Las Noticias de hoy 30 Enero 2021

Enviado por adminideas el Sáb, 30/01/2021 - 13:09

150 frases de familia para mantenerla unida [Con Imágenes]

Ideas Claras

DE INTERES PARA HOY    sábado, 30 de enero de 2021       

Indice:

ROME REPORTS

Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones

El Papa a la Rota Romana: seguir con coherencia su función por la familia

El Papa a asociaciones belgas: construir un mundo más justo y más fraterno

El Papa Francisco y los sin techo, la "bofetada" a la mundanidad

LA CORRECCIÓN FRATERNA: Francisco Fernandez Carbajal

“No pongas el corazón en nada caduco”: San Josemaria

Mensaje del Prelado (30 enero 2021)

Cambiar las prioridades para hacer un mundo más humano

¿Qué leer? (II): Quedarse con lo mejor: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelá

El buen gobernante: Juan Moya

Evangelio del domingo: en la sinagoga de Cafarnaún

Meditaciones: 1º domingo de san José

La Libertad de los hijos de Dios: Daniel Tirapu

El mejor MBA para el mayor negocio: nuestra vida: Nuria Chinchilla

Joe Biden al frente de los Estados Unidos: Ana Teresa López de Llergo

 El cerebro femenino y el cerebro masculino: Lucía Legorreta

 “Los niños de Windermere” (2020, Movistar+): Alfonso Mendiz

Separación sí, pero no laicismo: Domingo Martínez Madrid

Rechazo de la Ley Celáa: JD Mez Madrid

La revolución naranja: Suso do Madrid

Los ancianos: Enric Barrull Casals

¿Qué pasa en Estados Unidos “USA”?: Antonio García Fuentes

Te  pido que reces por el PAPA FRANCISCO que el Señor le ilumine y por tu Obispo, si te queda un poco acuérdate de mí. Si estimas que vale la pena el “Boletín” difúndelo entre familiares y amigos. ¡¡¡Gracias!!!

Con el mayor afecto. Félix Fernández

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ROME REPORTS

 

Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones

“No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”, es el lema y título del mensaje del Santo Padre hecho público hoy con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada año el penúltimo domingo de octubre y que se conoce como DOMUND

Vatican News

“Cuando experimentamos la fuerza del amor de Dios, cuando reconocemos su presencia de Padre en nuestra vida personal y comunitaria, no podemos dejar de anunciar y compartir lo que hemos visto y oído”. Con estas palabras comienza el mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada año el penúltimo domingo de octubre y que firmó el pasado 6 de enero, Solemnidad de la Epifanía del Señor, en San Juan de Letrán.

Francisco recuerda que “la relación de Jesús con sus discípulos, su humanidad que se nos revela en el misterio de la encarnación, en su Evangelio y en su Pascua nos hacen ver hasta qué punto Dios ama nuestra humanidad y hace suyos nuestros gozos y sufrimientos, nuestros deseos y nuestras angustias”. Y añade:

“Todo en Cristo nos recuerda que el mundo en el que vivimos y su necesidad de redención no le es ajena y nos convoca también a sentirnos parte activa de esta misión: `Salgan al cruce de los caminos e inviten a todos los que encuentren’. Nadie es ajeno, nadie puede sentirse extraño o lejano a este amor de compasión”

La experiencia de los apóstoles

Tras recordar que “la historia de la evangelización comienza con una búsqueda apasionada del Señor que llama y quiere entablar con cada persona, allí donde se encuentra, un diálogo de amistad”, el Papa escribe “el amor siempre está en movimiento y nos pone en movimiento para compartir el anuncio más hermoso y esperanzador”.

Fratelli tutti

El Santo Padre escribe que “con Jesús hemos visto, oído y palpado que las cosas pueden ser diferentes”. Y agrega que “Él inauguró, ya para hoy, los tiempos por venir recordándonos una característica esencial de nuestro ser humanos, tantas veces olvidada: `Hemos sido hechos para la plenitud que sólo se alcanza en el amor’. Tiempos nuevos que suscitan una fe capaz de impulsar iniciativas y forjar comunidades a partir de hombres y mujeres que aprenden a hacerse cargo de la fragilidad propia y la de los demás, promoviendo la fraternidad y la amistad social”.

“La comunidad eclesial muestra su belleza cada vez que recuerda con gratitud que el Señor nos amó primero. Esa ‘predilección amorosa del Señor nos sorprende, y el asombro – por su propia naturaleza – no podemos poseerlo por nosotros mismos ni imponerlo. Sólo así puede florecer el milagro de la gratuidad, el don gratuito de sí”

Después de aludir a los tiempos difíciles que atravesaron los primeros cristianos cuando comenzaron su vida de fe en un ambiente hostil y complicado, el Obispo de Roma recuerda que “los límites e impedimentos se volvieron también un lugar privilegiado para ungir todo y a todos con el Espíritu del Señor”.

“Nada ni nadie podía quedar ajeno a ese anuncio liberador”

Refiriéndose al libro de los Hechos de los Apóstoles el Papa escribe que “nos enseña a vivir las pruebas abrazándonos a Cristo, para madurar la convicción de que Dios puede actuar en cualquier circunstancia, también en medio de aparentes fracasos”.

Difícil momento actual de nuestra historia

“Así también nosotros – prosigue el Papa en su mensaje – tampoco es fácil el momento actual de nuestra historia. La situación de la pandemia evidenció y amplificó el dolor, la soledad, la pobreza y las injusticias que ya tantos padecían y puso al descubierto nuestras falsas seguridades y las fragmentaciones y polarizaciones que silenciosamente nos laceran.

“Los más frágiles y vulnerables experimentaron aún más su vulnerabilidad y fragilidad. Hemos experimentado el desánimo, el desencanto, el cansancio, y hasta la amargura conformista y desesperanzadora pudo apoderarse de nuestras miradas”

Y ante la pregunta de: “¿Para qué me voy a privar de mis seguridades, comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?”, la respuesta – escribe Francisco – permanece siempre la misma:

“Jesucristo ha triunfado sobre el pecado y la muerte y está lleno de poder. Jesucristo verdaderamente vive y nos quiere también vivos, fraternos y capaces de hospedar y compartir esta esperanza. En el contexto actual urgen misioneros de esperanza que, ungidos por el Señor, sean capaces de recordar proféticamente que nadie se salva por sí solo”

Implicación total y pública en la transformación del mundo

También escribe que “los cristianos no podemos reservar al Señor para nosotros mismos: la misión evangelizadora de la Iglesia expresa su implicación total y pública en la transformación del mundo y en la custodia de la creación”.

Una invitación a cada uno de nosotros

Al recordar el lema de la Jornada Mundial de las Misiones de este año, “No podemos dejar de hablar de lo que hemos visto y oído”, el Papa afirma que “es una invitación a cada uno de nosotros a `hacernos cargo’ y dar a conocer aquello que tenemos en el corazón. Y escribe que “en la Jornada Mundial de las Misiones, que se celebra cada año el penúltimo domingo de octubre, recordamos agradecidamente a todas esas personas que, con su testimonio de vida, nos ayudan a renovar nuestro compromiso bautismal de ser apóstoles generosos y alegres del Evangelio”.

“Recordamos especialmente a quienes fueron capaces de ponerse en camino, dejar su tierra y sus hogares para que el Evangelio pueda alcanzar sin demoras y sin miedos esos rincones de pueblos y ciudades donde tantas vidas se encuentran sedientas de bendición”

“Vivir la misión es aventurarse a desarrollar los mismos sentimientos de Cristo Jesús y creer con Él que quien está a mi lado es también mi hermano y mi hermana”. “Que su amor de compasión – escribe el Papa al final de su mensaje – despierte también nuestro corazón y nos vuelva a todos discípulos misioneros”. Y concluye invocando a la Madre de Dios:

“Que María, la primera discípula misionera, haga crecer en todos los bautizados el deseo de ser sal y luz en nuestras tierras”

 

 

El Papa a la Rota Romana: seguir con coherencia su función por la familia

El Papa Francisco recibió a los Oficiales del Tribunal de la Rota Romana, en ocasión de la inauguración del Año Judicial, en su discurso les dijo que "los cónyuges y los hijos constituyen una comunidad de personas, que se identifica siempre y ciertamente con el bien de la familia, incluso cuando ésta se ha desmoronado".

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El Papa Francisco, al recibir a los Oficiales del Tribunal de Rota Romana, en ocasión de la inauguración del Año Judicial, abordó el tema que “toca buena parte de las decisiones de la Rota de los últimos tiempos”, por un lado, dijo, “la falta de fe” en muchas uniones conyugales, y por otro, “los aspectos fundamentales de esta unión que, además de la unión entre hombre y mujer, incluyen el nacimiento y el don de los hijos y su crecimiento”.

Velar por el bienestar de la familia

Francisco recordó a los miembros de la Rota Romana, que es importante sobre todo el bienestar de la familia, “fruto bendito de la alianza conyugal”, y no puede extinguirse, señaló, “por la declaración de nulidad, porque el ser familia no puede considerarse un bien suspendido, en cuanto que es fruto del plan divino, al menos para la prole generada. Los esposos con los hijos donados por Dios son esa nueva realidad que llamamos familia”.

El Santo Padre, recordó que cuando un matrimonio es anulado, la “la parte que no está dispuesta a aceptar esta medida se encuentra con los hijos en una misma identidad. Por ello, es necesario considerar qué pasará con los hijos y la “parte que no acepte la declaración de nulidad”, es necesario, explicó el Papa, que las declaraciones vayan seguidas de “adecuadas proposiciones de hecho, recordando siempre que "la familia es la base de la sociedad y sigue siendo la estructura más adecuada para asegurar a las personas el bien integral necesario para su desarrollo permanente" (Discurso a la Federación Europea de Asociaciones Familiares Católicas, 1 de junio de 2017). En consecuencia, estamos llamados a identificar el camino que conduce a opciones congruentes con los principios afirmados”.

Considerar a los hijos en cada decisión

El Pontífice aclaró que todos somos conscientes de lo arduo que es el paso de los principios a los hechos. Y que al hablar del “bien integral de las personas, es necesario preguntarse cómo puede producirse en las múltiples situaciones en las que se encuentran los hijos”.

El Papa dijo que después de la declaración de nulidad, la “nueva unión sacramental, será ciertamente una fuente de paz para el cónyuge que la pidió”. Pero es difícil explicar a los hijos, la situación de sus padres, por ejemplo, señaló, “su madre, abandonada por el padre y a menudo no dispuesta a establecer otro vínculo matrimonial, recibe la Eucaristía dominical con ellos, mientras que el padre, conviviente o a la espera de la declaración de nulidad del matrimonio, ¿no puede participar en la misa eucarística?”

El Año de la Familia Amoris laetitia

El tema de la familia, fue abordado en la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 2014 y en la Asamblea General Ordinaria de 2015, el Pontífice recordó que los Padres Sinodales, se plantearon estas preguntas, comprendiendo también que es difícil, a veces imposible, ofrecer respuestas. “Sin embargo, las preocupaciones de los Padres sinodales y la solicitud maternal de la Iglesia ante tanto sufrimiento han encontrado un instrumento pastoral útil en la exhortación apostólica Amoris laetitia. En este documento se dan indicaciones claras para que nadie, especialmente los pequeños y los que sufren, se quede solo o sea tratado como un medio de chantaje entre padres divididos (cf. Exhortación Apostólica Amoris laetitia, 241)”.

Francisco recordó que el próximo 19 de marzo comenzará el "Año de la Familia Amoris laetitia". Y la Sacra Rota aporta, con su trabajo, una valiosa contribución a este “camino eclesial con las familias y por la familia”.

La decisión de los jueces en el Tribunal de la Rota Romana

El Papa pidió a los jueces, al Tribunal Apostólico, y demás  Tribunales de la Iglesia, que "los procedimientos de reconocimiento de las causas de nulidad sean más accesibles y ágiles, a ser posible completamente gratuitos" (ibid., 244). La Iglesia es madre, afirmó, y los jueces tienen un ministerio eclesial y están llamados a abrirse a los horizontes de la labor pastoral que “tiene que ver con la preocupación por los niños, como víctimas inocentes de tantas situaciones de ruptura, divorcio o nuevas uniones civiles (cf. ibíd., 245)”.  

Los jueces tienen que ejercer su “misión de jueces como un servicio cargado de sentido pastoral, que nunca puede faltar en la delicada decisión sobre la nulidad o no de una unión conyugal. A menudo se piensa en la declaración de nulidad matrimonial como un acto frío de mera decisión jurídica. Pero no es ni puede ser así. Los juicios del juez eclesiástico no pueden prescindir de la memoria, hecha de luces y sombras, que han marcado una vida, no sólo de los dos cónyuges sino también de los hijos”.

El Papa los alentó a no cansarse en dedicar toda la atención y el cuidado a la familia y al matrimonio cristiano: “aquí se invierte gran parte de la solicitud por el bien de las Iglesias particulares”. Y pidió que “el Espíritu Santo, al que invocan antes de cada decisión a tomar sobre la verdad del matrimonio, los ilumine y los ayude a no olvidar los efectos de tales actos: en primer lugar, el bien de los hijos, su paz o, por el contrario, la pérdida de la alegría ante la separación. Que la oración y el compromiso común pongan de relieve esta realidad humana, a menudo sufrida: una familia que se divide y otra que, como consecuencia, se forma, socavando aquella unidad que hizo la alegría de los hijos en la unión anterior”.

La familia acompañada por su obispo

Por último, exhortó a cada Obispo -constituido por Cristo como Padre, Pastor y Juez en su propia Iglesia- a estar cada vez más abierto al desafío relacionado con este tema. Que cada obispo lleve a cabo un “camino eclesiológico y pastoral necesario, orientado a no permitir que se haga sólo la intervención de las autoridades civiles a los fieles que sufren juicios no aceptados y sufridos”.

Francisco señaló que es más urgente que nunca que los colaboradores del Obispo, en particular el Vicario Judicial, los agentes de la pastoral familiar y especialmente los párrocos, se esfuercen por ejercer esa diaconía de protección, cuidado y acompañamiento del cónyuge abandonado y, eventualmente, de los hijos que sufren las decisiones, por justas y legítimas que sean, de nulidad matrimonial.

