Las Noticias de hoy 4 Febrero 2021

Enviado por adminideas el Jue, 04/02/2021 - 12:33

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Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    jueves, 04 de febrero de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

El Papa: un cristianismo sin liturgia es un cristianismo sin Cristo

El Papa: Comprometerse con la fraternidad cada día del año

Santa Misa. Papa: “la tristeza interior es un gusano que nos come por dentro”

El Papa pide rezar en febrero por las mujeres que son víctimas de la violencia

LOS ENFERMOS, PREDILECTOS DEL SEÑOR: Francisco Fernandez Carbajal

“Orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?”: San Josemaria

¿Quieres unirte al rosario de Fátima en los 75 años del Opus Dei en Portugal?

Conocerle y conocerte (XIII): No se discurre, ¡se mira!: Andrés Cárdenas Matute

Retiro de febrero #DesdeCasa

La importancia de los abuelos en la familia y en la sociedad

El Papa instituye la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos

El alma baila: cansancio y descanso (II): Wenceslao Vial - Carlos Ayxelà

Salir del laberinto:  Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina

Un hijo es....: Rosa Corazón

340 millones de cristianos perseguidos en todo el mundo: romereports.com

Algunas políticas públicas de Biden y efectos para las mujeres: Ana Teresa López de Llergo

Tus amigos: ¿Te alientan o te hunden?: Lucía Legorreta

Desde la concepción hasta la muerte natural: Rafael María de Balbín

​ Está en juego la vida de miles de niños: Domingo Martínez Madrid

Fiesta entrañable de los niños: Josefa Romo Garlito

Abortos y COVID-19: Jesús D Mez Madrid

Parásitos y cómo se tira el dinero público : Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

 

El Papa: un cristianismo sin liturgia es un cristianismo sin Cristo

La liturgia es encuentro con Cristo mismo. Tal es así, que la Misa no debe ser sólo "escuchada", sino debe ser siempre"celebrada", y no solo por el sacerdote que la preside, sino "por todos los cristianos que la viven". En la catequesis de la audiencia general, dedicada a la oración litúrgica, Francisco destacó que las liturgias públicas y los sacramentos son "mediaciones concretas" para llegar al encuentro con Cristo, "presente en el Espíritu Santo a través de los signos sacramentales."

La misa no puede ser sólo escuchada, como si nosotros fuéramos solo espectadores de algo que se desliza sin involucrarnos. La Misa siempre es celebrada, y no solo por el sacerdote que la preside, sino por todos los cristianos que la viven. En la Audiencia General del miércoles 3 de febrero el Papa Francisco reflexionó sobre el nexo entre la oración y la liturgia.

Francisco comenzó recordando que a lo largo de la historia de la Iglesia ha estado presente la tentación de practicar un “cristianismo intimista”, es decir, una religiosidad que no reconocía a la liturgia su importancia espiritual. Esto llevó a que muchos fieles, participando incluso a la Misa dominical, le hayan quitado importancia, y hayan buscado alimento para su fe y su vida espiritual en fuentes devocionales y no en la liturgia.

La espiritualidad cristiana tiene sus raíces en la celebración de los santos misterios

Sin embargo, en los últimos decenios, la Constitución sobre la Liturgia del Vaticano II subrayó la importancia en la vida de los cristianos de la divina liturgia, pues en ella se encuentra esa mediación objetiva solicitada por el hecho de que Jesucristo no es una idea o un sentimiento, sino una Persona viviente, y su Misterio, un evento histórico.

La oración de los cristianos pasa a través de mediaciones concretas: la Sagrada Escritura, los Sacramentos, los ritos litúrgicos, la comunidad. En la vida cristiana no se prescinde de la esfera corpórea y material, porque en Jesucristo esta se ha convertido en camino de salvación. Podríamos decir que incluso sí, ahora tenemos que rezar con el cuerpo. El cuerpo entra en la oración.

Un cristianismo sin liturgia es un cristianismo sin Cristo

La liturgia, explicó el Papa, “no es solo oración espontánea, sino acción de la Iglesia y encuentro con Cristo mismo”, y, por lo tanto, “no existe espiritualidad cristiana que no tenga como fuente la celebración de los divinos misterios”.

La liturgia es evento, es acontecimiento, es presencia, es encuentro. Es un encuentro con Cristo. Cristo se hace presente en el Espíritu Santo a través de los signos sacramentales: de aquí deriva para nosotros los cristianos la necesidad de participar en los divinos misterios. Un cristianismo sin liturgia me atrevería a decir que quizás es un cristianismo sin Cristo.

Incluso en el rito más despojado, - afirmó el Santo Padre- como el que algunos cristianos han celebrado y celebran en los lugares de prisión, o en el escondite de una casa durante los tiempos de persecución, Cristo se hace realmente presente y se dona a sus fieles.

La liturgia pide ser celebrada con fervor

La liturgia, además, pide ser celebrada “con fervor”, para “que la gracia derramada en el rito no se disperse, sino que alcance la vivencia de cada uno”.

Cada vez que celebramos un Bautismo, o consagramos el pan y el vino en la Eucaristía, o ungimos con óleo santo el cuerpo de un enfermo, ¡Cristo está aquí! Es Él quien hace, es Él quien está presente. Está presente como cuando sanaba los miembros débiles de un enfermo, o entregaba en la Última Cena su testamento para la salvación del mundo.

La Misa no puede ser sólo “escuchada”

Así, la Misa no puede ser solo “escuchada”: “voy a escuchar misa”, no es una expresión “correcta”, dijo Francisco, porque la misa “es siempre celebrada”:

La misa no se puede escuchar sin más, como si nosotros fuéramos solo espectadores de algo que se desliza sin involucrarnos. La Misa siempre es celebrada, y no solo por el sacerdote que la preside, sino por todos los cristianos que la viven. ¡El centro es Cristo! Todos nosotros, en la diversidad de los dones y de los ministerios, todos nos unimos a su acción, porque es Él, Cristo, el Protagonista de la liturgia.

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03/02/2021

Audiencia General del 3 de febrero de 2021

En la liturgia rezas con Cristo a tu lado

El Pontífice hizo presente que cuando los primeros cristianos empezaron a vivir su culto, lo hicieron "actualizando los gestos y las palabras de Jesús", con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, para que su vida, alcanzada por esa gracia, se convirtiera en sacrificio espiritual ofrecido a Dios. Un enfoque que fue una “revolución”, pues la vida está llamada a convertirse en culto a Dios. Algo que, sin embargo, “no puede suceder sin la oración, especialmente, la oración litúrgica”.

Que este pensamiento nos ayude a todos cuando vamos a misa el domingo: voy a rezar en comunidad, voy a rezar con Cristo que está presente. Cuando vamos a la celebración de un bautismo, por ejemplo, está Cristo allí, presente, que bautiza. "Pero, padre, esto es una idea, una forma de decir...": no, no es una forma de decir. Cristo está presente y en la liturgia rezas con Cristo a tu lado.

Al final de la catequesis de esta mañana y tras los saludos del Santo Padre antes de concluir la Audiencia General desde la Biblioteca del Palacio Apostólico, el Papa recordó que mañana se celebrará la Primera Jornada Internacional de la Fraternidad Humana, establecida recientemente mediante una Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

El Papa: Comprometerse con la fraternidad cada día del año

Mañana por la tarde el Santo Padre Francisco participará en un encuentro virtual con el Gran Imán de Al-Azhar, con el Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Guterres, y con otras personalidades, en el ámbito de la Primera Jornada Internacional de la Fraternidad Humana

Vatican News

Al final de la catequesis de esta mañana y tras los saludos del Santo Padre antes de concluir la Audiencia General desde la Biblioteca del Palacio Apostólico, el Papa recordó que mañana se celebrará la Primera Jornada Internacional de la Fraternidad Humana, establecida recientemente mediante una Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Francisco explicó:

“Esta iniciativa también tiene en cuenta el encuentro del 4 de febrero de 2019 en Abu Dhabi, cuando el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, y yo firmamos el Documento sobre la Fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común. Me complace mucho que las naciones de todo el mundo se unan a esta celebración, destinada a promover el diálogo interreligioso e intercultural”

Y añadió que por ello, mañana por la tarde participará “en un encuentro virtual con el Gran Imán de Al-Azhar, con el Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Guterres, y con otras personalidades”.

“La citada Resolución de la ONU reconoce la contribución que el diálogo entre todos los grupos religiosos puede aportar para que se conozcan y se comprendan mejor los valores comunes compartidos por toda la humanidad. Que esta sea nuestra oración hoy y nuestro compromiso durante todos los días del año”

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01/02/2021

El Papa participa a la primera Jornada internacional de la Fraternidad Humana

Mañana se celebrará la Primera Jornada Internacional de la Fraternidad Humana, que estableció recientemente una Resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Esta iniciativa también tiene en cuenta el encuentro del 4 de febrero de 2019 en Abu Dhabi, cuando el Gran Imán de Al-Azhar, Ahmad Al-Tayyeb, y yo firmamos el Documento sobre la Fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común.

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02/02/2021

Moisés Pineda, a los 78 años, una vida que importa

 

Me complace mucho que las naciones de todo el mundo se unan a esta celebración, destinada a promover el diálogo interreligioso e intercultural. Por ello, mañana por la tarde participaré en un encuentro virtual con el Gran Imán de Al-Azhar, con el Secretario General de las Naciones Unidas, Sr. António Guterres, y con otras personalidades. La citada Resolución de la ONU reconoce «la contribución que el diálogo entre todos los grupos religiosos puede aportar para que se conozcan y se comprendan mejor los valores comunes compartidos por toda la humanidad». Que esta sea nuestra oración hoy y nuestro compromiso durante todos los días del año.

 

 

Santa Misa. Papa: “la tristeza interior es un gusano que nos come por dentro”

En la fiesta de la Presentación del Señor y día en el que se celebra la XXV Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el Papa preside la Santa Misa con los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de la Sociedad de Vida Apostólica.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

La paciencia. Es esta la palabra entorno a la que el Papa Francisco ha guiado su homilía de hoy, durante la Santa Misa dedicada a la hodierna XXV Jornada Mundial de la Vida Consagrada. El Papa ha puesto de ejemplo la paciencia de Simeón para demostrar a los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y de la Sociedad de Vida Apostólica que hay tres “lugares” en los que la paciencia toma forma concreta.

La paciencia de Simeón

“Observemos atentamente la paciencia de Simeón – dice el Papa – quien durante toda su vida esperó y ejerció la paciencia del corazón”. Francisco asegura que Simeón tomó la paciencia “en la oración”, “pues aprendió que Dios no viene en acontecimientos extraordinarios, sino que realiza su obra en la aparente monotonía de nuestros días, en el ritmo a veces fatigoso de las actividades, en lo pequeño e insignificante que realizamos con tesón y humildad, tratando de hacer su voluntad”. Además – añade – “caminando con paciencia, Simeón no se dejó desgastar por el paso del tiempo. Era un hombre ya cargado de años, y sin embargo la llama de su corazón seguía ardiendo; en su larga vida habrá sido a veces herido y decepcionado; sin embargo, no perdió la esperanza. Con paciencia, conservó la promesa, sin dejarse consumir por la amargura del tiempo pasado o por esa resignada melancolía que surge cuando se llega al ocaso de la vida”.

La paciencia conduce a la conversión

Pero – pregunta el Papa – “¿De dónde aprendió Simeón esta paciencia?”, “la recibió de la oración y de la vida de su pueblo, que en el Señor había reconocido siempre al «Dios misericordioso y compasivo, que es lento para enojarse y rico en amor y fidelidad»”, “el Padre – prosigue – que incluso ante el rechazo y la infidelidad no se cansa y concede una y otra vez la posibilidad de la conversión”. Por tanto, para el Papa Francisco, la paciencia de Simeón es “reflejo de la paciencia de Dios” y con su paciencia “nos conduce a la conversión y nos enseña la resiliencia”.

¿Qué es la paciencia según Francisco?

¿Qué es la paciencia? El Papa Francisco ha respondido a esta pregunta: “No es una mera tolerancia de las dificultades o una resistencia fatalista a la adversidad. La paciencia no es un signo de debilidad: es la fortaleza de espíritu que nos hace capaces de “llevar el peso” de soportar los problemas personales y comunitarios, nos hace acoger la diversidad de los demás, nos hace perseverar en el bien incluso cuando todo parece inútil, nos mantiene en movimiento aun cuando el tedio y la pereza nos asaltan”.  

Los tres “lugares” en los que la paciencia toma forma concreta

El Pontífice, después de poner el ejemplo de Simeón, ha explicado a los miembros de los institutos de la Vida Consagrada las tres ocasiones en las que deben tener paciencia: en la vida personal, en la vida comunitaria y ante el mundo, pues tal y como ha asegurado, “la paciencia nos ayuda a mirarnos a nosotros mismos, a nuestras comunidades y al mundo con misericordia. Son retos para nuestra vida consagrada: no podemos quedarnos en la nostalgia del pasado ni limitarnos a repetir lo mismo de siempre. Necesitamos la paciencia valiente de caminar, de explorar nuevos caminos, de buscar lo que el Espíritu Santo nos sugiere”.

En nuestra vida personal

“A veces, el entusiasmo de nuestro trabajo no se corresponde con los resultados que esperábamos, nuestra siembra no parece producir el fruto adecuado, el fervor de la oración se debilita y ya no somos inmunes a la sequedad espiritual” ha dicho el Pontífice. Con estas palabras, ha querido recordar que aunque en la vida de consagrados puede ocurrir que la esperanza se desgaste por las expectativas defraudadas, se debe ser “paciente con nosotros mismos” y “esperar con confianza los tiempos y los modos de Dios: Él es fiel a sus promesas”.

“Recordar esto – ha dicho - nos permite replantear nuestros caminos y revigorizar nuestros sueños, sin ceder a la tristeza interior y al desencanto”, pues, “la tristeza interior en nosotros los consagrados es como un gusano que nos come desde adentro, huyan de la tristeza interior”.

En la vida comunitaria

En cuanto a las relaciones humanas, especialmente cuando se trata de compartir un proyecto de vida y una actividad apostólica, Francisco asegura que “no siempre son pacíficas”: “A veces surgen conflictos y no podemos exigir una solución inmediata, ni debemos apresurarnos a juzgar a la persona o a la situación: hay que saber guardar las distancias, intentar no perder la paz, esperar el mejor momento para aclarar con caridad y verdad”. Además – dice – “no se deben confundir por las tempestades, pues nunca podremos hacer un buen discernimiento en la vida si nuestro corazón esta agitado”. En nuestras comunidades – continúa – “necesitamos paciencia mutua, es decir, soportar y llevar sobre nuestros hombros la vida del hermano o de la hermana, incluso sus debilidades y defectos”. Un consejo del Papa para nunca olvidar esto es que “el Señor no nos llama a ser solistas, sino a formar parte de un coro, que a veces desafina, pero que siempre debe intentar cantar unido”.

La paciencia ante el mundo

Por último, el Papa habla de la paciencia ante el mundo y vuelve a poner de ejemplo a Simeón y Ana, quienes cultivaron en sus corazones la esperanza anunciada por los profetas, aunque tardó en hacerse realidad y creció lentamente en medio de las infidelidades y las ruinas del mundo. “Necesitamos esta paciencia para no quedarnos prisioneros de la queja: “el mundo ya no nos escucha”, “no tenemos más vocaciones”, “vivimos tiempos difíciles”... A veces sucede que oponemos a la paciencia con la que Dios trabaja el terreno de la historia y de nuestros corazones la impaciencia de quienes juzgan todo de modo inmediato, y así – concluye – perdemos la virtud más bella: la esperanza. Tantos consagrados y consagradas que pierden la esperanza por la paciencia”.

Dos consejos del Papa a los consagrados 

Al final de la Eucaristía, el Papa Francisco dió dos consejos a los consagrados y consagradas: morderse la lengua y tener sentido de humor: "Huyan de los chismes, aquello que asesina a la vida comunitaria son los chismes, no hablen de los demás. Hay una medicina que está muy cerca de casa: morderse la lengua" ha dicho Francisco. Y luego, el otro consejo que les recomienda en la vida de comunidad: "no pierdan el sentido del humor, esto nos ayuda tanto, es el anti-chisme, saber reírse de sí mismos, de las situaciones, también de los demás un poco, pero no perder el sentido del humor. Esto que les recomiendo no es un consejo muy clerical, pero es muy humano".

 

El Papa pide rezar en febrero por las mujeres que son víctimas de la violencia

El Video del Papa de febrero lanza un contundente mensaje contra los diferentes tipos de violencia hacia las mujeres. Frente a esta “degradación para toda la humanidad”, el Santo Padre pide que sean protegidas por la sociedad y que su sufrimiento sea escuchado.

Tal como dice la nota de prensa que acompaña la difusión del Video del Papa de febrero, la intención de oración que Francisco confía a toda la Iglesia Católica a través de su Red Mundial de Oración es un contundente mensaje contra los distintos tipos de violencia hacia las mujeres, ya sea “psicológica, verbal, física o sexual”. Para el Papa Francisco, esta realidad es una “cobardía y una degradación para toda la humanidad”, por lo que nos pide rezar por las víctimas, “para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y sea escuchado por todos”. Éstas sus palabras:

“Hoy, sigue habiendo mujeres que sufren violencia. Violencia psicológica, violencia verbal, violencia física, violencia sexual. Es impresionante el número de mujeres golpeadas, ofendidas, violadas. Las distintas formas de malos tratos que sufren muchas mujeres son una cobardía y una degradación para toda la humanidad. Para los hombres y para toda la humanidad. Los testimonios de las víctimas que se atreven a romper su silencio son un grito de socorro que no podemos ignorar. No podemos mirar para otro lado. Recemos por las mujeres que son víctimas de la violencia, para que sean protegidas por la sociedad y para que su sufrimiento sea considerado y sea escuchado por todos.”

Millones de mujeres sufren diariamente distintos tipos de violencia

El Video del Papa de este mes busca hacer visible el drama de este tema también a través de la narración con imágenes, la violencia que cada día sufren millones de mujeres en el mundo. Gracias a la colaboración de Hermes Mangialardo -creativo italiano, ganador de premios internacionales y profesor de diseño de animación-, el video representa con ilustraciones animadas la historia de una mujer víctima de la violencia, que encuentra el coraje para escapar del túnel de los abusos, gracias a su propia fuerza y a la ayuda de la comunidad.

La violencia contra las mujeres en cifras

“Es impresionante el número de mujeres golpeadas, ofendidas, violadas”, dice el Santo Padre en El Video del Papa. En efecto, las estadísticas que recoge la ONU Mujeres, actualizadas desde noviembre de 2020, son impactantes: cada día, 137 mujeres son asesinadas por miembros de su propia familia; las mujeres adultas representan casi la mitad de las víctimas de la trata de seres humanos detectadas a nivel mundial; a escala mundial, una de cada tres mujeres ha experimentado alguna vez violencia física o sexual (y 15 millones de niñas adolescentes de 15 a 19 años han experimentado relaciones sexuales forzadas en todo el mundo). El año pasado, además, contó con el agravante de la pandemia: la restricción de movimiento, el aislamiento social y la inseguridad económica elevaron la vulnerabilidad de las mujeres a la violencia en el ámbito privado en todo el mundo. Aunque al menos 155 países han aprobado leyes sobre la violencia doméstica, y 140 cuentan con legislación sobre el acoso sexual en el lugar de trabajo, por poner dos ejemplos, no significa que estas se ajusten siempre a las normas y recomendaciones internacionales, ni que se apliquen y hagan cumplir – se lee en la nota de prensa.

El comentario del padre Frédéric Fornos S.J.

El P. Frédéric Fornos S.J., Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, hizo la siguiente observación sobre esta intención: “La llamada del Santo Padre es muy clara: ‘No podemos mirar para otro lado’. Es decir, no podemos quedar de brazos cruzados ante tantos casos de violencia contra las mujeres, que se manifiesta de múltiples formas, desde lo más visible e incalificable a lo más insidioso e inconsciente; en todos los casos, como producto de esquemas mentales y paradigmas culturales y sociales arraigados, que las desvalorizan. Es lo que vemos en el Evangelio, por ejemplo, en el pasaje de la mujer adúltera, que era acusada por todos, pero a quien Jesús da una vida nueva (Juan 8, 2-11). La violencia contra las mujeres en todas sus formas es un grito al cielo. Francisco lo dijo varias veces: ‘Toda violencia infligida a la mujer es una profanación de Dios, nacido de una mujer. La salvación para la humanidad vino del cuerpo de una mujer: de cómo tratamos el cuerpo de la mujer comprendemos nuestro nivel de humanidad’. Recemos juntos por todas las mujeres víctimas de violencia, incluidas las niñas y adolescentes, y luchemos por una sociedad más justa, para que las proteja, las escuche y alivie su sufrimiento”.

 

LOS ENFERMOS, PREDILECTOS DEL SEÑOR

— Imitar a Cristo en el amor y atención a los enfermos.

— La Unción de los enfermos.

— Valor corredentor del dolor y de la enfermedad. Aprender a santificarlo.

I. El Evangelio de la Misa1 nos habla de la misión de los Doce por las aldeas y parajes de Palestina. Predicaron la necesidad de hacer penitencia para entrar en el Reino de Dios y expulsaban los demonios y ungían con óleo a muchos enfermos y los curaban.

El aceite se utilizaba frecuentemente para curar las heridas2, y el Señor determinó que fuera la materia del sacramento de la Unción de los enfermos. En las breves palabras del Evangelio de San Marcos la Iglesia ha visto insinuado este sacramento3, que fue instituido por el Señor, y más tarde promulgado y recomendado a los fieles por el Apóstol Santiago4. Es una muestra más del desvelo de Cristo y de su Iglesia por los cristianos más necesitados.

Nuestro Señor mostró siempre su infinita compasión por los enfermos. Él mismo se reveló a los discípulos enviados por el Bautista llamando su atención sobre lo que estaban viendo y oyendo: los ciegos recobran la vista y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y los pobres son evangelizados5. En la parábola del banquete de bodas, los criados recibieron esta orden: salid a los caminos... y traed a los pobres, a los lisiados, a los ciegos, a los cojos...6. Son innumerables los pasajes en los que Jesús se movió a compasión al contemplar el dolor y la enfermedad, y sanó a muchos como signo de la curación espiritual que obraba en las almas.

El Señor ha querido que sus discípulos le imitemos en una compasión eficaz hacia quienes sufren en la enfermedad y en todo dolor. «La Iglesia abraza a todos los afligidos por la debilidad humana; más aún, reconoce en los pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador, pobre y paciente, se esfuerza en aliviar sus necesidades y pretende servir en ellos a Cristo»7. En los enfermos vemos al mismo Señor, que nos dice: lo que hicisteis por uno de estos, por mí lo hicisteis8. «El que ama al prójimo debe hacer tanto bien a su cuerpo como a su alma –escribe San Agustín–, y esto no consiste solo en acudir al médico, sino también en cuidar el alimento, la bebida, el vestido, la habitación y proteger el cuerpo contra todo lo que le pueda resultar molesto... Son misericordiosos los que ponen delicadeza y humanidad al proporcionar lo necesario para resistir males y dolores»9.

Entre las atenciones que podemos tener con los enfermos está: acompañarles, visitarles con la frecuencia oportuna, procurar que la enfermedad no les intranquilice, facilitarles el descanso y el cumplimiento de todas las prescripciones del médico, hacerles grato el tiempo que estemos con ellos, sin que nunca se sientan solos, ayudarles a que ofrezcan y santifiquen el dolor, procurar que reciban los sacramentos. No olvidemos que son el «tesoro de la Iglesia», que pueden mucho delante de Dios y que el Señor les mira con particular predilección.

II. Debemos preocuparnos por la salud física de quienes están enfermos, y también de su alma. Procuraremos ayudarles con los medios humanos a nuestro alcance y, sobre todo, haciéndoles ver que ese dolor, si lo unen a los padecimientos de Cristo, se convierte en un bien de valor incalculable: ayuda eficaz a toda la Iglesia, purificación de sus faltas pasadas, y una oportunidad que Dios les da para adelantar mucho en su santidad personal, porque Cristo bendice en ocasiones con la Cruz.

El sacramento de la Unción de enfermos es uno de los cuidados que la Iglesia reserva para sus hijos enfermos. Este sacramento fue instituido para ayudar a los hombres a alcanzar el Cielo, pero no puede administrarse a los sanos, ni tampoco a quien no padezca grave enfermedad, aunque se halle en peligro su vida, porque fue instituido a manera de medicina espiritual, y las medicinas no se dan a sanos, sino a los enfermos10. La Iglesia tampoco desea que se espere hasta los momentos finales para recibirlo, sino cuando ya comienzan a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez11; sin embargo, puede reiterarse si el enfermo se recupera después de la Unción o si, durante la misma enfermedad, el peligro o la gravedad se acentúa12; igualmente, se puede administrar a quien va a sufrir una intervención quirúrgica, con tal que sea una enfermedad grave la razón para esa intervención13.

Este sacramento es un gran don de Jesucristo, y trae consigo abundantísimos bienes; por tanto, hemos de desearlo y pedirlo cuando nos encontremos en enfermedad grave. Por ser un bien tan grande, la fe nos llevará a que lo reciban con alegría aquellas personas con quienes nos une algún lazo de parentesco o de amistad, y todos aquellos a los que podemos llegar en nuestro apostolado. Es un deber de caridad y, en muchos casos, de justicia.

El bien mayor de este sacramento es librar al cristiano del decaimiento y debilidad que contrajo con los pecados14. De esta manera se le fortalece y se devuelve al alma la juventud y el vigor que perdió a causa de sus faltas y flaquezas.

El Papa Pablo VI, citando al Concilio de Trento, explicaba y resumía los efectos de este sacramento: da «la gracia del Espíritu Santo, cuya unción quita los pecados, si alguno queda aún por quitar, y los vestigios de pecado; también alivia y fortalece el alma de la persona enferma, despertando en ella una gran confianza en la misericordia divina; sostenido de esta suerte, puede fácilmente soportar las pruebas y penalidades de la enfermedad, resistir más fácilmente las tentaciones del demonio que está al acecho (Gen 3, 15), y a veces recupera la salud corporal, si resulta conveniente para la salud del alma»15. Este sacramento infunde una gran paz y alegría al alma del enfermo consciente, le mueve a unirse a Cristo en la Cruz, corredimiendo con Él, y «prolonga el interés que el mismo Señor mostró por el bienestar corporal y espiritual del enfermo, como testifican los Evangelios, y que Él deseaba que mostraran también sus discípulos»16.

Examinemos hoy en nuestra oración si en cada enfermo sabemos ver a Cristo doliente, si le cuidamos con cariño y respeto, si tenemos atenciones delicadas y prestamos esas pequeñas ayudas que tanto se agradecen. Sobre todo, veamos junto al Señor si le ayudamos con oportunidad a unirse más a Cristo, a corredimir con Él.

III. Cuando el Señor nos haga gustar su Cruz a través del dolor y de la enfermedad, debemos considerarnos como hijos predilectos. Puede enviarnos el dolor físico u otros sufrimientos: humillaciones, fracasos, injurias, contradicciones en la propia familia... No debemos olvidar entonces que la obra redentora de Cristo se continúa a través de nosotros. Por muy poca cosa que podamos ser, nos convertimos en corredentores con Él, y el dolor –que era inútil y dañoso– se convierte en alegría y en un tesoro. Y podremos decir con San Pablo: Ahora me alegro de mis padecimientos por vosotros y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia17. El Apóstol recuerda la lección del Maestro: por esto sigue sus pisadas18, toma su cruz19 y continúa la labor de dar a conocer la doctrina de Cristo a todos los hombres.

Afirma el Papa Juan Pablo II que el dolor «no solo es útil a los demás, sino que realiza incluso un servicio insustituible. En el Cuerpo de Cristo (...) el sufrimiento, penetrado por el espíritu del sacrificio de Cristo, es el mediador insustituible y autor de los bienes indispensables para la salvación del mundo. El sufrimiento, más que cualquier otra cosa, es el que abre el camino a la gracia que transforma las almas. El sufrimiento, más que todo lo demás, hace presente en la historia de la humanidad la fuerza de la Redención»20.

Para aprovechar esta riqueza de gracias que, de una forma u otra, nos llegará, se requiere «una preparación remota, hecha cada día con un santo desapego de uno mismo, para que nos dispongamos a sobrellevar con garbo –si el Señor lo permite– la enfermedad o la desventura. Servíos ya de las ocasiones normales, de alguna privación, del dolor en sus pequeñas manifestaciones habituales, de la mortificación, y poned en ejercicio las virtudes cristianas»21.

El dolor, que ha separado a muchos de Dios porque no lo han visto a la luz de la fe, debe unirnos más a Él. Y debemos enseñar a los enfermos su valor redentor. Entonces llevarán con paz la enfermedad y las contradicciones que el Señor permita, y las amarán, porque habrán aprendido que también el dolor viene de un Padre que solo quiere el bien para sus hijos.

Acudimos a nuestra Madre Santa María. Ella, «que en el Calvario, estando de pie valerosamente junto a la cruz del Hijo (cfr. Jn 19, 25), participó de su pasión, sabe convencer siempre a nuevas almas para unir sus propios sufrimientos al sacrificio de Cristo, en un “ofertorio” que, sobrepasando el tiempo y el espacio, abraza a toda la humanidad y la salva»22. Pidámosle que el dolor y las penas –inevitables en esta vida– nos ayuden a unirnos más a su Hijo, y que sepamos entenderlos, cuando lleguen, como una bendición para nosotros mismos y para toda la Iglesia.

1 Mc 6, 7-13. — 2 Cfr. Is 1, 6; Lc 10, 34. — 3 Cfr. Conc. de Trento, Ses. XIV, Doctrina de sacramento extremae unctionis, cap. 1. — 4 Cfr. Sant 5, 14 ss. — 5 Cfr. Mt 11, 5. — 6 Cfr. Lc 14, 21. — 7 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Lumen gentium, 8. — 8 Cfr. Mt 25, 40. — 9 San Agustín, Sobre las costumbres de la Iglesia católica, 1, 28, 56. — 10 Cfr. Catecismo Romano, II, 6, n. 9. — 11 Cfr. Conc. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, 73. — 12 Cfr. Ritual de la Unción, Praenotanda, n. 8. — 13 Cfr. Ibídem, n. 10. — 14 Cfr. Catecismo Romano, II, 6, n. 14. — 15 Pablo VI, Const. Apost. Sacram Unctionem infirmorun, 30-XI-1972. — 16 Ritual de la Unción, Praenotanda, n. 5. — 17 Col 1, 24. — 18 Cfr. 1 Pdr 2, 21. — 19 Cfr. Mt 10, 38. — 20 Juan Pablo II, Carta Apost. Salvifici doloris, 11-II-1984, 27. — 21 San Josemaría Escrivá, Amigos de Dios, 124. — 22 Juan Pablo II, Homilía 11-XI-1980.

 

“Orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?”

Me has escrito: "orar es hablar con Dios. Pero, ¿de qué?" -¿De qué? De El, de ti: alegrías, tristezas, éxitos y fracasos, ambiciones nobles, preocupaciones diarias..., ¡flaquezas!: y hacimientos de gracias y peticiones: y Amor y desagravio. En dos palabras: conocerle y conocerte: "¡tratarse!" (Camino, 91)

4 de febrero

Una oración al Dios de mi vida (Ps XLI, 9.). Si Dios es para nosotros vida, no debe extrañarnos que nuestra existencia de cristianos haya de estar entretejida en oración. Pero no penséis que la oración es un acto que se cumple y luego se abandona. El justo encuentra en la ley de Yavé su complacencia y a acomodarse a esa ley tiende, durante el día y durante la noche (Ps I, 2.). Por la mañana pienso en ti (Cfr. Ps LXII, 7.); y, por la tarde, se dirige hacia ti mi oración como el incienso (Cfr. Ps CXL, 2.). Toda la jornada puede ser tiempo de oración: de la noche a la mañana y de la mañana a la noche. Más aún: como nos recuerda la Escritura Santa, también el sueño debe ser oración (Cfr. Dt VI, 6 y 7.).

(...) La vida de oración ha de fundamentarse además en algunos ratos diarios, dedicados exclusivamente al trato con Dios; momentos de coloquio sin ruido de palabras, junto al Sagrario siempre que sea posible, para agradecer al Señor esa espera –¡tan solo!– desde hace veinte siglos. Oración mental es ese diálogo con Dios, de corazón a corazón, en el que interviene toda el alma: la inteligencia y la imaginación, la memoria y la voluntad. Una meditación que contribuye a dar valor sobrenatural a nuestra pobre vida humana, nuestra vida diaria corriente.

Gracias a esos ratos de meditación, a las oraciones vocales, a las jaculatorias, sabremos convertir nuestra jornada, con naturalidad y sin espectáculo, en una alabanza continua a Dios. Nos mantendremos en su presencia, como los enamorados dirigen continuamente su pensamiento a la persona que aman, y todas nuestras acciones –aun las más pequeñas– se llenarán de eficacia espiritual.

Por eso, cuando un cristiano se mete por este camino del trato ininterrumpido con el Señor –y es un camino para todos, no una senda para privilegiados–, la vida interior crece, segura y firme; y se afianza en el hombre esa lucha, amable y exigente a la vez, por realizar hasta el fondo la voluntad de Dios. (Es Cristo que pasa, 119)

 

 

¿Quieres unirte al rosario de Fátima en los 75 años del Opus Dei en Portugal?

El Vicario regional rezará el rosario en Fátima el próximo viernes, día 5, a las 18:30 horas, con motivo del aniversario del comienzo de la labor del Opus Dei en este país.

ÚLTIMAS NOTICIAS03/02/2021

En los primeros días de febrero de 1945, la hermana Lucía se reunió con san Josemaría en Tuy (España) y le convenció para que visitara Fátima y Portugal. Y así llegó san Josemaría a esta pequeña localidad el día 5, ya de noche. Un año después, el 5 de febrero de 1946, llegó a Portugal el farmacéutico Francisco Martínez. Fue el comienzo del Opus Dei en Portugal.

Para celebrar estos 75 años, el vicario de la Obra en Portugal, el P. José Rafael Espírito Santo, invita a todos a unirse al rosario del Santuario de Fátima, que presidirá este viernes 5 de febrero, a las 18:30 (hora de Portugal).

Los misterios del rosario que se meditarán serán textos del libro de san Josemaría.


Transmisión en directo desde Fátima


Enlaces relacionados:

— El Opus Dei en Portugal.

— Especial San Josemaría y Fátima: A 100 años de las apariciones (2017)

— Relato del comienzo de la labor apostólica en Portugal.

— Estancia del prelado del Opus Dei en Portugal (2017)

 

Conocerle y conocerte (XIII): No se discurre, ¡se mira!

La oración contemplativa desarrolla una nueva manera de mirar todo lo que sucede a nuestro alrededor. Es un don que satisface nuestro deseo natural de unirnos a Dios en las circunstancias más diversas.

VIDA ESPIRITUAL03/02/2021

Si tratamos de pensar cuál es actualmente, desde el punto de vista político y económico, la tercera ciudad más importante del mundo… eso era Antioquía durante los primeros siglos, cuando fue capital de una provincia romana. Sabemos que allí se acuñó el término «cristianos» (cfr. Hch 11,26) para los seguidores de Jesús. Su tercer obispo fue san Ignacio quien, condenado a muerte durante el gobierno de Trajano, fue llevado por tierra hasta la costa de Seleucia –actual zona sur de Turquía– y, después, trasladado por mar hasta llegar a Roma. En el trayecto se detuvieron en varios puertos. En cada lugar recibía a cristianos de la zona y aprovechaba para enviar cartas a las comunidades de seguidores de Jesús: «Escribo a todas las iglesias, y hago saber a todos que de mi propio libre albedrío muero por Dios»[1]. El obispo san Ignacio tenía claro que las fieras del Anfiteatro Flavio –ahora Coliseo Romano– serían su final aquí en la tierra, por lo que pidió incesantemente oraciones para tener valentía. Pero varias veces, en sus cartas, somos también testigos de las profundidades de su alma, de su deseo por unirse definitivamente a Dios: «No hay fuego de anhelo material en mí, sino solo agua viva que habla dentro de mí, diciéndome: Ven al Padre»[2].

Una planta con la raíz en el cielo

Aquel murmullo interior de san Ignacio de Antioquía –¡Ven al Padre!– que probablemente movía su vida de piedad y su vida sacramental es, en realidad, una maduración sobrenatural del deseo natural que tenemos todos por unirnos a Dios. Ya los filósofos griegos de la antigüedad habían identificado en lo más íntimo de nuestro ser una nostalgia por lo divino, una añoranza por nuestra patria verdadera, «como si fuéramos una planta no terrestre, sino celeste»[3]. Benedicto XVI, en la primera audiencia durante su catequesis sobre la oración, también quiso mirar hacia atrás, al Antiguo Egipto, a Mesopotamia, a los filósofos y dramaturgos griegos o a los escritores romanos; todas las culturas han sido un testimonio del deseo de Dios: «El hombre digital, al igual que el de las cavernas, busca en la experiencia religiosa los caminos para superar su finitud y para asegurar su precaria aventura terrena (…). El hombre lleva en sí mismo una sed de infinito, una nostalgia de eternidad, una búsqueda de belleza, un deseo de amor, una necesidad de luz y de verdad, que lo impulsan hacia el Absoluto»[4].

Se suele decir que uno de los problemas más comunes de esta precaria aventura terrena de nuestra época es la fragmentación interior, incluso a veces producida de manera inconsciente: experimentamos oposiciones entre lo que queremos y lo que hacemos, vemos aspectos en nosotros que no se unen armónicamente, no construimos la narración de nuestra vida como un hilo continuo con nuestro pasado y nuestro futuro, no vemos cómo pueden encajar juntas muchas ideas que hemos ido adquiriendo o sentimientos que experimentamos... Aquí y allá quizá multiplicamos versiones de nosotros mismos. A veces ni siquiera conseguimos dedicar nuestra atención de manera exclusiva a una sola tarea. En todos estos ámbitos ansiamos esa unidad que, al parecer, no podemos fabricar como tantas otras cosas.

«¿No es acaso un signo de los tiempos el que hoy, a pesar de los vastos procesos de secularización, se detecte una difusa exigencia de espiritualidad, que en gran parte se manifiesta precisamente en una renovada necesidad de orar?»[5], se preguntaba san Juan Pablo II al inicio de nuestro milenio. Vemos, ciertamente, que surgen muchas iniciativas, presenciales y a través de Internet, dirigidas a valorar nuestra capacidad de silencio exterior e interior, de escucha, de concentración, de armonía entre nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Todo esto puede, como es lógico, traernos cierto sosiego natural. Pero la oración cristiana nos ofrece una tranquilidad que no es solamente equilibrio transitorio, sino que es fruto de una percepción unitaria de la vida que surge de esa relación íntima con Dios; la oración cristiana, al ser un don, desarrolla en nosotros una nueva visión de la realidad que lo une todo en él. «Es una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas; un modo de estar junto a Dios, antes que de realizar actos de culto o pronunciar palabras»[6]. Como es lógico, esta actitud interior, este modo de estar junto al Señor, no surge de la noche a la mañana, ni llega sin disponernos adecuadamente para que Dios nos la pueda otorgar: es don, pero también tarea.

Los ojos de un alma que piensa en la eternidad

En determinado momento de la homilía Hacia la santidad, pronunciada a finales de 1967, san Josemaría describe brevemente el itinerario de una vida de oración[7]. Se comienza a rezar –nos dice– con oraciones sencillas, breves, probablemente aprendidas de memoria en nuestra niñez; después se abre paso la amistad con Jesús, en donde aprendemos a meternos en su pasión, muerte, resurrección y queremos hacer propia su doctrina; después el corazón necesita distinguir y relacionarse con las tres personas divinas, hasta que eso poco a poco llena su día. Y es entonces cuando el fundador del Opus Dei describe la etapa que corresponde a la vida contemplativa: llega el momento en que «nos movemos en ese abundante y claro venero de frescas linfas que saltan hasta la vida eterna. Sobran las palabras, porque la lengua no logra expresarse; ya el entendimiento se aquieta. No se discurre, ¡se mira!»[8]. Entonces, estando en algún punto de ese itinerario, podemos preguntarnos: ¿qué relación tiene la oración con la vida eterna? ¿En qué sentido la oración llega a ser una mirada en lugar de estar compuesta de palabras?

Con la oración esperamos llegar a ver las cosas, aquí y ahora, tal como las ve Dios; a captar lo que sucede a nuestro alrededor con una simple intuición que procede del amor[9]. Este es su fruto más grande y por eso decimos que nos transforma. No nos ayuda solamente a cambiar ciertas actitudes o a superar ciertos defectos; la oración cristiana está dirigida, sobre todo, a unirnos con Dios, conformando así poco a poco nuestra mirada con la mirada divina, empezando ya aquí en la tierra; de cierta manera, buscamos curar nuestros ojos con su luz. Esta relación de amor con Dios –que aprendemos y realizamos en Jesús– no es algo simplemente que hacemos, sino que cambia lo que somos.

Esta transformación personal trae consecuencias en nuestra manera de interactuar con la realidad, que incluso pueden ser muy prácticas. Desarrollar en nosotros, junto a Dios, esa mirada sobrenatural, nos lleva, por ejemplo, a desentrañar el bien que hay detrás de todo lo creado, incluso en donde pensamos que está ausente, porque nada se escapa de su plan amoroso, que siempre es más fuerte. Nos lleva a valorar de una manera nueva la libertad de los demás, a desprendernos de la tentación de decidir por ellos, como si de nuestras acciones dependiera el destino de todo. También comprendemos mejor que el obrar divino tiene sus procesos y sus tiempos, que tampoco debemos ni podemos controlar. La oración contemplativa nos lleva a no obsesionarnos con querer solucionar problemas de manera inmediata, sino a disponernos mejor para descubrir la luz en todo lo que nos rodea, también en las heridas y debilidades de nuestro mundo. Procurar ver con los ojos de Dios nos libera de una relación violenta con la realidad y con las personas, ya que buscamos entrar en sintonía con su amor omnipotente, más que obstaculizarlo con nuestras torpes intervenciones. Santo Tomás de Aquino afirma que la «contemplación será perfecta en la vida futura, cuando veamos a Dios cara a cara (1 Cor 13,12), haciéndonos perfectamente felices»[10]; el poder de la oración está en que podemos participar de esa visión de Dios ya aquí en la tierra, aunque siempre sea «como a través de un espejo» (1 Cor 13,12).

En 1972, en una reunión en Portugal, alguien preguntó a san Josemaría cómo sobrellevar cristianamente los problemas cotidianos. Entre otras cosas, el fundador del Opus Dei señaló que la vida de oración ayuda a mirar las cosas de manera distinta a como lo haríamos sin aquella unión íntima con Dios: «Tenemos un criterio de otro estilo; vemos las cosas con los ojos de un alma que está pensando en la eternidad y en el amor de Dios, también eterno»[11]. En otras circunstancias, también había dicho que la manera de ser felices en el cielo tiene mucho que ver con la manera de ser felices en la tierra[12]. Un teólogo bizantino del siglo XIV había escrito algo similar: «No solo se nos concede disponernos y prepararnos para la Vida; se nos permite vivirla y obrar desde ahora conforme a ella»[13].

Quietud… Paz… Vida intensa

El Catecismo de la Iglesia Católica, cuando empieza a tratar de la oración, nos sorprende con una pregunta que funciona como examen de conciencia permanente: «¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde “lo más profundo” (Sal 130,1) de un corazón humilde y contrito?». Y después pasa, inmediatamente, a recordarnos el presupuesto fundamental para orar: «La humildad es la base de la oración»[14]. Efectivamente, aquella mirada de eternidad que genera en nosotros la oración contemplativa, solo puede crecer en el terreno fértil de la humildad, en un clima de apertura hacia las soluciones de Dios, en lugar de las recetas únicamente nuestras. A veces una excesiva confianza en nuestra inteligencia y en nuestra planificación puede hacer que, en la práctica, lleguemos a vivir casi como si Dios no existiese. Necesitamos siempre una nueva humildad ante la realidad, ante las personas, ante la historia, que sea una tierra fecunda para las acciones de Dios. El Papa Francisco, durante su catequesis sobre la oración, se fijaba en la experiencia del rey David: «El mundo que se presenta ante sus ojos no es una escena muda: su mirada capta, detrás del desarrollo de las cosas, un misterio más grande. La oración nace precisamente de allí: de la convicción de que la vida no es algo que nos resbala, sino que es un misterio asombroso»[15].

Entonces, al participar de aquella mirada que nos ofrece la contemplación en medio del mundo, saciaremos, en la medida de lo posible, nuestros anhelos de unidad: con Dios, con los demás, dentro de nosotros mismos. Nos sorprenderemos trabajando infatigablemente por el bien de los demás y de la Iglesia, al ver que nuestros talentos florecen «como un árbol plantado al borde de la acequia, que da fruto a su tiempo» (Sal 1,3). Gustaremos un poco de aquella armonía a la que estamos destinados. Gozaremos de aquel sosiego que no encontramos de ninguna otra manera. «¡Galopar, galopar!... ¡Hacer, hacer!... Fiebre, locura de moverse... (…) Es que trabajan con vistas al momento de ahora: “están” siempre “en presente”. —Tú... has de ver las cosas con ojos de eternidad, “teniendo en presente” el final y el pasado... Quietud. —Paz. —Vida intensa dentro de ti»[16].

Andrés Cárdenas Matute


[1] San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, n. 4.

[2] San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, n. 7.

[3] Platón, Timeo, 90a.

[4] Benedicto XVI, Audiencia, 11-V-2011.

[5] San Juan Pablo II, carta apostólica Novo Millennio Ineunte, n. 33.

[6] Benedicto XVI, Audiencia, 11-V-2011.

[7] Cfr. san Josemaría, Amigos de Dios, n. 306.

[8] Ibíd., n. 307.

[9] Es la concepción tomista de la contemplación como «simplex intuitus veritatis ex caritate procedens».

[10] Santo Tomás de Aquino, Suma de teología, II-II, c. 180, a. 4.

[11] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 4-XI-1972.

[12] Cfr. san Josemaría, Forja, n. 1005.

[13] Nicolás Cabasilas, La vida en Cristo, Rialp, Madrid, 1958, p. 89.

[14] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2559.

[15] Francisco, Audiencia, 24-VI-2020.

[16] San Josemaría, Camino, n. 837

Retiro de febrero #DesdeCasa

Esta guía es una ayuda para hacer por tu cuenta el retiro mensual, allí dónde te encuentres, especialmente en caso de imposibilidad de asistir en el oratorio o iglesia donde habitualmente nos reunimos para orar.

ÚLTIMAS NOTICIAS01/02/2021

∙ Descarga el retiro mensual #DesdeCasa (PDF)

1. Introducción.
2. Meditación I. La santa Misa.
3. Meditación II. Mortificaciones pequeñas.
4. Charla. Apostolado y formación de gente joven: universitarios, estudiantes de colegio, amigos de los hijos.
5. Lectura espiritual.
6. Examen de conciencia.

 


1. Introducción al retiro mensual

Te sugerimos apagar el móvil y abrir un cuaderno donde anotar ideas, decisiones, deseos, jaculatorias que te conduzcan a la presencia de Dios, a una conversación filial y amorosa con la Santísima Trinidad, bajo la protección de Santa María y con la ayuda de San José.


2. Primera meditación. La santa Misa.

Homilía de san Josemaría: “La eucaristía misterio de fe y de amor”, en Es Cristo que pasa, especialmente a partir del n. 85. (Disponible en texto y audio)


3. Segunda meditación. Mortificaciones pequeñas (“Cuaresma: El camino hacia la Pascua”).


4. Charla. Apostolado y formación de gente joven: universitarios, estudiantes de colegio, amigos de los hijos.


5. Lectura.

Opción 1: A elegir un par de capítulos del siguiente libro electrónico que recoge las audiencias del Papa sobre la santa Misa.

Opción 2: Carta del Prelado 28-X-2020, especialmente nn. 1-9


6. Examen de conciencia

1. “Esto es mi cuerpo, que es entregado por vosotros. Haced esto en memoria mía” (Mt 22, 19). ¿Me doy cuenta del gran don de la Eucaristía, que hemos recibido de Dios? ¿Con qué frecuencia participo en la Santa Misa y comulgo?

2. “Quien come este pan vivirá eternamente” (Jn 6, 58). ¿Procuro dar gracias a Dios después de recibirlo en la Eucaristía? ¿Trato a Jesús como rey, médico, maestro y amigo? ¿Pongo en sus manos mis alegrías, tristezas, dificultades, uniéndolas al Sacrificio de Cristo?

3. “Porque cada vez que coméis este pan y bebéis este cáliz, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga” (1Co 11, 26). ¿Soy consciente de que en la Santa Misa se vuelve a hacer presente el Sacrificio del Calvario, en favor de la humanidad? ¿Busco el perdón de Dios en el sacramento de la Confesión, periódicamente y siempre que sea necesario? ¿Pongo los medios a mi alcance para facilitar que quien necesite confesarse, pueda hacerlo antes de ir a comulgar? En la iglesia, ¿procuro recogerme y rezar, antes del comienzo de la celebración?

4. Los primeros discípulos “perseveraban asiduamente en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones” (Hch 2, 42). ¿Hago lo que está en mi mano para participar en la Santa Misa con toda mi familia? ¿Rezo por ellos, y por toda la Iglesia, por el Papa y los Obispos, por la Obra y sus apostolados, por mis necesidades concretas?

5. “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio” (Mc 1, 15). ¿Pido a Dios, especialmente en la Cuaresma, la gracia de enamorarme más de Él? La consideración de la Pasión de Cristo, ¿me mueve a renovar el deseo de no pecar más? ¿Desagravio cuando veo que se ofende a Dios?

6. “Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lávate la cara, para que no adviertan los hombres que ayunas, sino tu Padre, que está en lo oculto; y tu Padre, que ve en lo oculto, te recompensará” (Mt 6, 17-18). ¿Busco pequeñas mortificaciones que hagan la vida agradable a los demás? ¿Procuro sonreír habitualmente? ¿Acepto con alegría las contradicciones?

7. “Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga queja contra otro; como el Señor os ha perdonado, hacedlo así también vosotros” (Col 3, 13). ¿Sé quitar importancia a las pequeñas disputas o incomprensiones que se pueden dar en mi hogar? ¿Evito reñir delante de los hijos para que no se formen un juicio equivocado? ¿Cuento con la ayuda de los Ángeles custodios, para adivinar las necesidades de mi esposa y de mis hijos? ¿Me cuesta perdonar?

8. “Todo cuanto hagáis hacedlo de corazón, como hecho para el Señor y no para los hombres” (Col 3, 23). En mi trabajo, ¿procuro terminar bien mi quehacer, por amor a Dios? ¿He descubierto el valor del trabajo oculto que sólo ve Dios?

9. “Y sobre el vestir, ¿por qué os preocupáis? Fijaos en los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan ni hilan, y yo os digo que ni Salomón en toda su gloria pudo vestirse como uno de ellos” (Mt 6, 28-29). ¿Vivo demasiado pendiente de las modas, del afán de tener lo último o de concederme un capricho? ¿Sé actuar con templanza? ¿Procuro formar a mis hijos en responsabilidad, sugiriéndoles en alguna ocasión prescindir de gustos, comodidades, etc.? ¿Presto atención a su forma de vestir, enseñándoles a presentar una imagen que se corresponda con quiénes son, con quién están, a dónde van, etc.?

10. El Señor entabla una conversación exigente, con un joven que tenía muchas posesiones. ¿Hablo de Dios a la gente joven, y les muestro con mi ejemplo el atractivo de ser generoso con Él? ¿Les aliento a mostrarse solidarios dedicando algo de su tiempo a personas necesitadas? ¿Pido ayuda a los Ángeles custodios para vencer la vergüenza, la comodidad y el temor a quedar mal?

11. “A tu misma alma la traspasará una espada” (Lc 2, 35). ¿Descubro la presencia de la Virgen, Madre de Jesús y Madre nuestra, en la Misa y a lo largo de mi jornada, y amo como Ella la voluntad de Dios?

Acto de contrición

La importancia de los abuelos en la familia y en la sociedad

Francisco continuó su catequesis sobre el papel de los abuelos en la familia y en la sociedad. Dijo que la ancianidad es una etapa especial, de nuevos retos, también a nivel espiritual. También subrayó que para los nietos son muy importantes sus consejos pero, sobre todo, su testimonio.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA11/03/2015

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy proseguimos la reflexión sobre los abuelos, considerando el valor y la importancia de su rol en la familia. Lo hago identificándome en estas personas, porque yo también pertenezco a este grupo de edad.

LA ANCIANIDAD ES UNA VOCACIÓN. NO ES EL MOMENTO TODAVÍA DE “TIRAR LOS REMOS EN LA BARCA"

Cuando estuve en Filipinas, los filipinos, los habitantes de las Filipinas, el pueblo filipino me saludaba diciendo: “Lolo Kiko", es decir, “abuelo Francisco", “Lolo Kiko" decían. Es importante subrayar una primera cosa: es verdad que la sociedad tiende a descartarnos, pero ciertamente el Señor no, ¿eh? El Señor no nos descarta jamás. Él nos llama a seguirlo en cada edad de la vida y también la ancianidad contiene una gracia y una misión, una verdadera vocación del Señor. La ancianidad es una vocación. No es el momento todavía de “tirar los remos en la barca". Este periodo de la vida es diverso de los precedentes, no hay dudas: debemos también “inventárnoslo" un poco, porque nuestras sociedades no están listas, espiritualmente y moralmente, para darle a éste, en este momento, su pleno valor. Una vez, en efecto, no era tan normal tener tiempo a disposición, hoy lo es mucho más. Y también la espiritualidad cristiana ha sido tomada un poco de sorpresa, y se trata de delinear una espiritualidad de las personas ancianas. ¡Pero gracias a Dios, no faltan los testimonios de santos y santas!

MIREMOS A BENEDICTO XVI, QUIEN HA ELEGIDO PASAR EN LA ORACIÓN Y EN LA ESCUCHA DE DIOS LA ÚLTIMA PARTE DE SU VIDA

Me ha impresionado mucho la “Jornada de los ancianos" que hicimos aquí en la plaza de San Pedro el año pasado, la plaza estaba llena: escuché historias de ancianos que se entregan por los otros. Y también historias de parejas, de matrimonios, que vienen y dicen: “pero hoy cumplimos 50 años de matrimonio", “hoy cumplimos 60 años de matrimonio"…yo digo, pero: ¡háganlo ver a los jóvenes que se cansan rápido! El testimonio de los ancianos en la fidelidad. Y en esta plaza había tantos ese día. Es una reflexión para continuar, en ámbito ya sea eclesial que civil. Es la imagen de Simeón y Ana, de los cuales nos habla el Evangelio de la infancia de Jesús, compuesto por San Lucas. Eran ciertamente ancianos, el “viejo" y la “profetisa" Ana, que tenía 84 años. No escondía la edad esta mujer. El Evangelio dice que esperaban la venida de Dios, cada día, con gran fidelidad, desde hacía muchos años. Querían precisamente verlo aquel día, captar los signos, intuir el comienzo. Quizás estaban también ya un poco resignados a morir antes: pero aquella larga espera continuaba a ocupar toda su vida, no tenían compromisos más importantes que éste: esperar al Señor y rezar. Y bien, cuando María y José llegaron al templo para cumplir las prescripciones de la Ley, Simeón y Ana dieron un salto, animados por el Espíritu Santo (cfr. Lc 2, 27). El peso de la edad y de la espera desapareció en un momento. Ellos reconocieron al Niño y descubrieron una nueva fuerza, para una nueva tarea: dar gracias y dar testimonio por este Signo de Dios. Simeón improvisó un bellísimo himno de júbilo (cfr. Lc, 2, 29-32) – fue un poeta en aquel momento - y Ana se transformó en la primera predicadora de Jesús: “hablaba del Niño a cuantos esperaban la redención de Jerusalén" (Lc 2,38).

LA ORACIÓN DE LOS ANCIANOS Y ABUELOS ES UN DON PARA LA IGLESIA, ¡ES UNA RIQUEZA!

Queridos abuelos, queridos ancianos, ¡pongámonos en la estela de estos viejos extraordinarios! Volvámonos también nosotros un poco 'poetas de la oración': tomémosle el gusto a buscar palabras nuestras, recobremos aquellas que nos enseña la Palabra de Dios. ¡Es un gran don para la Iglesia, la oración de los abuelos y de los ancianos! La oración de los ancianos y abuelos es un don para la Iglesia, ¡es una riqueza! Una gran inyección de sabiduría también para la entera sociedad humana: sobre todo para aquella que está demasiado ocupada, demasiado absorbida, demasiado distraída. Alguien tiene que cantar, también para ellos; cantar los signos de Dios, proclamar los signos de Dios, ¡rezar por ellos! Miremos a Benedicto XVI, quien ha elegido pasar en la oración y en la escucha de Dios la última parte de su vida. ¡Esto es bello! Un gran creyente del siglo pasado, de tradición ortodoxa, Olivier Clément, decía: “Una civilización en la que ya no se ora es una civilización en la que la vejez carece de sentido. Y esto es aterrador, tenemos necesidad de ancianos que oren porque la vejez se nos da para esto". Tenemos necesidad de ancianos que recen porque la vejez se nos da precisamente para esto. Es una bella cosa la oración de los ancianos.

¡QUÉ BELLO ES EL ALIENTO QUE EL ANCIANO LOGRA TRANSMITIR AL JOVEN EN BUSCA DEL SENTIDO DE LA FE Y DE LA VIDA!

Nosotros podemos agradecer al Señor por los beneficios recibidos, y llenar el vacío de ingratitud que lo rodea. Podemos interceder por las expectativas de las nuevas generaciones y dar dignidad a la memoria y los sacrificios de aquellas pasadas. Nosotros podemos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es árida. Podemos decirles a los jóvenes temerosos que la angustia del futuro se puede vencer. Podemos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos, que hay más alegría en dar que en recibir. Los abuelos y abuelas forman el “coro" permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el cántico de alabanza sostienen la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida.

¡CUÁNTO QUISIERA UNA IGLESIA QUE DESAFÍA LA CULTURA DEL DESCARTE CON LA ALEGRÍA DESBORDANTE DE UN NUEVO ABRAZO ENTRE LOS JÓVENES Y LOS ANCIANOS!

La oración, finalmente, purifica incesantemente el corazón. La alabanza y la súplica a Dios previenen el endurecimiento del corazón en el resentimiento y el egoísmo. ¡Qué feo es el cinismo de un anciano que ha perdido el sentido de su testimonio, desprecia a los jóvenes y no comunica una sabiduría de vida!

¡En cambio qué bello es el aliento que el anciano logra transmitir al joven en busca del sentido de la fe y de la vida! Es verdaderamente la misión de los abuelos, la vocación de los ancianos. Las palabras de los abuelos tienen algo de especial para los jóvenes. Y ellos lo saben. Las palabras que mi abuela me dio por escrito el día de mi ordenación sacerdotal, las llevo todavía conmigo, siempre en el breviario, y las leo a menudo, y me hacen bien.

¡Cuánto quisiera una Iglesia que desafía la cultura del descarte con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre los jóvenes y los ancianos! Y esto es lo que hoy le pido al Señor: ¡este abrazo!

 

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El Papa instituye la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos

El Papa Francisco ha instituido la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos, que se celebrará en toda la Iglesia cada año el cuarto domingo de julio, cerca de la fiesta de san Joaquín y santa Ana, los “abuelos” de Jesús.

DE LA IGLESIA Y DEL PAPA01/02/2021

​La Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos se celebrará el cuarto domingo de julio

Pasado mañana, 2 de febrero, celebraremos la fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo, cuando Simeón y Ana, ambos ancianos, iluminados por el Espíritu Santo, reconocieron a Jesús como el Mesías, dijo el Santo Padre durante el Ángelus de ayer.

El Espíritu Santo suscita aún hoy en los ancianos pensamientos y palabras de sabiduría: su voz es preciosa porque canta las alabanzas de Dios y guarda las raíces de los pueblos.

Nos recuerdan que la vejez es un regalo y que los abuelos son el eslabón entre las generaciones, para transmitir a los jóvenes experiencias de vida y de fe.

A menudo se olvida a los abuelos y nosotros olvidamos esta riqueza de preservar las raíces y transmitir. Por eso he decidido instituir la Jornada Mundial de los Abuelos y de los Ancianos, que se celebrará en toda la Iglesia cada año el cuarto domingo de julio, cerca de la fiesta de san Joaquín y santa Ana, los “abuelos” de Jesús.

Es importante que los abuelos se encuentren con sus nietos y que los nietos se encuentren con sus abuelos, porque —como dice el profeta Joel— los abuelos soñarán frente a sus nietos, tendrán ilusiones [grandes deseos], y los jóvenes, tomando fuerzas de sus abuelos, irán adelante, profetizarán. Y precisamente el 2 de febrero es la fiesta del encuentro de abuelos con nietos.

El alma baila: cansancio y descanso (II)

Sentido común, buen humor y apertura a los demás: con esta clave se abordan, en esta segunda parte, algunos aspectos del descanso, tan necesario en nuestra vida como el trabajo.

OTROS16/01/2017

«Quando il corpo sta bene, l’anima balla –Cuando el cuerpo está bien, el alma baila». La primera vez que san Josemaría oyó este proverbio italiano, no le gustó: tantas veces, él había conocido a personas que, aun en medio de un gran sufrimiento físico, estaban llenas de alegría y de paz: «el cuerpo está bien –aunque esté enfermo– y el alma baila, si se tiene sentido sobre la vida sobrenatural», decía en una ocasión[1]. Con todo, llegó a apreciar la sabiduría que recoge este refrán: el ser humano es, inseparablemente, cuerpo y espíritu; y, lo mismo que el espíritu, según sea su ánimo, puede remolcar el cuerpo o abatirlo, el cuerpo puede ser altavoz del espíritu cuando está sano, pero también puede ser sordina, cuando la salud se quiebra.

Si más vale prevenir que curar, el descanso es una de las mejores medidas de prevención. Como en todo lo demás de nuestra vida, también aquí Dios cuenta con nuestro buen hacer ordinario: se trata de equilibrar la solicitud por nuestras obligaciones con la responsabilidad de recuperar las fuerzas necesarias para seguir atendiéndolas. Descansar, por eso, no es un lujo ni una forma de egoísmo; es una necesidad, un deber. «Cuídate», se dice a veces entre amigos y familiares, al despedirse: nos recordamos mutuamente que nuestra salud es un don de Dios. Un don para servir a los demás, que es necesario proteger, sin dramatismos, pero con decisión. El Papa lo recuerda también con aquel sabio y paternal consejo del Sirácide[2]: «Hijo, en la medida en que puedas, procúrate el bien (…). No te prives de un día feliz» (Si 14,11.14).

Con sentido común y buen humor

«CUÍDATE», SE DICE A VECES ENTRE AMIGOS Y FAMILIARES: NOS RECORDAMOS QUE NUESTRA SALUD ES UN DON DE DIOS, Y QUE ES NECESARIO PROTEGERLA, SIN DRAMATISMOS, PERO CON DECISIÓN

«Dame, Señor, una buena digestión, y también algo que digerir. Dame un cuerpo sano, Señor, con el sentido común necesario para cuidarlo. Dame, Señor, un alma sencilla, que sepa atesorar todo lo que es bueno y puro, y que no se asuste fácilmente ante el mal, sino que encuentre el modo de poner las cosas de nuevo en su lugar. Dame un alma que no conozca el aburrimiento, las murmuraciones, los suspiros y los lamentos, y no permitas que esa cosa pesada que se llama “Yo” me preocupe demasiado. Dame, Señor, sentido del humor. Dame la gracia de comprender una broma, y de descubrir un poco de alegría en esta vida y comunicarla a los demás. Así sea»[3].

En esta oración, que se suele atribuir a santo Tomás Moro, se dibuja con sencillez y precisión el tono del descanso de un hijo, de una hija de Dios. Sin duda, este santo experimentó el cansancio, porque a sus responsabilidades profesionales y a su vida familiar, que cuidaba con esmero, se sumaba una viva inquietud intelectual y una correspondencia incesante con amigos y colegas; pero procuraba salir al paso de la fatiga con sentido común y buen humor, porque tan necesario es dar importancia a nuestro reposo como quitar peso al cansancio. Por eso, san Pablo aconseja a «los que lloran» a vivir «como si no llorasen», y a «los que se alegran, como si no se alegrasen» (1 Co 7,30). Es verdad que necesitamos descansar, y que a veces es irresponsable esperar a caer agotado, porque entretanto nuestra salud se va resintiendo. Sin embargo, tampoco se trata de tener unas expectativas irreales, porque viviríamos en la ansiedad de no poder alcanzarlas.

EL MEJOR REPOSO ES EL QUE SE DOSIFICA GOTA A GOTA, PORQUE NOS AYUDA MÁS EL RIEGO CONTINUO QUE UN AGUACERO PUNTUAL ENTRE MUCHOS DÍAS DE SEQUÍA

Es bueno descubrir el descanso también en las pequeñas cosas de la vida de cada día: el mejor reposo es el que se dosifica gota a gota, porque nos ayuda más el riego continuo que un aguacero puntual entre muchos días de sequía. Decía san Josemaría que descansar «no es no hacer nada: es distraernos en actividades que exigen menos esfuerzo»[4]. De ordinario, si evitamos llegar al agotamiento, podremos descansar así. Y, con un poco de creatividad y de orden, habrá veces en que incluso el trabajo mismo será un motivo de reposo: «mientras trabajas en una cosa, descansas de la otra. Ése es el espíritu del Opus Dei»[5]. Cuando se pone ilusión en lo que se hace, aunque humanamente parezca poco atractivo, resulta más fácil disfrutar con la tarea; se consiguen entonces mejores resultados y se descansa trabajando.

La higiene del descanso

Del griego hygieinos, saludable, la higiene es un conjunto de medidas que permite conservar la salud. La higiene del sueño, como se sabe, es un principio elemental del descanso: el cuerpo humano necesita dormir. Cuando le pedimos que prescinda de ese reposo, hace horas extra, saca energías de donde puede. Pero abusar de esa flexibilidad podría causar una deformación difícil de revertir, como le sucede a una goma elástica a la que se ha pedido más elasticidad de la que verdaderamente tenía. La necesidad de cuidarse en este aspecto va más allá del corto plazo: no se trata simplemente de que tras una noche sin dormir se pierda lucidez y energías, sino de que, con el tiempo, la falta acumulada de sueño genera desequilibrios, y la salud se vuelve quebradiza. Aquí rige, como en tantas cosas, aquel aforismo universal: «pan para hoy, hambre para mañana».

Con todo, puede ocurrir que, a pesar de procurar dormir con regularidad, se experimente dificultad para conciliar el sueño, para que se prolongue durante la noche, o para que sea verdaderamente reparador. El insomnio no es en sí mismo una enfermedad, sino un síntoma. Cuando se presenta, hay que buscar sus causas, en ocasiones con la ayuda de un especialista. Los factores pueden ser externos o ambientales, como el calor o el frío, los ruidos, el exceso de luz; o internos, como una preocupación que hace sufrir, un proyecto en marcha, un problema respiratorio o fisiológico, etc. Como en otros aspectos de la salud, a veces no se podrá solucionar el problema. Además de seguir buscando alternativas de tratamiento, será una ocasión más para abandonarse con serenidad en las manos de Dios.

El cansancio es habitualmente el resultado de una tensión continuada. El término estrés, aunque ha venido a designar un estado en el que la persona se ve sobrepasada por la acumulación de trabajo o por una situación agobiante, se deriva de hecho del verbo stress, que no tiene de por sí connotación de crisis, sino simplemente de enfatizar, presionar, esforzar. El trabajo tenaz y constante no es, en sí mismo, malo para la salud: lo que puede lesionarla es la carencia de relajación o una motivación equivocada. «Más vale un puñado con reposo, dice el Eclesiastés, que dos puñados con trabajo y empeño vano» (Qo 3,6). Uno puede cansarse innecesariamente a fuerza de no detenerse, de querer resolver todo de inmediato, de agobiarse con las tareas pendientes; el trabajo tiene entonces mucho de «empeño vano». Pero también se vuelve anodino y pesado el trabajo concebido como fin en sí mismo, cuando uno pierde de vista que se debe a los demás.

A VECES SURGEN PEQUEÑOS CONFLICTOS CON LAS PERSONAS CON LAS QUE VIVIMOS O TRABAJAMOS, QUE SE DISUELVEN EN CUANTO PASAMOS UNAS HORAS CON ELLAS, FUERA DEL ÁMBITO HABITUAL

La tensión muscular que acumulamos a lo largo del día se puede deber también a veces a las prisas. La inmediatez de la comunicación electrónica y la velocidad de los medios de transporte tienden a transferirse a todos los ámbitos de la vida, y puede llevarnos a vivir siempre corriendo, a ir por la vida con cara de prisa. Por eso, en la medida en que dependa de cada uno, es muy conveniente habituarse a equilibrar la tenacidad con la calma. Salir con tiempo para llegar con tiempo a las citas con otras personas, procurar escuchar a los demás sin pensar en lo siguiente que vamos a hacer, tener paciencia con los retrasos… Si hasta el modo en que respiramos incide en el sosiego y la distensión del cuerpo, una adecuada respiración del alma nos conserva la serenidad y las energías para poder resolver los problemas, o para convivir con las preocupaciones, con nuestra imperfección y la de los demás. Estos hábitos nos proporcionan gradualmente un descanso sano y sencillo, y nos permiten ser oasis para los demás: hombro sobre el que apoyarse, oído al que confiarse.

La relajación del cuerpo y del alma se logra también con el ejercicio físico. Todo son ventajas en el hábito de caminar un rato cada día, aprovechando los desplazamientos, al ir y volver del trabajo, al recoger de la escuela los hijos. A la vez, mientras la edad lo permita, es útil el deporte, como medio de diversión y esfuerzo alegre: nos viene muy bien someter al cuerpo a desafíos razonables, sin imprudencias, que pueden ser ocasión de compartir el descanso con otros. Estas y otras medidas sencillas, que cada cual puede integrar en su vida diaria, conforman una correcta higiene del descanso en el trabajo, que nos hace más alegres y eficaces.

Renovar el aire

El descanso, en sus múltiples formas, es un cambio de aires. Así como el ambiente de una habitación cerrada se carga al cabo del tiempo y necesita ventilación, la vida cotidiana, incluso cuando no trae consigo grandes turbulencias, cansa: si no procuramos airearnos, se introduce fácilmente el hastío o la rutina.

Cambio de aires no significa necesariamente ausentarse varios días, porque muchas veces nuestras responsabilidades no nos lo permitirán. Un rato de deporte o un paseo, o una excursión al campo, a la montaña, a visitar algún lugar distinto, despeja la cabeza y permite volver renovados a la vida normal. En ocasiones, por ejemplo, surgen pequeños conflictos con las personas con las que vivimos o trabajamos, que se disuelven en cuanto pasamos unas horas con ellas, fuera del ámbito habitual; otras veces, tenemos entre manos cuestiones que no logramos enfocar bien y que requieren tomar un poco de distancia, pasar por el colador del descanso. La ficción, a través de la lectura o del cine, la poesía, el arte, apartan también un poco de los problemas cotidianos, y refrescan; dan un cambio de perspectiva, que permite reenfocar la realidad y descubrir la belleza en las pequeñas cosas.

EL ASPECTO LÚDICO Y FESTIVO FORMA PARTE DEL REPOSO, PERO NO CONVIENE CONFUNDIR LA FIESTA CON EL EXCESO; FESTEJAR EVITANDO LA SACIEDAD AYUDA A DISFRUTAR MÁS DE LAS COSAS

El verdadero descanso no es, sin embargo, evasión: se trata de separarse un poco de la realidad cotidiana para volver renovado; no de huir ansiosamente de ella. A la vista de las formas que toma la desconexión en los fines de semana de algunas personas, y del estado lamentable en que les deja, se diría que si volvemos del descanso peor de como fuimos, se trató de un descanso ficticio. A veces uno cree necesitar ciertos desahogos quizá porque está a disgusto con su vida cotidiana, porque huye de sí mismo. Conviene por eso atreverse a identificar, en la propia vida, el entretenimiento que evade pero que no descansa verdaderamente, o que incluso hace daño. La sobriedad es, en ese sentido, una buena piedra de toque del descanso de calidad. Sin duda, el aspecto lúdico y festivo forma parte del reposo; pero no conviene confundir la fiesta con el exceso, aunque se haya extendido ese modo de ver. Resulta muy sabio en esto también el consejo de «darle un poco menos de lo justo» al cuerpo[6]: festejar evitando la saciedad ayuda a disfrutar más de las cosas. La sobriedad nos quita la ansiedad, que lleva a vivir mendigando evasiones constantemente, y sufriendo cada vez que hay que dejarlas. Por eso es bueno, por ejemplo, prescindir a veces de la música, aunque tengamos posibilidad técnica de oírla todo el tiempo; olvidarnos por un rato de nuestra conexión a internet, para conectar con quienes nos rodean, para estar pendientes de ellos; cuestionarse, en definitiva, ciertos «imperativos» a los que nos somete una constante oferta de posibilidades de ocio, que a veces podría quitarnos la libertad de un descanso sencillo y alegre.

Un descanso abierto

El cultivo de aficiones y de intereses culturales enriquece la vida familiar, y es también una alternativa al deporte, que se puede ver impedido por el tiempo, por la enfermedad o la edad. Uno no es joven toda la vida, y si hiciera girar todo su descanso en torno a deportes de gran intensidad, llegado a una cierta edad se aburriría, y sería un peso para sí mismo y para los demás. Por eso conviene no esperar a ese momento para desarrollar otras formas de descanso. Aunque algunas no requieren siempre compañía, un hijo de Dios las concibe siempre desde la apertura a quienes le rodean: considera el propio descanso como parte de su vida con los demás y para los demás, y no como una cuestión meramente privada. Vistos así, la lectura y el cine, por ejemplo, alimentan las conversaciones, dan que hablar; la pintura, la jardinería o el bricolaje hacen amable el hogar; el talento musical de cada quien –aunque no sea grande–, la creatividad en la cocina, la originalidad a la hora de una celebración, amenizan la vida.

El buen descanso está abierto a la familia y a los amigos: no tendría sentido que llegara el fin de semana y uno se cerrara en su cascarón. El descanso individualista acaba por no aliviar verdaderamente, y produce una extraña ansiedad por escaparse, que suele ser sintomática de una tensión con la propia identidad de padre, madre, hermano, marido, hija. Una cosa son, en ese sentido, las ganas de descansar, y otra la ansiedad por descansar; el descanso abierto es sereno y flexible, y despliega nuestra identidad: nos ayuda a ser quienes somos.

En la exhortación de san Pablo, «alter alterius onera portate, llevad los unos las cargas de los otros y así cumpliréis la ley de Cristo» (Gal 6,2), podemos ver una invitación a cuidar del reposo de los demás, a descansar haciéndoles descansar. Hacerse a los gustos de quienes nos rodean forma parte del día a día de una familia: el padre con los hijos, la mujer con el marido, los nietos con los abuelos... Y comprender: alivia y aligera mucho querer y saberse querido, tener alrededor gente que nos escucha, que nos comprende, que se hace cargo de todo lo nuestro. «Si ponéis cariño, cada una de nuestras casas será el hogar que yo quiero para mis hijos. Vuestros hermanos tendrán un hambre santa de llegar a casa, después de la jornada de trabajo; y tendrán también ganas de salir a la calle –descansados, serenos–, a la guerra de paz y de amor que el Señor nos pide»[7].

El descanso encuentra, en fin, su fuente más profunda y su horizonte último en el Señor. «Dios mío: descanso en ti», anotaba san Josemaría en el margen del Decenario al Espíritu Santo; «Señor Dios –rezaba san Agustín– danos la paz, puesto que nos has dado todas las cosas; la paz del descanso, la paz del sábado, la paz sin ocaso»[8]. Si a veces nos quedamos abobados viendo el paisaje desde un alto, las olas del mar que van y vienen, el fuego que crepita en la chimenea, los niños que juegan, ¿cómo no vamos a encontrar nuestro reposo en la oración, en la intimidad con el Dios que siempre nos escucha y llena de sentido lo que hacemos? «El Señor Dios es sol y escudo» (Sal 84 [83],12): Él ilumina nuestro cansancio y nuestro descanso. Si el alma enmudece cuando le pierde de vista, canta y baila al recuperarle. «Descansa en la filiación divina. Dios es un Padre –¡tu Padre!– lleno de ternura, de infinito amor. –Llámale Padre muchas veces, y dile –a solas– que le quieres, ¡que le quieres muchísimo!: que sientes el orgullo y la fuerza de ser hijo suyo»[9].

Wenceslao Vial - Carlos Ayxelà


[1] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 29-IV-1969 (citado en Camino, edición crítico-histórica, 3ª ed., Rialp, Madrid 2004, 337, nota 60).

[2] Cfr. Francisco, Ex. Ap. Evangelii gaudium (24-XI-2013), 4.

[3] De entre las variantes de esta oración, se traduce aquí la versión inglesa citada en el discurso del Papa Francisco del 22-XII-2014.

[4] Camino, 357.

[5] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 7-VII-1974.

[6] Cfr. Camino, 196.

[7] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 29-III-1956 (citado en A. Sastre, Tiempo de Caminar, Rialp, Madrid 1989, 182-183).

[8] San Agustín, Confesiones, XIII.35.50.

[9] San Josemaría, Forja, 331.

 

Salir del laberinto

 

 

Atardece. Es la hora  de las ambigüedades,

contrapuntos  cruzados de lo claro y lo oscuro,

una esgrima espacial   con el triunfo seguro

de la  pálida luna , edades tras edades.

 

Anochecen  las horas. Se calman, inseguros,

los rumores del día. En las inmensidades

presiento la potencia de sus sinuosidades

que fluyen incesantes, hacia extraños futuros.

 

Se acumulan las sombras sobre nuestro universo

y en derredor, la vida toma un cauce distinto,

como si  un aire nuevo circulara, transverso.

 

Algo cambió en nosotros ¿la razón? ¿los instintos?

¿una  vuelta de tuerca de  cada  sentimiento?

Entre todos podremos   salir del laberinto!

Irene Mercedes Aguirre, Buenos Aires, Argentina

 

Un hijo es....

Rosa Corazón

Familia.

Un hijo es un bien, el mayor bien que se pueda dejar en esta tierra. 

Entre tanta vorágine, de algún modo, se ha perdido la grandeza del hijo

Entresaco de mi libro, recientemente publicado en BibliotecaOnline, “Matrimonio hoy. Proyecto de toda una vida”, este suceso:

En el Tribunal, un hombre, sentado en su mesa de trabajo y con cara de cierto cansancio, me dijo un día: Yo, lo único que voy a dejar en este mundo son hijos…

Pues es lo más grande que puedes dejar, le respondí sonriéndole.

Pasado un tiempo, un día que tenía que conciliar trabajo y familia, se llevó al tribunal a una de sus hijas. Al verla, pensé: ¡menuda hija guapa va a dejar en este mundo…!

De nuevo y en la sede del Tribunal, posteriormente le comenté sobre mi nuevo libro y le pedí permiso para añadir ese suceso. Me dijo que no sólo me daba permiso, sino que, además, por mail me enviaba este texto:

A la att. de quien corresponda:

Me llamo Raúl, tengo 33 años, estoy casado y tengo dos hijos. Me veo en la obligación de contar, con alegría, lo sucedido en mi familia: Mi mujer, en junio de 2010 sufrió un fallo inmunológico, y se quedó sin plaquetas (a cero tras seis análisis), llevaba varios días con manchas en la piel y, por eso, fue al médico y, de allí, al hospital, donde ingresó de urgencia.

Tras una semana hospitalizada, recuperó plaquetas, pero quedándose en un número muy bajo, aunque ya fuera de peligro inminente.

Este fue el primer milagro, gracias a las oraciones de todos mis conocidos y las mías propias; si bien, aunque yo no pedí la intervención directa de D. Álvaro del Portillo (Beato Álvaro del Portillo, Primer Prelado de la Prelatura del Opus Dei y primer sucesor del Fundador, San Josemaría Escrivá de Balaguer), sé que muchos de mis allegados sí lo hicieron. Desde entonces, mi mujer ha estado yendo al hospital cada mes para evaluarse y el médico no nos permitía tener más hijos (sólo teníamos uno).

Se lo comenté a un buen amigo y me recomendó encomendarme a D. Álvaro del Portillo.

Desde entonces, yo también le he rezado a D. Álvaro y recuerdo que ya, en el primer análisis posterior a aquella conversación, el médico, al ver la gran mejoría de mi mujer, nos dio permiso para tener más hijos; pero nos advirtió de los problemas que podría haber, pues como mi mujer estaba con la mitad de las plaquetas normales, podría desangrarse en el parto, la niña podría nacer con las plaquetas bajas y habría que ingresarla, habría que inducir el parto y controlarlo practicando probablemente una cesárea...

Con la oración nuestra y la de los que nos rodeaban y la ayuda especial de mi Director Espiritual, no nos vinimos abajo, y nos dejamos en las manos de Dios y tiempo después, mi mujer se quedó embarazada.

Análisis tras análisis, y médico tras médico, se fue confirmando que tanto la madre como el bebé estaban bien.

Ha habido altibajos, problemas en el trabajo de mi mujer, la cual ha tenido que estar de baja prácticamente todo el embarazo, etc; pero desde entonces, cada vez que ha podido haber una complicación, he sacado mi tarjetita de D. Álvaro del Portillo (estampa con la oración para la devoción al Beato Álvaro del Portillo) y él ha respondido, pese a mi indignidad.

Finalmente, el 23 de noviembre de 2012 nació mi segundo hijo, una niña: Irene, una niña preciosa.

Todo fue un milagro: a mi mujer le habían bajado las plaquetas un poco y le tendrían que provocar el parto ese día. Querían controlarlo todo por su riesgo de pérdida de sangre y porque la niña nacería, previsiblemente, con las plaquetas bajas y habría que ingresarla; pero Dios tenía otros planes…

Irene se adelantó y nació en la madrugada previa, sin ningún tipo de complicación. De hecho, en el análisis previo al parto, mi mujer había subido de plaquetas, fue un parto natural, apenas perdió sangre, y se mantuvo en un número muy bueno de plaquetas después del parto, y la niña nació con tal número de plaquetas, que no hubo que ingresarla. ¡Un milagro! 

Quería contarlo y dar las gracias a D. Álvaro del Portillo. Muchas gracias por su atención. Un cordial saludo

Raúl García Sanz. Notario del Tribunal de la Rota de España.

Un hijo no es un derecho, es un don. 

Un hijo es un don, a cuidar, a formar, a agradecer, por el que vale la pena dar la vida.

Un hijo es....

Transcribo el comentario sobre lo que es un hijo de autor desconocido, -aunque, por las redes atribuido erróneamente a un autor fallecido, negada su autoría por su viuda y por su fundación, además de no coincidir con su trayectoria-

“Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para darles los mejores ejemplos y, de nosotros, aprender a tener coraje. Sí. ¡Eso es! Ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener porque es exponerse a todo tipo de dolor, principalmente a la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder algo tan amado. ¿Perder? ¿Cómo? ¿No es nuestro? Fue apenas un préstamo… El más preciado y maravilloso préstamo, ya que son nuestros solo mientras no pueden valerse por sí mismos, luego le pertenece a la vida, al destino y a sus propias familias. Dios bendiga siempre a nuestros hijos, pues a nosotros ya nos bendijo con ellos”

340 millones de cristianos perseguidos en todo el mundo

“El objetivo principal es ir a los lugares donde hay más hostilidad contra los cristianos, contra el evangelio. Nos ocupamos de comunidades pequeñas o grandes, aisladas o incluso escondidas”.

Cada año, la organización Open Doors publica el informe “World Watch List”, con la lista de los 50 países que más persiguen a los cristianos.

La lista los clasifica según la dureza de la discriminación, que puede ser incluso muy alta o extrema.

Uno de los datos más sorprendentes de este año es que el número de cristianos asesinados por su fe ha aumentado un 60%respecto al año pasado. Se explica por el aumento de conflictos armados en Nigeria y en el África Subsahariana.

El país más duro con los cristianos es Corea del Norte. Se calcula que en la actualidad allí entre 50 mil y 70 mil cristianos están en la cárcel o en campos de concentración a causa de su fe.

El segundo es Afganistán, seguido de Somalia, Libia y Pakistán. El director de Open Doors explica que allí muchos cristianos se encuentran ante el dilema de elegir entre abandonar la fe o la muerte.

CRISTIAN NANI
Director, Open Doors Italy
“Más que sorprenderme, me hace sufrir. Y mucho, porque estamos hablando de almas, de personas. Son viudas, niños huérfanos, pueblos enteros que deben huir o que son saqueados. Hay mucho sufrimiento a causa de la persecución”.

A pesar de todo, Open Doors no pierde la esperanza. Gracias a donaciones y a sus propios recursos han podido construido centros de ayuda a cristianos por todo el mundo.

 

“En el caso de la India, en 2020 ayudamos a unas 100.000 personas en sus necesidades básicas. Hemos ayudado a familias que se habían empobrecido en cuestión de días o semanas y que se estaban muriendo de hambre”.

Open Doors es una organización internacional que ayuda a cristianos perseguidos en más de 60 países.

Se ocupa sobre todo de quienes se encuentran en situaciones de emergencia. Ofrecen asistencia material y espiritual en lugares donde son minoría y donde se les priva de bienes básicos.

“El objetivo principal es ir a los lugares donde hay más hostilidad contra los cristianos, contra el evangelio. Nos ocupamos de comunidades pequeñas o grandes, aisladas o incluso escondidas”. “El corazón de Open Doors es decir a esos cristianos: ‘No estáis solos, vamos a donde estéis, a preguntarte qué necesitas. No te decimos qué necesitas’. Este es el punto de partida de nuestro trabajo”.

Después de este informe, Open Doors trabaja para contribuir al diálogo interreligioso y colaborar con gobiernos locales y con voluntarios para que el resultado del año que viene sea mejor.

romereports.com

 

Algunas políticas públicas de Biden y efectos para las mujeres

Ana Teresa López de Llergo

La filosofía señala los principios fundamentales; sin embargo, uno de los principios que se ha fragmentado es el de la superioridad de la vida humana.

En el trasfondo de esta era tan compleja que estamos viviendo, noto una deficiencia muy importante en los estadistas de casi todas las naciones. Carecen de fundamentos de filosofía en general, y en particular de la dimensión antropológica. Con lo cual las tomas de decisiones son miopes, aunque busquen el bien del pueblo, se hacen necesarias enmiendas y parches. Pero cuando sólo se busca privilegiar a algunos los resultados son catastróficos.

La filosofía señala los principios fundamentales, y por eso son imprescindibles para todas las personas de izquierda o de derecha, de oriente o de occidente, o de cualquier raza. Uno de los principios que se ha fragmentado es el de la superioridad de la vida humana.

Respecto a la dimensión antropológica, los principios proceden de la naturaleza humana. Señalan la dimensión individual y social de toda persona, el modo genuino como se propaga la vida humana y las características del entorno para lograr el desarrollo. Estos aspectos se dan también en todas las personas sean de izquierda o de derecha, de oriente o de occidente, o de cualquier raza. En la antropología no caben las ideologías porque se trata del ser humano tal cual es.

Nadie ha inventado la dignidad humana, toda persona la posee por su naturaleza, este es el principio que está por encima de la postura que asuma quien sea: de izquierda o de derecha, de oriente o de occidente, o pertenezca a cualquier raza. El punto de vista que parta de la afiliación política, del territorio o de la herencia de las personas se coloca en una posición inferior y pierde horizonte. Quedarán muchos aspectos deshilados.

Por el desconocimiento de la importancia de los principios se da una radicalización en las posturas antagónicas. Si un partido toma un principio el otro lo rechaza. Lo que debe ser es asumir que los principios son para todos, y el modo de aplicarlos singulariza al partido. Así se garantiza la fraternidad universal al compartir los mismos principios, y de alguna manera también ofrece un punto sólido para cualquier negociación especialmente la de la paz.

Un hecho: Biden firmó una orden en contra de la discriminación por motivos de identidad de género u orientación sexual. Lo adecuado según la fundamentación en los principios es la orden contra la discriminación, pero abrió la puerta a serios problemas al descender a ideología de género u orientación sexual.

Precisamente por ese doble punto de partida, de inmediato hubo justificadas muestras de malestar. Afectó los derechos de las mujeres que no dudan de serlo, puso en entredicho su empleo, su vivienda -los baños públicos-, su atención médica, sus deportes, su vestuario. En concreto hirió algo mucho muy profundo e intangible: su sensibilidad.

Antes de continuar con la problemática desencadenada volvamos al principio. La no discriminación es efecto directo de la dignidad de toda persona. La dignidad ha de respetarse y protegerse. Ese es un compromiso de cualquier gobernante. El alto puesto que ocupa un jefe de estado le hace afrontar algunos puntos de vista o de conducta llenos de insensatez y debe cuidar de no contagiarse. La peor insensatez es empeñarse en no ser quien se es. Esto lleva a renegar de la propia dignidad.

El difícil papel del gobernante es tratar de recuperar la sensatez, pero no la de dictar leyes para mantener a esas personas en la insensatez, o peor aún para facilitarles el proselitismo y permitir el contagio de sus desvaríos. A la vez cuidando de no discriminarles.

El hecho que inspiró el acuerdo de Biden sucedió en el Condado de Clayton donde un hombre, Aimee Stephens, que se identificaba como mujer pidió vestirse como mujer en la funeraria donde trabajaba. La despidieron. El tribunal dictaminó que Stephens fue despedido por ser transgénero, y que esto equivalía a una discriminación.

El asunto se complicó y aunque no hay duda de que es justo defender la libertad de vivir y trabajar sin discriminación, para zanjar problemas pidieron al Condado de Clayton usar baños para hombres y mujeres y dar códigos de vestimenta unisex. Y eliminar discriminación ´por sexo en la enseñanza o en los deportes. Otra vez, el trasfondo es la confusión de principios y casuística.

Para eliminar cualquier discriminación en el deporte, por ejemplo, se tendría que especificar que un varón y una mujer al competir tengan la misma masa muscular, la misma longitud de piernas y la misma resistencia. Si esto no es posible, entonces tampoco hay discriminación. La biología habla.

Sí en el deporte se ha tratado a hombres y mujeres de manera diferente, es precisamente para tener en cuenta sus características y darles el nicho de acuerdo con ellas. La igualdad y la justicia en las competencias atléticas requieren advertir las diferencias corporales entre hombres y mujeres.

Tampoco hay discriminación al señalar baños para hombres y baños para mujeres porque respectivamente se estructuran para adecuarse a la biología masculina y a la femenina.

Todas estas cuestiones tan evidentes se han politizado y Biden está deshaciendo lo establecido por Trump. Los principios piden privacidad y seguridad en instalaciones de un solo sexo; igualdad y equidad en los deportes de un solo sexo, y una buena medicina basada en las realidades de la constitución biológica como seres humanos masculinos o femeninos.

En concreto, prohibir la discriminación en el empleo, en la vivienda y en la atención médica está muy bien. También muy bien que las mujeres puedan acceder a los baños y vestuarios sin la presencia de hombres. Pero resulta un retroceso abrir los deportes, los baños y los vestuarios de mujeres y niñas a hombres que se identifican a sí mismos como mujeres.

Tus amigos: ¿Te alientan o te hunden?

Lucía Legorreta

Está comprobado que el rodearte de amigos cercanos ayuda a sobrellevar pérdidas como la viudez o la muerte de un ser querido, enfermedades crónicas o terminales o pérdida de trabajo.

Pregúntate muy sinceramente: ¿Pasas tiempo con gente que le hace bien a tu salud y felicidad? ¿Tus amigos te alientan o te hunden?

Muchas son las personas que se enfocan en cuidar su cuerpo: hacer ejercicio y llevar una dieta sana para mejorar su salud. Esto es muy bueno, pero la ciencia indica que nuestro bienestar también depende de la gente que tenemos cerca.

Las investigaciones han concluido que algunos comportamientos benéficos para la salud, son contagiosos, y que nuestras redes sociales, tanto en persona como en línea, pueden tener influencia en la obesidad, la ansiedad y la felicidad general.

Dan Buettner, miembro de National Geographic, ha estudiado los hábitos de salud de la gente que vive en las llamadas zonas azules, que son las regiones del mundo donde la gente vive mucho más que el promedio. Se dio cuenta que las amistades positivas son un tema frecuente en las zonas azules.

Los amigos pueden ejercer una influencia mensurable y continua sobre tus hábitos de salud de maneras en que una dieta nunca podría. Es el poder de la gente positiva.

En Okinawa, Japón, un lugar donde la esperanza de vida promedio de las mujeres es de cerca de 90 años, la más alta del mundo, la gente forma una especie de red social llamada moai, un grupo de cinco amigos que se brindan apoyo social, logístico, emocional e incluso financiero de por vida.

En un moai, el grupo se beneficia cuando las cosas van bien, por ejemplo, cuando comparten una cosecha abundante o cuando los grupos familiares se apoyan unos a otros si un niño enferma o alguien muere.

La clave para que este grupo sea exitoso es que tengan intereses, pasiones y valores en común. De hecho, los investigadores elaboraron un cuestionario para ayudar a las personas a evaluar el efecto positivo de su propia red social.

El cuestionario pide información sobre tus amigos y su estado de salud, cuánto beben, comen y se ejercitan, así como sus actitudes. El objetivo de este cuestionario no es que deseches a tus amigos menos saludables, sino que identifiques a la gente en tu vida que tiene una mayor calificación y que pases más tiempo con ellos.

Está comprobado que el rodearte de amigos cercanos ayuda a sobrellevar pérdidas como la viudez o la muerte de un ser querido; enfermedades crónicas o terminales; pérdida de trabajo, o simplemente el ir envejeciendo poco a poco.

Pregúntate nuevamente: ¿Tus amigos te alientan o te hunden? ¿Se preocupan por ti y tú por ellos? ¿Son agradecidos con la vida? ¿Ven el mundo como un vaso medio lleno o medio vacío?

Lo más poderoso que puedes hacer para agregar años saludables a tu vida es sanar tu red social inmediata. Enfócate en tres o cinco amigos de la vida real en lugar de muchos lejanos de Facebook.

Debes buscar amigos con los que puedas tener conversaciones profundas, que puedas llamarlos en un mal día y que se preocupen por ti. Tu grupo de amigos es mejor que cualquier droga o suplemento antiedad y hará más por ti que cualquier otra cosa.

Los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano y son los que te harán vivir y gozar con intensidad cada día.

 

Desde la concepción hasta la muerte natural​​​​​​​

Escrito por Rafael María de Balbín

 

El derecho a la vida es un derecho humano básico y fundamental, también para los no nacidos, y el Estado debe protegerlo y garantizarlo

Si hay algo que debe ser incondicional y especialmente protegido es la vida humana. Ésta debe ser respetada y amparada desde el momento de la concepción, en que, según todas las evidencias, comienza. Es un hecho que desde el momento de la concepción se ha iniciado una nueva vida, distinta de la del padre y de la madre. “Jamás llegará a ser humano, si no lo ha sido desde entonces” (San Juan Pablo II. Enc. Evangelium vitae, n. 60).

Toda persona inocente tiene pleno derecho a la vida, y el ser humano concebido y no nacido está especialmente necesitado de cariño y de protección. De ahí la malicia del aborto voluntario. “Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado; permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral” (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2271).

La cooperación voluntaria a un aborto constituye también un pecado grave. El derecho de la Iglesia lo ha venido castigando con la pena de excomunión, reservada para su absolución al obispo, no sólo a quien comete este crimen, sino a todos aquellos que voluntariamente cooperan con él. “Con esto la Iglesia no pretende restringir el ámbito de la misericordia; lo que hace es manifestar la gravedad del crimen cometido, el daño irreparable causado al inocente a quien se da muerte, a sus padres y a toda la sociedad” (Catecismo..., n. 2272).

El derecho a la vida es un derecho humano básico y fundamental, también para los no nacidos, y el Estado debe protegerlo y garantizarlo. “El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida constituye un elemento constitutivo de la sociedad civil y de su legislación” (Catecismo..., n. 2.273).

El embrión es ya una persona humana, dotada de una eminente dignidad, que debe ser respetada y atendida médicamente. A ello puede contribuir el diagnóstico prenatal. “Pero se opondrá gravemente a la ley moral cuando contempla la posibilidad, en dependencia de sus resultados, de provocar un aborto: un diagnóstico que atestigua la existencia de una malformación o de una enfermedad hereditaria no debe equivaler a una sentencia de muerte” (Congregación para la Doctrina de la Fe. (Instr. Donum vitae 1, 2).

Las manipulaciones para producir embriones humanos destinados a ser utilizados como material biológico, atentan contra la vida y la dignidad de las personas. Al igual que la intervención artificial para seleccionar el sexo u otras cualidades prefijadas.

Otro particular momento de indefensión para la persona humana es la vejez y la enfermedad terminal. “Aquellos cuya vida se encuentra disminuida o debilitada tienen derecho a un respeto especial. Las personas enfermas o disminuidas deben ser atendidas para que lleven una vida tan normal como sea posible. Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable” (Catecismo..., nn. 2276-2277).

Ciertamente esto es distinto de la renuncia a seguir practicando un tratamiento médico extraordinario, ya inútil y demasiado oneroso para el enfermo o su familia, que llevaría al llamado ensañamiento terapéutico..

Pueden también aplicarse a un enfermo terminal los cuidados paliativos, destinados a aminorar el dolor, aunque se limite la conciencia o se abrevie la vida, con tal de que no se le impida el cumplimiento de sus deberes religiosos y morales, antes de su encuentro definitivo con Dios.

Rafael María de Balbín

 

Está en juego la vida de miles de niños

Estas cifras de abortos, unos 95.000 el año que hace un mes ha acabado, no pueden caer en el olvido, como si no existiesen, como si no hubiera posibilidad de hacer nada. Un país en el que los gobernantes no hacen nada por proteger la vida del no nacido -y a la vez facilita la muerte de los mayores, los enfermos y en último término todos quedamos expuestos a que se nos aplique esa ley inhumana- puede ser un gobierno legal, pero deslegitimado moralmente para gobernar.

También los ciudadanos tenemos mucho que decir. Cada persona tiene el grave deber de formar su conciencia y no dejarse llevar por conveniencias ideológicas o prejuicios de  partido a la hora de votar. Debe buscar personas íntegras, que hayan demostrado su competencia y su honradez, su respeto a la libertad ajena, que vayan a la política con deseos de servir y no para servirse de ella, personas que no necesitan el cargo político para poder vivir, personas sinceras que aman la verdad y tienen la valentía de reconocer sus errores...  Es posible que no existan muchas personas así en la vida pública..., pero hay que descubrirlas y animar a otros y a otras -hombres y mujeres valiosos- a que den ese paso, sin ir a buscar su propia vanagloria sino el servicio sincero y leal a su propio país.  A la vez, se puede pedir a los ciudadanos que no voten un partido que no se comprometa expresamente a derogar la ley vigente del aborto, si llegan a gobernar. Y por supuesto lo mismo con la ley de la eutanasia (y la de la señora Celaá). 

Es importante también la resolución pendiente del Tribunal Constitucional: si la Constitución respeta y protege la vida humana, sin recortar periodos de esa vida que obviamente comienza con la concepción, como no puede ser de otra manera. Es necesario que los que tienen el grave deber de pronunciarse se atengan a la letra y al espíritu del texto, independientemente de la opinión personal que sobre el aborto pueda tener cada magistrado.

Y en fin, se pueden diseñar estrategias de apoyo a todos los médicos para que presenten objeción de conciencia acerca del valor de la vida humana y se nieguen a practicar abortos, porque "eso" no es un acto médico sino quitar la vida a un inocente que tiene derecho a vivir. Aunque sus padres lo hayan concebido "por error", no pueden tener derecho a disponer de la vida del hijo engendrado: es una tremenda y cruel injusticia de la que tendrán que dar cuenta a Dios.

Está en juego la vida de miles de niños -de millones- y el futuro de nuestro país.

Domingo Martínez Madrid

 

Fiesta entrañable de los niños

Preparo este articulillo en la tarde de la  Fiesta de la Presentación del Señor, llamada, también, de la Luz. Popularmente, es el " Día de las Candelas" o de “La Candelaria”, Patrona del Archipiélago canario desde el año 1599, después de que,  en 1392,  se le apareciera a dos indios guanches.  Su devoción se extendió pronto por la península y por toda Hispanoamérica, y la Presentación de los niños a la Virgen en su fiesta, se ha convertido en tradición en diversos lugares.

Los favores y milagros obrados por intercesión de la Candelaria, ha generado que miles de personas de todas clases sociales visiten su imagen para darle gracias. Le cantan: Muchas flores la fortuna/ Regaló a las Canarias;/ Pero como Tú ninguna./ Virgen de la Candelaria.

Considero interesante,  adjuntar el vídeo que realizó la Archidiócesis de Valladolid este día  en la sede de la Patrona y Alcaldesa Perpetua de la Ciudad, la Virgen de San Lorenzo ( este año, se adelantó la fiesta para los niños 30 de enero).

 La experiencia dice que cuando nos hacemos padres o nos toca ser abuelos, revivimos nuestra infancia y volvemos a disfrutar como pequeños. Por eso, y porque sé que son muchísimos los que  valoran la familia y la educación, pienso que no serán pocos los que gocen con este vídeo.

Considero brillante la Homilía del Obispo Auxiliar- Secretario General, también,  de la Conferencia Episcopal Española-. Asimismo, acertada desde el punto de vista psicopedagógico. 

Muy buena la idea de difundirlo "on line". Desde cualquier punto de nuestra geografía española y hasta del extranjero, muchos niños podían recibir la bendición especial para ellos. Vaya mi felicitación a la Delegación de Familia y Vida y a la de Medios de Comunicación de la Iglesia. 

Lástima el aforo permitido este año en los templos de la Comunidad de Castilla y León con indiferencia de la capacidad. 

Enlace: 

 https://youtu.be/VE5XRsMPH7s 69'46"30-1-2021

 https://youtu.be/VE5XRsMPH7s 69'46"

Josefa Romo Garlito

 

Abortos y COVID-19

Toda persona normal está consternada con miles de muertos, más de 60.000, por la pandemia en España, por limitarnos a nuestro país. Confiemos que por un mínimo de dignidad profesional de las autoridades sanitarias, por la obligación de informar de hechos graves y por respeto a las víctimas y a sus familias, acabemos sabiendo de modo creíble el número de fallecidos.

A la vez, estos días hemos conocido la cifra de abortos en España en este año: unos 95.000, es decir bastantes más que los fallecidos por la pandemia. Y a estos hay que sumar los de los años anteriores, en una cifra semejante e incluso superior. Redondeando, podemos decir que en 10 años han sido abortados un millón de niños. Y por ahora, no se ha encontrado la "vacuna" que evite esta masacre, por lo que de momento parece que seguirá siendo así en los próximos años.

La "vacuna" la constituyen leyes adecuadas que protejan la vida, leyes que ayuden a madres solteras, planes de estudio que formen en el sentido correcto de la sexualidad (unida al amor y al matrimonio), programas de TV que no inciten a una sexualidad irresponsable, como puro divertimento, etc. Ese conjunto de medidas contribuirá a valorar adecuadamente la dignidad de la persona humana y la importancia de la sexualidad bien vivida para la fidelidad y el verdadero amor. Al contrario, la sexualidad entendida como mero placer lleva inevitablemente a la infidelidad, a la falta de compromiso, a embarazos no deseados y al aborto. Si además la sexualidad se desliga del sexo biológico, el destrozo psicológico y moral de la persona es aún mayor.

Jesús D Mez Madrid

 

Parásitos y cómo se tira el dinero público 

 

                                Nunca entenderé el por qué, un político o empleado público tenga que cobrar salarios altos y muy distanciados de los que cobra cualquier otro individuo que trabaja en la iniciativa privada, equiparable al que lo hace al servicio de su país. El empleo público debe ser un honor y no un abuso, como generalmente suele ser, y ello alcanza desde el primero (sea rey o presidente del gobierno) al último, los que aparte de “la nómina”, todos tienen prebendas, exenciones, regalías o sinecuras, que no tienen razón de ser y que no debieran existir.

                                Acaban de ser hechos públicos, los gastos del rey y en general los de su casa y “añadidos familiares”; y tienes que sonreír, cuando con énfasis te dicen que “el rey no se sube el sueldo y que los presupuestos son iguales a los del año anterior”; entre “los apartados que publican”, figura una partida de unos “ciento quince mil euros anuales”, para la ya “no reina reinante” (Sofía) cuando a la actual reina, se le asigna otro presupuesto mayor; o sea que nos hacen pagar, a “dos reinas”; vete a saber si al rey dimitido, “le llegan fondos abundantes”, por los conductos que fueren, pero procedentes del dinero público, cosa que no es de extrañar en  España y “sus chanchullos”.

                                No hablemos de esa paga vitalicia que se asignaron presidentes de gobierno tanto nacionales como autonómicos, unidos a abusivas prebendas anexas, simplemente por “haber calentado el asiento de su poltrona y hubieran hecho lo que pudieran o quisieran en sus mandatos y sin responder de nada. Aumentemos a ellos vete a saber cuántos miles o decenas de miles, de otros altos cargos, de los que la administración oficial (“y lo de administración es un sarcasmo precisamente por el estado en que han dejado al Estado en todas sus dependencias”).

                                Como un caso que “chorrea sangre del contribuyente”, reflejo lo que fue publicado en su día, sobre “la mujer de un presidente autonómico”… “Marcela Topor, la mujer del ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, continuará al frente de su programa en la televisión local por el que cuenta con un contrato de 6.000 euros al mes gracias a la Diputación de Barcelona, presidida por el PSC, según ha adelantado El Mundo”. Esta es una variante de la infinita cantidad de "chanchullos" que hay en España; y de cómo se mantienen inutilidades, parásitos y demás elementos que nos devoran, en base a los enormes impuestos que nos hacen pagar a todos los españoles; los que indefensos, sufrimos ese expolio del que ningún político se preocupa, mientras España se hunde” cada vez más; debido a la ruina que nos han echado encima, con la “mortal parálisis de la vida social y económica, que sobre la base de un virus, discutido por muchos entendidos y que razonan sobre el mismo; y donde entran hasta premios Nobel”; ruina extrema y que vete a saber, los destrozos de familias enteras, incluso con suicidios efectuados  que habrán ocurrido (y de esto el gobierno no dice ni pío) ya debe haber una larga lista de “hechos consumados”; y pese a todo ello siguen, “difundiendo un ambiente de terror que hay que considerar ya delictivo y por cuanto ese remedio (que no lo es) es mucho peor que la enfermedad”. No dan ejemplo los que dicen gobernar, bajándose sueldos a tenor con la situación y de cómo lo están pasando la inmensa mayoría de quienes viven de su trabajo, que o lo perdieron y no encuentran nuevo puesto; los que acabados sus recursos propios, a lo sumo, están recibiendo limosnas de mendigo y/o cantidades ridículas, con las que a lo mejor, “ni les llegan para comer papas cocías o pan con aceite y sal” (como comíamos en la posguerra civil en aquellos terribles años llamados del hambre”. Analicemos la noticia que sigue:

                                “735.000 empleos han creado en los últimos quince meses las empresas públicas y la Administración Central del Estado (sin contar los servicios públicos de las autonomías) mientras el sector privado se desangra por las restricciones de la epidemia y el alza continua de impuestos” (Publicado en el diario ABC del 23-01-2021 y firmado por Inacio Camacho, en su página 5, en su habitual columna de este periódico, que es de prestigio y de tirada nacional e internacional, por lo que su difusión debe ser enorme.

                                ¿Así se puede seguir o continuar, a dónde nos llevará tal desastre? No se necesita mucho caletre para imaginar el gran desastre que nos espera; mientras tanto inútil y señalo con esta palabra, desde “al primeo al último que vive del dinero público en esta absurda y temeraria España”; pero principalmente a los que dicen gobernar y mangonean el dinero del contribuyente, “sea éste rey o plebeyo”; puesto que no se olvide nunca que… “cargo viene de carga… y mientras más alto es el cargo, más pesada es la carga que pesa, sobre el que lo ostenta o figura”.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más) y

http://www.bubok.es/autores/GarciaFuentes