Las Noticias de hoy 25 Marzo 2021

Enviado por adminideas el Jue, 25/03/2021 - 11:54

San Gabriel: Arcángel de las buenas noticias • Periódico El Campesino – La  voz del campo colombiano

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 25 de marzo de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

El Papa dedica su Catequesis a María: “primera discípula de Jesús”

 El Papa: besar los pies del Crucifijo, brújula y esperanza en la vida

Día Mundial del Agua. El Papa: Actuar sin dilación para no desperdiciar y contaminar

LA VOCACIÓN DE SANTA MARÍA: Francisco Fernandez Carbajal

25 de marzo: Anunciación del Señor

La anunciación del Señor : San Josemaria

«María está siempre junto a nosotros, con su ternura materna»

Transmitir la fe (2) : A. Aguiló

«Padre amado»

La mala conciencia del poder : Rafael Navarro-Valls

La ideología de género hace daño a los niños : Acción Familia

Tristeza, depresión, suicidio, suicidio asistido, cerebro.: J L Velayos

Convivir en espíritu y en verdad: José Antonio García-Prieto Segura

Redescubrir la confesión: Mario Arroyo.

Celebrar la riqueza de la fe en el año de la familia : Salvador Bernal

Educarlos para que sean libres : María Solano Altaba

Primavera, poesía y  Down :  José Manuel Belmonte.

«Los niños ya no saben qué es aburrirse. Con un móvil en la mano siempre hay algo que hacer»: : Lola Álvarez 

Crimen contra la fraternidad humana : Juan García. 

Dificultad para el diálogo : Jesús Domingo Martínez

Tras un discurso de odio : Jesús D Mez Madrid

Un día triste : José Morales Martín

VOLTAIRE Y SU DICCIONARIO FILOSÓFICO: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

El Papa dedica su Catequesis a María: “primera discípula de Jesús”

En la Vigilia de la Solemnidad de la Anunciación, el Pontífice reflexiona sobre la oración en comunión con María: “María está allí, rezando por nosotros, rezando por quien no reza. ¿Por qué? Porque ella es nuestra Madre”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Esta mañana el Papa Francisco ha pronunciado su vigésimo séptima Catequesis sobre el tema de la oración, reflexionado, concretamente, sobre “la oración en comunión con María”. El Papa ha explicado que el camino principal de la oración cristiana es la humanidad de Jesús y “Él es el Mediador por excelencia”, “el puente que atravesamos para dirigirnos al Padre”. De hecho – dice – “cada oración que elevamos a Dios es por Cristo, con Cristo y en Cristo y se realiza gracias a su intercesión”. Por su parte, el Espíritu Santo “extiende la mediación de Cristo a todo tiempo y todo lugar”. Es aquí, de la única mediación de Cristo que toman sentido y valor las otras referencias que el cristianismo encuentra para su oración y su devoción y donde se sitúa en primer lugar – subraya el Papa – “a la Virgen María”.

María y su lugar privilegiado en la oración

Hoy el Santo Padre ha centrado toda su Catequesis en la Madre de Jesús. “Ella – ha expresado – ocupa en la vida y, por tanto, también en la oración del cristiano un lugar privilegiado”. Tal es así, que en la iconografía cristiana “su presencia está en todas partes, y a veces con gran protagonismo, pero siempre en relación al Hijo y en función de Él” asegura Francisco. Pero también las Iglesias de Oriente la han representado siempre, “a menudo como la Odigitria, aquella que “indica el camino”, es decir el Hijo Jesucristo”. “Sus manos, sus ojos, su actitud son un “catecismo” viviente y siempre apuntan al fundamento, el centro: Jesús”. “María está totalmente dirigida a Él – señala el Papa – hasta tal punto, que podemos decir que es más discípula que Madre. Esa señalización, en las bodas de Caná: "Él: haced lo que os diga". Siempre señala a Cristo. Es la primera discípula”.

El rol de la Virgen María  

María se caracteriza por ser “humilde sierva del Señor” dice el Papa, de hecho, “este es el rol que ha ocupado durante toda su vida terrena y que conserva para siempre”. Después explica que, a un cierto punto, en los Evangelios, “ella parece casi desaparecer; pero vuelve en los momentos cruciales, como en Caná, cuando el Hijo, gracias a su intervención atenta, realizó la primera “señal” y después en el Gólgota, a los pies de la cruz”. Jesús extendió la maternidad de María a toda la Iglesia cuando se la encomendó al discípulo amado, poco antes de morir en la cruz: “Desde ese momento – asegura Francisco – todos nosotros estamos colocados bajo su manto, como se ve en ciertos frescos y cuadros medievales”.

Además, también se ve en la primera antífona latina - sub tuum praesidium confugimus, sancta Dei Genitrix: Nuestra Señora que cubre, como Madre, a quien Jesús nos ha confiado, a todos nosotros; “pero como Madre, no como diosa” puntualiza el Papa. En este sentido, explica que, si bien es cierto que la piedad cristiana le da siempre títulos hermosos, como un hijo a su madre, tenemos que tener cuidado: “las cosas que la Iglesia y los santos le dicen a María, las cosas bonitas, no quitan nada a la unicidad redentora de Cristo”. “Él es el único Redentor” recuerda y se trata de “expresiones de amor como un hijo a su madre, a veces exageradas”.

La súplica a María  

Cuando rezamos a María, usamos algunas expresiones presenten en los Evangelios, dice el Pontífice: “llena de gracia” y “bendita entre las mujeres” y en la oración del Ave María pronto llegaría el título “Theotokos” (Madre de Dios), “ratificado por el Concilio de Éfeso”.  Además, análogamente y como sucede en el Padre Nuestro, “después de la alabanza añadimos la súplica: pedimos a la Madre que ruegue por nosotros pecadores, para que interceda con su ternura, “ahora y en la hora de nuestra muerte”” recuerda el Papa, y ahora, en las situaciones concretas de la vida, y en el momento final, “para que nos acompañe en el paso a la vida eterna como Madre, como primera discípula”.

La presencia de María en nuestra vida

“María está siempre presente en la cabecera de sus hijos que dejan este mundo” continúa Francisco: también ha estado presente en los días de pandemia, cerca de las personas que lamentablemente han concluido su camino terreno en una condición de aislamiento, sin el consuelo de la cercanía de sus seres queridos: “María está siempre allí, a nuestro lado, con su ternura materna”.

María: Mujer del “sí”

Por ultimo, el Papa recuerda que las oraciones dirigidas a ella no son vanas y Ella las escucha como Madre: “Mujer del “sí”, que ha acogido con prontitud la invitación del Ángel, responde también a nuestras súplicas, escucha nuestras voces, también las que permanecen cerradas en el corazón, que no tienen la fuerza de salir pero que Dios conoce mejor que nosotros mismos”.

Además, como y más que toda buena madre, “María nos defiende en los peligros, se preocupa por nosotros, también cuando nosotros estamos atrapados por nuestras cosas y perdemos el sentido del camino, y ponemos en peligro no solo nuestra salud sino nuestra salvación” subraya, pues, “María está allí, rezando por nosotros, rezando por quien no reza. ¿Por qué? Porque ella es nuestra Madre”.

 

 El Papa: besar los pies del Crucifijo, brújula y esperanza en la vida

El Dicasterio para la Comunicación publica con la LEV, el libro «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?», un volumen que revive las palabras y los gestos del Papa en la oración extraordinaria del pasado 27 de marzo y vuelve a proponer la riqueza del magisterio que se ha derivado de ella

Debora Donnini - Ciudad del Vaticano

"Caminaba así, solo, pensando en la soledad de tanta gente... un pensamiento inclusivo, un pensamiento con la cabeza y con el corazón, juntos". Son las palabras con las que el Papa se remonta a la tarde del 27 de marzo, a aquel momento especial de oración en la Plaza de San Pedro vacía por la pandemia y bañada por la lluvia, mientras el mundo le seguía apoderado por el miedo y la desolación frente a un enemigo pequeño e invisible apenas conocido, capaz de paralizar todo en el tiempo.

El Papa se remonta a ese día mirando las fotos de aquel momento, en la breve e intensa entrevista concedida a Monseñor Lucio Adrián Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, recogida en el libro «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?» El título retoma las palabras que Jesús dirige a los discípulos cuando le despiertan asustados porque la barca está a merced de la tormenta, según el relato evangélico que se proclamaba en esas horas. El texto, publicado por la “Libreria Editrice Vaticana” y acompañado de fotos del evento, sale el 17 de diciembre -en el día en que Francisco cumple 84 años- y ofrece en la primera parte las fuertes palabras y la súplica elevada a Dios esa noche por el Papa, seguida por muchos a través de los medios de comunicación.

La segunda parte del libro presenta la enseñanza surgida de esa reflexión que, interpretada a la luz del Evangelio y de la Doctrina Social de la Iglesia, fue propuesta por Francisco en los meses siguientes para animar a las personas a aprovechar la pandemia como una oportunidad para repensar su existencia y renacer. Una oportunidad para salir mejores y no peores. Para dejarse cuestionar y cambiar de rumbo, es decir, para convertirse.

Todos estamos en la barca

"Me vinieron a la mente dos cosas: la plaza vacía, las personas unidas en la distancia, ... y por este lado, la barca de los migrantes, ese monumento... Y todos estamos en la barca, y en esta barca no sabemos cuántos podrán desembarcar.... Todo un drama ante la barca, la peste, la soledad... en silencio...", vuelve a recordar el Papa, subrayando que no se sintió solo, sino en contacto con la gente en ese momento, y poniendo de relieve un detalle: "Besar los pies del Crucificado siempre da esperanza. Él sabe lo que es caminar y conoce la cuarentena porque le pusieron dos clavos allí para mantenerlo quieto. Los pies de Jesús son una brújula en la vida de las personas, cuando caminan y cuando se detienen. Los pies del Señor me conmueven mucho...". Con él, de hecho, en aquella plaza estaba la imagen de Maria Salus Populi Romani y el milagroso Crucifijo de San Marcello al Corso, cuyos pies besó Francisco, signo de una encomienda ante el desconcierto y el miedo del mundo, que la ausencia de los fieles en cierto modo amplificaba. Fue una Statio Orbis, una especie de parada en la historia para invocar la misericordia de Dios y exhortarnos a repensar la vida de forma personal y global.

La oración y la enseñanza, vinculadas a la memoria

El libro, por tanto, consta de dos partes, la oración y la enseñanza, diferentes, pero profundamente vinculadas entre sí, y se presenta también como una obra multimedia, con un código QR que lleva al portal "Vatican.va" y permite acceder al vídeo completo y a los enlaces que contienen el trabajo realizado por los medios de comunicación del Vaticano. Y si el título del volumen fue el hilo conductor de todo el evento, el subtítulo, que es una cita tomada del libro del Éxodo, explica la finalidad de la obra producida por el Dicasterio para la Comunicación: "Para que puedas contar y grabar en la memoria", con palabras también tomadas del Mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2020.

La intención no es sólo recordar un acontecimiento del pasado, sino proponer una memoria que se haga carne en el mundo de hoy para que dé sus frutos. En la conclusión de la primera parte del volumen, monseñor Ruiz explica que la Statio Orbis del 27 de marzo fue "una celebración que refleja una historia", porque presentó el drama humano al Dios de la misericordia, y del mismo modo es historia porque la respuesta de Dios es su presencia en medio de su pueblo. "El momento presente -explica además el secretario del Dicasterio- no sólo está marcado por este virus sino que, fundamentalmente, está sellado por la presencia de Dios. Y esto hay que recordarlo y contarlo para que quede fijado en la memoria", para que esta historia forme parte de la "gran historia del camino de Dios con la humanidad".

Una llamada a la conversión

También enriquece el volumen el prefacio de Monseñor Guido Marini, Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, quien, a propósito del gesto de aquel 27 de marzo de 2020, señala las incisivas palabras de San Juan Crisóstomo, obispo y Doctor de la Iglesia entre los siglos IV y V: "los hombres y las mujeres que oran tienen sus manos sobre el timón de la historia". Para indicar que "el timón de la historia está en manos de quienes saben dirigir su mirada al Señor, con profunda fe y gran humildad".

 

El libro «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?»

El libro «¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?»

Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación, explica en la introducción del libro la génesis de una oración que ha unido a la distancia al mundo con la Plaza de San Pedro. Fue el capellán de la prisión “Due Palazzi” de Padua, el padre Marco Pozza, quien pidió al Papa un gesto fuerte, una Statio Orbis, en medio de un mundo angustiado por el contagio. "Pide a la Iglesia que se detenga, a todo el mundo que se ponga a tu lado" para tener concretamente una ayuda a la luz de la fe para vivir un momento tan dramático, había dicho en una transmisión editada por la Conferencia Episcopal Italiana en Rai1. "Haznos entender -había insistido el padre Marco Pozza- que Cristo en este momento está ahí que nos dice algo. Tú eres el puente para nosotros... ¡No nos dejes solos!". "¡Esta tierra enferma debe levantar los ojos al cielo y creer que sólo necesita a Dios, y convertirse a Dios!", había subrayado después el sacerdote en su blog. Palabras que Ruffini recuerda destacando que en la Statio Orbis "aquel silencio era una llamada a la fe". Una llamada urgente a la conversión, "para aprovechar este tiempo de prueba como un tiempo de elección". Ese día, el Papa Francisco se había centrado mucho en la conversión en medio de la tormenta. "Ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: ‘Despierta, Señor". “Señor, nos diriges una llamada, una llamada a la fe. Que no es tanto creer que Tú existes, sino ir hacia ti y confiar en ti”, había dicho, ya que la fuerza de la fe nos libera del miedo y da esperanza.

Interrogarse sobre nosotros mismos y el mundo

La segunda parte del libro ofrece una recopilación de las principales intervenciones del Papa, en las que hace explícito lo que había dicho esencialmente en la meditación de la Statio Orbis. El magisterio de Francisco nos invita a ver en esta realidad histórica un tiempo de gracia para revisar nuestra propia vida e interrogarnos sobre nuestras relaciones recíprocas y nuestro propio comportamiento hacia nuestra casa común. Por lo tanto, no debemos desperdiciar este tiempo y, con él, el sufrimiento de toda la humanidad, subraya el texto.

Las intervenciones tras la Statio Orbis

Desde el Mensaje Urbi et Orbi del Domingo de Pascua hasta el videomensaje con motivo de la Vigilia de Pentecostés promovido por CHARIS, desde la Carta a todos los sacerdotes de Roma hasta el videomensaje con motivo de la 75ª Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, son muchas las intervenciones del Papa recogidas en el libro que declinan concretamente la invitación a cambiar de rumbo para llegar a la nueva encíclica Fratelli tutti, firmada en Asís el pasado 3 de octubre, de la que se recogen algunos pasajes relacionados con la crisis sanitaria mundial. Ya antes, del 5 de agosto al 30 de septiembre de 2020, el Papa Francisco había querido ofrecer un ciclo de catequesis sobre sanar el mundo mediante la transformación de las raíces de nuestras enfermedades físicas, espirituales y sociales, abordando, entre otros, los temas del bien común, la opción preferencial por los pobres, el cuidado de la casa común y la subsidiariedad. Central dirigir la mirada a Cristo, recordando que nadie se salva solo, como la pandemia ha puesto de manifiesto de forma concreta.

Quien cree en Dios está cerca de los que sufren

Cierra el volumen una reflexión sobre la cruz del padre Leonardo Sapienza, regente de la Prefectura de la Casa Pontificia. "La poderosa imagen del Papa Francisco abrazando el Crucifijo de San Marcello al Corso bajo la lluvia nos recuerda que quien sufre, sufre con Cristo", escribe, subrayando que " quien cree en Dios está cerca de quien sufre". "Entre las grandes maravillas de nuestra fe cristiana -señala el padre Sapienza- está también la de habernos enseñado a sufrir con paciencia y a descubrir tesoros de humanidad y de gracia en el dolor y la desventura. "El sufrimiento pasa; el haber sufrido permanece”. Del sufrimiento - concluye -nacerá un nuevo amanecer.

Un texto, pues, que abre perspectivas y futuro, editado por el Dicasterio para la Comunicación, para exhortar a ponerse, una vez más, en camino sobre la vía de la conversión al Señor, recordando aquel acontecimiento del pasado 27 de marzo y aquellas palabras que, en las densas tinieblas que se han espesado en este tiempo a nuestro alrededor, abren destellos de esperanza.

 

Día Mundial del Agua. El Papa: Actuar sin dilación para no desperdiciar y contaminar

En un mensaje a nombre del Papa Francisco y firmado por el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano, con motivo del Día Mundial del Agua, el Pontífice reitera el valor de este recurso indispensable, la urgencia de modificar los estilos de vida y el lenguaje para la tutela y la necesidad de una colaboración global para permitir una justa distribución de este recurso.

Ciudad del Vaticano

“Para garantizar el justo acceso al agua es de vital urgencia actuar sin dilación, para acabar de una vez por todas con su desperdicio, mercantilización y contaminación. Es más necesaria que nunca la colaboración entre los Estados, el sector público y privado, así como la multiplicación de iniciativas por parte de los Organismos intergubernamentales”, lo dijo el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano, en el Mensaje enviado a nombre del Papa Francisco con motivo del Día Mundial del Agua 2021.

Sin agua no habría vida

En el Mensaje, el Cardenal Secretario de Estado puso en evidencia el tema elegido para el Día Mundial del Agua de este año: “Valorar el agua”. El mismo que nos invita a ser más responsables en la tutela y utilización de este elemento tan fundamental para la preservación de nuestro planeta. “Sin agua – precisa el Cardenal Parolin – no habría habido vida, ni centros urbanos, ni productividad agrícola, forestal o ganadera. Con todo, este recurso no ha sido cuidado con el esmero y la atención que merece. Desperdiciarlo, desdeñarlo o contaminarlo ha sido un error que continúa repitiéndose también en nuestros días”.

Todos tienen derecho a acceder al agua

En nuestro tiempo, en la era del progreso y de los avances tecnológicos, señala el Secretario de Estado, el acceso al agua potable y segura no está al alcance de todos. El Santo Padre nos recuerda que el agua es “un derecho humano básico, fundamental y universal,  […]condición para el ejercicio de los demás derechos humanos”; un bien al que todos los seres humanos, sin excepción, tienen derecho a acceder de forma adecuada, de modo que puedan llevar una vida digna. De manera que “este mundo tiene una grave deuda social con los pobres que no tienen acceso al agua potable, porque eso es negarle el derecho a la vida radicado en su dignidad inalienable”.

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21/03/2021

El Papa recuerda a víctimas de la mafia y Día Mundial del agua

Fenómenos que perjudican la calidad del agua

A esta triste realidad, precisa el Cardenal Parolin, se añaden hoy los nocivos efectos del cambio climático: inundaciones, sequías, aumento de las temperaturas, variabilidad repentina e impredecible de las precipitaciones, deshielos, disminución de las corrientes de los ríos o agotamiento de las aguas subterráneas. “Todos estos fenómenos – subraya el Purpurado – perjudican y merman la calidad del agua y, por consiguiente, impiden una vida serena y fecunda. También contribuye a este estado de cosas la difusión de la cultura del descarte y la globalización de la indiferencia, que llevan al hombre a sentirse autorizado para saquear y esquilmar la creación”. Sin olvidar la actual crisis sanitaria, que ha agrandado las desigualdades sociales y económicas existentes, poniendo en evidencia el daño causado por la ausencia o la ineficiencia de los servicios hídricos entre los más necesitados.

Terminar con la contaminación de las fuentes de agua

Por ello, pensando en cuantos hoy carecen de un bien tan sustancial como el agua, así como en las generaciones que nos sucederán, recuerda el Cardenal Parolin, invito a todos a trabajar para terminar con la contaminación de los mares y los ríos, de las corrientes subterráneas y los manantiales, a través de una labor educativa que promueva el cambio de nuestros estilos de vida. la búsqueda de la bondad, la verdad, la belleza y la comunión con los demás hombres en aras del bien común. Que sean estos los planteamientos que determinen las opciones del consumo, del ahorro y de las inversiones.

Hacer un uso sensato del agua

En este sentido, “Valorar el agua”, como reza el tema de este año, significa, por tanto, cambiar nuestro propio lenguaje. En lugar de hablar de su “consumo”, debemos referirnos a su “uso” sensato, en función de nuestras necesidades reales y respetando las de los demás. Porque si alguien tiene agua de sobra, y sin embargo la cuida pensando en la humanidad – nos dice el Santo Padre – es porque ha logrado una altura moral que le permite trascenderse a sí mismo”. Si vivimos con sobriedad y ponemos en el centro de nuestros criterios la solidaridad, emplearemos el agua racionalmente, sin despilfarrarla inútilmente, y podremos compartirla con quienes más la necesitan.

Un recurso esencial para la vida

Además, “Valorar el agua” puede significar igualmente reconocer que la seguridad alimentaria y la calidad del agua están íntimamente vinculadas entre sí. De hecho, este recurso juega un papel esencial en todos los aspectos de los sistemas alimentarios: en la producción, procesamiento, preparación, consumo y, en parte, también en la distribución de alimentos. El acceso al agua potable y al saneamiento adecuado reduce el riesgo de contaminación de los alimentos y de propagación de enfermedades infecciosas, que afectan al estado nutricional y a la salud de las personas. Muchas, si no la mayoría, de las patologías provocadas por alimentos se originan, de hecho, en la mala calidad del agua utilizada en su producción, procesamiento y preparación.

Es necesaria la colaboración entre los Estados

Finalmente, el Secretario de Estado dijo que, para garantizar el justo acceso al agua es de vital urgencia actuar sin dilación, para acabar de una vez por todas con su desperdicio, mercantilización y contaminación. Es más necesaria que nunca la colaboración entre los Estados, el sector público y privado, así como la multiplicación de iniciativas por parte de los Organismos intergubernamentales. Es igualmente urgente una cobertura jurídica vinculante, un apoyo sistemático y eficaz para que a todas las zonas del planeta llegue, en cantidad y calidad, el agua potable.

LA VOCACIÓN DE SANTA MARÍA

— El ejemplo de Nuestra Señora.

— Corresponder a la propia vocación.

— El  que nos pide el Señor.

I. Al entrar al mundo dijo el Señor: Vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad1.

La Anunciación y Encarnación del Hijo de Dios es el hecho más maravilloso y extraordinario, el misterio más entrañable de las relaciones de Dios con los hombres y el más trascendental de la historia de la humanidad: ¡Dios se hace hombre y para siempre! Y sin embargo este acontecimiento tuvo lugar en un pueblo pequeño de un país prácticamente desconocido en su tiempo. En Nazareth, «el que es Dios verdadero nace como hombre verdadero, sin que falte nada a la integridad de su naturaleza humana, conservando la totalidad de la esencia que le es propia y asumiendo la totalidad de nuestra esencia humana... para restaurarla»2.

San Lucas nos narra con suma sencillez este supremo acontecimiento: En el sexto mes fue enviado un ángel a una ciudad de Galilea, llamada Nazareth, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María3. La piedad popular ha representado desde antiguo a Santa María recogida en oración cuando recibe la embajada del ángel: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Nuestra Madre quedó turbada ante estas palabras, pero con una turbación que no la deja paralizada. Ella conocía bien la Escritura por la instrucción que todo judío recibía desde los primeros años y, sobre todo, por la claridad y penetración que le daban su fe incomparable, su profundo amor y los dones del Espíritu Santo. Por eso entendió el mensaje de aquel enviado de Dios. Su alma está completamente abierta a lo que Dios le va a pedir. El ángel se apresura a tranquilizarla y le descubre el designio del Señor sobre ella, su vocación: has hallado gracia delante de Dios –le dice–: concebirás en tu seno y darás a luz a un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob, y su Reino no tendrá fin.

«El mensajero saluda, en efecto, a María como llena de gracia: la llama así como si este fuera su verdadero nombre. No llama a su interlocutora con el nombre que le es propio en el registro civil, Miryam (María), sino con este nombre nuevo: llena de gracia. ¿Qué significa este nombre? ¿Por qué el arcángel llama así a la Virgen de Nazareth?

»En el lenguaje de la Biblia, gracia significa un don especial que, según el Nuevo Testamento, tiene la propia fuente en la vida trinitaria de Dios mismo, de Dios que es amor (cfr. 1 Jn 4, 8)»4. María es llamada llena de gracia porque este nombre designa su verdadero ser. Cuando Dios cambia un nombre a alguien o le da un sobrenombre, le destina a algo nuevo o le descubre su verdadera misión en la historia de la salvación. María es llamada llena de gracia, agraciadísima, en razón de su Maternidad divina.

El anuncio del ángel descubre a María su propio quehacer en el mundo, la clave de toda su existencia. La Anunciación fue para Ella una iluminación perfectísima que alcanzó su vida entera y la hizo plenamente consciente de su papel excepcional en la historia de la humanidad. «María es introducida definitivamente en el misterio de Cristo a través de este acontecimiento»5.

Cada día –en el Ángelus–, muchos cristianos en todo el mundo recordamos a Nuestra Madre este momento inefable para Ella y para toda la humanidad; también cuando contemplamos el primer misterio de gozo del Santo Rosario. Procuremos meternos en esa escena y contemplar a Santa María que abraza con amorosa piedad la santa voluntad de Dios. «Cómo enamora la escena de la Anunciación. –María –¡cuántas veces lo hemos meditado! está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen!»6.

II. Aquí estoy para hacer tu voluntad7.

La Trinidad Santísima había trazado un plan para Nuestra Señora, un destino único y absolutamente excepcional: ser Madre del Dios encarnado. Pero Dios pide a María su libre aceptación. No dudó Ella de las palabras del ángel, como había hecho Zacarías; manifiesta, sin embargo, la incompatibilidad entre su decisión de vivir siempre la virginidad, que el mismo Dios había puesto en su corazón, y la concepción de un hijo. Es entonces cuando el ángel le anuncia en términos claros y sublimes que iba a ser madre sin perder su virginidad: El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que nacerá será llamado Santo, Hijo de Dios.

María escucha y pondera en su corazón estas palabras. Ninguna resistencia en su inteligencia y su corazón: todo está abierto a la voluntad divina, sin restricción ni limitación alguna. Este abandono en Dios es lo que hace al alma de María ser buena tierra capaz de recibir la semilla divina8Ecce ancilla Domini... he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. Nuestra Señora acepta con inmensa alegría no tener otra voluntad y otro querer que el de su Amo y Señor, que desde aquel momento es también Hijo suyo, hecho hombre en sus purísimas entrañas. Se entrega sin limitación alguna, sin poner condiciones, con júbilo y libremente. «Así María, hija de Adán, al aceptar el mensaje divino, se convirtió en Madre de Jesús y, al abrazar de todo corazón y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la Persona y a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redención con Él y bajo Él, con la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, piensan los Santos Padres que María no fue un instrumento puramente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres con fe y obediencia libres»9.

La vocación de Santa María es el ejemplo perfecto de toda vocación. Entendemos la vida nuestra y los acontecimientos que la rodean a la luz de la propia llamada. Es en el empeño por llevar a cabo ese designio divino donde encontramos el camino del Cielo y la propia plenitud humana y sobrenatural.

La vocación no es tanto la elección que nosotros hacemos, como aquella que Dios ha hecho de nosotros a través de mil circunstancias que es necesario saber interpretar con fe y con un corazón limpio y recto. No me habéis elegido vosotros a Mí, sino que Yo os elegí a vosotros10. «Toda vocación, toda existencia, es por sí misma una gracia que encierra en sí otras muchas. Una gracia, esto es, un don, algo que se nos da, que se nos regala sin derecho alguno de nuestra parte, sin mérito propio que lo motive o -menos aún justifique. No es preciso que la vocación, el llamamiento a cumplir el designio de Dios, la misión asignada, sea grande o brillante: basta que Dios haya querido utilizarnos, servirse de nosotros, basta el hecho de que confíe en nuestra colaboración. Es esto ya, en sí mismo, tan inaudito, tan grandioso, que toda una vida dedicada al agradecimiento no bastaría para corresponder»11.

Hoy le será muy grato a Dios que le demos gracias por las incontables luces que han ido señalando el itinerario de nuestra llamada, y que lo hagamos a través de su Madre Santísima que tan fidelísimamente correspondió a lo que el Señor quiso de Ella.

III. Ne timeas...

«No temas. Aquí radica el elemento constitutivo de la vocación. El hombre, de hecho, teme. Teme no solamente ser llamado al sacerdocio, sino también ser llamado a la vida, a sus obligaciones, a una profesión, al matrimonio. Este temor muestra un sentido de responsabilidad inmadura. Hay que superar el temor para acceder a una responsabilidad madura: hay que aceptar la llamada, escucharla, asumirla, ponderarla según nuestras luces, y responder: sí, sí. No temas, no temas, pues has hallado la gracia, no temas a la vida, no temas tu maternidad, no temas tu matrimonio, no temas tu sacerdocio, pues has hallado la gracia. Esta certidumbre, esta conciencia nos ayuda de igual forma que ayudó a María. En efecto, “la tierra y el paraíso esperan tu , oh Virgen Purísima”. Son palabras de San Bernardo, famosas y hermosísimas palabras. Espera tu , María. Espera tu , madre que vas a tener un hijo; espera tu , hombre que debes asumir una responsabilidad personal, familiar y social...

»Esta es la respuesta de María, la respuesta de una madre, la respuesta de un joven: un  para toda la vida»12, que nos compromete gozosamente.

La respuesta de María –fiat– es aún más definitiva que un simple . Es la entrega total de la voluntad a lo que el Señor quería de Ella en aquel momento y a lo largo de toda su vida. Este fiat tendrá su culminación en el Calvario cuando, junto a la Cruz, se ofrezca juntamente con su Hijo.

El  que nos pide el Señor, a cada uno en su propio camino, se prolonga a lo largo de toda la vida, en acontecimientos pequeños unas veces, mayores otras, en las sucesivas llamadas, de las cuales unas son preparación para las siguientes. El  a Jesús nos lleva a no pensar demasiado en nosotros mismos y a estar atentos, con el corazón vigilante, hacia donde viene la voz del Señor que nos señala el camino que Él traza a los suyos. En esta correspondencia amorosa se van entrelazando, en perfecta armonía, la propia libertad y la voluntad divina,

Pidamos hoy a Nuestra Señora el deseo sincero y grande de conocer con más hondura la propia vocación, y luz para corresponder a las sucesivas llamadas que el Señor nos hace. Pidámosle que sepamos darle una respuesta pronta y firme en cada circunstancia, pues solo la vocación es lo que llena una vida y le da sentido.

1 Heb 10, 5-7. — 2 Liturgia de las Horas, Segunda lectura. San León Magno, Carta 28, a Flaviano, 3 — 3 Lc 1, 26-37. — 4 Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, 25-III-1987, 8. — 5 Juan Pablo II, loc. cit. — 6 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 481. — 7 Salmo responsorial. Sal 39, 7. — 8 Cfr. M. D. Philippe, Misterio de María, Rialp, Madrid 1986, p. 108. — 9 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 56. — 10 Jn 15, 16. — 11 F. Suárez, La Virgen Nuestra Señora, Rialp, 17ª ed., Madrid 1984, pp. 35-36. — 12 Juan Pablo II, Alocución 25-III-1982.

 

 

25 de marzo: Anunciación del Señor

Comentario de la solemnidad de la Anunciación. “Y entró donde ella estaba y le dijo: — Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo”. Contemplando a nuestra Madre Inmaculada, bella, totalmente pura, humilde, sin soberbia ni presunción, podemos reconocer nuestro destino verdadero, nuestra vocación más profunda: ser amados, ser transformados por el amor, por la belleza de Dios.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Opus Dei - 25 de marzo: Anunciación del Señor

Evangelio (Lc 1, 26-38)

En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David. La virgen se llamaba María.

Y entró donde ella estaba y le dijo:

— Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo.

Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué podía significar este saludo.

Y el ángel le dijo:

— No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su Reino no tendrá fin.

María le dijo al ángel:

— ¿De qué modo se hará esto, pues no conozco varón?

Respondió el ángel y le dijo:

— El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que nacerá Santo será llamado Hijo de Dios. Y ahí tienes a Isabel, tu pariente, que en su ancianidad ha concebido también un hijo, y la que llamaban estéril está ya en el sexto mes, porque para Dios no hay nada imposible.

Dijo entonces María:

— He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

Y el ángel se retiró de su presencia.


Comentario

 

El evangelio de San Lucas nos presenta a María, una muchacha de Nazaret, un pueblo minúsculo de Israel.

En esa muchacha de aquel pueblecito lejano, alejada de los focos del mundo, se posó la mirada del Señor, que la había elegido para ser la madre de su Hijo.

La historia de María es así la historia de un Dios que sorprende.

Y María se deja sorprender ante el anuncio del Ángel, no oculta su admiración. Es el asombro de ver que Dios quiere hacerse hombre, y que la ha elegido precisamente a Ella, para ser su madre. Una sencilla muchacha de Nazaret, que no vive en los palacios del poder y de la riqueza, que no ha hecho cosas extraordinarias.

Es el asombro de ver que Dios está enamorado de ella: es la llena de gracia.

Dios la miró así desde el primer instante de su designio de amor.

La miró bella, llena de gracia.

¡Qué hermosa es María!

Esta expresión, “llena de gracia”, tan familiar para el pueblo cristiano, es un saludo de gran profundidad, porque le recuerda la grandeza de su vocación: Ella ha sido elegida para ser la Madre de Dios y por ello ha sido preservada del pecado original en el instante mismo de su Concepción.

La "llena de gracia" es el nombre que Dios mismo le da para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, el amor encarnado de Dios.

Al contemplar esta escena, la Virgen también quiere que nos dejemos sorprender con ella.

Contemplando a nuestra Madre Inmaculada, bella, totalmente pura, humilde, sin soberbia ni presunción, podemos reconocer nuestro destino verdadero, nuestra vocación más profunda: ser amados, ser transformados por el amor, por la belleza de Dios.

Dios ha puesto su mirada de amor sobre cada uno de nosotros, con nombre y apellidos.

De la misma manera que a María, Él nos ha elegido antes de la creación del mundo, para ser santos e inmaculados.

Ella es la desde siempre y para siempre amada.

Y lo mismo se puede decir de cada cristiano: desde siempre y para siempre amados.

Ese es su proyecto de amor para nosotros: que en cada uno de nosotros nazca Cristo, para que todo se vea impregnado por Cristo, para que todo esté empapado de la divinidad.

La Virgen María está abierta a Dios, se fía de él, aunque no lo comprenda del todo: se deja sorprender.

"He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 38).

Esa es su respuesta.

Dios nos sorprende siempre, rompe nuestros esquemas, pone en crisis nuestros proyectos, y nos dice: fíate de mí, no tengas miedo, déjate sorprender, sal de ti mismo y sígueme.

Él espera que nos dejemos sorprender: en la sencillez, en la humildad de nuestra vida. Ahí quiere manifestarse.

Nos da su amor que nos salva, nos cura, nos da fuerza. Y nos llama a una aventura divina: ser la mirada de Dios; su sonrisa, sus manos en este mundo.

No nos pide cosas extraordinarias.

Sólo pide que escuchemos su palabra y nos fiemos de él.

Que cada día, con María, sea una Anunciación.

 

La anunciación del Señor

Cómo enamora la escena de la Anunciación. –María –¡cuántas veces lo hemos meditado!– está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al habla con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen! (Surco 481)

25 de marzo

No olvides, amigo mío, que somos niños. La Señora del dulce nombre, María, está recogida en oración.

Tú eres, en aquella casa, lo que quieras ser: un amigo, un criado, un curioso, un vecino... –Yo ahora no me atrevo a ser nada. Me escondo detrás de ti y, pasmado, contemplo la escena:

El Arcángel dice su embajada... ¿Quomodo fiet istud, quoniam virum non cognosco? –¿De qué modo se hará esto si no conozco varón? (Luc., I, 34.)

La voz de nuestra Madre agolpa en mi memoria, por contraste, todas las impurezas de los hombres..., las mías también.

Y ¡cómo odio entonces esas bajas miserias de la tierra!... ¡Qué propósitos!

Fiat mihi secundum verbum tuum –Hágase en mí según tu palabra. (Luc., I, 38.) Al encanto de estas palabras virginales, el Verbo se hizo carne.

Va a terminar la primera decena... Aún tengo tiempo de decir a mi Dios, antes que mortal alguno: Jesús, te amo. (Santo Rosario. Iº misterio gozoso).

 

«María está siempre junto a nosotros, con su ternura materna»

Durante la audiencia general el Papa Francisco explicó que “las manos, los ojos, los gestos de María son un catecismo viviente, que nos muestran cómo adorarlo en el pesebre, cómo seguirlo en el servicio a los hermanos y cómo acompañarlo en el extremo sacrificio de la cruz”.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA24/03/2021

Queridos hermanos y hermanas:

Hoy la catequesis está dedicada a la oración en comunión con María, y tiene lugar precisamente en la vigilia de la solemnidad de la Anunciación. Sabemos que el camino principal de la oración cristiana es la humanidad de Jesús.

De hecho, la confianza típica de la oración cristiana no tendría significado si el Verbo no se hubiera encarnado, donándonos en el Espíritu su relación filial con el Padre. Hemos escuchado, en la lectura, de esa reunión de los discípulos, a las mujeres pías y María, rezando, después de la Ascensión de Jesús: es la primera comunidad cristiana que espera el don de Jesús, la promesa de Jesús.

Cristo es el Mediador, el puente que atravesamos para dirigirnos al Padre (cfr Catecismo de la Iglesia Católica, 2674). Es el único Redentor: no hay co-redentores con Cristo. Es el Mediador por excelencia, es el Mediador. Cada oración que elevamos a Dios es por Cristo, con Cristo y en Cristo y se realiza gracias a su intercesión. El Espíritu Santo extiende la mediación de Cristo a todo tiempo y todo lugar: no hay otro nombre en el que podamos ser salvados (cfr Hch 4,12). Jesucristo: el único Mediador entre Dios y los hombres.

De la única mediación de Cristo toman sentido y valor las otras referencias que el cristianismo encuentra para su oración y su devoción, en primer lugar a la Virgen María, la Madre de Jesús.

Ella ocupa en la vida y, por tanto, también en la oración del cristiano un lugar privilegiado, porque es la Madre de Jesús. Las Iglesias de Oriente la han representado a menudo como la Odigitria, aquella que “indica el camino”, es decir el Hijo Jesucristo.

Me viene a la mente ese bonito cuadro antiguo de la Odigitria en la catedral de Bari, sencillo: la Virgen que muestra a Jesús, desnudo. Después le pusieron la camisa para cubrir esa desnudez, pero la verdad es que Jesús está retratado desnudo, indicando que él, hombre nacido de María, es el Mediador. Y ella señala al Mediador: ella es la Odigitria. En la iconografía cristiana su presencia está en todas partes, y a veces con gran protagonismo, pero siempre en relación al Hijo y en función de Él. Sus manos, sus ojos, su actitud son un “catecismo” viviente y siempre apuntan al fundamento, el centro: Jesús. María está totalmente dirigida a Él (cfr CCC, 2674). Hasta el punto que podemos decir que es más discípula que Madre. Esa señalación, en las bodas de Caná: María dice “haced lo que Él os diga”. Siempre señala a Cristo; es la primera discípula.

Este es el rol que María ha ocupado durante toda su vida terrena y que conserva para siempre: ser humilde sierva del Señor, nada más. A un cierto punto, en los Evangelios, ella parece casi desaparecer; pero vuelve en los momentos cruciales, como en Caná, cuando el Hijo, gracias a su intervención atenta, realizó la primera “señal” (cfr Jn 2,1-12), y después en el Gólgota, a los pies de la cruz.

Jesús extendió la maternidad de María a toda la Iglesia cuando se la encomendó al discípulo amado, poco antes de morir en la cruz. Desde ese momento, todos nosotros estamos colocados bajo su manto, como se ve en ciertos frescos y cuadros medievales. También la primera antífona latina, Sub tuum praesidium confugimus, sancta Dei Genitrix: la Virgen que, como Madre a la cual Jesús nos ha encomendado, envuelve a todos nosotros; pero como Madre, no como diosa, no como corredentora: como Madre.

Es verdad que la piedad cristiana siempre le da bonitos títulos, como un hijo a la madre: ¡cuántas cosas bonitas dice un hijo a la madre a la que quiere! Pero estemos atentos: las cosas bonitas que la Iglesia y a los Santos dicen de María no quita nada a la unicidad redentora de Cristo. Él es el único Redentor. Son expresiones de amor como un hijo a la madre, algunas veces exageradas. Pero el amor, nosotros lo sabemos, siempre nos hace hacer cosas exageradas, pero con amor.

Y así empezamos a rezarla con algunas expresiones dirigidas a ella, presentes en los Evangelios: “llena de gracia”, “bendita entre las mujeres” (cfr CCC, 2676s.). En la oración del Ave María pronto llegaría el título “Theotokos”, “Madre de Dios”, ratificado por el Concilio de Éfeso.

Y, análogamente y como sucede en el Padre Nuestro, después de la alabanza añadimos la súplica: pedimos a la Madre que ruegue por nosotros pecadores, para que interceda con su ternura, “ahora y en la hora de nuestra muerte”. Ahora, en las situaciones concretas de la vida, y en el momento final, para que nos acompañe -como Madre, como primera discípula- en el paso a la vida eterna.

María está siempre presente en la cabecera de sus hijos que dejan este mundo. Si alguno se encuentra solo y abandonado, ella es Madre, está allí cerca, como estaba junto a su Hijo cuando todos le habían abandonado.

María ha estado presente en los días de pandemia, cerca de las personas que lamentablemente han concluido su camino terreno en una condición de aislamiento, sin el consuelo de la cercanía de sus seres queridos. María está siempre allí, junto a nosotros, con su ternura materna.

Las oraciones dirigidas a ella no son vanas. Mujer del “sí”, que ha acogido con prontitud la invitación del Ángel, responde también a nuestras súplicas, escucha nuestras voces, también las que permanecen cerradas en el corazón, que no tienen la fuerza de salir pero que Dios conoce mejor que nosotros mismos. Las escucha como Madre.

Como y más que toda buena madre, María nos defiende en los peligros, se preocupa por nosotros, también cuando nosotros estamos atrapados por nuestras cosas y perdemos el sentido del camino, y ponemos en peligro no solo nuestra salud sino nuestra salvación. María está allí, rezando por nosotros, rezando por quien no reza. Rezando con nosotros. ¿Por qué? Porque ella es nuestra Madre.


Algunos recursos relacionados con la catequesis del papa Francisco sobre la oración

• ¿Qué es la oración?, ¿cómo se hace?, ¿Dios escucha y responde? (de la serie Preguntas sobre la fe cristiana)

• «Dejé de rezar porque no se cumplía nada de lo que pedía» (Historia de “Regreso a Ítaca”, volver a creer a los 50)

• «Aquella primera oración de hijo de Dios» (de la serie Nuevos Mediterráneos)

• Serie Conocerle y conocerte sobre la oración.

• Meditación del prelado del Opus Dei sobre la oración (15 min.)

 

Transmitir la fe (2)

Dar ejemplo, dedicar tiempo, rezar... la transmisión de la fe a los hijos resulta una tarea que exige empeño. Segunda parte del artículo sobre la fe y la familia.

FAMILIA18/01/2012

Opus Dei - Transmitir la fe (2)

Vironevaeh

Cuando se busca educar en la fe, no cabe separar la semilla de la doctrina de la semilla de la piedad [1] : es preciso unir el conocimiento con la virtud, la inteligencia con los afectos. En este campo, más que en muchos otros, los padres y educadores deben velar por el crecimiento armónico de los hijos. No bastan unas cuantas prácticas de piedad con un barniz de doctrina, ni una doctrina que no fortalezca la convicción de dar el culto debido a Dios, de tratarle, de vivir las exigencias del mensaje cristiano, de hacer apostolado. Es preciso que la doctrina se haga vida, que se resuelva en determinaciones, que no sea algo desligado del día a día, que desemboque en el compromiso, que lleve a amar a Cristo y a los demás.

Elemento insustituible de la educación es el ejemplo concreto, el testimonio vivo de los padres: rezar con los hijos (al levantarse, al acostarse, al bendecir las comidas); dar la importancia debida al papel de la fe en el hogar (previendo la participación en la Santa Misa durante las vacaciones o buscando lugares adecuados –que no sean dispersivos– para veranear); enseñar de forma natural a defender y transmitir su fe, a difundir el amor a Jesús. «Así, los padres calan profundamente en el corazón de sus hijos, dejando huellas que los posteriores acontecimientos de la vida no lograrán borrar» [2] .

Es necesario dedicar tiempo a los hijos: el tiempo es vida [3] , y la vida –la de Cristo que vive en el cristiano– es lo mejor que se les puede dar. Pasear, organizar excursiones, hablar de sus preocupaciones, de sus conflictos: en la transmisión de la fe, es preciso, sobre todo, “estar y rezar"; y si nos equivocamos, pedir perdón. Por otro lado, los hijos también han de experimentar el perdón, que les lleva a sentir que el amor que se les tiene es incondicional.

De profesión, padre

Explica Benedicto XVI que los más jóvenes, « desde que son pequeños, tienen necesidad de Dios y tienen la capacidad de percibir su grandeza; saben apreciar el valor de la oración y de los ritos, así como intuir la diferencia entre el bien y el mal. Acompañadles, por tanto, en la fe, desde la edad más tierna» [4] . Lograr en los hijos la unidad entre lo que se cree y lo que se vive es un desafío que debe afrontarse evitando la improvisación, y con cierta mentalidad profesional. La educación en la fe debe ser equilibrada y sistemática. Se trata de transmitir un mensaje de salvación, que afecta a toda la persona, y que debe arraigar en la cabeza y el corazón de quien lo recibe: y esto, entre aquellos a quienes más queremos. Está en juego la amistad que los hijos tengan con Jesucristo, tarea que merece los mejores esfuerzos. Dios cuenta con nuestro interés por hacerles asequible la doctrina, para darles su gracia y asentarse en sus almas; por eso, el modo de comunicar no es algo añadido o secundario a la transmisión de la fe, sino que pertenece a su misma dinámica.

Para ser un buen médico no es suficiente atender a unos pacientes: hay que estudiar, leer, reflexionar, preguntar, investigar, asistir a congresos. Para ser padres, hay que dedicar tiempo a examinarse sobre cómo mejorar en la propia labor educadora. En nuestra vida familiar saber es importante, el saber hacer es indispensable y el querer hacer es determinante. Puede no ser fácil, pero no cabe auto-engañarse excusándose en las otras tareas que tenemos: conviene siempre sacar unos minutos al día, o unas horas en periodos de vacaciones, para dedicarlos a la propia formación pedagógica.

No faltan recursos que pueden ayudar a este perfeccionamiento: abundan los libros, vídeos y portales de internet bien orientados en los que los padres encontrarán ideas para educar mejor. Además, son especialmente eficaces los cursos de Orientación Familiar, que no sólo transmiten un conocimiento, o unas técnicas, sino que ayudan a recorrer el camino de la educación de los hijos y el de la mejora personal, matrimonial y familiar. Conocer con más claridad las características propias de la edad de los hijos, así como el ambiente en el que se mueven sus coetáneos, forma parte del interés normal por saber qué piensan, qué les mueve, qué les interpela. En definitiva, permite conocerlos, y eso facilita educarlos de un modo más consciente y responsable.

Mostrar la belleza de la fe

Lograr que los hijos interioricen la fe requiere aprovechar las diferentes situaciones de modo que adviertan la consonancia entre las razones humanas y las sobrenaturales. Los padres y educadores deben, sí, proponer metas, pero mostrando la belleza de la virtud y de una existencia cristiana plena. Conviene, pues, abrir horizontes, sin limitarse a señalar lo que está prohibido o es obligatorio. Si no fuera así, podríamos inducir a pensar que la fe es una dura y fría normativa que coarta, o un código de pecados e imposiciones; nuestros hijos acabarían fijándose sólo en la parte áspera del sendero, sin tener en cuenta la promesa de Jesús: "mi yugo es suave" [5] . Por el contrario, en la educación debe estar muy presente que los mandamientos del Señor vigorizan a la persona, la aúpan a un desarrollo más pleno: no son insensibles negaciones, sino propuestas de acción para proteger y fomentar la vida, la confianza, la paz en las relaciones familiares y sociales. Es intentar imitar a Jesús en el camino de las bienaventuranzas.

Sería, por eso, un error asociar “motivos sobrenaturales" al cumplimiento de encargos, o de tareas, o de “obligaciones" que les resultan costosas. No es bueno, por ejemplo, abusar del recurso de pedir al niño que se tome la sopa como un sacrificio para el Señor: dependiendo de su vida de piedad y de su edad, puede resultar conveniente, pero hay que buscar otros motivos que le muevan. Dios no puede ser el “antagonista" de los caprichos; más bien hay que intentar que no tengan caprichos, y lleguen a estar en condiciones de alcanzar una vida feliz, desasida, guiada por el amor a Dios y a los demás.

La familia cristiana transmite la belleza de la fe y del amor a Cristo, cuando se vive en armonía familiar por caridad, sabiendo sonreír y olvidarse de las propias preocupaciones para atender a los demás a pasar por alto menudos roces sin importancia que el egoísmo podría convertir en montañas; a poner un gran amor en los pequeños servicios de que está compuesta la convivencia diaria [6] .

Una vida orientada por el olvido propio es, en sí misma, un ideal atractivo para una persona joven. Somos los educadores los que a veces no nos lo creemos del todo, tal vez porque aún nos queda mucho que caminar. El secreto está en relacionar los objetivos de la educación con motivos que nuestros interlocutores entiendan y valoren: ayudar a los amigos, ser útiles o valientes… Cada chico tendrá sus propias inquietudes, que haremos aparecer cuando se planteen por qué vivir la castidad, la templanza, la laboriosidad, el desprendimiento; por qué ser prudentes con internet, o por qué no conviene que pasen horas y horas ante los videojuegos. Así, el mensaje cristiano será percibido en su racionalidad y en su hermosura. Los hijos descubrirán a Dios no como un “instrumento" con el que los padres logran pequeñas metas domésticas, sino como quien es: el Padre que nos ama por encima de todas las cosas, y a quien hemos de querer y adorar; el Creador del universo, al que debemos nuestra existencia; el Maestro bueno, el Amigo que nunca defrauda, y al que no queremos ni podemos decepcionar.

Ayudarles a encontrar su camino

Pero sobre todo, educar en este campo es poner los medios para que los hijos conviertan su entera existencia en un acto de adoración a Dios. Como enseña el Concilio, «la criatura sin el Creador desaparece» [7] : en la adoración encontramos el verdadero fundamento de la madurez personal: si las gentes no adoran a Dios, se adorarán a sí mismas en las diversas formas que registra la historia: el poder, el placer, la riqueza, la ciencia, la belleza … [8] . Promover esta actitud pasa necesariamente por que los chicos descubran en primera persona la figura de Jesús; algo que puede fomentarse desde que son pequeños, propiciando que aprendan a hablar personalmente con Él. ¿No es acaso hacer oración con los hijos contarles cosas de Jesús y sus amigos, o entrar con ellos en las escenas del Evangelio, a raíz de algún incidente cotidiano?

En el fondo, fomentar la piedad en los niños quiere decir facilitar que pongan el corazón en Jesús, que le expliquen los sucesos buenos y los malos; que escuchen la voz de la conciencia, en la que Dios mismo revela su voluntad, y que intenten ponerla en práctica. Los niños adquieren estos hábitos casi como por ósmosis, viendo cómo sus padres tratan al Señor, o lo tienen presente en su día a día. Pues la fe, más que con contenidos o deberes, tiene que ver en primer término con una persona, a la que asentimos sin reservas: nos confiamos. Si se pretende mostrar cómo una Vida –la de Jesús– cambia la existencia del hombre, implicando todas las facultades de la persona, es lógico que los hijos noten que, en primer lugar, nos ha cambiado a nosotros. Ser buenos transmisores de la fe en Jesucristo implica manifestar con nuestra vida nuestra adhesión a su Persona [9] . Ser un buen padre es, en gran medida, ser un padre bueno, que lucha por ser santo: los hijos lo ven, y pueden admirar ese esfuerzo e intentar imitarlo.

Los buenos padres desean que sus hijos alcancen la excelencia y sean felices en todos los aspectos de la existencia: en lo profesional, en lo cultural, en lo afectivo; es lógico, por tanto, que deseen también que no se queden en la mediocridad espiritual. No hay proyecto más maravilloso que el que Dios tiene previsto para cada uno. El mejor servicio que se puede prestar a una persona –a un hijo de modo muy especial– es apoyarla para que responda plenamente a su vocación cristiana, y atine con lo que Dios quiere para él. Porque no se trata de una cuestión accesoria, de la que depende sólo un poco más de felicidad, sino que afecta al resultado global de su vida.

Descubrir cómo se concreta la propia llamada a la santidad es hallar la piedrecita blanca, con un nombre nuevo que nadie conoce sino el que lo recibe [10] : es el encuentro con la verdad sobre uno mismo que dota de sentido a la existencia entera. La biografía de un hombre será distinta según la generosidad con que afronte las distintas opciones que Dios le presentará: pero, en todo caso, la felicidad propia y la de muchas otras personas dependerá de esas respuestas.

Vocación de los hijos, vocación de los padres

La fe es por naturaleza un acto libre, que no se puede imponer, ni siquiera indirectamente, mediante argumentos “irrefutables": creer es un don que hunde sus raíces en el misterio de la gracia de Dios y la libre correspondencia humana. Por eso, es natural que los padres cristianos recen por sus hijos, pidiendo que la semilla de la fe que están sembrando en sus almas fructifique; con frecuencia, el Espíritu Santo se servirá de ese afán para suscitar, en el seno de las familias cristianas, vocaciones de muy diverso tipo, para el bien de la Iglesia.

Sin duda, la llamada del hijo puede suponer para los padres la entrega de planes y proyectos muy queridos. Pero eso no es un simple imprevisto, pues forma parte de la maravillosa vocación a la maternidad y a la paternidad. Podría decirse que la llamada divina es doble: la del hijo que se da, y la de los padres que lo dan; y, a veces, puede ser mayor el mérito de estos últimos, elegidos por Dios para entregar lo que más quieren, y hacerlo con alegría.

La vocación de un hijo se convierte así en un motivo de santo orgullo [11] , que lleva a los padres a secundarla con su oración y con su cariño. Así lo explicaba el Beato Juan Pablo II: «Estad abiertos a las vocaciones que surjan entre vosotros. Orad para que, como señal de su amor especial, el Señor se digne llamar a uno o más miembros de vuestras familias a servirle. Vivid vuestra fe con una alegría y un fervor que sean capaces de alentar dichas vocaciones. Sed generosos cuando vuestro hijo o vuestra hija, vuestro hermano o vuestra hermana decida seguir a Cristo por este camino especial. Dejad que su vocación vaya creciendo y fortaleciéndose. Prestad todo vuestro apoyo a una elección hecha con libertad» [12] .

Las decisiones de entrega a Dios germinan en el seno de una educación cristiana: se podría decir que son como su culmen. La familia se convierte así, gracias a la solicitud de los padres, en una verdadera Iglesia doméstica [13] , donde el Espíritu Santo promueve sus carismas. De este modo, la tarea educadora de los padres trasciende la felicidad de los hijos, y llega a ser fuente de vida divina en ambientes hasta entonces ajenos a Cristo.

A. Aguiló

 


[1] Forja, n. 918.

[2] Juan Pablo II, Exhort. apost. Familiaris consortio , 22-XI-1981, n. 60.

[3] Surco , n. 963.

[4] Benedicto XVI, Discurso al congreso eclesial de la diócesis de Roma , 13-VI-2011.

[5] Surco , n. 198.

[6] Es Cristo que pasa , n. 23.

[7] Conc. Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes , n. 36.

[8] Mons. Javier Echevarría, Carta pastoral , 1-VI-2011

[9] Santo Tomás, S. Th. II-II , q. 11, a. 1: «dado que el que cree asiente a las palabras de otro, parece que lo principal y como fin de cualquier acto de creer es aquel en cuya aserción se cree; son, en cambio, secundarias las verdades a las que se asiente creyendo en él».

[10] Ap , 2, 17.

[11] Forja , n. 17.

[12] Juan Pablo II, Homilía, 25-II-1981.

[13] Cfr. Conc. Vaticano II, Const. dogm. Lumen gentium , n. 11.

​ Transmitir la fe (2).

«Padre amado»

#QuieroSerComoTu es el lema de esta serie basada en la carta apostólica Patris Corde, en la que el Papa Francisco destaca 7 cualidades de san José. Bajo el nombre de “Padre amado” se nos presenta a san José como el Padre que protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre y que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le tienen devoción y acuden a él.

ÚLTIMAS NOTICIAS24/03/2021

Opus Dei - «Padre amado»

“San José es un «padre que siempre ha sido amado por el pueblo cristiano». Patris corde, Papa Francisco.

Al presentar la carta apostólica Patris corde, el Papa Francisco señala: "Con corazón de padre: así José amó a Jesús, llamado en los cuatro Evangelios «el hijo de José»”. Y continúa el Papa: “Tuvo la valentía de asumir la paternidad legal de Jesús, a quien dio el nombre que le reveló el ángel: «Tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21). Como se sabe, en los pueblos antiguos poner un nombre a una persona o a una cosa significaba adquirir la pertenencia, como hizo Adán en el relato del Génesis (cf. 2,19-20)”[1]. Fue, para Jesús, un Padre. Un padre amado. Y es para los cristianos, figura de paternidad.


Padre amado: cariño y gratitud a quien cuidó de Jesús y María

PODCAST del padre Juan Irarrázabal, de 10 minutos con Jesús América latina. @10minconjesusal


 

Papa Francisco: san José, un padre amado por el pueblo cristiano

«Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús llamado Cristo» (Mt 1,16). La paternidad le toca a san José no por haber engendrado a Jesús sino por ser el esposo de la Virgen María. San José es un «padre que siempre ha sido amado por el pueblo cristiano» [2] justamente por ser el esposo amado de nuestra Madre. En la carta apostólica Patris corde, el Papa Francisco comparte “algunas reflexiones personales sobre esta figura extraordinaria, tan cercana a nuestra condición humana”[3] y lo hace a través de siete rasgos que destaca en san José. El primero de estos, el de Padre amado.


San Josemaría: quien primero amó a san José, fue Dios

San Josemaría hacía notar que Dios es el primero que ama de modo especialísimo a san José. Dios, al preparar un padre terrenal para Jesús, de manera similar a como lo había hecho con María, eligió a un hombre especial, justo, cuya santidad atraía a los demás y llenaba de paz su entorno. «La Sagrada Escritura cuenta muy poco de san José. Parece que tenía un empeño muy grande de pasar oculto, y el Señor le ha concedido esa virtud tan hermosa (...). Inmediatamente después de la Virgen, estoy seguro de que en santidad viene José. Y san José ha tratado tanto a la Virgen y al Niño Dios que hasta la liturgia se pone –¿cómo diría yo?– afectuosa… San José está adornado de virtudes admirables. Sería encantador, y tendría además un carácter lleno de fortaleza, de reciedumbre y de suavidad a la vez»[4].

“MI AMADO PADRE, TODA MI CONFIANZA ESTÁ PUESTA EN TI. QUE NO SE DIGA QUE TE HAYA INVOCADO EN VANO Y, COMO PUEDES HACER TODO CON JESÚS Y MARÍA, MUÉSTRAME QUE TU BONDAD ES TAN GRANDE COMO TU PODER”


Para meditar y rezar

San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre. Tratándole se descubre que el Santo Patriarca es, además, Maestro de vida interior: porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con El, a sabernos parte de la familia de Dios. San José nos da esas lecciones siendo, como fue, un hombre corriente, un padre de familia, un trabajador que se ganaba la vida con el esfuerzo de sus manos. Y ese hecho tiene también, para nosotros, un significado que es motivo de reflexión y de alegría[5].

Oraciones a san José mencionadas en Patris corde y en el decreto con el que se concede el don de indulgencias especiales con ocasión del Año de San José.


Para escuchar

En este audio se recogen distintas intervenciones de san Josemaría, en encuentros con personas de América y España. También está la transcripción de sus palabras.

Himno a san José, Canto Católico.


Para ver

San Josemaría tenía una gran devoción a San José, y se conmovía ante las muestras populares de ese cariño al padre adoptivo de Jesús, tan extendido en todo el pueblo cristiano.

 

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Puedes ver aquí la nota inicial de la serie #QuieroSerComoTu.

 


[1] Francisco, carta apostólica Patris corde, introducción.

[2] Francisco, carta apostólica Patris corde, n. 1.

[3] Francisco, carta apostólica Patris corde, introducción.

[4] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 10-VII-1974.

[5] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 39.

La mala conciencia del poder

Escrito por Rafael Navarro-Valls

 

Obligar a personas singulares a seguir una conducta contraria a su conciencia

 La proliferación de conflictos entre conciencia y ley es cada vez más acentuada en el panorama jurídico. Lo que descubre una interesante vertiente ideológica -con fases dolorosas- por las que suele transitar la elaboración de un derecho humano. Pasó con las libertades de expresión y religiosa, con el derecho de no discriminación por cuestiones raciales y ahora está ocurriendo con el de objeción de conciencia. Frente a él caben dos posiciones: entenderlo como una especie de delirio religioso, una recusable excepción a la norma legal, que conviene restringir o, al contrario, entenderlo como una derivación del derecho fundamental de libertad de conciencia, un verdadero derecho humano.

Ésta segunda, me parece, es la solución correcta. De ahí que algunas cláusulas de conciencia establecidas en determinadas leyes traigan su origen en lo que podríamos denominar la mala conciencia del poder, es decir, fruto de un saludable remordimiento legal por obligar a personas singulares a seguir una conducta contraria a su conciencia. Esto ocurre, especialmente, en las leyes que inciden sobre el derecho a la vida (aborto, eutanasia, pena de muerte, etc.). Por algo son denominadas la “encrucijada sangrienta del derecho”, en la que los protagonistas de las mismas se encuentran sometidos a una fuerte presión jurídica.

La ley que aprueba la eutanasia fue sancionada el pasado jueves por el Congreso. La objeción de conciencia está regulada en un largo artículo (el 16), de cuyo texto hago gracia al lector, centrándome en las cuestiones más debatidas que contiene. La primera es si el radio de acción de la objeción de conciencia abarca solamente a los médicos o también al personal paramédico que interviene. El texto de la ley es claro, por un lado; y confuso, por otro. Es claro, ya que la expresión “personal sanitario” se refiere tanto a médicos como personal paramédico. No es clara, ya que hace notar “que intervenga directamente”.

Eso parece dejar fuera lo que viene llamándose “objeción de conciencia indirecta”. Es decir, supuestos de personas implicadas indirectamente en la eutanasia: personal de recepción, médicos consultados, etc. Esto no me parece razonable. En Estados Unidos la jurisprudencia lo admite. Por ejemplo, en el caso Tramm (1989) una corte de distrito entendió contrario a derecho el despido de una enfermera que se negó a la preparación de instrumental para realizar abortos y manejar contenedores con restos fetales tras la realización de prácticas abortivas, aunque ella no interviniera directamente.

La segunda cuestión es la necesidad de registro para los médicos objetores. Inicialmente me pareció una iniciativa razonable. Pero acabo de leer un comunicado emitido por la Sociedad Española del Dolor (SED), que me ha hecho cambiar de opinión. Según la SED, la ley de eutanasia trasciende a la lex artis o buena práctica clínica, establecida por la ciencia y recogida en los códigos deontológicos de las profesiones sanitarias. Es decir, no es un acto médico. Por eso, no sería correcto obligar a inscribirse en un registro de objetores como contempla la ley aprobada, lo cual tendría otro inconveniente: en sistemas de vinculación laboral no estables, muy frecuentes en España, podría perjudicar las oportunidades laborales del objetor para acceder a un puesto de trabajo. De ahí que se postule que el registro-si se mantiene, más bien debería incorporar los nombres de los médicos dispuestos a realizar la eutanasia, que no a los reticentes.

La tercera cuestión es la llamada “objeción institucional”. Acabo de leer una noticia (Revista Tempi, 13 enero 2021, Leone Grotti) que me permito sintetizar y que pone sobre el tapete el tema aludido. El 25 de febrero de este año, tras once de servicio, el centro médico Irene Thomas, que proporciona cuidados paliativos a los enfermos de mayor gravedad en Canadá, se ha visto obligado a cerrar y a despedir a todos sus empleados porque se resiste a eliminar a sus pacientes con la eutanasia. Es la conclusión de una larga batalla legal que llevará a la Fraser Health Authority (Fha), uno de los cinco entes que gestiona la sanidad pública en la provincia de British Columbia, a cerrar el centro de la Delta Hospice Society (Dhs), y a expropiar el edificio.

Precisamente, estos días, la directora del centro ha tenido que enviar una carta de despido a sus empleados en vista del cierre, ejecutado el 25 de febrero. “Hoy en día, en Canadá, la eutanasia se puede obtener en todas partes”, explicaba a Tempi. “Se puede morir en los parques, en las montañas, en casa, en el hospital. Nosotros no ofrecemos la eutanasia porque es incompatible por definición con los cuidados paliativos, que nosotros ofrecemos a la comunidad. Pero la buena muerte es ya una ideología. ¿Dónde está la famosa libertad de decisión?”.

Esta imposibilidad de que una entidad privada con convenio con la sanidad pública pueda plantear una objeción de conciencia institucional en materia de eutanasia, indirectamente, sería posible en aquellos ordenamientos que la admiten en materia de aborto. Un ejemplo es Chile. El 18 de enero de 2021, una sentencia del Tribunal Constitucional chileno (con referencia otra sentencia anterior), en relación con las instituciones privadas de salud que hubieran suscrito con el Ministerio de Salud convenios que contemplen prestaciones de obstetricia y ginecología que por su naturaleza comprendan atenciones a la práctica del aborto en sus instalaciones, concluyó que “la objeción de conciencia institucional no puede ser objeto de condiciones o requisitos legales que impidan su libre ejercicio”. “La firma de un convenio de salud solo implica una transferencia respecto a un determinado quehacer y no a un cierto modo de ser, en que se comunique a los privados la imposibilidad que pesa sobre el Estado de aducir una eximente”. Este razonamiento es trasladable a España.

Para concluir, una referencia a la llamada “objeción de conciencia política”, ejercida por el Rey Balduino y Lech Walesa en materia de aborto, pero también en Luxemburgo en relación a la ley de eutanasia, que entró en vigor el 17 de marzo de 2009. El 2 de diciembre de 2008, el Gran Duque manifestó que, si la ley llegaba a aprobarse, él se encontraba “por razones de conciencia”, dadas sus convicciones católicas, en la imposibilidad de sancionarla. Para resolver el conflicto constitucional se acudió a la reforma del art.34 de la Constitución, limitando las prerrogativas del soberano: ahora el Gran Duque, en vez de “sancionar y promulgar las leyes”, simplemente las promulga.

Permítaseme hacer alguna observación. Conviene partir del dato experimental de que en política y en la vida abundan las voluntades débiles que no encuentran la energía necesaria para ponerse de parte de su conciencia. Al igual que Hamlet, no son capaces de soportar el peso de sus convicciones. Existen otras, sin embargo, en las que “la conciencia común de la sociedad” (la ley) golpea su conciencia individual, obligándole a decir: “No puedo hacerlo contra mi conciencia”. Es la confirmación de que la historia “se escribe no sólo con los acontecimientos que suceden desde fuera, sino que está escrita también desde dentro, es la historia de la conciencia humana y de las victorias o derrotas morales” ( Juan Pablo II, 1985).

Desde otro punto de vista, también las grandes religiones son reticentes con la eutanasia. Baste este ejemplo. El 28 de octubre de 2019, en la sede de las Academias Pontificias de las Ciencias y de Ciencias Sociales, representantes de las religiones monoteístas abrahámicas (cristianos, judíos e islámicos), firmaron una declaración conjunta sobre los problemas del fin de la vida, que rechaza la eutanasia y el suicidio asistido, y alienta los cuidados paliativos en todas partes y para todos. En el mismo sentido, acaba de publicarse el 22 de septiembre de 2020 la Carta Samaritanus bonus, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre el cuidado de las personas en las fases críticas y terminales de la vida. Sobre la objeción de conciencia, establece en su número nueve: “Es necesario que los Estados reconozcan la objeción de conciencia en ámbito médico y sanitario, en el respeto a los principios de la ley moral natural, y especialmente donde el servicio a la vida interpela cotidianamente la conciencia humana”.

No es extraño que el escéptico presidente Obama -hace poco me refería a ello- observe: “Los radicales se equivocan cuando piden a los creyentes que dejen su religión en la puerta antes de entrar en el foro público. De hecho, la mayoría de los grandes reformadores de la historia estadounidense no solo estaban motivados por la fe, sino que utilizaron repetidamente el lenguaje religioso para argumentar en favor de su causa. Así que decir que los hombres y las mujeres no deberían inyectar su moralidad personal en los debates de política pública es un absurdo en la práctica. Nuestra ley es, por definición, una codificación de la moral, de base judeocristiana”.

Rafael Navarro-Valls

La ideología de género hace daño a los niños

 

La ideología de género lleva a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.

Colegio Americano de Pedíatras (American College of Pediatricians)

Haciéndose eco de la campaña internacional de la ideología de género, el Congreso Nacional aprobó una ley para el cambio de sexo.

Para conocer las graves consecuencias de esta medida, le ofrecemos la declaración del Colegio de Pediatras de Estados Unidos que sigue, trata el asunto de forma concisa y clara.

Grave daño a los niños

Contenidos

 

El Colegio de Pediatras de Estados Unidos dio a conocer una declaración, firmada por su presidenta y su vicepresidente y por uno de los más eminentes pediatras del país, titulada La ideología de género hace daño a los niños.

En ella urgen a “educadores y legisladores” a “rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto”.

“Son los hechos y no la ideología”, afirman, “quienes determinan la realidad”, esto es, que “la sexualidad es un rasgo biológico objetivo”.

El Colegio Americano de Pediatras urge a los educadores y legisladores a rechazar todas las políticas que condicionen a los niños para aceptar como normal una vida de suplantación química o quirúrgica de su sexo por el sexo opuesto. Son los hechos, y no la ideología, quienes determinan la realidad.

La sexualidad humana está marcada por lo genes

La sexualidad humana es un rasgo biológico objetivo binario: XY y XX son marcadores genéticos saludables, no los marcadores genéticos de un trastorno. La norma del diseño humano es ser concebido como hombre o como mujer.

La sexualidad humana es binaria por definición, siendo su finalidad obvia la reproducción y crecimiento de nuestra especie. Este principio es evidente por sí mismo.

Los extraordinariamente raros trastornos del desarrollo sexual, entre ellos la feminización testicular [o síndrome de insensibilidad de los andrógenos, n.n.] y la hiperplasia suprarrenal congénita, son desviaciones de la norma sexual binaria, todas ellas médicamente identificables y directamente admitidas como trastornos del diseño humano. Los individuos con trastornos del desarrollo sexual no constituyen un tercer sexo{1}.

Se nace con un sexo, no con un género

Nadie nace con un género. Todos nacemos con un sexo biológico.

El género (la conciencia y sentimiento de uno mismo como hombre o mujer) es un concepto sociológico y psicológico, no un concepto biológico objetivo.

Nadie nace con conciencia de sí mismo como hombre o mujer; esta conciencia se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos de desarrollo, puede desviarse a consecuencia de las percepciones subjetivas del niño, de sus relaciones y de sus experiencias adversas desde la infancia.

Quienes se identifican como “sintiéndose del sexo opuesto” o como “algo intermedio” no conforman un tercer sexo. Siguen siendo hombres biológicos o mujeres biológicas{2},{3},{4}.

La creencia de una persona de que él o ella es algo que no es constituye, en el mejor de los casos, un signo de pensamiento confuso.

Revolución Gramsciana: nuevo concepto de familia

Un problema psicológico

Cuando un niño biológicamente sano cree que es una niña, o una niña biológicamente sana cree que es un niño, existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.

Estos niños padecen disforia de género. La disforia de género, antes denominada trastorno de identidad de género, es un trastorno mental así reconocido en la más reciente edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V){5}.

Las teorías psicodinámicas y de aprendizaje social sobre la disforia de género o trastorno de identidad de género nunca han sido refutadas{2},{4},{5}.

Disforia de género

  1. La pubertad no es una enfermedad, y los bloqueadores hormonales pueden ser peligrosos. Reversibles o no, los bloqueadores hormonales inducen un estado de enfermedad -la ausencia de pubertad- e inhiben el crecimiento y la fertilidad en un niño que antes era biológicamente sano{6}.
  2. Según el DSM-V, hasta un 98% de niños con género confuso y hasta un 88% de niñas con género confuso aceptan finalmente su sexo biológico tras pasar la pubertad de forma natural{5}.
  3. Los niños que utilizan bloqueadores hormonales para reasignación de sexo necesitarán hormonas cruzadas al final de la adolescencia. Las hormonas cruzadas (testosterona y estrógenos) se asocian con riesgos para la salud, entre ellos hipertensión, coágulos de sangre, derrame cerebral y cáncer{7},{8},{9},{10}.
  4. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores entre los adultos que utilizan hormonas cruzadas y sufren cirugía de reasignación de sexo, incluso en Suecia, que se encuentra entre los países con mayor respaldo LGBT{11}. ¿Qué persona compasiva y razonable condenaría a ese destino a chicos jóvenes sabiendo que tras la pubertad hasta un 88% de las chicas y un 98% de los chicos aceptarán la realidad y alcanzarán un estado de salud física y mental?

Existe un problema psicológico objetivo en la mente, no en el cuerpo, y debe ser tratado como tal.

Condicionar a los niños a creer que es normal estar toda la vida sustituyendo química y quirúrgicamente su propio sexo por el opuesto constituye un abuso infantil.

Respaldar la discordancia de género como algo normal a través de la educación pública y de las políticas legales confundirá a hijos y padres, llevando a muchos niños a acudir a “clínicas de género” donde les administren fármacos bloqueadores hormonales.

Esto, a su vez, virtualmente asegura que ellos “elegirán” recibir hormonas cruzadas cancerígenas o de un modo u otro tóxicas, y probablemente considerarán, cuando sean adultos jóvenes, la mutilación quirúrgica innecesaria de sus órganos sanos.

Referencias:

{1} Consortium on the Management of Disorders of Sex Development, Clinical Guidelines for the Management of Disorders of Sex Development in Childhood, Intersex Society of North America, 25-3-2006.

{2} Kenneth J. Zucker y Susan J. Bradley, “Gender Identity and Psychosexual Disorders”, en Focus. The Journal of Lifelong Learning in Psychiatry, vol. III, nº 4, otoño de 2005 (págs. 598-617).

{3} Neil W. Whitehead, “Is Transsexuality biologically determined?”, en Triple Helix, otoño de 2000, págs. 6-8; véase también Neil W. Whitehead, “Twin Studies of Transsexuals” (descubre discordancias).

{4} Sheila Jeffreys, Gender Hurts: A Feminist Analysis of the Politics of Transgenderism, Routledge, Nueva York, 2014, págs.1-35.

{5} American Psychiatric Association, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5ª edición, Arlington (Virginia), American Psychiatric Association, 2013 (págs. 451-459). Véase a partir de la página 455 los índices de persistencia de la disforia de género. [La cita se refiere a la edición norteamericana. Para la edición española, pincha aquí.]

{6} Wylie C. Hembree et al, “Endocrine treatment of transsexual persons: an Endocrine Society clinical practice guideline“, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2009 (94), 9, págs. 3132-3154.

{7} Michelle Forcier y Johanna Olson-Kennedy, “Overview of the management of gender nonconformity in children and adolescents”, en UpToDate, 4 de noviembre de 2015.

{8} Eva Moore, Amy Wisniewski y Adrian Dobs, “Endocrine treatment of transsexual people: A review of treatment regimens, outcomes, and adverse effects”, en The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 2003; 88(9), págs. 3467-3473.

{9} FDA (Federal and Drug Administration), comunicación sobre la seguridad de productos de la testosterona.

{10} Organización Mundial de la Salud, clasificación de los estrógenos como cancerígenos.

{11} Cecilia Dhejne et al, “Long-Term Follow-Up of Transsexual Persons Undergoing Sex Reassignment Surgery: Cohort Study in Sweden”, en PLoS ONE, 2011, 6(2). Trabajo del departamento de Neurociencia Clínica, división de Psiquiatría, Instituto Karolinska, Estocolmo.

Tristeza, depresión, suicidio, suicidio asistido, cerebro.

El problema es grande: se suicidan al día unas 2000 personas (unas 80 personas al día).

Constituye  una paradoja la coexistencia del instinto de conservación de la propia vida, que es muy fuerte, y las ideas de autolisis, de suicidio. Es totalmente antinatural el llamado “suicidio asistido”.

¿Sucede en el suicidio una alteración del concepto que uno tiene de sí mismo, es decir, una alteración del amor a sí mismo? ¿Es quizá una consecuencia de pensar más en sí mismo que en los demás? En este sentido, ¿es provocado por el aislamiento del individuo, por soledad, por falta de relaciones, falta de ideales? La inactividad, ¿puede llevar a tal enajenación?

¿Qué le pasa por la cabeza al suicida? ¿Qué trastornos son los responsables de tal decisión? ¿Es totalmente libre? ¿Hay causas materiales, somáticas, mentales? En algún estudio se han observado valores de colesterol en los suicidas menores que en los individuos normales.

¿Qué zonas del cerebro tienen que ver con el instinto de conservación?

Probablemente en la depresión se afecta el hipotálamo, con sus centros de la saciedad y del apetito, lo que explicaría las alteraciones alimentarias que se suelen observar en la misma; se afecta también el cuerpo estriado (que explica el cansancio concomitante), la corteza orbitofrontal (con alteraciones emotivas importantes), etc. La corteza prefrontal del lóbulo frontal, muy desarrollada en el humano debe de estar alterada en estas situaciones. No en balde       

En la depresión hay una disminución del nivel de serotonina (llamada “hormona de la alegría”),  neurotransmisor segregado por los núcleos del rafe del tallo cerebral o tronco del encéfalo. El locus coeruleus, también situado en el tallo cerebral, segrega noradrenalina; y conecta con múltiples áreas que reciben la influencia de la serotonina. En  la depresión hay un desequilibrio  en la serotonina, pero, visto el asunto de forma unitaria, hay un trastorno en el balance global y equilibrio de la tasa de neurotransmisores. Y se puede decir que la alteración del nivel de neurotransmisores es una consecuencia, pero también es causa de las modificaciones de los estados de ánimo.

El estado de salud corporal también influye en el ánimo del sujeto, así como las convicciones, su religiosidad, su sociabilidad, sus aficiones, etc. El individuo enfermo, el anciano, y también el descreído propenden más a la depresión; y los dolores corporales pueden ser fuente de desánimo. Por otra parte, el sujeto deprimido percibe con más fuerza emotiva el dolor y la enfermedad.

Con la edad, es más frecuente la depresión. Las depresiones son muy poco frecuentes en los niños;  y es que los niños son más vitales que los jóvenes, adultos y ancianos.

Una de las causas de la depresión podría estar en los medios de comunicación, ya que, cuando dan noticias abundantes o bien subrayadas de forma excesiva, referentes a hechos luctuosos, influyen de forma importante en las tendencias suicidas; se provoca así un incremento en el número de intentos y actos suicidas.

En Italia se ha observado que después de grandes catástrofes, como son los terremotos (comprobado en el norte del país), aumenta el número de suicidios.

El amor es uno de los más potentes remedios contra la tristeza, porque el amor se vierte hacia los demás, pone en segundo plano el propio yo. Esto explica que los enamorados estén normalmente alegres, con muchas ganas de vivir. Y el amor de Dios, la oración, el trato con el Creador, es fuente de alegría, pues Dios es alegre. Se puede decir que la oración es el gran “quitapesares”.

Paradójicamente, es posible llorar a causa de la tristeza, pero también se llora de alegría.

Siempre asombrará el acto heroico de San Maximiliano Kolbe, que en el campo de concentración nazi de Auswicht ofreció su vida a cambio de la de un preso, hombre éste casado y con hijos. 

Dar la vida por los demás, en aras de un ideal noble es una gran muestra de amor, contrario a la depresión y la tristeza. El mayor ejemplo es el de Cristo, que, clavado en la Cruz, dio su vida por la felicidad de la Humanidad. En cambio, en el suicidio, salvo alteraciones mentales, suele dominar un falso amor a sí mismo.

 

 

Convivir en espíritu y en verdad

José Antonio García-Prieto Segura

Cristo y la samaritana.

Cristo y la samaritana.

El día en que se aprobó la ley que reconocía el derecho a acortar la vida, publiqué un artículo para mostrar lo insostenible de tal derecho. Al día siguiente, en este mismo medio, apareció un buen artículo sobre idéntico tema, mucho más breve. Con distintos puntos de vista, coincidíamos en lo esencial: la ley era inicua, auténtico oxímoron, porque “inicuo” es lo que “no tiene equidad o es injusto”. ¿Y caben leyes injustas? Recibí bastantes correos; el de  Ernesto, un amigo, me decía: “he leído tu último artículo en ECD. ¿Un poco largo no?”.

Tenía razón y se la di, añadiendo que acababa de leer otro sobre el mismo tema, y ambos me parecían válidos. La extensión y diversidad poco importa, si se coincide en lo esencial, y tal era el caso. El estilo ajeno, respecto del mío, me pareció directo y, con razón, hasta contundente.

Entonces me vino a la mente una asociación de ideas e incluso el título de este artículo, tomado en parte del Evangelio. Dejo a un lado, pues, la inicua ley que ha sido como la aguja para enhebrar el hilo de lo que sigue. Que el cambio de agujas no desanime al lector, si tiene paciencia para continuar a lo largo de estas líneas. Deseo destacar la importancia que encierra para convivir serenamente, el que las personas nos hablemos con sinceridad, de corazón a corazón y con la verdad por delante, más allá del tipo de discurso que empleemos. Es un reto arduo en los tiempos de post-verdad y escasez de espíritu trascendente que atravesamos.

Vayamos a la vida: quienes conocen el Evangelio recuerdan el encuentro de Jesús con una mujer samaritana. Ella iba a buscar agua, y él le pidió de beber. Fue el inicio de la amable conversación que mantuvieron, a pesar de la enemistad entre judíos y samaritanos. La mujer, después de tratar situaciones graves de su propia vida, le planteó una debatida cuestión religiosa: si los adoradores de Dios debían hacerlo donde los samaritanos decían -el templo del monte Garizim-, o en el templo de Jerusalén, según los judíos. Jesús, al responderle, fue a la raíz y superó el dilema: Créeme, mujerllega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre (..) Pero llega la hora, y es ésta, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque así son los adoradores que el Padre busca. Era el final de un razonado discurso en el que Cristo, con sus comentarios, despejó problemas existenciales y religiosos de la mujer. Ella, percibiendo que aquel hombre la trataba con delicadeza, respeto, y veracidad, terminó convencida. El culmen de la conversación fue descubrirle cómo debía ser el trato del creyente con Dios: en espíritu y en verdad, sin perderse en formalismos vacíos. Lo considero principio excelente, válido para todo el mundo en la diaria convivencia.

No hace falta ser cristiano -pienso- para concluir que ése es el buen camino: un trato animado por el espíritu -es decir, de corazón a corazón y hasta apuntando a lo trascendente-, e impulsado por la verdad que interpela a la razón y a la conciencia de quienes conversan. Y así, llegar a proposiciones -si fuera el caso- con exigencias importantes que liberen de ataduras y miserias personales. Eso sucedió con aquella mujer, a juzgar por su reacción después de hablar con Cristo: dejó el cántaro, y olvidándose hasta de lo que había ido a hacer, salió disparada a comunicar a otros el alegre descubrimiento que acababa de realizar.

Sin embargo, el protagonista tranquilo y sosegado de aquel diálogo, al cabo de un tiempo defiende idéntica verdad con terrible e inusitada contundencia: Cristo, a latigazos, arroja del Templo de Jerusalén a los mercaderes y derriba sus mesas de negocios, por haberlo convertido en cueva de ladrones. Se diría que no era la misma persona; quizá la samaritana, de haber estado allí, con dificultad lo hubiera reconocido. Dos gestos y modos distintos de hablar y de actuar de Jesús, pero siempre coherentes. Su corazón que le llevó a hablar con claridad y dulzura a la samaritana, fue el mismo que, con idéntico amor, le movió a empuñar el látigo.

Importa mucho actuar siempre guiados por el amor a la verdad y con sinceridad de corazón, aunque las circunstancias hagan que los “registros” con que se expresan, sean a veces muy distintos. El trato en espíritu y en verdad para con Dios, de los creyentes, tendría que animar también el de la convivencia ordinaria de todos: entre personas de la propia familia, el de las relaciones con colegas de trabajo, conversaciones entre amigos, etc. Hablarnos con veracidad y sencillez, sobre lo que consideramos que ayudaría a resolver un problema o una grave situación -sea nuestra, de la otra persona, o de ambos a la vez-, ayuda a derribar barreras o incomprensiones, si las hubiera. Muchos, quizá, tenemos experiencia de que es así.

Los dos modos distintos de actuar de Jesús me sugieren una última consideración, especialmente apropiada para los que somos Familia de Dios, en su Iglesia. Corremos el peligro de que los modos actuar y decir de otros cristianos nos lleven -por ligereza nuestra- a juicios erróneos o fuera de lugar sobre esas personas. Porque a veces, por poner un ejemplo, se leen o escuchan comentarios comparativos entre Papas -llámense Juan Pablo II, Benedicto XVI o Francisco, por citar los recientes-, que invitarían a contraponerlos, por pensar que algunas de sus enseñanzas fuesen divergentes; o yendo más lejos todavía, a emitir juicios que parecen olvidar que todo Papa es Vicario del mismo y único Señor, al margen de los diversos modos de hacer y enseñar de unos y otros.

Ningún católico debería tropezar en la piedra en que tropezaron los corintios, cuando san Pablo les llamó la atención, porque cada uno de vosotros va diciendo“Yo soy de Pablo”, “yo, de Apolo”, “Yo de Cefas”, “Yo de Cristo”. Y les pide que, desde la fe, piensen también con sensatez, meditando lo que les escribe: “¿Está dividido Cristo?” (I Cor. 1, 12-13). Los cristianos estamos llamados a esa fe adulta y bien formada, que va más allá de las apariencias: a valorar todo, en definitiva, desde la sabiduría, que es don del Espíritu Santo.

Pero la convivencia en espíritu y en verdad debería ser patrimonio común -al margen de las creencias que se tengan o dejen de tenerse- y un reto por el que vale la pena sentirse fuertemente motivados.

jagp103@gmail.com

 

Redescubrir la confesión

Escrito por Mario Arroyo.

Sacramento de la confesión

Dios es un apasionado enamorado del hombre que, para que sus hijos tengan paz y alegría, ha ideado el sacramento de la reconciliación.

“Mi hija fue a confesarse cuando tenía 14 años, se sintió regañada y ya nunca más quiso volver acercarse al sacramento, ¿qué puedo hacer?, ¿tiene cerradas las puertas de la gracia?”. Tristemente es un hecho que sucede con cierta frecuencia. No pocas veces se han acercado a confesarse conmigo personas que llevaban 10, 20, 30 incluso 40 años sin acudir al sacramento de la penitencia por ese motivo. Es tremenda la responsabilidad que tenemos los sacerdotes al respecto; la necesidad de ser puentes, facilitadores de la gracia, y no muros. Pero no siempre es fácil, las sensibilidades son muy distintas, y también yo he tenido que lamentar casos de personas que no se confiesan más conmigo, aunque felizmente sí con otros sacerdotes.

A veces son las madres o los padres de familia quienes se lamentan del alejamiento de su hijo por una desavenencia con un sacerdote. En cualquier caso, no se deben olvidar una serie de premisas básicas que nos llenan de esperanza. Lo primero es saber que, antes que ser hijos suyos, lo son de Dios; si a ellos les duele su alejamiento de Dios, a Dios más; si ellos ponen medios para que vuelvan a la práctica de la fe, Dios no deja ningún día de buscarlos, deseando volcar con ellos toda su misericordia.

En segundo lugar, es bueno saber que Dios no se ata las manos al actuar en los sacramentos. Sabemos con certeza que actúa a través de ellos, pero perfectamente puede hacerlo de formas diferentes. Pienso que las personas que de alguna forma han quedado traumatizadas, por el motivo que sea, en la recepción de un sacramento, de forma que ya no lo reciben, Dios las buscará por otros caminos. Alguna vez escuché que, en ocasiones, si se taponeaba alguna arteria, se creaban vasos sanguíneos secundarios para permitir la circulación de la sangre. Análogamente, cuando “se bloquea la confesión”, los canales de la gracia pueden diversificarse, para conseguir un objetivo semejante: que la persona no pierda la cercanía con Dios.

De esta forma, a alguien renuente a acudir a la confesión, se le puede animar a asistir a la santa misa, a leer la Palabra de Dios, a realizar obras de voluntariado y misericordia, a rezar el rosario. De esa forma establece una comunicación alternativa con Dios. Ciertamente no la mejor, pues se priva del más elevado grado de intimidad con el Creador que se puede tener en carne mortal, es decir, de recibir la eucaristía. Pero, en cualquier caso, alguien que realice las prácticas alternativas mencionadas más arriba, no puede decirse que está lejos de Dios.

Es improrrogable y urgente hacerle un marketing adecuado al sacramento de la penitencia. Es preciso hacer amable la verdad, no odiosa, y en ocasiones la confesión tiene mala cartelera. Deberíamos vivirla, en cambio, como sugiere san Josemaría, como “el sacramento de la alegría”. ¿Por qué alegría? Porque no debo llevar a cuestas toda la reata de errores, fracasos y pecados que voy acumulando en la vida. Puedo ponerlos en manos de la Misericordia de Dios a través del sacramento y es como si nunca hubieran existido. Es una experiencia cercana a un continuo nacer de nuevo, al tener con frecuencia un borrón y cuenta nueva que, a la postre, me impulsa a luchar con nuevos bríos por ofrecer una mejor versión de mí mismo.

La clave está en no poner el acento en el sentimiento de culpa, en la vergüenza, sino en la alegría que Dios tiene al perdonarnos. A Dios le gusta perdonar, esta es una premisa básica que nunca debiéramos olvidar. Es verdad que a nosotros no nos gusta caer, pero muchas veces no nos queda sino aceptar con humildad nuestra limitación, poniendo sin embargo el lente de aumento en la magnanimidad de Dios.

Transmitir una amable idea de la confesión supone transmitir una imagen de Dios adecuada. Dios es un Padre Misericordioso, no un maníaco coleccionador de una hoja de servicios inmaculada. Dios no es un contador con dos columnas, de debe y haber, sino un apasionado enamorado del hombre que, para que sus hijos tengan paz y alegría, ha ideado el sacramento de la reconciliación. Es preciso que comprendamos y transmitamos este misterio de la forma adecuada; de ello depende que muchas más personas se beneficien de la bondad divina y se quiten las onerosas cargas de su conciencia.

Celebrar la riqueza de la fe en el año de la familia

Salvador Bernal

San José.

San José.

San José es mucho san José. Se comprende que su figura, caracterizada por eludir protagonismos y pasar inadvertida, lo ocupara todo el día de su solemnidad litúrgica. Quizá por esto, en la homilía del pasado 19, el celebrante olvidó recordar el comienzo de un nuevo año en la Iglesia católica, esta vez dedicado a la familia, con motivo del quinto aniversario de la exhortación apostólica Amoris laetitia. Y muestra las riquezas de la fe, tan difícil de apresar en palabras humanas.

Por esta razón, el creyente vive el viejo consejo de escudriñar las Escrituras, convencido también de que siguen hablando íntimamente a cada uno, especialmente en la celebración litúrgica. La palabra divina inspira y fundamenta el comportamiento humano, adaptando una voluntad eterna a la humana condición temporal.

Como no dejó de repetir Juan Pablo II antes y después del jubileo del año 2000, tiempo y eternidad se dan la mano en la Persona de Jesucristo. En cierta medida, el cristiano, hijo de Dios por el bautismo, une también en su corazón la capacidad de atisbar la acción de la gracia increada en su vida, para superar así lo efímero y transitorio, y ganar la inmortalidad de sueños e ilusiones rectamente llevados a la práctica.

Amor y alegría son dos conceptos esenciales del cristianismo, con resonancias específicas en la vida familiar. Se explica que el papa Francisco las eligiese para titular la exhortación apostólica del 19 de marzo de 2016, después de los dos sínodos de obispos convocados para dar respuesta a las crisis matrimoniales: la síntesis del título en la traducción española es justamente “sobre el amor en la familia”. Y, puestos a elegir, recomiendo especialmente el capítulo cuarto, brillante aplicación al matrimonio del “himno del amor” de la primera epístola de san Pablo a los Corintios (1 Cor 13,4-7).

Dios es Amor. No es tópico repetir que la vida del cristiano es de Amor. San Josemaría lo aplicaba también al trabajo: “el hombre no debe limitarse a hacer cosas, a construir objetos. El trabajo nace del amor, manifiesta el amor, se ordena al amor”. Sobre todo, a las relaciones humanas, al matrimonio, a la propia lucha por la plenitud de vida cristiana: “Este corazón nuestro ha nacido para amar. Y cuando no se le da un afecto puro y limpio y noble, se venga y se inunda de miseria”. El amor a los hombres y a Dios “se halla igualmente lejos de la sensualidad que de la insensibilidad, de cualquier sentimentalismo como de la ausencia o dureza de corazón”.

Se aplica a cualquier situación: “Es una pena no tener corazón. Son unos desdichados los que no han aprendido nunca a amar con ternura. Los cristianos estamos enamorados del Amor: el Señor no nos quiere secos, tiesos, como una materia inerte. ¡Nos quiere impregnados de su cariño! El que por Dios renuncia a un amor humano no es un solterón, como esas personas tristes, infelices y alicaídas, porque han despreciado la generosidad de amar limpiamente”.

La doctrina y la praxis cristianas se apoyan en el amor: desde el Génesis o el Cantar de los cantares, hasta el Evangelio y los primeros cristianos, con ejemplos inolvidables en los grandes místicos –entre nosotros, Teresa de Jesús y Juan de la Cruz- y en tantos santos contemporáneos. Es uno de los fundamentos de la alegría, rasgo inseparable de la vida de fe, aun en momentos de dolor o incertidumbre. Lo hemos palpado durante un año largo de pandemia. Como sabíamos antes, en los países latinos no había estallado la revolución, porque la familia era inesperado pero seguro refugio del galopante desempleo juvenil.

Amoris laetitia  ayuda a profundizar en la belleza gozosa de la familia, para darla a conocer y vivir sus exigencias con buen ánimo. En cierto modo, es un gran manual para superar con éxito la asignatura pendiente de difundir las magnalia Dei, las maravillas que darán a una civilización quizá cansada una nueva esperanza.

Además, para los católicos, el Año de la Familia se solapa hasta la Inmaculada con el de san José, que comenzó en diciembre pasado. Como ha escrito Mons. Fernando Ocáriz, “esta coincidencia puede ser una ocasión para acudir especialmente a la intercesión del santo Patriarca, para que cuide nuestras familias y las de todo el mundo, y también para que muchos jóvenes descubran la belleza de emprender la vida matrimonial, conscientes además de la misión evangelizadora de la familia cristiana”.

Educarlos para que sean libres

María Solano

Portada del libro Amoris Laetitia.

Portada del libro Amoris Laetitia.

He aprovechado la festividad de San José para releer la exhortación apostólica Amoris Laetitia, con la que el Papa Francisco nos invita a reflexionar sobre los más diversos frentes que se le planean a la familia en un tiempo convulso fruto de la posmodernidad. Y como sigue tristemente sobre la mesa del debate público la nueva Ley de Educación propuesta por la ministra Celáa, norma restrictiva de los derechos y libertades, llama especialmente la atención la claridad con la que la Iglesia nos recuerda tres principios fundamentales para los padres, hoy puestos constantemente en entredicho.

El primero es casi de cajón, pero la sociedad se empeña en ocultarlo: el amor conyugal que, además, está abierto a la vida, fruto de esa entrega de hombre y mujer el uno por el otro. No son buenos tiempos para el amor. La sociedad de la “hiperfelicidad” ha con fundido los fines últimos de la persona, que cada vez se vuelve más egoísta en una búsqueda perpetua de lo que cree felicidad y es en realidad alegría momentánea o placer efímero. Y como el matrimonio no es un camino de rosas, aunque sea camino feliz, uno de los primeros aspectos en el que ya no confiamos es el amor “para siempre”.

Es curioso, porque nadie duda del “amor para siempre” de un padre con sus hijos, así sea el padre, así sean los hijos, o incluso del “amor para siempre” entre buenos amigos. Pero parece que no se estila el amor para siempre entre los esposos y el más mínimo roce de convivencia es razón suficiente para plantear que se ha acabado el amor, que cada uno tiene “derecho a ser feliz” y que será mejor que sigan “caminos diferentes” aunque acaben de destrozar el camino común de la familia.

El segundo lo aborda el Papa en el punto 11 de la exhortación y explica que la familia es la transmisora de ese conjunto de valores, de virtudes, de juicios que permiten distinguir el bien del mal. Pero eso tampoco está de moda, de forma que muchas familias, con un miedo atroz a ser acusadas de adoctrinamiento, dejan a sus pobres párvulos sin una guía clara de por dónde se deben mover cuando lleguen a la complicada vida adulta. La consecuencia es que unos hijos sin una educación firme en los criterios fundamentales de la vida son más fáciles de manipular y correrán más riesgo de caer en cosmovisiones que les acabarán haciendo daño a largo plazo. Ese relativismo hace mella en su ser y lo bueno y lo malo se desdibujan para adquirir contornos intercambiables.

El error radica en una actitud un tanto soberbia y egocéntrica de muchos padres extraordinariamente protectores que piensan que siempre estarán ahí ante el peligro que acecha. Pero nos recuerda la Amoris Laetitia que “los hijos no son una propiedad de la familia, sino que tienen por delante su propio camino de vida” de modo que nuestra tarea como padres es formarlos para que estén preparados. Por eso es tan importante que eduquemos en libertad. Esto pasa por que los padres podamos elegir libremente el tipo de educación que queremos para nuestros hijos, y también por que les traslademos los valores y principios en los que creemos y confiemos en que, incluso con caídas, serán capaces de ponerlos en el centro de sus propias vidas, para así elegir lo bueno, lo bello y lo verdadero en un mundo que es un bazar de relativismo que brilla falsamente como una baratija.

María Solano Altaba

Primavera, poesía y  Down

En esta semana, tres razones se aúnan y me mueven a escribir: la primavera, la poesía y los Down.

1) La primavera.

Así amanecimos hoy, según Octavio Paz, "El día abre los ojos y penetra/ en una primavera anticipada". https://youtu.be/anwvAiZ9A24

Tres cosas han sucedido y son verdad: Hemos ido al vivero a traer algo de la primavera a nuestra casa. Por si alguien después de tanta ausencia llegara... que lo mejor de la naturaleza, desde la puerta les dé la bienvenida, y sepan que seguimos con vida.

Que al pasar el dintel, se olviden de "El año en que se detuvo el tiempo", crecieron las distancias, y aprendimos a vivir sin los abrazos. Los pájaros que huyeron porque no había niños en el parque,  han vuelto  hace unos días con la primavera  y el crotorar de las cigüeñas.

Nuestro cachorrillo, ha podido ver en el rostro de los amigos, la sonrisa  agradecida de la vida y la amistad. 

https://youtu.be/4CkAXKOjxsw

2) La poesía.

 La Directora General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Andrey Azoulay, con motivo del Día Mundial de la Poesía  que se conmemorará el próximo 21 de marzo de 2021, escribió: "La poesía es también ese arte único que nos hace sensibles a la extraordinaria diversidad humana, diversidad de lenguas y de culturas. Es un lugar de encuentro entre el individuo y el mundo; una iniciación a la diferencia, al diálogo, a la paz; un testimonio de la universalidad de la condición humana más allá de los innumerables medios que sirven para describirla".

¡Bienvenidos amigos! Con vosotros y con la primavera llega la poesía.  Ellos y nosotros recordamos al poeta andaluz y de Castilla, el Machado enamorado, en su poema "La primavera besa".  Y entonces... con un poco de nostalgia, recordamos: "Hoy, en mitad de la vida...  ¡Juventud nunca vivida, quién te volviera a soñar!"

La musa de la poesía, como la libertad, anda suelta  y  susurra las palabras bellas y los actos generosos de las personas, sin importar donde vivan. Todo beso, puede ser el mejor poema.

3) Los Down y "¡Que nada nos separe!"

P

Hoy toca pensar, especialmente en un mes del año y en algunos humanos. Solo marzo tiene un día es especial. ¿Les suena el 3 de 21? Ahí se encierra un mundo de diversidad, que algunos no comprenden. Puede separar a quien no es capaz de entenderlo. Tener 3 copias del cromosoma 21, es especial. Ese cromosoma de más, caracteriza a los Down. Quien ha nacido blanco,  negro, o albino, no ha escogido, nacer nacido así.  Ha nacido así y se acepta. Nada anormal. Quien ha nacido con 6 dedos en las manos o en los pies, tiene uno más de los que tienen otros, pero nada más. ¿Es motivo para discriminar?

Parece quien no a quien ha escogido el lema "Que nada nos separe", para la Campaña de Down España, en el Día Mundial del Síndrome  de Down,  21 de marzo de 2021.

En el año 2000, y como consecuencia de la investigación promovida por el Proyecto Genoma Humano, se publicó la secuenciación prácticamente completa del cromosoma 21 humano, (Hattori et al., 2000).   Y efectivamente, hay 3 copias del cromosoma 21 según se aprecia en la imagen adjunta.

Cariotipo de mujer con síndrome de Down, en el que se aprecian 3 copias del cromosoma 21.

Los investigadores dejan claro que: "No hay, en principio, una función anómala del gen, o una falta de función; es decir, la tercera copia del cromosoma 21 no aporta genes anómalos, equivocados, afuncionales".

Entonces, ¿cómo son los niños o mejor, las personas con Síndrome Down? Tal vez lo vamos a entender mejor, si escuchamos a una persona Down, como Pablo Pineda que nos lo explique:

https://youtu.be/wx56_nmk6Lo

"Estoy muy orgulloso de tener Síndrome de Down".  Debemos saber que, Pablo Pineda fue la primera persona con Síndrome de Down en Europa en conseguir una Licenciatura en una Carrera Universitaria.  Y se define a sí mismo como "luchador". Se expresa con una precisión y una cultura, que para sí quisieran personas que ocupan sillones importantes. Dice que él no se cambiaría por nadie. Le gusta ser  como es.  Y ante la pregunta clave del periodista:"Si pudieras volver a nacer escogerías no ser como eres, una persona con Síndrome  de Down". Responde tajante: "¡No!, en absoluto.  Me encanta ser como soy.   Ser Down, no es padecer. Ser Down no se padece, se disfruta. No es tener o padecer una discapacidad, es una de tantas características o capacidades del ser humano". De hecho Pablo Pineda, ha trabajado en un Ayuntamiento, ha escrito 2 libros, ha hecho películas, (y ha recibido la Concha en el Festival de San Sebastián). No para.(https://youtu.be/0BQgxUZKUp0).

Alguien al escucharlo, comenta: "es un genio y el ser Down lo hace aún más especial ya que ellos tienen una forma de ver y sentir la vida con más sinceridad y sutileza".

 Resumo, lo dicho: un Down, es un individuo que aporta y mucho, a la sociedad

https://youtu.be/jIwhs596WEs

El mensaje que como Down daría a los padres, es muy sencillo: "Piensa que tienes un hijo. No pienses que tienes un discapacitado".  No se debe confundir a la gente: "A todo hijo hay que educarle, y no es un discapacitado al que hay que cuidarle". Por eso dice que: "quien más le ha ayudado a ser como es, superarse y triunfar, han sido sus padres".

Aunque la sociedad está llena de prejuicios, los Down, ¡tienen el mismo derecho que cualquier otra persona a estar aquí! ¡Los enfermos, también!

La educación social no es muy integradora y estima que quien se sale de lo normal, suele ser apartado o rechazado, por raro. La verdad es que cuando a los padres que están ilusionados en tener un  hijo, si un sanitario les dice que su hijo tiene los rasgos de un niño Down,  o 3 copias en el cromosoma 21... "su mundo" suele venirse abajo.

Es algo casi normal y momentáneo. Es debido a la educación y a los prejuicios y esquemas mentales. Pero en cuanto, con amor, cambian el "chip mental", aceptan a su hijo/a y se abren y ven a su hijo/a como lo que es, su hijo.  Eso cambia también su vida, y disfrutan como cualquier padre o madre de sus hijos.

He tenido la suerte de conocer a muchos padres, con hijos Down y -tengan o no otros hijos- he podido verles disfrutar, reírse y compartir, su experiencia con sencillez. Estos niños son tan especiales, que llenan la vida y ayudan a crecer también a los padres.

Algún Down, me escribe; recibo mensajes de voz y, no tengo por ellos más que admiración y cariño. Por ellos, he llegado a comprender la alegría del Dr. francés, Jérôme Lejeune,  descubridor del trisoma de los Down.  También he llegado a compartir su inmensa tristeza, al saber que algunos colegas, aprovechaban su descubrimiento para eliminar a los bebés con el Síndrome de Down. Él, alzó su voz autorizada en defensa de esos inocentes, tanto en Europa , como en América y, por ello le apartaron del prestigio de recibir el Nobel. Hoy día, la Fundación Lejeune,  extendida por el mundo, sigue los pasos por los que luchó toda su vida.

Aquí, y en muchos otros lugares, hay médicos y sanitarios progresistas, que aconsejan a las embarazadas el aborto, si su hijo es Down. Así que en algunos países, estas personas inocentes, están desapareciendo de la sociedad. Cada uno es responsable de lo que dice, hace o decide. Pero me duele,  porque  si conocieran a una persona Down, conocerían el amor incondicional.

Puedo decir que hoy día 19, quien primero me felicitó, ha sido una persona voluntaria de una Asociación importante y, esa persona es Down. ¡Las personas Down también tienen corazón y sentimientos positivos y... tratan de ayudar a los demás, siempre con una sonrisa! Sus derechos vienen con la vida, no con las decisiones ajenas, aunque sean diputados o senadores.

"Nadie es perfecto", escribió el japonés Ototake. Somos esencialmente únicos, distintos, irrepetibles porque somos seres espirituales, infinitos y eternos. Hemos escogido estar aquí para aprender, vivir unas experiencias y crecer, agradeciendo a la vida lo que nos da y ayudando a los demás. El gran problema de la sociedad del bienestar es que la educación, la economía y el poder, tiende a igualar con el mismo rasero a todos, olvidando que cada persona es única y diferente y, como tal, debe ser respetada y amada.

Otra persona especial y mundialmente conocida, Nick Vujicic ha escrito: "La mayor discapacidad es el miedo".  Esa es la verdad. Nick, nació sin brazos ni piernas, pero no se rindió. Ototake tampoco. Una carencia o una diferencia, a ojos de los demás, puede servir de motivación para alcanzar su sueño.

El mundo es un lugar hermoso donde las personas, -cada una con sus propios problemas y sus circunstancias- encuentran (encontramos) momentos importantes para vivir y ser felices con lo que tenemos.

En España, algunas personas que viven con un hijo o una persona con capacidades diferentes, terminan reconociendo y escribiendo que "son maestros". Isabel Gemio, "Mi hijo, mi maestro". Así titula el libro que ha escrito sobre su hijo.

https://youtu.be/VaiA-ZYenWU

El Presidente de Alemania, Roman Herzog, expresó su opinión sobre los Derechos Humanos en un ensayo publicado en el diario semanal Die Zeit de Hamburgo, diciendo que las culturas en general han establecido una ética de la Humanidad con la regla siguiente: "No hagas nunca a otros lo que no quieres que te hagan a ti". Los derechos fundamentales del hombre fluyen directamente de esa regla de oro.

¿Quién no recuerda hoy la  película de "Campeones"? Los protagonistas son reales. Son  "diferentes". Les entrenaba Marco, y él es quien aprendió, junto al equipo donde imperaban únicamente las ganas de vivir y dar importancia únicamente a las cosas que la tienen. Se llevaron el Premio Goya a la Mejor Película en 2019, por los valores que defiende.

Y, el Goya al Mejor Actor Revelación, fue para Jesús Vidal, por su papel de Marín en la película de Javier Fesser, Campeones. Se quedó casi ciego a los 20 años. Solo por un ojo ve algo, el 10%. Al agradecer el premio dejó un mensaaje a la Academia y a los espectadores: "No saben lo que han hecho.  Han otorgado el Premio al Mejor Actor Revelación, a un actor con discapacidad.  Me vienen a la cabeza  tres palabras: inclusión, diversidad, visibilidad, que uno tiene. ¡Muchísimas gracias!”.

https://youtu.be/hq0Kpm7yvfM

Así que hoy es un buen día para recordar  y decir a  los Down y a quienes la sociedad considere "raros": ¡no tengáis medo! ¡Sois especiales, no diferentes!  La riqueza de la diversidad y su visibilidad nos hace sentirnos la Gran Familia Humana. ¡Que Nada ni Nadie nos separe!

José Manuel Belmonte.

 

«Los niños ya no saben qué es aburrirse. Con un móvil en la mano siempre hay algo que hacer»:

 Lola Álvarez 

familyon.es

 

Lola Álvarez Romano es licenciada en Pedagogía, psicoterapeuta psicoanalítica de adultos, lleva treinta años proporcionando apoyo a niños y adolescentes, y acaba de publicar el libro «Pero ¿qué te pasa? Diez claves para entender la adolescencia en positivo».                                                                                                                  

La especialista advierte sobre los efectos que está teniendo la tecnología en las nuevas generaciones y explica por qué es tan importante que los padres eduquemos al respecto. A continuación, compartimos la entrevista realizada por FamilyOn a la autora Lola Álvarez:

- Nuestros hijos se desenvuelven mejor que nosotros con las redes sociales y en todo el universo tecnológico, su vida siempre ha sido con ellas… pero esto no quiere decir que sepan hacer un uso responsable… Supongo que ahí está nuestro papel…

El mundo de las redes es un mundo social. Y en este mundo imperan las mismas normas que en el mundo social analógico. El papel de los padres es enseñar a sus hijos a moverse en este entorno de una forma responsable y respetuosa. El mayor miedo que tenían nuestros padres era del pervertido que se ponía a la salida de los colegios e intentaba engatusar a los niños con caramelos… Hoy en día todo esto ocurre online de una manera más furtiva… Pero en cierto modo los valores son los mismos. La interacción, aunque sea digital, sigue siendo entre humanos.

- Explicas en el libro que cuando nuestros hijos reciben un like en redes sociales, se activan en su cerebro los mismos neurotransmisores que cuando ganas una apuesta… ¿son realmente adictivas? ¿Deberían descargarse con un rótulo que alertara de esto?

No se me había ocurrido, pero no es mala idea. Lo que sí es cierto es que habría que educar mucho más a los padres y a los hijos en el uso responsable de la tecnología. Hay muchos jóvenes adictos al móvil. Y esto provoca que estén contigo, pero a la vez estén interactuando con otras 20 personas en su dispositivo. Acceden a muchas cosas, pero de una forma más superficial, y se hace difícil poder profundizar con ellos en un tema. Están perdiendo la capacidad de concentrarse bien en una solo cosa, porque hacen muchas cosas al mismo tiempo. Pero lo hacen de una forma tan automática, que no se dan cuenta. Tengo jóvenes en terapia que no aguantan los 50 minutos de sesión sin mirar el móvil…Me dicen: ¿Te importa que mire el mensaje que me acaba de llegar? No pueden ofrecerte su atención absoluta.

- Nadie publica sus miserias en redes… y aquí hay otro problema… vidas aparentemente idílicas que hacen no valorar la nuestra… ¿Corremos el riesgo de ser una generación de personas frustradas?

Creo que cada vez somos más conscientes de que la vida que se muestra en redes no es la real. O por lo menos, solo es una parte de nuestra vida, como has dicho, la parte más idílica, no la vida al completo. Nuestra tarea como padres es enseñar esto a nuestros hijos para evitar la frustración de la que hablas.

- A veces pedimos a nuestros hijos que no griten gritándoles y, también, que no usen tanto el móvil con un móvil en la mano… Parece contradictorio…               

Si, el primer paso siempre es predicar con el ejemplo. Pero también es fundamental la comunicación. Tenemos que hablar con ellos de todo. Hablando muchas veces salen cosas que les ayudan, aunque no tengamos toda la información, aunque no seamos expertos en cada cosa.

- Más de 20 millones de personas trabajan como influencers en todo el mundo. La profesión del siglo XXI. No es de extrañar que mucha de la gente que nos está leyendo tenga un hijo o una hija que vaya a querer dedicarse a esto… ¿cuál sería la respuesta correcta cuando nos lo plantean?

En el libro hablo de una ex influencer que contaba lo fácil que es que te seduzca la idea de ser influencer. Acabas creyéndote que todo lo que haces tú es interesante, lo cual es una distorsión de la realidad muy grande. Lo que habría que preguntar a nuestros hijos es qué buscan con eso y que les va a portar. Y contarles que ser influencer se convierte en una esclavitud, tener que publicar continuamente algo interesante. Habría que hacer esta reflexión con nuestros hijos. Y que entiendan que corren el riesgo de abandonar el control de su vida, convertirse en un producto de marketing.

- Otro tema que tratas en el libro es el aburrimiento… Nuestros hijos ya no se aburren, porque con un móvil en la mano siempre hay algo que hacer… Y esto, que a priori puede parecer positivo, no lo es tanto, es necesario aburrirse…

Hace unos años se implantaron las pantallas de DVD detrás del asiento del conductor y del copiloto para que los niños pudieran ir entretenidos durante los viajes o trayectos en coche. Y yo me preguntaba: ¿qué ha pasado con el acto de mirar por la ventana e imaginarte cosas o hacer juegos con tus hermanos en el asiento de atrás, o charlas con tus padres? Los niños ya ven demasiadas pantallas, no veo porqué debemos meter una más en el coche.

Crimen contra la fraternidad humana

Un hermano que hace mal a su hermano, si no se arrepiente y pide perdón, nunca tendrá verdadera fraternidad con ellos. Y yo me pregunto: ¿Qué fraternidad, por muy banal que sea, puede haber en una sociedad que, además de olvidar a Cristo, Dios y hombre verdadero, destroza a sus hermanos por nacer? En una sociedad que concede derecho de matar a un hermano ¿qué fraternidad puede existir?  El aborto es un auténtico crimen contra la fraternidad humana, además de serlo contra el mismo Dios, de quien deberíamos ser todos buenos hijos, y con Quien todos deberíamos ser buenos hermanos.

Que en algún momento, una futura madre desesperada, o sufriendo algún trauma psíquico, decida abortar, es otra cuestión: Tarde o temprano se arrepentirá, y Dios le perdonará, dándole paz y serenidad, y viendo a su hijos gozar de Dios en el cielo. Pero ese no es el caso en la campaña de fraternidad en marcha en el mundo.

¿Qué autoridad tiene la ONU para hablar de fraternidad cuando está tratando de llevar adelante el aborto hasta el último rincón de la tierra, y con el aborto, la ideología de género, y desviaciones semejantes, todas contrarias a los planes de Dios, Creador y Padre?

¿Es un buen comienzo de este, así llamado apostolado de la fraternidad, dar un reconocimiento a una persona que se declara católico, y a la vez defiende públicamente la promoción del aborto?

La sociedad que acepta y legisla el aborto ha perdido todo fundamento para ser una verdadera sociedad humana, y se condena a sí misma a no tener ningún futuro: entre corruptos no hay fraternidad; si acaso, bandas y mafias.

Desde el comienzo de su caminar sobre la tierra, la Iglesia, los cristianos fueron conocidos como gente que no mataba a los hijos en el seno materno; y eran fieles en su matrimonio no compartiendo lecho ni con hombres ni con mujeres que no fueran su marido o su esposa. Y esto es lo que espera el mundo, la sociedad actual, de la Iglesia Católica: un testimonio firme y claro de la Moral de la sexualidad, que ilumine al hombre para desarrollar todas las energías y facultades que ha recibido de su Creador, y las emplee en servicio de sus hermanos, hijos de Dios Padre.

Juan García. 

 

 

Dificultad para el diálogo

Cada vez que toca resolver algún problema relacionado con las migraciones o la pobreza, el Gobierno encuentra siempre en la Iglesia a un aliado dispuesto a arrimar el hombro y a trabajar junto a todo tipo de actores sociales al servicio del bien común. Ese mismo Gobierno, sin embargo, impulsa una agenda legislativa de profunda carga moral y antropológica que provoca fractura y excluye a amplios sectores sociales. Así lo  lamentaba a finales de febrero el secretario general y portavoz de los obispos, que ha lamentado la dificultad para dialogar con el Ejecutivo en esos campos.

Jesús Domingo Martínez

 

Tras un discurso de odio

El caso del rapero Hasél es un caso claramente instrumentalizado. Pero el conflicto entre la libertad de expresión y el discurso del odio es un problema real. La fricción entre la libertad de expresión y otros derechos fundamentales forma parte de la democracia clásica. Todos los sistemas constitucionales regulan esa frontera que no es siempre clara. Las soluciones jurídicas son diferentes. En Alemania, por ejemplo, hay pena de cárcel para conductas que exalten el nazismo. En España, las sentencias que han condenado por exaltación del terrorismo se han dictado cuando había muertos recientes. 

Los tribunales españoles han ido distinguiendo, según la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en qué casos se había producido incitación directa a la violencia. Es necesario encontrar una solución equilibrada al conflicto entre derechos. La solución jurídica es el último remedio, pero detrás de estos casos en los que se recurre a un discurso de odio existe un fracaso social. En el caso del rapero y todas las consecuencias alguien ha estado detrás.

Jesús D Mez Madrid

 

 

Un día triste

La aprobación definitiva de la ley de la eutanasia coincidía con la fiesta de San José. Una coincidencia de mal gusto. San José tuvo que proteger al Niño Jesús porque Herodes le buscaba para matarle. La escena sigue siendo actual. Hoy hay que protegerse también de legisladores que se muestran incapaces de amar, a los que les sobran, los discapacitados, los enfermos, los ancianos... Los responsables de esta ley han perdido toda credibilidad moral, no son dignos de desempeñar el cargo que ocupan.  

Los responsables de los partidos que se han opuesto, además de tramitar los recursos necesarios para la inconstitucionalidad de esta ley, deberían manifestar públicamente que derogarán dicha ley en cuanto que lleguen al gobierno. El día de San José este año ha sido un día triste, que hay que borrar cuanto antes.

José Morales Martín

 

VOLTAIRE Y SU DICCIONARIO FILOSÓFICO

 

            Poseo esta obra, va ya para, más de cuarenta años; y llegó a mis manos por pura casualidad, puesto que ver en un escaparate de una flamante librería (que pronto cerraría por falta de mercado) de mi ciudad natal; tan poco destacada en “inquietudes verdaderamente intelectuales”… este libro de nada menos que, escrito por “Voltaire”, era algo así como ver volando a “un grajo blanco”; por lo que entré de inmediato y me interesé por aquel volumen que era el primero de los tres que componen la obra; lo compré y encargué al librero que me encargase los dos siguientes, cosa que fielmente cumplió.

            Lo leí entonces y lo he vuelto a leer varias veces más; son de esas obras que siempre te dicen algo y por tanto son inagotables; puedes abrirlo por cualquier parte y leer, siempre encontrarás cosas que te harán pensar y meditar y por descontado, te ilustrarán bastante; puesto que el autor fue destacada figura de “La Ilustración”.

            Yo y por cuanto he leído de este autor, lo catalogo como un gran rebelde de todo y por todo; un inconformista y un arduo buscador de esa verdad que nadie encuentra; por ello y pese a haber llegado a vivir junto a reyes y en su mismo palacio; al final era expulsado y por esa rebeldía padeció cárcel y diferentes deportaciones; aún así llego a vivir muchos años, puesto que murió a los ochenta y tres… pero su inteligencia y genio perviven en el tiempo; es por lo que los franceses lo honraron, dándole sepultura en “El Panteón”… “Aquí se nos muere un Cerbantes (firmaba con “b”) y nadie sabe exactamente dónde están sus restos; los de Colón, también hay dudas y no digamos los de Franco… que lo que muchos quieren es sacarlos de su sepultura y no sabemos dónde los situarían, si pudieran” (hoy ya fue “sacado”)… son cosas de “la España de siempre”… y así nos va.

            Pero volvamos al diccionario citado y a un par de páginas del mismo… Anoche leyendo ya de madrugada, encuentro el siguiente texto… el que estimo hay que tener mucho valor para tratar de “desmenuzarlo”. Veamos.

            “El hombre, que cree en la obra maestra de la Divinidad, nos aportará, mejor que los demás productos de la naturaleza, la prueba de la incapacidad o malicia de su supuesto autor. En ese ente sensible, inteligente y raciocinador, que se cree objeto constante de la predilección divina y que se forja a Dios a imagen y semejanza suya, no vemos más que una máquina más móvil, más frágil, más fácil de descomponerse por su gran complicación que la de los seres más toscos. Los animales que están desprovistos de nuestros conocimientos, las plantas que vegetan y las piedras que no sienten, son, bajo muchos aspectos, seres más favorecidos que el hombre. Al menos no están sujetos a las penas del espíritu, a las torturas del pensamiento y a los pesares que los devoran. ¿Quién no quisiera ser animal o piedra cuando sufre la pérdida irreparable de un ser amado? ¿No es preferible ser una masa inorgánica que un supersticioso desazonado que pasa la vida temblando, uncido a la vida presente y esperando además infinitos tormentos en la vida futura?”.

            Continua mucho más y corresponde al apartado, dedicado a la letra “C”; “Causas finales” de dicha obra; pero lo dejó aquí, puesto que como todo el diccionario, tiene una condensación enorme y además éste párrafo no es de Voltaire; honradamente el autor de la obra, dice copiarlo de otro autor y su obra… “Sistema de la Naturaleza, del barón de Holbach… el que por cuanto se lee en dicho apartado, debió… “masturbarse mucho más el cerebro, que… el propio Voltaire”; lo que nos lleva no sólo a la terrible sentencia del sabio de sabios… “Sólo sé que no sé nada” (Sócrates); o a la sentencia de la sabiduría popular que muy certeramente afirma el que… “mientras más se sabe más se ignora”.

            De momento respetemos a Voltaire, simplemente por esta afirmación… “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte, tu derecho a decirlo”. Quien así se define, merece como mínimo el mayor de los respetos.

            Esos textos antes referidos, consideremos que son del S. XVIII y que por tanto y pese a la tan cacareada “Ilustración”, había mucho camino por andar. Camino que en el S XIX, andaría otro francés (Allan Kardec), también filósofo, y el que con su teoría de la reencarnación, que en nada atenta con las prédicas de Cristo y por aquello que El Galileo afirmara de que… “En el Reino de Mi Padre hay (o existen) muchas moradas”… y la otra de que… “En verdad os digo que nadie que no naciera de nuevo entrará en el Reino de mi Padre”. Todo ello unido a la también teoría de “La Evolución de las Especies”, del inglés, Charles Darwin… nos puede llenar de esperanzas, para tener paciencia y seguir creyendo en ese insondable misterio cual es … Dios y su Creación; por tanto paciencia… “y tiempo al tiempo… lo que tenga que ser será”. El mayor consuelo que yo encontré; es sencillo… “yo no me creé a mí mismo… La Fuerza o Causa de mi existencia y la de todo lo demás, debe saber el qué y el por qué de todo ello”… así es que… analizando ello… indudablemente somos inocentes… “para qué complicarnos la vida con tantas profundidades, que quizá puedan ser absurdas por demás”… “Comamos y bebamos que mañana moriremos”; pero eso sí, hagámoslo con moderación para disfrutar de una vida más larga y llevadera.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (Aquí mucho más)

 

 

 

 

NOTAS:

François Marie Arouet, más conocido como Voltaire (París, 21 de noviembre de 1694ibídem, 30 de mayode 1778) fue un escritor, historiador, filósofo y abogado francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad. En 1746 Voltaire fue elegido miembro de la Academia francesa.

Paul Henri Thiry, Barón de Holbach, nacido como Paul Heinrich Dietrich von Holbach (Edesheim, 8 de diciembre de 1723París, 21 de enero de 1789), fue un filósofo materialista francés de origen alemán.

Allan Kardec (n. Lyon, 3 de octubre de 1804 - m. París, 31 de marzo de 1869, inhumado en entierro civil el 2 de abril) fue el seudónimo del pedagogo francés Hippolyte Léon Denizard Rivail, quien es conocido hoy como el sistematizador del Espiritismo.