 

El Papa a asociaciones belgas: construir un mundo más justo y más fraterno

El Santo Padre Francisco envió un Mensaje a los miembros de las asociaciones Entraide et Fraternité y Action Vivre, comprometidas respectivamente desde hace 60 y 50 años en la lucha contra la pobreza, tanto en el Sur del mundo como en Bélgica, animándolas a continuar la tarea emprendida y a desarrollarla.

Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano

“Felicito a sus dos organizaciones por su fidelidad en el cumplimiento de su misión y agradezco de corazón a todos los que se comprometen con ellas como voluntarios, profesionales o benefactores”: lo escribe el Papa Francisco en un Mensaje, con fecha 8 de enero, dirigido a las asociaciones Entraide et Fraternité y Action Vivre ensemble, comprometidas desde hace décadas en la lucha contra la pobreza.

La lucha contra la “inaceptable pobreza”

En el texto, el Santo Padre recuerda que hace 60 años los obispos belgas lanzaron la campaña "Cuaresma para compartir" invitando “a los católicos a compartir sus recursos en favor del Congo, que se había independizado. Para ello fundaron su asociación y la llamaron Entraide et Fraternité”. (Ayuda mutua y Fraternidad).

Ustedes preparan y organizan la "Cuaresma para compartir" en Bélgica desde hace sesenta años; desde entonces han ampliado su campo de acción a varios países del mundo entero.

El Papa destaca también que 10 años más tarde, en 1971, “los obispos lanzaron Action Vivre ensemble, para organizar la campaña de Adviento y acudir en ayuda de las asociaciones que luchan contra la pobreza en la misma Bélgica”. “Sus asociaciones – precisa el Papa – tienen como campo de acción prioritario el apoyo a la actividad social de interlocutores tanto del Sur del mundo como de Bélgica”.

Con el mismo objetivo: un mundo más justo y más fraterno

A continuación, la mirada del Pontífice se dirige al actual tiempo de pandemia: “los retos que les esperan – les dice – se ven agravados por la crisis de Covid-19 que afecta al mundo entero, y de modo aún más terrible a los más pobres y marginados”. “Por tanto, ahora más que nunca se trata de continuar la acción emprendida y desarrollarla”. De ahí, sus palabras de aliento a continuar en el camino, con un mismo objetivo:

“Animo de todo corazón a sus equipos de Entraide et Fraternité y Action Vivre ensemble, así como a los numerosos voluntarios que apoyan su acción en las parroquias y en el seno de la sociedad civil; animo a sus interlocutores sociales que luchan cada día contra la inaceptable pobreza, así como a los donantes que les apoyan mediante la participación financiera. Todas y todos tenemos el mismo objetivo: construir un mundo más justo y más fraternal.”

En la conclusión de su Mensaje, Francisco les imparte de corazón su bendición apostólica y les transmite su aliento “para que continúen incansablemente su compromiso por el camino de la amistad social y la fraternidad, con la gracia de Cristo, el buen samaritano por excelencia”.

 

El Papa Francisco y los sin techo, la "bofetada" a la mundanidad

En una carta de 2017 dirigida a los autores del documental "Al di qua", dedicado a los sin techo de Turín, el testimonio de la sensibilidad del Papa hacia los últimos. De la historia de Rodolfo Spagone, muerto en la ficción cinematográfica y unos meses después en la realidad, se desprende el "sufrimiento inimaginable de un pueblo de hermanos"

Michele Raviart - Ciudad del Vaticano

Dios "permanece a la espera de que su presencia se manifieste en el encuentro con los hermanos que solemos llamar últimos. Último según la clasificación del mundo, pero primero según la novedad del Evangelio". Lo escribió el Papa Francisco en una carta fechada en 2017, pero conocida solo desde el pasado mes de abril, en la que expresaba su aprecio por el documental "Al di qua", del director Corrado Franco, protagonizado por los sin techo de Turín. Un tema que ha vuelto al primer plano en los últimos días con la triste historia de la muerte de unos indigentes cerca del Vaticano, que había solicitado un pensamiento y una oración del Papa -en particular hacia uno de ellos, Edwin- en el Ángelus del 24 de enero.

"De este lado" con los sin techo

El documental, seleccionado en los Oscar para competir en la categoría de Mejor Documental en 2018, nominado en el quinteto finalista de los Nastri d'Argento 2017, había sido emitido por la Rai en la noche de Pascua del año pasado. En la ficción cinematográfica, la procesión para asistir al funeral del vagabundo Rodolfo Spagone es una oportunidad para que los marginados de Turín reflexionen sobre sus vidas, sobre las circunstancias que les han llevado a vivir en la calle, sobre su relación con Dios. Un camino de redención simbolizado por la levitación hacia el cielo de Rodolfo, que tras su muerte "se eleva" entre las luces de la capilla de Santa Maria della Speranza del hospital Martini, único lugar "en color" de una realidad contada con la crudeza del blanco y negro.

La verdad y no la finalidad

Unos meses después del estreno del documental, en una trágica correspondencia con la realidad, Rodolfo Spagone falleció realmente en noviembre de 2017, a los 60 años. Y es a partir de esta circunstancia, que el Papa expresa su gratitud por "esta preciosa producción cinematográfica", en la que el director y los operadores "supieron proponer la verdad y no la ficción" y anima a promover capilarmente la obra, definida como una "sana 'bofetada' a la mundanidad".

 

Documental "Al di qua"

Mirar el mundo con los ojos de los pobres

"La 'subida al cielo' del querido Rodolfo Spagone -escribió el Papa- ocurrió realmente. Su oración resuena en mi corazón: 'Señor, dale a cada uno su justa muerte, aquella que procede de una vida en la que tuvo amor y aún conocimiento y dolor'".  "El sufrimiento inimaginable de un pueblo de hermanos -subrayó Francisco- nos cuestiona, desafía sin ambages nuestra credibilidad como hombres y como cristianos. "Sus miradas -continúa- se resumen en la pregunta de Emanuel -uno de los protagonistas del documental- "¿Dónde está Dios?". En ese grito existencial es Dios mismo quien nos interroga". "En una sociedad lacerada por la lógica del beneficio que produce siempre nuevas pobrezas y genera la cultura del descarte, no desisto de invocar la gracia de una Iglesia pobre y para los pobres", concluyó el Papa, añadiendo que "es necesario mirar el mundo con los ojos de los pobres para ponerse al servicio de la salvación de todos."

La memoria de Edwin

Por eso, nunca más habrá historias como la de Edwin, que murió de frío a los 46 años el pasado 20 de enero, en las inmediaciones de la Plaza de San Pedro, "ignorado por todos" y "abandonado, también por nosotros", en una situación que "se une a la de muchos otros sin techo que han muerto recientemente en Roma en las mismas dramáticas circunstancias". De hecho, al menos diez personas sin hogar han desaparecido en Roma desde principios de año a causa del invierno, la última de las cuales fue una mujer de 54 años encontrada cerca de una caravana abandonada en la Magliana hace tres días. Tragedias que a menudo se producen en la indiferencia y que implican a personas a las que el Papa, a través de la Limosnería Apostólica, presta su ayuda concreta. Desde las duchas cerca del pórtico de Bernini, pasando por la puesta a disposición del Palazzo Migliori y otras dos estructuras para darles cobijo, hasta la distribución de tampones y vacunas, el objetivo es siempre no considerar a estas personas como una parte excluida y separada del resto de la sociedad.

El funeral de "Robertino"

Historias como las de "Robertino" Molinari, que tras años de vivir en la calle cerca de las murallas del Vaticano se trasladó a la residencia del Binario 95 en la estación de Termini, donde era querido y bien visto por todos. Allí murió a los 64 años, rodeado del calor de los voluntarios, pero después de haber dormido toda una vida "frente a una puerta", como recordó el cardenal Konrad Krajewski, elector del Papa en su funeral, citando la parábola de Lázaro y el rico Epulón.

LA CORRECCIÓN FRATERNA

— El deber de la corrección fraterna. Su eficacia sobrenatural.

— La corrección fraterna se practicaba con frecuencia entre los primeros cristianos. Falsas excusas para no hacerla. Ayuda que prestamos.

— Virtudes que han de vivirse al hacer la corrección. Modo de recibirla.

I. Desde el Antiguo Testamento, nos muestra la Sagrada Escritura cómo Dios se vale frecuentemente de hombres llenos de fortaleza y de caridad para advertir a otros de su alejamiento del camino que conduce al Señor. El Libro de Samuel nos presenta al profeta Natán, enviado por Dios al rey David1 para que le hable de los pecados gravísimos que había cometido. A pesar de la evidencia de esos pecados tan graves (adulterio con la mujer de su fiel servidor y el procurar la muerte de este) y de ser el rey un buen conocedor de la Ley, «el deseo se había apoderado de todos sus pensamientos y su alma estaba completamente aletargada, como por un sopor. Necesitó de la luz del profeta, que con sus palabras le hiciera caer en la cuenta de lo que había hecho»2. En aquellas semanas, David vivía con la conciencia adormecida por el pecado.

Natán, para hacerle caer en la cuenta de la gravedad de su delito, le expone una parábola: Había dos hombres en un pueblo: uno rico y pobre el otro. El rico tenía muchos rebaños de ovejas y de bueyes; el pobre solo tenía una corderilla que había comprado; la iba criando, y ella crecía con él y sus hijos, comiendo de su pan, bebiendo de su vaso, durmiendo en su regazo: era como una hija. Llegó una visita a casa del rico; y, no queriendo perder una oveja o un buey para invitar a su huésped, cogió la cordera del pobre y convidó a su huésped. David se puso furioso contra aquel hombre y dijo a Natán: ¡Vive Dios que el que ha hecho eso es reo de muerte!

Natán respondió entonces al rey: ese hombre eres tú. Y David recapacitó sobre sus pecados, se arrepintió y expresó su dolor en un Salmo que la Iglesia nos propone como modelo de contrición. Comienza así: Apiádate de mí, ¡oh Dios!, según tu piedad; según la muchedumbre de tu misericordia, borra mi iniquidad...3. David hizo penitencia y fue grato a Dios. Todo, gracias a una corrección fraterna, a una advertencia, oportuna y llena de fortaleza, como fue la de Natán.

Uno de los mayores bienes que podemos prestar a quienes más queremos, y a todos, es la ayuda, en ocasiones heroica, de la corrección fraterna. En la convivencia diaria podemos observar que nuestros parientes, amigos o conocidos –como nosotros mismos– pueden llegar a formar hábitos que desdicen de un buen cristiano y que les separan de Dios (faltas habituales de laboriosidad, chapuzas, impuntualidades, modos de hablar que rozan la murmuración o la difamación, brusquedades, impaciencias...). Pueden ser también faltas contra la justicia en las relaciones laborales, faltas de ejemplaridad en el modo de vivir la sobriedad o la templanza (gastos ostentosos, faltas de gula o de ebriedad, dilapidación de dinero en el juego o loterías), relaciones que ponen en situación arriesgada la fidelidad conyugal o la castidad... Es fácil comprender que una corrección fraterna a tiempo, oportuna, llena de caridad y de comprensión, a solas con el interesado, puede evitar muchos males: un escándalo, el daño a la familia difícilmente reparable...; o, sencillamente, puede ser un eficaz estímulo para que alguno corrija sus defectos o se acerque más a Dios.

Esta ayuda espiritual nace de la caridad, y es una de las principales manifestaciones de esta virtud. En ocasiones, es también una exigencia de la justicia, cuando existen especiales obligaciones de prestar ayuda a la persona que debe ser corregida. Con frecuencia debemos pensar en cómo ayudamos a los que están más cerca. «¿Por qué no te decides a hacer una corrección fraterna? —Se sufre al recibirla, porque cuesta humillarse, por lo menos al principio. Pero, hacerla, cuesta siempre. Bien lo saben todos.

»El ejercicio de la corrección fraterna es la mejor manera de ayudar, después de la oración y del buen ejemplo»4. ¿La practicamos con frecuencia? ¿Es nuestro amor a los demás un amor con obras?

II. La corrección fraterna tiene entraña evangélica; los primeros cristianos la llevaban a cabo frecuentemente, tal como había establecido el Señor –Ve y corrígele a solas5–, y ocupaba en sus vidas un lugar muy importante6; sabían bien de su eficacia. San Pablo escribe a los fieles de Tesalónica: si alguno no obedece a lo que decimos en esta carta... no le miréis como enemigo, sino corregidle como a hermano7. En la Epístola a los Gálatas dice el Apóstol que esta corrección ha de hacerse con espíritu de mansedumbre8. Del mismo modo, el Apóstol Santiago alienta también a los primeros cristianos, recordándoles la recompensa que el Señor les dará: si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro hace que vuelva a ella, debe saber que quien hace que el pecador se convierta de su extravío, salvará su alma de la muerte y cubrirá la muchedumbre de sus propios pecados9. No es pequeña recompensa. No podemos excusarnos y repetir otra vez aquellas palabras de Caín: ¿acaso soy yo el guardián de mi hermano?10.

Entre las excusas que pueden instalarse en nuestro ánimo para no hacer o para retrasar la corrección fraterna está el miedo a entristecer a quien hemos de hacer esa advertencia. Resulta paradójico que el médico no deje de decir al paciente que, si quiere curar, debe sufrir una dolorosa operación, y sin embargo los cristianos tengamos a veces reparos en decir a quienes nos rodean que está en juego la salud, ¡cuánto más valiosa!, de su alma. «Por desgracia, es grande el número de los que, por no desagradar o por no impresionar a alguien que está viviendo sus últimos días y los últimos momentos de su existencia terrena, le callan su estado real, haciéndole así un mal de incalculables dimensiones. Pero todavía es más elevado el número de los que ven a sus amigos en el error o en el pecado, o a punto de caer en uno o en otro, y permanecen mudos, y no mueven un dedo para evitarles estos males. ¿Concederíamos, a quienes de tal modo se portasen con nosotros, el título de amigos? Ciertamente, no. Y, sin embargo, suelen hacerlo para no desagradarnos»11.

Con la práctica de la corrección fraterna se cumple verdaderamente lo que nos dice la Sagrada Escritura: el hermano ayudado por su hermano, es como una ciudad amurallada12. Nada ni nadie puede vencer contra la caridad bien vivida. Con esta muestra de amor cristiano no solo mejoran las personas, sino también la misma sociedad. A la vez, se evitan críticas y murmuraciones que quitan la paz del alma y enturbian las relaciones entre los hombres. La amistad, si es verdadera, se hace más profunda y auténtica con la corrección sincera. La amistad con Cristo crece también cuando ayudamos a un amigo, a un familiar, a un colega, con ese remedio eficaz que es la corrección amable, pero clara y valiente.

III. Al hacer la corrección fraterna se han de vivir una serie de virtudes, sin las cuales no sería una verdadera manifestación de caridad. «Cuando hayas de corregir, hazlo con caridad, en el momento oportuno, sin humillar..., y con ánimo de aprender y de mejorar tú mismo en lo que corrijas»13. Como Cristo la practicaría si estuviera ocupando nuestro lugar, con la misma delicadeza, con la misma fortaleza.

A veces, una cierta animosidad y falta de paz interior nos puede llevar a ver, en otros, defectos que en realidad son nuestros. «Debemos corregir, pues, por amor; no con deseos de hacer daño, sino con la cariñosa intención de lograr su enmienda (...). ¿Por qué le corriges? ¿Porque te apena haber sido ofendido por él? No lo quiera Dios. Si lo haces por amor propio, nada haces. Si es el amor lo que te mueve, obras bien»14.

La humildad nos enseña, quizá más que cualquier otra virtud, a encontrar las palabras justas y el modo que no ofende, al recordarnos que también nosotros necesitamos muchas ayudas parecidas. La prudencia nos lleva a hacer la advertencia con prontitud y en el momento más oportuno; nos es necesaria esta virtud para tener en cuenta el modo de ser de la persona y las circunstancias por las que pasa, «como los buenos médicos, que no curan de un solo modo»15, no dan la misma receta a todos los pacientes.

Después de avisar a alguien con la corrección, si parece que no reacciona, es preciso ayudarle todavía un poco más con el ejemplo, con la oración y mortificación por él, con una mayor comprensión.

Por nuestra parte, hemos de recibirla con humildad y silencio, sin excusarnos, conociendo la mano del Señor en ese buen amigo, que al menos lo es desde aquel momento; con un sentimiento de viva gratitud, porque alguien se interesa de verdad por nosotros; con la alegría de pensar que no estamos solos para enderezar nuestros caminos, que deben conducir siempre al Señor. «Después que hayas recibido con muestras de alegría y de reconocimiento sus advertencias, imponte como un deber el seguirlas, no solo por el beneficio que reporta el corregirse, sino también para hacerle ver que no han sido vanos sus desvelos y que tienes en mucho su benevolencia. El soberbio, aunque se corrija, no quiere aparentar que ha seguido los consejos que le han dado, antes bien los desprecia; quien es verdaderamente humilde tiene a honra someterse a todos por amor a Dios, y observa los sabios consejos que recibe como venidos de Dios mismo, cualquiera que sea el instrumento de que Él se haya servido»16.

Acudamos, al terminar nuestra oración, a la Santísima Virgen, Mater boni consilii, para que nos ayude a vivir siempre que sea necesaria esta muestra de caridad fraterna, de amistad verdadera, de aprecio sincero por aquellos con quienes nos relacionamos más frecuentemente.

1 Cfr. 1 Sam 12, 1-17.  2 San Juan Crisóstomo, Homilías sobre San Mateo, 60, 1. — 3 Sal 50.  4 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 641. — 5 Cfr. Mt 18, 15.  6 Cfr. Doctrina de los Apóstoles, 15, 13. — 7 2 Tes 3, 14-15. — 8 Gal 6, 1. — 9 Sant 5, 19-20.  10 Gen 4, 9.  11 S. Canals, Ascética meditada, p. 170. — 12 Prov 18, 19.  13 San Josemaría Escrivá, Forja, n. 455. — 14 San Agustín, loc. cit. — 15 San Juan Crisóstomo, o. c., 29. — 16 J. Pecci -León XIII-, Práctica de la humildad, 41

 

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“No pongas el corazón en nada caduco”

No pongas el corazón en nada caduco: imita a Cristo, que se hizo pobre por nosotros, y no tenía dónde reclinar su cabeza. –Pídele que te conceda, en medio del mundo, un efectivo desasimiento, sin atenuantes. (Forja, 523)

30 de enero

Somos nosotros hombres de la calle, cristianos corrientes, metidos en el torrente circulatorio de la sociedad, y el Señor nos quiere santos, apostólicos, precisamente en medio de nuestro trabajo profesional, es decir, santificándonos en esa tarea, santificando esa tarea y ayudando a que los demás se santifiquen con esa tarea. Convenceos de que en ese ambiente os espera Dios, con solicitud de Padre, de Amigo; y pensad que con vuestro quehacer profesional realizado con responsabilidad, además de sosteneros económicamente, prestáis un servicio directísimo al desarrollo de la sociedad, aliviáis también las cargas de los demás y mantenéis tantas obras asistenciales -a nivel local y universal- en pro de los individuos y de los pueblos menos favorecidos.

Al comportarnos con normalidad -como nuestros iguales- y con sentido sobrenatural, no hacemos más que seguir el ejemplo de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Fijaos en que toda su vida está llena de naturalidad. Pasa seis lustros oculto, sin llamar la atención, como un trabajador más, y le conocen en su aldea como el hijo del carpintero. A lo largo de su vida pública, tampoco se advierte nada que desentone, por raro o por excéntrico. Se rodeaba de amigos, como cualquiera de sus conciudadanos, y en su porte no se diferenciaba de ellos. Tanto, que Judas, para señalarlo, necesita concertar un signo: aquel a quien yo besare, ése es. No había en Jesús ningún indicio extravagante. A mí, me emociona esta norma de conducta de nuestro Maestro, que pasa como uno más entre los hombres. (Amigos de Dios, nn. 120-121)

 

 

Mensaje del Prelado (30 enero 2021)

En este mensaje, Mons. Ocáriz nos invita a contribuir con nuestras oraciones a un proyecto para mejorar el impulso y la coordinación de las labores apostólicas de la Prelatura.

CARTAS PASTORALES Y MENSAJES30/01/2021

Queridísimos, ¡que Jesús me guarde a mis hijas y a mis hijos!

A través de estas líneas deseo compartir con vosotros un proyecto, para que también vuestra oración contribuya directamente a realizarlo.

Durante los últimos meses se ha llevado a cabo un estudio sobre la situación de las circunscripciones de la Prelatura, con vistas al proyecto de mejorar el impulso y la coordinación de las labores apostólicas, siguiendo las recomendaciones del pasado Congreso General (cfr. Carta pastoral, 14-II-2017, nn. 13 y 15).

Gracias a Dios, al impulso de san Josemaría y de sus dos primeros sucesores, la Obra trabaja establemente en sesenta y ocho países. Por esto estamos muy agradecidos a Dios, que no deja de acompañarnos y bendecirnos; también damos gracias al Señor al considerar el trabajo realizado en estos últimos cuatro años.

ES DE LA MAYOR IMPORTANCIA EL APOSTOLADO PERSONAL DE CADA UNO EN EL PROPIO AMBIENTE PROFESIONAL, FAMILIAR Y SOCIAL

A la vez, somos conscientes de los desafíos que la sociedad actual, en todas partes, presenta a la vida y a la difusión del cristianismo; situaciones de las que todos tenemos más o menos experiencia y que hacen que el apostolado resulte en algunos lugares más arduo. Aunque el bien que se hace es abundante en muchos sitios, desearíamos que el Señor pudiera contar con más brazos para colaborar a que la alegría del Evangelio llegue hasta el último rincón de la tierra. Ni la desproporción entre la belleza de la vocación y misión apostólica frente a nuestras personales limitaciones, ni las dificultades externas son motivo para que disminuyan nuestra esperanza y nuestra alegría, en el servicio a Dios, a la Iglesia y al mundo.

Por otro lado, una realidad actual muy positiva es la facilidad de comunicación y de desplazamiento entre ciudades y países, que hace posible reducir el número de las estructuras organizativas y de gobierno; lógicamente, sin cambiar su naturaleza, pues «no está en nuestras manos ceder, cortar o variar nada de lo que al espíritu y organización de la Obra se refiera» (Instrucción, 19-III-1934, n. 20).

Esa reducción del número de estructuras –estudiada en la Asesoría Central y en el Consejo General– permitirá mayor agilidad y eficiencia en el trabajo y, también, más atención al cuidado de las personas, al apostolado de cada uno en el propio ambiente profesional, familiar y social, junto a las actividades formativas promovidas en y desde los centros de la Prelatura.

ME APOYO EN LA ORACIÓN Y EN EL COMPROMISO E INICIATIVA DE CADA UNO

Esto requerirá una parcial reorganización territorial. Si para dirigir, por ejemplo, la labor de la Obra en dos determinados países hay ahora dos Comisiones y dos Asesorías, se estudiará si, con los medios actuales y teniendo en cuenta la experiencia adquirida en estos años pasados, puede ser más eficaz una Comisión y una Asesoría para esos dos territorios, manteniendo todas sus iniciativas apostólicas. Esto se ha realizado ya uniendo Croacia y Eslovenia. Para seguir definiendo esta reorganización se contará, como es lógico, con el parecer de las Comisiones y Asesorías interesadas en cada caso, y se irá poniendo en marcha paulatinamente.

Me apoyo en vuestra oración y en el compromiso e iniciativa personales de cada una y de cada uno, para hacer vida el mensaje de nuestro Padre en nuestro tiempo. Encomendemos este proyecto a la intercesión materna de Santa María, y también -especialmente en este año- a la de San José.

Con todo cariño os bendice

vuestro Padre

Roma, 30 de enero de 2021

Cambiar las prioridades para hacer un mundo más humano

​Las 56 Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura celebradas los días 26 y 27 de enero en Barcelona han ofrecido un marco de reflexión sobre la reciente encíclica del Papa Francisco, “Fratelli Tutti”. Según los participantes, con esta encíclica el Papa manifiesta una clara voluntad de llegar a todo el mundo, tanto católicos como no católicos.

NOTICIAS29/01/2021

“En la Fratelli Tutti, la clave es la palabra tutti”. Es el mensaje que estuvo presente a lo largo de la primera Jornada de Cuestiones Pastorales y de manera especial en la intervención del decano de la Facultad de Teología de Cataluña, Joan Torra, que realizó una presentación general de la encíclica del Papa sobre fraternidad y amistad social.

Torra afirmó que “el Papa es la única voz que tiene un peso y autoridad moral para poder hablar a todos... qué bonito que el Papa sea la voz ética de nuestro mundo”. Y subrayó que “el mensaje de Jesús es para todos los hombres y mujeres. Un mensaje que llega al corazón de las personas”.

Sin embargo, continuó, “estamos en un mundo cerrado. Tal y como está funcionando no tiene futuro. Cerrado significa que no es para tutti”. “No arreglaremos este mundo, si no cambiamos el corazón de las personas; o somos capaces de dialogar y mantener amistad social, o no saldremos de ésta”.

Principios de reflexión, criterios de juicio y orientaciones para la acción

La segunda ponencia de la primera jornada estuvo a cargo de Joan Costa, delegado de pastoral social y caritativa de la diócesis de Barcelona, que relacionó los documentos de la Iglesia católica sobre doctrina social, especialmente Deus Caritas est y Fratelli Tutti.

 

​Joan Torra, decano de la Facultad de Teología de Cataluña

Según Costa, “la doctrina social de la Iglesia tiene continuidad y novedad; hace que unos documentos encuentren apoyo en los previos y los lleven a la plenitud”. Fijándose en esta encíclica opinó que “en Francisco la continuidad es tomar de Benedicto XVI toda la cimentación: teológica, metafísica, cristológica, bíblica, y la lleva a un lenguaje más sociológico”. También resaltó el hecho de que Francisco, con su encíclica, “no habla sólo a los cristianos, se dirige a todo el mundo”, motivo por el que no ha sido recibida de manera “neutra”.

El Papa, en la encíclica ofrece, según comentó Costa, unos “principios de reflexión: dignidad humana, derechos humanos, bien común, solidaridad, subsidiariedad; criterios de juicio y unas orientaciones para la reflexión y la acción”.

Transformar nuestra manera de ver el mundo

D. Ignacio Font, vicario del Opus Dei en Cataluña, hizo una pequeña reflexión sobre el mensaje que subyace en la encíclica. “El objetivo del Francisco es transformar nuestra manera de ver el mundo y las personas empezando por nosotros mismos -afirmó-, siguiendo por los que tenemos a nuestro lado, después con los que están lejos, hasta llegar a las instituciones, organismos y países, por lo que aspiramos a cambiar las prioridades que nos guían y conseguimos hacer un mundo más humano”.

 

Mons. Ignacio Font, vicario del Opus Dei en Cataluña

“Me parece que, si hay una palabra que resume la Encíclica, es amor, con sus variantes: fraternidad, amistad social, caridad política...”. Font apuntaló su intervención con unas palabras de San Josemaría: “El amor verdadero exige salir de uno mismo, darse”.

Otra economía es necesaria, es posible

Es clave ver la sociedad como una comunidad de personas que está regida por un bien común que afecta a todos. Este fue el mensaje en la segunda Jornada de Cuestiones Pastorales de Castelldaura, junto a la voluntad de resaltar la centralidad y la dignidad de la persona en la sociedad.

Tras una primera jornada dedicada sobre todo a unas reflexiones generales sobre el mensaje de la encíclica sobre fraternidad y amistad social, el segundo día de las Jornadas comenzó con la ponencia del profesor Joan Fontrodona, director del departamento de Ética Empresarial del IESE Business School, que reflexiono sobre la posibilidad de que exista otro modelo económico. Lo planteó con la premisa de que “entre todos los documentos de la doctrina social de la Iglesia hay una continuidad desde Juan Pablo II, con la encíclica Centessimus Annus, a Benedicto XVI”, con Deus caritas est o Caritas in veritate.

 

​Joan Fontrodona, director del departamento de Ética Empresarial del IESE

El profesor del IESE expuso tres argumentos. En primer lugar desgranó la confusión entre modelo y realidad, el descrédito que desde Kant se ha aplicado a la metafísica: la realidad no interesa y entonces se construye una realidad artifical. Pero, según el profesor Fontrodona, lo que hace falta es replantear el modelo económico, no la realidad. El segundo tema versó sobre una idea de Benedicto XVI: la ética dentro del proceso de la actividad económica y no al final. Y el tercero, la clave antropológica, la visión del hombre, pues hay que ver la persona más allá de un ser con intereses que busca maximizarlos, que es lo que ha imperado en la época moderna destruyendo las buenas prácticas.

