Las Noticias de hoy 10 Febrero 2020

Enviado por adminideas el Lun, 10/02/2020 - 13:26
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Ideas  Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 10 de febrero de 2020       

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus: “Ser testigo de los valores de la honestidad”

Trata de personas: El Papa señala la responsabilidad de los medios

Siria: Llamamiento urgente del Papa para proteger la vida de los civiles

VIVIR EN SOCIEDAD: Francisco Fernandez Carbajal

“¡Jesús está con nosotros!”: San Josemaria

Escuchar el grito de los migrantes

«Seré un delincuente o moriré»

La siembra de una abuela

¿Nostalgia de Quién?: Ernesto Juliá

Un debate muy poco debatido (III): + Braulio Rodríguez Plaza. Administrador Apostólico de Toledo

Belleza y dignidad de una vida simple: Plinio Corrêa de Oliveira

La sexualización de la cultura y la teología del cuerpo: Sheila Morataya

Desde el fondo del alma: Blanca Sevilla

Aumenta la donación después de la muerte o muerte por donación: Justo Aznar

Modernización, brutalización, primitivismo: Plinio Corrêa de Oliveira

Vivir con humor: Alfonso Aguiló

El sentido de la vida: Enric Barrull Casals

La “ingeniosidad” de Iglesias: Suso do Madrid

Francisco y la mujer: Jesús Domingo Martínez

España y su plaga política: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ángelus: “Ser testigo de los valores de la honestidad”

Palabras del Papa antes del Ángelus

FEBRERO 09, 2020 12:52RAQUEL ANILLOANGELUS Y REGINA COELI

(zenit – 8 feb. 2020).- A las 12 del mediodía de hoy, el Papa Francisco se asoma a la ventana del estudio del Palacio  Apostólico Vaticano para recitar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

Estas son las palabras del Papa al introducir la oración mariana:

***

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En el Evangelio de hoy (cf. Mt 5,13-16), Jesús dice a sus discípulos: “Vosotros sois la sal de la tierra. […]. Vosotros sois la luz del mundo” (vv. 13.14). Utiliza un lenguaje simbólico no tanto para dar una definición del discípulo, sino para indicar a aquellos que pretenden seguirlo algunos criterios para vivir  su misión en el mundo.

Primera imagen: sal. La sal es el elemento que da sabor y que conserva y preserva los alimentos de la corrupción. Por lo tanto, el discípulo está llamado a mantener alejados de la sociedad los peligros, los gérmenes corrosivos que contaminan la vida de las personas. Se trata de resistir al pecado, a la degradación moral, siendo testigo de los valores de la honestidad y fraternidad, sin ceder a las tentaciones mundanas del arribismo, del poder y la riqueza. Es “sal” el discípulo que, a pesar de los fracasos diarios, que todos nosotros tenemos, se levanta del polvo de sus propios errores, comenzando de nuevo con coraje y paciencia, cada día, buscando el diálogo y el encuentro con los demás. Es “sal” el discípulo que no busca el consenso… y los elogios, sino que se esfuerza por ser una presencia humilde y constructiva, en fidelidad a las enseñanzas de Jesús, que vino al mundo no para ser servido, sino para servir. Y de esta actitud hay tanta necesidad!

La segunda imagen que Jesús propone a sus discípulos es la de la luz: “Tú eres la luz del mundo”. La luz disipa la oscuridad y nos permite ver. Jesús es la luz que ha disipado la oscuridad, pero aún permanece en el mundo y en los individuos. Es la tarea del cristiano dispersarlas, haciendo brillar la luz de Cristo en medio de nosotros y proclamando su Evangelio. Es una irradiación que también puede provenir de nuestras palabras, pero debe provenir principalmente de nuestras “buenas obras” (v. 16). Un discípulo y una comunidad cristiana son luz en el mundo cuando dirigen a los demás hacia Dios, ayudando a cada uno a experimentar su bondad y su misericordia. El discípulo de Jesús es luz cuando sabe cómo vivir su fe fuera de los espacios confinados, cuando ayuda a eliminar prejuicios, calumnias y a llevar la luz de la verdad a las situaciones arruinadas por la hipocresía y la mentira. Hacer luz, pero no es mi luz, es la luz de Jesús, nosotros somos instrumentos para que  la luz de Jesús llegue a todos.

Jesús nos invita a no tener miedo de vivir en el mundo, incluso si a veces hay condiciones de conflicto y pecado. Frente a la violencia, la injusticia y la opresión, el cristiano, no puede encerrarse en sí mismo, ni esconderse en la seguridad de su propio recinto; no puede abandonar su misión de evangelización y servicio.

Jesús en la última cena, pidió al Padre de no quitar a los discípulos del mundo, de dejarlos allí en el mundo y de custodiarlos del espíritu del mundo.  La Iglesia se gasta a sí misma con generosidad y ternura para los pequeños y los pobres, esto es su luz, la sal, aquí se escucha el grito de los últimos y de los excluidos, porque es consciente de ser una comunidad peregrina, llamada a prolongar en la historia la presencia salvadora de Jesucristo.

Que la Santísima Virgen nos ayude a ser sal y luz en medio de la gente, llevando a todos, con la vida y la palabra, la Buena Nueva del amor de Dios.

 

 

Trata de personas: El Papa señala la responsabilidad de los medios

“Es necesario el compromiso de todos”

FEBRERO 09, 2020 13:10ANNE KURIANANGELUS Y REGINA COELI

(zenit – 9 feb. 2020).- Para prevenir la trata de personas, el Papa Francisco destaca la “responsabilidad” de los proveedores de medios modernos de comunicación, medios utilizados por los delincuentes para atraer a las víctimas.

En el Ángelus que presidió el 9 de febrero de 2020 en la Plaza de San Pedro, el Papa evocó la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, en la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, celebrada el día anterior.

“Para remediar este flagelo, ¡porque es un verdadero flagelo! – Que explota a los más débiles, es necesario el compromiso de todos: instituciones, asociaciones y organizaciones educativas ”, declaró.

“En lo que respecta a la prevención”, agregó el Papa, “me gustaría señalar cómo las diversas investigaciones atestiguan que las organizaciones criminales están utilizando cada vez más los medios modernos de comunicación para atraer a las víctimas mediante el engaño. Es por eso que es necesario, por un lado, educar en el uso saludable de los medios tecnológicos y, por otro lado, observar y recordar a los proveedores de estos servicios telemáticos sus responsabilidades”

 

 

Siria: Llamamiento urgente del Papa para proteger la vida de los civiles

Y para usar el diálogo y la negociación

FEBRERO 09, 2020 13:27ANNE KURIANANGELUS Y REGINA COELI

(zenit – 9 feb. 2020).- El Papa Francisco lanzó un nuevo llamamiento urgente para proteger la vida de los civiles en Siria, durante el Ángelus que presidió el 9 de febrero de 2020, en la Plaza de San Pedro.

Después de la oración mariana, el Papa habló de “las dolorosas noticias del noreste de Siria”, en particular “las difícil situación de tantas mujeres y niños, personas obligadas a huir debido a la escalada militar”.

Del mismo modo: “Renuevo mi llamamiento urgente a la comunidad internacional y a todos los interesados, para que utilicen los instrumentos diplomáticos, del diálogo y las negociaciones, de conformidad con el derecho internacional humanitario, para proteger las vidas y la suerte de los civiles”.

“Oremos por esta amada y martirizada Siria”, concluyó el Papa antes de rezar un Ave María…. con la multitud.

 

VIVIR EN SOCIEDAD

— Dimensión social del hombre.

— Caridad y solidaridad humana. Consecuencias en la vida de un cristiano.

— Contribución al bien común.

I. La primera página de la Sagrada Escritura nos describe con sencillez y grandiosidad la creación del mundo; y vio Dios que era bueno todo cuanto salía de sus manos1. Después, coronando todo cuanto había hecho, creó al hombre, y lo hizo a su imagen y semejanza2. Y la misma Escritura nos enseña que lo enriqueció de dones y privilegios sobrenaturales, destinándolo a una felicidad inefable y eterna. Nos revela también que de Adán y Eva proceden los demás hombres, y, aunque estos se alejaron de su Creador, Dios no dejó de considerarlos como hijos y los destinó de nuevo a su amistad3. La voluntad divina dispuso que la criatura humana participara en la conservación y propagación del género humano, que poblara la tierra y la sometiera, dominando sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra4.

El Señor quiso también que las relaciones entre los hombres no se limitaran a un trato de vecindad ocasional y pasajero, sino que constituyeran vínculos más fuertes y duraderos, que vinieran a ser los cimientos de la vida en sociedad. El hombre buscará ayuda para todo aquello que la necesidad y el decoro de la vida exigen, pues la Providencia divina ordenó su naturaleza de tal modo que naciera inclinado a asociarse y unirse a otros, en la sociedad doméstica y en la sociedad civil, que le proporciona lo necesario para la vida5. El Concilio Vaticano II nos recuerda que «el hombre, por su íntima naturaleza, es un ser social, y no puede vivir ni desarrollar sus cualidades sin relacionarse con los demás»6. «La sociedad es un medio natural que el hombre puede y debe usar para obtener su fin»7: es el ámbito ordinario en el que Dios quiere que nos santifiquemos y le sirvamos.

Vivir en sociedad nos facilita los medios materiales y espirituales necesarios para desarrollar la vida humana y la sobrenatural. Esta convivencia es fuente de bienes, pero también de obligaciones en las diversas esferas en las que tiene lugar nuestra existencia: familia, sociedad civil, vecindad, trabajo... Estas obligaciones revisten un carácter moral por la relación del hombre a su último fin, Dios. Su observancia o su incumplimiento nos acerca o nos separa del Señor. Son materia del examen de conciencia.

