Las Noticias de hoy 15 Abril 2020

Enviado por adminideas el Mié, 15/04/2020 - 13:26
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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    miércoles, 15 de abril de 2020   

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Coronavirus: La Santa Sede posterga las medidas de prevención adoptadas

DEJARSE AYUDAR: Francisco Fernandez Carbajal

“Vacío todo mi yo, llénalo de Ti”: San Josemaria

Cinco recursos para la resiliencia durante el confinamiento

En la alegre esperanza de Cristo: Lucas Buch

El relato de Emaús, fuente cronológica del día de la Resurrección: Pedro Beteta López

¿Cómo se celebran las exequias durante la pandemia?: Alejandro Vázquez-Dodero Rodríguez

Los orígenes del Tiempo Pascual: Primeroscristianos.com

SILENCIO  SEPULCRAL…: MAGUI DEL MAR 

 En el AULA MAGNA:  Gran lección de la Vida: José Manuel Belmonte

SI SABRÁ LA PRIMAVERA: Sor Lucía, OCD

Tres síntomas: necesita desconectarse: John Horvat II

El Coronavirus, el inesperado “STOP” para el mundo​: MTF Rosario Prieto

 El modelo Zara y los comités de ética: Rogelio Altisent

No están solos: Domingo Martínez Madrid

La hora de las preguntas: Jesús D Mez Madrid

Los “cuidados paliativos” mejoran la atención y ahorran gastos: Pedro García

“Lanzamiento de muertos” y otras cosas de España: Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta
Martes, 14 de abril de 2020

https://youtu.be/Q7nfyUXq6bo
 
Monición de entrada

Recemos para que el Señor nos dé la gracia de la unidad entre nosotros. Que las dificultades de este tiempo nos hagan descubrir la comunión entre nosotros, la unidad que siempre es superior a toda división.

Homilía

La predicación de Pedro, el día de Pentecostés, traspasa el corazón de la gente: “Aquel a quien vosotros crucificasteis ha resucitado” (cfr. Hch 2,36). «Al oír esto, se les traspaso el corazón, y preguntaron a Pedro y a los demás apóstoles:¿Qué tenemos que hacer, hermanos?» (Hch 2,37). Y Pedro es claro: “Convertíos. Convertíos. Cambiad de vida. Vosotros que recibisteis la promesa de Dios y que os alejasteis de la Ley de Dios, de tantas cosas vuestras, entre ídolos y tantas cosas…, convertíos. Volved a la fidelidad” (cfr. Hch 2,38). Convertirse es eso: volver a ser fieles. La fidelidad, esa actitud humana que no es tan común en la vida de la gente, en nuestra vida. Siempre hay ilusiones que atraen la atención y muchas veces queremos ir tras esas ilusiones. La fidelidad: en los tiempos buenos y en los tiempos malos. Hay un pasaje del Segundo Libro de las Crónicas que me impresiona mucho. Está en el capítulo XII, al inicio. “Cuando el reino fue consolidado –dice– el rey Roboán se sintió seguro y se alejó de la ley del Señor y todo Israel lo siguió” (cfr. 2Cro 12,1). Así dice la Biblia. Es un hecho histórico, pero es un dato universal. Tantas veces, cuando nos sentimos seguros, empezamos a hacer nuestros planes y nos alejamos lentamente del Señor; no permanecemos en la fidelidad. Y la seguridad mía no es la que me da el Señor. Es un ídolo. Eso es lo que le pasó a Roboán y al pueblo de Israel. Se sintió seguro –reino consolidado–, se alejó de la ley y comenzó a rendir culto a los ídolos. Sí, podemos decir: “Padre, yo no me arrodillo ante los ídolos”. No, quizá no te arrodilles, pero que los buscas y muchas veces en tu corazón adoras a los ídolos, es verdad. Tantas veces. La propia seguridad abre la puerta a los ídolos.
 
Pero, ¿es mala la propia seguridad? No, es una gracia. Estar seguro, pero estar seguro también de que el Señor está conmigo. Pero cuando hay seguridad y yo en el centro, me alejo del Señor, como el rey Roboán, me vuelvo infiel. Es tan difícil conservar la fidelidad. Toda la historia de Israel, y luego toda la historia de la Iglesia, está llena de infidelidad. Llena. Llena de egoísmos, de seguridades que hacen que el pueblo de Dios se aleje del Señor, pierda la fidelidad, la gracia de la fidelidad. Y también entre nosotros, entre las personas, la fidelidad no es una virtud barata, ciertamente. Uno no es fiel al otro, al otro… “Convertíos, volved a la fidelidad al Señor” (cfr. Hch 2,38).
 
Y en el Evangelio, la imagen de la fidelidad: aquella mujer fiel que nunca olvidó todo lo que el Señor hizo por ella. Estaba allí, fiel, ante lo imposible, ante la tragedia, una fidelidad que la hace incluso pensar que es capaz de llevarse el cuerpo… (cfr. Jn 20,15). Una mujer débil, pero fiel. La imagen de la fidelidad de esta María de Magdala, apóstol de los apóstoles.
 
Pidamos hoy al Señor la gracia de la fidelidad: de agradecer cuando Él nos da seguridades, pero nunca pensar que son “mis” seguridades, y siempre mirar más allá de las propias seguridades; la gracia de ser fieles incluso ante los sepulcros, ante el derrumbe de tantas ilusiones. La fidelidad que permanece siempre, pero no es fácil mantenerla. Que sea Él, el Señor quien nos la conserve.

Comunión espiritual

A tus pies, Jesús mío, me postro y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito que se abaja en su nada y en tu santa presencia. Te adoro en el Sacramento de tu amor, la inefable Eucaristía. Deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi corazón. En espera de la felicidad de la comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, Jesús mío, que yo voy a ti. Que tu amor inflame todo mi ser, en la vida y en la muerte. Creo en ti, espero en ti, te amo. Así sea

 

 

Coronavirus: La Santa Sede posterga las medidas de prevención adoptadas

Hasta el próximo 3 de mayo

ABRIL 14, 2020 12:35LARISSA I. LÓPEZVATICANO

(zenit – 14 abril 2020)-. La Santa Sede prorroga hasta el 3 de mayo de 2020, inclusive, todas las medidas tomadas hasta la fecha para hacer frente a la emergencia sanitaria de Covid-19.

Así ha informado hoy, 14 de abril de 2020, la Oficina de Prensa de la Santa Sede a través de un comunicado.

Esta nota supone una actualización de la difundida el pasado 3 de abril, en la que se ampliaba el plazo de aplicación de las disposiciones establecidas para combatir la expansión del coronavirus hasta ayer, 13 de abril.

Medidas del Vaticano

El pasado 6 de marzo, después de que un paciente atendido en un ambulatorio del Vaticano diera positivo de COVID-19 se suspendieron temporalmente “todos los servicios ambulatorios de la Dirección de Salud e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano para sanear el ambiente”, indicó la Santa Sede.

Después, el 10 de marzo, se dispusieron una serie de medidas adicionales: la plaza de San Pedro y la Basílica Vaticana permanecen cerradas a las visitas guiadas y a los turistas. La farmacia y el supermercado Annona seguirían abiertos, “pero con entradas restringidas”, indicaba la nota de la Santa Sede publicada en ese día.

También a partir de ese día, se cerraron “la unidad móvil del Correo Vaticano en la plaza de San Pedro, los dos puntos de venta de la Librería Editorial Vaticana, el Servicio Fotográfico de L’Osservatore Romano, que continuará accesible online, y el almacén de ropa”, continúa el texto.

El comedor de empleados, por su parte, fue cerrado el 11 de marzo y se activó “un servicio de reparto de comidas a petición de las distintas realidades y entidades de la Santa Sede y del Estado de la Ciudad del Vaticano”.

 

 

DEJARSE AYUDAR

— En el camino de Emaús. Jesús vive y está a nuestro lado.

— Cristo nunca abandona a los suyos, no le abandonemos nosotros. La virtud de la fidelidad. Ser fieles en lo pequeño.

— La virtud de la fidelidad debe informar todas las manifestaciones de la vida del cristiano.

I. El Evangelio de la Misa de hoy nos presenta otra aparición de Jesús el mismo día de Pascua por la tarde.

Dos discípulos se dirigen a su aldea, Emaús, perdida la virtud de la esperanza porque Cristo, en quien habían puesto todo el sentido de su vida, ha muerto. El Señor, como si también Él fuese de camino, les da alcance y se une a ellos sin ser reconocido1. La conversación tiene un tono entrecortado, como cuando se habla mientras se camina. Hablan entre sí de lo que les preocupa: lo ocurrido en Jerusalén la tarde del viernes, la muerte de Jesús de Nazaret. La crucifixión del Señor había supuesto una grave prueba para las esperanzas de todos aquellos que se consideraban sus discípulos y que, en un grado o en otro, habían depositado en Él su confianza. Todo se había desarrollado con gran rapidez, y aún no se han recobrado de lo que habían visto sus ojos.

Estos que regresan a su aldea, después de haber celebrado la fiesta de la Pascua en Jerusalén, muestran su inmensa tristeza, su desesperanza y desconcierto a través de la conversación: Nosotros esperábamos que había de redimir a Israel, dicen. Ahora hablan de Jesús como de una realidad pasada: Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso... «Fijaos en este contraste. Ellos dicen: (...) “¡Que fue!”... ¡Y lo tienen al lado, está caminando con ellos, está en su compañía indagando la razón, las raíces íntimas de su tristeza!

»“Que fue...”, dicen ellos. Nosotros, si hiciéramos un sincero examen, un detenido examen de nuestra tristeza, de nuestros desalientos, de nuestro estar de vuelta de la vida, encontraríamos una clara vinculación con ese pasaje evangélico. Comprobaríamos que espontáneamente decimos: “Jesús fue...”, “Jesús dijo...”, porque olvidamos que, como en el camino de Emaús, Jesús está vivo a nuestro lado ahora mismo. Este redescubrimiento aviva la fe, resucita la esperanza, es hallazgo que nos señala a Cristo como gozo presente: Jesús es, Jesús prefiere; Jesús dice; Jesús manda, ahora, ahora mismo»2. Jesús vive.

Conocían estos hombres la promesa de Cristo acerca de su Resurrección al tercer día. Habían oído por la mañana el mensaje de las mujeres que han visto el sepulcro vacío y a los ángeles. Habían tenido suficiente claridad para alimentar su fe y su esperanza; sin embargo, hablan de Cristo como de algo pasado, como de una ocasión perdida. Son la imagen viva del desaliento. Su inteligencia está a oscuras y su corazón embotado.

Cristo mismo –a quien al principio no reconocen, pero cuya compañía y conversación aceptan– les interpreta aquellos acontecimientos a la luz de las Escrituras. Con paciencia, les devuelve la fe y la esperanza. Y aquellos dos recuperan también la alegría y el amor: ¿No es verdad –dicen más tarde– que sentíamos abrasarse nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?3.

Es posible que nosotros también nos encontremos alguna vez con el desaliento y la falta de esperanza ante defectos que no acabamos de desarraigar, ante dificultades en el apostolado o en el trabajo que nos parecen insuperables... En esas ocasiones, si nos dejamos ayudar, Jesús no permitirá que nos alejemos de Él. Quizá sea en la dirección espiritual donde, al abrir el alma con sinceridad, veamos de nuevo al Señor. Con Él vienen siempre la alegría y los deseos de recomenzar cuanto antes: Y se levantaron a toda prisa y regresaron a Jerusalén... Pero es necesario dejarse ayudar, estar dispuestos a ser dóciles a los consejos que recibimos.

II. La esperanza es la virtud del caminante que, como nosotros, todavía no ha llegado a la meta, pero sabe que siempre tendrá los medios para ser fiel al Señor y perseverar en la propia vocación recibida, en el cumplimiento de los propios deberes. Pero hemos de estar atentos a Cristo, que se acerca a nosotros en medio de nuestras ocupaciones, y «agarrarnos a esa mano fuerte que Dios nos tiende sin cesar, con el fin de que no perdamos el punto de mira sobrenatural; también cuando las pasiones se levantan y nos acometen para aherrojarnos en el reducto mezquino de nuestro yo, o cuando –con vanidad pueril– nos sentimos el centro del universo. Yo vivo persuadido de que, sin mirar hacia arriba, sin Jesús, jamás lograré nada; y sé que mi fortaleza, para vencerme y para vencer, nace de repetir aquel grito: todo lo puedo en Aquel que me conforta (Flp 4,13), que recoge la promesa segura de Dios de no abandonar a sus hijos, si sus hijos no le abandonan»4.

El Señor nos habla con frecuencia de fidelidad a lo largo del Evangelio: nos pone como ejemplo al siervo fiel y prudente, al criado bueno y leal en lo pequeño, al administrador fiel, etcétera. La idea de la fidelidad penetra tan hondo dentro del cristiano que el título de fieles bastará para designar a los discípulos de Cristo5.

A la perseverancia se opone la inconstancia, que inclina a desistir fácilmente de la práctica del bien o del camino emprendido, al surgir las dificultades y tentaciones. Entre los obstáculos más frecuentes que se oponen a la perseverancia fiel está, en primer lugar, la soberbia, que oscurece el fundamento mismo de la fidelidad y debilita la voluntad para luchar contra las dificultades y tentaciones. Sin humildad, la perseverancia se torna endeble y quebradiza. Otras veces, lo que dificulte la lealtad a los compromisos contraídos, será el propio ambiente, la conducta de personas que tendrían que ser ejemplares y no lo son y, por eso mismo, parece querer dar a entender que el ser fiel no es un valor fundamental de la persona.

En otras ocasiones, los obstáculos pueden tener su origen en el descuido de la lucha en lo pequeño. El mismo Señor nos ha dicho: Quien es fiel en lo pequeño, también lo es en lo grande6. El cristiano que cuida hasta los pequeños deberes de su trabajo profesional (puntualidad, orden...); el que lucha por mantener la presencia de Dios durante la jornada; el que guarda con naturalidad los sentidos; el marido leal con su esposa en los pequeños incidentes de la vida diaria; el estudiante que prepara sus clases cada día..., esos están en camino de ser fieles cuando sus compromisos requieran un auténtico heroísmo.

La fidelidad hasta el final de la vida exige la fidelidad en lo pequeño de cada jornada, y saber recomenzar de nuevo cuando por fragilidad hubo algún descamino. Perseverar en la propia vocación es responder a las llamadas que Dios hace a lo largo de una vida, aunque no falten obstáculos y dificultades y, a veces, incidentes aislados de cobardía o derrota. El llamamiento de Cristo exige una respuesta firme y continuada y, a la vez, penetrar más profundamente en el sentido de la Cruz y en la grandeza y en las exigencias del propio camino.

III. Esta virtud de la fidelidad debe informar todas las manifestaciones de la vida del cristiano: relaciones con Dios, con la Iglesia, con el prójimo en el trabajo, en sus deberes de estado y consigo mismo. Es más, el hombre vive la fidelidad en todas sus formas cuando es fiel a su vocación, y es de su fidelidad al Señor de donde se deduce, y a la que se reduce, la fidelidad a todos sus compromisos verdaderos. Fracasar, pues, en la vocación que Dios ha querido para nosotros es fracasar en todo. Al faltar la fidelidad al Señor, todo queda desunido y roto. Aunque luego Él, en su misericordia, puede recomponerlo todo, si el hombre, humildemente, se lo pide.

Dios mismo sostiene constantemente nuestra fidelidad, y cuenta siempre con la flaqueza humana, los defectos y las equivocaciones. Está dispuesto a darnos las gracias necesarias, como a aquellos dos de Emaús, para salir adelante en todo momento, si hay sinceridad de vida y deseos de lucha. Y ante el aparente fracaso de muchas tentativas (si lo hubiera), debemos recordar que Dios, más que el «éxito», lo que mira con ojos amorosos es el esfuerzo continuado en la lucha.

De este modo, perseverando con la ayuda de Dios en lo poco de cada día, lograremos oír al final de nuestra vida, con gozosísima dicha, aquellas palabras del Señor: Muy bien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en lo poco, te constituiré sobre lo mucho; entra en el gozo de tu Señor7.

Es muy posible que nosotros también nos encontremos con personas que han perdido el sentido sobrenatural de su vida, y tendremos que llevarlas –en nombre del Señor– a la luz y a la esperanza. Porque es mucha la tibieza en el mundo, mucha la oscuridad, y la misión apostólica del cristiano es continuación de la de Jesús, concretada en aquellas personas entre las que transcurre su vida.

Al terminar nuestra oración también le decimos nosotros a Jesús: Quédate con nosotros, porque se hace de noche. Quédate con nosotros, Señor, porque sin Ti todo es oscuridad y nuestra vida carece de sentido. Sin Ti, andamos desorientados y perdidos. Y contigo todo tiene un sentido nuevo: hasta la misma muerte es otra realidad radicalmente diferente. Mane nobiscum, quoniam advesperascit et inclinatus est iam dies. Quédate, Señor, con nosotros..., recuérdanos siempre las cosas esenciales de nuestra existencia..., ayúdanos a ser fieles y a saber escuchar con atención el consejo sabio de aquellas personas en las que Tú te haces presente en nuestro continuo caminar hacia Ti. «“Quédate con nosotros, porque ha oscurecido...” Fue eficaz la oración de Cleofás y su compañero.

»—¡Qué pena, si tú y yo no supiéramos “detener” a Jesús que pasa!, ¡qué dolor, si no le pedimos que se quede!»8.

1 Lc 24, 13-35. — 2 A. Gª Dorronsoro, Dios y la gente, Rialp, Madrid 1973, p. 103. — 3 Lc 24, 32. — 4 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 213. — 5 Cfr. Hech 10, 45; 2 Cor 6, 15; Ef 1, 1. — 6 Lc 16, 10. — 7 Mt 25, 21-23. — 8 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 671.

 

“Vacío todo mi yo, llénalo de Ti”

Pide al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y a tu Madre, que te hagan conocerte y llorar por ese montón de cosas sucias que han pasado por ti, dejando —¡ay!— tanto poso... —Y a la vez, sin querer apartarte de esa consideración, dile: dame, Jesús, un Amor como hoguera de purificación, donde mi pobre carne, mi pobre corazón, mi pobre alma, mi pobre cuerpo se consuman, limpiándose de todas las miserias terrenas...

15 de abril

Y, ya vacío todo mi yo, llénalo de Ti: que no me apegue a nada de aquí abajo; que siempre me sostenga el Amor. (Forja, 41)

Es la hora de clamar: acuérdate de las promesas que me has hecho, para llenarme de esperanza; esto me consuela en mi nada, y llena mi vivir de fortaleza. Nuestro Señor quiere que contemos con El, para todo: vemos con evidencia que sin El nada podemos, y que con El podemos todas las cosas. Se confirma nuestra decisión de andar siempre en su presencia.

Con la claridad de Dios en el entendimiento, que parece inactivo, nos resulta indudable que, si el Creador cuida de todos -incluso de sus enemigos, ¡cuánto más cuidará de sus amigos! Nos convencemos de que no hay mal, ni contradicción, que no vengan para bien: así se asientan con más firmeza, en nuestro espíritu, la alegría y la paz, que ningún motivo humano podrá arrancarnos, porque estas visitaciones siempre nos dejan algo suyo, algo divino. Alabaremos al Señor Dios Nuestro, que ha efectuado en nosotros obras admirables, y comprenderemos que hemos sido creados con capacidad para poseer un infinito tesoro.

Habíamos empezado con plegarias vocales, sencillas, encantadoras, que aprendimos en nuestra niñez, y que no nos gustaría abandonar nunca. La oración, que comenzó con esa ingenuidad pueril, se desarrolla ahora en cauce ancho, manso y seguro, porque sigue el paso de la amistad con Aquel que afirmó: Yo soy el camino. Si amamos a Cristo así, si con divino atrevimiento nos refugiamos en la abertura que la lanza dejó en su Costado, se cumplirá la promesa del Maestro: cualquiera que me ama, observará mi doctrina, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos mansión dentro de él(Amigos de Dios, nn. 305-306)

 

Cinco recursos para la resiliencia durante el confinamiento

Después de varias semanas, por fin parece que el confinamiento comienza a dar micro-frutos positivos a nivel sanitario. Sin embargo, el encierro debe continuar, intentando que no decaiga el ánimo y la energía de los que se quedan en casa. La resiliencia, esa cualidad que hace posible adaptarse a situaciones adversas, es una de las claves para sobrellevar la cuarentena. Este artículo incluye algunos recursos de expertos que pueden ayudar a mantenerla.

EN PRIMERA PERSONA05/04/2020

Artículos relacionados • Ideas para humanizar el teletrabajo #YoTrabajoEnCasa • Algunos consejos para afrontar la cuarentena • ¡Ay, qué paciencia…! (Frases del papa Francisco sobre la paciencia)


Humanizar la situación: Mirar con los ojos de los demás

La psicóloga y experta en armonía familiar Sara Pérez-Tomé ofrece desde su canal en Youtube un podcast muy práctico con recomendaciones para cuidar a los demás y cuidarse uno mismo en estos días, creciendo a través de estas circunstancias y logrando ser más empáticos, asertivos y resilientes. Sara es moderadora de sesiones de Orientación Familiar de IFFD.

 

 

Trabajo: Ideas para manejar el impacto laboral

El Covid-19 ha cambiado por completo el mundo de los negocios. Los expertos del IESE Business School han puesto en marcha sesiones de formación gratuitas a través de Linkedin para ayudar a empresarios y trabajadores a enfrentarse a los problemas derivados de esta crisis: Impacto económico, cadena de suministros y operaciones, comunicación en un momento de alto riesgo...

 

 

Arte: Aprender algo nuevo (y cambiar de conversación)

Zuriñe Lafón, crítica de arte y profesora de cultura visual en la Universidad de Navarra, ha comenzado a subir a su canal de Youtube pequeñas píldoras para conocer mejor a los artistas y movimientos de vanguardia del siglo XX: Picasso, la escuela de la Bauhaus, Matisse… Muy útil para aprender cosas nuevas de forma sencilla e introducir nuevos temas de conversación en casa.

Todos juntos: Un minuto para tu familia

La Federación Internacional para el Desarrollo de la Familia (IFFD) ha creado una cuenta de Instagram, ‘Tómate un min’, para facilitar tips que ayuden a vivir la cuarentena en familia. En ella, invitan a todas las familias que quieran a aportar también sus propias experiencias mediante el envío de un vídeo, bajo el título “un minuto en familia”, que pueda ayudar e inspirar a otros.

Una ayuda para la organización doméstica durante la cuarentena

El CEICID (Centro de Estudios e Investigación en Ciencias Domésticas), impulsado por San Josemaría hace más de 50 años, ha abierto de forma gratuita su programa online “777 Menús Inteligentes”, mientras dure el periodo de cuarentena en España.

Este programa se suele utilizar para facilitar la administración doméstica de residencias de cierto volumen. Tiene una amplia base de datos de recetas sencillas, permite organizar menús saludables, hacer automáticamente la lista de la compra, calcular precios, etc. Puede resultar útil para la organización familiar durante estos días

 

En la alegre esperanza de Cristo

Dejarnos tocar por el amor de Dios, dejarnos mirar por Cristo: la esperanza nos abre un mundo, porque se basa en lo que Dios quiere hacer en nosotros.

CRISTO17/07/2017

Escucha la presentación del libro «Para mí vivir es Cristo»


Escucha el artículo «En la alegre esperanza de Cristo»

Descarga el libro electrónico: «Para mí, vivir es Cristo» (Disponible en PDF, ePub y Mobi)


¿Qué hace valiosa la vida? ¿Qué hace valiosa mi vida? En el mundo actual, la respuesta a esta pregunta gira a menudo alrededor de dos polos: el éxito que uno es capaz de alcanzar, y la opinión que los demás tienen de él. No se trata, desde luego, de cuestiones banales: la opinión ajena tiene consecuencias en la vida familiar, social, profesional; y el éxito es la expectativa lógica de lo que emprendemos: nadie se pone a hacer algo con el objetivo de fracasar. Sin embargo, de hecho a veces en la vida hay pequeñas o no tan pequeñas derrotas, o sucede que los demás se forjan una opinión de nosotros en la que quizá no nos reconocemos.

La experiencia del fracaso, del desprestigio, o la conciencia de la propia incapacidad –ya no solo en el mundo laboral, sino incluso en el empeño por vivir una vida cristiana– pueden llevarle a uno al desánimo, al desaliento y, en último término, a la desesperanza. En la actualidad es más fuerte que en otras épocas la presión por tener éxito a distintos niveles, por ser alguien, o al menos por poderse decir que uno es alguien. Y, en realidad, más que en lo que uno es –hijo, madre, hermano, abuela–, los focos están puestos en lo que uno es capaz de hacer. Por eso se es hoy más vulnerable a los distintos tipos de derrotas que suele traer consigo la vida: reveses que antes se resolvían o se sobrellevaban con entereza, hoy causan con frecuencia una tristeza o frustración de fondo, desde edades muy tempranas. En un mundo con tantas expectativas y desengaños ¿es posible aún vivir, como proponía san Pablo, «alegres en la esperanza» (Rm 12,12)?