Según Fontrodona, “otra economía es necesaria, es posible, pero es muy difícil”. Necesaria porque el modelo económico actual no responde a la realidad de lo que es la empresa. “El beneficio es una condición necesaria pero no una condición suficiente para la actividad económica. ¿Si no es el beneficio, que es? Las personas y su perfección a través del trabajo”, afirmó. “Necesitamos -añadió- un modelo económico que ponga a las personas en el centro y al final de la actividad empresarial”. Es posible porque ya existen iniciativas en esta línea, como las cooperativas. Extender esta nueva economía es complejo “porque a nivel teórico exige un cambio de mentalidad muy importante que no se ha dado”. Finalmente, el profesor Joan Fontrodona propuso algunas pautas de acción, como cambiar el plan de estudios de las escuelas de negocio y facultades de economía, para introducir la verdad de la empresa, y que la sociedad civil sea palanca del cambio.

Retos éticos y pastorales

La segunda intervención de la segunda jornada vino de la mano de Domènec Melé, titular de la Cátedra de Ética empresarial del IESE Business School en la que trató sobre los retos éticos y pastorales para hacer operativa la Fratelli Tutti, más allá de las convicciones religiosas de las personas.

 ​Domènec Melé, titular de la Cátedra de Ética empresarial del IESE Business School

El profesor Melé explicó que la fundamentación ética del pensamiento del Papa en esta encíclica se basa en la fraternidad cristiana, mensaje básico del evangelio: tenemos un Padre común. “No hay cosas nuevas sino más bien propone una reflexión”, comenzó diciendo. “Tampoco la fraternidad y el amor social son temas nuevos, pues ya están presentes en anteriores enseñanzas pontificias y en la tradición católica, pero en la situación actual, estos valores parecen muy erosionados y de hecho el Papa dedica el capítulo primero a hacerlo patente”.

“En todo lo que dice el Papa hay un trasfondo ético”, dijo Melé. “La dignidad de la persona se remarca mucho en esta encíclica como en toda la doctrina de la Iglesia", afirmó. Entre los retos éticos de la encíclica señaló el de “evitar el relativismo y reduccionismo antropológico”, y “dialogar con el ánimo de alcanzar la verdad en el ámbito de la acción”. Melé apuntaló su intervención afirmando que “el Papa exhorta al diálogo, pero no para cuestionar el orden ético objetivo. Los consensos no deben llevar al relativismo, ya que él mismo -refiriéndose al Papa- dice que el relativismo no es la solución”.

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El Centro Sacerdotal Rosselló, entidad organizadora, ha querido ofrecer a través de las Jornadas un “espacio de formación e intercambio de experiencias y conocimiento sobre temas pastorales de candente actualidad".

Las restricciones de movilidad y aforo marcadas por la pandemia actual han hecho que las jornadas de este año se transmitieran desde la sala de actos del Oratorio de Santa María de Bonaigua (Barcelona) por streaming en lugar de tenerlas presencialmente en Castelldaura (Premià de Dalt), como era habitual.

¿Qué leer? (II): Quedarse con lo mejor

Segunda parte del editorial sobre el reto de leer. El diálogo con los libros y con los otros lectores potencia la experiencia de la lectura: descubre horizontes, ahorra desencantos, y optimiza nuestro tiempo para leer, que siempre es poco.

OTROS13/10/2016

Hay libros que le cambian a uno la vida. Así le sucedió a san Agustín cuando leyó el Hortensius de Cicerón: el libro, escribiría años más tarde en las Confesiones, «cambió mis afectos y mudó hacia ti, Señor, mis súplicas e hizo que mis votos y deseos fueran otros (…) y comencé a levantarme para volver a ti»[1]. Su camino hacia Dios, después de muchos vaivenes, cobró una dirección más decidida hacia la conversión, que se selló también con un libro entre las manos: un pasaje de la epístola a los Romanos derrumbó el último muro que lo retenía[2].

Compartir los buenos descubrimientos

Aunque no todos los libros van a marcar un antes y un después tan neto en nuestra vida, lo que leemos nos cambia: nos afina el alma, o nos la embota; nos abre horizontes, o nos los estrecha. Nuestra personalidad refleja –más a medida que pasa el tiempo– tanto los libros que hemos leído como los que no hemos leído. Quien, a lo largo de los años, se nutre de lecturas seleccionadas con buen criterio, adquiere una mirada abierta sobre el mundo y las personas, sabe medirse con la complejidad de las cosas, y desarrolla la sensibilidad necesaria para dejar de lado la banalidad y no pasar de largo ante la grandeza.

AUNQUE NO TODOS LOS LIBROS MARCAN UN ANTES Y UN DESPUÉS EN NUESTRA VIDA, LO QUE LEEMOS NOS CAMBIA: NOS AFINA EL ALMA, O NOS LA EMBOTA; NOS ABRE HORIZONTES, O NOS LOS ESTRECHA.

No siempre es fácil dar con libros que nos ayuden a crecer, incluso cuando se trata simplemente de entretenerse; por eso es muy útil acudir al consejo de los demás. Al intentar situarse en una población, si uno pregunta a la gente del lugar, constata con frecuencia cómo las personas aportan datos valiosos que con el GPS quizá se le escaparían. Y, del mismo modo que nos orientamos con personas expertas, podemos recomendar a otros los buenos libros que vamos leyendo. Hablar de lo que se lee enriquece la vida familiar y las conversaciones con amigos, que a veces acabarán por tomar la forma de tertulias literarias u otras actividades culturales, como las que tienden puentes entre literatura y cine. Y si las buenas lecturas se transmiten muy eficazmente de boca en boca, también es útil organizar clubes de lectura, frecuentar buenas librerías, mantener el contacto con libreros y establecer con ellos un diálogo frecuente, que suele enriquecer a ambas partes.

Existen muchas selecciones de libros de calidad, clasificadas por edades, temáticas, gustos. Con todo, la mejor selección es la que cada uno va haciéndose por su cuenta, a partir de los consejos de amigos con gustos afines, de referencias aisladas en una clase, una charla, una conversación... Como no podemos leer inmediatamente todo lo que suscita nuestro interés, es bueno hacerse un plan de lecturas, recogiendo las referencias para más adelante; eso nos da la serenidad de saber que, en cierto modo, un título no se nos escapa; y permite que, cuando queramos leer algo más, no vayamos necesariamente a buscar lo primero que nos caiga entre las manos.

SI VEO QUE UN PROGRAMA NO ES BUENO PARA MÍ, ME ECHA POR TIERRA LOS VALORES, ME HACE SER VULGAR, INCLUSO CON COSAS SUCIAS, TENGO QUE CAMBIAR DE CANAL (PAPA FRANCISCO) .

Se ha dicho que internet es, en cierto sentido, una inmensa máquina de repetición. Con la invención de la imprenta ya se constató que cuanto más fácil es la publicación de textos, más proliferan los libros mediocres o banales. Sin embargo, junto a una gran cantidad de material de escasa calidad -a veces realizado con la mejor de las intenciones-, internet esconde en sus pliegos textos que permiten dar con muchas claves de la actualidad, apuntando también a las ideas de fondo, por las que apenas se preguntan muchos de los medios de comunicación. También aquí es bueno acotar, con ayuda de buenos consejos, y con la propia experiencia, los sitios o autores a los que queremos seguir. Las aplicaciones para suscribirse a determinados contenidos, o para la lectura offline de textos puntuales que nos interesen, son una buena ayuda en este sentido. La red aumenta además las posibilidades de acceso a algunas obras clásicas, o a otras antiguas, agotadas o difíciles de encontrar en librerías o en bibliotecas.

Dialogar con los libros

Crítica, del griego krinein, significa originariamente discernir, escoger. Leer con capacidad crítica supone tomar lo mejor de cada libro. Los autores, igual que nosotros, están condicionados por su contexto y cultura; por eso cuando leemos es bueno preguntarse, por ejemplo: ¿por qué se expresa de este modo el autor? ¿Cuáles son los ideales de su época que proyecta en sus personajes? ¿Cuál es su percepción de los valores perennes, como la amistad, el perdón, la lealtad, etc.? No se trata, obviamente, de adoptar una actitud reactiva, que escondería quizá cierto pesimismo o inseguridad. Interesa más bien descubrir las luces y sombras de cada obra y, si es el caso, purificar algunas ideas o propuestas. Se entra así en un diálogo interior con el libro, que incluso puede desembocar en diálogos reales con los autores (de hecho suelen agradecer la correspondencia y sugerencias de sus lectores), en el que saldrán a flote las propias convicciones: algunas se corregirán quizá con el intercambio, y otras al menos adquirirán nuevos matices. Para un cristiano, probablemente el mejor modo de fomentar un equilibrado sentido crítico es leer con sentido apostólico: no solo con ganas de pasar un rato agradable, sino también con ánimo de comprender las categorías intelectuales de nuestros contemporáneos, para purificarlas y reconciliarlas con los valores del Evangelio.

Con estas coordenadas, la lectura nos ayuda a formar convicciones profundas y sólidas, bien razonadas, de manera que cada uno adquiera sus criterios de juicio y desarrolle su propia personalidad y estilo. Algo similar ocurre con las películas que vemos: cuando una nos sorprende, por los valores que descubrimos en ella, o por su estética, se nos muestran con mayor plasticidad aspectos de nuestra vida, de nuestra visión del mundo, de las personas. Así cada uno forma su propio discernimiento, y sabe que toma las decisiones rectas sobre la base de criterios que entiende y que él mismo es capaz de explicarse. Se logra, de este modo, una visión personal, enraizada a la vez en la fe cristiana, que robustece la unidad de vida.

Algo se mueve en el alma

Un buen lector suele ser también un relector: alguien que vuelve sobre obras que en su día le marcaron. Un modo eficaz de ser relector es tomar a veces algunas notas, que nos permitan volver más adelante sobre el rincón de nuestro interior que se iluminó con una determinada lectura. Esta costumbre nos ayuda a conocernos y a adquirir una mirada más penetrante sobre la realidad y sobre los demás. Hay veces en que nos gustaría evocar una historia o un pasaje que en su día nos llamaron la atención, y no somos capaces de dar con él; haberlo anotado será entonces una gran cosa.

​Como con todo, también en esto hay que dar con un equilibrio: es bueno dejarse sorprender por nuestra memoria, que retiene más de lo que nos parece. A la vez, la lectura deja un rastro mucho más profundo en quien, con la escritura, alimenta el diálogo interior del alma: muchas veces no se tratará tanto de copiar pasajes enteros como de anotar nuestras impresiones; intentar dar forma, quizá balbuceando, a las intuiciones que se quieren abrir paso dentro de uno. Con esa labor paciente se enriquece nuestro viaje a través de geografías, culturas y sensibilidades: los paisajes no pasan simplemente ante nosotros, sino que nos dan forma por dentro, y nos permiten hacernos cargo de los problemas, los anhelos, el talento de las personas. Mejora así nuestra comprensión del mundo, y nos mantenemos a la altura del reto constante de la nueva evangelización a la que nos urge el Santo Padre, que pasa por una nueva inculturación.

Responsabilidad personal

Al recordar sus visitas con gente joven a los hospitales en Madrid, San Josemaría contaba en una ocasión cómo procuraban hacerles «un rato de compañía y algún servicio material: lavarles las manos, los pies o la cara; cortarles las uñas; peinarles... No podíamos llevarles comida, porque estaba prohibido, pero siempre les dejábamos alguna buena lectura»[3]. Su solicitud de pastor de almas le llevaba a recordar a todos la importancia de elegir las lecturas con sentido de responsabilidad, por el profundo impacto que tienen en la formación intelectual y espiritual de cada uno. El Catecismo nos recuerda, en este sentido, cómo «el primer mandamiento nos pide que alimentemos y guardemos con prudencia y vigilancia nuestra fe y que rechacemos todo lo que se opone a ella»[4]. Así lo aconseja también el Papa: «Si veo que un programa no es bueno para mí, me echa por tierra los valores, me hace ser vulgar, incluso con cosas sucias, tengo que cambiar de canal. Como se hacía en mi “época de la piedra”: cuando un libro era bueno, lo leías; cuando un libro te hacía daño, lo tirabas»[5]. Elegir un libro, como elegir a los amigos, ir al cine o a ver una obra de teatro, es un acto responsable y libre para cada cristiano, y tiene también sus connotaciones morales[6].

EL HECHO DE QUE UN LIBRO SE VALORE DE UN MODO CONCRETO ES SIEMPRE ORIENTATIVO Y PRUDENCIAL, Y NO DEBE EXTRAÑAR QUE ALGUNAS DE ESAS VALORACIONES CAMBIEN CON EL TIEMPO.

Ante el riesgo de la ignorancia o la superficialidad, un consejo que se podría dar es que conviene leer en abundancia: a distintos autores y de contextos variados. Se forma así una mentalidad abierta, que supera los prejuicios infundados y los lugares comunes, y que está preparada para vivir y comunicar la fe de una manera atractiva. Al mismo tiempo, la responsabilidad en la propia formación lleva a tratar de leer libros de calidad: elegir aquello que ayuda realmente a crecer, humana y sobrenaturalmente. Un sabio consejo para este discernimiento: «Los grandes libros tienen cortesía de reyes magnánimos: acogen al lector como si fuese su igual. El escritor mediocre trata de humillarnos para ocultar su baja posición»[7].

