Las Noticias de hoy 8 Noviembre 2021

Enviado por adminideas el Lun, 08/11/2021 - 12:06

73 ideas de Afiches sobre la vida es un mulagro en 2021 | mensaje de dios,  palabra de vida, frases religiosas

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 08 de noviembre de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

El Papa: Vivir la fe con un humilde amor a Dios, entregándolo todo a Dios

Llamamiento del Papa por Etiopía y Sierra Leona en el Ángelus

El Papa a Retrouvaille: parejas que acompañan a matrimonios en dificultad

RESPONSABLES EN LA CARIDAD : Francisco Fernandez Carbajal

Meditaciones: san Severino, mártir

Evangelio del lunes: una sincera ayuda mutua

En la conmemoración de san Severino

“Que os dejéis ayudar, guiar, por un director de almas” : San Josemaria

Trabajar en todo tiempo : J. López Díaz y C. Ruíz

El Purgatorio es una gran misericordia de Dios : primeroscristianos

La Iglesia no olvida a sus hijos que sufren en el Purgatorio : Abbé Arminjon

¿Por qué católica? | A favor de una mejor cultura  : José Martínez Colín

La vejez: ¿es un período de decrepitud o de apogeo? : Plinio Corrêa de Oliveira

La última hija del marxismo : Alejandro Navas

Ideología de género: Primer blanco, la Familia : Oscar Alzamora Revoredo

Justo homenaje a España : JD Mez Madrid

Guerras internas: “los a y los b”: Lo internacional hoy : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

 

El Papa: Vivir la fe con un humilde amor a Dios, entregándolo todo a Dios

El Pontífice nos alertó en su alocución sobre las falsedades del corazón, sobre la hipocresía, ¡que es una enfermedad peligrosa del alma!, y es algo que se ve en tanto lugares, señaló, es el clericalismo. Francisco nos aconsejó que sigamos el modelo de la viuda del Evangelio de hoy, “aprendamos de ella: una fe sin adornos externos, sino sincera interiormente; una fe hecha de humilde amor a Dios y a los hermanos”.

 

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco, en su alocución antes del rezo mariano del Ángelus, retomando el Evangelio del día, afirmó que la Liturgia de hoy nos “pone delante de un sorprendente contraste”: los ricos, que dan lo superfluo para hacerse ver, y una pobre mujer que, sin aparentar, ofrece lo poco que tiene.

“Jesús mira dos escenas. Y es precisamente este verbo –“mirar”- que resume su enseñanza: a quien vive la fe con duplicidad, a esos escribas, “debemos mirar” para no convertirnos como ellos; mientras que a la viuda debemos “mirarla” para tomarla como modelo. Detengámonos en esto: tener cuidado con los hipócritas y mirar a la pobre viuda”. 

“No ser hipócritas, viviendo de la apariencia”

Francisco nos alertó sobre todo, a no seguir el modelo hipócrita de los escribas, que “cubrían, con el nombre de Dios, la propia vanagloria y, aún peor, usaban la religión para atender sus negocios, abusando de su autoridad y explotando a los pobres”. El Papa nos pide que no sigamos el modelo de los hipócritas, que basan su vida en el culto de la “apariencia, de la exterioridad, sobre el cuidado exagerado de la propia imagen. Y, sobre todo, estar atentos a no doblegar la fe a nuestros intereses”.

Una advertencia, la de Francisco, actual, hoy y siempre, actual para cada uno de nosotros, para la Iglesia y la sociedad. Y se ve tanto en muchos lugares, dijo, es el clericalismo. Pidió que no nos aprovechemos nunca de nuestro papel, de nuestro cargo, para “aplastar a los demás, ¡nunca ganar sobre la piel de los más débiles! Y estar alerta, para no caer en la vanidad, para no obsesionarnos con las apariencias, perdiendo la sustancia y viviendo en la superficialidad”.

Nos invita a cuestionarnos en nuestras acciones y en lo que pregonamos, hacer ese examen de conciencia, preguntarnos si deseamos ser apreciados y gratificados o damos un servicio a Dios y al prójimo, especialmente a los más débiles.

El Pontífice nos alertó en esta alocución sobre las falsedades del corazón, sobre la hipocresía, ¡que es una enfermedad peligrosa del alma! Señaló. La hipocresia afirmó, es un juzgar por debajo, aparecer de un modo y por debajo tener otro pensamiento,  personas con el alma doble.

Sanar de la hipocresía siguiendo el modelo de la viuda

Tras alertarnos para que no caigamos en la falsedad, en la hipocresía, abusando de los más débiles, Jesús, dijo el Papa, nos invita a seguir el modelo de la pobre viuda, a mirar a la pobre viuda, para sanar de la enfermedad de la hipocresía.

“El Señor denuncia la explotación hacia esta mujer, que para dar la ofrenda, debe volver a casa sin siquiera lo poco que tiene para vivir. ¡Qué importante es liberar lo sagrado de las ataduras con el dinero! Pero, al mismo tiempo, Jesús alaba el hecho de que esta viuda da al Tesoro todo lo que tiene. No le queda nada, pero encuentra en Dios su todo. No teme perder lo poco que tiene, porque tiene la confianza en el tanto de Dios, que multiplica la alegría de quien dona”.

En su alocución, Francisco nos recordó que Jesús propone la viuda, como maestra de fe:

“Ella no frecuenta el Templo para tener la conciencia tranquila, no reza para hacerse ver, no hace alarde de su fe, sino que dona con el corazón, con generosidad y gratuidad. Sus monedas tienen un sonido más bonito que las grandes ofrendas de los ricos, porque expresan una vida dedicada a Dios con sinceridad, una fe que no vive de apariencias sino de confianza incondicional”.

Francisco nos alertó de no ser hipócritas, una enfermedad peligrosa, que la podemos curar, aprendiendo del ejemplo de la viuda, con su fe “sin adornos externos, sino sincera interiormente; con su fe hecha de humilde amor a Dios y a los hermanos”.

 

Llamamiento del Papa por Etiopía y Sierra Leona en el Ángelus

El Papa Francisco, hizo dos llamamientos este mediodía, en su alocución después del rezo mariano del Ángelus. Que prevalezca la concordia y siga el diálogo en Etiopía, y por las víctimas del incendio ocurrido en Freetown, Sierra Leona.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

“Sigo con preocupación las noticias que llegan de la región del Cuerno de África, especialmente de Etiopía, sacudida por un conflicto que dura más de un año y que ha causado numerosas víctimas y una grave crisis humanitaria”.

Con estas palabras, Francisco ha recordado el difícil conflicto que ocurre en este país africano y que según informaciones recientes, del jueves pasado, las Naciones Unidas piden un alto el fuego inmediato y el gobierno etíope ha declarado el estado de emergencia nacional con efecto inmediato y las autoridades de Addis Abeba han comunicado a los ciudadanos que se preparen para defender la capital, ya que los combatientes de la región norteña de Tigray han amenazado con marchar hacia la ciudad.

El Papa en su llamamiento pide a todos “rezar por esos pueblos tan duramente juzgados”, y renueva su llamamiento para que prevalezca la concordia fraterna y la vía pacífica del diálogo.

Incendio en Freetown Sierra Leona

El  viernes, el choque entre un camión cisterna con otro vehículo provocó una explosión masiva dejando un saldo de al menos, 99 personas muertas en Freetown, la capital de Sierra Leona.

El derramamiento de combustible y la posterior combustión se llevó detrás a transeúntes y vehículos en una concurrida intersección de la ciudad de África occidental.

El Papa Francisco, dedicó y aseguró sus oraciones por las víctimas del incendio.

 

El Papa a Retrouvaille: parejas que acompañan a matrimonios en dificultad

Francisco compartió con la asociación tres palabras claves: crisis y heridas pero sobre todo la palabra "clave" en la pastoral familiar: acompañar. Reunido en el Aula Pablo VI con la Asociación Retrouvaille, el Papa recordó el valor de las heridas familiares que, si se ponen al servicio de los demás, ayudan a sanar a uno mismo y a los que le rodean. E invita a "perder tiempo" para acompañar a los cónyuges en crisis con paciencia, respeto y disponibilidad.

 

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El Papa se encontró con 600 miembros de la asociación, "Retrouvaille". El programa Retrouvaille, que como lo indica la palabra en francés significa redescubrir. Es un programa que ayuda y asiste a las parejas que están pasando una crisis matrimonial y desean “redescubrir su relación en base al diálogo a través de sentimientos”.

Como lo indica uno de los sitios de la asociación, el programa inicia con un fin de semana de retiro y le sigue un proceso semanal de seguimiento o acompañamiento dividido en 12 sesiones.  No hace distinción de parejas, pueden estar casadas por la Iglesia,  en unión libre, casados por el Civil o segundas nupcias. La única condición es que estén dispuestas a trabajar por recuperar su relación.

En el año de la Familia Amoris Laetitia, el Papa expresó su alegría de saber que se lleven a cabo este tipo de encuentros, para ayudar a los cónyuges que atraviesan una grave crisis en su relación:

"Esto es muy importante, no debemos tener miedo a la crisis. La crisis nos ayuda a crecer y lo que tenemos que cuidar es no caer en el conflicto, porque cuando caes en el conflicto cierras tu corazón y no hay solución al conflicto o casi no hay solución; en cambio, la crisis te hace bailar un poco, te hace sentir lo malo a veces, pero puedes salir de la crisis, siempre y cuando salgas mejor. No podemos salir igual: o salimos mejor o peor. Esto es importante. Y es difícil salir de la crisis solo, todos debemos salir siempre en crisis. Me gusta eso... [aplausos] ¡No tengas miedo de la crisis, ìten miedo del conflicto!"

Crisis

En el discurso, el Pontífice compartió con los presentes una de las tres palabras claves para él: la primera es crisis.

Una palabra, que como dijo Francisco, se ha utilizado tanto desde que comenzó la pandemia. Pero hoy, en este encuentro, se nos invita,  a “considerar la crisis como una oportunidad, en este caso una oportunidad para dar un salto cualitativo en las relaciones, sí una oportunidad dolorosa pero una oportunidad". Sobre las crisis familiares, la Exhortación Amoris laetitia dedica una sección.

Heridas

El Papa mencionó además que hay otra palabra que les quiere compartir: heridas. Porque las crisis producen “heridas en el corazón y en la carne”. "Heridas" es una palabra clave para las parejas, forma parte del vocabulario diario de Retrouvaille, les señaló, de su historia, son parejas heridas que han pasado por la crisis y se han curado; "y por ello son capaces de ayudar a otras parejas heridas”, manifestó. .

Este es el don de la asociación, afirmó, la experiencia que han vivido y puesto al servicio de los demás, es un don “precioso tanto a nivel personal como a nivel eclesial. Hoy hay una gran necesidad de personas, de cónyuges que sepan dar testimonio de que la crisis no es una maldición, es parte del camino, y una oportunidad, y también nosotros, sacerdotes y obispos, debemos recorrer este camino, mostrar que la crisis es una oportunidad. De lo contrario, seríamos sacerdotes u obispos encerrados en nosotros mismos, sin un verdadero diálogo con los demás. En el diálogo real siempre hay crisis. ”. Pero para ayudar a otras parejas, no basta con tener la intención, pues se convierte en un “discurso teórico, una exhortación piadosa", señaló el Pontífice, es necesario haber experimentado la crisis, para poder dar testimonio, ser “testigos de la vida”, compartiendo su experiencia, la ponen al servicio de los demás.

Francisco,  agradeció a la Asociación, la "yuxtaposición de los dos textos bíblicos: el del buen samaritano y el de Jesús resucitado mostrando sus heridas a los discípulos", porque le ha permitido al Papa, "ver mejor el vínculo entre el buen samaritano y Cristo resucitado, y a ver que este vínculo pasa por las heridas, las llagas", y expresó:

"En el personaje del buen samaritano se ha reconocido siempre a Jesús, incluso en los escritos de los Padres de la Iglesia. Su experiencia nos ayuda a ver que ese samaritano es Cristo resucitado, que conserva las heridas en su cuerpo glorioso y que por eso mismo es capaz -como dice la Carta a los Hebreos (cf. 5,2)- de sentir compasión por ese herido abandonado en el camino, por las heridas de todos nosotros".

Acompañar

Después del binomio "crisis-herida", Francisco les compartió otra palabra, que es "clave" en la pastoral familiar: acompañar.

Esta palabra fue una de las más importantes del proceso sinodal 2014-2015 sobre la familia, del que salió la Exhortación Amoris laetitia.  Un acompañar, no sólo por parte de los pastores que les toca porque así lo indica su ministerio; “pero también implica a los cónyuges en primera persona, como protagonistas de una comunidad que "acompaña". "Su experiencia es un testimonio concreto de ello. Es una experiencia que nace "desde abajo", como suele ocurrir cuando el Espíritu Santo hace surgir nuevas realidades en la Iglesia que responden a nuevas necesidades”.

La Asociación "Retrouvaille", se dedica a acompañar a tantas parejas en dificultad o ya divididas. Francisco al respecto mencionó otro icono bíblico:

"Jesús resucitado con los discípulos de Emaús. Jesús no aparece desde arriba, desde el cielo, para decir con voz atronadora: "¿Adónde van? ¡Vuelvan!" No. Camina junto a ellos por el camino, sin ser reconocido. Escucha su crisis. Les invita a contar, a expresarse. Y entonces les redime de su necedad, les sorprende revelándoles una perspectiva diferente, que ya existía, que ya estaba escrita, pero que no habían entendido: no habían comprendido que Cristo tenía que sufrir y morir en la cruz, que la crisis forma parte de la historia de la salvación, esto es importante: la crisis forma parte de la historia de la salvación. Y la vida humana no es una vida de laboratorio o una vida aséptica con nada, todo... como empapado en alcohol para que no sean cosas extrañas, no. La vida humana es una vida en crisis, una vida con todos los problemas que se presentan cada día. ... Y entonces ese hombre, ese caminante se detiene a comer con ellos, se queda con ellos: pierde el tiempo con ellos".

Acompañar, para Francisco significa "perder el tiempo" para estar cerca de las situaciones de crisis. Y a menudo, afirmó, se necesita mucho tiempo, se necesita paciencia, respeto, disponibilidad, y todo esto hace parte del acompañar. 

 

RESPONSABLES EN LA CARIDAD

— Los niños y quienes por su sencillez y formación son como ellos. El escándalo.

— Hemos de influir siempre para bien en los demás. Dar buen ejemplo.

— Obligación de reparar y deber de desagraviar ante las ofensas a Dios.

I. Pocas expresiones tan fuertes del Señor se encuentran como las que leemos en el Evangelio de la Misa de hoy. Dice Jesús: Es imposible que no vengan escándalos; pero ay de aquel por quien vienen. Más le valdría ajustarle una piedra de molino y arrojarle al mar, que escandalizar a uno de esas pequeños. Y termina con esta advertencia: andaos con cuidado1. San Mateo2 sitúa la ocasión en que se pronunciaron estas palabras. Los Apóstoles habían estado hablando entre ellos sobre a quién le correspondería ser el primero en el Reino de los Cielos. Y Jesús, para que les quedara bien grabada la lección, tomó a un niño (quizá le rodeaban varios de ellos) y lo puso en medio de todos, y les hizo ver que si no imitaban a los niños en su sencillez y en su inocencia no podrían entrar en el Reino. Es entonces cuando, teniendo a un niño delante, debió quedar pensativo y serio; contemplaría en aquella figura frágil, pero de inmenso valor, a otros muchos que perderían su inocencia por los escándalos. Parece como si, de pronto, Jesús diera rienda suelta a algo que llevaba en su interior y que deseaba comunicar a sus discípulos. Así se explica mejor esa advertencia dirigida en primer lugar a los que le siguen más de cerca: andaos con cuidado.

Escandalizar es hacer caer, ser causa de tropiezo, de ruina espiritual para otro, con la palabra, con los hechos, con las omisiones3. Y los pequeños son para Jesús los niños, en cuya inocencia se refleja de una manera particular la imagen de Dios. Pero también son esa inmensa muchedumbre, sencilla, menos ilustrada y, por lo mismo, con más facilidad de tropezar en la piedra interpuesta en su camino. Pocos pecados tan grandes como este, pues «tiende a destruir la mayor obra de Dios, que es la Redención, con la pérdida de las almas: da muerte al alma del prójimo quitándole la vida de la gracia, que es más preciosa que la vida del cuerpo, y es causa de una multitud de pecados»4. «¡Qué valor debe tener el hombre a los ojos del Creador, si ha merecido tener tan grande Redentor (Himno Exsultet de la Vigilia Pascual), si Dios ha dado a su Hijo, a fin de que el hombre no muera sino que tenga la vida eterna (cfr. Jn 3, 16)!»5. No podemos perder jamás de vista el valor inmenso que tiene cada criatura: un valor que se deduce del precio –la muerte de Cristo– pagado por ella. «Cada alma es un tesoro maravilloso; cada hombre es único, insustituible. Cada uno vale toda la Sangre de Cristo»6.

II. San Pablo, a ejemplo de su Maestro, pide a los cristianos que se guarden de todo posible escándalo para las conciencias débiles y poco formadas: Guardaos de que la libertad sea causa de tropiezo para los débiles7. Es mucho lo que influimos en los demás, y esta influencia ha de ser siempre para bien de quien nos ve o nos escucha, en cualquier situación en la que nos encontremos.

El Señor predicó su doctrina, incluso cuando algunos fariseos se escandalizaban8. Se trataba entonces, como también ocurre hoy con frecuencia, de un falso escándalo, consistente en buscar contradicciones o criterios puramente humanos para no aceptar la verdad: a veces encontramos quien se «escandaliza» porque un matrimonio ha sido generoso en el número de hijos, aceptando con alegría los que Dios les ha dado, y por vivir con finura las exigencias de la vocación cristiana... En no pocas ocasiones la conducta del cristiano que quiere vivir en su integridad la doctrina del Señor chocará con un ambiente pagano o frívolo y «escandalizará» a muchos. San Pedro, recordando unas palabras de Isaías, afirma de Él que es para muchos piedra de tropiezo y roca de escándalo9, como ya el anciano Simeón había profetizado a la Santísima Virgen10. No nos debe extrañar si con nuestra vida en alguna ocasión sucede algo parecido. Sin embargo, aquellas ocasiones de suyo indiferentes, pero que pueden producir extrañeza y aun verdadero escándalo en otras personas, por su falta de formación o su manera de pensar, debemos evitarlas por caridad. El Señor nos dio ejemplo cuando mandó a Pedro pagar el tributo del Templo, al que Él no estaba obligado, para no desconcertar a los recaudadores11, pues sabían que Jesús era un israelita ejemplar en todo. No nos faltarán ocasiones de imitar al Maestro. «No dudo de tu rectitud. —Sé que obras en la presencia de Dios. Pero, ¡hay un pero!: tus acciones las presencian o las pueden presenciar hombres que juzguen humanamente... Y es preciso darles buen ejemplo»12.

Especialmente grave es el escándalo que proviene de aquellas personas que gozan de algún género de autoridad o renombre: padres, educadores, gobernantes, escritores, artistas... y quienes tienen a su cargo la formación de otros. «Si la gente simple vive en la tibieza –comenta San Juan de Ávila–, mal hecho es; mas su mal tiene remedio, y no dañan sino a sí mesmos; mas si los enseñadores son tibios, entonces se cumple el ¡ay! del Señor para el mundo, por el grande mal que de esta tibieza les viene; y el ¡ay! que amenaza a los tibios enseñadores, que pegan su tibieza a otros y aun les apagan su fervor»13.

Las palabras del Señor nos recuerdan que hemos de estar atentos a las consecuencias de nuestras palabras. «¿Sabes el daño que puedes ocasionar al tirar lejos una piedra si tienes los ojos vendados?

»—Tampoco sabes el perjuicio que puedes producir, a veces grave, al lanzar frases de murmuración, que te parecen levísimas, porque tienes los ojos vendados por la desaprensión o por el acaloramiento»14. Y siempre hemos de tener cuidado de nuestras acciones para que, por inconsciencia o frivolidad, no hagamos nunca mal a nadie.

El que es ocasión de escándalo tiene obligación, por caridad, y a veces por justicia, de reparar el daño espiritual y aun material ocasionado. El escándalo público pide reparación pública. Y ante la imposibilidad de una reparación adecuada persiste la obligación, siempre posible, de compensar con oración y penitencia. La caridad, movida por la contrición, encuentra siempre el modo adecuado de reparar el daño.

Este pasaje del Evangelio nos puede servir para decir al Señor: ¡Perdón, Señor, si de alguna manera, aun sin darme cuenta, he sido ocasión de tropiezo para alguno! Son los pecados ocultos, de los que también podemos pedir perdón en la Confesión; y para que las palabras del Señor, andaos con cuidado, nos ayuden a estar vigilantes y a ser prudentes.

III. De nosotros deberían decir quienes nos han tratado lo que sus contemporáneos afirmaron del Señor: pasó haciendo el bien15... Nuestra vida ha de estar llena de obras de caridad y de misericordia, a veces tan pequeñas que no causarán mucho ruido: sonreír, alentar, prestar con alegría esos pequeños servicios que lleva consigo la convivencia, disculpar los errores del prójimo para los que casi siempre encontraremos una buena excusa... Es esta una señal ante el mundo, pues por la caridad nos conocerá como discípulos de Cristo16. Es también una referencia para nosotros mismos, pues si examinamos nuestra postura ante los demás, podremos averiguar con prontitud nuestro grado de unión con Dios.

Si lo propio del escándalo es romper y destruir, la caridad compone, une y cura, y ella misma facilita el camino que conduce hasta el Señor. El buen ejemplo será siempre una forma eficaz de contrarrestar el mal que, quizá sin darse cuenta, muchos van sembrando por la vida. Prepara a la vez el terreno para un apostolado fecundo. «No perdamos nunca de vista que el Señor ha prometido su eficacia a los rostros amables, a los modales afables y cordiales, a la palabra clara y persuasiva que dirige y forma sin herir: beati mites quoniam ipsi possidebunt terram, bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra. No debemos olvidar nunca que somos hombres que tratamos con otros hombres, aun cuando queramos hacer bien a las almas. No somos ángeles. Y, por tanto, nuestro aspecto, nuestra sonrisa, nuestros modales, son elementos que condicionan la eficacia de nuestro apostolado»17.

Si el escándalo tiende a separar las almas de Dios, la caridad más fina nos empujará a llevarlas a Él, a procurar que muchos encuentren la puerta del Cielo. Santa Teresa decía que «más aprecia (Dios) un alma que por nuestra industria y oración la ganásemos mediante su misericordia, que todos los servicios que le podamos hacer»18. No quedemos nunca indiferentes ante el mal. Ante esa enfermedad moral han de aumentar nuestros deseos de reparación y desagravio al Señor, y reafirmar nuestro afán de apostolado. Cuanto mayor sea el mal, mayores han de ser nuestras ansias de sembrar el bien. No dejemos tampoco de pedir al Señor por quienes son causa de que otros se alejen del bien, y por las almas que pueden resultar dañadas por esas palabras, por ese artículo, por aquel programa de la televisión... El Señor oirá nuestra oración y Santa María nos alcanzará especiales gracias, Cuando al final de la vida nos presentemos ante Él, esos actos de reparación y de desagravio constituirán una buena parte del tesoro que ganamos aquí en la tierra.

1 Lc 17, 1-3. — 2 Cfr. Mt 18, 1-6. — 3 Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 43, a, 1. — 4 Catecismo de San Pío X, n. 418. — 5 Juan Pablo II, Enc. Redemptor hominis, 4-III-1979, 10. — 6 San Josemaría Escrivá, Es Cristo que pasa, 80. — 7 1 Cor 8, 9. — 8 Cfr. Mt 15, 12-14. — 9 Cfr. 1 Pdr 2, 8. — 10 Cfr. Lc 2, 34. — 11 Cfr. Mt 17, 21. — 12 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 275.  13 San Juan de Ávila, sermón 55, para la Infraoctava del Corpus. — 14 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 455. — 15 Hech 10, 38. — 16 Cfr. Jn 13, 35. — 17 S. Canals, Ascética meditada, p. 76. — 18 Santa Teresa, Fundaciones, 1, 7.

 

 

Meditaciones: san Severino, mártir

Reflexión para meditar en la festividad de san Severino, mártir. Los temas propuestos son: la unidad es un don; para alegrar a Dios y para que el mundo crea; la comunión nos abre hacia los demás.


EN VILLA TEVERE se conservan las reliquias de san Severino, un soldado romano del siglo II o III que fue martirizado por su fe. Esas reliquias anteriormente se encontraban en una iglesia de Nápoles. En 1957, el arzobispo de esa ciudad las regaló a san Josemaría; al año siguiente la Santa Sede concedió la facultad de que en los centros del Opus Dei se celebrara la Misa de san Severino en noviembre, y después se la fijó para el día 8 o el momento más cercano no impedido. San Josemaría quiso que esta fecha fuese, cada año, una ocasión para que sus hijos refuercen su unión con Roma, en donde está el corazón de la Obra.

Aunque pudiera parecer que la unidad es algo que depende en primer lugar de nuestros esfuerzos, en realidad se trata, antes que todo, de un don de Dios. Es un regalo que el mismo Cristo pidió a Dios Padre para su Iglesia, y que los fieles de la Obra recordamos diariamente al rezar las Preces: «Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti» (Jn 17,21). Con estas palabras pronunciadas durante la Última Cena, casi como si fueran un testamento espiritual, «el Señor no ha ordenado a los discípulos la unidad. Ni siquiera les dio un discurso para motivar su necesidad. No, ha rezado al Padre por nosotros, para que seamos uno. Esto significa que no bastamos solo nosotros, con nuestras fuerzas, para realizar la unidad. La unidad es sobre todo un don, es una gracia para pedir con la oración»[1].

Pedimos a Dios la unidad, conscientes de que sin su ayuda no somos capaces de lograrla ni siquiera dentro de nosotros mismos. Como le sucedía a san Pablo, nuestro corazón experimenta en ocasiones «un conflicto lacerante: querer el bien y estar inclinado al mal (cfr. Rm 7,19)»[2], y comprendemos así que, en realidad, la raíz de tantas divisiones que vemos «entre las personas, en la familia, en la sociedad, entre los pueblos y también entre los creyentes»[3], está dentro de nosotros. Para superar la división necesitamos orar: pedir al Señor la paz con nosotros mismos, si fuera el caso, y también con los demás; suplicar por la unidad de vida y por la unidad con nuestros hermanos, superando diferencias e incomprensiones.


«VED QUÉ BUENO y qué gozoso es convivir los hermanos unidos» (Sal 133,1). La unidad es un don que Dios nos ofrece porque él quiere que vivamos unidos, quiere que reine entre nosotros el cariño, la disculpa, la comprensión, el deseo de ayudar al otro… Además, ese clima constituye un testimonio sencillo de vida cristiana. De la unidad «depende la fe en el mundo; el Señor pidió la unidad entre nosotros “para que el mundo crea” (Jn 17,21). El mundo no creerá porque lo convenzamos con buenos argumentos, sino si testimoniamos el amor que nos une y nos hace cercanos a todos»[4].

La importancia de la unidad es muy grande: su hermosura y atractivo son fundamentales para nuestra felicidad, para nuestra fidelidad y también para atraer a otros a nuestro camino. Por eso, de alguna manera es lógico que el demonio busque por todos los medios disminuir o quebrantar esa concordia, sembrar divisiones y rencillas entre los hombres: en la familia, en la sociedad, en la Iglesia. «El diablo siempre divide, porque es conveniente para él dividir. Él insinúa la división, en todas partes y de todas las maneras, mientras que el Espíritu Santo hace converger en unidad siempre. El diablo, en general, no nos tienta con la alta teología, sino con las debilidades de nuestros hermanos. Es astuto: engrandece los errores y los defectos de los otros, siembra discordia, provoca la crítica y crea facciones. El camino de Dios es otro: nos toma como somos, nos ama mucho, pero nos ama como somos y nos toma como somos; nos toma diferentes, nos toma pecadores, y siempre nos impulsa a la unidad»[5].

¿Somos constructores de unidad? En momentos de conflicto, de desacuerdo, cuando notamos lo que nos parecen límites de los otros, ¿sabemos poner por delante la llamada del Señor al cariño, a la comprensión, a una caridad fraterna que supere las diferencias? «El amor a las almas, por Dios –enseñaba san Josemaría–, nos hace querer a todos, comprender, disculpar, perdonar»[6].


«UN PADRE, UNA MADRE, que ama con locura a dos hijos, goza viendo el cariño mutuo entre ellos, y sufre si ve que les falta ese cariño»[7]. Es muy posible que tengamos esta experiencia: la alegría de unos padres cuando ven a sus hijos unidos entre sí, cuando observan que los hijos son capaces de comprenderse, de hacer un esfuerzo para llevarse bien, de pedirse perdón y perdonarse si en alguna ocasión se han peleado. Con un gozo análogo mira el Señor a sus hijos en la Iglesia, a todos los hombres, cuando ve que permanecen unidos: «Al querer a los demás, somos gozo para Dios y para María»[8].

Cristo pide al Padre que todos seamos uno. «No se trata solo de la unidad de una organización humanamente bien estructurada, sino de la unidad que da el amor: “como tú, Padre, en mí y yo en ti”. En este sentido, los primeros cristianos son un claro ejemplo: “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32). Precisamente por ser consecuencia del amor, esta unidad no es uniformidad, sino comunión. Se trata de unidad en la diversidad, manifestada en la alegría de convivir con las diferencias, aprender a enriquecernos con los demás, fomentar a nuestro alrededor un ambiente de afecto»[9].

Si, con la ayuda del Señor, buscamos vivir una unidad que sea comunión, fundamentada en la caridad, ese estar unidos «no nos encierra en un grupo, sino que –como parte de la Iglesia– nos abre a ofrecer nuestra amistad a todas las personas»[10]. Pidamos a nuestra Madre del cielo que nos ayude a apreciar y buscar siempre la unidad con los demás en los distintos ámbitos donde se desenvuelve nuestra vida.


[1] Francisco, Audiencia, 20-I-2021.

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

[5] Ibídem.

[6] San Josemaría, Forja, n. 559.

[7] Mons. Fernando Ocáriz, A la luz del Evangelio, edición digital en opusdei.org, p. 148.

[8] Ibídem.

[9] Ibídem.

[10] Ibídem.

 

 

Evangelio del lunes: una sincera ayuda mutua

Comentario del lunes de las 32° semana del tiempo ordinario. “Si tu hermano peca, repréndele; y, si se arrepiente, perdónale”. La corrección mutua es una manifestación de deseo sincero de ayudarnos unos a otros en nuestro camino. Jesús es nuestro modelo de corrección movida por un amor verdadero y concreto por cada persona.

Evangelio (Lc 17,1-6)

Les dijo a sus discípulos:

—Es imposible que no vengan los escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le valdría que le ajustaran al cuello una piedra de molino y que le arrojaran al mar, que escandalizar a uno de esos pequeños: andaos con cuidado.

Si tu hermano peca, repréndele; y, si se arrepiente, perdónale. Y si peca siete veces al día contra ti, y siete veces vuelve a ti, diciendo: «Me arrepiento», le perdonarás.

Los apóstoles le dijeron al Señor:

—Auméntanos la fe.

Respondió el Señor:

—Si tuvierais fe como un grano de mostaza, diríais a esta morera: arráncate y plántate en el mar, y os obedecería.


Comentario

Lucas evangelista nos transmite, en muy pocas palabras, tres vitales enseñanzas de Jesús. Esas palabras podrían englobarse bajo el título «la sabiduría del corazón prudente». La primera de esas enseñanzas nos habla del escándalo, y nos pone en guardia ante la necesidad de tener especial cuidado de los más débiles. A todos nos golpea de un modo singular el mal infligido a seres especialmente indefensos e inocentes. En ese grupo se encuentran los niños, personas que ponen su confianza de una forma tan natural en sus mayores, para que les cuiden, les orienten, les instruyan, y les corrijan si es necesario. Jesús nos advierte: en la dinámica actual del mundo en el que vivimos, herido por el pecado, mientras nuestros corazones no hayan sido totalmente transformados por la gracia, desgraciadamente, no va a faltar a esos seres inocentes el sufrimiento arrojado al mundo por nuestros egoísmos. Jesús ha venido para ofrecernos la transformación y la fuerza necesarias para ir dejando de lado a ese hombre viejo que aún vive en nosotros. Hay un especial mal en hacer daño a los más débiles, a aquellos que se ponen en nuestras manos con confianza. Ojalá queramos y sepamos hacerlo, con la sabiduría propia de quien alberga en su corazón al Espíritu Santo, el cual instruye continuamente, ofrece copiosamente sus preciosos dones y ayuda a fomentar las virtudes.

Esta misma preocupación sincera para con el prójimo ha de tenerse con aquellos que yerran. No se trata de creerse mejores, capacitados para ser jueces, ni de verse los peores, con una falsa humildad. Se trata de sentir una responsabilidad amorosa para con los otros. Todos nos corregimos en el día a día, en cosas ordinarias, cuando pensamos que podemos o pueden hacer mejor las cosas: en la cocina, en el deporte, en cuestiones profesionales. ¿Por qué no íbamos a corregirnos también en las cuestiones espirituales? Pero con una corrección humilde y sincera: la que sale de un corazón que quiere sinceramente que el otro crezca. Es muy fácil que se mezclen motivos equivocados con la corrección, y también es fácil corregir de forma inadecuada. Dios nos corrige porque nos ama. Con infinita paciencia y dulce exigencia. Y perdona de veras. Es necesario, por tanto, corregir teniendo en cuenta la forma de ser y las circunstancias de los demás. Esa es la corrección buena, la que tiene en cuenta la verdad de la persona que se tiene delante y la verdad a la que queremos que se acerque.

 

En la conmemoración de san Severino

En Villa Tevere, la sede central del Opus Dei, se conservan las reliquias de san Severino, un soldado romano del siglo II o III que fue martirizado por su fe. En los centros de la Prelatura habitualmente se celebra la Misa votiva en honor a san Severino el 8 de noviembre.

El oratorio de san José, en Villa Tevere. Bajo el altar, las reliquias de san Severino.

 

En 1957, el cardenal Marcello Mimmi, arzobispo de Nápoles, regaló a san Josemaría las reliquias del santo, que se custodiaban en la sacristía de la iglesia del Gesù Vecchio. Lo relata la escritora Carmela Politi Cenere en su libro Napoli e le certezze di san Josemaría (Rolando Editore, 2010).

Las reliquias de san Severino habían sido donadas a mediados del siglo XIX por el papa Gregorio XVI a la iglesia napolitana de los Santos Mateo y Francisco, de donde años más tarde pasaron a la del Gesù Vecchio.

DE LA VIDA DE SAN SEVERINO SE SABE POCO: SEGÚN LA TRADICIÓN, ES UN SOLDADO ROMANO QUE FUE MARTIRIZADO EN EL SIGLO II O III

En Nápoles, la devoción a las reliquias es una de las cosas que más llaman la atención a quien visita las iglesias de la ciudad. En la del Gesù Vecchio, la misma en cuya sacristía se encontraban las reliquias de san Severino, hay una capilla con dos altas paredes laterales totalmente recubiertas de relicarios, cada uno bien identificado por el santo o la santa del que conserva los restos.

Del patrono de Nápoles, San Jenaro, la catedral custodia como uno de sus mayores tesoros la célebre reliquia de su sangre.

Un soldado romano en los primeros siglos del cristianismo

De la vida de san Severino se sabe poco: según la tradición, es un soldado romano que fue martirizado en el siglo II o III. El Martirologio Romano de 1930 añade que habría sido martirizado bajo Diocleciano, y que sus reliquias se conservaron en unas catacumbas romanas.

Su figura aparece asociada a los cuatro mártires romanos de la Via Labicana. Severino significa austero, firme: el nombre puede ser un título póstumo en memoria de su martirio.

Un resumen sobre la compleja historia de estas reliquias, en la que aún quedan puntos por investigar, se encuentra en el artículo de Juan Miguel Ferrer, El culto al mártir san Severino.

Actualmente, las reliquias de ese mártir son veneradas en un oratorio dedicado a san José en Villa Tevere

Las reliquias de San Severino en Roma

Actualmente, las reliquias de ese mártir son veneradas en un oratorio dedicado a san José en Villa Tevere. En 1958, la Santa Sede concedió la facultad de que en los centros del Opus Dei se celebrara la misa de san Severino el primer día del mes de noviembre libre de otras conmemoraciones.

SAN JOSEMARÍA QUISO QUE ESA CONCESIÓN DE LA SANTA SEDE PARA CELEBRAR ESA MISA FUERA UNA OCASIÓN PARA QUE SUS HIJOS REFORZARAN MÁS Y MÁS LA UNIÓN CON EL CORAZÓN DE LA OBRA

El 25 de marzo de 2013 la Congregación para el Culto divino y la Disciplina de los Sacramentos –en continuidad con esa facultad– fijó el 8 de noviembre (o en el día más cercano no impedido) como el día para se celebre esa Misa votiva en honor de san Severino.

De este modo, se vincula su recuerdo con la antiquísima tradición de los mártires de la Via Labicana, celebrados durante siglos en esa fecha.

San Josemaría quiso que esa concesión de la Santa Sede para celebrar esa Misa fuera una ocasión para que sus hijos reforzaran más y más la unión con el corazón de la Obra, precisamente porque sus reliquias se conservan en Villa Tevere, la sede central en Roma.

Para Carmela Politi Cenere las reliquias de san Severino son“un emblema de comunión con la Iglesia y con todas las ciudades del mundo”. En efecto, las reliquias de los mártires no son nunca sangre que pide venganza; son, al contrario, una llamada a la unión entre los hombres en Cristo Salvador del mundo.

 

“Que os dejéis ayudar, guiar, por un director de almas”

Ama y busca la ayuda de quien lleva tu alma. En la dirección espiritual, pon al descubierto tu corazón, del todo —¡podrido, si estuviese podrido!—, con sinceridad, con ganas de curarte; si no, esa podredumbre no desaparecerá nunca. Si acudes a una persona que sólo puede limpiar superficialmente la herida..., eres un cobarde, porque en el fondo vas a ocultar la verdad, en daño de ti mismo. (Forja, 128)

8 de noviembre

Me produce una pena muy grande enterarme de que un católico –un hijo de Dios que, por el Bautismo, está llamado a ser otro Cristo– tranquiliza su conciencia con una simple piedad formularia, con una religiosidad que le empuja a rezar de vez en cuando, ¡sólo si piensa que le conviene!; a asistir a la Santa Misa en los días de precepto –y ni siquiera todos–, mientras cuida puntualmente que su estómago se quede tranquilo, comiendo a horas fijas; a ceder en su fe, a cambiarla por un plato de lentejas, con tal de no renunciar a su posición... Y luego, con desfachatez o con escándalo, utiliza para subir la etiqueta de cristiano. ¡No! No nos conformemos con las etiquetas: os quiero cristianos de cuerpo entero, de una pieza; y, para conseguirlo, habréis de buscar sin componendas el oportuno alimento espiritual.

Por experiencia personal os consta –y me lo habéis oído repetir con frecuencia, para prevenir desánimos– que la vida interior consiste en comenzar y recomenzar cada día; y advertís en vuestro corazón, como yo en el mío, que necesitamos luchar con continuidad. Habréis observado en vuestro examen –a mí me sucede otro tanto: perdonad que haga estas referencias a mi persona, pero, mientras os hablo, estoy dando vueltas con el Señor a las necesidades de mi alma–, que sufrís repetidamente pequeños reveses, y a veces se os antoja que son descomunales, porque revelan una evidente falta de amor, de entrega, de espíritu de sacrificio, de delicadeza. Fomentad las ansias de reparación, con una contrición sincera, pero no me perdáis la paz.

(...) Os insisto en que os dejéis ayudar, guiar, por un director de almas, al que confiéis todas vuestras ilusiones santas y los problemas cotidianos que afecten a la vida interior, los descalabros que sufráis y las victorias. (Amigos de Dios, nn. 13-15)

 

Trabajar en todo tiempo

Empezar una carrera profesional y acabarla son dos momentos muy importantes. El valor del trabajo debe adquirir entonces sus justas dimensiones. Nueva reflexión sobre el trabajo.

08/05/2015

San Josemaría escribió que el trabajo es “una enfermedad contagiosa, incurable y progresiva"[1]. Uno de los síntomas claros de esta enfermedad consiste en no saber estar sin hacer nada. El deseo de dar gloria a Dios es la razón última de esa laboriosidad, de ese afán por santificar el tiempo, de querer ofrecer a Dios cada minuto de cada hora, cada hora de cada día... cada etapa de la vida. “El que es laborioso aprovecha el tiempo, que no sólo es oro, ¡es gloria de Dios! Hace lo que debe y está en lo que hace, no por rutina, ni por ocupar las horas, sino como fruto de una reflexión atenta y ponderada"[2].

EL DESEO DE DAR GLORIA A DIOS ES LA RAZÓN ÚLTIMA DE ESA LABORIOSIDAD, DE ESE AFÁN POR SANTIFICAR EL TIEMPO, DE QUERER OFRECER A DIOS CADA MINUTO DE CADA HORA

“El hombre cauto medita sus pasos"[3], dice el libro de los Proverbios. Meditar los pasos en la tarea profesional es esa reflexión atenta y ponderada de la que habla san Josemaría, que lleva a pensar hacia donde caminamos con nuestro trabajo, y a rectificar la intención. El prudente discierne en cada circunstancia el mejor modo de dirigirse hacia su fin. Y nuestra meta es el Señor. Cuando cambian las circunstancias conviene tener el corazón despierto para percibir las llamadas de Dios en y a través de los cambios, de las nuevas situaciones.

