leben in unserer Zeit).

Ratzinger, J. “La nueva evangelización”, Conferencia en el Congreso de Catequistas y Profesores de Religión, Roma 10-XII-2000 (leer).

Trese, L.J. La fe explicada, Rialp, 2014 [28ª ed.] (Faith Explained).


[1] Francisco, Enc. Lumen Fidei (29-VI-2013), 3.

[2] San Agustín, Confesiones V.2.2.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, 179.

[4] San Ireneo de Lyon, Demostración de la predicación apostólica, 24 (Sources Chrétiennes 406, 117).

[5] Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium (24-XI-2013), 265.

[6] Francisco, Lumen Fidei, 4.

[7] Francisco, Lumen Fidei, 4.

[8] Benedicto XVI, Luz del mundo, Herder, Barcelona 2010, 145.

[9] Cfr. Benedicto XVI, Discurso en la Universidad de Ratisbona, 12-IX-2006.

[10] Benedicto XVI, Luz del mundo, 145.

[11] Francisco, Homilía, 2-II-2017.

[12] San Josemaría, Camino, 575.

[13] San Josemaría, Surco, 941.

[14] Francisco, Evangelii Gaudium, 42.

[15] Surco, 428.

[16] Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et Spes (7-XII-1965), 22.

[17] Javier Echevarría, Carta Pastoral con ocasión del Año de la Fe (29-XI-2012), 35.

[18] Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret. Desde el Bautismo a la Transfiguración, La esfera de los libros, Madrid 2007, 121.

[19] San Agustín, Sermón 179, 1.1.

[20] Francisco, Evangelii gaudium, 143.

[21] Surco, 213. Cfr. Hch 2,1-13.

[22] Santo Tomás de Aquino, Super Evangelium S. Ioannis, 14.6.

[23] San Josemaría, notas de una reunión familiar, 18-VI-1972 (citado en J. Echevarría, Carta sobre la nueva evangelización, 2-X-2011).

[24] Benedicto XVI, Discurso, 26-II-2009 (cfr. San Bernardo, De consideratione libri quinque ad Eugenium tertium, II.3.6. [PL 182, 745]).

[25] Francisco, Evangelii gaudium, 142.

[26] Misal Romano, domingo XXI del tiempo ordinario, oración colecta.

 

 

La nueva relación de ciencia y religión

 

Después de siglos de desencuentros entre los científicos y la religión católica, el Papa Francisco propone un nuevo esquema de cooperación entre los dos ámbitos, para el cuidado del planeta y el desarrollo de la sociedad.

  1. Un nuevo modelo de diálogo. Aunque es muy conocido el Caso Galileo, quizá pocos saben que la Santa Sede cuenta con una institución para fomentar el diálogo con los científicos: la Academia Pontificia de las Ciencias, que tiene entre sus miembros a varios ganadores del Premio Nobel.

Durante la Asamblea plenaria de este año (el 12 nov.), el Papa dirigió un histórico mensaje a la comunidad científica, en el que propuso un paradigma de cooperación social como modelo de relación entre las ciencias y la religión.

Francisco explicó que el mundo de la ciencia, que antes tenía “actitudes de desconfianza hacia los valores espirituales y religiosos”, hoy día ha cobrado consciencia de ser parte de la sociedad, y por eso le recordó que está llamado “a servir a la familia humana y su desarrollo integral”.

  1. Un panorama enorme para la ciencia. Francisco, un Papa muy sensible a los problemas sociales que hacen sufrir a los pueblos, propuso a la comunidad científica algunos temas para servir mejor a la sociedad.

Las situaciones más urgentes son la “inmensa crisis del cambio climático en curso” y la amenaza nuclear, junto con “salvaguardar la salud del planeta y de las poblaciones”, ya que la salud que está en peligro “por todas las actividades humanas que utilizan combustibles fósiles y la deforestación del planeta”.

Ante este amplio horizonte, el Papa les recordó a los académicos que tienen como vocación “identificar avances innovadores en todas las disciplinas principales de la ciencia de base y reconocer las fronteras entre los diversos sectores científicos, en particular en física, astronomía, biología, genética y química”.

  1. Compartir el conocimiento con los países en desarrollo. Con una frase de Pablo VI, el Papa Francisco pidió a los científicos que vivan la “caridad del conocimiento”, es decir, que compartan con los pueblos menos desarrollados los logros científicos “en materia de nutrición, salud, educación, conectividad, bienestar y paz”.

Francisco, les pidió a nombre de esos pueblos, que su “investigación pueda beneficiar a todos”, para que los países sean “alimentados, saciados la sed, curados y educados”; y también exhortó a políticos y economistas a que atiendan las indicaciones de la ciencia para proceder con mayor certeza hacia el bien común, en beneficio especialmente de los pobres y necesitados, y hacia el respeto al planeta.

Epílogo. El Papa Francisco ha convertido las crisis sociales en el “lugar de encuentro” por excelencia. Así como ha fomentado que las religiones trabajen juntas en la ayuda a los pobres y a los migrantes, ahora el Pontífice propone que la relación de las ciencias con la religión se base no sólo en el diálogo académico, sino también en la ayuda para buscar soluciones a los problemas sociales. Trabajar juntos por los más necesitados es un novedoso y excelente modelo de diálogo.

 

 

Inculturar nuestra fe

 

¿Somos pontífices?

  • Para saber

Al Papa se le suele denominar también como el “Sumo Pontífice”, pero ¿qué significa ese título? La palabra “Pontífice” proviene de dos palabras latinas: “pontis”, que significa “puente”. Y de la palabra “ifice” que significa constructor. Por ello, “pontífice” expresa el “constructor de puentes”. Aunque algunos también la derivan del etrusco, en donde significaría “sacerdote”. En cualquier caso, se ha utilizado para designar al Papa como el constructor del puente entre Dios y los hombres. Jesucristo es el Sumo Sacerdote y unificó a la humanidad con Dios, por ello la misión de su vicario en la tierra, el Papa, es servir de puente.

En su reflexión sobre Los Hechos de los Apóstoles, el Papa Francisco explicó cuál fue la actitud de San Pablo al llegar a Atenas, una ciudad pagana y corazón de Grecia. Cuando el Apóstol llegó, se indignó al ver la ciudad llena de ídolos (Hch 17,16). A pesar de la decadencia política, Atenas aún conservaba la primacía de la cultura. Pero Pablo, en lugar de huir del paganismo, construyó un puente para dialogar con esa cultura y hacerles conocer al Dios verdadero.

  • Para pensar

Pablo eligió familiarizarse con la ciudad pagana, frecuentó los lugares y a las personas más significativas. Fue a la sinagoga que era símbolo de la vida de fe; fue a la plaza, símbolo de la vida urbana; y fue al Areópago, símbolo de la vida política y cultural. Conoció a judíos, filósofos epicúreos y muchos otros. De este modo, Pablo observó su cultura y el ambiente del mundo pagano, pero no lo miró con hostilidad, sino con los ojos de la fe.

Pablo elige la mirada que lo lleva a abrir una brecha entre el Evangelio y el mundo pagano. En el Areópago, realiza un ejemplo extraordinario de inculturación del mensaje de la fe: a los adoradores de ídolos les anuncia a Jesucristo, y no lo hace atacándolos, sino haciéndose “pontífice, constructor de puentes”.

El Papa nos invita a cuestionarnos la forma en que vemos nuestras ciudades: ¿las observamos con indiferencia? ¿Con desprecio? ¿O con la fe que reconoce a los hijos de Dios en medio de las multitudes anónimas?

  • Para vivir

En Atenas había un altar dedicado al “dios desconocido” y San Pablo lo toma como ejemplo para hablarles y entrar en empatía con sus oyentes: “Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar”. Proclama al Dios “que no se oculta a aquellos que lo buscan con un corazón sincero”. A partir de ahí les anuncia el mensaje cristiano. Y aunque casi no encuentra acogida, una mujer, Damaris, y Dionisio se adhieren a su palabra y se abren a la fe. A partir de ellos la fe comenzará a esparcirse por toda la región.

Con el ejemplo de San Pablo, el Papa Francisco nos propone no encerrarnos, sino pedir “la capacidad de inculturar con delicadeza el mensaje de la fe, observando a los que viven en la ignorancia de Cristo con una mirada contemplativa movida por un amor que inflame hasta los corazones más endurecidos”.

Cada uno en el lugar donde vive, donde trabaja o estudia, en sus relaciones sociales y familiares, ha de vivir su fe, iluminando las realidades cotidianas con la luz de la fe. Esa luz ayudará a los demás a encontrar y cruzar el puente que los lleve a Dios.

 

 

La epidemia del siglo

 

Ángel Cabrero Ugarte

photo_camera Menores.

La adicción más grave, con consecuencias que, de solo pensarlo, estremece a cualquier persona, es la pornografía, que no solo no se ataca de modo decisivo si no que se promueve con total libertad en cantidad de medios. Sumamente asequible. No es necesario tener ninguna capacidad especial para buscar en la red, lo encuentras a la mínima de cambio, al segundo o tercer clic tienes toda la porquería a tu alcance.

Y es una enfermedad con unas consecuencias que casi nadie se atreve a denunciar con claridad. El daño que se hace a los jóvenes y no tan jóvenes, a los hombres y también, aunque por hoy en menor número, a las mujeres, es aterrador. El principal problema que tenemos con esta extensísima plaga es que, el que la sufre, normalmente no se lo cuenta más que a los amigos cercanos, metidos en el mismo problema. Hay muy poca gente que salga de este grave problema con salud mental y valentía para contarlo.

La pornografía destroza a la persona por dentro. El exceso de dopamina lleva a situaciones verdaderamente crueles. La droga la tienes que comprar, y aunque te la regalen, no tiene el efecto destructivo que tiene la adicción al sexo desordenado y enfermizo. Una persona que
sale de la drogadicción es más fácil que lo diga, no tiene esa vergüenza terrible que se apodera
del destrozado por la pornografía.

Sin ninguna dificultad, desde la juventud, algunos desde la niñez, gracias a la imprudencia de los padres -quizá también moralmente indiferentes- que les dan un móvil con conexión a la red, o les regalan un portátil a la mínima de cambio, muchos chicos están destrozados. Son totalmente incapaces de entender lo que es el amor. Cuando ven a una mujer solo ven sexo. Esto no es una exageración. Algunos, con datos, opinan que puede haber un 80% de jóvenes inmersos en este vicio.

Un joven con esta lacra es incapaz de formar una familia, porque no sabe lo que es amar. Puede casarse y su matrimonio durará lo que un caramelo a la puerta de un colegio. Siendo esto así, una epidemia terrible, ¿cómo es posible que no haya nadie, ningún poder público, ninguna organización importante, que lo denuncie, que proponga medios, que dé una batalla? Respuesta: porque la pornografía produce unas cantidades ingentes de dinero. ¿Por qué nadie habla claramente del dinero que se genera?

Hay datos de sobra para afirmar que la mayoría de los abusos sexuales a menores, maltratos a mujeres, etc., provienen de hombres que están totalmente destrozados por la pornografía. Y cuidado que ya no son solo hombres, también hay muchas mujeres que están enganchadas a esta tremenda enfermedad.

¿Cómo es posible que haya tanta organización para cuidar la naturaleza, para cuidar el planeta, y a nadie se le ocurra que hay que dar una batalla frontal a la industria pornográfica para cuidar de las personas? ¿Cuál es el problema? Pues que prácticamente todos los medios de comunicación están sacando algún beneficio, no pequeño, de propuestas de este estilo. Y no es que sea difícil perseguirles, están ahí, a la vista de todos. Si hubiera una prohibición drástica se sabría perfectamente contra quien ir.