El consejo de personas más leídas puede resultar una herramienta muy valiosa para formar nuestro plan de lecturas, para comprender bien a los distintos autores y para saber en qué puntos pueden tener una visión algo parcial o incompleta. En muchas ocasiones, un comentario amigo puede descubrirnos una obra hasta entonces desconocida, y abrirnos un amplio horizonte cultural, intelectual o espiritual. En otras, nos evitará perder el tiempo con lecturas banales, que promueven conductas en contra de la convivencia pacífica, que atacan la religión, etc. También sabemos que ciertos libros podrían hacernos daño, porque en ese momento nos falta la formación para digerirlos: hay panes que podrían ser demasiado duros para nuestros dientes. Es bueno tener la humildad intelectual de reconocer nuestros límites: no es mojigatería; es prudencia. Con la ayuda de otros, se encuentran alternativas para canalizar nuestras inquietudes: lecturas más ponderadas, que con el tiempo quizá nos permitirán, si fuera necesario, enfrentarnos a esos otros panes que en su día nos habrían hecho daño. En definitiva, se trata de que la cultura que cada uno va construyendo con la lectura encarne las enseñanzas de Jesucristo y se engarce con nuestra experiencia vital. Tanto quien lee libros desaconsejables como quien lee poco son especialmente vulnerables ante el error, aunque sea por caminos distintos.

Aconsejar y aconsejarse

Una consecuencia del valor del consejo ajeno es inmediata: la necesidad de que cada uno colabore también con los demás en este ámbito. El consejo personal ayudará siempre a nuestros familiares y amigos a escoger obras de calidad que puedan enriquecerle. También es útil participar en las iniciativas que ofrecen valoraciones literarias, cinematográficas, culturales, etc. El esfuerzo de dedicar unos minutos a compartir las propias impresiones puede ayudar a muchas personas; también aquí rige el principio de que lo mejor puede ser a veces enemigo de lo bueno: es preferible una breve reseña, escrita cuando tenemos fresca la lectura, a un proyecto de recensión pormenorizada que acaba por no concretarse. Cuántos más colaboradores participen en estas iniciativas, más objetivo y atinado resultará el consejo.

La información que ofrecen las revistas, los suplementos culturales, etc. puede ser también valiosa. No es difícil descubrir a los críticos certeros, por su buen hacer, por la buena preparación cultural y doctrinal, por el tono ponderado de sus opiniones. Son indicadores diversos que nos ayudan antes de tomar la decisión de leer o de adquirir un determinado libro.

En todo caso, es bueno evitar visiones reduccionistas o superficiales sobre la necesidad de pedir consejo o de tener en cuenta las orientaciones que nos puedan facilitar. El hecho de que un libro se valore de un modo concreto es siempre orientativo y prudencial, y no debe extrañar que algunas de esas valoraciones cambien con el tiempo; o que lo que para una determinada persona no tenga inconvenientes los ofrezca para otra. La valoración es una guía para ayudarnos a elegir con responsabilidad; a la vez, no excluye que pidamos consejo en la dirección espiritual, cuando lo veamos oportuno para nuestra alma. Por otro lado, el hecho de estar atentos a la valoración moral de un producto cultural no debe desenfocarnos de lo esencial: la importancia de leer y, en la medida de nuestras posibilidades, de leer mucho.

No extingáis el Espíritu, ni despreciéis las profecías; sino examinad todas las cosas, retened lo bueno y apartaos de toda clase de mal[8]. La apertura del alma, la amplitud de horizontes, son auténticos cuando vibran con la búsqueda y el encuentro, cada vez más apasionados y a la vez más serenos, de la Verdad y de la Belleza.

Texto: Luis Ramoneda - Carlos Ayxelá

Fotos: Pingz Man / Nicki Man (cc)


[1] San Agustín, Confesiones III.4.7.

[2] San Agustín, Confesiones VIII.12.29.

[3] San Josemaría, notas de una reunión familiar, 20-XII-1970.

[4] Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2088.

[5] Francisco, Discurso, 6-VI-2015.

[6] Sobre este aspecto, cfr. Ángel Rodríguez Luño, Factores culturales de especial incidencia en la formación espiritual, apartado 2 (“La lectura”), disponible en collationes.org.

[7] N. Gómez Dávila, Escolios a un texto implícito (vol. 1), Instituto Colombiano de Cultura, 1977, p. 325.

[8] 1 Te 5, 19-22.

El buen gobernante

Juan Moya

El cristiano, luz del mundo.

Por la importante tarea y la grave responsabilidad que recae sobre los gobernantes, se comprende que ya los clásicos señalaran las buenas cualidades que deben tener los que gobiernan. Por ejemplo Platón dejó escrito que los gobernantes deberían ser los que estén mejor dotados para ello, y vayan a servir al bien común y a la justicia. Incluso sugería que los que van a dedicarse a gobernar deberían ser educados para cumplir estrictamente su tarea. Como principios generales a tener en cuenta enseñaba que  formar un buen gobernante exige además  elegir a individuos que tengan un carácter noble y recto, educarlos en los principios de la virtud y la justicia enseñándoles a discernir el bien y el mal. Si a esto se une un don para conciliar opuestos, armonizar lo diverso, unir las voluntades, tendremos seres capaces de regir, con el auxilio de las leyes, una polis habitable y razonablemente feliz. 

Aristóteles opinaba que el hombre de Estado tiene que reunir tres cualidades: amor a las leyes, competencia en lo que atañe a su cargo y virtud y justicia adecuadas al régimen. Y en fin, Cicerón tenía muy claro que el gobernante debe poseer una integridad excepcional, lo que significa amor a la verdad –no mentir jamás-, rectitud de intención –buscar sinceramente el bien común y no sus propios intereses-, humildad para reconocer sus errores y aceptar las críticas, etc.qqqqq

Estas cualidades no son algo simplemente conveniente sino necesarias para gobernar bien. Por eso, si el candidato –aunque haya sido elegido democráticamente- carece de ellas, si llega a gobernar lo hará mal; puede hacer un grave daño al país en aspectos fundamentales y arrastrar al desprestigio al partido que representa. Por eso es importante y lógico que el que aspira a desempeñar un puesto de alta responsabilidad no surja "de la nada", sino que haya demostrado ya su valía personal en otros ámbitos de cierto relieve, de igual modo que en una empresa privada sería inimaginable que fuera elegido para dirigirla quien no fuera ya conocido por su idoneidad y competencia.

Desde siempre, la Iglesia ha valorado en mucho la noble y difícil tarea de gobernar, por el gran servicio que debe ser para los gobernados y porque la legítima potestad humana tiene su último fundamento en Dios. Así, por ejemplo, leemos en la Constitución pastoral Gaudium et Spes, que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aun cuando la determinación del régimen político y la designación de los gobernantes se dejen a la libre designación de los ciudadanos. Por la responsabilidad de los gobernantes y para no desvirtuar la legitimidad del poder, es necesario que el ejercicio de la autoridad política, así en la comunidad en cuanto tal como en las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral para procurar el bien común  (n. 74).

En las enseñanzas de los grandes maestros que hemos señalado encontramos las cualidades principales de todo buen gobernante.  Apoyándonos en ellas podemos deducir algunos rasgos más, implícitos en ellas.

Además de la competencia, la integridad moral, el amor a la verdad, el respeto a las leyes y la humildad, el gobernante debe aceptar el cargo sabiendo que necesitará un gran espíritu de servicio y de amor a su país, para buscar siempre lo que más convenga al bien común, por encima de sus intereses personales.

El gobernante debe estar desprendido del poder, porque no debe buscar mantenerse el poder a toda costa sino servir. Y si no sirve, no sirve, no es útil. De aquí se deduce que al gobernante no le ha de importar tanto el juicio de los hombres como el juicio de Dios, al que tendrá que dar cuenta del desempeño de su misión, lo crea o no, como todos tendremos que hacerlo.

La tarea de gobernar es muy compleja y como es natural  el que manda debe rodearse de colaboradores que deben tener, en un grado adecuado a sus responsabilidades, cualidades semejantes a las de su jefe.

El gobernante debe inspirar una gran confianza, lo que requiere competencia para desempeñar el cargo, dedicación seria a la misión encomendada, cumplir lo que dice, informar con objetividad y transparencia, reconocer con sencillez sus errores y admitir las críticas ponderadas. Si el pueblo advirtiera incompetencia, ocultamiento de información que el gobernante tiene obligación de comunicar, contradicción de criterios, falsedades comprobadas…, la confianza se convertiría en desconfianza, inseguridad, sospecha de intenciones ocultas…

Una muestra clara de buen gobierno es ser querido y admirado por los ciudadanos, incluso por lo que no le hayan votado; al menos estos reconocerán su valía y su ejemplaridad. Si un gobernante no es querido mayoritariamente por aquellos a los que gobierna, no habrá alcanzado una de las mayores satisfacciones del gobernante; y habría que revisar cómo ha cumplido su misión.

La doctrina de la Iglesia sobre la actitud que el cristiano ha de tener hacia los que gobiernan es evangélica. Basta recordar las indicaciones de San Pablo a Timoteo para que “se hagan súplicas y oraciones por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto” (1 Tim 2,2). El cristiano tiene presente en sus oraciones a los que gobiernan, y a la vez debe llamarle la atención –por los cauces adecuados- si se aparta del fin para el que ha sido  elegido.

El año 2019 publiqué un libro titulado “El cristiano, luz del mundo!”. Uno de los capítulos lo dediqué a la tarea de gobernar.  Ahí aparecen algunas de estas ideas y otras más,  a disposición del que desee consultarlas.

 

 

Evangelio del domingo: en la sinagoga de Cafarnaún

Comentario del domingo de la 4° semana del tiempo ordinario (Ciclo B).“Y se quedaron admirados de su enseñanza”. El Señor acompañaba su predicación con la fuerza de su ejemplo y la potestad de expulsar demonios. Como a los apóstoles, también a nosotros nos llama Cristo a anunciar con coherencia el evangelio que libera a todos.

COMENTARIOS AL EVANGELIO

 

Evangelio (Mc 1,21b-28)

Entraron en Cafarnaún y, en cuanto llegó el sábado, fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Y se quedaron admirados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas. Se encontraba entonces en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu impuro, que comenzó a gritar:

—¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? ¡Sé quién eres: el Santo de Dios!

Y Jesús le conminó:

—Cállate, y sal de él.

Entonces, el espíritu impuro, zarandeándolo y dando una gran voz, salió de él. Y se quedaron todos estupefactos, de modo que se preguntaban entre ellos:

—¿Qué es esto? Una enseñanza nueva con potestad. Manda incluso a los espíritus impuros y le obedecen.

 

Y su fama corrió pronto por todas partes, en toda la región de Galilea.


Comentario

Según la tradición cristiana, Marcos fue el discípulo que puso por escrito los recuerdos de Pedro sobre la vida de Jesús. En el evangelio de hoy se inicia el relato de una jornada entera del Señor. Aquel día pudo quedar especialmente grabado en la memoria de Pedro, porque transcurrió en el entorno de su propio hogar.

Según los hallazgos arqueológicos realizados en la zona, la sinagoga de Cafarnaún quedaría bastante cerca del lugar en el que se emplaza un antiquísimo culto cristiano en la antigua casa de Pedro. Es fácil imaginar la emoción del apóstol por albergar en su propia morada al Maestro, dándole cobijo, alimento y descanso.

Como todos los habitantes piadosos del lugar, el sábado por la mañana el Señor llegó junto con sus discípulos a la concurrida sinagoga. Pronto comenzó a enseñar a los presentes, quienes escuchaban admirados la predicación del nazareno. No era como la que solían escuchar a los fariseos. Aquel hombre hablaba con mucha autoridad, de forma novedosa y sorprendente.

Los oyentes de Jesús se fijarían mucho en su porte externo, sus ademanes y gestos, su manera de reaccionar espontáneamente ante los mismos sucesos que ellos vivían. Y esa forma de predicar con la propia presencia y actitud, la veían después reflejada en sus discursos.

Este hecho llamó siempre la atención de san Josemaría. Al buscar una biografía sintética de la vida de Jesús, encontró, entre otras, la que se refiere al ejemplo que daba Jesús con su actuación, otorgando autoridad a su predicación: “Coepit facere et docere —comenzó Jesús a hacer y luego a enseñar: tú y yo hemos de dar el testimonio del ejemplo, porque no podemos llevar una doble vida: no podemos enseñar lo que no practicamos. En otras palabras, hemos de enseñar lo que, por lo menos, luchamos por practicar”.

Por eso, como explicaba san Gregorio Magno, “la manera de enseñar algo con autoridad es practicarlo antes de enseñarlo, ya que la enseñanza pierde toda garantía cuando la conciencia contradice las palabras”. En cambio, fray ejemplo es siempre el mejor predicador.

Junto a la coherencia de vida, Jesús acompañaba su predicación con una potestad que dejaba admirados a sus contemporáneos: la de expulsar espíritus inmundos. Estos demonios se dirigían a Él con descaro y cierto conocimiento de su identidad y misión, sobre las cuales, revelaban a los presentes algunas cosas sin pudor y antes de tiempo. Pero a su vez, mostraban un temor obediente ante las órdenes de Jesús.

Luego los apóstoles serían enviados a predicar y a expulsar demonios en nombre de Jesús. También los cristianos estamos llamados a colaborar con el Maestro en la tarea de la evangelización, disipando la acción de los enemigos de las almas. Lo haremos precisamente anunciando el evangelio con coherencia de vida.

 

El Papa Francisco explicaba esta llamada apostólica así: “El Evangelio es palabra de vida: no oprime a las personas, al contrario, libera a quienes son esclavos de muchos espíritus malignos de este mundo: el espíritu de la vanidad, el apego al dinero, el orgullo, la sensualidad... El Evangelio cambia el corazón, cambia la vida, transforma las inclinaciones al mal en propósitos de bien. El Evangelio es capaz de cambiar a las personas. Por lo tanto, es tarea de los cristianos difundir por doquier la fuerza redentora, convirtiéndose en misioneros y heraldos de la Palabra de Dios”.

Meditaciones: 1º domingo de san José

Primera reflexión para meditar durante los siete domingos de san José. Los temas propuestos son: la devoción de los siete domingos de san José; la misión del padre de Jesús; patrón de la Iglesia y de la Obra.

OTROS28/01/2021

La devoción de los siete domingos de san José

La misión del padre de Jesús

Patrón de la Iglesia y de la Obra


CUANDO JESÚS, durante su ministerio público por Galilea, llegó a predicar en la sinagoga de su propia ciudad, todos «se quedaban admirados» (Mt 13,54). La actitud de sus paisanos nos habla de la impresión que causaba aquel a quien habían visto crecer entre sus plazas y calles: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos poderes? ¿No es éste el hijo del artesano? ¿No se llama su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas ¿no viven todas entre nosotros? ¿Pues de dónde le viene todo esto?» (Mt 13, 55-56).

Uniéndose a esa curiosidad santa por saber más acerca del entorno familiar de Cristo, la tradición de la Iglesia ha identificado en la Sagrada Escritura siete momentos cruciales en la vida de san José; son siete vivencias suyas en las que, como es normal también en nosotros, se mezclan el gozo y el dolor, la alegría y el sufrimiento. Es por eso que en muchos lugares se dedican los siete domingos previos a su fiesta a meditar estos pasajes. Un día, en una tierra con especial devoción a san José, alguien preguntó a san Josemaría cómo acercarse más a Jesús: «Piensa en aquel hombre maravilloso, escogido por Dios para hacerle de padre en la tierra; piensa en sus dolores y en sus gozos. ¿Haces los siete domingos? Si no, te aconsejo que los hagas»[1].

La devoción al santo patriarca la podemos hallar sobre todo a través del arte y de la devoción a lo largo del tiempo en varias instituciones de la Iglesia. En el siglo XVII, el Papa Gregorio XV instituyó por primera vez una fiesta litúrgica en su nombre. Posteriormente, en 1870, el santo Papa Pio IX nombró a san José patrono universal de la Iglesia. A partir de entonces, Leon XIII dedicó una encíclica al santo patriarca y en el centenario de este documento san Juan Pablo II escribió la exhortación apostólica Redemptoris custos. Ya en el tercer milenio, el papa Francisco publicó también una carta sobre san José bajo el título Patris cordeCon corazón de Padre. Este reiterado interés de la Iglesia, de manera especial en los últimos tiempos, puede renovar en nosotros una actitud de agradecimiento, admiración y puede llevar a que nos preguntemos: ¿qué lugar ocupa san José en mi corazón?


«JOSÉ, HIJO DE DAVID, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que en ella ha sido concebido es obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,20-21). De esta manera, tan sencilla, el ángel disipa las dudas y temores de José. No sabemos con certeza qué es lo que pasaba por su corazón y su mente. Con seguridad no dudó de la inocencia de su esposa, por lo que el ángel le confirma lo que quizá ya intuía en su alma: allí había algo de Dios. En efecto, a través del ángel, Dios mismo le confía cuáles son sus planes y cómo cuenta con él para llevarlos llevarlos adelante. José está llamado a ser padre de Jesús; esa va a ser su vocación, su misión.

«¡Qué grandeza adquiere la figura silenciosa y oculta de san José –decía san Juan XXIII– por el espíritu con que cumplió la misión que le fue confiada por Dios. Pues la verdadera dignidad del hombre no se mide por el oropel de los resultados llamativos, sino por las disposiciones interiores de orden y de buena voluntad»[2]. El santo patriarca, a pesar de ser consciente de la importante y nobilísima tarea que el Señor le encomendó, ha llegado a nosotros como un ejemplo de humildad y discreción. Es en el silencio de aquel «ocultarse y desaparecer» en donde los planes divinos dan sus mayores frutos.

También ahora, Dios continúa confiando en José para que cuide de su familia, de la Iglesia y de cada uno de sus hijos, con la misma dedicación y ternura que lo haría con el Señor. Un antiguo aforismo judío dice que un verdadero padre es aquel que enseña la Torá –la ley de Dios– a su hijo, porque es entonces cuando le engendra de verdad. San José cuidó del Hijo de Dios y, en cuanto a hombre, le introdujo en la esperanza del pueblo de Israel. Y eso mismo hace con nosotros: con su poderosa intercesión nos lleva hacia Jesús. San Josemaría, cuya devoción a san José fue creciendo a lo largo de su vida, decía que «san José es realmente Padre y Señor, que protege y acompaña en su camino terreno a quienes le veneran, como protegió y acompañó a Jesús mientras crecía y se hacía hombre»[3].


«LA IGLESIA entera reconoce en san José a su protector y patrono. A lo largo de los siglos –señala san Josemaría– se ha hablado de él, subrayando diversos aspectos de su vida, continuamente fiel a la misión que Dios le había confiado. Por eso, desde hace muchos años, me gusta invocarle con un título entrañable: Nuestro Padre y Señor»[4]. Este título es un honor y una responsabilidad. Junto con María, José alimenta, cuida y protege a la familia. Y la Iglesia, al ser la familia de Jesús, tiene a san José como patrono y protector: «La Iglesia, después de la Virgen Santa, su esposa, tuvo siempre en gran honor y colmó de alabanzas al bienaventurado José, y a él recurrió sin cesar en las angustias»[5].

El Concilio Vaticano II habla de «escrutar a fondo los signos de la época e interpretarlos a la luz del Evangelio, de forma que, acomodándose a cada generación, pueda la Iglesia responder a los perennes interrogantes de la humanidad sobre el sentido de la vida»[6]. Por eso, como familia, nos preguntamos constantemente qué es lo que el Señor quiere que aprendamos de cada situación y en cada encrucijada. La intercesión de los santos es una ayuda del cielo para descubrir a Dios en todos los acontecimientos y hacer presente su poder. San José guía y custodia a la Iglesia en este caminar.

Y también san José es patrono de esta familia que es la Obra. En los primeros años, san Josemaría acudió especialmente a él para poder hacer presente a Jesús Sacramentado en uno de los primeros centros del Opus Dei. Por su intercesión, en marzo de 1935 fue posible tener al Señor reservado en el oratorio de la Academia-Residencia DYA, de la calle Ferraz, en Madrid. Desde entonces, el fundador de la Obra quiso que la llave de los sagrarios de los centros del Opus Dei tuvieran una pequeña medalla de san José con la inscripción Ite ad Ioseph; el motivo es recordar que, de modo similar a como el José del Antiguo Testamento lo hace con su pueblo, el santo patriarca nos había facilitado el alimento más preciado: la Eucaristía.

Pidamos a José que nos siga ayudando a acercarnos a Jesús Sacramentado, que es el alimento del que se nutre la Iglesia y esta partecica que es la Obra. Así lo hizo junto a María, en Nazaret, y así lo hará también con ella en nuestros hogares.


[1] San Josemaría, Notas de una reunión familiar, 15-IX-1972.

[2] San Juan XXIII, Radiomensaje, 1-V-1960.

[3] San Josemaría, Es Cristo que pasa, n. 39.

[4] Ibíd.

[5] San Juan Pablo II, ex. ap. Redemptoris Custos, n. 28.

[6] Concilio Vaticano II, constitución pastoral Gaudium et spes, n. 4.

La Libertad de los hijos de Dios

Daniel Tirapu

Álvaro d'Ors.

En mis años universitarios en mi alma mater, Universidad de Navarra, en varias conversaciones con Pedro Lombardía y Álvaro d'OrsÁlvaro d'Ors, les mostré mi perplejidad acerca de la expresión paulina sobre la libertad de los hijos de Dios. Yo no veía demasiada libertad: mi horario, mis obligaciones de Colegio Mayor, miedos, inseguridades, el trato con compañeras de estudios, acercar a mis amigos a Dios, poca discoteca y juerga en el sentido juvenil. No veo esa libertad.

Lombardía me dijo que a los 20 años y con compromisos serios en el terreno espiritual y humano era lógico que me faltaba perspectiva, que se adquiere con los años, claro. Con buen humor , me dijo, Tirapu, ustedes parecen todos catedrático de 20 años; saben latín, visten de traje, salen los fines de semana para catequesis, etc. Hablamos de finales de los 70, con la transición y todo aquello, sin ser consciente del momento histórico, que requiere años, experiencia y fracasos y triunfos.

Alvaro Dòrs me mostró su preocupación porque entendía que teníamos gran entusiasmo, digamos apostólico, pero que veía en muchos casos que se abandonaba el trabajo serio, la lectura esencial y pausada, la eficacia a corto plazo, las prisas, inquietudes y agobios y oh asombro, me habló de un cierto voluntarismo, si bien sin voluntad no hay nada que responder a estereotipos, horarios y activismo.

Bien, desde el 7 de enero de 2021 soy tío abuelo de dos gemelas y ya con dos tercios de la vida recorridos, sé que he morir mas no sé cuando ( desde la adolescencia me parecía cruel la muerte, ya que no conozco otra vida, la experiencia de muerte de compañeros de deporte o estudios, me llegaba a producir episodios de pánico; un médico de los 70, de siquiatría en España poco, me dijo que mi nariz era demasiado pequeña para un cuerpo tan poderoso).

Quiero decir, que con una cierta perspectiva, muchas horas de oración mental pensando que perdía el tiempo, el Espíritu Santo obra y te ayuda a comprender algo de que lo que es la libertad de los hijos de Dios. Me entrego a Dios, a los demás, en el trabajo en la vida ordinaria, porque me da la gana, porque quiero, en expresión feliz de Josemaría Escrivá. Y se empieza a intuir el sentido de la vida, lo bien que me lo he pasado, tantos amigos y proyectos, tanto cariño recibido y dado. Una vida plena y feliz, sin miedo a la vida y sin miedo a la muerte ( un poco da). Philippe lo dice muy bien: me machacaba ante Dios como un miserable y resulta que debía verme con la mirada amorosa de Dios por mí y de su Madre, tan Madre. Miedo, no gracias, porque quien teme no es bueno para amar a Dios y a los demás.

Formadores de seminarios, instituciones religiosas, parroquias, sacerdotes fomenten una formación seria pero libre y paciente. No se asusten de nada, más ahora. Sepan que una gota de miel es mejor que mil litros de vinagre. Escuchen antes de responder, no hagan juicios demasiado definitivos, sean amables y cariñoso, pacientes. Y entre todos y con la gracia de Dios aprenderemos a ser hijos de Dios, con libertad, libres de ataduras y complejos, conscientes de llevar nuestro tesoro en vasijas de barro.

 

 

El mejor MBA para el mayor negocio: nuestra vida

Hace algún tiempo, tuve una interesante conversación con Jordi Picazo sobre el mejor MBA que existe para el mayor negocio que nos traemos entre manos, nuestra vida, y que no es otro que la vida de familia. Estábamos confinados, aunque yo siempre he preferido llamarlo «retirados», término que denota una actitud mucho más proactiva. Lo recuerdo ahora, tras casi tres meses atendiendo a mi madre, ingresada en una clínica. Ya de vuelta en casa y empezado el nuevo año 2021, me reafirmo en esta convicción de la que llevo años hablando.

En IESE empezamos a hablar de conciliación en el año 1999 cuando nadie hablaba de eso. Y empezamos a hablar del tema porque se había promulgado una ley de conciliación de la vida laboral y familiar. “Conciliación” fue la palabra que se utilizó porque los que estaban escribiendo eran abogados. Conciliar es algo que empieza con uno mismo, si no eres capaz de conciliar tú personalmente en tus cosas, no te quejes de que la empresa no te deja conciliar. Antes que nada tienes que saber cuáles son tus prioridades.

Ahora, sin embargo, ya no hablo de conciliar; según el diccionario de la RAE-Real Academia Española- “conciliar” es poner de acuerdo contrarios. Trabajo y familia se veían como contrarios entre sí en lugar de verlas como dos áreas en las cuales te enriqueces y se enriquecen la una a la otra. Ahora hablamos de “integrar” la vida en lugar de conciliar. Porque no se trata de poner de acuerdo contrarios, sino más bien de buscar el hilo de vida, la línea de vida, una sola, que no son tres ni cinco; la línea de vida que vas tejiendo a medida que vas tomando decisiones en tus diferentes áreas. Eres la misma persona y tú te vas haciendo y deshaciendo con cada una de esas decisiones, vas cambiando esa realidad, tú cambias y cambia el área; yo hablo mucho del paralelismo con el medio ambiente, y hablo de la contaminación humana y social. Al igual que hay una ecología del planeta hay una ecología humana. Y cuando hablo de ecología humana hablo de que yo soy el que da oxígeno a las diferentes áreas de mi vida, trago CO2 y hago fotosíntesis como las plantas y expelo oxígeno. ¿O tal vez lo que hago es tragar mucho oxígeno de diferentes áreas y solo expelo CO2? Y hay más áreas todavía: la sociedad, los amigos, el descanso, el tiempo libre…, pero al final todo se traduce en la persona, que es quien toma las decisiones y es la persona la que va mejorando o empeorando.

El acrónimo inglés VUCA, para las palabras veloz o volátil, incierto, complejo y ambiguo define nuestro entorno en gran medida. Eso es, por definición, la era COVID-19 que vivimos. Nuestro entorno no para de cambiar, todo el mundo está nervioso y siente que tiene que seguir el cambio, y no nos damos cuenta de que todo depende más bien de la persona que toma las decisiones, y que en un momento dado lleva el gorro de empresario, de padre, de amigo, o de político. ¡Es tan importante en el trabajo del IESE esto que estamos diciendo!: ayudamos a los directivos a darse cuenta de que, si quieren liderar personas, tienen que ser primero líderes de sí mismos para luego serlo como padres, como empresarios: todo eso va muy ligado al concepto de la unidad de vida, y es lo que explicaba muy bien san Josemaría, fundador de la universidad de Navarra de la que el IESE es parte.

​Al principio de todo está la gestión del tiempo, la primera y más importante competencia directiva o de liderazgo. Para adquirir esta competencia lo primero es conocerse muy bien a uno mismo para saber de dónde parto y quién soy. Y el “quién soy yo” es muy amplio pero, como mínimo, hay que saber cuáles son mis capacidades en el momento actual; luego saber cuál puede ser mi potencial; y después conocer mis raíces, mis valores, mis creencias, todo lo que me ha venido dado y lo que he ido desarrollando. Cuando has llegado al punto en que te conoces bien, el segundo ejercicio es preguntarse “adónde voy”, es descubrir la misión personal, irrepetible, la vocación personal, intransferible e irrenunciable, el “para qué estoy aquí”, cuál es mi propósito en la vida, qué es lo que yo, y solo yo puedo hacer.

La misión genérica es ser feliz, que es para lo que hemos sido creados, pero de esto la persona se olvida. Y olvidarse de esto es muy grave porque cuando no entendemos que esto es el “para qué” de la vida, nos dejamos engatusar y nos dejamos despistar por demasiados temas, y por ello creo que esta circunstancia del COVID19 es una oportunidad, porque nos está centrando, nos está desnudando de nuestras caretas y de cantidad de cosas superfluas y nos está ayudando a alinear nuestra vida con nuestros verdaderos valores.

También puede ser que nos olvidemos pronto, por la fuerza del marketing, por las fuerzas que nos llevan al consumismo, todo eso volverá, lo hemos visto en las recientes fiestas navideñas. Pero por lo menos habremos tenido la experiencia de haber sido un poco más conscientes de “lo que vale un peine”, de lo que estamos viviendo y de lo que podemos llegar a vivir. Y de lo que puede no ser ni útil ni tan siquiera necesario.

En la familia se desarrollan lo que llamamos las soft skills, tan necesarias también para el mundo de la gestión de personas y de la empresa que, de hecho, son las que más buscan en los candidatos. Las soft skills son lo que llamamos competencias interpersonales, todo lo que tiene que ver con la relación con los demás: la capacidad de empatía, la capacidad de Comunicación, el ser capaz de delegar bien. Hablamos de tres tipos de competencias, las “estratégicas”, que son las que miran hacia fuera: es todo lo que tiene que ver con la visión de negocio, la orientación al cliente, el networking y otras similares. Hacia dentro tendríamos las “interpersonales”: cómo desarrollar relaciones positivas, eficaces y duraderas con las personas. Y, por último, tendríamos que desarrollar también sobre todo las que están por debajo de todas las otras, las “intrapersonales” y que tienen que ver con la gestión del tiempo, con la gestión del estrés, la proactividad e iniciativa, mi autocrítica, mi autoconocimiento.

En el centro de las competencias intrapersonales está el core, y por “core” entendemos lo central, lo esencial, lo más importante. A estas las llamamos “meta competencias” porque son las que dan fuerza a todas las demás: toma de decisiones, integridad, proactividad, resiliencia e inteligencia emocional, y que coinciden con las cuatro virtudes cardinales (Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza)». Ya en Dueños de nuestro destino (Masters of our destiny) recogíamos la aplicación del aprendizaje en familia a la empresa. En el workbook o prácticum del anterior, el libro Integrar la vida, detallamos a fondo la correspondencia de las competencias directivas con su desarrollo en la vida familiar, y viceversa:

 

Competencias directivas

Su desarrollo en la familia

1

Orientación al cliente

 

Pensar y actuar conforme a las

necesidades de los miembros de

la familia

2

Liderazgo

Ser referente a seguir

3

Integridad

Ganarse la confianza a través

de la coherencia entre lo que se

piensa, se dice y se hace

4

Iniciativa

Proactividad, adelantarse en el

servicio a las necesidades de los

demás

5

Trabajo en equipo

Contribución al proyecto común,

según la edad y la capacidad de

cada uno

6

Comunicación

Capacidad de empatía y de

escucha activa

7

Visión de negocio

Descubrir necesidades y

oportunidades para el conjunto

de la familia y de cada uno de sus

miembros

8

Mejora personal

Autoconocimiento, autocrítica,

motivación por aprender

9

Toma de decisiones

Racionalidad y prudencia, frenar

el temperamento y desarrollar un

carácter positivo

10

Orientación interfuncional

Anticipar consecuencias de

cómo incidirán en los otros las

acciones y omisiones propias

 

Hablando de autoconocimiento, lo primero de todo es tener un buen espejo para conocernos. Y ese espejo no debemos dejarlo atrás nunca. Ese espejo puede ser un amigo, puede ser tu director espiritual, puede ser tu esposo o esposa, puede ser un buen líder, un directivo, es preciso dejarse contar las cosas. Para autoconocernos, el insight o análisis e introspección está bien pero si no tenemos un buen feedback alrededor, de gente que nos quiere, podemos acabar aislados y creyéndonos los reyes del mambo: muy lejos de la realidad. También la buena lectura que nos nutra de la verdad y que nos inspire, es el alimento para el alma. Cuando hemos visto lo que somos, llega el momento de hablar de autoestima: el mismo corazón con el que quiero a los demás es con el que me quiero a mí mismo. ¿Cómo quiero a los demás? ¿Los quiero por un motivo extrínseco, extractivo, como medio para mi sola felicidad? ¿Los quiero como un reto, para pasarlo bien, por  un motivo intrínseco? ¿O los quiero sobre todo por su propio bien? Los distintos motivos van juntos, pero lo que marca la diferencia es cuál pesa más en nuestra toma de decisiones.

No tiene nada de real separar estos dos amores, dependiendo de cómo los quiera, así me quiero yo. Me puedo querer por motivo extrínseco, porque soy guapa, porque tengo posesiones, o porque peso poco, y, bueno, ¿hasta cuándo? ¡Yo que sé! Lo que tendré al final es externo todo, ¿no? Y los demás pueden aplaudir. Si solo me quiero por eso será una autoestima muy débil. Se cae en dos días. La otra cara de la moneda será quererme por motivo intrínseco: lo que más me dará autoestima será que hablo 7 idiomas, que tengo dos doctorados. Pero, ¡qué pasa si tienes un accidente y te quedas tetrapléjico! Entonces siempre te queda el tercer motivo que es el que siempre te da la autoestima que no se acaba, que es la autoestima de poder hacer cosas por los demás, porque incluso estando tetrapléjico puedes conseguir a través de tu acción que los demás te cuiden y al dejarte cuidar, que los demás crezcan en su capacidad de amar, ¿no? Ese es el perfecto entrenamiento para crecer y ayudar a crecer en esta sociedad del cuidado.

Por último, la brújula. La brújula para nuestro Norte, que no norte magnético. El norte magnético nos puede llevar a otro lado porque nos parece que ese es el norte de verdad y no lo es. El norte es nuestra misión, que tenemos que ir desgranando y descubriendo, porque esto no se descubre solo en un día, esto va cambiando. Aunque tengas muchas ganas de llegar a la meta, está el cómo lo vas materializando, cómo lo vas operacionalizando en el día a día, en la misión personal, la misión familiar, la misión profesional, y la misión social. O lo que es lo mismo, en el  día-a-día en el que vas haciendo cosas y vas tomando decisiones que van hilando esa misión. Y hacia dónde vas es al norte, y ahí tenemos la brújula pues difícilmente podrás llegar sin ella a la meta.

Y hablando de brújulas, hace unas semanas, en nuestro último I-WiL Online, contamos con Isabel Sánchez, autora de Mujeres Brújula en un bosque de retos. Ideas para superar la adversidad que nos invita -con el ejemplo de 80 vidas de mujer- a ser brújula cada uno, también en este mundo de hoy, bajo la niebla del COVID-19. Aquí podéis leer más sobre este recomendable libro que podéis comprar en este enlace.

¡Seguimos!

 Joe Biden al frente de los Estados Unidos

Ana Teresa López de Llergo

Biden tratará de eliminar el permiso para operar el gasoducto Keystone XL, siempre que convenza al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.

Estados Unidos aún conserva un gran poder y su liderazgo influye a nivel mundial, incluso sus decisiones son modelo a seguir para muchos. Por eso los ojos del mundo tratan de descubrir el rumbo del nuevo gobierno en su discurso inaugural y en las decisiones de los primeros días.

En el discurso Joe Biden enfatizó que quiere ser el presidente de todos los estadounidenses y restaurar la unidad de la nación. Hará prevalecer la verdad. Todas las propuestas coloreadas por una innegable cercanía, sin dejar de manifestar el desafío de la pandemia ante un virus que ha cobrado tantas vidas en un año como las que perdieron en la Segunda Guerra Mundial. Y las pérdidas de trabajo por el cierre de miles de empresas.

No olvidemos que el pueblo norteamericano eligió a Trump con la esperanza de arreglar los destrozos que dejaba Obama: el estado de la economía, descontentos con la política, la inmigración ilegal, el papel de Estados Unidos en el escenario internacional. Y, Biden es muy cercano a Obama, ¿también en estos asuntos?

Además, es factible que deseche los aciertos de la administración de Trump. Por ejemplo, Anthony Fauci, en una reunión para unirse nuevamente a la OMS, anunció que Joe Biden anulará las decisiones provida del presidente Donald Trump y obligará a los estadounidenses a financiar Planned Parenthood. Y Samantha Power, al frente de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, puede promover el aborto y la agenda LGBT. Lo ha hecho en el pasado. También Kamala Harris durante su periodo como fiscal del Estado de California levantó cargos y multó a un investigador que descubrió que la organización abortista Planned Parenthood estaba dispuesta a vender restos de abortos.

El presidente Biden pedirá que como deber patriótico usen cubrebocas los próximos cien días y en los edificios públicos cuiden la sana distancia. También pondrá más medios para combatir futuras epidemias y pandemias. Todos los asuntos relacionados con la pandemia se verán directamente con el presidente, quien consciente de la crisis financiera ha pedido al Congreso ayuda para pagar las rentas, indulgencia para las hipotecas y demora para los intentos de desalojo. A la vez, ha pedido al Departamento de Educación que reconsidere extender la fecha de los pagos de intereses y capital en préstamos educativos.

Se volverán a unir al Acuerdo de París. Muchos ven este acuerdo como una farsa costosa, que anulará 400.000 puestos de trabajo, una pérdida de ingresos de más de 20.000 dólares para familias de cuatro y un impacto de 2,5 billones de dólares en el producto interno bruto de la nación.

Biden tratará de eliminar el permiso para operar el gasoducto Keystone XL, siempre que convenza al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau. Este asunto y varios de los que a continuación se enuncian revocan las decisiones de Trump.

Respecto al modo de combatir la inequidad racial que afecta a las poblaciones negras y latinas se ha decretado revisar los problemas y hacer un plan para asignar recursos federales, así esas personas podrán gozar de oportunidades. También tener en cuenta a los inmigrantes indocumentados. Así como la concesión de la ciudadanía a quienes llegaron al país desde su infancia y viven y trabajan allí.

Biden expidió un decreto para suspender la construcción del muro en la frontera con México, y reasignará los fondos destinados a ese proyecto.

La Administración de Biden-Harris combatirá la discriminación por motivos de identidad de género y orientación sexual, y protegerán sus derechos. Por ejemplo a Rachel Levine le nombraron Subsecretario de Salud, es transgénero y estaba a cargo de la Secretaría de Salud en el estado de Pensilvania. Publicó una guía para las relaciones sexuales durante el COVID, aconsejaba el uso de cubrebocas durante el acto sexual con extraños que se contactan por redes sociales.

Este asunto también afectó los derechos de las mujeres y la activista Abigail Shrier expresó que tal decisión perjudica a las deportistas al competir con atletas biológicamente masculinos o por las desventajas para el acceso a becas.
La nueva secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, anunció que Biden tiene la intención de revertir próximamente la política militar transgénero del expresidente Donald Trump y del entonces secretario de Defensa James Mattis, para permitir que las personas transgénero presten servicios, siempre que no sufran una condición llamada disforia de género.

Para ganar la confianza de los ciudadanos, Biden-Harris se presentan como un gobierno para el pueblo y exigirán un compromiso ético que descarte los beneficios personales. También hay una orden ejecutiva del proceso regulatorio para lo cual el presidente pedirá al Director de la Oficina de Administración y Presupuesto modernice la regulación.

Estamos ante un muestrario de proyectos que concretan la verdad, pero la verdad ¿de quién? Que buscan hacer grande a una nación ¿pero esos serán los pasos para lograrlo? Que hablan de unidad ¿con quién? Eso sí, el telón de fondo es el relativismo y la moral de circunstancias.

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 El cerebro femenino y el cerebro masculino

Lucía Legorreta

Las mujeres utilizamos ambos hemisferios cerebrales, mezclamos pensamientos con emociones, realizamos varias actividades a la vez, mientras que los hombres utilizan un solo hemisferio para realizar sus actividades.

 Después de leer los dos libros titulados: el cerebro masculino y el cerebro femenino de Louann Brizendine, neuro psiquiatra de la Universidad de California no me cabe la menor duda de que somos muy diferentes.

Las nuevas tecnologías como la resonancia magnética funcional han permitido a los científicos tomar imágenes de nuestros cerebros vivos y en pleno funcionamiento mediante un escáner cerebral.

El cerebro original es unisex hasta las ocho semanas de gestación; aquí empiezan a desarrollarse en los futuros niños los centros sexuales y de agresión. Mientras que en el cerebro de las futuras niñas las células cerebrales desarrollarán más conexiones en los centros de comunicación y en las áreas que procesan la emoción.

La zona del cerebro que rige el estímulo sexual es 2.5 veces mayor en hombres. Se desarrolla durante la adolescencia al dispararse los niveles de testosterona, y eso despierta en los jóvenes el interés por el cuerpo femenino y por la actividad sexual. Las jóvenes no tienen un impulso tan acentuado, experimentan un pico de estrógeno y las embarga un mayor deseo de resultar atractivas al sexo opuesto.

El hipocampo de la mujer es ligeramente más grande y es el que registra los datos emocionales. Si una mujer se pelea con su esposo, dentro de unos años, él ni siquiera se acordará de la discusión, pero ella no la olvidará nunca. Queda registrada en su hipocampo, que es como un disco duro. Nuestra memoria emocional es muy diferente.

Otro aspecto, es que la mujer tiene un número mayor de neuronas espejo para la empatía, que le permite ponerse más fácilmente en la piel de la persona con la que se está comunicando. No significa que no existan en el cerebro masculino, pero lo general en las mujeres son más numerosas.

Para entenderlo mejor, las mujeres experimentan lo que se denomina contagio emocional; mientras que los hombres tienden a recurrir a las neuronas espejo brevemente, y luego pasan al sistema llamado empatía cognitiva, la que busca una solución. Las mujeres acompañamos, el hombre soluciona.

El cerebro tiene una región cerebral relacionada con el carácter de defensa y la territorialidad, más activa en hombres que en mujeres, defienden lo suyo.

Las mujeres utilizamos ambos hemisferios cerebrales, mezclamos pensamientos con emociones, realizamos varias actividades a la vez, mientras que los hombres utilizan un solo hemisferio para realizar sus actividades.

La forma de comunicarse es diferente. Las mujeres solemos hablar más en el contexto de un escenario social, como es la vida doméstica o la personal, donde llegamos a hablar dos o tres veces más que el hombre, pero en otros escenarios, como el trabajo o una reunión de negocios, los hombres hablan más.

Pese a todas estas diferencias biológicas, que junto con la educación van dibujando nuestro comportamiento, la ciencia ha afirmado que en inteligencia no hay distinción: el 50% de los cerebros más privilegiados pertenece a mujeres y el otro 50% a hombres.

Tenemos cerebros que se parecen más que lo que se diferencian. Nos necesitamos unos a otros para solucionar nuestros problemas.

 

 “Los niños de Windermere” (2020, Movistar+)

 

(JUAN JESÚS DE CÓZAR) Interesante y reciente coproducción anglo-germana disponible en Movistar+, que relata un episodio poco conocido. En agosto de 1945, finalizada la Segunda Guerra Mundial, 732 niños fueron acogidos durante unos meses para su rehabilitación en diversos lugares del Reino Unido; varios cientos de ellos residieron en unas instalaciones cercanas al lago Windermere. Eran judíos supervivientes del Holocausto que habían quedado huérfanos, con secuelas en sus cuerpos y profundamente heridos en sus almas a causa de la atroz experiencia vivida.

Se trata de una película muy didáctica, con un enfoque descriptivo e informativo que domina sobre las historias personales. Una opción que incide en la visión de conjunto y aleja sentimentalismos, aunque emocionalmente puede sentirse algo distante. Los británicos Michael Samuels y Simon Block, director y guionista respectivamente, concentran su atención en dos niveles narrativos: por su lado, la evolución de media docena de jóvenes, a través de sus impresiones, recuerdos, traumas, pesadillas e ilusiones; por otro, el esfuerzo de los profesionales que les ayudaron, y que actuaron con una sensibilidad exquisita y una generosidad digna de elogio.

Oscar Friedmann, un psicólogo judío, fue el responsable de esta iniciativa. Le da vida convincentemente el actor alemán Thomas Kretschmann: sus gestos serenos, sus palabras siempre amables, su actitud comprensiva y su sentido positivo conforman una personalidad muy atractiva, de hombre que sabe querer a las personas. El resto del elenco juvenil cumple correctamente, aunque no haya caras conocidas, y se ha puesto un gran cuidado en la ambientación, como es habitual en las producciones inglesas.

Los testimonios de los supervivientes reales han sido fundamentales para reconstruir la historia y oímos sus voces al comienzo del filme: “Me arrancaron de los brazos de mi padre y me llevaron con ellos…”, “Por las noches veíamos el resplandor de los hornos….”, “Había cadáveres esparcidos…”, “Siempre muertos de hambre. Solo pensábamos en comer…”, “Cogieron a los 10.000 niños, los llevaron a Chelmno, los metieron en las cámaras de gas y los enterraron en fosas comunes…”. Pero no se trata de una cinta pesimista ni hay escenas desagradables. Es más, puede resultar muy apropiada para verla en familia y dar a conocer a los más jóvenes este tipo de historias que, sin ocultar el dolor que conllevan, presentan también comportamientos heroicos y nos pueden hacer más humanos.

 

Separación sí, pero no laicismo

Los presidentes estadounidenses nunca dejan de citar la Biblia, y la referencia a Dios es continua en la vida ordinaria de Estados Unidos. Michel explica que allí "la separación de Iglesia y Estado es estricta a nivel jurídico, pero no se opone a la religión. Las confesiones pueden expresarse libremente en la esfera pública. La manifestación personal de la fe —se trate de Jefferson, Truman, Kennedy o Carter—, confirma el pluralismo religioso de Estados Unidos".

Para los norteamericanos, la posición correcta es "la de una estricta separación con respeto a todas las religiones, como expresó Thomas Jefferson en su carta a los Bautistas de Danbury, en 1802. Evoca la necesidad de erigir un 'muro de separación' entre las Iglesias y el Estado ( ... ). Esta concepción del 'muro de separación' sigue prevaleciendo hoy en día en la jurisprudencia estadounidense".

De todos modos, este planteamiento puede estar menos consolidado de lo que considera el Prof. Michél: basta pensar en diversos casos pendientes ante el Tribunal Supremo, generalmente, por aplicación de leyes sanitarias o educativas que podrían violar la Primera Enmienda. Además, con la pandemia, jueces de ámbito inferior han protegido la libertad religiosa ante decisiones políticas que los afectados consideraban intromisiones. En esa línea se sitúa un nuevo caso, que puede tener una evolución imprevisible: la prohibición del uso de una mascarilla en una escuela pública de un condado de Mississippi, con la leyenda "Jesús me ama", cuando se han admitido otras muchas con textos variados: equipos deportivos, logos universitarios, frases de televisión, candidatos políticos, el eslogan Black Lives Matter...

En la sociedad contemporánea nada suele ser pacífico cuando se trata del hecho religioso. De ahí la necesidad de aquilatar la diversidad de los derechos humanos clásicos, comenzando por la libertad religiosa. Ante la posible prohibición de algunas entidades que fomentarían el odio a la República francesa en nombre del islam, un experto francés en derecho de asociación, Jean-Claude Bardout, recuerda en unas declaraciones a Le Monde que "el principio de laicidad se impone al Estado, no a las asociaciones, ni al ciudadano". 

Domingo Martínez Madrid

 

 

Rechazo de la Ley Celáa

Caravanas con cientos de coches, globos y banderas naranja carteles «Stop ley Celáa» mientras suenan las bocinas, repetidas en cincuentas ciudades; continuas declaraciones de los agentes educativos contrarias a esa Ley; protestas innumerables en las redes sociales; ¿Recuerdan?, casi dos millones de alumnos en peligro de abandonar sus colegios concertados o especiales, y un largo etcétera, todo eso no significa nada para Isabel Celáa, la ministra encargada por el Gobierno de Sánchez - Iglesias. Ella, por el contrario, se permitía la ofensa añadida de colocar una rueda a la misma hora en la sede del PSOE en la que acusaba a “la derecha que prostituye el verdadero sentido de la palabra libertad”. Palabras fuertes en verdad.

La peor hipocresía no es la quien disimula sus malas acciones sino la de quien pretende la desfachatez de presentar el vicio como virtud, siempre con la mentira por delante. Para Celáa disentir de sus dogmas profanos es prostituir la libertad, mientras que su ley contra la libertad de los padres es un prodigio de defensa de la libertad, pues ya se sabe que los hijos no son propiedad de los padres, afirmó ladinamente para omitir que sí son propiedad del Estado socialista.

JD Mez Madrid

 

 

La revolución naranja

Miles de personas volvieron a llenar las calles de más de 50 ciudades españolas el penúltimo domingo del año, en una nueva manifestación con coches, contra la denominada Ley Celáa. La revolución pacífica de color naranja no ha sido flor de un día. El daño que puede hacer la nueva Ley es mucho y el esfuerzo de seguir clamando por la libertad merece la pena, con una respuesta muy significativa que, en forma de diferentes actividades, no ha cesado en las últimas semanas. También en este caso, al Gobierno le ha salido una contestación cualificada y muy numerosa, pues Más Plurales ha conseguido más de dos millones de firmas.

Como señalaba el portavoz de la plataforma, la Ley es intervencionista y supone un ataque a la libertad de enseñanza y a la libertad de las familias. La urgencia y la gravedad de la situación requieren la denuncia cívica, porque la Ley, aprobada también en el Senado. Sin el consenso prometido, de forma atropellada y en plena pandemia, como está sucediendo en otros ámbitos, el Gobierno ha pretendido pasar el rodillo educativo.

Suso do Madrid

 

Los ancianos

“No tenían que morir así”, escribe el Papa en su última encíclica sobre los miles de ancianos fallecidos en soledad durante la pandemia. La frase resume un 2020 duro para todos, pero dramático para muchos mayores. Ahora que, con la llegada de la vacuna, comienza el principio del fin de la pesadilla, se comprende el deseo de pasar página cuanto antes y tratar de recuperar el tiempo perdido.

El sentimiento es comprensible, pero nos privaría del derecho, de la obligación incluso, de aprender algo de la encrucijada histórica que nos ha tocado vivir. Es la propuesta de los obispos españoles al poner a los ancianos en el centro de la Jornada de la Sagrada Familia que tuvo lugar el último domingo del año. La humanidad es hoy capaz de grandes hazañas, como conseguir en tiempo récord la vacuna para el coronavirus, pero ha perdido en muchos casos una capacidad tan básica como garantizar a sus mayores el lugar de respeto que merecen.

Enric Barrull Casals

 

¿Qué pasa en Estados Unidos “USA”?

 

            Viendo con todo lujo de detalles y como nos lo han “servido” los norteamericanos, el nombramiento del nuevo presidente Joe Biden; viendo como la capital de tan potentísimo Estado, “es amurallada y defendida al máximo; y si como un temido ejército estuviese en las afueras preparando un asalto definitivo”; yo no puedo calificar todo ello, nada más que como, un bochorno… bochorno descomunal; y un miedo a hechos imprevisibles y que ellos mismos dudaban en controlar. “Diez millas de cercas de alambre de púas y más de 30.000 miembros de la Guardia Nacional rodean Capitol Hill y la Casa Blanca”.  Simplemente, explica el viejo dicho de que, “el que teme algo debe”, y se entiende con gran claridad.

                                El pueblo… ausente del grandioso hecho, de que no le dejan asistir a la proclamación de quién, “electo públicamente; y en la que se dice la primera democracia del mundo mundial”; no es entendible por mucho que me lo expliquen.

                                Unamos a ello, un presidente cesado o derrotado, dentro de las leyes que rigen a esa república, que en vez de estar presente y civilizadamente, dar entrega del mando como debiera ser normal, huye y se va a sus posesiones “tropicales”, más que cabreado, indignado, y seguro que a iniciar una nueva lucha, para recuperar el poder que ha perdido (según él que le han arrebatado) no vaticina nada bueno para un futuro inmediato.

                                Como resultado de todo ello, no se puede sacar otra conclusión, que la de que… “el gigante está enfermo”, lo que no se puede saber es “la gravedad de esa hipotética enfermedad”; la que el tiempo la irá descubriendo, puesto que los disturbios allí acaecidos y culminados con el asalto al propio parlamento, así lo confirman.

                                Aunque esa enfermedad, es, “la otra pandemia mundial; de la que si bien, se habla mucho, pero en ningún lugar se están tomando medidas para irla reduciendo y menos controlando”; y no es otra que, “la rebelión de las masas”, que en otro contexto, ya la trató nuestro escritor y filósofo Ortega y Gasset, precisamente en el año de la, “famosa” depresión norteamericana de 1929 (1). Resumiendo, no es otra que el problema insoluble de, “la repartición de la riqueza”; cada vez más ricos y cada vez más pobres; algo que ya señalara nada menos que Pitágoras hace 2500 años; basándose en que lo primero que hay que hacer, es “enseñar a las masas y formarlas, sobre horizontes mucho más humanos, que el tener más, sino en el saber y ser más”. Y “nada en exceso”, máxima de la civilización griega, “madre de la occidental”.

                                Desde luego gobernar debe ser dificilísimo, o imposible; más en este pobre mundo, donde la ley que siempre ha imperado e impera, es "la de la fuerza", unido todo ello a la acumulación de riquezas, que es "una enfermedad", que generalmente, padecen la mayoría de monos humanos (yo un tiempo también, pero cuando creí tener lo suficiente, me detuve y dejé correr el tiempo) creo son los motivos principales, que impiden una, "justicia y reparto de bienes que nadie ha intentado". Pero si con todas estas cargas, cada cual pensara, en ser menos ambicioso, pudiera ser que al cabo de, "no sé cuántos milenios", aquí se pudiera vivir mejor, mucho mejor; para lo que considero necesario, que el mono humano no debe tener, "la prole de los conejos", pues sabido es que la coneja, pare cada mes y tan pronto lo hace, el conejo la preña de nuevo". Es claro que para pensar  y practicar "cosas así", los monos actuales no están preparados. DE CUALQUIER FORMA EN CONJUNTO SEGUIMOS SIENDO UN MISTERIO como seres humanos, o mejor dicho, “como pobres monos humanos”.

            Por otra parte, los que llegan a los gobiernos, han derivado todos ellos en predicar, “miedos y terrores”; por lo que ya me parece a mí, que hay ya, demasiados miedos sobre el planeta. Y algunos ya estamos no hartos, sino hastiados de esta manía de que, "se acaba el mundo", por lo que quizá ya fuera lo mejor, no dar más avisos al "mono humano"; el qué y cómo bicho dañino, puede ser que la Creación haya decidido acabar con la especie. En fin, LO QUE TENGA QUE SER... SERÁ.

            Sobre el discurso que nos ha dado el nuevo presidente norteamericano, decir que me temo que como todos los de esta índole, son “palabras vacías y de resultados hueros”; pues nada menos ha dicho que… “Libertad y justicia para todos – será el presidente de todos los norteamericanos, los que lo votaron y los que no – unidad y respeto para los demás – y cosas parecidas que ya veremos en lo que quedan”. Hay un nuevo hecho en ese país; este presidente es el segudo de religión católica, el primero ya sabemos lo que le ocurrió en Texas, donde lo asesinaron y no hemos sabido quién o quienes fueron los culpables.

            Dicho todo ello, mi deseo es, que ese hombre, que ya cuenta con una edad muy pesada, esperemos que la misma, le ayude a saber equilibrar mucho más, a ese gran país, que con su gran riqueza y su demasiado armamento, representa “un gran peso” mundial, que considero es demasiado peso para un solo hombre y el equipo que pueda reunir; esperemos pues, a ver qué frutos va dando el nuevo gobierno norteamericano; que además hoy, está muy presionado por los ambiciosos chinos, que parece ser que también quieren “el mundo” para explotarlo ellos solos; y así no nos pueden llevar nada más que a nuevos desastres, que ya los iremos viendo y padeciendo. O sea, lo de siempre.

 

 

Antonio García Fuentes

(Escritor y filósofo)

www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

 

(1) La rebelión de las masas es el libro más conocido de José Ortega y Gasset. Se comenzó a publicar en 1929 en forma de artículos en el diario El Sol y en el mismo año como libro. Está traducido a más de veinte lenguas. Se centra en su concepto de "hombre-masa", las consecuencias del desarrollo que habrían llevado a que la mayoría suplantara a la minoría, carácter de estas masas, "muchedumbre", y de las aglomeraciones de gente y a partir de estos hechos, analiza y describe la idea de lo que llama hombre-masa: masa y el hombre-masa que la compone.