Vamos a detenernos en dos momentos concretos de la vida profesional: el inicio y el final. Dentro de su especificidad, ayudan a ver con más claridad algunos aspectos de la santificación del trabajo. Entre otros: la disposición vigilante, con la fortaleza de la fe, para mantener la rectitud de intención; el valor relativo de la materialidad de lo que hacemos; la fugacidad de los éxitos o de los fracasos; la necesidad de mantener siempre una actitud joven y deportiva, dispuesta a recomenzar, por amor a Dios y a los demás, cuantas veces sea necesario...

Los inicios de la vida profesional

Una de las notas esenciales del espíritu del Opus Dei es la unidad de vida. Vivir en unidad significa orientar todo hacia un único fin; buscar “'solo y en todo' la gloria de Dios"[4]. Para quienes dedican la mayor parte de la jornada a desarrollar una profesión, es necesario aprender a integrarla en el conjunto del proyecto de vida. El inicio de la vida profesional es uno de los momentos más importantes en ese aprendizaje. Es una situación de cambio, de nuevos retos y posibilidades... y también de dificultades que conviene conocer.

En algunos ámbitos, por ejemplo, se han difundido prácticas que reclaman de los jóvenes profesionales una dedicación sin límite de horario ni de compromiso, como si el trabajo fuese la única dimensión de su vida. Estas prácticas se inspiran, por una parte, en técnicas psicológicas y de motivación; pero también responden a una mentalidad que absolutiza el éxito profesional sobre cualquier otra dimensión de la existencia. Por diversos medios se busca fomentar una actitud en la que el compromiso con la empresa o con el equipo de trabajo esté por encima de cualquier otro interés. Y es precisamente en personas con vocación profesional, que quieren hacer muy bien su trabajo, en las que pueden cuajar estos planteamientos. Por eso san Josemaría, maestro de la santificación del trabajo, advertía del peligro de trastocar el orden de las aspiraciones. “Interesa que bregues, que arrimes el hombro... De todos modos, coloca los quehaceres profesionales en su sitio: constituyen exclusivamente medios para llegar al fin; nunca pueden tomarse, ni mucho menos, como lo fundamental. ¡Cuántas "profesionalitis" impiden la unión con Dios!"[5]

Los medios que se usan para reclamar esa exclusividad no suelen consistir en rígidas imposiciones, sino más bien en hacer entender que la estima, la consideración y las posibilidades futuras de una persona dependen de su disponibilidad incondicionada. De este modo se fomenta que se pase el máximo número de horas en la empresa, que se renuncie al fin de semana o a períodos de descanso —habitualmente dedicados a la familia y al cultivo de la amistad— incluso sin que haya para ello una real necesidad. Estas y otras formas de demostrar la máxima disponibilidad se ven a menudo incentivadas con gratificaciones cuantiosas, o con beneficios que hacen sentir un alto status social o profesional: hoteles de primera clase cuando se viaja por motivos de trabajo, regalos... Por el contrario, cualquier limitación de la disponibilidad se ve como una peligrosa desviación de la "mentalidad de equipo". El equipo de trabajo o la empresa pretenden así absorber la totalidad de las energías. Cualquier otro compromiso externo ha de supeditarse a los que se tienen en el trabajo. San Josemaría prevenía contra posibles falsos razonamientos en este sentido. “Una impaciente y desordenada preocupación por subir profesionalmente, puede disfrazar el amor propio so capa "de servir a las almas". Con falsía —no quito una letra—, nos forjamos la justificación de que no debemos desaprovechar ciertas coyunturas, ciertas circunstancias favorables..."[6]

No es difícil imaginar qué efectos puede ocasionar una mentalidad como la que hemos descrito en quienes carezcan de una jerarquía clara de valores, o de la fortaleza de la fe para mantener las legítimas aspiraciones profesionales dentro del orden que permita subordinarlas al amor a Dios. Pensemos, por ejemplo, en las dificultades que atraviesa la vida familiar cuando el padre o la madre no tienen tiempo ni energías para el hogar; o los regateos que, por falta de dominio de la propia situación, sufre el trato con Dios.

La actitud de quien se "deja llevar", o la pérdida de rectitud de quien se deja seducir por el éxito humano —muy distinto del prestigio humano y profesional que es anzuelo del apóstol—, imposibilitan la consecución de una vida en armonía, donde la profesión quede integrada según el orden de la caridad, que incluye atender a otros deberes espirituales, familiares y sociales.

El empeño único por dar gloria a Dios y la fortaleza sobrenatural de la gracia permiten armonizar, con jerarquía y orden, y sobre todo con fe en que Dios no pide imposibles, las distintas facetas de nuestra existencia. Un orden que no es rigidez, sino orden de amor: hacer lo que debemos hacer en cada momento y renunciar a lo que debemos renunciar. A veces basta un poco de cuquería para saber decir que no sin enfrentarse directamente; otras veces habrá que hablar claro, dando el testimonio amable de una vida coherente con las propias convicciones, testimonio avalado por el prestigio de quien trabaja como el mejor. En cualquier caso, no debemos perder la paz, persuadidos de que las dificultades las permite Dios para nuestro bien y el de muchas otras personas.

A un hijo de Dios, lo que realmente le interesa es agradar a su Padre, buscar y cumplir su voluntad, tratando de vivir y trabajar en su amorosa presencia. Este es el fin, lo que da sentido a todo, lo que nos mueve a trabajar y a descansar, a hacer esto o lo otro; lo que da la fuerza, la paz, la alegría. Todo lo demás tiene un valor relativo. Para cristianizar los ambientes profesionales se requiere madurez humana y sobrenatural, además de un gran prestigio humano y profesional, que va más allá de la mera productividad.

Los hijos de Dios hemos sido liberados por Cristo en la Cruz. Podemos acoger esa liberación o rechazarla. Si la acogemos con nuestra correspondencia, viviremos lejos de la esclavitud de las opiniones de los demás, de la tiranía de nuestras pasiones, o de cualquier presión que pretenda doblegar nuestra voluntad para servir a señores distintos de nuestro Padre Dios.

Quien se decide a trabajar por amor a Dios aprenderá a captar la importancia precisa que tienen las distintas exigencias de la vida: las valorará en función de la voluntad de Dios. Podrá integrar un trabajo profesional exigente con la dedicación a la familia, a los amigos... con el tiempo y las energías que requiere cada ocupación.

A menudo será necesaria una buena dosis de fortaleza, y la libertad interior suficiente para decir que no a reclamos —en sí, quizá buenos— que puedan apartar el corazón de Dios. No hay recetas en esto. La actuación prudente en un asunto de tanta importancia requiere una intensa presencia del fin —una vida interior sólida, un deseo firme de dar gloria a Dios— y la actitud humilde, vigilante y abierta, de dejarse aconsejar.

El resultado será mantener en las propias manos las riendas de la existencia, sin caer en que el trabajo profesional, siendo un aspecto importante, pase a ocupar un puesto que sólo corresponde al Señor. Sólo Él es digno de orientar todo lo que hacemos, incluido el mismo trabajo. En los primeros años de profesión, suelen aparecer situaciones nuevas, relaciones distintas de las que se habían mantenido hasta entonces, que constituyen una ocasión irrepetible para dar mucha gloria a Dios. En esta época, es importante no dejarse llevar por el deseo de afirmación personal, el afán de demostrar el propio valor a los demás y a uno mismo, y otras tentaciones semejantes.

Foto: FJBerguizasEl final de una etapa, el comienzo de otra

 

Otra fase de la vida que tiene sus exigencias específicas es la vejez, cuando la disminución de las energías físicas impide desarrollar la profesión con la misma intensidad que antes; o cuando, teniendo todavía fuerzas para continuar la tarea a pleno rendimiento, llega el momento de la jubilación, quizá forzosa. Esta transformación de la condición de vida, casi instantánea, requiere adaptar muchos aspectos prácticos y, sobre todo, un espíritu "joven", dispuesto para afrontar una nueva etapa.

Es sin duda un buen momento para volver a meditar sobre el significado de la santificación del trabajo y de las actividades ordinarias de la existencia, precisamente en una situación en la que las limitaciones personales se pueden apreciar con más claridad. A veces se tratará de saber volver un poco a la situación de niños; con la sencillez de vivir sin dramas y con alegría la pérdida de una posición profesional que quizá hacía sentir la propia tarea como muy importante, con personas que dependían de ese trabajo.

Puede venir entonces la tentación de sentirse inútil, de renunciar a la audacia de emprender y desarrollar nuevas actividades por miedo a fallar o por desconfianza en las propias capacidades. Y sin embargo, esta nueva fase de la vida es una ocasión espléndida para pensar cómo ser, justamente, útiles al Señor y a los demás, con un renovado espíritu de servicio, más sereno y más recto, en tantas cosas pequeñas o en grandes iniciativas.

Las posibilidades son variadísimas. En algunos se mantendrá una parte de la actividad profesional anterior, preparando a las personas que puedan continuar la labor que se está abandonando. En otros casos, las propias capacidades se orientarán a actividades distintas, a veces de carácter más social o asistencial: atención a enfermos, apoyo a centros educativos o formativos... También el mundo asociativo, a veces tan decisivo para influir en la opinión pública, necesita personas con experiencia y posibilidad de dedicación de tiempo. Pensemos en asociaciones familiares, culturales, ambientales; en agrupaciones de telespectadores o de consumidores; en círculos políticos.

Naturalmente para quien tiene hijos y nietos, una parte importante de su tiempo estará centrada en prestar ayuda a las familias constituidas por sus propios hijos. Para las familias jóvenes, la ayuda de los abuelos es valiosísima. Su disponibilidad generosa y sonriente será muchas veces ejemplo y apoyo que oriente el modo en que los padres eduquen a sus hijos.

Los horizontes apostólicos de la tercera edad son muy amplios. Es importante vivir esta fase de la vida de modo inteligente y activo. El paso de una actividad profesional que absorbía la mayor cantidad de tiempo, a una situación de más libertad de horario, no debe dejar sitio al aburguesamiento. Desde el cultivo de aficiones hasta la dedicación a actividades de hondo calado social, todo puede estar empapado de un fuerte contenido apostólico. Las oportunidades de entrar en contacto con otras personas pueden ser habitualmente muy grandes, y la sabiduría y experiencia acumuladas deben ponerse al servicio de los demás, también, en la medida de lo posible, de la labor apostólica con jóvenes. Asimismo, el apostolado de la opinión pública ofrece oportunidades para quien tenga la preparación adecuada, en forma de colaboración en pequeños o grandes periódicos, radios o televisiones. No faltarán tampoco personas capaces de escribir libros, proponer ciclos de conferencias, o cualquier medio para hacer oír las enseñanzas de la Iglesia.

Es importante saber proyectar estos años con el espíritu de la "juventud perenne" del cristiano y con la santa audacia que debe acompañarlo. “El espíritu humano (...) aun participando del envejecimiento del cuerpo, en un cierto sentido permanece siempre joven si vive orientado hacia lo eterno"[7]. San Josemaría, en los años finales de su vida, cuando las fuerzas físicas menguaban, no dejó de emprender proyectos llenos de audacia, como por ejemplo el santuario de Torreciudad. Era igualmente sorprendente el ejemplo de san Juan Pablo II, quien promovió numerosas iniciativas —a cual más audaz— con fuerza y vigor pese a la enfermedad que le acompañó los últimos años.

A él mismo se podrían aplicar estas palabras suyas, con las que nos invita a tener en gran estima la última etapa de la vida: “Todos conocemos ejemplos elocuentes de ancianos con una sorprendente juventud y vigor de espíritu. Para quien los trata de cerca, son estímulo con sus palabras y consuelo con el ejemplo. Es de desear que la sociedad valore plenamente a los ancianos, que en algunas regiones del mundo —pienso en particular en África— son considerados justamente como "bibliotecas vivientes" de sabiduría, custodios de un inestimable patrimonio de testimonios humanos y espirituales. Aunque es verdad que a nivel físico tienen generalmente necesidad de ayuda, también es verdad que, en su avanzada edad, pueden ofrecer apoyo a los jóvenes que en su recorrido se asoman al horizonte de la existencia para probar los distintos caminos".

“Mientras hablo de los ancianos, no puedo dejar de dirigirme también a los jóvenes para invitarlos a estar a su lado. Os exhorto, queridos jóvenes, a hacerlo con amor y generosidad. Los ancianos pueden daros mucho más de cuanto podáis imaginar. En este sentido, el Libro del Eclesiástico dice: 'No desprecies lo que cuentan los viejos, que ellos también han aprendido de sus padres (8, 9); Acude a la reunión de los ancianos; ¿que hay un sabio?, júntate a él (6, 34); porque ¡qué bien parece la sabiduría en los viejos!' (25, 5)"[8].

J. López Díaz y C. Ruíz


[1] San Josemaría, Carta 15-X-1948, citado por A. Nieto, “Josemaría Escrivá, sacerdote de Dios, trabajador ejemplar", Discurso pronunciado en la Universidad de Navarra el 26-VI-1985.

[2] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 81.

[3] Pr 14, 15.

[4] San Josemaría, Forja, n. 921.

[5] San Josemaría, Surco, n. 502.

[6] San Josemaría, Surco, n. 701.

[7] Juan Pablo II, Carta a los ancianos, 1-X-1999, n. 12.

[8] Ibid.

 

El Purgatorio es una gran misericordia de Dios

 

purgatorio

 

El Purgatorio es una gran misericordia de Dios

Purificación postmortal

El individuo que muere como amigo de Dios, pero insuficientemente maduro en el Amor, ha de pasar por una purificación. Tal individuo, seguro ya de su eterna salvación, sufre de todos modos un proceso que perfecciona sus disposiciones.

 

“Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su salvación eterna, sufren una purificación después de su muerte, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios” .

 

¿Qué nos dice la revelación acerca de este misterio? Hallamos indicios preciosos en la Escritura, que sirven de base para la doctrina de purificación postmortal.  Por una parte, está la insistencia bíblica en la santidad de Dios, que reclama del hombre una cierta preparación  para acceder a la presencia divina.

La ley veterotestamentaria sobre la pureza legal estaba encaminada a inculcar esta idea en el pueblo elegido , al estipular a quienes debían participar en el culto, ritos previos de purificación.