Si al menos se dieran cuenta los padres de que ellos son los primeros culpables, que están destrozando a sus hijos, sería un primer paso. Pero tienen una presión social que los lleva a
que el chico tenga los mismos medios técnicos que sus amigos. Ante todo, cuidemos las apariencias.

 

 

FELIZ ALBORADA DEL 2020

Las naciones dolorosamente heridas,

caminan  senderos convulsionados.

Esperanza, agazapada, clama Paz.

Urge renacer al hombre nuevo,

rescatarlo  de las tinieblas de la sinrazón,

convertirlo   en el jardinero sembrador

de  virtudes  y armonía universal.

Qué  en la hora cero, del Año Nuevo,

el tañido de campanas y sonido de  trompetas

lo despierte   de su  letargo…

para que  al ángel de la equidad, espíritu puro,

imponga  orden en el caos que vive la humanidad .

Poetas del planeta, hagamos una ronda gigante

tomados  a  la mano de Esperanza,

sin  distinción de razas,  lenguas y  credos,

unamos  nuestras voces en un grito

que  llegue al trono del Rey de Reyes,

imploremos su gracia divina,

que dispare   rayos de amor y sabiduría

que  iluminen nuestra mente,

alimenten  nuestro corazón,

y  fortalezcan   nuestro espíritu

Para  hacer realidad la  PAZ

 

María de los Ángeles Albornoz

Monteros-Tucumán-Argentina

 

 

El hombre es el único animal que necesita una familia

Norma Mendoza Alexandry

La familia es sagrada y tenemos una responsabilidad de promover las medidas necesarias para sostener y fortalecer a la familia como la unidad fundamental de la sociedad.

“El hombre es el único animal que necesita una familia”, esta sabia afirmación proviene de un académico doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación Tomás Melendo G., quien explica además que “la persona es lo más perfecto que existe en la naturaleza y ¿no resulta extraño que los animales no necesiten familia, mientras que al hombre le sea imprescindible no solo o principalmente en función de su ‘inferioridad’ frente a ellos? Toda persona requiere de la familia justamente en virtud de su eminencia o valía: de lo que en términos metafísicos podría llamarse su excelencia en el ser, así, el ámbito natural donde se acoge al ser humano sin reservas, por el mero hecho de ser persona, es la familia”.

La mayoría de personas que creen y defienden la familia saben que hay un libro bíblico cuyas enseñanzas son una y otra vez confirmadas por la ciencia en donde tanto el enfoque sagrado como el secular se unen en una sola historia, la historia de Cristo Dios, ya que en último término, esa historia es la historia de una familia que lucha para cumplir las difíciles demandas de dos eventos convergentes: el inminente y sagrado nacimiento del Hijo primogénito, y las exigencias de un Estado burocrático indiferente.

¿Es la familia una carga o una bendición? Esta es una pregunta que para muchos no es fácil responder. Cuando se habla de familia, los representantes gubernamentales y quienes implementan políticas, conciben a la familia como un problema a resolver y como consumidora de recursos, así, prefieren referirse solamente a uno por uno de los componentes de la familia como ‘los menores de edad, o las mujeres, o los ancianos’, y no a la familia como célula social. A menudo, estos retos provienen de ruptura, que consiste en un efecto dominó de factores de riesgo provenientes de alteraciones, intencionadas o no, sobre la estructura familiar.

En lugar de ser una carga para la sociedad, la familia completa, aunque no perfecta, de padre, madre e hijos, está en la primera línea de defensa cuando existen amenazas tanto internas como externas, y comienza en su centro: el matrimonio.

Esto lo hemos visto claramente durante esta Navidad que recordamos aquella incipiente familia de Belén: ¿Adónde iría María sin el tierno cuidado de José? ¿Adónde estaría José sin la fe y la virtud de María?

Otro académico español, doctor en Derecho Pedro J. Viladrich en múltiples ocasiones declaró que existe un significativo paralelismo entre la situación de la familia y la de los derechos humanos en el mundo contemporáneo. Es posible observar, como ocurre en tales derechos, una cada vez mayor conciencia de la importancia de la familia, pero al mismo tiempo, la familia y los derechos humanos son objeto hoy de constantes y graves violaciones. Esto se advierte en la proposición y práctica de alternativas matrimoniales y familiares.

Vivimos en un mundo que busca borrar distinciones entre sexo y género, hombre y mujer, esposa y esposo, madre y padre, masculino y femenino. Además, ya sea que los óvulos y el esperma sean incorporados y unidos artificialmente, provenientes de donadores en un banco de congelamiento, aun así, se necesita de un hombre y una mujer para procrear a un ser humano.

Hoy, las mujeres son muy listas y capaces en la vida pública, negocios, etc., pero el hecho de concebir y tener a un hijo que dependa de ellas, crea un cierto estado de vulnerabilidad. De esta manera, el matrimonio es el antídoto de la vulnerabilidad que mujeres y niños experimentan.

Sin embargo, la vulnerabilidad no es signo de debilidad. Cuando se habla de matrimonio y maternidad muchos conceptualizan el embarazo como una afronta al empoderamiento de la mujer, en lugar de ser una capacidad trascendente y creativa poseída exclusivamente por las mujeres.

La respuesta feminista ha sido la de pulverizar la vulnerabilidad de su sexo a través de la anticoncepción y el aborto; aplastar el instinto masculino (paternal) de proveer y proteger, y obscurecer y suprimir las distinciones masculino y femenino.

Sabemos que la vulnerabilidad no es debilidad, sino valentía, coraje. María hubo de tener mucho coraje, ser muy valiente en afirmar su embarazo antes de que su matrimonio con José fuese consumado. Tuvo mucho de coraje el que José haya creído a María y aceptar el cargo de protegerla y cuidar la Vida del que Ella llevaba dentro de su vientre.

Así, es de una persona valiente comprometerse en el matrimonio y formar una familia, confiar y tener fe en que otra persona pondrá todo su bienestar en su unión y en la prole resultante de dicha unión, antes, y frente a todo lo demás que pueda suceder.

Si nos situamos en la actualidad, los resultados de la ‘revolución sexual’ han traído como consecuencia la práctica de alternativas matrimoniales y familiares, pero ¿en qué otra época de la humanidad ha habido tal cantidad de bibliografía sobre alternativas familiares, propuestas ideológicas filosófico-políticas, literatura, políticas demográficas de organismos internacionales, movimientos reivindicativos en materia sexual, del matrimonio y la familia, cambios legislativos del Derecho de familia del más diverso signo que reflejan la realidad concreta donde coexisten las más heterogéneas conductas matrimoniales y fórmulas sexuales?

Todo esto coincide con una degradación de aquellos índices de calidad humana de la convivencia social, y está directamente relacionado con el acierto o fracaso de las estructuras familiares.

Algunos ejemplos que se experimentan actualmente por todas partes y en nuestra sociedad son: descenso de la tasa de matrimonios contraídos y de la natalidad, incremento de anticoncepción con medicamentos, el aborto tanto clandestino como legalizado, rupturas matrimoniales de hecho y de derecho, incremento del número de niños abandonados y maltratados, suicidio infantil y juvenil, delincuencia, drogadicción y alcoholismo juvenil, índice de delitos sexuales y violencia sexual, envejecimiento poblacional. Un ejemplo más es la ‘poligamia serial’, es decir, dos o más esposas(os) en serie. Además, hoy es muy común vivir en ‘cohabitación’ y/o suprimir la procreación, también lo que Oscar Wilde llamaba “el amor que no se atreve a decir su nombre”, es decir, la homosexualidad y otras variaciones, que han salido a la vista de todos, con derechos y activismo político nunca antes visto.

El académico Viladrich nos dice que lo que está en peligro en el trasfondo de la crisis de la familia es “la suplantación o el rescate de la naturaleza ‘natural’ del hombre, la enajenación o la salvaguarda de su condición y dignidad de persona humana única e irrepetible, libre y responsable de sus actos. Cual sea la naturaleza de la persona humana –varón y mujer–, tal la del matrimonio y tal la de la familia. Cual sea la familia, tal la sociedad, tal el hombre”.

¿Cuál es nuestro papel en la historia familiar navideña que acabamos de celebrar? María y José nos sirven de gran modelo de dedicación, determinación y devoción a la Verdad, al significado y a lo sagrado. La familia es sagrada y tenemos una responsabilidad de promover las medidas necesarias para sostener y fortalecer a la familia como la unidad fundamental de la sociedad.

Finalmente, es ilustrativo mencionar tres convicciones útiles del Dr. Tomás Melendo que ayudarían mucho a la sociedad actual:
a) Una fe absoluta en el ser humano, en su capacidad de rectificar el rumbo y superarse a sí mismo.
b) El hombre/mujer actual necesitan advertir su propia excelsitud, pero actuar conforme a ella y alcanzar la propia perfección y la dicha consiguiente.
c) El ‘lugar natural’ para –aprender a ser persona–, el único verdaderamente imprescindible y suficiente es la FAMILIA.

 

 

Un nuevo aire las canas

Blanca Sevilla

No hay azar en la naturaleza. El hombre escoge sus cultivos y vuelve a inventar los paisajes.

Los árboles recién bañados se visten de lluvia. Valles y montes estrenan color. El azul quiso distinguirse del cielo y el verde, ávido de regalar a la vista humana, se tornó olivo. Algunas plantas se vuelcan en cascadas y descienden por las peñas en una querencia de tierra.

El horizonte se extiende al infinito. ¿Y qué es el infinito para la razón, que necesita parámetros y medidas?

Se adivinan otras tierras, lejanas, alicantinas como Azorín, o rusas como Gogol; francesas como Balzac; italianas como Manzoni o uruguayas como Benedetti.

Pero ésta es la nuestra, nuestra raíz; la vida, la cuna y la mortaja.

Lo confirman el Iztaccíhuatl y las bardas llenas de esas leyendas tan nuestras.

Da vuelta la carretera y, a manera de halo, las nubes toman formas reales. La mente quiere envolverlo todo y las torna animales: ahí está un panda boca arriba. O cosas: es un papalote que rompe el viento. O seres humanos: esa enorme mano que surge en actitud clemente.

Los ojos se llenan de luz distinta, de vida intensa.

Ni siquiera la tierra acepta la monotonía. Por eso deja ver a ratos, entre los árboles que se rozan o se abrazan en una generosidad sin límite, un oscuro ocre con tintes amarillos. Hasta en las cuestas escarpadas y pétreas hay una vegetación necia que no sabe de inclemencias.

Las flores silvestres, las del Evangelio, las que no necesitan de grandes ropajes, también regalan sus colores en una entrega espontánea.

Se adivina la población… pequeñísima. Ya está aquí. No tiene más de diez casas de adobe. Y los magueyes ofrecen marco a su gente. Como paradoja, como trofeo que se entrega a la civilización en el rudimento mismo de los primeros tiempos humanos, las antenas de televisión también tienen un sitio.

Los citadinos acampan en un día de fiesta: buscan el aire y la tierra. Los campesinos, hartos quizá de los verdes y los azules, se mudan al ruido en la magia de una artificial imagen.

No hay azar en la naturaleza. El hombre escoge sus cultivos y vuelve a inventar los paisajes.

Cuando se hace la noche, una nueva luz llena las pupilas; iluminación lejana que trae consigo inventos y sueños: historias de los hombres que no aciertan a describir lo indescriptible.

La tierra no está conforme. Tampoco el cielo.

¿Y el hombre viejo?

Hay monotonía obligada que se olvida de vivencias, de huellas imborrables, de palabras que se dijeron a viva voz o muy quedado. Hay soledad no escogida; caras que fueron jóvenes y no lo son más.

Hay que vestirlos de fiesta. Traje nuevo para un espíritu atemporal. Colores que se transforman, risas que se reviven, bailables que se ejecutan con reminiscencias bañadas de olor nuevo.

Una cana al aire vale la pena, porque el espíritu revive y las potencialidades pueden tomarse con la mano.

Me vivo, me palpo.

Alguien se preocupa por mí. Y vuelvo a la literatura y a la música, a la historia y a la geografía, al arte y a la biología. Aprendo porque nunca, mientras sea yo, mientras mi espíritu me pertenezca, debo permanecer inmóvil.

Porque he vivido 80 años, merezco vivir. Me lo he ganado.

Una cana al aire bien vale la pena.

 

 

María, madre de 9 hijos: «Hay que tener sentido común pero un punto de desprecio por lo material»

María Menéndez es presidenta de la Asociación de Familias de Madrid

María Menéndez conoce muy bien el funcionamiento de la familia así como la bendición y responsabilidad que suponen los hijos. De hecho, es esposa y madre de nueve hijos, y también presidenta de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid.

En un momento en el que el invierno demográfico es una triste realidad y la institución familiar está siendo atacada desde todos los flancos, el testimonio directo, contracultural, sencillo e impregnado de fe de esta madre de familia numerosa resulta de lo más adecuado para poner cada cosa en su lugar. Y así lo hace María Menéndez en esta entrevista con Salvador Sostres en ABC:

-¿Qué es la Navidad?

-Es el nacimiento de Dios.

-Es una metáfora de todos los nacimientos.

-Sí, porque todos somos hijos de Dios.

-La familia es un ensayo del mundo.

-Es la sociedad doméstica.

-Están fallando.

-Están desestructuradas. Sus objetivos no se cumplen. Incluso las que están juntas sobreviven cada uno por su lado. Trabajan, ganan dinero, lo gastan cada cual en sus cosas. Bienes separados.

-A los hijos ni los ven y delegan su educación a la asistenta.

-No lo entiendo. Cuando firmas un contrato no le dices a tu jefe: «Bien, a partir de mañana vendrá un sustituto». ¿Por qué lo hacemos con nuestros hijos?

-El feminismo.

-Antes te decían que si no te casabas serías una desgraciada. Ahora te dicen que si cuidas de tu familia ni eres una mujer ni eres nada.

-Se pueden hacer las dos cosas.

-Claro, pero requiere más esfuerzo y no se quiere hacer.

-La comodidad.

-Lo fácil, lo inmediato. El matrimonio también requiere esfuerzo pero la sociedad da divorcios exprés y sin tener que justificar nada.

-La persona.

-No se valora. Te echan del trabajo también sin tener que justificar nada.

-Hemos perdido los vínculos.

-No es que los hayamos perdido, es que ya no existen. ¿Si tengo dos familias, con dos mujeres, hijos por aquí y por allá, qué asidero claro tendrán mis nietos? Todo está muy roto.

-Ya casi ni tenemos hijos.

-Y el factor económico no es vinculante. Las sociedades más ricas son las que menos hijos tienen. Las más pobres tienen muchos hijos. Es su única riqueza.

-Valores.

-Lo que pasa es que el mundo te está proponiendo que vivas en unas condiciones muy concretas.

-La calidad de vida.

-Es una propaganda que te obliga a viajar en verano, a esquiar en invierno, a ir a los colegios más caros. Si tienes muchos hijos, no puedes.

-Familia numerosa.

 

 

-Mi familia numerosa es mi vocación.

-Se sintió llamada.

-Es una inclinación, más que una llamada. Una querencia que no puedes reprimir y la resuelves. Lo llevo dentro.

-No es fácil.

-Lo he logrado y soy feliz para siempre. Es complicado. Como cuando sacas un 10, que hay que mantenerlo.

-Es egoísta pensar más en su vocación que en el bienestar de sus hijos.

-La vocación no es a tener hijos. Es al matrimonio. ¿Y qué es lo primero que te dan cuando te casas? Exactamente. Un libro de familia. Casarse es el marco. La familia es la casa y luego hay que amueblarla. Tener hijos sin casarse es poner los muebles en la calle.

-¿Pero qué seguridad tiene de qué podrá mantenerlos siendo tantos?

-No tengo la total seguridad. Tampoco la tengo en el trabajo. Lo tenemos que aprender: quizá no hay mañana.

-Quizá sí y con todas sus facturas.

-Hay que tener sentido común pero un punto de desprecio por lo material.

-Gays y lesbianas.

-El niño necesita padre y madre.

-Es mejor tener dos padres que un hospicio o como se llame ahora.

-Estas alternativas son falsas. Siempre hay un padre y madre que les pueden recibir: otra cosa es que se oculte. Hay montones de familias que esperan una acogida -o más duro- o una adopción.

-Casualidad.

-Seguro que es casualidad que se dé prioridad a las lesbianas. No es casual. La adopción gay es ingeniería social. Es experimentar con los niños. Todos necesitamos padre y madre, los dos roles.

-Cuando mi hija me preguntó qué era Dios se lo conté tan mal que si lo entendió es porque ya lo sabía.

-Cuando somos concebidos, Dios nos inspira el alma. Cuando haces el Camino de Santiago vas a Decathlon y lo compras la todo. Luego vacías la mochila porque te das cuenta de que no te hace falta nada: sólo llegar a Santiago. Esto es lo que le pasa a nuestra sociedad y éste es el sentido de nuestra vida.

-¿Le da miedo la muerte?

-Sí y no. Me asusta lo que no puedo controlar, pero soy creyente y confío en Dios.

-Cortar.

-Me da pena lo que voy a dejar pero hay que cortar la atadura, como en el nacimiento con el cordón umbilical, que todo te lo da. Para morir y alcanzar la vida eterna hay que volver a cortar.

-Cerrar los ojos.

-La valentía de cerrar los ojos y tirarnos es lo que hacemos cada día.

 

 

Un centro de salud para mujeres en el corazón de Palestina

Hace un año se inauguró en Belén el primer centro de diagnóstico específico para el tratamiento del cáncer de mama en Palestina. Su historia es una demostración de cómo el espíritu de servicio es capaz de cruzar fronteras y llegar a las periferias, tanto existenciales como geográficas.

Iniciativas05/01/2020

 

 

Un puente entre lo grande y lo pequeño

El sueño de San Juan XXIII y de San Josemaría, cuando se planteó el centro ELIS, era dar vida a una realidad que acercara lo grande a lo pequeño, lo rico a lo pobre y que fuera capaz de construir un puente entre los suburbios y los lugares “más céntricos” del mundo.

Este sueño comenzó a tomar forma en Tiburtino, un suburbio de Roma, y hoy en día perdura mucho más allá de los límites geográficos del barrio donde nació.

Hoy el sueño de estos dos santos ha llegado a uno de los territorios que más viven la condición de los suburbios: Palestina.

En 2018, el día después de la Inmaculada Concepción, el 9 de diciembre, cerca de Belén, se inauguró la primera Unidad de Mama de Palestina en el hospital público de Beit Jala. Un proyecto en el que se han unido las fuerzas del ELIS, la Universidad Campus Bio-Médico de Roma y la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo.

La Unidad de Mama

La Unidad de Mama es un centro de diagnóstico de cáncer de mama y una herramienta importante para la prevención y el tratamiento de este tipo de enfermedades.

Se trata de un tipo de atención médica que, aunque de importancia fundamental, no existía en la región. Esta carencia obligaba a las mujeres enfermas (casi el 17% de todos los casos de cáncer en Palestina son cánceres de mama) a buscar tratamiento y diagnóstico en otros países, lo que implicaba un esfuerzo económico que a menudo era imposible de asumir.

Este nuevo centro de diagnóstico nació para cruzar las fronteras de la periferia, tanto geográficas como existenciales, donde viven las mujeres palestinas. No sólo les resultaba muy difícil curarse a sí mismas, sino que la falta de conocimiento de la enfermedad traía consigo el miedo y una tendencia generalizada a ocultar la enfermedad.

Aunque se inauguró en diciembre, la Unidad de Mama lleva más de un año en funcionamiento, durante el cual ha sido posible ayudar a más de mil mujeres.

Dedicación, cuidado y servicio a los pacientes

Lo primero que se necesita para combatir enfermedades como el cáncer de mama es un diagnóstico temprano, y aquí se centra el trabajo de la Unidad del Seno: “si recibes un diagnóstico temprano es mucho mejor para tu vida, para tu familia y también para tu país”, dice el Dr. Nafez, director del centro.

Pero el trabajo de la Unidad de Mama comienza en primer lugar sobre el terreno y es uno de los médicos del centro, el Dr. Ghadeer, el que se ocupa de ello. Gran parte de su tiempo lo dedica a ponerse en contacto con la gente y los centros de salud de la zona con el fin de concienciar e invitar a las mujeres a Beit Jala para que se sometan a la prueba de detección. Es un método probado, especialmente por su capacidad de conocer a futuros pacientes: “cuando las mujeres ven a un médico, se preocupan menos por hacer este tipo de exploración. Y son felices porque encuentran a alguien con quien sienten que pueden comunicarse”.

Las herramientas vitales en este desafío son la dedicación, el cuidado y el servicio a los pacientes. Ellas mismos lo confirman: Ghada, de 43 años, estaba en tratamiento en Beit Jala y estaba muy contenta con cómo le fue. “Lo primero, una vez que pedí una cita con la administradora del caso, fue la ecografía, luego me hicieron una biopsia con una eco-guía. Al principio tenía miedo de sentir dolor, pero luego fue muy bien”.

Ghada estaba muy preocupada porque a su madre le sucedió lo mismo y, al no existir aún la Unidad de Mama, tuvo que viajar a Jordania para el tratamiento. Pero tan pronto como entró en contacto con el personal del centro, la preocupación desapareció.

“Los médicos -formados en los procedimientos junto con un equipo de la Universidad del Campus Bio-Médico- se acercaron a la sala de espera, nos saludaron y hablaron con nosotros. ¡El director del hospital también vino!”. El Dr. Kawa, el director, entró y preguntó a las señoras que esperaban si todo estaba bien y si necesitaban algo: “nos sentimos muy arropadas", recuerda Ghada.

Un puente entre Italia y Palestina: la cooperación más allá de las fronteras

“El ELIS se ocupa de la cooperación internacional desde hace más de 30 años -dice Daniele Maturo, Vicepresidente de la Asociación de Centros ELIS- y en nuestro ADN existe el deseo de comprometernos a llevar la esperanza allí donde falta y donde hay malestar.

Partimos de Tiburtino, pero nuestra misión también nos empuja fuera de Italia, en todo el mundo. Sea cual sea la etnia, la religión, la cultura de las personas que encontramos... San Josemaría, que ha inspirado y sigue inspirando nuestro trabajo hoy, dijo: ¡Sólo hay una raza, la raza de los hijos de Dios!

También estamos convencidos de que no es posible ser verdaderamente solidarios sin partir de la vida cotidiana de las personas, hecha de cosas pequeñas y muy concretas. Cosas que son verdaderamente comunes a todos”.

Además, el proyecto de la Unidad de Mama nació y tomó forma gracias a la cooperación de entidades italianas con el gobierno palestino. Por eso, el centro ELIS, la Universidad Campus Bio-Médico y la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo (perteneciente al Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia), además de poner en marcha una iniciativa a favor de la salud de las mujeres, han conseguido establecer un contacto entre profesionales de dos países diferentes que, además del enriquecimiento humano, ha permitido un provechoso intercambio de conocimientos y experiencias.

De hecho, todo el desarrollo del proyecto, que incluía fases de formación e intercambio entre médicos italianos y palestinos, fue seguido por el Ministerio de Salud de Palestina. Jawad Awwad, ministro en el momento de la inauguración, lo recuerda: “la Unidad de Mama es el emblema del intercambio de experiencias entre médicos, especialistas y técnicos en radiología de dos pueblos: el italiano y el palestino. Esto ha permitido introducir, por primera vez en Palestina, nuevos métodos que han dado resultados excepcionales, demostrando la importancia de la comunicación y del compartir más allá de las diferencias culturales. Aquí en Palestina ahora tenemos el honor de poder ofrecer a la población un servicio comparable a los estándares italianos y europeos”.

 

 

Sembradores de esperanza. Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de la vida

 

Con fecha 4 de Diciembre de 2019 la Conferencia Episcopal Española ha presentado un documento en el que, con un serio y riguroso argumentario, aborda los dilemas que se le presentan al ser humano frente al sufrimiento y la cercanía de la muerte.

Se pone de manifiesto la necesidad y la oportunidad de abordar estas situaciones de una forma sencilla y a la luz de la doctrina de la Iglesia.

El documento se presenta con la intención de presentar argumentos que ayuden a buscar el sentido al sufrimiento, acompañar y reconfortar al paciente y su familia.  Al mismo tiempo, aporta también luz, apoyo y sentido a la tarea de los profesionales de la salud que viven de cerca estas situaciones.

Es un documento completo, que aborda el problema desde todos los prismas posibles. Útil, en tanto que aporta la información y las reflexiones necesarias para entender, asumir y afrontar la dimensión y profundidad del problema. Es también, un documento claro y pedagógico, que estructurado en 7 áreas, utiliza un lenguaje riguroso pero asequible. Su formato de preguntas y respuestas lo hace un documento de fácil lectura y clarificador, tanto para los católicos como para quienes no lo son. Es, al mismo tiempo inspirador, provocando una reflexión sobre el tema e incitando al compromiso personal y profesional.

En la primera de las siete áreas en la que se estructura el documento, se analiza y reflexiona acerca del debate social sobre la eutanasia, el suicidio asistido y la muerte digna. Plantea en este punto, los diferentes argumentos aducidos habitualmente para defender la eutanasia y el suicidio asistido. Cada uno de ellos es analizado y rebatido minuciosamente.

Mas adelante se ocupa de provocar la reflexión sobre la ética del cuidado de los enfermos. Con una especial atención a la relación entre el sufrimiento y la dignidad humana, el sentido de la vida y las necesidades de los enfermos en situación terminal.

Medicina paliativa

En este apartado se define y aclara el concepto de medicina paliativa y el de “adecuación de los cuidados”, entendido como la adecuación de los tratamientos a la situación clínica real del paciente con la intención de retirar, ajustar o no iniciar tratamientos fútiles, y así evitar la obstinación terapéutica.

Del mismo modo, se definen con claridad los denominados “cuidados generales básicos” como una forma humana y digna de respetar a las personas hasta el último momento. Se hace referencia, también en este apartado, al concepto e indicaciones de la sedación paliativa y su único objetivo:  aliviar un síntoma refractario.

Reflexión sobre la ilicitud de la obstinación terapéutica

En este bloque, se desarrolla el argumentario que sustenta que la eutanasia y el suicidio asistido son éticamente inaceptables y se habla de las consecuencias negativas que tienen sobre la práctica médica.

Termina este valioso documento con dos últimos apartados; el dedicado a las propuestas para fomentar una cultura del respeto a la dignidad humana, incidiendo en aquellos aspectos necesarios para extender la cultura de la vida. Y, en el último apartado, se presenta la experiencia de la fe y la propuesta cristiana; el concepto de dignidad tal y como lo concibe el cristianismo y cuál debe ser la actitud de un cristiano ante la muerte.

Un documento relevante

En definitiva y como conclusión,  se trata de un documento relevante para católicos y no católicos, en el que se aborda de forma rigurosa, científica y humanística todos los aspectos de significación en la toma de decisiones frente al sufrimiento y ante el final de la vida.

Germán Cerdá Olmedo

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

 

 

Proponer el suicidio como un derecho

Existe, dice un documento sobre el rececho a la vida, el “derecho a no sufrir inútilmente”. Como existe el “derecho” a vivir del modo más humano posible ese tiempo final de la vida. Para eso hacen falta medios sanitarios y también políticas sociales que faciliten tanto el bienestar del paciente como la conciliación laboral para su familia, especialmente cuando la enfermedad terminal se alarga. Lo cual remite al debate, aún más complejo, de la enfermedad crónica. Con el paso del tiempo las familias se ven desbordadas y el enfermo se siente como una carga para sus seres queridos. Analizadas racionalmente, estas situaciones son un fracaso de la sociedad. En vez de admitirlo, algunos responden con la cínica huida hacia adelante que supone proponer el suicidio como un derecho.

Domingo Martínez Madrid

 

Hacia una ecología integral

La cumbre del Clima delebrada el pasado mes fue dando pasos mientras se deshojaba la margarita de la presencia de la joven Greta Thunberg, así como los detalles de una rueda de prensa que a todas luces más parecían la de una estrella del entretenimiento que la de una activista consciente y responsable.

Mientras tanto, se celebró, en el mismo Madrid, un encuentro auspiciado por la Iglesia católica en la sede de la Fundación Pablo VI. Expertos en DSI, cambio climático, educación, desarrollo sostenible, seguridad alimentaria e inversiones éticas dialogaron acerca del nuevo modelo de relaciones con la Creación a la luz de la encíclica Laudato Si, que el Papa Francisco dedicaba al cuidado de la casa común o, lo que es lo mismo, de la tierra que nos nutre como una madre. El llamamiento de Francisco entroncaba con la llamada de sus predecesores, desde Pablo VI en adelante y reforzaba la llamada que ya Juan Pablo II hiciera a favor de una conversión ecológica global. Laudato Si no es una “encíclica verde” como algunos siguen diciendo maliciosamente: trata de la ecología integral, y propone una conversión profunda de las relaciones de los hombres entre sí y con la naturaleza.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Los padres estamos encantados

Es malo mentir a los niños, aunque sea con buena intención, también en el caso de los Reyes Magos. Si les decimos que no existen se podrán sentir momentáneamente decepcionados, pero la decepción ante la mentira sería mucho mayor y puede durar toda la vida. Hay que decirles siempre la verdad, pero sabiendo que existen buenas y malas formas de hacerlo; nunca de forma brusca y fría, sino poco a poco, con delicadeza y cariño.

Un ejemplo: cuando nació Jesús fueron a visitarle unos personajes llamados Reyes o Magos de Oriente, para adorarle y llevarle regalos. Aunque ya no están en la tierra, siguen influyendo en los niños debido a que por su inocencia son semejantes al Niño Jesús. Como los Reyes no pueden llegar a todos los niños del mundo, para enviar sus regalos se valen de la ayuda de unos nuevos mensajeros que son los padres de los niños. Los padres estamos encantados de que nuestros hijos tengan regalos, como los tuvo Jesús, siempre que se porten bien.

Juan García.

 

 

La justicia, España y… “La Parrala”

 

                           Cuando el sabio Maestro consideraba que sus discípulos (de ambos sexos) habían culminada las enseñanzas de su escuela; aconsejaba a estos, a los que ya había enseñado “simplemente” a ser “hombres y mujeres”… “Ya podéis elegir la profesión que vais a ejercer; y cuando vayáis por el mundo, si entráis a cualquier república, donde son muy abundantes los médicos y abogados; no os quedéis allí, puesto que en esa república van muy mal, las cosas del cuerpo y del alma”. He citado de memoria, pero sí digo, que las enseñanzas de los verdaderos Maestros que ha dado “el mono humano”; en este planeta debieran ser de obligada enseñanza en cualquier país medio civilizado; y en todas las escalas del saber, incluida la universidad.

                                Antes de Pitágoras, ya hubo un gobernante o rey, el que ya afirmó lo que sigue: “"La ley es como una red que atrapa las moscas y deja pasar a los pájaros". La política se creó para "legalizar" la corrupción. (Anacarsis. siglo VII a.C.). He recordado cuanto antecede, porque hoy cuando escribo leo lo que sigue.

                                “La decisión de la UE agrava la grieta entre el Supremo y la Fiscalía por el 'procés': Fuentes del Ministerio Fiscal aseguran que el tribunal español metió "la cabeza en la boca del lobo" al preguntar a Luxemburgo, sin que estuviera obligado, sobre la inmunidad de Oriol Junqueras. La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la inmunidad del exvicepresidente catalán Oriol Junqueras ha agravado la grieta que se originó tras la sentencia del procés entre los magistrados del Tribunal Supremo que condenaron por sedición a los líderes independentistas, y los fiscales encargados del juicio, que apostaron por la rebelión, según confirman a Vozpópuli fuentes del caso”. Les dejo la dirección por si quieren leer el resto de lo que ya es una más de las tragedias que “lían los de siempre”.

https://www.vozpopuli.com/espana/decision-Europa-agrava-Supremo-Fiscalia_0_1310870026.html?utm_source=newsletter&utm_campaign=bdiario&utm_medium=email&utm_term=ntimgcent&utm_content=lnktitle

            Por todo ello y en el mismo periódico donde recojo la noticia y en la parte donde dan entrada a sus lectores; yo he ampliado lo que sigue. "La mayor de las pobrezas es la del juez que vende o alquila su toga" (de la sabiduría popular). Aquí en España, muchos de "los altos empleados oficiales; y a quienes les pagamos sueldos y prebendas que no merecen"; debieran haberse dedicado a labores más útiles, como por ejemplo, "sembrar, papas, rábanos o criar gallinas". No nos sirven para nada útil, nos complican la vida y no saben muchas veces ni dónde están, por ello, nadie entiende hoy, "el lío liado", que ocurre con los catalanes rebeldes, que los tribunales europeos, entiendan sobre cosas netamente españolas, etc. etc.; o sea y para que entienda el más lerdo... "metafóricamente hablando esto ya es como un sucio burdel, sin ama que controle a las pupilas".

            Y como he nombrado a “La Parrala”; les dejo una parte de la letra, de la que fuera popular canción española, puesto que la “gran producción intelectual del pueblo español, siempre fue la copla, la canción, el chiste, la chirigota, y el reírse del mundo incluido el individuo que dotado de ese arte, sabe lo magnífico que es reírse de uno mismo”

LA PARRALA: Que se puede leer e incluso oír en la red, interpretada por famosos cantantes y músicos:
La Parrala dicen que era de Moguer,
y otros aseguran que era de La Palma,
pero nadie pudo de fijo saber
de donde era Trini La Parrala.

Las malas lenguas decían
que las claritas del día
siempre le daban bebiendo,
pero ninguno sabía
el porqué de la agonía
que la estaba consumiendo.

Unos decían que sí,
otros decían que no,
y pa' dar más que decir
La Parrala así cantó:

Que si, que sí, que sí, que sí,
que a La Parrala le gusta el vino;
que no, que no, que no, que no,
ni el aguardiente ni el marrasquino.          Sigue mucho más… Así como los pueblos siguen “parraleando”; embrutecidos, atontados; y siempre manipulados, por quienes siempre los explotaron y los siguen explotando: Amén.

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

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