Las Noticias de hoy 24 Febrero 2020

Enviado por adminideas el Lun, 24/02/2020 - 12:53
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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 24 de febrero de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Misa en Bari: “Amar y perdonar es vivir como vencedores”

Bari: El Papa exhorta a combatir el miedo nacionalista y a reconstruir lazos

Mediterráneo: Una región “tan importante para la paz mundial”

Encuentro en Bari: Los pastores mediterráneos soportan el sufrimiento de su gente

IMPLORAR MÁS FE: Francisco Fernandez Carbajal

“No tienen por qué chocar la Iglesia y el Estado”: San Josemaria

Cuaresma y Semana Santa

“Huellas de nuestra fe”: un viaje por Tierra Santa

Ceniza y Eternidad: Ernesto Juliá

Ciencia y fe a través de los ojos de la beata Guadalupe: Famiglia Cristian

CON OCASIÓN DE “QUERIDA AMAZONIA” RENOVAR NUESTRO AMOR AL PAPA: Alberto García-Mina.

Educar: compromiso, pasión, integración: Ramiro Pellitero

Micro-donaciones solidarias: Nuria Chinchilla

La presencia de cuidados paliativos en hospitales reduce el uso de las UCI al final de la vida

La eutanasia, si se llega a imponer, ¡no es un derecho!: José Manuel Belmonte.

“Corazón Ardiente” en el cine: Josefa Romo

EDUCACION, FAMILIA Y FUTURO DE LA SOCIEDAD: Ing. José Joaquín Camacho          

Se arrodillaban ante el Sagrario: Jesús Martínez Madrid

La ideología de género y la reconfiguración de la familia: José Morales Martín

El actual es un gobierno en precario: Xus D Madrid

Individuo, masa y tiranías: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Misa en Bari: “Amar y perdonar es vivir como vencedores”

El único extremismo cristiano

FEBRERO 23, 2020 13:11ANNE KURIANPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 23 febrero 2020).- “Amar y perdonar es vivir como vencedores”, dijo el Papa Francisco mientras celebraba la Misa en Bari, en el sur de Italia, el 23 de febrero de 2020. “Es el único extremismo cristiano”, añadió y la mayor revolución de la historia: el amor.

Después de reunirse con los obispos de la región mediterránea en la Basílica de San Nicolás, el Papa se unió al Corso Vittorio Emanuele II para la Misa dominical al aire libre. En su homilía, meditó en la palabra de Cristo: “Ama a tus enemigos y reza por los que te persiguen”.

“Es la novedad cristiana. Esta es la diferencia cristiana”, aseguró el Papa: “Reza y ama: esto es lo que debemos hacer… En el amor hacia todos, no aceptamos excusas, no predicamos indulgencia cómoda. El Señor no era complaciente, no hizo concesiones, nos pidió el extremismo de la caridad”.

​Y añadió: “No te preocupes por la maldad de los demás, de quien piensa mal de ti. Por el contrario, comienza a transformar tu corazón por amor a Jesús”, en particular, dejando de quejarse de “lo que está mal”. De hecho, “la cultura del odio se combate enfrentando el culto a la lamentación”.

La lógica de Jesús “está perdiendo a los ojos del mundo, pero ganando a los ojos de Dios”, subrayó además el Papa: “Perderemos si defendemos la fe por la fuerza”.

“Hoy Jesús, con su amor sin límites, eleva el listón de nuestra humanidad”, concluyó diciendo: “Elegimos el amor hoy, incluso si cuesta, incluso si se va contra corriente. No nos dejemos condicionar por el pensamiento común, no estamos satisfechos con medias tintas”.

AK

A continuación las palabras del Papa:

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Homilía del Papa Francisco

Jesús cita la antigua ley: “Ojo por ojo, diente por diente” (cf. Mt 5,38; Ex 21,24). Sabemos lo que significaba: a quien te quita algo, le quitarás lo mismo. En realidad, era un gran progreso, porque evitaba represalias peores: si alguien te ha hecho daño, le pagarás con la misma medida, no podrás hacerle algo peor. Que las controversias terminaran con un empate era ya un paso adelante. Sin embargo, Jesús va más allá, mucho más lejos: “Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia” (Mt 5,39). Pero, ¿cómo, Señor? Si alguien piensa mal de mí, si alguno me lastima, ¿no puedo pagarle con la misma moneda? “No”, dice Jesús. Nada de violencia, ninguna violencia.

​Podríamos pensar que esta enseñanza de Jesús esconde una estrategia: al final, el malvado se dará por vencido. Pero no es este el motivo por el que Jesús pide que amemos incluso a los que nos hacen daño. Entonces, ¿cuál es la razón? Que el Padre, nuestro Padre, ama siempre a todos, aun cuando no es correspondido. Él “hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos” (v. 45). Y hoy, en la primera lectura, nos dice: “Sed santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo”  (Lv 19,2); en otras palabras: “Vivid como yo, buscad lo que yo busco”. Así lo hizo Jesús. No señaló con el dedo a los que lo condenaron injustamente y lo mataron de manera cruel, sino que les abrió los brazos en la cruz. Y perdonó a quienes lo crucificaron (cf. Lc 23,33-34).

Entonces, si queremos ser discípulos de Cristo, si queremos llamarnos cristianos, este es el camino. Amados por Dios, estamos llamados a amar; perdonados, a perdonar; tocados por el amor, a dar amor sin esperar a que comiencen los otros; salvados gratuitamente, a no buscar ningún beneficio en el bien que hacemos. Tú podrías decir: “¡Pero Jesús exagera! Incluso dice: “Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen” (Mt 5,44); habla así para llamar la atención, aunque tal vez en realidad no quiera decir eso”. En cambio, sí. Jesús aquí no usa paradojas, ni giros de palabras; es directo y claro. Cita la antigua ley y dice solemnemente: “Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos”. Son palabras intencionadas, precisas.

Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen. Esta es la novedad cristiana. Es la diferencia cristiana. Rezar y amar: esto es lo que debemos hacer; y no sólo por los que nos aman, por los amigos, por nuestra gente. Porque el amor de Jesús no conoce límites ni barreras. El Señor nos pide la valentía de un amor sin cálculos. Porque la medida de Jesús es el amor sin medida. ¡Cuántas veces hemos descuidado lo que nos pide, actuando como todos los demás! Sin embargo, el mandamiento del amor no es una simple provocación, sino es el espíritu del Evangelio. Sobre el amor hacia todos no aceptamos excusas, no predicamos una cómoda prudencia. El Señor no fue prudente, no hizo concesiones, nos pide el extremismo de la caridad. Este es el único extremismo cristiano: el del amor.

Amad a vuestros enemigos. Nos haría bien repetirnos a nosotros mismos estas palabras y aplicarlas a las personas que nos tratan mal, que nos molestan, que nos cuesta aceptar, que nos quitan la serenidad. Amad a vuestros enemigos. Nos haría bien preguntarnos también: “¿Qué me preocupa en la vida: mis enemigos, quien me aborrece, o amar?”. No te preocupes de la maldad de los demás, o del que piensa mal de ti. En cambio, comienza a transformar tu corazón por amor a Jesús. Porque quien ama a Dios no tiene enemigos en el corazón. El culto a Dios es lo opuesto a la cultura del odio. Y la cultura del odio se combate enfrentando el culto a la lamentación. ¡Cuántas veces nos quejamos por lo que no recibimos, por lo que está mal! Jesús sabe que muchas cosas están mal, que siempre habrá alguien que no nos quiera, e incluso alguien que nos perseguirá. Pero nos pide sólo que recemos y amemos. Esta es la revolución de Jesús, la más grande de la historia: la que pasa del odio al amor por el enemigo, del culto a la lamentación a la cultura del don. ¡Si pertenecemos a Jesús, este es el camino!

​Sin embargo, podrías objetar: “Sí, comprendo la grandeza del ideal, pero la vida es otra cosa. Si amo y perdono, no sobrevivo en este mundo, donde prevalece la lógica de la fuerza y donde parece que todos piensan sólo en sí mismos”. Pero, entonces, ¿la lógica de Jesús es un fracaso? A los ojos del mundo Él es un perdedor, pero a los ojos de Dios es un ganador. En la segunda lectura, san Pablo nos recordaba: «Que nadie se engañe […]. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios» (1 Co 3,18-19). Dios ve más allá. Él sabe cómo ganar. Sabe que el mal sólo se puede vencer con el bien. Nos salvó así: no con la espada, sino con la cruz. Amar y perdonar es vivir como ganadores. En cambio, perderíamos si defendiéramos la fe con la fuerza. El Señor también nos repetiría a nosotros las palabras que dijo a Pedro en Getsemaní: «Mete la espada en la vaina» (Jn 18,11). En los Getsemaní de hoy, en nuestro mundo indiferente e injusto, donde parecería que se asiste a la agonía de la esperanza, el cristiano no puede comportarse como aquellos discípulos, que primero tomaron la espada y luego huyeron. No, la solución no es desenvainar la espada contra alguien, ni tampoco huir de los tiempos que nos toca vivir. La única solución es el camino de Jesús: el amor activo, el amor humilde, el amor “hasta el extremo” (Jn 13,1).

​Queridos hermanos y hermanas: Hoy Jesús, con su amor sin límites, levanta el estandarte de nuestra humanidad. Podríamos preguntarnos, al fin de cuentas: “Y nosotros, ¿lo lograremos?”. Si la meta fuera imposible, el Señor no nos hubiera pedido que la alcanzáramos. Pero, solos es difícil; es una gracia que debemos implorar. Se necesita pedir a Dios la fuerza para amar, decirle  “Señor, ayúdame a amar, enséñame a perdonar. Solo no puedo hacerlo, te necesito”. Y también pedirle la gracia de ver a los demás no como obstáculos y complicaciones, sino como hermanos y hermanas a quienes amar. Con mucha frecuencia le pedimos ayuda y gracias para nosotros mismos, pero qué poco le imploramos para que sepamos amar. No le rogamos lo suficiente para aprender a vivir el espíritu del Evangelio, para ser cristianos de verdad. Sin embargo, “a la tarde te examinarán en el amor” (S. JUAN DE LA CRUZ, Dichos de luz y de amor, 60). Elijamos hoy el amor, aunque cueste, aunque vaya contra corriente. No nos dejemos condicionar por lo que piensan los demás, no nos conformemos con medias tintas. Acojamos el desafío de Jesús, el desafío de la caridad. Así seremos verdaderos cristianos y el mundo será más humano.

© Libreria Editorial Vaticana

 

Bari: El Papa exhorta a combatir el miedo nacionalista y a reconstruir lazos

Encuentro con los obispos en Bari

FEBRERO 23, 2020 11:39ANNE KURIANPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 23 febrero 2020).- Combatir los temores nacionalistas y reconstruir los lazos: esta es la misión que el Papa Francisco confía a los obispos de la región mediterránea a los que ha encontrado en Bari, en el sur de Italia, en la costa del Adriático, este 23 de febrero de 2020. En busca del bien común, recomendó guiarse por “las expectativas de los pobres”.

Durante esta segunda visita a esta ciudad donde se guardan las reliquias de San Nicolás, el Papa participó en una reunión de reflexión y espiritualidad ‘Mediterráneo, Frontera de Paz’. En el aterrizaje de su helicóptero a las 8:15 horas en la Plaza Cristóbal Colón en Bari, fue recibido por el arzobispo local, Mons. Francesco Cacucci, así como por el presidente de la región de Puglia, el prefecto y el alcalde de Bari.

​Después de haber llegado en papamóvil a la Basílica de San Nicolás, el Papa participó en el encuentro con unos sesenta obispos de veinte países del Mediterráneo, a quienes exhortó a “reconstruir los lazos que se han cortado, para levantar las ciudades destruidas por la violencia … para dar esperanza a los que la han perdido, y para exhortar al que está encerrado en sí mismo a no temer al hermano”.

Dar hacia el Mediterráneo representa “un potencial extraordinario”, dijo en su discurso: “No dejemos que se extienda, por espíritu nacionalista, la convicción de lo contrario, es decir que los Estados menos accesibles y geográficamente más aislados sean privilegiados. Solo el diálogo hace posible encontrarse, superar prejuicios y estereotipos, relacionarse y conocerse mejor”.

El Papa también castigó la guerra, “una locura a la que no podemos resignarnos”: “porque es de locos destruir casas, puentes, negocios, hospitales, matar personas y aniquilar los recursos en lugar de construir relaciones humanas y económicas”. “No hay, para nadie, ninguna alternativa a la paz”, insistió. “La guerra aparece ser el fracaso de cualquier proyecto humano y divino”.

Durante mucho tiempo he defendido a los migrantes y refugiados, contra los retiros nacionalistas que ven los flujos migratorios “como una invasión”: “En varios contextos sociales, un sentimiento de indiferencia, e incluso de rechazo, está muy extendido … un sentimiento de miedo se introduce”. Pero, advirtió, “la retórica del choque de civilizaciones solo sirve para justificar la violencia y alimentar el odio”

​El Papa señaló: “el fracaso, o al menos la debilidad, de la política y la intolerancia”, es causa “del radicalismo y del terrorismo”. Él abogó por “la protección de las minorías y la libertad religiosa”: “La persecución de la cual son víctimas sobretodo, pero no solo, las comunidades cristianas es una herida que nos desgarra el corazón y no puede dejarnos indiferentes”.

Finalmente, el Papa Francisco ha deseado “una colaboración más activa entre los grupos religiosos y las diversas comunidades”, porque “aquellos que se ensucian las manos para construir la paz y practicar la acogida ya no podrán luchar por razones de fe”, sino que caminarán por caminos de confrontación respetuosa, solidaridad recíproca, de la búsqueda de la unidad”.

Después de saludar a cada uno de los obispos, el Papa bajó a la cripta de la basílica para venerar las reliquias de San Nicolás, obispo de Myra, reconocido por los fieles de diferentes Iglesias y denominaciones cristianas como defensor de los más débiles y perseguidos, protector de las jóvenes, marineros, niños, y saludar a la comunidad dominicana.

AK

Publicamos a continuación el discurso del  Papa Francisco:

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Discurso del Papa Francisco

 

Queridos hermanos:

Me alegra encontraros y os agradezco a cada uno de vosotros el haber aceptado la invitación de la Conferencia Episcopal Italiana para participar en este encuentro que reúne a las Iglesias del Mediterráneo. Cuando, en su momento, el cardenal Bassetti me presentó la iniciativa, la acepté inmediatamente con alegría, viendo en ella la posibilidad de iniciar un proceso de escucha y diálogo, mediante el cual contribuir a la construcción de la paz en esta zona destacada del mundo. Por esta razón, quería estar presente y dar testimonio del valor que tiene el nuevo paradigma de fraternidad y colegialidad, del cual vosotros sois expresión.

​Considero significativa la decisión de celebrar este encuentro en la ciudad de Bari, tan importante por los lazos que mantiene tanto con Oriente Medio como con el continente africano, signo elocuente de cuán arraigadas están las relaciones entre pueblos y tradiciones diferentes. Además, la diócesis de Bari siempre ha mantenido vivo el diálogo ecuménico e interreligioso, trabajando incansablemente para establecer lazos de estima y de fraternidad mutua. No es casualidad que haya elegido reunirme aquí, hace un año y medio, con los responsables de las comunidades cristianas de Oriente Medio, para un momento importante de diálogo y comunión, que ayudase a las Iglesias hermanas a caminar juntas y a sentirse más cercanas.

En este contexto particular, os habéis reunido para reflexionar sobre la vocación y el destino del Mediterráneo, sobre la transmisión de la fe y la promoción de la paz. El Mare nostrum es el lugar físico y espiritual en el que se formó nuestra civilización, como resultado del encuentro de diferentes pueblos. Precisamente en virtud de su conformación, este mar obliga a las culturas y a los pueblos costeros a una proximidad constante, invitándolos a hacer memoria de lo que tienen en común y a recordar que sólo viviendo en armonía pueden disfrutar de las oportunidades que ofrece esta región desde el punto de vista de los recursos, de la belleza del territorio y de las diversas tradiciones humanas.