En la predicación de Jesús también encontramos la misma invitación fundamental: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” . Dios santo pide -y facilita- una santidad correspondiente en el hombre.

 

Es razonable pensar que, si una persona muere libre de pecado mortal pero sin haber coronado su camino de santidad -“la santificación, sin la cual la cual nadie puede ver a Dios. -, su historia de perfeccionamiento prosiga tras la muerte.

Además, la Sagrada Escritura refrenda la práctica de oración de impetración que hacen los vivos por los muertos: ‘santo y saludable es el pensamiento de orar por los difuntos para que queden libres de sus pecados’.  Los cristianos, ya desde los primeros siglos, vivieron esta práctica, expresión de su fe en la comunión de los santos.

“La Iglesia de los peregrinos desde los primeros tiempos del cristianismo tuvo perfecto conocimiento de esta comunión de todo el Cuerpo Místico de Jesucristo, y así conservó con gran piedad el recuerdo de los difuntos, y ofreció sufragios por ellos .

 

Los creyentes se sentían movidos a ofrecer esas oraciones, además, al comprobar que en la vida real diferentes personas alcanzan grados diversos de santidad: algunas, un grado tan alto que, nada más morir, son tratadas espontáneamente por los fieles como intercesores ante Dios; y otras que, aun habiendo vivido cristianamente, son encomendadas a la misericordia divina, para que sean admitidas al descanso eterno .

La lógica del Amor

La doctrina del purgatorio nos recuerda que, para un sujeto con uso de libertad, una cierta preparación –acompasada por la gracia- es necesaria para ser admitido al consorcio trinitario. Hay un camino que recorrer que, si no llega a consumarse en esta vida, debe terminarse luego.

El misterio de maduración postmortal es sumamente congruente con la santidad, justicia y amor de Dios. “El purgatorio es una misericordia de Dios, para limpiar los defectos de los que desean identificarse con Él” .

Así, el individuo que muere en gracia pero con imperfecta santidad ya está salvado, pero su plena comunión con la Trinidad queda retrasada mientras no posea la suficiente madurez en el amor y la santidad (aunque la dilación no se puede medir con categorías terrenas: segundos, minutos, meses, años, siglos…). El retraso implica, para el difunto, una experiencia dolorosa y gozosa a la vez. Se ve a sí mismo unido a Cristo, pero no cabalmente cristificado todavía.

La plena comunión con el Señor, con el Padre y con el Espíritu Santo, está ya casi al alcance, al no interponerse ningún obstáculo permanente; sin embargo, el sujeto se percibe a sí mismo inmaduro para tal consorcio. Su amor se traduce entonces en dolor, por la tardanza del encuentro con el Amado.

Sta. Catalina de Génova (s. XV) afirma que el fuego que experimentan el alma en el purgatorio no es otro que la pena que brota al comprobar, por una parte, que ningún pecado serio obstaculiza la unión con Dios, y al descubrir, por otra, que el estado de santidad imperfecta impide acercarse plenamente . Se trata, pues, de una pena de retraso; del amor nace el dolor, y el mismo dolor perfecciona finalmente el amor.

La Iglesia, en sus ritos funerales y sus oraciones por los muertos, así como en la celebración del Día de Todos los difuntos, recuerda a los fieles el valor de los sufragios por los muertos. Realmente es posible esta sobrenatural comunicación de bienes, gracias a la comunión de los santos. El hecho nos recuerda nuestra realidad como seres-en-relación:

“Ningún ser humano es una mónada cerrada en sí misma… Nadie se salva solo… Mi intercesión en modo alguno es algo ajeno para el otro, algo externo, ni siquiera después de la muerte. En el entramado del ser… mi oración por él… puede significar una pequeña etapa de su purificación” .

 

La eficacia de las oraciones de los vivos por los difuntos se comprende mejor a la luz de la pertenencia de los cristianos a Cristo. El Señor, desde su sede a la derecha del Padre, ora incesantemente por los vivos ymuertos; y los que están incorporados a Él pueden pedir juntamente con Él: Vox una, quia caro una, dice S. Agustín .

Como parte del “Cristo Total” –según la terminología agustiniana -, los cristianos podemos rezar por los difuntos con la seguridad de que el Padre nos escucha.

 

 

La Iglesia no olvida a sus hijos que sufren en el Purgatorio

El Juicio Final – los elegidos, detalle del relieve en la Catedral de Orvieto, Italis

En el mes de los difuntos

Contenidos

Las verdades básicas del cristianismo van entrando en un tal olvido, que alguien podrá preguntarse por qué la Iglesia se preocupa de ofrecer sufragios por los difuntos en el mes de Noviembre.

Razón de la existencia del Purgatorio

La razón es que, incluso entre las personas que han vivido virtuosamente, son pocos los que están libres de toda mancha de pecado. Por ello, tienen que expiar sus culpas en el Purgatorio.

Se dice de la gran Santa Teresa de Avila que, antes de subir al Cielo, tuvo que bajar al Purgatorio para allí hacer una genuflexión como penitencia.

Queremos ofrecer a nuestros lectores algunas reflexiones para mejor animarles a atender el llamado que la Iglesia nos hace para que ayudemos a nuestros hermanos que sufren en el Purgatorio. Nos serviremos para ello de unos bonitos trechos de una conferencia del Abbé Arminjon (1). El nos dice que el purgatorio es la obra de arte del Corazón de Dios, la invención más maravillosa de su amor y de su justicia. De tal modo que «no sabríamos decir si los consuelos que allí se experimentan nos son más excesivos que los mismos tormentos que se padecen«.

Una purificación necesaria

«Dichosas y desgraciadas simultáneamente las almas se estremecen de felicidad viendo sus manchas desaparecer por el efecto maravilloso de este castigo reparador» que las embellece purifica y restaura. Santo Tomás afirma que el fuego «pierde su intensidad a medida que consume y destruye las imperfecciones y los defectos que alimentan sus ardores

Podría dulcificar el infortunio de estas almas, saber que su recuerdo no se extinguió y que los amigos que ellas han dejado en la Tierra están trabajando para socorrerlas y liberarlas.

Importantísimo papel tiene la Santísima Virgen, llamada a tan justo título «Consoladora de las Almas del Purgatorio«, pues baja allí en los días de sus grandes fiestas y libera a un gran número de ellas. Las almas que se encuentran sufriendo en aquel lugar entonan maravillosos cánticos en su alabanza. Y para las que no pueden ser aún liberadas, Ella deja caer un refrescante rocío que las consuela en medio de sus tormentos.

Son realmente terribles los sufrimientos, y por eso la Iglesia les prodiga día y noche sus sufragios, a la vez que hace un apelo a sus hijos para que las socorran, pues «el ejercicio de esta caridad les dispensa a cada momento las gotas celestiales que el Buen Jesús hace caer de su Corazón» . Consoladas maravillosamente porque saben que están salvadas, sufren sin embargo vehementemente la demora de ver a Dios cara a cara.

Sufrimiento de la privación de Dios

El Abbé Arminjon continúa:

«Aquí abajo en la Tierra la separación de Dios ¡no causa sino un mediocre desagrado! Estamos seducidos por la apetencia de los bienes de este mundo y absorbidos por el espectáculo de los objetos sensibles. Cuando llega la muerte, no hay más diversiones, entretenimientos o distracciones. Nuestras inclinaciones, nuestras aspiraciones, todas nuestras tendencias se dirigirán entonces hacia este Divino Esposo, nuestro único e incomprensible tesoro«.

«Esta privación de Dios provoca un grandísimo sufrimiento, pero… además está el fuego, fuego terrible que no deja subsistir ninguna mancha, fuego inmortal que discierne hasta las debilidades más imperceptibles al ojo de las criaturas» de cuyo ardor no pueden distraerse un minuto, ni un segundo.

«Podría dulcificar el infortunio de estas almas, saber que su recuerdo no se extinguió y que los amigos que ellas han dejado en la Tierra están trabajando para socorrerlas y liberarlas… sin embargo son muchos los que lanzados en el torbellino de las frivolidades del Mundo, dan la espalda a un recuerdo demasiado austero y penoso. A la distracción le sigue el olvido. Y los dolores de los muertos son olvidados«.

«¡Pobres muertos! Después de un pequeño número de días pasados en el lamento y el duelo, después de algunos homenajes…los difuntos son sepultados en una tumba más cruel, la del olvido, duro, inhumano, implacable«.

«¡Ah! hermano, amigo, padre, esposo, os imploramos suplicantes desde el fondo de este lago en llamas ¡merced! Una gota de agua, una oración, un ayuno, una limosna, una mano que socorre y nosotros estamos salvados…considerad que si nosotros sufrimos es en parte por vuestra causa«.

Nuestra oración

Esforcémonos de modo especial en este mes por ayudarles con nuestras oraciones. He aquí lo que nos piden los muertos. Si nosotros les escuchamos, nuestra caridad será bendecida. Ellos no serán ingratos, y liberados de sus tormentos por nuestros cuidados nos ayudarán a su vez con su poderosa intercesión.

(1)Abbé Arminjon, Fin du Monde présent et mystéres de la vie future (1881) Cinquiéme Conférence, Du Purgatoire

 

¿Por qué católica? | A favor de una mejor cultura 

José Martínez Colín

1) Para saber

El término cultura tiene muchos significados. Por ejemplo, en 1952 dos investigadores, Kroeber y Kluckhohn, recopilaron una lista de 164 definiciones de cultura. Entre tantas, parece aceptable la dada por el filósofo Carlos Dión Martínez: “Cultura es todo lo hecho por el hombre en sentido valioso”. Pues en la sociedad hay elementos que perjudican a la persona y que propiamente no se les pueden llamar culturales. Así, la cultura de un país puede adoptar componentes de otra, si éstos le ayudan a mejorar.

La fe es un tesoro que nos ofrece la verdadera libertad obtenida por nuestro Señor Jesucristo. El Papa Francisco, comentando a san Pablo, señala que esa libertad ofrecida por el Evangelio no entra en conflicto con las culturas ni con las tradiciones de los pueblos, sino que más bien las perfecciona tratando de eliminar todo aquello que atenta contra la persona y permitiendo adquirir la plena dignidad de hijos de Dios. Esa libertad es ofrecida a toda persona sobre la tierra, por ello la fe puede ser aceptada por la cultura de cualquier país y época.

2) Para pensar

Había un joven que cada vez que se encontraba con su vecino, un señor mayor, criticaba en contra de los católicos y de la Iglesia. El señor, un tanto harto de esos comentarios, lo invitó un día a su casa. Ahí le enseñó un alto manzano que llevaba años cultivando en su jardín. Le mostró que ya habían caído al suelo algunas de las manzanas. Entonces le preguntó: “¿Por qué piensas que esas manzanas están en el suelo?” El joven respondió: “Ya estaban estropeadas. Se ve que están podridas”. Entonces el señor le comentó: “Pienso que por ello debería cortar el árbol”. El joven se opuso: “No lo hagas, sólo las que cayeron están malas. Cuelgan muchas buenas y seguirán brotando otras”. El señor concluyó: “Efectivamente, en toda sociedad puede haber algunos miembros malos. La Iglesia, que es una sociedad grandiosa, es un árbol maravilloso. Pero no hay que juzgarla por los frutos caídos, sino por los que quedan en ella”. Y le invitó amigablemente a comer una sabrosa manzana cortándola del árbol.

3) Para vivir

El verdadero sentido de la inculturación, es que podamos anunciar a Cristo Salvador respetando lo bueno y auténtico que existe en cada cultura y en cada sociedad. No se trata de uniformizar ni de imponer un solo modelo cultural. ¡La unidad sí, la uniformidad no!, afirma el Papa. Este es el sentido de llamarnos católicos, de hablar de Iglesia católica: no es una denominación sociológica para distinguirnos de otros cristianos. Católico es un adjetivo que significa universal. Iglesia Católica quiere decir que la Iglesia tiene en sí, en su naturaleza misma, la apertura a todos los pueblos y las culturas de todo tiempo, porque Cristo ha nacido, muerto y resucitado por todos.

Gracias a Cristo somos libres por la gracia —no por pagar— liberados por el amor gratuitamente. Liberados de la esclavitud para caminar hacia la plenitud de la libertad. A la Iglesia le interesa comunicar esa verdad y libertad a todos, está abierta para acoger a cada pueblo y cultura. (articulosdog@gmail.com)

 

 

La vejez: ¿es un período de decrepitud o de apogeo?

María Eufrasia Peletier cuando joven

Cómo se engaña el mundo moderno cuando sólo ve en el envejecimiento una decadencia.

Cuando se sabe apreciar más los valores del espíritu de que los del cuerpo, envejecer es crecer en lo que el hombre tiene de más noble, que es el alma, si bien que signifique la decadencia del cuerpo, que es apenas el elemento material de la persona humana.

¡Y que decadencia! Es verdad que el cuerpo pierde su belleza y vigor. Pero éste se enriquece con la transparencia de un alma que a lo largo de la vida supo desarrollarse y crecer. Transparencia esta que constituye la más alta belleza de que la fisonomía humana sea capaz.

El ejemplo de Santa María Eufrasia Pelletier

Santa María Eufrasia Pelletier, nació en La Vandée, Francia en 1796, fundadora de una Congregación docente femenina, falleció en 1868. Su fiesta se celebra el día 24 de abril.

Nada de lo que signifique hermosura le faltó en su juventud, la perfección de los trazos, la belleza de los ojos y del cutis, la distinción de su fisonomía, la nobleza de porte, la elegancia y la gracia de la juventud.

Agregamos: el esplendor de un alma clara, lógica, vigorosa, pura, reflejándose fuertemente en su faz.

Es el tipo magnífico de joven cristiana.

 

La suma virtuosa de las edades del hombre

 

Veámosla en su ancianidad. Del encanto de los viejos tiempos, resta apenas un vago perfume. Pero otra hermosura más alta brilla en este semblante admirable. ¡La mirada ganó en profundidad, una serenidad noble e imperturbable parece preanunciar en ella algo de la nobleza trascendente y definitiva de los bienaventurados en la gloria celestial!

Santa María Eufrasia Peletier en su ancianidad

El rostro conserva el vestigio de las arduas batallas de la vida interior y apostólica de los Santos. Alcanzó algo de fuerte, de completo, de inmutable: es la madurez en el más bello sentido de la palabra. La boca es un trazo rectilíneo, fino, expresivo, que trae la nota típica de una templanza de hierro. Una gran paz, una bondad sin romanticismo ni ilusión, con algún resto de la antigua belleza, refleja aún esta fisonomía.

El cuerpo decayó, pero el alma creció tanto, que ya está toda en Dios, y hace pensar en la palabra de San Agustín: nuestro corazón, Señor, fue creado para Vos, y sólo está en paz, cuando reposa en Vos.

¿Quién osaría afirmar que, para Santa María Eufrasia, envejecer fue lo mismo que decaer?

Plinio Corrêa de Oliveira

 

La última hija del marxismo

Alejandro Navas
La Vanguardia publicó el 1 de abril una entrevista a Beatriz Preciado, profesora de Teoría del Género en la Universidad de París VIII. Es un texto ilustrativo. Cuando el periodista argumenta que "hay hombres y hay mujeres", ella responde que ha decidido dedicar su vida a "dinamitar ese binomio". Y añade: "Eso de hombre y mujer son construcciones culturales (...). Esgrimir rasgos anatómicos (o bioquímicos) para fijar identidades sexuales ¡es cultural!". Las frases entrecomilladas pueden parecer afirmaciones excéntricas, pero responden a un fenómeno que se extiende por Occidente y que viene a ser la última versión de la corrección política: la ideología de género, que pretende instaurar una sociedad en la que todos los individuos sean iguales y en la que cada uno escoja su identidad de género y su orientación sexual con independencia de la biología.

Hay quien sostiene le que la ideología de género es hija del feminismo radical y del marxismo: este último pretendía eliminar las diferencias sociales a través de la lucha de clases y lo que ahora se intenta es destruir el dualismo sexual con el pretexto de igualar al hombre y a la mujer. Es decir: los seres humanos ya no son hombres y mujeres, masculinos o femeninos, sino heterosexuales, bisexuales, gays, lesbianas o transexuales.
La aspiración descrita puede parecer una utopía delirante e irrealizable, pero lo cierto es que ha logrado introducirse por la puerta grande en el ordenamiento jurídico español. María Lacalle Noriega, profesora de Derecho Civil de la Universidad Francisco de Vitoria (Madrid), ha explicado que la ley del "matrimonio homosexual", la ley contra la violencia de género o la regulación del cambio de sexo en el Registro Civil suponen una implantación formal de la ideología de género en España. Las iniciativas de carácter legislativo podrían completarse próximamente con una modificación de la ley del aborto que introduzca los "derechos reproductivos". El panorama es inquietante. A juicio de María Lacalle, desde la llegada de los socialistas al poder en marzo de 2004, la ideología de género ha logrado imponerse en tres ámbitos legislativos clave: la identidad personal, la familia y la educación.
Más aún, España se ha convertido en uno de los países que marcan la pauta. La presidenta del gobierno chileno, Michelle Bachelet, declaró que su modelo era José Luis Rodríguez Zapatero. Es posible que otros mandatarios compartan su impresión; no en vano, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega ha tratado de exportar la cruzada a favor de la igualdad de género a distintos países de Iberoamérica. "Madrid se ha convertido en una capital de la libertad de los seres humanos y de la libertad sexual", pudo afirmar con justicia la entonces ministra de Cultura, Carmen Calvo, momentos antes del inicio de la marcha del Orgullo Gay en Madrid, en junio de 2007. Pocos días después se celebró en Barcelona la segunda edición catalana del Loveball, un festival que reunió a cerca de 30.000 homosexuales. Las entusiastas declaraciones de los visitantes extranjeros permitieron subtitular al diario El Mundo: "Gays de Europa y América ven en las ciudades españolas los epicentros del ambiente".

En el origen, Simone de Beauvoir
Ni las leyes ni los festivales citados se han promovido por casualidad. Son el fruto de una campaña más o menos larvada durante décadas y que ahora ha encontrado en algunos países -España, sin ir más lejos- el contexto político para salir a la superficie. Sin dejar de tener en cuenta a Freud, Mead, Reich o Marcuse como antecedentes de referencia obligada, se puede decir que casi todo empezó en 1949, cuando Simone de Beauvoir publicó Le deuxieme sexe. Se trata de una obra voluminosa, dividida en dos partes que salieron a la calle en mayo y octubre, respectivamente. La segunda comienza con la frase que se ha convertido en el lema del moderno feminismo y de la ideología de género: "On ne nait pas fémme: on le devient" (Una no nace mujer, una se convierte en mujer). La autora afirmaba a continuación que es el conjunto de la civilización el que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado que llamamos mujer.
Piedra angular de esta ideología es la diferenciación entre sexo y género. Mientras que el sexo designa la realidad biológica, el género es una construcción cultural. Los conceptos de "identidad de género" o "rol de género" fueron formulados por vez primera por John Money, un psiquiatra nacido en 1921 en Nueva Zelanda que haría luego carrera en Estados Unidos. Se doctoró en Harvard con una investigación sobre el hermafroditismo, que junto con la transexualidad sería el tema central de su actividad terapéutica, docente e investigadora el resto de su vida (murió en 2006), y trabajó en el más prestigioso centro médico estadounidense, Johns Hopkins University. Desde mediados de los años cincuenta Money sostuvo que la sexualidad es psicológicamente indiferenciada en el momento de nacer y se vuelve masculina o femenina en el curso de las variadas experiencias del desarrollo.
Money era toda una personalidad: brillante, trabajador incansable, dominador de la retórica y del lenguaje de los medios, jefe autoritario e implacable, que no toleraba crítica alguna a su labor, y se lanzó enseguida con el celo del visionario a una especie de cruzada contra la moral tradicional victoriana. Se convirtió en un ardiente defensor y promotor de las prácticas menos convencionales, por expresarlo con suavidad: sexo en grupo, bisexualidad, los así llamados fucking games para niños; comportamientos que todo el mundo solía considerar perversiones graves, como el asesinato con estupro, no le parecían más que simples parafilias, es decir, preferencias que se apartan sin más de la normalidad estadística.

El caso de los gemelos Reimer
La energía empleada en defender su causa y su notable capacidad persuasiva convencieron a las autoridades de la Johns Hopkins, que abrieron la Gender Identity Clinic, la primera del mundo en practicar la reasignación quirúrgica de sexo en adultos. Esa praxis se extendería rápidamente por otros países occidentales. Ayudó a su difusión el cambio en el clima de opinión pública llevado a cabo en Occidente. Después del predominio de tesis biologistas deterministas, que formaron el caldo de cultivo de políticas eugenésicas en diversos países -y no solo en la Alemania nazi-, el terreno estaba abonado para una nueva orientación de la cultura, en la que se subrayaría la importancia del ambiente social frente al determinismo anterior. Las propuestas de Money encajaban plenamente en este nuevo contexto cultural. Pero el avance de Money no se pareció en absoluto a un paseo triunfal, ya que sus tesis también encontraron críticas en la comunidad científica y médica. En el momento en que la controversia era más intensa, Money creyó que podía presentar a la comunidad científica un caso definitivo para probar la validez de su teoría, el de los hermanos Reimer, dos gemelos univitelinos. Uno de ellos perdió el pene al ser operado de fimosis cuando tenía seis meses, y Money convenció a sus padres para que fuera educado como niña, para lo que se le practicó también la oportuna cirugía. De esta forma, Money confiaba en mostrar cómo la biología era irrelevante frente a la influencia de la cultura y la educación -sin renunciar a la cirugía y las hormonas, por supuesto-: habría dos individuos con idéntico equipamiento genético, educados uno como varón y otro como mujer. El tratamiento se prolongó durante trece años y acabó en un clamoroso fracaso, que Money se negó a aceptar y procuró enmascarar hasta e! final de su vida. A partir de 1980 Money dejó de citar el caso Reimer en apoyo de su postura, pero continuó defendiendo la reasignación de sexo en general, y de modo particular en los casos de lesión o pérdida del pene. Los escándalos se multiplicaron y la Johns Hopkins cerró la clínica de Money. Hoy ya nadie sigue sus propuestas para el tratamiento de la intersexualidad. El diario El Mundo publicó en 2004 un reportaje sobre el caso, y aunque el autor del comentario simpatizaba con la ideología de género, se vio obligado a reconocer que "la literatura científica parece no apoyar la hipótesis del doctor Money... Las evidencias científicas apoyan que la identidad de género viene establecida por la biología por encima de la educación".
En los años sesenta y setenta Money se convirtió en estrecho aliado y coartada científica de los movimientos feminista y homosexual, y lo más notable es que hasta el día de hoy sigue siendo una de las principales "fuentes científicas" invocadas por los representantes de la ideología de género en la justificación de sus posiciones.

La batalla de los homosexuales
Una de las más encarnizadas batallas en torno a la manera de entender y vivir la sexualidad se libró durante ese tiempo en la psiquiatría norteamericana. Hoy se conocen los entresijos del auténtico golpe de mano -una operación diseñada y financiada por la NGTF (National Gay Task Force)- que llevó a cabo el lobby homosexual para mover a la junta directiva de la APA (American Psychiatric Association) a dejar de considerar la homosexualidad como una patología.
Ocurrió además que en un clima de opinión cada vez menos adverso, el movimiento homosexual creció y pasó al ataque. En febrero de 1988 se celebró en Warrenton (Virginia) una "Conferencia de guerra" a la que asistieron 175 activistas que representaban a organizaciones de todo el país. En aquella cumbre se adoptó una estrategia que dos de los participantes, el neuropsiquiatra Marshall Kirk y el experto en márketing Hunter Madsen, pusieron a continuación por escrito. Los objetivos eran ambiciosos: abandonar las técnicas utilizadas hasta el momento por el activismo gay, propias de una actitud más bien defensiva, y aplicar de modo consecuente los recursos de la propaganda y las relaciones públicas para llevar a cabo una auténtica revolución que derrotase de modo definitivo la moral tradicional, conservadora y mojigata. Desde el punto de vista del márketing y la opinión pública, la estrategia y su aplicación constituyen un ejemplo insuperable de inteligencia y eficacia.
Entre los puntos centrales de aquella iniciativa organizada se encontraban los siguientes: difundir la idea de que el 10% de la población es homosexual; mostrar a destacados personajes históricos, que tienen un valor ejemplar, como homosexuales, reales o supuestos; presentar la homosexualidad como algo de nacimiento, genético; demonizar a los enemigos de la homosexualidad; y dar siempre una imagen positiva y atractiva del estilo de vida homosexual.
¿Qué se pretendía con esas políticas? ¿Cuál era el sentido último de la revolución preconizada en el manifiesto emanado de la cumbre de Warrenton? ¿Se trataba de la ampliación de derechos que recientemente ha proclamado el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero? En parte sí, pero el logro de algunos derechos no es más que una meta parcial, casi una cortina de humo. La realidad es que los homosexuales tienen muy poco interés en casarse entre sí, allí donde la ley lo permite, y España no ha sido una excepción a este respecto. Entablar relaciones monógamas estables no suele ser un objetivo prioritario para estas personas. Por lo general, tampoco les interesa adoptar. De lo que se trata en el fondo, más allá de debates jurídicos de detalle, es de suprimir la idea de normalidad, de eliminar la realidad de una naturaleza independiente de la voluntad. Las reivindicaciones homosexuales se dan aquí la mano con una vieja aspiración que está en el núcleo de la cultura moderna: el dominio absoluto, tanto de la realidad física como de la social, y ahora también de la personal. No hay nada que merezca respeto y consideración, todo debe quedar disponible, manipulable según el capricho de cada cual. Judith Butler, una de las más destacadas pensadoras del género de la actualidad, lo dice de modo inequívoco: "La teoría queer se opone a toda reivindicación de identidad, incluyendo la asignación de un sexo estable". Aceptar una identidad, aunque fuera construida al modo de Money, constituiría una esclavitud intolerable. Como resultado de la deconstrucción del género, un concepto clave será ahora el de "transición". La identidad de género no está dada de una vez por todas, sino que puede cambiar de modo constante. "La tarea de la política internacional de gays y lesbianas es nada menos que rehacer la realidad, reconstruir lo humano y negociar los términos de lo que se considera habitable y lo que no", añade Butler. La cuestión no es únicamente un debate académico ajeno a los intereses prácticos del gran público. Es muy elocuente el modo en que Butler afronta las implicaciones del diagnóstico de GID (Gender Identity Disorder): "Recibir el diagnóstico de GID es ser considerado malo, enfermo, descompuesto, anormal y sufrir cierta estigmatización. Por ello, algunos psiquiatras y activistas trans han argumentado que la diagnosis debería ser completamente eliminada, que la transexualidad no es un trastorno y que no debería ser concebida como tal, y que debería entenderse a los trans como personas comprometidas con una práctica de autodeterminación, personas que ejercen su autonomía. Así pues, por una parte el diagnóstico continúa valorándose porque proporciona una forma económica de transicionar (permite que el seguro médico financie la intervención quirúrgica). Por otra, la oposición es firme porque el diagnóstico continua considerando como un trastorno patológico lo que debería concebirse como una entre las muchas posibilidades humanas de determinar el propio género".
En el fondo, la persona homosexual se sabe distinta, anómala, y esa sensación no suele ser agradable. La etiología de la homosexualidad puede ser muy variada -aunque si hay algo claro hasta el momento es que no se ha encontrado el gen responsable de ese trastorno- y las influencias que determinan su aparición pueden actuar durante fases diversas de la vida de las personas, y contar o no con su consentimiento: hay homosexuales que se inician como adultos de modo voluntario en esa forma de vida y otros que lo son de modo involuntario a consecuencia del enfoque de su socialización primaria. La vuelta a la normalidad puede resultar difícil -aunque a la vez hay una abundante experiencia que indica que se puede lograr- y muchos ni siquiera la quieren. Esa sensación de anomalía desaparecerá si antes lo hace la propia noción de normalidad. Si ya no hay una referencia normal, canónica, todas las opciones se vuelven equivalentes. En el caso de la sexualidad esto significa equiparar la tradicional heterosexualidad con las diversas orientaciones posibles: homosexualidad, bisexualidad, transexualidad, además de otras variantes, y con la dimensión añadida de la transición: ninguna de esas orientaciones, que se eligen libremente, debe entenderse como una condición permanente.

La homosexualidad y los medios
De ahí la notable importancia simbólica, que no real, del actual debate acerca de la transexualidad y la identidad de género. Una vez más, España ha sido pionera en el mundo y ha aprobado una ley que permite el cambio de género por una simple decisión voluntaria, al margen de la biología. Como en tantas otras ocasiones, el papel del boletín oficial lo soporta todo. Interesa hacer lo posible para otorgar carta de naturaleza a esas otras orientaciones sexuales. En este contexto, por ejemplo, se entiende que un diario como El País dé gran importancia a la noticia de que "en el Ayuntamiento de Gerona se ha casado la primera pareja de transexuales que se sienten mujeres y además son lesbianas". Noticias como esa, debidamente aireadas, pueden contribuir a generar el deseado cambio de opinión.
El papel de los medios de comunicación españoles en el paisaje descrito no es en absoluto inocuo. No hace falta realizar un minucioso análisis de su contenido durante los dos o tres últimos mas para comprobar que hay un tema estrella, tanto de la información como de la ficción, omnipresente en las páginas de diarios y revistas y en todo tipo de programas radiofónicos o televisivos -ficción, informativos, late night shows, talk shows, magazines, series de ficción nacionales o extranjeras e incluso en los Lunnis-: la problemática del género y, más en concreto, la homosexualidad. En televisión ya es habitual que los representantes del colectivo GLBT (gays, lesbianas, bisexuales, transexuales) sean inteligentes, honrados, sensibles y generosos, frente a heterosexuales despreciables y sin educación. Esta focalización podría no ser más que una expresión lógica de la sexualización de todos los ámbitos de la vida que afecta a Occidente, perceptible de modo especial en los sectores de la comunicación y el entretenimiento. Y como esos mismos medios se han vuelto cada vez más sensibles a las demandas de sus lectores y audiencias, por la propia evolución del mercado de la comunicación, que lleva a un peso creciente de la demanda frente al anterior mayor protagonismo de la oferta, sería lógico suponer que la población exige con avidez ese tipo de contenidos, tal vez para compensar tantos decenios de abstinencia forzosa. Sería una nueva manifestación del movimiento pendular que parece caracterizar la evolución social española. Pero los datos de la investigación empírica no avalan esta hipótesis. Cuando el barómetro del CIS pregunta mes a mes a los ciudadanos por los temas que les preocupan, tanto en general como en particular, lo relativo a la homosexualidad y al género no aparece siquiera en la lista con la treintena de asuntos mencionados en las respuestas de la muestra.
¿Cómo se explica este desfase entre la agenda de los medios y las preferencias e intereses de! público? Cuando los representantes de los medios hablan de sí mismos, suelen presentarse como el "espejo de la sociedad", a modo de notarios que se limitan a levantar acta del acontecer social. Este papel, investido además de una noble aureola ética, les obligaría a mostrar también el lado sombrío de nuestra realidad social, lo que justifica la deriva de los contenidos y programaciones hacia el morbo y la basura. No hacerla así, dicen, sería incluso una falta de responsabilidad. Confrontar al público con los aspectos más terribles de la condición humana puede convertirse incluso en requisito indispensable para suscitar los necesarios debates públicos y ayudar así a la solución de esos problemas. Parece claro que estas circunstancias no concurren en el caso de la homosexualidad. Aquí los medios se emplean muy a fondo, con abundantes recursos materiales y personales, para mantener en el orden del día de la agenda pública un asunto por el que la gran mayoría de la gente no muestra interés.

Revolución frente a naturaleza
En cualquier caso, parece que los signos de los tiempos son favorables a la causa de la ideología de género, aunque el objetivo que se ha marcado el movimiento es muy ambicioso y ni siquiera la estrategia mejor diseñada puede asegurar el triunfo de la revolución. En algunos medios del activismo reina una sensación de victoria. Cuando en el verano de 2007 se estrenó en Estados Unidos con gran éxito la serie televisiva Rick & Steve, una especie de South Park en versión gay protagonizada por the happiest gay couple, el crítico de televisión de The New York Times lanzaba emocionado las campanas al vuelo y sentenciaba categórico: "Rick & Steve es la prueba más poderosa de que un lado ha ganado". Pero no hay que olvidar que Nueva York o California no representan ni mucho menos la totalidad de los Estados Unidos. Basta recordar el vapuleo electoral sufrido por el activismo gay en las votaciones realizadas en diversos estados con ocasión de las elecciones legislativas de noviembre de 2006: a pesar de los millones invertidos por la causa gay en sofisticadas campañas de opinión, una abrumadora mayoría de los ciudadanos estadounidenses sigue pensando que el matrimonio es sólo de hombre y mujer. Y en aplicación de una ley física tan básica como la acción y reacción, mucha gente empieza a reaccionar ante la agresividad de los lobbies homosexuales. Por ejemplo, los bomberos de San Diego, que han llevado a los tribunales a sus superiores por haberles ordenado que participaran, vestidos de uniforme, en la Gay Pride Parade.
¿Cuál será el desenlace de esa batalla española? La cuestión tiene relevancia más allá de la Península Ibérica, por el papel pionero que ejercen los gobiernos -central y algunos autonómicos- en esa cruzada, que los convierte en referencia para otros países. Desde el punto de vista de la opinión pública, España se convierte así en un experimento digno de observación. ¿Podrá la acción concertada de la clase política y mediática cambiar los modos de pensar de la mayoría de la población? La presión de la corrección política y fenómenos del tipo de la espiral del silencio hacen que políticos o periodistas que en principio deberían oponerse al activismo gay callen por miedo a ser tildados de retrógrados. Diarios como El País o El Mundo, antagonistas políticos, se dan la mano en este punto. Y otros medios que en principio deberían enfrentarse a esa tendencia si fueran coherentes con su línea editorial -por ejemplo, ABC y los diarios de Vocento, La Razón o La Vanguardia- tienen las manos atadas: ¿cómo van a criticar la ideología de género si obtienen pingües ganancias de los anuncios clasificados de contenido sexual? Una vez más, el negocio derrota a la moral.
Mientras los grandes de la política o la comunicación actúan con agresividad o callan con complicidad, la oposición a esa nueva cultura oficial se refugia en pequeñas formaciones políticas alternativas o en medios de escasa difusión, aunque la tecnología en forma de internet acude en ayuda de su causa, y la mayoría silenciosa empieza a despertar y aprende a movilizarse en la calle. Habrá que seguir con atención el desarrollo del clima de opinión a este respecto. Los promotores del cambio o "ampliación de derechos" se emplean a fondo y cuentan con abundantes recursos. ¿Conseguirán su objetivo revolucionario? Lo dudo, pues la realidad o la naturaleza no dejan de existir por mucho que el BOE se empeñe en lo contrario. Como decía El Gallo, lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible.

Revista Nuestro Tiempo 647

 

Ideología de género: Primer blanco, la Familia

Oscar Alzamora Revoredo

La principal razón del rechazo feminista a la familia es que para ellas esta institución básica de la sociedad "crea y apoya el sistema de clases sexo/género"

"El final de la familia biológica eliminará también la necesidad de la represión sexual. La homosexualidad masculina, el lesbianismo y las relaciones sexuales extramaritales ya no se verán en la forma liberal como opciones alternas, fuera del alcance de la regulación estatal, en vez de esto, hasta las categorías de homosexualidad y heterosexualidad serán abandonadas: la misma institución de las relaciones sexuales, en que hombre y mujer desempeñan un rol bien definido, desaparecerá. La humanidad podría revertir finalmente a su sexualidad polimorfamente perversa natural" (1)

Estas palabras de Alison Jagger, autora de diversos libros de texto utilizados en programas de estudios femeninos en Universidades norteamericanas, revelan claramente la hostilidad de las "feministas del género" frente a la familia. "La igualdad feminista radical significa, no simplemente igualdad bajo la ley y ni siquiera igual satisfacción de necesidades básicas, sino más bien que las mujeres -al igual que los hombres- no tengan que dar a luz". La destrucción de la familia biológica que Freud jamás visualizó, permitirá la emergencia de "mujeres y hombres nuevos, diferentes de cuantos han existido anteriormente" (2).

Al parecer, la principal razón del rechazo feminista a la familia es que para ellas esta institución básica de la sociedad "crea y apoya el sistema de clases sexo/género". Así lo explica Christine Riddiough:

"La familia nos da las primeras lecciones de ideología de clase dominante y también le imparte legitimidad a otras instituciones de la sociedad civil. Nuestras familias son las que nos enseñan primero a ser buenos ciudadanos, tan completa es la hegemonía de la clase dominante en la familia, que se nos enseña que ésta encarna el orden natural de las cosas. Se basa en particular en una relación entre el hombre y la mujer que reprime la sexualidad, especialmente la sexualidad de la mujer" (3).

Para quienes tienen una visión marxista de las diferencias de clases como causa de los problemas, apunta O’Leary, diferente es siempre desigual y desigual siempre es opresor. En este sentido, las "feministas de género" consideran que cuando la mujer cuida a sus hijos en el hogar y el esposo trabaja fuera de casa, las responsabilidades son diferentes y por tanto no igualitarias. Entonces ven esta desigualdad en el hogar como causa de desigualdad en la vida pública, ya que la mujer, cuyo interés primario es el hogar, no siempre tiene el tiempo y la energía para dedicarse a la vida pública. Por ello afirman:

"Pensamos que ninguna mujer debería tener esta opción. No debería autorizarse a ninguna mujer a quedarse en casa para cuidar a sus hijos. La sociedad debe ser totalmente diferente. Las mujeres no deben tener esa opción, porque si esa opción existe, demasiadas mujeres decidirán por ella" (4).

Además, las "feministas de género" insisten en la desconstrucción de la familia no sólo porque según ellas esclaviza a la mujer, sino porque condiciona socialmente a los hijos para que acepten la familia, el matrimonio y la maternidad como algo natural. Al respecto, Nancy Chodorow afirma:

"Si nuestra meta es acabar con la división sexual del trabajo en la cual la mujer maternaliza, tenemos que entender en primer lugar los mecanismos que la reproducen. Mi recuento indica exactamente el punto en el que debe intervenirse. Cualquier estrategia para el cambio cuya meta abarque la liberación de las restricciones impuestas por una desigual organización social por géneros, debe tomar en cuenta la necesidad de una reorganización fundamental del cuidado de los hijos, para que sea compartido igualmente por hombres y mujeres" (5).

Queda claro que para los propulsores del "género" las responsabilidades de la mujer en la familia son supuestamente enemigas de la realización de la mujer. El entorno privado se considera como secundario y menos importante; la familia y el trabajo del hogar como "carga" que afecta negativamente los "proyectos profesionales" de la mujer. Este ataque declarado contra la familia, sin embargo, contrasta notablemente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada, como es sabido, por la ONU en 1948. En el artículo 16 de la misma, las Naciones Unidas defienden enfáticamente a la familia y al matrimonio:

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.

3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.

Sin embargo, los artífices de la nueva "perspectiva de género" presentes en la cumbre de la mujer pusieron al margen todas estas premisas y por el contrario apuntaron desde entonces la necesidad de "desconstruir" la familia, el matrimonio, la maternidad, y la feminidad misma para que el mundo pueda ser libre. En cambio, los representantes de las principales naciones comprometidas con la defensa de la vida y los valores familiares que participaron en Pekín, alzaron su voz en contra de este tipo de propuestas, sobre todo al descubrir que el documento de la cumbre eliminaba arbitrariamente del vocabulario del programa las palabras "esposa", "marido", "madre", "padre".

Ante tal hecho, Barbara Ledeen, Directora del Independent Women Forum, una organización de defensa de la mujer ampliamente conocida en Estados Unidos, señaló:

"El documento está inspirado en teorías feministas ultra radicales, de viejo sello conflictivo, y representa un ataque directo a los valores de la familia, el matrimonio y la femineidad".

Lamentablemente, la propuesta del Consejo Europeo para la Plataforma de Acción de Pekín se pronunció de la siguiente manera:

"Ya es hora de dejar en claro que los estereotipos de géneros son anticuados: los hombres ya no son únicamente los machos que sostienen la familia ni las mujeres sólo esposas y madres. No debe subestimarse la influencia psicológica negativa de mostrar estereotipos femeninos" (6).

Ante esta postura, O’Leary escribe en su informe que si bien es cierto que las mujeres no deben mostrarse únicamente como esposas y madres, muchas sí son esposas y madres, y por ello una imagen positiva de la mujer que se dedica sólo al trabajo del hogar no tiene nada de malo. Sin embargo, la meta de la perspectiva del género no es representar auténticamente la vida de la mujer, sino una estereotipificación inversa según la cual las mujeres que "sólo" sean esposas y madres nunca aparezcan bajo un prisma favorable.

Salud y Derechos Sexuales Reproductivos

En la misma línea, las "feministas de género" incluyen como parte esencial de su agenda la promoción de la "libre elección" en asuntos de reproducción y de estilo de vida. Según O’Leary, "libre elección de reproducción" es la expresión clave para referirse al aborto a solicitud; mientras que "estilo de vida" apunta a promover la homosexualidad, el lesbianismo y toda otra forma de sexualidad fuera del matrimonio. Así, por ejemplo, los representantes del Consejo Europeo en Pekín lanzaron la siguiente propuesta:

"Deben escucharse las voces de mujeres jóvenes, ya que la vida sexual no gira sólo alrededor del matrimonio. Esto lleva al aspecto del derecho a ser diferente, ya sea en términos de estilo de vida -la elección de vivir en familia o sola, con o sin hijos- o de preferencias sexuales. Deben reconocerse los derechos reproductivos de la mujer lesbiana" (7).

Estos "derechos" de las lesbianas, incluirían también el "derecho" de las parejas lesbianas a concebir hijos a través de la inseminación artificial, y de adoptar legalmente a los hijos de sus compañeras. Pero los defensores del "género" no sólo proponen este tipo de conductas sino que además defienden el "derecho a la salud" que, en honor a la verdad, se aleja por completo de la verdadera salud del ser humano. En efecto, ignorando el derecho de todo ser humano a la vida, estos proponen el derecho a la salud, que incluye el derecho a la salud sexual y reproductiva. Paradójicamente, esta "salud reproductiva" incluye el aborto y por tanto, la "muerte" de seres humanos no nacidos. No en vano, las "feministas de género" son fuertes aliadas de los Ambientalistas y Poblacionistas.

Según O’Leary, aunque las tres ideologías no concuerdan en todos sus aspectos, tienen en común el proyecto del aborto. Por un lado, los Ambientalistas y Poblacionistas, consideran esencial para el éxito de sus agendas, el estricto control de la fertilidad y para ello están dispuestos a usar la "perspectiva de género". La siguiente cita de la Division for the Advance of Women (División para el Avance de las Mujeres) propuesta en una reunión organizada en consulta con el Fondo de Población de la ONU, revela la manera de pensar de aquellos interesados primariamente en que haya cada vez menos gente:

"Para ser efectivos en el largo plazo, los programas de planificación familiar deben buscar no sólo reducir la fertilidad dentro de los roles de género existentes, sino más bien cambiar los roles de género a fin de reducir la fertilidad" (8).

Así, los "nuevos derechos" propuestos por las "feministas de género", no se reducen simplemente a los derechos de "salud reproductiva" que como hemos mencionado ya, promueven el aborto de un ser humano no nacido, sino que además exigen el "derecho" a determinar la propia identidad sexual. En un volante que circuló durante la Conferencia de Pekín, la ONG International Gay and Lesbian Human Rights Commission (Comisión Internacional de los Derechos Humanos de Homosexuales y Lesbianas) exigió este derecho en los siguientes términos:

"Nosotros, los abajo firmantes, hacemos un llamado a los Estados Miembros a reconocer el derecho a determinar la propia identidad sexual; el derecho a controlar el propio cuerpo, particularmente al establecer relaciones de intimidad; y el derecho a escoger, dado el caso, cuándo y con quién engendrar y criar hijos, como elementos fundamentales de todos los derechos humanos de toda mujer, sin distingo de orientación sexual".

Esto es más preocupante aún si se toma en cuenta que para las "feministas de género" existen cinco sexos. Rebecca J. Cook, docente de Leyes en la Universidad de Toronto y redactora del aporte oficial de la ONU en Pekín, señala en la misma línea de sus compañeros de batalla, que los géneros masculino y femenino, serían una "construcción de la realidad social" que deberían ser abolidos. Increíblemente, el documento elaborado por la feminista canadiense afirma que "los sexos ya no son dos sino cinco", y por tanto no se debería hablar de hombre y mujer, sino de "mujeres heterosexuales, mujeres homosexuales, hombres heterosexuales, hombres homosexuales y bisexuales". La "libertad" de los propulsores del "género" para afirmar la existencia de 5 sexos, contrasta con todas las pruebas científicas existentes según las cuales, sólo hay dos opciones desde el punto de vista genético: o se es hombre o se es mujer, no hay absolutamente nada, científicamente hablando, que esté en el medio.

1. Alison Jagger, "Political Philosophies of Womens Liberation", Feminism and Philosophy, Littlefield, Adams & Co., Totowa, New Jersey, 1977, p. 13.

2. Allí mismo, p. 14.

3. Christine Riddiough, "Socialism, Feminism and Gay/Lesbian Liberation", Women and Revolution, p. 80.
4. Christina Hoff Sommers, Who Stole Feminism?, Simon & Shuster, New York, 1994, p. 257.

5. Nancy Chodorow, The Reproduction of Mothering, U. of CA Press, Berkeley, 1978, p. 215.

6. Council of Europe, "Equality and Democracy: Utopia of Challenge?", Palais delEurope, Strausbourg, Febrero 9-11, 1995.
7. Allí mismo, p. 25.

8. "Gender Perspective in Family Planning Programs", Division for the Advancement of Women.

Fuente: Texto publicado por la CEP

 

 

Justo homenaje a España

Como afirmó San Juan Pablo II en el discurso del 8 de abril de 1987 en la segunda de sus visitas a la Argentina: "Toda la cultura que España promocionó en América estuvo impregnada de principios y sentimientos cristianos, dando lugar a un estilo de vida inspirado en ideales de justicia, de fraternidad y de amor. Todo ello tuvo muchas y felices realizaciones en la actividad teológica, jurídica, educativa y de promoción social. El hombre del Norte argentino bebió en esas fuentes espirituales e incluso los diversos sucesos históricos del país naciente, estimularon a no pocos de vuestros próceres a poner en las manos de Dios y de la Virgen el destino que entonces se mostraba incierto para vuestro pueblo".

‘Valgan estas líneas introductorias como justo homenaje a España, nuestra Madre Patria, en momentos en los cuales los argentinos necesitamos encontrar soluciones concretas para los problemas actuales. Volver a nuestras raíces histórico-culturales como inspiradoras de nuestra acción será, seguramente, una medida de sensatez’, se decía en una nota de prensa en un medio argentino, un día en plena polémica sobre este tema hace aproximadamente un mes.

JD Mez Madrid

 

 

Guerras internas: “los a y los b”: Lo internacional hoy

 

                                Lo “internacional hoy es que el planeta está gravemente enfermo y siendo vital ello y como ha ocurrido en otras reuniones de alto nivel; cada gobernante se encierra en sus intereses y la pudrición seguirá hasta que el planeta reviente”. Empiezan esas reuniones, moviendo flotas de aviones “privados”, que son contaminantes como ya se ha demostrado, con lo que los que debieran ser responsables; demuestran su interés, contaminando el ambiente y de forma ostensible; de acuerdo que no van a acudir “andando”; pero debieran buscar otras formas, puesto que la verdad, es que “ninguno de los mandamases, tienen ideas propias y son meras pantallas para el propio lucimiento, ocasionando enormes gastos que no sirven para nada”; por tanto esas reuniones no sirven para nada. Si por otra parte, los que se consideran mayores contaminadores planetarios, no colaboran ni arriesgan nada; tampoco ello solucionará nada global; por tanto habrá que emplear otros “caminos”; como pudieran ser y vía embajadores, dando voz y voto a las organizaciones fuera de la política capacitadas, y que cada país sea convencido de lo que de verdad hay que hacer; puesto que la sensación que dan, “es que no saben ni papa de lo que hay que ir planificando, ya que la obra a realizar se supone de muy larga duración, por tanto soluciones rápidas, imposibles de lograrse. En esto como en todo, los intereses de parte y de ejecución inmediata no se solucionan, sencillamente porque no interesa”; seguimos siendo engañados y como siempre, indefensos e impotentes pagando a los que no saben gobernar y muchos ni saben gobernarse a sí mismos.

 

                                En cuanto a lo “nacional” y como ahora mismo ocurre en España, que es donde nací y vivo; “hay tal berenjenal de intereses de parte e individuales, que aquí lo que la Historia define como, “discusiones bizantinas”, aquí son infinitamente peores, puesto que aquí yo las califico de, “discusiones de panza y bolsillo”; pues se está dando el incalificable caso que, “los partidos luchan dentro de su seno y empujados por los miserables intereses individuales de cada uno de esos componentes, que ya decirles mercenarios, “es calificarlos muy bien para lo que merecen”. Concretando; el denominado “PP” (Partido popular, que de popular tiene lo que yo de lama tibetano; que por otra parte, el denominado “socialista y obrero”, del que se puede decir lo mismo o mucho peor aún) Ya que y por ejemplo concreto, en el primero de ellos, “el único individuo que brilla con luz propia es una mujer”; y por lo visto desde dentro de “la misma hueste”, tratan de ningunearla, apartarla, y no darle lo que merece; por tanto es que no les interesa gobernar y prefieren, “el botín” individual, al posible mejoramiento del “españolito de a pie”, al que los partidos en general, solo lo quieren para que les vote; después ni puñetero caso a los verdaderos intereses y problemas de una población en general.

                                Y como no quiero improvisar “más absurdas metáforas”; veamos algo de lo que ya escribí y publiqué hace años y que confirma con creces lo de hoy.

                                “PACTOS Y COMPONENDAS ¿MÁS DE LO MISMO?: Como era de esperar, “hierven las ollas políticas que les faltan los garbanzos y substancias para completar el cocido que desean todos para mangonear los presupuestos dinerarios oficiales, que es de lo que tratan todos” (dejemos a los nuevos el beneficio de la duda, hasta que se les vea el plumero) y ya hasta se descubren los que fueron socios “en el reparto” de tantas décadas como lleva enterrado Franco; puesto que los del PP ya lanzan, “cables” hacia sus antiguos socios (“los califiqué de partido A y B por aquello que tan perjudicial resultó para los españoles, en “lo de alternancia”). Y digo lo de socios, puesto que si nó, ¿qué fueron “las condecoraciones” que nada más entrar Rajoy, otorgó al indeseable Rodríguez Zapatero y resto de ministros, cuando lo que merecían era haber sido denunciados y puestos en manos del juez, para que aclararan las devastaciones que en España hicieron en su mangoneo…? por tanto y reitero, “socios y muy bien avenidos, puesto que no ha habido críticas dignas de los hechos que hemos padecido los españoles” y unos y otros se limitan a taparse, con fraternal complicidad, en el expolio y empobrecimiento del “españolito en masa”.

                                Y empleo la palabra “componendas”, por cuanto es ajustada en grado sumo a lo que han hecho siempre, puesto que la autoridad de la lengua española la define así… “Arreglo o transacción censurable o de carácter inmoral”. Recordemos a simple memoria, cuántas de ellas nos vengan a la mente, incluidos “perdones e indultos a delincuentes de todo tipo y condición, algunos de ellos inauditos”. Y también las largas diligencias judiciales para los altos “dignatarios que se han forrado, sobre la base de unas impunidades que se notan a simple ojo de buen cubero”.

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                                Todo esto lleva no sólo a la indiferencia  y al descontento, sino a muchos más actos violentos y a medida que los abusos ya sean insoportables; y para saber ello, no hay nada más que saber interpretar, los hechos que ya ocurren en “medio mundo de este pobre planeta”, que lo han convertido en un muladar, que ya va siendo insoportable; puesto que la mierda les va llegando a cada vez más millones de habitantes del mismo; que ya no creemos en nada ni en nadie… ¿Tan torpes son los políticos de hoy que no se dan cuenta, de que nos han llevado ya, a lo que en realidad se puede calificar como NINGUNA PARTE?

            ¿Pero qué es lo que ocurre en general y no sólo en España? Pues que los problemas que nos afectan a la población mundial, no los quieren abordar los que verdaderamente tienen la obligación de emprenderla; y así desde, “los papas religiosos de todas las religiones, pasando por todos los países y sobre todo por los acumuladores del capital mundial; nadie quiere ni perder, ni arriesgar nada de lo que ya poseen, incluso se esfuerzan por acrecentar su estatus y bienes; y ese egoísmo enfermizo es el culpable de todo. Así y desde lo que fue y sigue siendo ; “el circo romano y lo que también de su época sabemos de aquellas podridas sociedades, de las que se muestran grandemente, en la obra de Petronio (“El Satiricón”) y en la más moderna (Yo Claudio) ambas llevadas a las pantallas del cine y televisión; y llegando a la actualidad, donde la corrupción es tan enorme, que la resume la sentencia popular así de escuetamente: “La mayor pobreza y miseria, es la del juez o magistrado que vende o alquila su toga”; puesto que si no hay ni leyes ni jueces que las cumplan a rajatabla, todo se corrompe y después de ello, el caos que se repite desde que se escribe la historia. Por tanto lo que nos digan de progreso es una gran mentira.

            Paralelo a ello es el mantenimiento de las masas en el embrutecimiento en que las mantienen; y en la ignorancia supina que padecen; todo lo que hoy se dice de información (“sálvense las excepciones”) dominada por los intereses materiales, sólo van encaminadas aparte del “pan y circo romano”, a deformarlos aún más de lo que ya están y a entretenerlos como “a niños imberbes”. Las televisiones y por ejemplo, dedican la mayoría de sus espacios (“que terriblemente ya son las 24 horas de cada día”) a la ya plaga del deporte (que no lo es tal como en sus orígenes lo inventaron los sabios griegos); las horrendas noticias de los amores, desvíos y desgracias, de los que se dicen famosos; y que yo sintetizo, como, “noticias de entrepierna y entreculo”; y llegando a ese engendro de la gastronomía “moderna”; donde la mayoría, quieren inventar todo tipo de “mejunjes”, que ya dan asco si uno sabe valorarlos como debe; puesto que la gastronomía positiva, ha sido y será, la que verdaderamente alimenta y satisface al ser humano; aparte de que para practicar esos engendros, tienes que tener, “tal surtido en la despensa, que es imposible a la mayoría”; no hablemos de violaciones, asaltos, robos y asesinatos, “en tiempos de paz”, que hoy proliferan como en los peores tiempos de la triste historia humana. También se llega ya a la aberración política, que emplean ya como norma a seguir; y cuál es, “el producir el miedo y el terror psicológico, para que las masan permanezcan pendientes a ese miedo y olviden sus verdaderos problemas”. Por ello en esos masivos medios “desinformativos”, no puedes ver nada más que desastres de todo tipo, calamidades reales o inventadas; pareciera que en este pobre planeta, no ocurre nada bueno y a reflejarlo cada día, para tranquilidad y esperanza del ya abandonado totalmente, “mono humano”; que tras todo ello, que salida tiene, sino todo lo que está ocurriendo de indeseable y que cada cual puede ver, si es que quiere. En realidad y terminando… ¿Para qué sirve la política actual? Sólo para ir acrecentando la epidemia que padecemos que ya es la verdadera y peor pandemia mundial, no la del tan cacareado “virus chino”.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes