Las Noticias de hoy 30 Noviembre 2021

Enviado por adminideas el Mar, 30/11/2021 - 12:24

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    martes, 30 de noviembre de 2021     

Indice:

ROME REPORTS

El viaje de Francisco tras las huellas de Bernabé y Pablo

El Papa: Chipre y Grecia, viaje a las fuentes de la fraternidad y la humanidad

La falta de respeto en las fronteras minimiza nuestra humanidad

SAN ANDRÉS, APÓSTOL* : Francisco Fernandez Carbajal

Meditaciones: martes de la 1ª semana de Adviento

Novena a la Inmaculada Concepción

“Dios suele buscar instrumentos flacos” : San Josemaria

El Papa Francisco recibe en audiencia al Prelado: “Que todos estén en la calle haciendo apostolado”

Muy humanos, muy divinos (IX): El don de mirar con Dios

El desafío del 'nosotros'. La caridad en las relaciones para superar diferencias : Javier Marrodán

Educación y humanismo cristiano : Ramiro Pellitero

ESPAÑA 2030, ¿QUÉ GÉNERO DE LIBERTADES HABRÁ TRAÍDO LA EUTANASIA? :  Alberto García-Mina Freire

Fallece Justo Aznar, médico que dedicó su vida a la defensa de la vida

La complementariedad varón-mujer en la familia y en la sociedad : Ángela Aparisi

La importancia del adviento : Mario Arroyo.

El Papa ofrece una clave para superar las crisis de los matrimonios en dificultades

La asignatura pendiente : Domingo Martínez Madrid

El partidismo en la educación : Jesús D Mez Madrid

Otra asignatura pendiente : Jesús Martínez Madrid

La enseñanza, “el coño de la Bernarda”…y : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

 

El viaje de Francisco tras las huellas de Bernabé y Pablo

Las vidas de los dos apóstoles se entrelazan con las ciudades y los escenarios en el centro del 35º viaje apostólico a Chipre y Grecia, previsto del 2 al 6 de diciembre. Bernabé y Pablo viajaron juntos y predicaron el Evangelio. Su amistad, que también conoce momentos de contraste, se ve siempre reforzada por la fe en Cristo

 

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

La visita del Papa a los dos países mediterráneos recorre lugares que han estado marcados por otros viajes apostólicos: los de Juan Pablo II en 2001 a Grecia y Benedicto XVI en 2010 a Chipre. Pero también las realizadas en los orígenes del cristianismo y de la historia misionera por San Bernabé y San Pablo en estas tierras abrazadas por el mar y que se extienden entre Oriente y Occidente. Los dos apóstoles viajaron juntos. Y juntos predicaron el Evangelio.

San Bernabé

Bernabé, oriundo de Chipre y establecido posteriormente en Jerusalén, fue uno de los primeros en abrazar el cristianismo tras la resurrección de Jesús. La tradición -reportada por Eusebio de Cesarea, que se inspira en Clemente de Alejandría- lo cuenta también entre los 72 discípulos enviados por Jesús en misión de anunciar el Reino de Dios, y por tanto ya en el círculo de los seguidores de Cristo. Su verdadero nombre es José, pero le apodan Bernabé, que significa "hijo de la exhortación" (Hch 4:36) o “hijo del consuelo” Este nombre inspiró el lema del viaje apostólico del Papa Francisco a Chipre: "Consuélanos en la fe". Bernabé exhorta y consuela y con gran generosidad vende un campo de su propiedad. A continuación, entrega la suma recaudada a los apóstoles para las necesidades de la Iglesia.

San Bernabé

Dos apóstoles en misión

Bernabé es uno de los miembros más autorizados de la primera comunidad cristiana. 

Él -recordó el Papa emérito Benedicto XVI en la audiencia general del 31 de enero de 2007- Se hizo garante de la conversión de Saulo ante la comunidad cristiana de Jerusalén, que todavía desconfiaba de su antiguo perseguidor (cf. Hch 9, 27). Enviado a Antioquía de Siria, fue a buscar a Pablo, en Tarso, donde se había retirado, y con él pasó un año entero, dedicándose a la evangelización de esa importante ciudad, en cuya Iglesia Bernabé era conocido como profeta y doctor (cf. Hch 13, 1). Así, Bernabé, en el momento de las primeras conversiones de los paganos, comprendió que había llegado la hora de Saulo, el cual se había retirado a Tarso, su ciudad. Fue a buscarlo allí. En ese momento importante, en cierta forma, devolvió a Pablo a la Iglesia; en este sentido, le entregó una vez más al Apóstol de las gentes. La Iglesia de Antioquía envió a Bernabé en misión, junto a Pablo, realizando lo que se suele llamar el primer viaje misionero del Apóstol. En realidad, fue un viaje misionero de Bernabé, pues él era el verdadero responsable, al que Pablo se sumó como colaborador”.

En ese primer viaje los dos Apóstoles llegaron a zonas de Chipre y del centro-sur de Anatolia, en la actual Turquía, para anunciar la Resurrección del Señor.

Santos, pero hombres como nosotros

Incluso los caminos de la santidad pueden estar marcados por momentos de fricción. Benedicto XVI recordó en la Audiencia General del 31 de enero de 2007:

Los dos, Pablo y Bernabé, se enfrentaron más tarde, al inicio del segundo viaje misionero, porque Bernabé quería tomar como compañero a Juan Marcos, mientras que Pablo no quería, dado que el joven se había separado de ellos durante el viaje anterior (cf. Hch 13, 13; 15, 36-40). Por tanto, también entre los santos existen contrastes, discordias, controversias. Esto me parece muy consolador, pues vemos que los santos no "han caído del cielo". Son hombres como nosotros, incluso con problemas complicados. La santidad no consiste en no equivocarse o no pecar nunca. La santidad crece con la capacidad de conversión, de arrepentimiento, de disponibilidad para volver a comenzar, y sobre todo con la capacidad de reconciliación y de perdón.

"En las últimas cartas de san Pablo, a Filemón y en la segunda a Timoteo, Marcos aparece precisamente como 'mi colaborador'" – añadió el Papa emérito, que explicó: "Por consiguiente, lo que nos hace santos no es el no habernos equivocado nunca, sino la capacidad de perdón y reconciliación. Y todos podemos aprender este camino de santidad".

San Pablo

Judío de Tarso, en la actual Turquía, Saulo es un ciudadano romano. En los Hechos de los Apóstoles, Saulo es descrito como un perseguidor de cristianos. Pero en el camino a Damasco, lo envuelve una luz. Cayendo al suelo, oye una voz que le dice: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?". Él respondió: "¿Quién eres tú, Señor?". Y dijo: 'Yo soy Jesús a quien tú persigues. Pablo se convirtió y se bautizó. En Jerusalén, se encontró con Pedro y los demás apóstoles, que al principio se mostraron recelosos. Su garante fue Bernabé, que disipó todas las dudas. Pablo fue entonces acogido por la comunidad cristiana de Jerusalén. Bernabé le convenció para que se fuera a predicar el Evangelio.

San Pablo

Pablo y Bernabé llegaron juntos a Antioquía. Durante el primer viaje apostólico, también desembarcaron juntos en Chipre, en varias ciudades de Anatolia y luego de nuevo en Antioquía y Jerusalén. En el segundo viaje, Pablo se dirigió al sur de Galacia y luego a Macedonia y Grecia. Permaneció en Corinto durante más de un año. En el tercer viaje, Pablo permaneció tres años en Éfeso y luego llegó a Macedonia, Corinto y otros lugares. En sus viajes, Pablo abrió nuevos caminos al Evangelio. En Atenas, en particular, pronunció un famoso discurso.

El discurso en el Areópago

Durante su segundo viaje apostólico, Pablo fue a Atenas, cuna de la civilización y del pensamiento filosófico. Subió a la colina del Areópago, situada entre la Acrópolis y el ágora. En este lugar, donde los atenienses se reunían y debatían, el Apóstol habló del Evangelio. Habló de Dios a los paganos. Su discurso, como dijo San Juan Pablo II, es "un modelo de inculturación". El encuentro entre el mensaje cristiano y el mundo griego no parece dar inicialmente ningún fruto.

Cuando oyeron hablar de resurrección de muertos, unos lo tomaron a burla. Y otros dijeron:— ¡Ya nos hablarás de ese tema en otra ocasión! Así que Pablo abandonó la reunión. Sin embargo, hubo quienes se unieron a él y abrazaron la fe; entre ellos, Dionisio, que era miembro del Areópago; una mujer llamada Dámaris y algunos otros.

El discurso del Apóstol de las gentes entra en la trama de la historia. Desde Grecia, gracias también a esos primeros pasos para evangelizar a los paganos, el cristianismo llegó a Europa.

 

 

El Papa: Chipre y Grecia, viaje a las fuentes de la fraternidad y la humanidad

En un videomensaje publicado antes de su próximo viaje apostólico a Chipre y Grecia, el Papa Francisco saluda a todos los habitantes de estas "magníficas tierras" y lanza un fuerte llamamiento a la integración de los inmigrantes, para que el Mediterráneo deje de ser "un gran cementerio".

Isabella Piro - Ciudad del Vaticano

"Una peregrinación a las fuentes": así define el Papa Francisco su próximo viaje apostólico internacional que, del 2 al 6 de diciembre, lo llevará a Chipre y Grecia. Sus palabras resuenan en un videomensaje dirigido a los habitantes de ambos países, "a todos -subraya el Pontífice- no sólo los católicos". A ellos, el Papa les comunica "la alegría" de visitar estas "magníficas tierras, bendecidas por la historia, la cultura y el Evangelio", tras las huellas de "grandes misioneros", como "los apóstoles Pablo y Bernabé".

El camino sinodal y el estímulo a los católicos

La primera fuente de la que el Pontífice podrá saciar su sed es la de la fraternidad, "tan preciosa" sobre todo en el contexto del viaje sinodal:

Hay una "gracia sinodal", una fraternidad apostólica que deseo tanto y con gran respeto: es la expectativa de visitar a los queridos beatos Crisóstomos y Ieronymos, Jefes de las Iglesias Ortodoxas locales. Como hermano en la fe, tendré la gracia de ser recibido por ustedes y de encontrarme con ustedes en el nombre del Señor de la Paz.

Y el abrazo fraterno será también con "las hermanas y hermanos católicos" que, en esas tierras, representan "pequeños rebaños" amados por el Señor: a ellos, el Papa llevará "con afecto el aliento de toda la Iglesia católica".

Puertos abiertos y acogida de migrantes, refugiados y desplazados

La segunda fuente indicada por el Pontífice, sin embargo, es "la fuente antigua de Europa": Chipre, de hecho, representa "una rama de Tierra Santa en el continente", mientras que "Grecia es el hogar de la cultura clásica". Europa, por tanto, subraya Francisco, "no puede prescindir del Mediterráneo, un mar que ha visto la difusión del Evangelio" y el desarrollo de grandes civilizaciones:

“El mare nostrum, que conecta tantas tierras, nos invita a navegar juntos, a no dividirnos yendo cada uno por su lado, especialmente en este periodo en el que la lucha contra la pandemia sigue exigiendo mucho compromiso y la crisis climática se cierne sobre nosotros. El mar, que acoge a muchos pueblos, con sus puertos abiertos nos recuerda que las fuentes de la convivencia están en la acogida”

No explotar a los que huyen de la guerra y la pobreza

De ahí el fuerte llamamiento del Papa a no olvidar a los migrantes, a los refugiados:

“Pienso en los que, en los últimos años y todavía hoy, huyen de las guerras y la pobreza, que desembarcan en las costas del continente y en otros lugares, y no encuentran hospitalidad, sino hostilidad e incluso son instrumentalizados. Son nuestros hermanos y hermanas. ¡Cuántos han perdido la vida en el mar! Hoy, el Mare Nostrum, el Mediterráneo, es un gran cementerio”

Fraternidad e integración, fuentes de convivencia común

La tercera fuente del viaje, por tanto, será la de la humanidad: estará representada concretamente por la parada en Mitilene - Lesbos, donde el Papa irá en la mañana del 5 de diciembre para encontrarse con los refugiados. Igual que lo hizo hace cinco años en la misma isla:

"Peregrino en la fuente de la humanidad, iré de nuevo a Lesbos, con la convicción de que las fuentes de la vida en común sólo volverán a florecer en la fraternidad y la integración: juntos. No hay otro camino, y con esta ilusión voy hacia ustedes".

35º viaje internacional de Francisco

Por último, el Papa invoca la bendición del Señor sobre todos los habitantes de Chipre y Grecia, llevando en su corazón sus "expectativas, preocupaciones y esperanzas". Cabe recordar que la próxima visita será el 35º viaje apostólico internacional del Pontífice, el tercero en este 2021, tras la histórica visita a Iraq en marzo y la peregrinación a Budapest y Eslovaquia el pasado septiembre. En concreto, Francisco será el segundo Papa que visita Chipre y Grecia: Benedicto XVI, de hecho, visitó la isla del Mediterráneo oriental en 2010, mientras que San Juan Pablo II hizo una parada en el país heleno en 2001.

 

La falta de respeto en las fronteras minimiza nuestra humanidad

Mensaje del Papa Francisco, leído por el cardenal Parolin, por el 70º aniversario de la Organización Internacional para las Migraciones: "Cuantas más vías legales existan, menos probable será que los migrantes se vean arrastrados por las redes criminales de los traficantes de personas o por la explotación y los abusos durante el contrabando"

 

Vatican News

“Es aún más lamentable que los migrantes sean utilizados cada vez más como moneda de cambio, como peones en el tablero de ajedrez, víctimas de rivalidades políticas. Como todos sabemos, la decisión de emigrar, de abandonar la tierra natal o el territorio de origen, es sin duda una de las más difíciles de la vida”.

El Papa Francisco, tras su denuncia al final del Ángelus del primer domingo de Adviento, en la que expresó su dolor por las muertes en la frontera del Canal de la Mancha y de Bielorrusia o en las aguas del Mediterráneo, y ante su próximo viaje a la isla de Lesbos, vuelve a lanzar un llamamiento para todos aquellos que han tomado lo que es, sin duda, “una de las decisiones más difíciles de la vida", es decir emigrar y dejar su patria o territorio de origen.

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Setenta años de la OIM

El Santo Padre envía un mensaje a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), principal organización intergubernamental en el ámbito de las migraciones con sede en Ginebra, que celebra su 70º aniversario. La Santa Sede es miembro de la organización desde hace diez años.

No perder de vista el rostro humano de la migración

El Papa pregunta, en el texto en lengua española que leyó el cardenal secretario de Estado Pietro Parolin:

“¿Cómo se puede explotar el sufrimiento y la desesperación para avanzar o defender agendas políticas? ¿Cómo pueden prevalecer las consideraciones políticas cuando está en juego la dignidad de la persona humana? La falta básica de respeto humano en las fronteras nacionales nos minimiza a todos en nuestra ‘humanidad’”

Cambiar el punto de vista

Francisco añade que “más allá de los aspectos políticos y jurídicos de las situaciones irregulares, nunca debemos perder de vista el rostro humano de la migración y el hecho de que, por encima de las divisiones geográficas de las fronteras, formamos parte de una única familia humana”. Además, el Pontífice exhorta a llevar a cabo un cambio de punto de vista sobre el fenómeno migratorio:

“En definitiva, la migración no es sólo una historia de migrantes sino de desigualdades, de desesperación, de degradación del medioambiente, de cambio climático, pero también de sueños, de coraje, de estudios en el extranjero, de reunificación familiar, de nuevas oportunidades, de seguridad y protección, y de trabajo duro pero decente”

Y añade que “el debate sobre la migración no es realmente sobre los migrantes. O sea, no se trata sólo de migrantes: se trata más bien de todos nosotros, del pasado, del presente y del futuro de nuestras sociedades. No debemos dejarnos sorprender por el número de migrantes, sino encontrarnos con todos ellos como personas, viendo sus rostros y escuchando sus historias, intentando responder lo mejor posible a sus singulares situaciones personales y familiares. Esta respuesta requiere mucha sensibilidad humana, justicia y fraternidad”. Razón por la cual el Papa afirma en su mensaje:

“Tenemos que evitar una tentación muy común hoy en día: descartar todo lo que resulta molesto. Esa es precisamente la ‘cultura del descarte’ que tantas veces he denunciado”

Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos

Francisco recuerda que “en la mayoría de las principales tradiciones religiosas, incluso el cristianismo, encontramos la enseñanza que nos exhorta a tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos”.

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A la vez que destaca que “otras enseñanzas religiosas insisten en que vayamos más allá de esta norma y que no descuidemos la hospitalidad con el extranjero, ‘pues por ella algunos, sin saberlo, han recibido visitas de ángeles’. Sin duda, estos valores universalmente reconocidos deben guiar nuestro trato a los migrantes en la comunidad local y en el ámbito nacional”.

“Muchas veces – afirma el Papa – oímos hablar de lo que hacen los Estados para acoger a los migrantes. Pero es igualmente importante preguntarse”:

“¿Qué beneficios aportan los migrantes a las comunidades que los acogen y cómo las enriquecen? Por un lado, en los mercados de los países de ingresos medio-altos, la mano de obra migrante es muy demandada y bienvenida como forma de compensar la falta de mano de obra. Por otro lado, los migrantes suelen ser rechazados y sometidos a actitudes resentidas por muchas de sus comunidades de acogida”

Predominio de los intereses económicos

“Lamentablemente – prosigue el Pontífice –, este doble estándar deriva del predominio de los intereses económicos sobre las necesidades y la dignidad de la persona humana. Esta tendencia se hizo especialmente evidente durante los ‘cierres’ de COVID-19, cuando muchos de los trabajadores ‘esenciales’ eran migrantes, pero no se les concedieron los beneficios de los programas de ayuda económica de COVID ni el acceso a la atención sanitaria básica o a las vacunas de COVID”.

Vías legales

“Cuantas más vías legales existan, menos probable será que los migrantes se vean arrastrados por las redes criminales de los traficantes de personas o por la explotación y los abusos durante el contrabando”

Francisco manifiesta que “la desesperación y la esperanza siempre prevalecen sobre las políticas restrictivas”. Y agrega:

“Los migrantes hacen visible el vínculo que une a toda la familia humana, la riqueza de las culturas y el recurso para los intercambios de desarrollo y las redes comerciales que constituyen las comunidades de la diáspora”

El tema de la integración es fundamental

A la vez que escribe que, “en este sentido, el tema de la integración es fundamental; la integración implica un proceso bidireccional, basado en el conocimiento mutuo, la apertura recíproca, el respeto de las leyes y la cultura de los países de acogida con un verdadero espíritu de encuentro y enriquecimiento recíproco”.

“La familia migrante es un componente crucial de las comunidades de nuestro mundo globalizado, pero en demasiados países se niega a los trabajadores migrantes los beneficios y la estabilidad de la vida familiar debido a impedimentos legales”

Dignidad humana

Además, “el vacío humano que se deja atrás cuando un padre o una madre emigran solos es un duro recordatorio del agobiante dilema que supone verse obligados a elegir entre emigrar sólo para alimentar a su familia o disfrutar del derecho fundamental a permanecer en el país de origen con dignidad”. E insiste en que “la comunidad internacional debe abordar con urgencia las condiciones que dan lugar a la migración irregular, haciendo así de la migración una elección bien informada y no una necesidad desesperada”.

“La mayoría de las personas que pueden vivir decentemente en sus propios países de origen no se sentirían obligadas a emigrar de forma irregular”

De ahí que Francisco escriba que “se necesitan urgentemente esfuerzos para crear mejores condiciones económicas y sociales [...] de modo que la emigración no sea la única opción para quien busca paz, justicia, seguridad y pleno respeto de la dignidad humana”.

Acoger, proteger, promover e integrar

“Nunca debemos olvidar que no se trata de estadísticas, sino de personas reales con sus vidas en juego”

Y concluye recordando que la Iglesia católica y sus Instituciones, arraigada en su experiencia secular, “seguirán con su misión de acoger, proteger, promover e integrar a las personas que se desplazan”.

 

SAN ANDRÉS, APÓSTOL*

Fiesta

— El primer encuentro con Jesús.

— Apostolado de la amistad,

— La llamada definitiva. Desprendimiento y prontitud para seguir al Señor.

I. Fueron y vieran dónde vivía, y permanecieron aquel día con Él. Era alrededor de la hora décima1.

Andrés y Juan fueron los primeros Apóstoles llamados por Jesús, según nos relata el Evangelio. El Maestro ha comenzado su ministerio público y enseguida, al día siguiente, comienza a llamar a los que estarán más cercanos a su Persona. Se encontraba el Bautista con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dijo: He aquí el Cordero de Dios2. Y los dos se fueron detrás del Señor. Se volvió Jesús y, viendo que le seguían, les preguntó: ¿Qué buscáis? Ellos le dijeron: Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives? Les respondió: Venid y veréis. Era en realidad una amable invitación a que le acompañaran. Durante aquel día Jesús les hablaría de mil cosas con sabiduría divina y encanto humano, y quedaron ya para siempre unidos a su Persona. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y le siguieron. Juan, después de muchos años, pudo anotar en su Evangelio la hora del encuentro: Era alrededor de la hora décima, hacia las cuatro de la tarde. Jamás olvidó aquel momento en que Jesús les dijo: ¿Qué buscáis? Andrés también recordaría siempre aquel día definitivo.

Nunca se olvida el encuentro decisivo con Jesús. Aceptar la llamada del Señor, ser recibido en el círculo de sus más íntimos, es la mayor gracia que se puede recibir en este mundo. Representa ese día feliz, inolvidable, en el que somos invadidos por la clara invitación del Maestro, ese don inmerecido, tanto más valioso por cuanto viene de Dios, que da sentido a la vida e ilumina el futuro. Hay llamadas de Dios que son como una invitación dulce y silenciosa; otras, como la de San Pablo, fulminantes como un rayo que rasga la oscuridad, y también hay llamadas en las que el Maestro pone sencillamente la mano sobre el hombro, mientras dice: ¡Tú eres mío! ¡Sígueme! Entonces, el hombre, lleno de alegría, va, vende cuanto tiene y compra aquel Campo3, porque en él está su tesoro. Ha descubierto, entre los muchos dones de la vida, como un experto que busca perlas finas4, la de mayor valor5.

Venid y veréis. Es en el trato personal con el Señor donde Andrés y Juan conocieron, por experiencia personal, aquello que con las solas palabras no hubieran entendido, del todo6. Es en la oración personal, en la intimidad con Cristo, donde conocemos sus múltiples invitaciones y llamadas a seguirle más de cerca. Ahora, mientras hablamos con Él, nos podríamos preguntar si tenemos el oído atento a su voz inconfundible, si estamos respondiendo hasta el fondo a lo que nos pide, porque Cristo pasa junto a nosotros y llama. Él sigue presente en el mundo, con la misma realidad de hace veinte siglos, y busca colaboradores que le ayuden a salvar almas. Vale la pena decir que sí a esta empresa divina.

II. Dijo Andrés a su hermano Simón: ¡Hemos encontrado al Mesías! (que significa Cristo). Y lo llevó a Jesús7.

El encuentro con Jesús dejó a Andrés con el alma llena de felicidad y de gozo; una alegría nueva que era necesario comunicar enseguida. Parece como si no pudiera retener tanta dicha. Al primero que encontró fue a su hermano Pedro. Y comenta San Juan Crisóstomo que, después de haber estado con Jesús, después de haberle tratado durante aquel día, «no guardó para sí este tesoro, sino que se apresuró a acudir a su hermano, para hacerle partícipe de su dicha»8. Andrés debió hablar a Pedro con entusiasmo de su descubrimiento: ¡Hemos encontrado al Mesías!, le dice con ese tono especial del que está convencido, pues logra que Pedro, quizá cansado después de una jornada de trabajo, vaya hasta el Maestro, que ya le esperaba: Y lo llevó hasta Jesús. Esa es nuestra tarea: llevar a Cristo a nuestros parientes, amigos y conocidos, hablándoles con ese convencimiento que persuade. Este anuncio es propio del alma que «se llena de gozo con su aparición y que se apresura a anunciar a los demás algo tan grande. Esta es la prueba del verdadero y sincero amor fraternal, el mutuo intercambio de bienes espirituales»9. Verdaderamente, quien encuentra a Cristo lo encuentra para todos y, en primer lugar, para los más cercanos: parientes, amigos, colegas...

Nosotros hemos tratado con intimidad ¡quizá desde hace no pocos años! a Cristo, que pasó cerca de nuestra vida: «como Andrés, también nosotros, por la gracia de Dios, hemos descubierto al Mesías y el significado de la esperanza que hay que transmitir a nuestro pueblo»10. El Señor se vale con frecuencia de los lazos de la sangre, de la amistad... para llamar a otras almas a seguirle. Esos vínculos pueden abrir la puerta del corazón de nuestros parientes y amigos a Jesús, que a veces no puede entrar debido a los prejuicios, los miedos, la ignorancia, la reserva mental o la pereza. Cuando la amistad es verdadera no son necesarios grandes esfuerzos para hablar de Cristo: la confidencia surgirá como algo normal. Entre amigos es fácil intercambiar puntos de vista, comunicar hallazgos... ¡Sería tan poco natural que no habláramos de Cristo, siendo lo más importante que hemos descubierto y el motor de nuestro actuar!

La amistad, con la gracia de Dios, puede ser el cauce natural y divino a un mismo tiempo para un apostolado hondo, capilar, hecho uno a uno. Muchos descubrirán por nuestras palabras llenas de esperanza y de alegría a Jesús cercano, como lo encontró Pedro, como quizá lo hallamos en otro tiempo nosotros. «Un día no quiero generalizar, abre tu corazón al Señor y cuéntale tu historia, quizá un amigo, un cristiano corriente igual a ti, te descubrió un panorama profundo y nuevo, siendo al mismo tiempo viejo como el Evangelio. Te sugirió la posibilidad de empeñarte seriamente en seguir a Cristo, en ser apóstol de apóstoles. Tal vez perdiste entonces la tranquilidad y no la recuperaste, convertida en paz, hasta que libremente, porque te dio la gana que es la razón más sobrenatural-, respondiste que sí a Dios. Y vino la alegría, recia, constante, que solo desaparece cuando te apartas de Él»11. Esa alegría que solo hemos encontrado al seguir los pasos del Maestro, y que deseamos que muchos participen.

III. Un tiempo más tarde, mientras caminaban junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón el llamado Pedro y Andrés su hermano, que echaban la red al mar, pues eran pescadores. Y les dijo Jesús: Seguidme y os haré pescadores de hombres. Ellos, al instante dejaron las redes y le siguieron12. Es la llamada definitiva, culminación de aquel primer encuentro con el Maestro. Andrés, como los demás Apóstoles, respondió al instante, con prontitud. San Gregorio Magno, al comentar esta llamada definitiva de Jesús y el desprendimiento de todo lo que poseían con que respondieron aquellos pescadores, enseña que el reino de los cielos «vale tanto cuanto tienes»13. Ante Jesús que pasa no podemos reservarnos nada. Mucho dejaron Pedro y Andrés, «puesto que ambos dejaron los deseos de poseer»14. El Señor necesita corazones limpios y desprendidos. Y cada cristiano que sigue a Cristo ha de vivir, según su peculiar vocación, este espíritu de entrega. No puede haber algo en nuestra vida que no sea de Dios. ¿Qué nos vamos a reservar cuando el Maestro está tan cerca, cuando le vemos y le tratamos todos los días?

Este desprendimiento nos permitirá acompañar a Jesús que continúa su camino con paso rápido, que no sería posible seguir con demasiados fardos. El paso de Dios puede ser ligero, y sería triste que nos quedásemos atrás por cuatro cosas que no valen la pena. Él, de una forma u otra, pasa siempre cerca de nosotros y nos llama. Una veces lo hace a una edad temprana, otras en la madurez, y también cuando ya falta un trayecto más corto para llegar hasta Él, como se desprende de aquella parábola de los jornaleros que fueron contratados a diversas horas del día15. En cualquier caso, es necesario responder a esa llamada con la alegría estremecida que nos han dejado los Evangelistas cuando recuerdan su llamada. Es el mismo Jesús el que pasa ahora, el que nos ha invitado a seguirle.

Cuenta la tradición que San Andrés murió alabando la cruz, pues le acercaba definitivamente a su Maestro: «Oh cruz buena, que has sido glorificada por causa de los miembros del Señor, cruz por largo tiempo deseada, ardientemente amada, buscada sin descanso y ofrecida a mis ardientes deseos (...), devuélveme a mi Maestro, para que por ti me reciba el que por ti me redimió»16. No nos importarán los mayores sacrificios si vemos a Jesús detrás de ellos.

1 Jn 1, 39. — 2 Jn 1, 37. — 3 Mt 13, 44. — 4 Mt 13, 45. — 5 J. L. Sánchez de Alba, El Evangelio de San Juan, Palabra, 3.ª ed., Madrid 1987, nota a Jn 1, 35-51. — 6 Santo Tomás, Comentario al Evangelio de San Juan, in loc. — 7 Antífona de comunión. Jn 1, 41-42. — 8 Liturgia de las Horas, Segunda lectura, San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de San Juan 19, 1. — 9 Ibídem. — 10 Juan Pablo II, Homilía 30-XI-1982. — 11 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 1. — 12 Mt 4, 18-20. — 13 San gregorio Magno, Homilías sobre Evangelios, I, 5, 2. — 14 Ibídem. — 15 Cfr. Mt 20, 1 ss. — 16 Pasión de San Andrés.

San Andrés Apóstol era natural de Betsaida, hermano de Simón y pescador como él. Fue al principio discípulo de Juan el Bautista, y luego uno de los primeros que conoció a Jesús, y quien llevó a Pedro al encuentro con el Maestro. En la multiplicación de los panes, Andrés es quien dice a Jesús que había un muchacho con unos panes y unos peces. Según la tradición, predicó el Evangelio en Grecia y murió crucificado en Acaya en una cruz en forma de aspa.

 

Meditaciones: ​martes de la 1ª semana de Adviento

Reflexión para meditar en el martes de la primera semana de adviento. Los temas propuestos son: Dios se da a conocer; sencillez para comprender las enseñanzas de Dios; el trato con Jesús ilumina nuestra jornada.

30/11/2021

– Dios se da a conocer

– Sencillez para comprender las enseñanzas de Dios

– El trato con Jesús ilumina nuestra jornada


GUIADOS por las enseñanzas y el ejemplo de san Josemaría, hemos aprendido a amar apasionadamente el mundo. Disfrutamos de todas las realidades nobles y buenas de la creación porque sabemos que son un don de Dios. Al mismo tiempo, no somos indiferentes ante el mal en el mundo, que disminuye su belleza y lo aleja de su plan amoroso.

Aunque las causas de estas situaciones son múltiples, entre ellas podemos identificar una que tiene especial relevancia: el desconocimiento que tienen muchas personas de la bondad de nuestro Creador. «Bien pudiera decirse que el mayor enemigo de Dios –porque se ama a Dios después de conocerlo– es la ignorancia: origen de tantos males y obstáculo grande para la salvación de las almas»[1]. Por el contrario, cuando conocemos su amor por nosotros, cuando descubrimos que Dios sueña con que seamos felices, es lógico quererle sobre todas las cosas, acercarnos a quien es el origen de todo bien. «Nadie hará mal ni causará daño en todo mi monte santo, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor» (Is 11,9).

Dios se sirvió de algunos hombres y mujeres de diversas épocas para darse a conocer y así dar la oportunidad al hombre de ser más libre. «Pero al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley» (Ga 4,4), para llevar esta tarea hasta el fin. Es tan grande el deseo que tiene Dios de que le conozcamos que vino Él mismo, en persona, para indicarnos los proyectos de su amor.

Llenos de reconocimiento y gratitud, podemos unirnos a la oración de alabanza que, como recoge el evangelio de la Misa de hoy, Jesús elevó un día al Padre: «Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y las has revelado a los pequeños» (Lc 10,21).


«MIRAD, el Señor llega con poder e iluminará los ojos de sus siervos»[2]. Aquella promesa de sabiduría para los hombres se cumplió con la venida al mundo de Jesús, sobre quien reposó «el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de entendimiento, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor» (Is 1,2). Él sigue dispuesto a dialogar personalmente con cada uno de nosotros para instruirnos, para guiarnos, para alentarnos. Con frecuencia, Dios nos habla a través de personas y situaciones, convirtiendo toda la realidad de nuestra vida en un lugar de encuentro con Él. Si procuramos tener una vida contemplativa, en todos los acontecimientos del día a día podremos descubrir la voz de Dios que nos busca.

En ese diálogo, el Señor espera que nos dirijamos a Él con confianza para iluminar lo que no comprendemos. Por esto, con sencillez, nos ponemos en su presencia y le planteamos nuestras dudas de corazón a corazón, recordando que Dios se revela a los pequeños. En cambio, para los sabios según la carne, las palabras del Señor pueden sonar como frases inconexas. Por eso necesitamos poner de nuestra parte para permanecer abiertos a escuchar su palabra, aunque solo la entendamos parcialmente. «¡Cuántas contrariedades desaparecen, cuando interiormente nos colocamos bien próximos a ese Dios nuestro, que nunca abandona! Se renueva, con distintos matices, ese amor de Jesús por los suyos, por los enfermos, por los tullidos, que pregunta: ¿qué te pasa? Me pasa... Y, enseguida, luz o, al menos, aceptación y paz»[3].

Si nos acercamos al Señor con un atrevimiento de niños, entonces nos revelará su sabiduría y nos dará a conocer sus designios. También nos colmará de paz, de alegría, y nos concederá la fortaleza para sobrellevar las dificultades que la vida nos presenta.


EN JESUCRISTO se contiene la plenitud de la revelación. «Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre, ni quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo» (Lc 10,22). «Jesús no nos dice algo sobre Dios, no habla simplemente del Padre, sino que es revelación de Dios, porque es Dios, y nos revela de este modo el rostro de Dios»[4]. Dios se hizo carne en Cristo para que pudiéramos verlo, entrar en relación directa con Él y para darnos a conocer los planes de su sabiduría. A la hora de buscar respuestas a los interrogantes de nuestra vida, haremos muy bien en acudir a Jesús. En nuestro diálogo con Cristo no existen inquietudes superfluas ni dudas inoportunas. Toda la sabiduría está contenida en el misterio del Verbo hecho hombre: Jesús es la Palabra de Dios.

Es fácil imaginarse a los apóstoles preguntando a Jesús el significado más profundo de alguna parábola que no habían comprendido, o acercándose a pedirle una explicación sobre un suceso determinado que conocían todos. Nosotros tenemos esa misma facilidad para entablar una conversación con el Señor. El trato personal y diario con Él nos lleva a conocerle cada vez mejor, a adquirir una connaturalidad con su manera de reaccionar frente a las diversas circunstancias de la vida. Por eso nos sirve pedirle al Espíritu Santo que nuestro diálogo con Jesús sea luz para nosotros y para los demás.

A lo largo de la vida aprendemos muchas cosas. Algunas de ellas son constitutivas de nuestro modo de pensar, de ser y de actuar. Es probable que varias de esas enseñanzas fundamentales las hayamos recibido de los labios o del ejemplo de nuestras madres. La vida de María constituye para nosotros una enseñanza maravillosa de diálogo con el Señor. ¡Ojalá aprendamos de la Virgen aquella confianza para mirar y escuchar a Jesús!


[1] San Josemaría, Carta 11-III-1940, n. 47.

[2] Misal romano, Martes de la I semana de Adviento, Antífona al evangelio.

[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 249.

[4] Benedicto XVI, Audiencia, 16-I-2013.

 

Novena a la Inmaculada Concepción

El 8 de diciembre se celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción. Es un dogma proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en la bula Ineffabilis Deus, que declara que la Virgen María estuvo libre del pecado original desde el primer momento de su concepción por los méritos de su hijo Jesucristo.

28/11/2021

• Descarga la Novena a la Inmaculada con textos de san Josemaría y el Papa Francisco (PDF). ¿Qué es la novena a la Inmaculada? El 8 de diciembre celebramos la belleza de la Virgen María y, como es una fiesta tan importante, la preparamos con nueve días de antelación. Te proponemos meditar diariamente el Evangelio, con ayuda de algunas ideas surgidas del cariño de san Josemaría y del Papa Francisco a la Virgen. Descarga disponible también en slideshare.

Novena a la Inmaculada con textos de san Josemaría y el Papa Francisco.


El Evangelio sobre la Inmaculada Concepción

• Audio: La Encarnación del Hijo de Dios: En el capítulo 1 de San Lucas se relata la Encarnación del Hijo de Dios, que comienza con la Anunciación del Arcángel San Gabriel a la Virgen María.

• Audio de la Anunciación: textos de San Josemaría sobre esta escena del Evangelio.

• Comentario al Evangelio: solemnidad de la Inmaculada Concepción


Para contemplar y rezar a la Virgen María durante la Novena

• Vida de María (I): la Inmaculada Concepción: Textos sobre la vida de la Virgen, con los comentarios del Magisterio y de los Padres de la Iglesia.

• Oración del Papa Francisco a la Inmaculada Concepción (8.XII.2013)

Oración del Papa Francisco a la Inmaculada Concepción

• Textos de san Josemaría sobre la Inmaculada Concepción (disponible en PDF).

• 150 aniversario del Dogma de la Inmaculada Concepción (2004) El 8 de diciembre se celebra la Inmaculada Concepción de María, patrona de España. En 1854, el Papa Pío IX proclamó que Dios había preservado inmune a la Virgen de toda mancha de pecado original desde el primer instante de su concepción.

 

“Dios suele buscar instrumentos flacos”

Estamos, Señor, gustosamente en tu mano llagada. ¡Apriétanos fuerte!, ¡estrújanos!, ¡que perdamos toda la miseria terrena!, ¡que nos purifiquemos, que nos encendamos, que nos sintamos empapados en tu Sangre! –Y luego, ¡lánzanos lejos!, lejos, con hambres de mies, a una siembra cada día más fecunda, por Amor a Ti. (Forja, 5)

30 de noviembre

Sin gran dificultad podríamos encontrar en nuestra familia, entre nuestros amigos y compañeros, por no referirme al inmenso panorama del mundo, tantas otras personas más dignas que nosotros para recibir la llamada de Cristo. Más sencillos, más sabios, más influyentes, más importantes, más agradecidos, más generosos.

Yo, al pensar en estos puntos, me avergüenzo. Pero me doy cuenta también de que nuestra lógica humana no sirve para explicar las realidades de la gracia. Dios suele buscar instrumentos flacos, para que aparezca con clara evidencia que la obra es suya. (…) Sin que haya mediado mérito alguno por nuestra parte, os decía: porque en la base de la vocación están el conocimiento de nuestra miseria, la conciencia de que las luces que iluminan el alma ‑la fe‑, el amor con el que amamos ‑la caridad‑ y el deseo por el que nos sostenemos ‑la esperanza‑, son dones gratuitos de Dios. Por eso, no crecer en humildad significa perder de vista el objetivo de la elección divina: ut essemus sancti, la santidad personal.

Ahora, desde esa humildad, podemos comprender toda la maravilla de la llamada divina. La mano de Cristo nos ha cogido de un trigal: el sembrador aprieta en su mano llagada el puñado de trigo. La sangre de Cristo baña la simiente, la empapa. Luego, el Señor echa al aire ese trigo, para que muriendo, sea vida y, hundiéndose en la tierra, sea capaz de multiplicarse en espigas de oro. (Es Cristo que pasa, 3)

 

El Papa Francisco recibe en audiencia al Prelado: “Que todos estén en la calle haciendo apostolado”

El Papa Francisco ha recibido en audiencia hoy, a las 9.15, a Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei, acompañado por el vicario auxiliar, Mons. Mariano Fazio.

El Papa Francisco y Mons. Fernando Ocáriz, prelado del Opus Dei

29/11/2021

Durante la audiencia, que duró unos treinta minutos, el Prelado y el Vicario auxiliar informaron al Santo Padre sobre diversos aspectos del apostolado de los fieles de la Prelatura en varias naciones. Especialmente, se trató del proceso de simplificación de estructuras organizativas para mejorar el impulso y la coordinación de las labores apostólicas. Al Papa le dio alegría este proceso y comentó: “Es importante que todos estén en la calle, haciendo apostolado”.

El Papa manifestó su deseo de que los fieles del Opus Dei vivan con fidelidad el espíritu fundacional, siguiendo al mismo tiempo con los cambios que los actuales desafíos de la cultura contemporánea presentan a la vivencia cristiana. También animó a que difundan por el mundo el espíritu de veracidad, para hacer frente a la superficialidad y a las faltas de justicia que reinan en las relaciones sociales.

“ES IMPORTANTE QUE TODOS ESTÉN EN LA CALLE HACIENDO APOSTOLADO”

Como en las audiencias de los años anteriores, el Papa impartió su bendición y agradeció el trabajo que realiza la Prelatura en servicio de la Iglesia.

El Prelado regaló al Santo Padre dos libros en chino sobre San José, publicaciones promovidas por dos fieles de la Prelatura. El Santo Padre les obsequió con dos libros sobre la "Statio Orbis" del 27 de marzo de 2020.

 

Muy humanos, muy divinos (IX): El don de mirar con Dios

Algunas virtudes que preparan para ser alma contemplativa en medio de lo ordinario.

29/11/2021

 

Observar con atención y amor la realidad: en esa descripción coinciden muchos pensadores, científicos o artistas, que han cultivado el arte de la contemplación. Descubrir la riqueza de verdad y de belleza que hay detrás de lo que existe, incluso donde no lo sospechábamos; despojarnos de nuestras ansias de controlarlo todo para disfrutar de lo que tenemos entre manos, especialmente de lo pequeño. ¿Por qué, si se trata simplemente de observar de una determinada manera, a veces nos puede parecer tan complicado? Aprender a hacerlo nos ilusiona de manera especial porque sabemos que, si todo lo creado merece la contemplación de los hombres, mucho más lo merece su creador, en cuya infinita hermosura se reflejan todas las maravillas conocidas.

Hemos sido creados por Dios para la contemplación; esta será perfecta en la vida futura, cuando veamos al creador cara a cara y, en él, comprendamos con claridad y disfrutemos de todas las cosas. Sin embargo, como recordaba san Josemaría, estamos llamados ya ahora, cada instante, cada día, a «ver a Dios en todas las cosas de la tierra: en las personas, en los sucesos, en lo que es grande y en lo que parece pequeño, en lo que nos agrada y en lo que se considera doloroso»[1]. Queremos convertir todo en alabanza, agradecimiento, reparación y petición. No miramos a Dios a pesar del ajetreo diario sino, precisamente, a través de él, usándolo como trampolín para meternos en el cielo.

Entonces, surgirá en nosotros lo que santo Tomás de Aquino definía como una «simple intuición de la verdad que procede del amor»[2]. Se trata de una manera de mirar la realidad que no depende de la instrucción recibida ni de la ocupación: está al alcance de todos, en todo momento, porque nace del amor recibido de Dios que empapa nuestra mirada. Todos los santos, tan distintos entre sí, doctos y menos doctos, dedicados a tareas tan variadas, han visto crecer en sus vidas esta cercanía con el creador. Por eso, quizá lo primero que debamos recordar es lo que dice el Catecismo de la Iglesia: que la contemplación es un don[3]. No es algo que podemos conseguir solo con el vigor de nuestra voluntad, a fuerza de planificaciones o estrategias. A los regalos de Dios, ante todo, debemos abrirnos, disponernos para acogerlos, y eso supone el cultivo de algunas virtudes que preparan el terreno.

Valentía para abrir la puerta

«Mira, estoy a la puerta y llamo –nos dice el Señor–, si alguno escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él, y él conmigo» (Ap 3,20). En la capilla del Keble College de la Universidad de Oxford, hay un cuadro titulado «La luz del mundo», que representa esta escena del Apocalipsis. Jesús aparece vestido de rey, con un farol que trae luz a la casa, mientras llama sutilmente a la puerta. En el suelo destacan las malas hierbas que han crecido porque la puerta llevaba mucho tiempo cerrada.

El Señor, para regalarnos una vida contemplativa, nos pide que abramos la puerta de nuestro corazón diariamente, como en aquella pintura de mediados del siglo XIX. La reacción de Adán y Eva, nuestros primeros padres, después de la pérdida de su inocencia, fue precisamente la contraria: esconderse y empeñarse en cerrar la puerta para evitar la mirada de Dios… Y todos sus descendientes conservamos algo de esa tendencia. Se trata, quizá, de un infundado temor a lo que pueda pedirnos, miedo a sentirnos dependientes, incertidumbre de perder el efímero control sobre nuestras vidas. O quizá simplemente preferimos una cómoda inercia que nos mantiene lejanos de lo espiritual, por el esfuerzo que supone disponerse a recibir ese don.

«Se repite, de alguna manera, la escena de Belén, cada día. Es posible que —no con la boca, pero con los hechos— hayamos dicho: non est locus in diversorio, no hay posada para ti en mi corazón. ¡Ay, Señor, perdóname!»[4]. Por encima de otros obstáculos, que a veces nos pueden parecer más importantes de afrontar, como la escasez de tiempo, la sequedad, la dispersión o la propia indignidad, esta extraña sospecha hacia Dios suele ser mala hierba que es preciso podar para abrir la puerta de nuestro corazón y, así, poder compartir la mirada con nuestro creador.

Humildad y desprendimiento que nos hacen ligeros

«La oración contemplativa (…) no puede ser acogida más que en la humildad y en la pobreza»[5]. Esto implica, en primer lugar, la difícil tarea de aceptar serenamente la verdad sobre nosotros mismos y sobre los demás. No podemos disponernos a recibir el don de observar las cosas como lo hace Dios si continuamente nos ponemos máscaras, si las inventamos para los demás o si recubrimos la realidad con una fantasía nuestra, por más buena que esta pueda parecer. El lenguaje de Jesús siempre es simple y profundo, mira las cosas tal como son, siempre con misericordia, mientras nosotros muchas veces podemos ser algo complicados, superficiales o juzgar con soberbia lo que nos rodea.

«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber» (Jn 4,10), dice Jesús a la samaritana. Y también, en otro momento, pregunta al apóstol Felipe: «Tanto tiempo llevo con vosotros, ¿y aún no me conoces?” (Jn 14,9). La humildad nos lleva también a reconocer que sabemos poco del Señor y de su manera de reinar en el mundo. «A la vuelta de cincuenta años estoy como un niño que balbucea: estoy comenzando y recomenzando»[6], decía san Josemaría en su oración, poco antes de marcharse al cielo. Al evitar nuestra tendencia a querer dominarlo todo con la escasa luz de nuestro criterio, Dios podrá revelarnos lo que esconde a sabios y entendidos (cfr. Mt 11,25).

Por otro lado, para ser contemplativos hemos de usar los bienes terrenos de tal modo que nos ayuden a adherirnos a los eternos, y no lo contrario. Un corazón que no se apega a los bienes materiales es hábil para los espirituales, es ligero para emprender el vuelo hacia Dios, cede sitio a los dones de la gracia. Jesús, creador y Señor del mundo, vivió desprendido de todo en una aldea sencilla. Pasó frío en invierno, calor en verano, dispuso de escasos bienes y los cuidaba mucho. En fin, se trata de no poner en las cosas terrenas el anhelo que solo Dios merece.

Sin embargo, si la pobreza facilita la contemplación, también sucede al revés ya que ambas se retroalimentan. «Cuando contemplamos –explica el papa Francisco–, descubrimos en los demás y en la naturaleza algo mucho más grande que su utilidad (…). Como muchos maestros espirituales han enseñado, el cielo, la tierra, el mar, cada criatura posee esta capacidad icónica, esta capacidad mística para llevarnos de vuelta al creador y a la comunión con la creación (…). El que contempla de esta manera siente asombro no solo por lo que ve, sino también porque se siente parte integral de esta belleza y se siente llamado a guardarla»[7]. Frente a la lógica del aferrar todo para uno mismo, podemos cultivar el asombro y el cuidado: esa la lógica de Dios, que contempla amorosamente su creación.

Buscar esa bendita soledad para rezar

El fondo marino alberga muchas maravillas que no se ven desde la orilla: corales, plantas, peces, todo de múltiples formas y colores; caracolas, perlas, incluso tesoros o piezas arqueológicas de gran valor. Para acceder a todo eso, los buceadores incluyen en su equipo un cinturón de planchas de plomo. Lejos de ser un estorbo, ese implemento les ofrece peso bajo el agua para contrarrestar la tendencia del cuerpo a flotar y regresar hasta la superficie. De manera análoga, todos necesitamos peso interior para bucear en el mar de la contemplación de Dios, lejos de la superficie y de la distracción.

Para que el alma llegue a contemplar la naturaleza invisible de Dios, san Gregorio Magno sostenía que el primer escalón es aprender a recogerse en sí misma[8]. Los evangelios nos muestran a Jesús frecuentemente orando en lugares tranquilos y apartados. Si el Hijo de Dios sentía esa necesidad de estar a solas con su Padre, cuánto más lo necesitaremos nosotros. Tendremos que perder el miedo que quizá nos produce el silencio, buscaremos «esa bendita soledad que tanta falta hace para tener en marcha la vida interior»[9].

En el siglo XVI, un matrimonio español pidió a san Pedro de Alcántara que les enseñara a dialogar con Dios. Entre sus consejos, el místico castellano decía que «si el tiempo de la oración es breve, se gasta todo en sosegar la imaginación y aquietar el corazón; y cuando ya está quieto, se termina la oración justo cuando más falta hacía»[10]. Por eso, siempre es bueno acudir a nuestras costumbres de piedad sin prisas, con tiempo suficiente, evitando llegar con «los sentidos despiertos y el alma dormida»[11].

Una dieta para saborear lo ordinario

La tecnología nos ofrece un acceso rápido a infinidad de información y una veloz comunicación. Sabemos bien que esta ventaja, cuando nos descuidamos, se convierte en una mala compañera para nuestro diálogo con Dios. Si los sentidos se acostumbran solamente a esas velocidades y estímulos, cuando otra tarea exige una actividad distinta de la mente es fácil caer en la dispersión. Se buscan, entonces, refuerzos afectivos constantes para sentirse bien, al margen de la sobriedad de lo ordinario, de la que se huye casi inconscientemente. Esta actitud puede incluso afectar a los demás porque, como explica santa Faustina Kowalska, «las almas menos recogidas (superficiales) quieren que las demás se les parezcan, ya que constituyen para ellas un remordimiento continuo»[12].

Para disponernos mejor a la oración, puede ser útil una sana dieta digital, al igual que lo hacen los deportistas que quieren recorren largas distancias: saber prescindir en algunos momentos de la semana de los dispositivos electrónicos; aprender a contemplar serenamente la naturaleza, un paisaje, una obra de arte; leer un buen libro o ver una buena película, sin dejarse interrumpir por cualquier cosa... Todas estas son actividades que requieren cierto esfuerzo de nuestras potencias. Pero, a cambio, ofrecen la recompensa de descubrir capas más profundas de la realidad, ejercitan nuestra mirada para poder recibir, como don, cada vez con más cercanía la de Dios.

En el camino, sin embargo, no debemos desalentarnos. Lo que más agrada a Dios de nuestros ratos de oración es la buena voluntad de acompañarlo, nuestra simple presencia y compañía, como la de un niño pequeño con sus padres. Alentados con esta actitud filial, podremos ser valientes para superar la inquietud ante el aparente silencio y soledad de la oración. Ningún recurso que empleemos al orar sustituye al impulso genuino de tratar a Dios de tú a tú, la decisión libre y discreta de decirle un «te quiero» insustituible, que nadie más puede decir en nuestro lugar.


[1] San Josemaría, Meditación, 25-XII-1973.

[2] Cfr. santo Tomás de Aquino, Suma de teología, II-II, c. 180, a. 3; a. 6.

[3] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2713.

[4] San Josemaría, cita en Salvador Bernal, Apuntes sobre la vida del Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid 1980, p. 359.

[5] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2713.

[6] San Josemaría, cita en Salvador Bernal, p. 357.

[7] Francisco, Audiencia, 16-IX-2020.

[8] San Gregorio Magno, Homilías sobre Ezequiel, II,5,9.

[9] San Josemaría, Camino, n. 304.

[10] San Pedro de Alcántara, Tratado de la oración y la meditación, XII,6.

[11] San Josemaría, Camino, n. 368.

[12] Santa Faustina Kowalska, Diario, n. 147.

 

El desafío del 'nosotros'. La caridad en las relaciones para superar diferencias

El Papa nos invita a ser constructores de nuevos vínculos sociales. Para eso es imprescindible, además de predicar el Evangelio, procurar personalmente ser un auténtico testimonio de caridad cristiana.

15/03/2021

 

«Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5,14), dijo Jesús en uno de sus primeros discursos, desde la cima de un monte. Era un reto ambicioso para sus oyentes, que difícilmente habrían salido de Palestina y que en muchos aspectos no eran mejores que otros pueblos del entorno. ¿Cómo podían iluminar todo el mundo? El Papa Francisco también ha recordado en alguna ocasión que los bautizados estamos llamados a ser en el mundo «un evangelio viviente», a sazonar todos los ambientes con «una vida santa», con «el testimonio de una caridad genuina»[1]. Su propuesta adquiere en nuestros días una relevancia especial al considerar que los cristianos, en algunos lugares del mundo, son una inmensa minoría, como ocurría en los primeros tiempos de la Iglesia: para muchos hombres y mujeres del siglo XXI, la relación con un católico que vive su fe será a veces la única oportunidad de aproximarse al Evangelio. Esto supone una enorme oportunidad. Además, contamos con una garantía: la luz que aspiramos a transmitir a otros no es nuestra, sino de Dios.

Esa luz tiene que ver, ciertamente, con el contenido de un mensaje que nos gustaría extender en el mundo; pero también –y no es menos importante– con el medio que lo transmite y con el modo de hacerlo. Ambos aspectos están intrínsecamente unidos, el uno influye en el otro: nuestra condición de discípulos de Jesús se manifiesta a la vez en el qué y en el cómo. Sabemos bien que el cristianismo no es puro conocimiento, no consiste en un saber teórico ni en una suma de lecturas: es, sobre todo, un modo de estar en el mundo y de relacionarse con los demás que tiene su origen en el encuentro con Jesucristo. Implica un empeño práctico que, cuando surge de ese diálogo interior con Dios, acaba interpelando a las personas cercanas. San Josemaría lo resumió en uno de los puntos iniciales de Camino: «Ojalá fuera tal tu compostura y tu conversación que todos pudieran decir al verte o al oírte hablar: éste lee la vida de Jesucristo»[2].

Por eso, la formación cristiana no busca una simple erudición doctrinal, sino conformarnos con Jesús. Así extenderemos la buena noticia a través de nuestras palabras y especialmente con nuestra propia vida, como él mismo hizo. Este modo de desenvolvernos en el mundo no es ajeno a la convivencia con los otros hombres, incluidos, como es lógico, los que pueden parecer más lejanos. El planteamiento de Jesús es magnánimo, incluso revolucionario, supone una de las grandes novedades del Evangelio: «Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen y rogad por los que os calumnian» (Lc 6,27-29). Siempre podremos mirarnos en ese mensaje y examinar hasta qué punto lo hemos hecho nuestro.

La diferencia es un regalo

Todas las personas somos diferentes. Nos distinguimos en el aspecto físico, la voz, la forma de pensar, el modo de interpretar la libertad, las soluciones que proponemos a los conflictos de la existencia, hasta en la manera de entender la humanidad o la propia vida. Frente a esa realidad, nuestra actitud no es simplemente la de tolerar la diferencia, resignarse ante ella, aceptarla como si fuera un mal inevitable. Esa diversidad ha sido querida por Dios y, por tanto, es una riqueza, una manifestación de su infinitud. Las diferencias forman parte de la grandeza de la creación, podemos y debemos beneficiarnos de ellas. Queriendo a los demás tal como son, los queremos como los quiere Dios. Hemos escuchado tantas veces decir que el amor de Dios es incondicional que tal vez el alcance del adjetivo se ha podido diluir un poco. Sin embargo se trata de un reto decisivo: el amor de Dios supera y desborda todas nuestras condiciones, por muy razonadas que nos parezcan. Por eso se convierte también en un desafío, en una llamada para que amemos incondicionalmente, sin prejuicios, sin antecedentes, sin excepciones, sin inercias de ninguna clase.

Ese empeño nos conducirá a evitar el riesgo de pasar sutilmente del «soy distinto» a «soy mejor», a alejar la tentación de convertirnos en el criterio para medir a los demás, un peligro frecuente en todo tipo de grupos humanos, desde un círculo de amigos hasta una nación entera. Ese «soy el mejor» puede inducir una cierta superioridad moral que aumenta las distancias entre personas hasta crear a veces fronteras impermeables. Por el contrario, san Josemaría, pensando en el espíritu del Opus Dei, predicó siempre que «la misión sobrenatural que hemos recibido no nos lleva a distinguirnos y a separarnos de los demás; nos lleva a unirnos a todos, porque somos iguales que los otros ciudadanos de nuestra patria»[3]. Además, siempre es posible descubrir en el prójimo cualidades que lo hace mejor que nosotros. «Lo dijo con claridad santo Tomás de Aquino, una de las mentes más prodigiosas de la historia de la humanidad: “En cualquier hombre existe algún aspecto por el que otros pueden considerarlo superior”. Siempre hay alguien que de algún modo nos supera y del que podemos aprender»[4].

Decidirse a buscar al otro

Los algoritmos de las redes sociales –la fórmula que selecciona la información que recibimos– generan una tendencia a buscar, promover, compartir y consumir solamente noticias, comentarios o interpretaciones que avalan nuestras propias ideas. Esto muchas veces nos puede llevar a minusvalorar o ignorar opciones alternativas o experiencias distintas a la nuestra. El Papa Francisco nos ha puesto en guardia frente a este peligro: «El funcionamiento de muchas plataformas a menudo acaba por favorecer el encuentro entre personas que piensan del mismo modo, obstaculizando la confrontación entre las diferencias. Estos circuitos cerrados facilitan la difusión de informaciones y noticias falsas, fomentando prejuicios y odios»[5].

Siempre es más cómodo recibir permanentemente confirmaciones de lo que pensamos. La inercia nos aleja de las dudas en cuestiones opinables, apaga el sano espíritu crítico. A todos nos cuestan las conversaciones difíciles, no siempre nos encontramos cómodos al abandonar la seguridad de lo conocido. Por eso, el camino para encontrar al otro requiere una decisión personal, una actitud proactiva. Buscar juntos la verdad a través del diálogo, del conocimiento mutuo, «es un camino perseverante, hecho también de silencios y de sufrimientos, capaz de recoger con paciencia la larga experiencia de las personas y de los pueblos»[6].

En ese diálogo, los cristianos tenemos claro que no se trata de cambiar el mensaje de Cristo ni de confrontarlo retóricamente con otras propuestas en busca de un punto medio conciliador. Sería tramposo enfrentar el qué y el cómo en una lucha teórica. Los cristianos queremos vivir el mensaje de Cristo en su integridad, adquirir una nueva manera de ser: esta es una premisa sustancial de nuestra misión. Por eso estamos abiertos a conocer, valorar y aprovechar la experiencia de los demás.

Esta aspiración se puede complicar cuando las personas que piensan de modo diferente adoptan posturas hostiles. El desenlace de la vida terrena de Jesús puede ser un espejo para mirarnos cuando nos inquieten las dudas. Descubriremos en su pasión y en su muerte que esa incomprensión no debería preocuparnos más de lo necesario. La asimetría que asume el cristiano al convivir de ese modo, al convivir desde la cruz, encarna el discurso del Señor sobre el amor a los enemigos. Más aún, esa desproporción en el trato que damos a los demás puede ser una manifestación específica del cristianismo. En palabras del mismo Jesús: «Si amáis a los que os aman, ¿qué merito tendréis?, pues también los pecadores aman a quienes les aman» (cfr. Lc 6,32-33). Esto lo podemos aplicar también a quienes nos comprenden –o comprendemos– menos y a quienes cuyo trato se nos puede hacer un poco más difícil, al menos al principio.

Jesús acoge a la samaritana

Es razonable imaginar una sintonía creciente de Jesús con los apóstoles conforme pasan los meses juntos: son sus amigos, las personas más cercanas, las más favorables a su misión. Pero también van apareciendo en los evangelios otros hombres y mujeres ajenos a los intereses, a la geografía y al estilo de vida de los doce. Por ejemplo, la samaritana. El diálogo que Jesús mantiene con ella es uno de los más extensos del Evangelio. Es una conversación que le sirve a Jesús para reducir rápidamente las distancias que los separan. Mientras Pedro y los demás buscan algo para comer, él pide agua a la mujer e inicia una conversación en la que rápidamente deshace sus prejuicios y barreras. Las palabras del Maestro sacuden el alma de la samaritana y, cuando se despiden, ella se siente impulsada a compartir su descubrimiento con todos: «Dejó su cántaro, fue a la ciudad y le dijo a la gente: venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?» (Jn 4,28-29). Se había convertido en una mujer apóstol de la que Dios se sirvió para que muchos samaritanos creyeran en Jesús.

La relación del Señor con la mujer samaritana encierra una enseñanza elocuente: no debemos descartar a nadie. Las distancias entre ambos eran evidentes, pero el desenlace del relato evangélico nos anima a llevar hasta Dios a personas que nos pueden parecer poco afines. Jesús transformó rápidamente en un nosotros aquel único encuentro. En ocasiones, las diferencias con otras personas o los juicios apresurados que hacemos de ellas se ponen de manifiesto después de una simple conjunción adversativa: «es buen trabajador, pero…», «es muy generosa con su tiempo, pero…», «es de un trato bastante agradable, pero…». El pero será con frecuencia inevitable, a veces simplemente reflejará alguna situación externa. Debemos estar atentos para no convertirlo en una excusa para mantener la distancia con el otro.

A la hora de deshacer nudos, pensar en la propia familia aporta una clave que tal vez hemos experimentado en primera persona. Los lazos especialísimos que nos unen a nuestros padres, hermanos o hijos proporcionan un sentido distinto a ese pero. Lo que antes suponía una objeción, incluso una trinchera, nos sirve para unir, nos aporta una razón lógica para no descartar a nadie. Podemos tener tal o cual diferencia con una persona, incluso de una entidad considerable, «pero es mi hermano», «pero es mi hija», «pero es mi padre». De algún modo, la caridad consiste en aplicar ese criterio en otros ámbitos. En el caso de la samaritana, Jesús transformó el pero en un además. Un cristiano es alguien que acoge. Y su acogida tiene más sentido con los que vienen de más lejos. «Nosotros, procurando –dentro de nuestra poquedad– imitar al Señor, tampoco “excluimos a nadie, no apartamos a ningún alma de nuestro amor en Jesucristo. Por eso habréis de cultivar una amistad firme, leal, sincera –es decir, cristiana– con todos vuestros compañeros de profesión: más aún, con todos los hombres, cualesquiera que sean sus circunstancias personales”»[7].

El «giro copernicano» del amor

En ese empeño por tender puentes y estrechar las relaciones con personas distintas, la alegría de los cristianos puede suponer una ventaja decisiva. «Ganar en afabilidad, alegría, paciencia, optimismo, delicadeza, y en todas las virtudes que hacen amable la convivencia es importante para que las personas puedan sentirse acogidas y ser felices»[8]. Una persona alegre interpela con su propia vida, sin necesidad de justificaciones teóricas previas. Benedicto XVI considera que «la fuerza con que la verdad se impone tiene que ser la alegría, que es su expresión más clara. Por ella deberían apostar los cristianos y en ella deberían darse a conocer al mundo»[9]. Por eso, en cierto sentido, la alegría es una responsabilidad en este mundo agitado y cambiante. La paciencia es igualmente necesaria, sobre todo con personas que pueden presentar una actitud un poco hostil. «Ofrecer nuestra amistad de manera auténtica presupone la capacidad de arriesgar, pues cabe la posibilidad de no ser correspondido»[10]. Y, unido a la paciencia, también es imprescindible el respeto, que «no es una educada resignación ante los defectos de los demás, con la que nos quedamos protegidos detrás de nuestro muro de defensa, sino un porte cercano, comprensivo, magnánimo, que nos permite mirar de verdad a los ojos a cada uno»[11].

Las manifestaciones anteriores se engloban dentro de la caridad, que es el rasgo fundamental en nuestra relación con los demás. Ya lo experimentó san Pablo: «Aunque tuviera el don de profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, y aunque tuviera tanta fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, no sería nada» (1 Cor 13,2). También Benedicto XVI habló del «giro copernicano del amor» que consiste en entrar en una nueva dimensión de la caridad: Dios nos ama no porque nosotros seamos buenos o reunamos algún mérito, sino porque él es bueno. La imitación de Cristo en este aspecto nos permitirá amar no solo a un pequeño círculo de personas sino a todos los hombres y mujeres que Dios ha puesto en nuestro camino. Nunca seremos del todo conscientes del fruto de esta actitud: nunca sabremos hasta qué punto la cercanía, el cariño, la paciencia y el respeto activaron deseos magnánimos en las personas que se fueron cruzando en nuestra vida. Sin embargo, tenemos el convencimiento de que, para ser luz del mundo, no hay ninguna estrategia de transmisión posible al margen de la caridad. Lo sintetizó san Josemaría: «De que tú y yo nos portemos como Dios quiere –no lo olvides– dependen muchas cosas grandes»[12].

* * *

Vivimos tiempos propicios para la magnanimidad: el Papa Francisco se ha servido de la parábola del buen samaritano para recordarnos que debemos ser «constructores de un nuevo vínculo social»[13], para hacernos caer en la cuenta de que todos los días nos enfrentamos a «la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo»[14]. El ejemplo de aquel único caminante que se detuvo al ver a un hombre malherido en la cuneta nos recuerda que «hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos»[15]. El buen samaritano es un mensaje viviente, muestra la identificación entre el qué de su alma y el cómo de sus actos.

Alguna vez los prejuicios y las barreras podrán parecer insalvables. Sin embargo, hay un recurso eficacísimo para desactivar rencores o posturas irreductibles: la oración. Rezar por una persona con fe y constancia nos une a ella de un modo especial y nos acerca a la propuesta citada del evangelio: rezar por los enemigos nos ayuda a no tenerlos, nos cambia la mirada sobre cualquier persona, también sobre aquellas que tal vez nos puedan resultar incómodas. San Josemaría encomendaba diariamente a Dios en la Santa Misa a quienes le habían hecho daño en algún momento[16]. Es un planteamiento que aparece resumido en un punto de Forja: «Considera el bien que han hecho a tu alma los que, durante tu vida, te han fastidiado o han tratado de fastidiarte. –Otros llaman enemigos a esas gentes. Tú, tratando de imitar a los santos, siquiera en esto, y siendo muy poca cosa para tener o haber tenido enemigos, llámales bienhechores. Y resultará que, a fuerza de encomendarlos a Dios, les tendrás simpatía»[17].

Javier Marrodán


[1] Francisco, Ángelus, 09-02-2014.

[2] San Josemaría, Camino, n 2.

[3] San Josemaría, Carta 1, n. 5a.

[4] Isabel Sánchez, Mujeres brújula en un bosque de retos, Planeta, Barcelona, 2020, p. 159.

[5] Francisco, Fratelli tutti, n. 45.

[6] Ibíd., n. 50.

[7] Mons. Fernando Ocáriz, Carta Pastoral, 1-XI-2019, n. 7. El texto entrecomillado que aparece dentro de la cita pertenece a la carta 18 de san Josemaría.

[8] Ibíd., n. 10.

[9] Benedicto XVI, Opera Omnia, vol. 11, parte C, XI, 4.

[10] Mons. Fernando Ocáriz, Carta pastoral, 1-XI-2019, n. 12,

[11] «Con el cariño en la mirada», en www.opusdei.org.

[12] San Josemaría, Camino, n. 755.

 

 

Educación y humanismo cristiano

Posted: 25 Nov 2021 10:13 AM PST

 

 

Ha sido publicado el libro del autor de este blog, R. Pellitero, Educación y humanismo cristiano. Una aportación de belleza y esperanza, ed. Eunsa, Pamplona 2021, 401 pp. 

(En la portada, Jesús escuchando y enseñando en el templo a los 12 años, según el detalle de esta vidriera, situada en la iglesia de Saint-Sulpice de Festugières, Francia, por Ludovic Alleaume, 1919)

 

De la contraportada

La pandemia del covid-19 ha replanteado nuevos e importantes retos a nivel educativo. Estaba ya en marcha un proceso de renovación del currículo de religión en distintos países, de acuerdo con requerimientos cada vez más internacionales y globalizados. A ello se añade, en lo que respecta a la Iglesia católica, la publicación de la tercera edición del Directorio para la catequesis (marzo de 2020) y el establecimiento del ministerio instituido de los catequistas (mayo de 2021).

En un ambiente de pluralismo social y religioso, la perspectiva cristiana contribuye a una auténtica globalización ética y educativa en nuestra cultura digital. Hace posible una existencia nueva, que viene acompañada de las semillas de una tierra nueva, de un mundo nuevo.

Este libro tiene tres partes. La primera presenta la necesidad de una acción educativa que promueva la integración de la persona en su propio crecimiento y maduración. La segunda muestra la centralidad de Cristo en una educación de inspiración cristiana que aspire a ser coherente. Acorde, por tanto, con las dimensiones educativas de la fe. La tercera concreta algunos objetivos y medios en el marco de la nueva evangelización.

Aspira a mostrar cómo el mensaje cristiano contribuye a humanizar el mundo en un horizonte de belleza y de esperanza. 

 

Índice de capítulos

Primera Parte: ANTE LA "EMERGENCIA EDUCATIVA"

1. La educación como tarea ética

2. Educar en una "era posverdad"

 

Segunda Parte: EDUCAR PARA LA COHERENCIA CRISTIANA

3. Fe y razón, fe y cultura

4. Educar la afectividad

5. Solidaridad, ecología y fraternidad

6. Educación trascendente

 

Tercera parte: EN EL MARCO DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

7. Educar en el horizonte de la santidad, de la oración y de la evangelización

8. Claves educativas del Catecismo de la Iglesia Católica

9. Desafíos, actitudes, trabajo interdisciplinar

 

ESPAÑA 2030, ¿QUÉ GÉNERO DE LIBERTADES HABRÁ TRAÍDO LA EUTANASIA?

Hablo otra vez de la eutanasia. La razón es el nuevo escenario abierto por la Ley orgánica de regulación de la eutanasia (LORE): ya constan españoles que han sido “eutanasiados”; aunque el médico actuante la habrá registrado como “muerte natural” a efectos legales[1]. No sé cuántos son[2]; por la prensa tengo localizados tres[3], el último en Madrid el 3 de noviembre. La eutanasia es una realidad en España.

Algunos han celebrado estas muertes como un avance en los derechos individuales, un ejercicio valiente de libertad, una conquista por fin lograda… Por las noticias[4], encontramos un denominador común en los tres casos: eran personas convencidas de la bondad de la eutanasia. Las dos primeras habían hecho un testamento vital solicitando expresamente su voluntad de querer recibirla. La mujer valenciana estaba en contacto con la Asociación de Derecho a Morir Dignamente (DMD). En su último mensaje, ya en el hospital, a la vicepresidenta de DMD en Valencia, agradecía la ayuda recibida: “Marisa, muchas gracias. Te lo debo, me has apoyado mucho. Mañana, por fin, voy a morir y voy a conseguir mi deseo de desaparecer”.

Otros han visto con consternación estas muertes; aunque esperadas, constatarlo causó conmoción. Valoran lo pasado: el revés es grande, el retroceso en la cultura del cuidado, importante; la brecha en el muro de defensa de la vida, peligrosa. Resuenan las circunstancias que enmarcaron esta ley: apenas hubo debate parlamentario al contar con la mayoría necesaria; por la misma razón, el Gobierno tramitó la LORE como una proposición de ley y no como un proyecto de ley para eludir los informes preceptivos requeridos en ese caso; y todo sucedió durante la pandemia. Consideran lo acontecido como una llamada a la acción: ganar la calle, alertar a los ciudadanos y crear las condiciones para llegar a derogarla, por innecesaria, desacertada e injusta.

Para ambos grupos estas muertes han marcado la historia de España y su futuro. Pero, ¿cuántos españoles observan estos hechos con indiferencia, como si no les afectara? ¿Cuántos han pensado sobre la postura correcta al problema real del sufrimiento y buscado formar su criterio? Intento remover las conciencias; por eso me pregunto qué género de libertades habrá traído la eutanasia en una década, a la España de 2030.

En la España de 2030, ¿qué panorama podríamos encontrar?

Mi visión del futuro parte de lo que ha sucedido ya en otros países[5]. Me cuestiono 10 temas que dan luces para formar un criterio sobre si ganamos o perdemos con la LORE. Antes quería recordar lo sucedido con la Ley del aborto.

En 1985 se aprobó la primera ley del aborto. Fue calificada por los políticos de entonces como la más restrictiva de Europa. ¿Qué paso con el transcurso de los años? En 2009, el Consejo de Estado afirmó que factores de diversa naturaleza habían llevado a España "a una indeseable situación de aborto libre cuando no arbitrario", que había convertido al país en un paraíso del "turismo abortista y el lugar donde más crece el número de abortos en la Unión Europea"[6]. La reforma del 2010[7] legalizó las trampas que se hacían. Es un dato a tener en cuenta si vamos a dilucidar qué futuro traerá la LORE. La Ley del aborto, en estos años, ha supuesto casi 2 millones de vidas destruidas, sin contar los “otros abortos”: los de la píldora del día después o los causados por la destrucción de embriones humanos.

La eutanasia propiciará un golpe de gracia a la confianza del enfermo en el sistema sanitario.

La congregación de los Hermanos de la Caridad[8] tiene 15 hospitales especializados en enfermos mentales en Bélgica; aporta el 60% de las camas psiquiátricas del país. En 2017, el consejo de administración de la entidad gestora aprobó aplicar la eutanasia. El detonante fue una multa impuesta a una residencia de ancianos católica en Flandes por haber rehusado la eutanasia a un residente de 74 años, enfermo de cáncer. A raíz de esta decisión, la autoridad central de la congregación de los Hermanos de la Caridad investigó, se manifestó en contra y reclamó al consejo que revocara la decisión. Este se negó. Stockman, Superior General, refirió lo que le sucedió en un viaje a Bélgica poco antes. “Vinieron a verme enfermeros con mensajes de pacientes que preguntaban si seguían estando seguros en nuestros centros”[9]. Es un ejemplo de lo que está sucediendo en Países Bajos y Bélgica. Los enfermos no se fían del sistema sanitario ni de los médicos; de hecho, en Alemania, en la frontera con estos países, han proliferado hospitales geriátricos. Por algo será…

También los médicos han denunciado este retroceso histórico[10]. La relación de confianza entre paciente y médico conquistada por Hipócrates en el siglo IV a. C. con su escuela, al contraer sus discípulos el compromiso a no provocar la muerte intencionalmente ni bajo ningún supuesto, se viene abajo. ¿Por qué orillar una ética médica de 25 siglos? A raíz de los horrores de los crímenes médicos cometidos en la Alemania Nazi[11], la 2ª Asamblea General de la Asociación Médica Mundial en 1948 actualizó el juramento hipocrático para restaurar la grieta provocada. ¿Por qué deshumanizar la medicina, el arte de curar, si es posible, y siempre de cuidar y acompañar? La eutanasia será un acto legal en España, pero nunca será un acto médico.

Los enfermos y sus familias, ¿ganan en libertad? No parece, más bien lo contrario al sembrar la duda en la relación paciente, familia y profesionales sanitarios. La eutanasia se vuelve contra los enfermos, acentuará la soledad frente a su existencia sufriente; quedarán expuestos a llevar en solitario una carga muy pesada: ser el responsable único de su vida, y decidir si es o no prudente contar todo lo que le pasa… al que puede ser portador de muerte. Tampoco los médicos ganan en libertad. Se hace recaer sobre ellos la responsabilidad de juzgar sobre la vida del paciente. Conscientes de ello, el pasado 20 de julio la CGCOM presentó la Guía de Sedación Paliativa[12] para proporcionar a los médicos herramientas útiles en la asistencia paliativa durante los últimos días de los pacientes, como alternativa médica a la eutanasia.

La eutanasia se volverá contra el profesional sanitario que la práctica.

Ponte en su lugar, ¿no te verías afectado emocional y psicológicamente? Por otra, se constata una realidad: cuando se cruza esa línea roja, algo se rompe en el interior de la persona. Hay un estudio de 2006[13] que mostraba que “muchos médicos que participan quedan afectados de forma negativa, emocional y psicológicamente, por esta experiencia”. Son reveladoras las declaraciones de médicos holandeses ante la Cámara británica de los Lores en 2005, cuando debatían una posible ley británica de eutanasia para enfermos terminales[14]. De esas declaraciones se deduce que hacer eutanasias es algo dañino y antinatural para la psique del médico; pero apoyado por otros eutanasiadores, en un entorno de eutanasiadores que se animan mutuamente, y con ayuda psicológica, pueden seguir adelante.

Se entiende que los sanitarios vean esta ley con prevención. La LORE prevé la objeción de conciencia en el artículo 16, pero hay dos temas espinosos: solo se menciona a “los profesionales directamente implicados” que “deberán manifestarse anticipadamente y por escrito”; y por otra, decreta que las comunidades “crearán un registro de profesionales sanitarios objetores de conciencia”. Lo del registro es dudoso en ambos sentidos: es razonable el temor de los profesionales a ser discriminados, a sufrir represalias y perjuicios en sus legítimas expectativas profesionales por “estar” en una lista. Además, no se contempla a qué se podrán negar. En Canadá la Ley obliga a los objetores a encontrar a un médico que esté dispuesto a hacer lo que ellos rechazan. Muchos alegan que facilitar ellos mismos, a través de gestiones personales, el acceso a unos servicios contrarios a sus convicciones éticas les convierte en cómplices. Por otra, ¿qué pasará con las instituciones hospitalarias privadas? En julio, la ministra de Igualdad, Irene Montero, declaró con motivo del aborto: “el derecho de los médicos a la objeción de conciencia no puede estar por encima del derecho a decidir de las mujeres”. Beligerancia contra la libertad de conciencia la hay y la habrá… veremos en qué queda.

La eutanasia previsiblemente tendrá el efecto colateral de ralentizar el progreso de la medicina paliativa[15] y otras especialidades, así como de las ayudas a la dependencia

¿Cuál es la “foto” actual de los cuidados paliativos en España? En un estudio del 2019[16] teníamos 0,6 unidades de paliativos por 100.000 habitantes[17], la media europea está en 0,8 y las recomendaciones internacionales es 2, cubrimos el 30%; además “nos hemos estancado en los últimos ocho años y en algunas comunidades incluso hay menos servicios que antes”. Eso se traduce en que al menos 70.000 pacientes mueren anualmente sin acceder a esta atención paliativa, con un sufrimiento evitable, para ellos y sus familiares. Los datos[18] admiten un amplio margen de mejora. La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) reclama desde hace muchos años una respuesta adecuada por parte del Gobierno central y autonómicos. Además, los estudios prevén que aumentará el porcentaje anual de la población que muera por una enfermedad o una suma de ellas que requerirán cuidados paliativos (actualmente en el 75%).

En el Preámbulo de la LORE se dice que “es, precisamente, obligación del legislador atender a las demandas y valores de la sociedad”. ¿Por qué los políticos han eludido la promoción de los cuidados paliativos empeñándose en una Ley de eutanasia? ¿Crecerán las unidades de cuidados paliativos? ¿Se implementará la asignatura en el plan de estudios? ¿Se invertirá en investigación? Si la tendencia actual no es alentadora, ¿por qué va a mejorar si ya hay eutanasia? Previsiblemente se verá afectada la medicina paliativa, a la que la eutanasia suplanta; también perjudicará al estudio de diversas enfermedades ligadas a la ancianidad, a la degeneración cerebral, etc. justo lo que necesitamos con el crecimiento de la esperanza de vida[19].

Junto a los cuidados paliativos, la sociedad española necesita el desarrollo de la Ley de dependencia de 2006. En el caso de Mª José Carrasco[20], su marido, Ángel Hernández, afirmaba que llevaban esperando 9 años una residencia especializada en cuidados de enfermos de ELA, ayuda que no llego. ¿Crecerá la dotación de presupuestos demandados por la Ley de dependencia? Es un medio necesario para el cuidado de muchos enfermos. No es casualidad que de los tres casos de eutanasia, dos hubieran sido enfermos de ELA. <Cuando los enfermos de ELA necesitamos una traqueotomía para seguir viviendo. Antes de hacerlo nos preguntan si tenemos recursos económicos para poder pagar nuestros cuidados vitales en nuestro domicilio. Si no tienes dinero no puedes seguir viviendo>, explica Jordi Sabaté[21]. Tiene 37 años, con ELA hace 7. Él cuenta con el gran apoyo de su esposa y con familiares que le ayudan a pagar las nóminas de las auxiliares de enfermería que le asisten las 24 horas. ¿Qué pasará con los que no tienen esa suerte? ¿Tendrán solo la salida de “desaparecer” sin costes para dejar de sufrir? ¿Qué libertad hay si no existe elección?

La eutanasia cambiará de tejado la pelota del sufrimiento: del Estado al enfermo.

¿Quién tendrá este nuevo “derecho” a solicitar que le maten, perdón, “derecho a solicitar la prestación de ayuda para morir”? En el Preámbulo se apunta el requisito: padecer un sufrimiento extremo, “que la persona experimenta como inaceptable”, y “que no ha podido ser mitigado por otros medios”. La Ley reconoce el fracaso actual del cuidado global del enfermo, la incapacidad de la sanidad pública de mitigar la carga del sufrir. Apesadumbra que el Estado no ofrezca una alternativa médica, cuando podría si dedica recursos a desarrollar lo que sí vale. Por tanto, argumentos como el esgrimido en el debate: “Hasta ahora, las leyes de este Estado condenaban a vivir a las personas que padecían un sufrimiento inhumano, insoportable e irreversible y, por suerte, esto está a punto de terminar”[22] son relativamente fundados. Con la eutanasia se reemplaza la “condena a vivir” un sufrimiento extremo por la “condena a morir” para dejar de sufrir.

El artículo 5º, 1b de la Ley establece el requisito de haber sido informado de “las diferentes alternativas y posibilidades de actuación, incluida la de acceder a cuidados paliativos integrales comprendidos en la cartera común de servicios y a las prestaciones que tuviera derecho de conformidad a la normativa de atención a la dependencia”. Por desgracia, la mayoría de nuestros políticos, al soslayar medidas que potencien los cuidados paliativos y presupuestos para desarrollar la ley de dependencia, hacen de dicho requisito papel mojado; en la práctica no existirá alternativa y muchos ciudadanos quedarán relegados a seguir viviendo en situaciones penosas como hasta ahora. Se excusarán en que lo harán porque quieren, por sus convicciones éticas o creencias, que pueden decidir poner fin a su sufrimiento… poniendo fin a su vida con los recursos de la sanidad pública. En definitiva, el Estado pasará la pelota del sufrimiento al tejado del enfermo.

La eutanasia conformará una sociedad más insolidaria.

Willem Lemmens[23] aseguraba que el clima moral en Bélgica ha cambiado drásticamente. Tras su legalización en el 2002, la visión de la eutanasia como un “derecho fundamental” y de la muerte como una “solución terapéutica” han adquirido más aceptación entre la gente. “La eutanasia es sacralizada, por así decirlo, y cada crítica es considerada inhumana, inmoral”, señala. Recuerda que “los psiquiatras a menudo son presionados para “otorgar” la eutanasia, a veces incluso por la familia del paciente”. Poco a poco, junto al derecho a “disponer de uno mismo” se cuela el derecho a “disponer del otro”. Lo señalaba C. S. Lewis: “El poder del hombre para hacer de sí mismo lo que le plazca significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que les plazca”[24].

Carine Brochier, directora del Instituto Europeo de Bioética, subrayaba cómo la legalización de la eutanasia termina por normalizarla hasta suprimir la inicial oposición a la ley: Bélgica no quiere abolir la eutanasia, a la que ya nadie se opone, ni siquiera el partido democristiano. En el 2013 se abrió el debate para ampliar la eutanasia a menores; lo facilitó el resultado de un sondeo: el 75% de la población lo apoyaba. Se aprobó en noviembre de ese año. No se fijaba una edad mínima, sino que se incluía la noción de “capacidad de discernimiento” del menor. Es una demostración del enorme impacto de la legalización sobre la mentalidad social. La eutanasia normaliza la cultura del descarte, transforma la sociedad, cada vez más insolidaria con el que sufre. “El derecho enseña y, cuando apenas hay otras instituciones que efectivamente enseñen algo, el derecho despliega toda su eficacia pedagógica sobre el tejido social”[25].

La eutanasia aumentará el riesgo de los más vulnerables

El 10 de noviembre Jordi Sabaté vivió una dura experiencia. En una entrevista explicaba lo ocurrido: <vino una trabajadora social a mi casa y lo primero que me dijo fue que le dijera mis últimas voluntades por si un día no quisiera acabar enchufado en una máquina o en una sonda gástrica para comer artificialmente. Hay que tener muy pocas luces o ser muy mala persona para decirme esto cuando claramente veía que yo ya estoy conectado a una máquina y llevo el torso desnudo y se veía claramente que llevaba una sonda gástrica. Luego me dijo que ya era legal la ley de la eutanasia por si quería recurrir a ella>.

La mentalidad eutanásica transmite un mensaje social muy peligroso a los pacientes más graves y dependientes: <no solo tienes derecho a morir, si lo pides voluntaria y deliberadamente, sino que tienes el deber moral de morir>. Tienes el deber cívico de desaparecer. Es una coacción normalmente silenciosa, a veces expresada, que erosiona la esperanza del paciente y acentúa la consideración de carga inútil para la familia y la sociedad. Si a ese sufrimiento del alma, se une el del cuerpo por el momento de la enfermedad y, además, la atención médica y asistencial es regular o descuidada, y las circunstancias familiares precarias, tenemos un coctel perfecto para inducir al paciente a solicitar el final de la vida.

Theo Boer apoyó la ley de la eutanasia en Holanda. Su experiencia en un Comité Regional de Revisión entre 2005 y 2014 le hizo cambiar de opinión: “He formado parte de la Comisión para la Eutanasia en Holanda y os digo: no cometáis nuestro error. La muerte asistida puede empujar a otros a pedirla. El solo hecho de ofrecer la eutanasia crea su demanda”. Admitir socialmente la muerte como un proyecto vital acentuará la fragilidad del enfermo, del discapacitado, del anciano; amenazará su nivel de tolerancia al sufrimiento, a depender de cuidados y a la vulnerabilidad. Ante el “ejemplo” de otros, ¿cómo no pensar que sus vidas han dejado de merecer la pena[26], que tendrían también la obligación de solicitar la eutanasia para no ser gravosos? En caso contrario, su libertad de elegir quedará bajo sospecha; su decisión por seguir viviendo se contemplará como un capricho; su voluntad de ejercer el derecho a la vida será vista con recelo, se le considerará un egoísta insolidario. Los más vulnerables, los que sentirán más la presión, serán los de menores recursos económicos, los abandonados de sus familias y los discapacitados. Es la vivencia de Sabaté: <puedo decir por mi propia experiencia hablando con más de un centenar de enfermos de ELA que la gran mayoría si escogen la eutanasia es porque no tienen recursos económicos para afrontar el coste de la enfermedad>. La eutanasia aumentará la desigualdad. Liberará al Estado de crear las condiciones de igualdad efectiva para el enfermo y el discapacitado solo, desasistido y pobre.

La eutanasia, ¿superará los amplios límites fijados?

En Países Bajos la Ley preveía que el médico debía consultar a otro colega especialista antes de tomar la decisión de la eutanasia como último recurso, y tenía que notificarlo oficialmente. Actualmente, alrededor de la mitad de los casos no se notifican, y en gran parte está causado por la omisión de la segunda opinión. En 2018 se amplió la ley autorizando dar muerte a ancianos que presentasen “las dificultades propias de la vejez”. En 2019, a raíz de la sentencia absolutoria del único médico juzgado por mala praxis desde el 2002[27] se consolidó el caso de enfermos incapaces de dar su consentimiento con testamento vital a favor. En 2004 se amplió a menores mayores de 12 años. En octubre del 2020 se superó ese límite; aprobaron “la terminación activa de la vida de niños con enfermedades incurables, con un sufrimiento insoportable y sin esperanzas y la muerte en un futuro previsible” menores de 12 años, con permiso de los padres y del doctor. Y ya se debate la eutanasia para mayores de 75 años por cansancio del vivir, sanos que consideren que su propia vida está completa. En Canadá, en marzo del 2021, se aprobó el proyecto C-7: ahora cualquier paciente que esté sufriendo, sin importar si su condición es terminal o no, puede recibir la muerte asistida.

La Ley se aprueba con condicionantes restrictivos, presuntamente para dar solución a casos extremos especialmente dramáticos. Con el paso del tiempo, algunos no se cumplen y no pasa nada. Estos abusos llevan a rebajar las condiciones con sucesivas ampliaciones legales. Y así, la eutanasia acaba establecida como opción normal para casos de pacientes que desean morir, aunque no sean incurables en estado terminal[28]. Sucesivamente se rompen límites “infranqueables”[29]. Ocurrió en Holanda, en Bélgica, en Canadá…

Al debatir la Ley, algunos políticos manifestaron su deseo de que la puerta inaugurada sea pequeña. Ojalá nadie tenga que elegir la muerte para acabar con sus intolerables sufrimientos, dicen. Pero, ¿qué establece la LORE? En el Preámbulo se abre la puerta de la eutanasia a “quien está en una situación de padecimiento grave, crónico e imposibilitante o de enfermedad grave e incurable, padeciendo un sufrimiento insoportable que no puede ser aliviado en condiciones que considere aceptables”. ¿Qué supone[30]? Engloba a los dependientes, a aquellos que han perdido su capacidad de valerse por sí mismo, su capacidad de expresión y relación, y lo viven con un sufrimiento físico o psíquico permanente e inaguantable, sin visos de mejora. Comprende las enfermedades con un pronóstico de vida limitado, en un contexto de fragilidad progresiva, que provoca unos sufrimientos físicos o psíquicos constantes e insoportables sin posibilidad de alivio[31]. La puerta abierta es muy amplia. De partida, superamos ampliamente la frontera de la enfermedad terminal y nos equiparamos a Canadá después de que aprobara el proyecto C-7.

La eutanasia, ¿empeorará la situación de los enfermos con patología mental?

¿Qué pasará con las personas que sufran enfermedades mentales como depresión y trastornos de la personalidad? Muchos casos son crónicos y causan un dolor psíquico insoportable. ¿Están en riesgo? ¿Empeorará su situación, ya complicada por el drama del suicidio[32]?

La End-of-life Clinic de Amsterdam, promovida por la Asociación Derecho a Morir, en su primer año de actividad (de marzo de 2012 a 2013) solo atendió al 25,2% de los solicitantes; del resto, un 19,2% murió antes de poder ser atendidos, un 9,1% cambio de opinión, y un 46,5% fueron rechazadas. ¿Por qué fueron denegadas? Consideraron que los solicitantes no estaban en condiciones para decidir libremente, debido a su grave deterioro psicológico. Actualmente todas las solicitudes son atendidas[33]. En las estadísticas de Holanda y Bélgica aparecen ya enfermos mentales (nota 28). En Canadá, el gobierno “estudiará cómo, teniendo en cuenta la enfermedad mental, puede aplicarse la ley con seguridad y con las salvaguardas apropiadas para proteger a las personas” y decidirán qué hacer en marzo de 2023.

En el Preámbulo de la LORE se dice que “han de establecerse garantías para que la decisión de poner fin a la vida se produzca con absoluta libertad, autonomía y conocimiento, protegida por tanto de presiones de toda índole que pudieran provenir de entornos sociales, económicos o familiares desfavorables, o incluso de decisiones apresuradas”. Este buen deseo no es fácil de aplicar a los pacientes de enfermedades psíquicas. Veremos qué pasa en España. En cualquier caso, ya hay un conflicto planteado por el artículo 5º, 1d. Establece que para ser atendido, el enfermo debe haber formulado dos solicitudes voluntarias de eutanasia, separadas por un plazo mínimo de 15 días. La experiencia clínica psiquiátrica considera insuficiente ese plazo para sacar del pozo de una fuerte depresión. No olvidemos que hasta un 42% de los pacientes terminales pueden padecer depresión. La mayoría de aquellos que piden morir, lo hacen movidos por estar pasando por una situación muy penosa, al menos así lo piensan y sienten; están a merced de la depresión y de la desesperación… por el cansancio causado por una larga enfermedad crónica, por agravarse una discapacidad muy limitante, por sufrir una fuerte depresión, por estar dominado por el miedo ante el futuro de su enfermedad incurable… Además, faltan psiquiatras y psicólogos clínicos[34].

La eutanasia generará una tasa anual positiva

Es lo que ha ocurrido en Holanda. Se registró 1.882 eutanasias en 2002. La tasa anual ha crecido hasta 6.585 muertes en 2017; en 2018 y 2019 hubo un parón como consecuencia del procesamiento de una doctora. Su absolución tranquilizó a los médicos, con el resultado de un nuevo incremento en 2020, de 6.361 a 6.938. Esta cifra equivaldría a unas 18.000 personas en España, atendiendo a la proporción poblacional. Es lo que ha ocurrido en Bélgica. Lo que ha ocurrido en Canadá. 7.595 recibieron “muertes con asistencia médica” en 2020, que equivale al 2,5% de todas las muertes registradas; y supone un aumento del 35% en comparación a las 5.631 muertes del 2019. Veremos qué incremento se produce en 2021 al ampliar la Ley a enfermos no terminales con el proyecto C-7.

La eutanasia podría ser una tentación para evitar la bancarrota del estado del bienestar: la fórmula no deseada pero… necesaria

La eutanasia es un servicio sanitario básico cubierto por la prima mensual que cada ciudadano holandés paga a su aseguradora. Y se ha convertido en un negocio muy lucrativo. Christopher de Bellaigue[35] explicaba que las compañías de seguros pagan 3.000 € por una inyección letal, “evidentemente, prefieren pagar una cifra una tantum por matar a alguien, y no gastar una enorme cantidad de dinero en mantenerla, necesitada e improductiva, viva en una residencia”. De acuerdo con el informe financiero del Parlamento canadiense[36] sobre costes estimados de la muerte medicalizada, desde el inicio de la aplicación de la eutanasia en 2016 se ha producido un ahorro neto en costes directos de asistencia de 86,9 millones de dólares canadienses y la previsión para 2021 alcanza los 149 millones; supone el 0,08% del total del presupuesto de atención médica.

Los mayores de 65 años suponen el 19,77% de la población española y en el 2030 alcanzará el 24%[37]. En 2019 había casi 10 millones de jubilados, y sólo en pensiones, sin contar gastos médicos, el Estado dedicó casi un 40% de los gastos totales anuales; en 1996 representaban el 21% del total. Por su parte, la generación del baby boom iniciará su llegada a la jubilación en torno al 2024. A las pensiones se une que el 80% del gasto en sanidad se concentra en los dos últimos años de vida. La presión sobre los sistemas de protección social continuará aumentando en los próximos años. El suicidio demográfico genera un desequilibrio poblacional y un futuro incierto de las cuentas. Esperemos que los políticos, con la coartada de una sociedad anestesiada, no recurran a la promoción de la eutanasia para sostener el estado del bienestar.

Es hora de tomar posición frente a la eutanasia

El Estado no puede imponer el deber de vivir, pero sí es su obligación proponer e invitar a vivir, y ayudar a que sea posible. Existe precisamente para garantizar esa solidaridad mínima en que consiste el Derecho. Cualquier persona tiene derecho a una muerte digna, serena, en paz; con una atención médica adecuada que le permita unas condiciones, tanto de dolor físico como de sufrimiento moral, lo más llevaderas posibles, acompañada por sus seres queridos y no abandonada, confortada espiritualmente respetando su libertad de conciencia. Una muerte digna pertenece al derecho a la vida: nacer, vivir y morir acordes a nuestra dignidad de seres humanos. Esa dignidad es independiente de la calidad de vida. En caso contrario, despojaríamos de su dignidad y valor a personas que padecen graves limitaciones o duros sufrimientos psicofísicos, o bien su calidad de vida se deteriora por edad o enfermedad. Si en el momento en que la persona más necesita de los demás, se le priva o se le anima a privarse de su ayuda, el Derecho deja de tener sentido.

Además, se da la paradoja de que lo que se defiende en nombre de la libertad, se aplica a quienes apenas pueden ejercerla. A quienes están sufriendo, el Estado les ofrece adelantar su muerte. Ha legislado para unos pocos que quieren elegir cuándo morir, y se ha olvidado de legislar para la mayoría que quiere morir sin sufrir, que desea ser cuidada, no eliminada.

He presentado 10 espacios para la reflexión, para juzgar si con la LORE la cohesión social se verá o no afectada, si nos hipoteca o no con una carga injusta e innecesaria. Desearía que el Estado se comprometiera con la buena medicina, aquella que se solidariza con el sufrimiento del enfermo y de sus familias, y se pone a su servicio: “por muy difícil que sea la situación vamos a estar cerca de ti, porque tú nos importas, porque

 


[1] Disposición adicional primera de la LORE: “tendrá la consideración legal de muerte natural a todos los efectos, independientemente de la codificación realizada en la misma”.

[2] El recuento está en manos de las comunidades autónomas. Para hacerlos públicos las familias han de dar su permiso.

[3] La primera, Eskarne, una mujer de 86 años, que sufría un “deterioro cognitivo severo”, en Euskadi, el 23 de julio; no había transcurrido ni un mes desde que la LORE entró en vigor (25 de junio). La segunda, una mujer valenciana, con más de 60 años, que padecía ELA (esclerosis lateral amiotrófica) desde hacía más de dos décadas, el 25 de agosto en Alicante. El tercero, Javier, de 58 años, al que diagnosticaron ELA el año pasado, el 3 de noviembre en Madrid.

[4] Tres artículos de El País (23.07.21; 25.08.21; 3.11.21).

[5] Me fijaré en tres países: Holanda (2001), Bélgica (2002) y Canadá (2016).

[6] Ofrece los datos que lo demuestran en el Dictamen del Consejo de Estado del 17 de septiembre de 2009.

[7] La ley de 1985 despenalizó el aborto en tres supuestos: violación, riesgo para la salud física y psíquica de la madre y malformación del feto. En 2010 la ley de plazos de Zapatero permitió el aborto libre en las 14 primeras semanas; dentro de las 22 semanas si existe "grave riesgo para la vida o salud de la embarazada" o "riesgo de graves anomalías en el feto"; y en cualquier momento si se detectan "anomalías fetales incompatibles con la vida (...) o cuando se detecte en el feto una enfermedad extremadamente grave e incurable".

[8] Fundada en Gante en 1807 por el sacerdote Petrus Jozef Triest, fue pionera de la atención a los enfermos mentales en Bélgica. Ante la situación penosa de estos enfermos en los manicomios, comenzó a abrir hospitales para ellos en 1815.

[9] Ref. servicio de Aceprensa 11.05.20

[10] Posicionamiento del Consejo General de Colegios de Médicos (CGCOM) ante la eutanasia y el suicidio asistido (en la Asamblea General del 21 de mayo de 2021) https://www.cgcom.es/sites/default/files/u183/np_eutanasia_21_05_18.pdf

[11] Alrededor de 350 de los 90.000 médicos alemanes intervinieron en el programa Aktion T4 de exterminio de enfermos mentales y discapacitados desde septiembre de 1939. El Tribunal de Nuremberg estimó 275.000 eliminados. https://es.wikipedia.org/wiki/Aktion_T4

[12] El Dr. Gómez Sancho, experto paliativista, explicó que “la sedación es un tratamiento médico con sus propias indicaciones”. Señaló la diferencia entre la sedación paliativa y la eutanásica. Ambos hechos son separados “por una raya muy fina, pero perfectamente nítida”. La eutanasia “emplea dosis directamente letales” y pretende “acabar con la vida del enfermo”. La sedación paliativa, por el contrario, busca aliviar el sufrimiento con las dosis mínimas de benzodiacepinas y no directamente barbitúricos.

https://www.cgcom.es/sites/default/files/guia_sedaccion_paliativa.pdf

[13] Emotional and Psychological Effects of Physician-Assisted Suicide and Euthanasia on Participating Physicians, de Kenneth R. Stevens, Jr.

[14] Esa propuesta no prosperó. https://www.fiamc.org/bioethics/end-of-life/hacer-eutanasias-afecta-a-la-psique-del-eutanasiador/

[15] Ante el sufrimiento total hay buena medicina: los cuidados paliativos. Es una especialidad reciente. Arrancó en 1967 en Londres y se ha extendido a más de 100 países. En estas cinco décadas de desarrollo ha demostrado su eficacia. Los estudios registran que, en el ámbito de los cuidados paliativos, persisten en solicitar morir entre un 0,6 y 2,3% de los pacientes según las series.

https://www.comib.com/wp-content/uploads/2021/05/Eutanasia-Comisio0n-de-Etica-y-DeontologiIa-Comib-mayo-2021-GM.pdf

[16] Según el “Atlas de Cuidados Paliativos en Europa 2019”, del ‘Programa ATLANTES’ del ICS de la Universidad de Navarra.

[17] Ocupábamos el 7º lugar de los 51 países contemplados por cifra total de unidades de servicios paliativos; pero, por la ratio por población bajamos al puesto 31º. Estamos al mismo nivel que Rumanía, Letonia o la República Checa.

[18] A eso se une que “de las 42 facultades de medicina, solo 6 cuentan con la asignatura en su currículo, y solo 4 disponen de una cátedra. De las 112 escuelas universitarias de enfermería, solo en 69 se imparte docencia de cuidados paliativos. No existe una especialidad con formación MIR”. Ref. artículo del Dr. Manuel González Barón, ABC (11.12.2020).

[19] Antes de la pandemia la esperanza de vida estaba en la edad de 80,87 hombres, 86,22 mujeres, en España.

[20] Se suicidó el 3 de abril en Madrid con la ayuda de su marido. Padecía ELA desde 1989. Ángel fue indultado.

[21] https://podcasts.apple.com/bo/podcast/sexto-continente-2021-11-12-entrevista-a-jordi/id1457120844?i=1000541586601

[22] Intervención de la Dra. Valluguera Balañà (ERC) en el debate del trámite del texto definitivo en diciembre de 2020.

[23] En una entrevista a Lemmens, profesor de Filosofía y Ética Moderna de la Universidad de Amberes, en el portal Crux en 2016.

[24] C. S Lewis, “La abolición del hombre”.

[25] Marta Albert, “Legalización de la eutanasia: lo que está en juego” en “La eutanasia en España. Perspectivas desde la vulnerabilidad”.

[26] Eskarne, el primer caso de eutanasia en España, en su testamento vital, escribió que para ella la calidad de vida es “un valor primordial”; “no puedo considerar como válida ni de calidad suficiente aquella vida que me impide desarrollar, con autonomía razonable, las actividades básicas de la vida cotidiana, porque sería incompatible con mis creencias y valores el permanecer de modo permanente e irreversible con esa calidad de vida en grado mínimo e irreversible”.

[27] Sucedió en 2016. Una doctora practicó la eutanasia a una mujer de 74 años que tenía alzhéimer. Había firmado un testamento vital en que la quería, pero solo cuando estuviera lista. Preguntada, se negó en tres ocasiones. Finalmente la doctora puso un sedante en el café de la mujer sin decírselo. Se despertó en el preciso momento en que intentaba darle la inyección letal. Se resistió. Tuvo que ser sujetada por sus familiares mientras se completaba la eutanasia. Es el único caso que ha llegado a los tribunales en Países Bajos.

[28] El informe 2020 del Comité Regional de Revisión de la Eutanasia de Países Bajos contabilizó la eutanasia de 168 personas con demencia, 88 por problemas psiquiátricos, 235 por acumulación de problemas relacionados con la vejez. En Bélgica, la Comisión Federal de Control y Evaluación contabilizó 78 eutanasias de personas con trastornos mentales del 2018 al 2020.

[29] El Dr. Martínez-Sellés describe esa deriva en “Eutanasia, Un análisis a la luz de la ciencia y la antropología”, páginas 27-28.

[30] En el Artículo 3º, b) y c) se desglosa el significado de esos términos.

[31] Como hemos comentado, la medicina paliativa tiene por objetivo el padecimiento físico o psíquico constante e insoportable para que el enfermo encuentre alivio. No solo son fármacos; la intensidad del dolor aumenta con el insomnio, la ansiedad, el miedo o el abandono social, y disminuye con la simpatía, la comprensión, la compañía y la relajación.

[32] En 2020, han fallecido por suicidio 3.941 españoles, lo que equivale a 11 personas al día, un suicidio cada dos horas. Se consolida como la principal causa de muerte no natural; 2,7 veces a las producidas por accidentes de tráfico. El 41% se produce entre los 40 y 59 años. Con 300 muertes es, después de los tumores (330), la segunda causa de muerte entre la juventud (15 a 29 años).

[33] Ref. artículo “La medicina enferma” de Carlos Barrios en “La eutanasia en España. Perspectivas desde la vulnerabilidad”

[34] Hay 11 psiquiatras por 100.000 habitantes y debería duplicarse para equipararse a Francia, Alemania, Noruega o Suecia.

[35] Periodista de The Guardian escribió un artículo amplio Muerte bajo demanda: ¿la eutanasia ha ido demasiado lejos? (18.01.2019).

[36] Cost Estimate for Bill C7 “Medical Assistance in Dying”. Office of the Parliamentary Budget Officer, Canadá octubre de 2020.

[37] Estudio del INE. En 2050 supondrá el 30% de la población. https://www.ine.es/prensa/pp_2020_2070.pdf. La ONU sitúa a España en el 2050 como el país más envejecido del mundo, el 40% de la población tendrá por encima de los 60 años.

 

 

Fallece Justo Aznar, médico que dedicó su vida a la defensa de la vida

 

Fundó y presidió en España las Asociaciones Provida durante 21 años. Perteneció a la Sub-Comisiòn de Familia y Vida de la CEE y a la Pontificia Academia para la Vida

 

 

Justo Aznar.

Doctor en Medicina con Premio Extraordinario por la Universidad de Navarra, ocupó  el primer sillón de Bioética de la Comunidad Valenciana, creado por la Real Academia de Medicina

Trayectoria profesional y premios científicos

Su labor científica e investigadora fue reconocida con la concesión de distintos premios como el “Alberto Sols”, a la mejor labor de investigación en Ciencias de la Salud en 1998, el premio “Santiago Grisolía”, a la mejor labor de investigación, en junio de 2006 el premio “Salud y Sociedad” a la mejor “Trayectoria Profesional” de la Comunidad Valenciana otorgado por la Consellería de Sanidad de la Generalitat de esa Comunidad Autónoma, o el premio a la “Trayectoria Profesional” concedido por el Colegio de Médicos de Valencia en 2013. 

Aznar fue jefe del Departamento de Biopatología Clínica del Hospital Universitario La Fe de Valencia desde 1974 hasta su jubilación en julio de 2006.

Publicó más de 500 trabajos de investigación en el área biomédica, de ellos alrededor de 300 en revistas de alto nivel científico. En esta misma área dirigió 20 tesis doctorales y publicado 30 capítulos de libros. En la disciplina bioética publicó 58 trabajos de investigación y 4 tesis bioéticas.

Tras su jubilación puso en marcha el Observatorio de Bioética, dentro del Instituto Ciencias de la Vida, que creó y dirigió desde los inicios de la UCV, y que se ha convertido en centro bioético de investigación y difusión científica en el entorno de las ciencias de la vida. 

Humanismo cristiano y excelencia científica 

El doctor Aznar fue muy reconocido también por su incansable defensa de la vida, impulsando y presidiendo algunas iniciativas para tal fin, como la Federación Española de Asociaciones Provida -de la que fue presidente durante 21 años, desde 1977 hasta 1998- o la Asociación Valenciana para la Defensa de la Vida, que también dirigió durante 33 años, desde 1979 hasta 2012.

Fue miembro de la Sub-Comisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española y desde 2005 Miembro Correspondiente de la Pontificia Academia para la Vida.

En una época en la que se están dando tantos avances en la medicina y en ciencias afines, pero en la que se plantean sucesivos y gravísimos problemas éticos como las células madre, la maternidad subrogada, la congelación de ovocitos o la eutanasia, Aznar puso su rigor y excelencia científica al servicio de la verdad y la dignidad del hombre.

Gran capacidad de trabajo con espíritu de servicio

Sin duda,  tal como ha destacado Amparo Castellano, Directora de Comunicación de la UCV, a Religión Confidencial “su inigualable trayectoria es un baluarte, un faro para tantos investigadores que constata los frutos que dan la fe y la razón caminando juntas”, a la vez que ha destacado “su excelencia profesional compaginada con una gran humildad, que le llevaban al estudio permanente, a estar al día y aprender continuamente”.

“Su gran capacidad de trabajo siempre le llevó a estar implicado en cuantas iniciativas juzgaba de interés ético y cultural, y siempre con gran disponibilidad para atender las peticiones de los diversos medios de comunicación”, señala Amparo Castellano.

El funeral por su eterno descanso será mañana lunes 29 de noviembre a las 12:00 horas en la parroquia de San Josemaría Escrivá (Calle San Clemente, 14, Valencia).

 

 

La complementariedad varón-mujer en la familia y en la sociedad

Ángela Aparisi

La diferencia entre varones y mujeres está respaldada por la Genética, la Endocrinología y la Neurología. Todas las células del hombre (contienen los cromosomas XY) son diferentes a las de la mujer (XX). La desigualdad sería de un 3%. No se trata de un porcentaje muy alto. No obstante, esa pequeña diferencia se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo. Mujer. Eso tiene, al menos, dos consecuencias: que somos más iguales que diferentes, y que somos iguales y diferentes en todo.

Es bien conocido que la modernidad supuso, para la mujer, la exclusión de la vida política, jurídica, económica y cultural. Su discriminación en estos ámbitos tuvo consecuencias muy negativas, no sólo para su realización personal, sino también para toda la sociedad. Frente a esta situación surgió el primer feminismo -o feminismo liberal-, cuya lucha por la igualdad de derechos entre hombre y mujer llevó a cabo una aportación innegable. Sin embargo, este feminismo implicó una defensa de la mujer sobre unos presupuestos claros: la devaluación de lo que, tradicionalmente, había sido el espacio social femenino y la potenciación, de una manera dicotómica, del ámbito de lo público. En definitiva, se presuponía que, para realizarse personalmente, la mujer tenía que renegar de aquellas actividades que, tradicionalmente, habían constituido su ámbito social, sucumbiendo ante los valores modernos de la productividad y del éxito.

Varón y mujer están llamados a protagonizar un progreso equilibrado

Frente a este feminismo liberal de la igualdad, surgió un feminismo de la diferencia. Este reivindicó, adecuadamente, la importancia de los valores que tradicionalmente había defendido la mujer. No obstante, tuvo el desacierto de hacerlo desde una posición de exaltación unilateral de lo femenino. Como ha señalado Ballesteros, este feminismo considera al varón como un ser irredento, condenado a guiarse exclusivamente por criterios de poder y violencia. Comete, por ello, un grave error: el de atribuir al género masculino, como si fueran su "esencia" o naturaleza, los caracteres y modos de construir la realidad que a éste le había asignado la modernidad.
El tercer feminismo, o feminismo de la complementariedad, pretende conservar y ahondar en la defensa de la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, propia del primer feminismo. No obstante, rompe con planteamientos antagónicos y dicotómicos. Por un lado, destaca que la defensa de tal igualdad no debe implicar, necesariamente, un igualitarismo. Busca, asimismo, hacer compatibles igualdad y diferencia, sin que ninguna de estas categorías lesione a la otra. Se trata, en consecuencia, de evitar caer en los errores, tanto del subordinacionismo, como del igualitarismo. Ambos son excesos en los que han incidido quienes han desequilibrado la balanza a favor de la diferencia o, por el contrario, de la igualdad.

Presupuestos y consecuencias del feminismo de la complementariedad

Para el feminismo de la complementariedad la categoría de la igualdad entre varón y mujer es un presupuesto incuestionable. Es más, tal igualdad es condición imprescindible para la propia complementariedad. De hecho, estudios psicológicos han demostrado que las semejanzas entre los sexos son muy superiores a las diferencias en cualquier tipo de variable. Ambos, varón y mujer, participan de una misma naturaleza, y tienen una misión conjunta: la familia, la cultura y en definitiva, la sociedad.
Pero, una vez establecida convenientemente la igualdad, el feminismo de la complementariedad debe dar un paso adelante: tiene que dilucidar dónde se encuentra la diferencia y saber insertarla en la igualdad, de modo que ninguna categoría lesione o le reste su lugar a la otra. Se trataría de encontrar lo que Janne Haaland Matláry denomina el "eslabón perdido" del feminismo, es decir "una antropología capaz de explicar en qué y por qué las mujeres son diferentes a los hombres". Al determinar en qué consiste la diferencia, tendrá que precisar qué tiene de cultural y qué de permanente en la condición sexuada, explicando como se armonizan igualdad y diversidad.
Ya se ha señalado que cualquier diferencia entre hombres y mujeres presupone, necesariamente, la igualdad. Tanto el varón como la mujer, están llamados a ser protagonistas de un progreso equilibrado y justo, que promueva la armonía y la felicidad. En este sentido, podemos referirnos a dos elementos estructurales comunes a ambos: su dignidad intrínseca y su carácter interdependiente.
El principio de la dignidad implica que todo ser humano, varón o mujer, posee una excelencia o eminencia ontológica, una superioridad en el ser frente al resto de lo creado. Podríamos afirmar que ambos nos situamos en otro orden del ser. Es un principio ontológico, ya que se trata, como se ha indicado, de una dimensión intrínseca a todo ser humano. O dicho de otra manera, designa la clase de seres vivientes que somos, tanto varones como mujeres, determinando nuestro estar en el mundo. La dignidad es también un principio moral y jurídico, en la medida en que debe orientar decisivamente las acciones humanas.

La experiencia humana -tanto de varones como de mujeres- es de relación con los demás

El segundo elemento estructural, que sustenta la igualdad, radica en que varón y mujer somos seres relacionales e interdependientes. La persona se construye en y a través de la relación intersubjetiva. La experiencia humana -tanto de varones como de mujeres- es, así, una experiencia de relación con los demás. En realidad, el ser humano es un ser con los demás. La persona es, por constitución, máxima comunicación. Ello no significa, como indica Castilla, que su carácter de persona derive o dependa de la interrelación (reduciendo, en definitiva, la persona a relación). Tampoco presupone que la sociabilidad sea el resultado de una convención humana posterior, dependiente de un contexto histórico o cultural.
Ciertamente, este rasgo constitutivo se manifiesta, posteriormente, en sus actos, pero la estructura relacional está enclavada en el ser de la persona. Por ello, para Polo el ser personal es incompatible con el monismo: "Una persona única -afirma- sería una desgracia absoluta", porque la persona es capaz de darse y el don requiere un destinatario" Este ser-acompañado que es toda persona se describe, desde Heidegger, con el término ser-con. El hombre no sólo es ser, sino ser-con. O, siguiendo a Polo, coexistencia.

Algunas reflexiones sobre la diferencia

Partiendo de la igualdad ontológica entre varón y mujer, el problema está ahora en dilucidar el estatuto de la diferencia, ensamblándolo con la igualdad. Considero que la distinción o diferencia entre varón y mujer afecta a la identidad más profunda de la persona. En contraposición al pensamiento dualista, se parte de la unidad radical entre cuerpo y espíritu, entre dimensión corporal y racional. De ahí que la singularidad personal deba acoger, como un elemento fundamental, el cuerpo, el sexo, en definitiva, ser varón o mujer. La función del sexo, que en cierto sentido es "constitutivo de la persona" (no sólo "atributo de la persona"), demuestra lo profundamente que el hombre, con toda su soledad espiritual, con la unicidad e irrepetibilidad propia de la persona, está constituido por el cuerpo como "él" o "ella".
La diferencia sexual humana sería, entonces, una distinción en el mismo interior del ser. Y teniendo en cuenta que el ser humano es personal, sería una diferencia en el seno mismo de la persona. De este modo, como señala Castilla, existirían dos modalidades o posibles "cristalizaciones" del ser personal: la persona masculina y la persona femenina.
La diferencia entre varones y mujeres está actualmente respaldada por las ciencias biomédicas; en concreto, por la Genética, la Endocrinología y la Neurología. Sabemos que, desde un punto de vista genético, todas las células del hombre (que contienen los cromosomas XY) son diferentes a las de la mujer (cuyo equivalente es XX). Se calcula que la desigualdad sería de un 3%. No se trata de un porcentaje muy alto. No obstante, hay que tener en cuenta que esa pequeña diferencia se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo. En realidad, hasta su última célula, el cuerpo del varón es masculino y el de la mujer, femenino. Eso tiene, al menos, dos consecuencias: que somos más iguales que diferentes, y que somos iguales y diferentes en todo.

Las diferencias no permiten dividir el mundo en dos planos

El desarrollo adecuado del cromosoma "Y" determinará, a su vez, diferencias endocrinológicas, que se sumarán a la diferenciación genérica. La acción de las hormonas es muy importante en el posterior crecimiento intra y extrauterino del ser humano. Estas determinan el desarrollo sexuado, e influyen en el sistema nervioso central. En consecuencia, también configuran de modo diferencial el cerebro. Así, para Zuanazzi, "la sexualización involucra a todo el organismo, de modo que el dimorfismo coimplica, de manera más o menos evidente, a todos los órganos y funciones. En particular, este proceso afecta al sistema nervioso central, determinando diferencias estructurales y funcionales entre el cerebro masculino y femenino". De este modo, para este autor, ambos cerebros serían dos "fundamentales variantes biológicas del cerebro humano".
Ciertamente, estamos ante un campo de investigación aún abierto, en el que no cabe hacer afirmaciones definitivas. No obstante, diversos estudios psicométricos han demostrado la existencia de una variedad de diferencias, estadísticamente significativas, respecto a habilidades cognitivas entre hombres y mujeres. Así, por ejemplo, Kimura estudió las diferencias entre el cerebro de! varón y el de la mujer en el modo de resolver problemas intelectuales. Llegó a la conclusión de que, en general, poseen modelos diversos de capacidad, aunque no de nivel global de inteligencia. De este modo, se podría afirmar que existe heterogeneidad entre los sexos en cuanto a la organización cerebral para ciertas habilidades. Pero tal diferencia no implica una mayor o menor inteligencia entre ellos, sino una capacidad complementaria de observar y abordar la realidad.

Las virtudes pertenecen a la naturaleza humana, que es la misma para los dos sexos

Dicho esto, conviene tener en cuenta que las diferencias referidas no nos permiten, como en ocasiones se ha pretendido, dividir el mundo en dos planos, el masculino y el femenino, entendiéndolos como dos esferas perfectamente delimitadas. Siguiendo a Palazzani, la generalización de conductas consideradas, por ejemplo, típicamente femeninas implicaría "el riesgo de estereotipar la imagen de la mujer, puesto que se estaría haciendo caso omiso de las diferencias existentes entre las mismas mujeres, además de entre hombres y mujeres, y acabaríamos idealizando y elevando a la mujer a la condición de ser superior, capaz de saber cómo actuar en cada situación (sería algo así como pasar del paternalismo al maternalismo)".
Tampoco es admisible referirse a "valores" exclusivamente masculinos o femeninos. Por ello, no se puede hacer una distribución de virtudes y cualidades propias de cada sexo, afirmando, por ejemplo, que a la mujer le corresponde la ternura y al varón la fortaleza. Como indica Blanca Castilla, las cualidades, las virtudes, son individuales, personales. Tener buen o mal oído, buena o mala voz, no depende de ser varón o mujer. Por otra parte, puede haber varones con una gran intuición y mujeres con destreza técnica. Las virtudes pertenecen a la naturaleza humana, que es la misma para los dos sexos. Por ello, cada persona, ya sea varón o mujer, debe desarrollarlas, aunque pueda manifestarlas de manera diferente y complementaria.
Puede resultar ilustrativo mencionar aquí a Jung, quien descubrió que cada sexo era complementario dentro de sí mismo. Este autor advirtió que los sexos, no son sólo complementarios entre ellos, sino también en el interior de cada uno. Afirmaba que cada varón tiene su "anima" -o su parte femenina-. Como contrapartida, cada mujer posee también su "animus" -o parte masculina-. Podrían interpretarse, en este sentido, los comentarios que hizo Ortega y Gasset sobre el cuadro de La Gioconda. En su opinión, Leonardo Da Vinci no pintó en él el retrato de una mujer, sino la parte femenina de su alma.
En resumen, es cierto que hombres y mujeres presentan, en general, modos complementarios de percibir y construir la realidad. Se podría afirmar así que los valores, cualidades y virtudes se concretan de manera diferente en hombres y mujeres. Por decirlo de algún modo, en general, es distinta la fortaleza femenina que la masculina. Pero, al mismo tiempo, cada una necesita o se complementa con la otra.
La construcción de una cultura de la corresponsabilidad, tanto en el ámbito público como en el privado, debe asentarse, en primer lugar, en la superación de la trampa antropológica que supone la exaltación de los criterios considerados "masculinos" en la sociedad. En segundo lugar, se debe desenmascarar el error en el que han caído ciertos feminismos: la consideración del varón como un ser irredento, violento y deshumanizado por "naturaleza". Los denominados "modos de hacer masculinos" (como, por ejemplo, el individualismo, la utilización irresponsable de la sexualidad o la poca dedicación a la familia) son, en cierto grado, los atributos y actitudes que la modernidad asignó al varón, y que éste ha asimilado, en gran medida, de una manera acrítica.
De esto se deduce una consecuencia fundamental: el grave error añadido que supone la "masculinización" de las mujeres. Tal actitud, que en realidad implica asumir los defectos que la modernidad asignó a los hombres, no hace sino dar un paso adelante en la deshumanización de la sociedad. Pero, junto a esta equivocación, hay que evitar también caer en el fenómeno inverso, la "feminización" de los varones. Se trata, en ambos casos, de dinámicas consistentes en incorporar los errores del otro sexo. Frente a ello, se propone, por el contrario, asimilar los "modos de hacer" positivos, lo que de virtuoso y humano aporta cada sexo en su modo de afrontar y de enfrentarse a la realidad.
En conclusión, la complementariedad implica la inadecuación de imponer un concreto modelo, ya sea masculino o femenino, de actuación. Varones y mujeres tenemos un modo distinto de construir la sociedad. De lo que se trata, como indica Castilla, "es de que cada sexo no imite, sino que aprenda del otro, encarnando, las virtudes, en definitiva, lo que éste tiene de positivo". Cada persona, ya sea masculina o femenina, debe "abrirse" a la contemplación del bien en los demás y desarrollarlo en su propia existencia. Para ello, puede tomarse como referente la actitud más genuinamente humana: la capacidad de servicio a los otros.

 

La importancia del adviento

Escrito por Mario Arroyo.

El adviento nos conduce a mirar simultáneamente hacia adelante y hacia atrás.

¿Por qué es tan importante el adviento en la vida de la Iglesia? Casi podríamos decir que la Iglesia vive en un continuo adviento, en la continua espera de la venida de Cristo al mundo. Lo decimos, quizá sin darnos demasiada cuenta, cada vez que rezamos el padrenuestro: “Venga a nosotros tu reino”; en la santa Misa también, diversas oraciones nos ponen a la espera de la segunda venida de Cristo.

En realidad, el Adviento nos conduce a mirar, simultáneamente hacia adelante y hacia atrás. Las primeras tres semanas del adviento miramos hacia adelante, anhelamos, por así decir, la segunda venida de Jesucristo, cuando sea consumado el tiempo y venga a poner orden en este mundo tan revuelto. A partir del 16 de diciembre comenzamos la novena de la Navidad, en la que miramos hacia atrás, recordando y preparándonos para conmemorar la primera venida de Jesús. La síntesis de esta mirada alternativa, hacia el pasado y hacia el futuro, da su fruto en el presente, en el tiempo de adviento, donde somos invitados a acentuar nuestra vida de oración e incrementar nuestras obras de misericordia. La mirada hacia el pasado y hacia el futuro nos permite transformar el presente, haciéndolo fecundo y profundo a la vez.

La Iglesia es Cristocéntrica, y el adviento la avoca a mirar a Cristo en dos facetas diferentes: en la humildad de su primera venida, y en la gloria de su segunda venida. Pero San Bernardo nos habla de una tercera venida, oculta, al corazón de cada uno de los cristianos en el presente, es decir, mientras se esfuerzan por vivir bien el adviento. Ahora bien, el sentido de la Iglesia es presentar a Jesús y preparar el Reino de Cristo, en palabras del último Concilio, es ser germen e inicio, signo e instrumento del reinado de Cristo. La Iglesia tiene, en este sentido, un carácter “adventual”, de espera ansiosa y activa, de esa segunda venida.

Por eso el tiempo de adviento es, por excelencia, el tiempo de la esperanza, y tiene como modelo o punto de referencia imprescindible, a la Virgen María, a la que contemplamos en estado de buena esperanza, es decir, embarazada con la gozosa espera del nacimiento de su Hijo. María es modelo de esperanza, el contenido de la esperanza es Cristo. Quizá nuestra época está caracterizada por la necesidad de la esperanza auténtica. Los problemas, las crisis, la pandemia, el fracaso de las utopías políticas nos han ido arrebatando la esperanza; tantos dolores y fracasos han mermado la esperanza de la humanidad. Tenemos muchas pequeñas esperanzas que nos ayudan a afrontar el sinsentido de la existencia, pero nos falta la gran Esperanza, con mayúscula, que dota de sentido a este mundo y nuestra vida.

El adviento es entonces tiempo de espera, pero no pasiva. La mirada alternativa hacia el pasado y el futuro encuentra una síntesis creativa en el tiempo presente. Es en el “ahora” cuando se nos invita a vivir intensamente el adviento. ¿Cómo podremos hacerlo? Es un cóctel espiritual que contiene tres ingredientes: oración, penitencia y obras de misericordia. Oración que nos ayude a centrar nuestra mirada en Jesús y a poner toda nuestra esperanza en Él; penitencia que nos ayude a desprendernos de los bienes materiales, a ser sobrios en su uso y goce, para ser capaces de elevar nuestra mirada al cielo; obras de misericordia que nos lleven a salir de nosotros mismos al encuentro del necesitado y del que sufre, rubricando así la auténtica piedad, que no es meramente intimista, sino que se abre en abanico y da frutos en el entorno.

Para vivir bien el adviento la sabiduría de la piedad popular nos ofrece un poderoso elemento, que vale la pena rescatar, en la “Corona de Adviento”. A veces nos apresuramos demasiado a poner el árbol de navidad, y se nos olvida la corona de adviento. En ella, pacientemente, vamos encendiendo, semana a semana las velas, al compás de nuestras oraciones, penitencias y obras de misericordia. ¡Ojalá que no falte en ningún hogar cristiano, junto con el Nacimiento, la corona de adviento!, para recordarnos que estamos en este tiempo de espera, y vivir su dimensión espiritual, tantas veces amenazada por el consumismo de las compras navideñas. Adviento, tiempo de mirar hacia adentro y hacia adelante, mientras nos esforzamos por vivir la sobriedad y la caridad con el prójimo.

 

El Papa ofrece una clave para superar las crisis de los matrimonios en dificultades

Ante la triste realidad de tantos matrimonios en dificultades, o ya divididos, “la respuesta debe ser, ante todo, acompañar”.

Así lo afirmó el Papa Francisco este sábado 6 de noviembre en la audiencia que concedió en el Vaticano a los miembros de la Asociación “Retrouvaille”, dedicada al acompañamiento pastoral de los cónyuges en crisis.

El Papa agradeció en su discurso esta iniciativa “dedicada a los cónyuges que viven una crisis serie en su relación”. En ese sentido, reflexionó sobre la palabra “crisis”.

Señaló Francisco que la crisis también es una oportunidad, “oportunidad de dar un salto de calidad en la relación”. “Sí, una oportunidad dolorosa, pero una oportunidad”.

El Papa subrayó que “no debemos asustarnos de las crisis. La crisis nos ayuda a crecer, aquello que debemos evitar es caer en el conflicto, porque el conflicto cierra los corazones. No hay una solución al conflicto, o la hay pero con dificultad”.

En cambio, “la crisis te hace ‘bailar’ un poco, te hace escuchar, en ocasiones, cosas incómodas, pero de la crisis se puede salir, siempre que se salga mejores”. “No tengáis miedo de las crisis, tened miedo del conflicto”.

La palabra crisis lleva a una segunda palabra: herida. “Porque las crisis de las personas producen heridas, yagas en el corazón y en la carne.

Insistió en que “hoy tenemos mucha necesidad de personas, de cónyuges que sepan dar testimonio de que la crisis no es una maldición, sino que forma parte del camino, y constituye una oportunidad”.

“Pero para ser creíbles es necesario haberlo experimentado. No puede ser un discurso teórico, una ‘exhortación pía’, no sería creíble”, argumentó.

Además de la relación entre las palabras “crisis” y “herida”, el Santo Padre hizo referencia a otra palabra clave de la pastoral familiar: “acompañar”.

“Es una de las palabras más importantes del proceso sinodal sobre la familia celebrado entre 2014 y 2015, de donde surgió la Exhortación Amoris laetitia”.

Acompañar “hace referencia, naturalmente, a los pastores, y forma parte de su ministerio, pero implica también en primera persona a los cónyuges como protagonistas de una comunidad que acompaña”.

Acompañar, en conclusión, “quiere decir ‘perder el tiempo’ para estar cerca de las situaciones de crisis. Y con frecuencia hace falta mucho tiempo, hace falta paciencia, respeto, disponibilidad. Todo esto es acompañar”.

 

La asignatura pendiente

La asignatura pendiente de la educación en España tiene nombre de Pacto de Estado. En democracia las leyes sucesivas, concebidas y puestas en marcha mayoritariamente por gobiernos socialistas, han sido un desastre sin paliativos. No hay más que ver los informes europeos que año tras año nos sacan los colores. Ahora, el ataque frontal a una asignatura tan icónica como Filosofía es la guinda a un pastel que tiene todos los ingredientes para que se nos vuelva a atragantar y para que de nuevo sean los alumnos los que acaben por pagar las consecuencias de este despropósito.

Domingo Martínez Madrid

 

 

El partidismo en la educación

Nadie discute ya el derecho de todos a la educación. De hecho, un país cierra el camino del subdesarrollo cuando alcanza la universalización de la enseñanza básica y erradica el analfabetismo. España lo había conseguido en torno a la ley general de educación de 1970, quizá la reforma escolar más importante del siglo XX, también porque eliminó la doble vía discriminatoria que se abría a los diez años entre enseñanza primaria y bachillerato.

Nadie discute tampoco el papel de la escuela pública en el proceso de escolarización universal, que garantiza el aprendizaje en cualquier rincón de un país. El Estado aplica legítimamente el principio de subsidiariedad: suple la iniciativa de padres y ciudadanos allí donde no pueden llegar. En la esfera educativa, la acción pública llegó al último pueblo de esa España hoy “vaciada”.

Pero la extensión de la cultura básica en un país democrático excluye aceptar el dirigismo ideológico desde la óptica del partido en el poder, o desde la presión inmoderada –como en Estados Unidos- de los sindicatos de profesores. Por poca alternancia democrática que exista, el sistema quedará herido por bandazos sin fundamento objetivo, que acabarán pagando los alumnos medios, como se viene comprobando a través de los informes PISA, y los diversos sistemas de evaluación de la enseñanza.

Jesús D Mez Madrid

 

Otra asignatura pendiente

El último disparate conocido de la nueva ley de educación es la desaparición de la Filosofía como asignatura obligatoria. Parece que Pedro Sánchez vuelve a no cumplir su palabra, porque la eliminación de la materia ni siquiera ha venido acompañada de la introducción de Ética, tal y como había acordado el Congreso.

Si a todo eso le añadimos las nuevas asignaturas introducidas en el currículo con nombres como "Crecimiento en Armonía" o "Derechos LGTBI" quedan pocas dudas sobre la nueva intentona de utilizar la educación para pasar el rodillo ideológico. Vuelve a ser muy preocupante que en asignaturas como "Historia" se indique que habrán de estudiarse cuestiones como las percepciones etnocéntricas y los mecanismos de dominación a colectivos sometidos y silenciados.

Jesús Martínez Madrid

 

 

La enseñanza, “el coño de la Bernarda”…y

                           A la España actual, ya no hay cómo “cogerla o agarrarla”; da la sensación o certeza, de que lleva “medio siglo” (aparte de los muchos anteriores) en manos de irresponsables, dementes, locos, chiflados, disminuidos totalmente de lo que se entiende en nuestro riquísimo idioma, como “caletre o cerebro inteligentes”; y es claro su situación calamitosa; que si no es ya de desastre total, es por cuanto aún hay minorías bien dotadas de inteligencia (aunque ausentes totalmente de “los hilos del poder”) y la enorme riqueza española materialmente hablando, es suficiente como para que aguante por siglos, “al decir de aquel Canciller de Hierro que la definió con una crudeza brutal, y que por lo repetida por mí, hoy no reflejo”.

                           Veamos por un principio de valores; cualquier ser humano, “verdaderamente humano y no necesariamente muy inteligente”; deduce por sí mismo, que la riqueza principal a cuidar; de “su tribu” y así y según sea de inteligente, hasta llegar a la nacional, o incluso la mundial, es; “el máximo cuido o cultivo de los cerebros de sus habitantes” y en el sentido generoso de dilucidad un bien social y general que beneficie al conjunto en toda su diversidad.

                           En ese pensar, en primer lugar hay que situar al Maestro/Maestra de cualquier actividad, pero en especial, en el de LA ENSEÑANZA; pensando y dando por sentado, que esa actividad NO ES UNA PROFESIÓN, sino lo que es infinitamente más importante para todos, o sea, TIENE QUE SER UNA VOCACIÓN INSOBORNABLE; puesto que si no es así, el tal “figura”, se convierte en un pobre enseñante, limitado a lo que otros le impongan; y entonces la enseñanza, se convierte, “en una mierda”, digna del mayor desprecio que el inteligente pueda sentir para calificarla. Terriblemente es lo que ocurre en “esa españa de siempre”; donde a la enseñanza verdadera, siempre se le han puesto, “cerrojos y cadenas, cuando no la pena de muerte, para quienes se salieran de las órdenes del tirano o “tirana” de siempre”.

                           Reitero, que no se necesita “mucho caletre” para llegar a tan clara deducción, “viendo la realidad que vivimos aquí y algunos antecedentes no de hace siglos, sino de ayer mismo”: Veamos lo que se publica en las “informaciones” diarias.

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            “El primer gran cambio que trae la reforma educativa (la Lomloe) ya está en marcha. El Consejo de Ministros aprobó hoy el real decreto de evaluación, promoción y titulación. Las nuevas normas que regirán las notas, el paso de curso y la finalización de los estudios. Es la pauta a seguir en todos los colegios e institutos ya desde este curso. Este reglamento, que pone letra pequeña a lo dispuesto en la Lomloe, busca, según el Ministerio de Educación, reducir al máximo la repetición y el abandono escolar temprano, los dos grandes lastres del sistema formativo español. Estos son los cambios más importantes: España ha aprobado ocho leyes educativas en 40 años de democracia. Cada gobierno, la suya, incluso a veces antes de que la anterior norma -de distinto signo político- se hubiera implementado del todo. Una sopa de siglas -desde la LOECE de 1980 hasta la LOMLOE o 'ley Celaá' con la que ha arrancado este curso 2021-2022- que repercute en la calidad de la enseñanza, según advierten los expertos en educación. Detrás de esta incapacidad para llegar a un Pacto por la Educación que dé estabilidad al marco normativo está, según la opinión de los especialistas consultados, el uso que los partidos mayoritarios -PP y PSOE- hacen de la educación para diferenciarse del contrario y intentar atraer cada uno a su electorado; y una forma de hacer política que prima la confrontación por encima del diálogo y el consenso. El coste no solo es social, añaden, sino también económico y llaman a alcanzar un pacto aunque sea de mínimos.

Desde 1990, cuando la LOGSE sustituyó a la antigua EGB y el viejo BUP -que se implantaron cuando aún no había terminado la dictadura franquista- por Primaria, la ESO y el Bachillerato, la estructura de los cursos ha permanecido estable, pero se han ido modificando otros aspectos referentes a los centros concertados, las asignaturas de Religión y Educación para la Ciudadanía o similares, o el porcentaje de las materias que fija el Ministerio en las comunidades con lengua cooficial propia, que acaba de bajarse del 55 al 50 %”.

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                        Ante “éste berenjenal”, sólo hay que hacer un muestreo de los que habiendo terminado “estudios” y con el título recibido, examinarlos un verdadero tribunal de “verdaderos Maestros” y que los califiquen, sobre, “los saberes aprendidos de, “los profesores que se los dieron, y de los políticos que impusieron las normas”.

                        La enseñanza, la verdadera, no puede tener más límite, que el que posea el verdadero Maestro/Maestra que se atrevan a decir ellos mismos, que lo son de verdad; todo lo demás son adoctrinar en sistemas o negocios, todos ellos consistentes en “negocios materiales; y para explotar la ignorancia, a la que pretendieron siempre y siguen pretendiendo, que se eternice, en beneficio de los que mantienen esos intereses, que no son nunca de la sociedad en general”.

 

Y ALGO MUY IMPORTANTE:

LA CONCIENCIA: Prosigamos como nuestra conciencia nos diga, puesto que esa es una verdad indiscutible; "es dentro de nosotros donde mora el peor juez que puede juzgarnos"; y si este calla cuando obramos, es que seguimos un buen camino; así pues, adelante; no hay que sentir miedo de nadie, sino de uno mismo. AGF

                                “El buen gobierno consiste en limitar los gastos oficiales”: Lo afirmó CONFUCIO “medio milenio antes de que naciera Cristo”.

NOTAS DE LA SABIDURÍA POPULAR: ‘Esto es como el coño de la Bernarda’ para referirse a un lugar o suceso de mucho barullo y personas e incluso donde cada uno opina una cosa diferente. Que algo sea como el coño de la Bernarda nos dice que es desordenado, confuso y donde mete mano todo el mundo sin ningún tipo de organización. No faltará quien piense en política como ejemplo de uso de este dicho. Tirar de la manta: esta expresión tan sencilla de entender se usa en realidad cuando alguien que oculta asuntos turbios (algo malo tipo corrupción, dinero negro, cosas ilegales, etc.) y por algún motivo (normalmente porque él también está implicado en esos asuntos va a ser culpado por ello) decide delatar al resto de implicados y que se conozca toda la verdad, pase lo que pase y caiga quién caiga. Y “Salga el Sol por Antequera”.

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo) www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)