Las Noticias de hoy 22 Febrero 2020

Enviado por adminideas el Sáb, 22/02/2020 - 12:42
j

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 22 de febrero de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta

Consejo para los Textos Legislativos: Entender la “naturaleza pastoral” del Derecho Canónico

Vaticano: Francisco incluye en los Dicasterios a los diez nuevos cardenales

Sacerdotes ortodoxos: Dios, “el protagonista del bien que hay en nosotros”

LA CÁTEDRA DEL APÓSTOL SAN PEDRO*: Francisco Fernandez Carbajal

“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”: San Josemaria

Cátedra de San Pedro

El amor matrimonial, como proyecto y tarea común: Mª Á. García.A. Segura

“La eutanasia que nos llega”: Reflexión médica, jurídica y moral

"Los cuidados paliativos cambian la vida del enfermo y la de quienes le acompañan": Isabel Solana

Empezando por los más viejos: Daniel Tirapu

 EL SER HUMANO: SUS MIEDOS Y SU LIBERTAD: Carlota Sedeño Martinez

Comentario al Evangelio: Amad a vuestros enemigos

VII domingo del tiempo ordinario.: + Francisco Cerro Chaves Arzobispo electo de Toledo

Salud, enfermedad, muerte.: José Luis Velayos

Pollos exploradores: Jesús Domingo

Ante el Sagrario: Jaume Catalán Díaz

Rinconete y Cortadillo, hoy: Suso do Madrid

La dimensión social de la bioética:  José Morales Martín

Pensamientos y reflexiones 246: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

ROME REPORTS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Homilía del Papa Francisco en Santa Marta


Jueves, 20 de febrero de 2020

«¿Quién dice la gente que soy yo? (…) ¿Y vosotros, ¿quién decís que soy?». Son las preguntas del Evangelio de hoy (Mc 8,27-33). El Evangelio nos enseña las etapas, ya recorridas por los apóstoles, para saber quién es Jesús. Son tres: conocer, confesar, aceptar la senda que Dios ha elegido para Él.
 
Conocer a Jesús es lo que hacemos todos cuando tomamos el Evangelio y procuramos conocer a Jesús, cuando llevamos los niños a la catequesis, cuando los llevamos a Misa… Pero es solo el primer paso, el segundo es confesar a Jesús. Y eso, nosotros solos, no podemos hacerlo. En la versión de Mateo, Jesús dice a Pedro: “Eso no viene de ti. Te lo ha revelado el Padre”. Podemos confesar a Jesús solo con la fuerza de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo. “Nadie puede decir Jesús es el Señor y confesarlo sin el Espíritu Santo”, dice Pablo. No podemos confesar a Jesús sin el Espíritu. Por eso la comunidad cristiana debe buscar siempre la fuerza del Espíritu Santo para confesar a Jesús, para decir que es Dios, que es el Hijo de Dios.
 
Y ¿cuál es el fin de la vida de Jesús, para qué ha venido? Responder a esta pregunta significa cumplir la tercera etapa del conocimiento de Él. Jesús comenzó a enseñar a sus apóstoles que tenía que sufrir, morir y luego resucitar. Confesar a Jesús es confesar su muerte, su resurrección; no es confesar: “Tú eres Dios” y quedarnos ahí, no: “Tú has venido por nosotros y has muerto por mí. Tú has resucitado. Tú nos das la vida, Tú nos has prometido el Espíritu Santo para guiarnos”. Confesar a Jesús significa aceptar el camino que el Padre ha escogido para Él: la humillación. Pablo, escribiendo a los Filipenses, dice: Dios envió a su Hijo, que “se humilló a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Si no aceptamos el camino de Jesús, la senda de la humillación que Él escogió para la redención, no solo no somos cristianos: mereceríamos lo que Jesús dijo a Pedro: “¡Apártate de mí, Satanás!”.
 
Satanás sabe bien que Jesús es el Hijo de Dios, pero que Jesús rechaza su “confesión” como aleja de sí a Pedro cuando rechaza la vía elegida por Jesús. Confesar a Jesús es aceptar la senda de la humildad y de la humillación. Y cuando la Iglesia no va por esa senda, se equivoca, se vuelve mundana. Y cuando vemos a tantos cristianos buenos, con buena voluntad, pero que confunden la religión con un concepto social de bondad, de amistad, cuando vemos a tantos clérigos que dicen seguir a Jesús, pero buscan los honores, las vías fastuosas, las vías de la mundanidad, no buscan a Jesús: se buscan a sí mismos. No son cristianos; dicen que lo son, pero de nombre, porque no aceptan la vía de Jesús, de la humillación. Y cuando leemos en la historia de la Iglesia de tantos obispos que han vivido así e incluso de tantos Papas mundanos que no han conocido la senda de la humillación, no la han aceptado, debemos aprender que ese no es el camino.
 
Pidamos la gracia de la coherencia cristiana para no usar el cristianismo para trepar; la gracia de seguir a Jesús por su misma vía, hasta la humillación. 

 

 

Consejo para los Textos Legislativos: Entender la “naturaleza pastoral” del Derecho Canónico

Discurso del Papa Francisco

FEBRERO 21, 2020 13:00LARISSA I. LÓPEZPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 21 febrero 2020).- El Papa Francisco considera oportuno que el Consejo para los Textos Legislativos contribuya a la reflexión sobre la formación jurídica en la Iglesia, “que haga comprender la naturaleza pastoral del Derecho Canónico, su naturaleza instrumental respecto a la salus animarum (c. 1752) y su necesidad de respetar la virtud de la justicia, que debe ser siempre afirmada y garantizada”.

​En la mañana de hoy, 21 de febrero de 2020, el Santo Padre recibió en audiencia a los participantes en la plenaria del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos. En esta Asamblea plenaria revisaron el borrador del Libro VI del Código de Derecho Canónico, De sanctionibus in Ecclesia.

Consejo para los Textos Legislativos

En primer lugar, Francisco agradeció a los presentes su servicio a la Iglesia y recordó la tarea de este Dicasterio: “la asistencia a la función legislativa del Sumo Pontífice, Legislador universal, en la correcta interpretación de las leyes promulgadas por él, en la asistencia a otros dicasterios en materia de derecho canónico y en la vigilancia de la legitimidad de los textos normativos promulgados por los legisladores bajo la suprema autoridad”.

​Igualmente, resaltó que este consejo se compromete “a ofrecer su ayuda a los pastores de las Iglesias particulares y de las conferencias episcopales para la correcta interpretación y aplicación del derecho; más en general, para difundir  su conocimiento y la atención que se le debe prestar”.

Después, el Papa subrayó la necesidad de readquirir y profundizar el verdadero significado del Derecho en la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo, “donde la preeminencia es la de la Palabra de Dios y  la de los Sacramentos, mientras que la norma jurídica tiene un papel necesario pero subordinado y al servicio de la comunión”.

Condición del amor

​En este sentido, remitió a las palabras de Benedicto XVI en su Carta a los Seminiaristas, aplicables a todos los fieles: “El derecho es una condición del amor (n. 5). Dar a conocer y aplicar las leyes de la Iglesia no es una traba para la presunta ‘eficacia’ pastoral de quienes quieren resolver los problemas sin el derecho; al contrario, es la garantía de la búsqueda de soluciones no arbitrarias, sino verdaderamente justas y, por tanto, verdaderamente pastorales”.

“Evitando soluciones arbitrarias, el derecho se convierte en un baluarte válido en defensa de los últimos y de los pobres, en un escudo protector para aquellos que corren el riesgo de ser víctimas de los poderosos de turno”, continúa la cita.

Instrumento pastoral

​Por otro lado, el Pontífice apuntó que el tema de la Plenaria señala que el Derecho Penal es también un instrumento pastoral y como tal debe ser considerado y aceptado: “El obispo debe ser cada vez más consciente de que en su Iglesia, de la que es constituido pastor y cabeza, es precisamente por ello también juez entre los fieles que le han sido confiados. Pero el papel de juez siempre tiene una huella”.

Esto, afirmó, es lo que determina el Código vigente: “Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo. (cf. c. 1341)”.

Y de ello “se deduce que la sanción penal es siempre la extrema ratio, el remedio extremo al que recurrir, cuando todos los demás caminos posibles para lograr el cumplimiento normativo hayan resultado ineficaces”.

Medio positivo

​Además, el Obispo de Roma señaló que, a diferencia de la prevista por el legislador de Estado, “la pena canónica tiene siempre un significado pastoral y persigue no sólo una función de respeto del ordenamiento, sino también la reparación y sobre todo  el bien  del culpable”.

El fin de la recuperación del individuo demuestra que el castigo canónico no es un instrumento meramente coercitivo, sino que tiene un carácter “marcademente medicinal”. “En última instancia, representa un medio positivo para la realización del Reino, para reconstruir la justicia en la comunidad de los fieles, llamados a la santificación personal y común”, concluyó.

***

Discurso del Santo Padre

Sres. cardenales, queridos hermanos en el episcopado y el presbiterado, queridos hermanos y hermanas:

​Me alegra recibiros hoy por primera vez, al final de vuestra sesión plenaria. Doy las gracias al presidente por recordar el espíritu con el que se han llevado a cabo vuestros trabajos, cuyo tema ha sido el esquema de la revisión del Libro VI del Código de Derecho Canónico, De sanctionibus in Ecclesia. Este encuentro  me brinda la oportunidad de agradeceros vuestro servicio que, en nombre y con la autoridad del Sucesor de Pedro, realizáis en beneficio de las Iglesias y de los pastores (cf. Christus Dominus, 9). La colaboración específica de vuestro dicasterio está definida en la constitución Pastor Bonus (cf. artículos 154-158), que la resume en la asistencia a la función legislativa del Sumo Pontífice, Legislador universal, en la correcta interpretación de las leyes promulgadas por él, en la asistencia a otros dicasterios en materia de derecho canónico y en la vigilancia de la legitimidad de los textos normativos promulgados por los legisladores bajo la suprema autoridad.

​El Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, a través de diversas iniciativas, se compromete también a ofrecer su ayuda a los pastores de las Iglesias particulares y de las conferencias episcopales para la correcta interpretación y aplicación del derecho; más en general, para difundir  su conocimiento y la atención que se le debe prestar. Es necesario readquirir y profundizar el verdadero significado del derecho en la Iglesia, el Cuerpo Místico de Cristo, donde la preeminencia es la de la Palabra de Dios y  la de los Sacramentos, mientras que la norma jurídica tiene un papel necesario pero subordinado y al servicio de la comunión. En esta línea, es oportuno que el Dicasterio contribuya a la reflexión sobre la genuina formación jurídica en la Iglesia, que  haga comprender la naturaleza pastoral del derecho canónico, su naturaleza instrumental respecto a la salus animarum (c. 1752) y su necesidad de respetar la virtud de la justicia, que debe ser siempre afirmada y garantizada.

