Las Noticias de hoy 20 Enero 2022

Enviado por adminideas el Jue, 20/01/2022 - 11:38

Benedicto XVI: ¿Qué nos pide el Señor para contribuir a la unidad de los  cristianos? Orar constantemente, practi...

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 20 de enero de 2022        

Indice:

ROME REPORTS

Hay una gran ternura en la experiencia del amor de Dios

Francisco: Contar la historia de Tierra Santa es contar el "Quinto Evangelio”

El Papa: Como el mejor vino, Dios quiere lo mejor para nosotros

UNA TAREA URGENTE: DAR DOCTRINA : Francisco Fernandez Carbajal

Meditaciones: jueves de la 2.ª semana del tiempo ordinario

“No te cause pena ser nada” : San Josemaria

Aprender de San José, que es un espejo de la paternidad de Dios

Mensaje del Prelado (18 enero 2022)

¿Anticuado, el pudor? Teólogos, psicoanalistas y filósofos explican por qué no pasa de moda : Monique Selz

Es de bien nacidos ser agradecidos : Susana Terrones Juárez

La espiral de la eutanasia : Mario Arroyo.

Administración pública y gestantes en situación de vulnerabilidad. ¿Ayudas a la maternidad o al aborto? : Enrique Burguete Miguel

¿Eutanasia, suicidio asistido? No, homicidio : Salvador I. Reding V..

¿Qué es la Tolerancia? – II Parte : Plinio Corrêa de Oliveira   

Hay noticias y buenas noticias : Ana Teresa López de Llergo

Preguntas y respuestas para la seguridad de tu hijo : Lucía Legorreta

Nivel universitario : Jesús D Mez Madrid

Un personaje peligroso : Pedro García

¿Pero a qué español importa si el rey “huido” vuelve? : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

Hay una gran ternura en la experiencia del amor de Dios

“San José como padre en la ternura” fue el tema de catequesis del Papa de esta mañana. Tras sugerir que permitamos al Señor que nos ame con su ternura”, Francisco recordó a las personas que están en la cárcel. “Es justo que quien se ha equivocado pague por su error” – dijo – pero también que “quien se ha equivocado pueda redimirse”. Y concluyó con su oración por las poblaciones de Tonga, afectadas por la erupción de un volcán submarino

 

Vatican News

En su catequesis sobre “San José como padre en la ternura”, el Papa Francisco – en el ámbito de su audiencia general del tercer miércoles de enero – recordó que los evangelios no dan detalles del modo en que ejerció su paternidad. Sin embargo, podemos “intuir – dijo – que el hecho de haber sido un hombre justo influyó en la educación que le dio a Jesús, al que vio crecer en sabiduría, en estatura y en gracia”. También destacó que el Señor usaba con frecuencia la palabra “padre” para hablar de Dios y de la ternura con que nos ama. De ahí que haya manifestado:

“Es hermoso pensar que el primero en transmitir a Jesús esta realidad haya sido José, que lo amó con corazón de padre”

Amor y perdón que supera toda lógica humana

Además, Francisco recordó que, en la parábola del Padre misericordioso, Jesús hace referencia a la paternidad de Dios que, “sin detenerse en los errores de su hijo, lo acoge con ternura y alegría, con una actitud desbordante y gratuita de amor y de perdón que supera toda lógica humana”. Podemos preguntarnos si dejamos a Dios que nos ame con esa misma ternura para que, llenos de su amor, seamos capaces de amar así a los demás.

Por otra parte, el Santo Padre aludió a su Carta Apostólica Patris corde en la que reflexiona, precisamente, sobre este aspecto de la personalidad de San José:

“Como hizo el Señor con Israel, así él le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer”

Mientras al afirmar que muchas parábolas tienen como protagonista la figura de un padre, el Pontífice dijo que de entre las más famosas está la del “Padre misericordioso”, que relata el evangelista Lucas. Parábola en la que se subraya, además de la experiencia del pecado y del perdón, la forma en la que el perdón alcanza a la persona que se ha equivocado.

“La ternura es algo más grande que la lógica del mundo. Es una forma inesperada de hacer justicia. Por eso no debemos olvidar nunca que Dios no se ha asustado de nuestros pecados, de nuestros errores, de nuestras caídas, sino que se asusta por el cierre de nuestro corazón, de nuestra falta de fe en su amor”

Por esta razón el Obispo de Roma dijo a los fieles y peregrinos que se dieron cita en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, que “hay una gran ternura en la experiencia del amor de Dios”. Y añadió lo bonito que es “pensar que el primero que transmite a Jesús esta realidad haya sido precisamente José”:

“De hecho, las cosas de Dios nos alcanzan siempre a través de la mediación de experiencias humanas”

Transformados por el amor de Dios

Entonces – prosiguió el Papa – podemos preguntarnos si nosotros mismos hemos experimentado esta ternura, y si a su vez nos hemos convertido en testigos de ella. Y tras afirmar que “la ternura no es en primer lugar una cuestión emotiva o sentimental”, sino “la experiencia de sentirse amados y acogidos” en nuestra “pobreza” y “miseria” y, por lo tanto, “transformados por el amor de Dios”.

“Dios no confía sólo en nuestros talentos, sino también en nuestra debilidad redimida”

Por último, el Santo Padre afirmó que hace bien “mirarnos en la paternidad de José y preguntarnos si permitimos al Señor que nos ame con su ternura, transformando a cada uno de nosotros en hombres y mujeres capaces de amar así”; puesto que, “sin esta revolución de la ternura, corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo”.

“Por esto, hoy quiero recordar de forma particular a nuestros hermanos y a nuestras hermanas que están en la cárcel. Es justo que quien se ha equivocado pague por su error, pero es igualmente justo que quien se ha equivocado pueda redimirse del propio error”

Y concluyó con una sentida oración al custodio del Redentor:

Oración a San José

 

  • San José, padre en la ternura,
  • enséñanos a aceptar ser amados precisamente en lo que en nosotros es más débil.
  • Haz que no pongamos ningún impedimento
  • entre nuestra pobreza y la grandeza del amor de Dios.
  • Suscita en nosotros el deseo de acercarnos al Sacramento de la Reconciliación,
  • para ser perdonados y también capaces de amar con ternura
  • a nuestros hermanos y a nuestras hermanas en su pobreza.
  • Sé cercano a aquellos que se han equivocado y por esto pagan un precio;
  • ayúdales a encontrar, junto a la justicia, también la ternura para poder volver a empezar.
  • Y enséñales que la primera forma de volver a empezar
  • es pedir perdón sinceramente, para sentir la caricia del Padre.

 

Saludos del Papa

A los fieles de lengua española el Santo Padre les dijo:

“Los invito a acercarse a una actitud de Reconciliación para experimentar la misericordia y la ternura de Dios, que nos ayuda a superar nuestras caídas, a levantarnos y a aprender a amar según la medida de su Corazón paternal. Que el Señor los bendiga”

“Con sentimientos de estima fraterna”, el Papa saludó a los queridos hermanos y hermanas de lengua portuguesa, a quienes les habló de “la fe en el único Señor de todos los pueblos y de todas las lenguas” y los animó a que, “desterrando toda forma de indiferencia, confusión y rivalidad odiosa, trabajen juntos con todos los cristianos por el amor de Cristo”. “¡Unámonos todos en su Nombre!”, les dijo, y añadió que “en su nombre”, los bendecía, deseándoles “muchos frutos de paz, cooperación y unidad entre sus familias y compatriotas.

En su saludo cordial a los fieles y peregrinos de lengua francesa los invitó a rezar de modo especial por quienes están en la cárcel, deseando que “la ternura de Dios los alcance en su camino de reparación y retorno a la sociedad, y despierte en cada uno de nosotros un gran deseo de conversión”.

Al saludar a los peregrinos de lengua inglesa, Francisco destacó la presencia de los procedentes de los Estados Unidos de América, además de los sacerdotes del Instituto de Formación Teológica Permanente del Pontificio Colegio Norteamericano. “En esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos – les dijo – pidamos “que todos los discípulos de Cristo perseveren en el camino de la unidad”.

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Dirigiéndose a los fieles de lengua alemana, Francisco les recordó al saludarlos que “todos necesitamos la misericordia de Dios y de los demás. Por tanto, también nosotros estamos llamados a ser misericordiosos y a estar dispuestos a perdonar”. Y les deseó que San José, padre en la ternura, les enseñe esta actitud de misericordia y los acompañe con su intercesión.

Como suele hacer cada semana, el Papa también saludó a los fieles de lengua árabe. En esta ocasión los invitó a pedir a San José, padre en la ternura, “que despierte en nosotros el deseo de acercarnos al sacramento de la Reconciliación, para ser perdonados, y hacernos capaces de amar a nuestros hermanos en su pobreza, y de estar cerca de los que se han equivocado, enseñándoles que el primer camino para volver a empezar es pedir sinceramente el perdón”.

A los polacos el Santo Padre les recordó que ayer comenzamos la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Es una “tarea de todo bautizado – les recordó – esforzarse por lo que Jesús deseaba: que todos sean uno”. Por esta razón los invitó “a rezar para que todos los cristianos, descubriendo la ternura del amor de Dios, se amen unos a otros”.

Por último, al dar su cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana y tras saludar a los diversos grupos de participantes, entre los cuales a los trabajadores de la compañía aérea AirItaly – a quienes manifestó su esperanza de que su situación laboral encuentre “una solución positiva, con respeto a los derechos de todos, especialmente de sus familias”, el Santo Padre dirigió su pensamiento especial a los ancianos, jóvenes, enfermos y recién casados que asistieron a esta audiencia general. A todos ellos Francisco les recordó que “la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que comenzó ayer, nos invita a pedir al Señor con insistencia el don de la plena comunión entre los creyentes”. 

Pensamiento y oración por los habitantes de Tonga

El Papa Francisco dijo también que su pensamiento se dirigía a las poblaciones de las islas de Tonga, afectadas en los últimos días por la erupción del volcán submarino que ha causado grandes daños materiales.

“Estoy espiritualmente cerca de todas las personas afectadas implorando a Dios que alivie su sufrimiento. Invito a todos a unirse a mí en la oración por estos hermanos y hermanas”

 

Francisco: Contar la historia de Tierra Santa es contar el "Quinto Evangelio”

En la audiencia por el centenario de la revista “Tierra Santa”, el Papa invitó a sus miembros a construir comunión, a hablar de la fraternidad que es posible entre judíos, cristianos y musulmanes, a gastar las suelas para dar a conocer los sufrimientos y esperanzas de las realidades más difíciles y sufridas, como en Siria, Líbano, Palestina y Gaza.

 

Alina Tufani – Ciudad del Vaticano

“Dar a conocer mejor la Tierra Santa, la Tierra de Dios, la cuna del cristianismo, los venerables santuarios donde se llevó a cabo la Redención del género humano". Estas las palabras contenidas en la primera edición de la revista Tierra Santa hace 100 años y escritas por su fundador, el entonces custodio de Tierra Santa, Ferdinando Diotallevi, fueron recordadas, esta mañana, por el Papa Francisco en sus palabras a la delegación reunida en la sala Clementina del Palacio Apostólico, con motivo del centenario de la publicación. Unas 50 personas, miembros de la redacción de la revista y de la Custodia de Tierra Santa, encabezados por el custodio, el fray Francesco Patton, recibieron el agradecimiento del Santo Padre por la excelsa labor que realizan en distintos idiomas, a través de la web y en las redes sociales y en colaboración con las Ediciones Tierra Santa y el Centro de Medios Cristianos (Christian Media Center).

“Dar a conocer Tierra Santa significa transmitir el "Quinto Evangelio", es decir, el entorno histórico y geográfico en el que la Palabra de Dios se reveló y luego se hizo carne en Jesús de Nazaret, por nosotros y para nuestra salvación. También significa conocer a las personas que viven allí hoy, la vida de los cristianos de las distintas Iglesias y denominaciones, pero también la de los judíos y musulmanes, para intentar construir, en un contexto complejo y difícil como el de Oriente Medio, una sociedad fraterna.”

La revista Tierra Santa: Cien años testimoniando la tierra de los hijos de Abraham

Construir fraternidad

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Un “contar la Tierra Santa”, subrayó el Santo Padre, que no consiste en mirar desde afuera sino en el “encuentro con las personas donde y como son”, en artículos, reportajes e investigaciones que “no se limitan a los territorios más tranquilos”, sino también a las realidades “más difíciles y sufridas como en Siria, Líbano, Palestina y Gaza”. Un presentar las historias, agregó Francisco, de los males de la guerra, pero también de las experiencias de reconciliación, de recuperación de la dignidad, de los niños despojados de su infancia y de los refugiados con sus sueños y esperanzas. Un contar, dijo el Pontífice, sin escatimar esfuerzos y gastando “las suelas de sus zapatos” para llevar a la luz estas realidades. Un contar que, en esta época de redes sociales - enfatizó el Papa- debe ayudar a construir comunidad y fraternidad.

