Las Noticias de hoy 4 Marzo 2021

Enviado por adminideas el Jue, 04/03/2021 - 11:56

La confesión, en 10 frases del Papa | Frases, Frases para papa,  Misericordias

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 04 de marzo de 2021      

Indice:

ROME REPORTS

Catequesis del Papa: Reconocer la pobreza de nuestra oración

En marzo, el Papa invita a pasar de la miseria a la misericordia con la confesión

El Papa a Myanmar: que el odio y la injusticia den paso a la reconciliación

Programa del Viaje apostólico del Papa a Iraq

DESPRENDIMIENTO: Francisco Fernandez Carbajal

“Tú eres sal, alma de apóstol”: San Josemaria

«La humanidad de Jesús ha hecho disponible para nosotros la vida de la Trinidad»

El sacramento de la reconciliación

La experiencia del dolor: P. Binetti

Amar al próximo: Klaus Feldmann Petersen

Patris Corde: San José: Sheila Morataya

¿Qué son los cuidados paliativos?: Germán Cerdá Olmedo

Que es La vida?: Manuel Ribes

Desprendimiento: Mario Arroyo.

Igualdad y Verdad: Ernesto Juliá

En el fondo de la pandemia: Enric Barrull Casals

Protección de la salud y protección de datos: Juan García.

Los que destrozan las cruces: Jesús Domingo Martínez

Argentina ha estado bajo intensa presión: JD Mez Madrid

TODO DENUNCIADO... ¿Y QUÉ?: LIBERTAD. ¿PARA QUÉ?: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

Catequesis del Papa: Reconocer la pobreza de nuestra oración

La cercanía de Dios es la revelación. Francisco propuso en su catequesis de esta mañana contemplar cómo, gracias a Jesús, la oración nos abre de par en par al inmenso misterio de la Santa Trinidad, “a las profundidades del Dios del Amor”. Tras la catequesis, el Papa recordó el inminente viaje apostólico a Iraq, previsto del 5 al 8 de marzo, e hizo un llamamiento por Myanmar

Vatican News

En la primera Audiencia General de marzo, celebrada esta mañana en la Biblioteca del Palacio Apostólico, el Papa Francisco ofreció su catequesis sobre la oración y la Trinidad, que se introdujo con la lectura de algunos parágrafos de la Carta del San Pablo a los romanos (Rm 8, 14-15.26-27) que reza: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”.

No todas las oraciones son iguales

Hablando en italiano el Santo Padre dijo que, en el camino de catequesis sobre la oración, tanto hoy como la próxima semana desea mostrar cómo, gracias a Jesucristo, la oración se abre de par en par a la Trinidad, al mar inmenso de Dios amor. También explicó que “no todas las oraciones son iguales, y no todas son convenientes”, tal como se desprende de la misma Biblia que atestigua “el mal resultado de muchas oraciones, que son rechazadas”.

“Quizá Dios a veces no está contento con nuestras oraciones y nosotros ni siquiera nos damos cuenta. Dios mira las manos de quien reza: para hacerlas puras no es necesario lavarlas, si acaso es necesario abstenerse de acciones malvadas”

Dios ama al hombre

El Papa explicó que Dios ama al hombre, y dijo que “nosotros nunca hubiéramos tenido la valentía de creerlo, si no hubiéramos conocido a Jesús. Es el escándalo que encontramos grabado en la parábola del padre misericordioso, o en la del pastor que va en busca de la oveja perdida”. Historias de este tipo no hubiéramos podido concebirlas, ni siquiera comprenderlas, si no hubiéramos encontrado a Jesús.

“¿Qué Dios está dispuesto a morir por los hombres? ¿Qué Dios ama siempre y pacientemente, sin pretender ser amado a cambio? ¿Qué Dios acepta la tremenda falta de reconocimiento de un hijo que pide un adelanto de la herencia y se va de casa malgastando todo?”

Cercanía, compasión y ternura

Jesús revela el corazón de Dios. Nadie es Padre cómo Él. “Cercanía, compasión y ternura” son las tres palabras que destacó el Papa. Nosotros imaginamos con dificultad y muy de lejos el amor del que la Santísima Trinidad está llena, y qué abismo de mutua benevolencia existe entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Los iconos orientales nos dejan intuir algo de este misterio que es el origen y la alegría de todo el universo.

“Sobre todo, estaba lejos de nosotros creer que este amor divino se expandiría, alcanzando nuestra orilla humana: somos el fin de un amor que no tiene igual en la tierra”

Francisco recordó además que el Catecismo explica: “La santa humanidad de Jesús es, pues, el camino por el que el Espíritu Santo nos enseña a orar a Dios nuestro Padre”. Y ésta es la gracia de nuestra fe. Realmente no podíamos esperar vocación más alta: la humanidad de Jesús ha hecho disponible para nosotros la vida misma de la Trinidad.

Al saludar a los fieles de lengua española el Papa les dijo:

“Los animo a acercarse a la santa humanidad de Jesús, pues es el camino por el que el Espíritu Santo nos enseña a orar a Dios nuestro Padre. Esta es nuestra vocación, participar en la vida misma de la Santísima Trinidad”

Venerar a San José

A los fieles de lengua portuguesa el Papa los animó a venerar a San José, “el hombre de la presencia cotidiana, discreta y oculta”, en su calidad de “intercesor, apoyo y guía en los momentos de dificultad”, tanto los propios como los de sus familiares, “para que nunca se agote el aceite de la fe y de la alegría, que brota de la vida en comunión con Dios”.

La Cuaresma es una oportunidad para intensificar la oración

A los fieles polacos el Santo Padre les recordó que “la Cuaresma es una oportunidad para intensificar la oración y la adhesión a los sacramentos, para practicar el ayuno y la caridad, y para vivir más profundamente el misterio del amor misericordioso del Padre, revelado en el Hijo y difundido en el Espíritu Santo”. Y los invitó a que aprovechen esta ocasión “como un tiempo especial de gracia”.

En Cuaresma mayor intimidad con Cristo

Antes de concluir esta catequesis, con el rezo del Padrenuestro y su bendición apostólica, el Obispo de Roma también saludó cordialmente a los fieles de lengua italiana, a quienes les manifestó su esperanza de que el tiempo de Cuaresma los conduzca “a una mayor intimidad con Cristo y a una imitación más asidua de él”.

Por último, el Pontífice dirigió su pensamiento a los ancianos, jóvenes, enfermos y recién casados, a quienes les deseó:

“Que descubran en el misterio de Dios, que se entrega por la salvación de todos, la fuerza para afrontar los momentos difíciles”

Viaje a Iraq

Al final de la catequesis, el Papa Francisco recordó que, pasado mañana, si Dios quiere, viajará a Iraq para una peregrinación de tres días, razón por la cual pidió “oraciones para que este viaje se haga bien”:

“Desde hace tiempo he querido conocer a ese pueblo que tanto ha sufrido; conocer a esa Iglesia martirizada en la tierra de Abraham. Junto con otros líderes religiosos, también daremos un paso más en la hermandad entre creyentes”

Llamamiento por Myanmar

Y al recordar que “siguen llegando de Myanmar tristes noticias de enfrentamientos sangrientos, con pérdida de vidas”, el Papa llamó “la atención de las autoridades implicadas, para que el diálogo prevalezca sobre la represión y la armonía sobre la discordia”. Francisco también dirigió un “llamamiento a la comunidad internacional para que se esfuerce por garantizar que las aspiraciones del pueblo de Myanmar no se vean sofocadas por la violencia”.

 

En marzo, el Papa invita a pasar de la miseria a la misericordia con la confesión

En el video con la intención de oración para el mes de marzo, Francisco invita a rezar para “vivir el sacramento de la reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios”.

Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

“Cuando yo voy a confesarme es para sanarme, para curar mi alma. Para salir con más salud espiritual. Para pasar de la miseria a la misericordia. El centro de la confesión no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos. El centro de la confesión es Jesús que nos espera, nos escucha y nos perdona”. Es el mensaje lleno de esperanza  del Papa Francisco en El Video del Papa de mes de marzo, publicado hoy con la intención de oración que el Santo Padre confía a toda la Iglesia Católica a través de la Red Mundial de Oración del Papa. El video de este mes se abre con el ejemplo del pontífice que va a confesarse, “para sanarme, para curar mi alma” – dice – e invita a redescubrir la fuerza de renovación personal que tiene el sacramento de la confesión en nuestra vida:

“Recemos para que vivamos el sacramento de la Reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios”

“Jesús nos espera, nos escucha y nos perdona”

“En el corazón de Dios estamos nosotros antes que nuestras equivocaciones", asegura también el Santo Padre, destacando una vez más la fuerza que tiene el amor de Dios sobre nuestro ser y nuestro actuar. Recibir este sacramento no se trata de erigirse ante un juez, sino de acudir a un encuentro de amor ante un Padre que nos recibe y nos perdona siempre. “El centro de la confesión no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos”, agrega Francisco. Y ese amor está antes que todo, antes que los errores, las reglas, los juicios y las caídas.

Sacerdotes misericordiosos

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, recordó las últimas palabras de Francisco: “Recemos para que Dios dé a su Iglesia sacerdotes misericordiosos y no torturadores”. Y precisó que “no es la primera vez que el Papa pide esta gracia. Como el buen pastor conoce el sufrimiento de la gente, sus pecados, su necesidad de encontrar ‘ministros de la misericordia’. Es el tiempo de la misericordia. En su carta apostólica Misericordia et misera, al concluir el Jubileo extraordinario de la misericordia, invitó a los sacerdotes a ser como Jesús, llenos de compasión y pacientes. Es un camino de conversión para cada sacerdote, ‘ser testigos de la ternura paterna’, ‘prudentes en el discernimiento’, y ‘generosos para dispensar el perdón de Dios’. Pide que el corazón sea cercano al corazón de Jesús, y es una gracia”. 

En el Ángelus del pasado 14 de febrero, Francisco dirigió palabras especiales por tantos “buenos sacerdotes confesores” que atraen a la gente y lo hacen con ternura, con compasión, “no están con el látigo en la mano, sino que están sólo para recibir, para escuchar y para decir que Dios es bueno y que Dios siempre perdona, que Dios no se cansa de perdonar”. Además, pidió a los fieles presentes en la Plaza de San Pedro un aplauso para estos "confesores misericordiosos".

El Obispo de Roma concluye su video con la intención de oración para el mes de marzo, diciendo:

“Recuerden esto: en el corazón de Dios estamos nosotros antes que nuestras equivocaciones. Y recemos para que vivamos el sacramento de la reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios. Y recemos para que Dios dé a su Iglesia sacerdotes misericordiosos y no torturadores.”

 

 

El Papa a Myanmar: que el odio y la injusticia den paso a la reconciliación

En la audiencia general, el pensamiento del Papa se dirigió a la profunda crisis que vive Myanmar tras el golpe militar. El Pontífice expresó su deseo de que el país asiático retome el camino hacia la plena democracia a través del diálogo y el entendimiento mutuo.

Giancarlo La Vella - Ciudad del Vaticano

Siguen llegando noticias de graves tensiones desde la antigua Birmania. Las manifestaciones en las calles contra el golpe de Estado militar del 1 de febrero están siendo duramente contestadas por las fuerzas del orden. Al menos 20 personas han perdido la vida en las manifestaciones. Una situación grave, por tanto, a la que el Papa Francisco en sus saludos en italiano dirigió su pensamiento, expresando la esperanza de que haya una solución a cualquier tensión.

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01/03/2021

Myanmar. Cardenal Bo: “Que desaparezca el odio, necesitamos la paz

De Myanmar siguen llegando tristes noticias de enfrentamientos sangrientos, con pérdida de vidas. Me gustaría llamar la atención de las autoridades implicadas sobre el hecho de que el diálogo prevalece sobre la represión y la armonía sobre la discordia. También hago un llamamiento a la comunidad internacional para que garantice que las aspiraciones del pueblo de Myanmar no se vean sofocadas por la violencia. Que a los jóvenes de esa querida tierra se les conceda la esperanza de un futuro en el que el odio y la injusticia dejen paso al encuentro y la reconciliación. Repito, por último, el deseo expresado hace un mes: que el camino hacia la democracia emprendido en los últimos años por Myanmar, pueda reanudarse mediante el gesto concreto de la liberación de los distintos líderes políticos encarcelados.

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02/03/2021

Myanmar: arrodillarse por la paz

La Iglesia se moviliza por la paz

Desde el comienzo de la crisis, la Iglesia de Myanmar ha seguido haciendo llamamientos para que se ponga fin a la violencia. El cardenal Charles Bo, arzobispo de Yangon y presidente de los obispos birmanos, ha hablado de un país reducido a un campo de batalla y, como primer representante de la Iglesia local, ha propuesto un programa de diálogo y reconciliación al gobierno militar y a la oposición. El objetivo, también mencionado por el Papa, es que se retome el difícil camino hacia la democratización del país, duramente interrumpido por el golpe de Estado, y que se libere a la líder de la Liga para la Democracia, Aug San Suu Kyi, sometida a arresto domiciliario por la junta gobernante.

Por ahora, la imagen simbólica de esta fase de la historia de Myanmar, que ha dado la vuelta al mundo, sigue siendo la foto de la monja javeriana Ann Nu Twang, que de rodillas implora a las fuerzas de seguridad con equipo antidisturbios que no disparen; una propuesta de diálogo que esperemos no quede sin respuesta.

Programa del Viaje apostólico del Papa a Iraq

Desde el próximo viernes 5 de marzo hasta el lunes 8, Su Santidad el Papa Francisco visitará Iraq. Será la primera vez que un papa visite Irak. El viaje de Francisco busca reconfortar a la minoría cristiana diezmada por los conflictos y la dureza de la vida y tender la mano al islam chiita.

Ciudad del Vaticano

VIERNES 5 DE MARZO: ROMA - BAGDAD

El Papa Francisco partirá rumbo Iraq en un avión que saldrá a las 7:30 desde el aeropuerto internacional de Roma/Fiumicino con destino a Bagdad. Se estima que llegará al aeropuerto internacional de Bagdad a las 14:00.

Tras la llegada, tendrá lugar el Recibimiento Oficial en el mismo aeropuerto y a las 14:10 está programado el Encuentro con el Primer Ministro en la sala VIP del aeropuerto. A las 15:00 habrá una Ceremonia Oficial de Bienvenida en el Palacio Presidencial de Bagdad y a las 15:15 el Papa realizará una Visita de Cortesía al Presidente de la República en el estudio privado del Palacio Presidencial.

A las 15:45 tendrá lugar el primer discurso del Papa y será a las Autoridades, la Sociedad Civil y el Cuerpo Diplomático en el Salón Del Palacio Presidencial de Bagdad. El segundo discurso, será a las 16:40 durante su encuentro con los obispos, sacerdotes, religiosos/as, seminaristas y catequistas en la catedral siro-católica de "nuestra señora de la salvación".

SÁBADO 6 DE MARZO: BAGDAD - NAJAF - UR - BAGDAD

El sábado 6 de marzo, el Papa se trasladará en avión a las 7:45 hacia Nayaf y está estimado que llegue a las 8:30. A las 9:00 tendrá lugar la VISITA de CORTESÍA al GRAN Ayatollá SAYYID ALI AL-HUSAYMI AL-SISTANI que durará una hora, pues a las 10:00 el avión del Papa se trasladará hacia Nassiriya donde llegará a las 10:50. A las 11:10 tendrá lugar el tercer discurso del Papa en este Viaje apostólico a Iraq, que pronunciará durante un Encuentro Interreligioso en la Llanura de Ur.

Tras el encuentro interreligioso, el Papa se subirá al avión a las 12:30 para llegar a Bagdad a las 13:20. A las 18:00 el Papa presidirá la Santa Misa en la catedral caldea de "San José" de Bagdad.       

DOMINGO 7 DE MARZO: BAGDAD - ERBIL - MOSUL - QARAQOSH - ERBIL - BAGDAD

A primera hora de la mañana, cuando el reloj marque las 7:15, el Papa se desplazará en avión hacia Erbil donde aterrizará a las 8:20. A su llegada, en el aeropuerto será recibido por el Presidente de la Región Autónoma de Kurdistán y de las Autoridades Religiosas y Civiles de la Región. 
A las 8:30 tendrá un Encuentro con el Presidente y el Primer Ministro de la Región Autónoma en el Salón Presidencial Vip del aeropuerto y las 9:00 se desplazará en helicóptero hacia Mosul donde se estima su llegaba a las 9:35. A las 10:00 realizará la Oración de Sufragio por las Víctimas de la Guerra en Hosh al-Bieaa (Plaza de la Iglesia). A las 10:55 volará en helicóptero hacia Qaraqosh y a las 11:30 realizará su cuarto discurso del viaje a la Comunidad de Qaraqosh en la Iglesia de la "Inmaculada Concepción" de Qaraqosh y la oración mariana del Ángelus.

A las 12:15 se estima su traslado a Erbil para a las 16:00 celebrar la Santa Misa en el Estadio "Franso Hariri" de Erbil. Al termine, se desplazará en avión a las 18:10 a Bagdad y llegará a las 19:15. 

LUNES 8 DE MARZO: BAGDAD - ROMA

El lunes 8 de marzo, el Papa regresará a Roma, pero antes, tendrá lugar a las 9:20 la Ceremonia de Despedida en el aeropuerto internacional de Bagdad. A las 9:40 saldrá su avión hacia Roma que se estima que aterrice en el aeropuerto internacional de Roma/Ciampino a las 12:55.

 

DESPRENDIMIENTO

— El desprendimiento de las cosas nos da la necesaria libertad para seguir a Cristo. Los bienes son solo medios.

— Desasimiento y generosidad. Algunos ejemplos.

— Desprendimiento de lo superfluo y de lo necesario, de la salud, de los dones que Dios nos ha dado, de lo que tenemos y usamos...

I. En este tiempo de Cuaresma, la Iglesia nos hace muchas llamadas para que nos soltemos de las cosas de esta tierra, y llenar así de Dios nuestro corazón. En la Primera lectura de la Misa de hoy nos dice el profeta Jeremías: Bendito quien confía en el Señor, y pone en Él su confianza: Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en el año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto1. El Señor cuida del alma que tiene puesto en Él su corazón.

Quien pone su confianza en las cosas de la tierra, apartando su corazón del Señor, está condenado a la esterilidad y a la ineficacia para aquello que realmente importa: será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará en la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita2.

El Señor desea que nos ocupemos de las cosas de la tierra, y las amemos correctamente: Poseed y dominad la tierra3. Pero una persona que ame «desordenadamente» las cosas de la tierra no deja lugar en su alma para el amor a Dios. Son incompatibles el «apegamiento» a los bienes y querer al Señor: no podéis servir a Dios y a las riquezas4. Las cosas pueden convertirse en una atadura que impida alcanzar a Dios. Y si no llegamos hasta Él, ¿para qué sirve nuestra vida? «Para llegar a Dios, Cristo es el camino; pero Cristo está en la Cruz, y para subir a la Cruz hay que tener el corazón libre, desasido de las cosas de la tierra»5. Él nos dio ejemplo: pasó por los bienes de esta tierra con perfecto señorío y con la más plena libertad. Siendo rico, por nosotros se hizo pobre6. Para seguirle, nos dejó a todos una condición indispensable: cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo7. Esta condición es también imprescindible para quienes le quieran seguir en medio del mundo. Este no renunciar a los bienes llenó de tristeza al joven rico, que tenía muchas posesiones8 y estaba muy apegado a ellas. ¡Cuánto perdió aquel día este hombre joven que tenía «cuatro cosas», que pronto se le escaparían de las manos!

Los bienes materiales son buenos, porque son de Dios. Son medios que Dios ha puesto a disposición del hombre desde su creación, para su desarrollo en la sociedad con los demás. Somos administradores de esos bienes durante un tiempo, por un plazo corto. Todo nos debe servir para amar a Dios –Creador y Padre– y a los demás. Si nos apegamos a las cosas que tenemos y no hacemos actos de desprendimiento efectivo, si los bienes no sirven para hacer el bien, si nos separan del Señor, entonces no son bienes, se convierten en males. Se excluye del reino de los cielos quien pone las riquezas como centro de su vida; idolatría llama San Pablo a la avaricia9. Un ídolo ocupa entonces el lugar que solo Dios debe ocupar.

Se excluye de una verdadera vida interior, de un trato de amor con el Señor, aquel que no rompe las amarras, aunque sean finas, que atan de modo desordenado a las cosas, a las personas, a uno mismo. «Porque poco se me da –dice San Juan de la Cruz– que un ave esté asida a un hilo delgado en vez de a uno grueso, porque, aunque sea delgado, tan asida estará a él como al grueso, en tanto que no le quebrare para volar. Verdad es que el delgado es más fácil de quebrar; pero, por fácil que es, si no lo rompe, no volará»10.

El desprendimiento aumenta nuestra capacidad de amar a Dios, a las personas y a todas las cosas nobles de este mundo.

II. El Evangelio de la Misa nos presenta a uno que hacía mal uso de los bienes. Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino finísimo, y cada día celebraba espléndidos banquetes. En cambio, un pobre llamado Lázaro yacía sentado a su puerta, cubierto de llagas, deseando saciarse de lo que caía de la mesa del rico11.

Este hombre rico tiene un marcado sentido de la vida, una manera de vivir: «Se banqueteaba». Vive para sí, como si Dios no existiera, como si no lo necesitara. Vive a sus anchas, en la abundancia. No dice la parábola que esté contra Dios ni contra el pobre: únicamente está ciego para ver a Dios y a uno que le necesita. Vive constantemente para sí mismo. Quiere encontrar la felicidad en el egoísmo, no en la generosidad. Y el egoísmo ciega, y degrada a la persona.

¿Su pecado? No tuvo en cuenta a Lázaro, no lo vio. No utilizó los bienes según el querer de Dios. «Porque la pobreza no condujo a Lázaro al Cielo, sino la humildad, y las riquezas no impidieron al rico entrar en el gran descanso, sino su egoísmo e infidelidad»12, dice con gran profundidad San Gregorio Magno.

El egoísmo y el aburguesamiento impiden ver las necesidades ajenas. Entonces, se trata a las personas como cosas (es grave ver a las personas como cosas, que se toman o se dejan según interese), como cosas sin valor. Todos tenemos mucho que dar: afecto, comprensión, cordialidad y aliento, trabajo bien hecho y acabado, limosna a gente necesitada o a obras buenas, la sonrisa cotidiana, un buen consejo, ayudar a nuestros amigos para que se acerquen a los sacramentos...

Con el ejercicio que hagamos de la riqueza –mucha o poca– que Dios ha depositado en nosotros nos ganamos la vida eterna. Este es tiempo de merecer. Siendo generosos, tratando a los demás como a hijos de Dios, somos felices aquí en la tierra y más tarde en la otra vida. La caridad, en sus muchas formas, es siempre realización del reino de Dios, y el único bagaje que sobrenadará en este mundo que pasa.

Este desasimiento ha de ser efectivo, con resultados bien determinados que no se consiguen sin sacrificio, y también natural y discreto, como corresponde a los cristianos que viven en medio del mundo y que han de usar los bienes como instrumentos de trabajo o en tareas apostólicas. Se trata de un desprendimiento positivo, porque resultan ridículamente pequeñas, e insuficientes, todas las cosas de la tierra en comparación del bien inmenso e infinito que pretendemos alcanzar; es también interno, que afecta a los deseos; actual, porque requiere examinar con frecuencia en qué tenemos puesto el corazón y tomar determinaciones concretas que aseguren la libertad interior; alegre, porque tenemos los ojos puestos en Cristo, bien incomparable, y porque no es una mera privación, sino riqueza espiritual, dominio de las cosas y plenitud.

III. El desprendimiento nace del amor a Cristo y, a la vez, hace posible que crezca y viva este amor. Dios no habita en un alma llena de baratijas. Por eso es necesaria una firme labor de vigilancia y de limpieza interior. Este tiempo de Cuaresma es muy oportuno para examinar nuestra actitud ante las cosas y ante nosotros mismos: ¿tengo cosas innecesarias o superfluas?, ¿llevo una cuenta o control de los gastos que hago para saber en qué invierto el dinero?, ¿evito todo lo que significa lujo o mero capricho, aunque no lo sea para otro?, ¿practico habitualmente la limosna a personas necesitadas o a obras apostólicas con generosidad, sin cicaterías?, ¿contribuyo al sostenimiento de estas obras y al culto de la Iglesia con una aportación proporcionada a mis ingresos y gastos?, ¿estoy apegado a las cosas o instrumentos que he de utilizar en mi trabajo?, ¿me quejo cuando no dispongo de lo necesario?, ¿llevo una vida sobria, propia de una persona que quiere ser santa?, ¿hago gastos inútiles por precipitación o por no prevenir?

El desprendimiento necesario para seguir de cerca al Señor incluye, además de los bienes materiales, el desprendimiento de nosotros mismos: de la salud, de lo que piensan los demás de nosotros, de las ambiciones nobles, de los triunfos y éxitos profesionales.

«Me refiero también (...) a esas ilusiones limpias, con las que buscamos exclusivamente dar toda la gloria a Dios y alabarle, ajustando nuestra voluntad a esta norma clara y precisa: Señor, quiero esto o aquello solo si a Ti te agrada, porque si no, a mí, ¿para qué me interesa? Asestamos así un golpe mortal al egoísmo y a la vanidad, que serpean en todas las conciencias; de paso que alcanzamos la verdadera paz en nuestras almas, con un desasimiento que acaba en la posesión de Dios, cada vez más íntima y más intensa»13. ¿Estamos desprendidos así de los frutos de nuestra labor?

Los cristianos deben poseer las cosas como si nada poseyesen14. Dice San Gregorio Magno que «posee, pero como si nada poseyera, el que reúne todo lo necesario para su uso, pero prevé cautamente que presto lo ha de dejar. Usa de este mundo como si no usara, el que dispone de lo necesario para vivir, pero no dejando que domine a su corazón, para que todo ello sirva, y nunca desvíe, la buena marcha del alma, que tiende a cosas más altas»15.

Desprendimiento de la salud corporal. «Consideraba lo mucho que importa no mirar nuestra flaca disposición cuando entendemos se sirve al Señor (...). ¿Para qué es la vida y la salud, sino para perderla por tan gran Rey y Señor? Creedme, hermanas, que jamás os irá mal en ir por aquí»16.

Nuestros corazones para Dios, porque para Él han sido hechos, y solo en Él colmarán sus ansias de felicidad y de infinito. «Jesús no se satisface “compartiendo”: lo quiere todo»17. Todos los demás amores limpios y nobles, que constituyen nuestra vida aquí en la tierra, cada uno según la específica vocación recibida, se ordenan y se alimentan en este gran Amor: Jesucristo Señor Nuestro.

«Señor, tú que amas la inocencia y la devuelves a quien la ha perdido, atrae hacia ti nuestros corazones y abrásalos en el fuego de tu Espíritu»18.

Nuestra Madre Santa María nos ayudará a limpiar y ordenar los afectos de nuestro corazón para que solo su Hijo reine en él. Ahora y por toda la eternidad. Corazón dulcísimo de María, guarda nuestro corazón y prepárale un camino seguro.

1 Jer 17, 7-8. — 2 Jer 17, 6. — 3 Cfr. Gen 1, 28. — 4 Mt 6, 24. — 5 San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, X. — 6 Cfr. 2 Cor 8, 9.  7 Lc 14, 33. — 8 Mc 10, 22. — 9 Col 3, 5. — 10 San Juan de la Cruz, Llama de amor viva, 11, 4. — 11 Lc 16 19-21.  12 San Gregorio Magno, Homilías sobre el Evangelio de San Lucas, 40, 2. — 13 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 114. — 14 1 Cor 7, 30.  15 San Gregorio Magno, Homilías sobre los Evangelios, 36. — 16 Santa Teresa, Fundaciones, 28, 18. — 17 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 155. — 18 Oración colecta de la Misa del día.

 

“Tú eres sal, alma de apóstol”

Tú eres sal, alma de apóstol. -"Bonum est sal" -la sal es buena, se lee en el Santo Evangelio, "si autem sal evanuerit" -pero si la sal se desvirtúa..., nada vale, ni para la tierra, ni para el estiércol; se arroja fuera como inútil. Tú eres sal, alma de apóstol. -Pero, si te desvirtúas... (Camino, 921)

4 de marzo

Los católicos hemos de andar por la vida como apóstoles: con luz de Dios, con sal de Dios. Sin miedo, con naturalidad, pero con tal vida interior, con tal unión con el Señor, que alumbremos, que evitemos la corrupción y las sombras, que repartamos el fruto de la serenidad y la eficacia de la doctrina cristiana. (Forja, 969)

En momentos de desorientación general, cuando clamas al Señor por ¡sus almas!, parece como si no te oyera, como si se hiciera sordo a tus llamadas. Incluso llegas a pensar que tu trabajo apostólico es vano.

–¡No te preocupes! Sigue trabajando con la misma alegría, con la misma vibración, con el mismo afán. –Déjame que insista: cuando se trabaja por Dios, ¡nada es infecundo! (Forja, 978)

Hijo: todos los mares de este mundo son nuestros, y allí donde la pesca es más difícil es también más necesaria. (Forja, 979)

Con tu doctrina de cristiano, con tu vida íntegra y con tu trabajo bien hecho, tienes que dar buen ejemplo, en el ejercicio de tu profesión, y en el cumplimiento de los deberes de tu cargo, a los que te rodean: tus parientes, tus amigos, tus compañeros, tus vecinos, tus alumnos... –No puedes ser un chapucero. (Forja, 980)

 

 

«La humanidad de Jesús ha hecho disponible para nosotros la vida de la Trinidad»

El Papa Francisco recordó en la catequesis que “la Biblia nos da varios ejemplos de súplicas que Dios no aceptó”. Esto, señaló, tiene una explicación: “no todas las oraciones son buenas”. Señaló que hay un elemento fundamental que permite que las oraciones sean escuchadas por Dios: Jesús. Dijo que “sin Él nuestra oración no sería capaz de alcanzar a Dios, ni siquiera seríamos dignos de mencionar su nombre”.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA03/03/2021

Queridos hermanos y hermanas:

En nuestro camino de catequesis sobre la oración, hoy y la próxima semana queremos ver cómo, gracias a Jesucristo, la oración nos abre de par en par a la Trinidad —al Padre, al Hijo y al Espíritu—, al mar inmenso de Dios que es Amor.

Jesús es quien nos ha abierto el Cielo y nos ha proyectado en la relación con Dios. Ha sido Él quien ha hecho esto: nos ha abierto esta relación con el Dios Trino: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es lo que afirma el apóstol Juan, en la conclusión del prólogo de su Evangelio: «A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, él lo ha contado» (1,18).

JESÚS NOS HA REVELADO LA IDENTIDAD, ESTA IDENTIDAD DE DIOS, PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO

Jesús nos ha revelado la identidad, esta identidad de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nosotros realmente no sabíamos cómo se podía rezar: qué palabras, qué sentimientos y qué lenguajes eran apropiados para Dios. En esa petición dirigida por los discípulos al Maestro, que a menudo hemos recordado durante estas catequesis, está todo el tanteo del hombre, sus repetidos intentos, a menudo fracasados, de dirigirse al Creador: «Señor, enséñanos a orar» (Lc 11,1).

No todas las oraciones son iguales, y no todas son convenientes: la Biblia misma nos atestigua el mal resultado de muchas oraciones, que son rechazadas. Quizá Dios a veces no está contento con nuestras oraciones y nosotros ni siquiera nos damos cuenta. Dios mira las manos de quien reza: para hacerlas puras no es necesario lavarlas, si acaso es necesario abstenerse de acciones malvadas. San Francisco rezaba: «Nullu homo ène dignu te mentovare», es decir “ningún hombre es digno de nombrarte” (Cántico del hermano sol).

Pero quizá el reconocimiento más conmovedor de la pobreza de nuestra oración floreció de la boca de ese centurión romano que un día suplicó a Jesús que sanara a su siervo enfermo (cf. Mt 8,5-13). Él se sentía completamente inadecuado: no era judío, era oficial del odiado ejército de ocupación. Pero la preocupación por el siervo le hace osar, y dice: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano» (v. 8). Es la frase que también nosotros repetimos en cada liturgia eucarística. Dialogar con Dios es una gracia: nosotros no somos dignos, no tenemos ningún derecho que reclamar, nosotros “cojeamos” con cada palabra y cada pensamiento… Pero Jesús es la puerta que nos abre a este diálogo con Dios.

DIALOGAR CON DIOS ES UNA GRACIA: NOSOTROS NO SOMOS DIGNOS, NO TENEMOS NINGÚN DERECHO QUE RECLAMAR

¿Por qué el hombre debería ser amado por Dios? No hay razones evidentes, no hay proporción… Tanto es así que en gran parte de las mitologías no está contemplado el caso de un dios que se preocupe por las situaciones humanas; es más, estas son molestas y aburridas, completamente insignificantes.

Recordemos la frase de Dios a su pueblo, repetida en el Deuteronomio: “Piensa, ¿qué pueblo tiene a sus dioses cerca de sí, como vosotros me tenéis a mí cerca de vosotros?”. ¡Esta cercanía de Dios es la revelación! Algunos filósofos dicen que Dios puede pensar solo en sí mismo. En todo caso, somos los humanos los que intentamos impresionar a la divinidad y resultar agradables a sus ojos.

De aquí el deber de “religión”, con la procesión de sacrificios y devociones a ofrecer continuamente para congraciarse con un Dios mudo, un Dios indiferente. No hay diálogo. Solo ha sido Jesús, solo ha sido la revelación de Dios antes de Jesús a Moisés, cuando Dios se presentó; solo ha sido la Biblia la que nos ha abierto el camino del diálogo con Dios. Recordemos: “¿Qué pueblo tiene a sus dioses cerca de sí como tú me tienes a mí cerca de ti?”. Esta cercanía de Dios que nos abre al diálogo con Él.

UN DIOS QUE AMA AL HOMBRE, NOSOTROS NUNCA HUBIÉRAMOS TENIDO LA VALENTÍA DE CREERLO, SI NO HUBIÉRAMOS CONOCIDO A JESÚS

Un Dios que ama al hombre, nosotros nunca hubiéramos tenido la valentía de creerlo, si no hubiéramos conocido a Jesús. El conocimiento de Jesús nos ha hecho entender esto, nos ha revelado esto. Es el escándalo que encontramos grabado en la parábola del padre misericordioso, o en la del pastor que va en busca de la oveja perdida (cfr Lc 15).

Historias de este tipo no hubiéramos podido concebirlas, ni siquiera comprenderlas, si no hubiéramos encontrado a Jesús. ¿Qué Dios está dispuesto a morir por los hombres? ¿Qué Dios ama siempre y pacientemente, sin pretender ser amado a cambio? ¿Qué Dios acepta la tremenda falta de reconocimiento de un hijo que pide un adelanto de la herencia y se va de casa malgastando todo? (cf. Lc 15,12-13).

Es Jesús que nos revela el corazón de Dios. Así Jesús nos cuenta con su vida en qué medida Dios es Padre. Tam Pater nemo: Nadie es Padre como Él. La paternidad que es cercanía, compasión y ternura. No olvidemos estas tres palabras que son el estilo de Dios: cercanía, compasión y ternura. Es el modo de expresar su paternidad con nosotros. Nosotros imaginamos con dificultad y muy de lejos el amor del que la Santísima Trinidad está llena, y qué abismo de mutua benevolencia existe entre Padre, Hijo y Espíritu Santo. Los iconos orientales nos dejan intuir algo de este misterio que es el origen y la alegría de todo el universo.

NO OLVIDEMOS ESTAS TRES PALABRAS QUE SON EL ESTILO DE DIOS: CERCANÍA, COMPASIÓN Y TERNURA

Sobre todo, estaba lejos de nosotros creer que este amor divino se expandiría, alcanzando nuestra orilla humana: somos el fin de un amor que no tiene igual en la tierra. El Catecismo explica: «La santa humanidad de Jesús es, pues, el camino por el que el Espíritu Santo nos enseña a orar a Dios nuestro Padre» (n. 2664). Y esta es la gracia de nuestra fe.

Realmente no podíamos esperar vocación más alta: la humanidad de Jesús —Dios se ha hecho cercano en Jesús— ha hecho disponible para nosotros la vida misma de la Trinidad, ha abierto, ha abierto de par en par esta puerta del misterio del amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.


Algunos recursos relacionados con la catequesis del papa Francisco sobre la oración

• La Santísima Trinidad (Tema 5 de Resúmenes de fe cristiana).

• ¿Creo en Dios, Uno y Trino? (Preguntas de fe cristiana).

• ¿Qué es la oración?, ¿cómo se hace?, ¿Dios escucha y responde? (de la serie Preguntas sobre la fe cristiana)

• «Dejé de rezar porque no se cumplía nada de lo que pedía» (Historia de “Regreso a Ítaca”, volver a creer a los 50)

• «Aquella primera oración de hijo de Dios» (de la serie Nuevos Mediterráneos)

• Serie Conocerle y conocerte sobre la oración.

• Meditación del prelado del Opus Dei sobre la oración (15 min.)

 

El sacramento de la reconciliación

En el vídeo con la intención de oración para el mes de marzo, Francisco invita a rezar para “vivir el sacramento de la reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios”.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA02/03/2021

Cuando yo voy a confesarme es para sanarme, para curar mi alma. Para salir con más salud espiritual. Para pasar de la miseria a la misericordia.

El centro de la confesión no son los pecados que decimos, sino el amor divino que recibimos y que siempre necesitamos. El centro de la confesión es Jesús que nos espera, nos escucha y nos perdona. Recuerden esto: En el corazón de Dios estamos nosotros antes que nuestras equivocaciones.

Recemos para que vivamos el sacramento de la reconciliación con renovada profundidad y para saborear el perdón y la infinita misericordia de Dios. Y recemos para que Dios dé a su Iglesia sacerdotes misericordiosos y no torturadores.


Intenciones mensuales anteriores. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

La experiencia del dolor

Aunque el dolor es una de las experiencias más comunes de la vida, siempre sorprende y continuamente nos exige aprender y adaptarnos a las nuevas circunstancias.

OTROS07/09/2020

 

Nadie puede considerarse “experto” en el dolor; siempre tiene una dimensión de originalidad: en la forma cómo se manifiesta, en sus causas, y en las diversas reacciones que desencadena. Muchas veces nos encontramos sufriendo profundamente por motivos y razones que nunca esperamos.

El Santo Padre Juan Pablo II, escribe: «El sufrimiento humano suscitacompasión; suscita también respeto, y a su manera, atemoriza. En efecto, en él está contenida la grandeza de un misterio específico [...] el hombre, en su sufrimiento, es un misterio intangible» (1).

La principal peculiaridad del dolor humano es que plantea un interrogante existencial. «Dentro de cada sufrimiento experimentado por el hombre, y también en lo profundo del mundo del sufrimiento, aparece inevitablemente la pregunta: ¿por qué? Es una pregunta acerca de la causa, de la razón; una pregunta acerca de la finalidad (para qué); en definitiva, acerca del sentido» (2).

En efecto, cuando se emprende la búsqueda del sentido del dolor, el ser humano se cuestiona sobre el sentido de su misma existencia y trata de aclarar el alcance y el significado de su propia libertad. «¿Puedo rechazar el dolor? ¿Puedo, acaso, fijar una distancia del dolor, eliminarlo? El dolor le imprime a la vida su sentido efímero» (3).

Esta experiencia humana nos mueve a buscar la ayuda de otras personas y a ofrecer, a la vez, nuestra asistencia. La experiencia del dolor nos enseña a prestar más atención a otras personas (4). El dolor marca la diferencia entre una persona madura y equilibrada, que es capaz de enfrentar obstáculos y situaciones difíciles, y una persona que se deja llevar y absorber por sus propias emociones y sensaciones.

La interacción mutua entre el dolor y el amor

«No olvides que el Dolor es la piedra de toque del Amor» (5). Esta afirmación incisiva y profunda de san Josemaría Escrivá está relacionada con las diferentes reacciones ante el dolor.

Existe una relación entre la manera en que cada persona vive el dolor y su forma de amar, porque solamente se acepta el dolor cuando se capta que su sentido es el amor. Sólo así se puede llegar a exclamar: «Bendito sea el dolor. Amado el dolor. Santificado sea el dolor [...] ¡Glorificado sea el dolor!» (6).

En los escritos de san Josemaría, el misterio del dolor es una constante piedra de toque; se convierte en ocasión para un encuentro cara a cara con Dios, que se hizo Hombre para enseñarnos a vivir como hombres.

Al elegir la Encarnación, Jesucristo quiso experimentar todo el sufrimiento humanamente posible para enseñarnos que el amor puede superar cualquier clase de dolor. En uno de los pasajes de Camino, san Josemaría expresa: Todo un programa para cursar con aprovechamiento la asignatura del dolor, nos da el Apóstol: «spe gaudentes —por la esperanza, contentos, in tribulatione patientes— sufridos, en la tribulación, orationis instantes —en la oración, continuos» (7).

El dolor es un punto de encuentro entre la alegría de la esperanza y la necesidad de la oración. Los cristianos aceptan el dolor con la esperanza de un gozo futuro. Son plenamente conscientes de sus límites y confían en la ayuda que se implora a Dios en la oración.

No se trata del convencimiento de que la propia capacidad de afrontar las dificultades por sí mismo, ni de adoptar la posición pesimista de aquel que piensa que el sufrimiento es la última e inevitable estación en el camino de la vida, «Si sabes que esos dolores —físicos o morales— son purificación y merecimiento, bendícelos» (8).

El sufrimiento es un cruce de caminos, un lugar de paso; no es nunca la estación final. Así, la oración se convierte en un momento importante donde el sufrimiento encuentra su sentido y, con la gracia de Dios, se convierte en alegría (9).

El efecto catártico de la oración se hace realidad porque, cada vez que el hombre reza, experimenta la misericordia de Dios y comparte sus preocupaciones y problemas, recibiendo al mismo tiempo una señal casi intangible de su Amor: «¡Dios mío, enséñame amar! ¡Dios mío, enséñame a orar!» (10).

La relación entre el dolor y el amor es muy fuerte. Aquellos que aman y que se «forjan en el fuego del dolor», encuentran el gozo (11). «El Amor es también la fuente más plena de la respuesta a la pregunta sobre el sentido del sufrimiento » (12). San Josemaría solía decir: «Te quiero feliz en la tierra. No lo serás, si no pierdes ese miedo al dolor. Porque, mientras ‘caminamos’, en el dolor está precisamente la felicidad» (13). Esta es una afirmación tan tajante que marca el camino hacia la felicidad, hacia el fin último del hombre.

Sin embargo, hay momentos en este recorrido en los que la experiencia del dolor forja la vida de un hombre. No se trata ya de una cuestión de aceptación o rechazo del dolor, sino de aprender a considerar el sufrimiento como parte de nuestra propia existencia y como parte del plan de Dios para cada uno de nosotros.

«El sufrimiento es también una llamada a manifestar la grandeza moral del hombre, su madurez espiritual» (14). Afortunadamente, con su libertad y su racionalidad el hombre puede afrontar con éxito los acontecimientos dolorosos.

Para poder hacerlo, debe alcanzar un nivel más alto de madurez personal, logro que no se produce de manera pasiva y tampoco puede considerarse como definitivamente alcanzada. Es necesario hacer acopio de todos los recursos espirituales y adoptar una actitud apropiada. Como afirma Viktor Frankl, la capacidad para sufrir forma parte de la propia educación; es una fase importante del crecimiento interior y también de autoorganización (15).

Actualmente, la incapacidad para afrontar el dolor y el sufrimiento, físico o espiritual, proviene precisamente de la falta de “cultura del sufrimiento”. Inicialmente, son los padres quienes temen enfrentar a sus hijos con el sacrificio. Como consecuencia, se ven tentados a darles todo y de forma inmediata. Piensan que siempre habrá tiempo para sufrir más adelante o guardan la ilusión de que estos momentos no llegarán nunca para ellos (16).

Es difícil entender cómo una persona puede resistir el advenimiento imprevisto de un dolor intenso sin haberlo experimentado antes. De hecho, estas personas están más propensas a sufrir crisis nerviosas y depresiones.

El sufrimiento experimentado por san Josemaría en su propia familia fue un modo muy práctico de adquirir la madurez que otros sólo alcanzan después de muchos años. Su biografía es ejemplar. Estuvo seriamente enfermo en su infancia; tuvo que enfrentar la muerte de tres de sus hermanas; contempló el sufrimiento de su padre ante las consecuencias de una crisis económica; se vio obligado a trasladarse a otra ciudad con el consecuente cambio en el estilo de vida.

Luego, volvió a experimentar el sufrimiento en el seminario, dolor que, aunado a muchas horas de oración ante el Santísimo Sacramento, le hizo madurar espiritualmente. Las múltiples pruebas internas y externas que el Señor le envió, requirieron una gran dosis de espíritu de sacrificio; incluso la persecución que sufrió durante la fundación del Opus Dei. Sufrió además de diabetes, enfermedad que le dejó exhausto durante muchos años.

En cierta forma, podríamos decir que no se le ahorró nada. San Josemaría siempre tuvo la capacidad de entender el sufrimiento y dolor ajenos debido a su propia experiencia personal y no simplemente por conocimiento teórico. Enfrentó el sufrimiento con fe y valentía, y con una gran paciencia humana y sobrenatural.

Los enfermos son un tesoro

«Los testigos de la cruz y de la resurrección del Cristo han transmitido a la Iglesia y a la humanidad un específico Evangelio del sufrimiento. El mismo Redentor ha escrito este Evangelio ante todo con el propio sufrimiento asumido por amor, para que el hombre ‘no perezca, sino que tenga vida eterna’. Este sufrimiento, junto con la palabra de su enseñanza, se ha convertido en un rico manantial para cuantos han participado en los sufrimientos de Jesús en la primera generación de sus discípulos y confesores y luego, en las que se han ido sucediendo a lo largo de los siglos» (17).

El Santo Padre Juan Pablo II cree que aquellos que sufren son protagonistas privilegiados del Evangelio del Dolor, que Jesucristo en persona comenzó a escribir con su propio dolor. Cada persona que sufre trae este Evangelio a la vida con su propio dolor personal. Es un Evangelio vivo, que nunca terminaremos de escribir, y que verdaderamente nos capacita para reconocer a Dios mismo en cada uno de los que sufren.

En su profecía del Juicio Final, nuestro Señor nos dice: «Entonces dirá el Rey a los que están a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque [...] estuve enfermo y me visitasteis [...] Señor, ¿cuándo te vimos enfermo [...] y fuimos a verte? [...] Y el Rey les dirá: en verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis» (18).

Consciente de la identificación entre Cristo y los enfermos, san Josemaría siempre intentó transmitir a aquellas personas cercanas a él, un especial cariño por los enfermos. Constantemente repitió que amaba a Dios y a los demás con el mismo corazón. Sabía cómo amar a los otros a través de Dios y ellos, a su vez, le acercaban más a Dios.

Los enfermos ocupaban un lugar especial en el corazón de san Josemaría, porque en cada uno de ellos veía la imagen de Cristo que sufre. Por esta razón, cada uno le atraía, de una manera misteriosa y fuerte, a la corredención.

En la oración, se imaginaba a sí mismo como uno de los Apóstoles, deseando reparar por su huida en el momento de la Cruz. Para reparar por las deserciones que habían aumentado tanto los sufrimientos de Jesús, deseaba que los enfermos fuesen amados de la misma manera como una madre ama con ternura a su hijo, y que nunca se les dejase solos.

«Como siempre, cuando un hijo mío se encuentra enfermo, les digo a aquellos que viven a su lado que deben cuidarle de tal manera, que no extrañe los cuidados de su madre que está lejos, y que en aquellos momentos, debemos ser como una madre para ese hijo mío, cuidándole como su madre lo hubiese hecho». Y en otro momento, «Aunque somos pobres, nunca debemos ahorrar nada en el cuidado de nuestros hermanos enfermos. Si fuese necesario, robaríamos un pedacico de Cielo para ellos y el Señor nos perdonaría» (19).

«Niño. —Enfermo.— Al escribir estas palabras, ¿no sentís la tentación de ponerlas con mayúscula? Es que, para un alma enamorada, los niños y los enfermos, son Él» (20). Los enfermos son un tesoro, solía decir, porque al vivir el ascetismo sonriente, que era tan preciado por san Josemaría, el enfermo puede convertir su dolencia en oración.

Se convierte en un tesoro para otros también porque, al cuidarle, practican la virtud de la caridad y se enriquecen en tanto que el cuidado que prestan es lo mejor que pueden ofrecer. La enfermedad es un tesoro para la Iglesia porque cada persona enferma participa en la Pasión de nuestro Señor en la Cruz (21).

El enfermo en estado grave, al acercarse al momento del encuentro personal con Dios, se dirige hacia ese instante de una manera especial. Este encuentro tiene un efecto de purificación profunda y, al mismo tiempo, de paz.

«“Este hombre se muere. Ya no hay nada que hacer [...]” —Fue hace años, en un hospital de Madrid. Después de confesarse, cuando el sacerdote le daba a besar su crucifijo, aquel gitano decía a gritos, sin que lograsen hacerle callar: —¡Con esta boca mía podrida no puedo besar al Señor! —Pero, ¡si le vas a dar un abrazo y un beso muy fuerte enseguida, en el Cielo!’ [...] ¿Has visto una manera más hermosamente tremenda de manifestar la contrición?» (22).

Este episodio de la vida del Fundador resume idealmente su actitud frente a la muerte y el dolor. El valor purificador del sufrimiento del gitano adquiere un dimensión ilimitada y, junto con la gracia del sacramento de la Penitencia, la muerte pierde el espectro del temor. Se convierte, en cambio, en la oportunidad que la fe de todo hombre espera: la de poder contemplar a Dios cara a cara, no como Juez , sino como Padre amoroso que nos espera para abrazarnos.

Profesionales en contacto con el dolor

No es fácil enfrentar la situación de personas que sufren diariamente y, al mismo tiempo, mantener un interés vivo por sus problemas y sus tristezas. En estas circunstancias existe el riesgo de manejar el dolor de manera anónima, intentando aliviar falsamente la atmósfera en la que deben vivir diariamente los profesionales de la medicina.

Se pueden encontrar enfermeras muy competentes a quienes el dolor ya no les afecta profundamente. En lugar de ver al paciente como un ser humano, con una visión integral de sus necesidades, centran su preocupación en lo que se requiere para responder a las necesidades clínicas de la persona.

Los médicos también se encuentran frecuentemente en peligro de considerar a los pacientes desde un punto de vista meramente pragmático, limitando su atención al diagnóstico y a las opciones terapéuticas.

Aparte del contacto con el enfermo durante las etapas de diagnóstico y planeación de tratamiento, los médicos son invisibles, absorbidos por actividades administrativas, cursos, consultas con colegas y conferencias.

Las palabras del Fundador del Opus Dei a un cirujano ortopédico son significativas. El médico le preguntó cómo era posible evadir la rutina en su profesión: «Vive en la presencia de Dios, como seguramente ya haces. Ayer he visitado a una persona enferma a quien quiero con todo mi corazón de padre, y entiendo la gran labor sacerdotal que vosotros los médicos hacéis. Pero no te enorgullezcas de esto, ¡porque todo el mundo tiene alma sacerdotal! ¡Necesitáis poner en práctica vuestra alma sacerdotal! Cuando te lavas las manos, cuando usas tu bata blanca, cuando te pones los guantes, piensa en Dios y en su sacerdocio real, al que San Pedro se refiere. Sólo así evitarás la rutina en el trabajo. Harás bien al cuerpo y también al alma» (23).

El trabajo de los médicos y de las enfermeras es una realización ininterrumpida e intangible de lo que llevó a cabo nuestro Señor durante su vida en la tierra. Sus milagros lo demuestran: los ciegos podían ver; los mudos podían hablar; los sordos podían oír; los cojos, caminar. Curó a los epilépticos y a los leprosos, e incluso resucitó muertos.

Un médico, al leer el Evangelio, no puede evitar percibir la profunda compasión de Jesús cuando se acercaba a los enfermos, tomando Él la iniciativa para ir a su encuentro y atendiendo siempre a sus súplicas. Sin embargo, el Señor sí estableció una condición: fe, una fe humana y sobrenatural en Él.

Cuando en el Evangelio aquel padre pregunta por qué los Apóstoles no habían podido curar a su hijo, Jesús responde que a causa de su falta de fe (24). Actualmente, los médicos olvidan con frecuencia la necesidad fundamental de establecer una relación de verdadera confianza con sus pacientes. Éstos se ven estimulados a poner su confianza en los medicamentos más que en la persona que se los administra. La burocratización inapropiada en la práctica médica puede efectivamente destruir la relación médico-paciente y reducirla a un mero intercambio de información y prescripciones, donde las estadísticas toman el lugar de la comunicación interpersonal.

San Josemaría Escrivá recordaba a los médicos la dimensión única que posee su relación personal con el paciente, y les estimulaba a evitar caer en la rutina en su trabajo. Les urgía a mantener su corazón a tono con el corazón de Dios. No se trataba de sentimentalismo, sino de la fuerte convicción de que no se puede ejercer la profesión médica como si fuese cualquier otra profesión, ni siquiera movido meramente por el amor a la ciencia.

En una ocasión, algunas enfermeras le preguntaron cómo podían mejorar en su trabajo, y él contestó: «Necesitamos muchas enfermeras cristianas. Vuestro trabajo es un sacerdocio, mucho más que el trabajo de un médico. He dicho mucho más porque vosotras tenéis la delicadeza, la proximidad de estar siempre cerca al paciente. Creo que para ser enfermera, se requiere una verdadera vocación cristiana. Para perfeccionar esta vocación, se requiere estar científicamente preparado y tener una gran delicadeza» (25).

En otra oportunidad, explicó aún más el anterior planteamiento: «¡Que Dios os bendiga! Pensad que estáis cuidando a la Sagrada Familia de Nazaret y que la persona enferma es Jesús [...] O pensad que es su Madre. Tratadles con amor, con cuidado, con delicadeza. Aseguraos de que no necesiten nada, especialmente la ayuda espiritual [...] Yo rezo por vosotras porque pienso en el bien o en el mal que podéis hacer. A una persona que está espiritualmente preparada, se le puede hablar de su estado con franqueza. Pero si éste no es el caso, debéis aprovechar cualquier oportunidad para ayudarles a acudir a la Confesión y a recibir la Comunión. Y llegará el momento en que la persona que está enferma, deseará que se le diga que se va al Cielo. Yo mismo conozco algunos ejemplos muy hermosos» (26).

Más de una vez, san Josemaría enfatizó la dimensión sacerdotal de este trabajo: «Me impresiona cuando me dicen algo que muchos de vosotros ya conocéis. Los médicos deben hacer lo que hacen los buenos confesores, pero en la esfera material. Los médicos deben no solo preocuparse del estado físico del paciente sino también de su alma» (27).

El prestigio profesional, una manera de dar gloria a Dios

El fundador del Opus Dei sabía cómo aplicar la llamada universal a la santidad a la profesión médica. Para buscar la santidad en el trabajo, debemos llevar a cabo la labor con perfección, con competencia profesional. «Al que pueda ser sabio no le perdonamos que no lo sea» (28). «La santidad está compuesta de heroísmos. — Por tanto, en el trabajo se nos pide el heroísmo de ‘acabar’ bien las tareas que nos corresponden, día tras día, aunque se repitan las mismas ocupaciones. Si no, ¡no queremos ser santos!» (29).

San Josemaría se refería también con frecuencia a la necesidad de que el médico tenga alma sacerdotal. «Afirmas que vas comprendiendo lo que quiere decir ‘alma sacerdotal’ [...] No te enfades si respondo que los hechos demuestran que lo entiendes sólo en teoría.— Cada jornada te pasa lo mismo: al anochecer, en el examen, todo son deseos y propósitos; por la mañana y por la tarde, en el trabajo, todo son pegas y excusas. —¿Así vives el ‘sacerdocio santo, para ofrecer víctimas espirituales, agradables a Dios por Jesucristo’?» (30).

También entendió la conexión entre la santidad y los intereses del intelecto humano: «Si has de servir a Dios con tu inteligencia, para ti estudiar es una obligación grave» (31) y «Pon un motivo sobrenatural a tu ordinaria labor profesional y habrás santificado el trabajo» (32).

Y de nuevo, dirigiéndose a los médicos, san Josemaría decía: «Imitadle; de esta manera, seréis más refinados, más cristianos cada día; no sólo más doctos, incluso más que un experto, sino más como uno de los discípulos de Cristo» (33). (...)

San Josemaría invitaba a enfermeras y médicos a comparar su trabajo con el de un sacerdote. Hablaba de su labor asignándole el calificativo de misión sagrada, por su cercanía con los que sufren, que son imágenes de Cristo en la Cruz. Su afecto y atención nos recuerdan el amor compasivo de Jesús por los enfermos durante su vida terrena.

Por estas razones, san Josemaría Escrivá se refirió con claridad a la necesidad de vivir la vocación de médico y de enfermera con una actitud verdaderamente profesional: con pericia científica, con el cuidado amoroso de una madre y con esperanza humana y sobrenatural.

Resulta difícil entender realmente la enfermedad si no se ha experimentado su carga, al menos una vez en la vida, y si no se han vivido esos momentos en los que surge la tentación de caer en la ira o en el rechazo.

San Josemaría Escrivá está capacitado para hablar tan clara y caritativamente acerca del sufrimiento y el dolor porque los experimentó en su propia vida. Pudo convivir con el sufrimiento y el dolor precisamente porque creía en el amor de Dios. Confiaba en Dios con la misma confianza que un niño pequeño tiene con su Padre. Transmitía claramente esta actitud en su predicación y sus acciones hablaban tan elocuentemente como sus palabras. Cualquiera que acuda a san Josemaría a confiarle su dolor y su tristeza aprenderá a confiar su sufrimiento a Dios.

Artículo de P. Binetti, publicado originalmente en 2002


Notas

1. JUAN PABLO II, Carta Apostolica, Salvifici doloris, 4.

2. Ibidem, 9.

3. C.S. LEWIS, Diario di un dolore, Milano 1990, p. 40.

4. Cfr. Forja, 987.

5. Camino, 439.

6. Ibidem, 208.

7. Ibidem, 209.

8. Camino, 219.

9. Cfr. Salvifici doloris, 18.

10. Forja, 66.

11. Cfr. Forja, 816.

12. Cfr. Salvifici doloris, 13.

13. Camino, 217.

14. Cfr. Salvifici doloris, 14.

15. Cfr. V. FRANKL, Homo Patiens, Brezzo di Bodero 1979, p. 98.

16. Cfr. A. MACINTYRE, Tras la virtud, Barcelona 1987, pp. 34-35.

17. Cfr. Salvifici doloris, 25.

18. Mt. XXV, 34-41.

19. Cfr. G. HERRANZ, "Sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte. Palabras de Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer y Albás a médicos y enfermos", en AA.VV., En memoria de Mons. Josemaría Escrivá de Balaguer, cit., p. 164.

20. Camino, 419.

21. Cfr. P. URBANO, El hombre de Villa Tevere, Barcelona 1994, p. 235.

22. Via Crucis, III, 4.

23. Cfr. G. HERRANZ, "Sin miedo a la vida" …, cit., pp. 158-159.

24. Cfr. Mt. XVII, 14-20.

25. Cfr. G. HERRANZ, Sin miedo a la vida…, cit., p. 159.

26. Cfr. ibidem, p. 161.

27. Cfr. ibidem, p. 159.

28. Camino, 332.

29. Surco, 529.

30. Surco, 499.

31. Camino, 336.

32. Ibidem, 359.

33. Cfr. G. HERRANZ, "Sin miedo a la vida" …, cit., p. 160.

 

Amar al próximo

¡No es más rico el que más tiene, sino aquel que menos necesita!

“De las cosas el hombre tanto ha de hacer huso de ellas, cuanto le ayuden para su fin, y tanto debe privarse de ellas, cuanto para ello se lo impiden”.

San Ignacio de Loyola

El principio del “Tanto, cuanto” de Ignacio de Loyola, ese gran Santo que tanto admiro, fundador de la Bizarra Compañía de Jesús, por tantos siglos el más fuerte baluarte de la Iglesia, a la que defendió a capa y espada contra todos los ataques de que fue objeto, tanto que fue necesario que la masonería lograra el año 1762 que la expulsaran de Francia para poder llevar a cabo la Revolución Francesa en 1789, lo que hizo también en España en el 1767 para lograr a principios de siglo XIX, desintegrar el Imperio en el que no se ponía el sol, que por centurias fue por vocación el defensor invencible de la iglesia.

A partir de entonces la cultura de la muerte, manejada por la izquierda (masonería), fue imponiéndose a las naciones en base a una campaña muy bien orquestada, aprovechando la ausencia de los jesuitas, valiéndose de engaños, siempre enarbolando una bandera blanca e impoluta de libertad, democracia, igualdad, redención a los pobres, y en los últimos tiempos de liberación (juvenil, femenina, sexual, hasta teología de liberación), valiéndose de la supuesta “discriminación”, así como de la “ideología de género” que va contra la vida, la familia y la libertad religiosa.

Por supuesto con la consecuente perdida de valores y aprovechándola como instrumento, se institucionaliza la corrupción, usando indiscriminadamente la mentira y la calumnia, así como los medios de comunicación. Las mafias de la delincuencia organizada, de empresas corruptas (Petrolera, de fabricantes y comerciantes de armas), crecen tremendamente, protegidas y apoyadas por los gobiernos controlados y organismos mundiales creados al respecto (ONU, OEA, Amnistía Internacional, Derechos Humanos, etc.).

Han logrado introducir el famoso relativismo en la forma de pensar, utilizando para ello inclusive las artes, lo que antes era malo ahora puede ser bueno, o a la inversa, lo que antes era feo ahora es hermoso, con esto han logrado que la sociedad acepte cosas aberrantes como algo natural y normal, como por ejemplo el asesinato de indefensas criaturas en el seno de sus madres (aborto) poniendo como justificante el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, cuando ese es un derecho exclusivo de Dios y que ese supuesto derecho no puede pasar por encima del derecho a la vida de esos angelitos masacrados en forma sangrienta. Por supuesto no les advierten a las mujeres o niñas que engañan del terrible “Síndrome postaborto” con el que tendrán que cargar por toda su vida y que no las dejara en paz y ser felices.

La ambición de riqueza, poder y placer que resulta y que provoca la corrupción, con sus consecuentes y terribles males que hemos visto y sentido en carne propia, en la que usan todo para lograr satisfacer supuestamente esa ambición, lleva a la humanidad a una esclavitud real del mal. ¿Qué paso, puesto que usaron el principio de San Ignacio del “tanto-cuanto”? Pues sencillamente que escogieron un fin perverso, que no es el fin para cual fue creado el hombre, que es al que se refiere el insigne caballero de Dios y que dejando “relativismos” a un lado, es al que todo hombre debe tender, que es lograr la felicidad cumpliendo lo que Dios nos prescribió: “amarás a Dios sobre todas las cosas y al próximo como a ti mismo” y que es la esencia de la cultura de la vida y del amor.

El perseguir otros fines egocentristas lleva al mundo a su autodestrucción, tanto de la humanidad como del medio ambiente. La historia nos lo ha demostrado de sobra. ¿Qué fue de la grandeza de la Imperial Rusia de los Zares? El comunismo (socialismo), esclavizo e hizo más pobre a la población, hundiendo la economía del país a tal grado que el régimen cayo y Rusia volvió a ser libre y próspero. España con la Republica Roja (socialista) quebró la economía y gobernó a base de terror, persiguiendo a todo aquel que demostrara su fe, posteriormente con Zapatero hundió nuevamente la estupenda economía del país que logro Franco, provocando junto con la Crisis económica de Grecia causada también por el socialismo, una fuerte Crisis Económica de la Unión Europea con repercusiones mundiales. Cuba se sostuvo por el apoyo de la URRS, que cayendo el Muro de Berlín ya no pudo seguir, entrando al quite Venezuela con su riqueza petrolera, pero que al colapsarse la economía de Venezuela gracias al régimen socialista con Maduro tampoco pudo seguir. Brasil, Argentina, Chile y otras naciones también tuvieron que resentir el efecto de economías quebradas por regímenes socialistas. El socialismo es la ruina de los pueblos, sin embargo a través del populismo (nacido en Sao Paolo Brasil), sigue engañando a los ingenuos, cuya ignorancia les impide aprender de la Historia, “Maestra Magistral”. No permitamos que el Populismo nos lleve a los extremos que sufren los pobres venezolanos.

La cultura de la muerte a través de la ambición desordenada trata de que el hombre no esté satisfecho con lo que tiene, sino que ansíe tener cada vez más, no quedando satisfecho nunca. Es tiempo de hacer despertar a la humanidad, haciéndole ver que:

¡No es más rico el que más tiene, sino aquel que menos necesita!

Y que sólo a través de la cultura de la vida y del amor, cumpliendo el mandato divino de “Amarás al próximo como a ti mismo”, se logrará en lo posible, que no haya nadie que no tenga lo que necesita.

“Donde hay bosques hay agua y aire puro; donde hay agua y aire puro hay vida.”

Por Klaus Feldmann Petersen

 

Patris Corde: San José

Nuestro Papa Francisco ha declarado este año 2021 el año del Custodio de la Iglesia, San José . José fue el esposo de María, padre adoptivo de Jesucristo y en todo un ser humano  único e irrepetible.

Vemos en el padre de Jesús,  su gran amor por Dios, su inigualable humildad, su solícito cuidado y su entrega inquebrantable por Nuestro Señor y Nuestra Señora. San José es “el  que  con corazón de padre amo a Jesús” y por lo tanto, el máximo ejemplo de paternidad para todo aquel que quiere vivir una  vida cristiana consciente, profunda y fiel. Su fidelidad al plan de Dios y a  la misión de Cristo le ha otorgado una gran  influencia en la Iglesia.

El  como escribe el Santo Padre Francisco es el padre de la  ternura , la obediencia , la acogida y la valentía creativa. Es un rey. De hecho, San José tiene una lista increíble de patrocinios y títulos. Alguno de sus títulos:

*Es el santo patrono de los padres,

* los niños no nacidos,

* las madres embarazadas,

*las familias, los trabajadores,

* los viajeros, los inmigrantes,

*una muerte feliz y

* toda la Iglesia Universal.

También es conocido y querido por su intercesión en la compra y venta de casas, así como en la búsqueda de empleo. A San José se llama también Espejo de la paz, Terror de los demonios y Protector de la Iglesia. No puedo evitar pensar que él fue un hombre ordinario, como tú y como yo, es decir, no nació en estado de gracia como lo fue Nuestra Santísima Madre y que sin embargo, Dios Padre escogió para confiar a Nuestro Jesús.  Por esto, San José  a quien todos deberíamos llamar  Padre y  Señor  debería  ocupar el primer lugar en la lista de tus mejores amigos  para ir caminando por esta vida con sabiduría, prudencia, dominio propio, seguridad y confianza sólo para nombrar algunas de sus tantas virtudes.  Este año, que es tan especial  y en el que él estará activamente escuchando tus oraciones te invito no sólo a pedirle favores, que es importante, sino también a mostrarte curioso,  como cuando quieres conocer a alguien que admiras mucho.  Además  te invito a que practiques  algunas otras formas no convencionales  en las  que San José puede ser una gran ayuda para el crecimiento espiritual en cada día.

Te doy tres ideas para que  uses cuando:

Quieras ser prudente:  San José que  es santo patrono de la Iglesia Universal y el terror de los demonios, no tiene registrada ni una de sus palabras en la Sagrada Escritura. En lugar de sugerir poca importancia, este hecho ilustra su profunda humildad. ¡Mira lo que le ha dado al mundo en nombre de Dios sin una sola palabra escrita en la historia! Cuando me siento tentado a decir algo de lo que pueda arrepentirme, o cuando siento que mi silencio sería más caritativo que mis palabras, me gustaría pedirle a San José que me ayude a imitar su silenciosa humildad. Tengo que confesar que esto a lo largo de mi vida cristiana ha sido sumamente difícil.

Quieras  seguir tus sueños: Dios a menudo hablaba con José a través de los ángeles en los sueños . Un ángel se acercó a José y reveló el plan de Dios para el nacimiento de Jesús. También apareció un ángel en los sueños de José que le advirtió de los planes de Herodes y  les ordenó que huyeran a Egipto. Ambas indicaciones requerían mucha confianza en Dios de parte de San José. Ninguna de las dos tareas fue fácil. “ En el primer sueño el ángel lo ayudó a resolver su grave dilema: «No temas aceptar a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,20-21). Su respuesta fue inmediata: «Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado» (Mt 1,24). Con la obediencia superó su drama y salvó a María.En el segundo sueño el ángel ordenó a José: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo» (Mt 2,13). José no dudó en obedecer, sin cuestionarse acerca de las dificultades que podía encontrar: «Se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto, donde estuvo hasta la muerte de Herodes» (Mt 2,14-15).En Egipto, José esperó con confianza y paciencia el aviso prometido por el ángel para regresar a su país. Y cuando en un tercer sueño el mensajero divino, después de haberle informado que los que intentaban matar al niño habían muerto, le ordenó que se levantara, que tomase consigo al niño y a su madre y que volviera a la tierra de Israel (cf. Mt 2,19-20), él una vez más obedeció sin vacilar: «Se levantó, tomó al niño y a su madre y entró en la tierra de Israel» (Mt 2,21).Pero durante el viaje de regreso, «al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, avisado en sueños —y es la cuarta vez que sucedió—, se retiró a la región de Galilea y se fue a vivir a un pueblo llamado Nazaret» (Mt 2,22-23)”.” Carta Apostólica Patris Corde

Ahora  te pregunto: ¿Qué sueños ha puesto el Señor en tu corazón? Es posible que no veas ángeles en tus sueños reales, pero Dios hace un llamado a cada uno en nuestros corazones.

¿Tus sueños parecen demasiado grandes o imposibles de ser para ti? Pídale a San José que te  ayude a ser tan confiado y confiada  en Dios como lo fue él. Puede ser que no todo lo que sueñas se cumple pero Dios siempre te dará lo que mejor conviene a tu alma.

Te toque vivir  contracorriente :  ¡Nuestro tiempo!Los caminos de Dios no son los caminos del mundo, y ser cristiano en nuestra época no viene sin sacrificio social. San José se convierte en nuestro mejor amigo  de esta manera. Se casó con María  a pesar de su embarazo «escandaloso». No  consumaron su matrimonio . Pasó algunos años como un extraño en Egipto para proteger a su hijo. San José sabe lo que se siente nadar contra la corriente.  Estamos en unos tiempos difíciles para la Iglesia. Mirar mucho a San José, contemplarlo en silencio y quizá dentro de una Iglesia nos puede llenar mucha fortaleza.

Dile a  San José que te regale su presencia:   aunque inmensamente santo, era un humano imperfecto como tú y como yo. Y, sin embargo, fue puesto a cargo de las dos personas en la historia del mundo,  perfectas. Uno era Dios mismoLa otra era su madre, perfectamente preservada de la mancha del pecado y elegida para llevar al Salvador del mundo. San José fue responsable de proporcionarles comida, refugio y seguridad. Cuando nos sentimos abrumados por la responsabilidad, cuando sentimos que  ya no podemos más  , San José es un intercesor ideal. Él puede ayudarnos a confiar más en Dios que nosotros mismos.

Que  tú y yo podamos imitar su gran amor por Dios, su humildad, su confianza, su esperanza y su coraje. San José,  sé  mi espejo. San José, mi Padre y Señor enséñame a obedecer a Dios.

Sheila Morataya

 

¿Qué son los cuidados paliativos?

¿Qué son los cuidados paliativos?

 

Los cuidados paliativos afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal dentro de aquella; ni adelantan ni posponen la muerte.

Los Cuidados Paliativos son aquellas atenciones y cuidados que están dirigidos a las personas con enfermedades avanzadas y a sus familias cuando la expectativa médica ya no es la curación.

Se trata de un enfoque que tiene por objetivo principal mejorar la calidad de vida del paciente y su familia, proporcionando una atención integral brindada por equipos de trabajo interdisciplinarios.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en su informe del año 1990, define a los cuidados paliativos como “el cuidado total, activo y continuado de los pacientes y sus familias por un equipo multiprofesional cuando la expectativa médica no es la curación. El control del dolor y de otros síntomas y de problemas psicológicos, sociales y espiritual es primordial”.

Posteriormente, la OMS ha ampliado esa definición y considera a los cuidados paliativos como un “enfoque que mejora la calidad de vida de pacientes y familias que se enfrentan a los problemas asociados con Enfermedades Amenazantes para la Vida (EAV), a través de la prevención y alivio del sufrimiento por medio de la identificación temprana e impecable evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicológicos y espirituales”

  1. Los cuidados paliativos afirman la vida y consideran la muerte como un proceso normal dentro de aquella; los cuidados paliativos ni adelantan ni posponen la muerte.
  2. Los cuidados paliativos proporcionan el alivio de los síntomas e integran los aspectos psicológicos y espirituales de los pacientes, intentando realizar todos los cuidados en el entorno natural del paciente, su domicilio.
  3. Los cuidados paliativos ofrecen un soporte para ayudar a los pacientes a vivir tan activamente como sea posible hasta la muerte, considerando la enfermedad en función del sufrimiento que provoca.
  4. Los cuidados paliativos ofrecen un sistema de ayuda a la familia durante la enfermedad y el duelo posterior.

De alguna forma, podemos decir que los tres pilares fundamentales en los que se apoya la medicina paliativa son:

  1. El control de los síntomas. Los síntomas son la cara de la enfermedad, si conseguimos controlarlos, anularlos o minimizarlos es cómo si el paciente no estuviera enfermo. Lo liberamos de la esclavitud de la enfermedad y le damos la libertad de tomar de nuevo las riendas de su vida, aunque no modifiquemos el curso de la enfermedad.
  2. La comunicación y la información. Son instrumentos fundamentales para ayudar y acompañar al paciente y la familia en este difícil proceso vital que acabará con la vida del paciente.
  3. La atención a la familia   Cuando el paciente enferma, de alguna forma lo hace con él su familia. Es necesario ofrecer ayuda, información y recursos a la familia para que pueda acompañar al paciente de una forma eficiente; atendiéndoles también tras el fallecimiento del paciente, evitando el desarrollo de vivencias de duelo inadecuadas.

¿Qué personas son susceptibles de beneficiarse de los cuidados paliativos?

Cualquier persona que padezca una enfermedad que, por sus propias características, por su estado evolutivo, o por la complejidad de su situación clínica, se tiene la certeza moral de que, con los conocimientos técnicos de la ciencia en el momento actual, no hay posibilidades de iniciar o mantener tratamientos con finalidad curativa.

El que no se puedan proponer medidas con intención curativa no significa, en absoluto, que la ciencia médica (medicina paliativa) no tenga nada que aportar. Todo el arsenal técnico y terapéutico disponible debe ser puesto a disposición del paciente, en ese caso, para controlar o minimizar el sufrimiento asociado a esa situación de enfermedad avanzada o terminal.

Por lo tanto, ya sea que la causa del sufrimiento sea el cáncer o una insuficiencia orgánica mayor, una tuberculosis resistente a los medicamentos o quemaduras graves; se trate de una enfermedad crónica terminal o trauma agudo, prematuridad extrema del nacimiento o fragilidad extrema de la vejez, los cuidados paliativos son necesarios e integrados en todos los niveles de atención.

El equipo de cuidados paliativos. modalidades de atención

Los componentes habituales de un equipo específico de cuidados paliativos incluyen médicos, enfermeras y auxiliares, asistentes sociales, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, agentes de pastoral sanitario, etc., y otros. El voluntariado con formación, selección y soporte es una excelente manera de vincular los equipos con la comunidad, y crear una atmósfera de soporte adecuada.

La atención de cuidados paliativos se recomienda sea desarrollada en lo que se denomina “el mejor lugar terapéutico” que, en la mayoría de las situaciones, es el propio domicilio del paciente. Por ello tiene una importancia central en la atención de los cuidados paliativos las unidades de atención domiciliaria. Es necesario también contar con equipos y unidades de paliativos en hospitales o centros oncológicos, para soporte de los equipos domiciliarios e ingresos puntuales para control de situaciones que así lo requieran. Existen también y desempeñan un papel los hospitales de paliativos (Hospices), donde ingresan fundamentalmente pacientes sin apoyo familiar y que precisan ingresos de media y larga estancia.

Necesidades y oferta de cuidados paliativos. Situación en España

228.000 personas mueren cada año en España con necesidad de cuidados paliativos y el país cuenta con un total de 260 servicios especializados en esta disciplina. Son algunos de los datos que recoge el Atlas de Cuidados Paliativos en Europa 2019, coordinado por Carlos Centeno, investigador principal del Programa ATLANTES del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) y director de Medicina Paliativa de la Clínica Universidad de Navarra.

Germán Cerdá Olmedo

Observatorio de Bioética

 

Que es La vida?

La vida, característica emergente en el Universo

La vida es una propiedad emergente en el Universo, cada ser vivo ha surgido de otro ser vivo, pero eso implica que la primera vida que existió surgió de elementos que no estaban vivos, mediante procesos que deben poder ser explicados por las leyes físicas. Pero mientras las fronteras del conocimiento avanzan, resolviendo una tras otra las preguntas que plantea el Universo, esta explicación permanece sin resolver.

Tenemos una comprensión bastante buena del origen del Sol y de la Tierra y los cosmólogos pueden llevarnos a una fracción de segundo del comienzo del propio Universo. Pero sin duda debido a que percibimos una profunda brecha cuando pensamos en la diferencia entre la materia inorgánica y la vida, sentimos que la Naturaleza debe haber dado un gran salto para cruzar esa distancia. Este punto de vista ha llevado a la búsqueda de la manera en que podrían haberse formado las moléculas grandes y complejas que definen inequívocamente la vida y ello nos ha llevado a una barrera cognitiva infranqueable.

La vida es notoriamente difícil de definir, aunque existen numerosos intentos de hacerlo; en muchos casos simplemente se trata de una lista de propiedades que la vida parece tener. El estudio de cómo aparece alguna de estas características podría abrir el camino para este conocimiento.

La entropía es una poderosa ayuda para entender cómo trabaja nuestro mundo

La experiencia cotidiana nos dice que las cosas se vuelven más desordenadas y caóticas con el tiempo. Y esto es lo que afirma la segunda ley de la termodinámica, la cantidad total de desorden, o entropía, en el Universo siempre aumenta con el tiempo. Aunque esta ley se refiere solo a la cantidad total de desorden. El orden en un cuerpo puede aumentar, siempre que la cantidad de desorden en su entorno se incremente en una cantidad mayor.

Esta ley la experimentamos tan cotidianamente en nuestro entorno, cuando, por ejemplo, vemos cómo los alimentos se deterioran con el paso del tiempo o cómo nadie ha visto nunca un vaso roto hecho añicos recomponerse por sí solo, que nos parece una trivialidad. Sin embargo, es un concepto fascinante y rico en significado.

Es, por ejemplo, el concepto que nos revela el paso del tiempo. Las leyes fundamentales de la física tienen una característica profunda: no distinguen entre pasado y futuro, son reversibles. Pero el hecho de que con el tiempo aumente el desorden o la entropía nos refleja lo que se llama una flecha del tiempo[1], es decir, algo que distingue el pasado del futuro dando una dirección al tiempo. Además, la entropía es el concepto que nos permite afirmar que vivimos en un Universo que tuvo un comienzo[2]. Planck se apoyó en este concepto para descubrir el carácter cuántico de la Naturaleza y así mismo el concepto de entropía ayudó a Hawking a comprender la esencia de los agujeros negros, lo cual le causó un impacto profundo hasta el punto de desear dejar grabada en su tumba la ecuación que él mismo obtuvo.[3]

Lo que Boltzmann nos explicó sobre la entropía

Una explicación de esta fundamental ley de la Naturaleza la dio Boltzmann al considerar que la entropía es una propiedad que deriva del propio ordenamiento de los átomos. Elevada entropía significa que hay más formas de organizar las cosas de una manera determinada y entropía baja significa que hay menos formas. Dado un sistema que tiene baja entropía, si simplemente lo dejamos evolucionar, naturalmente se moverá a una configuración de mayor entropía por el mero hecho de que hay más formas de tener alta entropía que de baja entropía.

Así, una taza de café caliente siempre se enfriará y no podrá, de manera espontánea, volver a calentarse. Esto se explica porque cuando la temperatura del café y la habitación se han igualado, a nivel microscópico, el número de composiciones posibles de los átomos es mayor.

De acuerdo con la interpretación de Boltzmann, la segunda ley de la termodinámica no es realmente una ley: es una declaración estadística sobre probabilidades.

La entropía y los seres vivos

En su conocido ensayo ¿Qué es la vida?[4] de 1944, Erwin Schrödinger ya se planteó la relación de la física con la vida y destacó el significado central de los flujos de energía y la entropía. Intuyó que la estructura ordenada presentada por el ser vivo parece contravenir lo estipulado por la segunda ley de la termodinámica.

En efecto, a diferencia de lo que ocurre con la taza de café, que alcanza un equilibrio termodinámico con su entorno, los seres vivos están en un estado de desequilibrio, tomando energía de fuentes como la luz solar y los alimentos y expulsando esa energía, “disipándola”, hacia su entorno. Esto permite que un organismo vivo reduzca su propia entropía, para que pueda crecer y construir estructura.

En agosto de 2013, un joven físico profesor del MIT, Jeremy England, publica el artículo Física estadística de la autorreplicación[5]que fue comentado por Natalie Wolchover en la revista Quanta Magazine con estas palabras: “Un físico del MIT ha propuesto la provocativa idea de que la vida existe porque la ley de la entropía creciente impulsa a la materia a adquirir propiedades físicas de la materia viviente”.[6]

En efecto, England obtuvo una fórmula, basada en la física establecida, que indica que, cuando un grupo de átomos es impulsado por una fuente externa de energía (como el sol o un combustible químico) y rodeado por un baño de calor (como el océano o la atmósfera) con una determinada frecuencia, éstos se reestructuran gradualmente a sí mismos para disipar cada vez más energía, lo que les proporciona estabilidad.

Él llamó a su teoría “adaptación disipativa”, ya que describe cómo las estructuras emergen y cambian a través de la disipación de energía, principalmente calor, en su entorno. Con el tiempo mejoran, tanto para mantener el orden creado como para crear copias de sí mismos.

La autorreplicación es un proceso que debe ser alimentado invariablemente por la producción de entropía que England es capaz de deducir de forma explícita.

A partir de esta profunda percepción, basada en la termodinámica, England deduce la aparición de los primeros comportamientos con características de vida.

Jeremy England consolida su teoría

Para verificar, profundizar y afianzar sus ideas se planteó tratar de reproducir estas circunstancias mediante simulaciones en computadora. Dos años más tarde publicaba estos trabajos llevados a cabo en colaboración con Jordan M. Horowitz.[7]

Se realizaron simulaciones en un sistema cerrado (sistema sin intercambio de calor o materia con su entorno) conteniendo una “sopa” de 25 sustancias químicas. Aplicando calor mediante una fuente externa se encontró que estos elementos químicos pueden optimizar la energía aplicada al sistema auto organizándose y experimentando reacciones intensas de autorreplicación.

Este es un modelo muy simple de lo que sucede en biología: la energía química se quema en las células que, por su naturaleza, están fuera de equilibrio, lo que impulsa los procesos metabólicos que mantienen la vida.

Imari Walker pone acertadamente este descubrimiento en su contexto: “Creo que hay muchas etapas intermedias por las que tenemos que pasar para transitar de un orden simple a tener una arquitectura de procesamiento de información completa como una célula viva, que requiere algo como memoria y capacidad hereditaria”.

El propio England, de manera realista, admite que hay una gran diferencia entre encontrar “cualidades de vida” en una sopa química virtual y la vida misma.

Algo más que sensacionalismo

Buscando el sensacionalismo es fácil, por una excesiva simplificación o desconocimiento, ir más allá en la interpretación de la realidad y ha sido frecuente encontrar el concepto de “creación de la Nada” aplicado a este descubrimiento. Un caso especialmente llamativo es el de la novela Origen, del escritor Dan Brown, uno de cuyos personajes es un profesor de Física llamado Jeremy England. Este personaje ficticio, basado en su homónimo de la vida real, identifica “el principio físico subyacente que impulsa el origen y la evolución de la vida”. Además, según el libro, el profesor England refuta todas las demás teorías de la creación, incluido el relato bíblico registrado en el Génesis.

La realidad es que Jeremy England, además de su condición de científico, es un firme creyente y rabino Ortodoxo ordenado y se vio en la obligación de contestar públicamente, lo que hizo a través del Wall Street Journal con un artículo titulado “Dan Brown no puede citarme para refutar a Dios”[8]. Ahí afirma que el novelista ciertamente se basa en su investigación, pero su “doble” en la novela utiliza malos razonamientos, “no hay ciencia real en el libro sobre la que argumentar”.

England añade: “El lenguaje de la física puede ser extremadamente útil para hablar del mundo, pero nunca para abordar todo lo que sea necesario decir sobre la vida humana.”

Y concluye: “Soy científico, pero también estudio y vivo según la Biblia hebrea. Para mí, la idea de que la física pueda probar que el Dios de Abraham no es el creador y gobernante del mundo refleja un grave malentendido: tanto del método científico como de la función del texto bíblico.”

Every Life Is on Fire

Recientemente Jeremy England ha publicado el libro Cada vida está en llamas, subtitulado Cómo la termodinámica explica los orígenes de las cosas vivas.[9]

Para explicar sus ideas parte de una exploración de la frontera entre lo vivo y lo no vivo. “Tomemos ese conjunto variado de lo que es la vida y tratemos de dividirlo en un conjunto de comportamientos distintivos “como de vida”, que pensamos que son indicativos de semejanza con la vida, incluso si no son exclusivos de la vida.” Y en esta categoría incluye comportamientos como “hacer copias de ti mismo, autorreplicación por un lado o recolectar energía de una fuente de difícil acceso en tu entorno por otro lado o actuar de una manera que incorpore una predicción precisa de tu futuro basada en las estadísticas de tu pasado”; England considera que estas, por separado, son características que pueden tener sistemas no vivos, pero que todas reunidas ya parece que definan algo que tiene vida.[10]

El libro describe los resultados de sus investigaciones exponiendo cómo sus teorías y simulaciones permiten este tipo de transiciones por las que pequeños sistemas sin estructura pasan a tener una estructura estable con “características de vida”.

De acuerdo con ello, el surgimiento de la vida no sería el resultado de un golpe de suerte en la Naturaleza, sino el resultado de un proceso lógico que tendría su explicación en la termodinámica.

England, fiel a sus convicciones, aprovecha la exposición de su teoría para poner de relieve cómo la ciencia ayuda a encontrar un propósito para la vida, pues cada capítulo del libro está encabezado por una cita del Génesis.

Manuel Ribes

Observatorio de Bioética

Desprendimiento

Escrito por Mario Arroyo.

Felicidad a la baja

Para el desprendimiento es fundamental una labor de educación desde que el niño tiene señales de conciencia para vacunarlo contra el consumismo imperante.

Vivimos en medio de una paradoja, cada vez tenemos más cosas, pero somos menos felices. ¿Cómo puedo estar seguro de que ha decrecido la felicidad? Basta ver la tasa de suicidios, el aumento de trastornos psiquiátricos, la proliferación de terapias alternativas para sentirse bien y controlar el estrés. Como sociedad algo estamos haciendo mal, estamos mandando la señal equivocada y es preciso reaccionar, si no queremos seguir produciendo generaciones de infelices, que proyectan su amargura al exterior, haciendo más inhabitable el ambiente.

¿Dónde está el error? Pienso que un componente importante viene de habernos dejado seducir por la tentación del consumismo. La sociedad está estructurada de tal forma que no ve personas, ve consumidores potenciales. Cada uno de nosotros se ha vuelto una marca, a través de las redes sociales, y cada uno es un objetivo de mercado. Entrar en la lógica de la sociedad significa asumir ambos roles, pero al hacerlo, entramos en una espiral que no tiene fondo, donde no somos tratados como personas, y donde no alcanzamos la felicidad personal.

El problema es que somos inducidos a participar en esta especie de juego macabro desde muy jóvenes, antes de tener criterio y experiencia de la vida. Se tiene prisa por entrar en el juego, con el prurito de ser parte de la sociedad, de no sentirse excluido, de no ser un paria asocial. Ahora bien, el mundo está estructurado de esta forma, no podemos cambiarlo, tenemos que aceptar las reglas del juego, nos gusten o no, ¿qué se puede hacer?

La clave está en una educación para el desprendimiento, y en formar un sano sentido crítico sobre cómo está estructurada la sociedad. Es decir, no se trata de una denuncia global, ni de abandonar el sistema, sino de generar los anticuerpos necesarios para evitar que nos arrastre o nos seduzca. Para ello es fundamental una labor de educación, que comience desde el principio, desde que el niño tiene señales de conciencia, en la que poco a poco se le vaya vacunando contra el consumismo imperante.

A veces puede preocupar, porque nos enfrentamos a una desgastante secuencia de noes, que puede agotar a las dos partes. Corremos el riesgo real de convertir en odioso lo bueno. Sería así, si no hubiera una propuesta alternativa. No se trata de sólo decir “no”; se precisa, por el contrario, saber decir que sí a otras propuestas alternativas que se muestren más atractivas. Y, saberlo hacer con gracia, mostrando el orgullo de ser diferentes, creativos, originales, especiales. El santo orgullo de no ser una réplica más, otro más del montón.

¿Cómo? Mostrando el atractivo de los placeres sencillos. El aprender habilidades manuales –un instrumento, un deporte, la lectura–, el invertir el tiempo en convivir, conversar, actividades al aire libre, salir al campo, interactuar con animales. Penalizar, con sentido del humor, el uso excesivo de las pantallas, del iPhone o iPad; el saber establecer reglas de funcionamiento: no en la comida no en la sobremesa. El redescubrir el arte de conversar, quizá al calor de un café, una chimenea, o a la luz de las estrellas. El placer de ir de campamento, de hacer una fogata, etc.

Pero, sobre todo, la sensibilidad por los que menos tienen, pinchar abruptamente la burbuja en la que a veces nos instalamos. Mostrar cómo mucha gente se sacrifica hasta el extremo por conseguir lo indispensable, de forma que choque en la conciencia, por contraste, el afán insano que muchas veces tenemos por lo superfluo. El enfrentar, cara a cara, el rostro del necesitado. Ayudar a una persona que pide limosna en la calle, conversar con ella, interesarnos por su vida, invitarle un café, un pan, o a comer. Visitar un asilo, o albergue para niños discapacitados, hacer labor social familiar. En fin, las posibilidades son muchas, pero hacerlo, porque así se descubre el valor real de las cosas, y se toma conciencia de que no todos las poseen, y de que eso es injusto.

Descubrir los placeres sencillos de la vida, la convivencia familiar, las actividades al aire libre y el tomar contacto con la gente necesitada pueden desarrollar un sano sentido crítico respecto del ambiente consumista y superficial en el que el sistema quiere meternos. Cultivarlos nos independiza de ese ciclo, nos devuelve nuestra dignidad de personas libres, nos muestra el camino de la auténtica felicidad.

Igualdad y Verdad

Ernesto Juliá

Benedicto XVI.

Benedicto XVI.

Desde diversos frentes en el lenguaje que empleamos en Occidente, sea el idioma que sea, la palabra “igualdad” aparece con inusitada frecuencia y en la boca de diversas y variadas personas que, obviamente, no son iguales entre sí; y refiriéndose a realidades que, clara y notoriamente, no son iguales.

En estos días, una comisión de la Onu –algo bueno tendría que hacer- ha rechazado una vez más la terminología “diversidad de familias”, con la que se trataba de considerar legalmente iguales, dando el mismo nombre –Familia-, a la unión de un hombre y de una mujer, unión que está de por sí abierta a la vida; y a una vivencia en común de dos personas del mismo sexo, o transexos, que no puede dar vida a ningún hijo. O sea, se pretendía que dos realidades completamente diferentes fueran “iguales” por referirse a ellas con la misma palabra.

Una patente manipulación, no sólo del lenguaje sino también de la realidad, que va directamente en contra de la realidad, de la Verdad.

En algunos ambientes culturales, sociales, se pretende que la Iglesia acepte ese tipo de igualdad que va directamente en contra de la acción creadora de Dios, de la acción redentora de Cristo, de la acción santificadora del Espíritu Santo.

Benedicto XVI puso en guardia a la Iglesia sobre este peligro ya desde el mismo día del inicio de su pontificado: 

“También hoy se dice a la Iglesia y a los sucesores de los apóstoles que se adentren en el mar de la historia y echen las redes, para conquistar a los hombres para el Evangelio, para Dios, para Cristo, para la vida verdadera (…) Los hombres vivimos alienados, en las aguas saldas del sufrimiento y de la muerte; en un mar de oscuridad, sin luz.  La red del Evangelio nos rescata de las aguas de la muerte y nos lleva al resplandor de la luz de Dios” (Benedicto XVI,  24-4-2005).

En estos días un hecho penoso y lastimoso –y no es el primero- ha vuelto a poner al descubierto estas manipulaciones de la lgtbi para imponer la aceptación de esa “igualdad” en contra de la Verdad. Y lo lamentable es que lo que ha rechazado una comisión de la Onu, haya tenido entrada en un congreso de educación religiosa, organizado por católicos en los Estadios Unidos.

Entre los actos preparado para ese congreso, que se celebra en Los Ángeles, se han introducido sin más sesiones entorno a la enseñanza de la ideología de género en los colegios, y se ha aceptado sesiones de auténtica propaganda de la lgtbi, promovida por algún sacerdote y algún obispo. Algo semejante ya sucedió hace algo más de un año en un congreso sobre la familia en Dublín: con la aprobación de las autoridades competentes, a todos los niveles, se permitió una propaganda indigna de la lgtbi.

Al leer esas noticias, entre otras luces y sombras me han venido a la memoria estas palabras de Benedicto XVI en el discurso que no le dejaron leer en la romana universidad de La Sapienza.

“¿Qué tiene que decir el Papa en la universidad? Seguramente no debe tratar de imponer a otros de modo autoritario la Fe, que sólo puede ser donada en libertad. Más allá de su ministerio de Pastor en la Iglesia, y de acuerdo con este ministerio pastoral, tiene la misión de mantener despierta la sensibilidad por la Verdad; invitar una y otra vez a la razón a buscar la verdad, a buscar el bien, a buscar a Dios; y, en este camino, estimularla a descubrirlas útiles luces que han surgido a lo largo de la historia de la Fe cristiana y a percibir así a Jesucristo como la Luz que ilumina la historia y ayuda a encontrar el camino hacia el futuro” (17-I-2008).

En pocas palabras: buscar con ahínco y humildad, la Verdad; y no manipular la igualdad para ir en contra de la ley de Dios, de la Moral y de la Fe.  Esta es la misión de la Iglesia, para dar un poco de Luz a este mundo que ya comienza a no ver en medio de la profunda oscuridad de su pensamiento que no abre horizontes a su acción, como ya señaló también Solzhenitsyn  en su famoso discurso en Harvard, el 8 de junio de 1978. 

ernesto.julia@gmail.com

 

En el fondo de la pandemia

Como en el caso de los árboles, que comen borrasca. También los partos y el poema brotan de un corazón que ha sido herido en el combate del amor, del duelo, de la ausencia. En los relatos de todas las culturas abundan las catástrofes a las que el hombre atribuye significado. La sospecha de que nada ocurre absurdamente. La sequía, el diluvio, la muerte de los niños, las plagas o la persecución. Una pandemia repentina, la que nos ha separado” (p. 49).

¿No es verdad que esto se nos ha ocurrido a más de uno? Ante esta sensación de caos que nos rodea, este modo de vivir con sobresaltos, este desorden vital que nos impide ir a casa de los amigos o tomar una cerveza con ellos en el bar de la esquina. Ante la dureza del frío inesperado, ¿no es verdad que se nos ha ocurrido en algún rincón de nuestros pensamientos, que todo sirve para algo? “En la pila, - dice pensando en su abuela- frotas con el jabón que has fabricado mi jersey de lana con una fe sin fisuras, convencida de que toda la suciedad será destruida. Si existe un juicio para cada persona tras esta vida no encuentro una imagen mejor para ilustrarlo” (p. 28).

Los momentos son adecuados para pensar en la trascendencia, pero experiencia tenemos de qué pronto se nos pasa el susto. En la pandemia de ahora nos viene bien pasar la tercera ola mientras esperamos una cuarta. De esta manera vamos perdiendo seguridades. No es buena cosa pensar que lo podemos todo. De hecho, queda bastante patente que no podemos. Mi amigo, con dos años más que yo, se ha ido en la tercera. No creo que, a día de hoy, haya todavía quien piense que con él no va.

“De modo que me pregunto: ¿porqué se nos enseña a ser jóvenes y a tener éxito sin contarnos el desenlace, o mencionándolo de pasada, como algo tan lejano como una estrella? ¿Por qué nos entretienen con noticias que nos apartan de lo que de veras importa y a los niños, en el colegio, ya no se les enseña a rezar sino sólo a acopiar dinero? Esa gente que aguarda el autobús al otro lado de esta ventana, en una marquesina donde se publicita un cuerpo escultórico. O el hombre que camina mirando con avidez en su teléfono móvil las últimas informaciones: ¿no corre esta vida en dirección contraria a la pregunta de nuestra existencia? La muerte ha sido expulsada de nuestros hogares”.

Enric Barrull Casals

 

Protección de la salud y protección de datos

No se entiende muy bien la opacidad en la que se diluyen los delitos de quienes atentan contra la salud de los ciudadanos, entre otras razones porque hay que pensar que el derecho a la salud está por encima del derecho a la protección de datos, sobre todo si el sujeto está poniendo en peligro a la mayoría que sí cumple las normas para evitar contagios.

Cada día, fundamentalmente los fines  de semana, hoy mismo se han producido la noticia de sucedidos en múltiples ciudades, saltan a los medios titulares que informan de la celebración, detectada por la policía, de cientos de fiestas, reuniones clandestinas y botellones.

Habitualmente lo único que llega a la opinión pública es un número, más bien escaso, de identificaciones de los transgresores y algunas detenciones en casos esporádicos en los que ha habido resistencia a la autoridad. Y ahí acaba toda la noticia.

Se supone que ha habido más detenciones; se supone que se ha identificado a la gran mayoría de los presentes; se supone que se han producido comparecencias ante el juez; se supone que se habrán impuesto multas; se supone que algunos de los infractores habrán sido acusados de delitos perfectamente tipificados; se supone que se han cerrado y multado los locales que albergaban esos saraos ilegales; incluso se supone que se han detectado reincidencias. Pero nada de eso se sabe y mucho menos se conocen las identidades de los sorprendidos por la policía. También cabe suponer que la razón está en la protección de datos.

Juan García.

 

Los que destrozan las cruces

Los que destrozan las cruces en un país como el nuestro forman parte, lógicamente, del grupo que no soportan la visión de la Cruz y pensar solamente en alejarla de la mirada.. ¿Por qué les molesta? ¿Les recuerda acaso todas sus miserias, todos sus pecados, que no quieren abandonar y dejar de hacer el mal?

¿Quieren eliminar la Cruz, porque después de morir en una cruz, Cristo resucitó; y ellos no quieren resucitar?, ¿quieren que la vida del hombre se acabe en la incineración de su cadáver?

¿Les lleva a pensar que su vida no tiene ningún sentido, a verse como unos fracasados después de años de trabajo y esfuerzo; y no ven más allá que las cuatro paredes de la cárcel que ellos mismos han construido a su alrededor? ¿Piensan acaso que destrozando la cruz eliminan de su mirada la perspectiva de la resurrección, de la Vida Eterna, porque no quieren saber nada ni del cielo ni del infierno?

El Crucificado es paciente y misericordioso. Soportó insultos, golpes, todo tipo de injusticias; y su primera palabra en la Cruz fue una petición: “Perdónalos, porque no saben lo que hacen”, dirigida a su Padre Dios.

Ojalá los que han destrozado esas cruces, los que han asaltado esos Sagrarios y esas iglesias, caigan de bruces ante una de esas cruces, oigan esas palabras del Señor, le miren crucificado, y le pidan perdón. Y verán como esas cruces han vuelto a alzarse sobre la tierra, y seguirán ahí hasta la Resurrección final, recordando la Muerte, la Resurrección del Hijo de Dios hecho hombre, que nos abre la puerta de la Vida Eterna: Amor u Odio. Cielo o Infierno.

Jesús Domingo Martínez

 

 

Argentina ha estado bajo intensa presión

La legislación argentina sobre el aborto, recién aprobada, forma parte de una nueva generación de leyes sobre el aborto más audaces, como la ley recientemente adoptada por Nueva Zelanda que permite el aborto a pedido por cualquier motivo hasta el nacimiento. Estas nuevas leyes generalmente van más allá del aborto a pedido en las primeras 12 semanas, amplían el acceso al aborto para los menores, reducen la objeción de conciencia y requieren que el gobierno garantice el acceso al aborto pagado por el gobierno en todos los centros de salud.

Argentina ha estado bajo intensa presión para legalizar el aborto por parte de agencias de la ONU y expertos en derechos humanos de la ONU desde la década de 1990. Alemania, Francia y Noruega y otra media docena de países instaron a Argentina a legalizar el aborto en el Consejo de Derechos Humanos de Ginebra en 2017, cuando informó por última vez sobre su historial de derechos humanos.

Cuando el aborto se debatió por última vez en la legislatura argentina en 2018, el sacerdote católico P. José María di Paola testificó ante el Congreso argentino que el Fondo Monetario Internacional había convertido la legalización del aborto en una condición para reempacar la deuda nacional fuera de control de Argentina. Argentina actualmente está negociando un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

La nueva ley fue aprobada en conjunto con una ley integral para proteger a las madres y sus hijos en los primeros 1000 días de vida, brindándoles protección social integral, que incluye salud y subsidios. La idea de tal combinación fue propuesta por primera vez por el anterior presidente de Argentina, Fabricio Macri. Bajo las dos leyes, una mujer es elegible para recibir un subsidio del gobierno tan pronto como queda embarazada "hasta el nacimiento o la interrupción del embarazo".

Los activistas del aborto esperan que la nueva ley en Argentina tenga un efecto en la región en general. América Latina sigue siendo abrumadoramente protectora de la vida en el útero. Solo Cuba, Uruguay y el Distrito Federal de la Ciudad de México permiten el aborto.

JD Mez Madrid

 

 

TODO DENUNCIADO... ¿Y QUÉ?: LIBERTAD. ¿PARA QUÉ?

(Escrito en 2001)

(1)

            Múltiples veces y cuando el individuo “se encuentra a solas consigo mismo”, suele hacerse la pregunta arriba indicada (entre otras muchísimas más y que hoy no vienen al caso) y medita sobre la realidad del individuo ante la sociedad que le rodea.     Alguna vez puede sentir incluso “escalofríos” de impotencia total, otras la contrapartida o parte opuesta y decir simplemente como dijo aquel fraile del cuento... “¿Y a mí qué...? Yo para lo que voy a estar en el convento... me cago dentro?

            Ante “los opuestos” que se presentan ante “uno mismo” en esa soledad; suele ocurrir que al final, “uno escribe sólo para uno mismo”, puesto que en esas soledades, uno imagina (por ejemplo) al imponente Amazonas... y flotando sobre la inmensa corriente que se acumula en su delta, a una simple “brizna” de paja seca ó “palillo mondadientes”, los que incapaces de “maniobrar” en la inmensa y “ya tranquila corriente”, ve con toda tranquilidad el que esas briznas van a ser tragadas por el inmenso océano, que inevitablemente es el final del “muy largo recorrido”, desde que “un viento desconocido y fuerte”... las depositara en tan singular e inmensa corriente; como “un nada”, en el tiempo y el espacio.

            Puedo asegurar (lo vivo con cierta frecuencia) que hay enorme tranquilidad en esos momentos de meditación; total y absoluta paz, incluso pueden aparecer el hastío y la indiferencia total, puesto que al menos... “la brizna, paja o palillo mondadientes, o el nada que en realidad eres”,  piensan y dicen con toda tranquilidad... “al menos vamos flotando”... pero... ¿Cuántas otras briznas y palillos pesados, irán (o estarán) pudriéndose en los fangos inamovibles del fondo de ésta gran río? Surge entonces las triste sonrisa del infinitamente ignorante de todo, el cómo, el por qué, y retrotrayéndose aún más, “se introduce”, en un imaginario caparazón que afortunadamente nos cubre en esas soledades, sigue sonriendo y pensado, e incluso sintiendo una piedad inmensa, por todo cuanto... “late o se mueve”, en el inmenso entorno que significa, un insignificante planeta, de un pequeño sistema, en el que una estrella... “calienta y promueve, toda esa vida que con el pensamiento”... “el solitario”, ha visto en una imaginaria película que pasa a velocidad inmensa, ante una pantalla invisible, pero que existe dentro de su insignificante “yo”, el que incluso sintiéndose “algo” en el ya inabarcable Universo, se asoma al mismo y retrocede a su caparazón, buscando el abrigo necesario para encontrar una paz, que afortunadamente siempre encuentra, simplemente acordándose de la maravilla que es y significa... “una simple hoja de cualquier árbol o arbusto, que alguna vez arrancó del mismo, observó con detenimiento y meditó sobre esa aún más pequeña partícula y la que sin embargo es en si misma, una obra maravillosa y cuya realización no es explicable, por muchas explicaciones que nos den, los que se denominan... “eruditos en la materia”.

            Tras esos momentos y “en esos viajes inmensos”, en los que como meta final, sólo encuentras que, “eres efecto y no Causa”; y que no sabes ni el por qué existes... suele venir una paz hermosa y que relaja en grado tal, que luego, pasado unas horas de descanso verdadero... surgen las nuevas fuerzas que te hacen, seguir escribiendo y contando cosas, aunque como ahora me ocurre (me suele ocurrir muchas veces) parece que “me las estoy escribiendo y contando a mi mismo”... no me importa en absoluto... ¿Para quién escribe el escritor sino para él mismo y en mayoría de veces?... Lo que también ocurre, es que “algo” impulsa a lanzarlas al exterior para que otros las examinen, por si  algo les puede ser de utilidad, puesto que pretender arreglar algo... “en ese inmenso río”, es de un optimismo cuya calificación ni encuentro por más que la busco.

            Otro día puede que escriba, qué es lo que motivó este artículo, puesto que ello es claro, no lo escribo por que quiero (diez minutos antes de empezar a escribir, no sabía de lo que escribiría en ese momento, cosa que me ocurre con frecuencia) sino por cuanto “otro palillo de dientes, flotando en otro río”, me lo ha sugerido y ello (y es curioso) sin saberlo, siquiera; pero yo agradecido que soy... le transmito mis sinceras gracias, por su sinceridad de verdadero periodista-escritor ó escritor-periodista. (Mañana el II y “resto”)

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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