Las Noticias de hoy 7 Mayo 2022

Enviado por adminideas el Sáb, 07/05/2022 - 12:49

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 07 de mayo de 2022       

Indice:

El Papa: Ante la barbarie de la guerra promover el anhelo de unidad

Francisco a las religiosas: Sean constructoras de comunión

El Papa a los guardias suizos: Vivan su servicio como hermanos

EL EXAMEN PARTICULAR : Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del sábado: la fe, luz del corazón

“María, maestra de oración” : San Josemaria

Rezar el Regina Coeli

Trabajar bien, trabajar por amor (II): Trabajar a conciencia

Edith Stein: Una Judía intelectual en la cámara de gas

Parejas que trabajan unidas son familias que permanecen unidas : Rosario Prieto

La mejor herencia | La fe, ¿cosa de viejos?José Martínez Colín : José Martínez Colín

La sexualización de la cultura y la teología del cuerpo : Sheila Morataya

La atención mediática a la guerra de Ucrania varía según el país : Francesc Pujol

Infodemia masiva: bulos y mentiras contagiosas durante la pandemia : Ignacio López-Goñi

El Gobierno beneficia a un oligopolio atacando a todos los españoles : Redacción de forofamilia.org

Ultraderechista y Ultraizquierda : Jesús Martínez Madrid

Un cambio de cultura escolar : Pedro García

Mi tiempo : Jesús D Mez Madrid

Para la Educación Católica : Domingo Martínez Madrid

Contribuyente y contribuido: Productor y parásito : Antonio García Fuentes

 

 

ROME REPORTS

 

El Papa: Ante la barbarie de la guerra promover el anhelo de unidad

Francisco dijo a los participantes en la Plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos que ignorar las “divisiones entre los cristianos, por costumbre o resignación, es tolerar la contaminación de los corazones, siendo así terreno fértil para el conflicto”

 

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

En su discurso a los participantes en la Plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, el Pontífice les dijo que en el siglo pasado, “la conciencia de que el escándalo de la división de los cristianos tuvo un peso histórico en la generación del mal que ha envenenado el mundo con el dolor y la injusticia, conmovió a las comunidades creyentes, bajo la guía del Espíritu Santo, a desear la unidad por la que el Señor oró y dio su vida”.

Y este anhelo de unidad, les dijo, es el que hoy debe ser alimentado de nuevo, sobre todo “ante la barbarie de la guerra”:

“El anuncio del Evangelio de la paz, el Evangelio que desarma los corazones incluso ante los ejércitos, sólo será más creíble si lo proclaman cristianos finalmente reconciliados en Jesús, Príncipe de la Paz; cristianos animados por su mensaje de amor y fraternidad universales, que trasciende los confines de su propia comunidad y nación”.

1700 aniversario del Concilio de Nicea

Es a partir de esta unidad, que el Dicasterio busca cómo celebrar de forma ecuménica el 1700 aniversario del primer Concilio de Nicea, que tendrá lugar en 2025. Sobre este Concilio, el Santo Padre recordó que, no obstante, los turbulentos acontecimientos de su preparación y, sobre todo, del largo periodo de recepción posterior, el primer concilio ecuménico fue un acontecimiento de reconciliación para la Iglesia, que de forma sinodal reafirmó su unidad en torno a la profesión de su fe.

El Papa sugirió que el Concilio de Nicea ilumine el “camino ecuménico de hoy” para conducir a nuevos pasos concretos hacia el objetivo de restaurar plenamente la unidad de los cristianos. Sobre todo porque el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea coincide con el Año Jubilar.

La sinodalidad desde el Concilio de Nicea

El Papa Francisco, recordó que el primer Concilio Ecuménico fue un acto sinodal, ya que manifestó a nivel de la Iglesia universal la sinodalidad como forma de vida y de organización de la comunidad cristiana, al respecto el Santo Padre subrayó la invitación que, junto con la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, este Dicasterio ha dirigido a las Conferencias Episcopales, pidiéndoles que busquen el modo de escuchar, durante el actual proceso sinodal de la Iglesia católica, también las voces de los hermanos y hermanas de otras Confesiones sobre las cuestiones que desafían la fe y la diaconía en el mundo de hoy:

“Si realmente queremos escuchar la voz del Espíritu, no podemos dejar de oír lo que ha dicho y dice a todos los que han nacido de nuevo "del agua y del Espíritu" (Jn 3,5)”.

Una plenaria aplazada varias veces por la pandemia

El Pontífice recordó además la dificultad que ha tenido el dicasterio en realizar su Sesión Plenaria desde que comenzó la pandemia, sobre todo para poder realizarse en forma presencial.  La pandemia, señaló, con su trágico impacto en la vida social de todo el mundo, también ha condicionado fuertemente las actividades ecuménicas, impidiendo la realización de los contactos habituales y de nuevos proyectos en los últimos dos años. Pero al mismo tiempo, afirmó Francisco, la crisis sanitaria fue también una oportunidad para fortalecer y renovar las relaciones entre los cristianos.

La autosuficiencia y autorreferencialidad: obstáculos para el ecumenismo

El Papa dijo a los participantes en la plenaria que un primer resultado ecuménico importante de la pandemia ha sido una renovada conciencia de pertenecer a la única familia cristiana, una conciencia enraizada en la experiencia de compartir la misma fragilidad y de poder confiar sólo en la ayuda de Dios, y añadió:

"Paradójicamente, la pandemia, que nos ha obligado a mantener las distancias entre nosotros, nos ha hecho darnos cuenta de lo cerca que estamos realmente los unos de los otros y de lo responsables que somos unos de otros. Es esencial que sigamos cultivando esta conciencia, y que tomemos iniciativas que hagan explícito este sentimiento de hermandad y lo incrementen. De hecho, es fácil olvidar esta profunda verdad. Cuando esto ocurre con las comunidades cristianas, nos exponemos seriamente al riesgo de la presunción de autosuficiencia y autorreferencialidad, que son graves obstáculos para el ecumenismo".

La guerra en tiempos de pandemia

El Papa Francisco, por último, afirmó con pesar, que antes que terminara la emergencia sanitaria, el mundo entero se enfrentó a un nuevo y trágico desafío, la guerra en curso en Ucrania. Además, señaló, que desde que llegó el final de la Segunda Guerra Mundial, no han faltado las guerras regionales, hasta el punto de que a menudo, el Papa ha hablado de una tercera guerra mundial a trozos, dispersa por todas partes:

"Sin embargo, esta guerra, tan cruel y sin sentido como cualquier otra, tiene una dimensión mayor y amenaza al mundo entero, y no puede dejar de cuestionar la conciencia de cada cristiano y de cada Iglesia. Debemos preguntarnos: ¿qué han hecho y qué pueden hacer las Iglesias para contribuir al "desarrollo de una comunidad mundial, capaz de lograr la fraternidad a partir de pueblos y naciones que viven en amistad social" (Enc. Fratelli tutti, 154)?". 

 

Francisco a las religiosas: Sean constructoras de comunión

A las superioras generales de las congregaciones religiosas femeninas que forman parte de la 22 Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales, la UISG, el Papa habló sobre la autoridad del servicio. La contribución para el sínodo: hacer emerger también las preguntas incómodas.

 

Vatican News

En la mañana de este jueves 5 de mayo el Santo Padre se dirigió, en el Aula Pablo VI, a las aproximadamente 900 participantes de la Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales, la UISG, en curso en Roma en forma presencial del 2 al 6 de mayo y en forma virtual. El Pontífice entregó el texto preparado, un extenso discurso en español, en el que la atención se centró sobre dos escenas bíblicas: Jesús que lava los pies a Pedro en la última cena y María Magdalena que experimentó una gran liberación en su encuentro con Jesús.

No obstante las fragilidades, reposicionarse a los pies de la humanidad y servir

Pedro debió cambiar de mentalidad, dejándose servir; Magdalena fue elegida como apóstola no obstante su historia pasada. De estas dos contemplaciones, vuelve la necesidad hoy de perseverar en  la actitud de servicio y escucha mutua para la plena comunión eclesial.

La Iglesia aprende de su Maestro que, para poder dar su vida sirviendo a los demás, está invitada a reconocer y acoger su propia fragilidad y, a partir de ahí, a inclinarse ante la fragilidad de los demás.

En esta perspectiva, la recomendación es vivir la autoridad como servicio. El Papa no rehúye considerar los aspectos de fragilidad relativos a la vida consagrada y a las vocaciones religiosas -reducción numérica, obras y relevancia social, abandono-, pero asume e invita a adoptar una visión positiva e impetuosa. Luego afirma que convertirse en siervos no se trata de servidumbre.

“Abajarse no es replegarse sobre las propias heridas e inconsistencias, sino que abre a la relación, a un intercambio que dignifica y sana, como a Pedro, y del que parte un nuevo camino con Jesús.”

En esencia, Francisco escribe que se necesita reposicionar a los pies de la humanidad, donde se crea un verdadero espacio teológico. Esta misma actitud será una fuente de alegría y crecimiento. "Porque es desde ahí, desde abajo, que cada uno de nosotros puede releer nuestro carisma y nuestra historia". El Papa insiste en la invitación a no tener miedo de buscar nuevos ministerios y nuevas formas de ejercer evangélicamente la autoridad.

“Que no sea una búsqueda teórica e ideológica —las ideologías mutilan el Evangelio—, sino una búsqueda que parta del acercamiento a los pies de la humanidad herida y del caminar al lado de las hermanas y los hermanos heridos, comenzando por las hermanas de sus comunidades.”

"No tengáis miedo de vuestra vulnerabilidad", repite el Papa a los Superiores, invitándolas a participar activamente en el proceso sinodal, enriqueciendo así a la Iglesia con sus propios carismas, pero sobre todo activando el trabajo sinodal dentro de su propia vida comunitaria. Porque, como volvió a subrayar en su discurso a los religiosas, el camino es ser constructores de comunión, tejedores de relaciones.

Es una oportunidad para escucharse unas a otras, para animarse unas a otras a hablar con parresia, para hacerse preguntas sobre los elementos esenciales de la vida religiosa hoy. También para dejar emerger preguntas incómodas. No teman su propia vulnerabilidad, no tengan miedo de presentarla a Jesús.

Francisco también subraya la urgencia del ministerio de acompañamiento, en el que los laicos también pueden participar en las espiritualidades encarnadas por los diferentes Institutos. "Un hermoso signo de esta renovación sinodal debe ser el cuidado mutuo", vuelve a exhortar el Papa Francisco, pensando en particular en las congregaciones pequeñas o en las que están en declive hasta el punto de ser difícilmente sostenibles. Pero lo importante -concluye- es poder dar siempre una respuesta fiel y creativa al Señor.

 

El Papa a los guardias suizos: Vivan su servicio como hermanos

Unas horas antes del juramento de 36 reclutas, Francisco exhorta a los jóvenes a abordar su servicio como un testimonio cristiano y comunitario, en diálogo sincero y fraterno incluso entre ellos. "La Santa Sede", dice el Papa, "cuenta con ustedes".

 

Benedetta Capelli - Ciudad del Vaticano

"Una tarea fascinante y, al mismo tiempo, llena de responsabilidad en el seno de la Iglesia universal". El Papa Francisco, al recibir a la Guardia Suiza Pontificia y a los nuevos reclutas que jurarán, esta tarde, en el patio de San Dámaso, esboza sus características, destacando la importancia de la vida espiritual, "que nos permite descubrir el plan de Dios" sobre cada uno, y también la comunidad.

"Los exhorto a cultivar las relaciones mutuas, tanto en el desempeño de las tareas encomendadas como en su tiempo libre, para asuman el estilo de los hermanos que se profesan cristianos. El diálogo sincero y fraternal puede ser a veces agotador, y también exigente, pero es importante para el desarrollo de la personalidad", subrayó el Pontífice.

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Una tarea eclesial

Francisco recuerda que los lugares donde los reclutas serán llamados a realizar su servicio están "cargados de una historia marcada por la abnegación heroica de tantos servidores de la Sede Apostólica, entre ellos, muchos suizos". Destacó el generoso compromiso prodigado a lo largo de los años, hasta el sacrificio de la propia vida para cumplir la importante tarea de garantizar la seguridad del Papa y su residencia.

"Queridos reclutas, han elegido dedicarse a una tarea exquisitamente eclesial; los exhorto a vivirla como testimonio cristiano y comunitario. Los llamo a vivirlo como un testimonio cristiano y comunitario. Su actividad no se lleva a cabo individualmente, sino como una comunidad: no en vano son llamados el "Cuerpo" de la Guardia Suiza.

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Servicio a la Iglesia

"Comunidad" es la palabra clave que el Papa repite e indica como el camino a seguir para crecer como personas y como cristianos, aprovechando su estancia en Roma.

"Vivir el servicio en sentido comunitario es también un reto, porque implica reunir a individuos con personalidades, temperamentos y sensibilidades diferentes, que se encuentran recorriendo juntos un tramo del camino. Sin embargo, el ideal de servir a la Iglesia, en la persona del Sucesor de Pedro, es una fuerza que compromete y ayuda a afrontar los inevitables momentos de dificultad.

El Papa recibe a la Guardia Suiza en el Vaticano

Orgulloso de la presencia de la Guardia Suiza

Por último, encomendando a los santos patronos San Martín y San Sebastián y al protector de la Confederación Helvética, San Nicolás de Flüe, el Papa les expresa su gratitud:

"Aprovecho la ocasión para agradecer a todo el Cuerpo de la Guardia Suiza Pontificia su puntual y valiosa colaboración diaria, de la que soy testigo directo. La Santa Sede cuenta con ustedes. La Ciudad del Vaticano está orgullosa de su presencia en su territorio".

Para terminar, Francisco tuvo un pensamiento para Silvan Wolf, un joven guardia suizo que murió recientemente.

"Ahora, me gustaría detenerme en un momento de dolor y tristeza. Y me gustaría que su colega Silvan Wolf estuviera presente aquí. Lamentablemente, ha fallecido, un buen chico, alegre, jovial. Un accidente nos lo arrebató. En silencio, recordamos a Silvan y rezamos por él", concluye el Papa.

 

EL EXAMEN PARTICULAR

— Para ser fieles al Señor es necesario luchar cada día. El examen particular.

— Fin y materia del examen particular.

— Constancia en la lucha. La fidelidad en los momentos difíciles se forja cada día en lo que parece pequeño.

I. La promesa de la Sagrada Eucaristía en la sinagoga de Cafarnaún causó discusiones y escándalos en muchos de los seguidores del Señor. Ante una verdad tan maravillosa, una buena parte de los discípulos dejaron de seguirle: Desde entonces –relata San Juan en el Evangelio de la Misa– muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con Él1.

Ante la maravilla de su entrega a los hombres en la Comunión eucarística, estos responden volviéndole la espalda. No es la muchedumbre, sino discípulos quienes le abandonan. Los Doce permanecen, son fieles a su Maestro y Señor. Ellos acaso tampoco comprendieron mucho aquel día lo que el Señor les promete, pero permanecieron junto a Él. ¿Por qué se quedaron? ¿Por qué fueron leales en aquel momento de deslealtades? Porque les unía a Jesús una honda amistad, porque le trataban diariamente y habían comprendido que Él tenía palabras de vida eterna, porque le amaban profundamente. ¿A dónde vamos a ir?, le dice Pedro cuando el Señor les pregunta si también ellos se marchan: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios2.

Los cristianos vivimos una época privilegiada para dar testimonio de esta virtud en ocasiones tan poco valorada, la fidelidad. Vemos cómo, con frecuencia, se quiebra la lealtad en el matrimonio, en la palabra empeñada, la fidelidad a la doctrina y a la persona de Cristo. Los Apóstoles nos muestran que esta virtud se fundamenta en el amor; ellos son fieles porque aman a Cristo. Es el amor el que les induce a permanecer en medio de las defecciones. Solo uno de ellos le traicionará, más tarde, porque dejó de amar. Por eso nos aconseja a todos el Papa Juan Pablo II: «Buscad a Jesús esforzándoos en conseguir una fe personal profunda que informe y oriente toda vuestra vida; pero sobre todo que sea vuestro compromiso y vuestro programa amar a Jesús, con un amor sincero, auténtico y personal. Él debe ser vuestro amigo y vuestro apoyo en el camino de la vida. Solo Él tiene palabras de vida eterna»3. Nadie más que Él.

Mientras estemos en este mundo, la vida del cristiano es una lucha constante entre amar a Cristo y el dejarse llevar por la tibieza, las pasiones o un aburguesamiento que mata todo amor. La fidelidad a Cristo se fragua cada día en la lucha contra todo lo que nos aparta de Él, en el esfuerzo por progresar en las virtudes. Entonces seremos fieles en los momentos buenos, y también en las épocas difíciles, cuando parece que son pocos los que se quedan junto al Señor.

Para mantenernos en una fidelidad firme al Señor es necesario luchar en todo momento, con espíritu alegre, aunque sean pequeñas las batallas. Y una manifestación de estos deseos de acercarnos cada día un poco más a Dios, de amar cada vez más, es el examen particular, que nos ayuda a luchar con eficacia contra los defectos y obstáculos que nos separan de Cristo y de nuestros hermanos los hombres, y nos facilita el modo de adquirir virtudes y hábitos, que limitan nuestras tosquedades en el trato con Jesús.

El examen particular nos concreta las propias metas de la vida interior y nos dispone a alcanzar, con la ayuda de la gracia, una cota determinada y específica de esa montaña de la santidad, o a expulsar a un enemigo, quizá pequeño, pero bien pertrechado, que causa numerosos estragos y retrocesos. «El examen general parece defensa. —El particular, ataque. —El primero es la armadura. El segundo, espada toledana»4.

Hoy, cuando le decimos al Señor que queremos serle fieles, nos debemos preguntar en su presencia: ¿Son grandes mis deseos de avanzar en el amor? ¿Concreto estos deseos de lucha en un punto específico que pueda ser el blanco de mi examen particular? ¿Soy dócil a las indicaciones que recibo en la dirección espiritual?

II. Mediante el examen general llegamos a conocer las razones últimas de nuestro comportamiento; con el examen particular buscamos los remedios eficaces para combatir determinados defectos o para crecer en las virtudes. Este examen, breve y frecuente a lo largo del día, en los momentos previstos, debe tener un fin muy preciso: «Con el examen particular has de ir derechamente a adquirir una virtud determinada o a arrancar el defecto que te domina»5. En ocasiones el objetivo de este examen será «derribar al Goliat, esto es, la pasión dominante»6, aquello que más sobresale como defecto, lo que más daño hace a nuestra amistad con el Señor, a la caridad con quienes nos relacionamos. «Cuando alguno se ve particularmente dominado por un defecto, debe armarse solo contra ese enemigo, y tratar de combatirlo antes que a otros (...), pues mientras no lo hayamos superado echaremos a perder los frutos de la victoria conseguida sobre los demás»7. Por eso es tan importante que nos conozcamos y que nos demos a conocer en la dirección espiritual, que es donde habitualmente fijaremos el tema de este examen.

Como no todos tenemos los mismos defectos, «se hace necesario que cada uno presente batalla en consideración al tipo de lucha con que se ve acosado»8.

Puede ser tema de examen particular el aumentar la presencia de Dios en medio del trabajo, en la vida de familia, mientras caminamos por la calle; el estar más atentos para descubrir dónde se encuentra un sagrario y dirigir al Señor un saludo o una jaculatoria, aunque no podamos acercarnos en ese momento; cuidar la puntualidad, comenzando desde por la mañana a la hora de levantarnos, al comenzar la oración, o la Santa Misa...; la paciencia con nosotros mismos, con los defectos de quienes colaboran en un mismo trabajo, o en la familia; suprimir de raíz el hábito de la murmuración y contribuir a que no se murmure en nuestra presencia; la brusquedad en el trato; el desinterés por las necesidades del prójimo; ganar en la virtud de la gratitud, de tal manera que sepamos dar las gracias aun por favores y servicios muy pequeños de la vida corriente; ser más ordenados en la distribución del tiempo, en los libros o instrumentos de trabajo, en las cosas personales, el trato con los Ángeles Custodios... Un examen particular que dejará en el alma una profunda huella, si luchamos, puede ser el amar y vivir mejor la Santa Misa y la Comunión.

Aunque en algunos casos el objetivo del examen particular pueda presentarse en su cara negativa, como resistencia al mal, el mejor modo de combatir será el de practicar la virtud contraria al defecto que tratamos de desarraigar: practicar la humildad para vencer la tendencia a ser el centro de todo o el deseo de recibir siempre elogios y alabanzas; ejercitarse en la serenidad para evitar la precipitación... De este modo se hace más eficaz y atractiva la lucha interior. «El movimiento del alma hacia el bien es más fuerte que el encaminado a apartarse del mal»9.

Antes de señalar la materia del examen particular debemos pedir luces al Señor para conocer en qué quiere Él que luchemos: Domine, ut videam!10, ¡Señor, que vea!, le podemos decir como el ciego de Jericó. Y pedir ayuda en la dirección espiritual.

III. Es tarea personal la manera de concretar este examen. Para unos –por su modo de ser, por su temperamento– será necesario concretarlo mucho y llevar una contabilidad muy estrecha por su tendencia a la vaguedad y a las generalidades; para otros eso podría ser motivo de complicaciones y de crearse problemas donde no debe haberlos. Nos ayudarán en la dirección espiritual si nos esforzamos en darnos a conocer.

No nos debe extrañar si alcanzar con nuestra lucha el objetivo propuesto en el examen particular nos lleva tiempo. Si está bien puesto, lo normal es que se trate de un defecto arraigado, y que sea necesaria una lucha paciente, recomenzando una y otra vez, sin desánimos. En ese empezar de nuevo, con la ayuda del Señor, estamos afianzando bien los cimientos de la humildad. Para mantener despierto el examen particular hace falta fortaleza, constancia y humildad. El amor –que es ingenioso– encontrará cada día la manera de hacer nuevo el mismo punto de lucha, porque en él, más que la propia superación, buscamos amar al Señor, quitar todo obstáculo que entorpezca nuestra amistad con Él y, por tanto, lo que nos separa de los demás. Nos dará ocasión de hacer muchos actos de contrición por las derrotas, y acciones de gracias por las victorias.

La lucha en un examen particular concreto, cada día, es el mejor remedio contra la tibieza y el aburguesamiento. ¡Qué gran cosa si nuestro Ángel Custodio pudiera testificar al final de nuestra vida que luchamos en cada jornada, aunque no todo hayan sido victorias! La fidelidad llena de fortaleza en los momentos difíciles se forja cada día en lo que parece pequeño. «Hemos de convencernos de que el mayor enemigo de la roca no es el pico o el hacha, ni el golpe de cualquier otro instrumento, por contundente que sea: es esa agua menuda, que se mete, gota a gota, entre las grietas de la peña, hasta arruinar su estructura. El peligro más fuerte para el cristiano es despreciar la pelea en esas escaramuzas, que calan poco a poco en el alma, hasta volverla blanda, quebradiza (...)»11.

Al terminar nuestra oración le decimos al Señor, como Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Sin Ti nos quedamos sin Camino, sin Verdad y sin Vida.

Es una hermosa jaculatoria para repetir muchas veces, pero especialmente a la hora de la lucha. A Nuestra Señora, Virgo fidelis, le pedimos que nos ayude a ser fieles, luchando cada día por quitar los obstáculos, bien concretos, que nos separan de su Hijo.

1 Jn 6, 66. — 2 Jn 6, 69.  3 Juan Pablo II, Discurso, 30-I-1979. — 4 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 238. — 5 Ibídem, n. 241. — 6 J. Tissot, La vida interior, Madrid 1971, p. 484. — 7 San Juan Clímaco, Escala del paraíso, 15.  8 Casiano, Colaciones, 5, 27. — 9 Santo Tomás, Suma Teológica, 1-2, q. 29, a. 3. — 10 Cfr. Mc 10, 48. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 77.

 

 

Evangelio del sábado: la fe, luz del corazón

Comentario del sábado de la 3.ª semana de Pascua. "Es dura esta enseñanza, ¿quién puede escucharla?". Cuando el alma está dispuesta a esuchar, entonces, se abre una puerta en el corazón por la que entra la luz para ver con los ojos de Cristo.

07/05/2022

Evangelio (Jn 6,60-69)

Al oír esto, muchos de sus discípulos dijeron:

—Es dura esta enseñanza, ¿quién puede escucharla?

Jesús, conociendo en su interior que sus discípulos estaban murmurando de esto, les dijo:

—¿Esto os escandaliza? Pues, ¿si vierais al Hijo del Hombre subir adonde estaba antes? El espíritu es el que da vida, la carne no sirve de nada: las palabras que os he hablado son espíritu y son vida. Sin embargo, hay algunos de vosotros que no creen.

En efecto, Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que le iba a entregar.

Y añadía:

—Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.

Desde ese momento muchos discípulos se echaron atrás y ya no andaban con él.

Entonces Jesús les dijo a los doce:

—¿También vosotros queréis marcharos?

Le respondió Simón Pedro:

—Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Santo de Dios.


Comentario

Las palabras de Jesús no dejan indiferente a nadie: o hay acogida, aunque no se entiendan del todo, o hay rechazo. Pero el rechazo no es porque Jesús diga cosas que no se puedan aceptar. Eso a menudo suena a excusa. Hay algo previo: una negativa a creer. Cuando vamos a plantar una semilla, preparamos la tierra. Cuando vamos a cantar, hacemos ejercicios con las cuerdas vocales. Cuando vamos a cocinar, calentamos primero el horno. Experimentamos en esta vida que lo grande y lo pequeño, lo manual y lo intelectual, todo necesita una preparación previa. Y esto afecta también a la fe. Quien no quiere creer, no puede creer. Es necesario un mínimo de buenas disposiciones, de apertura del corazón. Esta es la preparación para la fe.

¿Por qué algunas personas rechazan a Jesús, incluso sin haber llegado a intentar vivir de su palabra? Podríamos decir que, cuando el horizonte de la propia vida se ha hecho demasiado pequeño, cuando uno se ha acostumbrado a vivir de lo inmediato o de lo que consuela aquí y ahora, aunque ese consuelo no dure mucho, cualquier palabra que nos invite a vivir de otro modo es vista como una injerencia o agresión inexcusable. Pero Jesús no ha venido a condenar sino a salvar, no ha venido a esclavizar sino a liberar. Y esto nos ayuda a comprender que cuando uno no tiene preparado el corazón, no es capaz de valorar y aceptar el amor que se le ofrece.

Dice Juan evangelista que muchos de los que seguían a Jesús no creían y que incluso uno le iba a entregar. ¿Cómo es posible llegar a esa situación? ¿Qué tipo de expectativas tenían? ¿Qué tipo de expectativas tenemos nosotros cuando nos acercamos al Señor? Podemos recordar estas palabras del mismo Jesús: “Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). Las podríamos traducir así: “Señor, esta es mi visión de la vida, pero Tú sabes mucho más que yo, ayúdame a abrirte mi corazón y ver con tus ojos”. El caso es que a veces intuimos que, si vemos con los ojos de Cristo, algo de nuestra vida debería cambiar, y quizá no queremos hacerlo. Es entonces, más que nunca, cuando experimentamos la verdad de esas palabras: Si Dios no nos ayuda, no podemos acercarnos a Él. Pero, ¿qué sentido tiene una vida lejos de Dios? Por eso, qué buena oración es esta: “¡Que vea con tus ojos, Cristo mío, Jesús de mi alma!” (San Josemaría, 19 marzo 1975).

 

 

“María, maestra de oración”

El amor a nuestra Madre será soplo que encienda en lumbre viva las brasas de virtudes que están ocultas en el rescoldo de tu tibieza. (Camino, 492)

7 de mayo

Ama a la Señora. Y Ella te obtendrá gracia abundante para vencer en esta lucha cotidiana. -Y no servirán de nada al maldito esas cosas perversas, que suben y suben, hirviendo dentro de ti, hasta querer anegar con su podredumbre bienoliente los grandes ideales, los mandatos sublimes que Cristo mismo ha puesto en tu corazón. -"¡Serviam!" (Camino, 493)

A Jesús siempre se va y se "vuelve" por María. (Camino, 495)

María, Maestra de oración. -Mira cómo pide a su Hijo, en Caná. Y cómo insiste, sin desanimarse, con perseverancia. -Y cómo logra.

-Aprende. (Camino, 502)

No se puede llevar una vida limpia sin la ayuda divina. Dios quiere nuestra humildad, quiere que le pidamos su ayuda, a través de nuestra Madre y Madre suya.

Tienes que decir a la Virgen, ahora mismo, en la soledad acompañada de tu corazón, hablando sin ruido de palabras: Madre mía, este pobre corazón mío se rebela algunas veces... Pero si tú me ayudas... –Y te ayudará, para que lo guardes limpio y sigas por el camino a que Dios te ha llamado: la Virgen te facilitará siempre el cumplimiento de la Voluntad de Dios. (Forja, 315)

 

Rezar el Regina Coeli

Regina Coeli (o Regina Cæli) es el nombre de una oración mariana y cristológica de la Iglesia católica en honor de la Virgen. Son las palabras latinas con que abre el himno pascual a la Santísima Virgen María que traducidas al español son “Reina del cielo”, es una composición litúrgica a manera de felicitación a María por la resurrección de su Hijo Jesucristo.

 

19/04/2022

El Regina Coeli sustituye el rezo del Ángelus durante el tiempo pascual. Litúrgicamente está prescrita en el Breviario Romano desde las completas del Sábado Santo hasta la hora nona del sábado posterior a Pentecostés.

∙ Devocionario móvilRezar el Regina Cæli.

ESPAÑOL

G: Reina del cielo, alégrate, aleluya.
T: Porque el Señor, a quien has llevado en tu vientre, aleluya.

G: Ha resucitado según su palabra, aleluya.
T: Ruega al Señor por nosotros, aleluya.

G: Goza y alégrate Virgen María, aleluya. 
T: Porque en verdad ha resucitado el Señor, aleluya. 

Oremos:
Oh Dios, que por la resurrección de Tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen. (tres veces)

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LATÍN

V: Regina caeli, laetare, alleluia.
R: Quia quem meruisti portare, alleluia.

V: Resurrexit, sicut dixit, alleluia.
R: Ora pro nobis Deum, alleluia.

V: Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R: Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

Oremus:
Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

 

∙ Oración del Regina Cæli (español/castellano)

V/. Reina del Cielo, alégrate; aleluya.

R/. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya.

V/. Resucitó según dijo; aleluya.

R/. Ruega por nosotros a Dios; aleluya;

V/. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya.

R/. Porque resucitó en verdad el Señor; aleluya.

Oración:

¡Oh, Dios!, que te dignaste alegrar al mundo por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo: concédenos, te rogamos, que por la mediación de la Virgen María, su Madre, alcancemos los gozos de la vida eterna. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

∙ Oración del Regina Cæli (latín)

V/. Regina cæli, lætare; alleluia.

R/. Quia quem meruisti portare; alleluia.

V/. Resurrexit sicut dixit; alleluia.

R/. Ora pro nobis Deum; alleluia.

V/. Gaude et lætare, Virgo Maria; alleluia.

R/. Quia surrexit Dominus vere; alleluia.

Oremus:

Deus, qui per resurrectionem Filii tui Domini nostri Iesu Christi mundum lætificare dignatus es, præsta, quæsumus, ut per eius Genetricem Virginem Mariam perpetuæ capiamus gaudia vitæ. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.

 

Trabajar bien, trabajar por amor (II): Trabajar a conciencia

A quien desea ser santo, no le basta trabajar: debe trabajar bien, empeñándose, aceptando los fracasos, y aprendiendo a vivir las virtudes -como la paciencia o la caridad- en su ocupación diaria. Nuevo texto editorial sobre la santificación del trabajo.

01/09/2009

Si queremos de veras santificar el trabajo, hay que cumplir ineludiblemente la primera condición: trabajar, ¡y trabajar bien!, con seriedad humana y sobrenatural[1].

Ya hemos visto, en un artículo precedente, que trabajar por un motivo sobrenatural es como el alma de la santificación del trabajo[2]. Ahora nos detendremos a considerar que la materia, por así decir, a la que da vida ese alma es el trabajo bien hecho, pues el motivo sobrenatural, si es auténtico amor a Dios y al prójimo, reclama necesariamente que procuremos llevar a cabo nuestra tarea lo mejor posible.

De modo particular hemos de tener presente que, según enseñó San Josemaría, la santificación del trabajo ordinario supone la buena realización del trabajo mismo, la perfección también humana, el buen cumplimiento de todas las obligaciones profesionales y sociales. Es trabajar a conciencia, con sentido de responsabilidad, con amor y perseverancia, sin abandonos ni ligerezas.

Para meditar con fruto esa enseñanza del fundador del Opus Dei, conviene observar que cuando hablamos de "trabajar bien" nos referimos ante todo a la actividad de trabajar, no al resultado del trabajo.

Puede suceder que se trabaje bien y sin embargo la tarea salga mal, ya sea por una equivocación involuntaria o por causas que no dependen de uno mismo. En estos casos –que se presentan a menudo– aparece con claridad la diferencia entre quien trabaja con sentido cristiano y quien busca principalmente el éxito humano. Para el primero lo que tiene valor es, ante todo, la misma actividad de trabajar y, aunque no haya obtenido un buen resultado, sabe que no se ha perdido nada de lo que ha procurado hacer bien por amor a Dios y afán de corredimir con Cristo; por eso no se rebela ante las contrariedades –tratando de superarlas–, sino que ve la posibilidad de unirse más a la Cruz del Señor. En cambio, para el segundo, todo se ha malogrado si no ha salido bien. Evidentemente, quien piense de este modo nunca entenderá qué es santificar el quehacer profesional.

Trabajar a conciencia es trabajar con perfección humana por un motivo sobrenatural. No es trabajar humanamente bien y "después" añadir un motivo sobrenatural. Es algo más profundo. Es el amor a Dios lo que debe llevar a un cristiano a realizar con perfección su tarea, porque no podemos ofrecer al Señor algo que, dentro de las pobres limitaciones humanas, no sea perfecto, sin tacha, efectuado atentamente también en los mínimos detalles: Dios no acepta las chapuzas. No presentaréis nada defectuoso, nos amonesta la Escritura Santa, pues no sería digno de El (Lv 22, 20)[3].

Cuando se procura actuar de este modo es normal que el trabajo salga bien y se obtengan buenos resultados. Más aún, es frecuente que quien busca santificar el trabajo destaque profesionalmente entre sus iguales porque, el amor a Dios impulsa a excederse gustosamente, y siempre, en el deber y en el sacrificio[4]. Pero no hay que olvidar nunca –vale la pena repetirlo– que Dios permite a veces contradicciones y fracasos humanos para que purifiquemos la intención y participemos de la Cruz del Señor. Y esto no significa que no se haya trabajado bien y santificado esa tarea.

VIRTUDES HUMANAS EN EL TRABAJO

El trabajo bien hecho pone en práctica las virtudes humanas informadas por la caridad. Es toda una trama de virtudes la que se pone en juego al desempeñar nuestro oficio, con el propósito de santificarlo: la fortaleza, para perseverar en nuestra labor, a pesar de las naturales dificultades y sin dejarse vencer nunca por el agobio; la templanza, para gastarse sin reservas y para superar la comodidad y el egoísmo; la justicia, para cumplir nuestros deberes con Dios, con la sociedad, con la familia, con los colegas; la prudencia, para saber en cada caso qué es lo que conviene hacer, y lanzarnos a la obra sin dilaciones... Y todo, insisto, por Amor[5].

Todas las virtudes humanas son necesarias, porque forman un entramado en el que los hilos se refuerzan entre sí. Pero hay un orden entre ellas: unos hilos que se ponen antes que otros, lo mismo que al tejer un tapiz.

Como la primera condición es trabajar y trabajar bien, se comprende que nuestro Fundador destaque dos virtudes humanas –la laboriosidad y la diligencia–, que se confunden en una sola: en el empeño por sacar partido a los talentos que cada uno ha recibido de Dios[6].

Como en la parábola del Evangelio, el Señor nos ha otorgado los talentos necesarios para cumplir la misión de ponerle en la entraña de las actividades humanas santificando la profesión propia de cada uno. No es lícito comportarse como el siervo malo y perezoso[7] que enterró el talento recibido. Dios quiere que hagamos rendir, por amor suyo, los dones que nos ha dado. Y para esto hay que trabajar con empeño y constancia, con rigor, con calidad humana, poniendo todo el esfuerzo necesario.

La laboriosidad y la diligencia inclinan juntas a afrontar el trabajo que se debe hacer, no cualquier cosa o lo que apetece, y a realizarlo cómo y cuándo se debe. El que es laborioso aprovecha el tiempo, que no sólo es oro, ¡es gloria de Dios! Hace lo que debe y está en lo que hace, no por rutina, ni por ocupar las horas, sino como fruto de una reflexión atenta y ponderada. Por eso es diligente. El uso normal de esta palabra –diligente– nos evoca ya su origen latino. Diligente viene del verbo diligo, que es amar, apreciar, escoger como fruto de una atención esmerada y cuidadosa. No es diligente el que se precipita, sino el que trabaja con amor, primorosamente[8].

Es preciso luchar contra la pereza, vicio capital y madre de todos los vicios[9]. Una de sus formas es la tardanza en el cumplimiento de las obligaciones[10]: aplazando lo que cuesta y dando prioridad a otras cosas que gustan más o exigen menos esfuerzo. No dejes tu trabajo para mañana[11], aconseja San Josemaría, porque a veces, con falsas excusas, somos demasiado cómodos, nos olvidamos de la bendita responsabilidad que pesa sobre nuestros hombros, nos conformamos con lo que basta para salir del paso, nos dejamos arrastrar por razonadas sinrazones para estar mano sobre mano, mientras Satanás y sus aliados no se toman vacaciones[12]. No servimos a Dios con lealtad cuando nos puedan señalar como vagos, informales, frívolos, desordenados, perezosos, inútiles...[13].

El quehacer profesional es campo para el ejercicio de todas las virtudes humanas, imitando el ejemplo de los años de Jesús en Nazaret. El orden y la serenidad, la alegría y el optimismo, la reciedumbre y la constancia, la lealtad, la humildad y la mansedumbre, la magnanimidad y todas las demás virtudes que aquí no es posible ni siquiera mencionar, hacen del trabajo profesional terreno fecundo que se llena de frutos con la lluvia de la gracia.

 

Sin la lucha para practicar diariamente estas virtudes es fácil caer en el error de quienes se consideran cristianos "practicantes" porque asisten a unos actos de culto y recitan unas oraciones, pero dejan que su vida profesional discurra, más o menos descaradamente, al margen de la moral cristiana, con faltas de justicia, de veracidad, de honradez...

Una labor de este género no es agradable a Dios, y no puede decirse que esté bien hecha, ni santificada, aunque obtenga resultados brillantes a los ojos humanos y destaque por su perfección técnica en algunos aspectos. San Josemaría ha enseñado siempre a poner en práctica la fe –¡a encarnarla!– en el trabajo profesional, con unidad de vida. Y esto se logra mediante las virtudes humanas informadas por la caridad.

Sin la caridad, el esfuerzo humano no basta para santificar el trabajo, porque la caridad –el amor sobrenatural a Dios y a las almas– es la esencia de la santidad. Un cristiano que sea muy eficaz, si falta a la caridad no santifica su trabajo. En realidad tampoco puede decirse que trabaje muy bien, porque la caridad va dentro de las virtudes, y su falta se manifiesta antes o después en la quiebra de éstas: en injusticias, en odios, en ira, en envidia...

San Josemaría Escrivá, con sus dos sucesores, don Álvaro y don Javier.

El amor a Dios no es un sentimiento inoperante. Es el acto de la virtud teologal de la caridad que, junto con la fe y la esperanza, debe gobernar la realidad concreta de la vida de un hijo de Dios mediante el ejercicio de las virtudes humanas. Sólo así podemos identificarnos a Cristo, perfecto Dios y perfecto Hombre.

COSAS PEQUEÑAS

Las virtudes cristianas se manifiestan y se desarrollan en la actividad profesional ordinariamente a través de cosas pequeñas. La misma laboriosidad, que de algún modo es la condición de las demás virtudes en el trabajo, no consiste sólo en trabajar mucho, porque no hay que olvidar que a fuerza de descuidar detalles, pueden hacerse compatibles trabajar sin descanso y vivir como un perfecto comodón[14].

Esta virtud puede perder su genuino valor si se descuida la lucha en aquellos detalles de orden a los que quizá no se siente inclinación, o de puntualidad al comenzar y terminar el trabajo, o se posterga la atención a la familia, o se desatienden las iniciativas apostólicas con la excusa de que el trabajo absorbe casi todas las energías. El cuidado de las cosas pequeñas protege de este peligro porque custodia la rectitud de intención, ya que muchos detalles sólo brillan ante Dios.

La santidad no consiste en hacer cosas cada día más difíciles, decía San Josemaría, sino en hacerlas cada día con más amor. El secreto para realizar cada día mejor el trabajo son las cosas pequeñas: detalles que están al alcance de un hijo de Dios y que dan un remate de perfección a nuestra actividad.

Otra cosa distinta es el "perfeccionismo", el defecto de buscar como fin la perfección por la perfección en el resultado exterior del trabajo. Este defecto encierra una deformación de las virtudes humanas, muestra que se ha perdido la visión de conjunto, el sentido de la prudencia que dicta a veces que lo mejor es enemigo de lo bueno, porque pretender lo mejor llevaría a descuidar otras exigencias del trabajo bien hecho, como acabarlo en el plazo oportuno. El perfeccionismo es un sucedáneo de la perfección, que revela amor propio y complacencia vana, y es preciso combatirlo con el realismo de la humildad cristiana que sabe reconocer las propias limitaciones y confiar en Dios.

Él ha creado todo por amor, y sus obras son perfectas: Dei perfecta sunt opera[15]. Nuestro trabajo es una participación en la obra creadora[16], y ha de ser también perfecto, en lo que depende de nuestras fuerzas, con la gracia de Dios.

El cuidado de las cosas pequeñas caracteriza el modo divino de trabajar de un hijo de Dios, porque manifiesta la perfección del amor. Y es fundamental llegar a ser contemplativos en el trabajo, porque así como Dios creó y vio que era bueno[17] –contempló el reflejo de su Amor y Verdad en lo que había creado– análogamente, con la infinita distancia que comporta aquí la analogía, nuestro trabajo será bueno y medio de contemplación si es una tarea no sólo acabada hasta el detalle, sino llevada a cabo con rectitud moral. Así el trabajo será oración. Oración contemplativa, pues un trabajo realizado con perfección, poniendo amor en las cosas pequeñas, permite descubrir ese algo divino que en los detalles se encierra[18]. Por eso, concluía nuestro Padre, cuando un cristiano desempeña con amor lo más intrascendente de las acciones diarias, aquello rebosa de la trascendencia de Dios[19].

APRENDER A TRABAJAR BIEN

El panorama maravilloso que se abre ante nuestros ojos ha de ser puesto por obra en nuestra vida. No basta querer hacer el bien, sino que hay que saber hacerlo[20]. Servir a Dios y a los demás con nuestro trabajo, requiere preparación, competencia no sólo técnica sino moral, humana y cristiana.

Para servir, servir, son unas palabras que San Josemaría quería grabar en nuestros corazones con el fin de que no olvidásemos que no basta la "buena voluntad" para ser un buen médico o una buena ama de casa, sino que se requieren conocimientos y virtudes. No creo en la rectitud de intención de quien no se esfuerza en lograr la competencia necesaria, con el fin de cumplir debidamente las tareas que tiene encomendadas[21].

La "formación profesional" para santificar el trabajo no consiste sólo en unos conocimientos teóricos previos. Se necesita mucho más como se ha dicho antes: hacen falta virtudes humanas informadas por la caridad. Por este motivo, principalmente, la formación profesional dura toda la vida, y se mejora día a día poniendo empeño en crecer en las virtudes cristianas. No basta el afán de poseer esas virtudes: es preciso aprender a practicarlas. Discite benefacere (Is 1, 17), aprended a hacer el bien. Hay que ejercitarse habitualmente en los actos correspondientes –hechos de sinceridad, de veracidad, de ecuanimidad, de serenidad, de paciencia–, porque obras son amores, y no cabe amar a Dios sólo de palabra, sino con obras y de verdad (1 Jn 3, 18)[22].

Cauce estupendo para esta formación es la dirección espiritual personal. Si sabemos abrir el alma de par en par, podremos recibir consejos certeros –a veces indicaciones sobre deberes morales o de conciencia–, porque el Espíritu Santo da su luz y su gracia a través de ese medio. También hemos de estar dispuestos a recibir esta formación en el mismo lugar de trabajo, sabiendo aprovechar las observaciones de quienes nos rodean. Se requiere para esto humildad, sencillez para admitir las propias limitaciones y para dejarse ayudar evitando la suficiencia, la presunción y la vanidad.

ILUSIÓN PROFESIONAL

Una disposición interior muy conveniente para aprender a trabajar es la ilusión profesional. Pero es importante tener una idea justa, elevada, de lo que debe ser esta ilusión en un cristiano, para no reducirla a una simple inclinación natural.

En rigor es el anhelo de servir a Dios y a los demás con nuestro trabajo, el deseo de contribuir con la propia actividad profesional al progreso humano orientándolo con sentido cristiano, y a empapar así la sociedad con el espíritu de Cristo. Esta es la médula de la ilusión profesional de un hijo de Dios, que despierta el interés humano por la tarea que se realiza y lo alimenta desde la raíz con una savia de esperanza sobrenatural que mantiene vivo el empeño de convertir la prosa diaria en endecasílabos, en verso heroico[23].

Las actividades más ordinarias no son ya un monótono sucederse de acciones que se repiten, como no lo fueron en la vida de Jesús, María y José en Nazaret. Se descubre una nueva dimensión en nuestras tareas, y se goza con la presencia de Dios que las aprueba, acogiendo la ofrenda del trabajo bien hecho.

Para un hijo de Dios, la ilusión profesional no es un gusto o un capricho. Es la ilusión de realizar el trabajo que Dios quiere para que se santifique y dé fruto. Por esto hay una vocación profesional, que es parte importante de la vocación divina. Pero ese querer de Dios se descubre no sólo por las inclinaciones y aptitudes –que ciertamente cuentan–, sino también por las circunstancias en las que cada uno se encuentra por Providencia divina, y concretamente por los deberes que ha de cumplir y los servicios que de hecho puede prestar.

Todo este conjunto de factores configura la vocación profesional, y se llama "vocación" porque efectivamente representa una llamada de Dios a elegir, de acuerdo con las circunstancias personales, la actividad profesional más conveniente como materia de santificación y apostolado.

En este marco se ve cuán lejos de la ilusión profesional esté esa patología que suele llamarse profesionalitis. Lo primero es el amor al trabajo como medio de santificación y apostolado; lo segundo es la esclavitud a un ídolo que se ha puesto como fin. Y esto último puede suceder sin haberlo pretendido expresamente, por haber descuidado rectificar la intención y haberse movido en la práctica por metas terrenas poniendo en el triunfo la propia complacencia.

San Josemaría advierte de este peligro: coloca los quehaceres profesionales en su sitio: constituyen exclusivamente medios para llegar al fin; nunca pueden tomarse, ni mucho menos, como lo fundamental. ¡Cuántas "profesionalitis" impiden la unión con Dios![24]. Aprender a trabajar bien es también aprender a poner el trabajo en su sitio, un sitio tan importante como el de eje de la santificación en la vida ordinaria, pero siempre un medio.

* * *

A lo buenos profesionales se les conoce por su trabajo. A San José todos le conocían como el artesano, y a Jesús como el hijo del artesanofabri filius[25], y artesano Él mismo[26]. No nos ha quedado el resultado de su trabajo, ninguno de los enseres que fabricaron, con calidad, con la perfección que permitían las herramientas, trabajando con esfuerzo, orden, alegría..., mientras Santa María se ocupaba con el mismo espíritu de las tareas del hogar. Nos ha quedado en cambio el amor redentor de Jesús en ese quehacer, y el de María y José unidos al suyo con un solo corazón. Ésta es la esencia de la santificación del trabajo.

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[1] Forja, n. 698.

[2] Cfr. Camino, n. 359.

[3] Amigos de Dios, n. 55.

[4] Surco, n. 527.

[5] Amigos de Dios, n. 72.

[6] Ibidem, n. 81.

[7] Mt 25, 26.

[8] Amigos de Dios, n. 81.

[9] Surco, n. 505. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1866.

[10] Santo Tomás de Aquino, S.Th., II-II, q. 54, a. 2, ad 1.

[11] Camino, n. 15.

[12] Amigos de Dios, n. 62.

[13] Ibidem.

[14] Surco, n. 494.

[15] Dt 32, 4 (Vg).

[16] Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2427.

[17] Gn 1, 10 ss.

[18] Conversaciones, n. 116.

[19] Ibidem, n. 116.

[20] Es Cristo que pasa, n. 50.

[21] Ibidem.

[22] Amigos de Dios, n. 91.

[23] Es Cristo que pasa, n. 50.

[24] Surco, n. 502.

[25] Mt 13, 55.

[26] Cfr. Mc 6, 3.

 

Edith Stein: Una Judía intelectual en la cámara de gas

Santa Edith Stein Una mujer «moderna», filósofa, culta y racional. Una verdad: Dios. Su conversión, su amor.

Edith Stein (1881-1942)

El ferrocarril, que viene traqueteando sin parar desde hace casi veinticuatro horas, se detiene por fin. El sol de esa mañana del 8 de agosto de 1942 deslumbra a todos los pasajeros cuando unos soldados nazis abren violentamente los portones de decenas y decenas de vagones. Mientras reciben bruscas y enérgicas órdenes, todos se van desperezando y toman con desgana y tristemente sus pocas pertenencias para bajar en su último destino. Están en la estación ferroviaria de Auschwitz-Birkenau.

Un día antes han salido de Holanda, atravesando parte de Alemania y han llegado finalmente a territorio polaco. Hay hombres y mujeres, ancianos y niños. Una vez abajo, otros guardias leen a gritos listas interminables de nombres y los seleccionan por grupos: algunos son reservados por su fuerza física para los trabajos forzados: los demás tendrán peor destino. En filas, se dirigen a unos camiones que están junto a las vías y suben ayudados unos por otros.

Los últimos gritos y cuatro mil cadáveres diarios

El lugar al que han llegado es el famoso campo de concentración de Auschwitz, construido por la SS nazi en las inmediaciones de la aldea de Oswiecim, definido por uno de los principales generales de Hitler como «la institución más grande de aniquilamiento humano de todos los tiempos». Desde abril de 1941 había comenzado la operación final de terminar rápidamente con los judíos, pero los fusilamientos eran muy lentos y engorrosos, lo mismo que el uso de monóxido de carbono. Es por eso que ensayan el método de la gasificación para eliminar en masa a un número considerable de víctimas: en Auschwitz perdieron la vida unos cuatro millones de personas, a razón de «dos mil cadáveres cada 12 horas», según informes de los «técnicos» por la aplicación del famoso gas «Zyklon-B» ácido cianhídrico, un veneno para matar ratas.

Llegan los camiones al campo de concentración, y se tranquiliza falsamente a los prisioneros de que primero han de ser desinfectados por lo que todos deben desnudarse completamente, también los niños. Y, por grupos de unos 450 o 500, son llevados, por amenazas de golpes, adentro de unas habitaciones de 25 metros cuadrados. La congestión allí es increíble. Una vez que todos están dentro, pasa poco tiempo hasta que el gas comienza a salir por unas perforaciones que hay en los muros. Es cuestión de segundos. Todos se amontonan en un extremo y se abalanzan sobre la puerta de metal por la que han entrado; los más fuertes se apilan allí, subidos encima de los demás; otros, sollozan y dan manotazos, gritan palabras horrorosas de muerte. La asfixia lleva a otros a abrazarse y a rezar piadosas oraciones.

Sólo se necesitan 25 minutos para acabar con sus vidas; entonces, unas bombas eléctricas eliminan el aire cargado y unos hombres bien equipados con máscaras y mangueras cumplen la primera tarea de limpiar la sangre antes de separar con garfios los cuerpos que yacen allí con gestos y contorsiones indecibles. Luego buscarán en los cadáveres el oro de sus dientes y les separarán los cabellos para que el resto sea llevado en carretillas hasta los hornos. Aquí se cumple la última parte del proceso. Sólo resta llevar la fina ceniza a un río cercano o utilizarla como fertilizante.

Ya estoy harta de todo…..

Una de los miles de víctimas se llama Edith Stein, mujer excepcional que ha seguido el mismo destino de millones de hombres que encontraron la muerte sólo por el delito de pertenecer a la raza judía. Pero Edith también ha sido llevada al suplicio por ser católica, dos facetas de su vida que le hacen ser un personaje muy atractivo y de gran interés, sobre todo para los intelectuales.

Había sido educada en el seno de una familia hebrea rigurosamente observante, sobre todo por parte de su madre. Pero al llegar los primeros años de la adolescencia, Dios dejó de ocupar un lugar en su vida y ya no cree nada ni quiere rezar. Le había impresionado siempre la fe de su madre, pero atraviesa por una profunda crisis que le lleva al ateísmo. Durante ocho años dice no poder creer en la existencia de un Dios personal. Las ideas religiosas hebreas no le convencen y espera que la ciencia le dará las respuestas a las grandes preguntas de la existencia. No es extraño que en algunas épocas de la vida sintamos un aburrimiento de todo. Hasta de las cosas más valiosas que uno tiene o ama. Puede ocurrir que nos hartemos de la familia, de nuestro apellido, de la cara que tenemos, del peinado, de una amiga, de Dios, de todo….

Edith también está harta y desanimada. No quiere aceptar nada, ninguna verdad recibida de otras personas, ni siquiera de sus padres, sin antes analizarla ella sola. Pero no está derrotada. Desea ir al fundamento de las cosas por sí misma. ¡Ya está bien que se me dé todo hecho, todas las respuestas a los grandes interrogantes de la vida sin ayudarme nadie a razonarlas y a hacerlas mías, para formar mis convicciones! Por ello Edith busca la verdad sin cansarse. Al acabar el bachillerato siente una fuerte inclinación a la enseñanza, y comienza los estudios de filosofía germánica e historia, pero con mayor fuerza le atrae la psicología, en la que también se matricula. Le inquieta mucho el tema del alma humana, el sentido de la vida, pero se desilusiona con las ideas del psicologismo y el relativismo de entonces: no le convence una ciencia que no quiere saber nada del espíritu. Es entonces cuando se encuentra con los Estudios sobre Lógica del famoso filósofo Husserl que le cautivan totalmente. Esos años son para Edith Stein de gran actividad científica y de numerosas investigaciones publicadas. También por esas fechas conoce a otro filósofo, al judío converso Max Scheller.

Fascinada por estos chispazos de la verdad, se traslada a Friburgo para asistir a las clases de Husserl. El maestro escoge a Edith como ayudante, pues es su más inteligente alumna. Le convencen y le arrastran las ideas del filósofo hacia la verdad como algo objetivo, y, con sus compañeros comparte el mismo entusiasmo pues el maestro les ayuda a dar serios golpes al empirismo, escepticismo y relativismo en todas sus formas.

En 1917 un hecho irrelevante en apariencia le abre un panorama notable: el esposo de una amiga suya, de religión evangélica, muere en combate. A Edith le llama poderosamente la atención que su amiga se mantenga con fortaleza y que no dude en ningún momento ni se rebele ante el dolor. ¿De dónde saca esa entereza de ánimo? Fue para Edith el primer encuentro con un mundo nuevo, algo que empezaba a echar por tierra su dura incredulidad de años.

El golpe final

Algo singular ocurre en decenas de conversiones de adultos a la fe católica: hay siempre un último golpe que, luego de muchas cavilaciones y razonamientos, abre e ilumina la cabeza. Como si de repente se encendiera un foco en la inteligencia. A San Agustín, en el siglo IV, que buscó por años apasionadamente la verdad, le bastó leer una corta frase de la Sagrada Escritura. Al famoso filósofo español García Morente, en 1937, le tumbó oír, casualmente, por la radio, una obra musical de Berlioz que nunca había escuchado. En el caso de Edith, sucedió algo similar. En el verano de 1921, pasa una temporada en la finca de algunos amigos y compañeros, en Bergzarben (Alemania). Una noche, Edith que tiene 29 años de edad, se encuentra con un libro elegido casi al azar: se trata de El libro de su vida de Santa Teresa de Jesús. Se pasa leyendo toda la noche hasta el amanecer. Comencé su lectura —dice ella misma— y me cogió tanto que no la interrumpí hasta que no llegué al final del libro. Al cerrarlo, tuve que confesarme a mí misma: ésta es la verdad. Edith encuentra la Verdad, pero no sólo al Dios teórico de los filósofos. No encuentra sólo al Primer Motor, al Arquitecto del universo, al Ser supremo, un Dios poderoso pero lejanísimo, abstracto, ajeno a lo que nos sucede. No. Edith descubre a Dios como Persona: al Dios Padre Amoroso, al Dios que se hizo hombre, Jesucristo, al Dios-hombre, que nace y vive con los hombres, que sufre con ellos. A un Dios a quien se puede hablar de Tú porque vive. A este Dios yo sí lo entiendo porque El me oye y me entiende.

Cuanto antes compra un catecismo y un Misal. Los estudia a fondo y después entra por vez primera a una templo católico. Cuando acaba la Misa, pide insistentemente el Bautismo y se le anima a irse preparando y se fija su entrada a la Iglesia el 1 de enero de 1922. Su conversión no supone un rompimiento con el pueblo judío al que pertenece: todo lo contrario. Yo había dejado de practicar mi religión judía — dice— cuando era una jovencita de 14 años y sólo después de mi vuelta a Dios volví a sentirme judía. A su madre le causa un gran dolor el cambio radical de su hija. Aunque Edith la sigue acompañando a la sinagoga, a la afirmación de su madre de que también se puede ser piadosa siendo judía, responde ella: —Cierto, pero cuando no se ha conocido otra cosa.

Una filósofa de primera línea

En 1925 se le abre otro nuevo panorama de vida intelectual, pues un profesor le anima a traducir obras del converso Cardenal Newman y posteriormente que haga lo mismo con algunas de Santo Tomás de Aquino. De Tomás aprende que la fe es camino para la verdad y que el trabajo de la filosofía puede ser un servicio a Dios.

Aunque hoy en día es habitual, en aquél tiempo, al acabar la Primera Guerra Mundial, las mujeres no podían acceder a una cátedra universitaria, y por eso sólo puede pasar unos años trabajando ocultamente en Spira, dedicada a la enseñanza, a sus estudios y a dictar numerosas conferencias dentro y fuera de Alemania. Por fin, en 1931 ya han cambiado los tiempos y le dan facilidades para ser catedrática en Friburgo o en Breslau. Hace algunas gestiones para conseguirla pero ya es demasiado tarde, pues la situación política del país se lo impide. Para entonces Edith ya venía alimentando otro profundo deseo: hacerse religiosa.

En 1933, aunque ya tiene 52 años de edad, es aceptada en el convento de las carmelitas de Colonia y escoge para sí un nuevo nombre Sor Benedicta de la Cruz. Sus superioras le piden que se ocupe de tareas intelectuales: terminar algunas de sus obras y otros trabajos que le van llevando de la filosofía a la mística, convirtiéndose también en maestra de vida interior.

Como comienza a desatarse progresivamente un violento racismo contra los judíos, es urgente que Edith se traslade al convento de Echt, en Holanda, donde también vive su hermana Rosa. Poco antes los Obispos holandeses mediante una Carta Pastoral habían hecho una pública denuncia de los atropellos nazis contra los ciudadanos judíos y las deportaciones que comenzaban. Para Edith esto es fuente de un sufrimiento continuo, pues era y se seguía sintiendo judía de raza.

Ante la defensa de los judíos por parte de los Obispos, los nazis reaccionaron adoptando las medidas crueles contra cualquiera que tuviera el coraje de defenderles. La venganza tarda sólo una semana en comenzar. El 2 de agosto son detenidos todos los católicos de Holanda de origen judío, a pesar de las garantías ofrecidas con anterioridad y de la indignación de los ciudadanos holandeses.

Una católica ofrece su vida por los judíos

Es el domingo 2 de agosto de 1942. Un día normal en el convento. A las cinco de la tarde suenan las campanas de la oración. Edith Stein, ahora Sor Benedicta, lee en alta voz. De pronto, la tornera llama a la Madre Priora: los oficiales de la SS buscan a la monja «judía» que saben que está allí. La Priora, Madre Antonia, intercede por ella, pero es inútil. Sor Benedicta vuelve al Coro y, en una despedida rápida, pide a sus hermanas que recen. Al salir, pide la bendición a la Priora. Toma de la mano a su hermana Rosa y le susurra: —Ven, vamos a sacrificarnos por nuestro pueblo.

No es una reacción del momento. En los nueve años que lleva allí, Sor Edith se ha convencido de que la vida está sellada por el signo de la cruz y que su pueblo judío estaba siendo llevado por las circunstancias a sufrir ese mismo destino. También ella quiere unirse a ese dolor inmenso y contribuir a soportar, unida espiritualmente a Cristo, el dolor de los hombres y a expiar la injusticia del mundo. Está plenamente dispuesta a ofrecerse por su pueblo oprimido y humillado. El destino de ese pueblo —decía— es también el mío.

Aquí comenzaron los últimos siete días de su vida, cinco de ellos en viaje hacia el Este. Poco tiempo para seguir amando a Dios, consolando a los demás compañeros de martirio, pero suficientes para que los compañeros de viaje se conviertan en testigos de su eximia santidad.

Desde la comandancia de Roermond son conducidos primero al campo de concentración de Amerstorf, Holanda. A uno de los sobrevivientes le llama la atención la «despreocupación y casi jovialidad» de Sor Benedicta y de los demás religiosos y religiosas que sufren el mismo castigo por su fe y por su raza. Son unos trescientos católicos de raza judía en el campo de concentración. Es notorio el influjo que Sor Benedicta ejerce sobre los demás por su temperamento, su cultura y su santidad.

Otros testigos la ven silenciosa, con el reflejo de un enorme sufrimiento interior, pero sin miedo. Y como sigue buscando al Cristo que le falta, lo encuentra especialmente en los niños destinados también al suplicio.

Encontrar, por fin, el sentido del dolor

En la noche del 3 al 4 de agosto trasladan a los prisioneros hacia el norte de Holanda; sufren enormes vejaciones que los verdugos no ahorran a los pobres destinados al holocausto. Les hacen fotografías con el número de presidiario en la mano, primero de frente, luego de perfil. El día 6 se les da permiso de escribir algunas cartas, y saben que es su última oportunidad de hacer contacto con los de fuera. En dos hojitas de calendario, Edith aprovecha para pedir ropa para su hermana Rosa y habla de sí misma con serenidad: —Mil gracias a todas, su afectísima y agradecida hija, Benedicta.

Desde el convento se hacen continuas gestiones y pesquisas para localizar a las prisioneras e intentar su liberación. Por fin, dos emisarios pueden entrar en el campo de concentración: hablan con ella y luego relatarán: Nos refería todo esto, tranquila y serena. En sus ojos resplandecía la misteriosa luz de una santa carmelita. En voz baja y sosegadamente nos contó las contrariedades de los detenidos, pero silenciando las suyas…

Un agente holandés se ofrece a hacer alguna gestión, llamar a alguien, moverse, intentar algo para salvarla. Pero ella se niega y sonríe:

¿Por qué voy yo a ser la excepción? Si yo no puedo compartir la suerte de los demás, consideraría inútil mi vida. —¡Nada de eso! Y acompañada de su hermana Rosa, se dirigió orando al ferrocarril que iba a Auschwitz.

Edith Stein había cumplido un antiguo deseo: ofrecerse en holocausto por su pueblo. En 1933 había escrito: Me dirigí al Redentor y le dije que sabía muy bien qué clase de Cruz pesaba en aquél momento sobre el pueblo judío: en su mayor parte ellos no lo comprendían, pero quienes tenían la gracia de entenderlo, deberían aceptar esa cruz con plenitud, en nombre de todos. Me daba cuenta de que estaba dispuesta y pedía al Señor que me hiciera ver cómo debía realizarlo. Al terminar la Hora Santa tuve la íntima certeza de haber sido escuchada, aunque todavía no supiera en qué consistiría aquella Cruz que se me imponía.

Había buscado siempre, apasionadamente, la verdad y la encontró, con todas sus consecuencias, porque no se puede conocer a Dios sin toparse a la vez con el misterio de la Cruz. Edith la aceptó y la entendió en su propio nombre: Benedicta de la Cruz, «bendecida por la cruz». Dios bendice con el dolor a sus hijos: enfermedades, sufrimientos físicos y morales durante toda la existencia que pueden parecer tantas veces injustos o absurdos. Es que nuestra capacidad intelectual sola sin la ayuda de la fe —aunque seamos genios o tengamos una inteligencia superdotada—, es incapaz de comprender el dolor y su sentido en la vida de los hombres.

Abrámonos al mensaje que ella nos dirige como mujer del espíritu y de la ciencia, que supo ver en la ciencia de la cruz la cima de toda sabiduría; como gran hija del pueblo judío y como fiel cristiana en medio de millones de hombres martirizados sin culpa, ella vio cómo la cruz se acercaba a ella de forma implacable; pero no escapó atemorizada, sino que, animada por la esperanza cristiana, la abrazó con amor y entrega total. (…). Su vida es consuelo para todos aquellos a quienes les resulta difícil creer en Dios. La búsqueda de la verdad es ya en lo más profundo una búsqueda de Dios. Edith Stein es un regalo de Dios, una llamada y una promesa para nuestra época[1].

Esta mujer excepcional fue canonizada como mártir en octubre de 1998.  Un año más tarde fue declarada, por Juan Pablo II, patrona de Europa,  junto con Santa Brígida de Suecia y Santa Catalina de Siena.

 

Parejas que trabajan unidas son familias que permanecen unidas

El Matrimonio hace trascendente la vocación

La familia es la célula de la sociedad, es la primera comunidad formada por un hombre y una mujer unidos en matrimonio, en donde como fruto de su amor, procrean nuestras vidas.

La persona humana ha sido creada por amor y para el amor y es en el matrimonio y en la familia donde se hace vida esta hermosa y trascendente vocación.

El matrimonio es para toda la vida; es la unión de uno con una, de manera exclusiva para siempre. Este hombre y esta mujer llegan al altar con una gran emoción, se casan llenos de ilusiones y sueños, pero no siempre con la preparación necesaria y la madurez afectiva que se requiere para vivir en matrimonio y formar una familia. La mayoría carecen de un proyecto de vida familiar y esto, aunado a una deficiente comunicación y una falta de convivencia entre ellos de manera creativa, que, con el paso del tiempo, causan distancias, abismos y heridas profundísimas y graves entre la pareja, tan terribles como la infidelidad, que pueden terminar en una ruptura matrimonial.

Una vida caótica en lo profundo, llena de sufrimiento, lágrimas, faltas de respeto, largos silencios y desesperación, es la existencia para las parejas que por un sin fin de razones no supieron o no saben qué hacer ante las tantas heridas acumuladas en la historia matrimonial.

La biografía de la pareja y de la familia se escribe con lágrimas de sangre en muchas ocasiones, lágrimas y dolor que se esconden para “funcionar” y no romper con la familia entera. Pero la mayoría de las parejas que viven de este modo, sólo sobreviven, rotos por dentro y enfrentan la realidad terrible del desamor en lo cotidiano, nada de lo que hubiesen querido el día que se dijeron mutuamente ante Dios: Sí, acepto y que si no se hace nada al respecto terminará en una dolorosísima ruptura matrimonial.

10 Tips para que las familias permanezcan unidas

1. Madurez afectiva

Cada persona es única e irrepetible, cada uno es una historia viva, un ser cuya personalidad se ha definido por cuestiones genéticas, ambientales y decisiones personales, que le hacen ser del modo en el cual es. La madurez se alcanza con un fuerte trabajo interno, con un profundo autoconocimiento y aceptación de quién se es y un reconocimiento de la propia naturaleza imperfecta que requiere de esfuerzo continuo para ser lo mejor que puede llegar a ser cada día. Es una lucha continua por conquistarse a sí mismo y ser dueño de sí. Según el psiquiatra Aquilino Polaino-Lorente, la madurez personal es uno de los rasgos psicológicos que más pueden influir en las relaciones humanas, y con más razón aún en la relación matrimonial.

Aspectos como libertad y dependencia, confianza y temor, comunicación e incomunicación tienen mucho que ver con esa madurez.

El trabajo hacia la madurez personal, retomando algunas ideas ahora del Dr. Rojas, son: Conocerse a sí mismo, tener buen equilibrio entre cabeza y corazón: Educando los afectos y las emociones, ser capaz de superar y digerir las heridas del pasado, tener un proyecto de vida coherente y realista, cultivar una voluntad fuerte, sólida, dominarse a sí mismo, haber crecido con modelos de identidad coherentes, positivos, buena capacidad para la convivencia entendida como tolerancia y respeto del otro, tener un sentido de vida y cuidar de la salud física, mental y espiritual.

Si cada miembro de la pareja trabaja en sí mismo, tendrá mucho para ofrecer al otro y caminarán por un sendero de conocimiento mutuo, aceptación y superación de sí mismos en un ser matrimonial.

2. Construcción de un proyecto de vida familiar

El ritmo acelerado impide detenerse a revisar nuestra vida: Prioridades, el orden de nuestros amores, la inversión de nuestro tiempo, la situación del trabajo… Las parejas carecen de un proyecto donde planeen la formación de la familia, que es el proyecto más importante y aunque no se cumpla en su totalidad, esta planeación da la seguridad de tener una dirección hacia dónde ir.

Es preciso que cada uno en la pareja asuma su propia identidad, revisando quién es, qué espera, en quién cree, busque asumir su vida e historia, aceptar con amor quien es, agradecer y reconciliarse consigo mismo y combatir los propios defectos de carácter.

El proyecto de vida familiar inicia definiendo a la propia familia, con una misión y una visión sobre ésta, determinando los valores que se pretende que rijan la conducta propia, de la pareja y de la familia y definir objetivos claros de los cuales se desprendan acciones concretas a nivel personal, matrimonial, hacia los hijos y familiar.

El plan de vida integral debe contemplar las siguientes dimensiones: Personal, físico, espiritual, social, familiar, conyugal, profesional, financiero, entre otras.

Es preciso revisar en qué invierte tiempo cada uno, la comunicación de los esposos, cómo es la toma de decisiones, la vivencia de roles, si el tiempo en familia es suficiente y de calidad, listar problemas que aquejan a cada uno y a la familia y construir el proyecto de vida, que, finalmente es hablar de aquello a lo que la pareja y la familia aspira, anhela, nos habla de la búsqueda de plenitud y felicidad que da sentido a la vida.

3. Buena comunicación familiar

La comunicación es una meta- función que permite el desarrollo de otras competencias como el desarrollo de la afectividad, de la autoestima, de la espiritualidad saludable, del sentido de pertenencia, de los recursos positivos, de los límites firmes, del desarrollo del autocontrol, etc..

Debe la pareja estar siempre disponible el uno para el otro y ambos hacia los hijos, es decir, que cada miembro de la familia sepa y sienta que es importante, que lo que piensa, siente, vive es tomado en cuenta. Cada uno debe sentirse escuchado, entendido y “sentido”.

Una buena comunicación consiste en una escucha activa, prestando atención, una aceptación incondicional de los sentimientos y la validación de la persona siempre, aunque reprobemos algunas conductas. Es un ejercicio en el que se ocupa la voluntad de atender al otro. Las posturas, los gestos, la mirada, el asentir, no interrumpir son claves al momento de escuchar. En el momento de hablar, es preciso retroalimentar al otro, haciéndolo con un tono adecuado, con respeto, sin juicios a la persona.

4. Empatía matrimonial y familiar

La empatía es ponerse en el lugar del otro, dicen por ahí “Ponerse en sus zapatos”, en realidad es desde mis zapatos hacer un esfuerzo personal, virtuoso por escuchar, no juzgar y comprender el mundo interno y externo del otro. Es validar a la pareja, a los hijos, validarse a uno mismo, en lo que cada uno piensa, siente, decide. Es una demostración del amor verdadero, porque es aceptar al otro y amarle incondicionalmente y hacérselo saber con nuestras palabras, gestos y actitudes.

La empatía mejora la comunicación incrementando el contenido de los mensajes, favorece la autoestima, disminuye la contaminación emocional y mejora la calidad de las relaciones humanas.

5. Convivir de manera creativa

La idea es conectarse, hoy más que nunca las personas estamos sufriendo de una terrible desconexión, una despersonalización de las relaciones humanas; la prisa, el trabajo, los múltiples compromisos, las distancias que nos impiden estar en casa compartiendo tiempo con los seres queridos, con la familia, la pareja, los hijos. El poco tiempo que están todos en un mismo sitio físicamente están frente a alguna pantalla ya sea televisión, videojuego, tablet, ipad, iphone, implicados en su totalidad en lo que ésta ofrece… Cada uno en su propia pantalla, sin compartir, sin comentar, sin relacionarse en lo más mínimo… Las redes sociales parecen serlo todo y lo más importante ahora, el número de “Likes”, etc.. La hora de la comida ya no es la misma para todos ya no existe aquello de comer en familia y menos las “Sobremesas” aquellos momentos después de recibir los alimentos en familia para comentar, reír y saborear un rico café o dulce.

Convivir es pasar suficiente cantidad de tiempo y calidad del mismo con la pareja, los hijos, la familia completa, es buscar al otro, es implicarse voluntariamente y darse, darle al ser amado lo que necesite, cuando y como lo necesite. Hablar, reír, jugar, pasar tiempo caminando, comiendo, estudiando, leyendo… La idea es que sean unidos, que tengan conexiones únicas y eso solo se logra conviviendo para que sean de verdad una pareja, una familia; se conozcan y crezcan cada día en amor.

6. La infidelidad, traición que se puede prevenir y en su caso, luchar por superar

La infidelidad es la violación del pacto de exclusividad de la pareja en el matrimonio, es la falta de fidelidad, lealtad, veracidad.

Se previene teniendo una cuenta emocional en la pareja de parte de ambos, es decir, invertir en cariño, aceptación, elogios, reconocimientos, no guardar secretos, poner límites en relaciones de amistad y laborales, tener detalles, cultivar la relación dedicándole tiempo y desterrar la negatividad, la indiferencia, las faltas de respeto, las críticas y el desprecio; aunque es preciso aclarar, que pase lo que pase, sea como sea la relación, la infidelidad es una decisión personal y quien la comete debe asumir la total responsabilidad del acto.

El efecto de descubrirla es traumático pues amenaza los supuestos básicos de seguridad y confianza en una relación.

Para superar una infidelidad, es necesario ser consciente de que no se empieza a curar hasta que la seguridad se reestablece por completo, para lo cual es preciso un trabajo arduo por parte de la pareja a través de un proceso terapéutico en donde el profesional hace una evaluación pretratamiento y establece las condiciones para iniciarlo. El tratamiento Gottman recomienda tres fases: Expiación, sincronización y construcción del apego.

7. Sanar heridas y perdonar evita terminar en una ruptura matrimonial

Las heridas más dolorosas en la familia son las que atentan contra la alianza matrimonial, contra la persona a quien se decidió y se prometió amar. Cuando se fracasa en la satisfacción de necesidades básicas de aceptación, estima, afecto, reconocimiento y no se cuida a la otra persona, se lastiman deliberadamente a partir de la frustración consciente e inconsciente que daña mucho el alma de la pareja pues las ilusiones y las expectativas por formar un “Único nosotros” en su matrimonio no se cumplen, generando un dolor existencial tremendo.

Importante será ante las heridas, darse el tiempo de ver al otro, escucharle, comprenderle, reconocer, sentir el dolor y pedir perdón sincero por el daño cometido haya sido intencional o no. Es preciso enfrentar las situaciones en el momento, no sufrir heridas y dejarlas sin atender. Diane Sollee menciona que “El indicador número 1 de divorcio es el hábito de evitar el conflicto”. No se debe enterrar el dolor ni esperar a que el tiempo curará las heridas.

Es importante considerar que la naturaleza del daño y su efecto en la relación, dicta la manera en la que se tiene que manejar la herida para sanarla.

Perdonar es necesario para la persona herida y para quien hirió, es una decisión, es un acto de voluntad que libera porque nos hace mejores personas y porque reconocemos la imperfección personal y miseria humana en uno mismo y en el otro.

8. Compromiso y Confianza, pilares de una sana relación matrimonial y familiar

La confianza es un gran SI a la pregunta: “Estarás ahí para mí cuando… (Cuando me enferme, cuando me vaya mal en los negocios, cuando me vea viejo, etc..) Es decir, pase lo que pase; es una pregunta que nos remite al reconocimiento profundo del valor de nuestra existencia, al compromiso del amor incondicional de nuestro ser.

La confianza y el compromiso van de la mano para una relación sólida y sana; donde ambos se conocen y construyen los mapas del amor, cultivan la admiración y el cariño, se acercan considerando la perspectiva positiva del otro, aprenden a manejar los conflictos, luchan porque sus sueños se hagan realidad y crean un sentido de trascendencia. Todo esto se logra buscando la sintonía emocional con el otro, con empatía, conciencia, expresión y validación de los sentimientos propios, de la pareja y de los hijos.

9. Pareja que reza unida, permanece unida, sentido de vida

Es importante recordar que como personas somos la unidad de cuerpo y alma; por lo que somos también seres espirituales, las necesidades del ser deben ser atendidas con todo amor y las heridas causadas han de ser comprendidas finalmente como la triste consecuencia de nuestra imperfección y naturaleza caída; sin que ello atenúe la propia responsabilidad, ante cada herida habrá que reparar el daño con toda delicadeza.

Y, ante todo, debemos recordar que hemos sido creados por Amor y para el Amor y con nuestra alma buscar la fuente de Amor Infinito que es el mismo Dios para que con nuestra inteligencia descubramos la Verdad, con nuestros afectos apreciemos la Belleza y con nuestra voluntad realicemos el Bien elegido con nuestra libertad; y, a través de la oración continua, un dialogo profundo con Él, Quien es el Amor, la Verdad, la Belleza y el Bien Absoluto, se transforme nuestro corazón y sea cada vez más semejante al Suyo y podamos así descubrir mutuamente estas características en el otro y seamos portadores de las mismas para que juntos busquen trascender y llegar a amar como Él nos Ama; poniéndolo como centro a Él y haciéndole a la pareja fácil amarnos, siendo un camino para trascender en el Amor, logrando así encontrar el sentido más hermoso de la vida: Facilitarle al otro la salvación de su alma, siendo escuela de amor verdadero.

10. Pedir ayuda profesional cuanto antes.

Es preciso ser humilde y estar bien atento para que la persona y la pareja asistan en cuento se presente un asunto que no puedan resolver por sí mismos, a ayuda profesional. Teniendo en cuenta que no hace terapia quien tiene problemas, pues problemas los tiene todo el mundo, hace terapia quien quiere resolverlos.

Se puede perdonar, sanar, reconstruir siempre que haya la voluntad amorosa y decidida de hacerlo con las herramientas necesarias para lograrlo y sobre todo, se puede prevenir tanto daño, tanto dolor… Ante las primeras señales de que algo no anda bien, es preciso ser responsable y pedir ayuda profesional para evitar dolores mayores, heridas profundas, daños difíciles de superar.

Como afirma el Papa Emérito Benedicto XVI “El Amor se Aprende” y todos podemos aprender.

El Bien del otro y de la relación se convierten en el Bien personal, en un sentido de vida hermoso, pleno, generoso, por el cual vale la pena trabajar incansablemente, con la esperanza de lograr cada día la renovación de la entrega incondicional del “Sí, acepto”, mismo que verá sus frutos en la dicha de los hijos al ver, al saber y sentir que sus padres, a pesar de todo, buscan incansablemente el Amor Verdadero.

MTF Rosario Prieto

 

La mejor herencia | La fe, ¿cosa de viejos?José Martínez Colín

José Martínez Colín

1) Para saber

Una historia bíblica edificante es la del noble anciano Eleazar, quien en sus últimos años sufrió la persecución de Antíoco Epífanes. Este rey decretó la obligación de comer carnes sacrificadas a los ídolos, lo cual estaba prohibido por la religión judía. Eleazar era un anciano judío de noventa años muy estimado por todos y tenía gran autoridad moral. Cuando le tocó el turno de comer, los oficiales del rey, que lo estimaban, le aconsejaron que simulara comer la carne sin hacerlo realmente y así salvar su vida. Pero Eleazar se opuso rotundamente con firmeza y valentía, no quiso traicionar su fe. Decidió morir antes que renegar de la fe, dando ejemplo de fidelidad y de coherencia a las futuras generaciones.

En su catequesis sobre la vejez, el Papa Francisco quiso reflexionar sobre la respuesta valiente de Eleazar, en que defiende el honor de la fe. El Papa señala que este ejemplo tiene mucha actualidad, pues hoy en día la fe se encuentra bajo la presión, a veces violenta, de algunos que la miran despectivamente como algo antiguo o supersticioso. Eleazar nos deja una gran herencia: ser coherentes con la propia fe, obrar siempre de acuerdo a lo que creemos, hasta el final de nuestros días.

2) Para pensar

Parecería que era una pequeña cosa lo que se le proponía a Eleazar. No se le pedía que comiera, sino sólo que lo fingiera. Sin embargo, Eleazar contesta con firmeza: no se trata sólo de fingir, sino que significaría deshonrar toda la fe. Si había vivido en la coherencia de su fe toda su vida, y ahora fingiera el repudio, estaría transmitiendo a la nueva generación el mensaje de que la fe era una ficción. Dejaría de herencia un mal ejemplo para los jóvenes.

La vejez se nos presenta como el lugar decisivo e insustituible para dar testimonio de la fe. Si un cristiano anciano considerara irrelevante la práctica de la fe, haría creer a los jóvenes que la fe no es importante ni tiene relación con la vida. Los ancianos, dice el Papa, han de pensar en el ejemplo que les dejan a los jóvenes, qué herencia dejan para las generaciones futuras.

3) Para vivir

Desde antiguo, no falta quien considere la fe como una espiritualidad que no tiene que ver con el vivir. En nuestra sociedad y cultura hay tendencias que no aceptan que se viva de acuerdo con la fe, se le llega a ridiculizar. Se acepta cierta “espiritualidad” ambigua, pero se rechaza a vivir conforme la fe. Por ejemplo, cristianos que aceptan ritos paganos para contraer matrimonio, pero rechazan el Sacramento. Se pretende haber superado la fe considerándola como algo antiguo, para “viejos”.

Quizá nos corresponde a los ancianos, dice el Papa, una misión muy importante: devolver a la fe su honor siendo coherentes hasta el final. Porque la fe cristiana no es solamente decir el Credo, sino que es pensar y vivir el Credo. Es hacerla coherente como el testimonio valiente de Eleazar hasta el martirio, y demostrar, con humildad y firmeza, que creer no es algo “de viejos”, sino que es una bendición, un don que siempre merece ser respetado y honrado. Es creer en el Espíritu Santo, que hace nuevas todas las cosas. Y así, abrirles a los jóvenes un camino de vida bellísimo.

(articulosdog@gmail.com)

 

La sexualización de la cultura y la teología del cuerpo

Millones de personas fuimos testigos este domingo en el medio tiempo del famoso juego americano Super Bowl del show en el que actuaron las cantantes colombiana Shakira y de Puerto Rico Jennifer López. En una cultura donde el empoderamiento de la mujer es apoyado sin considerar los valores morales y la dignidad excelsa que tiene como mujer y dónde ella misma (Jennifer, Shakira) consiente a ser presentada como algo que se puede consumir , es todo un desafío para los padres formar a nuestros hijos con la capacidad de poder controlar sus emociones(afectividad) y comprender que significa su sexualidad y para qué es.  

Comparto con el querido lector, una entrevista que se me hizo para www.RelevantRadioenespañol.com  en los Estados Unidos conversando sobre este tema tan delicado y que a nosotros los católicos no nos debería pasar por alto. Los padres nos debemos involucrar para formar y proteger a nuestros hijos.

Sheila, ayer nos dabas tus impresiones sobre el show que se dio en el medio tiempo del super bowl entre Shakira y Jennifer López. ¿Cómo consideras que los jóvenes se están formando en torno a educación de la afectividad y sexualidad?

 Este tema es tan importante y te quiero dar las gracias por preocuparte por él. Lo es de alguna manera especialmente para mí, que no fue sino hasta los 29 años de edad cuando comprendí el sentido profundo de mi propia sexualidad.

Mi sexualidad, ser mujer es un don y mi cuerpo es la casa, el hogar, el templo donde habita Dios. Si esto, me lo hubieran explicado de niña, que estoy segura que mi madre lo hizo desde donde pudo, te aseguro que no hubiera perseguido ser modelo profesional y tampoco hubiera trabajado en ese mundo que se dedica exclusivamente al endiosamiento del cuerpo y de la vanidad dejando a un lado la verdad: el sentido esponsal de la sexualidad humana. “Mediante el cuerpo , se revela la persona también en cuanto marido esposa. Esta dimensión de la persona ligada a la sexualidad es parte esencial de la “objetividad” del cuerpo”. (Documentos del Instituto de Ciencias para la Familia)

Respondiendo a tu pregunta, las escuelas públicas y los medios de comunicación seculares no está proporcionando ningún tipo de educación afectiva y menos, forman a los niños y jóvenes hacia el respeto propio y cuidado de su propio cuerpo, residencia de la dignidad humana.

¿POR QUÉ EDUCACIÓN AFECTIVA?

Porque los seres humanos tenemos tres aspectos dinámicos de nuestro ser:  inteligencia, voluntad y afectividad, las cuales se encuentran muy unidas de manera que, si la inteligencia está oscurecida, la voluntad se vuelve ciega y entonces la afectividad se desata sin control.

 Como padres y madres católicos, nos toca ir contra corriente, porque la presión de los medios de comunicación es fuerte. Se ha hablado de una cultura pansexual que significa que la sexualidad se reduce a los genitales, dejando completamente de lado la belleza de cada persona que es imagen y semejanza de Dios . Todos los programas de televisión y los medios sociales están empeñados en adoctrinar a nuestros niños, más concretamente a las niñas, ya que despiertan antes que el varón al instinto sexual.

El día domingo, del super bowl, millones de niños y niñas fueron sometidos (porque esto es así) a todo lo que no significa ser hombre o mujer. No sólo con el espectáculo que dieron Jennifer y Shakira sino con el bombardeo de anuncios televisivos que promueven la cultura de la muerte del espíritu y se centra en los sentidos, los deseos de la carne. 

Lo segundo es que, las escuelas públicas no consideran la unidad indivisible de cuerpo y espíritu a la hora de educar y por tanto dejan por fuera la vida moral, la vida consciente, la vida buena que es lo que da felicidad auténtica. 

Las escuelas no están preocupadas para educar los sentimientos, o el auto control, por esto es tan urgente hacer teología del cuerpo y hacerla a un nivel de enseñanza donde la mayoría pueda comprenderla, asimilarla para así asegurarnos cómo enseñar a nuestros hijos a vivir una vida pura y buena, alejada de todo lo que es superficialidad.

Nuestra fe no puede estar separada de la sociedad en la que vivimos. Tú y yo llevamos a la sociedad el ambiente que hemos creado interiormente gracias a nuestra vida de piedad y de oración.

¿QUÉ ES PARA UN CATÓLICO LA EDUCACIÓN SEXUAL? 

John, estudiando en la Universidad de Navarra en España me pareció fascinante aprender y comprender esto: “El cuerpo es parte constitutiva de la personalidad”. Lo dije anteriormente, tú y yo somos una unidad substancial de cuerpo y espíritu, esto quiere decir que la persona humana es persona en primer lugar por su espiritualidad.; en segundo lugar, el cuerpo es el lenguaje de la persona humana; y tercero, la castidad representa el verdadero lenguaje del cuerpo humano. Cualquier padre o madre que conozca su naturaleza no sólo psicológica sino también espiritual sabe que estos aspectos deben integrarse. Es imperativo que los padres nos formemos si no lo estamos pues nadie nos puede sustituir en esta tarea y sólo se tiene una oportunidad por ello la niñez sobre todo es tan importante.

Pero si yo, no estoy formada, no estoy actualizada en mi fe, no sólo en catecismo sino también en el sentido metafísico y antropológico, la misma cultura me va adormecer y este adormecimiento me va a llevar muchas veces a consentir actitudes, como que mis hijos vean programas que no son buenos para ellos; que se les dé permiso de irse a dormir con amigos que no sé de donde provienen, etc.,

Como coach de fe y  vida he impartido escuela para padres, he desarrollado programas para niños y adolescentes en cuánto lo que significa ser una persona que es única e irrepetible en todos los sentidos.

La doctora Nieves González Rico dice lo siguiente en una entrevista para ACEPRENSA: “La infancia, pre adolescencia y adolescencia son periodos de especial vulnerabilidad, porque en ellos se descubre y consolida la identidad personal y, en ella, la sexual. La persona, al madurar, está llamada a integrar sus dinamismos, que abarcan la dimensión biológica, psicológica, social y espiritual como necesidad de sentido. Si la educación no se realiza en clave de integración sino de disociación, especialmente del valor del cuerpo, veremos los efectos en las futuras generaciones. Creo que se debe respetar el derecho fundamental de los padres a la educación que desean para sus hijos, si estiman que esta perspectiva les puede confundir más que ayudar . Como padres debemos enseñarles que, por la dignidad que conlleva sus vidas, necesitan descubrir el valor infinito del cuerpo y del alma”.

Sheila Morataya

 

La atención mediática a la guerra de Ucrania varía según el país

01/05/2022

Publicado en The Conversation

 

Francesc Pujol

Profesor en la Facultad de Económica

¿Qué cobertura mediática recibe en el mundo la invasión de Ucrania? ¿Cuánto de extraordinaria y duradera es? Son cuestiones que nos interesan a los estudiosos del impacto mediático y de la comunicación de crisis. Y son también cuestiones relevantes que abordar en el marco de la guerra en Ucrania porque la atención mediática es un ingrediente más que influye, sin duda alguna, en el devenir de los acontecimientos.

El vector principal de influencia de la atención mediática es la presión popular que ejerce para que los países aliados participen de manera activa apoyando a Ucrania con el envío de material militar y debilitando a Rusia con el incremento del peso y gravedad de las sanciones. Esa presión popular llega también a las empresas con negocio y presencia en Rusia, como se ha visto de manera manifiesta en las primeras semanas de la crisis.

En este artículo muestro la medición de la atención mediática suscitada por la invasión de Ucrania en varios países, desde sus prolegómenos (10 de febrero de 2022) hasta el 15 de abril. Cubre, por tanto, el impacto de las 7 primeras semanas de invasión y contienda y las dos semanas previas.

 

Atención y cobertura mediática

La cobertura mediática es el espacio asignado a una cuestión por un medio de comunicación. La atención mediática es el interés que esos contenidos suscitan en lectores o audiencia.

La medición de la atención se ha facilitado de manera determinante en las plataformas de contenidos online y su extensión en los canales de redes sociales. Se puede medir con precisión el impacto de cada artículo publicado. Esta nueva herramienta para gestores de contenidos ha tenido impacto revolucionario porque esa información, cosechada al instante, influye a su vez en la exposición y visibilidad que se da a esa noticia y luego a ese tema; la atención influye en la cobertura.

La metodología que sigo para generar métricas de atención mediática es el impacto que cada noticia genera en la red social Twitter desde las cuentas oficiales de los medios informativos. Contamos con la cifra de interacciones de cada tuit: los retuits y los me gusta. Esas medidas son buenas variables proxy del impacto que genera cada noticia difundida en Twitter.

El indicador concreto de atención mediática que hemos seleccionado es el siguiente: para cada medio se seleccionan los tuits que han generado más impacto en la audiencia (retuits y me gusta). De esa selección, se calcula el porcentaje del impacto total que procede de tuits ligados a la invasión de Ucrania.

 

El impacto en los aliados de Europa

Analizamos primero el impacto en los países aliados de Europa, lo que nos permitirá dar un baremo de comparación para otras regiones. Los datos muestran un grado de atención mediática inicial realmente extraordinario. El 93 % de los contenidos con más impacto en los primeros cinco días de la invasión se referían a esta cuestión: es monopolio de atención mediática. Este es un fenómeno que se alcanza pocas veces, aunque el anterior caso es cercano: el confinamiento general de marzo de 2020.

La atención se mantuvo en cotas extraordinariamente altas en las dos semanas siguientes, por encima del 75 %, y se mantiene alto desde entonces, por encima del 40 %. Esa durabilidad de la alta atención mediática es el segundo elemento que lo hace extraordinario. El público dice que no se trata de una crisis más, la señala como crisis fundamental.

 

Diferencias entre países

La atención mediática de cada país depende de dos factores: del interés directo por el tema y del grado de competencia de otros temas de interés local. Por países, la atención en España se sitúa por debajo de la media. No hubo monopolio de atención inicial porque en España ocupó espacio la investigación sobre los contratos de mascarillas en Madrid. En la segunda quincena de marzo, compitió con la atención al paro de transportistas.


Francia está también por debajo de la media por la interferencia del proceso electoral presidencial. Reino Unido es el país con mayor atención mediática de manera sostenida, mientras que Alemania calca la media europea.

En los países directamente implicados, la atención mediática es lógicamente masiva, unánime. En el caso de Ucrania la atención mediática es unánime porque también lo es la cobertura mediática. No es así en la prensa rusa, que cubre también otros temas, pero que la atención mediática sea también casi del 100 % refleja que se vive como grave crisis propia.

 

Fuera de Europa

En Estados Unidos la crisis ha conseguido captar la atención en grado muy similar al de Europa, resultado que refleja que la población asume y apoya el activismo de su Gobierno.

En otras regiones, la invasión se convirtió en el tema de atención mediática principal, con tasas alrededor del 40 % en los días de la invasión, pero desde marzo se ha convertido en un tema secundario en América Latina y África y mantiene cierta relevancia en Asia, pero muy lejos de la atención en Europa. La opinión pública en esos países considera la crisis como relevante para el ámbito regional europeo, pero no se considera de alcance mundial.

La crisis militar va a durar más de lo que muchos esperaban. Conocer la evolución futura de la atención mediática será un factor relevante a tener en cuenta.

 

 

Infodemia masiva: bulos y mentiras contagiosas durante la pandemia

01/05/2022

Publicado en

The Conversation

 

Ignacio López-Goñi

Catedrático de Microbiología, Universidad de Navarra

En paralelo con la pandemia de la covid-19, se han difundido una enorme cantidad de bulos, principalmente a través de las redes sociales. Este fenómeno alcanzó tal envergadura que la OMS lo describió como una “infodemia masiva”, la “otra pandemia” de desinformación. Advirtió, además, de sus peligros, sobre todo porque impide que el público acceda a información fiable sobre la enfermedad. Muchos de esos bulos estaban relacionados con temas científicos y de salud.

En lengua inglesa se distingue entre disinformation, que se refiere a la transmisión voluntaria de falsedades y bulos, y misinformation, que es cuando se transmiten errores pero de forma involuntaria. Nos preocupa más la primera. Y por eso, un grupo de investigadores de la Universidad de Navarra, acabamos de publicar en PLOS ONE un estudio sobre la desinformación (intencionada) de bulos relacionados con la salud y la ciencia sobre la covid-19 en España.

La ciencia y la salud, muy susceptibles a los bulos
En el estudio analizamos un total de 533 bulos publicados en las webs de las tres principales organizaciones de verificación de datos de España (Maldita, Newtral y EFE Verifica). Estas son las únicas organizaciones españolas certificadas por la International Fact-Checking Network (IFCN), entidad que evalúa la calidad del trabajo de las organizaciones de verificación en todo el mundo.

Se han analizado los bulos durante un período de tres meses, desde el 11 de marzo (día que la OMS declaró la pandemia de covid-19) al 10 de junio de 2020.

Pues bien, los resultados muestran que más de un tercio de todos esos bulos (187) estuvieron relacionados con temas de salud y ciencia. La mayoría de ellos (el 55%) se transmitieron durante el primer mes del estado de alarma, probablemente porque la situación que estábamos viviendo era nueva, el nivel de incertidumbre muy alto y la falta de información tremenda.

En el estudio hemos analizado, entre otras cosas, en qué tipo de plataforma se distribuyeron (redes sociales u otras), el formato (texto, foto, video…), la extensión geográfica (internacional, nacional o local), el tipo de desinformación (broma, exageración, descontextualización o un engaño puro y duro), el tipo de fuente (si era real, anónima o falsa) y si estaba relacionado con investigaciones científicas, con temas de política científica o gestión sanitaria. También nos fijamos en los bulos relacionados con consejos falsos al público.

Los resultados han demostrado que más del 50% de los bulos de ciencia y salud se han distribuido por redes sociales. Sorprende que más del 25% se transmitieron vía WhatsApp, una red de mensajería que hasta entonces solo habíamos empleado para comunicarnos de manera rápida en entornos familiares y de amigos. Los bulos también se movieron vía Twitter (12%), Facebook (8%), YouTube (5,5%) e Instagram (2%).

Este resultado concuerda con algo que ya sabíamos: que el uso de las redes sociales aumentó significativamente durante el confinamiento. Respecto al tipo de desinformación, más del 60% eran auténticos bulos o engaños, un 23% eran afirmaciones fuera de contexto, un 14% exageraciones y solo un 1% eran bromas (algunas de tan mal gusto como “¿Quiere usted contagiarse del coronavirus? Por sólo 60 euros le infectamos”).

Un tercio de los bulos estaban relacionados con la investigación científica, la mayoría de ellos sobre el origen del virus (42%), pero también sobre otros temas como falsos tratamientos (25%), vacunas (15%), la tasa de mortalidad (5%) o la transmisibilidad del virus (5%).

Algunos de los bulos más curiosos, a modo de ejemplo, fueron: el 5G es el responsable de la propagación del virus, fumar te protege contra el coronavirus, consumir alimentos alcalinos cura la enfermedad, tomar el sol previene la covid-19, consumir café cura la enfermedad, etc.

La ciencia exprés acelerada
Aunque había bulos sin ninguna base científica, otros estaban relacionado con investigaciones que todavía estaban en su estado inicial o eran estudios preliminares. A veces se debían a malas interpretaciones, lecturas sacadas de contexto o interpretaciones erróneas por personal no especializado. Otras, a la difusión de prepublicaciones (preprints) que se habían hecho públicas pero que todavía no estaban revisadas.

Parte del problema ha sido la necesidad de compartir resultados en tiempo real, lo que hemos denominado “la ciencia apresurada, exprés o a alta velocidad”. Sin ir más lejos, a finales de enero de 2020 la revista Nature publicó un comentario en que su autora se asombraba de que en menos de veinte días desde que se había anunciado la existencia del nuevo coronavirus chino se hubieran publicado más de 50 artículos científicos. Ya entonces esa cifra era impresionante.

A día de hoy, hay más de 240 000 artículos científicos sobre el virus SARS-CoV-2 o la enfermedad covid-19 en PubMed, superando los que aparecen bajo el epígrafe de “malaria”, por ejemplo. El número de publicaciones científicas durante la pandemia, y especialmente el de preprints, ha sido de tal envergadura que no solo los propios científicos, sino también las editoriales y las revistas especializadas se han visto desbordados.

La covid-19 ha sido una tormenta perfecta para difundir tanto informaciones erróneas como noticias deliberadamente falsas o bulos.

El bulo del origen artificial del SARS-CoV-2
Un ejemplo de las consecuencias de esta “ciencia apresurada” fue un artículo que proponía que el SARS-CoV-2 era una mezcla artificial generada por ingeniería genética en un laboratorio entre un coronavirus y el retrovirus VIH que causa el SIDA. Fue publicado como preprint el 30 de enero de 2020 y retirado por los propios autores el 2 de febrero al comprobar que había errores en sus análisis bioinformáticos y en su interpretación. Sin embargo, el artículo llegó a descargarse más de 1,6 millones de veces y fue uno de los más comentado en las redes sociales, promoviendo el bulo del origen artificial del SARS-CoV-2.

Desgraciadamente, Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina en 2008 por haber sido el codescubridor del virus VIH, se hizo eco de este bulo. Conviene recordar aquí que, en los últimos años, el prestigio de este investigador se ha visto ensombrecido por su apoyo a los movimientos antivacunas y a favor de la medicina homeopática.

Este caso lo podemos relacionar con el problema de lo que denominamos “autoridad ampliada”. Así se denomina cuando personajes reales o incluso ficticios, con la excusa de su autoridad, se dedican a transmitir falsedades y se convierten en fuente muy grave de desinformación, poniendo en peligro la salud de mucha gente. Médicos o biólogos “por la verdad” son un ejemplo de ello.

Nunca hemos tenido tanto conocimiento científico ni tanta capacidad técnica para enfrentarnos a una pandemia como este momento. Pero la ciencia necesita reposo, tiempo, repetir experimentos, que otros confirmen los mismos resultados y que unos científicos evalúen a otros. El quehacer científico a veces no es compatible con la inmediatez de la noticia.

El escándalo de la hidroxicloroquina
Quizá el caso más escandaloso ha sido el de la hidroxicloroquina. Estudios preliminares habían demostrado que este compuesto era capaz de inhibir la multiplicación del SARS-CoV-2 in vitro en cultivos celulares en el laboratorio.

Estos resultados hicieron que la hidroxicloroquina fuera uno de los antivirales que primero empezaron a ensayarse en los casos más graves de covid-19. Un famoso (y también peculiar) microbiólogo francés, Didier Raoult, asesor del Gobierno de Francia en la lucha contra la pandemia, rápidamente publicó que este compuesto era eficaz en humanos contra el coronavirus.

La OMS incluyó la hidroxicloroquina en el ensayo clínico Solidaridad. Sin embargo, algunos científicos criticaron el trabajo de Raoult y alertaron de posibles efectos secundarios y de no haber encontrado beneficios significativos en los pacientes. El propio Raoult denunció un complot y acusó al Consejo Científico de Francia y al laboratorio norteamericano Gilead de frenar el uso de la hidroxicloroquina que, por ser un remedio disponible y barato, resultaba poco lucrativo para las grandes farmacéuticas.

Este asunto se enturbió todavía más cuando el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, reveló en una rueda de prensa que estaba tomando hidroxicloroquina para prevenir el coronavirus. La consecuencia de aquella excentricidad fue que, en algunos lugares, hubo desabastecimiento del producto, por lo que algunos enfermos que realmente lo necesitaban tuvieron problemas para conseguirla. La eficacia de la hidroxicloroquina se volvió un asunto político, con unos a favor y otros en contra, por motivos más ideológicos que científicos.

Para complicar más el asunto, un artículo publicado en una de las revistas más prestigiosas del ámbito de la biomedicina, The Lancet, advertía de que la hidroxicloroquina no solo era inútil sino que estaba relacionada con efectos adversos graves y con un incremento del riesgo de muerte.

El trabajo no era experimental, los autores se basaban en datos estadísticos de más de 96 000 pacientes de 671 hospitales de todo el mundo. Basándose en este estudio, la OMS decidió suspender el empleo de la hidroxicloroquina. Sin embargo, posteriormente un grupo de 120 científicos de 24 países cuestionaron a su vez estos resultados y analizaron minuciosamente los datos publicados en The Lancet, que demostraron no ser fiables. Se confirmó que el trabajo era un fraude y que incluso algunos de los autores ya habían sido denunciados por mala práctica con anterioridad. La revista The Lancet tuvo que retirar el artículo dos semanas después de su publicación y este suceso fue denominado #TheLancetGate.

La ciencia ha ido a alta velocidad, pero afortunadamente las rectificaciones también han sido exprés: la revista retiró el polémico artículo de la hidroxicloroquina en tan solo dos semanas.

Cómo detectar y evitar un bulo
Para que detectar la desinformación nos resulte más sencillo, dentro del proyecto RRSS Salud hemos creado una “Guía para esquivar la desinformación en salud”.

Algunas ideas básicas son:

→ Analice la fuente: busque la fuente de la información y compárela con otras fuentes alternativas sobre el mismo tema o noticia. Desconfíe de la información si es anónima, si carece de referencias externas o no las identificar de forma concreta y expresa.

→ Analice el estilo y el contenido: desconfíe de titulares sensacionalistas o alarmistas, pero también de imágenes o vídeos fuera de contexto.

→ Analice la argumentación: desconfíe de informaciones con argumentación inexistente, débil, incompleta o contradictoria, y si hay evidencias falsas o errores.

→ Analice los sesgos ideológicos: tenga en cuenta que la información puede tener sesgos ideológicos, a favor o en contra de determinados planteamientos políticos, económicos, sociales, etc.

→ Analice cómo se ha hecho la difusión: la distribución automatizada de información a veces también se emplea para difundir desinformación, por lo que debería desconfiar de difusiones sospechosas. Desconfíe de las redes sociales y de mensajería.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.The Conversation

 

El Gobierno beneficia a un oligopolio atacando a todos los españoles

 

Escrito por Redacción de forofamilia.org

Publicado: 02 Abril 2022

 

La caridad se impone sobre la violencia y, por ende, la vida sobre la muerte.

El Congreso del PSOE acepta la nueva proposición de Ley impulsada por el por la cual se añadiría al Código Penal un nuevo artículo con el objetivo de poder castigar con penas de tres meses a un año de prisión al que «hostigue o coarte la libertad de una mujer que pretenda ejercer su derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, promoviendo, favoreciendo, o participando en concentraciones en las proximidades de lugares habilitados para interrumpir embarazos». El pretexto sería que los provida que evitan tantos abortos coartan a las embarazadas, vulneran sus derechos y amenazan sus libertades.

No nos sorprende el movimiento del Gobierno visto lo que está en juego: por un lado su imagen como libertador de las mujeres, lo que no es baladí dado el intenso desgaste que ha sufrido en los últimos tiempos frente a amplios sectores feministas, y por otro lado las reclamaciones de una de sus acérrimas clientelas, los magnates del negocio del aborto, que al ver que 8 de cada 10 mujeres embarazadas que pensaban abortar no lo hace cuando reciben alguna clase de apoyo, ven arriesgar decenas o cientos de millones de euros que podrían seguir haciéndoles ricos”. Es por ello una medida ideológica, que refuerza la ley del más fuerte, y una medida proteccionista de un oligopolio muy particular.

Con esta medida ideológica y proteccionista de un oscuro negocio no sólo protege intereses espurios y no basados en el bien común, sino que además lo canaliza mediante la fuerza del Estado cercenando de raíz derechos fundamentales (como la libertad de expresión o la de reunión) de todos los ciudadanos, ya que cualquiera de ellos podría acudir a un abortorio a charlar tranquilamente y ofrecer su apoyo a la mujer que se plantea abortar. Siendo así, la coacción no la sufre la mujer que se acerca a abortar, sino todas y cada una de las personas que pasan por este país, españoles o no, dado que ven mermados (esta vez sí) derechos fundamentales para la existencia de una sociedad libre y democrática.

Por último, no queremos dejar pasar la oportunidad de felicitar a todos y cada uno de los que durante los últimos 40 años en algún momento, cerca de un abortorio o desde la distancia, han ofrecido su sonrisa y su apoyo a una mujer embarazada. Si un Gobierno y un grupo de empresarios tan poderoso y rico como el del aborto necesitan de coacción para parar las “deserciones” de mujeres que se planteaban abortar es que algo estamos haciendo bien, que la caridad se impone sobre la violencia y, por ende, la vida sobre la muerte.

Desde el Foro de la Familia animamos a revisar el ANÁLISIS que hemos realizado sobre la Proposición de Ley Orgánica presentada el 12 de mayo de 2021 por el Grupo Parlamentario Socialista.

 

 

Ultraderechista y Ultraizquierda

Desde su nacimiento, Vox ha sido tachado por la izquierda de ultraderechista y antidemocrático, pero en la realidad este partido se mueve en el ámbito de la Constitución, cosa que no siempre hacen varios socios de la mayoría Frankenstein. Las propuestas de Vox deben ser sometidas a crítica, como las de cualquier partido, pero de ahí a declarar anatema a quien hable con este partido y alcance acuerdos con él, hay todo un abismo.

En realidad, Sánchez, con su partido y su gobierno, pretende utilizar el señuelo de la extrema derecha para ocultar las contradicciones que acompañan a su gestión, cada día más insoportables. En lugar de lanzar absurdos improperios, bien haría en atender la oferta de pactos de Estado que le han planteando desde el centro derecha, antes de que la legislatura acabe en desastre para todos si contináa con la ultraizquierda.

Jesús Martínez Madrid

 

Un cambio de cultura escolar

El Consejo de ministros ha dado luz verde al último despropósito de la nueva Ley de Educación, en este caso la aprobación de un Bachillerato que permitirá a los alumnos obtener el título con un suspenso, e incluso someterá a votación de los profesores si el alumno pasa de curso con varias asignaturas sin aprobar.

Como repite el Gobierno es un cambio de cultura escolar; un cambio que supone enterrar la cultura del esfuerzo y que, aunque parecía casi imposible, empeora la legislación que existía hasta ahora. Se pretendería así preparar a los estudiantes desde un punto de vista más competencial que de conocimientos, sosteniendo así un falso dilema, como si fuera posible adquirir competencia alguna desde la ignorancia de los conocimientos sobre los que han de fundamentarse.

Pedro García

 

Mi tiempo

El individualismo reinante en nuestra sociedad desemboca en una percepción irreflexiva del tiempo como algo mío. Vivo en sociedad, casi seguro que en familia, pero no percibo el tiempo ajeno, ni se me ocurre pensar en que hay tiempos comunes. Las personas que viven así no tienen ningún cargo de conciencia. Son máquinas, y las máquinas tienen que funcionar a la perfección, pero ninguna máquina piensa en otras máquinas, porque no tienen cerebro.

Ya no digamos corazón. Pensar en quien te espera en casa supone tener inteligencia y capacidad de amar. Nuestra sociedad economicista y abocada a la rentabilidad solo tiene algo de tiempo fuera del trabajo para el deporte o para el móvil. Hay que engrasar las piezas de este pobre cuerpo limitado para seguir en forma y me voy un rato al gimnasio de la esquina -ahora hay gimnasios en todas las esquinas- para poder aprovechar bien la tarde en mi importantísimo trabajo.

Y este pobre animalito productor de riqueza llega tarde a casa. La verdad es que ya casi nunca le espera nadie en casa.

Jesús D Mez Madrid

 

Para la Educación Católica

Ciertamente, es crucial: donde se juega la escuela católica su fecundidad es en sus docentes. Pero, además, subraya las dinámicas educativas que se establecen. El problema es que en ambos supuestos se falla. En el primero, por complejos y vaguedades conocidos y extendidos. En el segundo, al limitarse a exponer un ideario, unos contenidos, como si la evangelización se pudiese encorsetar en unidades didácticas. No van por ahí los tiros…

A la escuela católica le corresponde formar personas que quieran lanzarse a buscar respuestas y arriesgarse a no hallarlas. Preparar el terreno para esta dialéctica. Por eso no puede impartirse a modo de píldoras que atragantan al alumno; esto es como tratar de sembrar en un camino empedrado. Generar la cultura dialógica es precisamente arar la tierra para que la semilla germine... Y también para que ocurra lo contrario, pero no porque la siembra choca contra un pedregal, sino porque el alumno, en su libertad, decide no acogerla.

En definitiva, la educación católica es, además de cultivar, preparar la tierra; ayudar a los niños y jóvenes para que sean capaces de abrirse a la posibilidad de entender el mundo y el sentido de su vida a través del encuentro con la verdad. Y la verdad suprema es Jesucristo, por eso tiene sentido que la Iglesia eduque y tenga instituciones para ello.

Domingo Martínez Madrid

 

Contribuyente y contribuido: Productor y parásito

 

                        Como quiera qué; “me enfrentaron a esta perra vida terrícola” y me pusieron a trabajar a los siete años, en una droguería; desde el primer día, empecé a estar “detrás del mostrador”, preparando porciones de “sosilla”, que en volumen de “cuarto de kilo”, pesaba y dejaba para que el dependiente “lo liara”, hasta que yo aprendí a ello; esto ocurría allá por el lejano 1945 y cuando aún no me habían obligado a hacer, “la primera comunión”; pero desde entonces, estoy ligado “al comercio”, en sus tres principales cometidos; “tras del mostrador” despachando y conociendo al público; “delante del mostrador”, intentando convencer al comerciante y venderle los productos que como vendedor (viajante o representante) vas a ofrecerle; y luego o paralelamente, durante muchos años, como empresario; que absorbe esos dos importantes oficios antes mentados, más el mucho más “peliagudo”; de quién se mete a poner una empresa y aguantar todo lo que con ello contraes, más, en un país, tan “sinvergüenza y mal administrador de sus propios bienes, como de siempre ha sido esta España, en la que fui castigado a nacer y en la que afortunadamente; pienso morir; y ello pronto, puesto que mis casi ochenta y cuatro años, así me lo indican”; aunque mi salud aún sea fuerte y mi cerebro mucho más; por lo que pienso seguir “dando la lata”, hasta el último día de estancia, en esta “mierda de planeta”; si es que “Lo que me creara”, me deja hacerlo, cosa que me haría muy feliz y seguro que me marcharé, “riendo a mandíbula batiente”, por cuanto aquí en “éste erial”, he aprendido.

                        Y lo que he aprendido principalmente son dos “cosas cruciales”; que aquí sólo hay dos clases de “monos humanos”; los que nacen para mandar y los que nacen para obedecer. Sí, que los hay de miles y miles de variedades, pero la síntesis es la que digo y reto a cualquiera a que me demuestre excepciones. La segunda “cosa”, también son dos especímenes de “monos”; unos los que vienen a producir y trabajar duro o menos duro; y los otros, los que vienen a parasitar a los primeros y de ello viven toda su estéril vida; y de paso, haciéndoles “a los otros”, todo lo que pueden, para “joderlos”; palabra muy española y que cubre un firmamento de aplicaciones”.

                        Por todo ello un “muy conocido”, industrial o comerciante, que me suele contar sus cuitas, las que sufre con la parasitaria administración oficial que explota, “el negocio político español”; y esta vez, me envía, hasta una copia, de los miles de euros que tiene que pagar este mes; documento muy detallado con todos los requisitos, que además le exige, esa voraz fiscalidad, que de siempre; aquí en España, quiere que sus cuentas, se las den debidamente detalladas hasta el último céntimo; de ahí que el “productor contribuyente” (yo mismo) no me enterase nunca, del por qué, además de pagar unas cantidades abultadas, tuviese que detallarlas al gusto del, “parásito oficial”; lo que me obligó siempre, a tener que pagar, a lo que aquí, se denomina,  GESTOR; que lo necesitas imprescindiblemente, para entenderte con quién te explota, puesto que “sus lenguajes”, son algo así, como aprender “arameo” y emplear este idioma, en vez del riquísimo español, que aquí se ha ido elaborando, desde que mi paisano (era andaluz) Nebrija, “parió”, la primera gramática del idioma ESPAÑOL, va ya para seis siglos.

                        Y como hoy estoy de un muy buen humor y bastante cachondo, a las menos de ocho horas, de esta mañana, que es cuando ya llevo rato, “dándole al caletre y a la tecla del ordenador”; le contesto a este conocido industrial y le digo cuanto sigue:

“Bueno, gracias por la información, aunque no entienda el por qué me lo envías, si no puedo hacer uso del informe, que por otra parte no me es de utilidad. Por lo demás, lo que me confirma es que "España es algo similar a cuando una vieja madera la invaden las termitas"; que se le van comiendo hasta sólo dejar la cáscara o corteza, "para disimular"; nosotros (yo también) somos "la madera a devorar" y en ello están y sin visos de que cambien el sistema, "mande el que mande"; así es que "a defenderse cada cual como pueda", cosa que yo vengo haciendo desde que era un niño y desde entonces, "soy un forzado contribuyente", que sabe que sus contribuciones en gran parte de las mismas, son sólo para eso, para mantener "termitas"; o sea, parásitos al dinero público español, cosa que aquí viene ya de viejo... muy viejo: un abrazo y mueve el caletre”.

            Quiero decirle a este amigo, que como aquí se hace en España, todo aquel que puede; sigue el curioso axioma del acervo español… “Quién roba a un ladrón, tiene cien años de perdón”; Norma muy extendida en ese país o nación, “u lo que ya sea”; y que practican desde las más altas casas a las más bajas chozas o cuevas; y de ello hay ejemplos conocidos, como para hacer, una biblioteca nacional, nutrida sólo con enciclopedias de casos concretos y que se han publicado en prensa de todos los tipos que hoy hay. “no hablemos de los que aún habrá por descubrir”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)