Las Noticias de hoy 22 Marzo 2021

Enviado por adminideas el Lun, 22/03/2021 - 13:04

FRASE – ¿Crees que es cierta esta frase sobre la mejor forma de enseñar? |  Enseñar, Frases, Que te mejores

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 22 de marzo de 2021      

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus del Papa: sembrar semillas con ejemplos y no con palabras

El Papa recuerda a víctimas de la mafia y Día Mundial del agua

Francisco: el racismo es un virus que en vez de desaparecer se esconde

VETE Y NO PEQUES MÁS: Francisco Fernandez Carbajal

"Para ti, estudiar es una obligación grave": San Josemaria

Transmitir la fe (1) : A. Aguiló

Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2021

Conocer a San José y amarlo para siempre…: Sheila Morataya

El embrión, un paciente especial: Giuseppe Anzani

Clonación humana, ¿un progreso sin ética?: José Antonio García-Prieto Segura.

Persona y cualidades : Javier Vidal-Quadras

El papa en Irak. Una niña misionera: José Martínez Colín.

Familia: Iglesia doméstica, donde se vive y nutre la fe : Silvia del Valle Márquez.

La justicia distributiva, un imperativo ético en la vacunación contra la COVID-19 : Justo Aznar

El Ángel de la Guarda no es menos inteligente que el demonio: Plinio Corrêa de Oliveira

Pandemia y educación : Jesús Domingo Martínez

Mejora la vida de todos: Pedro García

Ya la tenemos: Valentín Abelenda Carrillo

Lo que hemos visto en esos días : Suso do Madrid

Vacunas inseguras, sobornos, hipocresías y…? : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

ALTA EN EL BOLETIN: boletin-help@ideasclaras.org

BAJA BOLETÍN: boletin-unsubscribe@ideasclaras.org

 

ROME REPORTS

 

Ángelus del Papa: sembrar semillas con ejemplos y no con palabras

Hoy, quinto domingo de Cuaresma, el Papa Francisco ha reflexionado desde la Biblioteca Apostólica sobre el Evangelio del día según san Juan, invitándonos a sembrar semillas de amor “no con palabras que se lleva el viento, sino con ejemplos concretos, sencillos y valientes”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El Apóstol Juan hoy relata un episodio que ocurrió en los últimos días de vida de Cristo, poco antes de su Pasión: Mientras Jesús estaba en Jerusalén para la fiesta de pascua, algunos griegos, llenos de curiosidad por lo que estaba haciendo, expresaron su deseo de verlo. Se acercaron al apóstol Felipe y le dijeron: «Queremos ver a Jesús». Felipe se lo dice a Andrés y luego juntos van a decírselo al Maestro. El Papa Francisco, ha asegurado este mediodía antes de rezar la oración mariana del Ángelus, que en la petición de aquellos griegos “se puede ver la súplica que muchos hombres y mujeres, en todo lugar y tiempo, dirigen a la Iglesia y también a cada uno de nosotros: ‘Queremos ver a Jesús’”.

Inmediatamente, el Santo padre ha preguntado: ¿Cómo responde Jesús a esta petición? y ha contestado: “de un modo que lleva a reflexionar. Dice así: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre […] Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto»”. Francisco señala que estas palabras “no parecen responder a la petición que habían hecho aquellos griegos” pues en realidad “van más allá”. De hecho, el Papa subraya que “Jesús revela que Él, para todo hombre que quiera buscarlo, es la semilla escondida dispuesta a morir para dar mucho fruto” como diciendo: “si queréis conocerme y comprenderme, mirad el grano de trigo que muere en la tierra, mirad la cruz”.

El crucifijo como “árbol de la vida”

Francisco también se ha parado a reflexionar sobre el signo de la cruz, recordando que a lo largo de los siglos “se ha convertido en el emblema por excelencia de los cristianos”. De hecho – dice – “quien también hoy quiere “ver a Jesús”, tal vez proveniente de países y culturas donde el cristianismo es poco conocido, ¿qué ve en primer lugar? ¿Cuál es el signo más común que encuentra? El crucifijo”. El Papa explica que el crucifijo lo encontramos en las iglesias, en los hogares de los cristianos, incluso en el propio cuerpo, pero lo más importante es “que el signo sea coherente con el Evangelio: la cruz no puede sino expresar amor, servicio, entrega sin reservas: sólo así es verdaderamente el “árbol de la vida”, de la vida sobreabundante”.

LEA TAMBIÉN

 

21/03/2021

El Papa recuerda a víctimas de la mafia y Día Mundial del agua

La responsabilidad de los cristianos

“Mucha gente, a menudo sin decirlo implícitamente, quisiera “ver a Jesús”, encontrarlo, conocerlo” continúa el Papa, y es por ello que es importante comprender la gran responsabilidad de los cristianos y de nuestras comunidades: “Nosotros también debemos responder con el testimonio de una vida que se entrega en el servicio. De una vida que tome el estilo de Dios, cercanía, compasión, que se dona en el servicio". Se trata - subraya - "de sembrar semillas de amor no con palabras que se lleva el viento, sino con ejemplos concretos, sencillos y valientes", "no con condenas de odio sino con gestos de amor".  Francisco asegura que es entonces que el Señor, con su gracia, "nos hace fructificar, incluso cuando el terreno es árido por incomprensiones, dificultades, persecuciones, pretensiones de legalismos o moralismos". 

Por último, recuerda que es precisamente en la prueba y en la soledad, mientras muere la semilla “que brota la vida para dar fruto maduro en su momento” y es en esta trama de muerte y de vida “que podemos experimentar la alegría y la verdadera fecundidad del amor” y repite una vez más: "que se da según el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura".

El Papa recuerda a víctimas de la mafia y Día Mundial del agua

Después del Ángelus del quinto domingo de Cuaresma, el Santo padre ha recordado dos fechas importantes en las que pararse a reflexionar.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Tras el rezo mariano del Ángelus, el Papa ha recordado algunas fechas importantes, entre ellas, la de hoy, día en el que se celebra en Italia el Día del Recuerdo y del Compromiso en memoria de las víctimas inocentes de las mafias y la de mañana 22 de marzo, Día Mundial del Agua.

21 de marzo: Día del Recuerdo y del Compromiso en memoria de las víctimas inocentes de las mafias

Hoy se celebra en Italia la Memoria y el recuerdo de todas las victimas inocentes de las mafias, de aquellas personas que perdieron la vida a manos de las mafias, para defender la libertad y la democracia. Es una Memoria compartida y responsable, que sigue viva gracias a los testimonios y al compromiso de los familiares.

“Las mafias están presentes en varias partes del mundo y, aprovechando la pandemia, se enriquecen con la corrupción” ha dicho Francisco, recordando que San Juan Pablo II denunció su "cultura de la muerte" y Benedicto XVI los condenó como "caminos de la muerte". “Estas estructuras de pecado, estructuras mafiosas, contrarias al Evangelio de Cristo, cambian la fe por la idolatría” y es por ello que hoy recordamos “a todas las víctimas y renovamos nuestro compromiso contra las mafias”.

LEA TAMBIÉN

 

21/03/2021

Ángelus del Papa: sembrar semillas con ejemplos y no con palabras

22 de marzo: Día Mundial del Agua

El Día Mundial del Agua se propuso en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo efectuada en Río claro, Brasil, del 3 al 14 de junio de 1993. También hoy el Papa ha recordado que mañana se celebra este día “que nos invita a reflexionar sobre el valor de este maravilloso e insustituible regalo de Dios”. “Para nosotros, los creyentes – dice el Papa – la "hermana agua" no es una mercancía: es un símbolo universal y una fuente de vida y salud”.

Cabe recordar asimismo que 2.200 millones de personas viven actualmente sin acceso a agua potable. “Demasiados hermanos y hermanas tienen acceso a poca agua y quizás a agua contaminada” ha dicho el Papa, y por ello, insiste, “es necesario garantizar agua limpia y saneamiento para todos”. Por último, el Papa ha agradecido a todos los que, con diferentes competencias y responsabilidades profesionales, trabajan para este propósito tan importante: “Pienso, por ejemplo, en la Universidad del Agua, en mi tierra, en los que trabajan para sacarla adelante y hacer comprender la importancia del agua. Muchas gracias a los argentinos que trabajan en esta Universidad del Agua”.

Que el agua potable esté también al alcance de los más necesitados

En un Comunicado de prensa del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral se informa acerca de la evolución del proyecto de evaluación y mejora de las condiciones WASH, es decir acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene en los centros sanitarios de la Iglesia en un número seleccionado de centros sanitarios católicos

Vatican News

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral presenta las últimas noticias sobre el "Proyecto WASH", es decir acerca del acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene en los centros sanitarios de la Iglesia. Se trata de un proyecto impulsado por el mencionado Dicasterio junto a numerosas congregaciones, obispos, Caritas Internationalis y Global Water 2020.

Aqua fons vitae

Este proyecto nació el año pasado en coincidencia con la publicación del documento "Aqua fons vitae". La importancia del agua y el saneamiento, con la Covid-19, es más evidente que nunca ya que sin agua y sin la higiene adecuada, la vida de miles de millones de personas corre peligro.

La Iglesia es pionera en la atención sanitaria mundial

En agosto de 2020, el Dicasterio envió una carta a todos los obispos del mundo instándoles a ayudar a garantizar las condiciones adecuadas de agua, saneamiento e higiene "en todos los centros de salud de la Iglesia católica, con el fin de tratar a los pacientes de forma segura, prevenir la transmisión de la Covid-19 y de otras enfermedades, así como para proteger al personal médico y a los capellanes", y a orientar a su personal, "para responder a la situación terriblemente precaria que viven algunos centros de salud que operan en zonas pobres o aisladas." La carta recordaba cómo la Iglesia ha sido pionera en la atención sanitaria en todo el mundo, sin distinción de ningún tipo.

Orden Hositalaria de los Hermanos de San Juan de Dios

Al frente de este compromiso está la Orden Hositalaria de los Hermanos de San Juan de Dios (conocida como “Fatebenefratelli”) con 400 centros sociales y sanitarios en 52 países. El hermano Ángel López, director de la Oficina de Misiones y Cooperación Internacional de la Curia General, explica:

“El agua, además de ser un recurso insustituible de primera necesidad, es para nosotros uno de los medios más importantes y económicos para prevenir y mejorar la salud de las personas de todas las edades”

Necesidad urgente de actuar en algunos ámbitos

Conferencias Episcopales, diócesis, congregaciones y diversas organizaciones de Cáritas han respondido al llamamiento del Dicasterio. Y los resultados preliminares de la evaluación revelan la necesidad urgente de actuar en algunos ámbitos. Aunque el informe final se publicará a finales de este año, el Dicasterio ya está trabajando con socios y donantes interesados en esta cuestión.

“Acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene”

LEA TAMBIÉN

 

El Papa recuerda a víctimas de la mafia y Día Mundial del agua

David Douglas, director de Global Water 2020 y Waterlines, tiene una larga experiencia en este campo y comenta: "Esta iniciativa que dirige el Dicasterio, está permitiendo que los espinosos problemas de WASH no sólo se identifiquen, sino que se resuelvan. Este llamamiento de la Santa Sede a la acción está contribuyendo a ampliar la posibilidad de un WASH seguro y sostenible, además de inspirar a organizaciones y gobiernos que gestionan instalaciones sanitarias".

Por su parte, la presidenta de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), María Lía Zervino, afirma:

“El llamamiento del Dicasterio es fundamental para las mujeres de la UMOFC, ya que muchas trabajan en todos los continentes atendiendo a familias desfavorecidas, a personas sin hogar y ancianos, colectivos más vulnerables al virus del Covid-19. Ellas son testigos de la falta de agua potable que ya existía antes de la pandemia en las zonas de alto riesgo social. Si no se invierte para garantizar que el derecho humano al agua potable esté también al alcance de los más necesitados, todos los esfuerzos para educar en materia de salud serán en vano”

El Dicasterio hace un llamamiento a las organizaciones interesadas a ponerse en contacto y sumarse a esta iniciativa. El proyecto está vinculado a otras iniciativas en curso del Dicasterio en relación con el cuidado de las personas y del planeta, especialmente para una recuperación post-COVID a la luz de la responsabilidad y la solidaridad con los más vulnerables.

Que el agua potable esté también al alcance de los más necesitados

En un Comunicado de prensa del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral se informa acerca de la evolución del proyecto de evaluación y mejora de las condiciones WASH, es decir acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene en los centros sanitarios de la Iglesia en un número seleccionado de centros sanitarios católicos

Vatican News

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral presenta las últimas noticias sobre el "Proyecto WASH", es decir acerca del acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene en los centros sanitarios de la Iglesia. Se trata de un proyecto impulsado por el mencionado Dicasterio junto a numerosas congregaciones, obispos, Caritas Internationalis y Global Water 2020.

Aqua fons vitae

Este proyecto nació el año pasado en coincidencia con la publicación del documento "Aqua fons vitae". La importancia del agua y el saneamiento, con la Covid-19, es más evidente que nunca ya que sin agua y sin la higiene adecuada, la vida de miles de millones de personas corre peligro.

La Iglesia es pionera en la atención sanitaria mundial

En agosto de 2020, el Dicasterio envió una carta a todos los obispos del mundo instándoles a ayudar a garantizar las condiciones adecuadas de agua, saneamiento e higiene "en todos los centros de salud de la Iglesia católica, con el fin de tratar a los pacientes de forma segura, prevenir la transmisión de la Covid-19 y de otras enfermedades, así como para proteger al personal médico y a los capellanes", y a orientar a su personal, "para responder a la situación terriblemente precaria que viven algunos centros de salud que operan en zonas pobres o aisladas." La carta recordaba cómo la Iglesia ha sido pionera en la atención sanitaria en todo el mundo, sin distinción de ningún tipo.

Orden Hositalaria de los Hermanos de San Juan de Dios

Al frente de este compromiso está la Orden Hositalaria de los Hermanos de San Juan de Dios (conocida como “Fatebenefratelli”) con 400 centros sociales y sanitarios en 52 países. El hermano Ángel López, director de la Oficina de Misiones y Cooperación Internacional de la Curia General, explica:

“El agua, además de ser un recurso insustituible de primera necesidad, es para nosotros uno de los medios más importantes y económicos para prevenir y mejorar la salud de las personas de todas las edades”

Necesidad urgente de actuar en algunos ámbitos

Conferencias Episcopales, diócesis, congregaciones y diversas organizaciones de Cáritas han respondido al llamamiento del Dicasterio. Y los resultados preliminares de la evaluación revelan la necesidad urgente de actuar en algunos ámbitos. Aunque el informe final se publicará a finales de este año, el Dicasterio ya está trabajando con socios y donantes interesados en esta cuestión.

“Acceso al agua potable, al saneamiento y a la higiene”

LEA TAMBIÉN

21/03/2021

El Papa recuerda a víctimas de la mafia y Día Mundial del agua

 

David Douglas, director de Global Water 2020 y Waterlines, tiene una larga experiencia en este campo y comenta: "Esta iniciativa que dirige el Dicasterio, está permitiendo que los espinosos problemas de WASH no sólo se identifiquen, sino que se resuelvan. Este llamamiento de la Santa Sede a la acción está contribuyendo a ampliar la posibilidad de un WASH seguro y sostenible, además de inspirar a organizaciones y gobiernos que gestionan instalaciones sanitarias".

Por su parte, la presidenta de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas (UMOFC), María Lía Zervino, afirma:

“El llamamiento del Dicasterio es fundamental para las mujeres de la UMOFC, ya que muchas trabajan en todos los continentes atendiendo a familias desfavorecidas, a personas sin hogar y ancianos, colectivos más vulnerables al virus del Covid-19. Ellas son testigos de la falta de agua potable que ya existía antes de la pandemia en las zonas de alto riesgo social. Si no se invierte para garantizar que el derecho humano al agua potable esté también al alcance de los más necesitados, todos los esfuerzos para educar en materia de salud serán en vano”

El Dicasterio hace un llamamiento a las organizaciones interesadas a ponerse en contacto y sumarse a esta iniciativa. El proyecto está vinculado a otras iniciativas en curso del Dicasterio en relación con el cuidado de las personas y del planeta, especialmente para una recuperación post-COVID a la luz de la responsabilidad y la solidaridad con los más vulnerables.

 

Francisco: el racismo es un virus que en vez de desaparecer se esconde

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, el Pontífice subraya en un tweet que "las expresiones de racismo renuevan la vergüenza en nosotros"

Amedeo Lomonaco - Ciudad del Vaticano

"El racismo es un virus que muta fácilmente y en lugar de desaparecer se esconde, pero siempre está al acecho. Las expresiones de racismo renuevan la vergüenza en nosotros, demostrando que el progreso de la sociedad no está asegurado de una vez por todas". Esto es lo que escribe el Papa Francisco en su perfil de twitter en el día en que se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial.

Día 21 de marzo

Este día se celebra cada año el 21 de marzo. Esta fecha fue elegida para recordar cuando el 21 de marzo de 1960, en Sudáfrica, en pleno apartheid, la policía abrió fuego contra un grupo de manifestantes negros, matando a sesenta y nueve e hiriendo a 180. Un episodio dramático conocido como la Masacre de Sharpeville. Al proclamar este día internacional en 1966, con la Resolución 2142, la Asamblea General subrayó la necesidad de un mayor compromiso con la eliminación de todas las formas de discriminación racial.

Manifestaciones en Estados Unidos

En Estados Unidos, cientos de personas salieron ayer a las calles de Atlanta (Georgia) para protestar contra la masacre de ocho personas, seis de ellas mujeres de origen asiático, a manos de un hombre blanco de 21 años. Entre los manifestantes había muchas pancartas en las que se leía "Stop al odio asiático" y "El racismo es un virus". Algunos valores y creencias fundamentales - dijo el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en su discurso en la Universidad de Emory en Atlanta - deberían unirse a los estadounidenses" en su "lucha contra el odio y el racismo, el veneno que durante mucho tiempo ha perseguido y plagado a nuestra nación". "El odio y la violencia - añadió Biden - a menudo se esconden a la vista. Y a menudo se asocian con el silencio".

 

VETE Y NO PEQUES MÁS

— Es Cristo quien perdona en el sacramento de la Penitencia.

— Gratitud por la absolución: el apostolado de la Confesión.

— Necesidad de la satisfacción que impone el confesor. Ser generosos en la reparación.

I. Mujer, ¿ninguno te ha condenado? —Ninguno, Señor. —Tampoco yo te condeno. Anda y en adelante no peques más1. Habían llevado a Jesús una mujer sorprendida en adulterio. La pusieron en medio, dice el Evangelio2. La han humillado y abochornado hasta el extremo, sin la menor consideración. Recuerdan al Señor que la Ley imponía para este pecado el severo castigo de la lapidación: ¿Tú qué dices?, le preguntan con mala fe, para tener de qué acusarle. Pero Jesús los sorprende a todos. No dice nada: inclinándose, escribía con el dedo en tierra.

La mujer está aterrada en medio de todos. Y los escribas y fariseos insistían con sus preguntas. Entonces, Jesús se incorporó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, seguía escribiendo en la tierra.

Se marcharon todos, uno tras otro, comenzando por los más viejos. No tenían la conciencia limpia, y lo que buscaban era tender una trampa al Señor. Todos se fueron: y quedó solo Jesús y la mujer, de pie, en medio. Jesús se incorporó y le dijo: Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?

Las palabras de Jesús están llenas de ternura y de indulgencia, manifestación del perdón y la misericordia infinita del Señor. Y contestó enseguida: Ninguno, Señor. Y Jesús le dijo: Tampoco yo te condeno; vete y desde ahora no peques más. Podemos imaginar la enorme alegría de aquella mujer, sus deseos de comenzar de nuevo, su profundo amor a Cristo.

En el alma de esta mujer, manchada por el pecado y por su pública vergüenza, se ha realizado un cambio tan profundo, que solo podemos entreverlo a la luz de la fe. Se cumplen las palabras del profeta Isaías: No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo, mirad que realizo algo nuevo... Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo...; para apagar la sed de mi pueblo escogido, el pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza3.

Cada día, en todos los rincones del mundo, Jesús, a través de sus ministros los sacerdotes, sigue diciendo: «Yo te absuelvo de tus pecados...», vete y no peques más. Es el mismo Cristo quien perdona. «La fórmula sacramental “Yo te absuelvo...”, y la imposición de la mano y la señal de la cruz, trazada sobre el penitente, manifiestan que en aquel momento el pecador contrito y convertido entra en contacto con el poder y la misericordia de Dios. Es el momento en el que, en respuesta al penitente, la Santísima Trinidad se hace presente para borrar su pecado y devolverle la inocencia, y la fuerza salvífica de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús es comunicada al penitente (...). Dios es siempre el principal ofendido por el pecado –tibi soli peccavi–, y solo Dios puede perdonar»4.

Las palabras que pronuncia el sacerdote no son solo una oración de súplica para pedir a Dios que perdone nuestros pecados, ni una mera certificación de que Dios se ha dignado concedernos su perdón, sino que, en ese mismo instante, causan y comunican verdaderamente el perdón: «en aquel momento todo pecado es perdonado y borrado por la misericordiosa intervención del Salvador»5.

Pocas palabras han producido más alegría en el mundo que estas de la absolución: «Yo te absuelvo de tus pecados...». San Agustín afirma que el prodigio que obran supera a la misma creación del mundo6. ¿Con qué alegría las recibimos nosotros cuando nos acercamos al sacramento del Perdón? ¿Con qué agradecimiento? ¿Cuántas veces hemos dado gracias a Dios por tener tan a mano este sacramento? En nuestra oración de hoy podemos mostrar nuestra gratitud al Señor por este don tan grande.

II. Por la absolución, el hombre se une a Cristo Redentor, que quiso cargar con nuestros pecados. Por esta unión, el pecador participa de nuevo de esa fuente de gracias que mana sin cesar del costado abierto de Jesús.

En el momento de la absolución intensificaremos el dolor de nuestros pecados, diciendo quizá alguna de las oraciones previstas en el ritual, como las palabras de San Pedro: «Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo»; renovaremos el propósito de la enmienda, y escucharemos con atención las palabras del sacerdote que nos conceden el perdón de Dios.

Es el momento de traer a la memoria la alegría que supone recuperar la gracia (si la hubiésemos perdido) o su aumento y nuestra mayor unión con el Señor. Dice San Ambrosio: «He aquí que (el Padre) viene a tu encuentro; se inclinará sobre tu hombro, te dará un beso, prenda de amor y de ternura; hará que te entreguen un vestido, calzado... Tú temes todavía una reprensión...; tienes miedo de una palabra airada, y prepara para ti un banquete»7. Nuestro Amén se convierte entonces en un deseo grande de recomenzar de nuevo, aunque solo nos hayamos confesado de faltas veniales.

Después de cada Confesión debemos dar gracias a Dios por la misericordia que ha tenido con nosotros y detenernos, aunque sea brevemente, para concretar cómo poner en práctica los consejos o indicaciones recibidas o cómo hacer más eficaz nuestro propósito de enmienda y de mejora. También una manifestación de esa gratitud es procurar que nuestros amigos acudan a esa fuente de gracias, acercarlos a Cristo, como hizo la samaritana: transformada por la gracia, corrió a anunciarlo a sus paisanos para que también ellos se beneficiaran de la singular oportunidad que suponía el paso de Jesús por su ciudad8.

Difícilmente encontraremos una obra de caridad mejor que la de anunciar a aquellos que están cubiertos de barro y sin fuerzas, la fuente de salvación que hemos encontrado, y donde somos purificados y reconciliados con Dios.

¿Ponemos los medios para hacer un apostolado eficaz de la confesión sacramental? ¿Acercamos a nuestros amigos a ese Tribunal de la misericordia divina? ¿Fomentamos el deseo de purificarnos acudiendo con frecuencia al sacramento de la Penitencia? ¿Retrasamos ese encuentro con la Misericordia de Dios?

III. «La satisfacción es el acto final, que corona el signo sacramental de la Penitencia. En algunos países lo que el penitente perdonado y absuelto acepta cumplir, después de haber recibido la absolución, se llama precisamente penitencia»9.

Nuestros pecados, aun después de ser perdonados, merecen una pena temporal que se ha de satisfacer en esta vida o, después de la muerte, en el Purgatorio, al que van las almas de los que mueren en gracia, pero sin haber satisfecho por sus pecados plenamente10.

Además, después de la reconciliación con Dios quedan todavía en el alma las reliquias del pecado: debilidad de la voluntad para adherirse al bien, cierta facilidad para equivocarse en el juicio, desorden en el apetito sensible... Son las heridas del pecado y las tendencias desordenadas que dejó en el hombre el pecado de origen, que se enconan con los pecados personales. «No basta sacar la saeta del cuerpo –dice San Juan Crisóstomo–, sino que también es preciso curar la llaga producida por la saeta; del mismo modo en el alma, después de haber recibido el perdón del pecado, hay que curar, por medio de la penitencia, la llaga que quedó»11.

Después de recibida la absolución –enseña Juan Pablo II–, «queda en el cristiano una zona de sombra, debida a las heridas del pecado, a la imperfección del amor en el arrepentimiento, a la debilitación de las facultades espirituales en las que obra un foco infeccioso de pecado, que siempre es necesario combatir con la mortificación y la penitencia. Tal es el significado de la humilde, pero sincera, satisfacción»12.

Por todos estos motivos, debemos poner mucho amor en el cumplimiento de la penitencia que el sacerdote nos impone antes de impartir la absolución. Suele ser fácil de cumplir y, si amamos mucho al Señor, nos daremos cuenta de la gran desproporción entre nuestros pecados y la satisfacción. Es un motivo más para aumentar nuestro espíritu de penitencia en este tiempo de Cuaresma, en el que la Iglesia nos invita a ello de una manera particular.

«“Cor Mariae perdolentis, miserere nobis!” —invoca al corazón de Santa María, con ánimo y decisión de unirte a su dolor, en reparación por tus pecados y por los de los hombres de todos los tiempos.

»—Y pídele –para cada alma– que ese dolor suyo aumente en nosotros la aversión al pecado y que sepamos amar, como expiación, las contrariedades físicas o morales de cada jornada»13.

1 Jn 8, 10-11. — 2 Cfr. Jn 8, 1-11. — 3 Is 43, 16-21. — 4 Juan Pablo II, Exhor. Apost. Reconciliatio et paenitentia, 2-XII-1984, n. 31, III. — 5 Ibídem. — 6 Cfr. San Agustín, Coment. sobre el Evang. de San Juan, 72.— 7 San Ambrosio, Coment. sobre el Evang. de San Lucas, 7. — 8 Cfr. Jn 4, 28. — 9 Juan Pablo II, loc. cit. — 10 Cfr. Conc. de Florencia, Decreto para los griegos, Dz 673. — 11 San Juan Crisóstomo, Hom. sobre San Mateo, 3, 5. — 12 Juan Pablo II, loc. cit.; Cfr. también Audiencia general, 7-III-1984. — 13 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 258.

 

 

"Para ti, estudiar es una obligación grave"

Oras, te mortificas, trabajas en mil cosas de apostolado..., pero no estudias. -No sirves entonces si no cambias. El estudio, la formación profesional que sea, es obligación grave entre nosotros. (Camino, 334)

22 de marzo

Una hora de estudio, para un apóstol moderno, es una hora de oración. (Camino, 335)

Si has de servir a Dios con tu inteligencia, para ti estudiar es una obligación grave. (Camino, 336)

Frecuentas los Sacramentos, haces oración, eres casto... y no estudias... -No me digas que eres bueno: eres solamente bondadoso. (Camino, 337)

 

​​

Transmitir la fe (1)

En la propia familia se forja el carácter, la personalidad, las costumbres... y también se aprende a tratar a Dios. Una tarea que cada día resulta más necesaria, como se señala en este artículo.

FAMILIA16/09/2011

Opus Dei - Transmitir la fe (1)

Foto: Mhonpoo (cc).

Cada hijo es una muestra de confianza de Dios con los padres, que les encomienda el cuidado y la guía de una criatura llamada a la felicidad eterna. La fe es el mejor legado que se les puede transmitir; más aún: es lo único verdaderamente importante, pues es lo que da sentido último a la existencia. Dios, por lo demás, nunca encarga una misión sin dar los medios imprescindibles para llevarla a cabo; y así, ninguna comunidad humana está tan bien dotada como la familia para facilitar que la fe arraigue en los corazones.

El testimonio personal

La educación de la fe no es una mera enseñanza, sino la transmisión de un mensaje de vida. Aunque la palabra de Dios es eficaz en sí misma, para difundirla el Señor ha querido servirse del testimonio y de la mediación de los hombres: el Evangelio resulta convincente cuando se ve encarnado.

Esto vale de manera particular cuando nos referimos a los niños, que distinguen con dificultad entre lo que se dice y quién lo dice; y adquiere aún más fuerza cuando pensamos en los propios hijos, pues no diferencian claramente entre la madre o el padre que reza y la oración misma: más aún, la oración tiene valor especial, es amable y significativa, porque quien reza es su madre o su padre.

Esto hace que los padres tengan todo a su favor para comunicar la fe a sus hijos: lo que Dios espera de ellos, más que palabras, es que sean piadosos, coherentes. Su testimonio personal debe estar presente ante los hijos en todo momento, con naturalidad, sin pretender dar lecciones constantemente.

A veces, basta con que los hijos vean la alegría de sus padres al confesarse, para que la fe se haga fuerte en sus corazones. No cabe minusvalorar la perspicacia de los niños, aunque parezcan ingenuos: en realidad, conocen a sus padres, en lo bueno y en lo menos bueno, y todo lo que éstos hacen –u omiten– es para ellos un mensaje que ayuda a formarlos o los deforma.

 

Foto: celesteh (cc).

Foto: celesteh (cc).

 

Benedicto XVI ha explicado muchas veces que los cambios profundos en las instituciones y en las personas suelen promoverlos los santos, no quienes son más sabios o poderosos: «En las vicisitudes de la historia, [los santos] han sido los verdaderos reformadores que tantas veces han remontado a la humanidad de los valles oscuros en los cuales está siempre en peligro de precipitar; la han iluminado siempre de nuevo» [1].

En la familia sucede algo parecido. Sin duda, hay que pensar en cuál es el modo más pedagógico de transmitir la fe, y formarse para ser buenos educadores; pero lo decisivo es el empeño de los padres por querer ser santos. Es la santidad personal la que permitirá acertar con la mejor pedagogía.

"En todos los ambientes cristianos se sabe, por experiencia, qué buenos resultados da esa natural y sobrenatural iniciación a la vida de piedad, hecha en el calor del hogar. El niño aprende a colocar al Señor en la línea de los primeros y más fundamentales afectos; aprende a tratar a Dios como Padre y a la Virgen como Madre; aprende a rezar, siguiendo el ejemplo de sus padres. Cuando se comprende eso, se ve la gran tarea apostólica que pueden realizar los padres, y cómo están obligados a ser sinceramente piadosos, para poder transmitir –más que enseñar– esa piedad a los hijos" [2].

Ambiente de confianza y amistad

Por otra parte, vemos que muchos chicos y chicas –sobre todo, en la juventud y adolescencia– acaban flaqueando en la fe que han recibido cuando sufren algún tipo de prueba. El origen de estas crisis puede ser muy diverso –la presión de un ambiente paganizado, unos amigos que ridiculizan las convicciones religiosas, un profesor que da sus lecciones desde una perspectiva atea o que pone a Dios entre paréntesis–, pero estas crisis cobran fuerza sólo cuando quienes las sufren no aciertan a plantear a las personas adecuadas lo que les pasa.

Es importante facilitar la confianza con los hijos, y que éstos encuentren siempre disponibles a sus padres para dedicarles tiempo. Los chicos –aun los que parecen más díscolos y despegados– desean siempre ese acercamiento, esa fraternidad con sus padres. La clave suele estar en la confianza: que los padres sepan educar en un clima de familiaridad, que no den jamás la impresión de que desconfían, que den libertad y que enseñen a administrarla con responsabilidad personal. Es preferible que se dejen engañar alguna vez: la confianza, que se pone en los hijos, hace que ellos mismos se avergüencen de haber abusado, y se corrijan; en cambio, si no tienen libertad, si ven que no se confía en ellos, se sentirán movidos a engañar [3]. No hay que esperar a la adolescencia para poner en práctica estos consejos: se puede propiciar desde edades muy tempranas.

Hablar con los hijos es de las cosas más gratas que existen, y la puerta más directa para entablar una profunda amistad con ellos. Cuando una persona adquiere confianza con otra, se establece un puente de mutua satisfacción, y pocas veces desaprovechará la oportunidad de conversar sobre sus inquietudes y sus sentimientos; que es, por otra parte, una manera de conocerse mejor a uno mismo. Aunque hay edades más difíciles que otras para lograr esa cercanía, los padres no deben cejar en su ilusión por llegar a ser amigos de sus hijos: amigos a los que se confían las inquietudes, con quienes se consultan los problemas, de los que se espera una ayuda eficaz y amable [4].

En ese ambiente de amistad, los hijos oyen hablar de Dios de un modo grato y atrayente. Todo esto requiere que los padres encuentren tiempo para estar con sus hijos, y un tiempo que sea “de calidad": el hijo debe percibir que sus cosas nos interesan más que el resto de nuestras ocupaciones. Esto implica acciones concretas, que las circunstancias no pueden llevar a omitir o retrasar una y otra vez: apagar la televisión o el ordenador –o dejar, claramente, de prestarle atención– cuando la chica o el chico pregunta por nosotros y se nota que quiere hablar; recortar la dedicación al trabajo; buscar formas de recreo y entretenimiento que faciliten la conversación y vida familiar, etc.

El misterio de la libertad

Cuando está por medio la libertad personal, no siempre las personas hacen lo que más les conviene, o lo que parecería previsible en virtud de los medios que hemos puesto. A veces las cosas se hacen bien pero salen mal –al menos, aparentemente–, y sirve de poco culpabilizarse –o echar la culpa a otros– de esos resultados.

Lo más sensato es pensar cómo educar cada vez mejor, y cómo ayudar a otros a hacer lo mismo; no hay, en este ámbito, fórmulas mágicas. Cada uno tiene un modo propio de ser, que le lleva a explicar y plantear las cosas de un modo diverso; y lo mismo puede decirse de los educandos que, aunque vivan en un ambiente semejante, poseen intereses y sensibilidades diversas.

 

Foto: More Good Foundation (cc).

Foto: More Good Foundation (cc).

 

Tal variedad no es, sin embargo, un obstáculo. Más aún, amplia los horizontes educativos: por una parte, posibilita que la educación se encuadre, realmente, dentro de una relación única, ajena a estereotipos; por otra, la relación con los temperamentos y caracteres de los diversos hijos favorece la pluralidad de situaciones educativas.

Por eso, si bien el camino de la fe de es el más personal que existe –pues hace referencia a lo más íntimo de la persona, su relación con Dios–, podemos ayudar a recorrerlo: eso es la educación. Si consideramos despacio en nuestra oración personal el modo de ser de cada persona, Dios nos dará luces para acertar.

Transmitir la fe no es tanto una cuestión de estrategia o de programación, como de facilitar que cada uno descubra el designio de Dios para su vida. Ayudarle a que vea por sí mismo que debe mejorar, y en qué, porque nosotros propiamente no cambiamos a nadie: cambian ellos porque quieren.

Diversos ámbitos de atención

Podrían señalarse diversos aspectos que tienen gran importancia para transmitir la fe. Uno primero es quizá la vida de piedad en la familia, la cercanía a Dios en la oración y los sacramentos. Cuando los padres no la “esconden" –a veces involuntariamente– ese trato con Dios se manifiesta en acciones que lo hacen presente en la familia, de un modo natural y que respeta la autonomía de los hijos. Bendecir la mesa, o rezar con los hijos pequeños las oraciones de la mañana o la noche, o enseñarles a recurrir a los Ángeles Custodios o a tener detalles de cariño con la Virgen, son modos concretos de favorecer la virtud de la piedad en los niños, tantas veces dándoles recursos que les acompañarán toda la vida.

Otro medio es la doctrina: una piedad sin doctrina es muy vulnerable ante el acoso intelectual que sufren o sufrirán los hijos a lo largo de su vida; necesitan una formación apologética profunda y, al mismo tiempo, práctica.

Lógicamente, también en este campo es importante saber respetar las peculiaridades propias de cada edad. Muchas veces, hablar sobre un tema de actualidad o un libro podrá ser una ocasión de enseñar la doctrina a los hijos mayores (esto, cuando no sean ellos mismos los que se dirijan a nosotros para preguntarnos).

Con los pequeños, la formación catequética que pueden recibir en la parroquia o en la escuela es una ocasión ideal. Repasar con ellos las lecciones que han recibido o enseñarles de un modo sugerente aspectos del catecismo que tal vez se han omitido, hacen que los niños entiendan la importancia del estudio de la doctrina de Jesús, gracias al cariño que muestran los padres por ella.

Otro aspecto relevante es la educación en las virtudes, porque si hay piedad y hay doctrina, pero poca virtud, esos chicos o chicas acabarán pensando y sintiendo como viven, no como les dicte la razón iluminada por la fe, o la fe asumida porque pensada. Formar las virtudes requiere resaltar la importancia de la exigencia personal, del empeño en el trabajo, de la generosidad y de la templanza.

Educar en esos bienes impulsa al hombre por encima de las apetencias materiales; le hace más lúcido, más apto para entender las realidades del espíritu. Quienes educan a sus hijos con poca exigencia –nunca les dicen que “no" a nada y buscan satisfacer todos sus deseos–, ciegan con eso las puertas del espíritu.

Es una condescendencia que puede nacer del cariño, pero también del querer ahorrarse el esfuerzo que supone educar mejor, poner límites a los apetitos, enseñar a obedecer o a esperar. Y como la dinámica del consumismo es de por sí insaciable, caer en ese error lleva a las personas a estilos de vida caprichosos y antojadizos, y les introducen en una espiral de búsqueda de comodidad que supone siempre un déficit de virtudes humanas y de interés por los asuntos de los demás.

Crecer en un mundo en el que todos los caprichos se cumplen es un pesado lastre para la vida espiritual, que incapacita al alma –casi en la raíz– para la donación y el compromiso.

Otro aspecto que conviene considerar es el ambiente, pues tiene una gran fuerza de persuasión. Todos conocemos chicos educados en la piedad que se han visto arrastrados por un ambiente que no estaban preparados para superar. Por eso, es preciso estar pendientes de dónde se educan los hijos, y crear o buscar entornos que faciliten el crecimiento de la fe y de la virtud. Es algo parecido a lo que sucede en un jardín: nosotros no hacemos crecer a las plantas, pero sí podemos proporcionar los medios –abono, agua, etc.– y el clima adecuados para que crezcan.

Como aconsejaba san Josemaría a unos padres: " procurad darles buen ejemplo, procurad no esconder vuestra piedad, procurad ser limpios en vuestra conducta: entonces aprenderán, y serán la corona de vuestra madurez y de vuestra vejez" [5] .

A. Aguiló


[1] Benedicto XVI, Discurso en la Vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, 20-VIII-2005.

[2] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Conversaciones, n. 103.

[3] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Conversaciones, n. 100.

[4] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, n. 27.

[5] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Tertulia, 12-XI-1972, en http://www.es.josemariaescriva.info/articulo/la-educacion-de-los-hijos

 

Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2021

El Papa Francisco propone que “en este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo”.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA13/02/2021

Opus Dei - Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2021

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.

1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

En este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida.

El ayuno vivido como experiencia de privación, para quienes lo viven con sencillez de corazón lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento. Haciendo la experiencia de una pobreza aceptada, quien ayuna se hace pobre con los pobres y “acumula” la riqueza del amor recibido y compartido. Así entendido y puesto en práctica, el ayuno contribuye a amar a Dios y al prójimo en cuanto, como nos enseña santo Tomás de Aquino, el amor es un movimiento que centra la atención en el otro considerándolo como uno consigo mismo (cf. Carta enc. Fratelli tutti, 93).

La Cuaresma es un tiempo para creer, es decir, para recibir a Dios en nuestra vida y permitirle “poner su morada” en nosotros (cf. Jn 14,23). Ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que estorba, incluso de la saturación de informaciones —verdaderas o falsas— y productos de consumo, para abrir las puertas de nuestro corazón a Aquel que viene a nosotros pobre de todo, pero «lleno de gracia y de verdad» (Jn 1,14): el Hijo de Dios Salvador.

2. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino

La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19). Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par. Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor. Significa saciarnos del perdón del Padre en su Corazón abierto.

En el actual contexto de preocupación en el que vivimos y en el que todo parece frágil e incierto, hablar de esperanza podría parecer una provocación. El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’32-33;43-44). Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo, siendo capaces de vivir un diálogo atento y adoptando un comportamiento que conforte a quien se encuentra herido. El perdón de Dios, también mediante nuestras palabras y gestos, permite vivir una Pascua de fraternidad.

En la Cuaresma, estemos más atentos a «decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan», en lugar de «palabras que humillan, que entristecen, que irritan, que desprecian» (Carta enc. Fratelli tutti [FT], 223). A veces, para dar esperanza, es suficiente con ser «una persona amable, que deja a un lado sus ansiedades y urgencias para prestar atención, para regalar una sonrisa, para decir una palabra que estimule, para posibilitar un espacio de escucha en medio de tanta indiferencia» (ibíd., 224).

En el recogimiento y el silencio de la oración, se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura.

Vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, somos testigos del tiempo nuevo, en el que Dios “hace nuevas todas las cosas” (cf. Ap 21,1-6). Significa recibir la esperanza de Cristo que entrega su vida en la cruz y que Dios resucita al tercer día, “dispuestos siempre para dar explicación a todo el que nos pida una razón de nuestra esperanza” (cf. 1 P 3,15).

3. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión.

«A partir del “amor social” es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos» (FT, 183).

La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad. Así sucedió con la harina y el aceite de la viuda de Sarepta, que dio el pan al profeta Elías (cf. 1 R 17,7-16); y con los panes que Jesús bendijo, partió y dio a los discípulos para que los distribuyeran entre la gente (cf. Mc 6,30-44). Así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez.

Vivir una Cuaresma de caridad quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19. En un contexto tan incierto sobre el futuro, recordemos la palabra que Dios dirige a su Siervo: «No temas, que te he redimido» (Is 43,1), ofrezcamos con nuestra caridad una palabra de confianza, para que el otro sienta que Dios lo ama como a un hijo.

«Sólo con una mirada cuyo horizonte esté transformado por la caridad, que le lleva a percibir la dignidad del otro, los pobres son descubiertos y valorados en su inmensa dignidad, respetados en su estilo propio y en su cultura y, por lo tanto, verdaderamente integrados en la sociedad» (FT, 187).

Queridos hermanos y hermanas: Cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar. Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, y para compartir nuestros bienes, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre.

Que María, Madre del Salvador, fiel al pie de la cruz y en el corazón de la Iglesia, nos sostenga con su presencia solícita, y la bendición de Cristo resucitado nos acompañe en el camino hacia la luz pascual.

Roma, San Juan de Letrán, 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours.

Francisco

© Copyright - Libreria Editrice Vaticana

Conocer a San José y amarlo para siempre…

A  San José lo ame desde que lo conocí. Tenía yo 29 años y había llegado por fortuna a un centro del Opus Dei, en El Salvador.  Me paso, cuando escuché por primera vez esta oración: “Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí. Que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón por mis pecados y  Gracias para hacer con fruto este momento de oración. Madre mía Inmaculada, San José, Mi Padre y Señor, angel de mi guarda interceded por mí.” No recuerdo cuánto tiempo pase conmovida después de escuchar lo que para mí en ese momento fue tremenda oración. Era una maestro de modelos profesionales, tenía una academia de modelos y organizaba desfiles de moda, concursos de belleza…. Caminaba en el mundo de la frivolidad y la vanidad……. Era exitosa y famosa. La gente me reconocía y todas las niñas y jóvenes hermosas querían estudiar con Sheila Morataya. Estaba también en las empresas y en la televisión y nunca en mi familia se nos instruyo en la fe  y la piedad.

Llegar a un centro y un oratorio del Opus Dei fue para mi entrar en un territorio completamente desconocido pero donde primera vez sentí la presencia de un verdadero Dios. Entonces, esta oración sacudió  mi corazón al escuchar la frase “ San José, Mi Padre y Señor “…….. luego me dieron a leer una lectura de Josemaría Escrivá de San José llamada “En el taller de José” ….. creo que en ese momento lo que me cautivo más fue saber lo enamorado que estaba de María y ella de él, más sin embargo Dios tenía un plan diferente para su amor y son quienes , pero sobre todo San José ya que era hombre como tú y yo, nos ayuda a comprender y vivir la virtud de la castidad y la pureza.

San José tenía un corazón casto, un corazón sin malicia, un corazón puro por eso como padre spiritual es quién mejor nos ayuda a tener un corazón que quiera y pueda amar hermosamente, sin lujuria. ¿En verdad se puede hacer esto? Sólo imagina todo lo que puede haber vivido una persona que vivió en un mundo lleno de hedonismo, vanidad, fama, intenciones personales….. ¿sigo?

Si San José se necesita con urgencia en nuestro tiempo. Y digo con urgencia porque la pornografía se ha metido en los hogares, porque la masculinidad tambián está en crisis y la palabra humildad parece no gustarle inclusive a muchos católicos. No conozco santo más humilde y prudente que él. Puedo hablar de su silencio en la Sagrada Escritura pero en otro artículo lo hare. Lo prometo.

En la batalla por la pureza todos necesitamos mirar a  San José . Los hombres especialmente necesitan mirar su corazón casto. El mundo necesita hombres que amen a sus esposas como San José amo a María. Las mujeres necesitamos de San José para comprender lo que es la ternura de un padre, sobre todo cuando no se ha tenido Buena relación con el terrenal y para aprender de su obediencia en cuanto a desear hacer siempre la voluntad de Dios.

Te invito a participar en una conferencia en línea que se estará llevando a cabo con motive del año de San José este viernes 19 de marzo, ¡aprenderás tanto!

Sheila Morataya

 

El embrión, un paciente especial

Antes de pensar en el aborto y la manipulación genética, la ciencia médica debería orientar sus esfuerzos para encontrar terapias dirigidas a la vida prenatal.

Lo que la ciencia alcanza y nos permite ver de los primeros estadios de la vida humana, es realmente prodigioso. Nos muestra una secuencia de fotogramas que presenta a nuestros ojos la imagen de la vida naciente, de lo que cada uno de nosotros ha sido, ofreciéndonos la emoción de remontar el tiempo y de contemplar el milagro, incluso en el día mismo en el que traspasamos la frontera hacia nuestra propia existencia.

¿Pero tenemos ojos limpios, para ver? Cada uno de nosotros sabe que es único, diferente de cada otro hombre. Y sabe que cada otro hombre, diferente, es único. Ahora la ciencia nos permite ver que esta unicidad inconfundible empieza en la misma chispa inicial de la vida, y ya no cambia de identidad. Lo que nosotros somos, lo somos del principio al final, en el devenir de las estaciones del tiempo que nos es dado vivir, desde el primer desarrollo al crecimiento, a la madurez, a la senectud y al ocaso.

Pero reconocer esta verdad, enraizada en la más profunda y hasta instintiva certeza del ser (porque nunca mi «ser-me» puede en el tiempo consistir en otra cosa que en mi tautológica identidad) parece a veces sofocada por gafas de turbios cristales, y se elaboran alambicadas «distinciones» sobre el primer estadio de la vida embrionaria.

Usted también puede intuir el por qué de estos artificiosos problemas: se manosea el milagro de la vida. La vida ha venido a ser como un secreto desvelado, como una chispa robada a la naturaleza, que se deja encender en la probeta de los laboratorios; unas veces para que se desarrolle al fin humanamente en un regazo; pero otras también para ser congelada y puesta en conserva como materia de estudio, de experimentación, de material de desecho, y obtener el prodigio de las preciosas células estaminales.

Ante el escalofrío de tal violación del ser humano, se replica entonces que no hay ahí ser humano, que son días de franquicia para poseer aquel primer indiferente sustrato biológico, aquel grumo celular, aquella cosa, para parar así el golpe de la interpelación perentoria del derecho, que quiere por naturaleza proteger al ser humano de cualquier atentado.

Ya en el Comité Warnock, aquel de los famosos «14 días», salió a flote esta mistificación, al establecer los límites de una frontera ficticia, como si no concerniera a la presencia o ausencia de un ser humano, sino sólo al límite propuesto a la «tutela jurídica» de aquel ser, para evitar una descalificación mayor de la estrambótica regla. Hoy, la ciencia nos ayuda a entender más todavía la pregunta esencial, más allá de cualquier alambicado cristal o sofisma: nos ayuda a entender el «quién es» del embrión, en el momento mismo en que se manifiesta.

En la Declaración de los Docentes de las 5 facultades de Medicina y Cirugía de las universidades de Roma, promovedores del Congreso sobre el tema «El embrión como paciente» celebrado en la universidad de Roma «La Sapienza», se han hecho públicos los últimos descubrimientos sobre la vida embrionaria. Impresiona el estupendo finalismo de la naturaleza, que diseña la vida en un proyecto de absoluta unicidad de artista. En la vida no hay doble, cada una es una obra maestra irrepetible. Y el pincel de esta obra maestra lo tiene el embrión; es él quien engendra la catarata infinita de señales, transmitida de célula a célula, y dentro y fuera del entorno celular; señal de que «hay alguien» allí que lo pinta como es, que es una rigurosa unidad del ser en constante desarrollo en el tiempo y en el espacio.

El ciclo vital acontece en el diseño de la continuidad: nosotros podemos percibir las transiciones, estupefactos ante el proceso del milagro, mientras la obra de arte llena paulatinamente su espacio proyectual, y entender que no hay nunca interrupción; más bien la gradación del acontecimiento revela que existe un próvido surco, determinado intrínsecamente por el éxito de cada obra maestra «inventada». Y si un día nos fuera dado volver a reflexionar, en nuestra vida de adultos, sobre la relación entre finalismo y determinismo, entre creatividad y regla sapiencial, entre libertad y verdad y belleza, la contemplación de lo que ocurre en la vida naciente nos daría más que una pista para conducir a un puerto gozoso los enigmas de nuestras angustias, de nuestros dudosos extravíos de adultos.

Pero el Congreso de Roma se ha dedicado a un tema más específico, al embrión «enfermo». La solicitud por él, por su salud, por la salud del más pequeño de nosotros, no necesita comentario, en términos de deontología médica. A no ser, por el contraste que aparece por la comparación de los descubrimientos revelados, con la sombra que queda sobre el fondo de la costumbre, cuando asoma la antigua imagen del embrión como apéndice (portio viscerum) de la madre, y una visión de la salud de la maternidad como terreno de conflicto entre la nueva vida golpeada por enfermedad y la salud física y psíquica de la madre que quiere a un hijo sano. Deseo humanísimo, pero que desafía no ya a la medicina para que entregue a la madre a la desesperación de suprimir al hijo por razones terapéuticas o eugenesias (y aquí algún sobresalto nos sacude, si una jurisprudencia a la deriva va formulando teoremas absurdos sobre el «derecho a no nacer»), sino a refinar las técnicas, en prodigiosa evolución, de intervención terapéutica sobre el niño en embarazo: advirtiendo a la vez que hay una extraordinaria respuesta fetal a los medios farmacológicos y a las intervenciones ecoguidati capaces también de solucionar patologías graves. Se atisban metas posibles a las futuras terapias génicas dirigidas a la vida prenatal.

Este esfuerzo de la medicina al servicio de la vida humana en el estadio embrionario es en sí mismo bendito en nombre de la vida. Entre muchas noticias de muerte que llenan nuestras crónicas cotidianas, esta solicitud hacia la vida incipiente, por la cual todos nosotros hemos pasado, y que queda para el futuro del mundo, es una buena noticia. El Día por la Vida, que se celebra hoy en toda Italia, puede obtener de ello alegría y gratitud.

Por Giuseppe Anzani

 

Clonación humana, ¿un progreso sin ética?

En el tema de la clonación muchas cuestiones –de ciencia y de conciencia, es decir, de ética- quedan en el tintero.

El pasado 21 de enero, la Cámara de los Lores del gobierno británico dio luz verde a la clonación de células humanas, con fines terapéuticos. El asunto no ha debido ser nada sencillo porque días antes de la votación, líderes religiosos de todo tipo –católicos, anglicanos, judíos, musulmanes, hindúes…- hicieron un llamamiento a la Cámara de los Lores y firmaron una declaración conjunta, mostrando su disconformidad con lo que estaba a punto de aprobarse. Al mismo tiempo, un editorial del 17 de enero en The Daily Telegraph, críticaba duramente al primer ministro británico, Blair, recriminándole su «actitud huidiza que, por cuatro veces, evitó reunirse con los firmantes de la declaración pública, a pesar de la incesante propaganda de su gabinete para aparecer como modelo de gobierno comprometido con una sociedad multicultural, multiétnica y multireligiosa». Al final, el gobierno pidió a los parlamentarios que votaran en conciencia. Algo serio andaba en juego cuando se apelaba expresamente a la libertad de conciencia en un foro político; ya se sabe que «cuando el río suena, agua lleva».

Después, a juzgar por algunos artículos de prensa, parece que el resultado de la votación hubiera hecho sonar la campana –como en las carreras de larga distancia, cuando sólo falta una vuelta-, para que otros gobiernos aprieten el paso y no lleguen los últimos a la meta. .

¿Dónde está el problema ? Es necesario saber primero lo que sucede, a nivel científico, en la clonación humana, para hacer después una valoración serena, a nivel ético, racional, del problema: hace falta ver claro en el hecho (qué pasa en la clonación), para después ver claro en el juicio conforme a derecho (de darle, o no, la luz verde). Por razones de espacio, las consideraciones que siguen serán muy resumidas.

Veamos, pues, en qué consiste clonar: es tanto como producir seres vivos, genéticamente idénticos a la célula de origen. Un hecho biológico parecido, pero no igual, es la escisión de gemelos que ya se había conseguido hace años, en el campo zootécnico, de la experimentación animal. Incluso, desde 1993, se conocen experimentos de escisión gemelar de embriones humanos de muy pocas células. Pero al ciudadano de a pie sólo le ha empezado a sonar el término «clonación», desde hace cuatro años, cuando la revista Nature publicaba el nacimiento de la oveja Dolly.

Estábamos, en efecto, ante un hecho nuevo, por un doble motivo: en primer lugar porque no se trataba ya de una escisión gemelar, sino de una verdadera y propia clonación: es decir, de la reproducción asexuada (sin la previa unión sexual), y agámica (sin el encuentro de los dos gametos, como sucede después de la unión sexual, si tiene lugar la fecundación). Está dirigida a producir individuos (Dolly) biológicamente idénticos al individuo adulto (la «madre de Dolly»), del que se recibe todo el patrimonio genético nuclear. Es decir, Dolly procedía de una célula somática, ya diferenciada, de su madre, y no de dos gametos sexuales. Y ahí radicaba la segunda gran novedad: en el hecho de que, hasta entonces, esta verdadera y propia clonación se consideraba imposible, porque parecía que el ADN (el ácido desoxirribonucleico, que forma el patrimonio genético) de las células adultas ya diferenciadas, habría perdido su pluripotencia inicial para originar diversos tejidos, y dirigir el desarrollo de un nuevo individuo. Este hecho enseguida hizo pensar en la posibilidad de su aplicación al hombre. Sobre todo, se vió la posibilidad de utilizar la clonación, no con una finalidad reproductiva –originar nuevos seres genéticamente idénticos al donante-, sino terapéutica. Posibilidad ésta, enormemente tentadora porque aparte de beneficios económicos, permitirá producir -a partir de las llamadas «células madres» del embrión clónico- cultivos de células diferenciadas, con vistas a trasplantes. Tendrán la ventaja de evitar problemas de rechazo por tratarse de células con idéntico patrimonio genético al del sujeto donante, que será, a su vez, el futuro beneficiario del trasplante. Además, se espera conseguir también tratamiento de enfermedades para las que hoy día carecemos de recursos eficaces: Alzheimer, Parkinson, etc…

Casi desde el primer momento, la comunidad científica internacional –comenzando por los investigadores que produjeron a Dolly-, rechazó la clonación humana con fines reproductivos; se calificó de «ofensiva» y «repugnante» para la especie humana. Son muchos los argumentos que justifican estos calificativos, aunque ahora no es posible entrar en ellos. Vamos a ocuparnos, en cambio, de la clonación con fines terapéuticos, objeto del debate y de la reciente aprobación por el gobierno británico. Ahora, comenzará a entreverse el problema ético; pero antes hay que llegar al fondo del hecho biológico y de lo que implica ese cultivo de «células madre».

Para conseguir esas células diferenciadas con vistas a la regeneración de tejidos y de futuros trasplantes, es preciso manipular al embrión; esto ya se viene haciendo desde hace algunos años, no con embriones clónicos, sino con los sobrantes de fecundaciones in vitro. Se trata de una operación de auténtico «desguace» del embrión aunque, eso sí, de alta biotecnología y precisión científica. Tal vez la palabra «desguace» sea el término más preciso, con la diferencia de que no estamos aprovechando los materiales de un viejo barco o desbastando un trozo de madera, sino una vida humana incipiente. Porque en eso consiste la operación: al embrión de pocos días de vida (en la llamada fase de blastocito) se le separan las células de su masa interna (las «células madre»), para multiplicarlas y, en un segundo momento, guiar su desarrollo para formar diversos tejidos con fines terapéuticos. En pocas palabras: se sacrifica al embrión. Esta es la realidad biológica y el dato científico, es decir, la verdad cruda y dura.

Ahí reside el nudo de la cuestión y el problema ético. Hay que preguntarse: ¿valen más los fines terapéuticos por buenos que sean, conseguidos a expensas de esa vida incipiente, que esta misma vida que ha de inmolarse? O, para decirlo en términos clásicos: ¿el fin justifica los medios?. Por supuesto, un fin bueno, pero a cambio de algo malo como el sacrificio de vidas nacientes. Dicho así, sin velos ni maquillajes que oculten la verdad, suena un poco fuerte; y en el fondo esto es lo que llevó, en 1984, a un gran debate sobre la licitud ética de experimentar con embriones humanos. No se trataba entonces de la clonación, porque aún no se había planteado; pero sí estaba en juego la condición necesaria para sacar partido terapéutico a la clonación: es decir, la destrucción de vidas nacientes. Fue necesario entonces tranquilizar la conciencia de la opinión pública y, por supuesto, de no pocos investigadores, que deseaban seguir adelante en la carrera emprendida. Y la «solución final» fue dictaminar –no porque así lo dijeran los datos de la biología, sino porque así convenía para seguir adelante sin detener la investigación-, que hasta el día 14, desde el momento de la fecundación, no podía hablarse propiamente de embrión ni considerar aquel cúmulo de células, como una vida humana en desarrollo. Me estoy refiriendo -lo sabe cualquier iniciado en esta materia- al famoso informe Warnock, que también vio la luz -como Dolly- en el Reino Unido.

Este último punto está en la base de todo el problema. Por eso, su dimensión biológica y su valoración ética requieren una consideración más detenida, que será objeto de un próximo artículo. A fin de cuentas, es la cuestión neurálgica de todo el asunto: la protección jurídica del embrión humano, frente a prometeicos objetivos, resultado de su manipulación. Importa pues saber si la vida humana comienza o no en el momento mismo de la fecundación; y, según sea la respuesta, si es o no éticamente lícito, experimentar con el fruto de esa fecundación, por muy buenos fines que nos propongamos.

Vemos que están cayendo las barreras éticas protectoras, aunque se siguen dando pasos hacia adelante, sin haber resuelto bien el punto de partida. Es mucho lo que nos estamos jugando, y no sería bueno que nos sucediera aquello que cuentan del nuevo presidente de cierto país. En el discurso de toma de posesión, dijo con tono dramático: «este país se encuentra al borde del abismo..» Y meses más tarde, en otro discurso sentenció: «hemos dado un gran paso hacia adelante, y seguiremos en la misma dirección». Sin ironías ni alarmismos que no son del caso, sino con un discurso racional y sereno –para seguir viendo claro en el hecho y después en el derecho-, concluyamos que un progreso sin rigurosa orientación ética llevará por fuerza a dar pasos en falso, contrarios a la dignidad humana, aunque sean pasos al frente.

CLONACIÓN HUMANA: ¿UN PROGRESO SIN ÉTICA? (y II)

Toda persona, tarde o temprano, ha de poner en juego su conciencia y su responsabilidad moral, especialmente ante los retos decisivos de nuestro tiempo. A este propósito cuenta Ratzinger un suceso protagonizado por el premio Nobel, Sajarov, en 1955. Había intervenido en importantes experimentos termonucleares, pero las sucesivas pruebas militares costaron la vida a un soldado y a una niña de dos años. Invitado a un banquete de celebración, Sajarov se permitió un brindis en el que manifestaba su esperanza de que las armas rusas nunca más explotaran sobre ciudades. Un alto oficial, director del programa, le replicó que esa cuestión no le competía, porque los científicos debían limitarse a perfeccionar las armas, y no a enjuiciar cómo debían emplearse. A lo que el premio Nobel repuso: «ningún hombre puede rechazar su parte de responsabilidad en aquellos asuntos de los que depende la existencia de la humanidad». Esto vale también para el tema de la clonación humana que ahora tratamos.

Aunque la clonación presenta aspectos propios, en el centro del problema están -como decíamos en el artículo precedente- los experimentos sobre embriones. Y que, por tanto, el punto clave residía en determinar si se puede o no hablar de vida humana -susceptible, en caso afirmativo, de protección jurídica-, en los primeros 14 días de vida del embrión. Este tema se debatió en 1984 por el Comité Warnock, nombrado por el gobierno británico. En el dictamen final –conocido como informe Warnock-, se sentenció (así: se «sentenció») que el comienzo de la vida humana no tenía lugar hasta el día 14, a partir de la fecundación. Para ello, hubo que inventar el término «pre-embrión» –no aún «individuo humano»- dando así vía libre a la experimentación. Posteriormente, en 1990, las Cámaras inglesas lo transformaron en ley. Sin embargo, todo esto se hizo arrinconando valoraciones éticas y, además, marginando datos biológicos que hablan en favor de que existe una vida humana desde el momento mismo de la fecundación. Como prueba de ello, basten algunos testimonios, tanto biológicos como de los propios científicos.

En primer lugar, varios miembros del propio Comité Warnock, reconocieron más tarde este hecho. Así, la embrióloga A. MacLaren, admitió honestamente que fue ella precisamente quien introdujo el término «pre-embrión», y que lo hizo por influjo de «cierta presión ajena a la comunidad científica»; y sabiendo, como reconoció D. Davies, miembro también del mismo Comité, que estaba «manipulando las palabras para polarizar una discusión ética» (D. Davies, Embryo research: Nature 320 (1986) 208). Huelga todo comentario. Pero el resultado final de ese subterfugio, fue el reconocimiento legal en no pocos países de la experimentación sobre embriones. Así se escribe la historia.., y es lo mismo que ahora desean hacer algunos a propósito de la clonación con fines terapéuticos: quieren que la historia se repita.

Pero sigamos con otros testimonios. Una voz importante en esta materia es el francés J. Testart, nada sospechoso de mogigatería a la hora de experimentos biomédicos, pues trabajó en el equipo que en 1982 hizo posible el nacimiento de Amandine, primer «bebé-probeta» de Francia. Testart, que tiempo después dejaría esos caminos, afirma en su libro «Los caprichosos catorce días del pre-embrión», que los embriólogos británicos responsables del informe Warnock «se vieron obligados a hacerlo para justificar un punto de vista extra-científico que les convenía: el Comité ético del Departamento de Sanidad y Educación norteamericano, sin referencia alguna a consideraciones biológicas, había decretado que se necesitaba un intervalo de catorce días tras la fecundación sin que el producto de la concepción adquiera status moral alguno». Por desgracia, la suerte para el embrión estaba echada…

En línea parecida a la de Testart, se expresan muchos otros científicos. El que fue mi profesor en la Facultad de Medicina de Madrid, Botella Llusiá, refiriéndose al embrión recién fecundado, escribe: «hay una cosa que como biólogo u objetivamente, por mi propio conocimiento, sí que puedo afirmar: …desde el momento mismo de la fusión de los gametos es ya una vida humana. No sólo podemos ver bajo el microscopio (…) unirse el espermio con el ovocito, sino que hoy día conocemos el genoma de cada uno de ellos y sabemos que, fundiendo sus moléculas de DNA, dan lugar a un nuevo ser, el embrión, cuyo genoma a su vez es propio, y diferente del padre y de la madre. Allí ha nacido, hoy ya la hemos visto nacer bajo nuestra vista, una nueva vida. (…) Y esta certeza biológica –que no antropológica, ni teológica- me permite a mí, y a los que me quieran seguir, condenar el aborto en cualquier momento que tenga lugar y sin limitación de tiempo. Y además es un argumento que sirve lo mismo a creyentes que a agnósticos». La razón científica desmiente, pues, el subterfugio del «pre-embrión».

El código genético que hemos sido cada uno de nosotros cuando sólo éramos una célula, y que se encuentra encerrado en el ADN de los cromosomas, lo compara Lejeune a una minicasete en la que hay escrita una sinfonía: la de la vida. Sobre los pequeñísimos minicasetes que son nuestros cromosomas están escritas diversas partituras de la obra que es nuestra sinfonía humana. Y una vez reunida la información necesaria para expresar toda la sinfonía (lo que sucede en el momento de la fusión de los gametos), «la sinfonía suena sola, es decir, un hombre nuevo comienza su carrera». Este lenguaje gráfico ayuda a que la verdad, que no tiene vuelta de hoja, sea más verosímil: es decir, que no sólo sea verdad , sino que también lo parezca.

A pesar de todo, algunos poderes políticos parecen empeñados en proseguir en la línea del gobierno británico. Por citar un ejemplo, Francia se ha propuesto recientemente modificar su legislación sobre bioética: se les queda pequeña para una libertad de investigación mal entendida. Se trata de justificar el uso de los embriones sobrantes de fecundaciones in vitro, para fines terapéuticos; y, como todo argumento, el primer ministro L. Jospin, se preguntaba: «¿Razones basadas en principios filosóficos, espirituales o religiosos deberían llevarnos a privar a la sociedad y a los enfermos de la posibilidad de avances terapéuticos?». La contestación debería ser: pues claro que sí; porque no se trata sólo de esas razones –que no deben quedar al margen-, sino porque también, y al mismo tiempo, esas razones están firmemente sustentadas en hechos biológicos, en análisis científicos, en pruebas experimentales. Y si hubiera que contestar con una respuesta menos académica y más contundente, habría que decir que cuando la eficiencia y los fines prácticos desplazan a los principios éticos, el final tiene un nombre: Auschwitz. Y es que con la verdad de los principios no se juega.

Los testimonios de científicos y los hechos biológicos expuestos, bastan para probar que, gracias a Dios, los Sajarov siguen vivos; y que no están dispuestos a doblegarse bajo el peso del poder económico o político, ni los de cierta investigación biomédica que, bajo capa de progreso, parece decidida a seguir dando pasos en falso.

Muchas cuestiones –de ciencia y de conciencia, es decir, de ética- quedan en el tintero. Y esto, sin haber dicho nada de una investigación que puede, y sin duda conducirá, a resultados óptimos en el campo biomédico y en sus aplicaciones prácticas: los experimentos con células madres procedentes de adultos. Tienen incluso ventajas sobre la clonación, tanto desde el punto de vista científico, como ético. El pasado año, esas células madres de adultos se han cultivado en el laboratorio en suficiente cantidad; y han mostrado su poder de transformación en diversos tejidos. Además, se trata de un progreso que no lesiona los valores éticos. Sin duda se está en la línea del mandato divino «dominad la tierra», pero bien entendido. Por lo mismo, no dejará de producir frutos abundantes sin perjuicio de los valores éticos, es decir sin el sacrificio de vidas humanas.

José Antonio García-Prieto Segura.

 

 

Persona y cualidades

Una buena pregunta para este ecuador del mes: ¿amo a la persona entera o solo amo sus cualidades? O, lo que es lo mismo: ¿la amo por ella misma o la amo por mí?

Desde una perspectiva superficial, el amor puede parecer caprichoso. Me parece que es una experiencia común sorprenderse ante la falta de aparente equilibrio o sintonía de ciertos matrimonios. Vas a una cena, conoces a un matrimonio nuevo, les ves tan felices, pero, desde tu visión superflua y exterior, hay algo que no encaja. Y, volviendo, comentas con tu mujer: “extraña pareja, no pega nada”.

A lo mejor, ha sido algo tan insustancial como la altura (ella es 10 cm más alta que él), la edad (él es 8 años menor que ella) o el tamaño. Aunque puede tratarse de algo más profundo: el tono vital, la educación, la alegría, el origen familiar, el sentido del humor…, disonancias aparentes en atributos que se quedan por debajo de la condición personal.

Es natural que deseemos para la persona amada la máxima cantidad de cualidades. El peligro consiste en detenerse en ellas. La persona es algo más que la suma de cualidades.

El día que nos enamoramos por primera vez de nuestra mujer o de nuestro marido, algo nuevo sucedió. No nos enamoramos de una suma de virtudes. Emergió una realidad nueva, inédita, llamada persona, que no identificamos con una lista de atributos. Era −es− un todo, un aliquid novi, un algo nuevo que no éramos capaces de elaborar con nuestro retrato robot de la persona perfecta, por más virtudes que añadiéramos. Una novedad absoluta. Una persona.

Esa es la gran diferencia: las cualidades, las virtudes, lo atributos, todos sin excepción, son replicables, repetibles. La persona, no. Es única, irrepetible y exclusiva. Por eso, dos personas con atributos muy diferentes pueden vivir en un nivel de amor muy superior al de otras dos con mayor aparente sintonía.

Cuando el amor afloja, la gran tentación es alejarse de la persona, olvidarse de la condición personal de la persona amada, lo que de verdad nos atrajo y enamoró, lo que nos movió a prometer amor para siempre, y centrarse en las cualidades. Cabe que alguien se enamorara solo de las cualidades. Entonces, se puede afirmar sin temor equivocarse que allí no hubo amor sino interés, interés propio en disfrutar de esas cualidades… y, por lo tanto, también de la persona solo mientras las tuviera en el grado apetecido.

Y, claro, las cualidades las encontraremos en muchos otros lugares. Son todas iguales: cambian la forma, el momento, la circunstancia, la visión, pero son aburridamente repetitivas e impersonales. La barriga plana, el aspecto deportivo, la mayor o menor altura, la cultura, la habilidad social, la sagacidad, la inteligencia…, y no digamos los atributos más exteriores como el dinero o el estatus…, si uno se pone a buscarlos, los acaba encontrando siempre porque son indiferenciadamente uniformes. Infrapersonales.

Pero, cuando uno logra situarse por encima de las cualidades y vuelve a la persona, entonces surge, o resurge, el amor de verdad, el que no depende de las circunstancias, el amor de una madre a un hijo, de un hijo a un padre, de un hermano…, o el amor más libre que hay bajo el sol: el amor de una mujer y un hombre que se entregan de vida y de por vida.

Un día dijeron: “¡Este es! ¡Esta es!” No otra cualquiera, ¡esta! Con sus cualidades y sus defectos, con todo lo que es y lo que será, lo que no es y nunca llegará a ser. No quiero buscar más, no quiero entregarme a unos atributos cualesquiera, quiero ser y vivir para esta persona, pase lo que pase. A partir de hoy, la que importa, la única que importa es ella…, y, juntos, iremos en pos de esas cualidades que irán perfeccionando nuestro amor.

Una buena pregunta para este ecuador del mes de septiembre: ¿amo a la persona entera o solo amo sus cualidades? O, lo que es lo mismo: ¿la amo por ella misma o la amo por mí?

Javier Vidal-Quadras

 

 

El papa en Irak. Una niña misionera

Escrito por José Martínez Colín.

Niña misionera

Teresita Castillo de Diego tenía 10 años y estaba enferma por un tumor en la cabeza desde 2015, aun así ella fue misionera de la Iglesia y Dios.

1) Para saber

A Mesopotamia se le reconoce como cuna de la civilización. Se le deben grandes avances como la rueda, la escritura cuneiforme, la moneda, el primer código de leyes, el sistema postal, la irrigación artificial, el arado, el calendario de 12 meses y 360 días, entre otros. Su nombre significa “tierra entre dos ríos”, pues está entre los ríos Tigris y Éufrates. Ahí vivía Abraham cuando fue llamado por Dios. Hoy corresponde a Irak, al que el papa Francisco visitó en días pasados. Manifestó su dolor ante un pueblo que ha sufrido mucho recientemente: vio las destrucciones y escuchó a los testigos supervivientes de la violencia, la guerra… No obstante, se sintió acogido con alegría por la gente que lo esperaba de pie durante muchas horas, también muchas mujeres con niños en brazos.

El papa invitó a considerar que la respuesta a la guerra no es otra guerra, sino la fraternidad. Es el desafío para el mundo entero: la fraternidad. ¿Seremos capaces nosotros de hacer fraternidad entre nosotros?, se preguntó el papa.

2) Para pensar

El afán de la Iglesia por dar a conocer a Cristo por todo el mundo lo tenía muy grabado en su corazón una niña llamada Teresita Castillo de Diego. Tenía 10 años y estaba enferma por un tumor en la cabeza desde 2015. Su testimonio de fe y de amor a la Iglesia ha conmovido a toda España y al mundo.

En enero del presente año Teresita fue ingresada debido a que sufría fuertes dolores de cabeza. Además, junto a su madre dieron positivo por coronavirus, y hubo que aislarlas. Pero Teresita lo vivía con mucho amor a Dios: “Lo estoy ofreciendo por la gente; por ejemplo, por alguien que esté malito, por los sacerdotes”, decía. A su vez, su madre comentó que Jesús estaría salvando muchas almas con su sufrimiento. Teresita se encomendaba al Beato Carlo Acutis y a la venerable Montse Grases. Su madre señaló que en su colegio solía ir a Misa diaria y a comulgar.

En febrero visitó el hospital el Vicario Episcopal, don Ángel Camino y la niña le preguntó: “¿Me traes a Jesús? ¿Y sabes una cosa? Yo quiero mucho a Jesús. Yo quiero ser misionera”. El P. Ángel quedó impactado y le dijo: “Teresita, yo te constituyo ahora mismo misionera de la Iglesia”. Y le llevó el documento que lo acredita y la cruz misionera. La niña con gran alegría le pidió a su madre colgara la cruz “para que la vea bien, y mañana me la llevo al quirófano. Ya soy misionera”.

Poco después, partió hacia el cielo el domingo 7 de marzo en Madrid. Poco antes Teresita le envió a su tía un mensaje con voz cansada, pero suave: “Hola tía, te cuento una cosa muy importante para mí, esta mañana después de recibir la Unción y la Comunión, el Vicario de Madrid me ha constituido misionera: ya soy misionera”.

Su madre expresó que en sus últimas semanas, Teresita “era como una crucificada”, y repetía: “Quiero ser misionera… quiero vivir por Jesús”. Ahora Teresita es la nueva protectora para los niños en misión.

3) Para vivir

El papa fue a la ciudad de Ur, donde Abraham recibió la llamada de Dios hace unos 4000 años. Rezó con representantes de otras religiones para que como el patriarca, escuchemos la voz de Dios. El afán misionero también podemos vivirlo dando a conocer a Jesús a nuestro alrededor

Familia: Iglesia doméstica, donde se vive y nutre la fe

Escrito por Silvia del Valle Márquez.

Importancia de la familia

La vida de la fe se aprende con la vivencia cotidiana, ya que no es una ciencia, es fe. 

A un año de la situación complicada que vivimos del cierre de los templos y la suspensión de las misas multitudinarias o públicas, la Iglesia doméstica se ha fortalecido.

Al no poder tener una vida presencial en la comunidad parroquial, la Iglesia doméstica se ha tenido que fortalecer y volver un lugar real de educación y vivencia de la fe.

Es verdad que la pandemia ha traído muchos problemas y grandes males, pero también es cierto que hemos recuperado espacios para la familia, para la sana convivencia y para fortalecer lazos. También entra aquí la fe, que se ha fortalecido y se ha tenido que vivir y nutrir en familia y con el ejemplo.

Hoy te quiero dejar mis 5 Tips para que la familia siga siendo ese lugar para vivir y nutrir la fe.

PRIMERO. Usa los recursos que en las redes sociales podemos encontrar.
Es importante que tomemos en cuenta todas las opciones que ahora tenemos de recursos de apoyo para nuestra Iglesia doméstica.

Ahora tenemos muchas misas en línea, horas santas, oraciones, rosarios, viacrucis, reflexiones, temas de formación y hasta conciertos católicos que nos pueden apoyar y fortalecer la vida de nuestra Iglesia doméstica.

Y también nos podemos preguntar ¿son necesarias tantas opciones en las redes sociales? La respuesta es sí, ya que así podemos tomar la opción que nos acomode más a nuestro proyecto de vida familiar.

No es que dependa nuestra espiritualidad de lo que nos presentan, sino que se puede ver reforzada y darnos opciones que antes no teníamos a la mano.

SEGUNDO. Propicia momentos de oración en familia.
La oración es la base de la vida interior, es por esto que se vuelve básico tener momentos de oración en familia y también personales.

En familia podemos establecer algunas devociones como el Ángelus, la coronilla de la misericordia, el santo rosario, etc. que nos ayudan a disponer el alma para el diálogo con Dios.

Pero también son necesarios los momentos de diálogo privado con el Señor, para que podamos hablar con quien sabemos que nos ama y abrirle nuestro corazón y nuestra voluntad.

Debemos recordar que la oración debe tener ciertas condiciones para que sea más eficaz, es por esto que es bueno tener un espacio especial para orar; un altar, un oratorio, una repisa con la Sagrada Escritura y un Cristo, etc. a nuestros hijos les ayudará para disponerse a la oración.

TERCERO. Muestra a la familia distintas espiritualidades para que puedan crecer en la fe.
Podemos tener una espiritualidad familiar que sea el camino general de nuestra vida espiritual, pero también es bueno que en familia, conozcamos varias espiritualidades para que cada miembro de la familia tome lo que más le sirva o le acomode y le haga crecer.

Es verdad que hay carismas diversos en la Iglesia y así también hay diversas espiritualidades que son diferentes formas de vivir la fe y acercarse a Cristo.
Conocerlas y vivirlas nos ayudará a tener una identidad y un estilo de vida familiar.

CUARTO. Las lecturas nos ayudan a nutrir nuestra fe.
Otra forma muy buena de acercarnos a la fe y de nutrirla es tener lecturas de vidas de santos, algo de magisterio de la Iglesia y por supuesto, la lectura de la Biblia, ya que en ella está la Palabra de Dios, que junto con la Eucaristía, nos alimenta el alma.

Es bueno que pongamos metas cortas de lectura como puede ser un capítulo de la vida de algún santo o algunos versículos de la Sagrada Escritura.

Podemos también programar lecturas en familia y una personal para cada miembro de la familia.

Por supuesto que la lectura diaria del Evangelio sería genial para estar acordes al tiempo litúrgico.

Y QUINTO. Lo principal es la vivencia en familia.
La vida de la fe se aprende con la vivencia cotidiana, ya que no es una ciencia, es fe.

Nosotros como papás debemos educar a nuestros hijos en la fe con el ejemplo y vivir un estilo de vida coherente, siempre basado en la Palabra de Dios.

Si lo logramos, generará en nuestros hijos una huella, una forma de ser y de actuar muy especial; marcado con la vida de Cristo, al estilo divino.

Y estaremos haciendo vida esa Iglesia doméstica, que engendre y nutra católicos de una pieza, dispuestos a dar la vida por hacer la voluntad de Dios en todo momento.

 

 

La justicia distributiva, un imperativo ético en la vacunación contra la COVID-19

Al margen de los problemas médicos y sociales que la vacuna contra la COVID-19 suscita, también se plantean otros aspectos éticos que conviene tener en cuenta.

A mi juicio, en relación con estos últimos, cuatro son los principales: a) conocer que vacunas han sido producidas utilizando células de abortos provocados; b) todo lo relativo a la justa distribución de las dosis de vacunas existentes para garantizar que lleguen por igual a todos los países y personas, con independencia de su nivel económico, étnico o de cualquier otra índole; c) regular la concesión de patentes que podrían dificultar su producción y posterior distribución y e) la problemática que plantea la selección de enfermos cunado las UCIs están sobresaturadas.

En nuestro Observatorio hemos tratado ampliamente el primer aspecto. Aquí vamos a reflexionar sobre el segundo, especialmente al hilo de un artículo publicado en el The New York Times, el pasado 28 de enero de 2021.

En él se comenta que, los miembros del Parlamento Europeo, en el contrato que acordaron con algunas firmas farmacéuticas productoras de vacunas, generalmente no tuvieron en cuenta aspectos tan concretos como determinar el precio de las dosis, cual debía ser el plan de distribución o la cantidad económica que los países debían adelantar para adquirir las vacunas, pues ello podría influir en su distribución y en garantizar que llegaran a todas las personas que las necesiten.

Concretamente, en cuanto a la distribución se refiere, existen tres tipos de posibilidades: a) comprar directamente las vacunas por los distintos países a las firmas farmacéuticas para su posterior distribución; b) comprarlas a través de organizaciones gubernamentales, tales como la Unión Europea o la Unión Africana, para que estas organizaciones las distribuyan a los distintos países de su competencia y c) o distribuirlas a través de COVAX.

Covax

¿Pero qué es COVAX? Es una iniciativa de la OMS sin fines lucrativos, en la que participan distintos países y organizaciones no gubernamentales, como puede ser la “Coalition for Epidemia Preparedness Innovations” (CEPI), entre otras. COVAX ha​ recibido recursos de 98 naciones ricas y también de 92 naciones de rentas menores, que posiblemente deberían ser las destinatarias de las vacunas. COVAX había reunido ya en 2020 dos mil millones de dólares para garantizar las primeras remesas de vacunas, aunque para cumplir su objetivo de poder llegar a vacunar al 20% de la población mundial se necesitarían 4.600 millones. De todas formas, su objetivo inmediato es que todos los países tengan vacunas antes de julio de 2021, y a la vez disponer de 1300 millones de dosis subvencionadas para los países más pobres. Por ahora, COVAX tiene comprometidos 170 millones de dosis de la vacuna de AstraZeneca, 500 millones de la Janssen, 200 millones de Sanofi y otros tantos millones de Novovax, aunque estas tres últimas firmas farmacéuticas aun no tienen la necesaria autorización de los organismos competentes para su distribución comercial.

Pero sigamos con la distribución de las vacunas. En relación con la adquisición de las dosis de vacunas para su posterior distribución, la Unión Europea se ha asegurado, con adecuados contratos, 2.300 millones de dosis de vacunas y está negociando la adquisición de 300 millones más. Por otro lado, Estados Unidos ha contratado 400 millones de vacunas con Pfizer y Moderna y espera conseguir 200 millones más el próximo verano, con opciones para adquirir 500 millones adicionales, todo ello con el objetivo de asegurar la vacunación de sus ciudadanos. Pero esta política puede ser contraria a una justa distribución de las vacunas en todo el mundo, además de afectar negativamente a solucionar el tema de la pandemia (ver más).  En relación con ello, So y colaboradores comentan  que una sustancial concentración de reservas de vacunas por parte de un pequeño grupo de países de elevado nivel económico, podría dificultar el acceso a dichas vacunas a países con medio o bajo producto interior bruto, especialmente si algunos fabricantes, como actualmente está ocurriendo, no pueden cumplir sus compromisos de fabricación de las vacunas. Además, como afirman Wang y colaboradores la vacunación global contra la COVID-19 podría verse al menos dificultada. Por todo ello, Schawantz, en el artículo del BMJ anteriormente comentado, concluye que el éxito de los programas de vacunación contra la COVID-19 requiere una coordinación global y un compromiso por parte de los países ricos para garantizar la fabricación y logística de la distribución de las vacunas, para que éstas puedan llegar a los países pobres que las necesitan.

También, en relación con la justa distribución de las vacunas, se posiciona la Congregación para la Doctrina de la Fe, que a través de la “Comisión Vaticana  COVID-19”, manifiesta la necesidad de que las vacunas estén disponibles y accesibles a todos, para evitar la “marginalidad terapéutica”, pues si existe la posibilidad de curar una enfermedad con un medicamento, éste debería estar al alcance de todos, de lo contrario se cometería una injustica , sería un delito contra la justicia distributiva , justicia que debe llegar especialmente a los más vulnerables y necesitados de todas las regiones del planeta (ver más).

Otro aspecto que éticamente habría que regular para asegurar su equitativa distribución, es el precio de las vacunas, aunque esto se suele ocultar en los acuerdos a los que han llegado los distintos países con las firmas comerciales. En este sentido se sabe que la Unión Europea ha fijado un precio de 2,19 dólares por dosis con AstraZeneca, mientras que esta misma firma las vende a 5.25 dólares en Sudáfrica.  En el mismo sentido la Unión Europea ha contratado sus vacunas con Pfizer a 14,70 dólares por unidad, pero COVAX las ha conseguido a 10,50 dólares.

Por otro lado, algunos países han desarrollado vacunas propias, como Rusia y China, para asegurar la vacunación de sus ciudadanos, aunque estos mismos países, posiblemente dentro de una política de “diplomacia sanitaria”, están dispuestos a facilitar vacunas a menor precio a los países con escasos recursos económicos. Así India, la mayor fabricante mundial de vacunas, producirá más de 1.000 millones de dosis de AstraZeneca para abastecer a países en desarrollo

Finalmente, está el tema de las patentes que las firmas farmacéuticas solicitan, para poder fabricar sus vacunas cuando y como quieran, e igualmente determinar su coste. En relación con ello, una coalición de paséis, liderada por India y Sudáfrica, han pedido a la OMS que las farmacéuticas renuncien a los derechos de propiedad, para que así se puedan producir vacunas genéricas. La OMS ha recibido con interés la idea, aunque la Unión Europea y los Estados Unidos se muestran escépticos ante esta propuesta, pues las patentes garantizan la obtención de los beneficios necesarios para que las farmacéuticas puedan seguir investigando. En relación con ello, “la Comisión Vaticana Covid-19”, ha manifestado “que dado que las vacunas no son un recurso (como el aire y los mares), ni un descubrimiento naural (como el genoma u otras estructuras biológicas), sino que es un invento producido por el ingenio humano, es posible someterla a la disciplina económica, lo cual permitiría compensar los costos de la investigación y el riesgo que han asumido las empresas. Sin embargo, dada su importancia para la salud pública, las vacunas deben ser vistas como un bien al que todos tengan acceso indiscriminadamente, según el principio del destino universal de los bienes, mencionado por el Papa Francisco”. Además, el Papa también afirma que no deben colocarse las leyes del mercado y de las patentes por encima de las leyes del amor y de la salud de la humanidad.

De todas formas, la OMS tiene la intención firme de conseguir una distribución equitativa de las vacunas, no solamente por motivos de justicia distributiva, sino también por eficacia, habiendo declarado su director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que “solamente lograremos poner fin a la pandemia si le ponemos fin en todas partes del mundo al mismo tiempo, lo que significa que es esencial vacunar a parte de la población de todos los países, no a toda la población de algunos”. Espero que en beneficio de todos, este loable objetivo pueda conseguirse.

 

Bioética Press, una publicación que cumple 500 números. Entrevista a su fundador Justo Aznar, Director del Observatorio de Bioética de la UCV.

Justo Aznar

Observatorio Bioética

El Ángel de la Guarda no es menos inteligente que el demonio

 

En la iconografía corriente, el demonio, ángel caído, es presentado como astuto, sagaz y poderoso. En cambio, el Angel de la Guarda, que es inteligentísimo, fuerte y majestuoso, es presentado como un ser insípido y sin valor.

La naturaleza del ángel

Contenidos

 

El demonio es representado como un ser sagaz, astuto y poderoso. Ilustración de Fausto (personaje de una obra de Goethe)

La Iglesia enseña que Dios creó a los Ángeles muy superiores a nosotros. Puros espíritus, de inteligencia lucidísima y gran poder, exceden por su naturaleza aún a los hombres más dotados.

Con su rebelión, los Ángeles malos perdieron la virtud, sin embargo no perdieron la inteligencia ni el poder.

Dios frena su acción en mayor o menor medida, según los designios de su Providencia. Pero, según su naturaleza, continúan siendo muy superiores al hombre.

El demonio es presentado como astuto y poderoso

Es por esto que la Iglesia siempre aprobó que los artistas representaran al demonio bajo la forma de un ser inteligente, sagaz, astuto, poderoso, aunque lleno de malicia en todos sus designios.

Ella aprobó que se presentase al demonio como un ente de encantos fascinantes, para manifestar así las apariencias de calidad de que el espíritu de las tinieblas se puede revestir para seducir a los hombres.

*    *    *

El demonio de Fausto

Es la primera fotografía tenemos un ejemplo de esta representación del demonio. Mefistófeles, con un semblante fino, astuto, de psicólogo penetrante y lleno de labia, instila pensamientos de perdición, suaves y profundos, al Doctor Fausto, que duerme y se encuentra en pleno sueño.

Este tipo de imagen se ha tornado tan frecuente que casi no se representa al demonio bajo otro aspecto.

Todo esto es, como dijimos, perfectamente ortodoxo.

*    *    *

La representación del Angel de la Guarda

¿Cómo son las representaciones que cierta iconografía muy corriente hace de los Ángeles buenos?

Nos los muestran como seres eminentemente bien intencionados, felices, cándidos, y todo esto está de acuerdo a la santidad, a la bienaventuranza, a la pureza que poseen en grado eminente.

Pero estas representaciones son exageradas y, queriendo acentuar la bondad y la pureza de los Ángeles fieles, y no sabiendo cómo expresar al mismo tiempo su inteligencia, su fortaleza, su admirable majestad, los representan como seres insípidos y sin valor.

El Angel de la Guarda, es representado como un ser bueno pero desfibrado
Los Ángeles, que tienen una gran inteligencia, fortaleza, y majestad, son representados frecuentemente como seres insípidos

La segunda fotografía muestra a una niña trasponiendo un riachuelo, sobre una tabla. Un Ángel de la guarda la protege.

El cuadro, siendo popular y sin pretensiones, no deja de despertar simpatías legítimas, pues evoca de modo agradable un panorama campestre, teniendo al fondo el campanario de la aldea, que impregnado de la inocencia de vida que en los campos tanto más fácilmente se puede conservar.

Por otro lado es conmovedora la idea de un niño que sigue despreocupado su camino, protegida por un Príncipe celeste, que la ampara cariñosamente.

Pero este Príncipe, si observamos su cara: ¿no parece enteramente desprovisto de aquella fuerza, de aquella inteligencia, de aquella penetración, de aquella sutileza propia de la naturaleza angélica, con la cual se representa siempre a Satanás?

Observemos el cuerpo que se atribuye al ángel bueno: actitud muelle, despreocupada, sin inteligencia. Comparémoslo con la figura esbelta, ágil, con el porte expresivo de Mefistófeles: ¿puede haber mayor diferencia?

Una falsa impresión

En esto hay un grave inconveniente.

Representando insistentemente al demonio como inteligente, vivo, capaz; y representando siempre ‒como lo hace cierta iconografía azucarada‒ a los Ángeles buenos como seres muelles, inexpresivos, casi tontos, ¿qué impresión se crea en el alma popular?

Una impresión de que la virtud produce seres desfibrados y tontos y, por el contrario, el vicio forma hombres inteligentes y varoniles.

Este es un aspecto de aquella acción edulcorante que el romanticismo ejerció tan profundamente, y que todavía continúa ejerciendo, en muchos medios religiosos.

Plinio Corrêa de Oliveira

 

Pandemia y educación

La tribuna arrancaba con preguntas esenciales constitutivas del tono de incertidumbre entre los alumnos que volvían a las aulas en septiembre: “¿Cuántos se encontraban, en marzo de 2020, ante los líderes políticos que desgranaban cada noche en la televisión el número de víctimas del virus? ¿Cuántos habían llegado a encontrar un sentido a estas muertes, reducidas a simple contabilidad ajena a toda forma de humanidad? ¿Cuántos habían perdido a un abuelo, un vecino o un amigo? ¿Cuántos se vieron obligados, a causa del encierro, a intensificar la ayuda que prestan a un pariente enfermo o discapacitado?” Sin olvidar que ellos mismos sienten que les puede alcanzar la enfermedad y la muerte.

El mito del progreso perenne e irreversible, con sus más recientes secuelas transhumanistas, no prepara ciertamente para la comprensión de los grandes temas. Incluso, se esquivan en la programación pedagógica, no se sabe si por miedo o por ignorancia. De ahí la necesidad de escuchar a los clásicos, de conocer orígenes y tradiciones, de no hurtar el hecho religioso. Y, desde luego, de no castigar a los padres que tratan de enseñar a los propios hijos, en contra de soluciones simplistas y abusivas como las del actual proyecto legal francés contra el “separatismo”: como suele suceder con demasiada frecuencia últimamente, leyes elaboradas por presiones demoscópicas crean nuevos problemas sin resolver los anteriores.

Jesús Domingo Martínez

 

Mejora la vida de todos

Me parece importante recordar que la Comunidad de Madrid concedió uno de sus “Reconocimientos 8 de marzo” a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en la categoría de Labor Social, por la ayuda constante y desinteresada de la congregación a la población vulnerable en Madrid, especialmente durante la pandemia.

La provincial de esta congregación ha dicho, con realismo y humildad, que lo que hay que subrayar en este premio es que sea reconocida la labor de la Iglesia durante la pandemia, de la cual, la tarea de las Hijas de la Caridad es solo una muestra.

Ciertamente, una muestra sí, pero importante. La Iglesia insufla al impulso natural de la solidaridad el amor de Dios, y eso marca su modo de obrar y la cualidad de sus actuaciones, sin que eso quite nada a la labor preciosa de tantas otras realidades civiles con las que, además, las distintas realidades eclesiales colaboran cada día.

Pedro García

 

Ya la tenemos

La aprobación de la mal llamada eutanasia -porque una muerte indigna no puede ser una buena muerte- es uno de los días más tristes en la historia reciente de  España, un bochorno, un escándalo, una muestra de la deformada conciencia moral de los que la han aprobado, un cinismo vergonzante que se presenta con aires de compasión y la realidad es, por el contrario, un desprecio a la vida de los más débiles, una actitud inhumana, egoísta -no quieren saber nada del que sufre- materialista -menos gastos en pensiones- y atea.

Valentín Abelenda Carrillo

 

Lo que hemos visto en esos días

Es asombroso lo que hemos visto en esos días (enero, febrero, marzo), en un vicepresidente del Gobierno. Cuestiona la normalidad democrática en España, y se ratifica, con el fin de alentar y aprovecharse de las protestas que iba a haber por el encarcelamiento de Hasél. Ataca la Monarquía. Echa en cara que no hay libertad de expresión, y persigue amordazar a los periodistas. 

En los recientes comicios celebrados en España, Podemos sigue bajando. Pero, le quede poco o mucho a Pablo Iglesias de estar en el poder – como el centoderecha no se ponga de acuerdo  puede estar más años de los que creemos -, él va a la suya, alienta el proyecto de Irene Montero de la ley “trans”, y parece que pretende cautivar a una parte del descontento social por la crisis, la pandemia, el paro juvenil, como si él no gobernase. Es un juego continuo, en el que asombra que se enfrente en público a miembros de su Gobierno, utilice otros cauces que las reuniones del Gobierno, y Pedro Sánchez le sigue tan agradecido.

Para frenar un poco a Iglesias, parece que se turnan las ministras Carmen Calvo, María Jesús Montero, Nadia Calviño y Margarita Robles, con desigual resultado. De esa tarea se desentiende Pedro Sánchez.

Su apoyo a las manifestaciones violentas tras la detención de Pablo Hasél es incomprensible en democracia, pero no para Pablo Iglesias, que parece decirnos que democracia es lo que él entiende y quiere como democracia. Una tutela completa al estilo cubano o venezolano. Y le secunda Pablo Echenique, justificando esa violencia callejera con que hay un 40% de paro juvenil, y que ahí está la raíz de la violencia.

Por cierto, para quien tenga interés por saber las condenas de Pablo Rivadulla Duró (Lérida, 1988), más conocido como el rapero Pablo Hasél, puede servirle consultar Wikipedia, para formarse una opinión propia.

¡Y es ministro de Derechos Sociales! ¿Qué está haciendo en pandemia? Va a lo suyo.

Suso do Madrid

 

Vacunas inseguras, sobornos, hipocresías y…?

                                Lo que “algunos temíamos y tememos”; o sea que el inmenso negocio que ha representado “el virus chino” y sus “remedios”; cegaría a los amorales que dicen gobernarnos y que pensando sólo “en el dinero a ganar”; tragaran todo lo que les presentaran, como si fuera, “el bálsamo de Fierabrás, del Quijote (1)”; y caiga quién caiga; “el muerto al hoyo y el vivo al bollo; o sea lo de siempre. “El político no se equivoca nunca; y si lo hace, se tapa todo a cara de perro y a seguir adelante”.

                                “Nuevo enredo con la vacuna de AstraZeneca. Dinamarca anunció este jueves que suspendía su administración tras detectar casos de trombos que podrían tener relación con la inoculación, algunos  de ellos (en España 4) con resultado de muerte. La suspensión es temporal, por un periodo de 14 días, mientras se aclara si estos coágulos de sangre tienen algún tipo de relación o no con la vacuna del covid. Noruega e Islandia también han paralizado la vacunación, aunque sin especificar por cuánto tiempo. Otros países europeos solo han inmovilizado lotes concretos: es el caso de Austria, Letonia, Estonia, Lituania, Luxemburgo e Italia. En total, ya van nueve países. En concreto, las autoridades italianas han paralizado el lote ABV2856 mientras se investiga el fallecimiento de un militar de 43 años, que sufrió un paro cardíaco tras ser vacunado recientemente. También está en estudio el caso de un policía que murió hace casi dos semanas. Sin mencionar casos concretos, la Agencia Italiana de Medicamentos (AIFA) emitió un comunicado en el que explicaba la decisión por precaución, aunque reconocía que “no se ha establecido un vínculo causal entre la administración de la vacuna y estos eventos”. (El Confidencial 12-03-2021)

TORMENTAS POLÍTICAS: En varias de las 19 autonomías (“autonosuyas”) han empezado “las tormentas, que pueden llegar a tifones”, puesto que hay intentos de nuevas elecciones, o de mociones de censura, para “lo de siempre”, o sea, “el maldito quítate tú que me ponga yo”; no les preocupa en absoluto la economía, o buena marcha de los gobiernos, menos aún, las penurias de los que tenemos que aguantar la plaga de inútiles que tenemos encima, sólo les preocupa “su panza y su bolsillo”; tan es así que en la región murciana, a tres individuos que sostenían la moción de censura, los convierten en “consejeros-ministros”, del gobierno autonómico (con mejores sueldos y coche y chofer en la puerta) y cambian su voto, sin más explicaciones, que las que como “idioteces para tontos”, han comunicado; y como siempre, luciendo “la cara de cemento de siempre”; y a vivir del dinero público, que es lo que en general, pretenden siempre estas bandas de mercenarios, sin otra bandera que las de sus intereses privados; y es claro que, “así va España”, donde la infinidad de problemas que nos tienen y mantienen en la ruina más espantosa, ni tratan de sacarlos a las discusiones “parlamentarias”, para buscarles solución y siguen ocultos y causando cada vez más daño a la economía general. ¿Qué cómo se improvisan tres nuevos “ministerios”; pues sencillo, uno puede ser el de, “las almejas del Mar Menor, otro el de las alcachofas murcianas; y el tercero el de fomento de la ostentosa semana santa de Lorca”, y así, “nombres no faltan nunca”.

            En estos día también (11 de Marzo) se ha conmemorado el diecisiete aniversario de la denominada, “Masacre de Madrid”, para ello, “sacan del florero real, al titular de la corona, el que da la consabida e hipócrita, disertación; de loor a aquellas doscientas víctimas mortales (más las miles de heridos que hubo) pero nada de decir, que lo que hay que hacer es, sacar de nuevo a los tribunales, aquel fraude, y que sean puestos en la palestra y condenados a lo que corresponda, a los verdaderos culpables de aquella masacre, que no llegamos a saber quiénes fueron o son; y que muchos de ellos, seguirán como entonces, o sea, viviendo del dinero público que nos sacan al contribuyente español… ¡Y viva España o lo que esto sea ya!

            Eso sí, los políticos que elegimos, siguen considerándose, “los dioses supremos que nos salvarán la vida, del virus chino, que tan bien les ha venido, para meternos en las cárceles de nuestros propios domicilios”, o sea como conejos o gallinas enjauladas. Malditos sean.

(1) ¿Qué es el bálsamo de Fierabrás, la panacea cervantina?

El bálsamo de Fierabrás, al margen de la terapéutica médica convencional, pertenece al conjunto de remedios mágicos de la literatura caballeresca medieval. Según la tradición compilada en la Historia Caballeresca de Carlomagno, Fier-a-bras, “el de brazo feroz”.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)