Dios nos llama a la convivencia, a aportar con sencillez lo que esté en nuestras manos –poco o mucho– para el bien de todos. Examinemos hoy en este rato de oración si vivimos abiertos a los demás, pero particularmente a quienes el Señor ha puesto más cerca de nuestra existencia. Pensemos si estamos de ordinario disponibles, si cumplimos ejemplarmente los deberes familiares y sociales, si pedimos con frecuencia luz al Señor para saber lo que hemos de hacer en cualquier oportunidad y llevarlo a cabo con entereza, con valentía, con espíritu de sacrificio. Preguntémonos muchas veces: ¿qué puedo hacer por los demás?, ¿qué palabras puedo decirles que sean alivio y ayuda? «La vida pasa. Nos cruzamos con la gente en los variadísimos senderos o avenidas del vivir humano. Cuánto queda por hacer... ¿Y por decir? (...). Cierto que primero hay que hacer (cfr. Hech 1, 1); pero luego hay que decir: cada oído, cada corazón, cada mente, tienen su momento, su voz amiga que puede despertarles de su marasmo y de su tristeza.

«Si se ama a Dios, no puede dejar de sentirse el reproche de los días que pasan, de las gentes (a veces tan cercanas) que pasan... sin que nosotros sepamos hacer lo que hacía falta, decir lo que había que decir»8. Pidamos mucho a Jesús, que nos ve y nos oye, no caminar nunca de espaldas e indiferentes a quienes están a nuestro lado por tantas diversas razones: de parentesco, amistad, trabajo, ciudadanía...

II. Esta solidaridad y dependencia mutua de unos hombres con otros, nacida por voluntad divina, fue sanada y fortalecida por Jesucristo al asumir la naturaleza humana en el momento de su Encarnación, y al redimir a todo el género humano en la Cruz. Este es el nuevo título de unidad: haber sido constituidos hijos de Dios y hermanos de los hombres. Así debemos tratar a todo el que encontremos cada día en nuestro caminar. «Tal vez se trate de un hijo de Dios ignorante de su grandeza, acaso en rebeldía contra su Padre. Mas en todos, aun en el más deforme, rebelde o alejado de lo divino, hay un destello de la grandeza de Dios (...). Si sabemos mirar, estamos rodeados de reyes a quienes hemos de ayudar a descubrir las raíces ¡y las exigencias! de su señorío»9.

Además, la noche antes de la Pasión nos dejó el Señor un mandamiento nuevo, para superar, si fuera necesario heroicamente, los agravios, el rencor..., y todo lo que es causa de separación. Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, como Yo os he amado10, es decir, sin límites, y sin que nada sirva de excusa para la indiferencia. Así, nuestra vida está llena de poderosas razones para convivir en sociedad, la cual, al ser más cristiana por nuestras obras, se vuelve más humana. No somos los hombres como granos de arena, sueltos y desligados unos de otros, sino que, por el contrario, estamos relacionados mutuamente por vínculos naturales, y los cristianos, además, por vínculos sobrenaturales11.

Parte importante de la moral son los deberes que hacen referencia al bien común de todos los hombres, de la patria en la que vivimos, de la empresa en que trabajamos, de la vecindad de la que formamos parte, de la familia que es objeto de nuestros desvelos, sea cual sea el puesto que en ella ocupemos. No es cristiano, ni humano, considerar estos deberes solo en la medida en que personalmente nos son útiles o nos causan un perjuicio. Dios nos espera en el empeño, según nuestras posibilidades, por mejorar la sociedad y los hombres que la componen.

La dimensión apostólica y fraterna es, por querer divino, tan esencial al hombre que no puede concebirse una orientación a Dios que prescinda de los lazos que unen a cada persona con aquellos con quienes convive o se relaciona. No agradaríamos a Dios si, de algún modo, hay despego de quienes están a nuestro alrededor, si dejamos de ejercitar las virtudes cívicas y sociales. «Hay que reconocer a Cristo, que nos sale al encuentro, en nuestros hermanos los hombres. Ninguna vida humana es una vida aislada, sino que se entrelaza con otras vidas. Ninguna persona es un verso suelto, sino que formamos todos parte de un mismo poema divino, que Dios escribe con el concurso de nuestra libertad»12.

Examinemos hoy, en la oración personal, cómo estamos contribuyendo al bien común de todos, si somos ejemplares en aquello que se relaciona con los deberes sociales y cívicos (cumplimiento de las leyes de tráfico, tributos justos, participación en asociaciones, ejercicio del derecho al voto...), si tenemos en cuenta que necesitamos de los demás y los demás de nosotros, si nos sentimos corresponsables de la conducta moral de los otros, si procuramos superar sin rodeos aquello que puede ser causa de separación, o al menos que no es ayuda para la convivencia.

III. El desarrollo de la sociedad tiene lugar gracias a la contribución de sus miembros, cada uno de los cuales aporta lo que le es propio, aquellos dones que recibió del Señor y que incrementó con su inteligencia, la ayuda de la sociedad y la gracia de Dios. Estos bienes y dones nos fueron dados para el desarrollo de la propia personalidad y para lograr el fin último; pero también para servicio del prójimo. Es más, no podríamos alcanzar el fin personal si no es contribuyendo al bien de todos13.

Por no estar el desarrollo de la sociedad al margen de los planes del Señor, el concurso personal de cada uno al bien común reviste el carácter de una ineludible obligación moral. «La vida social no es para el hombre sobrecarga accidental. Por ello, a través del trato con los demás, de la reciprocidad de servicios, del diálogo con los hermanos, la vida social engrandece al hombre en todas sus cualidades y le capacita para responder a su vocación»14. Unas obligaciones son de estricta justicia en sus diversas formas; otras son exigencias de la caridad, que va más allá de dar a cada uno lo que estrictamente le corresponde. Unas y otras se cumplen cada vez que contribuimos al bien de todos, para que la sociedad en la que vivimos sea cada vez más humana y cristiana, por ejemplo, «ayudando y promoviendo a las instituciones, públicas y privadas, que sirven para mejorar las condiciones de vida del hombre»15: fundaciones, obras de caridad y de formación, de cultura, publicaciones de sana doctrina, etc. Pues «hay quienes profesan amplias y generosas opiniones, pero en realidad viven siempre como si nunca tuvieran cuidado alguno de las necesidades sociales. No solo esto; en varios países son muchos los que menosprecian las leyes y las normas sociales»16, y viven entonces de espaldas a sus hermanos los hombres y de espaldas a Dios.

Pensemos junto al Señor en quienes nos rodean. ¿Contribuyo según mis posibilidades al fomento del bien común: dedicando tiempo a instituciones y obras en bien de la sociedad, colaborando económicamente, apoyando iniciativas en favor de los demás, particularmente de los más necesitados? ¿Cumplo fielmente las obligaciones que se derivan de vivir en sociedad: ruidos, limpieza...? ¿Cultivo las virtudes de convivencia –afabilidad, gratitud, optimismo, puntualidad, orden...– en mi ámbito familiar? ¿Me mueve habitualmente el afán de servir a los demás, aunque sea en cosas muy pequeñas? «¡Ojalá te acostumbres a ocuparte a diario de los demás, con tanta entrega, que te olvides de que existes!»17; así habríamos encontrado una buena parte de la felicidad que se puede lograr en la tierra y habríamos ayudado a ser mucho más dichosos a otros, que son hijos de Dios y hermanos nuestros.

1 Cfr. Primera lectura. Año I. Gen 1, 1 ss. — 2 Cfr. Gen 1, 27. — 3 Cfr. Gen 12. — 4 Gen 1, 28. — 5 Cfr. León XIII, Enc. Immortale Dei, I-XI-1885. — 6 Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 12. — 7 Pío XI, Enc. Divini Redemptoris, 19-III-1937. — 8 C. López Pardo, Sobre la vida y la muerte, Rialp, Madrid 1973. p. 438. — 9 Ibídem, pp. 346-347. — 10 Jn 15, 12. — 11 Cfr Pío XII, Enc. Summi pontificatus, 20-X-1939. — 12 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 111. — 13 Cfr. León XIII, Enc. Rerum novarum, 15-IX-1881. — 14 Conc. Vat. II, Const. Gaudium et spes, 25. — 15 Ibídem, 30. — 16 Ibídem. — 17 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 947.

 

 

“¡Jesús está con nosotros!”

En el Santo Sacrificio del altar, el sacerdote toma el Cuerpo de nuestro Dios y el Cáliz con su Sangre, y los levanta sobre todas las cosas de la tierra, diciendo: “Per Ipsum, et cum Ipso, et in Ipso” –¡por mi Amor!, ¡con mi Amor!, ¡en mi Amor! Únete a ese gesto. Más: incorpora esa realidad a tu vida. (Forja, 541)

10 de febrero

Así se entra en el canon, con la confianza filial que llama a nuestro Padre Dios clementísimo. Le pedimos por la Iglesia y por todos en la Iglesia: por el Papa, por nuestra familia, por nuestros amigos y compañeros. Y el católico, con corazón universal, ruega por todo el mundo, porque nada puede quedar excluido de su celo entusiasta. Para que la petición sea acogida, hacemos presente nuestro recuerdo y nuestra comunicación con la gloriosa siempre Virgen María y con un puñado de hombres, que siguieron los primeros a Cristo y murieron por El.

Quam oblationem... Se acerca el instante de la consagración. Ahora, en la Misa, es otra vez Cristo quien actúa, a través del sacerdote: Este es mi Cuerpo. Este es el cáliz de mi Sangre. ¡Jesús está con nosotros! Con la Transustanciación, se reitera la infinita locura divina, dictada por el Amor. Cuando hoy se repita ese momento, que sepamos cada uno decir al Señor, sin ruido de palabras, que nada podrá separarnos de El, que su disponibilidad ‑inerme‑ de quedarse en las apariencias ¡tan frágiles! del pan y del vino, nos ha convertido en esclavos voluntarios: praesta meae menti de te vivere, et te illi semper dulce sapere, haz que yo siempre viva de ti y que siempre saboree la dulzura de tu amor.

Más peticiones: porque los hombres estamos casi siempre inclinados a pedir: por nuestros hermanos difuntos, por nosotros mismos. Aquí caben todas nuestras infidelidades, nuestras miserias. La carga es mucha, pero Él quiere llevarla por nosotros y con nosotros. Termina el canon con otra invocación a la Trinidad Santísima: per Ipsum, et cum Ipso, et in Ipso..., por Cristo, con Cristo y en Cristo, Amor nuestro, a Ti, Padre Todopoderoso, en unidad del Espíritu Santo, te sea dado todo honor y gloria por los siglos de los siglos. (Es Cristo que pasa, 90)

 

 

Escuchar el grito de los migrantes

En ‘El Vídeo del Papa’ de febrero, el Santo Padre hace un llamamiento mundial para escuchar el grito de las personas migrantes, muchas de ellas víctimas del tráfico criminal.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA08/02/2020

 

 

A menudo los migrantes son víctimas del tráfico y de la trata de personas. Entre otras causas, sucede esto por la corrupción de los que están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de enriquecerse. El dinero de sus negocios, son negocios sucios, mañosos, es dinero manchado de sangre. No exagero: es dinero manchado de sangre.

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Recemos para que el clamor de los hermanos migrantes víctimas del tráfico criminal y de la trata de personas sea escuchado y sea considerado.

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Intenciones mensuales anteriores. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

 

 

«Seré un delincuente o moriré»

Tomando las manos de su abuela y mirándola a los ojos, Harouna Garba le espetó estas palabras para explicarle por qué había decidido marcharse de Togo: “Seré delincuente o moriré”. Tenía 14 años y la seguridad de que solamente alcanzaría un futuro mejor fuera de las fronteras africanas. En Togo el horizonte al que los jóvenes miraban era un desierto donde la vida se esfumaba y en el que la violencia y el trapicheo eran la única salida.

TESTIMONIOS21/09/2018

 

 

Han pasado casi dos décadas de aquello. Las manos de Garba ya no son las de un adolescente. Ahora las mueve con agilidad sobre la pantalla de su tableta, teclea comandos indescifrables para un profano, despieza las tripas de los ordenadores con la precisión de un cirujano. Garba se ha convertido en un experto mantenedor informático. Está casado y tiene tres hijos. Vive en Valencia, y dedica parte de sus ingresos a ayudar en la formación de otras personas de su familia y a enviar dinero a África para sostener a su madre.

LAS MANOS CON LAS QUE GARBA ABRAZÓ A SU ABUELA Y CON LAS QUE AHORA REPARA ORDENADORES SON LAS MISMAS CON LAS QUE SOBREVIVIÓ AL NAUFRAGIO DE LA PATERA

Las manos con las que Garba abrazó a su abuela y con las que ahora repara ordenadores son las mismas con las que sobrevivió, aferrado a una roca, al naufragio de la patera que le traía a Fuerteventura. Las mismas manos con las que evitó ser devorado por una boa cuando dormía en la selva durante su largo viaje hacia Marruecos. Las mismas con las que trabajó como barbero y zapatero durante varios años en el norte de África para pagar a las mafias que le facilitaron su viaje en patera hacia el futuro. Pero algo ha cambiado por completo.

Su vida podría haber sido muy distinta. Cuando llegó a Valencia solo tenía siete euros en el bolsillo y una idea en la cabeza. “Mi intención era vender droga y ganar mucho dinero”, admite. Dinero rápido para salir adelante. Pero sus planes cambiaron. Dos sucesos los cambiaron. El primero fue la visión de un yonqui tirado en la calle con los síntomas del mono. “Parecía un desecho humano”, recuerda. El segundo fue topar con la gente de Xabec.Imagen que contiene textoDescripción generada automáticamente

“No soy cristiano pero se me apareció la Virgen”, explica Garba con ojos alegres. Xabec es una escuela de Formación Profesional de Valencia dirigida a personas con escasos o nulos recursos, y promovida por el Opus Dei. “En Xabec empezó todo. Allí te enseñan formación profesional y formación humana: cómo ser persona. Son gente sencilla, dispuesta a ayudar, a decirte cómo se hacen las cosas; eso es lo que se llama humanidad”, asegura.

Garba es musulmán y es cooperador del Opus Dei. “Intento hacer las cosas bien. Ese mensaje del Opus Dei lo he captado. Y aquí nunca nadie me ha pedido que cambie mi religión para ser católico. Por eso me he quedado y coopero con ellos”, explica.

 

Como buen musulmán, Garba reza varias veces al día y en sus oraciones están Valencia, España y Xabec, un lugar tan especial para él que desearía llevarlo “a todo el mundo”.

Como buen musulmán, Garba reza varias veces al día y en sus oraciones están Valencia, España y Xabec, un lugar tan especial para él que desearía llevarlo “a todo el mundo”.

La mujer y los hijos de Garba.

Por ese motivo cree que iniciativas como las de la ONG Harambee son necesarias para el futuro de África. “Lo que necesita mi tierra no es comida –sostiene con rotundidad–. Es educación, proyectos como éste, para mejorar las condiciones de vida y para que la gente se forme y aprenda oficios. Si tuviéramos oportunidades y hubiera menos corrupción, a todos nos gustaría seguir en nuestra tierra. Nadie querría salir huyendo en una patera”.

Mientras conversa, Garba agita las manos. Quisiera más manos como las suyas para resucitar África. Llevar Xabec a su país, y a muchos otros del continente africano. Llenarlo de oportunidades. Ése es su deseo: evitar que sus compatriotas pierdan la vida entre las olas del océano para alcanzar una vida como la que él ha conseguido. Que nunca nadie más tenga que huir de su tierra en una patera.

En Xabec sólo encontró amigos y respeto hacia sus creencias. Baltasar, el sacerdote de la escuela, cocinaba suculentas paellas, pero tenía el cuidado de comprar pollo halal para que Garba pudiera comerlas junto con el resto. “Son detalles de respeto”, recuerda agradecido.

“EL OPUS DEI ES MUY SENCILLO DE ENTENDER. SU MENSAJE ES TRABAJAR Y HACER LAS COSAS BIEN. Y CUIDAR A LOS DEMÁS”, SUBRAYA

“El Opus Dei es muy sencillo de entender. Su mensaje es trabajar y hacer las cosas bien. Y cuidar a los demás”, subraya. “Pero a veces todos tenemos prejuicios y hay algunos que creen que ‘Opus Dei’ es igual ‘arriba las manos que te atraco’. Yo he comprobado que están muy equivocados”.

Como buen musulmán, Garba reza varias veces al día y en sus oraciones están Valencia, España y Xabec, un lugar tan especial para él que desearía llevarlo “a todo el mundo”. A Garba le gustaría que hubiera muchos Xabec, especialmente en el continente africano. “Yo quiero algo como esto. Porque si estudias, sales adelante. Lo importante es que la gente se forme, y que con su esfuerzo y trabajo pueda mejorar”.

 

La siembra de una abuela

Hola, soy Yamuna. Yamuna es el nombre del mayor afluente del río Ganges y uno de los principales ríos del norte de la India. Nací en un pueblo valenciano y estudié filología hispánica en Valencia capital.

EN PRIMERA PERSONA23/05/2017

Opus Dei - La siembra de una abuela

Tengo 26 años. Mi padre es de la religión hinduista. Nació en un pueblo de Castilla La Mancha en una familia católica pero de joven onoció al que luego sería su guía espiritual y se hizo Hare Krishna.

Se podría decir que fui a la India cuando era todavía minúscula, pues estaba en el vientre de mi madre. La verdad es que me encantaría volver al país, y esta vez poder verlo. Siempre he imaginado que el motivo de mi viaje no sería turístico, sino para poder quedarme un tiempo, pero quién sabe. Creo que tengo un vínculo con esa tierra. Mi nombre pertenece ahí y el nombre siempre te define. De pequeña muchas veces me preguntaban extrañados por su significado. Y yo siempre me dibujaba en la mente el mapa del Yamuna.

Es un río inmenso. Atraviesa los estados de Uttarakhand, Haryana y Uttar Pradesh y Delhi y es frontera también de Himachal Pradesh. Recibe muchos afluentes en el camino, incluyendo los enormes ríos Giri, Tons, Hindon, Chambal, Betwā, Mandakini, Sindh y Ken. Y así ha sido de alguna manera mi vida. Partió del hinduismo y fue recogiendo diversas aguas hasta llegar a su destino. He visto muchos modos de vivir, muchas alternativas hasta encontrar la plenitud de la fe.

HE VISTO MUCHOS MODOS DE VIVIR, MUCHAS ALTERNATIVAS, HASTA ENCONTRAR LA PLENITUD DE LA FE

Mi madre siempre ha sido católica aunque no ha tenido continuidad en la práctica de su fe pero valoro que siempre haya estado ahí para recordarme a Jesús. Por aquel entonces, estaba empezando a conocer el hinduismo y como mi padre prefirió no bautizarnos ni a mi hermano ni a mí, ella lo aceptó. De aquellos primeros años recuerdo los veranos en la comunidad de los Hare Krishna. De mi padre he aprendido muchas cosas como el valor de la oración; el vegetarianismo -que aún practico-; la perseverancia ante aquello que se cree y la poca importancia que puede tener lo material. Soy de Valencia, sí, pero también soy del mundo

El amor de una abuela

Mi abuela, la madre de mi padre, era católica practicante. Murió cuando yo tenía 17 años. Cuando era pequeña, me hizo un gran regalo. Y hasta hoy no me he dado cuenta de lo mucho que le debo.

Solía pasar los veranos con ella en el pueblo y me hablaba de Jesús y de la Virgen María, me llevaba a la iglesia los domingos, me enseñaba a orar. Siempre que estaba con ella me llevaba a visitar al Señor, supongo que me quería hacer consciente de que Jesús estaba en el sagrario. Era una mujer muy cariñosa, que vivía su fe profundamente y me la transmitía. Mi abuela no compartía la religión de mi padre, pero siempre que estábamos la familia en su casa por vacaciones, se unía a nuestras costumbres y dejaba de comer carne, y huevos para respetar las creencias de su hijo.

EL PAPA FRANCISCO DIJO UNAS PALABRAS CON LAS QUE ME SIENTO MUY IDENTIFICADA: «¡QUE IMPORTANTES SON LOS ABUELOS EN LA VIDA DE LA FAMILIA PARA COMUNICAR ESE PATRIMONIO DE HUMANIDAD Y DE FE!»

Aunque yo entonces no me daba cuenta, aquellas conversaciones de nieta y abuela no fueron en vano. Cuando íbamos a alguna celebración religiosa a la iglesia y veía a la gente comulgar sentía un deseo grande de hacerlo yo también. Crecí con la inquietud religiosa, pero no pasaba de ahí porque a mi alrededor tampoco había gente que me diera a conocer más la fe. Supongo que algo me quedó de esas charlas con mi abuela, porque siempre que viajaba y veía alguna iglesia, sentía la necesidad de entrar. Ir a la iglesia y sentarme delante de Jesús me daba mucha paz. Yo iba y le contaba mis cosas. Sentía atracción por los sagrarios de las iglesias, era algo que no me dejaba indiferente.

 

Cuando era pequeña mi abuela me hizo un regalo muy grande...

Cuando era pequeña mi abuela me hizo un regalo muy grande...

 

Cuando llegué al bachillerato, elegí por alguna razón que aún desconozco, la línea científico-técnica, cuando yo soy de letras, y efectivamente no aprobé. Mis padres se enfadaron mucho cuando vieron las notas y decidieron llevarme interna a un colegio Adventista de Valencia para repetir primer curso. La razón era que el colegio tenía buena fama y además los adventistas practican el vegetarianismo, lo que facilitaba bastante mi alimentación. La experiencia me gustó y pedí quedarme a cursar segundo.

Los adventistas me enseñaron muchas cosas sobre la fe cristiana y sobre todo me permitieron entrar en contacto con la Biblia. Todos los días a las ocho de la tarde teníamos culto. A partir de un relato bíblico nos hablaban de valores, de cómo aplicar lo que leíamos a la vida cotidiana. Cada viernes, cuando se ponía el sol, empezábamos a celebrar el culto grande, que duraba hasta el atardecer del sábado, el día del Señor para los adventistas. Venía gente de los pueblos y lo celebrábamos a lo grande. Ese día era entero para Dios. A mí al principio me fastidiaba no poder estudiar, sobre todo en época de exámenes, pero pasado un tiempo lo entendí y empecé a respetarlo voluntariamente.

LOS ADVENTISTAS ME ENSEÑARON MUCHAS COSAS SOBRE LA FE CRISTIANA Y SOBRE TODO ME PERMITIERON ENTRAR EN CONTACTO CON LA BIBLIA

Salí triunfante del bachillerato y comencé la carrera de Filología Hispánica en la Universidad de Valencia. Conocí a un chico que me gustaba, y empezamos a salir. Mi novio era agnóstico, me hablaba de la imposibilidad de la existencia de un Dios. Poco a poco, sus palabras me iban alejando de Dios y de la espiritualidad que había vivido de tantas maneras, pero siempre con una experiencia de trascendencia. Cuando vi el lado de la vida en el que Dios no estaba, decidí que no iba a estar ahí. Dios había estado cerca de mí siempre de una manera natural, sin yo pedirlo. Ahora era cuando tenía que estar yo para Él.

 

Mi padre practica la religión hinduista pero me ha apoyado en mi conversión.

Mi padre practica la religión hinduista pero me ha apoyado en mi conversión.

 

Al terminar la carrera quise hacer el master para ser profesora de Secundaria, porque descubrí que mi vocación era enseñar literatura. Podía cursarlo en mi universidad pública pero surgió la oportunidad de recibir una beca en la Universidad Católica de Valencia y mi padre estuvo de acuerdo en que lo hiciera allí, porque en el fondo siempre ha pensado que la formación en los centros de inspiración cristiana era humanamente más completa.

En el master tuve profesores muy buenos, me gustaba cómo enfocaban la educación desde el punto de vista de la persona en su totalidad. Lo que yo oía en las clases sobre la fe católica, la familia, la educación, etc., me atraía. Siempre me he sentido en consonancia con los valores de la fe, porque en el fondo son muy humanos. Pienso que de alguna forma yo ya creía y vivía mi fe pero me faltaba el testimonio de gente como yo que me enseñara a ponerla en práctica

PIENSO QUE DE ALGUNA FORMA YO YA CREÍA Y VIVÍA MI FE PERO ME FALTABA EL TESTIMONIO DE GENTE COMO YO QUE ME ENSEÑARA A PONERLA EN PRÁCTICA

Un compañero me habló del Opus Dei, me dijo que él recibía formación en un centro de la Obra para universitarios. A mí me gustó mucho lo que me contó, me atraía vivir así y como tenía que escoger un colegio para hacer las prácticas del máster, pedí hacerlas en Guadalaviar, que es una obra corporativa del Opus Dei. Pensé que era una buena oportunidad para conocer de cerca aquello que me había llamado la atención.

NUNCA HABÍA CONOCIDO UN ESTILO DE VIDA TAN AUTÉNTICO: VEÍA GENTE QUE PRACTICABA SU FE Y QUE HABLABA DE ELLA CON NORMALIDAD

Desde el primer día, sentí la emoción de estar en el lugar adecuado, de estar en casa, y ahí empezó todo. Nunca había conocido un estilo de vida tan auténtico: veía gente que practicaba su fe y que hablaba de ella con normalidad, veía que la gente estaba feliz y me decidí. Estas cosas no se pueden explicar la verdad… cada uno tiene su proceso.

El 13 de julio de 2016 recibí el Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación en la Iglesia de San Juan del Hospital. Ese día me acordé mucho de mi abuela, pensé que estaría contenta de que al final se cumpliera lo que ella quería y que fuera también lo que yo quería.

 

Pedí hacer las practicas de la carrera en el colegio Guadalaviar porque quería conocer el Opus Dei más de cerca

Pedí hacer las practicas de la carrera en el colegio Guadalaviar porque quería conocer el Opus Dei más de cerca

 

Mis padres también me apoyaron al cien por cien con mi conversión, incluso me regalaron el viaje a la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia. Y aunque soy la misma hay algunas cosas que han cambiado en mi vida. Antes, cuando tenía dificultades pensaba en abandonar y tirar la toalla, pero ahora he entendido que puedes ofrecer a Dios tus cosas y que a Él le importan todas. La fe le ha dado solidez a mi vida. Antes todo lo que yo hacía, mí día a día, era muy superficial, pero ahora puedo darle un sentido nuevo a todo.

 

 

Es como el Yamuna que a su paso crea una llanura de aluvión en esa franja que queda entre ese río y el Ganges regando tantos terrenos de cultivo y dando de beber a millones de personas. Así de fértil espero que sea mi vida. Si tuviera que resumir en una palabra la fe, sería felicidad porque realmente me ha cambiado la vida y me ha hecho más feliz. Todo se lo debo a Dios y a mi abuela, que abrió aquel manantial de fe en mi alma. La culpa es tuya, abuela. ¡Gracias!

 

¿Nostalgia de Quién?

Ernesto Juliá

Y en otra, realizada más o menos sobre la misma fecha, y que él pidió que no viese la luz hasta después de su muerte, encontramos una pregunta y respuesta de una cierta semejanza: ¿Cree que hay algo después de la muerte’ - No. Estoy convencido. Pero el momento del paso puede ser muy interesante”

Unas palabras en estas respuestas, además del título del libro, me han llamado la atención: “largarme”, “en el momento del paso”, y “Absoluto”. Las tres hacen una referencia casi inmediata a una vida más allá de la muerte. “Largarme”. Uno se “larga”, se va, a un lugar, a una situación: si no hay nada, no se
“larga”, desaparece y sin la más mínima conciencia de haber desaparecido.

En el momento del paso”. ¿Paso? ¿Hacia dónde? Si nada hay, ni siquiera podría decir que no hay nada, porque él ya no existiría. “Largarme”, “momento del paso”, son palabras que llevan escondido un cierto anhelo, una cierta nostalgia de algo que quisiéramos que existiera.

“Absoluto”. Me pregunto: ¿nostalgia del absoluto”, o “nostalgia de Dios”, de un Dios con quien se pueda hablar, a quien se pueda amar? Absoluto es una palabra abstracta que hace referencia a una cierta “plenitud” que se anhela poseer y en la que queda anclado para siempre, porque calma un anhelo de la razón: que todo cuadre.

El hombre es más que razón, y Steiner lo sabía muy bien. En mi aprecio a su obra, quiero ver detrás de esa “nostalgia de Absoluto”-nostalgia de algo-, una verdadera y judeo-cristiana “nostalgia de Dios”, nostalgia de Alguien, nostalgia de Dios, Creador y Padre, nostalgia de Cristo, el Mesías, Dios y hombre verdadero.

Me he permitido estas consideraciones por el aprecio intelectual que tengo a Steiner, por el reconocimiento a hombres y mujeres judíos que he conocido a lo largo de mi vida, en quienes he podido apreciar – no obstante que algunos se hayan manifestado claramente ateos- un palpitar en su espíritu del aliento de Dios, del palpitar de Cristo, de la presencia de la Eternidad.

ernesto.julia@gmail.com

 

Un debate muy poco debatido (III)

Hacemos un poco de historia en este debate. La petición de eutanasia por parte de los enfermos que sufren consta desde el principio de la medicina, puesto que ya figura en el Juramento Hipocrático el rechazo explícito del médico a practicar esta petición. Se deduce de ello sencillamente que el médico está para curar y, mientras llega la muerte tras haber recibido el paciente los cuidados paliativos convenientes, el médico y los profesionales sanitarios ayudan al paciente, junto con la familia, a la aceptación de su muerte, sin encarnizamiento terapéutico. Pero médico y paciente han luchado por mantener la vida hasta donde es posible.

Sin embargo, en el último siglo se ha promocionado por medio de asociaciones y movimientos la aprobación legal de la eutanasia, así como la del suicidio asistido. De hecho, nuestro gobierno o, más precisamente, el grupo parlamentario socialista ya han anunciado que la ley de la eutanasia será una de las propuestas de ley más urgentes en la actividad parlamentaria. No es, pues, esta afirmación una simple deducción mía arbitraria. Está en todos los medios. Y ya sabemos que en España enseguida sube en el ranking de preferencias lo que se ponen de moda o parece progresistas. De modo que lo que se convierte en correctamente legal por la aprobación del Parlament o rápidamente se convierte en moralmente aceptable. Sobre todo, si no hay debate y el aparato de mayoría, con los medios bien utilizados, se impone sin más.

La aceptación, pues, de la eutanasia, ¿es un signo de civilización y meta a alcanzar porque es un derecho humano? La eutanasia es ante todo un pecado grave y dañino. Signo de civilización es justamente lo contrario. La fundamentación de la dignidad de la persona humana, con independencia de cualquier otra circunstancia como raza, sexo, religión, salud, edad, habilidad manual, capacidad mental o económica, va directamente en contra de la eutanasia. Ni la eutanasia ni el suicidio asistido hacen a la sociedad mejor ni más libre, ni son expresión de verdadero progreso. Eso es lo que se quiere ofrecer a la sociedad española, como si no tuviéramos problemas más urgentes que solucionar. Cuando he escrito alguna vez en el pasado sobre la posibilidad de una ley de legalización de la eutanasia, ya dije que esa ley sería una ley de un capitalismo salvaje, donde prevalece el dinero que la ley ahorrará al Estado o la sanidad pública.

Por añadidura, el ser humano no pierde la dignidad por sufrir. No se trata de sufrir por sufrir. Hay que cuidar al que sufre. Por ello mismo es contradictorio defender la eutanasia en una época como la nuestra, en la que la medicina ofrece alternativas, si se utilizan los cuidados paliativos, como nunca hasta ahora. Para tratar y cuidar a los enfermos con la última fase de sus vidas no hace falta recurrir a un ensañamiento terapéutico; basta con habilitar más camas y atención para que sea posible los cuidados suficientes para que una persona viva y llegue a su muerte con paz.

Nada más pernicioso, pues, que introducir razones ideológicas para justificar la eutanasia. Ya sé que está en el programa político de varios partidos políticos, pero cumplir ese programa es extremadamente grave y denota poca atención a lo que está viviendo la gente, aunque se utilicen argumentos que parecen humanos y son antihumanos, porque atentan contra la dignidad humana.

El crecimiento de las actitudes eutanásicas es probable que se deban en nuestra sociedad a no conjuntar bien dos factores: por un lado, los avances de la ciencia en la prolongación de la vida de hombres y mujeres; y, por otro, el ambiente cultural que considera el dolor y el sufrimiento como males, que se deben eliminar a toda costa. Podría replicarse que es normal en personas que no tiene una visión trascendente de la vida la aceptación de la eutanasia con una ley. Pero, ¿acaso para los que no creen la persona deja de tener su dignidad? Sería triste que se utilizara solo el criterio de la increencia para defender la eutanasia y el suicidio asistido. Hay, pues, que debatir mucho en este campo y no basarse solo en mayorías parlamentarias, sin buscar otras soluciones, que en este tema existen.

+ Braulio Rodríguez Plaza. Administrador Apostólico de Toledo

 

Belleza y dignidad de una vida simple

Lo interesante de estas fotografías es que muestran la belleza y dignidad que siempre tiene una vida simple, cuando es comprendida a la luz de la civilización católica.

 

Campesino de Baviera

​Un vigoroso campesino de Bernau, en la Selva Negra, en el que hay algo de regio, un tal o cual esplendor patriarcal

Existe un igualitarismo revolucionario que tuvo su primer heraldo en el demonio, cuando éste profirió su “non serviam”, que consiste en envilecer, rebajar, degradar todas las cosas por odio a cualquier jerarquía, autoridad o preeminencia.

A lo largo de la crisis abierta con el protestantismo, y llevada al auge por el comunismo, la influencia se va haciendo cada vez más dominante y ha tenido como consecuencia la implantación entre los pueblos occidentales de un estilo de vida cada vez más grosero, materialista y vulgar. En las clases ricas, este fenómeno se expresa a través de una degradación progresiva del gusto, de los modales y de la cultura, por el apetito, ya casi sin frenos, de placeres desatados, sensuales y materialistas. En las clases pobres, por una sujeción creciente del hombre a la máquina, por un embrutecimiento siempre en aumento, por una rebelión que el mal ejemplo contagioso de las “élites” no hace sino agravar.

Entre ricos y pobres hay, evidentemente, ejemplos de meritoria resistencia a esa avalancha. Sin embargo, sería imposible dejar de reconocer que este impetuoso tifón del igualitarismo produce sus devastaciones en todas las esferas de la vida contemporánea.

La Iglesia también tiene su igualitarismo. ¡Pero cuán distinto de aquél!

Reconociendo no sólo como inevitable, sino como conveniente, legítima y bella la diversidad de fortunas y de clases sociales, los Papas han predicado sin embargo con insistencia la paz y la colaboración entre ellas, y han condenado con vehemencia la lucha social.

 

La Civilización cristiana y la mujer

 

Pero la Iglesia enseña que, para que semejante paz sea conforme a Nuestro Señor Jesucristo, es necesario que a todos los hombres se les reconozca el derecho a una vida digna, estable, tranquila y decorosa.

En consecuencia de esto, el verdadero católico debe ser celoso, no sólo de proteger las élites auténticas constituidas por la virtud, por la educación, por la tradición y por el saber, sino también iluminar de dignidad, tranquilidad, belleza, y sobre todo de virtud, las condiciones de existencia de las capas menos elevadas de la sociedad.

Lo propio de esta sección consiste en ilustrar los principios con ejemplos. En contraposición al tipo tan frecuente del proletario moderno, víctima infeliz del igualitarismo mecanicista neopagano, he aquí dos figuras populares que representan algo de aquella belleza y dignidad de la vida simple, de la que acabamos de hablar.

Trátase de dos tipos populares alemanes, uno rural, y el otro urbano.

Es probable que este vigoroso campesino de Bernau, en la Selva Negra, no sepa ni griego ni latín, entienda poco de política y casi no lea diarios. Su ancianidad robusta y como juvenil indica no obstante un tipo racial admirable, teniendo por detrás de sí una larga tradición de generaciones enteras de colonos bien alimentados, viviendo en un ambiente tranquilo, dotados de un admirable equilibrio físico y psíquico.

Campesino, estrictamente campesino, hay en este hombre algo de regio, un tal o cual esplendor patriarcal, que se refleja no sólo en las barbas abundantes y blancas, sino en el porte erguido, en la imperturbable seguridad de la fisonomía, en la mirada resuelta, de hombre habituado a ver lejos y firme, y a cubrir extensas áreas con su autoridad de “pater familias”. El no conoce a Homero ni a Virgilio, es cierto, pero –cosa mucho más gloriosa– si Homero o Virgilio lo hubiesen conocido, probablemente le habrían consagrado alguna bella referencia que inmortalizaría su nombre o su tipo.

Fabricante de violines

Este fabricante de violines es un trabajador manual. Pero cuánta inteligencia reluce en su mirada.

Claro está que este hombre es producto de todo un ambiente, patrón de toda una sociedad, fruto lleno del jugo de todo un orden de cosas, en el cual el elemento popular –manteniéndose popular– encuentra las condiciones de vida digna y de abundancia que en una civilización católica le deben tocar.

Y pasemos al fabricante de violines. Mittenwald, en la Alta Baviera, ya existía en el siglo XIV.

A partir del siglo XVII se destacó por su industria de violines, que hasta el día de hoy florece allí. Este especialista, evidentemente, está muy lejos de ser un sabio, o un profesor universitario.

Es un trabajador manual. Pero cuánta inteligencia reluce en su mirada, qué admirable hábito de trabajo metódico, intenso y calmo, en el gesto que está realizando, qué pericia perfecta y qué transparencia de esplendor del artesanado se nota en todo su ser. Hombre que en una profesión modesta encuentra condiciones de vida dignas, capaces de justificar una verdadera y noble ufanía.

*    *    *

Claro está que cada ejemplo concreto, por el hecho de ser concreto, se reviste de características históricas, personales o locales accesorias, ciertamente legítimas, pero que pueden variar conforme el tiempo y los lugares. En estos ejemplos, lo que nos interesa es lo que tienen de universal la belleza y dignidad de una vida simple, cuando es comprendida a la luz de la civilización católica.

Es lo que se transparenta en el bienestar que cada uno de estos hombres siente en su profesión. El campesino, robusto, saludable, próspero; el artesano, de un físico enfermizo y precozmente envejecido, que recuerda las amarguras de la guerra, de tanto mayor peso para los habitantes de las ciudades que para los del campo; pero uno y otro con el alma llena de satisfacción de poder respectivamente cultivar la tierra y hacer violines.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

La sexualización de la cultura y la teología del cuerpo

Millones de personas fuimos testigos este domingo en el medio tiempo del famoso juego americano Super Bowl del show en el que actuaron las cantantes colombiana Shakira y de Puerto Rico Jennifer López. En una cultura donde el empoderamiento de la mujer es apoyado sin considerar los valores morales y la dignidad excelsa que tiene como mujer y dónde ella misma (Jennifer, Shakira) consiente a ser presentada como algo que se puede consumir , es todo un desafío para los padres formar a nuestros hijos con la capacidad de poder controlar sus emociones(afectividad) y comprender que significa su sexualidad y para qué es.  

Comparto con el querido lector, una entrevista que se me hizo para www.RelevantRadioenespañol.com  en los Estados Unidos conversando sobre este tema tan delicado y que a nosotros los católicos no nos debería pasar por alto. Los padres nos debemos involucrar para formar y proteger a nuestros hijos.

Sheila, ayer nos dabas tus impresiones sobre el show que se dio en el medio tiempo del super bowl entre Shakira y Jennifer López. ¿Cómo consideras que los jóvenes se están formando en torno a educación de la afectividad y sexualidad?

 Este tema es tan importante y te quiero dar las gracias por preocuparte por él. Lo es de alguna manera especialmente para mí, que no fue sino hasta los 29 años de edad cuando comprendí el sentido profundo de mi propia sexualidad.

Mi sexualidad, ser mujer es un don y mi cuerpo es la casa, el hogar, el templo donde habita Dios. Si esto, me lo hubieran explicado de niña, que estoy segura que mi madre lo hizo desde donde pudo, te aseguro que no hubiera perseguido ser modelo profesional y tampoco hubiera trabajado en ese mundo que se dedica exclusivamente al endiosamiento del cuerpo y de la vanidad dejando a un lado la verdad: el sentido esponsal de la sexualidad humana. “Mediante el cuerpo , se revela la persona también en cuanto marido esposa. Esta dimensión de la persona ligada a la sexualidad es parte esencial de la “objetividad” del cuerpo”. (Documentos del Instituto de Ciencias para la Familia)

Respondiendo a tu pregunta, las escuelas públicas y los medios de comunicación seculares no está proporcionando ningún tipo de educación afectiva y menos, forman a los niños y jóvenes hacia el respeto propio y cuidado de su propio cuerpo, residencia de la dignidad humana.

¿POR QUÉ EDUCACIÓN AFECTIVA?

Porque los seres humanos tenemos tres aspectos dinámicos de nuestro ser:  inteligencia, voluntad y afectividad, las cuales se encuentran muy unidas de manera que, si la inteligencia está oscurecida, la voluntad se vuelve ciega y entonces la afectividad se desata sin control.

 Como padres y madres católicos, nos toca ir contra corriente, porque la presión de los medios de comunicación es fuerte. Se ha hablado de una cultura pansexual que significa que la sexualidad se reduce a los genitales, dejando completamente de lado la belleza de cada persona que es imagen y semejanza de Dios . Todos los programas de televisión y los medios sociales están empeñados en adoctrinar a nuestros niños, más concretamente a las niñas, ya que despiertan antes que el varón al instinto sexual.

El día domingo, del super bowl, millones de niños y niñas fueron sometidos (porque esto es así) a todo lo que no significa ser hombre o mujer. No sólo con el espectáculo que dieron Jennifer y Shakira sino con el bombardeo de anuncios televisivos que promueven la cultura de la muerte del espíritu y se centra en los sentidos, los deseos de la carne. 

Lo segundo es que, las escuelas públicas no consideran la unidad indivisible de cuerpo y espíritu a la hora de educar y por tanto dejan por fuera la vida moral, la vida consciente, la vida buena que es lo que da felicidad auténtica. 

Las escuelas no están preocupadas para educar los sentimientos, o el auto control, por esto es tan urgente hacer teología del cuerpo y hacerla a un nivel de enseñanza donde la mayoría pueda comprenderla, asimilarla para así asegurarnos cómo enseñar a nuestros hijos a vivir una vida pura y buena, alejada de todo lo que es superficialidad.

Nuestra fe no puede estar separada de la sociedad en la que vivimos. Tú y yo llevamos a la sociedad el ambiente que hemos creado interiormente gracias a nuestra vida de piedad y de oración.

¿QUÉ ES PARA UN CATÓLICO LA EDUCACIÓN SEXUAL? 

John, estudiando en la Universidad de Navarra en España me pareció fascinante aprender y comprender esto: “El cuerpo es parte constitutiva de la personalidad”. Lo dije anteriormente, tú y yo somos una unidad substancial de cuerpo y espíritu, esto quiere decir que la persona humana es persona en primer lugar por su espiritualidad.; en segundo lugar, el cuerpo es el lenguaje de la persona humana; y tercero, la castidad representa el verdadero lenguaje del cuerpo humano. Cualquier padre o madre que conozca su naturaleza no sólo psicológica sino también espiritual sabe que estos aspectos deben integrarse. Es imperativo que los padres nos formemos si no lo estamos pues nadie nos puede sustituir en esta tarea y sólo se tiene una oportunidad por ello la niñez sobre todo es tan importante.

Pero si yo, no estoy formada, no estoy actualizada en mi fe, no sólo en catecismo sino también en el sentido metafísico y antropológico, la misma cultura me va adormecer y este adormecimiento me va a llevar muchas veces a consentir actitudes, como que mis hijos vean programas que no son buenos para ellos; que se les dé permiso de irse a dormir con amigos que no sé de donde provienen, etc.,

Como coach de fe y  vida he impartido escuela para padres, he desarrollado programas para niños y adolescentes en cuánto lo que significa ser una persona que es única e irrepetible en todos los sentidos.

La doctora Nieves González Rico dice lo siguiente en una entrevista para ACEPRENSA: “La infancia, pre adolescencia y adolescencia son periodos de especial vulnerabilidad, porque en ellos se descubre y consolida la identidad personal y, en ella, la sexual. La persona, al madurar, está llamada a integrar sus dinamismos, que abarcan la dimensión biológica, psicológica, social y espiritual como necesidad de sentido. Si la educación no se realiza en clave de integración sino de disociación, especialmente del valor del cuerpo, veremos los efectos en las futuras generaciones. Creo que se debe respetar el derecho fundamental de los padres a la educación que desean para sus hijos, si estiman que esta perspectiva les puede confundir más que ayudar . Como padres debemos enseñarles que, por la dignidad que conlleva sus vidas, necesitan descubrir el valor infinito del cuerpo y del alma”.

Sheila Morataya

 

 

Desde el fondo del alma

 

Blanca Sevilla

Como una idea necia, me pregunto en los últimos días cómo se puede escuchar al corazón.

Fondo del alma

Tal vez la interrogante pueda sonar ociosa. Quizá por un prurito muy propio de nuestro tiempo, los hombres nos hemos olvidado de lo que somos para definirnos por lo que hacemos. ¿Defensa personal? ¿Miedo a la intimidad? ¿Horror a mostrarnos sin maquillaje? ¿Incapacidad para manejar adecuadamente la afectividad?

Probablemente sea todo junto.

El caso es que mi mente puso al descubierto la inquietud cuando intenté, a veces en vano, describir a las personas más cercanas como si fuera la última vez que las vería.

Cuántas veces creemos que conocemos a nuestros propios hijos y en realidad sólo vislumbramos de ellos una parte, la que se traduce en algunos comportamientos: “va muy bien en la vida, saca muy buenas calificaciones en la escuela; no tengo queja”.

Pero… ¿qué les gusta, qué les disgusta, qué los conmueve, cuáles son sus metas a corto y a largo plazo, cómo ven a sus padres, cuáles son sus hábitos más desarrollados, cuáles sus defectos que requieren de un mayor esfuerzo para ser superados, qué sienten, por qué sufren, por qué sonríen? Saber eso ya es diferente, requiere de una comunión estrecha, de tiempo, de tranquilidad, de inquietudes conjuntas… de amor, en toda la extensión de la palabra.

Lo mejor de mi vida es muy buena película que pone al descubierto este punto, entre otros muchos de igual trascendencia. Un hombre sabe que va a morir en unos meses a causa del cáncer, ordena que se filme un video en el que algunas personas que lo conocen expresen su opinión acerca de él. “Es un estupendo publirrelacionista”, señalan los más expresivos. ¿Es eso todo lo que puede afirmarse de un ser humano?

Las exigencias de nuestra época se conformarían con la parcialidad, con la fragmentación del todo. A fin de cuentas, los sentimientos y las cualidades muy poco reditúan en el logro de un estrato. Lo que se valora de una persona es su actividad y su posición económica.

Pero somos personas heridas; muchas veces cargamos viejas rencillas, antiguos rencores que no podemos traducir a palabras, porque no encontramos un interlocutor que se interese por ese algo más, o porque nos da miedo que nos conozcan en la precariedad que nos acompaña por naturaleza. No es fácil acostumbrarse a la desnudez del alma.

La liberación femenina ha exigido para la mujer un trato más digno. ¿Y los hombres? Desde niños han escuchado que no les está permitido llorar, ni expresar sus sentimientos. Pobres hombres: tienen que vivir ocultando lo que son de verdad, y eso es imposible. De ahí que, en lugar de hablar con sus seres queridos de eso tan humano, lleguen al extremo de buscar oídos extraños cuando ya no pueden más. Extraños que, eso sí, tienen el título de psicólogos o psiquiatras.

El hombre es un ser sentimental, dice Miguel de Unamuno. Entonces, ¿por qué seguir cargando con el lastre de la apariencia? Nos perdemos de lo más valioso en aras de lo espectacular, de lo aparente.

Hay que vibrar con la vida, conmovernos de lo que sucede a nuestro alrededor, sorprendernos de los sucesos, sentir, conocer, expresarnos en sentimientos tanto como en juicios. ¿De qué nos sirve tener tanto, saber tanto, si estamos inanimados como las marionetas?

El corazón habla. Pero la costumbre, cada vez más empobrecida, nos ha hecho sordos. Hay que darnos tiempo para ser felices y eso nace de dentro, del fondo del alma.

A propósito ¿usted, sabe quién es?

 

Aumenta la donación después de la muerte o muerte por donació

Aumenta la donación después de la muerte o muerte por donación

03 febrero

En el número de diciembre de 2019 de Bioética Press, se incluye un Informe sobre la posibilidad de obtener órganos para trasplante de personas aún vivas, que especialmente hace referencia a que personas que quieran suicidarse, puedan ofrecerse para que en un acto quirúrgico les extraigan sus órganos, aunque ello les ocasione naturalmente la muerte, es decir el suicidio. Esta práctica se ha venido a denominar “death by donation”.

Ahora se publica un artículo en Linacre Quarterly en el que se aborda también este espinoso tema, cuestionando en primer lugar por qué la “muerte por donación” está aumentando.

Hay bioéticos que admiten como ético, obtener órganos de una persona eutanasiada, pues éstos se extraen después de que la persona esté muerta, pero se muestran contrarios a la “muerte por donación”, aunque según Wes Ely, especialmente en Cuidados Internos de la Universidad Vanderbilt, en ambas circunstancias la extracción de órganos atenta a las más elementales normas éticas, pues ello conculca la denominada “Death Donor Rule”, una norma ética que prohíbe la extracción de órganos hasta que exista evidencia de la muerte de la persona, lo cual no siempre es posible determinarlo en caso de eutanasia, pues el concepto de “muerte cerebral” no está asumido de forma uniforme. Los autores hacen referencia a las diferentes definiciones de “muerte cerebral”, en distintos países y circunstancias, lo que dificulta asumir una definición de ella universalmente válida.

En opinión de la autora del trabajo, opinión que compartimos, si los seres humanos tienen la dignidad que les corresponde, simplemente porque son humanos, y ello incluye el respeto a sus vidas, la eutanasia para la donación de órganos conculca tal dignidad, porque el individuo en cuestión sigue siendo un ser humano en el momento en que se le extraen los órganos, aunque este tipo de eutanasia aún puede suscitar algún tipo de debate ético, pero la “muerte por donación” no parece que pueda ser apoyada éticamente desde ningún punto de vista, que se considere.

Otro aspecto a tener en cuenta la participación de médicos y enfermeros en las “muertes por donación” o en la “donación después de la eutanasia”, lo que hace necesario garantizar la “objeción de conciencia” para aquellos sanitarios que rehúsen colaborar en estos actos.

Otro hecho que hay que considerar es ¿por qué algunas personas que están de acuerdo con la eutanasia encuentran la “muerte por donación” éticamente inaceptable? A ello hay que responder, que porque atenta directamente contra la dignidad humana, de acuerdo al pensamiento filosófico más extendido, pues en ella la persona se utiliza para un propósito que va más allá de la donación después de eutanasia. A nuestro juicio, la “muerte por donación” constituye claramente un acto homicida.

En conclusión, la autora hace referencia a si la eutanasia podría considerarse una práctica ética, si ella presupone una opción para la donación de órganos para trasplantes. Sin embargo, no parece que así sea, pues el juicio ético que la eutanasia merece no debe unido a la posterior donación de los órganos de la persona eutanasiada, y mucho menos, a nuestro juicio, cuando la persona muere como consecuencia de la extracción de los órganos, pues ello es, como ya se ha comentado, un acto claramente homicida.

Justo Aznar

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

 

Modernización, brutalización, primitivismo

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El alma femenina es un manantial de gracia, delicadeza y sensibilidad, que enriquece la vida moral y social de la humanidad con valores espirituales, que el hombre está lejos de poder darle.

 

En el lejano 1953, Plinio Corrêa de Oliveira previó, con la agudeza que le caracterizaba, dónde nos llevaría la pedagogía de moda en ese tiempo. Los resultados están hoy a la vista de todos.

 

El alma femenina

Contenidos

El alma femenina es un manantial de gracia, delicadeza y sensibilidad, que enriquece la vida moral y social de la humanidad con valores espirituales, que el hombre está lejos de poder darle.

El equilibrio del género humano exige a las mujeres con su mentalidad rica en todos los dones propios de su sexo, como exige hombres con un alma profundamente varonil.

Sería absurdo educar a una generación de niños del modo más afeminado posible. No menos sería educar a una generación de muchachas con la intención de hacerlas tan masculinas como sea posible.

Una pedagogía que deforma el alma de los niños

Esta verdad trivial, cierta pedagogía de nuestros días parece olvidarla completamente. Y, en lugar de formar niñas para el papel que naturalmente tendrán en la vida social, las forma precisamente como un niño destinado a resistir en el futuro el peso y las responsabilidades propias del hombre.

Nuestra fotografía da un ejemplo de esto. Se trata de un cuarto de juegos para la niña. Embutido en la pared algo que recuerda una piedra de contorno rudo e irregular, en la que destacan algunas figuras pseudo-infantiles, en la realidad tan parecidas como sea posible con las figuras de arte del hombre primitivo. Se diría que es un rincón de una cueva prehistórica aprovechado para crear ambiente ‒el ambiente que le es propio, ya se ve‒ en el pequeño mundo en que esta pequeña debe formar su alma.

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En la segunda fotografía, una diversión del género de las que los niños de la era de las cavernas habrán tenido cuando conseguían salir de su antro para jugar un poco: trepar en un árbol.

Ahí se ve un tronco seco, a lo largo del cual la niña puede subir y bajar cuanto quiera. Junto al tronco, una tabla con grandes agujeros asimétricos para variar la diversión: la niña puede enroscarse por los agujeros, si cree que subir por el tronco es monótono.

Ideología de género y trasbordo ideológico inadvertido

Y como una tercera diversión la niña puede arrojarse al suelo, felizmente sustituido, en el caso (la propia pedagogía moderna todavía es un tanto burguesa), por un colchón. ¡Otra diversión que una muchacha prehistórica apreciaría!

¿Hacia un primitivismo tribal?

Del ambiente de la selva primitiva, sólo falta en este cuarto el aire libre, el sol, las estrellas, aquí sustituidas por bombillas eléctricas. Un cielo eléctrico, para formar la sensibilidad de una niña de la era atómica, no es excesivo.

Armonía, flores, pájaros: de todo aquello que no debe faltar en una atmósfera destinada a formar niñas, sólo se nota una paloma dibujada en la pared, rígida, dura, fría, como si fuera de alambre.

¿Qué mundo nos prepara una tal pedagogía?

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Vivir con humor

 

No se trata de decirnos constantemente cosas bonitas para halagarnos, aunque a veces no estaría de más, sino, sobre todo, salirnos un poco de esa moda cansina de la queja, procurar no pensar tanto en que los demás tienen más suerte o que nosotros nunca recibimos lo que merecemos…

En tiempos difíciles, y todas las épocas han considerado difíciles sus propios tiempos, es la actitud lo que marca la diferencia. Y la actitud depende mucho de la psicología que cada uno se ha ido forjando, del balance que hacemos con nosotros mismos cuando nos pasamos cuentas de cada cosa que nos sucede. Todos tendemos a cargar o descargar la autoestima en función de lo que dicen o piensan quienes tenemos alrededor. Y si estamos rodeados de gente que tiende a hacer valoraciones negativas de las cosas, es fácil que nos contaminemos de sus ganas de quejarse de todo, de su afán por considerarse víctimas y de su triste afición a buscar siempre y a toda costa culpables que carguen con la responsabilidad de cada cosa que no les gusta (o sea, de casi todo).

Quizá lo más importante, lo más decisivo, lo más transformador, es todo eso que nos decimos a nosotros mismos ante cada cosa que nos sucede. No se trata de decirnos constantemente cosas bonitas para halagarnos, aunque a veces no estaría de más, sino, sobre todo, salirnos un poco de esa moda cansina de la queja, procurar no pensar tanto en que los demás tienen más suerte o que nosotros nunca recibimos lo que merecemos, o dejar de meternos en la cama cargados de reproches contra todo el mundo.

Si procuramos pensar un poco mejor de los demás y de nosotros mismos, si trabajamos por tener una psicología limpia y clara, si cada día sumamos a nuestra memoria balances positivos, algunos aprendizajes nuevos y enriquecedores, de ese modo iremos amueblando nuestra memoria con buenos recuerdos, sabremos ir hilando un relato real sobre la parte positiva de lo que nos pasó ayer, y, así, nos sentiremos con fuerza para vivir hoy con mejor actitud y más ganas.

Lo mismo puede decirse de los recuerdos de más atrás. No soy de los que consideran que todo tiempo pasado fue mejor, pero tampoco peor. Cada tiempo tiene su encanto, su atractivo, su nostalgia, sus aciertos y sus errores. Y hay muchas formas de valorar nuestras vivencias y nuestro pasado. Algunos quizá rumian tanto sus antiguos malos momentos que consiguen que esas impresiones ensucien toda su memoria.

Tengo para mí que cada uno se construye bastante a sí mismo al destilar sus propios recuerdos. Si centras tu atención y te fijas sobre todo en lo negativo, y piensas casi siempre en lo negativo, y hablas casi siempre de lo negativo, y quizá incluso lo exageras un poco, para dejar claro no se sabe qué, y estás casi siempre trayendo a tu memoria esos malos recuerdos, es probable que al final toda tu memoria y toda tu psicología sean negativas. Y en esa patológica búsqueda de culpables, ¿quién crees que es el culpable último de que te sientas así? Quizá esa actitud, que lleva años devorándote y tienes que vencer. ¿Cómo? Aprendiendo a ser positivos, a ser agradecidos, a ver con mejores ojos las situaciones y las personas, también las que peor consideramos. No es fácil, es verdad. Pero cambia por completo la perspectiva de una vida.

Alfonso Aguiló

 

 

El sentido de la vida

Explica el autor del librito titulado “Eutanasia”, que la palabra eutanasia viene del griego y significa “buena muerte”. Sin duda esta es la trampa. ¿Qué es eso de la buena muerte? Esto es más propio de los cuidados paliativos y, desde luego, en ese ámbito de la ciencia nadie piensa en la eutanasia. La OMS define la eutanasia como “acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente”. Y visto así, al médico le da grima y piensa en su juramente hipocrático.

Algunos quieren proponer como algo normal ayudar a una persona a morir, porque lo está pasando mal. Hasta hace muy poco si una persona veía a alguien con intención de suicidarse, ponía todos los medios para evitarlo. ¿Qué es lo que ha sucedido para que hayan cambiado tanto las actitudes y los razonamientos? Ha cambiado el modo de considerar la vida humana. El porqué de la vida, el sentido de la vida. Hasta no hace mucho la mayoría de las personas contaba con la eternidad. Y solo esa idea, si se quita del panorama humano, cambia totalmente la paz interior, la serenidad ante la enfermedad, la idea del bien y del mal.

Enric Barrull Casals

 

 

La “ingeniosidad” de Iglesias

En el tema del derecho de los padres a la educación, la “ingeniosidad” de Iglesias con una de las que tanto abusa y que toda la vida se han llamado sofismas cuando no burdas soflamas. Dice el ciudadano comunista: “los hijos se inscriben en el registro civil y no en el registro de la propiedad”. Muy claro y muy propio de quien defiende el estatalismo totalitario.

La única explicación es que Iglesias prefiera que nuestros niños y jóvenes sean inscritos en otros registros de otros colectivos, pero de momento -solamente de momento-  tampoco se les inscribe en el colectivo LGBT, ni en la manifestación del orgullo gay, ni en el club de amigos de Simone de Beauvoir, ni en la Unión de Juventudes Comunistas, ni en la Juventud Comunista de Venezuela, ni en la Liga de la Juventud Comunista China, ni en el Movimiento de Pioneros de la URSS, ni en los Pioneros de Octubre…

Ahora que la progresía acaba de descubrir a Galdós y quieren hacer de él bandera de progresismo, feminismo, antimonarquismo y anticlericalismo, no es ocioso recordar una frase de Don Benito, pronunciada en su época álgida de dedicación a la política, allá por la primera década del pasado siglo y en la que acusando, eso sí, al conservadurismo y al reaccionarismo clerical decía:

“…y hacerse dueños de toda la vida española y a trincar con dura garra la enseñanza pública, para moldear a su imagen a las generaciones venideras”.

Basta sustituir conservadurismo y reaccionarismo clerical por comunismo y adoctrinamiento ideológico, para tener la clave del tan rotundo “de ninguna de las maneras”.

Suso do Madrid

 

 

Francisco y la mujer

El Papa Francisco dedicó la homilía de su primera Misa del año a la mujer, a la luz de la gran figura de María, la madre de Jesús. No es este un tema nuevo en su Magisterio. En aquel caso la ocasión la marcaba la liturgia, pero en otras tantas ocasiones el Papa ha dedicado una atención preferente a la mujer y a su lugar en el seno de la Iglesia y en el mundo. La Encarnación de Dios, central en la fe cristiana, no hubiera sido posible sin una mujer. No habría salvación sin la mujer, dijo el Papa. Una afirmación rotunda, de profundo calado teológico, pero también social, que contrasta, sin embargo, con las ofensas que las mujeres siguen sufriendo en sus carnes.

La explotación sexual y reproductiva, el aborto, la pornografía o la trata, golpean duramente a las mujeres. Aún hoy, desgraciadamente, sus cuerpos son maltratados, mercantilizados y profanados en nombre del placer y el lucro. Contrariamente, la maternidad es humillada en un mundo que sacraliza el crecimiento económico y penaliza el desarrollo humano.

Jesús Domingo Martínez

 

 

España y su plaga política

 

            Sí, no se puede definir de otra forma más “caritativa”; la clase de políticos inútiles, egoístas, avarientos, irresponsables e inconmovibles, que asola a este desgraciado país en casi todos los tiempos, es, lo que ya resumiera, el “Canciller de Hierro con las siguientes frases que más que contundentes, fueron aplastantes; y las que siguen teniendo actualidad, pese a los casi dos siglos en que fueron pronunciadas: "ESPAÑA ES LA NACIÓN MÁS FUERTE DEL MUNDO... LOS ESPAÑOLES LLEVAN SIGLOS TRATANDO DE DESTRUIRLA Y NO LO CONSIGUEN".

                        Por ello España; sigue siendo lo que siempre ha sido; un muy rico territorio pero el que se han repartido siempre, minorías de privilegiados, dejando a la inmensa mayoría, sumida en la incultura, la indefensión y la máxima pobreza, a que han podido llevarla; y en eso se sigue; pese a lo que nos quieran decir esos privilegiados de “la nueva selección”; y los ejércitos de acólitos, “improductivos”, que nos han colocado, para que los mantengamos con los ya abusivos y confiscatorios, impuestos que nos han colocado.

            "España hoy, es como esa vieja casa que tiene grietas hasta en los cimientos y le reparan, el baño, la cocina y el portal"; o sea que estos inútiles de los últimos cuarenta años, han ido a sus negocios particulares y; a empobrecer a los españoles y a endeudar España hasta límites ya impagables. Y a pesar de ello, siguen, "derruyendo el edificio en vez de consolidarlo para que dure siglos"; por mi parte, merecen todos, ser "echados a la basura y esperar que vengan estadistas que es lo que necesita España y los españoles": Además los destruyen intelectualmente, con las monsergas y mentiras que les inculcan en las escuelas de todo tipo, dirigidas no por un interés lógico y nacional; sino por los intereses políticos y “de clase”, que interesa a “la nueva nobleza y sus destructivas autonosuyas, que las emplean feudalmente como aquellos señores de antaño, algunos de los cuales ejercían hasta su justicia propia, cosa que éstos ya tratan de conseguirla igualmente”, puesto que con las absurdas “autonomías”, no tienen bastante.

            Da pena, incluso asco; de “las luchas intestinas”, que mantienen estos políticos “termitas o sanguijuelas”; que como estos bichos, sólo van “a su panza y su bolsillo”; y luego, a contentar a “los de su cuerda”, para que los sigan votando: lógico que hasta el propio Papa de Roma, que, “como tal se moja poco”; afirmara en público: “A la gente la empobrecen para que luego voten a quienes les hundieron en la pobreza” (Afirmación del Papa Francisco en Julio del 2018).

            Cuando esto escribo es el día primero de este año y aún, “está en el aire”, el nombramiento de nuevo presidente y el gobierno que este conforme, tras “el reparto y concesiones miserables”; que a cada uno de estos “termitas o sanguijuelas políticas”, haya concedido, incluso reflejado en pactos escritos y que desconocemos; pero viendo la forma de operar, de “estos mercenarios sin escrúpulos”; no espero nada bueno y menos justo y equitativo para los españoles en general.

            Por la parte que nos afecta a los ya demasiado expoliados del municipio de Jaén (donde nací y vivo)(gobernado hoy por “eso que dicen es socialismo”) nos vuelven a subir la contribución de bienes inmuebles (IBI); en un expoliador nuevo porcentaje, el que hay que pagar sin discusión alguna, puesto que como todos los impuestos, “son legales aunque abusivos”; y o pagas, “o te embargan hasta el apellido” y luego sacan a subasta los bienes embargados, puesto que el primer mandamiento de “esta enorme jauría”, es recaudar y además en dinero contante y sonante y cuanto antes mejor; cosa que para pagar ellos a sus deudores, no rige igual reciprocidad, puesto que pagan cuando quieren; y no hablemos de los servicios públicos, cada vez peores y más reducidos; o sea, “una miseria que empezó pronto a manifestarse en la nueva era y que sigue en aumento por las cargas que se nos fueron imponiendo y que sería muy largo enumerar, por lo que en un artículo de prensa no caben”.

            De hecho; y nadie “dice la realidad de España”, es que en inmensa mayoría, el habitante hispano, está tan cabreado que ya veremos cuando sean las nuevas elecciones como reacciona; puesto que aunque atontado… “hasta los tontos o idiotas, terminan por saber cuándo les pisan el pie o les aprieta un zapato”.

            Por ello cada vez hay más que ya no cree “en partido alguno” puesto que:

NOSOTROS EL PUEBLO: A nosotros, el pueblo, nos importan dos cojones, los políticos que sean; lo que queremos son verdaderos estadistas, o sea, hombres y mujeres de Estado, y que de verdad, vayan solucionando los verdaderos problemas de España, que no son de partido alguno; son de todos los españoles y eso se olvida totalmente.

            Y por si alguno tiene “caletre positivo”, les transmito una reflexión oriental y de hace muchos siglos. “LAO TSE: de su libro TAO TE KING: En todo Estado, cuanto más estricta es la organización, más débil es la capacidad creadora de sus habitantes.

            Una vez cumplida la obra, retírate, tal es la ley del cielo.

            Producir y hacer crecer, producir sin apropiarse, actuar sin esperar, guiar sin constreñir, es la virtud suprema”.                    (De esto los políticos ni tienen ni idea).

            La peor carga de la actualidad, es “el analfabetismo, el anafabestialismo y el embrutecimiento de las masas”… y así nos va; y de esto nadie quiere saber nada: Amén.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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