“Cuenten la fraternidad que es posible: La fraternidad entre cristianos de Iglesias y confesiones desgraciadamente todavía separadas, pero que en Tierra Santa a menudo están ya cerca de la unidad, como yo mismo he tenido ocasión de constatar. Hablar de la fraternidad que es posible entre todos los hijos de Abraham, judíos, cristianos y musulmanes. Hablar de la fraternidad eclesial que se abre a los emigrantes, a los desplazados y a los refugiados, para devolverles la dignidad de la que se vieron privados cuando tuvieron que abandonar su patria en busca de un futuro para ellos y sus hijos.”

El Evangelio que Dios sigue escribiendo en la historia.

El Papa reconoció que nada puede sustituir la experiencia personal en el momento de comunicar una realidad y que los comunicadores de la redacción de Tierra Santa viven y trabajan “en el mismo lugar donde la Palabra de Dios, su mensaje de salvación, se hizo carne y se hizo 'encontrable' en Jesucristo”, y cuyo atractivo no solo era la verdad de su predicación sino la eficacia de lo que decía con “su mirada, sus actitudes e incluso sus silencios”. De allí, la exhortación de Francisco, a los comunicadores de Tierra Santa “dar a conocer lo que el Sínodo sobre la Palabra de Dios (2008) y el entonces Papa Benedicto XVI llamaron "el Quinto Evangelio", es decir, esa Tierra donde la historia y la geografía de la salvación se encuentran y nos permiten hacer una nueva lectura del texto bíblico, en particular de los textos evangélicos.

“Al contar la historia de Tierra Santa, estás contando el "Quinto Evangelio", el Evangelio que Dios sigue escribiendo en la historia.”

Enriquecer la fe, curar heridas

Al concluir, el Pontífice subrayó que a través de los medios de comunicación social los miembros de la revista Tierra Santa pueden enriquecer la fe de muchos, incluso de aquellos que no tienen la oportunidad de peregrinar a los lugares santos. Por ello, los animó a mantener su compromiso profesional de cada día con competencia al servicio del Evangelio, pues es una preciosa contribución para los creyentes de todo el mundo y, al mismo tiempo, apoya a los cristianos que viven en la Tierra de Jesús.

“El Misterio Pascual ilumina y da sentido también a la historia de hoy, al camino de los pueblos que hoy viven en esa tierra, un camino desgraciadamente marcado por las heridas y los conflictos, pero que la gracia de Dios abre siempre a la esperanza, una esperanza de fraternidad y de paz.”

 

El Papa: Como el mejor vino, Dios quiere lo mejor para nosotros

A la hora del Ángelus dominical el Papa Francisco, comentó el conocido episodio de las bodas de Caná, en que Jesús realizó el primer signo con el “manifestó su gloria” para que creyeran en él, y recordó que Dios “nos quiere felices”

 

Vatican News

Al comentar el Evangelio propuesto por la liturgia de este domingo – que narra el episodio de las bodas de Caná – el Papa Francisco, antes de rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en una soleada Plaza de San Pedro, explicó que Jesús, con aquel primer signo, manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”.

¿Qué es un “signo” según el Evangelio?

El Santo Padre puso de manifiesto que el evangelista “no habla de milagro”, o sea “de un hecho potente y extraordinario que genera maravilla”. En efecto, Francisco dijo que Juan relata que en Caná “tuvo lugar un signo, un signo que suscita la fe de los discípulos”. De manera que podemos preguntarnos: ¿qué es un “signo” según el Evangelio? Y la respuesta del Papa fue:

“Es un indicio que revela el amor de Dios, que no reclama atención sobre la potencia del gesto, sino sobre el amor que lo ha provocado. Nos enseña algo del amor de Dios, que es siempre cercano, tierno y compasivo”

Un gesto que sale al encuentro de una necesidad concreta

Lo que ocurrió en las bodas de Caná "no fue una curación extraordinaria o un prodigio en el templo de Jerusalén – precisó el Santo Padre – sino un gesto que respondió a una necesidad sencilla y concreta de la gente común, un gesto doméstico, digamos, un milagro en punta de pie, discreto, silencioso".

“Él está dispuesto a ayudarnos, a levantarnos. Y entonces, si estamos atentos a estos ‘signos’, somos conquistados por su amor y nos convertimos en sus discípulos”

En Jesús no hay espacio para segundos fines

Francisco afirmó asimismo que el Señor “No se pone límites y no nos pide intereses”.

“En el signo de Jesús no hay espacio para segundos fines, para pretensiones con respecto a los esposos. No, la alegría que Jesús deja en el corazón es alegría plena, alegría desinteresada. ¡No es una alegría aguada! ¡No! Alegría”

Sugerencia del Papa

En su diálogo ideal con las numerosas personas deseosas de escuchar sus palabras, rezar por sus intenciones de pastor de la Iglesia universal y recibir su bendición apostólica, el Santo Padre les propuso “un ejercicio” que puede hacer “mucho bien”:

“Probemos hoy a buscar entre los recuerdos en busca de los signos que el Señor ha realizado en mi vida – cada uno diga: ¿en mi vida, qué signos ha realizado el Señor? ¿Qué signo de su presencia? Signos que ha hecho, para mostrarnos que nos ama. Pensemos en aquel momento difícil en el que Dios me hizo experimentar su amor…”

Buscar los signos de ternura experimentados en nuestra vida

“Y preguntémonos – prosiguió Francisco – ¿con qué signos, discretos y premurosos, me ha hecho sentir su ternura? ¿Cuándo sentí más cerca al Señor, cuánto sentí más su ternura, su compasión?

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Cada uno de nosotros en la historia tiene ests momentos. Vayamos a buscar esos signos, hagamos memoria. ¿Cómo he descubierto su cercanía? ¿Cómo en mí ha quedado en el corazón una gran alegría? Revivamos los momentos en los que hemos experimentado su presencia y la intercesión de María”.

Mientras antes de rezar a la Madre de Dios, manifestó su intención de que ella, “que como en Caná está siempre atenta, nos ayude a atesorar los signos de Dios en nuestra vida”.

 

UNA TAREA URGENTE: DAR DOCTRINA

— Necesidad apremiante de este apostolado.

— Formación en las verdades de la fe. Estudiar y enseñar el Catecismo. Transmitir las verdades que se reciben.

— La oración y la mortificación deben acompañar a todo apostolado. Solo la gracia puede mover a la voluntad a asentir a las verdades de la fe. Con la ayuda del Señor superamos los obstáculos.

I. En numerosas ocasiones nos dice el Evangelio que las gentes se agolpaban junto al Señor para ser curadas1. Hoy leemos en el Evangelio de la Misa2 que seguía a Jesús una gran muchedumbre de Galilea y de Judea; también de Jerusalén, de Idumea, de más allá del Jordán, y de los alrededores de Tiro y de Sidón. Es tanta la gente que el Señor manda a sus discípulos que preparen una barca por causa de la muchedumbre; porque sanaba a tantos, que se le echaban encima para tocarle todos los que tenían enfermedades. Es gente necesitada la que acude a Cristo. Y les atiende, porque tiene un corazón compasivo y misericordioso. Durante los tres años de su vida pública curó a muchos, libró a endemoniados, resucitó a muertos... Pero no curó a todos los enfermos del mundo, ni suprimió todas las penalidades de esta vida, porque el dolor no es un mal absoluto –como lo es el pecado–, y puede tener un incomparable valor redentor, si se une a los sufrimientos de Cristo.

Jesús realizó milagros, que fueron remedio, en casos concretos, de dolores y de sufrimientos, pero eran ante todo un signo y una muestra de su misión divina, de la redención universal y eterna. Y los cristianos continuamos en el tiempo la misión de Cristo: Id, pues, y enseñad a todas las gentes, bautizándolos... y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo3. Antes de su Ascensión al Cielo nos dejó el tesoro de su doctrina, la única doctrina que salva, y la riqueza de los sacramentos, para que nos acerquemos a ellos en busca de la vida sobrenatural.

Las muchedumbres andan hoy tan necesitadas como entonces. También ahora las vemos como ovejas sin pastor, desorientadas, sin saber a dónde dirigir sus vidas. La humanidad, a pesar de todos los progresos de estos veinte siglos, sigue sufriendo dolores físicos y morales, pero sobre todo padece la gran falta de la doctrina de Cristo, custodiada sin error por el Magisterio de la Iglesia. Las palabras del Señor siguen siendo palabras de vida eterna que enseñan a huir del pecado, a santificar la vida ordinaria, las alegrías, las derrotas y la enfermedad..., y abren el camino de la salvación. Esta es la gran necesidad del mundo. Y las muchedumbres, ¡tantas veces lo hemos comprobado!, «están deseando oír el mensaje de Dios, aunque externamente lo disimulen. Quizá algunos han olvidado la doctrina de Cristo; otros –sin culpa de su parte– no la aprendieron nunca, y piensan en la religión como en algo extraño. Pero, convenceos de una realidad siempre actual: llega siempre un momento en el que el alma no puede más, no le bastan las explicaciones habituales, no le satisfacen las mentiras de los falsos profetas. Y, aunque no lo admitan entonces, esas personas sienten hambre de saciar su inquietud con la enseñanza del Señor»4. En nuestras manos está ese tesoro de doctrina para darla a tiempo y a destiempo5, con ocasión y sin ella, a través de todos los medios a nuestro alcance. Y esta es la tarea verdaderamente apremiante que tenemos los cristianos.

II. Para dar la doctrina de Jesucristo es necesario tenerla en el entendimiento y en el corazón: meditarla y amarla. Todos los cristianos, cada uno según los dones que ha recibido –talento, estudios, circunstancias...–, necesita poner los medios para adquirirla. En ocasiones, esta formación comenzará por conocer bien el Catecismo, que son esos libros «fieles a los contenidos esenciales de la Revelación y puestos al día en lo que se refiere al método, capaces de educar en una fe robusta a las generaciones cristianas de los tiempos nuevos»6, de los que habla Juan Pablo II.

La vida de fe de un cristiano corriente lleva, en muchas ocasiones, a un flujo continuo de adquisición y transmisión de la fe: Tradidi quod accepi... Os entrego lo que recibí7, decía San Pablo a los cristianos de Corinto. La fe de la Iglesia es fe viva, porque es continuamente recibida y entregada. De Cristo a los Apóstoles, de estos a sus sucesores. Así, hasta hoy: resuena siempre idéntica a sí misma en el Magisterio vivo de la Iglesia8. La doctrina de la fe es «recibida y entregada» por la madre de familia, por el estudiante, por el empresario, por la empleada de comercio... ¡Qué buenos altavoces tendría el Señor si nos decidiéramos todos los cristianos –cada uno en su sitio– a proclamar su doctrina salvadora, como hicieron nuestros hermanos en la fe! Id y enseñad..., nos dice a todos el mismo Cristo. Se trata de la difusión espontánea de la doctrina, de modo a veces informal, pero extraordinariamente eficaz, que realizaron los primeros cristianos: de familia a familia; entre compañeros del mismo trabajo, entre vecinos, entre los padres de un colegio; en los barrios, en los mercados, en las calles. El trabajo, la calle, el colegio profesional, la Universidad, la vida civil... se convierten entonces en el cauce de una catequesis discreta y amable, que penetra hasta lo más hondo de las costumbres de la sociedad y de la vida de los hombres. «Créeme, el apostolado, la catequesis, de ordinario, ha de ser capilar: uno a uno. Cada creyente con su compañero inmediato.

»A los hijos de Dios nos importan todas las almas, porque nos importa cada alma»9. ¡Cómo conmoverán el corazón de Dios esas madres, sin tiempo muchas veces, que pacientemente explican las verdades del Catecismo a sus hijos... y quizá a los hijos de sus vecinas y amigas! ¡O el estudiante que se traslada al barrio, quizá lejano, para explicar las mismas verdades..., aunque tenga que esforzarse para preparar el examen que tiene a los pocos días y en el que ha de sacar buena calificación!

Ahora, cuando en tantos lugares y con tantos medios se ataca la doctrina de la Iglesia, es necesario que los cristianos nos decidamos a poner todos los medios para adquirir un conocimiento hondo de la doctrina de Jesucristo y de las implicaciones de estas enseñanzas en la vida de los hombres y en la sociedad. Amar a Dios con obras significará en muchos casos dedicar el tiempo oportuno a esa formación: estudio, esmero en la lectura espiritual, estar atentos en las charlas de formación que oímos... Aprovechar también esos días de descanso, en los que se puede disponer de más tiempo. Amar a Dios con obras será apreciar esas verdades, que tienen su origen en el mismo Cristo, como un tesoro que hemos de amar y meditar con frecuencia. Nadie da lo que no tiene: y para dar doctrina hay primero que tenerla.

III. «Ante tanta ignorancia y tantos errores acerca de Cristo, de su Iglesia... de las verdades más elementales, los cristianos no podemos quedarnos pasivos, pues el Señor nos ha constituido sal de la tierra (Mt 5, 13) y luz del mundo (Mt 5, 14). Todo cristiano ha de participar en la tarea de formación cristiana. Ha de sentir la urgencia de evangelizar, que no es para mí motivo de gloria, sino que se me impone (1 Cor 9, 16)»10. Nadie puede desentenderse de este urgente quehacer. «Tarea del cristiano: ahogar el mal en abundancia de bien. No se trata de campañas negativas, ni de ser atinada. Al contrario: vivir de afirmación, llenos de optimismo, con juventud, alegría y paz; ver con comprensión a todos: a los que siguen a Cristo y a los que le abandonan o no le conocen.

»—Pero comprensión no significa abstencionismo, ni indiferencia, sino actividad»11, iniciativas, deseos de dar a conocer a todos el rostro amable del Señor.

Al advertir la extensión de esta tarea –difundir la doctrina de Jesucristo– hemos de empezar por pedirle al Señor que nos aumente la fe: fac me tibi semper magis credere, haz que yo crea más y más en Ti, suplicamos en el Adoro te devote, ese himno eucarístico de Santo Tomás de Aquino. De este modo podremos decir, también con palabras de este himno: «creo todo lo que me ha dicho el Hijo de Dios; nada es más verdadero que esta Palabra de verdad». Con una fe robustecida, nos dispondremos a ser instrumentos en manos del Señor, que concede la luz a las mentes oscurecidas por la ignorancia y el error. Solo la gracia de Dios puede mover la voluntad para asentir a las verdades de la fe. Por eso, cuando queremos atraer a alguno a la verdad cristiana, debemos acompañar ese apostolado con una oración humilde y constante; y, junto a la oración, la penitencia: una mortificación, quizá en detalles pequeños referentes al trabajo, a la vida familiar..., pero sobrenatural y concreta.

Ante las barreras que algunas veces encontraremos en ambientes difíciles, y ante obstáculos que puedan parecer insuperables, nos llenará de optimismo recordar que la gracia del Señor puede remover los corazones más duros, que es mayor la ayuda sobrenatural cuanto mayores sean las dificultades que encontremos.

Señor, ¡enséñanos a darte a conocer! También hoy las muchedumbres andan perdidas y necesitadas de Ti, ignorantes y tantas veces sin luz y sin camino. Santa María, ¡ayúdanos a no desaprovechar ninguna ocasión en la que podamos dar a conocer a tu Hijo Jesucristo!, ¡guíanos para que sepamos ilusionar a otros muchos en esta noble tarea de difundir la Verdad!

1 Cfr. Lc 6, 19; 8, 45, etc. — 2 Mc 3, 7-12. — 3 Mt 28, 19-20. — 4 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 260. — 5 Cfr. 2 Tim 4, 2. — 6 Juan Pablo II, Exhor. Apost. Catechesi tradendae, 16-X-1979, 50. — 7 Cfr. 1 Cor 11, 23. — 8 Cfr. P. Rodríguez, Fe y vida de fe, p. 164. — 9 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 943. — 10 Juan Pablo II, Discurso en Granada, 15-XI-1982. — 11 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 864.

 

Meditaciones: jueves de la 2.ª semana del tiempo ordinario

Reflexión para meditar el jueves de la 2.ª semana del tiempo ordinario. Los temas propuestos son: la llamada de Dios es universal; todos buscamos el rostro de Jesús; descubrir su presencia alrededor nuestro.

20/01/2022


EN DIVERSAS ocasiones Jesús lleva a sus apóstoles a lugares apartados para descansar con ellos. La predicación del Evangelio es un trabajo extenuante. Muchas veces no tienen tiempo ni para comer. Sin embargo, algunas veces esos intentos de retirarse en busca de tranquilidad no daban buen resultado, porque quienes buscaban a Jesús lograban descubrirlos. Así lo refleja san Marcos: «Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea. Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón» (Mc 3,7-8). Es tal el entusiasmo de las gentes, que Jesús tiene que protegerse para no ser aplastado: «Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío» (Mc 3,9). La fama del Señor había traspasado fronteras: no son únicamente galileos, paisanos suyos, los que le escuchan con gusto, sino que son gentes de todas las comarcas, incluso de lugares más lejanos como Tiro o Sidón. Este recorrido que hace la Escritura por los lugares de procedencia de la muchedumbre es signo y preludio de la universalidad del Evangelio: la llamada de Dios no es para unos pocos, de cierto origen geográfico, pertenencia cultural o poseedores de algún bagaje intelectual concreto. La llamada es para la humanidad entera.

La alegría de llevar el Evangelio ha empujado a muchos santos a cruzar el planeta de un extremo a otro. San Josemaría soñaba con llevar el Evangelio hasta el último rincón de la tierra. La evangelización era para él un «mar sin orillas», una tarea que no tiene límites. A este respecto le gustaba utilizar el mapa del mundo como motivo decorativo, porque le ayudaba a rezar por la expansión de la fe tanto geográficamente como para encender a más gente en el lugar propio. «La universalidad de la Iglesia proviene de la universalidad del único plan divino de salvación del mundo. Este carácter universal aparece claramente el día de Pentecostés, cuando el Espíritu inunda de su presencia a la primera comunidad cristiana, para que el Evangelio se extienda a todas las naciones y haga crecer en todos los pueblos el único Pueblo de Dios. Así, ya desde sus comienzos, la Iglesia abraza a todo el universo. Los apóstoles dan testimonio de Cristo dirigiéndose a los hombres de toda la tierra, todos los comprenden como si hablaran en su lengua materna»1.


EN ESTOS primeros meses acompañando a Jesús, los apóstoles pudieron tocar con sus manos el fruto de su trabajo apostólico, vieron numerosas curaciones y conversiones. Todos ellos participan con gozo del entusiasmo que suscita Cristo a su alrededor. Sin embargo, más adelante el Señor les anuncia que no será siempre así, ya que también experimentarán la prueba de las contradicciones: «Os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles (…): esto os sucederá para dar testimonio (…). Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá» (Lc 21,12-17). Con el tiempo se cumplieron estas palabras, y sus apóstoles experimentaron en propia carne el sabor del fracaso, al menos aparente; asistieron con dolor al abandono de muchos discípulos e incluso a la traición. Todos tuvieron que aprender a superar las dificultades que entrañaba la predicación del nombre de Jesús. Dios nos llama a «una maravillosa entrega llena de gozo, aunque vengan contradicciones, que a ninguna criatura faltan»2. Tanto en los momentos de gozo como en los de dolor, el discípulo no puede olvidar que está con Cristo, y que esto es lo verdaderamente decisivo.

Todos los hombres y mujeres, consciente o inconscientemente, buscamos el rostro de Jesús. Esta certeza nos mueve a no detenernos cuando arrecien los obstáculos. «Es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis la felicidad», exclamaba san Juan Pablo II a una multitud de jóvenes que había llegado a Roma desde todas las partes del mundo. «Es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometeros con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna»3. Encontrar a Jesús es un regalo más grande que cualquier obstáculo del camino.


«COMO había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo» (Mc 3,10). La gente, que ha venido de los cuatro puntos cardinales, se agolpa en torno al Señor y quieren tocarlo. Esta es una imagen de lo que queremos hacer los cristianos sobre todo al recibir los sacramentos, pero también al pasar un tiempo de oración delante del sagrario, o simplemente al besar un crucifijo. Buscamos ese contacto con Cristo también cuando cuidamos de los enfermos, de las personas necesitadas o de los ancianos: tocando sus «llagas, acariciándolas, es posible adorar al Dios vivo en medio de nosotros»4.

Jesús es el camino para nuestra salvación. Su humanidad atrae nuestros corazones porque sabemos que no cansa ni decepciona. Es verdad que en el amor radica nuestra felicidad, pero incluso en las relaciones humanas más profundas podemos encontrar «una cierta medida de desilusión»5, porque nadie nos puede dar lo que nos ofrece Dios en su Hijo. «Solo Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios y de María, la Palabra eterna del Padre, que nació hace dos mil años en Belén de Judá, puede satisfacer las aspiraciones más profundas del corazón humano»6.

Para continuar atrayendo a muchos a Cristo, necesitamos acércanos a él en los sacramentos, en la oración y en las demás personas, para recibir allí la vida sobrenatural. Encontrar siempre a Jesús nos dará energía y consuelo en nuestro apostolado. «Siendo Cristo, enviado por el Padre, fuente y origen del apostolado de la Iglesia, es evidente que la fecundidad del apostolado (…) depende de su unión vital con Cristo»7. Al descubrir a Cristo en lo que nos rodea nos llenaremos de fecundidad apostólica, quizás distinta a la que imaginábamos. María es testigo feliz de la marea de personas que corren detrás de su Hijo, buscando luz y salvación. Con el aliento de quien es Reina de los apóstoles iremos al encuentro con Cristo para, después, poder compartirlo con los demás.


Benedicto XVI, Alocución, 24-XI-2012.
San Josemaría, Amar a la Iglesia, n. 36.
San Juan Pablo II, Discurso, 19-VIII-2000.
Francisco, Homilia, 3-VII-2013.
San Juan Pablo II, Homilía, 20-VIII-2000.
Ibíd
Catecismo de la Iglesia Católica, n. 864.

 

“No te cause pena ser nada”

No te duela que vean tus faltas; la ofensa de Dios y la desedificación que puedas ocasionar, eso te ha de doler. –Por lo demás, que sepan cómo eres y te desprecien. –No te cause pena ser nada, porque así Jesús tiene que ponerlo todo en ti. (Camino, 596)

20 de enero

A Dios, escribe el Evangelista San Juan, nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, existente en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer, compareciendo ante la mirada atónita de los hombres: primero, como un recién nacido, en Belén; después, como un niño igual a los otros; más adelante, en el Templo, como un adolescente juicioso y despierto; y, al fin, con aquella figura amable y atractiva del Maestro, que removía los corazones de las muchedumbres que le acompañaban entusiasmadas.

Bastan unos rasgos del Amor de Dios que se encarna, y su generosidad nos toca el alma, nos enciende, nos empuja con suavidad a un dolor contrito por nuestro comportamiento, mezquino y egoísta en tantas ocasiones. Jesucristo no tiene inconveniente en rebajarse, para elevarnos de la miseria a la dignidad de hijos de Dios, de hermanos suyos. Tú y yo, por el contrario, con frecuencia nos enorgullecemos neciamente de los dones y talentos recibidos, hasta convertirlos en pedestal para imponernos a los demás, como si el mérito de unas acciones, acabadas con una perfección relativa, dependiera exclusivamente de nosotros: ¿qué posees tú que no hayas alcanzado de Dios? Y si lo que tienes, lo has recibido, ¿de qué te glorías como si no lo hubieses recibido?

Al considerar la entrega de Dios y su anonadamiento -hablo para que lo meditemos, pensando cada uno en sí mismo-, la vanagloria, la presunción del soberbio se revela como un pecado horrendo, precisamente porque coloca a la persona en el extremo opuesto al modelo que Jesucristo nos ha señalado con su conducta. Pensadlo despacio: Él se humilló, siendo Dios. El hombre, engreído por su propio yo, pretende enaltecerse a toda costa, sin reconocer que está hecho de mal barro de botijo. (Amigos de Dios, nn. 111-112)

 

Aprender de San José, que es un espejo de la paternidad de Dios

El Papa Francisco recordó que aunque “los evangelios no dan detalles del modo en que José ejerció su paternidad”, podemos intuir que “el hecho de haber sido un hombre 'justo' influyó en la educación que le dio a Jesús”. Señaló que es hermoso pensar que San José se refleja de alguna forma en la idea de “padre” enseñada por Jesús en sus predicaciones.

19/01/2022

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy quisiera profundizar en la figura de San José como padre en la ternura.

En la Carta Apostólica Patris corde (8 de diciembre de 2020) pude reflexionar sobre este aspecto de la ternura, un aspecto de la personalidad de san José. 

De hecho, incluso si los Evangelios no nos dan particularidades sobre cómo ejerció su paternidad, podemos estar seguros de que su ser hombre “justo” se tradujo también en la educación dada a Jesús. «José vio a Jesús progresar día tras día “en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres” (Lc 2,52): así dice el Evangelio. 

Como hizo el Señor con Israel, así él “le enseñó a caminar, y lo tomaba en sus brazos: era para él como el padre que alza a un niño hasta sus mejillas, y se inclina hacia él para darle de comer” (cf. Os 11,3-4)» (Patris corde, 2). 

Es bonita esta definición de la Biblia que hace ver la relación de Dios con el pueblo de Israel. Y la misma relación pensamos que haya sido la de san José con Jesús.

Los Evangelios atestiguan que Jesús usó siempre la palabra “padre” para hablar de Dios y de su amor. Muchas parábolas tienen como protagonista la figura de un padre [1]. Entre las más famosas está seguramente la del Padre misericordioso, contada por el evangelista Lucas (cf. Lc 15,11-32). 

Precisamente en esta parábola se subraya, además de la experiencia del pecado y del perdón, también la forma en la que el perdón alcanza a la persona que se ha equivocado. El texto dice así: «Estando él todavía lejos, le vio su padre y, conmovido, corrió, se echó a su cuello y le besó efusivamente» (v. 20). El hijo se esperaba un castigo, una justicia que al máximo le habría podido dar el lugar de uno de los siervos, pero se encuentra envuelto por el abrazo del padre.

DIOS NO SE ASUSTA DE NUESTROS PECADOS, ES MÁS GRANDE QUE NUESTROS PECADOS: ES PADRE, ES AMOR, ES TIERNO 

La ternura es algo más grande que la lógica del mundo. Es una forma inesperada de hacer justicia. Por eso no debemos olvidar nunca que Dios no se asusta de nuestros pecados: metámonos bien esto en la cabeza. 

Dios no se asusta de nuestros pecados, es más grande que nuestros pecados: es padre, es amor, es tierno. No se asusta de nuestros pecados, de nuestros errores, de nuestras caídas, sino que se asusta por el cierre de nuestro corazón —esto sí, le hace sufrir—, se asusta de nuestra falta de fe en su amor. 

Hay una gran ternura en la experiencia del amor de Dios. Y es bonito pensar que el primero que transmite a Jesús esta realidad haya sido precisamente José. De hecho, las cosas de Dios nos alcanzan siempre a través de la mediación de experiencias humanas. 

Hace tiempo —no sé si ya lo he contado—un grupo de jóvenes que hacen teatro, un grupo de jóvenes pop, “innovadores”, quedaron impresionados por esta parábola del padre misericordioso y decidieron hacer una obra de teatro pop con este argumento, con esta historia. Y lo hicieron bien. Y todo el argumento es, al final, que un amigo escucha al hijo que se había alejado del padre, que quería volver a casa, pero tenía miedo de que el padre lo echase y lo castigase. Y el amigo le dice, en esa obra pop: “Manda un mensajero y di que tú quieres volver a casa, y si el padre te va a recibir que ponga un pañuelo en la ventana, la que tú veas apenas tomes el camino final”. Así lo hizo. Y la obra, con cantos y bailes, sigue hasta el momento en el que el hijo entra en la calle final y se ve la casa. Y cuando alza los ojos, ve la casa llena de pañuelos blancos: llena. No uno, sino tres-cuatro en cada ventana. Así es la misericordia de Dios. No se asusta de nuestro pasado, de nuestras cosas malas: se asusta solamente del cierre. Todos nosotros tenemos cuentas que resolver; pero hacer las cuentas con Dios es algo muy bonito, porque nosotros empezamos a hablar y Él nos abraza. ¡La ternura!

Entonces podemos preguntarnos si nosotros mismos hemos experimentado esta ternura, y si nos hemos convertido en testigos de ella. De hecho, la ternura no es en primer lugar una cuestión emotiva o sentimental: es la experiencia de sentirse amados y acogidos precisamente en nuestra pobreza y en nuestra miseria, y por tanto transformados por el amor de Dios.

LA TERNURA ES LA EXPERIENCIA DE SENTIRSE AMADOS Y ACOGIDOS PRECISAMENTE EN NUESTRA POBREZA Y EN NUESTRA MISERIA

Dios no confía solo en nuestros talentos, sino también en nuestra debilidad redimida. 

Esto, por ejemplo, lleva a san Pablo a decir que también hay un proyecto sobre su fragilidad. Así, de hecho, escribe a la comunidad de Corinto: «Para que no me engreía con la sublimidad de esas revelaciones, fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea […]. Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí. Pero él me dijo: “Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza”» (2 Cor 12,7-9). 

El Señor no nos quita todas las debilidades, sino que nos ayuda a caminar con las debilidades, tomándonos de la mano. Toma de la mano nuestras debilidades y se pone cerca de nosotros. Y esto es la ternura. 

La experiencia de la ternura consiste en ver el poder de Dios pasar precisamente a través de lo que nos hace más frágiles; siempre y cuando nos convirtamos de la mirada del Maligno que «nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo», mientras que el Espíritu Santo «la saca a la luz con ternura» (Patris corde, 2). «La ternura es el mejor modo para tocar lo que es frágil en nosotros. […] Mirad cómo las enfermeras, los enfermeros tocan las heridas de los enfermos: con ternura, para no herirles más. Y así el Señor toca nuestras heridas, con la misma ternura. Por esta razón es importante encontrarnos con la Misericordia de Dios, especialmente en el sacramento de la Reconciliación, en la oración personal con Dios, teniendo una experiencia de verdad y ternura. 

Paradójicamente, incluso el Maligno puede decirnos la verdad: él es mentiroso, pero se las arregla para decirnos la verdad para llevarnos a la mentira; pero, si lo hace, es para condenarnos. En cambio, el Señor nos dice la verdad y nos tiende la mano para salvarnos. Sabemos, sin embargo, que la Verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona» (Patris corde, 2). 

Dios perdona siempre: metéoslo, esto, en la cabeza y en el corazón. Dios perdona siempre. Somos nosotros que nos cansamos de pedir perdón. Pero Él perdona siempre, también las cosas más malas.

NOS HACE BIEN ENTONCES MIRARNOS EN LA PATERNIDAD DE JOSÉ QUE ES UN ESPEJO DE LA PATERNIDAD DE DIOS

Nos hace bien entonces mirarnos en la paternidad de José que es un espejo de la paternidad de Dios, y preguntarnos si permitimos al Señor que nos ame con su ternura, transformando a cada uno de nosotros en hombres y mujeres capaces de amar así. 

Sin esta “revolución de la ternura” —hace falta, ¡una revolución de la ternura!— corremos el riesgo de permanecer presos en una justicia que no permite levantarnos fácilmente y que confunde la redención con el castigo. 

Por esto, hoy quiero recordar de forma particular a nuestros hermanos y a nuestras hermanas que están en la cárcel. Es justo que quien se ha equivocado pague por su error, pero es igualmente justo que quien se ha equivocado pueda redimirse del propio error. No puede haber condenas sin ventanas de esperanza. Cualquier condena siempre tiene una ventana de esperanza. 

Pensemos en nuestros hermanos y nuestras hermanas encarcelados, y pensemos en la ternura de Dios por ellos y recemos por ellos, para que encuentren en esa ventana de esperanza una salida hacia una vida mejor.

Y concluimos con esta oración:

San José, padre en la ternura,
enséñanos a aceptar ser amados precisamente en lo que en nosotros es más débil.
Haz que no pongamos ningún impedimento
entre nuestra pobreza y la grandeza del amor de Dios.
Suscita en nosotros el deseo de acercarnos al Sacramento de la Reconciliación,
para ser perdonados y también capaces de amar con ternura
a nuestros hermanos y a nuestras hermanas en su pobreza.
Sé cercano a aquellos que se han equivocado y por esto pagan un precio;
ayúdales a encontrar, junto a la justicia, también la ternura para poder volver a empezar.
Y enséñales que la primera forma de volver a empezar
es pedir perdón sinceramente, para sentir la caricia del Padre.


[1] Cf. Mt 15,13; 21,28-30; 22,2; Lc 15,11-32; Jn 5,19-23; 6,32-40; 14,2;15,1.8.

 

Mensaje del Prelado (18 enero 2022)

Del 18 al 25 de enero, la Iglesia entera reza por la unidad de los cristianos. En su mensaje, el prelado del Opus Dei pide oraciones por esta intención.

18/01/2022

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

Empiezan ocho días en los que rezaremos especialmente por la unidad de los cristianos. La oración, que en este octavario eleva la Iglesia, tiene su fuente en el diálogo de Jesús con su Padre en la Última Cena, rodeado de los apóstoles: “No ruego solo por estos, sino por los que van a creer en mí por su palabra: que todos sean uno; como tú, Padre, en mí y yo en ti, que así ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,20-21). El Señor rezó también por nosotros: por quienes, con el paso del tiempo, llegaríamos a ser miembros de su Iglesia. Y añadió que la unidad será siempre necesaria “para que el mundo crea”.

Procuremos intensificar, en estos días, nuestra oración para que se llegue a cumplir el querer de Dios: “Un solo rebaño y un solo pastor” (Jn 10,16).

Este tiempo nos puede servir también para considerar el valor de la unidad en otros muchos y diversos aspectos, conscientes de que “la unidad es síntoma de vida” (san Josemaría, Camino, n. 940). ¡Qué bueno es cuidar con pequeños detalles cotidianos esta unidad! A veces tendremos que ceder en gustos o ideas propias, legítimas, pero nos servirá recordar que “el todo es más que las partes” (Francisco, Evangelii gaudium, n. 235); la unidad es un valor más importante que tantas otras cosas, precisamente porque es condición de vida.

Con mi bendición más cariñosa,

vuestro Padre

Roma, 18 de enero de 2022

 

¿Anticuado, el pudor? Teólogos, psicoanalistas y filósofos explican por qué no pasa de moda

 

Escrito por Monique Selz

Publicado: 16 Enero 2022

El pudor tiene consecuencias más allá del vestido: es una forma de trato. Una sociedad donde el pudor es reconocido como virtud eleva el respeto mutuo

 ¿Ha pasado de moda, definitivamente, el pudor? En una sociedad donde la escasez de ropa es considerada un signo de libertad, parece que habría que contestar que sí. Y, sin embargo, un artículo en la publicación católica belga Cathobel sostiene el profundo arraigo de esta virtud en la naturaleza humana. "¿Y si el pudor no ha dicho aún su última palabra?", se interroga. Y responde con el parecer de algunos expertos:

El pudor, al servicio de la libertad

Etimológicamente, el pudor remite a la “repulsión”. Solo posteriormente el término evoluciona para connotar un sentimiento de vergüenza. “Todas las referencias léxicas”, escribe la psicoanalista francesa Monique Selz, “apuntan a que la palabra ‘pudor’ proviene del latín ‘pudor’, derivado del verbo ‘pudere’, cuyo primer significado sería experimentar o inspirar un movimiento de repulsión, y que sería luego utilizado con el sentido de ‘causar vergüenza’”.

Para Monique Selz, es importante distinguir entre vergüenza y pudor: el pudor nos permite existir como seres singulares y ofrece un espacio privado, al abrigo de la mirada de los demás. La vergüenza surge más bien cuando se produce una intrusión en ese espacio.

Inès Pélissié du Rausas es doctora en Filosofía por la Universidad de la Sorbona y autora de numerosas obras, entre ellas ¡Por favor, háblame del amor!, dirigida a los padres para sus hijos jóvenes y preadolescentes.

Ella sostiene que la vergüenza, cuando se convierte en una palanca para el pudor, puede tener un “valor positivo”: el pudor remitiría no tanto a la vergüenza de uno mismo como al deseo de ser respetado por el conjunto de todo lo que nos constituye como sujeto. La vergüenza nace entonces del riesgo que representa el deseo sexual, deseo que el sujeto puede suscitar, a riesgo de ser reducido a ese deseo. “La vergüenza aparece como el signo del respeto a uno mismo a través del respeto  que se demuestra al cuerpo en el acto mismo de cubrirlo”.

La actriz Jessica Rey se hizo célebre como una de los Power Rangers, es católica y defiende públicamente la castidad, la modestia y el pudor. En esta pequeña charla hace también esa defensa como introducción a la marca de ropa de baño diseñada por ella misma.

Inès Pélissié du Rausas escribe además: "El pudor, como deseo de 'proteger lo mío', remite a la conciencia de su propio valor que tiene quien lo experimenta... ¿No es acaso porque experimenta ese respeto a sí mismo, que el hombre siente vergüenza ante aquello que percibe que, de una manera o de otra, puede degradarle?... Percatarse de un riesgo, ¿no es una condición necesaria para preservarse de él? Pues bien, el pudor es precisamente la percepción de una especie de 'peligro' que amenaza el ser: la manifestación de un deseo -propio o del otro- que ya no se integra en la totalidad de la persona, sino que tiende a su autonomía, solo se interesa en el cuerpo".

En ese mismo espíritu, según el Catecismo de la Iglesia Católica, el pudor significa, en la persona, la conciencia de su dignidad: "Las formas que reviste el pudor varían de una cultura a otra. Sin embargo, en todas partes constituye la intuición de una dignidad espiritual propia al hombre" (n. 2524).

Pudor del alma

Ahora bien, para Inès Pélissié du Rausas, el pudor no es solamente del cuerpo. Tomando la expresión de San Agustín, ella evoca así el “pudor del alma”, que remite al “temor a la exteriorización de la intimidad”: se trata de "un temor que apela al respeto al propio yo, pues rechaza que sea expuesto, menospreciado y tal vez incomprendido aquello que pertenece a la intimidad de la persona... Indica que esa intimidad existe, y remite a lo más profundo de la persona".

La intimidad no se revela si no es en un clima de confianza, y el velo del “pudor del alma” solo puede caer cuando las personas están unidas por un profundo respeto.

Pero ¿qué es la intimidad? Lo íntimo es, en primer lugar, lo que solo me pertenece a mí; luego, lo íntimo es lo que solo nos pertenece a nosotros. Pascal Janne (profesor extraordinario en la Facultad de Psicología y de Ciencias de la Educación de la Universidad Católica de Lovaina), la profesora Christine Reynaert (de la misma universidad) y la escritora Catherina Lamy-Bergot distinguen entre la intimidad intelectual, la intimidad emocional, la intimidad conyugal y familiar y la intimidad económica, por no citar más que algunas. Destaquemos que, para estos autores, la intimidad sexual no es sino una categoría entre todas las que constituyen la intimidad plena y completa. Ciertas formas de intimidad se reservan a la vida conyugal, otras, por el contrario, son características de la amistad o incluso del vínculo filial o fraternal.

Pudor y castidad

Además, el teólogo dominico Raphaël Sineux vincula el pudor a la castidad, esa virtud que hace posible "la unidad interior del hombre en ser corporal y espiritual" (Catecismo, n. 2337).