EN LA ACTUALIDAD ES MÁS FUERTE QUE EN OTRAS ÉPOCAS LA PRESIÓN POR TENER ÉXITO A DISTINTOS NIVELES, POR SER ALGUIEN, O AL MENOS POR PODERSE DECIR QUE UNO ES ALGUIEN

En su carta de febrero, el Prelado del Opus Dei dirige la mirada hacia la única respuesta verdaderamente lúcida a esta pregunta; una respuesta que se alza con un sí decidido: «haz, Señor, que desde la fe en tu Amor vivamos cada día con un amor siempre nuevo, en una alegre esperanza»[1]. Aunque a veces la desesperanza pueda parecer menos ingenua, lo es solo al coste de cerrar los ojos al Amor de Dios y su permanente cercanía. Lo recordaba el Papa Francisco en una de sus catequesis sobre la esperanza: «La esperanza cristiana es sólida. Por eso no decepciona (…). No está fundada sobre lo que nosotros podemos hacer o ser, y tampoco sobre lo que nosotros podemos creer. Su fundamento, es decir el fundamento de la esperanza cristiana, es lo más fiel y seguro que existe: el amor que Dios mismo nos tiene a cada uno de nosotros. Es fácil decir: Dios nos ama. Todos lo decimos. Pero (…) cada uno de nosotros ¿es capaz de decir: estoy seguro de que Dios me ama? No es tan fácil decirlo. Pero es verdad»[2].

La gran esperanza

En su predicación y en sus conversaciones, san Josemaría ponía muchas veces la mirada en la vida de los primeros cristianos. La fe era para ellos, antes que una doctrina a aceptar o un modelo de vida a realizar, el regalo de una vida nueva: el don del Espíritu Santo, que había sido derramado en sus almas tras la resurrección de Cristo. Para los primeros cristianos, la fe en Dios era objeto de experiencia, y no solo de adhesión intelectual: Dios era Alguien realmente presente en su corazón. San Pablo escribía a los fieles de Éfeso, refiriéndose a su vida antes de conocer el Evangelio: «vivíais entonces sin Cristo, erais ajenos a la ciudadanía de Israel, extraños a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo» (Ef 2,11-12). Con la fe, en cambio, habían recibido la esperanza, una esperanza que «no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rm 5,5).

A la vuelta de veinte siglos, Dios no deja de llamarnos a esta «gran esperanza», que relativiza todas las demás esperanzas y decepciones. «Nosotros necesitamos tener esperanzas –más grandes o más pequeñas–, que día a día nos mantengan en camino. Pero sin la gran esperanza, que ha de superar todo lo demás, aquellas no bastan. Esta gran esperanza sólo puede ser Dios, que abraza el universo y que nos puede proponer y dar lo que nosotros por sí solos no podemos alcanzar»[3].

AUNQUE A VECES LA DESESPERANZA PUEDA PARECER MENOS INGENUA, LO ES SOLO AL COSTE DE CERRAR LOS OJOS AL AMOR DE DIOS Y SU PERMANENTE CERCANÍA

Es bueno considerar si nos hemos acostumbrado a la realidad de un Dios que salva –un Dios que viene a llenarnos de esperanza–, hasta el punto de no percibir a veces en ella mucho más que una idea, sin fuerza real sobre nuestra vida. La Cruz, que parecía un gran fracaso a los ojos de quienes esperaban en Jesús, se convirtió con la Resurrección en el triunfo más decisivo de la historia. Decisivo, porque no se trata de un éxito limitado a Jesús: con él vencemos todos. «Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe» en el Resucitado (1 Jn 5,4). Los discípulos de Emaús miraban al pasado con nostalgia. «Nosotros esperábamos», decían (Lc 24,21): no sabían que Jesús caminaba con ellos, que les abría un futuro apasionante, a prueba de cualquier otro desengaño. «Enciende tu fe. –No es Cristo una figura que pasó. No es un recuerdo que se pierde en la historia. ¡Vive!: Jesus Christus heri et hodie: ipse et in sæcula! (…) ¡Jesucristo ayer y hoy y siempre!»[4]

Dejarnos tocar por el Amor de Dios

San Pablo describía así la raíz de la vida cristiana: «Con Cristo estoy crucificado: vivo, pero ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Y la vida que vivo ahora en la carne la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gal 2,19-20). Para el Apóstol, el cristianismo consiste en primer lugar en que Cristo ha muerto por nosotros, ha resucitado y, desde el Cielo, ha enviado a nuestros corazones su Espíritu Santo, que nos transforma y nos abre los ojos a una vida nueva. «Quien ha sido tocado por el amor empieza a intuir lo que sería propiamente “vida”. Empieza a intuir qué quiere decir la palabra esperanza»[5]. Como a la samaritana, María Magdalena, Nicodemo, Dimas, los discípulos de Emaús, Jesús nos da un modo nuevo de mirar: de mirarnos a nosotros mismos, a los demás, a Dios. Y solo desde esta nueva mirada que nos da Dios cobran sentido el esfuerzo por mejorar y la lucha por imitarle: tomados por sí mismos, serían «empeño vano» (Qo 2,11).

Al morir en la Cruz «por nosotros los hombres y por nuestra salvación»[6], Cristo nos liberó de una vida de relación con Dios centrada en preceptos y límites negativos, y nos liberó para una vida hecha de Amor: «os habéis revestido del hombre nuevo, que se renueva para lograr un conocimiento pleno según la imagen de su creador» (Col 3,10). Se trata, pues, de conocer el Amor de Dios y de dejarse tocar por Él, para retomar –desde esa experiencia– el camino de la santidad. Encontrar a Dios y dejarnos transformar por Él es lo esencial. El Prelado del Opus Dei lo ha recordado, poco después de su elección: «¿Cuáles son las prioridades que el Señor nos presenta en este momento histórico del mundo, de la Iglesia y de la Obra? La respuesta es clara: en primer lugar, cuidar con delicadeza de enamorados nuestra unión con Dios, partiendo de la contemplación de Jesucristo, rostro de la Misericordia del Padre. El programa de san Josemaría será siempre válido: “Que busques a Cristo: Que encuentres a Cristo: Que ames a Cristo”»[7]. La unión con Dios nos permite vivir la Vida que Él nos ofrece. Buscar el rostro de Cristo, y dejarnos mirar por Él es un camino espléndido para ahondar en esa vida de Amor.

Dejarnos mirar por Cristo

Jesucristo es el rostro de la Misericordia de Dios, porque en Él Dios nos habla con un lenguaje a nuestra medida: un lenguaje de escala humana que viene al encuentro de la sed de un amor fuera de toda escala que Él mismo ha puesto en cada uno de nosotros. «Y tú (…) ¿has sentido alguna vez en ti esta mirada de amor infinito que, más allá de todos tus pecados, limitaciones y fracasos, continúa fiándose de ti y mirando tu existencia con esperanza? ¿Eres consciente del valor que tienes ante Dios que por amor te ha dado todo? Como nos enseña san Pablo, “la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores” (Rm 5,8). Pero ¿entendemos de verdad la fuerza de estas palabras?»[8].

¿HAS SENTIDO ALGUNA VEZ EN TI ESTA MIRADA DE AMOR INFINITO QUE, MÁS ALLÁ DE TODOS TUS PECADOS, LIMITACIONES Y FRACASOS, CONTINÚA FIÁNDOSE DE TI Y MIRANDO TU EXISTENCIA CON ESPERANZA? (PAPA FRANCISCO)

Para descubrir el rostro de Jesús es necesario recorrer el camino de la adoración y de la contemplación: «¡Qué dulce es estar frente a un crucifijo, o de rodillas delante del Santísimo, y simplemente ser ante sus ojos! ¡Cuánto bien nos hace dejar que Él vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva!»[9]. Se trata, como decía el Papa en otra ocasión, de «mirar a Dios, pero sobre todo [de] sentirse mirado por Él»[10]. Parece sencillo: dejarse mirar, simplemente ser en la presencia de Dios… pero lo cierto es que nos cuesta terriblemente en un mundo hiperactivo y saturado de estímulos como el nuestro. Por eso es necesario pedir a Dios el don de entrar en su silencio y de dejarse mirar por Él: convencerse, en definitiva, de que estar en su presencia es ya una oración maravillosa y tremendamente eficaz, aun cuando no saquemos de ella ningún propósito inmediato. La contemplación del rostro de Cristo tiene en sí misma un poder transformador que no podemos medir con nuestros criterios humanos. «Pongo ante mí al Señor sin cesar; con Él a mi derecha, no vacilo. Por eso se alegra mi corazón, se goza mi alma, hasta mi carne descansa en la esperanza» (Sal 16, 8-9).

El rostro de Jesús es también el rostro del Crucificado. Al constatar nuestra debilidad, podríamos pensar, con un rasero exclusivamente humano, que le hemos decepcionado: que no podemos dirigirnos a Él, como si no hubiera sucedido nada. Sin embargo, esos reparos dibujan solo una caricatura del Amor de Dios. «Hay una falsa ascética que presenta al Señor en la Cruz rabioso, rebelde. Un cuerpo retorcido que parece amenazar a los hombres: me habéis quebrantado, pero yo arrojaré sobre vosotros mis clavos, mi cruz y mis espinas. Esos no conocen el espíritu de Cristo. Sufrió todo lo que pudo –¡y por ser Dios, podía tanto!–; pero amaba más de lo que padecía... Y después de muerto, consintió que una lanza abriera otra llaga, para que tú y yo encontrásemos refugio junto a su Corazón amabilísimo»[11].

¡Qué bien comprendía san Josemaría el Amor que irradia el rostro de Jesús! Desde la Cruz, nos mira y nos dice: «Te conozco perfectamente. Antes de morir he podido ver todas tus debilidades y bajezas, todas tus caídas y traiciones… y conociéndote tan bien, tal como eres, he juzgado que vale la pena dar la vida por ti». La de Cristo es una mirada amorosa, afirmativa, que ve el bien que hay en nosotros –el bien que somos– y que Él mismo nos concedió al llamarnos a la vida. Un bien digno de Amor; más aún, digno del Amor más grande (cfr. Jn 3,16; 15,13).

Caminar con Cristo dejando huella en el mundo

La mirada de Jesús nos ayudará a reaccionar con esperanza ante las caídas, los resbalones, la mediocridad. Y no es simplemente que seamos buenos tal como somos, sino que Dios cuenta con cada uno de nosotros para transformar el mundo y llenarlo de su Amor. También esa llamada está contenida en la mirada amorosa de Cristo. «Me dirás, Padre, pero yo soy muy limitado, soy pecador, ¿qué puedo hacer? Cuando el Señor nos llama no piensa en lo que somos, en lo que éramos, en lo que hemos hecho o de dejado de hacer. Al contrario: Él, en ese momento que nos llama, está mirando todo lo que podríamos dar, todo el amor que somos capaces de contagiar. Su apuesta siempre es al futuro, al mañana. Jesús te proyecta al horizonte, nunca al museo»[12].

La de Cristo es la mirada del Amor, que afirma siempre a quien tiene delante y exclama: «¡Es bueno que existas!, ¡qué maravilla tenerte aquí!»[13]. Al mismo tiempo, conociéndonos perfectamente, cuenta con nosotros. Descubrir esta doble afirmación de Dios es el mejor modo de recobrar la esperanza y de sentirnos de nuevo atraídos camino arriba, hacia el Amor, y lanzados después al mundo entero. Esa es, a fin de cuentas, nuestra seguridad más firme: Cristo ha muerto por mí, porque creía que valía la pena hacerlo; Cristo, que me conoce, confía en mí. Por eso exclamaba el Apóstol: «Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no se reservó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?» (Rm 8,31-32).

De esa seguridad nacerá nuestro deseo de retomar el camino, de lanzarnos al mundo entero para dejar en él la huella de Cristo. Sabiendo que muchas veces tropezaremos, que no siempre lograremos realizar lo que nos propongamos… pero que, en definitiva, no es eso lo que cuenta. Importa, en cambio, seguir adelante, con la mirada puesta en Cristo: «expectantes beatam spem», despiertos y atentos a su alegre esperanza[14]. Él es quien nos salva y cuenta con nosotros para llenar el mundo de paz y de alegría. «Dios nos ha creado para estar de pie. Hay una canción hermosa que cantan los alpinos cuando suben a la montaña. La canción dice así: “En el arte de subir, lo importante no es no caer, sino no permanecer caído”»[15]. De pie. Alegres. Seguros. En camino. Con la misión de encender «todos los caminos de la tierra con el fuego de Cristo» que llevamos en el corazón[16].