​En esta perspectiva, es más actual que nunca la invitación de Benedicto XVI en su Carta a los Seminaristas, válida también para todos los fieles: » Pero también aprended a comprender y -me atrevo a decir- a amar el derecho canónico por su necesidad intrínseca y por su aplicación práctica: una sociedad sin derecho sería una sociedad carente de derechos. El derecho es una condición del amor (n. 5). Dar a conocer y aplicar las leyes de la Iglesia no es una traba para la presunta «eficacia» pastoral de quienes quieren resolver los problemas sin el derecho; al contrario, es la garantía de la búsqueda de soluciones no arbitrarias, sino verdaderamente justas y, por tanto, verdaderamente pastorales. Evitando soluciones arbitrarias, el derecho se convierte en un baluarte válido en defensa de los últimos y de los pobres, en un escudo protector para aquellos que corren el riesgo de ser víctimas de los poderosos de turno. Lo vemos hoy; vemos cómo en este contexto de guerra mundial a trozos, siempre hay una ausencia del derecho, siempre. Las dictaduras nacen y crecen sin el derecho. En la Iglesia no puede pasar eso.

​También el tema que habéis estudiado en vuestra plenaria va en esta dirección, para remarcar  que el derecho penal es también un instrumento pastoral y como tal debe ser considerado y aceptado. El obispo debe ser cada vez más consciente de que en su Iglesia, de la que es constituido  pastor y cabeza, es precisamente por ello también juez entre los fieles que le han sido confiados. Pero el papel de juez siempre tiene una huella pastoral en cuanto está encaminado a la comunión entre los miembros del Pueblo de Dios. Esto es lo que determina el Código vigente: Cuide el Ordinario de promover el procedimiento judicial o administrativo para imponer o declarar penas, sólo cuando haya visto que la corrección fraterna, la reprensión u otros medios de la solicitud pastoral no bastan para reparar el escándalo, restablecer la justicia y conseguir la enmienda del reo. (cf. c. 1341). De ello se deduce que la sanción penal es siempre la extrema ratio, el remedio extremo al que recurrir, cuando todos los demás caminos posibles para lograr el cumplimiento normativo hayan resultado ineficaces.

​A diferencia de la prevista por el legislador estatal, la pena canónica tiene siempre un significado pastoral y persigue no sólo una función de respeto del ordenamiento, sino también la reparación y sobre todo  el bien  del culpable. El fin reparativo se propone restablecer, en la medida de lo posible, las condiciones que precedieron a la violación que perturbó la comunión. En efecto, cada delito afecta a toda la Iglesia cuya comunión ha sido violada por quien deliberadamente atentó contra ella con su comportamiento. El fin de la recuperación del individuo subraya que la pena canónica no es un instrumento meramente coercitivo, sino que tiene un carácter marcadamente medicinal. En última instancia, representa un medio positivo para la realización del Reino, para reconstruir la justicia en la comunidad de los fieles, llamados a la santificación personal y común.

​El trabajo de revisión del Libro VI del Código Latino, del que os habéis ocupado durante algunos años y que con esta Plenaria llega a su conclusión, va en la dirección correcta: actualizar la legislación penal para hacerla más orgánica y conforme con las nuevas situaciones y problemáticas del contexto sociocultural actual, y al mismo tiempo ofrecer instrumentos adecuados para facilitar su aplicación. Os exhorto a proseguir con tenacidad en esta tarea. Rezo por ello y os bendigo a todos y a vuestro trabajo. Y, por favor, no os olvidéis de rezar por mí, porque yo también tengo que ser juez. Gracias.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

Vaticano: Francisco incluye en los Dicasterios a los diez nuevos cardenales

Creados el 5 de octubre de 2019

FEBRERO 21, 2020 13:37ROSA DIE ALCOLEACONSISTORIO Y COLEGIO CARDENALICIO

(zenit – 21 feb. 2020).- El Papa Francisco ha incluido entre los miembros de los Dicasterios de la Curia Romana a los diez nuevos cardenales electores, creados por él mismo en el Consistorio Ordinario Público, celebrado en Roma el pasado 5 de octubre de 2019.

Efectivamente, entre todos ellos se encuentran dos españoles: Mons. Miguel Ángel Ayuso Guixot, presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y Mons. Cristóbal López Romero, arzobispo de Rabat, así como un cubano, Mons. Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de La Habana y un guatemalteco, Mons. Álvaro L. Ramazzini Imeri, obispo de Huehuetenango.

De este modo, el Santo Padre ha integrado al cardenal comboniano Ayuso Guixot en la Congregación para las Iglesias Orientales, y al cardenal López Romero, arzobispo de Rabat, en el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

El neo cardenal cubano Juan de la Caridad García Rodríguez, arzobispo de San Cristóbal de La Habana, es a partir de ahora un nuevo miembro en la Congregación para el Clero, mientras el guatemalteco Álvaro Leonel Ramazzini Imeri, obispo de Huehuetenango, se adhiere al Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

En la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, el Pontífice ha incluido a los cardenales Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo, arzobispo de Yakarta (Indonesia), y a Mons. Michael Czerny, subsecretario del Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral (República Checa).

Asimismo, en el Pontificio Consejo de la Cultura, el Papa incluye a los cardenales José Tolentino Calaça de Mendonça, archivero y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana (Portugal) y Jean-Claude Hollerich, arzobispo de Luxemburgo (Luxemburgo).

El arzobispo de Bolonia, Mons. Matteo Maria Zuppi, se adscribe al Dicasterio para el Servicio de Desarrollo Humano Integral al Eminentísimo, y el cardenal africano Fridolin Ambongo Besungu, arzobispo de Kinshasa (República Democrática del Congo), se une a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

Nuevos consultores en Relaciones con los Musulmanes

Del mismo modo, el Santo Padre ha nombrado consultores de la Comisión para las Relaciones Religiosas con los Musulmanes, del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso a tres sacerdotes y tres laicos.

Se trata del reverendo sacerdote Joseph Olawale Ogundipe, del clero de la Diócesis de Oyo (Nigeria), y los reverendos padres Laurent Basanese S.I (Francia), director del Centro de Estudios Interreligiosos de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, y  Heru Prakosa (Indonesia), consejero para el diálogo con el Islam de la Secretaría de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de los Jesuitas, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Sanata Dharma de Jogyakarta.

Asimismo, estarán en la Comisión los doctores Martino Diez, investigador de Lengua y Literatura árabes en la Universidad Católica del Sagrado Corazón de Milán y director científico de la Fundación Internacional Oasis (Italia), Timo Güzelmansur, director de la Christlich-Islamische Begegnungs-und DokumentationsstelleCIBEDO de Francfort (Alemania), y  Dr. Gabriel Said Reynolds, profesor de Estudios islámicos y de Teología en la Universidad de Notre Dame en Notre Dame (Estados Unidos de América).

 

Sacerdotes ortodoxos: Dios, “el protagonista del bien que hay en nosotros”

Palabras del Santo Padre

FEBRERO 21, 2020 15:09LARISSA I. LÓPEZPAPA Y SANTA SEDE

(zenit – 21 febrero 2020).- El Papa Francisco agradeció la visita de los jóvenes sacerdotes y monjes ortodoxos, remarcando que Dios “es el protagonista del bien que hay en nosotros”.

​En la mañana de hoy, 21 de febrero de 2020, el Santo Padre recibió en audiencia a los participantes en la visita de estudio de jóvenes sacerdotes y monjes de las Iglesias Ortodoxas Orientales.

Intercambio de dones

Francisco dio la bienvenida a los hermanos ortodoxos con las palabras del apóstol Pablo “A vosotros gracias y paz de parte de Dios, Padre nuestro y del Señor Jesucristo (2 Cor 1, 2)” y saludó al arzobispo Barsamian y al obispo El-Soryani, que los acompañaban. También, a través de ellos, envió saludos a las “cabezas” de las Iglesias Ortodoxas Orientales.

​Para el Papa, una visita “es siempre un intercambio de dones” y se refirió a la de María a santa Isabel, que “compartió con ella la alegría por el don de Dios que había recibido. E Isabel, recibiendo el saludo de María, que hizo que su hijo exultase en su vientre, se llenó del don del Espíritu Santo y dio a su prima su bendición (cf. Lc 1,39-42). Como María e Isabel, las Iglesias llevan dentro de sí varios dones del Espíritu, para ser compartidos para la alegría y el bien mutuo”.

El don del Espíritu Santo

En este sentido, subrayó, “vuestra visita no es solamente  una ocasión para profundizar en el conocimiento de la Iglesia Católica, sino que también para nosotros, los católicos, es una oportunidad de recibir el don del Espíritu que está en vosotros. Vuestra presencia nos permite este intercambio de dones y es motivo de alegría”.

​Además de su visita, agradeció a los presentes “la gracia que han recibido en su vida y sus tradiciones, los síes de su sacerdocio y su vida monástica, el testimonio de sus Iglesias ortodoxas orientales, Iglesias que han sellado la fe en Cristo con la sangre y que siguen siendo semillas de fe y esperanza incluso en regiones a menudo marcadas, por desgracia, por la violencia y la guerra”.

Finalmente, el Santo Padre resaltó la importancia de la fraternidad, esperando que estos sacerdotes ortodoxos se hayan sentido en Roma “no huéspedes, sino hermanos”: “El  Señor está contento por esto, por la fraternidad entre nosotros. ¡Que esta visita  vuestra, y las que con la ayuda de Dios la sigan, den placer y gloria al Señor! Que vuestra presencia se convierta en una pequeña semilla fecunda para que germine  la comunión visible entre nosotros, esa unidad plena que Jesús desea ardientemente (cf. Jn 17,21)”, expuso.

***

Discurso del Santo Padre

Queridos hermanos:

​“A vosotros gracias y paz de parte de Dios, Padre nuestro y del Señor Jesucristo» (2 Cor 1, 2). Con estas palabras del apóstol Pablo deseo daros mi afectuosa bienvenida y manifestaros mi alegría por vuestra visita. Saludo cordialmente al arzobispo Barsamian y al obispo El-Soryani, que os acompañan. A través de vosotros quisiera también dirigir un saludo especial a mis venerables y queridos hermanos,  cabezas de las Iglesias Ortodoxas Orientales.

Una visita es siempre un intercambio de dones. Cuando la Madre de Dios visitó a Isabel, compartió con ella la alegría por el don de Dios que había recibido. E Isabel, recibiendo el saludo de María, que hizo que su hijo exultase en su vientre, se llenó del don del Espíritu Santo y dio a su prima su bendición (cf. Lc 1,39-42). Como María e Isabel, las Iglesias llevan dentro de sí varios dones del Espíritu, para ser compartidos para la alegría y el bien mutuo. Así, cuando nosotros los cristianos de diferentes Iglesias nos visitamos, encontrándonos  en el amor del Señor, tenemos la gracia de intercambiar estos dones. Podemos acoger lo que el Espíritu ha sembrado en el otro como un don para nosotros. En este sentido, vuestra visita no es solamente  una ocasión para profundizar en el conocimiento de la Iglesia Católica, sino que también  para nosotros, los católicos, es una oportunidad de recibir el don del Espíritu que está en vosotros. Vuestra presencia nos permite este intercambio de dones y es motivo de alegría.

​El apóstol Pablo dice de nuevo: «Doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido otorgada» (1 Cor 1:4). Yo también doy gracias hoy  por el mismo motivo, por la gracia de Dios que os ha sido otorgada. Todo parte de aquí, de ver la gracia, de reconocer la obra gratuita de Dios, de creer que Él es el protagonista del bien que hay en nosotros. Esta es la belleza de la mirada cristiana sobre la vida. Y también es la perspectiva con la que acoger al  hermano, como enseña el apóstol. Me siento grato, pues, por  vosotros, por la gracia que habéis recibido en vuestra vida y en vuestras tradiciones, por el  sí de vuestro sacerdocio y de vuestra vida monástica, por el testimonio de vuestras Iglesias ortodoxas orientales, Iglesias que han sellado con la sangre la fe en Cristo y que siguen siendo semillas de fe y esperanza incluso en regiones a menudo marcadas, por desgracia, por la violencia y la guerra.

​Espero que cada uno de vosotros haya tenido una experiencia positiva de la Iglesia Católica y de la ciudad de Roma y que aquí os hayáis sentido no huéspedes, sino hermanos. El Señor está contento por esto, por la fraternidad entre nosotros. ¡Que esta visita  vuestra, y las que con la ayuda de Dios la sigan, den placer y gloria al Señor! Que vuestra presencia se convierta en una pequeña semilla fecunda para que germine  la comunión visible entre nosotros, esa unidad plena que Jesús desea ardientemente (cf. Jn 17,21).

Queridos hermanos, al renovar mi cordial agradecimiento por vuestra visita, os aseguro mi recuerdo en la oración y confío también en el vuestro por mí y por mi ministerio. Qué el Señor os bendiga y que la Madre de Dios os proteja. Y, si os es grato, cada uno en su propio idioma, podemos rezar juntos el Padre Nuestro.

© Librería Editorial Vaticano

 

 

LA CÁTEDRA DEL APÓSTOL SAN PEDRO*

Fiesta

— Sentido de la fiesta.

— San Pedro en Roma.

— Amor y veneración al Romano Pontífice.

I. El Señor dice a Simón Pedro: Yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos1.

La voz cátedra significa materialmente la silla desde donde enseña el maestro, en este caso el Obispo, pero ya los Santos Padres la utilizaban como símbolo de la autoridad que tenían los Obispos, y especialmente la sede de Pedro, la de Roma. San Cipriano, en el siglo iii, decía: «Se da a Pedro el primado para mostrar que es una la Iglesia de Cristo y una la Cátedra», es decir, el magisterio y el gobierno. Y para recalcar aún más la unidad, añadía: «Dios es uno, uno el Señor, una la Iglesia y una la Cátedra fundada por Cristo»2.

Como símbolo de que Pedro había establecido su sede en Roma, el pueblo romano tenía un gran aprecio a una verdadera cátedra de madera, en la que, según una tradición inmemorial, se habría sentado el Príncipe de los Apóstoles. San Dámaso, en el siglo iv, la trasladó al baptisterio del Vaticano, construido por él. Durante muchos siglos estuvo bien visible y fue muy venerada por los peregrinos de toda la Cristiandad llegados a Roma. Al levantarse la actual Basílica de San Pedro, se creyó conveniente guardar como una reliquia la venerada cátedra. Al fondo del ábside se encuentra, a manera de imagen principal, la llamada «gloria de Bernini», un gran relicario en el que se conserva la silla del Apóstol cubierta de bronce y oro, sobre la que el Espíritu Santo irradia su asistencia.

Entre las fiestas que se encuentran en los calendarios anteriores al siglo iv, las primeras de la Iglesia, se cuenta la de hoy, con el título de Natale Petri de Cathedra, es decir, el día de la institución del Pontificado de Pedro. Con esta fiesta se quiso realzar y señalar el episcopado del Príncipe de los Apóstoles, su potestad jerárquica y magisterio en la urbe de Roma y en todo el orbe. Era costumbre antigua conmemorar la consagración de los Obispos y la toma de posesión de sus respectivas sedes. Pero estas conmemoraciones se extendían solo a la propia diócesis. Solo a la de Pedro se le dio el nombre de Cátedra, y fue la única que se celebró, desde los primeros siglos, en toda la Cristiandad. San Agustín, en un sermón para la fiesta del día, señala: «La festividad que hoy celebramos recibió de nuestros antepasados el nombre de Cátedra, con el que se recuerda que al primero de los Apóstoles le fue entregada hoy la Cátedra del episcopado»3. A nosotros nos recuerda, una vez más, la obediencia y el amor al que hace las veces de Cristo en la tierra.

II. Sabemos por la tradición de la Iglesia4 que Pedro residió durante algún tiempo en Antioquía, la ciudad donde los discípulos empezaron a llamarse cristianos5. Allí predicó el Evangelio, y volvió después a Jerusalén, donde se desató una sangrienta persecución: el rey Herodes, después de haber hecho degollar a Santiago, viendo que esto complacía a los judíos, determinó también prender a Pedro6. Liberado por el ministerio de un ángel, abandonó Palestina y se retiró a otro lugar7. Los Hechos de los Apóstoles no nos dicen a dónde marchó, pero por la tradición sabemos que se dirigió a la Ciudad Eterna. San Jerónimo afirma que Pedro llegó a Roma en el año segundo del principado de Claudio -que corresponde al año 43 después de Cristo y permaneció allí por espacio de veinticinco años, hasta su muerte8. Algunos suponen un doble viaje a Roma: uno, después de marcharse de Jerusalén; habría regresado a Palestina hacia el año 49, fecha del Concilio de Jerusalén, y poco después habría vuelto, realizando luego algunos viajes misioneros.

San Pedro llegó a esta ciudad, centro del mundo en aquel tiempo, «para que la luz de la verdad, revelada para la salvación de todas las naciones, se derramase más eficazmente desde la misma cabeza por todo el cuerpo del mundo -afirma San León Magno Pues, ¿de qué raza no había entonces hombres en aquella ciudad? ¿O qué pueblos podían ignorar lo que Roma enseñase? Este era el lugar apropiado para refutar las teorías de la falsa filosofía, para deshacer las necedades de la sabiduría terrena, para destruir la impiedad de los sacrificios; allí con suma diligencia se había ido reuniendo todo cuanto habían inventado los diferentes errores»9.

El pescador de Galilea se convirtió así en fundamento y roca de la Iglesia, y estableció su sede en la Ciudad Eterna. Desde allí predicó a su Maestro, como lo había hecho en Judea y en Samaria, en Galilea y en Antioquía. Desde esta cátedra de Roma gobernó a toda la Iglesia, adoctrinó a todos los cristianos y derramó su sangre confirmando su predicación, a ejemplo de su Maestro.

La tumba del Príncipe de los Apóstoles, situada debajo del altar de la Confesión de la Basílica vaticana –según afirma de manera unánime la tradición, ratificada por los hallazgos arqueológicos–, da a entender, también de un modo material y visible, que Simón Pedro es, por expresa voluntad divina, la roca fuerte, segura e inconmovible que soporta el edificio de la Iglesia entera a través de los siglos. En su magisterio y en el de sus sucesores resuena infalible la voz de Cristo y, por eso, está cimentada firmemente nuestra fe.

III. El Evangelio de la Misa recoge las palabras de Jesús en Cesarea de Filipo, en las que promete a Pedro y a sus sucesores el Primado de la Iglesia: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el Cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el Cielo10. Y exclama San Agustín: «Bendito sea Dios, que ordenó exaltar al Apóstol Pedro sobre la Iglesia. Es digno honrar a este fundamento, por medio del cual es posible escalar el Cielo»11.

Desde Roma, unas veces a través de escritos, otras personalmente o por enviados suyos, consuela, reprende o fortalece en la fe a los cristianos que crecen ya por todas las regiones del Imperio Romano. En la Primera lectura de la Misa se dirige con cierta solemnidad a los pastores de diversas Iglesias locales del Asia Menor, exhortándolos a cuidar amorosamente de quienes les están encomendados: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia12. Estas exhortaciones nos recuerdan las de Jesús hablando del Buen Pastor13 y las que le dirigió después de su Resurrección: Apacienta mis corderos... Apacienta mis ovejas14.

Esta es la misión encomendada por el Señor a Pedro y a sus sucesores: dirigir y cuidar de los demás pastores que rigen la grey del Señor, confirmar en la fe al Pueblo de Dios, velar por la pureza de la doctrina y de las costumbres, interpretar –con la asistencia del Espíritu Santo– las verdades contenidas en el depósito de la Revelación. Por lo cual -escribe en su segunda Carta- no cesaré jamás de recordaros estas cosas, por más que las sepáis y estéis firmes en la verdad que ya poseéis. Pues considero que es mi deber –mientras permanezca en esta tienda– estimularos con mis exhortaciones, pues sé que pronto tendré que abandonarla, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. Y procuraré que aun después de mi partida podáis recordar estas cosas en todo momento15.

La fiesta de hoy nos ofrece una oportunidad más para manifestar nuestra filial adhesión a las enseñanzas del Santo Padre, a su magisterio, y para examinar el interés que ponemos en conocerlas y llevarlas a la práctica.

El amor al Papa es señal de nuestro amor a Cristo. Y este amor y veneración se han de poner de manifiesto en la petición diaria por su persona y por sus intenciones: Dominus conservet eum et vivificet eum et beatum faciat eum in terra... El Señor lo conserve y lo vivifique y le haga feliz en la tierra, y no permita que caiga en manos de sus enemigos. Este amor se ha de señalar aún más en determinados momentos: cuando realiza un viaje apostólico, en la enfermedad, cuando arrecian los ataques de los enemigos de la Iglesia, cuando por cualquier circunstancia nos encontramos más próximos a su persona... «Católico, Apostólico, ¡Romano! -Me gusta que seas muy romano. Y que tengas deseos de hacer tu “romería”, “videre Petrum”, para ver a Pedro»16.

1 Antífona de entrada. Lc 22, 32. — 2 San Cipriano, Epístola 43, 5. — 3 San Agustín, Sermón 15, sobre los santos. — 4 Cfr. San León Magno, En la fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo. Homilía 82, 5. — 5 Hech 11, 26. — 6 Hech 12, 3. — 7 Hech 12, 17. — 8 San Jerónimo, De viris illustribus, 1. — 9 San León Magno, loc. cit., 3-4. — 10 Mt 16, 13-19. — 11 San Agustín, loc. cit. — 12 1 Pdr 5, 2. — 13 Jn 10, 1 ss. — 14 Jn 21, 15-17. — 15 2 Pdr 1, 12-15. — 16 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 520.

Se celebraba esta fiesta, ya antes del siglo iv, para señalar que Pedro había establecido su sede en Roma. Se encuentra en los calendarios más antiguos bajo el título de Natale Petri de Cathedra, y con la indicación de que se celebrara el 22 de febrero. Con la festividad de hoy se quiso expresar, desde los comienzos, la unidad de toda la Iglesia, que tiene su fundamento en Pedro y en sus sucesores en la sede romana.

 

 

“Con Él estoy en el tiempo de la adversidad”

Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. Además, recuerda la oración confiada del profeta: "el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey; El es quien nos ha de salvar". –Rézala devotamente, a diario, para acomodar tu conducta a los designios de la Providencia, que nos gobierna para nuestro bien. (Surco, 855)

22 de febrero

Y cuando nos acecha -violenta- la tentación del desánimo, de los contrastes, de la lucha, de la tribulación, de una nueva noche en el alma, nos pone el salmista en los labios y en la inteligencia aquellas palabras: con El estoy en el tiempo de la adversidad. ¿Qué vale, Jesús, ante tu Cruz, la mía; ante tus heridas mis rasguños? ¿Qué vale, ante tu Amor inmenso, puro e infinito, esta pobrecita pesadumbre que has cargado Tú sobre mis espaldas? Y los corazones vuestros, y el mío, se llenan de una santa avidez, confesándole -con obras- que morimos de Amor.

Nace una sed de Dios, un ansia de comprender sus lágrimas; de ver su sonrisa, su rostro... Considero que el mejor modo de expresarlo es volver a repetir, con la Escritura: como el ciervo desea las fuentes de las aguas, así te anhela mi alma, ¡oh Dios mío! Y el alma avanza metida en Dios, endiosada: se ha hecho el cristiano viajero sediento, que abre su boca a las aguas de la fuente.

Con esta entrega, el celo apostólico se enciende, aumenta cada día -pegando esta ansia a los otros-, porque el bien es difusivo. No es posible que nuestra pobre naturaleza, tan cerca de Dios, no arda en hambres de sembrar en el mundo entero la alegría y la paz, de regar todo con las aguas redentoras que brotan del Costado abierto de Cristo, de empezar y acabar todas las tareas por Amor.

Os hablaba antes de dolores, de sufrimientos, de lágrimas. Y no me contradigo si afirmo que, para un discípulo que busque amorosamente al Maestro, es muy distinto el sabor de las tristezas, de las penas, de las aflicciones: desaparecen en cuanto se acepta de veras la Voluntad de Dios, en cuanto se cumplen con gusto sus designios, como hijos fieles, aunque los nervios den la impresión de romperse y el suplicio parezca insoportable. (Amigos de Dios, nn. 310-311)

 

 

Cátedra de San Pedro

A través de dos mil años de historia, en la Iglesia se conserva la sucesión apostólica. Y, entre los Apóstoles, el mismo Cristo hizo objeto a Simón de una elección especial: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Pedro se traslada a Roma y fija allí la sede del primado, del Vicario de Cristo.

TEXTOS PARA ORAR21/02/2020

Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.» (Mt 16,18-19)

Roma, sede apostólica

A través de dos mil años de historia, en la Iglesia se conserva la sucesión apostólica. (...). Y, entre los Apóstoles, el mismo Cristo hizo objeto a Simón de una elección especial: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (Mt XVI, 18). Yo he rezado por ti añade también, para que tu fe no perezca; y tú, cuando te conviertas, confirma a tus hermanos (Lc XXII, 32). Pedro se traslada a Roma y fija allí la sede del primado, del Vicario de Cristo. Por eso es en Roma donde mejor se advierte la sucesión apostólica, y por eso es llamada la sede apostólica por antonomasia. Amar a la Iglesia, 29

Una hermosa pasión

Contribuimos a hacer más evidente esa apostolicidad, a los ojos de todos, manifestando con exquisita fidelidad la unión con el Papa, que es unión con Pedro. El amor al Romano Pontífice ha de ser en nosotros un hermosa pasión, porque en él vemos a Cristo. Si tratamos al Señor en la oración, caminaremos con la mirada despejada que nos permita distinguir, también en los acontecimientos que a veces no entendemos o que nos producen llanto o dolor, la acción del Espíritu Santo. Amar a la Iglesia, 30

EL AMOR AL ROMANO PONTÍFICE HA DE SER EN NOSOTROS UN HERMOSA PASIÓN, PORQUE EN ÉL VEMOS A CRISTO

Siempre más 'romanos'

Esta Iglesia Católica es romana. Yo saboreo esta palabra: ¡romana! Me siento romano, porque romano quiere decir universal, católico; porque me lleva a querer tiernamente al Papa, il dolce Cristo in terra, como gustaba repetir Santa Catalina de Siena, a quien tengo por amiga amadísima. Amar a la Iglesia, 28

Cada día has de crecer en lealtad a la Iglesia, al Papa, a la Santa Sede... Con un amor siempre más ¡teológico! Surco, 353

 

 

A todas las gentes

María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! Y, al reconocernos parte de la Iglesia e invitados a sentirnos hermanos en la fe, descubrimos con mayor hondura la fraternidad que nos une a la humanidad entera: porque la Iglesia ha sido enviada por Cristo a todas las gentes y a todos los pueblos. Es Cristo que pasa, 139

CADA DÍA HAS DE CRECER EN LEALTAD A LA IGLESIA, AL PAPA, A LA SANTA SEDE... CON UN AMOR SIEMPRE MÁS ¡TEOLÓGICO!

Para mí, después de la Trinidad Santísima y de nuestra Madre la Virgen, en la Jerarquía del amor, viene el Papa. No puedo olvidar que fue S.S. Pío XII quien aprobó el Opus Dei, cuando este camino de espiritualidad parecía a más de uno una herejía; como tampoco se me olvida que las primeras palabras de cariño y afecto que recibí en Roma, en 1946, me las dijo el entonces Mons. Montini. Tengo también muy grabado el encanto afable y paterno de Juan XXIII, todas las veces que tuve ocasión de visitarle. Una vez le dije: "en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Su Santidad..." Y el Santo Padre Juan se reía, emocionado. ¿Qué quiere que le diga? Siempre los Romanos Pontífices, todos, han tenido con el Opus Dei comprensión y cariño. Conversaciones, 46

 

 

El amor matrimonial, como proyecto y tarea común

Este es el secreto del amor: querer que el otro sea feliz. De esa forma, la relación matrimonial y la educación de los hijos se edifica sobre la sólida base de la entrega. Nuevo editorial sobre el amor humano.

AMOR HUMANO28/09/2015

La unidad es el secreto de la vitalidad y la fecundidad en todos los órdenes de la vida. La disgregación es el signo, por excelencia, de la muerte física.

Cuando se trata de la unidad entre un hombre y una mujer, para formar una familia, la unidad ha de darse no solo biológicamente sino espiritualmente. El amor matrimonial, aunque comience por el sentimiento, se consolida por la unidad de objetivos, deseos y aspiraciones en el proyecto común de vida. “La donación física total sería un engaño si no fuese signo y fruto de una donación en la que está presente toda la persona, incluso en su dimensión temporal; si la persona se reservase algo o la posibilidad de decidir de otra manera en orden al futuro, ya no se donaría totalmente”[1].

Sin el enamoramiento, la especie humana difícilmente sobreviviría, pero el enamoramiento es solo –o primordialmente– el momento previo al amor duradero. Permanecer en el amor no es un ideal ni una cuestión que atañe solo a las buenas costumbres, a la moralidad, o a la fe; es también una exigencia de la biología humana: está en la base de lo que constituye la familia.

Por ejemplo, el parto humano es absolutamente único, distinto, comparado con los animales de cualquier especie. Poco antes de nacer, una descarga hormonal hace que el cerebro del feto se desarrolle. Y esto, fuera de lo que cabría esperar de un mamífero: los simios viven el desarrollo equivalente a la infancia y a la adolescencia en el seno materno; los humanos, en cambio, nacemos prematuros: el desarrollo de la infancia y la juventud lo vivimos fuera, sobre el terreno, en familia.

Los niños –gracias a su poderoso cerebro– aprenden de la vida en tiempo real. Este hecho natural –biológico– reclama una estabilidad en el matrimonio. Por eso, algunos autores dicen que el matrimonio indisoluble sea una exigencia de la naturaleza antes que un producto de las tradiciones culturales o de las creencias religiosas, o un invento del Estado.

Cuando el sentimiento inicial que da lugar al enamoramiento desemboca en el matrimonio, el amor se convierte en un compromiso de por vida para complementarse mutuamente. Alcanzando cada cónyuge en el otro su plenitud. El compromiso que se contrae es mucho más que “vivir con”, es vivir para el otro, lo que significa asumir la personal destinación al amor –a la felicidad, al cielo–, entregando la propia vida por el otro.

Los hijos en el proyecto común

Dentro del proyecto familiar, la formación de los hijos –cuando los hay– es quizá la principal tarea. Desde pequeños, precisan sentir la unidad espiritual en la vida de sus padres. “Desde el primer momento, los hijos son testigos inexorables de la vida de sus padres. (…) De manera que las cosas que suceden en el hogar influyen para bien o para mal en vuestras criaturas. Procurad darles buen ejemplo, procurad no esconder vuestra piedad, procurad ser limpios en vuestra conducta. (…) Por eso, debéis tener vida interior, luchar por ser buenos cristianos”[2].

Tan importante como el alimento, el vestido o la elección de la escuela, es la formación en aquellas pautas, actitudes y convicciones que hacen posible la vida plena de las personas. La vida es unidad, y si queremos que los hijos tengan criterios claros, necesitan palpar cotidianamente el amor mutuo de sus padres; su común acuerdo acerca de las cosas importantes en el desarrollo de la familia; y, sobre todo, han de descubrir de distintos modos, pero en detalles concretos, que son aceptados por lo que son; los hijos han de percibir en los gestos de sus padres hacia ellos la afirmación de su existencia: ¡qué bueno y qué bello es que  estés con nosotros, que formes parte de nuestra familia!

Si los hijos viven en una atmósfera de realidades y no de caprichos, será más fácil que aprendan a autogobernarse, y que, a su tiempo, quieran repetir el modelo. Es cierto que cada hijo es una novela distinta, que escriben ellos mismos a medida que van madurando, pero también es cierto que en un clima habitual de conflicto y de inestabilidad es mucho más difícil madurar debidamente. San Josemaría sugiere al respecto: “Háblales razonando un poco, para que se den cuenta de que deben obrar de otra manera, porque así agradan a Dios”[3].

Cuando los hijos ven que sus padres se quieren, se sienten seguros; esto aporta estabilidad a su carácter: crecen con serenidad y con energía para vivir. Si, además, los padres procuran convivir el mayor tiempo posible con ellos, aprenderán las exigencias de la entrega a los demás como por ósmosis, se contagiarán del cariño de sus padres, y se reducirán los temores y las posibles ansiedades.

 

Familia versus individualismo

La familia surge de un enlace donde dos se hacen uno, ligados por un vínculo contraído libremente. El amor, para ser humano y libre, debe luchar por mantener el compromiso asumido, cualesquiera que sean las circunstancias.

El secreto del amor es querer que el otro sea feliz. Si los padres actúan así, los hijos aprenden el amor en su mismo manantial. No son dos proyectos singulares y luego reunidos o mezclados, sino uno solo que enriquece la vida de ambos. La profesión de cada uno, aun vivida con entusiasmo, se potencia con el proyecto común. Si, al trabajar, cada uno piensa en el otro, profesión y familia se apoyan mutuamente; y los llamados problemas de “conciliación” entre trabajo y familia encuentran una solución conforme a la vocación de la familia.

En el matrimonio se crea la atmósfera que impide el individualismo egoísta y se facilita la maduración personal. Aquí la mujer, como dice el papa Francisco, tiene un papel especial: “Las madres son el antídoto más fuerte a la difusión del individualismo egoísta. Individuo quiere decir ‘que no puede ser dividido’. Las madres, en cambio, se dividen ellas, desde cuando acogen un hijo para darlo al mundo y hacerlo crecer”[4].

La mujer y el hombre maduros saben practicar, con sentido común, el respeto a la autonomía y personalidad del otro. Es más, cada uno vive la vida del otro como propia. En este sentido, la expresión formarán “una sola carne”[5] lo dice todo. El mandato de Dios es una propuesta de vida en común para siempre, que implica una entrega total y exclusiva; podríamos decir que se trata de un llamamiento al amor verdadero y comprometido. Al mismo tiempo, tenemos la posibilidad de rechazarlo. Pero acoger en libertad la invitación de quien es la Vida misma es un seguro de felicidad. “Cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del Matrimonio, Dios, por así decir, se «refleja» en ellos, les imprime sus propios rasgos y el carácter indeleble de su amor. Un matrimonio es el icono del amor de Dios con nosotros. ¡Es muy bello! También Dios, de hecho, es comunión: las tres personas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo viven desde siempre y para siempre en unidad perfecta. Y es justamente este el misterio del Matrimonio”[6]. La familia, siguiendo ese programa, ha de imitar la vida divina en el amor y en el desbordamiento de su fecundidad. El individualista –el “single man”, la “single woman”–, está en sus antípodas. Si quiere vivir y hacer vivir, el matrimonio debe seguir las instrucciones que Él mismo nos dio al principio, “creced y multiplicaos”[7].

Dios es una vida de relación permanente[8]. Y ha querido establecer con los hombres una Alianza de amor. En el matrimonio, el “vínculo de amor se convierte en imagen y símbolo de la Alianza que une a Dios con su pueblo”[9]. De ahí lo grave que es una ruptura formal, se mire por donde se mire.

En la fidelidad matrimonial está la felicidad. Dios ha sido fiel con nosotros, dándonos todos los bienes: en primer lugar, el propio amor del matrimonio y el de los hijos. Si los hijos maduran en la fidelidad de los padres, aprenden el secreto de la felicidad y del sentido de la vida.

El edificio social, por otra parte, se construye con unos ladrillos que son las familias y sobre unos cimientos que los forman, la confianza de todos para con todos. Si no hay fidelidad en el ámbito familiar –ni respeto, ni confianza–, tampoco la habrá en la sociedad.

Mª Á. García

A. Segura


[1] San Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 11.

[2] San Josemaría, notas de una reunión familiar, 12-IX-1972.

[3] San Josemaría, notas de una reunión familiar, 24-XI-1972.

[4]Audiencia, 7-I-2015.

[5]Mt 19, 6.

[6] Papa Francisco, Audiencia, 2-IV-2014.

[7]Gn 1, 28 y 2, 24.

[8]Cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, q. 40, a. 2 y 3.

[9] San Juan Pablo II, Exh. ap. Familiaris consortio, 12.

Foto inicial: Jiji (cc)

 

“La eutanasia que nos llega”: Reflexión médica, jurídica y moral

Observatorio de Bioética – Universidad Católica de Valencia

FEBRERO 21, 2020 10:31REDACCIÓNBIOÉTICA Y DEFENSA DE LA FAMILIA

(zenit – 21 feb. 2020).- Con la constitución del nuevo Gobierno en España, es previsible que se active la legalización de la eutanasia, por lo que nos parece muy necesario promover algunas iniciativas para tratar de paliar, en la medida de lo posible, tan grave asunto.

Recientemente la Conferencia Episcopal Española difundió un amplio documento sobre la eutanasia (Sembradores de Esperanza), que cumple sobradamente esta necesidad, pues, sin duda, se trata de un magnífico texto.

Sin embargo, es posible que en este momento sea útil un escrito en el que en pocas líneas se aborde el problema que ahora se nos plantea en España, haciendo específica referencia a las leyes que se han presentado en el Parlamento español..

Varios investigadores del Observatorio de Bioética de la UCV, han preparado un documento en el que se trata de presentar el problema de forma sintética: “La eutanasia que nos llega. Reflexión médica, jurídica y moral”.

Proposiciones de ley presentadas ante el Congreso de los Diputados

En el momento actual hay dos proposiciones de ley sometidas a trámite en el Parlamento español, promovidas por Unidas Podemos (UP) y por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Existe una tercera proposición del partido Ciudadanos, que hace referencia esencialmente a los Cuidados Paliativos, por lo que no vamos a considerarla aquí. Finalmente hay una cuarta proposición de ley presentada en el Parlamento Catalán, en 2006, propuesta por el Comité Consultivo de Bioética de Cataluña. A esta última tampoco nos referiremos por afectar solamente a una Comunidad Autónoma española.

Regulación actual de la eutanasia

Tanto la eutanasia como el suicidio asistido están tipificados como delito, en el artículo 143 del Código Penal español.

Terminología

Un problema objetivo que se plantea al hablar de la eutanasia y el suicidio asistido es la confusión terminológica que existe. Definimos los principales conceptos:

Eutanasia: Acto deliberado de poner fin a la vida de un paciente, bien administrándole una sustancia letal o bien dejando de proporcionarle los cuidados ordinarios necesarios para vivir, aunque sea por voluntad propia o a petición de sus familiares.

Suicidio asistido: Actuación mediante la que se proporciona, a petición expresa de una persona capaz, los medios necesarios para que consume el suicidio

Obstinación terapéutica: Aplicación de medios terapéuticos fútiles o desproporcionados que, no contribuyendo a la recuperación del paciente ni al alivio de los síntomas que padece, pretenden prolongar la fase terminal de una enfermedad incrementando el sufrimiento que conlleva.

Sedación paliativa: Administración de fármacos en dosis y combinaciones requeridas para reducir la consciencia lo necesario para aliviar uno o más síntomas refractarios.

Sedación terminal: Sedación paliativa administrada en la fase terminal (agónica) de una enfermedad, con pérdida irreversible de la consciencia.

Proposición de ley propuesta por Unidas Podemos (UP)

Objeto de la ley: El objeto de la ley es “regular el derecho que asiste a las personas a solicitar y recibir ayuda médica para poner fin a su vida si se cumplen determinados requisitos”.

¿Quién puede solicitarla y bajo qué condiciones?: Pueden solicitarla personas mayores de edad, con capacidad suficiente para saber lo que hacen, haciéndolo voluntariamente y por escrito, realizando la petición al menos en dos ocasiones, con una separación entre ellas de quince días.

Para poder realizar la petición, la muerte o la pérdida de capacidad para tomar decisiones debe ser inminente o acompañarse de sufrimientos físicos o psíquicos insufribles.

Finalmente, el paciente debe recibir información de todos los posibles tratamientos y ayudas socio-sanitarias existentes para tratar su enfermedad.

¿Quién debe llevar a cabo la eutanasia?: El médico responsable, previa consulta con el resto de los profesionales que participan en el caso, incluidos los de enfermería.

Procedimiento de solicitud: La solicitud deberá hacerse por escrito, por el propio paciente o por su representante legal, en presencia del médico responsable, teniendo el paciente derecho a revocar la solicitud en cualquier momento.

Proposición de ley promovida por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE)

Objeto de la ley: El objeto de esta ley es dar respuesta a una demanda de la sociedad que solicita la eutanasia como un derecho.

¿Quién puede solicitarla y bajo qué condiciones?: Puede solicitarla cualquier persona que padezca una enfermedad grave, incurable o con un pronóstico de vida limitado, o que este afectada por sufrimientos psíquicos o físicos constantes e insoportables, sin posibilidad de alivio. También personas con discapacidad grave, sin que existan posibilidades fundadas de curación.

Los solicitantes deben tener la nacionalidad española o residencia legal en nuestro país, ser capaces y conscientes en el momento de hacer la solicitud y disponer de información suficiente sobre todo el proceso. Hacer la solicitud sin presiones externas formulándola por escrito dos veces, con un intervalo de, al menos quince días naturales entre ellos y con el previo consentimiento informado del paciente, en presencia de un profesional sanitario, que debe rubricarla. El solicitante podrá revocar su solicitud en cualquier momento o pedir el aplazamiento de la misma.

Procedimiento de la petición: El médico responsable deberá asegurarse que el paciente comprende su situación clínica y solicitar consulta a un médico que no sea de su equipo.

La prestación eutanásica se incluirá en la Cartera de Servicios Comunes del Sistema Nacional de Salud y será de financiación pública.

Razones que se esgrimen para defender esta proposición de ley: Para dar satisfacción al derecho de los pacientes a solicitar y recibir ayuda para morir si así lo desean. También porque la sociedad lo demanda y por asemejarnos a otros países de nuestro entorno en donde está legalizada. Finalmente, para transformar la eutanasia en un derecho.

Análisis crítico de las dos proposiciones de ley

Ciertamente es un deber moral tratar de aliviar los sufrimientos de los pacientes crónicos e incurables, pero no eliminar a dichos pacientes para acabar con sus sufrimientos.

Tampoco parece justificado el argumento del dolor intolerable, pues existen hoy en día remedios terapéuticos suficientes para eliminarlos, especialmente a través de los Cuidados Paliativos.

La demanda de eutanasia no aparece como uno de los problemas prioritarios de los españoles en las encuestas del CIS, y en la web del INE, ni siquiera se encuentra referida esa palabra.

Por lo que se puede decir que no existen datos objetivos para afirmar que la eutanasia sea hoy día una demanda social.

Por otro lado, instituciones profesionales especializadas en el tema, como el Colegio General de Médicos, manifiesta que el médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa de éste” (Cod Deontológico, Art. 36, apartado 3).

Igualmente se afirma que es necesario legalizar la eutanasia porque lo está en los países de nuestro entorno, afirmación infundada pues de los 29 países que constituyen la Unión Europea, la eutanasia y el suicidio asistido, solamente están legalizados en tres: Holanda, Bélgica y Luxemburgo, y el suicidio asistido en Suiza.

Por otra parte, de los 51 estados norteamericanos, el suicidio asistido solamente está legalizado en tres de ellos y la eutanasia en seis, siendo en todos los restantes ilegal. También está legalizada en Canadá.

En la ley propuesta por Unidas Podemos, se hace hincapié en que en la solicitud de la eutanasia debe prevalecer la autonomía de los pacientes sobre el valor de la vida humana. Conviene tener presente que el ejercicio de la autonomía solamente es lícito éticamente si al ejercerla se persiguen fines lícitos, es decir, orientados hacia el bien del sujeto (beneficiencia) y no a provocarle un daño (maleficiencia).

Conclusión

La legalización de prácticas como la eutanasia y el suicidio asistido pretende mostrar como un bien un proceder del todo inaceptable, tanto médicamente como desde una perspectiva bioética, basada en el respeto a la dignidad humana y su defensa en toda circunstancia. Abordar el sufrimiento humano pretendiendo eliminar a las personas que lo padecen es, ante todo, un fracaso del sistema asistencial, pero también de la sociedad moderna que, lejos de suprimir a los débiles y sufrientes, debería dedicarles los mejores esfuerzos y recursos disponibles, precisamente porque son los que más los necesitan. En el estado actual de la medicina y la práctica clínica, estos recursos existen, son eficaces para aliviar el sufrimiento de los enfermos crónicos o terminales y constituyen, a través de los cuidados paliativos de calidad, la herramienta que procura el trato digno que toda persona merece en atención a su inviolable dignidad, máxime cuando padece un estado de dependencia absoluta.

 

 

"Los cuidados paliativos cambian la vida del enfermo y la de quienes le acompañan"

Carlos Centeno, experto en cuidados paliativos del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y la Clínica Universidad de Navarra, pone en valor esta disciplina en el reportaje central de la revista Nuestro Tiempo

Carlos Centeno

21/02/20 11:14 Isabel Solana

“Los cuidados paliativos no curan al paciente, pero sanan en las esferas más hondas de la persona. Cambian su vida y la de quienes le acompañan”. Así se ha expresado hoy Carlos Centeno, investigador principal del Programa ATLANTES de cuidados paliativos del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y director del Servicio de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra, con motivo del reportaje central del último número de la revista Nuestro Tiempo, que se ha presentado en rueda de prensa.

Según ha añadido, los cuidados paliativos son “una mirada global a la persona” y suponen “un modo especial de acercarse al enfermo”. Eso implica, por un lado, “ser experto en control de síntomas y dolor”, ha apuntado, y por otro, “apoyar, dar seguridad a los pacientes, para que puedan sentirse en buenas manos y recuperar la esperanza en el contexto de una situación complicada”.

En ese sentido, ha aludido a la experiencia de la hija de una paciente a la que trató hace 17 años. Su madre, en una zona rural y alejada, estaba con gran dolor y ella en ese momento esperaba un hijo. “Decidimos ingresar a la enferma porque necesitaba controlar el dolor. Muchos recomendaban a su hija interrumpir la gestación porque ella no podría con tanto. El equipo de paliativos se puso a su lado: algunas enfermeras eran madres de familia y se volcaron con ella, y siguió adelante con el embarazo. Les acompañamos y les ayudamos durante todo el proceso”.

Cuando la enferma falleció, la hija le envió una carta en la que les decía: “Hoy por hoy, un trocito de mi vida os lo debo a vosotros”. Y, casualmente, “esta misma mañana, enviaba un mensaje haciendo presente su gratitud y cariño imborrables”, ha mencionado. 

El Dr. Centeno ha lamentado que el número de servicios de cuidados paliativos en España no sea suficiente para atender la necesidad de los enfermos más graves. “Tenemos aproximadamente una cuarta parte de los servicios que necesitamos. La Asociación Europea de Cuidados Paliativos recomienda dos por cada 100.000 habitantes y en este país hay 0,6”, ha indicado.

“Para mejorar nuestra situación necesitamos más profesionales bien preparados. Esto cuesta dinero, pero no es caro. Hay que dedicar más recursos del sistema sanitario a cuidados paliativos”, ha propuesto.

Testimonio de un paciente fallecido por cáncer

El Dr. Centeno ha hecho estas declaraciones en el marco de la presentación del reportaje central del último número de la revista Nuestro Tiempo, titulado “Cuidados paliativos: una medicina que sana cuando no se puede curar”. Es uno de los expertos entrevistados por la publicación, que ha hablado con profesionales de varios países y recoge historias de pacientes con enfermedades incurables cuyas vidas quedaron transformadas por los cuidados paliativos.

El reportaje incluye, por ejemplo, el testimonio de un paciente que acudió a la Clínica Universidad de Navarra para recibir terapia paliativa por su cáncer avanzado y falleció en octubre de 2019. “Estos cuidados marcaron el antes y el después en mi enfermedad”, contaba en una entrevista realizada dos meses antes.

“Aunque mis perspectivas seguían siendo las mismas -un horizonte muy corto-, aquello me dio la vida. Después del primer ciclo de medicación pude volver a casa y era otro porque podía atender bien a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos. Dentro de la gravedad, volví a hacer vida normal”, aseguraba.

Asimismo, el artículo incluye datos actualizados sobre la situación de esta especialidad en Europa, Norteamérica, Latinoamérica, Mediterráneo oriental y África, recogidos en los diversos Atlas de Cuidados Paliativos elaborados por el Programa ATLANTES del ICS. Entre otros aspectos, destaca la desigualdad en el mundo para acceder a los medicamentos con el fin de combatir el dolor: mientras que en Europa se consumen unos 120 mg. de morfina per cápita al año, en Latinoamérica se toman 4,8 mg.; en los países árabes del Mediterráneo oriental, 4,5 mg.; y en África, 1 mg.

Otro de los aspectos que se ponen de relieve es la desigualdad entre regiones en lo que respecta al número de servicios especializados disponibles para la población. En el caso de Europa, a pesar de encontrarse en una posición mucho más favorable que Latinoamérica o África, los servicios tampoco resultan suficientes: tiene de media 0,8 servicios por cada 100.000 habitantes, lejos de los 2 que sugiere la Asociación Europea de Cuidados Paliativos.

 

 

Empezando por los más viejos

Daniel Tirapu

María junto a la Cruz de Jesús

"El que esté libre de pecado que tire la primera piedra", dijo Jesús a quienes pretendían lapidar a la mujer adúltera.

Empezando por los de más edad se fueron retirando todos. La edad en sí no es un título pero sí un grado: la experiencia de la vida, una cierta paciencia y comprensión de la debilidad ajena. Cuando acusamos con el dedo, tres dedos te señalan a ti (al menos).

Jesús condena el pecado, la hipocresía, el orgullo, pero cura y perdona al pecador. Ningún profeta tuvo un trato como el de Jesús con las mujeres, devaluadas e ignoradas socialmente. Y su Madre, algunas mujeres y un imberbe fueron los que estuvieron en la cruz.

 

 

 EL SER HUMANO: SUS MIEDOS Y SU LIBERTAD

En épocas de crisis el ser humano se ve abrumado y, al pensar en su futuro, cree ver toda una serie de sombras que oscurecen su presente y le agobian. En un esfuerzo por salir a flote de cualquier manera, algunos recurren a adivinos o videntes con el deseo, lleno de ansiedad, de encontrar alguna posible luz y, sobre todo, con la esperanza de que le auguren acontecimientos afortunados en su vida. De aquí la proliferación de “servicios” que se ofrecen: futurología, cartomancia, transferencia de energía, talismanes, etc. Por otro lado, se observa que la represión de la espiritualidad unida a la masificación, está provocando en muchos seres humanos un fenómeno de despersonalización que se traduce en un aumento alarmante y progresivo de depresiones y síndromes de angustia como consecuencia de vidas sin sentido.

No puede ocultarse un hecho evidente en la actualidad: muchos medios de comunicación social, en especial la televisión, ejercen presiones desmoralizadoras  que están conduciendo a los más vulnerables – niños, jóvenes y adultos inmaduros – a una degradación de su propia dignidad humana.   Estamos presenciando este fenómeno generalizado de despersonalización que no tiene como causa un trastorno mental sino una presión sociológica ambiental que está “cosificando” al ser humano. Cuando se masifican, el hombre y la mujer se convierten en seres fácilmente manipulables porque, por lo menos, se debilita su sentido de responsabilidad personal.

En la sociedad de hoy, en el ser humano actual, se encuentran grandes dosis de agresividad que es la forma más primitiva de responder a la frustración. Se puede producir en el inconsciente una especie de deseo de venganza contra la sociedad, las instituciones o las personas. Esta venganza se canaliza, en ocasiones, por las vías de la murmuración, de la crítica amarga, de la calumnia y de la difamación. La agresividad, como una forma primaria de desahogo, se refleja en las actitudes de algunas personas que intervienen en debates televisivos, entrevistas y publicaciones.

Puede llegar a perderse la capacidad de sonreír sincera y amablemente, se puede endurecer la mirada hacia los otros y todo ello deriva, frecuentemente, en manifestaciones exteriores: gestos y modales bruscos, empleo de palabras malsonantes, exhibido como algo que está de moda.  Actualmente la zafiedad se extiende como plaga epidémica y, lo que es peor, aunque afecta especialmente a los más jóvenes, la difunden adultos acomplejados que enarbolan la zafiedad como expresión de libertad y progreso.

Se oye con cierta frecuencia: “vivimos tiempos de progreso”, “el ser humano evoluciona”, etc. y tras estas afirmaciones se esconde en muchos un sentimiento de impotencia ante el hecho del deterioro de los valores que dignifican la existencia humana.  Kierkegaard define al ser humano como

una síntesis de finito e infinito, de temporal y eterno, de libertad y necesidad.  El hombre es un ser para la libertad ya que es la propiedad primordial del ser humano.  Pero hay que rechazar la desvirtuación del sentido de la libertad pues se aprecia fácilmente todo un proceso de falsificación. Se confunde la libertad con la independencia absoluta, con la ausencia de todo compromiso. El ser humano posee la libertad con una finalidad clara: amar el bien y la verdad. Cuando se desconecta de esta finalidad, la libertad sufre una degeneración que conduce a la esclavitud y desnaturalización de ese ser humano.

El ejercicio de la auténtica libertad queda notablemente resaltado en estas declaraciones del psiquiatra Viktor E. Frankl: “Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas – la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias – para decidir su propio camino.”

El Dr. Frankl hacía ver que, aún en aquella situación extrema, siempre había ocasiones de elegir ya que, a todas horas, se ofrecía la oportunidad de tomar una decisión: someterse, o no, a las fuerzas que amenazaban con arrebatarle su yo más íntimo, la libertad interior. Había que elegir si se iba a ser, o no, el juguete de las circunstancias, renunciando a la libertad y a la dignidad, para dejarse moldear y convertirse en un recluso típico. Afirmaba: “Es esta libertad espiritual la que no se nos puede arrebatar.”

Carlota Sedeño Martinez

 

 

Comentario al Evangelio: Amad a vuestros enemigos

Evangelio del Domingo 7º del Tiempo Ordinario (Ciclo A) y comentario al evangelio de la Misa.

VIDA CRISTIANA

Evangelio (Mt 5,38-48)

Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo os digo: no repliquéis al malvado; por el contrario, si alguien te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiera entrar en pleito contigo para quitarte la túnica, déjale también el manto. A quien te fuerce a andar una milla, vete con él dos. A quien te pida, dale; y no rehúyas al que quiera de ti algo prestado.

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre buenos y malos, y hace llover sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen eso también los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso también los paganos? Por eso, sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.


Comentario

En este pasaje del Evangelio se concluyen las llamadas “antítesis” del Sermón de la Montaña, que ya habíamos comenzado a meditar el domingo pasado.

La primera de ellas invita a erradicar la costumbre ancestral de la venganza. En sociedades muy primitivas, como reacción a un mal sufrido, era normal tomarse la justicia por la propia mano y devolver al agresor un daño mayor. Esto generaba una cadena de agresiones y reacciones cada vez más violentas, que causaban grandes males y sufrimientos. En su momento, la “ley del talión” ayudó a atemperar esas escaladas de violencia al marcar el límite de ojo por ojo y diente por diente (v. 38), estableciendo que el mal devuelto podía ser equivalente al sufrido, pero no mayor.

Sin embargo, Jesús enseña el papel fundamental del perdón. Perdonar implica vencer los sentimientos que reclaman no dejar impune el mal recibido, y eso sólo es posible en sintonía con Cristo, mediante un amor que es más fuerte que el odio. Supone reaccionar como Jesús reaccionó en la cruz ante quienes lo hacían padecer terriblemente: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34).

La segunda antítesis parte de un mandamiento del Levítico, amarás a tu prójimo (Lv 19,18), al que una mala interpretación popular había añadido y odiarás a tu enemigo. El motivo de este error deriva de una interpretación restrictiva de la palabra “prójimo” que la consideraba sólo relativa a los miembros del pueblo de Israel, y no incluía en ese mandato a quienes no formaban parte de él, de modo que, en la medida en que fueran enemigos, se consideraban merecedores de odio.

También en este caso, Jesús lleva a su plenitud ese mandamiento haciéndolo extensivo a todo ser humano: cualquier persona, independientemente de sus cualidades humanas o morales, es digna de ser amada. También en esto el amor de Dios ha ido por delante, ya que “cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por medio de la muerte de su Hijo” (Rm 5,10).

¿Cómo es posible reaccionar así ante la rabia que puede brotar espontáneamente de un corazón dolido? Jesús nos muestra el camino enseñándonos a mirar a Dios como un Padre amoroso que nunca quiere el mal para sus hijos, e incluso está dispuesto a pasar por encima de sus olvidos, infidelidades u ofensas. “Para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad. El amor a los enemigos constituye el núcleo de la ‘revolución cristiana’, revolución que no se basa en estrategias de poder económico, político o mediático. La revolución del amor, un amor que en definitiva no se apoya en los recursos humanos, sino que es don de Dios que se obtiene confiando únicamente y sin reservas en su bondad misericordiosa. Esta es la novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido. Este es el heroísmo de los ‘pequeños’, que creen en el amor de Dios y lo difunden incluso a costa de su vida”[1].

En eso consiste la perfección de Dios, y a ese nivel de generosidad llama a todos: “sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (v. 48). Es la misma idea que en el Evangelio de Lucas se formula de modo bien expresivo: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36). Ahora bien, ¿quién podrá conseguir una meta tan alta? Quien viva siempre como hijo de tan buen Padre. San Cipriano escribía que “a la paternidad de Dios debe corresponder un comportamiento de hijos de Dios, para que Dios sea glorificado y alabado por la buena conducta del hombre”[2].


[1] Benedicto XVI, Ángelus, 18 de febrero de 2007.

[2] S. Cipriano, De zelo et livore, 15. CCL 3a, 83.

 

 

VII domingo del tiempo ordinario.

Mt 5, 38-48.

 

Amad siempre.

 

El evangelio de Jesús tiene radicalidad porque Jesús va a por todas. Se puede amar a nuestros enemigos, si el Señor nos da la gracia de los sentimientos de su Corazón. Siempre me acuerdo de aquella frase lapidaria de Lacordiere. Si quieres ser feliz un instante, vengate; pero si quieres ser feliz siempre, perdona. Esa es la gran propuesta humana del evangelio, que es como Jesús humano y divino.

 

1.     Jesús desde su fidelidad sin fisuras al decálogo va mucho más allá en Aquel que nos ha amado hasta el extremo. En el fondo lo que nos enseña Jesús con su vida a vivir, no tiene comparación con nada. Es tan radical como original. Y a la vez es sencillo, porque vivido con Él, es volver a encontrar siempre el encanto de la vida con Dios para no vivir en el desencanto de la vida.

 

2.     Jesús nos da aquí una de las respuestas más claras a los retos que tenemos hoy de cristianos cansados y sin alicientes. Ser cristiano es para muchos una carga insoportable. No han descubierto el Corazón de lo que les parece una Ley sin vida ni entrañas. Cuando se vive desde el Amor de Dios, todo tiene el sabor de la vida verdadera, que no se vive solo de leyes, sino del amor personal de Jesús.

 

3.     En el fondo lo que Jesús nos ofrece no es más cantidad de leyes o preceptos, sino la calidad, el Corazón que entrega la vida por amor. Es siempre crecer por dentro, para servir por fuera. Es saber que el cristianismo es la religión de la caridad, del Corazón del Amor que no se queda en un formalismo, sino en un amor que se toma en serio la relación con Dios Padre y con la caridad con todos los hermanos más necesitados.

 

 

 

+ Francisco Cerro Chaves

Arzobispo electo de Toledo

Administrador Apostólico de Coria-Cáceres.

 

Salud, enfermedad, muerte.

La enfermedad es un desequilibrio, una alteración, que hace entrever la muerte. Nos hace ser conscientes del propio cuerpo o de las partes no sanas del mismo. Con salud, apenas notamos la presencia corporal.

Los cristianos creemos que el pecado (original) introdujo el cansancio, la fatiga en el trabajo, así como la enfermedad y la muerte.

El sufrimiento que la enfermedad conlleva, puede provocar una maduración notable en el ser humano. Pertenece a la trascendencia del hombre, pues el sufrimiento es un ente más amplio que la enfermedad. En este sentido, aunque sí puede tener dolor, no se puede decir de modo estricto que un animal sufre.

El dolor, en el animal, está relacionado con determinados receptores distribuidos por su organismo. También el hombre dispone de tales receptores, pero su calidad (cualidad) es diversa.

El hombre se enfrenta personalmente con el sufrimiento, pues la sociedad no enferma, no sufre, no muere, ya que el que enferma, sufre y muere es un ser humano concreto. El gran consuelo es que Jesús está cerca del enfermo, en el enfermo, en los que le visitan y cuidan. Jesucristo, como verdadero Hombre, padeció la muerte, y, aunque no lo diga el Nuevo Testamento, seguramente también conoció personalmente la enfermedad.

Realmente, la enfermedad grave es el alejamiento de Dios, la falta de esperanza, el orgullo, que hace que el hombre quiera ser como Dios. Es la consecuencia diabólica del antiguo (y actual) “seréis como dioses” del Paraíso.

La muerte es el acabamiento orgánico del hombre, como consecuencia última de la enfermedad. No es el acabamiento del hombre, pues muere la parte material, orgánica; el alma humana no muere.

A continuación se relatan algunas circunstancias que acompañaron a la muerte de algunos personajes famosos, que dejaron su impronta en nuestra cultura:

Sócrates, condenado a morir envenenado con la cicuta, afrontó la muerte con gran serenidad.

Los primeros cristianos murieron en la arena del circo, fecundando con su sangre la Historia. Impresiona la muerte de San Ignacio de Antioquía, que se consideraba trigo ofrendado a Dios en favor de los hombres.

(San Francisco de Asís hablaba de la hermana muerte).

Las crónicas hagiográficas cuentan que a la hora de la muerte de Santa Hildegarda de Bingen,  gran humanista, proclamada Doctora de la Iglesia por Benedicto XVI, aparecieron dos arcos brillantes y de colores, que formaban una cruz en el cielo.

Cervantes padeció una diabetes mellitus, que le provocó su muerte a los 68 años de edad. Cervantes describe a Don Quijote, en el lecho de muerte, reconociendo su locura.

Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia, murió como en un “suavísimo suspiro”, dice Poveda. Murió de “mal de amor”, en pura contemplación: “Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero que muero porque no muero”.

San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia, fue también gran místico, enamorado de Dios: “Esta vida que yo vivo es privación de vivir, y así, es continuo morir hasta que viva contigo.”

Molière murió en escena, representando “El .enfermo imaginario”, obra teatral suya en que el personaje principal es un sujeto hipocondríaco, pendiente aprensivamente de su salud.

Shakespeare adquirió una enfermedad venérea, probablemente sífilis, de la que murió. Decía: “La vida es mi tortura y la muerte será mi descanso.”  (Romeo y Julieta)

Santo Tomás Moro murió decapitado, por orden de Enrique VIII. Con gran flema, pidió al verdugo que tuviese cuidado al degollarle de no cortar el pelo.

Mozart padeció viruela, amigdalitis, neumonía, tifus, reumatismo, lo que explica que muriese joven, a punto de cumplir los 36 años. No se conocen exactamente los detalles de su muerte. Los últimos suspiros de Mozart fueron, según Sophie, su esposa, como si hubiese querido imitar los timbales de su obra póstuma, el Requiem.

Orwell superó cuatro episodios de neumonía, e incluso un balazo en el cuello. Murió tuberculoso, con unos pulmones dañados desde su infancia.

Edith Stein (Santa Teresa Benedicta de la Cruz), filósofa, carmelita, de raza judía, Doctora de la Iglesia, es Copatrona de Europa. Su sabiduría se hizo plena con su conversión al catolicismo y su muerte heroica en la cámara de gas en Auschwitz.

Son impresionantes las muertes de judíos, cristianos, gitanos, homosexuales y otros perseguidos en los campos de concentración nazis. O las muertes en los gulags soviéticos, de las que tan poco se habla.

San Juan Pablo II, acompañado de las oraciones de las gentes que se congregaron en la Plaza de San Pedro, murió como un hombre incansable, gigante en la fe, dispuesto a luchar hasta el final.

En conclusión, se puede decir que la muerte es personal, diferente para cada persona. Se dice que la forma de morir tiene relación con la forma en que se ha vivido. Tiene también  “su DNI”.

 

 

Pollos exploradores

¿Por qué unos pollos son más exploradores que otros en una granja de cría al aire libre?

Varios estudios han demostrado que en la cría de pollos al aire libre, el uso del espacio exterior por parte de las aves depende de varios factores como la estación, la hora del día, la presencia de cobertura vegetal o la genética de los pollos. Sin embargo, estos factores no explican  por qué, dentro de una misma granja, hay pollos que llegan a las zonas alejadas de los recintos, mientras que otros prefieren quedarse cerca del corral, es decir, por qué hay pollos exploradores y otros que no lo son.

Un estudio del Instituto francés de Investigación Agraria (Inrae) han analizado si el explorar más o menos depende de las habilidades cognitivas (es decir, las capacidades del cerebro que permiten a los seres comunicarse, percibir y comprender su entorno).

Para desarrollar el estudio, sometieron a los pollos a una prueba que generalmente se usa en otros animales para evaluar su flexibilidad conductual o cognitiva. Esta prueba consiste en colocar una recompensa alimentaria dentro de un tubo cilíndrico transparente. Para llegar a la recompensa, los animales deben comprender que no pueden tener acceso directo a los alimentos picoteando la pared del tubo, sino que deben acceder por uno de sus extremos. Esta prueba implica que el animal procesa información de una situación dada (no se puede acceder a los alimentos), para desarrollar una respuesta adaptada (sin pasar por el tubo).

El resultado del estudio puso de manifiesto que los pollos menos exploradores fueron los que durante la prueba, entendieron más rápidamente que es inútil picotear la pared del cilindro y que se adaptaron con más frecuencia para obtener la recompensa. Este resultado es bastante contradictorio, ya que los pollos menos exploradores resultaron ser los que mostraron una mayor flexibilidad cognitiva que los más exploradores. Una hipótesis para explicar el resultado sería que los menos exploradores son más conscientes de los riesgos que corren en un entorno abierto.

Por supuesto que se necesitan estudios adicionales para comprender e interpretar mejor estas diferencias en las capacidades cognitivas y para descubrir por qué mecanismos influyen en el comportamiento exploratorio de los animales. Este conocimiento es esencial para diseñar granjas que se adapten mejor a la expresión del comportamiento animal y, por lo tanto, sean más respetuosas con su bienestar.

Jesús Domingo

 

 

Ante el Sagrario

Hace unos días me llamaron la atención unas palabras de un arzobispo que afirmaba que “nadie se convierte con el Sagrario”, sino en “el encuentro con personas que nos interpelan y que son dramas humanos en donde surge la posibilidad de encontrar al Señor”.

Una situación no excluye la otra; y con muchas probabilidades, las personas que con su vida, con sus palabras “interpelan” a otras personas y les mueven a buscar y a amar a Cristo, han encontrado a Jesús, lo han amado, lo han adorado muchos momentos ante el Sagrario.

No es la primera vez que al entrar en una iglesia para saludar personalmente al Señor, me he encontrado con un hombre, con una mujer, sentados o arrodillados en un rincón rezando ante el Señor sacramentado encerrado en el Sagrario y palpitando en el corazón de esas personas.

Las palabras del arzobispo han encontrado una respuesta adecuada, y con creces, en la alegría y el gozo del sacerdote y de los fieles de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Guayanilla, en Puerto Rico.

A causa de un terremoto, la iglesia y parte de un colegio vecino se vinieron abajo muy de madrugada. Ninguna víctima mortal, ninguna imagen sagrada destrozada; y después de remover escombros encontraron el Sagrario íntegro, sin ningún daño. El sacerdote acompañado de los vecinos que acudieron a los rescates, rezaron en silencio ante el sagrario en profunda acción de gracias.

Jaume Catalán Díaz

 

 

Rinconete y Cortadillo, hoy

Merece la pena volver a leer la novela de Cervantes, Rinconete y Cortadillo, para entender mejor lo que está pasando hoy. Los clásicos iluminan siempre, y en ella, en la novela picaresca, se ve cómo los protagonistas son capaces de arramplar con todo en su propio beneficio; como se abrazan cuando perciben que su camino juntos es mejor que ir por separado, “avispando en qué casas se puede dar tiento”.

La picaresca es un producto genuinamente español. No existe en casi ninguna otra cultura ese elogio desmedido que se da en este tipo de novelas hacia buscar los límites de lo tolerable para saciar el ansia de los protagonistas, sin que nunca les parezca que están haciendo algo malo, sino que se divierten con ello e invitan a los lectores también a pasarlo bien, riendo sus aventuras.

En ese marco se entiende mejor el jolgorio y el apoyo de la ciudadanía ante hechos actuales bastante reprobables, pero que resultan divertidos por su osadía, por su ruptura de las normas, como si invitaran a todos a ser pícaros como mejor forma de vida.

Suso do Madrid

 

 

La dimensión social de la bioética

Junto con los debates en torno a la manipulación de la vida humana y la configuración de nuevas formas de eugenesia, se incorporó al debate bioético la problemática social. En efecto, la preponderancia que se ha dado al principio de autonomía ha ido configurando una mentalidad individualista, centrada en la potenciación de los propios intereses. Ese individualismo necesariamente conduce a nuevas formas de injusticia social. En efecto, si solo los más poderosos tienen las herramientas biotecnológicas para garantizarse una corporalidad potenciada, entonces surgirán nuevas diferencias sociales.

El debate también se ha planteado en torno a la justicia distributiva y el derecho a la salud, cuando se financian con fondos públicos prestaciones tales como la fecundación in vitro, mientras existen muchas personas que carecen de la atención de salud básica. Esas inequidades han despertado un debate en torno a la forma de priorizar las asignaciones en salud y el contenido de las canastas de prestaciones básicas universales.

En la Argentina, la década que termina estuvo signada por una expansión de la mentalidad individualista y subjetivista de la salud y un empobrecimiento de las condiciones generales de vida, con grave daño a la salud de muchas personas. El desafío de incorporar la dimensión colectiva de la salud se transforma así también en un desafío de la bioética.

Igualmente, esta dimensión social se advierte en temas como el aborto, donde la solución individualista de la autonomía es imponer el aborto como única solución, mientras que una respuesta más integral y completa supone reconocer que hay nuevas formas de vulnerabilidad que atraviesan a la maternidad y que hay que acompañar con políticas integrales, tanto desde la sociedad como desde el Estado.

José Morales Martín

 

 

Pensamientos y reflexiones 246

 

Política y filosofía: Aun cuando algunos necios o ignorantes, aluden de forma habitual la frase de, “la filosofía de la política”; en la política no hay más que contenidos que se dan “de patadas” con la filosofía. ¿Por qué de ello? Por cuanto en la política sólo hay ambiciones materiales, egoísmos de todo tipo, falta de escrúpulos y en conjunto todo tipo de maldades que el ser humano ha ideado para llegar al poder, al dinero y sobre todo a mandar sobre los seres humanos y someterlos, a sus caprichos o decisiones de un individuo que generalmente se cree muy superior al resto; todo ello es lo que nos dice la triste y cruel historia del “bicho humano”, sobre este planeta. ¿Qué hubo o hay excepciones? Habría que buscarlas con una lupa inexistente y aun así, encontraríamos tan poco de filosofía, que dudo mereciera el señalarla. Y me reitero a los hechos históricos de todos los tiempos y que nos narra la historia.

                                La filosofía es todo lo contrario y la mejor definición que yo he encontrado es simple y sencilla, puesto que asevera que simplemente es “amor a la sabiduría”; entiéndase que es a la sabiduría y que ayuda al ser humano a vivir y a formarse de la forma más positiva que enseña, a ser útil a la humanidad y no carga o parásito; a no hacer daño a nadie ni a nada vivo; y en definitiva, a vivir lo más sencilla y sanamente que esa sabiduría ya enseñó, de forma muy difundida si bien poco enseñada por los que se dicen, profesores o educadores; y nunca por la clase política que de ello no se ha preocupado nunca. Simplemente recordaré unas frases lapidarias… “No harás nada a nadie, ni a nada vivo, nada que tú no quieras que a ti te hagan”; o sea que no debes hacer nada reprobable no sólo al animal, sino incluso al vegetal o a la tierra en que vives o habitas”. Lo contrario es lo que se ha hecho y se sigue haciendo, de ahí que se esté matando hasta al planeta que nos sostiene y nos da la vida.

                                En cuanto a todos los anhelos que martirizan en general a la mayoría de seres humanos; voy a recordar sólo algunos de los pensamientos de uno de los grandes filósofos estoicos y que recomiendo lean de forma continuada, puesto que son inagotables: se trata de Marco Aurelio y que dice así: (De mi artículo de igual titular 10-03-2019)

Cambios climáticos múltiples: Se inició una campaña, supongo que de distracción y para que las masas no piensen por sí mismas como individuos y se dejen llevar por lo que interese “a quién o quienes sean”, y así, esos individuos aborregados no lleguen a pensar en los asuntos que como individuos y socialmente les interesa; o sea lo de siempre… “deja que piense yo por ti y te diga lo que tienes que hacer, puesto que así te domino mucho mejor”.

                                El pasado dieciséis de marzo y en su tarde, la cadena dos de la televisión española, pasó uno de los muchos documentales que esa emisora nos ofrece y la que como una universidad, educa o forma con ellos, puesto que en ellos, yo no encuentro otra cosa que una enorme enseñanza y que esta es positiva. Este era de la serie dedicada al denominado “hombre de Cromañón”, los que desaparecieron misteriosamente al decir de los entendidos y que fue sustituido por el hombre actual o denominado “sapiens-sapiens”; en el documental se entra en los cambios climáticos que hubo antes y después de esos “cuarenta mil años” en que datan a este ser humano, que por cuanto muestran, no era tan bruto o no desarrollado como nos presentaron, “a los hombres de las cavernas”.

                                En esos cambios climáticos que van desarrollando una serie abundante de eruditos o técnicos de diferentes universidades, se demuestra que los cambios climáticos en este “huevo terráqueo”, no sólo han sido muchos, sino infinitos y que en realidad, este “cascarón estelar lleno de magma incandescente y sometido a altísimas temperaturas interiores”, no es que cambiara en los infinitos siglos en que existe, sino que sigue en constante cambio; y él mismo pudo producir, los gases venenosos que acabaron no sólo con ese “hombre primitivo” aquí en lo que hoy es Europa, sino que lo pudo hacer en múltiples áreas de lo que hoy son “los cinco continentes” y donde sitúan, enormes extensiones de lo que fueron o son zonas volcánicas; muchas de las cuales siguen en activo y otras están en latente tensión como para reventar en cualquier momento, que puede ser, cuando menos se le espere, ya que “el mono humano”, como “una nada que es o somos”, no puede controlar y menos evitar, las enormes fuerzas naturales cuando estas se desatan en las catástrofes que conocemos, algunas de las cuales son muy recientes y las hemos visto. (De mi artículo de igual titular 17-03-2019).

DICHO POR EL ACTUAL PAPA CATÓLICO:

“A la gente la empobrecen para que luego voten a quienes les hundieron en la pobreza” (Afirmación del Papa Francisco en Julio del 2018)

 

OTTO VON BISMARK Y CARLOS III OPINAN DE ESPAÑA Y LOS ESPAÑOLES: Otra frase que "retrata al pueblo español",  es la que le dedicara el también buen gobernante cual fuera Carlos III... "A los españoles les ocurre como a los niños cuando los lavan... lloran como éstos" (Más o menos pues cito de memoria)

       Y como remate, la que le dedicó nada menos que el unificador de Alemania, "Otto von "Bismark, EL CANCILLER DE HIERRO... "ESPAÑA ES LA NACIÓN MÁS FUERTE DEL MUNDO... LOS ESPAÑOLES LLEVAN SIGLOS TRATANDO DE DESTRUIRLA Y NO LO CONSIGUEN".   

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí más)