Esta unidad interior implica que se contempla el cuerpo en su vocación de ser santificado, y no con un espíritu de codicia y concupiscencia. El pudor “invita a vigilar los sentidos, y a prohibirles todo movimiento que no se justificaría como expresión de un afecto legítimo”, escribe el padre Sineux. El pudor es una especie de repulsión “que experimenta el alma ante todo lo que ofendería a la castidad”. El pudor es así de gran ayuda cuando se trata de restablecer al ser humano en su integridad primigenia, en esa unidad armoniosa a la que está llamado.

Estas distintas ópticas aclaran el pudor bajo muchos ángulos, permitiendo que salgan a la luz al menos tres razones de ser subyacentes: deseo de respeto, deseo de intimidad y de autonomía, y deseo de santificación. El pudor no tiene, pues, nada de arcaico. Al contrario, surge incluso para funcionar como una palanca de afirmación del individuo. La afirmación de sí mismo para por la capacidad de reconocer hasta qué punto el cuerpo no pude reducirse a su materialidad. Merece pues un respeto muy especial. Al mismo tiempo, el pudor puede materializar, a nivel de los comportamientos y actitudes sobre todo de la vestimenta, el estatus del individuo como sujeto singular, incluyendo una dimensión de intimidad. En fin, esta intimidad es el umbral  a partir del cual es posible la vida espiritual. La intimidad es entonces un espacio disponible para Dios, la apertura a una libertad que tiene a Dios como principio. ¿Por qué tendría entonces el pudor que parecer anticuado?

Monique Selz

 

Es de bien nacidos ser agradecidos

 

Escrito por Susana Terrones Juárez

Publicado: 15 Enero 2022

Gracia también se entiende como el favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de la salvación

El dar las gracias por un beneficio o favor concedido, así como el pedir perdón por nuestras acciones que han podido molestar a los demás, son algunas de las buenas costumbres que a veces olvidamos poner en práctica. En el trato con los demás, las expresiones de agradecimiento o las que usamos para pedir disculpas promueven una relación amable entre las personas y son señales de buena educación. De ahí que en esta ocasión dediquemos este corto espacio para explicar el término gracias y repasar no solo su valor lingüístico sino también el sentido personal y social que tiene para todos.

La palabra gracias proviene del latín singular gratia (‘gracia’), que originariamente hacía referencia a la ‘honra y alabanza que se tributaba a otro’. En la actualidad, el DRAE (2001) la registra con el significado de ‘cualidad o conjunto de cualidades que hacen agradable a la persona o cosa que las tiene’ y ‘don o favor que se hace sin merecimiento particular; concesión gratuita’. En este sentido, gracia adquiere otras acepciones como las de atractivo, afabilidad y buen modo en el trato con las personas: “Tiene gracia”; perdón o indulto: “Le concedieron la gracia del indulto”; habilidad y soltura: “Baila con mucha gracia”; capacidad de alguien o de algo para hacer reír: “Es una mujer con mucha gracia”; proeza, hazaña, mérito: “La gracia de esa madre fue la de salvar a su hijo”. En plural se usa como expresión de agradecimiento: “Gracias”, “Muchas gracias”, “Mil gracias”, “Un millón de gracias”.

Gracia también se entiende como el favor sobrenatural y gratuito que Dios concede al hombre para ponerlo en el camino de la salvación: “Hemos de procurar estar en gracia de Dios”, y se suele usar como nombre de pila: “Gracia lee el diario solo los domingos”. Por otro lado, se emplea para formar sintagmas del tipo: “año de gracia”, “estado de gracia”, “golpe de gracia”, “tiro de gracia”, “acción de gracias”, “hacimiento de gracias”, o locuciones verbales como “hacer o tener gracia” (‘divertir, entretener, recrear’), “caer en gracia o tener gracia” (‘ser ameno, gracioso o chistoso’), o las expresiones irónicas: “¡Qué gracia!”, “¡No me hace ninguna gracia!”, para rechazar la pretensión de alguien o para manifestar fastidio o disgusto.

Gracias, con el significado de ‘agradecer’, proviene a su vez de la frase latina gratias agere (‘dar gracias’) y guarda relación con el adjetivo latino gratus (‘agradable, agradecido’). Se dice que gratia y gratus presentan la misma raíz indoeuropea que genera en latín el préstamo literario Charites o Cárites para referirse a las Gracias de la mitología griega, que eran las diosas del encanto, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad: Aglaya (‘Belleza’), Eufrósine (‘Júbilo’) y Talía (‘Festividades’).

Con el sentido de ‘dar gracias’ se han creado otras palabras como gratitud (‘sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera’), graciable (‘inclinado a hacer gracias, y afable en el trato’), gratificar (‘recompensar o galardonar con una gratificación o dar gusto, complacer’), gratificación (‘recompensa o remuneración fija que se concede por el desempeño de un servicio o cargo, la cual es compatible con un sueldo del Estado’), congratular (‘manifestar alegría y satisfacción a la persona a quien ha acaecido un suceso feliz’), etc. En ocasiones, aparece en diálogos: “–¿Cuánto te debo? –Las gracias”.

No dejemos, pues, de tener este gesto de cortesía con los demás. Sepamos aprovechar las ocasiones para dar las gracias, ya que como dice Jaime Septién: “el agradecimiento es uno de los dones de la verdadera nobleza de corazón y funda una estética: la belleza de una comunicación que antepone al otro al interés meramente personal”.

Susana Terrones Juárez

 

La espiral de la eutanasia

Escrito por Mario Arroyo.

Recientemente recibieron la eutanasia Víctor Escobar y Martha Sepúlveda en Colombia. En ambos casos padecían enfermedades no terminales.

Recientemente, con pocas horas de diferencia, recibieron la eutanasia Víctor Escobar y Martha Sepúlveda en Colombia. En ambos casos padecían enfermedades no terminales. Se comprueba, una vez más, al igual que en Holanda y Bélgica, la denominada “espiral de la eutanasia.” ¿En qué consiste? Una vez que la vida humana ha dejado de ser intangible, y comienza a valorarse de acuerdo a patrones subjetivos, cae en una pendiente resbaladiza, donde progresivamente vale cada vez menos.

Me explico. La eutanasia entra en la sociedad por medio de situaciones límites. El típico enfermo, en estado terminal, al que solo le resta sufrir estoicamente esperando el desenlace final, al que se le ofrece la oportunidad de acortar sus sufrimientos recurriendo a la eutanasia. Esta práctica se despenaliza pensando siempre en este caso extremo, con el que genera empatía dentro de la sociedad, pues siempre queda en el aire el fantasma de pensar, “¿qué haría yo si estuviera en su lugar?”, de forma que la gente prefiere tener todas las puertas abiertas, por si en dado caso, se encontrara en una situación semejante. Esa empatía con el moribundo, comprensible ciertamente, no deja de tener algo de sentimental, que desvía la atención del hecho de fondo: le hemos quitado a la vida su valor intangible, su carácter absoluto y, al hacerlo, de alguna forma entra en una especie de “leyes de mercado” donde a veces puede valer más, pero otras menos.

El siguiente peldaño a subir por medio de esa espiral de la muerte que es la eutanasia, es el de las enfermedades crónicas, como las que padecían los dos colombianos recientemente asesinados legalmente. Es decir, la “compasión” se extiende a quienes ya no tienen esperanza de curación, cuyo pronóstico de vida no es alentador, pues les obliga a convivir con el sufrimiento de manera habitual. Obviamente nadie quiere estar en esa situación, pero si se está, ¿se tiene derecho al suicidio? En Colombia la eutanasia, ya está permitida en estos casos, e incluso en el de enfermedades psíquicas, lo cual supone dar el siguiente paso en la espiral de la eutanasia: si ya pueden los enfermos terminales y los crónicos, ¿por qué no los psíquicos? Muchas veces los padecimientos psíquicos producen mayores vejaciones que los somáticos. Pero, en resumen, con cada paso en esa línea, la vida va valiendo menos.

Nótese que esta espiral desnaturaliza la medicina; pues en vez de buscar la curación, o por lo menos el mejoramiento de la situación vital del enfermo a través de los cuidados paliativos, va a zanjar el problema, simplemente procurando la muerte del paciente. El médico, cuya vocación es sanar, estar al servicio de la vida, se pone a disposición de la muerte. Todo ello, no lo olvidemos, porque nosotros nos hemos atribuido la facultad de decidir sobre nuestra vida hasta el extremo de poder terminar con ella, lo cual no deja de ser curioso, pues ninguno de nosotros decidió vivir, todos hemos recibido la vida como un don.

¿Cuál es el siguiente paso en la espiral de la eutanasia? Todavía no lo ha dado Colombia, pero sí Holanda, donde ya puede aplicarse a menores de edad, desde los 12 años con el consentimiento de los padres, desde los 16 sin ese consentimiento. Ya pueden postular a ella incluso personas sanas, que simplemente se han hartado de vivir. Ahí el valor de la vida ha sido sacrificado en el altar de la libertad. Esperemos que Colombia no llegue a estos extremos.

Pero no solo existe la “espiral de la eutanasia”, también está “la paradoja de la eutanasia.” ¿En qué consiste? Normalmente son grupos libertarios los que promueven la eutanasia arguyendo que las personas tienen derecho a tomar el control de sus vidas y decir “hasta aquí”. Pero lo que ha pasado, por lo menos en Holanda y Bélgica, es que muchas veces no son los pacientes los que deciden la eutanasia, sino sus familias y, más frecuentemente, los doctores mismos. Lo que comenzó como ícono de la autodeterminación terminó siendo el campo en el que los especialistas deciden hasta donde merece la pena o no vivir. Así ha sido en Holanda y Bélgica, donde la espiral de la eutanasia termina convirtiéndose en la paradoja de la eutanasia. Una vez que le hemos quitado el carácter sagrado y por ello intangible a la vida humana, ésta se desliza por una pendiente en la que cada vez vale menos.

 

Administración pública y gestantes en situación de vulnerabilidad. ¿Ayudas a la maternidad o al aborto?

No se pueden equiparar las ayudas a la gestación con las ayudas al aborto. Porque, o bien los no nacidos carecen de un expreso derecho a la vida –en cuyo caso el aborto no plantea ningún problema de conciencia– o bien sí lo tienen y su vida no está a disposición de la conciencia de otras personas. En esto consiste, precisamente, el carácter fundamental de los derechos: en su indisponibilidad para depender de la conciencia de los demás

El pasado 28 de diciembre, los medios de comunicación daban a conocer lo siguiente:  el acuerdo para la aprobación del presupuesto del Ayuntamiento de Madrid para 2022, implicaba la aceptación de la siguiente demanda formulada por los concejales de Recupera Madrid: la retirada total del apoyo económico a la Fundación Madrina, dedicada desde hace más de dos décadas a la asistencia a colectivos en riesgo de exclusión en el ámbito de la infancia, la mujer y la maternidad.

Marta Higueras, concejal de Recupera Madrid, celebró la retirada de la subvención a una entidad que, a su entender, «acosa e intimida» a las mujeres que deciden abortar (Calderero de Aldecoa, 2021). Una opinión que contrasta con la manifestada por esta misma concejala cuando, hace ahora tres años y siendo teniente primero de alcalde durante el mandato de Manuela Carmena, visitó a las madres atendidas y acogidas por la Fundación en procesos de formación y empleo. Tras aquella visita, solo tuvo palabras de elogio hacia su labor.

Se ha dicho que la inquina de Recupera Madrid hacia la Fundación Madrina podría atender al hecho de que ésta, en 2018, alojó en uno de sus pisos de acogida a una joven gestante peruana y “sin techo” que denunció estar siendo presionada por el personal de Samur Social para que abortase. Y, sobre todo, al hecho de haber dado a conocer estos hechos a través de diversos medios de comunicación (Ibañez, 2019) y (Religión en libertad, 2019).

Sin entrar a valorar si Samur social ejerció las presiones descritas, deleznables y éticamente injustificables, es objetivo que los servicios prestados por la Fundación Madrina justifican, sobradamente, las ayudas que recibe por parte del ayuntamiento de Madrid. Es de dominio público que esta entidad ha llegado a atender a casi 4.000 familias en situación de extrema pobreza en un solo día, derivadas en su totalidad «por los Servicios Sociales de todos los ayuntamientos y concejalías de Madrid» (EUROPA PRESS, 2021) . Durante los primeros meses de la pandemia, fue el propio Ayuntamiento de Madrid quien solicitó su ayuda frente al grave desabastecimiento de las familias vulnerables de su área metropolitana. A tal efecto, la Fundación repartió aproximadamente 15.000 canastillas que se entregaron a domicilio para evitar que las familias tuviesen que desplazarse. Estas canastillas contenían productos para niños recién nacidos por valor de 700€. También puso en marcha un centro de atención en el que se atendieron 350.000 llamadas de emergencia sanitaria, alimentaria y de alojamiento. Mientras las administraciones públicas no supieron o no pudieron dar una respuesta ágil a la demanda social de los afectados, bien por saturación o por falta de competencia, la Fundación Madrina repartió más de 20 toneladas de alimentación e higiene infantil, material escolar, leña, butano y placas solares a un centenar de instituciones entre las que se contaba el propio Samur social.

El Ayuntamiento de Madrid se excusa diciendo que el presupuesto pactado con Recupera Madrid incluye la creación de un programa de apoyo a madres embarazadas y el refuerzo del programa de salud materno infantil gestionado por Madrid Salud. Y también que la Fundación Madrina podrá concurrir a estas últimas en régimen de justa competencia. No obstante, los programas de apoyo a gestantes incluyen, junto con las ayudas para llevarlo a término, ayudas al aborto como salida a los embarazos conflictivos o no deseados.

Ocurre, sin embargo, que el embarazo no es sólo “algo” que le pasa al cuerpo de la mujer sino, también y sobre todo, el primer momento existencial y la primera etapa vital de un nuevo ser humano. Desde esta perspectiva, no se pueden equiparar las ayudas a la gestación con las ayudas al aborto. Porque, o bien los no nacidos carecen de un expreso derecho a la vida –en cuyo caso el aborto no plantea ningún problema de conciencia– o bien sí lo tienen y su vida no está a disposición de la conciencia de otras personas. En esto consiste, precisamente, el carácter fundamental de los derechos: en su indisponibilidad para depender de la conciencia de los demás (Spaemann, 2005, pág. 103).

Además, y sin eludir en ningún momento  la carga de la prueba, este Observatorio ha reiterado que la moderna genética, la embriología y la obstetricia han mostrado, con suficiencia, que la vida humana comienza con la fecundación del ovocito, evolucionando hacia el embrión, el feto y el recién nacido en un proceso de perfecta unidad vital, continuo y sin interrupciones, que identifica al nuevo ser como humano y genéticamente distinto a todos los demás (Aznar, 2014); que el embrión, en efecto, no es una «extensión» del cuerpo materno, sino que posee su propia identidad genética y contiene en sí mismo toda la información necesaria para el desarrollo completo del nuevo ser hasta su estado adulto; o que el zigoto es ya un ser vivo «nuevo», humano, distinto a su madre y capaz de autogobierno biológico durante el proceso gradual de su formación. La entidad de estos argumentos no ha sido rebatida convincentemente hasta el momento. Por eso, las ayudas a la gestación y las ayudas al aborto no deberían tener, en ningún caso, un valor jurídico ni moral parejo.

Lo cierto, sin embargo, es que bajo el paraguas de la “salud reproductiva” las administraciones públicas sí presentan el alumbramiento y el aborto como alternativas equivalentes. Y, en cierto sentido, resulta comprensible que así lo hagan pues son ya varias las décadas en las que asistimos a la rendición de lo deontológico frente a lo estratégico. En Problems of Moral Philosophy (Adorno, 2001) Theodor Adorno advertía que las normas tradicionales de comportamiento han dejado de ser obvias e indiscutidas (p. 16). De ahí que la Bioética se haya convertido en una suerte de razón instrumental orientada a la resolución de conflictos con procedimientos tomados de la teoría de juegos y de la decisión racional (Barrio, 2015, p. 28). Rara vez –se quejaba Spaemann en una conferencia pronunciada en Múnich (Spaemann, 2003a, pág. 34)– se apela ya a los filósofos morales para que respondan a la pregunta que en realidad se les debe formular, esto es: a la pregunta sobre cómo se debe vivir. Una pregunta que, de suyo, remite a explicaciones de sentido, a consideraciones teleológicas y a la metafísica.

En el pasado, en efecto, las comunidades resistían los embates de la calamidad aferrándose a los asideros de la religión y a su concepción transtemporal de la realidad (Bell, 2004, pág. 143). Las creencias, en efecto, sintonizan las acciones humanas con el orden cósmico y proyectan imágenes de ese orden sobre el plano de nuestra experiencia»  (Geertz, 1973). Hoy, sin embargo, nos encontramos en un estadio decisivo de la historia en el que la creencia y su contrario coexisten como alternativas válidas  (Taylor, 2006, pág. 13). Antiguas certezas como el carácter sagrado de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte, están hoy en entredicho. Que sea así no es ajeno a la progresiva complejidad de las condiciones de vida contemporáneas y a la rápida modificación del marco de condiciones de nuestro actuar (Spaemann, 2003b, pág. 207).

Lo relevante es que, en este escenario de confusión, se ha hecho fuerte la creencia en el carácter relativo de cualquier ideal de vida buena. De la imposibilidad, en definitiva, de afirmar un código moral como universal. Hacerlo, constituiría un atentado contra el quicio mismo del sistema democrático: la libertad individual (Llano, 1996). Ahora bien: sin un criterio universalmente aceptado sobre lo que debe considerarse bueno o malo en un sentido incondicional, el único ámbito de consenso razonable es el que se refiere a los procedimientos que legitiman la autoridad de quienes definen, con ayuda de la ley, lo que debe considerarse bueno o malo en un momento dado.

Michael Sandel (Sandel, 1984) encontró una afortunada expresión para definir este tipo de comunidad política: «república procedimental o consensual». Este sistema tiene la virtud de permitir que el interés general no se resienta cuando tropieza con la resistencia de algún afectado (Spaemann, 2003c, pág. 432), pero que no resuelve la cuestión de por qué deben aceptarse las normas que contravienen nuestra conciencia o en cuyo procedimiento de legitimación no hemos participado. Este último es el caso de los engendrados no nacidos, para quienes el acuerdo alcanzado por terceros implica su muerte a manos de un médico. En sede bioética, en definitiva, la «república procedimental» deja al arbitrio de algunos seres humanos –los adultos con uso de razón y representación política– el derecho a la vida de los concebidos no nacidos.

Un ejemplo palpable de lo dicho, se concreta en la oferta de prestaciones sociales a las gestantes con embarazos conflictivos. En general, las administraciones públicas no las ofrecen para preservar la integridad de la vida no nacida ni para garantizar la libertad de la gestante para que responda a sus responsabilidades como madre sin que su vulnerabilidad socioeconómica, la presión de un progenitor irresponsable o una conciencia insuficientemente informada le impidan hacerlo. Antes bien, desprecian estas cuestiones amparándose en la legitimidad de un procedimiento que consiente la conformación de mayorías legislativas con el apoyo de minorías políticas que, a cambio de su ayuda, exigen determinadas imposiciones ideológicas. Una de estas imposiciones consiste en equiparar, cuando no en privilegiar, las ayudas al aborto con las ayudas a la maternidad.

Mapa de la Maternidad

Probablemente, esto sea lo que ocurre en España. Así se colige del informe «Mapa de la Maternidad» elaborado por la Fundación REDMADRE. Éste señala que, un año más, las ayudas de las administraciones públicas españolas (estatales, autonómicas y locales) a mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, no alcanzaron los ocho euros de media por mujer en 2020. De hecho, desde 2018 apenas se han incrementado en dos euros  (cope.es, 2021) y tan sólo Andalucía se ha sumado a la lista de siete Comunidades Autónomas que ofrecen ayudas a las mujeres embarazadas con dificultades. Y precisamente sólo Andalucía, junto con Galicia, supera el millón de euros para este tipo de ayudas. Por debajo de los 500.00 € se encuentran Madrid, Asturias y Castilla y León. Menos de 100.000 €: Baleares, La Rioja y Cataluña. El resto destina ¡0 euros en ayudas a la maternidad!

María Torrego, presidenta de la Fundación REDMADRE, ha destacado que España ocupa el puesto 24 de 30 países en lo que respecta a los apoyos a mujeres gestantes. Amaya Azcona, su Directora General, subraya la incongruencia que consiste en ofrecer tan pocos apoyos a la maternidad cuando “un 52% de los hogares encabezados por mujeres madres están en riesgo de pobreza y cuando las mujeres con hijos tienen el doble de probabilidades de estar desempleadas y un 20% más de tener un contrato temporal” (cope.es, 2021). A juicio de Marta Torrego, esta deficiente financiación, unida a los obstáculos sociolaborales a los que se enfrentan las mujeres cuando se quedan embarazadas, convierte la maternidad en una importante causa de discriminación. Y curiosamente, mientras el gobierno de España presume de concentrar gran parte de su esfuerzo legislativo en la redacción de leyes de contenido social -alguna de las cuales obedece a una demanda social objetivamente marginal- no ha sido capaz de promulgar una ley de lucha contra la exclusión social motivada por la maternidad.

Pero el dato relevante del “Informe Mapa de la Maternidad”, a nuestro juicio, no es que las políticas de apoyo a la maternidad por parte de las administraciones públicas españolas sean insuficientes, sino que los países europeos que destinan mayor porcentaje de su PIB a la familia y cuentan con programas de apoyo a la maternidad, tienen cifras de aborto significativamente inferiores a las de España. En la misma línea, REDMADRE testimonia que 8 de cada 10 mujeres embarazadas que reclaman sus servicios, llevan su embarazo a término. Y esto certifica que, cuando una gestante en situación de vulnerabilidad recibe el debido apoyo, opta por ser madre antes que por abortar. La cuestión, ahora, es si nuestra Administración está por la labor de ayudar a las madres o no lo está.

Enrique Burguete Miguel

Instituto Ciencias de la Vida

 

¿Eutanasia, suicidio asistido? No, homicidio

Escrito por Salvador I. Reding V..

El término eutanasia aplica para el caso de que un paciente, un enfermo normalmente “terminal”, solicite a los médicos que le quiten la vida.

Por eutanasia, se pueden encontrar diversas concepciones de lenguaje y por tanto de significado. Pero en general, este término aplica para el caso de que un paciente, un enfermo normalmente “terminal”, solicite a los médicos que le quiten la vida. Pero también se habla de eutanasia, como un “suicidio asistido”, pero este concepto es falso.

En una Declaración de la Congregación para la doctrina de la fe, titulada “Iura et bona”, publicada en 1980, se define lo siguiente: “Por eutanasia se entiende una acción o una omisión que, por su naturaleza, o en la intención, causa la muerte, con el fin de eliminar cualquier dolor. La eutanasia se sitúa pues en el nivel de las intenciones o de los métodos usados”. Y se puede distinguir entre eutanasia “activa”, cuando se provoca la muerte con alguna acción, como inyectar un veneno, y eutanasia “pasiva”, cuando la muerte del paciente es resultado de dejar de administrarle algo que lo mantiene vivo, una omisión intencional de quitar la vida.

En varias legislaciones nacionales, se permite que los médicos ayuden a un paciente terminal a morir, considerando que es su “derecho” a solicitar que se le quite la vida, en principio por una acción que le provoca la muerte. Se supone que ese tal derecho es el de tener una muerte “digna”. ¿Es realmente una forma digna de morir, o es un escape al dolor, al sufrimiento o a la falta de una esperanza de vida?

Hay dos casos recientes de aplicación de eutanasia en Colombia, y no se trató de enfermos terminales sino de enfermos con padecimientos que les quitaban o podían quitar calidad de vida. Uno de ellos, varón, con diversas enfermedades, pero no en estado terminal por alguna de ellas. La otra, una mujer enferma de esclerosis lateral amiotrófica, que no quería caer en los problemas que esa enfermedad le iba a causar en un futuro, con pérdida de calidad de vida. Tampoco una enferma terminal.

En estos casos, y otros semejantes, se habla de un suicidio asistido. Pero no es tal, un suicida se quita la vida por propia mano, provocando su propia muerte. Pero en los casos en que un enfermo, ya vimos que terminal o no, solicite a los médicos que lo maten, ya no es un suicidio asistido, sino una solicitud, apegada a una norma legal, de que (para no hacer eufemismos), lo maten.

Esto me recuerda el lenguaje utilizado para matar mascotas, perros y gatos, cuando dicen que los van a “dormir”. No les gusta decir matar, pero eso es. Lo mismo pasa con la eutanasia solicitada por un paciente, no le ayudan a suicidarse, lo matan. Es un homicidio amparado por leyes que no respetan la vida humana.

No se trata, conforme a las leyes aprobadas, de ayudar a un paciente a provocar su muerte, sino a pedir a los médicos que lo maten. El médico que aplica a dichos pacientes un producto que lo mate, es realmente un asesino (con todo y el “permiso” de la víctima y de la ley). Que legalmente no se le considere homicida intencional, es un recurso legal, pero moralmente es eso, un asesino. Como los médicos que matan bebés en el vientre materno, asesinan a seres humanos.

Pero pensamos también en el estado de conciencia de quien solicita a un médico que le quite la vida intencionalmente por eutanasia, por el supuesto suicidio asistido. Si es nuestro deber ante Dios cuidar la vida, ¿cómo se puede justificar el pedir a alguien que le quite la vida para no sufrir? No podemos juzgar los casos particulares, pues no podemos saber la situación psicológica del individuo que pide le provoquen la muerte, como tampoco sabemos el estado de conciencia y los últimos momentos de vida de un suicida. Pero en principio, no se puede justificar ese hecho, y eventualmente se deberá rendir cuentas al Creador de la vida, al momento de morir.

Es importante distinguir entre la eutanasia, que es la provocación de una muerte intencional, sea por medios activos o pasivos, de los casos de enfermos terminales cuya recuperación es ya imposible, y que viven por asistencia externa de medios de respiración, por ejemplo. Este es otro tema importante, y muy bien cubierto por la enseñanza de la Iglesia. Este caso es el de evitar lo que se conoce como “ensañamiento terapéutico”.

La encíclica Evangelium vitae, del Papa Juan Pablo II, del 25 de marzo de 1995, afirma explícitamente lo siguiente: "la eutanasia es una grave violación de la ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de la persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. Semejante práctica conlleva, según las circunstancias, la malicia propia del suicidio o del homicidio" (n. 65). Esta es la posición doctrinal de la Iglesia Católica. Podemos decir que la eutanasia, el matar a una persona por su solicitud, es un crimen inaceptable.

 

¿Qué es la Tolerancia? – II Parte

El instinto de sociabilidad es natural al hombre. Y este instinto nos lleva a convivir con los otros de modo armonioso y agradable

Para tener derecho de ciudadanía en ciertos ambientes, hay hombres que trabajan hasta matarse con infartos cardíacos; señoras que ayunan como ascetas de la Tebaida. Para perder una «ciudadanía» de tal «valor», sólo por amor a los principios, ¡es necesario realmente amar mucho los principios!

 

Cuándo se debe ser intolerante

Contenidos
 

Antes de todo, es necesario subrayar que existe una situación en la cual el católico debe ser siempre intolerante, y esta regla no admite excepciones. Es cuando se desea que, para complacer a otros, o para evitar algún mal mayor, practique algún pecado. Pues todo pecado es una ofensa a Dios. Y es absurdo pensar que en alguna situación Dios pueda ser virtuosamente ofendido.

Y esto es tan obvio, que parecería superfluo decirlo. Entre tanto, en la práctica, cuántas veces sería necesario recordar este principio. Así, por ejemplo, nadie tiene el derecho de, por tolerancia con los amigos, y con la intención de despertar su simpatía, vestirse de modo inmoral, adoptar las maneras licenciosas o livianas de las personas de vida desarreglada, ostentar ideas temerarias, sospechosas o incluso erróneas, o alardear de tener vicios que en la realidad -por la gracia de Dios- no se tienen.

Que un católico, consciente de los deberes de fidelidad que tiene en relación con la escolástica, profese otra filosofía sólo para granjearse simpatías en cierto medio, es una forma de tolerancia inadmisible. Pues peca contra la verdad quien profesa un sistema que sabe que tiene errores, a pesar de que estos no sean contra la fe.

Pero los deberes de la intolerancia, en casos como estos, van más lejos.

¿Qué es la tolerancia? – Parte I

 

No basta no practicar el mal: nunca podemos aprobarlo

No basta que nos abstengamos de practicar el mal. Es incluso un deber que nunca lo aprobemos, por acción o por omisión.

Un católico que, ante del pecado o del error, toma una actitud de simpatía, peca contra la virtud de la intolerancia. Es lo que se da cuando se presencia, con una sonrisa, sin restricciones, una conversación o una escena inmoral; o cuando, en una discusión, se reconoce a otros el derecho a abrazar la opinión que quieran sobre religión. Esto no es respetar a los adversarios, sino ser conniventes con sus errores o pecados. Esto es aprobar el mal. Y esto, un católico no puede hacerlo jamás.

Los partidarios de los errores y modas de nuestra época persiguen con implacable intolerancia, y en nombre de la tolerancia, a todos los que osan no concordar con ellos

A veces, sin embargo, se llega a eso pensando que no hay pecado contra la intolerancia. Es lo que ocurre cuando ciertos silencios frente al error o al mal dan la idea de una aprobación tácita.

En todos estos casos, la tolerancia es un pecado, y sólo en la intolerancia consiste la virtud.

Leyendo estas afirmaciones es admisible que ciertos lectores se irriten. El instinto de sociabilidad es natural al hombre. Y este instinto nos lleva a convivir con los otros de modo armonioso y agradable.

No podemos imitar, no podemos concordar, no podemos callar

Ahora bien, en circunstancias cada vez más numerosas, el católico está obligado, dentro de la lógica de nuestra argumentación, a repetir delante del siglo el heroico «Non Possumus» de Pío IX: No podemos imitar, no podemos concordar, no podemos callar. Enseguida se crea en torno de nosotros aquel ambiente de guerra fría o caliente con que los partidarios de los errores y modas de nuestra época persiguen con implacable intolerancia, y en nombre de la tolerancia, a todos los que osan no concordar con ellos. Una cortina de fuego, de hielo, o simplemente de celofán nos cerca y aísla. Una velada excomunión social nos mantiene al margen de los ambientes modernos. Y a esto el hombre tiene casi tanto miedo como a la muerte. O más que a la propia muerte.

 

Los ídolos no pueden ser criticados

 

No exageramos. Para tener derecho de ciudadanía en tales ambientes, hay hombres que trabajan hasta matarse con infartos y anginas cardíacas; hay señoras que ayunan como ascetas de la Tebaida, y llegan a exponer gravemente su salud. Para perder una «ciudadanía» de tal «valor», sólo por amor a los principios, ¡sería necesario realmente amar mucho a los principios!

La pereza y los deberes del católico

Otra dificultad es la pereza. Estudiar un asunto, compenetrarse de él, tener enteramente a mano en cualquier oportunidad los argumentos para justificar una posición: cuánto esfuerzo… cuánta pereza. Pereza de hablar, de discutir, es claro. Sin embargo, aún más, pereza de estudiar. Y sobre todo, la suprema pereza de pensar con seriedad sobre algo, de compenetrarse de algo, de identificarse con una idea, un principio! La pereza sutil, imperceptible, omnímoda, de ser serio, de pensar seriamente, de vivir con seriedad, cuanto aparta de esta intolerancia inflexible, heroica, imperturbable, que en ciertas ocasiones y en ciertos asuntos es hoy como siempre el deber del verdadero católico.

Estar de acuerdo con las tendencias dominantes, es algo que abre todas las puertas y facilita todas las carreras

La pereza es hermana de la displicencia. Muchos preguntaran por qué tanto esfuerzo, tanta lucha, tanto sacrificio, si una golondrina no hace verano, y con nuestra actitud los otros no mejoran. ¡Extraña objeción! Como si debiésemos practicar los Mandamientos sólo para que los otros los practiquen también, y estuviésemos dispensados de hacerlo en la medida que los otros no nos imiten.

El oportunismo

Testimoniamos delante de los hombres nuestro amor al bien, y nuestro odio al mal, para dar gloria a Dios. Y aunque el mundo entero nos reprobase, deberíamos continuar haciéndolo. El hecho de que los otros no nos acompañen, no disminuye los derechos que Dios tiene a nuestra entera obediencia.

Pero estas razones no son las únicas. Existe también el oportunismo. Estar de acuerdo con las tendencias dominantes, es algo que abre todas las puertas y facilita todas las carreras. Prestigio, confort, dinero, todo. Todo se torna más fácil y más al alcance si se concuerda con la influencia dominante.

De este modo, puede verse cuánto cuesta el deber de la intolerancia. Lo que nos da el punto de partida para el artículo siguiente, donde pretendemos tratar de los límites de la intransigencia y de los mil medios que hay para eludirla.

por Plinio Corrêa de Oliveira   

 

Hay noticias y buenas noticias

Ana Teresa López de Llergo

Ene 19, 2022

Es necesario promover y buscar las buenas noticias y cuando aparezcan leerlas, agradecerlas, recomendarlas.

Todos los profesionistas con el ejercicio de sus competencias tienen una responsabilidad ética, pero en nuestro mundo contemporáneo tan interconectado y tan ávido de información, los comunicadores tienen más responsabilidad. Además de dar a conocer un hecho transmiten su opinión y califican los acontecimientos. Esa carga puede provocar optimismo o pesimismo. Y esos efectos al llegar a un gran número de personas modelan sociedades tristes o alegres. El mundo de la información tiene un gran poder.

Desgraciadamente los receptores por interesarse más en las malas noticias que por las buenas provocamos que nos den lo que nos gusta.

Sin embargo, es necesario promover y buscar las buenas noticias y cuando aparezcan leerlas, agradecerlas, recomendarlas. Un detalle así puede mejorarnos, porque ciertamente hay muchos temas así.

Nos mencionan decesos por la pandemia, pero hay dos defunciones recientes de personas con una vida ejemplar, tanto en su vida privada como en la pública, que la tuvieron y mucha. Conocerlos nos abre al orgullo de compartir su naturaleza, desgraciadamente pocos se han enterado. Uno es David Sassoli y otra es Alice von Hildebrand.

El deceso del primero fue el 10 de enero. El papa envió su pésame a la esposa y lo reconoce como “creyente animado por la esperanza y la caridad, periodista competente y hombre estimado de las instituciones que, de manera serena y respetuosa, en las responsabilidades públicas que desempeñó, se esforzó al máximo por el bien común con rectitud y compromiso generoso”.

Sassoli era el Presidente del Parlamento Europeo, después de tres elecciones sucesivas.

David Sassoli, nació en Florencia el 30 de mayo de 1956. Se dedicó al periodismo y a la política. Redactor de "Il Giorno". Luego estuvo en la RAI hasta 2009 cuando se presentó al Parlamento Europeo con el Partido Democrático donde lo eligieron con 400 mil votos.

Luchó contra el cambio climático; por una política más cercana a las necesidades de los ciudadanos; ´por la urgencia de reforzar la democracia parlamentaria y de promover los valores europeos dentro y fuera de la Unión Europea.

Casado y padre de dos hijos. De pequeño asistió a la Asociación de Guías y Scouts Católicos Italianos.

Las condolencias de los políticos e instituciones europeas fueron unánimes. Así lo expresaron: "es un día triste para Europa, hoy nuestra Unión pierde a un europeísta convencido, a un demócrata sincero y a un hombre de bien. David Sassoli era un hombre de profunda fe y fuertes convicciones”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, declaró a la prensa en Bruselas: "Todo el mundo amaba su sonrisa y su amabilidad, pero sabía luchar por lo que creía. En 1989, en Berlín, entre jóvenes europeos, vio caer el Muro. Desde entonces, estuvo del lado de la democracia y de una Europa unida. En más de una década de servicio en el Parlamento Europeo, defendió sistemáticamente a Europa y sus valores".

"Este es su legado y así es como lo recordaré, como un campeón de la justicia y la solidaridad y como un querido amigo. Mis pensamientos están con su esposa Alessandra y sus hijos, Giulio y Livia, y con todos sus amigos".

El presidente de la República Italiana, Sergio Mattarella, expresó en un telegrama que la muerte de Sassoli "abre un vacío en las filas de quienes creyeron y construyeron una Europa de paz al servicio de los ciudadanos y representa un motivo de profundo dolor para el pueblo italiano y para el pueblo europeo. Político apasionado, líder leal y riguroso, supo alimentar con su cultura una iniciativa política al servicio de las personas y las instituciones. Hombre de diálogo, hizo del método de la confrontación el sello de su relación con sus interlocutores, en busca del bien común. Estas cualidades se manifestaron también en su trabajo como periodista.”

Expresarse así de un difunto, llena de esperanza al palpar que hay muchas personas en altos niveles que viven sus ideales, que los cargos de alta posición no los han corrompido y que han conservado también una trayectoria familiar sin traiciones.

La otra noticia es la muerte de Alice von Hildebrand el 14 de enero, viuda de Dietrich. Alice Jordan nació en Bélgica en 1923. Como refugiada de guerra llega a Estados Unidos en 1940. Estudió filosofía en la Universidad de Forfham donde es alumna de su futuro esposo. De 1947 a 1984 da clases en Hunter College, en Nueva York.

La primera esposa de Dietrich von Hildebrand muere en 1957, y en 1959 contrae nuevas nupcias con Alice. Cuando él muere en 1977, ella se dedica a difundir su legado teológico y filosófico.

En el año 2000 escribió “Alma de león”, que es la biografía de su esposo. El prólogo es del Cardenal Joseph Ratzinger con quien llevaba una buena amistad. En 2004, con varios alumnos, fundó el Proyecto Hildebrand para dar a conocer la vida y los escritos de Dietrich. En 2014 escribe su autobiografía “Memories of a happy failure”, con prólogo del Cardenal Timothy Dolan.

Ella destacó como filósofa especialista en la antropología realista, como fundamento de la institución matrimonial y familiar. Escribió “La noche obscura del cuerpo”; “Por qué en las relaciones íntimas el respeto es lo primero” aquí analiza las raíces metafísicas del pudor y las consecuencias de su destrucción; “El privilegio de ser mujer” donde a partir de las diferencias entre hombre y mujer, subraya la mayor capacidad de ellas para la entrega, su sensibilidad a la belleza y su capacidad para el sacrificio. Señala a la Santísima Virgen como modelo de feminidad.

Conocer su vida y su obra nos muestra a una mujer centrada, brillante para exponer sus ideas y para reconocer las de su marido. Sus trabajos ponen muy en alto al sexo femenino sin necesidad de apoyarse en el recurso de la agresión.

 

Preguntas y respuestas para la seguridad de tu hijo

Lucía Legorreta

Ene 19, 2022

Informa a tus hijos del peligro de la medicina, diles que te llamen o a alguien conocido en caso de que se sientan mal.

Como papás nos preocupa muchísimo la seguridad de nuestros hijos, pero te has cuestionado, ¿qué tanta conciencia tiene tu hijo o hija de algunas situaciones peligrosas que puedan presentarse en su vida diaria?

Hoy reflexionaremos sobre algunas preguntas de seguridad que podrían salvar la vida de tu hijo, con sus respuestas correctas:

- ¿Qué harías si tus papás están lejos y alguien está tratando de abrir la puerta de tu casa?
El niño necesita llamar a sus padres antes de hablar al servicio de emergencia. Durante este tiempo los padres pueden llamar y avisar a los vecinos.

- ¿Aceptarías el dulce que te está queriendo dar un extraño?
Es inaceptable tomar alimentos, juguetes u otros artículos de extraños. Enséñales a tus hijos que solo de personas conocidas.

- ¿Qué harías si la toma de corriente se empieza a quemar y no hay nadie más en la casa?
Debe salir rápidamente del edificio o casa y llamar al departamento de bomberos. Mientras tú llegas, debe de recurrir a los vecinos para pedir ayuda. Está prohibido tratar de extinguir el fuego por su cuenta.

- Un extraño adulto está pidiendo ayuda. ¿Deberías ayudarle?
Debe rechazarla, con un claro “no” y salir rápidamente. Si una persona realmente necesita ayuda, primero se dirigirá a los adultos.

- Acabas de conocer a alguien de tu edad. ¿Deberías ir a su casa si te invita?
Enseña a tu hijo a no visitar a personas que apenas le son familiares. Puede negarse bajo el pretexto de que debe pedirles permiso a sus padres.

- ¿Qué debes hacer si huele a gas en tu casa?
Debe salir de la casa o apartamento inmediatamente, ir a los vecinos, y llamar al departamento de bomberos.

- ¿Qué debes hacer si un extraño te agarra y no te quiere soltar?
Lo más seguro es atraer la atención de la gente. Puede gritar o pelear para que lo escuchen.

- ¿Qué debes hacer si te pierdes entre muchísima gente?
Enseña a tus hijos a mantener la calma si se encuentran en una multitud. Tienen que moverse gradualmente hacia el borde de la multitud, pero no ir en contra. Cuando acudas a lugares con mucha gente, establece al llegar un punto en caso de que alguno se pierda.

- ¿Qué debes hacer si estás en la calle en medio de una tormenta?
Encontrar refugio seguro: una tienda o lugar concurrido.

- ¿Qué debes hace si alguien te está amenazando a ti o a tu familia por el internet?
Avisar de inmediato a sus papás para que decidan qué hacer.

- ¿Puedes tomar medicinas del kit de primeros auxilios si tus padres no están?
Informa a tus hijos del peligro de la medicina, diles que te llamen o a alguien conocido en caso de que se sientan mal.

Sin exagerar y despertarles miedo, te invito a platicar con tus hijos sobre estas situaciones. Siempre es mejor prevenir que lamentar.

 

Nivel universitario

Hablar hoy de universidad es hablar de un mundo con muchos perfiles, con muchos ambientes diversos, con finalidades variopintas. Antes, hablar de nivel universitario era hablar de personas con una buena formación, con un nivel intelectual importante, incluso al margen de su nivel social o de sus creencias. Ahora hay bastantes dudas al respecto. No está tan claro qué se pretende en las universidades, qué aprende un alumno, qué educación personal ha adquirido, cual es verdaderamente el “nivel” universitario.

La universidad es “una forma eficaz y profunda de abordar la realidad, que proceda con orden, precisión, sutileza, capacidad de relacionar diversos temas entre sí y llegar a conclusiones óptimas que hagan más fácil la vida o bien nos sirva para ayudar a los demás. El adquirir y formar esa capacidad sería la principal meta de la formación universitaria para este intelectual inglés (Newman) del siglo XIX”. Capacidad de relacionar diversos temas… que nos sirva para ayudar a los demás. Qué interesante y qué lejano. Sin embargo, investigando un poco nos encontramos con que todavía hoy hay ambientes universitarios con esa mentalidad.

La imagen actual de la universidad en España es muy variada, pero tendiendo a pobre. Lo que vemos u oímos contar sobre la universidad pública deja bastante que desear, aunque, como siempre, no se deben hacer generalizaciones. Tampoco podemos hacer juicios colectivos de las universidades privadas, pero conocemos no pocas que tienen una mentalidad más cercana a lo que deseaba Newman: un ambiente formativo, como planteamiento general.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Un personaje peligroso

Un título sugerente para una novela ya antigua y siempre moderna, que es de las preferidas del Papa Francisco, lo cual no deja de ser significativo. Es una profecía de la increencia, de la paganización del mundo occidental. Benson, que escribe a principios del siglo pasado, plantea un ambiente generalizado de falta de fe en Occidente, opuesto a un peligro de Oriente, que amenaza con la guerra y que persiste en la fe de las diversas religiones.

Ya desde el principio de la novela se plantea la problemática: “La consecuencia de tales planteamientos era que las controversias por motivos ideológicos de creencias podían ser tenidos como la más grave herejía y el mayor obstáculo para conseguir una línea de progreso, que solo se llevaría a cabo mediante la integración de los individuos dentro de la familia, de la familia en el estado y de los Estados nacionales en el gran estado universal”. O sea, no es que hay quien cree y quien no cree, es que ya no se puede hablar del tema de Dios.

Curiosamente estamos llegando a estos extremos en nuestro país. Resulta que si alguien quiere disuadir a una madre agobiada de que aborte, es un delincuente. Ya no es cuestión de discutir si aborto si o no, ahora el extremo es que ya no se puede hablar sobre ello. Pronto nos dirán que quien pretende acercar a la fe a un amigo es un personaje peligroso.

Pedro García

 

¿Pero a qué español importa si el rey “huido” vuelve?

           Mensaje de Zarzuela al personal de la Casa: "El Emérito no viene": La confirmación llegó en la tarde del viernes, apenas unas horas después de la reaparición de Juan Carlos I en Abu Dabi viendo el partido de Rafa Nadal”. (Vozpópuli 23-12-2021)……..                          En “españa” y como siempre, “se dedica mucho papel y tinta a lo que a la inmensa mayoría de españoles “ni fú, ni fá”; y esto del ex rey o como yo digo (“rey huido”) es un tema más. Primero porque se fue, “cargado o avergonzado”, de los hechos realizados, pues no lo obligó nadie, se fue por que quiso; y punto. Segundo porque “a rey muerto rey puesto”; y “la corona quedó de propiedad familiar, ya que la heredó el actual rey, su hijo”; y la familia (incluso él) siguen viviendo de los impuestos que seguimos pagando los españoles y siguen viviendo “a cuerpo de rey”; las penurias han sido y desde que llegó; a cargo de “los españolitos de a pie”; o sea, lo de siempre en este “peculiar” país, siempre lleno de, “orgullos y mentiras”.

                                Veamos un historial “grosso modo” pero yéndose al grano y dejándose de falacias y tonterías.

                                Lo de “la tan cacareada transición” es una mentira más; puesto que más de cuarenta años después, de aquel hecho, seguimos igual o peor que antes de ella. Igual y por cuanto, siguen y cada vez más virulentas, “dos españas que cantara aquel famoso y tan cantado poeta andaluz (Antonio Machado: cuyos huesos aún duermen en un pueblecito francés, junto a los de su madre; y “los cacareadores”, ni hacen intenciones de que sean traídos y sepultados en su patria, como debiera ser)… aquellos versos, que trágicamente cantara el poeta y que dicen…

“Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón”.

                                Y peor, por cuanto, ¡Ya quisiéramos volver al bienestar y prosperidad (que aún criticable) disfrutábamos entonces! Por lo menos, en lo que a, “lo económico y social”, ya teníamos ganado tras las terribles penurias de la maldita posguerra civil y el haber trabajado (la mayoría) como “semi esclavos”.

                                La transición, la marcamos los españoles que votamos por primera vez en 1976; cuando “instintivamente o maravillosamente, si se quiere”, con aquel voto masivo, “mandamos a la mierda,  a aquellas “dos malditas españas que cantó el poeta” (denominadas “izquierdas y derechas”); optando también masivamente por “un cambio soñado que no llegó nunca”, y que “ilusoriamente lo encarnaba Adolfo Suárez y el nuevo rey”; jóvenes ambos, en los que creímos como ilusos, traerían la “Nueva España que queríamos la masa de españoles, a quienes nos da igual, que mande un rey o una república, pero que de verdad sepan serlo y administrar como se necesita globalmente, para que un país avance y prospere de verdad.

                                Pero al político, “los de siempre se lo cargaron; y aquel “puedo prometer y prometo”, pasó como “una nubecilla de verano; y volvió el calor de siempre y acrecentado por los nuevos hambrientos, que a lo que venían, era a seguir devorando todo lo devorable de lo mucho que tenía la España de entonces; y a eso se dedicaron y se siguen dedicando. Y de ahí la pobreza, miserias y inseguridades actuales”, las que no se ve ni señales mínimas de que vayan a desaparecer en largo tiempo.

                                Y en cuanto al “rey que nombró Franco; y que luego él se entronizó mediante los movimientos “legales” para que no pareciera el original origen de la nueva corona”; (no olvidemos que era nueva, puesto que su abuelo, el cobarde Alfonso XIII, renunció a ella, cuando huyó asustado; firmando, lo que le pusieron delante; documento que está en los archivos del Estado, y que fue publicado en un libro, muy descarnado, titulado, “El Rey Perjuro” (1) y donde figura fotocopiado, el documento de la renuncia, entre otros muchos datos sobre “la vida y obras del tal; y de la españa de su reinado). Ver nota al final de mi artículo.

                                Y por todo cuanto se ha publicado de Juan Carlos I y lo que, “vete tú a saber lo que hay oculto y por publicar”; lo que puedo sacar en concreto, es que este Borbón y como tantos otros; lo que vino es, a “hacer fortuna y cuanta más mejor, e igualmente a darse la vida padre, como se la ha dado, con sus deleites en amores y todo lo demás”; así es que y en concreto… ¿Qué tenemos que agradecerle y por qué? Sí, y déjense las mentiras y subterfugios para, “los capullos de Alejandría o los estómagos agradecidos”; al resto sólo nos convence, aquello tan Español… “AL PAN PAN; Y AL VINO VINO”.

                                (1)Rafael Borras Betriu: Nacido en Barcelona en1935, tiene una larga trayectoria como promotor de empresas culturales, desde la revista La Jirafa(1956-1959) a las colecciones Espejo de España (1973-1995) o Así fue. En 1998 le fue otorgada la Placa de la Feria del Libro de Madrid por «su inestimable labor en el mundo editorial», y entre otras distinciones ha recibido la Medalla de Honor del Ateneu Barcelonès (1989) y la Llave de Barcelona (1997). Es Caballero de Primera Clase de la Real Orden del Mérito Civil de San Lodovico por nombramiento del Duque de Parma y de Plasencia (2000), y Premio a la Lealtad Republicana (2000). De 1992 a 2002 dirigió la revista Ateneu, y desde 1998 colabora semanalmente en el diario La Razón.

IMPORTANTE:

Algo complementario y que está en mi libro: Franco: El pueblo español en su época:
“DIÁLOGO CON UN ENVIADO DE NIXON: PRESIDENTE DE EE.UU.
“The mighty and the meek, fue escrito por Vernon Walters; quien fue enviado por el entonces presidente de Estado Unidos Richard Nixon para entrevistarse con Franco, cuando ya este padecía Parkinson y su salud se deterioraba.
Su misión era conocer “sutilmente” qué podía ocurrir en España tras la muerte del dictador…
Para ello traía de señuelo Walters un escrito de Nixon pidiendo informes sobre la situación de la costa occidental del Mediterráneo.
Escribe Walters:
Le entregué la carta de Nixon y su mano tembló levemente al cogerla. Nixon escribía que el presidente de USA tenía pesadas responsabilidades en el mundo, y estaba muy preocupado por la evolución del Mediterráneo occidental. Franco contestó que lo que realmente interesaba a Nixon era lo que pasaría en España después de su muerte. Contesté simplemente:
“Si, general, eso es… “(…)
Entonces dijo que la sucesión sería ordenada, porque no había alternativa. España marcharía un largo tramo hacia la democracia propiciada por nosotros junto con los británicos y los franceses, pero no hasta el final, porque España no era USA, Gran Bretaña o Francia. Expresó su absoluta confianza en que el Príncipe sabría manejar la transición después de su muerte. Mucha gente dudaba de que las instituciones creadas por él funcionarían, pero se equivocaban (…)
El general Franco se levantó para indicar que la reunión había terminado (…)
“Diga al presidente Nixon que tenga confianza en el buen sentido del pueblo español”
No habría una segunda guerra civil.
Todos podíamos esperar el futuro con confianza en España.
Él tenía fe en Dios y en el pueblo Español.
Al irme me estrechó la mano y me dijo. Casi en un susurro:

“Mi verdadero monumento no será la cruz del Guadarrama. Mi verdadero monumento será lo que no encontré cuando me encargué del Gobierno de España, la clase media española” (…).

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)