Las Noticias de hoy 30 Abril 2022

Enviado por adminideas el Sáb, 30/04/2022 - 12:46

Mayo, el mes dedicado a María

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 30 de abril de 2022       

Indice:

ROME REPORTS

El Papa: "Que el cuidado de víctimas de abusos sea norma en todas las Iglesias"

El futuro del mundo depende del "puente" entre jóvenes y ancianos

El Papa a “Papal Foundation”: renueven su celo por seguir sirviendo a los más pequeños

El Papa: una sociedad "amiga de la familia" es posible con apoyo de los Estados

PERMANECERÁ HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS _ Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del sábado: la barca no se hundirá

“¡Que no vuelva a volar pegado a la tierra!” : San Josemaria

La devoción a la Virgen María en el mes de mayo

Las bienaventuranzas (I): Soñar cosas grandes : J. Narbona / J. Bordonaba

La conversión del corazón, camino de salvación : Silvia del Valle Márquez.

“Frente a la Cruz” : La hija de Cortés.

El misterio del odio al bienhechor y al mismo Bien : Plinio Corrêa de Oliveira

Décimo Mandamiento : encuentra.com

¿La adopción como solución a la lesiva práctica de la maternidad subrogada? : Pilar María Estellés Peralta

La penitencia : La hija de Cortés.

Will Smith : Mario Arroyo.

Putin ejemplo de lo que no debe ser : JD Mez Madrid

La cultura y las próximas generaciones : José Morales Martín

El occidentalismo : JD Mez Madrid

Es la libertad lo que está en juego : José Morales Martín

Cornudos y apaleados : Antonio García Fuentes

 

 

ROME REPORTS

 

 

 

El Papa: "Que el cuidado de víctimas de abusos sea norma en todas las Iglesias"

En su audiencia a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, el Papa Francisco explica su paso al Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En su discurso, exhorta a las Conferencias Episcopales a contribuir a la creación de más centros de escucha de las víctimas e invita a preparar un informe anual sobre las iniciativas de la Iglesia en la lucha contra los abusos

 

Benedetta Capelli - Ciudad del Vaticano

Las primeras palabras de Francisco son para las víctimas porque "el abuso, en todas sus formas", afirma, "es inaceptable". Al recibir en audiencia a la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, el Papa mira a su futuro que la ve incorporada al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, pero manteniendo "libertad de pensamiento y de acción". En su discurso, son diversas las indicaciones de trabajo que sugiere, "necesidades más inmediatas que la Comisión puede ayudar a abordar, especialmente para el bienestar y la pastoral de las personas que han sufrido abusos".

Por esto los exhorto a ayudar a las Conferencias Episcopales a crear centros especiales donde las personas que han sufrido abusos y sus familiares puedan encontrar acogida y escucha y ser acompañadas en un camino de curación y de justicia, como indica el Motu Proprio Vos estis lux mundi (cf. Art. 2). Este compromiso será también una expresión de la naturaleza sinodal de la Iglesia, de comunión, de subsidiariedad.

Un camino largo y difícil

Tras agradecer a la Comisión, a la que recibió al término de la asamblea plenaria, el Papa subraya que "los menores y las personas vulnerables están hoy más seguros en la Iglesia", gracias al trabajo que se ha realizado y que debe continuarse con esmero para que la misma Iglesia "resulte plenamente fiable" en la promoción de los derechos de los niños en todo el mundo.

"El camino hacia la curación -continúa el Papa- es largo y difícil, requiere una esperanza bien fundada, la esperanza en Aquel que fue a la cruz y más allá de la cruz. Atravesar los sufrimientos, dejarlos transformar por el amor de Cristo: es el camino a seguir para todos los miembros de la Iglesia que deben asumir la responsabilidad en la prevención de los abusos y trabajar por su curación.

Las personas abusadas se sienten, a veces, como si estuvieran atrapadas en medio entre la vida y la muerte. Esto es importante: se siente así, atrapadas entre la vida y la muerte. Son realidades que no podemos remover, por muy dolorosas que sean. El testimonio de los sobrevivientes representa una herida abierta en el cuerpo de Cristo que es la Iglesia. Los exhorto a trabajar diligentemente y valientemente para dar a conocer estas heridas, a buscar a quienes las padecen y a reconocer en estas personas el testimonio de nuestro Salvador sufriente.

09/05/2019Nuevas normas para toda la Iglesia contra los que abusan o encubren

Dentro del Dicasterio para la Doctrina de la Fe

Recordando la Constitución Apostólica Praedicate Evangelium, Francisco habla del paso de la Comisión al Dicasterio para la Doctrina de la Fe. "La Comisión para la Protección de Menores está establecida en el Dicasterio que se ocupa de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero. Al mismo tiempo, he distinguido a su dirección y a su personal, y seguirán relacionándose directamente conmigo a través de su Presidente Delegado". "Está ahí" - continúa - "porque no se podía tener un 'comisión satélite' dando vueltas sin estar vinculada al organigrama. Está ahí, pero con un presidente propio nombrado por el Papa".

Tal vez alguien pueda pensar que este colocación podría poner en peligro su libertad de pensamiento y de acción, o quizás restarle importancia a los asuntos de los que se ocupan. Esa no es mi intención y no es mi expectativa. Y los invito a estar atentos para que esto no ocurra.

Por ello, Francisco los insta a proponer "los métodos mejores para que la Iglesia proteja a los menores y a las personas vulnerables y ayude a los sobrevivientes a curarse, teniendo en cuenta que la justicia y la prevención son complementarias".

17/09/2021Monseñor Ali: Necesitamos crear redes para ayudar a las víctimas de abusos

Los "buenos frutos"

Un nuevo comienzo, pues, para que "la protección y el cuidado de las personas que han sufrido abusos se convierta en norma en todos los ámbitos de la vida de la Iglesia". La colaboración con otros dicasterios es el camino del enriquecimiento, es dar "aplicación concreta al deber de la Iglesia de proteger" a las personas en su dignidad y vulnerabilidad.

Las semillas que han sido sembradas están empezando a dar buenos frutos. La incidencia de los abusos a menores por parte del clero ha evidenciado una disminución por diversos años en aquellas partes del mundo donde se dispone de datos y recursos fiables.

El Papa pide un informe anual sobre las iniciativas de la Iglesia para la protección de los menores y de los adultos vulnerables; un informe "fiable" y transparente para hacer un balance del camino emprendido y de las cosas que hay que cambiar. "Espero", subraya, "que proporcione una información clara sobre nuestros progresos en este empeño. Si no hubiera progresos, los fieles seguirían perdiendo confianza en sus pastores, haciendo cada vez más difícil el anuncio y el testimonio del Evangelio".

 

El futuro del mundo depende del "puente" entre jóvenes y ancianos

En su catequesis de la audiencia general de esta mañana, dedicada a la vejez, el Papa Francisco inspirándose en el vínculo entre la joven viuda Rut y su anciana suegra Noemí, subrayó la fuerza de la alianza entre las generaciones

 

Vatican News

El Papa se inspiró en el libro de Rut, para exponer su séptima catequesis sobre la vejez, titulada en esta ocasión “Noemí, el pacto entre generaciones que abre el futuro”. En efecto, la lectura bíblica introductoria (Rut 1, 8.16-17) relata que la anciana Noemí, tras la muerte de sus hijos, se siente incapaz de aportar algo a las jóvenes nueras que han quedado viudas y, de forma generosa y altruista, las invita a volver a sus hogares para rehacer sus vidas con los suyos. Pero Rut se niega a abandonarla. De ese modo, el inicial pesimismo de esta suegra es vencido por la fidelidad de Rut, hasta el punto de que Noemí toma la iniciativa y la anima a encontrar marido en Israel.

El amor y el valor recíproco supera las dificultades

De hecho, Rut respondió a su suegra que no insistiera, puesto que no iba a abandonarla y pronunció las conocidas palabras “porque donde tú vayas, yo iré, y donde te quedes, me quedaré; tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Y donde tú mueras, moriré yo, y allí seré enterrada”. De ahí que Francisco afirmara a los numerosos fieles y peregrinos reunidos en una soleada plaza de San Pedro que “en esta historia vemos muchos elementos de conflicto que se van pacificando: el hecho de ser mujeres y estar solas, además de su condición de extranjeras las hace vulnerables, pero el amor y el valor que se dan recíprocamente supera las dificultades. Y es así que Noemí, cuando nace el hijo de Rut y Booz, puede ver el futuro con esperanza”.

Gramática familiar del amor

El Santo Padre afirmó que la parábola de Rut ilumina la belleza de los vínculos familiares que se generan por la relación de pareja, pero que van más allá de ese vínculo y que establece “vínculos de amor capaces de ser igualmente fuertes, en los cuales se irradia la perfección de ese poliedro de los afectos fundamentales que forman la gramática familiar del amor”.

“Esta gramática lleva savia vital y sabiduría generativa en el conjunto de las relaciones que edifican la comunidad”

Poder, poesía y fidelidad de la constelación familiar

Francisco añadió que respecto al Cantar de los Cantares, el libro de Rut “es como la otra cara del díptico del amor nupcial. Igualmente importante, igualmente esencial, celebra el poder y la poesía que deben habitar los vínculos de generación, parentesco, entrega, fidelidad que envuelven a toda la constelación familiar. Y que se vuelven incluso capaces, en las coyunturas dramáticas de la vida de pareja, de llevar una fuerza de amor inimaginable, capaz de relanzar la esperanza y el futuro”.

“Sabemos que los lugares comunes sobre vínculos de parentela creados por el matrimonio, sobre todo entre suegra y nuera, hablan contra esta perspectiva. Pero, precisamente por esto, la palabra de Dios se vuelve valiosa”

Redescubrir el libro de Rut

El Santo Padre dijo asimismo que “la inspiración de la fe sabe abrir un horizonte de testimonio contra los prejuicios más comunes, un horizonte valioso para toda la comunidad humana”. Y añadió textualmente:

“¡Los invito a redescubrir el libro de Rut! Especialmente en la meditación sobre el amor y en la catequesis sobre la familia”

Tras explicar que Noemí aparece más resignada que feliz por la oferta de su nuera el Pontífice recordó que “en ciertos casos, la tendencia de los ancianos al pesimismo necesita ser contrarrestado por la presión afectuosa de los jóvenes”. Además, el Papa dijo que “Noemí, que estaba llena de amargura, después revive, y en su vejez conocerá la alegría de tener una parte en la generación de un nuevo nacimiento. ¡Miren cuántos ‘milagros’ acompañan la conversión de esta anciana mujer! Ella se convierte al compromiso de hacerse disponible, con amor, por el futuro de una generación herida por la pérdida y con el riesgo de abandono”.

“Y todo ello porque la joven Rut se ha empeñado en ser fiel a un vínculo expuesto al prejuicio étnico y religioso”

El Pontífice añadió algunas consideraciones acerca del papel de la suegra en nuestros días y afirmó:

“Si los jóvenes se abren a la gratitud por lo recibido y los ancianos toman la iniciativa de relanzar su futuro, ¡nada podrá detener el florecimiento de las bendiciones de Dios entre los pueblos!”

Saludos del Papa

Al saludar cordialmente a los peregrinos de lengua española el Papa les dijo:

“Los animo a ver los milagros que se producen en este breve episodio y a intentar sacar una lección para nuestra vida. Aprendamos de Noemí a recuperar el ánimo y a estar disponibles para recomponer las heridas de los jóvenes que necesitan nuestro apoyo. De ese modo, superaremos las barreras de la desconfianza y reconstruiremos vínculos de amor y respeto en la sociedad”

A los fieles de lengua portuguesa Francisco les pidió que perseveren en la oración incesante por la paz.

“Que callen las armas, para que los que tienen el poder de detener la guerra escuchen el grito de paz de toda la humanidad”

A los peregrinos de lengua alemana el Obispo de Roma les recordó que en los Evangelios de este tiempo de Pascua escuchamos a menudo cómo el Señor Resucitado se aparece a las personas más diversas, dándoles una nueva esperanza y una nueva vida. Y les deseó también ellos experimenten su presencia viva y revitalizadora.

Al saludar a los fieles de lengua inglesa presentes en la Audiencia de esta mañana, el Papa se dirigió de modo especial a los procedentes de Inglaterra, Dinamarca y Estados Unidos de América. “En la alegría de Cristo resucitado, les dijo, invoco sobre cada uno de ustedes, y sobre sus familias, el amor misericordioso de Dios nuestro Padre”.

Lo mismo hizo el Santi Padre al saludar a los peregrinos de los países francófonos, especialmente a los seminaristas de Rennes y Toulouse, a los jóvenes de Francia y Suiza, sobre todo a la pastoral juvenil de la diócesis de Lyon, y a los confirmandos de Friburgo.

“En este momento difícil en el que la humanidad tiene sed de paz y fraternidad, es urgente que la alianza entre mayores y jóvenes sea fecunda y lleve a cada uno, en su estado de vida, a ser testigo y mediador de las bendiciones de Dios entre los pueblos”

Al saludar cordialmente a los fieles polacos, el Papa dio su bienvenida de modo especial a los peregrinos de la archidiócesis de Łódź, que, junto con sus pastores, dan gracias a Dios por el centenario de su diócesis. También saludó a los fieles de la parroquia polaca de Swindon, en Inglaterra, y de la Basílica de la Santísima Virgen María Reina de Polonia en Gdynia. Y recordó que después de esta audiencia procedería a bendecir las coronas con las que se adornará la imagen de la Virgen que se encuentra en esta iglesia.

Aniversario de la canonización de san Juan Pablo II

“Hoy, en el octavo aniversario de la canonización de san Juan Pablo II, pidamos por su intercesión ser testigos fieles de Cristo y de su amor misericordioso en el mundo, en la familia y en el trabajo. Los bendigo a todos con todo mi corazón”

Como es habitual el Papa también saludó a los fieles de lengua árabe a quienes les dijo: “Si los jóvenes se abren a la gratitud por lo que han recibido y los ancianos toman la iniciativa de relanzar su futuro, ¡nada podrá detener el florecimiento de las bendiciones de Dios entre los pueblos!”.

Por otra parte, el Pontífice saludó con alegría a los peregrinos croatas, especialmente a la delegación del Ministerio de Defensa de la República de Croacia, junto con el Ministro y los demás oficiales del Estado Mayor y de la Academia Militar, así como a los oficiales del Ordinariato Militar acompañados por su Obispo, a quienes les dijo:

“Queridos amigos, que el encuentro y el camino cotidiano con el Señor resucitado inflame sus corazones para que, con entusiasmo, puedan dar testimonio de la fe y proclamar las grandes obras de Dios, como verdaderos artífices de la paz en la sociedad y en el mundo”

Por último, al dar su cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana, Francisco saludó especialmente a las Hermanas de la Compañía de María Nuestra Señora, a las Monjas Clarisas de Anagni, a la Autoridad Sanitaria de Nápoles 3 Sur y al Club de Fútbol de la Isla de Elba, a quienes les dijo “¡ganarán el campeonato!”. Asimismo dirigió un saludo especial a los fieles de Vignale Monferrato, acompañados por el Obispo, y renovó su gratitud por todo lo que han hecho en favor de un joven de Ghana que está enfermo en fase terminal.

Como siempre, el pensamiento del Obispo de Roma se dirigió a los ancianos, a los enfermos, a los jóvenes y a los recién casados. En este tiempo de Pascua, les dijo, “que la gloria del Señor sea una fuente de nuevas energías para cada uno de nosotros en nuestro camino hacia la salvación:

“Que los ayude, jóvenes, a seguir fielmente el Evangelio; que los sostenga, ancianos y enfermos, para seguir adelante con confianza y esperanza; y que los guíe, recién casados, para fundar familias sólidas en el signo de la verdad evangélica”

Y tras el canto del Padrenuestro en latín, el Papa pidió disculpas por saldar sentado a causa de su dolor de rodillas que tarda en curarse.

 

 

El Papa a “Papal Foundation”: renueven su celo por seguir sirviendo a los más pequeños

La mañana de este jueves, 28 de abril, el Santo Padre recibió en audiencia a los miembros de la Papal Foundation, a quienes agradeció por “ayudar a llevar el Evangelio del amor, la esperanza y la misericordia a todos los que se benefician de su generosidad y compromiso”.

 

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Vuestra labor caritativa sigue extendiéndose a los marginados de la sociedad que viven en la pobreza material y a menudo espiritual”, lo dijo el Papa Francisco en sus saludos a los miembros de la Papal Foundation, a quienes recibió en audiencia la mañana de este jueves, 28 de abril, en la Sala Clementina del Vaticano, con ocasión de su peregrinación a Roma.

Gratitud por el apoyo al Papa y a la Iglesia

En sus saludos, el Santo Padre expresó su alegría por el “regalo” de poder recibirlos personalmente después de las fuertes medidas restrictivas impuestas en todo el mundo a causa de la pandemia del coronavirus. “Esto me da la oportunidad de expresar mi profunda gratitud por el generoso apoyo que me han dado a mí y a la Iglesia en tantas partes del mundo. Al celebrar la victoria del Señor sobre el pecado y la muerte y el don de la vida nueva – indico el Papa – en este santo tiempo de Pascua, espero que la alegría de la Resurrección llene siempre sus corazones y que su visita a las tumbas de los Apóstoles y de los Mártires fortalezca aún más su fidelidad al Señor y a su Iglesia”.

El Papa y los miembros de la Papal Foundation

Seguir construyendo la cultura de la solidaridad y la paz

Asimismo, el Papa Francisco destacó que, a lo largo de los años, la Papal Foundation ha favorecido globalmente el desarrollo integral de tantas personas. En particular, indicó el Pontífice, su respuesta a las diversas solicitudes de ayuda que reciben para proyectos educativos, caritativos y eclesiales, le permite apoyar el compromiso permanente de la Iglesia en la construcción de una cultura de la solidaridad y la paz. En este sentido, su labor caritativa sigue extendiéndose a los marginados de la sociedad que viven en la pobreza material y a menudo espiritual.

Llevar el Evangelio del amor, la esperanza y la misericordia

A los miembros de la Papal Foundation el Santo Padre los alentó, en estos días, a ser testigos de los efectos devastadores de la guerra y otros conflictos, “ustedes están dispuestos a reconocer la necesidad de prestar atención y asistencia humanitaria a las víctimas, a los refugiados y a los que se ven obligados a abandonar sus países en busca de un futuro mejor y más seguro para ellos y sus seres queridos”. Su acción – subrayó el Papa – ayuda a llevar el Evangelio del amor, la esperanza y la misericordia a todos los que se benefician de su generosidad y compromiso. “Por eso les doy las gracias y les pido que se renueven en su celo por servir al Señor sirviendo a los más pequeños, como nos enseñó el propio Jesús”.

Sala Clementina del Vaticano

La solidaridad con el Sucesor de Pedro

Finalmente, el Papa Francisco recordó que, desde su creación, la Papal Foundation, ha tenido como característica la solidaridad con el Sucesor de Pedro. “Por eso, sé que puedo contar con sus oraciones por mí y por mi ministerio – afirmó el Pontífice – por las necesidades de la Iglesia, la difusión del Evangelio y la conversión de los corazones”. Encomendándose a la amorosa intercesión de María, Madre de la Iglesia, por ellos y sus familias, el Santo Padre les impartió la bendición apostólica como prenda de alegría y paz en Cristo nuestro Salvador Resucitado.

 

El Papa: una sociedad "amiga de la familia" es posible con apoyo de los Estados

"Cuando una civilización arranca de su suelo el árbol del don como gratuidad, su decadencia se hace imparable. Pues bien, la familia es el principal plantador del árbol de la gratuidad". Las palabras del Papa a los participantes en la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales que se centran en la familia como un bien relacional que beneficia a toda la sociedad y en particular a sus miembros más frágiles.

 

Adriana Masotti - Ciudad del Vaticano

La realidad de la familia, entendida como un "bien relacional", está en el centro de los trabajos de la Sesión Plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, una elección apreciada por el Papa Francisco, que en su discurso destaca la importancia del vínculo familiar, hoy cuestionado, del que esboza las características: el don, la reciprocidad, la generatividad, la acogida, indispensables para la construcción "de una sociedad fraterna y capaz de cuidar la casa común".

La familia está inscrita en la naturaleza de la mujer y del hombre

A los participantes en la sesión plenaria, Francisco les dice que es necesario redescubrir el valor de la familia y observa:  

"La familia ocupa casi siempre el primer lugar en la escala de valores de los distintos pueblos, porque está inscrita en la propia naturaleza de la mujer y del hombre. En este sentido, el matrimonio y la familia no son instituciones puramente humanas, a pesar de los numerosos cambios que han sufrido a lo largo de los siglos y de las diferencias culturales y espirituales entre los distintos pueblos".

Una relación basada en el amor mutuo

El riesgo, como ocurre en parte en Occidente, continúa el Papa, es vivir el matrimonio de forma privada. En este caso, la familia queda "aislada y fragmentada" y puede perder sus funciones sociales. El Papa precisa el fundamento de la vida familiar:

"Se trata entonces de entender que la familia es buena para la sociedad, no como una mera agregación de individuos, sino como una relación fundada en un "vínculo de mutua perfección", para usar una expresión de San Pablo. En efecto, el ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, que es amor. El amor mutuo entre el hombre y la mujer es un reflejo del amor absoluto e indefectible con el que Dios ama al ser humano, destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra común del orden social y del cuidado de la creación".

Una fuente de bienes para la comunidad

El Papa Francisco continúa explicando que la familia es un vínculo relacional de perfección "que consiste en compartir relaciones de amor fiel, confianza, cooperación y reciprocidad". En ello radica la felicidad de sus miembros y de los demás:

"Entendida así, la familia, que es un bien relacional en sí misma, se convierte también en fuente de muchos bienes y relaciones para la comunidad, como la buena relación con el Estado y otras asociaciones de la sociedad, la solidaridad entre las familias, la acogida de los que tienen dificultades, la atención a los más pequeños, la lucha contra los procesos de empobrecimiento, etc".

Francisco subraya además la humanización de las personas que aporta la familia a través de la relación del "nosotros", al tiempo que promueve "las legítimas diferencias de cada persona".

La familia, un lugar de acogida que hay que apoyar

A continuación, el Papa destaca la familia como lugar de acogida. Sus pensamientos se dirigen a las familias con miembros frágiles, enfermos o discapacitados, a las familias adoptivas y de acogida, a las que cuidan de los inmigrantes y los marginados. Y recuerda que la familia, cuanto más sea ella misma, es el principal antídoto contra la pobreza y contra el problema del actual invierno demográfico. Pero, advierte el Papa, hay que ayudar, "es posible una sociedad 'amiga de la familia'": 

"Es necesario promover en todos los países políticas sociales, económicas y culturales "favorables a la familia". Se trata, por ejemplo, de políticas que permitan armonizar familia y trabajo; políticas fiscales que reconozcan las cargas familiares y apoyen las funciones educativas de las familias adoptando instrumentos adecuados de equidad fiscal; políticas de acogida de la vida; servicios sociales, psicológicos y sanitarios centrados en el apoyo a las relaciones de pareja y parentales". 

Liberar nuestra mirada de las ideologías que ocultan la realidad

Si una sociedad desarraiga el valor de la gratuidad, "su declive es imparable", dice el Papa, que reitera: "la familia es el primer sembrador del árbol de la gratuidad". Por lo tanto, es necesario redescubrir la belleza de la familia, pero, dice el Papa, se necesitan algunas condiciones:

"La primera es eliminar del ojo de la mente la "catarata" de las ideologías que nos impiden ver la realidad. Esta es la pedagogía del maestro interior -la de Sócrates y San Agustín- y no la que simplemente busca el consenso. La segunda condición es el redescubrimiento de la correspondencia entre el matrimonio natural y el matrimonio sacramental. (...) La tercera condición es, como recuerda Amoris laetitia, la conciencia de que la gracia del sacramento del matrimonio -que es el sacramento "social" por excelencia- sana y eleva a toda la sociedad humana y es fermento de fraternidad".

Confiando estas reflexiones a los participantes en la sesión plenaria de la Academia Pontificia, el Papa concluye su discurso con renovadas palabras de gratitud y aprecio por sus actividades, y los bendice de corazón.

 

PERMANECERÁ HASTA EL FIN DE LOS TIEMPOS

— Indefectibilidad de la Iglesia, a pesar de las persecuciones, de las herejías, de las infidelidades.

— Los ataques a la Iglesia nos llevarán a amarla más, a desagraviar.

— Tampoco en nuestra vida faltarán momentos de oscuridad, de tribulación y de prueba. Seguridad junto al Señor. Ayuda de la Virgen.

I. Inmediatamente después de la multiplicación de los panes y de los peces, y cuando la multitud se hubo saciado, Jesús mismo la despidió y ordenó a sus discípulos que embarcaran. La tarde estaba ya muy avanzada.

Narra el Evangelio de la Misa1 que los Apóstoles se dirigieron hacia la otra orilla, hacia Cafarnaún. Ya había oscurecido y Jesús no estaba con ellos. Por el Evangelio de San Mateo sabemos que se despidió también de ellos y subió a un monte a orar2. El mar estaba agitado por el fuerte viento que soplaba3, y la barca estaba batida fuertemente por las olas, por tener el viento en contra4.

La tradición ha visto en esta barca la imagen de la Iglesia5 en medio del mundo, zarandeada a lo largo de los siglos por el oleaje de las persecuciones, de las herejías, de las infidelidades. «Aquel viento –comenta Santo Tomás– es figura de las tentaciones y de las persecuciones que padecerá la Iglesia por falta de amor. Porque como dice San Agustín, cuando se enfría el amor aumentan las olas... Sin embargo, el viento, la tempestad, las olas y las tinieblas no conseguirán que la nave se aparte de su rumbo y quede destrozada»6. Desde los primeros momentos tuvo que afrontar contradicciones de dentro y de fuera. También en nuestros días sufre esos embates nuestra Madre la Iglesia, y con ella sus hijos. «No es algo nuevo. Desde que Jesucristo Nuestro Señor fundó la Santa Iglesia, esta Madre nuestra ha sufrido una persecución constante. Quizá en otras épocas las agresiones se organizaban abiertamente; ahora, en muchos casos, se trata de una persecución solapada. Hoy como ayer, se sigue combatiendo a la Iglesia (...).

»Cuando oímos voces de herejía (...), cuando observamos que se ataca impunemente la santidad del matrimonio, y la del sacerdocio; la concepción inmaculada de Nuestra Madre Santa María y su virginidad perpetua, con todos los demás privilegios y excelencias con que Dios la adornó; el milagro perenne de la presencia real de Jesucristo en la Sagrada Eucaristía, el primado de Pedro, la misma Resurrección de Nuestro Señor, ¿cómo no sentir toda el alma llena de tristeza? Pero tened confianza: la Santa Iglesia es incorruptible»7.

Nos hacen sufrir los ataques a la Iglesia, pero a la vez nos da una inmensa seguridad y una gran paz que Cristo mismo esté dentro de la barca; vive para siempre en la Iglesia, y por eso las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella8; durará hasta el fin de los tiempos. Todo lo demás, todo lo humano pasa; pero la Iglesia permanece siempre tal como Cristo la quiso. El Señor está presente, y la barca no se hundirá, aunque a veces se vea zarandeada de un lado para otro. Esta asistencia divina fundamenta nuestra inquebrantable fe: la Iglesia, frente a todas las contingencias humanas, siempre permanecerá fiel a Cristo en medio de todas las tempestades, y será el sacramento universal de salvación. Su historia es un milagro moral permanente en el que podemos fortalecer siempre nuestra esperanza.

Ya en tiempos de San Agustín los paganos afirmaban: «La Iglesia va a perecer, los cristianos ya han terminado». A lo cual respondía el Santo Doctor: «Sin embargo, yo os veo morir cada día y la Iglesia permanece siempre en pie, anunciando el poder de Dios a las sucesivas generaciones»9.

¡Qué poca fe la nuestra si se insinúa la duda, porque ha arreciado la tempestad contra Ella, contra sus instituciones o contra el Romano Pontífice y los obispos! No nos dejemos impresionar por las circunstancias adversas, porque perderíamos la serenidad, la paz y la visión sobrenatural. Cristo está siempre muy cerca de nosotros y nos pide confianza. Está junto a cada uno, y no debemos temer nada. Hemos de rezar más por su Iglesia, ser más fieles a nuestra propia vocación, hacer más apostolado entre nuestros amigos, desagraviar más.

II. La indefectibilidad de la Iglesia significa que esta tiene carácter imperecedero, es decir, que durará hasta el fin del mundo, e igualmente que no sufrirá ningún cambio sustancial en su doctrina, en su constitución o en su culto.

El Concilio Vaticano I dice de la Iglesia que posee «una estabilidad invicta», y que, «edificada sobre una roca, subsistirá firme hasta el fin de los tiempos»10.

La razón de la permanencia de la Iglesia está en su íntima unión a Cristo, que es su Cabeza y Señor. Después de subir a los cielos envió a los suyos el Espíritu Santo para que les enseñase toda la verdad11, y cuando les encargó predicar el Evangelio a todas las gentes, les aseguró que Él estaría siempre con ellos todos los días hasta el fin del mundo12.