Lucas Buch


[1] F. Ocáriz, Carta pastoral, 14-II-2017, n. 33.

[2] Francisco, Audiencia general, 15-II-2017.

[3] Benedicto XVI, Enc. Spe Salvi (30-XI-2007), n. 31.

[4] San Josemaría, Camino, n. 584.

[5] Benedicto XVI, Spe Salvi, n. 27.

[6] Misal Romano, Símbolo niceno-constantinopolitano.

[7] F. Ocáriz, Carta pastoral, 14-II-2017, n. 30 (cfr. Camino, n. 382).

[8] Francisco, Mensaje, 15-VIII-2015.

[9] Francisco, Ex. Ap. Evangelii Gaudium (26-XI-2013), n. 264.

[10] S. Rubin, F. Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, Ediciones B, Barcelona 2013, p. 54.

[11] San Josemaría, Via Crucis, estación XII, n. 3.

[12] Francisco, Vigilia de oración, 30-VII-2016.

[13] Cfr. J. Pieper, Las Virtudes fundamentales, Rialp, Madrid 2012, 435-444.

[14] Misal Romano, Rito de la Comunión.

[15] Francisco, Homilía, 24-IV-2016.

[16] Camino, n. 1.

 

El relato de Emaús, fuente cronológica del día de la Resurrección

 

La meditación asidua del Evangelio hizo descubrir al Siervo de Dios, Juan Pablo II, en la sencillez de los relatos, secuencias históricas que a los demás nos pasan inadvertidas. Es el caso de cómo tuvieron lugar uno tras otro, ordenadamente, los eventos del día más grande de la Historia del cristianismo: la Resurrección. Con textos todos y sólo exclusivamente de este Papa entresacados de sus intervenciones se han confeccionado estas páginas.

Dos discípulos abandonaban el lugar en donde Jesús había sido crucificado, porque ese acontecimiento era para ellos una cruel desilusión. Por ese mismo hecho, se alejaban de los demás discípulos y volvían, por decirlo así, al individualismo. Conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado, sin comprender su sentido. No entendían que Jesús había muerto para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Sólo veían el aspecto tremendamente negativo de la cruz, que arruinaba sus esperanzas: Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel[1].

Jesús resucitado se les acerca y camina con ellos, pero sus ojos no podían reconocerlo, porque desde el punto de vista espiritual se encontraban en las tinieblas más oscuras. Entonces Jesús, mediante una larga catequesis bíblica, les ayuda, con una paciencia admirable, a volver a la luz de la fe: Empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Su corazón comenzó a arder.           

Los dos discípulos estaban decepcionados. Aunque habían oído que las mujeres y los Apóstoles, tres días después de la muerte de Jesús, no habían podido encontrar su cuerpo en la tumba, no sabían con certeza si había sido visto vivo. Los discípulos no sabían que en aquél preciso momento ellos mismos lo estaban contemplando, que estaban caminando en su compañía, que estaban hablando con Él. Ciertamente sus ojos estaban cerrados  y no eran capaces de reconocerlo[2].

Estos discípulos hablaban acerca de los acontecimientos de los últimos días, naturalmente, sobre todo acerca del gran evento que había conmovido a toda Jerusalén: los jefes del pueblo, los grandes, los sacerdotes, los fariseos, habían crucificado a Jesucristo, gran profeta. Se esperaba que fuera a liberar a Israel de la esclavitud; y, en cambio, lo habían crucificado. Había muerto y estaba sepultado. En ese momento, se les acercó un peregrino. No sabían quién era. Continuaron su conversación, pues les preguntó por qué estaban tristes. Y estaban tristes a causa de ese acontecimiento.

Eran discípulos de Jesús y probablemente huían de Jerusalén para evitar el peligro. Y cuando le explicaron su preocupación, Jesús les dijo: ¿No habéis entendido lo que han dicho los profetas sobre el Mesías? El Mesías no debía librar a Israel en sentido político; el Mesías, según Isaías y según otros profetas, debía liberar a toda la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte. Sería azotado, coronado de espinas y después crucificado. Moriría, pero luego resucitaría.

Cuando los dos discípulos lo escucharon, dijeron: Es verdad; esta mañana se difundió la noticia de que la tumba estaba vacía. Lo decían algunas mujeres. Pero no sabemos cómo ha sucedido, aunque algunos de nosotros, los discípulos, fueron a la tumba. Eran Pedro y Juan.

Nos encontramos en el día del domingo, después del sábado. El domingo, es decir, el día en que Cristo resucitó de madrugada. Nos encontramos en la tarde del domingo. Antes de ellos, los acontecimientos se habían desarrollado así: muy de madrugada, llegaron primero tres mujeres de nombre María. Se dirigieron al sepulcro para ungir a Jesús. Vieron la gran piedra retirada y el sepulcro vacío. Ésta fue la primera constatación: el, sepulcro vacío. Con esta noticia las mujeres fueron a los Apóstoles, que se hallaban reunidos en el cenáculo por miedo a los judíos, y les dijeron: Alguien ha robado el cuerpo de Jesús, porque el sepulcro se halla vacío. Los Apóstoles no les creyeron. Dos de ellos, Pedro y Juan, decidieron ir a comprobarlo. Fueron y comprobaron lo mismo: que el sepulcro estaba vacío y el cuerpo no se encontraba.

¿Qué quería decir eso? Si el sepulcro está vacío, significa que alguien ha robado el cuerpo. Eso es lo fue pensó María Magdalena: alguien robó el cuerpo. Y cuando volvió por segunda vez al sepulcro vacío, encontró a una persona que confundió con el jardinero y le dijo: Tal vez tú lo has robado y lo has puesto en otro lugar. Dínoslo. Pero Jesús la llamó por su nombre: María. Entonces, María Magdalena comprendió que se trataba de Jesús. Jesús, después de su muerte, por primera vez se reveló como vivo a esta mujer, María Magdalena. Era la primera revelación de Jesús resucitado en persona. Después de ella, los segundos fueron los dos discípulos de Emaús. A María se apareció muy de mañana; ella llevó la noticia a los discípulos: Yo lo he visto[3].

Quédate con nosotros, Señor, porque atardece y el día va de caída. Ésta fue la invitación apremiante que, la tarde misma del día de la resurrección, los dos discípulos que se dirigían hacia Emaús hicieron al Caminante que a lo largo del trayecto se había unido a ellos. Abrumados por tristes pensamientos, no se imaginaban que aquel desconocido fuera precisamente su Maestro, ya resucitado. No obstante, habían experimentado cómo ardía su corazón mientras él les hablaba explicando las Escrituras.

La luz de la Palabra ablandaba la dureza de su corazón y se les abrieron los ojos. Entre la penumbra del crepúsculo y el ánimo sombrío que les embargaba, aquel Caminante era un rayo de luz que despertaba la esperanza y abría su espíritu al deseo de la plena luz. Quédate con nosotros, suplicaron, y Él aceptó[4].

Cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Gracias a la explicación luminosa de las Escrituras, habían pasado de las tinieblas de la incomprensión a la luz de la fe y se habían hecho capaces de reconocer a Cristo resucitado al partir el pan[5].

Los dos discípulos de Emaús, tras haber reconocido al Señor, se levantaron al momento para ir a comunicar lo que habían visto y oído. Cuando se ha tenido verdadera experiencia del Resucitado, alimentándose de su cuerpo y de su sangre, no se puede guardar la alegría sólo para uno mismo. El encuentro con Cristo, profundizado continuamente en la intimidad eucarística, suscita en la Iglesia y en cada cristiano la exigencia de evangelizar y dar testimonio[6].

El efecto de este cambio profundo fue un impulso a ponerse nuevamente en camino, sin dilación, para volver a Jerusalén y unirse a los Once y a los que estaban con ellos. El camino de fe había hecho posible la unión fraterna. Después de reconocer y contemplar el rostro de Cristo resucitado, también nosotros, como los dos discípulos, somos invitados a correr hasta el lugar donde se encuentran nuestros hermanos, para llevar a todos el gran anuncio: Hemos visto al Señor[7].

A los dos discípulos de Emaús se les apareció por la tarde. Cuando comprendieron que ese peregrino con quien hablaban era Jesús, volvieron inmediatamente a Jerusalén para buscar a los demás discípulos, a los demás Apóstoles. Los encontraron en el cenáculo y éstos les dijeron: Ya ha estado aquí. Porque el domingo por la tarde Jesús se apareció a los Apóstoles en el cenáculo. Los saludó: La paz este con vosotros. Y luego les dio a todos esta gran misión: Como el Padre me ha enviado, yo también os envío. Recibid el Espíritu Santo, y les dio el poder de perdonar los pecados.

Esta es, más o menos, la cronología del primer día de la Resurrección, el domingo. Estamos ya en el cuarto día de la octava, pero leemos cada día un pasaje cronológico de estos acontecimientos del primer día. Hoy hemos leído el cuarto acontecimiento, es decir, el encuentro con los discípulos de Emaús[8].

Pedro Beteta López

Doctor en Bioquímica y en Teología

 


[1] Juan Pablo II, Audiencia general, 18-IV-2001

[2] Juan Pablo II, Homilía en la canonización de 103 mártires, Seúl (Corea), 6-V-1984

[3] Juan Pablo II, Audiencia general, 6-IV-1994

[4] Juan Pablo II, Carta Apostólica Mane Nobiscum Domine, n.1

[5] Juan Pablo II, Audiencia general, 15-XI-2000

[6] Juan Pablo II, Carta Apostólica Mane Nobiscum Domine, n.24

[7] Juan Pablo II, Audiencia general, 18-IV-2001

[8] Juan Pablo II, Audiencia general, 6-IV-1994

 

 

¿Cómo se celebran las exequias durante la pandemia?

Por D. Alejandro Vázquez-Dodero

Según señala el punto 1.683 del Catecismo: “La Iglesia que, como Madre, ha llevado sacramentalmente en su seno al cristiano durante su peregrinación terrena, lo acompaña al término de su caminar para entregarlo en las manos del Padre”.

Además, el punto 1.187  expone que “la liturgia es la obra de Cristo total, Cabeza y Cuerpo. Nuestro Sumo Sacerdote la celebra sin cesar en la liturgia celestial, con la santa Madre de Dios, los Apóstoles, todos los santos y la muchedumbre de seres humanos que han entrado ya en el Reino”.

Así, es la Iglesia la que “se encuentra” en el funeral y entierro del difunto –o depósito de cenizas en caso de cremación–, representada por el ministro y la comunidad que asiste –en el número y del modo que sea– a esas ceremonias. Sí, la Iglesia como tal, aspecto éste imprescindible para entender cuanto referiremos en este artículo, y para cerciorarse de que la gracia divina que acompaña a las exequias se halla presente al margen de las circunstancias en que se celebren dichas ceremonias.

Exequias durante la pandemia

El ritual de los funerales de la liturgia romana prevé tres tipos de celebración de las exequias en función del lugar: la casa, la iglesia y el cementerio. El ritual será uno u otro dependiendo de la importancia que preste la familia, costumbres locales, cultura o piedad popular.

En todo caso se procurará que el ritual comprenda cuatro momentos principales: la acogida de la comunidad, la liturgia de la palabra, el sacrificio eucarístico y el adiós (“a Dios”) al difunto.

Debido a la multitud de fallecimientos en la pandemia que nos está tocando vivir, en muchas ocasiones no se pueden celebrar las exequias como nos gustaría, ni con la asistencia de tantos familiares y seres queridos del difunto como quisiéramos, ni siguiendo el ritual que nos hubiera gustado celebrar.

Así, el difunto es sepultado –o son depositadas sus cenizas– en condiciones, podríamos decir, adversas para su familia y allegados. Ello por falta de tiempos o de suficiente logística para atender a tantos difuntos, en el bien entendido que la normativa civil no lo prohíbe, con debidas cautelas –en España y otros países, permite participar en la comitiva para el enterramiento o despedida para cremación de la persona fallecida, si bien, para evitar contagios, se restrinja tal participación a un máximo de tres familiares o allegados, además del ministro–. Aunque, movidos por un creativo cariño, esos familiares y allegados consigan unirse a la ceremonia a través de la grabación que desde el móvil envía quien esté asistiendo presencialmente.

La gracia sigue presente

Un principio básico de toda la economía de la Salvación y de la acción salvífica de la gracia divina en nuestras almas, es el de “la infinita misericordia de Dios”. Principio este que en el período de pandemia alivia sobremanera cuando nos encontramos con casos en los que no se ha podido atender espiritualmente a los difuntos tal como nos hubiera gustado, porque bien lo hubieran merecido.

El Señor, en su misericordia, dispensa las gracias necesarias para nutrir de su infinito amor las celebraciones litúrgicas que por causas intempestivas y de fuerza mayor no puedan celebrarse como quisiéramos, ni ser presenciadas –rezadas– por cuantos quisieran acudir a ellas. Además, como decíamos, es la propia Iglesia la que celebra esa ceremonia, toda ella, presente en espíritu.

Naturalmente, como también señala la legislación civil, finalizada la pandemia podrán celebrarse los funerales correspondientes, ya multitudinarios y sin las estrictas restricciones impuestas por la COVID-19, que a su debido tiempo no pudieron acompañar los enterramientos –o depósitos de cenizas– de nuestros queridos difuntos.

Ello atendiendo principalmente a la Eucaristía, que podrá ofrecerse por el difunto, Misa de difuntos, en sufragio por su alma.

Alejandro Vázquez-Dodero Rodríguez

Sacerdote, doctor en Derecho Canónico y capellán del colegio Tajamar de Madrid

 

Los orígenes del Tiempo Pascual

¿Cómo vivían los Primeros Cristianos la Pascua?

“La celebración de la Pascua se continúa durante el tiempo pascual. Los cincuenta días que van del domingo de Resurrección al domingo de Pentecostés se celebran con inmensa alegría, como un solo día festivo, más aún, como “un gran domingo”.

Los cincuenta días que transcurren entre el domingo de Resurrección y el domingo de Pentecostés

Concluida la celebración de la Vigilia de la Pascua de Resurrección, comienza el Tiempo de Pascua, que conmemora la Resurrección y glorificación de nuestro Señor Jesucristo, la donación del Espíritu Santo y el comienzo de la actividad de la Iglesia, al tiempo que anticipa en nuestros días la gloria eterna que alcanzará su plenitud en la consumación de los siglos.

El tiempo pascual está formado por la “cincuentena pascual” o cincuenta días que transcurren entre el domingo de Resurrección y el domingo de Pentecostés, y en cierto modo constituyen “un solo y único día festivo”: el gran domingo (SAN ATANASIO, Epist. Fest. 1).

 

 

El origen de la cincuentena pascual se confunde con la celebración anual de la Pascua: al principio, la Pascua apareció como una fiesta que se prolongaba durante cincuenta días. A partir del siglo IV d. C. la unidad pascual se fragmentó, cuando comenzaron a celebrarse de modo histórico las acciones salvíficas divinas.

Octava de Pascua

Los ocho primeros días de la cincuentena forman la octava de Pascua, que se celebra como solemnidad del Señor. Esta semana –in albis, como se denomina en el rito romano- surgió en el siglo IV por el deseo de asegurar a los neófitos una catequesis acerca de los divinos misterios que habían experimentado. El domingo que cierra la semana, el octavo día, constituye el día más solemne del año litúrgico después del domingo de Resurrección. Como explica Benedicto XVI “Hoy domingo concluye la Octava de Pascua, como un único día “hecho por el Señor”, marcado con el distintivo de la Resurrección y por la alegría de los discípulos al ver a Jesús. Desde la antigüedad este domingo se llama in albis, del nombre latino alba, dado por la vestidura blanca que los neófitos llevaban en el Bautismo la noche de Pascua, y que se quitaban después de ocho días” (Homilía 21 Domingo de Pascua, 11.IV.2010)

Pentecostés

La celebración del día conclusivo del Tiempo Pascual, Pentecostésnació a finales del siglo III. Esta fiesta, que en su día conmemoraba la semana de semanas pascual, surgió por influencia de la fiesta judía homónima. En el siglo IV, la fiesta poseía un doble contenido celebrativo: Ascensión del Señor y descenso del Espíritu Santo, como se advierte en los testimonios de la Iglesia de Jerusalén. Sin embrago, poco a poco, el proceso de historificación litúrgica de los hechos salvíficos de Cristo, llevó a algunas iglesias a dividir la fiesta, celebrando la Ascensión el día cuarenta después de Resurrección.

Por último, en los siglos VII-VIII, la Iglesia romana añadió a la fiesta de Pentecostés una octava, como réplica a la octava de Pascua. El origen de esta institución, que rompe la cincuentena pascual, se encuentra en la necesidad de una catequesis para aquellos que habían sido bautizados en el día de Pentecostés. Esta octava fue suprimida por la reforma del Calendario actualmente en vigor, ya que oscurecía el simbolismo del tiempo de Pascua.

 

Los textos de la fiesta de la Ascensión recuerdan el hecho histórico de la subida de Cristo a los cielos, a la vez que fundamenta la esperanza en la segunda venida del Señor y la exaltación gloriosa del hombre. La fiesta de Pentecostés, por su parte, muestra la íntima relación entre la Resurrección de Cristo y la venida del Espíritu Santo: todo el tiempo de Pascua es considerado como tiempo del Espíritu. Queda así remarcado el carácter unitario de toda la celebración pascual (muerte, resurrección, ascensión de Cristo y venida del Paráclito, momentos de un único misterio salvífico divino).

Renovación Bautismal

Los tres primeros domingos se leen los Evangelios de las apariciones del Señor resucitado; mientras el cuarto se reserva a la parábola del Buen Pastor y los restantes al discurso sacerdotal de Cristo después de la Última Cena, tal y como vienen recogidos en el texto de San Juan. Las lecturas no evangélicas dominicales están tomadas del Nuevo Testamento: así, la primera lectura recoge los Hechos de los Apóstoles, mientras la segunda se dedica a la I Epístola de San Pedro, a la I Epístola de San Juan y al Apocalipsis.

De este modo, el Tiempo de Pascua subraya la renovación bautismal de la vida cristiana, en continuidad con la novedad del acontecimientode la Resurrección. La Iglesia se ve a sí misma como presencia ininterrumpida de Cristo, movida por el dinamismo del Espíritu, en camino hacia su verdadera patria, con la segunda y definitiva venida de Cristo.

Durante el tiempo de Pascua, los cristianos recordarán que la vida nueva iniciada con la celebración de los misterios pascuales debe perpetuarse durante toda su existencia. En medio de las circunstancias ordinarias, los fieles descubrirán la presencia del Señor resucitado que les llama a ser testigos y dar testimonio de su paso entre los hombres.

El Tiempo pascual comienza el domingo de Pascua y termina el domingo de Pentecostés. La primera semana constituye la octava de Pascua y se celebra como solemnidad del Señor. En los lugares donde no pueda celebrase en jueves, la Ascensión del Señor se traslada al domingo VII de Pascua. Los domingos de Pascua tienen precedencia sobre todas las fiestas del Señor y solemnidades, que serán trasladadas al lunes siguiente. Durante el tiempo de Pascua se utiliza el color blanco.

1- SAN ATANASIO, Epist. Fest. 1. Cfr. Calendario Romano, Normas universales sobre el año litúrgico y sobre el calendario 22; Carta circular sobre las fiestas pascuales (16-1-1988) 100.

2- Cfr. Calendario Romano, Normas universals sobre el año litúrgico y sobre el calendario 24.

3- Cfr. Calendario Romano, Normas universals sobre el año litúrgico y sobre el calendario 25.

Primeroscristianos.com

 

 

 

SILENCIO  SEPULCRAL…


Autora: Magui del Mar
La Dama Azteca de la Pluma de Oro
Poeta Mexicana.

(Probablemente así se sintieron 
sus apóstoles y discípulos al verlo muerto en la
tumba).

Silencio sepulcral…hondo vacío…
Se oprime el corazón…y triste llora.
No está ya aquí Jesús como fue otrora.
Profunda soledad.

Qué fue de las promesas, Jesús mío?.
Si te vimos calmar al mar airado
y que a tantos enfermos has curado,
mostrando tu bondad.

Supiste responder a quien quería
en aprietos ponerte al preguntarte
con “dolosa piedad” y así llevarte
a una trampa mortal.

Arrojaste del templo a mercaderes
y nadie fue capaz de detenerte
porque aunque, a su pesar, pudieron verte
lleno de dignidad.

Por qué si Tú pudiste defenderte
recibiste en silencio las afrentas,
acaso no sabías que así alientas
del que te odia, la sed?.

Prometiste que el templo de tu cuerpo
la corrupción jamás la sufriría
y a la temida muerte vencería.
Entonces…qué pasó?

Silencio sepulcral…hondo vacío…
Se oprime el corazón y triste llora.
No está ya aquí Jesús, como fue otrora.
Hay honda soledad.

Derechos Reservados.

MAGUI DEL MAR 

La Dama Azteca de la Pluma de Oro

ruizrmagui@gmail.com

 

 

 

 En el AULA MAGNA:  Gran lección de la Vida

https://youtu.be/xafPqcy3lwk

#CORONAVIRUS #COVID2019 CRNEWS

      La evolución, desde siempre, ha sido compleja y a veces traumática. Desde que la célula, una maravilla de ingeniería natural, se estabilizó hace 2.500 millones de años, hasta hoy, no se  detiene. Va hacia adelante, aunque  no siempre se la entiende.

       Los seres pluricelulares, entre los que nos encontramos los humanos, para evolucionar y crecer, necesitan adaptarse al entorno en que pueda desarrollarse la especie. Hay que procurar aceptar un equilibrio que no se pude sobrepasar entre: producción, consumo para crecer y desgaste. Es necesario para  vivir y sobrevivir. Si se rompe ese equilibrio, se producen perturbaciones medioambientales, que pueden perjudicar tanto al individuo como a la sociedad.

     La Naturaleza, de la que formamos parte, suele avisar -a su manera-, como buena Madre: aunque los humanos se impongan retos materiales que creen poder alcanzar con la tecnología, hay fronteras que es mejor no traspasar. La Naturaleza ayuda a los seres a ser y vivir. La tecnología ha supuesto una ayuda importante para ser más, vivir mejor y tener poder.

      Sin embargo los avances conseguidos, tienen riesgos visibles: degradación medioambiental y consecuencias nocivas de violencia, corrupción, abuso de poder, injusticias económicas para los individuos y la misma sociedad. Manipulando las células, se pueden manipular individuos. Y eso no es un juego.  Algunos prefieren decir que todo eso ha llevado a  una crisis de valores.

         De una forma u otra la Naturaleza o la Vida, se ha encargado de dar toques de atención, por medio de catástrofes más o menos locales, a veces muy extensas o mundiales. Se producen terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, guerras locales, nacionales, o mundiales, enfermedades generalizadas, pandemias, que diezman la población, porque tal vez nos hemos olvidado de las reglas de la vida y de quienes somos: seres mortales.  Todo tiene un por qué, aunque no acertemos a descubrirlo.

           Como decían nuestros abuelos: "solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena". ¿Recordaban algún acontecimiento, de la pasada guerra, como el de Orihuela?  En todo caso es la Patrona de los artilleros, mineros, bomberos y pirotécnicos. Su historia se remonta al siglo III, en que fue martirizada por Dióscoro.  Cuentan que al regresar éste hacia su casa, se originó una gran tormenta y un rayo cayó sobre él y lo fulminó. De ahí, nació el dicho que se repite hasta nuestros días.

         1.- "Recuerda que eres mortal".

          Uno de nuestros más famosos novelistas actuales, Pérez-Reverte,  curtido en mil batallas reales y narrador de otras tantas, publicaba el 29 de marzo pasado un artículo, con ese título. "Tal vez este tiempo difícil que estamos viviendo nos sirva de lección, aunque no estoy seguro", comenzaba diciendo.

           Como buen conocedor de la historia, nos recuerda dos acontecimientos puntuales. El festejo de la entrada apoteósica en Roma, cuando un general vencedor de alguna guerra, desfilaba en la cuadriga, llevaba a su lado un esclavo que mantenía una corona de oro sobre él y una y otra vez le repetía al oído: "recuerda que eres mortal".

          La otra anécdota que señala el novelista es la de un barco, símbolo de la gloria,  el azar no esperado y el olvido de las eternas leyes: "El Titanic"  

           Nos dice que "cada despertar de nuestra modorra irresponsable, del engaño en que preferimos vivir, nos cuesta los mil y pico muertos del trasatlántico, los cinco mil de unas Torres Gemelas, los cuarenta mil de una Pompeya, los cien mil de un tsunami, los millones de una gran epidemia o una guerra mundial".

           Tiene la costumbre el escritor, de regalar ese trasatlántico decorativo y con nieve, -que se vende en ciertos comercios-, a algunas personas cuando alcanzan puestos elevados. El mismo tiene uno en su escritorio, como recordatorio.

           "Hoy... hemos decidido vivir como si no tuviéramos que morir nunca. Cual si estuviéramos a salvo, vamos por el mundo fingiendo ser inmortales, y eso nos hace imprevisores.... No se trata de vivir angustiados viendo la existencia como un drama, sino de caminar con naturalidad por un paisaje lleno de cosas hermosas y también de lugares turbios y peligrosos".

            Recordar la certeza de las palabras  que el esclavo susurra al héroe vencedor, "nos haría mejores de lo que somos".

https://www.xlsemanal.com/firmas/20200329/perez-reverte-recuerda-que-eres-mortal-coronavirus.html

            Pero, como decía  Pascal: "es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte".  De hecho, las distintas filosofías y  las religiones todas, invitan a pensar en la muerte y descubrir lo que realmente somos.  La muerte física no es el fin del ser humano. Dejar "el coche" en que viajamos es "el paso" al más allá. Ante el dolor y la separación física, ha sido difícil explicar que la vida no se acaba, que "la muerte no existe", que solo es "el tránsito" para vivir en otra dimensión.

          2.- "No sabemos el día ni la hora", pero...han adelantado los relojes.

        No me refiero a la necesidad de adaptarse al horario de verano, que se  cambio la noche del 28 al 29 de marzo. Los relojes de la eurozona se adelantaron una hora: a las 2 serían las 3. Dicen que para ahorrar electricidad.

         Tampoco al Reloj del Juicio Final, que los Científicos, que valoran la vulnerabilidad del mundo y que desde el 24 de enero 2020, se encuentra a 100 segundos de la medianoche. A menos de dos minutos del Apocalipsis.

          Esa cercanía del reloj a la media noche, es una alerta para "establecer normas de comportamiento, tanto nacionales como internacionales, que desalienten y penalicen el mal uso de la ciencia".

           Los científicos atómicos han movido las agujas por la inacción de los gobiernos y una situación de inseguridad internacional más peligrosa que nunca.

           Por "la inseguridad internacional más peligrosa que nunca", dejaron a 2  minutos,  el Reloj en enero 2020, y pese al virus o la guerra biológica, no se ha vuelto a mover. Pero algunos hablan ya de la III Guerra Mundial, o Guerra del virus chino, que ha provocado la Pandemia).

            El mal uso de la ciencia, y  "los desbarajustes en la gestión" (según Carlos Herrera), con el Planeta paralizado, y una gran parte de la Humanidad confinada en sus casas por la Pandemia del COVID-19, parece que han manipulado el "relojvital" de muchos; ¡Sobre todo de los mayores! "Los ancianos de España, la mejor generación de los españoles vivos, tienen la convicción de que son víctimas de una elección selectiva", según el citado locutor.

         Podemos pensar que "son cientos de miles los ancianos olvidados en todos los países. Quizá el coronavirus tenga la virtud de poner en el foco este problema”, dice Robinson. Ellos y sus familias, creyeron estar tranquilos y despreocupados. Hasta que unos y otros, y todos, "nos estemos topando de bruces con la muerte".

          Porque, a día de hoy, 4/4/ 2020, según la última y diaria actualización de datos de la Universidad Johns Hopkins confirma el avance del coronavirus en el mundo, que contabiliza 5.741 nuevos fallecimientos de un día  y, 82. 988  nuevos contagios en tan sólo 24 horas.

https://youtu.be/xafPqcy3lwk

           Aunque no se ofrecen los fallecimientos por tramos de edad,  a juzgar  por los datos del gobierno en España, "dos de cada tres defunciones son de mayores de 80 años (el 67%); y precisan más aún, el mayor porcentaje se encuentra entre los 70 y más de 80 años, que aglutinan el 87,57% de las defunciones registradas.

          3.- No es el fin del mundo, es el momento de despertar, ayudar y no desfallecer.

         ¡Qué paragógico y próximo y humano: fallecer y desfallece! Ahora nos van a necesitar más que nunca los vivos.  Pese al inmenso dolor, soledad y  el interrogante de quién o qué está detrás del virus, debemos ver el ejemplo y la generosidad de quienes lo han dado todo, o lo están dando (mujeres y hombres heroicos), y con lo mejor que nos quede a cada uno tratar de imitar su altruismo y su amor a la vida. Ese debe ser nuestro homenaje.

           Y también, pensar y valorar el sacrificio de los millones de confinados, que han antepuesto su soledad, su sacrificio y renuncia a salir,- para no contagiarse ni contagiar- (hombres, mujeres y niños), que han sido capaces de aplaudir, de cantar, y animar a los de casa y a los demás.   Hay muchos de ellos que con la crisis, perdieron su trabajo, o su negocio, y muchos además han visto partir a algún familiar o amigo, sin poder siquiera darles un abrazo. Con ellos se puede y se debe construir el futuro.  

         Han sucedido muchas cosas buenas. Hemos descubierto, que nadie es más que nadie. Éramos iguales, pero el peligro del virus, nos ha igualado más. Si ayudamos los otros nos ayudan. La misma Naturaleza está agradecida y algo se ha recuperado. La Vida nos llama a despertar, no cometer los mismos errores y construir un Mundo Nuevo y mejor.

          Ha dicho el ministro Manuel Castells: "No es el fin del mundo. Pero es el fin de un mundo. Del mundo en el que habíamos vivido hasta ahora".

         Así que, "cuando todo termine, porque va a terminar, nuestra vida comienza", parodiando las letras L. Encarnación Pimentel. En esa línea finalizo con Mario Benedetti: "Cuando la tormenta pase, y se amansen los caminos, y seamos sobrevivientes, de un naufragio colectivo (…) con el corazón lloroso y el destino bendecido, nos sentiremos dichosos, tan sólo por estar vivos (…) y entonces recordaremos, todo aquello que perdimos y, de una vez aprenderemos, todo lo que no aprendimos (...) cuando la tormenta pase, te pido Dios, apenado, que nos devuelvas mejores, como nos habías soñado”. 

José Manuel Belmonte

 

SI SABRÁ LA PRIMAVERA

Sor Lucía, OCD

Antequera – México

Si sabrá la Primavera

que la estamos esperando...

Si se atreverá a cruzar

nuestros pueblos despoblados,

colgando en nuestros balcones

la magia de sus geranios.

Si dejará su sonrisa

esculpida en nuestros campos,

pintando nuestros jardines

de verde, de rojo y blanco.

Si sabrá la Primavera

que la estamos esperando...

Cuando llegue y no nos vea

ni en las calles ni en los barrios,

cuando no escuche en el parque

el paso de los ancianos,

o el bullicio siempre alegre

de los chiquillos jugando.

Si creerá que equivocó

la fecha del calendario,

la cita que desde siempre

la convoca el mes de Marzo.

Si sabrá la Primavera

que la estamos esperando..

Cuando estalle jubilosa

llenando de puntos blancos

los almendros, los ciruelos,

los jazmines, los naranjos,

y no vea que a la Virgen

la preparan para el Paso.

Que se ha guardado el incienso,

el trono, la cruz y el palio.

Y que Cristo, igual que todos,

está en su casa encerrado,

y no lo dejan salir

ni el Jueves ni el Viernes Santo...

¿Pensará la Primavera

que tal vez se ha equivocado?

¿Escuchará los lamentos

de quien se quedó en el paro,

de quien trabaja a deshoras

por ayudar a su hermano,

de aquél que expone su vida

en silencio y olvidado?

¿Escuchará cada noche

los vítores, los aplausos

que regalamos con gozo

al personal sanitario?

¿Pensará la Primavera

que tal vez se ha equivocado

y colgará sus colores

hasta la vuelta de un año?

Si sabrá la Primavera

que la estamos esperando...

Que se nos prohíbe el beso,

que está prohibido el abrazo;

el corazón, sangre y fuego, 

el corazón desangrado.

Si sabrá la Primavera

que ya la estamos soñando...

Asomados al balcón

de la Esperanza, esperamos

como nunca, que ella vuelva

y nos regale el milagro

de ver florecer la vida

que hoy se nos va de las manos...

¡Bienvenida, Primavera!

Hueles a incienso y a ramos,

con tu traje de colores

y los cantos de tus pájaros.

Ven a pintar de azul-cielo

esta tierra que habitamos.

¿No sentís que en este mundo

algo nuevo está brotando?

Si será la Primavera

que está apresurando el paso.

 

 

Tres síntomas: necesita desconectarse

 

El deseo constante de conectarse  rápidamente se convierte en una obsesión, hasta el punto de que algunas personas no saben cuándo parar y desconectar sus dispositivos electrónicos. Incluso se sienten perdidos sin ellos.

 

«El deseo constante de conectar rápidamente se convierte en una obsesión»

Los dispositivos electrónicos se han convertido en una parte muy importante de la vida de todos. Cada día, la gente en todo el mundo realiza el ritual mecánico de revisar los correos electrónicos, mensajes de texto, cuentas de Twitter y otras plataformas de medios sociales. El deseo constante de conectarse  rápidamente se convierte en una obsesión, hasta el punto de que algunas personas no saben cuándo parar y desconectar sus dispositivos electrónicos. Incluso se sienten perdidos sin ellos.

Detenerse a reflexionar sobre el uso correcto de los dispositivos es importante, ya que la dependencia de ellos puede tener un efecto deshumanizador. Cuando las personas pierden el control de su uso, ya no desarrollan plenamente su carácter, los talentos personales o incluso la capacidad de disfrutar de placeres legítimos como la conversación, el silencio o la reflexión. Pierden contacto con la realidad y con las relaciones humanas.

Por supuesto, no todo el mundo lleva esta dependencia al extremo. Sin embargo, hay ciertas señales por las que se puede saber cuándo se ha ido demasiado lejos, y es necesario parar y tomar medidas.

Estos tres signos son:

1. Cuando se siente ocupado y vacío.

Contenidos

Usted sabrá que ha ido demasiado lejos cuando estos aparatos contribuyen a aumentar los ritmos de su vida hasta hacerle sentir lleno y vacío al mismo tiempo. Dentro de un ritmo acelerado de vida en línea, el tiempo mismo pierde su significado. Las personas experimentan la doble sensación de no tener tiempo para hacer nada y de no hacer nada con su tiempo.

El sociólogo Richard Stivers llama a esta experiencia de «esterilización del tiempo». Explica que: «Cuando el tiempo pierde su significado ‒la memoria de los acontecimientos y de las transformaciones significativas dentro de un marco‒ se convierte en un espacio en el cual producimos y consumimos tanto cuanto sea posible”.

Sin tiempo para reflexionar e interpretar las experiencias, la vida se vuelve confusa. Entonces se comienza a experimentar el aburrimiento, el cansancio y el estrés psicológico, que es un componente tan importante de la vida moderna.

Cuando esta paradoja de no tener tiempo pero de perder tanto tiempo nos impresiona, es hora de parar, desconectar y pensar acerca de cómo utilizar los dispositivos de manera más o menos constructiva.

2. Cuándo se vuelve adictivo.

​La tecnología se ha convertido en un caballo salvaje que arrastra al jinete con el pie atascado en el estribo.

De acuerdo con una encuesta realizada por un grupo de defensa de los niños Common Sense Media, casi el 59 por ciento de los padres creen que sus hijos adolescentes son adictos a sus dispositivos. Alrededor del 27 por ciento de los padres se consideran adictos.

Los dispositivos que supuestamente dan poder a las personas, ahora la dominan. La dependencia está causando cada vez más fricción entre padres e hijos, llegando a provocar discusiones diarias. Así, se está cambiando la naturaleza de las relaciones familiares.

Se estima que los adolescentes pasan un promedio de nueve horas al día en línea. La mayoría de los padres y de los adolescentes revisan sus dispositivos a cada hora y se sienten obligados a responder a los mensajes de texto inmediatamente. Cuando se le preguntó a un muchacho de 11 años de edad, en la encuesta de Common Sense Media, cuánto tiempo le gustaría jugar a videojuegos en línea, él respondió «dos o tres mil horas al día.»

Cuando la adicción a Internet comienza a afectar sus relaciones y a tomar grandes cantidades de su tiempo, es hora de parar, desconectar y tomar medidas.

3. Cuando usted cree que no puede parar y desconectar.

Usted se dará cuenta que tiene que cambiar cuando siente que no puede tomar un descanso. Mucha gente es consciente y se arrepiente de su adicción a sus dispositivos y del tiempo perdido. Sin embargo, están cegados por el mito de que simplemente no pueden controlar su uso. Ellos creen que son los únicos que tienen el problema o que nadie consigue desconectarse. Se dan por vencidos sin hacer ningún esfuerzo.

Es entonces que se debe parar y desconectarse. Irónicamente, es precisamente en el momento en que la gente se da cuenta del peligro de esta sobrecarga de la tecnología, que está en la mejor posición para desconectar. Cuando las personas son agredidas por la realidad de su uso excesivo, entonces ven el problema con claridad. La gente debe aprovechar este conocimiento para motivarse a cambiar sus vidas.

Las personas deben animarse con el hecho de que no están solas. Millones de estadounidenses se enfrentan al mismo problema. Ellos están  tomando medidas efectivas para limitar el uso de la tecnología. Todo el mundo puede hacer lo mismo.

Los adictos al uso de los  smartphone, por ejemplo, están volviendo a los teléfonos más simples. Uno de cada siete estadounidenses está usando los llamados teléfonos mudos que sólo hacen llamadas y envían mensajes de texto, comprados por aquellos que desean desenchufarse. Otras personas simplemente están disciplinando su tiempo en línea que para que refleje las necesidades reales.

Lo importante que hay que entender acerca de la tecnología, es que ella está ahí para servir a la humanidad, y no para ser servida. La tecnología debe ser utilizada como una persona que monta un caballo y lo dirige hacia una meta en la vida. Hoy en día, la tecnología se ha convertido en un caballo salvaje que arrastra al jinete con el pie atascado en el estribo.

Cuando se empieza a perder el control, es el momento de parar, desconectarse y reevaluar el uso y abuso de sus dispositivos. Es hora de volver a montar sobre el caballo.

Publicado por John Horvat II

 

 

El Coronavirus, el inesperado “STOP” para el mundo

Algunos hombres mueren cuando dejan de respirar, otros mueren cuando pierden la esperanza, decía Víktor E. Frankl, creador de la Logoterapia cuando vivió aquella terrible experiencia en el campo de concentración en Alemania en tiempos de guerra el siglo pasado. Qué dolor experimentar la separación, la muerte, el dolor, la injusticia, el duelo, el hambre, el frío, el calor, la suciedad, el odio, sobre ti y sobre tus seres queridos… Eso es lo que hemos experimentado muchos en el día con día, en la guerra diaria, donde la inseguridad, la pobreza, la violencia, la enfermedad, la injusticia, se agolpan en el mundo.

La persona se ha dedicado a olvidarse de Dios, de sus padres, de sus hermanos, ha desconocido y hasta asesinado a sus propios hijos en el vientre materno, se ha encerrado en sí misma. La persona se ha equivocado de rumbo, se ha perdido, durante años y años. Es la persona quien sabotea su propia felicidad, porque al saber que merece el Bien, se conforma con ciertos “bienes” o incluso males que satisfacen momentáneamente ciertos instintos y que equivocados le alejan de su Fin último.

Quiero iniciar dando gracias a Dios por el don de la vida y de la salud, hoy más que nunca las personas somos conscientes del Valor Sagrado de la Vida debemos valorarlo; gracias porque hoy me desperté, me levanté y puedo escribir estas líneas con la esperanza, el anhelo de que toque lo más profundo de tu corazón para que a partir de ahora tu vida sea distinta, no por lo que escribo, sino por lo que Dios quiera decirte a través de este texto y que solo Dios contigo en la soledad te permitirá descubrir.

Tardé en hacer este artículo, discúlparme estimado lector, lo venía pensando desde tiempo atrás, justo cuando inició toda esta tragedia, esta pandemia en China, no sabía a ciencia cierta ni qué escribir, pero quería expresar desde entonces unas palabras de aliento para ellos, para todos los que seguíamos las noticias de estas personas, hermanos que estaban sufriendo… Pronto, llegó el virus a Europa, después a América y es ahora cuando nos han “encerrado” para frenar la expansión del virus, unos gobiernos mucho más conscientes que otros, algunos más previsores y respetuosos de la vida, otros solo pensando en la situación económica mundial que parece que se nos cae encima. Lo cierto es que algunos sin trabajo, otros, sin colegio, otros en el hospital a nivel mundial, pero nos han encerrado o hemos decidido encerrarnos a pesar de todo con el propósito de vivir.

Nunca antes había la humanidad vivido algo igual, hubo en el pasado cólera, peste, influenza, en donde tristemente murieron muchísimas personas y hubo crisis de grandes magnitudes; sin embargo, la vida es distinta hoy, con tantos adelantos científicos difícilmente damos crédito a esta situación y la propagación del virus por la manera de vida es mundial; la humanidad recordará un antes y un después de la pandemia por coronavirus.

Las redes sociales parece que van a explotar de tanta información alguna cierta, otra mucha, falsa y especulativa que nos llega y permitimos que entre a nuestros hogares, nuestras mentes y corazón y nos altera, nos genera incertidumbre, ansiedad, ataques de pánico, miedo y reaccionamos sin pensar, sin ver la realidad, sin juzgar y no actuamos ni decidimos conforme a lo mejor para la salvaguarda de nuestra vida y familia.

Corresponsables, responsable de mi hermano y todos somos hermanos

Que no seamos otro Caín, no matemos a nuestros hermanos, no los expongamos, no los maltratemos, cuidemos de nosotros y cuidemos de los otros. Por humanidad, por caridad; en tu esencia y en la mía, tenemos el llamado a velar unos por otros; en el silencio del corazón encontraremos que a eso hemos venido al mundo, a amar y ayudarnos a ser felices en la tierra, y no perder la esperanza, pase lo que pase, para encontrar la felicidad eterna en el Cielo.

Duele mucho ver esas compras de pánico en la que unos cuantos se apoderan de todo lo que es de todos, en los que los comercios venden a precios exorbitantes las cosas de primera necesidad, en los que las personas se pelean y ofenden en lugar de compartir, en lugar de personas racionales parecemos animales irracionales, en donde el que llega primero, el que más dinero tiene, es el más fuerte y aplasta a los demás.

Pandemia del egoísmo, traducida en mil pandemias actuales: La Pandemia del aborto, de la eugenesia, de la eutanasia, de la violencia, de la guerra, de la persecución religiosa, del feminismo mal entendido, del machismo, de la ideología de género, de la pornografía, de los acosos y abusos sexuales, de los homicidios, los homeless, del analfabetismo, de la falta de educación, la hambruna. ¿Cuántos de los nuestros mueren a diario por la falta de amor, la falta de respeto a la vida, la falta de fortaleza, de honestidad, de justicia, de humanidad? ¿Cuándo han pensado en la pandemia de la obesidad, de la diabetes, accidentes cardiovasculares, de los enfisemas pulmonares… Causados por la oferta de productos porquería para el cuerpo humano que inflan los bolsillos de unos cuantos a millones de dólares?

Dejamos de valorar la vida, la salud, el amor, la familia, el tiempo, la naturaleza, realmente nuestra sociedad se volvió inhumana, cosificada, materialista, consumista, en donde lo que importa es la economía, el lucimiento y el poder; a pesar de todo, a pesar de todos. Hoy, vivimos las consecuencias, vivimos con miedo, alertas todo el tiempo; los trastornos de la personalidad, de la sexualidad, de la alimentación, del ánimo, las adicciones, la pérdida del sentido en la vida, el suicidio son tema de todos los días, cada vez desde más pequeños. Hay un terrible sufrimiento, generado por una cultura de muerte, de perdición, de dolor sin sentido que lleva a la desesperanza y a la muerte en vida.

¿Qué te ha pasado amadísima persona? ¿Qué te ha ocurrido? ¿Dónde está la humanidad que hace que los individuos se comporten a la altura de su dignidad propia de hijos de Dios? Alienada, perdida, vacía, rota, pervertida, denigrada…. Así has quedado después de excesos de mal y ausencia de bien.

Tu conciencia dormida o mal formada no te permite descubrir la belleza, ni elegir con libertad lo que es bueno para ti y para los tuyos, la humanidad. Al no reconocerte y amarte, has dejado de reconocer y respetar a los demás y a toda la Creación, has acabado con los bosques, los ríos, los mares; los animales.

Como Adán y Eva, caíste, te dejaste engañar una y otra vez, has querido ser como Dios y le has sido infiel, te has sido infiel a ti mismo y desde hace tanto que no sabes ¿Quién eres, de dónde vienes y a dónde vas?

Eres la creación más bella de Dios, el Todopoderoso, a quien tal vez, has recurrido ahora que hay pánico mundial por la pandemia del Coronavirus, las personas enferman de esto y algunas, muchas, lamentablemente mueren, pero pocas se dan cuenta, de que antes de que enfermara su cuerpo, su alma estaba enferma y muerta; pero no temas, Dios te ama de todas maneras, su amor es incondicional, es eterno, eres su hijo muy amado y aunque no le conozcas mucho, El a ti te conoce mejor que nadie, mejor que tú mismo; así que no esperes más y échate a correr y abrázale, que está en la Cruz esperándote con los brazos abiertos.

Regresar a Ti Señor.

Cuántas personas no habrán orado, acudido a Ti Dios Todopoderoso en estos tiempos de tribulación, cuántos de nosotros hemos vuelto la mirada al Padre, como el Hijo Pródigo que ha despilfarrado todo y se encuentra roto por dentro, así estamos, colapsados, llenos de “todo” y vacíos en realidad. ¿Dónde está Dios? Su Santuario es tu corazón ¿Lo has perdido? Vuelve tu mirada a tu interior y dile aquí estoy Señor, recíbeme, te necesito.

Cuidémonos de la ausencia del bien en el cuerpo, y también en el alma, no pierdas el tiempo, que nadie es eterno; ama a Dios, encuéntrate con El, encuéntrate con los tuyos, tu familia, vivan las virtudes que son el camino más seguro para ser en verdad felices, pidamos las virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, luchemos por las cardinales: templanza, paciencia, justicia y prudencia y esforcémonos por realizar actos operativos buenos, una y otra vez, actos justos, sinceros, honestos, generosos, solidarios, subsidiarios, sobrios, etc.; el camino, es el Amor.

Que este encierro sea un parteaguas no solo en la historia económica, científica y tecnológica mundial; que este STOP tenga sentido, solo tú puedes dárselo si lo vives junto a Cristo y no te olvides que la manera más rápida de llegar a Él es a través de María, no temas, ¿No está Ella aquí, que es Tu Madre?

Dios nos bendiga a todos, recordemos que no estamos solos, estamos aislados en casa, pero no solos, Dios no se muda, solo Dios basta.

MTF Rosario Prieto
Psicología Clínica
Persona y Familia

 

 El modelo Zara y los comités de ética

Rogelio Altisent. Profesor de Bioética

Zara forma parte de un grupo español de cadenas de moda que es actualmente una de las empresas con mejores resultados del mundo. Lógicamente, su modelo ha sido analizado con detalle. Al parecer, una las claves de su éxito es el llamado "modaprontismo". Zara no pretende crear colecciones originales cada temporada diseñadas por gurús de la moda. Sus creativos diseñan prendas según las preferencias que detectan en sus clientes y en los ambientes jóvenes. Su truco está en captar las tendencias. No pretenden crear moda absolutamente original, sino conocer lo que a la gente le gusta vestir y fabricarlo a bajo coste para colocarlo en los escaparates de sus tiendas en pocas semanas. Aplicando esta estrategia parece que no les va nada mal.

He pensado que podríamos aplicar esta lógica a los comités de ética asistencial y a las comisiones de deontología de los colegios profesionales. Considero, y me parece que bastante gente comparte esta reflexión, que muchas comisiones de ética tienden a tener un funcionamiento muy pasivo. Además, a menudo se escuchan quejas de que reciben pocas consultas de casos. Considero que esto ocurre, en buena medida, porque no hemos captado que en ética, al igual que en medicina, la prevención puede ser tan importante como la curación o la paliación.

Las tres funciones clásicas de los comités de ética han sido: recibir consultas de casos con problemas éticos, emitir recomendaciones éticas y la formación en bioética. En Aragón se acaba de aprobar un decreto para la acreditación de comités de ética asistencial donde se incorpora una cuarta función: la promoción de la investigación dirigida a conocer las necesidades reales de su ámbito de actuación. Es decir, los comités deberán realizar una tarea activa, que va más allá de las paredes de la sala de reuniones, con el objetivo de conocer y diagnosticar lo que realmente preocupa a los profesionales y a los pacientes desde la perspectiva ética. De este modo podrán orientar su actividad de asesoramiento y docencia hacia las necesidades reales, adoptando una posición proactiva.

La madurez de un comité de ética se alcanza cuando se convierte en una pieza necesaria en el organigrama de una institución, para lo cual hay que eliminar la etiqueta de que es un grupo de aficionados a la ética que son mirados con respeto pero con cierto escepticismo por una mayoría que no acaba de comprender su tarea. En el caso de la Comisiones de Deontología de los colegios profesionales, se puede hacer un análisis parecido.

Merece la pena que los directivos de las instituciones valoren la trascendencia que tiene impulsar las comisiones de ética, exigiendo a la vez eficiencia en el desarrollo de su actividad. Hay que abrir la etapa de la evaluación de los comités de ética, introduciendo indicadores de calidad. Un indicador necesario será la sintonía con las necesidades reales de los profesionales. El modelo Zara puede servir de inspiración.

 

 

No están solos

No están solos los sacerdotes. Cumplen muy bien su misión mediadora ofreciendo la Misa, aunque lo hagan en capillas solitarias. No es necesario que el pueblo esté presente físicamente o a través de los medios tecnológicos porque es a Dios a quien el sacerdote ofrece la Misa. Ciertamente a los fieles les ayuda en su piedad ir a Misa y sin ella su fe se enfriará fácilmente, pero lo esencial es que Dios recibe la gloria del sacrificio de su Hijo que se renueva. El pueblo necesita ante todo que se celebren Misas, no que haya mucha gente en ellas.

Los sacerdotes interceden por el pueblo que tienen encomendado celebrando la Misa, y esta es eficaz por el efecto sacramental, el cual es independiente de la presencia del pueblo. Es oportuno que las Misas se llenen de fieles y hay muchos sacerdotes que hacen enormes esfuerzos para ir a pueblos o capillas y facilitar la asistencia a Misa. Dios les dará el premio a su sacrificio. Y también hacen muy bien los sacerdotes celebrando la Misa solos, en la época extraordinaria de una pandemia o en otras ocasiones o etapas de la vida en que esto ocurre. Dios les dará el premio, aumentado quizá por su rectitud de intención, porque lo hacen por dar gloria a Dios e interceder por el pueblo, sin nada a cambio.

La Misa del sacerdote solo que vemos estos días es muy triste, pero en lo humano. A Dios le da mucha alegría.

Domingo Martínez Madrid

 

 

La hora de las preguntas

Todo esto significa un mirar hacia arriba y para muchísimos una vuelta a Dios. Cuando un virus no vivo pone en cuarentena al mundo entero, las gentes se paran y comienzan a reflexionar sobre el rumbo de nuestra vida. ¿Somos tan inmortales como nos quieren hacer creer? ¿la felicidad está en los avances científicos? ¿no habremos descuidado alimentar el espíritu con el bien y la verdad? ¿avanzamos hacia delante o retrocedemos hacia atrás? ¿el relativismo gnoseológico y moral nos enriquece o nos empobrece como personas? ¿no estaremos ebrios de superficialidad mientras guardamos silencio sobre lo esencial? ¿qué ídolos estamos siguiendo? ¿no tendríamos que valorar los buenos ejemplos y prescindir de los malos tan presentes en la vida pública y en buena parte de los famosos? ¿en qué personajes hemos puesto nuestra confianza?

Estamos viendo que la ciencia es valiosa pero limitada y que la naturaleza puede superarnos en cualquier momento. Y ahora resulta que la religión no es tan prescindible como dicen algunos y que el cristianismo no se reduce a ceremonias y obligaciones. La fe no se queda en las sacristías sino que está en las calles, en los trabajos, en los hospitales, en las familias, configurando una realidad de sentido para nuestro caminar por la vida.

Todo esto apunta a que el entramado de una sociedad es fuerte cuando se apoya en el matrimonio y la familia, en la honradez en los trabajos, en las leyes justas apoyadas en la ley natural. Y al contrario, cuando la sociedad líquida vive en la espuma y se pone en manos de sectarios entonces se hace difícil la convivencia y crece la violencia física y verbal.

Terminaba el Papa Francisco su oración invocando a la Virgen María: «Desde esta columnata que abraza a Roma y al mundo, descienda sobre vosotros, como un abrazo consolador, la bendición de Dios. Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones».

Jesús D Mez Madrid

 

 

Los “cuidados paliativos” mejoran la atención y ahorran gastos

“La defensa de la vida no es una posición religiosa. Es un problema que atañe a la gente que piensa”. El 86 % de la población mundial no dispone de cuidados paliativos. 30 de 198 países no los tienen integrados en su sistema de atención [...]

Un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública Mailman, de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, ha comprobado que la implementación de servicios de cuidados paliativos reduce la intensidad del tratamiento al final de la vida de los pacientes hospitalizados, según se publica en la revista ‘JAMA Network Open’.

Durante el período de estudio, 73.370 pacientes, que tenían 18 años o más, murieron durante la hospitalización, de los cuales un poco más de la mitad recibió atención en hospitales que contaban con cuidados paliativos.

La presencia de cuidados paliativos se asoció con una reducción del 10 por ciento en la utilización de una unidad de cuidados intensivos (UCI) para pacientes que murieron durante su hospitalización. Como el uso de la UCI al final de la vida se ha considerado un indicador negativo de la calidad de la atención, “la implementación de programas de cuidados paliativos puede ser una forma de mejorar la calidad de la atención al final de la vida de algunos pacientes que mueren en el hospital”, apunta May Hua, profesora asistente de Anestesiología en Epidemiología y autora principal del estudio.

Además, una disminución absoluta en el uso de la UCI al final de la vida, solo el 4 por ciento, se traduciría en una diferencia en el costo de aproximadamente 265 millones de dólares al año en los Estados Unidos (unos 237 millones de euros).

Pedro García

 

 

“Lanzamiento de muertos” y otras cosas de España

 

El Gobierno ya tiene la autorización del Congreso de los Diputados para una segunda prórroga del estado de alarma. Una extensión del periodo excepcional que arrancó el pasado 14 de marzo dada la mayúscula emergencia del coronavirus. Pero de camino se deja pelos en la gatera: Pedro Sánchez obtiene el plácet de la Cámara Baja, pero con menos apoyo y más críticas. La segunda ampliación de la alarma obtuvo 270 votos a favor, por los 321 síes que recabó la primera. (El Confidencial 09-04-2020)

            Tal y como siguen actuando los políticos que nos mantienen presos en nuestros propios domicilios, “están escribiendo su propia condena para ser expulsados de la  política tan pronto nos llamen a votar, no es tolerable esta tiranía, puesto que no puede denominarse de otra forma o manera”; jamás pensé en tanto abuso en tan poco tiempo.

 

LA CRISIS DEL CORONAVIRUS SERÁ DURADERA: El gran temor de la economía coge cuerpo: la salida de la crisis no será en V. A medida que pasan los días, se agrava la destrucción del tejido productivo y del empleo, lo que impedirá que la oferta y la demanda vuelvan al punto de partida cuando se acabe la pandemia. (El Confidencial 10-04-2020)

 

            Vamos a ver y analizar: Si el estado del planeta en la pudrición o contaminación enorme que padece, se debe AL CONSUMO. Si se pretende llegar o volver, a ese consumo para restablecer “el bienestar del mono humano”; yo no me explico cómo ello puede llevarse a término, siendo tan contradictorio¸ por tanto “con el virus chino”, o sin él, aquí hay cosas que no se entienden y que en realidad no saben ni a donde nos llevan, ni cómo hacerlo; el tiempo será el que nos convencerá a los que vivamos o vivan, pero lo que es de cajón, es que vamos, “a una nueva forma de desenvolvernos en este planeta de parásitos, aprovechados, ambiciosos, e irresponsables gobernantes, que no saben serlo y menos orientarnos con verdades que convenzan de verdad.

 

LA MINISTRA PORTAVOZ DEL GOBIERNO DE SÁNCHEZ SE LANZÓ A ANUNCIAR QUE A PARTIR DEL 26 DE ABRIL DE 2020 SE IRÍA RECUPERANDO EN ESPAÑA LA NORMALIDAD: Estados Unidos trolea a base de bien a la bocachancla de María Jesús Montero: «El confinamiento en España terminará como poco el 1 de junio». El estudio de la Universidad de Hopkins llega a establecer que tampoco es descartable que haya que estar encerrados en casa hasta el 3 de julio de 2020. (Periodista Digital 10-04-2020)

 

Socarronamente podemos decir aquello de que... "No estábamos bastantes en casa y parió la abuela". Pero en USA hay 50 Estados confederados; y cada uno de ellos tiene aparte de un gobernador, un parlamento propios; y hasta hoy cada uno hace lo que mejor entiende, para que sus gobernados gocen de esa libertad que garantiza su constitución; conscientes (pienso) que la "libertad natural con que nos dota la propia Naturaleza, es un bien tan claro y absoluto, que no se puede limitar al grado en que lo están haciendo los políticos, que en realidad lo que están dando son palos de ciego".

 

“El líder de VOX, en el pleno de este 9 de abril de 2020 en el Congreso de los Diputados en el que se aprobará oficialmente la nueva prórroga del estado de alarma hasta el 26 de abril de 2020, ha estado sencillamente soberbio sacando a la luz todas las mentiras del Gobierno durante la crisis de la pandemia por el coronavirus.

Abascal, que una vez más exigió la dimisión de Sánchez, dedicó dos minutos de oro a destrozar la gestión del presidente del Ejecutivo español con todos los bulos que le ha ido vendiendo a los ciudadanos, aun a riesgo de contagiarles y, como ha pasado con 15.000 personas ya, mandarlos a la tumba”. (Periodista Digital 10-04-2020)

La sabiduría popular lo sentencia contundentemente... "LA MENTIRA TIENE LAS PATAS MUY CORTAS". Yo por mi parte ya sentencié, que "LA VERDAD ES LA HERIDA QUE MÁS DUELE Y ADEMÁS NO CICATRIZA"; pero el gobierno de pueblos y masas, se sigue haciendo CON LA MENTIRA; y estos las aceptan, de ahí el que siempre gobiernen los más ineptos, pero como amorales y ambiciosos en extremo, son los que con astucia, siempre llegan al gobierno: Les dejo la dirección para que lean lo que el de VOX dice a esta calamidad que preside el gobierno de España, sin merecerlo en absoluto.

 

EL LUTO A LOS MUERTOS: “El Gobierno de Pedro Sánchez sigue negándose a decretar luto oficial en España a pesar de que ya contabilizamos más de 16.000 muertes oficiales, se estima que son en realidad más del doble, a causa del Covid-19. Todas las instituciones gobernadas por el PP sí tienen las banderas a media asta desde hace más de una semana y en muchas de ellas, como la Comunidad de Madrid, se guarda un minuto de silencio a las 12 todos los días”. (Periodista Digital 11-04-2020)

 

                        ¡España es el país de los muertos! ¡Pero de los muertos que interesan a los vivos para sacarles partido a esos muertos! Y esa es una constante idiota por demás, puesto que desde que sé pensar, deduje que “lo que hay que hacer por un muerto es cuando está vivo, después ya nada se puede hacer por él”. Pero aquí y de siempre, “se siguen lanzando los muertos como armas de guerra más que por la piedad, que puedan significar, los que ya nada pueden representar”. Es de una perplejidad enorme todo ello; y ahora y cuando TODOS LOS GOBIERNOS Y TODOS LOS POLÍTICOS DE LAS OPOSICIONES; debieran estar clamando por el origen del “virus chino”, para que se aclarase sin duda alguna, del qué, el cómo, el dónde, y el porqué de esta plaga que es mundial, estos imbéciles se dedican a engañar a las masas y “a tirarse los muertos los unos a los otros”; mientras el resto de la población mundial, que en realidad somos las víctimas, ninguno de estos irresponsables, clama con la fuerza que hay que hacerlo para aclarar este CRIMEN MUNDIAL y saber si es fortuito o provocado.

 

VIOLENCIA DE GÉNERO: “El Gobierno de Pedro Sánchez quiere sortear un artículo de la ley presupuestaria para asegurar que este año las comunidades autónomas reciban otros 100 millones de euros para la lucha contra la violencia de género. La ley presupuestaria obliga el Estado a entregar subvenciones en función de lo que las regiones pueden ejecutar. En el caso de las medidas contra la violencia de género, esa cifra el año pasado fue del 30% de lo entregado, según datos oficiales. El decreto del Gobierno al que ha tenido acceso Vozpópuli plantea la "urgencia" de la crisis de la Covid-19 para ignorar las normas de racionalización del gasto público”. (Vozpópuli 11-04-2020).

            Esto aparte de plaga, es un negocio enorme para desaprensivos, lo comento en el próximo artículo.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                    

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