En nuestros días, la importancia de esta región no ha disminuido como consecuencia de las dinámicas determinadas por la globalización; al contrario, esta última ha acentuado el rol del Mediterráneo como encrucijada de intereses y acontecimientos relevantes desde un punto de vista social, político, religioso y económico. El Mediterráneo sigue siendo un área estratégica, cuyo equilibrio también manifiesta sus efectos en otras partes del mundo.

​Se puede decir que sus dimensiones son inversamente proporcionales a su tamaño, lo que nos lleva a compararlo, más que a un océano, a un lago, como ya lo hizo Giorgio La Pira. Llamándolo “el gran lago de Tiberíades”, sugirió una analogía entre el tiempo de Jesús y el nuestro, entre el ambiente en que Él se movía y el que viven los pueblos que hoy lo habitan. Y así como Jesús obraba en un contexto heterogéneo de culturas y creencias, nos situamos en un marco multiforme y poliédrico, golpeado por divisiones y desigualdades, lo que aumenta su inestabilidad. En este epicentro de profundas líneas de ruptura y de conflictos económicos, religiosos, confesionales y políticos, estamos llamados a ofrecer nuestro testimonio de unidad y paz. Lo hacemos a partir de nuestra fe y de la pertenencia a la Iglesia, preguntándonos qué contribución podemos ofrecer, como discípulos del Señor, a todos los hombres y mujeres de la zona mediterránea.

La transmisión de la fe sólo puede sacar fruto del patrimonio del que el Mediterráneo es depositario. Es un patrimonio custodiado por las comunidades cristianas, que se reaviva a través de la catequesis y la celebración de los sacramentos, la formación de conciencias y la escucha personal y comunitaria de la Palabra del Señor. De modo particular, la experiencia cristiana encuentra en la piedad popular una expresión tan significativa como indispensable: de hecho, la devoción del pueblo es principalmente una expresión de fe sencilla y genuina.

En esta región, un depósito de gran potencialidad es también el artístico, que combina los contenidos de la fe con la riqueza de las culturas y con la belleza de las obras de arte. Es un patrimonio que atrae continuamente a millones de visitantes de todo el mundo y que debe preservarse cuidadosamente, como un legado precioso que ha sido recibido “en préstamo” y que debe entregarse a las generaciones futuras.

​En este contexto, el anuncio del Evangelio no puede separarse del compromiso por el bien común y nos empuja a actuar como perseverantes constructores de la paz. Hoy el área del Mediterráneo está amenazada por muchos focos de inestabilidad y guerra, tanto en Oriente Medio como en varios Estados del norte de África, y también entre diferentes grupos étnicos o grupos religiosos y confesionales. Tampoco podemos olvidar el conflicto, aún sin resolver, entre israelíes y palestinos, con el peligro de soluciones no equitativas y, por lo tanto, amenazantes de nuevas crisis.

La guerra, que destina los recursos a la compra de armas y la fuerza militar, desviándolos de las funciones vitales de una sociedad, como el apoyo a las familias, a la salud y a la educación, es contraria a la razón, según la enseñanza de san Juan XXIII (cf. Carta enc. Pacem in terris, 114; 127). En otras palabras, es una verdadera locura, porque es irracional destruir casas, puentes, fábricas, hospitales, matar personas y aniquilar recursos en vez de construir relaciones humanas y económicas. Es un sinsentido al que no podemos resignarnos: la guerra nunca puede confundirse con la normalidad, ni ser aceptada como una forma ineludible para regular las divergencias y los intereses opuestos.

El objetivo final de toda sociedad humana sigue siendo la paz, tanto que se puede reiterar: “No hay alternativa posible a la paz”.[1] No existe una alternativa sensata a la paz, porque cada proyecto de explotación y supremacía degrada a quien golpea y a quien es golpeado, y revela una concepción miope de la realidad, puesto que priva del futuro no sólo al otro, sino también a uno mismo. La guerra se presenta como el fracaso de todo proyecto humano y divino: basta con visitar un lugar o una ciudad, escenarios de conflicto, para darse cuenta de cómo, a causa del odio, el jardín se convierte en una tierra desolada e inhóspita y el paraíso terreno en un infierno.

La construcción de la paz, que la Iglesia y todas las instituciones civiles deben sentir siempre como prioridad, tiene la justicia como premisa esencial. Esta es pisoteada cuando se ignoran las necesidades de las personas y prevalecen los intereses económicos partidistas sobre los derechos de los individuos y de la comunidad. La justicia se ve obstaculizada, además, por la cultura del descarte, que trata a las personas como si fueran cosas, y que genera y aumenta las desigualdades; así que, de modo escandaloso, en las costas del mismo mar viven sociedades de la abundancia y otras en las que muchos luchan por la supervivencia. Las innumerables obras de caridad, educación y capacitación realizadas por las comunidades cristianas contribuyen decisivamente a contrastar esta cultura. Y cada vez que las diócesis, parroquias, asociaciones, voluntarios o particulares trabajan para sostener a quienes están abandonados o necesitados, el Evangelio adquiere una nueva fuerza de atracción.

En la búsqueda del bien común —que es otro nombre de la paz— se debe asumir el criterio indicado por el mismo La Pira: dejarse guiar por las “expectativas de los pobres”.[2] Este principio — que jamás puede ser identificable en base a cálculos o a razones de conveniencia—, si se toma en serio, permite un cambio antropológico radical, que hace a todos más humanos.

​Por otra parte, ¿para qué sirve una sociedad que siempre logra nuevos resultados tecnológicos, pero que se vuelve menos solidaria con quien pasa necesidad? En cambio, con el anuncio del Evangelio, nosotros transmitimos la lógica por la cual no hay últimos y nos esforzamos por garantizar que la Iglesia, a través de un compromiso cada vez más activo, sea signo de la atención privilegiada a los pequeños y los pobres, porque “los miembros que parecen más débiles son necesarios” (1 Co 12,22) y, “si un miembro sufre, todos sufren con él” (1 Co 12,26).

Entre los que más sufren en el área del Mediterráneo, están los que huyen de la guerra o dejan su tierra en busca de una vida humana digna. El número de estos hermanos —obligados a abandonar sus seres queridos y la patria, y a exponerse a condiciones extremadamente precarias— ha aumentado a causa del incremento de los conflictos y las dramáticas condiciones climáticas y ambientales de zonas cada vez más grandes. Es fácil predecir que este fenómeno, con su dinámica histórica, marcará profundamente la región mediterránea, por lo que los Estados y las comunidades religiosas no pueden encontrarse desprevenidos. Están involucrados los países transitados por los flujos migratorios y los de destino final, pero también los gobiernos y las iglesias de los Estados de origen de los migrantes, que con la partida de muchos jóvenes ven empobrecido su futuro.

Somos conscientes de que en diferentes contextos sociales existe un sentido de indiferencia e incluso de rechazo, que hace pensar en la actitud, estigmatizada en muchas parábolas evangélicas, de aquellos que se cierran en su propia riqueza y autonomía, sin darse cuenta de quién está pidiendo ayuda con palabras o simplemente con su estado de indigencia. Se abre paso una sensación de miedo que lleva a elevar las defensas frente a lo que se presenta de manera instrumentalizada como una invasión. La retórica del choque de civilizaciones sólo sirve para justificar la violencia y alimentar el odio. El incumplimiento o, en cualquier caso, la debilidad de la política y el sectarismo son causas del radicalismo y del terrorismo. La comunidad internacional se ha quedado en intervenciones militares, mientras que debería construir instituciones que garanticen la igualdad de oportunidades y lugares donde los ciudadanos tengan la posibilidad de asumir el bien común.

Por nuestra parte, hermanos, alcemos la voz para pedir a los gobiernos que defiendan las minorías y la libertad religiosa. La persecución, cuyas víctimas son sobre todo —pero no sólo— las comunidades cristianas, es una herida que nos desgarra el corazón y no puede dejarnos indiferentes. Al mismo tiempo, no aceptemos nunca que quien busca la esperanza cruzando el mar muera sin recibir ayuda o que quien viene de lejos sea víctima de explotación sexual, sea explotado o reclutado por las mafias.

Por supuesto, la hospitalidad y la integración digna son etapas de un proceso difícil; sin embargo, es impensable poder enfrentarlo levantando muros. De esta manera, más bien se impide el acceso a la riqueza que trae el otro y que siempre constituye una oportunidad de crecimiento. Cuando se renuncia al deseo de comunión, inscrito en el corazón del hombre y en la historia de los pueblos, se va en contra del proceso de unificación de la familia humana, que ya se está abriendo camino a través de mil adversidades.

El Mediterráneo tiene una vocación peculiar en este sentido: es el mar del mestizaje, “culturalmente siempre abierto al encuentro, al diálogo y a la inculturación mutua”.[3] Mirar al Mediterráneo, por lo tanto, representa un potencial extraordinario: no dejemos que una percepción contraria se difunda a causa de un espíritu nacionalista; es decir, que los Estados menos accesibles y geográficamente más aislados sean privilegiados. Sólo el diálogo nos permite encontrarnos, superar prejuicios y estereotipos, hablarnos y conocernos mejor. Una oportunidad particular, en este sentido, está representada por las nuevas generaciones, cuando se les garantiza el acceso a los recursos y se les coloca en las condiciones para convertirse en protagonistas de su camino; entonces se revelan como la savia capaz de generar futuro y esperanza. Este resultado es posible sólo cuando hay una acogida no superficial, sino sincera y compasiva, practicada por todos y en todos los ámbitos, en lo cotidiano de las relaciones interpersonales, así como en lo político e institucional, y promovida por aquellos que crean cultura y tienen una responsabilidad más relevante ante la opinión pública.

​Para quien cree en el Evangelio, el diálogo no sólo tiene un valor antropológico, sino también teológico. Escuchar al hermano no es solamente un acto de caridad, sino también una forma de disponernos para oír al Espíritu de Dios, quien ciertamente actúa en el otro y habla más allá de las fronteras, donde a menudo estamos tentados a encadenar la verdad. Además, conocemos el valor de la hospitalidad: “Por ella algunos, sin saberlo hospedaron a ángeles” (Hb 13,2).

Es necesario desarrollar una teología de la acogida y del diálogo que reinterprete y vuelva a proponer la enseñanza bíblica. Puede elaborarse sólo si se hace todo lo posible por dar el primer paso y no se excluyen las semillas de la verdad que los otros también tienen. De esta manera, la comparación entre los contenidos de las diferentes religiones puede referirse no sólo a las verdades creídas, sino a temas específicos, que se convierten en puntos relevantes de toda la doctrina.

Con demasiada frecuencia, la historia ha conocido contrastes y luchas, basados en la persuasión distorsionada de que estamos defendiendo a Dios ante quien no comparte nuestra creencia. En realidad, los extremismos y los fundamentalismos niegan la dignidad del hombre y su libertad religiosa, causando una decadencia moral y alentando una concepción antagónica de las relaciones humanas. Además, es por esta razón que se necesita con urgencia un encuentro más vivo entre las diferentes religiones, impulsado por un respeto sincero y por una apuesta por la paz.

Dicho encuentro surge de la conciencia, establecida en el Documento sobre la fraternidad, firmado en Abu Dabi, de que “las enseñanzas verdaderas de las religiones invitan a permanecer anclados en los valores de la paz; a sostener los valores del conocimiento recíproco, de la fraternidad humana y de la convivencia común”. Incluso, con referencia a la ayuda a los pobres y a la acogida a los migrantes, se puede lograr una colaboración más activa entre los grupos religiosos y las diferentes comunidades, de modo que el diálogo esté animado por propósitos comunes y acompañado por un compromiso activo. Los que juntos se ensucian las manos para construir la paz y la acogida, ya no podrán combatir por razones de fe, sino que recorrerán los caminos del diálogo respetuoso, de la solidaridad mutua y de la búsqueda de la unidad.

Estos son los deseos que quiero comunicarles, queridos hermanos, al concluir el encuentro fructuoso y vivificante de estos días. Os encomiendo a la intercesión del apóstol Pablo, que cruzó por primera vez el Mediterráneo, afrontando peligros y adversidades de todo tipo para llevar a todos el Evangelio de Cristo. Que su ejemplo os muestre los caminos para continuar el compromiso alegre y liberador de transmitir la fe en nuestro tiempo.

​Como envío, os entrego las palabras del profeta Isaías, para que os den esperanza y valentía, como también a vuestras respectivas comunidades. Ante la desolación de Jerusalén después del exilio, el profeta no dejó de vislumbrar un futuro de paz y prosperidad: “Reconstruirán sobre ruinas antiguas, pondrán en pie los sitios desolados de antaño, renovarán ciudades devastadas, lugares desolados por generaciones” (Is 61,4). Esta es la tarea que el Señor os confía para esta amada zona del Mediterráneo: reconstruir los lazos que se han roto, levantar las ciudades destruidas por la violencia, hacer florecer un jardín donde hoy hay terrenos áridos, infundir esperanza a quienes la han perdido y exhortar a los que están encerrados en sí mismos a no temer a su hermano. Que el Señor acompañe vuestros pasos y bendiga vuestra obra de reconciliación y de paz.

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[1] Discurso como conclusión del diálogo con los responsables de las Iglesias y de las comunidades cristianas de Oriente Medio, Bari, 7 julio 2018.

 

[2] G. La Pira, “Le attese della povera gente”, en Cronache sociali 1/1950.

 

[3] Ibíd.

 

© Libreria Editorial Vaticana

 

Mediterráneo: Una región “tan importante para la paz mundial”

Palabras del Papa antes del Ángelus

FEBRERO 23, 2020 15:41RAQUEL ANILLOANGELUS Y REGINA COELI

(zenit – 23 febrero 2020).- “Hacer crecer la cultura del encuentro y del diálogo en esta región tan importante para la paz en el mundo” son las palabras del Papa Francisco a los obispos de la región mediterránea con quienes se ha encontrado este 23 de febrero de 2020, en Bari.

Después de la misa que celebró al aire libre en el Corso Vittorio Emanuele II, el Papa rezó el Ángelus con la gente, al introducir la oración mariana agradeció a los sesenta obispos venidos de 20 países de la costa mediterránea.

Estas son las palabras del Papa que también lanzó un llamamiento a Siria.

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Palabras del Papa antes del Ángelus

¡Queridos hermanos y hermanas!:

Mientras estamos aquí reunidos para rezar y reflexionar sobre la paz y el destino de los pueblos del Mediterráneo, una enorme tragedia está teniendo lugar al otro lado de este mar, concretamente en el noroeste de Siria. Desde nuestros corazones de pastores, se eleva un fuerte llamamiento a las partes implicadas y a la comunidad internacional, para que silencien el ruido de las armas y escuchen los gritos de los pequeños e indefensos; para que dejen de lado los cálculos e intereses para proteger las vidas de los civiles y  de los muchos niños inocentes que están pagando las consecuencias. Pidamos al Señor para que toque los corazones y que todos superen la lógica del odio y de la venganza para redescubrirse como hermanos, hijos de un solo Padre, que hace salir el sol sobre los buenos y los malos.

Invoquemos al Espíritu Santo para que cada uno de nosotros, a partir de gestos diarios de amor, contribuya a construir nuevas relaciones, inspiradas en la comprensión, la aceptación y la paciencia, estableciendo así las condiciones para experimentar la alegría del Evangelio y difundirlo en todas las áreas de la vida.

Que la Virgen María, la “Estrella del Mar” a quien vemos como el más Alto ejemplo de fidelidad a Jesús y a su palabra, nos ayude a caminar en este camino.

Antes de recitar el Ángelus juntos, agradezco desde el fondo de mi corazón a todos los obispos y a todos los que han participado en este encuentro sobre el Mediterráneo como frontera de la paz; así como a aquellos, ¡y son muchos!, que de diferentes maneras han trabajado para que saliera con éxito. ¡Gracias a todos! Ustedes han contribuido al crecimiento de la cultura del encuentro y del diálogo en esta región, que es tan importante para la paz mundial.

