Las Noticias de hoy 2 Octubre 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 02/10/2021 - 11:58

Santoral de hoy 2 de octubre: Ángeles Custodios

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 02 de octubre de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

El Video del Papa invita a dejarse «mover» por Cristo

Foro Mundial de Alimentación. El Papa: soluciones innovadoras para viejos problemas

Santa Teresa del Niño Jesús: “No le digo nada, ¡lo amo!”

SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS* : Francisco Fernandez Carbajal

2 de octubre: Ángeles Custodios

“El trabajo es camino de santificación” : San Josemaria

¿Qué es el Ángelus y cómo se reza?

Fundación del Opus Dei y dedicación a los pobres y enfermos (1928 - 1936)

Algo grande y que sea amor (XII): Frutos de la fidelidad : Pablo Edo

‘Las mujeres hemos sido miradas con luces de corto alcance’ : María José Atienza / Natalia Santoro

Emergencia del emprendimiento digital femenino en el Siglo XXI : Nuria Chinchilla

Los verdaderos héroes. La vida es para servir : José Martínez Colín.

El informe CYD sitúa a la Universidad líder en el impacto de su investigación en las áreas de Medicina y Enfermería : Isabel Rincón

La vida es bella cuando la dejamos florecer, eduquemos a nuestros hijos en la alegría de vivir : Silvia del Valle Márquez

Evangelio del domingo: la belleza del amor fiel

Unas mujeres pioneras en la posguerra de España

“Se ha aprobado una ley de eutanasia cuando lo urgente es evitar que 75.000 españoles al año mueran con dolor” : Universidad Católica de Valencia

El verdadero apostolado no oculta a las almas su malicia : Plinio Corrêa de Oliveira

Las leyendas negras y la anarquía provocada : Antonio García Fuentes

 

 

ROME REPORTS

 

El Video del Papa invita a dejarse «mover» por Cristo

En el Video del Papa de este mes de octubre Francisco invita a hombres y mujeres a dejarse “mover” por Cristo y dar así testimonio de una vida que contagie a los demás, que atraiga sin obligar ni exigir.

En el Video del Papa de octubre, el Papa Francisco pide a todas las personas ser discípulos misioneros en la vida cotidiana, en el trabajo del día a día, dando testimonio del encuentro con Jesús y viviendo con sabor a Evangelio.

El Video del Papa acaba de salir a la luz con la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. En octubre, mes en que empieza el camino sinodal y se celebra la Jornada Mundial de las Misiones, el Santo Padre profundiza en la naturaleza evangelizadora de la Iglesia y nos llama a todos a ser, justamente, discípulos misioneros.

Esta misión a la que todos los bautizados estamos llamados se centra, sobre todo, en “estar disponibles a su llamada y vivir unidos al Señor en las cosas más cotidianas, el trabajo, los encuentros, las ocupaciones de cada día, las casualidades de cada día, dejándonos guiar siempre por el Espíritu Santo”.

De Iglesia misionera a discípulos misioneros

En unos días va a iniciar el Camino Sinodal de la Iglesia, una llamada a caminar juntos, como “Pueblo de Dios peregrino y misionero”. Ya en El Video del Papa del mes de agosto de 2021, Francisco había subrayado la vocación propia de la Iglesia, que es evangelizar. En aquella ocasión, abogaba por seguir, como Iglesia, una “opción más misionera”, que empezaba por “la reforma de nosotros mismos”.

Este mes el Papa profundiza sobre este llamado, invitando a hombres y mujeres a dejarse “mover” por Cristo y dar así testimonio de una vida que contagie a los demás, que atraiga sin obligar ni exigir. En el video nos dice que cada testimonio de vida provoca admiración, y la admiración hace que otros se pregunten: “¿cómo es posible que esto sea así?” o “¿de dónde le viene a esta persona el amor con que trata a todos, la amabilidad, el buen humor?”.

Ser misionero es buscar y fomentar el encuentro personal, cara a cara, de persona a persona. En el libro-entrevista “Sin Él no podemos hacer nada”. Una conversación sobre ser misioneros en el mundo de hoy, donde se recoge un intercambio entre el Papa Francisco y el periodista italiano Gianni Valente, el Santo Padre dice claramente que “la Iglesia crece por atracción y por testimonio”. Se trata de vivir cerca de Jesús, en el encuentro con los demás: “si Cristo te atrae, si te mueves y haces las cosas porque eres atraído por Cristo, otros lo notarán sin esfuerzo. No hay necesidad de demostrarlo, y mucho menos de exhibirlo”. Se trata de encarnar el Evangelio en la vida cotidiana. Un fuego que enciende otro fuego.

Misión y sinodalidad

“Una Iglesia sinodal tiene que ser una Iglesia misionera, porque la misión debe comenzar con el dinamismo de la escucha recíproca, que es la premisa y la condición necesaria para aceptar aquello que el Espíritu le sugiere a la Iglesia”, afirma el Secretario General del Sínodo de los Obispos, cardenal Mario Grech. “Solamente orando y abriendo los ojos a todo lo que nos circunda – como nos recuerda el Papa Francisco – podremos percibir la acción del Espíritu Santo que ya se manifiesta, y ser una Iglesia en movimiento, misionera, que evita la autorreferencialidad y que es capaz de ser para todos ese ‘sacramento del cuidado’ que el mundo tanto necesita”.

Discernir y reconocer la acción del Espíritu Santo

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, recuerda que “las intenciones de oración del Papa, que se presentan cada mes, forman parte de la oración y del discernimiento del Santo Padre. Estas intenciones de oración, en el contexto del Camino Sinodal que inicia la Iglesia, como Pueblo de Dios, son una invitación a discernir y reconocer cómo el Espíritu del Señor nos llama a vivir a los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia. No olvidemos que el Camino Sinodal es en vista de la misión, de una iglesia misionera “con las puertas abiertas” (EG, n.46) y encuentra su fuente en la oración”.

 

 

Foro Mundial de Alimentación. El Papa: soluciones innovadoras para viejos problemas

El Santo Padre envió un mensaje a los participantes en el Foro Mundial de la Alimentación, que están reunidos en Roma del 1 al 5 de octubre, en el cual los invita a “ser esperanzados frente a la desesperación y a permanecer unidos en la misión de garantizar que nadie se quede sin los medios necesarios para llevar una vida digna”.

 

Renato Martinez - Ciudad del Vaticano

“No sean mezquinos en sus sueños, luchen por un futuro mejor y conviertan esos anhelos en acciones concretas y significativas. Dejen atrás rutinas y falsos espejismos y regeneren este mundo tan sacudido por la pandemia”, es el aliento del Papa Francisco a los jóvenes participantes en el Foro Mundial de la Alimentación, reunidos en Roma del 1 al 5 de octubre de 2021. En el Mensaje – dirigido al Doctor Qu Dongyu, Director General de la FAO con ocasión de la inauguración del Foro Mundial de la Alimentación, el mismo que fue leído por el Cardenal Secretario de Estado Vaticano, Pietro Parolin – el Pontífice resalta “la promoción de la acción liderada por jóvenes para la transformación de nuestros sistemas alimentarios”.

Soluciones innovadoras para abordar viejos problemas

Asimismo, el Papa destaca que, hoy los jóvenes de todo el mundo están cultivando su creatividad y su energía para abordar las causas estructurales de la actual crisis alimentaria, desde prolongados conflictos armados hasta los efectos devastadores del cambio climático. “Su sentido de pertenencia a una misma comunidad y al planeta – afirma – les otorga un pujante cariz de urgencia para actuar y resolver los retos que afligen a la familia humana de manera novedosa. Su regalo para nosotros consiste en aportar soluciones innovadoras para abordar viejos problemas y en la valentía para no dejarse limitar por un pensamiento miope que se resiste a cambiar”.

Conviertan esos anhelos en acciones concretas y significativas

Al recordar que, hace pocas semanas, los líderes del mundo se reunieron en Nueva York para celebrar la Cumbre de la ONU sobre Sistemas Alimentarios, el Papa Francisco señala que, se comprometieron a trabajar juntos para lograr la realización del Objetivo de Desarrollo Sostenible número 2, que batalla por erradicar el hambre en el mundo. “Con esta convicción – afirma – pido a todos los jóvenes reunidos en el Foro Mundial de la Alimentación que sean intrépidos y decididos. Les pido que permanezcan unidos y firmes en sus propósitos. No sean mezquinos en sus sueños, luchen por un futuro mejor y conviertan esos anhelos en acciones concretas y significativas. Dejen atrás rutinas y falsos espejismos y regeneren este mundo tan sacudido por la pandemia. Y esto será una feliz realidad si siembran solidaridad, creatividad y nobleza de espíritu”.

Que nadie se quede sin los medios necesarios para una vida digna

En este sentido, el Santo Padre invita a los participantes y a cuantos ahora deben cumplir los compromisos formulados en los últimos meses que compete no defraudar a las nuevas generaciones. Miren profundamente a los ojos de los jóvenes que les piden un cambio, y escuchen. Escuchen sus preocupaciones e inspírense en su visión, porque es nuestro presente el que definirá su futuro. “Seamos recordados por nuestra decisión de ser esperanzados frente a la desesperación y de permanecer unidos en la misión de garantizar que nadie se quede sin los medios necesarios para llevar una vida digna”.

 

 

Santa Teresa del Niño Jesús: “No le digo nada, ¡lo amo!”

Teresa de Lisieux no es una bella santa de estampita digna de llevar en la cartera o colgar en la sala. No es una santa para estar solamente montada en un altar, rodeada de velas y lindas flores; ella es el testimonio de una mujer que supo amar con radicalidad, una santa para llevar a la vida y aprender de su actual y revolucionario mensaje de ternura que mucho tiene que enseñarnos hoy.

 

Por Genaro Ávila-Valencia, SJ

Teresa de Lisieux, mejor conocida como Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, es una de las santas más conocidas y queridas en la iglesia católica. Es admirada por unos, pero también, hay que decirlo, incomprendida por otros. Una imagen idealizada y romántica ha cubierto el verdadero rostro de Teresa, de tal suerte que muchos al referirse a ella no piensan más que en una santa dulzona, ingenua, con un camino facilón y cubierta de una lluvia de rosas; nada más lejano a la verdad que esto; su vida va más allá, mucho más allá de la reducida imagen que nos hemos hecho de ella pues, como diría Emeterio García Setién:

No todo fueron rosas,

Teresa, en tu camino,

ni luces de alboradas jubilosas,

ni charlas amorosas

con tu Amado divino.

Conociste también noches oscuras,

y en el yunque de muchas amarguras

se forjó tu destino.

Sólo personas con almas apasionadamente amantes como la de Teresa son capaces de desear con tanta vehemencia la pequeñez, ese caminito de la infancia espiritual que la llevaría a la auténtica grandeza. Su corazón anhelaba conseguir grandes glorias y hazañas como las de Santa Juana de Arco. Desde muy niña Teresa intuía que el Señor la destinaría también para grandes cosas, pero por un camino inversamente opuesto al de su admirada heroína de Francia; en lugar de escuchar una voz en el cielo que la invitaba al combate, Teresita nos cuenta que percibía en su sensible y atento corazón “una voz más suave y fuerte todavía: la del Esposo de las vírgenes, que le llamaba a otras hazañas y a conquistas más gloriosas. Y fue en la soledad del Carmelo donde comprendió que su misión no era la de hacer coronar a un rey mortal, sino la de hacer amar al Rey del cielo, la de conquistarle el reino de los corazones”.

Teresa nos enseña aquello que nos cuenta el poema de León Felipe: “Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol...y un camino virgen Dios”. Es decir, cada uno de nosotros tiene un propio y único itinerario por descubrir y por caminar en la compañía del buen Jesús. Teresa descubrió que la pequeñez, la sencillez y el abandono son el fruto del delicioso amor, por eso, llena su alma de afecto exclamaba: “Todas las criaturas pueden abandonarme, y yo intentaré sin quejas junto a ti resignarme”. Nada le inquieta y nada puede turbarle pues, como bien dice, “más alto que la alondra su alma sabe elevarse”. Es verdad, supo elevarse sin perder la tierra a la que estaba bien plantada.

En el jardín del Carmelo Descalzo, nuestra santa de Lisieux supo madurar en la caridad y, de niña caprichosa y berrinchuda, convertirse en una mujer apasionada y consciente. A su corta edad pudo experimentar y comprender que la belleza y la tersura de las rosas incluyen también las punzantes e hirientes espinas de su tallo. Así, ya cuando estaba muy enferma le preguntaron: “¿por qué estás tan alegre hoy?” A lo que ella respondió: “Porque esta mañana he tenido dos ‘pequeñas’ penas. ¡Muy agudas, sí…! Nada me produce tantas ‘pequeñas’ alegrías como las ‘pequeñas’ penas”. Su sufrimiento no era estoico, sino cristiano. Sabía bien que la vida trae mucho de dulzura, pero también inevitables amarguras que aceptaba con paz y las hacía fecundas al ofrecerlas al Señor por los misioneros.

Teresa del Niño Jesús nos enseña que el camino al cielo no está lleno de grandes logros y proezas, sino de pequeñas y simples obras hechas con amor y por amor. Nuestra santa carmelita comprendió, por gracia, que la actitud más cercana al Reino de Dios no es la amistad, sino la fraternidad y la sororidad, más allá de las simpatías o antipatías que los otros le pudieran suscitar; Por eso practicaba una exquisita afabilidad ante las impertinencias de algunas de sus hermanas, supo mantener la amabilidad, el diálogo abierto y el buen trato hacia los demás. En sus escritos encontramos que ante una hermana de su comunidad que tenía el don de desagradarle en todo por su carácter, sus modales y sus palabras, en lugar de huir de ella, evitarla e ignorarla, decidió dedicarle su mejor sonrisa; entonces “para no ceder a la antipatía natural que experimentaba” se dijo así misma que “la caridad no debería consistir en simples sentimientos, sino en obras” y se dedicó a portarse con esa hermana como lo hubiera hecho con la persona a la que más quería.

La fuerza de Teresita nacía de su vida de oración y “la sequedad era su pan cotidiano”. Sabía que la oración era ese impulso del corazón que le permitía permanecer en la presencia del buen Dios incluso en medio de la dificultad. Su oración no fue un éxtasis constante ni un estado continuo de consolación; tampoco se trataba de una fiesta de sentimientos, así nos lo cuenta: “cuando no siento nada, cuando soy incapaz de orar y de practicar la virtud, entonces es el momento de buscar pequeñas ocasiones, naderías que agradan a Jesús (…) Por ejemplo, una sonrisa, una palabra amable cuando tendría ganas de callarme o de mostrar un semblante enojado, etc., etc.”. Un poco antes de su muerte, le preguntan que por qué se levantaba tantas veces, que debería tratar de dormir, pero ella respondió: “No puedo, sufro demasiado, así que rezo…” Entonces le preguntaron: “¿Y qué le dices a Jesús?” a lo que ella respondió: “No le digo nada, ¡lo amo!”.

Teresa de Lisieux no es una bella santa de estampita digna de llevar en la cartera o colgar en la sala. No es una santa para estar solamente montada en un altar, rodeada de velas y lindas flores; ella es el testimonio de una mujer que supo amar con radicalidad, una santa para llevar a la vida y aprender de su actual y revolucionario mensaje de ternura que mucho tiene que enseñarnos hoy. Roguemos al Señor que nos ayude a ser pequeños, pobres y frágiles; pero con grandes deseos de amarlo y de seguirlo. Contamos desde ya con su intercesión.

 

 

SANTOS ÁNGELES CUSTODIOS*

Memoria

— Existencia.

— Continuos servicios que nos prestan los Ángeles Custodios.

— Tratarlos como a amigos entrañables.

I. Ángeles del Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos1.

Los Ángeles aparecen frecuentemente en la Sagrada Escritura como ministros ordinarios de Dios. Son las criaturas más perfectas de la Creación, penetran con su inteligencia donde nosotros no podemos, y contemplan cara a cara a Dios, como criaturas ya glorificadas.

En los momentos más importantes de la historia humana, un ángel, manifestándose a veces en forma corpórea, ha sido embajador de Dios para anunciar sus designios, para señalar un camino, para comunicar la voluntad divina. Los vemos constantemente actuar como mensajeros del Altísimo, iluminando, exhortando, intercediendo, preservando del peligro, castigando. El mismo significado de la palabra Ángel enviado expresa su función de mensajero de Dios ante los hombres2. Siempre recibieron veneración y respeto en el Pueblo elegido. ¿Acaso no son todos ellos espíritus destinados al servicio, enviados para asistir a los que han de heredar la salvación?3.

La fe en esta misión protectora de los ángeles, vinculados a personas particulares, es lo que hizo exclamar a Israel, en el momento de bendecir a sus nietos, los hijos de José: que el Ángel que me ha librado de todo mal, bendiga a estos niños4. Y la Primera lectura de la Misa5 recoge las palabras del Señor a Moisés, que hoy podemos ver como dirigidas a cada uno de nosotros: Yo mandaré un Ángel ante ti para que te defienda en el camino y te haga llegar al lugar que te he dispuesto. Y el Profeta Eliseo dirá a su sirviente, asustado al ver los enemigos que les rodeaban por todas partes: Nada temas, que los que están con nosotros son más que los que están con ellos. Eliseo oró y dijo: ¡Oh Yahvé!, ábrele los ojos para que vea. Y Yahvé abrió los ojos del siervo, y vio la montaña llena de caballos y carros de fuego que rodeaban a Eliseo6. ¡Qué seguridad nos tiene que dar la presencia en nuestra vida de los Ángeles Custodios! Ellos nos consuelan, nos iluminan, pelean en favor nuestro: en lo más duro del combate se le aparecieron en el cielo a los adversarios cinco varones resplandecientes, montados en caballos con frenos de oro, que poniéndose a la cabeza de los judíos y tomando dos de ellos en medio al Macabeo, le protegían con sus armas, le guardaban incólume y lanzaban flechas y rayos contra el enemigo, que, herido de ceguera y espanto, caía7. De formas y modos muy diferentes, los santos ángeles intervienen todos los días en nuestra vida corriente. ¡Qué providencia tan singular y llena de bondad y cuánta solicitud la de Dios con nosotros, sus hijos, a través de estos santos protectores! Busquemos en ellos fortaleza en la lucha ascética ordinaria y ayuda para que enciendan en nuestros corazones las llamas del Amor de Dios.

II. Delante de los ángeles tañeré para Ti, Dios mío8.

La vida y la enseñanza de Jesús está poblada de la presencia ministerial de los ángeles. Gabriel comunica a María que va a ser Madre del Salvador. Un ángel ilumina y serena el alma de José; también hay ángeles que anuncian el Nacimiento de Jesús a los pastores de Belén. La huida a Egipto, las tentaciones del Señor en el desierto, los sufrimientos de Getsemaní, la Resurrección y la Ascensión son presenciadas igualmente por estos servidores de Dios, que, a su vez, velan constantemente por la Iglesia y por cada uno de sus miembros, como atestiguan los Hechos de los Apóstoles9 y la Tradición primitiva. En verdad os digo que veréis abrirse los cielos y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del Hombre10.

Muchos santos y muchas almas que han estado muy cerca de Dios se distinguieron en su vida aquí en la tierra por su amistad con su Ángel Custodio, al que acudían muy frecuentemente11. San Josemaría Escrivá tuvo una particular devoción a los Ángeles Custodios. Y precisamente en la fiesta que hoy celebra la Iglesia, el Señor le hizo ver con toda claridad la fundación del Opus Dei, a través del cual resonaría en gentes de toda condición humana y social la llamada a la santidad en el mundo, en medio de sus quehaceres, a través de las circunstancias en las que se desarrolla una vida normal. Trataba a su Ángel Custodio y saludaba al de la persona con la que conversaba12, decía del Ángel Custodio que era «un gran cómplice» en las tareas apostólicas, y le pedía también favores materiales. En una época de su vida, le llamó en alguna ocasión mi relojerico, pues su reloj se le paraba con frecuencia y, careciendo del dinero necesario para arreglarlo, le encargaba que lo pusiera en marcha13. Dedicaba un día de la semana el martes a tratarle con más empeño14. En cierta ocasión, viviendo en Madrid, en medio de un ambiente de persecución religiosa, difícil y agresivamente anticlerical, se le abalanzó en la calle un sujeto de mal aspecto con clara intención de agredirle. De improviso, se interpuso inexplicablemente otra persona, que repelió al agresor. Fue cosa de un instante. Ya a salvo, su protector, acercándose, le dijo quedamente al oído: «¡burrito sarnoso, burrito sarnoso!», palabras con las que San Josemaría Escrivá se definía a sí mismo, con humildad, en la intimidad de su alma, y que solo conocía su confesor. La paz y el gozo de reconocer la visible intervención de su Custodio le llenaron el alma15. «Te pasmas escribía más tarde- porque tu Ángel Custodio te ha hecho servicios patentes. Y no debías pasmarte: para eso le colocó el Señor junto a ti»16. Hoy puede ser un día para reafirmar nuestra devoción al Ángel Custodio, pues es mucha la necesidad que tenemos de él: Oh Dios, que en tu providencia amorosa te has dignado enviar para nuestra custodia a tus santos ángeles le decimos al Señor con una oración de la Liturgia de la Misa, concédenos, atento a nuestras súplicas, vernos siempre defendidos por su protección y gozar eternamente de su compañía17.

III. A sus ángeles ha dado orden para que te guarden en tus caminos... Y comenta San Bernardo en una de las lecturas de la Liturgia de las Horas de hoy: «Estas palabras deben inspirarte una gran reverencia, deben infundirte una gran devoción y conferirte una gran confianza. Reverencia por la presencia de los ángeles, devoción por su benevolencia, confianza por su custodia. Porque ellos estarán junto a ti, y lo están para tu bien. Están presentes para protegerte, lo están en beneficio tuyo. Y, aunque lo están porque Dios les ha dado esta orden, no por ello debemos de estarles menos agradecidos, pues cumplen con tanto amor esta orden y nos ayudan en nuestras necesidades, que son tan grandes»18.

Te llevarán en sus manos para que no tropiece tu pie en piedra alguna19. Nos sostienen en sus manos como un preciado tesoro que Dios les ha encomendado. Como los hermanos mayores cuidan de los pequeños, así los ángeles nos asisten a nosotros hasta introducirnos felizmente en la casa paterna. Entonces habrán cumplido su misión. Nuestro trato con el Ángel Custodio ha de tener un carácter amistoso, que reconozca a la vez su superioridad en naturaleza y gracia. Aunque su presencia sea menos sensible que la de un amigo de la tierra, su eficacia es mucho mayor. Sus consejos y sugerencias vienen de Dios y penetran más profundamente que la voz humana. Y, a la vez, su capacidad para oírnos y comprendernos es muy superior a la del amigo más fiel; no solo porque su permanencia a nuestro lado es continua, sino porque entra más hondo en nuestras intenciones, deseos y peticiones. El Ángel puede llegar a nuestra imaginación directamente sin palabra alguna, suscitando imágenes, recuerdos, impresiones, que nos señalan el camino a seguir. ¡Cuántas veces nos habrán ayudado a continuar nuestro camino como a Elías que, perseguido por Jezabel, se disponía a morir, tal era su cansancio, bajo un arbusto del trayecto! Es bien seguro que nuestro Ángel, como el de Elías, se acercará a nosotros y nos hará entender: levántate y come porque te queda todavía mucho camino20.

Nunca nos sentiremos solos si nos acostumbramos a tratar a ese amigo fiel y generoso, con el que podemos conversar familiarmente21. Él, además, une su oración a la nuestra y la presenta a Dios22. Es necesario, sin embargo, que mentalmente le hablemos, porque no puede penetrar en nuestro entendimiento como lo hace Dios. Y entonces, él podrá deducir de nuestro interior más de lo que nosotros mismos somos capaces. «No podemos tener la pretensión de que los Ángeles nos obedezcan... Pero tenemos la absoluta seguridad de que los Santos Ángeles nos oyen siempre»23. Ya es suficiente.

Nuestro Ángel Custodio nos acompañará hasta el final del camino y, si somos fieles, con él contemplaremos a Nuestra Señora, Reina de los ángeles, a quien todos alaban en una eternidad sin fin. A ese coro angélico, con la ayuda de la gracia, nos uniremos también nosotros.

1 Antífona de entrada. Dan 3, 58. — 2 cfr. Juan Pablo II, Audiencia general 30-VII-1986. — 3 Heb 1, 14. — 4 Gen 48, 16. — 5 Ex 23, 20-23. — 6 4 Rey 6, 16-17. — 7 4 Rey 10, 29-30. — 8 Antífona de comunión — 9 Hch 5, 19-20; 12, 7-17. — 10 Jn 1, 51. — 11 Cfr. G. Huber, Mi ángel marchará delante de ti, Palabra, 7.ª ed., Madrid 1985, pp. 33 y ss. — 12 A. Vázquez de Prada, El fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid 1983, p. 121. — 13 Ibídem. — 14 Ibídem, p. 502, nota 40. — 15 Cfr. ibídem, p. 136 — 16 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 565. — 17 Oración colecta. — 18 Liturgia de las Horas, Segunda lectura, San Bernardo, Sermón 12 sobre el Salmo «Qui habitat», 3, 6-8. — 19 Sal 90, 12. — 20 1 Rey 19, 7, — 21 Cfr. Tanquerey, Compendio de Teología ascética y mística, Palabra, Madrid 1990, n. 187, pp. 131-132. — 22 Cfr. Orígenes, Contra Celso, 5, 4. — 23 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 339.

La devoción a los Ángeles Custodios está atestiguada desde los mismos comienzos del Cristianismo. La fiesta con carácter universal para toda la Iglesia fue instituida por el Papa Clemente X en el siglo xvii. Los Ángeles Custodios son los mensajeros del Señor encargados de velar por cada uno de nosotros, protegiendo nuestro camino en la tierra y compartiendo con los cristianos el afán apostólico de acercar las almas a Dios.

 

 

2 de octubre: Ángeles Custodios

Comentario de la fiesta de los Santos Ángeles Custodios. “[Los] ángeles en los cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”. Acudamos a nuestro ángel custodio para que nos ayude a tratar a Dios con plena intimidad, con toda nuestra mente y todo nuestro corazón, como solía hacer san Josemaría en este día.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mt 18,1-5.10)

En aquella ocasión se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

— ¿Quién piensas que es el mayor en el Reino de los Cielos?

Entonces llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo:

— En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Pues todo el que se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos; y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos.


Comentario

Nos cuenta el evangelio de hoy que en una ocasión, cuando Jesús estaba con sus discípulos, “llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y dijo: En verdad os digo: si no os convertís y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos” (vv. 2-4). Cuando Jesús habla de hacerse como niños no está diciendo una ingenuidad, ni hablando en un lenguaje meramente figurado, sino que está desvelando una realidad profunda que ayuda al hombre a penetrar en su propio misterio, que le hace caer en la cuenta de la importancia de los valores que cada ser humano trae consigo al mundo y que se expresan espontáneamente en su infancia. La pérdida de la sencillez, la sinceridad, el amor candoroso, la capacidad de admirarse ante la grandeza o la belleza de las cosas, la confianza y tantos otros valores que son propios de la condición infantil no supone un logro de la madurez, sino una limitación que conviene restaurar.

Jesús, cuando hablaba del amor de Dios Padre por los niños y por los que se hacen como niños, señaló: “Guardaos de despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos están viendo siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos” (v. 10). “Fundada en éste y en otros textos inspirados –recordaba Mons. Javier Echevarría-, la Iglesia enseña que ‘desde la infancia a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión’[1]. Y hace suya una afirmación frecuente en los escritos de los Padres de la Iglesia: ‘Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducir su vida’[2]. De entre los espíritus celestiales, los ángeles custodios han sido colocados por Dios al lado de cada hombre y de cada mujer. Son nuestros cercanos amigos y aliados en la pelea que nos enfrenta –como afirma la Escritura– a las insidias del diablo”[3]. Por eso San Josemaría recomienda: “acude a tu Custodio, a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones”[4].

En un día como hoy, el dos de octubre de 1928, día de los ángeles custodios, nació el Opus Dei. Quiso Dios poner en el corazón bien dispuesto de san Josemaría, la inquietud divina de hacer llegar a todo el mundo una llamada universal a buscar la santidad en su vida ordinaria, santificando las realidades profesionales y familiares de la vida cotidiana.

Cada año, en esta fecha, su corazón se alzaba con sencillez infantil al Señor en acción de gracias y acudía a su ángel custodio para que le ayudara a tratar a Dios con plena intimidad, con toda su mente y todo su corazón. “Esta mañana –escribía el 2 de octubre de 1931, tres años después- me metí más con mi Ángel. Le eché piropos y le dije que me enseñe a amar a Jesús, siquiera, siquiera, como le ama él”[5]. Y su oración discurrió por un cauce profundo y sereno: “¡Qué cosas más pueriles le dije a mi Señor! Con la confiada confianza de un niño que habla al Amigo Grande, de cuyo amor está seguro: Que yo viva sólo para tu Obra –le pedí–, que yo viva sólo para tu Gloria, que yo viva sólo para tu Amor [...]. Recordé y reconocí lealmente que todo lo hago mal: eso, Jesús mío, no puede llamarte la atención: es imposible que yo haga nada a derechas. Ayúdame Tú, hazlo Tú por mí y verás qué bien sale. Luego, audazmente y sin apartarme de la verdad, te digo: empápame, emborráchame de tu Espíritu y así haré tu Voluntad. Quiero hacerla. Si no la hago es... que no me ayudas. Y hubo afectos de amor para mi Madre y mi Señora, y me siento ahora mismo muy hijo de mi Padre-Dios”[6].


[1] Catecismo de la Iglesia Católica, 336.

[2] San Basilio, Contra Eunomio 3, 1 (PG 29, 656B).

[3] Javier Echevarría, Carta 1.X.2010.

[4] S. Josemaría, Camino, 567.

[5] San Josemaría, Apuntes íntimos, Cuaderno 4, 307, 2-X-1931

[6] Ibidem.

 

 

“El trabajo es camino de santificación”

La conversión es cosa de un instante. -La santificación es obra de toda la vida. (Camino, 285)

2 de octubre

El Opus Dei se propone promover entre personas de todas las clases de la sociedad el deseo de la perfección cristiana en medio del mundo. Es decir, el Opus Dei pretende ayudar a las personas que viven en el mundo –al hombre corriente, al hombre de la calle–, a llevar una vida plenamente cristiana, sin modificar su modo normal de vida, ni su trabajo ordinario, ni sus ilusiones y afanes.

Por eso, en frase que escribí hace ya muchos años, se puede decir que el Opus Dei es viejo como el Evangelio y como el Evangelio nuevo. Es recordar a los cristianos las palabras maravillosas que se leen en el Génesis: que Dios creó al hombre para que trabajara. Nos hemos fijado en el ejemplo de Cristo, que se pasó la casi totalidad de su vida terrena trabajando como un artesano en una aldea. El trabajo no es sólo uno de los más altos de los valores humanos y medio con el que los hombres deben contribuir al progreso de la sociedad: es también camino de santificación. (...)

El Opus Dei es una organización internacional de laicos, a la que pertenecen también sacerdotes seculares (una exigua minoría en comparación con el total de socios). Sus miembros son personas que viven en el mundo, en el que ejercen su profesión u oficio. Al acudir al Opus Dei no lo hacen para abandonar ese trabajo, sino al contrario buscando una ayuda espiritual con el fin de santificar su trabajo ordinario, convirtiéndolo también en medio para santificarse o para ayudar a los demás a santificarse. No cambian de estado –siguen siendo solteros, casados, viudos o sacerdotes–, sino que procuran servir a Dios y a los demás hombres dentro de su propio estado. Al Opus Dei no le interesan ni votos ni promesas, lo que pide de sus socios es que, en medio de las deficiencias y errores propios de toda vida humana, se esfuercen por practicar las virtudes humanas y cristianas, sabiéndose hijos de Dios. (Conversaciones, 24)

 

 

¿Qué es el Ángelus y cómo se reza?

El Ángelus es una oración para contemplar el misterio de la Encarnación, el acontecimiento por el cual “el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos Dios”. Es una pequeña pausa en el trabajo que nos sumerge en la intimidad de la Virgen María y la Santísima Trinidad.

PREGUNTAS SOBRE LA FE CRISTIANA30/09/2021

Sumario

1. ¿Qué es el Ángelus?
2. ¿Cuándo nació esta devoción?
3. ¿Por qué meditar esta escena es importante para los cristianos?
4. ¿Cuándo se reza el Ángelus?
5. ¿Hay relación entre la oración del Ángelus y el “Ángelus del Papa”?

 

1. ¿Qué es el Ángelus?

 

‘Ángelus’ es el nombre de una oración mariana y cristológica de la Iglesia católica en honor de la Virgen. Esta oración «invita a meditar el misterio de la Encarnación, animando al cristiano a tomar a María como punto de referencia en los diversos momentos de su jornada para imitarla en su disponibilidad para realizar el plan divino de la salvación» (Juan Pablo II, Audiencia General). A esta contemplación de la vida de Cristo se suma el fin de saludar a la Virgen y recurrir a su misericordiosa intercesión.

Es una composición litúrgica que, con su estructura sencilla y carácter bíblico, nos lleva a conmemorar la Encarnación del Hijo de Dios y en la que pedimos ser llevados por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. La oración Ángelus, o «saludo angélico», consiste en el rezo de tres versos intercalados con tres “Ave María”:

«El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.»
Ave María

«He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.»
Ave María

«Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.»
Ave María

En esta parte se recuerda la prontitud del asentimiento de la Virgen a la voluntad del Señor y la llegada del Salvador en medio de nosotros. Después se implora la intercesión de María:

«Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo».

Se finaliza con una oración que indica los eventos centrales de la Redención:

«Oremos. Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén».

Reza el Ángelus con el devocionario móvil

Textos de san Josemaría para meditar

“María está muy unida a esa manifestación máxima del amor de Dios: la Encarnación del Verbo, que se hizo hombre como nosotros y cargó con nuestras miserias y pecados. María, fiel a la misión divina para la que fue criada, se ha prodigado y se prodiga continuamente en servicio de los hombres, llamados todos a ser hermanos de su Hijo Jesús. Y la Madre de Dios es también realmente, ahora, la Madre de los hombres” (Es Cristo que pasa, 140).

“Mirad: para nuestra Madre Santa María jamás dejamos de ser pequeños, porque Ella nos abre el camino hacia el Reino de los Cielos, que será dado a los que se hacen niños. De Nuestra Señora no debemos apartarnos nunca. ¿Cómo la honraremos? Tratándola, hablándole, manifestándole nuestro cariño, ponderando en nuestro corazón las escenas de su vida en la tierra, contándole nuestras luchas, nuestros éxitos y nuestros fracasos.

Descubrimos así —como si las recitáramos por vez primera— el sentido de las oraciones marianas, que se han rezado siempre en la Iglesia. ¿Qué son el Ave Maria y el Ángelus sino alabanzas encendidas a la Maternidad divina? Y en el Santo Rosario —esa maravillosa devoción, que nunca me cansaré de aconsejar a todos los cristianos— pasan por nuestra cabeza y por nuestro corazón los misterios de la conducta admirable de María, que son los mismos misterios fundamentales de la fe (Amigos de Dios, 290).

2. ¿Cuándo nació esta devoción?

 

En la alta Edad Media se tocaba la campana de los monasterios y conventos para recitar la segunda plegaria, después de las “Completas”[1] (parte de la Liturgia de las Horas). En el siglo XIII se comenzó la costumbre de recitar tres Ave María al sonido vespertino de las campanas y, muy pronto, se extendió la práctica a la mañana. En el siglo XV, en Francia, se sumó a esta costumbre su rezo al mediodía.[2] Esta práctica ha evolucionado hasta convertirse en las oraciones que hoy componen el Ángelus.

El primer documento que recoge el Ángelus en su forma actual es un catecismo impreso en Venecia en 1560. La práctica de esta costumbre se extendió en 1571 cuando el papa san Pío V insertó el rezo del Ángelus en el “Pequeño Oficio de Nuestra Señora” (devoción litúrgica a la Virgen María). Más adelante, en 1724, su difusión se volvió universal y definitiva con el documento “Iniunctae nobis” del papa Benedicto XIII, en el que concedía indulgencias por el rezo del Ángelus.[3]

 

El Ángelus (1857-1859) - Jean-François Millet

 

El Ángelus se volvió a modificar con el papa Benedicto XIV en 1742, quien estableció que durante el tiempo de Pascua se sustituyera por la antífona Regina coeli. Ésta es la costumbre que se mantiene en la actualidad. Sin embargo, en 1815, el papa Pío VII añadió el rezo de tres Gloria al final del Ángelus en acción de gracias por los dones que la Santísima Trinidad ha otorgado a la Virgen. Esta última práctica es más propia de Italia.

Textos de san Josemaría para meditar

“Al contemplar la escena de la Encarnación, refuerza en tu alma la decisión de "la humildad práctica". Mira que Él se abajó, tomando nuestra pobre naturaleza. —Por eso, en cada jornada, has de reaccionar ¡inmediatamente!, con la gracia de Dios, aceptando —queriendo— las humillaciones que el Señor te depare”. (Forja, 139)

“¿Veis con qué sencillez? —"Ecce ancilla!..." —Y el Verbo se hizo carne.—Así obraron los santos: sin espectáculo. Si lo hubo, fue a pesar de ellos.” (Camino, 510)

“¡Oh Madre, Madre!: con esa palabra tuya —"fiat"— nos has hecho hermanos de Dios y herederos de su gloria. —¡Bendita seas!” (Camino, 512)

 

3. ¿Por qué meditar esta escena es importante para los cristianos?

La Anunciación a María inicia el cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo. El arcángel Gabriel presenta a la Virgen María el plan de salvación de Dios, por el que ella es invitada a convertirse en la Madre del Redentor. María responde confiando en el designio de Dios, segura de que nada hay imposible para Él. Así, al dar su consentimiento a la palabra de Dios, llega a ser Madre de Jesús por obra del Espíritu Santo.

Con su asentimiento, la Virgen María acepta de todo corazón la voluntad divina de salvación y se entrega al servicio de su Hijo y al Misterio de la Redención. Por su obediencia, para la salvación propia y la de todo el género humano, María continúa colaborando con este plan divino siendo madre de todos los hombres e intercesora de la Iglesia. “Mujer del “sí”, que ha acogido con prontitud la invitación del Ángel, responde también a nuestras súplicas, escucha nuestras voces, también las que permanecen cerradas en el corazón, que no tienen la fuerza de salir pero que Dios conoce mejor que nosotros mismos” (Papa Francisco, Audiencia General).

El Magisterio de la Iglesia propone el rezo del Ángelus como una invitación a cada uno a unirse al “sí” de María para adherirse con confianza a la belleza del plan que Dios ha preparado. Además, es una oportunidad de vivir la comunión de los santos, sintiéndose sostenidos por la oración de tantos fieles que rezan esta oración a diario.

 

Textos de san Josemaría para meditar

“Cómo enamora la escena de la Anunciación. —María —¡cuántas veces lo hemos meditado!— está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al hablar con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen!” (Surco, 481)

“Recordad la escena de la Anunciación: baja el Arcángel, para comunicar la divina embajada —el anuncio de que sería Madre de Dios—, y la encuentra retirada en oración. María está enteramente recogida en el Señor, cuando San Gabriel la saluda: Dios te salve, ¡oh, llena de gracia!, el Señor es contigo. Días después rompe en la alegría del Magnificat —ese canto mariano, que nos ha transmitido el Espíritu Santo por la delicada fidelidad de San Lucas—, fruto del trato habitual de la Virgen Santísima con Dios”. (Amigos de Dios, 241)

4. ¿Cuándo se reza el Ángelus?

La oración del Ángelus, como la conocemos hoy, originalmente se rezaba tres veces al día: mañana, mediodía y tarde. Actualmente la costumbre mayormente difundida entre los fieles es el rezo al mediodía. Durante el tiempo de Pascua (desde el día en que se celebra la Resurrección hasta el día de Pentecostés) se sustituye la oración del Ángelus por la antífona del Regina Coeli, en la que se resalta la alegría de la Resurrección de Jesucristo.

Siguiendo esta tradición de la Iglesia, san Josemaría también vivía esta costumbre. “Terminada la lectura del correo, rezaba el Ángelus al mediodía. Constituía un momento importante de su jornada, porque además de ser una conversación filial con la Virgen, marcaba el tiempo en que su devoción eucarística cambiaba de signo: hasta entonces había pasado la mañana dando gracias a Dios por la Misa que había celebrado; a partir del Ángelus comenzaba a prepararse para la Misa que celebraría al día siguiente".[4]

Textos de san Josemaría para meditar

“Todas las fiestas de Nuestra Señora son grandes, porque constituyen ocasiones que la Iglesia nos brinda para demostrar con hechos nuestro amor a Santa María. Pero si tuviera que escoger una, entre esas festividades, prefiero la de hoy: la Maternidad divina de la Santísima Virgen.

Esta celebración nos lleva a considerar algunos de los misterios centrales de nuestra fe: a meditar en la Encarnación del Verbo, obra de las tres Personas de la Trinidad Santísima. María, Hija de Dios Padre, por la Encarnación del Señor en sus entrañas inmaculadas es Esposa de Dios Espíritu Santo y Madre de Dios Hijo.

Cuando la Virgen respondió que sí, libremente, a aquellos designios que el Creador le revelaba, el Verbo divino asumió la naturaleza humana: el alma racional y el cuerpo formado en el seno purísimo de María. La naturaleza divina y la humana se unían en una única Persona: Jesucristo, verdadero Dios y, desde entonces, verdadero Hombre; Unigénito eterno del Padre y, a partir de aquel momento, como Hombre, hijo verdadero de María: por eso Nuestra Señora es Madre del Verbo encarnado, de la segunda Persona de la Santísima Trinidad que ha unido a sí para siempre —sin confusión— la naturaleza humana. Podemos decir bien alto a la Virgen Santa, como la mejor alabanza, esas palabras que expresan su más alta dignidad: Madre de Dios”. (Amigos de Dios, 274)

5. ¿Hay relación entre la oración del Ángelus y el “Ángelus del Papa”?

El Ángelus del Papa” es un acto público del Papa en el que reza el Ángelus los domingos al mediodía con los fieles reunidos en la plaza de san Pedro y es transmitido por los medios de comunicación. Esta práctica comenzó el 15 de agosto de 1954 (L’Osservatore Romano), cuando fue transmitido por primera vez el rezo del Ángelus del Papa Pío XII por radio y televisión, a petición de los jóvenes de la Acción Católica y con ocasión del Año Mariano. Llegado el otoño del mismo año, por decisión del Papa, “al que le gustaba bendecir a los fieles reunidos en la plaza san Pedro, se comenzó a rezar desde la ventana de su estudio, tal y como se viene haciendo hasta nuestros días.”[5]

El rezo del Ángelus es, además, una ocasión de cercanía entre el Papa y los fieles. Habitualmente, el Papa lo acompaña con algún mensaje pastoral, un cariñoso saludo a los peregrinos presentes en la plaza de san Pedro y los que lo sintonizan por los medios de comunicación, y las intenciones y preocupaciones de la Iglesia que tiene más presente y por las que pide oraciones. Es una gran oportunidad en la que el pueblo puede rezar junto al Santo Padre.

Textos de san Josemaría para meditar

“Acoge la palabra del Papa, con una adhesión religiosa, humilde, interna y eficaz: ¡hazle eco!” (Forja, 133)

“La fidelidad al Romano Pontífice implica una obligación clara y determinada: la de conocer el pensamiento del Papa, manifestado en Encíclicas o en otros documentos, haciendo cuanto esté de nuestra parte para que todos los católicos atiendan al magisterio del Padre Santo, y acomoden a esas enseñanzas su actuación en la vida”. (Forja, 633)

“Ofrece la oración, la expiación y la acción por esta finalidad: “ut sint unum! —para que todos los cristianos tengamos una misma voluntad, un mismo corazón, un mismo espíritu: para que “omnes cum Petro ad Iesum per Mariam! —que todos, bien unidos al Papa, vayamos a Jesús, por María.” (Forja, 647)

“María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! Y, al reconocernos parte de la Iglesia e invitados a sentirnos hermanos en la fe, descubrimos con mayor hondura la fraternidad que nos une a la humanidad entera: porque la Iglesia ha sido enviada por Cristo a todas las gentes y a todos los pueblos” (Es Cristo que pasa, 139).


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[1] Cfr. Roschini, G. M., & María, S. R. (1962). La Madre de Dios según la fe y la teología. Madrid: Apostolado de la Prensa.

[2] Cfr. Royo Marín, A. (1997). La Virgen María: Teología y espiritualidad marianas. Madrid: Biblioteca de autores cristianos.

[3] Idem.

[4] Del Portillo, A., & Cavalleri, C. (2014). Entrevista sobre el fundador del Opus Dei. Madrid: Rialp.

[5] Daud, M. P. (2021, March 25). ¿Qué Papa inauguró la tradición de rezar el Ángelus en San Pedro? Retrieved April 30, 2021, from aleteia.org

 

Fundación del Opus Dei y dedicación a los pobres y enfermos (1928 - 1936)

En 1927 se traslada a Madrid, con permiso de su obispo, para obtener el doctorado en Derecho. En Madrid, el 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver lo que espera de él, y funda el Opus Dei

BIOGRAFÍA

En 1927 se traslada a Madrid, con permiso de su obispo, para obtener el doctorado en Derecho. En Madrid, el 2 de octubre de 1928, Dios le hace ver lo que espera de él, y funda el Opus Dei.

Desde ese día trabaja con todas sus fuerzas en el desarrollo de la fundación que Dios le pide, al tiempo que continúa con el ministerio pastoral que tiene encomendado en aquellos años, que le pone diariamente en contacto con la enfermedad y la pobreza en hospitales y barriadas populares de Madrid. Volver a biografía del fundador del Opus Dei

San Josemaría Junto a Isidoro Zorzano.

 

Más información

 

1. Mapa interactivo: San Josemaría en Madrid. Los comienzos del Opus Dei

 

2. Contenido relacionado del libro “El Fundador del Opus Dei”

Capítulo V: La fundación del Opus Dei (1928-1930)

 

Madrid, Villa y Corte

 

Los residentes de la calle Larra

 

La Academia Cicuéndez

 

El Patronato de Enfermos

 

El 2 de octubre de 1928

 

Una campaña de oración y mortificaciones

 

El 14 de febrero de 1930

 

Capítulo VI: Apuntes íntimos

 

¿Por qué "Obra de Dios"?

 

Las "Catalinas"

La segunda República española

 

Del Patronato de Enfermos al de Santa Isabel

 

Nuevas luces fundacionales

 

Una cruz sin Cirineos

Camino de infancia espiritual

Capítulo VII: La gestación de la Obra

 

Entre enfermos: "Hermoso oficio"

 

El Hospital del Rey

 

Los primeros seguidores

 

Un retiro espiritual junto a S. Juan de la Cruz

 

La labor de San Rafael

 

Una desorganización organizada

Capítulo VIII: Los primeros Centros de la Obra

 

Una "prueba cruel"

 

La Academia DYA

 

El Rector de Santa Isabel

 

La Academia-Residencia de Ferraz

 

"Padre, maestro y guía de santos"

 

El apostolado con mujeres

 

Escritos de formación

 

Preparativos de expansión: Madrid, Valencia, París

3. Más información sobre san Josemaría durante esos años:

- La atención de San Josemaría a los pobres y enfermos

En el Patronato de Enfermos: En junio de 1927, recién llegado a Madrid, San Josemaría era un sacerdote de 25 años que comenzó a colaborar en la inmensa tarea de que se llevaba a cabo en y desde el Patronato de la calle Santa Engracia.

San Josemaría entre los enfermos de Madrid (1927-1931): Minucioso estudio topográfico de la tarea sacerdotal de san Josemaría Escrivá de Balaguer en Madrid, entre 1927 y 1931, años en los que trabajó como capellán del Patronato de Enfermos ( Julio González-Simancas y Lacasa).

Algunos testimonios sobre Josemaría Escrivá, de personas que le trataron durante esos años.

4. Para saber más sobre la fundación del Opus Dei

- San Josemaría habla del 2 de octubre: Dos fragmentos filmados de tertulias en las que el Fundador del Opus Dei cuenta qué sucedió el 2 de octubre de 1928.

El 2 de octubre con palabras de San Josemaría: Colección de textos íntimos de san Josemaría sobre la luz fundacional que recibió (PDF).

El 2 de octubre en audio . Breve relato del momento fundacional (1'06'') para escuchar.

Galería fotográfica sobre la fundación del Opus Dei.

-2 de octubre de 1928: tres estudios para comprender el Opus Dei, publicados en Cuadernos del Centro de Documentación y Estudios Josemaría Escrivá de Balaguer y en Studia et Documenta.

5. Artículos relacionados en la revista Studia et Documenta (en formato pdf).

Madrid en los años treinta. Ambiente social, político, cultural y religioso, Julio Montero y Javier Cervera Gil (pp. 13-39)

San Josemaría entre los enfermos de Madrid (1927-1931), de Julio González-Simancas y Lacasa (p. 147-203).

El doctorado de san Josemaría en la Universidad de Madrid, de Pedro Rodríguez (p. 13-103).

6. Apartados relacionados del libro "Fuentes para la Historia del Opus Dei" de Federico M. Requena y Javier Sesé, editado en Ariel.

 

Algo grande y que sea amor (XII): Frutos de la fidelidad

La certeza de saberse siempre con Dios es fuente viva de esperanza, de la que brotan sin parar nuevos manantiales de alegría y de paz que fecundan nuestra vida y la de los que nos rodean.

VOCACIÓN19/08/2019

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Descarga el libro electrónico: «Algo grande y que sea amor»


El libro de los Salmos arranca con un canto a la fecundidad de quien procura ser fiel a Dios y a su ley, y no se deja llevar por el ambiente que promueven los impíos: «Será como un árbol plantado al borde de la acequia, que da fruto a su tiempo, y no se marchitan sus hojas: cuanto hace prospera» (cfr. Sal 1,1-3). En realidad, se trata de una enseñanza constante en la Escritura: «El hombre fiel será muy alabado» (Pr 28,20); «quien siembra justicia, tendrá recompensa segura» (Pr 11,18). Todas las obras de Dios son fecundas, como lo son las vidas de quienes responden a su llamada. El Señor lo recordó a los apóstoles en la última cena: «Yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca» (Jn 15,16). Lo único que nos pide es que permanezcamos unidos a Él como los sarmientos a la vid, pues «el que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto» (Jn 15,6).

A lo largo de los siglos, los santos han experimentado igualmente la generosidad de Dios. Santa Teresa, por ejemplo, escribía: «No suele Su Majestad pagar mal la posada si le hacen buen hospedaje»[1]. A quienes le son fieles, les ha prometido que les recibirá en su Reino con palabras llenas de cariño: «Muy bien, siervo bueno y fiel; como has sido fiel en lo poco, yo te confiaré lo mucho: entra en la alegría de tu señor» (Mt 25,21). Sin embargo, Dios no espera al Cielo para premiar a sus hijos, sino que ya en esta vida los va introduciendo en esa alegría divina con muchas bendiciones, con frutos de santidad y virtudes, sacando lo mejor de cada persona y de sus talentos; ayudándonos a no detenernos demasiado en nuestra fragilidad y a confiar cada vez más en el poder de Dios. Además, a través de sus hijos el Señor bendice también a quienes les rodean. Dios se goza en ello: «porque en esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto» (Jn 15,8).

Vamos a repasar en estas páginas algunos frutos que produce nuestra fidelidad, tanto en nuestra vida como en la de los demás. Ojalá estos frutos, y muchos otros que solo Dios conoce, nos estimulen a no interrumpir nunca la acción de gracias a Dios por sus cuidados y su cercanía. También así aprenderemos a disfrutar cada día más de ese amor.

 

Un cielo dentro de nosotros

Tan solo unas semanas antes de marcharse al Cielo, decía san Josemaría a un grupo de hijos suyos: «Ha querido el Señor depositar en nosotros un tesoro riquísimo. (…) En nosotros habita Dios, Señor Nuestro, con toda su grandeza. En nuestros corazones hay habitualmente un Cielo»[2]. El Señor lo había prometido a los apóstoles: «Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14,23). Este es el principal don que Dios nos ofrece: su amistad y su presencia en nosotros.

DIOS NO ESPERA AL CIELO PARA PREMIAR A SUS HIJOS, YA EN ESTA VIDA LOS LLENA DE BENDICIONES

Cada día podemos contemplar con ojos nuevos en la oración esta verdad de la presencia divina en nosotros, y cuidarla en nuestra memoria. Llenos de asombro y de agradecimiento, trataremos entonces de corresponder como buenos hijos al cariño inmenso que Dios nos tiene. Porque el Señor «no baja del cielo un día y otro día para quedarse en un copón dorado, sino para encontrar otro cielo que le es infinitamente más querido que el primero: el cielo de nuestra alma, creada a su imagen y templo vivo de la adorable Trinidad»[3]. Solo con este regalo divino podemos sentirnos infinitamente pagados; y también seguros de la alegría que damos a Dios con nuestra fidelidad.

Cuando viene el cansancio físico o moral, cuando arrecian los embates y dificultades, es momento de recordar de nuevo que, «si Dios habita en nuestra alma, todo lo demás, por importante que parezca, es accidental, transitorio; en cambio, nosotros, en Dios, somos lo permanente»[4]. La certeza de que Dios está conmigo, en mí; y de que yo estoy en él (cfr. Jn 6,56) es fuente de una seguridad interior y una esperanza que no es posible explicar humanamente. Esta convicción nos va haciendo cada vez más sencillos —como niños— y nos da una visión amplia y confiada, un interior destensado y alegre. Del fondo del alma brotan entonces la alegría y la paz, como frutos naturales de la fidelidad y de la entrega. Estos frutos son tan importantes y tienen tanta fuerza evangelizadora que san Josemaría los pedía a diario al Señor en la santa Misa, para él y para todas sus hijas e hijos[5].

Tenemos un Cielo dentro de nosotros para llevarlo a todas partes: a nuestra casa, al lugar de trabajo, al descanso, a las reuniones con los amigos… «En nuestros días, en los que se percibe frecuentemente una ausencia de paz en la vida social, en el trabajo, en la vida familiar… es cada vez más necesario que los cristianos seamos, con expresión de san Josemaría, “sembradores de paz y de alegría”»[6]. Sabemos por experiencia que esa paz y esa alegría no son nuestras. Por eso procuramos cultivar la presencia de Dios en nuestros corazones, para que sea Él quien nos colme y quien comunique sus dones a quienes nos rodean. Y la eficacia de esa sencilla siembra es segura, aunque su alcance es imprevisible: «La paz del mundo, quizá, depende más de nuestras disposiciones personales, ordinarias y perseverantes, por sonreír, perdonar y quitarnos importancia, que de las grandes negociaciones entre los Estados, por muy importantes que sean»[7].

Corazón firme y misericordioso

Cuando dejamos que la presencia de Dios arraigue y fructifique en nosotros —en cierto modo, eso es la fidelidad—, adquirimos progresivamente una «firmeza interior» desde la que se hace posible ser pacientes y mansos ante las contrariedades, los imprevistos, las situaciones molestas, nuestros propios límites y los de lo demás. Decía san Juan María Vianney que «nuestras faltas son granos de arena al lado de la grande montaña de la misericordia de Dios»[8]. Esta convicción permite reaccionar cada vez más como Dios reacciona ante las mismas personas y circunstancias, con mansedumbre y misericordia, sin inquietarnos cuando no responden a nuestras previsiones y gustos inmediatos. Descubrimos, en definitiva, que todos los sucesos son de alguna forma «vehículos de la voluntad divina y deben ser recibidos con respeto y amor, con alegría y paz»[9]. De este modo, poco a poco, adquirimos una mayor facilidad para rezar, disculpar y perdonar, como hace el Señor, y recuperamos pronto la paz, si la perdemos.

DIOS TRANSFORMA NUESTRO POBRE CORAZÓN EN UNO MANSO Y MISERICORDIOSO, A LA MEDIDA DEL SUYO

En ocasiones, puede parecernos pusilánime esta disposición a cultivar la mansedumbre y la misericordia en nuestro corazón ante las miserias ajenas que nos parecen denunciables o ante la malicia de algunos que pretenden hacer daño. Recordemos, sin embargo, cómo Jesús reprende a los discípulos cuando sugieren enviar un castigo del cielo sobre los samaritanos que no lo reciben (cfr. Lc 9,55). «El programa del cristiano —el programa del buen Samaritano, el programa de Jesús— es un “corazón que ve”. Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia»[10]. Nuestra misericordia paciente, que no se irrita ni se queja ante la contrariedad, se convierte así en bálsamo con el que Dios sana a los contritos de corazón, venda sus heridas (cfr. Sal 147,3) y les hace más fácil y llevadero el camino de la conversión.

Una eficacia que no podemos imaginar

Cultivar y dar a conocer la propia imagen y el perfil personal ante los demás se ha convertido hoy en un requisito a veces indispensable para estar presentes y tener impacto en los diversos ámbitos de las redes sociales y laborales. Sin embargo, si perdemos de vista que vivimos en Dios, que Él «está junto a nosotros de continuo»[11], este interés puede derivar en una obsesión más o menos sutil por sentirse aceptados, reconocidos, seguidos e incluso admirados. Se siente entonces una necesidad constante de verificar el valor y trascendencia que tiene todo lo que hacemos o decimos.

Este afán por ser reconocidos y por tocar nuestra valía responde en realidad, aunque sea de un modo tosco, a una verdad profunda. Y es que de hecho valemos mucho; tanto, que Dios ha querido dar su vida por cada uno. Sin embargo, sucede que muy fácilmente nos ponemos a exigir, aun de modos muy sutiles, el amor y el reconocimiento que solo podemos acoger. Tal vez por eso el Señor quiso señalar en el Sermón de la Montaña: «Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres con el fin de que os vean, de otro modo no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos» (Mt 6,1). Y aún más radicalmente: «que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha» (Mt 6,3).

Este riesgo de exigir el Amor en lugar de acogerlo irá perdiendo fuerza en nosotros si actuamos con el convencimiento de que Dios contempla nuestra vida con cariño detallado —porque el cariño está en los detalles—. «Si quieres tener espectadores de las cosas que haces, ahí los tienes: los ángeles, los arcángeles y hasta el mismo Dios del Universo»[12]. Se experimenta entonces en el alma la autoestima de quien se sabe siempre acompañado y no necesita así de especiales estímulos externos para confiar en la eficacia de su oración y de su vida; y esto tanto si son conocidas de muchos, como si pasan desapercibidas para la inmensa mayoría. Nos bastará tener presente la mirada de Dios y sentir dirigidas a cada uno de nosotros las palabras de Jesús: «y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará» (Mt 6,4).

Podemos aprender mucho, en este sentido, de los años escondidos de Jesús en Nazaret. Allí pasó la mayor parte de su vida en la tierra. Bajo la atenta mirada de su Padre del Cielo, de la Virgen María y de san José, el Hijo de Dios estaba ya realizando en silencio, y con una eficacia infinita, la Redención de la humanidad. Pocos lo veían, pero ahí, desde un modesto taller de artesano, en una pequeña aldea de Galilea, Dios estaba cambiando para siempre la historia de los hombres. Y nosotros también podemos tener esa fecundidad de la vida de Jesús, si le transparentamos, si le dejamos amar en nuestra vida, con esa sencillez.

Desde lo escondido de cada Sagrario, desde lo hondo de nuestro corazón, Dios sigue cambiando el mundo. Por eso nuestra vida de entrega, en unión con Dios y con los demás, adquiere por la Comunión de los Santos una eficacia que nosotros no podemos imaginar ni medir. «No sabes si has progresado, ni cuánto… —¿De qué te servirá ese cálculo…? —Lo importante es que perseveres, que tu corazón arda en fuego, que veas más luz y más horizonte...: que te afanes por nuestras intenciones, que las presientas —aunque no las conozcas—, y que por todas reces»[13].

Dios es el de siempre

San Pablo animaba a los cristianos a ser fieles, a no preocuparse de ir a contracorriente y a trabajar con la mirada puesta en el Señor: «Así pues, hermanos míos amados, manteneos firmes, inconmovibles, abundando siempre en la obra del Señor, teniendo siempre presente que vuestro trabajo no es en vano en el Señor» (1 Co 15,58). San Josemaría repetía de diversas maneras la misma exhortación del apóstol: «Si sois fieles, podéis llamaros vencedores. En vuestra vida no conoceréis derrotas. No existen los fracasos, si se obra con rectitud de intención y queriendo cumplir la Voluntad de Dios. Con éxito o sin él hemos triunfado, porque hemos hecho el trabajo por Amor»[14].

SABERSE ACOMPAÑADO SIEMPRE POR DIOS AUMENTA NUESTRA SENCILLEZ Y CONFIANZA EN EL QUE TODO LO PUEDE

En cualquier camino vocacional puede suceder que, al cabo de un tiempo de entrega, sintamos la tentación del desaliento. Pensamos quizá que no hemos sido muy generosos hasta entonces, o que nuestra fidelidad da poco fruto y que tenemos poco éxito apostólico. Es bueno recordar en esos casos lo que Dios nos ha asegurado: «Mis elegidos nunca trabajarán en vano» (Is 65,23). San Josemaría lo expresaba así: «ser santo entraña ser eficaz, aunque el santo no toque ni vea la eficacia»[15]. Dios permite en ocasiones que sus fieles sufran pruebas y dificultades en su labor, para hacer más bella su alma, más tierno su corazón. Cuando, a pesar de nuestra ilusión por agradar a Dios, nos desanimemos o nos cansemos, no dejemos de trabajar con sentido de misterio: teniendo presente que nuestra eficacia es «muchas veces invisible, inaferrable, no puede ser contabilizada. Uno sabe bien que su vida dará frutos, pero sin pretender saber cómo, ni dónde, ni cuándo. (…) Sigamos adelante, démoslo todo, pero dejemos que sea Él quien haga fecundos nuestros esfuerzos como a Él le parezca»[16].

El Señor nos pide trabajar con abandono y confianza en sus fuerzas y no en las nuestras, en su visión de las cosas y no en nuestra limitada percepción. «Cuando te abandones de verdad en el Señor, aprenderás a contentarte con lo que venga, y a no perder la serenidad, si las tareas —a pesar de haber puesto todo tu empeño y los medios oportunos— no salen a tu gusto... Porque habrán “salido” como le conviene a Dios que salgan»[17]. La conciencia de que Dios lo puede todo y de que Él ve y atesora todo el bien que hacemos, por muy pequeño y escondido que pueda parecer, nos ayudará «a estar seguros y optimistas en los momentos duros que puedan surgir en la historia del mundo o en nuestra existencia personal. Dios es el de siempre: omnipotente, sapientísimo, misericordioso; y en todo momento sabe sacar, del mal, el bien; de las derrotas, grandes victorias para los que confían en Él»[18].

De la mano de Dios, vivimos en medio del mundo como hijos suyos, y nos vamos convirtiendo en sembradores de paz y de alegría para todos los que viven a nuestro alrededor. Ese es el trabajo paciente, artesanal, que Dios realiza en nuestros corazones. Dejemos que ilumine todos nuestros pensamientos y que inspire todas nuestras acciones. Es lo que hizo nuestra Madre la Virgen, feliz de ver las cosas grandes que el Señor hacía en su vida. Ojalá sepamos también nosotros decir cada día como Ella: Fiat!, hágase en mí según tu palabra (Lc 1,38).

Pablo Edo


[1] Santa Teresa de Jesús, Camino de perfección, cap. 34.

[2] Cfr. S. Bernal, Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer. Apuntes sobre la vida del fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid 1980, p. 361.

[3] Santa Teresa de Lisieux, Historia de un alma, cap. 5.

[4] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 92.

[5] Cfr. J. Echevarría, Memoria del Beato Josemaría Escrivá, Madrid, Rialp 2000, p. 229.

[6] F. Ocáriz, Homilía, 12-V-2017.

[7] Ibidem.

[8] Citado en G. Bagnard, «El Cura de Ars, apóstol de la misericordia», Anuario de Historia de la Iglesia 19 (2010) p. 246.

[9] Instrucción mayo-1935 — 14-IX-1950, n. 48.

[10] Benedicto XVI, Enc. Deus Caritas est (25-XII-2005), n. 31.

[11] San Josemaría, Camino, n. 267.

[12] San Juan Crisóstomo, Homilías sobre san Mateo, 19.2 (PG 57, 275).

[13] San Josemaría, Forja, n. 605.

[14] San Josemaría, A solas con Dios, n. 314 (AGP, Biblioteca, P10).

[15] Forja, n. 920.

[16] Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium (24-XI-2013), n. 279.

[17] San Josemaría, Surco, n. 860.

[18] D. Javier, Carta pastoral, 4-XI-2015.

 

 

‘Las mujeres hemos sido miradas con luces de corto alcance’

 

Escrito por María José Atienza / Natalia Santoro

Publicado: 30 Septiembre 2021

 

¿Qué aporta la mujer en la vida de la sociedad, de la Iglesia? ¿Cómo se entiende eso que Juan Pablo II llamaba el genio femenino? Nos aproximamos a este tema, casi inabarcable, de la mano de Natalia Santoro

Fuente: omnesmag.com

Natalia Santoro reflexiona y profundiza, desde hace años, acerca de la figura y la tarea de la mujer en la sociedad, la familia y la Iglesia. Un tema de gran actualidad y que, como se ha puesto de manifiesto en diferentes ocasiones especialmente por los últimos papas, cobra gran importancia en una sociedad que parece reducir el feminismo a la imposición de la mujer sobre el varón.

Se habla mucho del “papel” de la mujer en la Iglesia y en la sociedad, pero ¿Es simplemente un papel, un número o una cuota lo que determina la influencia de la mujer en la vida de la Iglesia?

Hablar del “papel de la mujer” es hablar del “por qué” y “para qué” de nuestra existencia como mujeres, es decir: ¿Qué aporta la mujer en el mundo “por el hecho de ser mujer“?

“Te doy gracias, mujer, ¡por el hecho mismo de ser mujer! Con la intuición propia de tu femineidad enriqueces la comprensión del mundo y contribuyes a la plena verdad de las relaciones humanas” decía San Juan Pablo II en la Carta a las mujeres de1995.

Sabemos que la diferencia radical entre hombre y mujer es la sexualidad. Ignorar, anular o disimular las manifestaciones de nuestra feminidad intrínseca es una gran pérdida. Eva significa madre de la humanidad”, y Jesús acaba su vida en la tierra dirigiéndose a la Mujer del cielo en la tierra: María, la Nueva Eva: “Mujer ahí tienes a tu hijo”.

La maternidad es mucho más que el acto de ser madre biológica, es la cualidad esencialmente femenina de la mujer que está impresa en todo su ser, con independencia de temperamentos y caracteres, de funciones y roles. El error es interpretar ser madre con actitudes mujeriles, blandas o buenistas al estilo del ideario femenino de Blanca Nieves o de Cenicienta; y no serlo, con la bruja o la madrastra.

La mujer está llamada también a gobernar la tierra: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla”. Esta tarea es encomendada igualmente al hombre y a la mujer; por tanto, la presencia de la mujer en todos los ambientes públicos y privados es necesaria. Es más, “no es bueno que el hombre esté sólo”, el ser humano, el hombre y la mujer no pueden ser felices excluyéndose mutuamente.

El drama femenino a lo largo de la historia consiste en que las mujeres hemos sido miradas con luces de corto alcance, con una visión que reducía nuestras capacidades personales al ámbito doméstico o a subalternas, sin la consideración que nos es debida, en la misma posición que un hombre, de igual a igual.

La Iglesia como pueblo de Dios se impregna de la cultura de su tiempo, pero también está iluminada para proponer una verdad sobre la mujer, más alta, profunda y revolucionaria desde la misma venida de Jesús.

El Mensaje a las Mujeres (Pablo VI, Clausura del Concilio Vaticano II, 1965es muy revelador en cuanto a manifestaciones concretas de esa vocación maternal que, en sentido espiritual, tiene mucho que ver con la misericordia y con el cuidado de la fragilidad humana, pero también con la fortaleza, la valentía y la autoridad moral en relación a la vida humana: “Reconciliad a los hombres con la vida. Y, sobre todo, velad, os lo suplicamos, por el porvenir de nuestra especie. Detened la mano del hombre que en un momento de locura intentase destruir la civilización humana”.

Para poder cumplir la misión encomendada por Dios mismo, la mujer necesita ser recibida por el hombre con una mirada limpia e inteligente, para darse cuenta de que su diferencia, junto con los talentos humanos que haya podido desarrollar, es lo que se necesita para completar el deseo de Dios de gobernar el mundo. Ahora bien, esto no será posible en una dinámica de confrontación y de lucha por funciones, cuotas o poderes, sino en una dinámica de confianza y unidad.

¿Qué aporta eso que san Juan Pablo II llamaba el genio femenino en la Iglesia?

San Juan Pablo II fue coetáneo de los protagonistas de la revolución sexual del 68 y del auge del feminismo; respondió acogiendo a las mujeres, comprendiendo su posición y su rebeldía “no exenta de errores”; reconoció la deuda de la historia con las mujeres, les dio las gracias, a todas y cada una, y dedicó años de su vida a escribir y anunciar la dignidad de la mujerDenunció todas las inercias sociales contrarias: por ejemplo, la instrumentalización de la mujer como objeto de satisfacción del ego masculino, el artificio en la expresión del amor, la responsabilidad del hombre como cómplice y provocador del aborto, y sobre todo denunció el abuso y violencia sexual contra la mujer.

San Juan Pablo II tuvo la brillantez de acuñar ese nuevo término que tantas mujeres de ahora andamos buscando para superar el feminismo falso que ahoga la feminidad en todas sus manifestaciones: el genio femenino. El Papa de las mujeres contempla la esencia de ser mujer en su versión original, la Nueva Eva, la mujer creada por Dios redimida de toda malicia por adelantado, desde su concepción. María es el genio femenino por excelencia, la mujer trascendente, la mujer eterna. Dios se expresa a sí mismo en la mujer de modo diferente al hombre (por tratar de expresar lo inexplicable).

María es el único modelo para la mujer: en ella se cumple de manera plena su vocación. Es esencialmente madre: todos los dones los recibe por su íntima y entrañable configuración con el Hijo. María es Virgen, la Inmaculada, sin mancha de pecado, llena del Espíritu Santo, llena de alegría y entusiasmo, energía y fuerza. Por ello, en ella se despliega la máxima aspiración de la mujer en este mundo, como madre y como virgen, en íntima unión con Dios.

Como mujer, como católica trabajando en un sector de “ambiente católico”, ¿echa de menos alguna cuestión?, ¿se sienten igualmente reconocidas?

Con trabajo y paciencia, el reconocimiento llega solo. Creo que la colaboración en paz genera el reconocimiento espontáneo, ver que avanzamos juntos y estamos alegres. Esto no significa dejarse avasallar o no tener la fortaleza de llevar la contraria, o dejar de reclamar lo que nos es debido en conciencia.

¿Existe quizás una politización del concepto de “participación de la mujer” también en la Iglesia?

Trasladar las estructuras organizativas de una empresa o de un Estado al ámbito eclesiástico, desde un punto de vista organizativo, puede ser adecuado. Trasladar estos esquemas funcionales al orden “espiritual” sería como aplicar la contabilidad a las conversiones, o el derecho mercantil a las relaciones entre hermanos. Me parece algo feo de entrada, que no encaja, pero es un terreno confuso: resulta fácil saltar de un lado al otro y caer en tierras movedizas.

¿Qué mujeres son para usted ejemplo de trabajo o influencia en la Iglesia?

Mi primera referencia en el modo de ser mujer es mi madre y las mujeres de mi familia, por supuesto. Creo también en lo que dice el Papa Franciscoson los dinamismos ocultos, los hombres y mujeres corrientes los que realmente cambian nuestra historia.

Hay hombres que nos confirman en nuestra misión como mujeres: el padre, el marido, también santos que nos enseñan un camino.

Gracias a estas semillas, y a todo lo que Dios regó después, han sido muchas las mujeres que han sido para mí una referencia. Pero hay una mujer en especial que hizo gala de una delicada y exquisita feminidad desgranando las enseñanzas de Juan Pablo II y el genio femenino para que pudieran ser digeridas y asimiladas por otras muchas mujeres: Jutta Burggraf. Pienso que ella ha marcado un antes y un después para muchas personas, hombres y mujeres; a través de sus escritos sobre el feminismo cristiano, nos facilita el antídoto imprescindible para los desafíos del siglo XXI.

Entrevista de María José Atienza a Natalia Santoro

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Emergencia del emprendimiento digital femenino en el Siglo XXI

El martes pasado tuvimos ocasión de escuchar en la segunda sesión de I-Wil de este nuevo curso académico a Teresa María Alarcos Tamayo, presidente y fundadora de W Startup Community con experiencia de más de 20 años en empresas multinacionales como Grupo Vivendi, Lycos Europe, Yoigo, Eli Lilly y Ono-Vodafone. A raíz de cursar en el IESE el programa “Mujeres en Consejos”, empezó a entrar en varios Consejos de Administración: uno tecnológico, otro de Inteligencia Artificial, uno de Venture Capital y ahora en una empresa de realidad aumentada y de retail. 

Algunos datos claves sobre las empresas digitales femeninas revelados por su investigación:

  • El 38,6% de las empresas se encuentran en Madrid.
  • El 92% factura menos de 1 millón de Euros al año. 
  • Más de la mitad (55,3%) estima emplear entre 11 y 15 personas el próximo año. 
  • Solo el 14% de las empresas pertenece al sector 4.0.
  • El 21% usa inteligencia artificial como tecnología de base. 
  • El 46,3% de las empresarias cree que el género no influye en su éxito, sin embargo el 42,3%  de ellas percibe que su sector es más exigente para las mujeres que  para los hombres. 
  • Las empresas femeninas reúnen entre 1 y 4 empleados, y solo hay un 8% de más de un millón de euros. Gracias al estudio llevado a cabo por Teresa, ENISA ha aprobado unas ayudas específicas para emprendimientos de mujeres, que les va a dar oxigeno para lanzar sus productos y servicios fuera.
  • La principal fuente de financiación de empresas digitales dirigidas por mujeres son «family, friends and fools». En el caso de las familias y los amigos son el 61,2% de las encuestadas.  Hay muy pocos Business Angels que invierten en mujeres y el 90% de ellos son hombres.

En IESE existe una red de mujeres Business Angels pionera, algo muy positivo, dado que en España se superó la barrera de los 1.000 Millones en este tipo de inversiones; 1.300 millones según la revista “El Referente».

«Según el World Economic Forum, el valor del emprendimiento digital es de 2,8 billones de euros con un  crecimiento del 30%».

Diferencia entre empresas femeninas y empresas masculinas

Las empresas digitales lideradas por mujeres:

  • Son financieramente más eficientes, están menos endeudadas y son más solventes que las de los hombres. 
  • El gap entre empresas digitales dirigidas por hombres y mujeres es grande y tiende a reducirse con el paso del tiempo (después del año 5). A partir del cuarto año, cuando consiguen financiación, consiguen una tracción muy grande, ya tres series A (AAA). 
  • Presentan un volumen de recursos propios mayor que la de los hombres (con valores significativos, alrededor del 100% en los años 3 y 5). 
  • No existen diferencias apreciables en la productividad por persona contratada en la dirección.
  • Son hasta un 60% más pequeñas en los primeros 3 años. Pero luego consiguen una tracción muy interesante por esta financiación.
  • El 100% de empresas están endeudadas en el tercer año. En el primer año hay un gap del 20%. 
  • No son fáciles de clasificar, ya que están bien diversificadas en el espectro del emprendimiento digital y son transversales a todas las áreas del saber. 
  • Se apoyan en tecnologías punteras para trabajar en un gran abanico de sectores como Big Data, Inteligencia Artificial, IOT, etc.  
  • Las emprendedoras digitales sufren en menor medida la asignación de roles de género de lo que se observa en otros ámbitos, como puede ser el de las mujeres en la alta dirección. Pueden gestionar mejor su agenda y conciliar su vida familiar por tener mayor flexibilidad, aunque exige muchísimo esfuerzo. 
  • Las que emprenden lo hacen porque existen referentes en los que fijarse en la familia o el entorno, pero no en los ámbitos educativos tradicionales.
  • La mayor parte de las mujeres son autónomas en un porcentaje elevado. No conforman S.L. hasta que tienen buen nivel de facturación. En un gran porcentaje son de facturación baja, a pesar de ser modelos de negocio muy interesantes. 

“Las universidades van a ser nidos y lugar de encuentro de gente que quiere trabajar conjuntamente y emprender, es por ello que allí deberíamos estar todos”.

Entre las recomendaciones de Teresa para agilizar este sector están:

  • Impulsar Business Angels mujeres, una ventanilla única On-Line y que sea muy fácil formar una S.L.
  • Crear programas de formación de emprendimiento dirigido a las mujeres y programas universitarios específicos. 
  • Hacerlas visibles en eventos, ferias y dar visibilidad al talento digital femenino.  Estar en asociaciones o en comunidades acelera los proyectos, dado que se aprende de los errores que ya han hecho otras personas. 
  • Incentivos a empresas de mujeres, que inviertan en  sus proyectos.
  • Normalizar la imagen de la mujer profesional en las películas o en los dibujos animados.

El debate de preguntas y respuestas fue muy animado, entre ellas:

¿Cómo se podrían hacer llegar fondos europeos a todas estas emprendedoras?. ¿Hay previsto crear una organización para ayudar a canalizar estos fondos?. ¿ Existe ya la ventanilla única en España? 

“En teoría sí que existe una ventanilla única… Y hay plataformas que se han conformado como consorcios para acceder a los fondos Next Generation, uno de ellos es Alastria, que es de Blockchain, con sus asociados en partnership con una consultora especializada en solicitar ayudas de la Unión Europea invitando a mucha gente a que participe en una corporación de forma conjunta para conseguirlas. También medianas y grandes consultoras preparan sus dossiers para acceder a las mismas. Hay empresas especializadas en este tipo de llamadas a las cuales te puedes sumar a través de asociaciones como es el caso de W Startup Community que se ha sumado a la de Alastria para pedir ayudas. En ENISA, los fondos que se han creado en España en tres años, son de 51 millones de Euros específicos para mujeres, con 9 años de carencia. Si tienes mujeres te dan hasta un millón de Euros. Puedes ir con un Business Angel de la mano a ENISA para poder pagar unos sueldos dignos y seguir adelante con tus proyectos, teniendo el mínimo producto viable para salir a vender. También dan seminarios con acceso libre para resolver inquietudes, y pedir las ayudas porque ya están y las dan super rápido!. Es una oportunidad que no hay que desaprovechar y les va a hacer crecer de forma muy exponencial”.

Como esposa y madre de dos gemelos de 11 años, nos anima a todas a “escribir un libro, plantar un árbol,  tener un hijo y hacer una startup”.

A continuación podéis ver el video con la sesión entera:

 

Los verdaderos héroes. La vida es para servir

Escrito por José Martínez Colín.

Los verdaderos superhéroes son aquellas personas que se dedican a servir, a ayudar, que silenciosamente se ocupan y se preocupan del prójimo.

1) Para saber

Cuando se habla de héroes, suelen identificarse con personajes fantásticos que hacen espectaculares proezas. Hoy tienen fama algunos superhéroes llevados al cine que realizan, gracias a la tecnología, hazañas increíbles. Sin embargo, no dejan de ser ficticios.

El papa Francisco, concluido su reciente viaje a Hungría y Eslovaquia, se refirió a quiénes son los verdaderos héroes: aquellas personas que se dedican a servir, a ayudar, que silenciosamente se ocupan y se preocupan del prójimo. En Bratislava visitó a las Hermanas Misioneras de la Caridad, de la Santa Madre Teresa de Calcuta, quienes “reciben a los descartados de la sociedad: rezan, sirven y ayudan. Y rezan tanto y ayudan tanto, sin pretensiones. Son los héroes de esta civilización”. Pidió a los asistentes reconocer su labor con un aplauso.

Advirtió el papa que el consumismo, el vivir para las cosas de la Tierra, conduce a diluir la presencia de Dios y nos aleja de Él. Nuestra respuesta vendrá de la oración y del amor humilde que sirve. Que retomemos una idea fundamental: El cristiano está para servir.

2) Para pensar

Hace años, a un joven llamado Pascual le gustaba tener nuevas experiencias. Por ello trabajaba en una agencia de viajes. Pero nada lo satisfacía. Oyó hablar de la Madre Teresa de Calcuta y quería conocerla. Viajó a Bombay pero no estaba ahí. Un día escuchó que estaría en Madrid y fue a verla. Se puso cerca y le sorprendió que la Madre Teresa, que había recibido el Premio Nobel de la Paz en 1979, estuviera enseñando a sus Hermanas a poner unas cuerdas para secar la ropa. Además escuchó que necesitaba viajar a Yugoslavia y no se podía comprar boletos por ser domingo. Pascual ofreció resolverle el problema. En agradecimiento, le permitieron llevar en su carro a la madre Teresa a una iglesia. Pascual no creía que fuera verdad. Pasada su incredulidad, le preguntó cómo servir a los demás en concreto. La Madre le explicó que una manera sencilla era realizar bien su trabajo. Lo importante era poner amor y así Dios convertiría su trabajo en servicio. En concreto, en su trabajo se requerirá tener paciencia con los clientes: “Haz tu trabajo con amor y paciencia y así servirás a los demás. Y luego reza. No dejes de rezar, Pascual”.

3) Para vivir

El papa Francisco señaló que el valor de una persona a los ojos de Dios no depende del éxito, ni del trabajo o el dinero que tiene en el banco, sino por el servicio. ¿Quieres sobresalir? Sirve, aunque a veces cueste. Cuando los discípulos discutían sobre quién era el más grande de ellos, Jesús les enseña que “si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”. Servir no es una expresión de cortesía: es recorrer el camino de Jesús, quien no vino “a ser servido, sino a servir”.

El Santo Padre alentó a servir en primer lugar a los necesitados que no tienen nada que dar. Así acogemos a Jesús que está ahí, y recibimos el tierno abrazo de Dios. Terminó pidiendo orando: “que la Virgen María, humilde sierva del Señor, nos ayude a comprender que servir no nos disminuye, sino que nos hace crecer. Hay más alegría en dar que en recibir”.

 

 

El informe CYD sitúa a la Universidad líder en el impacto de su investigación en las áreas de Medicina y Enfermería

Con una producción de 6.823 artículos, 164 citados (un 2,40%), el centro académico es el primero de España en porcentaje de citas en patentes


FotoManuel Castells/La Universidad de Navarra destaca en publicaciones científicas de las áreas de Medicina, Enfermería, y Bioquímica, Genética y Biología Molecular. En la fotografía, una investigadora del Programa de Tumores Sólidos del Cima Universidad de Navarra lleva a cabo un análisis de imagen de tejido mediante inmunofluorescencia.

01 | 10 | 2021

Texto Isabel Rincón

Según el informe anual de la Fundación CYD, la Universidad de Navarra es líder en el impacto de su investigación en las áreas de Medicina y Enfermería, considerando el número y la calidad de citas que recibe en otras publicaciones académicas. El mismo documento coloca al centro académico primero de España en orientación internacional y en el ‘top ten’ en indicadores de rendimiento en enseñanza y aprendizaje.

Se trata de la decimoséptima edición del informe anual sobre la contribución de las universidades españolas al desarrollo. El documento se estructura en cuatro capítulos: Rasgos básicos del sistema universitario español; Graduados universitarios y mercado de trabajo; Investigación y transferencia en las universidades españolas; y Posicionamiento internacional.

En el capítulo dedicado a Investigación, el informe analiza los indicadores de posición en seis áreas de producción científica: Medicina; Bioquímica, Genética y Biología Molecular; Inmunología y Microbiología; Psicología; Farmacología, Toxicología y Farmacéutica; y Enfermería. En cada una, clasifica la producción (número de publicaciones); el impacto normalizado ponderado (eso es, las citas recibidas por la institución en relación al número medio de citas de la producción científica mundial en el mismo ámbito); el porcentaje de producción en el cuartil 1(Q1); y el porcentaje de excelencia con liderazgo.

La Universidad de Navarra es primera en el área de Medicina en impacto normalizado ponderado; en Bioquímica, Genética y Biología Molecular, la Universidad se sitúa tercera en trabajos publicados en el Q1 y segunda en impacto normalizado ponderado. En el área de Enfermería, la Universidad es primera en impacto normalizado ponderado y primera en porcentaje de excelencia en liderazgo; segunda, en las publicaciones en el Q1 y tercera en producción general.

El informe analiza también las publicaciones citadas en patentes. La Universidad de Navarra lidera la clasificación nacional en el porcentaje de citas, con una producción de 6.823 artículos, 164 de ellos citados (un 2,40%).

Asimismo, con 39 publicaciones por cada 10.000 habitantes, Navarra es la segunda comunidad en número de artículos producidos, detrás de Madrid y por delante de Cataluña y Cantabria.

Navarra, primera en alumnado internacional y tercera, en tasa de empleo

Atendiendo al Ranking CYD 2020 y a la dimensión de orientación internacional a nivel institucional, el informe sitúa en primer lugar a la Universidad de Navarra y la Universitat Ramón Llull.  Además, la Comunidad foral se posiciona como una de las regiones con más alumnado internacional: 1 de cada 5 alumnos en matrícula ordinaria. En un segundo nivel aparecen Cantabria, Castilla y León, la Comunidad Valenciana y Madrid.

En los datos respectivos a tasa de empleo, Cataluña, País Vasco, Navarra y La Rioja sobresalen como las que muestran tanto una mayor tasa de empleo para los graduados superiores como una menor tasa de paro. Mientras que, en el extremo opuesto, están Canarias, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

Según el informe, Navarra es la comunidad con un mayor porcentaje de población adulta, de 25 a 64 años, que ha realizado actividades de formación permanente en 2020 (por encima del 13%), por delante de País Vasco y Murcia.

 

La vida es bella cuando la dejamos florecer, eduquemos a nuestros hijos en la alegría de vivir

Silvia del Valle Márquez

Los valores debemos hacerlos nuestros y llevarlos con nosotros durante toda nuestra vida, sin importar en el ámbito que nos movamos o en el grupo social con el que nos relacionemos.

En la actualidad hay personas que nos quieren imponer ideologías contrarias a la vida, que fomentan la cultura de la muerte y que buscan marear a los niños y jóvenes presentándoles falsos derechos e imponiendo modas que los orillan a ir en contra de sus principios y sobre todo en contra de la verdad.

Nuestros hijos están bombardeados por mensajes que los invitan a hacer lo que ellos quieran, sin importar si afectan a otros o si hay que pasar por encima de los más desvalidos para lograr sus objetivos, prometiendo una felicidad que al final está basada en el egoísmo y que solo provoca soledad.

Nosotros debemos educar a nuestros hijos para que sepan en dónde está la verdadera felicidad y que puedan vivir de forma coherente, sin tener que depender de lo que la sociedad les trata de imponer, dando testimonio en medio de esta sociedad.

Por eso aquí te dejo mis 5Tips para educar a nuestros hijos para que vivan alegres y con valores.

PRIMERO. Define los valores familiares y practícalos.
Estos formarán un estilo de vida particular de tu familia. Es importante tenerlos claros, sustentados y que todos los miembros de la familia los conozcan a su nivel de madurez.

Pero se trata de que no sea algo teórico nada más, sino que sea un verdadero estilo de vida, que se lleven a la práctica y que les den esa identidad familiar. Llegará el día en que nuestros hijos crezcan y se enfrenten al mundo, que les presenta "valores" o antivalores y será necesario que ellos puedan sostener y hasta defender sus valores.
La vida florece cuando se le deja comenzar y cuando se le ayuda a crecer sanamente, en este estilo de vida familiar y con estos valores, esto les da seguridad a nuestros hijos y por lo mismo les genera alegría. Me refiero a una alegría trascendente que está fundada en el amor.

Cuando van creciendo nuestros hijos, podemos adaptar estos valores a las diferentes etapas de su vida, pero siempre de forma coherente. En este punto, pueden ser ellos quienes nos marquen la pauta de por dónde debemos caminar en cuestión de valores.

SEGUNDO. Que tus hijos lo vean como algo agradable y divertido y no como un castigo.
Si logramos que los valores sean parte de nuestra vida cotidiana, lejos de verlos como algo pesado, como una carga difícil de llevar, nuestros hijos los verán como una base fuerte y sólida para construir su vida.

De hecho, serán parte de su ambiente natural y será algo divertido y agradable. Pero debo decir que también se convertirán en parte de su personalidad, por eso debemos lograr educarlos en estos valores de forma divertida, amena, agradable y siempre desde el amor, por amor y para el amor.

Podemos implementar juegos que les ayuden a comprender lo que son y cómo se viven esos valores. Podemos buscar material didáctico que clarifique cada valor para que sea más fácil que nuestros hijos lo hagan suyo.

Y debemos hacerles ver a nuestros hijos que vivir en valores es algo genial y que nos puede dar mucha alegría y felicidad, pues ser coherentes genera una alegría que dura a pesar de todo.

TERCERO. Lleva los valores a todos lados.
Es importante que nuestros hijos aprendan que ser coherentes, es decir, actuar conforme a lo que se piensa y que nuestros actos vayan de acuerdo a nuestras creencias, nos dará paz y alegría profunda.

Los valores debemos hacerlos nuestros y llevarlos con nosotros durante toda nuestra vida, sin importar en el ámbito que nos movamos o en el grupo social con el que nos relacionemos.

Además es importante que eduquemos a nuestros hijos para que no les dé pena vivir conforme a lo que creen y actuar alegre y responsablemente siempre.

La verdad es una y no cambia porque alguien diga, por lo que debemos tener en cuenta que lo que está bien, está bien aunque nadie lo haga y lo que está mal, está mal aunque todos lo hagan. Así que si nosotros actuamos coherentemente, seremos alegres y felices y contagiaremos a los demás de esa alegría profunda.

CUARTO. Enséñales a ser alegres a pesar del entorno.
¡Sí! Que nuestros hijos sepan que la alegría debe depender de ellos y no de lo que piensan los demás o de lo que les quieran imponer.

Hay que educarlos para que pongan su alegría en las personas y en los valores y no en las cosas o en el tener, de esta forma aprenderán que se puede estar alegre a pesar de las circunstancias o en medio de los problemas, pues la alegría es una actitud interior que está basada en la coherencia y en la verdad.

Y QUINTO. El ejemplo es crucial.
Ante todo nuestros hijos deben ser educados por nuestro actuar y nuestro ejemplo les debe inspirar.

Si ven que nosotros somos alegres y actuamos con alegría en cada momento del día, ellos sabrán que se pueden enfrentar los problemas y los momentos difíciles con buena actitud y con gran alegría. De esta forma se puede pensar mejor y tomar mejores decisiones.

Así debemos pensar mejor cómo vamos a reaccionar cuando en la calle se nos atraviese un coche o cuando alguien quiera hacernos alguna trampa para sacar ventaja de las situaciones.

Pero sobre todo debemos ser muy conscientes de que deben ver que nosotros somos coherentes con los valores en los que les educamos, que somos capaces de defender nuestras creencias y lo que nos hace felices, y que podemos hacerlo de forma alegre y respetuosa.

La vida es bella y debemos embellecerla aún más con nuestros valores para que nuestros hijos vivan en un estilo de vida donde los valores son la base, donde la alegría les acompaña a cada momento del día y donde la coherencia sea la característica principal para dar testimonio en el mundo sin tener que ser de ese mundo, sino buscar un mundo mejor, basado en el Amor y en las virtudes.

 

 

 

Evangelio del domingo: la belleza del amor fiel

Comentario del 27° domingo del tiempo ordinario (Ciclo B). “Por la dureza de vuestro corazón os escribió este precepto”. El secreto de esta vida no es que seamos perfectos, fuertes, simpáticos, sin defectos. El secreto de la vida es llegar a ser amados en nuestra debilidad y fragilidad y amar al otro en su debilidad y fragilidad. Es poder decir: soy fiel a la persona a la que amo.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mc 10, 2-16)

Se acercaron entonces unos fariseos que le preguntaban, para tentarle, si le es lícito al marido repudiar a la mujer.

Él les respondió: —¿Qué os mandó Moisés?

Moisés permitió escribir el libelo de repudio y despedirla —dijeron ellos.

Pero Jesús les dijo: —Por la dureza de vuestro corazón os escribió este precepto. Pero en el principio de la creación los hizo hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Una vez en la casa, sus discípulos volvieron a preguntarle sobre esto.

Y les dijo: —Cualquiera que repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si la mujer repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.

Le presentaban unos niños para que los tomara en sus brazos; pero los discípulos les reñían.

Al verlo Jesús se enfadó y les dijo: —Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios. En verdad os digo: quien no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él.

Y abrazándolos, los bendecía imponiéndoles las manos.


Comentario

En este evangelio, Jesucristo aprovecha una pregunta capciosa de los fariseos para hablar del estatuto íntimo de toda relación: el amor que se entrega, que se dona, que da vida.

Le preguntan si, tal y como está dicho en la Escritura, un hombre puede repudiar a su mujer. Jesucristo les mostrará otro camino, otra lógica. El camino y la lógica de las cosas divinas.

El punto de partida es una pregunta sobre la licitud: ¿es lícito o no lo es? Ahora bien, esa pregunta, en el ámbito del amor, es una pregunta mediocre. La lógica de lo lícito o ilícito es la lógica de lo que se puede hacer o no, la lógica de los derechos y deberes, la lógica de los límites de la acción de uno y de la acción del otro, la lógica, en el fondo, de la propia afirmación personal. Y esa lógica llena de tristeza el corazón, lo endurece. Podemos hacer cientos de actos lícitos y, sin embargo, que estén vacíos de amor.

La lógica divina es otra. Está más allá de la lógica humana de los fariseos. Porque el amor va más allá de lo debido.

Nadie que se enamora le dice a la otra persona: “contigo podré cumplir lo que es lícito y evitar lo que es ilícito”. Ese amor muere. Porque el amor requiere el encuentro, compartir la intimidad, abrazar las debilidades y fragilidades del otro, perdonarse, descubrir la belleza de la persona amada, ser fecundos, soñar juntos, …

Cuando uno se queda en la lógica de esto se puede hacer, esto no; cuando nos cerramos a la novedad, nos cerramos al amor. Ya no hay relación de amor, sino relación de interés.

Jesucristo propone una nueva perspectiva: nos habla del principio de la creación, del proyecto de Dios. Hay un diseño de vida y belleza para nuestras vidas.

Si uno vive la vida, la relación con Dios y con los demás, reducido a lo que es lícito o ilícito, la vive de modo frío y estático. Si, en cambio, la vive sabiendo que Dios la está mirando con admiración, uno se dará cuenta de que Dios forma parte de la propia historia, de que quiere vivir la vida de cada uno desde el amor.

Si uno sabe que Dios le está mirando con admiración, se dará cuenta de que los defectos del otro (marido, mujer, hijos, hermanos, amigos, …) forman parte de la propia aventura para aprender el arte de amar, el arte de asemejarse a Jesús.

¿Cuándo hay que amar al otro? ¿Sólo cuando es perfecto, sin defectos, simpático, puntual, útil; o más bien, cuando es débil, frágil, pobre y se equivoca?

Todos estamos llamados a relaciones de fidelidad, relaciones donde tendremos siempre millones de excusas para repudiar al otro (marido, mujer, hijos, hermanos, familiares, amigos, compañeros, …).

Pero, si el otro solamente tiene derecho al amor cuando se lo merece, entonces uno no sabe amar, tiene un corazón de piedra, endurecido. En ese corazón no está la imagen esplendorosa de Dios. Está ofuscada, escondida.

Y para entender esto es preciso aprender el arte de la pequeñez y de la debilidad, el arte de ser como niños. La segunda parte del evangelio no está ahí por casualidad.

Amar de verdad, requiere estar en la vida como los niños, como quienes tienen siempre algo nuevo que aprender. Aprender de las dificultades, de las tribulaciones, de las desilusiones.

Si el otro está en función de nuestra propia realización, de lo que debe, de lo que sirve; el otro siempre será insuficiente. Por el contrario, si uno percibe esa mirada de Dios sobre uno y sobre los demás, querrá aprender de esa mirada cada día: como un niño aprende de la mirada amorosa de sus padres.

El secreto de esta vida no es que seamos perfectos, fuertes, simpáticos, sin defectos. El secreto de la vida es llegar a ser amados en nuestra debilidad y fragilidad y amar al otro en su debilidad y fragilidad. Es poder decir: soy fiel a la persona a la que amo.

Y Jesucristo siempre viene en ayuda de nuestra debilidad. No hay ninguna relación que no esté llamada a experimentar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo: la capacidad de perderse a sí mismo para ganar al otro, para dar vida al otro, para darse al otro en todas las situaciones. Nuestra grandeza inicia cuando, en Jesucristo, nos perdemos por amor, cuando nos atrevemos a entrar en su lógica de la eternidad, de la donación, de la entrega.

 

Unas mujeres pioneras en la posguerra de España

La periodista Sonsoles Echavarren ha publicado una entrevista en el Diario de Navarra a la historiadora Inmaculada Alva, sobre los inicios de la labor apostólica con mujeres en el Opus Dei y su evolución.

BLOG DE LA OFICINA DE COMUNICACIÓN29/09/2021

Inmaculada Alva, coautora de “El hecho inesperado”, los primeros años de las mujeres del Opus Dei

“Estoy muy agradecida con haber hecho este estudio. He investigado sobre algo que conozco, que es mi propia historia. Aunque, poco conocida”. Inmaculada Alva, historiadora, es coautora con Mercedes Montero de “El hecho inesperado. Mujeres en el Opus Dei (1930-1950), editado por Rialp.

Con este motivo la periodista Sonsoles Echavarren ha publicado en el Diario de Navarra una entrevista en la que indaga sobre los inicios de la labor apostólica con mujeres en el Opus Dei y su evolución.

Alva (Sevilla, 1965), doctora en Historia por la Universidad de Córdoba y en Teología por la Universidad de Navarra, actualmente investiga en el Centro de Documentación Josemaría Escrivá de Balaguer. En la entrevista destaca la dificultad que tuvieron las primeras mujeres de la Obra en que se comprendiera su vocación, pues en aquella época la mujer solía ser “considerada menor de edad, y necesitaba el permiso del padre o marido para todo”.


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Es la mentalidad de la época el lugar casi único de la mujer estaba en la casa y en la familia, en una España con un porcentaje muy reducido de universitarias. En ese contexto, el mensaje del Opus Dei rompe moldes y difunde la llamada universal a la santidad, también por supuesto en la casa y en la familia, pero saltando por los aires esquemas del momento.

La propia Alva explica el título del libro: “El 14 de febrero de 1930 Josemaría Escrivá entendió que la fundación que había iniciado en 1928, en principio solo para hombres, debía extenderse también entre las mujeres. Comenzó enseguida a trabajar en esa dirección, lo que no resultó tarea fácil, pues no se logró de forma estable hasta el tercer intento, ya en los años cuarenta: el 16 de julio de 1942 comenzará en Madrid el primer centro femenino de la historia”.

 

 

“Se ha aprobado una ley de eutanasia cuando lo urgente es evitar que 75.000 españoles al año mueran con dolor”

El anestesiólogo Marcos Gómez, uno de los mayores referentes a nivel mundial en medicina paliativa, participa en una jornada sobre la eutanasia organizada por el Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia.

El Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha celebrado la jornada “¿Muerte digna o vida digna? Cuidados frente a la eutanasia”,  en la que se han abordado tanto los aspectos legales como los biomédicos y antropológicos de la Ley Orgánica 3/2021, de 24 de marzo, de regulación de la eutanasia.  

Inaugurado por el Rector de la UCV, José Manuel Pagan, el encuentro ha contado con la presencia del doctor Marcos Gómez Sancho, uno de los máximos referentes a nivel mundial en medicina paliativa. En su conferencia, ha asegurado que la eutanasia “no es un clamor ni mucho menos” y que “hay algunas encuestas de dudosa interpretación y de dudosa realización. En España se ha aprobado una ley que legaliza la eutanasia, cuando lo que es urgente y debe hacer un país con sus ciudadanos, con sus enfermos más graves y que más están sufriendo, es cuidarlos y atenderlos”.

75.000 españoles mueren cada año con un sufrimiento intenso porque no tienen acceso a cuidados paliativos   

“En España hay 75.000 españoles que se mueren cada año con un sufrimiento intenso, perfectamente evitable, porque no tienen acceso a un servicio de cuidados paliativos. Es decir, hemos empezado la casa por el tejado: en lugar de empezar por los cimientos, que es atender a los enfermos, se ha priorizado legalizar alguna forma de acabar con los enfermos”, ha asegurado.

En este sentido, este experto ha reconocido que “se debería haber empezado a desarrollar modelos de atención para esas personas que tienen tanto sufrimiento y a las que no ofrecemos el alivio a su sufrimiento porque no tienen acceso a cuidados paliativos. La propia ley dice que a quien solicite la eutanasia habrá que informarle de los recursos disponibles de cuidados paliativos, pero eso en media España no se va a poder hacer porque hay cero recursos de cuidados paliativos. No se va a poder cumplir la ley”, ha insistido.

“Por qué no se ponen en marcha cuidados paliativos es una pregunta que nos hacemos todos. Además, somos bastantes personas luchando desde hace casi cuarenta años con todos los partidos políticos, demostrándoles hasta la saciedad la bondad de este modelo de atención a las personas al final de la vida. Es incomprensible; creo que estamos legitimados para pensar que se trata de falta de sensibilidad”, ha afirmado el facultativo.

“Es un problema de sensibilidad y hay diecisiete sensibilidades diferentes en España”  

Gómez Sancho ha asegurado que los equipos de cuidados paliativos se autofinancian la mayoría de las veces, porque se procura atender a los pacientes en sus casas, “que es mucho más barato que en hospitales terciarios, donde una cama cuesta cada día una auténtica fortuna. Siendo que ese paciente no necesita de esos recursos y está obstruyendo una cama, es un problema de sensibilidad y como hay diecisiete sensibilidades en España, nos encontramos con comunidades autónomas donde los cuidados paliativos son florecientes y están instaurándose de manera importante y otras que son un auténtico sembrado, unos desiertos de cuidados paliativos”. Por lo tanto, “el problema es que no hemos conseguido un plan nacional de cuidados paliativos, han hecho antes un plan de eutanasia que un plan de cuidados paliativos. Es escandaloso”.

“La eutanasia va a suponer la crisis más grave en la milenaria historia de la medicina” 

Igualmente, el ponente afirma que la eutanasia “va a suponer la crisis más grave en la milenaria historia de la medicina porque, por primera vez en la historia, el médico va a ser el gestor de la muerte de sus enfermos, cosa absolutamente inaudita y que está en contra de los principios más esenciales, más básicos y más enraizados en la razón de ser del médico”.

Por lo tanto, “será legal si lo permite la ley, pero no podrá ser un acto médico porque no lo es: va en contra de la esencia del ejercicio de la medicina”.

Cardenal Cañizares: “Estamos llegando a una gran deshumanización a través de leyes injustas, verdaderamente antihumanas” 

El cardenal arzobispo de Valencia Antonio Cañizares, gran canciller de la UCV, ha recordado en la clausura de la jornada distintos episodios sobre la muerte de algunos de sus familiares, rodeados de sus allegados: “La vida no se vive aisladamente, sino rodeados de nuestra familia y de nuestros amigos. Esta universidad debe dedicarse también a dar esperanza a un mundo que no la tiene. Así no se vive bien y, además, se muere mal. Para vivir y morir bien, hay que tener esperanza”.

 

“La fe nos da esperanza y nos abre a amar en estos momentos de trance. Lo que ha defendido Marcos Gómez Sancho es lo que la Iglesia defiende. En el fondo, es un clamor en favor de la vida, también de la vida débil, terminal, en peligro. Estamos llegando a una gran deshumanización a través de leyes injustas, verdaderamente antihumanas. Hablan de una muerte digna, pero ¿qué dignidad es esa?”, ha expuesto el cardenal valenciano.

En opinión del gran canciller, la Iglesia debe apostar por la vida “con fuerza, con claridad y verdad, con amor y ternura”; y debe hacerlo siempre en defensa “del ser humano amenazado, de la vida despreciada, de la dignidad humana”. En ese sentido, ha remarcado que “nadie como la Iglesia, sobre todo a través de los papas, ha clamado por los inocentes, ni ha dado la cara por los indefensos con tanta energía como lo hace la Iglesia”.

“Ante situaciones duras de enfermedades de una persona sólo podemos tener una actitud: la del buen samaritano, que se inclina y levanta al otro, y le da cobijo y calor de hogar. No se entretiene en palabras, cura las heridas. Todo esto lo aprendemos de Cristo, que murió por nosotros y como nosotros; y la esperanza del ser humano es este amor que lo trasciende. Nuestro mensaje debe ser de esperanza, no le tengamos miedo a la muerte. Con miedo a la muerte la vida se vive mal. La muerte es un tránsito a participar de lo que siempre hemos anhelado: la vida, la alegría, el estar con todos”, ha aseverado.

Julio Tudela: “Los criterios para acabar con una vida humana, cada vez más laxos” 

También ha participado en la jornada el investigador del Observatorio de Bioética de la UCV Julio Tudela, que se ha ocupado de analizar los aspectos biomédicos de la eutanasia. Tudela ha remarcado que “quienes legislan a favor de la eutanasia hoy siguen defendiendo la licitud de terminar con las vidas llamadas indignas. Dentro de este concepto se incluyen a personas que se encuentran o no en procesos de enfermedad terminal, acompañada de sufrimiento no sólo físico sino también mental, ignorando la medicina paliativa y el acompañamiento al paciente en el respeto a su dignidad”.

“El avance de la ciencia médica en el abordaje de los llamados síntomas refractarios o de difícil control proporciona instrumentos para el tratamiento de los pacientes que sufren, respetando su vida y aliviando sus sufrimientos. La medicina paliativa funciona”, ha aseverado.

Por el contrario, “la vieja e indigna opción de terminar con las personas que sufren o simplemente afectadas de alguna discapacidad, parece ganar terreno en una sociedad posmoderna, incapaz de abordar la vulnerabilidad humana desde el respeto a la dignidad.

“Esta tendencia crea, además una pendiente resbaladiza donde los criterios para terminar con la vida de las personas van siendo cada vez más laxos, devaluando la vida humana y retrocediendo a los tiempos que creíamos superados, en los que un esclavo o un discapacitado eran despojados de valor y eliminados sin remordimiento alguno”, ha subrayado Tudela.

Alejandro López Oliva: “La eutanasia no es un derecho fundamental” 

Por su parte, el abogado Alejandro López Oliva, profesor de la UCV, ha asegurado que la eutanasia no puede considerarse un “derecho fundamental” y ha lamentado la situación en la que quedan, con la nueva legislación, las personas jurídicas “que tengan un ideario o carácter propio contrario a la nueva prestación”.

En ese sentido, López Oliva ha afirmado de manera rotunda que la ley de eutanasia entró en vigor “sin haber consultado a organismos médicos y comités de bioética ni tener informe alguno de organismos independientes”. En su opinión, se trata de “una norma afectante al derecho fundamental y primario de la vida, una nueva prestación sanitaria que tipifica el homicidio legal y el suicidio asistido, aunque no se desprenda del título y objeto de la norma”.

Enrique Burguete: “Los argumentos en favor de la eutanasia son contradictorios” 

La sesión ha incluido, asimismo, la intervención de Enrique Burguete, experto del Observatorio de Bioética de la UCV, que ha insistido en que “tras el concepto de eutanasia y su eufemismo, muerte digna, se encuentran argumentos contradictorios: aquellos que apelan a una emoción compasiva, refractaria a cualquier tipo de fundamentación racional; y los que apelan a una racionalidad descarnada y reduccionista que considera el cuerpo como una mera prótesis originaria o natural, deseable cuando contribuye a nuestro bienestar psicológico y a nuestros proyectos vitales, pero descartable cuando se convierte en un molesto impedimento para estos”.

En ese sentido, Burguete ha resaltado que ambos argumentos a favor de la eutanasia “carecen de solidez y recaen en un dualismo antropológico insostenible e infundado. No vivimos atrapados dentro de un cuerpo, de cuyas limitaciones nos liberamos con la muerte. La persona completa no se da en una sola de sus dimensiones, sino en la unión sustancial de todas ellas. Es correcto afirmar que soy mi cuerpo, aunque no sólo sea mi cuerpo. Y también que, quien mata a mi cuerpo, no me libera de una circunstancia indeseada, sino que me mata a mí. Muerte digna y suicidio asistido son términos incompatibles”.

Bajo esta premisa, el experto de la UCV ha apostado por una antropología “ajena a todo sesgo ideológico e irreductible al dogma de una sola confesión religiosa. La eutanasia no es una cuestión de ideologías, de opiniones particulares o de creencias religiosas, sino una cuestión de respeto o desprecio hacia la dignidad de la vida humana en todas y cada una de sus etapas”.

 

Comunicación Universidad Católica de Valencia

 

El verdadero apostolado no oculta a las almas su malicia

En el Sagrado Corazón de Jesús toda verdadera intransigencia tiene su norma y su explicación

La gracia, que nos fue alcanzada por los méritos infinitos de Nuestro Señor Jesucristo, torna la inteligencia del hombre capaz del acto de fe. Torna la voluntad humana capaz de una energía tal, que se le hace posible practicar los Mandamientos

Pedir fidelidad a los Mandamientos, ¿es imprudente?

Contenidos

Una de las observaciones que la lectura de nuestros artículos fácilmente sugiere, es la de que Acción Familia se muestra extremamente empeñada en la observancia exacta e integral de todos los preceptos de la Doctrina Católica, bien como en la adhesión irrestricta y meticulosa a todas las enseñanzas de la Santa Iglesia.

Esta constante preocupación de fidelidad eximia, de exactitud precisa, a muchos espíritus puede parecer imprudente, y quizá antipática. Se les figura que el deber de la compasión, el espíritu de clemencia hacia los infieles, a quienes es tan difícil –máxime en nuestros días– abrazar la verdadera Fe; y hacia los fieles, cuya perseverancia exige luchas cada vez mayores, debería inducir al periodista católico y al católico en general, a una posición extremamente conciliatoria.

¿No sería mejor ser más tolerante?

En lugar de fustigar el error y el mal, debería guardar silencio sobre uno y otro.

En lugar de desplegar la bandera de la perfección, atrayendo a los que leen o escuchan hacia las cimas arduas pero deslumbrantes de los altos ideales, debería enseñar apenas lo indispensable para la salvación, haciéndose pregonero de una corrección minimalista, que en último análisis no es sino mediocridad.

A quien concibiese así la misión del periodista católico –y no falta quien piense de esta forma– nuestra posición podría pasar por intransigente, por intolerante, por incomprensiva.

Delante de nuestros pecados, su compasión no consiste en dejarnos aprisionados, sino en sacarnos de ellos amorosamente y llevarnos sobre los hombros

Somos los primeros en reconocer que, si estas objeciones no son verdaderas, tienen sin embargo mucho de verosímil.

Sin la Gracia es imposible practicar establemente los Mandamientos

A primera vista, lo que llama la atención es que la Doctrina Católica es extremamente difícil de ser practicada por los hombres. La Santa Iglesia ha enseñado en reiteradas ocasiones que ningún fiel, por sus propias fuerzas, puede practicar duraderamente y en su totalidad los Mandamientos. De donde parece razonable considerar exagerada toda actitud de mucha exactitud en el cumplimiento de la Ley.

En realidad, la solución del problema se encuentra en otro orden de ideas.

Si es verdad que la flaqueza de la naturaleza humana es tal, que la observancia de los Mandamientos es absolutamente superior a ella, debemos entre tanto considerar la infinita misericordia divina. No para deducir de ella que Nuestro Señor cohonesta el pecado y el crimen, El es la perfección infinita. La misericordia de Dios no puede consistir en dejarnos yaciendo desamparados en nuestra corrupción, sino en sacarnos de ella.

Delante de los ciegos, de los cojos, de los leprosos, El no se limitaba a sonreír y seguir adelante. El los curaba. Delante de nuestros pecados, su compasión no consiste en dejarnos aprisionados, sino en sacarnos de ellos amorosamente y llevarnos sobre los hombros. Lo que esperamos de la misericordia de Dios son los recursos necesarios para tornarnos capaces de practicar la ley moral.

La misericordia de Dios consiste en darnos fuerzas sobrenaturales

Tenemos para esto la gracia, que nos fue alcanzada por los méritos infinitos de Nuestro Señor Jesucristo. La gracia torna la inteligencia del hombre capaz del acto de fe. Torna la voluntad humana capaz de una energía tal, que se le hace posible practicar los Mandamientos.

El gran don de Dios para los hombres, insistimos, no consiste en condescender con sus faltas, en el sentido de que, sin censurar, los deje displicentemente sumergidos en ellas. El gran don de Dios consiste en darnos los medios sobrenaturales para evitar el pecado y alcanzar la santidad. Y de ahí también una gran responsabilidad para los que recusen este don inestimable.

La bondad no consiste para el católico en dejar al pecador en la ilusión de que su estado de alma es satisfactorio. (Prédica de San Esteban en Jerusalén, Carpaccio)

Símbolo expresivo de ese amor misericordioso de Dios, de la abundancia de sus perdones, y de la insistencia con que El está constantemente convidando al hombre a que se arrepienta, a que pida las gracias necesarias para practicar la virtud, a que por medio de la oración consiga todos los recursos necesarios para la reforma de su carácter, es el Sagrado Corazón de Jesús. Es, pues, en el Sagrado Corazón de Jesús que toda verdadera intransigencia tiene su norma y su explicación.

La bondad no consiste para el periodista católico en dejar al pecador en la ilusión de que su estado de alma es satisfactorio.

Dar un buen consejo es obra de misericordia

Cumple mostrar al impío todo el horror de su impiedad, para removerlo de ella. Cumple señalarle las cimas de la perfección para que desee alcanzarlas. Lo que del todo le es posible si pidiere con perseverancia la gracia de Dios y con ella cooperare.

En esta convicción profunda y alegre de que el hombre todo puede con la gracia, está la razón profunda de la santa virtud de la intransigencia cristiana. Toda misericordia constituye un gran don. Pero constituye también una gran responsabilidad. Puesto que el hombre, por la oración y por la fidelidad a la virtud, puede y debe practicar los Mandamientos, es bien evidente que no resta para él ninguna disculpa si se obstinare en el pecado.

Las enseñanzas de la Iglesia nos muestran como las gracias brotan superabundantes del Corazón dulcísimo de Jesús. Por eso mismo, la formula del apostolado eficaz consiste, no en silenciar a los hombres su malicia, sino en convidarlos a lavarse de ella en la fuente divina de donde nacen los torrentes de la gracia.

Extractado y adaptado de “O culto ao Coração de Jesus: seu verdadeiro sentido, importância  e  atualidade”

Plinio Corrêa de Oliveira

 

 

Las leyendas negras y la anarquía provocada

 

                                Leyendas negras deduzco, la tienen, todos los países que hasta llegar a serlo, tuvieron que realizar, “más o menos grandes atrocidades” hasta conseguirlo; “nos lo dice la historia que conocemos de los mismos” y abarca a todas las razas, que “de monos humanos”, la Creación, hizo crecer sobre la corteza de este perro mundo; por tanto esa “leyenda negra atribuida a España”, creada por los intereses materiales de la, “aún no Inglaterra”, la “aún no Francia”, lo que conocemos hoy como Holanda, y algunas “minucias más”; fue eso solo, una “creación interesada y por cuanto sus creadores, lo que pretendieron y consiguieron, fue destruir el enorme poder de la España de entonces, y robárselo para apropiarse del mismo, como así fue conseguido y debido a los pésimos o idiotas, gobernantes de aquella época, donde sólo “se salva” el único Borbón que ha reinado bien en España, o sea Carlos III, que incluso, “ayudó a los norteamericanos para que lograsen su república, cosa que no benefició a España, por lo que vendría, un siglo después de aquellos, “nuevos ingleses americanizados”.

                                Pero hoy me refiero solo, a Inglaterra, por cuanto es la que (para mi) tiene en su historia, “la más negra de las leyendas”; por cuanto su imperio, se conformó y mantuvo, sobre y principalmente; sólo en una base, “el robo y el expolio de las riquezas tangibles, de los territorios que dominó; y donde para sus conquistadores, lo que importó primero de todo, fue, “el botín conseguido”, que fue llevado a sus islas, con el beneplácito de sus reyes, que incluso dotaron de grandes honores, a sus principales, ladrones; puesto que aquellos ingleses, sólo adoraron al “dios dinero”, que imagino, es al que siguen adorando y de ahí, su salida de Europa (a la que siempre despreciaron, dicho sea de paso); en la que nunca se integraron, puesto que su “oro” o moneda, ya se preocuparon de no asociarlo al “euro europeo”.

                                Inglaterra llegó a ser lo que fue y en parte sigue siendo, por el robo del oro y la plata, de los españoles, a los que saquearon no sólo en el mar como piratas o corsarios, sino también en tierra, saqueando todas las poblaciones costeras que pudieron, aprovechándose de la enorme extensión del Imperio Español, el que era fácil saquearlo, puesto que todas sus posesiones, no podían ser defendidas debido a su extensión y distancias. Aquel oro y platas españolas, fueron “la base o los cimientos”, para que unas islas “pobres en recursos propios”, llegaran a imponerse en el mundo, puesto que el robo y el pillaje continuó a lo largo de su historia.

                                No disculpo a mis compatriotas españoles, que obraran de similar forma, pero sí resalto, que España, se preocupó de, “formar y educar a tenor con el tiempo y costumbres de aquella época”¸ puesto que, incluso sus reyes, emitieron leyes considerando a sus nuevos territorios, como provincias hispanas y a sus habitantes como unos súbditos más a los peninsulares; o sea que no fue sólo conquista, sino también colonización y preparación desde, “el arado hasta las universidades, que fueron los primeros en siglos, a instalar en sus nuevos territorios”; lo que difiere del resto de europeos, que incluso acabaron con pueblos enteros, por aquello, que… “el mejor indio, era el indio muerto”; que Inglaterra continuó exterminando, hasta a los nativos, de la hoy muy próspera Australia.

                                Escribo hoy así, por cuanto, estoy leyendo, un libro escrito por un nativo de ese “Reino Unido”, puesto que es escocés; y que ha publicado, un libro, enormemente explícito, por su contenido; y el que dota de cientos o miles de notas aclaratorias o indicadoras de fuentes; por lo que en sí, resulta un libro bastante complicado de leer, por cuanto se refiere al inmenso “Indostán” y el que refleja, como el mayor saqueo que los ingleses, hicieron en el planeta; puesto que ese “Indostán hoy inexistente”, ya que fue convertido en varios países tras el asesinato, de Gandhi (India, Pakistán, Bangladesh, Ceilán o Sri Lanka y no sé si alguno más pequeño); puesto que hay que señalar, que fue Gandhi y “sin pegar un solo tiro”, el que dio la independencia a “los indostánicos”, que le pagaron asesinándolo “a quemarropa”; y los que aún “andan a tiros”, por cuanto esos territorios, siguen siendo, “una especie de, ensalada o ponche humanos y de muy difícil condensación”, por sus costumbres que mantienen y religiones que los dominan; y lo que sería muy largo explicar en un artículo que sólo trata de puntualizar, para que el que le interese profundice por su cuenta.

                                El libro a que me refiero lleva el título de: “La anarquía” y como subtítulo el siguiente: “La compañía de las indias orientales y el expolio de la India” (Desperta Ferro Ediciones SLNE – Madrid) y cuyo autor es: William Dalrymple; el que nos explica, los hechos en aquellos inmensos territorios, que entonces, estaban “en manos” del ya decadente, Imperio Mogol, al que “se carga”, “una empresa particular (sigue la versión del corsario y pirata arriba mentados) pero la que llega, a tener y mantener, “ejércitos propios”; todo ello con el beneplácito de los poco escrupulosos reyes o parlamentos ingleses, que reitero, su dios, “es el dinero”; y al que sacrifican, todo lo sacrificable y en “cantidades inmensas”.

                                Así es que cuando a los españoles nos hablen, de “aquella creada, leyenda negra”, mejor “echémonos a reír”, puesto que leyendas negras en este perro mundo; las hay en cantidad horrible; y la más negra de todas, es a mi entender, la de Inglaterra, por cuanto se sabe de su comportamiento, “con sus conquistados siervos o esclavos (con lo que comerciaron igualmente como negreros), de los muchos territorios donde ejercieron sus rapiñas”.

                                Y como está reciente la declaración del actual Papa católico, en el sentido de “pedir perdón y atacar a lo que hizo España no sólo por “las Américas”, sino por la propia religión que él dirige hoy; le dedicaré artículo aparte que publicaré próximamente, pues considero una “idiotez”, que un papa además de habla española, no sepa, defender lo defendible e histórico por demás.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes