Las Noticias de hoy 11 Abril 2022

Enviado por adminideas el Lun, 11/04/2022 - 12:39

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 11 de abril de 2022       

Indice:

ROME REPORTS

El Papa pide una tregua por la paz en Ucrania: "Nada es imposible para Dios"

Domingo de Ramos: "En la cruz Jesús nos enseña a amar y perdonar a los enemigos"

LAS NEGACIONES DE PEDRO : Francisco Fernandez Carbajal

Meditaciones: Lunes Santo

Lunes santo: “Se consuma la vida de Jesús” : San Josemaria

Semana Santa con el Papa Francisco (2022)

Semana Santa: Ocho meditaciones del Prelado para leer y escuchar

Semana Santa: de la liberación a la libertad  : Salvador Bernal

El Matrimonio hace trascendente la vocación :  Rosario Prieto

La sonrisa construye la paz | Los pequeños también enseñan : José Martínez Colín

La Semana Mayor de Málaga : Jorge Hernández Mollar

La Semana Santa y la educación de los hijos en la fe : LaFamilia.info

La experiencia del silencio : Sheila Morataya

Una mirada sistemática sobre la violencia de género en la pareja I : Almudena Alegre Hernándo

“Algún día se verá el aborto como hoy vemos la esclavitud” :  Álvaro Sánchez León / Andrés Ollero Tassara

Solo en su mesa de trabajo : Pedro García

¿Una cortina de humo? : Juan García. 

Gran punto de encuentro en España : Jesús D Mez Madrid

Dando largas : Domingo Martínez Madrid

¿Semana santa… esto? : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

El Papa pide una tregua por la paz en Ucrania: "Nada es imposible para Dios"

"Dejemos las armas, iniciemos una tregua pascual, pero no para recargar las armas y reanudar la lucha, sino una tregua para lograr la paz, a través de una verdadera negociación, dispuestos incluso a hacer algunos sacrificios por el bien del pueblo", fue la oración del Papa Francisco en este Domingo de Ramos a la hora del rezo del Ángelus.

 

VATICAN NEWS

Tras haber celebrado la santa Misa del domingo de Ramos, 10 de abril, en la plaza de San Pedro, el Papa pidió una vez por el cese de la guerra en Ucrania.

Igualmente Francisco saludó a los peregrinos llegados de diferentes países, entre ellos muchos jóvenes, deseándoles a todos, incluidas las personas que se conectaron a la transmisión a través de los medios de comunicación, "una buena Semana Santa".

Rezar por el fin de la guerra en Ucrania

Antes de rezar la oración mariana del Ángelus, el Pontífice recordó que fue el propio Ángel del Señor quien dijo a María en la Anunciación: "Nada es imposible para Dios". 

10/04/202Domingo de Ramos: "En la cruz Jesús nos enseña a amar y perdonar a los enemigos"

"Nada es imposible para Dios -insistió el Papa- ni siquiera poner fin a una guerra cuyo final no se vislumbra, una guerra que cada día pone ante nuestros ojos atroces masacres y atroces crueldades cometidas contra civiles indefensos. Recemos por ello".

Cristo venció el pecado y la muerte

Igualmente, el Santo Padre hizo hincapié en que estamos viviendo los días previos a la Pascua, mientras nos preparamos para celebrar la victoria del Señor Jesucristo sobre el pecado y la muerte:

"Su victoria sobre el pecado y la muerte, no sobre alguien y contra alguien", subrayó Francisco, indicando que hoy hay una guerra "porque se quiere ganar así", a la manera del mundo, "aunque de esta forma sólo se pierde".

Una tregua por la paz, no para recargar armas

En este contexto, el Pontífice propuso una tregua para detener finalmente esta guerra y dejar que venza Cristo, "que cargó con la cruz para liberarnos del dominio del mal, que murió para que reinara la vida, el amor y la paz".

 

10/04/2022Cercanía del Papa con el Perú: buscar una solución pacífica por el bien del país

"Dejemos las armas, iniciemos una tregua pascual, pero no para recargar las armas y reanudar la lucha, ¡no! Una tregua para lograr la paz, a través de una verdadera negociación, dispuestos incluso a hacer algunos sacrificios por el bien del pueblo", concluyó el Papa, preguntándose, ¿qué clase de victoria será la que plante una bandera sobre un montón de escombros?

"Nada es imposible para Dios", reiteró Francisco, confiándole, precisamente a Él, esta intención por la intercesión de la Virgen María.

 

Domingo de Ramos: "En la cruz Jesús nos enseña a amar y perdonar a los enemigos"

En una humanidad dividida entre oprimidos y opresores, el Papa alentó a todos a seguir el ejemplo de Jesús en la cruz, quien ante el inmenso dolor que padecía, "no pensó en salvarse a sí mismo", ni respondió a sus verdugos con gritos o rabia, sino que rezó a Dios para que los perdone.

 

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

La mañana del 10 de abril, Domingo de Ramos, el Papa Francisco celebró la Santa Misa precedida por la procesión y bendición de las palmas de olivo en una soleada Plaza de San Pedro.

Ante la presencia de los fieles y peregrinos allí congregados, el Santo Padre reflexionó sobre el Evangelio del día según San Lucas (Lc 22, 14–23, 56) que narra la Pasión de Jesús y destacó que en el Calvario se enfrentan dos mentalidades: 

"Las palabras de Jesús crucificado en el Evangelio, «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (v. 34), se contraponen, en efecto, a aquellas que pronuncian los soldados que lo crucifican: «Que se salve a sí mismo si este es el Mesías de Dios, el elegido!» (Lc 23,35)".

El Santo Padre celebra la Misa del Domingo de Ramos

La mentalidad del "yo" se opone a la entrega de Dios

En este sentido, Francisco señaló que "salvarse a sí mismo", es decir, cuidarse a sí mismo, pensar en sí mismo y no en los demás, "es el estribillo de la humanidad que ha crucificado al Señor", y que solamente se preocupa "por la propia salud, el propio éxito, los propios intereses; centrada en el tener, en el poder y en la apariencia".

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Sin embargo -continuó explicando el Pontífice- la mentalidad del yo se opone a la de Dios; "el sálvate a ti mismo discuerda con el Salvador que se ofrece a sí mismo y cuando toma la palabra, no se defiende, ni se justifica o reivindica algo en su beneficio, sino que reza al Padre y ofrece misericordia al buen ladrón"; aquel malhechor que crucificado junto a Él y arrepentido por sus pecados pide al Hijo de Dios que se acuerde de él cuando llegue al paraíso.

Jesús implora al Padre que perdone a quienes le hacen daño

Asimismo, el Papa invitó a todos a reflexionar sobre las palabras de Jesús en la cruz, quien en medio del dolor lacerante que padecía no recurrió a los gritos ni a la rabia, "no reprocha a sus verdugos ni amenaza con castigos en nombre de Dios", sino que reza por los malvados y dice "Padre, perdónalos":

“Clavado en el patíbulo de la humillación, aumenta la intensidad del don, que se convierte en per-dón”

Igualmente, en su alocución, Francisco hizo hincapié en que Dios hace lo mismo con nosotros: "Cuando le causamos dolor con nuestras acciones, Él sufre y tiene un solo deseo: poder perdonarnos".

Y para darnos cuenta de esto, el Santo Padre exhortó a contemplar a Jesús en la cruz y a agradecerle por su amor, siendo conscientes "de que nunca hemos recibido una mirada más tierna y compasiva", ya que allí, "mientras es crucificado, en el momento más duro, Jesús vive su mandamiento más difícil: el amor por los enemigos".

Francisco en un momento de la celebración del Domingo de Ramos

Respondamos a los clavos de la vida con el amor

Sin embargo, Francisco recordó que, a menudo, nuestro comportamiento es totalmente el opuesto: "Perdemos mucho tiempo pensando en quienes nos han hecho daño, mirándonos dentro de nosotros mismos y lamiéndonos las heridas que nos han causado los otros, la vida, la historia".

"Hoy Jesús -dijo el Pontífice- nos enseña a no quedarnos ahí, sino a reaccionar, a romper el círculo vicioso del mal y de las quejas, a responder a los clavos de la vida con el amor y a los golpes del odio con la caricia del perdón".

¿Seguimos a Jesús o al propio instinto rencoroso?

Por otra parte, el Santo Padre alentó a todos a preguntarse si en el curso de sus vidas, "¿siguen al Maestro o siguen al propio instinto rencoroso?".

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Y, precisamente, para verificar nuestra pertenencia a Cristo, el Papa exhortó a observar cómo nos comportamos con quienes nos han herido, puesto que el Señor nos pide que no respondamos según nuestros impulsos o como lo hacen los demás, sino como Él lo hace con nosotros, viniendo al mundo para traernos el perdón de los pecados:

"Compasión y misericordia para todos, porque Dios ve en cada uno a un hijo. No nos separa en buenos y malos, en amigos y enemigos. Somos nosotros los que lo hacemos, haciéndolo sufrir. Para Él todos somos hijos amados, que desea abrazar y perdonar", aseveró Francisco indicando la importancia de no cansarnos de pedir perdón a Dios, ni tampoco de recibirlo y testimoniarlo.

Dios puede perdonar todo pecado

Finalmente, el Pontífice subrayó el argumento que utiliza Jesús ante el Padre al suplicarle que perdone a quienes lo están crucificando, "porque no saben lo que hacen".

"Cuando se usa la violencia -declaró Francisco-ya no se sabe nada de Dios, que es Padre, ni tampoco de los demás, que son hermanos. Se nos olvida porqué estamos en el mundo y llegamos a cometer crueldades absurdas. Lo vemos en la locura de la guerra, donde se vuelve a crucificar a Cristo. Sí, Cristo es clavado en la cruz una vez más en las madres que lloran la muerte injusta de los maridos y de los hijos. Es crucificado en los refugiados que huyen de las bombas con los niños en brazos. Es crucificado en los ancianos que son abandonados a la muerte, en los jóvenes privados de futuro, en los soldados enviados a matar a sus hermanos".

"En esta semana -concluyó el Papa- acojamos la certeza de que Dios puede perdonar todo pecado, toda distancia... La certeza de que con Jesús nunca es el fin, nunca es demasiado tarde y caminemos hacia la Pascua con su perdón".

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Bendición de las palmas de olivo

 

 

LAS NEGACIONES DE PEDRO

— San Pedro niega conocer al Señor. Nuestras negaciones.

— La mirada de Jesús y la contrición de Pedro.

— El verdadero arrepentimiento. Acto de contrición.

I. Mientras se desarrolla el proceso contra Jesús ante el Sanedrín tiene lugar la escena más triste de la vida de Pedro. Él, que lo había dejado todo por seguir a nuestro Señor, que ha visto tantos prodigios y ha recibido tantas muestras de afecto, ahora le niega rotundamente. Se siente acorralado y niega hasta con juramento conocer a Jesús.

Cuando Pedro estaba abajo en el atrio, llega una de la criadas del Sumo Sacerdote y, al ver a Pedro que se estaba calentando, fijándose en él, le dice: También tú estabas con Jesús, ese Nazareno. Pero él lo negó diciendo: Ni le conozco, ni sé de qué hablas. Y salió afuera, al vestíbulo de la casa, y cantó un gallo. Y al verlo la criada empezó a decir otra vez a los que estaban alrededor: éste es de los suyos. Pero él lo volvió a negar. Y un poco después, los que estaban allí decían a Pedro: Desde luego eres de ellos, porque también tú eres galileo. Pero él comenzó a decir imprecaciones y a jurar: No conozco a ese hombre del que habláis1.

Ha negado conocer a su Señor, y con eso niega también el sentido hondo de su existencia: ser Apóstol, testigo de la vida de Cristo, confesar que Jesús es el Hijo de Dios vivo. Su vida honrada, su vocación de Apóstol, las esperanzas que Dios había depositado en él, su pasado, su futuro: todo se ha venido abajo. ¿Cómo es posible que diga no conozco a ese hombre?

Unos años antes, un milagro obrado por Jesús había tenido para él un significado especial y profundo. Al ver la pesca milagrosa (la primera de ellas) Pedro lo comprendió todo, se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: Apártate de mí, Señor, que soy un pobre pecador. Pues el asombro se había apoderado de él2. Parece como si en un momento lo hubiera visto todo claro: la santidad de Cristo y su condición de hombre pecador. Lo negro se percibe en contraste con lo blanco, la oscuridad con la luz, la suciedad con la limpieza, el pecado con la santidad. Y entonces, mientras sus labios decían que por sus pecados se siente indigno de estar junto al Señor, sus ojos y toda su actitud le pedían no separarse jamás de Él. Aquel fue un día muy feliz. Allí comenzó realmente todo: Entonces dijo Jesús a Simón: No temas; desde ahora serán hombres los que has de pescar. Y ellos, sacando las barcas a tierra, dejadas todas las cosas, le siguieron3. La vida de Pedro tendría desde entonces un formidable objetivo: amar a Cristo y ser pescador de hombres. Todo lo demás sería medio e instrumento para este fin. Ahora, por fragilidad, por dejarse llevar del miedo y de los respetos humanos, Pedro se ha derrumbado.

El pecado, la infidelidad en mayor o menor grado, es siempre negación de Cristo y de lo más noble que hay en nosotros mismos, de los mejores ideales que el Señor ha sembrado en nosotros. El pecado es la gran ruina del hombre. Por eso hemos de luchar con ahínco, ayudados por la gracia, para evitar todo pecado grave –los de malicia, fragilidad o ignorancia culpable– y todo pecado venial deliberado.

Pero incluso del pecado, si tuviéramos la desgracia de cometerlo, hemos de sacar frutos, pues la contrición afianza más la amistad con el Señor. Nuestros errores no deben desalentarnos jamás si nos comportamos con humildad. Un sincero arrepentimiento es siempre la ocasión de un encuentro nuevo con el Señor, del que se pueden derivar insospechadas consecuencias para nuestra vida interior. Si pecamos, hemos de volver al Señor cuantas veces sea preciso, sin angustiarnos pero sí con dolor. «Pedro invirtió una hora para caer, pero en un minuto se levanta y subirá más alto de lo que estaba antes de su caída»4.

El Cielo está lleno de grandes pecadores que supieron arrepentirse. Jesús nos recibe siempre y se alegra cuando recomenzamos el camino que habíamos abandonado, quizá en cosas pequeñas.

II. El Señor, maltratado, es llevado por uno de aquellos atrios. Entonces, se volvió y miró a Pedro5. «Sus miradas se cruzaron. Pedro hubiera querido bajar la cabeza, pero no pudo apartar su mirada de Aquel que acababa de negar. Conoce muy bien las miradas del Salvador. No pudo resistir a la autoridad y al encanto de esa mirada que suscitó su vocación; esa mirada tan cariñosa del Maestro aquel día en que, mirando a sus discípulos, afirmó: He aquí a mis hermanos, hermanas y madre. Y aquella mirada que le hizo temblar cuando él, Simón, quiso apartar la Cruz del camino del Señor. ¡Y la compasiva mirada con que acogió al joven tan poco desprendido para seguirle! ¡Y la mirada anegada de lágrimas ante el sepulcro de Lázaro...! Conoce las miradas del Salvador.

»Y, sin embargo, nunca jamás contempló en el rostro del Señor la expresión que descubre en Él en aquel momento, aquellos ojos impregnados de tristeza, pero sin severidad; mirada de reconvención, sin duda, pero que al mismo tiempo quiere ser suplicante y parece decirle: Simón, yo he rogado por ti.

»Su mirada solo se detuvo un instante sobre él: Jesús fue empujado violentamente por los soldados, pero Pedro la sigue viendo»6. Ve la mirada indulgente sobre la llaga profunda de su culpa. Comprendió entonces la gravedad de su pecado, y el cumplimiento de la profecía del Señor respecto a su traición. Y recordó Pedro las palabras del Señor: Antes que el gallo cante hoy, me habrás negado tres veces. Salió fuera y lloró amargamente7. El salir fuera «era confesar su culpa. Lloró amargamente porque sabía amar, y bien pronto las dulzuras del amor reemplazaron en él a las amarguras del dolor»8.