La Iglesia da muestras de su fortaleza resistiendo, inconmovible, todos los embates de las persecuciones y de las herejías. El Señor mismo mira por ella, «ya sea iluminando y fortificando a la jerarquía para que cumpla fiel y fructuosamente su cargo, ya sea –en circunstancias muy graves sobre todo– suscitando en el seno de la Madre Iglesia, hombres y mujeres insignes por su santidad, a fin de que sirvan de ejemplo a los demás cristianos para acrecentamiento de su Cuerpo místico. Añádase a esto que Cristo desde el Cielo mira siempre con particular afecto a su Esposa inmaculada, que sufre en el desierto de este mundo, y, cuando la ve en peligro, por sí mismo o por sus ángeles o por Aquella que invocamos como auxilio de los cristianos y por otros abogados celestiales, la libra de las oleadas de la tempestad y, una vez calmado y apaciguado el mar, la consuela con aquella paz que sobrepuja todo entendimiento (Flp 4, 7)»13. La fe nos atestigua que esta firmeza en su constitución y en su doctrina durará siempre, hasta que Él venga14.

«En ciertos ambientes, sobre todo en los de la esfera intelectual, se aprecia y se palpa como una consigna de sectas, servida a veces hasta por católicos, que –con cínica perseverancia– mantiene y propaga la calumnia, para echar sombras sobre la Iglesia, o sobre personas y entidades, contra toda verdad y toda lógica.

»Reza a diario, con fe: “ut inimicos Sanctae Ecclesiae –enemigos, porque así se proclaman ellos– humiliare digneris, te rogamus audi nos!”. Confunde, Señor, a los que te persiguen, con la claridad de tu luz, que estamos decididos a propagar»15.

Los ataques a la Iglesia, los malos ejemplos, los escándalos nos llevarán a amarla más, a pedir por esas personas y a desagraviar. Permanezcamos siempre en comunión con Ella, fieles a su doctrina, unidos a sus sacramentos, dóciles a la jerarquía.

III. Cuando ya los Apóstoles habían remado unas tres millas, Jesús llega inesperadamente caminando sobre las aguas, para robustecer su fe débil y para darles ánimos en medio de la tempestad. Se acercó y les dijo: Soy yono temáisEntonces ellos quisieron recibirle en la barca; y al instante la barca llegó a tierra, a donde iban16.

En nuestra vida personal quizá no falten tempestades –momentos de oscuridad, de turbación interior, de incomprensiones...– y, con más o menos frecuencia, situaciones en las que deberemos rectificar el rumbo, porque nos hayamos desviado. Entonces, procuremos ver al Señor que viene siempre entre la tormenta de los sufrimientos, sepamos aceptar las contrariedades con fe, como bendiciones del Cielo, para purificarnos y acercarnos más a Dios.

Soy yo, no temáis. Quien reconoce la voz tranquilizadora de Cristo en medio de los sinsabores, del tipo que sean, encuentra enseguida la seguridad de llegar a tierra firme: ellos quisieron recibirle en la barca; y al instante la barca llegó a tierra, a donde iban, a donde quería el Señor que fueran. Basta estar en su compañía para sentirnos seguros siempre. La inseguridad nace cuando se debilita nuestra fe, cuando no acudimos al Señor porque parece que no nos oye o que se despreocupa de nosotros. Él sabe bien lo que nos pasa, y quiere que acudamos a Él en demanda de ayuda. Nunca nos dejará en un apuro. ¡Qué confianza deben darnos las palabras de Jesús que hoy recoge la Antífona de comunión!: Padre, este es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy...17.

Puede parecer, en algunos tiempos más o menos largos, que Cristo no está, como si nos hubiera abandonado o no escuchara nuestra oración. Pero Él nunca abandona. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles... –escucharemos en el Salmo responsorial–, para librar sus vidas de la muerte18.

Si permanecemos cerca del Señor, mediante la oración personal y los sacramentos, lo podremos todo. Con Él, las tempestades interiores y de fuera, se tornan ocasiones de crecer en fe, en esperanza, en caridad, en fortaleza... Quizá con el paso del tiempo comprendamos el sentido de esas dificultades.

De todas las pruebas, tentaciones y tribulaciones por las que hemos de pasar, si estamos junto a Cristo, saldremos con más humildad, más purificados, con más amor a Dios. Y siempre contaremos con la ayuda de nuestra Madre del Cielo. «No estás solo. —Lleva con alegría la tribulación. —No sientes en tu mano, pobre niño, la mano de tu Madre: es verdad. —Pero... ¿has visto a las madres de la tierra, con los brazos extendidos, seguir a sus pequeños, cuando se aventuran, temblorosos, a dar sin ayuda de nadie los primeros pasos? —No estás solo: María está junto a ti»19. Está en todo momento, pero particularmente cuando, por los motivos que sean, lo pasamos mal. No dejemos de acudir a Ella.

1 Cfr. Jn 6, 16-21. — 2 Cfr. Mt 14, 23. — 3 Cfr. Jn 6, 18. — 4 Cfr. Mt 14, 24. — 5 Cfr. Tertuliano, De Baptismo, 12. — 6 Santo Tomás, Comentario sobre San Juan, in loc. — 7 San Josemaría Escrivá, Homilía El fin sobrenatural de la Iglesia, 28-V-1972. — 8 Mt 16, 18. — 9 Citado por G. Chevrot, Simón Pedro, p. 116. — 10 Dz 1824. — 11 Cfr. Jn 14, 16. — 12 Cfr. Mt 28, 20. — 13 Pío XII, Enc. Mystici Corporis, 29-VI-1943. — 14 Cfr. 1 Cor 11. — 15 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 936. — 16 Jn 6, 20-21. — 17 Jn 17, 24. — 18 Sal 32. — 19 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 900.

 

Evangelio del sábado: la barca no se hundirá

Comentario del sábado de la 2.ª semana de Pascua. “Soy yo, no temáis”. Caminando sobre las aguas, Jesús sale al encuentro de los apóstoles para darles paz y enseñarles que por la fe su barca no sucumbirá ante ninguna tempestad.

30/04/2022

Evangelio (Jn 6,16-21)

Cuando estaba atardeciendo, bajaron sus discípulos al mar, embarcaron y pusieron rumbo a la otra orilla, hacia Cafarnaún. Ya había oscurecido y Jesús aún no se había reunido con ellos. El mar estaba agitado a causa del fuerte viento que soplaba. Después de remar unos veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba hacia la barca, y les entró miedo. Pero él les dijo:

—Soy yo, no temáis.

Entonces ellos quisieron que subiera a la barca; y al instante la barca llegó a tierra, al lugar adonde iban.


Comentario

Después de considerar ayer el milagro de la multiplicación de los panes y de los peces, la Liturgia nos propone hoy otro prodigio sublime: Jesús que sale al encuentro de los discípulos en mitad de una tempestad caminando sobre las aguas.

Esta acción asombrosa del Señor refleja una vez más su poder, que domina la naturaleza, y que vuelve a sorprender a la fe, todavía pequeña, de los apóstoles.

Si en el libro del Éxodo se narra la salida del pueblo de Israel de Egipto, atravesando el mar Rojo a pie, gracias a la acción de Dios por mediación de Moisés, en este episodio Jesús se muestra más grande que el “mayor de los profetas”, puesto que ni siquiera necesita separar las aguas para poder acercarse a la barca que andaba en apuros.

Del mismo modo, la expresión que utiliza Jesús para que le reconocieran: “Soy yo”, es la misma que empleó Dios para darse a conocer a Moisés en el episodio de la zarza ardiente (Cfr. Ex 3,8).

Los cristianos de todos los tiempos, precedidos y también representados por los discípulos que se encontraban atemorizados en la barca, necesitamos del poder de Dios para no sucumbir ante la tempestad. Decía santo Tomás, comentando un texto de san Agustín, que si tenemos una fe grande en la acción de Dios «el viento, la tempestad, las olas y las tinieblas no conseguirán que la nave se aparte de su rumbo y quede destrozada».

Esa barca que representa a la Iglesia, aparentemente débil ante semejante temporal, siempre saldrá a flote porque el que la guía es, en última instancia, el mismo Jesucristo.

 

“¡Que no vuelva a volar pegado a la tierra!”

Señor mío Jesús: haz que sienta, que secunde de tal modo tu gracia, que vacíe mi corazón..., para que lo llenes Tú, mi Amigo, mi Hermano, mi Rey, mi Dios, ¡mi Amor! (Forja, 913)

30 de abril

Me veo como un pobre pajarillo que, acostumbrado a volar solamente de árbol a árbol o, a lo más, hasta el balcón de un tercer piso..., un día, en su vida, tuvo bríos para llegar hasta el tejado de cierta casa modesta, que no era precisamente un rascacielos...

Mas he aquí que a nuestro pájaro lo arrebata un águila –lo tomó equivocadamente por una cría de su raza– y, entre sus garras poderosas, el pajarillo sube, sube muy alto, por encima de las montañas de la tierra y de los picos de nieve, por encima de las nubes blancas y azules y rosas, más arriba aun, hasta mirar de frente al sol... Y entonces el águila, soltando al pajarillo, le dice: anda, ¡vuela!...

–¡Señor, que no vuelva a volar pegado a la tierra!, ¡que esté siempre iluminado por los rayos del divino Sol –Cristo– en la Eucaristía!, ¡que mi vuelo no se interrumpa hasta hallar el descanso de tu Corazón! (Forja, 39)

 

 

La devoción a la Virgen María en el mes de mayo

Mayo es un mes dedicado a la Virgen. Y tratar a María es una buena forma de acercarse a su Hijo.

Nuestra Señora de Torreciudad, Reina de los Ángeles. Foto: Pablo Pérez-Tomé

29/04/2022

Textos y audios

● “Por María hacia Jesús”: homilía de San Josemaría sobre el trato con la Madre de Dios durante este mes.


● Mensaje del Prelado (1 mayo 2021). El prelado del Opus Dei nos invita a intensificar el trato con la Virgen María a través de la romería del mes de mayo.

● Audio meditación (11min): “Madre de Dios y esperanza nuestra” (2020). Con ocasión del mes de mayo, Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, habla en este audio sobre la Virgen María.


Para rezar el Rosario o hacer una Romería

● Para aprender a rezar el Rosario (devocionario móvil)

● ¿Qué es una Romería a la Virgen? ¿Cómo se hace? ¿Qué oraciones hay que rezar?

● Santo Rosario, de San Josemaría Escrivá y Comentarios de San Josemaría a los misterios del Rosario (audio y texto)

● Galería de fotos de las escenas del Rosario del Santuario de Torreciudad.

● Santuarios de la Virgen con los san Josemaría tuvo alguna relación, y que tienen una webcam 24h. Para hacer una romería sin salir de casa (editado por el CEJE)


Otros textos

● 10 piropos que los santos regalaron a la Virgen.

● Álvaro del Portillo: Ir y volver a Jesús constantemente por María María es el mejor camino para obtener una contrición que nos limpie.

La Virgen de Torreciudad, por la explanada del Santuario.

● Vida de MaríaLibro electrónico gratuito en el que se contempla la vida de María: una vida junto a Jesús.

Libro electrónico con la narración de la vida de la Virgen María en veinte escenas.

● Carta apostólica “El Rosario de la Virgen María” (San Juan Pablo II).

● Devoción a la Santísima Virgen Este artículo explica el culto que los católicos ofrecen a la Madre de Dios, de origen muy remoto en la Iglesia y muy vivo en la actualidad. También narra cómo se vive la devoción a la Virgen en el Opus Dei.

El Santuario de Torreciudad, visto desde la Ermita.

Vídeos

● La Virgen María y el mes de mayo: El Fundador del Opus Dei explica cómo puede ser nuestro amor a la Virgen.

● La Virgen intercede por nosotros. En México, Mons. Álvaro del Portillo habló sobre el poder de intercesión de la Virgen María, “la Madrecita buena de Dios”.

● El Papa Francisco explica por qué la Virgen María es modelo para los católicos.

 

Las bienaventuranzas (I): Soñar cosas grandes

El tema central de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se celebrará en Polonia son las bienaventuranzas. "Léanlas y medítenlas, que les va a hacer bien", ha dicho el Papa. Para preparar ese evento, iniciamos una serie de nueve editoriales dirigidos a gente joven.

03/01/2016

¿Quieres ser santo? Muchas personas pueden dudar antes de responder a esta pregunta. Imaginan una existencia gris y llena sólo de sacrificios, una vida sin sueños en la que Dios impone a la fuerza Su voluntad.

¿Quieres ser feliz? En este caso, en cambio, la respuesta es clara: sí, todos queremos ser felices, todos queremos lograr una vida plena, mirar atrás al final de nuestros días y poder decir: ha valido la pena que yo existiera, no he resultado indiferente, he sido útil, he dejado poso...

El secreto que aprende quien se acerca a Jesucristo es que lo que nos hace felices también nos hace santos. Con razón dice san Josemaría que «la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra»[1], porque nuestros sueños son los del Señor: Él no desea otra cosa que ayudarnos a cumplir nuestras aspiraciones más altas, colmar e incluso superar los deseos de infinito que cada uno llevamos dentro.

EL SECRETO QUE APRENDE QUIEN SE ACERCA A JESUCRISTO ES QUE LO QUE NOS HACE FELICES TAMBIÉN NOS HACE SANTOS.

Cuentan que un sabio dijo un día a sus seguidores: «Cuando llegaréis a las puertas del Cielo, os harán una sola pregunta, ¡una sola!». Quienes le rodeaban, intentaban adivinar la cuestión: «¿Has cumplido los mandamientos?», le preguntaba uno; «¿Has ayudado a los pobres?», decía otro; «¿Has rezado mucho?, ¿ibas a la iglesia?, ¿has amado al prójimo?...». El sabio, sonriendo, señaló: «La única pregunta será, sencillamente, ésta: ‘¿Has sido feliz?’ Quien responda afirmativamente, tendrá un sitio ante Dios».

¿Has sido feliz? Es una cuestión que podemos anticipar ahora: tal y como he planteado mi vida, ¿seré feliz? Enseguida comprendemos que no es sencillo responder con un sí rotundo. El futuro no está completamente en nuestras manos y son muchas las elecciones que tendremos que tomar a lo largo de los años: ¿Acertaré con mi orientación profesional?, ¿seguiré la vocación que Dios quiere para mí?, ¿encontraré a una persona que me ame y que pueda amar?, ¿escogeré bien las amistades?, ¿y si llega la enfermedad?

El futuro de cada persona está abierto: no somos capaces de ver más allá de nuestro presente. Sin embargo, Dios –respetando nuestra libertad– conoce bien cuáles serán nuestros pasos. Por eso, en algunos momentos de la vida podremos orar así: Señor, no sé aún qué quieres de mi, ni qué retos voy a enfrentar. A veces dudo sobre el camino que debo emprender, pero sé que Tú tienes un plan para mí: conoces tan bien las dificultades que encontraré como los talentos que me has dado para superarlas. Por eso, ayúdame a vivir cerca de Ti y así, haga lo que haga, ocurra lo que ocurra, estaré caminando por el buen camino.

Fiarse, soñar

En efecto, confiar en Dios nos permitirá soñar con ambición y nos liberará del freno más fuerte: el miedo a fracasar. Pero, para ser verdaderamente libres, es necesario hacer las dos cosas: fiarse y soñar. Así lo confirma el Papa: «En Cristo, queridos jóvenes, encontrarán el pleno cumplimiento de sus sueños. Sólo Él puede satisfacer sus expectativas, muchas veces frustradas por falsas promesas mundanas»[2].

Como sugiere Francisco, basta echar la vista atrás para distinguir los momentos de verdadera plenitud de aquellos que, aun siendo agradables, pasaron por nuestra vida sin pena ni gloria. Una fiesta que esperábamos con gran deseo, ratos de diversión con los videojuegos o ante la televisión, un viaje con los amigos o una tarde de compras con las amigas son actividades que indudablemente pueden dejar un buen recuerdo, pero no una huella imborrable. No permanecerán en nuestro corazón para siempre porque, aun siendo positivas, no están proyectadas para la eternidad.

En una sociedad desencantada, que ha olvidado soñar, existe el peligro de conformarnos con esos sucedáneos de felicidad, es decir, con imitaciones baratas de nuestros deseos más profundos, que nos dan una recompensa inmediata, obtenida con poco esfuerzo y normalmente a un cierto precio (de dinero o tiempo). Entusiasmarnos con estar a la última en ropa o tecnología, arrastrarnos hasta el fin de semana, buscar la compañía de amigos a cualquier costo o concedernos compensaciones en esos ratos libres que reservamos para nosotros solos son actitudes que pueden ayudarnos a ir tirando en la vida, incluso durante años.

INTUIMOS QUE LA VERDADERA FELICIDAD ESTÁ AL FINAL DE UN LARGO CAMINO, EN EL QUE NO HAY ATAJOS. POR ESO, ES NECESARIO LLENAR LA VIDA DE IDEALES.

Pero no es eso a lo que estamos llamados: «Queridos jóvenes –ha dicho Papa Francisco–, ¡no enterréis vuestros talentos, los dones que Dios os ha regalado! ¡No tengáis miedo de soñar cosas grandes!». Cuando nos enamoramos, participamos en una actividad solidaria o prestamos un servicio valioso a un amigo, percibimos que son momentos que sacan a la luz un poco de la grandeza de la que somos capaces. Intuimos que la verdadera felicidad está al final de un largo camino, en el que no hay atajos. Por eso, es necesario llenar la vida de ideales, entusiasmarnos con objetivos que nos obliguen a estirarnos para dar más, a crecer con empeño para sacar lo mejor de nosotros mismos.

Puede ocurrir que verdaderamente queramos hacer cosas grandes y luchar por ellas, pero aún no hayamos encontrado un motivo o una persona a la altura de nuestros deseos. Es necesario buscar. Al contrario de aquellas marcas comerciales, filosofías baratas o personalidades públicas que nos indican claramente qué debemos hacer para vivir una vida satisfecha, la fe no nos da respuestas hechas ni fórmulas cerradas o paquetes de felicidad, sino que nos abre siempre nuevos interrogantes: «¿Qué he de hacer para alcanzar la vida eterna?» «¿Quién decís que soy Yo?» «¿Quién es mi prójimo?» «¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si después se pierde a sí mismo?»[3] En esas y otras preguntas que surgen de la lectura del Evangelio, la fe nos propone el reto más grande y radical: «Tomar el timón de nuestra vida y hacer de ella una obra maestra»[4].

Por eso, si nos faltan ideales que den sentido a una vida, ¿quién hay mejor que Dios para poder orientarnos? La fe nos abrirá esas inquietudes a las que el corazón necesita encontrar respuesta. Ante el Sagrario y con el alma en Gracia será fácil sintonizar con Dios: sólo ante Él obtendremos luz para seguir buscando y comprenderemos que «lo que se necesita para conseguir la felicidad, no es una vida cómoda, sino un corazón enamorado»[5].

En el monte de las bienaventuranzas

Cuenta el Evangelio que una mañana Jesús subió una colina situada cerca del lago de Galilea. Caminaba solo, pero a pocos metros le seguía una multitud de personas. «Le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán»[6]. Ellos, como nosotros veintiún siglos más tarde, buscaban en el Señor a alguien que les orientase, que les ayudase a volar alto, a superar sus miserias y colmar sus deseos.

«Viendo la multitud, subió al monte y sentándose, vinieron a él sus discípulos»[7]. En lo alto de algunos montes, el Señor realiza acciones importantes: elige a los Apóstoles, se transfigura, revela las bienaventuranzas, muere en una cruz, asciende al Cielo... Subir hasta arriba le costaría esfuerzo, pero en las cimas el Señor nos muestra mejor su intimidad con Dios Padre. También a nosotros puede costarnos esfuerzo pararnos a meditar, sacar unos minutos de nuestro día para hablar con Dios, apagar el teléfono y buscar la soledad. Pero una vez lograda la calma interior –con empeño–, nos elevaremos por encima del ajetreo diario, y –como desde lo alto de una montaña– podremos ver más lejos, más profundamente. En efecto, necesitamos la soledad, porque Dios habla en voz baja. Bien saben los enamorados que las frases más importantes se dicen así, para que lleguen al corazón.

«Sentándose, vinieron a él sus discípulos»[8]. El Señor se sentó en el suelo y la gente le imitó. Cuando un rabino –un maestro de la ley judía– se sentaba, quería indicar que estaba a punto de enseñar algo muy importante. Sus discípulos más cercanos, a quienes poco tiempo antes había elegido llamándolos por su nombre propio, se aproximaron para no perder ni una palabra de sus enseñanzas.

LAS BIENAVENTURANZAS «SON EL PLAN DE JESÚS PARA NOSOTROS. LÉANLAS Y MEDÍTENLAS, QUE LES VA A HACER BIEN» (PAPA FRANCISCO).

Aunque el Señor tendría una voz fuerte, sólo quienes le rodeaban podrían capturar cada gesto, cada sonrisa, cada entonación con las que Jesús llenaba su discurso. Así nosotros, tenemos la posibilidad de escuchar las bienaventuranzas con diferentes actitudes: desde lejos, oyéndolas sin más como las oirían quienes se sentaron entre los grupos más alejados, perdiendo quizá el hilo del discurso; o bien, aproximándonos al Maestro, escogiendo un lugar cercano, fijando sin distracciones nuestra mirada en Él, sentándonos entre los Apóstoles, para aprender junto a ellos algo nuevo.

«Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: Bienaventurados... »[9] En el silencio que reinaría en aquel monte, la voz del Señor fue desgranando las bienaventuranzas. «Son el Plan de Jesús para nosotros –ha dicho el Papa–. Léanlas y medítenlas, que les va a hacer bien»[10]. Sabemos que contienen el secreto de esa felicidad que no logramos apagar con las satisfacciones diarias. Ellas serán la guía de nuestra oración y procuraremos aplicarlas a nuestra vida ordinaria para obtener respuestas capaces de dar sentido a todo lo que hacemos.

Sólo de ese modo, dentro de muchos años, podremos sonreír cuando, al encontrarnos cara a cara con el Señor, Él nos pregunte: «Y tú, ¿has sido feliz?».

Preguntas para la oración personal

- ¿Me he planteado objetivos grandes en mi vida? ¿Qué obstáculos me impiden soñar? ¿He preguntado alguna vez a Dios qué espera de mí?

- ¿Llevo a cabo lo que me hace feliz (planes con amigos y amigas, el noviazgo, el deporte...) de tal manera que también me haga santo? ¿Me doy cuenta de que lo que me acerca a Dios (ratos de oración, servicio a los demás, superación de los defectos...) me ayuda a obtener la felicidad auténtica?

- ¿Qué talentos tengo? ¿Los estoy usando para ser mejor, es decir, los pongo al servicio de Dios y de los demás?

- ¿Busco cada día un rato de conversación con Jesús? ¿Reservo momentos de soledad –sin música, ni mensajes ni distracciones– para escuchar la voz de Dios?


J. Narbona / J. Bordonaba

Citas

[1] San Josemaría, Forja, n. 1005.

[2] Papa Francisco, Mensaje para la JMJ de Cracovia (Polonia) 2016.

[3] Mc 10,17; Mt 16,15; Lc 10,29; Mc 8, 36

[4] Juan Pablo II, Encuentro con jóvenes en Cerdeña. 22 de septiembre de 1985.

[5] San Josemaría, Surco n. 795.

[6] Mt 4,25.

[7] Mt 5,1.

[8] Ibid.

[9] Mt 5,2.

[10] Papa Francisco, Discurso en el encuentro con los jóvenes en Paraguay, 12 de julio de 2015.

 

 

La conversión del corazón, camino de salvación

Escrito por Silvia del Valle Márquez.

Pedir perdón y perdonar nos capacitan para dar un paso más y tratar de convertir el corazón.

Este tiempo de cuaresma es el tiempo por excelencia para trabajar en la conversión de nuestro corazón y tenemos una oportunidad de oro en esta recta final para lograr cambiar lo que nos pesa, lo que nos aleja del camino que Jesús nos ha marcado como camino de salvación.

En cierto sentido es como hacer limpieza de la casa, que es nuestro corazón y resanarlo para que este digno para que Jesús pueda habitar en él, por eso hoy te dejo mis 5Tips para lograrlo.

PRIMERO. Haz una revisión general para saber en qué estado estamos.
Es tiempo para hacer un examen de conciencia profundo, ubicar lo que debemos cambiar, lo que debemos lavar, lo que nos hace sentir mal, lo que sabemos que le ofende a Dios, nuestros defectos y afectos, nuestras debilidades y pecados recurrentes; de esta forma tendremos claros los pasos que debemos dar para lograr tener nuestro corazón digno y a tiempo para vivir la Semana Santa y después la gran fiesta de la Pascua.

Podemos hacerlo revisando mandamiento por mandamiento para ver en qué hemos fallado o lo podemos hacer recordando todo aquenio que sentimos que nos aleja de Dios y que nos lleva por el camino del desamor, es decir que evita que tengamos una relación íntima con Dios.

Ahora, hasta hay aplicaciones que te ayudan o que te sirven de guía para hacer este examen de conciencia.

Nuestros hijos también lo deben hacer para que aprendan y lo tomen como un estilo de vida. Y son muy pequeños, es muy bueno que comiencen a darle cuenta de lo que han hecho con mala intensión y lo que, a pesar de que saben que va a lastimar a los que los rodean, han realizado con gusto y a propósito.

SEGUNDO. Pide perdón y perdona.
Llega el tiempo de sacudir la casa para poder ver lo que está más profundo y poder trabajar en eso.

Pedir perdón y perdonar nos capacitan para dar un paso más y tratar de convertir el corazón.

Para realizarlo es necesario hacer uso de la humildad, que nos permite reconocernos débiles y limitados por lo que nos equivocamos muy seguido y lastimamos a los que nos rodean, aun sin tener la intención de hacerlo, aunque muchas veces lo sabemos y aun así preferimos salirnos con la nuestra.

El que pide perdón se beneficia, pero el que otorga el perdón se beneficia más pues con este sencillo acto suelta amarras que le esclavizaban y se vuelve más libre para convertir su corazón a Dios.

Con nuestros hijos podemos educarlos para que pidan perdón y perdonen de inmediato, justo cuando cometen la falta, de esa forma será más sencillo que aprendan a reconocer cuando hacen mal y hay que pedir perdón y no les costara trabajo otorgar el perdón pues sabrán que todos nos equivocamos y que es normal corregir.

TERCERO. Limpia tu corazón por medio de la confesión.
Después de la limpieza superficial, vienen los arreglos profundos, esos que requieren de la mano del maestro, del sacramento de la reconciliación por medio de la confesión.

Así es más fácil porque ya hemos hecho un examen de conciencia y sabemos cuáles son nuestras faltas y pecados que debemos confesar. Si es necesario podemos llevarlos anotados para que la confesión sea mejor y más sencilla.

CUARTO. Debemos tener propósito de enmienda.
Ahora viene el tiempo de resanar las grietas que han quedado, es decir, es el tiempo de reparar lo que hemos dañado, lo que hace falta para que nuestro corazón esté reluciente para ser digno de Jesús.

Se que a veces es muy difícil dejar los vicios que por años hemos tenido, corregir errores que creíamos que eran verdades de vida, sanar herida que tienen mucho tiempo en nuestro corazón, pero lo importante es que hagamos es esfuerzo por corregirlo.

Dios ve nuestros esfuerzos y nos da la gracia para trabajar y lograr hacer esa conversión de nuestro corazón porque sabe que somos limitados y necesitamos de Él para lograrlo.

Nuestros hijos pequeños que aún no pueden confesarse, también deben aprender a reparar las faltas o errores que comente para que así cuando puedan recibir el sacramento de la confesión le sea más sencillo tener un firme y real propósito de enmienda.

Y QUINTO. Busca nuevas rutas para regresar al camino que Jesús nos marca.
Por último, la conversión del corazón nos exige hacer cambios radicales en nuestro estilo de vida. Dejar de frecuentar los lugares o las personas que nos hacen daño y nos alejan de Dios, dejar de realizar actos que nos lastiman y lastiman a los demás, buscar estrategias para hacer el mayor bien posible, etc.

Llega el momento de trabajar y ofrecer nuestros esfuerzos para el bien de nuestra alma, de nuestra familia y de la sociedad en que vivimos.

Buscar nuevas rutas implica emprender nuevos caminos y estilos de vida y en estos días que aún nos quedan de cuaresma podemos tomar las decisiones necesarias para retomar la ruta, el camino adecuado para acompañar a Jesús en su caminar para alcanzarnos la salvación eterna.

Nuestro testimonio es importante para que nuestros hijos aprendan este proceso de la conversión del corazón y ellos también puedan realizarlo en sus propias vidas.

 

“Frente a la Cruz”

Escrito por La hija de Cortés.

La Pasión de Cristo fue brutal, cruel e implacable porque nuestros pecados son brutales, crueles, atroces.

Hace unos días celebramos el domingo de ramos, día en el cual Cristo entra montado en un borrico a la ciudad; donde una muchedumbre conmovida exclama: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas! Toda Jerusalén parece estremecerse ante la presencia de Su Rey y hasta las piedras parecen no poder callar más la verdad.

Sin embargo, pocos días después, esa misma multitud tornará las alabanzas en palabras de condenación. ¡Ah, multitudes crueles, mezquinas y volubles, que tan ligeramente juzgáis, que tan rápidamente pasáis de la admiración al desdén, que tan rápido cambiáis al Justo por el criminal! Vuestra dureza me hiela, vuestra ingratitud me repugna y vuestro comportamiento me escandaliza; porque me es fácil reconocerme en él. Porque yo también, a mi pesar, soy una cristiana de domingo de ramos, que huye y se esconde; reniega y deserta el viernes de pasión.

Soy, como muchos, católica de navidad, de domingo de ramos, de pascua de resurrección y hasta de pentecostés. Yo, como muchos otros, quiero misericordia sin justicia, victoria sin combate y redención sin cruz.

A que grado rechaza el mundo esa Cruz que, por mucho tiempo ha intentado en vano destruir y que, de unas décadas a la fecha ha optado; con gran astucia, por menguar y esconder. Ofreciéndonos, una religión en la cual no es necesario el esfuerzo, el sacrificio y ni siquiera la obediencia pues su credo es “el hombre y sus derechos”. Una religión en la cual cabemos todos con nuestras “respetables opiniones” tan absurdas como contradictorias. Una fe en la cual “todos somos bienvenidos” con nuestros caprichos, gustos y deseos. Una religión diluida que acepta condescendiente los pecados, pero abandona a la deriva al pecador; condenándolo, no pocas veces, a la perdición. Una religión que rechaza la inmutabilidad de la doctrina, las perennes tradiciones y la solemnidad en la liturgia. Una religión que busca la unidad a costa de la verdad y esa falsa paz del mundo que poco a poco mata el alma.

Ante este panorama, es importante recordar las palabras de San Pío X: “En nuestros días más que nunca, la principal fuerza de los hombres malos es la cobardía y la debilidad de los buenos, y toda la columna vertebral del reino de Satanás está en la debilidad de los cristianos. ¡Oh! si se me permitiera, como lo hizo en espíritu el profeta Zacarías, preguntar al divino Redentor: ¿Qué llagas son estas en medio de tus manos? La respuesta no sería dudosa: estos me han sido dados en la casa de los que me amaban; dado por mis amigos, que nada han hecho por defenderme y que en cada reunión se han hecho cómplices de mis adversarios.”

Y es que es grande el temor que produce tanto la cruz como ese camino al calvario; empinado, rocoso, estrecho. Si aún Pedro, cuando Cristo le anunció Su muerte (y Su resurrección) rechazó con desagrado la Cruz, por lo que Cristo le reprende tajantemente: "Apártate de mí Satanás, tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres". Pedro, quien niega a Cristo tres veces mas cuyas lágrimas de arrepentimiento surcaron sus mejillas. Pedro, que consideró tan grande el honor de morir como Jesucristo, que pidió ser colocado de cabeza en su crucifixión. Pedro, que nos demuestra que, con la gracia de Dios, es posible abrazar y amar la Cruz al grado de morir por ella.

Cristo, a través de Sus enseñanzas, nos dejó muy claro que, si deseamos seguirlo es necesario negarnos a nosotros mismos y cargar nuestra cruz. El ejemplo de esto nos lo da María, Reina del Cielo y Madre del Redentor. María, sin pecado concebida, quien permaneció al pie de la Cruz. María, Madre Admirable, quien sufrió lo indecible con cada latigazo, cada humillación, cada bofetada dada a Su Hijo amado. María, cuyo Inmaculado Corazón fue traspasado por siete espadas y aún así, nos acogió a nosotros, sus verdugos, como hijos suyos, resanando con su virginal maternidad nuestra orfandad. Como San Ambrosio escribe: “Ella estaba frente a la Cruz, mirando con amor maternal las llagas de su Hijo; y así se quedó, no esperando que su Jesús muriera, sino que el mundo se salvara”.

Y a pesar de ello nosotros, habiendo bebido el veneno del modernismo, esperamos llegar al cielo sin derramar abundantes lágrimas de arrepentimiento, sin transformar radicalmente nuestra vida, sin tener que decidir entre agradar al mundo o agradar a Dios; con esa ingenuidad del llamado católico liberal, que cree que se puede vivir cómodamente en la ciudad del hombre para luego gozar de una eternidad en la ciudad celestial. Hemos despojado a Cristo de Su Cruz y olvidado que los modos y creencias del mundo son contrarios a Cristo y que la ciudad del hombre subordina y escarnece la ley de Dios a los deseos y caprichos del César.

El camino al calvario es inevitable en esta vida. La disyuntiva que tenemos es; si subimos al calvario acompañando a Cristo o como simples espectadores, tomando nuestra cruz como el Cirineo o insultando como la muchedumbre, enjuagando Su sudor como la Verónica o pegando latigazos como un soldado más, permaneciendo al pie de la Cruz como San Juan o repartiéndonos sus vestiduras como los oficiales, aceptando Su voluntad hasta el final como María o gritando que nos baje de la Cruz como Gestas. Estamos con Cristo o contra Cristo.

Cristo no eludió el látigo, ni las espinas, ni los clavos, ni la lanza, ni la terrible humillación. Su carne fue flagelada, destrozada, Su cabeza coronada de espinas, Su rostro desfigurado, Su Sagrado Corazón traspasado, Como dijo de El, el santo profeta David: “Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos”. La Pasión de Cristo fue brutal, cruel e implacable porque nuestros pecados son brutales, crueles, atroces. Con Su Pasión y Muerte, Cristo nos muestra la inmensidad de su amor y la monstruosidad del pecado, de nuestros pecados, de mis pecados. Por ello, a Su amor sólo podemos responder con amor.

Cada vez que deseemos hacer nuestra voluntad sobre la de Cristo, cada vez que tengamos la tentación de servir al mundo en lugar de a Dios, cada vez que sintamos la tentación de abandonar Su Barca, cada vez que nos invada la desesperanza; recordemos que fuimos rescatados, redimidos con la Sangre Preciosa de Cristo. Abracemos con fortaleza y esperanza la cruz o las múltiples cruces que nos corresponda llevar. “La medida del poder llevar una cruz grande o pequeña es el amor” nos recuerda Santa Teresa. Pidamos a Dios crecer en nuestro amor por El. Si la Cruz fue la llave con la que Cristo nos abrió el cielo, después de Su muerte la dejó como escalera para ascender hasta El.

La oscuridad había cubierto la tierra desde la hora sexta. Era la hora nona cuando Cristo expira entregando Su Espíritu al Padre. El velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo, la tierra tembló, las rocas se rajaron, y las tumbas se abrieron, y muchos cuerpos de santos que habían muerto fueron resucitados. El capitán y los soldados que custodiaban a Jesús, viendo lo sucedido, exclamaron aterrados: “Verdaderamente éste era el Hijo de Dios”.
Cristo muriendo triunfa sobre la muerte y a pesar de las tinieblas que parecen cubrirlo todo, la Verdad prevalece. Y prevalecerá, a pesar de está terrible crisis. “Salve, oh Cruz, única esperanza del hombre! Durante esta Marea de Pasión aumenta la gracia de los piadosos y purga a los pecadores de su culpa”. (De la liturgia del Viernes Santo).

 

El misterio del odio al bienhechor y al mismo Bien

El odio y el amor a Nuestro Señor Jesucristo se explican porque fue puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel

 

Cuando la persecución a los católicos, sangrienta o sonriente, va creciendo en todo el mundo, el misterio del odio al bienhechor y al mismo Bien vuelve a presentarse. El odio y el amor a Nuestro Señor Jesucristo se explican porque El fue puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel. (S. Luc. 2, 34 ).

 

El amor por los beneficios recibidos

Contenidos

Al examinar la vida de Nuestro Señor, no encontramos nada que no excite a la más razonable, a la más alta, a la más firme admiración. Como Maestro, enseñó la plenitud de la Verdad. Como Modelo, practicó la perfección del Bien. Como Pastor, no escatimó esfuerzos, ni misericordia, ni severas amonestaciones para salvar a sus ovejas, y terminó dando por ellas su Sangre, hasta la última gota.

Demostró su misión divina con milagros estupendos, llenó las almas de incontables beneficios espirituales y temporales. Extendiendo su solicitud a todos los hombres, en todos los tiempos, instituyó esta maravilla de las maravillas, que es la Santa Iglesia Católica. Y dentro de la Santa Iglesia prolongó su presencia de dos modos: de modo real, en el Santísimo Sacramento, y por el Magisterio en la persona de su Vicario. Tan grande suma de gracias y de beneficios, ninguna mente humana podría imaginar.

Por esto, Nuestro Señor fue amado.

Hay en ser amado una forma particular de gloria. Y ésta Nuestro Señor la tuvo en proporciones únicas. En torno suyo el tropel del pueblo era tan grande, que los Apóstoles tenían que protegerlo. Cuando El hablaba, las multitudes lo seguían en el desierto, sin pensar en abrigo ni en alimento. Cuando entró en Jerusalén, le prepararon un triunfo verdaderamente real. En materia de amor, esto es mucho.

Muchas almas continuaron amándolo, en un momento de dolor inexpresable, cuando el Sepulcro se cerró y las sombras y el silencio de la muerte se abatieron sobre el Cuerpo desangrado

Hubo almas que no perdieron la fe en El ante su aparente fracaso

Existió, sobre todo, más que todo, sin comparación, María Santísima que practicó de modo interrumpido actos de amor como jamás el Cielo y la tierra juntos serían capaces de practicarlos con igual intensidad y perfección. Almas que continuaron amando, en un momento de dolor inexpresable, cuando el Sepulcro se cerró y las sombras y el silencio de la muerte se abatieron sobre el Cuerpo desangrado, y en el que todo parecía terminado, mil veces terminado.

*   *   *

 

¿Por qué la verdad despierta odio?

 

El misterio del terrible odio que suscitó

¿Cómo se puede explicar, entonces, que ese mismo Jesús hubiese suscitado tanto odio?

Porque indiscutiblemente El lo suscitó. Los judíos lo odiaron con un odio avergonzado, devorador, infame, como sólo el infierno puede generar.

Por odio trataron de espiarlo durante mucho tiempo, para ver si encontraban en El alguna culpa que les sirviese como arma de guerra. Esto prueba que no lo odiaban por algún defecto que por equivocación hubiesen imaginado ver en El.

¿Por qué lo odiaban? Si no era por el mal, que en El no existía, y que en vano procuraban encontrar en El, ¿por qué fue? Sólo podría ser por el bien… ¡Misterio profundo de la iniquidad humana!

Este odio se mostraba avergonzado. Así, se manifestaba bajo la apariencia de amabilidad, porque no tenían ninguna razón limpia y honesta para declararlo. A medida que la misión de Jesús fue llegando a su plena realización, el odio de los judíos fue creciendo en intensidad, tendiendo hacia una explosión.

Viéndolo ahora “derrotado”, se producía el alivio. Las antipatías inconfesadas, y quizá subconscientes, de los tibios, produjeron este resultado supremo: el deicidio, el mayor crimen de todos los tiempos

 

El empleo de la calumnia

Desanimados de encontrar razones para difamarlo, recurrieron al uso amplio de la calumnia. Para vencer en esta forma de lucha contaban con todo lo necesario: dinero, relaciones con los romanos, prestigio del ejercicio de las funciones sagradas. Sin embargo, la guerra de la calumnia fracasó en gran parte. Consiguieron convencer a algunos envidiosos, sembrar la duda en algunos espíritus groseros, embotados, o viciados en dudar de sí mismos, de los otros, de todo y de todos.

Pero era imposible ahogar con calumnias el efecto maravilloso de la presencia, de la palabra y de la acción de Nuestro Señor. Por ello, inventaron el plano supremo: desmentir todo esto mediante una derrota que lo desprestigiara ante todos, y lo sacara del número de los vivos. El resto ya se conoce. Satanás entró en el más repugnante de los hombres, quien lo vendió y, después, lo entregó con un beso.

Un procónsul, más depravado de alma que de cuerpo, inseguro, blando, vanidoso, lo entregó a sus enemigos. Y sobre El cayó el odio de la Sinagoga, con el que los fariseos consiguieron contaminar a la masa.

El alivio de verlo derrotado

Allí se encontraban, aullando de odio, tantos ciegos y paralíticos curados, tantos posesos libertados, tantas almas devueltas a la paz por el Hijo de Dios.

¡Pero también! Cuando recibieron esos beneficios, sintieron una secreta humillación de verse tan inferiores. Cuando recibieron esas enseñanzas, sintieron un movimiento de rebelión que les minaba imperceptiblemente la admiración: ¿por qué era El tan austero; por qué exigía tantos sacrificios?

Viéndolo ahora “derrotado”, se producía el alivio, el triunfo de todos los recalques, de todas las vulgaridades, de todas las envidias, el jugo destilado de todas las infamias. La gran rebelión de los fariseos impíos y entregados a Satanás, de sus congéneres en todas las clases del pueblo, constituyó un frente único con las antipatías inconfesadas, y quizá subconscientes, de los tibios, que produjeron este resultado supremo: el deicidio, el mayor crimen de todos los tiempos.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Décimo Mandamiento

No codiciarás los bienes ajenos

Este mandamiento está contenido en el séptimo. Pero insiste en que también se puede pecar deseando tomar lo ajeno. Se trata, naturalmente, de un deseo desordenado y consentido. Eso no quiere decir que sea pecado el desear tener, si pudieras lícitamente, una cosa como la de tu prójimo.

Este mandamiento no prohíbe un ordenado deseo de riquezas, como sería una aspiración a un mayor bienestar legítimamente conseguido; manda conformarnos con los bienes que Dios nos ha dado y con los que honradamente podamos adquirir.

Pero sí sería pecado murmurar con rabia contra Dios porque no te da más; y tener envidia de los bienes ajenos.

No dejes que la amargura de corazón corroa la paz de tu alma.

Aunque la vida sea dura y la queja asome a tus labios, no dejes que la amargura se apodere de tu corazón. Esfuérzate por mejorar tu situación y satisfacer tus necesidades, pero sin amargura. Dios lo quiere y la Iglesia -como madre tuya- es la primera que lo procura, enseñando a todos lo que el trabajador se merece. Recuerda lo que te he dicho en el cuarto mandamiento.

Esfuérzate, sí; pero siempre por medios lícitos; no con espíritu de rebeldía, ni de odios, sino con espíritu cristiano, con fe en la Providencia de Dios, y sin olvidar que en esta vida no se puede hacer desaparecer el sufrimiento.

Por otra parte, no olvides que no consiste todo en amontonar dinero.

Es mucho más importante hacer buenas obras, pues el premio eterno del cielo vale más que todo el oro del mundo. Si creyéramos esto de verdad, pondríamos mucho más empeño en practicar el bien.

La autoridad debe poner los medios para fomentar una mejor prosperidad pública y mejorar el nivel de vida del pueblo, con una justa distribución de la riqueza. Los padres deben procurar los bienes convenientes para asegurar a sus hijos un buen porvenir. Los poseedores de riquezas deben cuidar de su mayor rendimiento y de su acertada inversión para crear otras fuentes de riqueza y nuevos puestos de trabajo, en conformidad con las necesidades del bien común.

Todos debemos cooperar, con nuestro trabajo, al mayor bienestar y prosperidad pública y privada.

Pero el deseo de riquezas debe estar moderado por la virtud de la justicia distributiva y social. Y no podemos aspirar a ellas sino por medios lícitos y con fines honestos. El deseo inmoderado de riquezas con fines egoístas y medios injustos provoca luchas sociales e incluso guerras entre las naciones.

Codicia es la idolatría del dinero. Es un deseo de poseer sin límites que lleva a la explotación del prójimo, o a no compartir los bienes propios con los necesitados.

El ansia de dinero puede esclavizar lo mismo al que lo tiene que al que no lo tiene.

La Iglesia exalta el desprendimiento de los bienes de este mundo. Pero esto no se opone al progreso que tiende a hacer desaparecer la miseria que impide practicar la virtud de algunos sectores sociales.

Los trabajos fisiológicos de Bert sobre el oxígeno, necesario para nuestras células, han demostrado que si están faltas de él, padecen y mueren; pero un exceso, también les es nocivo, porque les resulta convulsivo(882).

Es decir, que nuestro organismo está hecho para una medida; y lo mismo resulta nocivo una carencia que un exceso. Lo mismo que ocurre con el oxígeno, ocurre con el azúcar, el calor o la libertad. Tan perjudicial es una carencia como un exceso. Y también con los bienes materiales.

Lo mismo que hay un mínimo económico vital, debería fijarse un máximo vital no sobrepasable para poder permanecer en el equilibrio humano.

En los países donde el progreso ha alcanzado metas altísimas, y una libertad de costumbres sin freno, han resultado hombres cansados de vivir. Por eso en ellos se multiplican tanto los suicidios. La Iglesia tiene sus razones cuando enseña una ascética de lucha y de vencimiento propio. Esta superación del hombre sobre sí mismo, aunque exige esfuerzo y sacrificio, llena también de satisfacciones la vida.

La felicidad no está en tener muchas cosas, sino en saber disfrutar de lo que se tiene. La felicidad brota de lo más íntimo de nuestro ser.

Quien busca la felicidad fuera de sí mismo es como un caracol en busca de casa. La alegría es posible en todas las circunstancias de la vida.

Los que no la encuentran es porque la buscan donde no está. En lugar de buscarla en uno mismo, la buscan en cosas exteriores que dejan el corazón vacío, y después viene el tedio y la tristeza. La felicidad no depende de lo que nos pasa, sino de cómo lo percibimos.

La felicidad está en disfrutar de lo que tenemos, y no en desear lo que no podemos tener. La persona feliz siempre encuentra algo positivo en lo negativo.

 

¿La adopción como solución a la lesiva práctica de la maternidad subrogada?

¿La adopción como solución a la lesiva práctica de la maternidad subrogada?

El Supremo acaba de sentenciar que la gestación subrogada vulnera los derechos de la madre y el menor, y debe resolverse a través de una adopción, negándose la vía más rápida que había aceptado la Audiencia de Madrid, que autorizaba la inscripción registral teniendo en cuenta la situación familiar real

La maternidad subrogada es un nuevo caso de paradojas y falacias que se ofrecen a las mujeres como prácticas liberadoras de su condición femenina y que sin embargo conllevan un nuevo sistema de esclavitud para algunas mujeres en el inicio y desarrollo de este siglo.

La maternidad subrogada o gestación por sustitución, vientres de alquiler o como demos en llamarla, es una técnica de reproducción asistida por la cual una mujer gesta a un niño mediando un contrato que la obliga a ceder todos los derechos sobre el recién nacido a favor de otra persona o personas (los padres o abuelos de intención), quienes asumirán la paternidad y/o maternidad del niño. Con la maternidad subrogada, los seres humanos no son procreados sino producidos; los hijos se encargan por distintas razones, algunas relacionadas con problemas de salud o esterilidad, pero otras no. De esta manera, insensiblemente se produce la cosificación de las personas que se gestan como resultado de tales técnicas y se lesionan gravemente su dignidad y derechos. Asimismo, la utilización de la mujer gestante atenta a su dignidad y a los derechos que le corresponden como ser humano y como madre.

1.- La vulneración de la dignidad y derechos de la mujer en la maternidad subrogada 

La colisión de derechos que ha provocado el avance de la ciencia y la técnica ha acabado menoscabando no sólo la dignidad del hijo y conculcando sus derechos sino también los de la mujer y madre gestante. ResultaDe éstos datos se deriva que la eficacia de las clinicas de reproducción asistida, en cuanto a la consecución de un hijo está estancada en los últimos años. escandalosa la falta de ayudas a la madre gestante y las facilidades para interrumpir su embarazo. No interesa el nacimiento de nuevos hijos salvo en determinadas circunstancias. La maternidad subrogada es un nuevo caso de paradojas y falacias que se ofrecen a las mujeres como prácticas liberadoras de su condición femenina y que sin embargo conllevan un nuevo sistema de esclavitud para algunas mujeres en el inicio y desarrollo de este siglo.

La gestación subrogada, prohibida en unos países como el nuestro y permitida en muchos otros, es causa de numerosos riesgos que menoscaban la dignidad y derechos de la mujer y sitúan a las madres gestantes en una posición de vulnerabilidad al verse abocadas a acudir a esta práctica para hacer frente a situaciones de pobreza o marginación social y dando lugar al llamado “turismo reproductivo” que vulnera el principio común en los países de la Europa continental de que no pueden ser objeto de tráfico jurídico las facultades reproductivas y de gestación de la mujer. La comercialización de la maternidad es la principal causa de lesión de la dignidad humana de la madre gestante, dada la indisponibilidad del propio cuerpo, pero no la única. Al respecto de esta práctica se pueden establecer una serie de lesiones a sus derechos y dignidad.

  1. A) La explotación sexual y reproductiva de la mujer 

Las prácticas de gestación por sustitución son muy lucrativas para los intermediarios por lo que en numerosos casos se produce la explotación del estado de necesidad de las gestantes algunas de las cuales viven en situaciones de pobreza. El perfil socio-económico de las mujeres que se someten a estas prácticas suele ser bajo y el nivel de conocimiento y libertad con el que han participado es bastante dudoso; existen elementos más que fundados para sospechar que se trata de mujeres en situación de pobreza y exclusión social o con necesidad de ciertos ingresos para sobrevivir ellas y sus familias y no tienen problema en relativizar el proceso de gestación y entrega del niño gestado para sobrevivir. En tal caso, ¿esta mujer alquila su vientre por elección o por coerción?  La reciente STS de 31 de marzo de 2022, en su FJ 3-8, señala que “no es preciso un gran esfuerzo de imaginación para hacerse una cabal idea de la situación económica y social de vulnerabilidad en la que se encuentra una mujer que acepta someterse a ese trato inhumano y degradante que vulnera sus más elementales derechos a la intimidad, a la integridad física y moral”, que renuncia a ser tratada como una persona libre y autónoma dotada de la dignidad propia de todo ser humano. Y que acepta unas limitaciones de su autonomía personal y de su integridad física y moral mientras dure el embarazo, incompatibles con la dignidad de todo ser humano.

En segundo lugar, y no menos importante, esta práctica es un negocio muy rentable para  los intermediarios por lo que no sería extraño que a algunas mujeres (o niñas) se les obligue a gestar al igual que a otras se les obliga a prostituirse –incluso por sus propias familias en grave estado de necesidad y pobreza extrema- lo que implica la comisión de delitos contra los derechos humanos y la vinculación de la gestación por sustitución con la trata de seres humanos; de seguir así, quizás en el futuro podría obligarse a las mujeres a gestar hijos en favor de otros como una función social tal y como relata Margaret Atwood en su novela El cuento de la criada. De momento, podemos afirmar que esta práctica conlleva, en muchos casos, un proxenetismo del embarazo.

  1. B) La reducción de la mujer como mercancía a la venta

La denigrante publicidad que sufre la mujer sometida a estas prácticas constituye otro punto a considerar en la gravedad del problema. Existen agencias que ofertan a las gestantes e incluyen sus características fenotípicas, tasa de éxito en sus embarazos, etc., discriminando a las menos “productivas”.  La gestante se oferta como un producto comercial para la reproducción asemejándose mucho a la publicidad de los criaderos animales y atentando gravemente a su dignidad como persona.

  1. C) Reducción de la mujer a mero instrumento al servicio de los deseos de paternidad/maternidad de un tercero

La maternidad subrogada, con independencia de que sea gratuita u onerosa, viola la dignidad de la mujer gestante que prácticamente desaparece como sujeto de derechos, en tanto es instrumentalizada y puesta al servicio del deseo de tener hijos de los padres de intención, constituyendo la relación contractual (el contrato de gestación) un proceso de cosificación de la gestante (y del hijo nacido de estas prácticas) incompatible con su dignidad.

Interesante y clarificador a nivel jurídico es el Auto del Tribunal Supremo de 2 febrero 2015 que señala que el derecho a crear una familia no es ilimitado y no incluye la facultad de establecer lazos de filiación por medios no reconocidos como tales por el ordenamiento jurídico haciendo referencia a la maternidad subrogada. Así lo entiende, igualmente, el Comité de Bioética de España, un órgano colegiado que goza de independencia funcional y que tiene un carácter eminentemente consultivo sobre materias relacionadas con las implicaciones éticas y sociales de la Biomedicina y de las Ciencias de la Salud, emitió un informe en 2017 sobre los aspectos éticos y jurídicos de la gestación subrogada en el que señaló que el deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas. La mayoría del Comité entiende que todo contrato de gestación por sustitución entraña una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio.

Por otro lado, se produce una flagrante reducción de la gestante al papel de incubadora humana desprovista de los caracteres propios de la maternidad que atenta a la dignidad de la mujer gestante y la cosifica al ser reducida a una prestadora de servicios de maternidad. Obligar a la mujer a que preste su cuerpo para gestar el niño de otro la reduce a la condición de mero instrumento al servicio de los deseos de paternidad/maternidad de un tercero y atenta a su dignidad como mujer y como madre.

  1. D) La situación de inferioridad de la mujer en el contrato de gestación 

Mediante el contrato de gestación por sustitución se obliga a la gestante a renunciar de forma anticipada al hijo que gesta sin tener en cuenta el derecho de la gestante a cambiar de opinión. Incluso la madre gestante puede haber aportado su propio óvulo con lo que está negociando con su propio hijo y perjudicando el interés superior del menor. Todo ello contrasta con el derecho de la madre en los en supuestos de adopción a decidir si se queda con el niño o no, para lo que cuenta con un plazo de reflexión de seis semanas desde el parto (art. 177.4º.2 Código Civil).

El consentimiento tan prematuramente prestado por la futura madre gestante para la inscripción del nacimiento del menor sólo puede considerarse desprovisto de todas las garantías que persigue la exigencia de una resolución judicial por parte de la Dirección General de los Registros y del Notariado, esto es, la inexistencia de error sobre las consecuencias y alcance de la prestación del consentimiento y sobre todo, no  hay garantía de que no sufra error sobre las consecuencias y alcance de la prestación de este  consentimiento o de que no haya sido sometida eventualmente a engaño, violencia o coacción.

  1. E) La privación de derechos relacionados con la maternidad

Los comitentes, puesto que abonan muchos miles de euros se van a creer con derecho a decidir sobre los hábitos de alimentación, ejercicio, preparación al parto, el tipo de parto, etc., de la gestante. Asimismo, se creerán con derecho a decidir aspectos tan importantes como el número de embriones que se implantan en la gestante, si se le realiza o no una “reducción embrionaria” o un aborto, o el tipo de alumbramiento (parto natural, cesárea) al que deba someterse en cualquiera de los siguientes casos que planteamos sin ánimo de ser exhaustiva: el caso de que el nasciturus padezca problemas -graves o no- de salud y ya no interese la continuación de esta gestación; o en el caso de que en vez de un hijo la implantación haya fructificado en dos embriones y se pretenda desechar uno de ellos; o en caso de que la gestación se lleve a cabo para la procreación un hermano ‘medicamento’ y entretanto se encontró la cura o falleció el hermano enfermo y este ya no se desea -remarco el vocablo-pues ya no reporta ninguna finalidad; o como consecuencia de la ruptura de la pareja de comitentes, el fallecimiento de uno de ellos o el simple desistimiento sin más (problemas laborales, o de ánimo, o cese del ‘deseo’ de paternidad. Desgraciadamente, en estos casos, suele triunfar el utilitarismo y hedonismo imperantes provocando graves lesiones a la dignidad y derechos del niño y de la madre gestante.

2.- La vulneración de la dignidad y derechos del hijo

La gestación subrogada es, asimismo, causa de numerosos riesgos que menoscaban el interés superior del menor. Lo que estas prácticas hacen peligrar en relación con el nasciturus no son únicamente su vida y su dignidad sino también la prevalencia de su interés superior en cuanto menor.

  1. A) El lesivo intercambio mercantil del hijo

El resultado del proceso de gestación por sustitución culmina nada menos que con la generación de un ser humano, y no podemos ignorar que los seres humanos en nuestro ordenamiento jurídico y en pleno siglo XXI no pueden ser considerados como propiedad de otro ser humano, por lo que nadie debiera poder disponer de ellos; el ejercicio de la paternidad es una responsabilidad, no la materialización de una propiedad. Los hijos “no pertenecen a los padres” se afirmaba en una célebre frase pronunciada no hace mucho. La finalidad de la frase, que tenía más relación con el ejercicio de la patria potestad que con este tema, resulta de interés traerla a colación para evidenciar que, efectivamente, los hijos no son propiedad de los padres y que, por tanto, no se puede comerciar con ellos, sino que las responsabilidades parentales obligan al cuidado, educación, alimentación y respeto a los hijos.

El Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía define la venta de niños como “todo acto o transacción en virtud del cual un niño es transferido por una persona o grupo de personas a otra a cambio de remuneración o de cualquier otra retribución”. La Comisión de Derechos del Niño de Naciones Unidas ha advertido a algunos de los países en los que se llevan a cabo estas prácticas sobre la necesidad de establecer garantías que eviten el tráfico con niños. La gestación subrogada internacional, en la medida en que tiene un carácter comercial y recurre como gestantes a mujeres que están en una situación de vulnerabilidad económica y social, se puede calificar en la mayoría de los casos como tráfico de niños y explotación de mujeres, más allá de que exista en algunos casos, un marco legal que la ampare en el país de la gestante. Los organismos intergubernamentales -como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW)- que se han pronunciado sobre la gestación subrogada han adoptado posiciones de rechazo o de cautela. La ONU, a través del Comité de Derechos del Niño, ha advertido a algunos países como Estados Unidos, de los riesgos de tráfico de niños con relación a estas prácticas. Pese a ello, el niño gestado en estas condiciones, es utilizado como objeto de intercambio mercantil. Mediante la gestación subrogada se lleva a cabo una transacción, en la mayoría de los casos forzosa y lucrativa a la que se someten mujeres e incluso niñas en situación de pobreza y vulnerabilidad para gestar a un hijo en favor de los padres/abuelos de intención, olvidando que el hijo no forma parte del patrimonio de la gestante (ni de su cuerpo) porque el objeto de esta transacción es otro ser humano del que no puede disponer y no un elemento más del patrimonio. En consecuencia, este tipo de prácticas da lugar al tráfico de niños.

  1. B) La lesión del interés superior del niño subrogado

En la gestación subrogada el bienestar del niño y su salud física y psíquica se ven especialmente alterados por esta práctica que atenta contra el interés superior del niño al romper su vínculo materno tras el parto, ya pactado ab initio. Ello entra en contradicción con el derecho del hijo a permanecer con su familia de origen.

 En consecuencia, se pone en riesgo –y frecuentemente se vulnera intencionalmente- el derecho del niño a ser criado por sus verdaderos progenitores y a dar prioridad a su permanencia en su familia de origen y al mantenimiento de sus relaciones familiares biológicas. Precisamente el efecto es el contrario.

Asimismo, y como señala el FJ 3-9 la STS 31 de marzo de 2022, con la maternidad subrogada se priva al futuro niño, del derecho a conocer sus orígenes, se «cosifica» pues se le concibe como el objeto del contrato, que la gestante se obliga a entregar a la comitente.

  1. C) La filiación del hijo subrogado

La maternidad subrogada supone, además, una cuestión de orden público y de gran gravedad y envergadura como es la de determinar la filiación materna respecto de una persona que no es la madre biológica y que celebró un contrato de gestación por sustitución, sin aportar material genético propio y en contra del artículo 10 Ley de Técnicas de Reproducción Humana Asistida (LTRHA) y del art. 131 del Código Civil , pues el apartado segundo de este último precepto legal excluye de la declaración de la filiación manifestada por la constante posesión de estado el supuesto en que la filiación que se reclame contradiga otra legalmente determinada, en este caso por el apartado segundo del artículo 10 LTRHA, de acuerdo con la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo en relación con la determinación de la filiación de los menores nacidos tras la celebración de un contrato de gestación por sustitución a favor de los padres de intención, establecida en la STS 835/2013, de 6 de febrero de 2014. En dicha sentencia y en el posterior auto de 2 de febrero de 2015 que desestimó la solicitud de nulidad de aquélla, el Tribunal Supremo sostuvo que la pretensión de reconocer la filiación determinada por una autoridad extranjera como consecuencia de un contrato de gestación por sustitución era manifiestamente contraria al orden público español. Esta contrariedad manifiesta deriva tanto de que el art. 10 LTRHA establezca la nulidad de pleno derecho de estos contratos y de que la filiación materna del niño nacido por gestación por sustitución será determinada por el parto y no por el deseo de la madre de intención, como también de que el contrato de gestación por sustitución vulnera gravemente los derechos fundamentales reconocidos en nuestra Constitución y en los convenios internacionales sobre derechos humanos en los que España es parte.

Recientemente el Tribunal Supremo se ha pronunciado en relación con esta cuestión en la STS 31 de marzo de 2022, pero en este caso, el litigio que ha dado lugar a este pronunciamiento plantea la cuestión desde otro punto de vista, pues lo que se pretende no es el reconocimiento de un acto de autoridad extranjero, sino la determinación de la filiación del menor conforme a la ley española, concretamente ex art. 131 del Código Civil, atendiendo a que la normativa aplicable para resolver la pretensión formulada es la del Estado donde el hijo tenga la residencia habitual, luego España, y no la del Estado en que haya nacido el niño gestado. En consecuencia, y de acuerdo con la legislación española, el art 10 LTRHA declara nulo de pleno derecho el contrato de gestación por sustitución y atribuye la titularidad de la relación de filiación materna a la madre gestante. Por tanto, ni legal ni moralmente es factible atribuir la filiación del hijo subrogado apelando a la propia conveniencia o deseos. La razón es sencilla, como concluye el Informe del Comité de Bioética de España de 2017, el deseo de una persona de tener un hijo, por muy noble que sea, no puede realizarse a costa de los derechos de otras personas. Un contrato de gestación por sustitución entraña, en todo caso, una explotación de la mujer y un daño a los intereses superiores del menor y, por tanto, no puede aceptarse por principio, como señala el Tribunal Supremo en la STS 31 de marzo de 2022, FJ 3-12, apoyándose en que el art. 8 del CEDH no garantiza el derecho de fundar una familia ni el derecho de adoptar, pues el derecho al respeto de la vida familiar no protege el simple deseo de fundar una familia (sentencia de 24 de enero de 2017, caso Paradiso y Campanelli, apartado 141); además de estar sancionadas penalmente aquellas conductas vinculadas con este tipo de contratos, en las que, mediando compensación económica, se entregue a otra persona un hijo o cualquier menor y que se contempla en el art. 221.1 del Código Penal español cuando se hayan eludido los procedimientos legales aplicables de guarda, acogimiento o adopción.

La solución a las problemáticas generadas por estos padres de intención que pretenden eludir la legislación española es, de acuerdo con nuestro ordenamiento jurídico, el reconocimiento de esa relación respecto del padre biológico, mediante el ejercicio de la acción de reclamación de paternidad, conforme prevé el art. 10.3 LTRHA pero no cuando quien solicita el reconocimiento de la relación de filiación es la madre comitente, en cuyo caso, la vía por la que debe obtenerse la determinación de la filiación no puede ser otra que la de la adopción según la solución que plantea el Tribunal Supremo para el caso enjuiciado en la STS 31 de marzo de 2022 citada, de acuerdo con el Dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de 10 de abril de 2019 que acepta como uno de los mecanismos para satisfacer el interés superior del menor en estos casos «la adopción por parte de la madre comitente […] en la medida en que el procedimiento establecido por la legislación nacional garantice que puedan aplicarse con prontitud y eficacia, de conformidad con el interés superior del niño». Adopción que de conformidad con el art. 26.2 de la Ley 54/2007, de 28 de diciembre, de Adopción Internacional, para su validez en España no debe vulnerar el orden público español; y vulneran el orden público español aquellas adopciones en cuya constitución no se ha respetado el interés superior del menor y en particular, cuando se ha prescindido de los consentimientos y audiencias necesarios, o cuando se constate que los consentimientos no fueron informados y libres o se obtuvieron mediante pago o compensación.

  1. D) El interés superior de un menor concreto versus los intereses generales lesionados por esta práctica

En definitiva y como se indica el FJ4-14 de la STS 31 de marzo de 2022, no se trata tanto de pronunciarse sobre si una determinada solución satisface el interés superior de un menor, valorado in concreto, como exige el citado Dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, como salvaguardar los derechos fundamentales que el citado tribunal también ha considerado dignos de protección, como los derechos de las madres gestantes y de los niños en general (sentencias de 24 de enero de 2017, Gran Sala, caso Paradiso y Campanelli, apartados 197, 202 y 203, y de 18 de mayo de 2021, caso Valdís Fjölnisdóttir y otros contra Islandia, apartado 65), que resultarían gravemente lesionados si se potenciara la práctica de la gestación subrogada, y en mayor medida, de la comercial porque se facilita la actuación de las agencias de intermediación en la gestación por sustitución, en caso de que estas pudieran asegurar a sus potenciales clientes el reconocimiento casi automático en España de la filiación resultante del contrato de gestación subrogada, pese a la vulneración de los derechos de las madres gestantes y de los propios niños, tratados como simples mercancías y sin siquiera comprobarse la idoneidad de los comitentes para ser reconocidos como titulares de la patria potestad del menor nacido de este tipo de gestaciones, lo que sí se exige a los adoptantes. Así pues, nuestro Alto Tribunal censura nuevamente esta práctica que entraña una nueva esclavitud del siglo XXI y aporta una solución, la adopción del menor por los comitentes si se da el caso de que ya forman una familia de facto, lo que tampoco va a conllevar que se frenen estas prácticas.

3.- La adopción no es la solución

La adopción de estos menores que se plantea, no obstante, como solución a esta problemática, lejos de disuadir de esta técnica tan lesiva, generará nuevos problemas y tratos discriminatorios que convendría reflexionar. Fundamentalmente me refiero a la cuestión sobre la idoneidad de los padres (la madre en la mayoría de los casos) de intención para ser adoptantes y la aplicación de los mismos criterios y condiciones de igualdad que se exigen a los adoptantes en los procesos de adopción nacional e internacional, al objeto de evitar el fraude y de proteger a los niños -no únicamente al concreto niño afectado sino también los niños en general- de todo comercio ilegal y tráfico de niños.

Las problemáticas que provocan estos padres de intención que vulneran intencionadamente sus legislaciones en materia de gestación subrogada, generan cuestiones jurídicas y éticas de difícil resolución para los intereses de los menores implicados, no obstante, la solución de la adopción como la única viable contrasta con las líneas básicas del sistema español de adopción imbuido de una fuerte intervención administrativa por la exigencia de obtención del certificado de idoneidad de los adoptantes como requisito del procedimiento administrativo que finaliza con la concesión o denegación de la adopción, seguido del proceso judicial (en adopciones nacionales) que culmina con la preceptiva resolución judicial que deberá tener en cuenta el interés superior del adoptando (art. 176 CC).

En dicho proceso, ni la Administración competente ni la autoridad judicial se limitan a homologar las declaraciones de voluntad de los futuros adoptantes sino que asumen funciones de control que les permiten decidir si conceden o deniega la adopción solicitada para preservar el principio del interés superior del menor. Y es comprensible, los adoptantes van a ejercer la paternidad/maternidad del niño, van a educarle, cuidarle y guiarle a lo largo de su vida, y, para ello, deben ser idóneos. Así, para declarar la idoneidad de los solicitantes y determinar que los adoptantes son personas aptas para hacerse cargo del niño, se exige que se lleven a cabo una serie de informes elaborados por equipos técnicos especializados e integrados por psicólogos y otros profesionales que evalúan las circunstancias personales, de pareja, familiares, sociales, socioeconómicas, etc., mediante entrevistas, cuestionarios, charlas, etc., para garantizar que por los solicitantes se dará plena cobertura a las necesidades del menor. Este trámite lleva algunas semanas e incluso meses.

Resultará por ello, difícil valorar positivamente la idoneidad de estos padres de intención si se tiene en cuenta que el/los solicitantes han vulnerado las leyes prohibitivas en la materia, que han alterado el orden público y han pretendido cometer fraude de ley, han comerciado con el útero de una mujer, atentando a su dignidad y derechos, han traficado con el hijo nacido de estas prácticas, etc. sólo para satisfacer sus deseos y llevar a cabo su plan de convertirse en padres por encima de todo los demás intereses en juego. No parece lo más procedente conceder la adopción a este tipo de individuos, tampoco que los padres de intención, ahora solicitantes de adopción sean personas idóneas para criar y educar a ningún niño, lleve su carga genética o no.

Permitir al hijo subrogado permanecer con los padres de intención, probablemente con vistas a convertirse en sus padres adoptivos, sería tanto como legalizar la situación creada por ellos en violación de importantes reglas del Derecho de los estados. Sería más acorde con el orden público, la legalidad y el interés superior del menor que el menor sea adoptado por personas idóneas, por una familia más adecuada donde criarse y desarrollarse. Obviamente se habrá de ponderar debidamente el hecho de que el niño no sufra un daño grave o irreparable por la separación, analizando el caso concreto y se deberá realizar un equilibrio justo entre los diferentes intereses en cuestión, pero admitir los efectos de la filiación derivada de esta técnica o acelerar los procesos de adopción de estos menores no parece la mejor opción para acabar con este tráfico de menores.

Pilar María Estellés Peralta

Observatorio de Bioética

 

 

La penitencia

Escrito por La hija de Cortés.

La penitencia no es más que aceptar voluntariamente todas nuestras cruces diarias. Por pequeñas que sean y aceptarlas con amor.

En la primera aparición de la Virgen de Fátima a los pastorcitos en Cova da Iria, la Virgen le pregunta a Lucía, la mayor de los videntes: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera enviaros, como acto de reparación por los pecados con los que Él es ofendido y por la conversión de los pecadores?”.

Esta petición, que con gran piedad aceptaron los 3 niños, es uno de los mensajes centrales de la Virgen de Fátima y una solicitud que la Virgen hace a cada uno de nosotros. Como escribió el cardenal Ratzinger, cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe; la palabra clave del tercer secreto de Fátima es la triple llamada a la penitencia.

Sin embargo, en nuestra sociedad, que tiene como principal objetivo la mayor calidad de vida posible, dicha palabra se ha vuelto más que inusual, aún entre los cristianos; relacionándola, si acaso, con la penitencia que deja el sacerdote al dar la absolución en el sacramento de la confesión y que consiste generalmente en decir alguna oración, así como ese pequeño sacrificio que ofrecemos durante la cuaresma. No obstante, dicho llamado a hacer penitencia, demanda mucho más que; una oración que se murmura distraídamente o que esa pequeña privación de un bien o gusto específico que, si nos acordamos, ofrecemos durante estos 40 días.

Las penitencias exteriores como: la privación, la mortificación, el ayuno y la limosna, son sumamente importantes como medios que nos ayudan, entre otras cosas, a alejarnos del pecado y a crecer en la virtud. No obstante, las mortificaciones interiores, aquellas que no elegimos y que suelen ser contrarias a nuestra voluntad, nuestros apegos, nuestras preferencias, nuestro prestigio y nuestros intereses; son aún más importantes además de ser consideradas, por los santos, como las más meritorias, ya que implican aceptar con docilidad, humildad y confianza la voluntad de Dios.

De hecho, la vidente de Fátima Sor Lucia afirmó que, la penitencia que Cristo pide; es el sacrificio que exige a cada uno el cumplimiento de su propio deber y la observancia de Su ley. Como también le reveló la Virgen a Sor Pierina: "La penitencia no es más que aceptar voluntariamente todas nuestras cruces diarias. Por pequeñas que sean y aceptarlas con amor".

Como vemos, no es necesario realizar grandes hazañas e imponernos sacrificios enormes más allá de nuestras fuerzas, puesto que la principal penitencia consiste en la aceptación voluntaria de la propia cruz. Sea ésta, un problema o una carga constante que, en ocasiones se antoja sumamente pesada y dura de llevar o esas pequeñas cruces que Dios nos ofrece cada día a través de nuestras actividades cotidianas. Ese tráfico que nos agobia día con día, ese alimento insípido, ese dolor que por momentos se agudiza, el insufrible compañero de trabajo, la señal de internet que falla en el momento menos oportuno, la injusticia del jefe, el esmero en las interminables y fatigosas labores del hogar, el comentario mordaz. Como nos recuerda Fulton J. Sheen: “Actualmente la penitencia no requiere el uso constante de una camisa de pelo; nuestros vecinos son las camisas de pelo”.

Todas esas pequeñeces que, además, de una u otra manera, tenemos que soportar, son nuestra gran oportunidad de santificarnos si lo ofrecemos constantemente y lo aceptamos con alegría diciendo constantemente a lo largo del día, como les enseño la Virgen de Fátima a los tres videntes; “Oh Jesús, es por Vuestro amor, por la conversión de los pecadores y en reparación por los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María que os ofrezco...” Además, es importante concentrar nuestros esfuerzos en superar nuestras debilidades, más ahora cuando, debido a los usos y costumbres de nuestra época, es difícil no estar apegado al menos a algunos de los muchos objetos sensibles con los que el mundo nos atrae.

Termino con una frase de Fulton J. Sheen: “Podemos pensar en la cuaresma como un tiempo para erradicar el mal o cultivar la virtud, un tiempo para arrancar malas hierbas o plantar buenas semillas. Está claro cuál es mejor, porque el ideal cristiano es siempre positivo en lugar de negativo. Una persona es grande no por la ferocidad de su odio al mal, sino por la intensidad de su amor por Dios. El ascetismo y la mortificación no son los fines de la vida cristiana; son sólo los medios. El fin es la caridad. La penitencia simplemente hace una abertura en nuestro ego en la que puede derramarse la Luz de Dios. A medida que nos vaciamos, Dios nos llena. Y es la llegada de Dios el evento importante”.

 

Will Smith

Escrito por Mario Arroyo.

En los Premios Óscar, Will Smith defendió a su esposa enferma de bromas realizadas por Chris Rock.

Ha corrido como la pólvora el escándalo del bofetón de Will Smith a Chris Rock en la entrega de los Premios Óscar. Fue, como reconoció después, en su discurso, un momento de apasionamiento, “el amor te hace hacer locuras”. Ahora bien, muchos de los que lo vimos en directo pensamos que hizo lo que debía hacer: defender a su esposa enferma de bromas fuera de sitio. Es decir, se portó como “todo un caballero”, aunque en estas épocas de feminismo a ultranza pueda ser tachado de “machista” y defensor del “heteropatriarcado” –alguna editorial ha puesto el acento en ese extremo-; lo mismo que el personaje que representa “King Richard”, que también es tachado de lo mismo.

Lo cierto, más allá de discursos ideológicos feministas, es que tanto la figura del padre –en la película- como la de esposo –en la vida real- han sido magistralmente interpretadas por Will Smith. Lo cierto es que, más allá de la ideología, tenemos necesidad de padres y esposos que estén en su lugar y sepan realizar su misión, a pesar de la deconstrucción cultural que están sufriendo en el seno de la institución familiar. Misión que en ocasiones exige fortaleza y, ¿por qué no?, el uso moderado de la fuerza

Cambiando el orden tradicional, en vez de “el arte imita la vida” –como diría Aristóteles-, Smith afirmó, “la vida imita el arte”, como subrayando que el papelón que acababa de representar equivalía a la actitud constante de King Richard, que fue “un feroz defensor de su familia”; como ahora él lo estaba siendo, al defender ferozmente a su mujer. Y es que hay bofetadas que están en el lugar y en el momento oportuno. No quiere decir esto que se legitime el uso de la violencia para resolver conflictos; pero en ocasiones, la violencia moderada –como lo fue la bofetada a Chris Rock- está muy en su lugar, pues sirve para marcar una línea y no dejar lugar a equívocos, para subrayar firmemente una actitud o defender un derecho.

De todas formas, Will Smith se disculpó por el exabrupto, por la salida de tono. Pidió perdón en su discurso a la Academia y a los nominados con él. Con Chris Rock se disculpó más tarde, a través de las redes sociales, ya con la cabeza más fría. Ahora bien, pienso que, en su momento, si bien llevado por la ira, hizo lo que debía hacer. Alguien podría notar cierta discordancia entre su conducta violenta y el tenor de su discurso, cuando habla de su llamado a “amar y proteger a la gente y a ser un sostén para mi gente”. Pero bien mirado, no es así, pues Will está defendiendo a “su gente”, en este caso a su esposa. Nos da ejemplo de defender “con uñas y dientes” el honor de la propia esposa.

En este sentido, hay dos frases, de profunda sabiduría en el discurso de Smith. Por un lado, cuando hace hincapié en la dimensión vocacional de la existencia: “En este momento de mi vida estoy abrumado por lo que Dios me llamó a hacer en este mundo”. Realmente daba gusto escuchar la palabra “Dios” en un contexto donde pareciera proscrita, en un contexto cargado de ideología y adoctrinamiento, como lo es desde hace unos años la entrega de los Oscares. Will Smith, por el contrario, reconoce en sí mismo el don de Dios, y con él la responsabilidad cara a Dios y al mundo. Es hermoso descubrir que tiene un sentido de misión en su vida, y que es realista, no es un discurso cargado de orgullo, sino de humildad, pues “se siente abrumado.”

La otra faceta de sabiduría que relució en su discurso, fue el consejo que le dio Denzel Washington: “ten cuidado, cuando estás en tu momento más alto, es cuando el diablo viene por ti”. Rezuma sabiduría espiritual dicho consejo, a la vez que evidencia la prudencia y humildad la de Will Smith, pues no se considera exento de esas tentaciones. Nuevamente da gusto escuchar, en el contexto de los Oscares, un discurso de carácter espiritual, aunque sea mencionando al demonio, pues muchas veces está ahí sin que se le mencione, haciéndonos creer que no existe.

En resumen, Will Smith nos dio una profunda lección humana, tanto con su desplante, como con su breve y emotivo discurso. Les dio autenticidad a los premios, que dejaron de ser una máscara amable que esconde todo un submundo de intereses, defendió a su familia, ganó el premio representando a un padre de familia, lo cual es muy importante, precisamente cuando está tan denostada y criticada esa insustituible labor.

 

Putin ejemplo de lo que no debe ser

En la pandemia nos han aconsejado estar a metro y medio de los demás, pero para hablar con Putin hay que estar en la otra cabecera de su mesa, a 15 o 20 metros. Posiblemente eso explique su mentalidad, como la de otros políticos y gente importante que quiere ver a la gente de lejos, porque si se acercan les tienen miedo, no sólo de que los abucheen o los zarandeen, sino  de que esa cercanía les obligue a percibir una realidad distinta a las decisiones que toman los que mandan, sin que muchas veces tengan en cuenta a los que obedecen.

Está de moda decir que hay que aprender a escuchar mejor a los demás, que si quieres que te comprendan, tienes antes que comprenderlos tú, o tomarás siempre decisiones equivocadas. En realidad, lo que ha pasado siempre es que casi todo lo que sabemos con certeza, lo hemos aprendido de otros, sean nuestros padres, o maestros, o el ejemplo de los demás. Si echamos cuentas, al encerrarse o distanciarse de los otros, cortamos los caminos que nos hagan crecer y, posiblemente, mejorar y acertar. Parece que Putin con sus distancias está aplicando a fondo el criterio de guardar las distancias.

JD Mez Madrid

 

La cultura y las próximas generaciones

Cultura viene de cultivar y puede entenderse como el terreno que recibe la semilla de la verdad y la protege en su crecimiento. Sin embargo, en demasiados ámbitos la cultura ha dejado de ser lo que es, haciendo infecundo el sistema social.

Aun así, no está todo perdido… Primero, porque el pensamiento y la vida intelectual existen más allá del debate público y de las modas: mostremos a los jóvenes referencias sensatas, que abundan en tantos siglos de civilización occidental y que también pueden encontrarse en la actualidad. Segundo, porque no hay mejor invernadero que el hogar: allí se puede controlar la temperatura, la humedad y otros factores ambientales para favorecer el desarrollo de nuestras plantas. Si hay que volver a la agricultura de subsistencia, la recuperamos. Y si llega el día en que tengamos que celebrar nuestras fiestas en la clandestinidad, haremos una fiesta en el jardín.

José Morales Martín

 

El occidentalismo

Es posible, yo creo que es real, que Occidente haya cometido errores culturales, geoestratégicos, personales. El occidentalismo nos impide, a menudo a los europeos y a los estadounidenses, entender claves fundamentales de lo que sucede en el mundo. Pero no es justo hacer una “transferencia de culpa”. El verdugo es el verdugo y la víctima es la víctima. Se pueden haber cometido muchos errores, pero la tiranía es la tiranía y la democracia es la democracia.

Todas las guerras son iguales y todas las guerras son diferentes. La defensa que lleva a cabo Ucrania ante la invasión de su territorio tiene poco que ver con la guerra que promovió EEUU en Iraq, en 2003. Aquella guerra fue pensada para implantar una democracia desde arriba, sin tener en cuenta las necesidades del pueblo iraquí, y sin el mínimo realismo. La lucha del pueblo ucraniano es la de un pueblo que defiende su democracia y su libertad.

JD Mez Madrid

 

Es la libertad lo que está en juego

La Conferencia Episcopal hacía pública hace un mes una Nota doctrinal sobre el derecho y el deber de objetar en conciencia. La nota se fundamenta en la doctrina sobre la libertad humana y cristiana expresada en la encíclica “Veritatis Splendor” y aborda el valor de la conciencia, la libertad religiosa, la función del Estado y el propio instrumento de la objeción de conciencia.

En el contexto de la recientemente aprobada Ley de Eutanasia, y con un horizonte preocupante en cuanto a otras legislaciones lesivas para la vida humana, los obispos subrayan el derecho y el deber que tienen los católicos de oponerse activamente a realizar acciones que atenten contra las exigencias de la fe o sus valores fundamentales. Advierten también que la objeción de conciencia no puede ser una excusa para oponerse a cualquier tipo de ley promulgada por las autoridades legítimas, sino que es un derecho fundamental que ha de ejercitarse cuando esas leyes atenten directamente contra aspectos esenciales de la propia religión o cuando minen los fundamentos de la dignidad humana, es el caso del aborto y de la eutanasia, y de una convivencia basada en la justicia.

José Morales Martín

 

Cornudos y apaleados

                Los que nacimos en el idioma español, somos poseedores del posiblemente mejor y más completo idioma que “ha parido” este perro mundo; de ahí la expansión tan enorme de nuestro idioma por el planeta, el que por “su propio peso”, avanza a pasos agigantados; y ello es debido a palabras y frases tan contundentes como la que hoy empleo para calificar, “a un bestia de ministro”, que con sus declaraciones, se sitúa a la altura de, “un porquero borracho que discute con un igual y ambos ya borrachos, en una inmunda taberna”;  puesto que lo que afirma este “pobre diablo”, es como para forrarlo de huevos podridos y hechos similares, en el momento de tal manifestación; acordándonos simplemente de las masacres de Hiroshima y Nagasaki, que fue el colofón de todos los horrores que se cometieron en la denominada, “Segunda Guerra Mundial”, donde todos cuantos intervinieron en ella, cometieron los suyos; incluidos los propios japoneses, así como los rusos de aquel horroroso monstruo político, cuál fue la denominada, “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas” (“URSS”), que por cuanto están haciendo los actuales tiranos de “todas las Rusias”, incluido este “segundón”, capitanea el gran tirano actual, “un tal Wladimir Putin”; que similar a aquel “tristemente famoso bárbaro del norte”, tras el saqueo de aquella Roma, aún republicana, pronunciara a las puertas de la misma y ante los indefensos derrotados, sus dos frases malditas y por las que ha pasado a la historia… “¡Ay de los vencidos” y “os dejo la vida”; tras lo cual envainó su pesada espada, llevándose todo lo que quiso de aquella Roma que había saqueado tras las matanzas oportunas.(1)

                Escribo así hoy, por cuanto ayer, el “mamporrero (2) de Putín” dijo lo que sigue:

26/04/2022 09:24 ACTUALIZADO: 26/04/2022 – Diario PÚBLICO:

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha advertido que "no debe subestimarse" la posibilidad de que haya una guerra nuclear. Ha recocido que es un riesgo "grave" y "real". En una entrevista en un programa de la televisión estatal Channel One, el mandatario ha manifestado aun así que la posición de principios de Moscú es la "inadmisibilidad" ante un conflicto de estas características”. 

                                      Como lo que está ocurriendo en Ucrania, es algo, sino insólito (puesto que la Historia del mono humano en este planeta, está llena de horrores equiparables) sí que algo que en la actualidad, ya no se puede admitir por ningún motivo que esgrima el autor de ello, lo que no me explico ni creo pueda explicarse cualquier ser humano que con un mínimo caletre, mueva sus neuronas en busca de una mínima lógica que le convenza, es como mundialmente no se repudia a Wladimir Putin (los rusos como pueblo y como todos los pueblos, somos inocentes de lo que hacen los que dicen gobernarnos tomándonos como su base y respaldo, que no lo tienen); y por tanto, ese repudio, debe ser totalmente y completo, para dejarlo aislado en su “inmensa Rusia o Rusias, y que le aprovechen sus riquezas, robadas, eso sí, al conjunto de ese pueblo inocente que igualmente está sufriendo sus tiranías”; o sea más claro, que se le cierren todos los foros internacionales, incluida esa “ONU”, que en realidad no sirve para nada útil al conjunto de la Humanidad; y paralelamente, el resto del mundo, que se suministre las materias primas que todos necesitamos hoy, puesto que si bien “el rico Putin”, tiene mucho, pero supongo que en conjunto no es imprescindible, si se quiere hacer  una causa común en beneficio del entendimiento mundial… ¿O es que lo que está pasando en muchos casos, es “una monstruosa vista gorda” y en la que muchos chupan, la sangre de todos, y por ello guardan un cómplice silencio que “sonrojaría hasta a los muertos en sus sepulturas”: Amén.

NOTAS:

(1) Capitaneados por Breno; Los galos entraron en Roma y saquearon la ciudad. Los romanos supervivientes se refugiaron en la colina del Capitolio, donde se hicieron fuertes, al mando de Marco Manlio Capitolino. Manlio pidió la paz a Breno, ofreciéndole a pagar un tributo a cambio de que los galos abandonaran la ciudad. Breno exigió el pago de mil libras de oro. Nos cuenta Tito Livio que mientras los galos estaban pesando el oro, los romanos protestaron al comprobar que la balanza había sido trucada. Breno puso entonces su espada sobre la balanza –añadiéndole por lo tanto su peso- al tiempo que lanzaba su famosa exclamación: «vae victis», ¡ay de los vencidos! Una frase que ha pasado a la historia. Junto a otra pronunciada ante la protesta de un tribuno, que le dijo, ¿Entonces que nos dejas? A lo que aquel bestia, con total desprecio le contesto… ¡Os dejo, la vida!

(2) De mamporro y -ero. 1. m. y f. Persona que dirige el miembro del caballo en el acto de la cópula. 2. m. y f. despect. Persona que amaña algo en beneficio de otra. (Diccionario de la RAE)

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)