Las Noticias de hoy 31 Marzo 2022

Enviado por adminideas el Jue, 31/03/2022 - 12:22

Jose María de Pereda: Gran libro es la vejez. ¡Lás

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 31 de marzo de 2022       

Indice:

ROME REPORTS

Francisco: Paren la crueldad salvaje de la guerra

El Papa: civilización es la que respeta el espíritu de los ancianos

Audiencia General: Papa Francisco saluda a los malteses

LA SANTA MISA Y LA ENTREGA PERSONAL: Francisco Fernandez Carbajal

Meditaciones: jueves de la 4 semana de Cuaresma

“El Señor busca mi pobre corazón” : San Josemaria

«La fidelidad en la espera afina los sentidos espirituales»

La luz de la fe (XIV): el Bien y el Mal: el orden moral : Gregorio Guitián

Los orígenes de la Semana Santa : primeroscristianos

La consagración de Rusia y Ucrania : Mario Arroyo

Colegialidad, laicos, dicasterios: Así cambia la Curia Romana

La objeción de conciencia es «indefendible», dice la OMS : Carmelo López-Arias.

“José, el hombre que confió en Dios” : La hija de Cortés.

El abandono de los Mandamientos y la desintegración de la familia

Un forma de manipular el lenguaje: no hablar de bebé sino de feto: Javier Lozano

La familia tradicional proporciona amparo y unión. El divorcio genera soledad y abandono : Acción Familia

La soledad, un mal contemporáneo mundial

“No es lo natural” : Jesús Domingo Martínez

Nos ha despertado : Domingo Martínez Madrid

Mostrar la fortaleza de nuestras sociedades : Jesús Domingo Martínez

El sentir de millones de cristianos : Jesús D Mez Madrid

Es un síntoma del despertar : Juan García. 

La verdadera memoria histórica de La España “de Franco” : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

Francisco: Paren la crueldad salvaje de la guerra

Al terminar la Audiencia General, una vez más, el Santo Padre solicitó el cese del conflicto en Ucrania. Saludó, en especial, tras los aplausos en el Aula Pablo VI, los niños acogidos por dos asociaciones creadas tras la catástrofe de Chernóbil y por la Embajada de Ucrania ante la Santa Sede.

 

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

En la audiencia general de este miércoles 30 de marzo, luego de la catequesis, el Pontífice dirigió “un saludo especialmente afectuoso”, acompañado de un efusivo aplauso, a los niños ucranianos, acogidos por la Fundación Aiutiamoli a vivere (“Ayudémolos a vivir”), la Asociación Puer y la Embajada de Ucrania ante la Santa Sede, acompañando el saludo de una nueva condena al horror que está ensangrentando al este europeo.

“Con este saludo a los niños volvemos también a pensar en esta monstruosidad de la guerra y renovamos las oraciones para que se detenga esta crueldad salvaje que es la guerra”, afirmó el Santo Padre. 

“En este último tramo del camino cuaresmal, miremos a la Cruz de Cristo, máxima expresión del amor de Dios, y esforcémonos por estar siempre cerca de los que sufren, de los que están solos, de los débiles que sufren violencia y no tienen quien los defienda”, agregó.

Al lado de los más pequeños desde el desastre de Chernóbil hasta hoy  

La misión de la asociación "Puer" es aplicar medidas de apoyo a las realidades sociales precarias, prestando especial atención a la protección de los menores en situación de desamparo.

La historia de la asociación se cruza con un acontecimiento dramático: la explosión de un reactor de la central nuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986. Desde entonces, miles de niños, principalmente de Bielorrusia, uno de los países más afectados por la radiación, han sido llevados a zonas no contaminadas. La fundación "Ayúdales a vivir" también se ha visto animada por la valiosa contribución de personas de buena voluntad que se pusieron a trabajar espontáneamente para ayudar a los niños afectados por la catástrofe nuclear de Chernóbil. En los últimos días, una delegación de esta fundación ha viajado a los países fronterizos con Ucrania para llevar ayuda humanitaria, como alimentos, ropa, mantas, zapatos y medicamentos.

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Infancia negada

En Ucrania, debido al conflicto desencadenado el pasado 24 de febrero, fallecieron al menos 144 niños. Lo informan fuentes ucranianas, subrayando que casi la mitad de las víctimas se registra en Kiev.

Con base en datos difundidos por UNICEF, son al menos 4 millones y 300 miles los menores desplazados, son más de 1,8 millones los niños que han llegado a los países limítrofes como refugiados y 2,5 millones los desplazados internos. “La guerra causó uno de los más rápidos desplazamientos a larga escala de niños desde la Segunda Guerra Mundial”, declaró la Directora General de UNICEF, Catherine Russell: “Esto es un triste resultado que podría tener consecuencias duraderas para las generaciones que vienen”.

Sin medicamentos ni educación

La guerra también tuvo consecuencias devastadoras sobre las infraestructuras civiles. Hospitales y escuelas fueron afectadas. El Ministerio ucraniano de la Educación y la Ciencia dio a conocer que más de 500 estructuras dedicadas a la educación. Se estima, además, que al menos 1,4 millones de personas en Ucrania no tienen acceso al agua potable.

UNICEF también subrayó que, en el país de Europa del Este, se registra una reducción de la cobertura para las vacunaciones de rutina y, sobre todo, para las infantiles, incluyendo el sarampión y la poliomielitis. Esto podría llevar rápidamente a focos de enfermedades prevenibles con las vacunas, especialmente en las áreas superpobladas donde la gente se refugia durante las incursiones y los ataques aéreos. La guerra, que cumple 35 días, sigue trayendo traumas y devastación: destruye el futuro, sobre todo el de las nuevas generaciones que necesitan paz y protección.

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El Papa: civilización es la que respeta el espíritu de los ancianos

En la audiencia general, Francisco habló de Simeón y Ana, figuras bíblicas que son ejemplo de una vejez "capaz de reconocer los signos de Dios", y advirtió contra la anestesia de los sentidos espirituales que impide distinguir entre el bien y el mal: en el mito de la eterna juventud, hoy muy extendido, "se esfuerza por crecer una cultura de la ternura".

 

Tiziana Campisi - Ciudad del Vaticano

Simeón y Ana: dos ancianos que han hecho de la espera de Dios la razón de su vida. A ellos, que en el templo de Jerusalén esperaban ver "al Cristo del Señor", dedicó Francisco su quinta catequesis sobre la vejez. De estos "ancianos llenos de vitalidad espiritual", afirma el Papa, aprendemos que "la fidelidad de la espera agudiza los sentidos", pero que es el Espíritu Santo quien los ilumina. Y si "la vejez debilita, de un modo u otro, la sensibilidad del cuerpo", una vejez que se ha ejercitado en la espera de Dios será más sensible para acogerlo cuando pase.

Recordemos que la actitud del cristiano es estar atento a las visitas del Señor, porque el Señor pasa por nuestra vida con inspiraciones, con la invitación a ser mejores. Y San Agustín decía: "Tengo miedo de Dios cuando pasa" - "Pero ¿cómo es eso, tienes miedo?" - "Sí, tengo miedo de no darme cuenta y dejarlo pasar". Es el Espíritu Santo quien prepara nuestros sentidos para entender cuando el Señor nos hace una visita, como hizo con Simeón y Ana.

Hace falta una vejez capaz de reconocer los signos de Dios

Hoy, subraya Francisco, necesitamos más que nunca "una vejez dotada de sentidos espirituales vivos y capaces de reconocer los signos de Dios, más aún, el Signo de Dios, que es Jesús". Pero, lamentablemente, en la sociedad actual "que cultiva la ilusión de la eterna juventud", observa el Pontífice, la "anestesia de los sentidos espirituales", debida a la excitación y al aturdimiento de los sentidos del cuerpo, es un síndrome muy extendido", aunque "mayoritariamente inconsciente". Uno no se da cuenta, explica el Papa, de que está anestesiado, de modo que los sentidos interiores, los sentidos del Espíritu, no distinguen la presencia de Dios o la presencia del mal.

La insensibilidad no te hace comprender la compasión, no te hace comprender la piedad, no te hace sentir vergüenza o remordimiento por haber hecho una cosa mala... Es así. Los sentidos espirituales anestesiados lo confunden todo y uno no siente, espiritualmente, tales cosas. Y la vejez se convierte, por así decirlo, en la primera pérdida, en la primera víctima de esta pérdida de sensibilidad.

En una sociedad que ejerce sobre todo la sensibilidad para disfrutar, añade el Pontífice, se presta menos atención a los frágiles y prevalece la competencia de los vencedores. Y así se pierde la sensibilidad, se pierden los movimientos del Espíritu que nos hacen humanos.

Falta el espíritu de la fraternidad humana

Francisco advierte que si "la retórica de la inclusión es la fórmula ritual de todo discurso políticamente correcto", en realidad, "en las prácticas de la convivencia normal" sucede de otra manera.

La cultura de la ternura social se esfuerza por crecer. El espíritu de la fraternidad humana -que me pareció necesario relanzar con fuerza- es como un vestido desechado, para ser admirado, sí, pero... en un museo.

Testigos para las generaciones futuras

Existe una brecha entre la ternura social "y el conformismo que impone a la juventud contar su historia de manera completamente diferente", señaló el Pontífice. Pero las figuras de Simeón y Ana y "otras historias bíblicas de ancianos sensibles al Espíritu" nos enseñan a ser testigos sencillos para las generaciones futuras. Simeón y Ana reconocen en el Niño Jesús "la señal segura de la visita de Dios" y aceptan no ser protagonistas, sino sólo testigos. Y en cambio, en aquellos que quieren ser protagonistas, precisa Francisco, el camino hacia la plenitud de la vejez nunca madurará y acabarán siendo superficiales.

Es la gran generación de los superficiales, que no se permiten sentir las cosas con la sensibilidad del Espíritu. Pero, ¿por qué no se lo permiten? En parte por pereza, y en parte porque ya no pueden: la han perdido. Es feo cuando una civilización pierde la sensibilidad del Espíritu. En cambio, es hermoso cuando encontramos ancianos como Simeón y Ana que conservan esta sensibilidad del Espíritu y son capaces de comprender las diferentes situaciones, como estos dos comprendieron esta situación que tenían delante que era la manifestación del Mesías.

Simeón y Ana no lamentan, explica Francisco, que "Dios no se encarne en su generación", sino en la que les seguirá. Por el contrario, en ellos hay una gran emoción y consuelo "por poder ver y anunciar que la historia de su generación no está perdida ni desperdiciada". Y esto, continúa el Papa, es lo que sienten los ancianos cuando sus nietos hablan con ellos. Un anciano abierto se despide de la vida, entregándola a la nueva generación. Y esta es la despedida de Simeón y Ana.

 

 

Audiencia General: Papa Francisco saluda a los malteses

El Santo Padre viajará a la República de Malta el próximo sábado 2 y domingo 3 de abril. Los malteses recibieron un saludo especial del Santo Padre, durante la Audiencia General de este miércoles 30 de marzo.

 

Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano

“En esa tierra luminosa, seré peregrino tras las huellas del apóstol Pablo, que fue acogido allí con gran humanidad tras naufragar en el mar camino a Roma”. Con estas palabras, Francisco recordó que el próximo fin de semana, sábado 2 y domingo 3 de abril, desarrollará su viaje apostólico a la República de Malta.

Escucha el saludo en la voz del Papa

Será la oportunidad –expresó- para ir a las fuentes del anuncio del Evangelio, para conocer de primera mano una comunidad cristiana con una historia viva que se remonta a miles de años, para conocer a los habitantes de un país que se encuentra en el centro del Mediterráneo y en el sur del continente europeo, hoy aún más comprometido con la acogida de tantos hermanos y hermanas que buscan refugio.

“A partir de ahora, saludo a todos los malteses de corazón: que tengan un buen día. Agradezco a todos los que han trabajado para preparar esta visita y pido a cada uno que me acompañe en la oración”, concluyó.

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El Papa: civilización es la que respeta el espíritu de los ancianos

Dos días intensos

La salida desde Roma está prevista para el sábado 2 a las 8:30, llegando al aeropuerto de Malta a las 10:00. Allí se realizará la ceremonia de bienvenida.

Después, a las 10:50, el Papa efectuará una visita de cortesía al presidente de la República, George William Vella, en el “Ambassador’s Chamber” del Palacio del Gran Maestro en La Valeta. Posteriormente, se encontrará con el primer ministro Robert Abela en “Pages’ Chamber”, ubicada en el susodicho edificio.

Luego, en el encuentro con las autoridades y el cuerpo diplomático, el Papa pronunciará su primer discurso. Partirá en catamarán a las 15:50 desde el Puerto Grande de La Valeta por Gozo, para llegar a las 17:00 al Puerto de Mgarr.

A las 17:30 Francisco participará en un encuentro de oración en el Santuario Nacional de Ta’ Pinu en Gozo y, en dicha ocasión, también tendrá a su cargo la homilía. A las 18:45 partirá desde el Porto de Mgarr hacia Malta. Arribará a las 19:30 al puerto de Cirkewwa y se desplazará hasta la Nunciatura Apostólica.

Al día siguiente, el domingo 3, para las 7:45 está previsto un encuentro privado con los miembros de la Compañía de Jesús en la Nunciatura Apostólica de Rabat. Después, visitará la gruta de San Pablo en la Basílica de San Pablo en Rabat.

Más tarde, a las 10:15 presidirá la santa misa en el Piazzale dei Granai en Floriana. En la tarde, a las 16:45 se encontrará con los migrantes en el Centro “Giovanni XXIII Peace Lab” en Hal Far. Este será su último evento, pues a las 17:50 se desarrollará la ceremonia de despedida en el Aeropuerto Internacional de Malta, para viajar a las 18:15 de regreso a Roma. El aterrizaje en la ciudad eterna está programado para las 19:40 del domingo 3 de abril.

Este viaje apostólico, que ya estaba previsto para el 31 de mayo de 2020, debió posponerse a raíz de la pandemia. El pasado jueves 10 de febrero, el Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, declaró que el Papa aceptó la invitación del Presidente de la República de Malta, de las Autoridades y de la Iglesia católica del país.

 

LA SANTA MISA Y LA ENTREGA PERSONAL

— El Sacrificio de Jesucristo en el Calvario. Se ofreció a Sí mismo por todos los hombres. Nuestra entrega personal.

— La Santa Misa, renovación del sacrificio de la Cruz.

— Valor infinito de la Santa Misa. Nuestra participación en el Sacrificio. La Santa Misa, centro de la vida de la Iglesia y de cada cristiano.

I. La Primera lectura de la Misa relata la intercesión de Moisés ante Yahvé para que no castigue la infidelidad de su pueblo. Aduce argumentos conmovedores: el buen nombre del Señor ante los gentiles, la fidelidad a la Alianza hecha con Abraham y sus descendientes... A pesar de las infidelidades y los desvaríos del Pueblo elegido, el Señor perdona otra vez. Es más, el amor de Dios por su Pueblo y, por medio de él, hacia todo el género humano alcanzará la manifestación suprema: Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca sino que tenga vida eterna1.

La entrega plena de Cristo por nosotros, que culmina en el Calvario, constituye la llamada más apremiante a corresponder a su gran amor por cada uno de nosotros. En la Cruz, Jesús consumó la entrega plena a la voluntad del Padre y el amor por todos los hombres, por cada uno: me amó y se entregó por mí2. Ante ese misterio insondable de Amor, debería preguntarme: ¿qué hago yo por Él?, ¿cómo correspondo a su Amor?

En el Calvario, Nuestro Señor, Sacerdote y Víctima, se ofrece a su Padre celestial, derramando su Sangre, que quedó entonces separada de su Cuerpo. Cumplió así, hasta el final, la voluntad del Padre.

El deseo del Padre fue que la Redención se realizara de este modo; Jesús lo acepta con amor y máxima sumisión. Este ofrecimiento interno de Sí mismo es la esencia de Su sacrificio. Es la entrega amorosa, sin límites, a la voluntad del Padre.

En todo verdadero sacrificio se dan cuatro elementos esenciales, y todos ellos se encuentran presentes en el sacrificio de la Cruz: sacerdote, víctima, ofrecimiento interior y manifestación externa del sacrificio. La manifestación externa debe ser expresión de la actitud interior. Jesús muere en la Cruz, manifestando exteriormente –a través de sus palabras y obras– su amorosa entrega interior. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu3: la misión que me encomendaste ha terminado, he cumplido tu voluntad. Él es, entonces y ahora, el Sacerdote y la Víctima: Teniendo, pues, un Sumo Pontífice, grande, que penetró en los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, mantengamos firme la fe que profesamos. No tenemos un Sumo Pontífice que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas; antes bien, fue probado en todo, a semejanza nuestra, fuera del pecado4.

Esta ofrenda interior de Jesús da significado pleno a todos los elementos externos de su sacrificio voluntario: la crucifixión, el expolio, los insultos...

El Sacrificio de la Cruz es único. Sacerdote y Víctima son una sola y la misma divina persona: el Hijo de Dios encarnado. Jesús no fue ofrecido al Padre por Pilato o por Caifás, o por la multitud congregada a sus pies. Él fue quien se entregó a Sí mismo. En todo momento de su vida terrena, Jesús vivió en una perfecta identificación con la voluntad del Padre, pero es en el Calvario donde la entrega del Hijo alcanza su expresión suprema.

Nosotros, que queremos imitar a Jesús, que solo deseamos que nuestra vida sea reflejo de la suya, debemos preguntarnos en nuestra oración de hoy si sabemos unirnos al ofrecimiento de Jesús al Padre, con la aceptación de la voluntad de Dios, en cada momento, en las alegrías y en las contrariedades, en las cosas que ocupan cada día nuestro, en los momentos más difíciles, como puede ser el fracaso, el dolor o la enfermedad, y en los momentos fáciles en que sentimos al alma llena de gozo.

«Madre y Señora mía, enséñame a pronunciar un sí que, como el tuyo, se identifique con el clamor de Jesús ante su Padre: non mea voluntas... (Lc 22, 42): no se haga mi voluntad, sino la de Dios»5.

II. Para meditar hoy sobre la unidad que existe entre el Sacrificio de la Cruz y la Santa Misa, fijemos nuestra atención en la oblación interior que Cristo hace de Sí mismo, con una total entrega y sumisión amorosa a su Padre. La Santa Misa y el Sacrificio de la Cruz son el mismo y único sacrificio, aunque estén separados en el tiempo; se vuelve a hacer presente, no las circunstancias dolorosas y cruentas del Calvario, sino la total sumisión amorosa de Nuestro Señor a la voluntad del Padre. Ese ofrecimiento interno de Sí mismo es idéntico en el Calvario y en la Misa: es la oblación de Cristo. Es el mismo Sacerdote, la misma Víctima, la misma oblación y sumisión a la voluntad de Dios Padre; cambia la manifestación externa de esta misma entrega: en el Calvario, a través de la Pasión y Muerte de Jesús; en la Misa, por la separación sacramental, no cruenta, del Cuerpo y de la Sangre de Cristo mediante la transustanciación del pan y del vino.

El sacerdote en la Misa es únicamente el instrumento de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Cristo se ofrece a Sí mismo en cada una de las Misas del mismo modo que lo hizo en el Calvario, aunque ahora lo hace a través de un sacerdote, que actúa in persona Christi. Por eso «toda Misa, aunque sea celebrada privadamente por un sacerdote, no es acción privada, sino acción de Cristo y de la Iglesia, la cual, en el sacrificio que ofrece, aprende a ofrecerse a sí misma como sacrificio universal, y aplica a la salvación del mundo entero la única e infinita virtud redentora del sacrificio de la Cruz»6.

El mismo Cristo, en cada Misa, se ofrece manifestando la amorosa entrega a su Padre celestial, expresada ahora por la Consagración del pan y, separadamente, la Consagración del vino. Este es el momento culminante –la esencia, el núcleo– de la Santa Misa.

Nuestra oración de hoy es buen momento para examinar cómo asistimos y participamos en la Santa Misa. «¿Estáis allí con las mismas disposiciones con que la Virgen Santísima estaba en el Calvario, tratándose de la presencia de un mismo Dios y de la consumación de igual sacrificio?»7. Amor, identificación plena con la voluntad de Dios, ofrecimiento de sí mismo, afán corredentor.

III. El Sacrificio de la Misa, al ser esencialmente idéntico al Sacrificio de la Cruz, tiene un valor infinito. En cada Misa se ofrece a Dios Padre una adoración, acción de gracias y reparación infinitas, independientemente de las disposiciones concretas de quienes asisten y del celebrante, porque Cristo es el Oferente principal y la Víctima que se ofrece. Resulta, por tanto, que no existe un modo más perfecto de adorar a Dios que el ofrecimiento de la Misa, en la cual su Hijo Jesucristo es ofrecido como Víctima, actuando Él mismo como Sumo Sacerdote.

No hay tampoco un modo más perfecto de dar gracias a Dios por todo lo que es y por sus continuas misericordias para con nosotros: nada en la tierra puede resultar más grato a Dios que el Sacrificio del altar. Cada vez que se celebra la Santa Misa, a causa de la infinita dignidad del Sacerdote y de la Víctima, se repara por todos los pecados del mundo: se trata de la única perfecta y adecuada reparación, a la que debemos unir nuestros actos de desagravio. Es el único sacrificio adecuado que podemos ofrecer los hombres, y a través de él pueden cobrar un valor infinito nuestro quehacer diario, nuestro dolor y nuestras alegrías. La Santa Misa «es realmente el corazón y el centro del mundo cristiano»8. En este Santo Sacrificio «está grabado lo que de más profundo tiene la vida de cada uno de los hombres: la vida del padre, de la madre, del niño, del anciano, del muchacho y de la muchacha, del profesor y del estudiante, del hombre culto y del hombre sencillo, de la religiosa y del sacerdote. De cada uno sin excepción. He aquí que la vida del hombre se inserta, mediante la Eucaristía, en el misterio del Dios viviente»9.

Los frutos de cada Misa son infinitos, pero en nosotros se encuentran condicionados por nuestras personales disposiciones y, por ello, limitados.

Nuestra Madre la Iglesia nos invita a participar en el acto más sublime que cada día ocurre, de una forma consciente, activa y piadosa10. De un modo particular hemos de procurar estar atentos y recogidos en el momento de la Consagración; en estos instantes procuraremos penetrar en el alma de quien es a la vez Sacerdote y Víctima, en su amorosa oblación a Dios Padre, como ocurrió en el Calvario. Este Sacrificio será entonces el punto central de nuestra vida diaria, como lo es de toda la liturgia y de la vida de la Iglesia. Nuestra unión con Cristo en el momento de la Consagración será más plena cuanto más lo sea nuestra identificación con la voluntad de Dios, cuanto mayores sean nuestras disposiciones de entrega. En unión con el Hijo ofrecemos al Padre la Santa Misa, y al propio tiempo nos ofrecemos nosotros mismos por Él, con Él y en Él. Este acto de unión debe ser tan profundo y verdadero que penetre todo nuestro día e influya decisivamente en nuestro trabajo, en nuestras relaciones con los demás, en nuestras alegrías y fracasos, en todo.

Si cuando llegue la Comunión Jesús nos encuentra con estas disposiciones de entrega, de identificación amorosa con la voluntad de Dios Padre, ¿qué otra cosa hará sino derramar en nosotros el Espíritu Santo, con todos sus dones y gracias? Tenemos muchas ayudas para vivir bien la Santa Misa. Entre otras, la de los ángeles, que «siempre están allí presentes en gran número para honrar este santo misterio. Juntándonos a ellos y con la misma intención, forzosamente hemos de recibir muchas influencias favorables de esta compañía. Los coros de la Iglesia militante se unen y se juntan con Nuestro Señor, en este divino acto, para cautivar en Él, con Él y por Él, el corazón de Dios Padre, y para hacer eternamente nuestra su misericordia»11. Acudamos a ellos para evitar las distracciones, y esforcémonos en cuidar con más amor ese rato único en el que estamos participando del Sacrificio de la Cruz.

1 Jn 3, 16. — 2 Gal 2, 20. — 3 Lc 23, 46. — 4 Heb 4, 14-15. — 5 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, IV, 1.  6 Pablo VI, Enc. Mysterium Fidei, 3-IX-1965, n. 4. — 7 Santo Cura de Ars, Sermón sobre el pecado. — 8 Juan Pablo II, Homilía en el Seminario de Venegono, 21-V-1983. — 9 ídem, Homilía en la clausura del XX Congreso Eucarístico Nac. de Italia, 22-V-1983. — 10 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 48 y 11.  11 San Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, Barcelona 1960, p. 97.

 

Meditaciones: jueves de la 4 semana de Cuaresma

Reflexión para meditar el jueves de la 4 semana de Cuaresma. Los temas propuestos son: buscar la voluntad de Dios; recorrer el camino de la conversión; ser puentes que interceden entre Dios y su pueblo.

31/03/2022

Buscar la voluntad de Dios.

Recorrer el camino de la conversión.

Ser puentes que interceden entre Dios y su pueblo.


«YO NO BUSCO recibir gloria de los hombres» (Jn 5,41), dice Jesús, en un largo discurso en el que explica a los judíos que en él se cumplen las Escrituras. Estas palabras muestran una actitud constante durante su vida en la tierra: su continua atención a hacer la voluntad del Padre. La vemos durante su vida oculta, cuando con toda naturalidad pasa treinta años sin llamar la atención en una aldea casi desconocida de Galilea. Y la vemos también durante su vida pública, cuando se mueve siempre con total libertad de espíritu, buscando transmitir sus enseñanzas como enviado del Padre. Esta convicción de buscar la voluntad de Dios estaba fundamentada en que los designios de Dios Padre siempre son los más sabios y buenos, fuente de consuelo para todos.

«El Señor vivió la cumbre de su libertad en la cruz, como cumbre del amor. En el Calvario le gritaban: “Si eres Hijo de Dios baja de la cruz”; allí demostró su libertad de Hijo precisamente permaneciendo en aquel patíbulo para cumplir a fondo la voluntad misericordiosa del Padre»1. No se queda en la cruz por deseo de sufrir sin más, si no para mostrar que, incluso en esas circunstancias dolorosas y terribles, el amor de Dios es mayor que cualquier otra fuerza. El bien que se alcanza es muy grande: se abre para el hombre el camino de vuelta a casa.

Y, como Jesús, en nuestro camino por hacer la voluntad de Dios también encontraremos la cruz y la posibilidad de experimentar que el amor de Dios es mayor que cualquier otra fuerza. Aunque no siempre lo podamos ver con total claridad, esa experiencia puede ser camino y expresión de amor. A veces habrá momentos en los que esa cruz se nos haga más pesada, pero vemos que el Señor prefiere caer abrazado a ella, antes que soltarla. Llegar al Calvario cuesta, pero «esa pelea es una maravilla, una auténtica muestra del amor de Dios, que nos quiere fuertes, porque virtus in infirmitate perficitur (2 Cor XII,9), la virtud se fortalece en la debilidad»2. El mismo Jesús nos ayudará a asociarnos a la amorosa voluntad del Padre, que trae la alegría, la paz, e incluso «la felicidad en la cruz»3.


DIOS MUESTRA su tristeza cuando el pueblo de Israel le abandona para adorar un becerro de oro. Su pueblo, al que había amado y salvado con prodigios, se había olvidado de los beneficios divinos durante la travesía del desierto. «Pronto se han apartado del camino que les había ordenado –dijo el Señor a Moisés– (...). Ahora, deja que se inflame mi cólera contra ellos hasta consumirlos» (Ex 32,8-10).

«También nosotros somos pueblo de Dios y conocemos bien cómo es nuestro corazón; y cada día debemos retomar el camino para no resbalar lentamente hacia los ídolos, hacia las fantasías, hacia la mundanidad, hacia la infidelidad»4. Por eso, de manera especial durante la Cuaresma, podemos pedir luz al Espíritu Santo para ver ese camino de retorno al Padre. Recordar el amor y las maravillas que Dios ha obrado en nuestra vida –como lo había hecho con el pueblo de Israel– nos llevará a recorrerlo con la convicción de que es junto a él como somos profundamente felices.

Esta conversión, sin embargo, no es cuestión de un día, sino de toda la vida. Por eso, lo decisivo no son los resultados inmediatos, sino el deseo de permanecer siempre junto a Jesús, aunque no lo merezcamos. «Mientras hay lucha, lucha ascética, hay vida interior. Eso es lo que nos pide el Señor: la voluntad de querer amarle con obras, en las cosas pequeñas de cada día. Si has vencido en lo pequeño, vencerás en lo grande»5.


CUANDO Dios manifiesta su intención de acabar con Israel, Moisés lo disuade hablándole con filial confianza: «Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel» (Gn 32,12-13). Y, tras esta intercesión, recoge la Escritura que «se arrepintió el Señor de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo» (Gn 32,14).

La humildad y la confianza de Moisés logran llegar hasta el corazón del Señor. «Su fe en Dios se funde con el sentido de paternidad que cultiva por su pueblo. La Escritura lo suele representar con las manos extendidas hacia arriba, hacia Dios, como para actuar como un puente con su propia persona entre el cielo y la tierra»6. Moisés nos muestra cómo es «la oración que los verdaderos creyentes cultivan en su vida espiritual. Incluso si experimentan los defectos de la gente y su lejanía de Dios, estos orantes no los condenan, no los rechazan. La actitud de intercesión es propia de los santos, que, a imitación de Jesús, son “puentes” entre Dios y su pueblo»7.

El ejemplo de intercesión de Moisés nos lleva a mirar a Cristo, de quien es figura. Jesús intercede continuamente por nosotros ante el Padre. Por eso tenemos la seguridad de que alcanzaremos misericordia. También nosotros, que somos ahora el Pueblo de Dios en la tierra, queremos hacer visible su bondad y su misericordia entre nuestros hermanos, para «orientar la conciencia y la experiencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo»8. María, como buena Madre, intercede siempre por nosotros y no nos deja nunca solos en este camino de identificación con su Hijo.


Benedicto XVI, Ángelus, 1-VII-2007.
San Josemaría, Vía Crucis, IX Estación, n.2.
San Josemaría, Camino, n. 758.
Francisco, Meditación, 30-III-2017.
San Josemaría, Vía Crucis, III Estación, n.2.
Francisco, Homilía, 17-VI-2020.
Ibíd.
Juan Pablo II, Redemptor hominis, n. 10.

 

 

“El Señor busca mi pobre corazón”

¡Cuántos años comulgando a diario! —Otro sería santo –me has dicho–, y yo ¡siempre igual! Hijo –te he respondido–, sigue con la diaria Comunión, y piensa: ¿qué sería yo, si no hubiera comulgado? (Camino, 534)

31 de marzo

Recordad ‑saboreando, en la intimidad del alma, la infinita bondad divina‑ que, por las palabras de la Consagración, Cristo se va a hacer realmente presente en la Hostia, con su Cuerpo, con su Sangre, con su Alma y con su Divinidad. Adoradle con reverencia y con devoción; renovad en su presencia el ofrecimiento sincero de vuestro amor; decidle sin miedo que le queréis; agradecedle esta prueba diaria de misericordia tan llena de ternura, y fomentad el deseo de acercaros a comulgar con confianza. Yo me pasmo ante este misterio de Amor; el Señor busca mi pobre corazón como trono, para no abandonarme si yo no me aparto de Él.

Reconfortados por la presencia de Cristo, alimentados de su Cuerpo, seremos fieles durante esta vida terrena, y luego, en el cielo, junto a Jesús y a su Madre, nos llamaremos vencedores. ¿Dónde está, ¡oh muerte!, tu victoria? ¿Dónde está, ¡oh muerte!, tu aguijón? Demos gracias a Dios que nos ha traído la victoria, por la virtud de nuestro Señor Jesucristo(Es Cristo que pasa, 161)

 

 

«La fidelidad en la espera afina los sentidos espirituales»

Durante la catequesis sobre la ancianidad el Papa se detuvo en las figuras de Simeón y Ana. Ambos son presentados en el Evangelio como dos ancianos que cuya “razón de vivir” era “esperar la visita de Dios”. Dijo que era importante mirar el modo en el que lo hicieron: “llenos de vitalidad espiritual, en una actitud de oración y servicio”. Tanto es así que supieron reconocer al final de sus vidas al mesías.

30/03/2022

Queridos hermanos y hermanas:

En nuestro itinerario de catequesis sobre el tema de la ancianidad, hoy miramos al tierno cuadro pintado por el evangelista san Lucas, que llama a escena a dos figuras de ancianos, Simeón y Ana. Su razón de vida, antes de despedirse de este mundo, es la espera de la visita de Dios. Esperaban que Dios viniera a visitarles, es decir Jesús. Simeón sabe, por una premonición del Espíritu Santo, que no morirá antes de haber visto al Mesías. Ana iba cada día al templo dedicándose a su servicio. Ambos reconocen la presencia del Señor en el niño Jesús, que colma de consuelo su larga espera y serena su despedida de la vida. Esta es una escena de encuentro con Jesús, y de despedida.

¿Qué podemos aprender de estas dos figuras de ancianos llenos de vitalidad espiritual?

Primero, aprendemos que la fidelidad de la espera afina los sentidos. Por otro lado, lo sabemos, el Espíritu Santo hace precisamente esto: ilumina los sentidos. En el antiguo himno Veni Creator Spiritus, con el que invocamos todavía hoy al Espíritu Santo, decimos: «Accende lumen sensibus», enciende una luz para los sentidos, ilumina nuestros sentidos. El Espíritu es capaz de hacer esto: agudiza los sentidos del alma, no obstante los límites y las heridas de los sentidos del cuerpo. La vejez debilita, de una manera u otra, la sensibilidad del cuerpo: uno es más ciego, otro más sordo… Sin embargo, una vejez que se ha ejercitado en la espera de la visita de Dios no perderá su paso: es más, estará también más preparada a acogerla, tendrá más sensibilidad para acoger al Señor cuando pasa. 

Recordemos que una actitud del cristiano es estar atento a las visitas del Señor, porque el Señor pasa en nuestra vida con las inspiraciones, con la invitación a ser mejores. Y san Agustín decía: “Tengo miedo de Dios cuando pasa” – “¿Pero por qué tienes miedo? – “Sí, tengo miedo de no darme cuenta y dejarlo pasar”. Es el Espíritu Santo que prepara los sentidos para entender cuándo el Señor nos está visitando, como hizo con Simeón y Ana.

Hoy más que nunca necesitamos esto: necesitamos una vejez dotada de sentidos espirituales vivos y capaz de reconocer los signos de Dios, es más, el Signo de Dios, que es Jesús. Un signo que nos pone en crisis, siempre: Jesús nos pone en crisis porque es «señal de contradicción» (Lc 2,34), pero que nos llena de alegría. Porque la crisis no te lleva a la tristeza necesariamente, no: estar en crisis, sirviendo al Señor, muchas veces te da paz y alegría. 

La anestesia de los sentidos espirituales —y esto es feo— la anestesia de los sentidos espirituales, en la excitación y en el entumecimiento de los corporales, es un síndrome generalizado en una sociedad que cultiva la ilusión de la eterna juventud, y su rasgo más peligroso está en el hecho de que esta es mayoritariamente inconsciente. No nos damos cuenta de estar anestesiados. Y esto sucede: siempre ha sucedido y sucede en nuestra época. Los sentidos anestesiados, sin entender qué sucede; los sentidos interiores, los sentidos del espíritu para entender la presencia de Dios o la presencia del mal, anestesiados, no distinguen.

Cuando pierdes la sensibilidad del tacto o del gusto, te das cuenta enseguida. Sin embargo, la del alma, esa sensibilidad del alma puedes ignorarla durante mucho tiempo, vivir sin darte cuenta de que has perdido la sensibilidad del alma. Esta no se refiere simplemente al pensamiento de Dios o de la religión. 

La insensibilidad de los sentidos espirituales se refiere a la compasión y la piedad, la vergüenza y el remordimiento, la fidelidad y la entrega, la ternura y el honor, la responsabilidad propia y el dolor ajeno. Es curioso: la insensibilidad no te hace entender la compasión, no te hace entender la piedad, no te hace sentir vergüenza o remordimiento por haber hecho algo malo. Es así: los sentidos espirituales anestesiados confunden todo y uno no siente, espiritualmente, cosas del estilo. Y la vejez se convierte, por así decir, en la primera pérdida, la primera víctima de esta pérdida de sensibilidad. 

En una sociedad que ejerce principalmente la sensibilidad por el disfrute, disminuye la atención a los frágiles y prevalece la competencia de los vencedores. Y así se pierde la sensibilidad. Ciertamente, la retórica de la inclusión es la fórmula de rito de todo discurso políticamente correcto. Pero todavía no trae una real corrección en las prácticas de la convivencia normal: cuesta que crezca una cultura de la ternura social. No: el espíritu de la fraternidad humana —que me ha parecido necesario reiterar con fuerza— es como un vestido en desuso, para admirar, sí, pero… en un museo. Se pierde la sensibilidad humana, se pierden estos movimientos del espíritu que nos hacen humanos.

Es verdad, en la vida real podemos observar, con gratitud conmovida, muchos jóvenes capaces de honrar hasta al fondo esta fraternidad. Pero precisamente aquí está el problema: existe un descarte, un descarte culpable, entre el testimonio de esta savia vital de la ternura social y el conformismo que impone a la juventud definirse de una forma completamente diferente. ¿Qué podemos hacer para colmar este descarte?

De la historia de Simeón y Ana, pero también de otras historias bíblicas de la edad anciana sensible al Espíritu, viene una indicación escondida que merece ser llevada a primer plano. ¿En qué consiste, concretamente, la revelación que enciende la sensibilidad de Simeón y Ana? Consiste en el reconocer en un niño, que ellos no han generado y que ven por primera vez, el signo seguro de la visita de Dios. Ellos aceptan no ser protagonistas, sino solo testigos. Y cuando un individuo acepta no ser protagonista, sino que se involucra como testigo, la cosa va bien: ese hombre o esa mujer está madurando bien. Pero si tiene siempre ganas de ser protagonista no madurará nunca este camino hacia la plenitud de la vejez. 

La visita de Dios no se encarna en su vida, de los que quieren ser protagonistas y nunca testigos, no los lleva a la escena como salvadores: Dios no se hace carne en su generación, sino en la generación que debe venir. Pierden el espíritu, pierden las ganas de vivir con madurez y, como se dice normalmente, se vive con superficialidad. Es la gran generación de los superficiales, que no se permiten sentir las cosas con la sensibilidad del espíritu. ¿Pero por qué no se lo permiten? En parte por pereza, y en parte porque ya no pueden: la han perdido. Es feo cuando una civilización pierde la sensibilidad del espíritu. 

Sin embargo, es muy bonito cuando encontramos ancianos como Simeón y Ana que conservan esta sensibilidad del espíritu y son capaces de entender las diferentes situaciones, como estos dos entendieron que esta situación que estaba ante ellos era la manifestación del Mesías. Ningún resentimiento y ninguna recriminación por esto, cuando estoy en este estado de quietud. 

Sin embargo, gran conmoción y gran consolación cuando los sentidos espirituales están todavía vivos. La conmoción y la consolación de poder ver y anunciar que la historia de su generación no se ha perdido o malgastado, precisamente gracias a un evento que se hace carne y se manifiesta en la generación que sigue. Y esto es lo que siente un anciano cuando los nietos van a hablar con él: se siente reavivar. “Ah, mi vida está todavía aquí”. 

Es muy importante ir donde los ancianos, es muy importante escucharlos. Es muy importante hablar con ellos, porque tiene lugar este intercambio de civilización, este intercambio de madurez entre jóvenes y ancianos. Y así, nuestra civilización va hacia delante de forma madura.

Solo la vejez espiritual puede dar este testimonio, humilde y deslumbrante, haciéndola autorizada y ejemplar para todos. La vejez que ha cultivado la sensibilidad del alma apaga toda envidia entre las generaciones, todo resentimiento, toda recriminación por una venida de Dios en la generación venidera, que llega junto con la despedida de la propia. Y esto es lo que sucede a un anciano abierto con un joven abierto: se despide de la vida, pero entregando —entre comillas— la propia vida a la nueva generación. Y esta es la despedida de Simeón y Ana: “Ahora puedo ir en paz”.

La sensibilidad espiritual de la edad anciana es capaz de abatir la competición y el conflicto entre las generaciones de forma creíble y definitiva. Supera, esta sensibilidad: los ancianos, con esta sensibilidad, superan el conflicto, van más allá, van a la unidad, no al conflicto. Esto ciertamente es imposible para los hombres, pero es posible para Dios. ¡Y hoy necesitamos mucho de la sensibilidad del espíritu, de la madurez del espíritu, necesitamos ancianos sabios, maduros en el espíritu que nos den una esperanza para la vida!

 

 

La luz de la fe (XIV): el Bien y el Mal: el orden moral

La naturaleza tiene una finalidad y un orden interno propios –con sus leyes, ritmos y ciclos–. Este orden interno, la Moral, es como una «gramática» que debemos aprender y respetar si queremos relacionarnos adecuadamente con la naturaleza.

02/06/2019

La llamada «conciencia ecológica» es mayor cada día. Nos hemos dado cuenta progresivamente de que el medio ambiente no lo aguanta todo y es fácil comprobar los efectos negativos del maltrato del entorno natural. Hoy nadie pone en tela de juicio la necesidad de cuidar mejor nuestra casa común. Por eso, cuando alguien daña el medio ambiente para conseguir sus propios intereses, aquello es percibido como un acto de egoísmo, una injusticia, y en definitiva, un mal moral. No debemos servirnos de la naturaleza de cualquier manera porque, entre otras cosas, comprometeríamos su futuro.

Gracias a la experiencia y al estudio profundo del medio natural, reconocemos que la naturaleza tiene una finalidad y un orden interno propios –con sus leyes, sus ritmos y ciclos–. Ese orden interno viene a ser como una «gramática» que debemos aprender y respetar si queremos relacionarnos adecuadamente con la naturaleza. En palabras de Benedicto XVI, «el ambiente natural no es sólo materia disponible a nuestro gusto, sino obra admirable del Creador y que lleva en sí una «gramática» que indica finalidad y criterios para un uso inteligente, no instrumental y arbitrario»[1]. Comprendemos así que la propia libertad no es absoluta y está medida por el respeto de ese orden inscrito en la naturaleza. Además, se trata de un don recibido, pues sabemos que nosotros no hemos creado ni el mundo ni el orden interno que posee. Es un regalo que debemos cuidar de forma inteligente.

Una «gramática» para el ser humano

En este contexto, tiene sentido que nos detengamos a pensar en una realidad: los seres humanos no somos un elemento artificial de este mundo; no nos hemos creado a nosotros mismos ni nos hemos situado en este entorno particular –el mundo– por una decisión de nuestra libertad. Somos parte de la creación. Y si es así, ¿no es coherente que el ser humano también posea un orden y finalidad internas, como una «gramática» intrínseca que lo orienta a un objetivo que ha de alcanzar de manera inteligente y libre?

EL SER HUMANO ES PARTE DE LA CREACIÓN Y, POR TANTO, GOZA DE UN ORDEN Y FINALIDAD INTERNA

Entendemos que existe un modo adecuado de cuidar la salud corporal para proteger la vida humana. No todo lo que a uno le parece bueno necesariamente hace bien a su salud; no todas las setas son digestivas. Pero en el ser humano hay más que cuidado de la salud. En nuestro corazón encontramos un deseo irresistible de felicidad. Gracias a la fe, los cristianos sabemos que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, que «es amor» (1 Jn 4,8), y por eso, tenemos claro que la felicidad guarda relación con el amor verdadero, y en definitiva, con Dios. En realidad, es algo que no resulta ajeno a nadie porque la experiencia nos muestra que todos encontramos dentro el deseo de amor recibido y dado. Dicho en términos muy gráficos, «nuestro corazón siempre apunta en alguna dirección: es como una brújula en busca de orientación. Podemos incluso compararlo con un imán: necesita adherirse a algo»[2].

Muchas propuestas, muchos caminos

¿En qué consiste la felicidad? ¿En las riquezas, en el placer, en la diversión, en el éxito profesional, en el amor? ¿Y cuál es el buen camino para llegar a ella? Hoy muchos afirman con rotundidad que no existe una verdad acerca de la bondad o maldad del obrar en vistas a la excelencia humana. Lo que existe son las verdades de cada individuo, «que consisten en la autenticidad con lo que cada uno siente dentro de sí, válidas sólo para uno mismo, y que no se pueden proponer a los demás con la pretensión de contribuir al bien común»[3]. De ese modo la «gramática» del amor y la felicidad humanas, es decir, una verdad más grande acerca del obrar moral que orienta la vida personal y social en su conjunto hacia una vida lograda, no existiría y «es vista con sospecha»[4].

Sin embargo, comprobamos que, aunque todo el mundo busca la felicidad, hay mucha infelicidad en este mundo. Eso es percibido por todos como un mal, es decir, como la privación del bien adecuado al ser humano. No todo aquello que el hombre ama y estima ser la clave de la felicidad lo es en realidad, ni todos los caminos que parecen llevar a la felicidad terminan en ella: las apariencias y los espejismos abundan. Por ejemplo, es frecuente cifrar la felicidad en los placeres, en el bienestar físico o en la posesión y disfrute de las riquezas, y orientar la conducta en consecuencia. Sin embargo, numerosas personas de todos los tiempos que han perseguido –y logrado– una vida de placer, bienestar y riquezas afirman desde lo más íntimo de sus corazones que son infelices. ¿No era esa su verdad acerca de lo bueno para ellos? ¿Y las obras con las que perseguían la felicidad no eran buenas moralmente, puesto que aquella era su verdad?

Si la moralidad fuera algo subjetivo, que cambia en función de las personas, épocas y sociedades, no habría inconveniente en volver a permitir, por ejemplo, la esclavitud según en qué lugares y circunstancias. Sólo pensarlo produce repulsión, y es que la inmoralidad de la esclavitud es una verdad moral incuestionable para la humanidad; una verdad alcanzada tras vencer fuertes resistencias de una razón oscurecida por poderosos intereses personales y colectivos.

ES INHUMANO QUE NO HAYA UNA VERDAD OBJETIVA ACERCA DEL BIEN O EL MAL

Desde otra perspectiva, la experiencia de toda persona que sufre en carne propia los estragos del mal moral puede servir para captar que existe un orden moral no subjetivo. ¿Cómo explicar racionalmente a quien ha perdido el empleo y el sustento suyo y de su familia por una calumnia, que en realidad calumniar no es objetivamente malo? ¿Cómo convencerle de que es malo para él o ella, pero que puede haber sido moralmente bueno para quien realizó la calumnia porque ahora es más feliz, o porque le ha venido bien a terceras personas?

Una intuición se eleva de lo más profundo: es inhumano que no haya una verdad objetiva acerca del bien o el mal en relación con el ser humano y el anhelo de su corazón. «Llega siempre un momento en el que el alma no puede más, no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de los falsos profetas»[5]. Lo que aparta al ser humano del camino hacia la auténtica felicidad le hace daño, y es por eso un mal moral. En cambio, lo que le lleva por esa senda es un bien. Cada persona tiene ante sí la tarea de aprender a distinguir la verdad acerca del bien y del mal en relación con el amor y la felicidad, y obrar en consecuencia: es el reto de descubrir el orden moral o, con otras palabras, la «gramática» del amor y de la felicidad.

¿Quién conoce el orden moral que conduce a la felicidad humana?

Cada uno ha de encontrar y recorrer el camino de la felicidad con libertad, a través de su propia conciencia. Sin embargo, sería frustrante que tuviéramos que comenzar desde cero en la búsqueda del camino hacia la felicidad. Gracias a Dios, la ley natural está «presente en el corazón de todo hombre y establecida por la razón»[6] y es algo a lo que todos tenemos acceso directo porque forma parte de nuestra naturaleza. Además, ninguno es una isla, y la reflexión sobre lo que hace que una vida humana sea lograda y excelente –sobre cómo conseguir la felicidad– es muy antigua. Cada persona cuenta con las fuerzas de la razón y del corazón para esa búsqueda, pero siendo realistas, también somos conscientes de que, con no poca frecuencia, la inteligencia se nubla y la voluntad se tuerce víctima de los propios intereses y pasiones que deforman la verdad. No es fácil dar con el auténtico orden moral que lleva a la plenitud humana. Se percibe un clamor de voces con propuestas muy dispares, voces con un atractivo innegable pero que no siempre transmiten la verdad. ¿Cómo orientarnos?

Si alguien quiere distinguir un buen vino de uno peor, podrá orientarse con lo que dicen los catadores expertos, quienes fruto de su experiencia y de su estudio han logrado una llamativa connaturalidad para detectar las cualidades de un vino. En el orden moral sucede algo análogo. Como decía santo Tomás de Aquino, «aquel que se comporta rectamente en todo posee un recto juicio acerca de los casos singulares. Mientras que el que sufre de falta de rectitud viene a menos también en el juicio: pues quien está despierto juzga rectamente tanto que él está despierto como que otro duerme; mientras que quien duerme no tiene juicio recto ni sobre él mismo ni sobre los demás. Por tanto, las cosas no son como aparecen al que duerme, sino como aparecen a quien está despierto»[7].

El gran tesoro que los cristianos poseen para ofrecerlo a la humanidad entera es que, gracias a la fe, han recibido una brújula y un mapa inigualables acerca del orden moral que permite acertar con el camino del amor y la felicidad. Se trata de un orden creado por aquel que tiene el «copyright» del amor y la felicidad: Dios mismo, autor del ser humano y del mundo. En Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, Dios «manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación»[8]. La vida de Jesús –el Evangelio– conecta con las intuiciones y experiencias del corazón humano. No contiene solo una orientación preciosa sobre el amor y la felicidad verdaderas, sino que es sobre todo el ejemplo y la sabiduría de Jesús, que ha enseñado y recorrido el camino de la felicidad y acompaña por él a toda persona llamada a la vida: «os he dado ejemplo para que, como yo he hecho con vosotros, también lo hagáis vosotros (…). Si comprendéis esto y lo hacéis, seréis bienaventurados» (Jn 13,15.17).

EL GRAN TESORO DE CRISTIANOS ES QUE, GRACIAS A LA FE, HAN RECIBIDO UNA BRÚJULA, JESUCRISTO

Las verdades sobre el orden moral, cuya revelación fue plenamente realizada en y por Cristo, han sido recibidas y custodiadas a lo largo de los siglos a través del magisterio del Papa y de los demás sucesores de los apóstoles –los obispos–. Su misión ha consistido en guardar el depósito de la fe y la moral recibidas de Jesucristo, y transmitirlo incólume de generación en generación. Así, la Iglesia ofrece al mundo una «gramática» del comportamiento humano, y lo hace a pesar de las fuertes presiones que recibe en cada tiempo para cambiar esas enseñanzas. Eso es algo que podemos ver con toda claridad en nuestros días, por ejemplo en lo que toca al matrimonio, al amor y la sexualidad.

Además de las enseñanzas del Magisterio, la Iglesia ofrece ante todo el testimonio inigualable de la vida de miles y miles de hombres y mujeres que, a lo largo de la historia, se han esforzado por vivir conforme a ese orden moral. Son personas que han alcanzado una excelencia humana de vida –un amor y una felicidad tales– que causa admiración al mundo y es imposible de negar. Sin olvidar la miseria que resulta de la incoherencia con la vida de Cristo de muchos cristianos, la Iglesia es una «fábrica» muy probada de personas santas, como santa Teresa de Calcuta, san Maximiliano Kolbe, o la recién beatificada Guadalupe Ortiz de Landázuri, cuyas vidas demuestran la solidez y profunda humanidad del orden moral vivido y enseñado por Jesucristo. Quien tenga inquietud por la cuestión ética no debería despreciar el hecho de que el orden moral que propone el cristianismo es el más probado –y durante más tiempo– en numerosas culturas del mundo, dando muestras de su capacidad de conexión con el corazón humano en entornos culturales extraordinariamente diferentes entre sí.

Por último, cuando la Iglesia se pronuncia sobre cuestiones relativas a la convivencia humana –por ejemplo, sobre algunas leyes– lo hace sólo si están en juego la dignidad del ser humano, la justicia u otros bienes morales importantes. La Iglesia no pretende en absoluto usurpar la justa autonomía de las realidades temporales ni imponer lo que ella piensa a quienes no comparten su fe. Participa en el diálogo social ofreciendo su experiencia ética porque la historia de la humanidad demuestra que la razón humana «ha de purificarse constantemente, porque su ceguera ética, que deriva de la preponderancia del interés y del poder que la deslumbran, es un peligro que nunca se puede descartar totalmente»[9]. En definitiva, lo que la Iglesia desea es «servir a la formación de las conciencias en la política y contribuir a que crezca la percepción de las verdaderas exigencias de la justicia y, al mismo tiempo, la disponibilidad para actuar conforme a ella, aun cuando esto estuviera en contraste con situaciones de intereses personales»[10].

* * *

Hoy es fácil percibir la llamada a cuidarnos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. En realidad, esa llamada está relacionada con la vocación al amor y a la felicidad que es propia del ser humano. Cualquier persona que quiera tomarse con seriedad ese anhelo podrá encontrar en el Evangelio de Jesucristo, que resuena en su Iglesia, una clara orientación, una «gramática» adecuada para entablar un diálogo con el corazón humano y con el mundo que nos rodea, en la búsqueda de la auténtica felicidad.

Gregorio Guitián


[1] Benedicto XVI, Enc. Caritas in veritate, 29-VI-2009, n. 48.

[2] Francisco, Homilía en el Miércoles de ceniza, 6-III-2019.

[3] Francisco, Enc. Lumen fidei, 29-VI-2013, n. 25.

[4] Ibid.

[5] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 260.

[6] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1956.

[7] Santo Tomás de Aquino, In I Cor, c. 2, lect. 3, n. 118.

[8] Concilio Vaticano II, Const. Gaudium et spes, 7-XII-1965, n. 22.

[9] Benedicto XVI, Enc. Deus caritas est, 25-XII-2005, n. 28.

[10] Ibid.

 

 

Los orígenes de la Semana Santa

¿Cómo vivían los primeros cristianos la Semana Santa?

Durante el santo Triduo Pascual de la Pasión y  Resurrección del Señor,  la Iglesia conmemora los grandes acontecimientos que jalonaron los  últimos días del Señor.

 

Es el punto culminante de todo el año litúrgico

El Triduo Pascual

La expresión Triduo pascual, aplicada a las fiestas anuales de la Pasión y Resurrección, es relativamente reciente, pues no se remonta más allá de los años treinta de nuestro siglo; pero ya a finales del siglo IV San Ambrosio hablaba de un Triduum Sacrum para referirse a las etapas del misterio pascual de Cristo que, durante tres días, et passus est, et quievit et resurrexit.

Deslumbrada por la realidad histórica de la muerte de Cristo, la primitiva Iglesia advirtió la necesidad de celebrar litúrgicamente este hecho salvífico, por medio de un rito memorial, donde, en obediencia al mandato expreso del Señor, se renovara sacramentalmente su sacrificio.

De este modo, durante los primeros compases de la vida de la Iglesia, la Pascua del Señor se conmemoraba cíclicamente, a partir de la asamblea eucarística convocada el primer día de la semana, día de la resurrección del Señor (dominicus dies) o domingo.

 

 

Y, muy pronto, apenas en el  siglo II , comenzó a reservarse un domingo particular del año para celebrar este misterio salvífico de Cristo.

Llegados a este punto, el nacimiento del Triduo Pascual era sólo cuestión de tiempo, cuando la Iglesia comenzase a revivir los misterios de Cristo de modo histórico, hecho que acaeció, por primera vez en Jerusalén, donde aún se conservaba la memoria del marco topográfico de los sucesos de la pasión y glorificación de Cristo.

De todos modos, en el origen de la celebración pascual, tampoco puede subestimarse la benéfica influencia de la respuesta dogmática y litúrgica de la ortodoxia frente a la herejía arriana; reacción que supuso una atracción de la piedad de los fieles hacia la persona de Jesús (Hijo de Dios e Hijo de María), y hacia sus hechos históricos.

Cada celebración del Triduo presenta su fisonomía particular: la tarde del Jueves Santo conmemora la institución de la Eucaristía; el Viernes se dedica entero a la evocación de la Pasión y Muerte de Jesús en la cruz; durante el sábado la Iglesia medita el descanso de Jesús en el sepulcro. Por último, en la Vigilia Pascual, los fieles reviven la alegría de la Resurrección.

 

Jueves Santo

La Misa vespertina in Cena Domini abre el Triduo Pascual. La iglesia de Jerusalén conocía ya, en el siglo IV, una celebración eucarística conmemorativa de la Última Cena, y la institución del sacramento del sacrificio de la Cruz.

 

 

Al principio, esta celebración se desarrollaba sobre el Gólgota, en la basílica del Martyrion, al pie de la Cruz, y no en el Cenáculo; hecho que confirma la íntima relación entre la celebración eucarística y el sacrificio de la Cruz.

A finales del siglo IV, esta tradición se vivía también en numerosas iglesias de occidente, pero habrá que esperar hasta el siglo VII para encontrar los primeros testimonios romanos.

 

Viernes Santo: Celebración de la Pasión del Señor

El Viernes Santo conmemora la Pasión y Muerte del Señor. Dos documentos de venerable antigüedad (la Traditio Apostolica de San Hipólito y la Didaskalia Apostolorum, ambas del siglo III) testimonian como práctica común entre los cristianos el gran ayuno del Viernes y Sábado previos a la Vigilia Pascual.

Sin embargo, habrá que esperar hasta finales del siglo IV d.C. para encontrar, en Jerusalén, las primeras celebraciones litúrgicas de la Pasión del Señor: se trataba de una jornada dedicada íntegramente a la oración itinerante; los fieles acudían del Cenáculo (donde se veneraba la columna de la flagelación) al Gólgota, donde el obispo presentaba el madero de la Cruz. Durante las estaciones se leían profecías y evangelios de la Pasión, se cantaban salmos y se recitaban oraciones.

 

 

Los testimonios más antiguos de una liturgia de Viernes Santo en Roma proceden del siglo VII.

Manifiestan dos tradiciones distintas, y nos han llegado a través del Sacramentario Gelasiano (oficio presbiteral con adoración de la cruz, liturgia de la palabra y comunión con los presantificados) y el Sacramentario Gregoriano (liturgia papal, limitada a lecturas bíblicas y plegaria universal).

 

Sábado Santo

En los primeros siglos de historia de la Iglesia, el Sábado Santo se caracterizaba por ser un día de ayuno absoluto, previo a la celebración de las fiestas pascuales.

Pero a partir del siglo XVI, con la anticipación de la Vigilia a la mañana del sábado, el significado litúrgico del día quedó completamente oscurecido, hasta que las sucesivas reformas de nuestro siglo le han devuelto su originaria significación.

 

 

El Sábado Santo debe ser para los fieles un día de intensa oración, acompañando a Jesús en el silencio del Sepulcro.

 

Vigilia Pascual

La celebración litúrgica de la Pascua del Señor se encuentra en los orígenes mismos del culto cristiano. Desde la generación apostólica, los cristianos conmemoraron semanalmente la Resurrección de Cristo, por medio de la asamblea eucarística dominical.

Además, ya en el siglo II, la Iglesia celebra una fiesta específica como memoria actual de la Pascua de Cristo, aunque las distintas tradiciones subrayen uno u otro contenido pascual: Pascua-Pasión (se celebraba el 14 de Nisán, según el calendario lunar judío, y acentuaba el hecho histórico de la Cruz) y Pascua-Glorificación, que, privilegiando la resurrección del Señor, se celebraba el domingo posterior al 14 de Nisán, día de la Resurrección de Cristo. Esta última práctica se impuso en la Iglesia desde comienzos del siglo III.

 

 

La Noche Santa (San Agustín la llama la “madre de todas las vigilias”) culmina el Santo Triduo e inicia el tiempo pascual, celebrando la Gloria de la Resurrección del Señor. De aquí que su contenido teológico encierre el misterio de Cristo Salvador y del cristiano salvado. Ello explica que, desde los primeros siglos, se celebrase el bautismo de los catecúmenos en la Vigilia Pascual.

Como ya indica San Agustín en sus Sermones (220-221), toda la celebración de esta Vigilia Sagrada debe hacerse en la noche, de tal modo que o bien comience después de iniciada la noche, o acabe antes del alba del domingo. La Vigilia Pascual se convierte en el punto central donde confluyen las celebraciones anuales de los misterios de la vida de Cristo.

by primeroscristianos.com

 

La consagración de Rusia y Ucrania

Escrito por Mario Arroyo.

El papa Francisco está poniendo todos los medios humanos y sobrenaturales para obtener, lo más pronto posible, la paz en Ucrania.

El papa Francisco está poniendo todos los medios humanos y sobrenaturales para obtener, lo más pronto posible, la paz en Ucrania. Podemos mencionar su plantón en la embajada de Rusia ante la Santa Sede –hecho absolutamente insólito-, el envío de dos cardenales a la zona del conflicto, su conversación con el Patriarca Kiril, o su petición de ayuno por el fin de la guerra. Ahora da un paso más en la línea de los medios sobrenaturales y va a consagrar ambos países al Corazón Inmaculado de María.

No es la primera vez que se consagra a Rusia al Corazón Inmaculado de María; por lo menos en tres ocasiones lo hizo san Juan Pablo II, siguiendo las indicaciones que Sor Lucía había recibido de la Virgen de Fátima, si bien fue una consagración "del mundo", pero teniendo en mente a la URSS. Podemos decir, a la vista de los años pasados, que no le fue mal. En su pontificado vio caer el comunismo, sin apenas derramarse sangre y desmembrarse la URSS de forma pacífica, recuperando su independencia varias naciones, entre ellas Ucrania. Es verdad que no fue algo automático, como si con una varita mágica todo se resolviera en un santiamén. Corrieron los años, brotaron, abundantes, las oraciones y se fueron dando las cosas para que al final se obtuviera el objetivo de las consagraciones.

Alguien con poca fe podría pensar que no tienen nada que ver ambos acontecimientos, que fueron meros eventos sucesivos. Lo cierto es que nadie presagiaba lo que sucedió, por lo menos en la forma y la rapidez con que se dio. Por eso no es descabellado pensar en una suerte de intervención sobrenatural, como la que ahora invoca el papa Francisco.

En efecto, la Virgen es, en palabras de san Josemaría, "la omnipotencia suplicante", la que lo puede todo delante de Dios. Y Ella no se desentiende de la historia humana, como bien se dejó de ver con los acontecimientos de Fátima. Con esta fe Francisco hace la consagración al Corazón Inmaculado de María, a la que haremos bien en unirnos las personas de fe y de buena voluntad.

La consagración no es algo automático, supone el incremento de la oración por esa intención. La Iglesia unida en oración puede mucho delante de Dios. Se cumple así otra de las peticiones de san Josemaría: ir "todos con Pedro -el Papa- a Jesús por María", con ocasión de estos tristes sucesos. En efecto, la Providencia sabe acomodar las cosas para que, de un mal –la guerra-, se obtengan bienes, en este caso, la oración y la unión con el Papa, así como la sensibilidad hacia el pueblo ucraniano.

Por ello, unirnos a la consagración de Rusia y Ucrania al Corazón Inmaculado de María, nos beneficia en primer lugar a nosotros, y también, si tenemos fe, al pueblo ucraniano que sufre tan terrible guerra absurda. Nos beneficia a nosotros porque nos impulsa a rezar, a orar, lo que siempre supone un bien para nuestra alma. Oración no es impotencia, sino confianza en la omnipotencia de Dios, la cual es invocada para remediar el sufrimiento injusto de los inocentes. Beneficia a los ucranianos, porque de esta forma la Providencia verá los caminos oportunos para que en mayor brevedad terminen sus sufrimientos.

La consagración es pues, una muestra de que seguimos considerando a Jesús, como dice el Apocalipsis, "Príncipe de la paz" y "Señor de la Historia". No quiere decir ello que nosotros seamos títeres o marionetas en sus manos, sino que, respetando nuestra libertad, Dios sabe y puede conducir el curso de la historia hacia algo mejor de lo que nosotros podemos imaginar.

Además, el día elegido por Francisco para realizarla es litúrgicamente inmejorable, pues es el 25 de marzo, solemnidad de la Encarnación, es decir, en esa fecha recordamos el momento en que la Virgen descubre su vocación y, por decirlo así, su misión en la historia y en el mundo. De hecho, todos los dogmas marianos son una consecuencia de lo que sucedió ese día, como explica san Luis María Grignion de Montfort en su "Tratado de la verdadera devoción a la Virgen María": Su inmaculada Concepción, su gloriosa Asunción, su perpetua virginidad y la plenitud de su santidad obedecen a que en ella se encarnó el Verbo.

No nos queda sino acompañar muy de cerca al papa. Muchos obispos del mundo se unirán a su consagración –el papa los ha invitado a todos-, por ejemplo, los del CELAM, y es de esperar que innumerables fieles normales lo hagamos también, como muestra de nuestros deseos de paz, y de nuestra confianza en la eficacia de la oración y en el poder intercesor de María. Lo hacemos en la línea de las promesas de la Virgen de Fátima, que sin ambages afirma: “al final mi Corazón Inmaculado triunfará”. Pues, aunque el mensaje de Fátima era para el siglo XX, podemos muy bien pensar que 105 años después sigue vigente, siendo ocasión de que la Iglesia se una en torno al papa para pedir a Dios, por intercesión de la Virgen, la paz del mundo.

 

 

Colegialidad, laicos, dicasterios: Así cambia la Curia Romana

Entrevista con Monseñor Arrieta, Secretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos. El caso de las Prelaturas personales

 

Vaticano © Unsplash. Tony Litvyak

La constitución apostólica Praedicate Evangelium establece la reforma de la Curia Romana. Publicada el pasado 19 de marzo, entrará en vigor el próximo 5 de junio, solemnidad de Pentecostés. Le pedimos a monseñor Juan Ignacio Arrieta, secretario del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, que nos haga un comentario. La colegialidad, el laicado, el papel de algunos Dicasterios entre los temas de la entrevista.

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Exaudi: ¿Nos puede hacer una valoración de conjunto de la constitución Praedicate Evangelium, con la que se procede a la reforma de la Curia Romana?

Mons. Juan Ignacio Arrieta © Universidad de Navarra

Mons. Arrieta: La constitución Predicate Evangelium ha hecho lo mismo que se propuso en 1988 la Pastor Bonus de san Juan Pablo II: poner en orden todos los cambios curiales que se habían hecho desde el comienzo del pontificado. Desde un punto de vista de organización, la constitución no ofrece particulares novedades porque las reformas organizativas estaban ya prácticamente hechas. Pero aparte de esto, creo que hay dos importantes novedades.

La primera es el esfuerzo por definir y dar identidad propia al tipo de trabajo que se hace en la Curia, expresado en clave de servicio y de colaboración de unas instituciones con otras, de unas personas con otras, como cooperadores en la misión específica del Sumo Pontífice. Es el “estilo” de trabajo propio del bautizado que ayuda al Papa en el gobierno de la Iglesia. De ahí que, entre otras cosas, se hable de profesionalidad, colaboración, trabajo en equipo, estudio, espíritu de servicio, sensibilidad apostólica, lealtad institucional, etc.

La segunda importante novedad que noto en el texto es cuando trata de las competencias de los dicasterios, y pone el acento en que las decisiones, sobre todo las de mayor calado, se adopten en diálogo con los episcopados interesados. Esto refleja un principio capital de la nueva constitución: aunque la Curia es un ente al servicio del sucesor de Pedro, precisamente por ese motivo, debe ponerse como Él al servicio del episcopado y en permanente diálogo con las necesidades de las iglesias en todo el mundo, como tantas veces ha recordado el Papa Francisco.

Exaudi: ¿Cuál será, en su opinión, el papel de los laicos, a partir de ahora, en este organismo central de la Iglesia?

Mons. Arrieta: Predicate Evangelium insiste en el papel de los laicos dentro de la Curia. Es una praxis iniciada con el Concilio que ha ido luego en progresivo aumento, sobre todo con el pontificado de Papa Francisco, y que no es sino una concreta expresión de la participación de los todos fieles en la misión de la Iglesia, en este caso, cooperando con los pastores en la función de gobierno.

Actualmente hay fieles laicos, hombre y mujeres, que ejercen puestos de relevancia decisional en la Curia, como el oficio de prefecto, de secretario o subsecretario de dicasterios y de otros organismos, y que ocupan diversos puestos de responsabilidad en sectores económicos, de relaciones internacionales, y en tantas otras instituciones que dependen de la Santa Sede.

La constitución apostólica quiere aprovechar esta cooperación bautismal en todos los sectores que no exigen un tratamiento ministerial de los temas planteados, ya que más que las técnicas jurídicas es la naturaleza de las materias la que de verdad indica cuáles asuntos deben quedar reservados a un ministro ordenado.

Exaudi: Usted procede del clero de la prelatura del Opus Dei. ¿Qué implica o qué consecuencias tiene que las prelaturas personales sean ahora encuadradas en el Dicasterio del Clero? En concreto. ¿Tiene alguna implicación para los fieles laicos?

Mons. Arrieta: Entre los temas que aborda la constitución este es solo un detalle, aunque para mí pueda tener mayor interés personal, siendo yo del Opus Dei, también por los estudios que en estos años he ido publicando en ámbito académico, que no es, sin embargo, el que nos ocupa ahora en esta entrevista. Las transferencias de competencias entre dicasterios de la Curia son frecuentísimas, siempre buscando una mejor gestión administrativa, que a veces se logra y a veces no, pero sin modificar la naturaleza teológica o canónica de las instituciones. Por ejemplo, en los últimos treinta años, la Pastor Bonus ha sufrido entre veinte y treinta variaciones de competencias. La dispensa de “matrimonio rato no consumado” pasó de Culto divino a la Rota Romana; la dispensa de las obligaciones sacerdotales estuvo bailando de un dicasterio a otro, hasta encontrarse ahora en la Congregación para el Clero; los Santuarios, que están ahora en el Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización eran antes de la competencia del Clero, lo mismo que la catequesis, mientras que los Seminarios que ahora están en Clero se hallaban confiados a la Congregación de Educación Católica. Y así tantas otras materias, como bienes culturales, dialogo con los no creyentes, y un sinfín de materias de naturaleza económica y financiera.

Pues bien, ninguna de esas fluctuaciones ha cambiado la naturaleza teológica y canónica de las instituciones respectivas; es decir, los Santuarios siguen siendo Santuarios, los Seminarios son Seminarios, o la Catequesis sigue siendo la que era. Eso es así, porque la ley de la Curia es solo una ley de organización administrativa de la entidad que ayuda al Papa, y cada una de esas instituciones tiene en el derecho de la Iglesia su propia regulación jurídica que permanece la misma. En el caso de las Prelaturas pasa igual, que siguen siendo Prelaturas, con las mismas normas que las definen como elemento de la estructura de la Iglesia, aunque dependan de un Dicasterio distinto de antes.

Por eso, la transferencia de competencias tampoco modifica en nada la estructura y funcionamiento del Opus Dei que debe seguir las normas establecidas en el Código y en las demás leyes de la Iglesia que le afectan, así como las disposiciones específicas que, prácticamente por las mismas fechas, el mismo Pontífice que promulgaba el Código de Derecho Canónico, dio para esta primera Prelatura personal.

Como canonista que ha estudiado el tema bastante a fondo y cree en las posibilidades pastorales de la figura, pienso que sería positivo profundizar en la innovación de planteamientos que supuso durante el Concilio la ideación de las Prelaturas personales como modo de evangelización de la Iglesia en una sociedad globalizada. Dentro de ese esquema, el caso del Opus Dei representa solo una realización muy específica, en relación con la variedad y amplitud de posibilidades apostólicas que la figura permite, sobre todo en épocas de fuerte movilidad humana donde al lado de las tradicionales instituciones, más estáticas pero necesarias, resultan muy útiles poder disponer de otras de mayor adaptabilidad a las necesidades pastorales que se planteen, como atender específicos problemas migratorios, evangelización en tierras de misión, atención pastoral de prófugos de guerra, de marginados etc. Diversos documentos de la Santa Sede se han pronunciado sobre esto en los últimos años.

Exaudi: ¿Cambia la nueva Constitución el papel de la Secretaría de Estado de alguna manera?

Mons. Arrieta: Sustancialmente, no. Ya hubo cambios con las anteriores medidas adoptadas por el Santo Padre. Por un lado, la creación de la Sección Tercera, que se ocupa de todo el personal diplomático, desde la Academia Eclesiástica hasta el personal de las nunciaturas, pasando por los traslados, la carrera y los pensionistas. Hay unas 300/400 personas en todo el mundo. Por otro lado, la creación de la Secretaría de Economía, que se ocupa de los asuntos económicos. Es una secretaría papal, al igual que la Secretaría de Estado, que conserva todas sus funciones, excepto las económicas.

¿Y en cuanto al nuevo orden de los dicasterios, con el paso de la primacía de la Congregación para la Doctrina de la Fe a la Congregación para la Evangelización?

Mons. Arrieta: Se trata simplemente de subrayar el papel misionero de la Iglesia, la importancia primordial de anunciar el Evangelio más que de asegurar la doctrina. Pero en esencia nada cambia, la cuestión de la precedencia es más una cuestión formal, yo diría didáctica, que sustancial.

 

La objeción de conciencia es «indefendible», dice la OMS

La OMS sugiere que el aborto sea posible hasta el momento antes del nacimiento: "No se recomienda la promulgación de leyes y otras reglamentaciones que prohíban el aborto basándose en límites de edad gestacional". Foto (contextual): Toa Heftiba / Unsplash.

por Michael Cook

Las últimas Directrices sobre la atención para el aborto de la Organización Mundial de la Salud (OMS) critican duramente la objeción de conciencia como un importante obstáculo para el acceso libre al aborto.

"La objeción de conciencia", dice la OMS, "sigue funcionando como un obstáculo al acceso a la atención para el aborto de calidad... Si resulta imposible regular la objeción de conciencia de manera que se respeten, protejan y cumplan los derechos de las personas que solicitan el
aborto, la objeción de conciencia en la prestación de servicios de aborto puede llegar a ser indefendible".

En consecuencia, la OMS recomienda:

-Garantizar que los sistemas de salud disponen de un número suficiente de aborteros.

-Regular la objeción de conciencia y penalizar la no prestación del servicio.

-Prohibir las cláusulas de conciencia institucionales.

-Exigir que los médicos objetores de conciencia remitan a sus pacientes a médicos que practiquen el aborto.

-Prohibir la objeción de conciencia en situaciones de urgencia.

La OMS alega que la objeción de conciencia suele ser un obstáculo importante para la mujer que quiere abortar. Dibuja un cuadro tétrico de consecuencias negativas sobre las mujeres, los médicos y los sistemas de salud: "La objeción de conciencia tiene unas consecuencias importantes sobre el volumen de trabajo del personal sanitario. Allí donde hay muchos objetores, el personal sanitario no objetor ve incrementada su carga de trabajo, la realización del aborto suele estar estigmatizada, y quienes practican abortos pueden ver mermada su carrera o sufrir discriminación. Tanto una regulación poco clara, que no se aplica o inexistente, como la existencia de un marco legal para la objeción de conciencia pueden suponer un lastre para los profesionales sanitarios (lo que incluye riesgos asociados a su conciencia o su ética), crear conflictos en el entorno de trabajo, conducir a que el personal no-clínico intente alegar objeción de conciencia, y socavar los modelos organizativos para la prestación del aborto". 

Las nuevas directrices fueron criticadas por Elyssa Koren, de la organización de asistencia legal ADF International, quien declaró a CNA News que, "al afirmar que los derechos de conciencia pueden llegar a ser 'indefendibles', estas nuevas directrices dejan claro que la OMS no solo pretende esquivar el derecho internacional, sino, llegado el caso, cambiarlo... Dicho sin rodeos, la OMS aprovecha su enorme influencia y su capacidad presupuestaria para socavar las disposiciones internacionales y, en última instancia, establecer un nuevo régimen legal que respalde el 'derecho' al aborto sin derecho alguno a la objeción de conciencia".

Publicado en BioEdge.

Traducción de Carmelo López-Arias.

 

“José, el hombre que confió en Dios”

Escrito por La hija de Cortés.

Marzo es el mes dedicado a San José quien, de acuerdo con San Francisco de Sales, fue: “más valiente que David y más sabio que Salomón”.

Marzo es el mes dedicado a San José quien, de acuerdo con San Francisco de Sales, fue: “más valiente que David y más sabio que Salomón”. El hombre, cuya vida apartada y discreta, prácticamente desapercibida, estuvo iluminada por la Estrella de la Mañana y la Luz del Mundo. San José, esposo de la Reina del Cielo y padre putativo del Dios Engendrado.

Aún cuando las escrituras nos hablan relativamente poco de él, la tradición nos ilumina al develar preciosos detalles de la misteriosa vida de San José a quien, el magisterio de la iglesia define como el santo más grande, después de la Santísima Virgen María. Si el culto de adoración (latría) se ofrece y se dirige sólo a Dios, en el culto de veneración a los santos (dulía), San José recibe la primera veneración, protodulía, precedida sólo por la hiperdulía reservada a la Madre de Dios.

La tradición sostiene que, aunque José, a diferencia de la Virgen, fue concebido con el pecado original, éste nunca cometió pecado mortal y varios sostienen que ni siquiera cometió pecado venial, al haber sido confirmado en gracia en algún momento de su vida.

José, el hombre justo y piadoso, fuerte y virginal que, dando muestra de su gran virtud, protegió a la Santísima Virgen, aún antes de conocer el misterio de la encarnación, cuando, al darse cuenta del estado en que se encontraba María, planea dejarla mas no difamarla.

San Juan Crisóstomo, expone, en sus famosas “Homilías”, varios puntos importantes relacionados con el relato evangélico de San Mateo, concerniente a San José. El doctor de la iglesia explica que, Dios permite que San José caiga en la perturbación, antes de revelarle el misterio de la encarnación; porque siendo como fue, un hecho portentoso, era más fácil creer y dar su consentimiento, teniendo delante la evidencia. Además, de esta manera, y en este punto coincide con San Agustín, brilla más la virtud de San José quien, mostrando gran mansedumbre y dominio de sí mismo no sólo no castigó a su esposa, sino que guardó silencio y a nadie dijo nada, ni siquiera a la Virgen misma, en quien recaía la sospecha; reflexionando en silencio sobre el asunto.

Dios revela a José el misterio, en el momento oportuno y de la manera más conveniente a través del ángel que se aparece en sus sueños. San Juan Crisóstomo nos señala cuántas cosas se logran con esto: “Se declara la virtud de José; las oportunas palabras del ángel lo confirman en su fe; y se quita de ellas toda clase de sospecha. Y el ángel ¿en qué forma hace creíbles sus palabras? Óyelo y admírate de la prudencia de sus dichos. Se le acercó y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a tu esposa. Desde luego le trae a la memoria a David, de quien había de nacer el Cristo. Y no deja que se perturbe, pues recordándole el nombre de sus antepasados le trae a la memoria la promesa hecha a todo el género humano.”

El ángel, por último, expone la razón de aquella concepción con lo cual no sólo aparta la más mínima sospecha en José, sino que declara cómo es, la causa por la que él temía y quería abandonar a su esposa, la misma causa por la cual debía precisamente retenerla y recibirla en su casa, pues María está encinta por la obra sobrenatural del Espíritu Santo.

Como explica San Juan Crisóstomo: “Así es que el ángel descubrió a José todo cuanto éste llevaba en su pensamiento, todo lo que había sufrido, sus terrores y los planes que tenía: para que viendo todo esto descubierto, también diera fe a lo demás que se le decía. Más aún: no sólo por ese medio de las cosas pasadas, sino también de las futuras lo induce a la fe”.

El ángel utiliza la frase; “dará a luz un hijo” para enfatizar que la Virgen dará a luz para todo el mundo y es José quien, aunque no haya intervenido en la generación, ejercerá el ejercicio propio del padre al circuncidar al niño en el octavo día, de acuerdo con la costumbre entre los hebreos, y darle por nombre Jesús; porque salvará a su pueblo de sus pecados, cosa que sólo el poder de Dios puede hacer. Mateo (1:24) relata que: “Al despertar José de su sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, recibiendo a su esposa”. José confía en Dios y obedece.

San Agustín explica que, el matrimonio de José y María con estas palabras: “Tal es el vínculo de este matrimonio, tanto más firme, que las promesas que se dieron deben ser más inviolables por eso mismo que son más santas. "Propter quod fidele conjugium parentes Christi vocari ambo meruerunt" “¡Oh, misterio de pureza! ¡Oh, bienaventurada paternidad! ¡Oh, luces incorruptibles que brillan de todas partes en este matrimonio!”

Bossuet por su parte, en sus meditaciones escribe: “¿Qué virtud necesita José para conservar la virginidad de María, bajo el velo del matrimonio? Una pureza angélica, que pueda corresponder de alguna manera a la pureza de su casta esposa. Para proteger al Salvador Jesús de tantas persecuciones que lo acosan desde su infancia, ¿qué virtud pediremos? Una fidelidad inviolable, inquebrantable por ningún peligro. Finalmente, para guardar el secreto que le fue confiado, ¿qué virtud empleará, sino esta admirable humildad, que fascina los ojos de los hombres, que no quiere mostrarse al mundo, sino que gusta ocultarse con Jesucristo? Depositum custodi: ¡Oh, José, guardad el depósito; guardad la virginidad de María; y para guardarla en el matrimonio, unidle vuestra pureza! Cuidad esta vida preciosa, de la que depende la salvación de los hombres; y emplead en conservarla entre tantas dificultades la fidelidad de vuestros cuidados”.

San José, Ilustre Descendiente de David, Esposo de la Madre de Dios, Custodio Purísimo de la Virgen, Diligente Defensor de Cristo, Jefe de la Sagrada Familia, Terror de los Demonios, Protector de la Santa Iglesia pues como explica su gran devoto, San André Bessette: “Si Jesús sigue siendo el único santificador, la fuente inagotable de todas las gracias; si la Santísima Virgen, que estuvo más cerca de esta fuente sobrenatural, siendo la Mediadora de toda gracia, desvía el curso de esa corriente hacia la tierra, entonces San José, como protector de la Iglesia, es el mayordomo que distribuye los favores divinos a los hombres”.

Aún cuando no es dogma de fe, son varios los santos, entre ellos San Francisco de Sales, doctor de la iglesia, quienes sostuvieron que, después de su muerte; fue llevado en cuerpo y alma al cielo quien fuese elegido por la Santísima Trinidad para custodiar y proteger a Jesús y a María.

San José quien, durante su vida terrena, como nos describe bellamente Sor Juana Inés de la Cruz: “Tuvo, en fin, todas las cosas que pueden pensarse buenas; y es, en fin, de María esposo, y de Dios, padre en la tierra”.

 

El abandono de los Mandamientos y la desintegración de la familia

El adiós de la novia, Fernando Georg Waldmüller – Detalle

El matrimonio cristiano es necesario para el equilibrio de la sociedad. Por eso debemos hacer conocer a los que nos rodean los principios fundamentales de la organización de la sociedad de acuerdo con la moral católica, lo que muchos cristianos ignoran hoy.

Dando la espalda al orden cristiano

Contenidos

Durante los siglos en que la visión católica del mundo era la matriz de la civilización, esta concepción esencial de la familia y del matrimonio eran la base de las relaciones en la sociedad, y marcaba las leyes y costumbres. Pero, por una verdadera ilusión, se hizo creer a los cristianos que era generoso dar la espalda a sus principios de orden.

Por eso debemos hacer conocer a los que nos rodean los principios fundamentales de la organización de la sociedad de acuerdo con la moral católica, lo que muchos cristianos ignoran hoy.

Consecuencias del abandono de los Mandamientos

«Si los mandamientos de Dios son despreciados, no sólo se hace imposible alcanzar la felicidad que nos está reservada más allá del breve espacio de tiempo asignado a la existencia terrena, pero el propio fundamento en la que reposa la verdadera civilización vacila y no podemos esperar otra cosa que ruinas sobre las que sólo se podrá llorar.

“¿Cómo, en efecto, el bien público y la gloria de la vida civilizada pueden tener la mínima garantía de estabilidad cuando el derecho es falseado y la virtud despreciada y criticada? (…)

La Familia es la cuna de las civilizaciones

«Y esto, como lo reconocen todos los hombres razonables, constituye en todas partes la raíz  amarga y prolífica de numerosos males: el rechazo de reconocer la Majestad Divina, la trasgresión de la ley moral, cuyo origen viene de lo Alto, o aún esa detestable inconstancia que hace vacilar entre lo lícito y lo prohibido, entre la justicia y la iniquidad.

El egoísmo y todos los vicios

«Entonces se levantan los egoísmos ciegos e inmoderados, la sed del placer, el vicio del alcoholismo, las modas impúdicas y dispendiosas, el aumento del crimen, aún entre los menores, la ambición del poder, el abandono de los pobres, la avidez por la riqueza mal adquirida, la deserción del campo, la superficialidad al casarse, el divorcio, la desagregación de la familia, el enfriamiento de la afección mutua entre los Padres y los hijos, la baja de la natalidad, el debilitamiento de la Nación, la disminución del respeto por la autoridad, la sumisión servil, la rebelión, el abandono del deber hacia su país y hacia la humanidad».

Pío XII Encíclica Sertum Laetitiae del 1 de noviembre de 1939

 

Un forma de manipular el lenguaje: no hablar de bebé sino de feto

Javier Lozano/ReL - 23.03.2022


foto: rawpixel

La batalla del lenguaje es fundamental cuando el objetivo es imponer un relato determinado. Disfrazar algo intrínsecamente malo bajo un manto de palabras que intenten decir algo diferente es parte de la propaganda de los que defienden el aborto, la eutanasia o los vientres de alquiler, por poner tan sólo algunos ejemplos.

Quien promueve este lenguaje conoce perfectamente estas técnicas y sabe de la importancia de repetirlo una y otra vez hasta que las sociedad normalice este neolenguaje. Así el aborto es llamado “interrupción voluntaria del embarazo”, la eutanasia es vista como una “muerte digna”, alquilar vientres se llama “gestación subrogada” o el padre no es más que un “progenitor diferente de la madre biológica”.

Sin embargo, esta utilización del lenguaje está siempre en evolución y el aborto es un importante campo de batalla, pues es necesario deshumanizar al niño que morirá en el vientre de su madre para así justificar el aborto como un derecho.

Un ejemplo reciente es lo que ha ocurrido con ACOG (American College of Obstetricians and Gynecologists), en español Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, una de las asociaciones médicas más importantes de EEUU y con más de 60.000 afiliados en todo el continente americano.

Acaba de publicar este mes de marzo la “Guía sobre el lenguaje y el aborto”, donde entre otras cosas pide a los médicos que usen un lenguaje aséptico cuando traten el aborto y no digan nunca la palabra “bebé”.

“Gran parte del lenguaje que se usa coloquialmente para describir el aborto o discutir las políticas de salud que afectan el aborto tiene su base en la retórica antiaborto y es inherentemente sesgado e inexacto y, como mínimo, no es médicamente apropiado”, dice la guía, tal y como relata Life Site News.

De este modo, instruye a los médicos sobre el “lenguaje preferible” a utilizar. Palabras como “bebé” o expresiones como “niño por nacer” no deben ser utilizadas según esta asociación médica pues consideran que este lenguaje “es médicamente inexacto” porque adelante un estado futuro que aún no se daría.

En su lugar, la guía pide usar la palabra “embrión” durante las primeras ocho semanas de embarazo y posteriormente “feto” hasta que nazca el bebé.

La ACOG alerta también de otras expresiones como “aborto por nacimiento parcial”, abortos tardíos en el tercer trimestre”, o términos como “aborto a demanda” o “aborto provocado”. En su opinión, no son adecuados.

Una defensa de los médicos abortistas

Incluso el término “abortion provider”, proveedor de abortos, es considerado en la guía como ofensivo pues considera que “los médicos que brindan servicios de aborto son expertos altamente capacitados que brindan a los pacientes una amplia gama de atención médica, de la cual el aborto es sólo una parte”.

Esta asociación médica intenta blanquear a los médicos abortistas, una minoría que no está bien vista entre el propio colectivo médico, y asegura que “usar esta expresión perpetúa el mito de que no son expertos médicos y que la atención del aborto es el límite de su experiencia”. En su lugar, debe decirse según la guía, “médico(s) que brindan servicios de aborto”.

Por supuesto, el término aborto por “desmembramiento” queda también vetado para estos ginecólogos. A su juicio, “referirse a este procedimiento médico como 'desmembramiento' es el uso intencional de un lenguaje inflamatorio y emocional y centra el procedimiento en el feto, en lugar de en la persona embarazada que es la paciente del médico”. Este mismo argumento incluye de por sí otra concesión más a la corrección política eliminando “mujer embarazada” por “persona embarazada”.

Asociaciones y médicos provida lo ven "absurdo"

Asociaciones y médicos provida han criticado duramente esta guía por querer ocultar la realidad cambiando el lenguaje. Jennifer Roback Morse, presidente del Ruth Institute, asociación internacional provida ha tachado estas recomendaciones como “algo absurdo”.

“Si una mujer visita a su obstetra/ginecólogo, el médico no pregunta: 'Entonces, ¿cómo está el feto?'”, critica Morse.

La presidente del Ruth Institute muestra las incongruencias de la ACOG y recuerda que “el aborto por nacimiento parcial es una descripción precisa de un procedimiento médico que mata a un bebé, disculpe, un feto. El niño nace parcialmente vivo antes de que se perfore el cráneo y se extraiga el cerebro. ‘Aborto a demanda' y 'aborto provocado' son expresiones utilizadas con frecuencia por los defensores del aborto”.

Morse señala que “los defensores de la revolución sexual, incluido el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, están cada vez más desesperados. Las encuestas de opinión muestran que la opinión pública se está moviendo en su contra, de ahí el absurdo intento de adoptar un lenguaje que encubra la realidad”.

Por su parte, la doctora Donna Harrison, directora ejecutiva de la Asociación Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos Provida, considera que “al tratar de usar términos que son lo más deshumanizantes posible para el niño no nacido, ACOG revela que la información médica precisa no es tan importante como repetir y afianzar la retórica de la industria del aborto”.

 

La familia tradicional proporciona amparo y unión. El divorcio genera soledad y abandono

Los frutos del divorcio se tornan cruelmente patentes en Francia.

El laicismo anticatólico introdujo primero el sofisma de que era necesario dar una nueva oportunidad a los matrimonios fracasados. Más adelante, amplió las opciones hasta llegar a un virtual «amor libre» en el cual el matrimonio, monogámico e indisoluble por naturaleza, se deshace rápida y voluntariamente.

La búsqueda de la felicidad y del amor fueron siempre un pretexto.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos (INSEE) de Francia mostró que la soledad está creciendo de modo impresionante en el país, con las desastrosas secuelas psicológicas y morales que trae inevitablemente.

Más de nueve millones de franceses hoy viven solos, contra seis millones en 1990: un aumento de 50%, en poco más de 20 años. El problema se ha visto agravado por el envejecimiento de la población, informó el diario «Le Monde».

Las parejas que optan por divorciarse no tienen hijos, y la mayor parte de los solitarios de hoy no tienen quien los cuide o se interese por ellos.

Las personas relacionadas con el campo y la agricultura son las que se encuentran en mejor situación: 88% de las mujeres viven con sus maridos. Las mujeres más abandonadas son las que eligieron la carrera de dirigentes de empresa.

La familia tradicional, unida hasta en la adversidad, es la única que verdaderamente satisface al espíritu humano

Absolutamente hablando, hay regiones -como el Pays de Loire- donde el 75% de las personas vive en familia. «Es una región donde los divorcios son menos frecuentes y donde subsisten los modelos familiares tradicionales», explicó Pascale Breuil, responsable de Estudios Demográficos del INSEE.

La familia tradicional, unida hasta en la adversidad, es la única que verdaderamente satisface al espíritu humano y constituye su amparo verdadero en este valle de lágrimas.

 

La soledad, un mal contemporáneo mundial

La demolición de la familia ha sido causada principalmente por el egoísmo. Egoísmo de los padres, que no han querido tener hijos para «disfrutar la vida». Egoísmo de los hijos que han heredado y llevado más lejos esa mentalidad, abandonando a sus padres en la vejez. ¡Qué diferencia con la familia numerosa de otrora, basada en el cumplimiento del deber y el amor mutuo!

La soledad es uno de los males que acecha a la sociedad contemporánea, a tal punto que en el Reino Unido se volvió un asunto de Estado. La que fuera primera ministra británica, Theresa May, anunció en su día la creación de un Ministerio de la Soledad.

Al frente de ese organismo fue nombrada Tracey Crouch, quien debería lidiar con una problemática que afecta a 9 millones de personas en ese país (el 13,7% de la población total). Esto sucede, paradójicamente, en tiempos de la hiperconexión que proporcionan Internet y las redes sociales.

Perjudicial como el tabaco

Informes publicados en 2017 daban cuenta de que la soledad es tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al día.

La soledad causa serios problemas de salud en adultos mayores. Aunque este fenómeno no distingue edades, los más afectados son las personas mayores.

La ausencia de Dios genera soledad en los jóvenes

Se estima que en Inglaterra, la mitad de los ancianos de 75 años viven solos, lo que equivale a unos 2 millones de personas.Muchos de ellos dicen que pasan días, incluso semanas, sin ningún tipo de interacción social.

Por qué la soledad nos enferma

Una de las acciones que planea encarar el gobierno británico es diseñar un método para medir la soledad y luego definir acciones en consecuencia.

BBC Mundo

 

“No es lo natural”

A principios del mes que está acabando la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC) y el Ministerio de Agricultura, (MAPA) ponían en marcha una nueva oleada de la campaña ‘Dar de comer a los animales silvestres no es lo natural’, con el objetivo de concienciar a excursionistas y población en general de los riesgos de dar de comer a estos animales en espacios naturales, merenderos o cuando se acercan a núcleos urbanos.

Creo importante tener en cuenta que el acto de no dar de comer a estos animales silvestres, además de suponer una medida de prevención más para prevenir la Fiebre Porcina Africana (PPA), que está afectando a varios países de Europa, pone en peligro a los propios animales y a personas.

Me parece importante en este sentido, ya que la campaña explica que es necesario adaptarse a la forma de actuar y de vivir de estos animales, que encuentran alimento en su hábitat natural y, aunque pueda verse como un acto de cariño hacia ellos, el hecho de proporcionarles alimentos de forma puntual altera su forma de relacionarse con el entorno, lo que pone en riesgo a las propias especies silvestres, a las personas de la zona, a los animales domésticos y a los automovilistas.

Recordar que en anteriores ocasiones, en algunas zonas puntuales con sobrepoblación de especies silvestres se han visto jabalíes y otros animales que se acercan a merenderos o lugares de concentración de personas, así como a los propios cascos urbanos, en Girona hemos vista jabalíes por las calles, en busca de alimentos, y el hecho de ofrecerles comida, además de fomentar más aún este tipo de comportamientos anómalos, supone un riesgo para todos. Creo importante tenerlo presente ahora que aumentaran la salidas especialmente de personas que por efectos de la pandemia hemos estado recluidos y saldremos con ganas de vivir más toda la naturaleza.

Jesús Domingo Martínez

 

Nos ha despertado

La guerra en Ucrania, en cierto sentido nos ha despertado. Los europeos desde finales del mes pasado nos hemos empezado a hacer preguntas que antes no nos hacíamos. La libertad y la vida han dejado de ser palabras abstractas sobre las que discutíamos en momentos de debate ideológico. Estamos viendo muy de cerca lo que supone que la libertad y el derecho a la vida de muchas personas se vea amenazado y negado. Ya no es tan fácil pensar que la vida no merece la pena, que en realidad todo es nada. Ya no es tan fácil apuntarse a ese nihilismo poco trágico y muy juguetón que tanto nos ha gustado en los últimos tiempos. De pronto, la guerra en Ucrania nos ha mostrado que la palabra libertad tiene un contenido muy concreto.

Domingo Martínez Madrid

 

 

Mostrar la fortaleza de nuestras sociedades

El aumento del coste de la energía, especialmente por la dependencia energética de Rusia, está afectando ya claramente al bolsillo de muchas empresas y al de los ciudadanos. Al mismo tiempo se está intensificando el incremento de los precios en un escenario de débil crecimiento, la temida “estanflación”. El riesgo inmediato es que se produzca una espiral de precios y salarios que termine por afectar al empleo. A este factor hay que unir la carencia de determinadas materias primas como consecuencia del escenario bélico y de las sanciones impuestas a Rusia y las graves dificultades para importarlas de Ucrania.

Son algunos datos de una situación que exige una respuesta económica coordinada de los Gobiernos y de los Bancos centrales, que están llevando a las economías a un intervencionismo limitado del Estado en determinados sectores. Es un proceso excepcional que no debería prolongarse más de lo estrictamente necesario. Estabilizar la economía mientras se desarrolla el drama en Ucrania puede parecer una utopía, pero este es el momento de los verdaderos liderazgos, y de mostrar la fortaleza de nuestras sociedades. Parce que la nuestra no ha sabido estar a la altura.

Jesús Domingo Martínez

 

El sentir de millones de cristianos

“La oración, la caridad y el ayuno pueden cambiar la historia”. Estas palabras del Papa Francisco al inicio de la Cuaresma recogen el sentir de millones de cristianos de todas las confesiones que asisten, con un nudo en la garganta, a los terribles sucesos que llegan de Ucrania. La mirada que aporta la fe no ahorra la estupefacción ante unos sucesos que esta generación jamás imaginó que presenciaría en Europa, pero invita a un ejercicio de purificación, importante para no perder el norte. En este sentido, llama la atención la valentía de muchos cristianos ortodoxos rusos, desmarcándose del tradicional alineamiento con el poder de las Iglesias nacionales, para denunciar sin paliativos la agresión a Ucrania, y solidarizarse con su población.

Jesús D Mez Madrid

 

Es un síntoma del despertar

Libertad es vivir donde quieres, es no ser bombardeado, es no tener que huir, es poder seguir unido a tu familia. Hemos visto que la libertad no es la frontera fría que nos separa de la libertad de los otros. La libertad, efectivamente, tiene una dimensión negativa: no estar bajo la bota cruel de tiranos como Putin. Y tiene una dimensión positiva: poder mantener los vínculos que nos dan una buena vida.

Decenas de miles de europeos se están volcando en la ayuda a los refugiados. Es un síntoma del despertar. Esperemos que este primer impulso dure. Y esperemos que la reacción que se ha producido en la UE y en otras partes del mundo se produzca también en Rusia. Ha habido manifestaciones y protestas en las calles, pero desgraciadamente, Putin todavía goza de un gran apoyo en su país.

Juan García. 

 

 

La verdadera memoria histórica de

 La España “de Franco”

            Escribí este libro y fue editada una tirada de libros, por una editorial que ha desaparecido; agotada la misma; ofrezco el mismo a cualquier editorial española o extranjera, interesada en el libro, para lo cual se envía su semblanza; los interesados dirigirse a:  elinga.jaenes@gmail.com    AGF

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 Franco: El pueblo español durante su época

 

Es difícil y arriesgado (más en la actual España) atreverse a escribir del dictador. Han transcurrido 46 años de su muerte; cantidad de años más que suficientes para que Franco, hubiese pasado no a un olvido, puesto que cuarenta años de la historia de una nación relevante como lo fuera España, no pueden ser olvidados; pero sí que tiempo más que suficiente para que aquellos hechos; hubiesen logrado una aceptación y análisis, frío y sosegado. Y no ha sido así, al contrario; quieren reverdecerlos.
Pero como las generaciones que bien por ser muy niños, vivir en “la época blanca” (o de abundancias) o haber nacido después; sólo saben del dictador, lo que les han querido contar “unos y otros” (las dos malditas Españas cantadas por el poeta andaluz); y es claro que tanto esos unos; como los otros (“hunos y hotros que escribiera Unamuno: refiriéndose a los hunos de Atila”), han contado todo con una parcialidad digna de mejor causa y ocultando gran parte de la verdadera historia; no de Franco… sino lo que es mucho más importante; o sea; la del pueblo español... que soportó a un dictador que por mor de causas (fue y no se olvide nunca… efecto no causa) ajenas al mismo; se vio lanzado hacia una aventura (en la que se jugó el pellejo) y que terminó con la conquista de España; la que mantuvo hasta la muerte. Ya escribí que “Franco fue hijo legítimo de la fracasada II República Española”. Y ello es evidente y está tratado en diferentes artículos publicados por mí.

¿Pero qué fue en realidad Franco?... difícil pregunta para una acertada respuesta, puesto que si difícil es describir a un ser humano corriente y moliente… ¿cómo definir a esta figura histórica y por cuanto arrastra su paso sobre este desgraciado país en el que nací y vivo?

Yo: y tras mucho meditarlo, le di una clasificación; amplia y compleja, pero bastante entendible, para aquel que quiera analizarla a fondo. Es la siguiente: “Franco se puede calificar del negro al blanco (o viceversa); y como el color gris que se obtiene de estos dos colores puros, tiene una infinidad de tonalidades grises pero también puras”.
También sinteticé a Franco, España y su época, en muy pocas palabras…

“Cuando Franco conquista a España, se encuentra a un país arrasado por unos y por otros (los de la República arrasaron más “su parte”); a un pueblo en mayoría “muerto de hambre”; masas enormes de analfabetos, viviendo masificados en casas o casones del siglo XIX o anteriores; etc. Cuando muere cuarenta años después… y habiéndose duplicado la población, deja a la mayoría de españoles, que depositan en los cubos de basura, casi otro tanto de lo que consumen. La mayoría con coche y vivienda propias; infinidad de universitarios y alfabetizados suficientemente… “y muchas cosas más que aparecen en mi libro”. O sea y sintetizando nuevamente… “de las dos terribles Españas cantadas por el poeta Antonio Machado… surge una tercera y muy pujante, que son las clases medias inexistentes en grado óptimo en la época en que Franco recoge los despojos de aquella España”. Y esa situación de riqueza y bonanza, es la que hace posible la pacífica transición política, tan cantada incluso internacionalmente; y que los imbéciles políticos actuales, quieren olvidar en mayoría. Perversamente algunos quieren reverdecerla hacia atrás y sin otro motivo que favorecer a su panza y su bolsillo, únicos ideales de la política de hoy y que tan devastadoramente ha actuado.
Y así veo en mi vejez (ya en mi madurez intuí una aproximación) a este destacado Español del siglo XX; que quiérase o no; es la primera figura histórica de todo ese siglo… “y muchos otros anteriores”: y la Historia, se encargará de demostrarlo cuando sea escrita sin apasionamientos de ninguna clase; que es como yo escribo estos relatos, que no tienen como figura principal a Franco, sino al pueblo llano; a “ese personaje anónimo” del que nadie escribe, puesto que la historia, siempre la dedican los historiadores; a las grandes figuras; y apenas si se ocupan de lo que en realidad conformó un país o una nación, o sea; el pueblo.
Y lo hago sin pasión ninguna… o mejor dicho; con una sola intención… que se sepa la máxima verdad, con sus infinitos “grises” e incluso “negros y blancos”; puesto que como testigo directo y observador minucioso en una larga y fructífera vida, vivida siempre “sobre la cresta de la ola y nadando contra corriente”; me permite hacerlo.
Nunca milité en campo político alguno; ni grupo de presión, o religioso… “yo busqué siempre a la “diosa Verdad” y a ella dediqué todos mis esfuerzos”. Soy una víctima más de aquella guerra y de los inútiles gobernantes precedentes a la misma (mi padre fue fusilado vilmente)… puesto que si ellos hubiesen sabido gobernar… “Franco hubiera muerto de viejo, pero como general de Ejército y no como Jefe del Estado Español”… y hoy seríamos republicanos como lo son otros países europeos; de ahí que antes aseverara que “fue efecto y no causa”. O sea más claro, que a Franco, lo considero como… “Hijo legítimo de la nefasta II república Española” y como antes he dicho.
“Franco: el pueblo español durante su época”; es el título de mi último libro, el
que pueden solicitar en librerías; o al editor en: www.insulalibros.com/scripts/index_bc.asp ydirector@insulalibros.com (hoy desaparecido) ; esperando que el mismo, sea entendido con la lealtad en que está escrito; y para información de desinformados; o “envenenados” por diferentes venenos; y de los que tanto abundaron y siguen abundando en esta pobre España... “hoy arruinada por los que recogiendo la magnífica tesorería que nos dejó Franco (gracias al esfuerzo, sacrificio y ahorro de muchos millones de españoles que trabajamos como bestias)... la han hecho desaparecer, dejando a más de media España en la miseria actual”. Sepamos (pues) algunas de las muchas verdades que se deben saber y para enseñar al que no las sabe.
Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es

SEMBLANZA DEL LIBRO EFECTUADA POR LA EDITORIAL:

Franco: el pueblo español durante su época

Antonio García Fuentes

 

. Una reflexión audaz sobre el fenómeno franquista y su época escrita desde la perspectiva del hombre de la calle, protagonista de una etapa histórica apasionante y decisiva y narrada con una voz personalísima.