Las Noticias de hoy 7 Marzo 2020

Enviado por adminideas el Sáb, 07/03/2020 - 12:22
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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 07 de marzo de 2020  

Indice:

ROME REPORTS

El beso que “cambió la vida” a Philippe Naudin al encontrarse con Francisco

“Como Jesucristo, obligados a huir”: Tema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

Retiro cuaresmal: “Lucha y Oración” e “Intercesión”, temas de meditación

Siria: Iniciativa conjunta “Por los olvidados de Idlib”

LLAMADOS A LA SANTIDAD: Francisco Fernandez Carbajal

"Vivid una particular comunión de los santos": San Josemaria

Via Crucis compuesto por Ernestina de Champourcin

Harambee reconoce la importancia de la sanidad rural en África

Holy Land Dialogues: «El perdón va más allá de las leyes de la justicia»

Comentario al Evangelio: Transfiguración de Jesús

Segundo domingo de Cuaresma.: + Francisco Cerro Chaves. Arzobispo de Toledo

Sexto Dolor y Gozo de San José – Siete Domingos

Diálogo de pares: Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina, 8 de marzo 2020

La mujer, corona de la creación: Silvia del Valle Márquez

Día Internacional de la Mujer: Académicas y pioneras

Desbloqueando el potencial de los ODS-2030: Nuria Chinchilla

CARTA DEL PAPA JUAN PABLO IIA LAS MUJERES: JUAN PABLO II

Tentaciones:  Daniel Tirapu 

Cuaresma y coronavirus:   Jesús Ortiz López                  

Corresponsabilidad de los laicos: José Morales Martín

Acabar con las “promociones desleales”: Suso do Madrid

Esta comunidad cristiana: Jesús Martínez Madrid

Pensamientos y reflexiones 247: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

 

 

 

 

 

El beso que “cambió la vida” a Philippe Naudin al encontrarse con Francisco

Entrevista de Anne Facérias

MARZO 06, 2020 12:01ANITA BOURDINENTREVISTASPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 6 marzo 2020).- Para los lectores de zenit, Anne Facérias recogió este testimonio al final de la audiencia general del pasado miércoles 19 de febrero de 2020, en la sala Pablo VI del Vaticano, en la que participó como parte del Simposio de la Diaconía de la Belleza.

En su sitio web, Philippe Naudin cuenta cómo, diez días después de su nacimiento, sufrió una meningitis que lo dejó paralizado. A la edad de siete años, en una peregrinación a Lourdes, comenzó a caminar, luego habló y pudo asistir a la escuela.

En este testimonio, cuenta su encuentro con el Papa Francisco, algo que le “cambió la vida”.

***

Anne Facérias: Usted que besó la frente del Papa… ¿quién es?

Philippe Naudin: Soy Philippe Naudin, tengo discapacidad desde que era niño. Nadie me quiere, todos me rechazan pero tengo muchos amigos, ¡esta es mi oportunidad! Empecé desde muy bajo, ahora estoy cerca del Papa. Dios quiere decirme que me ama mucho. Mi foto con el Papa da la vuelta al mundo para dar esperanza a quienes, como yo, no están mimados por la vida.

Anne Facérias: ¿Qué estaba haciendo en Roma?

Philippe Naudin: Formo parte de la Diaconía de la Belleza, un movimiento para artistas en torno al arte y la fe. Compartimos nuestro amor por el Señor juntos y he estado involucrado desde su creación, que llevó a cabo Michaël Lonsdale.

El 11 de febrero de 2020, fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, Día Internacional de los Enfermos, recibí una llamada de Anne Facérias, directora de la Diaconía de la Belleza. Ella me invitó a asistir al Simposio en Roma, que organiza cada año alrededor del 18 de febrero para la fiesta del beato Fra Angelico y Santa Bernadette. Dije que sí y vine.

El 19 de febrero todos los participantes del Simposio acudieron a la audiencia papal. Con Anne Facérias, nos colocaron en primera fila a Michaël Lonsdale y Yann Konopka (pianista con discapacidad), y a mí.

Preparamos nuestros corazones para saludar al Papa con una oración muy simple: “Señor, haznos instrumentos de tu paz, que se haga tu voluntad, guíanos en la gracia del Espíritu Santo para transmitir la belleza al mundo”.

Michaël y Anne le dieron al Santo Padre el libro sobre los fundamentos de la Diaconía de la Belleza: “En el camino de la belleza y del amor”, libro de entrevistas entre el cardenal Paul Poupard y Michaël Lonsdale.

Entonces fue mi turno. Me levanté de mi silla y besé al Papa en la frente como si estuviera besando a Jesús. Este beso me cambió la vida.

El Papa me pidió que rezara por él y le respondí: “Sí, no hay problema, hermano. Entre usted y yo, no hay diferencia porque ambos tenemos el mismo corazón para rezarle a nuestro Dios”. Con Anne y Michaël que estaban a mi lado, invitamos al Papa a venir a Lourdes a nuestra casa de artistas de la Diaconía de la Belleza. Él sonrió porque ama mucho a Lourdes y creo que le gustaría venir.

Anne Facérias:  ¿Es esta la primera vez que se encuentra con Francisco?

Philippe Naudin: No, ya había venido a Roma para otro simposio organizado por la Diaconía de la belleza.

Tuvimos una audiencia privada el sábado 24 de febrero de 2018 con Monseñor Le Gall, arzobispo de Toulouse, Don Pietro d ‘Angelo, Michaël Lonsdale, Big Flo y Oli, Filippo Velardi… y diferentes artistas: músicos, poetas, cantantes, pintores, arquitectos, escultores, actores. , bailarines, sean cuales sean nuestras disciplinas, buscamos compartir nuestra búsqueda de la verdad y nuestras pasiones.

Anne Facérias presentó a los 50 participantes y los diversos grupos de la Diaconía al Santo Padre: París, Lyon, Toulouse, Albi, Nantes, Roma, Venecia, Mauricio… Fue un momento bendecido cuando todos se sintieron mediadores entre “tierra” y “Cielo”.

Cuando llegó mi turno, estaba muy conmovido, el Papa me besó y me preguntó tres veces: “Bendíceme, hijo mío”. Así que lo bendije y me dio un rosario que aún tengo y una foto.

Anne Facérias: ¿A qué se dedica en la vida?

Philippe Naudin: Soy actor, pero para mí es muy difícil ganarme la vida, así que estoy “rezando” en Lourdes. Con Daniel Facérias y los amigos de Lourdes (Cité Saint Pierre, Cénaculo, Santuario, ayuntamiento, parroquia) vamos a organizar sesiones y residencias en la casa de nuestros artistas para personas discapacitadas o precarias. Estamos acondicionando la planta baja en una sala de trabajo con un pequeño teatro experimental.

Anne Facérias: Y ahora, ¿cómo va a continuar su camino?

Philippe Naudin: He recibido muchas gracias toda esta semana en Roma. Me gustaría compartir con los demás todo lo que hemos experimentado. Es muy importante evangelizar a través del arte y la belleza.

Me gustaría preparar mi espectáculo futuro que cuenta la vida de dos osos polares “Bouba” y “Boumboum”, que se encontrarán con el Papa. Los dos osos cuentan la historia de mi vida. Puede ir a mi sitio web: philippe-alias-bouba. ¡En esta Cuaresma que comienza, entremos en un camino profundo de oración que nos llevará a la Resurrección, la verdadera Belleza!

 

“Como Jesucristo, obligados a huir”: Tema de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

27 de septiembre de 2020

MARZO 06, 2020 12:50ROSA DIE ALCOLEAJORNADAS MUNDIALESPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 6 marzo 2020).- “Como Jesucristo, obligados a huir” es el título elegido por el Papa Francisco para la 106a Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que tendrá lugar el domingo 27 de septiembre de 2020.

El Mensaje del Santo Padre para el Día del Migrante “se centrará en la pastoral de los desplazados internos, que hoy son más de 41 millones en todo el mundo”, ha informado el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral –Sección Migrantes y Refugiados–, en un comunicado emitido el viernes, 6 de marzo de 2020.

Como se desprende del título, la reflexión partirá de “la experiencia de Jesús desplazado y refugiado junto a sus padres, para reafirmar la importancia de la razón cristológica de la acogida cristiana”, indican.

El Mensaje de este año se desarrollará en seis subtemas, explicados por seis pares de verbos: Conocer para comprender; acercarse para servir; escuchar para reconciliarse; compartir para crecer; involucrar para promover; colaborar para construir.

Para favorecer una preparación adecuada para la celebración de esta jornada, también este año la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral lanzará una campaña de comunicación. Cada mes se propondrán reflexiones y material informativo y multimedia, útiles para profundizar en el tema elegido por el Santo Padre.

Escultura “Ángeles inconscientes”

En la Jornada anterior, en 2019, el lema fue “No solo se trata de migrantes”: Los migrantes –explicó el Papa–, y especialmente aquellos más vulnerables, “nos ayudan a leer los ‘signos de los tiempos’. A través de ellos, el Señor nos llama a una conversión, a liberarnos de los exclusivismos, de la indiferencia y de la cultura del descarte”.

El año pasado, en el marco de esta Jornada, el Santo Padre bendijo un conjunto escultórico del artista canadiense Timothy Schmalz, titulado “Ángeles inconscientes”, en la plaza de San Pedro, una escultura, en bronce y arcilla, que representa a un grupo de migrantes de diversas culturas y diferentes períodos históricos.

 

Retiro cuaresmal: “Lucha y Oración” e “Intercesión”, temas de meditación

Predicaciones del 5 de marzo

MARZO 06, 2020 12:45LARISSA I. LÓPEZPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 6 de marzo 2020).- En la séptima y octava meditación de los Ejercicios Espirituales de la Curia Romana en Ariccia, Italia, el predicador, el padre jesuita Pietro Bovati, se detuvo en el tema “Lucha y Oración” y en el de la “Intercesión”, respectivamente, indica Vatican News.

El Papa Francisco, recuperándose de su resfriado, sigue todas estas predicaciones desde el Vaticano.

El padre describió que el día de ayer, 5 de marzo de 2020, estaba dedicado a meditar sobre el compromiso personal que el Señor exige a cada uno, según la vocación recibida, “del don de la gracia, con los deberes relacionados con esta gracia”.

Oración

El jesuita indicó que la “oración” que, “además de ser la condición de la escucha de Dios que hace posible la predicación como testimonio auténtico, es en sí misma un ministerio apostólico en su naturaleza de acogida, de gratitud por la gracia”.

Asimismo, señaló que la Escritura ofrece un modelo de este ministerio permanente de intercesión en el Libro del Éxodo, con Moisés, que “reza continuamente y su oración es efectiva y salvadora”. El teólogo actualizó este “ministerio orante de Moisés”, tal como se presenta en el capítulo 17 de dicho libro, “un episodio inusual para el Éxodo: la aparición de una lucha que debe repeler a un pueblo enemigo, Amalek”.

Y advirtió, que de él se debe extraer la enseñanza “sobre cómo quien en la comunidad es sacerdote y guía debe actuar frente al enemigo, aquel que socava la vida del pueblo de Dios”. Moisés se enfrenta a “un adversario astuto que ataca a los más débiles”, a los cansados, “a un enemigo que se aprovecha de un pueblo cansado”.

Persecución en la Iglesia

El predicador apuntó que la Iglesia siempre ha sufrido persecuciones y en su historia “el enemigo de la Iglesia” ha tomado varias formas (poder político y judicial, falsos profetas que siembran el odio y la burla contra las convicciones y el modo de vida de los cristianos).

Y esto continúa también en nuestros días, donde se produce una persecución con notas de “virulencia inaudita” en la intención “de demoler toda la Iglesia, atacando a los más débiles en la fe, mal equipados desde el punto de vista espiritual para aceptar la confrontación, el desprecio, la marginación”.

Después subrayó que este adversario “tiene formas atractivas para muchos y ataca astutamente a los que no están preparados. Enormes fuerzas ideológicas y financieras, unidas para favorecer los intereses partidistas, se han convertido en una amenaza, y utilizan todos los medios, desde la información distorsionada hasta las represalias económicas, para destruir lo que Cristo fundó”.  La roca sobre la que se construye la Iglesia “resistirá al mal, pero no sin nuestra participación activa en la fe y la oración”, remarcó.

En cuanto a los instrumentos a usar para enfrentar esta batalla por el bien, sostuvo que “la preparación cultural en las ciencias humanas y en las ciencias religiosas debe ser objeto de un discernimiento adecuado si no queremos ser ingenuos e irresponsables ante una oleada agresiva de doctrinas y prácticas contrarias al Evangelio, en presencia de falsos profetas”. De este modo, “la formación humana y espiritual de los clérigos y los laicos parece ser hoy una prioridad apostólica”.

Comunión

El padre Bovati se refirió también al perfil de Moisés en la oración, con “su mirada hacia Dios, no porque no tenga interés en la batalla, sino porque quiere dirigirla hacia la más completa victoria. Moisés en la montaña representa la fuerza secreta que lleva al ejército al triunfo: “la inmersión en Dios es la condición indispensable para el éxito de la batalla en la tierra”.

Además, apuntó que con “humildad”, Moisés fue ayudado en su misión por los sacerdotes, Aarón y Cur, que “sostienen los brazos del hombre de Dios”. En resumen, “cada uno es indispensable, pero es en la comunión, expresión orante de la alianza entre hermanos y con Dios, donde la oración es eficaz, también porque expresa el amor, la solidaridad, la unidad, en un servicio idéntico para todo el pueblo de Dios”.

Hace falta fe

El pasaje del Evangelio de Mateo (17, 14-21), según el sacerdote, “habla de la lucha contra satanás”, con el caso de un muchacho “guiado por impulsos que no puede controlar, símbolo de la persona que sufre y está indefensa, en grave peligro porque carece de esos recursos que le permitirían adherirse al bien”.

Su padre se dirige a los discípulos, a los que el Señor había dotado para expulsar demonios y curar las formas de maldad, pero en esta ocasión no logran, su actividad es ineficaz. Y para justificar esta ineficacia, remite a que “Jesús habla de la falta de fe, de la ‘generación incrédula y perversa”’. En este sentido, el padre Bovati puntualizó que lo que falta “no es solo la oración”, la cuestión, de hecho, es si los discípulos “tienen al menos una migaja de fe”.

Finalmente, concluyó esta reflexión invitando a la lectura del Salmo 121, “la oración no es simple recitación”, pues, “si el corazón no se adhiere al misterio de Dios, la oración es vana”. No obstante, “incluso una oración débil, sincera y humilde, si es una apelación a esa fuerza divina que solo puede estar en el Señor, es el arma poderosa que se nos da para colaborar en la venida del Reino”.

Perdón y reconciliación

Por la tarde, la octava predicación aludió al tema de la “Intercesión”, entendida como “esa intervención de auxilio amorosa” que se ejerce hacia las personas que “necesitan el perdón y la reconciliación con Dios”.

Los sacerdotes, recuerda el padre Bovati, están llamados al “ministerio de la reconciliación”, el “más espiritual”, y lo ejercen en el Sacramento, que debe ser vivido con “compromiso, dedicación y amor”.

Así, invitó a examinar el capítulo 32 del Éxodo, versículos 7-14, reiterando que el pecado “solo se conoce verdaderamente en la oración, en el encuentro cara a cara con el Señor”, mirando el rostro de Dios, escuchando su voz, se comprende «la gravedad del pecado”.

La oración que hace comprender dicha gravedad y el “deber urgente” de auxiliar a dicho pecado, “introduce, impulsa y promueve” una “oración especial hacia el Señor”, la de intercesión.

Necesidad de pedir

Con respecto a la oración que el intercesor dirige al Señor, el padre jesuita considera que “Dios concede antes de que la petición llegue a los labios”, pues “Él sabe lo que necesitamos”. Aún así, exhorta a pedir, “porque así tomamos conciencia de nuestras necesidades, experimentamos la necesidad, le presentamos nuestras heridas, nuestros sufrimientos, para que así se nos conceda el sentir su compasión, gustar su amor, que escucha y cumple”.

La intercesión, por lo tanto, “mira el rostro de Dios” y es testigo de un “cambio”, del paso de la ira “a la misericordia”, a la “ternura”, de modo que se hace un “cambio radical” en el propio corazón. La intercesión, en resumen, observa “el surgimiento del deseo de Dios de salvar al hombre”, para que en el mundo “todos puedan ser atraídos por la luz de la misericordia beneficiándose del mismo perdón”.

El intercesor “obtiene de Dios” la misericordia en su oración: a partir de allí pone en práctica una serie de “acciones”, “modalidades”, “actitudes” y “operaciones” necesarias “para que los pecadores accedan al don de la misericordia divina”. Para ilustrarlo el propone el discurso de Jesús en el capítulo 18 del Evangelio de Mateo, que parte de la atención “al pequeño”, es decir, a la persona vulnerable, frágil, débil, la cual no debe ser despreciada. .

No cansarse de perdonar

Del mismo modo, con respecto a la cuestión de cuántas veces se debe perdonar, recuerda que “la búsqueda del hermano que se ha extraviado se realiza, según este texto de Mateo, con el ejercicio del diálogo”, del hablar, del emprender un “proceso gradual”que convenza al pecador pasando de la “conversación personal” a la “implicación de los testigos”, de “mediadores que apoyen el deseo de reconciliación y lo favorezcan”, hasta la implicación “de toda la comunidad”. El Salvador cumple su misión precisamente porque los pastores son “mediadores”, “unen” a la comunidad.

Por último, el padre Bovati remarcó que Jesús insta a “no cansarse” de perdonar al hermano, haciendo así, en cierto sentido, “permanente” el “ministerio de la reconciliación”. El número 70 veces 7 se entiende como “multiplicación”, pues “cuanto más pecado hay, más se multiplica la misericordia”.

 

 

Siria: Iniciativa conjunta “Por los olvidados de Idlib”

10 años de guerra en el país

MARZO 06, 2020 17:23LARISSA I. LÓPEZGUERRA Y TERRORISMOROMA

(zenit – 6 de marzo 2020).- “Por los olvidados de Idlib”, reza la pancarta que se exhibirá el próximo domingo, 8 de marzo de 2020, a las 11:15 horas frente a la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Esta será portada por una serie de asociaciones y movimientos, entre las que se encuentra Cáritas Italiana, Centro Astalli, Comunidad de Sant’Egidio, Focsiv y Ucoii, indica Vatican News.

Agradecimiento al Papa

Esta iniciativa, a la que se suman diversas siglas del mundo asociativo eclesial, desea ser también un modo de “agradecer al Papa Francisco, la única autoridad mundial que ha recordado la tragedia de los civiles de Idlib, en el noroeste de Siria”, indica un comunicado sobre el evento.

Recientemente, el domingo 23 de febrero, durante el rezo del Ángelus en el Encuentro de reflexión y espiritualidad sobre el tema “Mediterráneo, frontera de paz” en Bari con ocasión, el Santo Padre denunció: “Mientras estamos aquí reunidos para rezar y reflexionar sobre la paz y el destino de los pueblos a orillas del Mediterráneo, al otro lado de este mar, en particular en el noroeste de Siria, se está produciendo una enorme tragedia. Desde nuestros corazones de pastores hacemos un fuerte llamamiento a los actores implicados y a la comunidad internacional para que silencien el ruido de las armas y escuchen los gritos de los pequeños e indefensos; para que dejen de lado los intereses y salvaguarden las vidas de los civiles y de los muchos niños inocentes que están pagando un alto precio”.

No pueden ser olvidados

Los firmantes de la nota se manifiestan “sorprendidos por las raras imágenes de esos niños congelados, a veces solos, a veces con sus padres o familiares. Por una parte, se ven obligados a huir de Siria hacia Turquía por los bombardeos que violan las normas más elementales del derecho internacional humanitario y, por otra, se les impide encontrar la salvación de un muro infranqueable”.

Según algunas estimaciones, “son al menos un millón de seres humanos que huyen amontonados en la frontera turca” otras hablan de “un millón y 500 mil, en su mayoría niños”, frente solo dos corredores humanitarios abiertos por la ONU. “Es inadmisible que estos hermanos y hermanas nuestros no puedan ser olvidados”, añaden los firmantes.

Visita a Siria

“Es ahora más urgente que nunca poner fin a la violencia en Siria y mejorar el acceso en todo el país”, exponen los directores de UNICEF y del Programa Mundial de Alimentos tras realizar una visita conjunta en Siria, indica el citado medio vaticano.

“Siria es un país destruido por la guerra y, sobre todo, la gente necesita desesperadamente la paz”, declaró David Beasley, director general del Programa Mundial de Alimentos (PMA). Ambos subrayaron también la necesidad de proporcionar a las familias servicios básicos y de mejorar sus condiciones económicas.

10 años de guerra

La guerra en Siria comenzó en el año 2011, tras protestas antigubernamentales entre las Fuerzas Armadas del país y la denominada oposición siria, conformada por varios grupos terroristas. A lo largo de todos estos años, han sido numerosos los esfuerzos por parte de Organizaciones Internacionales por ayudar a los miles de afectados y dar fin al conflicto armado.

Los daños han sido incalculables, “los niños de Siria están sufriendo los efectos de una guerra despiadada y seguirán haciéndolo durante mucho tiempo después de que terminen los combates”, lamentó Henrietta Fore.

Inseguridad alimentaria

Son millones de personas los que “han visto sus vidas destruidas por la guerra” y que ahora “ya no pueden permitirse una comida regular, ya que la economía siria se ha derrumbado en los últimos meses”, explicó David Beasley.

De acuerdo los datos ofrecidos por la ONU, entre 2018 y 2019, el número de personas que viven en situación de inseguridad alimentaria aumentó de 6,5 a 7,9 millones y los precios de los alimentos se incrementaron entre un 60 y 120%.

Idlib

En Idlib, la situación de los niños y las familias es aún más grave. En los últimos tres meses más de medio millón de niños han sido desplazados, una media de 6.000 por día. Asimismo, en el noreste del país, miles de niños se encuentran retenidos en los campamentos de desplazados, privados de los servicios más básicos.

Unos 28.000 niños de más de 60 países, entre ellos 20.000 del Iraq, permanecen en el campamento de Al Hol, rechazados por sus gobiernos y marginados por sus comunidades.

Proteger a la infancia

Reunidos con funcionarios gubernamentales, los directores de las consabidas organizaciones pidieron, ante todo, la protección de los niños, la infraestructura civil y el cese de las hostilidades en el noroeste.

Igualmente, renovaron su compromiso para seguir apoyando a los niños y familias más vulnerables de Siria suministrando servicios básicos.

 

LLAMADOS A LA SANTIDAD

— El Señor llama a todos a la santidad, sin distinción de profesión, de edad, condición social, etcétera, en el lugar que cada uno ocupa en la sociedad.

— «Santificar el propio trabajo», «santificarse en el trabajo», «santificar a los demás con el trabajo». Necesidad de personas santas para transformar la sociedad.

— Santidad y apostolado en medio del mundo. Ejemplo de los primeros cristianos.

I. Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto1. Así termina el Evangelio de la Misa de hoy. De muchas maneras nos está recordando la Iglesia, en estos cuarenta días de preparación para la Pascua, que el Señor espera mucho más de nosotros: un empeño serio por la santidad.

Sed perfectos... Y el Señor no solo se dirige a los Apóstoles sino a todos los que quieran ser de verdad discípulos suyos. Se dice expresamente que cuando terminó Jesús estos discursos, las multitudes quedaron admiradas de su doctrina2. Esta gran cantidad de gente que le escucha estaría formada por madres de familia, pescadores, artesanos, doctores de la ley, jóvenes... Todos le entienden y quedan admirados, porque a todos se dirige el Señor. Para todos, cada uno según sus propias circunstancias, tiene el Señor grandes exigencias. El Maestro llama a la santidad sin distinción de edad, profesión, raza o condición social. No hay seguidores de Cristo sin vocación cristiana, sin una llamada personal a la santidad. Dios nos escogió para ser santos y sin mancha en su presencia3, repetirá San Pablo a los primeros cristianos de Éfeso; y para conseguir esta meta es necesario un esfuerzo que se prolonga a lo largo de nuestros días aquí en la tierra: el justo justifíquese todavía más y el santo más y más se santifique4.

Esta doctrina del llamamiento universal a la santidad, es, desde 1928, por inspiración divina, uno de los puntos centrales de la predicación de San Josemaría Escrivá, que ha vuelto a recordar en nuestro tiempo –de todas las maneras posibles– que el cristiano, por su Bautismo, está llamado a la plenitud de la vida cristiana, a la santidad.

El Concilio Vaticano II ha declarado para toda la Iglesia esta vieja doctrina evangélica: el cristiano es llamado a la santidad, desde el lugar que ocupa en la sociedad. «Todos los fieles, cualesquiera que sean su estado y condición, están llamados por Dios, cada uno en su camino, a la perfección de la santidad, por la que el mismo Padre es perfecto»5Todos y cada uno de los fieles.

Llama el Señor a todos los cristianos que están en medio del mundo en plena ocupación profesional, para que allí le encuentren, realizando aquella tarea con perfección humana y, a la vez, con sentido sobrenatural: ofreciéndola a Dios, viviendo la caridad con las personas que tratan, la mortificación, la presencia de Dios...

Hoy podemos preguntarnos en nuestra oración con el Señor si le damos gracias frecuentemente por esta llamada a seguirle de cerca, si estamos correspondiendo a las gracias recibidas mediante una lucha ascética clara y vibrante por adquirir las virtudes, si estamos vigilantes para rechazar todo aburguesamiento, que mata los deseos de santidad y deja el alma sumida en la mediocridad espiritual y en la tibieza. No basta con querer ser buenos; hay que esforzarse decididamente en ser santos.

II. Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto. La santidad, amor creciente a Dios y a los demás por Dios, podemos y debemos adquirirla en las cosas de todos los días, que se repiten muchas veces, con aparente monotonía. «Para amar a Dios y servirle, no es necesario hacer cosas raras. A todos los hombres sin excepción, Cristo les pide que sean perfectos como su Padre celestial es perfecto (Mt 5, 48). Para la gran mayoría de los hombres, ser santo supone santificar el propio trabajo, santificarse en su trabajo, y santificar a los demás con el trabajo, y encontrar así a Dios en el camino de sus vidas»6.

Para que el trabajo, cualquier tarea recta, pueda convertirse en medio de santidad es necesario que esté humanamente bien hecho, ya que no podemos ofrecer a Dios nada defectuoso, pues no sería digno de Él7. El trabajo bien realizado supone tanto el cuidado de los pequeños deberes que toda profesión lleva consigo como el cumplimiento fidelísimo de la virtud de la justicia con otras personas y con la sociedad, el rectificar con prontitud si se ha cometido algún error con quienes o para quienes trabajamos, el afán constante por mejorar profesionalmente en nuestro quehacer. Esto vale igualmente para el empresario, para el obrero, o el estudiante. Para el médico o para la madre de familia que ha de dedicarse al cuidado de la casa sacando adelante los quehaceres corrientes del hogar.

Santificarnos en el trabajo nos llevará a convertirlo en ocasión y lugar de trato con Dios. Para esto, podemos ofrecer el trabajo al comenzarlo, y luego renovar ese ofrecimiento con frecuencia, aprovechando cualquier circunstancia. A lo largo de su realización se presentarán muchos momentos para ofrecer pequeñas mortificaciones que enriquecen la vida interior y el mismo trabajo que estamos haciendo; también, para el ejercicio de las virtudes humanas (la laboriosidad, la reciedumbre, la alegría...), y de las sobrenaturales (la fe, la esperanza, la caridad, la prudencia...).

El trabajo puede y debe ser el medio para dar a conocer a Cristo a muchas personas. Hay profesiones que tienen una repercusión inmediata en la vida social: la enseñanza, las que se relacionan con los medios de información, el ejercicio de las funciones públicas de un país... Pero no existen tareas que nada tengan que ver con la doctrina de Jesucristo. Aun en problemas muy técnicos de una empresa o en la manera como una madre de familia lleva su hogar, se darán soluciones distintas, en ocasiones radicalmente distintas, según se tenga una visión pagana o cristiana de la vida. Quien no tiene fe siempre tendrá una visión incompleta del mundo, y el modo de comportarse cristiano chocará a veces con la moda del momento, con los usos corrientes entre colegas de una misma profesión. Son circunstancias especialmente propicias para dar a conocer a Cristo, siendo ejemplares en la manera cristiana de actuar, llena de naturalidad y de firmeza.

El mundo está necesitado de Dios, más cuanto con mayor frecuencia repite que no tiene necesidad de Él. Los cristianos, esforzándonos en seguir a Cristo seriamente, lo daremos a conocer. «Un secreto. —Un secreto, a voces: estas crisis mundiales son crisis de santos.

»—Dios quiere un puñado de hombres “suyos” en cada actividad humana. —Después... “pax Christi in regno Christi” —la paz de Cristo en el reino de Cristo»8.

Santificar el trabajo. Santificarse en el trabajo. Santificar con el trabajo.

III. Los primeros cristianos vencieron muchos obstáculos con su empeño y con su amor a Cristo, y nos señalaron el camino: su firmeza en la doctrina del Señor pudo más que la atmósfera materialista, y frecuentemente hostil, que los circundaba. Metidos en la entraña misma de aquella sociedad, no buscaron en el aislamiento el remedio a un posible contagio y su propia supervivencia. Estaban plenamente convencidos de ser levadura de Dios, y su callada pero eficaz acción acabó por transformar aquella masa informe. «Supieron, sobre todo, estar serenamente presentes en el mundo, no despreciar sus valores ni desdeñar las realidades terrenas. Y esta presencia –“ya llenamos el mundo y todas vuestras cosas”, proclamaba Tertuliano–, presencia extendida a todos los ambientes, interesada por todas las realidades honestas y valiosas, llegó a penetrarlas de un espíritu nuevo»9.

El cristiano, con la ayuda de Dios, procurará hacer noble y valioso lo vulgar y corriente, convertir cuanto toque, no ya en oro, como en la leyenda del rey Midas, sino en gracia y en gloria. La Iglesia nos recuerda la tarea urgente de estar presentes en medio del mundo, para reconducir a Dios todas las realidades terrenas. Esto solo será posible si nos mantenemos unidos a Cristo mediante la oración y los sacramentos. Como el sarmiento está unido a la vid10, así debemos estar nosotros cada día unidos al Señor.

«Se necesitan heraldos del Evangelio expertos en humanidad, que conozcan a fondo el corazón del hombre de hoy, participen de sus gozos y esperanzas, de sus angustias y tristezas, y al mismo tiempo sean contemplativos, enamorados de Dios. Para esto se necesitan nuevos santos. Debemos suplicar al Señor que aumente el espíritu de santidad en la Iglesia y nos mande santos para evangelizar el mundo de hoy»11. Y esta misma idea la expresaba el Sínodo Extraordinario de Obispos haciendo un balance global de la situación de la Iglesia: «Hoy día necesitamos fuertemente pedir a Dios, con asiduidad, santos»12.

El cristiano ha de ser «otro Cristo». Esta es la gran fuerza del testimonio cristiano. Y de Jesús se dijo, a modo de resumen de toda su vida, que pasó por la tierra haciendo el bien13, y eso debería decirse de cada uno de nosotros, si de verdad procuramos imitarle. «El divino Maestro y Modelo de toda perfección, predicó a todos y cada uno de sus discípulos, en cualquier circunstancia que viviere, la santidad de vida, de la cual Él es autor y consumador: Sed, pues, perfectos (...). Es completamente claro que todos los fieles de cualquier estado o condición de vida están llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad, santidad que, aun en la sociedad terrena, promueve un modo más humano de vivir»14.

1 Mt 5, 48. — 2 Mt 7, 28. — 3 Ef 1, 4. — 4 Apoc 22, 11. — 5 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 11. — 6 Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer, 55. — 7 Cfr. Lev 22, 20. — 8 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 301. — 9 J. Orlandis, La vocación del hombre de hoy, Rialp, Madrid 1973, 3ª ed., p. 48. — 10 Cfr. Jn 15, 1-7. — 11 Juan Pablo II, Discurso, 11-X-1985. — 12 Sínodo Extraordinario de Obispos 1985Relación final II, A n. 4. — 13 Hech 10, 38. — 14 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 40.

 

"Vivid una particular comunión de los santos"

Comunión de los Santos. -¿Cómo te lo diría? -¿Ves lo que son las transfusiones de sangre para el cuerpo? Pues así viene a ser la Comunión de los Santos para el alma. (Camino, 544)

7 de marzo

Vivid una particular Comunión de los Santos: y cada uno sentirá, a la hora de la lucha interior, lo mismo que a la hora del trabajo profesional, la alegría y la fuerza de no estar solo. (Camino, 544)

Aquí estamos, consummati in unum! (Ioh XVII, 23.), en unidad de petición y de intenciones, dispuestos a comenzar este rato de conversación con el Señor, con el deseo renovado de ser instrumentos eficaces en sus manos. Ante Jesús Sacramentado –¡cómo me gusta hacer un acto de fe explícita en la presencia real del Señor en la Eucaristía!–, fomentad en vuestros corazones el afán de transmitir, con vuestra oración, un latido lleno de fortaleza que llegue a todos los lugares de la tierra, hasta el último rincón del planeta donde haya un hombre que gaste generosamente su existencia en servicio de Dios y de las almas. Porque, gracias a la inefable realidad de la Comunión de los Santos, somos solidarios –cooperadores, dice San Juan (3 Ioh, 8.)– en la tarea de difundir la verdad y la paz del Señor. (Amigos de Dios, 154).

 

 

Via Crucis compuesto por Ernestina de Champourcin

Ernestina de Champourcin (1905-1999) fue una de las pocas mujeres que perteneció a la Generación del 27. En el poemario ‘Presencia a oscuras’ (1952) incluyó un ‘Via crucis’ o relato de la Pasión de Jesucristo dividido en 14 estaciones.

OTROS06/03/2020

Via Crucis compuesto por Ernestina de Champourcín.

I. Jesús es condenado a muerte

No tengo palabras que decirte... Serían inútiles y me asusta lastimarte de nuevo. Voy a condenarme yo misma contigo, pues sólo quien acepta la sentencia que tú sufriste obtendrá la gracia de seguir tus huellas, de morir a sí mismo y contigo, de resucitar en Ti.

Fuiste condenado a muerte para que aprendiéramos a aceptar nuestro destino. Enséñanos a seguirte, a no apartarnos un momento de tu senda, a morir poco a poco a tu lado.

II. Jesús es cargado con la Cruz

Sea mi Cruz la que Tú me escogiste. Quiero recibirla de tus manos, que me darán también fuerza para sostenerla, júbilo para ocultarla y amor para sonreír bajo su peso, como si llevase en mis hombros un rosal perfumado.

No temo el dolor porque Tú vas delante de mí. Tus pies liman las asperezas del camino y señalan el atajo por donde Tú pasaste, la ruta inefable que te condujo a la gloria del Padre y que dejaste abierta para todos. ¡Sea nuestra Cruz, Señor, la que Tú has dispuesto!

III. Primera caída

¿Qué piedra te detiene? ¿Qué obstáculo te hace tropezar a Ti, decidido a apurar el cáliz hasta la última hez? Caíste abrumado por un peso más grande que el de esa cruz, un peso agobiante, implacable. Toda la humanidad sobre tus hombros frágiles, consumiéndolos, despojándolos de su energía.

Y hay un momento en que la tierra áspera es un alivio para tus sienes que laten descompasadas; un momento en que el polvo, más compasivo que los hombres, restaña tu sudor y tu sangre.

Aquel suelo agrietado debió de esponjarse dulcemente al recibirte, soñando ser, para Ti, una mullida y fragante pradera.

IV. A María en su encuentro con Jesús

Tu llanto silencioso cae lentamente, apretadamente -grueso rocío nocturno, sin revolar de pájaros ni temblor de frondas-, lágrima desesperada porque sabe que se romperá sin remedio sobre unas rocas áridas, y que no va a florecer...

No puedes acunar tu dolor con tus sueños, no con ilusiones. Conoces el fin hasta su terror último y vas a él, te ofreces a él, vulnerable, desnuda, echando el apoyo pueril del clamor, del grito, de la compasión ajena. Y entre lágrima y lágrima tienes los ojos secos, ardientes, encendidos por una llama que te obliga a mirar, a desgarrarte y sufrir.

Hay quien habla de tus siete dolores. ¿Qué saben ellos? Eres todo el dolor, la suprema amargura, eres el Amor que sabe compartir, compadecer y callar.

V. El cireneo ayuda a Jesús a llevar la Cruz

¿Hay acaso alguna cruz que pueda llevarse a medias? El leño que no pesa, el que no incrusta sus aristas profundamente en los hombres, el que no lastima el cuerpo y el alma hasta en las vetas más hondas, no merece el nombre de cruz. Por eso yo sé muy bien que si aceptaste aquel ademán no fue por Ti, fue sólo por nosotros. Para ayudarnos dándonos el júbilo inmenso de querer ayudarte...

Y si nos tiendes la cruz no es porque no puedas con ella; es, al contrario, porque sólo seremos capaces de sostenerla si nos viene de tus manos, si la recibimos como una prenda inefable de tu amor y del nuestro... Trueque de cruces. Nupcias tuyas, nuestras, con el dolor.

VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Quisiera mirarte en silencio y hora tras hora, incansablemente, absorbiendo en mí la luz y la realidad de tu rostro. Mirarte sin que nada interrumpa mi contemplación, ni una idea, ni un sentimiento...

Sin que ninguna imagen que no seas Tú ocupe el paisaje de mi mente.

Enjugarte el dolor sin un solo gesto, con el ansia de mi corazón enamorado, con la pureza de mi deseo que no se atreve a buscar su expresión para que ni siquiera un hálito lo empañe...

Grabarte en mí como un espejo para que todo lo que no seas Tú resbale sobre tu imagen y se desvanezca. Para que sólo Tú quedes victorioso en mí.

VII. Segunda caída

Caíste de nuevo como un tronco al que no pudo abatir el leñador de un primer golpe. Te veo en tierra y me invade, junto a una piedad infinita, una confianza inefable, que hace reposar de dulzura mi corazón.

Al contemplarte siento que, aunque yo caiga otra vez, mil veces, Tú estarás a mi lado y que, con tu auxilio, podré levantarme siempre, alzar los ojos a Ti y, al encontrar los tuyos, bañarme en tus pupilas, dejar en ellas el polvo del camino, recobrar la antigua pureza, renacer amparada por tu misericordia, por tu paciencia, acogerme a esa mansedumbre que nos rinde a tus plantas y nos entrega a ti sin remedio.

VIII. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

¡Que el otoño no siegue nuestras hojas, Señor! Queremos ser, como Tú, leña verde, fragante, derramando savia. Que el hacha del sufrimiento, al desgajarnos, se impregne de aromas. Danos a raudales la vida de tu gracia, para que no escuchemos jamás de tus labios la maldición de la higuera.

¿Y qué fruto puede brotar de nuestras ramas sin tu ayuda y apoyo? Haz que lloremos por Ti hacia adentro, sin lágrimas, con un dolor verdadero que trascienda a todos nuestros actos y nos redima de llorar más tarde sobre la propia muerte.

IX. Tercera caída

Sólo le faltan unos pasos, muy pocos... Pero, ¿quién no desfallece al último momento, cuando todo en nuestro mundo parece inmovilizarse, concentrándose en torno al sacrificio? Ya no hay manera de volver atrás, de poseer nuevamente aquello a lo que se ha renunciado.

El universo entero retrocede, nos abandona. Estamos solos a orillas de algo implacable, desconocido, cruel; y antes de ofrecernos, de dejarnos devorar voluntariamente, lanzamos un postrer clamor.

Pero Tú no gritas, no protestas. La ofrenda viva de tu cuerpo se ha consumado ya y permaneces en tierra, vacío de Ti mismo, dispuesto a no ser para que nosotros seamos, a abrirnos la senda de la recuperación y del amor.

X. Jesús es despojado de sus vestiduras

Algo ampara tu desnudez de la violencia... Te yergues sobre todos como un rayo de luz, como un haz intacto de secretos resplandores. Tu pureza irradia tu blancura entre la suciedad, la traición, las mezquindades. Te alzas como una antorcha alumbrando la senda para los que quieren aún seguirte. Y entre tantos rostros que deforman la ira, el odio o la codicia, eres, indefenso, salpicado de injurias, el único signo de paz. ¡Blancura de tu frente ensangrentada, de tu cuerpo herido! Límpianos, Señor, con tu mirada, purifica hasta el último rincón de nuestras mentes, grábate en ellas, desnudo, silencioso, intocado...

XI. Jesús es clavado en la cruz

¡Clávanos en la cruz de tu voluntad! Un clavo para cada sentido, cada pasión, cada deseo... ¡si supiéramos tendernos inmóviles sobre ese lecho donde Tú te tendiste, abriendo los brazos en un ademán de amor absoluto...!

Pero siempre frustramos tu generosidad con nuestra obligación o nuestras inquietudes. Queremos amarte a nuestro modo, sufrir a nuestro gusto, como si el dolor y la propia satisfacción fueran compatibles... Como si Tú hubieras elegido... Ofreciste al verdugo tus pies, tus manos, todo tu cuerpo y, primero que nada, tu Corazón...

¿Pues qué valen todos los martirios si el corazón se escuda y esquiva? Que el primer martillazo nos caiga en mitad del pecho derribándonos sin piedad, totalmente. Rendirse a Tu merced es rendirte, hacernos tuyos, para que seas nuestro.

XII. Jesús muere en la Cruz

Muerte victoriosa la tuya. Pero el triunfo derramado en tus venas se ocultaba celosamente, y para los que te vieron eran sólo un despojo humano, unos restos inútiles... Dios sin vida para hacernos vivir. Dejaste de alentar para infundirnos aliento.

Te sometiste al abandono, a la traición, al desamparo, para que cifremos nuestra dicha en sentirnos abandonados, traicionados, desvalidos. Y nuestra desconfianza es tan grande que todavía nos obstinamos en temer, estremeciéndonos ante la posibilidad de morir.

No olvidemos que, en tu muerte, nos abriste las puertas de Ti mismo y la mansión de tu amor.

XIII. A María, con Jesús muerto en los brazos

Era tu carne, tu sangre deshecha, martirizada; tu vida y la de Dios; tu gloria y la del Cielo. Y de todo solamente quedaba en tus brazos un cadáver maltrecho, una frialdad incontenible que te iba invadiendo inexorablemente.

Y en ese momento concedido a las tinieblas empezabas a ser nuestra Madre, a cobijarnos en el regazo de tu dolor. Y por eso tus lágrimas no acabarían de caer nunca. Se te cuajaron al presentir que te necesitábamos, que no dejarías nunca de ser madre, que tu maternidad prodigiosa se ensanchaba, floreciéndote nuevamente los senos, ¡oh redentora de los redimidos!

XIV. Jesús es sepultado

Y nos llamas ahora desde esa piedra que te ciña, aislándote por un breve plazo de todo. Porque para resucitar contigo hay que sepultarse primero enterrar hondo los gritos de la carne, seguirte en tu pasión y hasta tu muerte.

Y saber que estás ahí, aunque no te sienta, aunque nos falte tu sombra, tu contigüidad, tu recuerdo. Danos la fe que resiste a todas las tentaciones, que no se quebranta aunque el mundo entero se alce contra ella, esa fe que surca los mares y traspasa los montes, porque sabe muy bien que, al marcharte, permaneciste entre nosotros...

“Presencia a oscuras”, 1952

 

 

Harambee reconoce la importancia de la sanidad rural en África

La médico ugandesa Irene Kyamummi ha recibido hoy el XI Premio Harambee 2020 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, que concede la ONGD Harambee, en reconocimiento a su trabajo en el Proyecto CHEP (Child Health Project) que ha beneficiado a cinco mil niñas y niños de Kenia.

NOTAS Y COMUNICADOS05/03/2020

 

 

El Premio Harambee 2020 a la Promoción e Igualdad de la Mujer Africana, en los medios de comunicación


La doctora premiada es especialista en Anestesia y Cuidados Intensivos y después de trabajar en el Mulago Hospital, el hospital público más grande del país, en Kampala, se trasladó en 2010 a Kenia para ejercer la medicina rural. En ese país el Proyecto CHEP ha hecho posible que, con 50 euros, un niño pueda recibir atención médica durante diez años.

Esta especialista explicó que “hay una falta de educación de la salud, atiendes a niños que enferman y no saben que enferman. Familias que no saben cuándo hay que acudir al médico. Algunos padecían malnutrición, o enfermedades que se pueden curar fácilmente en una clínica”.

Uno de los objetivos del proyecto CHEP es la prevención de las enfermedades infantiles. Kyamummi dijo que “es importante tener una sociedad sana, y eso empieza en la juventud. La higiene es clave para evitar enfermedades”.

De Kenia a Uganda

“Después de trabajar en Kenia -añadió- quiero impulsar el proyecto CHEP en Uganda, porque es urgente acercar la sanidad a la población, para dar a las familias una cultura de la sanidad”.

 

 

Irene Kyamummi destacó que “el reto es apasionante, ya que más de la mitad de la población de Uganda son niños, un total de 23 millones”. Según afirmó, “3 de cada 10 niños menores de 5 años sufren desnutrición. Y dos millones de niños tienen retrasos en el crecimiento”.

En este sentido, destacó que en España hay 38 médicos por cada uno en Uganda, con un índice de mortalidad infantil en 2019 de 55 bebés menores de un año fallecidos por cada mil nacimientos, un porcentaje que, comparado con el de España (tres por mil nacimientos), “resulta abrumador”.

Sin victimismos ni lamentos

En su opinión, ante esta situación “no vamos a cruzarnos de brazos ni a confiar sólo en la ayuda exterior. Somos nosotros los primeros responsables, sin victimismos ni lamentos”.

Para la premiada por Harambee ONGD, “los costes de estos servicios están fuera de las posibilidades económicas de buena parte de la población. Mi experiencia es que a muchos niños les llevan al médico cuando ya es demasiado tarde y requieren entonces un tratamiento serio, que se podría haber evitado”.

Un dispensario

A través de Harambee, con la colaboración de los laboratorios René Furterer, la doctora Kyamummi impulsa la construcción de un dispensario en Kampala, que “nos permita centralizar el trabajo y facilitar la atención. Necesitamos 25.000 euros para una primera fase de ese dispensario”.

Harambee ONGD@HarambeeONGD

Ver los otros Tweets de Harambee ONGD

Kyamummi explicó que el proyecto CHEP ha contribuido a reducir el absentismo y ha mejorado el rendimiento en las aulas, así como la confianza de los maestros. “Tengamos en cuenta -dijo- que en Uganda el 67% termina la Primaria pero sólo un 2% completa la Secundaria. Y aunque la escolarización mejora, muchos niños no van a la escuela porque deben trabajar o ayudar en casa. Quizá no sepan que en el mundo hay 61 millones de niños de 6 a 11 años que no van a la escuela: la mitad están en África subsahariana”.

 

Harambee, todos juntos

Harambee, que en swahili significa todos juntos, es un proyecto internacional de solidaridad con África subsahariana que colabora con proyectos educativos, sanitarios o asistenciales, impulsados y realizados por los mismos africanos en sus países. En 2019 Harambee desarrolla proyectos en la región de Bigerville en Costa de Marfil, en Kenya, en Rwanda, en Burundi, en Benin y en los suburbios de Kinshasa en RD Congo.

 

 

Holy Land Dialogues: «El perdón va más allá de las leyes de la justicia»

La Saxum Foundation organiza cada año los “Holy Land Dialogues”, una serie de encuentros con los que se pretende fomentar la comprensión de los valores en Tierra Santa, y así facilitar el diálogo entre las culturas, fortalecer la paz y promover el bien común.

INICIATIVAS05/03/2020

​Los Holy Land Dialogues se celebran en Jerusalén, organizados por la Saxum Foundation.

A los Holy Land Dialogues acuden personas de diversos países, con el objetivo de profundizar en el valor del diálogo, tanto en Tierra Santa como en sus lugares de origen. En la edición de 2020, el debate se centró en la importancia del perdón.

Los participantes, unos 200 de más de 20 países, alternaron las actividades académicas en Jerusalén con visitas a los santos lugares. Las conferencias principales corrieron a cargo de la profesora Ruth Fine, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y del profesor Mariano Crespo, de la Universidad de Navarra.

“EL PERDÓN ES MUCHO MÁS QUE UNA EXPERIENCIA TERAPÉUTICA. EL PERDÓN CONTIENE UN DON, DIRIGIDO A LA PERSONA QUE ES PERDONADA”, PROF. CRESPO

Linda Corbi, secretaria general de la Fundación Saxum, introdujo a Carlos Cavallé, presidente del Social Trends Institute, co-patrocinador de la jornada de conferencias de HLD 2020. Cavallé señaló que “el único objetivo en el Social Trends Institute es fomentar el entendimiento. Si nos involucramos en un diálogo de culturas es porque queremos alcanzar sinergias que nos afectan a todos”.

El profesor Mariano Crespo desarrolló la lógica del perdón: “El perdón va más allá de las leyes de la justicia. Puede ayudar a recuperar la paz interior. Pero el perdón es mucho más que una experiencia terapéutica. El perdón contiene un don dirigido a la persona que es perdonada”. Continuó diciendo que “el perdón implica que el ser del otro es más importante que la ofensa. El ofensor tiene un valor superior que trasciende el acto infligido. Reconocemos el acto inmoral. Pero al rechazar el acto, no rechazamos a la persona”.

“EN EL JUDAÍSMO, EL PERDÓN ES UN MITZVAH, UNA ORDEN DIVINA. LA TORÁ NOS ORDENA: ‘NO ODIES A TU HERMANO EN TU CORAZÓN’” PROF. FINE

La profesora Ruth Fine disertó sobre cómo la literatura puede ayudarnos a recordar y a recuperarnos de un trauma, tomando ejemplos del El Quijote de Cervantes. Argumentó que para aprender realmente del pasado, uno debe perdonar y al mismo tiempo conservar la memoria.

“En el judaísmo –dijo Fine-, el perdón es un mitzvah, una orden divina. La Torá nos ordena: ‘No odies a tu hermano en tu corazón’. La verdadera fuerza se expresa superando el instinto de venganza y siendo capaz de perdonar”. Añadió que “como judíos, se nos ordena recordar. La memoria tiene un lugar en el perdón. Porque sólo si recordamos tenemos la capacidad de aprender, perdonar y reconstruir el terreno común de nuestro pasado.”

El debate fue moderado por Daniel Johnson, editor de TheArticle, que también hizo de moderador en las jornadas de las dos últimas ediciones de Holy Land Dialogues. Durante el coloquio surgieron las cuestiones más relevantes asociadas con el perdón, como la ofensa, la reparación, la esfera emocional, el recuerdo, el relato, etc.

Al terminar la jornada, los participantes se desplazaron al Saxum Visitor Center para disfrutar de un tour multimedia y, quienes lo desearon, pudieron celebrar la liturgia del Miércoles de Ceniza en la capilla del Visitor Center. También pudieron caminar un rato por el inicio del Camino de Emaús, que nace a escasos cien metros de Saxum, en Abu Ghosh.

Al concluir la jornada de reflexión sobre el perdón, los participantes en los Holy Land Dialogues continuaron su peregrinación de varios días en los lugares santos de Jerusalén y alrededores.

 

Comentario al Evangelio: Transfiguración de Jesús

Evangelio del Domingo 2º de Cuaresma (Ciclo A) y comentario al evangelio de la Misa.

VIDA CRISTIANA

Evangelio (Mt 17,1-9)

Seis días después, Jesús se llevó con él a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los condujo a un monte alto, a ellos solos. Y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías hablando con él. Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús:

— Señor, qué bien estamos aquí; si quieres haré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.

Todavía estaba hablando, cuando una nube de luz los cubrió y una voz desde la nube dijo:

— Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle.

Los discípulos al oírlo cayeron de bruces llenos de temor. Entonces se acercó Jesús y los tocó y les dijo:

— Levantaos y no tengáis miedo.

Al alzar sus ojos no vieron a nadie: sólo a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó:

— No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre haya resucitado de entre los muertos.


Comentario

El evangelio de Mateo sitúa esta escena en un momento delicado para los apóstoles. Justo antes, Jesús les había manifestado claramente “que él debía ir a Jerusalén y padecer mucho por causa de los ancianos, de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar al tercer día” (Mt 16,21). A la vez, les había dicho, también con toda crudeza, que “si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará” (Mt 16,24-25). Es comprensible el desconcierto y temor de sus discípulos ante advertencias tan graves.

Por eso, ahora quiere alimentar su esperanza, manifestando su gloria ante Pedro, Santiago y Juan. Sube a un monte alto, acompañado en primer lugar por tres discípulos, de modo análogo a como Moisés subió al monte Sinaí acompañado por Aarón, Nadab y Abihú, seguidos por los ancianos del pueblo (Ex 24,9). Estos mismos tres apóstoles serían aquellos a los que llamaría en Getsemaní para que lo acompañasen más de cerca, mientras los demás quedaban algo más retirados del lugar donde Jesús rezaba en agonía (Mc 14,33). Contrastan las escenas de esplendor gozoso y sufrimiento angustiado en las que Pedro, Santiago y Juan lo acompañan, pero, a la vez, ambas están inseparablemente relacionadas. No hay gloria sin cruz.

Moisés y Elías, que habían contemplado la gloria de Dios y recibido su revelación en el monte llamado Horeb o Sinaí (cf. Ex 24,15-16 y 1 R 19,8), acompañaban a Jesús en este monte alto cuando “se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz” (v. 2). Ahora contemplan la gloria y hablan con aquel que es la revelación de Dios en persona.

Pedro no puede acallar su alegría y exclama: “Señor, qué bien estamos aquí; si quieres haré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías” (v. 4). Su petición expresa el deseo de todo corazón humano de permanecer para siempre contemplando con gozo la gloria de Dios. A eso hemos sido llamados, a la bienaventuranza. Con esos mismos sentimientos clamaba San Josemaría haciendo oración mientras predicaba: “¡Jesús: verte, hablarte! ¡Permanecer así, contemplándote, abismado en la inmensidad de tu hermosura y no cesar nunca, nunca, en esa contemplación! ¡Oh. Cristo, quién te viera! ¡Quién te viera para quedar herido de amor a Ti!”[1].

Desde la nube de luz que los envuelve se oyen unas palabras llenas de significado: “Éste es mi Hijo, el Amado, en quien me he complacido: escuchadle” (v. 5). La expresión “mi Hijo, el Amado”, es un eco de aquella en la que Dios se dirige a Abrahán para pedirle que le sacrifique a su hijo Isaac: toma a “tu hijo, el amado” (Gn 22,2). De este modo se establece un paralelo entre la dramática escena del Génesis en la que Abrahán está dispuesto a sacrificar a Isaac, que lo acompaña sin resistencia, y el drama que se consumará en el Calvario donde Dios Padre ofreció a su Hijo en sacrificio asumido voluntariamente para la redención del género humano. En efecto, en la escena de la Transfiguración la Iglesia ha visto una preparación de los apóstoles para sobrellevar el escándalo de la Cruz. Por su parte, el añadido “escuchadle” tiene resonancias claras de las palabras que el Señor dirige a Moisés en el Deuteronomio: “el Señor, tu Dios, suscitará de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo; a él habéis de escuchar” (Dt 18,15). Aquel que es el Hijo al que su padre Dios entrega a la muerte, Jesús, es a la vez aquel profeta como Moisés al que hay que escuchar.

“De este episodio de la Transfiguración quisiera tomar dos elementos significativos –decía el Papa Francisco–, que sintetizo en dos palabras: subida y descenso. Nosotros necesitamos ir a un lugar apartado, subir a la montaña en un espacio de silencio, para encontrarnos a nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor. Esto hacemos en la oración. Pero no podemos permanecer allí. El encuentro con Dios en la oración nos impulsa nuevamente a ‘bajar de la montaña’ y volver a la parte baja, a la llanura, donde encontramos a tantos hermanos afligidos por fatigas, enfermedades, injusticias, ignorancias, pobreza material y espiritual. A estos hermanos nuestros que atraviesan dificultades, estamos llamados a llevar los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios, compartiendo la gracia recibida”[2].


[1] San Josemaría, Citado en Santo Rosario. Edición critico-histórica, comentario al 4º misterio de luz.

[2] Papa Francisco, Ángelus 16 de marzo de 2014.

 

 

Segundo domingo de Cuaresma.

Mt 17,1-9.

 Vidriera de Dios.

 

La transfiguración de Mateo comentada magistralmente por el papa Juan Pablo II en Vita Consecrata es una obra de arte. Aquí esta expresada la vida cristiana, la vocación de seguimiento de Cristo que se inicia, se mantiene y se culmina cuando decimos y vivimos una y otra vez la experiencia del Tabor, que bien se está Señor contigo aquí. Aquí y siempre solo el encuentro con el Señor en la montaña alta de la contemplación, nos lleva a bajar al monte de la desfiguración, donde nuestros hermanos viven en el monte Getsemaní triturados por el sufrimiento y el cansancio.

1.     Suben los tres íntimos y allí en la experiencia contemplativa el Señor les revela los secretos de su Corazón. Es necesario subir al monte para bajar al valle. La vida cristiana de toda la vida, de siempre cantada y contada por los místicos, es subir para bajar y es bajar para subir. Solo en ascender con Jesús contemplativo del Padre y descender con Jesús a todos los lugares de sufrimientos, donde se hacen miles de preguntas y cuánto cuesta esperar las respuestas. Es verdad que el Señor no responde a nuestros porqués, sería ponernos en el puesto de Dios, pero si tenemos paciencia y sabemos esperar, el siempre responde a nuestros para qué...lo entenderás más tarde, nos recuerda Jesús.

 

2.     Se aparecen conversando con Jesús, Moisés y Elías. El significado es que los dos juntos conversando con Jesús nos revela en profundidad lo que es la vida de seguimiento de Cristo. Por una parte Moisés representa la ley del Sinaí. Es el hombre que nos recuerda el cumplimiento de los mandamientos que nunca están superados ni abolidos. Elías es el profeta contemplativo místico. El hombre del silencio. Profundamente libre. El hombre carismático en el seguimiento del Señor. Ser cristiano no es solo cumplir la Ley y basta. Tampoco es vivir el carisma de siendo tan libres, acabar sin vivir nada y haciendo siempre nuestra voluntad. Es necesario unir en el Corazón de Cristo la fidelidad a la ley, que dialogando con Cristo y por la contemplación, nos haga santos y no rigoristas, que acaba matando el encanto de la vida con Dios.

 

3.     En el monte alto, en la preciosa teofanía o manifestación de la Trinidad, se nos descubre y se nos llama con la profunda identidad de los que siguen a Cristo y quieren convertirse como las vidrieras, en vocación de dejar pasar la luz de Dios a los hermanos en el camino de la vida. Nuestra profunda identidad es que somos hijos amados, predilectos donde Dios se complace y nuestra vida tiene que estar determinada por el gran mandamiento de la escucha...escucha Israel. Una llamada a que nuestra vida sea una escucha de la Palabra que nos da vida.

 

+ Francisco Cerro Chaves. Arzobispo de Toledo

 

 

Sexto Dolor y Gozo de San José – Siete Domingos

 

Sexto dolor y gozo de San José 

 

Sexto dolor y gozo de San José

Bienaventurado Patriarca san José, que viste sujeto a tus órdenes al Rey de los Cielos. El consuelo que experimentaste al conducir de Egipto a tu querido Jesús fue turbado por el temor a Arquelao, fuiste, sin embargo, tranquilizado por el Ángel y permaneciste gozoso en Nazaret con Jesús y María.

Por este dolor y gozo te pedimos nos obtengas que, libres de todo temor nocivo, gocemos de la paz de conciencia y, viviendo tranquilos en unión de Jesús y de María, muramos en su compañía.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

 

Sexto Dolor

El se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2, 21-22).

En el viaje de retorno a casa José tiene que cambiar los planes; toma el desvío y sigue hacia el norte, hacia Galilea. Va con Jesús -que ya tiene unos años- y con María; pero aunque camina contento, está preocupado por solucionar los problemas de cada día, por evitar los peligros del camino. Y no descansará tranquilo hasta el final del viaje.

La vida consiste, en cierto sentido, en ir de camino. De camino hacia la casa del Padre, nuestra morada definitiva. Cada día es un paso que nos puede acercar al cielo. Pero no caminamos solos, vamos en compañía de otros, sobre todo de nuestra familia.

Sería muy cómodo -muy egoísta- vivir sin preocuparse de los demás. Como a José, también a nosotros nos pide Dios que carguemos con la salud espiritual y física de los que nos rodean.

 

Sexto Gozo

Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).

 

En Nazaret estableció José de nuevo su taller de artesano. Trabaja y trabaja con la garlopa. María también trabaja. Y Jesús, todavía niño, juega con las virutas de serrín; aprende a moverse entre clavos y maderos para el momento de la redención.

José goza porque Dios ha querido que sea artesano, padre y esposo. Porque, precisamente en medio de esas tareas, él está con Jesús y con la Virgen María. Trabajar satisface humanamente, es medio de subsistencia, sirve para sacar adelante la familia. Pero sobre todo es el instrumento que tenemos para servir a Dios y a los demás.

Nazaret ha quedado para la historia como el modelo de hogar, y el lugar donde Dios enseña a trabajar por amor y con alegría sobrenatural. El santo patriarca será el patrono de quienes trabajen con ese sentido cristiano. ¡Qué gozada vivir en una familia así, trabajando como Él!

 

REFLEXIÓN

 

¿Estoy contento en mi trabajo porque me gusta, porque saco provecho, o tendría que tener una motivación más sobrenatural?

¿Procuro trabajar con la seriedad de un padre que tiene que sacar adelante su familia?

¿Advierto que Dios ve todo lo que realizo, cómo está hecho y las intenciones que tengo? ¿Se lo puedo ofrecer a Él? ¿Se lo ofrezco de hecho?

¿Dedico suficiente tiempo a mi familia? ¿Me doy cuenta de que los demás necesitan de mi tiempo, de mí?

¿Sé escuchar? ¿Recuerdo alguna cosa que me hayan hecho notar mis familiares y no acabo de tener en cuenta para rectificar?

¿Rezo por mi familia? ¿Rezamos en familia?

 

PROPÓSITO

Considerar en el trabajo -al menos al empezar- que puedo ofrecerlo a Dios a través de san José.

ORACIÓN

Oh glorioso José, alcánzame la gracia de trabajar a imitación tuya: con orden, constancia, intensidad y presencia de Dios; de trabajar teniendo siempre ante mis ojos las almas todas y la cuenta que habré de dar del tiempo perdido y de la vana complacencia en mis trabajos, tan contraria a la gloria de Dios. Así sea.

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.
Jesús, José y María, con vos descanse en paz el alma mía.

+info : SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

 

 

Diálogo de pares

Convocatoria para el Día de la Mujer

Un beso te daré cuando me mires

como   tu par humano inigualable,

cuando  el  amor se torne inevitable

y la verdad florezca en tus decires.

 

Te brindaré mi amor cuando confíe

en tu  palabra cierta y responsable,

complementados en la inolvidable

unión de hombre y mujer que el cielo guíe.

 

No seré más tu objeto de capricho,

ni callaré para evitar violencia

ante aquéllo que pueda o no haber dicho

 

¡Con  el diálogo nuevo , tu conciencia

evitará  prudente  el entredicho

bajo el signo triunfal de la paciencia!

 

Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina, 8 de marzo 2020

 

 

 

La mujer, corona de la creación

Silvia del Valle Márquez

La mujer es la corona de la creación y que merece respeto y cuidado en cualquier etapa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.

En los tiempos que vivimos, el papel de la mujer ha cambiado mucho. Se le ha empoderado, se le ha pisoteado, se le ha ultrajado, se le ha elevado. Ahora ya no se piensa en la mujer como la madre de familia, sino como la mujer exitosa, la empresaria, la que se puede valer por si misma, etc. Esto no está del todo mal, el problema es que el concepto de madre de familia lo han guardado en un cajón.

Si no se tiene en buena estima el papel de la mujer madre de familia, se está dañando la célula básica de la sociedad, la familia; y la única forma de rescatarla es hacer conciencia de que también se puede ser exitosa en la vida siendo madre de familia.

Lo cierto es que desde el principio, Dios creo al hombre y a la mujer con la misma dignidad, siendo así que ambos merecen respeto y cuidado. Ambos tienen las mismas oportunidades y derechos, ambos merecen tener lugares importantes en nuestra sociedad.

Y para eso es necesario hacer un cambio de cultura, debemos enseñar a nuestros hijos que la mujer es la corona de la creación y que merece respeto y cuidado en cualquier etapa de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural; y a la mujer debemos enseñarles a hacerse respetar, a cuidarse a sí misma, a ser delicada y fuerte a la vez y a respetar al hombre de forma integral.

No importa si su vocación es a ser madre o mujer sola, a ser empresaria, artista, abogada, doctora o consagrada; debe saberse digna.

La sociedad nos impone conceptos que generan odio y que distancian al hombre de la mujer, pero nosotros como padres de familia, debemos educar a nuestros hijos para respetarse mutuamente y cuidar y proteger a quien es más débil o frágil.

Actualmente, la mujer se encuentra en una posición vulnerable, aunque algunas se quieran hacer las fuertes o quieran imponer sus ideas a la fuerza, por eso aquí te dejo mis 5Tips para educar a nuestros hijos para darle su lugar a la mujer en nuestra sociedad.

Primero. El respeto es la base de todo.

Ante todo y sobre todo debemos educar a nuestros hijos en el respeto, de esta forma podremos tener una sociedad digna y propicia para el desarrollo integral de cada persona.

El respeto se inculca y se vive en la familia.

Es necesario que nuestros hijos sepan respetarse a sí mismos para así respetar a los demás. Es necesario que se den a respetar para que los demás no quieran lastimarlos.

Es importante que les quede muy claro que cualquier persona tiene dignidad y debe ser tratada como persona, a pesar de sus condiciones y de que ella no se dé a respetar.

Podemos empezar por hacer que entre hermanos se respeten, que eviten los pleitos y que eviten palabras hirientes o denigrantes. También debemos evitar a toda costa, hablarles con palabras ofensivas o que les lastimen.

Si vemos que alguien en su entorno les falta al respeto, debemos defenderlos de forma respetuosa y adecuada para que ellos aprendan a hacerlo con los demás. Es importante recordar que nuestros hijos no nacen sabiendo cómo deben comportarse.

Las virtudes se adquieren viviéndolas en familia.

Segundo. Que vean a la mujer como un ser delicado que merece cuidado.

Es importante que tengan un concepto adecuado de la mujer, sean niños o niñas.

Esto les dará una perspectiva adecuada y hará que actúen delicadamente con las niñas y con las mujeres en general.

Si vemos que están jugando muy brusco con las niñas, debemos intervenir para evitarlo.

Y si las niñas son las que van a molestar a los niños, también debemos intervenir para que ellas aprendan a darse su lugar.

La clave está en respetar la dignidad de la persona, que es la misma para hombres que para mujeres.

Tercero. Que las niñas sepan que son la corona de la creación.

Cuando una niña se sabe amada y valorada, actúa de forma distinta. Se hace respetar y se comporta delicada y cuidadosa.

Es bueno que nuestra hijas comprendan a la perfección el rol tan importante que tiene la mujer en la vida de la familia y de la sociedad; que conozcan ejemplos de mujeres que han logrado destacar en los diferentes ámbitos de la vida y que tengan ejemplos a seguir cercanos.

Es importante que nosotros como papás, busquemos tratarlas con delicadeza, recordando que en muchas ocasiones son más débiles que los niños porque su naturaleza física es así.

Y aunque fueran más fuertes que los niños, es importante hacerles conciencia de que el respeto se gana y debemos también respetar a los demás.

Comenzando con los más débiles y desamparados, por ejemplo, los niños no nacidos, que en muchas ocasiones son agredidos por sus mismos padres y por la sociedad.

Cuarto. Que no crean todo lo que escuchan en los medios de comunicación.

Ahora, en las redes sociales y en los videojuegos, se pone a la mujer como un objeto que se puede usar para producir placer y luego se le puede votar sin más.

Si dejamos que nuestros hijos crezcan con este concepto, estamos educando a hombres machos que no tendrán temor de pisotear a las mujeres que se encuentren por la vida.

Debemos educarlos para que sepan tratarlas con dignidad y respeto.

Es necesario que les expliquemos por qué en algunas series o películas tratan mal a las mujeres y que busquemos una solución real a esos casos que los medios presentan.

Es importante que no idealicen esta forma de tratar a las personas, cargada de violencia y de intereses bajos, ya que cuando crezcan será el patrón que seguirán, aun inconscientemente.

Y quinto. Que tu ejemplo les diga cómo se debe tratar a todos.

Para complementar el punto anterior, debemos ser nosotros los modelos a seguir de nuestros hijos y enseñarles con nuestras acciones cómo debemos tratar a las personas.

El amor y el respeto no nos hacen menos, por el contrario, nos ganan autoridad con nuestros hijos.

Sé que no es fácil tratar bien a todos, y menos cuando nos han ofendido o nos han tratado mal a nosotros, pero es necesario que nuestros hijos vean que no se regresa agresión por agresión, que en alguien puede caber la prudencia y puede poner la otra mejilla para parar el problema.

Si tratamos a todos como queremos ser tratados, la vida cotidiana sería diferente. Y si educamos a nuestros hijos con estos criterios, estamos cambiando a la sociedad porque estaremos creando una nueva cultura del respeto, donde la persona es importante y donde los valores y virtudes tienen un lugar preponderante.

También es importante que nuestros hijos vean que nosotros somos capaces de ayudar a quien lo necesita sin importar que tengamos que dejar algo que a nosotros nos hace sentir bien.

Nuestro ejemplo es básico para que nuestros hijos comprendan que para tener éxito en la vida no es necesario pisotear al de enfrente o ponerle el pie al que viene detrás. También es necesario para que aprendan a tratar a todos con dignidad y respeto. Debemos comenzar nosotros a cuidar a las mujeres para que nuestros hijos sepan cómo tratarlas.

Todos tenemos una mamá, hermana, hija, abuela, amiga, compañera, etc. que nos gustaría que fuera respetada. Por lo mismo enseñemos a nuestros hijos a respetarlas en todo momento y bajo cualquier circunstancia.

 

Día Internacional de la Mujer: Académicas y pioneras

La creadora de la primera escuela de enfermería, una de las primeras mujeres ingenieras que fue profesora en Cambridge, la mujer que abrió la profesión de la arquitectura a otras mujeres en España o aquella que llevó su voz al Congreso de los Diputados. Hoy, con el término sororidad incluido recientemente en el diccionario de la RAE, miramos a estas mujeres que ya en el siglo XX trabajaron por conseguir derechos y abrirse paso en distintas disciplinas profesionales o académicas. Trabajaron por el reconocimiento y el respeto de las mujeres.

 

 

La primera escuela de Enfermería

 

 

Florence Nightingale (1820-1910) está considerada precursora de la enfermería profesional moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermería. Sentó las bases de la profesionalización de la enfermería con el establecimiento, en 1860, de su escuela de enfermería en el hospital Saint Thomas de Londres, actualmente parte integrante del King's College de Londres y del NHS. Fue la primera escuela laica de enfermería en el mundo. Este año se cumplen 200 años de su nacimiento y por ese motivo la OMS ha declarado 2020 como Año Internacional de la Enfermería.

La profesora Ana Choperena, vicedecana de Alumnos de la Facultad de Enfermería, habla así sobre ella: "Los vínculos entre el establecimiento de la primera escuela de enfermería, la escuela de Santo Tomás y el desarrollo de la enfermería a nivel mundial es una cuestión estratégica de Nightingale. Para entender su éxito hay que tener en cuenta su fuerte personalidad y su gran capacidad de influencia, ya que fue capaz de organizar la enfermería militar y hospitalaria de Inglaterra e influir en la enfermería americana que brotaba en aquel momento. La buena acogida que tuvieron las enfermeras que se formaban en su escuela, posibilitó la transmisión de su voz y de su legado por todos los rincones del mundo".

 

 

Arquitectura, “a pesar de todo y de todos”

 

 

Matilde Ucelay Maortúa (Madrid, 1912-2008) fue la primera mujer española en obtener el título de Arquitecta en 1936. Tras la guerra civil tuvo dificultades políticas y en 1942 fue condenada a cinco años de inactividad profesional. En aquel período fueron sus amigos los que firmaron sus proyectos. Ejerció la profesión hasta los 80 años y entre sus más de 120 obras cabe destacar la Casa Oswald en Madrid. En 2004, cuatro años antes de su muerte, fue reconocida con el Premio Nacional de Arquitectura.

La profesora Esperanza Marrodán señala que Matilde Ucelay abrió el camino a otras mujeres en unos estudios y una profesión eminentemente masculinos. “Ucelay destaca por su empeño y dedicación en unos años tan difíciles como los inmediatos a la guerra, en los que tuvo que hacer frente, además de a su condición de mujer en un mundo de hombres, a los problemas políticos derivados de un pensamiento liberal y abierto. No cejó en su empeño. Proyectó y construyó a pesar de todo y de todos, y su arquitectura se hace eco de esa mente abierta hacia las nuevas formas. Su figura reúne ese carácter pionero y decidido que, más allá del valor de su obra construida, la sitúa como un hito clave de la historia de la arquitectura española en el ámbito profesional. Tristemente, en el ámbito académico tendremos que esperar hasta 1995 para tener la primera catedrática en una Escuela de Arquitectura, Pascuala Campos de Michelena”.

 

 

En defensa del voto de la mujer

 

 

Clara Campoamor (1988-1972) fue pionera en los estudios de Derecho y la tercera mujer en licenciarse en España en 1924 (colegiada en 1925). Pionera también parlamentaria en las Cortes Constituyentes de 1931 (junto con Margarita Nelken y Victoria Kent). Clara Campoamor lo fue por partida triple porque, además de su acta de diputada, fue la primera en tomar la palabra en el Parlamento, el 1 de septiembre de 1931, convirtiéndose en la primera voz parlamentaria de mujer en España. No obstante, hay que matizar esta afirmación, ya que en la Asamblea Nacional (1927-1929), en la etapa del Directorio Civil de Primo de Rivera, varias mujeres accedieron a la representación nacional, ocupando escaños en el hemiciclo. Además, fue la primera mujer en participar en una Comisión de Constitución (1931).

“Desde un primer momento en la Comisión -y luego, posteriormente, en el debate parlamentario-, Campoamor se manifestó a favor de una serie de derechos de la mujer. A ella le debemos la defensa del voto a la mujer y la inclusión del derecho al sufragio universal dentro del articulado de la Constitución (artículo 34)”, destaca la profesora Mari Cruz Díaz de Terán. “Abogó por el principio de no discriminación por razón de sexo (artículo 25); el acceso de todos los españoles, sin distinción de sexo, a los empleos y cargos públicos según su mérito y capacidad (artículo 40); el principio de igualdad civil en el matrimonio, el divorcio de mutuo acuerdo o a instancia de parte si concurría causa justa y la igualdad de hijos e hijas habidos dentro y fuera del matrimonio, así como la investigación de la paternidad (artículo 43). Un hilo conductor claro de su pensamiento que puede derivarse, tanto de sus intervenciones en la Comisión como en el posterior debate parlamentario y en sus escritos, era la idea de que el sexo no podía ser fundamento para ningún privilegio jurídico”.

 

 

Enamorada de las obras de Santa Teresa y San Juan de la Cruz

 

 

Edith Stein (Breslavia, 1891- Auschwitz, 1942). Filósofa y teóloga de origen judío, formada en la fenomenología junto a Husserl (1916-1919 y conversa al catolicismo en 1922. Stein fue la primera mujer que presentó una tesis en esta disciplina en Alemania. Entre sus obras más significativas son 'Ser finito y eterno' y 'La ciencia de la Cruz', además de su tesis sobre la empatía, y su curso sobre La estructura de la persona humana. Stein fue canonizada por Juan Pablo II en 1998, y declarada copatrona de Europa.

“Stein fue una enamorada de las obras de Santa Teresa y San Juan de la Cruz, feminista activa por el voto de la mujer, carmelita desde que no pudo enseñar por la subida de los nazis al poder (1933); y muerta en las cámaras de gas de Auschwitz por ser judía, identificada con su pueblo y con Cristo”, relata el profesor Juan Luis Lorda.

 

 

Única ingeniera en Cambridge

 

 

Constance Tipper (1894-1995) fue una científica de materiales inglesa y pionera en la mecánica de la fractura. Tras estudiar Ciencias Naturales en Cambridge, trabajó en varios laboratorios de prestigio analizando la microestructura de los metales. En 1949 se convirtió en profesora de la Facultad de Ingeniería de Cambridge, y hasta su jubilación en 1960 fue la única mujer miembro de esta facultad.

Naiara Rodríguez Flórez, profesora del Departamento de Ingeniería Mécánica y Materiales de Tecnun-Escuela de Ingenieros destaca lo siguiente de esta mujer: “Durante la Segunda Guerra Mundial, Constance investigó las causas por las que los barcos Liberty, que eran de vital importancia para traer suministros de EEUU a los aliados, se partían en dos en el Atlántico. Fue ella quien demostró que estas fracturas eran consecuencia de las propiedades del acero con el que se construía; Tipper estableció que en ciertas condiciones el acero se convierte peligrosamente frágil. Sus descubrimientos cambiaron la forma de entender la fragilidad, algo que ha permitido construir barcos, aviones y coches más seguros. Hoy en día el método estándar para determinar la fragilidad del acero se llama ‘Tipper test’”.

 

 

Desbloqueando el potencial de los ODS-2030

El Triángulo de la Sostenibilidad (y los Valores Éticos y Retos del Sistema Global) es la base para implementar los 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030, comenzando por el autoliderazgo y los motivos trascendentes. Así he presentado esta semana en IESE (17ª Conferencia Doing Good Doing Well, organizada por los alumnos del MBA del Responsible Business Club ) a la Fundación Fabre, que apoya activamente a la Cátedra «Carmina Roca y Rafael Pich-Aguilera» de Mujer y Liderazgo, del IESE.

El objetivo que los organizadores del DGDW2020 se habían propuesto era trabajar para «desbloquear el potencial salvavidas y generador de riqueza» de los 17 ODS. Como os decía al principio, solo una persona que lidera su propia vida, con estabilidad, desarrollando relaciones de confianza a su alrededor, teniendo en cuenta a los otros en las decisiones que toma, tanto como miembro de una familia, como de una empresa, una organización social, cultural… solo esta persona será capaz de oxigenar el entorno contaminado, dejando que el CO2 se transforme en oxígeno, tal como las plantas son capaces de hacer con la fotosíntesis.

Helena Regojo (miembro del Patronato de la Fundación FABRE) y Celia Pinedo (Project Manager)  presentaron su misión, materiales educativos y proyectos que realiza la fundación en España, en Costa de Marfil y varios países de Hispano-América. Dejo que sean las propias Helena y Celia las que os expliquen el mensaje que trajeron al IESE:

 

 

 

CARTA DEL PAPA JUAN PABLO IIA LAS MUJERES

 

A vosotras, mujeres del mundo entero,
os doy mi más cordial saludo:

1. A cada una de vosotras dirijo esta carta con objeto de compartir y manifestar gratitud, en la proximidad de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, que tendrá lugar en Pekín el próximo mes de septiembre.

Ante todo deseo expresar mi vivo reconocimiento a la Organización de las Naciones Unidas, que ha promovido tan importante iniciativa. La Iglesia quiere ofrecer también su contribución en defensa de la dignidad, papel y derechos de las mujeres, no sólo a través de la aportación específica de la Delegación oficial de la Santa Sede a los trabajos de Pekín, sino también hablando directamente al corazón y a la mente de todas las mujeres. Recientemente, con ocasión de la visita que la Señora Gertrudis Mongella, Secretaria General de la Conferencia, me ha hecho precisamente con vistas a este importante encuentro, le he entregado un Mensaje en el que se recogen algunos puntos fundamentales de la enseñanza de la Iglesia al respecto. Es un mensaje que, más allá de la circunstancia específica que lo ha inspirado, se abre a la perspectiva más general de la realidad y de los problemas de las mujeres en su conjunto, poniéndose al servicio de su causa en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Por lo cual he dispuesto que se enviara a todas las Conferencias Episcopales, para asegurar su máxima difusión.

Refiriéndome a lo expuesto en dicho documento, quiero ahora dirigirme directamente a cada mujer, para reflexionar con ella sobre sus problemas y las perspectivas de la condición femenina en nuestro tiempo, deteniéndome en particular sobre el tema esencial de la dignidad y de los derechos de las mujeres, considerados a la luz de la Palabra de Dios.

El punto de partida de este diálogo ideal no es otro que dar gracias. « La Iglesia —escribía en la Carta apostólica Mulieris dignitatem— desea dar gracias a la Santísima Trinidad por el "misterio de la mujer" y por cada mujer, por lo que constituye la medida eterna de su dignidad femenina, por las "maravillas de Dio", que en la historia de la humanidad se han realizado en ella y por ella » (n. 31).

2. Dar gracias al Señor por su designio sobre la vocación y la misión de la mujer en el mundo se convierte en un agradecimiento concreto y directo a las mujeres, a cada mujer, por lo que representan en la vida de la humanidad.

Te doy gracias, mujer-madre, que te conviertes en seno del ser humano con la alegría y los dolores de parto de una experiencia única, la cual te hace sonrisa de Dios para el niño que viene a la luz y te hace guía de sus primeros pasos, apoyo de su crecimiento, punto de referencia en el posterior camino de la vida.

Te doy gracias, mujer-esposa, que unes irrevocablemente tu destino al de un hombre, mediante una relación de recíproca entrega, al servicio de la comunión y de la vida.

Te doy gracias, mujer-hija mujer-hermana, que aportas al núcleo familiar y también al conjunto de la vida social las riquezas de tu sensibilidad, intuición, generosidad y constancia.

Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del « misterio », a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad.

Te doy gracias, mujer-consagrada, que a ejemplo de la más grande de las mujeres, la Madre de Cristo, Verbo encarnado, te abres con docilidad y fidelidad al amor de Dios, ayudando a la Iglesia y a toda la humanidad a vivir para Dios una respuesta « esponsal », que expresa maravillosamente la comunión que El quiere establecer con su criatura.

Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas.

3. Pero dar gracias no basta, lo sé. Por desgracia somos herederos de una historia de enormes condicionamientos que, en todos los tiempos y en cada lugar, han hecho difícil el camino de la mujer, despreciada en su dignidad, olvidada en sus prerrogativas, marginada frecuentemente e incluso reducida a esclavitud. Esto le ha impedido ser profundamente ella misma y ha empobrecido la humanidad entera de auténticas riquezas espirituales. No sería ciertamente fácil señalar responsabilidades precisas, considerando la fuerza de las sedimentaciones culturales que, a lo largo de los siglos, han plasmado mentalidades e instituciones. Pero si en esto no han faltado, especialmente en determinados contextos históricos, responsabilidades objetivas incluso en no pocos hijos de la Iglesia, lo siento sinceramente. Que este sentimiento se convierta para toda la Iglesia en un compromiso de renovada fidelidad a la inspiración evangélica, que precisamente sobre el tema de la liberación de la mujer de toda forma de abuso y de dominio tiene un mensaje de perenne actualidad, el cual brota de la actitud misma de Cristo. El, superando las normas vigentes en la cultura de su tiempo, tuvo en relación con las mujeres una actitud de apertura, de respeto, de acogida y de ternura. De este modo honraba en la mujer la dignidad que tiene desde siempre, en el proyecto y en el amor de Dios. Mirando hacia El, al final de este segundo milenio, resulta espontáneo preguntarse: ?qué parte de su mensaje ha sido comprendido y llevado a término?

Ciertamente, es la hora de mirar con la valentía de la memoria, y reconociendo sinceramente las responsabilidades, la larga historia de la humanidad, a la que las mujeres han contribuido no menos que los hombres, y la mayor parte de las veces en condiciones bastante más adversas. Pienso, en particular, en las mujeres que han amado la cultura y el arte, y se han dedicado a ello partiendo con desventaja, excluidas a menudo de una educación igual, expuestas a la infravaloración, al desconocimiento e incluso al despojo de su aportación intelectual. Por desgracia, de la múltiple actividad de las mujeres en la historia ha quedado muy poco que se pueda recuperar con los instrumentos de la historiografía científica. Por suerte, aunque el tiempo haya enterrado sus huellas documentales, sin embargo se percibe su influjo benéfico en la linfa vital que conforma el ser de las generaciones que se han sucedido hasta nosotros. Respecto a esta grande e inmensa « tradición » femenina, la humanidad tiene una deuda incalculable. ¡Cuántas mujeres han sido y son todavía más tenidas en cuenta por su aspecto físico que por su competencia, profesionalidad, capacidad intelectual, riqueza de su sensibilidad y en definitiva por la dignidad misma de su ser!

4. Y qué decir también de los obstáculos que, en tantas partes del mundo, impiden aún a las mujeres su plena inserción en la vida social, política y económica? Baste pensar en cómo a menudo es penalizado, más que gratificado, el don de la maternidad, al que la humanidad debe también su misma supervivencia. Ciertamente, aún queda mucho por hacer para que el ser mujer y madre no comporte una discriminación. Es urgente alcanzar en todas partes la efectiva igualdad de los derechos de la persona y por tanto igualdad de salario respecto a igualdad de trabajo, tutela de la trabajadora-madre, justas promociones en la carrera, igualdad de los esposos en el derecho de familia, reconocimiento de todo lo que va unido a los derechos y deberes del ciudadano en un régimen democrático.

Se trata de un acto de justicia, pero también de una necesidad. Los graves problemas sobre la mesa, en la política del futuro, verán a la mujer comprometida cada vez más: tiempo libre, calidad de la vida, migraciones, servicios sociales, eutanasia, droga, sanidad y asistencia, ecología, etc. Para todos estos campos será preciosa una mayor presencia social de la mujer, porque contribuirá a manifestar las contradicciones de una sociedad organizada sobre puros criterios de eficiencia y productividad, y obligará a replantear los sistemas en favor de los procesos de humanización que configuran la « civilización del amor ».

5. Mirando también uno de los aspectos más delicados de la situación femenina en el mundo, cómo no recordar la larga y humillante historia —a menudo « subterránea »— de abusos cometidos contra las mujeres en el campo de la sexualidad? A las puertas del tercer milenio no podemos permanecer impasibles y resignados ante este fenómeno. Es hora de condenar con determinación, empleando los medios legislativos apropiados de defensa, las formas de violencia sexual que con frecuencia tienen por objeto a las mujeres. En nombre del respeto de la persona no podemos además no denunciar la difundida cultura hedonística y comercial que promueve la explotación sistemática de la sexualidad, induciendo a chicas incluso de muy joven edad a caer en los ambientes de la corrupción y hacer un uso mercenario de su cuerpo.

Ante estas perversiones, cuánto reconocimiento merecen en cambio las mujeres que, con amor heroico por su criatura, llevan a término un embarazo derivado de la injusticia de relaciones sexuales impuestas con la fuerza; y esto no sólo en el conjunto de las atrocidades que por desgracia tienen lugar en contextos de guerra todavía tan frecuentes en el mundo, sino también en situaciones de bienestar y de paz, viciadas a menudo por una cultura de permisivismo hedonístico, en que prosperan también más fácilmente tendencias de machismo agresivo. En semejantes condiciones, la opción del aborto, que es siempre un pecado grave, antes de ser una responsabilidad de las mujeres, es un crimen imputable al hombre y a la complicidad del ambiente que lo rodea.

6. Mi « gratitud » a las mujeres se convierte pues en una llamada apremiante, a fin de que por parte de todos, y en particular por parte de los Estados y de las instituciones internacionales, se haga lo necesario para devolver a las mujeres el pleno respeto de su dignidad y de su papel. A este propósito expreso mi admiración hacia las mujeres de buena voluntad que se han dedicado a defender la dignidad de su condición femenina mediante la conquista de fundamentales derechos sociales, económicos y políticos, y han tomado esta valiente iniciativa en tiempos en que este compromiso suyo era considerado un acto de transgresión, un signo de falta de femineidad, una manifestación de exhibicionismo, y tal vez un pecado.

Como expuse en el Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año, mirando este gran proceso de liberación de la mujer, se puede decir que « ha sido un camino difícil y complicado y, alguna vez, no exento de errores, aunque sustancialmente positivo, incluso estando todavía incompleto por tantos obstáculos que, en varias partes del mundo, se interponen a que la mujer sea reconocida, respetada y valorada en su peculiar dignidad » (n. 4).

¡Es necesario continuar en este camino! Sin embargo estoy convencido de que el secreto para recorrer libremente el camino del pleno respeto de la identidad femenina no está solamente en la denuncia, aunque necesaria, de las discriminaciones y de las injusticias, sino también y sobre todo en un eficaz e ilustrado proyecto de promoción, que contemple todos los ámbitos de la vida femenina, a partir de una renovada y universal toma de conciencia de la dignidad de la mujer. A su reconocimiento, no obstante los múltiples condicionamientos históricos, nos lleva la razón misma, que siente la Ley de Dios inscrita en el corazón de cada hombre. Pero es sobre todo la Palabra de Dios la que nos permite descubrir con claridad el radical fundamento antropológico de la dignidad de la mujer, indicándonoslo en el designio de Dios sobre la humanidad.

7. Permitidme pues, queridas hermanas, que medite de nuevo con vosotras sobre la maravillosa página bíblica que presenta la creación del ser humano, y que dice tanto sobre vuestra dignidad y misión en el mundo.

El Libro del Génesis habla de la creación de modo sintético y con lenguaje poético y simbólico, pero profundamente verdadero: « Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó: varón y mujer los creó » (Gn 1, 27). La acción creadora de Dios se desarrolla según un proyecto preciso. Ante todo, se dice que el ser humano es creado « a imagen y semejanza de Dios » (cf. Gn 1, 26), expresión que aclara en seguida el carácter peculiar del ser humano en el conjunto de la obra de la creación.

Se dice además que el ser humano, desde el principio, es creado como « varón y mujer » (Gn 1, 27). La Escritura misma da la interpretación de este dato: el hombre, aun encontrándose rodeado de las innumerables criaturas del mundo visible, ve que está solo (cf. Gn 2, 20). Dios interviene para hacerlo salir de tal situación de soledad: « No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada » (Gn 2, 18). En la creación de la mujer está inscrito, pues, desde el inicio el principio de la ayuda: ayuda —mírese bien— no unilateral, sino recíproca. La mujer es el complemento del hombre, como el hombre es el complemento de la mujer: mujer y hombre son entre sí complementarios. La femineidad realiza lo « humano » tanto como la masculinidad, pero con una modulación diversa y complementaria.

Cuando el Génesis habla de « ayuda », no se refiere solamente al ámbito del obrar, sino también al del ser. Femineidad y masculinidad son entre sí complementarias no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico. Sólo gracias a la dualidad de lo « masculino » y de lo « femenino » lo « humano » se realiza plenamente.

8. Después de crear al ser humano varón y mujer, Dios dice a ambos: « Llenad la tierra y sometedla » (Gn 1, 28). No les da sólo el poder de procrear para perpetuar en el tiempo el género humano, sino que les entrega también la tierra como tarea, comprometiéndolos a administrar sus recursos con responsabilidad. El ser humano, ser racional y libre, está llamado a transformar la faz de la tierra. En este encargo, que esencialmente es obra de cultura, tanto el hombre como la mujer tienen desde el principio igual responsabilidad. En su reciprocidad esponsal y fecunda, en su común tarea de dominar y someter la tierra, la mujer y el hombre no reflejan una igualdad estática y uniforme, y ni siquiera una diferencia abismal e inexorablemente conflictiva: su relación más natural, de acuerdo con el designio de Dios, es la « unidad de los dos », o sea una « unidualidad » relacional, que permite a cada uno sentir la relación interpersonal y recíproca como un don enriquecedor y responsabilizante.

A esta « unidad de los dos » confía Dios no sólo la obra de la procreación y la vida de la familia, sino la construcción misma de la historia. Si durante el Año internacional de la Familia, celebrado en 1994, se puso la atención sobre la mujer como madre, la Conferencia de Pekín es la ocasión propicia para una nueva toma de conciencia de la múltiple aportación que la mujer ofrece a la vida de todas las sociedades y naciones. Es una aportación, ante todo, de naturaleza espiritual y cultural, pero también socio-política y económica. ¡Es mucho verdaderamente lo que deben a la aportación de la mujer los diversos sectores de la sociedad, los Estados, las culturas nacionales y, en definitiva, el progreso de todo el genero humano!

9. Normalmente el progreso se valora según categorías científicas y técnicas, y también desde este punto de vista no falta la aportación de la mujer. Sin embargo, no es ésta la única dimensión del progreso, es más, ni siquiera es la principal. Más importante es la dimensión ética y social, que afecta a las relaciones humanas y a los valores del espíritu: en esta dimensión, desarrollada a menudo sin clamor, a partir de las relaciones cotidianas entre las personas, especialmente dentro de la familia, la sociedad es en gran parte deudora precisamente al « genio de la mujer ».

A este respecto, quiero manifestar una particular gratitud a las mujeres comprometidas en los más diversos sectores de la actividad educativa, fuera de la familia: asilos, escuelas, universidades, instituciones asistenciales, parroquias, asociaciones y movimientos. Donde se da la exigencia de un trabajo formativo se puede constatar la inmensa disponibilidad de las mujeres a dedicarse a las relaciones humanas, especialmente en favor de los más débiles e indefensos. En este cometido manifiestan una forma de maternidad afectiva, cultural y espiritual, de un valor verdaderamente inestimable, por la influencia que tiene en el desarrollo de la persona y en el futuro de la sociedad. ¿Cómo no recordar aquí el testimonio de tantas mujeres católicas y de tantas Congregaciones religiosas femeninas que, en los diversos continentes, han hecho de la educación, especialmente de los niños y de las niñas, su principal servicio? Cómo no mirar con gratitud a todas las mujeres que han trabajado y siguen trabajando en el campo de la salud, no sólo en el ámbito de las instituciones sanitarias mejor organizadas, sino a menudo en circunstancias muy precarias, en los Países más pobres del mundo, dando un testimonio de disponibilidad que a veces roza el martirio?

10. Deseo pues, queridas hermanas, que se reflexione con mucha atención sobre el tema del « genio de la mujer », no sólo para reconocer los caracteres que en el mismo hay de un preciso proyecto de Dios que ha de ser acogido y respetado, sino también para darle un mayor espacio en el conjunto de la vida social así como en la eclesial. Precisamente sobre este tema, ya tratado con ocasión del Año Mariano, tuve oportunidad de ocuparme ampliamente en la citada Carta apostólica Mulieris dignitatempublicada en 1988. Este año, además, con ocasión del Jueves Santo, a la tradicional Carta que envío a los sacerdotes he querido agregar idealmente la Mulieris dignitateminvitándoles a reflexionar sobre el significativo papel que la mujer tiene en sus vidas como madre, como hermana y como colaboradora en las obras apostólicas. Es ésta otra dimensión, —diversa de la conyugal, pero asimismo importante— de aquella « ayuda » que la mujer, según el Génesis, está llamada a ofrecer al hombre.

La Iglesia ve en María la máxima expresión del « genio femenino » y encuentra en Ella una fuente de continua inspiración. María se ha autodefinido « esclava del Señor » (Lc 1, 38). Por su obediencia a la Palabra de Dios Ella ha acogido su vocación privilegiada, nada fácil, de esposa y de madre en la familia de Nazaret. Poniéndose al servicio de Dios, ha estado también al servicio de los hombres: un servicio de amor. Precisamente este servicio le ha permitido realizar en su vida la experiencia de un misterioso, pero auténtico « reinar ». No es por casualidad que se la invoca como « Reina del cielo y de la tierra ». Con este título la invoca toda la comunidad de los creyentes, la invocan como « Reina » muchos pueblos y naciones. ¡Su « reinar » es servir! ¡Su servir es « reinar »!

De este modo debería entenderse la autoridad, tanto en la familia como en la sociedad y en la Iglesia. El « reinar » es la revelación de la vocación fundamental del ser humano, creado a « imagen » de Aquel que es el Señor del cielo y de la tierra, llamado a ser en Cristo su hijo adoptivo. El hombre es la única criatura sobre la tierra que « Dios ha amado por sí misma », como enseña el Concilio Vaticano II, el cual añade significativamente que el hombre « no puede encontrarse plenamente a sí mismo sino en la entrega sincera de sí mismo » (Gaudium et spes24).

En esto consiste el « reinar » materno de María. Siendo, con todo su ser, un don para el Hijo, es un don también para los hijos e hijas de todo el género humano, suscitando profunda confianza en quien se dirige a Ella para ser guiado por los difíciles caminos de la vida al propio y definitivo destino trascendente. A esta meta final llega cada uno a través de las etapas de la propia vocación, una meta que orienta el compromiso en el tiempo tanto del hombre como de la mujer.

11. En este horizonte de « servicio » —que, si se realiza con libertad, reciprocidad y amor, expresa la verdadera « realeza » del ser humano— es posible acoger también, sin desventajas para la mujer, una cierta diversidad de papeles, en la medida en que tal diversidad no es fruto de imposición arbitraria, sino que mana del carácter peculiar del ser masculino y femenino. Es un tema que tiene su aplicación específica incluso dentro de la Iglesia. Si Cristo —con una elección libre y soberana, atestiguada por el Evangelio y la constante tradición eclesial— ha confiado solamente a los varones la tarea de ser «icono » de su rostro de « pastor » y de « esposo » de la Iglesia a través del ejercicio del sacerdocio ministerial, esto no quita nada al papel de la mujer, así como al de los demás miembros de la Iglesia que no han recibido el orden sagrado, siendo por lo demás todos igualmente dotados de la dignidad propia del « sacerdocio común », fundamentado en el Bautismo. En efecto, estas distinciones de papel no deben interpretarse a la luz de los cánones de funcionamiento propios de las sociedades humanas, sino con los criterios específicos de la economía sacramental, o sea, la economía de « signos » elegidos libremente por Dios para hacerse presente en medio de los hombres.

Por otra parte, precisamente en la línea de esta economía de signos, incluso fuera del ámbito sacramental, hay que tener en cuenta la « femineidad » vivida según el modelo sublime de María. En efecto, en la « femineidad » de la mujer creyente, y particularmente en el de la « consagrada », se da una especie de « profecía » inmanente (cf. Mulieris dignitatem29), un simbolismo muy evocador, podría decirse un fecundo « carácter de icono », que se realiza plenamente en María y expresa muy bien el ser mismo de la Iglesia como comunidad consagrada totalmente con corazón « virgen », para ser « esposa » de Cristo y « madre » de los creyentes. En esta perspectiva de complementariedad « icónica » de los papeles masculino y femenino se ponen mejor de relieve las dos dimensiones imprescindibles de la Iglesia: el principio « mariano » y el « apostólico-petrino » (cf. ibid., 27).

Por otra parte —lo recordaba a los sacerdotes en la citada Carta del Jueves Santo de este año— el sacerdocio ministerial, en el plan de Cristo « no es expresión de dominio, sino de servicio » (n. 7). Es deber urgente de la Iglesia, en su renovación diaria a la luz de la Palabra de Dios, evidenciar esto cada vez más, tanto en el desarrollo del espíritu de comunión y en la atenta promoción de todos los medios típicamente eclesiales de participación, como a través del respeto y valoración de los innumerables carismas personales y comunitarios que el Espíritu de Dios suscita para la edificación de la comunidad cristiana y el servicio a los hombres.

En este amplio ámbito de servicio, la historia de la Iglesia en estos dos milenios, a pesar de tantos condicionamientos, ha conocido verdaderamente el « genio de la mujer », habiendo visto surgir en su seno mujeres de gran talla que han dejado amplia y beneficiosa huella de sí mismas en el tiempo. Pienso en la larga serie de mártires, de santas, de místicas insignes. Pienso de modo especial en santa Catalina de Siena y en santa Teresa de Jesús, a las que el Papa Pablo VI concedió el título de Doctoras de la Iglesia. Y ¿cómo no recordar además a tantas mujeres que, movidas por la fe, han emprendido iniciativas de extraordinaria importancia social especialmente al servicio de los más pobres? En el futuro de la Iglesia en el tercer milenio no dejarán de darse ciertamente nuevas y admirables manifestaciones del « genio femenino ».

12. Vosotras veis, pues, queridas hermanas, cuántos motivos tiene la Iglesia para desear que, en la próxima Conferencia, promovida por las Naciones Unidas en Pekín, se clarifique la plena verdad sobre la mujer. Que se dé verdaderamente su debido relieve al « genio de la mujer », teniendo en cuenta no sólo a las mujeres importantes y famosas del pasado o las contemporáneas, sino también a las sencillas, que expresan su talento femenino en el servicio de los demás en lo ordinario de cada día. En efecto, es dándose a los otros en la vida diaria como la mujer descubre la vocación profunda de su vida; ella que quizá más aún que el hombre ve al hombre, porque lo ve con el corazón. Lo ve independientemente de los diversos sistemas ideológicos y políticos. Lo ve en su grandeza y en sus límites, y trata de acercarse a él y serle de ayuda. De este modo, se realiza en la historia de la humanidad el plan fundamental del Creador e incesantemente viene a la luz, en la variedad de vocaciones, la belleza —no solamente física, sino sobre todo espiritual— con que Dios ha dotado desde el principio a la criatura humana y especialmente a la mujer.

Mientras confío al Señor en la oración el buen resultado de la importante reunión de Pekín, invito a las comunidades eclesiales a hacer del presente año una ocasión para una sentida acción de gracias al Creador y al Redentor del mundo precisamente por el don de un bien tan grande como es el de la femineidad: ésta, en sus múltiples expresiones, pertenece al patrimonio constitutivo de la humanidad y de la misma Iglesia.

Que María, Reina del amor, vele sobre las mujeres y sobre su misión al servicio de la humanidad, de la paz y de la extensión del Reino de Dios.

Con mi Bendición.

Vaticano, 29 de junio, solemnidad de los santos Pedro y Pablo, del año 1995.

 

JUAN PABLO II

 

 

Tentaciones

 Daniel Tirapu 

 

Jesús fue tentado. Es uno de los pasajes más misteriosos del evangelio, al que el Papa Benedicto dedica unas páginas estupendas en su libro sobre Jesús.

¿ Eres Dios? Pues que se note: convierte las piedras en pan, arregla el mal de la pobreza, elimina el dolor y la muerte; ya rápido, ¿no eres todopoderoso? No sólo de pan vive el hombre, para todos aquellos que piensan que la Iglesia está llamada a solventar los problemas de este mundo. Está llamada a proclamar el evangelio y acercarnos al rostro de Jesús. Y con nuestra inteligencia, voluntad y nuestras manos mejorar lo que podamos.

Tírate y te recogerán tus ángeles, inclínate al poder, a la satisfacción inmediata, a la buena vida. La vida cristiana es un duro combate, no es una píldora, un opio contra el mal que vemos en nosotros y que nos rodea intensamente. Cristo venció, y nosotros también con su ayuda. Caer y levantarse siempre con el sacramento del perdón.Y aprender de un Dios que quiere actuar en lo oculto, sin espectáculo, en silencio.

 

 

Cuaresma y coronavirus

 

 Jesús Ortiz López 

photo_cameraCoronavirus.

Está en primer plano de noticias el coronavirus con advertencias para evitar contagios sobre todo para las personas de riesgo. No se puede minusvalorar el peligro; sin embargo, los expertos llaman a tener calma, y personas sensatas invitan también a tener más perspectiva. Por eso hablan de la paradoja de amplios sectores de la sociedad que prescinde de la fe cristiana mientras tienen una confianza ciega
en el progreso científico, como esas hibernaciones para superar la muerte, y quedan paralizados ante un virus. El transhumanismo que venden algunos choca ahora con la fragilidad del superhombre.

La esperanza cristiana contrasta con esa visión sin trascendencia y sin Dios. Cuando los creyentes proclamamos cada domingo la fe en la vida eterna, asumimos a la vez esa fragilidad y la esperanza en Jesucristo, que ha muerto y resucitado, y asegura que todos también resucitaremos. La Pascua a la que nos encaminamos en esta Cuaresma ayuda a ver con más realismo, trascendencia y fe, la enfermedad y la muerte. Por ello la mortificación simbolizada en la Ceniza y la Abstinencia no se
reduce a un rito del pasado pues invita a poner la mirada en Jesucristo salvador de todos los hombres.

Muerte y Vida

Recordemos brevemente que el eje de las catedrales va de oriente a occidente, desde donde sale el sol hasta el ocaso. Así el ábside nos lleva a mirar a Cristo salvador de la humanidad, la luz que ilumina a todos los hombres. Allí se sitúa el altar que es Cristo mismo realizando el Sacrificio redentor que une definitivamente el cielo con la tierra, superando las barreras de la muerte. Con frecuencia el ábside del
templo románico o las vidrieras de la catedral gótica representan al Pantocrátor, Señor de la historia real, no la aparente de los poderosos: “El Juicio final revelará hasta sus últimas consecuencias lo que cada uno haya hecho de bien o haya dejado de hacer durante su vida terrena", enseña el Catecismo.

En la Edad Media la vida estaba cotejada con la muerte, pero sin el tremendismo al que nos inducen las sesgadas interpretaciones de la Ilustración descristianizada. Ciertamente con una esperanza de vida que no llegaba a los cuarenta años, con una elevada mortalidad infantil y con tantas epidemias, la muerte era un acompañante habitual. Pero el creyente de entonces acepta la muerte fortalecido
por la fe cristiana e impulsado por la esperanza en la misericordia divina puesto que todavía Dios es el centro de su vida.
El giro copernicano vendría con la modernidad cuando el hombre se instale como centro del universo y Dios pierda relevancia en la cultura y en la vida: los hombres pierden la perspectiva y no pueden orientarse. Nos asustamos ante un coronavirus. Antes de que el creyente medieval entrara en la catedral, la casa de Dios e imagen de la ciudad celestial, encontraba la representación de Juicio final en la fachada Sur.

En el centro, aparece Cristo Juez rodeado de los apóstoles y bienaventurados para juzgar a los hombres y mujeres, nobles o plebeyos, que han resucitado y son conducidos por ángeles. Gozarán de Dios porque a la caída de la tarde son juzgados en el amor, que imperó en su vida. Pero también los artistas medievales explayan su fantasía en la descripción de los tormentos merecidos por los
condenados en manos de horribles demonios, porque fueron hallados faltos del peso de la caridad.

Hoy ante el coronavirus los creyentes y sensatos seremos prudentes protegiéndonos y cumpliendo algunas normas de protección, pero no nos apartaremos del prójimo sino que seguiremos con las obras de caridad, de atención a enfermos, de catequesis, y acompañaremos a los solitarios. Y no dejaremos a participar en la Eucaristía. Porque confiamos en la ciencia y sobre todo en Dios.

 

Corresponsabilidad de los laicos

Con el lema “Pueblo de Dios en salida˝ arrancaba en Madrid el Congreso de Laicos, la mayor y más ambiciosa iniciativa de la Iglesia española en los últimos años. Broche de oro final al plan quinquenal de la Conferencia Episcopal, la celebración vino precedida de un intenso trabajo de grupos a nivel diocesano, en los que han participado en los últimos dos años unas 40.000 personas. Se trata de impulsar una nueva autoconciencia en la Iglesia para erradicar la vieja mentalidad clerical que considera a los laicos cristianos de segunda. Sin duda es un debate hace tiempo superado por el Magisterio, pero la realidad no siempre se encarga de refrendarlo. Así lo reconocen muchas de las aportaciones que han servido de base para la elaboración del Documento de Trabajo de este Congreso, no exento de autocrítica, pero marcado por el deseo de dar un paso al frente para responder a los desafíos que afronta la Iglesia para evangelizar en la sociedad de hoy.

José Morales Martín

 

 

Acabar con las “promociones desleales”

El Gobierno estudia prohibir las promociones “desleales” con los agricultores, hacer una referencia a los precios de producción en los contratos entre agricultores e industria, evitar la venta a resultas y hacer públicos los expedientes sancionadores a las empresas por “faltas graves” en la cadena de producción alimentaria, según anunciaba el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El ministro detallaba, en el Pleno del Congreso, las actuaciones dentro de la reforma de la Ley de la Cadena Alimentaria que presentará en las próximas semanas, con el fin de paliar los problemas que viven agricultores y ganaderos por los precios bajos que perciben.

El ministro señalaba que la reforma de la ley regulará la prohibición de la venta a pérdidas y la introducción de una referencia a los precios de producción en los contratos entre agricultores e industria, unas actuaciones anunciadas en los últimos días, como reacción a las movilizaciones del sector.

Otra medida será “hacer públicos los expedientes sancionadores en el caso de faltas graves o muy graves” en la materia, según el ministro.

En cuanto al sector de frutas y hortalizas, señalaba que necesita la creación de una interprofesional y, por otro lado, debe esforzarse en la concentración (solo hay una afiliación del 30% a organizaciones de productores). Mientras tanto las manifestaciones de agricultores y ganaderos no cesan y el caso es que tienen razón.

Suso do Madrid

 

 

Esta comunidad cristiana

Esta comunidad cristiana, la española, necesita ser libre para salir al encuentro de la sociedad en la que vive y ser valiente para dar razón de su esperanza a los hombres y mujeres de esta época. El mundo en el que vivimos necesita gestos y palabras que introduzcan el testimonio de Cristo en las vidas de la gente común, dispuestos a dejarnos interpelar por las heridas, extravíos y rebeldías de este momento.

“No tengan miedo de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra gente… esta es la Iglesia de Dios”. Lo ha escrito el Papa y se lo ha dirigido a los católicos españoles. Esperemos que estos días sean fructíferos y alentadores.

Jesús Martínez Madrid

 

 

Pensamientos y reflexiones 247

 

Costo y rendimiento de un preso en España: Siempre y desde que aprendí a pensar y deducir me hecho la siguiente pregunta. ¿Por qué si una persona honrada y para poder vivir o sobrevivir tiene necesariamente que trabajar y un preso no tiene que hacerlo y el Estado lo mantiene incluso mucho mejor que a muchos de los otros mentados? Digo preso, pero igual opino sobre “presas”, e incluso sobre adolescentes delincuentes ya y que por su edad, “saben que  lo que han hecho es delito”; y  por descontado que cada delito tiene que tener asignados un tipo de trabajo y por significarlos, opino que deben ser desde los más llevaderos hasta los más duros y peligrosos.

                                No soy yo el que ha designarlos puesto que ya pagamos ejércitos de empleados públicos, que son los indicados  a asignarlos al tipo de delitos y la duración de los mismos, Lo que no entiendo por mucho que me lo expliquen es, “la inactividad y el almacenamiento de seres humanos para que simplemente vegeten y que muchos de ellos vivan mejor atendidos que lo estarían en su propio domicilio si es que lo tienen”.

                                No se trata de forzar sino muy al contrario, el convencerles de que tienen que trabajar para el Estado por cuanto han delinquido en  él y han de contribuir a su propio mantenimiento como mínimo; y si opino así para los nativos españoles, mucho más duro considero debe ser para quién viene sin ser llamado; y viene a España a delinquir como fin único de su viaje.

                                Por si lo ignoran, cada preso cuesta al contribuyente español, diariamente casi sesenta euros; cantidad más que suficiente para que viva una familia numerosa bastante dignamente en esta depauperada España; dato más que suficiente para que pensaran en ello, tantos y tan “vocingleros” políticos como estamos pagando y que en realidad no se preocupan de la mayoría de “cosas” por las que sí nos preocupamos los indefensos súbditos españoles. (De mi artículo de igual titular: Diciembre 2016).

OBSERVAR SIEMPRE A LA MADRE NATURALEZA:

El hombre aprende del estudio y del análisis de lo que le rodea; LA NATURALEZA NO DESTRUYE NADA, simplemente TRANSFORMA... incluso los continentes que hoy pisamos, alguna vez estuvieron “en el fondo del mar” y es por lo que hoy en el Himalaya (que es una de las cordilleras más jóvenes del planeta) hay fósiles que en su momento fueron seres vivos en los mares de su época... “NADA MUERE, TODO SE TRANSFORMA”... y ésta síntesis que les ofrezco en este corto comentario, contiene la gran esperanza de vivir y luchar por la vida; la vida digna, mucho más...  cualquier inteligente, que piense y se actualice”; y es claro: que empiece a mover el caletre, en el verdadero sentido de avance y progreso humano. “NO SÓLO DE PAN VIVE EL HOMBRE”... esto no lo digo yo, lo dijo Cristo, hace dos milenios.

(En  un foro Internet el 26 Enero 2007)

España sin gobierno y Cataluña como la tienen: Acabo de escribir lo que sigue en un foro de Internet y aunque aquí la opinión del “pueblo” sólo sirve para papel higiénico de los inútiles que dicen gobernar España, pero al menos, me queda el consuelo del desahogo del alma, que aunque nada sirve para el cuerpo gobernante, pero sigo pensando que las mejores armas con que cuenta el individuo, son sus palabras, respaldadas con el grado de inteligencia analítica, que posea y que en realidad, quiera vivir en una sociedad mucho mejor y por tanto más justa, cosa que en España siempre estuvo lejana y hoy sigue igual o mucho peor y pese a las mentiras con que inundan la información los que dicen gobernarnos.

“CATALUÑA y quién la preside: Este individuo sabe que puede seguir riéndose de España y los españoles, catalanes incluidos; y lo va a seguir haciendo, hasta que de verdad exista un gobierno nacional que lo ponga en su sitio, o mejor que lo destituya e intervenga de una vez y sin contemplaciones, una autonomía que delinque más que cumple con las leyes españolas... es de bochorno, tener que escribir lo que he escrito y mucho más que se puede y se debe escribir”.

            Me obliga a ello, las declaraciones de este indeseable que se sienta en la poltrona catalana (cuyo nombre no merece ni el reflejarlo) y que dice que va a cambiar las señales amarillas por blancas, pienso que para seguir, “meándose o cosa peor en España y los españoles, catalanes incluidos, puesto que estimo una desgracia si estos mercenarios lograsen la independencia que dicen buscar, lo que les caería encima a los buenos catalanes que trabajan y producen para que el resto viva la vida próspera que tuvo Cataluña, al menos en los tiempos que yo la visitaba”. (De mi artículo de igual titular 21-03-2019)

 

“La verdad es la herida que más duele… y no cicatriza”. AGF 24 octubre 2019

 

NOSOTROS EL PUEBLO: A nosotros, el pueblo, nos importan dos cojones, los políticos que sean; lo que queremos son verdaderos estadistas, o sea, hombres y mujeres de Estado, y que de verdad, vayan solucionando los verdaderos problemas de España, que no son de partido alguno; son de todos los españoles y eso se olvida totalmente. (7 MAYO 2019)

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes