Las Noticias de hoy 9 Marzo 2020

Enviado por adminideas el Lun, 09/03/2020 - 13:00
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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 09 de marzo de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus: La breve aparición del Papa

Ángelus: “Ser testigos de Jesús es un don que no hemos merecido”

Siria: Prioridad para el pueblo Sirio

LA CONCIENCIA, LUZ DEL ALMA: Francisco Fernandez Carbajal

“Has de convivir, has de comprender”: San Josemaria

8-M: Un podcast con motivo del Día Internacional de la Mujer

Echar a volar las campanas: Andrés Cárdenas

Nuevos Mediterráneos (II): «Jesús es mi amigo entrañable»: Lucas Buch

China: “Tenemos miedo de vuestra unidad”:  Ernesto Juliá 

Una cristalógrafa y una bioquímica: mujer, ciencia y fe en otros dos ejemplos de nuestros días: Alfonso V. Carrascosa

Cinco mujeres contrastan 5 dogmas feministas con 5 principios que son verdad y hacen más feliz: Carmelo López-Arias

Origen del universo. ¿Cambio de paradigma? Del consenso a la controversia: Manuel Ribes

“La defensa de la vida no es una posición religiosa. Es un problema que atañe a la gente que piensa”: J. SANCHIS

Los buenos modales se aprenden en casa: Ana Teresa López de Llergo

No hay mamás perfectas: Lucía Legorreta

Las incoherencias de la democracia sin ideas: Plinio Corrêa de Oliveira

¿Regresa el control de la población?: Pedro García

Evangelizar la gran ciudad: Enric Barrull Casals

Los biobots y el significado de la vida: Suso do Madrid

Inconvenientes bioéticos en la implantación de embriones de mono: Jesús Domingo Martínez

Los ídolos de “las pelotas”: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Ángelus: La breve aparición del Papa

Oración en streaming para evitar la propagación de Covid-19

MARZO 08, 2020 15:55ANNE KURIANANGELUS Y REGINA COELI

(zenit – 8 marzo 2020).- Debido a la epidemia del Coronavirus Covid-19, este domingo, 8 de marzo de 2020, el Papa Francisco rezó al Ángelus en streaming … excepto por una breve aparición en la ventana.

Excepcionalmente, el Papa presidió la oración mariana en vídeo, desde la Biblioteca del Palacio Apostólico. El propósito de esta medida era evitar una reunión en la Plaza de San Pedro.

Pero al final de la oración, el Papa fue a su ventana habitual que daba a la plaza, para saludar a la muy escasa multitud: “Os deseo un buen domingo. Por favor, no se olviden rezar por mí. Ahora voy a ir a la ventana para veros un poco en tiempo real”, anunció. Momentos después, bendijo personalmente a los peregrinos entusiastas, mientras sonaban las campanas.

“En la oración, aseguró durante el Ángelus, estoy cerca de las personas que sufren la epidemia actual de coronavirus y de todos los que los cuidan. Me uno a mis hermanos obispos para alentar a los fieles a vivir este momento difícil con la fuerza de la fe, la certeza de la esperanza y el fervor de la caridad. Que el tiempo de Cuaresma nos ayude a todos a dar un significado evangélico incluso en este momento de prueba y sufrimiento”.

En Italia, el país más afectado de Europa, varias regiones han sido puestas en cuarentena.

 

Ángelus: “Ser testigos de Jesús es un don que no hemos merecido”

Palabras del Papa antes del Ángelus

MARZO 08, 2020 13:35RAQUEL ANILLOANGELUS Y REGINA COELI

(zenit – 8 marzo 2020).- A las 12 del mediodía de hoy, el Santo Padre Francisco dirigió el rezo del Ángelus desde la Biblioteca del Palacio Apostólico Vaticano. Al final del Ángelus el Papa apareció en la ventana del estudio para saludar a los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Estas son las palabras del Papa al introducir la oración mariana:

***

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Es un poco extraña esta oración del Ángelus de hoy, con el Papa “enjaulado” en la biblioteca, pero os veo, estoy cerca de vosotros. Y también me gustaría empezar agradeciendo a ese grupo…[presente en la plaza] manifestando y luchando “Por los olvidados de Idlib”. ¡Gracias! Gracias por lo que hacéis.

Esta forma de rezar el Ángelus hoy lo hacemos para hacer los arreglos preventivos, a fin de evitar pequeñas aglomeraciones de personas, lo que puede facilitar la transmisión del virus.

El Evangelio de este segundo domingo de Cuaresma (cf. Mt 17, 1-9) nos presenta el relato de la Transfiguración de Jesús. Toma consigo a Pedro, Santiago y Juan y sube a un monte alto, símbolo de la cercanía a Dios, para abrirles a una comprensión más completa del misterio de su persona que tendrá que sufrir, morir y luego resucitar. De hecho, Jesús había empezado a hablarles sobre el sufrimiento, la muerte y la resurrección que le esperaba, pero ellos no podían aceptar esa perspectiva. Por esta razón, habiendo llegado a la cima de la montaña, Jesús se sumergió en la oración y se transfiguró ante los tres discípulos: “su rostro resplandeció como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz” (v. 2).

A través del maravilloso evento de la Transfiguración, los tres discípulos están llamados a reconocer en Jesús al Hijo de Dios resplandeciente de gloria. Así, avanzan en el conocimiento de su Maestro, al darse cuenta de que el aspecto humano no expresa toda su realidad; a sus ojos se revela la dimensión sobrenatural y divina y de  Jesús. Y desde lo alto resuena una voz que dice: “Este es mi Hijo amado […]. Escúchenlo” (v. 5). Es el Padre Celestial quien confirma la “investidura”, si se puede llamar así, de Jesús ya hecha el día del bautismo en el Jordán e invita a los discípulos a escucharlo y seguirlo.

Hay que destacar que, en medio del grupo de los Doce, Jesús elige llevar consigo al monte a Pedro, Santiago y Juan. Les reservó el privilegio de presenciar la transfiguración. Pero, por qué hace esta elección?, Porque son los más santos? No. Y sin embargo… Pedro, en la hora de la prueba, lo negará; y los dos hermanos Santiago y Juan pedirán ocupar los primeros lugares de su reino (cf. Mt 20, 20-23). Jesús, sin embargo, no elige según nuestros criterios, sino según su plan de amor. Es amor y Él elije con amor. Se trata de una elección gratuita, libre e incondicional, una iniciativa libre, una amistad divina que no pide nada a cambio. Y así como llamó a esos tres discípulos, también hoy… …llama a algunos a estar cerca de Él para poder ser testigos. Ser testigos de Jesús es un don que no hemos merecido: nos sentimos inadecuados, pero no podemos echarnos atrás con la excusa de nuestra incapacidad.

No hemos estado en el Monte Tabor, no hemos visto con nuestros propios ojos el rostro de Jesús… brillando como el sol. Sin embargo a nosotros también se nos ha dado la Palabra de salvación, se nos ha donado la fe y hemos experimentado, de diferentes formas, la alegría del encuentro con Jesús. Jesús también a nosotros nos dice: “Levántate y no tengas miedo” (Mt 17, 7). En este mundo, marcado por el egoísmo y la codicia, la luz de Dios está nublada por las preocupaciones de la vida cotidiana y a menudo decimos: No tengo tiempo para  rezar, no puedo servir en la parroquia, responder a las peticiones de los demás…

Pero no debemos olvidar que el Bautismo y la Confirmación que recibimos nos hicieron… testigos, no por nuestra capacidad, sino por el don del Espíritu.

En el tiempo propicio de la Cuaresma, que la Virgen María nos obtenga esa docilidad al Espíritu, que es indispensable si queremos emprender resueltamente el camino de la conversión.

 

Siria: Prioridad para el pueblo Sirio

Palabras del Papa después del Ángelus

MARZO 08, 2020 15:41RAQUEL ANILLOANGELUS Y REGINA COELI

(zenit – 8 marzo 2020).- Dar “prioridad” al pueblo sirio y especialmente a los niños, “sobre todos los demás intereses”: este es el llamado del Papa Francisco en el Ángelus este domingo 8 de marzo de 2020.

Desde la Biblioteca  del Palacio Apostólico del Vaticano, donde se filmó en directo al Papa, una medida de precaución para evitar los encuentros en la Plaza de San Pedro debido al coronavirus Covid – 19, expresó su “preocupación” y “dolor” por los residentes de la ciudad de Idlib y el noreste de Siria, “obligados a huir de los recientes acontecimientos bélicos”.

“No debemos apartar la vista ante crisis humanitaria”, insistió antes de invitar a los espectadores a rezar.

AK

***

Palabras del Papa después del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas,

Saludo a todos los que siguen este momento de oración. Saludo en particular a los participantes en el curso de formación “Animadores de un nuevo mundo, de una nueva forma de comunicar”; a los fieles de Torrent, en España; al grupo de los condecorados de Corato; a los jóvenes de Coverciano y a los niños de la Primera Comunión de Monteodorisio.

Saludo a las asociaciones y grupos reunidos que se han comprometido a expresar su solidaridad con el pueblo sirio y especialmente con los habitantes de Idlib al noroeste de Siria – Os veo aquí – obligados a huir de los recientes acontecimientos de la guerra. Queridos hermanos y hermanas, renuevo mi gran aprehensión, y dolor por esta situación inhumana de estas personas indefensas, incluyendo tantos niños,que están arriesgando sus vidas. No hay que mirar hacia otro lado ante esta crisis… humanitaria, sino darle prioridad sobre todos los demás intereses. Oremos por estas personas, estos  hermanos y hermanas, que sufren tanto en el noroeste de Siria, en la ciudad de Idlib.

Estoy cerca con la oración a las personas que sufren de la actual epidemia de coronavirus y a todos los que se preocupan por ellos. Me uno a mis hermanos obispos para animar a los fieles a vivir este difícil momento con la fuerza de la fe, la certeza de la esperanza y el fervor de la caridad. Que el tiempo de Cuaresma nos ayude a todos a dar un sentido Evangélico también en este tiempo de prueba y dolor.

¡Que tengan un buen domingo! Y por favor no se olviden de rezar por mí. Ahora yo voy a echar un vistazo, para veros un poco en tiempo real. ¡Que tengan un buen almuerzo y adiós!

 

 

LA CONCIENCIA, LUZ DEL ALMA

— La conciencia ilumina toda la vida. Se puede deformar y endurecer.

— La conciencia bien formada. Doctrina y vida. Ejemplaridad.

— Ser luz para los demás. Responsabilidad.

I. Si oís hoy la voz de Dios, no queráis endurecer vuestros corazones1, nos repite la liturgia todos los días de este tiempo litúrgico. Y cada día, de formas muy diversas, Dios habla al corazón de cada uno de nosotros.

«Nuestra oración durante la Cuaresma va dirigida a despertar la conciencia, a sensibilizarla a la voz de Dios. No endurezcáis el corazón, dice el Salmista. En efecto, la muerte de la conciencia, su indiferencia en relación al bien y al mal, sus desviaciones son una gran amenaza para el hombre. Indirectamente son también una amenaza para la sociedad porque, en último término, de la conciencia humana depende el nivel de moralidad de la sociedad»2. La conciencia es la luz del alma, de lo más profundo del ser del hombre, y, si se apaga, el hombre se queda a oscuras y puede cometer todos los atropellos posibles contra sí mismo y contra los demás.

Antorcha de tu cuerpo son tus ojos3, dice el Señor. Antorcha del alma es la conciencia, y si está bien formada, ilumina el camino, el camino que termina en Dios, y el hombre puede avanzar por él. Aunque tropiece y caiga, puede levantarse y seguir adelante. Quien ha dejado que su sensibilidad interior se «duerma» o «muera» para las cosas de Dios, se queda sin señales y desorientado. Es la mayor desgracia que le puede ocurrir a un alma en esta vida. ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal -anuncia el profeta Isaías-, que de la luz hacen tinieblas y de las tinieblas luz, y truecan lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!4.

Jesús compara la función de la conciencia a la del ojo en nuestra vida. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado, pero si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo queda en tinieblas. Mira, pues, no sea que la luz que hay en ti sea tinieblas5. Cuando el ojo está sano se ven las cosas tal como son, sin deformaciones. Un ojo enfermo no ve o deforma la realidad, engaña al propio sujeto, y la persona puede llegar a pensar que los sucesos y las personas son como ella los ve con sus ojos enfermos.

Cuando alguien sufre un error en los asuntos de la vida diaria, por haber hecho una falsa estimación de los datos, ocasiona perjuicio y molestias, que a veces pueden ser de escasa importancia. Cuando en el error se ve comprometida la vida eterna, la trascendencia no tiene límites.

La conciencia se puede deformar por no haber puesto los medios para alcanzar la ciencia debida acerca de la fe, o bien por una mala voluntad dominada por la soberbia, la sensualidad, la pereza... Cuando el Señor se queja de que los judíos no reciben su mensaje, afirma la voluntariedad de su decisión –no quieren creer6– y no pone la causa en una dificultad involuntaria: esta es más bien consecuencia de su libre negativa: ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis sufrir mi doctrina7. Las pasiones y la falta de sinceridad con uno mismo pueden llegar a forzar el entendimiento, para pensar de otra forma más acorde con un tono de vida o con unos defectos y malos hábitos que no se quieren abandonar. No hay entonces buena voluntad, el corazón se endurece y se adormece la conciencia, porque ya no señala la dirección verdadera, la que lleva a Dios; es como una brújula rota que desorienta a la propia persona, y frecuentemente a otras muchas. «El hombre que tiene el corazón endurecido y la conciencia deformada, aunque pueda tener la plenitud de las fuerzas y de las capacidades físicas, es un enfermo espiritual y es preciso hacer cualquier cosa para devolverle la salud del alma»8.

La Cuaresma es un tiempo muy oportuno para pedirle al Señor que nos ayude a formarnos muy bien la conciencia, y para que examinemos si somos radicalmente sinceros con nosotros mismos, con Dios, y con aquellas personas que en su nombre tienen la misión de aconsejarnos.

II. La luz que hay en nosotros no brota de nuestro interior, de la propia subjetividad, sino de Jesucristo. Yo soy –ha dicho Él– la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas9. Su luz esclarece nuestras conciencias; más aún, nos puede convertir en luz que ilumine la vida de los demás: vosotros sois la luz del mundo10. Nos pone el Señor en el mundo a todos los cristianos para que señalemos con la luz de Cristo el camino a los demás. Lo haremos con nuestra palabra y, particularmente, a través de nuestro comportamiento en los deberes profesionales, familiares y sociales. Por esto, debemos conocer muy bien los límites de nuestras actuaciones con arreglo a la honradez humana y a la moral de Cristo; ser conscientes del bien que podemos realizar, y hacerlo; tener clara conciencia de aquello que en la profesión no puede hacer un hombre de bien y un buen cristiano, y evitarlo; si hemos cometido un error, pedir perdón, corregirlo, y reparar si hubiese lugar a ello. La madre de familia que tiene como tarea santificadora su hogar, deberá preguntarse en su oración si es ejemplar en sus deberes para con Dios, si vive la sobriedad, si domina su malhumor, si dedica el tiempo necesario a los hijos y a la casa... El empresario debe considerar con frecuencia si pone todos los medios necesarios para conocer la doctrina social de la Iglesia, y si se empeña en llevarla a la práctica en sus negocios, en el mundo de su empresa, si paga los salarios justos...

La vida cristiana se enriquece al poner en práctica, en los asuntos diarios, las enseñanzas que el Señor nos hace llegar a través de su Iglesia. La doctrina cobra así toda su fuerza. Doctrina y vida son realidades de una conciencia bien formada. Cuando por ignorancia más o menos culpable se desconoce la doctrina o cuando, conociendo esta, no se lleva a la práctica, se hace imposible llevar una vida cristiana y avanzar en el camino de la santidad.

Todos tenemos necesidad de formarnos una conciencia recta y delicada que entienda con facilidad la voz de Dios en los asuntos de la vida cotidiana. La ciencia moral debida y el esfuerzo por vivir las virtudes cristianas (doctrina y vida) son los dos aspectos esenciales de la formación de la conciencia. En ocasiones, ante situaciones menos claras que se presentan en nuestra profesión deberemos considerarlas delante de Dios, y cuando sea necesario recabar el consejo oportuno de aquellas personas que pueden esclarecer nuestra conciencia, y luego llevar a la práctica las decisiones que hayamos tomado, con responsabilidad personal. Nadie nos puede sustituir ni podemos delegar esta responsabilidad.

En el examen general y particular de conciencia aprendemos a ser sinceros con nosotros mismos, llamando a nuestros errores, flaquezas y faltas de generosidad por su nombre, sin enmascararlos con falsas justificaciones o tópicos del ambiente. La conciencia que no quiere reconocer sus faltas deja al hombre a merced de su propio capricho.

III. Para el caminante que verdaderamente desea llegar a su destino lo importante es tener claro el camino. Agradece las señales claras, aunque alguna vez indiquen un sendero un poco más estrecho y dificultoso, y huirá de los caminos que, aunque sean anchos y cómodos de andar, no conducen a ninguna parte... o llevan a un precipicio. Debemos tener el máximo interés en formar bien nuestra conciencia, pues es la luz que nos hace distinguir el bien del mal, la que nos lleva a pedir perdón y recuperar la senda del bien si la hubiésemos perdido. La Iglesia nos proporciona los medios, pero no nos exime del esfuerzo de aprovecharlos con responsabilidad.

En nuestra oración de hoy podemos preguntarnos: ¿Dedico a mi formación espiritual el tiempo necesario, o me dejo absorber con frecuencia por las demás cosas que llenan el día? ¿Tengo un plan de lecturas, visto en la dirección espiritual, que me ayude a progresar en mi formación espiritual de acuerdo con mi edad y cultura? ¿Soy fiel a las indicaciones del Magisterio de la Iglesia, sabiendo que en él encuentro la luz de la verdad ante opiniones contradictorias en materia de fe, de enseñanzas sociales, etcétera, con las que frecuentemente me encuentro? ¿Procuro conocerlo y darlo a conocer? ¿Lo acato con docilidad y piedad? ¿Rectifico frecuentemente la intención ofreciendo las obras a Dios, teniendo en cuenta que los hombres tendemos a buscar el aplauso, la vanidad, la alabanza en lo que hacemos, y que por ahí entra muchas veces la deformación en la conciencia?

Necesitamos luz y claridad para nosotros y para quienes están a nuestro lado. Es muy grande nuestra responsabilidad. El cristiano está puesto por Dios como antorcha que ilumina a otros en su caminar hacia Dios. Debemos formarnos «de cara a esa avalancha de gente que se nos vendrá encima, con la pregunta precisa y exigente: —“bueno, ¿qué hay que hacer?”»11. Los hijos, los parientes, los colegas, los amigos se fijan en nuestro comportamiento y hemos de llevarlos a Dios. Y para que el guía de ciegos no sea también ciego12 no basta saber como de oídas, por referencias; para llevar a nuestros parientes y amigos a Dios no basta un conocimiento vago y superficial del camino; es necesario andarlo... Esto es: tener trato con el Señor, ir conociendo cada vez con más profundidad su doctrina, tener una lucha concreta contra nuestros defectos. En una palabra: ir por delante en la lucha interior y en el ejemplo. Ser ejemplares en la profesión, en la familia... «Quien tiene la misión de decir cosas grandes –dice San Gregorio Magno–, está obligado igualmente a practicarlas»13. Y solo si las practica será eficaz lo que diga.

Jesucristo, cuando quiso enseñar a los discípulos cómo habían de practicar el espíritu de servicio unos con otros, se ciñó él mismo una toalla y les lavó los pies14. Eso debemos hacer nosotros: dar a conocer a Cristo siendo ejemplares en los quehaceres diarios, convertir en vida la doctrina del Señor.

1 Liturgia de las horas. Invitatorio para la Cuaresma, Sal 94, 8. — 2 Juan Pablo II, Angelus 15-III-1981. — 3 Mt 11, 34.  4 Is 5, 20-21.  5 Lc 11, 34-35. — 6 Cfr. Lc 13, 34; Jn 10, 38.  7 Jn 8, 43. — 8 Juan Pablo II, Ibídem. — 9 Jn 8, 12. — 10 Mt 5, 14. — 11 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 221. — 12 Cfr. Mt 15, 14. — 13 San Gregorio Magno, Regla pastoral, 2, 3.  14 Cfr. Jn 13, 15.

 

 

Has de convivir, has de comprender”

Has de convivir, has de comprender, has de ser hermano de tus hermanos los hombres, has de poner amor –como dice el místico castellano– donde no hay amor, para sacar amor. (Forja, 457)

9 de marzo

Jesucristo, que ha venido a salvar a todas las gentes y desea asociar a los cristianos a su obra redentora, quiso enseñar a sus discípulos -a ti y a mí- una caridad grande, sincera, más noble y valiosa: debemos amarnos mutuamente como Cristo nos ama a cada uno de nosotros. Sólo de esta manera, imitando -dentro de la propia personal tosquedad- los modos divinos, lograremos abrir nuestro corazón a todos los hombres, querer de un modo más alto, enteramente nuevo.

Un escritor del siglo II, Tertuliano, nos ha transmitido el comentario de los paganos, conmovidos al contemplar el porte de los fieles de entonces, tan lleno de atractivo sobrenatural y humano: mirad cómo se aman, repetían.

Si percibes que tú, ahora o en tantos detalles de la jornada, no mereces esa alabanza; que tu corazón no reacciona como debiera ante los requerimientos divinos, piensa también que te ha llegado el tiempo de rectificar.

El principal apostolado que los cristianos hemos de realizar en el mundo, el mejor testimonio de fe, es contribuir a que dentro de la Iglesia se respire el clima de la auténtica caridad. Cuando no nos amamos de verdad, cuando hay ataques, calumnias y rencillas, ¿quién se sentirá atraído por los que sostienen que predican la Buena Nueva del Evangelio? (Amigos de Dios, nn. 225-226)

 

 

8-M: Un podcast con motivo del Día Internacional de la Mujer

¿Qué significa ser mujer? ¿Se puede resumir en una frase lo que caracteriza al sexo femenino? 8-M es un podcast de mujeres, algunas de cierta relevancia y otras que pasan desapercibidas, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

EN PRIMERA PERSONA07/03/2020

El valor de una mujer es variado, múltiple, transversal y no puede reducirse a unos estándares de comportamiento. Porque hay tantos valores femeninos como mujeres en el mundo. En cada una de ellas confluyen el amor, los miedos, la vocación profesional, la amistad… Y también, como en el caso de las protagonistas de este podcast, la fe o el encuentro con el Opus Dei.

Acercarse a contemplar, entender y apreciar la vida de cada una de las protagonistas de 8-M puede ayudar a comprender que cada mujer es única. Sus historias representan algunos de los valores femeninos.

Ellas son madres, hijas, estudiantes, abogadas, cocineras, médicos… Mujeres sencillas, desconocidas, que han asumido cada día como una misión de servicio. Mujeres con una marcada vocación profesional en la que reconocen que se realizan como personas. Y mujeres que consideran que su experiencia de vida se ha enriquecido al conocer el Opus Dei.

Sus vidas pueden ser inspiradoras, como la tuya. 8-M está compuesto de siete historias porque la octava, eres tú.

Capítulo 1: Hay vida después de un despido. Maica Vázquez

Su sueño fue siempre ser bailarina, mantener el equilibrio. Luego, la vida le llevó a hacer piruetas para equilibrarlo todo. En 2008, tras muchos años trabajando en la misma empresa, fue despedida sin previo aviso. Un salto al vacío que le sirvió para apreciar los pequeños regalos de su vida cotidiana.

Capítulo 2. Caminar al lado de las personas. Pilar Villacampa

Pilar es aragonesa de nacimiento pero pamplonica de adopción. Ha trabajado mucho durante toda su vida pero dice que nunca tanto como ahora, que está jubilada. Esta es su historia...

Capítulo 3. Sabiduría para entender el mundo. Victoria de Julián

A Victoria, como a todos, la adolescencia la dejó echa un mar de dudas, sin saber si el problema era ella o el mundo. En esa época quería ser periodista deportiva pero la crisis de los refugiados y la carrera de Filosofía despertaron su espíritu crítico y sus inquietudes. Todavía es muy joven pero lo que ya tiene claro es que, con su carrera, no pretende ser “una justiciera” sino entender mejor a los demás.

Capítulo 4. No hay fronteras para servir. Annie Habimana

Annie se siente médico en todo lo que hace: en su trabajo, en el cuidado de su familia, en su relación con el mundo… Una pasión, el cuidado de las personas, que comenzó en Kinshasa (Congo) y que ahora continúa en Navarra.

Capítulo 5. Sabores que dan la vida. María A.

A María no solo le gusta cocinar; le encanta dar de comer a la gente y ver cómo gozan de este acontecimiento cotidiano y aparentemente sencillo. Sobre todo disfruta alimentando a aquellos que tienen una vida rota. Por las drogas, la violencia y los malos tratos... una realidad que, para ella, no es tan lejana.

Capítulo 6. Pasión por los Derechos de la Mujer. Olivia Serrano

A los 16 años, y siguiendo el ejemplo de su madre, Olivia ya repartía folletos frente al edificio de la ONU, en Nueva York, en defensa de los derechos de la mujer y de la vida. En su lucha por los derechos humanos se dio cuenta de que lo importante es buscar el diálogo y aprender a escuchar a los que tienen posturas distintas para llegar al fondo de los problemas y poder ofrecer soluciones concretas y positivas.

Capítulo 7. Entender lo que el cuerpo necesita. Elena de Juan

Elena es española pero por su trabajo de ingeniera ha recorrido medio mundo. Desde San Sebastián a Múnich, San Francisco, Brisbane… y ahora Perth, en Australia, donde investiga técnicas de impresión 3D que sirvan como andamiajes biodegradables para la reconstrucción de tejidos.

 

Echar a volar las campanas

La Obra nace, una y otra vez, con cada mujer y cada hombre llamados a hacerla vida: habita en el “perenne hoy del Resucitado”.

OTROS07/03/2020

Jesús tenía mucha familiaridad con el campo. De ahí surgen muchos de sus ejemplos y parábolas. Conocía cómo se cultivaban la vid y el trigo, sabía cómo eran la semilla y la planta de la mostaza, hablaba del cuidado de las higueras… Uno de los elogios más grandes que salieron de su boca fue precisamente para la belleza de los lirios, pues “ni siquiera Salomón, en todo su esplendor, se vestía como ellos” (Lc 12,17). En varias ocasiones, se refirió al modo en que las plantas se enraízan en la tierra (cfr. Lc 8,13). La imagen de la raíz es de gran importancia, pues se trata de aquella parte de la planta, oculta, con la que esta se fija a la buena tierra y se nutre. Es invisible, y sin embargo es condición de existencia y de fecundidad.

La raíz de todo lo bueno

A san Josemaría le gustaba utilizar también la imagen de la raíz, y la usaba en particular para hablar del valor de la santa Misa en la vida cristiana. Es lógico pensarlo así, si consideramos que en cada celebración se hace presente el único sacrificio de Jesús en la cruz, aquel momento en el que fue vencido el mal y se nos abrieron definitivamente las puertas del cielo. De ese acto de amor por nosotros brotan los sacramentos, la Iglesia, la vida cristiana de todas las personas de todos los tiempos. Por su íntima unión con el misterio de la cruz podríamos decir que, de una manera misteriosa, la santa Misa alimenta todas las cosas buenas que suceden en el mundo[1]. Por eso san Josemaría procuraba celebrarla con toda la fe, con toda la piedad, con todo el amor del que era capaz.

El viernes 14 de febrero de 1930, en uno de los barrios que se habían trazado como ensanche de Madrid, a primera hora de la mañana, el joven Josemaría se dirigía precisamente a celebrar la Misa en un pequeño oratorio, en una casa de la calle Alcalá Galiano, a unos doscientos metros de la Plaza de Colón. Allí vivía la anciana madre de Luz Casanova, la fundadora de las Damas Apostólicas, a quienes el joven sacerdote atendía espiritualmente. Al poco de recibir al Señor, surgió algo nuevo en su interior. A veces sucede que durante la Misa brotan en nosotros deseos de identificarnos más con Jesús, ansias de santidad, luces sobre el misterio de Dios… Pero esta vez era algo mucho más grande de lo habitual: comprendió que, en adelante, muchas mujeres recibirían la llamada de Dios para unirse a la misión del Opus Dei, recibida poco más de un año atrás, haciendo presente en medio del mundo la santidad que viene del Señor[2].

Cuando se celebró el cincuenta aniversario de aquel día, el primer sucesor de san Josemaría al frente de la Obra apuntaba precisamente que “de la santa Misa, presencia siempre actual del sacrificio de Jesucristo, salta al mundo esta chispa de amor divino que provocará incendios de Amor en tantos corazones”[3].

Un regalo siempre nuevo

Para san Josemaría, ambas fechas –el 14 de febrero de 1930 y el 2 de octubre de 1928– formaban parte de una misma luz fundacional, eran dos notas de un mismo acorde. Pronto dejaría incluso constancia escrita de esto en sus Apuntes íntimos: “Recibí la iluminación sobre toda la Obra”[4]. Poco más tarde, en pleno conflicto de la guerra civil española, escribe una carta a las personas de la Obra que se encuentran dispersas en distintos lugares, en la que les pide que eleven diariamente una plegaria a Dios por el Padre como llamarían, con el pasar del tiempo, a quien estuviera a la cabeza de esta familia. Después les aconseja que se comience a rezar esa oración “desde el 14 de febrero próximo –día de Acción de Gracias, como el 2 de octubre”[5].

Las características concretas de la misión que san Josemaría recibió de Dios se fueron perfilando con el paso del tiempo, como cuando uno va descubriendo las direcciones por las que discurre una melodía. Pero se podría decir que lo central de esa misión es “propagar entre los hombres la llamada divina a la santificación, promoviendo una obra —a la que más adelante designará con el nombre de Opus Dei— cuyo fin sea precisamente difundir la búsqueda de la santidad y el ejercicio del apostolado en medio del mundo”[6]. También es un rasgo medular el hecho que esta misión se realizaría desde las entrañas de la sociedad misma, en la vida de cristianos y cristianas corrientes que habitan, de manera auténtica, en su propia patria. Y todo esto, desde la convicción sólida de ser hijos de Dios, que viven en un mundo y un tiempo heredados para nuestra felicidad. Esa es la luz que san Josemaría recibió. Y el 14 de febrero de 1930 quedó claro que Dios quería que muchas mujeres iluminasen su vida y su entorno con esta misma luz.

El espíritu del Opus Dei es, ante todo, un regalo siempre nuevo que Dios hace continuamente al mundo; no se trata de un proyecto elaborado por mentes humanas para solucionar problemas del pasado o de algún lugar concreto[7]. La Obra nace, una y otra vez, con cada persona llamada a hacerla vida: habita en el “perenne hoy del Resucitado”[8]. Por eso, para caminar hacia el futuro con la misma audacia de Dios, haremos resonar continuamente en nuestros oídos la melodía del 2 de octubre de 1928 y del 14 de febrero de 1930. Así podremos redescubrir, a cualquier edad, ese “alud arrollador”[9] que el Espíritu Santo ha preparado para nosotros y para las personas que nos rodean.

La unión más fuerte

También parte esencial del encargo que Dios hizo a san Josemaría –y que luego ha hecho a tanta gente a través de él– consiste en un particular modo de relacionarnos con las personas que procuran vivir este espíritu. Y ese modo particular es concretamente el de la vida de una familia. Dentro de este designio de Dios, la presencia de la mujer en la Obra cobra una especial relevancia. Como escribía Mons. Fernando Ocáriz, esta presencia es “un presupuesto necesario para que en el Opus Dei exista de hecho un espíritu de familia”[10]. Efectivamente, la Obra es, sobre todo, una gran familia con hombres y mujeres de todas las edades, en donde cada uno y cada una aportan su manera de ser, sus propios talentos e intereses. Este rasgo lleva a que cada persona, individualmente, sea el centro de la atención y de las oraciones de todos, sobre todo cuando, por alguna razón, lo necesita de manera especial. Dice el libro de los Salmos: “Ved qué bueno y qué gozoso es convivir con los hermanos unidos. (…) Pues allí envía el Señor la bendición, la vida para siempre” (Sal 133,1-3). Lo propio de una familia es generar el espacio idóneo, fértil, en el que cada miembro pueda encontrar el lugar en el que echar raíces siendo plenamente acogido y feliz.

Al mismo tiempo, san Josemaría consideró que las actividades apostólicas del Opus Dei –esto es: los ámbitos de formación y de gobierno, junto a los lugares en los que estos se desarrollan– se llevarían a cabo separadamente para hombres y mujeres. Esto, naturalmente, no está reñido con la profunda unidad que mueve los corazones de todos. En una época en la que conocemos cada vez nuevas maneras de estar unidos a los demás a través de la tecnología o el transporte, podemos agradecer la unión y la comunicación más fuerte de todas: la espiritual, que tiene lugar a través de la comunión de los santos. Nunca habrá un desarrollo científico capaz de igualarla, porque la realiza Dios mismo.

La beata Guadalupe Ortiz de Landázuri, como todas las personas que han vivido con Dios, experimentó de muchos modos este tipo de unión. El miércoles 4 de junio de 1958, don Álvaro había dejado a Jesús reservado por primera vez en el sagrario del centro de la Obra de Madrid en el que ella vivía. Relatando algunos detalles de este suceso, Guadalupe escribía por carta a san Josemaría, que se encontraba en Italia, a más de mil kilómetros de distancia: “[Don Álvaro] Nos habló de Roma y nos parecía estar allí junto al Padre, como en realidad estamos siempre y queremos estarlo cada vez más, aunque como ahora, estemos lejos”[11]. Quienes han experimentado un amor auténtico, reflejo del amor divino, saben que los límites del espacio físico son muy relativos.

En el diálogo de nuestro tiempo

Terminado el Concilio Vaticano II, en mitad de los años sesenta, la Iglesia dirigía estas palabras a todas las mujeres: “Ha llegado la hora en que la vocación de la mujer se cumple en plenitud (…). Por eso, en este momento en que la humanidad conoce una mutación tan profunda, las mujeres llenas del espíritu del Evangelio pueden ayudar tanto”[12]. Desde aquellos años hasta nuestros días, ha pasado más de medio siglo en el que, a veces de manera veloz, ha ido cambiando la percepción de la mujer –y, junto a ella, también la del hombre– en la sociedad. Se trata de un proceso todavía en curso, en el que las mujeres del Opus Dei están llamadas a poner “en diálogo toda su riqueza espiritual y humana con las personas de nuestro tiempo”[13]. Esa es precisamente la misión divina transmitida a san Josemaría en 1928: dar a los cambios en la sociedad, desde dentro, el rostro de Cristo, siendo protagonistas principales de la historia.

“Hijas mías, –decía san Josemaría, en un 14 de febrero– yo quisiera que hoy os dierais cuenta de tantas cosas como el Señor, la Iglesia, la humanidad entera esperan de la Sección femenina del Opus Dei; y que, conociendo toda la grandeza de vuestra vocación, la améis cada día más”[14]. La vocación de las mujeres en el Opus Dei es una vocación apostólica, una luz que el Señor ha suscitado, no para “ponerla en un sitio oculto”, sino para que, en medio y a través de los cansancios e incomprensiones que no faltarán, pueda ponerse “sobre el candelero” (Lc 11,33) de modo que a todos alcance su claridad y su calor.

“De la santidad de la mujer depende en gran parte la santidad de las personas que la rodean”[15], ha señalado recientemente el prelado del Opus Dei. Por eso, cada 14 de febrero es un día de oración agradecida a Dios y de fiesta: porque, en continuidad con el 2 de octubre, ese día se abrió un camino de verdadera alegría cristiana para muchas mujeres y, en consecuencia, para todos. Así lo capta el diario del centro en el que vivían muchas mujeres del Opus Dei en Roma, cerca de san Josemaría, en un aniversario de aquella fecha: “Hoy es un día grande, feliz, lleno de alegría para nosotras. Es día de echar a volar todas las campanas de Roma, día de pasárselo entero dando gracias a Dios. Y día también de celebrarlo, porque es como si fueran los santos y cumpleaños de todas”[16].

Andrés Cárdenas


[1] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1324 y 1330.

[2] Literalmente, escribe en 1948: “No puedo decir que vi, pero sí que intelectualmente, con detalle (después yo añadí otras cosas, al desarrollar la visión intelectual), cogí lo que había de ser la sección femenina del Opus Dei”. Citado en Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, tomo I, Rialp, Madrid, 1997, p. 323.

[3] Beato Álvaro del Portillo, Carta 9-I-1980. ((Crónica 1980, p. 105))

[4] San Josemaría, Apuntes íntimos, n. 306. Citado en Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, tomo I, p. 293. La cursiva no es del original.

[5] San Josemaría, Carta circular a sus hijos, 9-I-1938. Citado en Andrés Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, tomo II, p. 241.

[6] José Luis Illanes, “Dos de octubre de 1928: Alcance y significado de una fecha”, en Scripta Theologica, vol. 13/2-3 (1981) p. 86.

[7] Cfr. San Josemaría, Instrucción acerca del espíritu sobrenatural de la Obra de Dios, n. 15.

[8] Francisco, Ex. Ap. Gaudete et exsultate, 19-III-2018, n. 173.

[9] San Josemaría, Carta 25-V-1962, n. 41. Citado en Andrés Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, tomo I, p. 303.

[10] Mons. Fernando Ocáriz, “La vocación al Opus Dei como vocación en la Iglesia”, en El Opus Dei en la Iglesia, Rialp, Madrid, 1993, p 190.

[11] Carta a san Josemaría, 4-VI-1958, en Letras a un santo, Oficina de Información del Opus Dei, 2018.

[12] San Pablo VI, Mensaje a las mujeres, en la Clausura del Concilio Vaticano II, 8-XII-1965.

[13] Mons. Fernando Ocáriz, Carta del Prelado, 5-II-2020.

[14] San Josemaría, Homilía, 14-II-1956. Citado en Francisca R. Quiroga, “14 de febrero de 1930: la transmisión de un acontecimiento y un mensaje”, en Studia et Documenta, vol. 1 (2007), p 181.

[15] Mons. Fernando Ocáriz, Carta del Prelado, 5-II-2020.

[16] Diario de Villa Sacchetti, 14-II-1950. Citado en Francisca R. Quiroga, “14 de febrero de 1930: la transmisión de un acontecimiento y un mensaje”, p 179.

 

Nuevos Mediterráneos (II): «Jesús es mi amigo entrañable»

San Josemaría se supo siempre acompañado por Jesús, el «Gran Amigo» que comprende nuestras preocupaciones y zozobras, porque Él «es hombre también».

VIDA ESPIRITUAL06/09/2017

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Los Evangelios muestran a Jesús en constante relación con personas muy distintas: enfermos que buscan curación, pecadores que ansían el perdón, curiosos, incluso espías… Pero en torno al Maestro se mueven, sobre todo, sus amigos. Así llama Jesús a sus discípulos: «amigos míos» (Lc 12,4). Es emocionante contemplar al Señor ante la tumba de Lázaro; su llanto conmovido hace comentar a los judíos: «Mirad cuánto le amaba» (Jn 11,36). Más adelante, durante la Última Cena, explicará a los apóstoles el sentido de su muerte en la Cruz: «Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos» (Jn 15,13). Y, quizá ante su sorpresa, insiste: «Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros, en cambio, os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he hecho conocer» (Jn 15,15).

"JESÚS ES MI AMIGO ENTRAÑABLE, (OTRO MEDITERRÁNEO), QUE ME QUIERE CON TODA LA DIVINA LOCURA DE SU CORAZÓN. JESÚS..., MI DIOS, ... QUE ES HOMBRE TAMBIÉN" (SAN JOSEMARÍA)

Por el Amor que nos tiene, Jesús nos hace amigos suyos. El don del Espíritu Santo nos sitúa en una relación nueva con Dios. Recibimos el mismo Espíritu de Cristo, que nos hace hijos del Padre y nos introduce también en una especial intimidad con Jesús: en realidad, nos identifica con Él. Sin embargo, al hacerlo no disuelve nuestra individualidad, ni elimina nuestra personalidad. Por eso, la identificación con Cristo se vive de la mano de la amistad con Él. La vida de la gracia inaugura una relación de tú a Tú con Dios: le conocemos en su misterio, y podemos actuar como Él. Esa unidad profunda de conocimiento y de intenciones hace posible que, siendo unas pobres criaturas, experimentemos a Dios, como decía san Agustín, en lo más íntimo de nosotros mismos; y que podamos querer y procurar lo mismo que Él. En eso –idem velle, idem nolle, amar y rechazar lo mismo– consiste precisamente la amistad.

«Otro mediterráneo»

Desde muy joven, san Josemaría aprendió que Jesús era amigo, y un amigo muy especial. Volcó esa antigua experiencia en un punto de Camino: «Buscas la compañía de amigos que con su conversación y su afecto, con su trato, te hacen más llevadero el destierro de este mundo..., aunque los amigos a veces traicionan. ‒No me parece mal. Pero... ¿cómo no frecuentas cada día con mayor intensidad la compañía, la conversación con el Gran Amigo, que nunca traiciona?»[1]

Era algo que había aprendido tiempo atrás, y que sus biógrafos ponen en relación con un consejo que recibió en la dirección espiritual durante el Seminario[2]. Con los años, iría profundizando en ese descubrimiento de la amistad de Cristo. Posiblemente un momento importante de ese desarrollo tuviera lugar en la temporada en que se abrió ante sus ojos el panorama inmenso de su filiación divina. Mientras se encontraba en Segovia, haciendo un retiro espiritual, escribía: «Día primero. Dios es mi Padre. ‒Y no salgo de esta consideración. ‒Jesús es mi Amigo entrañable, (otro mediterráneo), que me quiere con toda la divina locura de su Corazón. Jesús..., mi Dios, ... que es hombre también»[3].

Lo describe como «otro mediterráneo» ‒el primero era la paternidad de Dios‒, esto es, como algo que ya conocía y que, sin embargo, se abría ante su mirada de modo nuevo. Este descubrimiento fue para san Josemaría, en primer lugar, una fuente de consuelo. En aquellos primeros años treinta tenía por delante la tarea inmensa de realizar la voluntad que Dios le había manifestado el 2 de octubre de 1928. Tenía un mensaje que transmitir a todos los hombres, y que realizar en la Iglesia. Pero debía hacerlo «con una carencia absoluta de medios materiales: veintiséis años, la gracia de Dios y buen humor. Y basta»[4]. El panorama abierto por este nuevo horizonte le confirmaba que en aquella misión no estaba solo. Le acompañaba Jesús, su Amigo, que comprendía perfectamente todas sus preocupaciones y zozobras, porque Él «es hombre también».

El Corazón de Jesús fue para san Josemaría una doble revelación: de «la caridad inmensa del Señor», por una parte, puesto que «el Corazón de Jesús es el Corazón de Dios encarnado»[5]; y, por otra parte, de la comprensión y la ternura de Jesús ante las propias limitaciones, dificultades y caídas. En sus momentos de oración experimentó tal vez lo que volcaría en un punto de Camino: «Jesús es tu amigo. ‒El Amigo. ‒Con corazón de carne, como el tuyo. ‒Con ojos, de mirar amabilísimo, que lloraron por Lázaro... Y tanto como a Lázaro, te quiere a ti»[6]. Ese Amor, divino y humano al mismo tiempo, infinito y cercano, era un apoyo firme que le permitiría ir adelante en toda circunstancia. Además, daba un realismo y una urgencia nueva a toda su vida interior[7].

Un camino abierto para todos

San Josemaría animaba a las personas que se acercaban a él a transitar el camino de la amistad con Cristo. Les explicaba que el trato con el Maestro no necesita de excesivas formalidades ni de complejos métodos. Basta acercarse a él con sencillez, como a cualquier otro amigo. A fin de cuentas, ese es el modo en que le trataron quienes más le querían, mientras vivió entre ellos: «¿Has visto con qué cariño, con qué confianza trataban sus amigos a Cristo? Con toda naturalidad le echan en cara las hermanas de Lázaro su ausencia: ¡te hemos avisado! ¡Si Tú hubieras estado aquí!... ‒Confíale despacio: enséñame a tratarte con aquel amor de amistad de Marta, de María y de Lázaro; como te trataban también los primeros Doce, aunque al principio te seguían quizá por motivos no muy sobrenaturales»[8].

SE TRATA DE ACERCARSE AL EVANGELIO SIN PRISA, DETENIDAMENTE. COMENZANDO POR UN PASAJE, PODEMOS DETENERNOS Y PENSAR: «¿CÓMO SERÍA AQUELLO?»

Los jóvenes que se acercaban a san Josemaría quedaban maravillados ante la naturalidad con que se dirigía al Señor y animaba a los demás a tratarle. A lo largo de toda su vida propuso sin cansancio este camino. Uno de los primeros que glosaría sus enseñanzas lo expresaba así: «Para llegar a esta amistad hace falta que tú y yo nos acerquemos a Él, lo conozcamos y lo amemos»[9]. La amistad requiere trato, y eso es lo primero a lo que nos invita el descubrimiento de Jesús como amigo. «Me has escrito: “orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?” ‒¿De qué? De Él, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias... ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: “¡tratarse!”»[10].

Resuena en estas palabras aquel noverim Te, noverim me del que hablaba san Agustín: Señor, que te conozca y que me conozca[11]; y aquel «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama»[12], de santa Teresa. En definitiva, el trato personal con Jesucristo es el nervio de la vida interior. Y eso, para quienes buscan la santidad en medio del mundo, consiste en aprender a encontrarle en todas las circunstancias del día a día, para entablar con él un diálogo continuo.

No se trata de un ideal irrealizable, sino de algo que muchas personas han sabido poner por obra en su propia vida. En el trabajo cotidiano, en la vida familiar, en las calles de la ciudad y en los campos, en los senderos de montaña y en el mar… en todas partes podemos reconocer a Cristo que nos espera y nos acompaña como un amigo. Innumerables veces repitió san Josemaría que «los hijos de Dios hemos de ser contemplativos: personas que, en medio del fragor de la muchedumbre, sabemos encontrar el silencio del alma en coloquio permanente con el Señor: y mirarle como se mira a un Padre, como se mira a un Amigo, al que se quiere con locura»[13]. Toda nuestra vida cabe en nuestra oración, como sucede en las conversaciones entre amigos, en las que se habla de todo. «Los Hechos de los Apóstoles nos dicen que, después de la Resurrección, el Señor reunía a sus discípulos y se entretenían in multis argumentis. Hablaban de muchas cosas, de todo lo que le preguntaban: tenían una tertulia»[14].

Junto a este trato continuo, que hace de la propia vida tema de conversación con Dios, podemos también procurar conocerle cada vez más, buscándole en algunos lugares en que ha querido permanecer de modo más explícito. Vamos a repasar ahora tres de ellos.

Los relatos de los amigos del Señor

Los evangelistas recogieron, inspirados por el Espíritu Santo, los principales recuerdos del Maestro. San Josemaría era un enamorado de Jesús, y por eso «la Sagrada Biblia, especialmente los Evangelios, no fue sólo en sus manos un buen libro de lectura donde encontrar abundante instrucción provechosa, sino un lugar de encuentro con Cristo»[15].

Desde el principio, quienes se acercaban a la labor de la Obra comprendían enseguida que aquel joven sacerdote era un alma que vivía en íntima unión con Dios. Esa intimidad se evidenciaba en su predicación: «“se dirigía al Sagrario, para hablar con Dios, con el mismo realismo con que nos hablaba a nosotros”, “y se sentía luego uno metido entre los apóstoles y discípulos del Señor, como uno de ellos”»[16]. Ese modo de acercarse a la Escritura es el mismo que recomendaba después. Muchas veces lo habremos considerado: «Te aconsejo que, en tu oración, intervengas en los pasajes del Evangelio, como un personaje más. Primero te imaginas la escena o el misterio, que te servirá para recogerte y meditar. Después aplicas el entendimiento, para considerar aquel rasgo de la vida del Maestro: su Corazón enternecido, su humildad, su pureza, su cumplimiento de la Voluntad del Padre. Luego cuéntale lo que a ti en estas cosas te suele suceder, lo que te pasa, lo que te está ocurriendo. Permanece atento, porque quizá El querrá indicarte algo: y surgirán esas mociones interiores, ese caer en la cuenta, esas reconvenciones»[17].

Con este consejo, nos estaba abriendo un secreto de su alma. Comentando este modo de acercarse a la Escritura, señalaba el beato Álvaro del Portillo: «La familiaridad con Nuestro Señor, con su Madre, Santa María, con San José, con los primeros doce Apóstoles, con Marta, María y Lázaro, con José de Arimatea y Nicodemo, con los discípulos de Emaús, con las Santas Mujeres, es algo vivo, consecuencia y resultado de un ininterrumpido conversar, de ese meterse en las escenas del Santo Evangelio para ser un personaje más»[18].

La validez de este modo de orar queda refrendada por la vida y la enseñanza de muchos santos. Es el mismo que han recomendado los últimos pontífices al señalar la importancia de acercarnos al Evangelio con una actitud de oración, sugiriendo la práctica de la lectio divina. Se trata de acercarse al Evangelio sin prisa, detenidamente. Comenzando por un pasaje, podemos detenernos y pensar: «¿Cómo sería aquello?», e introducirnos en la escena «como un personaje más», imaginando la cara de la gente, el rostro de Jesús. Procuraremos entonces comprender el sentido de sus palabras, sabiendo que en muchos casos pueden requerir una cierta explicación, pues se trata de un texto antiguo, que pertenece a una cultura en parte distinta a la nuestra. De ahí la importancia de contar con una versión del texto que tenga suficientes anotaciones, y de apoyarse también en buenos libros sobre el Evangelio y sobre la Escritura.

“HIJOS MÍOS, ¿SABÉIS POR QUÉ OS QUIERO TANTO?” SE HACÍA EL SILENCIO Y AÑADÍA EL PADRE: “PORQUE VEO BULLIR EN VOSOTROS LA SANGRE DE CRISTO”

Después, leemos de nuevo el texto y nos preguntamos: «“Señor, ¿qué me dice a mí este texto? ¿Qué quieres cambiar de mi vida con este mensaje? ¿Qué me molesta en este texto? ¿Por qué esto no me interesa?”, o bien: “¿Qué me agrada? ¿Qué me estimula de esta Palabra? ¿Qué me atrae? ¿Por qué me atrae?”»[19]. Quizá nos venga a la cabeza alguna persona necesitada que tenemos cerca, tal vez nos acordemos de que hemos de pedir perdón a alguien… Finalmente, consideramos: ¿Cómo puedo responder, con mi vida, a lo que me propone Jesús en este texto? «Permanece atento, porque quizá El querrá indicarte algo: y surgirán esas mociones interiores, ese caer en la cuenta, esas reconvenciones»[20]. Tal vez nos arrancará un poco de amor, un deseo de entrega, y, siempre, la seguridad de que Él nos acompaña. Esta contemplación de la vida del Señor es fundamental para el cristiano, pues «tiende a crear en nosotros una visión sapiencial, según Dios, de la realidad y a formar en nosotros "la mente de Cristo" (1 Co 2,16)»[21].

Sin duda, existen muchas vías para tratar a Jesús a través de la Escritura. Por eso, san Josemaría no pretendía ofrecer un método, sino solo dar algunos consejos prácticos que pudieran servir para la meditación y contemplación, hasta llegar a «prorrumpir en afectos: actos de amor o de dolor, acciones de gracias, peticiones, propósitos..., que constituyen el fruto en sazón de la oración verdadera»[22].

El Señor nos espera en el Sagrario

«Cuando te acercas al Sagrario piensa que ¡Él!... te espera desde hace veinte siglos»[23]. La Eucaristía es sin duda un lugar privilegiado para encontrar a Jesucristo y entablar amistad con Él. Ese es también el camino que siguió san Josemaría. Su fe en la presencia viva de Cristo se manifestaba en todos sus gestos ante el Santísimo. Encarnita Ortega, que le conoció en los años cuarenta, recordaba así la primera meditación que le oyó predicar, a la que asistió con cierta curiosidad: «Su recogimiento, lleno de naturalidad, su genuflexión ante el Sagrario y el modo de desentrañarnos la oración preparatoria de la meditación, animándonos a ser conscientes de que el Señor estaba allí, y nos miraba y nos escuchaba, me hizo olvidar inmediatamente mi deseo de escuchar a un gran orador»; se abrió paso en su interior, en cambio, una viva percepción de «la necesidad de escuchar a Dios y de ser generosa con Él»[24].

Lo mismo recuerdan quienes le vieron celebrar la Santa Misa: «El modo de celebrar el Padre la Santa Misa, el tono sincero y lleno de atención con que rezaba las distintas oraciones, sin la menor afectación, sus genuflexiones y demás rúbricas litúrgicas, me impresionaron muy vivamente: Dios estaba allí, realmente presente»[25]. No se trataba de cosas especiales, sino del modo de estar y de moverse, la intensidad de las oraciones, el recogimiento. También nosotros podemos tratar así a Dios, si vivimos con la seguridad de que Cristo, el «Amigo entrañable», está verdaderamente presente en la Eucaristía. A los que vivían en la primera Residencia de la Obra, cuando fue posible por fin reservar al Señor en el Sagrario, el Padre les recordaba que Dios «era un residente más ‒el primero‒, por lo que animaba a cada uno a que estuviese un rato haciéndole compañía, a que le “saludara” con una genuflexión al entrar y al salir de DYA, o a que acudiera al sagrario con el pensamiento, desde su dormitorio»[26].

Son esos detalles pequeños, cuando ponemos el corazón en ellos, los que expresan y al mismo tiempo alimentan nuestra fe: dirigir nuestro pensamiento a Dios cuando veamos una iglesia, hacerle alguna breve visita durante el día, procurar vivir la Misa con intensidad y recogimiento, trasladarnos con la imaginación frente al Sagrario para saludar al Señor o para ofrecerle nuestro trabajo… Pequeños detalles, los mismos que vivimos con nuestros amigos, cuando nos acercamos a verles o les enviamos un mensaje durante el día.

Cristo presente en quienes nos rodean

El Mandamiento del Amor es el signo distintivo de los que siguen a Cristo. Y no es solo un modo de vida, sino algo que nace de la fe en que el mismo Jesucristo está presente en las personas que nos rodean. Se trata de algo profundamente radicado en la enseñanza del Señor: en distintas ocasiones nos recuerda que, al cuidar a quienes lo necesitan ‒y todos, cada uno a su modo, tienen necesidad de nosotros‒, en realidad es a Él mismo a quien cuidamos[27]. Por eso es tan importante «reconocer a Cristo, que nos sale al encuentro, en nuestros hermanos los hombres»[28].

San Josemaría procuró encontrar a Cristo, en primer lugar, entre la gente más necesitada. En los primeros años treinta, dedicó muchas horas a visitar familias necesitadas en los arrabales de Madrid, a cuidar enfermos en los hospitales de la capital, y a dar catequesis entre niños pobres. Más tarde, supo transmitir la urgencia de ese cuidado a los jóvenes que se acercaban a la Obra. Además, esos mismos jóvenes experimentaban el cariño ‒humano y divino‒ que el Padre les tenía. Francisco Botella, por ejemplo, recordaba que, al conocerle, le acogió «como si me conociera de siempre; aún tengo en mi memoria su mirada profunda que se metió en el alma y su alegría que me removió llenándome de gozo y de paz. Me pareció que me conocía por dentro y al mismo tiempo, todo con una naturalidad y sencillez que me hacían estar como con mi familia»[29]. Otro de aquellos jóvenes, no especialmente sentimental, reconocía: «tiene un cuidado de nosotros, como no tendrían nuestras madres»[30].

En aquellos jóvenes, como en los pobres y enfermos, san Josemaría había encontrado a su Amigo. Años más tarde, «pensativo, con sus hijos en derredor, les preguntaba: “hijos míos, ¿sabéis por qué os quiero tanto?” Se hacía el silencio y añadía el Padre: “porque veo bullir en vosotros la Sangre de Cristo”»[31]. Jesús, su Amigo, le había llevado a encontrarle en la gente que le rodeaba, y particularmente en los más necesitados. También nosotros, junto al Evangelio y la Eucaristía, «estamos llamados a servir a Jesús crucificado en toda persona marginada, a tocar su carne bendita en quien está excluido, tiene hambre o sed, está desnudo, preso, enfermo, desempleado, perseguido, refugiado, emigrante. Allí encontramos a nuestro Dios, allí tocamos al Señor»[32].

Lucas Buch


[1] San Josemaría, Camino, n. 88.

[2] Camino, edición crítico-histórica de P. Rodríguez, 3ª ed., Rialp, Madrid 2004, comentario al n. 88. Cfr. R. Herrando, Los años de seminario de Josemaría Escrivá en Zaragoza (1920-1925), Rialp, Madrid 2002, 197-201.

[3] San Josemaría, Apuntes íntimos, n. 1637 (citado en Camino, edición crítico-histórica, comentario al n. 422). El día primero del retiro fue el 4 de octubre del 32. El texto sirvió de base para Forja, n. 2.

[4] Carta 29-XII-1947/14-II-1966, n. 11, citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. 1, Rialp, Madrid 1997, 308.

[5] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 169.

[6] Camino, n. 422.

[7] Cfr. ibíd., nn. 244, 436.

[8] San Josemaría, Forja, n. 495.

[9] S. Canals, Ascética meditada, Rialp, Madrid 2011, cap. ­“Jesús, como amigo”.

[10] Camino, n. 91.

[11] San Agustín, Soliloquios II, 1.1.

[12] Santa Teresa de Jesús, Libro de la vida, c. 8, n. 5.

[13] Forja, n. 738.

[14] San Josemaría, citado en Dos meses de catequesis, vol. II, 651 (AGP, Biblioteca P04).

[15] S. Hahn, “San Josemaría Escrivá, lector de la Sagrada Escritura”, en Romana, 40 (2005), disponible aquí.

[16] Recuerdo de F. Botella, en J.L. González Gullón, DYA. La Academia y Residencia en la historia del Opus Dei (1933-1939), Madrid, Rialp 2016, 3ª ed., 429.

[17] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 253.

[18] Beato Álvaro del Portillo, “Presentación” de Es Cristo que Pasa.

[19] Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium (24-XI-2013), n. 153.

[20] Amigos de Dios, n. 253.

[21] Benedicto XVI, Ex. Ap. Verbum Domini, (30-X-2010), n. 87.

[22] Javier Echevarría, “San Josemaría Escrivá, maestro de oración en la vida ordinaria”, Magnificat 2006, disponible aquí.

[23] Camino, n. 537.

[24] Recuerdo citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. II, Rialp, Madrid 2002, 555.

[25] Recuerdo de Francisco Ponz, en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. II, 407.

[26] DYA. La Academia y Residencia..., 342.

[27] Cfr. Mt 10,40; 25,40; Lc 10,16.

[28] Es Cristo que pasa, n. 111.

[29] Recuerdo de F. Botella, en DYA. La Academia y Residencia..., 433.

[30] Recuerdo de J. Jiménez Vargas, en DYA. La Academia y Residencia..., 443.

[31] Citado en A. Vázquez de Prada, El Fundador del Opus Dei, vol. III, Rialp, Madrid 2003, 405.

[32] Francisco, Via Crucis con los jóvenes durante la Jornada Mundial de la Juventud, 29-VII-2016.

 

 

China: “Tenemos miedo de vuestra unidad”

 Ernesto Juliá 

photo_cameraSeminaristas de China.

La frase no tiene desperdicio; y en las circunstancias actuales, es una clara llamada de atención que un régimen político enemigo de la Iglesia nos hace a todos los católicos.

Ya san Pablo en su día se lamentó con los de Corintio por las discordias que había entre ellos: “Me refiero a lo que cada uno de vosotros dice: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo”. ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso Pablo fue crucificado por vosotros o habéis sido bautizados en su nombre?”

En un artículo de Asia News sobre la situación actual de la Iglesia en China, o mejor dicho, en relación con las cartas intercambiadas entre los cardenales Re y Zen a propósito de la situación, Bernando Cervellera termina con este párrafo: “Una vez, pregunté a un miembro del Partido comunista chino como era posible que emplearan tantos recursos para controlar a un pequeño grupo de católicos
en China (menos del 1% de la población). Me respondió: “Tenemos miedo de vuestra unidad”. En la medida en que callemos, nos dividamos y enfrentemos, entramos en el juego del “divide y vencerás” del Partido”.

Ciertamente, Cervellera no puede ser más claro. Y por desgracia síntomas de esa desunión se están dando no solo en China –hablaré de China en otro artículo-, sino en muchas otras partes de la Iglesia.
Ya san Pablo salió al paso de divisiones semejantes en la primera evangelización. Nada de iglesia de Pablo, de Pedro, de Apolo. Y nada tampoco de iglesia de Pio, de Juan Pablo, de Benedicto, de Francisco, de Juan. La Iglesia es de Cristo; y la unidad de los creyentes, desde el papa hasta el último bautizado, es siempre y radicalmente la unidad de todos en Cristo.

“Hay un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo, y un solo Dios, padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos” (Ef. 4, 5-6). No existe ni la iglesia alemana, ni la iglesia española, ni la argentina, ni la rusa, ni la japonesa, ni la australiana, ni la nigeriana. Existe la Iglesia Una, Santa,
Católica y Apostólica en Alemania, en España, en Argentina, en Rusia, en Japón, en Australia, en Nigeria.

Una unidad querida por Dios, sostenida en la roca que es Cristo, y confiada a la piedra que es Pedro; y que Pedro, unido a Dios en Cristo Jesús, mantendrá siempre viva sostenido por el clamor de tantos santos, canonizados y desconocidos en la Iglesia y canonizados en el Cielo, que rezan para que todos los papas sean siempre fieles a la luz del Espíritu Santo.

Esa unidad nace y crece en el corazón y el espíritu de cada uno de los creyentes que se sabe hijo de Dios en Cristo Jesús; que es consciente de ser de la familia de Cristo, y, por tanto, miembro del Cuerpo de Cristo.

Desde el principio de la evangelización, desde el principio de predicar el Evangelio y de acoger a los gentiles que ansiaban ser prosélitos de la Iglesia de Cristo, el diablo ha metido cizaña para provocar cismas y separaciones: Marción, Nestorio, Jansenio, Lutero, etc., etc., han sido instrumentos suyos para crear la discordia y dividir a los creyentes.

Y como el diablo se ha condenado a sí mismo para hacer el mal, no es de extrañar que siga moviendo las aguas, liando las cosas, para que la unidad se resquebraje. A la Iglesia, unida en la Verdad, en Cristo –Camino, Verdad, Vida-, el diablo le teme, porque no puede resistir el canto que crece en el corazón de los católicos: “Un solo Señor, una sola Fe, un solo Bautismo”.

Los Píos, los Juanes, los Franciscos, los Benedictos, los Eugenios, etc., que se seguirán a lo largo del tiempo pedirán gracia al Espíritu Santo para asirse fuertemente con su cabeza y con su corazón a la Roca que es Cristo. Así cumplirán su única misión: confirmar a toda la Iglesia en la Fe en Cristo Jesús. Y cualquier liderazgo humano les traerá absolutamente sin cuidado.

Y así, la Iglesia cumplirá su misión: transmitir a todo el mundo la Luz que es Cristo, bautizando a todos los que reciben la predicación de Cristo y deseen ser prosélitos del Hijo de Dios hecho hombre.

 

 

Una cristalógrafa y una bioquímica: mujer, ciencia y fe en otros dos ejemplos de nuestros días

A la izquierda, la cristalógrafa Sagrario Martínez Carrera - a la derecha, la bioquímica María Iraburu

 

Contra factum non valet argumentum. A la pregunta ¿se puede ser mujer y científica en España? sólo cabe contestar con la obviedad de que sí. ¿Y, además, católica convencida? También, claro.

A modo de ejemplos en nuestros días, del siglo XX y XXI, seleccionamos a la cristalógrafa Sagrario Martínez Carrera (1925-2011) y a la bioquímica María Iraburu Elizalde. Y las añadimos a otros ejemplos de científicas españolas católicas modernas que ya presentamos aquí, y aquí, y aquí.

Señalaba el padre Juan Carlos Ramos, el sacerdote de la Misa televisada por La 2, que es importante visibilizar la presencia cristiana en los distintos ámbitos sociales. "Se ha conseguido introducir una espiral de silencio, de modo que la gente no lo cuenta, con lo cual iremos a menor, necesariamente, si eso no lo rompemos”, dijo. Por eso, es importante difundir también estas figuras de ciencia y fe.

Sagrario Martínez Carrera (1925-2011): cristalógrafa y científica en el CSIC

Sagrario, al igual que otras muchas científicas pioneras del CSIC, fue católica practicante convencida. Lo dicen tanto sus compañeros de trabajo como su familia, añadiendo además esta última los desvelos de Sagrario porque todos permanecieran en la Iglesia.

Sagrario Martínez en 1990, al retirarse de su trabajo

Sagrario Martínez muestra un colgante que homenajea sus hallazgos en cristalografía

De entre las muchas semblanzas de su actividad, señalo por su importancia las de científicos que fueron compañeros suyos , las de quienes han indicado con acierto el contexto de su trabajo y recojo la semblanza que figura en el apartado de Mujeres Ilustres del CSIC:

» La Dra. Sagrario Martínez Carrera, nacida en Madrid el 10 de mayo de 1925, falleció el 18 de diciembre de 2011. Química, excelente cristalógrafa, se licenció en 1948 en la Universidad Complutense de Madrid, y se doctoró en 1955. Durante su vida científica desempeñó los puestos de Colaborador Científico, Investigador Científico y Profesor de Investigación del CSIC, siempre asociada al Departamento de Cristalografía del Instituto de Química Física “Rocasolano”, exceptuando sus estancias pre y postdoctorales en Holanda y Estados Unidos.

» Sagrario Martínez Carrera fue una de las científicas que, sin duda, puede considerarse como uno de los exponentes extraordinarios de la ciencia española de mediados del siglo XX y heredera, en segunda generación, de aquella primigenia Sección de Rayos X que, en 1948, formó Julio Palacios en el Instituto Alonso de Santa Cruz, como continuación de la Junta de Ampliación de Estudios. Ingresó en el “Rockefeller” a principios de la década de 1950, implicándose en acciones que fueron el preludio de la automatización de la cristalografía moderna.

»  Formó parte activa de lo que hoy se denomina Grupo Español de Cristalografía y Crecimiento Cristalino, del Comité Español de Cristalografía, del Comité Científico Asesor del CSIC, y se involucró en tareas de la Unión Internacional de Cristalografía (IUCr)”.

María Iraburu Elizalde (Pamplona, 1964), investigadora de biología molecular

María Iraburu estudió Ciencias Biológicas en la Universidad de Navarra entre los años 1982-87. Realizó la tesis doctoral en el departamento de Bioquímica y Biología Molecular de este centro académico, donde obtuvo el doctorado en 1992. Durante los años 1993-1996 realizó una estancia post-doctoral en el Centro de Investigaciones Hepáticas del Albert Einstein College of Medicine, en Nueva York.

Una vez reincorporada en Navarra al departamento de Bioquímica y Biología Molecular, su investigación se ha centrado en la regulación de la fibrosis y la apoptosis en la fisiopatología hepática. Ha sido investigadora principal de diversos proyectos subvencionados por el Gobierno de Navarra, la Universidad de Navarra y el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Asimismo, ha impartido docencia en las Licenciaturas de Biología y Medicina, fue directora de Estudios de la Facultad de Ciencias y actualmente Vicerrectorado de Alumnos Puede verse su curriculum aquí en la web de la Universidad.

María Iraburu efectúa una entrega de becas en la Universidad de Navarra

En una mesa redonda que analizó en la Universidad de Navarra la relación de las figuras de don José María Arizmendiarrieta, san Josemaría y san Ignacio de Loyola , Maria Iraburu comentó ‘…y ahora somos incontables las mujeres que hemos encontrado en la persona y en el mensaje de Josemaría Escrivá la inspiración para desarrollar nuestras carreras profesionales y estar en puestos de responsabilidad sin que eso vaya en detrimento de una vida familiar intensa y plena’.

En la crónica del acto se comentó que ‘finalmente, María Iraburu se refirió a la santificación del trabajo profesional que propuso san Josemaría, quien “percibió el valor espiritual de las realidades terrenas como lugar de encuentro con Dios”. Para él –recordó la profesora–, la realización del trabajo con perfección y competencia no es suficiente; pues la frontera entre realidad material y espiritual es muy tenue. “Hay un algo santo, divino, en las situaciones comunes que nos toca descubrir a cada uno”, concluyó citando al santo’.

 

 

Cinco mujeres contrastan 5 dogmas feministas con 5 principios que son verdad y hacen más feliz

En su radicalización y creciente agresividad, el feminismo ha asumido como lema una acusación generalizada a todos los hombres por el hecho de serlo: «El violador eres tú». Prácticamente nadie dentro del movimiento se ha atrevido a discrepar.

El mensual católico italiano de apologética Il Timone consagra un cuadernillo especial de su número de marzo a contrarrestar la ideología feminista dominante. Para ello da voz a mujeres relevantes del ámbito periodístico, cultural y político que no la comparten.

En particular, cinco colaboradoras habituales de sus páginas abordan sendos apriorismos que definen la mentalidad ambiente y los contraponen a ideas que, inspiradas en la naturaleza humana y en la realidad del amor humano y divino, consideran liberadoras y más apropiadas para alcanzar una existencia racionalmente feliz que el agresivo radicalismo feminista.

"Somos iguales a los hombres" vs "Somos complementarios"

Caterina Giojelli.

El axioma "la revolución devora a sus hijos" es ya un clásico. Dos ejemplos paradigmáticos son la Revolución Francesa con el ajusticiamiento de Robespierre en la guillotina y la Revolución Bolchevique con el apiolamiento de Trotsky (o incluso, como sostenía Ángel Maestro, experto en la historia y el pensamiento comunistas, con el asesinato de Lenin a manos de Stalin).

Caterina Giojelli trae a colación dicho axioma tras leer en The New York Times un artículo de Stephanie Coontz publicado la víspera de San Valentín que explica "cómo hacer tu matrimonio más gay". La base es la supuesta mayor felicidad de las parejas del mismo sexo sobre el matrimonio, porque aquéllas reparten mejor las tareas del hogar y porque 'sus' hijos son "verdaderamente queridos" porque no hay "embarazos no deseados". A eso ha conducido el feminismo: al machismo extremo de tomar como modelo para las mujeres una relación entre hombres, y además entre hombres que no se sienten atraídos por ellas.

Las "liturgias de la emancipación", señala Giojelli, han llevado a la mayor parte de las feministas -no a todas- a pasar del "mi útero es mío" a ser cómplices de los hombres que se los alquilan para obtener, mediante maternidad subrogada, lo que la naturaleza no puede darles.

Porque "a eso llega la trampa", subraya, "a la homologación, a la uniformización, a la asimilación de las diferencias, para que colapse el corazón de la sociedad, que es la necesaria complementariedad entre esos dos elementos tan distintos llamados hombre y mujer. Los únicos que, unidos, pueden engendrar".

"Hombre y mujer los creó Dios", añade Caterina, "definidos, limitados": "Y precisamente por ser limitados se ven constantemente impulsados hacia fuera de sí mismos, obligados a pensar más allá de sí mismos, a reconocer como tal a otro ser inaccesible, esencialmente similar, deseable y sin embargo nunca comprensible del todo".

Frente a "la impostura feminista de la igualdad" se alza la "evidencia de la complementariedad" capaz de concebir "desde la exterioridad" un nuevo ser para ser recibido "en el espacio de la interioridad", la familia. Un lugar "lleno de platos y de problemas conyugales, y sin embargo un lugar concreto para la ética y el destino del mundo".

"Quiero ser independiente" vs "El límite es liberador"

Benedetta Frigerio.

"Cuando era soltera podía hacer todo lo que quería", se ha dicho alguna vez toda mujer con marido e hijos, confiesa Benedetta Frigerio. Tan comprensible expansión en momentos de agobio doméstico, elevada a dogma por "los predicadores de la independencia femenina" y por "los paladines de su emancipación", priva a la mujer de la conciencia liberadora de sus propias limitaciones.

¿Liberador, reconocer límites? Sí, porque, por un lado, valora justamente lo que supone "contar para el resto de tu vida con alguien que ha elegido estar para siempre a tu lado", incluso cuando la edad te pase factura. Además, "desde el punto de vista económico, de la salud, de las decisiones cotidianas, contar con alguien es liberador", como lo es también "compartir las angustias".

Pero además, Benedetta añade una reflexión interesante. "Contrariamente al dogma feminista, el matrimonio salva a la mujer" de considerarse "la gran cruzada del universo, con una perpetua (y orgullosa) mala conciencia por no haber conseguido resolver ella sola todos los problemas": "Puede parecer paradójico, pero la mujer solo empieza a descansar realmente (al menos mentalmente) cuando se delimita el territorio en el que está llamada a actuar", cuando el hogar la libera, "circunscribiendo su campo de acción", del "pesado lastre de la heroína que quiere ser". 

Se pasa así de la "gratificación de sentirse perfecta" y de las angustias de intentar serlo o parecerlo, a la "capacidad de dejarse amar en el detalle". Y también con ese sentido del límite, "las mujeres se ven conducidas a recordar su necesidad de Dios, dejando entrar a lo infinito en lo finito y dando así un respiro vital a su matrimonio, a sus hijos y a sus relaciones".

"Puedo tener un hijo cuando y como quiera" vs "Los hijos son un don"

Giulia Tanel.

 Fue en los años 70, recuerda Giulia Tanel, cuando se popularizaron lemas como Queremos decidir cuándo ser madres o La maternidad es una decisión libre, no una imposición. Pero la "autodeterminación" no era "sobre el propio cuerpo", sino sobre aquello que "la neolengua" (ese concepto acuñado por George Orwell en su novela 1984 para definir la expresión suma del totalitarismo, que es la imposición del pensamiento a través del lenguaje) empezó a denominar "producto de la concepción" como excusa para eliminarlo sin remordimientos.

El tiempo ha pasado y lo primero que se hizo "patrimonio común" fue la idea de que "traer un hijo al mundo es o debe ser una decisión que responde a una serie precisa de parámetros", so pena de aborto. Tanto ha calado esta "mentalidad de tipo 'anticonceptivo'" según la cual "un hijo debe ser planificado, programado", sostiene Giulia, que ahora, a quien decide introducirse en el camino de ser padre, no se le puede poner cortapisa alguna. En consecuencia, "los hijos se convierten en 'un derecho' y son concebidos como 'objetos' que se pueden fabricar a voluntad y con las características deseadas", ya sea mediante fecundación artificial, comprando esperma u óvulos o alquilando un vientre ajeno.

Pero "no todas las mujeres comparten estas ideas", recuerda Tanel a quienes, en estas fechas, pretenden hablar en nombre de todas. Para ellas (y para quienes tienen hijos con ellas), "un hijo, en su unicidad y especificidad, es un don", no un derecho, y por tanto consideran que "acoger una nueva vida implica morir a sí mismo y a los propios proyectos, asumiendo la capacidad de hacerse don, esto es, de aceptar lo imprevisible que surge de la relación", ya sea "verticalmente" (en cuanto recibido de Dios), ya sea "horizontalmente".

"La libertad de la mujer", concluye, "no puede disociarse de su personal y concreto fiat", su propio "hágase Tu voluntad" que tiene su modelo en la Virgen María.

"Queremos hacer carrera" vs "Queremos tiempo para la familia"

Costanza Signorelli.

Basta asomarse a una guardería a las cuatro de la tarde "para darse cuenta de que pasar la tarde con sus hijos es un privilegio del que disfrutan hoy poquísimas mujeres". No se trata de buscar 'culpables', dice Costanza Signorelli, ya se acuse al sistema económico o al deseo de promoción profesional, porque en cualquier caso ese debate "le hace el juego" al "prejuicio feminista que ha dividido a las mujeres entre casa (e iglesia) por una parte y trabajo (y éxito) por otro".

La "ideología sesentayochista", añade, "ha dividido a la mujer en sí misma, hasta su raíz más profunda, empobreciéndola en el plano humano aún más que en el social" al contraponer ambos ámbitos de su desarrollo personal. Por eso Costanza considera que "defender a las mujeres que eligen ocuparse de su familia... es la cosa más feminista que puede hacerse", y aboga por "reencontrar una profunda unidad de vida, hacia dentro y hacia fuera".

Para ello propone una maestra "que consiguió ser madre siendo monja..., misionera viviendo en clausura... y maestra de modernidad profundizando en la tradición": Santa Teresita del Niño Jesús, quien murió con 24 años y ha sido proclamada doctora de la Iglesia. Porque, "¡cuánto bien haría hoy a todas las mujeres descubrir que la principal y auténtica maternidad es la espiritual!". 

De ahí que -concluye Signorelli- la cuestión no sea "estar en la cima o en las calles más humildes, trabajar o quedarse en casa, ni siquiera tener más o menos hijos", porque nada de eso "llena plenamente el corazón de la mujer". La cuestión es que, "dentro de cada circunstancia particular que le haya tocado vivir, la mujer diga 'sí' al Amor que la reclama".

"La Iglesia es machista" vs "El cristianismo valoró de verdad a la mujer"

Luisella Scrosati.

La propaganda feminista, lamenta Luisella Scrosati, ha conseguido convencer a sus seguidoras de que la Iglesia "impide a las mujeres realizarse" y las considera "una máquina productora de hijos sustancialmente inferior al varón".

Pero la doctora Scrosati, profesora de propedéutica e historia de la Filosofía, recuerda cuál era la situación de la mujer en el mundo romano o helénico en el momento en el que nació Jesucristo: "No se pedía el consentimiento de una joven antes de darla en matrimonio... En ocasiones el matrimonio se consumaba en su edad preadolescente... El repudio solo podía hacerlo el marido, mientras que para que lo hiciese la esposa tenía que intervenir su padre o un pariente varón, que también podían imponérselo a ella sin su consentimiento... El marido tenía derecho a obligar a la mujer a abortar... o incluso matar a un recién nacido no deseado (con mayor frecuencia si era niña)... El adulterio femenino estaba castigado seriamente, el masculino era algo normal. El marido podía mantener relaciones sexuales con las esclavas o esclavos de su casa, porque la esposa era para garantizar la descendencia y los demás para el placer. No entraba en el horizonte de una mujer la decisión de permanecer virgen".

Y entonces nació, vivió y murió Jesucristo, y dejó un mensaje para que su Iglesia custodiase y pusiese en práctica. Luisella recoge sus palabras contra el repudio y el divorcio, la simetría en el matrimonio establecida por San Pablo o el rechazo de San Justino Mártir a discriminar en la vida de un neonato.

"El problema hoy", lamenta, "es que el adulterio, el divorcio y el aborto se entienden como derechos, se practica el infanticidio con los niños no considerados normales, avanzan la pedofilia y la efebofilia mediante la sexualización precoz de los niños...". Y ante todo ello, "las feministas, ¿dónde están?"

Scrosati no responde la pregunta con la que cierra el artículo, pero la respuesta será fácil de encontrar escudriñando los objetivos de las manifestaciones del 8-M.

 

Origen del universo. ¿Cambio de paradigma? Del consenso a la controversia

 

Inflación, el modelo de consenso

En las últimas décadas se ha logrado una base muy sólida para la teoría del Big Bang, habiéndose reunido evidencias que respaldan el llamado modelo estándar, que es la mejor explicación actualizada del origen, evolución y estado actual del Universo. Aunque hay muchas incógnitas, nuestra comprensión actual de la Física nos permite reconstruir la historia del Universo desde los primeros 10-43 segundos de existencia.

Un componente clave del modelo estándar del Big Bang es la hipótesis de la inflación, una expansión extremadamente rápida del universo temprano, introducida por Alan Guth en 1981 y modificada en sus orígenes por Andrei LindeAndreas Albrecht y Paul Steinhardt.

La inflación incorporada al modelo del Big Bang resuelve alguno de los problemas que éste presenta, en particular la planitud y el problema del horizonte.

El problema de la planitud es consecuencia de que, según la teoría de la Relatividad, el espacio puede tener cualquier grado de curvatura y la planitud que observamos solo se justificaría por unas condiciones iniciales extremadamente ajustadas y, por tanto, improbables. El enorme estiramiento que implica la inflación justificaría la planitud que contemplamos en el Universo.

El llamado problema del horizonte consiste en que vemos que nuestro universo es homogéneo incluso entre puntos que aparentemente no pudieron estar en contacto. La inflación explicaría que con anterioridad a la misma sí lo estuvieron.

Ello ha sido razón suficiente para que esta teoría haya sido aceptada mayoritariamente en los últimos cuarenta años. Aunque como toda teoría física compleja se considera incompleta y presenta aspectos que requieren una mejor explicación.

El mecanismo de inflación ha experimentado modificaciones por parte de numerosos científicos, dando origen a diferentes propuestas para explicar el origen del Universo. Steinhardt y Vilenkin desarrollaron el modelo denominado “inflación eterna”, mecanismo mediante el cual en el instante del Big Bang se produce una sucesión indefinida de universos.

Tampoco han faltado críticos ‒como Roger Penrose‒ que califican la inflación como ciencia ficción[1].

Las observaciones del satélite Planck, objeto de controversia

La controversia toma cuerpo en 2013 con la publicación por parte de los físicos teóricos Anna Ijjas y Paul Steinhardt, de Princeton, y Abraham Loeb, de Harvard, del análisis de los datos aportados por el satélite Planck. El trabajo lleva por título Inflationary paradigm in trouble after Planck2013[2] y en él expresan que los datos experimentales desfavorecen todos los escenarios inflacionarios.

El estudio de datos y su consecuente interpretación en relación con la inflación prosigue y a lo largo del año siguiente aparecen tres nuevos trabajos académicos, cada uno réplica del precedente. Al anterior le sigue Inflationary Paradigm after Planck 2013[3], firmado por Alan Guth y David Kaiser del MIT y Yasimuri Nomura de la Universidad de California; y a éste Inflationary schism after Planck2013[4], obra del mismo equipo que el primero. El cuarto trabajo, Inflationary Cosmology after Planck 2013[5], está suscrito por Andrei Linde, de la Universidad de Stanford. La controversia se produce, pues, entre líderes de los principales centros de investigación.

La prueba que no aparece

​Las fluctuaciones cuánticas en los primeros instantes del Big Bang deberían producir distorsiones en el tejido del espacio-tiempo que se traducirían en lo que se conoce como ondas gravitacionales primordiales y su huella debería estar impresa en la radiación cósmica de fondo de microondas. Su constatación daría por tanto validez al modelo inflacionario, cerrando así un capítulo importante de la cosmología.

Pero el descubrimiento de estas ondas no llega, a pesar de los esfuerzos para detectarlas. En enero de 2015 el equipo de astrónomos del proyecto BICEP2, que un año antes creyó haberlas detectado después de contrastar los datos con los proporcionados por el satélite Planck, se retractó de sus conclusiones[6]. Lo que podría haber sido una prueba de la teoría inflacionaria se viene vino abajo.

Pop goes the universe: se enciende la polémica

La polémica sube de tono cuando se traslada el debate de los ambientes académicos a medios de más amplia difusión.

Pop goes the universe[7] es el título del artículo que el trío Ijjas, Steinhard y Loeb publican en la revista Scientific American de enero de 2017. En él se detallan diferentes aspectos de la inflación que consideran difíciles de aceptar, especialmente las condiciones iniciales exigidas por la teoría: “Dos improbables criterios deben cumplirse para que comience la inflación. Primero, inmediatamente después del Big Bang, tiene que haber un parche de espacio donde las fluctuaciones cuánticas del espacio-tiempo sean reducidas y el espacio estar bien descrito por las ecuaciones clásicas de Relatividad de Einstein; segundo, el espacio debe ser lo suficientemente plano y tener una distribución de energía lo suficientemente suave como para que la energía de inflación pueda crecer para dominar todas las demás formas de energía.

Pero lo que sin duda atiza el fuego en la polémica es la afirmación de que la cosmología inflacionaria no se puede evaluar utilizando el método científico: “el resultado esperado de la inflación puede cambiar fácilmente si variamos las condiciones iniciales, se cambia la forma de la curva de densidad de energía inflacionaria, o simplemente la consideración de que conduce a la inflación eterna y la multiplicidad… estas características hacen que la inflación sea tan flexible que ningún experimento puede refutarla.”

Réplica y contrarréplica

Este artículo revolvió las aguas entre los partidarios de la inflación, que en unos meses reunieron hasta 33 científicos de primera línea, entre ellos varios Premio Nobel, que firmaron una respuesta que se publicó en la web de la misma revista[8]. A pesar del renombre de los firmantes no respondieron de manera convincente a los argumentos contrarios y pusieron mucho énfasis en un enfoque emocional: la gran cantidad de trabajos acumulados y partidarios que reúne la teoría[9]. Y los autores del artículo una vez más contestaron por el mismo medio. En el fondo nada nuevo aportó este nuevo rifirrafe.

No todo es ciencia en el debate

Es comprensible que los teóricos de la inflación, muchos de los cuales pasaron la mayor parte de sus carreras trabajando en modelos inflacionarios, tengan gran apego a estas tesis. El lado emocional se ve incrementado sin duda por el hecho de que Steinhardt sea uno de los pioneros proponentes de la inflación y que ahora argumenta en su contra proponiendo otro modelo, un Universo cíclico.

Si atendemos al refrán castellano No hay peor cuña que la de la misma madera, hay que tener en consideración la opinión de Andrew Liddle[10] de la Universidad de Edimburgo, que pone de relieve que ambas teorías son similares, ya que comparten muchas de las herramientas matemáticas utilizadas y arrojan resultados similares en su confrontación con las observaciones del fondo cósmico de microondas.

Tal como lo ve Sabine Hossenfelder, del  Instituto de Estudios Avanzados de Frankfurt, la convergencia ideológica alrededor de la inflación es indicativa de una cultura demasiado reacia al riesgo en la publicación, contratación y prácticas de financiación[11].

Cambio de paradigma: bounce versus bang

La idea de un universo cíclico u oscilante se remonta a tiempos inmemoriales. Pero solamente ha podido tener un soporte matemático a partir de la teoría de la Relatividad.

El modelo del Big Bang supone el comienzo del Universo partiendo de un punto, lo suficientemente pequeño como para que las fluctuaciones cuánticas en energía tengan mucha importancia. Y para llegar al Universo uniforme que conocemos se necesita la inflación, una expansión tan grande que suavizaría totalmente las distorsiones y desequilibrios entre diferentes puntos.

Los proponentes de modelos cíclicos tratan de evitar con ello la existencia de un punto como inicio del Universo, suponiendo que en cada ciclo existe un período de expansión y otro de reducción y que en el paso de un ciclo al siguiente no se alcanza un tamaño tan pequeño como para que las fluctuaciones cuánticas distorsionen la homogeneidad del Universo. Y esta es la propuesta que se nos muestra en Pop goes the universe“parece haber dos posibilidades lógicas. O el universo tuvo un comienzo, que comúnmente llamamos “big bang”, o no hubo comienzo y lo que se ha llamado big bang fue en realidad un “gran rebote”, una transición de alguna fase cosmológica anterior a la fase de expansión actual.”

El Universo cíclico de Ijjas y Steinhardt prosigue su camino

En enero de 2018 Ana Ijjas publica un trabajo de investigación en el que describe un mecanismo por el que se produciría un rebote cósmico sin alcanzar un tamaño inferior a la longitud de Planck. Una hipotética fuente de energía detiene la contracción ​y la invierte suavemente para expandirse mucho antes de que el Universo se reduzca al punto donde los efectos de la gravedad cuántica son importantes[12].

Y en el verano de 2019 Ijjas y Steinhardt publican en Letters B Una nueva clase de universo cíclico[13], en el que exponen las conclusiones de su último trabajo, donde aseguran que “la cosmología resultante no solo resuelve los problemas de homogeneidad, isotropía, planitud y monopolo y genera un espectro de perturbaciones de densidad casi invariante, sino que también aborda una serie de cuestiones cosmológicas antiguas que la cosmología inflacionaria del Big Bang no afronta.

En septiembre del pasado año se conoció que la Simons Foundation había concedido financiación[14] para proseguir en esta línea.

El debate permanece

El siguiente paso en este apasionante debate debería venir de la mano de la observación experimental, de la astrofísica y la cosmología. Las ondas gravitacionales primigenias se buscan ya hace tiempo y su detección proporcionaría evidencia al modelo inflacionario. Y al contrario, como afirma Marc Kamionkowski, de la Johns Hopkins University, que no ha intervenido en la controversia, si en un plazo de 10 años no se han detectado habría que desistir del actual modelo de inflación[15].

La teoría del modelo cíclico predice que la energía oscura que está impulsando la expansión acelerada actual debería decaer, lo que puede ser detectable en futuros experimentos. Habrá que esperar.

Los modelos científicos frente al pensamiento filosófico

La filosofía representa la actitud intelectual que tiene como objetivo comprender el todo y por ello el concepto del Universo es un concepto filosófico típico[16]. Parece lógico contrastar el análisis del origen del Universo que se debate en términos científicos con el correspondiente en términos filosóficos.

La física y la cosmología nos permiten conocer las estructuras y dinamismos de la naturaleza. Cómo un sistema evoluciona de un estado a otro. Pero no pueden decirnos en última instancia por qué existe todo el sistema o por qué está dotado del orden particular que manifiesta. La física nunca puede decirnos cómo obtenemos de la nada absoluta (un estado sin espacio ni tiempo, ni materia ni energía, ni función de onda ni campo, nada físico en absoluto) algo que tenga un orden particular. No hay física de “absolutamente nada”.

En un sentido definitivo, la filosofía y la teología tampoco pueden responder a estas preguntas, al menos no de manera adecuada. Pero pueden proponer argumentos que proporcionan respuestas preliminares consistentes e inteligentes ante esta pregunta que son menos inadecuadas que las alternativas.

La idea de la creación divina, tal como se desarrolla en la tradición religiosa judeocristiana y musulmana, creatio ex nihilo, es complementaria a la explicación científica (y, por lo tanto, a cualquier cosmología y física cuántica que pueda aportar explicaciones sobre las primeras etapas de nuestro universo), porque simplemente proporciona una explicación o fundamento para la existencia y el orden básico de lo que las ciencias proponen y descubren.

La propuesta filosófica de creatio ex nihilo es la existencia de una causa autoexistente y autoexplicativa, el Creador, que es la fuente fundamental del ser y el orden, en el que participan todas las cosas existentes. Como tal, este Creador no es otra entidad o proceso en el Universo que pueda ser detectado y aislado de otras causas o entidades físicas. Es causalmente distinto de ellos porque sin Él no existiría nada[17].

El Creador, primera causa, es el fundamento o la base de causas secundarias, pero las causas secundarias también son reales en sí mismas, lo que implica que los fenómenos naturales pueden explicarse genuinamente por las leyes de la naturaleza[18].

La creación no es un evento temporal, sino una relación, una relación de dependencia última. Por lo tanto, la ‘causa’ aplicada a Dios no debe concebirse como una fuerza física o una interacción, como lo es en física, sino en términos de una relación de dependencia que siempre está presente. Por lo tanto, el Creador está siempre manteniendo, o conservando, todo lo que existe[19].

Esta comprensión filosófica de la creación, como ya afirmó Tomás de Aquino, excluye cualquier cuestión de la temporalidad del mundo. Al contrario de muchos en su propio día, y en nuestros días, concluyó que un universo eterno y creado es inteligible.

Por tanto, las teorías cosmológicas contemporáneas que emplean una hipótesis de múltiples universos o una serie infinita de big bangs no desafían la característica fundamental de lo que significa ser creado, es decir, la completa dependencia de Dios como causa de la existencia. Un Universo eterno no dependería menos de Dios que un Universo que tiene un principio de los tiempos. Ser creado de la nada no significa que un Universo creado deba ser temporalmente finito[20]. *​

Manuel Ribes

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

 

 

“La defensa de la vida no es una posición religiosa. Es un problema que atañe a la gente que piensa”

 

Reproducimos el reportaje recién publicado en el Diario “Las Provincias”: La Universidad Católica se moviliza a favor de la vida.

La pasada semana el Congreso de los Diputados aprobó la tramitación de un proyecto de ley sobre la eutanasia. Fue el primer paso de un proceso que puede culminar con la aprobación de la nueva legislación antes del próximo verano.

Las reacciones no se han hecho esperar. Desde la Universidad Católica de Valencia se han puesto en marcha varias iniciativas para concienciar a la sociedad de lo que supondrá que España sea el cuarto país de la Unión Europea (junto a Holanda, Bélgica y Luxemburgo) que despenalizará la eutanasia.

Justo Aznar, director del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, señala que una de las consecuencias más graves es que «saltaremos una línea roja e iniciaremos una pendiente resbaladiza que no sabemos en qué punto puede terminar, ya que estos límites se van diluyendo con el paso del tiempo».

El Observatorio de Bioética reclama un debate serio y critica que se quiera aprobar la ley con prisas y sin reflexión

Aznar se refirió así a lo que sucede tras la aprobación de la eutanasia. «La ley fija unos criterios claros, con una casuística, pero con el paso del tiempo se produce una flexibilización de las condiciones para su aplicación», apuntó y destacó en esta línea lo que está sucediendo en Bélgica y Holanda donde «ya se está empezando a plantear en personas sanas e incluso de forma involuntaria».

​Ante ello el director del Observatorio de Bioética destacó la necesidad de realizar un «debate serio y con argumentos de lo que supone esta aprobación para que la sociedad sepa a lo que se enfrenta y no hacerlo de tapadillo como ahora se pretende».

Por otro lado, el facultativo destacó que no entendía la urgencia en la aprobación de la ley. «No hay una demanda social. El principal motivo es ideológico. Me parece bien que quien piensa así intente promover la eutanasia pero creo que debe haber un debate riguroso», destacó Aznar. «Cuando se abre una puerta en bioética es muy difícil volverla a cerrar y por ello hay que ser muy cuidadosos», dijo.

En este sentido indicó que el punto clave del debate es determinar qué criterio debe prevalecer: la autonomía personal o el valor de la vida humana. «¿Por qué se intenta salvar a una persona que trata de suicidarse? Porque se valora la vida», reflexionó.

Además, y en la misma línea, señaló que los partidarios de la eutanasia estaban empleando tácticas demagógicas al plantear casos que son extremos como algo general. «Es una cuestión científica y social que debe ser planteada con altura», puntualizó Aznar.

Iniciativas

En esta dirección se dirigen las iniciativas que se quieren impulsar desde la UCV. Aznar explicó que una serie de pensadores y científicos se reunirán el próximo mes en Madrid para elaborar un informe sobre la aplicación de la eutanasia en España y sus consecuencias. Además, en este encuentro se darán los primeros pasos para impulsar un congreso de carácter internacional que se celebraría en junio. Junto a la Católica de Valencia se han implicado otras organizaciones como el Foro ‘One of us’ impulsado por el exministro Jaime Mayor Oreja.

«Somos conscientes de que es muy difícil evitar que se apruebe la ley, pero queremos que quede claro de que hay muchos que no estamos de acuerdo», señaló.

Aznar subrayó que la defensa de la vida no es una posición religiosa. «No se trata de una cuestión confesional, se refiere a la defensa de la dignidad humana. Es un problema que atañe a la gente que piensa», puntualizó.

En este sentido destacó que el Colegio General de Médicos de España ha manifestado su oposición a la ley. También en octubre del año pasado ‘The World Medical Association’, la confederación mundial de médicos, se posicionó en contra de la extensión de la eutanasia y señaló que los facultativos no pueden ser forzados a participar en estas prácticas.

Cuidados paliativos

Desde el Observatorio de Bioética de la UCV se apuesta también por incrementar los cuidados paliativos. «España está muy atrasada, muy por debajo de los estándares de los países más desarrollados», indicó Aznar. «La situación es aún más grave en la España vaciada. Ahí prácticamente no existen», apuntó.

Aznar quiso precisar que «no queremos que el paciente sufra. De lo que se trata es que acabe su vida de la forma más digna y placentera posible», señaló el investigador que quiso dejar claro que el dolor se puede controlar. «Creo que el objetivo es estimular que los cuidados paliativos lleguen a todas las personas sin tener en cuenta su capacidad económica», recalcó.

 

 

Los buenos modales se aprenden en casa

 

En los buenos modales se plasma el sentido común de hacer grata la vida. Si no descubrimos este motivo en el día a día nos causamos muchos inconvenientes, simplemente por dejarnos llevar por la superficialidad y la rebeldía.

 

Con el mal entendido modo de ver los buenos modales nos hemos labrado una fosa para la convivencia diaria, porque esa interpretación también ha deteriorado la educación, la urbanidad, la cortesía, la amabilidad. Los buenos modales se achacan a personas hipócritas o sin personalidad porque les reprochan ser seguidores de tradiciones impuestas, como si fueran “mansos corderos”.

Tal vez esta idea resulta muy fuerte, y lo es, pero es importante que tratemos de poner un alto a este declive y nos empeñemos en practicar nuevamente los buenos modales.

En primer lugar, vamos a quitar lo peyorativo que ha empañado al concepto de los buenos modales y a muchos, sobre todo jóvenes, los ha inducido a despreciarlos. Tal vez porque efectivamente hay personas poco coherentes que viven el trato educado solamente como una artificial conducta externa y ocultan una interioridad muy deteriorada, con el propósito de aparentar ser buenos y poder lograr toda clase de beneficios, como fama, honores y riquezas. Esto es una caricatura de la grandeza que encierra el sentido pleno del buen trato a los demás.

Dejemos de lado a las personas oportunistas, poco sinceras, con doblez de vida y vayamos a qué son los buenos modales y los beneficios que les acompañan.

Los buenos modales son la consecuencia de la tendencia encerada, en toda persona, de superarse y de dar lo mejor a quienes les rodean. Esto es una de tantas evidencias de las dimensiones individual y social. También es la muestra del sentido de trascendencia del ser humano, pues atesora sus logros y los comparte más allá de su tiempo y espacio. Con los buenos modales se vive el respeto debido a toda persona.

La persona recibe una naturaleza con una gran riqueza interior y, buena parte de la finalidad de la vida terrena consiste en sacar a la luz lo que está oculto. El conjunto de aportaciones nobles de cada quién producen la cultura, herencia recogida por las subsiguientes generaciones. Esto logra un enriquecimiento acumulado, conservado porque se valora y muestra los alcances de la especie humana.

Por lo tanto, en los buenos modales se plasma el sentido común de hacer grata la vida. Si no descubrimos este motivo en el día a día nos causamos muchos inconvenientes, simplemente por dejarnos llevar por la superficialidad y también por una buena dosis de rebeldía, tontamente decimos ¿por qué he de hacerlo como los demás?

Los códigos de educación facilitan el modo de conducirnos e incluso ayudan a movernos con elegancia. En este sentido los buenos modales proporcionan a las personas, sean o no de ese grupo, una plataforma para incorporarse apropiadamente en cualquier evento. Y, esto se transmite en la familia –de padres a hijos– de modo extraordinariamente natural. Por eso, es imprescindible tener y defender esos encuentros insustituibles.

Pero, hay una condición, los padres deben estar presentes. Deben defender esas horas de su presencia activa, directiva, oportuna y firmemente amable. Sin ello no existen momentos de sociabilidad educativa, porque las buenas maneras tienen como finalidad convivir del modo más grato. Si los niños están solos obviamente no aprenderán a saludar, tampoco a pedir permiso o a pedir perdón. Mucho menos se les ocurrirá agradecer o a darse cuenta de que los demás tienen las mismas necesidades que ellos y no se les ocurrirá ayudar.

La soledad es causa del individualismo, del aislamiento incomprensivo, de la incapacidad para abrirse a los demás. No hay diálogo sino monólogos donde todos hablan al mismo tiempo, se desahogan pero no se escuchan. Todo esto es causa de una tremenda insatisfacción, difícil de solucionar porque no se han experimentado los beneficios de la ayuda mutua.

La presencia de los padres impulsa a los hijos a darse cuenta de las necesidades de los hermanos, de los mismos padres y de otras personas. Les enseñan a prestar servicios, a realizarlos aunque no les venga en gana, sobre todo, a realizarlos de buen modo.

La mesa en común es una oportunidad de forjar un ambiente de grata convivencia, cuidando el modo de llevar la comida a la boca, de compartir los alimentos, de utilizar la vajilla y los cubiertos. De pedir las cosas por favor y dar las gracias cuando se las proporcionan. Si están solos, las personas no aprenden todos estos detalles.

Lo mismo se puede decir de las habitaciones de uso común o de los recursos electrónicos para la distensión y el descanso. Cuando en la familia se cuenta con suficientes recursos, para evitar problemas, muchas veces los padres proveen –en la habitación de cada uno–, del equipo necesario para evitar pleitos. Esta es una solución indebida pues también fomenta el individualismo.

Los padres también cuentan con la ayuda de la escuela, por eso deben elegirla bien. En la escuela reforzarán los aprendizajes del hogar y aprenderán otros. También lo harán más adelante en el trabajo. Pero es necesaria la base recibida en casa. Si ésta no existe, el retraso hará del aprendizaje algo más dificultoso y traumático, pues la incorporación al sistema escolar, de natural con sus dificultades, se agravará por la poca soltura de los pequeños en el trato a los demás compañeritos. Además, los otros niños al sorprenderse por las faltas de educación, al principio, les rechazarán.

Eso mismo puede suceder cuando empiezan a trabajar.

Los buenos modales hacen grata la vida. Por ejemplo, al pedir permiso para hacer uso de algún objeto que está al servicio de todos, impide el enojo de quienes también lo necesitan, ya saben quién lo tiene. Y así, mil detalles que si se cuidan hacen muy amable la convivencia y nos salvan de vivir en una especie de jungla, porque respetamos a los demás de acuerdo a su dignidad.

 

No hay mamás perfectas

Además de ser mamá, tienes muchas virtudes y talentos que te hacen ser una mujer muy valiosa. No hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre.

 

Me gustó mucho la afirmación de Jill Churchill, quien dijo: “No hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre”.

Cuando pensamos en lo que significa ser madres, surgen de inmediato ideas como: amor incondicional, abnegación, dedicación, ternura, renuncia, satisfacción, plenitud, realización personal, vida entrega, estar siempre ahí, entre otras muchas.

No hace mucho tiempo nuestras mamás y abuelas se dedicaban de tiempo completo a su familia, a educar a los hijos, cuidar el hogar y atender al marido.

Pero los tiempos han cambiado. Me ha tocado escuchar a varias abuelas que dicen: qué difícil la tienen las mujeres hoy en día para triunfar. Ya que no basta con tener hijos bien educados y buenos estudiantes, deben ser buenas profesionistas, tener grupos de amigas, hacer ejercicio, estar guapa y tener a su lado a un hombre que valore su esfuerzo, su trabajo, que la quiera tal y como es, que sea comprensivo y que juntos puedan compaginar las tareas domésticas, educación de los hijos y el trabajo fuera del hogar.

¿Qué opinas sobre esto? Seas mujer u hombre, estamos de acuerdo en que son demasiados roles, exigencias y expectativas.

Encontramos a mujeres orquesta, que tienen la sensación de estar en todo sin llegar a nada. Que tienen la sensación de que no están cumpliendo a la perfección con todas sus actividades y se valoran en forma negativa. Se consideran a sí mismas como malas madres por no cumplir con sus expectativas o las que impone la sociedad.

¡Grave error!, Como bien dice nuestro tema de hoy: NO hay mamás perfectas. Se puede compaginar la relación con la pareja, el tiempo dedicado a los hijos y a la persona, el trabajo y las labores domésticas, estableciendo prioridades y tiempos para cada uno de ellos.

Algunas ideas que pueden servirte:

- Protege a tus hijos con consejos, argumentos, edúcalos en valores y enséñales la diferencia entre el bien y el mal. Pero deja que ellos tomen sus decisiones, que se equivoquen, que caigan y se levanten. No eres mejor mamá por quitarles los peligros y las dificultades.

- No trates de compensar el tiempo que no puedes pasar con ellos, comprándoles cosas. No hay nada que compensar, es mucho mejor estar realmente con ellos: dejar el celular, platicar con ellos, disfrutar el momento y gozar junto con ellos.

- Haz respetar tu tiempo: no se es mala madre por tener un tiempo para realizar actividades personales: leer un libro, practicar un deporte, platicar con una amiga, o simplemente estar sola un rato. Nuestros hijos deben saber esperar un poco.

- No renuncies nunca a estar solas con tu marido, realicen actividades juntos y tiempo para convivir y disfrutar. Los hijos se van y al cabo de los años quedarán tu él de nuevo solos

- Vales mucho, además de ser mamá, tienes muchas virtudes y talentos que te hacen ser una mujer muy valiosa.

Y recuerda: no hay manera de ser una madre perfecta, hay un millón de maneras de ser una buena madre.

 

 

Las incoherencias de la democracia sin ideas

​El plebiscito por una nueva constitución ha sido impuesto por la violencia y la intimidación. ¿Es ésta la nueva democracia que se pretende instaurar en Chile?

 

El plebiscito sobre una nueva Constitución en Chile presenta un vicio fundamental: se impuso en un clima de violencia, sin un análisis serio de los fallos que tiene la Constitución actual.

 

Si no se definen con exactitud los defectos de la actual Constitución, ¿qué remediará una nueva Constitución? ¿Se tratará de remediar defectos o de una transformación radical del País?

La imposición por la violencia y la precipitación no son buenas consejeras. Más aún cuando se trata de redactar una nueva la ley fundamental del País, que regula todos los derechos y deberes de las instituciones y de los individuos.

Queremos hacer un aporte pidiendo un debate nacional sereno y profundo sobre las reales necesidades del País y de los remedios adecuados para atenderlas. Sin esto, la democracia en Chile será solamente un rótulo vacío o tal vez un fraude.

¿Qué se entiende por democracia?

Contenidos

La democracia es la forma de gobierno en la que la dirección del Estado recae en el pueblo. La premisa de la democratización política es la igualdad de todos ante la ley.

La situación ideal en democracia es aquella en la que la voluntad popular es unánime. Entonces se produce el llamado consenso. Pero en la práctica, tal situación rara vez ocurre. Y, cuando esto sucede, es por poco tiempo.

Así, en democracia, el poder de decisión se atribuye a la mayoría.

Hoy, la democracia suele ser indirecta, es decir, representativa.

Los ciudadanos eligen representantes que votan las leyes y dirigen el Estado de acuerdo con las intenciones del electorado.

La autenticidad del régimen democrático representativo [1] se basa completamente en el carácter genuino de la representación.

Esto es obvio. Porque, si la democracia es el gobierno del pueblo, solo será auténtica si los titulares del Poder Público (tanto el Ejecutivo, el Legislativo y, en su modo muy específico, también el Poder Judicial) son elegidos y actúan de acuerdo con los métodos, y en vista de los objetivos deseados por el electorado.

Si este no es el caso, el régimen democrático no es más que una apariencia vana, quizás un fraude.

La información y el debate, condiciones de autenticidad de la democracia

La condición más básica para que una elección sea representativa es que el votante tenga una opinión efectiva sobre los diversos temas en juego en el debate electoral. La opinión del votante sobre estos diversos temas constituye el criterio según el cual elige al candidato de su confianza.

En otras palabras, si cada votante no tiene una opinión formada sobre estos temas, el candidato elegido será libre de actuar únicamente de acuerdo con sus convicciones personales.

Sin embargo, en este caso, él no representa a nadie. Y toda una cámara compuesta por diputados sin representatividad está vacía de contenido, significado y atribuciones, en un régimen de democracia representativa.

Es decir, es inexistente e incapaz de actuar.

Instituciones que estudien y propongan soluciones

El ejercicio auténtico de la democracia presupone la existencia, en el País, de instituciones privadas y públicas preparadas para estudiar los problemas locales, regionales y nacionales, y proponer soluciones para ellos, así como para su difusión a gran escala, con el fin de suscitar a tal respeto controversias esclarecedoras.

Igualmente necesaria, para la formación de la opinión nacional, es la cooperación de los medios de comunicación, que, por su propia naturaleza, tienen una influencia peculiar en la misión de informar y formar a sus lectores u oyentes. Con este fin, deben reflejar las principales tendencias de opinión y, a través del diálogo y la polémica, mantener al público informado sobre la actuación y los objetivos de las diversas tendencias u opiniones.

Los shows electorales reemplazando el debate

La falta de seriedad en el clima preelectoral, simbolizado con un dramático poder de expresión por la presencia cada vez más marcada de espectáculos en manifestaciones políticas, demuestra que, en el actual Chile, el debate serio tiende a desaparecer rápidamente.

Si este debate no se realiza, no tiene sentido gritar, vociferar o aullar en favor de la democracia. En la actualidad, el factor principal de su precariedad no radica en sus oponentes, sino en sí misma, es decir, en el estado mental con el que tantos y tantos de los que la alaban y elogian la practican.

El político profesional

Considerando el problema desde el punto de vista no del proceso electoral, sino de los representantes, debe notarse que, en Chile, «político» a menudo se ha convertido en sinónimo de «político-profesional», especialmente cuando se trata de políticos que no tienen recursos personales suficientes para mantenerse sin el concurso de honorarios relacionados con el ejercicio de funciones en la vida pública.

Un político profesional es aquel que dedica a la actividad política una parte muy importante (cuando esto ocurre) de su tiempo y energías; que en el éxito de su carrera política pone lo mejor de sus esperanzas y ambiciones; y a quien resta, para otras actividades, una porción poco expresiva de su actuación en el ejercicio de alguna profesión rentable.

Por lo tanto, incluso fuera de los períodos preelectorales y electorales, que son tan absorbentes en sí mismos, el político profesional pasa su tiempo cultivando su electorado para poder ser elegido o ser reelegido.

​«En Chile no han podido detener el pueblo y ese proceso nos emociona mucho, no podemos negarlo. En Chile ha arrancado un proceso constituyente, quiéranlo o no, es un proceso natural de un proceso que va a constituir el futuro, nosotros lo vivimos con el Caracazo», sostuvo Nicolás Maduro.

Sobre todo, el político profesional está atento a la obtención de favores para sus encargados de campaña, de modo que, a su vez, le obtengan los votantes que necesita.

Una vez elegido, el ejercicio del mandato lo absorbe casi todo el tiempo. Y le queda poco para otras actividades. Más aún, tan pronto como sea elegido, debe comenzar a prepararse para su reelección. La situación normal del político profesional es la de un candidato permanente.

Con relación a tales políticos profesionales, la opinión pública se muestra, por diversas razones, bastante poco entusiasta. Y no hay exageración al decir que gran parte de los votos en blanco o nulos en las últimas elecciones se debieron a la verdadera saciedad que siente el público hacia los candidatos que generalmente están en la amplia lista de políticos profesionales.

Políticos no profesionales

Por otro lado, ¿qué sería un político no profesional?

¿Alguien que, financieramente independiente, solo hace política por amor al arte, por el gusto de la fama, o incluso por la celebridad con la que el macrocapitalismo publicitario recompensa a los políticos a su gusto?

¿O el hombre rico, y al mismo tiempo un luchador desinteresado, que fue impulsado a la acción política por un mero idealismo religioso o patriótico?

O, finalmente, ¿el hombre idealista que, aunque no es pagado, se arriesga para él y su familia en la aventura de sacrificar seriamente su profesión habitual, para dedicarse, con honestidad ejemplar, al servicio de su Patria?

Tal es la elevación de este último tipo de perfil moral que, por eso, el político no profesional es inevitablemente raro en nuestros días tristes y convulsivos.

Profesionales políticos

Habría un tercer género: el de aquellos a quienes, sin hacer un juego de palabras, se les podría designar como profesionales‒políticos.

Serían profesionales que, al distinguirse por la categoría y abundancia de su trabajo profesional, adquieren prestigio en su propia clase o entorno social.

Habiendo llegado a esta situación, es normal que muchos votantes piensen en ellos para el ejercicio de altas funciones públicas de carácter electivo.

Cuando alguien se destaca notablemente en cualquier sector de actividad, en la profesión respectiva, por ejemplo, adquiere una representación auténtica de ese sector.

Algo similar puede decirse de otras profesiones, como comerciantes, industriales, granjeros, maestros, personal militar, diplomáticos, así como funcionarios de las más diferentes actividades, ingenieros, abogados y técnicos de todo tipo.

Esta enumeración, meramente ilustrativa, de ninguna manera excluye, a su manera, a representantes de cualquier otro grupo social o profesional, desde los más altos en la escala social, hasta los más modestos.

Finalmente, personas notables de todas las ramas de actividad deben ser particularmente viables como candidatos para un mandato electivo, especialmente cuando tiene una misión constituyente.

A su vez, estos no aspiran naturalmente a ser diputados o senadores ad aeternum.

Misión de las grandes instituciones sociales

Es necesario resaltar el papel de una institución de gran importancia, incluso hoy, es decir, la Conferencia Nacional de Obispos de Chile (CECH).

Este organismo episcopal viene utilizando el enorme prestigio, de que disfrutaba antes de que estallara la crisis actual en la Santa Iglesia, y que, en cierta medida, aún conserva, para modelar a la opinión pública a su gusto, en relación con ciertos problemas socioeconómicos relevantes. Con esto ha relegado a un segundo plano una serie de temas de fundamental importancia religiosa y moral con respecto no solo al bien común espiritual, sino también al bien común temporal.

Esta inversión de valores es gravemente responsable de la disminución progresiva del prestigio de la CECH.

En segundo lugar, vale la pena hablar sobre los Medios de Comunicación, que han demostrado ser muy uniformes.

Unos Medios más ricamente diferenciados, desde un punto de vista ideológico, doctrinal y cultural, podrían servir como un medio de expresión y de consiguiente aglutinación de innumerables almas silenciosas. Y la vida pública chilena adquiriría así la amplitud y vitalidad que le faltan.

No es difícil admitir que toda esta vida, comprimida por el anonimato al que la relega el capitalismo publicitario, «se vengue», recogiendo dentro de sí las riquezas de pensamiento que a menudo posee.

De esto resulta en parte la monotonía de nuestra vida pública: «monotonía» en el sentido etimológico del término. La «mono-tono», sí, que infunde aburrimiento político en el público en general. Y produce la «a‒tonía» de una parte considerable del electorado.

Concluyendo. Un país que fuese movido mucho más por intuiciones que por un pensamiento político o por una escuela doctrinal seria, no podría llamarse un país‒de‒ideas. Si fuera democrático, constituiría una democracia sin ideas.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

¿Regresa el control de la población?

Un congresista estadounidense dijo hace unos días que el control de la población es un problema de seguridad nacional y que USAID y el Congreso están trabajando juntos para lograr que los republicanos gasten más en anticoncepción en el extranjero.

En la década de 1980, el Partido Republicano financió la planificación familiar en gran medida por preocupación dentro del establecimiento de la política exterior de EE. UU. Sobre la sobrepoblación y las amenazas de seguridad que podría representar. Los temores sobre la superpoblación entre los expertos en seguridad nacional fueron capturados en el Informe Kissinger. Estos temores contribuyeron a los programas de control de población coercitivos patrocinados por el gobierno que resultaron en esterilizaciones forzadas y abortos en India y otros países de Asia durante los años setenta y ochenta.

En los últimos años, los expertos en seguridad han reevaluado los vínculos entre demografía y seguridad que se dieron por sentados en generaciones anteriores.

En un libro de 2012, La disminución de la población y la reconfiguración de la política del gran poder, Susan Yoshihara y Douglas Sylva, junto con demógrafos, economistas y expertos en seguridad, demostraron cómo la disminución de la fertilidad ha hecho que el mundo sea más inestable en muchos sentidos.

El Congreso de los Estados Unidos ha promulgado leyes para evitar la coerción en los esfuerzos de planificación familiar financiados por los Estados Unidos. La implementación ha sido difícil de rastrear, y la ayuda global de planificación familiar destinada a empoderar a las mujeres para que tomen sus propias decisiones todavía se enfoca en convencer a las mujeres de tener menos hijos, incluso si desean familias numerosas.

El grupo internacional de presión pro-aborto CHANGE califica el desempeño de las entidades del gobierno de los EE. UU. En función de su apoyo financiero para la "salud sexual y reproductiva" a nivel internacional, incluido el aborto. CHANGE otorgó calificaciones aprobadas tanto al Congreso como a USAID debido a su continuo apoyo a los grupos de planificación familiar. La Casa Blanca y el Departamento de Estado recibieron una "D" debido a las políticas pro-vida de la administración Trump.

Pedro García

 

 

Evangelizar la gran ciudad

Con el lema “Evangelizar la gran ciudad” comienzaban en la Facultad de Teología de la Universidad San Dámaso, de Madrid, unas jornadas presididas por el Cardenal Osoro, que contaron, entre otros, con la presencia del Cardenal O’Malley, arzobispo de Boston, y del Cardenal Zuppi, arzobispo de Bolonia. Centradas en esta ocasión en Madrid, las jornadas afrontaban uno de los principales desafíos que se le presenta a los llamados nuevos areópagos de la evangelización, que no es otro que cómo dar testimonio y anunciar a Jesucristo a una sociedad a veces hostil y en su mayoría indiferente a la fe, que vive como si Dios no existiera. Esta pastoral de las grandes ciudades que en España ya en su día impulsara el Cardenal Sistach en Barcelona, nos obliga a tomar mayor conciencia del enorme reto que supone abordar la misión en los grandes núcleos urbanos, que, en palabras del Papa, ha de ser más que nunca iglesia en salida, no sedentaria, ni autorreferencial, ni temerosa ni cerrada en sí misma.

Enric Barrull Casals

 

 

Los biobots y el significado de la vida

Científicos estadounidenses han publicado en la revista PNAS un método para diseñar máquinas completamente biológicas desde cero, basado en la elaboración informática de múltiples diseños y la construcción de los mejores mediante la combinación de células vivas, en este caso células de rana.

Este trabajo, que se engloba en el prominente campo de la Biología Sintética, plantea diferentes aplicaciones, aún lejanas, tanto en medicina como en biorremediación. Señalan los autores del trabajo que la gran ventaja de estas máquinas es que son completamente biodegradables.

No obstante, empieza a ser urgente responder a algunas cuestiones que se plantean en este campo, aunque parezcan de ciencia ficción. Así, Josh Bongard, de la Universidad de Vermont, declara: “Parece que estos biobots son una tercera clase de materia animada: no son robots ni son, estrictamente, organismos. Creo que estos biobots obligarán a los biólogos y a los filósofos a repensar nuestras definiciones de la vida y de lo que es una máquina. En el futuro, ¿los organismos diseñados por ordenador deberían tener los mismos derechos que las personas y los animales evolucionados naturalmente?”.

A nuestro juicio, el valor moral de un organismo no depende de su origen, si no de lo que es. A modo de ejemplo, el valor de una vida humana es independiente de si ha sido concebida de forma natural, por fecundación in vitro o por clonación. Del mismo modo, el diseño humano implicado en la génesis de un organismo no tiene relevancia en cuanto a su valor moral. No obstante, sí encontramos que puede haber una dificultad en determinar si estas nuevas entidades constituyen un organismo o una máquina. En el trabajo aquí analizado, los biobots no cumplen con uno de los pilares tradicionalmente admitidos en la definición de lo vivo: la capacidad de reproducción. Sin embargo, los investigadores no descartan que en un futuro puedan dotar a los biobots de esta característica, que incluso puede ser deseable para algunas aplicaciones.

Suso do Madrid

 

Inconvenientes bioéticos en la implantación de embriones de mono

El pasado noviembre se publicó en la prestigiosa revista Science un artículo en el que se valora el desarrollo de embriones de monos después de su implantación en el útero humano.

No cabe duda que estas experiencias son de importancia biomédica indudable y también bioética, pues como es generalmente admitido, y los autores recalcan, el uso de los embriones humanos para investigar las fases primeras post-implantatorias presenta graves inconvenientes bioéticos.

De todas formas, aunque estas experiencias están realizadas con monos, mamíferos próximos al hombre, igualmente, según los autores, trasferir lo aquí descrito a humanos tiene reservas importantes.

Con anterioridad se habían llevado a cabo experiencias con embriones de cynomolgus preimplantados, pero esta es la primera vez que se consigue en el periodo post-implantatorio.

En resumen, la posibilidad de observar y evaluar el desarrollo post-implantatorio de embriones de primates no humanos, supone un importante paso adelante para, por analogía, ir conociendo mejor algunas fases del desarrollo embrionario humano, lo cual es importante, si como subrayan los autores del artículo que comentamos, se tienen además en cuenta los principios éticos que deben regir la experimentación animal, como en estos casos se ha tenido.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Los ídolos de “las pelotas”

 

                                La idolatría o la adoración a los ídolos, siempre ha sido un gran negocio para “los listos”, que supieron crear esos ídolos, que presentados a las masas, como “seres superiores o incluso divinos”; los rodearon de un misterio o halo superior a los pobres “monos humanos”, los que como enormes manadas, rebaños o masas de “adoradores o creyentes”; no regatearon ni adoraciones, ni dinero, para mantener a “sus ídolos”, en las alturas de “semi dioses”, que es y fue el gran negocio de “esos listos”, que existen desde que “el mono humano se conformó en la primera tribu”; puesto que paralelamente, aquella tribu, necesitó, “jefe y chamán, que se conectaran con los dioses, puesto que necesitaban las fuerzas del cielo, para dominar y vivir a costa de los hombres”.

                                El último ídolo desaparecido, ha sido un jugador de pelota, “con las manos” (donde abunda la idolatría pelotal), al que le han dedicado bastantes días de primeras noticias, en todos los medios de información del mundo mundial; y como si en realidad, este jugador de “pelota al cesto”; representara algo imprescindible o necesario, para la sociedad; cosa que a mí, aparte de ocasionarme una gran risa, me llena de estupor ante tanta… “adoración, lágrimas, llantos y lamentaciones por tan gran pérdida para infinidad de monos humanos”; no es que sea el primer caso, pero éste, para mí, ha sido excesivo.

                                Por el contrario en esas mismas fechas y como viene ocurriendo ya hace muchos años; “niños, mujeres, viejos o ancianos y en general personas anónimas de la sociedad civil”, mueren masacrados, en algunas partes de ese atormentado país que hoy es Siria; y donde una mujer nativa, médico de profesión, y teniendo que atender a esa gran cantidad de inocentes, víctimas de las ambiciones de otros, “ídolos” que permanecen bien resguardados en sus lujosas residencias, viven su abundantes “necesidades”, sin importarles nada en absoluto, que por su culpa, esas víctimas que atiende ésta “médico o médica” (como tantos otros a lo largo y ancho de esta mierda de mundo planetario) apenas si tienen, vendajes para cortar las hemorragias de las heridas que producen, “las modernas guerras”; y menos instrumental y anestesias, para paliar los horribles dolores, que por ejemplo; deben sufrir esos niños, a los que los explosivos que “caen del cielo”, les han cortado una mano, brazo, pierna o las dos piernas, amén de las demás horribles heridas en sus cuerpos, que llegan incluso a dejarlos, “mudos de dolor”; según cuenta esta doctora, cuyo hospital lo tiene en un sótano, donde apenas si se alumbran con rudimentarias luminarias… ¡Y eso está ocurriendo hoy mismo cuando escribo! La noticia la he leído en una revista española, “XL SEMANAL”.

                                Pero es claro que, de estos “ídolos”, apenas hablan nadie, salvo algunos medios que con la dignidad suficiente, nos cuentan, con pelos y señales, lo que ocurre en el mundo; pero de lo que los que quieren presentarnos “el mundo feliz de los idiotas”; no les interesa, que se sepan estas tragedias, que producen los que en realidad sólo padecen la enfermedad más terrible de la Tierra; o sea la ambición y la avaricia del dinero y el poder sin responsabilidades. Olvidan, pobreticos, que “mientras más alto es el cargo, más alta debe ser su responsabilidad”; pero ya lo vemos cuando salen “los grandes ídolos acompañados siempre de su gran boato”; para ellos es el mundo feliz; y cierto, según las apariencias, viven sumidos en el mismo, “no sabiendo por mi parte si de verdad podrán dormir tranquilos en sus comodísimos aposentos, dotados de todos los adelantos y comodidades que ha inventado el mono humano hasta el momento”. Amén de sus vigilantes o “modernas guardias pretorianas”; que los protegen al máximo.

                                Seguro estoy que ni aunque lo supieran, las masas; harían manifestaciones parecidas, a las que hacen cuando ocurren “estas otras desgracias idolátricas”, o asesinatos delimitados, a los intereses, que “el poder establecido”, ha dispuesto que sean difundidos cuanto más mejor, puesto que de ello se benefician.

                                En fin, “este es el progreso que presenta “el mono humano”; después de aquel Cristo, que se nos dice que lo último que dijo fue… “perdónalos Señor, que no saben lo que hacen”… Amén.

 

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes