Las Noticias de hoy 18 Octubre 2021

Enviado por adminideas el Lun, 18/10/2021 - 12:13

El Rincón del Anacoreta: EL ANACORETA Y VIVIR PARA LOS DEMÁS

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 18 de octubre de 2021  

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus del Papa: sumergirse con compasión en la vida de los demás

El Papa después del Ángelus: la violencia es una derrota para todos

Papa a nuevos obispos: “Que el mayor entre ustedes sea como el más pequeño”

Papa a poderosos de la tierra: en nombre de Dios, cambien un sistema de muerte

SAN LUCAS, EVANGELISTA * : Francisco Fernandez Carbajal

Evangelio del lunes: la pobreza de Cristo, nuestra riqueza

“¿En qué debemos esperar?” : San Josemaria

Mensaje del Prelado (18 octubre 2021)

Llegar a la persona en su integridad: el papel de los afectos (II) : Julio Diéguez

El eje de nuestra santificación : J. López

El principio de autonomía y el derecho a no saber: casos que pueden exigir una reflexión más pausada : David Guillem-Tatay

Catherine L´Ecuyer: «Todos los desastres educativos acaban, tarde o temprano, en un desastre social»

El «bunker» de la indiferencia. El experimento de Pavlov : Acción Familia

La naturaleza es la mayor contaminadora: Edmund Contoski

Hablando de talibanes: Juan Luis Selma

Jubilados y pensionistas: Lo que merecen  : Antonio García Fuentes

 

ROME REPORTS

 

Ángelus del Papa: sumergirse con compasión en la vida de los demás

El Evangelio de hoy muestra dos lógicas diferentes: la de los discípulos y la de Jesús. Unos quieren “emerger”, mientras que el Maestro se “sumerge”. El Papa pidió reflexionar sobre cuántas veces los cristianos, que deberían ser siempre servidores, tratan de “trepar”, mientras que, a ejemplo de Jesús, deberían “abajarse en el servicio, no tratar de escalar para la propia gloria”. La pregunta que hoy Francisco nos hace es: ¿Tengo compasión por los demás?

 

Asomado a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano, como cada domingo, el Papa Francisco reflexionó sobre el Evangelio del día que hoy narra sobre el pedido de Santiago y Juan al Señor Jesús de sentarse un día con Él en la gloria, como si fueran - observó el Santo Padre - “los primeros ministros” o “algo así”. Los otros discípulos los escuchan y “se indignan”, señaló Francisco, explicando que “con paciencia” el Maestro les ofreció una gran enseñanza, a saber, que “la verdadera gloria no se obtiene elevándose por encima de los demás, sino viviendo el mismo bautismo que Él recibirá poco después en Jerusalén”, es decir, "la cruz".

La gloria de Dios, amor que se convierte en servicio

“¿Qué quiere decir esto?”, planteó Francisco. Y explicó: 

La palabra "bautismo" significa "inmersión": con su Pasión, Jesús se sumergió en la muerte, ofreciendo su vida para salvarnos. Su gloria, la gloria de Dios, es, pues, el amor que se convierte en servicio, no el poder que aspira a la dominación. No es un poder que aspira a la dominación: es amor que se hace servicio. Por eso Jesús concluye diciendo a los suyos y también a nosotros: "El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor" (Mc 10,43). Para hacernos grandes tenemos que ir por el camino del servicio, servir a los demás. 

Búsqueda de prestigio personal puede ser enfermedad del espíritu

El Santo Padre puso en evidencia las dos “lógicas” diferentes: la de los discípulos, que quieren "emerger" y la de Jesús que "quiere sumergirse”. Se detuvo Francisco en cada uno de los verbos: el primero, “emerger”, que expresa esa “mentalidad mundana a la que siempre somos tentados” de “vivir todas las cosas, incluso las relaciones, para alimentar nuestra ambición, para subir los peldaños del éxito, para alcanzar posiciones importantes”. Se trata de una “búsqueda del prestigio personal” que, advirtió el Santo Padre, “puede convertirse en una enfermedad del espíritu” y que se disfraza “incluso detrás de las buenas intenciones”:

Cuando, por ejemplo, detrás del bien que hacemos y predicamos, en realidad sólo buscamos a nosotros mismos y nuestra propia afirmación, es decir, trepar… Es algo que vemos también en la Iglesia… Cuántas veces, nosotros, los cristianos, que deberíamos ser siempre servidores, tratamos de “trepar”, de escalar…

Verificar las verdaderas intenciones del corazón

De ahí que sea siempre necesario, según la enseñanza del Sumo Pontífice, “verificar las verdaderas intenciones del corazón”, preguntándonos: "¿Por qué llevo a cabo este trabajo, esta responsabilidad? ¿Para ofrecer un servicio o para ser notado, alabado y recibir cumplidos?". Se trata de una “lógica mundana” a la que Jesús “contrapone la suya” que es la del segundo verbo, "sumergir". En lugar de elevarse por encima de los demás, - explicó el Sucesor de Pedro - bajar del pedestal para servirlos; en lugar de emerger por encima, sumergirse en la vida de los demás. 

En este punto de su alocución, Francisco se refiere a un programa visto en televisión sobre un servicio realizado por Cáritas para que a nadie le falte comida. Puesto en evidencia, sí, por el Papa, para hacer notar la importancia de “preocuparse por el hambre de los demás, por las necesidades de los demás”, puesto que “hay muchas, muchas personas necesitadas hoy en día y después de la pandemia – lamentó el Santo Padre – aún más”. 

Observar y abajarse en el servicio, no tratar de escalar para la propia gloria.

¿Pensamos con compasión en el hambre de tanta gente?

"Sumergirse". Jesús nos pide que nos sumerjamos “con compasión” en la vida de los que encontramos – aseguró el Papa. Volviendo luego sobre el programa visto que trataba el hambre, preguntó a cada uno: 

¿Pensamos con compasión en el hambre de tanta gente, cuando estamos frente a la comida - que es una gracia de Dios que podemos comer, hay tanta gente que trabaja y no tiene para comer durante todo el mes…? 

“Pensemos en ello”, exhortó entonces el Pontífice, impulsándonos a sumergirnos “con compasión”, a “tener compasión”, porque “no es un dato de la enciclopedia”, sino que “hay tanta gente hambrienta”

“¡Son personas! ¿Tengo compasión por las personas?”

Si hacemos como Jesús, descubrimos el modo de hacer de Dios

"Con compasión" por la vida de los que encontramos, "sumergirse" como Jesús hizo con cada uno de nosotros es el pedido del Sumo Pontífice, que invita a mirar al Señor Crucificado “sumergido hasta el fondo de nuestra historia herida”, para descubrir “el modo de hacer de Dios”:

Veamos que no se quedó allá arriba en el cielo, mirándonos, sino que se abajó para lavarnos los pies. Dios es amor y el amor es humilde, no se eleva, sino que desciende, como la lluvia que cae sobre la tierra y da vida.

Aún hay otra pregunta que plantea Francisco y es: ¿cómo nos ponemos en la misma dirección que Jesús?, ¿cómo pasamos de emerger a sumergirnos, de la mentalidad del prestigio – aquella mundana - a la del servicio, a la de la cristiandad?”. Se necesita “empeño”, asegura, a la vez que advierte que, sin embargo, “no es suficiente”, pues solos, “es difícil, por no decir imposible”.

La fuerza de nuestro bautismo

Pero la buena noticia que da el Papa es que “tenemos una fuerza dentro que nos ayuda”: 

Es la del Bautismo, la de esa inmersión en Jesús que todos nosotros hemos recibido por gracia y que nos orienta, nos impulsa a seguirlo, a no buscar nuestro propio interés sino a ponernos a su servicio. Es una gracia, es un fuego que el Espíritu ha encendido en nosotros y que hay que alimentar. Pidamos hoy al Espíritu Santo que renueve en nosotros la gracia del Bautismo, la inmersión en Jesús, en su forma de ser para ser más servidores, para ser siervos como Él lo fue con nosotros.

A “la más grande”, a quien “no trató de destacar, sino que fue la humilde sierva del Señor” el Santo Padre pide que recemos en este día: para que nos ayude a encontrar a Jesús recemos a nuestra madre, que está “plenamente inmersa a nuestro servicio”. 

La violencia es una derrota para todos

Tras el Ángelus, Francisco, recordando que la semana pasada hubieron varios atentados (Noruega, Afganistán e Inglaterra) expresó su cercanía a las familias de las víctimas y pidió abandonar el camino de la violencia, que siempre es "una derrota para todos". "Recordemos - dijo - que la violencia genera violencia”. También se refirió a la iniciativa de Ayuda a la Iglesia Necesitada "Por la unidad y la paz, un millón de niños rezan el Rosario", animando esta campaña de oración, que este año se encomienda de manera especial a la intercesión de San José. No faltó la mención de la beatificación en Córdoba, españa, del sacerdote Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires, asesinados por odio a la fe durante la violenta persecución religiosa de los años 30 en España. “Que su fidelidad – animó el Papa – nos dé a todos, especialmente a los cristianos perseguidos en distintas partes del mundo, la fuerza para dar un testimonio valiente del Evangelio”. Por último, en sus saludos a todos los peregrinos, se dirigió en particular a las Hermanas "Medee" que celebran su Capítulo General, a la Confederación de los Caballeros Pobres de San Bernardo de Claraval, a los empresarios africanos reunidos en su encuentro internacional, a los fieles de Este, Cavallino y Ca' Vio (Venecia), y a los jóvenes confirmandos de Galzignano.

El Pontífice, además, impartió su bendición a la "Peregrinación Ecuménica por la Justicia Ecológica", formada por cristianos de diferentes confesiones, que partieron de Polonia hacia Escocia para asistir a la cumbre del clima COP26. Al final, el Papa Francisco se despidió con su acostumbrado saludo, deseando a todos un buen domingo y pidiendo por favor, que no se olviden de rezar por él. 

 

 

El Papa después del Ángelus: la violencia es una derrota para todos

“La cercanía a las familias de las víctimas de los atentados de los días pasados, la iniciativa de la oración de un millón de niños que rezan el rosario y los nuevos beatos en España”, algunos de los temas al centro de las palabras del Santo Padre, después de rezar el Ángelus de este 17 de octubre.

 

Ciudad del Vaticano

“Les pido, por favor, que abandonen el camino de la violencia, que siempre es perdedora, que es una derrota para todos. Recordemos que la violencia genera violencia”, lo dijo el Papa Francisco después de rezar la oración mariana del Ángelus, de este XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, ante los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro, recordando que la semana pasada se han realizado varios atentados, en Noruega, Afganistán e Inglaterra, que han dejado muchos muertos y heridos. Ante estos hechos, el Pontífice expresó su cercanía a las familias de las víctimas.

Un millón de niños rezan el Rosario

Asimismo, el Santo Padre señaló que, hoy la Fundación "Ayuda a la Iglesia Necesitada" invita a parroquias, colegios y familias a participar en la iniciativa: "Por la unidad y la paz, un millón de niños rezan el Rosario". Por ello, el Papa dijo que anima esta campaña de oración, que este año se encomienda de manera especial a la intercesión de San José y agradeció a todos los niños y niñas que participan en esta iniciaitva.

 

17/10/2021Ángelus del Papa: sumergirse con compasión en la vida de los demás

Beatificación de Juan Elías Medina y compañeros mártires

El Papa Francisco también recordó que, ayer, en Córdoba, España, fueron beatificados el sacerdote Juan Elías Medina y 126 compañeros mártires: sacerdotes, religiosas, seminaristas y laicos, asesinados por odio a la fe durante la violenta persecución religiosa de los años 30 en España. “Que su fidelidad – precisó el Papa – nos dé a todos, especialmente a los cristianos perseguidos en distintas partes del mundo, la fuerza para dar un testimonio valiente del Evangelio”.

Saludo a romanos y peregrinos de varios países

Antes de concluir, el Santo Padre expreso sus saludos a romanos y peregrinos de varios países. En particular, el Papa saludó a las Hermanas "Medee" que celebran su Capítulo General, a la Confederación de los Caballeros Pobres de San Bernardo de Claraval, a los empresarios africanos reunidos en su encuentro internacional, a los fieles de Este, Cavallino y Ca' Vio (Venecia), y a los jóvenes confirmandos de Galzignano. El Pontífice además impartió su bendición a la "Peregrinación Ecuménica por la Justicia Ecológica", formada por cristianos de diferentes confesiones, que partieron de Polonia hacia Escocia para asistir a la cumbre del clima COP26. Al final, el Papa Francisco se despidió con su acostumbrado saludo, deseando a todos un buen domingo y pidiendo por favor, que no se olviden de rezar por él. A todos les deseó un “Buen almuerzo y hasta la vista”. 

 

Papa a nuevos obispos: “Que el mayor entre ustedes sea como el más pequeño”

"Servir, siempre servir": es el pedido y la recomendación del Papa Francisco a los pastores investidos con el ministerio episcopal en la Basílica Vaticana. A ellos, la exhortación del Sumo Pontífice a la cercanía, con cuatro indicaciones bien precisas: cercanía a Dios, al pueblo, a los obispos y a los presbíteros. Una cercanía que ha de estar acompañada de dos rasgos: la compasión y la ternura

 

En la mañana del 17 de octubre de 2021 el Papa Francisco presidió la Santa Misa con la Ordenación episcopal de dos nuevos obispos: “promovidos”, como dijo el mismo Papa, Monseñor Guido Marini, nombrado Obispo de Tortona y Monseñor Andrés Gabriel Ferrada Moreira, desde el 1 de octubre Secretario de la Congregación para el Clero. Al colegio episcopal, el pedido del Papa de “acoger con alegría y gratidud a estos hermanos”. A los nuevos obispos, el recordatorio de la tarea del obispo: “más servir que gobernar, según el mandamiento del Maestro: 'Que el mayor entre vosotros sea como el más pequeño'. Y el que gobierna, "que sea como el que sirve". 

La obra del Salvador continúa a través de vuestro ministerio

La homilía del Sumo Pontífice partió de la reflexión de la alta responsabilidad a la que están llamados los nuevos pastores, con la memoria del envío al mundo del Sumo Sacerdote, Nuestro Señor Jesucristo, de los doce Apóstoles para que, llenos de la fuerza del Espíritu Santo, anunciaran el Evangelio a todos los pueblos y los reunieran bajo un solo pastor, los santificaran y los condujeran a la salvación:

Para perpetuar este ministerio apostólico de generación en generación, los Doce reunieron a colaboradores, transmitiéndoles mediante la imposición de manos el don del Espíritu recibido de Cristo, que confería la plenitud del sacramento del Orden. Así, a través de la sucesión ininterrumpida de obispos en la tradición viva de la Iglesia, se ha conservado este ministerio viviente, este ministerio primario y la obra del Salvador continúa y se desarrolla hasta nuestros días. 

Es Cristo quien obra 

Es Cristo, de hecho, quien “en el ministerio del obispo, sigue predicando el Evangelio de la salvación y santificando a los creyentes mediante los sacramentos de la fe”, afirmó Francisco, dirigiéndose a todo el cuerpo episcopal. “En el obispo rodeado de sus presbíteros” está presente “nuestro Señor Jesucristo mismo, Sumo Sacerdote eterno”. 

Es Cristo quien en la paternidad del obispo aumenta con nuevos miembros su cuerpo, que es la Iglesia. Es Cristo quien, con la sabiduría y la prudencia del obispo, guía al pueblo de Dios en su peregrinación terrenal hacia la felicidad eterna.

Luego, el llamado del Papa al colegio episcopal a acoger “con alegría y gratitud a estos hermanos”, que hoy son ungidos con el ministerio a través de la imposición de manos. 

Ordenación Episcopal de mons. Guido Marini y mons. Andrés Gabriel Ferrada

“Que el mayor entre ustedes sea como el más pequeño”

A los elegidos del Señor, el Pontífice les pide considerar “que han sido escogidos de entre los hombres y para los hombres”, que fueron “constituidos – no para ellos sino para los demás - en cosas que conciernen a Dios”. "Episcopado", de hecho, - les dice - es el nombre de un servicio”, pues “no existe un episcopado sin servicio”. No es el “nombre”, como querían los discípulos situándose “uno a la derecha, otro a la izquierda”, de "un honor”, ya que la tarea del obispo es “más servir que gobernar, según el mandamiento del Maestro: 'Que el mayor entre vosotros sea como el más pequeño'. Y el que gobierna, que sea como el que sirve".

Servir – subraya Francisco ­-. Y con este servicio preservarán su vocación y serán verdaderos pastores en el servicio, no en los honores, en la potestad, en la potencia... No: servir, siempre servir. Proclamen la Palabra en cada oportunidad: oportuna y no oportuna. Amonesten, reprendan, exhorten con magnanimidad y doctrina, sigan estudiando. Y mediante la oración y la ofrenda de un sacrificio por su pueblo, extraigan de la plenitud de la santidad de Cristo las múltiples riquezas de la gracia divina.

Monseñor Guido Marini

Las cuatro cercanías del obispo

Ustedes – continuó el Papa dejando de lado el escrito – “serán los custodios de la fe, del servicio, de la caridad en la Iglesia y para eso se necesita cercanía”. Piensen – les pidió – que la cercanía es el rasgo más típico de Dios: Él mismo se lo dice a su pueblo en el Deuteronomio: "¿Qué pueblo tiene a sus dioses tan cerca como vosotros a mí?". La cercanía, con los dos rasgos que la acompañan, “la compasión y la ternura” fue la recomendación paternal y la exhortación de Francisco a los obispos:

Por favor, no dejen esta cercanía: acérquense siempre al pueblo, acérquense siempre a Dios, acérquense a los hermanos obispos, acérquense a los sacerdotes: estas son las cuatro cercanías del obispo. El obispo es un hombre que está cerca de Dios en la oración. 

Monseñor Andrés Gabriel Ferrada Moreira

La primera tarea: rezar

"Tengo tanto que hacer que no puedo rezar", puede ser el lamento de alguno a quien el Papa le pide detenerse, recordando lo dicho por Pedro “cuando los apóstoles inventaron los diáconos”:  "A nosotros, los obispos - precisó Francisco - la oración y el anuncio de la Palabra":

La primera tarea del obispo es rezar y no como un loro, ¡no! Rezar con el corazón, rezar. "No tengo tiempo". ¡No! Deja todas las demás cosas, pero rezar, esa es la primera tarea del obispo. Cercanía a Dios en la oración. 

Cercanía al cuerpo espicopal

La segunda cercanía es aquella “con los otros obispos”, continuó el Papa, ejemplificando:

"No... que esos son de ese partido, yo soy de este partido...". Sean obispos: habrá discusiones entre ustedes, pero como hermanos, cercanos. Nunca hablen mal de los hermanos obispos, nunca. Cercanía a los obispos. Segunda cercanía, - subrayó el Papa - cercanía al cuerpo episcopal. 

Cercanía “al prójimo más próximo”

“No se olviden que los sacerdotes son prójimos más próximos”, pidió luego al hablar de la tercera cercanía. Y siguió ejemplificando: 

Cuántas veces se escuchan quejas, de un sacerdote que dice: "Llamé a un obispo, pero el secretario me dijo que su agenda está llena, que tal vez en 30 días podría recibirme...". Esto no va. Si se enteran de que un sacerdote los ha llamado, llámenlo el mismo día o al día siguiente. Con eso, él sabrá que tiene un padre. Cercanía a los sacerdotes, y si no vienen, ve a buscarlos: cercanos.

Fueron sacados “del rebaño, no de una elite”

La cuarta cercanía es aquella “al Santo Pueblo fiel de Dios”. Recordando lo que Pablo le dijo a Timoteo: "Acuérdate de tu madre, de tu abuela..." Francisco pidió a los pastores que no olviden que fueron “sacados del rebaño”, no “de una élite que ha estudiado, tiene muchos títulos y le toca ser obispo”. “No – acentuó aún: del rebaño”.

Por favor, no olviden estas cuatro cercanías: cercanía a Dios en la oración, cercanía a los obispos en el cuerpo episcopal, cercanía a los sacerdotes y cercanía al rebaño. 

Que el Señor – concluyó el Santo Padre Francisco – les haga crecer en este camino de cercanía, para que puedan imitar mejor al Señor, porque Él siempre ha estado cerca y siempre está cerca de nosotros, y con su cercanía, que es una cercanía compasiva y tierna, nos lleva adelante. 

“Y que la Virgen los cuide.”

El Santo Padre Francisco

Monseñor Guido Marini ha sido nombrado obispo de Tortona y hará su entrada en la diócesis de Tortona el domingo 7 de noviembre, tomando posesión de la cátedra de San Marziano como sucesor de monseñor Vittorio Francesco Viola, que fue nombrado secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el pasado mes de mayo. Monseñor Marini fue nombrado el 1 de octubre de 2007 por el Papa Benedicto XVI Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias y Prelado de Honor de Su Santidad, y luego confirmado en este cargo en 2013 por el Papa Francisco. Nació en Génova el 31 de enero de 1965 y fue ordenado sacerdote el 4 de febrero de 1989 por el cardenal Giovanni Canestri, de quien también fue secretario.

Monseñor Andrés Gabriel Ferrada Moreira fue nombrado secretario de la Congregación para el Clero el 1 de octubre y se le asignó la sede arzobispal titular de Tiburnia.  Nació en Santiago de Chile el 10 de junio de 1969. Fue ordenado sacerdote de la archidiócesis metropolitana de Santiago de Chile el 3 de julio de 1999. Se doctoró en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana en 2006. Ha ocupado diversos cargos pastorales en la diócesis, entre ellos el de director de estudios y prefecto de teología en el Seminario Mayor de los Santos Ángeles Custodios, en Santiago de Chile. Desde 2018 hasta el pasado 1 de octubre, fue funcionario de la Congregación para el Clero.

 

Papa a poderosos de la tierra: en nombre de Dios, cambien un sistema de muerte

En un videomensaje dirigido a los participantes en el cuarto encuentro mundial de movimientos populares, Francisco lanza un fuerte llamamiento a los poderosos del planeta para que trabajen por un mundo más justo, solidario y fraterno. Pide la cancelación de la deuda de los países pobres, la prohibición de las armas, el fin de las agresiones y las sanciones, y la liberalización de las patentes para que todo el mundo tenga acceso a las vacunas.

 

Michele Raviart - Ciudad del Vaticano

Soñar juntos con un mundo mejor después de la pandemia, tratando de vencer las resistencias que impiden alcanzar "ese buen vivir en armonía con toda la humanidad, con toda la creación" que sólo se consigue con libertad, igualdad, justicia y dignidad. Cambiar "un sistema de muerte" pidiendo, en nombre de Dios, a los que tienen el poder político y económico, que cambien el statu quo y permitan que nuestros sueños se infiltren en "el sueño de Dios para todos nosotros, que somos sus hijos". Es lo que propone el Papa Francisco, en un largo videomensaje, a los representantes de los movimientos populares, reunidos por videoconferencia para su cuarto encuentro mundial organizado por el Dicasterio para el servicio del desarrollo humano integral.

Poetas sociales que crean esperanza

Los movimientos populares y las personas a las que representan y ayudan son los que más han sufrido la pandemia. El Papa los llama "poetas sociales" por su "capacidad y coraje” para crear esperanza y dignidad: 

Verlos a ustedes me recuerda que no estamos condenados a repetir ni a construir un futuro basado en la exclusión y la desigualdad, el descarte o la indiferencia; donde la cultura del privilegio sea un poder invisible e insuprimible y la explotación y el abuso sea como un método habitual de sobrevivencia. ¡No! Eso ustedes lo saben anunciar muy bien.

Los más afectados por la pandemia

" La pandemia – reiteró Francisco – transparentó las desigualdades sociales que azotan a nuestros pueblos y expuso —sin pedir permiso ni perdón— la desgarradora situación de tantos hermanos y hermanas. Todos hemos "sufrido el dolor del encierro" y " Experimentamos cómo, de un día para otro, nuestro modo de vivir puede cambiar drásticamente " pero, aunque "en muchos países los Estados reaccionaron", "escucharon a la ciencia" y "lograron poner límites para garantizar el bien común", "a ustedes, como siempre, les tocó la peor parte":

En los barrios que carecen de infraestructura básica (en los que viven muchos de ustedes y cientos y cientos y millones de personas) es difícil quedarse en casa, no sólo por no contar con todo lo necesario para llevar adelante las mínimas medidas de cuidado y protección, sino simplemente porque la casa es el barrio. Los migrantes, los indocumentados, los trabajadores informales sin ingresos fijos se vieron privados, en muchos casos, de cualquier ayuda estatal e impedidos de realizar sus tareas habituales agravando su ya lacerante pobreza.

El estrés de los jóvenes y la crisis alimentaria: los efectos ocultos del virus

Esta situación es tan evidente que no puede ser ocultada por "tantos mecanismos de post-verdad" y es también una expresión de la cultura de la indiferencia, como si " este tercio sufriente de nuestro mundo no reviste interés suficiente para los grandes medios y los formadores de opinión". Un mundo que permanece "escondido, acurrucado", como otros aspectos poco conocidos de la vida social que la pandemia ha empeorado. El estrés y la ansiedad crónicos de los niños, adolescentes y jóvenes, por ejemplo, agravados por el aislamiento y la falta de contacto real con los amigos. "La amistad es la forma en que el amor resurge siempre", recuerda el Papa, de hecho, y aunque está claro que la tecnología puede ser una herramienta para el bien, "nunca podrá suplantar el contacto". "No es noticia, no genera empatía", ni siquiera la crisis alimentaria, que podría generar más muertes anuales que Covid-19 en el futuro inmediato.

Este año, 20 millones de personas más se han visto arrastradas a niveles extremos de inseguridad alimentaria, ascendiendo a [muchos] millones de personas; la indigencia grave se multiplicó, el precio de los alimentos escaló un altísimo porcentaje. Los números del hambre son horrorosos, y pienso, por ejemplo, en países como Siria, Haití, Congo, Senegal, Yemen, Sudán del Sur pero el hambre también se hace sentir en muchos otros países del mundo pobre y, no pocas veces, también en el mundo rico. 

Sentir el dolor de los demás como propio

Sin embargo, en este contexto, los trabajadores del movimiento popular han sentido el dolor de los demás como propio. "Cristianos y no -dice el Papa- han respondido a Jesús, que dijo a sus discípulos frente al pueblo hambriento: ‘Denles ustedes de comer’”

Al igual que los médicos, enfermeros y el personal de salud en las trincheras sanitarias, ustedes pusieron su cuerpo en la trinchera de los barrios marginados. Tengo presente muchos, entre comillas, “mártires” de esa solidaridad sobre quienes supe por medio de muchos de ustedes. El Señor se los tendrá en cuenta. Si todos los que por amor lucharon juntos contra la pandemia pudieran también soñar juntos un mundo nuevo, ¡qué distinto sería todo!

Cambiar el sistema económico

El Papa reitera que nunca se sale igual de una crisis. De la pandemia " o se sale mejor o se sale peor, igual que antes, no". Por ello, para aprovechar una oportunidad de mejora es necesario "reflexionar, discernir y elegir", porque "retornar a los esquemas anteriores sería verdaderamente suicida", "ecocida y genocida". Para salir mejor parados, es " pero es imprescindible también ajustar nuestros modelos socio-económicos para que tengan rostro humano, porque tantos modelos lo han perdido". Modelos que se han convertido en "estructuras de pecado" que persisten y que estamos llamados a cambiar. 

Este sistema con su lógica implacable de la ganancia está escapando a todo dominio humano. Es hora de frenar la locomotora, una locomotora descontrolada que nos está llevando al abismo. Todavía hay tiempo

"En nombre de Dios", el llamamiento del Papa a los poderosos de la tierra

De ahí el enérgico llamamiento al cambio dirigido nueve veces "en nombre de Dios" a quienes cuentan y tienen poder de decisión.

A los grandes laboratorios, que liberen las patentes. Tengan un gesto de humanidad y permitan que cada país, cada pueblo, cada ser humano tenga acceso a las vacunas. Hay países donde sólo tres, cuatro por ciento de sus habitantes fueron vacunados.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los grupos financieros y organismos internacionales de crédito que permitan a los países pobres garantizar las necesidades básicas de su gente y condonen esas deudas tantas veces contraídas contra los intereses de esos mismos pueblos.

Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones extractivas —mineras, petroleras—, forestales, inmobiliarias, agro negocios, que dejen de destruir los bosques, humedales y montañas, dejen de contaminar los ríos y los mares, dejen de intoxicar los pueblos y los alimentos.

Quiero pedirles en nombre de Dios a las grandes corporaciones alimentarias que dejen de imponer estructuras monopólicas de producción y distribución que inflan los precios y terminan quedándose con el pan del hambriento.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los fabricantes y traficantes de armas que cesen totalmente su actividad, una actividad que fomenta la violencia y la guerra, y muchas veces en el marco de juegos geopolíticos que cuestan millones de vidas y de desplazamientos.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los gigantes de la tecnología que dejen de explotar la fragilidad humana, las vulnerabilidades de las personas, para obtener ganancias, sin considerar cómo aumentan los discursos de odio, el grooming, las fake news, las teorías conspirativas, la manipulación política.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los gigantes de las telecomunicaciones que liberen el acceso a los contenidos educativos y el intercambio con los maestros por internet para que los niños pobres también puedan educarse en contextos de cuarentena.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los medios de comunicación que terminen con la lógica de la post-verdad, la desinformación, la difamación, la calumnia y esa fascinación enfermiza por el escándalo y lo sucio, que busquen contribuir a la fraternidad humana y a la empatía con los más vulnerados.

Quiero pedirles en nombre de Dios a los países poderosos que cesen las agresiones, bloqueos, sanciones unilaterales contra cualquier país en cualquier lugar de la tierra. No al neocolonialismo. Los conflictos deben resolverse en instancias multilaterales como las Naciones Unidas. Ya hemos visto cómo terminan las intervenciones, invasiones y ocupaciones unilaterales; aunque se hagan bajo los más nobles motivos o ropajes.

Apelación a los líderes políticos y religiosos 

A los gobiernos y políticos de todos los partidos, Francisco les pide que eviten "escuchar solamente a las elites económicas" y se conviertan en "servidores de los pueblos que claman por tierra, techo, trabajo y una vida buena", mientras que a los líderes religiosos les pide que nunca utilicen el nombre de Dios para fomentar guerras o golpes de Estado. En cambio, hay que construir puentes de amor.

Los samaritanos y el poder transformador de los pueblos

Los discursos populistas de intolerancia, xenofobia y aporofobia, continúa el Papa, son narrativas que conducen a la indiferencia y al individualismo, dividiendo a las personas para impedirles soñar juntas con un mundo mejor. En este desafío los movimientos populares actúan como "samaritanos colectivos". El buen samaritano, recuerda el Papa, lejos de ser ese "personaje medio tonto" representado por "cierta industria cultural" que quiere "neutralizar la fuerza transformadora de los pueblos y en especial de la juventud", es en realidad la representación más clara de una opción comprometida con el Evangelio.

¿Saben lo que me viene a la mente a mí ahora, junto a los movimientos populares, cuando pienso en el Buen Samaritano? ¿Saben lo que me viene a la mente? Las protestas por la muerte de George Floyd. Está claro que este tipo de reacciones contra la injusticia social, racial o machista pueden ser manipuladas o instrumentadas para maquinaciones políticas y cosas por el estilo; pero lo esencial es que ahí, en esa manifestación contra esa muerte, estaba el “samaritano colectivo” —¡que no era ningún bobeta! —. Ese movimiento no pasó de largo cuando vio la herida de la dignidad humana golpeada por semejante abuso de poder.

La Doctrina Social de la Iglesia molesta a muchos

El Papa Francisco propone algunos principios tradicionales de la Doctrina Social de la Iglesia, como la opción preferencial por los pobres, el destino universal de los bienes, la solidaridad, la subsidiariedad, la participación, el bien común.

A veces me sorprende que cada vez que hablo de estos principios algunos se admiran y entonces el Papa viene catalogado con una serie de epítetos que se utilizan para reducir cualquier reflexión a la mera adjetivación degradatoria. No me enoja, me entristece. Es parte de la trama de la post-verdad que busca anular cualquier búsqueda humanista alternativa a la globalización capitalista, es parte de la cultura del descarte y es parte del paradigma tecnocrático.

Francisco dice que se entristece cuando "algunos hermanos de la Iglesia se incomodan si recordamos estas orientaciones que pertenecen a toda la tradición de la Iglesia”, e invita a leer el Compendio de la Doctrina social de la Iglesia querido por San Juan Pablo II:

El Papa no puede dejar de recordar esta doctrina, aunque muchas veces le moleste a la gente, porque lo que está en juego no es el Papa sino el Evangelio.

Compromiso con el bien común y la libertad 

Francisco señala en particular dos principios: la solidaridad, entendida como "una determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común", y la subsidiariedad, que se opone a " cualquier esquema autoritario, cualquier colectivismo forzado o cualquier esquema estado céntrico". De hecho, subraya, el bien común "para aplastar la iniciativa privada, la identidad local o los proyectos comunitarios".

Salario mínimo y reducción de la jornada laboral

Es "tiempo de actuar" y el Papa propone algunas medidas concretas: un ingreso básico (o salario universal) y la reducción de la jornada de trabajo. De este modo, cada persona podría permitirse el acceso "a los más elementales bienes de la via".

Es justo luchar por una distribución humana de estos recursos. Y es tarea de los Gobiernos establecer esquemas fiscales y redistributivos para que la riqueza de una parte sea compartida con la equidad sin que esto suponga un peso insoportable, principalmente para la clase media —generalmente, cuando hay estos conflictos, es la que más sufre—.

Para el Papa, las ventajas de la reducción de la jornada laboral se encuentran en la historia:

En el siglo XIX los obreros trabajaban doce, catorce, dieciséis horas por día. Cuando conquistaron la jornada de ocho horas no colapsó nada como algunos sectores preveían. Entonces, insisto, trabajar menos para que más gente tenga acceso al mercado laboral es un aspecto que necesitamos explorar con cierta urgencia. No puede haber tantas personas agobiadas por el exceso de trabajo y tantas otras agobiadas por la falta de trabajo.

Escuchar la voz de las periferias

Por último, Francisco recuerda la importancia de escuchar a las periferias, el lugar desde donde "el mundo se ve más claro". 

Hay que escuchar a las periferias, abrirle las puertas y permitirles participar. El sufrimiento del mundo se entiende mejor junto a los que sufren. En mi experiencia, cuando las personas, hombres y mujeres que han sufrido en carne propia la injusticia, la desigualdad, el abuso de poder, las privaciones, la xenofobia, en mi experiencia veo que comprenden mucho mejor lo que viven los demás y son capaces de ayudarlos a abrir, realísticamente, caminos de esperanza.

 

 

SAN LUCAS, EVANGELISTA *

Fiesta

- El Evangelio de San Lucas. La perfección de nuestro trabajo.

- Lo que el Evangelista nos transmite. El pintor de la Virgen.

- Leer con piedad el Santo Evangelio.

Yo . ¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria!1.

Hemos de agradecer hoy a San Lucas que sea para nosotros un buen mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva , pues fue un fiel instrumento en manos del Espíritu Santo. Nos ha transmitido un precioso Evangelio y la historia de la primitiva Cristiandad en los Hechos de los Apóstoles , movido por la gracia de la inspiración divina, pero a la vez con el esfuerzo humano de un trabajo bien hecho, pues la ayuda de Dios no suplanta lo humano. Él mismo nos indica que redactó su obra después de haber informado con exactitud de todo desde los comienzos , y que lo hizo de forma ordenada2, no de ninguna manera. ESTO le debio suponer buscar Cuidadosamente fuentes de primera mano, muy probablemente la Virgen, los Apóstoles, INCLUSO Las Mismas Personas Que AÚN Vivian Y Que were protagonistas de los milagros, Sucesos Y Narraciones ... Nos senala expresamente Que Recoge los AEE noticias del conforme nos las transmitieron quienes desde el principio fueron testigos oculares3. Incluso su mismo estilo literario, como hace notar San Jerónimo4, indica la seguridad de las fuentes de las que se nutre. Gracias a este esfuerzo ya su correspondencia a las gracias que recibió del Espíritu Santo, hoy podemos leer, maravillados, los relatos de la infancia de Jesús, algunas bellísimas parábolas que solo él recoge, como la del hijo pródigo, la del buen samaritano, la del administrador infiel, la del pobre Lázaro y el mal rico ... Propio también de San Lucas es el relato de los dos caminantes de Emaús, lleno de finura y acabado hasta en sus menores detalles.

Ninguno de los Evangelistas nos ha mostrado la misericordia divina para con los más necesitados como lo hace San Lucas. Resalta el amor de Jesús por los pecadores, quien declara que ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido5, relata el perdón a la mujer pecadora6, el alojamiento en casa de un pecador como Zaqueo7, la mirada de Jesús que transforma el corazón de Pedro después de las negaciones8, la promesa del Reino al ladrón arrepentido9, la oración por los que le crucifican y le insultan en el Calvario10... Las mujeres y el empeño de Jesús por devolverles su dignidad, poco considerado en aquel tiempo, ocupan un lugar muy importante en su Evangelio: la viuda de Naín11, la pecadora arrepentida12, las mujeres galileas que ponen a disposición de Jesús sus bienes y van también en su seguimiento13, las visitas de Jesús a casa de las dos hermanas de Betania14, la curación de una mujer encorvada15, las mujeres de Jerusalén que dan a Jesús muestras de su compasión en el camino de la cruzdieciséis... son todas figuras nombradas y realzadas solo por este Evangelista.

Es mucho lo que hemos de agradecer hoy a San Lucas. «Eres el único escribía el que más tarde había de ser el Papa Juan Pablo I en una carta figurada al Evangelista que nos ofrece un relato del nacimiento e infancia de Cristo, cuya lectura escuchamos siempre con renovada emoción en Navidad. Hay, sobre todo, una frase tuya que me llama la atención: Envuelto en pañales fue reclinado en un pesebre . Esta frase ha dado origen a todos los belenes del mundo ya miles de cuadros preciosos »17. Ha permitido que acompañemos, tantas veces, a la Sagrada Familia en Belén y en su vida cotidiana entre sus paisanos de Nazareth.

También nosotros nos detenemos hoy a considerar la perfección humana con que debemos realizar nuestro trabajo, aunque nos parezca que quizá no tiene mucha trascendencia. Las obras bien hechas permanecen y resultan fáciles de ofrecer a Dios, que las acogerá como un don. El trabajo realizado con poco esfuerzo, sin interés, sin cuidar lo pequeño, no merece ser humano, y no permanecerá ni delante de Dios, ni de los hombres. Examinemos hoy cómo llevamos a cabo lo que tenemos entre manos, lo que debemos ofrecer cada día al señor.

II . En el Evangelio de San Lucas encontramos la doctrina fundamental del Señor sobre la humildad, la sinceridad, la pobreza, la penitencia, la aceptación de la cruz cada día, la necesidad de ser agradecidos ... El gran amor que tenemos a Nuestra Señora nos mueve hoy a dar gracias a este Santo Evangelista que supo presentar la grandeza y hermosura de su alma con una exquisita delicadeza. Por eso, se le dio desde muy antiguo el título de pintor de la Virgen18, y de ahí se pasó más tarde a que se le atribuyera la autoría de algunas tallas y pinturas de Nuestra Señora. En cualquier caso, el Evangelio de San Lucas es fundamental para el conocimiento y la devoción a la Virgen, y ha servido de inspiración a una buena parte del arte cristiano. Ningún personaje de la historia evangélica fuera, naturalmente, de Jesús es descrito con tanto amor y admiración como Santa María. Nos enseña, inspirado por el Espíritu Santo, los dones y la fiel correspondencia de la Virgen Santísima: es la llena de gracia, el Señor está con ella; concibió por obra del Espíritu Santo, siendo Madre de Jesús sin dejar de ser Virgen; íntimamente unida al misterio redentor de la Cruz, será bendecida por todas las generaciones, pues el Todopoderoso hizo en Ella grandes cosas. Con razón una mujer del pueblo alabó entusiasmada y de forma muy expresiva a la Madre de Jesús19. De la misma forma nos enseña la fidelísima correspondencia de la Virgen: recibe con humildad el anuncio del Arcángel acerca de su dignidad de Madre de Dios; acepta rendidamente los planos divinos; se apresura a ayudar a los demás ... Por dos veces20nos muestra a Nuestra Señora que ponderaba estas cosas en su corazón ... Son conocimientos que solo la Virgen pudo transmitir en momentos en que abrió su intimidad.

En ese camino de las cosas bien hechas , acabadas con perfección, pidámosle a San Lucas dar a conocer a los demás la devoción a la Virgen, la riqueza casi infinita de su alma, como él lo hizo. Especialmente, en este mes de octubre, procuremos propagar esa devoción del Santo Rosario, que tantas gracias nos obtiene del Cielo.

III . Honremos la memoria de San Lucas contemplando la atrayente y alentadora figura del Salvador que nos pone delante. Y pidámosle, al leer y meditar los Hechos de los Apóstoles el Evangelio del Espíritu Santo , como se le ha llamado-, la alegría y el espíritu apostólico de nuestros primeros hermanos en la fe que allí se refleja. Según una antigua costumbre cristiana, cuando alguien se encontró en un apuro o en una duda abría al azar el Evangelio y leía el primer versículo encontrado. Muchas veces no se encontró la respuesta adecuada, pero siempre se hallaba paz y serenidad; se había entrado en contacto con Jesús. Salía de Él una virtud que sanaba a todos21, comenta en cierta ocasión el Evangelista. Y esa virtud sigue saliendo de Jesús cada vez que entramos en contacto con Él. La obra de San Lucas, inspirada por Dios, nos enseña a mantener esa relación directa con el Señor, nos anima a acudir frecuentemente a su misericordia, a tratarle como al Amigo fiel que dio su vida por nosotros. A la vez, nos permite meternos de lleno en el misterio de Jesús, especialmente hoy, cuando tantas y tan confusas ideas circulan sobre el tema más trascendental para la Humanidad desde hace veinte siglos: Jesucristo, Hijo de Dios, piedra angular , fundamento de todo hombre. Ninguna lectura tiene la virtud de acercarnos tanto a Dios como la que está escrita bajo la misma inspiración divina. Por eso en el Santo Evangelio debemos aprender la ciencia suprema de Jesucristo22, como decía San Pablo a los Filipenses, «pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo»23.

El Evangelio debe ser el primer libro del cristiano porque nos es imprescindible conocer a Cristo; hemos de mirarlo y contemplarlo hasta conocer de memoria todos sus rasgos. «Al abrir el Santo Evangelio, piensa que lo que allí se narra obras y dichos de Cristo no solo has de saberlo, sino que has de vivirlo. Todo, cada punto relatado, se ha recogido, detalle a detalle, para que lo encarnes en las circunstancias concretas de tu existencia.

»-El Señor nos ha llamado a los católicos para que le sigamos de cerca y, en ese Texto Santo, encuentras la Vida de Jesús; pero, además, debes encontrar tu propia vida.

»Aprenderás a preguntar tú también, como el Apóstol, lleno de amor:“ Señor, ¿qué quieres que yo haga? ... ”¡La Voluntad de Dios !, oyes en tu alma de modo terminante.

»Pues, toma el Evangelio a diario, y léelo y vívelo como norma concreta. Así han procedido los santos »24.

San Lucas, que tantas veces meditaría los hechos que relata, nos enseñará a amar, como lo hacían los primeros cristianos, el Santo Evangelio. En él encontraremos «el alimento del alma, la fuente límpida y perenne de la vida espiritual»25.

1 Antífona de entrada, Is 52, 7. -2Cfr. Lc 1, 3. -3 Lc 1, 2. -4Cfr. San Jerónimo , Epístola 20 , 4. -5 Lc 19, 10. -6 Lc 7, 36-50. -7 Lc 19, 1-10. -8 Lc 22, 61. -9 Lc 23, 42 ss. -10 Lc 23, 34. -11 Lc 7, 11-17. -12 Lc 7, 36-50. -13 Lc 8, 1-3. -14 Lc 10, 38-42. -15 Lc 13, 10-17. -dieciséis Lc 23, 27-32. -17 A. Luciani , Ilustrísimos señores , BAC, 2.ª ed., Madrid 1978, págs. 234-235. -18 Eusebio , Historia Eclesiástica , II, 43. -19Cfr. Sagrada Biblia , Santos Evangelios , EUNSA, introd. a San Lucas, págs. 706-707. -20 Lc 2, 19; 51. -21Cfr. Mc 6, 56. -22 Flp 3, 8. -23 San Jerónimo , Comentarios sobre el Profeta Isaías , prol .: PL 24, 17. -24 San Josemaría Escrivá , Forja , n. 754. -25 Conc. IVA. II , Const. Dei Verbum , 21 años.

San Lucas Evangelista nació en Antioquía, en el seno de una familia pagana. Era médico, según muchos indicios. Se convirtió a la fe hacia el año 40, acompañó a San Pablo en su segundo viaje apostólico y estuvo a su lado en la última parte de la vida del Apóstol. Autor del tercer Evangelio y de los Hechos de los Apóstoles , es el Evangelista que mejor nos ha dado a conocer la infancia de Jesús y quien ha recogido algunas de las parábolas más conmovedoras de la misericordia divina.

 

Evangelio del lunes: la pobreza de Cristo, nuestra riqueza

Evangelio del lunes de la XXIX semana del tiempo ordinario y comentario al evangelio.

18/10/2021FBOOTWITTEMAIL

Evangelio (Lc 12, 13-21)

En aquel tiempo, le dijo uno de la gente: «Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia».

Él le dijo: «Hombre, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre vosotros?».

Y les dijo: «Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes».

Y les propuso una parábola: «Las tierras de un hombre rico produjeron una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos, diciéndose: “¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha”.

Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el trigo y mis bienes. Y entonces me diré a mí mismo: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe, banquetea alegremente”.

Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a reclamar el alma, y ¿de quién será lo que has preparado?”.

Así es el que atesora para sí y no es rico ante Dios».


Comentario

A raíz de una petición para que el Señor actúe de juez en el reparto de una herencia, Jesús narra la parábola del hombre rico cuyo fin en la vida es acumular bienes para sí mismo, olvidándose de las necesidades de los demás.

Es interesante ver cómo Jesús llega al corazón de las personas. A partir de una petición aparentemente de poca importancia, Jesús sabe poner a aquella persona ante su verdadero problema. No tanto la herencia, como la relación profunda con su hermano: ¿para qué te sirve tener tantos bienes si al final acabas encerrado en ti mismo, satisfecho de ti, incapaz de ver a tu hermano?

En esta parábola también nosotros podemos identificarnos con el personaje principal. Y no tanto porque poseamos mucha riqueza material, sino sobre todo una gran riqueza espiritual. Todos somos ricos en energías, sueños, esperanzas, iniciativas, talentos, capacidades.

Y la pregunta que Jesucristo nos hace es radical: ¿Qué vas a hacer con toda esa riqueza? ¿Vas a vivir para ti, encerrado en ti, satisfecho de ti mismo?

Como señala el Papa Francisco, “¡Hay un misterio en la posesión de las riquezas! Tienen la capacidad de seducirnos y hacernos creer que estamos en el Paraíso terrenal. En cambio, ese paraíso terrenal es un lugar sin horizonte (…). Vivir sin horizonte es una vida estéril, vivir sin esperanza es una vida triste. El apegamiento a las riquezas nos produce tristeza y nos hace estériles. Digo apegamiento, no digo administrar bien las riquezas, porque las riquezas son para el bien común, para todos. Y si el Señor se las da a una persona es para que las emplee en bien de todos, no solo para sí mismo, no para que las encierre en su corazón porque luego se vuelve corrupto y triste. Las riquezas sin generosidad nos hacen creer que somos poderosos, como Dios. Pero, al final, nos quitan lo mejor, la esperanza” (Papa Francisco, Homilía en Santa Marta, 25 de mayo de 2015).

En compañía de Jesucristo, entramos pobres y salimos ricos. Él nos da su corazón para que quepan las preocupaciones de los demás, para que podamos compartir lo propio, los dones que nos ha dado con todos, para poder disfrutar y gozar en este mundo con grandeza de alma.

 

“¿En qué debemos esperar?”

Ante un panorama de hombres sin fe, sin esperanza; ante cerebros que se agitan, al borde de la angustia, buscando una razón de ser a la vida, tú encontraste una meta: ¡Él! Y este descubrimiento inyectará permanentemente en tu existencia una alegría nueva, te transformará, y te presentará una inmensidad diaria de cosas hermosas que te eran desconocidas, y que muestran la gozosa amplitud de ese camino ancho, que te conduce a Dios. (Surco, 83)

18 de octubre

Quizá más de uno se pregunte: los cristianos, ¿en qué debemos esperar?, porque el mundo nos ofrece muchos bienes, apetecibles para este corazón nuestro, que reclama felicidad y persigue con ansias el amor. Además, queremos sembrar la paz y la alegría a manos llenas, no nos quedamos satisfechos con el logro de una prosperidad personal, y procuramos que estén contentos todos los que nos rodean.

Por desgracia, algunos, con una visión digna pero chata, con ideales exclusivamente caducos y fugaces, olvidan que los anhelos del cristiano se han de orientar hacia cumbres más elevadas: infinitas. Nos interesa el Amor mismo de Dios, gozarlo plenamente, con un gozo sin fin. Hemos comprobado, de tantas maneras, que lo de aquí abajo pasará para todos, cuando este mundo acabe: y ya antes, para cada uno, con la muerte, porque no acompañan las riquezas ni los honores al sepulcro. Por eso, con las alas de la esperanza, que anima a nuestros corazones a levantarse hasta Dios, hemos aprendido a rezar: in te Domine speravi, non confundar in aeternum, espero en Ti, Señor, para que me dirijas con tus manos ahora y en todo momento, por los siglos de los siglos (Amigos de Dios, 209).

 

 

Mensaje del Prelado (18 octubre 2021)

Con motivo de la festividad de San Lucas, el Prelado del Opus Dei nos invita a contemplar al Señor en el Evangelio para dejarnos transformar por Él.

PDF: Mensaje del Prelado (18 octubre 2021)

Queridísimos: ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

La fiesta de San Lucas, que la Iglesia celebra hoy, me sugiere una renovada invitación a contemplar al Señor en el Evangelio. San Josemaría nos aconsejaba que nos metiésemos en las escenas evangélicas «como un personaje más». La contemplación de Jesús nos irá transformando en él, hasta llegar a tener sus mismos sentimientos (cfr. Flp 2,5). Con la gracia de Dios, acudirán a nuestra memoria y a nuestro corazón los hechos y las palabras del Señor, y procuraremos seguir sus huellas bajo su mirada amorosa.

Para eso necesitaremos fomentar en nuestra alma, con la ayuda del Espíritu Santo, una disposición de apertura sincera a la Palabra de Dios, que el Señor nos dirige también en el evangelio de la santa Misa, que puede iluminar cada jornada.

Lucas es el evangelista que presenta con más detalle la vida de la Virgen María. Nadie como ella ha contemplado con tanto amor el rostro de Jesús. El rezo del santo rosario –«compendio del Evangelio», decía san Juan Pablo II– en este mes nos puede ayudar precisamente a adentrarnos en el Evangelio de la mano de la Madre del Señor.

Aprovechemos también el rosario para rezar por los frutos del Sínodo que el Papa acaba de inaugurar en Roma. Os pido también que sigáis rezando por el proyecto de impulso apostólico que incluye algunas reestructuraciones territoriales en la Obra; ahora, concretamente, por la puesta en marcha de la nueva circunscripción Del Plata, que comprende las anteriores regiones de Argentina y Uruguay.

Con todo cariño os bendice

vuestro Padre

Roma, 18 de octubre de 2021

 

Llegar a la persona en su integridad: el papel de los afectos (II)

Los actos voluntarios contribuyen a crear una connaturalidad afectiva con el bien hacia el que se mueve la voluntad. Para ello, resulta fundamental querer el bien verdadero y contar con el tiempo. De este modo se vive plenamente la realidad, que nos permite descubrir el inmenso panorama del mundo interior.

 

«Revestíos del Señor Jesucristo» (Rom 13,14). Hacer realidad este anhelo de San Pablo es algo más que ponerse un traje. Implica una conversión del corazón, una transformación de la persona en respuesta a la acción de la gracia, supone abandonar las obras de las tinieblas y revestirse de las armas de la luz (cfr. Rom 13,12): una formación profunda e integral.

En el editorial precedente nos detuvimos a considerar que llegar a la persona en su integridad requiere que la formación alcance no solo a la inteligencia y a la voluntad, sino también a los afectos[1]. Vimos además que la formación de los afectos –aprender a gozar del bien– requiere la intervención de la voluntad –y por tanto de la inteligencia– que, sin embargo, tiene un control solo indirecto –político­– sobre los sentimientos. Ese control lo ejerce en ocasiones tratando de provocar una emoción concreta.

Pero también hay otro tipo de influjo más a largo plazo, que se produce incluso sin que el sujeto se lo proponga, que tiene más importancia para nuestra reflexión. Esto sucede porque los actos voluntarios no solo pueden causar algo en el mundo externo a nosotros, sino que sobre todo producen un efecto interior: contribuyen a crear una connaturalidad afectiva con el bien hacia el que se mueve la voluntad. Explicar cómo esto se produce excede el planteamiento de estos artículos, pero en todo caso, nos interesa resaltar dos puntos.

Querer el bien

El primero de esos puntos es que el bien hacia el que la voluntad se mueve –y con el que se crea la connaturalidad– puede ser muy distinto del que se percibe desde fuera. Dos personas que realizan un mismo encargo pueden estar haciendo dos cosas muy distintas: una puede estar sencillamente intentando no quedar mal ante quien se lo ha encomendado, mientras la otra tiene la intención de servir. La segunda está formando una virtud y la primera no, porque el bien que persigue y con el que se configura es el de evitar quedar mal ante la autoridad. Es cierto, sin embargo, que esa actuación puede suponer un paso adelante respecto a una actitud precedente (negarse a hacerlo), pero mientras no sea seguida de pasos ulteriores, no estará formando la virtud, por numerosas que sean las repeticiones del acto. Por eso es tan importante rectificar, purificar constantemente la intención para ir progresivamente apuntando a los motivos por los que realmente vale la pena hacer algo y así configurarnos afectivamente con ellos.

NO FORMA TANTO EL HACER, SINO EL QUERER: NO SOLO IMPORTA LO QUE HAGO, SINO TAMBIÉN LO QUE QUIERO CUANDO LO HAGO

Todos tenemos experiencia, propia o ajena, de cómo limitarse a respetar unas reglas acaba fácilmente convirtiéndose en un peso. El ejemplo del hijo mayor de la parábola nos previene de ese peligro (cfr. Luc 15,29-30). Mientras que buscar sinceramente el bien que esas reglas tratan de promover, alegra y libera. En definitiva, podríamos decir que no forma el hacer, sino el querer: no solo importa lo que hago, sino también lo que quiero cuando lo hago[2]. La libertad es, pues, decisiva: no basta hacer algo, hay que querer hacerlo, hay que hacerlo «porque nos da la gana, que es la razón más sobrenatural»[3], porque solo así formamos la virtud, es decir, aprendemos a disfrutar del bien. Un mero cumplimiento que se traduzca en «cumplo y miento»[4], no promueve la libertad, ni el amor, ni la alegría. En cambio, sí los promueve entender por qué esa actuación es grandiosa y vale la pena, y dejarse guiar por esas razones al actuar.

Una formación de largo alcance

El segundo punto que nos conviene considerar es que el proceso de connaturalización afectiva con el bien es ordinariamente lento. Si la virtud consistiera solo en la capacidad de superar la resistencia afectiva para hacer el bien, podríamos alcanzarla en tiempos mucho más cortos. Pero ya sabemos que la virtud no está formada mientras el bien no tenga un reflejo positivo en la afectividad[5]. Consecuencia de esto es la necesidad de ser paciente en la lucha, porque alcanzar algunos de los objetivos que vale la pena proponerse, puede requerir un tiempo largo, quizás años. La resistencia al acto bueno que seguimos experimentando durante ese tiempo no hemos de interpretarla como un fracaso o como señal de que nuestra lucha no es sincera o es poco decidida. Se trata de un camino progresivo, en el que cada paso es ordinariamente pequeño y no es fácil apreciar el avance que supone. Solo después de un cierto tiempo, mirando hacia atrás, advertiremos que hemos recorrido más camino del que nos parecía.

Si, por ejemplo, tenemos reacciones de ira que querríamos superar, comenzaremos esforzándonos por reprimir sus manifestaciones externas; quizás al principio nos parecerá que no conseguimos nada, pero si somos constantes, las ocasiones en que vencemos –inicialmente escasas– irán haciéndose más y más frecuentes y, al cabo de un tiempo –quizá largo– llegaremos a conseguirlo de modo habitual; pero no basta, porque nuestra meta no era reprimir unas manifestaciones externas, sino modelar una reacción interna, ser más mansos y pacíficos, de modo que esa reacción más serena sea la propia de nuestro modo de ser. La lucha es, por tanto, mucho más larga, pero ¿quién podría negar que es mucho más bonita, liberadora e ilusionante? Es una lucha que apunta a alcanzar una paz interior en la búsqueda y puesta en práctica de la voluntad de Dios y no al mero sometimiento violento de los sentimientos.

UN MERO CUMPLIMIENTO QUE SE TRADUZCA EN «CUMPLO Y MIENTO», NO PROMUEVE LA LIBERTAD, NI EL AMOR, NI LA ALEGRÍA

El Papa Francisco, al explicar su principio de que el tiempo es superior al espacio[6],señala que «darle prioridad al tiempo es ocuparse de iniciar procesos más que de poseer espacios»[7]. En la vida interior vale la pena poner en marcha procesos realistas y generosos. Y hay que saber esperar a que produzcan sus frutos. «Este principio permite trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos. Ayuda a soportar con paciencia situaciones difíciles y adversas, o los cambios de planes que impone el dinamismo de la realidad. Es una invitación a asumir la tensión entre plenitud y límite»[8]. Nos interesa mucho, efectivamente, que la conciencia de nuestra limitación no paralice nuestra aspiración a la plenitud que Dios nos ofrece. Como nos importa también que esta noble ambición no ignore ingenuamente que somos limitados.

Apuntar alto en la formación, proponerse no solorealizar actos buenos, sino ­ser buenos, tener un buen corazón, nos permitirá distinguir el acto virtuoso de lo que podríamos denominar el acto conforme a una virtud. Este último sería el acto que corresponde a una virtud y contribuye paso a paso a formarla, pero que, al no proceder todavía de un hábito ya maduro, requiere frecuentemente sobreponerse a una afectividad que empuja en dirección contraria. El acto virtuoso sería en cambio el de quien goza en la realización de ese bien, incluso cuando le supone un esfuerzo. Este es el objetivo.

Una formación integral, que alcanza a modelar la afectividad, es lenta. Quien quiere formarse así no cae en la ingenuidad de pretender someter los sentimientos a la propia voluntad, pisoteando los que no le gustan o tratando de provocar los que desearía tener. Entiende que su lucha debe centrarse más bien en las decisiones libres con las que, al intentar seguir la voluntad de Dios, da respuesta a esos sentimientos, acogiendo o rechazando la sugerencia de comportamiento que conllevan. Porque son esas decisiones las que –indirectamente y a largo plazo– acaban modelando la interioridad de la que proceden esos afectos.

Un mundo dentro de ti

A medida que la virtud se va formando, no solo se realiza el acto bueno con más naturalidad y gozo; también se posee mayor facilidad para identificar cuál es ese acto. «Para poder “distinguir cuál es la voluntad de Dios: lo bueno, lo agradable, lo perfecto”(Rom 12,2), sí es necesario el conocimiento de la ley de Dios en general, pero esta no es suficiente: es indispensable una especie de “connaturalidad” entre el hombre y el verdadero bien (cfr. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologiae, II-II, q. 45, a. 2). Tal connaturalidad se fundamenta y se desarrolla en las actitudes virtuosas del hombre mismo»[9].

Esto se debe en buena parte a que la afectividad es la primera voz que oímos a la hora de valorar la oportunidad de un comportamiento: antes de que la razón examine si es o no conveniente realizar algo placentero, ya hemos experimentado su atracción. La virtud, en cuanto que hace afectivamente atractivo el bien, consigue que la voz de la afectividad incluya ya una cierta valoración moral –esto es, en referencia al bien global de la persona– del acto en cuestión. Hace que, por ejemplo, aunque nos atraiga la posibilidad de quedar bien, la mentira se nos presente como desagradable.

«EL TIEMPO ES SUPERIOR AL ESPACIO: ESTE PRINCIPIO PERMITE TRABAJAR A LARGO PLAZO, SIN OBSESIONARSE POR RESULTADOS INMEDIATOS» (PAPA FRANCISCO)

De modo implícito, pero claro, lo encontramos expresado en un brevísimo punto de Camino: «¿Para qué has de mirar, si “tu mundo” lo llevas dentro de ti?»[10]. San Josemaría está poniendo una mirada exterior en relación con el mundo interior. Y es esa relación la que le permitirá valorar la mirada, que aparecerá como conveniente o inconveniente según esté constituido el mundo interior. Una mirada inadecuada, entonces, no hace falta ­reprimirla, porque ya aparece como innecesaria, porque el mundo interior –mi mundo– la rechaza. San Josemaría nos está diciendo que si se tiene una interioridad rica, lo que hace daño no solo se evita de hecho, sino que no presenta mayor peligro, porque repugna: no se percibe solo como malo, sino también –y antes– como feo, desagradable, desentonado, descolocado…; por supuesto que puede atraer de algún modo, pero es fácil rechazar esa atracción, porque rompe la armonía y la belleza del clima interior. En cambio, si ­no llevas un mundo dentro de ti, evitar esa mirada te supondrá un esfuerzo notable.

Realismo

Lo que venimos diciendo, muestra cómo el crecimiento en las virtudes nos va haciendo más y más realistas. Algunas personas tienen la idea –normalmente no formulada– de que vivir según las virtudes supone cerrar un ojo a la realidad, eso sí, por un motivo muy alto y porque de ese comportamiento, que implica cerrarse en parte a este mundo, esperamos un premio en el otro. Al contrario, vivir como Cristo, imitar sus virtudes nos abre a la realidad y no permite que nuestra afectividad nos engañe en el momento de valorarla y de decidir cómo responder a ella.

La pobreza, por ejemplo, no supone renunciar a considerar el valor de los bienes materiales en vista de la vida eterna; es más, solo la persona que vive desprendida valora los bienes materiales en su justa medida: ni piensa que son malos, ni les concede una importancia que no tienen. Quien, en cambio, no se esfuerza en vivir así, acabará otorgándoles un valor mayor del que poseen y eso incidirá en sus decisiones: será poco realista, aunque aparezca ante otros como un auténtico hombre de mundo, que sabe moverse en ciertos ambientes. La persona sobria, sabe disfrutar de una buena comida; la que no lo es, otorga a ese placer una importancia de la que objetivamente carece. Algo similar se podría decir de cualquier otra virtud. Como Jesús dijo a Nicodemo: «El que obra según la verdad viene a la luz» (Jn 3,21).

Un círculo virtuoso

En definitiva, orientar nuestra afectividad desarrollando las virtudes, es aclarar nuestra mirada, es como limpiar las gafas de las manchas que el pecado original y los pecados personales han dejado en ellas y que nos dificultan ver el mundo como realmente es. «Digámoslo tranquilamente: la irredención del mundo consiste precisamente en la ilegibilidad de la creación, en la irreconocibilidad de la verdad; una situación que lleva necesariamente al dominio del pragmatismo y, de este modo, hace que el poder de los fuertes se convierta en el dios de este mundo»[11].

Una afectividad ordenada ayuda a la razóna leer la creación, a reconocer la verdad, a identificar lo que verdaderamente nos conviene. Ese juicio correcto de la razón facilita la decisión voluntaria. El acto bueno que sigue a esa decisión, contribuye a connaturalizarnos con el bien perseguido y, por tanto, a ordenar la afectividad. Es un auténtico círculo virtuoso que conduce a sentirse progresivamente libres, señores de los propios actos y, en consecuencia, capacita para entregarse realmente al Señor, porque solo quien se posee puede entregarse.

EL CRECIMIENTO EN LAS VIRTUDES NOS VA HACIENDO MÁS Y MÁS REALISTAS

La formación es integral solo cuando alcanza todos estos niveles. Dicho de otro modo, solo hay verdadera formación cuando las diversas facultades que intervienen en el actuar humano –la razón, la voluntad, la afectividad– están integradas: no pelean, sino que colaboran. Si no se alcanzara a modelar los afectos, es decir, si las virtudes se entendieran solo como una fuerza adicional en la voluntad que la hace capaz de ignorar el nivel afectivo, las normas morales y la lucha con que tratamos de vivirlas serían represivas y no se alcanzaría una auténtica unidad de vida, porque siempre experimentaríamos dentro de nosotros fuerzas que tiran poderosamente en sentidos contrarios y que generan inestabilidad. Una inestabilidad que conocemos bien, porque es nuestro punto de partida, pero que vamos superando paso a paso, a medida que conducimos esas fuerzas progresivamente hacia la armonía, de modo que llegue el momento en que esa razón más sobrenatural que es porque me da la gana, signifique porque me gusta, porque me atrae, porque cuadra con mi modo de ser, porque encaja con el mundo interior que me he formado; en definitiva, porque he ido aprendiendo a hacer míos los sentimientos de Jesucristo.

Caminamos así hacia la meta, a la vez altísima y atractiva, que San Pablo nos señala: «tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jesús» (Fil 2,5), y nos damos cuenta de que así nos revestimos del Señor Jesucristo (cfr. Rom 13,14). «La vida de Cristo es vida nuestra (…). El cristiano debe —por tanto— vivir según la vida de Cristo, haciendo suyos los sentimientos de Cristo, de manera que pueda exclamar con San Pablo, non vivo ego, vivit vero in me Christus (Gal 2,10), no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí»[12]. Y ya que la fidelidad consiste precisamente en esto, en vivir, en querer, en sentir como Cristo, no porque nos disfracemos de Cristo, sino porque sea ese nuestro modo de ser, entonces, al seguir la voluntad de Dios, al ser fieles, somos hondamente libres, porque hacemos lo que nos va, lo que nos gusta, lo que nos da la gana. Profundamente libres y profundamente fieles. Profundamente fieles y profundamente felices.

Julio Diéguez

Foto: Ismael Martínez Sánchez


[1]Cfr. F. Ocáriz, Carta pastoral 14.II.2017, n. 8.

[2]En realidad, desde el punto de vista moral,lo que hago es precisamente lo que quiero cuando lo hago. Para nuestro objetivo, sin embargo, no es necesario que nos detengamos a explicar por qué esto es así.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 17.

[4] Cfr. Don Álvaro, Carta IX-1975, en Cartas de familia I, n. 8.

[5]Debería haber quedado claro en el artículo anterior que esto no significa que el bien no cueste ningún esfuerzo o, lo que es lo mismo, que el mal ya no tenga atractivo de ningún tipo.

[6]Cfr. Exhortación Apostólica Evangelii gaudium, nn. 222-225.

[7]Ibidem­, n. 223. La cursiva es del original.

[8]Ibidem.

[9]San Juan Pablo II, Encíclica Veritatis splendor, 6.VIII.1993, n. 64.

[10]San Josemaría, Camino, n. 184.

[11]Joseph Ratzinger - Benedicto XVI, Jesús de Nazaret, Volumen II, 7, 3.

[12]San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 103.

 

El eje de nuestra santificación

El trabajo es, para muchos cristianos, una de las actividades principales donde buscar la santidad. San Josemaría se refería a la actividad laboral como al "quicio de nuestra santificación". Este editorial expone ese mensaje.

Entre todas las actividades temporales que son materia de santificación, el trabajo profesional ocupa un lugar primordial en las enseñanzas de san Josemaría. De palabra y por escrito afirma constantemente que la santificación del trabajo es como el quicio de la verdadera espiritualidad para los que —inmersos en las realidades temporales— estamos decididos a tratar a Dios [1] .

Y también: el objetivo único del Opus Dei ha sido siempre ése: contribuir a que haya en medio del mundo, de las realidades y afanes seculares, hombres y mujeres de todas las razas y condiciones sociales, que procuren amar y servir a Dios y a los demás hombres en y a través de su trabajo ordinarioybrarian77

Esta enseñanza de san Josemaría es un rasgo peculiar del espíritu que el Señor le hizo ver el 2 de octubre de 1928. No es, por tanto, el único modo de orientar la santificación de las realidades temporales, sino el modo específico y propio del espíritu del Opus Dei. Como la condición humana es el trabajo, la vocación sobrenatural a la santidad y al apostolado según el espíritu del Opus Dei, confirma la vocación humana al trabajo (…). Uno de los signos esenciales de esa vocación es precisamente vivir en el mundo y desempeñar allí un trabajo —contando, vuelvo a decir, con las propias imperfecciones personales— de la manera más perfecta posible, tanto desde el punto de vista humano, como desde el sobrenatural [3] .

TRABAJO PROFESIONAL

La actividad ordinaria no es un detalle de poca importancia, sino el quicio de nuestra santificación, ocasión continua para encontrarnos con Dios y alabarle y glorificarle con la operación de nuestra inteligencia o la de nuestras manos [4] . En estos textos y en otras muchas ocasiones, con la expresión quicio de nuestra santificación , san Josemaría se refiere unas veces al trabajo y otras a la santificación del trabajo. Al trabajo, porque es la materia misma con la que se construye el eje. Y a la santificación del trabajo, porque no basta trabajar: si no se santifica, tampoco sirve de eje para la búsqueda de la santidad.

En todo caso, el trabajo que san Josemaría indica como eje de la vida espiritual no es cualquier actividad. No se trata de las tareas que se realizan por hobby , para cultivar una afición, o por otros motivos, a veces por necesidad y con esfuerzo; se trata precisamente del trabajo profesional : el oficio públicamente reconocido — munus publicum — que cada uno realiza en la sociedad civil, como actividad que la configura, sirve y construye, y que es objeto de unos deberes y responsabilidades así como de unos derechos, entre los cuales se encuentra generalmente el de la justa remuneración. Son profesionales, por ejemplo, los trabajos de arquitecto, de carpintero, de maestro, o los trabajos del hogar.

"LA ACTIVIDAD ORDINARIA NO ES UN DETALLE DE POCA IMPORTANCIA, SINO EL QUICIO DE NUESTRA SANTIFICACIÓN, OCASIÓN CONTINUA PARA ENCONTRARNOS CON DIOS Y ALABARLE Y GLORIFICARLE CON LA OPERACIÓN DE NUESTRA INTELIGENCIA O LA DE NUESTRAS MANOS".

De algún modo se puede llamar también trabajo profesional al ministerio sacerdotal —así lo hace a veces san Josemaría [5] —, en cuanto que es una tarea pública al servicio de todas las almas y, concretamente, de la santificación de los fieles corrientes en el desempeño de las demás profesiones, contribuyendo así a la edificación cristiana de la sociedad, misión que exige la cooperación del sacerdocio común y del ministerial. Siendo en sí mismo un ministerio sagrado, una tarea que no es profana sino santa, sin embargo no hace santo automáticamente a quien la realiza. El sacerdote ha de luchar para santificarse en el ejercicio de su ministerio, y en consecuencia puede vivir el mismo espíritu de santificación del trabajo que enseña el Fundador del Opus Dei, realizándolo con alma verdaderamente sacerdotal y mentalidad plenamente laical [6] .

Conviene recordar que algunas veces san Josemaría también llama trabajo profesional a la enfermedad, a la vejez y a otras situaciones de la vida que absorben las energías que se dedicarían a la profesión, si se pudiera: es el caso, por ejemplo, de quien tiene que ocuparse de conseguir un puesto de trabajo. Al llamarlo trabajo profesional , el Fundador del Opus Dei hace ver que quien se encuentra en esas circunstancias debe comportarse como ante un trabajo profesional que se desea santificar. Así como el amor a Dios lleva a realizar con perfección los deberes profesionales, así también, un enfermo puede cuidar, en lo que de él dependa, por amor a Dios y con sentido apostólico, las exigencias de un tratamiento, de unos ejercicios, o de una dieta, y ser un buen enfermo que sabe obedecer hasta identificarse con Cristo, obediente hasta la muerte, y muerte de Cruz [7] . En este sentido, la enfermedad y la vejez, cuando llegan, se transforman en labor profesional. Y así no se interrumpe la búsqueda de la santidad, según el espíritu de la Obra, que se apoya, como la puerta en el quicio, en el trabajo profesional [8] .

Como es lógico, cuando se habla de trabajo profesional se piensa normalmente en las personas que ejercen su profesión civil, no en estas otras situaciones a las que se aplica la expresión por analogía. Ese trabajo profesional, en sentido propio y principal, es el que constituye el eje o el gozne de la santificación en el espíritu del Opus Dei.

EL ENTRAMADO DE LA VIDA ORDINARIA

Las tareas familiares, profesionales y sociales forman un entramado que es la materia de santificación y el terreno de apostolado propios de un fiel corriente. Ese entramado se puede tejer de diversos modos. El que enseña san Josemaría tiene como una de sus características principales el que los quehaceres familiares y sociales se centran alrededor del trabajo profesional, factor fundamental por el que la sociedad civil cualifica a los ciudadanos [9] .

 

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Esta característica tiene su fundamento en las relaciones entre la santificación personal en medio del mundo, y el cumplimiento de los deberes profesionales, familiares y sociales, como se considerará a continuación. Se entiende aquí por mundo la sociedad civil que los fieles laicos, con la cooperación del sacerdocio ministerial, han de configurar y empapar de espíritu cristiano.

La santificación en medio del mundo exige la santificación del mundo ab intra , desde las mismas entrañas de la sociedad civil [10] para que se cumpla lo que dice San Pablo: instaurare omnia in Christo [11] .Para llevar a cabo esta misión es esencial santificar la familia, que es «origen y fundamento de la sociedad humana», y su «célula primera y vital» [12] . Pero la sociedad no es simplemente un conjunto de familias, como tampoco un cuerpo es sólo un conglomerado de células.

Hay una organización y una estructura, una vida del cuerpo social. Para informar la sociedad con el espíritu cristiano es necesario santificar, además de la familia, las relaciones sociales, creando un clima de amistad y de servicio, dando tono cristiano a las costumbres, modas y diversiones. Sin embargo, son las diversas actividades profesionales las que configuran radicalmente la sociedad, su organización y su vida, influyendo también, de modo profundo, en las mismas relaciones familiares y sociales.

La santificación del trabajo profesional no solo es necesaria, junto con la santificación de la vida familiar y social, para modelar la sociedad según el querer de Dios, sino que sirve de eje en el entramado que forman. Esto no significa que los deberes profesionales sean más importantes que las tareas familiares y sociales, sino que son apoyo para formar la familia y la convivencia social. La importancia o prioridad de un deber depende del orden de la caridad, no de que se trate de un deber profesional, social o familiar.

Para comprender el papel del trabajo en la vida espiritual, hay que considerar también que, como enseña el Magisterio de la Iglesia, «el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana, la cual, por su misma naturaleza, tiene absoluta necesidad de la vida social» [13] 

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Al hablar de instituciones sociales se incluyen, como indica poco después el mismo documento, «la familia y la comunidad política que responden más inmediatamente a la íntima naturaleza del hombre» [14] . La familia y la sociedad se ordenan totalmente al bien de la persona, que tiene necesidad de la vida social. Por su parte, la persona ha de buscar el bien de la familia y de la sociedad, pero no se ordena totalmente a ese bien, con todo su ser y su obrar.

En sentido estricto sólo se ordena totalmente a la unión con Dios, a la santidad [15] . El trabajo puede ser eje de toda la vida espiritual porque, además de servir al bien de la familia y a la configuración cristiana de la sociedad, es campo para el perfeccionamiento del hombre por el ejercicio de las virtudes en aspectos y modos que son específicos del ámbito profesional, como la justicia en las relaciones laborales, la responsabilidad en el mismo trabajo, la laboriosidad y muchas manifestaciones de fortaleza, constancia, lealtad, paciencia... —por mencionar solo algunos ejemplos—, que el trabajo profesional reclama.

A todo este conjunto de elementos se refiere san Josemaría cuando invita a considerar que el trabajo es el vehículo a través del cual el hombre se inserta en la sociedad, el medio por el que se ensambla en el conjunto de las relaciones humanas, el instrumento que le asigna un sitio, un lugar en la convivencia de los hombres. El trabajo profesional y la existencia en el mundo son dos caras de la misma moneda, son dos realidades que se exigen mutuamente, sin que sea posible entender la una al margen de la otra [16] .

LA VOCACIÓN PROFESIONAL

Por ser el trabajo el eje de la vida espiritual en el espíritu del Opus Dei, se comprende que la vocación profesional no es sólo una parte, sino una parte principal de nuestra vocación sobrenatural [17] .

 

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La vocación profesional se descubre por las cualidades y aptitudes que cada uno ha recibido de Dios, por los deberes que ha de cumplir en el lugar y en las circunstancias en que se encuentra, por las necesidades de su familia y de la sociedad, por las posibilidades reales de ejercer una profesión u otra. Todo esto, y no solamente los gustos o las inclinaciones —y menos aún los caprichos de la fantasía— es lo que configura la vocación profesional de cada uno. Se llama vocación porque ese conjunto de factores representa una llamada de Dios a elegir la actividad profesional más conveniente como materia de santificación y apostolado.

No hay que olvidar que la vocación profesional es parte de nuestra vocación divina,—escribe san Josemaría— en tanto en cuanto es medio para santificarnos y para santificar a los demás [18] ; y por tanto, si en algún momento la vocación profesional supone un obstáculo, (…) si absorbe de tal modo que dificulta o impide la vida interior o el fiel cumplimiento de los deberes de estado (…), no es parte de la vocación divina, porque ya no es vocación profesional [19] .

Puesto que la vocación profesional está determinada en parte por la situación de cada uno, no es una llamada a ejercer un trabajo profesional fijo y predeterminado, independientemente de las circunstancias. La vocación profesional es algo que se va concretando a lo largo de la vida: no pocas veces el que empezó unos estudios, descubre luego que está mejor dotado para otras tareas, y se dedica a ellas; o acaba especializándose en un campo distinto del que previó al principio; o encuentra, ya en pleno ejercicio de la profesión que eligió, un nuevo trabajo que le permite mejorar la posición social de los suyos, o contribuir más eficazmente al bien de la colectividad; o se ve obligado, por razones de salud, a cambiar de ambiente y de ocupación [20] .

La vocación profesional es una llamada a desempeñar una profesión en la sociedad. No una cualquiera, sino aquélla —dentro de las que se presentan como posibles— con la que mejor se puede alcanzar el fin al que se ordena el trabajo como materia y medio de santificación y de apostolado. Una profesión con la que cada uno se gana la vida, mantiene a su familia, contribuye al bien común, desarrolla su personalidad [21] . No se ha de optar por el trabajo más sencillo como si diera igual uno u otro, ni elegir superficialmente guiados sólo por el gusto o por el brillo humano. El criterio de elección ha de ser el amor a Dios y a las almas: el servicio que se puede prestar a la extensión del Reino de Cristo y al progreso humano, haciendo rendir los talentos que se han recibido.

* * *

Cuando el eje está bien encajado, la puerta gira con seguridad y suavidad. Cuando el trabajo está firmemente asentado en el sentido de la filiación divina, cuando es trabajo de un hijo de Dios — obra de Dios , como el trabajo de Cristo—, todo el entramado de la vida ordinaria se puede mover con armonía, abriendo las entrañas de la sociedad a la gracia divina. Si falta ese eje, ¿cómo se podrá empapar la sociedad de espíritu cristiano? Y si el eje está oxidado, o torcido, o fuera de lugar, ¿de qué servirá, por muy valioso que sea el metal del que está hecho?

Si entra en conflicto con las tareas familiares y sociales, las estorba, las complica y hasta las paraliza, habrá que preguntarse para qué vale un eje sin la puerta. Y sobre todo, y en la raíz de todo, si el trabajo está desgajado de su fundamento que es la filiación divina, si no fuera un trabajo santificado, ¿qué sentido tendría para un cristiano?

Vamos a pedir luz a Jesucristo Señor Nuestro, y rogarle que nos ayude a descubrir, en cada instante, ese sentido divino que transforma nuestra vocación profesional en el quicio sobre el que se fundamenta y gira nuestra llamada a la santidad. En el Evangelio encontraréis que Jesús era conocido como faber, filius Mariæ ( Mc 6, 3), el obrero, el hijo de María: pues también nosotros, con orgullo santo, tenemos que demostrar con los hechos que ¡somos trabajadores!, ¡hombres y mujeres de labor! [22] .

J. López

[1] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 61.

[2] San Josemaría, Conversaciones , n. 10.

[3] Ibid., n. 70.

[4] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 81.

[5] Cfr. San Josemaría, Amigos de Dios , n. 265.

[6] San Josemaría, Carta 28-III-1955 , n. 3, citada por A. de Fuenmayor, V. Gómez Iglesias, J. L. Illanes, El itinerario jurídico del Opus Dei , historia y defensa de un carisma , Eunsa, 1989, p. 286.

[7] Flp 2, 8.

[8] San Josemaría, Apuntes de la predicación (AGP, P01 III-65, p. 11), cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, p. 165.

[9] Cfr. Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría, Rialp, Madrid 2013, vol. III, pp. 222 y ss.

[10] San Josemaría , Carta 14-II-1950 , n. 20, cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. I, p. 81.

[11] Ef 1,10.

[12] Conc. Vaticano II, Decr. Apostolicam actuositatem , n. 11.

[13] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes , n. 25.

[14] Ibid .

[15] Cfr. Santo Tomás, S.Th . I-II, q. 21, a. 4 ad 3.

[16] San Josemaría, Carta 6-V-1945 , n. 13, cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, p. 161.

[17] San Josemaría, Texto de 31-V-1954, cit. por José Luis Illanes en La santificación del trabajo .Palabra, Madrid 1981, p. 42.

[18] San Josemaría, Carta 15-X-1948 , n. 7, cit. por Ernst Burkhart y Javier López, Vida Cotidiana y santidad en la enseñanza de san Josemaría , Rialp, Madrid 2013, vol. III, p. 180.

[19] Ibid .

[20] Ibid. , n. 33.

[21] San Josemaría, Conversaciones , n. 70.

[22] San Josemaría, Amigos de Dios , n. 62.

 

El principio de autonomía y el derecho a no saber: casos que pueden exigir una reflexión más pausada

El principio de autonomía y el derecho a no saber: casos que pueden exigir una reflexión más pausadaEl principio de autonomía y el derecho a no saber: casos que pueden exigir una reflexión más pausadaEl 28 de junio de 2021 Ben Davies publicó un artículo titulado ¿Un compromiso con el derecho a no saber? en el que describía y explicaba las distintas posturas filosóficas que analizan el derecho a no saber.

Dicho derecho, decía el autor, deriva del derecho a la autonomía del paciente: “La autonomía personal es la luz guía de la práctica clínica y de investigación contemporánea, al menos en el Reino Unido”.

A partir de ahí, en este contexto y abreviando lo explicado por Davies, distingue, por un lado, la autonomía como libertad, es decir, hago lo que quiero, sobre todo sobre mí mismo, con lo que si no quiero saber, no quiero saber; y, por otro, la autonomía como deber, ya que, insistimos que en este contexto, poca autonomía tendré si no tengo la información suficiente y adecuada para decidir sobre las opciones a tomar. Davies apuesta por la segunda teoría.

Pues bien, ¿qué estimativa jurídica y ética podemos aportar al respecto?

Antes que nada, una cuestión previa, por necesaria. El presente artículo se escribe desde el Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, España. Por tanto, no formamos parte de la cultura anglosajona y, por ende, desde luego que hay relaciones pero también diferencias en nuestras fundamentaciones bioéticas.

¿Eso quiere decir que no respetamos el principio de autonomía?

En absoluto. Tanto es así que está regulado en las legislaciones europea y nacional. Es más, incluso también está regulado el derecho a no saber.

“Toda persona tendrá derecho a conocer toda información obtenida respecto a su salud. No obstante, deberá respetarse la voluntad de una persona de no ser informada” (artículo 10.2 del Convenio de Oviedo).

Por su parte, la Ley española 41/2002 de autonomía del paciente, en su artículo 4.1, dice: “Los pacientes tienen derecho a conocer, con motivo de cualquier actuación en el ámbito de su salud, toda la información disponible sobre la misma, salvando los supuestos exceptuados por la Ley. Además, toda persona tiene derecho a que se respete su voluntad de no ser informada”.

De tal forma que, en efecto, el principio ético de no querer ser informado ha sido elevado a la categoría de derecho en nuestras Leyes, tanto nacionales como europeas.

En eso todos estamos de acuerdo.

Ahora bien, el argumento de Davies no deja de ser interesante: ¿somos cabalmente autónomos si no estamos lo suficientemente informados?

Por nuestra parte, permítasenos añadir las siguientes preguntas en aras a la reflexión. ¿El principio de autonomía es absoluto? ¿Se ha de aplicar acríticamente en todos los casos, de modo automático y sin una argumentación racional y razonable? ¿Se debe aplicar en los casos en los que pueden verse afectados e implicados también otros principios con los que el principio de autonomía puede entrar en colisión o conflicto? Y, dentro de este contexto, ¿el derecho a no saber es absoluto, o caben excepciones?

Piénsese, por ejemplo, en casos como ensayos clínicos (donde el deber de informar es más exigente), menores de edad (sobre todo menores de 12 años, donde cabe el derecho de representación), o en determinados casos de Psiquiatría (en los que la autonomía puede estar disminuida).

Ese es el motivo por el que el Convenio de Oviedo apunte la siguiente salvedad: “De modo excepcional, la ley podrá establecer restricciones, en interés del paciente, con respecto al ejercicio de los derechos mencionados en el apartado 2” (artículo10.3 del Convenio de Oviedo).

En casos como los mencionados entra el principio de autonomía, sin duda, pero pueden entrar también los principios de beneficencia y no-maleficencia: quien tenga que decidir deberá hacerlo siempre en beneficio de la salud del paciente.

Si al análisis precedente, formulado desde una bioética principialista, confrontamos el valioso aporte que propone el Personalismo, el mencionado principio de autonomía es formulado desde esta corriente bioética como el de Libertad y Responsabilidad, que añade un matiz muy interesante a la valoración del derecho a no saber. El ejercicio de la libertad en su sentido pleno, requiere de la valoración de las consecuencias de la libre elección, tanto sobre el que decide como sobre aquellos que pueden verse afectados por su decisión. Son los límites establecidos por la responsabilidad que se asume con cada decisión los que acotan el ejercicio de la elección libre. No conocer puede suponer en ocasiones una imposibilidad real de evaluar las consecuencias de mis decisiones, impidiendo hacerme responsable de ellas, máxime cuando pueden suponer un daño para mi propia persona o la de otros. No hay libertad sin verdad, ni verdad sin responsabilidad, porque las posibles consecuencias de nuestras elecciones deben incluirse siempre en el proceso deliberativo. Este es el ejercicio de la prudencia.

Quizá haya que repensar sobre lo que Edmund Pellegrino llama “Beneficencia-en-confianza” (“Beneficence-in-trust”). Una interpretación del principio de beneficencia como beneficencia adulta: ni el médico sin el paciente, ni el paciente sin el médico; sino el paciente con el médico. Virtud del médico será generar confianza en esa relación.

Quizá también haya que repensar sobre el deber de informar que le corresponde al médico. La información médico-paciente debería incluirse más seriamente en las Facultades de Ciencias de la Salud, en lugar de posponer el aprendizaje de ese arte al momento de los inicios de la práctica profesional, tiempo en el que se pueden cometer errores en la información y, por tanto, no conseguir la mencionada confianza.

Por último, cuatro aclaraciones: 1) Estamos totalmente de acuerdo con la importancia del principio de autonomía porque deriva del principio de los principios: la dignidad humana. 2) Pero la autonomía no tiene por qué ser el valor absoluto, sobre todo cuando entra en conflicto con otros principios. Por tanto, estamos hablando de determinados casos, como los descritos. 3) Las dos últimas propuestas, junto con la reflexión de Davies, son compatibles con el principio de autonomía. 4) No es que no estemos de acuerdo con el derecho a no saber, que sí lo estamos, sino que las dos consideraciones citadas se proponen para una reflexión más pausada, nada más.

 

David Guillem-Tatay

Instituto de Ciencias de la Vida de la UCV

 

Catherine L´Ecuyer: «Todos los desastres educativos acaban, tarde o temprano, en un desastre social»

ReL - 07.10.2021


Catherine L´Ecuyer - Foto catherinelecuyer.com

¿Qué pasa hoy en las aulas? ¿Qué hay detrás de las propuestas educativas actuales? A estas preguntas y a otras muchas más que surgen cuando alguien se introduce en el complicado mundo de la educación son a las que responde Catherine L´Ecuyer en su nuevo libro Conversaciones con mi maestra. Dudas y certezas sobre la educación (Espasa).

Muchos ciudadanos son conscientes de los grandes problemas que se están dando en la educación. La intromisión política o el fracaso escolar pueden ser en un primer vistazo los más visibles. Pero muchos padres se encuentran además a la hora de elegir un colegio para sus hijos con el dilema sobre qué tipo de colegio es el más adecuado y el método o la corriente educativa que cada uno utiliza.

Son muchas dudas y numerosos espacios oscuros los que las familias se encuentran alrededor del ámbito educativo. Y a ellas intenta darles respuesta L´Ecuyer a través de un libro que para ser más accesible lo ha redactado con un estilo novelado.

Catherine L´Ecuyer es doctora en Educación y Psicología. Esta canadiense, casada y madre de cuatro hijos y afincada desde hace tiempo en Barcelona, es uno de las mayores divulgadores de temas relacionados con la educación, con grandes best-sellers como Educar en el asombro o Educar en la realidad

Para entender por qué la educación está como está es importante conocer qué la ha traído hasta aquí, y por qué los políticos se creen con la autoridad de cambiar a su antojo el sistema educativo. En su libro, y en esta entrevista con Religión en Libertad, la autora responde a estas dudas que pueden surgir en padres, pero también en los propios políticos, así como en cualquiera que esté interesado en el bienestar y el futuro de su país:

-¿Por qué ha optado por un estilo novelado para presentar un asunto tan concreto e importante como la educación?

-Los padres son los primeros educadores de sus hijos. Como tal, tienen el derecho prevalente de escoger, en el ámbito de la instrucción también, un tipo de educación que sea continuación de su proyecto familiar. Para ello, piden ayuda a un colegio que lo hace en su nombre. Ahora bien, los métodos educativos que se usan en los colegios nunca son neutros, se basan en unas corrientes educativas filosóficas concretas. Por ello, los padres han de ser capaces de reconocer las corrientes que fundamentan esos métodos. Conversaciones con mi maestra es una herramienta para ayudarles a realizar ese trabajo. Escogí el formato novela para que la lectura fuese amena, para divulgar algo complejo en un formato ligero.

-¿Cuáles son esas corrientes?

-La primera corriente es la mecanicista. De acuerdo con esa corriente, el niño es pasivo y la educación consiste en “inculcar” desde fuera porque “la letra con sangre entra”. El niño es un ente vacío que vamos llenando a base de estímulos externos. La segunda es la romántica-idealista, según la que el niño lleva en sí la semilla de su conocimiento y para la que el sentimiento es vara de medir. Para esa corriente, sentir y pensar es lo mismo. La tercera corriente es la realista-clásica, que considera que el fin de la educación es el niño mismo. La obra maestra de la educación no es externa, es ante todo interna. Somos lo que hacemos, decía Aristóteles. Conocer es crecer, transforma al que hace suyo lo aprendido.

-Los padres buscan el bien para sus hijos, ¿pero realmente son conscientes de la importancia de la educación que éstos reciben, de todo lo que se juegan?

-La creencia de que los métodos educativos que se usan para la instrucción son neutros está muy difundida. Es un error. La teoría de las inteligencias múltiples, la estimulación temprana, la educación basada en la neurociencia, la educación emocional, el método fónico o global para la lectoescritura, el trabajo cooperativo o por proyecto, la clase magistral, la utilización de las pantallas y de los algoritmos en las aulas… ninguno de esos métodos es neutro. En el libro, explico en qué consisten todos esos métodos y qué implican, explico a qué visión de la persona y de la educación responden.

-En el libro habla de Rousseau y de la influencia que tiene actualmente en la educación. ¿En qué se ha traducido esta influencia y cuáles son sus consecuencias?

-Destacaría tres cuestiones. En primer lugar, Emilio, lejos de ser un tratado de educación, consiste en un manual de implementación del sistema político descrito por Rousseau en El Contrato Social. Según esa visión, la educación está al servicio del proyecto político, no al revés; por lo tanto, el aula asume una función principalmente social y política. En esa corriente, se forma al ciudadano en la cultura de la militancia social; el desarrollo del carácter, de la personalidad, la educación en las virtudes o la transmisión del conocimiento pasan a un segundo plano o sencillamente no se contemplan. En segundo lugar, Rousseau no hace la diferencia entre sentir y pensar. Su doctrina se caracteriza por la exaltación de los sentimientos y de las experiencias sensoriales y por el desprecio por la abstracción, el asombro y la transmisión de los conocimientos.

De hecho, Rousseau dice que odia los libros. En tercer lugar, Rousseau es el ideólogo del igualitarismo. Para él, aspirar a más, desear lo mejor, buscar la excelencia, es “la perdición del hombre” porque crea una desigualdad social que lleva a la envidia y a la frustración. Hace apología de la ignorancia para conseguir la igualdad nivelando por la base. La cultura de la persecución hacía los “privilegios” que existe hoy tiene su origen en Rousseau. Para entender el presente, es clave entender las corrientes filosóficas que condicionan nuestras formas de pensar y de plantear la educación.

- En España vamos de una ley de Educación a otra, pero lo único claro es que el nivel de los alumnos es cada vez más bajo. ¿Por qué ese empeño en rebajar las exigencias?

-Todas las organizaciones se gestionan en base a indicadores. Los países no son excepción, por eso existen las estadísticas del INE o los resultados de PISA, por ejemplo. Ahora bien, el problema empieza cuando el empeño de un Gobierno o de otro está en mejorar los indicadores sin atender la realidad. Si cambio las reglas de aprobados de un curso, conseguiré más aprobados, menos fracasos, y mejorarán las estadísticas y los rankings. Pero la situación educativa de los alumnos será la misma, o incluso puede llegar a empeorar si lanzo el mensaje de que aprobar ya no supone esfuerzo. Para gestionar bien la educación es preciso desarrollar políticas educativas que remontan a las causas; no tiene sentido solo atender a los síntomas, o cambiar las reglas del juego para maquillar la realidad.

-Por otro lado, en los planes de estudios los políticos eliminan horas de materias clásicas para introducir adoctrinamiento… ¿Cómo interpreta todo esto?

-Es preciso ponerse en los zapatos del legislador para comprender la mentalidad que le lleva a tomar ciertas decisiones. La reforma educativa actual se ubica en la corriente romántico-idealista. Para esa corriente, la función de la escuela es casi exclusivamente social. Por eso decimos que el aula debe ser “como el mundo”. Por lo tanto, el aula es un lugar en el que moldeamos al niño para ser el ciudadano que encaje con el proyecto político que planteamos a priori. En la otra punta del espectro, el enfoque mecanicista hace algo parecido, “inculcando” en el niño lo que es “útil” para el mercado. ¡Como si la escuela fuese una agencia de colocación laboral!

La educación clásica, en cambio, tiene como fin el desarrollo de la personalidad del niño, la adquisición de las virtudes, la transmisión de la cultura... Ve a la escuela y a la universidad como claustros, templos del saber. El fin de la educación no es exclusivamente social, es personal. No es que el niño no deba preocuparse por las causas sociales, pero solo existe la disciplina social cuando hay disciplina personal interior y hay un reconocimiento personal e interior de las causas sociales para las que vale la pena luchar. Por ejemplo, ¿cuál es la forma de conseguir que un niño esté callado en un concierto de música clásica? ¿Educando en la disciplina grupal? ¿Inculcando el silencio? La educación clásica educa para que el niño sea capaz de tener disciplina interior y educa en la belleza de forma que el alumno sea capaz de apreciar la dimensión estética y de reconocer el mérito de una obra musical. Platón decía que educar es ayudar a desear lo bello. Estamos ante visiones muy distintas de lo que significa educar, es preciso conocerlas para poder reconocerlas.

- ¿Es la falta de disciplina hacia el profesor uno de los grandes problemas de la educación? Además, la figura del profesor parece degradada e incluso muchos padres dan la razón ciega a sus hijos en caso de conflicto, algo impensable en nuestra infancia…

-Sí, es cierto que hay padres que sobreprotegen a sus hijos defendiendo sus caprichos de forma que desautorizan a los maestros. Eso puede ser destructivo si lo que mueve a los padres es proteger a los niños de las frustraciones que forman parte de la vida. Pero hay que matizar ese punto. Hay padres que tienen muy claro su proyecto familiar y llaman las cosas por su nombre. La unidad entre las familias y los colegios no pasa por delante de la defensa de lo que uno considera verdadero y justo. La unidad no se defiende a cualquier precio: la verdad es un valor superior a la unidad. En mi casa, si el profesor dice una barbaridad, se llamará “barbaridad” a lo que ha dicho el profesor. No es lo mismo juzgar que discernir. Para educar, hay que discernir. En el ámbito educativo, la jerarquía no es fuente de conocimiento. Algo es verdadero porque lo es, no porque lo haya dicho alguien en situación de autoridad. De hecho, “es verdad porque lo digo yo” es uno de los principios que más daño ha hecho en la educación.

-¿De verdad deben pertenecer los hijos al Estado y que su educación no sea una elección de los padres?

-Disfrazar un debate sobre la educación en uno sobre el derecho a vender o no los propios hijos como esclavos, es una trampa sofista. Siguiendo la misma lógica, los hijos tampoco son del Estado. Esa no es la cuestión. Lo que está en juego es quien asume el rol de primer educador, y quien asume el rol subsidiario. La subsidiaridad del Estado (en la educación y también en muchos otros ámbitos) no es baladí, pues es un principio de defensa de la libertad frente al totalitarismo. De hecho, ha quedado para la historia aquella famosa frase de Rousseau: “Cualquiera que se niegue a obedecer a la voluntad general, será obligado a ello por todo el cuerpo social: lo que no significa otra cosa que se lo forzará a ser libre”. Se le forzará a ser libre… Esa es la libertad rousseauniana.

-¿Cómo ves el futuro de la defensa de la libertad educativa?

-La libertad educativa es un derecho fundamental y no es monopolio exclusivo de un grupo reducido de personas que son capaces de pagársela. De hecho, pienso que una de las trampas en la que muchas escuelas concertadas han caído -o en la que se han quedado atrapadas sin darse cuenta- es defender la libertad educativa exclusivamente desde la escuela privada y concertada. Entonces se asocia la reivindicación a una cuestión de lucha de clases sociales.

Puede que no sea el planteamiento deseado, pero así se entiende en los medios de comunicación. El derecho a escoger el proyecto educativo es universal y es importante defenderlo desde el ámbito de la escuela pública también, revindicando una escuela pública plural. Es precisamente en el ámbito de la escuela pública que se aplica la prueba de fuego del principio de subsidiaridad. En mi libro explico que no es lo mismo una escuela pública (al servicio del bien común) que una escuela “estatal” (al servicio de los intereses políticos de un gobierno concreto). Hoy por hoy nadie habla de esa distinción; cuando hablo de eso, observo miradas perplejas y confusas. Si el sector de las escuelas concertadas se aísla y se desentiende de la escuela pública, no se entenderá bien su postura en los medios de comunicación y en la sociedad cuando habla de pluralismo. La libertad educativa es un derecho de los padres, no de los colegios.

-¿Qué quiere decir exactamente con eso de que “la libertad educativa un derecho de los padres, no de los colegios”?

-Hay muchas escuelas concertadas que están muy pendientes de revindicar la libertad educativa de los padres para no perder los conciertos que aseguran su rentabilidad futura, pidiendo a sus padres que ratifiquen peticiones que han escrito ellos y que hagan acto de presencia en manifestaciones. Pero luego, ¿qué pasa cuando esos colegios imponen tabletas en las mochilas de los alumnos en contra del criterio de los padres? La libertad educativa no es un derecho que se esfuma delante de las puertas del colegio. Es un derecho de los padres que se materializa cuando hay transparencia en la corriente filosófica que defiende un colegio en su ideario y una coherencia entre los métodos que adopta y su ideario. En mi libro, explico que la libertad educativa solo es efectiva cuando hay coherencia entre lo que un colegio dice que quiere hacer (el ideario), dice que hace (el marketing educativo) y lo que hace (los métodos que usa en las aulas). Cuando no hay coherencia en esos tres ámbitos, entonces el colegio es un monstruo de tres cabezas, un monstruo que se convierte en las peores pesadillas de los padres.

-¿Qué papel debe tener en la educación el ámbito espiritual y todo relacionado con los valores y virtudes más profundas?

-En el ámbito neurocientífico, hay una teoría que está cogiendo mucha fuerza ahora: la de la mente corporizada (embodied mind). Al margen de las creencias religiosas de cada uno, está cada vez más aceptada la idea de que existe una dimensión intangible en la persona, que la llamemos mente, espíritu o alma, que estaría encarnada en nuestro cuerpo. Ahora bien, hay dos formas de plantearlo. ¿Somos un alma/mente encarnada, o bien somos un cuerpo animado? María Montessori decía que la Educación Nueva (con la que no se identificaba) defiende la postura del cuerpo animado. Ella lo decía por la defensa de esa corriente al activismo pedagógico y al movimiento sin propósito inteligente. Ella, que defendía el enfoque teleológico clásico-realista, decía que somos almas encarnadas.

Es interesantísimo ver como esos debates del siglo pasado son tan actuales. Personalmente, estoy convencida de que la educación emocional está en auge como una especie de compensación por explicar ese “intangible” en el ser humano. Pero es un intento fracasado de antemano, porque las emociones nunca llegarán a explicar la dimensión espiritual. Las emociones, de por sí, no toman decisiones, porque carecen de voluntad y de inteligencia.

- Para ir ya acabando, ¿qué es la educación emocional y qué opina de ella?

-En el lenguaje clásico-realista, la emoción es la consciencia de la armonía o de la falta de sintonía entre lo que son mis creencias (en el sentido amplio) y lo que veo en la realidad. Por ejemplo, si uno piensa que robar está bien, entonces cuando robe, estará eufórico, contento, alegre. Si piensa que la virtud de la templanza es una tontería, se sentirá oprimido y enojado cuando sus padres le piden que se modere a la hora de usar las redes sociales. Por eso, las emociones son neutras de por sí; sirven para indicarnos cuales son las creencias de las personas. La educación emocional tal como se plantea hoy en día en los colegios deriva de la corriente romántico-idealista; pone el foco en la identificación y en la regulación de la emoción y tiende a utilizar la emoción para conseguir resultados concretos en el aprendizaje. Personalmente, creo que es un enfoque muy desacertado. Vuelvo a la visión clásica: Aristóteles decía que la recta educación consiste en alegrarnos y sufrir con aquello que debe ser motivo de alegría o de sufrimiento, respectivamente. Lo que quiere decir Aristóteles, es que el niño debe tener una justa apreciación de la realidad. Debe ser capaz de apreciar la belleza, la verdad y la bondad como tal cuando se encuentra con ellas. Hoy, es cada vez más difícil tener una justa apreciación de la realidad. Me explico con una metáfora. Si hay medusas en la playa, se coloca una bandera que indica que hay que ir con cuidado. Cuando las personas dejan de considerar a las medusas como un peligro, entonces se retira la bandera. Cuando la percepción del peligro, del bien, del mal, de la realidad, de la belleza y del feísmo es distinta para todo el mundo, entonces las emociones son erráticas y dejan de ser un código de comunicación común. Entonces se convierten en un asunto de gestión individual. Y por eso hoy damos mucha importancia a la educación emocional.

- En su trayectoria como especialista en Educación ha tratado la importancia de educar en el asombro y también en la realidad. Con tanta tecnología el asombro va desapareciendo y los niños y adolescentes crecen en una falsa realidad. ¿Hay solución a esto? ¿Hay forma realista de dar marcha atrás a esta deriva educativa?

-Las familias y los maestros son los que dan estabilidad a los golpes de timón de las numerosas reformas educativas y al tsunami de las pantallas. Creo en el poder educativo de las familias que tienen muy claro adónde van, lo que defienden y lo que quieren transmitir a sus hijos. Por otro lado, esas familias siempre tendrán que luchar a contracorriente de la mentalidad clientelar de algunos padres que llevan a sus hijos a los colegios como si estuviesen firmando un cheque en blanco: “pago para que me los devuelvan educados”. Por desgracia, esa mentalidad hace estragos, especialmente en la privada, porque algunos pueden tener la sensación de que, al pagar, compran el derecho a desentenderse. Pero no nos engañemos: tirar la toalla de educar en la familia es el preámbulo a todos los desastres educativos. Y todos los desastres educativos acaban, tarde o temprano, en unos desastres sociales. Para cambiar el mundo, hay que creer en el papel de la educación en la familia.

 

El «bunker» de la indiferencia. El experimento de Pavlov

 

Esquema del experimento de Pavlov

El hombre de hoy, por los smartphones, la televisión, Internet y otros medios de comunicación, está siendo sometido a una especie de experimento de Pavlov. Una verdadera algarabía de información y de impresiones inconexas.

¿Quién no ha oído hablar del famoso experimento de Pavlov?

El experimento de Pavlov

Contenidos

 

Se pone azúcar ante un perro inmovilizado. Este salivará. Enseguida, se asocia la presentación del azúcar con el sonido de una bocina, y se repite la operación varias veces. El perro continuará salivando normalmente.

En una tercera fase, se toca la bocina, pero no se muestra el azúcar. El perro salivará porque se estableció una asociación entre el sonido de la bocina y la presentación del azúcar.

Esto es lo que el científico ruso, y los medios científicos y culturales, llaman reflejo condicionado.

Si se continúa tocando la bocina, de vez en cuando, pero sin presentar el azúcar, ¿qué ocurrirá? La salivación irá disminuyendo y se comenzará a manifestar una inhibición de las funciones reflejas, que se extenderá a todo el organismo y engendrará un estado de somnolencia.

Quien crea encontrar la felicidad en la agitación será infeliz

La misma inhibición de las funciones reflejas que se obtuvo así por la repetición, se puede conseguir cuando el excitante es particularmente intenso. Por ejemplo, la aparición súbita de una serpiente puede inhibir las reacciones de fuga de un pájaro.

¿Algo semejante ocurre con el hombre post moderno? En cuclillas dentro de su «bunker» (1) de indiferencia, ya no capta con claridad la realidad externa. Por culpa suya, frente a una situación en que él normalmente reaccionaría, puede ocurrir que se limite a bostezar o a emitir un vago lamento.

Aplicación a nuestra sociedad

¿Ve Usted, estimado lector, alguna semejanza con la realidad que lo rodea?

El hombre de hoy, por la televisión, por Internet y otros medios de comunicación, está siendo sometido a una especie de experiencia de Pavlov. Una verdadera algarabía.

En varias ocasiones, Plinio Corrêa de Oliveira, mostró los efectos nocivos de ciertos medios de comunicación y del propio acontecer moderno y posmoderno sobre los nervios de los individuos:

El hombre de hoy, por la televisión, por Internet y otros medios de comunicación, está siendo sometido a una especie de experiencia de Pavlov.

«¿Qué produce esta zarabanda informativa? ¿Interesa? ¿Atrae? ¿Orienta? A mi modo de ver, la mayor parte de las veces causa desaliento, sobreexcitación, y, finalmente, tedio. Sí, el tedio dentro de la sobreexcitación: éste es el estado de espíritu que crea en muchos el exceso informativo, en muchísimos de nuestros contemporáneos (…) En resumen, todo el mundo sabe todo, no entiende nada, algunos están con los nervios crispados, y casi todos, a falta de algo mejor, bostezan». (2)

«Acontecimientos que en otras épocas habrían herido profundamente la sensibilidad del público, despertado reacciones clamorosas, hoy no inquietan a casi nadie y no producen ningún conflicto serio. Aun cuando transgreden principios y convicciones, y hasta cuando contrarían ‒supremo mal en nuestros días‒ considerables intereses individuales o de grupo». (3)

El ilustre autor constata:

“La opinión pública está desorientada y tambaleante con todo el estruendo del caos contemporáneo. Esto conduce a alternancias de sobreexcitación y de letargo». (4)

Los efectos de la vida moderna

Los efectos nocivos de ciertos medios de comunicación: todo el mundo sabe todo, no entiende nada, algunos están con los nervios crispados, y casi todos, a falta de algo mejor, bostezan

Se habla ‒y con motivos muy justos‒ de los efectos nocivos de la televisión sobre la psiquis de los niños. Poco o nada se escribió sobre las deformaciones que la propia vida moderna puede provocar sobre un adulto que viva en un gran centro y se entregue al frenesí propio de nuestra época. Muchos de los elementos que perjudican la vida mental y emotiva de los niños teledependientes pueden ser encontrados en ese frenesí, al cual se suman las ansiedades, las preocupaciones y las agitaciones, muchas veces presentes en la vida diaria de quien necesita ganarse la vida.

Todo esto puede conducir a la indiferencia. ¡Y cómo el indiferente se defiende para no dejar su indiferencia! En esto él no tiene ningún relajamiento, y defiende su estado del letargo con valentía. ¡Como si estuviese dentro de un búnker! Su principal arma de defensa es la frase: «¿Qué tengo que ver yo con esto?

Plinio Corrêa de Oliveira observa:

«Durante el día, a cada minuto, piensa en sí mismo y en sus problemas; alguna vez lee un diario y comenta un acontecimiento, pensando que a él no le ocurre esto, gracias a Dios. Dobla el periódico y listo. Esta indiferencia asocia a la persona a la categoría de los indiferentes».

Si yo tuviera que enseñar a alguien como escaparse de ese búnker, diría de modo breve: adopte como lema tres palabras: Ver ‒ juzgar ‒ actuar. Ver con entera objetividad, sin optimismo ni pesimismo. Juzgar sin pasión y con justicia. Actuar sin omisión, pero también sin un ardor descalibrado e impaciente: estos son los tres tiempos de la Sabiduría, y de la anti‒indiferencia.

 

Notas:

1. Término utilizado en sentido figurado. En sentido propio, bunker es una instalación fortificada cerrada, con techo arredondeado, a prueba de proyectiles enemigos.

2. “Folha de S. Paulo”, 23 de mayo de 1971.

3. TFP-Covadonga, España Anestesiada sin Percibirlo, Amordazada sin Quererlo, Extraviada sin Saberlo ‒ La Obra del PSOE. Ed. Fernando III El Santo, 1988, p. 21.

4. “Folha de S. Paulo”, 25 de abril de 1971.

 

La naturaleza es la mayor contaminadora

Se estima que, si juntamos todos los volcanes activos conocidos (unos 150), la cantidad de Co2 emitido es de entre 271 y 319 millones de toneladas al año.

La naturaleza es la mayor contaminadora. Durante varias décadas se ha ignorado el factor abrumador de la contaminación de la Naturaleza en favor de agendas políticas e ideológicas. Estas han pervertido la ciencia y sustituido las tácticas de miedo a la verdad, la cual beneficiaría tanto al medio ambiente como a la condición humana.

Una pregunta: en una habitación de 20 pies por 20 pies con un techo de diez pies, ¿cuántos fósforos tendrías que encender para que el aire de esa habitación tenga el mismo porcentaje de dióxido de carbono que la atmósfera con las emisiones anuales de todos los automóviles (alrededor de 800 millones) en el mundo?

La respuesta es proporcionada por Ivar Giaever, un premio Nobel de física. La respuesta es un fósforo. Increíble, ¿no es así? Incluso si el número de automóviles se duplicara, las emisiones de dióxido de carbono de la humanidad seguirían siendo triviales para nuestra supervivencia o la del planeta; nuestra respuesta simplemente requeriría un fósforo más.

Contaminantes emitidos por árboles

Contenidos

 

Los terpenos son contaminantes naturales emitidos por los pinos. Estos hidrocarburos reaccionan con el oxígeno, los óxidos de nitrógeno y ozono para producir el mismo efecto sobre las Grandes Montañas Smokey, las montañas Blue Ridge y muchas otras áreas muy boscosas. El profesor Harold J. Paulus explica:

Por supuesto, si las personas entendieran esto, no apoyarían la regulación de los combustibles fósiles para evitar el calentamiento global. Ergo, la necesidad de alarmismo del calentamiento global, una campaña de exageración y advertencias de graves consecuencias a menos que el gobierno actúe. Es una táctica utilizada una y otra vez para ampliar el alcance de los controles gubernamentales.

“Los bosques de pinos exudan hidrocarburos en partículas que reaccionan fotoquímicamente con la luz para producir turbidez. Las montañas Blue Ridge en Appalachia están coronadas por esta neblina. Se ve muy hermoso sobre los árboles, pero si fuera en cualquier otro lugar, se vería como el escape de un automóvil ”.

En julio de 1995, unos 200 científicos completaron un estudio de campo de un mes de duración sobre cómo se forma el ozono en una ciudad con smog. En el estudio participaron seis aviones equipados con laboratorio, globos meteorológicos, 100 estaciones terrestres de muestreo de aire y radar de medición de viento. Al volar sobre el área de Nashville, los investigadores notaron una gran diferencia al volar sobre campos verdes y sobre bosques de robles gruesos alrededor de la ciudad. Sobre los bosques, había niveles notablemente más altos de isopreno, un gas altamente reactivo emitido por los árboles. El isopreno tiene un efecto de ozono al igual que la evaporación de la gasolina.

500 científicos desafían a la ONU

Aunque los niveles de ozono en la atmósfera inferior se atribuyen ampliamente a los automóviles, tres científicos de la Universidad Estatal de Michigan informaron en 1989 que las mediciones de ozono tomadas en veinte estaciones en Michigan entre 1871 y 1903, cuando no había automóviles, revelan patrones de ozono que son iguales a hoy. Además, el propio estudio de cinco volúmenes de ozono de la EPA no pudo encontrar ningún efecto adverso del ozono en la salud humana.

Estudios censurados

En 1978, la EPA suprimió un estudio científico que mostraba que hasta el 80 por ciento de la contaminación del aire era causada por plantas y árboles en lugar de automóviles y chimeneas. Si tiene un césped suburbano de tamaño promedio, el césped de su jardín emite más hidrocarburos cada año que su automóvil. Tras una demanda presentada en virtud de la Ley de Libertad de Información para extraer el informe, los funcionarios de la EPA le dijeron a John Holusha del Washington Star que el informe fue suprimido porque «posiblemente confundiría la estrategia de control de hidrocarburos». Associated Press International acusó a los funcionarios de la EPA de presionar al científico involucrado para «poner los datos en una perspectiva que la EPA pueda defender».

Solo los bosques emiten 175 millones de toneladas de hidrocarburos anualmente, más de seis veces el total de todas las fuentes artificiales. Y 2018 vio vastas áreas de los EE. UU. Consumidas por incendios forestales, casi todos de origen natural, que arrojan cantidades mucho mayores de hidrocarburos a la atmósfera.

Los volcanes

La Enciclopedia Científica de Van Nostrand dice que el Volcán Agustín, que entró en erupción en 1976, «puede haber inyectado 289 mil millones de kilogramos de HCL (ácido clorhídrico) en la estratosfera». Eso es aproximadamente 570 veces la producción mundial de cloro y fluorocarbonos en 1975 ”. Las cantidades de cloro emitidas a la atmósfera en millones de toneladas por año son: agua de mar 600; volcanes 36; otras fuentes naturales 13.4, resultando en un total de 649.4 millones de toneladas. Compare esto con CFCS artificial de 0.75 megatones por año, y vemos que el supuesto aumento artificial asciende a 0.75 / 650 = 0.0000115 por ciento.

El científico Linwood Callis, de la División de Ciencias Atmosféricas de la NASA, estudió una variedad de factores que causan la destrucción del ozono, incluidos los ciclos de manchas solares, volcanes, vientos tropicales y electrones altamente energéticos. Concluyó: «Los CFC se encuentran en una posición muy pobre como causa de niveles más bajos de ozono global».

Dr. William Pecora

Según el Dr. William Pecora, ex Director del Servicio Geológico de los Estados Unidos, solo tres erupciones volcánicas en el siglo pasado (Krakatoa, Indonesia, 1883; Katmai, Alaska, 1912; y Hekla, Islandia, 1947) produjeron más contaminación particulada y gaseosa de la atmósfera que las actividades combinadas de todos los hombres que alguna vez vivieron. Y la era moderna ha sido una en la que la actividad volcánica ha sido relativamente tranquila. Ha habido eras en las que ha sido al menos diez veces mayor. La espectacular explosión de Krakatoa a menudo se considera una excepción, quizás el peor desastre en la historia de la tierra. Sin embargo, ha habido al menos 18 explosiones volcánicas tan grandes o más grandes que Krakatoa solo desde el año 1500. Cuando el monte. Pinatubo en Filipinas entró en erupción en 1991, arrojó 30 millones de toneladas de dióxido de azufre en la estratosfera. Sopló 2 millones de toneladas de cloro en la estratosfera en un solo día. A ese ritmo, coloca el equivalente de cloro de todos los CFC producidos en todo el mundo en 24 horas en la estratosfera cada minuto. Por grandiosa que fue la erupción de Pinatubo, fue eclipsada por la erupción volcánica de Laki en Islandia en 1783-84, que emitió 147 millones de toneladas de dióxido de azufre.

El viento

En cuanto al viento, se ubica entre los volcanes como una de las dos mayores fuentes de contaminación en la actualidad. El análisis de la capa de hielo de Groenlandia muestra que cuando se formaron algunas de sus capas hace miles de años, la atmósfera contenía cuarenta veces más polvo que en la actualidad. Lo que emiten las industrias del mundo es realmente trivial en comparación.

«El hombre es un agente insignificante en la imagen de la calidad del aire total», dice el Dr. Pecora. “Aquellos individuos que hablan sobre la restauración de nuestro ambiente heredado de aire puro, lluvia pura, ríos puros, costas puras y lagos puros nunca tuvieron un curso de geología. Los procesos naturales son, con mucho, los principales agentes para modificar nuestro entorno «.

Los esfuerzos humanos son tan insignificantes en comparación con los de la naturaleza que el hombre tiene dificultades para causar daños ambientales graves, incluso cuando lo intenta.

Incendios

Los incendios gigantes de los más de 700 pozos petroleros kuwaitíes incendiados deliberadamente por el gobierno de Saddam Hussein produjeron daños «insignificantes» al medio ambiente mundial, según científicos de la Universidad de Washington y el Centro Nacional de Investigación Atmosférica en Boulder, Colorado. Su estudio concluyó que esos incendios tuvieron efectos sobre la calidad del aire y algunos aspectos del clima en el Golfo, pero efectos insignificantes a nivel mundial. Sin embargo, esos incendios produjeron 3.400 toneladas métricas de hollín por día, aproximadamente 13 veces el hollín emitido diariamente por todas las fuentes de combustión en los EE. UU. Y esos incendios emitieron dióxido de azufre a una tasa igual al 57 por ciento de las emisiones de todas las empresas eléctricas en los Estados Unidos, Un área 600 veces más grande que Kuwait.

 

De la histeria de la sobrepoblación al cambio climático

 

Durante varias décadas, se ha ignorado el factor abrumador de la contaminación de la Naturaleza en favor de las agendas políticas e ideológicas que han pervertido la ciencia y sustituido las tácticas de miedo en lugar de la verdad que beneficiarían tanto al medio ambiente como a la condición humana.

La mayor parte de lo anterior proviene de mi libro MAKERS AND TAKERS: Cómo se hacen la riqueza y el progreso y cómo se eliminan o se previenen. Abundantes referencias se pueden encontrar en el mismo.

Edmund Contoski

 

Hablando de talibanes

Escrito por Juan Luis Selma

Publicado: 05 Septiembre 2021

Hay que procurar matar al talibán que llevamos dentro, confiar en la fuerza de la verdad y buscarla abiertamente; no debemos cegarnos por los prejuicios

Junto al covid-19, los talibanes de Afganistán copan las noticias. De dónde salió el virus hay algunas teorías, también las puede haber de cómo se hace un talibán. Mientras no haya una seria investigación científica, que no política, desconoceremos el origen del dichoso virus. Saber su origen puede ayudar a combatirlo, al igual que el fenómeno fundamentalista.

Talibán es estudiante en la lengua pastún. Durante la ocupación rusa de Afganistán, muchos niños y jóvenes estudiaron fuera del país y fueron educados en la corriente wahabita del islam debido a la influencia de Arabia Saudí. Estos fundamentalistas pretenden que todos, musulmanes o no, se ciñan exactamente a prácticas de la época del "profeta". Hacen una interpretación literal del Corán de la que se han nutrido grupos terroristas como Al Qaeda y el Dáesh.

Está muy difundida la idea de que las religiones son peligrosas por fundamentalistas, por no respetar la razón y la libertad. Dentro de este saco se pretende meter al cristianismo, y desgraciadamente no nos han faltado bastantes "talibanes". Pero esta visión es totalmente opuesta a la predicación de Jesús, el Dios hecho Hombre. En los Evangelios se habla de amor y de liberación, de perdón y misericordia. Hay una clara invitación a pensar, a razonar las cosas, a respetar la libertad.

Hace unos días bauticé a un niño. Aprovecho estas ocasiones para explicar el significado de las diversas ceremonias. Me detengo en la del exorcismo postbautismal, el Effeta, porque de él habla el Evangelio de hoy: "Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano. Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y mirando al cielo, suspiró y le dijo: effeta (esto es, ábrete). Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente".

Comentaba que, al tocar los oídos y labios de la criatura, pedíamos a Dios que le concediera escuchar solamente cosas buenas y que de sus labios salieran siempre palabras adecuadas. Uno de los asistentes dijo: ¡qué bonito! Y así es. Para que una persona se desarrolle adecuadamente debe recibir una buena formación: oír palabras sabias y ver buenos ejemplos, sobre todo en casa. Después las irá asimilando, las hará suyas y, al vivirlas, las transmitirá.

Las posturas cerradas, erradas, recalcitrantes en las que podemos caer suelen ser fruto de una mala educación; de una visión sectorial de la vida, pequeña, localista, desfigurada. De mutilar la verdad, de tener miedo al pensamiento. Estos posicionamientos no tienen nada que ver con el seguimiento de Jesús. A veces por temor a equivocarnos, por seguridad no nos abrimos a la verdad, seguimos con nuestras rutinas.

En otras ocasiones no sabemos, o nos da vergüenza hablar. El dichoso demonio mudo impide que abramos el alma, que compartamos nuestros problemas y preocupaciones. Esto nos hace sentirnos especiales, miserables y nos traumatiza. Todos tienen problemas, todos han recibido heridas, pero estas se pueden curar, suavizar, cicatrizar.

Leí en una novela de Gabriel Miró: "Y don Lorenzo inclinaba la frente, y decía con timidez y amargura: El decir, el contar nuestra vida consuela, alivia mucho ¡El silencio del dolor es una pena tan pesada!". Contar los problemas al amigo, al cónyuge, al sacerdote hace un bien inmenso. La sinceridad, el ventilar y sacar afuera nuestras oscuridades e incertidumbres es camino hacia la paz interior.

Hay que procurar matar al talibán que llevamos dentro. Confiar en la fuerza de la verdad y buscarla abiertamente. No debemos cegarnos por los prejuicios. Descubrir lo bueno y auténtico que puede tener el otro. Discernir entre el trigo y la paja. La superficialidad en la que estamos inmersos solo se supera con el estudio, con una buena formación, con empeño. Con la ayuda de buenos maestros. Nuestra dignidad nos exige profundizar, actuar por buenas razones y no por meras opiniones superficiales. Si ni oímos ni hablamos, si no abrimos los ojos podemos ser unos fundamentalistas peligrosos.

En la vida conyugal y familiar suele faltar comunicación. Hay una epidemia de distracciones digitales que nos vuelve sordomudos, que nos encierra en nuestro ego. En ocasiones somos incapaces de comprender al otro, encerrados en nuestro punto de vista somos terroristas familiares. Podemos inmolarnos junto a los nuestros. Hay que hablar, exponer lo que nos preocupa. Preguntar, observar al otro e intentar entender qué le pasa. Me puedo preguntar qué tipo de conversaciones tengo con los míos, de qué hablo. Una buena relación requiere horas de conversación, escucha atenta y paciente, el esfuerzo de explicarme una y otra vez. El tono de estos parloteos es importante: palabras serenas, amables, agradables. Los gritos, las exigencias… rompen el diálogo.

Hay toda una pedagogía de la inteligencia, de la concordia, de la comunicación. Puedo aprender a escuchar y a expresarme. No valen la imposición ni la descalificación.

Juan Luis Selma

 

 

Jubilados y pensionistas: Lo que merecen 

 

                                Acordándome de “los primeros tiempos del tan cacareado y temido virus chino”; aquí en España, cuyo gobierno estaba “pillando moscas” y por tanto les pilló en “la inopia”. Desabastecida y no preparada, la tan cacareada “Seguridad Social”, de elementos necesarios; y habiéndole dado prioridad a la juventud, ante, “los viejos o senectos ya más cercanos a su muerte natural”; se produjeron miles de muertos, que de haber sido atendidos, posiblemente muchos de ellos, aún estarían vivos pese a sus achaques (todo cuanto digo se publicó ampliamente en prensa de todo tipo). Pero y como ocurre en este perro mundo y planeta; “aquí los crímenes más grandes, siempre son tapados y los culpables, no aparecen y mueren en la impunidad que vivieron”. Es también una constante terrícola, pues; “los encargados de la justicia, también en muchos casos, pasan su vida, cazando moscas”, sin que les importe otra cosa que dicha caza y lucir sus “altas togas”.

                                ¿Pero alguien piensa lo que es y representa el viejo o vieja, ya en la ancianidad y que pudieron llegar a ella, vete tú a saber en qué circunstancias, esfuerzos y sacrificios, hasta llegar a la antesala de la muerte?

                                Pues y en pocas palabras: fueron y siguen siendo, algo así como, los buenos cimientos de “una casa bien hecha”, o sea los que con sus trabajos e inteligencia, lograron acumular los bienes y riquezas, que las generaciones posteriores disfrutamos; igualmente fueron, los que nos quitaron, “la mierda, los orines, la suciedad que nos hubiese matado, cuando indefensos, nos tuvieron en sus manos… y los que nos enseñaron todo lo demás, para que y en mayoría, fuésemos útiles para la sociedad en que vinimos a nacer? Por descontado que, “en todos los rebaños suele haber ovejas negras o cabras que tiran al monte”, pero eso son minorías en el ámbito general.

                                La vida, si la analizamos con, “la humanidad suficiente”, es para cada individuo que aquí nacemos, como “una rueda que va marcando los tiempos”; y si esos tiempos los sabemos interpretar y cumplir; por descontado que la vida, sería infinitamente mucho más llevadera, que las miserias que hoy se han acumulado; donde los verdaderamente, civilizados, son las tribus que aún quedan en las selvas, y algunas un poquito más “actualizadas”, pero que aún siguen viviendo en “chozas de madera, techo de paja y “climatizadas”, sobre la base de los excrementos de sus vacas”. Pero en ellas, se sabe valorar y cuidar al viejo o vieja, que a duras penas llegan a ella.

                                En el “incivilizado mundo moderno”; el que llega a viejo o vieja, le espera la soledad, más o menos acentuada; y una muerte, tan a solas, que a muchos se la detectan, cuando ya están momificados, puesto que ni en la misma escalera de “la colmena donde vegetaban” (vivir es otra cosa) ni se conocían los habitantes de la misma. Algunos se la detectan antes, o sea, “cuando la descomposición de sus órganos huelen que apestan, y la nariz les avisa del muerto que tienen muy cerca”.

                                Incluso la denominada justicia, degeneró, de la mucho más justa y por tanto equilibrada, que impartían, los “consejos de ancianos”; y que era inapelable una vez sentenciada, en aquellas tribus que valoraban de verdad, a la vejez y la mayor o menor sabiduría, que se aprende, simplemente, “viviendo la vida y observando el entorno natural, donde se nació”; pues reitero una vez más, “que el mejor libro es la propia Creación y la vida que puedas observar con tus propios sentidos”.

                                Pero es claro que en “este avanzadísimo mundo actual”, y dónde al final, nos llevan siempre, “muy deprisa pero a ninguna parte”; no se enseñan a los niños lo que reciben de sus mayores y la deuda que contraen con ellos, si tienen la suerte de verlos llegar a viejos; aquí, “los necios o idiotas que dicen que nos gobiernan”, ni se les ocurre, imponer en toda la enseñanza, “oficial o privada”, estos “mandamientos que si no escritos”, pero “ese libro que antes he referido”, lo tiene reflejado en el denominado reino animal, pese a que en mayoría, ofrezca, “la ley no del más fuerte, sino la del hambre que obliga a matar para seguir viviendo y conservar fuerte a la especie”; pero aún en esa, “feroz pero natural norma”; hay especies que hasta llegan a sentir y… “orar a sus muertos, como lo hacen los imponentes elefantes”, por ejemplo y ahora también lo han descubierto en algunos, de “nuestros primos hermanos, los primates”. Amén.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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