Las Noticias de hoy 26 Marzo 2020

Enviado por adminideas el Jue, 26/03/2020 - 12:25
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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 26 de marzo de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Santa Marta: Francisco reza por las religiosas que dan la vida por los enfermos

Francisco invita a los hispanohablantes a invocar a la Virgen y a san Juan Pablo II

Catequesis del Papa: “Cada vida humana, única e irrepetible, vale por sí misma”

LA SANTA MISA Y LA ENTREGA PERSONAL: Francisco Fernandez Carbajal

“Una Madre que nunca nos abandonará”: San Josemaria

Ideas para humanizar el teletrabajo #YoTrabajoEnCasa

Conocerle y conocerte (I): Robar el corazón a Cristo: Diego Zalbidea

El Papa pide defender la vida «del niño recién concebido, el marginado pobre, el paciente terminal»

“Recursos espirituales ante la pandemia”: + Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo Emérito de SCLC

PREPARANDO UN NUEVO AMANECER: María de los Ángeles Albornoz

Cómo validar las emociones de los niños: Carolina Guzmán García

Cinco remedios contra la tristeza: Carlo de Marchi

Carta abierta a Willy Toledo: Jorge Hernández Mollar

En ruta a la plenitud: Blanca Sevilla

Para vivir la Cuaresma, ¿viajar al desierto?: José Martínez Colín

El Día I,  de la Vida 2020. Detalles de generosidad heroica: Josefa Romo

La bioética y la tecnología: Suso do Madrid

“En nuestra profesión, no podemos dar nada por hecho”: Xus D Madrid

Coronavirus y muerte provocada: José Morales Martín

Comentando cosas y casos del día a día: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Santa Marta: Francisco reza por las religiosas que dan la vida por los enfermos

Contemplación del Misterio de la Encarnación

MARZO 25, 2020 11:03LARISSA I. LÓPEZPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 25 marzo 2020).- El Papa Francisco ha celebrado la Misa de hoy, 25 de marzo de 2020, por las Hermanas Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que sirven en el dispensario de Santa Marta: “Quisiera ofrecer la Misa de hoy por ellas, por la Congregación que siempre trabaja con los enfermos, los más pobres, como lo ha hecho aquí durante 98 años, y por todas las Religiosas que están trabajando en este momento cuidando a los enfermos y también arriesgando la vida y dando la vida”.

Hoy, Solemnidad de la Anunciación del Señor, las Hermanas Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que sirven en dicho dispensario del Vaticano para las familias necesitadas “están aquí en la Misa, renovando sus votos junto con sus hermanas en todas partes del mundo”, señaló el Santo Padre durante la Eucaristía en la Casa de Santa Marta transmitida en directo.

Después, en su homilía, Francisco ha procedido a la contemplación del gran misterio de la Encarnación releyendo el Evangelio de san Lucas propuesto por la liturgia para esta Solemnidad (Lc 1, 26-38).

​Finalmente, el Papa terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística, invitándonos a hacer la comunión espiritual.

A continuación, sigue el texto de la homilía según el pasaje bíblico que la liturgia presenta hoy y ofrecido por Vatican News.

***

El evangelista Lucas podía conocer esto solamente a partir de la narración de la Virgen. Escuchando a Lucas, hemos escuchado a la Virgen que relata este misterio. Estamos ante el misterio. Tal vez en mejor que podamos ahora releer este pasaje, pensando que ha sido la misma Virgen María a narrarlo.

​El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo:

“¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”.

Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

Pero el Ángel le dijo:

​“No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”.

María dijo al Ángel:

“¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relación con ningún hombre?”

El Ángel le respondió:

“El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”.

María dijo entonces:

​“Yo soy la servidora del Señor, que se haga en mí según tu Palabra”.

Y el Ángel se alejó.

Este es el misterio.

Finalmente, el Papa terminó la celebración con la adoración y la bendición eucarística, invitándonos a hacer la comunión espiritual.

A continuación la oración recitada por el Papa:

​“A tus pies me Postro, ¡oh Jesús mío!, y te ofrezco el arrepentimiento de mi corazón contrito, que se hunde en la nada, ante Tu santa Presencia. Te adoro en el Sacramento de Tu amor, la inefable Eucaristía, y deseo recibirte en la pobre morada que te ofrece mi alma. Esperando la dicha de la Comunión sacramental, quiero poseerte en espíritu. Ven a mí, puesto que yo vengo a Ti, ¡oh mi Jesús!, y que Tu amor inflame todo mi ser en la vida y en la muerte. Creo en Ti, espero en Ti, Te amo. Así sea”.

 

Francisco invita a los hispanohablantes a invocar a la Virgen y a san Juan Pablo II

“Que toda vida humana sea amada”

MARZO 25, 2020 11:53ROSA DIE ALCOLEAAUDIENCIA GENERAL

(zenit – 25 marzo 2020).- Los fieles de habla hispana han recibido hoy, a través de los medios de comunicación, la exhortación del Papa Francisco a “implorar la protección de la Virgen María y la intercesión de san Papa Juan Pablo II, para que toda vida humana sea valorada, respetada, defendida y amada; así se hallará justicia, paz y felicidad”.

El Santo Padre ha pronunciado hoy la catequesis, en la audiencia general, este miércoles, 25 de marzo de 2020, solemnidad de la Anunciación del Señor y 25º aniversario de la Encíclica Evangelium vitae, de san Juan Pablo II, sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana.

Hoy, el Pontífice, en su catequesis ha recordado el valor de la humana, en la fiesta de la Anunciación a la Virgen, y a “tantas personas que se prodigan en el servicio a los enfermos, a los ancianos y de los que están solos” ante esta pandemia que estamos viviendo y que amenaza la vida.

 

Catequesis del Papa: “Cada vida humana, única e irrepetible, vale por sí misma”

Encarnación del Verbo

MARZO 25, 2020 13:47ROSA DIE ALCOLEAAUDIENCIA GENERAL

(zenit – 25 marzo 2020).- En medio de una crisis sanitaria y social que amenaza de manera histórica a toda la humanidad, el Papa Francisco asegura que “cada vida humana, única e irrepetible, vale por sí misma”.

El Santo Padre ha dedicado este 25 de marzo la catequesis pronunciada en la audiencia general, desde la biblioteca apostólica, al valor de “toda vida”, con motivo de la solemnidad de la Anunciación del Señor.

Así, ha recordado que cada vida “constituye un valor inestimable y hay que anunciarlo siempre de nuevo, con la valentía de la palabra y el coraje de las acciones”. Para ello, indica, “hacen falta solidaridad y amor fraternal por la gran familia humana y por cada uno de sus miembros”.

“Evangelio de la vida”

Conmemorando los 25 años de la Encíclica Evangelium Vitae, de san Juan Pablo II, el Papa Francisco ha señalado el vínculo entre la Anunciación y el “Evangelio de la vida”,  como “estrecho y profundo”, tal y como anunciaba el pontífice polaco en su Encíclica.

En este contexto, ha pronunciado el llamamiento que hizo Juan Pablo II en su escrito: “¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a cada vida, a toda vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!”.

Cultura del cuidado

Más allá de las emergencias, “como la que estamos viviendo”, ha expresado el Santo Padre, “se trata de actuar a nivel cultural y educativo para transmitir a las generaciones futuras una actitud de solidaridad, de atención y acogida”.

Ha hecho hincapié en que “la cultura de la vida no es patrimonio exclusivo de los cristianos”, sino que “pertenece a todos aquellos que, trabajando para construir relaciones fraternas, reconocen el valor propio de cada persona, incluso cuando es frágil y sufre”.

Sigue la catequesis completa del Papa Francisco, traducida al español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede:

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Catequesis completa

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hace veinticinco años, en esta misma fecha del 25 de marzo, -que en la Iglesia es la fiesta solemne de la Anunciación del Señor-,San Juan Pablo II promulgaba la Encíclica Evangelium Vitae, sobre el valor y la inviolabilidad de la vida humana.

El vínculo entre la Anunciación y el “Evangelio de la vida” es estrecho y profundo, como subrayaba San Juan Pablo en su Encíclica. Hoy nos encontramos relanzando esta enseñanza en el contexto de una pandemia que amenaza la vida humana y la economía mundial. Una situación que nos hace sentir todavía más exigentes las palabras con las que comienza la Encíclica. Estas son: «El Evangelio de la vida está en el centro del mensaje de Jesús. Acogido con amor cada día por la Iglesia, es anunciado con intrépida fidelidad como buena noticia a los hombres de todas las épocas y culturas» (nº 1).

Como de todo anuncio evangélico, de esto se debe dar, ante todo, testimonio. Y pienso con gratitud en el testimonio silencioso de tantas personas que, de diferentes maneras, se están entregando a servir a los enfermos, a los ancianos, a los que están solos y a los más indigentes. Ponen en práctica el Evangelio de la vida, como María que, tras aceptar el anuncio del ángel, fue a ayudar a su prima Isabel que lo necesitaba.

En efecto, la vida que estamos llamados a promover y defender no es un concepto abstracto, sino que se manifiesta siempre en una persona de carne y hueso: un niño recién concebido, un pobre marginado, un enfermo solo y desanimado o en estado terminal, alguien que ha perdido el trabajo o no puede encontrarlo, un emigrante rechazado o marginado. La vida se manifiesta en concreto, en las personas.

Todo ser humano está llamado por Dios a disfrutar de la plenitud de la vida; y por estar confiado a la preocupación maternal de la Iglesia, toda amenaza a la dignidad y la vida humanas no puede por menos que repercutir en su corazón, en sus “entrañas” maternales. La defensa de la vida para la Iglesia no es una ideología, es una realidad, una realidad humana que involucra a todos los cristianos, precisamente en cuanto cristianos y en cuanto humanos.

Los ataques contra la dignidad y la vida de las personas continúan lamentablemente incluso en nuestra época, que es la época de los derechos humanos universales; todavía más nos enfrentamos a nuevas amenazas y a nuevas esclavitudes, y no siempre las legislaciones protegen la vida humana más débil y vulnerable.

El mensaje de la Encíclica Evangelium vitae es, por lo tanto, más actual que nunca. Más allá de las emergencias, como la que estamos viviendo, se trata de actuar a nivel cultural y educativo para transmitir a las generaciones futuras una actitud de solidaridad, de atención y acogida, bien sabiendo que la cultura de la vida no es patrimonio exclusivo de los cristianos, sino que pertenece a todos aquellos que, trabajando para construir relaciones fraternas, reconocen el valor propio de cada persona, incluso cuando es frágil y sufre.

Queridos hermanos y hermanas, cada vida humana, única e irrepetible, vale por sí misma, constituye un valor inestimable y hay que anunciarlo siempre de nuevo, con la valentía de la palabra y la valentía de las acciones. Para ello hacen falta solidaridad y amor fraternal por la gran familia humana y por cada uno de sus miembros.

Por lo tanto, con san Juan Pablo II, que escribió esta encíclica, con él reafirmo con renovada convicción el llamamiento que dirigió a todos hace veinticinco años: “¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a cada vida, a toda vida humana! ¡Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad!” (Enc. Evangelium vitae, 5).

 

 

LA SANTA MISA Y LA ENTREGA PERSONAL

— El Sacrificio de Jesucristo en el Calvario. Se ofreció a Sí mismo por todos los hombres. Nuestra entrega personal.

— La Santa Misa, renovación del sacrificio de la Cruz.

— Valor infinito de la Santa Misa. Nuestra participación en el Sacrificio. La Santa Misa, centro de la vida de la Iglesia y de cada cristiano.

I. La Primera lectura de la Misa relata la intercesión de Moisés ante Yahvé para que no castigue la infidelidad de su pueblo. Aduce argumentos conmovedores: el buen nombre del Señor ante los gentiles, la fidelidad a la Alianza hecha con Abraham y sus descendientes... A pesar de las infidelidades y los desvaríos del Pueblo elegido, el Señor perdona otra vez. Es más, el amor de Dios por su Pueblo y, por medio de él, hacia todo el género humano alcanzará la manifestación suprema: Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna1.

