Las Noticias de hoy 13 Febrero 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 13/02/2021 - 12:32

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Ideas  Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 13 de febrero de 2021        

Indice:

ROME REPORTS

Día de las legumbres, cuyo consumo, para el Papa, es “derecho universal”

Mensaje del Papa en Cuaresma: "Fe, esperanza y caridad para nuestra conversión"

Francisco a Radio Vaticano: "Hagan ver la verdad de las cosas"

El Papa agradece a Custodio de Tierra Santa el precioso servicio de los Comisarios

MADRE DE MISERICORDIA: Francisco Fernandez Carbajal

“El trabajo: un camino de santidad”: San Josemaria

En la tarea de la nueva evangelización: J. Yániz

¿Qué es la Eucaristía?

14 de febrero: la Obra es de Dios

Una obra para entender hoy el Opus Dei: Jesús Ortiz López

Diario de un poeta enamorado y recién casado: Daniel Tirapu

Evangelio del domingo: "Si quieres, puedes limpiarme"

Meditaciones: 3º domingo de san José

Via Crucis compuesto por Ernestina de Champourcin

COVID 19. Los coronavirus.: Jose Luis Velayos

Ama a tus hijos protegiéndolos, pero... ¡no te excedas!: Silvia del Valle Márquez

El Papa Pío XII sobre familias católicas numerosas: Acción Familia

La cuarta edad. Un Proyecto de Vida en 26 consejos. ESCUELA PARA PADRES: Francisco Gras

 Spots del confinamiento (2): Bankinter, “El banco que ve el dinero como tú”: Alfonso Mendiz

El aborto en entornos humanitarios: Valentín Abelenda Carrillo

Asamblea por la Vida, la Libertad y la Dignidad: Suso do Madrid

Para la distensión en Tierra Santa : Juan García. 

​ Dios y política: Pedro García

Los intereses creados y el freno social : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Día de las legumbres, cuyo consumo, para el Papa, es “derecho universal”

Con motivo de la Jornada Mundial de las legumbres, el Pontífice asegura que consumir dietas saludables debería ser “un derecho universal” y aprovecha para lanzar un llamamiento a los Estados: “alienten políticas de educación pública que promuevan la incorporación de alimentos nutritivos”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El pasado 10 de febrero se celebró el Día Mundial de las Legumbres, una jornada que fue designada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en 2019 para dar a conocer los beneficios nutricionales y medioambientales de este tipo de alimento.

En el primer aniversario, el Papa Francisco ha enviado un mensaje al Director General de la FAO, a firma de su Excelencia Mons. Paul R. Gallagher, Secretario para las relaciones de la Santa Sede  con los Estados, en el que Su Santidad pone el foco en el importante papel de las mujeres rurales: “Con esta iniciativa se quiere resaltar también el papel trascendental de las mujeres rurales en la producción y distribución de alimentos a través de mecanismos cooperativos que, básicamente, encuentran su razón y fuerza en el amor al prójimo y el trabajo mancomunado”.

El importante papel de las mujeres rurales

Para el Papa Francisco, las mujeres rurales y las mujeres indígenas “tienen mucho que enseñarnos acerca de cómo el esfuerzo y el sacrificio nos permiten construir, junto al otro y no gracias al otro, tejidos que aseguren el acceso a los alimentos, la equitativa distribución de los bienes y la posibilidad de que todo ser humano realice sus aspiraciones”. En este sentido, Francisco recuerda los orígenes de la palabra legumbres que proviene del vocablo latino “legumen” y hace referencia a los frutos o vainas, que se cosechan no segando sino arrancando a mano las plantas. “Ello naturalmente evoca esas manos curtidas por su contacto con la tierra y los climas difíciles, en horarios incómodos, que los trabajadores rurales, en particular las mujeres, han llevado adelante y aún lo siguen haciendo” puntualiza el Papa.

 

Mujeres de la tribu Tiwa en Assam

Mujeres de la tribu Tiwa en Assam

Las legumbres: un alimento noble que debe ser accesible a todos

“Las legumbres son un alimento noble con enorme potencial para reforzar la seguridad alimentaria a nivel mundial” asegura el Papa en su carta, “pero por desgracia, y las estadísticas así lo señalan – dice – hay todavía muchas personas, entre las que no podemos olvidar los niños, que no pueden acceder a los recursos más básicos y carecen de alimentos sanos y suficientes”. “El hambre no deja de fustigar con su mortal flagelo muchas regiones de la tierra, situación que ha venido a exacerbarse por la crisis sanitaria que estamos padeciendo”. Es por ello que en estos momentos – señala – “se ve como urgente la tarea de cultivar la tierra sin dañarla, de modo que podamos compartir sus frutos pensando no solo en nosotros mismos, sino también en las generaciones que nos sucederán”.

 

Legumbres.

Legumbres.

Llamamiento a los Estados: alienten políticas que promuevan la incorporación de alimentos nutritivos

El Papa ha aprovechado la ocasión para hacer un llamamiento a los Estados para que “alienten políticas de educación pública que promuevan la incorporación de alimentos nutritivos conforme a cada realidad en particular, y donde seguramente las legumbres deberán ser parte de esas dietas con otros alimentos que las complementen”. Para Francisco, el papel de los Estados es “fundamental” para que esto sea posible y para que se respete el derecho universal de “consumir dietas saludables”.

Como dijo Borges: desarrollemos nuestro arte y acabemos con el hambre

Por último, citando al escritor argentino Jorge Luis Borges, que una vez dijo que “todo hombre debe pensar que […] todo lo que le pasa, incluso las humillaciones, los bochornos, las desventuras, todo eso le ha sido dado como arcilla, como material para su arte; tiene que aprovecharlo […] Esas cosas nos fueron dadas para que las transmutemos, para que hagamos de la miserable circunstancia de nuestra vida, cosas eternas o que aspiren a serlo” («La ceguera», en Siete noches, tomado de: Obras Completas III. 1975-1985, Buenos Aires, EMECÉ, 1997, pág. 285), el Papa invita a que “desarrollemos nuestro arte, seamos vigorosos y resilientes como las legumbres y nos unamos para acabar, de una vez por todas, con el hambre”.

 

 

Mensaje del Papa en Cuaresma: "Fe, esperanza y caridad para nuestra conversión"

En su mensaje para la Cuaresma 2021, el Santo Padre Francisco alienta a los cristianos a prepararse para la celebración de la Pascua, recorriendo un camino de conversión basado en tres puntos clave: La fe, la esperanza y la caridad, expresadas en tres gestos concretos que podemos aplicar en nuestra vida diaria: el ayuno, la oración y la limosna. ⬇🙏

Sofía Lobos - Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco ha dado a conocer hoy su mensaje con motivo de la Cuaresma 2021, que lleva como título «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén...» (Mt 20,18). Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.

 

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11/02/2021

El Papa: oración por los enfermos y por quienes cuidan de ellos en la pandemia

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, el Santo Padre invita a los fieles a vivir plenamente este tiempo de conversión«renovando nuestra fe, saciando nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibiendo con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo».

Caminando hacia nuestra conversión

Y en este camino de preparación para la noche de Pascua, en la que -recuerda Francisco- renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, "para renacer como hombres y mujeres nuevos"; resulta fundamental consolidar tres pilares que nos ayudan en nuestra conversión: El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18).

“La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante”

La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos

Asimismo, en su mensaje el Pontífice señala que la fe nos llama en este tiempo litúrgico, "a acoger la Verdad y a ser testigos", ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

“Es por ello que en este tiempo de Cuaresma, acoger y vivir la Verdad que se manifestó en Cristo, significa ante todo dejarse alcanzar por la Palabra de Dios, que la Iglesia nos transmite de generación en generación. Esta Verdad no es una construcción del intelecto, destinada a pocas mentes elegidas, superiores o ilustres, sino que es un mensaje que recibimos y podemos comprender gracias a la inteligencia del corazón, abierto a la grandeza de Dios que nos ama antes de que nosotros mismos seamos conscientes de ello. Esta Verdad es Cristo mismo que, asumiendo plenamente nuestra humanidad, se hizo Camino —exigente pero abierto a todos— que lleva a la plenitud de la Vida”

En este sentido, Francisco subraya que el ayuno vivido como experiencia de privación (para quienes lo viven con sencillez de corazón), "lleva a descubrir de nuevo el don de Dios y a comprender nuestra realidad de criaturas que, a su imagen y semejanza, encuentran en Él su cumplimiento", porque ayunar significa liberar nuestra existencia de todo lo que la abarrota, "incluso de la saturación de información -verdadera o falsa- y de productos de consumo", para permitir que Dios habite en nosotros.

La esperanza como “agua viva” en el camino

Por otra parte, el Santo Padre destaca el elemento de la esperanza como "agua viva" que nos permite continuar nuestro camino de conversión.

“La samaritana, a quien Jesús pide que le dé de beber junto al pozo, no comprende cuando Él le dice que podría ofrecerle un «agua viva» (Jn 4,10). Al principio, naturalmente, ella piensa en el agua material, mientras que Jesús se refiere al Espíritu Santo, aquel que Él dará en abundancia en el Misterio pascual y que infunde en nosotros la esperanza que no defrauda. Al anunciar su pasión y muerte Jesús ya anuncia la esperanza, cuando dice: «Y al tercer día resucitará» (Mt 20,19)”

"Jesús nos habla del futuro que la misericordia del Padre ha abierto de par en par", continúa Francisco: "Esperar con Él y gracias a Él quiere decir creer que la historia no termina con nuestros errores, nuestras violencias e injusticias, ni con el pecado que crucifica al Amor".

El Papa también hace hincapié en las grandes dificultades que atravesamos como humanidad, especialmente en este tiempo de pandemia, "en el que todo parece frágil e incierto" y donde "hablar de esperanza podría parecer una provocación".

“El tiempo de Cuaresma está hecho para esperar, para volver a dirigir la mirada a la paciencia de Dios, que sigue cuidando de su Creación, mientras que nosotros a menudo la maltratamos (cf. Carta enc. Laudato si’, 32-33;43-44). Es esperanza en la reconciliación, a la que san Pablo nos exhorta con pasión: «Os pedimos que os reconciliéis con Dios» (2 Co 5,20). Al recibir el perdón, en el Sacramento que está en el corazón de nuestro proceso de conversión, también nosotros nos convertimos en difusores del perdón: al haberlo acogido nosotros, podemos ofrecerlo”

Sentir que Dios “hace nuevas todas las cosas”

Por tanto, para Francisco, vivir una Cuaresma con esperanza significa sentir que, en Jesucristo, "somos testigos del tiempo nuevo" en el que Dios “hace nuevas todas las cosas”.

 

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12/02/2021

Francisco a Radio Vaticano: "Hagan ver la verdad de las cosas"

Pero... ¿Dónde encontrar esa esperanza? Precisamente "en el recogimiento y el silencio de la oración", que es donde -dice el Pontífice- se nos da la esperanza como inspiración y luz interior, que ilumina los desafíos y las decisiones de nuestra misión: "Por esto es fundamental recogerse en oración (cf. Mt 6,6) y encontrar, en la intimidad, al Padre de la ternura".

Caridad vivida tras las huellas de Cristo

Como último punto de su mensaje, centrándose siempre en el proceso de conversión al que estamos llamados a vivir como cristianos en esta Cuaresma, el Papa destaca la caridad, "vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona",  ya que se trata de  la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

“La caridad se alegra de ver que el otro crece. Por este motivo, sufre cuando el otro está angustiado: solo, enfermo, sin hogar, despreciado, en situación de necesidad… La caridad es el impulso del corazón que nos hace salir de nosotros mismos y que suscita el vínculo de la cooperación y de la comunión. La caridad es don que da sentido a nuestra vida y gracias a este consideramos a quien se ve privado de lo necesario como un miembro de nuestra familia, amigo, hermano. Lo poco que tenemos, si lo compartimos con amor, no se acaba nunca, sino que se transforma en una reserva de vida y de felicidad”

Ayuda a los necesitados en esta pandemia

"Y así sucede con nuestra limosna, ya sea grande o pequeña, si la damos con gozo y sencillez", añade el Sucesor de Pedro indicando que vivir una Cuaresma de caridad "quiere decir cuidar a quienes se encuentran en condiciones de sufrimiento, abandono o angustia a causa de la pandemia de COVID-19".

 

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09/02/2021

90 años de Radio Vaticano: saludos y oraciones de nuestros oyentes

Antes de finalizar, Francisco recuerda que cada etapa de la vida es un tiempo para creer, esperar y amar.

"Este llamado a vivir la Cuaresma como camino de conversión y oración, nos ayuda a reconsiderar, en nuestra memoria comunitaria y personal, la fe que viene de Cristo vivo, la esperanza animada por el soplo del Espíritu y el amor, cuya fuente inagotable es el corazón misericordioso del Padre", concluye el Santo Padre pidiendo a la Virgen María, "que nos sostenga con su presencia solícita, y que nos acompañe en el camino hacia la luz pascual".

*El mensaje del Papa está firmado en Roma, San Juan de Letrán, el 11 de noviembre de 2020, memoria de san Martín de Tours.

Francisco a Radio Vaticano: "Hagan ver la verdad de las cosas"

Con motivo del 90º aniversario de la emisora pontificia, fundada el 12 de febrero de 1931 por Pío XI, el Papa envía sus felicitaciones: "Gracias por vuestro trabajo" que llega incluso a "lugares remotos", avanzando "con valentía y creatividad al hablar al mundo".

Alessandro De Carolis - Ciudad del Vaticano

De los ocho Papas de la Radio, es el sexto que puede celebrar un aniversario con número redondo, que sella una década de trabajo, y en los saludos que Francisco dirige a la comunidad de trabajo de la emisora se puede captar claramente el eco más actual de su magisterio sobre los medios de comunicación, el estímulo para producir narraciones basadas en la "verdad" de la vida.

Construyendo el futuro

"Queridos hermanos, feliz aniversario", expresa el Papa al inicio de su mensaje.

"Es importante conservar la memoria de nuestra historia y tener nostalgia, no tanto del pasado, sino del futuro que estamos llamados a construir. Gracias por su trabajo. Gracias por el amor que ponen en él. La radio tiene esta belleza: que lleva la palabra incluso a los lugares más remotos. Y hoy también lo combina con imágenes y escritura. Sigan adelante con valentía y creatividad para hablar al mundo y construir, así, una comunicación capaz de hacernos ver la verdad de las cosas".

Responsables de lo que comunicamos

La conclusión del mensaje del Papa va en sintonía, es oportuno decirlo, con la invitación dirigida a todos los profesionales de los medios de comunicación en el reciente mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de mayo de 2021, es decir, a "distinguir la apariencia engañosa de la verdad", especialmente aquella que muchas veces nadie cuenta porque no nos tomamos la molestia de ir a buscarla allí donde se manifiesta.

Francisco propone a los trabajadores del sector el "Ven y verás" evangélico porque -dice- "en la comunicación nada puede sustituir completamente el ver por uno mismo".

 

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11/02/2021

Cuando Radio Vaticano encontró casa

Pandemias, guerras olvidadas que no han quedado en el olvido gracias a la valentía de algunos reporteros: hay un mundo que necesita ser contado con ojos claros, pero para ello, insiste el Papa, hay que comprobarlo en persona. 

"El «ven y verás» -escribe el Santo Padre- es el método más sencillo de conocer una realidad. Es la comprobación más honesta de todo anuncio, porque para conocer es necesario encontrarse, dejar que la persona que tengo delante me hable, permitir que su testimonio me llegue". Por eso, en un contexto mediático donde la manipulación y el narcisismo ejercen su influencia, Francisco pide discernimiento en la labor informativa.

"Todos nosotros -recuerda- somos responsables de la comunicación que hacemos, de la información que damos, del control que juntos podemos ejercer sobre las noticias falsas, desenmascarándolas. Todos estamos llamados a ser testigos de la verdad: a ir, ver y compartir".

El Papa agradece a Custodio de Tierra Santa el precioso servicio de los Comisarios

El Papa Francisco envía una carta al Custodio de Tierra Santa con motivo del 600 aniversario de la creación de los comisarios de Tierra Santa.

Ciudad del Vaticano

Fue un 14 de febrero de 1421 cuando se llevó a cabo la creación de los comisarios de Tierra Santa. Hoy, 600 años después, el Papa Francisco escribe al Custodio de Tierra Santa, fr. Francesco Patton, para mostrarle su “apoyo” y le envía sus bendiciones por “este precioso servicio”.

El padre Patton respondió al mensaje del Papa Francisco al día siguiente, informándole que el próximo 15 de febrero a las 6.30 horas de la mañana celebrarán una misa en el Edículo del Sepulcro de Jerusalén en memoria de todos los benefactores para agradecer la labor de los comisarios. Durante dicha Misa, el Custodio asegura al Santo Padre que leerá su mensaje frente a todos los frailes, quienes ofrecerán oraciones especiales por el Papa Francisco y por su ministerio.

“Lee agradecemos muy sinceramente sus palabras de confirmación y aliento”, se lee en la carta del padre Patton. “Gracias por su apoyo y por su bendición. También le agradecemos todo el apoyo que nos brinda a través de la Congregación para las Iglesias Orientales y su Prefecto, Su Eminencia el Cardenal Leonardo Sandri. Expresándote todo nuestro agradecimiento, queremos mostrarte una vez más nuestro afecto filial y nuestra obediencia con nuestros más devotos sentimientos”.

Texto y foto de la carta del Papa Francisco

Querido hermano,
El próximo 14 de febrero será el 600 aniversario de la creación de los Comisarios de Tierra Santa por el Papa Martín V.
Después de todos estos siglos, la misión de los Comisarios sigue siendo de actualidad: apoyar, promover y desarrollar la misión de la Custodia de Tierra Santa, haciendo posible una red de relaciones eclesiásticas, espirituales y caritativas que tengan como punto focal la tierra donde Jesús vivió.
Apoyo y bendigo este precioso servicio y espero que pueda ser cada vez más una semilla de fraternidad.
Los bendigo a todos con mi corazón y, por favor, no se olviden de orar por mí.
Fraternalmente,
Francisco

 

Carta del Papa Francisco

Carta del Papa Francisco

MADRE DE MISERICORDIA

— María participa en grado eminente de la misericordia divina.

— Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores.

— Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos.

I. Una gran multitud seguía a Jesús, y van tan pendientes de su doctrina que se han ido alejando de las ciudades y aldeas, sin tener nada que comer. El Señor llamó entonces a sus discípulos, y les dijo: Siento profunda compasión por la muchedumbre, porque ya hace tres días que permanecen junto a mí y no tienen qué comer; y si los despido en ayunas a sus casas desfallecerán en el camino, pues algunos han venido de lejos1. La compasión misericordiosa es, una vez más, lo que lleva a Jesús a realizar el extraordinario milagro de la multiplicación de los panes y de los peces.

Nosotros debemos recurrir frecuentemente a la misericordia divina, porque en su compasión por nosotros está nuestra salvación y seguridad, y también debemos aprender a ser misericordiosos con los demás: este es el camino para atraer con más prontitud el favor de Dios. Nuestra Madre Santa María nos alcanza continuamente la compasión de su Hijo y nos enseña el modo de comportarnos ante las necesidades de los hombres: Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia..., le hemos dicho tantas veces. Quizá, como muchos cristianos, un día a la semana como hoy sábado, acudimos a Ella de modo particular, cantándole o rezándole esa antiquísima oración. María «es la que conoce más a fondo el misterio de la misericordia divina. Sabe su precio y sabe cuán alto es. En este sentido la llamamos Madre de la misericordia: Virgen de la Misericordia o Madre de la divina Misericordia; en cada uno de estos títulos se encierra un profundo significado teológico, porque expresan la preparación particular de su alma, de toda su personalidad, sabiendo ver primeramente a través de los complicados acontecimientos de Israel, y de todo hombre y de la humanidad entera después, aquella misericordia de la que nos hacemos partícipes por todas las generaciones (Lc 1, 50), según el eterno designio de la Santísima Trinidad»2.

Enseña San Agustín que la misericordia nace del corazón y se apiada de la miseria ajena, corporal o espiritual, de tal manera que le duele y entristece como si fuera propia, llevando a poner –si es posible– los remedios oportunos para intentar sanarla3. Se derrama sobre otros y toma los defectos y miserias ajenos como propios e intenta librarles de ellos. Por esto, dice la Sagrada Escritura que Dios es rico en misericordia4; y «es más glorioso para Él sacar bien del mal que crear algo nuevo de la nada; es más grande convertir a un pecador dándole la vida de la gracia, que crear de la nada todo el universo físico, el cielo y la tierra»5.

En Jesucristo, Dios hecho hombre, encontramos plenamente la expresión de esta misericordia divina, manifestada de muchas maneras a lo largo de la historia de la salvación. Se entregó en la Cruz, en acto supremo de Amor misericordioso, y ahora la ejerce desde el Cielo y en el Sagrario, donde nos espera, para que vayamos a exponerle las necesidades propias y las ajenas. No es tal nuestro Pontífice, que sea incapaz de compadecerse de nuestras miserias (...). Lleguémonos, pues, confiadamente, al trono de la gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar la gracia para ser socorridos al tiempo oportuno6. ¡Qué frutos de santidad produce en el alma la meditación frecuente de esa divina invitación!

María participa en grado eminente de esta perfección divina, y en Ella la misericordia se une a la piedad de madre; Ella nos conduce siempre al trono de la gracia. El título de Madre de la Misericordia, ganado con su fiat en Nazaret y en el Calvario, es uno de los mayores y más bellos nombres de María. Es nuestro consuelo y nuestra seguridad: «Con su amor materno se cuida de los hermanos de su Hijo, que todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta que sean conducidos a la patria bienaventurada. Por este motivo, la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora»7. Ni un solo día ha dejado de ayudarnos, de protegernos, de interceder por nuestras necesidades.

II. El título de Madre de Misericordia se ha expresado tradicionalmente a través de estas advocaciones: Salud de los enfermos, Refugio de los pecadores, Consuelo de los afligidos, Auxilio de los cristianos. «Esta gradación de las letanías es bellísima. Muestra cómo María ejerce su misericordia sobre aquellos que sufren en el cuerpo para curar su alma, y cómo seguidamente les consuela en sus aflicciones y les hace fuertes en medio de todas las dificultades que tienen que sobrellevar»8.

Santa María nos espera como Salud de los enfermos, porque obtiene la curación del cuerpo, sobre todo cuando está ordenada a la del alma. Otras veces, nos concede algo más importante que la salud corporal: la gracia de entender que el dolor, el mal físico, es instrumento de Dios. Él espera que –al aceptarlo con amor– lo convirtamos en un gran bien, que nos purifique y nos permita obtener innumerables dones para toda la Iglesia. A través de la enfermedad, llevada con paciencia y visión sobrenatural, conseguimos una buena parte del tesoro que vamos a encontrar en el Cielo y abundantes frutos apostólicos: decisiones de entrega a Dios y la salvación de personas que, sin aquellas gracias, no hubieran encontrado la puerta del Cielo. La Virgen nos remedia también de las heridas que el pecado original dejó en el alma y que han agravado los pecados personales: la concupiscencia desordenada, la debilidad para realizar el bien. Fortalece a los que vacilan, levanta a los caídos, ayuda a disipar las tinieblas de la ignorancia y la oscuridad del error.

La Virgen misericordiosa se nos muestra como Refugio de los pecadores. En Ella encontramos amparo seguro. Nadie después de su Hijo ha detestado más el pecado que Santa María, pero, lejos de rechazar a los pecadores, los acoge, los mueve al arrepentimiento: ¡en cuántas Confesiones ha intervenido Ella con un auxilio particular! Incluso a quienes están más alejados les envía gracias de luz y de arrepentimiento, y si no se resistiesen serían conducidos de gracia en gracia hasta alcanzar la conversión. «¿Quién podrá investigar, pues, ¡oh Virgen bendita!, la longitud y latitud, la sublimidad y profundidad de tu misericordia? Porque su longitud alcanza hasta su última hora a los que la invocan. Su latitud llena el orbe para que toda la tierra se llene de su misericordia»9. A Ella acudimos hoy, y le pedimos que tenga piedad de nuestra vida. Le decimos que somos pecadores, pero que queremos amar cada vez más a su Hijo Jesucristo; que tenga compasión de nuestras flaquezas y que nos ayude a superarlas. Ella es Refugio de los pecadores y, por tanto, nuestro resguardo, el puerto seguro donde fondeamos después de las olas y de los vientos contrarios, donde reparamos los posibles daños causados por la tentación y nuestra debilidad. Su misericordia es nuestro amparo y nuestra paz: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores...

III. La Virgen, Nuestra Madre, fue durante toda su vida consuelo de aquellos que andaban afligidos por un peso demasiado grande para llevarlo ellos solos: dio ánimos a San José aquella noche en Belén, cuando, después de explicar en una puerta y otra la necesidad de alojamiento, no encontró ninguna casa abierta. Le bastó una sonrisa de María para recuperar fuerzas y acondicionar lo que encontró: un establo a las afueras del pueblo. Y le ayudó a salir adelante en la fuga a Egipto, y a establecerse en aquel país... Y a José, a pesar de ser un hombre lleno de fortaleza, se le hizo más fácil el cumplimiento de la voluntad de Dios con el consuelo de María. Y las vecinas de Nazaret encontraron siempre apoyo y comprensión en unas palabras de la Virgen... Los Apóstoles hallaron amparo en María cuando todo se les volvió negro y sin sentido después que Cristo expiró en la cruz. Cuando volvieron de sepultar el Cuerpo de Jesús y las gentes de Jerusalén se preparaban para celebrar en familia la fiesta de la Pascua, los Apóstoles, que no habían estado presentes, andaban perdidos, y casi sin darse cuenta se encontraron en casa de María.

Desde entonces no ha dejado un momento de dar consuelo a quien se siente oprimido por el peso de la tristeza, de la soledad, de un gran dolor. «Ha cobijado a muchos cristianos en las persecuciones, liberado a muchos poseídos y almas tentadas, salvado de la angustia a muchos náufragos; ha asistido y fortalecido a muchos agonizantes recordándoles los méritos infinitos de su Hijo»10. Si alguna vez nos pesan las cosas, la vida, la enfermedad, el empeño en la tarea apostólica, el esfuerzo por sacar la familia adelante, los obstáculos que se juntan y amontonan, acudamos a Ella, en la que siempre encontraremos consuelo, aliento y fuerza para cumplir en todo la voluntad amable de su Hijo. Le repetiremos despacio: Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura, esperanza nuestra... En Ella aprenderemos a consolar y alentar, a ejercer la misericordia con quienes veamos que necesitan esa ayuda grande o pequeña –una palabra de estímulo, de condolencia...– que tan grata es al Señor.

La Virgen es auxilio de los cristianos, porque se favorece principalmente a quienes se ama, y nadie amó más a quienes formamos parte de la familia de su Hijo. En Ella encontramos todas las gracias para vencer en las tentaciones, en el apostolado, en el trabajo... En el Rosario encontramos un «arma poderosa»11 para superar tantos obstáculos con los que nos vamos a encontrar. Muchos son los cristianos en el mundo que, siguiendo la enseñanza ininterrumpida de los Romanos Pontífices, han introducido en su vida de piedad la costumbre de rezarlo a diario: en sus familias, en las iglesias, por la calle o en los medios de transporte.

«En mí se encuentra toda gracia de doctrina y de verdad, toda esperanza de vida y de virtud (Eclo 24, 25). ¡Con cuánta sabiduría la Iglesia ha puesto esas palabras en boca de nuestra Madre, para que los cristianos no las olvidemos! Ella es la seguridad, el Amor que nunca abandona, el refugio constantemente abierto, la mano que acaricia y consuela siempre»12.

1 Mc 8, 1-10. — 2 Juan Pablo II, Enc. Dives in misericordia, 30-XI-1980, 8. — 3 Cfr. San Agustín, Sobre la Ciudad de Dios, 9. — 4 Ef 2, 4. — 5 Santo Tomás, Suma Teológica, 1-2, q. 113, a. 9. — 6 Hebr 4, 15-16. — 7 Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium. 62. — 8 R. Garrigou-Lagrange, La Madre del Salvador, p. 305. — 9 San Bernardo, Homilía en la Asunción de la B. Virgen María. 4, 8-9. — 10 R. Garrigou-Lagrange, o. c., p. 311. — 11 San Josemaría Escrivá, Santo Rosario. Introducción. — 12 ídem, Amigos de Dios, 279.

 

“El trabajo: un camino de santidad”

Te está ayudando mucho –me dices– este pensamiento: desde los primeros cristianos, ¿cuántos comerciantes se habrán hecho santos? Y quieres demostrar que también ahora resulta posible... –El Señor no te abandonará en este empeño. (Surco, 490)

13 de febrero

Para seguir las huellas de Cristo, el apóstol de hoy no viene a reformar nada, ni mucho menos a desentenderse de la realidad histórica que le rodea... –Le basta actuar como los primeros cristianos, vivificando el ambiente. (Surco, 320)

Lo que he enseñado siempre –desde hace cuarenta años– es que todo trabajo humano honesto, intelectual o manual, debe ser realizado por el cristiano con la mayor perfección posible: con perfección humana (competencia profesional) y con perfección cristiana (por amor a la voluntad de Dios y en servicio de los hombres). Porque hecho así, ese trabajo humano, por humilde e insignificante que parezca la tarea, contribuye a ordenar cristianamente las realidades temporales –a manifestar su dimensión divina– y es asumido e integrado en la obra prodigiosa de la Creación y de la Redención del mundo: se eleva así el trabajo al orden de la gracia, se santifica, se convierte en obra de Dios, operatio Dei, opus Dei. 

Al recordar a los cristianos las palabras maravillosas del Génesis –que Dios creó al hombre para que trabajara–, nos hemos fijado en el ejemplo de Cristo, que pasó la casi totalidad de su vida terrena trabajando como un artesano en una aldea. Amamos ese trabajo humano que El abrazó como condición de vida, cultivó y santificó. Vemos en el trabajo –en la noble fatiga creadora de los hombres– no sólo uno de los más altos valores humanos, medio imprescindible para el progreso de la sociedad y el ordenamiento cada vez más justo de las relaciones entre los hombres, sino también un signo del amor de Dios a sus criaturas y del amor de los hombres entre sí y a Dios: un medio de perfección, un camino de santidad. (Conversaciones con Mons. Escrivá, 10)

 

En la tarea de la nueva evangelización

Actualmente el mundo necesita que los cristianos seamos más audaces, más coherentes, más vibrantes. La nueva evangelización incumbe a todos. Esa tarea es la que se aborda en este editorial, también en formato audio.

OTROS28/09/2018

Con el Año de la fe, Benedicto XVI ha querido «introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe»[1]. Se trata de una invitación a considerar qué es creer, qué es ser cristiano, para que seamos más conscientes de la grandeza del don de la fe y así realicemos una nueva evangelización. Nueva evangelización que ya promovieron el Venerable Pablo VI y el beato Juan Pablo II, y que responde a una necesidad objetiva, pues en muchos países de cultura tradicionalmente cristiana «grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio»[2].

El beato Juan Pablo II señalaba que esta situación suponía un nuevo desafío para la Iglesia. En efecto, «no parece justo equiparar la situación de un pueblo que no ha conocido nunca a Jesucristo con la de otro que lo ha conocido, lo ha aceptado y después lo ha rechazado, aunque haya seguido viviendo en una cultura que ha asimilado en gran parte los principios y valores evangélicos»[3]. En un contexto así, hay que llevar a cabo una “nueva evangelización” o “reevangelización”[4]. La creación del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, o el pasado Sínodo de Obispos sobre la Nueva Evangelización de la fe cristiana son signos claros de un empeño por llevar el Evangelio a unas sociedades marcadas, en muchos aspectos, por el secularismo y el relativismo.

Responsabilidad de todos

Después de la resurrección, Jesús envió a sus discípulos, haciéndoles participes de su propia misión: como el Padre me ha enviado, así también os envío yo[5]. Con la fuerza del Espíritu, los apóstoles y los primeros cristianos cumplieron ese mandato: en pocos años, extendieron el mensaje evangélico por todo el orbe conocido. Eran pocos, carecían de medios humanos, no contaban entre sus filas –así sucedió, al menos, durante mucho tiempo– con grandes pensadores o gentes de relieve público. Se desenvolvían en un ambiente social de indiferentismo, de carencia de valores, semejante, en muchos aspectos, al que nos toca ahora afrontar. (…) Aquellos primeros supieron, con su comportamiento, hacer brillar ante sus conciudadanos esa claridad salvadora y se convirtieron en mensajeros de Cristo –sencillamente, con naturalidad, sin alardes llamativos– con la coherencia entre su fe y sus obras[6].

La nueva evangelización incumbe a todos: también a nosotros nos pide Cristo que prediquemos el Evangelio a toda la creación[7]. Cada cristiano, en virtud del bautismo, tiene la responsabilidad de ser testigo del Dios vivo, pues nos es imposible callar sobre lo que hemos visto y oído[8]. Cada cristiano es otro Cristo, en cuanto identificado con Él por la gracia y la personal correspondencia, y está llamado a «transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad»[9].

Todos tenemos el deber y el derecho de evangelizar, cada uno según su propio papel en la Iglesia. ¡Qué gran labor tenemos por delante! Con humildad, con afán personal de santidad, hemos de llegar a la gente, ante todo, con nuestro ejemplo. Seamos conscientes de que el esfuerzo por comportarnos como cristianos cabales –a pesar de nuestras personales miserias– forma parte de la luz que el Señor desea encender en el mundo. No tengamos miedo a chocar con el ambiente, en los puntos incompatibles con la fe católica, aunque esa actitud pueda acarrearnos incluso perjuicios materiales o sociales[10].

Además, aunque en algunos aspectos parezca que nos encontramos en una situación similar a la de nuestros primeros hermanos en la fe, no podemos olvidar que, en comparación con ellos, «nuestra época ofrece en este campo nuevas ocasiones a la Iglesia: la caída de ideologías y sistemas políticos opresores; la apertura de fronteras y la configuración de un mundo más unido, merced al incremento de los medios de comunicación; el afianzarse en los pueblos los valores evangélicos que Jesús encarnó en su vida (paz, justicia, fraternidad, dedicación a los más necesitados); un tipo de desarrollo económico y técnico falto de alma que, no obstante, apremia a buscar la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el sentido de la vida»[11]. Frente a nosotros se abre un inmenso panorama, pues muchos están buscando el sentido de su vida, un sentido que sólo puede darles el encuentro con Cristo. Y es nuestra vida ordinaria –sin espectáculo– la que les puede anunciar íntegramente el Evangelio, la que les puede permitir descubrir la fuerza de Jesucristo, a quien Dios hizo para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención[12]. Después tendremos que ayudar a quienes descubren o redescubren a Cristo a perseverar en su decisión de seguirle, ofreciéndoles la formación humana, intelectual y espiritual oportuna.

Con las armas de la oración, de la caridad y de la alegría

En más de una ocasión, san Pablo exhorta a los cristianos a revestirse de la armadura de Dios. El mismo Apóstol ejemplifica ese interior “recubrimiento” de los hijos de Dios, cuando enseña que –orando en todo tiempo movidos por el Espíritu[13]– han de “armarse” con la cintura de la verdad y la coraza de la justicia, y empuñar el escudo de la fe y la espada del Espíritu[14]. Quien nace de nuevo por el bautismo, ha de comportarse con entrañas de misericordia, de humildad, de caridad[15]. Tales disposiciones y conductas permitieron a los primeros cristianos transformar el mundo. En estos comienzos del tercer milenio, usando esas mismas armas, la oración y la caridad, hemos de llevar a cabo la nueva evangelización.

Antes que nada, con la oración. Perseverad en la oración[16]Todo cuanto pidáis con fe en la oración lo recibiréis[17]. Si no buscásemos la fortaleza y la eficacia en la intimidad con Cristo en el Pan y la Palabra[18],¿dónde la encontraríamos? Nuestro Padre no se cansaba de repetir que el arma del Opus Dei es la oración, y esa lección que hemos aprendido a practicar, también convirtiendo el trabajo en oración, hemos de trasmitirla con pasión y don de lenguas en todos los ambientes. La oración es el fundamento y el punto de partida de todo apostolado.

¿Católico, sin oración?... Es como un soldado sin armas[19]. ¿Una nueva evangelización, sin apoyo firme y constante en la oración? Una utopía. La oración es el arma más poderosa del cristiano. La oración nos hace eficaces. La oración nos hace felices. La oración nos da toda la fuerza necesaria, para cumplir los mandatos de Dios[20].El apostolado, cualquiera que sea, es una sobreabundancia de la vida interior, y en consecuencia, si queremos ayudar a los demás, si pretendemos sinceramente empujarles para que descubran el auténtico sentido de su destino en la tierra, es preciso que nos fundamentemos en la oración[21].

Y, junto a la oración, contamos con el arma de la caridad, que es la sal del apostolado de los cristianos[22]En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor unos a otros[23]. Los primeros cristianos deslumbraron a muchos de sus conciudadanos, atrayéndoles a Cristo y a la Iglesia, con la finura de su caridad. La Iglesia ha sido enviada para manifestar el amor de Dios, y ha de realizar su actividad –también cualquier acción apostólica personal o colectiva de los cristianos y, más en concreto, la nueva evangelización– bajo el signo de la caridad, con la fuerza del amor.«Hoy como ayer, Él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (cfr. Mt 28, 19). Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación»[24].

Con caridad, la alegría se transmite, que es otra señal de vida cristiana auténtica: Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa[25]. En efecto, donde está el Señor se goza de paz y de alegría, aunque el alma esté en carne viva y rodeada de tinieblas[26]. El apostolado cristiano puede ser llamado un apostolado del ser feliz y hacer felices a los demás. Ya en aquellas primeras comunidades cristianas, que gozaban de la simpatía de todo el pueblo, reinaba esa alegría y sencillez de corazón[27] que siempre cautiva. Y, con la gracia de Dios, muchos se incorporaban a la Iglesia.

Pablo VI hablaba de la alegría de evangelizar en la encíclica Evangelii nuntiandi, y Benedicto XVI escribe sobre «una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe» pues «la fe, en efecto, crece cuando se vive como experiencia de un amor que se recibe y se comunica como experiencia de gracia y gozo. Nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo: en efecto, abre el corazón y la mente de los que escuchan para acoger la invitación del Señor a aceptar su Palabra para ser sus discípulos»[28].

En todos los ambientes

Esta nueva evangelización ha de ser llevada a cabo con el ejemplo de caridad y alegría de cristianos bien formados, capaces de proyectar la luz de Cristo y el sentido del hombre. Cristo, muriendo en la Cruz, atrae a sí la Creación entera, y, en su nombre, los cristianos, trabajando en medio del mundo, han de reconciliar todas las cosas con Dios, colocando a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas[29]. El cristiano no está llamado a una doble vida: la vida interior, la vida de relación con Dios, de una parte; y de otra, distinta y separada, la vida familiar, profesional y social, plena de pequeñas realidades terrenas (…); hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que ser –en el alma y en el cuerpo– santa y llena de Dios: a ese Dios invisible, lo encontramos en las cosas más visibles y materiales[30].

Llegar a iluminar todos los ambientes con la luz de Cristo es el gran cometido que tenemos por delante. Así, todas las circunstancias en las que se desarrolla nuestra vida diaria tomarán nueva fuerza y sentido a través del encuentro con el Señor. No se trata de hacer nada especial, pues el apostolado no es algo diverso de la tarea de todos los días: se confunde con ese mismo trabajo, convertido en ocasión de un encuentro personal con Cristo[31]. ¿Cómo? Con naturalidad, con sencillez, viviendo como vivís en medio del mundo, entregados a vuestro trabajo profesional y al cuidado de vuestra familia, participando en los afanes nobles de los hombres, respetando la legítima libertad de cada uno. Desde hace casi treinta años ha puesto Dios en mi corazón el ansia de hacer comprender a personas de cualquier estado, de cualquier condición u oficio, esta doctrina: que la vida ordinaria puede ser santa y llena de Dios, que el Señor nos llama a santificar la tarea corriente, porque ahí está también la perfección cristiana[32]. Al mismo tiempo, es evidente que hay ámbitos en los que es especialmente importante hacer escuchar la voz de Dios: la investigación y la enseñanza, la moralidad pública, la institución matrimonial y familiar, las nuevas tecnologías, etc.

Si nos empeñamos, contribuiremos a promocionar una nueva cultura, una nueva legislación, una nueva moda que sean coherentes con la dignidad del hombre. Actualmente el mundo necesita que los cristianos seamos más audaces, más coherentes, más vibrantes. A través de nuestra amistad sincera y leal ayudaremos a muchas personas a tomar conciencia de su condición de hijos de Dios, llamados a identificarse con Cristo. Les descubriremos el horizonte de la santidad personal, de modo que ellos mismos contribuirán con sus propias vidas al desarrollo de la misión de la Iglesia, pues conocer a Jesús (…) es darnos cuenta de que nuestra vida no puede vivirse con otro sentido que con el de entregarnos al servicio de los demás[33]. En este Año de la fe, Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos concederá las gracias que necesitamos para vivir rebosantes de espíritu apostólico y movilizar a muchos al servicio de la nueva evangelización.

J. Yániz

Texto publicado en 2014. Audio añadido en 2018


 

[1] Benedicto XVI, Litt. apost. Porta fidei, 11-X-2011, n. 4.

[2] Beato Juan Pablo II, Discurso a la asamblea del CELAM, 9-3-1983.

[3] Beato Juan Pablo II, Litt. enc. Redemptoris missio, 7-12-1990, n. 37.

[4] Cfr. Beato Juan Pablo II, Litt. enc. Redemptoris missio, 7-12-1990, n. 30.

[5] Jn 17, 18

[6] Mons. Javier Echevarría, Carta pastoral con ocasión del Año de la fe, 29-XI-2012, n. 11, en «Romana. Boletín de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei» 55 (2012/2), pp. 343-344.

[7] Mc 16, 15.

[8] Hch 4, 20

[9] Venerable Pablo VI, Exhort. apost. Evangelii nuntiandi, 8-XII-1975, n. 19.

[10] Mons. Javier Echevarría, Carta pastoral con ocasión del Año de la fe, 29-XI-2012, n. 9, en «Romana. Boletín de la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei» 55 (2012/2), p. 342.

[11] Beato Juan Pablo II, Litt. enc. Redemptoris missio, 7-12-1990, n. 3.

[12] 1 Cor 1, 30

[13] Ef 6, 18.

[14] cfr. Ef 6, 14-17.

[15] Cfr. Col 3, 12-14

[16] Col 4, 2

[17] Mt 21, 22.

[18] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, n. 118.

[19] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, n. 453.

[20] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, n. 439.

[21] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, n. 239.

[22] Ibidem, n. 234.

[23] Jn 13, 35.

[24] Benedicto XVI, Litt. apost. Porta fidei, 11-X-2011, n. 7.

[25] Jn 15, 11.

[26] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, n. 77.

[27] Cfr. Hch 2, 46.

[28] Benedicto XVI, Litt. apost. Porta fidei, 11-X-2011, n. 7.

[29] San Josemaría Escrivá de Balaguer, Conversaciones, n. 114.

[30] Ibid.

[31]San Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, n. 264.

[32] Ibidem, n.148.

[33] Ibidem, n. 145.

 

¿Qué es la Eucaristía?

¿Cuándo sucede la transubstanciación?​ ¿De qué manera está presente Jesús en la Eucaristía? Respuesta a algunas de las preguntas más habituales sobre la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

PREGUNTAS SOBRE LA FE CRISTIANA28/05/2020

Sumario
1. ¿Qué es la Eucarístía?
2. ¿Cómo se produce esa transformación? ¿Cuándo sucede la transubstanciación?
3. ¿Cómo está presente Jesús en la Eucaristía?
4. ¿Cómo se puede estar convencido de que Dios mismo está presente bajo las especies del pan y el vino?
5. ¿Cómo se manifiesta la fe en Jesús sacramentado?
6. ¿Qué es la Visita al Santísimo Sacramento?


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1. ¿Qué es la Eucarístía?

Jesús, antes de su Pasión y Muerte, al celebrar con los sus apóstoles la Pascua, les dijo: "Con ansia he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios" [...] Y tomó pan, dio gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío". De igual modo, después de cenar, tomó el cáliz, diciendo: "Este cáliz es la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros". Son varios los relatos evangélicos que recogen esta verdad central de nuestra fe: San Lucas 22,7-20; San Mateo 26,17-29; San Marcos 14,12-25; 1 y San Pablo en la epístola a los Corintios 11,23-26).

Cada vez que el sacerdote en la Santa Misa reza las palabras de la Consagración, se realiza el milagro de la Eucaristía; lo que antes era pan y vino ahora, bajo esa apariencia, está en Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Como enseña el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, "Jesucristo está presente en la Eucaristía de modo único e incomparable. Está presente, en efecto, de modo verdadero, real y sustancial: con su Cuerpo y con su Sangre, con su alma y su divinidad. Cristo, todo entero, Dios y hombre, está presente en ella de manera sacramental, es decir, bajo las especies eucarísticas del pan y del vino" (n. 282).

Textos de san Josemaría para meditar

El Creador se ha desbordado en cariño por sus criaturas. Nuestro Señor Jesucristo, como si aún no fueran suficientes todas las otras pruebas de su misericordia, instituye la Eucaristía para que podamos tenerle siempre cerca y —en lo que nos es posible entender— porque, movido por su Amor, quien no necesita nada, no quiere prescindir de nosotros. Es Cristo que pasa, 84

Por amor y para enseñarnos a amar, vino Jesús a la tierra y se quedó entre nosotros en la Eucaristía. Es Cristo que pasa, 151

 

2. ¿Cómo se produce esa transformación? ¿Cuándo sucede la transubstanciación?

Mediante la transubstanciación, es decir por la conversión del pan y del vino en su Cuerpo y Sangre, Cristo se hace presente en este sacramento. San Ambrosio dice respecto a esta conversión: «Estemos bien persuadidos de que esto no es lo que la naturaleza ha producido, sino lo que la bendición ha consagrado, y de que la fuerza de la bendición supera a la de la naturaleza, porque por la bendición la naturaleza misma resulta cambiada.

La presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas. Cristo está todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo (cf Concilio de Trento: DS 1641). Catecismo de la Iglesia Católica, 1375-1377

Textos de san Josemaría para meditar

Lo que nosotros no podemos, lo puede el Señor. Jesucristo, perfecto Dios y perfecto Hombre, no deja un símbolo, sino la realidad: se queda El mismo. Irá al Padre, pero permanecerá con los hombres. No nos legará un simple regalo que nos haga evocar su memoria, una imagen que tienda a desdibujarse con el tiempo, como la fotografía que pronto aparece desvaída, amarillenta y sin sentido para los que no fueron protagonistas de aquel amoroso momento. Bajo las especies del pan y del vino está El, realmente presente: con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad. Es Cristo que pasa, 83

 

3. ¿Cómo está presente Jesús en la Eucaristía?

Jesucristo está realmente presente en la Eucaristía. En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero. Esta presencia se denomina "real", no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen "reales", sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente.

San Juan en su Evangelio recoge otras palabras de Jesús : "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre El que come mi Carne y bebe mi Sangre, tiene vida eterna permanece en mí y yo en él" (Jn 6, 51.54.56).

El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular. Eleva la Eucaristía por encima de todos los sacramentos y hace de ella "como la perfección de la vida espiritual y el fin al que tienden todos los sacramentos. Catecismo de la Iglesia Católica, 1374

Textos de san Josemaría para meditar

El amor de la Trinidad a los hombres hace que, de la presencia de Cristo en la Eucaristía, nazcan para la Iglesia y para la humanidad todas las gracias. Este es el sacrificio que profetizó Malaquías: desde la salida del sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece a mi nombre un sacrificio humeante y una oblación pura. Es el Sacrificio de Cristo, ofrecido al Padre con la cooperación del Espíritu Santo: oblación de valor infinito, que eterniza en nosotros la Redención, que no podían alcanzar los sacrificios de la Antigua Ley. Es Cristo que pasa, 86

Él se abaja a todo, admite todo, se expone a todo —a sacrilegios, a blasfemias, a la frialdad de la indiferencia de tantos—, con tal de ofrecer, aunque sea a un hombre solo, la posibilidad de descubrir los latidos de un Corazón que salta en su pecho llagado. Homilía Sacerdote para la eternidad, 13-IV-1973

 

4. ¿Cómo se puede estar convencido de que Dios mismo está presente bajo las especies del pan y el vino?

La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento, "no se conoce por los sentidos, sino sólo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios: Es grandemente admirable que Cristo haya querido hacerse presente en su Iglesia de esta singular manera.

Puesto que Cristo iba a dejar a los suyos bajo su forma visible, quiso darnos su presencia sacramental; puesto que iba a ofrecerse en la cruz por muestra salvación, quiso que tuviéramos el memorial del amor con que nos había amado "hasta el fin", como dice San Juan en el capítulo 13,1 de su Evangelio, hasta el don de su vida.

En efecto, en su presencia eucarística permanece misteriosamente en medio de nosotros como quien nos amó y se entregó por nosotros, y se queda bajo los signos que expresan y comunican este amor. Catecismo de la Iglesia Católica, 1380-1381

Textos de san Josemaría para meditar

“Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte. Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta Palabra de verdad. En la Cruz se escondía sólo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido. No veo las llagas como las vió Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame. ¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura. Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero. Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria. Amén”. Oración de Santo Tomás recogida en el Catecimo de la Iglesia 1381

Es toda nuestra fe la que se pone en acto cuando creemos en Jesús, en su presencia real bajo los accidentes del pan y del vino. Es Cristo que pasa, 153

Señor, yo creo firmemente. ¡Gracias por habernos concedido la fe! Creo en Ti, en esa maravilla de amor que es tu Presencia Real bajo las especies eucarísticas, después de la consagración, en el altar y en los Sagrarios donde estás reservado. Creo más que si te escuchara con mis oídos, más que si te viera con mis ojos, más que si te tocara con mis manos. San Josemaría, Carta 28-III-1973, n. 7. Recogido en la Carta del Prelado del Opus Dei sobre el Año de la Eucaristía, 6-X-2004.

 

5. ¿Cómo se manifiesta la fe en Jesús sacramentado?

En la liturgia de la misa expresamos nuestra fe en la presencia real de Cristo bajo las especies de pan y de vino, entre otras maneras, arrodillándonos o inclinándonos profundamente en señal de adoración al Señor.

Pero además La Iglesia católica ha dado y continúa dando este culto de adoración que se debe al sacramento de la Eucaristía no solamente durante la misa, sino también fuera de su celebración: conservando con el mayor cuidado las hostias consagradas, presentándolas a los fieles para que las veneren con solemnidad, llevándolas en procesión en medio de la alegría del pueblo.

El sagrario (tabernáculo) estaba primeramente destinado a guardar dignamente la Eucaristía para que pudiera ser llevada a los enfermos y ausentes fuera de la misa. Por la profundización de la fe en la presencia real de Cristo en su Eucaristía, la Iglesia tomó conciencia del sentido de la adoración silenciosa del Señor presente bajo las especies eucarísticas. Por eso, el sagrario debe estar colocado en un lugar particularmente digno de la iglesia; debe estar construido de tal forma que subraye y manifieste la verdad de la presencia real de Cristo en el santísimo sacramento. Catecismo de la Iglesia Católica, 1378-1379

Textos de san Josemaría para meditar

Nuestro Dios ha decidido permanecer en el Sagrario para alimentarnos, para fortalecernos, para divinizarnos, para dar eficacia a nuestra tarea y a nuestro esfuerzo. Es Cristo que pasa, 151

¡Qué prisa tienen todos ahora para tratar a Dios! (...). Tú no tengas prisa. No hagas, en lugar de una genuflexión piadosa, una contorsión del cuerpo, que es una burla (...). Haz la genuflexión así, despacio, con piedad, bien hecha. Y mientras adoras a Jesús sacramentado, dile en tu corazón: Adoro te devote, latens deitas. Te adoro, mi Dios escondido.
San Josemaría, Apuntes tomados en una tertulia, octubre 1972. Recogido en la Carta del Prelado del Opus Dei sobre el Año de la Eucaristía, 6-X-2004.

¿Cómo es posible que se desprecie ese milagro perpetuo de la presencia real de Cristo en el Sagrario? Se ha quedado para que lo tratemos, para que lo adoremos, para que, prenda de la gloria futura, nos decidamos a seguir sus huellas. El fin sobrenatural de la Iglesia, 12

 

6. ¿Qué es la Visita al Santísimo Sacramento?

Ya que Cristo mismo está presente en el Sacramento del Altar es preciso honrarlo con culto de adoración. "La visita al Santísimo Sacramento es una prueba de gratitud, un signo de amor y un deber de adoración hacia Cristo, nuestro Señor". Catecismo de la Iglesia Católica, 1418

Textos de san Josemaría para meditar

No dejes la Visita al Santísimo. —Luego de la oración vocal que acostumbres, di a Jesús, realmente presente en el Sagrario, las preocupaciones de la jornada. —Y tendrás luces y ánimo para tu vida de cristiano. Camino, 554

14 de febrero: la Obra es de Dios

Un 14 de febrero san Josemaría entendió con profundidad que Dios llamaba a las mujeres y a los sacerdotes a ser y hacer el Opus Dei.

DEL OPUS DEI12/02/2021

Opus Dei - 14 de febrero: la Obra es de Dios

Fotos: Ismael Martínez Sánchez.

∙ Audio meditación del prelado en el 90 aniversario del 14 de febrero de 1930. Fragmentos de una meditación del prelado del Opus Dei en la iglesia prelaticia de Santa María de la Paz (14 de febrero de 2020, en 90 aniversario de las mujeres en el Opus Dei).

∙ Echar a volar las campanas: La Obra nace, una y otra vez, con cada mujer y cada hombre llamados a hacerla vida: habita en el “perenne hoy del Resucitado”.

 Siete podcast sobre las primeras mujeres del Opus Dei. Entrevista a Inmaculada Alva, especialista en la historia del Opus Dei: “De las primeras mujeres de la Obra destacaría su capacidad de emprendimiento, su entusiasmo y la fe contra cualquier dificultad”.

 «Dos temas capitales: ellas y los sacerdotes»: Así se expresaba san Josemaría en 1940. Porque con la llamada a la santidad es universal, desde 1930 y 1943, Dios mostró que el camino del Opus Dei es para todos.

∙ El 14 de febrero de 1930 relatado en 'El Fundador del Opus Dei', biografía escrita por Andrés Vázquez de Prada. «El 14 de febrero de 1930, celebraba yo la misa en la capillita de la vieja marquesa de Onteiro, madre de Luz Casanova, a la que yo atendía espiritualmente, mientras era Capellán del Patronato. Dentro de la Misa, inmediatamente después de la Comunión, ¡toda la Obra femenina! No puedo decir que vi, pero sí que intelectualmente, con detalle (después yo añadí otras cosas, al desarrollar la visión intelectual), cogí lo que había de ser la Sección femenina del Opus Dei».

 

∙ El 14 de febrero de 1943 relatado en 'El Fundador del Opus Dei', biografía escrita por Andrés Vázquez de Prada: «Recé con confianza e ilusión, durante tantos años, por los hermanos vuestros que se habrían de ordenar y por los que más tarde seguirían su camino; y recé tanto, que puedo afirmar que todos los sacerdotes del Opus Dei son hijos de mi oración».


Otros textos sobre estas fechas fundacionales

∙ Artículo de Francisca R. Quiroga en 'Studia et Documenta' sobre el 14 de febrero de 1930 (Descarga en formato PDF): El 14 de febrero de 1930 San Josemaría comprendió que también Dios llamaba a pertenecer al Opus Dei a mujeres de todo el mundo, para santificarse en la vida ordinaria.

∙ En las Bodas de Oro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa CruzEstudio de Lucas F. Mateo Seco, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, publicado en Romana.

 Hombres y mujeres: artículo de D. Fernando Ocáriz.

∙ «El poder de la confianza: san Josemaría y la misión de la mujer»noticia sobre una conferencia pronunciada por la teóloga Jutta Burggraf.


Vídeos

∙ «Te miro y hace falta gente como tú»: Palabras de san Josemaría para celebrar el 14 de febrero, día en que comprendió con una claridad definitiva que el Opus Dei era camino para todos.

∙ La Sociedad Sacerdotal de la Santa CruzEl 14 de febrero de 1943 san Josemaría vio la solución canónica para los sacerdotes de la Obra.

Una obra para entender hoy el Opus Dei

Jesús Ortiz López

El Opus Dei es una institución extendida y querida en todo el mundo, con miles de colaboradores, aunque no siempre bien conocida en su carisma específico como instrumento para extender con intensidad la llamada a la santidad en medio del mundo. Por eso son bien acogidos los estudios acerca de su entraña sobrenatural y el porqué de la pastoral específica para los fieles laicos y los beneficios que lleva al conjunto de la vida eclesial con otras formas actuales de evangelización y a la vida consagrada. Precisamente por la riqueza pastoral vivida son bien venidos los nuevos estudios teológicos sobre ese carisma[1].

Claves teológicas de una pastoral

Coincide la fecha fundacional del 14 de febrero, unida inseparablemente al 2 de octubre, con la publicación de una obra importante sobre el hecho teológico y pastoral del Opus Dei, del teólogo Antonio Aranda. Como es sabido, esta prelatura personal está presente de hecho y de derecho en la Iglesia y en la sociedad desde hace casi un siglo. Los datos sobre su extensión en más de noventa países y más de noventa mil miembros, reflejan la fenomenología de esta realidad eclesial, aunque el Aranda considera que deben ser completados con la reflexión teológica y pastoral para comprender su entidad y su misión en la Iglesia y en el mundo.

Por todo ello esta obra singular se adentra a fondo en el carisma del Opus Dei reflexionando sobre las características esenciales de este espíritu y sus claves teológicas centrales vividos desde el comienzo por su fundador. Algo que facilitará el conocimiento e investigación de expertos y de los propios fieles del Opus Dei.

Advierte el autor que el carisma específico que identifica al Opus Dei no significa olvido de la riqueza de otros carismas eclesiales tan fecundos en nuestro tiempo, como son los movimientos o los modernos o clásicos institutos de vida consagrada. Algo que san Josemaría inculcó a los fieles desde el principio, y resumido en su afirmación de que si el Opus Dei no sirve a la Iglesia sería mejor que no existiera.

Es fácil encontrar en la vida religiosa hijos, hermanos y parientes de familias con fieles del Opus Dei, como verdaderas iglesias domésticas, que favorecen las diversas vocaciones y carismas. Al realizar la evangelización natural según su carisma específico, los fieles del Opus Dei alientan otros carismas convencidos de que el Espíritu Santo enriquece a la Iglesia actual.

Pastoral que desarrolla la vocación bautismal a la santidad

Por todo ello el papel de esta prelatura personal en la Iglesia, en la sociedad contemporánea y en las del futuro, es impulsar la llamada a la santidad con una pastoral y unos medios de formación específicos. No añade ni quita nada a la vocación-misión bautismal, pero sí enciende y estimula en el fiel la conciencia de pertenecer a Cristo y formar parte activa de la Iglesia, trabajando en la entraña del mundo y tratando de santificar todos los trabajos nobles de los hombres, según sus circunstancias personales.

Por tanto, es notable la aportación de esta obra del profesor Aranda para entender los modos apostólicos, institucionales y teológicos del Opus Dei, algo que interesará tanto a un teólogo, a un sacerdote, o a una madre de familia, sean o no fieles del Opus Dei.  No es poco entonces el mensaje desarrollado históricamente y vivido por los cristianos corrientes, que descubren la vocación y misión apostólica recibida desde el bautismo. Buscando la presencia de Dios y viviendo los sacramentos en la comunión eclesial sus fieles proponen la transformación cristiana de las estructuras humanas, viviendo en permanente estado de conversión personal como buenos hijos de Dios, llamados a transmitir paz y esperanza en cualquier situación personal e histórica. 


[1] El hecho teológico y pastoral del Opus Dei

Diario de un poeta enamorado y recién casado

Daniel Tirapu

Juan Ramón y Zenobia.

Ramón y Zenobia.

Gracias a Antonio J Alcalá, un hombre siempre despierto y enamorado. 

 A Zenobia Camprubí Aymar.

El primer anuncio de la tónica Schweppes, que yo recuerdo, decía en su gancho publicitario  algo así como “Si no te gusta es porque no la has probado lo suficiente” (¡¡busco el anuncio en Internet y lo encuentro!! Asombrado: https://www.youtube.com/watch?v=XSmsY9OTTug). Siempre he hecho referencia a esto cuando los alumnos me decían que no gustaban de la poesía. Lo decía y lo digo a sabiendas de que los responsables de esta carencia somos los profesores: rara vez se fomentan libros de poesía en las obras de lectura recomendadas para los distintos cursos: todo lo más se recitan algunos poemas sueltos, casi por norma de Bécquer, por razones obvias… Se llegaba a COU -ahora a 2º de bachillerato- y allí nos cruzábamos con Antonio Machado, Juan Ramón, una antología del 27, Cernuda y quizá algo de postguerra… y empezaba el tortuoso sendero, el imposible Rubicón poético…, que no cruzaban ni siquiera muchos profesores. Sigue pasando hoy lo mismo: Porque no es que la hayan probado poco, como la tónica, es que dicen que no gustan de ella sin haberla catado…

He leído mucho a Juan Ramón. Había leído Diario de un poeta reciencasado, digamos, de forma fragmentaria, a saltos, vagabundeando, chilanqueando por sus poemas y sus líricas prosas. Siempre me produjo este poemario cierto rechazo. Su poesía pura o desnuda o personal o íntima, con una simbología por momentos inextricable, no me era gratificante. Se ve que lo había probado poco.

Me lo propongo con natural amabilidad y me leo del tirón una edición de esta obra con un prólogo excelente de Antonio Sánchez Barbudo, de quien ya había leído libros y artículos sobre Juan Ramón. He disfrutado mucho del libro, aunque, ciertamente, no he dejado atrás y vencida la idea de que el destinatario de la poesía de Juan Ramón, el lector, no es tenido en cuenta, presente de continuo, por el poeta: ¿acaso debiera tenerlo? Barbudo lo señala en alguna nota al pie: el lector no sabe a qué se refiere con esto o aquello Juan Ramón, porque el momento poetizado es de tal intimidad que es inefable.

Fue motivo de debate, en momento la mar de peliagudo en mi vida, que fie a mi memoria, la dedicatoria de Juan Ramón “A la inmensa minoría”, dedicatoria de la Segunda Antología. Esta dedicatoria, como “A la minoría siempre”, entiendo, y ahora no es momento ni este lugar, ni yo la persona idónea por mi ignorancia al respecto de ir más allá, de comentar lo que el poeta en su momento quiso decir. Entiendo que era este un ideal que enlazaba con la elegancia y el aristocratismo real de una vieja idea: la poesía -lo excelente, lo exquisito…- no era para la mayoría y negarlo es negar lo evidente. Era, y es, experiencia perentoria que no admite mucho debate porque hasta en el evangelio se puede rastrear esta idea (Mt 7:6) y en los clásicos precristianos… también. Que Juan Ramón escribiera: “Siempre que yo he dicho ‘minoría’ he pensado particularmente en el pueblo. Mi minoría es ‘inmensa minoría’, no se olvide”: ¿es una antítesis? Se coja por donde se coja… su majestad escoja.

Innumerables, como es lógico, las sensaciones traídas del modernismo, acopiadas junto al simbolismo muy particularmente y no ajenas al impresionismo. El poeta nos transmite momentos sentidos, pensados, vividos en una poesía que anhela ir a la esencia (¡Intelijencia, dame / el nombre esacto de las cosas!... / Que mi palabra sea / la cosa misma, …”). Quise recordar, leyendo esta obra, algunos poemas gozados en otras lecturas y quedó meridiano que… nosotros, los de ayer, ya no somos los mismos.

Hallé el contraste entre la fealdad de las gentes, en general, sálvense los niños, de América, sus edificios, sus ciudades -cementerios al margen, tan queridos siempre por el poeta de Moguer- y las flores, las plantas, los árboles. Si los primeros son groseros en su vestir, vivir, hacer, etc., “Nueva York, el marimacho de las uñas sucias”… Los segundos son delicados, nimios, pequeños: hojitas, yerbas, rosas… Lo americano, sin duda, en general le desagrada: las reuniones, sus clubs (de loros y cacatúas viejas emperifolladas con sombreros con aspecto de postres ajados o alcachofas), las comidas, las costumbres… Solo le resulta amable aquello en que identifica lo español, y así le resulta amable, todo aquello que le recuerda España: los niños, las plantas, el cielo, el sol, el aire, las estrellas… En estos se reconoce y es mirado con amabilidad.

El desconcierto continuado del poeta entre el mar, el mundo, el ruido, los espacios, los edificios, insisto y esas otras avenidas solitarias, de pequeños jardines, amables al poeta es evidente. Las escaleras de incendios por doquier: oscuras, sucias, oxidadas… donde pobres gorriones urbanos vivaquean, le llaman la atención, como se lo llamaron a otros viajeros que allá estuvieron.

Dejo para el final a mi admirada Zenobia, que es contemplada mientras duerme por el poeta. ¡Gran suerte la de este hombre con esa mujer! Quizá él pudo llegar a más, mas nunca habría alcanzado la altura lograda de no haber sido por esta excelente mujer.

Evangelio del domingo: "Si quieres, puedes limpiarme"

Comentario del domingo de la 6° semana del tiempo ordinario (Ciclo B). “Quiero, queda limpio”. Si nuestro corazón manchado está decidido a apartarse del mal, y, como el leproso del Evangelio acudimos a Jesús en el sacramento de la Reconciliación, también experimentaremos como él la eficacia de sus palabras que sanan, renuevan y reconfortan,

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Opus Dei - Evangelio del domingo: "Si quieres, puedes limpiarme"

 

Evangelio (Mc 1,40-45)

Y vino hacia él un leproso que, rogándole de rodillas, le decía:

— Si quieres, puedes limpiarme.

Y, compadecido, extendió la mano, le tocó y le dijo:

— Quiero, queda limpio.

Y al instante desapareció de él la lepra y quedó limpio. Enseguida le conminó y le despidió. Le dijo:

— Mira, no digas nada a nadie; pero anda, preséntate al sacerdote y lleva la ofrenda que ordenó Moisés por tu curación, para que les sirva de testimonio.

Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a proclamar y a divulgar la noticia, hasta el punto de que ya no podía entrar abiertamente en ninguna ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios. Pero acudían a él de todas partes.


Comentario

En este pasaje del Evangelio se nos presenta una nueva curación milagrosa llevada a cabo por Jesús que, además, está cargada de un gran contenido simbólico.

Según las prescripciones del Levítico la lepra no era considerada sólo como una enfermedad, sino también como un grave tipo de impureza ritual que lleva consigo la obligación de estar aislado mientras perdurase (Lv 13,1-59). Correspondía a los sacerdotes diagnosticar a quienes presentaban los síntomas, así como certificar la curación, si es que llegaba a producirse.

Es fácil hacerse cargo de los sufrimientos que implicaba a las personas que la contraían, ya que, además de las graves molestias propias de la enfermedad, debían abandonar sus casas y sus pueblos y vagar por lugares deshabitados, lejos del contacto con otras personas. Tener lepra era como estar muerto en vida, alejado tanto de la vida civil como de la religiosa. Por eso, también su curación es como una resurrección.

Aquel hombre leproso, al ver desde lejos que Jesús pasaba con sus discípulos por algún camino de la zona en la que estaba, sentiría removerse su corazón con la esperanza de que pudiera hacer algo por él. Por eso se acerca al Maestro y, todavía lejos, arrodillado en su presencia, le habla lleno de confianza en que Jesús tenía poder para hacerlo. A la vez se dirige al Señor de modo muy respetuoso con lo que decidiera hacer finalmente: “Si quieres, puedes limpiarme”.

Jesús se compadeció al instante de este hombre, se acercó a él, extendió su mano para tocarlo y le dijo: “Quiero, queda limpio”. E inmediatamente se produjo su curación. El hecho de extender la mano y tocar el cuerpo llagado del leproso, pone de manifiesto que Dios, de ordinario, se quiere servir de gestos, de signos sensibles, que por la acción divina son eficaces. El simple hecho de tocar no cura, pero el poder de Dios a través de ese gesto, sana en profundidad a aquella persona.

Es algo análogo a lo que sucede en los sacramentos, que fueron instituidos por nuestro Señor Jesucristo. Sin signos sensibles que, por la acción divina que actúa en ellos, producen eficazmente la gracia que significan.

En la lepra se puede ver un símbolo del pecado, que es la verdadera impureza del corazón, que lleva consigo un alejamiento de Dios. A diferencia de lo que establecían las antiguas normas rituales del Levítico la enfermedad física no nos separa de Dios, sino la culpa, las manchas morales y espirituales del alma.

También en ocasiones podemos sentirnos manchados por nuestras faltas y pecados, e incapaces de salir con nuestras propias fuerzas de esa situación. Entonces es el momento de dirigirnos a Jesús con la misma fe fuerte de aquel hombre: “Si quieres, puedes limpiarme”. Y, si nuestro corazón está decidido a apartarse del mal con la ayuda del Señor y acudimos al sacramento de la Reconciliación, también podremos experimentar la eficacia de sus palabras: “Quiero, queda limpio”.

Los pecados que hayamos podido cometer -aunque hayan llegado a producir la muerte del alma, como las manchas en la piel de aquel leproso lo habían hecho morir en cierto modo- quedan limpios cuando los confesamos humildemente. En este sacramento, Jesucristo, con infinita misericordia, nos renueva y reconforta por medio de sus ministros, permitiéndonos recomenzar una nueva vida llena de paz y alegría.

Meditaciones: 3º domingo de san José

Tercera reflexión para meditar durante los siete domingos de san José. Los temas propuestos son: ​san José enseña a Jesús; Jesús escucha la ley de labios de José; José experimenta la ternura de Dios.

OTROS11/02/2021

Opus Dei - Meditaciones: 3º domingo de san José

San José enseña a Jesús

Jesús escucha la ley de labios de José

José experimenta la ternura de Dios


VER CÓMO CRECEN los hijos es una de las alegrías más grandes que ofrece la vida. Ese gozo lo experimentó san José al ver que Jesús crecía «en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres» (Lc 2,52). La misión principal de los padres es preparar a los hijos para que ellos, a su vez, puedan encontrar y llevar adelante la suya propia. José, a través de su tierno cuidado, preparó a Jesús en sus primeros pasos en la tierra. Por eso, durante su vida oculta y durante su vida pública, «Jesús debía parecerse a José: en el modo de trabajar, en rasgos de su carácter, en la manera de hablar. En el realismo de Jesús, en su espíritu de observación, en su modo de sentarse a la mesa y de partir el pan, en su gusto por exponer la doctrina de una manera concreta, tomando ejemplo de las cosas de la vida ordinaria, se refleja lo que ha sido la infancia y la juventud de Jesús y, por tanto, su trato con José»[1].

«En la sinagoga, durante la oración de los Salmos, José ciertamente habrá oído el eco de que el Dios de Israel es un Dios de ternura»[2]. Y esa fue su actitud de padre con Jesús. El santo patriarca probablemente no acompañó a su hijo cuando ya eran visibles algunas manifestaciones de la llegada del Reino de Dios: cuando le siguen numerosos discípulos, durante las milagrosas curaciones o cuando las multitudes escuchan las palabras de quien él había visto crecer. San José, al contrario, siempre se desenvolvió en la discreción de la educación familiar, en ese ámbito tan doméstico, tan escondido pero a la vez tan fecundo y lleno de amor. Los frutos de aquellos años no tardaron en llegar: «Ese Jesús que es hombre, que habla con el acento de una región determinada de Israel, que se parece a un artesano llamado José, ése es el Hijo de Dios. Y ¿quién puede enseñar algo a Dios? Pero es realmente hombre, y vive normalmente: primero como niño, luego como muchacho, que ayuda en el taller de José; finalmente como un hombre maduro, en la plenitud de su edad»[3]. La ternura de José sigue viva a través de aquel Hijo que creció bajo su techo y que tanto se le parece.


LA ENSEÑANZA de la ley de Moisés era obligación y privilegio del padre de familia. Por eso, fue José quien tuvo la peculiar tarea de enseñar al Mesías la historia de Israel y la fe de la Alianza. María y su esposo veían que Jesús era un niño como tantos otros pero, a la vez, sabían que todo el misterio de Dios habitaba en él. A ellos les fue confiada la responsabilidad de poner el nombre de «Jesús» a la segunda persona de la Santísima Trinidad encarnada y de educarlo en la tradición del pueblo elegido. El profeta escribe: «Cuando Israel era niño, Yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo (...). Era para ellos como quien alza a un niño hasta sus mejillas, y me inclinaba a él y le daba de comer» (Os 11,1-4). Si la tradición cristiana ha visto en este oráculo la referencia a Cristo, se puede ver también una referencia a María y a José. El amor de Dios a Israel se compara al amor de un padre y de una madre hacia su hijo. Era Dios quien cuidaba siempre de su Hijo, pero lo hacía a través de la Sagrada Familia; es Dios quien enseña, pero a través de los hombres.

Un niño pequeño en Israel pasaría la mayor parte de su tiempo jugando con otros chicos de su edad en la calle o en las plazas. «Las plazas de la ciudad se llenarán de niños y niñas jugando en ellas» (Za 8,5), dice el profeta; y el Señor habla también de los niños que se sientan en las plazas (cfr. Mt 11,16). La vida en Nazaret era una vida al aire libre. En este contexto, los padres impartían a sus pequeños los primeros rudimentos de la instrucción en la fe: «Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre, que son diadema de gracia para tu cabeza y collares para tu cuello» (Pr 1,8). Jesús Niño grababa en su corazón las enseñanzas de José y las instrucciones de María. Esas enseñanzas que daba san José a su hijo son lo que hoy llamamos «catequesis familiar», la transmisión de la fe, tanto vivida como en palabras. «El hogar debe seguir siendo el lugar donde se enseñe a percibir las razones y la hermosura de la fe, a rezar y a servir al prójimo»[4]. Es en ese clima familiar en donde Dios, imperceptiblemente, entra a formar parte de la vida de los hijos; aquellas primeras oraciones y manifestaciones de piedad que hemos heredado permanecen para siempre en lo más profundo de nuestra alma.


SANTA MARÍA y san José no solamente enseñaron a Cristo las costumbres y la ley de Moisés sino que, descubriendo el misterio de Dios en su Hijo, se dieron cuenta de que ellos mismos aprenderían mucho de Jesús. El evangelista san Lucas nos repite dos veces que María guardaba y meditaba en su corazón los acontecimientos y las palabras de su Hijo. ¡Qué importancia tiene saber mirar y escuchar, de un modo similar a como lo hicieron la Virgen Santísima y su esposo José!

Cuántas veces, al ver a Jesús, el santo patriarca se habrá asombrado pensando: ¡qué bueno es Dios! ¡Qué amable y tierno! ¡Qué paciente y cercano a nosotros! La paciencia y la comprensión son características fundamentales que todo padre –y, en general, todo maestro– debe tener, especialmente ante los defectos propios y ajenos; pues «debemos aprender a aceptar nuestra debilidad con intensa ternura. El Maligno nos hace mirar nuestra fragilidad con un juicio negativo»[5]. Al contrario, debemos descubrir, una y otra vez, lo positivo en nosotros y en los demás, pues así se acerca Dios a nuestra vida: «La verdad que viene de Dios no nos condena, sino que nos acoge, nos abraza, nos sostiene, nos perdona. La verdad siempre se nos presenta como el Padre misericordioso de la parábola: viene a nuestro encuentro, nos devuelve la dignidad, nos pone nuevamente de pie»[6]. No hay nada que anime más a mejorar la conducta que el aliento, la palabra amable, la comprensión ante la debilidad.

San José aprendió de su hijo, que era Dios, a ver el mundo con compasión y ternura. Decía san Josemaría: «José era un gran cariño de Jesucristo; María era su Madre, a la que quería con locura. Pues vamos a tener nosotros una devoción grande a San José, una devoción tierna, delicada, fina, afectuosa. Le llamamos Padre y Señor nuestro: ¡pues vayamos a él como hijos, constantemente! Y, por él, a María, dialogando con los dos. ¿Habéis visto esas representaciones de la Sagrada Familia con el Niño en el centro, la Virgen a la derecha y San José a la izquierda, dándose la mano? Pues esta vez somos nosotros los que nos cogemos de la mano de María y de José, y así nos llevarán hasta Jesús»[7].


[1] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 55.

[2] Francisco, carta apostólica Patris corde, n. 2.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 55.

[4] Francisco, ex. ap. Amoris laetitia, n. 287.

[5] Francisco, carta apostólica Patris corde, n. 2.

[6] Ibíd.

[7] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 27-IX-1973.

Via Crucis compuesto por Ernestina de Champourcin

Ernestina de Champourcin (1905-1999) fue una de las pocas mujeres que perteneció a la Generación del 27. En el poemario ‘Presencia a oscuras’ (1952) incluyó un ‘Via crucis’ o relato de la Pasión de Jesucristo dividido en 14 estaciones.

OTROS06/03/2020

Opus Dei - Via Crucis compuesto por Ernestina de Champourcin

Via Crucis compuesto por Ernestina de Champourcín.

I. Jesús es condenado a muerte

No tengo palabras que decirte... Serían inútiles y me asusta lastimarte de nuevo. Voy a condenarme yo misma contigo, pues sólo quien acepta la sentencia que tú sufriste obtendrá la gracia de seguir tus huellas, de morir a sí mismo y contigo, de resucitar en Ti.

Fuiste condenado a muerte para que aprendiéramos a aceptar nuestro destino. Enséñanos a seguirte, a no apartarnos un momento de tu senda, a morir poco a poco a tu lado.

II. Jesús es cargado con la Cruz

Sea mi Cruz la que Tú me escogiste. Quiero recibirla de tus manos, que me darán también fuerza para sostenerla, júbilo para ocultarla y amor para sonreír bajo su peso, como si llevase en mis hombros un rosal perfumado.

No temo el dolor porque Tú vas delante de mí. Tus pies liman las asperezas del camino y señalan el atajo por donde Tú pasaste, la ruta inefable que te condujo a la gloria del Padre y que dejaste abierta para todos. ¡Sea nuestra Cruz, Señor, la que Tú has dispuesto!

III. Primera caída

¿Qué piedra te detiene? ¿Qué obstáculo te hace tropezar a Ti, decidido a apurar el cáliz hasta la última hez? Caíste abrumado por un peso más grande que el de esa cruz, un peso agobiante, implacable. Toda la humanidad sobre tus hombros frágiles, consumiéndolos, despojándolos de su energía.

Y hay un momento en que la tierra áspera es un alivio para tus sienes que laten descompasadas; un momento en que el polvo, más compasivo que los hombres, restaña tu sudor y tu sangre.

Aquel suelo agrietado debió de esponjarse dulcemente al recibirte, soñando ser, para Ti, una mullida y fragante pradera.

IV. A María en su encuentro con Jesús

Tu llanto silencioso cae lentamente, apretadamente -grueso rocío nocturno, sin revolar de pájaros ni temblor de frondas-, lágrima desesperada porque sabe que se romperá sin remedio sobre unas rocas áridas, y que no va a florecer...

No puedes acunar tu dolor con tus sueños, no con ilusiones. Conoces el fin hasta su terror último y vas a él, te ofreces a él, vulnerable, desnuda, echando el apoyo pueril del clamor, del grito, de la compasión ajena. Y entre lágrima y lágrima tienes los ojos secos, ardientes, encendidos por una llama que te obliga a mirar, a desgarrarte y sufrir.

Hay quien habla de tus siete dolores. ¿Qué saben ellos? Eres todo el dolor, la suprema amargura, eres el Amor que sabe compartir, compadecer y callar.

V. El cireneo ayuda a Jesús a llevar la Cruz

¿Hay acaso alguna cruz que pueda llevarse a medias? El leño que no pesa, el que no incrusta sus aristas profundamente en los hombros, el que no lastima el cuerpo y el alma hasta en las vetas más hondas, no merece el nombre de cruz. Por eso yo sé muy bien que si aceptaste aquel ademán no fue por Ti, fue sólo por nosotros. Para ayudarnos dándonos el júbilo inmenso de querer ayudarte...

Y si nos tiendes la cruz no es porque no puedas con ella; es, al contrario, porque sólo seremos capaces de sostenerla si nos viene de tus manos, si la recibimos como una prenda inefable de tu amor y del nuestro... Trueque de cruces. Nupcias tuyas, nuestras, con el dolor.

VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Quisiera mirarte en silencio y hora tras hora, incansablemente, absorbiendo en mí la luz y la realidad de tu rostro. Mirarte sin que nada interrumpa mi contemplación, ni una idea, ni un sentimiento...

Sin que ninguna imagen que no seas Tú ocupe el paisaje de mi mente.

Enjugarte el dolor sin un solo gesto, con el ansia de mi corazón enamorado, con la pureza de mi deseo que no se atreve a buscar su expresión para que ni siquiera un hálito lo empañe...

Grabarte en mí como un espejo para que todo lo que no seas Tú resbale sobre tu imagen y se desvanezca. Para que sólo Tú quedes victorioso en mí.

VII. Segunda caída

Caíste de nuevo como un tronco al que no pudo abatir el leñador de un primer golpe. Te veo en tierra y me invade, junto a una piedad infinita, una confianza inefable, que hace reposar de dulzura mi corazón.

Al contemplarte siento que, aunque yo caiga otra vez, mil veces, Tú estarás a mi lado y que, con tu auxilio, podré levantarme siempre, alzar los ojos a Ti y, al encontrar los tuyos, bañarme en tus pupilas, dejar en ellas el polvo del camino, recobrar la antigua pureza, renacer amparada por tu misericordia, por tu paciencia, acogerme a esa mansedumbre que nos rinde a tus plantas y nos entrega a ti sin remedio.

VIII. Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén

¡Que el otoño no siegue nuestras hojas, Señor! Queremos ser, como Tú, leña verde, fragante, derramando savia. Que el hacha del sufrimiento, al desgajarnos, se impregne de aromas. Danos a raudales la vida de tu gracia, para que no escuchemos jamás de tus labios la maldición de la higuera.

¿Y qué fruto puede brotar de nuestras ramas sin tu ayuda y apoyo? Haz que lloremos por Ti hacia adentro, sin lágrimas, con un dolor verdadero que trascienda a todos nuestros actos y nos redima de llorar más tarde sobre la propia muerte.

IX. Tercera caída

Sólo le faltan unos pasos, muy pocos... Pero, ¿quién no desfallece al último momento, cuando todo en nuestro mundo parece inmovilizarse, concentrándose en torno al sacrificio? Ya no hay manera de volver atrás, de poseer nuevamente aquello a lo que se ha renunciado.

El universo entero retrocede, nos abandona. Estamos solos a orillas de algo implacable, desconocido, cruel; y antes de ofrecernos, de dejarnos devorar voluntariamente, lanzamos un postrer clamor.

Pero Tú no gritas, no protestas. La ofrenda viva de tu cuerpo se ha consumado ya y permaneces en tierra, vacío de Ti mismo, dispuesto a no ser para que nosotros seamos, a abrirnos la senda de la recuperación y del amor.

X. Jesús es despojado de sus vestiduras

Algo ampara tu desnudez de la violencia... Te yergues sobre todos como un rayo de luz, como un haz intacto de secretos resplandores. Tu pureza irradia tu blancura entre la suciedad, la traición, las mezquindades. Te alzas como una antorcha alumbrando la senda para los que quieren aún seguirte. Y entre tantos rostros que deforman la ira, el odio o la codicia, eres, indefenso, salpicado de injurias, el único signo de paz. ¡Blancura de tu frente ensangrentada, de tu cuerpo herido! Límpianos, Señor, con tu mirada, purifica hasta el último rincón de nuestras mentes, grábate en ellas, desnudo, silencioso, intocado...

XI. Jesús es clavado en la cruz

¡Clávanos en la cruz de tu voluntad! Un clavo para cada sentido, cada pasión, cada deseo... ¡si supiéramos tendernos inmóviles sobre ese lecho donde Tú te tendiste, abriendo los brazos en un ademán de amor absoluto...!

Pero siempre frustramos tu generosidad con nuestra obligación o nuestras inquietudes. Queremos amarte a nuestro modo, sufrir a nuestro gusto, como si el dolor y la propia satisfacción fueran compatibles... Como si Tú hubieras elegido... Ofreciste al verdugo tus pies, tus manos, todo tu cuerpo y, primero que nada, tu Corazón...

¿Pues qué valen todos los martirios si el corazón se escuda y esquiva? Que el primer martillazo nos caiga en mitad del pecho derribándonos sin piedad, totalmente. Rendirse a Tu merced es rendirte, hacernos tuyos, para que seas nuestro.

XII. Jesús muere en la Cruz

Muerte victoriosa la tuya. Pero el triunfo derramado en tus venas se ocultaba celosamente, y para los que te vieron eran sólo un despojo humano, unos restos inútiles... Dios sin vida para hacernos vivir. Dejaste de alentar para infundirnos aliento.

Te sometiste al abandono, a la traición, al desamparo, para que cifremos nuestra dicha en sentirnos abandonados, traicionados, desvalidos. Y nuestra desconfianza es tan grande que todavía nos obstinamos en temer, estremeciéndonos ante la posibilidad de morir.

No olvidemos que, en tu muerte, nos abriste las puertas de Ti mismo y la mansión de tu amor.

XIII. A María, con Jesús muerto en los brazos

Era tu carne, tu sangre deshecha, martirizada; tu vida y la de Dios; tu gloria y la del Cielo. Y de todo solamente quedaba en tus brazos un cadáver maltrecho, una frialdad incontenible que te iba invadiendo inexorablemente.

Y en ese momento concedido a las tinieblas empezabas a ser nuestra Madre, a cobijarnos en el regazo de tu dolor. Y por eso tus lágrimas no acabarían de caer nunca. Se te cuajaron al presentir que te necesitábamos, que no dejarías nunca de ser madre, que tu maternidad prodigiosa se ensanchaba, floreciéndote nuevamente los senos, ¡oh redentora de los redimidos!

XIV. Jesús es sepultado

Y nos llamas ahora desde esa piedra que te ciña, aislándote por un breve plazo de todo. Porque para resucitar contigo hay que sepultarse primero enterrar hondo los gritos de la carne, seguirte en tu pasión y hasta tu muerte.

Y saber que estás ahí, aunque no te sienta, aunque nos falte tu sombra, tu contigüidad, tu recuerdo. Danos la fe que resiste a todas las tentaciones, que no se quebranta aunque el mundo entero se alce contra ella, esa fe que surca los mares y traspasa los montes, porque sabe muy bien que, al marcharte, permaneciste entre nosotros...

“Presencia a oscuras”, 1952

COVID 19. Los coronavirus.

 

En febrero de 2020 la OMS describió y denominó el COVID19 como síndrome respiratorio. A este respecto, en algunos casos, pocos, se ha observado pérdida del control involuntario de la respiración.

Tal síndrome está causado por coronavirus. Según los expertos, no hay un solo coronavirus, sino que hay varias cepas. Parece ser que la pandemia actual no es efecto de un solo coronavirus, sino que es causada por varios de ellos.

Con más o menos gravedad, se observan síntomas y signos tales como fatiga, tos (generalmente seca), cansancio, incluso fiebre, todos ellos típicos, aunque no exclusivos de una viriasis. Y es característica la neumonía, junto con alteraciones en la coagulación de la sangre, coexistiendo con cefaleas (dolores de cabeza), anosmia (pérdida del olfato), ageusia (pérdida del gusto), afectación de la visión, astenia  (cansancio muscular), diarrea. Y también hay casos asintomáticos. Afecta tanto a niños y jóvenes como a adultos. Se han descrito casos de enfermos que han presentado un estado confusional e incluso convulsiones; y se han visto algunos casos que presentaban encefalitis (son conocidas las encefalitis víricas).

 

No es lo más importante la sintomatología, sea más o menos visible, sino la actitud frente al síndrome. Es claro que en algunos casos se produce la muerte del sujeto, cuestión inevitable; pero lo que es obvio es que la actitud derrotista, pesimista, no favorece un curso positivo de la enfermedad. Como en todo lo humano, la actitud del sujeto es esencial. El optimismo favorece la aparición de defensas. El ánimo positivo facilita la inmunidad del organismo.

Y a propósito de la pandemia, se quiere justificar el aborto, como solución terapéutica en algunos casos. Es bien sabido que el aborto no es curativo, pues lo que lo define es la muerte del ser humano gestado.

Se están ensayando múltiples productos, que frenen el proceso o que curen realmente. La carrera por conseguir algo efectivo es vertiginosa.

No se conoce con precisión la fisiopatología de la enfermedad, pero lo que sí es cierto es que los avances en su conocimiento van a un ritmo potente. Uno de los motivos es el movimiento económico que lleva consigo la pandemia. La consecución de vacunas puede constituir una fuente de ingresos ingente.

La pandemia hace pensar que el hombre no es todopoderoso, que es frágil. Más que un castigo, la enfermedad probablemente es una prueba para el hombre del siglo XXI, para que aprenda a ser humilde.

 

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Ama a tus hijos protegiéndolos, pero... ¡no te excedas!

Silvia del Valle Márquez

Un poco de hambre y un poco de frío no le hacen daño a nadie, por el contrario, fomenta la resiliencia y la capacidad de crecer.

Amar sin exagerar

El amor es paciente, el amor es servicial, el amor todo lo perdona, todo lo olvida y siempre busca el bien de la persona amada, pero a veces nos vamos al extremo y sentimos que al que amamos nos pertenece y por lo mismo queremos tenerlo siempre a nuestro lado, que no sufra, que esté siempre bien, sin darnos cuenta que eso le puede llegar a asfixiar y dañar.

La sobreprotección es un problema muy común en las familias y a veces ni nos damos cuenta que lo estamos viviendo, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para evitar la sobreprotección con nuestros hijos.

PRIMERO. Los hijos son diferentes a nosotros. ¡Conócelos!
Es muy importante que hagamos conciencia que cada uno tiene sus necesidades y características propias, por lo que no podemos ni debemos tratar a nuestros hijos como sentimos que debieron tratarnos a nosotros.

Es importante conocerlos para saber qué necesitan y lo que es mejor para su buena formación y un desarrollo integral de sus capacidades y afectividad.

Observar para responder a sus necesidades y también para amarles sin hacerles daño.

SEGUNDO. Nuestros hijos tienen diferentes necesidades que nosotros.
Al conocerlos nos podemos dar cuenta que son únicos y así sus necesidades son específicas, por lo que no podemos tratar a todos por igual.

Hay quien requiere más contacto físico, otros más cuidados, otros necesitan atención, otros un poco más de libertad, otros que seamos exigentes con ellos y otros que seamos tiernos, pero todos necesitan Amor.

TERCERO. Edúcalos desde el Amor.
Claro, el Amor debe ser el centro de la educación. Si amamos a nuestros hijos, buscaremos siempre su bien, pero si amamos a nuestros hijos seremos capaces de poner un límite para nuestro amor.

Nuestros hijos pueden notar cuando hacemos las cosas por amor y cuando las hacemos por obligación. Una misma acción puede ser benéfica o dañina dependiendo de la intención con la que la realicemos y de lo que la ha movido o provocado.

El Amor implica preguntarnos: ¿Qué haría Jesús en esta situación?

CUARTO. Edúcalos con uno poco de hambre y un poco de frío.
El que nuestros hijos tengan todo les limita y los incapacita, ya que les impide desarrollarse integralmente.

Un poco de hambre y un poco de frío no le hacen daño a nadie, por el contrario, fomenta la resiliencia y la capacidad de crecer.

Y cuidado de hacer las cosas para competir con los otros, para ir con la tendencia o para estar al último grito de la moda porque es muy difícil aguantar ese paso.

Y QUINTO. Nuestro modelo es la familia de Nazaret.
No hay más que decir. Debemos preguntarnos ¿Cómo educaron María y José a Jesús?

Ojalá que podamos tener este modelo de familia para así emprender el rumbo de la educación de nuestros hijos y ser capaces de amarlos y protegerlos pero sin excedernos.

El Papa Pío XII sobre familias católicas numerosas

 

donde el número de niños no es mucho más que uno, aquella intimidad serena que da valor a la vida, tiene un toque de melancolía o de palidez; no dura tanto tiempo; puede ser más precaria; y a menudo se ve empañada por temores secretos y remordimientos

Donde el número de niños no es mucho más que uno, aquella intimidad serena que da valor a la vida, tiene un toque de melancolía o de palidez; no dura tanto tiempo; puede ser más precaria; y a menudo se ve empañada por temores secretos y remordimientos

El ideal de la familia numerosa ha ido desapareciendo de nuestra sociedad, hasta el punto de generar un rechazo social contra quienes aún lo siguen. La mentalidad abortista ha constituido un monstruoso paso adelante en  la creciente búsqueda del bienestar y de los placeres puramente materiales.

Veamos la alegría y plenitud de vida que genera la familia numerosa en las palabras del Papa Pío XII.

Extracto del discurso pronunciado por el Papa Pío XII a los Directores de las Asociaciones de Familias Numerosas de Roma e Italia el 20 enero de 1958, el décimo noveno (y último) año de su papado. A lo largo del discurso, el Santo Padre habla elocuentemente de la alegría, del sacrificio y de la generosidad tan frecuente entre aquellas familias que Dios ha bendecido abundantemente con el don de los hijos.

“Las familias numerosas son los más espléndidos macizos de flores en el jardín de la Iglesia; flores de felicidad en ellos y santidad madura en un suelo favorable. Cada grupo familiar, incluso el más pequeño, está destinado por Dios a ser un oasis de paz espiritual. Pero hay una gran diferencia: donde el número de niños no es mucho más que uno, aquella intimidad serena que da valor a la vida, tiene un toque de melancolía o de palidez; no dura tanto tiempo; puede ser más precaria; y a menudo se ve empañada por temores secretos y remordimientos. “

La herencia física y espiritual de la familia

La felicidad en una familia numerosa

 

“Es muy diferente la serenidad de espíritu que se encuentra en los padres que están rodeados por una gran abundancia de vidas jóvenes. La alegría que viene de las bendiciones abundantes de Dios aparece de mil maneras diferentes y no hay temor de que vaya a terminar. El ceño de estos padres y madres puede estar cargado por las preocupaciones, pero nunca hay un rastro de aquella sombra interior que traiciona la ansiedad de conciencia o el miedo irreparable a la soledad. Su juventud nunca parece desvanecerse, mientras la dulce fragancia de una cuna permanezca en el hogar, siempre y cuando las paredes de la casa hacen eco a las voces argentinas de hijos y nietos.

“Muchas veces sus pesados trabajos se multiplican, sus sacrificios redoblados, pero su renuncia a las diversiones costosas son generosamente recompensados, incluso aquí abajo, por el tesoro inagotable del afecto y de las tiernas esperanzas que residen en sus corazones, sin siquiera cansarlos o molestarlos.

“Y las esperanzas pronto se convierten en realidad cuando la hija mayor comienza a ayudar a su madre a cuidar al bebé o el día en que el hijo mayor llega a casa con el rostro radiante, con su primer sueldo que ha ganado. Ese día será particularmente feliz para los padres, ya que hará que el fantasma de una vejez gastada en la miseria desaparecerá, y se sentirán seguros de una recompensa por sus sacrificios.

“Cuando hay muchos niños, los más jóvenes no experimentan el aburrimiento de la soledad y la incomodidad de tener que vivir todo el tiempo en medio de los adultos. Es cierto que a veces pueden llegar a ser tan vivaces que consigan alterar sus nervios y sus desacuerdos pueden parecer pequeños motines; pero incluso sus discusiones desempeñan un papel eficaz en la formación del carácter, siempre y cuando sean breves y superficiales. Los niños de familias numerosas aprenden casi automáticamente a tener cuidado con lo que hacen y a asumir la responsabilidad por ello; a tener respeto por los demás y ayudarse unos a otros, siendo de corazón abierto y generoso. Para ellos, la familia es un lugar de prueba, antes de que ingresen al mundo exterior, que será más difícil para ellos y más exigente”.

Vocaciones

Estatua de San Luis, Rey de Francia. “A menudo se ha señalado que las familias numerosas han estado a la vanguardia como cunas de santos”.

“Todos estos preciosos beneficios serán más sólidos y permanentes, más intensos y más fructíferos, si la gran familia toma como su propia regla de guía particular y base el espíritu sobrenatural del Evangelio, que espiritualiza todo y hace que sea eterno. La experiencia demuestra que en estos casos, Dios a menudo va más allá de los dones ordinarios de la Providencia, como la alegría y la paz, para conferirle un llamado especial ‒una vocación al sacerdocio, a la vida religiosa, a la más alta santidad.

“Con mucha razón, a menudo se ha señalado que las familias numerosas han estado a la vanguardia como cunas de santos. Podríamos citar, entre otros, la familia de San Luis, rey de Francia, compuesta por diez hijos; la de Santa Catalina de Siena que venía de una familia de doce; San Roberto Bellarmino de una familia de doce, y San Pío X de una familia de diez.

“Toda vocación es un secreto de la Providencia. Pero estos casos demuestran que un gran número de niños no impide que los padres les den una educación excelente y perfecta; y muestra que el número no va en detrimento de su calidad, con respecto a cualquiera de los valores físicos o espirituales”.

La cuarta edad. Un Proyecto de Vida en 26 consejos. ESCUELA PARA PADRES

En la cuarta edad, el propósito de vida más importante es conseguir llegar a la quinta edad, llenos de entusiasmo, salud física y mental y plenitud de vida interior. Para ello es muy importante conocer y practicar las virtudes y valores humanos, mantener unas costumbres y hábitos saludables, tener actitudes positivas, etc.

Cuando lleguen los achaques propios de cada edad, aceptarlos, enfrentarlos y no pretender ganarlos, salvo que sea posible con medios normales. La lucha contra algo predecible y normal, suele frustrar a muchas personas de las terceras, cuartas o quintas edades.

La tercera edad, supuestamente comienza a los 65 años. Estadísticamente quedan por delante unos 20 años de esperanza de vida.

La cuarta edad, supuestamente comienza a los 80 años. Estadísticamente quedan muy pocos años de esperanza de vida. Por eso hay que prepararse y realizar un buen Proyecto de Vida, para esos años que quedan, intentando romper al alza las estadísticas que nos desanimen.

La quinta edad, supuestamente comienza a los 100 años. El que llegue a esa edad, que ya no se preocupe de nada, pues “muy pocos se mueren después”. Esto mismo se puede aplicar también, a los de la cuarta edad.

La edad biológica es lo que mide el pasado de las personas, el futuro se mide por las perspectivas de cumplir los Proyectos de Vida que se tienen. Es muy duro pero reconfortante, estar luchando día a día contra la edad, ya que hay muchos que ya no pueden seguir luchando. El privilegio de unos pocos, es poder luchar para cumplir los Proyectos de Vida. Dicen los sabios que hay más pieles de cordero, que de carnero.

La cuarta edad es la nueva vejez o la vejez nueva. Es la revolución de la longevidad, que nos ha dejado como obsequio el siglo XX, para las afortunadas nuevas generaciones. La esperanza de vida va creciendo poco, debido al esfuerzo de unos cuantos profesionales y del nuestro.

Cuando se llega a la cuarta edad, es cuando más hay que esforzarse, en plantear cuántas y cuáles son las asignaturas pendientes de estudiar, realizar y aprobar, y cuáles de estas se pueden cumplir con los medios físicos, económicos, familiares, sociales y de entorno que se tienen.

En la cuarta edad tienen que hacerse desaparecer los conceptos de “el día de mañana”, pues ese día puede ser hoy. Debemos saber que lo que no hayamos hecho, cuando teníamos otras energías, ya no queda tiempo para hacerlo. Hay que repasar y poner en orden las cosas que estaban desordenadas, por ejemplo: Las religiosas, las familiares con los que no sobrevivirán, las económicas, las sociales, los testamentos civiles y vitales, etc.

Este es el momento de examinar el Proyecto de Vida que se tenía, para complementarlo con las cosas que no se han llevado a efecto o se han llevado defectuosamente, fuera de lo previsto. Hay que atar todos los cabos pendientes y prepararse para los momentos finales, que pueden ser tan plenos o más que los anteriores.

Es cuando ya se tiene una buena experiencia acumulada hasta la tercera edad, y se debe revisar el plan de vida que se estaba llevando, después de la jubilación. Para las decisiones, hay que mirar con más detalle, por el amplio parabrisas del coche de la vida, pero sin olvidar el pequeño retrovisor, para ver el pasado.

Siempre hay que buscar un nuevo hito, para replantear lo que se está haciendo y lo que no se está haciendo. Es hora de aparcar el ayer de la jubilación y prepara un Proyecto de Vida para el mañana, que siempre empieza hoy mismo. Compaginando la vida actual, con los Proyectos de Vida futuros, expresados en plazo corto, medio y largo.

La vida siempre tiene un propósito, o hay que dárselo, máxime en la cuarta edad. Cuanto más lo hayamos preparado, estudiado y analizado, mucho mejor podremos cumplirlo.

A determinadas edades hay más cosas que hacer, que tiempo para hacerlas. Elegir una, implica dejar de hacer otras, para eso se tienen que elegir con mucho cuidado las prioridades, presentes y futuras, analizando qué es lo que les suma y qué es lo que les resta. Intentando equivocarse lo justo, ya que no suele haber muchas horas de repuesto, para enmendar, ni rehacer las cosas.

La cuarta edad también puede llegar a cualquier edad. Lo normal es que llegue por vejez natural, pero también puede llegar a cualquier edad, debido a un accidente que tenga graves consecuencias físicas o mentales, por una enfermedad incurable, por un deterioro prematuro, etc. En ese momento nos pueden predecir, dadas las estadísticas, que aproximadamente nos queda un día, un mes, un año de vida, etc. Durante ese plazo dado, podremos estar con o sin deterioramiento progresivo o lineal. Nadie está a salvo de lo que puede ocurrir. Esas situaciones también son momentos especiales o hitos, para preparar un buen Proyecto de Vida para esa cuarta edad, ya avisada, aunque no sea aceptada.

Las cuatro cosas más importantes de la cuarta edad:

·       Tener salud: Equivalente a saber llevar bien los achaques propios de la edad, tratando que sean los menos posibles.

·       Trabajo: Equivalente a tener ocupaciones lúdicas que den satisfacción y a poder ser, que sirvan para transmitir a otros la experiencia acumulada.

·       Estar en Gracia de Dios: Equivalente a tener la maleta preparada, llena de obras buenas y vacía de faltas, de las que ya me debería haber arrepentido seriamente, previamente a que sea muy tarde el hacerlo.

·       Estar todos juntos: Equivalente a estar rodeado de las personas queridas, familiares y amigos, para que me ayuden a disfrutar de la transición de la cuarta, a la quinta edad.

En la cuarta edad hay diversos achaques, propios de nuestro paulatino deterioro, hay que saber llevarlos y aceptarlos con dignidad y deportividad, sabiendo controlarlos y haciendo caso a los consejos médicos, pero principalmente, escuchando a nuestro cuerpo, que es nuestro mejor médico.

De la cuarta y quinta edad, cada vez hay más personas. Deberíamos participar en los clubs de los de tercera, cuarta y quinta edad, pues tenemos el mérito, no propio, de haber conseguido llegar a disfrutarla. La experiencia de la vida da seguridad. Ese club puede ser de forma física, en el lugar donde vivimos o de forma virtual, con amigos en cualquier parte del mundo. El internet es un extraordinario medio de conocer y comunicarse con los nuevos amigos, o con los de siempre.

El sofá o butaca de la casa, normalmente situado en el mejor sitio, es un objeto criminal, que mantenemos y cuidamos, como si fuera nuestro cuidador más virtuoso.  Él es el culpable de muchos de nuestros achaques, falta de movilidad o enfermedades. Hay que cansarse antes de ponerse a descansar, pero muchas veces, nos ponemos a descansar sin habernos cansado, y eso, no es bueno para la salud en la cuarta edad.

El verdadero descanso no es sentarse y no hacer nada, sino cambiar de actividad, como por ejemplo hacer Proyectos de Vida, leer, escribir, pintar, comunicarse con los amigos, etc. Si tenemos tiempo libre para estar sentados, también podemos tener actividades religiosas, intelectuales, culturales o sociales, mucho más beneficiosas para nuestra salud. Cualquier cosa menos estar inactivos mental y físicamente.

Se tiene que evitar la fatídica combinación del sedentarismo, más la inactividad mental. Hay que tratar de conseguir con mucha creatividad, una ocupación que sea acorde con las posibilidades, capacidades gustos y preferencias de cada persona. Los muy listillos emplean la creatividad, para encontrar disculpas para no hacer nada.

26 Consejos a las personas de la cuarta edad.

  1. Hay que tratar de encontrase y unirse con la religión, escuchar su voz, abrirle las puertas de su corazón, seguir sus instrucciones y ponerla como referente principal, para todas las acciones.
  2. Hay que hacer un examen sobre lo que haríamos si: Si nos dieran solamente un día más de vida. Si nos dieran 10 años más de vida. Si nos dieran un millón de dólares. En estas circunstancias cómo, en qué y para qué, cambiaría nuestra vida y la de nuestro entorno.
  3. Hay que hacer un análisis de los activos, pasivos, ingresos, gastos programados e imprevistos, pero siempre con la ayuda de alguna persona especializada, Conocer con detalle la situación real financiera, permite tomar las decisiones convenientes, para cada situación presente y futura. Evita muchos disgustos y algunas veces da una tranquilidad, que de otro modo no existiría.
  4. Hay que hacer lo que se debe hacer, y estar en lo que se hace, para estar alegres y felices, realizando nuestro Proyecto de Vida, viviendo nuestros objetivos, plasmándolos en cada una de nuestras acciones.
  5. Hay que administrar muy bien el tiempo diario, sin perder ni un minuto, pues cada uno que se pierde, supone un porcentaje muy grande del tiempo que nos queda. Para ello es imprescindible tener una agenda, que marque las prioridades, el orden, los tiempos y los horarios para cumplir el Proyecto de Vida. Pero la agenda no debe ser rígida, se debe poder cambiar según las conveniencias, para hacer la vida más agradable.
  6. Hay que buscar y encontrar las motivaciones, para hacer y seguir los Proyectos de Vida que nos hayamos planteado. La pereza es el peor enemigo de los propósitos y de los Proyectos de Vida.
  7. Hay que buscarse formas sanas y creativas de divertirse, a poder ser con la familia y los amigos. Intentado evitar las diversiones, que los medios de comunicación nos dan enlatadas, abstrayéndonos del mundo real que vivimos.
  8. Hay que cumplir con los consejos de los médicos y visitarlos con la frecuencia necesaria, sin esperar a estar enfermos para visitarlos. Los cuidados médicos preventivos, son la mejor arma para estar en buena salud. Dicen que al médico hay que ir cuando se está bien, pues cuando se está mal, ya se encarga alguien de llevarnos.
  9. Hay que decidir si en la vida restante, vamos a ser pastor que conduce el rebaño que se deja pastorear. Llevando la delantera o dejando que los acontecimientos y las circunstancias nos arrastren.
  10. Hay que definir con claridad lo que me gustaría hacer, lo que no me gustaría hacer, lo que se hacer y lo que no puedo hacer.
  11. Hay que definir las prioridades del tiempo, que supuestamente queda de nuestra vida.
  12. Hay que enfocarse muy bien en las obligaciones pendientes de resolver, en la dedicación a la familia, tratando también de recuperar los afectos y las relaciones sociales perdidas, con los amigos y conocidos.
  13. Hay que estar muy atentos para no sentarse a esperar, a que pasen los días y llegue la incapacidad o la muerte.
  14. Hay que examinar el carácter personal y sus consecuencias, en nuestra vida cotidiana y en la de los demás que nos rodean, tratando de cambiarlo o mejorarlo, para evitar las explosiones incontroladas de mal humor o agresividad, algunas veces consentidas por el buenismo de otras personas.
  15. Hay que examinar las prácticas religiosas, internas y externas, pues estas son las que dan la fuerza suficiente para discernir, mediante la oración y la meditación, las situaciones reales internas y externas, propias de la cuarta edad. Mucho mejor si están acompañadas, por los sabios consejos de un director espiritual.
  16. Hay que hacer un mapa de carreteras por donde circular, para conseguir los objetivos propuestos.
  17. Hay que ignorar las expectativas adversas sobre la vejez, casi siempre están basadas en la ignorancia o en premisas falsas.
  18. Hay que intentar no ir detrás de las circunstancias, que anteriormente nos han ido marcando lo que tenemos que hacer y no hacer, si ir dos pasos por delante de ellas, para hacer nosotros lo que queremos, podemos y sabemos hacer: Cuándo, cómo, dónde y por qué lo queremos hacer.
  19. Hay que intentar que el Proyecto de Vida, consista en marcarse unas metas alcanzables, para reforzar con tenacidad, alguno de los puntos débiles o mejorar, alguna de las cualidades.
  20. Hay que mejorar el conocimiento, a través de la lectura, la escritura y escuchando a los que tengan algo bueno que decir. No cayendo en la tentación de estar mucho tiempo frente a la televisión, que nos da ya todo masticado, evitando que tengamos que ponernos a pensar, pues ante la televisión, las neuronas se paran y envejecen.
  21. Hay que potenciar los deseos positivos de hacer cosas buenas, aunque sean difíciles y rechazar los deseos negativos, de estar sin hacer nada o solo de provecho para uno mismo y no para los demás.
  22. Hay que preparar con la ayuda de familiares, amigos o profesionales, un programa de actividades agradables y sanas, para ir llenado la vida con cosas agradables y del propio gusto.
  23. Hay que rechazar las rutinas que nos priven de la creatividad, para intentar hacer cosas nuevas, dentro de nuestras posibilidades.
  24. Hay que seleccionar unos fines alcanzables, para disminuir o eliminar nuestros defectos, y mejorar el conocimiento y la práctica de las virtudes y valores humanos, eliminando los puntos débiles y mejorando los puntos fuertes.
  25. Hay que tener muy claras las prioridades presentes y futuras, marcando si es posible una hoja de ruta, como guía de lo que debo y no debo hacer. Teniendo muy presente que lo que no sume al Proyecto de Vida, le resta.
  26. Hay que valorar positivamente nuestra situación, sin equivocaciones ni comparaciones engañosas. Saber valorar bien, es saber amar al prójimo y a lo que se tiene.

 

28 Sentencias sobre la cuarta edad:

  1. Si dicen que eres demasiado viejo para hacer una cosa, procura hacerla enseguida.
  2. El arte de envejecer, es el arte de conservar alguna esperanza.
  3. El elixir de la eterna juventud, está escondido en el único lugar, en donde a nadie se le ocurre buscar, en nuestro interior.
  4. El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones.
  5. El viejo no puede hacer lo que hace un joven, pero lo que hace, es mejor.
  6. En la juventud aprendemos, en la vejez entendemos.
  7. Envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.
  8. Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven.
  9. Jamás un hombre es demasiado viejo, para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue, le impida ser lo que es o lo que será.
  10. La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad, con la que jugaba cuando era niño.
  11. La vejez comienza cuando el recuerdo, es más fuerte que la esperanza.
  12. Las arrugas del espíritu, nos hacen más viejos que las de la cara.
  13. Los árboles más viejos, dan los frutos más dulces.
  14. Los hombres son como los vinos: la edad agria los malos y mejora los buenos.
  15. Los que en realidad aman la vida, son aquellos que están envejeciendo.
  16. Los viejos desconfían de la juventud, porque han sido jóvenes.
  17. Madurar tiene más que ver con lo aprendido de las experiencias, que con los años vividos.
  18. Muchas personas no cumplen los ochenta, porque intentan durante demasiado tiempo quedarse en los cuarenta.
  19. Nada nos hace envejecer con más rapidez, que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.
  20. Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan joven, que hoy no pudiese morir.
  21. No puede haber cosa más alegre y feliz, que la vejez pertrechada con los estudios y experiencias de la juventud.
  22. Saber envejecer es la obra maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles, en el arte dificilísimo de la vida.
  23. Se es viejo cuando se tiene más alegría por el pasado, que por el futuro.
  24. Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar.
  25. Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hayamos llegado.
  26. Una bella ancianidad, es la recompensa de una bella vida.
  27. Envejecer es bueno para la salud.
  28. Envejecer es un 25% de procesos genéticos y 75% de nuestra forma de actuar, pensar o sentir.

francisco@micumbre.com

 

 Spots del confinamiento (2): Bankinter, “El banco que ve el dinero como tú”

 

El confinamiento por la pandemia en marzo pasado (¡hace ya casi un año!) produjo en todo el mundo una inmediata y drástica reducción del consumo. Las tiendas y las grandes superficies no podían abrir, y la población no podía comprar –salvo lo indispensable- ni gastar en ocio o entretenimiento.  

 

Ante esta situación, la respuesta de las marcas fue muy dispar. Muchas, anunciaron que pausaban su publicidad. Pero algunas, las más responsables, afrontaron la doble situación de crisis sanitaria e hibernación del consumo, y decidieron asumir su papel como agentes de cambio social. Es decir, volcaron su amplia capacidad de persuadir para remar en la dirección que marcaban las autoridades sanitarias.

 

Había que repetir –una y otra vez– que nos quedáramos en casa. Y, a la vez, había que subir la moral de la audiencia y hacerles sentir un poquito de felicidad. Pero, ¿cómo hablar de felicidad en un momento de crisis, con la población encerrada y con el número de muertos creciendo de día en día? 

 

Una de las campañas que mejor lo hizo fue la de Bankinter: “El banco que ve el dinero como tú”. La entidad supo apelar a la preocupación de la gente por la pérdida de trabajo y la incertidumbre económica: “Queremos decirte con hechos que esto pasará y que estaremos contigo y con los que crean empleo”. 

Estamos acostumbrados a que las marcas nos indiquen un camino desde la otra orilla, que nos hablen proponiendo soluciones desde una situación de estar a salvo. Pero, en este spot, Bankinter cuenta una preciosa historia desde el mismo lado del televisor: viendo las cosas como las vemos nosotros. Eso ayudó a conectar de manera más poderosa con el mensaje, y estableció una gran cercanía. Nos hablaba alguien que caminaba a nuestros lado y nos acompañaba, que vivía y sentía lo mismo que nosotros, y que lo sufría de la misma manera. El tono nos acogía, nos abrazaba.

 

Estrenado el 8 de abril, suscitó una oleada de entusiasmo y el apoyo unánime del público. Gustó su originalidad, su emotividad y su acierto para “ver el dinero de otra forma”. En las redes pudimos leer comentarios como estos: “Hacía tiempo que no veía un anuncio tan bonito”, “Habéis creado un icono, este anuncio creo que ya es eterno”, “La canción me hace llorar”.

Un anuncio bello y técnicamente impecable. Pero, sobre todo, un mensaje lleno de esperanza y emotividad, que supo promover los valores auténticamente humanos de la economía y del dinero. ¡Un diez por esta campaña!

 

 

El aborto en entornos humanitarios

Un grupo interinstitucional que incluye a varios organismos de la ONU ha estado trabajando para crear el derecho al aborto en entornos humanitarios. Un nuevo manual que se centra en la “salud sexual y reproductiva” de los adolescentes en situaciones de crisis representa otro paso en ese proceso: definir a los niños para que se sometan a un aborto sin el conocimiento de los padres.

Hace dos años, el mismo grupo publicó su "Manual de campo interinstitucional sobre salud reproductiva en contextos humanitarios", que afirmaba que "múltiples acuerdos internacionales y órganos de expertos han reconocido el derecho de las mujeres a acceder al aborto seguro". Esta declaración elude el hecho de que ningún acuerdo global lo ha aceptado jamás, y que las opiniones de los órganos de expertos, incluidos los que supervisan el cumplimiento de los tratados de la ONU, no son vinculantes.

En noviembre, se publicó el manual sobre salud del adolescente como complemento de ese documento de 2018, incorporando su postura cada vez más audaz sobre el aborto como un derecho. Además, señaló que “la ONU define este período entre los 10 y los 19 años de edad” e insistió en que las adolescentes jóvenes que desean servicios de salud “o interrumpir un embarazo” son capaces de dar su consentimiento “sin supervisión de los padres”.

El Grupo de Trabajo Interinstitucional sobre Salud Reproductiva en Crisis (IAWG), que produjo los manuales, incluye agencias de la ONU, gobiernos y otros donantes, agencias no gubernamentales e instituciones académicas. Su comité directivo incluye defensores internacionales del aborto Ipas, el Centro de Derechos Reproductivos y la Federación Internacional de Planificación de la Familia, así como la Organización Mundial de la Salud, UNFPA y UNICEF.

El grupo de trabajo creó el Paquete de Servicios Iniciales Mínimos (PSIM), que es fundamental para sus manuales de orientación e incluye “el aborto seguro en toda la extensión de la ley” en entornos humanitarios. Esto ha resultado en el repetido rechazo del PSIM de los documentos negociados de la ONU.

Valentín Abelenda Carrillo

 

Asamblea por la Vida, la Libertad y la Dignidad

El esfuerzo por la constitución en Madrid de la Asamblea por la Vida, la Libertad y la Dignidad, se plantea en el ámbito pre-político como una alternativa cultural que arranca con la defensa de la vida, pero que tendrá otras réplicas en temas como la verdad histórica, la libertad de educación y la unidad e identidad de España. Además de producir mensajes y organizar eventos culturales a la altura de estos desafíos, esta plataforma deberá buscar el diálogo sistemático con todas las realidades significativas de la sociedad civil, y buscar una interlocución libre de prejuicios con los partidos políticos.

No es momento para la resignación ni para la dialéctica estéril, sino para una propuesta razonada que hace referencia a la vida real de muchas personas, familias y comunidades que pueden encontrar en esta Asamblea un referente y un espacio para participar en el debate público.

Suso do Madrid

 

Para la distensión en Tierra Santa

La reunión de la Coordinadora de los obispos de Tierra Santa, de la que forma parte la CEE (Conferencia Episcopal Española), se ha celebrado este año de forma telemática, pero tal vez nunca fueron tan importantes los pronunciamientos como los que se han producido este año. El objetivo es apoyar a los cristianos de Tierra Santa y frenar su éxodo. El contexto político lo condiciona todo. En los últimos cuatro años, Donald Trump, en complicidad con el Gobierno de Israel, ha dinamitado todos los consensos internacionales en relación a Oriente Próximo. La solución de dos estados acordada en Oslo parece más lejana que nunca, con la agresiva política de asentamientos israelí tolerada e incluso fomentada por Washington. Cabe esperar a ver como quedara ahora que Trump ya no está.

Juan García. 

 

Dios y política

Algunos autores empiezan a superar una forma de laicismo anticuado. Un ejemplo es el último libro del politólogo Victor Lapuente, catedrático de la Universidad de Gotemburgo, el Decálogo del Buen Ciudadano. Lapuente, que es un pensador laico, sostiene que buena parte de lo que nos sucede en la vida pública tiene que ver con un egocentrismo que cada vez nos hace más narcisistas.

Según él, ese narcisismo sería consecuencia de que la derecha ha matado a Dios y la izquierda se ha vuelto individualista y ya no cree en la patria. Tradicionalmente la derecha se había apoyado en principios judeocristianos y así había construido Europea. Pero a su juicio ahora solo cree en el mercado y en el beneficio personal. Tradicionalmente la izquierda, por su parte, había creído en los proyectos comunes, no solo en la reclamación de derechos subjetivos, pero eso empezó a cambiar en los años 70.

Pedro García

 

Los intereses creados y el freno social

 

                                Como en este “perro mundo”, dominó siempre y sigue dominando el “dios-dinero”, nunca se podrá llegar a equilibrios económico-sociales, que permitan una convivencia verdaderamente humana; puesto que la inteligencia que dominó y domina, es siempre un tipo de inteligencia impregnada de ansias de poder, malicia, perversidad y “otras yerbas”, que empujan al individuo, a siempre, atesorar, cuanto más mejor y cueste lo que cueste y caiga quién caiga. Es por ello el que se sigue la marcha de siempre, o sea individuos con fortunas inmensas en minorías destacables, y en el lado opuesto, masas de pobres o empobrecidos, condenados a sobrevivir cada cual como buenamente pueda; o sucumbir miserablemente de la forma en que se ha visto siempre y ahora también, con “las nuevas masas”, que expulsadas de las sociedades que alcanzaron cierto nivel social y económico; han sido y siguen siendo, “echadas en la cuneta de la vida” y de donde muy difícilmente, volverán “a despegar”. Triste resumen y preámbulo de hoy, que hago convencido en una realidad sin solución, en un mundo donde se nos asegura, que pese a todo, hay recursos suficientes y de sobras, aunque la población del “mono humano”, llegase a duplicarse, cosa previsible precisamente por cuanto ya hace tiempo que hay medios, para que “ese mono, no proquee como hacen los conejos, que sueltan una prole cada mes, si están suficientemente alimentados”.

                                Hoy la humanidad tiene más que suficiente y en medios de todo tipo para regular infinitamente mejor este planeta, pero por imperativo de lo que arriba digo, ni se inician, verdaderas conversaciones “mundiales”, con el veraz propósito de ir arreglando una posible convivencia con los necesarios aportes a poner por cada cual y cada país. Lo impiden siempre “los malditos intereses creados”,que de alguna forma metafórica los plasmó en una inmortal obra, uno de nuestros “pocos” Premios Nobel (1); el que indudablemente observó esos “intereses”, que incluso llevan a matar dentro de los miembros de sangre de una misma familia, llegado el momento crucial; cosa que podemos apreciar, incluso en “las más miserables herencias familiares”.

                                Pues bien, ahora mismo, GREENPEACE, expone y lanza una reevolucionaria (“ojo con dos ee”) idea (ya expuse y está en mis artículos, una primera idea explicativa de esas dos “ee”, que no necesitan violencia alguna) para afrontar nada menos, que LA CRISIS GLOBAL, en que hoy nos han metido a casi toda la humanidad, sin que la “sucia o ya asquerosa e inútil política internacional, esté haciendo otra cosa, que lo que en España decimo de forma metafórica, “MAREAR LA PERDIZ”.

                                Como socio de Greenpeace y desde hace más de treinta años; se nos informa de todas las actividades de nuestra sociedad, (que es mundial) y del reciente comunicado, les copio una parte que es la que sigue:

            “Queremos reinventarlo todo. No podemos continuar como si nada, con un sistema que ha llevado a nuestro planeta y nuestras sociedades al límite. Por eso, contigo a nuestro lado, ha llegado el momento de que le demos la vuelta. ¿Pero en qué consiste eso?, ¿de verdad es posible?, ¿y cuánto cuesta?

 

Para demostrar que lo que decimos puede hacerse realidad, presentamos el informe 'Darle la vuelta al sistema: Un 4,8% del PIB para entrar en números verdes' >> (pinchando aquí puede informarse con más amplitud)

 

Después de un trabajo concienzudo de análisis, cuantificamos el coste de las 117 medidas que proponemos para salir de la crisis con una economía más fuerte, respetuosa con el medioambiente, las personas y mejor preparada ante otras crisis. 

 Esta mañana, nuestro director ejecutivo, Mario Rodríguez, ha expuesto el contenido de este  informe en un evento de Nueva Economía Fórum, para hacer incidencia dentro del ámbito político, económico y mediático y así conseguir avances en los cambios que necesitamos. 

A lo largo de 2021 comenzarán a llegar los fondos europeos para reconstruir nuestro tejido económico y social. Nuestra mayor preocupación es que estos fondos sean acaparados por las mismas empresas que han creado el problema climático y de biodiversidad, las mismas que producen la brecha social, que perpetúan el actual sistema económico injusto. ¿Vamos a callarnos?”

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MUY IMPORTANTE Y SIEMPRE A TENER EN CUENTA: GREENPEACE no admite dinero oficial; o sea que no está subvencionado, por dinero “político” o de los presupuestos que se nutren de los impuestos que pagamos a los gobiernos; esta sociedad se nutre de las cuotas que les pagamos los socios, bien periódicamente o no, incluso lleva tiempo en que admite herencias como donación a emplear en un solo fin; salvar al planeta, cumpliendo su principio fundacional y cuando se enfrentó al más poderoso poder destructivo que había inventado el hombre, LA FUERZA ATÓMICA, y de esto ya hace “bastantes décadas”; el interesado que vea la biografía que está en la red.

                                ¿Qué va a ocurrir a partir de este momento? ¿Van a seguir con las mentiras de siempre y llevándonos casi seguro a “un punto sin retorno”? ¿O se va a atender como merece esta iniciativa, que es para todos los habitantes del planeta? ¿Cuándo van a iniciarse las verdaderas, claras y honradas conversaciones mundiales, para llevar a buen fin estas ideas? Greenpeace no dispone de más armas, que son, LAS IDEAS Y LOS RAZONAMIENTOS; que debieran ser más que suficientes, para que se llegase a los fines previstos, aquí no se pretende poder material alguno, quede ello claro y conciso; todo el que pueda que se manifieste y colabore… “Recuerde que la mayor fuerza que tiene el planeta son sus mares y océanos, Y ESTOS SE COMPONEN SÓLO DE MINÚSCULAS GOTAS DE AGUA… ¡PON LA TUYA!.

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(1) Los intereses creados es una obra teatral de Jacinto Benavente, estrenada el 9 de diciembre de 1907 en el Teatro Lara de Madrid. Junto con La Malquerida es su obra más recordada. Con esta obtuvo el reconocimiento en su época por parte de la Real Academia y también por parte de la clase intelectual y el público. Premio Nobel: En noviembre de 1922 la Academia sueca decidió concedérselo al segundo español de su historia: el dramaturgo madrileño Jacinto Benavente (1866-1954).

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes