Las Noticias de hoy 6 Febrero 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 06/02/2021 - 12:44

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 06 de febrero de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

El Papa: la fraternidad es el desafío del siglo

El Papa inspira el Día Internacional de la Fraternidad Humana

SANTIFICAR EL DESCANSO: Francisco Fernandez Carbajal

“La Misa es acción divina”: San Josemaria

Por las mujeres que son víctimas de la violencia

Comunicar la fe: Jutta Burggraf

Juan Manuel de Prada: “La educación es el acto constitutivo de la civilización”

Universidad en España: Daniel Tirapu

Foro de Davos: «El Gran Reinicio» tras la pandemia: Nuria Chinchilla

Evangelio del domingo: la unidad de vida

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

PAPA FRANCISCO A LOS SCOUTS: SEAN CONSTRUCTORES ACTIVOS DE UNA EUROPA RENOVADA: César Orrego Calderón

 Un libro que nos habla. El best seller número uno: José Martínez Colín.

 Eduquemos a nuestros hijos en el respeto: Silvia del Valle Márquez

Educación y libertad, cuestión de todos: Paloma Grau

El desafío de educar en la era digital​​​​​​​: Gerardo Castillo Ceballos

San José en la vida cristiana y en las enseñanzas de san Josemaría​​​​​​​: Lucas F. Mateo-Seco

Estamos hablando de la vida de las personas.: Jesús Martínez Madrid

¿CONTRADICCIÓN E HIPOCRESÍA?: Suso do Madrid

Treinta grupos ricos de izquierda: Enric Barrull Casals

Vuelven a confundir laicidad con laicismo: Valentín Abelenda Carrillo

España: Autopsia de un país muerto: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

El Papa: la fraternidad es el desafío del siglo

Es respetando nuestras culturas y tradiciones diferentes, nuestras ciudadanías diferentes, como se construye la fraternidad. Porque “o somos hermanos, o nos destruimos”, la fraternidad, es hoy “la frontera” sobre la cual debemos construir la paz. Una paz que no es solo la ausencia de guerra, porque “no hace falta la guerra para hacer enemigos”: basta prescindir del otro, mirar hacia otro lado, como si el otro no existiera. Porque, “o somos hermanos, o somos enemigos”, el desafío de nuestro siglo es la fraternidad: hoy es el momento de la escucha. Es el momento de la aceptación sincera. El Papa en el Día Internacional de la Fraternidad Humana.

El Papa Francisco participó hoy en la celebración del Día Internacional de la Fraternidad Humana. El evento virtual organizado por el jeque Mohammed Bin Zayed en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, contó también con la participación del Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb; el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres y otras personalidades.

La fraternidad, nueva frontera de la humanidad

“Hermanas y hermanos, esa es la palabra: hermanas y hermanos”: al iniciar su intervención el Santo Padre Francisco  quiso afirmar el concepto de fraternidad, dirigiéndose, de modo especial, a su “hermano, amigo, compañero de desafíos y de riesgos en la lucha por la fraternidad”, el Gran Imán Ahmed el Tayeb, a quien expresó su gratitud por la compañía “en el camino por la reflexión y la redacción” del Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y Convivencia común, presentado hace dos años, en ocasión de su Viaje Apostólico a los Emiratos Árabes Unidos.

“Su testimonio – expresó el Sumo Pontífice al Gran Imán – me ayudó mucho porque fue un testimonio valiente. Yo sé que no era una tarea fácil. Pero con usted pudimos hacerla juntos, y ayudarnos mutuamente. Lo más lindo de todo es que ese primer deseo de fraternidad se fue consolidando en verdadera fraternidad. Gracias hermano, gracias”.

El agradecimiento del Papa Francisco fue también para su Alteza Sheikh Mohammed bin Zayed, por todos los esfuerzos que ha puesto para lograr seguir adelante en el camino de la fraternidad: “Creyó en el proyecto. Creyó”, subrayó. Y el agradecimiento fue también hacia el juez Abdel Salam, Secretario General del Alto Comité,  “amigo, trabajador lleno de ideas”, “l’enfant terrible”, como lo llamó cariñosamente Francisco, de todo este proyecto, que ayudó a que el mismo saliera adelante.

“Gracias a todos por apostar por la fraternidad, porque hoy la fraternidad es la nueva frontera de la humanidad. O somos hermanos, o nos destruimos mutuamente”.

No hay tiempo para la indiferencia, la fraternidad es el desafío del siglo

Para el Papa Francisco “hoy no hay tiempo para la indiferencia”, “no nos podemos lavar las manos con la distancia, con la prescindencia, con el menosprecio”. “O somos hermanos —sentenció—, o se viene todo abajo. Y es que la fraternidad es “la frontera” sobre la cual “tenemos que construir”:  se trata del desafío de “nuestro siglo”, aseveró Francisco; de “nuestros tiempos”.

Fraternidad quiere decir mano tendida, fraternidad quiere decir respeto. Fraternidad quiere decir escuchar con el corazón abierto. Fraternidad quiere decir firmeza en las propias convicciones. Porque no hay verdadera fraternidad si se negocian las propias convicciones.

Somos hermanos, nacidos de un mismo Padre

Con el mismo espíritu de esa “invitación a la reconciliación y a la fraternidad entre todos los creyentes, incluso entre creyentes y no creyentes, y entre todas las personas de buena voluntad”, ya manifestada al final del Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz y la Convivencia Común, o también como durante su catequesis al regreso de su Viaje Apostólico en Marruecos, cuando habló de la paternidad que compartimos, por ejemplo, con los musulmanes, al decir que “somos descendientes del mismo Padre, Abraham”, también hoy, en la Jornada Mundial sobre la Fraternidad humana el Papa Francisco reafirmó esa paternidad compartida, al subrayar que “Somos hermanos, nacidos de un mismo Padre”:

Con culturas, tradiciones diferentes, pero todos hermanos. Y respetando nuestras culturas y tradiciones diferentes, nuestras ciudadanías diferentes, hay que construir esta fraternidad. No negociándola.

O hermanos, o enemigos. La prescindencia forma sutil de enemistad

Y porque el desafío de la fraternidad es nuestro, de nuestro tiempo, de nuestro siglo, es que el Santo Padre señaló que “es el momento de la escucha” y “de la aceptación sincera”:

Es el momento de la certeza que un mundo sin hermanos es un mundo de enemigos. Quiero subrayar esto. No podemos decir: o hermanos o no hermanos. Digámoslo bien: o hermanos, o enemigos. Porque la prescindencia es una forma muy sutil de la enemistad. No sólo hace falta una guerra para hacer enemigos.

De ahí la exhortación nacida del corazón del pontífice: “basta con prescindir”. “Basta con esa técnica —se ha transformado en técnica— esa actitud de mirar para otra parte, prescindiendo del otro, como si no existiera”, instó.

La paz sólo se va a lograr con un corazón fraterno

Al “querido hermano Gran Imán”, vuelven las palabras del Papa al final de su discurso: “gracias por su ayuda, gracias por su testimonio, gracias por este camino que hemos hecho juntos”.

Las últimas palabras están dirigidas a los galardonados por el Premio Zayed a la Fraternidad Humana, inspirado en el documento firmado en Abu Dabi: primero, al Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, a quien felicita y agradece por “todos los esfuerzos que hace por la paz”. Una paz- asegura el pontífice- que sólo se va a lograr con un corazón fraterno. Y segundo, a Latifa Ibn Ziaten, presidenta de la asociación IMAD, que trabaja por la reconciliación y el diálogo, especialmente en las escuelas:

Querida hermana, - le dice el Papa - tus últimas palabras no son dichas de oídas o convencionalmente, “somos todos hermanos”. Son el convencimiento. Y un convencimiento plasmado en el dolor, en tus llagas. Vos jugaste tu vida por la sonrisa, jugaste tu vida por el no resentimiento y a través del dolor de perder un hijo —solamente una madre sabe lo que es perder un hijo— a través de ese dolor tú te animas a decir “somos todos hermanos” y a sembrar palabras de amor. Gracias por tu testimonio. Y gracias por ser madre de tu hijo, de tantos chicos y chicas; por ser madre hoy de esta humanidad que te está escuchando y que aprende de vos: o el camino de la fraternidad, o hermanos, o perdemos todo. Gracias, gracias.

 

El Papa se dirige a Latifa Ibn Ziaten, galardonada con el Premio Zayed a la Fraternidad

El 4 de febrero de 2019, durante su viaje apostólico a los Emiratos Árabes Unidos, el Papa y el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, firmaron el Documento sobre la Fraternidad Humana por la Paz Mundial y la Convivencia Común. Unos meses más tarde, se creó el Alto Comité para la Fraternidad Humana para traducir las aspiraciones del Documento en compromisos y acciones concretas. El Alto Comité tiene previsto establecer una Casa de la Familia Abrahámica, con una sinagoga, una iglesia y una mezquita, en la isla de Saadiyat, en Abu Dabi. Ha creado un jurado independiente para recibir las candidaturas al Premio Zayed a la Fraternidad Humana, seleccionando a los ganadores cuyo trabajo haya destacado por su compromiso permanente con la fraternidad humana. El 21 de diciembre de 2020, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró por unanimidad el 4 de febrero como el Día Internacional de la Fraternidad Humana. El Papa exhortó a la Santa Sede a participar en la celebración del Día Internacional de la Fraternidad Humana bajo la dirección del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. El pasado mes de enero, el Santo Padre dio inicio a este año 2021 con un llamado a la fraternidad, en el video con su intención de oración, a que personas de distintas religiones, culturas, tradiciones y creencias vuelvan a lo esencial: el amor al prójimo.

El Papa inspira el Día Internacional de la Fraternidad Humana

Un día antes del segundo aniversario de la histórica firma del Documento sobre la Fraternidad Humana y la Paz Mundial para Vivir Juntos, el Papa Francisco anuncia durante la Audiencia General del miércoles por la mañana que participará en las celebraciones virtuales.

Sor Bernadette Mary Reis, fsp - Ciudad del Vaticano

El miércoles por la mañana, tras su audiencia general, el Papa Francisco recordó que el jueves 4 de febrero se celebrará la Primera Jornada Internacional de la Fraternidad Humana. Esta celebración está íntimamente ligada a la histórica firma del Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz y la Convivencia Mundial. Los firmantes de este documento, el Papa Francisco y el Gran Imán de Al-Azhar, dedicaron más de un año a su redacción antes de firmarlo en Abu Dhabi, el 4 de febrero de 2019. Se trata del 800 aniversario del encuentro de San Francisco con el sultán al-Malik al-Kamal en 1219.

El Comité Superior para la aplicación del contenido del Documento sobre la Fraternidad Humana no tardó en llevar un mensaje del Papa y del Gran Imán al Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres. A través del Comité, estos dos líderes propusieron un día anual dedicado a la Fraternidad Humana. Fue a finales de 2019. Un año después, el 21 de diciembre de 2020, la ONU declaró el 4 de febrero como Día Internacional de la Fraternidad Humana, a partir de 2021. Al adoptar la iniciativa, la Asamblea General de la ONU invitó a los Estados miembros, al sistema de las Naciones Unidas y a otros a observar el día anual de la manera que cada uno considere apropiada para promover el diálogo interreligioso e intercultural.

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03/02/2021

El Papa: Comprometerse con la fraternidad cada día del año

El Papa y el Gran Imán otorgarán el premio

Ahora, dos años más tarde, y durante los años venideros, se celebrará internacionalmente el aniversario de ese hito en la historia de la humanidad. También el Papa anunció su satisfacción "por el hecho de que las naciones de todo el mundo se unan a esta celebración, destinada a promover el diálogo interreligioso e intercultural".

El Papa Francisco también dio la noticia de que él y el Gran Imán de Al-Azhar participarán en las celebraciones del primer Día Internacional de la Fraternidad Humana. Debido a la pandemia de coronavirus, la celebración oficial de este año será virtual. El encuentro y la ceremonia de entrega de premios serán retransmitidos en varios idiomas a partir de las 14:30 (hora de Roma) - 13:30 (hora GMT) - por Vatican News, el portal de información multimedia de la Santa Sede, y difundidos por Vatican Media.

Más tarde, el miércoles, en una conferencia de prensa para anunciar el Premio Zayed a la Fraternidad Humana, se reveló que el Papa y el Gran Imán otorgarán el Premio Zayed a los ganadores de este año: El Secretario General de la ONU, António Guterres, y Latifah Ibn Ziaten, fundadora de la Asociación Imad para la Juventud y la Paz. Tanto el Papa Francisco como el Gran Imán de Al-Azhar fueron los primeros galardonados con el Premio al firmar el Documento sobre la Fraternidad Humana.

El Papa y el Gran Imán ejercen un "enorme liderazgo"

Como mencionó el Papa en sus palabras tras la Audiencia General del miércoles, António Guterres y otros líderes mundiales también estarán presentes en la reunión. Al recibir la noticia de que recibiría el Premio Zayed a la Fraternidad Humana, Guterres elogió al Papa y al Gran Imán de Al-Azhar:

"Vivimos en tiempos difíciles. Vemos las amenazas que provienen de la pandemia, del clima, las amenazas de la guerra y los conflictos en diferentes partes del mundo. Por lo tanto, es fantástico ver el enorme liderazgo de Su Santidad el Papa y de Su Eminencia el Gran Imán de Al-Azhar, empujando a la humanidad a unirse, en la unidad, en el diálogo, para promover la paz, para promover la fraternidad, y para promover la unidad que es necesaria para hacer frente a todos los desafíos para derrotar el odio y asegurar que la solidaridad humana gane las batallas que estamos enfrentando."

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03/02/2021

¿Quiénes son los ganadores del Premio Zayed a la Fraternidad Humana 2021?

Modelos de fraternidad humana y amistad social

Los dos galardonados con el Premio Zayed de este año encarnan el ideal de fraternidad humana y amistad social resumido en la última Encíclica del Papa Francisco, Fratelli tutti. El Secretario General de la ONU, António Guterres, se sumó al llamamiento del Papa Francisco en favor de un alto el fuego mundial. Durante el último año en el que el mundo entero se ha visto envuelto en la pandemia del Coronavirus, Guterres alzó la voz en varias ocasiones pidiendo un "alto el fuego global en todos los rincones del mundo para centrarnos juntos en la verdadera lucha: derrotar a Covid-19". Latifah Ibn Ziaten, fundadora de la Asociación Imad para la Juventud y la Paz que, tras perder a su hijo en un acto terrorista, transformó su dolor en un acercamiento a los jóvenes. Su esperanza es contribuir a preservar la "armonía social" entre las generaciones mayores y las jóvenes, y entre los nativos de Francia y los inmigrantes.

 

SANTIFICAR EL DESCANSO

— Cansancio de Jesús. Contemplar su Santa Humanidad.

— Nuestro cansancio no es en vano. Aprender a santificarlo.

— Deber de descansar. Hacerlo para servir mejor a Dios y a los demás.

I. Los Apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco1. Son palabras del Evangelio de la Misa, que nos muestran la solicitud de Jesús por los suyos. Los Apóstoles, después de una intensa misión apostólica, sienten el natural cansancio y el desgaste de las fuerzas. El Señor se da cuenta enseguida y cuida de ellos: Se fueron en una barca a un sitio tranquilo y apartado.

En otras ocasiones es Jesús quien se encuentra verdaderamente cansado del camino2 y se sienta junto a un pozo porque no puede dar un paso más. Él sintió algo tan propio de la naturaleza humana como es la fatiga. La experimentó en su trabajo, como nosotros cada día, en los treinta años de vida oculta. En muchas ocasiones, terminaba la jornada extenuado. Los Evangelistas nos narran cómo, durante una tempestad en el lago, el Señor se durmió en un extremo de la barca: había pasado todo el día predicando3; era tan intenso su cansancio que no se despertó a pesar de las olas. No simuló el Señor que estaba dormido para probar a sus discípulos; estaba realmente rendido de fatiga.

En estos momentos de desgaste físico real, Jesucristo está también redimiendo a la humanidad, y su debilidad debe ayudarnos a sobrellevar la nuestra y corredimir con Él. ¡Qué gran consuelo contemplar al Señor agotado! ¡Qué cerca de nosotros está Jesús en esos momentos!

En el cumplimiento de nuestros deberes, al empeñarnos generosamente en la tarea profesional, al gastar sin regateos muchas energías en iniciativas de apostolado y servicio a los demás, es natural que aparezca el cansancio como un compañero casi inseparable. Lejos de quejarnos ante esta realidad común a todos, hemos de aprender a descansar cerca de Dios y ejercitarnos de continuo en esa actitud: «¡Oh, Jesús! —Descanso en Ti»4, podemos decir muchas veces en nuestro interior, buscando en Él nuestro apoyo.

El Señor entiende bien nuestra fatiga porque Él pasó por esas situaciones similares a las nuestras. Nosotros debemos aprender a recuperarnos junto a Él: Venid a mí -nos dice- todos los que andáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré5. Nos aligeramos de nuestra carga cuando unimos nuestro cansancio al de Cristo, ofreciéndolo por la redención de las almas. Nos aliviará cuidar especialmente de la caridad amable con quienes nos rodean, también si en esos momentos nos cuesta un poco más. Y nunca debemos olvidar que el descanso es, a la vez, una situación que hemos de santificar. Esos momentos de distracción no deben ser parcelas aisladas en nuestra vida, ni ocasión de permitir alguna compensación egoísta, de buscarse a sí mismo. El Amor no tiene vacaciones.

II. Jesús se vale también de los momentos en que toma nuevas fuerzas para remover las almas. Mientras descansa junto al pozo de Jacob, una mujer se acercó dispuesta a llenar su cántaro de agua. Esa será la oportunidad que aprovechará el Señor para mover a esta mujer samaritana a un cambio radical de vida6.

También nosotros sabemos que ni siquiera nuestros momentos de fatiga deben pasar en vano. «Solo después de la muerte sabremos a cuántos pecadores les hemos ayudado a salvarse con el ofrecimiento de nuestro cansancio. Solo entonces comprenderemos que nuestra inactividad forzosa y nuestros sufrimientos pueden ser más útiles al prójimo que nuestros servicios efectivos»7. No dejemos nunca de ofrecer esos períodos de postración o de inutilidad por el agotamiento o la enfermedad. Ni en esas circunstancias dejemos tampoco de ayudar a los demás.

El cansancio nos enseña a ser humildes y a vivir mejor la caridad. Advertimos entonces que no lo podemos todo y que necesitamos de los demás; el dejarse ayudar favorece en gran manera la humildad. A la vez, como todos nos encontramos más o menos fatigados, comprendemos mejor el consejo de San Pablo de llevar los unos las cargas de los otros8, entendemos que cualquier ayuda a quienes vemos algo agobiados es siempre una gran manifestación de caridad.

La fatiga es beneficiosa para alentar el desprendimiento de las muchas cosas que nos gustaría hacer y a las que no llegamos por la limitación de nuestras fuerzas. También nos ayuda a crecer en la virtud de la fortaleza y la correspondiente virtud humana de la reciedumbre, pues es un hecho que no siempre nos encontraremos en la plenitud de fuerzas y de salud para trabajar, estudiar, llevar a cabo una gestión dificultosa, etcétera, que sin embargo hemos de hacer. Una parte no pequeña de estas virtudes consiste en acostumbrarnos a trabajar cansados o, al menos, sin encontrarnos físicamente tan bien como nos gustaría estar para desempeñar esas tareas. Si lo hacemos por el Señor, Él las bendice de una manera particular.

El cristiano considera la vida como un bien inmenso, que no le pertenece y que ha de cuidar; hemos de vivir los años que Dios quiera, habiendo dejado realizada la tarea que se nos ha encomendado. Y, en consecuencia, por Dios y por los demás, debemos vivir las normas de prudencia en el cuidado de la propia salud y de la de aquellos que de alguna manera dependen de nosotros. Entre estas normas están «los oportunos descansos para distracción del ánimo y para consolidar la salud del espíritu y del cuerpo»9.

Sujetarse a un horario, dedicar el tiempo conveniente al sueño, dar un paseo periódicamente o hacer una excursión sencilla, son medios que conviene poner, viviendo el orden en nuestra actividad: quizá actuar de otro modo –si una obligación inaplazable no lo impide– revelaría atolondramiento y pereza, más dañina en cuanto que con esa actitud estaríamos poniéndonos voluntariamente en ocasión de que se desmejore la vida interior, cayendo en el activismo, siendo más propensos a perder la serenidad, etc. Una persona ordenada encuentra habitualmente el modo de vivir un prudente descanso, en medio de una actividad exigente y abnegada.

III. Aprendamos a descansar. Y si podemos evitar el agotamiento, no debemos dejar de hacerlo. El Señor quiere que cuidemos de la salud, que sepamos recuperar fuerzas; es parte del quinto mandamiento. El descanso es necesario para restaurar las energías perdidas y para que el trabajo sea más eficaz. Y, sobre todo, para servir mejor a Dios y a los demás.

«Pensad que Dios ama apasionadamente a sus criaturas, y ¿cómo trabajará el burro si no se le da de comer, ni dispone de un tiempo para restaurar las fuerzas, o si se quebranta su vigor con excesivos palos? Tu cuerpo es como un borrico –un borrico fue el trono de Dios en Jerusalén– que te lleva a lomos por las veredas divinas de la tierra: hay que dominarlo para que no se aparte de las sendas de Dios, y animarle para que su trote sea todo lo alegre y brioso que cabe esperar de un jumento»10.

Cuando se está postrado se tiene menos facilidad para hacer las cosas bien, como Dios quiere que las hagamos, y también pueden ser más frecuentes las faltas de caridad, al menos de omisión. San Jerónimo señala con buen humor: «Me enseña la experiencia que cuando el burro va cansado se apoya en todas las esquinas».

Se ha dicho que «el descanso no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo»11; es enriquecimiento interior, ocasión frecuente de un mayor apostolado, de fomentar la amistad, etc. No se confunde el descanso con la pereza.

Nuestra Madre la Iglesia se ha preocupado siempre de la salud física de sus hijos. El Papa Juan Pablo II, comentando el pasaje del Evangelio que nos narra la estancia y el descanso de Jesús en casa de Marta y de María, señalaba que el descanso significa dejar las ocupaciones cotidianas, despegarse de las normales fatigas del día, de la semana y del año. Es importante que no sea «andar en vacío», que no sea solamente un vacío. A veces convendrá –decía el Pontífice– ir al encuentro con la naturaleza, con las montañas, con el mar y con el arbolado. Y por supuesto, siempre será necesario que el descanso se llene de un contenido nuevo, el que da el encuentro con Dios: abrir la vista interior del alma a su presencia en el mundo, abrir el oído interior a su Palabra de verdad12.

Entendemos bien que no pocas personas dedican períodos de descanso laboral a pasatiempos y actividades que no facilitan, y que incluso entorpecen en ocasiones, ese encuentro con Cristo. Lejos de dejarnos arrastrar por un ambiente más o menos extendido, la elección del lugar de vacaciones, el programa de un viaje, la actividad de un fin de semana que tengamos oportunidad de dedicar al descanso debe estar orientada por esta perspectiva: para el descanso nos sirve la misma norma que para el trabajo: amar a Dios y al prójimo. Convendrá evitar estar pendiente de uno mismo, y buscar la unión con el Señor; siempre es tiempo de preocuparse por los demás, de atenderlos, de ayudarles, de interesarnos por sus aficiones. Siempre es tiempo de amar. El Amor no admite espacios en blanco. Jesús descansó por motivos de obediencia a la ley de Moisés, de exigencias familiares, de amistad o de fatiga..., como cualquier persona. Nunca lo hizo por haberse cansado de servir a los demás. Jamás se aisló y se mostró inasequible, como quien dijese: «¡Ahora me toca a mí!». Nunca hemos de movernos por miras egoístas; tampoco a la hora de parar y recuperar fuerzas. En esos momentos también estamos junto a Dios; no es un tiempo pagano, ajeno a la vida interior.

El Señor nos deja en el Evangelio de la Misa una muestra muy particular de amor: preocuparse por la fatiga y la salud de quienes viven a nuestro lado. Y, junto al pozo de Sicar, extenuado, nos dio un formidable ejemplo: no dejó pasar la oportunidad de hacer apostolado, de convertir a la mujer samaritana. Y esto, a pesar de que no había trato entre judíos y samaritanos. Cuando hay amor, ni el agotamiento es excusa para no hacer apostolado.

1 Mc 6, 30-31. — 2 Cfr. Jn 4, 6. — 3 Cfr. Mc 4, 38. — 4 San Josemaría Escrivá, Camino, n. 732. — 5 Mt 11, 28. — 6 Cfr. Jn 4, 8 ss. — 7 G. Chevrot, El pozo de Sicar, p. 25. — 8 Gal 6, 2. — 9 Conc. Vat. II, Cont. Gaudium et spes, 61.  10 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 137. — 11 Ídem, Camino, n. 357. — 12 Cfr. Juan Pablo II, Ángelus 20-VII-1980.

 

 

“La Misa es acción divina”

¿No es raro que muchos cristianos, pausados y hasta solemnes para la vida de relación (no tienen prisa), para sus poco activas actuaciones profesionales, para la mesa y para el descanso (tampoco tienen prisa), se sientan urgidos y urjan al Sacerdote, en su afán de recortar, de apresurar el tiempo dedicado al Sacrificio Santísimo del Altar? (Camino, 530)

6 de febrero

Toda la Trinidad está presente en el sacrificio del Altar. Por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, el Hijo se ofrece en oblación redentora. Aprendamos a tratar a la Trinidad Beatísima, Dios Uno y Trino: tres Personas divinas en la unidad de su sustancia, de su amor, de su acción eficazmente santificadora.

Inmediatamente después del lavabo, el sacerdote invoca: Recibe, Santa Trinidad, esta oblación que te ofrecemos en memoria de la Pasión, de la Resurrección y de la Ascensión de Jesucristo, Señor Nuestro. Y, al final de la Misa, hay otra oración de encendido acatamiento al Dios Uno y Trino: Placeat tibi, Sancta Trinitas, obsequium servitutis meae... que te sea agradable, oh Trinidad Santísima, el tributo de mi servidumbre; dispón que el sacrificio que yo, aunque indigno, he ofrecido a la Majestad tuya, merezca aceptación; y te pido que, por tu misericordia, sea éste un sacrificio de perdón para mí y para todos por los que lo he ofrecido.

La Misa ‑insisto‑ es acción divina, trinitaria, no humana. El sacerdote que celebra sirve al designio del Señor, prestando su cuerpo y su voz; pero no obra en nombre propio, sino in persona et in nomine Christe, en la Persona de Cristo, y en nombre de Cristo.

El amor de la Trinidad a los hombres hace que, de la presencia de Cristo en la Eucaristía, nazcan para la Iglesia y para la humanidad todas las gracias. Este es el sacrificio que profetizó Malaquías: desde la salida del sol hasta el ocaso es grande mi nombre entre las gentes; y en todo lugar se ofrece a mi nombre un sacrificio humeante y una oblación pura. Es el Sacrificio de Cristo, ofrecido al Padre con la cooperación del Espíritu Santo: oblación de valor infinito, que eterniza en nosotros la Redención, que no podían alcanzar los sacrificios de la Antigua Ley. (Es Cristo que pasa, 86)

Por las mujeres que son víctimas de la violencia

El ‘Vídeo del Papa’ de febrero lanza un contundente mensaje contra los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres. Frente a esta “degradación para toda la humanidad”, el Papa Francisco pide que sean protegidas por la sociedad y que su sufrimiento sea escuchado.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA05/02/2021

Hoy, sigue habiendo mujeres que sufren violencia. Violencia psicológica, violencia verbal, violencia física, violencia sexual. Es impresionante el número de mujeres golpeadas, ofendidas, violadas.

Las distintas formas de malos tratos que sufren muchas mujeres son una cobardía y una degradación para toda la humanidad. Para los hombres y para toda la humanidad. Los testimonios de las víctimas que se atreven a romper su silencio son un grito de socorro que no podemos ignorar. No podemos mirar para otro lado.

Recemos por las mujeres que son víctimas de la violencia, para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y sea escuchado por todos.


Intenciones mensuales anteriores. Las intenciones son confiadas mensualmente a la Red Mundial de Oración del Papa con el objetivo de difundir y concienciar sobre la imperiosa necesidad de orar y actuar por ellas.

Comunicar la fe

“La transmisión de la fe en el postmodernismo: en y desde la familia”, es el título de una conferencia de la teóloga Jutta Burggraf (+2010), profesora de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra.

OTROS03/03/2017

​Fotos: Ismael Martínez Sánchez.

Sumario

  • Introducción.
  • I. El ambiente actual: 1. La época del postmodernismo. 2. Actitud ante los cambios culturales.
  • II. La personalidad de quien habla: 1. Ser y parecer. 2. Identidad cristiana y autenticidad. 3. Serenidad. 4. Amor y confianza.
  • III. Hablar sobre la fe: 1. Una búsqueda común. 2. Aprender de todos. 3. Tomar en serio las necesidades y los deseos humanos. 4. Ir a lo esencial. 5. Un lenguaje claro y sencillo. 6. Un lenguaje existencial.
  • Nota final.

• Descarga en formato PDF "La transmisión de la fe en el postmodernismo: en y desde la familia”.

• Más artículos de Jutta Burggraf.


Introducción

Vamos a hablar sobre la transmisión de la fe. Me refiero a los hijos, a otros parientes, a los amigos, vecinos y colegas: a todos los que entran en una casa alegre y abierta; en una casa abierta a personas de todo tipo y condición, de todos los colores y de todas las creencias. Queremos dialogar con todos, como nos enseñó San Josemaría Escrivá, el Fundador del Opus Dei, al que debemos tanto.

Quiero empezar nuestra reflexión con una escena que nos presentó Nietzsche hace más de cien años. En su libro "La gaya ciencia", este filósofo tan perspicaz hizo gritar a un hombre loco: «¡Busco a Dios!, ¡Busco a Dios!... ¿A dónde se ha ido Dios?»... Os lo voy a decir... «¡Dios ha muerto! ¡Y nosotros le hemos matado!... Lo más sagrado y poderoso que poseía hasta ahora el mundo se ha desangrado bajo nuestros cuchillos»... Aquí, el loco se calló y volvió a mirar a su auditorio: también ellos callaban y le miraban perplejos. Finalmente, arrojó su farol al suelo, de tal modo que se rompió en pedazos, y se apagó. «Vengo demasiado pronto —dijo entonces—, todavía no ha llegado mi tiempo. Este enorme suceso todavía está en camino y no ha llegado hasta los oídos de los hombres» [1].

HOY, UN SIGLO MÁS TARDE, PODEMOS CONSTATAR QUE ESTE "ENORME SUCESO" SÍ HA LLEGADO A LOS OÍDOS DE GRAN PARTE DE NUESTROS CONTEMPORÁNEOS, PARA LOS QUE "DIOS" NO ES NADA MÁS QUE UNA PALABRA VACÍA

Hoy, un siglo más tarde, podemos constatar que este "enorme suceso" sí ha llegado a los oídos de gran parte de nuestros contemporáneos, para los que "Dios" no es nada más que una palabra vacía. Se habla de un actual "analfabetismo religioso", de una ignorancia incluso de los conceptos más básicos de la fe [2].

Algunos se han preguntado si un niño, que no conoce la palabra "gracias", puede estar agradecido: porque el lenguaje no sólo expresa lo que pienso, también lo detiene. En todo caso, lo determina muy profundamente. Podemos comprobarlo en los diferentes idiomas. Hablar chino o francés, no quiere decir simplemente, cambiar una palabra por otra, sino tener otros esquemas mentales y percibir el mundo según las circunstancias de cada lugar. Algunas tribus de Siberia, por ejemplo, tienen muchas palabras distintas para la "nieve" (dependiendo de si es blanca o gris, dura o blanda, nueva o antigua), mientras que los pueblos árabes disponen de un sinnúmero de palabras para "caballo". Si se tiene esto en cuenta, se puede comprender que Carlos V afirmó: "Cuantos idiomas hablo, tantas veces soy hombre".

Con respecto al tema religioso, podemos concluir: si vivo en un mundo secularizado e ignoro el lenguaje de la fe, es humanamente imposible llegar a ser un cristiano.

 ​«Queremos dialogar con todos, como nos enseñó San Josemaría Escrivá, el Fundador del Opus Dei»

 

I. El ambiente actual

Si queremos hablar sobre la fe, es preciso tener en cuenta el ambiente en el que nos movemos. Tenemos que conocer el corazón del hombre de hoy —con sus dudas y perplejidades—, que es nuestro propio corazón, con sus dudas y perplejidades.

1. La época del postmodernismo

Tenemos, generalmente, muchos ídolos, por ejemplo, la salud, el "culto al cuerpo", la belleza, el éxito, el dinero o el deporte; todos ellos adquieren, en circunstancias, rasgos de una nueva religión. Chesterton dice: "Cuando se deja de creer en Dios, ya no se puede creer en nada, y el problema más grave es que, entonces, se puede creer en cualquier cosa".

Y, realmente, a veces parece que cualquier cosa es más creíble que una verdad cristiana. Mis alumnos de las Facultades civiles, por ejemplo —estudiantes de Derecho o de Químicas— hablan, con muy buena voluntad, de la "reencarnación" de Cristo (que tuvo lugar hace 2000 años): al parecer, la palabra "reencarnación" les es mucho más familiar que la palabra "encarnación". Observamos la influencia del budismo y del hinduismo en Occidente. ¿Por qué ejercen una atracción tan fuerte? Parece que se desea lo exótico, lo "liberal", algo así como una "religión a la carta". No se busca lo verdadero, sino lo apetecible, lo que me gusta y me va bien: un poco de Buda, un poco de Shiva, un poco de Jesús de Nazaret.

En épocas anteriores, la vida era considerada como progreso. Hoy, en cambio, la vida es considerada como turismo: no hay continuidad, sino discontinuidad; caminamos sin una dirección fija. El lema de un motorista lo expresa muy bien: "No sé adónde voy, pero quiero llegar rápidamente allí". En la literatura se habla de la "oscuridad moderna", del "caos actual".

"El hombre moderno es un gitano", se ha dicho con razón. No tiene hogar: quizá tiene una casa para el cuerpo, pero no para el alma. Hay falta de orientación, inseguridad, y también mucha soledad. Así, no es de extrañar que se quiera alcanzar la felicidad en el placer inmediato, o quizá en el aplauso. Si alguien no es amado, quiere ser al menos alabado.

PARECE, REALMENTE, QUE VIVIMOS UN CAMBIO DE ÉPOCA: ESTAMOS ENTRANDO EN UNA NUEVA ETAPA DE LA HUMANIDAD. Y LAS NOVEDADES RECLAMAN UN NUEVO MODO DE HABLAR Y DE ACTUAR

Tal vez, todos nos hemos acostumbrado a no pensar: al menos, a no pensar hasta el final. Es el llamado pensamiento débil. Vivimos en una época en la que tenemos medios cada vez más perfectos, pero los fines están bastante perturbados.

A la vez, podemos descubrir una verdadera "sed de interioridad", tanto en la literatura como en el arte, en la música y también en el cine. Cada vez más personas buscan una experiencia de silencio y de contemplación; al mismo tiempo, están decepcionados del cristianismo que, en muchos ambientes, tiene fama de no ser nada más que una rígida "institución burocrática", con preceptos y castigos.

Otras personas huyen de la Iglesia por motivos opuestos: la predicación cristiana les parece demasiado "superficial", muy light, sin fundamento y sin exigencias rigurosas. No buscan lo "liberal", sino todo lo contrario: buscan lo "seguro". Quieren que alguien les diga con absoluta certeza cuál es el camino hacia la salvación, y que otro piense y decida por ellos: ahí tenemos el gran mercado de las sectas [3].

Vivimos en sociedades multiculturales, en las que se puede observar simultáneamente los fenómenos más contradictorios. Algunos intentan resumir todo lo que nos pasa en una única palabra: postmodernismo. El término indica que se trata de una situación de cambio: es una época que viene "después" del modernismo y "antes" de una nueva era que todavía no conocemos. (Los adeptos de New Age se han apropiado del nombre: según ellos, ya estaríamos en esta nueva época, pero —a mi modo de ver— se trata de un error: ellos son simplemente "postmodernos").

El postmodernismo es una era limitada que indica el fracaso del modernismo. Se la puede comparar con la "postguerra" —el tiempo difícil después de una guerra—, que es la preparación para algo nuevo. Y se la puede relacionar también con el período "postoperatorio", en el que una persona convalece de una cirugía, antes de retomar sus actividades normales.

Parece, realmente, que vivimos un cambio de época: estamos entrando en una nueva etapa de la humanidad. Y las novedades reclaman un nuevo modo de hablar y de actuar.

2. Actitud ante los cambios culturales

¿Cómo conviene hablar sobre la fe en este desconcierto? Antes que nada, nos pueden ayudar unas reflexiones de Romano Guardini que no han perdido nada de su actualidad. En sus Cartas desde el lago de Como, este gran escritor cristiano habla sobre su inquietud con respecto al mundo moderno. Se refiere, por ejemplo, a lo artificioso de nuestra vida, escribe acerca de la manipulación a la que diariamente estamos expuestos, trata de la pérdida de los valores tradicionales y de la luz estridente que nos viene del psicoanálisis... Después de mostrar, en ocho largas cartas, una panorámica verdaderamente desesperante, al final del libro cambia repentinamente de actitud. En la novena y última carta expresa un "sí redondo" a este mundo en que le ha tocado vivir, y explica al sorprendido lector, que esto es exactamente lo que Dios nos pide a cada uno. El cambio cultural, al que asistimos, no puede llevar a los cristianos a una perplejidad generalizada [4]. No puede ser que en todas direcciones se vean personas preocupadas y agobiadas que añoran los tiempos pasados. Pues es Dios mismo quien actúa en los cambios. Tenemos que estar dispuestos a escucharle y dejamos formar por Él [5].

QUIEN QUIERE INFLUIR EN EL PRESENTE, TIENE QUE AMAR EL MUNDO EN QUE VIVE. NO DEBE MIRAR AL PASADO, CON NOSTALGIA Y RESIGNACIÓN, SINO QUE HA DE ADOPTAR UNA ACTITUD POSITIVA ANTE EL MOMENTO HISTÓRICO CONCRETO

Quien quiere influir en el presente, tiene que amar el mundo en que vive. No debe mirar al pasado, con nostalgia y resignación, sino que ha de adoptar una actitud positiva ante el momento histórico concreto: debería estar a la altura de los nuevos acontecimientos, que marcan sus alegrías y preocupaciones, y todo su estilo de vida. "En toda la historia del mundo hay una única hora importante, que es la presente", dice Bonhoeffer. "Quien huye del presente, huye de la hora de Dios" [6].

Hoy en día, una persona percibe los diversos acontecimientos del mundo de otra forma que las generaciones anteriores, y también reacciona afectivamente de otra manera. Por esta razón, es tan importante saber escuchar [7]. Un buen teólogo lee tanto la Escritura como el periódico, alguna revista o internet; muestra cercanía y simpatía hacia nuestro mundo [8]. Y sabe que es en las mentes y en los corazones de los hombres y mujeres que le rodean, donde puede encontrar a Dios, de un modo mucho más vivo que en teorías y reflexiones.

Los cambios de mentalidad invitan a exponer las propias creencias de un modo distinto que antes [9]. A este respecto comenta un escritor: "No estoy dispuesto a modificar mis ideas (básicas) por mucho que los tiempos cambien. Pero estoy dispuesto a poner todas las formulaciones externas a la altura de mis tiempos, por simple amor a mis ideas y a mis hermanos, ya que si hablo con un lenguaje muerto o un enfoque superado, estaré enterrando mis ideas y sin comunicarme con nadie" [10].

 

​«Los cambios de mentalidad invitan a exponer las propias creencias de un modo distinto que antes»

 

II. La personalidad de quien habla

Para tratar sobre Dios, no sólo hace falta tener en cuenta el ambiente que nos rodea. Todavía más decisiva es la personalidad de quien habla: porque, al hablar, no sólo comunicamos algo; en primer lugar, nos expresamos a nosotros mismos. El lenguaje es un "espejo de nuestro espíritu" [11].

Existe también un lenguaje no verbal, que sustituye o acompaña nuestras palabras. Es el clima que creamos a nuestro alrededor, ordinariamente a través de cosas muy pequeñas, como son, por ejemplo, una sonrisa cordial o una mirada de aprecio. Cuando faltan los oligoelementos en el cuerpo humano, aunque sean mínimos, uno puede enfermar gravemente y morir. De un modo análogo podemos hablar de "oligoelementos" en un determinado ambiente: son aquellos detalles, difícilmente demostrables y menos aún exigibles, que hacen que el otro se sienta a gusto, que se sepa querido y valorado.

1. Ser y parecer

Nos conviene tomar en serio algunas de las modernas teorías de la comunicación (que, por cierto, expresan verdades de perogrullo). Estas teorías nos recuerdan que una persona transmite más por lo que es que por lo que dice. Algunos afirman incluso que el 80% o 90% de nuestra comunicación ocurre de forma no verbal.

Además, transmitimos sólo una pequeña parte de la información de modo consciente, y todo lo demás de modo inconsciente: a través de la mirada y la expresión del rostro, a través de las manos y los gestos, de la voz y todo el lenguaje corporal. El cuerpo da a conocer nuestro mundo interior, "traduce" las emociones y aspiraciones, la ilusión y la decepción, la generosidad y la angustia, el odio y la desesperación, el amor, la súplica, la resignación y el triunfo; y difícilmente engaña. San Agustín habla de un "lenguaje natural de todos los pueblos" [12].

Los demás perciben el mensaje, asimismo, sólo en parte de modo consciente, y se enteran de muchas cosas inconscientemente. Se me ha grabado una situación, en la que he comprobado esta verdad de un modo muy claro. Cuando trabajaba en una institución para personas enfermas y solitarias, algún día, un directivo entró en la habitación de un enfermo y le hablaba muy amablemente, haciéndole todo tipo de caricias. Pero cuando salió de la habitación, el enfermo me confesó que sentía mucha antipatía hacia este director. ¿Por qué? Por razones de mi trabajo me había enterado que el visitante, en realidad, despreciaba al enfermo. Quería disimularlo, pero lo expresó inconscientemente. Y, como era de temerse, el enfermo lo percibió perfectamente.

SI QUEREMOS TOCAR EL CORAZÓN DE LOS OTROS, TENEMOS QUE CAMBIAR PRIMERO NUESTRO PROPIO CORAZÓN

Esto quiere decir que no basta sonreír y tener una apariencia agradable. Si queremos tocar el corazón de los otros, tenemos que cambiar primero nuestro propio corazón. La enseñanza más importante se imparte por la mera presencia de una persona madura y amante. En la antigua China y en la India, el hombre más valorado era el que poseía cualidades espirituales sobresalientes. No sólo transmitía conocimientos, sino profundas actitudes humanas. Quienes entraban en contacto con él, anhelaban cambiar y crecer y perdían el miedo a ser diferentes.

Justamente hoy es muy importante experimentar que la fe es muy humana y muy humanizante; la fe crea un clima en el que todos se sienten a gusto, amablemente interpelados a dar lo mejor de sí. Esta verdad se expresa en la vida de muchos grandes personajes, desde el apóstol San Juan hasta la Madre Teresa de Calcuta y San Josemaría Escrivá.

2. Identidad cristiana y autenticidad

Para hablar con eficacia sobre Dios, hace falta una clara identidad cristiana. Quizá nuestro lenguaje parece, a veces, tan incoloro, porque no estamos todavía suficientemente convencidos de la hermosura de la fe y del gran tesoro que tenemos, y nos dejamos fácilmente aplastar por el ambiente.

Pero la luz es antes que las tinieblas, y nuestro Dios es el eternamente Nuevo. No es la "vetustez" del cristianismo originario lo que pesa a los hombres, sino el llamado cristianismo burgués. "Pero este cristianismo burgués no es el cristianismo —advierte Congar—. Es tan sólo la encarnación del cristianismo en la civilización burguesa" [13]. Este hecho nos permite tener una cierta porción de optimismo y de esperanza a la hora de hablar de Dios.

UN CRISTIANO NO TIENE QUE SER PERFECTO, PERO SÍ AUTÉNTICO. LOS OTROS NOTAN SI UNA PERSONA ESTÁ CONVENCIDA DEL CONTENIDO DE SU DISCURSO, O NO

Un cristiano no tiene que ser perfecto, pero sí auténtico. Los otros notan si una persona está convencida del contenido de su discurso, o no. Las mismas palabras —por ejemplo, Dios es Amor— pueden ser triviales o extraordinarias, según la forma en que se digan. "Esa forma depende de la profundidad de la región en el ser de un hombre, de donde proceden, sin que la voluntad pueda hacer nada. Y, por un maravilloso acuerdo, alcanzan la misma región en quien las escucha" [14]. Si alguien habla desde la alegría de haber encontrado a Dios en el fondo de su corazón, puede pasar que conmueva a los demás con la fuerza de su palabra. No hace falta que sea un brillante orador. Habla sencillamente con la autoridad de quien vive —o trata de vivir— lo que dice; comunica algo desde el centro mismo de su existencia, sin frases hechas ni recetas aburridas.

Una persona asimila, como por ósmosis, actitudes y comportamientos de quienes le rodean. Así, toda actividad cristiana puede invitar a abrirse a Dios, esté o no en relación explícita con la fe. Pero también puede escandalizar a los demás, de modo que las palabras pierdan valor. Edith Stein cuenta que perdió su fe judía cuando, de niña, se dio cuenta de que, en las ceremonias de la Pascua, sus hermanos mayores sólo "hacían teatro" y no creían lo que decían.

3. Serenidad

Un cristiano no es, en primer lugar, una persona "piadosa", sino una persona feliz, ya que ha encontrado el sentido de su existencia. Precisamente por esto es capaz de transmitir a los otros el amor a la vida, que es tan contagioso como la angustia.

No se trata, ordinariamente, de una felicidad clamorosa, sino de una tranquila serenidad, fruto de haber asimilado el dolor y los llamados "golpes del destino". Es preciso convencer a los otros —sin ocultar las propias dificultades— que ninguna experiencia de la vida es en vano; Siempre podemos aprender y madurar, también cuando nos desviamos del camino, cuando nos perdemos en el desierto o cuando nos sorprende una tempestad. Gertrud von Le Fort afirma que no sólo el día soleado, sino también la noche oscura tiene sus milagros. "Hay ciertas flores que. sólo florecen en el desierto; estrellas que solamente se pueden ver al borde del despoblado. Existen algunas experiencias del amor de Dios que sólo se viven cuando nos encontramos en el más completo abandono, casi al borde de la desesperación" [15].

UN CRISTIANO NO ES, EN PRIMER LUGAR, UNA PERSONA "PIADOSA", SINO UNA PERSONA FELIZ, YA QUE HA ENCONTRADO EL SENTIDO DE SU EXISTENCIA

¿Cómo puede comprender y consolar quien no ha sido nunca destrozado por la tristeza? Hay personas que, después de sufrir mucho, se han vuelto comprensivos, cordiales, acogedores y sensibles frente al dolor ajeno. En una palabra, han aprendido a amar.

4. Amor y confianza

El amor estimula lo mejor que hay en el hombre. En un clima de aceptación y cariño, se despiertan los grandes ideales. Para un niño, por ejemplo, es más importante crecer en un ambiente de amor auténtico, sin referencias explícitas a la religión, que en un clima de "piedad" meramente formal, sin cariño. Si falta el amor, falta la condición básica para un sano desarrollo. No se puede modelar el hierro frío; pero cuando se lo calienta, es posible formado con delicadeza.

A través de los padres, los hijos deberían descubrir el amor de Dios [16]. Hace falta el "lenguaje de las obras"; es preciso vivir el propio mensaje. Lo decisivo no son las lecciones y las clases de catecismo, que vendrán más tarde. Antes, mucho antes, conviene preparar la tierra para que acoja la semilla.

En sus primeros años de vida, cada niño realiza un descubrimiento básico, que será de vital importancia en su carácter: o "soy importante, me entienden y me quieren", o "estoy por medio, estorbo". Cada uno tiene que hacer, de algún modo, esta experiencia de amor que nos transmite Isaías: "Eres precioso a mis ojos, de gran estima, yo te quiero... En la palma de mis manos te tengo tatuado" [17].

MUCHAS PERSONAS NO HAN PODIDO DESARROLLAR LA "CONFIANZA ORIGINARIA". Y COMO NO LA CONOCEN, SE MUEVEN EN UN AMBIENTE DE "ANGUSTIA ORIGINARIA". NO QUIEREN SABER NADA DE DIOS; LLEGAN A SENTIR MIEDO Y HASTA TERROR FRENTE AL CRISTIANISMO

Si falta esta experiencia, puede ocurrir que una persona nunca sea capaz de establecer relaciones duraderas, ni de trabajar con seriedad. Y, sobre todo, será dificil para ella creer de verdad en el amor de Dios: creer que Dios es un Padre que comprende y perdona, y que exige con justicia para el bien del hijo [18]. "La historia de la decadencia de cada varón y de cada mujer habla dé que un niño maravilloso, valioso, singularísimo y con muchas cualidades perdió el sentimiento del propio valor" [19]. Esto dificilmente se puede arreglar más tarde dando clases sobre el amor de Dios. Una persona dijo con acierto: "Lo que haces, es tan ruidoso que no oigo lo que dices".

Muchas personas no han podido desarrollar la "confianza originaria". Y como no la conocen, se mueven en un ambiente de "angustia originaria". No quieren saber nada de Dios; llegan a sentir miedo y hasta terror frente al cristianismo. Porque, para ellos, Dios no es nada más que un Juez severo, que castiga y condena, incluso con arbitrariedad. No han descubierto que Dios es Amor, un Amor que se entrega y que está más interesado en nuestra felicidad que nosotros mismos.

Por eso, es tan importante creer en las capacidades de los demás y dárselo a entender. A veces, impresiona ver cuánto puede transformarse una persona, si se le da confianza; cómo cambia, si se le trata según la idea perfeccionada que se tiene.de ella. Hay muchos hombres y mujeres que saben animar a los otros a ser mejores, a través de una admiración discreta y silenciosa. Les comunican la seguridad de que hay mucho bueno y bello dentro de ellos, que, con paciencia y constancia, animan y ayudan a desarrollar.

Cuando alguien nota que es querido, adquiere una alegre confianza en el otro: comienza a abrir su intimidad. La transmisión de la fe comienza —a todos los niveles— con un lenguaje no verbal. Es el lenguaje del cariño, de la comprensión y de la auténtica amistad.

 

 

​«La transmisión de la fe comienza —a todos los niveles— con un lenguaje no verbal. Es el lenguaje del cariño, de la comprensión y de la auténtica amistad»

 

III. Hablar sobre la Fe

Cuando conozco bien a otro, conozco también sus experiencias, sus heridas y sus ilusiones. Y —si hay reciprocidad en ese conocimiento— el otro sabe lo que yo he vivido, lo que me hace sufrir y lo que me da esperanza. La amistad nunca es una vía unilateral. En un clima de mutuo conocimiento es más fácil hablar de todo, también de la fe.

1. Una búsqueda común

Hay personas que tienen una fuerte identidad cristiana y, a pesar de ella, no logran convencer a nadie. Cuando alguien se muestra demasiado seguro, en principio, no se le acepta hoy en día. Hay un rechazo a los "grandes relatos" y también a los "portadores de la suma verdad", porque tenemos más claro que nunca que nadie puede saberlo todo. Se habla de una pastoral "desde abajo", no "desde arriba", no desde la cátedra, que quiere instruir a los "pobres ignorantes". Este modo de actuar ya no es eficaz, y quizá nunca lo fue.

EL MODO DE EXPONER LA FE NO DEBE CONVERTIRSE NUNCA EN UN OBSTÁCULO PARA LOS OTROS

Viene a la memoria lo que se cuenta del Papa Juan Pablo II. Ocurrió durante el Concilio Vaticano II. En una de las sesiones plenarias del Concilio, el entonces joven obispo Wojtyla pidió la palabra e, inesperadamente, hizo una aguda crítica al proyecto de uno de los documentos más importantes, que se había propuesto. Dio a entender que el proyecto no servía nada más que para ser echado a la papelera. Las razones eran las siguientes: "En el texto presentado, la Iglesia enseña al mundo. Se coloca, por así decirlo, por encima del mundo, convencida de su posesión de la verdad, y exige del mundo que le obedezca" . Pero esta actitud puede expresar una arrogancia sublime. "La Iglesia no ha de instruir al mundo desde la posición de la autoridad, sino que ha de buscar la verdad y las soluciones auténticas de los problemas difíciles de la vida humana junto al mundo" [20]. El modo de exponer la fe no debe convertirse nunca en un obstáculo para los otros.

2. Aprender de todos

Lo que atrae más en nuestros días, no es la seguridad, sino la sinceridad: conviene contar a los otros las propias razones que me convencen para creer, hablar también de las dudas y de los interrogantes [21]. En definitiva, se trata de ponerse al lado del otro y de buscar la verdad junto con él. Ciertamente, yo puedo darle mucho, si tengo fe; pero los otros también pueden enseñarme mucho.

Santo Tomás afirma que cualquier persona, por erróneas que sean sus convicciones, participa de alguna manera de la verdad: lo bueno puede existir sin mezcla de lo malo; pero no existe lo malo sin mezcla de lo bueno [22]. Por tanto, no sólo debemos transmitir la verdad que —con la gracia divina— hemos alcanzado, sino que estamos también llamados a profundizar continuamente en ella y a buscada allí donde puede encontrarse, esto es, en todas partes. Es muy enriquecedor, por ejemplo, conversar con judíos o con musulmanes; siempre se nos abren nuevos horizontes. Y la verdad, la diga quien la diga, sólo puede proceder de Dios [23].

COMO LOS CRISTIANOS NO TENEMOS CONCIENCIA PLENA DE TODAS LAS RIQUEZAS DE LA PROPIA FE, PODEMOS (Y DEBEMOS) AVANZAR, CON LA AYUDA DE LOS DEMÁS

Como los cristianos no tenemos conciencia plena de todas las riquezas de la propia fe, podemos (y debemos) avanzar, con la ayuda de los demás. La verdad nunca se posee entera. En última instancia, no es algo, sino alguien, es Cristo. No es una doctrina que poseemos, sino una Persona por la que nos dejamos poseer. Es un proceso sin fin, una "conquista" sucesiva.

3. Tomar en serio las necesidades y los deseos humanos

Podemos preguntarnos: ¿por qué esta o aquella ideología atrae a tanta gente? Ordinariamente, muestran los deseos y necesidades más hondas de nuestros contemporáneos (que son nuestros propios deseos y necesidades). La teoría de la reencarnación, por ejemplo, manifiesta la esperanza en otra vida; la meditación trascendental enseña cómo uno puede apartarse de los ruidos exteriores e interiores; y los grupos skinhead o cabezas rapadas, al igual que los punk de los años 80 (y 90), los góticos de los 90 (y del 2000) y los raperos de hoy ofrecen una solidaridad —un sentido de pertenencia— que muchos jóvenes no encuentran en sus familias.

Sin embargo, la fe ofrece respuestas mucho más profundas y alentadoras. Nos dice que todos los hombres —y en particular los cristianos— somos hermanos, llamados a andar juntos por el camino de la vida. Nunca nos encontramos solos. Cuando hablamos con Dios en la oración —que podemos hacer en cualquier momento del día—, no nos distanciamos de los demás, sino que nos unimos con quien más nos quiere en este mundo, y quien nos ha preparado a todos una vida eterna de felicidad.

SI CONSEGUIMOS EXPONER EL MISTERIO DIVINO DESDE LA CLAVE DEL AMOR, SERÁ MÁS FÁCIL DESPERTAR LOS INTERESES DEL HOMBRE MODERNO

Si conseguimos exponer el misterio divino desde la clave del amor, será más fácil despertar los intereses del hombre moderno. Hay intentos considerables en este sentido [24]. El Dios de los cristianos es el Dios del Amor, porque no sólo es Uno; a la vez es Trino. Como amar consiste en relacionarse con un tú —en dar y recibir—, un Dios "solo" (una única persona) no puede ser Amor. ¿A quién podría amar, desde toda la eternidad? Un Dios solitario, que se conoce y se ama a sí mismo, puede ser considerado, en el fondo, como un ser muy inquietante.

El Dios trino es, realmente, el Dios del Amor. En su interior, descubrimos una vida de donación y de entrega mutua. El Padre da todo su amor al Hijo; ha sido llamado el "Gran Amante". El Hijo recibe este amor y lo devuelve al Padre; es el que nunca dice "no" al Amor. El Espíritu es el mismo Amor entre ambos; es el "con-dilecto", según Hugo de San Víctor: muestra que se trata de un amor abierto, donde cabe otro, donde cabemos también nosotros [25].

"Estar en el mundo quiere decir: ser querido por Dios" , afirma Gabriel Marcel. Por esto, un creyente puede sentirse protegido y seguro. Puede experimentar que sus deseos más hondos están colmados.

4. Ir a lo esencial

Cuando hablamos de la fe, es importante ir a lo esencial: el gran amor de Dios hacia nosotros, la vida apasionante de Cristo, la actuación misteriosa del Espíritu en nuestra mente y en nuestro corazón... Tenemos que huir de lo que hacen los que quieren quitar fuerza al cristianismo: reducen la fe a la moral, y la moral al sexto mandamiento. En todo caso, conviene dejar muy claro que la Iglesia dice un sí al amor. Y para salvaguardar el amor, dice un no a las deformaciones de la sexualidad.

CUANDO HABLAMOS DE LA FE, ES IMPORTANTE IR A LO ESENCIAL: EL GRAN AMOR DE DIOS HACIA NOSOTROS

Benedicto XVI se ha decidido por este mismo modo de actuar. Después del Encuentro Mundial de las Familias, en Valencia, concedió una entrevista a Radio Vaticano, en la que le preguntaron: "Santo Padre, en Valencia, usted no ha hablado ni del aborto, ni de la eutanasia, ni del matrimonio gay. ¿Correspondió a una intención?". Y el Papa respondió: "Claro que sí... Teniendo tan poco tiempo no se puede comenzar inmediatamente con lo negativo. Lo primero es saber qué es lo que queremos decir, ¿no es así? Y el cristianismo... no es un cúmulo de prohibiciones, sino una opción positiva. Es muy importante que esto se vea nuevamente, ya que hoy esta conciencia ha desaparecido casi completamente. Se ha hablado mucho de lo que no está permitido y ahora hay que decir: Pero nosotros tenemos una idea positiva que proponer... Sobre todo es importante poner de relieve lo que queremos" [26].

5. Un lenguaje claro y sencillo

Cuando era estudiante en Colonia, tuve que preparar, en una ocasión, un trabajo largo y difícil para un seminario de la Universidad. Antes de entregarlo al profesor, lo enseñé a un compañero mayor, que lo leyó con interés, y después me dio un consejo amistoso que nunca he olvidado: "Está bien —me comentó—. Pero si quieres tener una nota buena, tienes que decir lo mismo de un modo mucho más complicado".

Así somos. A veces, confundimos lo complicado con lo inteligente, y olvidamos que Dios —la suma verdad— es, a la vez, la suma sencillez. El lenguaje de la fe habla con llaneza sobre realidades inefables. "Prefiero decir cinco palabras con sentido para instruir, que diez mil en lenguajes no inteligibles", advierte San Pablo [27].

QUIEN NO ENTIENDE LO QUE ESTÁ DICIENDO OTRA PERSONA, NO PUEDE EXPRESAR SUS DUDAS, NO PUEDE INVESTIGAR LIBREMENTE POR CUENTA PROPIA

Se pueden usar imágenes para acercar el misterio trinitario a nuestro espíritu. (En la sencillez de las imágenes encontramos más verdad que en los grandes conceptos). Una de las más corrientes es la del sol, su luz y su calor; o también la fuente, el río y el mar, comparación muy apreciada por los Padres griegos [28]. (Como los Padres de la Iglesia se expresan muchas veces en imágenes, su teología es siempre moderna). Se pueden buscar también anécdotas, citas de la literatura o escenas de películas. En tiempos del Vaticano II, los expertos fueron invitados a hablar en un lenguaje accesible: "Que se abandone todo idioma exangüe y árido, la disección cargada de afirmaciones conceptualistas, para emprender un lenguaje más vivo y concreto, a semejanza de la Biblia y de los antiguos Padres. Que se abandone la sobrecarga de discusiones secundarias y de 'cuestiones' de mera curiosidad... Dirigir a alguien un discurso abstruso, difícilmente inteligible... tiene algo de ultrajante e irrespetuoso, tanto para la verdad como para la persona que tiene derecho a comprender" [29].

Quien no entiende lo que está diciendo otra persona, no puede expresar sus dudas, no puede investigar libremente por cuenta propia. Depende del otro, y fácilmente puede ser manipulado por él.

6. Un lenguaje existencial

Asimismo, el otro tiene derecho a conocer toda la verdad. Si reprimimos una parte de la fe, creamos un ambiente de confusión, y no prestamos una ayuda auténtica al otro. Daniélou lo dice claramente: "La condición básica de un diálogo sincero con un no cristiano es decide: tengo la obligación de decirte que un día te encontrarás con la Trinidad" [30].

EL OTRO QUIERE SABER QUIÉN SOY YO. SI NO HABLAMOS, CUIDADOSAMENTE, SOBRE TODOS LOS ASPECTOS DE LA FE, LOS OTROS NO PODRÍAN ACEPTAMOS TAL COMO SOMOS EN REALIDAD

Es preciso explicar a los demás la propia fe tan clara e íntegramente como sea posible [31]. Con ello, por otro lado, ganamos en sinceridad en cualquier relación humana: queremos dar a conocer la propia identidad, es decir, en nuestro caso, la identidad cristiana. El otro quiere saber quién soy yo. Si no hablamos, cuidadosamente, sobre todos los aspectos de la fe, los otros no podrían aceptamos tal como somos en realidad, y nuestra relación se tomaría cada vez más superficial, más decepcionante, hasta que, antes o después, se rompería.

Pero no sólo queremos dar a conocer el propio proyecto vital. Tenemos el deseo de animar a los otros a dejarse encantar y conquistar por la figura luminosa de Cristo.

Aquí se manifiesta el carácter existencial y dinámico del lenguaje sobre la fe, que invita a los demás a entrar, poco a poco, en la vida cristiana, que es diálogo e intimidad, correspondencia al amor y, al mismo tiempo, una gran aventura, «la aventura de la fe».

 

​«No sólo queremos dar a conocer el propio proyecto vital. Tenemos el deseo de animar a los otros a dejarse encantar y conquistar por la figura luminosa de Cristo»

 

Nota final

Creer en Dios significa, caminar con Cristo —en medio de todas las luchas que tengamos— hacia la casa del Padre [32]. Pero, para ello, de poco sirven los esfuerzos, y menos aún los sermones. Nuestro lenguaje es muy limitado.

LA META DE NUESTRO HABLAR DE DIOS CONSISTE EN LLEVAR A TODOS A HABLAR CON DIOS

La fe es un don de Dios, y también lo es su desarrollo. Podemos invitar a los otros a pedirla, junto con nosotros, humildemente de lo alto. La meta de nuestro hablar de Dios consiste en llevar a todos a hablar con Dios. Incluso Nietzsche, que combatió el cristianismo durante largas décadas, hizo al final de su vida un impresionante poema "Al Dios desconocido", que puede considerarse una verdadera oración:

"Vuelve a mí, ¡con todos tus mártires!

Vuelve a mí, ¡al último solitario!

Mis lágrimas, a torrentes,

discurren en cauce hacia Ti,

y encienden en mí el fuego

de mi corazón por Ti.

¡Oh, vuelve, mi Dios desconocido!

Mi dolor, mi última suerte, ¡mi felicidad!" [33].

Conferencia de Jutta Burggraf publicada en el año 2010

 


 

Notas

[1] F. NIETZSCHE, La gaya ciencia (1887), Palma de Mallorca 1984, n.255.

[2] Cfr. Las estadísticas publicadas por J. FL YNN, Analfabetismo religioso, en "Zenit" (Agencia Internacional de Información de Roma), 3-V-2007.

[3] Cfr. M. GUERRA, Historia de las religiones , Pamplona 1980, vol. 3.

[4] Cfr. CONCILIO VATICANO II, Constitución pastoral Gaudium et Spes (=GS), n. 4.

[5] R. GUARDINI, Cartas del lago de Como, San Sebastián 1957.

[6] D. BONHOEFFER, Predigten, Auslegungen, Meditationen I,1984, pp. 196-202.

[7] Cfr. Y. CONGAR, Situación y tareas de la teología de hoy, Salamanca 1970: "Si la Iglesia quiere acercarse a los verdaderos problemas del mundo actual, debe abrir un nuevo capítulo de epistemología teológico-pastoral. En vez de partir solamente del dato de la revelación y de la tradición, como ha hecho generalmente la teología clásica, habrá que partir de hechos y problemas recibidos del mundo y de la historia. Lo cual es mucho menos cómodo; pero no podemos seguir repitiendo lo antiguo, partiendo de ideas y problemas del siglo XIII o del siglo XIV. Tenemos que partir de las ideas y los problemas de hoy, como de un dato nuevo, que es preciso ciertamente esclarecer mediante el dato evangélico de siempre, pero sin poder aprovechamos de elaboraciones ya adquiridas en la tranquilidad de una tradición segura". pp. 89 y ss.

[8] El Concilio cambia el modo habitual de la reflexión teológica y comienza a contemplar el mundo de hoy, con sus desequilibrios, temores y esperanzas; se abre a los signos de los tiempos. "El pueblo de Dios, movido por la fe, que le impulsa a creer que quien lo conduce es el Espíritu del Señor, que llena el universo, procura discernir en los acontecimientos, exigencias y deseos, de los cuales participa juntamente con sus contemporáneos, los signos verdaderos de la presencia o de los planes de Dios". GS, 11 y 44; cfr. 4-10. Cfr. JUAN XXIII, Bula Humanae salutis (25-XII-196l), por la que el Papa convocaba el Concilio Vaticano II. IDEM, Encíclica Pacem in terris (1l-IV-1963), 39.

[9] Cfr. CONCILIO VATICANO II, Decreto Unitatis redintegratio, 6.

[10] J.L. MARTÍN DESCALZO, Razones para la alegría, 8ª ed., Madrid 1988, p. 42.

[11] Cfr. E. SCHOCKENHOFF, Zur Lüge verdammt, Freiburg 2000, p. 73.

[12] SAN AGUSTÍN, Confesiones 1,8. A la vez, la expresión de los sentimientos está modalizada por la cultura. Comprender el valor expresivo de un gesto, de una mirada o de una sonrisa, indica que se está dentro de una determinada cultura.

[13] J. DANIÉLOU, El misterio de la historia. Un ensayo teológico , San Sebastián 1963, pp.39s.

[14] S. WEIL, Gravity and Grace , New York 1952, p. 117.

[15] Gertrud von Le Fort, Unser Weg durch die Nacht, en Die Krone der Frau, Zürich 1950, pp. 90 y ss.

[16] Cfr. JUAN PABLO II, Exhortación apostólica Familiaris consortio, 14 y 36.

[17] Is 43,1-4; 49,15-16.

[18] En esta línea se explica, en parte, el fenómeno de la teología feminista radical. ¿Por qué hay tantas personas que ya no quieren hablar de "Dios Padre"? No hay pocas a las que es imposible dirigirse a Dios como "Padre", porque han tenido experiencias desagradables con sus propios padres.

[19] Cfr. J. BRADSHAW, Das Kind in uns, München 1992, p. 66.

[20] M. MALINSKI; A. BUJAK, Juan Pablo II: historia de un hombre, Barcelona 1982, p. 106. En ciertas situaciones, sin embargo, la Iglesia debe enseñar con autoridad, pero sin "autoritarismo", es decir, con autoridad y humildad.

[21] Se habla también de una "teología narrativa" que intenta descubrir la acción del Espíritu en el mundo, a través de acontecimientos y hechos concretos. Algunos autores cuentan su propia vida (Cfr. J. SUDBRACK, Gottes Geist ist konkret. Spiritualitat im christlichen Kontext, Würzburg 1999, pp.3-31), otros toman ejemplos de la literatura o de la historia para ilustrar cómo Dios actúa en todos los acontecimientos (Cfr. V. CODINA, Creo en el Espíritu Santo. Pneumatología narrativa, cit., pp.11-27 y pp.179-185). La pneumatología narrativa se convierte a veces en hagiografía. El hecho de que algunos grandes santos se convirtieron con la lectura de vidas de otros santos es significativo. Así, por ejemplo, Edith Stein descubrió la fe leyendo la "Autobiografía" de Teresa de Jesús. Rans Urs von Ba1thasar y René Laurentin han empezado, entre otros, a hacer una teología a partir de los santos que tienen un mensaje muy concreto para sus contemporáneos y las generaciones posteriores (Cfr. R.U. VON BALTHASAR, Thérese de Lisieux. Geschichte einer Sendung, Koln 1950. R. LAURENTIN, Vie de Bernadette, París 1978. IDEM, Vie de Catherine Labouré, Paris 1980).

[22] "Bonum potest inveniri sine malo; sed malum non potest inveniri sine bono". SANTO TOMÁS DE AQUINO, Summa theologiae I-IIae q. l09, a.1, ad 1.

[23] "Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est". Ibid cfr. IDEM, De veritate, q. 1, a.8.

[24] Cfr. BENEDICTO XVI, Encíclica Deus caritas est (25-XII-2005).

[25] Cfr. SAN AGUSTÍN: "He aquí que son tres: el Amante, el Amado y el Amor." De Trinitate, VIII,10,14: PL 42,960.

[26] Cfr. BENEDICTO XVI, Entrevista concedida a Radio Vaticano y a cuatro cadenas de televisión alemanas con motivo de su próximo viaje a Alemania, Castelgandolfo 5-VIII-2006.

[27] 1 Co 14,19.

[28] Se trata evidentemente de imágenes muy imperfectas que reclaman cada vez más explicaciones.

[29] G. PHILIPS, Deux tendances dans la théologie contemporaine, en Nouv. Rev. Théol (1963/3), p. 236.

[30] J. DANIÉLOU, Mitos paganos, misterio cristiano, Andorra 1967, p.123.

[31] Llegará el momento en que se pueda introducir —cuidadosamente— algunos términos "técnicos" —como persona, relación naturaleza —, que se han utilizado a la hora de formular los grandes dogmas. La teología —como cualquier ciencia— tiene una terminología muy precisa de la que no podemos prescindir. Muchas palabras de las fórmulas dogmáticas proceden del ámbito filosófico; tras una larga historia de disputa entre fe y filosofía, llegaron a ser expresión específica de lo que la fe puede decir sobre sí misma. Por lo tanto, esas palabras no son solamente el lenguaje del platonismo, del aristotelismo o de cualquier otra filosofía, sino que pertenecen al lenguaje propio de la fe. Ciertamente, la revelación es superior a todas las culturas. Pero al transmitir la Buena Nueva de Cristo, se transmite también algo de cultura.

[32] Cfr. Flp 3,20.

[33] Cfr. F. NIETZSCHE, en F. WÜRZBACH (ed.), Das Vermiichtnis Friedrich Nietzsches, Salzburg-Leipzig 1940.

Juan Manuel de Prada: “La educación es el acto constitutivo de la civilización”

El escritor inaugura el Foro Universidad de Navarra organizado por alumnos

El escritor Juan Manuel de Prada junto al vicerrector de Alumnos de la Universidad de Navarra, Tomás Gómez-Acebo, durante la inauguración de FORUN. FOTO: Manuel Castells

“La educación es el acto constitutivo de la civilización, lo que caracteriza una vida plena y justifica ante el pasado”. Así lo afirmó el escritor Juan Manuel de Prada en la Universidad de Navarra. El también crítico literario y articulista Juan Manuel de Prada comparó la educación sólida a una casa que ha sido construida a lo largo de varias generaciones, “cada generación aportando su grano de arena, nunca modificando la estructura general”. 

De este modo, animó a que los alumnos, posibles inquilinos de estas casas, dejen su huella y exploren el mundo con criterio sin olvidar la importancia del pasado. La conferencia del escritor inauguró el Foro Universidad de Navarra (FORUN), un encuentro organizado por estudiantes En el acto participaron también Tomás Gómez- Acebo, vicerrector de Alumnos, y Assumpta Chacón, estudiante de PPE (Filosofía, Política, y Economía) y líder del equipo de alumnos del congreso. 

La llave de esa casa, según dijo el escritor, es la educación recibida que permite acceder al conocimiento. “Esta transmisión es básica. Recibimos un legado, lo cuidamos y tratamos de mejorarlo, y después se lo damos a los que vienen detrás”, explicó. La “llave”, además, necesita alguien que la entregue y alguien que la acoja. Así, habló de las figuras del maestro y discípulo y recordó que “hay que luchar para ser discípulos, no alumnos”, para abrirse al mundo y tener una comprensión de la realidad. 

La formación de un maestro alimenta la personalidad de un alumno discípulo. Solo así, aseguró Prada, se pueden evitar las “personas repetidas, estereotipadas” que se crean en una sociedad líquida. “La educación, por lo tanto, es algo que se recibe, se conserva y se mejora, siempre en relación entre el que enseña y el que aprende”, concluyó. 

Siguiendo el tema de FORUN de este año, “Navegar. En busca de una educación sólida en una sociedad líquida”, señaló que “el corazón de toda la educación sólida en tiempos líquidos es que la vida tenga un sentido, que haya una cosmovisión que nos presente la posibilidad de entender el mundo”. 

Asimismo, citó la falta de relevancia de lo que hemos sido en el pasado como algo característico de una sociedad líquida. “Solo su conocimiento permite tener una visión comprensiva de la realidad y seguir construyendo el futuro”, recalcó.

Foro Universidad de Navarra (FORUN)

El Foro Universidad de Navarra es un congreso anual de alumnos para alumnos. Es un espacio donde los participantes pueden reflexionar y dialogar sobre los valores universitarios, así como sobre las cuestiones que afectan a nuestro mundo. FORUN fomenta la relación entre profesores y alumnos de diferentes carreras para reflexionar sobre los valores relacionados con la persona y la cultura. El congreso busca mejorar la formación interdisciplinar y encontrar respuestas positivas y creativas a las cuestiones que se plantea nuestra sociedad.

Universidad en España

Daniel Tirapu

 Tirapu en la Universidad de Navarra.

En 2020 cumplí mis bodas de plata de catedrático en UJA, Universidad de Jaén, que tiene 28 años de historia. 

Cursé mi licenciatura y Doctorado, sin premios extraordinarios, pero con las máximas calificaciones, Sobresaliente, y apto cum laude. He impartido docencia en la Universidad de Navarra, Universidad de Granada y Universidad de Jaén. Profesor invitado en Universidad de Santa Croce ( Roma), universidad UPAEP de México y Universidad canadiense de Ottawa.. Desde 2001, académico de la Real Academia de jurisprudencia y legislación de España, ahora vicepresidente de la sección de Derecho Canónico de la misma.

Considero mis maestros, ya quedan cada vez menos, a Alvaro D`Ors, Pedro Lombardía. José Morales (el mejor newmanista español), Juan Fornés y especialmente Rafael Navarro Valls, que desde 1993 dirige mis pasos universitarios.

Considero discípulos míos, ellos no se si me tienen por maestro y puede que así sea, al actual Rector de la Unir, al profesor Mantecón ya jubilado y que prestó destacados servicios en el Ministerio de Justicia, a la Dra. María Jesús Gutiérrez del Moral decana de la Facultad de Derecho de Gerona y al más fiel escudero, el brillante Dr López Sidro en la UJA, que  será catedrático en breve.

Con Navarro Valls hemos hecho escuela valorada en el escalafón universitario español, con premios nacionales e internacionales, destacando los profesores Martínez Torrón y Rafael Palomino, y la brillante María Roca sabedora del derecho alemán y la mejor experta española en Islam no fanático Zoila Combalía.

Puede que después del llorado Lombardía, que desde la U. de Navarra, tenía al 50 por ciento de los funcionarios en nuestra materia en 1983 y que propició el desarrollo brillante del Derecho sobre libertad religiosa y relaciones con la Iglesia católica en España, seamos la mejor escuela actual en la materia.

En 1975 había doce Universidades Públicas en España y tres de la Iglesia Católica: Deusto, Navarra y Comillas. A día de hoy, más de 50 públicas, numerosas y muy distintas privadas. Tenemos casi millón y medio de estudiantes en España, más que Alemania por ejemplo. Y sigue apareciendo como gran reto educativo, abandonado, por todos los gobiernos, una formación profesional de calidad en contacto con empresas, pymes y autónomos, sensibles  a las necesidades reales laborales de cada momento.

Profesorado: Navarro Valls suele decirnos lo siguiente: si ellos votan, en los concursos, a los suyos; nosotros a los más listos, ¿quién saca a los nuestros?.  La carrera universitaria en una carrera de fondo, tesina, tesis, acreditaciones variadas, clases, estancias de investigación. Es muy común y muy penosa la pregunta de ajenos a la Universidad; qué bien vivís, seis clases a la semana y julio y agosto de vacaciones. Mi respuesta es, anímate, a ver qué consigues.

También es verdad que junto a estupendos profesores e investigadores, uno se pregunta cómo muchos y muchas lo han conseguido siendo muy flojitos. El profesor viaja mucho al extranjero en lo que se llama el turismo académico, a veces con buenos resultados, otras siendo ocasión de conocer a fondo Cuba, Venezuela ( profesores de Podemos ), o Vietnam Brasil.

Se han multiplicado los observatorios, los estudios de género e igualdad, la inversión en apps y starts ups. Y es muy buena la labor provinciana de elevar el nivel cultural con jubilados, mayores de 45 años, cursos y cursitos variados, y oh , la gran idea creación de empresas universitarias de las que cada Universidad a través de la OTRI recaudan un dinerito para mantener la Universidad. 

Todavía no sabemos lo que cuesta un estudiante universitario en España, operación sencilla; dividir coste de las Universidades dividido entre número de estudiantes. Castell, el asombroso ministro de Universidades españoles, proponía hace unos días, que todas las Universidades fuesen públicas y gratuitas (nada es gratuito), con la cara dura de seguir trabajando él en la UOC, que no es pública y menos gratuita.

La igualdad en los estudios universitarios no existe, no es lo mismo estudiar en Navarra, Granada, Autónoma de Madrid o Rey Juan Carlos tan conocida por sus másters. En mi caso, derecho, los grandes despachos, etc. les da igual tu título, ellos te forman pagando. Tenemos buenos médicos, mal pagados y nuestras ATS se las rifan en Inglaterra, donde cobran tres veces más que aquí.

El nivel de los estudiantes es así; sigue existiendo una minoría de estudiantes, más mujeres, brillantes y creativos, como un 5 por ciento , el resto normal pero con nivel bajo y un 30 por ciento que ningún profesor entendemos cómo han llegado a la Universidad. El estudiante viaja mucho en Erasmus, se han hecho películas de humor sobre erasmus. Somos el país más querido de erasmus europeos,  latinos y ahora africanos. Bienvenidos. En UJA tenemos 1500. El título es necesario, el máster también, pero eso no asegura un puesto de trabajo, la Universidad ya no es motor de ascenso sovial como en los 60 y 70.

Proyecto Bolonia; los planes de estudio son más autónomos y variados pero eso dificulta la movilidad entre Universidades. En España, Italia, Francia hemos adoptado sin debate el modelo anglosajón. El proyecto Bolonia tenía 500 páginas, donde la palabra verdad no aparece ni una vez, por aquello de no parecer una universidad medieval. Todo son competencias, autodesarrollo, resolución de conflictos y capacidad de mediación. En fin una bajada de nivel y más masters, más caros para ayudar el tibio presupuesto de la Universidad.

Las Universidades jóvenes han tomado los clásicos defectos de las Universidades grandes, influencias, cholletes, numerosos cargos académicos, amor a la familia y los amiguetes, todo ello complicado con autoridades locales, autonómicas y Diputaciones, etc. Quizás las jóvenes son así porque han sido, en muchos casos, el desembarco de quienes no tenían posibilidades buenas en las Grandes. Y las jóvenes no tienen ventajas de las Grandes, de prestigio, y proyectos de altura en investigación.

Puede parecer desolador; no es para tanto, profesores entre 45 50 años, dominan idiomas, pueden conseguir buenos proyectos y la colaboración entre Universidades es fácil, con voluntad.

Volvamos a las Universidades, como no  Particulares, la idea de Universidad tiene variantes, pero sigue siendo permanente. Conjunción de quienes quieren aprender y saber y de quienes saben, escriben y se forman y pueden enseñar algo; pensar, escribir, hablar bien. Y hay muchos que están volviendo a las raíces  y a la altura de miras y a hablar con su compañeros de trabajar en común de modo apasionado y apasionante. Hace doce años abandoné toda esperanza, quemado por trapicheos pueblerinos, pero conocer a Víctor Luis Castillo, será en

Breve catedrático de Derecho internacional y llamado a sacar a la UJA adelante, me ha devuelto la ilusión. 

Buen humor y la altura de miras. Gracias Profesor Castillo.

Foro de Davos: «El Gran Reinicio» tras la pandemia

En el futuro próximo se van a acelerar las desigualdades económicas, la posición de dominio de las grandes tecnológicas y el trabajo a distancia, aseguran los economistas consultados por el World Economic Forum (del que formo parte como «expert») en su 51ª edición, más conocido como Foro de Davos, aunque este año ha tenido lugar online, por razones obvias.

Se avecina una nueva época en términos de fiscalidadpolítica monetaria y de competencia, y una mayor presencia del sector público en economía. Os ofrezco un resumen de las conclusiones más relevantes (datos ofrecidos por la AED, Asociación Española de Directivos, de la que soy miembro):

  • Medio Ambiente: No se puede posponer más la mejora de la calidad medioambiental del planeta.
  • Tecnología para el bien: El 63% de los CEOs afirma que el impacto de la Inteligencia Artificial será mayor que el de Internet.
  • El futuro del trabajo: El 43% de las empresas consultadas quiere reducir su plantilla y el 34% se propone ampliarla, gracias a la integración tecnológica. Aunque vemos que el teletrabajo ha acelerado su implantación, no está claro cómo serán las oficinas del futuro, los nuevos contratos laborales, las nuevas competencias que deberemos desarrollar.
  • Economías más justas: Formas de reiniciarlas de manera que el crecimiento beneficie a la mayoría.
  • Empresas más sostenibles e inclusivas: Que piensen más en las personas que las conforman y menos en los beneficios a corto plazo.

Podéis ampliar la información en la página de AED (aquí) donde también podéis encontrar enlaces a los porcentajes mencionados.

Está claro que el mundo está cambiando de manera acelerada. Ojalá sirva para que la idea de sostenibilidad e inclusión, uno de los motores de esa aceleración, ponga a las personas en el centro del que llamo Triángulo de la Sostenibilidad, donde las dimensiones personal, familiar, empresarial y social rodean ese centro, que es la persona. Vemos cómo va integrando estas dimensiones en su vida, cómo le impactan y cómo impacta la persona en ellas.

Avanti!

Evangelio del domingo: la unidad de vida

Comentario del domingo de la 5° semana del tiempo ordinario (Ciclo B). “Y pasó por toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios”. El inicio de la vida pública del Señor se presenta con muchas ocupaciones, pero con el único afán de cumplir la voluntad de su Padre. Un ejemplo maravilloso de unidad de vida y de aprovechamiento del tiempo.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Evangelio (Mc 1, 29-39)

En cuanto salieron de la sinagoga, fueron a la casa de Simón y de Andrés, con Santiago y Juan. La suegra de Simón estaba acostada con fiebre, y enseguida le hablaron de ella. Se acercó, la tomó de la mano y la levantó; le desapareció la fiebre y ella se puso a servirles. Al atardecer, cuando se había puesto el sol, comenzaron a llevarle a todos los enfermos y a los endemoniados. Y toda la ciudad se agolpaba en la puerta. Y curó a muchos que padecían diversas enfermedades y expulsó a muchos demonios, y no les permitía hablar porque sabían quién era. De madrugada, todavía muy oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí hacía oración. Salió a buscarle Simón y los que estaban con él, y cuando lo encontraron le dijeron:

—Todos te buscan.

Y les dijo:

—Vámonos a otra parte, a las aldeas vecinas, para que predique también allí, porque para esto he venido.

Y pasó por toda Galilea predicando en sus sinagogas y expulsando a los demonios.


Comentario

San Marcos nos presenta hoy varios episodios relativos a los comienzos de la vida pública de Nuestro Señor, esos tres años que siguieron a los treinta de la vida oculta, que para los cristianos que viven en medio del mundo tienen un significado tan grande. En realidad, para referirse a esos treinta años se podría emplear la expresión “vida ordinaria de Jesús”.

El texto de hoy ofrece un buen resumen de cómo empezó este nuevo periodo de su vida que terminará con la Pasión, su Muerte redentora y su Resurrección gloriosa, fin principal de la Encarnación. Este resumen constituye además un modelo excelente para los cristianos que tienen que cumplir su misión de apóstoles en la vida de todos los días. Si se leen con atención, esos 11 versículos dan cuenta en cierto modo de un día de la vida del Señor. Se trataba de un sábado, porque el capítulo empieza con el servicio de la sinagoga y vemos además que los habitantes de Cafarnaúm tuvieron que esperar hasta la puesta del sol para llevarle sus enfermos, con el fin de respetar el reposo sabático. Al término de una jornada tan intensa, Jesús los recibe a todos: “curó a muchos” y “expulsó a muchos demonios”. Lo que nos debe animar a recurrir a él cuando encontramos dificultades o tenemos problemas, sin pensar que podemos “molestarle”. Está siempre disponible. También nosotros queremos estar siempre disponibles para los que nos rodean.

San Marcos añade a renglón seguido que “de madrugada, todavía muy oscuro, se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, y allí hacía oración”, como para poner de relieve la importancia que daba el Señor a la oración, incluso cuando nos sentimos desbordados. Sin oración, la vida interior resulta prácticamente imposible, así como una de sus consecuencias más evidentes, lo que San Josemaría llamaba la “unidad de vida” del cristiano. Ha repetido siempre, incansablemente, “que hay una única vida, hecha de carne y espíritu, y ésa es la que tiene que ser en el alma y en el cuerpo santa y llena de Dios” (Conversaciones, n° 114).

El evangelio, por tanto, nos presenta un ejemplo claro de la unidad de vida del Señor y cómo aprovechaba bien el tiempo del que disponía cada día. En esta línea, podemos establecer una comparación entre las 24 horas del día y el plazo que Dios dispone en las conocidas parábolas de los talentos: “Negociad hasta que vuelva” (Lc 19,13) y de las diez vírgenes “Ya llega el esposo: salid a su encuentro” (Mt 25,6).

Y es que a lo largo de la Santa Escritura se insiste con frecuencia en la idea de un “plazo” para realizar los cometidos. No le gustan a Dios ni la tibieza ni el egoísmo, porque está en juego la salvación de las almas y del mundo. Pidamos a la Santísima Virgen, nuestra Madre, que nos obtenga la misma docilidad y la misma prontitud con las que ella respondió al anuncio de San Gabriel: “Fiat mihi”.

 

LOS SIETE DOMINGOS DE SAN JOSÉ

Es una antigua tradición en la Iglesia preparar la fiesta de San José, el 19 de marzo, con la contemplación de los dolores y gozos del Santo Patriarca durante los siete domingos anteriores a su fiesta.

 

DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ

De la mano de san José iremos contemplando los dolores: aquellos momentos en los que tuvo que pasar las pruebas que el Señor le tenía preparadas, los momentos que se entregó de forma plena al querer de Dios, aun sin comprender del todo lo que tenía guardado para él.

También iremos meditando los gozos de san José: la alegría y la felicidad de compartir su vida junto a su esposa, la Santísima Virgen y el Niño. El gozo de saberse en las manos de un Dios que le había escogido para tan gran tarea.

Los cristianos siempre han visto en san José un ejemplo de entrega y de fe en Dios y podemos considerarlo maestro de oración. Fue él, después de la Virgen, quien más de cerca trató al Niño Dios, quien tuvo con él el trato más amable y sencillo.

 

Antífona (para todos los días):

¡Oh feliz Varón, bienaventurado José!
A quién le fue concedido no sólo ver y oir al Hijo de Dios,
a quién muchos quisieron ver y no vieron , oir y no oyeron,
sino también abrazarlo, besarlo, vestirlo y custodiarlo.
V: Rogad por nosotros bienaventurado San José.
R: Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.

SEGUNDO DOMINGO

Oh bienaventurado patriarca glorioso San José,
escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios
hecho hombre: el dolor que sentisteis, viendo nacer al
Niño Jesús en tan gran pobreza, se cambio de pronto
en alegría celestial al oír el armonioso concierto de los
ángeles, y al contemplar las maravillas de aquella noche
tan resplandeciente.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos
que después del camino de esta vida vayamos a
escuchar las alabanzas de los ángeles, y a gozar de los
resplandores de la gloria celestial.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

FINAL (para todos los días): 

 

Acordaos Oh purísimo Esposo de María, oh dulce protector mío
San José, que jamás se oyó decir que haya dejado
de ser consolado uno solo de cuantos han acudido a
vuestra protección e implorado vuestro auxilio. Con esta
confianza vengo a vuestra presencia y me encomiendo
a Vos fervorosamente, oh padre nutricio del Redentor.
No desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas
piadosamente. Amén.

 

Oración: Oh Dios, que por providencia inefable
os dignasteis escoger al bienaventurado José para
esposo de vuestra Santísima Madre: os suplicamos nos
concedáis la gracia de que, venerándole en la tierra
como a nuestro protector, merezcamos tenerle por
intercesor en los cielos. Amén.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria, por las intenciones del Papa.

Es conveniente hacerlo confesando y comulgando.

 

PAPA FRANCISCO A LOS SCOUTS: SEAN CONSTRUCTORES ACTIVOS DE UNA EUROPA RENOVADA

Un largo y rico discurso dirigió el Papa Francisco en una de las audiencias a 5000 integrantes de la Unión internacional de los Guías y Scouts de Europa - Federación de Escultismo Europeo, al recibirlos en audiencia en el Aula Pablo VI en el Vaticano. Francisco les habla con cercanía y les agradece por estar presentes después de un largo camino recorrido para llegar. “Están cansados seguramente", les dice. "De una cosa estoy seguro: que dentro se sienten más libres que antes. ¿Y qué nos dice esto? Que la libertad se conquista en camino, no se compra en el supermercado, no llega estando encerrados en una habitación con el celular ...” “La libertad llega en camino, paso a paso, junto a los demás, jamás solos”. El Pontífice recuerda que en las cinco etapas del camino que apenas han recorrido, los scouts se han encontrado con “grandes santos”: Pablo de Tarso, Benito de Norcia, Cirilo y Metodio, Francisco de Asís, Catalina de Siena. Y precisa que estos santos no esperaron algo de la vida o de los otros, sino que se confiaron en Dios y se arriesgaron, “se jugaron”; “dieron la vida, no la tuvieron para sí”. Partiendo de estos cinco encuentros, el Papa decide dejarles cinco palabras: “no mías”, aclara, “del Evangelio”, “verdadero navegador para el camino de la vida”, renovando al mismo tiempo su invitación a tenerlo siempre consigo. Cinco palabras de Jesús, simples, pero que son “un programa de vida": “DEN Y SE LES DARÁ”. “Son palabras simples – dice el Papa – que marcan una ruta clara”. Francisco nota que hoy se piensa en el “tener”, en el “poseer lo que nos gusta” pero que no se está jamás satisfecho, porque “el corazón se entrena con el don. Es el punto de partida de Jesús: dar". "Inicien a poner en juego la vida”, exhorta a los presentes, explicándoles a continuación que dar que significa “levantarse del sofá, de las comodidades” para “ponerse en camino". "Dar quiere decir dejar de soportar la vida y entrar en campo para regalar al mundo un poco de bien”. “Por favor, les pide el Papa, no dejen la vida en la mesita de luz”, y les recuerda que "Dios los acompaña y está de su parte para que den lo mejor”. "Confíense de Jesús", insiste Francisco, porque "Dios no deja con las manos vacías, te libera de las falsas promesas de los consumismos para hacerte libre dentro". "Jesús te hace libre dentro, no fuera, te da aquello que ninguna cosa te puede dar", porque “el último celular” o el “vestido a la moda” no te darán jamás la alegría de sentirte amado y de amar. "La primera cosa es dar: es el secreto de la vida". Porque “la vida se posee solo donándola”. El Santo Padre les recuerda que “nadie en el mundo puede dar al mundo aquello de lo que está llamado cada uno a dar” porque “cada uno de ustedes es único, precioso a los ojos de Dios”. La invitación del Papa es a “abrirse al otro, vivir para hacer el bien al otro, vivir la hermandad scout: "si vivirán así – afirma - les será dado”. “Porque - agrega - si construyen puentes hacia los otros verán a los demás recorrer esos puentes hacia ustedes”. El Obispo de Roma recuerda que el “dar” vale también para la creación y advierte que “si continuamos a explotarla nos dará una lección terrible”. Si en cambio “la cuidamos tendremos una casa también mañana”. “La creación está hecha para conectarnos con Dios y entre nosotros -precisa Francisco – es el social de Dios”, donde podemos “encontrarnos con el otro, con su historia”, descubriendo a un “hermano” con el que habitar en la “casa común”. “Habitar en la creación no tiene fronteras”. Finalmente, el aliento a los scouts a que prepararen "el camino del Señor dondequiera se encuentren”. Un camino, el del Señor, que es "fácil de reconocer", porque “es el que tiene como sentido de marcha el don”, que hace “ir adelante al mundo”; al contrario de la posesión, “que hace volver atrás”. “Eligiendo el camino del don nos convertimos en ciudadanos activos”.

 

 

 Un libro que nos habla. El best seller número uno

Escrito por José Martínez Colín.

La Sagrada Biblia es el libro más difundido de todos los tiempos con más de… ¡cinco mil millones de copias vendidas y distribuidas! Traducida a más de 400 lenguas.

1) Para saber

No hay muchos libros que, a lo largo de la historia, hayan rebasado los 100 millones de ejemplares. Uno de los más destacados con más de 500 millones es Don Quijote de la Mancha. Otro es Historia de dos ciudades de Charles Dickens, con más de 200 millones de ejemplares. La serie de Harry Potter, traducida a 80 idiomas, está entre ellos.

No obstante, siendo libros muy difundidos, hay un libro que supera con mucho a todos ellos: la Sagrada Biblia. Varios estudios lo confirman. Por ejemplo, la compañía Guinness World Records lo tiene como el más vendido de todos los tiempos con más de… ¡cinco mil millones de copias vendidas y distribuidas! Traducida a más de 400 lenguas.

La Biblia es un libro especial. Se afirma que es Palabra de Dios porque fue inspirado por el Espíritu Santo. El papa Francisco señala que las palabras de la Sagrada Escritura no fueron escritas para quedarse atrapadas en el papel, sino para ser acogidas por una persona que reza, haciéndolas brotar en su corazón. La palabra de Dios va al corazón. No ha de ser leída como una novela, sino como palabra viva que nos habla, nos interpela, estableciéndose un diálogo entre Dios y nosotros. La Biblia nos invita a orar. Aunque escrito hace siglos, fue escrito para cada uno de nosotros.

2) Para pensar

Cuando el famoso inventor Benjamín Franklin fue enviado como embajador a Francia, había muchos ateos. Al llegar fue invitado a una sociedad atea de literatos que querían exterminar la Biblia. Acudió y, en la reunión, le llegó su turno para leer una producción literaria ante la sociedad de ateos. El señor Franklin leyó en unas hojas una traducción suya al francés de la historia de amor de Rut y Booz. Cuando terminó de leer, todos se levantaron a aplaudir. El presidente le dijo:

—Doctor Franklin, esa es la más grande historia de amor jamás escrita en cualquier idioma.

De nuevo los miembros aplaudieron. El presidente le pidió el derecho para publicar su historia de amor, y darle la mayor circulación posible. El señor Franklin le respondió que no podía porque ya había sido publicada. Le preguntaron que dónde fue publicada. Franklin se levantó, sacó de su bolsa un libro, lo puso en la mesa y les dijo:

—En esta Santa Biblia que ustedes quieren destruir.

Esa declaración fue un golpe maestro que rompió la columna vertebral de la sociedad de ateos.

3) Para vivir

Cuando se lee la Biblia con buenas disposiciones, es común que un pasaje, aunque ya hubiera sido escuchado, de repente ilumina una situación que se está viviendo. Pero es necesario, aclara el papa Francisco, que hayamos acudido a esa cita diaria con la Palabra. Dios pasa y lanza una semilla en el terreno de nuestra vida y depende de nuestra disposición si germina, si se convierte en Palabra viviente.

La Palabra de Dios, cuando es acogida con un corazón abierto, no deja las cosas como antes, cambia algo. Es un tesoro inagotable. Especialmente en los Salmos encontramos respuestas a nuestras diferentes necesidades: inspira buenos propósitos; nos sostiene en la acción; nos da fuerza, serenidad; cuando estamos en crisis nos protege de los ataques del maligno y nos devuelve la paz; nos trasforma llenándonos de gran alegría.

 Eduquemos a nuestros hijos en el respeto

Silvia del Valle Márquez

El respeto es una virtud que poco a poco se ha ido perdiendo, pero nosotros como papás podemos colaborar para rescatarlo, primero en nuestra familia y después en la sociedad.

El respeto es una de esas virtudes que se han ido perdiendo en las nuevas generaciones por nuestro antitestimonio y por la influencia de la sociedad que nos invita, de manera insistente, a buscar siempre nuestro bien sin importar a quien tenga que pisotear o afectar.

Para nuestros hijos puede resultar contradictorio, ya que en familia promovemos valores y tratamos de ser coherentes con ellos.

Nosotros, como papás, debemos estar atentos para reforzar los valores y aclarar dudas o confusiones que surjan de lo que nuestros hijos reciben de lo que ven en la TV o las redes sociales.

Debemos ser firmes y claros al educarlos en los valores como el respeto, pues es base y fundamento de otros calores que cada día se pierden y que en la familia debemos fomentar, por eso aquí te dejo mis 5 Tips para educar a nuestros hijos en el valor de respeto.

PRIMERO. Explícales lo que es el respeto.
Es importante tener claro el concepto para poder explicárselos a nuestros hijos. El respeto es reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y no tratar de imponer las nuestras a la fuerza.

Debemos respetar a todos sin importar la condición física, social o económica y debemos educar a nuestros hijos para que lo hagan a pesar de que sus amigos o compañeros los inviten a no hacerlo.

Para poder aplicarlo es necesario asumirlo por lo mismo, nuestros hijos deben tener muy claro el concepto para poderlo llevar a la práctica.

De ser necesario hay que hacerles material didáctico para que puedan iluminarlos, jugar con él y así les quede muy claro lo que es el respeto, lo que implica y cómo se lleva a la práctica.

Para nuestros hijos más grandes, el respeto lo enseñamos con nuestro ejemplo, por eso es importante darles su lugar, aun cuando lo que hagan, nos parezca chistoso o fuera de lugar. Si nosotros los respetamos, ellos aprenderán a respetarse y a respetar a los demás.

SEGUNDO. Que aprendan a respetarse ellos mismos.
Es súper importante que nuestros hijos sepan respetarse a sí mismos, lo podrán hacer si se saben seguros, queridos, cuidados y atendidos por nosotros, sus papás.

Nuestra atención y compañía son la base de una autoestima alta.

Debemos enseñarles a cuidarse, a no permitir que los lastimen, nada de permitir que se burlen de ellos, y si por alguna razón esto sucede; que sepan que pueden platicar con nosotros y que les daremos nuestro apoyo para solucionar su problema.

Les debe quedar muy claro que de ninguna manera pueden permitir que alguien se burle o los lastime, con tal de entrar en algún círculo social o ser aceptados por sus compañeros.

TERCERO. No porque todos lo hagan está bien hecho.
También entra aquí, el sentido común. Nuestros hijos deben saber que no porque todos hagan algo que les lastima, ellos lo tienen que hacer.

Es necesario que tengan la valentía y la seguridad de decirnos cuando algo les pueda dañar, vaya contra su dignidad o contra sus principios.

Tristemente, la opinión pública es ahora la ley, Y por eso nuestros hijos pueden buscar quedar bien con sus compañeros, para encajar en su círculo social. Pero debemos educarnos para que le hagan caso a su conciencia y puedan poner primero sus valores a la aceptación social.

CUARTO. No porque nuestros hijos quieran algo todos lo deben hacer.
También es necesario que les enseñemos a respetar a los demás. Cada quien tiene su tiempo, sus necesidades, sus características, sus cualidades y sus defectos y nuestros hijos deben aprender a respetar todo eso.

Es muy común que nuestros hijos pequeños estén acostumbrados aquí en cuanto quieren algo, todos corremos a hacerlo, ya que cuando eran pequeños, con sólo llorar, lograban que le solucionáramos sus necesidades.

Conforme van creciendo, es necesario enseñarles a pedir las cosas por favor, a esperar hasta que la otra persona pueda ayudarles, a saber ubicar cuando una necesidad es real o simplemente es un gusto, etc.

Nosotros como papás debemos recordar que nuestros hijos no son el centro del mundo y que debemos enseñarles a ser pacientes, humildes, caritativos y a pensar en los demás a pesar de que la sociedad los invite a buscar sólo su bien lo más pronto posible.

Y QUINTO. Haz un reglamento o código de conducta familiar.
Como algo más práctico, dependiendo de la edad de nuestros hijos, podemos implementar un reglamento o código de conducta familiar donde pongamos cada aspecto que debe cubrir cada uno de los miembros de nuestra familia.
En este reglamento podemos incluir lo que está bien hacer y lo que está mal, lo que es permitido y lo que está prohibido en la familia.

Así será más fácil que nos demos cuenta si estamos haciendo algo mal.

Es necesario incluir en este código de conducta o reglamento, las acciones concretas a llevar a cabo si se rompen estas reglas o no se cumple con el código de conducta.

Estas acciones, o consecuencias, deben ser consideradas desde la edad y madurez de nuestros hijos, ya que deben ir de acuerdo a ella y deben buscar siempre, su crecimiento en todos los aspectos.

El respeto es una virtud que poco a poco se ha ido perdiendo pero que nosotros como papás podemos colaborar para rescatar, primero nuestra familia y después en la sociedad.

Educación y libertad, cuestión de todos​​​​​​​

Escrito por Paloma Grau

“No pretendo juzgar las distintas posiciones políticas, sino poner de relieve cuestiones que, como persona dedicada a la enseñanza y madre, creo que deben hacernos pensar y reaccionar”

Dicen nuestros mayores que somos muy afortunados por vivir en una sociedad libre, donde todas las personas cuentan con los mismos derechos y deberes, pueden pensar y expresar libremente su opinión y los padres podemos educar a nuestros hijos de acuerdo con nuestros valores.

Esto me traslada a lo vivido hace unos días en el Congreso, donde la sexta ley de educación en 40 años, la LOMLOE, fue aprobada como ley orgánica, no exenta de polémica, desacuerdo entre los partidos políticos, sin ser escuchada la comunidad educativa y un gran clamor social. No pretendo juzgar las distintas posiciones políticas, sino poner de relieve algunas cuestiones que, como persona dedicada a la enseñanza y madre de tres hijas, creo que deben hacernos pensar y reaccionar.

En mi opinión esta ley vulnera tres aspectos importantísimos. El primero, la calidad y exigencia en la formación de nuestros niños y adolescentes en las escuelas. El segundo, el derecho de los padres a elegir la formación que quieren para sus hijos. Y el tercero, la educación de personas con diversidad funcional, que tienen derecho a elegir dónde y cómo quieren formarse en función de sus necesidades particulares.

Con respecto al primer punto, la nueva ley da carácter de excepcionalidad a la repetición de curso y relega la Religión a una asignatura de segundo orden. Somos uno de los países de la OCDE donde los escolares más repiten curso y, efectivamente, es preocupante. Sin embargo, no creo que la solución esté en rebajar la exigencia para pasar de curso u obtener el título de ESO o Bachillerato con asignaturas suspendidas. La clave está en promover iniciativas que refuercen el aprendizaje de los conocimientos y competencias de cada nivel. Si nuestros alumnos están por debajo de la media, invirtamos más o mejor y dotemos a los profesores de formación y recursos para que se imparta una enseñanza de mejor calidad basada en trabajo y esfuerzo, donde se aprenda a sobrellevar la frustración entendiendo el fracaso como una oportunidad para salir fortalecidos. Sólo así podrán abordar su formación universitaria con éxito y afrontar su vida profesional con integridad, magnanimidad y visión global, cuestiones importantísimas en el mundo actual.

De la asignatura de Religión solo diré que son muchos padres y madres los que optan por ésta. Un porcentaje mucho mayor que los que se declaran católicos. Piensan que esta asignatura hace a sus hijos e hijas mejores personas ya que la cultura religiosa y los valores que promueve son vitales para la sociedad civil, que se alimenta y apoya en estas personas y organizaciones basadas en valores.

Si hablamos de la educación concertada, con la nueva ley desaparece el concepto de demanda social y peligra el derecho de los padres a elegir el centro educativo de acuerdo con su ideario y valores, algo avalado por el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

La LOMLOE cambia las reglas y otorga únicamente a la administración pública la elección del centro, pudiendo priorizar la ocupación de plazas públicas frente a las concertadas. Así, en el caso de que la oferta de plazas escolares superase el número de niños a escolarizar, algo que podría ocurrir en un futuro muy próximo, los centros concertados podrían desaparecer por falta de alumnos, independientemente de su demanda social.

Este es el momento de adoptar medidas valientes que redunden en beneficio de toda la comunidad educativa, desde las administraciones públicas, instituciones, cuerpos docentes, alumnos y familias. La implantación del cheque escolar favorecería la libertad de los padres de elegir el centro escolar que quieren para sus hijos de acuerdo a sus convicciones o preferencias por un determinado modelo educativo, ya sea de titularidad pública o privada. Es una medida dirigida a la consecución de la verdadera igualdad y la sana competencia entre centros pues se eliminaría cualquier sesgo diferencial entre colegios. Por otro lado, se pondría fin al eterno debate sobre la financiación de la educación, siempre al albur del momento político en que nos encontremos y que genera, como sucede en esta ocasión, una gran inseguridad jurídica.

No creo que la aprobación de esta ley deba ponernos en alerta sólo a los padres de hijos en escuelas concertadas, o a los padres de hijos que requieren de una educación especial. No se trata de polarizar o crear grietas, sino de que todos los padres y madres, como principales responsables de nuestros hijos, tengamos derecho a elegir. No se trata de si es mejor o no un centro público o concertado. Se trata de que siempre y cuando exista una mayoría suficiente, el Estado, independientemente de su ideología, atienda a algo tan básico como la libertad de los ciudadanos.

Paloma Grau
Profesora de Tecnun-Escuela de Ingeniería de la Universidad de Navarra

 

 

El desafío de educar en la era digital​​​​​​​

Escrito por Gerardo Castillo Ceballos

Varios estudios muestran que los niños de la generación Alfa (nacidos a partir de 2010) jugarán, aprenderán y se relacionarán de forma completamente nueva

En épocas anteriores las generaciones se definían con referencia a sucesos históricos o sociales relevantes. Últimamente se definen por el uso de una nueva tecnología. Por ejemplo, la inteligencia artificial, las aplicaciones inteligentes, la robótica. Por otra parte, la distancia entre generaciones cada vez se acorta más.

Los niños que nacieron a partir de 2010 (año en que Apple lanzó por primera vez el iPad) son miembros de la Generación Alfa, la primera que es totalmente digital. Es continuadora de otras parcialmente digitales: la Generación Z (nacidos entre 1994 y 2010) y de la de los Millennials (nacidos entre 1981 y 1993). Marc Prensky, pedagogo estadounidense, designó a estos niños como “nativos digitales” en un artículo publicado en 2001. Se refería a las generaciones que han crecido en un contexto de móviles, ordenadores, tabletas y consolas de videojuegos.

La generación Alfa está muy por delante de las anteriores en lo que se refiere a habilidades para el uso de la tecnología digital. Sus componentes no entienden el mundo sin ella y siguen las tendencias de sus youtubers e influencers favoritos. Nacieron en un mundo en el que se utilizaban con normalidad los artilugios electrónicos, por lo que para ellos ese mundo es el único que cuenta; no han tenido que adaptarse a él desde un contexto predigital o analógico.

En una conversación entre un niño Alfa y su mamá, esta última le replica: “No, hijo mío, nosotros no te descargamos de internet. Tu naciste”. Son niños que se relacionan con los demás principalmente de forma digital. Se denomina digital al aparato que suministra los datos mediante dígitos. Para chatear tienen sus códigos. Por ejemplo, TEH: te espero hoy; NFC: no fui a clase; DLA: déjame los apuntes. Algunas personas mayores lo ven muy práctico, por lo que les están imitando: EEM: en el médico; EFA: en el funeral de un amigo; TSR: tráeme la silla de ruedas.

Varios estudios muestran que los niños de la generación Alfa jugarán, aprenderán y se relacionarán de forma completamente nueva. Se encontrarán con dispositivos electrónicos cada vez más inteligentes y donde lo físico y lo digital se unen en una sola realidad. Ludi García, directora de Hotwire España, sostiene que la tecnología no puede seguir viéndose como una forma de entretenimiento barato, sino como una herramienta para ayudarles a conseguir un futuro mejor. Pero, junto a nuevas posibilidades, los miembros de la Generación Alfa presentan también nuevos problemas.

Son niños y/o adolescentes muy dependientes de sus móviles conectados a internet, por lo que tienen el riesgo de ser adictos y tener trastornos de personalidad. Un dibujo de humor gráfico lo expresa de forma insuperable. En una consulta psiquiátrica se ve al especialista escuchando lo que dice un móvil (adolescente mutado) recostado en el diván: “A veces siento que tanta tecnología me está despersonalizando”.

Joe Nellis (profesor británico de economía global, 1981) explica que los Alfa son niños que tienen menos interacción a través de historias narrativas y menos intercambio de lenguaje, lo que provoca que surjan patologías de lenguaje. Los juegos interactivos suplantarán a los tradicionales y a la lectura. La generación Alfa será también una generación cada vez más alienada, debido a que sus miembros estarán aislados de la realidad. Serán niños y adolescentes muy individualistas, que casi solo se relacionan por internet.

¿Qué tipo de educación requieren los niños y adolescentes Alfa? Prensky advierte que los estudiantes de hoy ya no son el tipo de personas para las que fue diseñado nuestro sistema educativo. Añade que los “inmigrantes digitales” −la mayoría de profesores− deberían cambiar sus métodos. Dada la amplia información que los estudiantes encuentran por sí mismos en internet, no tiene sentido que los profesores sigan siendo los principales proveedores de contenidos; su función será enseñar a pensar y a aprender de forma participativa y dialogante, con ocasión de los contenidos.

Conviene dejar a los niños experimentar el riesgo y el fracaso; permitir que resuelvan sus propios problemas: esto favorece que desarrollen la capacidad crítica y la responsabilidad. Los padres deben educar a sus hijos en la realidad que les rodea y no únicamente en la virtualidad que ven en las pantallas. Los profesores deben inventar nuevas formas de enseñar. Hay necesidad de aprender a comunicarse con los nativos digitales en su lenguaje. Todas estas carencias en la formación docente frente a la nueva realidad de los nativos digitales son asuntos de interés indagatorio en la investigación educativa. Educar en la era digital se ha transformado en apasionante desafío para padres y profesores.

Gerardo Castillo Ceballos, Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra

 

 

San José en la vida cristiana y en las enseñanzas de san Josemaría​​​​​​​

Escrito por Lucas F. Mateo-Seco

Estudio publicado en el nº 59 de ‘Romana’, sobre la devoción de san Josemaría a san José. El autor es Lucas F. Mateo-Seco[1]

La devoción a san José estuvo hondamente enraizada en el alma de san Josemaría desde muy joven. Recordando cómo en 1934 había encomendado al santo Patriarca las gestiones para conseguir que se le concediera el primer sagrario, comentaba en 1971: En el fondo de mi alma tenía ya esta devoción a san José, que os he inculcado[2]. Esta devoción está presente, sólida y clara, en escritos de 1933 −aunque san Josemaría la vivía ya desde tiempo atrás, como se puede ver en Santo Rosario, de 1931− y se mantiene viva y cálida hasta el final de su vida, experimentando un crecimiento notable en sus últimos años[3].

Sumario

1. Introducción
2. Una sólida tradición anterior
3. La figura de san José en las enseñanzas de san Josemaría
    3.1. El amor entre san José y la Virgen
    3.2. La paternidad de José
    3.3. San José, maestro de vida interior en el trabajo

1. Introducción

En los tres puntos que dedica en Camino a la devoción a san José, aparecen ya algunas de las razones teológicas en que fundamenta esta devoción. En el número 559, escribe: San José, padre de Cristo, es también tu Padre y tu Señor. −Acude a él[4]. Es significativa la fuerza con que llama aquí a san José padre de Cristo. Más adelante, en una homilía del 19-III-1963, dedicada íntegra a san José[5], explicitará el sentido en que habla de esta paternidad siguiendo la conocida consideración de san Agustín en el Sermo 51, 20: El Señor no nació del germen de José. Sin embargo, a la piedad y a la caridad de José, le nació un hijo de la Virgen María, que era Hijo de Dios[6]. Para san Josemaría, la paternidad de san José sobre Jesús no es una paternidad según la carne, pero es una paternidad real única, que brota de su verdadero matrimonio con santa María y de su especialísima misión, y que es la razón de que también la Iglesia y cada uno de los cristianos le invoquen como «Padre y Señor».

En esa misma homilía que acabamos de citar, dice san Josemaría: desde hace muchos años, me gusta invocarle con un título entrañable: nuestro Padre y Señor[7]. Y explica: San José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre[8]. En la edición crítico-histórica de Camino, anota Pedro Rodríguez que san Josemaría pudo tomar la expresión Padre y Señor de santa Teresa de Jesús, que tanto influyó en la devoción a san José no sólo en el Carmelo, sino en toda Iglesia[9].

En Camino, las consecuencias de esta «paternidad» se concentran en el magisterio de san José sobre la «vida interior». Dice el n. 560: Nuestro Padre y Señor san José es maestro de la vida interior. −Ponte bajo su patrocinio y sentirás la eficacia de su poder. Y el n. 561: De san José dice santa Teresa, en el libro de su vida: "Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro, y no errará en el camino". −El consejo viene de alma experimentada. Síguelo. La razón que aduce san Josemaría para apoyar estos dos consejos es el trato íntimo y continuado que san José mantuvo con Jesús y con María a lo largo de toda su vida.

Los tres números citados de Camino sitúan el pensamiento de san Josemaría sobre san José en dos coordenadas esenciales: la verdad de su paternidad sobre Jesús y la influencia del santo Patriarca en la historia de la salvación. Estos números testimonian ya desde sus primeras manifestaciones un pensamiento josefológico maduro y una convicción teológica firme. Así se ve en la sencilla firmeza con que llama a san José «padre» de Jesús sin vacilación alguna[10].

2. Una sólida tradición anterior

Con la sobriedad en el decir y con la precisión de lenguaje que le caracterizan, san Josemaría se sabe inserto en una sólida tradición eclesial de teología y devoción al santo Patriarca. Su pensamiento sobre san José es rico, sólido y constante, y en él afloran, junto con la iniciativa propia de una delicada piedad movida por el Espíritu Santo, una magnífica información de las cuestiones teológicas concernientes a san José, y la conciencia de estar pisando terreno seguro[11].

Como es bien sabido, en 1870, Pío IX por el decreto Quemadmodum Deus (8-XII-1870) había declarado a san José patrono de la Iglesia Universal, y el 15 de agosto de 1889, León XIII había publicado su encíclica Quamquam pluries dedicada al santo Patriarca. En esta encíclica, de gran vigor de pensamiento, se recogen las líneas fundamentales de la teología de san José precisamente al aducir las razones por las que debe ser considerado patrono de la Iglesia Universal.

La primera razón que menciona el Papa es que san José es el esposo de santa María y, en consecuencia, es padre de Jesús, el cual es un bien −bonum prolis− de este matrimonio. En el texto del pontífice, la verdad del matrimonio entre santa María y san José está fuera de toda duda y lleva directamente a la verdad de la paternidad de san José sobre Jesús. Ambas realidades −matrimonio y paternidad− constituyen dos rasgos esenciales de la vocación divina de san José: él ha sido llamado para desempeñar estas dos tareas queridas en sí mismas por Dios, en su propio valor. En esta vocación encuentran su razón de ser las demás gracias recibidas por san José; en ella se encuentra, pues, la razón última de «su dignidad, de su santidad y de su gloria»[12].

En el planteamiento de León XIII, el matrimonio de san José con la Virgen es la razón última de todo lo que acompaña a la figura de san José, porque la verdad y perfección de este matrimonio «exige» la participación en sus bienes y, en concreto, en el bien de la prole, aunque la prole haya sido engendrada virginalmente. El Papa llama a este matrimonio «máximo consorcio y amistad al que de por sí va unida la comunidad de bienes», y dice que san José ha sido entregado a la Virgen no sólo como «compañero de vida, testigo de la virginidad y tutor de la honestidad», sino también como partícipe de su «excelsa grandeza». Él es, pues, «custodio legítimo y natural de la Sagrada Familia»[13].

León XIII sigue en esto una línea de pensamiento, expresada ya por san Ambrosio y san Agustín, que encuentra una de sus formulaciones más perfectas en santo Tomás de Aquino: entre santa María y san José hubo verdadero y perfecto matrimonio. Dada la virginidad perpetua de santa María, algunos escritores antiguos encontraron cierta dificultad en considerar esta unión como un verdadero matrimonio[14]. Estas vacilaciones se disiparon a favor de la autenticidad del matrimonio, entre otras causas, por la decidida toma de posición de san Ambrosio[15] y de san Agustín[16]. Esto no impide que autores tan importantes como san Bernardo (+1153) se hayan mostrado muy cautos ante la afirmación del matrimonio entre san José y santa María, o no lo hayan valorado como elemento fundamental en la teología josefina[17]. La posición de santo Tomás de Aquino (+1274) no ofrece lugar a dudas: la unión entre José y María fue verdadero y perfecto matrimonio, porque en él tuvo lugar la unión esponsal entre sus espíritus[18].

Conviene no olvidar que considerar la unión entre José y María como verdadero matrimonio se ajusta al lenguaje del Nuevo Testamento, que no vacila en llamar a santa María «mujer» de José: ni hay ambigüedades en torno a la virginidad de santa María incluso en aquellos lugares en que se le llama esposa de José (cf., p.ej., Mt 1, 16-25), ni hay dudas en llamar a José padre de Jesús, ni en mostrarlo actuando como tal (cf., p.ej., Lc 2, 21-49).

3. La figura de san José en las enseñanzas de san Josemaría

Desde los primeros escritos, san Josemaría describe la figura de san José como un hombre joven, quizás un poco mayor que santa María, pero en la plenitud de la fuerza y de la vida: El santo Patriarca no era un viejo, sino un hombre joven, fuerte, recio, gran amante de la lealtad, con fortaleza. La Sagrada Escritura le define con una sola palabra: justo (cf. Mt 1, 20-21). José era un varón justo, un hombre lleno de todas las virtudes, como convenía al que había de ser el protector de Dios en la tierra[19].

En el subsuelo de esta descripción se encuentra la convicción de que Dios, al dar la vocación, otorga las gracias convenientes a quien las recibe y que, por tanto, adornó a san José con aquellas dotes de la naturaleza y de la gracia que le hicieron un digno esposo de santa María y cabeza de la Sagrada Familia; está claro también que, de modo análogo a la Virgen Santísima, el papel de san José no es algo accidental, sino parte esencial del plan divino de la salvación.

En la predicación de san Josemaría, el subrayado en la juventud de san José se apoya, además, en tres razones fundamentales: en el sentido común a la hora de leer la Sagrada Escritura (en todo momento se presentan sus desposorios como unos desposorios normales, y no hubiera sido lo más normal el matrimonio de una joven con un anciano), en la consideración de la comunión de espíritus propia del matrimonio (del amor existente entre ellos) y, sobre todo, en la convicción de que la santa pureza no es cuestión de edad, sino que brota del amor: No estoy de acuerdo con la forma clásica de representar a san José como un hombre anciano, aunque se haya hecho con la buena intención de destacar la perpetua virginidad de María. Yo me lo imagino joven, fuerte, quizá con algunos años más que nuestra Señora, pero en la plenitud de la edad y de la energía humana. Para vivir la virtud de la castidad, no hay que esperar a ser viejo o a carecer de vigor. La pureza nace del amor y, para el amor limpio, no son obstáculos la robustez y la alegría de la juventud. Joven era el corazón y el cuerpo de san José cuando contrajo matrimonio con María, cuando supo del misterio de su Maternidad divina, cuando vivió junto a ella respetando la integridad que Dios quería legar al mundo, como una señal más de su venida entre las criaturas[20]. Para san Josemaría resulta «inaceptable» presentar a san José como un hombre anciano con el fin de hacer callar a los malpensados[21]. Igualmente resultaría inaceptable no sólo dudar de la verdad de su matrimonio con santa María, sino también el no tomar en consideración el amor existente entre ellos.

3.1. El amor entre san José y la Virgen

Mons. Javier Echevarría aporta un valiosísimo testimonio del modo en que san Josemaría contemplaba las relaciones entre María y José, al recoger sus palabras ante la Virgen de Guadalupe: Una familia compuesta por un hombre joven, recto, trabajador, recio; y una mujer, casi una niña que, con su desposorio lleno de un amor limpio, encuentran en sus vidas el fruto del amor de Dios a los hombres. Ella pasa por la humildad de no decir nada: ¡qué lección para todos, que estamos siempre dispuestos a entonar nuestras hazañas! Él se mueve con la delicadeza de un hombre recto −¡el momento sería muy duro cuando conoció que su mujer, santa, estaba de buena esperanza!−, y como no desea manchar la reputación de aquella criatura se calla, mientras piensa cómo arreglar las cosas hasta que llega la luz de Dios, que indudablemente pediría desde el primer momento, y se acomoda sin vacilar a los planes del Cielo[22].

La autenticidad del matrimonio lleva consigo la existencia de amor conyugal, de ilusión de vida en común, de compromiso, y lo lógico es pensar que estos rasgos estuvieron muy presentes en el matrimonio entre José y María. Dios añadió a ese amor el fruto de santa María: el Hijo Eterno hecho hombre, que quiso nacer en una familia humana.

Como venimos diciendo, san Josemaría da por supuesto que el matrimonio entre san José y la Virgen es verdadero matrimonio. Parte de aquí como de un dato seguro, y se adentra por la consideración del amor existente entre ambos cónyuges: San José debía de ser joven cuando se casó con la Virgen Santísima, una mujer entonces recién salida de la adolescencia. Siendo joven, era puro, limpio, castísimo. Y lo era, justamente, por el amor. Sólo llenando de amor el corazón podemos tener la seguridad de que no se encabritará ni se desviará, sino que permanecerá fiel al amor purísimo de Dios[23].

Para san Josemaría, el amor es la clave en toda vida humana, y lo es también en la vida de José: en él está la razón de su fortaleza, de su fidelidad, de su castidad. Un poco más adelante, añade: ¿Os imagináis a san José, que amaba tanto a la Santísima Virgen y sabía de su integridad sin mancha? ¡Cuánto sufriría viendo que esperaba un hijo! Sólo la revelación de Dios nuestro Señor, por medio de un ángel, le tranquilizó. Había buscado una solución prudente: no deshonrarla, marcharse sin decir nada. Pero ¡qué dolor!, porque la amaba con toda el alma. ¿Os imagináis su alegría, cuando supo que el fruto de aquel vientre era obra del Espíritu Santo?[24].

Aunque no se detiene en el motivo de la turbación de José, san Josemaría está insinuando que consiste en el «no ver», no en el hecho de que dudase de la virtud de su esposa. No sabe qué hacer: José era un varón justo, un hombre lleno de todas las virtudes, como convenía al que había de ser el protector de Dios en la tierra. Al principio se turba, cuando descubre que su Esposa Inmaculada se halla encinta. Advierte el dedo de Dios en aquellos hechos, pero no sabe cómo comportarse. Y en su honradez, para no difamarla, piensa despedirla en secreto[[25].

El dolor de José apunta hacia el hecho mismo de tener que abandonar a su esposa. San Josemaría se atiene sobriamente a los datos que ofrece el Nuevo Testamento, leyéndolos con fe y con sentido común: según los textos, la turbación de san José es clara; esa turbación se debe a una ignorancia que será despejada con el mensaje del ángel; el amor y el conocimiento que José tiene de María, le llevan a pensar que en ese acontecimiento, que no entiende, está el dedo de Dios. San Josemaría insinúa aquí lo que bastantes exégetas han pensado: que la duda de José versa, no sobre la honradez de santa María, sino en cómo debe comportarse pensando en que hay algo divino por medio[26].

Y siempre el amor por medio, pues san Josemaría no duda de que había auténtico amor conyugal entre ellos[27]. Más aún, la castidad de José aparece protegida por ese amor, que se fundamenta en la fe: Su fe se funde con el Amor: con el amor de Dios que estaba cumpliendo las promesas hechas a Abraham, a Jacob, a Moisés; con el cariño de esposo hacia María, y con el cariño de padre hacia Jesús. Fe y amor en la esperanza de la gran misión que Dios, sirviéndose también de él −un carpintero de Galilea−, estaba iniciando en el mundo: la redención de los hombres[28].

Esto significa que, en medio del claroscuro de la fe, san José alcanza a intuir también algo de la grandeza de su misión.

3.2. La paternidad de José

En san Josemaría, no existe vacilación alguna en cómo expresar la paternidad de san José. Desde los primeros escritos hasta el final, le llama padre de Jesús sin más matizaciones. Puede decirse que su pensamiento con respecto a la teología de san José se inscribe en las coordenadas de dos Padres: san Juan Crisóstomo y san Agustín. De san Juan Crisóstomo cita un texto que pone en boca de Dios estas palabras: «No pienses que, por ser la concepción de Cristo obra del Espíritu Santo, eres tú ajeno al servicio de esta divina economía. Porque, si es cierto que ninguna parte tienes en la generación y la Virgen permanece intacta; sin embargo, todo lo que dice relación con la paternidad sin atentar a la dignidad de la virginidad, todo eso te lo entrego a ti, tal como imponer nombre al hijo»[29]. De san Agustín, san Josemaría cita, como se ha visto, el Sermón 51[30].

El ejercicio de la paternidad sobre Jesús constituye parte esencial de una «misión» que llena toda la vida de José: Tiene una misión divina: vive con el alma entregada, se dedica por entero a las cosas de Jesucristo, santificando la vida ordinaria[31]. Aquí radica uno de los principales atractivos que ejerce el santo Patriarca sobre san Josemaría: su total entrega a Jesucristo santificando la vida ordinaria, es decir, en el ejercicio de los quehaceres propios de su oficio y como un buen padre de una familia judía de su época.

San Josemaría ofrece en Es Cristo que pasa una larga descripción de la relación paterno-filial que tiene lugar entre san José y nuestro Señor. Es una página hermosa, sobria y piadosa, en la que se presta atención a los detalles: Para san José, la vida de Jesús fue un continuo descubrimiento de la propia vocación. Recordábamos antes aquellos primeros años llenos de circunstancias en aparente contraste: glorificación y huida, majestuosidad de los Magos y pobreza del portal, canto de los ángeles y silencio de los hombres. Cuando llega el momento de presentar al Niño en el Templo, José, que lleva la ofrenda modesta de un par de tórtolas, ve cómo Simeón y Ana proclaman que Jesús es el Mesías. Su padre y su madre escuchaban con admiración (Lc 2, 33), dice San Lucas. Más tarde, cuando el Niño se queda en el Templo sin que María y José lo sepan, al encontrarlo de nuevo después de tres días de búsqueda, el mismo evangelista narra que se maravillaron (Lc 2, 48). José se sorprende, José se admira. Dios le va revelando sus designios y él se esfuerza por entenderlos (…) San José, como ningún hombre antes o después de él, ha aprendido de Jesús a estar atento para reconocer las maravillas de Dios, a tener el alma y el corazón abiertos[32].

He aquí la vida interior de san José descrita como una auténtica peregrinación en la fe, en cierto sentido, muy parecida a la de santa María. Ambos, María y José, van descubriendo la voluntad de Dios poco a poco, y van haciendo realidad su primera entrega en una fidelidad con la que se confortan mutuamente. Al mismo tiempo, en ejercicio de su paternidad, José transmite a Jesús su oficio de artesano, su modo de trabajar, incluso en tantas cosas su visión del mundo: Pero si José ha aprendido de Jesús a vivir de un modo divino, me atrevería a decir que, en lo humano, ha enseñado muchas cosas al Hijo de Dios (…) José amó a Jesús como un padre ama a su hijo, le trató dándole todo lo mejor que tenía. José, cuidando de aquel Niño, como le había sido ordenado, hizo de Jesús un artesano: le transmitió su oficio. Por eso los vecinos de Nazaret hablarán de Jesús, llamándole indistintamente faber y fabri filius (Mc 6, 3; Mt 13, 55): artesano e hijo del artesano. Jesús trabajó en el taller de José y junto a José. ¿Cómo sería José, cómo habría obrado en él la gracia, para ser capaz de llevar a cabo la tarea de sacar adelante en lo humano al Hijo de Dios? Porque Jesús debía parecerse a José: en el modo de trabajar, en rasgos de su carácter, en la manera de hablar. En el realismo de Jesús, en su espíritu de observación, en su modo de sentarse a la mesa y de partir el pan, en su gusto por exponer la doctrina de una manera concreta, tomando ejemplo de las cosas de la vida ordinaria, se refleja lo que ha sido la infancia y la juventud de Jesús y, por tanto, su trato con José[33].

He aquí la paradoja, y san Josemaría es bien consciente de ella: aquel que es la Sabiduría «aprende» de un hombre las cosas más elementales, como el oficio de carpintero. Se manifiesta en esta paradoja la «sublimidad del misterio» de la Encarnación y la verdad de la paternidad de José. Con su Madre, el Señor aprendió a hablar y a andar; en el hogar regido por san José, aprendió lecciones de laboriosidad y de honradez. El mutuo cariño hizo que José y Jesús se pareciesen en muchas cosas: No es posible desconocer la sublimidad del misterio. Ese Jesús que es hombre, que habla con el acento de una región determinada de Israel, que se parece a un artesano llamado José, ése es el Hijo de Dios. Y ¿quién puede enseñar algo a Dios? Pero es realmente hombre, y vive normalmente: primero como niño, luego como muchacho, que ayuda en el taller de José; finalmente como un hombre maduro, en la plenitud de su edad. Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres (Lc 2, 52)[34].

3.3. San José, maestro de vida interior en el trabajo

San José supo enseñar a Jesús con las lecciones con que todo buen padre israelita sabía educar a su hijo: lecciones de vida limpia y de sacrificio, de virtudes humanas y de trabajo ofrecido a Dios y bien acabado; lecciones de vida sobria, justa y honesta. San José nos enseñará también a nosotros que formamos un mismo Cuerpo con Cristo. José ha sido, en lo humano, maestro de Jesús; le ha tratado diariamente, con cariño delicado, y ha cuidado de Él con abnegación alegre. ¿No será ésta una buena razón para que consideremos a este varón justo, a este Santo Patriarca en quien culmina la fe de la Antigua Alianza, como maestro de vida interior? La vida interior no es otra cosa que el trato asiduo e íntimo con Cristo, para identificarnos con Él. Y José sabrá decirnos muchas cosas sobre Jesús. Por eso, no dejéis nunca su devoción, ite ad Ioseph, como ha dicho la tradición cristiana con una frase tomada del Antiguo Testamento (Gn 41, 55)[35].

Dos características de la vida de san José atraen poderosamente el afecto de san Josemaría: su vida de contemplación y su vida de trabajo. Es lógico, pues ambos rasgos son esenciales en el espíritu del Opus Dei. En la fiesta de Epifanía de 1956 decía: Y un último pensamiento para ese varón justo, nuestro Padre y Señor san José, que, en la escena de la Epifanía, ha pasado, como suele, inadvertido. Yo lo adivino recogido en contemplación, protegiendo con amor al Hijo de Dios que, hecho hombre, le ha sido confiado a sus cuidados paternales. Con la maravillosa delicadeza del que no vive para sí mismo, el santo Patriarca se prodiga en un servicio tan silencioso como eficaz. Hemos hablado hoy de vida de oración y de afán apostólico. ¿Qué mejor maestro que san José? Si queréis un consejo que repito incansablemente desde hace muchos años, Ite ad Ioseph (Gn 41, 55), acudid a san José: él os enseñará caminos concretos y modos humanos y divinos de acercarnos a Jesús. Y pronto os atreveréis, como él hizo, a llevar en brazos, a besar, a vestir, a cuidar a este Niño Dios que nos ha nacido[36].

La cita interna está tomada de la oración a san José preparatoria a la santa Misa contenida en el misal romano[37]. Esta oración pone como ejemplo la contemplación de san José en la cercanía de Jesús que, en su sencillez, es buen exponente de la inmediatez con que el cristiano ha de contemplar la vida de Jesús.

Enamora a san Josemaría la vida de trabajo de José y lo considera maestro de vida interior en esa vida de trabajo intenso y humilde porque nos enseña a conocer a Jesús, a convivir con Él, a sabernos parte de la familia de Dios, y nos da esas lecciones siendo, como fue, un hombre corriente, un padre de familia, un trabajador que se ganaba la vida con el esfuerzo de sus manos. Y ese hecho tiene también, para nosotros, un significado que es motivo de reflexión y de alegría[38]. La figura de san José habla también de la universalidad de la llamada al apostolado: él supo convertir el trabajo en ocasión de «dar a conocer a Jesús».

Gran parte de la homilía En el taller de José está dedicada a este tema: el espíritu del Opus Dei se apoya, como en su quicio, en el trabajo ordinario, en el trabajo profesional ejercido en medio del mundo. La vocación divina nos da una misión, nos invita a participar en la tarea única de la Iglesia, para ser así testimonio de Cristo ante nuestros iguales los hombres y llevar todas las cosas hacia Dios[39]. La figura de san José se destaca como la de aquel que ha sabido dar al trabajo su dimensión propia en la historia de la salvación.

Es aquí, en el ofrecimiento a Dios del propio trabajo, donde el cristiano ejercita el sacerdocio que ha recibido en el bautismo. Comentando la oración a san José que se acaba de citar, dice: «Deus qui dedisti nobis regale sacerdotium… Para todos los cristianos, el sacerdocio es real (…): todos tenemos alma sacerdotal. Praesta, quaesumus ut, sicut beatus Ioseph unigenitum Filium tuum, natum ex Maria Virgine, (...) suis manibus reverenter tractare meruit et portare, (…) ita nos facias cum cordis munditia… Así, así quiere Él que seamos: limpios de corazón. Et operis innocentia —la inocencia de las obras es la rectitud de intención— tuis sanctis altaribus deservire. Servirle no sólo en el altar, sino en el mundo entero, que es altar para nosotros. Todas las obras de los hombres se hacen como en un altar, y cada uno de vosotros, en esa unión de almas contemplativas que es vuestra jornada, dice de algún modo su misa, que dura veinticuatro horas, en espera de la misa siguiente, que durará otras veinticuatro horas, y así hasta el fin de nuestra vida[[40].

Es propio del sacerdote santificar. La santificación del trabajo tiene lugar como ejercicio del sacerdocio de los fieles, pues todas sus obras, preces y proyectos apostólicos, la vida conyugal y familiar, el trabajo cotidiano, el descanso del alma y del cuerpo, si se realizan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida si se sufren pacientemente, se convierten en hostias espirituales aceptables a Dios por Jesucristo (1P 2,5), que en la celebración de la Eucaristía, con la oblación del cuerpo del Señor, ofrecen piadosísimamente al Padre[41].

Entre los gestos de devoción a san José se destaca uno con el que san Josemaría se inserta también en una rica tradición anterior: la comparación del santo Patriarca con José, el hijo de Jacob, que prodigó el pan a los habitantes de Egipto y a los hijos de Israel. Esta comparación viene potenciada por un hecho que le llega profundamente al corazón: porque «buscar el pan» es característico del padre de familia −somos de la familia de san José−, y porque el pan de que se habla es la sagrada Eucaristía. Los textos más vibrantes sobre este tema se encuentran al evocar los acontecimientos que rodean la obtención del permiso para reservar al Señor en la primera residencia de estudiantes.

He aquí cómo recuerda este suceso: En 1934, si no me equivoco, comenzamos la primera residencia de estudiantes (...) Necesitábamos tener al Señor con nosotros, en el tabernáculo. Ahora es fácil, pero, entonces, poner un sagrario era una empresa muy difícil (…) Comencé a pedir a san José que nos concediera el primer sagrario, y lo mismo hacían los hijos míos que tenía entonces alrededor. Mientras encomendábamos este asunto, yo trataba de encontrar los objetos necesarios: ornamentos, tabernáculo… No teníamos dinero. Cuando reunía cinco duros, que entonces era una cantidad discreta, se gastaban en otra necesidad más perentoria. Logré que unas monjitas, a las que quiero mucho, me dejaran un sagrario; conseguí los ornamentos en otro sitio y, por fin, el buen obispo de Madrid nos concedió la autorización para tener el Santísimo Sacramento con nosotros. Entonces, como señal de agradecimiento, hice poner una cadenilla en la llave del sagrario, con una medallita de san José en la que, por detrás, está escrito: ite ad Ioseph! De modo que san José es verdaderamente nuestro Padre y Señor, porque nos ha dado el pan −el pan eucarístico− como un padre de familia bueno. ¿No he dicho antes que nosotros pertenecemos a su familia?»[42].

San José, dador del pan para la Sagrada Familia, es también dador del pan para la Iglesia. Desde el cielo, él sigue ejerciendo su paternidad sobre quienes forman en Cristo un mismo Cuerpo Místico. Con el correr de los años, esta consideración fue haciéndose cada vez más viva, enraizándose progresivamente en el alma de san Josemaría. El Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo, refiere este recuerdo del viaje por algunos países de América del Sur en 1974: «Durante aquel viaje, nuestro Fundador empezó a hablar de la presencia misteriosa −"inefable", decía− de María y José junto a los sagrarios de todo el mundo. Lo argumentaba así: si la Santísima Virgen no se separó nunca de su Hijo, es lógico que continúe a su lado también cuando el Señor decide quedarse en esta "cárcel de amor" que es el tabernáculo: para adorarle, amarle, rezar por nosotros. Y aplicaba a san José la misma idea: estuvo siempre junto a Jesús y junto a su Esposa; tuvo la suerte de morir acompañado por ellos, ¡qué muerte tan maravillosa! (…) En definitiva, nuestro Padre[43] metía a san José en todo»[44].

En conclusión, la piedad de san Josemaría hacia san José y su visión teológica de la figura y de la misión del santo Patriarca están fundamentadas en su meditación de la Sagrada Escritura −en su lectura cristiana de la Biblia−, en los santos padres, especialmente san Juan Crisóstomo y san Agustín, y en lo que constituyen las líneas de fuerza de la teología de san José en el magisterio pontificio anterior, especialmente en el de León XIII. La teología mariana se suele vertebrar en torno a la verdadera maternidad de santa María (su maternidad sobre Cristo y sobre todos los hombres); así sucede de modo análogo con la teología de san José, tal y como la encontramos expresada en las enseñanzas de san Josemaría: toda ella está vertebrada en torno a tres ejes fundamentales: la verdad de su matrimonio con santa María, la verdad de su paternidad sobre Jesús, su misión de custodio de la Sagrada Familia primero, y de la Iglesia después. Dentro de estas coordenadas, el lector atento encuentra como un amoroso avance en el «descubrimiento» de pequeños detalles, aplicaciones y matices que duraron hasta el final de su vida, como se pone de relieve, por ejemplo, en el testimonio del Venerable Siervo de Dios Álvaro del Portillo que se acaba de citar.

Lucas F. Mateo-Seco

Fuente: opusdei.org

Publicado originalmente en Romana (julio-diciembre 2014)

 

[1] Artículo póstumo.

[2] SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, De la familia de José, notas de la predicación, 19-III-1971 (AGP, biblioteca, P09, p. 136).

[3] Cf. ANDRÉS VÁZQUEZ DE PRADA, El Fundador del Opus Dei, vol. III, Rialp, Madrid 2003, pp. 728 ss. Sobre la presencia de San José en la enseñanza de San Josemaría, cf., entre otros, los siguientes trabajos: L.M. DE LA HERRÁN, La devoción a San José en la vida y enseñanzas de Mons. Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei (1902-1975)Estudios josefinos, 34 (1980), pp. 147-189; I. SOLER, San José en los escritos y en la vida de San Josemaría. Hacia una teología de la vida ordinariaEstudios josefinos, 59 (2005), pp. 259-284. Cf. también J.B. FREIRE PÉREZ, Para amar más a San José, Promesa, San José de Costa Rica 2007, pp. 55-61; M. IBARRA BENLLOCH, La capilla de la Sagrada FamiliaScripta de Maria, II/4 (2007), pp. 351-364; J. FERRER, San José nuestro Padre y Señor, Arca de la Alianza, Madrid 2007.

[4] SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Camino, n. 559.

[5] SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, Cf. homilía En el taller de José, en Es Cristo que pasa, nn. 39-56. De ahora en adelante, En el taller de José.

[6] SAN AGUSTÍN, Sermo 51, 20: PL 38, 351; BAC 95, p. 40. Cf. En el taller de José, n. 55.

[7] En el taller de José, n. 39.

[8] Ibíd.

[9] He aquí las palabras de Santa Teresa: «Comienzo en el nombre del Señor, tomando por ayuda a su gloriosa Madre, cuyo hábito tengo, aunque indigna de él, y a mi glorioso padre y señor San José, en cuya casa estoy» (SANTA TERESA, Fundaciones, prólogo, 5; BAC 212, 8ª ed., p. 675). Cf. Camino. Edición crítico-histórica preparada por Pedro Rodríguez, Rialp, Madrid 2002, p. 689, esp. nt. 29.

[10] Sobre los diversos calificativos que ha recibido la paternidad de san Joséa lo largo de los siglos —padre legal, putativo, nutricio, adoptivo etc.—, cf. B. LLAMERA, Teología de San José, BAC, Madrid 1953, pp. 73-114. Llamera ofrece dos conclusiones muy orientadoras: «Las denominaciones padre legal, putativo, nutricio, adoptivo, virginal y vicario del Padre celestial expresan sólo aspectos parciales e incompletos de la paternidad de san José» (p. 94). Y la siguiente conclusión que explica por qué todas estas «paternidades» le parecen incompletas: «La paternidad de san José es nueva, única y singular, de orden superior a la paternidad natural y adoptiva humanas» (p. 102). Siguiendo a san Agustín se puede decir que la paternidad de san José sobre Jesús es única, singular y de orden superior como es único, singular y de orden superior su matrimonio con santa María.

[11] Además de las numerosas alusiones a san José que hace san Josemaría a lo largo de toda su vida, existen cuatro extensos textos dedicados a San José con los que es fácil esbozar una teología del santo Patriarca casi completa. He aquí los textos: homilía En el taller de José, 19-III-1963, en Es Cristo que pasa, Rialp, Madrid 1973, nn. 39-56; La escuela de José, notas de la predicación, 19-III-1958 (AGP, biblioteca, P18, pp. 79-88); San José, nuestro Padre y Señor, notas de la predicación, 19-III-1968 (AGP, biblioteca, P09, pp. 93-103); De la familia de José, notas de la predicación, 19-III-1971 (AGP, biblioteca, P09, pp. 133-141). De ahora en adelante, los tres últimos se citarán como La escuela de JoséSan José, nuestro Padre y Señor; y De la familia de José, respectivamente.

[12] LEÓN XIII, Enc. Quamquam pluries (15-VIII-1889), n. 3.

[13] «Ya que el matrimonio es el máximo consorcio y amistad —al que de por sí va unida la comunión de bienes— se sigue que, si Dios ha dado a José como esposo de la Virgen, se lo ha dado no sólo como compañero de vida, testigo de la virginidad y tutor de la honestidad, sino también para que participase, por medio del pacto conyugal, en la excelsa grandeza de ella» (Ibíd.).

[14] Cf. G.M. BERTRAND, Joseph (saint). II. Patristique et haut moyen âgeDictionnaire de Spiritualité, VIII, Beauchesne, Paris 1974, 1304

[15] «Nec te moveat quod frequenter Scriptura conjugem dicit: non enim virginitatis ereptio, sed conjugii testificatio, nuptiarum celebratio declaratur» (In Lucam, 2, 5: SC 45, p. 74).

[16] San Agustín advierte las implicaciones de esta situación providencial en el concepto mismo de matrimonio al proponerlo como modelo a los matrimonios continentes diciendo: «este matrimonio es tanto más real cuanto que es más casto» (Sermo 51, 10, 13 y 16: PL 38, 342, 344-346, 348; BAC 95, 39-40). Las expresiones latinas que utiliza san Agustín en el Sermo 51 son de una gran belleza y claridad: «Quare pater? Quia tanto firmius pater, quanto castius pater (…) Non ergo de semine Joseph Dominus, quamvis hoc putaretur: et tamen pietati et charitati Joseph natus est de Maria virgine filius, idemque Filius Dei».

[17] Cf. SAN BERNARDO, Homilia Super missus est, II, 15: «Nec vir ergo matris, nec filii pater exstitit, quamvis certa… et necessaria dispensatione utrumque ad tempus appellatus sit et putatus» (en Opera, t. 4, éd. J. Leclerq et H. Rochais, Roma 1966, p. 33). Lo que aquí ocupa el primer plano no es la verdad del matrimonio, sino el hecho de que san José ha sido llamado «vir» y «pater» temporalmente, ad tempus. La traducción castellana de Díez Ramos subraya la poca importancia que el matrimonio de José y María recibe en esta homilía: «Ni fue, pues, varón de la madre ni padre del hijo, aunque (como se ha dicho), por una necesaria razón de obrar y permisión en Dios, fue llamado y reputado por algún tiempo lo uno y lo otro» (BAC 110, 203). La poca importancia dada por San Bernardo al matrimonio entre la Virgen y san José no le impide hacer una cálida descripción de la santidad de José, p.e., al compararlo con José, hijo de Jacob: «Acuérdate al mismo tiempo de aquel gran patriarca, vendido en otro tiempo en Egipto, y reconocerás que éste no sólo tuvo su mismo nombre, sino su castidad, su inocencia y su gracia (…) Aquél, guardando lealtad a su señor, no quiso consentir al mal intento de su señora (cf. Gn 39, 12); éste, reconociendo virgen a su Señora, Madre de su Señor, la guardó fidelísimamente, conservándose él mismo en toda castidad» (Ibíd., 16: BAC 110, 204).

[18] «La forma del matrimonio consiste en cierta indivisible unión de las almas por la que cada cónyuge de modo indivisible se obliga a guardar fidelidad al otro; el fin del matrimonio es engendrar y educar la prole: a lo primero se llega por el acto conyugal; a lo segundo por las obras del marido y la esposa con las que se ayudan para criar a la prole (…) En cuanto a la primera perfección, el matrimonio de la Virgen Madre de Dios y José fue verdadero matrimonio, porque ambos consintieron en la unión conyugal (…) En cuanto a la segunda perfección, que tiene lugar por el acto matrimonial, si esto se refiere a la unión carnal por la que se engendra la prole, aquel matrimonio no fue consumado (…) pero aquel matrimonio tuvo también la segunda perfección en cuanto se refiere a la educación de la prole» (Santo Tomás, S. Th. III, q. 29, a. 2, in c.).

[19] La escuela de José, p. 80. Y en otro lugar, dice: «De las narraciones evangélicas se desprende la gran personalidad humana de José: en ningún momento se nos aparece como un hombre apocado o asustado ante la vida; al contrario, sabe enfrentarse con los problemas, salir adelante en las situaciones difíciles, asumir con responsabilidad e iniciativa las tareas que se le encomiendan» (En el taller de José, n. 40).

[20] En el taller de José, n. 40. El mismo pensamiento encontramos en De la familia de José, p. 134, y en San José, nuestro Padre y Señor, pp. 95-96.

[21] Para «garantizar» mejor la virginidad de santa María algunos apócrifos hablaron de un matrimonio anterior de José y lo presentaron de edad avanzada. Esta presentación ha influido poderosamente en el arte (cf. G.M. BERTRAND, en Joseph (saint). II. Patristique et haut moyen âgeDictionnaire de Spiritualité, VIII, cit., 1302-1303). Para el «realismo» y la sencillez de san Josemaría, la imaginación de esos apócrifos resulta inaceptable. El planteamiento de san Josemaría es muy parecido al de san Jerónimo en el Adv. Helvidium, 19 (PL 23, 203): es necesario atenerse sobriamente a los datos que ofrece el Nuevo Testamento.

[22] SAN JOSEMARÍA, Apuntes de su oración personal ante la Virgen de Guadalupe, 21-V-1970, citado en J. ECHEVARRÍA, Carta, 1-XII-1996 (AGP, biblioteca, P17, vol. 4, pp. 230-231).

[23] De la familia de José, p. 134.

[24] Ibíd., p. 138.

[25] La escuela de José, p. 80.

[26] Tras citar Mt 1, 20, comenta P. GRELOT: «La invitación a no temer tiene lugar en un relato de vocación: José, el justo, recibe de Dios una llamada a la medida de su justicia (…) Al tomar consigo a la madre del niño y convertirse en su esposo, José se convierte al mismo tiempo en responsable de la madre y del hijo ante Dios y ante los hombres; es su papel especial en el plan de salvación. Su paternidad real está señalada por el hecho de que él pondrá el nombre al niño; esta será desde entonces "la palabra de reconocimiento" del padre al hijo» (P. GRELOT, Joseph (Saint). I. ÉcritureDictionnaire de Spiritualité, VIII, cit., 1297-1298).

[27] He aquí otra expresión feliz: «(…) pero José, su esposo, siendo, como era, justo, y no queriendo infamarla… No, no podía en conciencia. Sufre. Sabe que su esposa es inmaculada, que es un alma sin mancilla, y no comprende el prodigio que se ha obrado en ella. Por eso voluit occulte dimittere eam (Mt 1, 19), deliberó dejarla secretamente. Tiene una vacilación, no sabe qué hacer, pero lo resuelve de la manera más limpia» (San José, nuestro Padre y Señor, p. 101).

[28] En el taller de José, n. 42.

[29] SAN JUAN CRISÓSTOMO, In Mat., Hom. 4, 6: BAC 141, 70. Cf. La escuela de José, pp. 80-81.

[30] Cf. En el taller de José, n. 55.

[31] La escuela de José, p. 81.

[32] En el taller de José, n. 54.

[33] Ibíd., n. 55.

[34] Ibíd.

[35] Ibíd., n. 56.

[36] Homilía En la epifanía del Señor, 6-I-1956, en Es Cristo que pasa, n. 38.

[37] «O felicem virum, beatum Ioseph, cui datum est, Deum, quem multi reges voluerunt videre et non viderunt, audire et non audierunt; non solum videre et audire, sed portare, deosculari, vestire et custodire!».

[38] SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ, En el taller de José, Es Cristo que pasa, n. 39.

[39] Ibíd., n. 45.

[40] SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁNotas de una meditación, Roma, 19-III-1968.

[41] CONCILIO VATICANO II, Const. dogm. Lumen gentium, n. 34.

[42] De la familia de José, p. 137.

[43] Don Álvaro del Portillo se refiere a san Josemaría como nuestro Padre, pues el Opus Dei es una familia de carácter sobrenatural.

[44] ÁLVARO DEL PORTILLO, Entrevista sobre el Fundador del Opus Dei, Rialp, Madrid 1993, p. 161.

 

 

Estamos hablando de la vida de las personas.

Ténganlo en cuenta quienes esto leen: los que votan en el parlamento votarían lo contrario si detectaran mayoría en contra de esas leyes, aborto, eutanasia, etc. Por lo tanto, el problema gordo y preocupante es saber qué piensa una mayoría de gente sin formación, sin respeto a los demás, con una tendencia casi única de egoísmo, de vivir bien, de quitarse problemas. Cuáles son las mentiras que circulan y por qué, para que muchos caigan en el engaño sobre lo esencial.

No estamos hablando del salario mínimo, o de leyes sobre el trabajo o sobre la universidad, que también. Estamos hablando de la vida de las personas. Y los que aprueban estas leyes criminales tendrán una actitud crítica hipócrita sobre los nazis. Les suena muy mal, pero piensan de la misma manera: estas personas -niños no nacidos, viejos achacosos- nos sobran y terminamos con ellos. Y nos emocionamos hasta las lágrimas cuando vemos aprobada una ley semejante.

Dándole la vuelta al argumento, deberíamos pensar en cómo educar a las personas en la generosidad. Dar a los demás, darse a los otros, ayudar a los pobres, dedicar tiempo a los necesitados. Dedicamos demasiado tiempo a responder wasaps -generalmente sinsorgadas- como para poder cuidar a un anciano, el abuelo, el vecino, el amigo que ha terminado en una residencia de ancianos, y le gustaría tanto tener un ratito de conversación conmigo.

Estamos demasiado tiempo viendo series como para echar una mano en las actividades asistenciales que promueve mi parroquia. Muy ocupado como para ayudar en la formación de los que tienen menos medios. Cada vez que veo a un señor de mediana edad paseando al perro pienso que es difícil que en nuestra sociedad haya un número de gente como para emprender una campaña verdaderamente cristiana, de caridad, de asistencia, de cuidado, etc. Y claro, lo que sigue es el aborto, la eutanasia… Imagino que estarán contentos con el covid 19, que se ha llevado por delante a tanto estorbo.

Jesús Martínez Madrid

 

¿CONTRADICCIÓN E HIPOCRESÍA?

La producción de vacunas contra el Coronavirus  cuenta con una tecnología inteligente avanzada. Funciona con el denominado “vector viral”, que es un virus inocuo que ha sido modificado genéticamente (MG) para contener genes del coronavirus.  Cuando se inyecta el virus MG en células humanas, estas fabrican proteínas del coronavirus que estimulan el sistema inmune para que pueda combatir cualquier futura infección por coronavirus.

Según comentaba con “entusiasmo” el primer ministro británico, Boris Johnson, los resultados son fantásticos. Elogios a los que se han sumado los políticos europeos, que han valorado positivamente estos avances que garantizan a los ciudadanos de la robustez de los sistemas de aprobaciones basados en ciencia diseñados para garantizar la seguridad. Pero parémonos un momento. ¿No es esta postura incoherente e incluso hipócrita?

Estas vacunas, las que se están utilizando, así como la mayoría de las que están en fase de estudio, se están desarrollando con las mismas técnicas de modificación genética (MG) o edición genética (EG) a las que muchos políticos europeos han prohibido el acceso durante los últimos 25 años a los ciudadanos y, especialmente, a agricultores para la producción y el consumo de alimentos, así como para el cultivo de piensos y de fibras. Técnicas a las que se han enfrentado firmemente los grupos que se supone defienden el medioambiente.

Si estos políticos y grupos de presión opuestos a la tecnología transgénica hubieran sido coherentes en los últimos 25 años, ahora estarían denunciando el desarrollo y uso de estas vacunas, emprendiendo campañas en contra de su aprobación, y manifestando públicamente que ellos no se pondrán las vacunas contra el COVID-19 cuando estén disponibles de manera generalizada para los ciudadanos. Esto es sin duda incoherencia y/o hipocresía.

Suso do Madrid

 

 

Treinta grupos ricos de izquierda

Treinta grupos ricos de izquierda se han unido para insistir en que cualquier gobierno de Biden ponga la agenda homosexual en el centro de su política exterior. Llamándose a sí mismos el Consejo para la Igualdad Global, el grupo publicó una lista de demandas de 51 páginas.

La premisa de la coalición es que el presidente Trump ha dañado los derechos humanos y la posición de Estados Unidos en la comunidad internacional y, por lo tanto, las organizaciones exigen una refutación del "unilateralismo y las opiniones etnocéntricas que sustentan las políticas de 'Hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande'".

La principal de sus demandas es que el grupo quiere que Biden y el Congreso aprueben la Ley Globe. De manera similar a la Ley de Igualdad nacional que está siendo considerada por el Congreso, los opositores acusan que la Ley Globe se usaría para discriminar a los cristianos en nombre de los gays y lesbianas. La Ley de Igualdad colocaría a la “orientación sexual” como una clase protegida bajo la Ley de Derechos Civiles de 1964. La Fundación Heritage dice que la amenaza inmediata sería para las agencias de adopción religiosas que se verían obligadas a colocar a los huérfanos con parejas homosexuales y transgénero. La ley también requeriría que los refugios para personas sin hogar para mujeres permitan que los hombres duerman allí. Según los expertos, esto y mucho más se esparciría por todo el mundo si se aprobara la Globe Act.

El grupo exige que Estados Unidos acceda a una serie de tratados que el Senado estadounidense ha rechazado sistemáticamente, incluida la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), que se ha utilizado para forzar el aborto en países pobres, y la Convención sobre los Derechos del Niño, que reduce los derechos de los padres y otorga a los niños el derecho a acceder a cualquier fuente de información.

Enric Barrull Casals

 

 

Vuelven a confundir laicidad con laicismo

El ministro de Cultura ha escrito una carta en la que expresa una comprensión de la laicidad según la cual, cualquier propuesta que implique una concepción de la persona sería una amenaza para una neutralidad del Estado. Es absurdo considerar la legislación de la eutanasia recientemente aprobada, o la eliminación de la alternativa a la Religión en la nueva ley educativa como conquistas de la laicidad que busca el Gobierno. Es vacua retórica afirmar, como hace el ministro de Cultura, que “el feminismo encuentra en la laicidad su mejor aliado para favorecer el dominio propio, individual o colectivo, de todas las mujeres”. Y no digamos nada de la cansina impugnación de las inmatriculaciones de los bienes de la Iglesia católica, un asunto sin recorrido jurídico que según el ministro estaría relacionado con la laicidad del Estado

La laicidad es un concepto que nace de la tradición cristiana. Un verdadero Estado laico abre el espacio público al diálogo entre las diversas identidades religiosas y reconoce su protagonismo en la construcción del bien común. Rodríguez Uribes refleja en esta misiva la vieja tendencia del PSOE a confundir laicidad con laicismo. Parece que nada puede sacarles de ese atasco.

Valentín Abelenda Carrillo

 

 

España: Autopsia de un país muerto

                                Abres cualquier medio de “información-desinformación”, en especial las televisiones, y todo lo que, “te echan encima son cadáveres y posibles próximos cadáveres”; los más potentes medios de información, parecen ya “una empresa común” y dedicada a meter no ya miedo, sino terror, a todo el que se preste a verlos y escucharlos; parece ser que “el virus chino nos va a matar a todos”. Observen que este año, “la gripe anual no mata a ninguno”, todos los muertos son por culpa del mortífero virus chino. Está claro que tras todo este contubernio de intereses, sólo hay un fin, y este es, “mantener aterrorizado al pueblo para que no piense otra cosa que, en que puede morir pronto y que sus únicos salvadores son, los políticos y sus vacunas”.

                                Tan sólo encuentro en “la red nacional” a un valiente combatiente sobre “este negocio” (pienso que tras del virus lo que hay es un descomunal negocio material del que participan muchos más de los que nos imaginamos) se trata de Es-Radio y TV: Federico Jiménez Losantos, LIBERTAD DIGITAL y su equipo (en lucha constante contra el gobierno y sus mentiras) Indudablemente hay otros más, pero para mí el que destaca más es este grupo, que es claro, es de propiedad privada.

                                Destaca igualmente “Periodista Digital” y su equipo, en el que yo colaboro con mi blog “No más mentiras”; igualmente https://wiki-blues.blogspot.com/; y muchos más que, “hacen lo que pueden y más”.

                                Otro luchador destacable (y que me disculpen otros muchos que debe haber y que yo desconozco) es Jesús Cacho y su periódico “Vozpópuli”, en el que escribe demoledores artículos, como el que hoy me refiero y del que dejo dirección para que lo puedan leer completo, se titula: “Un país a precio de saldo”; pero la realidad es la que es, o sea una población aterrorizada, puesto que los medios gubernamentales dominan mucho mejor la propaganda masiva; y que nos hacen pagar al contribuyente con el dinero de nuestros impuestos, “presentes y futuros”.

                                Del referido artículo les copio un pequeño trozo del mismo:

“Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que España llegó a presumir de grandes multinacionales capaces de invertir no solo en países en desarrollo, sino en mercados tan maduros como el europeo o el norteamericano. Eso ha pasado a mejor vida. Llevamos ya un puñado de años instalados en la senda de una paulatina pérdida de influencia como país, años de caída de nuestra capacidad industrial, desde luego, años de endeudamiento progresivo. Somos víctimas del “efecto Buddenbrook” sin haber pisado nunca el cénit de los Buddenbrook. Estamos descapitalizando el país, lo estamos desmembrando, vendiéndolo a trozos en el sálvese quien pueda de un empobrecimiento general al que nos conduce una clase política cada día más depauperada, más cercana al analfabetismo funcional, unas instituciones desprestigiadas, una Justicia a punto de perder el último aliento de independencia, unos medios de comunicación víctimas de unas cuentas de resultados miserables y unas elites empresariales y financieras rendidas en su mayoría al Rinconete y Cortadillo de quien diariamente maneja el BOE desde Moncloa. Las clases medias, antaño orgullo patrio, se han refugiado en sus casas dispuestas a protegerse del virus y a ahorrar, sin atreverse a asomar la cabeza. Y los cuatro que siguen haciendo negocios a pecho descubierto y sin paraguas oficial, algún grande tipo Amancio o Roig, siguen refugiados en provincias más convencidos que nunca del acierto de mantenerse alejados de las rojas alfombras madrileñas por las que desfila la corrupción a gran escala”. https://www.vozpopuli.com/opinion/naturgy-opa-precio-saldo_0_1433257247.html?utm_source=newsletter&utm_campaign=bdiario&utm_medium=email&utm_term=opinion&utm_content=lnktitle  

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                                A la vista de todo lo que soportamos en la “nueva época, la que nos prometieron mucho más próspera que la anterior de la dictadura de Franco”, te quedas mudo, pues no hay palabras para resumir tantos “años de decadencia y desgobiernos continuos, que culmina en este engendro que ahora nos domina y el que destruye todo lo que va quedando y ya no tenemos esperanza de recuperación alguna” Y entonces, ya no nos queda ni esperanza en “la oposición política”, que en conjunto pudieron y pueden cortar este disloque y no lo hacen; o sea que se cumplirá aquello de que… “Entre todos la mataron y ella sólo se murió”: y aquí y de alguna manera, están pringados todos los que tienen una responsabilidad innegable, principalmente los que están cobrando de nuestros impuestos y se dan la buena vida ellos y familias, y reitero son todos “los del reino; sean reyes, nobles o plebellos, o incluso, lacayos” ¿No se les revuelven las tripas y se les agría lo que comen? No me lo explico. Pero lo que sí es seguro que el país ya murió y resucitarlo ni se sabe cuando empezará.

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

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