La entrega plena de Cristo por nosotros, que culmina en el Calvario, constituye la llamada más apremiante a corresponder a su gran amor por cada uno de nosotros. En la Cruz, Jesús consumó la entrega plena a la voluntad del Padre y el amor por todos los hombres, por cada uno: me amó y se entregó por mí2. Ante ese misterio insondable de Amor, debería preguntarme: ¿qué hago yo por Él?, ¿cómo correspondo a su Amor?

En el Calvario, Nuestro Señor, Sacerdote y Víctima, se ofrece a su Padre celestial, derramando su Sangre, que quedó entonces separada de su Cuerpo. Cumplió así, hasta el final, la voluntad del Padre.

El deseo del Padre fue que la Redención se realizara de este modo; Jesús lo acepta con amor y máxima sumisión. Este ofrecimiento interno de Sí mismo es la esencia de Su sacrificio. Es la entrega amorosa, sin límites, a la voluntad del Padre.

En todo verdadero sacrificio se dan cuatro elementos esenciales, y todos ellos se encuentran presentes en el sacrificio de la Cruz: sacerdote, víctima, ofrecimiento interior y manifestación externa del sacrificio. La manifestación externa debe ser expresión de la actitud interior. Jesús muere en la Cruz, manifestando exteriormente –a través de sus palabras y obras– su amorosa entrega interior. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu3: la misión que me encomendaste ha terminado, he cumplido tu voluntad. Él es, entonces y ahora, el Sacerdote y la Víctima: Teniendo, pues, un Sumo Pontífice, grande, que penetró en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantengamos firme la fe que profesamos. No tenemos un Sumo Pontífice que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas; antes bien, fue probado en todo, a semejanza nuestra, fuera del pecado4.

Esta ofrenda interior de Jesús da significado pleno a todos los elementos externos de su sacrificio voluntario: la crucifixión, el expolio, los insultos...

El Sacrificio de la Cruz es único. Sacerdote y Víctima son una sola y la misma divina persona: el Hijo de Dios encarnado. Jesús no fue ofrecido al Padre por Pilato o por Caifás, o por la multitud congregada a sus pies. Él fue quien se entregó a Sí mismo. En todo momento de su vida terrena, Jesús vivió en una perfecta identificación con la voluntad del Padre, pero es en el Calvario donde la entrega del Hijo alcanza su expresión suprema.

Nosotros, que queremos imitar a Jesús, que solo deseamos que nuestra vida sea reflejo de la suya, debemos preguntarnos en nuestra oración de hoy si sabemos unirnos al ofrecimiento de Jesús al Padre, con la aceptación de la voluntad de Dios, en cada momento, en las alegrías y en las contrariedades, en las cosas que ocupan cada día nuestro, en los momentos más difíciles, como puede ser el fracaso, el dolor o la enfermedad, y en los momentos fáciles en que sentimos al alma llena de gozo.

«Madre y Señora mía, enséñame a pronunciar un sí que, como el tuyo, se identifique con el clamor de Jesús ante su Padre: non mea voluntas... (Lc 22, 42): no se haga mi voluntad, sino la de Dios»5.

II. Para meditar hoy sobre la unidad que existe entre el Sacrificio de la Cruz y la Santa Misa, fijemos nuestra atención en la oblación interior que Cristo hace de Sí mismo, con una total entrega y sumisión amorosa a su Padre. La Santa Misa y el Sacrificio de la Cruz son el mismo y único sacrificio, aunque estén separados en el tiempo; se vuelve a hacer presente, no las circunstancias dolorosas y cruentas del Calvario, sino la total sumisión amorosa de Nuestro Señor a la voluntad del Padre. Ese ofrecimiento interno de Sí mismo es idéntico en el Calvario y en la Misa: es la oblación de Cristo. Es el mismo Sacerdote, la misma Víctima, la misma oblación y sumisión a la voluntad de Dios Padre; cambia la manifestación externa de esta misma entrega: en el Calvario, a través de la Pasión y Muerte de Jesús; en la Misa, por la separación sacramental, no cruenta, del Cuerpo y de la Sangre de Cristo mediante la transustanciación del pan y del vino.

El sacerdote en la Misa es únicamente el instrumento de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Cristo se ofrece a Sí mismo en cada una de las Misas del mismo modo que lo hizo en el Calvario, aunque ahora lo hace a través de un sacerdote, que actúa in persona Christi. Por eso «toda Misa, aunque sea celebrada privadamente por un sacerdote, no es acción privada, sino acción de Cristo y de la Iglesia, la cual, en el sacrificio que ofrece, aprende a ofrecerse a sí misma como sacrificio universal, y aplica a la salvación del mundo entero la única e infinita virtud redentora del sacrificio de la Cruz»6.

El mismo Cristo, en cada Misa, se ofrece manifestando la amorosa entrega a su Padre celestial, expresada ahora por la Consagración del pan y, separadamente, la Consagración del vino. Este es el momento culminante –la esencia, el núcleo– de la Santa Misa.

Nuestra oración de hoy es buen momento para examinar cómo asistimos y participamos en la Santa Misa. «¿Estáis allí con las mismas disposiciones con que la Virgen Santísima estaba en el Calvario, tratándose de la presencia de un mismo Dios y de la consumación de igual sacrificio?»7. Amor, identificación plena con la voluntad de Dios, ofrecimiento de sí mismo, afán corredentor.

III. El Sacrificio de la Misa, al ser esencialmente idéntico al Sacrificio de la Cruz, tiene un valor infinito. En cada Misa se ofrece a Dios Padre una adoración, acción de gracias y reparación infinitas, independientemente de las disposiciones concretas de quienes asisten y del celebrante, porque Cristo es el Oferente principal y la Víctima que se ofrece. Resulta, por tanto, que no existe un modo más perfecto de adorar a Dios que el ofrecimiento de la Misa, en la cual su Hijo Jesucristo es ofrecido como Víctima, actuando Él mismo como Sumo Sacerdote.

No hay tampoco un modo más perfecto de dar gracias a Dios por todo lo que es y por sus continuas misericordias para con nosotros: nada en la tierra puede resultar más grato a Dios que el Sacrificio del altar. Cada vez que se celebra la Santa Misa, a causa de la infinita dignidad del Sacerdote y de la Víctima, se repara por todos los pecados del mundo: se trata de la única perfecta y adecuada reparación, a la que debemos unir nuestros actos de desagravio. Es el único sacrificio adecuado que podemos ofrecer los hombres, y a través de él pueden cobrar un valor infinito nuestro quehacer diario, nuestro dolor y nuestras alegrías. La Santa Misa «es realmente el corazón y el centro del mundo cristiano»8. En este Santo Sacrificio «está grabado lo que de más profundo tiene la vida de cada uno de los hombres: la vida del padre, de la madre, del niño, del anciano, del muchacho y de la muchacha, del profesor y del estudiante, del hombre culto y del hombre sencillo, de la religiosa y del sacerdote. De cada uno sin excepción. He aquí que la vida del hombre se inserta, mediante la Eucaristía, en el misterio del Dios viviente»9.

Los frutos de cada Misa son infinitos, pero en nosotros se encuentran condicionados por nuestras personales disposiciones y, por ello, limitados.

Nuestra Madre la Iglesia nos invita a participar en el acto más sublime que cada día ocurre, de una forma consciente, activa y piadosa10. De un modo particular hemos de procurar estar atentos y recogidos en el momento de la Consagración; en estos instantes procuraremos penetrar en el alma de quien es a la vez Sacerdote y Víctima, en su amorosa oblación a Dios Padre, como ocurrió en el Calvario. Este Sacrificio será entonces el punto central de nuestra vida diaria, como lo es de toda la liturgia y de la vida de la Iglesia. Nuestra unión con Cristo en el momento de la Consagración será más plena cuanto más lo sea nuestra identificación con la voluntad de Dios, cuanto mayores sean nuestras disposiciones de entrega. En unión con el Hijo ofrecemos al Padre la Santa Misa, y al propio tiempo nos ofrecemos nosotros mismos por Él, con Él y en Él. Este acto de unión debe ser tan profundo y verdadero que penetre todo nuestro día e influya decisivamente en nuestro trabajo, en nuestras relaciones con los demás, en nuestras alegrías y fracasos, en todo.

Si cuando llegue la Comunión Jesús nos encuentra con estas disposiciones de entrega, de identificación amorosa con la voluntad de Dios Padre, ¿qué otra cosa hará sino derramar en nosotros el Espíritu Santo, con todos sus dones y gracias? Tenemos muchas ayudas para vivir bien la Santa Misa. Entre otras, la de los ángeles, que «siempre están allí presentes en gran número para honrar este santo misterio. Juntándonos a ellos y con la misma intención, forzosamente hemos de recibir muchas influencias favorables de esta compañía. Los coros de la Iglesia militante se unen y se juntan con Nuestro Señor, en este divino acto, para cautivar en Él, con Él y por Él, el corazón de Dios Padre, y para hacer eternamente nuestra su misericordia»11. Acudamos a ellos para evitar las distracciones, y esforcémonos en cuidar con más amor ese rato único en el que estamos participando del Sacrificio de la Cruz.

1 Jn 3, 16. — 2 Gal 2, 20. — 3 Lc 23, 46. — 4 Heb 4, 14-15. — 5 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, IV, 1.  6 Pablo VI, Enc. Mysterium Fidei, 3-IX-1965, n. 4. — 7 Santo Cura de Ars, Sermón sobre el pecado. — 8 Juan Pablo II, Homilía en el Seminario de Venegono, 21-V-1983. — 9 ídem, Homilía en la clausura del XX Congreso Eucarístico Nac. de Italia, 22-V-1983. — 10 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 48 y 11.  11 San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, Barcelona 1960, p. 97.

 

 

Una Madre que nunca nos abandonará”

No estás solo. –Ni tú ni yo podemos encontrarnos solos. Y menos, si vamos a Jesús por María, pues es una Madre que nunca nos abandonará. (Forja, 249)

26 de marzo

Es la hora de que acudas a tu Madre bendita del Cielo, para que te acoja en sus brazos y te consiga de su Hijo una mirada de misericordia. Y procura enseguida sacar propósitos concretos: corta de una vez, aunque duela, ese detalle que estorba, y que Dios y tú conocéis bien. La soberbia, la sensualidad, la falta de sentido sobrenatural se aliarán para susurrarte: ¿eso? ¡Pero si se trata de una circunstancia tonta, insignificante! Tú responde, sin dialogar más con la tentación: ¡me entregaré también en esa exigencia divina! Y no te faltará razón: el amor se demuestra de modo especial en pequeñeces. Ordinariamente, los sacrificios que nos pide el Señor, los más arduos, son minúsculos, pero tan continuos y valiosos como el latir del corazón.

¿Cuántas madres has conocido tú como protagonistas de un acto heroico, extraordinario? Pocas, muy pocas. Y, sin embargo, madres heroicas, verdaderamente heroicas, que no aparecen como figuras de nada espectacular, que nunca serán noticia -como se dice-, tú y yo conocemos muchas: viven negándose a toda hora, recortando con alegría sus propios gustos y aficiones, su tiempo, sus posibilidades de afirmación o de éxito, para alfombrar de felicidad los días de sus hijos. (Amigos de Dios, nn 134-135)

 

Ideas para humanizar el teletrabajo #YoTrabajoEnCasa

Con el coronavirus, muchas empresas en todo el mundo han enviado a casa a sus empleados. En muchos casos han recurrido al teletrabajo para garantizar la continuidad de la producción y los empleos. Esta situación supone un reto pero también una oportunidad. San Josemaría animaba a todos a “santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar a los demás con el trabajo” y esto es trasladable a todas las circunstancias.

ÚLTIMAS NOTICIAS25/03/2020

Photo by Andrew Neel on Unsplash

Hasta esta crisis, sólo el 4,3% de los ocupados en España trabajaba desde su hogar, según la Encuesta de Población Activa. Ahora muchos se han subido al carro del teletrabajo. Esto supone un reto sin precedentes para la organización de muchos hogares.

En el caso de Belén y Pedro, informáticos y padres de tres hijos, la jornada se ha repartido para que cada uno dedique unas horas a estar pendiente de los hijos. “Los primeros días han supuesto para los niños un proceso de adaptación pero lo están llevando muy bien”.

Dividir el tiempo para llegar a todo es uno de los primeros retos. Otro es encontrar un espacio adecuado. “En casa estamos nosotros dos con los niños, mi suegra, la perra y una prima que lleva una temporada en casa”, cuenta Javi. “La convivencia nos obliga a todos a darnos cuenta o incluso a exigir con total claridad que se debe compartir el espacio”.

LA PROFESORA DEL IESE MIREIA LAS HERAS SEÑALA TRES MEDIDAS QUE PUEDEN AYUDAR A ORGANIZARSE EN ESTA SITUACIÓN

Gracias a que los niños tienen desde el primer día clases virtuales, todos trabajan. La abuela, sin embargo, se ve obligada a renunciar a la televisión, que habitualmente es el centro de la casa por las mañanas. “A lo que no renuncia –comenta Javi con humor– es a las tardes de telenovela, pero, gracias a que tenemos espacio, todos podemos dispersarnos por la casa para hacer otras cosas”.

La profesora del IESE Mireia Las Heras señala tres medidas que pueden ayudar a organizarse en esta situación: la primera es tener espacios y poner fronteras, algo difícil si las casas son pequeñas. “Si mi frontera es que voy a trabajar en la cocina quizá tengo que poner un letrero, que los hijos entiendan que papá y mamá están trabajando. Tener fronteras para mí misma, físicas pero también horarias, porque eso me ayuda a saber cuándo estoy trabajando y cuándo no. Segundo, tener rutinas: me organizo mis metas, contacto con clientes, proveedores, etc. Tercero, estar en contacto con mi gente. Saber qué necesitan, cómo les puedo ayudar, cómo están sus familias, qué les preocupa”, explica.

Para profesionales como Rocío, que trabaja en el sector biofarmacéutico, esta experiencia de teletrabajo generalizado y forzoso “puede verse también como una oportunidad para las empresas de testar el modelo. Les puede ayudar a valorar hasta qué punto es necesaria la actividad presencial, a reflexionar sobre nuevas posibilidades en el ámbito de la conciliación de la vida profesional y personal. Quién sabe, quizá, a pesar de la desgracia, suponga un punto de inflexión, un antes y un después".

Un reto social: menos work-centric

Nuria Chinchilla, profesora de Dirección de Personas en las Organizaciones en IESE Business School, considera que se está produciendo una crisis de demanda de la que no hay precedentes. “Sabemos que lograremos levantar la economía pero costará recuperar la confianza. Por cada mes de confinamiento tendremos seis meses de parón económico”.

Mireia Las Heras, por su parte, apunta que un cambio radical requiere más tiempo. “Pero esto va a poner sobre la mesa la realidad de que es posible, que tenemos a gente en las empresas muy comprometidas, con mucho deseo de aportar y que saben hacerlo sin tener a alguien encima supervisando”, señala.

EL HOGAR ES EL LUGAR DONDE SE DESARROLLAN LAS COMPETENCIAS PROFESIONALES MÁS IMPORTANTES PORQUE REQUIERE PENSAR EN LOS DEMÁS Y DARSE

Según Chinchilla, experta en conciliación, estamos confinados sin quererlo, pero lo cierto es que antes éramos ‘work-centric’, llegábamos a casa con menos energía y menos capacidad de afrontar la vida familiar, y estos días estamos en el hogar, teletrabajando con tensión. La situación ahora es bien distinta. “Si tenemos horarios, reglas de juego con los de casa, si trabajamos de forma separada del resto y repartimos el trabajo del hogar, esto puede ser un campo infinito de posibilidades”, asegura. Requiere, eso sí, desarrollar competencias de liderazgo personal y autocontrol y capacidad interpersonal de planificación. “El hogar –continúa– es el lugar donde se desarrollan las competencias profesionales más importantes porque requiere pensar en los demás y darse”.

Un reto empresarial: más empatía

Hasta ahora, en las empresas se había teletrabajado en grupos piloto pero nunca con todo el mundo a la vez. “Si superamos esta situación –comenta la profesora Chinchilla–, la sociedad estará preparada para otras etapas en que se podría realizar un teletrabajo normal superando el presencialismo. Obviamente, habría que estudiar qué temas se pueden trabajar, qué personas tienen más capacidad para autorregularse. Aprender a dirigir por objetivos, no sólo a pagar por ellos. Supone cambiar la cultura, pero cultura es también el cultivo de los comportamientos”.

ESTA SITUACIÓN QUE ESTAMOS VIVIENDO REQUIERE TRABAJAR CADA UNO DESDE SU LUGAR DE FORMA EMPÁTICA

Desde el campo de la motivación, la coach Elena de Paz considera que, hoy por hoy, esta situación que estamos viviendo requiere “trabajar cada uno desde su lugar de forma empática, ser capaz de ponerse en el lugar de los empleados, de los compañeros, del jefe. Anticipar los escenarios ayuda a generar energía de colaboración, más desde la compasión que desde la exigencia o la intolerancia: pensar en lo que se le viene encima al jefe, lo que supone trabajar en un piso pequeño, con la familia alrededor, etc.

Un reto personal: vivir el presente

A pequeña escala, la clave es vivir el presente. “Cuando alguien tiene angustia –explica Chinchilla– es porque no está centrado en el presente, sino anticipando un futuro incierto. Tengo que decir: ahora tengo veinticuatro horas y voy a hacer lo mejor que pueda lo que tengo que hacer: mi trabajo, disfrutar de la familia. La incertidumbre duele porque es dramático lo que está pasando. Viene bien la frase de san Josemaría: ‘Nunca pasa nada y si pasa, qué importa y si importa, qué pasa’. No vale la pena perder la paz. Si ponemos los medios, si tomamos las medidas de precaución, saldrán las cosas bien. Cuanto antes acabe esto, mejor para todos desde el punto de vista social, económico, familiar”.

También hay que gestionar bien el tiempo. “Cuando una persona está desbordada, no llega. Para no caer en la locura hay que actuar como un médico en campaña, priorizar lo que requiere más atención. Algunas cosas ya se han caído, otras se pueden posponer, unas no me queda más remedio que hacerlas pero otras las puedo delegar. Así la cabeza se tranquiliza”.

VIENE BIEN LA FRASE DE SAN JOSEMARÍA: ‘NUNCA PASA NADA Y SI PASA, QUÉ IMPORTA Y SI IMPORTA, QUÉ PASA’

Las Heras apunta otra clave: “cada uno tenemos nuestros medios de afrontar la situación. Uno claramente es la oración”. Otra cuestión importante –añade– son las relaciones personales. “No podemos acompañar de cerca a las personas queridas pero sí visitarlas virtualmente. ¡Existen tantas aplicaciones gratuitas! No es un contacto que nos permita el calor de estar delante de la otra persona pero podemos ver su cara, hablar, compartir, etcétera”.

El deporte también ayuda a que ese estrés disminuya. “Tenemos infinidad de vídeos para hacer cardio, zumba, etc. Lo que sea adecuado a nuestra edad y se adapte al espacio nos permitirá no acumular tensión, relajarnos y descansar físicamente por las noches”.

Creatividad, motivación y sentido del humor

Elena de Paz concluye con tres puntos esenciales: Creatividad, sentido del humor y claridad en las motivaciones. “Creatividad, es decir, no perder la energía, no perder el foco. Esto te permite sacar recursos y hacer las cosas de forma diferente a como las sueles hacer. El sentido del humor ayuda a reducir la ‘terribilitis’, porque la risa genera endorfinas que son las hormonas de la felicidad y limita la del estrés que es el cortisol. Y motivación: preguntarme para qué este confinamiento, porque preguntarse los para qués lleva a la esencia: para estar bien y poder cuidar a los demás, por amor a Dios. En definitiva, se trata de pensar en grande y actuar en pequeño”.

LA MOTIVACIÓN LLEVA A PREGUNTARME PARA QUÉ ESTE CONFINAMIENTO, PORQUE PREGUNTARSE LOS PARA QUÉS LLEVA A LA ESENCIA

Mª Dolores Fernández de Liencres es médico psicoterapeuta. Su percepción es que esta situación nos ha procurado algo que antes no teníamos: tiempo. Tiempo para redescubrir al marido, a la mujer, a los hijos. Tiempo también para trabajar de otra forma, a pesar del miedo al futuro.

“Estamos trabajando con menos presión pero con más calidad e ilusión –considera–. El estrés lo produce la presión externa, la prisa, la competitividad mal entendida. Ahora vemos que el trabajo es un don pero no lo es todo”.

 

 

Conocerle y conocerte (I): Robar el corazón a Cristo

El buen ladrón con una palabra robó el corazón a Cristo y abrió las puertas del Cielo. Así es la oración: una palabra que roba el corazón a Jesús y nos permite vivir, desde ese momento, junto a Él.

VIDA ESPIRITUAL27/11/2019

Fuera de las murallas de Jerusalén, poco después del mediodía, tres hombres habían sido crucificados sobre el Monte Calvario. Era el primer Viernes Santo de la historia. Dos de ellos eran ladrones; el tercero, al contrario, era el único hombre absolutamente inocente: se trataba del Hijo de Dios. Uno de los dos bandidos, a pesar de su intenso sufrimiento y de su agotamiento físico, se animó a entablar una brevísima conversación con Cristo. Sus palabras llenas de humildad —«acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino» (Lc 23,42) ­— merecieron que el mismo Dios hecho hombre le asegurara que en pocas horas estaría en el paraíso. San Josemaría se conmovió muchas veces con la actitud de aquel buen ladrón que «con una palabra robó el corazón a Cristo y se abrió las puertas del Cielo»[1]. Quizá la oración podría definirse así: una palabra que roba el corazón a Jesús y nos hace vivir, desde ahora, junto a él.

Dos diálogos en la cruz

Nosotros deseamos también que nuestra oración, como aquella del buen ladrón al que una tradición da el nombre de Dimas, se llene de fruto. Nos ilusiona soñar cuánto puede el diálogo con Dios transformar nuestras vidas. Robar el corazón es conquistar, enamorar, entusiasmar. Se roba porque no se merece recibir tanto cariño. Se asalta lo que no es propiedad ni posesión, pero se anhela. La oración se asienta sobre algo tan sencillo —aunque no es poco— como aprender a acoger semejante don en nuestros corazones, dejándonos acompañar por Jesús, que nunca impone sus regalos, ni su gracia, ni su amor.

Junto a Dimas, también en un madero sobre el Calvario, estaba su compañero de tormento. Contrasta el reproche que este segundo dirige a Jesús: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros» (Lc 23,39). Son palabras que caen como un jarro de agua fría. ¿Qué diferencia hay entre esos dos diálogos? Ambos hablaron con Jesús, pero solo Dimas acogió lo que el Maestro tenía preparado para regalarle. Llevó a cabo su último y mejor golpe: aquella petición de quedarse al menos en la memoria de Cristo. Su compañero, por el contario, no abrió su corazón con humildad a quien quería librarle de su pasado y ofrecerle un tesoro inigualable. Exigió su derecho a ser escuchado y salvado; se encaró con la aparente ingenuidad de Jesús y le reprochó su también aparente pasividad. Quizá siempre había robado así: considerando que recuperaba lo que le pertenecía. Dimas, por su parte, sabía que no merecía nada y esa actitud logró abrir la caja fuerte del amor de Dios. Supo reconocer a Dios tal como realmente es: un Padre entregado a cada uno de sus hijos.

DOS LADRONES JUNTO A JESÚS. DOS ACTITUDES Y PETICIONES OPUESTAS. SOLO UNO ACOGE EL DON DE DIOS

Frente a estos dos posibles diálogos que encontramos en el Evangelio podemos comprender que el Señor cuenta con nuestra libertad para hacernos felices. Y también que no siempre resulta fácil dejarse querer. La oración puede ser un medio estupendo para descubrir qué es lo que siente, lo que piensa y lo que quiere Jesús. La vida divina en nosotros es un don. La oración, en ese sentido, es un canal por el que se desborda el torrente de amor que Dios nos quiere ofrecer, una invitación inesperada a ganarnos de otra forma la verdadera vida.

Para abrir las puertas del cielo

San Josemaría nos recordaba que Dios «ha querido correr el riesgo de nuestra libertad»[2]. Una buena manera de agradecérselo podría ser abrirnos nosotros también a la suya. Incluso habría que decir que, en este segundo caso, no corremos riesgo alguno; tan solo podría darse cierta apariencia de peligro, ya que llevamos todas las de ganar: la garantía de su promesa son unos clavos que arden de amor por nosotros. Observando las cosas desde este punto de vista, comprendemos lo absurdo que puede llegar a ser resistirnos a la voluntad de Dios, aunque pronto comprobemos que nos ocurre con frecuencia. Lo que sucede es que «ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios» (1Cor 13,12). Nos lo dice san Pablo: para conocernos no hay mejor camino que mirarnos desde Cristo, contemplar nuestra vida a través de sus ojos.

Dimas así lo comprende y no le da miedo la brecha enorme que se abre entre la bondad de Jesús y sus errores personales. Reconoce al rey del mundo en el rostro humillado y desfigurado de Cristo; en unos ojos que le miran con ternura, le devuelven la dignidad y, de una extraña manera, le recuerdan que es amado por encima de todas las cosas. Es verdad que puede parecer demasiado fácil el final feliz de la historia del buen ladrón. Sin embargo, nunca conoceremos el drama de la conversión que experimentó su corazón en aquellos momentos, ni la preparación que seguramente la hizo posible.

Abrirse a tanto cariño tiene un parecido enorme con descubrir que la oración es un don, un cauce privilegiado para acoger el afecto de un corazón que no sabe de medidas ni de cálculos. Se nos regala una vida diferente, más llena, más plena, mucho más feliz y con sentido. Así lo afirma el Papa Francisco: «Rezando le abrimos la jugada a Él, le damos lugar para que Él pueda actuar y pueda entrar y pueda vencer»[3]. Es Dios quien nos transformará, es Dios mismo quien nos acompañará, es él quien lo hará todo; solamente necesita que le abramos la jugada. Es en ese movimiento cuando entra en juego nuestra libertad, ganada precisamente en esa cruz de Cristo.

La oración nos ayuda a comprender que «cuando Él pide algo, en realidad está ofreciendo un don. No somos nosotros quienes le hacemos un favor: es Dios quien ilumina nuestra vida, llenándola de sentido»[4]. Eso es precisamente lo que le roba el corazón: la puerta abierta de nuestra vida que se deja hacer, que se deja querer, transformar, que ansía corresponder, aunque no sepa muy bien cómo hacerlo. «Gustad y ved qué bueno es el Señor» (Sal 34,9). Estas pocas palabras resumen el camino que nos lleva a ser almas de oración, «porque si no conocemos qué recibimos, no despertamos al amor»[5]. ¿Cuándo fue la última vez que le dijimos al Señor lo bueno que es? ¿Con qué frecuencia nos detenemos a considerarlo y gustarlo?

Por esta razón, el asombro es parte esencial de nuestra vida de oración: la admiración ante un prodigio que no cabe en nuestros parámetros. Eso nos lleva a repetir con frecuencia: «¡Qué grande eres, y qué hermoso, y qué bueno! Y yo, qué tonto soy, que pretendía entenderte. ¡Qué poca cosa serías, si me cupieras en la cabeza! Me cabes en el corazón, que no es poco»[6]. Alabar a Dios nos sitúa en la verdad de nuestra relación con Cristo, aligera el peso de nuestras preocupaciones y nos abre panoramas que no habíamos previsto anteriormente. Son las consecuencias de haber corrido el riesgo de entregarnos a la libertad de Dios.

Infinitas maneras de orar

Cuando san Josemaría estaba en México, durante uno de los encuentros que tuvo, quiso relatar una anécdota. Contó que un hijo suyo, filósofo de profesión, había recibido inesperadamente el encargo de ocuparse de las empresas de su familia: «Cuando me habló de negocios me quedé mirándole, me eché a reír y le dije: ¿Negocios? El dinero que tú ganes me lo pones aquí, en el hueco de mi mano, que me sobra sitio». Pasaron los años y volvió a encontrarse con él y le dijo: «Aquí está mi mano. ¿No te dije que lo que ganaras me lo pusieras aquí? Y él se levantó y, ante la expectación de todos, me besó la palma de la mano. Y dijo: ya está. Le di un abrazo y le contesté: me has pagado de sobra. ¡Anda, ladrón, que Dios te bendiga!»[7].

CRISTO ES EL MEJOR ESPEJO DONDE MIRARNOS PARA CONOCERNOS MEJOR

En la oración bien podemos poner un beso en la mano de Dios; entregarle nuestro cariño, como único tesoro, ya que no tenemos otra cosa. Para algunas personas bastará un gesto como este, dirigido al Señor, para encenderse en una oración de afectos y propósitos. Les parece mucho más expresiva una mirada que mil palabras. Querrían tocar todo lo que se refiere a Dios. Disfrutarían sintiendo, durante ese encuentro con el Señor, la brisa de la orilla del mar de Galilea. Los sentidos se disparan y la cercanía con Jesús hace posible esas sensaciones que llenan el corazón de paz y de alegría. Inmediatamente, ese gozo necesita ser compartido y la misión se convierte en abrir los brazos como Cristo para abrazar el mundo entero y salvarlo junto con Él.

Pero hay infinitas formas de orar, tantas como personas. Otros, por ejemplo, buscan sencillamente escuchar algunas palabras de consuelo. Jesús no escatima palabras de admiración para quien las necesita: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño» (Jn 1,47). Nos las dirá si abrimos nuestro corazón. Nadie ha pronunciado palabras de amor como las suyas. Y nadie las ha dicho con tanta gracia y con tanta verdad. Cuando las escuchamos, el amor que recibimos se cuela en nuestra mirada. Aprendemos así a mirar con Dios. Vislumbramos, de esta manera, lo que cada amigo o amiga sería capaz de hacer si se dejara acompañar por la gracia.

Hay también personas que disfrutan sirviendo a los demás, como Marta, la amiga del Señor que vivía en Betania. Jesús, cuando el Evangelio nos cuenta que estuvo de visita allí, no le dijo a Marta que se sentara, sino que la invitó a descubrir lo único necesario (cfr. Lc 10,42) en medio de lo que hacía. A personas parecidas a Marta probablemente las conforta pensar, mientras oran, que Dios actúa a través de ellas para llevar a muchas almas al cielo. Les gusta llenar su oración con rostros y nombres de personas concretas. Necesitan convencerse de que son corredentoras con todo lo que hacen. De hecho, si María pudo escoger “la mejor parte” es justamente porque Marta servía; a esta última le bastaba saber que quienes la rodeaban eran felices.

Otras personas, por su parte, están más inclinadas hacia los detalles pequeños, hacia los regalos, aunque sean de muy poco valor. Es la manifestación de un corazón que no deja de pensar en los demás y siempre encuentra en la vida algo que se refiere a sus seres queridos. Puede ser que a ellas les sirva aprender a descubrir todos los dones que Dios ha sembrado en su vida. «La oración, precisamente porque se alimenta del don de Dios que se derrama en nuestra vida, debería ser siempre memoriosa»[8]. También pueden ilusionarse con sorprender a Dios con mil detalles minúsculos. El factor sorpresa tiene mucha importancia para ellas y atinar con lo que al Señor le fascina no es tan difícil. Aunque sea un misterio, hasta lo más pequeño le llena de agradecimiento y hace brillar sus ojos. Cada alma que procuramos acercar a su amor —como la de Dimas en sus últimos momentos— le roba de nuevo el corazón.

HAY INFINITAS FORMAS DE ORAR, TANTAS COMO PERSONAS

Sin ánimo de encerrar en esquemas previos todas las posibilidades, hay también almas que necesitan pasar tiempo con quien aman. Puede que les guste, por ejemplo, consolar a Jesús. Todo tiempo gastado con quien aman les parece poco. Para percibir el cariño divino puede servirles pensar en Nicodemo que era recibido por Jesús con toda la noche por delante, en la intimidad de un hogar muy dado a las confidencias. Precisamente por ese tiempo compartido, Nicodemo será capaz de dar la cara en los momentos más difíciles y estar cerca de Cristo cuando los demás se encuentren llenos de miedo.

A veces pensamos que conocernos es identificar nuestros errores: eso es verdad, pero no es toda la verdad. Conocer a fondo nuestro corazón y nuestros anhelos más íntimos es clave para poder escuchar a Dios, para dejarnos llenar por su amor.

***

La conversación entre Jesús y el buen ladrón fue breve pero intensa. Dimas descubrió que había una rendija en ese gran corazón inocente de Cristo: una forma fácil de asaltarlo. La voluntad de Dios, tantas veces oscura y dolorosa, se iluminó y se ilumina con la petición humilde del bandido. Su único deseo es que seamos felices, muy felices, los más felices del mundo. El buen ladrón se coló por esa grieta y se apoderó del mayor tesoro. La Virgen María fue testigo de cómo Dimas defendió a su hijo. Quizá, con una mirada, pidió a Jesús que lo salvara. Y Cristo, incapaz de negar nada a su madre, dijo: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lc 23,43).

Diego Zalbidea


[1] San Josemaría, Via Crucis, estación XIIª, punto 4.

[2] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 113.

[3] Papa Francisco, Christus vivit, n. 155.

[4] F. Ocáriz, Luz para ver, fuerza para querer, en Diario ABC 18 de septiembre de 2018.

[5] Santa Teresa de Jesús, Vida, 10, 3.

[6] San Josemaría, Apuntes de la predicación, 9-VI-1974; en volúmenes de “Catequesis” 1974/1, p. 386 (AGP, biblioteca, P04).

[7] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 27-XI-1972; en “Dos meses de catequesis” 1972, vol. II, p. 616 (AGP, biblioteca, P04).

[8] Papa Francisco, Gaudete et exsultate, n. 153.

 

 

El Papa pide defender la vida «del niño recién concebido, el marginado pobre, el paciente terminal»

 

 

El Papa en su catequesis de los miércoles, sólo con algunos colaboradores

"La vida que estamos llamados a promover y defender no es un concepto abstracto, sino que siempre se manifiesta en una persona en carne y hueso: un niño recién concebido, una persona marginada pobre, un paciente solitario y desanimado o en un estado terminal, alguien que ha perdido su trabajo o no puede encontrarlo, un migrante rechazado o encerrado..."

Así ha predicado el Papa Francisco durante su catequesis matinal de los miércoles, en la mañana de este 25 de marzo, día en que muchos países celebran el Día del Niño por Nacer o el Día de la Vida, y cuando la liturgia latina celebra la Encarnación de Dios en el seno de la Virgen María.

Como en semanas anteriores, el Papa ha pronunciado su catequesis sin salir al exterior del Palacio apostólico, acompañado sólo de una decena de sacerdotes que le ayudaron a pronunciar sus saludos y lecturas en distintos idiomas.

Francisco hizo alusión a la gran encíclica provida de San Juan Pablo II, promulgada hace 25 años, también un 25 de marzo. "Nos enfrentamos a nuevas amenazas y nueva esclavitud, y las leyes no siempre protegen la vida humana más débil y vulnerable”, advirtió el Pontífice argentino. “El mensaje de la Encíclica Evangelium vitae es, por lo tanto, más relevante que nunca".

El día en que se celebra la Anunciación del Señor, dijo el Papa, “el vínculo entre la Anunciación y el 'Evangelio de la vida' es cercano y profundo, como lo destacó San Juan Pablo en su Encíclica. Hoy nos encontramos relanzando esta enseñanza en el contexto de una pandemia que amenaza la vida humana y la economía mundial".

 

 

“Una situación que hace que las palabras con las que comienza la Encíclica sean aún más exigentes. Aquí están: "El Evangelio de la vida está en el corazón del mensaje de Jesús. Acogido con amor por la Iglesia todos los días, debe anunciarse con valiente fidelidad como buenas noticias para los hombres de todas las edades y culturas. Como cualquier anuncio del Evangelio, esto también debe ser ante todo testigo. Y pienso con gratitud al testimonio silencioso de muchas personas que, de diferentes maneras, están haciendo todo lo posible para servir a los enfermos, los ancianos, los que están solos y los más desamparados. Pusieron en práctica el Evangelio de la vida, como María, que, después de aceptar el anuncio del ángel, fue a ayudar a su prima Isabel, que lo necesitaba”.

"De hecho, la vida que estamos llamados a promover y defender no es un concepto abstracto, sino que siempre se manifiesta en una persona en carne y hueso: un niño recién concebido, una persona marginada pobre, un paciente solitario y desanimado o en un estado terminal, alguien que ha perdido su trabajo o no puede encontrarlo, un migrante rechazado o encerrado ... ".

“Todo ser humano es llamado por Dios para disfrutar la plenitud de la vida; y confiando a la preocupación materna de la Iglesia, toda amenaza a la dignidad y a la vida humana no puede dejar de tener repercusiones en su corazón, en sus entrañas maternas”, insistió el Pontífice.

“Lamentablemente, los ataques contra la dignidad y la vida de las personas continúan incluso en nuestra era, que es la era de los derechos humanos universales. De hecho, nos enfrentamos a nuevas amenazas y nueva esclavitud, y las leyes no siempre protegen la vida humana más débil y vulnerable”.

“El mensaje de la Encíclica Evangelium vitae es, por lo tanto, más relevante que nunca. Más allá de las emergencias, como la que estamos experimentando, se trata de actuar a nivel cultural y educativo para transmitir a las generaciones futuras la actitud de solidaridad, cuidado, acogida, saber muy bien que la cultura de la vida no es un patrimonio exclusivo. Cristianos, pero pertenece a todos aquellos que, luchando por la construcción de relaciones fraternas, reconocen el valor de cada persona, incluso cuando es frágil y sufre ".

“Queridos hermanos y hermanas, cada vida humana, única e irrepetible, se aplica a sí misma y constituye un valor invaluable. Esto siempre debe anunciarse nuevamente, con la parresía de la palabra y el coraje de las acciones. Esto requiere solidaridad y amor fraterno para la gran familia humana y para cada uno de sus miembros. Por lo tanto, con San Juan Pablo II, reafirmo con renovada convicción el llamado que hizo a todos hace veinticinco años: "¡Respeta, defiende, ama y sirve la vida, cada vida, cada vida humana! ¡Solo en este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad, paz y felicidad! " (Enc. Evangelium vitae, 5) ".

En su mensaje final en lengua española el Papa dijo: «En estos momentos en que toda la humanidad está sufriendo a causa de la pandemia, les exhorto a implorar la protección de la Virgen María», así como «la intercesión de San Juan Pablo II, para que toda vida humana sea valorada, respetada, defendida y amada; así se hallará justicia, paz y felicidad».

 

 

En la misa matinal, felicitó a las Hijas de la Caridad

Antes de la catequesis, el Papa Francisco celebró misa en la capilla de la residencia Santa Marta, como cada mañana. En esta ocasión ofreció la misa “por las religiosas que están trabajando en estos momentos ayudando y socorriendo a los enfermos, arriesgando y dando la vida” contra el coronavirus.

Además, felicitó a las Hijas de la Caridad, que celebran especialmente la fiesta de la Anunciación. Dos de ellas conviven y asisten al Papa en su día a día en la Casa de Santa Marta. Las consagradas de la compañía renuevan anualmente sus votos en esta jornada. “Las Hijas de la Caridad de san Vicente de Paúl están al servicio del dispensario de la Casa de Santa Marta desde hace 98 años, y están presentes en esta misa, renuevan sus votos junto a sus hermanas de todas las partes del mundo”, explicó el Papa Francisco, subrayando que también ofrecía la eucaristía por ellas.

Durante la homilía, el Papa Francisco no hizo sermón: simplemente se limitó a pronunciar una vez más el Evangelio en que el María proclama su “hágase” a la visita del ángel para ser la madre de Jesús. “Quizá lo mejor que podemos releer este pasaje, pensando que es la Virgen la que nos lo cuenta en primera persona”. Al finalizar la relectura del texto, el Papa declaró: “Éste es el misterio”.

 

 

“Recursos espirituales ante la pandemia”

Extensión del coronavirus

MARZO 25, 2020 09:15FELIPE ARIZMENDI ESQUIVELESPIRITUALIDAD Y ORACIÓN

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Ante la descontrolada pandemia del COVID-19, con cientos de miles infectados y defunciones que aumentan por millares, con tantas restricciones que han impuesto las autoridades civiles en muchos países; teniendo en cuenta, por otra parte, las medidas sanitarias que se han aconsejado y que nos esforzamos por poner en práctica, dando al problema su real dimensión, ¿qué recursos espirituales tenemos? ¿Qué está haciendo la Iglesia para no sólo consolar a los creyentes, sino también para ayudar a solucionar el mal?

En muchas partes se han cerrado los templos para evitar que la gente acuda a orar y de esta forma se propaguen los contagios; en otras, permanecen abiertos para que se pueda orar ante el Sagrario y ante las imágenes devocionales, teniendo los debidos cuidados de limpieza y no aglomeración. La oración es un recurso de una fuerza y eficacia increíbles, cuando se hace con fe y perseverancia.

En todo el mundo, los sacerdotes y obispos seguimos celebrando diariamente la Santa Misa por las intenciones y necesidades de los fieles, aunque sea sin su presencia física, muchos de ellos siguiendo en casa su transmisión por distintos medios electrónicos. No se puede recibir físicamente la comunión eucarística, pero siempre hay el recurso de recibirla en forma espiritual, es decir con el deseo de que el Señor venga realmente a nuestra vida. El sacramento es un signo eficaz de la presencia del Resucitado, pero el Señor ve tu corazón y puede hacerse presente en tu vida, si no puedes recibirlo físicamente. Dios no tiene restricciones y trasciende muros y fronteras.

Hay quienes menosprecian la oración y las celebraciones sacramentales ante la pandemia, incluso se burlan de nosotros, como si fuéramos unos ignorantes y atrasados, diciendo que esto es cosa de la ciencia, de la salud, de la tecnología, y que nada tiene que ver lo religioso. Los respetamos, pero esperamos que nos respeten. Quien no tiene fe, sólo valora lo que tiene frente a su nariz, lo que palpa, mide y pesa. Nosotros tenemos además otra visión, que trasciende lo material, lo inmediato, y nos conecta con lo trascendente e invisible, pero que es real y efectivo, con la Realidad de las realidades, con la Verdad de las verdades, que es Dios y todo su plan de salvación en Cristo.

PENSAR

El Papa Francisco nos da ejemplo de tomar en serio el problema mundial del Coronavirus. Ha suspendido muchos de sus compromisos y limitado otros. Nos comparte diariamente la Misa que celebra en Santa Marta, y que ofrece por todos, en especial por quienes más sufren. Ha invitado a todo el mundo, también de otras religiones, a unirnos este miércoles en la recitación del Padre nuestro a las 12 horas de Roma (cinco de la mañana en México), y que podemos rezar a las 12 de nuestro país, o en cualquier hora, pues Dios no depende de usos horarios. Además, el próximo viernes 27, a las 18 horas de Roma (once de la mañana en México), presidirá una como Hora Santa ante el Santísimo Sacramento, en el frente de la Plaza de San Pedro, que estará vacía, y al final dará la bendición Urbi et Orbi, a la ciudad de Roma y al mundo, con la posibilidad de obtener la Indulgencia Plenaria.

¿En qué consiste ésta? En beneficiarnos sin medida del tesoro de gracia que nos viene de Jesucristo Redentor y de la santidad de su Iglesia; sólo se pide que tengas fe, pues Dios no tiene medida para su misericordia. La autoridad suprema de la Iglesia puede administrar ese tesoro de gracia, porque Jesús confió a Pedro la llave para abrir las puertas del cielo. Si seguimos, por radio o televisión, esa oración con el Papa, podemos obtener dicha indulgencia, siempre y cuando estemos en gracia de Dios, rechazando de corazón el pecado. De ordinario, se requiere la confesión sacramental, pero como ahora no se puede, se hace el compromiso de confesarse tan pronto sea posible. Esta oración equivale a una visita ante el Santísimo, ahora que no se puede hacer de otra forma. Si alguien no se puede sintonizar a esta hora, hágalo espiritualmente cuando pueda, y Dios ve su corazón. O si ve después el video, ya no en vivo, únase a esta intención y Dios le escucha. Lo importante es orar.

La Penitenciaría Apostólica, por disposición del Papa, concede también la Indulgencia Plenaria a “aquellos fieles que ofrezcan la visita al Santísimo Sacramento, o la Adoración Eucarística, o la lectura de la Sagrada Escritura durante al menos media hora, o el rezo del Santo Rosario, o el ejercicio piadoso del Vía Crucis, o el rezo de la corona de la Divina Misericordia, para implorar a Dios Todopoderoso el fin de la epidemia, el alivio de los afligidos y la salvación eterna de los que el Señor ha llamado a sí”. La visita al Santísimo y la Adoración Eucarística se pueden hacer por internet, pues por ahora no se puede de otra forma. Así las pueden hacer tantos los enfermos, como médicos y enfermeras, personas que cuidan a los infectados y fieles en general. No hay restricción para obtener esa gracia, ese recurso espiritual. Lo demás, se puede hacer perfectamente en casa. La única condición para obtener la indulgencia es estar en gracia de Dios, como se dijo antes.

Esto es algo de lo mucho que la Iglesia hace por la solución de la pandemia: su aporte espiritual, que tiene su eficacia, sólo visible para Dios y para quienes tenemos fe. Oramos por los agentes sanitarios, por los gobernantes y los científicos, para que el Señor los ilumine y fortalezca en su propio servicio.

ACTUAR

Pongamos todos los recursos de nuestra fe, sacramentos y oraciones, al servicio de la salud integral de todo el mundo. Con nuestras plegarias y sacrificios, podemos ayudar mucho.

+ Felipe Arizmendi Esquivel. Obispo Emérito de SCLC

 

 

PREPARANDO UN NUEVO AMANECER

                         ... Por los sollozos del humilde 

                                 y los gemidos del pobre, 

                                 ahora me levantaré-dice el Señor-

                               y daré mi ayuda al que suspira por ella....

                                                                  Salmo 12 (súplica)

Una amiga envió a mi WhatsApp:  Dios nos ha  desamparando

Imposible,  respondí, Dios es Amor, quien olvidó a  Dios,

somos  nosotros, sus hijos, Él nunca abandona, 

Él perdona, Él  educa, nunca castiga, da nuevas oportunidades.

Otra  amiga envió un vídeo mostrando, 

las consecuencias del cambio climático: 

cómo se ve hoy el planeta Tierra, 

Escribí : ¿Te das cuenta, Dios nos muestra el camino, 

nos da la oportunidad de volver a las raíces, frenar, 

este vivir agitado al que nos vemos sometidos.

El planeta logró  respirar, cargarse de energía.

La energía que el hombre, en su loco afán de poder,

le va quitando año tras año, día a día, minuto a minuto.

El hombre  aislado, encerrado y ocioso, tendrá tiempo, 

para reflexionar sobre hábitos que tenía olvidados. 

Compartir  el almuerzo y dialogar en familia.

Papá y mamá juntos, inventando juegos, 

relatando  o leyendo  un cuento a su hijo, a la hora de dormir.

El cambio está  en marcha, la humanidad tiene la respuesta.

Dispone de tiempo para elevar sus ojos al cielo

y admirar la maravilla de la creación.

Todo esto sucede para obligarnos a reflexionar, el mapa sobre la Pandemia,

 es dinámico, el virus se mueve rápidamente-

Los gobernantes dejan atrás  las peleas, una guerra distinta los convoca.

nos invitan a prepararnos para   vencer al enemigo mortal, el COVID-19

En Argentina estamos a tiempo, para defendernos  de esta plaga.

 Países poderosos que no creyeron las explicaciones de los científicos están en crisis, 

 el virus no respeta  raza, ni religión,  ni condición social. 

¡Hermanos! Pongamos en práctica  medidas de prevención.

El Ojo Visor del Señor. todo lo ve . Está atento a todo

Escucha las plegarias de la humanidad suplicando misericordia...

Ahora lo comprenden, Dios nunca nos abandonó

¡Aprovechemos la oportunidad, preparémonos para un nuevo amanecer!

                             María de los Ángeles Albornoz

                             Monteros-Tucumán-Argentina

 

Cómo validar las emociones de los niños

Por Carolina Guzmán García / @abcdemifamilia - 24.02.2020

Foto: Freepik

 

¿Alguna vez te has preguntado si validas las emociones de tus hijos, o de lo contrario las niegas con frases como: “No llores, sé fuerte”, “llorando no solucionas nada”, “si estás triste no eres agradecido”? 

 

Pues lo cierto es que la base de la Inteligencia Emocional es el conocimiento de las emociones y este aprendizaje comienza en la infancia. Sobre este tema, compartimos con ustedes el siguiente escrito de Carolina Guzmán, además de ser mamá de cinco niñas y ser la creadora del blog @abcdemifamilia, tiene una Maestría en Asesoría Familiar de la Universidad de la Sabana y estudios en disciplina positiva, quien nos brinda ejemplos claros y prácticos para que validemos las emociones de nuestros hijos. 

 

***

 

Quiero contarte que mi inquietud por la crianza ha sido fruto de mi propia experiencia con la maternidad, con el nacimiento de mi tercera hija todo se revolcó. Me pregunté muchas cosas sobre la educación que estaba dando a mis hijas y qué había recibido en mi niñez. El estudio, los libros y la vida misma, se han encargado de revelarme lo maravilloso que es la maternidad y hoy con orgullo puedo decir que ser mamá de 5 muñecas es algo que disfruto y no que padezco, por eso quiero compartirte unas reflexiones que han nacido de la lectura de una de mis autoras preferidas: Jane Nelsen, para que descubramos el maravilloso mundo de validar una emoción, en primer lugar para nosotros como padres y en segundo lugar para nuestros hijos!

 

¡Validando emociones!

 

Todos los seres humanos experimentamos sentimientos, desde que somos niños descubrimos las emociones y es responsabilidad del adulto validar la emoción (reconocerla, ponerle nombre), aún cuando para el niño sea difícil gestionarla. Para los niños es difícil controlar su emoción, si se sienten enojados, frustrados, tristes probablemente quieren manifestarla pegándole a alguien, tirando algún juguete o insultando al adulto con cosas como: ¡no te quiero!

 

¿Qué hacer en estos casos? El adulto debe moderar y validar, acá hay algunos ejemplos:

 

- Veo que estas enojado, tal vez necesites un tiempo para tranquilizarte y ahora podemos conversar. (Hay niños que cuando se les dice esto, no aceptan que nos movamos del lugar y los dejemos solos) si podemos acompañarlos en silencio hagámoslo, generalmente la validación del sentimiento permite que el niño se abra a conversar o a buscar otra solución.

 

- Entiendo que te estés frustrada, pero eso no justifica que le pegues a tu hermana, ¿cómo crees que se siente ella cuando le pegas?

 

- Yo también me he sentido así y quisiera salir corriendo o gritar, pero he aprendido que respirando, tomando agua, recibiendo un abrazo, etc… logro calmarme y ver las cosas diferentes.

 

Importante: Validar el enojo, no significa que está bien pegarle a otro. El problema no es sentir sino la manera en que manifestamos eso que sentimos. Es correcto sentir rabia pero no es correcto pegar a otro porque tengo rabia.

 

Para los padres de hoy es difícil validar sentimientos, no porque no los sintamos sino porque fuimos educados sin que nos los validaran, todo el tiempo estamos evitando sentir. De niños nos dijeron cosas como: “Los niños son fuertes y no lloran”, “llorando no solucionas nada”, “si estas triste no eres agradecido” y de alguna manera nos - bloquearon- para aprender a reconocer no solo los sentimientos de nuestros hijos, sino los nuestros.

 

Esto implica un entrenamiento, empezar a nombrar las emociones básicas y luego avanzar a otras menos comunes, aceptar que nuestros hijos las nombren y escuchar sin debatir (“Mami es que tengo rabia”, responder “no no tienes rabia, tienes es cansancio” es un claro ejemplo de un control emocional que no permite al niño autonomía emocional”)

 

Fórmula de honestidad emocional:

“Me siento_________________ porque___________________ y quisiera___________________”

 

“Me siento triste porque perdí mi juguete y quisiera encontrarlo”

 

¿Ante esta afirmación qué sentimos? Seguramente la mayoría sentimos claridad de cómo podemos ayudar a nuestro hijo, pero nuevamente para que nuestros hijos logren expresarlo primero los debemos entrenar.

 

“Me siento enojada cuando mi hermana me pega, porque me duele y quisiera que no lo siga haciendo”.

 

Importante: Conversar cuando los niños están alterados es difícil, siempre será mejor tener un tiempo de enfriamiento, de calma.

 

Otra cosa importante: Las rutinas previenen muchas situaciones que generan enojo en los niños, cuando tenemos rutinas, disminuimos la cantaleta porque no es la mamá o el papá el que indica que sigue si no la tabla de rutinas. No es lo mismo: Hora de bañarse que la mamá diga “debes bañarte ya”.

 


Algunas ideas para hacer tablas de rutinas

 

 

3 ideas para el manejo de emociones

 

 


Paletas con emociones

 


Botiquín Emocional
Diver-max, Abrazadol, Vita-felicidad, Vita-amor, Max-confianza, Desenfadasol

 

 


Rueda de opciones

  

 

Este documento ha sido inspirado en el libro A-Z Disciplina Positiva Jane Nelsen, Lynn Lott y . Stephen Glenn.

 

*Colaboración de Carolina Guzmán García, creadora del Blog @abcdemifamilia. Se reproduce con autorización de la autora. Si tienes inquietudes puedes escribir a carolina@abcdemifamilia.com

 

Cinco remedios contra la tristeza

OpusDei.es - 12.10.2015

Cada uno de nosotros ha atravesado días tristes, días en los cuales no se logra superar una cierta pesadez interior que contamina el ánimo y dificulta las relaciones con los demás. ¿Existe algún truco para superar el malhumor y recuperar la sonrisa? Santo Tomás de Aquino propone cinco remedios de sorprendente eficacia contra la tristeza.

1. El primer remedio es concederse un placer

Es como si el famoso teólogo hubiese intuido ya hace siete siglos la idea, tan difundida hoy, de que el chocolate es antidepresivo. Quizá parezca una idea materialista, pero es evidente que una jornada llena de amarguras puede terminar bien con una buena cerveza. Que algo así sea contrario al Evangelio es difícilmente demostrable: sabemos que el Señor participaba con gusto en banquetes y fiestas, y tanto antes como después de la Resurrección disfrutó con gusto de las cosas bellas de la vida. 
2. El segundo remedio es el llanto

A menudo, un momento de melancolía es más duro si no se logra encontrar una vía de escape, y parece como si la amargura se acumulase hasta impedir llevar a cabo la tarea más pequeña. El llanto es un lenguaje, un modo de expresar y deshacer el nudo de un dolor que a veces nos puede asfixiar. 

3. El tercer remedio es la compasión de los amigos

Me viene a la cabeza el personaje del amigo de Renzo, en el famoso libro Los novios, que en una gran casa deshabitada a causa de la peste va desgranando las grandes desgracias que han sacudido a su familia. «Son hechos horribles, que jamás hubiera creído que llegaría a ver; cosas que quitan la alegría para toda la vida; pero hablarlas entre amigos es un alivio». Es algo que hay que experimentar para creerlo. Cuando uno se siente triste, tiende a ver todo de color gris. En esas ocasiones es muy eficaz abrir el alma con algún amigo. A veces basta un mensaje o una llamada de teléfono breve y el panorama se ilumina de nuevo.

4. El cuarto remedio es la contemplación de la verdad

Del fulgor veritatis del que habla san Agustín. Contemplar el esplendor de las cosas, en la naturaleza o una obra de arte, escuchar música, sorprenderse con la belleza de un paisaje… puede ser un eficaz bálsamo contra la tristeza. Un crítico literario, pocos días después del fallecimiento de un querido amigo, tenía que hablar sobre el tema de la aventura en Tolkien. Inició así: «Hablar de cosas bellas ante personas interesadas es para mí un verdadero consuelo…»

5. Dormir y darse un baño

El quinto remedio propuesto por santo Tomás es el que quizá uno menos podría esperar de un maestro medieval. El teólogo afirma que un remedio fantástico contra la tristeza es dormir y darse un baño. La eficacia del consejo es evidente. Es profundamente cristiano comprender que para remediar un mal espiritual a veces resulta necesario un alivio corporal. Desde que Dios se ha hecho Hombre, y por tanto ha asumido un cuerpo, el mundo material ha superado la separación entre materia y espíritu.

Conferencia de Carlo de Marchi, vicario de la región de Italia Centro-Sur, pronunciada en un Congreso Eclesial en Florencia (Italia).

 

Carta abierta a Willy Toledo

El filósofo Max Scheler afirma que una persona resentida se intoxica a sí misma

He dejado pasar unos días para responderte con toda paz y serenidad a la cascada de blasfemias con la que inundaste todos los informativos de las televisiones que gratuita y generosamente te sirvieron de plataforma y altavoz para ofender con saña y rabia a millones de creyentes (cristianos, judíos o musulmanes), que tenemos la fortuna  de creer en Dios y de quererle con cariño paternal.

No escribo estas letras al Willy actor sino a Guillermo hijo de unos padres a los que te refieres en una entrevista de la ETB vasca de marzo de 2016, con mucho respeto y cariño porque te trajeron al mundo, te criaron, te educaron  e incluso te ayudaron a salir de una profunda depresión, según relatas en dicha entrevista.

En la inútil cruzada contra el mundo que has emprendido, producto seguramente de tus convicciones pero también de tus frustraciones, fracasos o contradicciones personales, quizás no has caído en la cuenta de la injusticia que has cometido. Me gustaría que dominaras un poco tu lengua y sosegadamente reflexionaras  sobre el por qué de tus odios y la infelicidad que trasluces en tus exabruptos a Dios y a la Virgen.

Lo de menos, Guillermo es que un juez humano te condene o absuelva, a mí eso personalmente ni me preocupa ni lo espero, lo importante es que en un momento de reflexión personal, llegues al convencimiento de que no hay mayor revolucionario en nuestra sociedad que aquel que  predicó el Amor y la Libertad y que terminó condenado, azotado u y ejecutado en una cruz…¿no crees que eso fue una injusticia tan grave como la que en nombre de tu revolución personal has emprendido de palabra contra los que hoy le seguimos?

El filósofo Max Scheler afirma que una persona resentida se intoxica a sí misma. Se siente herida, de ahí no se mueve. Ahí se recluye, se instala y se encapsula. Queda atrapada en su pasado. Da pábulo a su rencor con repeticiones y más repeticiones de lo mismo. De este modo termina arruinando su vida. No creo que tus padres a los que tanto respetas quieran eso para ti.

Si  no te sientes a gusto en tu propia piel ni tampoco contigo mismo como parece traslucirse de tus ofensivas blasfemias, haz un esfuerzo personal y al menos reconócelo y pídele a tus padres que desde el más allá te ayuden en el largo camino que debes recorrer para encontrar al enemigo que en tu propio interior te impide ser feliz.

Jorge Hernández Mollar

 

 

En ruta a la plenitud

Blanca Sevilla

 Tienes razón. La esencia de la maternidad es inmutable aunque el modo de ejercerla cambie con el tiempo.

 

Tú elegiste trabajar por completo en el hogar, y no por eso vales menos. Las circunstancias fueron otras; las mujeres de tu época casi no accedían a la universidad, porque su destino matrimonial hacía su preparación académica aparentemente innecesaria. Como si los conocimientos no fueran indispensables para el crecimiento humano, para la expansión del espíritu, para el mejor ejercicio de la libertad, que es masculina y femenina.

Sin embargo, la vida cobró sentido en la entrega voluntaria, a veces salpicada de impaciencia, de frustración y de cansancio, pero siempre encauzada al crecimiento del amor que no se aprende en las aulas ni se compra en una tienda. Tienes una familia que creció con tus caricias, con tus detalles, que se independizó al amparo de tu autoridad ejercida en el servicio. Hoy, otras respiraciones nutren el mundo gracias a tu generosidad multiplicada.

El tiempo no es la medida exacta de nuestros deseos. Cuando los niños son pequeños sentimos que la vida de éxito se fuga en los instantes que parecen perdidos. Pero las huellas que se fijaron a la tierra andada se grabaron entre risas y llantos, entre logros y desesperanzas. ¿Qué sientes al volver la mirada? ¿Se perdió tu vida en la maternidad? Quizá sólo se hizo distinta a eso que en nuestros días se conoce como realización, ese triunfo sin planes, sin metas, sin raíces.

¿Sabes? Nadie se atreve a decir en voz alta que ese remedo de plenitud muchas veces está aderezado de soledad nocturna; de muebles sin historia; de palabras que se pudren adentro porque los interlocutores son fantasmas mudos.

Tienes razón. La esencia de la maternidad es inmutable, aunque la manera de ejercerla cambie con las circunstancias.

Nadie puede decir que cualquier tiempo pasado fue mejor, como tampoco que lo nuevo es el regalo excelso que la humanidad esperaba. Somos los mismos hombres precarios, potenciales, inacabados, abrazados a la familia y urgidos del amor incondicional que nos revela a cada momento nuestro valor y que nos descubre lo que necesitamos para llegar a ser lo que la vocación nos grita.

Las mujeres de este siglo también lloran, también se frustran, también ríen, también añoran. Tienes razón: poseemos el privilegio del conocimiento intelectual, del ejercicio profesional, de un trato más justo en el ámbito público y, quizá, un apoyo conyugal parcial, que día a día debemos hacer más responsable, especialmente en la educación de los hijos.

Pero también hacemos frente a retos muy difíciles. ¿Te has fijado cuántas mujeres asumen su maternidad solas? ¿Has visto cuántos matrimonios no duran ni cinco años? ¿Has sufrido acaso la crítica de quienes te consideran irresponsable por traer más hijos a mundo, a este mundo sufriente que se duele ante todo de lo económico, porque le han hecho creer que el dinero lo es y lo puede todo?

La maternidad es una vocación descalificada, vituperada por la humanidad. Ya somos muchos; los hijos son una carga, un impedimento de realización, cuestan muy caros. Y sin embargo vienen a la vida fuera del matrimonio, auspiciados por momentos de placer.

Después, la madre se queda sola; con un embarazo a cuestas en el mejor de los casos. Y ese asesinato llamado aborto se pone a su servicio con menos riesgos y más cinismo que antes, incluso con leyes de su parte. Como si la aprobación por escrito de una mayoría borrara su aberrante realidad de crimen cobarde.

Hoy, cualquiera dice muchas palabras; da muchos consejos para que se hagan realidad en otros. El mundo, ente amorfo, cobra así apariencia humana y se vuelve más importante que los hombres.

Y con sus títulos colgados en la pared, con dinero en la bolsa, con el reconocimiento público en la mirada, muchas mujeres modernas están, sin embargo, solas. Les hicieron creer que la familia no es indispensable.

Es cierto que somos privilegiadas, porque el conocimiento nos hace mejores personas, nos capacita para educar, para servir. Hoy podemos hablar con nuestros hijos de temas que fueron tabúes para tus padres. Pero tenemos mucho que aprenderte a ti, que sin una profesión universitaria te entregaste voluntariamente a dar la vida en todas sus dimensiones.

Todo lo material puede acabarse, pero tú estás llena de la satisfacción que no se compra. Tu vida ya trascendió. Tu misión ya perpetuó a los hombres. Las arrugas de tu rostro y el cansancio de tus pies ya tienen nombre. Muchos nombres. Estás tan acompañada en tu soledad de anciana…

 

 

Para vivir la Cuaresma, ¿viajar al desierto?

Escrito por José Martínez Colín.

En el desierto se encuentra la intimidad con Dios, el amor del Señor. La Cuaresma propone la ausencia de palabras vanas y hacer espacio a la Palabra de Dios.

1) Para saber

Recibí un mensaje que decía “Millones de jóvenes quieren limpiar el planeta… Millones de padres quieren que comiencen con su dormitorio”.

En esta Cuaresma, el papa Francisco nos invita a empezar por una sana ecología del corazón, empezar por hacer la limpieza ahí. Sucede que vivimos en un ambiente contaminado por demasiada violencia verbal, palabras ofensivas y nocivas, que la red amplifica. Es preciso limpiar los corazones de palabras superfluas, afectos desordenados o publicidad dañina, que impiden distinguir la voz del Señor, la voz de la conciencia y del bien. Ese es el sentido que tiene el ayuno penitencial: saber renunciar a lo superfluo, a las cosas vanas, para quedarnos con lo esencial. Ayunar, dice el papa, no es solamente adelgazar, ayunar es ir a lo esencial, es buscar la belleza de una vida más sencilla.

Jesús, en el desierto, le respondió al diablo que lo tentaba: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4, 4). Más que el pan, nos hace falta la Palabra de Dios, hablar con Dios. Porque solo frente a Dios salen a la luz las inclinaciones del corazón y caen las dobleces del alma. Dialogar en silencio con el Señor nos da vida.

2) Para pensar

La Cuaresma se refiere a los cuarenta días que el Señor estuvo en el desierto. En la ocasión pasada se consideraba el significado del número cuarenta, ahora el papa Francisco consideró el significado del desierto, pues la Cuaresma es como un desierto.

En la Sagrada Escritura el desierto tiene su prioridad: es el lugar escogido por Dios para comunicarse. Desde ahí le habla a Abraham. En el desierto le entrega a Moisés las Tablas con los Mandamientos. Cuando el pueblo se aleja de Dios, le dice una tierna reflexión: «la llevaré al desierto y hablaré a su corazón” (Oseas 2, 16-17). Así ahora, también en este “desierto” de la Cuaresma, Dios desea hablarnos.

En el desierto se encuentra la intimidad con Dios, el amor del Señor. La Cuaresma nos propone la ausencia de palabras vanas para hacer espacio a la Palabra de Dios, que como una brisa ligera nos acaricia el corazón (cf. 1 Reyes 19,12).

Muchas veces perseguimos mil cosas que parecen necesarias y en realidad no lo son. Si sabemos liberarnos de cosas superfluas, para redescubrir lo que de verdad importa, nos hará un gran bien. Y el desierto de la Cuaresma es un tiempo para darnos cuenta de muchas cosas inútiles que nos rodean y mirar lo importante, lo esencial.

3) Para vivir

El desierto también se relaciona con el silencio. Jesús nos enseña a buscar al Padre en el silencio del corazón, pues hoy nos rodea mucho ruido. Dice el Papa que cuando era niño, no había televisión, pero existía la costumbre de no escuchar la radio durante la Cuaresma. Ahora es un tiempo para apagar la televisión y abrir la Biblia, un tiempo para desconectar el celular y conectarnos al Evangelio.

Es el tiempo para renunciar a palabras inútiles, rumores, cotilleos y hablar de “tú” al Señor. Un tiempo para hacer espacio a la Palabra de Dios que nos invita a hacer el bien. Oración, ayuno, obras de misericordia: he aquí el camino en el desierto cuaresmal.

 

 

El Día I,  de la Vida 2020. Detalles de generosidad heroica

Las asociaciones provida comenzaron su encomiable labor de salvar vidas, desde la despenalización del aborto ( julio de 1985), y, en torno al 25 de marzo, realizan  actividades en favor de la cultura de la vida ( conferencias, manifestaciones, etc.). Además, el 25 de marzo, Fiesta de la Anunciación del Señor, la Iglesia española celebra la “Jornada por la Vida”, que integra, en diversas diócesis,  la multitudinaria “Vigilia de Oración por la Vida y de reparación por el aborto”.  Esta Vigilia, iniciativa de la asociación Evangelium Vitae ( Madrid, 1998), ha sido interrumpida este año por la pandemia del coronavirus; pero se ha intensificado la oración en el Orbe cristiano, acompañando al Papa,  por el fin de la pandemia, por el personal sanitario y las almas de los fallecidos por el COVID-19; también, con la Consagración de la Península Ibérica a los Corazones de Jesús y María desde Fátima. Hay anécdotas de generosidad impresionantes; una de ellas, la del sacerdote de 72 años Giuseppe Berardelli, de Bérgamo ( Italia), la más golpeada por el Covid-19:  renunció a su respirador,  que le compró su comunidad parroquial, a favor de un joven para salvarle la vida. Ofrecimiento heroico, que recuerda las palabras de Cristo: “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como Yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” ( Jn, 15, 12-13).

Josefa Romo

 

La bioética y la tecnología

Según comenta Wee, que acaba de ser nombrado "miembro joven" de la Academia Pontificia para la Vida, en una entrevista para Crux, "La bioética católica ha sido especialmente buena en señalar absolutos morales. Pero no hemos sido tan buenos al tratar cuestiones en las que no hay una línea roja clara y en las que para decidir qué proceder es correcto hace falta un ejercicio riguroso de la virtud de la prudencia". Así, la bioética católica no se reduce a condenas morales. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, las posibles consecuencias sociales de una práctica como los úteros artificiales.

Eso no significa, advierte Wee, que el juicio moral deba convertirse en un puro contrapesar efectos de las acciones: "No somos utilitaristas o proporcionalistas!". La bioética verdaderamente prudente también es capaz, por ejemplo, de discernir "la lógica interna de una determinada tecnología" para saber si su uso es moral e inmoral. Pues es un "mito moderno" creer que "la tecnología es 'moralmente neutra', que no hace más que proporcionar una alternativa a los medios naturales, pero rara vez es así". En realidad, "la tecnología siempre tiene una predisposición a unos valores más que a otros en virtud del modo en que opera o de las cosas que mide".

Wee pone énfasis en la tecnología, porque opina que es inseparable de los principales dilemas éticos presentes y futuros. El que considera más acuciante es la manipulación genética. De momento, dice, no hay indicios de que esta práctica sea intrínsecamente inmoral, y aún falta una profundización magisterial en este tema. Pero alaba el enfoque de la instrucción Dignitas personae (2008), de la Congregación para la Doctrina de la Fe, como modelo de ese análisis típicamente católico: atento a lo concreto -unas determinadas tecnologías- y a la vez sabiendo encontrar su lógica interna, y siempre basándose en el fundamento de la dignidad de la persona como imagen de Dios.

Por otra parte, señala Wee, la Iglesia debe seguir recordando la doctrina católica tradicional sobre temas como el aborto, la eutanasia o los anticonceptivos. "Si los fieles no entendemos por qué la dignidad de la vida o del matrimonio es tal que excluye siempre determinadas acciones, ¿cómo vamos a desarrollar una perspectiva auténticamente católica en temas más complicados como la inteligencia artificial?".

Suso do Madrid

 

“En nuestra profesión, no podemos dar nada por hecho”

El testimonio de Raúl Domínguez, agricultor, confirma una realidad bien sabida por la mayoría de nosotros, que rápidamente se diluye cuando entramos a una gran superficie, encontramos los productos que íbamos buscando, los metemos en la cesta de la compra y nos los llevamos. Una cuestión que salpica a ciudadanos, empresas, organizaciones y gobiernos. “Lo más importante es que la gente compre nuestros productos, pero para ello se antoja necesario la ayuda de las instituciones, públicas o privadas, que, a través de políticas comunes, favorezcan el crecimiento de la producción agrícola y ganadera”.

Si bien no lo dice, una de las ayudas a las que hace referencia Raúl es la Política Agraria Común (PAC), gracias a la cual, los agricultores y ganaderos de la Unión Europea reciben una subvención pública enfocada a mejorar la producción, favorecer un suministro estable de alimentos, salvaguardar los intereses del sector agrícola y mantener viva la economía rural llevando a cabo una gestión sostenible de los recursos.

“Este tipo de ayudas son fundamentales, ya que sin ellas, muchos de nosotros habríamos tenido que cerrar. Pero igual de importante es saber cómo tramitarlas, porque en muchas ocasiones nos encontramos con multitud de dificultades para solicitar este tipo de ayudas, lo que hace que la recepción de las mismas se demore en el tiempo.”

Minutos antes de que culmine la puesta de sol y dé paso a la noche, en el campo se recogen los bártulos y utensilios de trabajo y se deja todo listo e impecable para el siguiente día.

Xus D Madrid

 

 

Coronavirus y muerte provocada

La actitud generalizada de tantas personas para proteger la salud ante la epidemia, ya pandemia, del coronavirus, me ha hecho pensar no solo en este virus, sino también, por contraste, en los que desean legalizar la eutanasia.

Ante una epidemia desconocida hasta ahora, de fácil contagiosidad, que se va extendiendo por diversos países, que aunque se dice que el índice de mortandad es menor que el de la gripe ha ocasionado ya un cierto número de muertos, mucha gente se asusta y busca cómo protegerse.

En definitiva, obviamente nadie quiere ser infectado, y mucho menos, nadie quiere morir a consecuencia del coronavirus, y si fuera posible de ninguna otra causa. ¡El amor a la vida y el miedo a perderla es algo evidente y connatural al ser humano! Y es que hemos sido creados para la vida, no para la muerte. Aunque muramos -consecuencia del pecado original- la muerte no tiene la última palabra, porque el alma no puede morir -por ser espiritual, inmaterial-, y el cuerpo está llamado a resucitar al final de los tiempos, como rezamos en el Credo.

A la vez, algunos pretenden legalizar la eutanasia, como si los enfermos estuvieran deseando morir o que les ayuden a quitarse la vida. Esto es falso en toda persona que esté en su sano juicio. Y los casos excepcionales en que por el dolor y la ansiedad algunos preferirían morir, se solucionarían prácticamente siempre con unos cuidados paliativos adecuados, como se demuestra estadísticamente en los Centros hospitalarios dedicados a estos cuidados. En esto es en lo que se debe invertir medios proporcionados, para ponernos al nivel que corresponde a la sanidad española, y para evitar además las innumerables ocasiones en las que, en la práctica, se aplica indiscriminadamente la eutanasia, como vemos que sucede en otros países que la tienen implantada.

José Morales Martín

 

 

Comentando cosas y casos del día a día

 

A PALO Y TENTE TIESO Y LO DEMÁS: A un lector que me dice que en España, sólo funciona. “el palo y tente tieso”: y al que le respondo lo que sigue: “Sí... lleva usted razón si nos atenemos a la realidad del presente y del pasado; pero si se cultiva la inteligencia, se debe cultivar paralelamente LA RESPONSABILIDAD; si no y como bien dice, todo será una continuidad como la de ahora; puesto que simplemente si analizamos "el hoy"; "todos los políticos de todos los partidos han sido paridos por madres españolas, salvo algunas excepciones que puede haberlas". ¿Qué quiero decir con ello? Pues que, "entren unos o salgan otros", la corrupción y la irresponsabilidad es la misma; de ahí el retroceso sostenible que padecemos. En cuanto "a la vara y al coscorrón"; en realidad nada solucionaron, puesto que "los de la vara y el coscorrón", al final fueron y son un partido y por tanto, partidarios de "una parte"; y eso no es lo que necesita un país que ES UN TODO; y ese todo lo primero que necesita es formar al pueblo, a todo el pueblo, tanto "a los de arriba como a los de abajo; y saber acoplar todo a un equilibrio tolerable y en verdadero progreso", pero para ello hay que trabajar mucho y aquí todo lo quieren solucionar rápido... SOBRE TODO ROBANDO LOS BIENES PÚBLICOS. 23-01-2020 (En un foro)

EL SER INDEPENDIENTE CUESTA MUCHO: (Respondiendo a otro lector): De ahí el mérito del individuo que se forma lo mejor que sabe y puede, dentro de regímenes político-religiosos, que todo lo deforman en beneficio de las camarillas que dominan, eso tan asqueroso que es hoy el denominado poder. Y de ahí también lo difícil, lo incluso odiado, de aquel que se denomina independiente; y lo demuestra con sus actos, puesto que estará siempre solo; aguantando "todos los vientos". Y el mejor ejemplo es el de la auténtica vida de Cristo, al que traiciona incluso el pueblo, la masa, la plebe, a la que quiso formar para una vida mejor. 28-01-2020 (Respondiendo a un lector en Facebook)

Sobre “los miedos” de la ex presidenta de Andalucía: (Periodista Digital 29-01-2020):       ¡Por favor dejen de emplear la palabra LÍDER! Si en España son contados los líderes que de verdad lo fueron en su Historia; hoy predominan simplemente, “los listos y astutos”, que zancadilleándose entre ellos, llegan al primer puesto político, en tan precaria seguridad, que cualquier movimiento posterior, “los echa al olvido de donde salieron”. Hoy a lo sumo, califíquenlos como simples jefes de filas o grupos, y muchas veces ni eso, puesto que no suelen demostrar autoridad, sólo astucia que es lo que los mantiene. En cuanto a “la Susana andaluza”; es lógico el miedo que tiene, que lo tienen todos los demás; simplemente analicemos como llegó al cargo y cómo se mantiene, por lo que debe sentir no miedo, sino terror a desaparecer del mismo; y que se le vayan “las chupancias que conlleva el mismo”; es la debilidad humana. ¿Pero líder? No me hagan reír.

Pedro Sánchez vende España y vendería a su madre para seguir en La Moncloa (Periodista Digital: 29-01-2020): “Está claro lo que es este indeseable para España y los españoles; pero como un sin escrúpulos que es, hará todo lo que le dejen los entresijos o pobres leyes de este sistema, corrupto, que dicen es democracia; por tanto no queda otro remedio que aguantar lo que nos dure "esta nueva calamidad"; consolémonos, puesto que los políticos desaparecen y quedan los pueblos, que si siguen, "ayunos de sus obligaciones y deberes, seguirán eligiendo a joyas como esta". Puesto que no olvidemos que está en la Moncloa por los votos, "sean los que sean y nos cuesten lo que nos cuesten".

SOBRE LAS PELEAS DE “VERDULERAS O DE SUBURBIO” ENTRE POLITICOS: Escribo en un medio, lo que sigue, el 29-01-2020… “Es triste, lamentable, desquiciante, o peor aún, ver y comprobar como los medios, entran en "las peleas de los indeseables políticos"; y se olvidan de los problemas enormes que cada vez tiene más, España y sobre todo, los españoles, que cada vez nos vemos más explotados e indefensos; y también olvidados; que es lo que quieren esos indeseables que nos manejan en vez de gobernarnos con decencia; olviden sus peleas y a ver, "si se ahorcan y desaparecen"; no nos sirven para nada y a la vista está la España actual.

LA MINISTRA DE HACIENDA DICE QUE HAY QUE RECAUDAR MÁS: Eso sí hay que recaudar cuanto más mejor, aunque luego no sepan emplear bien el dinero público, pero como necesitan tanto, le hacen pagar hasta a los muertos (por sus bienes heredados) y no se preocupan de reducir gastos, que es lo que debieran haber hecho hace ya más de veinte años. A mí me han hecho ingresarles hasta dinero que ha reconocido el inspector que me lo han de devolver; pero eso sí, mientras ingresan dinero... "y lo devolverán cuando buenamente quieran o puedan" y con intereses de demora; en fin un sistema ya tan loco que no se puede calificar con palabras sencillas.

Barcelona: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, adjudicó al menos 64 contratos a empresas durante el año 2016 a los que restó un euro para eludir la normativa legal que rige la contratación pública.(Vozpópuli 30-01-2020): “Es la "legal" forma de cumplir compromisos, de allegados, de miembros de la cuerda u otros nepotes; y si de paso hubo algún regalo, regalía, comisiones, o sobornos; pues esa es la vida de la sucia política, no sólo en Cataluña, eso ocurre e n cualquier rincón de "españistán", ¿Que debido a todos estos tejemanejes, el contribuyente tiene que pagar más? ¡Y eso a estos indeseables que les importa! Viviendo ellos bien, el resto pues ya sabemos, "ajo y agua"; y a votar de nuevo, para que la fiesta siga igual”.

Ministra venezolana llega en “un Falcon” a Madrid: (Vozpópuli 30-01-2020): “Un buen ejemplo del "socialismo-comunismo"; ésta empleada oficial, viaja en avión individual que paga el pueblo; mientras ese pueblo se muere de hambre y no tiene "ni para papel higiénico", que no hay en las tiendas. El famoso lago Maracaibo, lo tienen hecho una cloaca, según he leído en la prensa; y allí, "el tirano de turno", creyéndose un dios, persiste en mantenerse, "y caiga quién caiga"... Y esa es la política de los indeseables "progresistas de la actualidad".

Guerra, sobre un gobierno con Podemos y ERC: "Es como dar a los niños una granada explosiva"Alfonso Guerra califica de "drama" el pacto de Gobierno entre PSOE y Podemos (Vozpópuli 30-01-2020): Este fracasado político, que en momentos de euforia y cuando junto a Felipe González disfrutaron de 14 años de gobiernos con poder cuasi absoluto; dijo lo que sigue: A España la vamos a dejar que no la va a conocer ni la madre que la parió” (cito de memoria pero más o menos dijo ello). Y viendo como nos han dejado entre “hunos y hotros”; se atreve a salir opinando de lo que sea; se necesita ser “lo que sea”; pero vista la realidad, mejor que siga callado y viviendo lo bien que debe vivir, gracias a “sus servicios a la política” y cobrando del dinero del contribuyente, la paga “o pagas que esté cobrando”. Pero mejor que siga callado, puesto que cuando pudieron no hicieron gran cosa y después, menos aún; y a la vista está

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

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