Saberse mirado por el Señor impidió que Pedro llegara a la desesperanza. Fue una mirada alentadora en la que Pedro se sintió comprendido y perdonado. ¡Cómo recordaría entonces la parábola del Buen Pastor, del hijo pródigo, de la oveja perdida!

Pedro salió fuera. Se separó de aquella situación, en la que imprudentemente se había metido, para evitar posibles recaídas. Comprendió que aquel no era su sitio. Se acordó de su Señor, y lloró amargamente. En la vida de Pedro vemos nuestra propia vida. «Dolor de Amor. —Porque Él es bueno. —Porque es tu Amigo, que dio por ti su Vida. —Porque todo lo bueno que tienes es suyo. —Porque le has ofendido tanto... Porque te ha perdonado... ¡Él!... ¡¡a ti!!

»—Llora, hijo mío, de dolor de Amor»9.

La contrición da al alma una especial fortaleza, devuelve la esperanza, hace que el cristiano se olvide de sí mismo y se acerque de nuevo a Dios en un acto de amor más profundo. La contrición aquilata la calidad de la vida interior y atrae siempre la misericordia divina. Mis miradas se posan sobre los humildes y sobre los de corazón contrito10.

Cristo no tendrá inconveniente en edificar su Iglesia sobre un hombre que puede caer y ha caído. Dios cuenta también con los instrumentos débiles para realizar, si se arrepienten, sus empresas grandes: la salvación de los hombres.

Muy probablemente Pedro, después de las negaciones y de su arrepentimiento, iría a buscar a la Virgen. También nosotros lo hacemos ahora que recordamos con más viveza nuestras faltas y negaciones.

III. Además de una gran fortaleza, la verdadera contrición da al alma una particular alegría, y dispone para ser eficaces entre los demás. «El Maestro pasa, una y otra vez, muy cerca de nosotros. Nos mira... Y si le miras, si le escuchas, si no le rechazas, Él te enseñará cómo dar sentido sobrenatural a todas tus acciones... Y entonces tú también sembrarás, donde te encuentres, consuelo y paz y alegría»11.

Sobre Judas también recayó la mirada del Señor, que le incita a cambiar cuando, en el momento de su traición, se sintió llamado con el título de amigo. ¡Amigo! ¿A qué has venido aquí? No se arrepintió en ese momento, pero más tarde sí: viendo a Jesús sentenciado, arrepentido de lo hecho, restituyó las treinta monedas de plata12.

¡Qué diferencia entre Pedro y Judas! Los dos traicionaron (de distinta manera) la fidelidad a su Maestro. Los dos se arrepintieron. Pedro sería –a pesar de sus negaciones– la roca sobre la que se asentará la Iglesia de Cristo hasta el final de los tiempos. Judas fue y se ahorcó. El simple arrepentimiento humano no basta; produce angustia, amargura y desesperación.

Junto a Cristo el arrepentimiento se transforma en un dolor gozoso, porque se recobra la amistad perdida. En unos instantes, Pedro se unió al Señor –a través del dolor de sus negaciones– mucho más fuertemente de lo que había estado nunca. De sus negaciones arranca una fidelidad que le llevará hasta el martirio.

Judas fue todo lo contrario, se queda solo: A nosotros ¿qué nos importa?, allá tú, le dicen los príncipes de los sacerdotes. Judas, en el aislamiento que produce el pecado, no supo ir a Cristo; le faltó la esperanza.

Debemos despertar con frecuencia en nuestro corazón el dolor de Amor por nuestros pecados. Sobre todo al hacer el examen de conciencia al acabar el día, y al preparar la Confesión.

«A ti que te desmoralizas, te repetiré una cosa muy consoladora: al que hace lo que puede, Dios no le niega su gracia. Nuestro Señor es Padre, y si un hijo le dice en la quietud de su corazón: Padre mío del Cielo, aquí estoy yo, ayúdame... Si acude a la Madre de Dios, que es Madre nuestra, sale adelante»13.

1 Mc 14, 66-67. — 2 Cfr. Lc 5, 8-9. — 3 Lc 5, 10-11. — 4 G. Chevrot, Simón Pedro, p. 261. — 5 Lc 22, 61. — 6 G. Chevrot, loc. cit., pp. 265-266. — 7 Lc 22, 61-62. — 8 San Agustín, Sermón 295. — 9 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 436. — 10 Is 66, 2. — 11 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, VIII, 4. — 12 Cfr. Mt 27, 3-10. — 13 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, X, 3.

 

 

Meditaciones: Lunes Santo

Reflexión para meditar el Lunes Santo. Los temas propuestos son: con Dios no sirven los cálculos; ante la entrega de Jesús queremos corresponder con su gracia; cuidar a Jesús en el sagrario es un buen modo de preparar el triduo Pascual.

11/04/2022


«SEIS DÍAS antes de la Pascua, marchó a Betania (...). Allí le prepararon una cena» (Jn 12,1-2). Jesucristo se encuentra entre sus amigos, en ese hogar donde se ve rodeado de cariño. Muchas veces ha estado en Betania; pero ahora el momento es más solemne: se dirige hacia Jerusalén, va hacia la Cruz, y esta familia amiga quiere demostrarle su cariño. «Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él. María, tomando una libra de perfume de nardo puro, muy caro, ungió los pies de Jesús y los secó con sus cabellos» (Jn 12,2-3).

Es ya cosa conocida que los judíos persiguen a Jesucristo, y el amor hace presentir a María el drama que se avecina. Quizá no tenga ya otra oportunidad de hacer algo por su Señor, y lleva a cabo una determinación generosa: toma lo que de más valor posee, un perfume de nardo puro, muy caro, y lo vierte sin tacañería. Rompe el frasco, por no retener nada: todo para su Dios, y aún le parece poco. Algunos de los presentes, irritados, comentan la inutilidad de ese gesto. Judas Iscariote se suma también al clamor de los mediocres, pero no porque le importara algo el destino de esos bienes, sino porque esa actitud contrasta con su vida. María calla. Poco le importan las críticas y comentarios que su actuación despierta: basta con que Jesús esté contento. Y el Señor sale en su defensa.

La actitud de María ha quedado para siempre como una dulce invitación a ser generosamente fieles con el Señor, a darle todo, todo..., en justa correspondencia al amor de Cristo, que se ha entregado hasta la muerte, y muerte de Cruz, por cada uno de nosotros. Benedicto XVI nos ayuda a vislumbrar el alcance de este gesto de delicadeza: «María ofrece a Jesús cuanto tiene de mayor valor y lo hace con un gesto de profunda devoción. El amor no calcula, no mide, no repara en gastos, no pone barreras, sino que sabe donar con alegría, busca sólo el bien del otro, vence la mezquindad, la cicatería, los resentimientos, la cerrazón que el hombre lleva a veces en su corazón. (...) Judas calcula allí donde no se puede calcular, entra con ánimo mezquino en el espacio reservado al amor, al don, a la entrega total»1.


EL QUE regatea a Dios, acaba robando también a los demás. Por el contrario, quien se entrega del todo a Dios se convierte en don para el prójimo. Cuando le decimos que sí al Señor, llevamos a los demás «el buen olor de Cristo» (2 Cor 2,15) y se sienten queridos por él con un amor de predilección. «La casa se llenó de la fragancia del perfume» (Jn 12,3). Y nuestra vida en Cristo, empujada y guiada por la gracia, llena de fragancia el mundo. Sin embargo, también puede suceder al revés. Lo dice San Agustín: «los que se llaman cristianos y viven mal, insultan a Cristo: de ellos se dice que "por su causa es blasfemado el nombre de Dios" (Rom. II, 24)2». A estos tres hermanos de Betania cuya memoria celebramos ahora cada 29 de julio, les pedimos que sepamos llenar nuestra vida y la de nuestras familias y amigos de la fragancia de Betania.

Hoy, en Betania, Jesucristo anuncia su muerte. Su decisión es inquebrantable. ¡Saldrá de allí tanta Vida —clara, hermosa, fuerte— para sus hijos los hombres! El Señor nos invita a cooperar, a ser corredentores con él. Dios cuenta con nuestra libertad, con nuestra decisión libre para hacer el bien a las almas; por eso dice: «si alguno quiere...». Y queremos. «Los príncipes de los sacerdotes decidieron dar muerte también a Lázaro» (Jn 12,10). Jesús nos pide que le sigamos, como se lo pidió a Lázaro. No podemos esperar ocasiones extraordinarias para manifestar a Jesucristo nuestro amor.

«El Padre, que sostuvo a Jesús en la Pasión, también a nosotros nos anima en el servicio. Es cierto que puede costarnos amar, rezar, perdonar, cuidar a los demás, tanto en la familia como en la sociedad; puede parecer un vía crucis. Pero el camino del servicio es el que triunfa, el que nos salvó y nos salva (...). Sentíos llamados a jugaros la vida. No tengáis miedo de gastarla por Dios y por los demás: ¡La ganaréis! Porque la vida es un don que se recibe entregándose. Y porque la alegría más grande es decir, sin condiciones, sí al amor»3.

Cada uno de nuestros días es una oportunidad continuada para servirle, para ofrecerle nuestra vida y gastarla generosamente en su servicio, para acompañarle con fidelidad a lo largo de su camino por la tierra. Hoy no es un lunes cualquiera. En cualquier caso estará también lleno de ocasiones de servir a los demás. En muchos lugares del mundo los cristianos irán a trabajar como un lunes más. Lo que tengamos entre manos serán casi siempre cosas pequeñas, cosas de niño, que haremos llegar —para engrandecerlas— por manos de nuestra Madre Santa María. Dentro de unos días el olor habrá desaparecido pero el gesto de María perdurará eternamente. Ha quedado grabado a fuego en el corazón de Cristo y ese olor a cariño y a delicadeza le acompañará toda la eternidad.


«¡QUÉ ALEGRÍA al contemplar a Jesús en Betania! ¡Amigo de Lázaro, Marta y María! Allí va a reparar sus fuerzas cuando se ha cansado. Allí tenía Jesús su hogar. Allí hay almas que le aprecian. Hay almas que se acercan al Sagrario y, para ellas, aquello es Betania. ¡Ojalá lo sea para ti! Betania es confidencia, calor de hogar, intimidad. Amigos predilectos de Jesús»4.

Queremos que el sagrario más cercano a nuestra casa, el de nuestra parroquia, sea un lugar donde Jesús esté tan a gusto como en Betania. Nos ilusiona que esté lleno de la fragancia de nuestra lucha, tantas veces con más deseos y propósitos que resultados. Él nos conoce perfectamente. No le retrae lo egoísta que es nuestro corazón tantas veces.

Marta aparece muy discretamente en la escena de este lunes santo. Ella prepara la cena en la que María derramará el perfume en los pies de Jesús. Cuida con cariño de hermana y de madre a sus invitados. También la casa estaría llena del aroma de una cena sabrosa y caliente, preparada con mucha ilusión. Quizá preparó un plato que sabía que agradaba especialmente a Jesús. En estos momentos cercanos a su muerte, para Jesús cualquier detalle es un trozo de cielo. Nuestro trabajo, nuestra sonrisa, nuestra caridad con los que tenemos cerca son los detalles que Jesús más agradece, los que hacen su yugo un poco más suave y su carga más ligera.

Como una prueba más de la infinita caridad de Dios, el Señor se ha quedado realmente en el Sagrario, por amor nuestro. Si el amor y la fe impulsaron a María a mostrar tal delicadeza para el Señor, ungiendo sus pies en Betania, el amor y la fe han de movernos a nosotros a reconocer de modo explícito la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, y a obrar en consecuencia. No piensa María que hace una cosa extraordinaria, al gastar ese perfume tan valioso para ungir al Señor. Actúa coherentemente, con la espontaneidad del amor que no sabe de cicaterías. Y Jesús se lo agradece. Solo él sabe que dentro de unos días limpiará a sus apóstoles los pies y María se le ha adelantado. Su intuición femenina ha cautivado al maestro que aprecia cualquier detalle por mínimo que sea. Posiblemente la Virgen María fue testigo de este momento entrañable. Qué consuelo para ella en medio de lo que se avecinaba saber que Jesús era feliz y se sentía querido en ese hogar.


Benedicto XVI, Homilía del 29 de marzo de 2010.
San Agustín, In Ioannis Evangelium tractatus 50, 7.
Francisco, Homilía del Domingo de Ramos de 2020.
San Josemaría, notas de una meditación (4.4ª) predicada en unos ejercicios espirituales para los seminaristas de Valencia, el 6-XI-1940, citadas en PEDRO RODRÍGUEZ (ed.), Camino. Edición crítico–histórica, pp. 502-503.

 

Lunes santo: “Se consuma la vida de Jesús”

Nuestros pecados fueron la causa de la Pasión: de aquella tortura que deformaba el semblante amabilísimo de Jesús, perfectus Deus, perfectus homo Y son también nuestras miserias las que ahora nos impiden contemplar al Señor, y nos presentan opaca y contrahecha su figura.

11 de abril

Cuando tenemos turbia la vista, cuando los ojos se nublan, necesitamos ir a la luz. Y Cristo ha dicho: ego sum lux mundi! (Ioh VIII,12), yo soy la luz del mundo. Y añade: el que me sigue no camina a oscuras, sino que tendrá la luz de la vida (Via Crucis, VI Estación, n. 1)

Esta semana, que tradicionalmente el pueblo cristiano llama santa, nos ofrece, una vez más, la ocasión de considerar –de revivir– los momentos en los que se consuma la vida de Jesús. Todo lo que a lo largo de estos días nos traen a la memoria las diversas manifestaciones de la piedad, se encamina ciertamente hacia la Resurrección, que es el fundamento de nuestra fe, como escribe San Pablo (Cfr. 1 Cor XV, 14.). No recorramos, sin embargo, demasiado de prisa ese camino; no dejemos caer en el olvido algo muy sencillo, que quizá, a veces, se nos escapa: no podremos participar de la Resurrección del Señor, si no nos unimos a su Pasión y a su Muerte (Cfr. Rom VIII, 17.). Para acompañar a Cristo en su gloria, al final de la Semana Santa, es necesario que penetremos antes en su holocausto, y que nos sintamos una sola cosa con Él, muerto sobre el Calvario (...).

Meditemos en el Señor herido de pies a cabeza por amor nuestro. Con frase que se acerca a la realidad, aunque no acaba de decirlo todo, podemos repetir con un autor de hace siglos: El cuerpo de Jesús es un retablo de dolores. A la vista de Cristo hecho un guiñapo, convertido en un cuerpo inerte bajado de la Cruz y confiado a su Madre; a la vista de ese Jesús destrozado, se podría concluir que esa escena es la muestra más clara de una derrota. ¿Dónde están las masas que lo seguían, y el Reino cuyo advenimiento anunciaba? Sin embargo, no es derrota, es victoria: ahora se encuentra más cerca que nunca del momento de la Resurrección, de la manifestación de la gloria que ha conquistado con su obediencia (Es Cristo que pasa, 95).

 

Semana Santa con el Papa Francisco (2022)

Homilías de las celebraciones litúrgicas del Papa Francisco durante la Semana Santa: Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo, la Vigilia Pascual y el Domingo de Pascua.