 

 

Encuentro en Bari: Los pastores mediterráneos soportan el sufrimiento de su gente

Intervención del Card. Puljic ante el Papa

FEBRERO 23, 2020 18:12ANNE KURIANPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 23 febrero 2020).-“Como pastores, nos hacemos voz del dolor y el sufrimiento de nuestras iglesias y nuestros pueblos”: esto fue expresado por el cardenal Vinko Puljić, arzobispo de Sarajevo, en nombre de los 60 obispos de la región Mediterráneo, reunidos en Bari alrededor del Papa, este 23 de febrero de 2020.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Bosnia Herzegovina intervino ante el Papa, expresando su tristeza por “la partida de muchos jóvenes, causada por guerras, injusticias y la miseria” y también rindiendo homenaje a “estos jóvenes que permanecen, mostrando un coraje extraordinario y un gran amor por su país”.

El enemigo, advirtió el cardenal Puljic, “quiere representar constantemente la cultura de la muerte como cultura de vida y el invierno como la primavera”.

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Intervención del Card. Puljic

Santo Padre,

Los saludo cordialmente y agradezco a todos los que han contribuido… en la organización de este encuentro, especialmente a la Conferencia Episcopal Italiana. Para nosotros los obispos, viniendo de países donde los católicos son una minoría, este “encuentro” es un signo visible de la atención y de la fraternidad entre las Iglesias del Mediterráneo. Y hoy estamos felices de unirnos a ustedes en la Eucaristía en esta ciudad tan rica en historia y en una región, Puglia, donde también encuentro mis raíces.

Santo Padre, me complace informarle que, en nuestro trabajo, hemos buscado maneras para realizar la posibilidad de movilidad, igualdad y libertad religiosa en todos los países de nuestro Mediterráneo. Como Pastores nos hemos convertido en la voz del dolor y del sufrimiento de nuestras Iglesias y el nuestra gente. En el noreste del Mediterráneo, a finales del siglo XX, vivíamos, en cierta medida un invierno de asesinatos, destrucción y persecución. Pero tampoco es primavera para el Norte de África y el Oriente Medio, donde las Iglesias soportan heridas y sufrimientos en forma de violencia, conflictos y divisiones de todo tipo, causadas en gran parte por los países ricos.

Santo Padre, todos estamos desconsolados por la partida de muchos jóvenes, causada por las guerras, injusticias y miserias. Sin embargo, nos consuela el hecho de que los jóvenes que se quedan, mostrando un coraje extraordinario y un gran amor por el país y la gente con la que crecieron. También nos complace ver un gran número de personas mayores, que creen profundamente que el presente y el futuro no están principalmente en las manos de los poderosos de este mundo, sino en las de Dios. Como obispos de estos Países somos a menudo los más firmes partidarios del diálogo, en términos de igualdad y amor por la iglesia local y para la gente.

Durante este encuentro hemos hablamos mucho sobre el espíritu del secularismo y el consumismo, que daña internamente el alma del hombre y de las Iglesias. Las palabras de un cardenal de Europa occidental que, durante una visita a Sarajevo en los difíciles días de la guerra, me dijo: “No sé si es más difícil para ti mirar estas iglesias demolidas o para mí ver la iglesias vendidas porque muchos católicos ya no sienten el deseo de rezar”. El enemigo, Santidad, constantemente quiere representar la cultura de la muerte como cultura de la vida y el invierno como primavera.

Estamos contentos de que, durante estos días, hemos encontrado corazones dispuestos a escuchar, pensar con nosotros y buscar formas de cooperación y apoyo juntos. Necesitamos sentirnos acompañados y apoyados por los poderosos, a quienes pedimos que trabajen más duro para la construcción de la paz, el diálogo y la cooperación. Sentimos la importancia de ser visitados por otros pastores en nuestras Iglesias para ayudarnos a encontrar maneras de cumplir nuestra misión en este mundo. Nos complace cada vez que alguien visita nuestras Iglesias y nuestros países, mostrando a todos que no estamos solos, sino que tenemos comunidades “más grandes” y “más fuertes”, que están prestas a defendernos, y a reconocernos en una relación de comunión y fraternidad.

Santo Padre, me gustaría expresar nuestra gratitud porque ha venido entre nosotros en esta ocasión. Gracias también por haber visitado muchas iglesias locales en países donde, como cristianos, somos menos numerosa.

¡Gracias, Santo Padre! ¡Estaremos encantados de rezar por usted!

 

 

IMPLORAR MÁS FE

— La fe es un don de Dios.

— Necesidad de buenas disposiciones para creer.

— Fe y oración. Pedir la fe.

I. Llegó Jesús a un lugar donde le aguardaban sus discípulos. Allí se encontraban también un padre que había llevado a su hijo enfermo, un grupo de escribas y una gran muchedumbre. Al ver aparecer a Jesús se llenaron de alegría y fueron a su encuentro: todo el pueblo se quedó sorprendido, y acudían corriendo a saludarle1, como debemos acudir nosotros a la oración y al Sagrario. Todos le echaban de menos. El padre se adelanta entre la muchedumbre que rodea al Señor: Maestro -le dice-, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu inmundo (...). Pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.

Los discípulos, que ya habían realizado algunos otros milagros en nombre del Señor, intentaron curarle pero no lo lograron. Jesús les explicó luego, en casa, qué faltaba en ellos para que hubiesen podido realizar el prodigio. El padre tiene una fe deficiente; posee alguna, pues ha acudido en busca de la curación, pero no la fe plena, la confianza sin límites que Jesús pedía y pide. Y el Señor, como hace siempre, le mueve a dar un paso más. Al principio este hombre se dirige a Cristo con humildad, pero vacilante: Si algo puedes, ayúdanos, compadecido de nosotros. Y Jesús, «conociendo las perplejidades de aquella alma, le anticipa: si tú puedes creer, todo es posible para el que cree (Mc 9, 22). Todo es posible: ¡omnipotentes! Pero con fe. Aquel hombre siente que su fe vacila, teme que esa escasez de confianza impida que su hijo recobre la salud. Y llora. Que no nos dé vergüenza este llanto: es fruto del amor de Dios, de la oración contrita, de la humildad. Y el padre del muchacho, bañado en lágrimas, exclamó: ¡Oh Señor! yo creo: ayuda tú mi incredulidad (Mc 9, 23)»2, ¡Qué gran acto de fe para que nosotros lo repitamos muchas veces!: Jesús, ¡yo creo, pero imprime Tú más firmeza a mi fe! ¡Enséñame a acompañarla de obras, a llorar mis pecados, a confiar en tu poder y en tu misericordia!

La fe es un don divino; solo Dios la puede infundir más y más en el alma. Es Él quien abre el corazón del creyente para que reciba la luz sobrenatural, y por eso debemos implorarla; pero a la vez son necesarias unas disposiciones internas de humildad, de limpieza, de apertura..., de amor que se abre paso cada vez con más seguridad.

Si en alguna ocasión nuestra fe vacila ante el apostolado, las dificultades..., o se torna insegura la de nuestros amigos, hermanos, hijos..., imitemos a este buen padre. En primer lugar pide más fe, porque esta virtud es un don. Pero, a la vez crecer en ella depende de nosotros mismos. Abrir los ojos –comenta San Juan Crisóstomo– es cosa de Dios, escuchar atentamente es cosa propia; es a la vez obra divina y humana3. Debemos imitar a este hombre en su humildad: no tiene méritos propios que presentar, por eso acude a su misericordia: ayúdanos, ten compasión de nosotros. Este es el camino seguro que debe seguir toda petición: acudir a la compasión y misericordia divinas. Por nuestra parte, la humildad, la limpieza de alma y la apertura de corazón hacia la verdad nos dan la capacidad de recibir esos dones que Jesús nunca niega. Si la semilla de la gracia no prosperó se debió exclusivamente a que no encontró la tierra preparada. Señor, ¡auméntame la fe!, le pedimos en la intimidad de nuestra oración. ¡No permitas que jamás vacile mi confianza en Ti!

II. ¿Qué vieron en Jesús aquellos que con Él se cruzaron por caminos y aldeas? Vieron lo que sus disposiciones internas les permitían ver. ¡Si hubiéramos podido ver a Jesús a través de los ojos de su Madre! ¡Qué inmensidad tan grande! ¡Y qué pequeñez la de muchos fariseos, que andaban con aquellos enredos acerca de la ley...! ¡Ni siquiera en los mismos milagros supieron descubrir al Mesías!; al menos una buena parte de ellos permaneció ciega ante la Luz del mundo. Y su ciencia de las Escrituras Santas no les sirvió para percibir el cumplimiento de todo lo que se había predicho de Él. Muchos contemporáneos se negaron a creer en Jesús porque no eran de corazón bueno, porque sus obras eran torcidas, porque no amaban a Dios ni tenían una voluntad recta: Mi doctrina no es mía -dirá el Señor-, sino de Aquel que me ha enviado. Quien quisiere hacer la voluntad de Él conocerá si mi doctrina es de Dios o mía4. No tuvieron las disposiciones adecuadas, no buscaban el honor de Dios, sino el suyo propio5. Ni siquiera los milagros pueden sustituir a las necesarias disposiciones interiores. La razón honda del rechazo al Mesías tanto tiempo esperado, con tanto detalle anunciado, estriba en que no solo no poseían en su corazón a Dios como Padre, sino que tenían «al diablo por padre», porque sus obras no eran buenas, ni sus sentimientos, ni sus intenciones6.

«Dios se deja ver de quienes son capaces de verle, porque tienen abiertos los ojos de la mente. Porque todos tienen ojos, pero algunos los tienen cubiertos de tinieblas y no pueden ver la luz del sol. Y no deja de brillar la luz solar porque los ciegos no la vean, sino que se debe atribuir esta oscuridad a su falta de capacidad para ver»7. ¡Cómo habremos de cuidar la frecuente Confesión de nuestras faltas y pecados, si este sacramento nos limpia y nos dispone para ver con mayor claridad al Señor ya aquí en la tierra!

En el apostolado debemos tener en cuenta que, con frecuencia, el gran obstáculo para que muchos acepten la fe, la vocación o una vida cristiana coherente son los pecados personales no remitidos, los afectos desordenados y las faltas de correspondencia a la gracia. «El hombre, llevado de sus prejuicios, o instigado por sus pasiones y mala voluntad, no solo puede negar la evidencia, que tiene delante, de los signos externos, sino resistir y rechazar también las superiores inspiraciones que Dios infunde en su alma»8. Si falta el deseo de creer y de hacer la voluntad de Dios en todo, cueste lo que cueste, no se aceptará ni siquiera lo que es evidente. De ahí que quien vive encerrado en su egoísmo, quien no busca el bien sino la comodidad o el placer, tendrá muchas dificultades para creer o para entender un ideal noble; y, si se trata de alguien que ya ha respondido positivamente a una vocación de entrega a Dios, encontrará una resistencia creciente ante las concretas exigencias de su llamada.

La Confesión sincera y contrita, bien preparada, se presenta así como el gran medio para encontrar el camino de la fe, la claridad interior necesaria para ver lo que Dios pide. Cuando una persona purifica y limpia su corazón ha preparado el terreno para que la semilla de la fe y de la generosidad crezca en su alma y dé fruto. Hacemos un inmenso bien a las almas cuando les ayudamos para que se acerquen al sacramento del Perdón. Es de experiencia común que muchos problemas y dudas se terminan con una buena Confesión; el alma ve con mayor claridad cuanto más limpia está y cuanto mejores son las disposiciones de la voluntad.

III. Pesaba en el ánimo de los discípulos el fracaso de no haber logrado curar ellos al joven lunático, pues cuando entraron en casa, a solas, le preguntaron: ¿Por qué no hemos podido expulsarlo? Y el Señor les dio una respuesta de gran utilidad también para nosotros y para el apostolado. Les dijo: Esta raza (de demonios) no puede ser expulsada por ningún medio, sino con la oración.

Solo con la oración venceremos determinados obstáculos, conseguiremos superar tentaciones y ayudar a muchos amigos a llegar hasta Cristo. Comentando este pasaje del Evangelio, explica San Beda que al enseñar a los Apóstoles cómo debe ser expulsado este demonio tan maligno, nos indica a todos cómo hemos de vivir, y cómo la oración es el medio para superar incluso las mayores tentaciones. La oración no solo son las palabras con que invocamos la misericordia divina, sino también lo que ofrecemos en obsequio de nuestro Señor, movidos por la fe9. Todo nuestro trabajo y nuestras obras deben ser plegaria llena de frutos.

Acompañemos la oración con las buenas obras, con un trabajo bien realizado, con el empeño por hacer mejor aquello en que queremos la mejora del amigo. Esa actitud ante Dios abre también camino a un aumento de fe en el alma. «Es solamente en la oración, en la intimidad del diálogo inmediato y personal con Dios, que abre los corazones y las inteligencias (cfr. Hech 16, 14), donde el hombre de fe puede ahondar en la comprensión de la voluntad divina respecto a su propia vida»10, y a todo lo que a ella atañe.

Pidamos con frecuencia al Señor que nos aumente la fe: ante el apostolado cuando los frutos tardan en llegar, ante los defectos propios o de quienes nos rodean que no se superan, cuando nos vemos con escasas fuerzas para lo que Dios quiere de nosotros: ¡Señor, auméntanos la fe! Así pedían los Apóstoles cuando, a pesar de oír y ver al mismo Cristo, sentían flaquear su confianza. Jesús siempre ayuda. A lo largo del día de hoy, y todos los días, nos sentiremos necesitados de decir: ¡Señor! ¡No me dejes solo con mis fuerzas, que nada puedo! La petición de aquel buen padre nos anima hoy a dirigirnos a Jesús en demanda de mayor fe: «Se lo decimos con las mismas palabras nosotros ahora, al acabar este rato de meditación. ¡Señor, yo creo! Me he educado en tu fe, he decidido seguirte de cerca. Repetidamente, a lo largo de mi vida, he implorado tu misericordia. Y, repetidamente también, he visto como imposible que tú pudieras hacer tantas maravillas en el corazón de tus hijos. ¡Señor, creo! ¡Pero ayúdame, para creer más y mejor!

»Y dirigimos también esta plegaria a Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Maestra de fe: ¡bienaventurada tú, que has creído!, porque se cumplirán las cosas que se te han anunciado de parte del Señor (Lc 1, 45)»11.

1 Mc 9, 13-28. — 2 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 204. — 3 Cfr. San Juan Crisóstomo, Homilías sobre los Hechos de los Apóstoles, 35. — 4 Jn 7, 16-17. — 5 Cfr. Jn 5, 41-44. — 6 Cfr. Jn 8, 42-44. — 7 Pío XII, Enc. Humani generis, 12-VIII-1950. — 8 San Teófilo de Antioquía, Libro I, 2, 7. — 9 Cfr. San Beda, Comentario al Evangelio de San Marcos, in loc. — 10 A. del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio, pp. 92-93. — 11 San Josemaría Escrivá, loc. cit.

 

“No tienen por qué chocar la Iglesia y el Estado”

No es verdad que haya oposición entre ser buen católico y servir fielmente a la sociedad civil. Como no tienen por qué chocar la Iglesia y el Estado, en el ejercicio legítimo de su autoridad respectiva, cara a la misión que Dios les ha confiado. Mienten –¡así: mienten!– los que afirman lo contrario. Son los mismos que, en aras de una falsa libertad, querrían “amablemente” que los católicos volviéramos a las catacumbas. (Surco, 301)

24 de febrero

Tenéis que difundir por todas partes una verdadera mentalidad laical, que ha de llevar a tres conclusiones: a ser lo suficientemente honrados, para pechar con la propia responsabilidad personal; a ser lo suficientemente cristianos, para respetar a los hermanos en la fe, que proponen –en materias opinables– soluciones diversas a la que cada uno de nosotros sostiene; y a ser lo suficientemente católicos, para no servirse de nuestra Madre la Iglesia, mezclándola en banderías humanas.

Se ve claro que, en este terreno como en todos, no podríais realizar ese programa de vivir santamente la vida ordinaria, si no gozarais de toda la libertad que os reconocen –a la vez– la Iglesia y vuestra dignidad de hombres y de mujeres creados a imagen de Dios. La libertad personal es esencial en la vida cristiana. Pero no olvidéis, hijos míos, que hablo siempre de una libertad responsable.

Interpretad, pues, mis palabras, como lo que son: una llamada a que ejerzáis –¡a diario!, no sólo en situaciones de emergencia– vuestros derechos; y a que cumpláis noblemente vuestras obligaciones como ciudadanos –en la vida política, en la vida económica, en la vida universitaria, en la vida profesional–, asumiendo con valentía todas las consecuencias de vuestras decisiones libres, cargando con la independencia personal que os corresponde. Y esta cristiana mentalidad laical os permitirá huir de toda intolerancia, de todo fanatismo –lo diré de un modo positivo–, os hará convivir en paz con todos vuestros conciudadanos, y fomentar también la convivencia en los diversos órdenes de la vida social. (Conversaciones, n. 117)

 

 

Cuaresma y Semana Santa

Recursos para vivir la Cuaresma y la Semana Santa, con textos y audios del Papa Francisco, san Josemaría y el beato Álvaro del Portillo; y respuestas a las preguntas más habituales.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA23/02/202

Cuaresma | Semana Santa | Respuestas a las preguntas más habituales sobre la Cuaresma y la Semana Santa

Cuaresma

∙ Mensaje del Santo Padre Francisco para la Cuaresma 2019 (actualizaremos en cuanto se publique el de este año).

∙ Textos y audios de San Josemaría sobre la PasiónMuerte en la Cruz y La Resurrección de Jesucristo incluidos en el apartado Dentro del Evangelio.

∙ Del beato Álvaro del PortilloCuaresma y apostolado | Cuaresma: un hondo sentido de reparación | Preparar la Semana Santa.

Otros

∙ Getsemaní: Prólogo del libro escrito por Mons. Javier Echevarría, que profundiza en las horas previas a la Pasión en las que Jesucristo rezó en el huerto de los olivos.

 

∙ Cuaresma: El camino hacia la Pascua. Texto sobre la Cuaresma, perteneciente al ciclo sobre el Año litúrgico.


Audios

∙ La conversión de los hijos de Dios. San Josemaría pronunció esta homilía en Cuaresma: un tiempo litúrgico en el que aconseja “mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón”. 

∙ Tras los pasos del Señor. “Jesús es el camino. Él ha dejado sobre este mundo las huellas limpias de sus pasos, señales indelebles que ni el desgaste de los años ni la perfidia del enemigo han logrado borrar”, dice San Josemaría en esta homilía.

∙ Desprendimiento (Cuaresma). Homilía de san Josemaría sobre la virtud cristiana del desprendimiento.

∙ El respeto cristiano a la persona y a su libertad. “No puedo negar que a mí me causa tristeza el alma del que ataca injustamente la honradez ajena, porque el injusto agresor se hunde a sí mismo”, escuchamos en esta homilía San Josemaría.


Semana Santa, día a día

La Semana Santa es el centro del año litúrgico: revivimos en estos días los momentos decisivos de nuestra redención. La Iglesia nos lleva de la mano, con su sabiduría y su creatividad, del Domingo de Ramos a la Cruz y a la Resurrección.

∙ Semana Santa: Nos amó hasta el fin. Explicación de la liturgia de estos días.

Domingo de Ramos

∙ La lucha interior (Domingo de Ramos). Texto y audio de la homilía de san Josemaría publicada en Es Cristo que pasa.

∙ Explicación de la liturgia del Domingo de Ramos.

∙ Comentario del Evangelio.

∙ Domingo de Ramos: Jesús entra en Jerusalén (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).

Lunes Santo

∙ Jesús en Betania. (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).

∙ Ejemplos de fe: Marta, María y Lázaro.

Martes Santo

∙ ¿Cómo es nuestra fe? (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).

∙ María, modelo y maestra de fe.

∙ Simón de Cirene, Verónica y el rostro de Jesús.

∙ «Tu rostro, Señor, buscaré»: la fe en el Dios personal.

Miércoles Santo

∙ Judas traiciona a Jesús (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).

∙ Nuevos Mediterráneos (III): «Desde la Llaga de la mano derecha…».

∙ La Confesión: una guía paso a paso.

Jueves Santo

 

 

∙ La Eucaristía, misterio de fe y amor. Texto y audio de la homilía de san Josemaría sobre el Jueves Santo y publicada en 'Es Cristo que pasa'.

∙ Explicación de la liturgia del Jueves Santo.

∙ Comentario al Evangelio: Los amó hasta el fin.

∙ Jueves santo 2018: homilía del Prelado.

∙ El mandamiento nuevo (audio y textos del fundador del Opus Dei sobre esta escena del Evangelio).

La institución de la Eucaristía (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).

Viernes Santo

∙ La muerte de Cristo, vida del cristiano. Texto y audio de la homilía del Viernes santo, pronunciada por san Josemaría y recogida en 'Es Cristo que pasa'.

∙ Vía Crucis de San Josemaría. Catorce estaciones del libro Vía Crucis escrito por el Fundador del Opus Dei (33ª ed, 2008. Editorial Rialp). Producido por la Fundación Beta Films.

∙ Explicación de la liturgia del Viernes Santo.

∙ Comentario al Evangelio: “Tengo sed”: “Tengo sed”.

∙ Viernes santo 2018: homilía del Prelado.

∙ «Nosotros predicamos a un Cristo crucificado»: Cuatro imágenes sobre el misterio de la Redención.

 

∙ Pasión y Muerte de Jesucristo (Audios y textos del Evangelio de San Juan).

∙ Acompañar a Cristo en la Cruz (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).

Sábado Santo

∙ Explicación de la liturgia del Sábado Santo.

∙ Sábado santo, día de silencio y de conversión (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN).

Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección

 

 

∙ Explicación de la liturgia de la Vigilia Pascual.

∙ Cristo presente en los cristianos. Texto y audio de la homilía pronunciada por san Josemaría el Domingo de Resurrección de 1967, que se encuentra recogida en 'Es Cristo que pasa'.

∙ Comentario al Evangelio: Cristo vive.

∙ Resurrección de Jesucristo (Audio y texto del Evangelio de San Juan).

∙ La Resurrección de Jesucristo (Audio y textos de san Josemaría sobre esta escena del Evangelio)

∙ Jesús ha vencido la muerte (Audio y texto de una meditación de Mons. Javier Echevarría en EWTN)

∙ La oración del Regina Coeli.


Algunas preguntas sobre la Cuaresma y la Semana Santa

Seis preguntas clave para entender la Semana Santa.

¿Cómo fue la Última Cena? Entrevista a Bernardo Estrada, profesor de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

¿Por qué nos imponen la ceniza?

¿Por qué 40 días de Cuaresma?

¿Qué sentido tiene la mortificación cristiana? (Cuatro artículos)

¿Qué actitud mostró Jesús ante las prácticas penitenciales?

¿Qué pasó en la Última Cena?

¿Por qué condenaron a muerte a Jesús?

¿Quién fue Caifás?

¿Qué era el Sanedrín?

¿Cómo fue la muerte de Jesús?

¿Cómo se explica la resurrección de Jesús?


Vídeos

∙ Vídeo breve de San Josemaría: Mirar al crucifijo. Acordarse de Dios en el trabajo no siempre es fácil. Un pequeño crucifijo sobre la mesa puede ayudar a dirigir el pensamiento al Señor mientras continuamos con nuestras tareas.

Vídeo breve de San Josemaría: Alegría y dolor. Ante un revés en la vida, san Josemaría aconseja recuperar la serenidad en la oración. “En cuanto aceptes la voluntad de Dios, el dolor no es dolor, porque esa cruz la lleva Él”.

 

“Huellas de nuestra fe”: un viaje por Tierra Santa

La Fundación Saxum ha publicado la tercera edición de una guía para conocer los principales Lugares Santos. Sus autores, Jesús Gil y Eduardo Gil, sitúan los pasajes del Evangelio en sus escenarios, apoyándose en los datos de las investigaciones históricas y arqueológicas, y en los testimonios de la Tradición y la liturgia de la Iglesia.

ÚLTIMAS NOTICIAS07/02/2019

El libro “Huellas de nuestra fe: un viaje por Tierra Santa”, que puede descargarse completa o por capítulos, en la página web de la Fundación Saxum. Está disponible en castellano, inglés, francés e italiano. El libro se ha editado en formato digital (PDF, ePub y Mobi).


Los peregrinos que acudirán a Saxum disponen ya de una guía que les preparará para conocer en profundidad Tierra Santa. El libro "Huellas de nuestra fe", preparado por Jesús Gil y Eduardo Gil, recoge veintiséis artículos con unos apuntes religiosos, históricos y arqueológicos sobre los principales Lugares Santos: Nazaret, Ain Karim, Belén, Jerusalén, el río Jordán, Caná, Cafarnaún, el mar de Genesaret, Betania, Emaús...

Los textos originales aparecieron entre 2012 y 2013 en Crónica, una publicación mensual dirigida a los fieles del Opus Dei, con ocasión del Año de la fe que convocó Benedicto XVI y concluyó el papa Francisco. Se presentan ahora recopilados –con algunas adaptaciones–, bajo el patrocinio de la Fundación Saxum.

Los artículos están escritos con el deseo de que ayuden a meterse en el Evangelio, como aconsejaba san Josemaría, y participar personalmente en cada escena de modo que la Palabra de Dios resuene eficazmente en la propia vida. Por eso, además de aprovechar los datos de investigaciones históricas y arqueológicas recientes que eran de utilidad para ese fin, los autores han recurrido a los testimonios de los Santos Padres, que nos han transmitido la Tradición; al Magisterio y la Liturgia de la Iglesia; y, por supuesto, a las enseñanzas del fundador del Opus Dei y sus sucesores.

San Josemaría quiso ir en peregrinación a Tierra Santa y soñó con la puesta en marcha allí de varias iniciativas apostólicas en beneficio de la Iglesia. Sin embargo, por diversas circunstancias, no pudo ver cumplidos esos deseos. El beato Álvaro del Portillo hizo realidad aquel antiguo anhelo, recorriendo los Santos Lugares del 14 al 22 de marzo de 1994. En la madrugada del día 23, tan solo unas horas después de haber regresado a Roma, Dios lo llamó a su presencia, habiendo celebrado por última vez la Santa Misa en la iglesia del Cenáculo.

Teniendo en cuenta lo significativo que es este viaje para los fieles del Opus Dei, sus cooperadores y quienes tienen devoción al beato Álvaro, en la edición extendida de "Huellas de nuestra fe" se hacen varias referencias a lo que ocurrió durante aquellas jornadas.

La Fundación Saxum edita esta publicación para uso privado y sin ánimo comercial, y lo distribuye en formato electrónico de modo gratuito en su página web.

Quien lo desee, puede obtener copias impresas a través de varios servicios bajo demanda, que imprimen las copias por encargo. Cobran los costes de impresión y de envío (con un coste variable según las empresas y los países, con lo que es conveniente comprobar el precio final al solicitar las copias). Por el momento está disponible en castellano, en un libro de 360 páginas, (376 en su versión extendida) de 17 x 24 cm, con más de 260 fotos, mapas y gráficos a todo color.

Capítulos de “Huellas de nuestra fe”

1. Nazaret: basílica de la Anunciación. En Nazaret se venera la habitación donde la Santísima Virgen recibió el anuncio del Ángel. El beato Álvaro del Portillo celebró la Santa Misa en esa gruta.

2. Ain Karim: la patria del Precursor. La tradición localiza la casa de Zacarías e Isabel en Ain Karim, un pueblo situado a seis kilómetros de la Ciudad Vieja.

3. Belén: basílica de la Natividad. En la aldea de Belén vino al mundo Nuestro Salvador. La gruta donde nació se encuentra en la cripta de la basílica de la Natividad.

4. Belén: Campo de los pastores. En un santuario a tres kilómetros de Belén, se recuerda el lugar donde los ángeles anunciaron el nacimiento de Jesús a los pastores.

5. El Templo de Jerusalén. Después del nacimiento de Jesús, cumplido el tiempo de purificación de Santa María, el Niño es presentado en el Templo.

6. Con la Familia de Nazaret. En Nazaret, en la cripta de la iglesia de San José, se conservan los restos de la casa donde la Sagrada Familia habría vivido.

7. Al otro lado del Jordán. La tradición sitúa el bautismo de Jesús nueve kilómetros al norte del mar Muerto, en la margen oriental del Jordán, cerca del camino que iba del monte Nebo a Jericó.

8. Bodas en Caná de Galilea. En Caná, un pequeño pueblo cerca de Nazaret, el Señor hizo su primer milagro: a petición de la Virgen, convirtió el agua en vino.

9. Cafarnaún: la ciudad de Jesús. Esta pequeña población en la ribera del mar de Genesaret, que Jesús eligió para residir establemente, fue el centro de su ministerio público en Galilea.

10. Tabgha: Iglesia de las Bienaventuranzas. En una ladera que domina el mar de Genesaret, un santuario recuerda el sitio donde Jesús pronunció el Sermón de la Montaña.

11. Tabgha: iglesia de la Multiplicación. En Tabgha se venera la roca sobre la que el Señor apoyó los cinco panes y los dos peces con los que dio de comer a una multitud.

12. Monte Tabor: basílica de la Transfiguración. La tradición señala el monte Tabor, en medio de la llanura de Esdrelón, como el lugar donde el Señor se transfiguró.

13. Jerusalén: la gruta del Padrenuestro. En el año 326, santa Elena hizo construir una basílica sobre la gruta venerada como el lugar donde Jesús enseñó el Padrenuestro.

14. Betania: Santurario de la Resurrección de Lázaro. Cuando Jesús iba a Jerusalén, con frecuencia se hospedaba en la casa de Marta, María y Lázaro, en Betania. Allí se visita la tumba donde enterraron a aquel amigo del Señor, antes de que lo resucitara.

15. Al ver la ciudad, lloró por ella. En la falda occidental del monte de los Olivos, el santuario del Dominus Flevit recuerda el llanto de Cristo por Jerusalén durante su entrada mesiánica, pocos días antes de la Pasión.

16. En la intimidad del Cenáculo. Según antiguas tradiciones, la sala de la Última Cena se encuentra en el extremo suroccidental de la Ciudad Vieja, sobre una colina que empezó a llamarse Sión desde la época cristiana.

17. Getsemaní: oración y agonía de Jesús. En el monte de los Olivos, al otro lado del torrente Cedrón, la tradición ha transmitido el emplazamiento de Getsemaní.

18. San Pedro in Gallicantu. Cerca del Cenáculo, se alza la iglesia de San Pedro in Gallicantu, donde algunas tradiciones emplazan la casa del sumo sacerdote.

19. Jerusalén: Vía Dolorosa. Este itinerario con catorce estaciones recuerda el camino que Jesús recorrió, cargado con la Cruz, desde el pretorio hasta el Calvario, y allí, desde que fue enclavado hasta su deposición en el Sepulcro.

20. Jerusalén: el Calvario. Las últimas cinco estaciones de la Vía Dolorosa, incluidas las del Gólgota, se encuentran en el interior de la basílica del Santo Sepulcro.

21. Jerusalén: el Santo Sepulcro. La tumba donde fue depuesto el cuerpo de Jesús, donde al tercer día resucitó, ocupa el lugar privilegiado de la basílica del Santo Sepulcro.

22. Una aldea llamada Emaús. El Señor resucitado se apareció el domingo a dos discípulos en el camino hacia Emaús. Varios lugares de Tierra Santa podrían corresponder con esta aldea.

23. Tabgha: iglesia del Primado. En un punto de la ribera del mar de Genesaret, se venera el lugar donde Jesús resucitado se apareció a los discípulos, propició la segunda pesca milagrosa y confirmó a san Pedro en el primado de la Iglesia.

24. El lugar de la Ascensión. En armonía con los relatos evangélicos, la tradición sitúa la Ascensión en la cima del monte de los Olivos, en el camino hacia Betfagé.

25. De su Asunción se alegran los ángeles. En Jerusalén, el misterio de la Asunción de la Virgen se recuerda en dos iglesias: la basílica de la Dormición, en el monte Sión, y la Tumba de María, en Getsemaní.

26. Monte Carmelo: santuario de Stella Maris. En 1994, el beato Álvaro del Portillo empezó su peregrinación a Tierra Santa en este santuario situado sobre la ciudad de Haifa, ligado al profeta Elías y al nacimiento de la Orden del Carmen.

 

 

Ceniza y Eternidad

Ernesto Juliá

Miércoles de ceniza.

Para todos los cristianos esta semana comienza la Cuaresma, ese tiempo litúrgico que se abre con el miércoles de ceniza. Durante la Misa, o en algún otro momento de ese día si lo pedimos con libertad, el sacerdote nos impone la ceniza en la frente, a la vez que nos dice, entre otras posibles palabras, esta frase clásica que a todos nos impresiona un poco: “Recuerda que eres polvo, y en polvo te convertirás”.

¿Nos convertimos verdaderamente en polvo en el momento de nuestra muerte? Más de una persona desea, o mejor, “sueña”, desparecer por completo, ser aniquilada, en el momento de morir.

Basta participar alguna que otra vez en el duelo por la muerte de algún ser, más o menos querido, que una familia que no cree en la vida eterna celebra en un tanatorio, para darnos cuenta de su pretensión de quitarse de la cabeza y del corazón la realidad de la muerte, y situar, de alguna manera, a un persona de la que se afirma que todo ha desaparecido, que nada queda después del último suspiro, en algún lugar indeterminado, deletéreo, como si se tratara de colocar un escrito en la nube del ordenador.

Sueños vanos. Dios, que nos ha dado la vida, nos ha creado en la tierra abiertos a la eternidad. El palpitar de ese amor creador y eterno de Dios no nos deja nunca. Algunos quieren ahogarlo en la perspectiva de poder, de paraíso terrenos –políticos, sociológicos, culturales, transhumanismos digitales, algoritmos recambiables, historias consumadas, bienestar material y psíquico, etc., etc. Más sueños vanos.

Juan Manuel de Prada nos lo recuerda en estos párrafos de su prólogo a la obra de Gustave Thibon “Seréis como dioses”, que la editorial didaskalos lanza de nuevo al mercado, después de más de 60 años de la primera aparición. “Y compartiendo el drama de Amanda, podemos llegar a confrontarnos mejor con el desgarrador dilema que los avances de la ciencia y la técnica nos plantean, y darles la respuesta adecuada. Que es la que nuestra naturaleza exige; porque basta con que miremos dentro de nosotros para que comprendamos que nuestra vocación no es una vulgar prolongación infinita de nuestra vida terrena, sino la vida eterna, el disfrute de las cosas divinas, el encuentro con la plenitud que colma nuestros anhelos más profundos”.

“Amanda reniega de la igualdad de los hombres sin Dios –esa nivelación aborrecible que nos convierte a todos en monarcas de vida estereotipada- para abrazar la igualdad de las almas ante Dios, que es la única que ni la democracia ni la inmortalidad prometida por la ciencia nos pueden brindar”.

Nuestro cuerpo es polvo, polvo mortal, y da lo mismo que, antes o después según se haga con él la incineración o se entierre en un ataúd, acabe reducido a simples cenizas que se pueden esparcir por cualquier parque, en cualquier mar, en la cima de un monte, en la esperanza de que quede, de alguna manera, en esta tierra. Ese “polvo” volverá a ser vivificado por el alma en la resurrección de la carne;
y será cuerpo glorioso.

Quevedo, en uno de los más bellos sonetos de la lengua castellana, se atreve a decir:
“Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Medulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dexarán, no su cuidado;
Serán ceniza, más tendrá sentido,
Polvo serán, más polvo enamorado”.
Polvo enamorado, después de arrepentirse de su pecado, de reconciliarse con el
Señor, como nos recomienda la Cuaresma.
Amanda, personaje de “Seréis como dioses”, se desprende de todo sueño –vano de entrada, primer engaño del diablo a Adán y Eva- de ser inmortal en la tierra, y anhela con toda el alma ser polvo enamorado, eternamente vivo en el corazón del amor de Dios. 

ernesto.julia@gmail.com

 

Ciencia y fe a través de los ojos de la beata Guadalupe

Un grupo de científicos abordó en un evento organizado en la Universidad de La Sapienza (Roma), la relación entre la ciencia y la fe durante un homenaje a la beata Guadalupe Ortiz de Landázuri.

NOTICIAS20/02/2020

 

 

Hace dos semanas, en la Universidad La Sapienza, de Roma, tuvo lugar un encuentro sobre la relación entre la ciencia y la fe, a partir del testimonio de Guadalupe Ortiz de Landázuri (1916-1975), la primera química beata que “tuvo el valor de estudiar lo que en aquel momento, injustamente, no se consideraba adecuado para el cerebro femenino”. De la conferencia surgió la propuesta de que se convirtiera en la patrona de los químicos de todo el mundo.

¿Existe una fórmula que combina la racionalidad del hombre con su percepción innata de que hay algo más allá de la materia que puede ser tocado y medido? Y además, ¿hay alguna manera de reconciliar la ciencia y la fe? Podríamos decir que la vida de Guadalupe Ortiz de Landázuri (1916-1975), doctora e investigadora de Ciencias Químicas, beatificada en Madrid el 18 de mayo de 2019, ha sido una continua búsqueda de respuestas a estas preguntas. Una vida dedicada a la formación y la experimentación, buscando algo que la llevara a descubrir la fórmula de la “química de la santidad”.

Sapienza Università di Roma@SapienzaRoma

 

La storia della prima donna chimico beata che «ebbe il coraggio di studiare ciò che all’epoca, ingiustamente, non era ritenuto adatto al cervello femminile»: un incontro sulla testimonianza di Guadalupe Ortiz de Landázuri #Sapienzasuimedia #Dctf_Sapienza https://www.famigliacristiana.it/articolo/il-rapporto-tra-scienza-e-fede-attraverso-gli-occhi-di-guadalupe.aspx …

La “chimica della santità”: scienza e fede attraverso gli occhi della beata Guadalupe Ortiz

Il 5 febbraio 2020, presso l’Università “La Sapienza” di Roma, un incontro sul rapporto tra scienza e fede a partire dalla testimonianza di Guadalupe Ortiz de Landázuri (1916-1975), la prima donna...

famigliacristiana.it

 

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22:30 - 5 feb. 2020

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La relación entre la ciencia y la fe y el diálogo entre ambas realidades se debatió el 5 de febrero de 2020 en la Universidad La Sapienza de Roma, que organizó una jornada de debate científico y de comunicación en la que también se relató la historia de la figura de Guadalupe.

Guadalupe, ¿patrona de los químicos?

La reunión comenzó con un discurso del Profesor Bruno Botta, director del Departamento de Química y Tecnologías Farmacéuticas de la Universidad. El profesor Botta explicó la génesis del encuentro nacido “casi por casualidad”, aunque para un hombre que tiene un hijo sacerdote “es difícil hablar realmente de casualidad”, añadió.

Tras la presentación de los ponentes, el Prof. Silvestre Buscemi, profesor de Química Orgánica de la Universidad de Palermo, tomó la palabra con un discurso “ni químico ni teológico”, como él mismo lo definió, pero con el deseo de explicar por qué se apasionó por la historia de Guadalupe. Para el Prof. Buscemi Guadalupe ha contribuido a romper las barreras en la investigación científica, y también por esta razón espera que pronto sea canonizada y, por qué no, sea la santa patrona de los químicos de todo el mundo.

Además, Guadalupe, como muchos químicos testifican, “estudiando los átomos y moléculas encontró consuelo en el hecho de que la naturaleza está ordenada y no es caótica. El estudio me confirma que todo está ordenado, en mi opinión preordenado. Algunos llaman a este orden naturaleza, personificándolo, yo lo llamo Dios”.

El testimonio de la compatibilidad entre la ciencia y la fe

La profesora Marcella Trombetta, catedrática de Fundamentos Químicos de la Tecnología en la Universidad Campus Bio-Medico de Roma, esbozó una doble perspectiva histórica. Por un lado, la parábola de la relación entre la ciencia y la fe, “eterno debate”, desde las palabras de San Agustín hasta la obra de Pasteur. Por otro lado, la biografía de Guadalupe, desde la infancia hasta la muerte, que tuvo lugar en Pamplona el 16 de julio de 1975.

¿Fue Guadalupe la protagonista de una primera ola de feminismo o un testigo creíble de la compatibilidad entre la ciencia y la fe? Profundizando en dos aspectos de la vida de la beata, el profesional y el de la fe, la profesora Trombetta llegó a la conclusión de que Guadalupe era ambos, porque “tuvo el valor de estudiar lo que en su momento no se consideró injustamente adecuado para el cerebro femenino” y porque su tesis doctoral sobre los tejidos que se pueden obtener de los desechos de la elaboración del arroz, “hoy habría sido una publicación como protagonista del mundo de la investigación”, en virtud de su inspiración ecológica.

Además, tuvo la oportunidad de contar la época mexicana de la vida de Guadalupe centrada en la formación de las mujeres, con un esbozo de sus aventuras en el gran estado norteamericano.

La beata Guadalupe, el abad Senderens y el padre Nieuwland

El profesor Giovanni Battista Appendino, catedrático de química orgánica de la Universidad de Piamonte Oriental “Amedeo Avogadro”, puso a Guadalupe en excelente compañía de otras dos personas que tuvieron la capacidad de vivir con fe una vida de investigación científica y de plena vocación cristiana: el abad Senderens y el padre Nieuwland.

El relato de la vida de estos dos eruditos, que hicieron descubrimientos excepcionales como la creación del primer polímero, enriqueció el debate sobre la compatibilidad entre la ciencia y la fe.


Artículo original en italiano, publicado en Famiglia Cristiana.

 

 

CON OCASIÓN DE “QUERIDA AMAZONIA” RENOVAR NUESTRO AMOR AL PAPA

 

La Santa Sede publicó la exhortación apostólica postsinodal del Papa Francisco “Querida Amazonia” el miércoles 12 de febrero, aniversario del descubrimiento del río Amazonas. Este documento es fruto de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la Región Panamazónica “Amazonía: Nuevos Caminos para la Iglesia y para una ecología integral” celebrado en el Vaticano del 6 al 27 de octubre de 2019.

 

Esta publicación era muy esperada. Los medios de comunicación habían creado una expectación grande en la Opinión Pública sobre qué diría el Papa sobre la posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados y sobre el diaconado de mujeres. Al final, se ha quedado en nada… lo cual nos dice mucho.

 

Aprovechando este hecho expondré varias ideas en referencia a nuestro amor al Papa, para renovarlo. Además, en este mes, el día 22, celebramos la fiesta de la Cátedra de san Pedro. Esta conmemoración litúrgica figura en calendarios cristianos anteriores al siglo IV. La palabra “cátedra” significa silla o trono y es la raíz de la palabra catedral, la iglesia donde un obispo tiene la sede; la sede es el asiento desde donde el maestro enseña y símbolo de la autoridad que tenía el obispo en su diócesis. Sólo a la sede de Pedro se le dio el nombre de Cátedra, y fue la única que se celebró, desde los primeros siglos, en toda la Cristiandad. San Cipriano, en el siglo III, decía: “Se da a Pedro el primado para mostrar que es una la Iglesia de Cristo y una la Cátedra”, es decir, el magisterio y el gobierno. Y para recalcar aún más la unidad, añadía: “Dios es uno, uno el Señor, una la Iglesia y una la Cátedra fundada por Cristo”.

 

Amar al Papa

 

La primera idea, esencial en la vida de cualquier hijo de la Iglesia, es amar al Papa. San Josemaría Escrivá recordaba: “Tu más grande amor, tu mayor estima, tu más honda veneración, tu obediencia más rendida, tu mayor afecto ha de ser también para el Vice–Cristo en la tierra, para el Papa. Hemos de pensar los católicos que, después de Dios y de nuestra Madre la Virgen Santísima, en la jerarquía del amor y de la autoridad, viene el Santo Padre” (Forja n. 135). Crecer en la vida cristiana es parecerse cada día más a Cristo, como san Pablo nos indica: “querer reproducir en nuestra vida los sentimientos de Cristo Jesús” (Filipenses 2, 5). Por lo que conocemos de la lectura de los Evangelios, san Pedro fue querido de manera especial por Cristo, por la misión singular que le confirió en el cuidado de la nueva familia que fundó en la tierra, la Iglesia: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo” (Mateo 16, 13).

 

Benedicto XVI, en su catequesis de sobre los Apóstoles, recordó algunos de los pasajes del Nuevo Testamento que fundamentan esta predilección de Cristo y la misión de Pedro. Comenzaba destacando que Simón fue el único apóstol al que Cristo cambio el nombre; fue en el primer encuentro, cuando su hermano Andrés le llevó a Jesús: “Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas»” (Juan 1, 42). De Simón pasó a Cefas, “nombre que luego fue traducido en griego por Petros, en latín Petrus. Y fue traducido precisamente porque no era sólo un nombre; era un <mandato> que Petrus recibía así del Señor” (7.06.2006). En el Antiguo Testamento, Dios cambiaba el nombre cuando quería conferir una misión. Fue el caso de Abrahán: “Ya no te llamarás Abrán, sino Abrahán, porque te hago padre de muchedumbre de pueblos” (Génesis 17, 5). Si lo deseas, puedes seguir leyendo el texto de Benedicto XVI en http://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2006/documents/hf_ben-xvi_aud_20060607.html.

 

Por eso, porque amamos a Cristo, amamos al Papa. No le amamos solo ni principalmente por él mismo, sino sobre todo por Aquel a quien representa y de quien es instrumento. Porque Cristo le amó y le encomendó una misión.

 

Entender su misión, y así quererle mejor

 

La misión de Pedro, que se continúa en sus sucesores, es una misión de servicio: de servir a los que formamos esta familia, la Iglesia, y a todos los hombres, haciendo de Cristo en la tierra. “Es el dulce Cristo en la tierra”, decía Santa Catalina de Siena. Las palabras de Jesús que cierran el evangelio de san Mateo: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28, 20) tienen, entre otras manifestaciones principales, ésta: Cristo quiso elegir a uno de los apóstoles para que hiciera sus veces, asistiéndolo de manera especial para que la unidad de la Iglesia con Cristo nunca falle.

 

En el discurso de clausura de la III Asamblea general extraordinaria del Sínodo de los obispos dedicada a la familia (18.10.2014), Francisco recordaba la asistencia del Espíritu Santo, “el auténtico promotor y garante de la unidad y la armonía en la Iglesia”, a través del servicio del Papa: “Y, como me atreví a deciros al inicio, era necesario vivir todo esto con tranquilidad, con paz interior, también porque el Sínodo se desarrolla cum Petro et sub Petro, y la presencia del Papa es garantía para todos”. Y más adelante, “el Papa, en este contexto, no es el señor supremo sino más bien el supremo servidor, el «servus servorum Dei»; el garante de la obediencia y la conformidad de la Iglesia a la voluntad de Dios, al Evangelio de Cristo y a la Tradición de la Iglesia, dejando de lado todo arbitrio personal, incluso siendo —por voluntad de Cristo mismo— el «Pastor y doctor supremo de todos los fieles» (canon 749) y también gozando «de la potestad ordinaria que es suprema, plena, inmediata e universal en la Iglesia» (cf. cánones 331-334)”. Puede parecer que la autoridad del Papa es arbitraria, que puede hacer lo que quiera. Y no.

 

En el libro-entrevista “Dios y el mundo”, el entonces Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, cardenal Razintger, exponía algo fundamental en relación a lo que puede y no puede hacer el Sucesor de Pedro: “el Papa debería ser el garante de la obediencia, de que la Iglesia no haga lo que quiera… él está obligado a obedecer, encarna ese compromiso de la Iglesia. Si en la Iglesia surgen las tentaciones de hacer las cosas de una manera diferente, más cómoda, él tiene que preguntar: ¿Podemos hacerlo? Así pues, el Papa no es el órgano capaz de proclamar una Iglesia diferente, sino el dique de contención frente a la arbitrariedad”. Un ejemplo paradigmático de este servicio a la Iglesia fue la actuación de san Pablo VI cuando en 1968 escribió la Encíclica “Humanae vitae”. Y, me aventuro a sumar la actuación del papa Francisco en este caso del acceso al sacerdocio de los viri probati y de las mujeres al diaconado.

 

¿Cómo lleva adelante la misión?

 

Primero y principal, con la especial asistencia del Espíritu Santo, “que a lo largo de la historia siempre condujo la barca, a través de sus ministros, incluso cuando el mar iba en sentido contrario y estaba agitado y los ministros eran infieles y pecadores” (Francisco 18.10.14). Recordemos la promesa de Cristo a Pedro en la Última Cena: “Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te hayas convertido, confirma a tus hermanos” (Lucas 22, 31-32).

 

Vista con ojos humanos, la historia de los Papas llama la atención. Por ejemplo, ningún papa en 2000 años ha perdido la cabeza, se ha vuelto loco, y predicado una cuestión contraria a la Fe de la Iglesia… ni tampoco cuando esa persona no era coherente en su vida (es citado el papa renacentista Rodrigo Borgia, Alejandro VI). Errores pastorales sí (como fue la supresión de la Compañía de Jesús decretada en 1773 por el papa Clemente XIV, debido a la presión que ejercieron sobre él los principales monarcas católicos) pero doctrinales nunca. Citando de nuevo al cardenal Ratzinger en “Dios y el mundo”: “Esto nos indica que su supervivencia (del papado) no se debe a la eficiencia de esas personas –muchas de ellas hicieron lo imposible por destruirlo-, sino que ahí subyace otra fuerza. Precisamente la que se concedió a Pedro. Los poderes del infierno, de la muerte, no vencerán a la Iglesia”. Y es que la promesa de la asistencia de Jesús a su Vicario es para confirmar en la Fe a los hermanos, en lo que se cree. Ya nos tenía avisados Jesús con el caso de los fariseos y escribas de la ley: “Haced y cumplid todo cuanto os digan; pero no hagáis según sus obras, pues dicen pero no hacen” (Mateo 23, 3). En nuestro caso, en este siglo XX y XXI, la divina Providencia ha concedido a la Iglesia muchos Papas santos (san Juan XXIII, san Pablo VI, san Juan Pablo II) o en vías de serlo (Pío XII, Juan Pablo I).

 

En su labor de pastor de la Iglesia universal, el Papa goza de la ayuda de los Obispos, sucesores de los Apóstoles, que son “por su parte, el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares” (Lumen Gentium n. 23) y que “así como, por disposición del Señor, San Pedro y los demás Apóstoles forman un único Colegio apostólico, por análogas razones están unidos entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los obispos, sucesores de los Apóstoles (Lumen Gentium n. 22; cf. CIC, canon 330)” (Catecismo de la Iglesia n. 880). Qué importante es que estén en sintonía con el Papa, dóciles a la acción del Espíritu Santo. Recemos por ellos.

 

Y para realizar su trabajo de gobierno, el Papa cuenta con las personas que trabajan en la Curia Vaticana. Recemos también por sus colaboradores.

 

También, el Papa espera nuestra oración

 

Todos los cristianos formamos una familia sobrenatural, de la que Cristo es la cabeza y nosotros, su cuerpo místico. Por la Comunión de los Santos, con la oración y los sacrificios de todos los miembros de la Iglesia unida a la oración de Jesús por Pedro, sostenemos al Papa. No olvidemos que Dios quiere contar con nosotros: en los planes divinos juega un papel muy importante la oración de los hombres que mueve la Misericordia Divina. Nunca desoye la plegaria de sus hijos, cuando piden juntos una cosa buena, y perseveran. “Es de bien nacidos ser agradecidos”, dice el refrán. Agradecer a Jesús el don del papado, agradecer al Papa su desvelo, serán siempre parte de nuestra identidad de cristianos. Una convicción meditada, y conquistada… cada día.

 

“Ama, venera, reza, mortifícate -cada día con más cariño- por el Romano Pontífice, piedra basilar de la Iglesia, que prolonga entre todos los hombres, a lo largo de los siglos y hasta el fin de los tiempos, aquella labor de santificación y gobierno que Jesús confió a Pedro” (san Josemaría Forja n. 134). Esta obligación de justicia y de caridad se ve reforzada por el permanente ruego de oraciones del papa Francisco: cualquier encuentro, personal o colectivo, carta o mensaje, lo acaba mendigando una oración. Desde el primer momento, esta ha sido su costumbre. Lo contaba el sucesor del cardenal Bergoglio en la diócesis de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli; después de visitarle en verano de 2013, el primero del pontificado, decía: “Ustedes ¿saben qué es lo que pide él a todos ustedes, no? ¿Qué pide él? Que recemos por él. Él necesita mucha fuerza, nuestra oración”.

 

Es tan llamativa esta actitud del Papa que, una periodista portuguesa en la rueda de prensa en el avión de vuelta de la Jornada Mundial de la Juventud de Brasil, el primer viaje fuera de Italia, a finales de julio de 2013, se lo preguntó: <qué razón había para tanta insistencia>. Francisco contestó: “porque siento que si el Señor no ayuda en este trabajo de ayudar al pueblo de Dios a seguir adelante, uno no puede... Realmente me siento con muchas limitaciones, con tantos problemas, incluso pecador --¡ustedes lo saben!--, y tengo que pedir esto. ¡Pero, me viene de adentro! Incluso a la Virgen le pido que ore por mí ante Dios. Es un hábito, pero es una costumbre que viene del corazón y también por la necesidad que tengo por mi trabajo. Siento que tengo que pedirlo...”.

 

Pensemos cómo rezamos a diario por el Papa, si ofrecemos algún sacrificio; seguro que podemos ser más generosos. Concretemos algo; eso pequeño servirá para que lo tengamos más presente cada jornada, y progrese nuestro apoyo real. Lo necesita y se lo debemos… A este empeño diario, podemos sumar extras cuando el trabajo del Papa se incrementa… porque realiza un viaje apostólico (el domingo 23 irá a Bari), porque empieza un tiempo litúrgico (el próximo día 26 es Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma), porque hay alguna noticia del mundo o de la Iglesia que seguro le ocupa…

 

Estar enterados de lo que el Papa nos dice y difundámoslo

 

“La fidelidad al Romano Pontífice implica una obligación clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, manifestado en Encíclicas o en otros documentos, haciendo cuanto esté de nuestra parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseñanzas su actuación en la vida” (san Josemaría Forja n. 633). En los años 30 del siglo pasado, cuando san Josemaría proponía estar en sintonía con las enseñanzas del Papa, disponer de esos escritos exigiría un esfuerzo no pequeño. En los tiempos que corren, internet pone esas noticias y palabras a nuestro alcance a distancia de un clik, gratis y casi al momento de producirse, ser pronunciadas o publicadas.

 

Que sea asequible, no se traduce en que sea fácil; se hace necesario formular el propósito y cumplirlo en el tiempo para adquirir la costumbre. No digo que sea necesario leer todo… Por si vale, hago dos sugerencias:

 

1)el lugar. Entramos en www.vatican.va www.zenit.org suelen traducir los textos en el mismo día.

 

2)qué leer. Propongo algunas orientaciones con carácter reductivo:

 

a)Escritos periódicos. Hay dos semanales, breves y útiles para la meditación personal: Audiencias: la catequesis de los miércoles; y Angelus: las palabras anteriores al rezo del Angelus del domingo. El tema de la catequesis varía en el tiempo () y el del Angelus es un comentario del evangelio de ese domingo. Hay otra fuente: Meditaciones diarias, corresponde a las homilías de la Misa diaria en Santa Marta, cuando hay pueblo. En la web del Vaticano, no están actualizadas en español. Si deseas conocerlas: https://www.almudi.org/liturgia/homilias-de-santa-marta

 

b)Escritos puntuales cortos. Homilías en algunas fiestas litúrgicas señaladas (). Mensajes con motivos diversos ().

 

c)Escritos puntuales extensos. Por su interés destaco: Encíclicas () y Exhortaciones apostólicas (). Hay otra fuente: Cartas apostólicas ().

 

Pienso que disfrutar de “primera mano” sus palabras generará una sintonía espiritual con el Papa; y hará nuestro amor más fuerte, más teologal; más inteligente y práctico, al conocer cuáles son sus enseñanzas para nosotros. Además, tendrá otros efectos saludables.

El primero es que nos evitará “bucear” en artículos de la prensa y en blogs que muchas veces, para encontrar lo que el Papa dijo exactamente, exigen una lectura amplia de interpretaciones y rumores. El contexto es muy importante para el correcto significado de las palabras. Por la extensión, en muchas ocasiones esa lectura supone más tiempo que leer directamente el escrito completo del Papa. Y no es una sorpresa encontrar autores que intentan sembrar el desafecto en el corazón de los cristianos, romper la unidad con el Papa y entre sí.

El segundo es que podremos hacer eco al Papa entre nuestros familiares, amigos, colegas de trabajo, vecinos… Sus palabras nos brinda la oportunidad de hablar de Jesucristo y de tantos aspectos de la vida que interesan a muchos. Sería una pena no servirse de esas enseñanzas y de esa oportunidad.

Concluyo con unas palabras del mensaje del Papa al Congreso Nacional de Laicos de España celebrado en Madrid del 14 al 16 de febrero. Nos afectan, laicos de a pie: “no tengan miedo de patear las calles, de entrar en cada rincón de la sociedad, de llegar hasta los límites de la ciudad, de tocar las heridas de nuestra gente… esta es la Iglesia de Dios, que se arremanga para salir al encuentro del otro, sin juzgarlo, sin condenarlo, sino tendiéndole la mano, para sostenerlo, animarlo o, simplemente, para acompañarlo en su vida. Que el mandato del Señor resuene siempre en ustedes: <Vayan y prediquen el Evangelio> (cf. Mateo 28,19)”.

 

Educar: compromiso, pasión, integración

Posted: 22 Feb 2020 02:09 AM PST

La educación es tarea, arte y realidad dinámica, con dimensiones individuales y sociales. Hoy necesitamos una educación humanista de calidad y para todos. Esto precisa renovar el compromiso, la pasión y el esfuerzo para lograr una educación más integrada, abierta e incluyente. Es lo que ha desarrollado Francisco en un discurso a la Congregación para la Educación Católica (20-II-2020), en el marco de los trabajos relacionados con el "Pacto Educativo Global" (Instrumentum laboris, 2020) y la Jornada Mundial de la Educación por él convocada para el próximo mes de mayo.

 

El movimiento educativo, hoy

1.  En la primera parte de su discurso, el Papa ha señalado rasgos esenciales del movimiento educativo, que necsitan ser afrontados hoy de modo renovado. “La educación que tiene en el centro la persona en su realidad integral tiene el fin de llevarla al conocimiento de sí misma, de la casa común en la que vive y sobre todo al descubrimiento de la fraternidad como relación que produce la composición multicultural de la humanidad, fuente de mutuo enriquecimiento”.

1) Cabe considerar, pues, la educación como “movimiento ecológico” en el que se pueden distinguir los cuatro niveles personales. La relación de la persona con Dios (nivel espiritual), consigo misma (nivel interno), con los demás y (nivel solidario) con todos los demás seres especialmente los seres vivos (nivel natural). Esto ha de traducirse en los correspondientes itinerarios pedagógicos capaces de educar en una “ética ecológica” que ayude a crecer en esas cuatro dimensiones. Ya en su encíclica Laudato si' (24-V-2015, ver capítulo 6), Francisco señalaba, en esta línea, algunas orientaciones para encauzar hoy la espiritualidad y la educación ecológica.

2) En cuanto a su método -continúa el Papa– la educación es un "movimiento inclusivo" que se dirige a todos los "excluidos." Y esto es "parte integrante del mensaje salvífico cristiano". Hoy -observa Francisco- es necesario acelerar este movimiento inclusivo de la educación para frenar la cultura del descarte, originada por el rechazo de la fraternidad como elemento constitutivo de la humanidad".

3) Un tercer rasgo de la educación es ser un "movimiento pacificador", constructor y portador de la paz. Y ello no como una utopía sino como un bien siempre posible. Debemos construir la paz contra el movimiento de la "egolatría", que genera fracturas y contraposiciones a todos los niveles, porque tiene miedo a ladiversidad y a las diferencias. La educación ha demostrar cómo, en realidad, "las diversidades no obstaculizan la unidad, es más, son indispensables para la riqueza de la propia identidad y la de todos".

En efecto, y para esto la educación debe enseñar el discernimiento no solo personal sino también social y cultural y ecológico: lo que pide enseñar a escuchar, a dialogar y a comprender (cf. Guardini, "Comprensión" en Idem, La esencia del cristianismo-Una ética para nuestro tiempo, Madrid 2007, pp. 253-265).

4) El cuarto elemento de la educación es ser un "movimiento de equipo", en el que participan muchas personas: familias, maestros, instituciones civiles y religiosas, etc. Pero este movimiento de equipo -lamenta Francisco- hace tiempo que ha entrado en crisis. Y por eso hoy necesitamos promover un "pacto educativo global" entre todos los que intervienen en la educación.

Con ese propósito es bueno detenerse –como ha propuesto el Papa al convocar una Jornada mundial de educación para el próximo 14 de mayo–, con esta finalidad: "reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones,renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la escucha paciente, del diálogoconstructivo y de la mutua comprensión" (Mensaje para el lanzamiento del pacto educativo, 12-IX-2019).

Algunos retos del "pacto educativo"

2. En la segunda parte, Francisco ha señalado otros retos actuales de ese “pacto educativo”. Algunos se refieren a nuestras actitudes personales y como sociedad (la valentía). Otros se refieren al método de hoy necesita la educación e incluso a peticiones concretas.

1) Para alcanzar una alianza educativa amplia y capaz de formar personas maduras, que puedan superar fragmentaciones y contraposiciones, y contribuir a una humanidad más fraterna, hace falta, en primer lugar, valentía: “la valentía de colocar a la persona en el centro […]. La valentía de invertir las mejores energías […]. La valentía de formar personas disponibles que se pongan al servicio de la comunidad” (Mensaje para el lanzamiento del Pacto Educativo, 12-IX-2019). La valentía –agrega con gran sentido realista– de pagar bien a los educadores.

2) En segundo lugar apunta Francisco la necesidad de una educación interdisciplinar y transdisciplinar (cf. Const. ap. Veritatis gaudium, Proemio, 4c), capaz de abordar la unidad del saber y de afrontar la fragmentación actual de muchos estudios, especialmente ante el “pluralismo ambiguo, conflictivo o relativista de las convicciones y de las opciones culturales” (Ibid.).

3) Formula el Papa, finalmenet cuatro peticiones o caminos concretos para los próximos años: la redacción de un Directorio sobre este tema; el establecimiento de un Observatorio mundial; la actualización de los estudioseclesiásticos; el impulso al “trabajo pastoral universitario como instrumento de nueva evangelización”.

Espera así contribuir a restaurar y consolidar el pacto educativo a todos los niveles, en el sentido que enseña la Palabra de Dios:

“El pacto entre Dios y los hombres, el pacto entre las generaciones, el pacto entre los pueblos y las culturas, el pacto –en la escuela– entre los maestros y los alumnos, el pacto entre el hombre, los animales, las plantas e incluso las realidades inanimadas que hacen que nuestra casa común sea hermosa y variopinta. ¡Todo está relacionado con todo, todo está creado para ser un icono vivo de Dios que es Trinidad de Amor!” (Discurso al Instituto Universitario Sophia de Loppiano, 14-XI-2019).

 

 

 

Micro-donaciones solidarias

​Irene Villa, en la entrevista que le hizo ayer Antonio González-Barros (co-fundador y presidente de la Fundación Teaming), en la entrega de la III edición de premios que llevan el nombre de la fundación:

«Si miras atrás, que sea solo para hacer dos cosas: para perdonar y para agradecer».

«Perdonar no cambia el pasado pero… sí cambia tu futuro».

“Uno no sabe lo fuerte que es hasta que ser fuerte es la única opción”.

«El foco no hay que ponerlo en el problema o la dificultad: lo importante es la actitud con la que afrontamos los retos.»

La Fundación Teaming propone micro-donaciones desde 1 euro: «Teaming es una herramienta online para recaudar fondos para causas sociales a través de micro-donaciones de 1€ al mes. La filosofía de Teaming se basa en la idea de que con 1€, nosotros solos no podemos hacer mucho pero, si nos unimos, podemos conseguir grandes cosas».

Cada año premia las mejores campañas de marketing para difundir iniciativas promovidas desde la fundación. Este año ha premiado a los siguientes:

– 5º Finalista. Campaña “Contigo, como en casa” de la entidad Vall d’Hebron Barcelona Hospital Campus.

– 4ª Finalista. Campaña “ASAMA – No abandones”, de la entidad ASAMA Cazorla.

– 3r Finalista. Campaña “Qué valor tiene la vida”, de la ASOTRAME (Asociación Gallega de Trasplantados de Médula Ósea).

– 2º Premio para la campaña “ESTELAR. LUZ Y COLOR EN UCIS INFANTILES”, de Asociación ESTELAR.

– 1r Premio para la campaña “La Azotea Azul, de Fundación El Gancho Infantil.

Podéis saber más de Teaming y su extraordinaria forma de colaboración leyendo este artículo de IESE Insight aquí. Y aquí podéis abrir vuestra propia campaña por 1 euro.

 

 

La presencia de cuidados paliativos en hospitales reduce el uso de las UCI al final de la vida

Un nuevo estudio de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, ha comprobado que la implementación de servicios de cuidados paliativos reduce la intensidad del tratamiento al final de la vida de los pacientes hospitalizados, según publican en la revista 'JAMA Network Open'

Utilizando una gran muestra de hospitales con características distintas, los investigadores analizaron datos de 51 centros hospitalarios del estado de Nueva York que implementaron o no un programa de cuidados paliativos entre 2008 y 2014. Examinaron cómo los resultados asociados con la implementación de dicho programa pueden diferir en diferentes tipos de hospitales.

En el estado de Nueva York, de 2008 a 2014, 24 hospitales implementaron un programa de cuidados paliativos, muchos de los cuales eran hospitales docentes y grandes, y 27 hospitales informaron que nunca habían tenido dicho programa. Se excluyeron del análisis 83 hospitales que ofrecían cuidados paliativos de manera constante durante todos los años, al igual que los hospitales rurales y aquellos con menos de 100 camas.

Durante el período de estudio, 73.370 pacientes que tenían 18 años o más murieron durante la hospitalización, de los cuales un poco más de la mitad recibió atención en hospitales que contaban con cuidados paliativos.

La presencia de cuidados paliativos se asoció con una reducción del 10 por ciento en la utilización de una unidad de cuidados intensivos para pacientes que murieron durante su hospitalización. Como el uso de la UCI al final de la vida se ha considerado un indicador negativo de la calidad de la atención, "la implementación de programas de cuidados paliativos puede ser una forma de mejorar la calidad de la atención al final de la vida de algunos pacientes que mueren en el hospital", apunta May Hua, profesora asistente de Anestesiología en Epidemiología y autora principal del estudio.    

Además, una disminución absoluta en el uso de UCI al final de la vida útil de solo el 4 por ciento se traduciría en una diferencia en el costo de aproximadamente 265 millones de dólares al año en los Estados Unidos (unos 237 millones de euros), según los investigadores.

Si bien estos hallazgos respaldan la idea de que los servicios de cuidados paliativos pueden disminuir la intensidad de la atención médica al final de la vida, los autores también advierten en contra de equiparar la atención de calidad al final de la vida con una atención menos intensa. "Puede ser que la UCI proporcione valor a los pacientes y sus familias de una manera que no se comprende completamente", puntualiza Hua.

 

 

 La eutanasia, si se llega a imponer, ¡no es un derecho!

             A veces, estando convencidos de algo, no acertamos o no sabemos expresarlo y que se nos entienda. No hay que desanimarse. Habrá otras  oportunidades. Me viene a la memoria que al cantautor, poeta, escritor y filósofo argentino Facundo Cabral,  en una ocasión le preguntaron: ¿Cuándo vienes o por qué vienes? Y respondió textualmente: "vengo cuando hay que venir, a decir lo que tengo que decir; fundamentalmente que el paraíso no está perdido, sino olvidado; y que en una eternidad siempre se puede empezar de nuevo a ser feliz..." y proseguía con su canción.

          Cuando me preguntaron por el Proyecto de Eutanasia en España, yo también fui a decir lo que tengo que decir, sin ánimo de convencer a nadie y, cantando algunas verdades, con respeto a las personas. Llegue en mi coche.  Yo, era el conductor.  Quedó aparcado, en un lugar cercano.   

         Aunque estudié en la Universidad de Estrasburgo y tengo la titulación oficial, por haber defendido allí mi tesis, no suelo mencionar ese título para nada. Sí puedo decir, que he trabajado en Francia, también en un hospital de Bélgica, conozco todo el Benelux y parte de Alemania. Posiblemente eso me permitió conocer a personas de todos los continentes, y me ayudó a una apertura mental muy enriquecedora humanamente. Pero tal vez, lo más impactante para mí, entonces y desde entonces haya sido la visita a un Campo de Concentración. He leído mucho, pero sigo yendo semanalmente, un día por lo menos, a la Escuela de la Vida: un Centro de Discapacitados Físicos. Vuelvo nuevo. He escrito libros, alguno sobre ellos y más de 750 artículos, la mayoría publicados en varios medios. Solo me considero un ser humano lleno de vida, que tiene la vida, como absoluto. Uno de mis libros se titula: "Con vida, cualquier reto".

         Antes de hablar del título que encabeza este escrito: la  eutanasia, tengo que añadir,  que yo no creo en la muerte; que la muerte no existe. Es un imposible.  Creo en la vida, tengo vida, y algún día dejaré de estar aquí. Cuando se produzca "el transito", pasaré a otra dimensión, pero seguiré viviendo con la consciencia que haya venido a experimentar aquí. "Mi coche" en el que ahora me muevo y me hace visible a los demás y comunicarme con ellos y con todos los seres vivos, después de agradecerle los servicios, quedará aparcado en un cementerio y se convertirá en polvo, o será pasto de las llamas y terminará en ceniza.

        Con esta filosofía o esta ética vital y existencial, puede entenderse que aunque mi pensamiento o mis actos puedan herir, me adhiero de corazón a la afirmación de que: "La Tierra fue creada para ser el hogar de toda vida, no solo la humana"; y, el deseo de "que nuestro paso por la vida no sea para dañar otra vida". Una sonrisa o una palabra amable, curan más que muchos medicamentos.

       Dicho lo cual, puedo entender -sin justificar- la preocupación del FMI, expresada por su Directora General, la francesa Christine Lagarde, de que se deberían reconsiderar  las pensiones por "el riesgo de que la gente viva demasiado" y pueda ser una amenaza para las finanzas públicas. Vivir más de lo esperado, no es un riesgo, es una realidad casi general en todos los países. ¡Reconsideren sus cálculos!

         Y en España, ni este gobierno ni el anterior, ni los grupos políticos que los sustentan, han creído necesario estudiar y actualizar "las pensiones, en "el "Pacto de Toledo", vigente desde 1995. La recién nombrada Presidenta del Pacto, Magdalena Valerio, lo convoca para primeros de marzo. Sin que las "pensiones" y su futuro se hayan clarificado, me parece muy preocupante, -y los letrados lo han hecho saber- 1) el traspaso "bilateral de las pensiones" a una Autonomía, porque rompe la Caja Única y concede la gestión de la Seguridad social;  2) es romper la igualdad entre los distintos territorios y, 3)  la precipitación es "influir" de forma determinante en las elecciones convocadas para el día 5 de marzo, para  que en contrapartida apoyen al gobierno.

       Podría entender, que los recortes lleguen a la Sanidad, si hay despilfarro o mala gestión. De hecho están haciendo huelga los profesionales sanitarios, porque dicen que falta personal y medios. La Alerta Sanitaria, por el Coronavirus, puede  agravar la situación, ya que la epidemia está en Europa. En la cercana Italia, es preocupante. Pero...

        La eutanasia, es un recorte sanitario, a costa de la vida de los débiles.

       Por definición la Eutanasia es "causar la muerte a otra persona, con o sin su consentimiento, para evitarle dolores o padecimientos físicos o morales, que se estiman insoportables. Puede hacerse por acción inyectando una sustancia letal al enfermo, o por omisión  absteniéndose de alimentarle. La primera es activa, la segunda, es la eutanasia pasiva

         Ha habido casos esporádicos, de personas que han pedido ayuda  activa "para irse", o "dejar de sufrir". Ramón Sanpedro,(12-1- 1998), que estaba tetrapléjico y del que se hizo una película titulada "Mar adentro"; María Jesús Carrasco, aquejada de ELA (5-4-19) a quien ayudó su marido; Madaleine Z (enero de 2007), también con ELA; Inmaculada Echevarría ( 14 de marzo 2007) con distrofia muscular progresiva; José Antonio Arrabal, (2 de abril de 2017) con ELA; Luis de Marcos, (2 de agosto de 2017) también con ELA; Maribel Tellaetxe (6 de marzo de 2019) aquejada de Alzheimer.

         Estas personas y su petición de ayuda-eutanasia, por propia iniciativa o por la de sus familiares, ha sido reiteradamente repetida en los medios de comunicación, muchas veces a lo largo de los últimos años.

        Hay colectivos que han aireado estos casos para reclamar la eutanasia 1) como una petición mayoritaria de la sociedad; 2) para reclamar la eutanasia como Muerte Digna; 3) despenalizar estos caso o similares, modificando el artículo 143 del Código Penal, y eliminando el carácter punitivo, "para quien induzca al suicidio de otro o coopere con actos necesarios al suicidio de una persona".

          CONSIDERACIONES SOBRE EL PROYECTO DE LEY.

          La ley  de la eutanasia está pensada para ser aplicada a la población en general y no a casos esporádicos. Por lo que una cosa es que se quiera aplicar a la sociedad en general y otra que la petición sea una demanda social. ¡No lo es!

         Es cierto que toda persona, con sus capacidades mentales normales, desea finalizar sus días dignamente o con una Muerte Digna. Pero, eutanasia y muerte digna no son equivalentes, más bien son antagónicos.

         Respetando a los promotores de la Muerte Digna, hay que recordar que la generalidad de las personas que "transitan", con cuidados normales, rodeados de los suyos, con los auxilios médicos y los que necesitan según sus creencias religiosas, mueren dignamente. Se acepte o no, esas personas y esas muertes dignas, son "mayoría".

          Estamos aquí para aprender y por un propósito o una finalidad. Las filosofías y las distintas religiones, desde siempre, han constatado que hay personas  que cuando son conscientes de haber cumplido la misión para la que estaban aquí, deciden irse y se van (tengan la edad que tengan).

          Dicho lo cual, debo añadir que, a veces, cuando el espíritu que somos se encarna en un cuerpo concreto para una misión, su estancia y su vida, afecta los demás, a su entorno familiar, social o humano. Es la realidad de la interdependencia. En algunos momentos todos, necesitamos de los demás, por edad, debilidad, necesidades especiales, etc.; pero también para curar, descubrir e investigar para los demás o para el progreso y para bien de la Humanidad. Y eso, seamos conscientes o no, ha sido siempre así. Los médicos en general- tenemos un plantel impresionante  de reconocido prestigio- y los científicos e investigadores como Pasteur, Jerome Lejeune, o Francisco Mojica, descubridor del CRISPERR, la herramienta de edición genómica, más potente jamás descubierta y que es aplicable a campos tan diversos como la agricultura, ganadería, biotecnología, medicina y farmacia.

         No hay que ignorar que ciertamente hay personas que padecen dolores y enfermedades muy discapacitantes por lo que necesitan ayuda de otras personas para todo. Para obtenerla, se necesita potenciar: 1) "La Ayuda a la dependencia" y  2) "Los Cuidados Paliativos".  Tanto la una como los otros sí son una demanda social. Por eso José Jara, Presidente de  la Asociación Bioética de Madrid (ABIMAD), dice que "la eutanasia es un retroceso en derechos. Es negar prestaciones asistenciales  a la población más vulnerable y necesitada de asistencia médica".

        Aunque "el dolor sea a veces inevitable, el sufrimiento es opcional" No hay por qué pensar la vida como sufrimiento. No hemos venido a sufrir sino a disfrutar y crecer en consciencia.

         El Dr. Javier Rocafort, manifestaba en una entrevista  en Diario Médico, que hay un número muy importante "sobre 60.000 personas que cada año están sufriendo  innecesariamente porque necesitan cuidados paliativos avanzados y no los tienen". Nunca se debería recortar dinero para quienes más necesitados están de cuidados. Y lo que es más triste es, que se pretenda ahorrar recursos eliminando a los más débiles.

      Recuerden,  los niños,  Charlie Gard y Alfie Evans, ¿pidieron ser desconectados? ¿Lo pidieron sus padres?   Entonces, la eutanasia ¿es un ahorro económico, a consta de una vida humana, o no?

         Sin embargo, la eutanasia lleva a más eutanasia, a más indiferencia de la sociedad ante el sufrimiento, a la falta de solidaridad, abandono del paciente, incluso de algunos médicos cuando se quiebra la confianza en ellos, de los pacientes.

        Por eso, no podemos vivir sin ética y sin valores. Los políticos y los médicos deberían ser los primeros en dar ejemplo de ellos.  Los médicos han hecho un juramento ético, que esta Ley obliga a saltarse, o por lo menos si objetan, quedar marcado, en una lista que "alguien" podrá utilizar en su contra.

         Aunque muchos no lo entiendan, "la mentira, el robo, la corrupción, la falta de respeto, el asesinato no son éticos, ni buenos para la Humanidad, ni para el progreso. No se puede vivir sin valores" ( Adela Cortina).

         Creo que no está además recordar que, a parte del Juramento Hipocrático, el art.36 del Código de Ética y Deontología Médica de la Organización Médica Colegial española, reformado en 2011 dice: «El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Y cuando ya no lo sea, permanece su obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir el bienestar del enfermoEl médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste».

http://civica.com.es/bioetica/declaracion-civica-la-eutanasia-junio-2018/

          La propuesta de la eutanasia, se presenta al Parlamento para convertirla en un "nuevo derecho", como en su día se hizo con la despenalización del "aborto".  

          Para intentar que se apruebe, entonces y ahora, lo primero es evitar el rechazo, por lo que supone de eliminación de personas. Siempre hay expertos  en maquillar, con palabras estas leyes.  A la anterior, se la hizo pasar, como Salud sexual. ¿Quién iba a rechazarla? A esta se la quiera hacer pasar como la ley de "La muerte digna". Así que ya se vende a la sociedad como "un nuevo derecho".  Sin embargo, los Derechos Humanos, quedaron ya establecidos por Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, y son los que son, y el que los sustenta a todos es  "la vida".

          Ahora, de los 193 países que forman Naciones Unidas, tan solo Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y Canadá, está legalizada la eutanasia, y en Suiza está permitido desde los años cuarenta del siglo pasado, "el suicidio asistido de carácter altruista". Es decir, las asociaciones sin fines de lucro empezaron a administrar medicamentos para poner fin a la vida; después a ese país llegaron otros europeos deseando poner fin dignamente a sus vidas, práctica conocida como "turismo del suicidio". Tuvieron que poner límites y condiciones.

           Un precedente, que no suele mencionarse es el de Alemania. En octubre de 1939 fue firmado el "decreto de eutanasia". Entonces, se sugería que los enfermos mentales, discapacitados, personas incurables, eran "fuerzas improductivas" y "comían sin producir".           Hicieron incluso una película, titulada "Yo Acuso", sobre la esposa de un famoso profesor de medicina que, aquejada de esclerosis múltiple, pide a su marido que la libere de sus dolores. El marido se pliega a la propaganda oficial: "ayudaré y facilitaré la liquidación de esas personas no dignas de vivir".

         Habían puesto en marcha, en clave  "Acción T 4", un lugar a donde trasladaban a esas personas, después de un registro planificado, apoyado por 3 peritos, que decidía ponerlo en la lista de "improductivos"       

         Surgió entonces un valiente, Clemens August von Galen, que se opuso rotundamente a ese decreto. Preguntaba abiertamente a los conciudadanos: "¿Tienes tú, tengo yo, derecho a vivir  solo mientras seamos productivos?" Y añadía, "ningún poder terrenal puede atentar contra la vida de una persona inocente, ni destruirla".

            Hace 79 años Von Galen consiguió, detener - de momento- las deportaciones previstas por la famosa "Aktion T 4".

            Tal vez no se han calculado bien las consecuencias de la eutanasia alemana y de quien eficazmente se jugó la vida, para detenerla.

           Creo que actualmente con tanto ruido, sería un buen momento para aceptar la invitación de Soledad, la amiga discreta y silenciosa, para mantener con ella una conversación sobre este tema y sobre nuestro futuro.  Ella, espera, y lo hace cada día, pero...¡ha comenzado el carnaval! ¿Encontraremos el momento?

 En todo caso aquí tenéis  "Un  debate sobre la eutanasia" con pluralidad de opiniones.

 

https://youtu.be/ZkNh5yMEi8Q

 

José Manuel Belmonte.

 

 

“Corazón Ardiente” en el cine

En cines de España, Hispanoamérica, etc, ,se proyecta “Corazón Ardiente”, de Antonio Cuadri,  “veterano y multidisplinar director de cine”, con el Guionista Andrés Garrigó. Trata de la espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús, extendida por lo que eran “las Españas” del siglo XVII y XVIII (comprendían, también, América y Filipinas). Se investiga  al hilo de la historia real de Karyme Lozano ( “Lupe Valdés” en la película),  escritora de éxito en busca de inspiración para su próxima novela”. Se dice que “Corazón ardiente es un largometraje-documental sobre la historia de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, un tema original, sin precedentes en el ámbito cinematográfico, con el que Goya Producciones aspira a superar el éxito obtenido por Fatima, el último misterio

Vaya mi felicitación para su director y cuantos han hecho posible este ingenioso documental,  que lleva, al espectador, al conocimiento de las apariciones y mensajes del Sagrado Corazón a Santa Margarita en Francia ( siglo XVII) y al Beato Bernardo de Hoyos (1711-1735) en Valladolid. La promesa del Corazón de Cristo (“Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”), se ve realizada gracias a la intervención providencial de Alicia Beauvisage, propagadora de esta devoción en América Latina ( hasta parlamentos enteros de diversas ideologías se han consagrado al Corazón bendito de Jesús).

Con verdadero arte, Cuadri entrelaza verdad con ficción, sin que ninguna pierda claridad. Curiosos los detalles, y muy interesantes, también, los milagros y la estremecedora protección del Corazón de Jesús a militares vallisoletanos en Abganistán ( año 2010), que relata el mismo Capitán.

Como expresa Cuadri, “el género del cine espiritual, religioso, es interesante abordarlo con seriedad y modernidad para que llegue a todos los públicos y puedan conocer realidades como la que plantea ‘Corazón Ardiente”.

Josefa Romo

 

 

EDUCACION, FAMILIA Y FUTURO DE LA SOCIEDAD

Ing. José Joaquín Camacho          

  Siglo 21, sábado 22 febrero 2020        

Recientemente se publicó en Family Studies, un análisis del Dr. Nicholas Zill, psicólogo norteamericano especializado en temas familiares, que explica que frecuentemente se incluye como factor decisivo para el éxito educativo el nivel económico de las familias. Sin negar que ese punto es un indicador, el Dr. Zill señala –con estudios científicos- que el factor más relevante es… la estabilidad matrimonial. La estabilidad familiar es lo que más protege el desarrollo psicológico de los niños.

Con la oportunidad de este estudio y con ocasión de las recientes situaciones políticas, sale un tema colateral. Y es que si se descuida la educación del carácter moral de los jóvenes, de poco servirán los esfuerzos del sistema educativo por inculcarles una mayor conciencia acerca de los asuntos públicos. Educar la dimensión ciudadana es, sin duda, algo completamente necesario, pero está abocado al fracaso si la calidad moral de las personas decae. En ese contexto, debe sostenerse que para el buen  ejercicio de la ciudadanía se requiere ser una persona con valores, ser una “buena persona”. El problema es cómo se consigue hacer buenas a las personas. Y educar en estos valores a los jóvenes es algo más de fondo que  construir un edificio singular o tener especiales aparatos.

Y el ámbito más fundamental para esa educación, donde una persona forma su carácter moral es la familia. El intenso componente afectivo de la relación familiar estructura con una fuerza irrepetible, y normalmente desde su nacimiento, el carácter de una persona. Lo que se aprende –o no se aprende- en el hogar marca, no absolutamente pero sí decisivamente su personalidad. Por ello los expertos –y la experiencia- dicen que mejorar el bienestar de los jóvenes y su crecimiento en valores no significa sólo gastar más dinero, sino ponerlos como lo primero; que los padres pasen más tiempo con sus hijos y construir relaciones familiares más sólidas.

Y finalmente, como se ha señalado, la familia por su fuerza afectiva, la relación familiar estructura de modo insustituible, desde el nacimiento, el carácter de una persona. Es la mejor escuela de humanidad, facilita personalidades maduras, capaces de enfrentarse a las dificultades y superar conflictos con generosidad. El hogar humaniza la sociedad, porque contribuye a hacer buenas personas… y buenos ciudadanos.

No hay que perder de vista nunca que la educación del carácter moral de los ciudadanos es un objetivo educativo irrenunciable, que requiere el impulso de la familia –primera educadora- en lo que deben colaborar padre, madre e incluso los hijos: cada uno tiene en esto su responsabilidad personal y debe concretarla. Y también se requiere la colaboración de la escuela y de los grandes proveedores de los medios de opinión pública.

No olvidemos que el futuro de la educación –de ls familia- es nuestro futuro.

 

Se arrodillaban ante el Sagrario

Ante la afirmación de un arzobispo que según él “nadie se convierte con el Sagrario”, me ha venido a la memoria un caso. A causa de un terremoto, la iglesia y parte de un colegio vecino se vinieron abajo muy de madrugada en Guayanilla, Puerto Rico. Ninguna víctima mortal, ninguna imagen sagrada destrozada; y después de remover escombros encontraron el Sagrario íntegro, sin ningún daño. El sacerdote acompañado de los vecinos que acudieron a los rescates, rezaron en silencio en profunda acción de gracias.

El episodio me ha recordado la reacción de un sacerdote de los Andes peruanos, de hace ya unos años. Acababa de celebrar la Santa Misa, y comenzó a sentir los rumores de la tierra que anunciaban un sismo, no infrecuente por aquellas zonas. Decidió con rapidez, y abandonó la iglesia. Trató de ponerse enseguida a salvo, y salió inmediatamente del templo. El terremoto arreció. Vuelto en sí, se acordó de que había dejado al Señor en el Sagrario. No vaciló, La torre de la iglesia comenzó a balancearse. Volvió a entrar en el templo, abrió el Sagrario, tomó el Copón con las Hostias y salió de la iglesia corriendo. Apenas se encontró al aire libre, sujetando firmemente en sus manos el Copón, el techo de la iglesia comenzó a venirse abajo. Los escombros dejaron completamente sepultado el altar.

Una Misa celebrada en pleno campo después de que todo volviera a la calma, fue la acción de gracias de aquel pueblo por tener a salvo el Santísimo Sacramento. La Fe en que la presencia real de Cristo, Dios y hombre verdadero, en el Sagrario, fue la luz que movió la mente y el corazón del sacerdote que entró decidido en Notre Dame de París en medio de las llamas, para sacar del horno al Señor Sacramentado. Su gesto fue una preciosa manifestación de que Cristo, en el Santísimo Sacramento, sigue convirtiendo y evangelizando a todos los pueblos de la tierra.

No puedo esconder mi alegría al entrar en una iglesia de un barrio de una gran ciudad y ver que todos los feligreses que acudían al templo se arrodillaban ante el Sagrario. Al cabo de un rato salió de la sacristía uno de los sacerdotes e hizo, también, una profunda genuflexión, y así lo repitió el encargado de la sacristía. Luego me enteré que en aquella parroquia más de 800 niños se preparaban para recibir a Cristo en su Primera Comunión.

No conozco personalmente al arzobispo que pronunció las palabras con las que he comenzado estas líneas. Sólo le deseo que si de verdad anhela convertir a los fieles de la diócesis, se ponga de rodillas con ellos ante el Sagrario de su Catedral, si todavía no lo ha hecho. Escrito de Ernesto Juliá que me parece interesante su repetición.

Jesús Martínez Madrid

 

La ideología de género y la reconfiguración de la familia

La década que termina ha significado una consolidación de la ideología de género, que es una visión radicalizada y reduccionista de la persona humana, que considera que toda diferenciación sexual tiene exclusivamente origen en lo cultural. Así, al tiempo que se silencia al cuerpo y su lenguaje específico, se considera que todo es construcción. La ideología de género ha reconfigurado la noción de matrimonio, la de identidad personal, la filiación, la educación y otros diversos campos. Ciertamente, la mayor sensibilidad hacia la dignidad de la persona en todos los casos y su no discriminación es un valor importante, pero ello no se puede lograr si se impone una visión ideologizada de la persona que desconoce dimensiones fundamentales de la humanidad.

En la Argentina, desde la ley que legalizó como matrimonios las uniones de personas del mismo sexo (26618 de 2010), la ley de identidad de género (26743 de 2012), la legislación sobre fecundación artificial (ley 26862 de 2013) y el Código Civil y Comercial (2014), se produjo una transformación profunda del ordenamiento jurídico, que ha afectado centralmente al matrimonio y a la familia y ha tenido consecuencias que aún no podemos vislumbrar en relación a los niños.

La imposición de la ideología de género se profundizó por las presiones de organismos internacionales, como quedó en evidencia con el préstamo que recibió la Argentina en 2018 para estos fines.

José Morales Martín

 

El actual es un gobierno en precario

Evidentemente, el actual es un gobierno en precario que va a salir a extorsión o a chantaje diario, y que está en manos de los separatistas y de una pléyade de arribistas políticos. Pero con todo, eso no es lo más grave.

Lo más trascendente y con más repercusión de futuro para la sociedad española no van a ser los llamados ministros técnicos, ni los socialistas “pata negra”, ni siquiera los que, con sus conocimientos económicos y sus contactos internacionales, tienen que tranquilizar a los empresarios de dentro y a los fiscalizadores de Bruselas.

Aunque se esfuercen en el camuflaje, el meollo del nuevo gobierno social-comunista va a estar en las carteras de los comunistas de Podemos, en esas a las que se trata de minimizar diciendo que se han diluido y que la sabiduría política de Sánchez ha dejado, además de sin presupuestos, sin competencias.

Pues una vez más hay que decir que no es verdad. Las carteras de los comunistas son de las que van a salir las subvenciones sin cuento para asociaciones afines que defiendan, y sobre todo que transmitan a la sociedad, los “valores” y las formas de vida de esa ideología, Son las carteras de la eutanasia y del aborto, y de la persecución a la familia, de las trabas a la enseñanza privada, de la ideología de género y del encono contra la Iglesia Católica y de la persecución a la prensa libre. La ideología que cercenó la libertad en media Europa y lo sigue haciendo en países tan queridos y admirados por los nuevos ministros.

No es fácil hacer un gobierno progresista con cinco miembros comunistas, pero, aun suponiendo que se logre y dure en el tiempo, lo verdaderamente imposible es progresar con el comunismo como ideología.

Xus D Madrid

 

Individuo, masa y tiranías

 

                           Escribí hace ya muchos años que… “el individuo es superior a la masa”; sencillamente por cuanto para su propio mantenimiento o progreso colectivo, “siempre en la cabeza irá un individuo, macho o hembra”; todo lo demás no sirve para otra cosa que para entorpecer la marcha de la humanidad. Por ello hay que instaurar leyes que alienten la libertad, pero no el libertinaje, puesto que sin orden y disciplina con justicia, no funciona nada. Y resaltemos que, “justicia y orden no es tiranía”.

                           Por todo ello es absurdo y temerario privar a los propios progenitores de la educación de sus hijos, el Estado está para luego formarlos de la forma más beneficiosa para la sociedad, pero no más. Por descontado que si los progenitores o tutores educan degenerando a “sus proles”, sí que debe intervenir no el Estado, sino la justicia encargada de tan excelso cumplimiento, por lo que mejor, hay que cuidar de la formación de todos los que llevan “toga”; como pilar imprescindible, que es de la sociedad. ¿O es que un aparato político o religioso (sea el que sea) va a formar al individuo mejor que sus propios padres? Absurdo o mejor dicho, imposible.

                           Por la misma razón no se puede limitar “la enseñanza”, la verdadera enseñanza positiva y que ya, “nos la dejaron innumerables sabios que la Historia recoge”; controlando –eso sí- los fanatismos políticos o religiosos, que tanto daño hicieron y aún hacen a ese individuo que viene de “La Creación”, que precisamente le da una amplísima libertad para que con su inteligencia se forme, en beneficio propio y lo que es mucho más interesante, en el de la sociedad que lo rodea en múltiples grados.

                                Recordemos los fanatismos religiosos, la sangre sudor y lágrimas que produjeron durante siglos; y que hoy mismo siguen produciendo. Recordemos igualmente las doctrinas y adoctrinamientos de las políticas, tanto denominadas de derechas como de izquierdas. Hitler, Stalin, Mao, Mussolini, Franco; luego reproducidas  en otros muchos países que sería largo enumerar; como por ejemplo hoy mismo en China, donde existen campos de internamiento que… “mejor busquen en la red de Internet, la revista XLSEMANAL, Nº 1680 y vean, leyendo las varias  páginas que dedican a ello”; o sepan lo que nos cuentan hoy mismo de Corea del Norte, Cuba o Venezuela y algunas otras menos comentadas por cuanto no interesa hacerlo.

                                Por todo ello he intervenido en un sitio de la red y luego en Facebook, he insertado lo que sigue: Y en relación del control que los políticos de hoy en España, quieren ejercer sobre “los hijos anulando a los padres”.

                LOS POLÍTICOS:

                                 “Los que en general nos dan un ejemplo deplorable o mejor dicho despreciable, de lo que debe ser el ser humano, en los puestos que ocupan; y que en general, no demuestran más que "intereses materiales o de panza y bolsillo"; quieren educar al pueblo, como autómatas o como ya otros escritores han explicado en libros que deben ser leídos y meditados (1984, o Un mundo Feliz, o la granja de aquellos animales tiranizados) y los quieren educar, "en una igualdad borreguil", para dominarlos mucho mejor y embrutecerlos, en "los juegos" que así lo hagan; o sea en el fondo tiranizar al ser humano, en lo mejor que poseemos y que se denomina INDIVIDUALISMO; que nos dio LA CREACIÓN, DONDE NI EN UN ÁRBOL HAY DOS HOJAS IGUALES... ¿por qué será? Pero son tan brutos que no reconocen la evidencia, de que no hay "dos hombres iguales", como lo demuestran sus propias huellas dactilares. AGF 18-01-2020 www.jaen-ciudad.es (aquí más)”

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                        Todo ello viene o proviene del miedo del que incapacitado para gobernar, aguantando la carga y responsabilidad que lleva cada cargo; ejerce siempre “la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón”, puesto que ésta última, lo derrotaría de inmediato a que, se discutiera con la inteligencia que debe ser planteada.

                        Siguen pensando lo que decía Lenin… “¡Libertad para qué!”.

                        Y la libertad, como deducí hace mucho tiempo, no es otra cosa que, “una gran carga individual”, pero que la necesita el individuo, precisamente para desarrollarla en su propia individualidad, para llegar a ser útil no sólo así mismo, sino lo que es mucho más importante; “para la sociedad que lo sustenta y mantiene”.

 

Antonio García Fuentes

                                                       (Escritor y filósofo)                   

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes