Las Noticias de hoy 1 Marzo 2021

Enviado por adminideas el Lun, 01/03/2021 - 12:32

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    lunes, 01 de marzo de 2021      

Indice:

ROME REPORTS

Ángelus: la contemplación no se convierta en pereza espiritual

Francisco: una fe sin dudas no va

El Papa : No dejar sólos a familiares y enfermos de enfermedades raras

En entrevista con el Papa sobre su salud

​ LA CONCIENCIA, LUZ DEL ALMA: Francisco Fernandez Carbajal

“A cada uno llama a la santidad”: San Josemaria

Os he llamado amigos (V): Mirad qué buenos amigos: Ricardo Calleja

Retiro de marzo #DesdeCasa

Kianda: 60 años rompiendo techos de cristal

La dicha de envejecer con dignidad: encuentra.com

Discriminación e igualdad: encuentra.com

Tengo un hijo de la generación NiNi. Ni estudia, Ni trabaja ¿Qué hago con él: F rancisco Gras

JUBILACIÓN.: J. L. Velayos

 Morir con dignidad: Ana Teresa López de Llergo

¿A quién pretenden proteger?: Suso do Madrid

 ¿Competencia o cuasi monopolio?: Enric Barrull Casals

​ ¿Y, la "demanda social"? : José Morales Martín

Nuevo informe de la ONU y el aborto: Xus D Madrid

Hablemos claro y sin miedo: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Ángelus: la contemplación no se convierta en pereza espiritual

En el camino cuaresmal estamos llamados a “contemplar”, como Pedro, Santiago y Juan, “la anticipación de luz” de Jesús. Pero debemos tener cuidado que esta contemplación no se convierta “en pereza espiritual”. Jesús mismo, tras haberse mostrado, “devuelve al valle” a los discípulos. Y así, también nosotros debemos volver a nuestra vida cotidiana, entre nuestros hermanos y hermanas, para que, iluminados por su luz, “podamos llevarla y hacerla brillar en todas partes”. Ser lámparas del Evangelio es la misión del cristiano. Ángelus del Papa

En el segundo domingo de Cuaresma el Papa Francisco reflexionó, antes de rezar el Ángelus, sobre el Evangelio del día (Mc. 9, 2-10) que nos invita a contemplar la transfiguración de Jesús en el monte. Esa “anticipación de luz”, el rostro radiante de Jesús ante los discípulos asustados, a quienes había anunciado que sufriría mucho, sería rechazado y condenado a muerte, es una invitación para recordarnos, especialmente cuando atravesamos una prueba difícil, que el Señor ha resucitado y no permite que la oscuridad tenga la última palabra.

La oscuridad no tiene la última palabra

El Papa se centró, en primer lugar, en los sentimientos de los discípulos tras el anuncio de Jesús:  

Podemos imaginar lo que debió ocurrir en el corazón de sus amigos, esos amigos íntimos, sus discípulos: la imagen de un Mesías fuerte y triunfante entra en crisis, sus sueños se hacen añicos, y la angustia los asalta al pensar que el Maestro en el que habían creído sería ejecutado como el peor de los malhechores. Y precisamente en ese momento, con esa angustia en el alma, Jesús llama a Pedro, Santiago y Juan y los lleva consigo al monte.

Posicionándonos en el lugar de la transfiguración, el monte, ese lugar “elevado, donde el cielo y la tierra se tocan”, y donde Moisés y los profetas “vivieron la extraordinaria experiencia del encuentro con Dios”, el Santo Padre señaló que el episodio de la transfiguración ofrece a los discípulos asustados, "la luz de la esperanza", “la luz para atravesar las tinieblas”, pues anticipa que “la muerte no será el fin de todo, porque se abrirá a la gloria de la Resurrección”. “Vivir esta ‘anticipación’ de luz en el corazón de la Cuaresma”, dijo Francisco, es “una invitación para recordarnos, especialmente cuando atravesamos una prueba difícil, que el Señor ha resucitado y no permite que la oscuridad tenga la última palabra”.

La luz del Resucitado

Tras centrarse en los sentimientos de los discípulos, ubicó el Evangelio del día en los sentimientos de los fieles: también nosotros pasamos a veces “por momentos de oscuridad en nuestra vida personal, familiar o social, y tememos que no haya salida”. “Nos sentimos asustados ante grandes enigmas como la enfermedad, el dolor inocente o el misterio de la muerte”. Incluso “en el mismo camino de la fe, a menudo tropezamos cuando nos encontramos con el escándalo de la cruz y las exigencias del Evangelio, que nos pide que gastemos nuestra vida en el servicio y la perdamos en el amor, en lugar de conservarla y defenderla”.

Necesitamos, entonces, otra mirada, una luz que ilumine en profundidad el misterio de la vida y nos ayude a ir más allá de nuestros esquemas y de los criterios de este mundo.

Atención a la “pereza espiritual”

Recordando que “también nosotros estamos llamados a subir al monte, a contemplar la belleza del Resucitado que enciende destellos de luz en cada fragmento de nuestra vida y nos ayuda a interpretar la historia a partir de su victoria pascual”el Papa Francisco advirtió que, sin embargo, debemos “guardarnos”, de que esa sensación de “es bueno estarnos aquí”, como exclamó Pedro (v.5), no se convierta en “pereza espiritual”. Pues, como hizo con los discípulos, Jesús mismo “nos devuelve al valle”:

No podemos quedarnos en el monte y disfrutar solos de la dicha de este encuentro. Jesús mismo nos devuelve al valle, entre nuestros hermanos y a nuestra vida cotidiana. Debemos guardarnos de la pereza espiritual: estamos bien, con nuestras oraciones y liturgias, y esto nos basta. ¡No! Subir al monte no es olvidar la realidad; rezar nunca es escapar de las dificultades de la vida; la luz de la fe no es para una bella emoción espiritual. No, este no es el mensaje de Jesús.

Iluminados por la luz de Cristo, llevarla a todas partes

En definitiva, “estamos llamados a vivir el encuentro con Cristo para que, iluminados por su luz, podamos llevarla y hacerla brillar en todas partes”, pues es misión del cristiano “encender pequeñas luces en el corazón de las personas; ser pequeñas lámparas del Evangelio que lleven un poco de amor y esperanza”.

“Recemos a María Santísima para que nos ayude a acoger con asombro la luz de Cristo, a guardarla y a compartirla.”

Ayunar del cotilleo

Después de la oración mariana el Sumo Pontífice unió su voz a la de los Obispos de Nigeria, para condenar el secuestro de las 317 muchachas en una escuela, el viernes pasado, y llamó a rezar por ellas para que regresen pronto a sus hogares. Además, recordó que hoy es el Día mundial de las Enfermedades Raras, y señaló que la red de solidaridad entre los familiares, fomentada por las asociaciones que trabajan en ese ámbito, “es más importante que nunca”. Finalmente, en el saludar a todos los fieles y peregrinos, deseó a todos un buen camino cuaresmal, y recomendó un ayuno muy particular, que “no hará pasar hambre”:

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28/02/2021

Ángelus del 28 de febrero de 2021

Les recomiendo un ayuno, un ayuno que no les hará pasar hambre: ayunen de chismes y murmuraciones. Es una forma especial. En esta Cuaresma no hablaré mal de los demás, no cotillearé.... Y esto lo podemos hacer todos, todos. Este es un buen ayuno. Y no olviden que también les será útil leer cada día un pasaje del Evangelio, llevar el pequeño Evangelio en el bolsillo, en el bolso, y tomarlo cuando se pueda, cualquier pasaje. Esto abre el corazón al Señor.

Francisco: una fe sin dudas no va

El Corriere della Sera anticipa extractos del nuevo libro-entrevista de Don Marco Pozza con el Papa dedicado a los vicios y las virtudes: "Las crisis de fe revelan la necesidad de entrar cada vez más en la profundidad del misterio de Dios". El diluvio bíblico y lo que nos arriesgamos a ver "si seguimos por el mismo camino"

VATICAN NEWS

"De vicios y virtudes" (editorial Rizzoli) es el título del nuevo libro-entrevista del padre Marco Pozza con el Papa Francisco que saldrá a la venta el 2 de marzo. El capellán de la cárcel de Padua habló con el Pontífice para un programa de televisión que se ofrecerá próximamente en el canal Nove y que se desarrolla a través de 7 episodios dedicados a la comparación entre los vicios y las virtudes. El contenido del libro fue anticipado hoy por el periódico italiano Corriere della Sera. El hilo de la reflexión sigue la representación de las siete virtudes y los vicios opuestos que Giotto pintó en la Capilla Scrovegni: justicia/injusticia, fortaleza/inconstancia, templanza/ira, prudencia/stolencia, fe/infidelidad, esperanza/desesperación, caridad/celos. Francisco dice: "Hay gente virtuosa, hay gente viciosa, pero la mayoría es una mezcla de virtudes y vicios. Algunos son buenos en una virtud, pero tienen algunas debilidades. Porque todos somos vulnerables. Y esta vulnerabilidad existencial debemos tomarla en serio. Es importante saberlo, como guía de nuestro camino, de nuestra vida".

La ira y el acoso (bullying)

La ira destruye", explica el Papa en el libro. "La ira es una tormenta cuyo propósito es destruir. Piensa en el bullying entre los jóvenes. El acoso escolar hoy en día es terrible. Está muy presente en las escuelas. Incluso los más pequeños tienen la capacidad de destruir al otro. (...) El bullying surge cuando, en lugar de buscar la propia identidad, se menosprecia y ataca la identidad de los demás. Y cuando en los grupos de jóvenes, en la escuela, en los barrios hay episodios de agresión, de acoso, vemos la pobreza de la identidad de los que agreden. La única manera de "curarse" del bullying es compartir, convivir, dialogar, escuchar a los demás, tomarse tiempo porque es el tiempo el que hace la relación. Cada uno de nosotros tiene algo bueno que dar al otro, cada uno necesita recibir algo bueno del otro".

El diluvio bíblico y el riesgo que corremos

Francisco habla entonces de la ira de Dios, que "es contra la injusticia, contra Satanás. Se dirige contra el mal, no el que proviene de la debilidad humana, sino el mal de inspiración satánica: la corrupción generada por Satanás, detrás de la cual van hombres individuales, mujeres individuales, sociedades enteras. La ira de Dios pretende hacer justicia, "limpiar". El diluvio es el resultado de la ira de Dios, la Biblia lo dice. Es una figura de la ira de Dios, que según la Biblia ha visto demasiadas cosas malas y decide acabar con la humanidad". El Papa explica que la narración bíblica, según los exegetas y biblistas, "es un relato mítico. Pero el mito es una forma de conocimiento". Mientras que para los arqueólogos "el diluvio es un relato histórico porque encontraron rastros de una inundación en sus excavaciones". Una gran inundación, quizá debida al aumento de la temperatura y al deshielo de los glaciares: lo que ocurrirá ahora si seguimos por el mismo camino. Dios desató su ira, pero vio a un hombre justo, lo tomó y lo salvó. La historia de Noé muestra que la ira de Dios también es salvadora".

Prudencia

Francisco habla entonces de la prudencia. "Para algunos, la prudencia sería una virtud pura, sin contaminación. Es como si fuera un entorno esterilizado. La prudencia, sin embargo, es la virtud del gobierno. No se puede gobernar sin prudencia, al contrario. Quien gobierna sin prudencia gobierna mal y hace cosas malas, toma malas decisiones, que destruyen al pueblo, siempre. La prudencia en el gobierno no siempre es equilibrio. A veces la prudencia debe ser desequilibrada, para tomar decisiones que produzcan cambios. Pero la prudencia es una virtud esencial para quienes gobiernan: los hombres son apasionados, y hace falta algo que nos diga "para, detente y piensa". No es tan fácil tener prudencia. Hace falta mucha reflexión, mucha oración, pero sobre todo hace falta empatía. El aséptico, digamos el que nunca se ensucia, el que se lava con el desinfectante, no es la verdadera persona prudente. La prudencia va de la mano de la simpatía, de la empatía, por las situaciones, las personas, el mundo, los problemas (...)"

La fe y las dudas

Significativo, entre los extractos del libro anticipado por el Corriere della Sera, es también el dedicado a las dudas que pueden acompañar la vida del creyente. "¿Puede la fe crecer de la mano de la duda?", se pregunta el Papa Francisco. "Sucede porque somos humanos, y la fe es un regalo tan grande que, cuando lo recibimos, no podemos creerlo. ¿Será posible? El diablo te pone dudas, luego la vida, luego las tragedias: ¿por qué Dios permite esto? Pero una fe sin dudas no va. Piensa en Santa Teresa del Niño Jesús: ¿crees que no tuvo dudas? Lee el final de su vida. Dice que en los momentos más feos de su enfermedad pidió que le llevaran agua bendita a su cama, que le llevaran la vela bendita para ahuyentar al enemigo. El problema es cuando no se tiene paciencia. ¿Estaba Jesús hombre, en el Huerto de los Olivos, contento? "¿Por qué me has abandonado? Pensar en ser abandonado por Dios es una experiencia de fe que han tenido muchos santos y también muchas personas hoy, que se sienten abandonadas por Dios, pero no pierden la fe. Custodian el don: en este momento no siento nada, pero guardo el don de la fe. Al cristiano que nunca ha pasado por estos estados de ánimo le falta algo, porque significa que se conforma, se acomoda. Las crisis de fe no son fracasos contra la fe. Por el contrario, revelan la necesidad y el deseo de entrar cada vez más en las profundidades del misterio de Dios. Una fe sin estas pruebas me hace dudar de que sea una fe verdadera".

 

El Papa : No dejar sólos a familiares y enfermos de enfermedades raras

Hoy se celebra la XIV Jornada Mundial de las Enfermedades Raras. El Papa Francisco, en sus saludos después del rezo mariano del Ángelus, animó a los miembros de algunas asociaciones implicadas en este campo que han venido a la plaza. Y pidió su cercanía a los niños enfermos, necesitan “la caricia del amor de Dios, la ternura”.

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

En la celebración hoy de la XIV Jornada Mundial de las Enfermedades Raras el Papa Francisco, animó a los miembros de algunas asociaciones implicadas en este campo que han venido a la plazaRecordó la importancia de la “red de solidaridad entre los familiares y las asociaciones, en el caso de las enfermedades raras, les ayuda, dijo a no sentirse solos y a intercambiar experiencias y consejos. 

El Pontífice, en sus saludos al final del rezo mariano,  fomentó las iniciativas que apoyan la investigación y el tratamiento y expresó su cercanía a los pacientes, a las familias y especialmente a los niños. En sus saludos se detuvo un momento más para concienciar y recordar que hay que estar cerca, y rezar por los  “niños enfermos, los niños que sufren”, necesitan dijo,  “la caricia del amor de Dios, la ternura. 

“Cuidar a los niños con la oración, también, cuando hay estas enfermedades que no sabemos qué son o hay un pronóstico bastante malo. Recemos por todas las personas que tienen estas enfermedades raras, especialmente recemos por los niños que las sufren”. 

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28/02/2021

Mensaje del Cardenal Turkson en Día Mundial de las Enfermedades Raras

Mensaje del Cardenal Turkson 

En su Mensaje, en esta celebración, el Cardenal Peter Turkson, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, recordó que hay más de 6.000 enfermedades, que están clasificadas como raras, de las cuales el 72% son de origen genético y el 70% comienzan en la infancia. 

En el día en que se celebra la XIV Jornada Mundial de las Enfermedades Raras. El prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, cardenal Peter Turkson, en su mensaje recuerda que “las personas que viven con una enfermedad rara se encuentran entre los grupos más vulnerables de la sociedad. La mayoría de estas enfermedades no tienen cura y suelen ser crónicas, progresivas, degenerativas e incapacitantes; son heterogéneas, se dan predominantemente en niños y requieren tratamientos costosos”.

 

En entrevista con el Papa sobre su salud

La entrevista concedida por Francisco en 2019 para un ensayo de Nelson Castro fue anticipada hoy por el cotidiano argentino La Nación. La operación de su pulmón, las angustias en la época de la dictadura cuando escondía a los perseguidos, contadas al psiquiatra que le ayudaba con las pruebas para novicios. Y sobre la muerte: no me asusta, me la imagino en Roma, en el cargo o como emérito

VATICAN NEWS

No tengo miedo a la muerte y me la imagino en Roma: es lo que afirma el Papa Francisco en una entrevista anticipada por el diario argentino La Nación. Se trata de una entrevista realizada hace dos años, el 16 de febrero de 2019, al periodista y médico Nelson Castro para un libro suyo sobre la salud de los Papas.

Francisco afirma sentirse bien y lleno de energía, gracias a Dios. Recuerda el "momento difícil" en 1957, a los 21 años, cuando le extirparon el lóbulo superior del pulmón derecho a causa de tres quistes. "Cuando me recuperé de la anestesia, el dolor que sentía era muy intenso", dice. "No es que no estuviera preocupado, pero siempre tuve la convicción de que me recuperaría".

Destaca que la recuperación fue completa: "Nunca sentí ninguna limitación en mis actividades". Incluso en los distintos viajes internacionales -explica- "nunca he tenido que limitar o cancelar" ninguna de las actividades previstas: "Nunca he sentido fatiga ni falta de aire (disnea). Como me explicaron los médicos, el pulmón derecho se ha expandido y ha cubierto todo el hemitórax ipsilateral".

El periodista le pregunta al Papa si se ha sometido alguna vez a un psicoanálisis: "Te diré cómo fueron las cosas. Nunca he sido psicoanalizado. Cuando fui provincial de los jesuitas, en los días terribles de la dictadura, cuando tuve que llevar a personas a la clandestinidad para sacarla del país y salvar sus vidas, tuve que enfrentarme a situaciones que no sabía cómo afrontar. Fui a ver a una señora -una gran mujer- que me había ayudado a leer unos test psicológicos para novatos. Así que, durante seis meses, la consulté una vez a la semana".

Era una psiquiatra: "Durante esos seis meses, me ayudó a orientarme sobre cómo afrontar los miedos de aquella época. Imagínense lo que fue transportar a una persona oculta en el coche -sólo por una manta- y pasar tres controles militares en la zona de Campo de Mayo. La tensión que me generaba era enorme".

Destaca que la entrevista con el psiquiatra también le ayudó a aprender a gestionar su ansiedad y a evitar tomar decisiones precipitadas. Habla de la importancia de estudiar psicología para un sacerdote: "Estoy convencido de que todo sacerdote debe conocer la psicología humana".

Luego habló de las neurosis: "Las neurosis deben prepararse para el mate. No sólo eso, sino que también debemos acariciarlas. Son los compañeros de una persona durante toda su vida". Francisco, como ya había dicho una vez, recuerda haber leído un libro que le interesó mucho y le hizo reír a carcajadas: "Rejoice in Being Neurotic", (Alégrate de ser neurótico) del psiquiatra estadounidense Louis E. Bisch: "Es muy importante poder saber dónde crujen los huesos. Dónde están y cuáles son nuestros males espirituales. Con el tiempo, uno aprende a conocer sus propias neurosis".

Francisco habla de la ansiedad de querer hacerlo todo de inmediato. Cita el famoso proverbio atribuido a Napoleón Bonaparte: "Vísteme despacio, que tengo prisa". Habla de la necesidad de saber frenar. Uno de sus métodos es escuchar a Bach: "Me calma y me ayuda a analizar mejor los problemas".

Al final de la entrevista, el periodista le preguntó si pensaba en la muerte: "Sí", respondió el Papa. Si tiene miedo: "No, en absoluto". Y cómo imagina su muerte: "Como Papa, en funciones o emérito. Y en Roma. No volveré a Argentina”.

LA CONCIENCIA, LUZ DEL ALMA

— La conciencia ilumina toda la vida. Se puede deformar y endurecer.

— La conciencia bien formada. Doctrina y vida. Ejemplaridad.

— Ser luz para los demás. Responsabilidad.

I. Si oís hoy la voz de Dios, no queráis endurecer vuestros corazones1, nos repite la liturgia todos los días de este tiempo litúrgico. Y cada día, de formas muy diversas, Dios habla al corazón de cada uno de nosotros.

«Nuestra oración durante la Cuaresma va dirigida a despertar la conciencia, a sensibilizarla a la voz de Dios. No endurezcáis el corazón, dice el Salmista. En efecto, la muerte de la conciencia, su indiferencia en relación al bien y al mal, sus desviaciones son una gran amenaza para el hombre. Indirectamente son también una amenaza para la sociedad porque, en último término, de la conciencia humana depende el nivel de moralidad de la sociedad»2. La conciencia es la luz del alma, de lo más profundo del ser del hombre, y, si se apaga, el hombre se queda a oscuras y puede cometer todos los atropellos posibles contra sí mismo y contra los demás.

Antorcha de tu cuerpo son tus ojos3, dice el Señor. Antorcha del alma es la conciencia, y si está bien formada, ilumina el camino, el camino que termina en Dios, y el hombre puede avanzar por él. Aunque tropiece y caiga, puede levantarse y seguir adelante. Quien ha dejado que su sensibilidad interior se «duerma» o «muera» para las cosas de Dios, se queda sin señales y desorientado. Es la mayor desgracia que le puede ocurrir a un alma en esta vida. ¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal -anuncia el profeta Isaías-, que de la luz hacen tinieblas y de las tinieblas luz, y truecan lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!4.

Jesús compara la función de la conciencia a la del ojo en nuestra vida. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo está iluminado, pero si tu ojo está enfermo, también tu cuerpo queda en tinieblas. Mira, pues, no sea que la luz que hay en ti sea tinieblas5. Cuando el ojo está sano se ven las cosas tal como son, sin deformaciones. Un ojo enfermo no ve o deforma la realidad, engaña al propio sujeto, y la persona puede llegar a pensar que los sucesos y las personas son como ella los ve con sus ojos enfermos.

Cuando alguien sufre un error en los asuntos de la vida diaria, por haber hecho una falsa estimación de los datos, ocasiona perjuicio y molestias, que a veces pueden ser de escasa importancia. Cuando en el error se ve comprometida la vida eterna, la trascendencia no tiene límites.

La conciencia se puede deformar por no haber puesto los medios para alcanzar la ciencia debida acerca de la fe, o bien por una mala voluntad dominada por la soberbia, la sensualidad, la pereza... Cuando el Señor se queja de que los judíos no reciben su mensaje, afirma la voluntariedad de su decisión –no quieren creer6– y no pone la causa en una dificultad involuntaria: esta es más bien consecuencia de su libre negativa: ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis sufrir mi doctrina7. Las pasiones y la falta de sinceridad con uno mismo pueden llegar a forzar el entendimiento, para pensar de otra forma más acorde con un tono de vida o con unos defectos y malos hábitos que no se quieren abandonar. No hay entonces buena voluntad, el corazón se endurece y se adormece la conciencia, porque ya no señala la dirección verdadera, la que lleva a Dios; es como una brújula rota que desorienta a la propia persona, y frecuentemente a otras muchas. «El hombre que tiene el corazón endurecido y la conciencia deformada, aunque pueda tener la plenitud de las fuerzas y de las capacidades físicas, es un enfermo espiritual y es preciso hacer cualquier cosa para devolverle la salud del alma»8.

La Cuaresma es un tiempo muy oportuno para pedirle al Señor que nos ayude a formarnos muy bien la conciencia, y para que examinemos si somos radicalmente sinceros con nosotros mismos, con Dios, y con aquellas personas que en su nombre tienen la misión de aconsejarnos.

II. La luz que hay en nosotros no brota de nuestro interior, de la propia subjetividad, sino de Jesucristo. Yo soy –ha dicho Él– la luz del mundo; el que me sigue no anda en tinieblas9. Su luz esclarece nuestras conciencias; más aún, nos puede convertir en luz que ilumine la vida de los demás: vosotros sois la luz del mundo10. Nos pone el Señor en el mundo a todos los cristianos para que señalemos con la luz de Cristo el camino a los demás. Lo haremos con nuestra palabra y, particularmente, a través de nuestro comportamiento en los deberes profesionales, familiares y sociales. Por esto, debemos conocer muy bien los límites de nuestras actuaciones con arreglo a la honradez humana y a la moral de Cristo; ser conscientes del bien que podemos realizar, y hacerlo; tener clara conciencia de aquello que en la profesión no puede hacer un hombre de bien y un buen cristiano, y evitarlo; si hemos cometido un error, pedir perdón, corregirlo, y reparar si hubiese lugar a ello. La madre de familia que tiene como tarea santificadora su hogar, deberá preguntarse en su oración si es ejemplar en sus deberes para con Dios, si vive la sobriedad, si domina su malhumor, si dedica el tiempo necesario a los hijos y a la casa... El empresario debe considerar con frecuencia si pone todos los medios necesarios para conocer la doctrina social de la Iglesia, y si se empeña en llevarla a la práctica en sus negocios, en el mundo de su empresa, si paga los salarios justos...

La vida cristiana se enriquece al poner en práctica, en los asuntos diarios, las enseñanzas que el Señor nos hace llegar a través de su Iglesia. La doctrina cobra así toda su fuerza. Doctrina y vida son realidades de una conciencia bien formada. Cuando por ignorancia más o menos culpable se desconoce la doctrina o cuando, conociendo esta, no se lleva a la práctica, se hace imposible llevar una vida cristiana y avanzar en el camino de la santidad.

Todos tenemos necesidad de formarnos una conciencia recta y delicada que entienda con facilidad la voz de Dios en los asuntos de la vida cotidiana. La ciencia moral debida y el esfuerzo por vivir las virtudes cristianas (doctrina y vida) son los dos aspectos esenciales de la formación de la conciencia. En ocasiones, ante situaciones menos claras que se presentan en nuestra profesión deberemos considerarlas delante de Dios, y cuando sea necesario recabar el consejo oportuno de aquellas personas que pueden esclarecer nuestra conciencia, y luego llevar a la práctica las decisiones que hayamos tomado, con responsabilidad personal. Nadie nos puede sustituir ni podemos delegar esta responsabilidad.

En el examen general y particular de conciencia aprendemos a ser sinceros con nosotros mismos, llamando a nuestros errores, flaquezas y faltas de generosidad por su nombre, sin enmascararlos con falsas justificaciones o tópicos del ambiente. La conciencia que no quiere reconocer sus faltas deja al hombre a merced de su propio capricho.

III. Para el caminante que verdaderamente desea llegar a su destino lo importante es tener claro el camino. Agradece las señales claras, aunque alguna vez indiquen un sendero un poco más estrecho y dificultoso, y huirá de los caminos que, aunque sean anchos y cómodos de andar, no conducen a ninguna parte... o llevan a un precipicio. Debemos tener el máximo interés en formar bien nuestra conciencia, pues es la luz que nos hace distinguir el bien del mal, la que nos lleva a pedir perdón y recuperar la senda del bien si la hubiésemos perdido. La Iglesia nos proporciona los medios, pero no nos exime del esfuerzo de aprovecharlos con responsabilidad.

En nuestra oración de hoy podemos preguntarnos: ¿Dedico a mi formación espiritual el tiempo necesario, o me dejo absorber con frecuencia por las demás cosas que llenan el día? ¿Tengo un plan de lecturas, visto en la dirección espiritual, que me ayude a progresar en mi formación espiritual de acuerdo con mi edad y cultura? ¿Soy fiel a las indicaciones del Magisterio de la Iglesia, sabiendo que en él encuentro la luz de la verdad ante opiniones contradictorias en materia de fe, de enseñanzas sociales, etcétera, con las que frecuentemente me encuentro? ¿Procuro conocerlo y darlo a conocer? ¿Lo acato con docilidad y piedad? ¿Rectifico frecuentemente la intención ofreciendo las obras a Dios, teniendo en cuenta que los hombres tendemos a buscar el aplauso, la vanidad, la alabanza en lo que hacemos, y que por ahí entra muchas veces la deformación en la conciencia?

Necesitamos luz y claridad para nosotros y para quienes están a nuestro lado. Es muy grande nuestra responsabilidad. El cristiano está puesto por Dios como antorcha que ilumina a otros en su caminar hacia Dios. Debemos formarnos «de cara a esa avalancha de gente que se nos vendrá encima, con la pregunta precisa y exigente: —“bueno, ¿qué hay que hacer?”»11. Los hijos, los parientes, los colegas, los amigos se fijan en nuestro comportamiento y hemos de llevarlos a Dios. Y para que el guía de ciegos no sea también ciego12 no basta saber como de oídas, por referencias; para llevar a nuestros parientes y amigos a Dios no basta un conocimiento vago y superficial del camino; es necesario andarlo... Esto es: tener trato con el Señor, ir conociendo cada vez con más profundidad su doctrina, tener una lucha concreta contra nuestros defectos. En una palabra: ir por delante en la lucha interior y en el ejemplo. Ser ejemplares en la profesión, en la familia... «Quien tiene la misión de decir cosas grandes –dice San Gregorio Magno–, está obligado igualmente a practicarlas»13. Y solo si las practica será eficaz lo que diga.

Jesucristo, cuando quiso enseñar a los discípulos cómo habían de practicar el espíritu de servicio unos con otros, se ciñó él mismo una toalla y les lavó los pies14. Eso debemos hacer nosotros: dar a conocer a Cristo siendo ejemplares en los quehaceres diarios, convertir en vida la doctrina del Señor.

1 Liturgia de las horas. Invitatorio para la Cuaresma, Sal 94, 8. — 2 Juan Pablo II, Angelus 15-III-1981. — 3 Mt 11, 34.  4 Is 5, 20-21.  5 Lc 11, 34-35. — 6 Cfr. Lc 13, 34; Jn 10, 38.  7 Jn 8, 43. — 8 Juan Pablo II, Ibídem. — 9 Jn 8, 12. — 10 Mt 5, 14. — 11 San Josemaría Escrivá, Surco, n. 221. — 12 Cfr. Mt 15, 14. — 13 San Gregorio Magno, Regla pastoral, 2, 3.  14 Cfr. Jn 13, 15.

 

“A cada uno llama a la santidad”

La oración no es prerrogativa de frailes: es cometido de cristianos, de hombres y mujeres del mundo, que se saben hijos de Dios. (Surco, 451)

1 de marzo

Nos quedamos removidos, con una fuerte sacudida en el corazón, al escuchar atentamente aquel grito de San Pablo: ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación. Hoy, una vez más me lo propongo a mí, y os recuerdo también a vosotros y a la humanidad entera: ésta es la Voluntad de Dios, que seamos santos.

Para pacificar las almas con auténtica paz, para transformar la tierra, para buscar en el mundo y a través de las cosas del mundo a Dios Señor Nuestro, resulta indispensable la santidad personal. En mis charlas con gentes de tantos países y de los ambientes sociales más diversos, con frecuencia me preguntan: ¿Y qué nos dice a los casados? ¿Qué, a los que trabajamos en el campo? ¿Qué, a las viudas? ¿Qué, a los jóvenes?

Respondo sistemáticamente que tengo un solo puchero. Y suelo puntualizar que Jesucristo Señor Nuestro predicó la buena nueva para todos, sin distinción alguna. Un solo puchero y un solo alimento: mi comida es hacer la voluntad del que me ha enviado, y dar cumplimiento a su obra. A cada uno llama a la santidad, de cada uno pide amor: jóvenes y ancianos, solteros y casados, sanos y enfermos, cultos e ignorantes, trabajen donde trabajen, estén donde estén. Hay un solo modo de crecer en la familiaridad y en la confianza con Dios: tratarle en la oración, hablar con El, manifestarle -de corazón a corazón- nuestro afecto.

Me invocaréis y Yo os atenderé. Y le invocamos conversando, dirigiéndonos a El. Por eso, hemos de poner en práctica la exhortación del Apóstol: sine intermissione orate; rezad siempre, pase lo que pase. No sólo de corazón, sino con todo el corazón(Amigos de Dios, nn. 294-295)

 

Os he llamado amigos (V): Mirad qué buenos amigos

La amistad que ofrece un cristiano a quienes le rodean siempre ha sido un motivo de admiración. Con el paso del tiempo, surgen siempre nuevos escenarios y nuevos retos.

OTROS23/08/2020

Escucha el artículo Os he llamado amigos (V): Mirad qué buenos amigos


Corren los últimos años del siglo II. Los cristianos que viven en el Imperio Romano son perseguidos con violencia. Un jurista llamado Tertuliano, que había abrazado el cristianismo poco tiempo atrás, sale en defensa de sus hermanos en la fe, a quienes ahora conoce más de cerca. Y lo hace a través de un tratado en el que busca informar a los gobernadores de las provincias romanas sobre la verdadera vida de quienes eran acusados injustamente. Él mismo había admirado a los cristianos aún sin serlo, especialmente a los mártires; pero ahora, recogiendo la opinión de muchos, Tertuliano resume en un comentario lo que se dice sobre aquellas pequeñas comunidades: “¡Mirad cómo se aman entre sí!”[1].

Son muchos los testimonios de esta amistad que vivían los primeros cristianos. Poco antes, recién comenzado el mismo siglo, el obispo san Ignacio de Antioquía, mientras se dirigía a Roma para su martirio, escribió una carta al joven obispo Policarpo. En ella, entre varios consejos, le exhorta a acercarse «con mansedumbre» a quienes están lejos de la Iglesia, ya que no tendría mérito amar solo a «los buenos discípulos»[2]. Efectivamente, sabemos que Cristo se hace presente en la historia a través de su Iglesia, de sus sacramentos, de la Sagrada Escritura, pero también a través de la caridad con que los cristianos tratamos a quienes nos rodean. La amistad es uno de esos «caminos divinos de la tierra»[3] que Dios ha abierto al haberse hecho hombre, amigo de sus amigos. Es un terreno en donde se palpa, de manera especial, esa cooperación misteriosa entre la iniciativa de Dios y nuestra correspondencia.

LA CONFIANZA ENTRE LOS AMIGOS CRECE GENERALMENTE EN MEDIO DE UNA ACTIVIDAD COMÚN

Por eso, para que Cristo llegue a los demás a través de nuestras relaciones, es importante crecer en la virtud y en el arte de la amistad; desplegar la capacidad de querer a los demás y de querer con los demás; dejar que nuestra vida se amolde a esa ilusión de compartirla con otros. Procuramos, por tanto, que nuestro carácter se forme –o se reforme– para hacernos amables y tender puentes. Queremos que incluso nuestros gestos, nuestro modo de hablar, de trabajar o de movernos, favorezcan el encuentro con los demás. Todo esto, contando siempre con nuestra propia manera de ser y con nuestras personales limitaciones, ya que existen infinitas de maneras de ser buen amigo.

Uno al lado del otro

Decía C.S. Lewis que nos imaginamos «a los enamorados mirándose cara a cara, y en cambio a los amigos, uno al lado del otro mirando hacia delante»[4], hacia algo que hacer, que alcanzar juntos. Un amigo no solamente quiere al amigo, sino que quiere con él; se apasiona con las actividades, proyectos e ideales valiosos de la otra persona. Aquella amistad muchas veces brota simplemente compartiendo tareas que son verdaderos bienes comunes y, así, los amigos crecen juntos en las virtudes necesarias para alcanzarlos.

En este sentido, cuánto ayuda entusiasmarse con cosas buenas, tener ambiciones nobles. Puede tratarse de una empresa profesional o académica; de una iniciativa cultural, educativa o artística, desde leer o escuchar música en grupo, hasta promover actividades para el gran público; de formas de servicio social o cívico; también puede tratarse de una iniciativa formativa, como un club juvenil o familiar, o una actividad destinada a la difusión del mensaje cristiano. La amistad se consolida también compartiendo tareas domésticas como decorar, cocinar, hacer bricolaje, jardinería y, por supuesto, en medio de la práctica de algún deporte, excursiones, juegos y otras aficiones. Todas estas actividades son ocasión de disfrutar en compañía, allí crecen poco a poco la confianza y la apertura mutua hacia otras dimensiones de la propia vida. Al final, es difícil –e incluso, tal vez, innecesario– saber si hacemos todas estas cosas para estar con nuestros amigos o si tenemos amigos para hacer cosas buenas con ellos.

Por el contrario, quien afronta su vida de un modo meramente funcional, pensando todo desde el punto de vista práctico, verá muy disminuida su capacidad para hacer amigos. Podrá tener, como mucho, colaboradores en ciertas tareas útiles o cómplices para pasar el rato. Es entonces cuando se instrumentaliza la amistad, ya que se la pone solamente al servicio de un proyecto centrado en uno mismo.

«Así debería ser»

Pero la amistad no es solamente hacer cosas juntos. Debe ser «amistad “personal”, sacrificada, sincera: de tú a tú, de corazón a corazón»[5]. Aunque entre los amigos no hacen falta las palabras en todo momento, es propio de los amigos conversar. Y es todo un arte aprender a suscitar buenas conversaciones, con una o varias personas. Por eso, quien quiere crecer en amistad, evita el activismo frenético y busca tiempos propicios para estar juntos, sin mirar relojes ni teléfonos móviles. Si buscamos facilitar este intercambio personal, tampoco es indiferente el lugar, el ambiente. Por eso ayuda disponer de espacios comunes, con rincones que arropen los encuentros entre personas. San Josemaría daba una gran importancia a la instalación material de los centros de la Obra, porque debían facilitar materialmente el ambiente de amistad, con su buen gusto y aire familiar.

LAS BUENAS CONVERSACIONES, SIN PRISA, SON MOMENTOS DE FELICIDAD Y DE APERTURA MUTUA DE HORIZONTES

Invitar a alguien a unirse a un grupo de amigos, para que comparta una experiencia inspiradora o sus reflexiones sobre un tema interesante, habitualmente contribuye a que mejore con naturalidad el nivel de su conversación. También ayuda emprender lecturas en común, ya que supone participar de ese gran debate con los autores del presente y del pasado, en donde se congregan tantos posibles nuevos compañeros de viaje. No menos importante –y refleja una profunda verdad sobre el hombre– es el hecho de que la amistad nos reúne con frecuencia en torno a una mesa, para disfrutar juntos de buenos alimentos y de alguna bebida que aligere el espíritu. Tantas veces, en aquellas largas conversaciones, anticipamos el cielo: «De repente percibimos algo: sí, esto sería precisamente la verdadera “vida”, así debería ser»[6].

Pero la verdadera amistad no se satisface solamente con la charla entre los que forman un grupo de amigos. Pide también momentos de soledad, de cierta intimidad, en donde se pueda hablar «de corazón a corazón». Los buenos amigos y familiares comprenden esa necesidad y abren ese espacio sin envidias ni recelos. Así se crea el contexto propicio para las «discretas indiscreciones»[7], para el mutuo consejo, para la confidencia. De esos momentos también se sirve Dios para acompañar espiritualmente a las almas e incluso para abrir «insospechados horizontes de celo»[8] a los amigos, como puede ser compartir una misión divina en el mundo.

La amistad en un mundo agitado

Es bueno considerar también, con realismo, algunos rasgos de nuestra cultura contemporánea que suponen un reto para la manera en que vivimos la amistad. Hay que decir, en primer lugar, que no se trata de obstáculos insalvables. Por un lado, porque tenemos toda la gracia de Dios. Pero también porque es fácil ver que, allí donde la amistad es menos frecuente y profunda, resulta más necesaria y es deseada de modo más intenso por los corazones de los hombres y de las mujeres. Parafraseando a san Juan de la Cruz, podríamos decir: «Donde no hay amistad, pon amistad, y sacarás amistad».

Pensemos, por ejemplo, en el tono excesivamente competitivo de algunas profesiones o ambientes. Esto a veces se traduce en una mentalidad pragmática o desconfiada, aunque esté envuelta en una buena educación meramente externa. Pareciera que, si se trabaja con otra actitud, el resultado será que los demás se aprovecharán de nosotros. Ciertamente, no podemos ser ingenuos, pero un ambiente así necesita ser purificado desde dentro, con personas que muestren un modo distinto de vivir. No hace falta presionar, gritar, engañar o aprovecharse de los demás, para conseguir metas laborales. Un cristiano tiene siempre presente que el trabajo es servicio. Por eso, aspira a ser un jefe, un colega, un cliente o un profesor de quien se puede llegar a ser buen amigo, sin que dejen de respetarse las normas propias de cada profesión.

DONDE NO HAY AMISTAD, PON AMISTAD, Y SACARÁS AMISTAD

También podremos conseguir ambientes propicios para la amistad evitando que se contagien de excesivo estrés, activismo o dispersión. Es verdad que, en nuestro agitado mundo, a veces es difícil conseguir la serenidad necesaria para tener nuevas amistades; también porque, incluso cuando se descansa, el ajetreo suele ir unido a modos de desconexión. Precisamente esta es una oportunidad para –con humildad y conociendo nuestra fragilidad– ofrecer a los demás un ejemplo atractivo, propio del que «lee la vida de Jesucristo»[9]: caminar tranquilos, sonreír, disfrutar del momento, contemplar, descansar con cosas sencillas, tener creatividad para hacer planes alternativos, etc[10].

Esperar en lo que nos une

Mantener una «actitud positiva y abierta ante la transformación actual de las estructuras sociales y de las formas de vida»[11], como recomendaba san Josemaría, facilita la amistad con muchas personas, también cuando hay distancias generacionales. Además, es preciso un profundo amor a la libertad ajena, sin caer en rigideces cuando algo admite ser visto de muchos modos. «Ciertas maneras de expresarse –recuerda el prelado del Opus Dei– pueden enturbiar o dificultar la creación de un ambiente de amistad. Por ejemplo, ser demasiado categórico al expresar la propia opinión, dar la apariencia de que pensamos que los propios planteamientos son los definitivos, o no interesarse activamente por lo que dicen los demás, son modos de actuar que encierran en uno mismo»[12].

Es verdad que, en varios lugares, se ha extendido una visión de la vida en la que es difícil aceptar algunos principios básicos de la ley moral. Esto supone que a veces, incluso, se niegue la posibilidad misma del amor de benevolencia: desear el bien del otro por sí mismo. Quizá aquel planteamiento encuentra en las relaciones humanas solamente un cálculo de utilidad o sentimientos de simpatía sin demasiado fundamento. Esto, como es lógico, puede convertirse en fuente de incomprensión y hasta de conflicto.

Es importante, ante esta situación, no confundir el diálogo propio de la amistad con la argumentación filosófica, jurídica o política; el diálogo amistoso no supone intentar convencer al otro de nuestras ideas, incluso cuando esas ideas sean formulaciones clásicas o magisteriales de algún tipo de verdad. Y esto no significa «no llamar a las cosas por su nombre» o perder la capacidad de discernir el bien del mal. Lo que sucede es que nuestros razonamientos tienen valor dentro de un diálogo solo cuando se parte de algún principio o autoridad común[13]. Aunque en la amistad también hay tiempo para la conversión personal, de ordinario es mejor buscar los puntos de acuerdo en lugar de subrayar lo que nos separa; es el lugar para ofrecer nuestra propia experiencia, sin grandes elaboraciones intelectuales, con toda la fuerza de quien comparte sus preocupaciones, tristezas y alegrías. Y siempre es importante escuchar, porque la amistad –como decía san Josemaría– más que en dar está en comprender[14].

EL DIÁLOGO ENTRE AMIGOS ES EL LUGAR IDÓNEO PARA TRANSMITIR LA PROPIA EXPERIENCIA, PARA HACER FUERTES LOS PUNTOS QUE NOS UNEN A LOS DEMÁS

Puede ayudarnos notar que la mayoría de las personas, la mayor parte del tiempo, viven movidas por los deseos profundos de todo corazón humano: amar y ser amadas. Ese deseo insaciable de sentido, de unidad, de plenitud, aunque pueda ser anestesiado durante mucho tiempo por múltiples razones, siempre vuelve a manifestarse. El buen amigo –aunque no siempre sea plenamente correspondido– sabe esperar; sabe estar ahí cuando los propios esquemas entran en crisis y el corazón se abre a la luz que ha intuido precisamente en el cariño del otro.

Una imagen de la paciencia de Dios

San Pablo, en el famoso himno de la caridad que escribe en su Epístola a los corintios, señala que «la caridad es paciente» (1 Cor 12,4). Por eso, el prelado del Opus Dei nos recuerda que «una amistad tiene mucho de don inesperado, por lo que requiere también paciencia. A veces, ciertas malas experiencias o prejuicios pueden hacer que la relación personal con alguien que tenemos cerca tarde un tiempo en llegar a convertirse en amistad. Igualmente pueden hacerlo difícil el temor, los respetos humanos o una actitud de prevención. Es bueno tratar de ponerse en el lugar de los demás y tener paciencia»[15].

San Josemaría animaba siempre a ir «al paso de Dios». En su vida es innegable la audacia apostólica con la que vivía, el arrojo –también humano– con el que salía al encuentro de las personas, aunque estuvieran muy lejos, aun poniendo en peligro su propia vida. Basta pensar en aquella conversación con Pascual Galbe, un juez amigo que había conocido durante su etapa universitaria; eran tiempos de persecución religiosa y el sacerdote sorteó varios peligros al acudir a su domicilio en Barcelona con la única intención de reencontrarse con su amigo. En una conversación previa, por las calles de Madrid, Galbe le había preguntado: «¿Qué quieres de mí, Josemaría?». A lo que el fundador del Opus Dei respondió: «Yo te quiero a ti. No necesito nada. Solo deseo que seas un hombre bueno y justo». Y lo mismo volvió a demostrarle en la siguiente ocasión, cuando acudió para escuchar sus confidencias en aquellos difíciles momentos, sin dejar de ayudarle a encontrar la verdad[16].

El fundador del Opus Dei no dejaba de recomendar aquella paciencia «que nos impulsa a ser comprensivos con los demás, persuadidos de que las almas, como el buen vino, se mejoran con el tiempo»[17]; debemos procurar tener con los demás la misma paciencia que Dios tiene con nosotros. Y es que, como recordó Benedicto XVI, «el mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres»[18]. Tener paciencia no quiere decir que no suframos, a veces, por la falta de correspondencia de otras personas a nuestro cariño, o porque vemos a algún amigo emprender caminos que probablemente no saciarán sus deseos de felicidad. Se trata, en realidad, de sufrir con el corazón de Jesús, identificándonos cada vez más con sus sentimientos, sin dejarnos llevar por la tristeza o la desesperanza.

La experiencia del perdón de los amigos es motivo de esperanza en los momentos más oscuros de la vida. La certeza de que un amigo nos espera, a pesar de nuestros desplantes, es para nosotros la viva imagen de Dios: ese primer amigo que aguarda a que volvamos a sus brazos de Padre y que nos perdona siempre.

Ricardo Calleja


[1] Tertuliano, Apologético, XXXIX.

[2] Cfr. San Ignacio de Antioquía, Carta a Policarpo, II.

[3] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 314.

[4] C. S. Lewis, Los cuatro amores, Rialp, Madrid, 2017, p. 78.

[5] San Josemaría, Surco, n. 191.

[6] Benedicto XVI, Carta encíclica Spe Salvi, n. 11.

[7] Cfr. san Josemaría, Camino, n. 973.

[8] Ibíd.

[9] San Josemaría, Camino, n. 2.

[10] Cfr. Francisco, Carta encíclica Laudato si’, nn. 222-223.

[11] San Josemaría, Surco, n. 428.

[12] Mons. Fernando Ocáriz, Carta 1-XI-2019, n. 9.

[13] Santo Tomás de Aquino, Quodlibet IV, q. 9, a. 3.

[14] Cfr. San Josemaría, Surco, n. 463.

[15] Mons. Fernando Ocáriz, Carta 1-XI-2019, n. 20.

[16] Cfr. Jordi Miralbell, Días de espera en guerra, Palabra, Madrid, 2017, pp. 75; 97 y ss.

[17] San Josemaría, Amigos de Dios, n. 78.

[18] Benedicto XVI, Homilía 24-IV-2005, Misa de inicio de su pontificado.

Retiro de marzo #DesdeCasa

Esta guía es una ayuda para hacer por tu cuenta el retiro mensual, allí dónde te encuentres, especialmente en caso de imposibilidad de asistir en el oratorio o iglesia donde habitualmente nos reunimos para orar.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA01/03/2021

 

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1. Introducción.
2. Meditación I. Cuaresma.
3. Meditación II. San José: custodio de Jesús y María.
4. Charla. Madurez, plenitud humana. Una personalidad armónica.
5. Lectura espiritual.
6. Examen de conciencia.


1. Introducción

“Hemos entrado en el tiempo de Cuaresma: tiempo de penitencia, de purificación, de conversión. No es tarea fácil. El cristianismo no es camino cómodo: no basta estar en la Iglesia y dejar que pasen los años. En la vida nuestra, en la vida de los cristianos, la conversión primera –ese momento único, que cada uno recuerda, en el que se advierte claramente todo lo que el Señor nos pide– es importante; pero más importantes aún, y más difíciles, son las sucesivas conversiones. Y para facilitar la labor de la gracia divina con estas conversiones sucesivas, hace falta mantener el alma joven, invocar al Señor, saber oír, haber descubierto lo que va mal, pedir perdón.” (San Josemaría, Homilía “La conversión de los hijos de Dios”, Es Cristo que pasa, n. 57)

Invocamos al Señor en este rato de oración pidiéndole descubrir su amor por cada uno de nosotros manifestado en sus padecimientos y muerte en la Cruz. Sabernos queridos y perdonados por un Dios que sufre por nosotros nos llena de agradecimiento, misericordia y perdón.

Acudimos a Santa María para que nos enseñe a acompañar a su Hijo en su pasión, en el ofrecimiento libre de su vida a Dios por cada uno de nosotros. Pedimos a San José que ilumine nuestro acontecer diario para presentar el ofrecimiento libre y gozoso de la aceptación del trabajo, luchas, cargas y esfuerzos menudos en los que Jesús pasa con su Cruz para que le sigamos y sirvamos a los demás.


2. Primera meditación. Cuaresma. Homilía del Miércoles de Ceniza, Papa Francisco.

 


3. Segunda meditación. San José: custodio de Jesús y María. “En el taller de José”. (Homilía de san Josemaría).

 

 


4. Charla: Madurez, plenitud humana. Una personalidad armónica. “El fruto maduro de la identidad”, de Wenceslao Vidal.


5. Lectura espiritual

Opción 1: Carta apostólica “Patris corde”, del Papa Francisco.
Opción 2: Carta del prelado del Opus Dei (28-X-2020), nn. 10-19.
Opción 3: “Aprender a perdonar”, de Jutta Burggraf.


6. Examen de conciencia

Acto de presencia de Dios

1. La viuda del Evangelio, en su pobreza, echa en el tesoro del templo «todo lo que tenía para vivir» (Mc 12,44). ¿Soy generoso y sueño con que Dios hará cosas grandes con los bienes que pongo a su servicio?

2. «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36). ¿Procuro ser misericordioso para alcanzar también la misericordia de Dios y la de los demás? ¿Pido a Dios que aumente mi capacidad de comprender, pasando por encima de los defectos de los demás, viendo el lado bueno de las cosas?

3. «¿Vosotros guardáis rencor a vuestros hijos? ¿Verdad que no? Así Dios Nuestro Señor, en cuanto le pedimos perdón, nos perdona del todo. ¡Es estupendo!» (Palabras de San Josemaría recogidas en el libro “Antes, más y mejor” de L. Linares, Rialp 2001). ¿Conservo algún rencor para el que podría pedir al Señor ayuda, de modo que mi perdón sea más real y sincero?

4. «No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto» (Jn 15, 16). ¿Pido luz al Espíritu Santo para que me ayude a descubrir los planes de Dios para mí y me dé la fuerza para seguir su llamada? ¿Cómo podría orientar mi vida, para que sea parte del sueño de Dios para este mundo?

5. «Seguidme y os haré pescadores de hombres» (Mt 4,19). ¿Procuro renovar el sentido de misión que tengo como cristiano confiando en que puedo contar siempre con la compañía del Señor? ¿Me ilusiona pensar en las almas con las que podré compartir la alegría de vivir con Cristo?

6. «El reino de los cielos es como un tesoro escondido en el campo» (Mt 13, 45). ¿Hago memoria de cómo el Señor me ha ido guiando en mi vida? ¿Veo la vocación cristiana como un camino de felicidad?

Acto de contrición

 

Kianda: 60 años rompiendo techos de cristal

Los trabajos que hoy ejercen muchas mujeres en Kenia eran impensables 60 años atrás. Entre otros, la fundación Kianda ha ayudado a muchas kenianas a recibir la formación necesaria. 60 años más tarde, todo invita a seguir soñando. Artículo publicado en Business Daily Africa.

INICIATIVAS26/02/2021

​Alumnas de Kianda School animan un evento deportivo.

Artículo original en Business Daily Africa

La Fundación Kianda celebra su 60º aniversario con un acto virtual en el que intervino Olga Marlin, presidenta de la fundación. Ella fue una de las cuatro protagonistas que -hace más de medio siglo- lanzaron esta iniciativa pionera para la educación de las niñas y mujeres africanas en Kenia.

En 1960, Olga Marlin era una joven licenciada en Educación por el University College de Dublín (Irlanda), cuando se enteró de que el Opus Dei quería contribuir al desarrollo de las mujeres en Kenia. Ella y sus jóvenes compañeras, todas con poco más de 20 años, llegaron al continente africano en una época en la que las mujeres no tenían acceso a una educación de calidad, en claro contraste con sus homólogas blancas de la Kenia colonial.

PARA QUIENES COMENZARON KIANDA, LA INSTITUCIÓN TENDRÍA QUE SER MULTIRRACIAL Y MULTIÉTNICA DESDE EL PRINCIPIO

Para quienes comenzaron Kianda, la institución tendría que ser multirracial y multiétnica desde el principio, un lugar donde las diferentes razas y grupos pudieran conocerse y apreciarse mutuamente. El centro estaría además abierto a estudiantes de todos los credos, tanto católicos como no católicos y no cristianos.

Kianda College fue el primer proyecto de la fundación. Ofrecía formación en secretariado y estudios empresariales, y era el único de su clase en aquella época. El nombre "Kianda", que significa “valle fértil”, fue propuesto por Jemimah Gecaga, la primera mujer africana en pertenecer al Consejo Legislativo y la primera diputada en el parlamento keniano.

La oposición que este tipo instituciones recibía se debía a la segregación racial. Algunos padres blancos se negaban a enviar a sus hijas a la misma escuela que las niñas africanas, ya que en esa época muchos pensaban que estas carecían de capacidad suficiente para estudiar al nivel de sus compañeros blancos.

En la celebración del 60º aniversario también participó la primera estudiante africana que asistió al Kianda College: Evelyn Mungai, quien se graduó en 1962. Recordó cómo, con la independencia del país, hubo un proceso de “africanización”, algo que contribuyó a que se convirtiera en una de las primeras mujeres africanas contratadas por el gobierno.

Mientras Mungai buscaba trabajo, Margaret Curran, otra de las cuatro fundadoras de Kianda, la acompañaba a las empresas para hacer entrevistas. En una de ellas, recordó Evelyn, el responsable de la contratación (quien era un hombre blanco porque la mayoría de personas en posiciones así lo eran), apenas podía creer que una africana pudiera desempeñar trabajos profesionales, ya que nunca habían conocido a una que estuviera debidamente cualificada.

El Kianda College marcó el ritmo de otros proyectos de la Fundación Kianda, como el Kibondeni College, que en 1967 se convirtió en la primera escuela de hostelería para mujeres de Kenia. Diez años más tarde se inauguró el Kianda School, a raíz de las peticiones de antiguas alumnas del Kianda College que querían el mismo nivel de calidad de educación integral que habían recibido para sus hijas. Una de las primeras alumnas de la escuela fue la primera dama Margaret Kenyatta, que también es la patrona de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Escuela Kianda.

EL RESPONSABLE DE LA CONTRATACIÓN APENAS PODÍA CREER QUE UNA AFRICANA PUDIERA DESEMPEÑAR TRABAJOS PROFESIONALES

A lo largo de los años, se han creado otras instituciones educativas, como la Kimlea Girls Technical Training en Kiambu (que salvó a cientos de niñas del trabajo infantil que proliferaba en las plantaciones de café de la zona), el Tewa Technical Training Centre en el condado de Kilifi y centros educativos en Nyeri, Kisumu y otros lugares. La Fundación también dirige proyectos diversos, como la Clínica Kimlea, el Centro Juvenil Faida, el Centro de Estudios Fanusi y el Centro Empresarial Kimlea. Además, también organizan iniciativas sociales, como el Programa de Salud Infantil, y promueven a las empresarias de bajos ingresos a través del Programa de Apoyo a las Mujeres Empresarias.

Ahora se centran en reforzar las instituciones existentes para garantizar que los estudiantes reciban la mejor educación posible. Dado que las instituciones y los programas de Kianda están muy subvencionados para garantizar que incluso los más desfavorecidos tengan una oportunidad de recibir una formación de calidad, este año se ha puesto en marcha el programa “Embajadores de la Fundación Kianda” para apoyarlos. Quien lo desea puede ofrecer una ayuda económica mensual para que más chicas se beneficien de los cursos profesionales.

Por impensable que sea hoy, ahora que las mujeres han roto tantos techos de cristal aquí en Kenia como en otros lugares, ayuda recordar lo dramáticamente diferentes que eran las oportunidades para ellas hace sólo 60 años. Y al conocer el heroico papel desempeñado por Olga Marlin y sus colegas de la Fundación Kianda es fácil entender la importancia de sus esfuerzos pioneros.

La dicha de envejecer con dignidad

¿La vejez es el ocaso de la vida? ¿Son compatibles esplendor y ancianidad? ¿Es posible mantenerse bello y joven en esa etapa de la vida?

Sin duda, un privilegio

Es común encontrarnos con una constante que va despuntando cada vez más: “El terror a envejecer”. Al menos así lo vemos reflejado en muchas personas -cada vez más- , hombres y mujeres, que entran en depresión en una edad joven adulta –cronológicamente hablando- por el miedo, el pavor, a envejecer.

Esta es una realidad que se da especialmente, aunque no sólo, en mujeres, y no me refiero a la crisis propia de cada edad, sino a las personas que pretenden –de manera consciente o inconsciente- estancarse en una edad por el terror a envejecer.

20 + 10 + 20 + …

Mucha gente responde así cuando se le pregunta la edad… no se atreven a decir 30, 40, 50… sino que prefieren utilizar el prefijo “20 +” de tal modo que no suene “tan feo”, “tan deprimente”, “tan terrorífico”… es una manera de eludir la realidad, de pensar y de vivir como si tuvieran 20, teniendo en realidad mucha más edad.

Qué vergüenza. Mujeres mayores utilizando ropa inapropiada como faldas demasiado cortas, blusas o pantalones ajustados, la extravagancia de la moda del momento, taconazos aunque casi no puedan dar un paso del dolor de espalda… mujeres que tienen la responsabilidad de educar a sus hijos y con tal de estar “in” en el mundo actual evaden esa obligación y buscan ser como ellos, ser como “amigas” de sus hijos, vivir “modernamente” (esto es un gravísimo error, pues los hijos necesitan que sus madres y padres sean sus amigos si, pero sobre todo que funjan como lo que son, sus progenitores, guías y educadores para la vida).

¿Cuáles son las causas?

El terror a envejecer es una especie de “síndrome existencial” de orden psicológico y ontológico -valga la terminología para expresar la gravedad-.

Es un desorden multifactorial, provocado en gran medida por los medios de comunicación que, con tal de vender, nos enseñan hasta el cansancio que la felicidad es tener “un cuerpo espectacular, una cara formidable, una personalidad perfecta”.

La industria de la moda nos invita a buscar la plenitud en una serie de “trapos” cortados de distinta manera, según la mirada de un grupo de diseñadores, unos con buen gusto otros no, pero siempre generando la necesidad de lucir no sólo bien, sino al último grito de la moda, de tal forma de crear cierto “respeto, admiración y sentido de pertenencia” a grupos exclusivos, donde el lucir del tal o cual manera te vuelve más importante ante los demás.

La superficialidad, el cumplimiento de los caprichos, la evitación de todo sufrimiento, el insistir en que la vida es rosa, la falta de formación de carácter, de voluntad, el querer compensar a los seres queridos con juguetes, ropa, joyas, etc. ante la ausencia o algún mal comportamiento.

Tristemente también, en muchos casos, el ejemplo de las hermanas mayores y de las madres de familia, que buscan “lucir espectaculares” pues creen así valer más.

Dejando de lado, por supuesto, la pobreza espiritual, la sobriedad, la templanza, la prudencia y la aceptación de la realidad; valores y virtudes indispensables para vivir una vida verdaderamente plena y acorde con la naturaleza humana; que promueven en la persona un comportamiento sano con respecto a su aspecto.

Cuestión de vida o muerte

La problemática no sólo se expresa en que las personas ya no valoran la vida como lo que es, un don sagrado, un don de amor, un don invaluable… Ahora parece ser más valiosa o menos valiosa según su juventud, el aspecto de su rostro y de su cuerpo…

Razones que influyen fuertemente en el acentuado crecimiento de los desórdenes alimentarios como lo son la anorexia, la bulimia, la ortorexia, por nombrar los más típicos del sometimiento a dietas exhaustivas y en la rendición a miles de operaciones como liposucción, extracción de costillas, estiramientos faciales y corporales; todas, situaciones que orillan por descompensaciones brutales, por complicaciones durante las intervenciones quirúrgicas postoperatorias… en algunos casos a muchas personas a la muerte, en otros, la consecuencia no es la muerte corporal, sino la muerte psíquica y emocional que las alcanza, siendo el desenlace un hospital psiquiátrico…

Un nuevo enfoque

Envejecer es saber que conforme avanza tu edad –cada día- eres privilegiado… pues tienes la oportunidad de crecer en edad, sabiduría y gracia…

La persona humana debe comportarse como tal, es decir, de acuerdo a su propia naturaleza, si quiere de verdad, encontrar la felicidad aquí en la tierra, para luego ser pleno en el cielo… envejece como persona humana, envejece con dignidad

Es importante en este punto recordar las palabras que Juan Pablo II dirigió a los ancianos del mundo (carta del 1º de octubre de 1999). “¿Qué es la vejez? A veces se habla de ella como del otoño de la vida —como ya decía Cicerón—, por analogía con las estaciones del año y la sucesión de los ciclos de la naturaleza. Basta observar a lo largo del año los cambios de paisaje en la montaña y en la llanura, en los prados, los valles y los bosques, en los árboles y las plantas. Hay una gran semejanza entre los biorritmos del hombre y los ciclos de la naturaleza, de la cual él mismo forma parte.

Al mismo tiempo, sin embargo, el hombre se distingue de cualquier otra realidad que lo rodea porque es persona. Plasmado a imagen y semejanza de Dios, es un sujeto consciente y responsable. Aún así, también en su dimensión espiritual el hombre experimenta la sucesión de fases diversas, igualmente fugaces. A san Efrén el Sirio le gustaba comparar la vida con los dedos de una mano, bien para demostrar que los dedos no son más largos de un palmo, bien para indicar que cada etapa de la vida, al igual que cada dedo, tiene una característica peculiar, ‘los dedos representan los cinco peldaños sobre los que el hombre avanza’.

Por tanto, así como la infancia y la juventud son el periodo en el cual el ser humano está en formación, vive proyectado hacia el futuro y, tomando conciencia de sus capacidades, hilvana proyectos para la edad adulta, también la vejez tiene sus ventajas porque —como observa san Jerónimo—, atenuando el ímpetu de las pasiones, ‘acrecienta la sabiduría, da consejos más maduros’. En cierto sentido, es la época privilegiada de aquella sabiduría que generalmente es fruto de la experiencia, porque ‘el tiempo es un gran maestro’. Es bien conocida la oración del Salmista: ‘Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato’ (Sal 90, 12)”.

Retardar los efectos del tiempo con dignidad

“¡Cuántos hombres, cuántas mujeres están preocupados por su belleza! Si es preocupación, es legítima; si es obsesión, anormal. Se equivocan, principalmente de un modo absoluto, en la naturaleza de los cuidados que han de poner en el embellecimiento de su cuerpo. Todos los esfuerzos que se procuran del exterior para destacar, rectificar, aumentar la armonía y la gracia del cuerpo y especialmente del rostro, dan sólo un resultado muy exiguo. La auténtica belleza proviene de dentro, nace del espíritu y se despliega con la irradiación del alma divinizada. Esta belleza atrae y tonifica a quienes la contemplan.” M. Quoist.

Ciertamente es bueno buscar una armonía en todos los aspectos o dimensiones de nuestro ser, en el orden físico algunos consejos de belleza son:

1. Hacer ejercicio, tomar agua, evitar ingerir bebidas alcohólicas, evitar fumar, incluir en la dieta nutrimental verduras y frutas especialmente.

2. En el orden psicológico: leer, mantenerse al día (avances tecnológicos, noticias), reír mucho, convivir con personas de todas las edades, con tus seres queridos, no guardar rencores ni resentimientos, cultivar una autoestima sana, evitar el estrés.

3. Del orden espiritual: Tener conciencia de envejecer es una manifestación de la conciencia de la contingencia humana; muchos quieren acallar esta conciencia: maquillándose en exceso, usando ropa inapropiada, sometiéndose a cirugías estéticas… no se dan cuenta de que los años pasan y que con esos comportamientos sólo fracturan su interior, viven en una incongruencia tal que no les permite verse a sí mismos, de una manera auténtica y madura… detrás de las inyecciones de botox, de la liposucción, de los injertos de cabello, de las 4 horas diarias de gimnasio, de la ropa… tienen olvidada al alma, vieja, empolvada, sin darse cuenta de que lo más importante es mantener joven el espíritu, para poder poco a poco deshacerse de la infinidad de apegos que como humanos muchas veces nos aprisionan.

Tienes el rostro de tu alma

También hay una edad espiritual y esa es la que más debemos cuidar por hacerla crecer, esta con la madurez física y la psicológica puede, si así lo decidimos, crecer para ayudarnos a ser más libres y alcanzar la felicidad, que como menciona José Benigno Freire, en su libro Humor y serenidad, es la consumación de la indeterminación de la naturaleza humana.

A través del espíritu, avanzando a lo largo de las diversas etapas de desarrollo podemos llegar a una vida madura que te ayudará ser como niño, pero no un “infantil”, no un “niñote”, sino un adulto con espíritu libre, espíritu bondadoso: Sed como niños.

Por tanto, cuidemos no solamente la belleza exterior, la belleza corporal, la belleza facial; ciertamente es importante, pero no exhaustiva, ni lo primordial, la belleza exterior ha de ser solo el indicio de un cuidadoso amor a uno mismo que penetra desde el espíritu para esbozar la maravilla de la persona que se expresa a través de ese cuerpo.

No nos vaya a pasar lo que a la manzana, una fruta de hermoso aspecto, grande, roja y de un aroma incomparable, pero que dentro de ella tiene un gusano que tarde o temprano atravesará la piel y la podredumbre de dentro pasa fuera.

Por último, si quieres en verdad mantener la belleza de la juventud, detente “un minuto ante el espejo, cinco ante tu alma, quince ante tu Dios…” (M. Quoist).

La belleza del cuerpo es limitada y tristemente vulnerable, busca engrandecer y embellecer tu alma, esa belleza es infinita.

No tengas miedo de envejecer, piensa en todos aquellos que no tienen vida para poder vivirla, para poder compartirla, para poder disfrutarla, a causa de la muerte que les sorprendió a muy temprana edad. La vida es para vivirla, no te “remiendes” al grado de perder tu verdadero rostro, corres el grave riesgo de perder el rostro de tu identidad humana y específicamente personal, ama la vida, vívela en plenitud, cada etapa tiene su encanto, no tomes al tiempo como tu enemigo, hazlo tu aliado, vive tu vida, no la desperdicies, reflexiona y date cuenta, envejecer es un privilegio.

Discriminación e igualdad

Al comenzar nuestro análisis, debemos partir de un adecuado planteamiento antropológico que permita poner las bases objetivas para la valoración jurídica y delimitar lo que no es susceptible de alteraciones provocadas por hechos sociales, cambios del derecho positivo o por la voluntad de los mismos sujetos. Este núcleo, nos permitirá encontrar el ámbito de operatividad de la voluntariedad humana y su correspondiente criterio jurídico valorativo.

2.   La persona: entre lo permanente y lo mutable

El concepto de persona contiene como uno de sus rasgos constitutivos, el dominio del hombre sobre su propio ser. Esta autoposesión se manifiesta y es confirmada por el propio sujeto en su acción, a través de sus actos de voluntad en los que se autodetermina.

Cada acto consciente y voluntario, cada autodeterminación, refleja una doble característica del ser humano: 1. aparece la esencia, es decir, lo permanente e igual a todo hombre, denominado “naturaleza” en cuanto principio de operación y 2. Todo aspecto histórico y dinámico del ser humano; su historia y desarrollo determinado por sus propios actos libres. No obstante, es posible hacer esta distinción exclusivamente en el plano conceptual, ya que, en el plano real, la esencia y la acción de la persona son inseparables.

Por consiguiente, tenemos que rechazar toda acepción del ser humano considerado como pura facticidad. Tampoco es posible, sin alterar la verdad sobre el hombre, desequilibrar la relación entre estos dos aspectos al concebir al sujeto como libre albedrío y a su vez, la naturaleza como algo plenamente utilizable y sometido enteramente a éste.

Para expresar el equilibrio necesario y por tanto, la relación de adecuada interdependencia, y no de la escisión, entre la naturaleza y la historia, cuya manifestación humana es la cultura, entre lo permanente y lo mutable, entre el ser y el dominio sobre él, debemos introducir el concepto de la dignidad humana.

2.   Dignidad de la persona.

El ser del hombre no es una realidad estática. Su nexo esencial y necesario con los propios actos (operari sequitur esse) se explica a través de la potencialidad de la naturaleza humana. Por lo tanto, ésta es su aspecto dinámico de potencialidad, constituye el fundamento de la cohesión entre el sujeto y su acción. Dicha cohesión es el rasgo más característico de la persona, que es distinta conceptualmente de su naturaleza, en cuanto sujeto irrepetible y encarnación concreta de la naturaleza común a todos los hombres.

La cohesión, que podemos denominar unidad, atraviesa todo el ser personal del hombre y es captable como su expresión desde los puntos de vista de la esencia, de la acción y del nexo entre ambas. Puede ser considerada en su origen como fuente indivisible de acciones que son imputables a la persona como originarias, como tarea manifestada en las acciones que responden plenamente a la potencialidad de la naturaleza orientada hacia el desarrollo de la persona y como término que expresa la plenitud de autoposesión y autogobierno del sujeto.

En esta perspectiva, la unidad es un componente fundamental de la persona. Todo el movimiento que emana de esta unidad personal refleja que el ser humano es una permanente inclinación hacia. Por otra parte, la misma unidad, en cuanto abarca el aspecto esencial y dinámico del hombre implicando el obrar humano integrador, reclama en cada instante la transformación de esta inclinación en obligatoriedad. Por tanto,  el ser humano, en su unidad dinámica, es un deber-ser: es decir, la connatural y exigente tendencia hacia la plenitud y perfección.

Estos dos últimos conceptos contienen la inevitable concreción cuyo nombre son los fines naturales del hombre, que a su vez, por su exigibilidad, evocan el contenido semántico del concepto de dignidad humana. Un ser digno es, un ser normativo cuya naturaleza ordenada a los fines, normativiza su propia acción y la acción de los demás respecto a él.

3.   La dignidad humana como una cualidad objetiva y real del sujeto.

La calificación de la persona como un ser digno no es una construcción puramente mental sometida a las fluctuaciones de las diferentes corrientes antropológicas. El concepto de finalidad del ser humano no hace referencia a algo extrínseco de la persona, sino que radica en la misma esencia del hombre.

La relación del hombre hacia sus fines naturales es una relación real que podemos denominar relación natural. Indica algo de la sustancia, que en este caso es el ser humano, y por consiguiente su fundamento y causa es algo en el sujeto y no fuera de él. Ese algo es la potencialidad o tendencia de la naturaleza humana hacia su perfección. Esta potencia de la sustancia exige su correspondiente acto que forma el término de la relación natural. La actualización de la potencialidad convierte la relación natural en positiva.  El resultado de esta positivación es la posesión actual por el sujeto de una perfección reclamada anteriormente en la relación natural. La existencia humana constituye así un flujo permanente de tomas de posición por parte de la persona ante las exigencias naturales formadas, no tanto por la esencia del ser humano aislada de toda circunstancia, sino por esta esencia-en-relación con las determinadas circunstancias de la vida.

Cada satisfacción de estas exigencias expresa la constante llamada del ser humano a su unidad término; a ser uno consigo mismo a través de sus actos. Es imposible concebir esta unidad, en la perspectiva de la mudabilidad de la persona, sin referencia a un núcleo permanente del ser humano inaccesible en su esencia  a la voluntad humana.

Consecuentemente, mientras el acto unificador es accesible al hombre como agente, no está en su mano, sin embargo, producir o extinguir relaciones naturales, es decir, alterar la misma tendencia de su propia naturaleza. Esta, por tanto, tiene su profundo sentido teleológico que verifica y valora como naturales o no las tendencias espontáneas o incluso innatas de la persona, informando todo el proceso de su desarrollo.

Así pues, la dignidad humana constituye una cualidad objetiva, real e inalienable de cada ser humano.

4.   El carácter interpersonal de la dignidad humana y su dimensión de justicia.

El hombre tiene capacidad de dominio. Puede ser, por tanto, el sujeto de una relación positiva de posesión. La cosa poseída es, entonces, la cosa justa, es decir, atribuida a un sujeto como suya, del que es su titular, constituyendo de este modo una deuda cuya característica esencial es la obligatoriedad, y su nombre es derecho.

Como ya hemos indicado, el dominio sobre su propio ser es un rasgo constitutivo de la persona humana. Este dominio tiene la doble índole de ontológico y jurídico, y en consecuencia, lo que constituye el propio ser es también derecho natural de la persona. Por lo tanto, su dignidad caracterizada anteriormente, que radica en el mismo ser del hombre, es un derecho humano atribuido a la persona como su titular. La dignidad, en su sentido dinámico, forma en criterio objetivo de la acción justa o injusta del que interfiere en el ámbito de esta dignidad.

Es necesario distinguir aquí, por un lado, la perspectiva estrictamente moral, en la que el centro de atención es el perfeccionamiento del mismo sujeto que responde o no a las exigencias de su propia dignidad, y por otro lado, la perspectiva de justicia, en la que el punto central constituye la relación entre un agente y el otro como titular de los derechos; es este caso, del derecho que consiste en su propia dignidad.

Hay que añadir que esta relación interpersonal no es un encuentro de dos individuos aislados con una interferencia casual de sus dignidades, sino que la relación radica en los mismos sujetos. Cada uno de ellos domina su propio ser siendo sui iuris, es decir, absolutamente intransferible en su autodeterminación, siendo así alteri incommunicabilis, una soledad originaria. Sin embargo, paradójicamente, esta unidad del ser humano, que tiende a la unidad de su autodeterminación es, desde el punto de vista gnoseológico y existencial, inconcebible sin este alter de la misma naturaleza para con quien se es incommunicabilis. El otro está presente en la misma raíz del acto de la autodeterminación que es mío, también porque no es del otro. De esta manera la existencia del individuo manifiesta, en la misma raíz de su actualización, su polaridad constitutiva. Por consiguiente, el hombre es por naturaleza ser-en-relación, y cada acto libre confirma que no se confunde con el otro y a la vez se relaciona con él.

La actualización de esta relación se inicia necesariamente por la identificación del otro como ser humano (igual a mí ser) y se realiza en mi propia experiencia del otro como otro “yo”;  como otra autoposesión, es decir, como persona. En consecuencia, dicha relación es objetiva y profundamente interpersonal. Su actualización siempre supone un acto de voluntad por el que acepto el “yo” del otro y de alguna manera, lo elijo en mí, ya que sólo tengo acceso al otro en cuanto “yo” a través de mi propio “yo”. Por consiguiente, en la relación analizada tiene lugar necesariamente una emisión hacia el otro de un acto de voluntad que se refleja en el ámbito de la dignidad de ambos.

La dignidad humana no es, por tanto, una cualidad personal cerrada en el sujeto y contemplada por el otro como un objeto externo independiente, sino que contiene, por naturaleza, la relatividad con su norma de actuación correspondiente conforme a la especificidad de cada relación. Ésta constituye una de las potencialidades de la naturaleza humana, con su correspondiente acto de perfección. Desde esta perspectiva, es posible calificar la dignidad como derecho interhumano de cada sujeto, al que corresponde el deber interhumano correlativo.

5.   La relación entre varón y mujer.

La masculinidad o feminidad modalizan sexuadamente el cuerpo de cada ser humano. Éste es persona por su espíritu, y es varón o mujer por su corporeidad modalizada. El cuerpo y el espíritu forman en la persona unidad sustancial manifestándose en el primer acto de ser que es la formalización del cuerpo por el espíritu.

El cuerpo sexuado de la persona posibilita, por su exterioridad, la relación y comunicación con los demás. Constituye necesariamente, frente al otro cuerpo de modalización distinta, la revelación de su propia identidad como ser humano varón y la identidad del otro como ser humano mujer. Esta radical interdependencia en la recíproca identificación presume, por el hecho de la unidad sustancial del ser humano, una radical y natural relatividad y comunicabilidad entre varón y mujer.

En cuanto personas, llamadas a unos fines trascendentes, tienen una condición común a todos los hombres, una igualdad que es base fundamental de nuestra civilización, que pone en juego valores e ideas fundamentales para la sociedad, como la justicia. Y una sociedad justa será aquella que da por igual a varón y mujer lo que a cada uno de ellos corresponde.

6.   LIBERTAD E IGUALDAD DE LAS PARTES.

La libertad de las personas y la igualdad entre ellas forman el presupuesto fundamental del derecho que consiste en el desarrollo de la personalidad. Debemos, por tanto, analizar estos dos conceptos en la perspectiva de la convivencia en sociedad y, después, valorar su posible respeto o lesión.

1.    Concepto de libertad humana.

Las relaciones humanas gozan de la libertad de las partes identificable con el consentimiento propio y ajeno para una determinada actuación. No obstante, debemos analizar el concepto de la libertad humana en su integralidad y como tal, someterlo al examen mencionado.

a)   Libertad y ser del hombre.

El hombre tiene capacidad cognoscitiva y por consiguiente, a través de los actos cognoscitivos intencionales, objetiviza y comprende la realidad. Su conciencia refleja, reproduce como en un espejo el objeto conocido, y lo interioriza en el “yo” personal. El mismo hombre puede formar para sí mismo el objeto del conocimiento. La conciencia refleja entonces, a través del autoconocimiento, las acciones humanas y su relación con el “yo”. De esta manera, la actuación del hombre es objetivizada y referida al sujeto como agente.

b)   Libertad y objeto de volición.

En cada acto de volición está presente el momento de una decisión por la que la volición se dirige a un objeto concreto cuya presencia es intrínseca a cada auténtico “yo quiero”. A la esencia del acto de volición pertenece, por tanto, la disponibilidad del sujeto de salir en dirección a un bien. Esta disponibilidad es más primitiva que la misma capacidad de tomar decisiones, ya que la misma estructura del discernimiento decisorio opera siempre sobre la base de esta disponibilidad en la que radica su razón de ser. El bien mencionado se presenta al sujeto mostrando su valor. Esta presentación es esencial para la motivación que hace mover la voluntad al objeto presentado que constituye así un fin.

c)    Libertad y verdad.

La decisión y elección, connaturales a la voluntad, indican una específica referencia de ésta a la verdad. La elección no consiste en una mera selección material de los objetos intencionales que permite orientarse a uno con una simultánea exclusión de los demás, sino que es una toma de decisión sobre los objetos presentados a la voluntad sobre la base de una verdad. La verdad, por tanto, aparece como principio o regla del querer. No se identifica, sin embargo, con el conocimiento, ya que éste condiciona la elección y posibilita la referencia a la verdad.

d)   Libertad y deber.

La decisión y elección se realizan a través de la relación con la verdad sobre el objeto en cuanto bien. Esta verdad, siendo por tanto axiológica, posibilita la conversión del “saber” en el “querer” en la acción. Aparece aquí la función de la conciencia que indica el bien verdadero en la acción y forma un deber que corresponde a este bien. Este deber es la forma experiencial de la dependencia de la verdad identificable con la libertad. La conciencia hace depender la acción de la verdad conocida, es decir, la autodeterminación del bien verdadero; y de esta manera, forma en la persona una realidad que es normativa, donde las normas interfieren en la acción humana. La esencia de las afirmaciones normativas de la moral y del derecho radican en la veracidad del bien objetivizado en ellas.

Igualdad

2.    Igualdad entre las partes.

a)   El punto de referencia de la igualdad entre los hombres.

No existen dos objetos reales que sean totalmente iguales. La igualdad total, es decir, la relación de identidad, es posible sólo entre los objetos abstractos de matemática, lógica o metafísica. Entre personas, que son siempre irrepetibles y únicas, se da la relación de igualdad exclusivamente dentro de la relación de comparación con un punto de referencia que indica en las personas las cualidades iguales, es decir, ajustadas recíprocamente en cuanto relacionadas con este punto de referencia.

Nos interesa la igualdad universal entre los seres humanos, por lo cual el punto de referencia mencionado tiene que ser común para todos los hombres y hacer comprensible su igualdad ante la ley o su igualdad en la exigibilidad de los derechos humanos. Estos pronunciamientos jurídicos remiten de manera necesaria al reconocimiento de una esencia humana idéntica para todos los hombres.

Podemos afirmar, por tanto, que el punto de referencia de la igualdad universal entre las personas humanas se encuentra en su naturaleza, caracterizada anteriormente. No obstante, ésta, en el plano real es siempre concretizada corporalmente en un único e irrepetible sujeto cuyo cuerpo modaliza sus acciones desde su unidad-origen hasta su unidad-término. Debemos, por tanto, buscar un aspecto de la naturaleza humana cuya especificación concilie, por un lado, la irrepetibilidad y por tanto, desigualdad de cada naturaleza encarnada, y por otro, la necesidad de encontrar un factor que permita confirmar la igualdad universal entre las personas.

Este factor lo podemos identificar con la cohesión entre el sujeto y sus acciones, equivalente a la unidad dinámica del ser humano, que le permite ser responsable por sus propias acciones, que le son imputables en la perspectiva de los fines naturales del hombre. Esta unidad dinámica es autodeterminación; el ejercicio de la libertad concreta que traza la línea divisoria entre el mero hecho y la conducta. El ser humano, contemplado a través de este prisma, puede ser sustraído de la transitoriedad y accidentalidad de su existencia y considerado como persona jurídica cuyo status debe ser igualmente reconocido en el caso de todos los hombres.

Podemos afirmar, por consiguiente, que el punto de referencia de la universal igualdad entre los hombres es la igual y normativa dignidad de toda persona humana.

7.   El desarrollo de la personalidad de las partes.

El Diccionario de la Real Academia Española, entre otras definiciones, aporta las siguientes para expresar el contenido semántico del verbo desarrollo: Acrecentar, dar incremento a una cosa del orden físico, intelectual o moral; Progresar, crecer económica, social, cultural o políticamente las comunidades humana.

Así pues, en nuestro análisis, podemos afirmar que desarrollarse a sí mismo en cuanto persona significa hacer progresar: hacer crecer la estructura mencionada en su integridad; es decir, fomentar de alguna manera la propia unidad incomunicable, como también la propia unicidad comunicable y operativa.

El crecimiento de la unidad mencionada se identifica con el progreso de la libertad de la persona, equivalente al aumento de la fuerza de autodominio. Éste crece realmente cuando se hace más corta la distancia entre la fuente y el acto de autodeterminación; es decir, cuando la acción se arraiga más en su propio sujeto aumentando la pureza de la originalidad de los actos humanos.

La acción debe este arraigo en su propio origen al momento de la verdad actualizada como un deber. Éste, en su vertiente de obligación, une y hace radicar la acción en su fuente; la refiere a su causa. El deber, no puede crecer, ya que constituye el nombre de una relación. Por tanto, el aumento de la fuerza de cohesión hay que buscarlo en el mismo sujeto al que afecta del deber y más precisamente, en su capacidad de responder a la obligación.

El segundo aspecto del desarrollo consiste en el crecimiento voluntario de este concreto alguien en su estructura irrepetible. Para que tenga lugar este aumento de la personalidad, es preciso que las acciones que deciden el desarrollo dejen su efecto intransitivo en el sujeto y así, contribuyan a su edificación. La persona se perfecciona cuando consigue un bien verdadero que la edifica, es decir, la hace buena.

8.   Proyección social.

1.    Persona, sociedad y derecho.

a)   La persona y el bien común de la sociedad.

En la misma raíz de la actualización de la existencia del individuo se manifiesta la polaridad constitutiva del ser humano; es decir, la misma individualidad, en cuanto operante, necesaria y simultáneamente supone la alteridad, la relación con otras individualidades. A su vez, la actualización de esta relación y por tanto, la concreta delimitación de una individualidad como el otro, igual a mí mismo, necesariamente personaliza la relación, ya que tengo acceso a este igual a mí mismo solamente a través de mi propia experiencia personal de autoposesión que descubro en el otro en el mismo momento de delimitarlo en cuanto tal. Este otro es imprescindible a su vez para la constitución consciente en el nivel de la propia autodeterminación, del propio “yo”.

Por lo tanto, en el nivel existencial u operativo, inseparablemente unido a la estructura objetiva del ser humano, el hombre es siempre ser-en-relación y resulta existencialmente inconcebible fuera de la estructura relacional donde los términos de la relación son personas-autoposeyentes y autodeterminantes.

En la experiencia de la propia autodeterminación, el otro es afirmado sobre la base de mi propia estructura personal de autoposesión, como el otro “yo”. Para actualizar la relación “yo”-“el otro”, es imprescindible mi propia experiencia del otro como persona y simultáneamente, esta personalización del otro es imprescindible, en la simetría de la relación, para afirmar mi propio estatuto personal. La misma posibilidad de relacionarse en el nivel humano tiene su fundamento en la estructura de la persona humana. Ésta constituye, el punto de convergencia de los dos aspectos del ser humano, a saber: la natural incomunicabilidad radical y la natural apertura, la intrínseca relacionalidad con los demás.

Desde esta perspectiva, en el plano real, no es posible un planteamiento aislado  y separado ni del individuo, ni de la colectividad en cuanto tales. Por eso, el individualismo y el colectivismo aparecen como unos inaceptables reduccionismos de la visión integral de la persona humana. En ésta, tanto el individuo como también la colectividad encuentran su arraigo puesto que, por un lado, la persona es constitucionalmente abierta y social, y por el otro, es portadora de la unidad absoluta y sustancial del ser humano, intransferible e incomunicable a los demás.

En este contexto, la persona constituye el principio, centro, sujeto y fin de la sociedad que podemos definir como las personas en cuanto relacionadas y orientadas así al bien común que, a su vez, proporciona el crecimiento del bien personal de cada miembro de esta sociedad. Los miembros de la sociedad consiguen por tanto, su propio bien personal a través de su autodeterminación, que siempre actualiza la dinámica relacional de la persona. En consecuencia, el bien personal no se consigue sino a través de la consecución del bien común. Así pues, el revertir sobre cada una de las personas que forman la sociedad es esencial a dicho bien.

No existe, por tanto, oposición o contrariedad entre el bien personal particular y el bien común. El primero indica el efecto mismo del crecimiento personal unido a la individualidad incomunicable y el segundo evoca este mismo bien personal comunicable y comunicado, como también participable y participado, ya que es conseguible y perfectible solamente a través de esta comunicación y participación.

Se puede hablar de la superioridad del bien común, no porque comprenda el bien singular de todos los singulares, sino porque es participado y aumentado por todos y en todos y a la vez, dice referencia a cada uno como individualidad, subrayando, al verter sobre el bien personal y particular de ésta, la dignidad de cada persona que, a través de su sociabilidad, destaca su unicidad. El bien común tiene un intrínseco carácter relacional; sin embargo, en el plano existencial, es captable en cada individuo concreto. El desarrollo de la personalidad de éste tiene lugar necesariamente a través del desarrollo de todo el cuerpo social. El bien común, en cuanto el fin de la sociedad, manifiesta por tanto la relacionalidad que es intrínseca a la naturaleza teleológica del ser humano.

En la vida social, la consecución del bien común exige un cierto sacrificio por parte de las personas particulares y puede suponer una cierta limitación en el ejercicio de la propia libertad. No obstante, la visión integral de la persona humana permite captar el verdadero significado de este aspecto social del ser humano, supuestamente negativo, y conceptualizarlo como la tendencia al don de sí mismo, intrínseca a la naturaleza humana, la tendencia a la salida de sí mismo para conseguir el bien de los demás y de esta manera, contribuir también al mayor desarrollo propio. Por ello, la libertad encuentra en el bien común el objeto que constituye la meta de elección que es connatural a la libre autodeterminación humana.

La orientación de los particulares al bien común se actualiza a través de la participación en lo común, en lo que los hace común, es decir, en lo que decide la apertura y comunicabilidad. Un miembro de la sociedad se orienta tanto más hacia el bien común, colaborando y comunicándose con los demás, cuanto más, a través, de la colaboración externa, alcanza y participa en lo interno y común, en la misma humanidad de los colaboradores.

Ésta podemos identificarla con la naturaleza humana como principio de operaciones que, en la estructura de la persona, no se actualiza existencialmente sino refiriéndose a los demás. Podemos denominarla por tanto como convivencia estructuradora, constitutiva y potencial de todo ser humano. Y precisamente esta con-vivencia, que es propia de cada uno y a la vez es común, constituye  el bien común, numéricamente uno, poseído y participado enteramente, pero no exclusivamente, por cada miembro de la sociedad. Así pues, la actualización de la con-vivencia con los demás. Por tanto, la libertad humana necesariamente se actualiza e intensifica en esta convivencia.

En consecuencia, la colaboración entre personas, es decir, el dominio dinámico y común sobre el mundo, el progreso externo de la sociedad, no se da verdaderamente sino a través de la natural tendencia a la participación y comunicación en el dominio sobre sí mismo, sobre la propia estructura operativa que, merced a esta participación, se desarrolla.

Todos poseen el bien común enteramente; lo poseen igualmente. La intensidad de atribución de este bien a cada uno de los miembros de la sociedad es, por tanto, igual. En otras palabras, la humanidad relacional de la convivencia constituye la igual propiedad de todos los individuos y manifiesta su radical igualdad como personas humanas. La orientación de la naturaleza humana al bien común lleva, por tanto, consigo la exigencia de la igualdad radical de las personas que participan en este bien.

b)   Sociedad y derecho.

La causa final de toda sociedad es el bien común al que tiende cada uno de sus miembros. Por otra parte, el bien común constituye el derecho, es decir, la res iusta atribuida a cada uno como suya y, por tanto, exigible. El bien común constituye el suum; derecho de todos y de cada uno, y radica en la capacidad dominadora que la persona tiene sobre sí misma. Todos los derechos posibles, todas las posibles atribuciones justas emanan de esta primera y fundamental atribución de la realidad humana a su propietario personal concreto. Por tanto, podemos afirmar que todos los derechos de las personas concretas en la sociedad, todas las cosas atribuidas al sujeto como suyas, son inherentes al derecho que consiste el bien común.

El derecho natural, en cuanto actualizado en la relación jurídica natural que refleja la tendencia y exigencia de la misma naturaleza humana, es conceptualmente anterior a la ley natural, es anterior a la norma que consiste en un conocimiento de esta relación. Las tendencias y exigencias mencionadas manifiestan la naturaleza teleológica del ser humano y su consiguiente desarrollo de la personalidad que, no se efectúa sino a través de la tendencia intrínseca a la estructura operativa del hombre, a la consecución del bien común. La ley natural es, por tanto, la ordenación de la naturaleza humana, captada –pero no creada- por la razón humana, a este bien.

La ley positiva positiviza dichas exigencias y tendencias en el proceso de conclusión y determinación de la ley natural. Formaliza los derechos y deberes positivos que necesariamente derivan de la ley natural y consecuentemente, es anterior a éstos, que a su vez, expresan la concretización histórica de la ordenación finalista de la sociedad y de sus miembros, en cuanto personas, al bien común. En consecuencia, podemos afirmar que el bien común, en cuanto derecho, es la causa formal de la sociedad, ya que vincula a sus miembros dentro de un cuerpo social, a través de la unicidad de este bien y del vínculo de él derivado, e informa la creación y el ejercicio de todos los derechos y deberes positivos que estructuran las articulaciones sociales.

c)    Estado y derecho.

El poder estatal legislativo, judicial y ejecutivo tiene razón de ser y de actuar en función del establecimiento de los medios necesarios para poder realizar de la manera más plena posible el bien común de la sociedad a la que representa. No puede limitarse a una mera organización formal de las libertades de los individuos, sino que debe promover y proteger la justicia puesto que ésta, en cuanto realización del precepto, dar a cada uno lo suyo, significa la realización del desarrollo de la persona humana efectuado a través del desarrollo del bien común.

Por lo tanto, la organización adecuada de las libertades de los particulares supone promover, facilitar y proteger el uso activo y concreto de la libertad, el cual impulsa este desarrollo al promover la vida social (política, jurídica y económica) desde su misma base. Significa que el poder estatal reconoce unos ordenamientos jurídicos básicos o sociedades menores que actualizan la tendencia de la persona a su propio desarrollo a través del bien común. Éste, visto y promovido en su totalidad por el poder estatal, estructura y ordena otros bienes comunes menores que deciden en la práctica el dinamismo y la operatividad del bien común total de la sociedad, ya que constituyen la realización concreta e interpersonal de este bien.

Las personas concretas, al asociarse, se constituyen en verdaderos creadores del derecho positivo, estructuralmente anterior a las leyes positivas emitidas por el poder estatal que tiene la función de armonizar y verificar estas estructuras jurídicas básicas desde la clave del bien común. Las leyes positivas emitidas por el poder legislativo estatal constituyen, el marco promovedor, protector, armonizador y verificador para la iniciativa de los legisladores primeros cuyas decisiones de colaborar en las sociedades menores forman unas ordenaciones concretas y particulares al bien común. Estas constituyen, las normas positivas fundamentales cuyos destinatarios exclusivos son sus mismos creadores. Dichas normas estructuran la base del tejido jurídico de la sociedad.

Al asumir de este modo su función natural, el poder estatal hace un examen crítico de las realidades sociales para defender y promover aquéllas en las que la persona se perfecciona, y que deciden la misma razón de ser de la sociedad y, la razón de ser del poder estatal. Este examen es efectuado a través del prisma del bien común y sus más inmediatas derivaciones y proyecciones a las personas. Es decir, las leyes estatales que gozan del mayor número de destinatarios deber hacer verificar las ordenaciones básicas al bien común, las formas de convivencia y colaboración y su conformidad con la igualdad radical de las personas, con el libre desarrollo de la personalidad, así como también su aportación al bien común total de la sociedad.

El estado no puede ser neutral frente a los valores concretos inherentes a la persona humana y su estatuto social porque, al serlo, se condenaría a su propia disolución. El poder legislativo estatal debe reconocer e introducir de manera justa en el tejido social las ordenaciones concretas e interpersonales al bien común, las cuales, a su vez, responden a la ordenación de la misma naturaleza humana a este bien. Podemos establecer, por tanto, el orden consecutivo de informar entre las fuentes normativas: la ordenación natural, la actualización interpersonal y el reconocimiento social (estatal). El grado de determinación y de conclusión de las normas tiene el orden inverso.

Concepto y fundamento de los Derechos Humanos.

Cuando se habla de derechos humanos se requiere designar un tipo de derechos cuya nota es la preexistencia a las leyes positivas. Ciertamente están recogidos en los textos legales de muchos países, pero en tanto que recogidos por las leyes positivas y operando a través de ellas reciben otro nombre: derechos constitucionales o positivos.

Por derechos humanos se entienden aquellos derechos que el hombre tiene por su dignidad personal, que deben ser reconocidos por las leyes; y en caso de que no se reconozcan, se dice que se comete injusticia y opresión; e incluso se admite que la falta de reconocimiento –el hecho de que no se respeten esos derechos- genera la legitimidad a la resistencia, activa o pasiva. Como entendemos por Derechos Humanos unos derechos que preexisten a las leyes positivas, por eso, de esos derechos se dice que se declaran; y de ellos se dice también que se reconocen –no se otorgan o conceden- por las leyes positivas.

Por ejemplo, La Declaración de los Derechos de Virginia (1776), donde lo que interesa es que se habla de inherent rights, de derechos inherentes a todo hombre. El derecho de rebelión o derecho de modificar los regimenes establecidos en razón de la inobservancia de los derechos humanos fue la justificación esgrimida en la Declaración de Independencia (1776) de los Estados Unidos de América. El primero en el tiempo, la Declaración americana de los derechos y deberes del hombre (1984) habla repetidamente de derechos esenciales al hombre. La Declaración Universal de Derechos Humanos (ONU, 1948), reconoce, respeta y protege por las leyes lo que preexiste a ellas. Aunque menos expresivo, el Convenio Europeo para la protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales (1950), habla también de reconocer, aplicar, proteger, desarrollar y respetar los derechos humanos. Idea que aparece inequívocamente expresada en el preámbulo del Pacto internacional de derechos económicos, sociales y políticos (1966). Por último, el Pacto de San José de Costa Rica (1969) conocido por Convención Americana de Derechos Humanos, también los reconoce, por lo que se cree innecesario traer más testimonios.

Conclusión.

La teoría de los derechos humanos, fundados en su dignidad de persona, debe asentarse en estos postulados:

a)    Los derechos humanos son verdaderos derechos.

b)    Estos derechos son preexistentes –y, en consecuencia, independientes- de la ley positiva y del consenso social.

c)    Estos derechos se fundan en el hecho de que el hombre es persona, entendido por persona un ser dotado de dignidad, dueño de sí y, en consecuencia, portador de unos bienes que son derechos suyos.

Por lo tanto, los derechos humanos son una realidad, no una ideología.

 La formulación y el estudio a profundidad de los derechos humanos ha tenido su apogeo a lo largo del siglo XX, sin embargo estos derechos humanos no son sino la expresión mas moderna de una idea muy antigua: hay cosas que le corresponden a uno por ser hombre, no por cesión, pacto o sentir de la sociedad.

DERECHOS HUMANOS.

1. Derecho.

1.1. La formula de la justicia

1.1.1 La justicia exige dar  a cada uno lo que le corresponde (derecho) en virtud de su condición humana. En este sentido la justicia y el derecho están íntimamente relacionados. La justicia sigue al derecho, presupone al derecho. Exige saber lo que le corresponde al otro y querer dárselo, es decir es un acto de voluntad.

Dar a cada uno lo suyo constituye un bien social.

Como todas las virtudes la justicia no está en el plano del deber ser sino en el plano del ser, es decir del cumplimiento, las virtudes inclinan al cumplimiento del deber pero no se pueden identificar con este.

Si analizamos cada uno de los términos de la siguiente expresión “dar a cada uno lo suyo”

a.-El verbo dar es el que designa el acto justo y tiene un sentido muy genérico (entregar, respetar, devolver, etc.). El acto específico de la justicia puede denominarse en algunos casos como restitución, es decir lo suyo de cada uno es respetado. Dar significa toda aquella acción u omisión  en cuya virtud aquello que esta atribuido o asignado a cada uno legítimamente (en virtud de un titulo jurídico) se respeta

b.- La expresión “a cada uno” significa  que no se trata de hacer justicia en general, sino a cada persona o institución en relación con cada uno de sus derechos, sea este derecho positivo o derecho natural. En relación con el derecho todos los hombres valen lo mismo y su derecho tiene idéntica fuerza.

c.- En tercer lugar , el termino “ lo suyo” quiere decir dar a cada uno aquella cosa que le corresponde, la cosa que le es debida, la cosa que se le adeuda. Lo suyo por tanto es una cosa, que abarca todo aquello que es susceptible de constituirse en derecho (tanto cosas corporales como incorporales). Al referirse a lo suyo, solo puede ser una cosa externa, una cosa que es capaz de ser objeto de relaciones humanas. Una cosa le es debida al propietario en virtud de un titulo de propiedad, es decir que le hayan sido atribuidas, es decir que las cosas están repartidas, la justicia solo podrá ejercerse allí donde el sujeto tenga cosas suyas (titularidad).

La justicia no atribuye las cosas, sino que sigue al hecho de que ya están atribuidas y así  la justicia es el respeto del reparto establecido. En consecuencia el acto justo es un acto segundo, en este sentido la justicia sigue al derecho. La justicia es la virtud de cumplir y respetar el derecho, no la virtud de crearlo.

Lo suyo es lo mismo que lo justo.

Lo justo es el objeto de la justicia, aquella cosa que la virtud de la justicia impele a dar a otro por constituir “lo suyo” y la justicia es dar precisamente lo suyo no lo mismo a todos. La justicia trata a todos igual pero esta igualdad reside no en lo que da sino en como lo da.

Hay cosas que corresponden igualmente a todos, (que se han repartido a todos por igual) los derechos naturales del hombre, porque se basan en aquello en lo que todos los hombres son iguales (la dignidad que corresponde a su condición humana)

1.1.2. La relación de justicia

Se denomina relación de justicia, aquella que existe entre dos o más sujetos por razón de sus respectivos derechos a cosas que les pertenecen, de la manera siguiente: uno de ellos es el titular de un derecho y el otro tiene en su poder la cosa que constituye ese derecho, y debe por tanto, dársela a su titular. La justicia mira al otro es eminentemente ad alterum, es decir tiene nota de alteridad.

El arte del derecho se resume en el arte de determinar derechos y deberes, la determinación de esos derechos y de esos deberes depende en gran medida de los tres tipos básicos de relaciones de justicia conocidos: conmutativa (lo debido entre las personas), distributiva (lo debido por la colectividad al individuo), y legal (lo que el individuo debe a la colectividad).

a) Justicia conmutativa, surge por el intercambio de bienes o apoderamiento de los bienes del otro, lo justo no se mide en razón de las personas, sino en razón de las cosas mismas. (Una cosa tiene un valor por si, no por la persona a la que se le venda)

b) Justicia distributiva y pueden ser de dos clases relaciones de la colectividad respecto del individuo y del individuo respecto a la colectividad. Se originan si algo de la sociedad es derecho del individuo. En lo que respecta a la justicia distributiva  debemos tener en cuenta que las cosas no son del individuo sino de la colectividad y que aquel solo las hace suyas en el momento de la distribución. Este es al paso a la esfera particular de lo que pertenece a la esfera colectiva. A la hora de determinar la medida de lo justo se hará de modo proporcional, a cada cual según su condición, sus capacidades, su aportación a la sociedad y sus necesidades.

c) Justicia legal: existe un derecho de la colectividad ante sus componentes, que es el bien común, al que dicha colectividad debe estar ordenada. Lo debido de cada individuo a la colectividad es su contribución al bien común. Y a este respecto será debido todo aquello que se presente como obligatorio, lo cual vendrá determinado por las leyes, mismas que el individuo debe cumplir.

1.2.- El concepto del derecho

1.2.1.-El término derecho vino a sustituir a la palabra latina ius de donde viene iustico (justicia) que significa estar en el derecho que podemos definir como lo justo y el orden social justo en base a sus raíces etimológicas que son: derecho se deriva del latín dirigere (dirigido) de di y regere (regir, gobernar). Se ha entendido también que derecho deriva de derectum compuesta por de rectum (totalmente recto). En la raíz de todas estas palabras encontramos una idea común: el orden recto de las relaciones humanas. En la vida hay comportamientos justos o injustos, solo lo recto o justo es la norma y precisamente a eso que es lo justo lo recto se le llama derecho.

1.2.2.- El derecho como objeto de lo justo.

El derecho es objeto de la justicia ya que el derecho es aquella cosa que estando atribuida a un sujeto, que es su titular, es debida  a éste, en virtud de una deuda en sentido estricto.

1.2.3.- El fundamento del derecho.

Aquello en virtud de lo cual el titular está posibilitado para poseer el título. El fundamento inmediato o próximo del derecho es aquél en el que se basa el título de modo inmediato. Existe un fundamento mediato, que no es otro que la naturaleza humana, la condición personal del hombre, la posibilidad de obtenerlo debe estar fundada en la estructura ontológica de la persona., el hecho de que el hombre sea titular de derechos tiene un fundamento natural. Todo derecho encuentra su fundamento en la naturaleza humana.

1.2.4.- La lesión del derecho: la injusticia y lo injusto.

Si la justicia tiene como objeto el acto justo, la injusticia el acto injusto, el cual consiste en la acción de agresión  contra el derecho y su lesión. Conocemos como injusticia la tendencia  o hábito de la voluntad que se dirige a la lesión del derecho. Un acto para que sea injusto debe ser libre y deliberado, es decir que pertenece al ámbito de los actos humanos. Debemos distinguir entre acto injusto y acto dañoso o accidente.

Acto injusto tiene por objeto lesionar el derecho de una persona. Lesionar se refiere a toda acción u omisión  que viola un derecho, sea natural o sea positivo, es decir toda acción u omisión que priva al titular del legítimo uso, disfrute  y  posesión de sus derechos. Lo que especifica la injusticia es la violación del orden social justo.

Las acciones injustas consiste en lesionar un derecho, para que haya acción injusta es necesario que haya un derecho, es por lo tanto un acto segundo. Por último, la expresión de una persona, el acto injusto es una acción individualizada dirigida contra cada persona singular: lo que se viola es el derecho de una persona.

1.3. Naturaleza y derecho.

1.3.1- La ley natural.

Las normas jurídicas naturales son un sector de la normatividad natural de la vida humana.

Se denomina ley natural a los juicios deónticos de razón, con carácter de norma vinculante o ley que todo hombre observa en si, con independencia de lo establecido por la sociedad.

La naturaleza humana proporciona la regla fundamental del obrar humano, porque siendo lo que constituye al hombre como hombre, es criterio de lo que al hombre le corresponde como tal.

Por ley natural se entiende el conjunto de leyes racionales que expresan el orden de las tendencias o inclinaciones naturales, a los fines propios del ser humano, aquel orden que es propio del hombre como persona.

El cumplimiento de la Ley natural conduce al hombre a su realización y el incumplimiento  a su degradación. La ley natural es la expresión más autentica de la dignidad humana, los derechos que dimanan de la dignidad humana nos aparecen así como función de la ley natural, existen en función de ella, en función de los fines del hombre, fuera del cumplimiento de la ley natural no hay derecho.

La ley natural se capta conociendo la naturaleza humana, el estatuto ontológico del ser humano y sus fines naturales.

La ley natural obliga a todos los hombres es decir es universal en el espacio y en el tiempo.

La ley natural es inmutable y válida para todos los tiempos, porque la naturaleza humana es siempre la misma.

1.3.2 El Derecho natural.

No debe confundirse la ley natural con e derecho natural que es aquella parte de la ley natural que se refiere a las relaciones de justicia. El Derecho natural es una regla natural de derecho que regula relaciones de justicia legal, distributiva y conmutativa.

El derecho natural es lo justo por naturaleza, lo que le corresponde según su estructura óntica con nota de debitud y exigibilidad inherente a la dignidad de la persona humana.

Los derechos naturales mas que derechos aislados son un conjunto de derechos que tienen una raíz común por lo tanto se puede hablar de un único derecho natural fundamental que es el derecho de la persona humana a su ser a su libertad y al desarrollo de su personalidad ( que son los fines naturales del hombre)

Los derechos naturales no son abstractos, sino derechos concretos y pertenecen a la vida jurídica al igual que los derechos positivos

El derecho natural dimana de la persona humana, de su dignidad. No se deriva de lo singular de cada persona sino de lo común o universal, de la naturaleza humana. El Derecho natural es un derecho común y universal en un doble sentido a) por ser igual en todos los hombres y b) por ser un núcleo de orden jurídico que existe en todos los hombres de todos los pueblos es decir de toda la humanidad.

El Derecho natural es un orden superior objetivo, universal al que puede apelarse en todo tiempo y lugar.

1.3.2 El Derecho natural y el Derecho positivo.

1.- La unidad entre el Derecho natural y El Derecho positivo.

El Derecho natural y el Derecho positivo no son conjunto de norma aisladas entre si, sino que se integran en un único sistema jurídico, el cual es en parte natural y en parte positivo.

Esta unidad atienda a tres principios fundamentales:

1° El Derecho natural es la base del derecho positivo y entre ambos existe una unidad de derivación. La ley positiva se deriva a partir de la ley natural.

2°  La potestad de dar normas positivas es de origen natural, pues del Derecho natural derivan el poder social y la capacidad de compromiso y de pacto.

3° Las relaciones jurídicas básicas y fundamentales son naturales y de ellas derivan todas las demás.

2.- La positivación y formalización del derecho natural.

a) Positivación:

Para que algo sea practicable, debe ser conocido, también el Derecho natural debe ser conocido para que esté integrado en el sistema jurídico aplicable en cada momento histórico. Llamamos positivación al paso a la vigencia histórica (integración en el sistema jurídico aplicable) de una norma natural de derecho o de un derecho natural.

b) Formalización:

Consiste en la tecnificación de los distintos factores o elementos que integran el derecho, mediante el recurso de darles una forma y prever los instrumentos técnicos necesarios para realizar y garantizar su eficacia, establecer las condiciones o requisitos para que sean válidos. La formalización permite disponer de todos los recursos necesarios para su debida aplicación. El Derecho natural no debe estar condicionado a la buena voluntad y al sentido de justicia de quienes deben cumplirlo y aplicarlo.

1.4 Concepto y fundamentos de los derechos humanos.

1.- Una nota esencial de los derechos humanos.

Existen varias formas para referirnos al derecho humanos, derechos del hombre, derechos de la persona, derechos fundamentales etc. Por derechos humanos se entiende como aquellos derechos que el hombre tiene por su dignidad de persona y su nota esencial es que son preexistentes a las leyes positivas, estos derechos se declaran o se reconocen, no se otorgan o se conceden por las leyes positivas, esto se repite en varias de las declaraciones de los derechos humanos a lo largo de la histórica.

Además de ser derechos subjetivos los derechos humanos por ser fundamentales y esenciales a la persona humana tienen unas características propias que comentare más adelante, estas características ponen de manifiesto la indisoluble unión que existe entre estos derechos y la naturaleza humana.

2.- Los derechos humanos y el concepto del derecho.

El concepto del derecho debe tener en cuenta entre otras realidades jurídicas, los derechos humanos, no ha existido objeción para el uso del término derecho aplicado a estos derechos humanos pero ante la pregunta de si ¿estos derechos son verdaderamente derechos?  Hasta el siglo XIX antes de la generalización del positivismo jurídico la conciencia jurídica común admitió la existencia de verdaderos derechos anteriores a la ley positiva y aunque esta conciencia sigue existiendo, ya no existe unanimidad de respuesta pues existen al menos dos corrientes: los que dicen que si los son, y  los que llamándolos derechos entienden más bien que se trata de valores, postulados políticos, exigencias sociológicas, etc. La diferencia de opinión se debe sin duda a esta nota característica de los derechos humanos de la que hemos hablado y que es la de preexistencia a la ley positiva. Estas dos corrientes se llaman iusnaturalista y positivista respectivamente.

Los positivistas niegan que pueda existir un derecho propiamente tal fuera de la concesión u otorgamiento de la ley positiva, pues solo la ley positiva es verdadero origen de los genuinos derechos de los sujetos. Estos no niegan que existen valores que debe tomar en cuenta la ley positiva y aunque se les llame derechos humanos, no son derechos.

Si negamos que los derechos humanos tengan verdadera naturaleza jurídica, no solo negamos su existencia como derechos, sino además la idea en la que se asientan se desvanece completamente. Perdiendo los derechos humanos su condición de una dimensión propia del hombre frente  la ley positiva, se le priva de algo suyo, solo si se admite una noción de derecho, compatible con la existencia de un núcleo fundamental del derecho distinto del derecho positivo, es posible una teoría de los derechos humanos, la ley positiva no es soberana frente al hombre, porque éste posee unos bienes jurídicos inherentes que preexisten a la ley positiva y que son medida de la justicia o injusticia de la misma.

La doctrina relativista sostiene que los derechos humanos no tienen un fundamento absoluto único, el discurso relativista no distingue los principios estables y permanentes de su manifestación efectiva que será variable en función del momento y sus circunstancias históricas.

Para la doctrina iusnaturalista, el fundamento de los derechos humanos es un orden superior, objetivo, universal al que puede apelarse en todo tiempo y lugar.  

3. El fenómeno jurídico, ¿es natural o cultural?

Como ya hemos comentado lo que aparece en varios documentos y declaraciones históricas sobre los derechos humanos, los derechos humanos son esenciales, inherentes al ser del hombre, que se fundan en los atributos de la persona humana y se desprenden de la dignidad inherente de la misma, una de dos, o tales documentos hablan de algo inexistente, o los derechos humanos no son productos meramente culturales, sino que se enraízan en algo jurídico connatural al hombre. Hay realidades jurídicas naturales, una de cuyas expresiones son los derechos humanos.

4.- Los derechos humanos y la noción de persona.

¿Que concepto de persona prevalece en la doctrina jurídica?: la persona es un sujeto de derechos y obligaciones y aquí no se plantea el problema sino en dos caracteres o notas del concepto de persona: a) ser persona está en relación al estatus o rol social; b) es persona quien como tal es tenido por la ley.

a) Esta primera postura afirma que los derechos y deberes se tienen en virtud del papel que el hombre desarrolla en la vida social, aparece la condición social como origen de los derechos y deberes, esto puede ser causa de discriminación.

Un principio fundamental de los derechos humanos es que estos derechos no deben su origen a la condición o rol de la persona, sino que son inherentes al hecho de ser hombre, los posee todo hombre con independencia de cualquier condición.

b) En cuanto a la segunda postura “es persona quien dice la ley positiva”, si el hombre es sujeto de derechos con precedencia a la ley positiva, es persona con independencia de esa ley. El reconocimiento del hombre como portador y titular de bienes jurídicos inherentes a él, que lo constituyen como sujeto ante el derecho y no como mero objeto. Ser sujeto ante el derecho ya constituye al hombre como sujeto ante la ley, si no sucede así se estará faltando al artículo 6 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos  (1966).

5. El ser humano como sujeto de derechos innatos.

Si algo parece claro con respecto a los derechos humanos es su nota esencial es que no provienen de poderes sociales ni de consenso general, sino del propio ser humano.

Por todo lo anterior concluimos que la teoría de los derechos humanos debe asentarse en los siguientes postulados:

a) Los derechos humanos son verdaderos derechos;

b) estos derechos son preexistentes y por lo tanto independientes de la ley positiva y del consenso social;

c) estos derechos se fundan en el hecho de que el hombre es persona, como ser dotado de dignidad, dueño de si y en consecuencia portador de unos bienes que son derechos suyos.

Los derechos humanos son una realidad no una ideología, por tanto corresponde a la filosofía dar una noción de derecho que se acomode a dicha realidad y no a la inversa.

Los derechos del hombre, ¿suplantan al derecho natural, o bien profundizan y purifican su significado y su imprescindibilidad? Existe una controversia constante en la historia  de esta discusión. Ambos conceptos tienen puntos en común pero también encontramos diferencias de fondo importantes. Se comenta esta cuestión desde tres diferentes puntos de vista: positividad, fundamento y justificación del derecho.

La conexión entre derecho natural y derechos de hombre se fundamenta a primera vista en el hecho de poseer una base común: la pretensión de universalidad, la exigencia de inalienabilidad e inviolabilidad. Pero podemos observar algunas diferencias: los derechos humanos no son siempre absolutos, ni son mutuamente excluyentes como en el caso del derecho natural, lo que nos inclina a pensar que son mas las diferencias que las similitudes.

1. En cuanto a la positividad.

Con este término hacemos referencia a la plasmación legal de todo derecho, el modo en que se produce la inserción en un determinado ordenamiento jurídico.

Tanto para el derecho natural como para los derechos humanos el fundamento puramente legal es insuficiente. El Estado no promulga estos derechos sino solo los reconoce; tiene el deber de reconocerlos.

Toda declaración de derechos es una individuación de los derechos humanos, una determinación y una positivación de su contenido, y depende del mismo contexto histórico del cual la declaración es expresión y esto le da un coeficiente de contingencia, de dependencia a las circunstancias históricas. Las Declaraciones los derechos del hombre asumen una forma positiva, esto es característico a los derechos del hombre y no del derecho natural. Los derechos humanos son esencialmente positivos. En todo caso el derecho natural es concretizado a través de los derechos humanos, el derecho natural es el fundamento de todos y cada uno de los derechos, es decir éstos tiene su fundamento último en el derecho natural. Los derechos humanos dependen también de la conciencia histórica de la humanidad, por lo tanto los derechos humanos son necesariamente positivizados, bien jurídicamente o bien culturalmente.

Existen diferencias sustanciales entre derecho natural y derechos humanos pero no son necesariamente incompatibles, sino que se interrelacionan mutuamente porque si se encuentran en el mismo plano se confundirían o entrarían en conflicto.

Podemos considerar los derechos humanos como la concretización histórica de un derecho natural metanormativo, esto es, la aplicación de los principios universales a las situaciones históricas concretas. Son referencia y guía porque impregnan la historia sin dejarse impregnar de historicidad.

2. En cuanto al fundamento

Para hablar de la relación entre derecho natural y derechos humanos debemos ver el fundamento sobre el cual se apoya el derecho. La misma expresión derecho natural sugiere la idea de que es la naturaleza el origen y el fundamento de ese derecho, y los derechos humanos se fundamentan en la dignidad del hombre. El ser humano es considerado por el derecho natural como perteneciente al orden universal de los seres, orden que se expresa con el concepto de naturaleza. El concepto de derechos humanos es perfectamente asimilable a esta instancia de derecho natural. Los derechos humanos son derechos de la naturaleza humana que se distingue de las otras por su peculiaridad de ser racional y libre.

3. En cuanto a la justificación

El derecho natural se constituye en la justificación última de los derechos humanos, constituye un criterio de base con el que medir la conformidad o la compatibilidad de los derechos humanos y dicho criterio es de gran utilidad a la hora de interpretar y aplicar los mismos, porque muchas veces la positivación de los derechos humanos no es del todo justa.

La aportación más significativa que el derecho natural da a los derechos humanos, opera sobre todo, sobre el plano de la universalidad, los derechos humanos reclaman universalidad y el hecho de tener un principio y un fundamento en los principios del derecho natural permite que no puedan quedar reducidos a meras ideologías esclavas de la cultura y de la historia, así se combate el relativismo.

1.5. Caracteres y sujetos de los derechos humanos.

1.5.1 Caracteres de los derechos humanos.

Los derechos humanos por su propia naturaleza gozan de una especial relevancia que destacan de los demás. Esta relevancia se manifiesta en la existencia de una serie de características que son exclusivas de ellos. Las características propias de los derechos humanos son:

a) Imprescribilidad: no pueden adquirirse ni perderse por el simple transcurso del tiempo.

b) Inalienabilidad: nunca pueden ser transferidos a otro titular.

c) Irrenunciabilidad: el sujeto no puede renunciar a la titularidad de los derechos naturales, pero esto no implica que deba por fuerza ejercitar su derecho, puede decidir no hacerlo.

d) Universalidad: son poseídos por todos lo hombres, lo que quiere decir que entre todos los hombres se da una cierta igualdad jurídica básica en lo que respecta a estos derechos.

 

Es preciso admitir que la igualdad entre varón y mujer pone en juego valores e ideas fundamentales para la sociedad. Y entre ellos pone en juego la justicia. Una sociedad justa será aquella que de por igual a varón y mujer lo que a cada uno de ellos corresponde.

Los derechos humanos están fundados en los atributos de la persona humana.

Existen dos palabras claves en este tema, que son: igualdad y discriminación, esta última no significa en sentido estricto mas que distinguir, diferenciar una cosa de otra no encierra ningún juicio de valor sin embargo podemos hablar de discriminación justa e injusta, la justa será aquella que obedezca a razones de justicia, es justa cuando tiene por objeto una diferencia real que afecta al fundamento y a la razón del derecho o del deber, respecto del cual se establece dicha distinción de trato, pero sin embargo la palabra discriminar ha sido usada en sentido equivalente a discriminación injusta y en consecuencia se establece el principio de “no discriminación” el sentido peyorativo puede llevar a entender que toda distinción es de suyo injusta lo cual es a todas luces erróneo

Por otro lado, la igualdad es nombre de una relación, no de una naturaleza o de una cualidad. Se es igual en relación a una cosa. La igualdad es una relación de comparación.

Existen dos tipos de relación de igualdad, una de ellas es la conformación completa de una cosa con la otra. La otra igualdad es la proporción, en este caso el punto de comparación es estar cada una en conveniente relación respecto de la otra.

En la justicia y el derecho encontramos los dos tipos de igualdad unas veces se reconocen o se otorgan derechos iguales (los mismos derechos), iguales en naturaleza, cantidad, cualidad, valor, etc. Otras veces el trato que se da a las personas puede ser distinto y sin embargo será justo si es igual, con igualdad de proporción. Esto sucede cuando la realidad social no es la misma y obedece a diferencias reales que exigen distinto trato. No hay nada más injusta que el trato igual entre diferentes.

Así podemos decir que la igualdad jurídica entre el hombre y la mujer, se descompone en dos cuestiones que deben separarse: La igualdad en derecho y la igualdad de derechos. La persona humana (varón y mujer) por el solo hecho de serlo, es sujeto de derecho, es persona en sentido jurídico, ser sujeto de derecho es rasgo inherente de la personalidad humana. La personalidad jurídica no admite grados, pues no hay grados de personalidad ontológica, entonces podemos afirmar que la igualdad jurídica existe entre varón y mujer. Todo juicio jurídico vale exactamente igual entre el varón y la mujer, todo derecho tiene la misma exigibilidad en el varón y en la mujer.

En cuanto a la igualdad de derechos: en todo aquello no diferenciado por el sexo, varón y mujer tienen una potencial igualdad de derechos.  De todos aquellos derechos y deberes cuyo titulo y fundamento es la naturaleza humana, son titulares con absoluta igualdad varón y mujer.       

1.5.2 Sujetos de los derechos humanos

Con relación a la titularidad de los derechos humanos debemos distinguir entre titularidad activa y titularidad pasiva

a) La titularidad activa, quienes son los sujetos activos o personas a quienes les corresponde el ejercicio de los derechos humanos. La titularidad activa de los derechos humanos se centra principalmente en la persona individual, pero la naturaleza social del hombre nos ha llevado al reconocimiento de derechos humanos de titularidad colectiva.

b) La titularidad pasiva, es decir los sujetos pasivos o personas que están obligados a respetar los derechos ajenos, bien a cooperar para hacer posible el ejercicio de ellos (ejemplo: el Estado) 

1.6 Los límites de los derechos humanos y la suspensión de su ejercicio.

1.6.1 Los límites de los derechos humanos

1. Límites intrínsecos: la persona humana, que es el titular de estos derechos es un ser limitado, en su tiempo, en sus capacidades, puesto que se adecuan a su naturaleza limitada. Existe por tanto un límite genérico de cada uno de los derechos humanos, puesto que los mismos recaen sobre una esencia limitada.

En el ejercicio de sus derechos y el disfrute de sus libertades debe estar establecida por la ley, la determinación legal de los límites es una exigencia del principio de seguridad política.

2. Limites extrínsecos:

a) Los derechos ajenos: es el límite más evidente y más lógico de los derechos puesto que corresponde al carácter social de todo hombre, por ejemplo la libertad de un hombre termina donde comienza la libertad ajena.

b) El orden moral: existe una íntima conexión entre el orden moral natural social y los derechos humanos. Precisamente la fuente de los derechos humanos es el orden moral natural social, este mismo orden prevé el ámbito propio de cada uno de los derechos y el alcance del ejercicio de cada uno de ellos. En la práctica se identifica legalidad y moral, lo que no está prohibido, esta permitido.

c) El orden público: el orden público puede definirse como el “conjunto de condiciones de la vida de convivencia que hacen posible que los individuos y los grupos puedan alcanzar y desarrollar sus fines particulares en un ambiente de seguridad y de paz. El articulo 20 de la Declaración Universal limita el ejercicio de estos derechos a que se produzca de forma pacifica.

d) El bien común: Se entiende como bien común como “el conjunto de condiciones sociales que permiten a los ciudadanos el desarrollo expedito y pleno de su propia perfección”. La consecución del bien común se ha propuesto desde antiguo como el fin que legitima la autoridad política. Un bien común puede y debe limitar el ejercicio de los derechos humanos.

1.6.2 La suspensión del ejercicio de los derechos humanos.

La suspensión del ejercicio de los derechos humanos afecta solo la suspensión del ejercicio y no la titularidad de los mismos

La suspensión del ejercicio de los derechos humanos esta prevista por la ley, para momentos de crisis difíciles de solucionar. La suspensión debe tener como prioridad restaurar lo antes posible el orden democrático

Las condiciones de la suspensión:

1. No puede afectar a todos los derechos fundamentales. Hay derechos fundamentales cuyo ejercicio no puede ser suspendido ejemplo: derecho a la vida y la integridad física.

2. Ha de ser temporal: la suspensión no puede ser por tiempo indefinido, sino por el lapso mínimo necesario para establecer el orden.

3. Debe haber un control de las acciones que la autoridad realice durante la suspensión, deberá llevarlo a cabo, bien órganos judiciales, bien el parlamento.

CLASIFICACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS

I. En función de la positivación histórica.

Esta clasificación de los derechos se hace de acuerdo con el orden cronológico en el que se han ido incorporando estos derechos a los ordenamientos jurídicos de los distintos países.

A) Primera Generación. Se incluyen derechos civiles y políticos.

Primeros derechos que se comienzan a reclamar: Libertad de conciencia y libertad religiosa.

Finales del siglo XVIII, en la Declaración de derechos del buen pueblo de Virginia y la Declaración de derechos del hombre y del ciudadano francesa se reconocen y garantizan:

a) Derechos civiles: derecho a la vida, a la libertad física, la libertad de conciencia y de expresión y el derecho de propiedad.

b) Derechos políticos: derecho al sufragio y derecho a la tutela judicial.

B) Segunda Generación. Se incluyen los derechos económicos y sociales.

Los derechos humanos pertenecientes al ámbito laboral son los que conforman los derechos de la segunda generación. Entre ellos se pueden incluir: el derecho al trabajo, con sus diferentes modalidades; el derecho a la sindicación, y el derecho a la seguridad social.

Surgen por la necesidad de ampliar los derechos humanos y la urgencia de positivizar los derechos sociales y de protección laboral, ante la insuficiencia de la democracia política para resolver los derechos sociales. El reconocimiento de estos derechos daría lugar a la democracia social.

Documentos relevantes:

• Manifiesto Comunista de 1848.

• Rerum Novarum de León XIII de 1881.

C) Tercera generación. Derechos culturales.

A comienzos del siglo XX se comienza a plantear la necesidad de reclamar los derechos culturales. El derecho a la educación y el derecho al acceso a la cultura son derechos que se abren paso en las Constituciones de los primeros decenios del siglo XX y son reconocidos en el ámbito internacional a mediados de siglo.

D) Cuarta generación.

Todos aquellos derechos humanos que van surgiendo como resultado del desarrollo de la técnica y las consecuencias perniciosas de este desarrollo.

Justificación: El uso incontrolado de la técnica ha provocado graves perjuicios para la vida humana y la dignidad de la persona.

Derecho Humano.

Derecho a la defensa del medio ambiente.

Derecho de propiedad intelectual.

Derecho a la intimidad.

Derecho de la identidad del genoma humano.

Derecho de autodeterminación de los pueblos.

Problemática.

 

Deterioro del medio ambiente.  

Avances en el campo de las comunicaciones.    

Ingeniería Genética         .

Invasiones, conquistas, en otro tiempo, colonias.

II.            En función de los valores o intereses protegidos.

 

Derechos humanos que protegen en mayor medida el valor libertad

Derechos humanos que protegen en mayor medida el valor seguridad.

Derechos civiles y políticos, los derechos de relación social.

Derechos sociales, laborales, culturales y de cuarta generación, como el derecho al medio ambiente.

El ciudadano tiene un mayor nivel de exigencia del ejercicio de su derecho frente al Estado y otros ciudadanos. 

Exigen la intervención del Estado.

Protegen prioritariamente la libertad, pero indirectamente la seguridad.

Protegen prioritariamente la seguridad, pero indirectamente la libertad.

 

 

Tipos de derechos

Exigencia.   

Prioridad.   

III. Clasificación adoptada por la Declaración Universal de la ONU de 1948.

1. Derechos civiles.

2. Derechos políticos.

3. Derechos Económicos, sociales y culturales.

 

Descripción de René Cassin, Vicepresidente de la comisión redactora de la Declaración.

Contenido: En forma de estructura de templo griego.

• Base: Principios de libertad, igualdad, sociabilidad.

• Cuatro columnas:

1) Derechos y libertades de orden personal.

2) Derechos del hombre en sus relaciones sociales.

3) Libertades públicas y derechos políticos.

4) Derechos económicos, sociales y culturales.

• Encima de las cuatro columnas: Deberes del ciudadano frente a la comunidad y los límites de los derechos.

LOS DERECHOS CIVILES.

A. Derecho a la vida y a la integridad física.

Es el derecho fundamental esencial y troncal en cuanto es el supuesto ontológico sin el que los restantes derechos humanos no tendrían existencia posible.

Concepto de dignidad de la persona humana.

La persona constituye un ser intangible en su dignidad, irrepetible y por tanto insustituible. Por su parte, la dignidad humana constituye una referencia ineludible de todo Derecho justo; es el origen de los derechos humanos.

Principios básicos de la dignidad:

• Principio de respeto mutuo.

• Principio de participación.

El hecho de la existencia del ser humano, supone una realidad que exige no sólo el derecho a la supervivencia, sino además el que su vida sea lo más digna tanto en el ámbito material como en el espiritual, excluyendo ante todo el exterminio de la vida.

La vida humana como hecho biológico.

El hombre existe desde el momento de la concepción porque la vida es un hecho biológico y el derecho a la vida tiene su base en este hecho biológico.

El derecho a la vida, aunque formulado en estos términos, consiste esencialmente en el derecho a mantener la vida. Ante las posibilidades que ofrece la técnica, ante el dominio que es posible sobre la naturaleza, no podemos olvidar que el hombre no se puede llamar a sí mismo a la existencia. Son terceras personas las que deciden por diversidad de causas, sobre la vida de sus semejantes. Ante este hecho es importante recordar que el hombre, como ser de fines, no pertenece a nadie.

El Estado y el derecho a la vida.

La razón de ser del Estado político es la protección que en el Estado recibe el individuo. El derecho a la vida debe estar protegido por la ley.

La protección legal equivale a exigir la intervención de los poderes públicos no sólo para la protección de la vida en sí misma, sino también para la remoción y la superación de los obstáculos que a ello pudieran oponerse. El Estado no puede desproteger la vida humana, o considerar que es una cuestión privada la destrucción de vidas humanas, permitiendo que unos dispongan de la vida de otros.

Principales agresiones a la vida humana.

a) Homicidio. Es la acción de una persona que directamente o como resultado produce la muerte de otro ser humano. Existen dos tipos: directo e indirecto.

• Directo: Es aquel en el que los medios empleados son propios para matar, y además es la intención del agente para poner fin a una vida. Constituye un mal intrínseco.

• Indirecto: Es aquel que llega al mismo resultado, pero en el que falta principalmente la intención de matar.

b) Aborto provocado. Es la destrucción querida y directa de la vida del feto en el seno de su madre. Es un supuesto obvio en el que se cosifica a la vida humana y se instrumentaliza la misma.

c) Suicidio. Es la autodestrucción voluntaria de la propia vida. La decisión y la ejecución del suicidio suele ser consecuencia de una situación difícil en la que la persona pierde el control de su vida. Esta circunstancia suele exculpar, en el ámbito moral, por la atenuante o más bien por la eximente de que el acto se realiza en estado de enajenación mental. El Derecho protege la vida aún en contra de la voluntad del interesado.

d) Eutanasia. Es la acción de una persona que tiene como fin acabar con la vida de un enfermo incurable más o menos próximo a la muerte, con su consentimiento. Desde la perspectiva moral, tiene una gran similitud con el suicidio, pues ante la imposibilidad de producirse a uno mismo la muerte, se pide a un tercero que la provoque. La eutanasia puede llegar a enmascarar verdaderos asesinatos con tintes económicos.

e) Pena de muerte. Se trata de la muerte del ciudadano declarado culpable por una sentencia firme, practicada por la persona en la que se delegue la ejecución de la sentencia. Históricamente, ha sido la legítima defensa de la sociedad frente al agresor de la misma por delitos graves o para circunstancias de extrema necesidad o peligro. En la actualidad, el hecho de que haya medios seguros para aislar al agresor deja sin justificación de la pena de muerte, aunado al hecho de que la política criminal tiende hacia la reinserción (readaptación) del delincuente.

B. Derecho a la libertad física.

Este derecho se proyecta sobre un factor tan humano y material como lo es la libertad de movimientos. Surge ante la necesidad del hombre de contar con una esfera de libertad en la que se desenvuelva, lejos de toda coacción física y moral. En las legislaciones de los distintos países, el objetivo de esta institución es de librar al ciudadano de la arbitrariedad o prepotencia en la acción de la policía y del poder político en general. La libertad física constituye una de las exigencias más elementales como lo es la libertad de movimientos.

C. Derecho a la intimidad.

En toda persona humana existe un ámbito individual personalísimo, el cual debe quedar libre de cualquier intromisión tanto de los poderes públicos, como de otros ciudadanos. La intimidad contempla el ámbito material (domicilio) como el espiritual (vida privada, del honor, o de la fama).

El derecho a la intimidad tiene una doble vertiente de proteger al individuo como sujeto único y a la familia como sujeto colectivo.

D. Derecho a la libertad de conciencia.

La libertad de conciencia se plantea como una exigencia de la naturaleza libre y responsable propia de la persona humana; incluye la libertad de pensamiento y la de religión; se trata de la manifestación más importante de la libertad del hombre en cuanto afecta a la facultad que más le dignifica.

Este derecho se propone proteger el ámbito más reservado de autonomía de la persona, permitiéndole que pueda actuar según el dictamen de su conciencia, tanto en las acciones privadas como en la vida social. El Estado no puede arrogarse el derecho de imponer, impedir, o dificultar la profesión o la práctica pública de una religión.

El derecho a la libertad de conciencia exige que nadie debe ser perseguido, sancionado o discriminado a causa de sus convicciones.

E. Derecho a la libertad de expresión.

Es una consecuencia del derecho a la libertad de pensamiento. La naturaleza del hombre, como ser comunicativo, exige poder exponer y manifestar aquello que se piensa.

La libertad de expresión ha de ser compatible con otros valores o principios básicos e irrenunciables en toda comunidad como son: el orden que equivale a la no violencia, la igualdad o no discriminación, la salud y la moral públicas, además del respeto a los derechos ajenos, sobre todo el respecto a la reputación de los demás.

F. Derecho a la información.

Comprende la libertad de recibir y difundir informaciones, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. Este derecho, según orientación actual, consiste en que los ciudadanos, esto es, el público en general, reciba una información veraz.

El derecho a la información se consolida como una manifestación concreta del derecho más amplio que tiene toda persona a conocer la verdad.

DERECHOS POLÍTICOS

A. Derecho a la nacionalidad.

Toda persona tiene derecho a integrarse en un grupo social organizado en el que desenvuelva su personalidad y en el que pueda participar. La existencia de este derecho se concreta en la necesidad de que toda persona disfrute de capacidad jurídica. La nacionalidad o, lo que es lo mismo, la identidad jurídica debe acompañar a la persona en cualquier lugar en que se encuentre.

El derecho de asilo constituye una consecuencia del derecho a la nacionalidad. Aunque el derecho de asilo no conlleva la adquisición de la nacionalidad del país que lo presta, al menos cumple sus funciones, pues de forma inmediata, una vez concedido el mismo, se acoge y protege al ciudadano injustamente perseguido.

El derecho a la nacionalidad es uno de los derechos humanos que destaca por la importancia de su positivación; en efecto, aunque la determinación de la nacionalidad se deriva de fenómenos naturales, como el nacimiento, la concesión real de la nacionalidad depende del ordenamiento jurídico.

B. Derecho a la participación política.

Es uno de los derechos de primera generación. El derecho a la participación política es una exigencia de la dignidad de la persona humana. Cuando falta este derecho, y por tanto se organiza y dirige una comunidad humana sin la participación y el consentimiento de sus miembros, es evidente que se está instrumentalizando a los ciudadanos como si de objetos se tratara.

Si la voluntad del pueblo es la base del poder político, resulta crucial que esa voluntad pueda expresarse libre de todo condicionamiento económico, jurídico, policial, etc.

C. Derecho a la tutela judicial.

Este derecho significa la existencia de una efectiva protección judicial, la cual se cumple con la existencia de ciertas garantías, como lo son:

• Recurso efectivo contra actos que violen derechos fundamentales reconocidos en la Constitución o la ley. (Por ejemplo, en México, el Juicio de Amparo)

• Prohibición a la detención o prisión arbitraria.

• Garantía de audiencia ante un Tribunal independiente e imparcial.

• Presunción de inocencia mientras no se comprueba la culpabilidad.

• Nadie será condenado por actos que en el momento de haber sido cometidos no fueron delictivos.

• No se impondrá pena más grave de la aplicable en el momento de la comisión del delito.

PRINCIPALES DERECHOS DE RELACIÓN SOCIAL

A. Derecho de reunión y asociación.

• Protegen una manifestación específica de la libertad humana en el ámbito de las relaciones sociales.

• Su ejercicio fomenta la participación ciudadana en las diversas tareas propias de toda comunidad.

El Estado de Derecho no debe cohibir la espontaneidad de sus ciudadanos, ni mediatizar la iniciativa privada en la resolución de los problemas sociales, ni la cooperación en la oferta de servicios por parte de los miembros de la comunidad.

La ley debe velar para hacer compatible este derecho con la paz, el orden y la seguridad pública.

 

Diferencias:

Características

Ejemplo

Temporal y esporádico.

Reunión simple, ocasional.

Más permanente.

Sindicatos, Sociedades Civiles, Sociedades Anónimas.

 

 

Derecho de reunión

Derecho de asociación

B. Derecho de protección a la familia.

El ámbito de protección que el Estado ha de procurar a la familia debe de ir orientado por la función que la familia tiene respecto de la infancia, en cuanto que los padres asumen la potestad y la responsabilidad de los hijos.

Es deber prioritario de las autoridades el facilitar la correcta educación y el desarrollo sano de la infancia y de la juventud, así como de la maternidad, lo que se logra, en parte, con leyes que protejan la situación de la mujer embarazada con relación laboral, así como la situación laboral de niños y adolescentes.

Es muy importante tomar en consideración que el matrimonio (relación varón y mujer) es la institución que favorece y facilita el nacimiento y crecimiento de los hijos. La forma de reproducción humana es la causa de la existencia de unos derechos de la familia.

Los derechos de la familia.

Considerando que:

A. los derechos de la persona, aunque expresados como derechos del individuo, tienen una dimensión fundamentalmente social que halla su expresión innata y vital en la familia;

B. la familia está fundada sobre el matrimonio, esa unión íntima de vida, complemento entre un hombre y una mujer, que está constituida por el vínculo indisoluble del matrimonio, libremente contraído, públicamente afirmado, y que está abierta a la transmisión de la vida;

C. el matrimonio es la institución natural a la que está exclusivamente confiada la misión de transmitir la vida;

D. la familia, sociedad natural, existe antes que el Estado o cualquier otra comunidad, y posee unos derechos propios que son inalienables;

E. la familia constituye, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, insustituible para la enseñanza y transmisión de los valores culturales, éticos, sociales, espirituales y religiosos, esenciales para el desarrollo y bienestar de sus propios miembros y de la sociedad;

F. la familia es el lugar donde se encuentran diferentes generaciones y donde se ayudan mutuamente a crecer en sabiduría humana y a armonizar los derechos individuales con las demás exigencias de la vida social;

G. la familia y la sociedad, vinculadas mutuamente por lazos vitales y orgánicos, tienen una función complementaria en la defensa y promoción del bien de la humanidad y de cada persona;

H. la experiencia de diferentes culturas a través de la historia ha mostrado la necesidad que tiene la sociedad de reconocer y defender la institución de la familia;

I. la sociedad, y de modo particular el Estado y las Organizaciones Internacionales, deben proteger la familia con medidas de carácter político, económico, social y jurídico, que contribuyan a consolidar la unidad y la estabilidad de la familia para que pueda cumplir su función específica;

J. los derechos, las necesidades fundamentales, el bienestar y los valores de la familia, por más que se han ido salvaguardando progresivamente en muchos casos, con frecuencia son ignorados y no raras veces minados por leyes, instituciones y programas socio-económicos;

K. muchas familias se ven obligadas a vivir en situaciones de pobreza que les impiden cumplir su propia misión con dignidad;

Artículo 1

Todas las personas tienen el derecho de elegir libremente su estado de vida y por lo tanto derecho a contraer matrimonio y establecer una familia o a permanecer célibes.

a) Cada hombre y cada mujer, habiendo alcanzado la edad matrimonial y teniendo la capacidad necesaria, tiene el derecho de contraer matrimonio y establecer una familia sin discriminaciones de ningún tipo; las restricciones legales a ejercer este derecho, sean de naturaleza permanente o temporal, pueden ser introducidas únicamente cuando son requeridas por graves y objetivas exigencias de la institución del matrimonio mismo y de su carácter social y público; deben respetar, en todo caso, la dignidad y los derechos fundamentales de la persona.

b) Todos aquellos que quieren casarse y establecer una familia tienen el derecho de esperar de la sociedad las condiciones morales, educativas, sociales y económicas que les permitan ejercer su derecho a contraer matrimonio con toda madurez y responsabilidad.

c) El valor institucional del matrimonio debe ser reconocido por las autoridades públicas; la situación de las parejas no casadas no debe ponerse al mismo nivel que el matrimonio debidamente contraído.

Artículo 2

El matrimonio no puede ser contraído sin el libre y pleno consentimiento de los esposos debidamente expresado.

a) Con el debido respeto por el papel tradicional que ejercen las familias en algunas culturas guiando la decisión de sus hijos, debe ser evitada toda presión que tienda a impedir la elección de una persona concreta como cónyuge.

b) Los futuros esposos tienen el derecho de que se respete su libertad religiosa. Por lo tanto, el imponer como condición previa para el matrimonio una abjuración de la fe, o una profesión de fe que sea contraria a su conciencia, constituye una violación de este derecho.

c) Los esposos, dentro de la natural complementariedad que existe entre hombre y mujer, gozan de la misma dignidad y de iguales derechos respecto al matrimonio.

Artículo 3

Los esposos tienen el derecho inalienable de fundar una familia y decidir sobre el intervalo entre los nacimientos y el número de hijos a procrear, teniendo en plena consideración los deberes para consigo mismos, para con los hijos ya nacidos, la familia y la sociedad, dentro de una justa jerarquía de valores y de acuerdo con el orden moral objetivo que excluye el recurso a la contracepción, la esterilización y el aborto.

a) Las actividades de las autoridades públicas o de organizaciones privadas, que tratan de limitar de algún modo la libertad de los esposos en las decisiones acerca de sus hijos constituyen una ofensa grave a la dignidad humana y a la justicia.

b) En las relaciones internacionales, la ayuda económica concedida para la promoción de los pueblos no debe ser condicionada a la aceptación de programas de contracepción, esterilización o aborto.

c) La familia tiene derecho a la asistencia de la sociedad en lo referente a sus deberes en la procreación y educación de los hijos. Las parejas casadas con familia numerosa tienen derecho a una ayuda adecuada y no deben ser discriminadas.

Artículo 4

La vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción.

a) El aborto es una directa violación del derecho fundamental a la vida del ser humano.

b) El respeto por la dignidad del ser humano excluye toda manipulación experimental o explotación del embrión humano.

c) Todas las intervenciones sobre el patrimonio genético de la persona humana que no están orientadas a corregir las anomalías, constituyen una violación del derecho a la integridad física y están en contraste con el bien de la familia.

d) Los niños, tanto antes como después del nacimiento, tienen derecho a una especial protección y asistencia, al igual que sus madres durante la gestación y durante un período razonable después del alumbramiento.

e) Todos los niños, nacidos dentro o fuera del matrimonio, gozan del mismo derecho a la protección social para su desarrollo personal integral.

f) Los huérfanos y los niños privados de la asistencia de sus padres o tutores deben gozar de una protección especial por parte de la sociedad. En lo referente a la tutela o adopción, el Estado debe procurar una legislación que facilite a las familias idóneas acoger a niños que tengan necesidad de cuidado temporal o permanente y que al mismo tiempo respete los derechos naturales de los padres.

g) Los niños minusválidos tienen derecho a encontrar en casa y en la escuela un ambiente conveniente para su desarrollo humano.

Artículo 5

Por el hecho de haber dado la vida a sus hijos, los padres tienen el derecho originario, primario e inalienable de educarlos; por esta razón ellos deben ser reconocidos como los primeros y principales educadores de sus hijos.

a) Los padres tienen el derecho de educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas, teniendo presentes las tradiciones culturales de la familia que favorecen el bien y la dignidad del hijo; ellos deben recibir también de la sociedad la ayuda y asistencia necesarias para realizar de modo adecuado su función educadora.

b) Los padres tienen el derecho de elegir libremente las escuelas u otros medios necesarios para educar a sus hijos según sus conciencias. Las autoridades públicas deben asegurar que las subvenciones estatales se repartan de tal manera que los padres sean verdaderamente libres para ejercer su derecho, sin tener que soportar cargas injustas. Los padres no deben soportar, directa o indirectamente, aquellas cargas suplementarias que impiden o limitan injustamente el ejercicio de esta libertad.

c) Los padres tienen el derecho de obtener que sus hijos no sean obligados a seguir cursos que no están de acuerdo con sus convicciones morales y religiosas. En particular, la educación sexual —que es un derecho básico de los padres— debe ser impartida bajo su atenta guía, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos.

d) Los derechos de los padres son violados cuando el Estado impone un sistema obligatorio de educación del que se excluye toda formación religiosa.

e) El derecho primario de los padres a educar a sus hijos debe ser tenido en cuenta en todas las formas de colaboración entre padres, maestros y autoridades escolares, y particularmente en las formas de participación encaminadas a dar a los ciudadanos una voz en el funcionamiento de las escuelas, y en la formulación y aplicación de la política educativa.

f) La familia tiene el derecho de esperar que los medios de comunicación social sean instrumentos positivos para la construcción de la sociedad y que fortalezcan los valores fundamentales de la familia. Al mismo tiempo ésta tiene derecho a ser protegida adecuadamente, en particular respecto a sus miembros más jóvenes, contra los efectos negativos y los abusos de los medios de comunicación.

Artículo 6

La familia tiene el derecho de existir y progresar como familia.

a) Las autoridades públicas deben respetar y promover la dignidad, justa independencia, intimidad, integridad y estabilidad de cada familia.

b) El divorcio atenta contra la institución misma del matrimonio y de la familia.

c) El sistema de familia amplia, donde exista, debe ser tenido en estima y ayudado en orden a cumplir su papel tradicional de solidaridad y asistencia mutua, respetando a la vez los derechos del núcleo familiar y la dignidad personal de cada miembro.

Artículo 7

Cada familia tiene el derecho de vivir libremente su propia vida religiosa en el hogar, bajo la dirección de los padres, así como el derecho de profesar públicamente su fe y propagarla, participar en los actos de culto en público y en los programas de instrucción religiosa libremente elegidos, sin sufrir alguna discriminación.

Artículo 8

La familia tiene el derecho de ejercer su función social y política en la construcción de la sociedad.

a) Las familias tienen el derecho de formar asociaciones con otras familias e instituciones, con el fin de cumplir la tarea familiar de manera apropiada y eficaz, así como defender los derechos, fomentar el bien y representar los intereses de la familia.

b) En el orden económico, social, jurídico y cultural, las familias y las asociaciones familiares deben ver reconocido su propio papel en la planificación y el desarrollo de programas que afectan a la vida familiar.

Artículo 9

Las familias tienen el derecho de poder contar con una adecuada política familiar por parte de las autoridades públicas en el terreno jurídico, económico, social y fiscal, sin discriminación alguna.

a) Las familias tienen el derecho a unas condiciones económicas que les aseguren un nivel de vida apropiado a su dignidad y a su pleno desarrollo. No se les puede impedir que adquieran y mantengan posesiones privadas que favorezcan una vida familiar estable; y las leyes referentes a herencias o transmisión de propiedad deben respetar las necesidades y derechos de los miembros de la familia.

b) Las familias tienen derecho a medidas de seguridad social que tengan presentes sus necesidades, especialmente en caso de muerte prematura de uno o ambos padres, de abandono de uno de los cónyuges, de accidente, enfermedad o invalidez, en caso de desempleo, o en cualquier caso en que la familia tenga que soportar cargas extraordinarias en favor de sus miembros por razones de ancianidad, impedimentos físicos o psíquicos, o por la educación de los hijos.

c) Las personas ancianas tienen el derecho de encontrar dentro de su familia o, cuando esto no sea posible, en instituciones adecuadas, un ambiente que les facilite vivir sus últimos años de vida serenamente, ejerciendo una actividad compatible con su edad y que les permita participar en la vida social.

d) Los derechos y necesidades de la familia, en especial el valor de la unidad familiar, deben tenerse en consideración en la legislación y política penales, de modo que el detenido permanezca en contacto con su familia y que ésta sea adecuadamente sostenida durante el período de la detención.

Artículo 10

Las familias tienen derecho a un orden social y económico en el que la organización del trabajo permita a sus miembros vivir juntos, y que no sea obstáculo para la unidad, bienestar, salud y estabilidad de la familia, ofreciendo también la posibilidad de un sano esparcimiento.

a) La remuneración por el trabajo debe ser suficiente para fundar y mantener dignamente a la familia, sea mediante un salario adecuado, llamado « salario familiar », sea mediante otras medidas sociales como los subsidios familiares o la remuneración por el trabajo en casa de uno de los padres; y debe ser tal que las madres no se vean obligadas a trabajar fuera de casa en detrimento de la vida familiar y especialmente de la educación de los hijos.

b) El trabajo de la madre en casa debe ser reconocido y respetado por su valor para la familia y la sociedad.

Artículo 11

La familia tiene derecho a una vivienda decente, apta para la vida familiar, y proporcionada al número de sus miembros, en un ambiente físicamente sano que ofrezca los servicios básicos para la vida de la familia y de la comunidad.

Artículo 12

Las familias de emigrantes tienen derecho a la misma protección que se da a las otras familias.

a) Las familias de los inmigrantes tienen el derecho de ser respetadas en su propia cultura y recibir el apoyo y la asistencia en orden a su integración dentro de la comunidad, a cuyo bien contribuyen.

b) Los trabajadores emigrantes tienen el derecho de ver reunida su familia lo antes posible.

c) Los refugiados tienen derecho a la asistencia de las autoridades públicas y de las organizaciones internacionales que les facilite la reunión de sus familias.

C. Derecho al medio ambiente.

Es un derecho de cuarta generación. La defensa del medio ambiente surge del efecto nocivo del desarrollo de la técnica y de la industria en los últimos decenios.

El derecho a un medio ambiente adecuado se desarrolla principalmente en los años setenta y ochenta, y se traduce, prácticamente, en el derecho a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo.

PRINCIPALES DERECHOS DE CONTENIDO ECONÓMICO

A. Derecho de propiedad y a la libertad de empresa.

Toda persona tiene derecho a la propiedad individual y colectiva, de la cual no podrá ser privada arbitrariamente, sin embargo, en virtud de la concepción social del derecho de propiedad, el Estado tiene la facultad de limitar el derecho como consecuencia de su intervención en la organización económica.

El derecho a la libertad de empresa es una consecuencia del derecho a la propiedad privada y del derecho de asociación que incide en el fomento de la iniciativa privada. Es característico en el sistema de economía de mercado y, por el  contrario, ha sido denegado en los sistemas de economía planificada, como son los Estados Comunistas.

La acción del estado se justifica en aras del bien social, pero a su vez, tiene el límite de los derechos individuales y colectivos, como, por ejemplo, el derecho a la libertad de empresa.

B. Derecho a un nivel de vida digno y a la seguridad social.

Este derecho hace referencia a las necesidades básicas y perentorias (urgentes), y de suyo imprescindibles, para una supervivencia adecuada a la vida humana. Es un derecho de segunda generación.

Entre las necesidades básicas a las que se tiene derecho, podemos citar.-

  • ·La salud.
  • ·La vivienda.
  • ·El bienestar.
  • ·La asistencia médica.
  • ·La alimentación.
  • ·Los servicios sociales necesarios.
  • ·El vestido.

Entre las medidas que deberán adoptar los Estados para asegurar la plena efectividad de este derecho, figuran:

  • ·Reducción de la mortandad.
  • ·Sano desarrollo de los  niños.
  • ·Mejoramiento de la higiene en el trabajo y medio ambiente.
  • ·Prevención y tratamiento de enfermedades.
  • ·Condiciones que aseguren asistencia médica y servicios médicos.

Actualmente se discute si la “seguridad social” debe ser una exigencia de la relación laboral, o bien, exigencia del derecho a un nivel de vida digno.

C. Derecho al trabajo.

Íntimamente relacionado con el derecho a un nivel de vida digno, puesto que la remuneración percibida como consecuencia del trabajo deber ser suficiente para hacer frente a las necesidades más vitales.

El trabajo debe contribuir al desarrollo y a la realización intelectual y manual de la persona humana. La conquista de condiciones de trabajo equitativas ha sido ardua, entre ellas podemos señalar.-

  • ·Derecho a trabajar.
  • ·Derecho a elegir libremente su trabajo.
  • ·Protección contra el desempleo.
  • ·Igual salario por trabajo igual.
  • ·Remuneración equitativa y satisfactoria.
  • ·Fundar Sindicatos.
  • ·Derecho al descanso.
  • ·Derecho al disfrute de tiempo libre.
  • ·Derecho a vacaciones periódicas pagadas.

 

PRINCIPALES DERECHOS CULTURALES

A. Derecho a la educación y a la libertad de enseñanza.

El derecho a la educación desarrolla la personalidad de los miembros de una comunidad y como consecuencia se potencia el crecimiento de una sociedad democrática.

Es un derecho de tercera generación, hasta mediados del siglo XX no se producen la positivación y la generalización de este derecho en Constituciones y Declaraciones internacionales.

El desarrollo de este derecho se puede efectuar según tres aspectos:

1. Determinación de los niveles de enseñanza; es variable, la instrucción elemental siempre es gratuita y obligatoria; en algunos ordenamientos se le da el carácter de gratuita y obligatoria a la enseñanza secundaria, y de obligatoria únicamente a la enseñanza superior.

2. Contenido y objetivo de los niveles de enseñanza; la educación tiene por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana, el fortalecimiento de los derechos humanos y las libertades fundamentales, favorecer la tolerancia, comprensión y amistad, la paz, etc.

3. La libertad de enseñanza; Se puede considerar así la libertad de cátedra (profesores) y la libertad de elegir determinadas materias (alumnos); sin embargo, las manifestaciones más importantes de esta libertad son la posibilidad por parte de los padres de elegir el centro docente de su hijo o pupilo, y la posibilidad de crear centros docentes.

El derecho a la educación tiene el deber correlativo de tener que estudiar las materias que se consideran básicas, elementales e ineludibles para el desarrollo mínimo de la capacidad intelectual de la persona humana.

B. Derecho de acceso a la cultura.

Es un derecho de tercera generación, se traduce en el derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

La conservación, el desarrollo y la difusión de la ciencia y de la cultura, para que sean efectivas, requieren medidas concretas de carácter económico por parte de la Administración, como lo son, el reconocimiento del autor, la adjudicación de la obra al mismo, la condena al plagio y la sanción de todo aquello que atente contra las obras artísticas.

El derecho de acceso a la cultura requiere de un ámbito de libertad para el efectivo ejercicio del mismo; libertad ideológica y destinar medios económicos suficientes para que las personas dotadas para la investigación, o la creación artística, puedan llevarla a cabo sin condicionamientos económicos.

LÍMITES DE LOS DERECHOS HUMANOS

El ejercicio de los derechos humanos está sometido a limitaciones; los argumentos que justifican la existencia de estos límites son de diversa índole, entre ellos, circunstancias sociales, económicas y culturales del momento histórico.

El carácter social de todo derecho obliga a someter, ocasionalmente, el bien particular al bien social.

El ejercicio de los derechos humanos no tiene más límite que los que aseguran a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos.

Los límites sólo pueden estar determinados por la ley.

En resumen, el único límite es el de los derechos ajenos.

“El respeto al derecho ajeno es la paz” Benito Juárez.

Conclusión.

“Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y dotados como están por naturaleza de razón y conciencia, deben conducirse fraternalmente los unos con los otros.

El cumplimiento del deber de cada uno es exigencia del derecho de todos. Derechos y deberes se integran correlativamente en toda actividad social y política del hombre. Si los derechos exaltan la libertad personal, los deberes expresan la dignidad de esa libertad.

Los deberes del orden jurídico presuponen otros, de orden moral, que los apoyan conceptualmente y los fundamentan.

Es deber del hombre servir al espíritu con todas sus potencias y recursos porque el espíritu es la finalidad suprema de la existencia humana y su máxima categoría.

Es deber del hombre ejercer, mantener y estimular por todos los medios a su alcance la cultura, porque la cultura es la máxima expresión social e histórica del espíritu.

Y puesto que la moral y buenas maneras constituyen la floración más noble de la cultura, es deber de todos los hombres acatarlas siempre”.

Preámbulo de la Declaración Americana de los derechos y deberes del hombre.

ANEXO:

SOBRE EL ESTATUTO DEL NASCITURUS Y DISCRIMINACIÓN.

Como se desprende de la pretendida ley de despenalización del aborto se puede concluir que el nasciturus se encuentra en un status de inferioridad y discriminación  respecto al nacido.

1. El nasciturus para la Constitución.

La Constitución reconoce que desde el inicio de la gestación hay ya una vida humana, distinta de la vida de la madre. Sin embargo, el ordenamiento jurídico no protege con contundencia esa nueva vida humana hasta que esta abandona el albergue materno por el nacimiento. Mientras no nace, el status de esa vida humana es un status precario, y desde luego, comparativamente con el status del ser humano ya nacido, el no nacido se encuentra en una situación jurídica de inferioridad ¡Una sustancial discriminación! No hay que olvidar que la vida humana del no nacido es tan humana como la vida humana del nacido.

2.    El valor de la vida para la legislación.

La regulación legal depende del valor social que, en los distintos tiempos y lugares, merezca una situación personal. En la medida en que una autorizada valoración social sobre la vida y protección del nasciturus se ha manifestado, con publicidad y solemnidad suficientes; en la argumentación y conclusión jurídica, podríamos decir que el valor social que merece en estos tiempos y lugares, la dignidad del nasciturus y su vida es de carácter secundario o menor, en relación con la dignidad y vida del ya nacido.

3.    Los conceptos de persona e igualdad para la legislación.

a) Persona.

Es persona quien pertenezca a una determinada comunidad jurídica. Pertenecer o no a un determinado status condiciona el patrimonio jurídico de la persona, e incluso el reconocimiento de su misma personalidad, como miembro de la comunidad jurídica. Por otro lado, la división de la sociedad en estados sociales distintos, creadores de desigualdades jurídicas, se considera incompatible con la democracia.

b) Igualdad.

Nos encontramos con una fuerte sensibilidad de la conciencia social –inserta claramente en los preceptos constitucionales- que propugna la única e inviolable dignidad de cada ser humano; una proclamación, sólidamente garantizada, de la igualdad básica de todos los hombres; y una prohibición de cualquier tipo de discriminación.

La igualdad básica de las personas, pues, se considera como un postulado del espíritu democrático. Este criterio no podemos infravalorarlo ya que uno de los caracteres del Estado Mexicano se constituye es el de su índole democrática. Y los distintitos estados o estatutos sociales que engendran desigualdad jurídica injustificada no son compatibles con el citado rasgo constitutivo del estado constitucional. Porque hay una igualdad básica que ha de ser defendida ya que todos los hombres son personas.

4.    El estatus del nasciturus para la legislacion, semejante a la de los esclavos.

Parece que el no nacido tiene un cierto estatus propio, inferior desde luego al del nacido. A pesar de que su situación jurídica requiere una mayor protección social, y que podría justificar un cierto status constitucional singular, con el fin de hacer posible su futura plenitud como individuo humano, el nasciturus, no sólo carece de un especial status de protección, como si lo tienen determinados ciudadanos necesitados también de especial tutela, sino que queda relegado en buena medida a un status de indefensión.

Si por una parte, su vida es reconocida como humana, por otra, esa vida se contempla como separada de su atribución natural a su sujeto propio, que, por serlo de una vida humana, es, necesariamente, sujeto humano. Por lo que parece el nasciturus es algo parecido a ser persona, pero sin llegar a serlo; pero, además, al no reconocérsele expresamente su condición de sujeto de esa vida humana, y sólo admitir, el carácter de bien jurídico de ésta, como un objeto vivo en el vientre de la madre, el nasciturus es contemplado como una especie de tertium genus, no personal, pero con vida humana, un ser difícilmente definible, que recuerda, escandalosamente, a la que fue la desgraciada situación jurídica de los esclavos.

El nasciturus, pues, no puede ser tratado de un modo análogo, en buena parte, a como fueron tratados los esclavos: no puede ser tratado como una cosa, sino como persona; ni siquiera puede ser tratado, en parte, como una cosa.

La vida humana tiene un estatuto constitucional  distinto según sea la propia del nasciturus o bien la propia del ser humano ya nacido. Esta situación, que de modo tan difícil puede ser calificada de discriminatoria, no puedo aceptar que sea verdaderamente constitucional, o al menos conforme y no distorsionante del texto y espíritu de la Constitución.

La despenalización no dice nada sobre esos estatutos constitucionales de la vida humana, pero me parece que de lo que dice y admite, la situación de dos regimenes jurídicos distintos sobre una única y misma vida humana parece que resulta concluyente; y en verdad, inadmisible.

4. Definición de la vida humana para la legislación.

En el vientre de la madre, hay ya otra vida humana real desde el inicio de la gestación. Ese reconocimiento palmario de la realidad incontestable del hecho biológico no se traduce, en el discurso de la ley, en asegurar un mismo estatuto protector a la vida humana, igual tanto para el nacido como para el no nacido, puesto que la dignidad de la vida humana es igualmente digna en cuanto que es igualmente humana, desde la concepción hasta la muerte.

5.    Justificación de mayor protección del nasciturus para la legislación.

Mayor protección para la vida del no nacido, sería justificable por la completa indefensión del nasciturus ante posibles acciones contrarias a su vida, incluso provenientes, en casos extremos, de la misma madre. En cambio, esta ley admite un status de menor garantía constitucional para la vida no nacida que para la vida nacida. En definitiva el nasciturus, sufre un status de desprotección respecto a su vida, en los supuestos previstos por la referida ley.

Todas las personas tienen derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales en el ejercicio de sus derechos e intereses legítimos, sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión. No deja de ser paradójica la indefensión absoluta en que da el concebido y no nacido, en lugar de concedérsele una garantizada protección.

Un simple paso en el proceso de desarrollo de una misma vida humana, que ha comenzado con la concepción y que terminará con la muerte, no puede ser aceptado como causa de adquisición para el sujeto de esa vida de un status ahora ya verdaderamente humano en cuanto que condiciona la protección garantizada de su propia vida.

Aunque el nacimiento es un paso importante en el proceso de desarrollo de la vida del individuo humano, no deja de ser un mero paso; es decir, un instante más de una vida que comenzó su andadura tiempo atrás, y que por tener, ya desde entonces, una dignidad que acompañará a su sujeto hasta la muerte, debió obtener, ya desde entonces, la mas vigorosa protección por parte del Derecho.

Parece como si la sociedad y su Derecho no pudiera o quisiera llegar, con reforzadas garantías, a proteger al nasciturus en el albergue materno.

6.    La patria potestad y el nasciturus para la legislación.

Respecto a la patria potestad, que deberá ejercerse siempre en beneficio de los hijos, es lamentable que haya quienes consideren que los hijos aún no nacidos no son propiamente hijos, y que, consecuentemente, en los casos previstos en la ley, no solamente no deben necesariamente beneficiarse de la potestad natural, jurídicamente reconocida, de sus padres, y obtener, por tanto, su protección y asistencia; al contrario, pueden esos hijos ser perjudicados, desprotegidos y desasistidos, hasta el punto de poder ser, al parecer, sin ofensa de la Constitución destruidos impunemente, en los supuestos previstos por la ley.

7.    La protección a la dignidad humana y la igualdad jurídica básica.

En los dos últimos siglos, puede observarse una fuerte y creciente corriente protectora de la dignidad humana. La evolución que va del liberalismo de los inicios del s. XIX a la afirmación generalizada del ideal democrático se acompaña de la evolución en la concepción relativa a la amplitud con que es aceptado el sufragio electoral: del sufragio restringido se pasará al sufragio universal. De la libertad y de los derechos proclamados para todos, pero efectivos realmente sólo para algunos, se pasará a unos derechos y a unas libertades, también de modo efectivo, propias de todo ciudadano.

La restricción del derecho a la vida sólo para los que aún no han podido franquear el claustro materno no deja de ofender, según me parece, a una concepción jurídico-constitucional que históricamente tiende con fuerza a descomponer las trabas ilegitimas de la igualdad dignidad y libertad de todos. Una eficaz tutela de la vida del concebido y no nacido es, hoy por hoy, un bastión aún por conquistar.

La igualdad jurídica básica ha de ser necesariamente promovida; este principio origina preceptos en la misma Constitución que protegen desigualmente a quien se encuentra en una situación natural o social de particular debilidad. A los poderes públicos corresponde realizar, de modo real y efectivo, la referida promoción de la igualdad jurídica, que, por su propia naturaleza, requiere visión amplia de lo que supone la dignidad humana.  

 

Tengo un hijo de la generación NiNi. Ni estudia, Ni trabaja ¿Qué hago con él

Los jóvenes de la generación NiNi, salvo lamentables excepciones, son un grupo social con edades entre los 18 y los 30 años, que viven mantenidos en la casa de sus padres y que justifica su existencia, pasando los días sin hacer nada. Ni trabajan. Ni estudian, ni buscan trabajo y ven llegar su incierto futuro, entre la indolencia y el conformismo. La mayoría son jóvenes inmaduros, neo adolescentes que no tienen esperanza de nada, ni un proyecto de vida que les ilusione, aunque se crean felices y privilegiados por no hacer nada, se han convertido en esclavos de su propia vagancia. Algunos jóvenes se auto engañan haciendo como que estudian o como que trabajan, cuando solamente emplean el 10% de su capacidad. 

Son las secuelas demoledoras de una década prodigiosa de consumismo y despilfarro a nivel económico y de haberles consentido en muchos vicios, como el hedonismo y el vivir aquí y ahora. Si hasta la fecha se han librado de tener que hacer esfuerzos y sacrificios, tarde o temprano tendrán que pagar el precio. Los hijos NiNi llevan una vida disfuncional y antisocial. Suelen ser maleducados y arrogantes, cuya energía y objetivos están encaminados únicamente al sexo, al hedonismo, al yo primero, al todo vale y al aquí y ahora. El ocio es la madre de todos los vicios. 

La generación NiNI es un fenómeno social que hasta ahora se estimaba minoritario en algunos países. En otros no existe este fenómeno porque los hijos cuando llegan a los 18 años se emancipan o les emancipan sus padres. Se independizan de la casa familiar, dedicándose a estudiar o a trabajar. Han surgido los NiNi por la ausencia de la enseñanza de los padres, de las virtudes y valores humanos, que promueven el sacrificio que supone el trabajo, el estudio y la vida ordenada. La mayoría de ellos, han sido mimados en su infancia y criticados en la pubertad. No son correctas sus alegaciones, de que mantienen esa actitud por el alto desempleo que hay, que los estudios y los trabajos, son cada vez más competitivos y que es mucho más fácil y gratificante, la deserción escolar y el hacer el vago en casa. Que se dejan llevar por los bombardeos de consumismo que les llegan de todas partes, con invitaciones para comprar continuamente, la tolerancia a su forma de vida que les han regalado sus padres, la ausencia de los padres que no han estado, cuándo y dónde los han necesitado, el soborno de sus padres con regalos y dádivas, la lealtad que ellos tenían que haber dado gratuitamente y con agradecimiento. 

Los jóvenes NiNI tienen el riesgo de ser presa muy fácil de pandillas, narcotraficantes y demás gente de mal vivir. Tienen mucho tiempo libre y necesitan dinero, para mantener el ocio continuo de sus vidas, circunstancias que atraen a los que para sus fechorías, buscan mano de obra barata, abundante, sin prejuicios, ni valores. Los jóvenes NiNi son una generación fracasada y encaminada a caer en el mundo de las drogas, el sexo prematuro, el dinero fácil, etc. Es más fácil encontrar cómplices en ese grupo, que en el de los que dedican su vida al esfuerzo del trabajo y del estudio. 

La ausencia del conocimiento y práctica de las virtudes y valores humanos, relacionada con el estudio y con el trabajo, les hacen mucho más vulnerables hacia los embates malignos de la sociedad, como son el consumo de drogas, alcohol, el sexo fuera del matrimonio, el homosexualismo por dinero, etc. Muchos de ellos, entran en las estadísticas de los embarazos no deseados, al no respetar sus relaciones amistosas. No es solamente el que estén desorientados, es que la mayoría de estos hijos, no han tenido, ni tienen, una brújula que les guíe.

Principales virtudes y valores humanos que los padres deben enseñarles a practicar: Abnegación. Aprovechamiento. Autodisciplina. Ayudar. Bien común. Disciplina. Diligencia. Carácter. Coherencia. Colaboración. Compromiso. Conciencia. Constancia. Conocimiento. Dignidad. Educación. Ejemplo. Esfuerzo. Estudio. Fortaleza. Generosidad. Honradez. Justicia. Madurez. Moral. Obediencia. Perseverancia. Responsabilidad. Sacrificio. Solidaridad. Sufrimiento. Trabajo. Vergüenza. Voluntad, etc.

Los padres tienen que ofrecer a sus hijos NiNi ideales y referentes mejores que los que les han estado dando, levantando el listón de mínimos y procurándoles una nueva cultura, que haga que no se conformen con ser mediocres, ni inútiles en la familia, trabajo y sociedad. Les tienen que dedicar tiempo y energía, para que desarrollen hábitos positivos y eliminen los hábitos negativos.

Responsabilidad de los padres. Los padres tienen que decir en algún momento un “hasta aquí hemos llegado”. Estudias o trabajas, o las dos cosas a la vez, o te vas de la casa. Los hijos tendrán que cambiar de actitud o asumirán, que tienen que buscar otra forma de vivir fuera del hogar familiar. Si no se marchan de la casa, conducirán a sus padres hacia la bancarrota. Aunque algunas veces, a los padres les es mas cómodo pensar a corto plazo, que a largo plazo, en sus concesiones familiares y económicas. No es la solución mirar para otro lado, cuando ven el tipo de vida que llevan. Tienen que enfrentarse a la cruel realidad, que muchas veces, es el resultado de haber consentido que los hijos vayan ganado terreno poco a poco, en ese camino hacia el desorden de sus vidas. Si los hijos NiNi tienen hermanos menores, es un ejemplo muy pernicioso el que les ofrecen, dándoles falsas expectativas sobre lo que es el sacrificio y los beneficios del estudio y del trabajo. 

Es muy difícil para los padres oponerse a esa situación, pues a lo mejor les recuerdan el abandono que les han tenido, al no haberse ocupado de los hijos y les han consentido todo lo que querían. Nunca es tarde para sentarse a dialogar y negociar con los hijos, su actitud presente y futura. Más vale hacerlo pronto y bien que tarde y mal. Cuando más tiempo estén los hijos NiNi sin estudiar ni trabajar, antes llegarán a acostumbrase y después, será más difícil que les apetezca cambiar. 

Algunos padres incluso derrochan el dinero de sus ahorros, conseguido durante muchos años y guardado para posibles emergencias o para su jubilación, manteniendo a sus hijos sin estudiar, ni trabajar. Se olvidan de que cuando surja algún problema grave, van a ser los mimos hijos, los que van a pretender que los padres sean los que les resuelvan sus problemas, además de que posiblemente, les echen en cara que su situación, ya irreversible, se la deben a ellos. Muchas veces los padres prefieren no enfrentarse con sus hijos NiNi, porque están muy ocupados en sus trabajos, para acumular riquezas y prefieren comprar con dinero sus ausencias del hogar familiar, dándoles a los hijos lo que les pidan y consintiéndoles hacer lo que quieren. El dios falso del tener y del poder, castiga a los hijos, con la ausencia de los padres. 

Los hijos NiNi convierten el domicilio familiar en su particular “Reino de Jauja” a través de continuamente “Estar en Babia”. Otras generaciones, ni se permitían el lujo de plantear a los padres que no querían seguir estudiando, ni ir a trabajar. Había unas normas no negociables, donde todos tenían que hacer el máximo esfuerzo, para cumplirlas en el presente, de forma que pudieran estar preparados para el futuro. 

Es muy difícil para los jóvenes NiNi iniciar y mantener un noviazgo serio, que les pueda conducir a un feliz matrimonio, ya que no tienen nada que ofrecer a su pareja y tienen que saber, que después de pasados los primeros momentos del noviazgo o del matrimonio, al llegar a la cruda realidad de la vida cotidiana, las posibilidades de ruptura son muy elevadas. Su pareja les verá como seres carentes de personalidad, voluntad y firmeza, para enfrentarse a las situaciones que una vida normal les pide. Tampoco podrán alegar a su favor ninguna circunstancia atenuante, ni dirimente, que les impida enfrentarse al hecho de tener que estudiar o trabajar, para después poder compartir su vida futura con otra persona. Es casi seguro que se quedarán descalificados, para mantener unas relaciones de noviazgo o matrimonio dignos y duraderos y entrarán a formar parte, de la enorme cantidad de matrimonios divorciados, por culpa de la falta de dinero o de no querer esforzarse y poner los medios para conseguirlo. Es casi imposible que puedan formalizar una familia, si no tienen bien afianzadas las virtudes del estudio y del trabajo. 

Incluso si encuentran un trabajo, cosa muy difícil al tener que pasar por una selección, que prácticamente les descarta por su indolencia, ya que las empresas siempre están interesadas para seleccionar a los candidatos en función, entre otras cosas, de conocer lo que han hecho estos durante su tiempo libre, es decir fuera del tiempo dedicado a sus obligaciones normales de formación. Ese vacío de actividades es el que, seguramente les eliminará como candidatos. También tendrán que hacer los hijos NiNi un esfuerzo extraordinario, para poder adaptarse a la disciplina que supone la aceptación de las órdenes y la obediencia a los superiores, así como al orden en los estudios, cuando decidan volver a empezarlos. 

Los hijos NiNi son el fruto de décadas de crecimiento económico ininterrumpido, jamás conocidas, dentro de una gran abundancia de bienes materiales y consumismo voraz.  Lo que han generado una educación muy permisiva, la práctica del esfuerzo mínimo para obtener todo lo que querían, e incluso cualquier capricho. No han aprendido a  controlar sus apetencias, ni a mantener un equilibrio entre lo que son y lo que quieren ser. Los hijos NiNi han crecido sin raíces ni convicciones, porque lo han tenido todo sin hacer el mínimo esfuerzo. Se creen que han disfrutado de una infancia afortunada, sin darse cuenta que después de esa infancia, llega la juventud, la madurez y la vejez, a las que tienen que enfrentarse ya, bajo su propia responsabilidad. No se quieren dar cuenta que su generación, la primera desde hace muchos siglos, tendrá una calidad de vida inferior a la de sus padres, incluso sin haber tenido que vencer los obstáculos que tuvieron las generaciones precedentes. 

Los padres originan hijos NiNi en algunas ocasiones, porque ambos trabajan mucho o porque quieren darles una mejor forma de vivir, que la que ellos tuvieron, y les rodearon de toda clase de comodidades, hasta convertirlos en las autenticas joyas de la casa, olvidando la virtud de la austeridad.

Los hijos NiNi, aunque aparentemente parecen felices, pues no pegan ni un palo al agua, viven sin ilusiones, están totalmente desanimados, incluso se dan cuenta de que no tienen esperanza de futuro, ni fe en sí mismos. Han abandonado la lucha por la vida, los estudios y el trabajo, no quieren crecer, ni esforzarse. Son la antítesis de la juventud triunfadora. Pero la sociedad en general, se da cuenta y les pasa la factura, arrinconándolos y despreciándolos.

Los padres de los hijos NiNi se desesperan, cuando se dan cuenta de su fracaso como educadores de sus hijos. Incluso no saben o no quieren saber, como resolver el problema, sin darse cuenta que cuanto más tarden en hacerlo, será más difícil obtener buenos resultados. Se tienen que enfrentar a las malas caras, cuando les proponen soluciones realistas, o simplemente la visita a profesionales, como son los sacerdotes, pastores, rabinos, imanes o médicos, que les puedan ayudar a cambiar de actitud y volver a encontrar la ilusión de vivir. Los hijos NiNi no quieren ni oír hablar de intentar cambiar, prefieren seguir haciendo lo que están haciendo, que es hacer nada, lo mismo que obtendrán en el futuro, nada. Les aterra escuchar la frase de: El que no estudie o no trabaje, que no coma y que alguien intente reconducirlos hacia unos horarios, obligaciones y pautas concretas de convivencia con la familia y la sociedad.

Los hijos NiNi, aunque se crean o sean inteligentes, poco a poco se van convirtiendo en jóvenes déspotas y tiranos con sus padres, hermanos y familiares. Acaban inhabilitados, marginados e inadaptados para la vida social y laboral.

Los padres suelen ser la causa principal de los problemas de inserción laboral y social de los hijos NiNi. Pero, ¿quién se ocupa de los padres? ¿Cuántos padres están dispuestos a cambiar de actitud, asistiendo a Escuelas para Padres o pidiendo consejos a los que tienen experiencia demostrada? También es cierto que muchos padres se encuentran solos, porque no piden ayuda y por lo tanto nadie les ayuda.

Padres: Negocien con mucha energía esta situación con sus hijos, antes de que se demasiado tarde para ellos y para Vds. No se olviden que ellos se están condenando al fracaso familiar y social, y puede que les arrastren a Vds. Arriésguense a asumir la impopularidad, de poner límites a sus hijos y a explicarles, que tienen que pensar en las graves consecuencias de su modelo de vida actual. Los padres son parte del problema y, por tanto, tienen obligación de ser parte de la solución, no dejársela solamente a los hijos para que decidan, si quieren o no mejorar su situación de hijos NiNi.

Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com

 

JUBILACIÓN.

Envejecimiento es sinónimo de senescencia. Son los cambios que suceden en la 3ª y 4ª edad.  Es el declive biológico, que presentan todos los animales.

El animal no sabe que envejece y que va a morir. El hombre sí, y es capaz de influir en su envejecimiento, acelerándolo o retardándolo, y sobre todo, dándole un sentido, en un avance hacia la madurez y la plenitud,

Vivir supone modificaciones en las células, por errores en la expresión de sus genes, con disminución progresiva de su vitalidad, desembocando en la muerte.

Concomitante con el envejecimiento celular va el envejecimiento orgánico, que no es lineal, envejeciendo cada sistema orgánico con su ritmo propio, e influenciándose, interactuando los órganos y sistemas. (El sistema óseo es el primero en envejecer).

 

El envejecimiento del sistema nervioso (es el sistema que envejece más tarde) se manifiesta sobre todo en las alteraciones de la memoria (afectación del hipocampo), de las funciones intelectivas (las cortezas asociativas), de la capacidad de previsión (se afecta la corteza prefrontal, muy desarrollada en la especie humana), del sueño (el anciano generalmente duerme poco). Signos microscópicos patognomónicos de la senescencia son los ovillos neurofibrilares y las placas amiloides, que invaden el cerebro (de forma similar al Alzheimer); sin embargo, hay casos en que, aun habiendo tales alteraciones, no hay deterioro intelectual. Al mismo tiempo envejecen los órganos de los sentidos, lo que a tales síntomas y signos se añade una insuficiente captación de la realidad externa e interna.

La palabra jubilación tiene que ver con “júbilo”, alegría, celebración. Una vida de trabajo termina con el júbilo del retiro, del cese de la actividad laboral obligatoria, reglada.

Se trata de un proceso gradual, en que el sujeto va “descendiendo”, como por una rampa suave hacia la ancianidad. Proceso tan suave, que el individuo, mientras no se sienta viejo, puede y debe seguir dándose, ofreciéndose, con su experiencia y conocimientos. Como dice el Evangelio, es ir “creciendo en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres”, que era la forma del progresar humano del Niño Jesús.

Con ese “descenso” va el disfrute de la pensión, aunque generalmente con una disminución de la capacidad adquisitiva.

Pero, ¿no se trata más bien de un “ascenso” hacia la VIDA definitiva?

El jubilado actual no es como el de hace años. No tiene por qué ser un viejo achacoso, “cascarrabias”, huraño, molesto, perezoso, inútil. Así como el ambiente influye en la persona mayor, se puede decir que en gran medida la sociedad, la cultura, están impregnadas por la visión y actitudes de los mayores. Es un fenómeno de ida y vuelta.

En la Grecia clásica se hacía mofa de los mayores; contaba más la juventud. En Roma era altamente considerado el anciano (el Senado era una institución muy influyente). En la Edad Media y el Renacimiento, el anciano era muy respetado y valorado. Hoy día, bastantes mayores tienen cargos de responsabilidad pública. Y la Historia nos habla de ancianos que cambiaron el mundo (Platón, Ghandi, Santa Teresa de Calcuta, Goethe, San Juan Pablo II, el Papa Francisco, etc., etc.). ¿Podría hablarse de Gerontocracia?

Actualmente, debido a las medidas higiénicas y espectaculares avances médicos, unido a un descenso en la natalidad, el número de ancianos es considerable. Se calcula que en 2025 la edad media de la población será de 85 años.

En el fondo, muchos rechazan la vejez; quizá por eso, hay mayores que, artificiosamente, se visten y se comportan como jóvenes. En algunos casos parece una autodefensa; o un no admitir el desgaste de la edad. Pero no se trata de disimular, sino de aceptar la realidad tal como es: no es vergonzoso ser viejo.

Por eso, una actitud importante en el anciano es la de aceptarse como es: la vejez es la natural consecuencia de vivir. Decía San Juan Pablo II, en su Carta a los Ancianos: “A pesar de las limitaciones que me han sobrevenido con la edad, conservo el gusto de la vida.” ……  “Cuando venga el momento del ‘paso’ definitivo, concédenos afrontarlo con ánimo sereno, sin pesadumbre por lo que dejemos”.

Y la mayoría de los ancianos son abuelos. El abuelo no está obligado a educar a sus nietos, pero en algunas circunstancias ha de tomarse esa obligación. Y el abuelo, como normalmente es admirado por los nietos, ha de procurar ser en todo coherente. Es el amor lo que hace al abuelo ideal: darse, entregarse, quejarse menos, pensar siempre  en los otros.

Y especialmente, son atacados por los coronavirus del COVID19, pandemia que está minando a la sociedad, tanto  médicamente como en cuanto a la sociabilidad. La “distancia social” aleja a la gente. Esperemos que, cuando las cosas mejoren, no sea ésta un hábito arraigado.

Bibliografía recomendada:

El envejecimiento cerebral. Dignidad de la persona anciana. J. L. Velayos. Digital Reasons. 2015.

 

 Morir con dignidad

Ana Teresa López de Llergo

La eutanasia es síntoma de desesperanza y de injusticia, por lo que es un fracaso social, impide la conducta ética y elimina la credibilidad en los profesionistas.

Es interesante observar la psicología del anuncio. Incorporan a una frase inicial, que promete algo grande, un contenido totalmente ideologizado, con la finalidad de conseguir unanimidad en las respuestas. Así logran una multitud conformada por personas de diversas posturas, que desgraciadamente no detectan la incongruencia de sus convicciones con la propuesta a la que se unen.

Los planteamientos buscan la rápida anexión de los adeptos para no dar tiempo a la reflexión e impedir el descubrimiento del verdadero sentido de tal planteamiento y los perversos fines perseguidos.

Todos deseamos vivir con la dignidad propia de la persona humana. También llegar a morir dignamente, pero aquí ya no hay claridad. Morir con dignidad se reduce a un planteamiento altruista, pero difícil de lograr en la práctica, porque no ven la relación entre la dignidad y alguien deteriorado, próximo a la muerte y, por eso, carente de las condiciones mínimas en los últimos momentos de su vida. Obviamente todos deseamos morir con dignidad.

Toman el camino fácil y eliminan la vida precaria con la eutanasia. Descartan la realidad de que el deterioro se puede vivir con dignidad, si se practican las virtudes adecuadas en esas circunstancias. Con una conducta así la persona provoca admiración y se prepara a morir con dignidad, sin hacer drama del despojo de la vida terrena.

Los argumentos en favor de la eutanasia están bien articulados y entonces confunden a personas que no están de acuerdo con este recurso. Antes de que éstas se den cuenta de lo que se encubre, rápidamente son bombardeadas con múltiples argumentos sentimentaloides, con lo cual consiguen adeptos que se involucran para defender lo indefendible. Emotivamente se exaltan y bloquean su razonamiento. Quedan cegados para advertir la degradación de lo que piden.

Gracias al acceso a la información, por los adelantos en los medios, fácilmente utilizados por todos y en cualquier sitio, nos damos cuenta de que a nivel mundial esta propuesta se repite. Los argumentos son iguales y las tácticas también. ¿No es extraño? Por qué si en cada país hay distintas prioridades, el aborto ocupa el primero en todos.

Ante esto, urge entender en qué consisten la dignidad y la eutanasia. ¿Verdaderamente se pueden equiparar?

La dignidad humana se debe a que toda persona ocupa el sitio más elevado por sobre las demás criaturas. Tiene la tarea de administrarlas, posee las capacidades para ello. Aunque pueden darse casos de personas que por algún motivo tuvieran una incapacidad y no pudieran realizar su tarea, esas limitaciones no les quitan la dignidad, nunca dejan de pertenecer a su rango.

Esto explica por qué nunca se pierde la dignidad, aunque les alcance algún accidente, o aparezca una enfermedad degenerante o cumplan muchos años. La tristeza que produce a los demás darse cuenta de tales pérdidas no justifican el recurso al aborto.

Desgraciadamente, la sociedad contemporánea solamente admite dignidad en personas bien dotadas físicamente, triunfadoras, llamativas. A las demás les recetan la muerte. Se olvidan de que toda vida humana vale la pena vivirla.

Hay personas jóvenes con vitalidad, con madurez, audaces pero no imprudentes, cuyo trabajo da muy buenos resultados, y con buenas relaciones familiares y sociales. Estos casos siempre son resultado del aprovechamiento de la educación y del esfuerzo personal. Practican variadas virtudes como la fortaleza para arrostrar retos, la paciencia para ser oportunos, la cordialidad para apoyarse en otras personas, la justicia para ser equitativos, la alegría para sobreponerse a problemas o para disfrutar los éxitos.

Esa es una vida digna, hay integración personal y social. Además, vivir así solidifica los hábitos buenos, y estas personas están inclinadas a continuar con esas virtudes a lo largo de su vida. También cuando aparece el deterioro. Sin embargo, en la última etapa, requieren de la ayuda de quienes les acompañan, para alentarlos en la práctica de las virtudes, para sobrellevar dignamente las pérdidas que necesariamente se dan. Aquí caben los cuidados paliativos.

Los cuidados paliativos son múltiples. Unos consisten en prestar servicios cotidianos, otras veces serán cuidados especiales con la ayuda de expertos. Aplicados con paciencia y oportunidad, impulsan y mantienen el buen ánimo, y fomentan el agradecimiento. Con los cuidados paliativos se practica la solidaridad de un modo muy alto, pues se ayuda a los vulnerables a ser virtuosos en la última etapa de la vida.

La eutanasia es síntoma de desesperanza y de injusticia. Falta la esperanza porque se descarta el afán de superación en las personas vulnerables. Es una injusticia porque se niega la ayuda a quienes la necesitan, y porque a los profesionistas del campo de la salud que se oponen a la eutanasia les obligan a esa práctica. La eutanasia es un fracaso social, impide la conducta ética y elimina la credibilidad en los profesionistas.

Los cuidados paliativos no han de dirigirse solamente a los aspectos corporales. Si se abren a lo espiritual, prestarán una ayuda mucho más profunda y meritoria a quienes los necesitan. Esto incrementa la seguridad en sí mismo y el convencimiento de que en esas condiciones hay un campo de superación y de ejemplaridad. La persona nuevamente palpa su capacidad y su dignidad. Así se practica la responsabilidad moral de cuidar a nuestro prójimo, especialmente a los más deteriorados. La vida humana en sí vale siempre.

 

¿A quién pretenden proteger?

Cada día, fundamentalmente los fines  de semana, saltan a los medios titulares que informan de la celebración, detectada por la policía, de cientos de fiestas, reuniones clandestinas y botellones, en los cuales no se identifican a los agresores. También cada día, aparecen noticias de sucesos de todo tipo en los que se explicitan identidades, domicilios, relaciones familiares o afectivas de víctimas de incendios, homicidios, atropellos, violencia contra la mujer etc. etc.

No se entiende muy bien la opacidad en la que se diluyen los delitos de quienes cada día atentan contra la salud de los ciudadanos, entre otras razones porque hay que pensar que el derecho a la salud está por encima del derecho a la protección de datos, sobre todo si el sujeto está poniendo en peligro a la mayoría que sí cumple las normas para evitar contagios.

Si la ejemplaridad es una de las funciones fundamentales que el derecho atribuye al castigo, sea el que sea, es evidente que en este asunto el efecto beneficioso de la ejemplaridad no solamente no existe sino que al ignorarse las consecuencias de conductas irregulares que atentan contra la salud de la mayoría, se produce el efecto contrario y se transmite una desoladora señal de impunidad.

Suso do Madrid

 

 ¿Competencia o cuasi monopolio?

Una ley que favorece un modelo estatal de educación y de escuela, inevitablemente suscita un debate basado en un dilema educativo: ¿competencia o cuasi monopolio? Mi respuesta es “competencia”, ya que, en cualquier campo posibilita mayor calidad y menor precio. La competencia en el terreno de la educación requiere un sistema educativo diversificado. Es muy ilustrativo  que en la Cumbre Mundial para la Innovación de la Educación, celebrada en Qatar, en 2017, estuvieron representadas muchos modelos diferentes de escuelas.

La  Lomloe, aprobada el 19 de noviembre de 2020, privilegia de forma  ostensible, un modelo estatal  de educación y de escuela.  A partir de ahora, la red estatal se convertirá en el eje de la educación, actuando prácticamente como  un monopolio. Charles Glenn, catedrático de la Universidad de Boston, ha alertado sobre  la “tentación totalitarista que puede tener el Estado de utilizar sus escuelas para controlar las mentes  y corazones de los niños y de los futuros adultos”.

Las escuelas estatales, mal conocidas como "públicas" (puesto que también las escuelas privadas, concertadas o no concertadas, son públicas y están amparadas por la Constitución), son el 69% de la oferta.  Todas están amparadas por el artículo 27 de la Constitución, que reconoce el derecho a la libertad de enseñanza, el derecho a recibir la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con las convicciones de las familias, y el derecho de las personas físicas y jurídicas a crear nuevos centros docentes.

Enric Barrull Casals

 

¿Y, la "demanda social"? 

La clave del radical cambio de eje que supone la Ley Celaá es la modificación del artículo 109.2 de la ley anterior, la Lomce, del que se elimina la referencia a la "demanda social". Relega a la intrascendencia las preferencias de los padres y se inventa un derecho "a la educación pública" que no aparece como tal en la Constitución. 

El cuasi monopolio estatal de la educación se observa  en varios apartados de la Lomloe. Por ejemplo, el que menciono a continuación. Se  relegan los colegios de Educación Diferenciada, no estableciendo con ellos conciertos económicos por no ser mixtos. Ello atenta seriamente contra la libertad de enseñanza y el pluralismo educativo. Se aduce que la escuela diferenciada  “segrega por el sexo,” no distinguiendo así entre diferenciar  y segregar. Segregar  es separar y marginar a una persona  o a un grupo de personas, por razones sociales, políticas o  culturales (RAE). En cambio,  diferenciar posibilita una educación más personalizada.

La Lomloe muestra en su articulado su preferencia por la escuela pública, depositando en ella una fe casi ciega, convirtiendo así la red concertada en una red auxiliar y secundaria de la pública. Es una ley que pretende  el predominio estatal de la educación, basándose en otro “argumento”: los hijos no son de los padres (Isabel Celaá  dixit). Es una forma de insinuar que son del Estado, como en la extinta Unión Soviética. Esta ocurrencia sólo puede ser sostenida por motivos ideológicos sectarios. Si la familia y el individuo existen antes que la Sociedad y el Estado, es evidente que no han recibido de ellos ni su naturaleza ni su fin. Esto significa que los padres tienen  derechos propios innatos e inalienables sobre los hijos, entre ellos elegir libremente el tipo de educación y de  escuela.

Escuela diferenciada  y escuela mixta son dos modelos que no se excluyen entre sí. Cada uno tiene posibilidades y limitaciones (que no comentaré aquí por problema de espacio); simplemente aludiré a algunas novedades halladas por investigaciones recientes. En las escuelas mixtas los alumnos adolescentes suelen obtener resultados académicos muy inferiores a los de las alumnas, lo que se atribuye a una causa: la diferencia de madurez entre un chico y una chica de la misma edad y curso. Un estudio de F. A. Mael concluye que la escolarización diferenciada por sexo tiene beneficios positivos para el rendimiento académico, tanto en el caso de las mujeres como en el de los hombres. La crítica de que en la escuela diferenciada no existe experiencia de convivencia entre chicos y chicas, en los últimos años ha perdido mucho peso, dado que en la actual sociedad abierta existe esa relación en cualquier espacio y momento.

José Morales Martín

 

 

Nuevo informe de la ONU y el aborto

Una publicación reciente del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)  ilustra varias tendencias preocupantes en la ONU: el impulso constante para insinuar el derecho humano al aborto, la extralimitación de expertos especiales en el sistema de derechos humanos y la tendencia del lenguaje y las ideas problemáticas a migrar de una agencia a otra.

En diciembre, el UNFPA publicó un documento de orientación sobre cómo aplicar un enfoque basado en los derechos humanos a su trabajo en planificación familiar y salud materna. El mandato original del UNFPA fue establecido en 1994 por la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. Pero el nuevo informe sostiene que varios organismos de la ONU han descubierto nuevos "derechos humanos".

Por ejemplo, en 2016, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU emitió la “Observación general 22” que, según el UNFPA, detalla las obligaciones para garantizar el derecho al aborto.

Este comentario, así como cualquier otra "elaboración" emitida por los órganos de supervisión de tratados, no son vinculantes. El texto del tratado en sí es vinculante, pero solo para aquellos países que lo han ratificado. Pero los comentarios de los comités de la ONU no son vinculantes para los estados que han ratificado el tratado.

Estados Unidos, por ejemplo, ratificó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, cuyo órgano de supervisión emitió la "Observación general 36" en 2018. Según el UNFPA, este comentario "encuentra una obligación para los Estados de proporcionar acceso seguro, legal y efectivo a aborto” en determinados casos excepcionales, como la violación, el incesto, la inviabilidad fetal y cuando la vida o la salud de la madre esté en riesgo. Una vez más, este comentario no es vinculante para los Estados Unidos o cualquier otra nación que haya ratificado este documento.

Xus D Madrid

 

Hablemos claro y sin miedo

                                De lo más idiota que le puede ocurrir al “mono humano” es “engañarse a sí mismo”; y eso es lo que está pasando a la mayor parte de la humanidad, de hoy, sobre todo a la que pertenece a la pomposa civilización occidental. No es nada nuevo, puesto que Cristo ya lo dejó sentado para siempre, con su metáfora o parábola de, “la paja en el ojo ajeno y la viga en el nuestro”; o sea que siempre vemos la falta en el prójimo y no valoramos nada más; siempre “la culpa es del otro”; y así nos va, puesto que “el mono humano”, de lo que más huye es de “la verdad que le perjudica”, pero esa verdad la lleva encima y vaya donde vaya; o se esconda en la sima más profunda. Por ello escribí lo que sigue y que he repetido en varios artículos: “La verdad es la herida que más duele… y no cicatriza; y “esa verdad como la llevamos siempre dentro, “en nuestro tribunal privado e íntimo”; nos martirizará siempre que ella obedezca a “algo que no debimos hacer”, pero por el contrario, será como bálsamo vivificador, si corresponde a lo positivo que realizásemos y de forma suficientemente destacable.

            Estoy más que harto, hastiado, de que los pocos que me incitan y plantean el tema de “la corrupción” política, carguen todas las culpas a un solo sector, cuando la realidad es que ya, “toda la sociedad y salvo las excepciones que se puedan demostrar con toda veracidad”, está corrompida; y desde, “los más altos palacios, hasta las cuevas o chozas más humildes”; y lo que resume la sabiduría popular, con la frase española, que asevera que… “Aquí no roba nada más que el que no puede porque no tiene dónde”. O sea que lo de, “Sodoma y Gomorra”, debió ser una realidad tan enorme como la relata “la Biblia”; pero como dejara “certificado” en su libro, “El conocimiento inútil”; “El mundo está gobernado por la mentira”; François Revel, lo sentenció para la historia, en el pasado siglo y después de ello, la situación ha empeorado ostensiblemente.

            Como ese “cáncer” es viejo en la historia del hombre; hace ya mucho tiempo; escribí un artículo en forma de relato o cuento ("URNAS VACÍAS"),  que pueden leer en mi Web en "trabajos literarios: (en artículos o relatos). También se podría combatir no yendo a votar, o echando en la urna, el voto en blanco; POSIBLEMENTE NI ASÍ SE CONSIGA NADA; pero al menos verían que no somos idiotas; pues como no se consigue nada y a lo que ocurre me remito, es votando a quienes sean, puesto que cuando llegan al mando, TODOS SON IGUALES; LO QUE NOS DICE BIEN A LAS CLARAS, QUE ES EL PUEBLO EN GENERAL, EL QUE ESTÁ CORROMPIDO, PUESTO QUE LOS POLÍTICOS SALEN DEL PUEBLO, NO NOS LOS ENVÍAN "LOS ESQUIMALES".

            Por otra parte, las normas políticas ya las estudiaron para que se desarrolle esa corrupción tan brutal, por tanto necesarios nuevos reglamentos, mucho más estrictos y con castigos ejemplares para quien los infrinja,  para lo que se necesitan leyes claras y verdaderos jueces y fiscales, que cumplan de verdad, su función pública; puesto que y como dice el dicho popular… “la mayor miseria y pobreza del juez es la del que vende o alquila su toga”, y lo que por lógica, afecta a fiscales, magistrados y cualquier leguleyo o empleado que manipule en cosa tan sagrada como debe ser LA JUSTICIA.

            Precisamente por ello, nunca LA JUSTICIA SERÁ JUSTICIA; si los jueces los nombran quienes han de ser juzgados y sentenciados por ellos; por lo que hay que ver la forma para seleccionar, los que indudablemente, son la principal base, para que un sistema funcione o no; y quede claro (“muy claro”) que esos tribunales, tienen que estar vigilados y castigados ejemplarmente si se corrompen, por otro tipo de tribunales, aunque hubiese que recurrir, “a los consejos de ancianos de las tribus”, que basados en la “ley natural”, tuviesen la máxima decisión en casos de que deba llegarse a la verdadera y más pura de las Justicias; de las que yo sólo conozco dos o tres casos… “la que sentenció Salomón con la amenaza de dividir al niño; la que dictó Sancho Panza en la Ínsula Barataria y que figura en el “Quijote” y la que se sigue practicando en la huerta valenciana, en su, “Tribunal de las Aguas”. “En ninguna de las tres hubo que escribir nada”.

El Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia: Conocido también como Tribunal de las Aguas (en valencianoTribunal de les Aigües), es una institución de Justicia encargada de dirimir los conflictos derivados del uso y aprovechamiento del agua de riego, entre los agricultores de las Comunidades de Regantes de las acequias que forman parte de él (QuartBenàgeri FaitanarTormosMislataMestallaFavaraRascanyaRovella y Chirivella). Es el tribunal más antiguo o viejo de los de toda Europa y sigue en perfecto funcionamiento y al “aire libre” y presenciable por el que quiera verlo en funcionamiento, con el debido respeto.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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