10/04/2022

Domingo de Ramos - Jueves Santo - Viernes Santo / Via Crucis - Sábado Santo Vigilia Pascual - Domingo de Pascua / Bendición Urbi et Orbi


Domingo de Ramos. 10 de abril de 2022

En el Calvario se enfrentan dos mentalidades. Las palabras de Jesús crucificado en el Evangelio se contraponen, en efecto, a las de los que lo crucifican. Estos repiten un estribillo: “Sálvate a ti mismo”. Lo dicen los jefes: «¡Que se salve a sí mismo si este es el Mesías de Dios, el elegido!» (Lc 23,35). Lo reafirman los soldados: «¡Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo!» (v. 37). Y finalmente, también uno de los malhechores, que escuchó, repite la idea: «¿Acaso no eres el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo!» (v. 39). Salvarse a sí mismo, cuidarse a sí mismo, pensar en sí mismo; no en los demás, sino solamente en la propia salud, en el propio éxito, en los propios intereses; en el tener, en el poder, en la apariencia. Sálvate a ti mismo: es el estribillo de la humanidad que ha crucificado al Señor. Reflexionemos sobre esto.

Pero a la mentalidad del yo se opone la de Dios; el sálvate a ti mismo discuerda con el Salvador que se ofrece a sí mismo. En el Evangelio de hoy también Jesús, como sus opositores, toma la palabra tres veces en el Calvario (cf. vv. 34.43.46). Pero en ningún caso reivindica algo para sí; es más, ni siquiera se defiende o se justifica a sí mismo. Reza al Padre y ofrece misericordia al buen ladrón. Una expresión suya, en particular, marca la diferencia respecto al sálvate a ti mismo: «Padre, perdónalos» (v. 34).

Detengámonos en estas palabras. ¿Cuándo las dice el Señor? En un momento específico, durante la crucifixión, cuando siente que los clavos le perforan las muñecas y los pies. Intentemos imaginar el dolor lacerante que eso provocaba. Allí, en el dolor físico más agudo de la pasión, Cristo pide perdón por quienes lo están traspasando. En esos momentos, uno sólo quisiera gritar toda su rabia y sufrimiento; en cambio, Jesús dice: Padre, perdónalos. A diferencia de otros mártires, que son mencionados en la Biblia (cf. 2 Mac 7,18-19), no reprocha a sus verdugos ni amenaza con castigos en nombre de Dios, sino que reza por los malvados. Clavado en el patíbulo de la humillación, aumenta la intensidad del don, que se convierte en perdón.

Hermanos, hermanas, pensemos que Dios hace lo mismo con nosotros. Cuando le causamos dolor con nuestras acciones, Él sufre y tiene un solo deseo: poder perdonarnos. Para darnos cuenta de esto, contemplemos al Crucificado. El perdón brota de sus llagas, de esas heridas dolorosas que le provocan nuestros clavos. Contemplemos a Jesús en la cruz y pensemos que nunca hemos recibido palabras más bondadosas: Padre, perdónalos. Contemplemos a Jesús en la cruz y veamos que nunca hemos recibido una mirada más tierna y compasiva. Contemplemos a Jesús en la cruz y comprendamos que nunca hemos recibido un abrazo más amoroso. Contemplemos al Crucificado y digamos: “Gracias, Jesús, me amas y me perdonas siempre, aun cuando a mí me cuesta amarme y perdonarme”.

Allí, mientras es crucificado, en el momento más duro, Jesús vive su mandamiento más difícil: el amor por los enemigos. Pensemos en alguien que nos haya herido, ofendido, desilusionado; en alguien que nos haya hecho enojar, que no nos haya comprendido o no haya sido un buen ejemplo. ¡Cuánto tiempo perdemos pensando en quienes nos han hecho daño! Y también mirándonos dentro de nosotros mismos y lamiéndonos las heridas que nos han causado los otros, la vida o la historia. Hoy Jesús nos enseña a no quedarnos ahí, sino a reaccionar, a romper el círculo vicioso del mal y de las quejas, a responder a los clavos de la vida con el amor y a los golpes del odio con la caricia del perdón. Pero nosotros, discípulos de Jesús, ¿seguimos al Maestro o a nuestro instinto rencoroso? Es una pregunta que debemos hacernos: ¿seguimos al Maestro o seguimos a nuestro instinto rencoroso? Si queremos verificar nuestra pertenencia a Cristo, veamos cómo nos comportamos con quienes nos han herido. El Señor nos pide que no respondamos según nuestros impulsos o como lo hacen los demás, sino como Él lo hace con nosotros. Nos pide que rompamos la cadena del “te quiero si tú me quieres; soy tu amigo si eres mi amigo; te ayudo si me ayudas”. No, compasión y misericordia para todos, porque Dios ve en cada uno a un hijo. No nos separa en buenos y malos, en amigos y enemigos. Somos nosotros los que lo hacemos, haciéndolo sufrir. Para Él todos somos hijos amados, que desea abrazar y perdonar. Y también vemos que sucede lo mismo en la invitación al banquete de bodas de su hijo. Aquel señor manda a sus criados a los cruces de los caminos y les dice: “Traigan a todos, blancos, negros, buenos y malos; a todos, sanos, enfermos; a todos…” (cf Mt 22,9-10). El amor de Jesús es para todos, en esto no hay privilegios. Es para todos. El privilegio de cada uno de nosotros es ser amado, perdonado

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. El Evangelio destaca que Jesús «decía» (v. 34) esto. No lo dijo una sola vez en el momento de la crucifixión, sino que pasó las horas que estuvo en la cruz con estas palabras en los labios y en el corazón. Dios no se cansa de perdonar. Debemos entender esto, pero entenderlo no sólo con la mente, sino entenderlo también con el corazón. Dios nunca se cansa de perdonar, somos nosotros los que nos cansamos de pedirle perdón, pero Él nunca se cansa de perdonar. Él no es que aguante hasta un cierto punto para luego cambiar de idea, como estamos tentados de hacer nosotros. Jesús —enseña el Evangelio de Lucas— vino al mundo a traernos el perdón de nuestros pecados (cf. Lc 1,77) y al final nos dio una instrucción precisa: predicar a todos, en su nombre, el perdón de los pecados (cf. Lc 24,47). Hermanos y hermanas, no nos cansemos del perdón de Dios, ni nosotros sacerdotes de administrarlo, ni cada cristiano de recibirlo y testimoniarlo. No nos cansemos del perdón de Dios.

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Observemos algo más. Jesús no sólo implora el perdón, sino que dice también el motivo: perdónalos porque no saben lo que hacen. Pero, ¿cómo? Los que lo crucificaron habían premeditado su muerte, organizado su captura, los procesos, y ahora están en el Calvario para asistir a su final. Y, sin embargo, Cristo justifica a esos violentos porque no saben. Así es como Jesús se comporta con nosotros: se hace nuestro abogado. No se pone en contra de nosotros, sino de nuestra parte contra nuestro pecado. Y es interesante el argumento que utiliza: porque no saben, es aquella ignorancia del corazón que tenemos todos nosotros pecadores. Cuando se usa la violencia ya no se sabe nada de Dios, que es Padre, ni tampoco de los demás, que son hermanos. Se nos olvida porqué estamos en el mundo y llegamos a cometer crueldades absurdas. Lo vemos en la locura de la guerra, donde se vuelve a crucificar a Cristo. Sí, Cristo es clavado en la cruz una vez más en las madres que lloran la muerte injusta de los maridos y de los hijos. Es crucificado en los refugiados que huyen de las bombas con los niños en brazos. Es crucificado en los ancianos que son abandonados a la muerte, en los jóvenes privados de futuro, en los soldados enviados a matar a sus hermanos. Cristo es crucificado allí, hoy.

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Muchos escuchan esta frase inaudita; pero sólo uno la acoge. Es un malhechor, crucificado junto a Jesús. Podemos pensar que la misericordia de Cristo suscitó en él una última esperanza que lo llevó a pronunciar estas palabras: «Jesús, acuérdate de mí» (Lc 23,42). Como diciendo: “Todos se olvidaron de mí, pero tú piensas incluso en quienes te crucifican. Contigo, entonces, también hay lugar para mí”. El buen ladrón acoge a Dios mientras su vida está por terminar, y así su vida empieza de nuevo; en el infierno del mundo ve abrirse el paraíso: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (v. 43). Este es el prodigio del perdón de Dios, que transforma la última petición de un condenado a muerte en la primera canonización de la historia.

Hermanos, hermanas, en esta semana acojamos la certeza de que Dios puede perdonar todo pecado. Dios perdona a todos, puede perdonar toda distancia, y puede cambiar todo lamento en danza (cf. Sal 30,12); la certeza de que con Cristo siempre hay un lugar para cada uno; de que con Jesús nunca es el fin, nunca es demasiado tarde. Con Dios siempre se puede volver a vivir. Ánimo, caminemos hacia la Pascua con su perdón. Porque Cristo intercede continuamente ante el Padre por nosotros (cf. Hb 7,25) y, mirando nuestro mundo violento, nuestro mundo herido, no se cansa nunca de repetir ―y nosotros lo hacemos ahora con el corazón, en silencio―, de repetir: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

 

Semana Santa: Ocho meditaciones del Prelado para leer y escuchar

Escuche y lea la oración que Mons. Javier Echevarría realiza con motivo de cada uno de los días santos, desde el Domingo de Ramos al Domingo de Resurrección.

Duccio di Buoninsegna

22/03/2016

  • Audios

Domingo de ramos.

Lunes santo.

Martes santo.

Miércoles santo.

Jueves santo.

Viernes santo.

Sábado santo.

Domingo de Resurrección.

Textos

De Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección (libro con los textos de la semana completa).

Domingo de Ramos.

Lunes santo.

Martes santo.

Miercoles santo.

Jueves santo.

Viernes santo.

Sábado santo.

Domingo de resurreccion.

 

Semana Santa: de la liberación a la libertad

Artículo de Salvador Bernal, en el que menciona alguna enseñanza del fundador del Opus Dei, con motivo de la Semana Santa.

27/03/2018

Religión Confidencial Semana Santa: de la liberación a la libertad

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Estos días significan una auténtica cima de la vida, con infinidad de facetas que cada uno va desgranando a su aire. No es necesario viajar a Tierra Santa o a Roma, para profundizar en el sentido de estas fiestas. Lo difícil es más bien seleccionar lecturas para el tiempo libre.

Hace unos días recomendé en público –y lo reitero aquí- las homilías de san Josemaría Escrivá, recogidas en Es Cristo que pasa: del Domingo de Ramos al de la pascua de Resurrección. Con una presencia viva de la libertad que Él nos ganó en la Cruz.

El amor a la libertad fue un rasgo esencial en la vida y en la enseñanza del fundador del Opus Dei. Le admiraba a un conocido pensador italiano, Cornelio Fabro, que escribió en 1977 un artículo titulado Un maestro de libertà cristiana, al que se refería años después en un estudio extenso sobre la obra escrita del futuro santo: “Atrae la atención, en primer lugar, su insistencia en la ‘libertad’ de los hijos de Dios, de la que ya he tratado en otra ocasión. Es su tema favorito –y, a nuestro juicio, el aspecto más genial y nuevo de su itinerario de la santidad- y parece que él se complace en acentuar la paradoja: la libertad es la tensión suprema del espíritu que llama e impele a cada persona a dedicarse a Dios”.

Al leer la carta que el papa Francisco ha escrito a los jóvenes de UNIV, con motivo del 50º aniversario de esta iniciativa universitaria internacional, que culmina sus trabajos durante la Semana Santa en Roma, he recordado que san Josemaría les mostraba en 1974 su afecto hacia los románticos del siglo XIX: “Tenían toda una ilusión romántica, se sacrificaban y luchaban por alcanzar esa democracia con la que soñaban (...) hay que amar la libertad: con responsabilidad personal. (...) Pienso que soy el último romántico, porque amo la libertad personal de todos -la de los no católicos también- (...) Amo la libertad de los demás, la vuestra, la del que pasa ahora mismo por la calle, porque si no la amara, no podría defender la mía. Pero ésa no es la razón principal. La razón principal es otra: que Cristo murió en la Cruz para darnos la libertad, para que nos quedáramos in libertatem gloriae filiorum Dei”.

Por mucho que haya sido objeto de reflexión filosófica desde los clásicos de Atenas y de múltiples consideraciones teológicas, especialmente con san Agustín, la libertad no pierde cierta aura de misterio, aun para los creyentes que parten de la libertad de Dios, insuperable, omnipotente, reflejada en el amor entre las Personas antes que en las acciones ad extra: la creación de seres capaces de compartir felicidad y amor, particularmente tras la redención operada por Cristo, con la seguridad de que seguirle amplifica la libertad humana.

En la historia de la teología, se observa cómo grandes construcciones innovadoras han surgido en el tiempo, en buena medida, gracias a la felix culpa de las herejías, que agudizaron la mente y la imaginación de los Padres de la Iglesia. La tradición se vivificó también a lo largo de los siglos gracias a la iluminación del Espíritu Santo sobre los grandes santos.

Tal vez algo de esto ha sucedido en el mundo moderno gracias a la Ilustración, en tantas facetas dependiente de la reforma de Lutero. Ha servido para profundizar en la doctrina cristiana sobre la libertad, hasta llegar a la primacía de la persona –y el santuario de su conciencia-, desarrollada en diversos documentos del Concilio Vaticano II.

No puedo dejar de recordar viejas batallas, también porque no están del todo superados sus motivos, en torno a la verdad y al error. La idea de tolerancia, presente aún en los manuales del siglo XX, dejó necesariamente paso a la libertad. Porque la verdad no tiene “derechos”, como no los tienen las abstracciones: los derechos son de la persona, que merece respeto también cuando se equivoca, sin perjuicio de que la sociedad establezca sanciones jurídicas para determinados comportamientos.

Vuelvo al comienzo, para terminar con una cita de la homilía del Viernes Santo, que invita a profundizar en el sentido de la muerte de Cristo: “el Redentor del Universo, al ser inmolado, vence. Dios, dueño de todo lo creado, no afirma su presencia con la fuerza de las armas, y ni siquiera con el poder temporal de los suyos, sino con la grandeza de su amor infinito. “No destruye el Señor la libertad del hombre: precisamente El nos ha hecho libres. Por eso no quiere respuestas forzadas, quiere decisiones que salgan de la intimidad del corazón. Y espera de nosotros, los cristianos, que vivamos de tal manera que quienes nos traten, por encima de nuestras propias miserias, errores y deficiencias, adviertan el eco del drama de amor del Calvario”.

 

El Matrimonio hace trascendente la vocación

La familia es la célula de la sociedad, es la primera comunidad formada por un hombre y una mujer unidos en matrimonio, en donde como fruto de su amor, procrean nuestras vidas.

La persona humana ha sido creada por amor y para el amor y es en el matrimonio y en la familia donde se hace vida esta hermosa y trascendente vocación.

El matrimonio es para toda la vida; es la unión de uno con una, de manera exclusiva para siempre. Este hombre y esta mujer llegan al altar con una gran emoción, se casan llenos de ilusiones y sueños, pero no siempre con la preparación necesaria y la madurez afectiva que se requiere para vivir en matrimonio y formar una familia. La mayoría carecen de un proyecto de vida familiar y esto, aunado a una deficiente comunicación y una falta de convivencia entre ellos de manera creativa, que, con el paso del tiempo, causan distancias, abismos y heridas profundísimas y graves entre la pareja, tan terribles como la infidelidad, que pueden terminar en una ruptura matrimonial.

Una vida caótica en lo profundo, llena de sufrimiento, lágrimas, faltas de respeto, largos silencios y desesperación, es la existencia para las parejas que por un sin fin de razones no supieron o no saben qué hacer ante las tantas heridas acumuladas en la historia matrimonial.

La biografía de la pareja y de la familia se escribe con lágrimas de sangre en muchas ocasiones, lágrimas y dolor que se esconden para “funcionar” y no romper con la familia entera. Pero la mayoría de las parejas que viven de este modo, sólo sobreviven, rotos por dentro y enfrentan la realidad terrible del desamor en lo cotidiano, nada de lo que hubiesen querido el día que se dijeron mutuamente ante Dios: Sí, acepto y que si no se hace nada al respecto terminará en una dolorosísima ruptura matrimonial.

10 Tips para que las familias permanezcan unidas

1. Madurez afectiva

Cada persona es única e irrepetible, cada uno es una historia viva, un ser cuya personalidad se ha definido por cuestiones genéticas, ambientales y decisiones personales, que le hacen ser del modo en el cual es. La madurez se alcanza con un fuerte trabajo interno, con un profundo autoconocimiento y aceptación de quién se es y un reconocimiento de la propia naturaleza imperfecta que requiere de esfuerzo continuo para ser lo mejor que puede llegar a ser cada día. Es una lucha continua por conquistarse a sí mismo y ser dueño de sí. Según el psiquiatra Aquilino Polaino-Lorente, la madurez personal es uno de los rasgos psicológicos que más pueden influir en las relaciones humanas, y con más razón aún en la relación matrimonial.

Aspectos como libertad y dependencia, confianza y temor, comunicación e incomunicación tienen mucho que ver con esa madurez.

El trabajo hacia la madurez personal, retomando algunas ideas ahora del Dr. Rojas, son: Conocerse a sí mismo, tener buen equilibrio entre cabeza y corazón: Educando los afectos y las emociones, ser capaz de superar y digerir las heridas del pasado, tener un proyecto de vida coherente y realista, cultivar una voluntad fuerte, sólida, dominarse a sí mismo, haber crecido con modelos de identidad coherentes, positivos, buena capacidad para la convivencia entendida como tolerancia y respeto del otro, tener un sentido de vida y cuidar de la salud física, mental y espiritual.

Si cada miembro de la pareja trabaja en sí mismo, tendrá mucho para ofrecer al otro y caminarán por un sendero de conocimiento mutuo, aceptación y superación de sí mismos en un ser matrimonial.

2. Construcción de un proyecto de vida familiar

El ritmo acelerado impide detenerse a revisar nuestra vida: Prioridades, el orden de nuestros amores, la inversión de nuestro tiempo, la situación del trabajo… Las parejas carecen de un proyecto donde planeen la formación de la familia, que es el proyecto más importante y aunque no se cumpla en su totalidad, esta planeación da la seguridad de tener una dirección hacia dónde ir.

Es preciso que cada uno en la pareja asuma su propia identidad, revisando quién es, qué espera, en quién cree, busque asumir su vida e historia, aceptar con amor quien es, agradecer y reconciliarse consigo mismo y combatir los propios defectos de carácter.

El proyecto de vida familiar inicia definiendo a la propia familia, con una misión y una visión sobre ésta, determinando los valores que se pretende que rijan la conducta propia, de la pareja y de la familia y definir objetivos claros de los cuales se desprendan acciones concretas a nivel personal, matrimonial, hacia los hijos y familiar.

El plan de vida integral debe contemplar las siguientes dimensiones: Personal, físico, espiritual, social, familiar, conyugal, profesional, financiero, entre otras.

Es preciso revisar en qué invierte tiempo cada uno, la comunicación de los esposos, cómo es la toma de decisiones, la vivencia de roles, si el tiempo en familia es suficiente y de calidad, listar problemas que aquejan a cada uno y a la familia y construir el proyecto de vida, que, finalmente es hablar de aquello a lo que la pareja y la familia aspira, anhela, nos habla de la búsqueda de plenitud y felicidad que da sentido a la vida.

3. Buena comunicación familiar

La comunicación es una meta- función que permite el desarrollo de otras competencias como el desarrollo de la afectividad, de la autoestima, de la espiritualidad saludable, del sentido de pertenencia, de los recursos positivos, de los límites firmes, del desarrollo del autocontrol, etc..

Debe la pareja estar siempre disponible el uno para el otro y ambos hacia los hijos, es decir, que cada miembro de la familia sepa y sienta que es importante, que lo que piensa, siente, vive es tomado en cuenta. Cada uno debe sentirse escuchado, entendido y “sentido”.

Una buena comunicación consiste en una escucha activa, prestando atención, una aceptación incondicional de los sentimientos y la validación de la persona siempre, aunque reprobemos algunas conductas. Es un ejercicio en el que se ocupa la voluntad de atender al otro. Las posturas, los gestos, la mirada, el asentir, no interrumpir son claves al momento de escuchar. En el momento de hablar, es preciso retroalimentar al otro, haciéndolo con un tono adecuado, con respeto, sin juicios a la persona.

4. Empatía matrimonial y familiar

La empatía es ponerse en el lugar del otro, dicen por ahí “Ponerse en sus zapatos”, en realidad es desde mis zapatos hacer un esfuerzo personal, virtuoso por escuchar, no juzgar y comprender el mundo interno y externo del otro. Es validar a la pareja, a los hijos, validarse a uno mismo, en lo que cada uno piensa, siente, decide. Es una demostración del amor verdadero, porque es aceptar al otro y amarle incondicionalmente y hacérselo saber con nuestras palabras, gestos y actitudes.

La empatía mejora la comunicación incrementando el contenido de los mensajes, favorece la autoestima, disminuye la contaminación emocional y mejora la calidad de las relaciones humanas.

5. Convivir de manera creativa

La idea es conectarse, hoy más que nunca las personas estamos sufriendo de una terrible desconexión, una despersonalización de las relaciones humanas; la prisa, el trabajo, los múltiples compromisos, las distancias que nos impiden estar en casa compartiendo tiempo con los seres queridos, con la familia, la pareja, los hijos. El poco tiempo que están todos en un mismo sitio físicamente están frente a alguna pantalla ya sea televisión, videojuego, tablet, ipad, iphone, implicados en su totalidad en lo que ésta ofrece… Cada uno en su propia pantalla, sin compartir, sin comentar, sin relacionarse en lo más mínimo… Las redes sociales parecen serlo todo y lo más importante ahora, el número de “Likes”, etc.. La hora de la comida ya no es la misma para todos ya no existe aquello de comer en familia y menos las “Sobremesas” aquellos momentos después de recibir los alimentos en familia para comentar, reír y saborear un rico café o dulce.

Convivir es pasar suficiente cantidad de tiempo y calidad del mismo con la pareja, los hijos, la familia completa, es buscar al otro, es implicarse voluntariamente y darse, darle al ser amado lo que necesite, cuando y como lo necesite. Hablar, reír, jugar, pasar tiempo caminando, comiendo, estudiando, leyendo… La idea es que sean unidos, que tengan conexiones únicas y eso solo se logra conviviendo para que sean de verdad una pareja, una familia; se conozcan y crezcan cada día en amor.

6. La infidelidad, traición que se puede prevenir y en su caso, luchar por superar

La infidelidad es la violación del pacto de exclusividad de la pareja en el matrimonio, es la falta de fidelidad, lealtad, veracidad.

Se previene teniendo una cuenta emocional en la pareja de parte de ambos, es decir, invertir en cariño, aceptación, elogios, reconocimientos, no guardar secretos, poner límites en relaciones de amistad y laborales, tener detalles, cultivar la relación dedicándole tiempo y desterrar la negatividad, la indiferencia, las faltas de respeto, las críticas y el desprecio; aunque es preciso aclarar, que pase lo que pase, sea como sea la relación, la infidelidad es una decisión personal y quien la comete debe asumir la total responsabilidad del acto.

El efecto de descubrirla es traumático pues amenaza los supuestos básicos de seguridad y confianza en una relación.

Para superar una infidelidad, es necesario ser consciente de que no se empieza a curar hasta que la seguridad se reestablece por completo, para lo cual es preciso un trabajo arduo por parte de la pareja a través de un proceso terapéutico en donde el profesional hace una evaluación pretratamiento y establece las condiciones para iniciarlo. El tratamiento Gottman recomienda tres fases: Expiación, sincronización y construcción del apego.

7. Sanar heridas y perdonar evita terminar en una ruptura matrimonial

Las heridas más dolorosas en la familia son las que atentan contra la alianza matrimonial, contra la persona a quien se decidió y se prometió amar. Cuando se fracasa en la satisfacción de necesidades básicas de aceptación, estima, afecto, reconocimiento y no se cuida a la otra persona, se lastiman deliberadamente a partir de la frustración consciente e inconsciente que daña mucho el alma de la pareja pues las ilusiones y las expectativas por formar un “Único nosotros” en su matrimonio no se cumplen, generando un dolor existencial tremendo.

Importante será ante las heridas, darse el tiempo de ver al otro, escucharle, comprenderle, reconocer, sentir el dolor y pedir perdón sincero por el daño cometido haya sido intencional o no. Es preciso enfrentar las situaciones en el momento, no sufrir heridas y dejarlas sin atender. Diane Sollee menciona que “El indicador número 1 de divorcio es el hábito de evitar el conflicto”. No se debe enterrar el dolor ni esperar a que el tiempo curará las heridas.

Es importante considerar que la naturaleza del daño y su efecto en la relación, dicta la manera en la que se tiene que manejar la herida para sanarla.

Perdonar es necesario para la persona herida y para quien hirió, es una decisión, es un acto de voluntad que libera porque nos hace mejores personas y porque reconocemos la imperfección personal y miseria humana en uno mismo y en el otro.

8. Compromiso y Confianza, pilares de una sana relación matrimonial y familiar

La confianza es un gran SI a la pregunta: “Estarás ahí para mí cuando… (Cuando me enferme, cuando me vaya mal en los negocios, cuando me vea viejo, etc..) Es decir, pase lo que pase; es una pregunta que nos remite al reconocimiento profundo del valor de nuestra existencia, al compromiso del amor incondicional de nuestro ser.

La confianza y el compromiso van de la mano para una relación sólida y sana; donde ambos se conocen y construyen los mapas del amor, cultivan la admiración y el cariño, se acercan considerando la perspectiva positiva del otro, aprenden a manejar los conflictos, luchan porque sus sueños se hagan realidad y crean un sentido de trascendencia. Todo esto se logra buscando la sintonía emocional con el otro, con empatía, conciencia, expresión y validación de los sentimientos propios, de la pareja y de los hijos.

9. Pareja que reza unida, permanece unida, sentido de vida

Es importante recordar que como personas somos la unidad de cuerpo y alma; por lo que somos también seres espirituales, las necesidades del ser deben ser atendidas con todo amor y las heridas causadas han de ser comprendidas finalmente como la triste consecuencia de nuestra imperfección y naturaleza caída; sin que ello atenúe la propia responsabilidad, ante cada herida habrá que reparar el daño con toda delicadeza.

Y, ante todo, debemos recordar que hemos sido creados por Amor y para el Amor y con nuestra alma buscar la fuente de Amor Infinito que es el mismo Dios para que con nuestra inteligencia descubramos la Verdad, con nuestros afectos apreciemos la Belleza y con nuestra voluntad realicemos el Bien elegido con nuestra libertad; y, a través de la oración continua, un dialogo profundo con Él, Quien es el Amor, la Verdad, la Belleza y el Bien Absoluto, se transforme nuestro corazón y sea cada vez más semejante al Suyo y podamos así descubrir mutuamente estas características en el otro y seamos portadores de las mismas para que juntos busquen trascender y llegar a amar como Él nos Ama; poniéndolo como centro a Él y haciéndole a la pareja fácil amarnos, siendo un camino para trascender en el Amor, logrando así encontrar el sentido más hermoso de la vida: Facilitarle al otro la salvación de su alma, siendo escuela de amor verdadero.

10. Pedir ayuda profesional cuanto antes.

Es preciso ser humilde y estar bien atento para que la persona y la pareja asistan en cuento se presente un asunto que no puedan resolver por sí mismos, a ayuda profesional. Teniendo en cuenta que no hace terapia quien tiene problemas, pues problemas los tiene todo el mundo, hace terapia quien quiere resolverlos.

Se puede perdonar, sanar, reconstruir siempre que haya la voluntad amorosa y decidida de hacerlo con las herramientas necesarias para lograrlo y sobre todo, se puede prevenir tanto daño, tanto dolor… Ante las primeras señales de que algo no anda bien, es preciso ser responsable y pedir ayuda profesional para evitar dolores mayores, heridas profundas, daños difíciles de superar.

Como afirma el Papa Emérito Benedicto XVI “El Amor se Aprende” y todos podemos aprender.

El Bien del otro y de la relación se convierten en el Bien personal, en un sentido de vida hermoso, pleno, generoso, por el cual vale la pena trabajar incansablemente, con la esperanza de lograr cada día la renovación de la entrega incondicional del “Sí, acepto”, mismo que verá sus frutos en la dicha de los hijos al ver, al saber y sentir que sus padres, a pesar de todo, buscan incansablemente el Amor Verdadero.

 Rosario Prieto

 

La sonrisa construye la paz | Los pequeños también enseñan

José Martínez Colín

1) Para saber

En una guerra, el capellán guardaba sus cosas en su maleta para ir a visitar unas aldeas atacadas, cuando irrumpieron en su casa los soldados enemigos: disparaban y atacaban contra quien se encontraban. Un soldado, con los ojos llenos de odio, con la bayoneta calada y dispuesto a matar, entró de imprevisto a la habitación del sacerdote misionero. A punto estuvo de atacarlo cuando el sacerdote hizo algo inesperado: Mirándole a los ojos le sonrió. El soldado se detuvo en seco. Quedó sorprendido por ese gesto. Hubiera esperado resistencia, miedo o violencia, pero esa sonrisa era algo nuevo para él. La sonrisa fue aplacándolo y serenamente empezó también a sonreírle. Bajó el arma y al ver que estaba empacando… ¡le ayudó a doblar su ropa!

Lo decía la Santa Madre Teresa de Calcuta: “La paz comienza con una sonrisa”. En su reciente viaje a Malta, el Papa Francisco se refirió a la buena acogida que recibió. Se hizo realidad lo que San Pablo dijo de los de esta isla: que los habían recibido con una cordialidad fuera de lo común (cfr. Hech 28,2). El Papa recordó que esta isla, en medio del Mediterráneo, recibió muy pronto el Evangelio debido al naufragio del barco en donde iba san Pablo, y han continuado con su carácter hospitalario.

El Papa nos invita aprender a acoger a los demás, no solo a los migrantes, sino a todos: es un llamado general para que el mundo se vuelva más fraterno, y se salve de un “naufragio” que nos amenaza.

2) Para pensar

Una maestra y educadora, nos ofrece un consejo en la educación a los menores: “Enseñarles buenos modales a los niños es enseñarles acerca de la bondad, la consideración y el respeto” (Claire Stranberg). Si los niños aprenden a ser cordiales, hospitalarios y respetuosos, se estará construyendo una generación pacífica, donde imperará la caridad.

La isla de Malta, con ser pequeña, tiene mucho que enseñar a las grandes potencias, enfatizaba el Papa Francisco. Pues Malta representa, el derecho y la fuerza de los “pequeños”; de las Naciones pequeñas pero ricas de historia y de civilización, que llevan otra lógica tomada del Evangelio de Cristo predicado por san Pablo: la del respeto, la solidaridad y fraternidad; la lógica de la libertad y la convivencia.

3) Para vivir

La lógica de la cordialidad está amenazada por el secularismo y la pseudo cultura globalizada a base de consumismo, neocapitalismo y relativismo, señala el Papa. Un secularismo que pretende apartar a Dios de la vida ordinaria.

Por ello el Papa quiso visitar la “Gruta de San Pablo”, como un símbolo de volver a dirigirse a la frescura de los orígenes del Evangelio de donde hemos de beber. También visitó el Santuario mariano nacional de Ta’ Pinu, y se alegró de la confianza del pueblo maltés en Santa María, quien nos lleva siempre a lo esencial, a Cristo crucificado y resucitado. María nos anima a llevar el alegre anuncio del Evangelio, ¡porque la alegría de la Iglesia es evangelizar! El Papa Francisco recordó a su antecesor san Pablo VI quien afirmaba que la vocación de la Iglesia es evangelizar; la alegría de la Iglesia es evangelizar: es la definición más bonita de la Iglesia, concluyó el Papa. (articulosdog@gmail.com)

 

 

La Semana Mayor de Málaga

Lo relevante es la luz que ilumina el camino

“Porque después de dos años de larga espera, ¡sí dos años! Málaga, ya está lista. Huele a clavel, a romero, a azahar, a lirio y a jazmín…”. Con estas bellas palabras mi buen amigo Javier González de Lara daba entrada a su profundo y sentido Pregón de la Semana Mayor de Málaga el pasado 2 de Abril.

Después de dos años del obligado silencio procesional impuesto por la pandemia en todas las ciudades, pueblos y rincones de Andalucía y España, regresa a nuestras calles el olor a incienso, la excitación cofrade y la imaginería de las Vírgenes dolientes, los Cristos azotados o crucificados junto a un pueblo que se agolpa masivamente entre la curiosidad, la admiración o el fervor sentimental y religioso.

En cada trono se escenifica paso a paso la historia de la semana más injusta y cruel que sufrió Dios en la tierra pero que sirvió para rescatar a la humanidad de su ingratitud, después de someter a las leyes de la naturaleza y rescatar su cuerpo de la muerte, ascendiendo a un espacio desconocido para el hombre, pero con la promesa de poder compartir con Él su gloria y eternidad.

Durante estos dos años de “preparación” para esta Semana Santa, el dolor y el sufrimiento ha estado y sigue estando presente entre nosotros: millones de víctimas por un virus aun desconocido, catástrofes naturales que nos han dejado una estela de dramas personales y materiales y la tragedia de una brutal guerra entre dos pueblos eslavos, Ucrania y Rusia, que  demuestra una vez más, hasta donde puede llegar la irracionalidad y la maldad del ser humano.

Cristianos o agnósticos que buscan con avidez en nuestras calles malagueñas donde poder contemplar entre cofradías y cofradías a Jesús el Cautivo, la Virgen de la Esperanza, el Cristo de Mena o el Santo Sepulcro…, son los mismos que viven  inmersos en la vorágine de  noticias sobre inútiles enfrentamientos entre políticos; los que se alarman ante la creciente subida de precios y su empobrecimiento o los que se ven obligados al cierre de sus negocios y empresas, motivo hoy de tantos dramas y angustias familiares.

En este año donde también la incertidumbre y la oscuridad se adueña a veces de nuestras vidas ante las imágenes de cuerpos descuartizados en las calles de la guerra, “lo relevante es la luz que ilumina el camino. El testimonio que cada pequeña llama esconde” como señala el pregonero. Quizás sea esta Semana Santa la gran ocasión para encontrar esa luz que, como la que llevan los nazarenos, ilumine el camino para la concordia entre los españoles y la paz en el mundo. ¿Podríamos encontrarla en nosotros mismos?

Jorge Hernández Mollar

 

La Semana Santa y la educación de los hijos en la fe

LaFamilia.info

Los padres de familia, antes que nadie, son los verdaderos protagonistas de la educación espiritual de sus hijos; y es la Semana Santa una ocasión especial para transmitirles los propósitos de este tiempo de acuerdo a su nivel de comprensión. 

Las siguientes son pautas a seguir dependiendo de la edad de los hijos.

Entre los 0 y los 3 años

Desde que nace el niño, debe sentir a Dios en la vida de sus padres. En esta etapa, la vivencia religiosa se debe transmitir dentro de la máxima claridad y con actos concretos en un clima de intensa afectividad. Conviene por lo tanto, que el niño vea desde su cuna o cama una imagen del Niño Jesús y de la Virgen.

Entre los 3 y los 6 años

Más importante que enseñar oraciones, es desarrollar en los niños la capacidad de diálogo sencillo y espontáneo con Dios. Hay momentos del día que se convierten en ocasiones especiales para este diálogo, como es por ejemplo en la noche cuando acompañamos a los pequeños a la cama o al despertarse, igualmente durante las cenas en las que damos gracias por los alimentos y demás aspectos que cada quien considere.

Esta es la etapa en que el niño comienza a comprender el valor de la Santa Misa y por lo tanto es bueno llevarlo, cuando sea posible, a misas especiales para chicos. Esto les ayudará a tomar la Eucaristía no como un compromiso obligado, sino como un diálogo con Dios a través de esta ceremonia.

Entre los 6 y los 10 años

Esta es la llamada “Edad de Oro” y es el momento en el que los padres pueden ganar en buena parte la batalla de la adolescencia. Es la edad del razonamiento y por lo tanto conviene tener en cuenta lo siguiente:

  • Elegir un buen colegio
  • Continuar con el ejemplo
  • Consolidar su formación religiosa
  • Prepararlos para la Primera Comunión
  • Ayudarles a formar su conciencia
  • Continuar con las virtudes humanas y sociales

Entre los 10 y los 12 años

En esta etapa los consejos son una continuación de la etapa anterior, pero con una clara orientación a preparar para la edad de la crisis: la adolescencia. Por esto conviene cuidar, entre otras cosas, las siguientes:

  • Dar criterios claros y asegurarse que se han entendido bien.
  • Ayudarle a intensificar la vivencia de las virtudes, especialmente la caridad, la sinceridad, la laboriosidad y la reciedumbre.
  • Darle una información sexual adecuada a su edad y a las circunstancias del ambiente en que se mueve.
  • Ayudarle a usar su libertad responsablemente.
  • Resaltar la necesidad y el valor de ayudar a los demás.
  • Enseñarles a descubrir el valor de una buena amistad.
  • Mantener con los hijos un clima de confianza y alegría.

Adolescencia

En esta etapa puede darse un poco de rebeldía y hasta pueden negarse a asistir a las celebraciones religiosas. En este caso los padres deben transmitirles a los hijos la enseñanza de Dios de forma positiva, presentar a Jesús como su amigo, su compañía, su protector. Para ampliar más esta etapa leer el artículo "Qué hacer cuando los hijos se alejan de Dios".

Fuente: “Urgencias de la Catequesis Familiar” de Pedro de la Herrán y Fernando Corominas.

 

La experiencia del silencio

El silencio es una gracia, nos permite descubrir el amor de Dios.

En el silencio puede sentirse sobre el cuerpo el profundo amor de Dios por mí.

El alma no necesita palabras para saber que está teniendo un encuentro de amor profundo con Dios. El alma es serena. Es quieta. No hay nada en ella que le preocupe pues sabe que es para Dios. Cuando la mente logra cruzar esos matorrales que le impiden darse cuenta de lo que en realidad es estar vivo, entonces está en su verdadera tierra, ahí donde todo es paz, bondad, belleza y bien.

El alma es todo eso y es más que eso. Por eso la oración es tan importante, una oración que permita en sus primeros minutos lograr atravesar esa maleza de pensamientos, preocupaciones, deseos, egoísmos y egos… esa montañas de yo…

La oración permite reconocer que más allá de la mente está el alma y que el alma ha sido creada por Dios y para Dios. Por ello es que en el silencio se puede escuchar a Dios y si se es dócil se puede comprender el sentido de la propia vida y así dejar de luchar.

Dios es el más profundo de los misterios pero no es un misterio que se queda ahí sin dar respuestas cuando un hombre lo busca.

Dios se deja encontrar. Es más quiere que le encuentre porque quiere dar felicidad, amor, plenitud, contentamiento.

En una época en la que hay propuestas espirituales por todos lados hay que meter mucha cabeza y reflexionar hacia dónde me lleva esta o aquella propuesta… es una que me atrae al Amado, al silencio de amor? O una que me invita a lograrlo todo, a fluir y hacerme uno con el universo. Son propuestas muy diferentes y dos caminos que nunca podrán encontrarse.

Quizá la respuesta para cada uno está en preguntarse ¿para que quiero que sirva esta vida?

De qué forma quiero unirme y solidarizarme con el dolor de los pueblos? ¿Por qué quiero hacerme rico? Y después de la riqueza, ¿qué sigue?

Si todos apreciáramos la belleza del silencio, tendríamos un encuentro más personal con Dios y viviríamos amando a Dios en la persona de Cristo. ¿Acaso no fue esto lo que hicieron sus padres?

Alma siletium

Sheila Morataya

 

Una mirada sistemática sobre la violencia de género en la pareja I

 

Escrito por Almudena Alegre Hernándo

 

I.- Fundamentación y justificación del trabajo

Para muchos, permanecer a salvo consiste en cerrar puertas y ventanas y evitar los lugares peligrosos. Para otros no hay escapatoria porque la amenaza de la violencia está detrás de esas puertas, ocultas a los ojos de los demás. (Gro Harlem Brundtland Directora General OMS)

No es infrecuente la asociación de la violencia de género con diferentes comentarios inoportunos e inadecuados. Diferentes debates coloquiales tras noticias de asesinatos de mujeres desatan opiniones encontradas y desencuentros importantes. Comentarios del tipo “yo no entiendo cómo siguen con él tras varios años de maltrato”, “algo habrá hecho para que le pegue”, “y a los hombres, ¿no se nos maltrata?”, “muchas denuncias son falsas”, “luego van denuncian que les han pegado y claro, los jueces les dan todo” etc. Frases duras, juicios que traslucen resonancias personales, comentarios divulgados que nos alejan de la comprensión  de esta grave problemática social que afecta al conjunto de la sociedad.

Se pueden distinguir dos definiciones de violencia de género diferentes, una de carácter más amplio y otra de carácter más restringido. Por una parte, las Naciones Unidas, en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer define la violencia contra las mujeres así como la violencia de género como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada”. Por su parte, la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género define este maltrato como aquél que ejercen los hombres sobre las mujeres, desde el poder y la desigualdad, cuando sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia. Esta segunda definición circunscribe la violencia de género en el ámbito de las parejas. Es conveniente realizar esta apreciación dado que, este trabajo,  abordará  “la violencia de género en la pareja”, concepto al que me referiré a partir de ahora con las siglas VGP.

Según datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el año 2015, 56 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas, estando 4 casos en investigación y 51 menores son huérfanos/as por VGP. Respecto al número de menores fallecidos/as por VGP en el 2015, 3 casos se han confirmado y 6 se encuentran en investigación.

La violencia cuestiona la base de nuestros afectos, nuestra seguridad, nuestra propia identidad y nos obliga a afrontar nuestra propia vulnerabilidad. La violencia en relaciones afectivas supone un cuestionamiento máximo ya que, ¿cómo comprender que esa relación, en la que se supone que ha de reinar el respeto y el amor, cause tanto sufrimiento y dolor?

¿Cómo comprender que la persona con quien compartes tu vida y tu intimidad se convierta en tu peor enemigo? ¿Cómo entender que el amor mata y que por amor se mata?

Como profesionales, la violencia también nos cuestiona y nos expone a la fragilidad del ser humano; a la responsabilidad de “salvar vidas”; a la inquietud e incertidumbre sobre las decisiones que hemos de ir tomando junto a las personas con las que intervenimos; a emociones como miedo, impotencia y ansiedad. Pero, sobre todo, la violencia nos expone al sufrimiento extremo.

La VGP atenta contra los Derechos Humanos y se considera la máxima expresión de desigualdad entre hombres y mujeres. Por su parte, la OMS en 1996 definía taxativamente la violencia contra las mujeres como “un problema de Salud Pública”.

Personalmente, la VGP me suscita diferentes preocupaciones: supone daño, produce sufrimiento en toda la unidad familiar, afecta a la integridad física y psíquica de quienes la sufren y de quienes están en contexto de violencia y en última instancia, puede llegar a la muerte, incluyendo posibles suicidios. Por otra parte, son múltiples los interrogantes que me plantea este tema: “¿qué papel tiene el contexto en esta problemática social?”, “¿cómo no ser cómplice de la violencia?”, “¿cómo realizar intervenciones en red adecuadas a las personas que viven en contextos de violencia?”, “¿cómo articular diferentes contextos de intervención: asistencialista, terapéutico, de control etc de manera coordinada y eficaz?”, “¿cómo conseguir trabajar con los hombres que ejercen violencia sin interferencia de nuestras resonancias personales?”, “¿cómo trascender los moralismos y entender al hombre que maltrata y a la mujer que sufre el maltrato como dos personas con un problema de tal índole?”, “¿cómo proteger también a los y las hijas inmersas en ese contexto?”. Todas estas reflexiones son el motor de la elección de este tema de trabajo. A su vez, estos mismos cuestionamientos me planteaban un abordaje sistémico de esta tragedia, con el fin de profundizar en conceptos desarrollados por la terapia sistémica, desde sus diferentes escuelas, que puedan arrojar luz sobre esta sinrazón. Estructura y dinámica familiar; mitología familiar; roles, reglas, mandatos familiares; poder y jerarquía; cosmovisión familiar; legado transgeneracional; puntuaciones interaccionales y comunicacionales; subsistemas familiares; vinculaciones afectivas entre otros, guiarán este trabajo.

No hay duda de que cualquier tipo de violencia es destructiva, sin embargo, este aspecto cobra especial relevancia en las relaciones íntimas, aquellas en las cuales se supone que el amor y el apego están presentes, alcanzando aquí un carácter traumático. Como señalan M.F. Solomon y D.J. Siegel (2003) se produce una paradoja esencial en las mujeres víctimas de maltrato, dado que son expuestas al trauma de ser agredidas por quienes las quiere, la respuesta condicionada es la de huir y buscar protección precisamente en la figura de apego que las maltrata. Es difícil y supone un tiempo resolver esta compleja paradoja, donde violencia y apego se asocian a la misma persona.

En esta introducción, quisiera destacar las cuatro premisas que Perrone y Nannini (1997) señalan para situarnos en una perspectiva sistémica, “donde estudia la participación de cada persona en el funcionamiento del sistema y se considera que cada uno tiene que hacerse y pensarse responsable de sus propios comportamientos”:

✓       La violencia no es fenómeno individual sino una manifestación de un fenómeno interaccional. No puede explicarse sólo en la esfera de lo intrapsíquico sino en un contexto  relacional,  puesto  que  es el  resultado  de un proceso  de comunicación entre dos o más personas.

✓       Todos cuantos participan en una interacción se hallan implicados y son responsables interaccionalmente hablando (no legalmente). Manteniendo dudas sobre esta premisa en casos de VGP, quizá se puede corresponder con el inicio de la interacción violenta. Sin embargo, según se rigidifican las pautas interaccionales, con una acomodación rígida de las posiciones one-up y one-down del hombre y de la mujer respectivamente, y se activan mecanismos propios del control coercitivo, esta premisa desaparecería.

✓       Todo individuo adulto, con capacidad suficiente para vivir de modo autónomo, es el garante de su propia seguridad.

✓       Cualquier individuo puede llegar a ser violento con diferentes modalidades o manifestaciones.

En esta introducción, considero importante realizar las siguientes apreciaciones:

✓       Este trabajo aborda la VGP, de tal manera que no se niegan otros tipos de maltrato (violencia doméstica, conyugal, familiar, de mujer a hombre etc.), que también pueden ocurrir en relaciones íntimas.

✓       Así mismo, se diferencia de la conflictividad en la pareja.

✓       Reconoce la responsabilidad del que ejerce violencia. La persona que ejerce violencia elige esa conducta frente a otras alternativas. De manera complementaria, se entiende que la víctima no es culpable. Estas dos afirmaciones contundentes son compatibles con la necesidad, en cualquier intervención, de entender lo que ha llevado a la persona que ejerce maltrato a actuar de esa manera, a usar la violencia como patrón interaccional e interpersonal en sus relaciones íntimas así como de promover pautas de autoprotección en la víctima, trabajando así aspectos que están bajo su control y que permitirán su empoderamiento. La OMS define la violencia como “el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daño psicológico, trastornos en el desarrollo o privaciones y que atenta contra el derecho a la salud y a la vida de la población”. Ese uso intencional que subraya la OMS al definir violencia, se relaciona directamente con el concepto de responsabilidad del acto de la persona que usa la violencia.

Ningún estudio relaciona la patología mental en los varones con una mayor probabilidad de ejercer maltrato (Montero, 2008). En investigación con hombres condenados en prisión por un delito de violencia grave contra la mujer “no se ha podido establecer una relación entre la psicopatía o los trastornos de personalidad y la comisión de homicidio contra la pareja o la ex pareja” (Fernández-Montalvo y Echeburúa, 2008, p.197)

✓       El objetivo principal de este trabajo es ofrecer una mirada sistémica sobre la VGP, a partir de dos ejes fundamentales: eje ámbito privado- público y eje esfera individual- esfera familiar. Sin obviar la complejidad  y multicausalidad de cualquier tipo de maltrato en general y de éste en particular, a lo largo de este trabajo intentaré responder a diferentes interrogantes.

En relación a este último punto, ¿qué pretendo tratar con esos dos ejes? ¿qué quiero resaltar al explicitar esta violencia como “del ámbito privado al ámbito social”? ¿qué supone tratar esta violencia “de lo individual a lo familiar”?

La elección de estos dos ejes que estructuran este trabajo viene determinada por el deseo de ofrecer una visión sistémica de la VGP. La VGP suele producirse en el ámbito privado, sin embargo el componente estructural de este tipo de maltrato alcanza un papel relevante, tal como se expondrá en el apartado 3 del presente trabajo. Por otra parte, no hay que olvidar que, si bien el hogar se identifica como seguridad, en los casos de VGP, esta asociación se rompe, dado que es ahí, ese hogar, el escenario de la mayoría de las agresiones y actos violentos. Por su parte, el paso de la esfera individual a la familiar sugiere la importancia de entender este tipo de violencia como un maltrato que afecta directamente a la familia nuclear (hijos e hijas) y mantiene posibles conexiones con las propias familias de origen. Así mismo, este paso de lo individual a lo familiar permite abrir el foco del problema, analizando la estructura y dinámica familiar, así como los roles en los que se coloca a hijos/as y, que circularmente, éstos/as asumen.

Reconociendo la complejidad de este tipo de maltrato, trataré diferentes cuestiones que considero de interés para avanzar en esos dos ejes antes señalados y promover la comprensión de la VGP. La VGP es un delito, por este motivo es imprescindible realizar una breve reseña legal (apartado 2). El apartado 3 permitirá desgranar el aspecto estructural de este maltrato. Si bien la mayor parte de los actos agresivos se producen en el hogar (que paradójicamente deja de ser un lugar seguro) y en la esfera más privada, existe un componente social y cultural que aporta singularidad a esta violencia y que permite esclarecer los mecanismos que subyacen. Entender estos mecanismos es crucial para realizar programas preventivos eficaces, pero la prevención primaria no es objeto de este trabajo. Este apartado 3 se complementa con el siguiente, que trata conceptos generales para, posteriormente, describir varios modelos teóricos sobre la VGP. Una vez desarrollado un marco teórico amplio que permita trazar este trayecto de lo privado a lo social, se planteará el siguiente eje del trabajo: “de lo individual a lo familiar” en el apartado 5. A lo largo de este apartado, se pasará de una concepción individual de la VGP a una visión más amplia, puesto que no sólo la mujer está afectada por esta problemática, sino que la estructura y dinámica familiar en su conjunto lo está, así como los subsistemas que lo componen. Completando este apartado, se expondrán posibles intervenciones en VGP, huyendo de un concepto individual de intervención por el cual se entiende sólo el tratamiento de las mujeres, excluyendo a los/as menores así como a los hombres que ejercen violencia, intervención que también previene que otras mujeres, futuras parejas de estos hombres, sufran esta violencia. En el apartado 7 se expondrá un estudio de caso, cerrando el trabajo con conclusiones y opinión personal.

Finalizo esta introducción resaltando que el amor es una forma de poder, de influencia en la vida de otras personas, de la que podemos hacer un uso positivo (crecimiento personal y relacional) o destructivo (violencia y maltrato en las relaciones íntimas). Este aspectos nos plantea un reto profesional importante: bajo muchos casos de maltrato existe realmente un vínculo afectivo, destructivo, pero vínculo, siendo necesario el abordaje del mismo así como el replanteamiento de otras formas vinculares constructivas y saludables que transmitan “el querer bien”. Con esta reflexión, invito a pensar sobre nuestra forma de amar a las personas que forman parte de nuestra vida.

II.- Breve reseña sobre normativa

El que habitualmente ejerza violencia física o psíquica sobre quien sea o haya sido su cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia(…) será castigado con la pena de prisión(…) privación del derecho a la tenencia y porte de armas(…)” (Extracto artículo 173.2 de la LO 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal)

En nuestro país, el marco legal de referencia en este tipo de maltrato es la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. El artículo 1 menciona que esta Ley “tiene por objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido sus cónyuges o de quienes estén o hayan estado ligados a ellas por relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia”.

Sin embargo, las Naciones Unidas en la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer (1993) realizan una definición más amplia, entendiendo la violencia contra las mujeres como “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada”.

III.- Violencia de género en la pareja: desde el ámbito privado al ámbito social

Violence against women is a manifestation of the historically unequal power relations between men and women, which have led to domination over and discrimination against women by men and to the prevention of women’s full advancement. (The United Nations Fourth World Conference on Women, Beijing 1995)

Desde mi punto de vista, es fundamental entender la VGP dentro de un paradigma social amplio.

La VGP se vive en las unidades familiares, en la esfera privada, contribuyendo así a su invisibilización. Sin embargo, este tipo de maltrato tiene un importante componente estructural. De esta manera, considero oportuno abrir el foco de este tipo de maltrato y pasar de una concepción individual y privada a otra social y pública.

Es de obligación realizar dos apreciaciones, extraídas del “Protocolo Común para la Actuación Sanitaria ante la Violencia de Género” (Ministerio de Sanidad y Consumo, 2007) para comprender el carácter estructural de la VGP:

 

✓       “(…) el género se refiere a los roles, derechos y responsabilidades diferentes que tradicionalmente y a través del proceso de socialización han sido asignados a los hombres y a las mujeres, así como a la desigualdad que esto crea entre ellos y ellas.” (p.51).

✓       “La violencia no se debe a rasgos singulares y patológicos de una serie de individuos, sino que tiene rasgos estructurales de una forma cultural de definir las identidades

y las relaciones entre los hombres y las mujeres. La violencia contra las mujeres se produce en una sociedad que mantiene un sistema de relaciones de género que perpetúa la superioridad de los hombres sobre las mujeres y asigna diferentes atributos, roles y espacios en función del sexo (…). La violencia contra las mujeres es además instrumental. El poder de los hombres y la subordinación de las mujeres, que es un rasgo básico del patriarcado, requiere de algún mecanismo de sometimiento. En este sentido, la violencia contra las mujeres es el modo de afianzar ese dominio” (p. 12).

Por último, indicar que ha sido recientemente cuando se ha comenzado a cuestionar el “derecho a la intimidad dentro de la pareja” para ejercer el uso de la violencia (Lorente, 2001).

A lo largo de este tercer apartado subrayaré el componente estructural de este maltrato para ubicarlo en su vertiente social y su vivencia en el ámbito privado, sin olvidar que el hogar, lugar que se asocia a la seguridad, se convierte en un sitio peligroso y de riesgo.

3.1.- Modelo de Brofenbrenner aplicado a la violencia de género en la pareja

Donald Dutton (1988) desarrolló su teoría ecológica para entender la violencia familiar basándose en el modelo de Bronfenbrenner (1977).

El contexto social se dividiría en:

✓       Macrosistema

✓       Exosistema

✓       Microsistema

El macrosistema nos remite a las formas de organización social, los sistemas de creencias y los estilos de vida que prevalecen en una cultura o subcultura en particular. Son patrones generalizados que impregnan los distintos estamentos de una sociedad (por ejemplo, la cultura patriarcal).

Según Dutton (1988), el sistema de creencias patriarcal contribuiría a la incidencia en el maltrato al generar en los hombres la creencia de que sus expectativas o deseos no pueden ser criticados por una mujer. En ciertos hombres este sistema de creencias justificaría la violencia como medio para conseguir ese “derecho natural”.

Las creencias culturales asociadas al problema de la violencia familiar y de género han sido estudiadas por profesionales de la sociología y de la antropología, que han definido el entorno más amplio como “sociedad patriarcal”, dentro del cual el poder, conferido al hombre sobre la mujer y los padres sobre los hijos/as, es el eje que estructura los valores sostenidos históricamente por nuestra sociedad occidental. El sistema de creencias patriarcal sostiene el modelo de familia vertical, con un vértice constituido por “el jefe del hogar”, que siempre es el padre, y estratos inferiores donde son ubicados la mujer y los hijos/as. Dentro de esta estratificación, el subsistema filial también reconoce cierto grado de diferenciación basada en el género, ya que los hijos son más valorados y en consecuencia, obtienen mayor poder que las hijas (J. Corsi 1999).

Las formas más rígidas del modelo vertical prescriben obediencia automática e incondicional de la mujer hacia el marido y de los hijos/as hacia los padres.

Por otra parte, las creencias culturales incluyen los estereotipos de la masculinidad que asocia al hombre con la fuerza y por consiguiente el uso de la fuerza para la resolución de conflictos. En contrapartida, las mujeres son percibidas como más débiles y por tanto, se asocia a conceptos tales como dulzura y sumisión.

El exosistema compuesto por la comunidad más próxima, incluye las instituciones mediadoras entre el nivel de la cultura y el nivel individual: la escuela, los medios de comunicación, los ámbitos laborales, las instituciones recreativas, los organismos judiciales y de seguridad etc.

La estructura y el funcionamiento de tales entornos juegan un papel decisivo a la hora de legitimar la violencia. Se considera la llamada “legitimización institucional de la violencia”, que sucede cuando las instituciones reproducen en su funcionamiento el modelo de poder vertical y autoritario. De alguna manera, terminan usando métodos violentos para resolver conflictos institucionales, lo cual se transforma en un espacio simbólico propicio para el aprendizaje y/o legitimación de las conductas violentas en el nivel individual (J. Corsi, 1999). En

este sentido, posibles ejemplos son instituciones religiosas que abogan por la resignación ante el maltrato, escuelas que no ofrecen alternativas a la resolución constructiva de conflictos etc. Por otra parte, el contexto económico y laboral también son factores exosistémicos, siendo por tanto, el estrés económico o el desempleo factores de riesgo asociados a este problema, sin ser nunca, por sí solos, causa de violencia.

Un componente fundamental del exosistema lo constituye los medios de  comunicación y su efecto en los procesos de socialización secundaria.

A nivel comunitario, los recursos de los que se dispone para dar respuesta a este problema (carencia o no de legislación adecuada, apoyo institucional suficiente etc), contribuyen a la perpetuación del maltrato.

Finalmente, hay que mencionar el fenómeno de victimización secundaria, promovido por profesionales e instituciones que muestran respuestas inadecuadas ante quienes piden ayuda y apoyo, probablemente debido a los mitos, estereotipos, creencias y resonancias personales.

El microsistema se refiere a las relaciones cara a cara que constituyen la red vincular más próxima a la persona. Dentro de esa red, juega un papel privilegiado la familia, entendida como estructura básica del microsistema. Se refiere al patrón de interacción y a los elementos estructurales de la familia, así como a las historias personales de quienes la constituyen. A lo largo de los siguientes apartados de este trabajo, se abordará estos aspectos.

El modelo ecológico tiene como objetivo permitir una mirada más amplia de los problemas humanos y Donald Dutton además incluye los factores ontogenéticos que ayudan a entender los diferentes niveles de análisis del contexto en el modelo de Bronfenbrener.

Dutton (1988) incluye los factores ontogenéticos, es decir, el desarrollo individual o la historia de aprendizaje de cada persona sería lo que lleva cada sujeto a ese contexto social de tres niveles.

El perfil del hombre que maltrata producido por la teoría ecológica de Dutton (1988) toma de prestado los cuatro niveles para predecir el riesgo de maltrato: un hombre con una fuerte necesidad de dominar y controlar a la mujer (ontogenético), con pobres habilidades de resolución de conflictos (ontogenético), con estrés en el trabajo o por el contrario sin un puesto de trabajo (exosistema), aislado de los grupos de apoyo (exosistema), con estrés en su relación, es decir, con dificultades en la comunicación (microsistema) y luchas de poder (microsistema) y que vive en una cultura donde los hombres demuestran su hombría resolviendo sus conflictos de forma agresiva (macrosistema) tenderá a maltratar a su pareja (P. Villavicencio y J. Sebastián, 1999).

3.2.- Bases socioculturales de la violencia de género en la pareja

La VGP tiene múltiples causas, entre las que destaca el hecho de que es una conducta aprendida que se ha forjado por las normas socioculturales y las expectativas de rol que apoyan la subordinación femenina y perpetúan la violencia masculina. Es fundamental conocer las bases socioculturales que componen el macrosistema de este tipo de maltrato.

El modelo interactivo de la violencia doméstica fue desarrollado por Stith y Rosen (1992). Este modelo plantea que los valores socioculturales relacionados con la violencia y con los roles sexuales, inciden sobre las vulnerabilidades, factores de estrés y recursos disponibles, así como sobre la definición y percepción de la violencia. Además, señala que una vez que la violencia ha sido empleada para satisfacer necesidades, existe una tendencia a repetir su uso.

Son varios los factores que favorecen el mantenimiento de la VGP:

✓       Culturales: desigualdades basadas en el género, definición cultural estereotipada de los roles sexuales apropiados, expectativas asignadas a los diferentes roles dentro de las relaciones, creencia de la superioridad innata de los varones, sistemas de valores

que atribuyen a los varones el derecho de propiedad sobre mujeres y niñas, concepción de la familia como esfera privada bajo el control del varón, tradiciones matrimoniales (precio de la novia, dote), aceptación de la violencia como medio para resolver conflictos.

✓       Económicos: dependencia económica de la mujer respecto al varón, restricciones en el acceso al dinero y manejo presupuestario del hogar, leyes discriminatorias, restricciones en el acceso al empleo así como a la educación.

✓       Legales: inferioridad jurídica de la mujer, leyes discriminatorias, definiciones jurídicas de la violación y los abusos domésticos, escasos conocimientos de sus derechos como

mujeres, actitudes estereotipadas y prejuiciosas en el tratamiento de mujeres y niñas por parte de la policía y del personal judicial.

✓       Políticos: representación insuficiente de las mujeres en las esferas del poder, trato poco serio de la violencia doméstica, concepción de la vida familiar como un asunto privado  y  fuera  del  alcance  del  control  del  Estado,  riesgo  de  desafiar  el  status  quo  o las

doctrinas religiosas, restricciones en la organización de las mujeres como fuerza política así como en la participación de las mujeres en el sistema político organizado.

Un aspecto clave a tener en cuenta es la complejidad de este tipo de maltrato. Esta complejidad se detecta en la imposibilidad de señalar una única causa u origen. Diferentes factores de carácter sociocultural interaccionan con otros factores de carácter familiar e individual; cuestiones que se abordarán a lo largo de este trabajo.

3.3.- Bases familiares de la violencia de género en la pareja

La familia es el núcleo fundamental en el que nos desarrollamos. Supone la red vincular, afectiva y de referencia más próxima a cualquier persona.

La familia se sitúa en la articulación individuo- sociedad. Conceptos sistémicos tales como circularidad, mitos, reglas, “grupo natural con historia”, comunicación, jerarquía, roles etc son fundamentales para comprender las bases familiares de la VGP. Todos estos aspectos se tratarán en el apartado 5 del presente trabajo.

Almudena Alegre Hernándo, en avntf-evntf.com/

 

 

“Algún día se verá el aborto como hoy vemos la esclavitud”

 

Escrito por Álvaro Sánchez León / Andrés Ollero Tassara

Publicado: 10 Abril 2022

 

Entrevista a Andrés Ollero Tassara, actual secretario general del Instituto de España, el órgano que integra a las reales academias del país

Universitario. Catedrático. Diputado. Magistrado. Académico. Ha ostentado casi todos los poderes, “pero con afán de servicio”. Nazareno y torero de salón y plaza. Bravo para expresarse con libertad y manso en las formas. En la España que se hace cruces, él ha alzado la montera saludando al ruedo −el hemiciclo, el círculo del Tribunal Constitucional, la rueca de los medios− con esa sonrisa irónica que cultivó en Granada y que tiñe hasta los votos particulares de las sentencias históricas. Conocido por hablar en plata en un país donde pensar es gratis, pero hablar es arrimarse al toro y jugarse una cornada. Filósofo del Derecho. Católico sin antifaz en medio del tsunami laicista. Testigo ocular de los primeros pasos de la Transición, del coste de la Constitución y de la cortesía parlamentaria que no conocen los millennials. El hiperactivo de las trescientas publicaciones científicas y las dos docenas de libros está de parto de trillizos literarios. Pluma. Estoque. Capote contra los capirotes con su algo de Machado.

Como un torero en mitad de la plaza pública, Andrés Ollero (Sevilla, 1944) ha sacado un libro con el que se pone sus convicciones por montera. Se titula Tercio de quites y es una faena de libertad de expresión. En un país donde las ideas claras suenan a camino hacia toriles, el filósofo, catedrático, jurista, ex político y ex magistrado del Tribunal Constitucional ha salido al ruedo con su background, sus argumentos, su ironía y su libertad tirando de hemeroteca. La transparencia, sin complejos. Entre Machado y Habermas. Entre quienes mandan al via crucis y el domingo de ramos. Después de tantos años en la mirilla de los que piensan que ser católico invalida el juicio público en esta España que hoy huele a incienso, toma la palabra.

Profesor. Diecisiete años en el Congreso de los Diputados siendo la cara nacional del PP por Granada hasta 2003. Nueve años como magistrado del Tribunal Constitucional (TC) entre 2012 y 2021. 69 votos particulares tatuados en su conciencia, pero emitidos sin drama. Mucha mili. Mucha historia.

Ollero es, hoy, secretario general del Instituto de España, el órgano que integra a las reales academias del país. Este es “el senado de la cultura española”, con sus aires notables de despachos de época y asientos de escay, en medio de la sociedad de los influencers y TikTok.

Madrid. Metro Noviciado. En el Caserón de san Bernardo hay toreo, corrida, picadores y paseo de carruajes a media mañana. Tendido 9 y a la sombra. Suena un pasodoble de arranque entre la Maestranza y Las Ventas. Con La Amargura a punto de salir otra vez por las calles de Sevilla, un torero sin heridas salta al albero y entra al capote.

‘Tercio de quites’ son sus reflexiones de hace diez años, antes de ser elegido magistrado del TC, pero muchas de ellas están de pura actualidad. También es el testamento de sus convicciones.

Sí.

Tener convicciones es políticamente incorrecto.

[Risas]. Me temo que sí… Pero yo salgo al ruedo, a jugármela.

Jugársela a estas alturas es más fácil. Profesionalmente ha pasado ya casi por todas las etapas ‘cum laude’.

No me puedo quejar. Los toros han sido comprensivos conmigo.

¿Por qué tener convicciones está mal visto?

Todos tenemos convicciones. Algunos dicen que no, porque no están dispuestos a defenderlas. Salvo problema de cordura, yo creo que todo el que habla está convencido de lo que dice.

Este libro es, también, una reflexión en voz alta sobre el laicismo. La libertad de ser católico mengua, señala, y usted eso lo ha sufrido en primera persona.

Los deportistas no sufren, porque les va la marcha. Yo, sufrir-sufrir no he sufrido demasiado, aunque quizá algunos lo hayan intentado.

Habla de “neocruzados de credo laicista” y de la imposición de “una religión civil”.

Lo hago saliendo al quite de una frase de Joaquín Leguina. También toreo sobre una cita de Antonio Machado: “Nada hay más temible que el celo sacerdotal de los incrédulos”.

¿La lucha contra los dogmas está llena de dogmáticos beligerantes?

Y después hay situaciones curiosas como aquella que protagonizó José Luis Rodríguez Zapatero en 2010, cuando fue invitado a Estados Unidos a un desayuno de oración y dijo eso de: “Permítanme que les hable en castellano, en la lengua en la que por primera vez se rezó al Dios del Evangelio en esta tierra”. No le oí decir eso nunca en España, y tuvo su tiempo.

¿Quiénes son esos “neocruzados”?

Los laicistas, que son señoras y señores que dicen que son neutros en materia de religión, pero no es verdad. En el ámbito jurídico se habla de libertades negativas. Uno tiene la libertad de participar en política y puede afiliarse a un partido, si quiere, y también cuenta con la libertad de no afiliarse a nada. Entre ambas opciones no existe la neutralidad. En el caso de la religión sucede lo mismo: se opta por una, por otra, o por ninguna, pero nunca por ir a la contra.

¿Los constitucionalistas deberían estar en armas contra el pisoteo del derecho a expresar la fe?

No hace falta ser constitucionalista para eso, porque deben ser los propios ciudadanos los que custodien sus derechos. En España hay un laicismo auto asumido. A los católicos nos dicen que no podemos imponer nuestras convicciones a los demás, y nos quedamos muy acongojados. Convicciones, insisto, tenemos todos. El Derecho existe para imponer convicciones. Impone, por ejemplo, que el señor que disfruta con lo ajeno no pueda robar. Convivir en una sociedad en la que todo el mundo hiciera lo que le diera la gana sería estupendo, pero es una utopía. En el cielo no habrá Derecho, ni siquiera Derecho Canónico. Al parecer, allí conviven de manera razonable. Aquí, ni siquiera los ciudadanos de Madrid estamos en el cielo todavía…

“En España hay un laicismo auto asumido. A los católicos
nos dicen que no podemos imponer nuestras convicciones a los
demás, y nos quedamos muy acongojados”

¿La campaña de relegar la fe al ámbito privado, a la catacumba social, ha sido un éxito?

En algún caso puede serlo, pero eso no es responsabilidad de los constitucionalistas, sino de quienes no saben convivir en democracia. Mi análisis sobre el laicismo se basa en autores no católicos, como Habermas o John RawlsHabermas, por ejemplo, entiende que la sociedad actual tiene déficits éticos graves. Él, que es anticapitalista, no cree que las soluciones a todos los problemas del hombre se salden en Wall Street. Él, que admite tener muy mal oído para la religión, porque es agnóstico, explica que las religiones mundiales ayudan a elevar el nivel ético de la sociedad. Rawls se plantea si tiene sentido que en una democracia haya un magisterio de una confesión religiosa, y dice que, si hay libertad de culto, de expresión, cada cual se impondrá a sí mismo las convicciones que quiera. Es importante respetar el derecho de cada cual a seguir sus convicciones. El epígrafe 2 del artículo 16 de la Constitución Española señala: “Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias”. Eso no se respeta cuando alguien comenta que respeta el derecho a la vida y le espetan: ¡Eso lo defiende usted porque es católico! Mire: eso lo digo yo, porque me da la gana. ¡Usted no me discrimine por razón de religión!

¿La discriminación por razón de religión sucede en España cada vez más?

Claro. Es más, estamos en un momento en el que expresar el propio código moral se entiende como una agresión. Yo respeto los modos de vivir que estén bajo los parámetros de la Constitución, y tengo derecho a decir lo que me parece en ese mismo marco sin que se interprete como una fobia o un delito de odio. Es, simplemente, libertad de expresión. La ideología Woke que viene desde Estados Unidos refleja que estamos muy colonizados, mucho más de lo que pensamos. Como decía Rocío Jurado, todo eso nos está llegando como una ola… Y la gente se deja ahogar, por lo visto…

“Hoy, expresar el propio código moral se entiende
como una agresión. Yo tengo derecho a decir
lo que me parece en el marco de la Constitución sin que
se interprete como una fobia o un delito de odio”

¿La Iglesia jerárquica pone fácil el diálogo, la defensa y la justicia para que el Estado no pise la fe de un país, mayoritariamente católico de bautismo, aunque de católicos activos en minoría?

El papel de la Iglesia es formar la conciencia de sus fieles, pero yo soy laico y entiendo que España es un estado laico. Es más, el TC habla de “laicidad positiva”. El artículo 16.3 de la Constitución no dice nada de la separación entre lo religioso y los poderes públicos, sino de cooperación, y no de cualquier cooperación, sino de una cooperación consiguiente a las creencias de la sociedad española. La jurisprudencia constitucional que hay sobre eso es modélica. Queda bien claro, por ejemplo, que el Ejército puede organizar actos religiosos, siempre que no se obligue a nadie asistir a ellos. Cuando alguien tiene una mentalidad inmanente traduce la autoridad moral en términos de poder. Para ellos, la iglesia católica es un intruso en la vida pública que no ha pasado por las urnas, y, sin embargo, la iglesia es una autoridad moral capaz de influir en sus fieles y en más personas, pero no es un poder. 

¿Por qué parece que hablar de Dios en la plaza pública española es ofensivo?

Tampoco creo que sea ofensivo, yo creo que vamos progresando. Los laicistas han pasado de “la religión es el opio del pueblo” a “la religión es el tabaco del pueblo”: fume usted poquito y en su casa. Así estamos. Pero, sí, a veces fumar resulta ofensivo…

En este libro recopilatorio incluye dos piezas que hablan del Opus Dei. Según ‘Wikipedia’, usted es un “hombre de convicciones conservadoras, perteneciente al Opus Dei”. ¿Ser del Opus Dei es lo peor que puede pasarle a un hombre que aspira a tener vocación pública en España?

[Risas] Para mí es lo mejor... Ser del Opus Dei alimenta mi sentido de servicio a los demás. En el libro comento una cita de Miguel Ángel Aguilar en El País sobre Antonio Fontán, a quien yo admiré mucho. Aguilar decía que ser del Opus Dei nunca fue una ventaja para nada en la vida de Fontán; que, al contrario, aquello fue un impulso para servir a los demás en el ámbito periodístico, académico y público. Me considero muy universitario, y eso significa querer aportar algo a la vida pública.

En esta recopilación habla de política, con el conocimiento que le da haber sido diputado del PP durante diecisiete años. ¿Cómo ve hoy el hemiciclo?

Lo que me dicen es que ha bajado muchísimo el nivel. Lo más contrario a un debate público democrático es el insulto, y observo ahora que hay diputados que recurren a él con insistencia. Parece que no son capaces de decir algo sin ofender a alguien. Una cosa es criticar y otra ofender. Estamos en las antípodas de la cortesía parlamentaria.

¿El PP tiene miedo a hablar de conciencia, ética y fe, o eso era antes de que naciera Vox?

La función de los partidos políticos no es hablar de fe. Lo que es chistoso es que alguien emergente del partido piense que una ideología no debe incluir elementos de carácter religioso, cuando el PP y sus antecedentes han hecho gala de su defensa del humanismo cristiano. Alguna vez he preguntado qué es eso del humanismo cristiano y me han dicho: “No ser marxista”. [Risas] Por lo visto, Dios se hizo hombre para no ser marxista…

¿Cómo ve el PP que acaba de nacer?

Yo dejé de ser militante del partido antes de ser magistrado del TC. Me di de baja, aunque sigo teniendo amigos en Génova. Aquella decisión me ha venido muy bien. Gracias a eso, del PP solo me han llamado una vez en nueve años: fue doña Soraya Sáenz de Santamaría y era para decirme que compartía el veto que había planteado Rubalcaba a que yo fuera presidente del TC, que me tocaba de acuerdo con las normas no escritas de la casa. Le dije que ellos no tenían nada que decir sobre un particular que dependía de los propios magistrados.

“Alguna vez he preguntado en el PP qué
es eso del humanismo cristiano y me han dicho:
“No ser marxista”. Por lo visto,
Dios se hizo hombre para no ser marxista”

A Rubalcaba le dedica usted un homenaje en este libro.

Es que me llevaba bien con él. Lo conocí de manera curiosa. Yo había escrito un libro que se titulaba ¿Qué hacemos con la Universidad? y el Instituto de Estudios Económicos invitó a la comida de presentación a José María Maravall, entonces ministro de Educación y Ciencia, que aceptó acudir. A la hora de la comida, Maravall no apareció, pero vino su jefe de gabinete, que era Alfredo Pérez Rubalcaba. Después de aquel veto a mi presidencia, me encontré con él en un acto de la Academia de Ciencias Morales y Políticas a la que pertenezco. Mantenía con él una cercanía cordial y simpática. Se me acercó para decirme que no me creyera “las cosas que se dicen por ahí”. “No, hombre, salvo que sean cosas creíbles”, le respondí. La siguiente vez que le vi, desgraciadamente, estaba de cuerpo presente en la capilla ardiente del Congreso, a la que fui a rezar ante sus restos mortales.

Escribe, también, sobre el relativismo de la justicia. ¿Ha visto desde el TC que perdemos calidad democrática por esa vía?

La Constitución es el fundamento de nuestra vida democrática. En el TC ha habido bastantes soluciones que no he compartido. Aunque la inmensa mayoría de las sentencias son por unanimidad, he presentado 69 votos particulares. Cuando me presenté en la comparecencia como candidato al TC, el portavoz socialista, que entonces era Ramón Jáuregui, me preguntó, queriendo ser incisivo: “¿Qué le parece que el artículo 32 de la Constitución [“el hombre y la mujer tienen derecho a contraer matrimonio con plena igualdad jurídica”] se sustituya por “todos, en condición de igualdad, tienen derecho a contraer matrimonio…”?”. Le dije, como se puede leer en el Diario de Sesiones: “Hombre, pues me ha planteado muy bien la cuestión. Solo cambiando la Constitución sería posible el matrimonio homosexual”. Ya hemos visto después que, sin necesidad de cambiarla, ha habido una mutación constitucional a través de una sentencia del TC a la que yo hice un voto particular. Para un demócrata, la Constitución está fuera de discusión. El TC no suele decir “esto es constitucional”, sino “esto no es anticonstitucional”.

Con su experiencia jurídica, política, académica: ¿cómo ve la justicia española?

Hoy mismo he mandado a la editorial las pruebas corregidas de otro libro que se titula La justicia en el escaparate. He estado esperando a mi salida del TC para publicarlo. En él hago una crónica de la justicia española desde los años 80 hasta la actualidad. Además, hago algo de Filosofía del Derecho centrándome en el papel del juez. La justicia es de los aspectos más positivos de nuestra sociedad. Como universitario, tengo cierta envidia de la justicia, porque está en el escaparate y se la critica mucho, mientras que la Universidad no está en el debate público, no se la critica nada y merecería un buen revulsivo. Cuando veo cómo está la Universidad se me cae el alma a los pies. No puedo entender que los profesores se hayan convertido prácticamente en personal administrativo y se pasen todo el santo día haciendo papeles. Entre las clases que tienen que dar y los papeles que deben hacer, no sé quién puede investigar.  

“Si pretendemos ver toda la existencia humana por
el ojo de cerradura de la ciencia, estamos perdidos, porque
se nos queda fuera lo más importante: el sentido”

Cuando le eligieron magistrado en 2012, Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, escribió un artículo en El País en el que decía que la previa actuación política del nuevo magistrado debía ser un motivo de incompatibilidad.

Y el artículo sigue colgado en internet… Me parece un poco chusco que, al hablar de una persona con un recorrido de cierta amplitud, el que siente doctrina sea mi buen amigo Pérez Royo, al que conocí jugando al ping-pong en la Congregación Mariana, en Sevilla. Después ha progresado mucho…

¿La política y la justicia deberían ser más escrupulosas en su diferenciación?

Eso sería un laicismo por lo civil según el cual los magistrados del TC deberían ser profesores de Matemáticas que nunca hayan hablado de política… Puede ser un requisito original. No creo que ningún país haya optado por ese modelo. Puestos a ser utópicos, claramente, es una vía…

¿Lo de Dolores Delgado es de pañolada general?

Es un caso muy similar al de alguien que era la bestia negra de la izquierda en la justicia española en tiempos anteriores: Francisco Ruiz-Jarabo, que fue presidente del Tribunal Supremo durante la época de Franco y ministro de Justicia en los gabinetes de Carrero Blanco y de Arias Navarro. Ella lleva un recorrido parecido, no sé si para bien. Son vidas muy paralelas.

Se explaya en estas páginas recurrentemente sobre el aborto, como si le diera pena la parálisis legal, la impostura del PP con sus votantes, la ceguera de la izquierda, y que siga abierto sobre la mesa un problema moral que nadie está dispuesto a abordar con honestidad.

El aborto es el equivalente a lo que la esclavitud fue durante siglos. La capacidad de mirar para otro lado sin ser sensible a un disparate de ese calibre solo es comparable a aquel atropello de la dignidad humana. En eso soy abolicionista. Como confío en que la historia avanzará positivamente, creo que llegará un momento en el que se contemplará el aborto como vemos ahora la esclavitud. Las generaciones venideras pensarán: “¡Qué brutos eran estos señores!”.

“La Constitución flota entre olas, pero no se ahoga”

Tanto en la cuestión de aborto como durante algunos hitos de la pandemia hemos visto que, a veces, la política ha prostituido la evidencia científica. ¿Las ideologías ponen en riesgo la honestidad de las mejores dediciones?

La ciencia es un asunto muy serio al que debemos muchísimo, pero tiene su ámbito, su método y, también, sus limitaciones. El problema está en intentar que la ciencia sea la única racionalidad posible, porque muchas decisiones corresponden a otras dimensiones. Por ejemplo: la ciencia no tiene nada que decir sobre el sentido del sexo. La biología puede explicarnos una parte, pero el sentido de la relación sexual es un asunto que desborda a la ciencia. Si pretendemos ver toda la existencia humana por el ojo de cerradura de la ciencia, estamos perdidos, porque se nos queda fuera lo más importante. Como es obvio, también sería absurdo renegar de las ventajas favorables del progreso científico.

¿Cómo ve el panorama de las leyes de igualdad y el feminismo agresivo contra el hombre que abandera este Gobierno?

Es evidente que la mujer ha estado discriminada. La igualdad por razón de sexo ha sido uno de mis temas de estudio recurrentes. Ahora sigo con interés la deriva actual, que me parece curiosa. Felicité a la ex vicepresidenta Carmen Calvo por la batalla que mantuvo sobre la cuestión de la transexualidad. Para el feminismo, la identidad de la mujer es importante, como es lógico. Entendí perfectamente su lucha dentro de su propio partido y de su entorno cultural. Me parece muy bien todo lo que se haga por equiparar los derechos de hombres y mujeres, pero sin desafiar nunca al sentido común, como vemos ya en algunas competiciones deportivas.

¿España ha perdido pluralismo constitucional?

El pluralismo es un valor superior que resguarda el artículo 1 de la Constitución. Es difícil encontrar más pluralismo del que disfrutamos aquí.

Hay muchas vías y una gran capacidad de elegir opciones, pero muchas están mal vistas y se cancelan por la opinión pública dominante.

Esa es otra cuestión que, más que una patología constitucional, es una enfermedad oftalmológica de quienes no entienden de verdad la convivencia democrática.

Dedica unas líneas a la “amnesia histórica”.

No tiene sentido tener una memoria envidiable para ciertas cosas, y un olvido lacerante para otras. La memoria histórica es una visión bizca de la historia de España.

En estos diez años ha cambiado otro aspecto del ruedo: los toros ya son anatema.

En este libro, como apéndice, comento un voto particular sobre la Ley balear contra las corridas de toros, que es la ley más pintoresca con la que he tenido que lidiar en el TC. No se pueden decir más tonterías en una norma. [La ley fue declarada nula por el TC en 2018].

¿Cómo defiende los toros ante la opinión pública española?

En el fondo, estar contra la tauromaquia es un eco del déficit de sentido trascendente de la vida. Comprendo perfectamente que un extranjero ajeno a nuestra cultura vea una corrida de toros y le parezca una crueldad inhumana, aunque también hay muchos que se entusiasman. Con la cultura en que he sido educado y el conocimiento de los toros que tengo, disfruto mucho en una buena corrida de toros y lo paso muy mal en una mala. No hay nada peor que ver a un torero a merced de un toro, o a un torero incapaz de acabar con el toro que va ya por el décimo descabello. He visto torear a Curro Romero y a Morante de la Puebla. No creo que me degrade disfrutando con este espectáculo cultural.

“La memoria histórica es una visión bizca de la historia de España”

¿Se ahoga la Constitución en la España líquida?

No. Flota, aunque en medio de algunas olas. La Constitución es dinámica y puede cambiar. Eso es una ventaja. Siempre hay que contar con la esperanza de que las cosas pueden mejorar. Y, por supuesto, gracias a la Constitución, las cosas han mejorado muchísimo en este país. Hemos avanzado notablemente nuestra sensibilidad en la defensa de los derechos fundamentales.

Con estos recursos humanos políticos, ¿sería prudente abrir el melón constitucional para una reforma sensata?

Comprendo que haya una cierta resistencia a reformar la Constitución, pero ya se ha cambiado dos veces y no ha habido ningún problema. Por exigencia de Europa, los extranjeros miembros de la Unión Europea que solo podían votar en las municipales ahora también pueden ser votados. En 2011 se volvió a reformar estableciendo en el texto el concepto de estabilidad presupuestaria y que el pago de la deuda pública fuese lo primero a pagar frente a cualquier otro gasto del Estado en los Presupuestos Generales, sin enmienda o modificación posible. No ha pasado nada. Abrir el melón sin criterio no mejoraría mucho la Constitución, porque nos falta la mentalidad de consenso que hubo en la Transición. Si se recupera ese clima, todo el tema autonómico exigiría un desarrollo. 

Estado actual de su espíritu tras una vida laboral hiperactiva.

Sigo todo lo hiperactivo que puedo, aunque los pies ahora me respondan menos, hasta el punto de que no sé si saldré de nazareno este domingo de ramos...

¿En Sevilla?

Sí. En La Amargura.

¿Esta parada al frente del Instituto de España es una salida triunfal después de Jerusalén?

Al dejar el TC tenía pensando ponerme a escribir, porque tengo mucho papel por ahí que puede dar juego, pero me sorprendieron proponiéndome la secretaría general del Instituto de España, elegido por las diez grandes academias, cosa que ni había soñado. Estoy aquí intentando apoyarlas todo lo que puedo.

“Comprendo que haya cierta resistencia a reformar la Constitución, pero ya se ha cambiado dos veces y no ha pasado nada. Solo haría falta el clima de consenso de la Transición”

¿La coherencia es un atributo positivo con mala prensa?

La coherencia siempre es positiva. Con incoherencias no se avanza nunca. Pero la coherencia no es fundamentalismo. Dice Machado en Juan de Mairena: “¿Conservadores? Muy bien. Siempre que no lo entendamos a la manera de aquel sarnoso que se emperraba en conservar, no la salud, sino la sarna”. Conviene ser coherentes en lo que se merezca.

¿Sevilla o Betis?

Sevilla.

¿Sevilla o Granada?

Soy sevillano, pero la mitad de mi vida la he pasado en Granada. En Sevilla disfruto un disparate.

¿Domingo de ramos o domingo de resurrección?

Domingo de ramos, aunque el domingo de resurrección suele haber toros…

Entrevista de Álvaro Sánchez León a Andrés Ollero, en elconfidencialdigital.com

 

Solo en su mesa de trabajo

Muchos prohombres, a lo largo de la historia, se la han pegado por creerse superiores a los demás y estar convencidos de que podían mandar impunemente  con sus ideas, sin necesidad de contrastarlas, porque creían que ellos siempre tenían razón.

Cuando esa situación ha durado mucho tiempo, ha sido casi siempre por opresión, y no hay nada mejor que el anuncio de unas nuevas elecciones, para que la cosa cambie. Putin lleva demasiados años mandando y cada vez, en su mesa de trabajo, se le ve más solo y con más miedo a los demás, lo que anticipa un futuro muy malo para él y, si no se remedia, también para los demás.

Pedro García

 

¿Una cortina de humo?

El concepto de “cortina de humo” es algo muy manido en política. De hecho esta práctica ha tenido incluso su reflejo en el cine. En los 90 apareció una película titulada precisamente así, Cortina de humo, en la que dos productores de cine (Robert de Niro y Dustin Hoffman) intentaban desviar la opinión pública de un escándalo que involucraba al presidente americano filmando una película en la que inventaban una guerra con Albania. Las técnicas de “cortinas de humo” son usadas para distraer la atención cuando los representantes políticos son incapaces de resolver problemas y necesitan que la opinión pública mire hacia otro lado. Por ejemplo, en el gobierno actual, el maestro de estas prácticas era el hoy denostado Ivan Redondo. Pero, ¿qué pasa cuando la cortina te la hace otro?

Es lo que ocurrido hace unos meses durante la mayor crisis de la historia del PP. Lo que empezó al aflorar una guerra entre la dirección de la calle Génova y la presidenta de la comunidad de Madrid se convirtió en poco menos que una “tormenta perfecta”… de la que sin embargo parece que ha acabado sin rayos ni granizo. Se ha corrido una cortina de humo.

Juan García. 

 

Gran punto de encuentro en España

Sin líneas rojas ni cordones sanitarios. Se nota con claridad que la Iglesia en España es un actor social de primer orden con capacidad de hablar de todo y con todos. Así ha quedado demostrado en el Congreso Iglesia y Sociedad, organizado por la Fundación Pablo VI y la CEE, que reunía a personalidades políticas de distinto signo junto a líderes sociales, sindicales para debatir sobre los desafíos que afronta hoy España.

Desde “el conocimiento profundo” que tiene la Iglesia del mundo, el cardenal Omella, presidente del episcopado, destacaba la necesidad de tender puentes y generar espacios de diálogo al servicio del bien común, donde quienes piensan distinto no sean vistos como enemigos, sino como potenciales aliados para crear una sociedad mejor. La doctrina social ofrece un marco idóneo, en el que se pueden reconocer y encontrar a gusto personas de muy diversas ideologías. Así, pienso yo, ha quedado de manifiesto en citado congreso.

Jesús D Mez Madrid

 

Dando largas

Cuando hace seis meses la Unión Europea empezó a estudiar las medidas adecuadas para hacer frente a la inflación que empezaba a dispararse, la impresión generalizada fue que la subida de los precios era temporal y que no había que dramatizar la situación. De ello se hizo eco con entusiasmo el Gobierno español, que apenas retocó las tarifas de la electricidad. Tuvo que venir la invasión de Ucrania para que Europa descubriera sus debilidades económicas y entendiese que la espiral de los precios de la energía y los alimentos era ya imparable. Algunos países, como Francia, han adoptado ya medidas excepcionales para paliar la subida de la gasolina y la luz, con un coste presupuestario que puede rebasar los 25.000 millones de euros. Aquí hemos tardado mucho más en tomar alguna media que tampoco solucionan ningún problema.

Domingo Martínez Madrid

 

¿Semana santa… esto?

 

                                Me ocurre ya como desde muchos años atrás me ocurriera cuando hablaban de esa maldita tierra, donde naciera Cristo y que se emperran en denominarla “santa”. Si todas estas enormes parafernalias tienen algo de santo es “la santa paciencia que hay que tener para aguantarlas”.

                                Era yo muy joven cuando a esta semana, aquí en España, la denominé como “la fiesta de las gambas, los calamares fritos, la cerveza y demás raciones comestibles y bebestibles que ya se consumían en tiempos casi recién salidos de los años del hambre y las penurias subsiguientes a la terrible guerra civil que padecimos la inmensa mayoría de españoles de aquel duro tiempo”.

                                Puesto que también ya entonces, había leído las prédicas de aquel “hombre Dios” y sobre todo “su codificación de la religión que predicó” y que no es otra que “El sermón del monte o de la montaña”, que muy bien se explica en la Biblia y en el Evangelio de San Mateo; y lo que explicó el Galileo, dirigiéndose a sus discípulos y muchedumbre que les venía siguiendo; iniciando el discurso, con sus “bienaventuranzas” (Discurso hoy considerado como el mejor discurso humano de todos los tiempos)… Por ello si se lee y medita ese discurso, es dificilísimo atreverse a denominarse simplemente como “cristiano”; léanlo y convénzanse por sí mismos.

                                Así pues, asimilar todas estas ferias y parafernalias a ese gran mensaje humano (“demasiado humano”) es algo incomprensible por demás; pero “la vida la han ido transformando según interesa a quienes sean” y el Cristo y toda su “corte” de figurantes, transformada a los tiempos que corrieron y corren, de procesiones y representación,  para el goce y contento de quienes y al parecer, se sienten satisfechos e incluso contentos, con tan enormes “obras de teatro”, tan lejanas a los orígenes y fines de tan grandiosos mensajes de convivencia y paz verdaderamente humana.

                                En cuanto a “la tierra santa”; confirma cuanto antes digo, con lo ocurrido ayer mismo en la “Siria actual”, que en parte es en la “Siria de los tiempos del Galileo y en la que se dice, venía de impartir sus prédicas cuando decidiera en el camino predicar su gran sermón y del que me atrevo a decir que después, nada se ha dicho que no sólo mejore sino que siquiera se aproxime mínimamente al contenido del mismo”.

                                Y dicho ello y como yo paso de “procesiones” y visto cómo sigue “el mundo mundial”; de momento dejo de escribir, puesto que escribir apenas sirve para nada y descansaré como mínimo esta “santa semana”, yéndome al campo con mi mejor amigo (Aníbal mi querido Yorkshire) y ambos vamos a disfrutar, de los olivos, el limonero, el acerolo, los perales y almendros e infinidad de plantas y flores  que hay en esa parcela de dos mil metros, que poseo cerca de donde nací y donde el concierto siempre curativo, que diariamente interpreta la naturaleza con sus ruidos naturales, donde destaca el murmullo del agua y el canto y bullir de todos los animales, de pelo, pluma o escamas, que logre ver, oír o detectar, acompañados de algunas mariposas y el brotar de las nuevas hojas que la primavera empuja a parir a todos los árboles, incluidas las hermafroditas flores de los ya cuasi centenarios olivos y espero conseguir con ello, el recibir nuevas energías, para seguir escribiendo para así ir acortando el tiempo que aún me quede por estar en esta tierra, que desde luego no creo que sea ni fuese mía nunca.

                                Por descontado que tomaré alguna cerveza o vino tinto, pero en soledad y con mi mejor compañía, de ahora (Aníbal) ya que la soledad suele ser un estado bastante apetecible, cuando ya pasas de los ochenta de vida…  “Y el viajar… ya dijo alguien que el mayor viaje que se puede hacer en esta vida, es el que haces a través de las inmensidades de tu propio interior, puesto que es inagotable”.

 

                                Por otra parte “el cristianismo” hoy está multi dividido en miles de sectas, las que aseguran seguir al Cristo de entonces, lo que ya es tan estrambótico que más que de risa, es de pena; pero, “las masas siguen todas a sus iglesias, santos y vírgenes y la realidad nos muestra lo que en nada se parece a los orígenes”. Amén

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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